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Title: Elogio del dr. José A. Rodríguez García ...
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 Material Information
Title: Elogio del dr. José A. Rodríguez García ... leído por el dr. Juan Miguel Dihigo y Mestre ... en la sesión solemne celebrada en la noche del 16 de junio de 1935
Physical Description: 54 p., : illus. ; 29 cm.
Language: Spanish
Creator: Dihigo, Juan M. ( Juan Miguel ), 1866-1952
Academia de la Historia de Cuba
Publisher: Imprenta "El Siglo XX", A. Muñiz y hno.
Place of Publication: La Habana
Publication Date: 1935
Copyright Date: 1935
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba
 Notes
Bibliography: "Obras de José A. Rodríguez García": p. 53-54.
General Note: At head of title: Academia de la historia de Cuba.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00081374
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: ltuf - ADK1807
oclc - 00783726
alephbibnum - 000661557
lccn - 41032928

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Arabetmia be la #istoria be (Oluba



ELOGIO

DEL


DR. JOS A. RODRGUEZ GARCA
INDIVIDUO DE NMERO,

LEDO POR EL
/
DR. JUAN MIGUEL DIHIGO Y MESTRE,
Acadmico de Nmero,

en la sesin solemne celebrada en la noche del
16 de junior de 1935.


LA HABANA
[MPRENTA EL SIGLO XX
A. MURIZ Y HNO.
REPUBLICAN DEL BRASIL, 27
MCMXXXV

WB



















UNIVERSITY
OF FLORIDA
LIB RARIES


THIS VOLUME HAS BEEN
MICROFILMED
BY THE UNIVERSITY OF
FLORIDA I TRapRTps




















ELOGIO
DEL

DR. JOS A. RODRIGUEZ GARCA

























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Arabemia he la tistorita ib (tuba



ELOGIO

DEL


DR. JOS A. RODRGUEZ GARCA
INDIVIDUO DE NMERO,

LEDO POR EL

DR. JUAN MIGUEL DIHIGO YJ 4TRE,
Acad6mico de Nmero,

en la sesin solemne celebrada en la noche del
16 de junio de 1935.








LA HABANA
IMPRENTA EL SIGLO XX
A. MURIZ Y ENO.
BEPBLICA DEL BASIL, 27
MCMXXXV









(T


La responsabilidad de las opinions,
juicios, criterios y, en general, de toda
manifestacin en los trabajos pblicos
es exclusive del autor, sin que por el
hecho de conocerlo y aprobarlo, la Aca-
demia asuma responsabilidad alguna.-
Artculo 200 del Reglamento.


m





















Non omnis moriar.
No morir por complete.
-HoRACIO, Odas, III, 306.


Honorable Sr. President:

Honorables Sres. Acadmicos:


L EVANTAR nuestra voz ante tan select auditorio para hon-
rar la memorial de quien fu nuestro compaero en las
labores de esta Academia de nobles empeos, para pro-
clamar urbi et orbe sus mritos intelectuales y sus excel-
sas cualidades morales, sus grandes virtudes ciudadanas, es rea-
lizar un acto bueno y es asimismo un deber de esta Corporacin,
a la que pertenecemos, ofreciendo un ejemplo a nuestra juventud.
Naci Rodrguez Garca para hacer el bien a manos llenas, para
regocijarse con las satisfacciones de sus compatriotas y para enal-
tecer, en el orden de la cultural, la ciencia a que se dedicara con
singular amor; esa ciencia en la que tanto brillo alcanzara maes-
tro tan erudito como Mayans y Sisear que en sus orgenes de la
lengua castellana di a conocer algunos textos importantsimos;
escritor tan notable como Miguel Antonio Caro, extraordinario
lingista como Cuervo, erudito tan digno de nota como Menndez
Pidal con sus ensayos sobre El Poema del Cid, la Poesa Juglaresa
y Juglares y sobresaliente en la lingstica y en la filologa clsica
como Cejador exteriorizando todos las bellezas de nuestra lengua,
su expresin eufnica, los encantos de su admirable decir que en










forma tan magistral pregonara el excelso escritor Robledo en su
magnfico libro Una lengua y una raza, como as lo hiciera con
elegancia y propiedad el muy entendido maestro de nuestra habla,
Miguel Mir, al discurrir sobre las causess de la perfeccin de
la lengua castellana en el siglo de oro de nuestra literature", en
el erudito discurso que leyera en la Real Academia Espaola y
que fuera contestado por el eminente polgrafo Marcelino Me-
nndez y Pelayo, amigo de Rodrguez Garca, y en cuyo trabajo
el autor ofrece un ensayo de investigacin sobre uno de los temas
ms fecundos, al par que ms hermoso e interesante que brinda
el studio de la literature espaola, esperando que la averigua-
cin de las causes que elevaron a la lengua castellana a su ms
alto punto de perfeccin no dejar de interesar a los aficionados
a su literature y de contribuir en los que acierten a leerlo al co-
nocimiento del admirable estilo de los grandes escritores espa-
oles para aprender en ellos a enmendar, modelar y mejorar
el propio.
Magnfico discurso, seoras y seores, el de Mir que, al de-
cir de Menndez y Pelayo, es una de aquellas oraciones que no
reciben o toleran enmiendas, aditamentos ni retoques. Obra ar-
tstica tanto como cientfica, debe ser contemplada en su integri-
dad y tiene en s propia, cuanto necesita para su perfect com-
prensin, semejante en esto, como se ha dicho, a un pursimo tem-
plo antiguo donde penetra la luz por todos los intercolumnios.
Querer explicarla o completarla sera pedantesco e impropio a
quien slo, agrega Menndez y Pelayo, a un caprichoso favor de
la suerte deba la honra singularsima de llevar en ese da la voz
de la Academia Espaola para dar la bienvenida al insigne fil-
sofo, telogo y hablista por quien, como dijera, han reverdecido
los lauros de Rivadeneira y Martn de Roa, de Mariana y de Luis
de la Palma y de quien pudiera decirse, parodiando una expre-
sin de Lope de Vega, que vino de Mallorca a reformar en nues-
tros prosistas la lengua castellana, que padece por novedad frases
horribles con que ms se confunde que se ilustra.
Y al enumerar el brillante escritor Miguel Mir las causes de
la perfeccin de nuestro gran idioma cita al maestro Ambrosio
Morales, a Fr. Cristbal Fonseca, a Fr. Pedro Maln de Chaide,
sin olvidar a Fr. Luis de Len, expresando que en los nombres
de Cristo hizo la apologa ste de nuestra lengua, dejando all es-










crito lo que pensaba sobre el arte del estilo, como tampoco olvi-
dara a Garcilaso, quien "tomando ahora la espada, ahora la
pluma" haba escrito los delicados poemas en que nuestra habla
se manifiesta con singular fluidez en tanto grado, aade, que hace
verdadero el dicho del maestro Francisco Medina de que la len-
gua de Garcilaso sera el feliz instrument que habran de elegir
las Musas cada vez que tuviesen que expresarse en nuestro idioma.
Y bueno es recorder cmo Gutierre de Cetina exhalaba, como in-
dica Mir, en versos dulcsimos, la expresin de los afectos ms
delicados, Francisco de Medrano, imitador del vate de Venusa,
realzaba en correctsimas estrofas las grandezas y vanidades del
hombre, el festivo Alczar derramaba a manos llenas la gracia y
el donaire y enriqueca el habla comn con epigramas sazonad-
simos tan delicados como los de Catulo, pudiendo estimarse los
de ste de mayor limpieza y honestidad que los de Marcial, cuyo
estilo simple y conciso se apropiaba maravillosamente al pblico
que los lea tan carente de refinamiento educativo, agregando el
inmortal epigramatista,
quiero que mis versos agraden a los gramticos y sin el auxilio de los gramticos.
Y just es traer a esta enumeracin de los amantes de la len-
gua castellana a Hurtado de Mendoza que escribiera dilogos li-
terarios a vueltas de notas y negociaciones diplomticas, a Ercilla
que redactara la Araucana cuando senta los efectos del combat
en que haba tomado parte y que iba a describir, como a Lope de
Vega que en medio de una vida tan alterada por las contiendas y
las aventuras, realizaba la obra del patriota a la vez que estam-
paba en pginas admirables la fecundidad de su mente en versos
de extraordinaria sonoridad.
No hay duda, sigue diciendo Mir, que la hermosura de la len-
gua castellana, su riqueza y opulencia de formas y la elegancia
extraordinaria de luz y de primores y delicadeza de estilo eran
ttulos para que no contenindose en los lmites en que estaba cir-
cunscrita saliese a peregrinar por el mundo, por ese mundo, aa-
dimos, en que se ha extendido en forma prodigiosa alterndose,
modificndose a veces dentro de las leyes de evolucin del len-
guaje merced a la invasion de vocablos extraos que en ella bus-
caron asilo, bien fueran procedentes de Amrica o impuestos por
la moda o por el fecundo movimiento cientfico que surgiera.










Recorded cunto en plena inspiracin dijera el famoso es-
critor Ricardo de Len en su bello libro El amor de los amores
sobre la lengua varonil de los rudos mesnaderos del glorioso ciclo,
Alvar Faez, Martn Antolnez, Pedro Bermdez, cantando la
vieja fabla del campeador, con toda su brbara majestad; es en
esta obra donde rinde el culto de su amor a Espaa a la antigua
usanza con habla perfect, admirable, modelo de estilo que puede
bien advertirse lo mismo en Alcal de los Zegres que en Casta
de Hidalgos; y puesto que del castellano se habla just es recor-
dar al distinguido escritor mejicano Manuel G. Revilla, quien en
su bello libro En pro del casticismo, ha legado pginas de inters
sobre el castellano en Castilla exponiendo el habla de Valladolid,
las caractersticas del sonido de la vigorosa lengua de esta region,
como as lo hiciera sobre el castellano de Madrid sealando las
notas salientes de la expresin familiar y las de la artstica, el
modo de decir del pueblo y el de la clase refinada y tanto en un
caso como en el otro surgeon y accionan decisivamente dos fuer-
zas o corrientes por igual trastornadoras y daosas a la ndole
del castellano, como dice Revilla, el dialecto andaluz por una
parte con su fuerza expresiva y la lengua francesa por la otra,
agregando que ambas influencias parecen ser aceptadas por el
pueblo madrileo de todas las classes sociales, principalmente en
concept de este ilustre escritor, por una especie de flaqueza o
flaqueza complete, que all padece la gente de esa provincia, por
el amor a la delicadeza y a la gracia y el deseo vehemente de afec-
tarlas; ese andaluz del que nos habla el ilustre professor de la
Universidad de Madrid, Dor. Amrico Castro, con rasgo que se
reduce a diferencias en el modo de articulr los sonidos del cas-
tellano y al arcasmo y abigarramiento de su lxico, a su aisla-
miento de Castilla y a la dbil accin que la lengua literaria y re-
finada ejerce en Espaa ha favorecido la conservacin de voces
y giros antiguos; en Andaluca, indica el doctor Castro, se ve la
lengua de Burgos y de Toledo que ha quedado estancada o aban-
donada a una tarda y espontnea evolucin, as los rsticos de
pueblos andaluces nos hacen or giros y palabras de la literature
de los siglos XVI a XVII; los studios cientficos ms importan-
tes que se han efectuado sobre la pronunciacin andaluza se de-
ben a Hugo Schuchardt, que fu nuestro excelente amigo, y al
sueco Wulff; no se conoce, dice el doctor Castro, el aria del seseo










y del ceceo, ni su distribucin por classes sociales como tampoco
la distribucin de las diferentes particularidades de pronuncia-
cin; la pronunciacin andaluza represent una disminucin de
sonidos respect del castellano y el lxico propio del andaluz no
es sino castellano anticuado. El carcter arcaico del andaluz se
nota comparando los modos de decir actuales con la literature de
la poca arcaica. El gran maestro Schuchardt en su interesante
studio Die Cantes Flamencos, publicado en Zeitschrift fr
Romanische Philologie, V, 1881, pg. 321, peda en la fecha in-
dicada lo siguiente:
Todas estas cosas la fontica, la morfologa, el lxico, la sintaxis del anda-
luz no slo deben servir para hablar de ellas ocasionalmente, sino que deben ser
llevadas a especiales trabajos que en otras parties han surgido con el studio
de la literature popular o a continuacin de aqul.

El andaluz lo propio que el francs estn conceptuados de
hombres de chispa, de sal y de esprit, respectivamente, y ambos
fascinan y se imponen, aportando su mayor o menor contingent
de caudal filolgico. El francs adems ejerce influjo sobre el
castellano como lo indican las novelas pastoriles, la morisca por
el alto ascendiente de la literature francesa siempre plena de sa-
bidura, transparent, vivaz y elegant como en el siglo XVII en
que brillan Moliere, Racine, La Bruyre, Sevign, Fnelon. De
este modo se expresa Revilla afirmando que Madrid, corte de Es-
paa, es al propio tiempo y por tal causa, como el modern con-
sistorio de la Gaya Ciencia. Y bueno es consignar, asimismo, que
el ancho espacio que a la fabla native ofrece Madrid estrchase
considerablemente en la region montaesa, al norte de Castilla la
Vieja y parte integrante en lo antiguo de esta provincia misma.
A las ridas llanuras del resto de Castilla, sigue diciendo nues-
tro amigo, suceden aqu un conjunto de montaas de diversas ele-
vaciones tapizadas de verdor y las de mayor tamao sirvindole
de remate la nieve, sin que las separe ningn extenso valle. Toda
la region tiene un bello aspect campestre: arbolado abundante
en cajigas, pinos, pltanos, acacias y rboles frutales; pequeos
prados cubiertos de mullido pasto, rojos caseros unidos de dis-
tancia en distancia, por estrechas carreteras, magnficos elemen-
tos para la inspiracin de Pereda dndonos cuadros perfectos y
optimistas. Los pueblecitos parecen como salpicados en las quie-










bras de las montaas, y los vallados de la tierra dedicada a la-
branza los alegran los pjaros y son su mejor adorno las flores:
tordos, mirlos, chirricelas, malbises, y rosas de mil classes que dan
encanto a la vista y satisfaccin al olfato entire las que se destaca
la rosa de Castilla de compactos ptalos y claveles, magnolias, jaz-
mines, aleles, hortensias y jacintos. Son tantos los huertos y
tantas las flores que se notan que aqu si parece justificarse que
a Espaa se la haya apellidado la tierra de las flores; nadie como
Pereda ha trazado cuadros tan magistrales de esa porcin espa-
ola, el paisajista literario hizo el cuadro ms acabado de la vida
montaesa. Pereda es un costumbrista de primera fuerza. El
poco trato social y el contact constant con la naturaleza hacen
que para las necesidades del hombre le baste con un lenguaje tam-
bin sencillo y nada rico en trminos y expresiones; la libertad
de los campos se refleja en la falta de pulimento del lenguaje.
No es de sorprender que el vocabulario de los montaeses no sea,
no obstante su cortesana, ni muy pulido en la forma ni muy
rico en las voces; en ese lenguaje se ve la influencia de elements
latinos, germanos, franceses, catalanes, etc. El castellanp de es-
tos contornos, consigna Revilla, sin carecer de buen sabor de vino
aejo, es poco variado, como poco variadas son tambin las cortas
y montonas melodas de los cantos populares pero con moda-
lidades distintivas con su yesmo, contracciones, onomatopeyas e
idiotismos de figures. Todo lo montaeses como el resto de los
castellanos, agrega este ilustre escritor, son no loistas como son
en Mjico, sino leistas para el caso director y laistas tambin para
el indirecto femenino.
Grande ha sido la polvareda levantada por los gramticos,
dice Revilla, por la diferencia de criterio en el uso de las formas
del pronombre de tercera persona. El sabio lingista colombiano
_Rufino Jos Cuervo acusa a los espaoles de haber perdido la no-
cin de los casos en las inflexiones del pronombre y Jos Mara
Bassoco, primer director de la Academia Mejicana de la Lengua
sorprendise en gran modo y apostrof con energa a la Real Aca-
demia Espaola, cuando sta, con espritu \conciliador, autoriz
el uso promiscuo del le y el lo en el acusativo masculino. Los nom-
bres de Sicilia, Hermosilla, Salv y de otros gramticos, andan
mezclados en estas cuestiones por sostener unos el pro y otros el
contra; y no es de olvidarse a D. Antonio de Valbuena, destem-









plado autor de los Ripios, que publicara en Madrid un folleto con
el ttulo de El la y el le en que flagela, sin piedad, a la Academia de
la Lengua por haber estampado estas lneas en su gramtica:

No faltan autores de nota que usan en dativo las formas la y las idnticas a
las de acusativo.. Ejemplo es que no debe imitarse.

Y puesto que del castellano nos ocupamos imperdonable sera
que se olvidara lo que ha dicho Cejador en Cintarazos, tomo II,
respect a su caracterstica en Castilla y de modo principal sobre
el concept que le mereciera lo escrito por Rzvilla sobre este asun-
to mostrando su inconformidad en cuanto a haber quedado muy
pagado ste del habla de dicha localidad por estimar, con razn,
que no es en Castilla la Vieja donde nuestro idioma haya de ha-
blarse mejor que en el resto de Espaa y Amrica, pues esto bien
puede explicarse entire personas'ajenas a estos studios, sin base
para opinar, ya que para hacer afirmacin tal es necesario co-
nocer el habla de otras comarcas espaolas y si de modo parti-
cular se fija uno en la pronunciacin ms clara, ms briosa y dis-
tinta se deja or en Aragn y la Ribera del Ebro, en Navarra y
Rioja, mientras que, como afirma Cejador, en gran parte de Cas-
tilla la Vieja retire ya el dejo del dialecto leons que suena de
modo tan claro en Len, Zamora, Salamanca y parte de Extre-
madura. Si la pronunciacin es ms pura en Castilla que en An-
daluca la riqueza lxica y la propiedad en decir paos son, sigue
diciendo nuestro amigo, harto dificultosos de sacar en limpio y
extrao sobremanera que en ellos d tan fcil corte el seor Re-
villa ya que en ocho das pasados en Valladolid es de todo punto
impossible haya llevado concept ni medio cabal del caudal lxico
usado en Castilla la Vieja y menos en parangn con el que corre
por el resto de Espaa porque para ello se require la prepara-
cin debida por un lado y por el otro la ms constant observa:'
cin sobre el terreno. Razn tiene nuestro amigo para afirmar
que no es en las ciudades populosas donde mejor y ms rica y pro-
piamente se habla el castellano, susceptible de alterarse al con-
tacto con otras hablas; hay que retirarse a las aldeas y sierras ms
traspuestas, hay mayor riqueza de palabras propias y de antiguo
conservadas o derivadas castizamente en Aragn y en las serra-
nas andaluzas que en las mesetas castellanas ganando a las re-










giones Aragn. 'Pero sobrepuja a todas Andaluca en el florear
metafrico de palabras y frases. En Castilla la Vieja, sigue di-
ciendo Cejador, se han perdido muchas voces, conservadas en
otras parties, aunque brillan all ms que el double de las que re-
gistran los diccionarios conocidos. En ellas guardian ms pura-
mente los castellanos viejos la propiedad radical que los arago-
neses y andaluces; con fundamento consigna Cejador que en la
derivacin y composicin y en el caudal radical est primero Ara-
gn; en el derramamiento metafrico de las vocales llvase An-
daluca la palma; en la propiedad etimolgica gana Castilla la
Vieja; soltura gramatical y trabazn sintctica, riqueza de par-
tculas conjuncionales y corte de la frase, en una palabra, manejo
suelto y rico de la gramtica, campea ms que en ninguna parte
en el habla de Toledo y la Mancha. Magnfica habla la nuestra,
seoras y seores, que ha permitido al muy notable lingista Marco
Fidel Surez por sus studios ser el heredero intellectual de Caro
y de Cuervo y al Dor. Antonio Gmez Restrepo por la forma co-
rrecta y delicada en la expresin de su pensamiento y por su
profunda erudicin literaria ser orgullo de la tierra que le viera
nacer y gala de las naciones latino-americanas, especialmente de
nuestra patria que ha sabido y sabe apreciar bien cuanto l sig-
nifica y cuanto significant los grandes hombres de tan querida na-
cin que han logrado brillar de modo extraordinario como Rojas
Garrido, fogoso tribune; Corts Lee, discpulo de San Juan Cri-
sstomo, que sorprende por la viveza de las imgenes, por el ca-
lor del sentimiento; Carrasquilla, por la sobriedad de su diccin,
y tantos ms que han enaltecido la tierra en que se mecieron sus
cunas, hacindola tan grande en lo mental como en lo moral, como
as lo ha hecho, entire otros, nuestro amigo el muy ilustre hele-
nista P. Flix Restrepo, de la Compaa de Jess, con su Clave
del griego que es refundicin castellana de la 'Aex.yo MKpa de
Maunoury, magnfico texto, como bien dice, en que se combinan
tres factors: la abundancia, la brevedad, el atractivo; magnfico
ramillete recogido en los perfumados campos helnicos y en los
deleitosos prados de los Santos Padres, aade; no es la Antologa
mera coleccin de flores literarias, sino de races que ofreciera el
gran helenista Maunoury, no arrancadas, como dice Restrepo, y
secas, sino trabadas y dando vida a una maceta de flores de excep-
cional mrito, como lo tiene, sin duda, el otro bello libro de este











conspicuo hombre de letras, titulado Diseo de Semntica General,
y en cuyas pginas estudia las evoluciones y cambios que por de-
trs del velo sutil de los sonidos experimentan sus significaciones
mereciendo, por el xito de la labor, el favorabilsimo juicio que
han dado de l dos distinguidos miembros de la Academia Colom-
biana, afirmando nuestro bien querido amigo el Dor. Antonio
Gmez Restrepo, al referirse a la Llave del Griego, que Colombia
no est dispuesta a abandonar el lugar preeminente que ha ocupado en los es-
tudios que le dieron merecida celebridad;

y el gran maestro de nuestra habla Marco Fidel Surez que
es obra de verdadera aplicacin de los principios cientficos, que es libro de
professor que brilla por los conocimientos lingisticos y ms que todo por la
sagacidad y fina observacin de los fenmenos,

y si as se han expresado de la Llave del Griego, qu habrn pen-
sado del Diseo de Semntica General, de pura psicologa del len-
guaje, del alma de las palabras, sealando la necesidad del mo-
vimiento semntico que como Restrepo han indicado tambin
Bral, Darmesteter y tantos ms as como del modo del movi-
miento semntico, de la clasificacin lgica para discurrir en la ter-
cera parte de su libro de las influencias sociales hablndonos de la
inconsistencia de las palabras, de la Analoga que tanto han estu-
diado Oertel, Henry, Paul, Darmesteter, etc., exponiendo la forma-
cin popular, la erudita, los prstamos a las lenguas extranjeras,
cmo nacen las nuevas acepciones, cmo viven entire s las voces,
cmo mueren los vocablos cuando tras de haber llenado su cometido
van a dar paso a los nuevos que surjan; interesante material en
que tanta parte ha tenido el eminente lingista Bral, honra de
la Francia, bien hablando de la ley de la especialidad, de la
reparticin, de la irradiacin, de la extension de las formas inti-
les, de la restriccin del sentido como de su ampliacin para dis-
currir tambin, entire otras cuestiones, de la polisemia, categoras
gramaticales, del contagio, del orden de las palabras, etc., proble-
mas todos de singular importancia comprendidos como una sim-
ple introduccin a la ciencia que propuso Bral llamar "Semn-
tica", %~ z .m,m , la ciencia de las significaciones procediendo la
primera voz del verbo Ipa., significar, en oposicin a la Fontica,
la ciencia de los sonidos, material tan principalmente tratada por











Oertel, Paul, Van. Ginneken, Strong, Logeman y Wheeler y otros
autores al discurrir sobre el aspect subjetivo del lenguaje como lo
ha hecho, y con tan sealada maestra, el P. Flix Restrepo en su
brillante libro ya citado. El campo de.la "Semntica" ha ofre-
cido elements muy valiosos para su studio porque en ella se ad-
vierte el pase de lo material a lo inmaterial (latn legere coger,
recolectar a elegir a leer) ; de lo subjetivo a lo objetivo (vesti's de
vestire da en francs vtement); de lo abstract a lo concrete
(tegere cubrir, tegmen toda cubierta, tectum techo); del nombre
comn al propio borgne se aplica a todos, visto uno entire mu-
chos, el nico que se conoce se le llama Le borgne y es para nos-
otros su nombre, lo individualiza; de senior el ms viejo sali
seigneur de ah Leseigneur; el movimiento lateral conduce a ideas
del mismo nivel, por este movimiento se advierte el sentido figu-
rativo antes que el intellectual: hoja adems de la del rbol la del
papel; boca la de una persona, la del can; dos objetos que no
tienen aproximacin para ciertos pueblos lo tiene para otros
bellus, bello, bonito, para el francs slo el sentido de bello; audio
ofrece en francs dos sentidos entendre, couter; en alemn kamm,
peine llega hasta cresta. Tambin podemos agregar a lo dicho
que hay un double movimiento de ascenso y de descenso, 19 si la pa-
labra abandon la primera significacin y toma otra; 2: cuando
se nota acumulacin sucesiva de muchas significaciones en una pa-
labra que se advierte en la semntica esttica. Darmesteter ex-
plic los procedimientos del movimiento, 1! en la irradiacin,
2: en el encadenamiento, 3? en la reunin de ambos. La irradia-
cin es la aplicacin sucesiva de una palabra a muchas significa-
ciones suponindose la analoga entire ellas: cabeza del hombre, del
puente, del alfiler, del martillo; cola de partido, cola en la puerta
de un teatro. El encadenamiento no aplica el significado direc-
tamente, la palabra olvida su sentido primitive pasando al segun-
do objeto, del segundo al tercero. En estas operaciones el sen-
tido se ha desviado, ha tenido refracciones como la luz: roman
en lengua comn es una composicin, poema narrative en prosa,
historic de aventuras en prosa, narracin; por ltimo para no ex-
tender ms este asunto diremos que la idea de rapidez lleva en s
la idea del ser que parece ms rpido, el caballo, de ah en snscrito
arcva; la idea de manar se aplica al ro, lo que mana se llama
flumen en latn; la idea de luna di la de lunette, la de drap la de











drapeau y con esto consignaremos cmo Bral se ha ocupado tam-
bin en su Semntica de las categoras gramaticales.
La geografa lingiistica ha sealado cmo viajan las voces
sin cesar en sentido diverso al travs del territorio francs como
en el de sus vecinos, debido sin duda, como cree Gillieron, a la
gran variedad lexicolgica advertida en Francia, en Italia, y de
modo general en el continent. La prueba opuesta puede hallarse
en Crcega que posee un vocabulario cuya uniformidad ha sor-
prendido a ms de un lingista y al preguntar tanto Rousselot
como Leo Spitzer si al juntar los dialectos corsos Edmond no se
sinti influido por la lengua regional, el toscano, lo que explica-
ra la uniformidad notable de las hablas por l recogidas en ma-
nifiesta contradiccin con la situacin orogrfica del pas, con-
test Gillieron que el asunto estaba por dilucidarse. Este fen-
meno de endsmosis lingstica opuesto a una exsmosis infinita-
mente ms frecuente ha sido estudiado por Spitzer en los nom-
bres de la papa en Francia, magnficos ejemplos que ilustran la
solidaridad de la historic de las palabras con la historic de las
cosas como consigna Dauzat. Es un hecho que todos los pases
que rodean a Francia conocieron la papa antes que ella y que este
cultivo penetr en Francia por diversas fronteras. Cada region
tom el nombre al pas vecino e importador; la patata espaola
penetr en la Gascua, la potato inglesa en las costas francesas
del oeste y de la Normanda, la grundbirn renana en el este, la
kartoffel del alemn clsico en Suiza romana; la tartuffola del
antiguo italiano sustituida' hoy en este idioma por patata que ha
pasado a la jerga del cuartel en el sudeste de donde remont hasta
Auvernia para cruzarse con el nombre de trufa. Estas voces se
alteran y se deforman por el camino. Hoy, merced al ferroca-
rril como a la escuela y a la prensa, los trminos se desplazan por
saltos bruscos por lo que ya lejos, por efecto de la expansion, se
notan numerosos neologismos lanzados espordicamente aqu y
all que siguen las condiciones locales. Tales cambios se advier-
ten asimismo en nuestra habla popular al travs de la literature
cubana afectando no slo al vocalismo y al consonantismo como
se advierte no slo en las voces recogidas en las obras de nues-
tros literatos sino en la morfologa al estudiar los accidents gra-
maticales como tambin en la fontica sintctica.











La propagacin de las palabras no descansa en la suerte; las
palabras, como consignan los autores, en sus viajes han seguido
caminos determinados, suben o descienden los valles como con-
tornan las montaas. Las corrientes chocan contra las barreras
bien sean geogrficas o sociales, deshacindolas, llegando a veces
a franquearlas. Esas corrientes barren ante s los trminos ar-
caicos, las montaas no presentan todas las barreras en el mismo
grado; si los Pirineos, difcilmente franqueables en toda su parte
central, ofrecen una verdadera muralla de aislamiento, tan slo
circulada en las dos extremidades, los Alpes, por el contrario, han
sido atravesados por numerosas corrientes comerciales y sociales.
Los espacios inhabitados, bosques, eriales, pantanos, han forma-
do barreras tan importantes como las montaas. El mar es tipo
tambin de obstculo que se franquea, pero es preciso que las re-
laciones sean frecuentes entire las riberas opuestas para que ma-
nifieste una influencia recproca; el ro puede constituir, como
consigna un insigne autor, una corriente de cambios si es nave-
gable, es va natural de comercio y de relaciones y hasta corrien-
tes menos importantes han producido fenmenos anlogos. Las
barreras lingsticas no se presentan todas de igual modo; las
regions que confinan con fronteras lingsticas no son siempre
las que ofrecen formas arcaicas. Todo lenguaje abandonado a
s mismo se deteriora poco a poco bajo la influencia de leyes fo-
nticas y de alteraciones o destrucciones producidas por la ho-
monimia donde estas fuerzas, como en el francs, alcanzan consi-
derable intensidad. Para remediar esto el lenguaje puede hallar
en s medios de proteccin y entire ellos se cuentan los emplastos
teraputicos. Para proteger no slo la tradicin, como expresa
Dauzat, sino su claridad, para que sea un instrument del pen-
samiento apto para sealar las necesidades de una civilizacin
require un tutor, un gua, un modelo, es decir, una lengua lite-
raria en que se apoye, a la que se dirija para reparar sus fuerzas
y restaurar sus voces.
Los remedios que la lengua puede obtener de su propio fondo
para tratar de curar los trminos enfermos, son esos emplastos
teraputicos antes mencionados; de emplasto tienen el carcter
externo y la dudosa eficacia como consigna el autor ya citado;
pueden prolongar la vida de las palabras pero, en general, son in-
capaces de salvarla pues al no actuar en el organismo ntimo ma-










nifistase impotente para insuflar una nueva vida, lo que result
al contrario en las lenguas literarias en que la tradicin y la or-
tografa cristalizan las palabras y las formas. En cuanto a los
mutilados fonticos afirma Dauzat que Arsenio Darmesteter haba
apreciado la debilidad lingstica de las voces muy cortas pero
sin darse cuenta de ello de una manera precisa. Se sabe que la
tara de esas palabras reside por un lado, en su falta de indivi-
dualidad y por el otro, en las facilidades que ofrecen a las con-
diciones homonmicas y a las aglutinaciones. Para responder a
su papel toda palabra debe evocar un objeto o una idea por un
grupo de sonidos bien caracterizados a fin de former una imagen
auditiva y distinta de las lenguas anlogas. Mientras ms so-
nidos tiene una palabra ms larga es, ms se individualiza y me-
nos ocasin tendr de confundirse con otras, lo que explica el
xito de las palabras que los franceses llaman savants. La voz
que desfallece puede ser reforzada en su inicio o en su final, siendo
en este caso el procedimiento ms consciente y ms general, es-
pecialmente en los idiomas de rpida contraccin como el francs.
En cuanto al medio teraputico alegado por Gillieron, es decir,
la repeticin del pronombre despus del sujeto como se ve en la
frase francesa mon pere il est venu es fenmeno que no es espe-
cial del Norte ni tiene una extension lingstica particular en
esta region, es el medio empleado por el francs popular modern
en el antiguo grupo de oil, es decir, la lengua francesa anterior al
siglo XV, a fin de remediar la confusion de las flexiones personales.
Consignemos tambin cmo Gillieron en su interesante estu-
dio que denomin Patologa y Teraputica Verbales expone el
poder analgico de Au respondiendo a las preguntas or y QUAND;
que mouchette, abeja, no surgi conscientemente para reemplazar
una abeille que desfalleca sino que vino accidentalmente de
mouche-ep; que esta mouchette haba desaparecido porque ento-
molgicamente era falsa y que mouchette, moucheron se oponan
a su conservacin. Ms adelante discurre sobre la diminutivit de
la abeja y del pjaro as exponiendo en un captulo que denomina
la fantasmagora etimolgica (pommette, pomme de terre Lorrain;
pommette, pomme de terre Valaisan), y en realidades etimolgicas
cuanto atae a H6tel, mason, cuisine; y en los materials justi-
ficativos, 1. Hotel, maison; 2 Hotel, maison, cuisine; Hotel
(cuisine o maison) cuisine. En este studio tan important para










poder precisar el autor la importancia de las evoluciones semn-
ticas y la singularidad del estado lxico de las hablas populares
de la lengua de oui o sea la lengua francesa anterior al siglo XV,
sita esas evoluciones y este estado en el cuadro de la lengua na-
cional francesa, tal como se la represent. Littr. En el artculo
que este eminente lexicgrafo ha consagrado a la voz hotel, den-
tro de la sinonimia, indica en qu consistent las diferencias entire
maison, htel, palais, chateau. Los plebeyos ocupan las maisons,
los grandes, los ricos, de la ciudad ocupan los hotels; los reyes, los
prncipes, los obispos ah tienen sus palacios; los seores, los ricos,
tienen castillos en sus tierras, de ello result que hotel en las ha-
blas populares de la lengua de oui es una palabra que bajo su
forma popular slo ha dejado dbiles huellas la vspera de su
desaparicin, rarificndose en razn direct de la poca en que
fu recogida por los mantenedores del patu; aparece bajo su
forma popular ya con el valor absolutamente sinnimo al de
maison en francs, o con la debida evolucin al sentido de cuisine.
Por otro lado se tiene que maison se revela fonticamente como
prstamo reciente hecho al francs literario; que esa maison ha
venido a injertarse sobre htel patu y que aun expresando la idea
de maison, bajo su forma fontica irregular, aun quedando como
un perfect sinnimo de hotel patu, terminar como htel patu,
con el valor de cuisine. Este desliz semntico paralelo al del hotel
que examine Gillieron si es primario o secundario est represen-
tado en el Atlas con un nmero superior de puntos al que tiene
h6tel, cuisine. La edad media poda decir, sin pronombre, chante,
chantes, chantet, con tal que se pronunciase la consonante final
de las tres primeras personas, de inmediato se dijo je chante, tu
chantes, il chante, el pueblo va hoy ms lejos: el pronombre, para
l, se ha hecho la caracterstica de la persona por lo que no puede
prescindir de este auxiliar. Como ha podido advertirse en fran-
cs, y as pasa en otros idiomas, la patologa y la teraputica de
las palabras estn unidas por un lado a los encuentros y atraccio-
nes homonmicas y por el otro a las flexiones gramaticales. Y
preciso es consignar cmo al travs de las obras de Rodrguez
Garca, sobre todo cuando discurre sobre la ciencia del lenguaje,
se advierte bien lo acabado de exponer, la amplia cultural que ob-
tuvo merced a sus constantes studios, pero sin que ella fuese










aplicada al anlisis del castellano como lo han hecho los various
autores a que nos hemos de referir.
Y puesto que de Mir hemos tratado just es tambin, en esta
somera exposicin de los cultivadores de nuestra lengua, que nos
refiramos asimismo a lo hecho por nuestro amigo el muy distin-
guido y notable helenista P. Eusebio Hernndez, de la Compaa
de Jess, quien en su bello studio sobre la Fisonoma de las pa-
labras castellanas expone, con competencia indiscutible, cuanto
afecta al nmero de slabas, a la posicin del acento para sealar
los trminos que lo necesitan, las slabas en que puede ste des-
cansar, las relaciones entire la posicin del acento y la naturaleza
de la slaba, la combinacin de los sonidos tanto en lo que res-
pecta a las vocales como a las consonantes; maravilloso captulo
que nos familiariza con las leyes que rigen los cambios en el
lenguaje.
El doctor Rodrguez Garca, seoras y seores, fu un ver-
dadero erudito en estos asuntos de la ciencia del lenguaje, a su
sapiencia muy slida como ha dicho el Dor. Jos Manuel Carbo-
nell, a su peculiar modestia preciso es aadir la bondad de su ca-
rcter; conoci much y muy a fondo, produjo con fecundidad y
no tuvo ms aspiracin durante su vida ejemplar que leer copio-
samente y publicar sus obras que enriquecen verdaderamente nues-
tras letras, porque son exponentes muy atendibles de nuestra alta
cultural. En material filolgica, aade el doctor Carbonell, es au-
toridad respetada fuera de Cuba; su Bibliografa de la Gramtica
y Lexicografa Castellanas es una produccin ciclpea, nada hay
en nuestra lengua que la iguale, es labor de inteligencia y de pa-
ciencia; es la labor del erudito y crtico del idioma que ha glosado
los studios realizados sobre su constitucin y giros. Asombra
el caudal de lectura que arroja en el autor y su preparacin ex-
traordinaria para juzgar cuanto ha ledo, aportando un comen-
tario atinado y luminoso; su consagracin principalmente al es-
tudio del castellano le absorbi todo el tiempo que hubiera podido
dedicar a otras cuestiones bien trascendentales en esta rama del
saber, pero fcil nos fu apreciar lo intenso de sus conocimientos
en este tan important aspect en las frecuentes conversaciones
que mantuvimos con l y as como discurra sobre las materials de
su enseanza discurra asimismo acerca de la naturaleza y uso
de las hiptesis en que la lingstica aria aparece como un verda-










dero dolo, como lo hiciera sobre los tres estados del desarrollo en
la historic del lenguaje, cmo el lenguaje es prueba de contact
social y no de raza como as lo afirma el professor Sayce, cmo el
pensamiento y el lenguaje no. pueden ser separados, cmo el prin-
cipio de la analoga tiene sealado valor ya que acta sobre la
forma que sobre el contenido del lenguaje.



Le conocimos, seoras y seores, muchos aos ha en ese Cole-
gio de Beln de dulce recuerdo nuestro en el que se deslizara nues-
tra edad infantil en medio de intense felicidad, sin los sinsabores
que la realidad de la vida proporciona a nuestro espritu, con los
encantos de una poca de ilusiones en que la preocupacin no haba
tocado a nuestras puertas para levantar el an cado teln que
mantena al individuo alejado de todo lo cierto, de todo lo ver-
dadero y por tanto de todo choque en que la hiperestesia deja pro-
fundamente afectado al individuo para entrar de hecho en esa
calle de la amargura donde se palpan bien las impurezas huma-
nas, se vela por complete el altruismo que tanto enaltece al hom-
bre para dar paso franco a las miserias individuals sembrando
el espanto y provocando la desilusin. As, fu, en sntesis, la
vida del hombre bueno cuya memorial honramos en esta sesin
de la Academia, la vida ejemplar de trabajo y de edificante con-
ducta, de quien discurriendo al travs de las aulas belemticas
hiciera su bachillerato para ser insigne maestro despus, efec-
tuando su labor con general y gran contentamiento y alcanzando,
por ello, xito en todas las pruebas que rindiera. Como bueno
y como intellectual acompale siempre la modestia, la nota carac-
terstica de su vida tan humilde como excelsa, y a ello se ha de-
bido, en gran parte, el que siendo tan silenciosa y de labor tan
fecunda le hiciese pasar inadvertido mientras formaba su mente
al calor de sus naturales inclinaciones, robustecindola a diario
por la constancia en sus studios serious traducidos stos despus
en esfuerzos literarios que efectuara y que la pericia de los com-
petentes han aplaudido y juzgado con fruicin. Fu preciso co-
nocerle bien para apreciarle mejor, pues quien tuvo por lema de
su actuacin social y mental labor sine spe no se inspir en el
bien propio, en alcanzar una impresin popular agradable, sino










en un manifiesto altruismo, en vivir para otros como dijera Comte,
tratando de mejorar y enriquecer su mente con tal fin, lo que es
fcil de comprobar apreciando su invariable actuacin.
Preocupado en gran escala en la diaria labor de sus aficiones
no gustaba de los atractivos que le robaran el tiempo y le impi-
dieran enfrascarse en la constant lectura de la material de sus
naturales inclinaciones; por ello veasele siempre consagrarse a
los arduos problems de los studios gramaticales, siempre con-
secuente con los dictados de la Academia de la Lengua, cuyas de-
terminaciones prohij sin vacilar en medio del mayor respeto,
al grado, y por ello, de alejarse de la orientacin cientfica rei-
nante en la exposicin de las categoras gramaticales, en la vul-
garizacin de las leyes que rigen los elements constitutivos de la
estructura de la voz, sin dar casi puesto en las pginas de sus tra-
tados gramaticales a puntos de vista que el nuevo desenvolvi-
miento de esta material ha acogido con singular inters. Inteli-
gencia clara acompaada de positive cultural y preparada para
apreciar las cosas debidamente, fu para los aficionados a estas
especulaciones cientficas una sorpresa su tendencia persistent a
romper con los moldes modernos que los studios lingisticos han
creado-excelentes moldes para conocer bien el lenguaje-a fin
de conservar intangibles aquellos que la honorable y docta Corpo-
racin ha mantenido y an mantiene, aunque con expresiones de
un beneficioso cambio, just es decirlo, como as lo revela la l-
tima edicin de su gramtica. Ah estn las obras de los brillan-
tes lingistas, de los grandes maestros Ramn Menndez Pidal y
Jos Alemany y Bolufer sealando, con xito, el nuevo derrotero;
ah est la Lengua de Cervantes, del eximio fillogo y lingista
Julio Cejador, excelente amigo nuestro como lo son los antes
mencionados, exponiendo cuanto a la fontica concierne, refirien-
do lo que a la estructura del habla de Cervantes corresponde, for-
mulando juicio sobre su sintaxis que encierra el dominio esttico
de la lengua ofreciendo expresiones vivientes y explicando doc-
trinas nuevas, de puro carcter original que no sorprenden dada
la exposicin propia que ha revelado Cejador como observador
sapiente.
No somos nosotros los nicos que hemos formulado favora-
ble juicio sobre la extraordinaria obra acerca de la lengua de Cer-
vantes; el eminente Cuervo, que fu amigo de Rodrguez Garca,










con la autoridad de su gran saber, ha dicho, refirindose a Cejador
que la Gramtied del Quijote es la gramtica de la lengua caste-
llana en su forma ms national y genuina; en la exposicin y
anlisis de la obra de Cervantes ha hecho converger todos los ele-
mentos de la ciencia del lenguaje: la fontica como la psicologa,
la crtica del texto como la estimacin esttica de la evolucin.
Mayans, dijo, agrega Cuervo

que las Partidas eran la Tesorera Mayor de la lengua castellana.

juzgo que si-le hubiera tocado en suerte vivir en nuestros das y
leer la Gramtica del Quijote y el Diccionario que la acompaara,
hubiera vacilado en la aplicacin de la frase. Sin duda que el
cdigo del Rey Sabio (1) abarca grandsimo nmero de cuestio-
nes y materials que exigen un vocabulario propio; pero las len-
guas no son palabras solamente, sino frases, construcciones, me-
tforas, giros, variedades, estilos y lenguaje, segn las classes so-
ciales y las circunstancias de la vida. En este concept no cabe
comparacin entire los dos insignes monumentos de la literature
castellana. Quien acuda a la sintaxis de usted, se refiere Cuervo
a Cejador, se quedar pasmado de ver los insuperables recursos
de que dispone nuestra lengua para former y enlazar las frases
y construir oraciones y perodos con la ms cumplida precision y
elegancia. Basta leer algunos captulos de Cervantes para saber
cmo se explicaban en su tiempo los literatos y el pueblo para
estimar el estilo llano de la gente culta y el desaliado del vulgo,
vivificado todo con la intuicin ms sorprendente de las almas
que viven y palpitan en esas frases. He celebrado much ver,
dice Cuervo, cmo se burla *usted de ciertas reglas que parecen
forjadas por sordos y mudos para sordos y mudos, por gente y
para gente que ignora lo que habla y lo que oye, por el estilo de
los que han querido hacernos career que en castellano ni ms ni
menos que en latn, tenemos slabas largas y breves por natura-
leza y por posicin, o que nuestros adjetivos concuerdan con el
sustantivo en gnero, nmero y caso. La naturaleza misma de la
obra de usted le ha favorecido en la empresa de escombrar este
terreno de las malezas de la rutina y del capricho individual; he-
chos estudiados con rigor cientfico, esas son sus reglas.
(1) Vase J. M. Dihigo: Las Siete Partidas. Estudio lingstieo, 1923.











Y por lo que nos interest siempre destacar la personalidad
cientfica de Julio Cejador, agregamos lo siguiente que dijera
Cuervo:

He recibido y he estado hojeando el Diccionario y Comentario del Quijote y
con santa envidia me he quedado pasmado del cmulo, y ms que todo, del saber
que aparece dondequiera. Lo tendr sobre mi mesa y lo consultar a cada paso
como a maestro consumado..,. por ese mrito es que Mir, Alemany y Navarro
Ledesma, jueces que fueron de esta obra de Cejador por el Ateneo de Madrid
no vacilaron en consignar que en la Gramtica se exponen con claridad las doc-
trinas esenciales imperantes sobre nuestro idioma, se da cabida a otras nuevas
cuya originalidad llamara la atencin de todos los fillogos y gramticos, espe-
cialmente en lo relative a la sintaxis que indican en el autor profundsimo cono-
cimiento de la gramtica comparada de las lenguas neolatinas y de las clsicas
en que sta tiene sus races.

En el vocabulario se consignan textos de ms de 9,000 palabras
cuya enumeracin viene a enriquecer en gran nmero el diccio-
nario corriente acreditndose esas palabras con ejemplos del prn-
cipe de los ingenios espaoles.
Rodrguez Garca sigui siempre, con subordinacin digna
del mayor respeto, el criterio del magister dixit y fu lstima que
una inteligencia tan bien preparada rechazase de modo inequ-
voco la nueva forma expositiva gramatical que ofrece al que es-
tudia los grandes principios del fonetismo cuyas leyes explican
la causa de las transformaciones de las voces en tanto que la mor-
fologa brinda los medios de conocer bien cuanto atae a la es-
tructura del idioma castellano para apreciarla mejor en sus ele-
mentos components. Quin que medianamente conozca estos
asuntos podr ignorar lo que significa la fontica histrico-com-
parada de la lengua castellana que ofrece a la consideracin del
que estudia los principios fundamentals de las leyes fonticas
en que el menor esfuerzo por un lado, el nfasis o energa por el
otro y la analoga lingstica sealan los cambios y alteraciones
que experimentan las voces en su estructura, principio que se nota
en todas las lenguas y de modo especial en el francs, en el ingls
y aun a veces en nuestro propio idioma acortando y desfigurando
las voces ? Quin podra desconocer que el nfasis cooper a
dar mayor energa y fuerza a nuestras palabras al objeto de que
sean mejor comprendidas, siendo la muy principal actuacin del
nfasis en la frase ms que en las palabras en particular ? No es










de dejarse a un lado la significacin que en este sentido tiene tam-
bin la analoga lingstica por su tendencia a generalizarlo todo,
especial instinto, como se ha dicho, product de la asociacin de
ideas que al estudiarse dentro del lenguaje permit deducir de
una cosa conocida otra, former nuevas voces por semejanza con
otras del mismo idioma, estimar como unidas y relacionadas voces
de tipo y formas bien diversas, cuando dentro del cumplimiento
de las leyes fonticas, excepciones ms o menos fundadas en esas
semejanzas o analogas, no siempre son verdaderas.
Y just es recorder cunto en este sentido ha expuesto, en
forma admirable, el insigne professor Sayce y cunto ha consig-
nado asimismo en erudita monografa el que fu ilustre helenista,
el professor Benjamn Ide Wheeler en su brillante studio
La analoga y el alcance de su aplicacin en el lenguaje, clasifi-
cando los fenmenos analgicos en semejanza de significacin y
diversidad de forma (un Republican que es un Prohibitionist o un
Prohibitionist que es un Republican pudiera ser designado bien
como un Republican o un Prohibitionist); la forma mestiza
Prohiblican fu tal vez sugerida por un lapsus linguae; afinidad
de significacin y diversidad de forma (el francs t del latn
aestatem, f., sigue el gnero de los nombres de estaciones como
hiver, m., printemps, m.); en semejanza de funcin y diversidad
de forma que se ve en ingls, griego y alemn; en el contrast en
la significacin y semejanza parcial de forma (female por feel
al francs femelle); en la semejanza de significacin y semejanza
parcial de forma ,,p, apes, wp. como expusiera la analoga re-
lativa, dispute sobre las terminaciones personales peas, ~4a,
formas del optativo plural en tico en ., como signo de modo So- -p.
y las analogas grficas could con 1 de would y should; scissors
ingls medio sisoures con se de scindere y derivados; foreign y
sovereign con g de reign; island con s de insular; delight con g
por analoga con right, night, light).
Las formas aisladas han sido desalojadas de su previa co-
nexin con un grupo. El germnico hand no fu en su origen un
tema en i por lo tanto no sujeto al umlaut en el plural. A veces
como indica Wheeler hay uso aislado en una especial categora
gramatical: el alemn guiden nombre de una moneda es el anti-
guo adjetivo to gold sustituido en su empleo adjetivo por la nueva
forma golden. El francs dette represent fielmente el latn debita










pero du el ms reciente debtus. Hay tambin aislamiento por
cambio de significacin (kim, nakis, etc., del tema interrogativo
ki) ; aislamiento de un element fontico por su consagracin a un
nuevo uso (en la frase pli ahu-d-eva bhayam ahu chambhita-t
tvam con ahud igual al snscrito abhut). De este modo, seoras y
seores, expone Wheeler todo cuanto atae a la analoga en el
lenguaje, ilustrando, como se ha indicado, los casos con pltora
de ejemplos como se refiere asimismo a la aplicacin de la ana-
loga en el mtodo de la modern ciencia del lenguaje en el griego,
alemn, francs, latn, snscrito, blgaro, hebreo, ingls, ita-
liano, etc., descansando todo en las ideas mantenidas por autori-
dades tan sobresalientes como Paul, Diez, Brugmann, Osthoff,
Delbrck, Wackernagel, Schuchardt, Turneysen, Whitney, ilus-
tres cultivadores de la ciencia del lenguaje.
Y para que se vea, como consigna el eminente lingista de la
Universidad de Oxford, el professor Sayce, en sus Principios de
Filologa Comparada, lo que significa la analoga en su actuacin
en la forma y contenido del lenguaje, branse las pginas del eru-
dito trabajo que escribiera el que fu muy ilustre maestro de la
Universidad de Pars, Vctor Henry, y se ver cmo en ese es-
tudio trata sobre la analoga en general y sobre las formaciones
analgicas de la lengua griega ofreciendo ejemplos de ese prin-
cipio, el ms fecundo de las transformaciones fonticas, que al
decir de Sayce su ritmo se fija en la memorial, el odo y la voluntad
acostumbrados a particular asociacin de sonido y de idea, te-
niendo su caracterstica en el perodo del monosilabismo y de la
aglutinacin, intervene en las formaciones temticas de la lengua
griega, en las flexiones nominales y verbales, indica la transicin
del estilo simple al clsico en esa lengua griega de tan singular
importancia que ha reflejado la calma y majestuosa armona de
la narracin de los ltimos moments de Scrates y cuyas irregu-
laridades tienden constantemente a desaparecer y de modo espe-
cial si no se emplean medios artificiales para perpetuarlas; im-
portante analoga cuyas causes son, segn Sayce, el deseo natu-
ral de ahorrarse trabajo o sea la economa del esfuerzo, el espritu
de imitacin y cuya bien advertida influencia se tiene en las for-
mas francesas aimons, aimez, aimer, como expresa el notable gra-
mtico Enrique Torres y Gmez, de las Escuelas Pas, que fue-
ron antiguamente amons, ames, amer, pero que despus por ana-










logia con aime, aimes, etc., han diptongado la vocal a ante nasal,
vocal que slo deba convertirse en diptongo cuando estuviera en
slaba tnica, segn una regla generalsima de la fontica francesa
(faime, lane, plaine de fames, lana, plana), pero por el contrario
avoir, amant, maria de habere, amantem, maritus.
Repasemos las preciosas pginas de las Apuntaciones crticas
sobre el lenguaje bogotano de Rufino Jos Cuervo a este respect
y se ver cmo las palabras y tambin las frases y oraciones de
una lengua se asocian en nuestro entendimiento constituyendo
grupos ya en razn de su forma ya en razn de su significado, por
ello result que se atraen unas a otras y al mismo tiempo que con-
tribuyen a mantener el sistema traditional del idioma, pueden
tambin dislocarlo atrayendo o igualando lo que de suyo no entra
en el grupo. Otro resultado de la asociacin de ideas es la fusin
o contaminacin por la que ofrecindose simultneamente al en-
tendimiento dos trminos o expresiones sinnimas o de significa-
cin parecida en vez de escoger una de ellas formamos otra mez-
clando los elements de ambas. Un pasaje del P. Isla explica
por qu de carteln se ha sacado cartuln.

Es un cartel o ceduln que se fij en las esquinas y parajes ms pblicos
de la corte. (Fr. Gerundio, lib. VI, cap. I.)

Lo mismo sucede con las frases mal haya el ladrn + maldito
sea el ladrn > malhaya sea el ladrn. La contaminacin es cosa
de todos los tiempos y de todas las lenguas y a cada paso incu-
rrimos en ella, unas veces es puramente individual y pasajera,
sigue diciendo Cuervo, y otras no se extiende fuera de una re-
gin y en ocasiones se generaliza y viene a ser hecho caracters-
tico de la lengua; a ella se refiere Wheeler al discurrir sobre la
semejanza de significacin y diversidad de forma diciendo que

dos buenas expresiones para la misma cosa coincide a la vez con el objeto del
pensamiento que ha de expresarse y en la duda sobre la eleccin cada una
provee un element al nombre aplicado.

Es de notarse que en esta clase de fenmenos la semejanza
en la forma no intervene para sugerir la formacin de grupos.
Begincement es una confusion infantil de beginning y de com-
mencement; de igual modo la voz dialctica italiana comenzipia










es product de la confusion de comenciare y de principiare. En
algunos casos de contaminacin de forma dice Wheeler se hace
difcil determinar si la semejanza de forma no habr contribuido
a sugerir el grupo; as el alemn doppelt que es combinacin de
doppel (conf. doppelganger, etc.) = al francs double y el par-
ticipio gedoppelt); en espaol estrella por estella aparece la r
como si la recibiera de astro.
Recordemos cuanto ha expuesto el erudito Lanchetas en su
Morfologa del Verbo Castellano sobre el nuevo criterio de la ana-
loga; eruditas pginas que interesan de modo particular al que
cultive el campo del lenguaje. Y dicho esto demos a conocer lo
que concierne a la vida del doctor Rodrguez Garca, maestro tan
superior cuya memorial quiere, en este acto, enaltecer la Acade-
mia rindindole un tributo de respetuosa consideracin por su
saber profundo y para quien fueron las ideas lingsticas ante-
riormente apuntadas del todo familiares as como la analoga sin-
tctica, dominio ste en que result menos active convirtiendo
predicados en atributos: he is good... a good boy, he is bad...
a bad boy por lo tanto he is good for nothing = a good for
nothing boy.

En esa region de Cuba que baada por el San Juan y el
Yumur ofrece indecibles encantos por la bella coloracin de su
naturaleza, cruzada por montaas que fueron refugio de nues-
tro valeroso ejrcito libertador, con admirables valles y riachue-
los serpenteando al travs del suelo, dando animacin a la comar-
ca que ha despertado por sus infinitos atractivos la inspiracin
de excelsos vates hiriendo las cuerdas de sus liras, siempre armo-
niosas, ya en la delicadeza y dulzura de Milans en Su Alma, en
la Fuga de la Trtola, en Byrne en El sueo del esclavo, de in-
tento potico y exquisite sensibilidad; que ha sabido brillar en la
oratoria por boca de Figueroa como si fuera un relmpago, por
la de Giberga con la serenidad de su robusto decir, por la de Ri-
cardo Delmonte en lo literario en frase inflamada y elegant; que
ha recogido en pginas ilustres los hechos sobresalientes de nues-
tra gloriosa historic en las brillantes producciones de Pedro Gui-
teras, de Blanchet y de Luis Estvez y Romero, que ha sabido
Rafael Sixto Casado aquilatar la obra literaria latina vertiendo
a nuestro majestuoso idioma la Eneida del gran Virgilio, imitador










de Tecrito, admiracin de la edad media y de sus contempor-
neos, cuya lengua es exponente de la perfect armona entire las
ideas y las formas que la han revestido, que ha sido hbil en la
construccin de la frase, en el ritmo melodioso, en la propiedad
y seleccin en las expresiones, en las imgenes justas, Virgilio ha
posedo ms a fondo que ningn otro poeta latino los secrets de
una maravillosa versificacin y todos los recursos de la lengua
potica de su pas, por ello lo que en pro del gran vate hiciera el
brillante mentor de las letras Miguel Antonio Caro analizndolo,
interpretndolo y vertindolo a nuestro idioma, por ello cuanto
con ocasin de su bimilenario se efectuara en la Universidad de
La Habana, la version que de la Eneida realizara Antonio Gui-
teras, magnfico intrprete de tan sublime vate, en fin el que Ro-
drguez Garca gustara de los encantos del poeta mantuano cuyas
producciones encomiara para beneficio de cuantos sienten inte-
rs por la cultural literaria tan demostrada sta en las obras que
escribiera nuestro biografiado.
En esa provincia de Matanzas de nuestro mejor afecto y en
esa su capital naci el 22 de febrero de 1864 nuestro inolvidable
compaero, siendo sus padres Manuel Rodrguez y Hernndez,
natural de Asturias y Petrona Garca y Bernaven, de Matanzas,
empezando sus studios en las escuelas privadas. Ms tarde, a
los nueve aos de edad, empez a dar classes y a los once public el
Observador Habanero, escribindolo todo y en ese perodo de la
vida en que se iniciara en los studios de la segunda enseanza,
siendo su niez muy pobre, ingres en el Colegio de Beln efec-
tuando los propios del bachillerato (1) en los aos de esta carrera,
devorando de noche los libros, dando pruebas siempre de una ex-
celente inteligencia y de especial devocin por sus materials, hasta
obtener el ttulo de Bachiller en Artes, que era el que entonces se
otorgaba, como hoy acontece, a los que hubiesen aprobado todos
sus studios. Posteriormente, inclinado a la enseanza, ingres
como professor auxiliar en la Escuela de Artes y Oficios de la que
fuera uno de los fundadores en el ao de 1882 prestando servicios
gratuitos para alcanzar despus y en la propia institucin, el cargo
de professor titular de matemticas y al reorganizarse la instruc-
cin pblica en este pas se le design para el desempeo de los
(1) Trabaj6 en el bufete de Fabin Forgado y tanto ste como Rojas le consiguieron
una R. O. para que examinase todo el bachillerato.










cursos de gramtica, geografa, historic, contabilidad y economa,
realizando su labor de maestro con toda conciencia y con singu-
lar pericia. Pero no terminaba con esta nueva posicin sus muy
principles y arraigados deseos.
En los diez y siete aos que profes las materials antes cita-
das fu paulatinamente efectuando los studios propios de la ca-
rrera de Filosofa y Letras que tanto encanto produjeran a su
espritu por el inters de los asuntos en general y de modo espe-
cial por el de determinada rama de ellos al grado de dedicar es-
pecial atencin a aquella que tiene estrecha relacin con el campo
del lenguaje, en la que los Bello y los Cuervo, los Montalvo y los
Pea y tantos ms han dejado huella indeleble de la labor fecun-
da realizada en las hermosas producciones que han dado a co-
nocer. Y tras el esfuerzo propio del que siente singular ahinco
por saber y tras de haber hecho studios en la carrera de Derecho
que no termin, obtuvo, despus de rendir las pruebas exigidas
para alcanzar el grado de Licenciado en la Facultad de Filosofa
y Letras, este honroso ttulo que le abriera las puertas de la ense-
anza -secundaria no sin antes demostrar, ante un tribunal com-
petente, la slida cultural que le dieron sus studios en las varia-
das materials requeridas para alcanzar dicho grado.
Ah est su expediente acadmico en que se destaca la nota
de sobresaliente como fruto de su intense labor en la carrera de
Filosofa y Letras para obtener despus, como lo alcanz, el grado
de Licenciado en la misma, el 3 de octubre de 1891, con la su-
prema calificacin, desarrollando en el primer ejercicio el tema
Cristbal Coln, su vida y descubrimiento, exponiendo cuanto es-
tim pertinente sobre la vida y obra del gran navegante que en-
comiara Fernndez Duro en sus notables libros Nebulosa de Coln
y la Historia pstuma de Pinzn en el descubrimiento de las
Indias; como lo hiciera Fr. Jos Coll en su Coln y la Rbida, y
Alejandro de la Torre en sus Estudios crticos acerca de un pe-
riodo de la vida de Coln, celebrara tal acontecimiento el Ateneo
de Madrid en famosas conferencias pronunciadas en su gran tri-
buna, como lo hiciera asimismo el notable escritor valenciano Vi-
cente Blasco Ibez en su interesante novela En busca del gran
Kan (Cristbal Coln), formulando este insigne literato espaol
juicio acerca de tan famosa personalidad, no por cierto inspirado
en la ms absolute benevolencia sino en la libre expresin del pen-










sar sin haber causado ello, que sepamos, tanta impresin como pro-
dujera determinado criterio que en particular moment se hiciera
aqu pblico como product de la apreciacin serena de la actua-
cin del Almirante en aquellos sus viajes famosos y en aquellas
no menos famosas estancias en esta isla donde bien se marc la
positive naturaleza de la civilizacin hispnica, cuyas caracters-
ticas aparecen expuestas con lujo de detalles en las pginas de la
Historia de la civilizacin de Inglaterra del famoso historiador
ingls Buckle y en su bien informado captulo acerca de El inte-
lecto espaol del siglo quinto hasta el dcimonono, como tambin
lo hiciera, con toda independencia, Valentn Almirall en su famoso
folleto Espaa tal cual es.
Terminado el primer ejercicio pas Rodrguez Garca a efec-
tuar el segundo que consista en dirigir el tribunal al graduando
preguntas ad libitum sobre las diversas asignaturas de la carrera
de Filosofa y Letras. Ms tarde durante el ao acadmico si-
guiente curs las materials propias del doctorado en Letras, es
decir la Historia de la Filosofa que le mostrara las orientaciones
que en tan important ciencia se han expuesto, la Esttica'que le
hablara de lo bello y de lo sublime considerados en s mismos y
en sus aplicaciones a las bellas artes, la Historia crtica de la lite-
ratura espaola que lo orientara acerca del mrito exceptional de
las famosas producciones en que aparecen aunadas la concepcin
de la obra a la forma que la exterioriza y el Snscrito que le abri-
ra las puertas a la mejor apreciacin de los hechos lingisticos
en la familiar aria y al deleite que en el orden literario siempre
brinda la lectura del Mahabharata, del Hitopadeca, del Katha-
sarit-sagara, del Rigveda y tantas otras producciones como los
sutras de Panini. Aprobados todos los studios del doctorado
pudo optar, como opt, al grado de doctor en Filosofa y Letras,
sustentando el 11 de octubre de 1900 ante un tribunal compuesto
por los Dres. Juan Francisco de Albear, Evelio Rodrguez Len-
din, Nicols Heredia, Guillermo Domnguez Roldn y Sergio
Cuevas y Zequeira, la muy interesante tesis titulada Del laismo,
leismo y loismo, cuestin que ha dado origen al diverso empleo de
la forma pronominal, consignando Bello su opinion acerca del uso
de la misma y sealando Cuervo en sus Apuntaciones crticas sobre
el lenguaje bogotano el criterio que entiende debe mantenerse; no-
table tesis, decimos, la de Rodrguez Garca que por la material










que trata, datos que aporta y puntos de vista en que se coloca tiene
caracteres de originalidad, como dijera el tribunal, hacindola es-
pecialmente meritoria, demostrando el autor la ms complete pre-
paracin y respondiendo as a lo que debe ser un trabajo de esta
ndole y no, como ha pasado y pasa con algunas tesis presentadas,
reducidas a una exposicin deficiente de la material que se trata
sin advertirse en el que se grada la labor preparatoria necesa-
ria de rebusca de antecedentes, de juicio acerca del tema para
ser expuesto ste ms tarde, en forma airosa, ante el tribunal co-
rrespondiente, cooperando as a enriquecer la bibliografa sobre
el asunto. El tribunal apreciando, como era natural, el esfuerzo
llevado a cabo lo premi, en justicia, adjudicando al graduando,
tras de haber odo la defense de la misma ante las impugnaciones
que le dirigiera el tribunal, la calificacin de sobresaliente. Bueno
es consignar que Rodrguez Garca refirindose a su studio sobre
el leismo, etc., lo llam apuntaciones crticas que no van ms lejos,
dijo, de las pginas que siguen ni aspiran a subir elevaciones que
ascender no podra con sus escasas fuerzas. Materia poco dilu-
cidada es la de su escrito, aade, lo que no causa extraeza cuan-
do se aprecia la importancia de la cuestin que se contravierte,
a que de ella se forme exacto juicio y se desvanezcan errors na-
cidos en la rutina, por lo que se encamina su ensayo, que l cali-
fica de modesto, a exponer en detalle punto tan debatido para
que todos lo aprecien bien no sin confesar las deficiencies, dice
Rodrguez Garca, que puedan notarse y que los doctors habrn
de dispensar, en gracia de la bondad del propsito que lo guiara.
En ese studio sobre el leismo, laismo, loismo seala el origen del
artculo el y del pronombre; expone con claridad meridiana cuan-
to atae a la contienda dndonos a conocer la doctrine de la Aca-
demia, la que mantuvieran los gramticos sealando con precision
la lluvia de laistas advertida en el romance 44 del Romancero, en
Prez de Guzmn, en Cervantes en El amante liberal, en el Quijote,
siendo laista asimismo Tirso de Molina como lo fueran Alonso de
Castaeda, Mara de Zayas, Fr. Gabriel Tllez, Quevedo en la
Historia general del gran tacao, los Luises, Santa Teresa, San
Juan de la Cruz, Nieremberg, Rivadeneira, Caldern de la Barca,
Lope de Vega, Juan Prez de Montalvn, Francisco de Rojas,
Zorrilla en el Garca de Castaar y tantos ms frente a los deci-
didos defensores del leismo como Garcs, Hartzenbusch, Lpez de










Ayala, Duque de Rivas, Tamayo, Larra, Mesonero, Nez de Arce,
Ventura de la Vega y otros que llenos de no menor entusiasmo
han defendido, con gran calor, el loismo.
Las aficiones de Rodrguez Garca por la enseanza, que le
hicieron fundar various colegios le llevaron a obtener, en 1900, el
nombramiento de professor de gramtica en el Instituto de Matan-
zas y a esa labor, realizada con tanta conciencia, se ha debido el
Ensayo de un Programa para la enseanza gradual de la Gram-
tica Castellana que publicara en esa ciudad, en 1899, y que le su-
giriera la lectura de obras conocidas por los aficionados a la filo-
sofa alemana desconforme de antiguo con la manera usual de en-
sear repitiendo en coro lecciones que los alumnos no haban en-
tendido y con frecuencia tampoco bien comprendidas por el pro-
fesor, busc un medio que a la vez que desenvolviese la inteligencia
sirviera para obtener las nociones fundamentals de la ciencia que
habran de ser ms tarde punto de partida para el discpulo de
nuevos y ms importantes studios, y sin pensar haber obtenido
lo que anhelaba, alcanz xito satisfactorio de llevar a la prctica
el procedimiento por l seguido en sus programs. Fu siempre
especial empeo de Rodrguez Garca el graduar la enseanza para
que los estudiantes hicieran progress verdaderos y conservasen
la esencia de lo que hubiesen aprendido para ms tarde ampliar las
nociones en sucesivos programs, cada uno de los cuales es com-
plemento del anterior. Y por lo que pudiera proporcionar el bien
indica que no debe pasarse de una leccin a otra sin conocerse cual
corresponde lo que explicare, sin esclavizar al alumno de las pa-
labras sino invitndole a que explique de la mejor manera que le
fuere dado hacerlo.
En ese Ensayo de un Programa para la enseanza gradual de
la Gramtica Castellana se refiere primero a los principios, des-
pus a las nociones, elements, para tras esto tratar de la amplia-
cin o sea un program complementario, indicando cosa que es
de estimarse til por la orientacin que ofrece, unos Apuntes para
una Bibliografa de la Gramtica Castellana (1) y sus studios
afines en los que expone los tratados particulares, los generals,
la lexicografa y la lexicologa, enciclopedias, tcnicas, dialectos,
provincialismos, poliglotas y por ltimo ciencia del lenguaje, des-

(1) De esta obra falta la publicacin de cuatro volmenes.










tacndose como autoridades indiscutibles los nombres excelsos de
Benot, Hervs, Diez, Engelmann, Bopp, Renan, Max Mller,
Egger, etc., y as como labor tanto y con ejemplar entusiasmo
mltiples fueron los juicios que no slo en Espaa sino en Amrica
se emitieron sobre sus producciones entire los que se cuentan el
de Rafael M. Merchn, el de Rodolfo Menndez, el del doctor
Thebusem y tantos ms que su ejemplar modestia ha contribuido
a que an se desconozcan; pero just es que se diga que el Resumen
ha consignado cmo siempre sigui un sistema metdico, que es
libro de gran utilidad para los acadmicos, el Diario de la Marina
nota el lenguaje difano de la exposicin, novedad en el procedi-
miento para dividir las materials, como lo hizo tambin la otra
prensa de esta capital, diciendo El Pas que est llamado a obte-
ner xito muy lisonjero, La Escuela Moderna se une a las felici-
taciones que se le han dirigido, El Fgaro y Patria aplauden su
labor, El Comercio la estima de mrito imponderable y el ya ci-
tado Rodolfo Menndez, el gran maestro cubano, que residiera en
Yucatn, ha exteriorizado que Rodrguez Garca recogi la he-
rencia cientfica del eximio Dueas y en l han tenido las letras
americanas a uno de los grandes gramticos de la nueva generacin.
Y no son de olvidarse sus Principios de Gramtica Castellana
orientados, como se ha dicho, en el derrotero de la Academia Es-
paola de la Lengua, que han prestado valiosos servicios en la di-
fusin de los conocimientos de nuestro idioma. Abranse las p-
ginas del libro Enseanza gradual de la lengua castellana (1900)
y se ver cmo, a nuestro juicio equivocado, Rodrguez Garca
mantiene la existencia de la declinacin en nuestra lengua. Si
declinar, en el concept gramatical, es hacer variar la termina-
cin de una palabra segn los casos, formada esta voz de la pre-
posicin latina de y del verbo latino elinare, inclinar, es evidence
que en castellano no existe la flexin nominal, como parece haber
supuesto Rodrguez Garca y tantos otros, al tomarse esta palabra
en la acepcin estricta como tampoco se advierte en las dems len-
guas romanas. As se expresa Torres y Gmez al ofrecer ejem-
plos que bien demuestran, en nuestro idioma, la carencia de ella
dado que los nombres castellanos, exceptuando los personales, no
cambian de terminacin para expresar los diversos oficios gra-
maticales. Los sustantivos Pedro y libro dados como ejemplos











se manifiestan invariables estructuralmente en todos los casos del
singular y del plural, as se puede reconocer en el siguiente cuadro:

Singular Plural
Nom. ...............Pedro. .Libro Nom. (los) .........Pedros..Libros
Dat. a, para..........Pedro..Libro Acus. a (los).......Pedros. .Libros
Acus. a............. Pedro..Libro Dat. a, para (los)..Pedros..Libroq
Gen. de..............Pedro. .Libro Gen. de (los).......Pedros. .Libros
Voc. (oh).............Pedro. .Libro Voe. (oh)...........Pedros..Libros
Abl. con, sin, etc..... .Pedro. .Libro Abl. con, sin, etc.... .Pedros. .Libros

La declinacin latina, como se sabe, fu reducida en el latn
popular; los seis casos del latn clsico se fundieron en el latn
popular en un solo caso, el acusativo, salvo en la segunda declina-
cin en que el nominativo haba subsistido. El genitivo fu reem-
plazado por una perfrasis formada por la preposicin de y el acu-
sativo, como dice Arsenio Darmesteter, liber Pauli se transform
en liber de Paulu (m), el libro de Pablo. El dativo se reemplaz
por una perifrasis formada por la preposicin ad y el acusativo:
do Paulo se hizo ad Paulu (m), yo doy a Pablo. El ablativo se
reemplaz por una perifrasis formada por la preposicin de o con
otra preposicin con acusativo: venire e campo se hace venire de
illu (m) camp (m) que el francs express venir del champ, venir
du champ. En el antiguo francs el nominativo realizaba la fun-
cin del sujeto y del vocativo; el acusativo la de rgimen del verbo
cuando la preposicin se conserve en una declinacin en dos casos:
SUSTANTIVOS EN US.
Singular Plural
Nom. ............. murus ......................muri
Acus. ...............murum ..................... muros

Al conservarse esta declinacin se convirti en el antiguo
francs:
Singular Plural
Nom. ........ .......murs .................... ...mur
Acus. ..... ..........mur ........................ murs

Observndose detenidamente lo que ocurre fcil es advertir
que as como el ejemplo expuesto denota el caso de una forma
con s hay otro en que la ausencia de la s es un hecho:











Singular Plural
Nom. ...............liber .........................libri
Acus. ...............librum ............... .......libros

Esta declinacin se hace en francs antiguo (siglos XI o XII)
de este modo:
Singular Plural
Nom. ..............livre .........................ivres
Acus. ...............livre ....................... livres

Hoy el sustantivo no tiene ms que una forma, la del acusa-
tivo, que emplea la lengua indistintamente como rgimen director,
rgimen preposicional o como sujeto y se sirve de las preposicio-
nes y de un orden fijo de las palabras para expresar las relacio-
nes numerosas advertidas en la flexin latina.
Como se ha podido ver en los ejemplos ofrecidos en cuanto
al castellano los sustantivos no varan su forma al expresar cada
caso, modificacin que bien se nota en snscrito al declinar la
forma temtica kavi poeta, que muestra en singular las formas
siguientes: Nom. kavis, Acus. kavim, Inst. kavina, Dat. kavaye,
Genit. Abl. kaves, Loc. kavau, Voc. kave, etc.; en griego: Nom.
SA.n, el hacha, Voc. wua, Genit. vO ,e..,; Dat. wuut-,, Acus.
A. etc.; en latn: Nom. Voc. rex por regs, Acus. regem.
Gen. regis, Dat. Loc. regi, Abl. Inst. rege. Estos ejemplos
demuestran que en las lenguas expresadas la declinacin con-
siste, como bien dice Obradors, en la unin de los expo-
nentes nominales a los temas radicales. Si declinar, como dice
Cejador, es aadir al tema las diversas desinencias casuales I cu-
les son las que tenemos en castellano? El muy culto professor
Dor. Jos Alemany al tratar en su Gramtica Histrica de la
Lengua Castellana la parte relative a la morfologa expone la de-
clinacin latina de pauper, diciendo que es equivalent al caste-
llano el pobre, pauperis del pobre, pauperi al o para el pobre,
pauperem al pobre, pauper pobre u i oh pobre!, paupere con, de,
desde, en, por, sin, sobre, tras el pobre; y el muy ilustre y talen-
toso maestro de la Universidad Central de Madrid Dor. Ramn
Menndez Pidal dice en su Gramtica Histrica Espaola que las
desinencias casuales latinas se olvidaron, en cuanto al castellano,
usndose slo el acusativo; de los otros manifiesta que queda al-
gn recuerdo en palabras aisladas. Y bueno es traer a colacin,










para robustecer ms nuestro definido criterio sobre la ausencia
en la lengua castellana de la declinacin las afirmaciones hechas
por nuestro excelente amigo el cultsimo gramtico Roberto Brenes
Mesn al consignar en su Gramtica Histrica y Lgica de la
Lengua Castellana que la variacin de la forma de un sustantivo
o un adjetivo, en concordancia con la funcin que desempean en
la sentencia, es lo que se llama un caso y el conjunto ordenado de
los casos es la declinacin, agregando, con admirable precision
respect del punto que se trata, que en l castellano actual la de-
clinacin, as entendida, no existe. Valiosa opinion, seoras y
seores, que viene a robustecer el criterio que siempre hemos man-
tenido, como robustece igualmente, el muy entendido professor
Dor. Enrique lvarez Prez, esta tesis al manifestar en sus
Disquisiciones Filolgicas que la lengua castellana ha perdido las
desinencias de flexin.
Rodrguez Garca en sus Principios de Gramtica Castellana
ha debido orientarse de modo diverso para darle novedad a su
Gramtica, pues en la poca en que expusiera los puntos funda-
mentales de la misma ya se haban efectuado importantsimos'tra-
bajos sobre esta material que han sealado los principios y pro-
gresos de la lengua castellana exponindose los elements que for-
man parte en la estructura de nuestras voces, cuanto atae a los
signos grficos de nuestro idioma, las pertinentes indicaciones so-
bre la fontica histrico-comparada del castellano para indicar
no slo el origen de nuestras letras sino cuanto atae a la fontica
de las slabas, a la fontica de las palabras, cuanto concierne a las
leyes fonticas, a los cambios de los sonidos'en los trminos y de
modo especial todo lo relative a la etimologa de nuestra lengua
en la que de modo tan brillante ha laborado Cejador a fin de ex-
poner despus, en interesante captulo, todo lo que corresponde
a la morfologa del nombre con la amplitud necesaria a fin de
desenvolver tras esto la extensa parte del verbo donde tienen ca-
bida los verbos regulars y los irregulares que lo son por las mo-
dificaciones fonticas advertidas en su estructura rigindose al-
gunos por leyes especiales, por lo que resultan verbos malamente
llamados irregulares, sealndose peculiaridades bien expuestas
por Lanchetas en su magnfico libro Morfologa del Verbo Cas-
tellano y en los cuales verbos se nota bien la alternative fontica,
como expresa, todo lo que se refiere a las series de los verbos irre-










gulares aislados a fin de tratar de los verbos complementarios y
los defectivos. Bella y erudita exposicin la que ha hecho Lan-
chetas sobre esta material tomando en sentido lato la morfologa
como lo hiciera Augusto Schleicher en su clebre Compendio de
la Gramtica Comparada de las Lenguas Indoeuropeas; como lo
ha hecho el eminente romanista Wilhelm Meyer-Lbke en el
tomo segundo de su notable Gramtica de las Lenguas Romanas;
como lo ha efectuado Guardia y Wierzeyski en su Gramtica
Latina, y el P. Jaume Nonell en su Anlisis Morfologich de la
Llenga Cataland Antiga aunque, como consigna el brillante gra-
mtico Lanchetas no distingue este autor, con precision, la deri-
vacin de las flexiones. Lanchetas de modo terminante la toma
en sentido lato y opina que la morfologa debe comprender el tra-
tado de las flexiones y el de la derivacin, fundndose para to-
marla en sentido lato en que los sufijos de la derivacin son todos
elements de carcter formal. Cualquiera que haya sido su ori-
gen y su primitive significacin en sufijos, tales como tor, men,
tat, ble, tro, etc., lo cierto es, sigue diciendo Lanchetas, que en
todo el tiempo a que alcanza su historic, se encuentran sin vida
independiente, sin agregar a la raz significacin de sustancia ni
de cualidad, y sin colocarse con ella ni con los temas en relacin
sintctica; en esto se diferencian de las palabras compuestas. Los
sufijos de derivacin agregan a las races o a los temas una modi-
ficacin o determinacin, con la cual las mismas races o temas
restringen la extension de su significado, y como esta misma de-
terminacin, aaden a la variedad de races o temas a que se jun-
tan, frmanse con esto classes enteras de derivados, los cuales no
tienen otra relacin que la idea general agregada por el sufijo.
Magnfica exposicin sta de Lanchetas en su libro tan valioso
3omo interesante en cuyas pginas nos da a conocer, en la histo-
ria de nuestra lengua, sus tres perodos fundamentals, el morfo-
lgico, de perfeccionamiento fontico y de fijacin que expone con
gran maestra. Las lenguas, sigue diciendo este autor, deben ser
explicadas como ellas son, y para explicar lo que son hay que co-
nocerlas en lo que han sido en los perodos precedentes de su exis-
tencia. Carcter de las lenguas es la movilidad, la transformacin
incesante, como se nota a poco que se las estudie histricamente,
aunque lenta y gradual, de alguno o algunos de sus elements ma-
teriales o formales. La transformacin es tanto mayor y ms r-










pida cuanto menores son los obstculos exteriores que se oponen
a su espontneo desarrollo. En la historic de las lenguas, dice
Lanchetas, se observa que los perodos de gran cultural literaria
son los que ms impiden aquel natural desenvolvimiento, mas en
ellos la espontaneidad popular, aunque parezca anulada, no llega
jams a extinguirse; ella continuar latente, pero viva y animada
como el fuego bajo la ceniza.
Y ya que de la Gramtica Castellana de Rodrguez. Garca
nos hemos ocupado, convenient es confesar asimismo que el
Diccionario de la Lengua Castellana de la Academia ha merecido
la mayor parte de las veces injustificados reproches de Miguel
Escalada (Antonio Valbuena) con estilo impropio para una dis-
cusin seria en que el apasionamiento se muestra de modo indu-
bitable produciendo grandsimo escndalo en cuantos, como bien
ha dicho el muy entendido maestro Commeleran, con verdadero
entusiasmo, trabajan por levantar la cultural espaola al mismo
nivel que la de los pases ms adelantados. Nosotros en el ao 1912
publicamos un volume que titulamos Reparos etimolgicos al
Diccionario de la Lengua Espaola mereciendo de personalida-
des tan conspicuas como Pieyro, Cejador, Rodrguez Garca,
Regnaud, Boisacq, Lenz, De Gregorio, Beziat de Bordes, Ricardo
Palma y otros las felicitaciones ms sinceras y de Rufino Cuervo
el que los considerara de altsimo valor, diciendo Eneas en un pe-
ridico de esta capital que en ese libro

la pasin no pone nada y la ecuanimidad lo pone todo. Parece hecho sobre
yunque y yo s que un acadmico, cuando lo vi y lo rumi, confes que era
una lstima que fueran tantas y tantas las etimologas corregidas.

Y si la memorial no nos es infiel por conduct de literato tan
insigne, de escritor tan atildado, como el Dor. Jos Mara Chacn
y Calvo, supimos que la Academia Espaola haba acogido con in-
ters nuestro Lxico Cubano cuyo primer tomo fu dado oportu-
namente a la publicidad. El copioso repertorio, consigna el doc-
tor Chacn, de autoridades pareci a todos de una gran utilidad,
y al hablar con el Dor. Ramn Menndez Pidal de la colaboracin
valiossima que podamos prestar a la Academia cubana, corres-
pondiente de la espaola, el Dor. Jos Alemany hubo de recorder
la series de nuestros artculos bajo el ttulo de Reparos etimolgicos
al Diccionario de la Academia que aparecieron en la Revista de










la Facultad de Letras y Ciencias; el doctor Alemany consider que
la labor crtica de esos artculos era altamente estimable y dijo
que la Academia los haba ledo en su oportunidad con la ms
atenta y respetuosa consideracin, dijo ms el doctor Alemany:
estimo que esta crtica, cualquiera que fueran sus conclusions, al producirse
de una manera tan mesurada y correct y movida siempre por altos ideales de
cultural, tena que agradecerla vivamente la Corporacin.

Las palabras del doctor Alemany fueron muy bien acogidas.
La sesin a que se refiere el doctor Chacn, se celebr el da 13 de
diciembre de 1928. El doctor Menndez Pidal autoriz al doc-
tor Chacn, de una manera expresa para que nos hiciera conocer
los pormenores de esa sesin, lo que hizo con toda exactitud nues-
tro amigo, en carta fechada en Madrid en enero 4 de 1929.
Tras de haber profesado la enseanza en el Instituto de Ma-
tanzas, el doctor Rodrguez Garca, para donde lo nombrara
el Dr. Juan Bautista Hernndez Barreiro, Secretario de Ins-
truccin Pblica, se opuso con muy brillantes ejercicios y
en el ao de 1900, a la ctedra de "Gramtica, Literatura
Didctica e Historia de la Literatura Espaola" del Ins-
tituto de La Habana, precisamente en los moments en que
realizbamos nuestras oposiciones en esta Universidad, demos-
trando Rodrguez Garca, en los ejercicios que efectuara, pro-
fundo saber en la material y un concept exacto del mtodo
mejor para la enseanza de dichas asignaturas. En este Instituto
se mantuvo como professor hasta el final de su vida en ntima unin
con sus compaeros de labor que si supieron apreciar sus excep-
cionales merecimientos lo estimaron siempre como un alto honor
de la institucin a la que diera prestigio tanto. Y no debemos
cerrar la enumeracin de las obras que escribiera nuestro compa-
ero desaparecido sin referirnos especialmente a su magna obra
Bibliografa de la Gramtica y Lexicografa Castellanas y sus
afines, extraordinaria labor que acusa positive paciencia y mani-
fiesta erudicin, todo alcanzado en este medio, sin haber empren-
dido viaje que permitindole visitar los grandes centros de cul-
tura hubiese completado y corregido el trabajo que en su edad
juvenile acometiese, ni haber podido disponer, como dijo, en su
patria de considerable sino de insignificantes recursos para efec-
tuar su propsito. Y si alguien, como indicara, manifestase que










si no se hallaba en condiciones favorables para componer la
Bibliografa no debi ni por soacin pensar en tamaa faena
cuyo acometimiento y realizacin nadie le demandaba... exiga-
selo, dijo, voz interior que no poda desor, cual es la aficin
intense que embarga el nimo y en l manda con desptico seoro.
Y amn de esto tuvo para l fuerza irresistible la profunda con-
viccin de la importancia que entire nosotros tiene cuanto se rela-
ciona con el idioma castellano porque la lengua y la literature es-
paolas afirman, juntamente con nuestra historic, la personalidad
nuestra. Y por ello consigna que pueblo que renuncia a su lengua,
que es como la quinta esencia de su espritu, o que no la defienda
bastantemente, abdica ipso facto, de cuanto de caracterstico hay
en l como tal pueblo; que la conquista del lenguaje es la ms
valiosa conquista que puede obtener una nacin sobre otra. Y en
lucha hoy latente, en el territorio donde vimos la luz, dos pueblos
y dos razas, importa que el idioma que hubimos por ley de he-
rencia se conserve en toda su pureza y que se despierte o avive la
aficin a todos los studios que con l se relacionen. stas son,
nos dijo, sus aspiraciones, bien que no haya un slo instant des-
conocido u olvidado cuan desproporcionada era labor tan ardua
para sus desmedradas fuerzas. Refirindose al plan de la
obra, dice:
Aconsejaba D. Manuel Jos Quintana, que no se hiciese ni siquiera una
sola redondilla sin determinar el plan de lo que se haba de escribir.
El provechoso consejo del entonces patriarca de la literature
espaola se haba dado muchas veces antes que ste le diera y se
ha proseguido dando despus, con lo cual queda dicho que el pre-
cepto ha sido constantemente menospreciado u olvidado. El plan
adoptado por el doctor Rodrguez Garca es el siguiente:
I Gramtica A) Tratados Particulares a) Analoga, B), Sintaxis 0) Pro-
sodia D) Ortografa E) Analoga y Sintaxis F) Prosodia y Ortografa G, An-
lisis; 2 Lexicologa y Lexicografa A) Diccionarios Generales A). No etimo-
lgicos B) Etimolgicos B) Enciclopedia C), Tcnica a). 1 Etimologa, 2 Sino-
nimia y Homonimia, 3 Tecnicismo y clasificaciones gramaticales, 4 Fraseologa,
Cacografa y Cacologa, 5 Paremiologa, 6 Crtica y Stira b), Bellas Artes
c) Historia y Geografa d), Comercio, Navegacin, Transporte y Comunicacio-
nes e) Ciencias Jurdicas f) Teologa g), Pedagoga h), Fsica y Qumica i)
Agriculture j) Ciencias Mdicas k) Estrategia D) Dialectos y Provincialis-
mos E) Poliglotos. 3 Ciencia del lenguaje, Gramatologa, Gramtica General










o Filosofa del lenguaje; Gramtica comparada; Filologa y Lingstica. Nota
bene. 4 Miscelnea, Complemento de las parties anteriores. Adiciones. II A la
Gramtica. II A la Lexicografa y Lexicologa. III A la Ciencia del Lenguaje.
IV A la Miscelnea.

La Bibliografa de Rodrguez Garca se divide, como se ha
podido ver en cuatro parties: la primera consagrada a la gram-
tica, la segunda que se dedica a la lexicologa y lexicografa, la
tercera que abarca diferentes studios con el ttulo colectivo de
ciencia del lenguaje y la cuarta es complement de las anteriores,
que forma una miscelnea. En este trabajo se analizan, en to-
das las divisions, los libros que vi el doctor Rodrguez Garca o
de que tuvo noticias; studio hecho con todo detenimiento habida
cuenta de las condiciones de las obras y as se obtiene verdadera
idea de los buenos y selectos libros que hacen possible los adelan-
tos en las ciencias y sealan la va para la erudicin; de este modo
se podr juzgar rectamente de los autores y de sus obras, a dis-
cernir las legtimas de las supuestas, las estimables de las que no
merecen estimacin alguna pudiendo en esta forma alcanzar el
lector conocimiento de tratados y materials ms importantes y
apreciables. Toda bibliografa, consigna el doctor Rodrguez
Garca es til, pero el provecho que report ser menguadsimo
si el bibligrafo se limita a una mera enumeracin de libros. Y
para comprender bien el concept que sobre este punto tuvo nues-
tro compaero copiamos a continuacin los dos prrafos siguien-
tes; en ellos se explican lo que modestamente dijo nuestro amigo
habra de explicar mal de viva voz:

.. .Si con tanta variedad de obras describee el autor a que me refiero) me
hubiera limitado yo a hacer una simple recopilacin de ttulos y autores, sobre
llevar al lector por un laberinto de confusiones, errara el blanco principal adon-
de tiraba. Yo pienso que aprende muy poco aquel lector a quien slo se dan
las sefias que propiamente llamamos bibliogrficas, pues aprende todo lo ms
a buscar el libro en el mercado, no a juzgarlo con su criterio propio, pienso que
la Bibliografa ms que el arte de Brunet, es la ciencia de -Gallardo y sus con-
tinuadores; y pienso, en fin, que ese lugar, antes que en la tienda del librero,
lo tiene en la biblioteca del historiador. As tambin se consigue que estas obras
no se caigan de la mano, y parezcan deleitables aun a las personas ajenas a toda
mira ulterior sobre ellas, necesidad que me aquejaba a m tanto ms cuanto que
en el vulgo de las gentes excita poco inters histrico y literario.
... Permite este sistema apreciar la utilidad real de los libros a la primera
mirada, as para el studio como para el placer. Dems de eso si el bibligrafo










se propone como debe hacerlo, esclarecer preferentemente cierta material, cierto
punto, puede explayarse en aquellos artculos que sean ms conducentes al pro-
psito y con prudencia extractarlos o indicar el pasaje donde el mayor inters
se encierra, con que proporcionar al historiador economa de tiempo y costo,
circunstancia que en los que corren se han de tener muy en cuenta para todo;
que no se escriben ya los libros para las bibliotecas de los conventos y los mag-
nates, sino para los hombres de mundo sujetos a todas las veleidades de la
fortune.

Respecto de la division que hace de la Bibliografa, la pri-
mera parte est dedicada a la gramtica y dice que razn sobrada
tuvo el que afirm en delicioso dilogo que

la gramtica es una de las cosas ltimas que se entienden aunque sea una de
las primeras que se aprenden,

pero la naturaleza de esta discipline, consigna Rodrguez Garca,
exige que en ella se inicie el nio en la escuela primaria. Discor-
des, expone, se hallan los gramticos acerca del nmero de las
parties del arte que profesan y hasta de sus denominaciones y
hasta hay, agrega, discrepancia en el orden del studio de ellas,
pero que sin perjuicio de discurrir alguna vez acerca de esto se
muestra partidarie de aceptar lo generalmente recibido. Y como
hay libros que tratan del studio total de la gramtica, mientras
otros explanan los principios de una o de varias de las parties,
por ello ha afirmado nuestro maestro la division hecha de la
gramtica en tratados particulares y tratados generals. Las sub-
divisiones realizadas indican la necesidad y conveniencia de agru-
par los miembros segn las analogas que los -textos tienen entire
s. De los tratados generals no interesan slo los escritos en nues-
tro idioma sino tambin los publicados en otros idiomas que ex-
pongan los principios de la Gramtica Castellana. Refirindose
a la gramtica y al vocabulario expresa que son studios ntima-
mente relacionados. Conocer tan slo el vocabulario no proporcio-
na el dominio de un idioma y el de la gramtica de ste se complete
por el del lxico. Al conocimiento de la gramtica como arte y al
del caudal de la lengua ha de seguir, por lo general, el studio cien-
tfico del idioma patrio primero y despus de los principios gene-
rales de las lenguas que aclaran, afirman o rectifican el saber ad-
quirido de la materna. Por eso, manifiesta el doctor Rodrguez
Garca, debe aparecer la parte relative a la ciencia del lenguaje










en la que se exponga el concept de la misma, su crecimiento, su
perodo emprico, en que brillara Dionisio de Tracia, el perodo de
clasificacin en que se analice la estructura de los idiomas, el gran
beneficio del descubrimiento del snscrito, el anlisis del lenguaje
y cuanto se ha alcanzado por el studio sobre el alfabeto, cambios
fonticos, la ley de Grimm, etc., cuanto afecta al desarrollo his-
trico y sistemtico del lenguaje, a la fisiologa del mismo, a la raz
y al origen del lenguaje, como a la clasificacin de la lengua en
que aparecen las opinions muy autorizadas de Schlegel, de Bopp
y de Pott, la clasificacin fisiolgica de Steinthal, la de Bonghi y
de La Grasserie que reune todos los criterios fontico, psicol-
gico y morfolgico; por ltimo consigna el doctor Rodrguez Gar-
ca que la dificultad de clasificar ciertos trabajos origin la parte
denominada miscelnea.

La excelente preparacin de nuestro compaero desapareci-
do, sus dotes de atildado escritor le hicieron fcil la labor de pe-
riodista que emprendiera; y en las columns de El Da dej hue-
llas de tales condiciones como en La Noche publicara diversas re-
vistas y tambin en La Correspondencia y en El Sufragio.
En 1887 dirigi Cuba Intelectual que ya haba aparecido en 1885
en su primera poca y en su segunda surgeon unos Apuntes sobre
la vida y las producciones de Manuel Sanguily, el gran intellectual
cubano cuya vida rastrea Rodrguez Garca desde su nacimiento
en 1848, hasta el ao de 1925 en que falleciera. En 1898 tuvo a
su cargo la publicacin denominada Los Domingos Literarios (1)
y en 1904 El Teatro Cubano, reapareciendo en 1917 Cuba Inte-
lectual dedicndole una atencin preferente como as lo hiciera
con cuanto emprendiese. Y de propsito hemos dejado para este
moment el tratar sobre el libro titulado Manuel Sanguily que
escribiera nuestro amigo y compaero exponiendo con minucioso
detalle, el que es propio del historiador a quien interest todo lo
que concierne a la vida de un ciudadano tan excelso, en cuya obra
ve, por insignificant que sea, algo muy digno de tenerse en cuenta;
de ah cuanto refiere Rodrguez Garca sobre la vida y la produc-
cin de tan preclaro cubano. Pero Sanguily fu un hombre ex-
cepcional por su sobresaliente inteligencia y sus condiciones ps-
(1) Tambin escribi Vida de Cervantes que mereciera las felicitaciones de Federico
Mistral.










quicas que le dieron personalidad, por ello lo que refiere nuestro
amigo desaparecido con el ttulo de Comentarios que se relacio-
nan con diversos aspects de su vida, sobre el mrito de sus pro-
ducciones, sobre su magistral studio que titulara Los Oradores
de Cuba, sobre la clebre publicacin Hojas Literarias excelente
medio de informacin acerca de la vida poltica de Cuba, esperada
siempre con ansiedad y perseguida ms de una vez por lo que
en esas pginas se contiene de sabor poltico, admirables pginas
por la propiedad de su lenguaje y la elegancia de su decir.
No olvidemos, como dijimos en nuestro discurso de contesta-
cin al de recepcin de Rodrguez Garca, en esta Academia, que
supo sealar la importancia que deba tener para los cubanos las
Lecciones de Historia Universal de nuestro gran Heredia, consig-
nando observaciones que acusan su preparacin para formular
juicio sobre los hechos, la exacta orientacin de los studios his-
tricos; en ellos nos habla de hombres y de cosas con la compe-
tencia que en todo tena, aceptando a veces determinadas afirma-
ciones, mostrndose en otras desconforme con algunos asertos del
libro de nuestro excelso vate, como emitiera concepts elevados
y justos al estudiar el Quijote, al discurrir sobre la Avellaneda.
En Croquis Histricos nos da idea de Moralitos, aboga en Rusos
y Japoneses por el bien comn ya que tanto le interest la confra-
ternidad de todos los pueblos haciendo resaltar el "cosmopoli-
tismo" como nota saliente de la Revolucin Francesa frente al
egosmo en las actuaciones de los otros pueblos. Despus de lo
dicho razn tenamos para haber manifestado en nuestro discurso
de bienvenida al doctor Rodrguez Garca que su ingreso fu a
ms de timbre de honor para los que se honraron con llamarse
sus camaradas en la faena grata de esta Corporacin, motivo de
especial regocijo por el acierto de sus consejos en el desenvolvi-
miento de sus actividades. Y para cerrar las apreciaciones sobre
la labor de cultural de nuestro amigo inolvidable consignemos que
Rodrguez Garca fu aficionado asimismo al anlisis de los ele-
mentos components de los apellidos como lo hiciera Letelier en
su Ensayo de Onomatologa, para darse cuenta de su aspect se-
mntico por lo cual en las pginas de su revista Cuba Intelectual,
1885, discurri acerca del origen del nuestro diciendo:
Ya que los prrafos antecedentes se dedican a la procedencia francesa
(particularmente gascona) de los apellidos agregar que en nuestro pas exis-










ten algunos que llevaron o llevan personas distinguidas. De all (la Gascua)
o de region muy cercana en la cordillera pirenaica (parte de Francia) pro-
viene, si no voy descaminado, el Dihigo que tanto enaltece, el actual Decano de
la Facultad de Letras y Ciencias, mi entraable amigo Dor. Juan Miguel Dihigo,
honra de la Universidad, como de aquellas instituciones a que pertenece, a cuyo
desarrollo contribute poderosamente con su saber y laboriosidad. Y sospecha
abrigo de que su segundo apellido (que tuvieron o tienen cubanos de elevados
mritos como D. Antonio de valor exceptional y D. Jos Manuel valiossimo),
el Mestre nos venga igualmente de la nacin citada ya mediata, ya inmediata-
mente (Maistre-Mestre).

Y puesto que el doctor Rodrguez Garca hace referencia al
origen de nuestros apellidos diremos lo que en relacin con el
Dihigo hemos logrado saber por carta de nuestro primo Paul Di-
higo que a la letra copiamos:

C'est encore auprs de Mons. Jaurguin, de 'Maulon, que j'ai puis le ren-
seignement sur 1'origine de notre nom de famille. Le nom de Ihigo est celui
d'une maison d'Arrast, prs de Maulon, d'o notre famille est originaire. Ce
nom vient du mot jone (en basque ihi) et comme tous les noms basques qui ont
une origine terrienne, il doit s'erire d'Ihigo. M. de Jaurgain eroit qu'il serait
trs facile d'obtenir judiciairement la rectification de l'tat civil actuel. Tes
souvenirs sont bien exactes quand tu me rappelles que tu as vu les signatures
d'higo sur les papers de l'oncle Frangois. C'est ainsi que signait notre grand
pre Bernard D'Ihigo; c'est de cette facon qui sont inscrits les noms de tous
les enfants de -Bernard d'Ihigo sur leurs actes de naissance et ayant eu, aprs
la mort de mon pre a toucher quelques sommes don't il tait craneier de
1'Etat franeais, j'ai du signer de la mme facon D'Ihigo qu'tait crit le nom
pre sur le titre de crance. C'est notre once Franlois qui tait huissier et
peuttre mme avant a supprim4 l'apostrophe qui separait les deux premiers
lettres majuscules de son nom D'Ihigo et a sign depuis Dihigo. Mon pre en
a fait autant et ton pre galement.

Esta es la verdadera explicacin del origen y significado de
nuestros apellidos. Y por si alguien quisiese hacer studios par-
ticulares sobre los nombres propios y hereditarios es de recomen-
darse el interesante libro de Letelier al que nos hemos referido,
magnfico libro ste que tanto acredita el valer de su autor tanto
como escritor y como socilogo segn ha dicho el ilustre escritor
Adolfo Posada, en el que se discurre sobre el origen e interpre-
tacin de los nombres propios, sobre los orgenes de los nombres
hereditarios tratando del totem, los blasones y el tatuaje, la gens
y los nombres gentilicios, y en otros captulos de la onomstica in-











tegral, la toponimia, para sealar su importancia como as lo hi-
ciera en Mjico el entendido escritor de ese pas Cecilio A. Ro-
belo; el trabajo de Letelier es digno del autor chileno; Letelier,
dice Posada

se present en l armado con sus armas, dominando el asunto, apoyado en una
erudicin rica y escogida, revelando amplia lectura meditada, exponiendo, como
siempre, con una claridad difana sus ideas y por fin apuntando, con discrecin
exquisite, los problems que suscita el tema estudiado.

Ha sido finalidad de Letelier probar que en las sociedades
atrasadas, tanto las personas como las cosas slo se distinguen por
medio de nombres comunes, que los nombres propios son frutos
del desenvolvimiento de las lenguas estimulado por el cruzamien-
to de los pueblos; que primero se forma el totem, en seguida el
distintivo gentilicio y much ms tarde, el distintivo de familiar
y por ltimo, que el distintivo de familiar, el apellido, nace a la
postre como complement de la institucin de la familiar y del
derecho hereditario; as se expresa Letelier.
Imposible, seoras y seores, el dar cima a este trabajo so-
bre el doctor Rodrguez Garca sin referirse uno al que, con mo-
tivo de la fecha patritica del 10 de octubre de 1930, leyera en la
sesin que se efectuara en esta Academia acerca De la Revolucin
y de las cubanas en la poca revolucionaria, con descripciones y
comentarios que cautivan por la forma y por el fondo sin que sea
esta labor, como dice el autor, una del todo histrica sino meras
reflexiones sobre ella y los problems sociales con que se relaciona,
estudiados hoy en las naciones ms cultas y que nosotros tenemos
bien planteados, exigiendo solucin. Respecto al derecho de in-
surreccin pregunta el doctor Rodrguez Garca si los pueblos
tienen este derecho y cundo deben ejercitarlo. Tras de respon-
der en sentido afirmativo la primera pregunta dice, en cuanto a
la segunda que la causa debe ser just y la revolucin necesaria,
inevitable.

Las revoluciones en un pas, originadas por las demasas e injusticias o por
la impericia demostrada en situacin difcil, por donde nace el temor de males
irreparables, se resuelven, si triunfan, en un cambio de Gobierno o de Minis-
terio, o de rgimen: mas no cabe tal recurso en las coloniales, que no tienen
otra resolucin que la independencia; pues justamente nacen de haber desodo










la metrpoli cuantas reclamaciones se le dirigieren, por sistema, menospreciando
la atencin de perentorias necesidades.

Realiza el doctor Rodrguez Garca, como bien pronto se ad-
vierte de la lectura de su trabajo, un magnfico studio acerca del
derecho de independencia, y despus de describir cmo todo era
favorable a la metrpoli, mientras que los separatists se vean
forzados a crear recursos para la guerra, pobres, sin armas, sin
ciudades donde refugiarse, luchando contra el hambre y los ele-
mentos, la Repblica fu, y sin ajena intervencin tambin habra
sido, puesto que no puede ser esclavo, pueblo que sabe morir.
Ms adelante despus de explicar cmo la Revolucin sobre-
vino fatalmente sin que fuera obra de odio irracional sino de la
dignidad ultrajada y de amor a la libertad, expone la actitud de
las mujeres cubanas durante la poca revolucionaria. Algunos,
dice el doctor Rodrguez Garca, censuran a las mujeres cubanas
porque durante la poca revolucionaria se casaron con militares
espaoles, haciendo present que el amor no reconoce barrera po-
ltica, puesto que el uniform deslumbra a hombres y a mujeres
y cuando no se haba exacerbado el carcter y en las mismas fa-
milias cubanas existan militares al servicio de la metrpoli, no
poda repugnar a nuestras cubanas el unirse a militares espao-
les porque en ellos no vean enemigos de su patria, cosa que a
nuestro juicio se explica y se ha explicado siempre, ms del lado
del sentimiento que del de la razn. Pero cuando sobrevivieron
los agravios cambi la situacin y se hizo raro lo que antes haba
sido frecuente.
Expone de inmediato Rodrguez Garca la obra de la mujer
cubana al servicio de la Revolucin, algunas de las cuales se ma-
nifestaron tan heronas que casi tocaron lo sublime. Seala en
primer trmino, al poner de relieve los actos realizados por las
principles heronas, a Candelaria Figueredo, Canducha, que man-
tuvo erguida la bandera cubana blanco de los tiros enemigos, y
al comenzar a citar nombres y hechos seala a Adriana Loret de
Mola, Catalina Guerra de Betancourt, Josefa Aguiar de Varona,
Ana Maria de Echevarra, Bernarda Toro, Mercedes y Juana
Mora, Blanca Tllez de Castillo, Mara de Agramonte, Nena Per-
domo, Gabriela de Varona, Concepcin Agramonte de Snchez,
la mujer de singular hermosura presa, desterrada, y perdido todo










su haber, la que inquebrantable mand sus hijos a la guerra y no
hay patriota cubano que ignore cunto ellas hicieron por Cuba.
Y en este desfile admirable de patriotism aparece Ana Quesada
de Cspedes a quien consagrara el doctor Rodrguez Garca las
ms brillantes frases loando su entereza, presentando en toda su
grandeza a Mariana Grajales a quien pocas igualaron y ninguna
super en patriotism, cas dos veces, tuvo cuatro hijos apellida-
dos Regeifero y siete Maceo. Los once fueron a la guerra y
Mariana con sus familiares pas la estrechez, los males consi-
guientes a aquel estado; estoica siempre, sin ceder un puesto de
su energa y deseando que su Benjamn creciera para ofrendar
la vida a la patria, le dijo:
Y t, empnate, que ya es hora de que pelees por tu patria,

magnfica expresin que revela lo que es saber sentir, ser patriota.
Digna figure para la estatuaria, como as se ha reconocido, hon-
rando su escultura uno de los parques de esta ciudad, para la
tragedia, la leyenda o para ser incluida en una galera de cuba-
nas clebres, imitacin de la hecha por Castelar-Galera Hist-
rica de mujeres clebres-con el saber del historiador y la pluma
de extraordinario artist. Recordemos por lo que ilustra la sig-
nificacin histrica de nuestras mujeres el bellsimo libro de nues-
tro culto e inteligente historiador y compaero Dor. Emeterio S.
Santovenia que ha titulado, en plena inspiracin, Huellas de
gloria, famosas pginas que tanto ilustran los hechos brillantes
de nuestras heronas prestando a la historic cubana un gran ser-
vicio como as lo reconociera nuestro inolvidable Dor. Enrique J.
Varona. Repasemos esas pginas y se ver a Ana Josefa AgUero
diciendo a su compaero:
Ve, cumple con tu deber, y que cuando vuelva a abrazarte seas un hom-
bre libre,

a Ana Betancourt exclamando:
Por m y por la lucha por la libertad,

a Juana de la Torre quien capturada, llevada a la Periquera, hu-
millada y compelida a exigir de los revolucionarios la retirada de
Holgun para salvar su vida pronunci estas palabras memorables:











Si debo morir bajo los escombros de este edificio para que triunfe la santa
causa, que no detenga un instant el fuego del can,
a Luca Iiguez que como orgullo de madre patriota, dijo en me-
dio de intenso dolor:
se, ese es mi hijo Calixto,
a Isabel Rubio quien queriendo llevar a la realidad sus predica-
ciones exclamara:
Necesito practicar lo que propagu.
Magnficas exhalaciones stas del alma patriota de la mujer
cubana que tan bien nos ha expuesto el doctor Rodrguez Garca
sin que olvidara, por la significacin que han tenido en nuestra
historic, las extraordinarias labores de nuestras paisanas en el ex-
tranjero sealando con minuciosidad los salientes hechos en que
intervinieron.
Y en una maana apacible cuando el astro rey dejaba sen-
tir su presencia en nuestra amada tierra, cuando brotaba en
chispas de oro al apuntar el da y comenzaba con entusiasmo
su brillante y triunfal carrera por el tendido cielo desplegan-
do con pompa las orlas de su ardiente vestidura, como dijera
Espronceda, mora el 15 de marzo de 1934, tan pobre como
vivi pero cubierto de gloria, el compaero inolvidable, para
bajar horas despus al sepulcro sus restos mortales a fin de
que descansaran para siempre en el seno de la madre tierra acom-
paados en tan doloroso acto por sus discpulos amados y por todos
aquellos, que en numerosa legin sintieron por l toda la admira-
cin y el respeto que se mereciera. No hubo en aquellos instantes
el ruido de la fusilera rindiendo homenaje pstumo al soldado de
la patria, ni el eco triste del clarn anunciando en sus notas agu-
das y conmovedoras la cada del valiente defensor de la patria,
pero s hubo, en medio de un gran silencio, de un intenso dolor una
voz, la voz matizada por el profundo pesar, de un discpulo que-
rido (1) que al exteriorizar la honda pena de cuantos se honraron
al llamarle Maestro, pregonara en un himno de amor, en medio de
profunda emocin, las grandes virtudes del hombre bueno a la vez
que destacara sus brillantes cualidades mentales. Se ha dicho y
(1) El Dr. Pablo Lavn.











con razn, mors ultima ratio, la muerte es la ltima razn de todo
ya que por ella desaparece el odio, la envidia y todo sentimiento
mezquino que nunca abrigara el pecho de Rodrguez Garca y no
es de olvidarse lo que dijera Jorge Manrique en sus famosas
Coplas en que abundan las bien tradas metforas y traslaciones
hasta continuarlas, como se ha dicho, en perfect alegora:

Nuestras vidas son los ros
Que van a dar en la mar
Que es el morir.


Andamos mientras vivimos.
Y allegamos
Al tiempo que fenecemos.

Con estas manifestaciones, seoras y seores, damos por ter-
minada la encomienda que nos hiciera esta Corporacin. La he-
mos llevado a cabo con verdadero amor, cual corresponda cum-
plirla como expresin de una amistad nunca interrumpida al tra-
vs de los aos con nuestro compaero desaparecido y bien ci-
mentada en la simpata, en el afecto y en la admiracin que por l
sintiramos. Considermonos felices si al trmino de nuestra
vida se puede decir de nosotros lo que hoy, en alta voz, y ante
tan select auditorio proclamamos de Rodrguez Garca. Cuba
debe sentirse satisfecha de haber tenido un hombre de tanta pu-
reza de sentimiento, de ideas siempre inspiradas en el bien de la
patria y en el mayor progress de su cultural. Su paso por esta
vida de dolor y de desengaos ms que de encantos para el esp-
ritu lo seala como un verdadero ejemplo del deber cumplido sin
claudicaciones vergonzantes; se consagr con amor a la especia-
lidad que produjera tantos deleites a su nimo; los cubanos que
recibieron su magnfica enseanza le recuerdan con admiracin,
con respeto y con gratitud sintindose felices de haber tenido por
gua a mentor tan esclarecido, lamentando siempre el que hubiese
sido separado de su ctedra por haber firmado el valioso mani-
fiesto en que se protestara de la implantacin de la tirana en
nuestra patria; durante la separacin se mantuvo con una digni-
dad ejemplar siendo repuesto en agosto de 1933 por el Gobierno
Revolucionario. Con qu calor, con qu entusiasmo difunda su









saber por las aulas de las instituciones a que perteneciera; con
qu calor acoga cuanto cooperase al mejoramiento de la ciencia
que brotaba a raudales de sus labios en medio de sin igual entu-
siasmo! Para hablar de maestro tan superior toda palabra es
pobre, palidece, se descolora, si ha de describirle cual correspon-
de y toda frase se debilita si ha de expresar la realidad de sus
grandes mritos; inteligencia presta para la asimilacin de todo
conocimiento robustecila bien con las lectures que realizara en
su hogar tranquilo, en medio de sus libros que fueron siempre
para l sus mejores amigos y a los que profundamente agradecido
contemplaba con amor en su valiosa biblioteca (1) por el bien que
le haban proporcionado, por lo que contribuyeron a hacerle feliz.
Fu como dijera el ilustre hombre de letras Dor. Jos Manuel
Carbonell un verdadero paladn de la cultural national, educador,
literato, crtico, bibligrafo; su competencia en material de filo-
loga mejor diramos de gramtica espaola, como tambin in-
dica el doctor Carbonell est reconocida y acatada por los que han
examinado sus obras; su vida fu una consagracin definitive y
religiosa al studio, a la produccin intellectual y a la prolonga-
cin de la cultural por medio de la palabra y la pluma. Recorde-
mos siempre las palabras de aquel gran intellectual y gran edu-
cador Dor. Esteban Borrero y Echeverra cuando al referirse al
libro, en El Amigo del Nio, bellsimas pginas de lectura, dijo,
como de igual manera hubo de pensar Rodrguez Garca, y en
un sentido general:

un libro, ah! un libro es como una persona: en l se encierra y en l se con-
serva el pensamiento, que es lo mejor del hombre.









(1) La valiosa biblioteca que a costa de inconcebibles esfuerzos y privaciones logr6
former Rodriguez Garca ha sido dividida en varias parties y donadas respectivamente al
Institute Provincial de La Habana, a la Academia de la Historia de Cuba y a la Biblioteca
National.

















E,..H


APNDICE


HONOaS CONCEDIDOS AL DOB. Jos A. RODBEGUEZ GABOfA
El 10 de noviembre de 1905 fu nombrado Miembro de la Academia Na-
cional de la Historia de Caracas.
*
El 8 de febrero de 1914 se le nombr Presidente de honor del Instituto de
la Habana.
*
El 29 de diciembre de 1918 se le nombr Miembro de honor de The Ameri-
can Association of Teacher of Spanish.
*
El 7 de abril de 1919 se le nombr Acadmico Protector Correspondiente
de la Real Academia de declamacin, msica y' buenas letras de Mlaga.
*
El 29 de diciembre de 1921 fu nombrado Miembro de la Academia de la
Historia de La Habana.
*
El 12 de mayo de 1927 se le nombr Miembro de la Societ Acadmique
d'Histoire Internationale de Paris.

El 20 de mayo de 1927 fu nombrado Correspondiente de la Academia
Espaola.
*
OBRAS DE Jos A. RBODRIGUEZ GARCBA
Derecho
De los requisitos previous para contraer matrimonio.-Dos delitos y dos
penas.-Estudios.-Programa de Principios de Economa industrial.










Historia

Croquis histricos.-Programa de Historia general.-Lecciones de Historia
Universal (Heredia).-Los aigos. (Hay traduccin inglesa).-Sobre la vida
y las obras del General Enrique Collazo.-De la revolucin y de las cubanas de
la poca revolucionaria.

Geografa

Principio de Geografa.-Ensayo de un program para la gradual ense-
anza de la 'Geografa elemental.-Programa de Principios de Geografa.-Pro-
grama de Nociones de Geografia.-Programa de Geografa elemental.-Biblio-
grafa de la Geografa elemental.

Gramtica

Del laismo, leismo y loismo, 2' edicin.-Gramatiqueras, 2' edicin.-Cu-
banismos.-Del gnero gramatical.-Bibliografa de la Gramtica Castellana.-
Bibliografa de la Gramtica y Lexicografa castellanas, y de sus studios afi-
nes. Publicados, el 1' y 2' volume folio mayor.-Programa de Principios de
Gramtica, 18' edicin.-Programa de Nociones de Gramtica Castellana, 26' edi-
cin.-Nociones de Gramtica, 20' edicin.-Principios de Ortografa, 9' edi-
cin.-Nociones de Ortografa, 21' edicin.-Indice de Gramtica Castellana,
2* edicin.-Programa de Elementos de 'Gramtica.-Ensayo de un program
para la enseanza gradual de la Gramtica castellana.--Programa de Princi-
pios de Ortografia.-Programa.




































ACABSE
DE IMPRIMIR ESTE
ELOGIO
EN LA IMPRENTA
"EL SIGLO XX"
REPBLICA DEL BRASIL, 27,
EN LA HABANA,
EL DIA 15 DE JUNIO DE
MCMXXXV










logiodeldr.J~eA.Rad m


3 12~62 B3171 1237


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