• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Front Cover
 Half Title
 Title Page
 Frontispiece
 Epigraph
 El cuarto centenario de la Universidad...
 Anexos
 Indices
 Back Cover














Group Title: Publicaciones de la Universidad de Santo Domingo
Title: El IV centenario de la Universidad de Santo Domingo (1538-1938)
CITATION THUMBNAILS PAGE IMAGE ZOOMABLE
Full Citation
STANDARD VIEW MARC VIEW
Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00081352/00001
 Material Information
Title: El IV centenario de la Universidad de Santo Domingo (1538-1938) discurso pronunciado en el acto académico celebrado el 28 de octubre de 1938
Series Title: Publicaciones de la Universidad de Santo Domingo
Physical Description: 50 p. : plates, ports., facsims. ; 24cm.
Language: Spanish
Creator: Ortega Frier, Julio
Publisher: Univ. de Santo Domingo
Place of Publication: Ciudad Trujillo
Publication Date: 1946
Copyright Date: 1946
Edition: 3. ed.
 Subjects
Genre: bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Dominican Republic -- Santo Domingo
 Notes
Bibliography: "Bibliografía": p. 46-50.
General Note: Earlier editions pub. under title: Discurso ... pronunciado en el acto académico celebrado el 28 de octubre de 1938 con motivo del cuarto centenario de la erección de la Universidad.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00081352
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: ltuf - AAQ4895
oclc - 01828474
alephbibnum - 000138805
lccn - 48000188

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover 1
        Front Cover 2
    Half Title
        Page 1
        Page 2
    Title Page
        Page 3
        Page 4
    Frontispiece
        Page 5
        Page 6
    Epigraph
        Page 7
        Page 8
    El cuarto centenario de la Universidad de Santo Domingo
        Page 9
        Page 10
        Page 10a
        Page 11
        Page 12
        Page 13
        Page 14
        Page 15
        Page 16
        Page 17
        Page 18
        Page 18a
        Page 19
        Page 20
        Page 21
        Page 22
        Page 22a
        Page 22b
        Page 23
        Page 24
        Page 25
        Page 26
        Page 26a
        Page 26b
        Page 27
        Page 28
        Page 29
        Page 30
        Page 31
        Page 32
        Page 33
        Page 34
        Page 34a
        Page 34b
        Page 35
        Page 36
    Anexos
        Page 37
        Page 38
        Page 39
        Page 40
        Page 41
        Page 42
        Page 43
        Page 44
        Page 45
        Page 46
        Page 47
        Page 48
        Page 49
        Page 50
    Indices
        Page 51
        Page 52
        Page 53
        Page 54
        Page 55
        Page 56
    Back Cover
        Page 57
        Page 58
Full Text




PUBLICACIONES DE LA UNIVERSIDAD DE SANTO DOMINGO
VOLUME III


,DE


X
378.72 93
SMp
v. 3
1946
FOLHERANO CIDADTRUILL


POL HERMANOS


CIUDAD TRUJILLO


















UNIVERSITY
OF FLORIDA
LIBRARIES







THIS VOLUME HAS BEEN
MICROFILMED
BY THE UNIVERSITY OF
FLORIDA LIBRARIES.

























EL CUARTO CENTENARIO DE LA
UNIVERSIDAD DE SANTO DOMINGO








UNIVERSIDAD DE SANTO DOMINGO


Vol. III







JULIO ORTEGA FRIER
Rector





El IV centenario ce la
Universidad de Santo D)omingo
(1538 1938)


Discurso pronunciado en el Acto Acadmico celebrado el
28 de octubre de 1938


UNIVERSIDAD DE SANTO DOMINGO :: CIUDAD TRUJILLO









Con VIII lminas










LATIN A::;A










Primera edicin. 1938
Segunda 1942
Tercera 1946


~UL HERMANOS ARZOBISPO MERIO CIUDAD TRUJILLO


ARHZOBISPO MERINO CIUDAD TRUJILLO


POL HERMANOS *













911





f\"- a Sk.J-
i; n-^ winJ


71j


SANTO TOMAS DE AQUINO
"El nombre de Toms de Aquino gozaba de gran auto-
ridad en la Amrica del siglo XVI: ...y no carece de sig-
nificacin que la primera Universidad que haba de fun-
darse en el Nuevo Mundo (1538) llevara el nombre de
este telogo escolstico del siglo XIII".- HANKE, Cuerpo
de documents del siglo XVI (Mxico, 1943).


;r .I,*





e.
























"Havia el Rey mandado, que se
fundase Vniversidad en la Ciudad de
Santo Domingo, de la Isla Espaola, i
que huviese una Catedra de Theologia
Escolatica, i en la otra Sagrada Escritu-
ra: i aora mand que se fundase Estu-
dio, i Vniversidad de todas las Ciencias
en la Ciudad de Mxico,... "
Antonio de HERRERA: Historia General de los
hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del
Mar Oceano. (Dec. VIII. lib. Vil. cap. XIIl





















EN LA CONMEMORACION de este da, la Universidad
de Santo Domingo os invita a detener la mirada en los
albores de la empresa cristianizante del genio espaol
en el Nuevo Mundo, y a singularizar en esa empresa un
hecho caracterstico de la misma, que ha suministrado el
motivo de esta celebracin. Ese hecho consiste en el tras-
plante de los studios universitarios a las tierras recin
descubiertas, much antes de que lo principal de ellas
quedara bajo los pendones conquistadores.
Por s slo, y sin las muchas corroboraciones que es
fcil sealar en aquella empresa, el hecho que celebra-
mos pondra de manifiesto el espritu, o por lo menos
lo dominant en el espritu, con que la autoridad pbli-
ca espaola emprendi y dirigi la Conquista. Porque
ese hecho demuestra que sta no fu, en la intencin
de sus promotores, una simple obra de rapia y exter-
minio.
Todava, en efecto, estaba por afianzarse el do-
minio del conquistador en el Imperio Azteca, y sin ini-
ciarse la irrupcin de las armas castellanas en el de los
Incas, cuando ya la Isla Espaola reclamaba y obtena
de la Metrpoli el establecimiento, en esta ciudad, de
un Estudio "donde leyesen y escribiesen y oyesen gra-
mtica los hijos de los naturales, y fuesen adoctrina-
dos".
Esa merced, que nos fu concedida en el ao de
1530, es el primer paso hacia la implantacin de los es-
tudios superiores en el mundo que Coln haba entre-








JULIO ORTEGA FRIER


gado a la civilizacin cristiana. Y sto ocurre, ya lo vis,
un ao antes de que Pizarro inicie la destruccin de la
cultural incaica, y cuando todava habra de transcurrir
un lustro antes de que el primer Virrey espaol pisara
el suelo de Moctezuma.
La Espaa dirigente creaba as en tierra america-
na un centro de alta cultural, sin que se hubiese apaga-
do todava el clamor de la horrible brega del conquis-
tador en la Nueva Espaa, y cuando aun estaba por sub-
yugar el corazn de uno de los continents que le haba
procurado el Descubrimiento. La civilizacin se instala
de ese modo en esta Isla con sus luces, al mismo tiem-
po que de ella parten los que habran de llevar la muer-
te ms cruel, o la coyunda, a las gentes de Tierra Fir-
me, para robarles sus riquezas y obtener y obliterar su
cultural.
En la Conquista, a la verdad, son discernibles dos
corrientes opuestas, antagnicas: de un lado aparece
la que, inspirada en el espritu cristiano, orienta la ac-
cin de la autoridad dirigente hacia los ms altos idea-
les de justicia social, y quiere hacer de esa empresa una
cruzada de redencin; y del otro, la que desva el bra-
zo que ejecuta lo material de la obra, movida por la co-
dicia, por la concupiscencia, por la crueldad, y por to-
das las otras bajas pasiones que anidaban en el alma es-
paola de entonces, todava brbara en el fondo.
Pero la accin official, la de la autoridad pblica,
no estaba sola en tan elevado empeo. La secundaban
muchos particulares, igualmente inspirados en el cris-
tianismo o simplemente temerosos de los horrores que
el infierno reserve a los malvados; y la respaldaba la
irresistible vocacin civilizadora de la Iglesia Catlica.
La contribucin de los particulares es discernible
desde los primeros actos que condujeron al estableci-
miento de los studios superiores en el Nuevo Mundo.
El Arzobispo Fuenleal se la ofrece al Rey cuando lo
insta a crear en esta ciudad el primer institute america-
no de alta cultural. Dcele, para el efecto, que, a cam-
biode bulas de composicin, algunosen-







































PAOLO II0 1. ,ONTLMAX.

AI.ESSA\ND I)R) FAR E SE


SU SANTIDAD PAULO 111
"...y la Santidad del Pontifice Paulo Ter-
cio concedi vna Bulla en el ao de 1538 pa-
ra que en Santo Domingo se erigiese Vniversi-
dad de Letras..." ALCOCER, telacin de la Isla
Espaola... -1650- (Mss. Bibl. Nacional. Ma-
drid).


Ui
1>


i


I-








EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


comenderos de la Isla estaban dispuestos a instituir y
dotar fundaciones pas, que podran aprovecharse pa-
ra la creacin de un Estudio general en la Ciudad Pri-
mada.
Aquellas bulas las expeda el Comisario general
de la Santa Cruzada, en virtud de delegacin pontificia,
y servan para purgar de vicios, en el fuero interno, las
adquisiciones mal habidas, mediando desde luego la in-
dispensable just composicin; esdecir, una
indemnizacin pecuniaria que, satisfechos los gastos
de la expedicin, quedaba disponible para obras pas.
iEra as como el oro rescatado a nuestra tierra con la
sangre del indio, haba de volver a engrandecerla, utili-
zado para el sostenimiento en ella de las fuentes de la
ms alta cultural de aquellos tiempos!
Pero no todas las contribuciones particulares des-
tinadas a esa causa vienen mezcladas de semejantes
propsitos interesados. Hernando Gorjn, vecino de
Azua, por ejemplo, se muestra en vida dispuesto a aban-
donar su cuantiosa fortune para el sostenimiento de
obras pas, entire las cuales ofrece principalmente la
creacin en esta ciudad de un Estudio general. Su pro-
psito no se materialize sino en 1550, despus de su
muerte, destinado su caudal relicto al sostenimiento del
institute creado en 1530 a diligencias de Fuenleal. Ms
de un siglo despus el Capitn Juan de Rivera y Que-
sada hace para la misma causa una important dona-
cin testamentaria, en provecho de un colegio que ha-
bran de crear en esta ciudad los jesuitas.
La Iglesia Catlica intervene en la cruzada de
redencin americana por vocacin propia, irrenuncia-
ble. La mueve para ello la palabra con que el Seor le
haba delegado la salvacin de las almas, cuando, des-
de el monte de la Galilea, le deca a los apstoles "id y
adoctrinad a los gentiles". La enseanza, element in-
dispensable para la propagacin de la f, era lo esen-
cial de su misin como continuadora le la obra del Re-
dentor. Ensear para ella es adoctrinar, y por lo tanto
su verdadera razn de ser.








JULIO ORTEGA FRIER


Descubierto el Nuevo Mundo, lnzase a la cruza-
da educativa con vigor caracterstico. Para asegurar-
le mayor eficacia a su propsito, le abandon a los Mo-
narcas espaoles el Vicariato Apostlico en las tierras
recin descubiertas. Juntas de este modo la mitra y
la corona, hzose con el poder spiritual y el secular
un solo Imperio, que pona la cruz doquier que se plan-
taran los pendones de Castilla.
La Iglesia de las Indias asegur desde luego la or-
ganizacin de toda suerte de centros de enseanza en
el Nuevo Mundo, y en esta accin fu eficazmente se-
cundada por las rdenes religiosas.
La de los Padres Predicadores no poda hacerse
aguardar en esta just. Instituida precisamente para
la adoctrinacin y la salvacin de las almas, la Orden
de Santo Domingo se consideraba, con razn, como el
-brazo derecho de la Iglesia en su misin docente. "Los
dominicos, -dice Pidal-, fueron fundados para con-
vertir la c i e n c i a en instrument de la v e r d a d,
transfigurndola por la c a r i d a d, y preparndola
por la p u r e z a para ponerla al servicio del a p o s-
tolad o".
As, para los comienzos del ao 1511, encontr-
banse ya instalados en esta ciudad los religiosos de San-
to Domingo. La fundacin de su convento implicaba,
desde luego, la creacin de un foco de luz, porque los
Predicadores no podan instituir conventos sin p r i o r
y d o c t o r. La formula de su existencia era, en efec-
to, tan sencilla como noble: "vivir honestamente, apren-
der y ensear".
Apenas instalados, ponen manos en lo fundamen-
tal del problema que planteaba la Conquista. Son los
indgenas de la Amrica series racionales, capacitados
para la f y destinados a la salvacin? Resulvenlo, con-
forme a su ciencia, por una afirmacin rotunda. Y las
secuelas de este punto de partida no se hacen esperar.
Recogidas por los maestros de la ciencia de Santo Toms
de Aquino en labios de los primeros Predicadores de
la Isla Espaola, dan la vuelta al mundo, formando el








EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


primer baluarte del Derecho de gentes. La memorial
de Vitoria, el ilustre maestro salmantino de las relec-
ciones, se adorna por ese modo con los laureles que
sembraron en esta tierra los primeros religiosos de su
Orden.
Pero nuestros dominicos no se detienen en hacer
ciencia nueva, o en imponrsela a los prncipes. Lo que
les interest fundamentalmente es poner la ciencia al
servicio del apostolado, dndola a los menesterosos de
ella. Por eso, resueltas las primeras dificultades de la
instalacin, comienzan su obra de enseanza. Y es-
ta obra no la llevan a cabo nicamente en su Convento,
ni benefician con ella exclusivamente a los miembros
de la Orden, porque los Padres Predicadores estaban
autorizados para adoctrinar y ensear en sus propias
aulas y en las ajenas, y podan recibir por alumnos en
sus Conventos a los seglares.
Para el ao 1518 el Convento de los dominicos en
esta ciudad se encuentra ya dedicado a la formacin
de novicios y a la preparacin de estudiantes. Todava
no estaba autorizado a conceder ttulos acadmicos en
los grados superiores; porque, conforme a la ley de las
Partidas a que luego habr de referirme, esos ttulos
eran expedidos por los Estudios generals erigidos me-
diante autoridad real o pontificia.



No es, pues, sin en el ao 1538 cuando se pro-
duce el acontecimiento que ahora conmemoramos. A
ruegos de los dominicos de la Isla Espaola, la Santi-
dad de Paulo III, de ilustre memorial, consagra como
Universidad pontificia, con privilegios iguales a los
de la de Alcal, al institute que en su Convento de es-
ta ciudad sostena la Orden de Santo Domingo. La gra-
ciavieneen la bula In Apostolatus culmine,
expedida en la "quinta kalendas novembris", fecha que
corresponde en nuestro calendario con el da 28 del mes
de octubre.









JULIO ORTEGA FRIER


La disposicin pontificia no tiene por objeto auto-
rizar la creacin de un establecimiento docente nuevo,
sino la elevacin a la categora de Universidad de un ins-
tituto ya creado y en plena actividad, pero todava no
capacitado por autoridad competent para otorgar gra-
dos acadmicos. La misma bula de ereccin es expl-
cita sobre este punto. Ella dice, efectivamente, que la
ereccin de la Universidad se hace para suplir en el Es-
tudio ya creado los privilegios requeridos para llevar a
cabo las promociones de grados acostumbradas en las
Universidades de la Metrpoli.
Y el Papa era, conforme a la propia ley espaola,
la primera autoridad facultada para otorgar esos privi-
legios, segn lo leemos en el Cdigo de las Siete Parti-
das, cuerpo legal formado por Alfonso el Sabio, e in-
vestido de fuerza compulsive desde el ao 1348, por
mandato de Alfonso XI en el Ordenamiento de Alcal.


"Estudio, -dice ese Cdigo en la ley primera del ttulo
XXXI de la Partida Segunda-, es ayuntamiento de Maestros,
e de Escolares, que es fecho en algn lugar, con voluntad, e
entendimiento de aprender los saberes. E son dos maneras
dl. La una es, a que dicen Estudio general, en q. ay Maestros
de las Artes, assi como de Gramtica, e de la Logica, e de
Retrica, e de Arismtica, e de Geometra, e de Astrologa:
e otrosi en que ay Maestros de Decretos, e Seores de Leyes.
E este studio deve ser estableci-
do por mandado del Papa. de Empe-
rador o del Rey. La segunda manera es, a que di-
zen Estudio particular, que quiere tanto dezir, como quan-
do algn Maestro muestra en alguna Villa apartadamente a
pocos Escolares. E a tal como ste pueden
mandar facer perlado, o Concejo de
algn Lugar".


Es, pues, el Estudio que ya tenan los dominicos
en su Convento de esta ciudad, por lo menos desde el








EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


ao 1518, el que entr por aquella bula en el disfrute
de los privilegios inherentes a las Universidades, por-
que Universidad y Estudio general son, acadmicamen-
te, una misma cosa.
La Universidad del Convento de Santo Domingo
en la Isla Espaola funcion desde entonces, no como
una Universidad "de dominicos para slo dominicos",
sin como gremio de maestros y estudiantes, religiosos
y seglares, "fecho con voluntad e entendimiento de
aprender los saberes". Consta, en efecto, de documents
incontrovertibles, que para los aos de 1539 y 1546,
las aulas de esa Universidad reciban lo mismo estudian-
tes seglares que miembros de la Orden, y hasta se co-
noce el nombre de alguno de los primeros.
En document que obra en el Archivo de Roma
hay la constancia de que, para 1632, no obstante la de-
cadencia en que ya haba cado la Isla Espaola, el Con-
vento de Santo Domingo estaba floreciente todava,
con ms de cuarenta religiosos, los ms de ellos estu-
diantes. Su Universidad "ofreca una ctedra de gra-
mtica, artes y dos lecciones de teologa escolstica y
moral, con sus conclusions, conferencias y actos mayo-
res muy lucidos, teniendo por bula particular las mis-
mas preeminencias que la Universidad de Alcal en
Espaa, graduando en artes, teologa, cnones y leyes,
como en Universidad Real y Pontificia".
Que su enseanza estaba dirigida a la obtencin
de grados universitarios, como lo estaba la que se ofre-
ca en la de Salamanca, lo prueba adems el que, en el
Captulo General de la Orden celebrado en el ao 1551,
se la incluyera entire las 27 Universidades de la Orden
autorizadas para expedir esos ttulos, y que en los mu-
chos Captulos Generales celebrados por la Orden en
aos posteriores, esa situacin jams fuera desmentida,
sino ms bien robustecida y confirmada. Consta, ade-
ms, que el Captulo de 1551, no se refiere a la Univer-
sidad de los dominicos de esta ciudad, como a Estudio
nuevo, que l autorizara por vez primera, sino como a
establecimiento que ya estaba erigido y funcionando.







JULIO ORTEGA FRIER


Su ereccin no podra, pues, atribursele a este Captu-
lo, sino a un acto anterior de autoridad competent, que
no puede ser otro que la bula de 1538.
La autoridad pblica, lo mismo la local que la me-
tropolitana, estaba al tanto de sus actividades. Los Pre-
lados mantenan al Rey informado de sus progress y
tropiezos. En ese espritu, en 1663 el Arzobispo don
Francisco de la Cueba Maldonado le d cuenta al Rey
de las materials que se cursaban en esta Universidad,
y le dice que ella cuenta "con vastantes pribilegios de
V. M." En 1679, en informed igualmente dirigido al So-
berano, el Arzobispo Navarrete d cuenta de "lo mal
que usa el convento de Santo Domingo del privilegio
que tiene de graduar en theuloga".
A ms de sto, es constant que el Rey y su Con-
sejo de Indias intervinieron en el funcionamiento de la
Universidad dominicana, no para poner en entredicho
los privilegios de que sta gozaba desde el ao 1538,
sino para ejercer sobre ella una autoridad que presupo-
ne necesariamente la existencia de esos privilegios, y
su respeto por la autoridad real. De este modo, por c-
dula del 3 de diciembre de 1684, el Rey condena la
prctica de los dominicos de dispensar de las solemni-
dades del acto pblico de graduacin a los estudiantes
que, por suma pobreza, no pudieran costearlo, y les
manda que en todos los casos los grados sean entrega-
dos en esos actos solemnes. Y, por cdula real del 16
de marzo de 1730, confirmada por sobre carta del 22
de abril de 1732, les encarga que no concedan grados en
la facultad de Cnones a ningn sujeto que no presen-
te legtimas pruebas de haber cursado el tiempo reque-
rido por las leyes "a fin de que por este medio, de la
orden que repito por Despacho de este da a mi Real
Audiencia de esa Ciudad, para que no reciba Avoga-
do a el que no hubiese estudiado y pasado el tiempo pre-
finido por derecho, y se hallare en aptitud para el ejer-
cicio de ese ofizio, se le eviten las controversial, dila-
ciones y desasiertos y perjuicios que de lo contrario se
experimenta.







EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


Pero el acto de la autoridad pblica espaola que
resume y corona la larga series de hechos de donde re-
sulta la cabal ejecucin y aplicacin que se hizo desde
1538delabula In Apostolatus culmine,
es la cdula real del 19 de noviembre de 1709, por la
que se mantiene al Convento que en esta ciudad tena
la Orden de Predicadores en la posesin y privilegio de
la Universidad fundada en 1538 por virtud de esa bu-
la. Esta cdula real le pone la formula ejecutoria a las
sentencias de vista y revista del Real Consejo de las In-
dias del 20 de marzo de 1708, y 18 de setiembre de
1709, dictadas contradictoriamente entire la Compaa
de Jess y la Orden de Predicadores, en el pleito rela-
tivo a la propiedad de la Universidad de esta ciudad.
El Consejo, y el Fiscal del Rey ante el mismo, recono-
cen, en esas sentencias, despus del examen
de los documents y alegatos pre-
sentados por las parties, quelaalega-
cin de la Orden de Predicadores de haber estado su
Convento de la Espaola en quieta posesin y disfru-
te de la Universidad desde su ereccin por la bula de
Paulo III, est bien fundada y justificada; puesto que,
aun reservando a las parties sus derechos en lo princi-
pal, para ser vistos y determinados definitivamente so-
bre el juicio plenario, petitorio, dijeron, sin embargo
que "deban mantener, y mantenan y amparaban al
referido Convento de Santo Domingo de la Orden de
Predicadores, y al Prior Rejente y dems religiosos de
l, en la posesin en que consta de tener a su cargo di-
cha Universidad, y conferir grados en ella con todas las
preeminencias, inmunidades y prerrogativas que por
tal Universidad debe gosar y ha gosado".
Esta cdula real fu reiterada en 3 de mayo de 1 741,
para ratificar el amparo de posesin de los dominicos,
y para que se les prohibiera a los jesuitas titular Univer-
sidad a su Colegio de esta ciudad. En esta sobrecarta se
pone bien claro que el pleito sobre la posesin qued
cerrado con las decisions del Consejo de Indias men-








JULIO ORTEGA FRIER


cionadas en la cdula real del 19 de noviembre de 1709,
y que, cuanto quedaba pendiente entire las parties, era
el pleito sobre la propiedad.
Podra argirse, sin duda, que, dimanando esas
dos posiciones de actuaciones judiciales entire parties de-
terminadas, y estando ellas destinadas, por lo tanto,
slo al reconocimiento de ciertos derechos subjetivos,
obligatorio entire esas parties exclusivamente, la verdad
en que su reconocimiento descansara no podra ser v-
lida sino para stas, como verdad relative, artificial. Sin
adherirme a semejante evaluacin de los supuestos que
conducen a la cosa juzgada, puedo deciros que hay otros
actos del poder pblico espaol, de este mismo pero-
do, que comportan, sin lugar a dudas, el reconocimiento
objetivo, vlido para todo el mundo, del buen funda-
mento jurdico de los privilegios y facultades con que
los dominicos de la Espaola respaldaban la actuacin
de su Universidad.
Esos actos son las cdulas reales que sirvieron pa-
ra la ereccin, o para la confirmacin de la ereccin,
de las Universidades de Caracas y de la Habana. La
primera es del 22 de diciembre de 1721, y la segunda
del 27 de abril de 1722.
La que tuvo por objeto erigir la Universidad Real
de la ciudad de Santiago de Len de Caracas dice, e n
su parte dispositiva que a esta Universi-
dad haban de guardrsele "las preeminencias y exen-
ciones que le pudieran pertenecer y se g u a r d a n
a las dems Universidades, y p a r t icula r m e n te
a la de Santo Domingo". Yenlaparteenun-
ciativa d esa cdula, como motivo de la fundacin de
la nueva Universidad, la conveniencia de evitar "las ex-
cesivas costas y evidentes peligros, dilatados viajes y
muertes que han sucedido por conducirse (a los estu-
diantes) a las Universidades referidas de S a n t o D o-
m i n g o y Santa F". Esta cdula, al citar la Univer-
sidad de S a n t o D o m i n g o, no podra referir-
se sino a la de los dominicos, nica que para entonces
















rl
| ...


CATEDRA DE LA UNIVERSIDAD.

"Ctedra de la Universidad de Santo Toms de Aqui-
no".- UTRERA, Universidades... (Santo Domingo, 1932).


&;~.p: ;?~*~


:rc@ ~ '`' a :C'7 ;:"r"`
1j~-9,"~-~~
d`
I
--
,,, iI
r c,~i








EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


estaba reconocida por el Rey como en posesin de es-
te ttulo.
La segunda cdula, relative a la ereccin de la Uni-
versidad de la Habana, tiene para nuestro asunto un
carcter ms preciso que la primera. Esta Universidad
haba sido originalmente erigida por bula de la Santidad
de Inocencio XIII, del 12 de diciembre de 1721. La c-
dula real, del ao siguiente, slo tena por objeto im-
partirle el carcter r e g i o a la Universidad que ya
exista como pontificia.
Pues bien: la cdula de confirmacin, al decidir
el otorgamiento a la nueva Universidad de los privile-
gios y prerrogativas de que ya gozaba la de S a n t o
D o m i n g o, se refiere a esta ltima diciendo que es
precisamente la erigida de conformidad
con la bula de Paulo III del 28 de
octubre de 1538. He aqu, pues, un reconoci-
miento claro y objetivo, hecho por la propia autoridad
real, del origen de nuestra Universidad, y de la fuente
de sus derechos!
He credo necesario fatigaros con esta larga rela-
cin de actos y sucesos, porque conviene al claro enten-
dimiento de lo que sigue, tener present que la Univer-
sidad estuvo funcionando efectivamente, de manera p-
blica y con la intervencin y respaldo de la autoridad
civil y la eclesistica, desde su ereccin en 1538, hasta
que, entrado el siglo XIX, qued en receso primero, y
clausurada despus, a consecuencia de los sucesos po-
lticos que ensombrecieron para entonces los destinos
del pueblo dominicano.
No quiero con sto implicar que esa Universidad
no tuviera, en tan largos aos, algn momentneo re-
ceso, o las altas y las bajas presumibles en institucin
condicionada a un process histrico tan accidentado co-
mo el nuestro. No conozco dato alguno que pruebe se-
mejantes interrupciones, pues nada de lo hasta ahora
publicado me parece concluyente sobre este punto; pe-
ro, falto de evidencia suficiente, no me creo autoriza-









JULIO ORTEGA FRIER


do para afirmar categricamente ninguno de los dos
extremos.
Lo important para nuestro propsito present es
saber que el Estudio de los dominicos a que me refiero,
funcion como Universidad, a raz de dictada la bula
In Apostulatus culmine: que,desdeenton-
ces, y a lo largo de lo restante del siglo XVI, en el si-
glo XVII y hasta la fecha del siglo XVIII en que se le
impuso, por autoridad real, un nuevo s t a t u s uni-
versitario, disfrut, ostensiblemente, a sabiendas y con
la intervencin de la autoridad pblica, los privilegios
que le haban sido conferidos por aquella consagracin
pontificia, manteniendo sus aulas abiertas para toda cla-
se de estudiantes, ofreciendo enseanza en todas las
disciplines propias de su institute, otorgando ttulos,
celebrando actos acadmicos y haciendo cuanto corres-
ponda y estaba a cargo de la Universidad que slo aque-
lla bula de Paulo III haba podido erigir.



Pues bien: ese s t a t u s, tan difano y.seguro,
de las actividades docentes de los dominicos en nues-
tra Isla, amenaz embrollarse desde los comienzos del
siglo XVIII, por la series de hbiles y osadas maniobras
con que los Padres de la Compaa de Jess pretendie-
ron escamotear los privilegios de aquella Universidad.
A mediados del mismo siglo, las actividades de los je-
suitas produjeron resultados encaminados a cercenar los
derechos adquiridos por los dominicos, y que no se ex-
plican sino por la intervencin, desde la Corte, de algu-
na mano oculta y poderosa que respaldara aquellas ma-
niobras. Todava hoy sentimos los efectos de aquellas
intrigas, que mantienen sombras sobre la obra secular
de los Predicadores, y querran deslustrar una de las
ms hermosas y significativas realizaciones del genio
espaol y del espritu cristiano en el Nuevo Mundo!
Pretendan los Padres de la Compaa que, estan-
do ellos en posesin del Estudio general aumentado en








EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


1550 con las rentas de Hernando Gorjn, y habiendo
recibido ese Estudio, por real cdula del ao 1558, el
ttulo y las prerrogativas de Universidad, ellos estaban
en derecho de usar, en el Colegio que haban fundado
en esta ciudad desde 1701, las prerrogativas acordadas
en 1558 a aquel Estudio. Pretensin completamente
infundada para el tiempo en que la hicieron element
de sus maniobras contra los dominicos; porque, para
entonces, el nico derecho que tenan los jesuitas en el
Colegio de Gorjn era el de ocupar sus plants y disfru-
tar sus rentas, que les haban sido acordadas por real c-
dula del 23 de setiembre de 1701. Pero ni esta dispo-
sicin, ni otra alguna les haban traspasado las prerroga-
tivas que la cdula de 1558 haba creado para la Uni-
versidad erigida en ese Colegio.
La otra pretensin necesaria para completar la ma-
niobra contra los dominicos consista en alegar que s-
tos carecan de ttulo para tener Universidad en su con-
vento de la Espaola; y que, por lo tanto, slo ellos,
los jesuitas, podan prevalerse de ese privilegio en esta
ciudad, manteniendo en ella studios universitarios y
otorgando los correspondientes grados acadmicos.
Al pleito en que culminaron esas pretensiones acu-
dieron los dominicos con una copia certificada de la bu-
la In Apostolatus culmine, como prue-
ba de su ttulo sobre la Universidad que haban pose-
do desde 1538. El traslado original que recibieron de
la Santa Sede no hubieran podido producirlo, porque
haban perecido en los incendios que puso Drake en es-
ta ciudad en 1586. Pero la copia del acto autntico,
c e r t i f i c a d a sobre traslado original, vala, en el
antiguo Derecho espaol, como vale hoy entire nos-
otros, como prueba plena, especialmente cuando el tras-
lado original ha perecido.
Los jesuitas criticaron el ttulo de los dominicos
diciendo que, para la prueba de este ttulo, no bastaba
la exhibicin de un "testimonio de testimonio", o copia
c e r t i f i c a d a del traslado original, que, segn s-
to, fu lo presentado por los dominicos; y que, de to-








JULIO ORTEGA FRIER


dos modos, esa copia certificada no probaba que la bu-
la hubiese sido pasada por el Consejo de las Indias, con-
forme estaba mandado que se hiciera para la eficacia
de las bulas y rescriptos pontificios que hubieran de
cumplirse en el Nuevo Mundo.
Hoy da sabemos que, para la fecha en que se pro-
dujeron esas crticas, ya la bula de Paulo III haca mu-
chos aos que haba sido pasada por el Consejo de las
Indias, y autorizada por ste su publicacin. Sabemos,
tambin, como tenan que saberlo los verdaderos juris-
tas de entonces, que, an cuando para ese moment no
se hubiese cumplido esa formalidad, ella no poda ya
ser requerida; porque en esa poca el p 1 a c e t o
v i d i m u s que se pona en las provisions pontificias
era una mera formalidad de autenticacih, que se ha-
ce innecesaria cuando un acto ha sido ejecutado y apli-
cado por largo tiempo, adquiriendo as, conforme al
Derecho espaol de esa poca, autenticidad complete,
aun cuando en su origen careciera de ella t o t a 1-
m e n t e. Pero sabemos, sobre todo, que, aun cuando
la bula no hubiera sido ya pasada por el Consejo, y no
estuviera exenta, por otras circunstancias, de esta for-
malidad, cuanto habra podido hacer entonces el Con-
sejo hubiera sido retenerla mientras suplicaba de ella
al Papa, y proveer que, de all adelante, yhas-
ta que el Santo Padre resolviera, no siguiera ejecutn-
dose; pero que la ejecucin que ya hubiera recibido esa
bula habra sido perfectamente legtima y vlida, por-
que no exista entonces sancin de nulidad contra las
bulas no pasadas por el Consejo.
Lo que el Real Consejo de las Indias pens enton-
ces acerca de los mritos de la pretensin de los jesui-
tas, os lo acredita el que, segn lo he dicho antes, los
dominicos fueran mantenidos en la posesin que tenan
en su Universidad, desde el ao 1538, conforme al t-
tulo que invocaron, y teniendo a la vista slo el "testi-
monio de testimonio" del ttulo que haban invoca-
do. El Consejo, que habra debido suspender la ejecu-
cin si hubiera considerado que ese ttulo no pudiera












ESTATUTOS

DE LA REGIA, Y PONTIFICIA

UNIVERSIDAD DE

SANTO THOMASDE AQUINO;
EN EL CONVENTO IMPERIAL DE PRED[CADORES DE LA
CIUDAD DE SANTO DOMINGO,
EN LA ISLA ESPAOLA.

(7 4 l_/', 1.
l/^,0 C ^,ltorc Y*


L-- -- ~ ~ C~r-
MN 6AN O DOMING O. en la Imprecti de Au yas JosIF BLocqpusii,
mprcfer d la Comion. dcl Gobierno frarcc. Alo 48oi.
PORTADA DE LA SEGUNDA EDICION DE LOS ESTATUTOS DE 1754.
"...Por tanto, por la present mi Real Cdula confir-
mo y apruebo los referidos Estatutos y Constituciones de
la enunciada Universidad de Santo Toms de Aquino, eri-
gida y establecida en el Convento de Predicadores de la
Ciudad de Santo Domingo de la Isla Espaola ... Fecho
en Buen Retiro a veintiseis de marzo de mil setecientos
cincuenta y cuatro. Yo el Rey".



























Lft


SELLO DE LA UNIVERSIDAD.
"...el Sello mayor, el cual a la Imagen de nuestro Doc-
tor Santo Toms, sentado en una Ctedra, .. acompae una
Aguila coronada, que son las Armas de este Imperial Con-
vento, y una Estrella entire la Palma y la Oliva, cruza-
da, con un Can y una Hacha en la boca, alumbrando un
Orbe, que es parte de las Armas de la Religin de Pre-
dicadores, y que alrededor del Escudo tenga este rtulo:
Academia Sancti Thomae Aquinatis Imperialis Conventus
Sancti Dominici Insulae Hispaniola.- Estatutos de la regia y
pontificia Universidad de Santo Thomas de Aquino... de 1754.
-Tit. Xll art. 9- (Testimonio del original en el "Arch.
General de Indias".- 78-6-23).








EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


ser probado con el traslado exhibido por los dominicos,
o que la bula requiriera todava el pla c e t o v i-
d i m u s, revel, manteniendo su ejecucin, que esa
prueba la considerara suficiente, y el p 1 a c e t in-
necesario o ya concedido; salvo que los jesuitas proba-
ran la implicacin que se desprenda de sus alegatos,
de que fuera falso o supuesto el traslado presentado por
los dominicos.
Estos haban a su vez criticado el ttulo que los je-
suitas invocaban para pretenderse autorizados a dis-
frutar los privilegios de Universidad acordados en 1558
al Colegio de Gorjn. Sobre esas crticas intervino en
3 de mayo de 1741 la sobre cdula a que antes me he
referido, prohibindoles a los Padres de la Compaa
de Jess instalar Universidad en su Colegio, por razn
de habrsele agregado el de Gorjn, ni p o r o t r a
raz n alg un a, hasta el fallo del juicio de pro-
piedad. Con sto se les negaba la posesin en que pre-
tendan haber estado de la Universidad erigida en 1558.
Con los fallos sobre las dos cuestiones posesorias,
el pleito entraba en su fase petitoria sin ms emplaza-
miento, porque en Espaa se acumulaban entonces las
dos cuestiones, introducindose ambas por una sola ci-
tacin, y fallndose lo posesorio como cuestin previa.
El Consejo provey por lo tanto segn consta en la so-
bre cdula citada, que las parties pasaran en el trmino
ordinario al juicio de pruebas.
Mantenidos en la posesin de su propia Universi-
dad, y habiendo hecho declarar que los jesuitas no la
tenan en la Universidad creada en el Colegio de Gor-
jn por la cdula de 1558, los Padres Predicadores asu-
man en los dos aspects de la litis la posicin de de-
mandados, segn una vieja regla del Derecho romano,
que todava se aplica cada vez que a la reivindicacin
precisa acudir con ttulos de valor relative.
Como demandados, quedaban redimidos de la ne-
cesidad de probar sus alegaciones, que deban presu-
mirse bien fundadas por slo el resultado de los inter-
dictos posesorios. En el juicio plenario los jesuitas hu-








JULIO ORTEGA FRIER


bieran tenido que probar, por lo tanto, no slo su pro-
pio ttulo sobre el Colegio y Universidad de Gorjn, si-
no que los dominicos carecan de ttulo que legitimara
la posesin de la que tenan en su Convento.
Es evidence que los Padres de la Compaa se con-
vencieron de la imposibilidad de hacer la prueba que ha-
ba sido puesta a su cargo; porque, en vez de proseguir
el pleito, se acercaron a los dominicos para propiciar
una transaccin, mediante la cual ambos Conventos
quedaran en aptitud de tener Universidad. Existe la
prueba, en documents fehacientes, de que, para lograr
esta transaccin, los jesuitas le dieron a los dominicos
palabra de haber reconocido lo infundado de las preten-
siones que haban sostenido contra el ttulo invocado
por stos para justificar la posesin de la Universidad
erigida por Paulo III.
Los dominicos de la Espaola, por razones que no
es difcil adivinar, resistieron en un principio estas pro-
posiciones. Pero el Padre Ripoll, General de su Orden,
cansado de luchas y dispendios, los oblig a aceptarlas.
Como mantenidos en la secular posesin de su
Universidad por decisions que haban adquirido la au-
toridad definitive de la cosa juzgada, y, no creyendo,
con razn, que su ttulo pudiera ser legalmente anula-
do o puesto en dudas sino por una sentencia del Conse-
jo de las Indias, recada en el pleito que no podra ya
proseguirse, realizndose la transaccin, la Religin de
Santo Domingo abandon a los jesuitas las diligencias
necesarias para que obtuvieran, al amparo de la transac-
cin, el traspaso legal de los privilegios del Colegio y
Universidad de Gorjn.
Pero los hijos de Loyola, encontrando libre el cam-
po, aprovechronse para dejarles a sus adversaries una
espina en el pecho. Obtuvieron para s, invocando la
transaccin, los privilegios de la Universidad de Gor-
jn; pero hicieron que al mismo tiempo se le librase a
los dominicanos nuevo ttulo real para la que tenan en
su Convento, implicando con sto que el ttulo anterior
no era suficiente, y hacindolo decir as, incidentalmen-








EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


te, en los motivos de las cdulas que para ello expidi
el Rey.
No podan los dominicos recurrir contra simples
considerandos de una real disposicin que en aparien-
cia estaba encaminada a concederles merced. Vacia-
ron, pues, su enojo y desprecio sobre los jesuitas de es-
ta ciudad, molestndoles desde que se presentaba la oca-
sin. Pero stos se encontraban ya con privilegiado va-
limiento en la Corte, gracias al ascendiente que haba
adquirido sobre Fernando VI su confesor, el Padre R-
vago o Rbago, de la Compaa de Jess; el que, segn
el historiador Lafuente, lleg a tener sobre el Monarca
"un verdadero influjo y a hacer un partido indepen-
diente de los de Carvajal y Ensenada, y tanto que a
veces se publicaban algunas reales disposiciones de go-
bierno interior sin conocimiento de los ministros y re-
frendadas por un secretario que estaba completamente
a las rdenes del confesor y de su amigo y hechura el
President del Consejo de Castilla".
Con ese influjo, y probablemente con los mto-
dos que nos revela Lafuente, consiguieron los jesuitas
que, a peticin de ellos, y sin ser odos los dominicos,
el Rey declarara, por cdula del 2 de agosto de 1758,
que a los dominicos no les asista derecho para titular
Primada a su Universidad, porque l atribuir la Prima-
ca era una real prerrogativa que l no haba usado en
beneficio de esa Universidad.
Pero semejante real declaracin slo constitute
una "non causa pro causa"; porque los dominicos, si
intitulaban Primada a su Universidad, lo haran para
indicar que fu la primera erigida en las Indias, y no la
que hubiera sido investida con ese ttulo por el Rey. Lo
que era, sin duda, rigurosamente cierto; porque la de
Gorjn, que no haba funcionado sino espordicamen-
te, absorbida lo ms del tiempo en otros establecimien-
tos, no haba recibido los privilegios de Universidad si-
no en 1558. Por suerte para el prestigio de los domi-
nicos, esa real declaracin careca, como comprobacin
de los hechos, de todo valor; porque, por much que el








JULIO ORTEGA FRIER


podero de un prncipe valga para torcer la justicia en
el present y en lo porvenir, ese podero es totalmente
ineficaz para cambiar el pasado, borrando los hechos
que pertenecen a la Historia.
Con estas dos ltimas perfidias, que si ineficaces
para borrar en el pasado la luminosa estela de los domi-
nicos en esta tierra, y mal calculadas para limitar jur-
dicamente los privilegios de que disfrutaron, eran su-
ficientes para causarles disgustos, iban tocando a su fin
las maniobras que realizaron los Padres de la Compa-
a para socavar la obra de los Predicadores, y quitarles
la clientele. Porque, muerto Fernando VI en 1759, y ter-
minada con sto la privanza del jesuita Rbago, perdie-
ron aquellos en la Corte la influencia que los haca te-
mibles. No vacilaron ya los Predicadores en alzar la
voz contra las iniquidades de que haban sido vctimas,
y, en 1776, a propsito de un pleito que le haban mo-
vido a los jesuitas para obligarles a former estatutos,
pudieron explicarse libremente acerca de ellas, desaten-
diendo la orden de perpetuo silencio que se les haba
impuesto para evitar que las expusieran a la indigna-
cin pblica.
Pronto, sin embargo, habra de hacerse innecesa-
ria esta defense. Porque Espaa, hastiada ya de las
maquinaciones de los hijos de Loyola, y alarmada de
la destreza con que en todas parties se adueaban del
poder, decidi reducirlos a la impotencia, deshacindo-
se de ellos totalmente. Orden para sto en 1767 que
todos los miembros de la Compaa fueran expulsados
al mismo tiempo de sus dominios, y la orden fu eje-
cutada simultneamente en todas parties.
Expulsados los jesuitas, las rentas del Colegio de
Gorjn volvieron al Arzobispo para el sostenimiento
del Seminario, y la Universidad de Santiago de la Paz
qued extinguida, terminndose as la rivalidad que le
restaba vida a la de los dominicos.
Libres de los cuidados que les impona la temible
rivalidad de sus implacables adversaries, pudieron los
Padres Predicadores dedicar toda su atencin al fomen-

































































TEXTO DE LA BULA "IN APOSTOLATUS CULMINE".- (Fol. 571
del "Bullarium Ordinis Praedicatorum", Tom. IV.)

"...En el Archivo General de la Orden
guardase an la copia que sirvi para la im-
presin de aquel document [Bula In Apos-
tolatus culmine] en el Bulario dominicano. .
CANAL GOMEZ, El Convento de Santo Domingo...
(Roma, 1934).






























































FIN DEL TEXTO DE LA BULA "IN APOSTOLATUS CULMINE"
Fol. 572 id. id.








EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


to de la Universidad. Pero no se encontraba sta al
cuidado de slo ellos. En el cuadro de sus facultades
figuraban muchos seglares, y hasta el Rectorado les es-
taba abierto a stos. Regase por Estatutos aprobados
por el Monarca, formados por ella misma, pero ajusta-
dos a las leyes generals del Reino, y que no podan ser
modificados sin la aprobacin de la autoridad pblica.
No teniendo rentas propias, procedentes de fundaciones
particulares, mantenase con las limosnas que para su
propio sustento recogan los Predicadores, mendican-
tes por su institute, y con las ocasionales mercedes de
la real munificencia, y las propinas de los estudiantes.
Era, pues, una verdadera institucin national; que,
aun disfrutando de toda la independencia caractersti-
ca de las Universidades, obedeca en su march a nor-
mas encaminadas a ajustarla a un fin de utilidad p-
blica.


Al reabrirse, despus de terminado, con la Recon-
quista, el perodo de la dominacin francesa, la Univer-
sidad tomista funcion como institucin laica, afian-
zndose as su carcter national y pblico, que depus
ha conservado, invariablemente, hasta nuestros das.
El Dr. Jos Nez de Cceres la dirigi entonces, sien-
do muy significativo que el primer dominicano que en-
carn el ideal independentista, a pesar de su condicin
de alto funcionario colonial del Gobierno espaol, fue-
ra el primero en presidir la antigua Universidad, des-
pus de convertida en establecimiento pblico, desliga-
da de su original vinculacin religiosa.
En el perodo colonial, la Universidad de Santo To-
ms de Aquino (pues haca tiempo que haba adopta-
do como divisa el nombre del Doctor Anglico) no fu
exclusive ni principalmente una institucin de influen-
cia local. Su prestigio se extenda por todas las tierras
de la Amrica espaola vecinas de la nuestra. A ella
acudan estudiantes de las Antillas y de Tierra Firme,
que incurran en dispendios y afrontaban las molestias









JULIO ORTEGA FRIER


y peligros de los viajes martimos de entonces, para asis-
tir a sus aulas y recibir sus grados. Sus titulados lle-
naron los cuadros de profesionales de las tierras veci-
nas, y muchos de ellos figuraron en stas y en otros
pases como eminencias de las artes y de las ciencias.
Suministr, adems, catedrticos y rectores para
otras Universidades de la Amrica hispana, siendo no-
torio, por ejemplo, que los primeros que integraron los
claustros de las Universidades creadas en Caracas y en
la Habana, entrado el siglo XVIII, haban recogido en
ella sus luces. De ella salieron, en efecto, los rectores
Fray Toms de Linares, Fray Jos Ignacio de Poveda,
Dr. Francisco Martnez de Porras y Dr. Jos Mijares
Solrzano, y los catedrticos Fray Juan de Salcedo, Dr.
Flix de Acua, Fray Francisco de Sotolongo, Dr. Ga-
briel Matas de Ibarra, Dr. Jos Martnez de Porras, Dr.
Francisco de la Vega, Fernando Perera Lozano y Dr.
Agustn de Izturiz.
Este influjo, y la fama que traa consigo, hizo que
el nombre de nuestra ciudad, unido al suyo, llegara a
otras tierras, rodeado del prestigio que le vali el sobre-
nombre de Atenas del Nuevo Mundo.
Pero la influencia de la Universidad que ms nos
interest ahora es la que ha ejercido en nuestra cultural
national, haciendo que la de nuestros das se haya man-
tenido tan vinculada a la que ella ministraba, como si
no hubiera existido entire las dos solucin alguna de
continuidad. Es ste el influjo que ha contribuido a
mantener, al travs de nuestra azarosa vida poltica, la
unidad del alma national, con su semejanza a la espa-
ola. Con este arraigo nos ha sido possible atravesar,
sin mestizaje spiritual irreparable, los frecuentes pero-
dos de dominacin extraa, y ha podido much en que
logrramos terminarlos.
La Universidad colonial parece tan cerca de nos-
otros, en razn de esos resultados, como si jams ce-
rrara sus puertas en la noche de la dominacin haitia-
na. Ella nos dej, con efecto, muchos de los hombres
que, sin haber llegado a participar en nuestra vida in-








EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD 29

dependiente, estuvieron tan cerca de ella o la influye-
ron de tal modo, que deben ser considerados como del
Santo Domingo de hoy. Ese es el caso de los Jos N-
ez de Cceres, Bernardo Correa y Cidrn, Pedro Va-
lera y Jimnez, Andrs Lpez de Medrano, Jos Joa-
qun Del Monte Maldonado, Jos Gabriel de Aybar y
muchos ms.
Pero, a ms de eso, sentronse en sus aulas mu-
chos otros que han participado en nuestra vida nacio-
nal despus de instaurada la Repblica; y que, como
los primeros, han dejado en la cultural de nuestros das
el sello imborrable de la que recibieron del Alma Mter.
Entre stos conviene sealar a los Toms de Portes e
Infante, Juan Nepomuceno Tejera, Manuel Mara Va-
lencia, Jos Mara Bobadilla, Manuel Gonzalez Rega-
lado y Nez, Elas Rodrguez Valverde, y Jos Mara
Morillas.
Los Arzobispos Valera y Jimnez, y Portes e Infan-
te, el Obispo Rodrguez Valverde, el Presbtero Rega-
lado y Nez, los jurisconsultos Tejera, Valencia y Bo-
badilla y muchos otros quedaron como focos de esa cul-
tura; y, o porque expresamente se dedicaran a la ense-
anza, o porque la esparcieran incidentalmente en la
obra a que se consagraron, fueron regando y perpetuan-
do la simiente que haban recogido en aquellas aulas.
En el perodo de la dominacin haitiana, cerradas
las puertas de la Universidad, el Arzobispo Valera y
Jimnez mantiene ctedra en su propia casa, ejemplo
que otros imitan entonces y despus. El Dr. Elas Ro-
drguez, como Rector del Seminario, y como maestro
y cultivador de las letras y las ciencias, dentro y fuera
de l, contribute a la misma obra durante la Primera
Repblica y antes.
La llama de la vieja cultural no se estingue, pues,
con el cierre momentneo de la Universidad tomista.
Esa llama, viva an tras los escombros humeantes de
la Patria, se comunica de cerebro en cerebro, y corre de
generacin en generacin, sin sostn institutional, en
'nuevo Maratn que nos la trae hasta nuestros das.








JULIO ORTEGA FRIER


As, apenas cumplido el ao de instaurada la Re-
pblica, el nuevo Gobierno crea, por decreto del 30 de
junio de 1845, una ctedra de latinidad. Dos aos des-
pus aade ctedras de filosofa y matemticas, y, en
1848, restablece el Seminario Tridentino, organizado
con carcter universitario en 1603. Este seminario no
es slo un establecimiento para la enseanza eclesisti-
ca. Tiene por fin, segn lo dice el prembulo de la ley
de su creacin, "la propagacin de las luces en las ma-
sas populares, y el cultivo de las ciencias en las classes
superiores de la sociedad". Recibe, en consecuencia,
alumnos que no tienen el propsito de consagrarse a la
Iglesia, con solo que sean "de buena ndole y arregla-
das costumbres".
Cuatro aos despus, en 1852, crase el Colegio
de San Buenaventura, para los studios superiores de
literature y ciencias que, como los del Seminario Con-
ciliar, eran declarados "suficientes para obtener grados
en la Universidad, luego que las circunstancias permi-
tan su restablecimiento". Este Colegio se nutre pron-
to con la savia de la vieja Universidad, y de l salen
hombres del calibre de Fernando Arturo de Merio,
Emiliano Tejera, Jos Gabriel Garca, Mariano Antonio
Cestero, Juan Bautista Zafra y Manuel Rodrguez Ob-
jo.
Por eso, cuando, en 1859, el Presidente Santana
hace votar la ley que restablece la Universidad, no tra-
ta de revivir un fantasma, sino de darle forma institu-
cional a una realidad.
A raz de terminada la Anexin a Espaa, los es-
tudios superiores quedan a cargo del Instituto Profe-
sional. Aqu ya estamos en la etapa final de la Uni-
versidad de ahora. Porque ese Instituto funcion con
la organizacin, con las facultades y con las disciplines
propias de los Estudios universitarios. Confera los
mismos grados acadmicos que la de hoy, salvo slo
el Doctorado.








EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


Con ese Instituto adquira forma institutional de-
finitiva la obra cultural heredada de la antigua Univer-
sidad. El mantuvo, desde su creacin, las viejas tra-
diciones, dndonos la flor y nata de nuestros intelectua-
les representatives de hoy, y la mayora de los catedr-
ticos que ahora integran nuestro claustro. En el suyo
recogi a los ms altos exponentes de la cultural nacio-
nal: Merio, Arvelo, Alfonseca (el de Pars) Marce-
lo, Jansen, Mena, Carranza, Hostos, Galvn, Tejera,
los dos Henrquez y Carvajal, Bez, Lamarche, Coiscou,
Gautier, Machado, el Soler jurisconsulto y el matem-
tico, Peynado, Marchena y muchos ms.
El President Provisional, Dr. Bez, lo declara
transformado en Universidad de Santo Domingo, por
decreto de 1914, que est refrendado por nuestro ac-
tual Primer Magistrado, Dr. Jacinto B. Peynado, en-
tonces Secretario de Estado de Justicia e Instruccin P-
blica. Reconcele as la dignidad y las prerrogativas que
le correspondent por su papel histrico. Pero no le aa-
de nada desde el punto de vista acadmico; porque el
Institute fu, desde su fundacin, de hecho y de dere-
cho, una verdadera Universidad, sin el nombre adecua-
do, que el Presidente Bez corrige en su decreto.



Al travs de ese process histrico ha llegado has-
nosotros la famosa Universidad erigida, en 1538, por
el ilustre Alejandro Farnesio, en lo mejor de su fecun-
do Pontificado como Paulo III. Lo material de ella, y
los detalles de su organizacin, habrn, sin dudas, cam-
biado en su mayor parte durante ese process, como es
forzoso que ocurra con todas las instituciones humans.
Pero an nos queda lo esencial de la cultural que ella
difunda, segn podra demostrarse fcilmente invir-
tiendo el examen del process que nos la ha trado, pa-
ra ir comparando la nuestra de ahora con la que esa Uni-
versidad fu impartiendo desde su instalacin.








JULIO ORTEGA FRIER


Claro est que el contenido de esas dos cultures no
podra ya ser el mismo, separndolas, como las separa,
tan largo transcurso de tiempo. Pero la cultural puede
variar en su contenido, y vara efectivamente, de tiem-
po en tiempo, de una a otra localidad, y hasta de indi-
viduo a individuo, sin dejar de ser la misma por su es-
pritu; es decir, por su mtodo, por sus valores, por sus
tendencies generals y sus miras fundamentals.
Nuestra cultural national de ahora; y, por lo tan-
to, la que d o m i n a en nuestra Universidad, es, por
su espritu, esencialmente la misma que nos dej la
Universidad colonial. De ese espritu le viene, por
ejemplo, el v e r b a 1 i s m o, con su insistencia en la
forma por la forma misma; el dogmatismo, tan
caracterstico de la escolstica, que d predominio a la
autoridad sobre la realidad, y el i n t e e c t u a 1 i s-
m o, que Escoto le echa en cara a los tomistas, con la
superfinalidad resultante de imponer a la realidad cua-
dros artificiales y rgidos.
De estas y de otras directives afines le viene a nues-
tra cultural contempornea su carcter formalista, libres-
co, declamatorio, ineficaz para ahondar en la realidad
y sacar de ella soluciones fecundas, enseanzas lumino-
sas. Cultura ornamental, de lujo, que hace de lo me-
jor de nuestros intelectuales simples p r e d i c a d o-
r e s, preocupados por el verbo, esclavos de la forma, o
benedictinos doblegados sobre investigaciones estriles;
pero incapaces para afrontar y resolver, con espritu li-
bre, voluntad dinmica y sentido de la realidad, los pro-
blemas que nos echa encima el siglo en que nos ha to-
cado vivir.
Ese carcter medioeval del espritu de nuestra cul-
tura es. la prueba ms contundente de la superviven-
cia entire nosotros de la Universidad tomista, y el ttu-
lo ms legtimo con que podramos reclamarla por he-
rencia. No ha sido, pues, en alarde de vana suposicin
de genealogas cmo se ha vinculado nuestra Universi-
dad de hoy con la creada hace cuatro siglos. El estable-








EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


cimiento de ese parentesco procede de de una compro-
bacin rigurosamente exacta de una process histrico,
y puede ser demostrado objetivamente.
Pero esta comprobacin, por exacta que sea, no
implica de nuestra parte una profesin de f. Que nues-
tra Universidad sea la continuacin, en el tiempo, de la
creada por la bula de Paulo III, no lo sealamos sin co-
mo un hecho histrico, y sin que en modo alguno querra-
mos por hacernos cargo de la herencia, encerrarnos en
su ideologa.
Para su poca, y para la sociedad a que serva, la
Universidad de los dominicos fu cuanto se poda es-
perar y apetecer que fuera. La cultural que de ella di-
manaba comprenda lo que para entonces constitua lo
ms perfect del saber human. El tomismo, que en-
traba en esa cultural como metafsica de los Predicado-
res, representaba la doctrine culminante del escolasti-
cismo, y casi lo nico que ha logrado sobrevivir de
esa interpretacin del universe por la mente medioe-
val. Fuertemente imbuido del realismo aristotlico,
ha dado lo mejor de los fundamentos con que el catoli-
cismo romano ha podido consolidar la Iglesia Univer-
sal. En el aspect humanista, la insistencia de los dis-
cpulos de Santo Toms en el respeto debido a la digni-
dad de la personalidad humana ha culminado en las
conquistas ms fecundas para la consagracin de los
derechos del hombre.
Pero esa cultural no es la que conviene a nuestro
tiempo ni a las circunstancias de nuestra existencia ac-
tual.
"Geden, -dice el genial autor de la "Misin de la Uni-
versidad"-, en este caso sobremanera profundo, hara cons-
tar que el hombre nace siempre en una poca. Es decir, que
es llamado a ejercitar la vida en una altura determinada de
la evolucin de los destinos humans. El hombre pertenece
consustancialmente a una generacin, y toda generacin se








JULIO ORTEGA FRIER


instala, no en cualquier parte, sino muy precisamente sobre
la anterior. Esto significa que es forzoso vivir a la altura de
los tiempos, y muy especialmente a la altura de las ideas del
tiempo".

La sociedad dominicana de hoy no puede vivir, ni
como viva, ni para lo que viva, la sociedad del San-
to Domingo colonial; porque, siendo, como lo somos,
un pueblo esencialmente diferente al de entonces, y vi-
viendo en un mundo distinto, tenemos que afrontar la
-vida con nuevas medidas de valores.
No somos nosotros, en lo tnico, como los conquis-
tadores, ni como los espaoles que les siguieron a estas
tierras a poblar, medrar o evangelizar. En nuestras ve-
nas circula. mezclada, la sangre de muchas de las ra-
zas que han poblado el Nuevo Mundo. Etnolgicamen-
te somos un pueblo nuevo.
Vivimos, adems, en un mundo nuevo, que no lo
es por la mudanza de lugares, sino por las transforma-
ciones que han sufrido en el tiempo todos los proble-
mas fundamentals de la existencia humana. Tenemos,
pues, que afrontar la vida con nuevos ideales, y con ins-
trumentos de cultural adecuados al servicio de esos idea-
les.
La Universidad de este tiempo y de este pueblo no
puede ser la misma que la que result adecuada para la
sociedad colonial. As, para ajustarse a su destino, la
Universidad de hoy tiene que revisar los valores de la
cultural que le dej la desaparecida, y transformar su es-
pritu, en cuanto esa transformacin sea necesaria para
encajar en las nuevas circunstancias.
No basta con que trate de cambiar el contenido de
esa cultural, quitando o poniendo disciplines en su en-
seanza. Len, en su Encclica A e t e r n i p a t r i s,
recomend desde 1879 que se incorporaran a la doctrine
general de Santo Toms los resultados adquiridos por
las investigaciones cientficas contemporneas, y de ese
esfuerzo slo ha resultado un neo-temismo; es decir,



























RUINAS DE LA PRIMERA UNIVERSIDAD DE AMERICA
"A la Universidad de Santo Toms acudieron durante tres siglos estudiantes
de todas las Antillas y de Tierra Firme, an despus de fundadas en el sigpl
XVIII, las Universidades de La Habana y de Caracas..." P. HENRIQUEZ URE
A. La cultural y las letras colonfales... (Buenos Aires, 1936).


-


rr


1IiI











EL CUARTO CENTENARIO DE LA UNIVERSIDAD


lI misma doctrine escolstica del Doctor Anglico con
un contenido adicional.
El contenido de nuestra cultural national lo hemos
refrescado y ensanchado frecuentemente con los apor-
tes que nos ha dado el contact con otras cultures, es-
pecialmente la francesa. Y ahora insistimos, sin du-
das, en el predominio de las asignaturas de carcter
cientfico en todos los grados de la enseanza. Pero
ese aditamento no ha cambiado el carcter fundamen-
tal de aquella cultural, que sigue siendo libresca y ver-
balista, dndonos humanistas p r e d i c a d o r e s, y
hasta mdicos e ingenieros p r e d i c a d o r e s, co-
mo antes tenamos Predicadores que se dedicaban a la
propagacin de la f.
Lo que nos hace falta ahora es que tambin la Uni-
versidad renueve sus mtodos, como escuela del traba-
jo, estimulando las facultades creadoras, y dejando que
los estudiantes aprendan h a c i e n d o, y no simple-
mente repitiendo con los labios.
Cuando hayamos alcanzado esa meta nos habre-
mos puesto a la-altura de la misin que la sociedad tie-
ne derecho a esperar de nosotros. Habremos encajado
en el Santo Domingo que se transform bajo los colors
del Benefactor, regimentndose para el trabajo, disci-
plinndose para la produccin, no simple o principal-
mente de riquezas, sino de ideas, de soluciones fecun-
das en valores humans.
La certera vision del Generalsimo Trujillo ha
puesto en el foco de sus patriticos desvelos el proble-
ma universitario. Desde los comienzos de su fecundo
rgimen, insisti en una reform i n t e g r al de la
Universidad. Para que le diera forma a ese proyecto,
design una primera comisin, compuesta casi exclu-
sivamente del element universitario; pero, no encon-
trando en las recomendaciones de sta lo que conduje-
ra a la solucin apetecida, constituy una nueva comi-
sin, en la que predominaba el element de alta cultu-
ra que no tena cargos universitarios, y le recomend







JULIO ORTEGA FRIER


ajustar dentro de la Universidad las organizaciones de
donde resultara una mayor compenetracin entire la la-
bor universitaria y los problems vitales del pueblo do-
minicano. El ilustre Jefe quera con esto crear los re-
sortes necesarios para transformar nuestra cultural, y
ajustarla a las necesidades vitales de la sociedad domi-
nicana de hoy. Con el program resultante de esos es-
fuerzos, que ya se est ejecutando, esperamos que se
obtendr la reform anhelada.
De este modo hemos llegado a la conmemoracin
de este da, magno en la historic de nuestra cultural,
cuando ya estamos en los primeros pasos de las refor-
mas que nos permitirn contemplarlo como slo un glo-
rioso comienzo, y punto de partida de una evolucin
no malograda por estancamiento invencible. Rogue-
mos, pues, a la Providencia, que nos ilumine el camino
que todava habremos de recorrer para que nuestra vie-
ja Casa no desmienta las glorias de su pasado.


Universidad de Santo Domingo
28 de octubre de 1938























ANEXOS


















BULA "IN APOSTOLATUS CULMINE"


Pablo Obispo, siervo ae los siervos de Dios.
Ad Perpetuan Rei Memorian



Exordio () Colocados, por Divina disposicin, en la
cumbre del apostolado, si bien carentes de
mritos proporcionados para ello, y considerando en lo ntimo
de nuestro pecho, los frutos agradables, as a Dios como a la
Repblica cristiana, que nacen, como es cosa notoria, del es-
tudio de las letras, queremos acudir a aquellos arbitrios, mer-
ced a los cuales se pueda tender, tanto a los fieles como a los
religiosos de observancia regular consagrados al Altsimo,
(singularmente cuando as lo solicitan sus superiores), a fin
de que proposiguiendo en sus studios, les sea dable lograr
los honors y premios correspondientes a sus faenas, Viendo
pues en El Seor, como cosa que atae a Nuestra Apostlica
Misin, que es cosa harto convenient y saludable, de buen
nimo se lo concedemos.


SEn efecto, en una solicitud que Nos fu re-
Peticin y exposi- cientemente presentada, por nuestros ama-
cin de motivs dos hijos, el Maestro Provincial de la Pro-
vincia de Santa Cruz (as denominada conforme a la usan-
za y costumbre, de la Orden de los Hermanos Predicadores),
por el Prior y los hermanos de la casa de Santo Domingo, se
contena lo siguiente:

(1) A fin de facilitar la lectura del document hemos introducido
esos subttulos que correspondent lgicamente a las parties en que por
su misma naturaleza est dividida la Bula. La version castellana fu
hecha por el Dr. Oscar Robles Toledano, Vicerrector de la Univer-
sidad. (N. Secc: Pub.)








ANEXO I


Que en tiempo atrs, mirando ellos que los habitantes
de las islas del mar oceano, en las que est la dicha ciudad,
eran infieles y rendan culto de adoracin a los dolos; gano-
sos de extirpar radicalmente esta infidelidad y de plantar r-
boles que llevasen frutos sazonados; movidos por el deseo de
iluminar la ciudad de los infieles con predicaciones y vida
ejemplar, encaminaron (ayudado de la Divina gracia) a in-
numerables personas de ambos sexos, mediante el bautismo,
al culto de la religion cristiana y pusieron empeo en conver-
tirlos a la fe catlica. Desde el tiempo de esa conversion,
aun fuera de all, predicando por manera incesante, cosecha-
ron copiossimos frutos en la heredad del Seor.
A la dicha ciudad, que es ya sobremanera insigne, situa-
da en apartada region y de todo punto ignorante de las sa-
gradas letras, suelen afluir, numerosa muchedumbre de gen-
tes, procedentes de las islas circunvecinas, as para avecin-
darse en ella, como para entender en negocios. Si en ella,
donde ya florece un studio general, recientemente (2) erigi-
do por autoridad apostlica, pero que carece de los privile-
gios e indultos apostlicos necesarios para promover a los
grados que suelen concederse en las Universidades de estu-
dios generals de los Reinos de Espaa, (a quien, como se sa-
be estn sujetas las dichas islas), si en ella, para la direccin
de dicho Estudio General, se erigiese y fundase, por manera
perpetua, una semejante Universidad General, de Doctores,
Maestros y escolares, con sello, arca y dems insignias acos-
tumbradas, con preeminencias, libertades, exenciones e inmu-
nidades, al modo de la de Alcal, en la dicesis de Toledo,
esa ciudad, acrecentndose por esta causa sus moradores,
vendra, sin ningn gnero de dudas, a ser realzada en gran
manera.
Con la fundacin de dicha Universidad General, seran
adems, ms fervientemente instruidos en la religion cristia-
na, los naturales y moradores tanto de la ciudad como de las
mencionadas islas, y se mirara en much, por el honor, co-
modidad y holgura, del propio Provincial, del Prior y los
Hermanos, quienes estimulados, cobraran mayores nimos
para entregarse a las obras de virtud y caridad.
Estos motivos indujeron al P. Provincial, al Prior y a los
Hermanos, a suplicarnos humildemente, que fundsemos y
erigisemos, en forma perpetua, en dicha ciudad, la referida
Universidad de Doctores, Maestros y escolares al modo de la

(2) El "Noviter" del texto puede sufrir una double version: o "nue-
vamente" o bien "recientemente". Cfr. Forcellini Vol. IV. Es lgico
que nicamente la historic puede asignarle el significado exacto.








BULA "IN APOSTOLATUS CULMINE"


de Alcal, que es la preferida, Universidad que ha de ser re-
genteada y gobernada por un Regente a quien ha de denomi-
narse Rector. Requirieron pues, que por Benignidad Apos-
tlica. Nos dignsemos otorgarle que los alumnos, tanto
seculares como de cualquier Orden Regular, y aun los que
all acudiesen de cualquier otra region, con tal que hubiesen
cursado y llevado a buen trmino sus studios en una lcita
facultad de letras, y se guardasen las debidas normas (como
est en uso en las predichas Universidades), pudiesen ser
promovidos a los grados de Bachilleres, de Licenciados, de
Doctors y de Maestros, sujetndose al debido examen, asis-
tiendo cuatro Doctores de la misma facultad, nombrados o
delegados para ello, por el antedicho Prior y Rector de la
Universidad de Santo Domingo; Doctores que, recibiendo las
promesas juradas, puedan conferirle los dichos grados y en-
tregarles las usuales insignias; y a falta de ellos (de los cua-
tro doctors) pueda promoverlos y entregarle las insignias el
Regente de la Universidad o el Obispo de Santo Domingo en
ese tiempo existente.
Solicitaron as mismo facultad, para traer, cuando fuese
menester, lectores de otras parties, sealarles las lecciones,
fijarles congrua remuneracin si el tesoro de la Universidad
lo sufre. Piden adems poder, para trazar ordenanzas (como
en las predichas Universidades), mudarlas, enmendarlas y
reformarlas, y hacer cuanto fuese de lugar, de suerte que
puedan estatuir y mandar exigindolo la necesidad, y confor-
me, segn su criterio, juzgasen oportuno.


Concesin de Nos, deseando honrar con singulares favo-
Clo ceide res y gracias al sobre dicho Prior y Her-
o peo manos, nos sentimos inclinados a acceder a
dichas splicas y absolvindolos (nicamente para los fines
que ataen al logro de esta peticin), de cualquier excomu-
nin, suspension o entredicho, u otra cualquiera sentencia
eclesistica, absolvindolos decimos, de censuras y penas sea
"a jure" sean "ab homine", en que hubiesen por cualquier
causa incurrido, y tenindolos ya por absueltos, en virtud de
Nuestra Autoridad Apostlica y por tenor de las presented,
erigimos y fundamos en la dicha ciudad, una semejante Uni-
versidad de Doctores, Maestros y estudiantes, al modo de la
de Alcal, la cual ha' de ser regida y gobernada por un Re-
gente a quienes se denominar Rector (3).

(3)- "Per unum regentem ceu Rectorem nuncupandum", Ade-
ms de la version dada en el texto, puede tambin traducirse "por un
regente o Rector a nombrarse".









ANEXO 1


Mandamos tambin y ordenamos que los alumnos, tanto
seculares como de cualquier Orden Regular, y los que all
concurriesen de otras regions, con tal que hayan cursado y
terminado sus studios en una lcita facultad de letras y se
ajusten a las debidas normas (como est en uso en las predi-
chas Universidades), puedan ser promovidos a los grados de
Bachilleres, de Licenciados, de Doctores y de Maestros, suje-
tndose al debido examen ante cuatro Doctores de la misma
facultad, nombrados o delegados para ello, por el antes dicho
Prior y Rector de la Universidad de Santo Domingo; doctors
que, recibiendo la promesa jurada, puedan conferirle los di-
chos grados y entregarles las acostumbradas insignias; y a fal-
ta de ellos (de los cuatro doctors) pueda promoverlos y en-
tregarles las insignias el Regente o el Obispo de Santo Do-
mingo. Les concedemos, por igual modo, asignarles las lec-
ciones y fijarles congrua soldada, si as lo sufre el caudal de
la Universidad de Santo Domingo.
Quedan tambin autorizados, para hacer, libre y lcita-
mente, ordenanzas (como en las predichas Universidades),
cambiarlas, enmendarlas y reformarlas, y cuanto fuere de
lugar, de suerte que puedan estatuir y mandar, exigindolo
la necesidad, y conforme a su criterio, juzgasen oportuno.
A norma de lo solicitado, concedemos tambin por Nues-
tra Autoridad, al tenor de las presents, que los promovidos
en dicha Universidad de Santo Domingo a los grados de Ba-
chilleres, de Licenciados, Doctores y Maestros respectivamen-
te, posean, usen y gocen, libre y lcitamente, en cualquier
modo en lo future, de todos y cada uno de los privilegios, in-
dultos, inmunidades y favors, que poseen, usan y gozan, los
que son promovidos a los mismos grados, en las Universida-
des de Alcal, de Salamanca o cualquier otra universidad de
dichos Reinos, segn sus ritos y costumbres.


Esto pues concedemos sin que pueda su-
Se deroga cuanto frir menoscabo por lo que en contrario se
pueda haber en acertase a hallar, en lo dictado en otras Le-
contraro tras Apostlicas, Provinciales o Concilios
Sinodales, en constituciones generals o especiales, en orde-
nanzas y privilegios, en Letras Apostlicas concedidas a ca-
da una de las universidades de dichos Reynos, en cualquier
forma hayan sido formuladas, aun las concedidas a manera
de "motu proprio", confirmadas por pragmticas de dichos
Reinos, por Estatutos Municipales, a despecho de que gocen









BULA "IN APOSTOLATUS CULMINE"


de aprobacin Apostlica o estn asegurados por otra cual-
quiera fuerza.
Todo esto, por tanto, lo derogamos, sin que sea parte a
impedirlo, que en los referidos documents se hubiese hecho
constar, que para ser derogados era preciso hacer de ellos y
de su total contenido, mencin especfica, explcita y particu-
lar y no una mencin contenida en clusulas generals. Los
derogamos (as en ellos se declarase expresamente que no
podan ser invalidados o derogados) como si estuviesen aqu
insertados letras por letra, en su propia forma y estilo, sin
perjuicio de que conserven su vigor obligativo, con relacin
a otras cosas a que puedan referirse; por lo que hace a lo
present quedan derogados no importa todo lo que en con-
trario pueda haber.


A nadie pues, absolutamente a nadie le seas
Penas contra los lcito violar o temerariamente oponerse a
que osasen opo- estas Nuestras letras de absolucin, de erec-
nerse cin, de fundacin, de estatuto, de conce-
sin, de indulto, derogacin y voluntad.
Si alguien intentase semejante cosa, sepa que incurrir
en la indignacin de Dios Omnipotente y de los Bienaventu-
rados Apstoles S. Pedro y S. Pablo.

Dado en Roma en S. Pedro, el ao mil quinientos trein-
ta y ocho de la Encarnacin del Seor, a veinte y ocho de oc-
tubre, ao cuarto de Nuestro Pontificado.


















II

CUADRO CRONOLOGICO (1538-1938)


28 de octubre de 1538.- Fundacin de la Universidad de
Santo Domingo.

31 de mayo de 1540.- El Emperador autoriza la fundacin
del Colegio dotado por Gorjn.

23 de febrero de 1558.- El Colegio de Gorjn es erigido en
Universidad.

23 de febrero de 1586.- Destruccin de los archives de la
Universidad por Drake.

23 de junio de 1588.- Los estudiantes universitarios repre-
sentan en la cathedral un entrems del Catedrtico Llere-
na.

1 de febrero de 1603.- El Colegio de Gorjn es transfor-
mado en Seminario Conciliar.

17 de noviembre de 1709.- Se confirman las prerrogativas
de la Universidad de Santo Toms de Aquino.

2 de octubre de 1739.- Se aprueban los nuevos Estatutos
de la Universidad de Santo Toms de Aquino.

24 de julio de 1 745.-El Colegio de Gorjn es regentado por
los jesutas.

26 de mayo de 1747.- Fernando VI reconoce la Universi-
dad de Santo Toms de Aquino (Dominicos) y la de
Santiago de la Paz (Jesuitas).

27 de mayo de 1754.- Confirmacin real de nuevos Estatu-
tos de la Universidad de Santo Toms de Aquino.









CUADRO CRONOLOGICO 45

12 de junio de 1767.- Desaparece la Universidad de San-
tiago de la Paz a consecuencia de la expulsion de los
jesuitas.

24 de agosto de 1 788.- Concesin gratuita de grados a los
estudiantes menesterosos.

24 de agosto de 1801.- Cierre de la Universidad a conse-
cuencia de la ocupacin francesa.

6 de enero de 1815.-Restablecimiento de la Universidad de
Santo Domingo como institucin laica.

6 de enero de 1823.- La Universidad vuelve a cerrarse al
ordenar el reclutamiento los dominadores haitianos.

23 de diciembre de 1843.- El diputado Peralta pide a la
Asamblea de Puerto Prncipe el restablecimiento de la
Universidad.

10 de junio de 1845.- Se crea oficialmente una ctedra de
Latinidad.

10 de junio de 1848.- Restablecimiento del Seminario Tri-
dentino.

28 de octubre de 1852.- Se crea el Colegio de San Buena-
ventura.

28 de octubre de 1859.- El Presidente Santana vota una
ley para el restablecimiento de la Universidad.

28 de octubre de 1866.- El Presidente Cabral crea el Insti-
tuto Profesional.

12 de julio de 1882.- El Presidente Merio reorganize el
Institute Profesional.

16 de noviembre de 1914.- Restauracin official de la Uni-
versidad de Santo Domingo.

21 de octubre de 1937.- El Presidente Trujillo promulga
una nueva ley de organizacin universitaria.




















III

BIBLIOGRAFIA*


ALCOCER, Luis Jernimo de: Relacin sumaria del estado
present de la Isla Espaola en las Yndias Occidentales,
de sus poblaciones y cosas notables que ai en ella, de
sus frutos y de algunos sucesos que an acontecido en ella,
del Argobispado de la Ciudad de Santo Domingo de la
dicha Isla y vida de sus Argobispos hasta el ao de mill
seiscientos y cinquenta, questo se escriue. (Mss en la
Biblioteca Nacional de'Madrid. Sig. 3.000. -pg. 63
y sgts.) Ha sido publicado en el "Boletn del Archivo
General de la Nacin". Vol. V. nms. 20-21. Ciudad
Trujillo, 1942. y por Emilio Rodrguez Demorizi en
Relaciones histricas de Santo Domingo. Vol. 1. Ciu-
dad Trujillo, 1942.

BAEZ, Ramn: La Universidad de Santo Domingo. 1914-24.
Santo Domingo, 1924.

BASKET, Sir James: History of the island of St. Domingo
from its discovery by Columbus to present period. Lon-
dres, 1818.

BROWN, Jonathan: History and present condition of St.
Domingo. Philadelhia, 1837.

CANAL GOMEZ, Fray M.: El Convento de Santo Domingo
en la isla y ciudad de este nombre. Roma, 1934. Ha si-
do reproducido este studio en "Clo" rgano de la Aca-
demia de la Historia de Santo Domingo: Vol. II. (julio-
(*) La relacin de obras que hacen referencia a la Universidad
de Santo Domingo es muy extensa. Aqu solo se han recogido aque-
llas que estudian algn aspect concrete de su existencia o que a nues-
tro entender tienen gran inters por los datos en ellas contenidas.









BIBLIOGRAFIA


agosto). Santo Domingo, 1934; y en "Anales de la Uni-
versidad de Santo Domingo" Vol. I. fasc. I. Ciudad Tru-
jillo, 1937.

CASTRO, Baldemiro: Breves consideraciones acerca de la
Historia de la Universidad de Santo Domingo y sus pro-
gresos durante los ltimos seis aos. Ciudad Trujillo,
1936.

CHARVELOIX, P. Pierre Francois Xavier de: Histoire de
l'Isle Espagnole ou de Saint Domingue, crite particular-
ment sur les Memoires mss. du P. J. B. Le Pers, jesuite
missionaire a Saint Domingue, et sus le pices originales
qui se conservent au depot de la marine. Pars, 1730-
31 (2 vols.)

CUESTA MENDOZA, Antonio: Anotaciones a "Universi-
dades" del P. Utrera. "Anales de la Universidad de
Santo Domingo", Vol. IV, fasc. I. Ciudad Trujillo, 1940.

DOCUMENTS HISTORICOS: Anales de la Universidad
de Santo Domingo. Seccin fija dedicada a los docu-
mentos de inters para el studio de la Historia de la
Universidad. Notas sobre los mismos por el Dr. An-
tonio Regalado. Vol. I. fasc. I.- Vol. II. fasc. II.-
Vol. III. fase.IV.- Vol. IV fasc. I, II y III-IV.- y Vol.
V. fasc. I-II. Ciudad Trujillo.

EGUIGUREN, Luis Antonio: Diccionario histrico cronolgico
de la Real y Pontificia Universidad de San Marcos y sus
colegios. Lima, 1940.

FERNANDEZ DEL CASTILLO, Francisco: Fray Agustn Da-
vila Padilla, Arzobispo de Santo Domingo. Madrid, 1925.

GARCIA, Jos Gabriel: Memoria para la Historia de Quis-
queya o sea la antigua Parte espaola de Santo Domin-
go, desde el Descubrimiento hasta la constitucin de la
Repblica Dominicana, Santo Domingo, 1886.

HAZARD, Samuel: Santo Domingo, Past and present. New
York, 1873.

HENRIQUEZ UREA, Pedro: La cultural y las letras colo-
niales en Santo Domingo. Buenos Aires, 1936.









ANEXO III


LANNING, John Tate: Academic Culture in the Spanis Co-
lonies "University of Miami. Hispanic-American Stu-
dies". Nm. 1. Coral Gables, Florida. 1940. Reedita-
do ampliamente corregido y aumentado, en volume
aparte por la Oxford University Press. New York, 1940.
LLORENS CASTILLO, Vicente: Vida cultural de Santo Do-
mingo en el siglo XVI. "Revista Cubana". Vol: XV. La
Habana, 1941. Reproducido en "Cuadernos Dominica-
nos de Cultura". Nm. 22, (Junio) Ciudad Trujillo,
1945.
MALO, Ch.: Histoire de 'Isle de Saint Domingue despuis de
l'epoque de sa decouverte... jusqu'a l'anne 1818. Pa-
rs, 1819.
MARTINEZ DURAN, Carlos: La cultural espaola ofrece la
flor de la verdad en su primera colonia americana. "El
Imparcial". Guatemala, Jueves 31 de agosto de 1939.
Reproduc. en "Anales de la Universidad de Santo Do-
mingo" Vol. III fasc. IV. Ciudad Trujillo, 1939.

MARTIN Oate, Cayetano: Espaa y Santo Domingo. Tole-
do, 1864.

MENENDEZ Y PELAYO, Marcelino: Historia de la poesa
Hispano-americana. Tom. I. (Cap. IV). Madrid, 1911.

MONTE Y TEJADA, Antonio del : Historia de Santo Do-
mingo desde su Descubrimiento. La Habana, 1853.
(Reedic. Santo Domingo, 1890, 4 Vols.)
MOREAU DE SAINT-MERY, M. L.: Description topogra-
phique-politique de la Partie Espanole de l'Isle de Saint
Domingue. Philadelphie, 1796 (2 vols.) Hay edic. in-
glesa -traduc. de William Cobbet-, Philadelphia,
1796 (2 vols.) y London, 1798. Recientemente ha si-
do traducida al castellano por C. Armando Rodrguez.
Ciudad Trujillo, 1944.

NOUEL, Carlos: Historia Eclesistica de la Arquidiocesis de
Santo Domingo. Roma, 1913. (2 vols.)

ORTEGA FRIER, Julio: La Universidad de Santo Domingo
Primada de Amrica. Comunicacin a la II Conferencia
Interamericana del Caribe. "Boletn del Caribe" No. 1.
La Habana (Enero-marzo) 1941.









BIBLIOGRAFIA


PACHECO, Juan Rafael: Cien aos de vida universitaria.
"Publicaciones de la Universidad de Santo Domingo".
Vol. XXIX. Ciudad Trujillo, 1944.

PICHARDO, Bernardo: Reliquias histricas de La Espaola.
Santo Domingo, 1920. 2da. edic. Santiago de los Ca-
balleros, 1944.

PICON SALAS, Mariano: De la Conquista a la Independen-
cia. Colec. "Tierra Firme" Vql. IV Mxico, 1944.

RABAN, Louis Francois: Resume de PHistoire de Saint Do-
mingue. Pars, 1825.

REGALADO, Antonio: La enseanza de las humanidades en
Santo Domingo. "Boletn del Caribe". La Habana.

RIOS, Fernando de los: The action of Spain in America. En
"Concerning Latin American Culture". New York, 1940.

ROBLES TOLEDANO, Oscar: Rasgos y perfiles de la cul-
tura espaola en los siglos de oro. "Publicaciones de la
Universidad de Santo Domingo" Vol. XVIII bis. Ciudad
Trujillo, 1942.

RODRIGUEZ DEMORIZI, Emilio: Proyecto de reinstala-
cin de la Universidad en 1843. "Anales de la Univer-
sidad de Santo Domingo" Vol. IV fasc. II. Ciudad Tru-
jillo, 1940.

TRONCOSO SANCHEZ, Pedro: Aspectos de la cultural do-
minicana. Ciudad Trujillo, 1946.

UNIVERSIDAD DE SANTO DOMINGO: La Bula "In Apos-
tolatus culmine" del Papa Paulo III, en virtud de la cual
fu erigida y fundada la Universidad de Santo Domin-
go, Primada de Amrica. "Publicaciones de la Univer-
sidad de Santo Domingo". Vol. XXVIII. Ciudad Tru-
jillo, 1944.

- - Anuario de la Universidad de Santo Domingo.
1941-42. (Ver la "Resea histrica"). "Publicaciones de
la Universidad de Santo Domingo". Vol. XII. Ciudad
Trujillo, 1941. Id. id. 1944-1945. Vol. XXXI. Ciudad
Trujillo, 1945.









ANEXO III


UTRERA, Fray Cipriano de: Universidad de Santiago de la
Paz y de Santo Toms de Aquino y Seminario Conciliar
de la Ciudad de Santo Domingo de la Isla Espaola.
Santo Domingo, 1932.

























INDICES




















INDICE DE LAMINAS


I.- Santo Toms de Aquino . . . . .. 6

II.- Su Santidad Paulo III . . . . ... 10

III.- Ctedra de la Universidad . . . ... 18

IV.- Portada de la segunda edicin de los Estatutos
de 1754 . . . . . . . ... 22

V.- Sello de la Universidad . . . .... 23

VI.- Texto de la Bula "In Apostolatus Culmine"
(Fol. 571 del "Bullarium Ordinis Praedica-
torum", Tom. IV.) .............26

VII.- Fin del texto de la Bula "In Apostolatus Cul-
m ine" . . . . . . . . . 27

VIII.- Ruinas de la primera Universidad de Amrica 34
























INDICE GENERAL

El cuarto centenario de la Universidad de
Santo Domingo (1538-1938). 9


Anexos

I.- Versin Castellana de la Bula "In Apostolatus
Culmine" de Paulo III en virtud de la cual se
erige la Universidad de Santo Domingo. 39

II.- Cronologa de la Universidad de Santo Domin-
go (1538-1938). 44

III.- Bibliografa. 46

Indice de lminas. 53







































ESTE FOLLETO SE ACABO DE
IMPRIMIR EN LOS TALLERES
POL HERMANOS. CALLE AR-
ZOBISPO MERINO NUM. 45. DE
CIUDAD TRUJILLO, REPUBLI-
CA DOMINICANA, EL DIA I DE
SEPTIEMBRE DE 1946 Y ESTU-
VO AL CUIDADO DE LA Sec-
cin de Publicaciones DE LA UNI-
VERSIDAD..LA TIRADA CONS-
TA DE 1000 EJEMPLARES




University of Florida Home Page
© 2004 - 2010 University of Florida George A. Smathers Libraries.
All rights reserved.

Acceptable Use, Copyright, and Disclaimer Statement
Last updated October 10, 2010 - - mvs