• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Front Cover
 Title Page
 Foreword
 Poemas
 El Cascabel y la Nina
 El rey y el labriego
 El tisico
 Aventuras de un cazador
 El milagro de la selva
 Letrilla
 La "Mujer" coqueta
 La "Mujer" petrificada
 Margarita
 Mi dolor
 En el album de Estela Diaz
 La tarjeta que me pides
 Desengano
 A Clementina
 Decepcion
 Romance de amor
 Ensueno
 Ensueno de amor
 La confesion de alma
 Perfidia
 Sonetos
 El crimen de la fuente
 El libro
 El loco de mi casa
 A una ola
 A Franklin D. Roosvelt
 La calumnia
 Azucena
 Belleza mentirosa
 Tus ojos
 Semblanza de Blanca Ondina
 Celos
 Incertidumbre
 Como debes amarme
 A Enriqueta
 Index
 Back Matter
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Title: Meditaciones
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 Material Information
Title: Meditaciones poemas
Physical Description: 78 p. : port. ; 20 cm.
Language: Spanish
Creator: Sevilla, Manuel de Jesús
Publisher: Imprenta Calderon
Place of Publication: Tegucigalpa, D. C.
Publication Date: n.d
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Honduras
 Record Information
Bibliographic ID: UF00081422
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 22464922

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover 1
        Front Cover 2
    Title Page
        Title Page 1
        Title Page 2
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    Foreword
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    Poemas
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    El Cascabel y la Nina
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    El rey y el labriego
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    El tisico
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    Aventuras de un cazador
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    El milagro de la selva
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    Letrilla
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    La "Mujer" coqueta
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    La "Mujer" petrificada
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    Margarita
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    Mi dolor
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    En el album de Estela Diaz
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    La tarjeta que me pides
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    Desengano
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    A Clementina
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    Decepcion
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    Romance de amor
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    Ensueno
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    Ensueno de amor
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    La confesion de alma
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    Perfidia
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    Sonetos
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    El crimen de la fuente
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    El libro
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    El loco de mi casa
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    A una ola
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    A Franklin D. Roosvelt
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    La calumnia
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    Azucena
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    Belleza mentirosa
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    Tus ojos
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    Semblanza de Blanca Ondina
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    Celos
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    Incertidumbre
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    Como debes amarme
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    A Enriqueta
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    Index
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    Back Matter
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    Back Cover
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Full Text


S. Med itaciones


oemas






THIS VOLUME HAS BEEII
NICROF ILMED
BY THE UNIVERSITY O,
FLORIDA LIBRARIES.-





. . -


t


UNIVERSITY

OF FLORIDA

LIBRARIES


'4-





















1~









Manuel de J. Sevilla





MEDITACIONES

POEMAS


Tecigpa D. C., b ra







#4 5'//>rJ


- Editada en los talleres de la Imprenta Caldern, Tegucigalpa. D. C.. Honduras, C. A. -





















1~


II -



















LECTOR:


Estos sencillos versos que llegan a tu cono-
cimiento, son el resultado de algunos moments
de reposo y meditacin; moments que todos te-
nemos en la vida y en los que nos sumimos en
profundas reflexiones, dando expansion a nues-
tra mente y a nuestro espritu, para analizar y
juzgar los acontecimientos en que nos debatimos.

Por consiguiente, en ellos va condensado
todo aquel torbellino de ideas y sentimientos que
reproducen mis experiencias, agradables o des-
agradables, de la tragicomedia en que se des-
envuelve la vida de la humanidad.


EL AUTOR.













POEMAS
(U



















El Cascabel
yr la Nia

Cuntase de un cascabel
que, a travs de una campia,
a una adolescent nia
sigui con intrepidez;
siguila con desenfreno
el iracundo animal
para clavarle el veneno
de su ponzoa mortal.

Con gran desesperacin
la incauta nia corra,
rogando a Dios a porfa.
su ms pronta salvacin;
pero en la triste ocasin
de encuentro tan repentino,
no encontr por el camino
quien le diera proteccin.

Mientras tanto, el cascabel,
que con furia lengueteaba,
fija su fiera mirada
en la indefensa criatura,
se arrastraba con violencia,
con furia casi infernal,
para matar sin conciencia
la criatura virginal.










-8 Manuel de J.' Sevilla


Corra la niao exhaust
por los montes, por los valles,
por los riscos y broales
en tan loca confusion,
que al llegar a un manantial
de agua dulce y cristalina,
se arroj la noble nia
esquivando el animal.

Con este acto temerario
de valor y de arrebpto,
la criatura, pqr un rato,
crey hallar su soalvacin;
y al ganar la opuesta orlla
de la milagrosa fuente,
vi venir a la serpiente
nadando sin compaosin.

Llego el itiro moment
de la nia infortunada,
un viento tibio soplaba
con alterno ligereza,
nadie, por casualidad,
por el paraje acuda
y la nia se mora
de afliccin y de triteza.

Cay al punto, desmayada,
de cansancio y de pavor,
sin consuelo a su dolor
rod por la blanca arena;
mientras con grande sigilo
el cascabel se acercaba,.
clavando spera mirada
en el rostro de la nia..


Manuel de J.Sevilla


-8-









,,MEDITACIONES" 9-

La observe con embeleso,
se le acerc con ternura,
le bail con tanto exceso,
con gracia tan sin igual,
que dijrase que un beso
lleno de cario loco
le fu, dando, poco a poco,
el fatdico animal.

La nia no despert
de su desmayo profundo,.
y desde entonces, el mundo,
cuenta, lleno de pavor,
que los gritos de dolor
de la nia asesinada
an se oyen por la enramada
donde la nioa muri.
















El Reyr
y el Labriego

Pasendose una vez un Soberano
por un prado de encantos siempre lleno,
vi de improviso un nclito hortelano
de la tierra quitando todo el heno.

Llegse el Rey muy cautelosamente
al labriego y le dice con much cortesa;
"Quin eres t, que tan pacientemente
la tierra labras con f y con alegra?"

-"Soy Juan Roldn, de humilde descendencia,
viejo pastor y labrador, con gran familiar,
de la tierra extraigo mi sustento
para mis hijos y la amada ma."

-"Entonces, Juan Roldn, t eres feliz,
porque si bien trabajas tu existencia,
un amor te da aliento y te da vida
y mantiene tranquila tu conciencia."

-"As es, seor, mi hogar es un santuario
donde la paz profundamente mora,
y detrs de este triste campanario
del cielo siempre la piedad imploro.

A nadie envidia por poder tenemos
ni a nadie codiciamos sus placeres,
jams en nuestros puros corazones
han comprado maldad los mercaderes.










,,MEDITACIONES" -11-


A nadie le rendimos pleitesa
ni exigimos de nadie vil tributo;
no nos deslumbra la riqueza impa
que amargara nuestro honrado fruto.

Si a nuestras puertas un necesitado
nos implora piedad y proteccin,
le servimos corriendo, y, sin enfado,
pan le brindamos con abnegacin.

Porque quien no mezquina su pecunio
y es vctima despus de mala suerte,
es probable que encuentre en su infortunio
una plegaria por su triste muerte.

Y ay! de aquellos ingratos que un pan nieguen
por su concupiscencia y desatino,
porque ms tarde, las lgrimas del pobre,
amargarn de espinas su camino.

Dgote esto, seor, porque as, al acaso,
en todo aquel que de poblado viene,
jams la bondad pura se refleja
y slo vicios en su alma tiene.

Perdone usted si en ofender me inclino,
pero en cuanto, forastero he tratado
jams en su conciencia he encontrado
la virtud que honra al campesino.

Ms, la franqueza seor, en este caso,
me impele en un afn irresistible,
y es declararle con today mi firmeza
que en la ciudad la paz es impossible "


,,MEDITACIONES"


- 11 -










12- Manuel de 1. Sevilla


-"Albote, Roldn,- la voz de tu palabra,
pues todo en ella hay fiel sabidura,
todo el que sufre, en su dolor consagra
la dulce miel de tu filosofa.

Ms, de qu modo la humanidad doliente,
que, enferma el corazn, ya corrompida,
pudiera conquistar decentemente
su bienestar y el pan de cada dia?

Cuando a cada paso, en cada instant,
en ese rudo y cruel mercantilismo,
si el pan diario tratamos de ganar,
tenemos que apelar al servilismo.

Y si nos ven de holgura disfrutar
y proteccin a un penitente dimos,
tan pronto le dejamos de amparar
un enemigo ms nos producimos.

Cuando en la lucha vil, en el combat
de las horrendas pasiones desbordadas,
si aplicamos fielmente tus principios
nos desprecian con burla y carcajadas.

Y si por inquirir; por hidalgua,
tan slo por probar si hay corazn,
al bruto le ofrecemos la mejilla,
nos insulta, nos pega un bofetn.

Y muy fresco, sonriente y bien plantado
y haciendo alarde de razn altiva,
nos dice con escarnio: -el hombre honrado
slo desprecio alcanza -en' esta vida.


Manuel de J. Sevilla


-12 -









,,MEDITACIONES"


Y en cambio, si el pual sangriento
aplicamos como arma bienhechora,
la humanidad se inclina, nos adora
y si es possible nos alza un monument.

Yo, que de bien nacido he de pecar
y que tantos dolores he sufrido,
he llagado fielmente a comprobar
de este mundo lo falso y fementido

Y aunque escandalice o de locura
se me reproche esta opinion grosera:
a m ms me preocupa un vil dobln
que la virtud que mata y desespera.

Porque quien al dolor brinda consuelo
y hace de la virtud un fiel apostolado,
en vez de un trono que le eleve al cielo
le obligan a morir crucificado.

El mundo en su inflame especular
jams consagrar al hombre virtuoso,
si la alabanza no logra cotizar
con el jugo del oro milagroso.

Y as, entire breales de ignominia,
de crueldad tanta y de maldad rastrera,
la humanidad doliente se asesina,
se sustenta, se ufano y desespero.

Ms, Juan Roldn, en nada yo pretend
desvirtuar tus doctrinas bienhechoras,
porque si el mundo te niega la justicia,
Dios premiar la f con que le adoras.


- 13-
















El Tsico

Llegse a m una vez un hombre enflaquecido,
de vista penetrante, de gesto compungido,
de lgrimas baada su demacrada tez:
-"Piedad, seor de mi alma, piedad por lo que os pido
el mundo me rechaza, la gente me maldice,
y no hay una alma santa que mi dolor suavice
y slo escarnio y burlas encuentro por doquier.

"No s por qu soy mrtir en este mundo impo,
yo imploro con delirio clemencia del Seor,
yo busco en mi conciencia algn pecado fro,
que sea causa grave de este calvario mo
que me hace con torturas y horror desfallecer."

"Seor: yo a usted declaro con toda mi franqueza
que a nadie en esta vida he hecho ningn mal;
no tengo manchas negras, no llevo en mi conciencia
ningn remordimiento de hazaa criminal."

"Por qu, pues, se me azota con tan fatal tormento,
por qu se me desprecia con asco y con crueldad,
por qu la gente me huye y sin remordimiento
me niega como a Lzaro un asilo y sustento
y slo maldiciones me d la humanidad?"

Hoy tarde, lo he pasado con fuerte desvaro,
no duermo ni un moment, mi cuerpo se desploma
y cuando por consuelo me siento a descansar,
la fiebre me devora, el ahogo me extorsiona
y un torrente de sangre cuajado se me asoma
que con dolor ardiente me obliga a vomitar.












"Ah, cun feliz sera si ese instant mismo
una alma bondadosa me diera proteccin;
que en sus manos santas mi cuerpo sostuviera,
que un trago de agua pura para beber me diera
y socorriera mi alma con una bendicin!
De noche, cuando busco mi lgubre retiro
para mis oraciones al cielo levantar,
comprendo que se escapa mi vida en un suspiro
y mil apariciones en derredor yo miro
que me hacen con angustia y espanto delirar.

Es mi nica morada una sucio caverna
de miasmas pestilentes y repugnant hedor;
es todo mi lecho un pedrusco reclinado
donde los vampiros, en infernal concerto,
la infecta sangre que por boca vierto
me chupan todos con sin igual furor.
De las toscas tinieblas al penetrante fro,
horribles cuervos, con su ttrico graznido,
y rabiosos perros con su temible aullar,
todos disputan, con indmita fiereza,
de mi carne doliente la purulenta pieza,
con que su furia hambrienta han de calmar.
Ahora, Seor mo: decide con frangueza,
decide con la mano puesta en el corazn,
si este calvario amargo no es digno de clemencia,
decide si es que el mundo no tiene ya conciencia
o soy fantasma errante de eternal maldicin?
"Decdmelo, decdmelo, decidlo, os lo ruego!"
(pero a sus reclamos de triste desespero
fu Dios el encargado de la respuesta dar),
sellse en su garganta la voz de la conciencia
y la grave sentencia que a los hombres enviaba
qued como signo para siempre grabada
con un gesto terrible en su plida tez.


MEDITACIONES"


- 15 -
















cAventuras
de un Cazador


Cuntase de un cazador
de no ponderada fama,,
que desde vida temprana
a la selva se entreg;
y tantos riesgos cruz,.
que si no fuera su suerte,
all encontrara la muerte
por cuanta fiera mat.
II
Una maana de Otoo
dispuso ir de cacera,
y por una selva umbra
con audacia penetr;
sin ms guardia y proteccin
que su valor desmedido,
un buen rifle, un cuchillo,
y abundant municin.

Con sigilo y precaucin
al iniciar su ardua empresa,
se intern por la maleza
rezando a Dios su oracin.
La selva quieta y callada
al parecer se vea,
y nada, nada indicaba,
lo que en su fondo ocurra.










,,MEDITACIONES" -17-


IV
Caminaba el cazador
con rifle, doga y pertrecho,
auscultando todo trecho
por do pudiera pasar,
algn gato montaraz,
algn siervo asustadizo,
el tan peligroso erizo
o el traicionero jaguar.
V
Cuando luego, de repente,
un ruido fuerte, estridente,
de un risco abrupto sali, .
y el cazador apunt
por do el ruido era inminente,
mas, por fortune, no vio,
animal ninguno fiero,
y aquel rugido altanero
pronto, pronto, se perdi.
VI
Qued nuestro explorador
por un tiempo meditando
con su escopeta apuntando
cuanto haba en derredor.
Repuesto pues, del temor
de aquel ruido repentino,
prosigui al fin su camino
por done juzg mejor.
Vil
(Permitame aqu el lector
hacerle ver con franqueza,
que el valor y lao destreza
de este fiero cazador,
no tienen punto ni nombre,


,,MEDITACIONES"


- 17 -










- le-.. Manuel de j. Sevilla


pues, aunque al lector le asombre,
lo que va pronto a escuchar,
tan difcil es contar
como impossible career )
VIII
Lleg nuestro hroe a un paraje
de pavorosa espesura,
a donde humana criatura
no podra penetrar;
all pudo percatar
de la jungla un movimiento,
tan misterioso, tan lento,
que alguien debi provocar
IX
Su corazn palpitante
y nervioso le deca,
que algn origen tena
ton extrao movimiento.
Con aquel presentimiento
que su conciencia agitaba,
por una espesa enramada
se dirigi luego al punto,
y all quedara difunto
si mi Dios no le salvara.
X
Espesa brumo baaba
la selva en aquel moment,
y ni un slo movimiento
fuero de aquel percibido,
pudo llegar al odo
de nuestro audaz cazador;
La selva en un gran sopor
inconsciente se suma.


- 18-


Manuel de J. Sevilla









-MEDITACIONW -m


Llego el momento solemwme
de esponto y zozobro Melo,
y un terrible a~gud trueno
a lo selvo conmovi;
Uno ramo se quebr
haciendo tan brusco rdof,
que sati% despavorid>
cuanto animal se asust.
XII
All fu la conmocin
de cuanto fiero medrobo.
La gacela en lo enraomdo
sale llorando, oftfigda
el tigre de su guorido
soalt de desesperacin;
y hasto el rey del bosque, el len..
sole de su madnguero,
y su meleno altonero,
se encrespo de confusion.
XIlt
El elefante oroltkso
ws trohpo a k s cielo& pooQ,
furious, desesperoda,
querie~do troncos tumor;
y hosta lo cebro, et auor,
y lo pante"a troidora
core, shpto, ruge y ti"o
en un loco ZozQbror.
XIV
Mas, no fw lo simple ro~a
Io que CausA el cOtaclis'Q,
pues t fonda de un Cbismo
un garila derrumbodo,










- 20 Manuel de 1. Sevilh


vena precipitado,
con gesto espantoso y fiero,
a defender altaner .._
su dominio pisoteado, .
XV-
Y el cazador conturbado,
no hallando al punto qu@.hacer
ante las fieras revueltas,
daba gritos, daba vueltas,
por un follaje apuntaba,
disparaba por el otro ....
y el gorila poco a poco.
hacia l se aproximaba.
XVI
Aquella triste tragedia .
llena estaba de irona,
mientras el tigre le. hua
al aturdido invasor,
ste, lleno de pavor,
a las fieras les tema;
pero. el gorila vena
ciego de rabia y furioso,
por un rbol muy.frondoso
a matar al cazador.
XVII
Mas, Oh, Dios Omnipotente,
que con tu mano prudent
dis al hombre proteccin;
pues un spero pitn
de espantosa catadura,
ataca con grande furia
al endemoniado simio,
y una lucha de exterminio
siembre horrible confusion.


Mamed de 1. Se^


- 20 -










,,MEDITACtONES" -21 -


XVIII
El gigantesco pitn
desde un tronco desprendido,
arremete enfurecido
sin dar al gorila tiempo,
de prevenirse con tiento,
y esquivar luego el ataque,
y el espantoso combat
no cesa por un moment.
XIX
Cae el gorilla abatido
por la breosa maleza,
ya sin fuerza ni destreza
por aquel monstruo arrollado,
y uno y otro estrangulado
dando gritos y silbidos,
se desmayan aturdidos
con los cuerpos destrozados.
XX
Un sordo crugir de huesos
y un hondo y triste rugido
cada vez ms extinguido,
ms sutil, ms apagado,
fu el ltimo instant aciago
de aquel gorila salvaje,
cuyo espantoso coraje
por el pitn fu domado.
XXI
Desde entonces todos cuentan
llenos de asombro y pavor
que nuestro audaz cazador
renunci a la cacera;
y de aquella selva umbra
slo conserve el recuerdo,
triste, lgubre y protervo
de tormento y de dolor.


.MEDITACIONES"


-21-















El cWilagro
de la Selva


Se oye un rugido en la montaa umbra,
la cebra gime y el jaguar se espanta,
y un viejo tigre embravecido,
desde su retiro
se levanta,
y con cautela,
espera lo que ha de acontecer.

Los gacelas en trmulo bramido
desesperadamente huyen;
y en la enramada
buscan la morada
que las ha de guarecer.

De pronto,
un indio adormecido,
en un negro pedruzco recostado
es asaltado por un hambriento len.
La selva tiemblo;
y un grito de horror y espanto
surgido de la maleoa,
hace anunciar con tristeza
que la horrible fiera,
despedaza sin ternura
la infeliz criatura
que dorma.










,,MEDITACIONES" -23-


Todo infunde pavor y desconsuelo;
ms en un moment de quietud y coima
de una frondosa palma
se desprende,
haciendo espeluznantes contorsiones,
una boa rabiosa
que defiende
al indio agonizante.

De aquel indio salvaje
despierto un rebosante
grito de alegra;
y su cuerpo desgarrado
brutalmente es arrastrado
por el monstruo reptil.
Naturaleza today gime
atormentado por la fiero asesino,
y ante el milagro de la selva
respetuosa se incline
a dar gracias al Seor.

Mas, la bestia indomable
sigue desgarrando
las sagrados entraas del reptil;
y la madre Natura
vuelve a su angustia de dolor y espanto,
mientras tanto,
el indio moribundo
ruega desesperado
la clemencia de Dios.

Un moment. La Providencia es piadoso.
El trono de la selva se conquisto;
y de los ojos penetrantes de la vbora
que despedan fuego,
acudi un mensajero
destello de luz.


,,MEDITACIONES"


- 23-










-24- Manuel de 1. Sevilla


La lanza estaba all.!
Y el indio abismado
rugi al par que la bestia;
y el milagro de la selva
vuelve aqu
a calmar el supJicio
de la madre natural atormentada.

Llega el moment lgubre y solemne;
las fieras enloquecen,
y en sus roncos bramidos
cual trompetas funerarias,
murmuran las plegarias
del difunto Rey.

El trono est desierto
y la felina grey
desgobernada
resuelve acongojada
que el salvaje heroico
Rey de la selva sea coronado.


Manuel de 1. Sevilla


- 24 -
















Letrilla

Tengo yo por iel consejo
el consejo de familiar,
pues con l se reconcilio
tanto el joven como el viejo,
y pues yo a esto me aferro
y otro consejo no acepto,
pues a l me voy director.

Dcenme con gran empeo,
con empeo malicioso,
que si soy muy dadivoso
de fortune he de ser dueo:
y pues mi mayor ensueo
es tener dinero presto,
pues a l me voy director.

Amor me ofreci una vez
una mujer afamado
que a su esposo traicionaba
por muy marcado inters;
y si es el amor, ya ves,
por lo que muchos han muerto,
pues a l me voy director.

A un banquet me invit
un amigo acomodado,
que por ser del pueblo odiado
poca gente concurri;
y pues comer quiero yo
de rico manjar select,
pues a l me voy director.









Manuel de J. Sevilla


Dicen dicharachos burdos
de muy sabia concepcin,
que bien est el corazn
cuando de comer se tiene;
y si esto es lo que conviene
al que hace del pan su afecto,
pues a l me voy director.

Se dice que la honradez
es el ms digno blasn,
pero sin tener dobln
blasonar da nada puedo,
y aunque profano mi credo
de hombre cabal y correct
pues a l me voy director.

Y si el dinero, el sustento,
y la mujer anhelada
son por lo que afanada
se empea la humanidad;
y pues la felicidad
en estos dones concentro,
pues a ellos me voy director.


- 26 -
















La cMujer
Coqueta

Es fugaz, ligera, vano
de placeres siempre inquieta,
zalamera y pizpireta
con variaciones de llama.

A todos por igual clama
con promesas fementidas,
a todos dice mentiras
y con sonrisas engaa.

Seductora cual la miel
de dulce manzana rosa,
parece al verla jugosa
y al comerla es pura hiel-

Con su sonrisa provoca
pasin de ardiente fuego
pero Ay! de aquel que a su ruego
besar intent su boca,

Porque la ingrate, ya loca,
de besar tan falsamente
al incauto pretendiente
burlar sin coraz6n.

Es la hipocresa en ella
el arma ms poderosa;
llama y ofrece melosa
los encantos de su amor;












Despus con triste dolor
para el amante engaado,
da por moneda de pago
la traicin y el deshonor.

Es fra, si la persigues,
s la desprecias, ardiente,
te busca afanosamente
con delirio y con fervor

Y t, confiado en.su amor
a sus quejas de ternura
correspondes con dulzura
con delicia y con primor

Mas, satisfecho el capricho
de su falsa compasin,
te desprecia, te desquicio,
te destroza el corazn.

De tal manera te finge
sentimientos de cario,
que se torna como un nio
sin malicia y cen candor;

Mas, cuando 6q conquistado
tu voluntad firmemente,
se transform de inocente
en diableza enfurecida,

Y es aqu cuaroao, homicide,
y sin hallar ningn reproche,
te acaricio por el dia,
te traiciona por la noche.


- 28 -


Manuel de J. Sevilla















La ci r
Petrificada

Cuento una viejo historic
que en un pueblo remoto y olvidado
un furibundo hado
al pueblo conden:
y de pronto, en piedras deformodas.
las gentes condenados
convirti.

No se sabe si el hado inclemente
o la pobre gente
just castigo di;
pero dice lo leyendo
que lo sentence. horrendo
se debi:

A una mujer mIvaodo
que era del pueblo amado,
y que por despecho
a un prncipe galante y poderoso
asesin:
y no content con eso
orrancle el corazn
* sin composin
se lo comi.

Yo por mi porte te cuento,
lector piadoso y prudent,
que todo la gente
que del encanto da f,









- 30 Manuel de J. Sevilla

dice ver petrificada
una mujer levantada
en pie,
apretando en diestra mano
un corazn human
que fu
el pavoroso castigo
que el iracundo hechicero
di a la asesina mujer.
















Mtargarita


Un verso me reclamos, Margarita,
en que pinte con gracia y dulcemente
la imagen de tu alma adolescent
que en tu profundo ser se agita.

Ciertamente, que es just tu reclamo,
en que yo cante tu divine gracia
y que con franqueza y sin falacia
te diga lo verded, escuetamente.

Pues voy a complacerte en tus caprichos
voy a cvntor de goce rebosante
todo lo bello que encierran tus hechizos
coro hoce con su amor un tierno monte,

Mas, paro pintar en tu vergel
la belleza de tu oalma tn inquieto
carezco de lo lira del poeta
y del pintor su mgico pincel.

As que, perdona, Margarita,
si este cantor no llen tus anhelos
la intencin que me inspire es infinite
y excusar con ella mis recelos.

Pido pues por favor de la poesa
la Reina que ha callado tus beldades
que inspire, con su dulce meloda
el ferviente cantor de mis cantores.















En una fiesta en que no te conoca
:revelme un galante enamorado
que una chica de talle bien formado
constitua su eternal pesadilla;

Yo qued por supuesto impresionado
por conocer la apuesta seorita,
y pregunt al galn el nombre ansiado
y me dijo llamarse MARGARITA.

Ah, Margarita, Ja regia princesita,
la que dej a sus padres enojados
por robar de Jess la magna estrella
que cantara Rubn desde Los Lagos?

-"S, es la hermana gemela, que en Oriente,
fu hechizada con fuego y resplandores
por eso quema con delirio ardiente
el corazn de sus adoradores."

-"Entonces, tu no temes abrasarte
en el fuego impetuoso que ella inflama?
No temes consumirte en esa llama
que dejar en ceniza tus amores?"

-"Ese fuego de ardientes resplandores
quemando est mi pecho ha much tiempo
y el da que se apague, los dolores
has n de mi alma un triste sufrimiento.

"Por eso, entire ms rojo y encendida
resplandezca esa llama en mi conciencia
ms gloriosa y feliz ser mi vida
y ms grato el amor por mi existencia"


- 32 -


Manuel de J. Sevilla









,,MEDITACIONES"


-Y esa niia encantada y tan bonita
se encuentra por ventura en esta fiesta?
-"S, es aquella encarnada muequita
que hacia nosotros a venir se apresta."


**

Y desde el fondo del saln, esplendoroso,
vi surgir con grave compostura
la ms sublime y celestial criatura,
la ms bella y pristine mariposa.

Regios acordes de emocin febril
suspendieron de pronto sus compases,
y portaliras, con sentidos frases
saludaron tu paso juvenile.

Surgiste a no dudar como la aurora
cuando viene embriagada de alegra
a baar con su luz la faz del da
que le pide su luz y que la adora.

Alumbraba el saln como oropel
una araao de luz multicolora
y engarzada en tu frente soadora
luca una corona de laurel.

Paso a paso te fuiste acercando
y un enjambre fantstico de hures
perfumaba con frescos alheles
la senda que venas caminando.

Lleg por fin el delirado instant
de contemplar tu efigie voluptuosa;
y as como el capullo de una rosa
se despierta al hlito radiante,


- 33-h









~-34 Manuel de J. Sevilla


De las dulces caricias de la aurora,
as tus labios de fragante grana
sonrieron como re una Sultana
ante el Prncipe Amante que la adora.

Luego un embajador, de regia espada,
y de gala, su traje reluciente
cuadrndose a tu pecho frente a frente
dijo as, con voz entrecortada:

**
"Vengo de lejanas tierras
do la ventura es escasa,
porque el alma de mi raza
sufre una angustia fatal;
No encuentra belleza igual
que parangonearse pueda
con la augusta primavera
de tu rostro angelical.



"Una misin delicada
me tiene a tus pies contrito,
pues mi pueblo pide a grito
su presta solucin;
pide de tu corazn
la entrega pronta e inmediata
que cure la pena ingrata
de un sr que da compasin.
*

"Vengo pues en esta fiesta
de encantos y glora llena,
a decirte que una pena
embargo a un amante Rey;










MEDITACIONES"* 35 -


que por imperiosa ley
que emana de un Soberano,
manda a ofrecerte su mano
para que rijas su Grey.

**

"Mi Rey un palacio tiene
de encantada maravilla,
all cunde la armona
de conciertos celestiales;
all las vistosas aves
de fantstico plumaje
te rendirn homenajes
con sus trinos matinales.

*
**

"Vive all una casta Ondina
que risuea en sus vergeles
al Monarca ofrece miles
con delicioso primor.
le trae de toda flor
blanca, roja y perfumada"
y as vive .enamorada
festejando a su Seor.



"Arboles de dulce encanto
en el jardn reverdecen"
y al Soberano le ofrecen
de sus frondas el rumor,
frutas frescas de sabor
tan dulck'; tn deliciosas
como las manzanas rosas
de perfume embriagador.


MEDITACIONES- -


- 35 -










- 35 Manuel. de 1. Sevilla


*

"A lo orilla de una fuente,
en una jaula cautivo
un canario sensitive
trina canciones de amor.
El dirige con primor
de la floresta el concerto,
con que las waves muy presto
deleitan a su Seor.

*
"Mas Oh! cortesana suerte
de desdicha sin igual;
del Soberano su mal
nadie ha podido curar.
Mujeres lindas, sin par,
de imponderado belleza
no han podido la tristeza
del Soberano quitar.
*

"El Rey convencido est
que su mal tiene remedio
y de grado o cualquier medio
su dolor debes curar.
Vengo pues a reclamar
-que del Rey calme el delirio
-que lo puede hasta matar.
*

"El pueblo de mi Nacin
se encuentra muy consternado
y pide desesperado
-tengas del Rey compasin.


- 35 -


Manuel. de J. Sevilla











Te ofrece su proteccin,
su poder y sus riquezas,
y todos las mit realezas
que exija tu corazn.

**
"Mas, debo darte un consejo
con que protegerte quiero,
el Rey es fuerte, altanero
y de indmito poder.
Debes pues ya proceder
a cumplir pronto su anhelo
pues ni la furia del cielo
su afn podr contener.
**
"Es tan grave la pasin
que a Su Majestad aterra,
que apelar puede a la guerra
y destruir a tu Nacin;
Mas, si tienes compasin
de tu pueblo tan amado
acepta lo demandado
con today resignacin."

Respuesta

-"iOh noble y leal caballero
que a estos lores has venido,
seis pues bien recibido
del pueblo que tanto quiero,
y ya que sois mensajero
de un monarca adolorido,
dile que es correspondido
que lo respeto y lo quiero.


,mEDrrAcioNEs,'


- 37 -









- 38 Manuel d
"Mos, para colmar su afn
de sus reales pretensiones,
precise que mis razones
sean pronto trasmitidas;
describe pues sensitivas
frases al Rey sin demoro,
que sus sueos desde ahora
son reales y positivos.
*
"Dile tambin que mi pueblo
acepta su voluntad
y que esto firme amistad
que con mi carifo estrecho,
sea siempre el ms derecho
destino de dos naciones,
que enlazan sus corazones
en mutual fraternidad.
















c7argarita


Cuentan de una Margarita,
blanca, suave y muy bonita,
que jams se marchit;
y por ms que lo intentaron
su nctar nunca robaron
ni nadie la deshoj.


Era su boca una fresa
de frescura sin igual,
un exquisito raudal
de grato y sutil aroma;
era una blanca paloma
en un fresco manantial.


Eran sus cabellos de oro
brillantes rayos de sol
que en forma de caracol
serpenteaban en su frente,
como rutila en la fuente
un vespertino arrebol.


Eran sus ojos luceros
de candente resplandor
donde el humo dolor
encontraba pronto alivio,
como cura el cruel fastidio
una copa de licor.










-40- Manuel de J. Sevilla


La belleza inmaculada
de todo su cuerpo esbelto
fu quiz lo ms perfect
que produjo la creacin;
fu la ms dulce ilusin
hasta en su cuerpo ya muerto.

Ms, la linda Margarita
de los labios de coral,
la ansiaba todo mortal
con tan febril desespero,
que el Seor, con just esmero,
quiso librarla del mal. .

Y una noche, de honda pena,
y de duelo tan profundo,
nuestro Seor, iracundo,
al cielo se la llev,
y con ello la libr
de los pecados del mundo.


Manuel de J. Sevilla


- 40 -
















Mi Dolor


Cuando me pongo a pensar
los tormentos que he pasado
y las huellas que han dejado
en mi pobre corazn,
siento que mi alma se agita
y una tristeza infinite
me hace perder la razn.

No s si el tormento es flujo
que del corazn emana,
si es la vida que derrama
los grmenes del dolor;
no s si la vida enter
como un ave mensajera
chupo el nctar de una floor,
y si esta flor ya marchita
se trasmuta en mil dolores
y revientan nuevas flores
para cantarle al amor.

El dolor tiene su ritmo:
a veces es un pjaro que canto
y en su timbrada garganta
se oyen canciones de amor;
pero otras veces se aflije,
amanece entristecido,
y en vez de un himno a la vida
nos ofrece una plegaria,









-42 Manuel de J. Sevilla

un conto espantoso y fro
que anuncia, en adverse suerte
la march de lao muerte
en un atardecer.

Otras es una mujer
que en aire coqueto y vano
nos invita ir al manzano
para la fruta comer.
Pero, ay, destino maldito!
la fruto prohibida
estaba podrida
desde ayer.















En el cAl1bum
de Estela Daz


Estela, a ofrendarte un verso voy
en que vibre con modest galanura
tu candidez de nia, que fulgura
en tu rostro de nivea timidez.

No tengo pretension de ser poeta,
pero ante la sugestiva sonrisa de tus labioc,
se resisted la pluma ms discreta
a guardar silencio y represin.

No es la adulacin la que me apaga
el juicio del buen entendimiento;
pero comprendo que si algn talent
yerra, al expresar su devocin
por la bondad y la belleza pura,
culpa no es de la razn
que todo lo juzga con calma,
es ms bien el corazn
que en su delirio profundo
alaba cuanto en el mundo
es digno de admiracin.

Es, pues, el caso, candorosa niao,
que vindote una vez enternecida
bajo efluvios de gran inspiracin,
me contaste pasajes de quimera,










-44- Manuel de 1. Sevilla


me hablaste de poetas y escritores
sin comprender siquiera,
que hay algo superior en tu alma pura,
a todo eso que pintas con dulzura,
y que llamo: belleza y corazn.

Envuelta en un encaje de azabache,
gentil, coqueta y alegre a maravilla,
amaneciste, Estela, en ese dio
de encanto llena y plcida emocin.

Imgenes de urea fantasa
recorran las cortinas de tus divinos ojos;
y yo sumido en ilusin y encanto,
no comprenda entire tanto
el ritmo aprisionado de tu boca;
no comprenda que en cada frase
que tiernamente de tus labios flua,
un torrente de amor se desprenda.

Nada, nada de eso comprenda,
hasta que un da,
haciendo.esfuerzo de agudo entendimiento,
vi palpitar al moment
un sentimiento de f y esperanza;
vi un resplandor de voluntad altiva,
vi a la mujer sensitive
que de nada seoamedrenta;
y comprend al punto;
* que aquella Estela vaga y vaporoso,
era algo ms real, ms voluptuosa,
ms positive que un sueo en lontananza,
ms risuea y feliz que una esperonza
que el tiempo mistifica en ilusin.


- 44 -


Manuel de J. Sevilla
















La Tarjeta
que me Pides

Me dices que te escriba una tarjeta
en que ponga de relieve, con dulzura,
el fuego intenso de mi amor sediento
que guard para t, bella criatura.

Ciertamente, te adoro con ternura,
pero si dudas de mi palabra escueta,
siento decirte que imprimir no puedo
esa llama voraz de intenso fuego
que quemara cruelmente la tarjeta.

Acaso juzgas que ese fuego escrito
la nica prueba de mi amor sera?
De qu te servira esa tarjeta
si los ardientes frases de un poeta
en porcin de cenizas dejara?

Deja, Leonor, que escriba yo a porfa
un sublime poema en tu alma pura,
pero no escoger papel ni tinta
que me haga desconfiar de la escritura.

Acrcate, mi bien, no tengas miedo,
un poema de amor voy a escribirte:
......"No, Armando, por Dios, no quiero eso,
no ves que ese poema no va impreso,
en la tarjeta fiel que te peda?"









- 46 Manuel de J. Sevilla

-No import, no te asustes, no vaciles,
dadme el aliento de tu boca en flor;
fundamos para siempre nuestras vidas
en el cliz sagrado del amor.-

.... "No, por Dios, yo no quiero, yo no puedo,
por piedad, no profanes mi pudor,
el beso es una llama que consume
no me quemes, bien mo, por favor."
















Desengao


No te imagines, bien mo
lo que por ti he sufrido,
lo much que te venero,
que yo por tu amor me muero
en fatal y cruel martirio.


Si de piedra tienes hecho
tu inclemente corazn,
debes muy bien comprender
que mi destino no es otro,
que entregarme a otra mujer
o por t volverme loco.


Ya no puedo soportar
de tu pecho la dureza;
o me amas con entereza
reviviendo mi alma herida,
o renuncio yo a esta vida
que me mata de tristeza.


Jams podr comprender
por qu el cario me esquivos,
cuando con ruegos, misivos,
discursos y altas razones
te he demostrado altivo
lo ardiente de mis pasiones.









- 48 Manuel de J. Sevillat

Si es que tienes otro amante
que simpata te inspire
y te engaa a cada instant,
desengate, bien mo
que en este mundo traidor
es mejor querer a un franco
y no amar a un impostor .


No podr ms resistir
la cruz o que me condenas,
matadme con las cadenas
de tu desprecio profundo
o haces revivir el mundo
de mis encantos de amor.
















cA Clementina


Fu en una tarde pristine
de quietud crepuscular
cuando descubr una nia
como una perla del mar.


Una gentil zagalita
de voz dulce y cristalina
noble, buena y suavecita
y se llama CLEMENTINA


Es esta nifa una fuente
de profunda inspiracin,
una fecunda corriente
de inefable sensacin.


Tiene en sus ojos hechizos
de fuego primaveral,
y la frescura exquisite
de un fecundo manantial.


Es blanca, hermosa y lozano
como una fresco azucena,
sabrosu como manzana
que mitiga toda pena.









-50- Manuel de J. Sevilla

Hay en sus bells caderas
un ritmo suave y divino,
como fugaz peregrino
reclamo de adoracin.


En su busto embriagador
de belleza imponderado
vive el hechizo del hada
y el perfume de una flor.


Por eso amndola vivo
con delirio y devocin
implorndole cariio
con todo mi corazn.
















Decepcin


Ya no encuentro palabra convincente
para demostrarte el fiel cario
que torture mi alma de dolores,
ya no encuentro deleite ni en las flores
que en el jardn de mis ensoaciones
trocbanse en ensueos de esperanza;
se ha perdido por siempre en tu semblanza
la f que inspiraba mis amores.


Ya tus miradas que otrora daban vida
a todos mis anhelos de ventura,
no reflejan la imagen santa y pura
que adoraba con santa devocin.
M6s bien en tu mirada abrasadora
que atiza ingratamente mis pasiones,
encuentro slo el cliz de amargura
que lentamente me roe el corazn.


Por doquiera la pena me arrebata,.
no tengo aliento de volver a verte,
me devora el dolor, slo la muerte
aliviara mi existencia ingrata.


Ya en mi esculida faz bien se retrata-
lo obra de tus lgubres acciones.
Adis para siempre las canciones
que lgrimas de llanto me arrancaron.









- 52 Manuel de J. Sevilla

Recuerdo en mi delirio todava
en que inquieta, dulce y temblorosa,
enjugabas mis labios con tus labios
con perfumes y nctares de rosao.


Y an siento entire mi pecho amortajado
el roce de tus senos palpitantes,
y me aturde el rumor de hondos suspiros,
de amores tristes, de amores fenecidos, J
que jams ni nunca volvern.
















Romance
de cvmor

A contarles voy un cuento
de un romance amoroso
en que un poeta cauteloso
a una muchacha enred.

El romance principi
por cartas apasionadas,
tiernas, dulces e impregnados
de ilusin matrimonial.

El pretendiente finga
en su fiel correspondencia
un cario de inocencia
que a su prima le tena.

Y ella a todos les deca
con franqueza y con delicia
que no exista malicio
en las cartas que escriba.

Porque su afn primordial
que en sus misivas mostraba
era un cario filial
que a su primo le guardaba.

Por fin un da de verano
la dulcinea parti
en un rpido aeroplano
que a Managua la llev.









- 54 Manuel de J. Sevilla

Al llegar la prometida
al tan suspirado suelo
un terrible desconsuelo
disip sus ilusiones.

Pues ella esperaba un mozo
apuesto, guapo y viril
y para desgracias mil
nada de esto encontr.

Y la pobre regres
decepcionada y maltrecho,
sin poder curar la brecha
que el engao le dej.















Ensueo


Una noche so, noble azucena,
un sueo de delicia encantadora,
un sueo de inquietud arrooadora
que hace olvidar del mundo toda pena.
Y sabes azucena, qu so?
Pues so que por un fragante prado
cubierto de exquisitas azucenas
caminbamos pausada y lentamente
musitndonos cosas muy amenas.
El policromo efluvio de la aurora
resplandeca risueo en la floresta
y Mayo, con su prdiga belleza,
exaltado con el perfume de las flores
anunciaba con ntidos colors
la esplndida alborada de una fiesta.
Tomados de las monos y quedita
como un retazo de seda transparent
caminabas tranquila y lentamente
con un albo vestido matinal.
Enamorados pjaros cantores,
alondras y ruiseores,
en una regia y loca sinfona
saludaban tu paso majestuoso,
y yo, feliz y cauteloso
caminaba con ritmo muy marcial.
Silfos de extraa catadura
surgan de repente de la hiedra,
mientras una ninfa coqueta y retozona
regaba con su aroma tus delicados pies.









- 56 Manuel de j. Sevilla


De pronto, un repentino vendaval
impulsado por fuerzas misteriosas
agit fuertemente tu envoltura,
y pude contemplar libre y escueta
la divina impresin de tu silueta
y la imponente luz de tu hermosura.
Ruborosa, como gazela asustadiza,
como quien se quejo de un malvado,
me dijiste: "Qu viento tan malcreado
el que sopla por aqu."
Y yo, disimulando, respond: no es nada,
los vientos que aqu soplan, son as.
Seguimos caminando, ya olvidados
de las bromas del necio vendaval,
cuando de pronto, inadvertidamente
nos llegamos a un fresco manantial.
Retozaban en local pirotecnia
desde un extremo hasta otro confn
dos locas y traslcidas liblulas
que embriagadas, perdanse por fin;
Y volvan en m6rbida fatiga,
en una regia danza acompasada
hasta que, cansada y desmayada
la enamorada pareja bailarina,
desapareca fugz en la cortina
de su manso y recndito redil.
Pas por fin tu largo arrobamiento
y como despertando de un ensueo, incrdula,
exclamaste en lgubre lamento:
"Oh, mi Dios, si fuera yo liblula
y agitarme en una danza fugitive
para morirme de amor, de sentimiento
con el dulce cario de mi vida!"


- 56-


Manuel de J. Sevilla
















Ensueo
de ctmor

Voy a contarte un sueo de misterioso encanto,
un sueo que da gloria, da luz y emocin;
un sueo que las negras borrascas de la vida
transform en mil delicias de amor y de pasin.

Pero este,sueo intenso, de extrema fantasa,
es algo formidable, es algo majestuoso,
por tanto, te reclamo, te ruego, amada ma,
que pongas en l today tu mxima atencin.

Porque hay en l acordes, hay msica, hay poesas,
hay enigmas sutiles difcil de expresar,
hay cantos misteriosos y locas sinfonas
que slo que t escuches podrs interpreter:

Yo tengo un sueo grande, yo tengo un sueo inmenso
yo quiero que la Tierra en un extenso mor
transform sus entraas en descubiertas ninfas
y sobre de sus senos ponerme yo a iibar.

Yo quiero que Minerva, en celestial concejo,
resuelva presurosa venir hasta ese mar
trayndome en sus brazos a Venus voluptuosa
y celebrar mis bodas con ella ante un altar;

Y que los astros todos en batalln triunfante
nos lleven en una arco flamante y luminosa
y nos erijan un trono supremo en el Olimpo
paro poder con Venus los cielos gobernar.









- 58 Manuel de J. Sevilla

Yo quiero confesarte, mujer idolatrado,
que el sueo que te pinto con loco frenes,
me lo forj, un anhelo, me lo inspir un hada
que supo interpreter lo que sufro por ti.

Y si este sueo loco, de desvaros lleno,
no alcanza a convencerte de mi profundo amor,
abridme las entraas, abridlas, os lo ruego
y vers en el fondo, en triste desespero.

Un corazn sangrante, un corazn rendido,
que en el altar del pecho reclamo con fervor
un beso prolongado, un beso enardecido
que calme los delirios de su febril dolor.















La Confesin
de cAlma


Oye, Manuel: .yo tengo un gran misterio
que me ha sido impossible revelarte,
es algo que la gloria te daria,
pero debo ser franca en declararte
que decrtelo no puedo todava.
No s que augurio de peligro siento,
parece que algo temeroso y triste
se cierne horripilante en mi destino;
y cuando quiero desafiarlo todo
y romper del silencio mi secret,
una voz se interpone en mi camino
que me hace obedecerle con respeto.
Pero no puedo continuar callada:
a pesar de mi herica rebelda
comprendo que la vida se me acaba,
y fuerza es que hoy te diga
lo que me hace vivir desesperada.
Manuel: ten compasin de m,
perdname si falto a tu respeto
pero un terrible amor secret
ha tiempo me hace delirar por ti.
Por favor, no reproches mi conduct,
no me juzgues ligera, s piadoso.
Acaso slo al hombre es permitido
declarar con firmeza y con valor
,esa llama ardiente e impetuosa
que hace harder en el alma un grato amor?








-60 Manuel de J. Sevilla

No es just que nosotros los mujeres,
cuando un cario intenso nos sofoca,
lo confesemos veraz y francamente
al adorado bien que nos provoca?
Qu la ley de equidad y de justicia
existe como cdigo sagrado
que te permit a t muy libremente
declarar lo que a m me est vedado?
Esta es la razn a que me atengo
y que me ha dado suficiente aliento
para decirte, Manuel, sin miedo ya
que me muero de amor, de sentimiento
por ti, no ms por ti, muy de verdad.















Perfidia

Reconozco tu orgullo y tus flaquezas,
tus desvos, tu saa y tu martirio,
pero no puedes vencer mi gesto altivo
y burlarte despus de mis tristezas.

La fiera que amedranta as a su presa
pudo un moment en fementida calma
cavar el sepulcro de mi alma
con el perjurio vil de una promesa.

Mas, Oh cruel irona del destino!
preparaste el cadver de mis penas
y al irlo a sepultar con embeleso
en las tinieblas fras de la tumba,

recibiste, amor mo, el postrer beso,
el beso eterno del pual sangriento
que arranc de tus prfidas entraas
el lamento fatal de tu partida.





CG29




































































.











SONETOS













,,MEDITACIONES" 65-







El Crimen de la Fuente

Yo vi una vez en la parlera fuente
de bello rostro una zagola ruda,
llorar tan hondo, tan copiosamente
que hasta la misma fuente qued muda.

Y pude contemplar con desventura
que de su faz tan blanca y compungido,
la sangre rebotando de una herida
baaba hasta los pies su vestidura.

En una noche de inclemente fro
el misterio de cuadro tan sombro
con espasmo terrible averige

Pues un infortunado amigo mo,
sollozando, me dijo arrepentido:......
"Yo a esa mujer, por celos la mat."










Manuel de J. Sevilla


El Libro

Eres del hombre el gua prepotente,
verbo de luz que a Ja razn sostiene,
espada que por filo agudo tiene
de la verdad la fuerza convincente.

Eres cao"on que con su bala fiera
de La Bastilla libras a la Francia,
y rompes con tus balas lo trinchera
donde al hombre destroza la ignorancia.

Eres el consejo sabio y fuerte
que libras, de las garras de la muerte
al que le falta el pan de la instruccin;

Eres Apolo de rugiente llama
blandiendo altivo el flgido oriflama
que proclama la paz y la razn.


- 66 -










MEDITACIONES" 7


El Loco de mi Casa

Hay un loco en mi casa. divertido,
que hablando vive de su amarga suerte,
a todo mundo place y le divierte
y de angustia se muere enfurecido;

Llora, salta, se pone hasta rezar,
se rompe los vestidos, se desnuda
y serio como una esfinge muda
en cuclillas se pone a cavilar.

De repente se arrastra con violencia,
se agarro un pie con rudo desatino
y el calcaial se muerde sin conciencia;

Y a tal punto remata su fiereza,
que despus de morderse todo. el cuerpo,
se rompe con gran furia la cabeza.


- 67 -









- 68 -


c.A una Ola

Te me vienes quedita, suavemente......
como sutil serpiente alucinada,
y al llegar hacia m, muy reverente,
me embriagas con tu boca perfumada.

Te inclines como altivo torbellino,
te expandes como fuente de frescura,
y de. tu seno el fondo cristalino
me ofreces perlas de brillante albura.

Me baas con tu plcido roco,
con tus cabellos canos me acaricias;
por fin me besas con sutil ternura.

Por ltimo son tantas las delicias
que hasta muerto, sobre mi sepultura,
quisiera refrescarme con tus brisas.


Manuel de 1- Willa








MEDITACIONES" 69 -







cA Franklin D. Roosvelt "

Eresrd*l1 mundo Jpiter Tonoante
que con tus rayos de temible furia,
destrozas la nefanda dictadura
y cuanto oprobio encuentras por delante.

Eres el Paladn que, con audaciao
Transformas tus discurkos en. caones,
y libras a la virgen Democracia
de la garra brutal de los teutones.

Te presents altivo al Parldmernto
y le exiges que calme el sufrimiento
de pauses que imploran proteccin;

y el pue! te entregQo su poder y su riqueza .
para romper, del yugo, la opresin.









- 70 Manuel de J. Sevilla


La Calumnia

Es la calumnia a no dudar ponzofia
de terrible y mortfero veneno,
pecado capital que no perdona
ni Luzbel ni Jess, El Nazareno.

Aspid que por la sombra, vil penetra,
cuando en cristiana paz nos solazamos,
y arroja con su lengua la sota
que nos pudre el honor como gusanos.

Reptil que lame con sutil ternura
y a la inocente vctima acaricia
para despus, comrsela con furia.

Vampiro que en el sueo de la noche
nos rompe sutilmente el sacro broche
de la sangre que absorve con lujuria.


- 70 -


Manuel de 1. Sevilla









,,MEDITACIONES" 71 -


cAzucena

En una noche plcida y serena
toda llena de encanto y maravilla
conoc bajo regia sinfona
una blanca y pursima AZUCENA.

No se sabe, si un hada, por tan buena,
como ansiada primicia me la envi,
slo s que en las llamas de sus ojos
francamente, muriendo vivo yo.

Y pido a Dios que alargue mi agona
y que siga quemando lentamente
todo el fuerte caudal de mi existencia.

Porque en cada minuto que me quemo
entire ms ardo, mi gozo es tan supremo
que me hace vivir la penitencia.


,,MEDITACIONES"


- 71 -










-12- Manuel de 1. Sevilla


Belleza cJIentirosa


Convengo que eres bella, a conciencia,
cuando en tus galas de flamante albura
resplandece altiva y majetuosa
la fascinante luz de tu hermosura.

Tambin convengo, que tu cuerpo esbelto
jugoso a la ansiedad de las pasignes,
es una nfora rica de primicias
do se enloquecen los parcos corazones.

Mas cuando penetro en lo profundo
de tu alma de equivoca apariencia
y contemplo lo malo que ella esconde,

Condeno una y mil veces tu belleza,
y todo cuanto lgubre y siniestro
se liga al simbolismo de tu nombre.


-- 72 -


Manuel de J. SeWilla








,,MEDITACIONES" 73 -







Tus Ojos

No s qu misterioso encanto hoy en tus ojos
que a todos cuantos miran desmayan de emocin,
yo a mis amigos digo que cuando penas sufran
reciban de tus ojos miradas de pasin.

En mis horas de angustia prefiero. presuroso
Embriagarme en la fuente de tu fecundo amor,
y quemarme en la ardiente llama de tus ojos
y disipar con ella mis penas de dolor.

A tal grado me inspira tu divina ternura,
que parece impossible que en humana criatura
se encarnara la gracia, la bondad y el candor,

Y por eso el que logra contemplar tu semblante
de rodillas te implore, con fervor delirante
una dulce mirada de piedad y de amor.









- ~74 Manuel de 1. Sevilla


Semblanza de Blanca Ondina

Seria, discreta, de grave compostura,
de afable trato y de modal perfect,
as bosquejo tu sutil figure
en la parte inicial de este soneto.

Deslumbradora como una aura matutina
y en un cendal de vivos resplandores
as apareces, candorosa Ondina,
gobernando los bosques y las flores.

Quien logra descubrir el dulce acento
que de tu boca con dulzura emana
jams podr olvidarte ni un moment.

Y yo, que he penetrado en tu alma pura,
me siento revivir en la frescura
de tu cuerpo que sopla como el viento.


- 74 -


Manuel de J. Sevilla








,.MEDITACIONES"


Celos

Tengo celos de t, bella azucena,
tengo celos de t, porque presiento,
que la insociable tempestad del viento
pretend desgarrar tu casto seno.

Tengo celos de t, porque en un breve
arreboto de pasin y de locura,
no satisfecho el stiro inclemente
con ultrajar tu ntida blancura.

Te quiere arrebatar lo que es muy mo,
te quiere susbtraer el dulce aromo
que una torde de mayo me ofreciste,

Te quiere secuestrar con gesto fiero,
y yo, que no soporto esta amenaza,
le quiero estrangular con desespero.


- 75-









Manuel de j. Sevilla


Incertidumbre


Yo te exijo por fin y con franqueza
ya que el moment grave lo-reclama,
que debes apagar pronto-la Alama
que me quema de angustia y de tristeza;

si no haces un impulso con, destreza
en mitigar ni. corazn herido, -
prefiero que me -eches, al olvido .
antes de ahogar mi amor con tu promesa;

Porque tu palabra.no cumplida ,
cuanto ms dura, ms perfida es lao herida,
que destroza mi alma lentamente.

Pues no hay ms honda y negra pesadumbre
que soportar la cruel ,incertidumbre-
de un amor que se espera intilmente.


-76--









,,MEDITACIONEV"-7


Cmo Debes Amarme


No pretend obligarte a que me quieras
Porque el cario no nace con presin;
quiero un amor que de tu pecho surja
y satisfaga mi locd corazn.

Un amor que se agite en tu garganta
y enmudezca tus labios al hablar,
que ardo en tus ojos como sol candente
y queme cuanto pueda penetrar;

Slo un amor as consolara
el dolor que me abruma a cada paso
y aliviara mi existencia ingrata,

Porque el dolor, cuando el amor lo enciende
nadie en el mundo siquiera lo- comprende,
slo t que lo puedes apagar.


,,MEDITACIONES"


- 77 -










- 78 Manuel de J. Sevilla







cA Enriqueta

Te miro, te remiro y me anonada
pensar que a tu talante indiferente
en vano intent doblegar la frente
y arrancarte siquiera una mirada.

Te vi, una vez, y en mi emocin turbada,
hice un esfuerzo para adis decirte,
pero el desdn que tu altivez reviste
me dej con la voz entrecortada.

Pero otra vez fu tal mi desatino
que tu desdn a mi pasin produjo,
que quise estrangularte con delirio

y extraerte con mi furia local
el dulce nctar de tu roja boca
para vengarme de mi cruel martirio.























INDICE























Pig.

Prlogo .......................................................... .... ... ........... ...............
Dedicatoria ........................................................... ...................... ................


POEMAS

El Cascabel y la Nia .......... ................................ ........ ................... 7
El Rey y el Labriego ....... .......... .................................................. 10
El Tsico ...... ..................... ... .............................................................. 14
Aventuras de un Cazador ............................ ........... .... ....................... 16
El Milagro de la Selva ............ ................................. .... 22
Letrilla ..................................... ......... .............. ................... .......... 25
La M ujer Coqueta .............. ......... .... ........... ..................... 27
La M ujer Petrificada .......... ..................................................................... 29
M margarita ....................................... ..... ...................... ......................... 31
M margarita ..................................................................................................... ......
M i D olor ................. ......... ................................................. ........................... 4 1
En el Album de Estela Daz ....................... ................. ..........-.... 43
La Tarjeta que me Pides ....... ............... ........... ...................... 45
Desengao ............................................. .................. .......................... 47
A C lem entina ............................... ........... ........... ....... ................... ................... 49
Decepcin ........................................................................................... ............ 51
Romance de Amor ....................... ....... .. ...................-- 53
S- ue o ..................... ... ....... .................. ...... .... ... .. ... 55
Ensueo de Am or .............................................................. ............... 57
La Confesin de Alma .................................................................................. 59
Perfidia .................................................................. 61














SONETOS

El Crimen de la Fuente ................................................................................. 65
El Libro ................................................................................ ........................... 66
El Loco de mi Casa ..... .................................. 67
A Una O la ........................................................... ............................................... 68
A Franklin D. Roosevelt ............................................................................ 69
La Calumnia ..... ...................................... ................ 70
A zucena ....... ......................................................................................................... 71
Belleza Mentirosa ....................... ........................................... 72
Tus Ojos ........................................................................................................... 73
Semblanza de Blanca Ondina ..................... ............. 74
Celos .................. ......... ................................. ............................................... 75
Incertidum bre .................................................. .............................................. 76
Cmo debes amarme ............................................ ........................ 77
A Enriqueta .............................................................................. ......................... 78




















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Last updated October 10, 2010 - - mvs