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Group Title: negro Santos de Santo Domingo (Toussaint L'Ouverture)
Title: El negro Santos de Santo Domingo (Toussaint L'Ouverture)
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Title: El negro Santos de Santo Domingo (Toussaint L'Ouverture) Conferencia dada en el Fomento de las Artes la noche del 8 de enero de 1880
Series Title: negro Santos de Santo Domingo (Toussaint L'Ouverture)
Physical Description: 49 p. : ; 20 cm.
Language: Spanish
Creator: Labra, Rafael M. de ( Rafael María ), 1841-1918
Publisher: Impr. de Aurelio J. Alaria
Place of Publication: Madrid
Publication Date: 1880
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Haiti
Dominican Republic
 Record Information
Bibliographic ID: UF00083814
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 21731178

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EL NEGRO SANTOS


DE SANTO DOMINGO

(TOUSSAINT L'OUVERTURE)


SEORES:

Solicito esta noche vuestra atencion hcia una de
las grandes figures que aparecen la entrada de los
novsimos tiempos, sobre la cual la crtica histrica
v arrojando la luz suficiente para que pueda ser co-
nocida y admirada en sus magnficas y singulares
Sproporciones, y en la que se condensan, hasta el
punto de hacerla su representation ms cabal y ge-
nuina, no ya slo las virtudes y las bondades, si que
especialmente los inmensos dolores, las desgracias in-
finitas y las injusticias incomparables de que ha sido
zz vctima por espacio de cuatrocientos largos aos una
calumniada raza, cuya redencion se ofrece hoy entire
los empeos capitals de las sociedades cultas y cris-
tianas, y que tal vez constituir los ojos de la histo-
ria el timbre ms glorioso de nuestro febril y expan-
sivo siglo xix. Intento presentaros al negro Santos de
r\ Santo Domingo-al insigne Toussaint Louverture









,Africa, esclavo hasta los cincuenta aos, despus, y
por una srie de extraas vicisitudes, general, gober-
nante, legislator de la ms esplndida de las Anti-
llas, llevado, ntes que por el viento de la Fortuna,
por sus mritos excepcionales, donde hasta entn-
ces jams habia soado ninguno de los de su r-aza,
para desde aquellas inverosmiles alturas escribir, en-
tre severo y arrogante, al gran conquistador de nues-
tro tiempo, al tirano de la soberbia Europa, al que
la sazon se entretenia en jugar con reyes y en des-
trozar pueblos: el primero de los negros al primero
de los blancos, y que al fin, perseguido por la ini-
quidad de los hombres ms que abandonado por los
caprichos de la suerte, muere de frio y de hambre
en angustioso calabozo de 12 pis de ancho por 20 de
largo, sin otra luz que la de una alta ventana abier-
ta frente las nieves perptuas de los Alpes suizos;
personalidad abrillantada por todas las grandes vir-
tudes del carcter, ennoblecida por los grandes des-
tellos y las poderosas intuiciones de las fuertes inte-
ligencias, santificada por los rigores del martirio que
le recomiendan la admiration de sus mismos ver-
dugos y al aplauso y la veneracion del mundo con-
temporneo.
Todos habreis odo que el fundamento dado en los
tiempos antiguos la esclavitud fu el derecho que
el vencedor tena la vida del vencido; de suerte que
la servidumbre del que por ley de guerra habia de
morir, era considerada como un relative beneficio:
beneficio que como injuria recibian aquellos fieros
cntabros que, abriendo el vientre de los barcos que








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en el fondo de los mares y en el seno de la muerte.
El razonamiento no se perdi con los recuerdos de la
sociedad clsica, y en nuestros mismos dias hemos
oido discursos y leido libros en que, despus de apos-
trofar la sensiblera (as se llamaba) de los que con
noble entereza pedian la declaracion de pirates para
los infames traficantes de carne humana, se aventu-
raba la especie de que con la prohibicion de este co-
mercio slo se conseguiria aumentar las sangrientas
hecatombes que acompafaban las victorias de los
revueltos y enconados habitantes de Africa; sin que,
por de contado, para los que tal decian importaran lo
ms mnimo las exploraciones de los Livingstone y
los Barth, y los Roscher y tantos otros, ms all del
Congo y de Zanzbar; exploraciones que han conclui-
,do de poner de manifiesto que quiz el mayor mal de
la trata ha sido el de fomentar las guerras de los afri-
canos, esperanzados de obtener cambio de prisio-
neros de su raza las mil bagatelas de puro lujo con
que los europeos corrompieron su vida y excitaron
su apetito.
Pero nuestra edad reservaban los esclavistas otros
arguments. Reducida la esclavitud la raza africa-
na, los teorizadores de la servidumbre han afadido
los horrores de la tirana la vergenza de la denigra.
cionn y la afrenta de la calumnia, y si unas veces har
llegado con aires de suficiencia-ellos que blasona-
ban, para otros efectos, de catlicos fervorosos y d(
,creyentes ciegos del Gnesis mosico!-hasta negar 1i
unidad de la especie humana, poniendo al negro entri
^l -I.. -l -. .... 1 .^-~ 1-- 1^-2-..P 1 .. !,1_ .








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ble de la raza atropellada y envilecida, la holganza,
el vicio, la imprevision y un el crmen y la barbarie
contra los que, su juicio, no habia otro remedio que
el rgimen patriarcal del ingenio, donde en medio del
chasquido del ltigo y la lectura de aquella parte del
catecismo que habla de las penas eternas y de las vir-
tudes de la humildad y la paciencia, se educa las
gentes en la santa idea de que es necesario y es bueno
que unos trabajen, suden y mueran, para que otros
engorden, gocen y enloquezcan convirtiendo la vida
en un eterno cuento de Boccacio.
Pero tambien nuestro siglo estaba reservado el
dar un ments decisive esas groseras infames
imputaciones; nuestro siglo, que principia con la
erupcion de Santo Domingo, realize desde 1830
1865 la emancipacion de cerca de 8 millones de es-
clavos en Amrica, trasformando las sociedades tras-
atlnticas, y parece querer concluir, ya poniendo de
manifiesto la vida ordenada y relativamente culta de
los pueblos del interior de Africa, donde la esclavi-
tud no se ha cebado por los estmulos del codicioso
europeo, ya intentando desagraviar al genio divi-
no de la justicia por medio de la civilizacion de aquel
vastsimo continent, bajo la accion de las mismas
naciones que ms han pecado en la historic como
propagadoras de la corruption, la infamia y la muer-
te en las costas de aquel mundo abandonado.
Santo Domingo, seores, es la primer leccion de
esta edificante enseanza. Pero cosa rara! la vida pa-
sada de Santo Domingo ha sido y an es tambien








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mento prueba y defiende: para combatir la abolicio
radical inmediata de la servidumbre! No lo hemc
escuchado estos mismos dias? No se ha oido censura
los que defendemos la emancipacion de los 200.00
negros de Cuba, en el concept de que con nuestra
impaciencias y nuestro absolutismo preparamos 1
Grande Antilla los horrores que trajo Santo Domin
go la abolicion inmediata? Y no vemos aparecer
cada instant evocada por el espritu de la prudencia
en estos moments crticos para los altos interest
sociales de nuestras provincias de Amrica, la figure.
horrible, ensangrentada, feroz del negro Toussain
Louverture, representation fidelsima de todos lo
defects de su raza, atropellador de todos los dere
chos y todos los intereses, mnstruo abortado por la
furias para llevar el incendio y el espanto por lo
feraces campos de la antigua Espafola, y que con su
brutalidades y sus horrores entra en las sombras d.
la leyenda para servir de advertencia los ilusos 1
los fanticos?
En verdad que slo estudiando de cerca las cosa:
y poniendo toda la atencion en la historic puede ex
plicarse uno el maravilloso conjunto de contradic.
ciones de que es ejemplo vivo la grande Antilla, ,
que Colon en 1492 di el nombre de Espafola y qui
con posterioridad, en los primeros afos del siglo xvi
recibi el de Santo Domingo. A no verlo pareceri
mentira.
Principia por ser ella donde primero se establece el
imperio europeo, y ella tambienla que, si no la prime.









de tales horrores y rompiendo de un modo tan abso-
luto con el mundo caucsico, que hacen discutibles,
por lo mnos, las ventajas y los resultados de una
ocupacion realizada la fuerza hace cuatro siglos
por elements civilizados en nombre de grandes ideas.
de cultural y de progress. El doce de Octubre de 1492
el gran Colon descubri tierra americana, despus.
de cerca de dos meses y medio de un viaje que por
todos extremos impone y exalta, y los cincuenta y
tres dias de descubierta San Salvador, lugo de recor-
rido el archipilago de Bahama y de costeada Cuba,
el gran Almirante desembarca en la que los indios
llamaban Hait (pas de montaias), y que l patriti-
camente bautiza con el nombre de la Espaola. All,
donde slo encuentra bondad, dulzura, candor y aga-
sajo por parte de los indgenas, ntes de concluir el
ao del descubrimiento, los descubridores alzan al
Norte de la isla el fuerte de la Navidad, el primer es-
tablecimiento de los europeos en el Nuevo Mundo;
casi al ao fundan la primera ciudad europea de-
Amrica: la Isabela; en poco ms de once aos.
(hasta 1504) surgeon hasta diez y siete aldeas pobla-
ciones, como Santo Domingo, Santiago, Acquin,
Leogane y Puerto-Plata, y el pendon espaol flota
como soberano en toda la isla, lugo de reducidos.
los cinco caciques que en ella dominaban, constitu-
yndose allel Gbierno de lasIndias yel centro de las
expediciones que realizan partir del ao cuatro, el
mismo Colon, su hermano, sus oficiales los capita-
nes Ojeda, Nicuesa, Ponce de Leon, Balboa, etc., et-
ctera. Pero tambien all es donde, desde i8or









gistra la historic del Nuevo Mundo (harto rica,
por desgracia, en estos ejemplos) entire los europeos
y los dems habitantes de la colonia; all donde
los horrores llegan superar todo lo conocido en
los anales de la bestialidad humana; all donde la
raza negra, que vino heredar todos los agravios de
tres siglos de opresion, de estrujamiento y de concu-
piscencia, logr espulsar la raza caucsica cerran-
do las puertas de la Isla para el mundo culto, inau-
gurando un largo perodo de aislamiento fundado en
el horror que inspiraba el simple recuerdo del blan-
co, horror idntico al que Livingstone cuenta que el
blanco produce en los hombres, en los nifos y hasta
en los perros y los animals domsticos de aquella
parte del interior de Africa hasta donde ha llegado
el asqueroso oleaje de la trata.
Por otra parte, y esta es la segunda contradiccion,
Santo Domingo, Hait la Espafiola, fu, como ntes
he dicho, el centro de nuestra colonizacion, cuyos
rasgos capitals eran la omnipotencia del Estado, la
intolerancia religiosa y el aislamiento poltico y co-
mercial. Pues bien, all es tambien donde logran fijar
su asiento, y desde all desde donde consiguen regu-
larizar sus correras y sus empresas aquellos filibuste-
ros y bucaneros que, partir del siglo xvii, constitu-
yen la preocupacion capital de Espafa en el mar de
las Antillas, son el azote de los galeones que realiza-
ban el comercio con la Metrpoli y osan penetrar en
los pueblos mismos levantados en las costas de los
dominios hispano-americanos. Salidos casi todos de
Francia-de Normanda, comunmente-buenos ma-
rinos, de temple osado, de vida aventurera, poseidos.







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del espritu de lo imprevisto del afan de la rapi-
a, resueltos todo y hechos verse unos otros col-
gados en las vergas y entenas espaolas, logran en
1620 un moment de reposo en la isla de la Tortuga
y consiguen en 1630 trasladarse la parte ms septen-
trional de la vecina Santo Domingo, desde donde,
proclamando la soberana del rey de Francia, abren
sta las puertas de Amrica y la permiten posesio-
narse de San Cristbal, la Guadalupe y Martinica en
el mar Caribe, casi en el corazon del Nuevo Mundo,
cuyos vastos territories habia reservado el Papa Ale-
jandro VI por su clebre Bula de 1493, los Reyes Ca-
tlico y Fidelsimo de Espaa y Portugal. La obra
queda terminada y consagrada en 1697 por el Trata-
do de Ryswick entire la Francia del soberbio Luis XVI
y la Espaa del embrujado Crlos II,-amn de las
dems potencias (Inglaterra, Austria y Holanda), que
tomaron parte en la guerra del Palatinado. Y la inva-
sion de los franceses en la Isla es tan grave y trascen-
dental, que lugo de obtenida por el Tratado de 1697
ms de la tercera parte de la Isla para aqullos, en es-
guida decae la parte espaola, resultado, no slo de
las mismas invasiones de los filibusteros, como la de
Drake de 1586 y de los temblores de tierra, como el
de 1684, y de las epidemias, como la del ao de los
tres seises (1666), que ya la tenian muy amenazada
de inminente ruina ntes de finalizar el siglo xvin,
sino por la importancia absorbente que para los es-
paoles adquieren Cuba, Mjico y el Per; de suerte
que en 1733 la poblacion de toda la colonia no pasa-
ba de 60.000 almas, y realmente Santo Domingo
era conocida en el mundo por una colonia francesa,







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gracias al desarrollo excepcional que la parte usurpa-
da por los filibusteros consigui bajo Luis XIV y
Luis XVI.
Santo Domingo, pues, que sirvi de base para cons-
truir el monopolio de la Amrica en favor de Espa-
na, sirvi tambien para que desde all se rompiese
este monopolio.
Todava hay otra contradiccion, y sta ms extre-
mada y elocuente. Comprometida la fantasia en un
empeo de description de los sofados esplendores y
las dulces perspectives de aquellos poticos Elseos
de la Edad de Homero y de Virgilio, es difcil que la
obra de la imaginacion excediera la realidad con
que la naturaleza ha favorecido Santo Domingo,
haciendo de su fauna y de su flora una verdade-
ra maravilla, un en el seno de un mundo como el
americano cuajado de prodigios y tentaciones. Va-
riedad en los tipos, templanza en el clima, viveza
en los tonos, fragancia en la atmsfera, voluptuosos
desvanecimientos al lado de asombrosas energas,
montafias cubiertas de olorosos y expansivos arbustos
que sirven de alfombra inmensos bosques de pre-
ciossimas maderas y de nidos millares de pajari-
llos que, nublando el cielo con sus alas de esmeralda
y de diamante, llenan los aires con sus interminables
y enloquecedores gorgeous; ros anchos, profundos y
serenos, como el Ozama, cuya navegacion es facilsi-
ma, y que parecen cintas de plata tendidas por mis-
teriosa Ariadne para alentar al pioneer introducirle
suavemente en el fondo de un palacio encantado;
extensas planicies, como la del Cabo, donde templa-
dos los ardores del trpico por la elevacion del suelo,







10o
la fecundidad de ste permit sextuplicar las cose-
chas; lagos de 20 leguas de contorno, donde viven el
caiman al lado del carey; riscos atrevidos en cuya
cima crecen el pltano, el cocotero y la palmer, que
desafian las iras del Padre Ocano, ansioso de descan-
sar de su tormentoso viaje desde las alturas de Finis-
terre de las costas irlandesas, y numerosas abras en
una accidentada costa de 350 leguas, bahas seguras y,
tranquilas en que las olas penetran dulcemente para
recoger el balsmico aliento de una primavera eterna
y dormirse embriagadas en la limpia y reverberante
playa; campos de reluciente cafa junto mares de.
blanqusimo algodon y rojo cacao; cielo cuajado de
palpitantes luceros, no mnos'vidos que el Atlntico,
de gozarse en la inmediata contemplacion y el ntimo
contact de una tierra exuberante de seducciones, y
que con sus efluvios tornan la plcida y serena nochei
en dia de tenue claridad y amorosos ensueos; calo-
res vivificantes templados por brisas restauradoras;
vida de atractivos, de dulzuras, :de exuberancias, de
reparaciones... todo, en fin, cuanto podria la fantasa
forjarse para dar fondo y marco al desarrollo de una.
existencia verdaderamente paridisiaca, todo lo habia
prodigado la Naturaleza en aquella isla de Santo Do-
mingo, donde en los primeros dias del descubri-
miento vivia una poblacion candorosa, hospitalaria,
dulce, tierna, de la cual decia el gran Almirante
en su diario: No hay en el mundo todo ni mejor
pas ni mejores gentes; aman sus projimos como se
aman s mismos; siempre son sus palabras -humil-
des y afables, acompafiadas de una sonrisa, y aunque
es verdad que andan desnudos, son sus modales de-



















mujer peregrina que ntes que reina de Castilla y es-
posa de D. Fernando, fu siempre espritu levantado,
alma grande, mujer sensible y espaola vibrant y
soadora, para quien la Historia, excusando algun
grave pecado, ha recogido travs de los siglos los
fulgores que hoy avaloran la memorial imperecedera
de Isabel la Catlica.
Pues bien, en ese mundo hecho para la tranquili-
dad, para la dicha, para el amor, parece como que
desde el primer dia de su descubrimiento se dieron
cita la sed de mando, el nsia del oro, las bajas pa-
siones de la traicion y la envidia, el apetito desorde-
nado de todos los goces materials y la esclavitud-
la horrible esclavitud all por muchos concepts ms
inmoral, ms hedionda que en Chio y en los pueblos
ms sealados y de peor renombre en la historic de la
degradacion humana.
Yo pudiera recorder que all fueron creados el tri-
buto del oro, la crbea y las encomiendas; que all la
intolerancia religiosa provoc el levantamiento de los
indios de Guarionex; que all Pedro Margarite y el
Padre Boil y Francisco Roldan se alzaron contra el
Almirante, y Mjica y Guevara contra Roldan; y que







12
de all vino Espafia cargado de cadenas y acusado
de enemigo de la integridad de la patria! el mismo
Colon,-todo ntes de haber pasado los diez primeros
anos de la toma de posesion de Santo Djjningo. Pero
todo esto palidece ante las violencias entraadas por
la esclavitud que en aquella comarca reviste casi to-
das sus formas, aparece en todos sus grados y produce
todas consecuencias.
Porque la esclavitud modern se ha presentado en
Amrica (que ha sido y es su verdadero teatro) bajo
cuatro formas: la esclavitud de los indios, la de los
blancos, la de los negros y la de los asiticos. De estas
formas, Santo Domingo ofrece las tres primeras en
condiciones incomparables respect de las dems co-
lonias. Cuba sigue, toda vez que si bien all la escla-
vitud india dur poco por la extincion de los escla-
vos (pues que ntes de mediado el siglo xvi no habia
ya un solo indio en las Antillas), y si es cierto que se
desconoci totalmente la servi4umbre de los blancos,
en cambio all ha tomado cuerpo, y hoy ofrece excep-
cional importancia lal e los chinos, creada en la se-
gunda mitad del siglo xix.
Pues bien: la primera forma de la servidumbre en
Santo Domingo corresponde la poca de los espa-
oles. All aparece por dos caminos: primero, por el
de la guerra. Los indios de las vecinas islas caribes
son traidos Espaa como esclavos; despus entran
en esta categora los mismos indios rebeldes de la Es-
paola. -El segundo camino, la crbea, el reparti-
miento y la encomienda. Contra todo esto se alzaron,
ntes de mediar el siglo xvii, las elocuentes y pia-
dosas voces de los Padres Dominicos y del inmortal














Espafola; los cinco que le atribuye Valverde en su
Idea del valor de la isla Espaola, se habian extin-
guido. Y extinguidos tambien, como he dicho, todos
los indios de las Antillas, las leyes del Emperador
quedaron... para provocar casi una insurreccion entire
los castellanos de Mjico y, sobre todo, del Per, y
para al cabo no ser cumplidas en el continent ameri-
cano.
Mas Espafia habia rechazado la idea de los esclavos
blancos; es decir, de los llamados engags en Fran-
cia y convicted indented en Inglaterra. Colon lleg
proponer el trasporte Amrica, en este concept,
de presidiarios y condenados muerte, pero sin xito.
La idea la llev cabo Francia casi desde los prime-
ros das del siglo xvii. Y mediante los oficios de las
dos compaas de las Islas de Amrica y de las Indias
Occidentales creadas en 1626 y 1664 por Colbert para
la colonizacion franco-americana, pudieron ir allen-
de el Atlntico no pocos presidiarios y no pocas vc-
timas de las levas que tan en boga estuvieron en cierta
poca para nutrir el ejrcito y, sobre todo, la marina
de los Estados europeos. Pero la esclavitud blanca no
logr una gran importancia, y en 1735 qued esta-
blecida la redencion forzosa, concluyendo poco
esta servidumbre.
La que verdaderamente debe ocupar la atencion es
la negra. Esta es la que iniciada hcia 1510o se sobre-
pone todo en el curso del siglo xvinI y present en









os moments mismos de la gran Revolucion fran-
:esa del 89, un personal de 700.000 individuos frente
i 30.000 blancos y otros tantos mulatos en la parte
francesa de la antigua Espaola.
No es del moment tampoco explicar cmo la trata
surti el mercado francs de Amrica.
Baste decir que ella dedic sriamente su aten-
:ion la Compaa de las islas de Amrica, que en 1563
autoriza 50 holandeses expulsados del Brasil ins-
talarse en la Guadalupe con 1.2oo esclavos negros,
inaugurando el cultivo de la cafia y la fabricacion del
azcar en aquella Isla. Siete afios despus el gober-
nador de Santo Domingo, como representante de la
compafia de Guina, es el favorecido por el gobierno
de Espaa, mediante tratado especial con el de Fran-
cia, para la importacion de negros en las Indias oc-
cidentales por espacio de ocho afios, y en 1730 co-
mienzan las subvenciones primas la trata, conce-
didas por el monarca francs como medio de fomen-
tar la poblacion de las Antillas; subvenciones que en
Agosto de 1792 suprimi definitivamente la Asam-
blea legislative casi un afo just ntes de que la
Convencion suprimiese la trata instancia del famo-
so abate Gregoire.
Lo que realmente tiene inters para el trabajo que
entire manos llevo, es hacer constar que en la agona
del siglo xvii, la esclavitud de los negros revestia ya
las proporciones suficientes para que con ese motivo
se diera por Luis XIV seiss meses ntes de revocar el
Edicto de Nantes y de imponer en la Francia conti-
nental la esclavitud de la conciencia) el Edicto de
Marzo de M685, conocido en Ja historia con el nomi:









ore ce nii t.oazgo Ivegro, coaligo ae sesenta articutos
destinados, como en el prembulo brbaramente se
dice, mantener la discipline de la Iglesia catlica
romana y arreglar lo concerniente al estado y calidad
de los esclavos de Amrica. Y, con efecto, el Edicto
es contra los negros y contra los judos y protestan-
tes: la intransigencia en todo su esplendor.
El Cdigo Negro viene ser un trmino medio
entire las relatives benignidades de la legislation es-
clavista espaol y los rigores de la britnica; pero
ese cdigo desde lugo establece que el esclavo es
una cosa mueble incapaz de todo derecho. En cam-
bio se le reservan las penas de la marca y de muerte
para delitos como los de injuria de hecho un hom-
bre libre y de robo calificado de caballos y bueyes.
El robo sencillo era castigado con azotes, y en ltimo
caso con una flor de ls marcada con hierro candente
en la espalda. Adems, para la fuga del esclavo habia
esta gradacion: duraba su ausencia un mes? las ore-
jas cortadas y la flor de lis: reincidia? otra flor de lis
y cortadas las corvas: reincidia? pues entnces la
muerte!
Por lo dems, y sobre esto y pesar de esto, lo
que la esclavitud es, y entraa, y supone en todas
parties. Eso s, fuer de piadoso catlico, Luis XIV ha-
bia dispuesto que todos los esclavos fuesen bautiza-
dos instruidos en la f catlica, y exigia hasta que
fuesen catlicos probados los mayorales capataces
de negros.
Con brazos abundantsimos de que proveia con
toda facilidad la trata; dueos de un suelo feracsi-
mo; protegidos por una legislation autocrtica, cuyos









rigores, en cuanio a ios Diancos, queDrantaoa la ais
tancia; apoyados por el influjo que en la corte de
Versalles ejercian amigos y delegados oficiosos, nunca
avaros de su dinero para corromper y seducir, los
plantadores de Santo Domingo constituian una ver-
dadera oligarqua para la que slo estaban un tanto
vedados los goces de la inteligencia y del corazon. La
sensualidad y el despilfarro privaban all con abso-
luto dominio. El espaol Valverde, que escribia
en 1780, dice en el libro que ya he citado, refirindo-
se los franceses de la Isla: Cada habitante se trata
como prncipe, en casa magnfica, adornada con mue-
bles ms bellos que los de los gobernadores espao-
les; tienen una mesa ms abundante que la de nues-
tros seores; alcobas y cuartos soberbiamente arregla-
dos, con camas ricamente vestidas, fin de recibir
sus amigos y los viajeros. Tienen barberos y pelu-
queros que cuidan de su toilette, sin contar los dos
tres coaches, en los cuales van los unos casa de los
otros, al teatro y la ciudad, donde se reunen para
divertirse y saber las noticias de Europa. Por lo de-
ms, ellos gozaban de los 793 ingenios de azcar,
los 3.117 cafetalds, los 3.150 fincas de ail y las 735 de
algodon que ofrecia la Isla, que en 1789 habia impor-
tado y exportado por valor de ms de i.ooo millones
de francos, siendo el mayor mercado del Nuevo
Mundo.
Sin embargo, estos hombres felices (que no llega-
ban 30.000 en una poblacion total de 800.000 al-
mas) tenian su roedor. No se crea que la conciencia.
No, esa es la eterna ausente de las orgas de Baltasar.
Los grandes seores y, en general, los blancos de










Lnto Domingo no habian llegado asegurar la infe-
indidad de sus esclavas, y de sus vergonzosos amo-
s con stas habia resultado una poblacion de otros
>.ooo mulatos. El mulato dominicano tena dos
>ndiciones que no eran para tranquilizar el nimo
Slos que por un slo instant estudiaran aquel r-
en social. La bastarda yla sangre mezclada. La bas-
rda, de donde han salido casi todos los rebeldes: la
.ngre cruzada, que haproducido en el rden animal
is grandes tipos de atrevimiento y de fuerza.
Verdad que el selor dominicano, por espontneo
npulso por clculo, no se habia mostrado total-
iente esquivo con el mulato. En su obsequio habia
esembolsado no pocas sumas, de suerte que una
erta parte de los mestizos de la Isla habian sido edu-
idos en Francia, y al concluir el siglo xviii, por di-
ersos medios, hablan venido sus manos, el tercio
e la propiedad territorial y el cuarto de la riqueza
iueble de las colonias.-Pero la ley se mantenia
flexible y las costumbres rechazaban estos bastar-
os del crculo de sus padres. La ley, por ejemplo, les
eservaba impuestos especiales, prohibales desempe-
ar cargos pblicos, les vedaba la escuela del blanco,
o consentia el cementerio comun, les quitaba los
itios de preferencia en la iglesia y hasta les impe-
la andar caballo como los sefores. En cuan-
o las costumbres, el mulato era... algo peor, mu-
ho peor de lo que fu y an es en Cuba, donde las
eyes, sin embargo, nunca se entrometieron casti-
ar el cruzamiento de razas. Mrito incontestable,
ntre otros, de la legislation espaola, cuyos gran-
a









des efectos s3 han palpado en Puerto-Rico y Gua-
temala! De suerte que aquellos favors, no saliendo
de ciertos lmites, en realidad habian empeorado la
situation moral del mulato, quien su propio color
daba testimonio de la afrenta, y su riqueza, su inteli.
gencia y su fuerza incitaban poner remedio su
desgracia.
De otra parte, uno de los efectos de la esclavitud
es el ensoberbecimiento de los seores y la propensior
de stos resistir todo freno. Por esto no ha faltadc
quien haya dicho que la esclavitud de unos hombre!
es la ms segura garanta de la libertad de los dems.
As se explica que los oligarcas de Santo Domingc
vieran con cierta pena que sobre ellos se levantara e
poder de la Metrpoli, que cualquier da dejaria caei
fuerte y pesada la mano sobre ellos refrenando algur
capricho corrigiendo algun desafuero, y de todo!
modos sacaba de la colonia sobre 21 y medio millo
nes de francos por razon de impuestos, que podriar
perfectamente emplearse en la misma Isla. Adems:
el ejemplo de los Estados-Unidos era tentador: all
en 1776 se habia proclamado la independencia df
las 13 colonies britnicas, y en 1783 stas habian con-
seguido que se las reconociese como un pueblo libre
por la Metrpoli britnica, siendo por otra parte nc
escasas las analogas del esclavismo dominicano cor
el de Georgia y las Carolinas. El despecho, pues, d<
la inferioridad y el vago deseo de la separacion pal
pitaban en el espritu de los dominicanos, interrum-
piendo las veces la placidez y felicidad de aquella
soberbia bacanal.








19
En tales condiciones se present en la escena el
an actor de la evolucion poltica contempornea,
Revolucion francesa, cuyo vigoroso acento llega
tramar con la frmula de la Declaracion de los de-
chos del hombre.
Es fcil colegir el efecto que produciria. Los mu-
tos se extremecieron, los blancos se horrorizaron.
odas las aspiraciones de los primeros encontraron
asion, motivo y esperanza; todos los temores y las
ndencias todas de stos adquirieron robustez y al-
.nce extraordinarios. Alguien, empero, permaneci
rdo, inactivo, como informed masa. Los esclavos,
yos oidos no lleg nada y que continuaron agotn-
>se en los abrasadores campos de cafa y en los in-
:nios de azcar.
Pero la situation era crtica insostenible: los mu-
tos tomaron la iniciativa enviando con una caluro-
. adhesion la Asamblea national un donativo de
:is millones de francos, ofrecieron la quinta parte de
i renta annual para el pago de la Deuda pblica y pi-
ieron la igualdad civil y poltica. Sus reclamaciones
ieron acogidas benvolamente por Mirabeau y La-
,yette, con entusiasmo por la sociedad Los Amigos
e los Negros, que entnces se constituy en la capi-
il de Francia.
Los blancos hicieron otra cosa: constituyeron las
*es asambleas provinciales del Cabo, Cayes y Port-
u-Prince; formaron la asamblea general de Saint-
larc quehabia de velar por los intereses detoda la Isla
n virtud de los poderes de sus csmitentes (y no de los
ecretos de la Metrpoli, como la minora propuso);








20
crearon el club esclavista de Pars conocido con t
nombre de club Massiac y se apercibieron resistil
Por lo pronto colgaron al mulato Lacombe en c
Norte y al abogado Ferrand de Beaudiere en elOest(
reos del inmenso crimen de haber pedido pacific<
mente en obsequio de la raza de color. Y lugo prc
vocaron un conflict de competencia y soberana co
el gobernador frances Peynier, conflict que poc
se tradujo en guerra civil.
Desgraciadamente la Metrpoli no vi claro en le
primeros moments: los amigos oficiosos de los sefi
res dominicanos asediaron al Gobierno y los dipi
tados, consiguiendo el apoyo de Malouet, Maury
Barnave; les infundieron miedo recomendndol,
aquel detenido studio y aquella seria meditacion (
que en Espafa nos hablaba el Gobierno provision
en 1868, cuya parsimonia y cuyos recelos no entrarc
por poco en la sangrienta question de Cuba, Y el re
sultado fu el decreto de 8 de Marzo de 1790 y la in
truccion del 28, segun los cuales las colonies coi
tinuarian bajo el rgimen de las leyes especiales,
harian conocer sus voto, por el rgano de sus part
culares asambleas, las que pertenecia la iniciativa(
las leyes concernientes al estado de las personas, e.
tendindose que habian de gozar del derecho elect
ral todas las personas de veinticinco aios cumplido
propietarias de inmuebles, en su defecto que dorr
ciliadas en la parroquia por espacio de dos aos p
garan contribution.
La interpretation de los seores fu terminan!
esas personas eran ellos. De aqu un choque con 1








21
mulatos, y de esta collision, al aio siguiente, el decre-
to de la Constituyente de i5 de Mayo de 1791 que
decia: La Asamblea no deliberar sobre el estado de
las gentes de color que no son nacidas de padre y
madre libres, sin el voto prvio, libre y espontneo
,de las colonies; pero las gentes de color nacidas de
padre y madre libres sern admitidas en todas las
asambleas parroquiales y coloniales futuras si tienen
adems las condiciones requeridas.
Y bien: desde el I5 de Mayo, una gran parte de los
mulatos se crey, sin sombra de duda, integrada en
sus derechos electorales. Sin embargo, pesar de no
haber pretexto, los blancos insistieron en su resis-
tencia la Metrpoli, descuartizaron los mulatos
Og y Chavannes, asesinaron al coronel Mauduit,
yun despus de otra nueva debilidad de la Asamblea
Constituyente (la revocacion del decreto de 15 de
Mayo y su sustitucion por elde 24 de Setiembre, en el
-cual se reserve la Metrpoli el rgimen exterior de las
-colonias y deja estas, con la sancion rgia, exclusi-
vamente el rgimen interior) insisted en perseguir
la gente de color y en desconocer la autoridad
:del gobernador Blanchelande y de los comisarios
civiles de Francia. Bajo la influencia de estos he-
chos y ante tan incalificable rebelda, la Metrpoli
se resuelve una actitud enrgica; se apoya en la
gente de color libre, en los mulatos, quienes al
cabo favorece por el decreto de 24 de Marzo de
1792 que prescindi en absolute de toda distinction
-entre los hombres libres. Y al propio tiempo dis-
-pone el envio de nuevos comisarios con fuerzas








22
europeas para domeiar y castigar los colonos re-
beldes.
Como se v hasta aqu, en tres largos aios no ha-
bia sido question el problema de la esclavitud. L<
que se debatia era un punto puramente poltico: e
problema electoral. Y por bajo de l slo habia li
question, grave sin duda, de la igualdad de blancos 1
mulatos. Los negros slo una vez se habian agitadi
independientemente de aquellos, siendo brutalment
sofocado el movimiento en el Oeste y en los llano
del Cabo hcia mediados de 1791. De estos movimien
tos est llena la historic de todos los pases esclavis
tas much ntes del perodo de abolicion. Dganli
Jamica en 1824, y Guadalupe y la Guyana y Cuba..
y la misma Santo Domingo donde ya en 1722 hubi
que sofocar una gran insurreccion de negros.
Pero en tanto aparecen dos nuevos factors de est
grave conflict. Los ingleses vienen por el Oeste pac
tando con los blancos de Cayes, que les entregan e
puerto de Jeremie y se decide resueltamente se
pararse de Francia. Al Este asoman los espafioles
protegidos por muchos realistas, que en Santo Do
mingo hacen lo mismo que aquellos de sus correli
gionarios de la Metrpoli que en Europa formaroi
la vanguardia del Duque de Brunswick. Esto era ei
1793. El dio la Repblica lo inspiraba todo. L;
Repblica, sin embargo, hasta entnces (el 27 de Ju
lio) slo habia abolido la trata.
Pero ni los realistas ni los espafoles hubieran teni
do importancia no llenar los cuadros del ejrcitc
de S. M. el Rey de Francia millares de negros esca








23
pados de las haciendas y solicitados por los primeros
para luchar, al mismo tiempo que en pr de la Res-
tauracion, por las buenas leyes viejas, un tanto olvi-
dadas en la orga de los ltimos afos de la esclavitud
dominicana. Por manera, que si los negros entran
en accion dbese precisamente los blancos, que por
propio inters los excitan contra los republicans y
los mulatos del Cabo, y les ensefian tctica, y los po-
nen en verdaderas condiciones de lucha. De esta suer-
te las bandas de los negros Juan Francisco y Biassou
se convierten en un ejrcito.
La situation se define y la crisis es terrible para el
imperio de la Metrpoli, cuyos representantes por
moments van siendo dominados por los mulatos.
Bueia prueba el general gobernador Lavaud, que al
cabo es encerrado, bajo el pretexto de salvarle, por el
mulato Villate. En tales gravsimas circunstancias
tienen que tomar una resolution definitive las auto-
ridades francesas. De aqu la declaracion de los co-
misarios concediendo en Octubre de 1793 la libertad
todos los negros que prestasen su concurso la Ma-
dre Patria, y de aqu, al fin, el decreto de la Conven-
cion de 4 de Febrero de 1794 proclamando sin con-
diciones la abolicion de la esclavitud y la igualdad
de derechos en las colonies francesas.
Danton elocuentsimamente cerraba aquella session
con estas palabras: Hasta aqu hemos decretado la
libertad, como egoistas, para nosotros solos; pero hoy
la proclamamos la faz del Universo, y las genera-
ciones futuras encontrarn su gloria en este decreto.
Proclamamos la libertad universal La Convencion







24
Nacional ha hecho su deber. Dignas frases slo su
peradas por aquel arranque de Lacroix atajando
Levasseur que pretendia apoyar su proposition abo
licionista: Presidente, no tolereis que la Conven
cion se deshonre con una discussion ms larga! Y e
decreto salva el Atlntico, y en un moment tras
forma la situation. Virtud bendita y maravillosa d
las grandes ideas!
En estos instantes, seores, aparece la figure del ne
gro Santos- como le llama la historic de Francia
el negro Toussaint Louverture. Y con esta aparicio
terminal el primer perodoycomienzael segundo de 1
revolution dominicana.
Como ya he dicho, hasta los cincuenta afios nadi
sabe de Toussaint otra cosa que su condition ser
vil en la posesion de Breda (llanuras del Cabo:
que estaba en manos de la familiar del conde No
ilustrada despus por uno de sus hijos, el famos,
caricaturista Cham, muerto en Pars hace pocos me
ses, en el verano del aio 79. All Toussaint Santo
fu esclavo domstico y lleg cochero. Sbese tam
bien que, pesar de su vil condition, leia y escribi.
medianamente, gracias los desvelos de otro esclavi
viejo de la hacienda; y sobre todo, se tiene noticia d
que logr cierta importancia merced un particular
conocimiento de las virtudes medicinales de las plan
tas silvestres, pasando en la comarca por algo ms qu,
curandero. De estos no son pocos los ejemplos que s,
podrian sacar de las Antillas espaolas. Cmo aban
dona la hacienda de Breda nadie lo ha dicho, pero e
hecho es que en 1793 ya aparece en las bandas d,









las5sou y Uae Juan rrancisco con el tItuio naaa me-
nos que de mdico de los ejrcitos del Rey de Fran-
cia., Pero en seguida prescinde de su'pacfico minis-
terio para tomar active parte en la campaa como
ayudante de Biassou; y en ella, tratado con gran de-
ferencia por los oficiales franceses y espaoles, y ado-
rado por la gente de su raza, se distingue por su bra-
vura, su actividad, su celo y su resistencia, tanto como
por los adelantos que hace en el arte de la guerra,
aprovechando con incomparable afan las lecciones de
tctica y de estrategia de los oficiales blancos, y dedi-
cando las horas de descanso la lectura de unas Me-
morias militares francesas que, junto con los Varones
ilustres de Plutarco,-y el libro de Raynal sobre las
colonies, y no s que extractos de la moral de Epicte-
to, constituyeron siempre ls cien veces estudiada y
repasada biblioteca del negro Santos, en el cual se
nota su influencia cada instant, sobre todo des-
pus de I794.
Pero el decreto de la Convencion llega Santo Do-
mingo y sus ecos penetran en la negra hueste que al
extremo oriental se movia al grito de Viva el Reyl y
Vivan las buenas leyes de antao! Si el espritu d(
aquella multitude hubiera sido simplemente el de la
perturbacion y el bandolerismo; si sus aspiracione,
,no hubieran pasado de las que pocos anos ntes man.
tenan en armas las partidas de los mismos Biassou
y Juan Francisco; si, en fin, lo que inspiraba lo,
negros del Este se hubiera reducido simplemente d
un sentimiento de rebelda, el decreto del 4 de Febre
ro no habra pasado tampoco de una perturbacior









ms. Pero no; all habia algo que no era eso, supues-
to que aquellas bastardas influencias no fueran extra-
as al levantamiento provocado por espafoles y fran-
ceses. As que tan lugo como el asombro producido
por la trascendental media de la Convencion permi-
ti que los vigorosos negros del ejrcito real escu-
chasen aquellas enrgicas frases

...Pour qui ces ignobles entraves,
Ces fers des long temps prpares...,?

C'est nous qu' on ose mediter
De rendre l'antique esclavage!

tan lugo se determine con irresistible violencia el
natural movimiento de simpata que debia poner al
servicio de la naciente y combatida Repblica los
negros dominicanos, cuya causa, en ltimo caso, no
era otra que la misma en cuyo obsequio derramaban
su sangre los blancos de la Metrpoli en las orillas del
Rhin contra los viejos poderes y los intereses tradi-
cionales de la Europa coaligada. Toussaint, coronel
de la division de Biassou, fu de los primeros expe-
rimentar aquella simpata, y como hombre de excep-
cional inteligencia, desde el. primer instant abarc
con una mirada las dificultades de la situation y el
porvenir reservado su raza bajo la bandera tricolor,
sriamente amenazada por el extranjero, los blancos
y los mulatos. Y no titubea. Se dirige los suyos, los
congrega, los exhorta, salta por las dificultades que
realistas y espafoles le oponen, determine 5.000 ne-
gros seguirle al grito mgico de ubi libertas ibi
patria; vuela con ellos al Cabo, saca del encierro al









-gobernador Lavaux que, agradecido, le asocia al go-
bierno de la Isla, obtiene de la Metrpoli el nombra-
miento de general, organize un ejrcito, cae sobre los
ingleses, se revuelve contra los espaoles, y alcanzado
el nombramiento de general en jefe del ejrcito fran-
cs de Santo Domingo despecho del mulato Rigaud
y del blanco Hedouville, obliga al invasor britnico,
despus de tres aos de incesante lucha, en la cual
gasta Inglaterra 45.000 hombres y 500 millones de
francos, firmar el convenio de i o de Octubre de 1798
y evacuar la Isla; y fuerza al espaol, no slo re-
pasar la frontera, si que ceder la parte de Santo Do-
mingo que desde el antiguo tratado de Ryswick po-
seia indisputada, y que por el de Basilea de 1795 re-
nuncia; investido con el cargo de gobernador de la
colonia refrena los mulatos, impone la paz, promul-
ga una amnista, y dirigindose los blancos emigra-
dos durante los ltimos siete aos de agitacion y re-
vuelta, les dice: Hijos de Santo Domingo, volved
vuestra patria. Nunca pensamos despojaros de vues-
tras tierras y vuestras casas. El negro slo pedia la
libertad que Dios le di: vuestras casas os esperan:
vuestras tierras os reclaman. Venid Santo Domin-
go. Y despus, seores, abre las puertas de la Isla
al comercio universal y proclama solemnemente la
libertad de conciencia!
Pero no adelantemos las cosas. El primer perodo
de la vida pblica de Toussaint Louverture (que de
paso sea dicho, toma este mote de la frase del asom-
brado general francs Lavaux,que.al ver su actividad,
sus mltiples recursos y sus maravillosos xitos no









puao menos ae exclamar, cet nomme railt ouver-
turepartout), el primer perodo de su vida terminal
en 18oo, y este es el segundo de la revolution de San-
to Domingo. Como habeis visto, la guerra civil y ex-
tranjera existia ntes de 1794, fecha del decreto de
ab9licion. An en 1792 los delegados de la Metrpo-
li decian. En nombre de la Metrpoli, de la Asam-
blea y del Rey declaramos que no reconoceremos
ms que dos classes de hombres: los libres sin distin-
cion de color y los esclavos. Pero se di el decreto de
abolicion y triunf5 la integridad de la patria france-
sa; s, de esa patria que los esclavistas vendian al
-extranjero. Y al cabo se impuso la paz los blancos
traidores y los mulatos rebeldes, de tal suerte que
el comisario Sontonax al regresar la Isla queda
admirado de sus relatives progress. Pero qu digo
triunfa la integridad de la nacion francesa! La Me-
trpoli ensancha su territorio, porque, al fin y al
,cabo, Santos y sus negros expulsan los espafoles
de la parte oriental que stos ocupaban desde la
poca del descubrimiento!
Pero qu much! Acaso se ignora lo que por este
mismo tiempo ocurri las puertas de Santo Domin-
go? All estaban otras dos Antillas francesas: Guada.
lupe y Martinica. Pues bien, sobre ellas tambien cay
el ingls. El 21 de Abril de 1794 los ingleses se apo
deraron de la primera dAe aquellas islas: el 3 de Fe
brero (precisamente la vspera de votarse en la Me
trpoli el decreto de abolicion), consiguieron aqu.
los expulsar de la Martinica al general Rochambeau
Nadie intent reconquistar la Martinica, y esta An.









tilla no volvi poder de Francia hasta la paz de
Amiens. Pero los comisionados de la Convencion,
Vctor Hugues y Pierre Chretien, llegan el 2 de Ju-
nio delante de Guadalupe, y en vez de renunciar
a Isla, poseida ya por el enemigo, se decide re-
conquistarla. Cmo? Lanzando desde los buques en
que se hallaban el decreto de 4 de Febrero, el decre-
to de abolicion inmediata. El efecto es asombroso.
Los negros se levantan, y despus de siete meses de
lucha herica los ingleses son expulsados de la Gua-
dalupe! La abolicion aqu de nuevo salva la integri-
dad de la patria. La habria salvado en Martinica?
Por lo mnos puede asegurarse que no intentado el
remedio, all slo fu donde Francia tuvo que arriar
la bandera.
Ved, seores, con qu justicia se interpreta aquella
tan comentada frase de Robespierre de Barnave:
Slvense los principios y perezcan las colonias! En
Santo Domingo y en Guadalbpe, por lo mnos, se
salvaron las colonies por los principios. En Martini-
ca no los principios, pero la colonia tampoco.
Mas entremos en el tercer perodo de la revolution,
que es el segundo de la vida de Toussaint Louverture.
A ste corresponde el de la reorganization de la so-
ciedad dominicana y el Cdigo rural y la Constitu-
cion de 18oi, que Toussaint dict y remiti des-
pus la Metrpoli para obtener su aprobacion.
Pretender que el esclavo de cincuenta anos venido
al mundo de la libertad en medio de la guerra, los
seis ocho afos de sta hubiera de dar- las leyes
que pacfica y reflexivamente no pudo hacer el Con-









r9,.- ---.. -.-..., v. -- V,.iuL c 10o40o, parece lis
y llanamente una insensatez. Pero qu no dicen e
obsequio del gran Toussaint las declaraciones d
libre comercio y libertad de conciencia que nte
me referia, declaraciones hechas al inaugurarse el si
glo xix y al salir del rgimen colonial latino de lastre
ltimas centuries! Qu progress no implica la prohi
bicion de encarcelamiento en todo otro local que ei
una crcel pblica, y la consagracion explcita de 1
inviolabilidad de la propiedad! Todo eso lo habiU
proclamado la Revolucion francesa lo habia hech(
la Repblica norte-americana; pero cmo Tous
saint lo podia haber conocidoy estudiado en elfrago.
del combat y bajo las pasiones de la lucha?
Verdad que el insigne negro acentuaba sobrada
mente la autonoma de Santo Domingo dejando ,
la Metrpoli slo la soberana y reservando 1i
Asamblea colonial hasta el derecho de nombrar go-
bernador vitalicio; pero sobre que esto no se hallabi
muy fuera del camino trazado por el decreto d<
la Asamblea constituyente en 24 de Setiembre dc
1791, no hay que olvidar que ms de dos veces Tous-
saint habia recibido proposiciones del general ingls
Maitland y de los mismos negros para proclamarle
Rey dictador, y que en todas aquellas ocasiones se
habia ratificado en su lealtad Francia, donde tena
sus hijos, prendas queridas de su hermoso corazon,
Sin embargo, la sospecha de lo contrario hizo
Napoleon, ya en el Consulado, prepararse contra
Toussaint. Pero es necesario decirlo todo, sefiores.
Ms que estas sospechas, lo que movi al gran tirano









itra el soberbio negro y contra la libertad toda de
nto Domingo, que en ste tena, como se vi, su
is decidido y afortunado defensor, fueron las s-
cas, las intrigas y las tentaciones de los esclavistas.
Mientras la Revolucion sigui triunfante en la Me-
,poli y Toussaint con mano fuerte la secund en
nrica, enmudecieron, quiz adularon los pode-
,os: cuando la Reaccion, con el apoyo de los incro-
bles y los merveilleux del Directorio, se alz, pre-
idieron y lograron que tras la paz de Amiens de
02 Napoleon restableciera la trata y vblviera hor-
r! dura servidumbre todos los negros que desde
94 eran y pasaban por libres. Y es este el rasgo ca-
:terstico del tercer perodo de la Revolucion de
nto Domingo.
Para llegar este atentado era preciso asegurarse
1 negro Santos. Qu mayor elogio en su favor!
*ro l mismo lo decia al verse aprisionado y condu-
lo Europa: El rbol plantado en Santo Domingo
bia echado tales y tan hondas races, que no exis-
in en Francia fuerzas para arrancarlo.
Era de rigor: al crmen debia preceder la bajeza y
infamia. Toussaint estaba en Santo Domingo, en-
ramente pacificada y renaciente entire espantosas
inas, y al partir de Brest para Amrica, el 14 de
ciembre de 18oi, 26.000 hombres sacados del ejr-
to del Rhin, en otro tiempo dirigido por Moreau y
,ya presencia en Francia tal vez contrariaba los
anes liberticidas del hroe de Brumario, este escri-
a al ilustre nego: V el ciudadano Leclerc, nuestro
irmano poltico, en calidad de capitan general y










fuerzas suficientes para hacer respetar la soberar
del pueblo francs. Nos complacemos en reconocel
proclamar los servicios que le habeis prestado, y q
si su pabellon flota sobre Santo Domingo, vos 3
los bravos negros lo debe. Llamado por vuestro t
lento y por la fuerza de las circunstancias al prim
mando, habeis destruido la guerra civil y puesto fre;
las persecuciones de algunos hombres arrebatad(
Las circunstancias en que os habeis hallado, rodea
de enemigos, sin que la Metrpoli pudiera socorrer
alimentaros, hicieron legtimos los artculos
vuestra Constitucion, que quiz no lo sean ya; pe
hoy vos sereis el primero en rendir homenaje la s
berana de la nacion, que os cuenta en el nmero
sus ms ilustres ciudadanos, por los servicios que
habeis prestado y por el talent y la fuerza de cara
ter de que os ha dotado la naturaleza.
As se tendia el lazo, en que, sin embargo, el neg
africano no cay. No se opuso, empero, a la entra(
de Leclerc; por lo contrario, recomend la obedienc
las rdenes de la Metrpoli, cuidando empero
aadir: que era un soldado, que no tena miedo
los hombres, y s slo Dios; y que si fuese necesar
morir, moriria como un soldado de honor que nai
tiene que reprocharse. i Y as llega Leclerc, y despu
de proclamar de nuevo la libertad de todos los dom
nicanos, torpemente se descubre en el primer m<
mento, prescindiendo de Toussaint, intimando la e
trega del Cabo al negro Cristophe y atacndole de
pus entire el humo y las llamas del incendio que









>bernador de la plaza inicia virilmente por su pro-
a mano, luego de poner en salvo 2.000 blancos.
A poco tiene efecto el ataque de Fort-Dauphin y de
iint-Marc, y la guerra comienza entire los vencedo-
:s de Europa mandados por Leclere, Rochambeau
Boudet y los pobres negros de Santo Domingo. Pero
fin, todos tuvieron que ceder: firmse un convenio,
Toussaint pudo retirarse vivir tranquilamente en
nnery, cerca de Gonaives, de donde poco fu saca-
3 traidoramente por el general Brunet, que le di una
ta que asisti Toussaint. Vergenza d el des-
ribirlo! El negro acudi, s, la amistosa cita: reci-
lle el general de la culta Francia; retirse ste mo-
aentneamente con cualquier excusa, y el hroe
ominicano de repente vise rodeado de una docena
e oficiales franceses, armados de todas armas,
uienes l tuvo por bandoleros y los que pens en
[ primer moment resistir. Lugo supo que eran los
yudantes del general, y mirndolos fijamente en-
ain su sable y se dej conducir, con su mujer y sus
os hijos, al barco Le Heros que debia conducirle
,rancia, para donde sali el i de Junio y donde
eg el 3 de Agosto de 1802.
Toussaint no habia cometido ningun delito. Todo
1 pretexto que se pudo alegar para prenderle fu
1 de haber sorprendido una carta que escribia uno
.e sus ayvdantes, preguntndole si la fiebre amarilla
.aca estragos en el -ejrcito europeo. Pero esto no
bst para que llegado .Franeia fuera separado de
u familiar y conducido al fuerte de Joux, sobre las
nontafas de Jura. All es objeto de una srie de









agravios y de atropellos apnas imaginables. Enct
rronle en un estrecho y helado calabozo sin ir
tiles que una silla de paja y un mal tablado; priv
sele de la compaia del fiel criado que le seguia; ob
gronle quitarse el uniform que llevaba en el m
mento de ser sorprendido y vestirse de harap(
redjosele la pension para alimento y lefa, de cin
francos tres diarios,.y por ltimo, el gobernador c
castillo recibi la rden de pasar, con las llaves c
calabozo, Suiza por espacio de cuatro dias. A
regreso, el negro Santos haba muerto de hambre
de frio!
Durante su cautiverio escribi dos cartas su v(
dugo: en ellas simplemente decia: Soy ciudada:
francs! Hacedme justicia! No obtuvo respuesi
Fu interrogado, s, pero respect de los tesoros q
sus asesinos suponian enterrados en la Isla. Ahl
contest el mrtir al general Cattarelli-cierto q
he perdido tesoros, pero no de la naturaleza de 1
que buscais. Mi slo tesoro es mi conciencia!!a
Y, sefiores, pensar que el verdugo de Toussaint e
aquel Napoleon que insultaba al gobierno ingls p(
que slo le asignaba, despus de sus crmenes, y
su destierro de Santa Elena, seis mil pesos al mes,
el mismo que escribia: liHe sido condenado sin q
se me oyese; sin juicio y despreciando todas las ley
divinas y humans se me tiene separado de mi m
jer y de mi hijo!!!
Toussaint muri, pero no la libertad en Santo D
mingo. El lo anunci, de diversos modos y repetid
veces, al ser conducido la Metrpoli. Vosotr








35
eis haber desarraigado el rbol de la libertad,
) no soy ms que una de sus ramas. El rbol que
la plantado tiene tantas y tan profundas races,
toda Francia no bastaria para arrancarlo. Una
arrebatado la Isla el 16 de Julio de i8o2,public-
llende el Atlntico el infame decreto del 20 de
yo anterior, que restablecia la esclavitud en la An-
i, y un grito de horror se difundi por campos y
lades. A bandadas los negros huyeron los bos-
s y se organizaron con Desalines, Christophe y
ion, y el cielo pareci asociarse su empresa, de-
do que en las costas se desencadenase con furor
ica conocido la fiebre amarilla. Con esto se abre
cuarto perodo de la revolution de Santo Do-
igo.
:s realmente impossible, sefores, describir lo que
en aquella Isla de-de elotoo de 1802 alinvierno
803. La bestia humana se desata, y todos los furores,
.as las brutalidades que el terror puede imaginar,
.o se realize en la pintoresca tierra de Anacaona y
Guarionex. Y cosa singular! en esta desenfrenada
a de atrocidades, los blancos, los imperialistas
nceses fueron los que tomaron la iniciativa y los
- realmente se llevaron la palma. Qu vergenza!
os son los que comienzan esta horrenda tragedia
vando las charreteras sobre los hombros del gene-
negro Maurepas, y echando al agua la esposa y
hijos de ste delante de su padre, de su esposo, con-
nado al fin al mismo suplicio. Por los enemigos de
Repblica, por los hombres del rden y los hroes
Consulado v del Concordato se reDroducen en









Santo Domingo los espantables matrimonios repubi
canos de Nantes y de Lyon y los fusilamientos e
masa. Restablcese el suplicio de la rueda, en que p
reci en 1792 el mulato Og. Se inventan prison,
flotantes (dice un escritor que estudi los hechos e
las memories de la poca) llamados etouffoirs (sofc
cadores), en los cuales, despus de encerrar negrc
y mulatos en el fondo del buque, se los asfixiat
con humo de azufre. Reptense los espectculo
del circo romano, lanzando contra la gente de cok
perros de cimarrones que se traian al efecto de otrs
Antillas. Hubo negros desollados, otros arrojadc
pantanos llenos de insects, otros lanzados i
agua con balas los pis, y lugo, si sobrenadabai
cazados!... En fin, el delirio de la ferocidad. Qu
los negros y mulatos rivalizaron con los franceses.
claro est. Cmo habian de sustraerse al medio e
que se agitaban? Ms an: el negro es de suy
bondadoso (bondadoso much ms que inteliger
te), pero eso mismo junto con su robustez le hac
terrible cuando acosado pierde sus cualidades mora
les para convertirse en fiera. Pero de quin fu 1
iniciativa? Quien provoc el conflict? Quin desate
y lo que es ms, quin sostuvo y foment la tena
pestad?
Ah, sefiores! En aquellos mismos moments Fran
cia entraba en rden. En 1802 Napoleon era pro
clamado Cnsul vitalicio; en 1804 Emperador, -
Pio VII le coronaba en Pars. En el intermedio s
promulgaba el Cdigo civil, volvian la patria lo
emigrados, se creaba la Legion de Honor, y todo e








37
mundo protestaba contra el horrible atentado de la
mquina infernal. Pero Santo Domingo era un lago
de sangre, y los infames sucesos de allende el Atln-
tico nadie arrancaron una protest. Slo el esfuet-
zo de los negros puso trmino aquellos horrores.
Vctima Leclerc de la fiebre amarilla; arrojados ba-
yonetazos los franceses de Port au Prince, al fin Ro-
chambeau tiene que capitular en el Cabo, embarcn-
dose para Francia el 28 de Noviembre de 1803 y ca-
yendo en manos de los marines ingleses que lo con-
dujeron Jamica, mintras los dominicanos, el i.
de Enero del alo cuatro, proclamabanla independen-
cia de Hait jurando la posteridad y al universe en-
tero renunciar para siempre Francia y morir ntes
que someterse su dominacion. Qu empresa! En
los afos que van desde 1790 1804 la poblacion
de Santo Domingo habia bajado de 8oo.ooo almas
400.000... El ejrcito francs, de 5o.ooo hombres
que al fin habia llegado, qued reducido poco
ms de la cuarta partel Pero esto pasaba muy ljos.
Francia comenzaba disfrutar de los beneficios del
rden. Y el content y los vtores con que el Imperio
era aclamado slo fueron interrumpidos un instant
por aquellas palabras con que Napoleon salud su
hermana Paulina al encontrarla en Burdeos acom-
paando al cadver de Leclerc. me traes cenizasl!
Pero, seiores, la retirada de los franceses no pone,
no podia ya poner lmite los desastres por ellos pro-
vocados. Ellos huian, pero en Santo Domingo deja-
ban Dartidarios. cmolices: v sobre todo. deiaban las









pasiones desencadenadas y el dio de trescientos si-
glos de brbara explotacion y de infame tirana, due-
Sos de mil medios de espantosa venganza. De aqu
nuevas violencias por parte de los negros victoriosos;
de aqu la expulsion de los blancos; de aqu el pero-
do sombro que se inaugura con la proclamacion del
negro Dessalines como Emperador por una junta de
generals, y tras ella la-de la Constitucion de Mayo
de 1805, en la que destacan, primero, la prohibicion
absolute para todo blanco de poner el pi en Santo
Domingo ttulo de dueo propietario y de adqui-
rir en la Isla propiedad de ningun gnero, y lugo,
la denominacion genrica de negros que se aplica
todos los haitianos por deber cesar toda acepcion de
color entire los hijos de una misma y sola familiar
cuyo padre es el jefe del Estado. Es decir, que los
tres aos de morir el mrtir de Joux, en Santo Do-
mingo habian sido totalmente vencidos y aniquila-
dos la raza caucsica y los sefores de tres siglos.
Como dar al olvido la brevedad del perodo que v
desde 1794 1805, insuficiente por complete para
que, en circunstancias bien distintas de las que acom-
palan la excitacion revolucionaria y las irregula-
ridades de la guerra que privaron en Santo Domingo
durante una gran parte de este perodo, una clase en-
vilecida, abotargada, acostumbrada no ver ms que
lo que hollaban sus pis ni escuchar otra cosa que
la campana del ingenio y el foete del mayoral, ad-
quiriese las mltiples y grandes virtudes que necesi-
tan las classes directors? Por eso nada ms peligroso
nie la cnmnieta v exclusive victoria de una clase in-









39
ferior, y nada ms terrible que la abolicion de la ser-
vidumbre sin la consciente y honrada cooperation
de los sefores. Todos esos peligros no se podian con-
jurar en Santo Domingo sino por la fuerza y el pres-
tigio de un sr extraordinario. Lo fu el negro Tous-
saint Louverture; pero los blancos lo mataron y con
l despareci la verdadera, quiz la nica garanta
que la injusticia de trescientos afios habia hecho po-
sible en aquella enferma y maldita sociedad.
Lo generals de Toussaint no tenian la talla del
cochero de Breda. Tendrian tal vez la de los tenien-
tes de Leclerc, y as se explica que Dessalines, cuyo
cuerpo era una pura cicatriz, efecto de los malos
tratamientos de la esclavitud, llegado por la violen-
cia y en medio de horrible contienda la cspide
de los honors y del poder, se precipitase en todo g-
nero de atentados contra sus antiguos verdugos y sus
actuales compaeros, muriendo, al fin, asesinado por
stos en Octubre de i8o6; muerte que ocasiona la es-
cision de los negros que con Cristophe se apoderan de
la parte Norte de la Isla; y de los mulatos que con
Petion se hacen duefos del Oeste y del Sur, mintras
los espafioles de nuevo alzan su bandera en la parte
oriental, de donde los habia desalojado el victorioso
Toussaint. Catorce aos despus los mulatos logran
reunir, bajo la Repblica dictatorial de Juan Pablo
Boyer, las fracciones de la Isla, y obtienen en 1825,
mediante cierta indemnizacion, el reconocimiento
official y solemne de la independencia por Crlos X
de Francia. Pero cuntos choques, cunta sangre y









aos, durante los cuales apnas si un slo dia se
vi flotar en los puertos de la naciente Repblica
los gallardetes de los pueblos cultos, que tan m-
pliamente aprovecharon la revolution producida en
la vida international por la emancipacion de Am-
rica!
Todo esto es verdad. Pero de estos horrores, de es-
tos retrocesos, de estas vergenzas, quin tiene la
culpa? La abolicion?
Adems, seiores, importa no prescindir de algunas
consideraciones respect de lo que en aquella misma
Amrica pas. Cierto que Hait sufri inmensos que-
brantos, que la Francia monrquica, y sobre todo la
imperialista (tal vez por remordimiento!) ha cuidado
9generosamente de exagerar, llenando sus peridicos
satricos con las caricaturas de Solouque. Pero qu!
;en Amrica no hemos conocido nosotros mismos el
Paraguay del doctor Francia y de los Presidentes
Lopez? No hemos conocido la Repblica catlica
el Ecuador bajo el sanguinario Garca Moreno? Allf
i la masa era de indios, admirablemente preparados
)ara el despotismo por los jesuitas del siglo xviw, los
iirectores eran blancos, y muy piadosos por cierto,
r en el Ecuador nuestra raza correspondent todas
as glorias y todos los pecados. Por ventura, hasta
[870 el Ecuador y el. Paraguay, sin las guerras de
1802 1820, y sin la oposicion, sin la enemiga de to-
la Europa, sin el imperio exclusive de la raza mal-
lita de tres siglos, han ofrecido un espectculo mejor
r ms fortificante que el de Hait?
De otra parte, ah estn las otras Antillas fran-









41
cesas, donde.la esclavitud volvi y donde la se-
gunda Repblica tuvo el insigne honor de decretar
otra vez, en 1848, la abolicion simultnea inmedia-
ta. Pues bien, cul fu su vida partir de 1802?
Dejo aparte el punto del honor y del deber, y cuen-
ta que, despecho de los que se tienen por prcticos
y hombres de seso, por la mera circunstancia de no
hallarse dispuestos sacrificarse ante una idea, yo
entiendo que ese punto algo vale y trasciende algo en
la vida de los individuos y de los pueblos; cosa que
realmente no se puede poner en duda en la tierra de
Zaragoza y Numancia, donde no s yo que nadie se
recreara con la perspective del buey en el establo, que
tanto nos recomiendan los prudentes.
Prescindido tambien de que la Guadalupe cay
en 18io en poder de los ingleses que en ella perma-
necieron hasta 1814. Ah! esta vez no encontraron
los bravos libertos que diez y seis aos ntes, y los
ecos entusiasmadores de la Marsellesa, los habian
obligado reembarcarse! En cambio la Martinica,
ocupada precisamente la vspera del decreto de la
Convencion, y que continue bajo la Gran Bretaa en
los afos sucesivos, en 1802 fu readquirida pacfica-
mente por Francia para perderla otra vez en 1807 y
Volverla poseer tambien en 1814. Es decir, seores,
(conviene repetirlo), que all donde se proclamla
abolicion, elenemigo no pudo vencer; y all donde
venci la esclavitud, el enemigo al fin pudo fijar su
bandera y dominar meses y aos.
Pero de I8I5 1848, cul ha sido la suerte de










Pues qu, no es de todos sabido que, pesar de los
esfuerzos de la monarqua del 30 para levantar aque-
llas islas, preparndolas tmidamente para la aboli-
cion (nico remedio de su tristsimo estado), no es
sabido que en 1846 de 16o.ooo hectreas cultivables
en Guadalupe slo 8o.ooo estaban roturadas, y d<
98.000 disponibles de la Martinica slo 68.500 se ha.
llaban aprovechadas? Acaso se ignora que la propie-
dad estaba agobiada por deudas calculadas en I4(
millones de francos para las dos islas; que la hectres
no producia en la primera de ellas ms de 1.700 kilo!
de azcar, y que en ambas el atraso del cultivo llega.
ba al punto de desconocerse el arado, sometiendo to,
dos el trabajo la primitive y fatigosa azada del es.
clavo? Y no consigna Cochin que slo en Martinici
se gastaban 240.000 francos al aio para vigilar la:
costas y evitar las evasiones de esclavos?
Por fortune en aquellas islas no se desat la guerri
civil; cierto-pero la falta de esta, que, como ya he.
mos visto, no fu el resultado de la abolicion, tampo,
co bast para que las Antillas vecinas Santo Do-
mingo dejasen de languidecer bajo la esclavitud y e
llamadopacto colonial hasta la segunda mitad de estE
siglo, fecha de su regeneracion. Deplrese, s, la suert<
de Santo Domingo despus de la muerte del negrc
Santos, ms no se olvide el pobre, el pobrsimo es
pectculo de la vecindad.
Pero es fuerza volver Toussaint Louverture para
terminar esta Conferencia.
Aun sin entrar en detalles biogrficos que nos con.










cion que llev\o hecha para poder calificar al negro
Santos de niombre extraordinario.
Su rapidsima carrera (notad que en 1i-9i era un
esclavo perdido en la masa y- que su muerte acaece
en 802: es decir, diez aios de la primera lCcha), su
rapidsimia carrera, repito. comenzada precisamente
a una edad en que por lo general la tei-iiaii la ma-
Yora de los homnbres. v su exaltacion desde el abismo
de la servidumbre hasta el primer puesto de la orgu-
llosa sociedad dominicana, implican mritos excep-
cionales cuando tales cosas no dependent exclsiiva-
mente de los caprichos de la suerte. Reparad bien,
seores, que Toussaint no se deja llevar por los suce-
sos: los dirige, v en toda su laboriosa existencia p-
blica patentiza una poderosa iniciativa. Ademis, bajo
cierto punto de vista, no sS 'vo que nadie liaVa de-
mostrado mnavor atrevimiento. mayor perseverancia,
inteligencia ms clara de las cosas de la vida y de la
complexidad de la poltica: porque el esclavo moder-
no, diferencia del proletario de nuestros tiempos y
del esclavo de los antiguos, tiene, adems de las bar-
reras que la ley pone su exaltacion, otra terrible
que le sigue como la sombra al cuerpo: el color de
su piel, que en todas parties le denuncia como conde-
nado al sombro fondo del abismo. En este concept,
un negro que se levanta en una sociedad esclavista es
una sorpresa: un negro que domina, una positive
maravilla.
Pero las exaltaciones por s solas no bastan para
ameritar un hombre. La dificultad est en conser-
........ ... ... .... 1 11 .










en mantener siempre, en todos los trances de la vic
y sobre todo en los moments crticos del poder
la desgracia, cuando sta puede servir para ajigani
la personalidad del que la sufre, todas aquellas con
ciones de talent y carcter que se han utilizado pE
alcanzar el primer puesto. Y en este sentido no ca
pedir ms al negro Santos. Su actividad, su celo,
prudencia, su perspicacia, su espritu generoso,
menguan una vez lograda la primera dignidad pe
tica 1 social de Santo Domingo; ntes bien, crecen
cuando es encerrado en el calabozo de Joux, toi
las proporciones de un estico, digno de la pluma
Plutarco. Bien al contrario de su verdugo en Sai
Elena, ni se entrega la desesperacion, ni lanza
tiles quejas, ni fulmina cargos, ni mnos se emj
queiece y humilla., Soy ciudadano francs-dice
que se me juzgue; y lugo calla. Es decir, prote
y muere.
De otra parte, considered cmo Toussaint sirve
vacilar un solo moment, no un cierto inters,
una sola ambicion, si que realmente una idea.
idea de la libertad del gnero human, y hasta si
quiere, la idea de la rehabilitation de su raza. Ved
tan lugo como aparece el decreto abolicionista
titubea en decidirse por Francia, que desde entn
puede considerarse como su deudora. Y un cuan
Toussaint llega redaEtar la Constitucion de 18
un cuando se ha querido suponer que pretend al
como la emancipacion de la Isla, notad, sefioi
cmo lo hace; consagrando explcitamente libertai









echo indiscutible en muchos pases de la vieja Euro-
a, y colocndose l mismo en una situation, bajo el
unto de vista personal, muy inferior la que con
>da facilidad habria podido obtener con el apoyo
xtranjero mediante la resuelta actitud de sus
egros.
Por ltimo: fijaos en la cualidad que desborda en
.carcter de Toussaint; es decir, en el carcter del
ue ha vivido en dura servidumbre por espacio de
tedio siglo; del que ha sido arrancado del regazo ma-
irno y del suelo patrio por la codicia humana; del que
a oido constantemente crujir sobre su cabeza el ltigo
el mayoral, y del que al fin muere vctima de la perfi-
ia y de la crueldad delprimero de los blancos. Me
-fiero la generosidad, la gran virtud de las almas
iertes! Cuando Toussaint se decide alistarse en las
andas de Biassou, ante todo cuida de embarcar
is antiguos amos para los Estados-Unidos para Bal-
more, y cuando llega al poder no se olvida de auxi-
arlos constantemente con sus personales recursos.
uando un latigazo dado por un official blanco al
iliente Juan Francisco, rompe las negociaciones en-
Lbladas para reducir las bandas del Este y produce
i los negros ofendidos el grito de Mueran los pri-
oneros! Toussaint exclama: Hermanos, esta sangre
o borrar el insulto hecho: slo la que hay en el cam-
amento francs puede borrarlo. El derramar la una
valenta: cobarda y crueldad el derramarla otra!>
se salvan 1.500 vidas. Cuando en 18oo llega al
pogeo de la fortune, ya os lo he dicho, su primer
:to es una amnista, y sus primeras palabras aquella










Domingo, volved vuestra patria. Cuando estaba
para ser fusilados los siete franceses que traidoramex
te habian sorprendido y acribillado balazos el cc
che en que suponian iba el negro Santos, ste los hac
conducir delante de un altar, y al pronunciar el s,
cerdote la oracion del perdon, l aade: Y yo c
perdono en nombre de Dios! y los deja marchar inr
punes. Cuando el general ingls Maitland le busc
y viene sus manos, y el general francs ofrece E
negro cuanto pida si entrega al enemigo, Toussain
responded (y enseia la carta Maitland) che ofrecid
al ingls que regresar entire los suyos. Y cuand
prximo morir, v y abraza su hijo en la prisio:
del Jura, sus palabras son stas: dia volvers Santo Domingo; olvida que Franci
asesin tu padre!,
Sin duda en el ejercicio de su cargo de general ei
jefe y de gobernante ms de una vez se mostr duro
y sera muy fcil condenar como arbitrarias y violent
tas no pocas de sus medidas. Pero esto es una de la
secuelas del mando military, que no s yo que s,
haya sustraido otro hombre que Washington. Per<
no olvideis cuando dos tres batallones negros e
1802 se pasan Leclerc, Toussaint para atraerlos lo:
busca, tira al suelo su espada y les dice tiernamente
Hijos mios, podreis dirigir vuestras bayonetas con-
tra m? Y los negros sublevados le aclaman y 1<
siguen.
A pesar de todo esto-ya os lo he indicado-l,
figure del negro Santos ha servido durante much









r- -"- --... ..- . . ..-- -- .
eres y turbar la digestion de los esclavistas. All
.os trpicos se repetia y an se i'epite su nombre,
io entire nuestras classes felices, pero ignorantes, el
ilgun hroe del Terror. Su rehabilitation es de
nta aos esta parte; pero al fin se hace y triunfa
usticia.-Lamartine opone pginas elocuentes en
or de Toussaint las injustas de Thiers, que ena-
rado de Napoleon lleg calificar aqul simple-
ite de mediano capitan. Pero desde entnces
mo ha crecido la figure del insigne negro! No h
cho un gran orador de Norte-Amrica, Mr. Wen-
1 Phillips, pronunciaba un elocuentsimo discurso
el corazon de la sociedad que ms larga y rcia-
nte ha peleado en pr y en contra de la servidum-
de los negros, y donde la legislation, adversa
os, ha rayado en lo monstruoso y lo inconcebible,
n aquel discurso, comparando Toussaint con
poleon, con Cromwell y hasta con Washington,
haciendo constar que todo cuanto sabemos de
)s y otros lo conocemos exclusivamente por los
ncos, no titubea en decidirse por el primero.
o le llamaria Napoleon, dice, pero Napoleon se
,i el camino del Imperio entire juramentos que-
ntados y sobre un rio de sangre... Yo le llamaria
omwell, pero Cromwell no fums que un soldado,
1 Estado que fund se hundi con l en la tumba.
le llamaria Washington, pero el gran virginiano
'o esclavos...
)tro extranjero ilustre, quiz el ms infatigable
)licionista de Francia, Mr. Vctor Schoelcher, que










sobre el pasado y el present de Hait, h muy po,
dias, en una conferencia pblica celebrada en Pai
insistia en juzgar Toussaint como bravo gener
administrator extraordinario y poltico hbil, dig
de figurar en el grupo de esos sres privilegiados
quienes la naturaleza, en sus poderosos caprichos,
dotado de la llama del genio, concluyendo por p
poner todos los calificativos y los eptetos debidos
insigne negro, ante el piadoso de el mrtir de Jou:
Y, por ltimo, en estos moments mismos, y en s
de desagravio, en la misma Francia, donde se con!
m el crimen, al par que se anuncia la publicaci
de la verdadera historic de Toussaint, no ya por .
datos solos producidos por sus enemigos, si que ta
bien por los autnticos y secrets que Mr. Gragn
Lacoste ha legado la viuda de Isaac Louverture,
heroina del infortunio, se abre una suscricion pbli
para levantar un monument al negro extraordina:
en la ciudad de Burdeos, ltimo refugio de la m
aventurada familiar del inmortal africano.
Ah, seores, cmo con estos ejemplos se fortifi
el alma! Qu gran triunfo para nuestros calumni
dos tiempos! Porque, reparadlo, ntes de un sil
la memorial del hombre ilustre queda rehabilitada
al fin vence la conciencia! Cuntas centuries se h
necesitado para rectificar el juicio de los contempoi
neos de tanto hombre insigne sepultado bajo la i
justicia de los tiempos que pasaron!
Y con esto termino. Es probable que haya abusa,
de vuestra bondad: la Conferencia ha sido larga, mi









l4. Ptro elsurnutr&e,'*t e 5ldcido y,laignora-
ci'tse explToa bn pies, It~hts para -aa a'~tto
liniteses ney ^, y i leriz4sd1rlo' airtl 44sn-
Bite bn$rad'ad Epaf-ia '-; ,
Era n'ecesaiio entrartni pormenores para dcifenrtir
solnemnemente losesclavistas, que no tirulean en
falsearla historic, recoget'Trumores, explbtar preven.-
ciones y hacer de la graR figure del mrtir Santos un
vil espantajo para arredrar los pusilmines y los co-
bardes, y.de la treimenda catstrofe de Santo Domin-
go un argument conriWts formulas several de la
,jiMti"r y hliz.~ ftttnit' Oaho de los problems Blms
pavorosos que en su sego*nE*t*la sociedad espaio-
la. Es falsd, s, que la abSli n.ihmedita fuera la
cdta de iquer hoirible spcebso: su orgen est en otra
arte, su fundamento eSt precisamento en lo con-
trario: en el decreto que restableci la servidumbre;
.heo qu4de iniporta que bb se olde por los gober-
nantes de"Espafa enrestts-crfticos moments. en que,
por medios de que no te~numple hablr desd -este
sitio, se. trata de hacer volver esclavitud los
40.000 negros cubanos'de dreCho libres por no ha-
b. 'sido fidbl"C' tA6'eflivos en el censo de 1871,
conforme' la ley de 870 y al precedent sentado
en 1"7 por el gobierno de la Repblica. Me basta
con denunciar el hecho.,
Caveantconsules.r '
HE DICHO,










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