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 Introduction
 I
 II. Convenios que precedieron a...
 III. La ocupacion militar de la...
 IV. La politica de "Buen Vecin...
 Appendix














Title: generalísimo Trujillo Molina,
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 Material Information
Title: generalísimo Trujillo Molina,
Physical Description: Book
Creator: Pérez Leyba, Salvador A.
Publisher: Imp. Listin diario
Publication Date: 1940
Copyright Date: 1940
 Record Information
Bibliographic ID: UF00081331
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: afq1149 - LTUF
13513848 - OCLC
001151236 - AlephBibNum

Table of Contents
    Front Cover
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    Front Matter
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    II. Convenios que precedieron a la convencion
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    III. La ocupacion militar de la republica por las fuerzas de marina de los Estados Unidos
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    IV. La politica de "Buen Vecino"
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PUBLICACIONES DEL PARTIDO DOMINICANO


El Generalisimo Trujillo Molina


la


Convenci6n Dominico-Americana


y la


Politica de "Buen Vecino"




par

Salvador A. Perez Leyba.


IMP. LISTIN DIARIO
CIUDAD TRUJILLO. DISTRITO DE SANTO DOMINGO
RIPUBLICA DOMINICANA












































Underwood & Underwood.




Washington, D. C., Departamento de
Estado, septiembre 24 de 1940.
Hist6rico moinento en que el Gene-
ralisimo Doctor Rafael L. Trujillo
Molina, Benefactor de la Patria, Em-
bajador Extraordinario en Misi6n Es-
pecial ante el Gtbierno de Washing-
ton, y el Honorable Cordell Hull, Se-
cretario de Estado de los Estados Uni-
dos, firman el Tratado "Trujillo-Hull"
que puso t6rmino a la Convenci6n
Dominico-Americana de 1924.









































00











A loe estudiante.. del Curso
Diplo~mtico y Consular do la
Socrkelia do Estado do Beaaionee E Idxbwic.





















HEMIO INICIADO HOY LA PUBLICATION DE UN
INTERESANTE TRABAJO

Es un magnifico studio sobre el process hist6rico de la Con-
.venci6n que acaba de ser abrogada, realizado por nuestro
amigo el joven intellectual senior Salvador A. P6rez Leyba.

En esta misma edici6n iniciamos la publicaci6n
de un magnifico studio sobre el process hirt6rico de
la Convenci6n *que acaba de ser abrogada y cuya lec-
tura recomendamos a nuestros lectores por el innega-
ble interns de su documentaci6n y por el metodo con
que ha sido hecho. El studio en cuesti6n ha sido realizado
por nuestro distinguido amigo el joven intellectual senior
Salvador A. Perez Leyba, quien ha logrado hacer un apre-
ciable trabajo que ha merecido, por ser suyo y por su im-
portancia, nuestra mejor atenci6n y que.seguramente ten-
dra una buena acogida de parte de nuestros lectores que en-
contraran en 61 expuestos, con rigor y precision, todo el pro-
ceso de este instrument que hasta ayer, podriamos decir,
entorpeci6 nuestra libertad econ6mica. *

El trabajo aludido es un studio conciso, bien meditado
y con una interesante documentaci6n, sobre el process hist6-
rico del instrument cuya abrogaci6n acaba de recibir con
desbordante j6bilo el pueblo dominicano, gracias al fervien-
te patriotism del ilustre Benefactor de la Patria, Generali-
simo Dr. Rafael L. Trujillo Molina.

Comienza el autor describiendo las circunstancias que
hicieron possible el citado convenio, tratando luego, en 6rden











-8-


cronol6gico, los siguientes puntos: las "funciones de policia
international" de los Estados Unidos; la iniciativa nortea-
mericana en las negociaciones que culminaron con el Proto-
colo de 1905; los convenios que precedieron a la Convencwin;
la Convencidn Dominico-Americana de 1907; la Ocupaci6n
Military en 1916; modificaci6n que sufri6 la Convenci6n en
1924; la political de "Buen Vecino"; terminando con una fe-
liz demostraci6n de la evidence incompatibilidad de la Con-
venci6n con la oportuna political interamericana del actual
President de los Estados Unidos. Es el primer trabajo de
6ste g6nero que se public en la prensa dominicana despu6s
de ser abrogado el anacr6nico instrument que tan poderosa
influencia ejerci6 en el desenvolvimiento de las relaciones
entire la Repliblica Dominicana y los Estados Unidos.

(Comentario del "Listin Diario", de fecha 30 de Sept. 1940).

i























Para los que hemos venido estudiando cuidadosamente
el desarrollo de la diplomacia dominicana de los dltimos diez
afios, y para los que tenemos algunas nociones de la historic
del desenvolvimiento de las relaciones internacionales entire
los Estados Unidos y los paises del Caribe, el acuerdo que
acaba de firmar el Generalisimo Trujillo en Washington
marca una etapa cuyas proyecciones hacia el future nos ha-
cen vislumbrar horizontes y posibilidades que permanecian
obscurecidas por los errors del pasado. Lo que hasta ayer
fu6 dolorosa renunciaci6n y humilde abandon a los dicta-
dos de un poder extrafio, hoy se torna en respeto, equidad y
mitua comprensi6n de los intereses reciprocos.

El 4xito alcanzado por el Generalisimo Trujillo al obte-
ner la abrogaci6n de la Convenci6n Dominico-Americana de
1924 es el ejemplo mfs elocuente de cordura que Am6rica
puede ofrecer a la mirada ensoinbrecida de un mundo que
se desploma porque se siente incapaz de soportar el peso de
la justicia, y porque carece de un concept moral, cristiano,
del respeto a la dignidad humana! Es, pidde decirse, el
triunfo de la libertad sobre la intolerancia!

La Convenci6n Dominico-Americana cuya liquidaci6n
acaba de lograr el Benefactor de la Patria ha sido por mAs
de treinta afios el eje alrededor del cual han girado las re-
laciones entire nuestro pais y la naci6n norteamericana. Por
ella fuimos arrastrados de manera contractual dentro de la
6rbita del lamado "sistema de political international de los
Estados Unidos", al conferirle al Gobierno de dicho pais el
exclusive ejercicio de ciertos derechos inherentes a nuestra










-10-


condici6n de pueblo soberano. El paso dado por el Presiden-
te Roosevelt al enviar a Ciudad Trujillo al Embajador Hugh
Wilson, una de las figures mis distinguidas del servicio di-
plomitico de los Estados Unidos, para negociar el nuevo
acuerdo, es una revocaci6n definitive de aquel "sistema"
que tanto recelo y desconfianza inspire en la America Latina
hacia los Estados Unidos, asi como el final reconocimiento
de un present stable y ordenado en la Repdblica Domini-
cana.

Pero para comprender mejor la magnitude del esfuerzo
realizado por Trujillo, hagamos un poco de historic y estu-
diemos el process de la Convenci6n Dominico-Americana que
tan poderosa influencia ha ejercido en el desenvolvimiento
de las relaciones political y econ6micas entire la Repdblica
Dominicana y los Estados Unidos.

Circunstancias que hicieron possible la, Convenci6n.
C
Si para el afio 1907, nuestra j6ven y desorientada Repd-
blica hubiera respirado el 6rden, la estabilidad y el respeto a
las obligaciones contraidas con nacionales y extrangeros que
hoy disfrutamos, gracias al Glsmo. Trujillo, un convenio
de esa naturaleza es dificil que se hubiera levado a cabo!
Desgraciadamente, el cuadro que ofrecia el pais era en ex-
tremo desconsolador. Las revoluciones se sucedian unas a
otras. Los gobiornos, en su desesperado esfuerzo por man-
tenerse en el poder, recurrian por todos los medios posibles
a proveerse de fondos, poniendo generalmente como garantia
de sus operaciones las entradas aduaneras, dnicas fuentes de
ingresos del pais. De esto iltimo se abus6 tanto, que la Re-
pdblica se vi6 pronto agobiada con el peso de una considera-
ble deu.da pdblica, la cual era impossible tender por ser el
monto de las rentas aduaneras muy exiguo en comparaci6n
con el voldmen de sus obligaciones. Esta bancarrota compe-
li6 a various gobiernos extrangeros a tomar medidas energi-
cas para proteger a sus sibditos en la satisfacci6n de sus re-
clamaciones, medidas que algunas veces llegaron a adquirir
caracteres de verdadera amenaza a nuestra integridad terri-
torial.










-11-


Las "funciones de policia international" de los
Estados Unidos.

La misma ca6tica existencia que llevaba la Repfblica
Dominicana era padecida tambi6n por casi todos los paises
del Caribe. Parece como si un hado fatal nos empujara ha-
cia una inconsciente complicidad con el espiritu de domina-
ci6n que se apoder6 del pueblo norteamericano a raiz de la
victoria obtenida en la guerra hispanoamericana, pues nin-
guna situaci6n tan propicia como 6sta, para que el Gobierno
de los Estados Unidos, invocando atribuciones civilizadoras,
realizara una series de actos cuyas consecuencias todavia es-
tamos sufriendo.

Estas atribuciones que los Estados Unidos tomaron
para si, se hallan claramente expresadas en el siguiente pd-
rrafo del mensaje que enviara el entonces Presidente Teodo-
ro Roosevelt al Congreso de su pais, el dia 6 de diciembre
de 1904: :

"La mala conduct cr6nica o la impotencia que resul-
tan .de la relajaci6n general de los lazos de la sociedad
civilizada pueden, tanto en Am6rica como en cualquier
otra parte, requerir a la postre la intervenci6n de una
naci6n civilizada; y la adhesi6n de los Estados Unidos
a la Doctrina de Monroe en el hemisferio occidental
pueden obligarlos a ejercer, adn contra su voluntad,
funcionss de policia international en los cases flagran-
tes de mala conduct o impotencia ya mencionados...
... Si todos los paises bafiados por el M4r Caribe reve-
laran su progress en una stable y just civliizaci6n...
...habrian terminado todas las cuestiones de ingeren-
cia de esta naci6n en sus asuntos..." (1)

.Los Estados Unidos sugieren a la Repiblica Dominicana
la celebraci6n de un arreglo.

En fecha 30 de diciembre, esto es, veinticuatro dias des-

(1) Foreign Relations of the United States, 1904, PAg. XII.









--12-


pu6s de conocerse el referido mensaje, el Secretario de Es-
tado de los Estados Unidos, Mr. Hay, cablegrafi6 al Ministro
Americano en Santo Domingo, dandole instrucciones de que
sondeara "al Presidente de Santo Domingo, discreta, pero
profundamente y en un espiritu perfectamente amistoso",
para ver si el Gobierno, en vista de su situaci6n, "estaria
dispuesto a PEDIR A LOS ESTADOS UNIDOS hacerse car-
go de la recaudaci6n de derechos aduaneros y efectuar una
equitativa distribuci6n de las cuotas asignadas entire el Go-
bierno Dominicano y sus various reclamantes". (2)
C
Como lo demuestran claramente 6stas instrucciones, no
fu6 nuestro Gobierno el iniciador del convenio que mis tar-
de, con ligeras modificaciones, se llam6 Convenci6n Domini-
co-Americana, como se hizo constar en el preAmbulo de la
referida Convenci6n, sino el Ejecutivo norteamericano; y
dicho Ejecutivo tom6 6sta determinaci6n, no como una ge-
nerosa ayuda a su debil y agobiado vecino, sino con el deci-
dido prop6sito de asegurar su influencia en esta repdblica
del Caribe, pues de esta manera protegia "los contratos y
concesiones de sus ciudadanos que compiten con los sibditos
y, ciudadanos de otras naciones en la agriculture, el comer-
cio y los transportes", segin express mAs tarde el Presiden-
te Teodoro Roosevelt en su mensaje especial al Senado Ame-
ricano en fecha 15 de febrero de 1905, siendo 6ste procedi-
miento, en fin, 9'una prueba practice de la eficacia con que
los Estados Unidcs sostienen la Doctrina de Monroe". (3)

(2) Summer Welles, Naboth's Vineyard, tomo II, pig. 623.
(3) Foreign Relations of the United States. 1905. pigs. 334/42.























*

Convenios que precedieron a la Convercidn.

Como consecuencia de las gestiones realizadas por el
Ministro de los Estados Unidos, quin para el 6xito de su
misi6n parece que se aprovech6, ademis, de la presi6n que
sobre el Gobierno Dominicano ejercieron ciertos intereses
extrangeros con los uales el pais estaba en defecto (4), fue
firmado en Santo Domingo, en fecha 7 de febrero de 1905,
un Protocolo, en virtud del cual los Estados Unidos se hacian
cargo de la administraci6n de las Aduanas dominicanas,
comprometiendose el Gobierno de dicho pais a entregar el
45% del product de las rentas aduaneras al Gobierno Do-
minicano para su sostenimiento, y a aplicar el 55% restante
al pago de los intereses y amortizaci6n de la deuda de la Re-
pdblica Dominicana. En el preambulo del referido Protocolo
se consign, y ello debido a la insistencia de nuestro Gobier-
no, la condici6n de que "el Gobierno Americano" garantiza-
ba "la integridad complete del territorio de la Repdblica Do-
minicana", pues pensaban los hombres del Goberno de en-
tonces, y con raz6n, que el citado Protocolo nos resguarda-
ba contra la intervenci6n de las potencias europeas, pero que
no nos protegia contra una possible intervenci6n de los mis-
mos Estados Unidos. Este Protocolo no fue ratificado por el
Senado Americano, debido a que dicho organismo se habia
constituido en un cuerpo obstaculizador de la political expan-
sionista de Teodoro Roosevelt, posponiendo su considera-
ci6n para mAs tarde, con el fin de investigar, mientras tanto,

(4) The World's Work, tomo X ("Our Mix-up in Santo Domingo")










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los motives por los cuales iban a asumir la responsabilidad
que entrafiaba la aprobaci6n de tal convenio. (5)

Como el Presidente Teodoro Roosevelt consideraba que
con el mis efectivo control en la Repdblica Dominicana "las
ventajas que sacarian los Estados Unidos serian indirectas,
aunque grandes" toda vez que "este procedimiento conver-
tiria a los Estados Unidos en asegurador de todas las espe-
culaciones arriesgadas de sus ciudadanos sobre los valores
y privilegios -de Santo Domingo" (6), decidi6 la concerta-
ci6n de un Modus Vivendi, aprovechAndose para ello declas
vacaciones de que disfrutaba el Congreso norteamericano.
Por este Modus Vivendi un representante del Presidente de
los Estados Unidos percibiria las entradas aduaneras de la
Repdblica, distribuyendo su product en la siguiente forma:
el 45% para tender a los gastos del Gobierno Dominicano,
y el 55% se retendria en calidad de dep6sito en un Banco de
los Estados Unidos, para ser distribuido mis tarde entire
los acreedores de la Repdblica si el Senddo Americano acep-
taba el Protocolo pendiente, y si dicho organismo lo recha-
zaba las sumas retenidas serian devueltas a nuestro Gobier-
no. Este Modus Vivendi comenz6 a surtir efecto el lo. de a-
bril de 1905, estando en vigor hasta el 6 de julio de 1907,
fecha en que las relaciones entire ambos paises adquieren
definitivamente una naturaleza especial, debido a la aproba-
ci6n de la Convenci6n Dominico-Americana de ese afio.


La Convenci~ n Dominico-Americana.

De las cinco dcusulas de que consta este document las
tres primeras son las mis importantes, pues en ellas reside
el verdadero espiritu de la Convenci6n. Las otras dos se re-
fieren a cuestiofies de procedimiento.

En virtud de la clausula I el Presidente de los Estados
Unidos asume el exclusive derecho de nombrar "un Recep-

(5) The World's Work, ("Santo Domingo and tne .Senate",
(6) Foreign Relations of the United States, 1905, pdgs. 334/42.










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tor General de las Aduanas Dominicanas, quien en uni6n de
los Receptores Auxiliares y otros empleados de la Recepto-
ria que libremente nombre el Presidente de los Estados U-
nidos percibirAn todos los derechos de Aduana que se
recauden en las distintas aduanas de la Repdblica Domini-
cana".

Cuando Teodoro Roosevelt envi6 la Convenci6n al Se-
nado Americano para su aprobaci6n, hizo, en el mensaje ex-
plicativo que la acompafi6, el mas elocuente comentario que
de 1f situaci6n que 6sta clAusula crearia en la Repdblica Do-
minicana puede hacerse, al considerarla, como lo que en e-
fecto es, "urta ocupaci6n, asi sea temporal solamente, do
territorio". Huelga decir que no habia un s6lo dominicano,
no podia haberlo, que no se sintiera profundamente lastima-
do en las fibras mis sensibles de su patriotism frente a es-
ta situaci6n, toda vez que se nos arrebataba, precisamente,
lo que siempre hemos amado y defendido con el mas grande
y ardoroso sentimierito: nuestra soberania. Como muy pron-
to se lo hizo saber el Generalisimo Trujillo al Gobierno de los
Estados Unidos, 6ste estado de Animo era una montafia que
se interponia en el camino de los verdaderos ideales del pana-
mericanismo, pu6s, Ic6mo era possible esperar la necesaria
comprensi6n, el indispensable acercamiento que los fatales
events que hoy sacuden al mundo exigen que haya entire los
paises que se dividen el Hemisferio OccidentaL cuando uno
de ellos se sentia hondamente herido por las consecuencias
de las ideas con~uistadoras que acarici6 otro en un pasado
que tan sinceramente desea desterrar al olvido el Continen-
te Americano? Roosevelt apreci6 la enorme tzrscendencia
del patri6tico llamamiento de Trujillo, y los resultados de
esa inteligente comprensi6n los encontramos, rebosantes de
agradecimiento hacia el Benefactor, en el acuerdo que hoy
nos devuelve nuestra libertad, nuestra soberania y nuestra
independencia!

La clAusula II dispone en su segundo pArrafo que "... el
Gobierno de los Estados Unidos darA al Receptor General y
a sus Auxiliares la protecci6n que estimare necesaria",









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He aqui, tendido sobre los pilares de la legalidad, Jel
puente por donde pudieron retornar nuevamente los solda-
dos que una vez inundaron de sombras la libertad dominica-
na en una desventurada noche que no queremos recorder!
He aqui el horizonte despejado por donde paseaba Teodoro
Roosevelt su mirada escrutadora acariciando el engrandeci-
miento de su Patria! y he aqui la enorme abertura, la que
ni siquiera intent evitar porque no tenia fuerza moral para
ello, un pasado sombrio de revoluciones traidoras y de irres-
ponsabilidad en la administraci6n de los intereses de la Pa-
tria!. iHasta d6nde pudo llegar esa protecci6n? Algunas re-
pdblicas hermanas nos pueden responder elocuentemente a
esa pregunta!

La clAusula III estatuye que "Hasta que la Repdblica
Dominicana no haya pagado la totalidad de los bonos del
Empr6stito, su deuda pdblica no podra ser aumentada sino
mediante un acuerdo previo entire el Gobierno Dominicano y
los Estados Unidos. Igual acuerdo sera precise para inodifi-
car los derechos de importaci6n de la Rpdiblica".

Esta clAusula, tan limitativa de nuestra capacidad para
decidir sobre el destiny econ6mico de la naci6n, pudo justi-
ficarse, es doloroso pero honrado reconocerlo, en el aflo
1907. Pero hoy, TREINTA Y TRES A.OS DESPUES,
cuando el pueblo dominicano, gracias a Trujillo, ha desterra-
do de su mente las torpes revoluciones del pasado para dedi-
carse por entero a las faenas honestas del trabajo; cuando
existe UNA ESCRUPULOSA ADMINISTRATION DE LOS
INTERESES DE LA REPUBLICAN; cuando el pais ha man-
tenido inalterablemente el cumplimiento de sus obligaciones,
EN UNA EPOCA EN QUE CASI TODOS LOS PUEBLOS
DEL MUNDO LAS HAN VIOLADO, hoy, repetimos, no tie-
ne justificaci6n la existencia de esa clAusula, pues pertenece
completamente a un pasado que no podra volver jams!























*
La ocupaci6n military de la Republica por las fuerzas
de marina de los Estados Unidos.

En septiembre de 1915, a raiz de la renuncia presenta-
da por el senior James M. Sullivan,, qui6n se vi6 forzado a
ello por las graves acusaciones que se formularon contra 41,
fu4 nombrado por el Gobierno de los Estados Unidos el se-
ior W. E. Russell iomo Ministro en Santo Domingo. En las
instrucciones que le di6 el Secretario de Estado de los Esta-
dos Unidos, Mr. Lansing, en septiembre 17, se le inst6 para
que "iamara la inmediata atenci6n del Gobierno Dominicano
a la circunstancia de que en opinion del Gobierno de los Es-
tados Unidos, la Repdblica Dominicana" habia "sido culpa-
ble de una consciente violaci6n a sus obligaciones contrac-
tuales al aumentar su deuda pfblica sin la previa autoriza-
ci6n del Gobierno de los Estados Unidos, conro lo dispone el
articulo tercere de la Convenci6n de 1907". Tambi6n se le
avis6 "que los Estados Unidos" habian "determinado que
tales violaciones a las obligaciones asumidas nor el Gobier-
no Dominicano" debian "cesar". (7)

De acuerdo con 6stas instrucciones, el Ministro de los
Estados Unidos, en noviembre 19, present una nota formal
al Gobierno Dominicano informindole que los Estados Uni-
dos habian determinado que la Convenci6n de 1907 le daba
los siguientes derechos:

(7) iSummer Welles, ob. cit.










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a) El establecimiento de un Consejero Financiero pa-
ra compelir a la observancia de la Clbusula III; y

b) La creaci6n de una Guardia Civil comandada por
oficiales americanos, "con lo cual el Gobier-
no Dominicano se obligaba a si mismo, para
la preservaci6n de la paz dom6stica, seguridad de
los derechos individuals y la total observancia de
las provisions de la Convenci6n, a crearla sin di-
laci6n y mantenerla".

'Como era de esperarse, nuestro Gobierno rechaz6 de
piano estas nuevas aspiraciones de los Estados Unidos, fun-
dAndose para ello en razones de verdadero patriotism.

Con esta actitud, dicho Gobierno se coloc6 en una posi-
ci6n bastante dificil, pu6s necesitando fondos con el prop6-
sito de hacerle frente a la precaria situaci6n por que atra-
vesaba, le era impossible solicitar su venia I1 Gobierno de los
Estados Unidos para realizar cualquier operaci6n despues
de una negative tan rotunda a sus nuevas pretensiones.

Esta circunstancia vino a empeorar considerablemente
la situaci6n del pais. La oposici6n se hizo entonces mAs ter-
minante. El Congreso, presionado por el General Desiderio
Arias, Jefe del *movimiento oposicionista, pas6 una resolu-
ci6n acusando al entonces Presidente Jimenese"por violaci6n
a la Constituci6n y las leyes". Este critic moment lleg6 a
su climax cua.do el propio General Arias se aperson6 en la
Fortaleza "Ozama" en actitud de rebeldia, posesionindose de
dicha Fortaleza y por consiguiente de todo el material de
guerra de que disponia la Capital.

El President Jim6nes, quin habia sido objeto de varies
ofrecimientos por parte del Ministro de los Estados Unidos
consistentes en el suministro de fuerzas de marina nortea-
mericanas para hacerle frente al General Arias y a lo cual
se habia negado dicho mandatario, teniendo present el ca-
so de Haity, traslad6 su cuartel de Cambel6n, donde a la sa-










-19-


z6n se encontraba, a San Ger6nimo, con el fin de terminar
alli todo lo relative al ataque de las fuerzas rebeldes.

"Con gran sorpresa -dice el historiador Bernardo Pi-
chardo- la vispera de la llegada al hist6rico sitio, durante
la noche, fuerzas norteamericanas habian desembarcado en
ese punto y enviado fuertes contingentes a Gazcue".

"Expresaron los jefes de las fuerzas norteamericanas
que, en interns de evitar choques entire las tropas constitu-
cionales y las rebeldes, se habian desembarcado esos contin-
gentes, pu6s estaban seguros de que los revolucionarios se so-
meterian sin necesidad de derramientos de sangre, y que
una parte de los marines custodian y protegen la Legaci6n
Americana y la Receptoiria". (8)

Mas tarde, el dia 29 de noviembre de 1916, el Capitan
H. S. Knapp, en su calidad de "Jefe de las Fuerzas Armadas
de los Estados Unidos de America situadas en varies puntos
dentro de la ReplbTica Dominicana, actuando bajo la autori-
dad y por 6rden del Gobierno de los Estados Unidos", decla-
r6 el estado de Ocupaci6n Militar de la Repdblica, fundan-
dose para ello, en la violaci6n de que habia sido objeto la
clAusula III de la Convenci6n Dominico-Americana de 1907.

iEste fue el gran pretexto! LA VIOLACION A LA
CONVENTION DOMINICO-AMERICANA. ...!!

Desde entonces y hasta el afio 1924, nuestro pais sufri6
la intervenci6n military que orden6 Woodrow Wilson, el celo-
so Ap6stol de la Libertadi

Modificaciones a la Convenci6n en el alo 1924.

A raiz de la desocupaci6n del territorio de la Repdblica
por las fuerzas de Marina de los Estados Unidos, el pueblo
dominicano pens6, y con raz6n, que habia llegado el momen-
to tanto tiempo anhelado de conseguir, si no la abrogaci6n,

(8) Piohardo, "Resfimen de Historia Patria", p4g. 295.









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por lo menos la reform en un sentido mas liberal de la Con-
venci6n Dominico-Americana, pu6s era 16gico suponer que
los Estados Unidos estarian en una disposici6n mas franca
y leal de cordializar con nosotros despu6s de un acto tan
inaudito como fu la intervenci6n military.

Al efecto, se realizaron algunas gestiones en Washing-
ton encaminadas a la consecuci6n de ese fin, las cuales cul-
minaron con la promesa hecha por el Departamento de Es-
tado de que el Gobierno de los Estados Unidos estaba dis-
puesto a considerar las proposiciones que le sometiera da
Cancilleria Dominicana.

Despues de varias proposiciones de nuestra Cancilleria
y de contraproposiciones del Departamento de Estado de
los Estados Unidos, se logr6 la inclusion de una nueva clau-
sula, la VI, la cual dispone que "Toda controversial que pue-
da surgir entire las Partes Contratantes en la ejecuci6n de
las estipulaciones de 6sta Convenci6n sere resuelta por ar-
bitraje, si los dos Gobiernos no pueden legar a un acuerdo
por la via diplomAtica".

Con esta nueva clAusula pareci6 desterrarse el peligro
de otra intervenci6n armada en la Rep6blica fundada en el
incumplimiento de la Convenci6n, pero el espiritu de la mis-
ma qued6 en pie, al igual que en 1907, estando la Repdblica
Dominicana, pom consiguiente, en las mismas condiciones de
desigualdad y dependencia con respect a loe Estados Uni-
dos.























La political de "Buen Vecino"

La conduct que observaron los Gobiernos norteamerica-
nos en sus relaciones internacionales con la Am6rica Latina,
y muy especialmente con los paises del Caribe, lastim6
much el orgullo national de estos pueblos, pu6s siempre
se desdefiaron sus derechos soberanos. La series de interven-
ciones militares Y diplomAticas que sufrieron nuestras d&-
biles repdblicas, crearon un profundo resentimiento en toda
la America no sajona hacia los Estados Unidos, que, de con-
tinuar, nadie sabe hasta que limits nos hubiera conducido!

Por eso, per considerar que esa inadecuada political po-
dria ocasionarle series consecuencias a su pais, sobre todo
cuando el panorama europeo y asiAtico se present cada dia
mfs comprometedor, y porque nadie puede predecir si en el
conflict de qye hoy somos observadores perjudicados han
de verse envueltos los mismos Estados Unidos, fu6 por Io que
el President Franklin Delano Roosevelt se apresur6 a decla-
rar formalmente su political de "Buen Vecino', pu6s en pre-
sencia de tales posibles contingencies, no le conviene a la
naci6n norteamericana una America Latina resentida, don-
de encontraran campo propicio para fructificar ideas politi-
cas y econ6micas radicales que, con la ayuda de potencias
extrafias que nunca nos han ofendido, pusieran en peligro
los vitales intereses norteamericanos en el Hemisferio Oc-
cidental.

La political de "Buen Vecino" tiende a corregir pasados
errors, frutos de deseos imperialistas; a borrar justificados










-22-


rencores, consecuencia de la insolencia del fuerte, y a esta-
blecer una base mas just, y por consiguiente mas duradera,
en las relaciones internacionales entire los Estados Unidos y
la Am6rica Latina. iEs el paso mas cuerdo que gobierno
norteamericano alguno haya dado para lograr la coopera-
ci6n sincera de los paises al sur del Rio Grande!
En virtud de esa political, los Estados Unidos abandona-
ron la Enmienda Platt, en Cuba; desocuparon el territorio
de nuestra vecina Repdblica de Haity; firmaron un nuevo
tratado con Panama sobre bases mutuamente satisfactorias
y han realizado various acuerdos comerciales con otros paises,
americanos que benefician a todos. En fin, con hechos pric-
ticos, han reforzado bastante la sinceridad de su nueva po-
litica.
Pero faltaba algo todavia...!

La political de "Buen Vecino" y la Convencidn
Dominico-Americana. e

SEra just una Convenci6n que coartaba la soberania
de un pueblo en beneficio de otro? 4Podria considerarse
equitativa una Convenci6n que obligaba a un pueblo a de-
pender econ6micamente de otro? ,Era acaso compatible con
la political de "Buen Vecino" del Presidente Roosevelt una
Convenci6n que despojaba a un pueblo del ejercicio de cier-
tos derechos que*le correspondent a todos los pueblos sobera-
nos? NO! La Convenci6n Dominico-Americanat no era just,
ni equitativa, ni compatible con la political de rectificaciones
hist6ricas del Presidente de los Estados Unidos! La Conven-
ci6n Dominico-Americana pertenece a la seria de tratados
que fueron inspiradcs por la mente imperialist de los go-
bernantes de ayer, y que se realizaron con el prop6sito
de asegurar la influencia de los Estados Unidos en el Caribe.
La Convenci6n Dominico-Americana fu6 una consecuencia
de la political de Teodoro Roosevelt conocida con el nombre
de "Big Stick", cuyos frutos se trata de hacer desaparecer
hoy. Si el Generalisimo Trujillo se dedic6 tan tesoneramen-
te a luchar por su desaparici6n, el Presidente Roosevelt de-
de agradec6rselo profunda y sinceramente, pues ella repre-










-23-


sentaba el l6timo simbolo del imperialismo norteamericano
en la America Latina, restandole, por consiguiente, sinceri-
dad a la prudent political de "Buen Vecino".

Si el Gobierno de los Estados Unidos abandon sus pre-
rrogativas en Cuba, Haity y Panama, Iporqu6 no habia de
hacer lo mismo en la Rep6blica Dominicana?

La Repiblica Dominicana de hoy no es la misma de
de 1907, ni much menos la de 1905. El notable progress al-
*canzado por ella en esta 6poca de Trujillo la hacen acreedo-
ra a un tratc mds just y honorable. Cuando casi todas las
naciones del orbe han violado sus obligaciones internaciona-
les, ella puede decir, con altivez; YO HE CUMPLIDO MI
PALABRA EMPERADA! Por eso, la Convenci6n Dominicc-
Americana tuvo que desaparecer, pues, ademds de no existir
esa "mala conduct cr6nica" ni esa "impctencia" resultan-
te "de la relajaci6n general de los lazos de la sociedad civili-
zada", razones 6stas que fueron invccadas para justificar la
political que la engendr6, su existencia era un obstaculo po-
deroso que impedia, tanto a la Repdblica Dominicana como
a los demas paises del Continente Americano, ver en los Es-
tados Unidos "el vecino que se respeta a si mismo; el veci-
no que respeta los derechos de los demas"!

Trujillo ocupa, desde el moment en que estamp6 su
firma en el acuerdo que sustituye a la Codivenci6n, el lugar
que le reservamcs en nuestros corazones a aquellos gloriosos
paladines que con su sacrificio sellaron la independencia
dominicana!

Salvador A. Pgrez Leyba.


Septiembre de 1940.










































APENDICE














*




















PROTOCOLO DE 1905 ENTIRE LA REPUBLICAN DOMINI-
CANA Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA

Por cuanto el Gobierno Dominicano, en atenci6n a las
deudas que agobian a la Repdblica, al peligro inminente y
a la apremiante amenaza de intervenci6n por parte de na-
ciones cuyos sibditos tienen reclamaciones ya establecidas
o por establecer, hallandose como se halla en la imposibili-
dad de cumplir perentoriamente sus compromises per el es-
tado a que han traido la Hacienda Pdblica los disturbios po-
liticos y otras concausas, dando lugar a que esos compromi-
sos se venzan sin haberlos podido cubrir, ni siquiera sus in-
tereses, desea llegar a un arreglo con todos sus acreedores,
por ell cual 6stos filtimos obtengan suficiente garantia y el
mismo Gobierno consiga asegurar la percepci6n regular de
suficientes ingresos para el pago de su administraci6n inte-
rior y el mantenimiento de su autonomia administrative, sin
interrupci6n alguna por las exigencias de acreedores ex-
trangeros o por disturbios politicos interns;

Por cuanto el Gobierno Americano, garantizando la inte-
gridad complete del territorio .de la RepidbJca Dominicana,
se manifiesta dispuesto a coadyuvar a ese fin arriba indica-
do, y se ofrece a ello prestando su garantia para el arregio
que el Gobierno Dominicano se propone lievar a cabo con to-
dos sus acreedores.

El Gobierno Dominicano, representado por el Secreta-
rio de Estado de Relaciones Exteriores, Ciudadano Juan
Francisco Sanchez, y el Secretario de Estado de Hacienda y
Comercio, Ciudadano Federico VelAzquez H., y el Gobierno
Americano, representado por su Comisionado, senior Albrto









-28-


C. Dillingham y su Ministro Residente, senior Thomas C.
Dawson, han pactado y convenido lo siguiente:

19 El Gobierno Americano conviene en hacerse cargo
del arreglo de todas las obligaciones que tenga el Gobierno
Dominicano, tanto extrangeras como interiores; del arreglo
de los pagos y de las condiciones de amortizaci6n; de la re-
consideraci6n de las rediamaciones conflictivas o irrazona-
bles y de estimar la validez y el monto de todas las reclama-
ciones pendientes de arreglo:
C
a) Si para llegar a estos arreglos se considerase nece-
sario el nombramiento de una o mAs comisiones, el Gobierno
Dominicano deberA hallarse representado en dichas comi-
siones.

29 Para cubrir la responsabilidad referida, el Gobier-
no Americano toma a su cargo las entradas aduaneras, y pa-
ra garantizarse de la percepci6n regular d.e los fondos ne-
cesarios para el fiel y exacto pago de las obligaciones asi li-
quidadas y aceptadas, se harA cargo de las aduanas existen-
tes y que puedan crearse, nombrando los empleados necesa-
rios para su manejo, debiendo considerarse dichos emplea-
dos en cuanto al cumplimiento de sus deberes y al ejercicio
de sus derechos como dominicanos y, por tanto, sujetos a las
leyes de la Repdblica. El Gobierno Dominicano podrA tener
por su parte en c&da una de las aduanas que existan un con-
trol con el fin de inspeccionar en representacikn de sus in-
tereses.

a) A parti? de la fecha en que este contrato empiece a
surtir sus efectos los empleados aduaneros actuales se con-
sideran como que actdan dentro de sus prescripciones.

39 De las entradas que se recauden en todas las adua-
nas de la Repiblica le entregarA el Gobierno de los Estados
Unidos al Gobierno Dominicano una suma que no podrA ba-
jar del 45% del total bruto recaudado para tender a las ne-
cesidades del Presupuesto Administrativo, estimAndose para
el primer afio en una suma de $900.000 (novecientos mil)










-29-


que percibird el Gobierno Dominicano en entregas mensua-
les adelantadas para Isa atenciones del servicio piblico, di-
vididas en cuatro entregas, del modo siguiente: porciones i-
guales de $18.750 los dias primero, ocho, quince y veinti-
d6s. Si sucediere que las entradas totales del primer afio o
de cualquier afio subsiguiente bajaren de $2.000.000, (dos
miNones) los pagos disminuirAn proporcionalmente, debien-
do el Gobierno Dominicano mantener sus gastos administra-
tivos detro de los limits de las indispensables necesidades
de Administraci6n.

a) Se conviene en que los gastos extraordinarios que se
pudieren ocasionar en la recaudaci6n de los derechos de A-
duana se harin por cuenta de los acreedores de la Repdblica
sin asignar a 6sta ninguna parte de ellos.

49 Corresponde al Gobierno de los Estados Unidos a
pagar del 55% que detiene:

a) Los empleados de todas las aduanas.

b) Los intereses, amortizaci6n y vencimientos de la
deuda dominicana interior y exterior de acuerdo con lo pre-
visto anteriormente, segin como se fije y liquid;

c) Todo remanente que result al fin de cada afio fis-
cal se entregard a la Repdblica Dominicanao se destinarA
al pago de su deuda si ella asi lo determinare;

59 Los interventores de las Aduanas deberan remitir
mensualmente a la Contaduria Gener 1 y al Ministerio de
Hacienda los Estados de Ingresos y Egresos correspondien-
tes; y anualmente el Estado general que abarque el total de
lo recaudado y pagado;

6 Toda reform arancelaria se hari de acuerdo con el
Gobierno Americano, no pudiendo por tanto reducirse los
actuales derechos de aduana y puerto sino con su consenti-
miento, mientras no est6 completamente pagado el total de
la deuda que 61 garantiza; con excepci6n de los derechos de










-30-


exportaci6n sobre products nacionales que el Gobierno Do-
minicano queda facultado para abolirlos o reducirlos inme-
diatamente;

79 El Gobierno Americano a pedimento del de la Re-
puiblica Dominicana, le concederd otros socorros que est6n
en su poder para restablecer el cr6dito, conservar el 6rden,
aumentar la eficacia de la Administraci6n civil, y promover
el adelanto material y el bienestar de la Repdblica.

8' Este convenio empezard a surtir sus efectos desde
el primero de febrero del afio en curso.

Hecho en cuatro originales, dos en idioma castellano y
dos en ingles, firmdndolos los representantes de las altas
parties contratantes en la ciudad de Santo Domingo a los
veinte dias del mes de Enero de 1905.

Juan Fco. c~dnchez.

Federico Veldzquez H.

Albert C. Dillingham.

Thomas C. Dawson

MODUS VIVENDI DE 1905 ENTIRE LA REPUBLICAN
DOMINICANA Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA

S CARLOS F. MORALES L.
President Constitucional de la Rep6blica.

Con objeto de proteger a todos los acreedores de la Re-
pdblica hasta que el Congreso Dcminicino y el Senado de los
Estados Unidos determine sobre la Convenci6n firmada el
7 de febrero del corriente ano por los representantes de los
Gobiernos de la Repdblica Dominicana y de los Estados Uni-
dos manteniendo entire tanto latente la referida Convenci6n;
y de facilitar su complete ejecuci6n si fuere ratificada, o de
no perjudicar ningun derecho, si fuere rechazada;










-31-


Oido el parecer del Consejo de Secretarios de Estado,

RESUELVE:

19 Nombrar una persona para percibir las rentas de
todas las Aduanas de la Repiblica, y para mayor garantia
de los acreedores de 6sta deja al Presidente de los Estados
Unidos la designaci6n de la persona que haya de percibir
dichas rentas, confiriendole el Ejecutivo Dominicano el car-
go, siempre que la designaci6n le sea satisfactoria.

29 Las sumas recaudadas se distribuirAn del modo si-
guiente:

a) Cuarenta y Cinco per ciento para tender a los gas-
tos del presupuesto;

b) Los gastos necesarios de recaudaci6n, inclhyendo los
sueldos de todos los empleados de aduana;

39 El remanente, como suma destinada al pago de las
acreencias, sera inmediatamente depositado en un banco de
New York que designard el Presidente de los Estados Uni-
dos quedando en dep6sito a beneficio de todos los acreedores
de la Repdblica, tanto dominicanos como extrangeros, sin
poder ser retirado antes de que el Congreso Dominicano y
el Senado de los Estados Unidos hayan -determinado sobre
la Convenci6n pendiente.

49 :Si la determinaci6n final del Congreso de la Repd-
blica Dominicana y del Senado de los Estados'Unidos fuere
favorable a la Convenci6n pendiente, las sumas depositadas
seran distribuidas entire los acreedores en proporci6n a sus
justas acreencias, de acuerdo con dicha Convenci6n. Si la
determinaci6n de los referidos Congreso y Senado fuere ad-
versa, las mencionadas sumas quedarin a disposici6n entire
los acreedores, segin el arreglo que con ellos 61 haga;

59 A fin de llevar a t6rmino lo arriba expresado, el
Poder Ejecutivo suspended todos los pagos sobre las deudas










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de la Repdblica de cualquier clase que sea su naturaleza, du-
rante el tiempo que este modus vivendi se halle en vigor;
Ning6n document sera recibido en pago de derechos
de aduana y de puerto, y el montante total de todas las ren-
tas pagaderas por medio de las aduanas sera entregado al
preceptor de que se hace menci6n en esta Resoluci6n.

69 Este modus vivend' no implica la intenci6n de in-
gerencia ni cambio en los derechos substanciales de los acree-
dores, ni de repudiar o modificar ninguno de los convenips
hasta aqui hechos por el Gobierno, except en tanto cuanto
la inmediata ejecuci6n de tales derechos y convenios quede
suspendida por la moratoria general que aqui se declare.

7 Este modus vivendi empezarA a surtir sus efectos
desde el primero de abril del afio en curso.

Dada en el Palacio Nacional de Santq Domingo, capital
de la Repdblica, a los 31 dias del mes de Marzo de 1905; afio
62 de la Independencia y 52 de la Restauraci6n.
MORALES L.
Refrendada: El Ministro de Hacienda y Comercio.-
Federico VelAzquez H.

CONVENTION DOMINICO-AMERICANA DE 1907

Por cuanto, durante las condiciones de disturbios poli-
ticos en la Repdblica Dominicana se han originado deudas
y reclamaciones, creadas unas por Gobiernos legales, y otras
por Gobiernos revohicionarios, muchas de dudosa validez en
todo o en part y montantes en total a mis de $30.000.000.
oro de valor nominal;

Y por cuanto, ese estado de cosas ha impedido el cobro
pacifico y continuado y lia aplicaci6n de las rentas de la
naci6n para el pago de interns o capital de dichas deudas o
para la liquidaci6n y ajuste de dichas reclamaciones; y di-
chas deudas y reclamaciones van en continue aumento por
acumulaci6n de intereses y son una carga onerosa para el










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pueblo Dominicano y un obstAculo a su mejoramiento y
prosperidad;
Y por cuanto, el Gobierno Dominicano acaba de llevar
a efecto un ajuste y arreglo condicional de dichas deudas y
reclamaciones de acuerdo con cuyos terminos todos sus acree-
dores extrangeros han convenido en aceptar unos $12.407.000
por deudas y reclamaciones ascendentes a unos $21.184.000,
valor nominal, y los tenedores de reclamaciones y deudas in-
teriores, por valor nominal de $2.028.258 aproximadamente,
han convenido en aceptar unos $645.827 por las mismas, y
los demis tenedores de deudas o reclamaciones interiores, se-
g6n los mismos t&rminos que han servido de bases en las
aceptaciones ya recibidas, percibirAn unos $2.400.000 por
aquellas, la cual suma el Gobierno Dominicano ha fijado y
sefialado como la que pagarA a dichos tenedores restantes de
la deuda interior; lo que hace ascender los pagos totales que
hayan de efectuarse de acuerdo con dicho ajuste y arreglo,
incluyendo el interns ajustado y las reclamaciones por liqui-
dar, a no mAs de $17.000.000;

Y por cuanto, en dicho plan de arreglo entra la emisi6n
y venta de bonos de la Repdblica Dominicana por la cantidad
de $20.000.000, devengando interns al tipo de cinco por cien-
to, que serAn amortizados dentro de cincuenta afios y redimi-
bles transcurridos diez afos al ciento dos y medio por ciento,
y requiriendo el pago del uno por ciento por lo menos al afio
para amortizaci6n, debiendo ser aplicada el product de di-
chos bonos juinto con la cantidad que se halla depositada en
favor de los acreedores, procedente de los ingresos de Adua-
na de 1a Repdblica Dominicana hasta la fech: recibidos, una
vez pagados los gastos de dicho ajuste, primeramente al pago
de dichas deudas y reciamaciones en los t6rminos ajustados,
y en segundo lugar, con el remanente, a cancelar y extinguir
ciertas concesiones y monopolies en los puertos, que son una
gravosa carga y un obstaculo al comercio del pais, y en ter-
cer t6rmino, el sobrante total que adn quede, a la construc-
ci6n de ciertos ferrocarriles y puentes y otras obras pdblicas
necesarias al desarrollo industrial' del pais;

Y por cuanto, dicho plan en su totalidad tiene por condi-









-34-


ci6n y depend de la ayuda de los Estados Unidos en la re-
caudaci6n de las rentas aduaneras de la Repfiblica Domini-
cana y en 'la aplicaci6n de ellas hasta donde 'fuere necesario
al pago de los intereses, amortizaci6n y redenci6n de los refe-
ridos bonos, y que la Repfiblica Dominicana ha solicitado de
los Estados Unidos dicha ayuda, y que los Estados Unidos
convienen en prestarla;

El Gobierno Dominicano representado por el Secretario
de Estado de Relaciones Exteriores, Ciudadano Emiliano Te-
jera, y el Secretario de Estado de Hacienda y Comercio, Ciu-
dadano Federico Velazquez H.

y el Gobierno de los Estados Unidos, representado por
Thomas C. Dawson, Ministro Residente y C6nsul General de
los Estados Unidos en la Rep6blica Dominicana,

han convenido lo siguiente:

1.-El Presidente de Ios Estados Unidos nombrarA un
Receptor General de las Aduanas Dominicanas, qui6n en
uni6n de los Receptores Auxiliares y otros empleados de la
Receptoria que libremente nombre el Presidente de los Es-
tados Unidos percibirdn todos los derechos de Aduanas que
se recauden en las distintas Aduanas de la Repdblica Domi-
nicana hasta tanto queden pagados o retirados todos y cada
uno de los bonost emitidos por el Gobierno Dominicano de
acuerdo con eli plan y dentro de las limitaciones en cuanto
a plazo y cantidades mns arriba sefialadas, y dicho Receptor
General aplicard las sumas asi recaudadas como sigue:
Primero, al pago de los gastos de Receptoria; segundo, al
pago de los intereses de dichos bonos; tercero, al pago de las
cantidades anuales sefialadas para la amortizaci6n de dichos
bonos incluyendo el interns de todos los bonos que se reten-
gan como fondo de amortizaci6n; cuarto, a la compra y can-
celaci6n de cualesquiera de dichos bonos, conforme con sus
propios t6rminos, segin disponga el Gobierno Dominicano;
quinto, el remanente sera entregado al Gobierno Domini-
cano.









-35--


La manera de distribuir las recaudaciones ordinarias
de las rentas, a fin de darles la aplicaci6n que anteriormente
se dispone, serA la siguiente:

Los gastos de la Receptoria serin pagados por el Re-
ceptor segdn se vayan causando. La cantidad que se sefiale
al Receptor General y a sus Ayudantes para gastos de la re-
caudaci6n de las rentas del cinco por ciento de 4stas, a me-
nos que se convenga otra cosa entire ambos Gobiernos.

El dia primero de cada mes natural, el Receptor hara
entrega de la suma de $100.000 al Agente Fiscal del Empres-
tito, y el remanente de la recaudaci6n del mes pr6ximo pre-
cedente serA entregado al Gobierno Dominicano o destinado
al fondo de amortizaci6n para la compra o redenci6n de bo-
nos, segin disponga el Gobierno Dominicano.

ES ENTENDIDO que en el caso de que las rentas de
Aduanas recaudadps por el Receptor General excedan en
cualquier afio de la cantidad de $3.000.000, la mitad del ex-
cedente sobre dicha suma de $3.000.000 se destinard al fon-
do de amortizaci6n para la redenci6n de bonos.

2.-El Gobierno Dominicano dispondrA por medio de
una ley, que el pago de todos los derechos de Aduanas se
hagan al Receptor General y a sus Auxiliares, a quienes
prestarA todo el apoyo y auxilio que sea nectsario y la mis
amplia protecei6n que pueda dentro de sus facultades. El
Gobierno de los Estados Unidos dari al Receptor General y
a sus Auxiliares la proteci6n que estimare necesaria para el
cumplimiento de 'los deberes de 6stos.

3.-Hasta que la Repdblica Dominicana no haya paga-
do la totalidad de los bonos del Emprestito, su deuda pdblica
no podrA ser aumentada sino mediante un acuerdo previo
entire el Gobierno Dominicano y los Estados Unidos. Igual
acuerdo serA precise para modificar los derechos de impor-
taci6n de la Repdblica por ser condici6n indispensable para
que esos derechos puedan ser modificados que el Ejecutivo
Dominicano compruebe y el Presidente de los Estados Uni-









-36-


dos reconoca que tomando por base las importaciones y ex-
portaciones de los dos ailos precedentes al en que se quiere
hacer la alteraci6n en los referidos derechos, y ealculados el
monto y la clase de los efectos importados o exportados, en
cada uno de esos dos aflos al tipo de los derechos de impor-
taci6n que se pretendan establecer el neto total de esos de-
rechos de Aduana en cada uno de los dos afios, exoeda de la
cantidad de dos milones de pesos oro americano.

4.-El Receptor General rendiri cuenta, mensualmen-
te a la Contaduria General de la Repdblica Dominicana y al
Departamento de Estado de los Estados Unidos, y dichas
cuentas quedarin sujetas al exAmen y comprobaci6n por los
funcionarios competentes de los Gobiernos de la Repdblica
Dominicana y de los Estados Unidos.

5.-Este Convenio comenzarA a regir una vez aproba-
do por el Congreso de la Repdblica Dominicana y el Sena-
do de los Estados Unidos. c

Hecho en cuatro originales, dos en idioma ingles y dos
en castellano, firmados por los Representantes de las Aitas
Partes Contratantes, en la Ciudad de Santo Domingo a los
ocho dias del mes de Febrero del aio del Sefior de 1907.

Emiliano Tejera
C
Federico Vel&zquwz H.

Thomas C. Dawson.

CONVENTION DOMINICO-AMERICANA DE 1924.

Por cuanto una Convenci6n entire los Estados Unidas
de America y la Repdblica Dominicana, conteniendo dispo-
siciones por la ayuda de los Estados Unidos en la recauda-
ci6n y aplicaci6n de las rentas aduaneras de la Repdblica
Dominicana, se celebr6 y firm por sus respectivas pleni-
potenciarios en la ciudad de Santo Domingo el dia oeho de
Febrero de mil novecientos siete;












Por cLanto, se hizo esta Convenci6n con el fin de per-
mitir al Gobierno Dominicano l1evar a cabo un program de
liquidaci6n para el arreglo de sus deudas y para el ajuste de
las reclamaciones que existian contra dicho Gobierno;

Por cuanto, el Gobierno Dominicano ha contraido otras
obligaciones mis en la forma de bonos emitidos en 1918 por
la cantidad de $5.000.000, con interns al 5 por ciento, paga-
deros en 20 aiios, y amortizables a la par en cada period
de vencimiento de interns, a media que lo permit el fondo
de amortizaci6n que est6 disponible en tales fechas, exigi4n-
dose el pago de 5 per ciento por afio al menos para amorti-
zaci6n; y en la forma de emisi6n de bonos, en 1922, por la
cantidad de $10.000.000 con interns al 51/2 per ciento, paga-
deros en 20 afios y amortizables despues de 8 afios, al 101,
exigi6ndose el pago, despues de dicho plazo, de $563.916.67
al menos por afio para amortizaci6n.

Por cuanto, l experiencia ha demostrado que ciertas
condiciones de los contratos segin los cuales se emitieron
dichos bonos son demasiado onerosas para la Repdblica Do-
miiicana, habiendo obligado a 6sta a destinar para el pago
de inteerses y fondos de amortizaci6n afectados az servicio
de dichos bonos una part mAs grande de sus rentas aduane-
ras de las que se cree prudent o necesaria;

Por cuanto, es el deseo del Gobierno Dominicano, y pa-
rece ser de su.mejor interns, el emitir bonos por una suma
total de $25.000.000, con objeto de consolidarse, en condicio-
nes mAs ventajosas para la Repdblica, las obligaciones de es-
ta representadas per los bonos de las tries emiliones mencio-
nadas y adn pendientes, y para destinar el saldo, existent
despu&s de concluida dicha operaci6n, a mejoras pdblicas per-
manentes y a otros proyectos encaminados a favorecer el
desarrollo econ6mico e industrial del pais, y

Por cuanto, dicho plan en su totalidad tiene por condi-
ci6n y depend de la ayuda de los Estados Unidos en la re-
caudmei6n de las rentas aduaneras de la Repdblica Dominica-
na y en la aplicaci6n de ellas hasta donde fuere necesario al









-88-


pago de los intereses, amortizaci6n y redenci6n de los-referi-
dos bonos, y que la Repdblica Dominicana ha solicitado de los
Estados Unidos dicha ayuda y que los Estados Unidos convie-
nen en prestarla;

El Gobierno Dominicano representado por el Sefior Jo-
se del Carmen Ariza, Enviado Extraordinario y Ministro
Plenipotenciario de la Repdblica Dominicana en Washing-
ton; y el Gobierno de los Estados Unidos, representado por
Charles Evan Hughes, Secretario de Estado de los Estados
Unidos de America, han convenido en lo siguiente:

ARTICULO lo.

El President de los Estados Unidos nombrara un Re-
ceptor General de las Aduanas dominicanas, quien en uni6n
de los Receptores Auxiliares y otros empleados de la Re-
ceptoria que libremente nombre el Presidente de los Estados
Unidos percibird todos los derechos de aduanas que se re-
cauden en las distintas aduanas de la Repdblica Domnica-
na hasta tanto queden pagados o retirados todos y cada uno
de los bonos emitidos por el Gobierno Dominicano de acuer-
do con el plan y dentro de las limitaciones en cuanto a pla-
zos y cantidades mis arriba sefiatados; y dicho Receptor
General aplicara las sumas asi recaudadas como sigue:

Primero, al pago de los gastos de receptqria; segundo,
al pago de los intereses de todos los bonos pendientes; terce-.
ro, al pago de las cantidades anuales sefialadas para la amor
tizaci6n de dichos bonos incluyendo el interns de todos los
bonos que se retengan como fondo de amortizaci6n; cuarto,
a la compra y cancelaci6n o retire o cancelaci6n de cuales-
quiera de dichos bonos, conforme con sus propios terminos,
segin disponga el Gobierno Dominicano; quinto, el rema-
nente sera entregado al Gobierno Dominicano.

La manera de distribuir las recaudaciones ordinarias
de las rentas, a fin de darles la aplicaci6n que anteriormen-
te se dispone, serA la siguiente:










--89-


Los gastos de Receptoria seran pagados por el Recep-
tor segdn se vayan causando. La cantidad que se sefiale al
Receptor General y a sus ayudantes para gastos de la re-
caudaci6n de las rentas no excedera del cinco por ciento de
6stas, a menos que se convenga otra cosa entire ambos Go-
biernos.

El dia primero de cada mes natural, el Receptor harA
entrega al Agente Fiscal del Emprestito de una suma igual
a una duodcima parte del interns annual de todos los bonos
emitidos y de las cantidades anuales sefialadas para la amor-
tizaci6n de dichos bonos y el remanente de la recaudaci6n del
del mes pr6ximo precedent serA entregado al Gobierno Do-
minicano, o destinado al fondo de amortizaci6n para la com-
pra o redenci6n de bonos segin disponga el Gobierno Do-
minicano.

Es entendido que en el caso de que las rentas aduane-
ras recaudadas pqr el Receptor General excedan en cualquier
afio de la cantidad de $4.000.000, habrA de agregarse el 10
por ciento del excedente sobre dicha suma de $4.000.000, al
fondo de amortizaci6n para redenci6n de bonos.

ARTICULO 2o.

El Gobierno Dominicano dispondra por medio de una
Ley que el pago de todos los derechos de Aduanas se haga
al Receptor Qeneral y a sus auxiliares, a quienes prestara
todo el apoyo y auxilio que sea necesario y las mAs amplia
protecci6n que pueda dentro de sus facultades. El Gobierno
de los Estados Unidos darA ai Receptor General y a sus au-
xiliares la protecci6n que estimare necesaria para el cum-
plimiento de los deberes de 6stos.

ARTICULO 3o.

Hasta que la Repfiblica Dominicana no haya pagado la
totalidad de los bonos del empr6stito, su deuda pliblica no
podrA ser aumentada, sino mediante un acuerdo previo en-
tre el Gobierno Dominicano y los Estados Unidos.









-40--


ARTICULO 4o.

El Gobierno Domnicano se compromete a no modificar
en cualquier 6poca, los derechos de entrada a tal punto que,
tomando por base exportaciones e importaciones del mismo
tamafio y de igual indole durante los dos aios anteriores al
en que se desee hacer dicha modificaci6n, el neto total de los
ingresos aduaneros, segfn tarifa asi modificada, no habrian
allanzado para cada uno de dichos dos afios al menos una
vez y media el imported necesario para asegurar el servicio
de interns y amortizaci6n de su deuda piblica. ,

ARTICULO 5o.

El Receptor General rendird cuentas mensualmente a la
Secretaria de Estado de Hacienda y Comercio de la Repi-
blica Dominicana y al Departamento de Estado de los Esta-
dos Unidos, y dichas cuentas quedarAn sujetas al exAmen y
comprobaci6n por los funcionarios compeitntes de los Go-
biernos de la Reptiblica Dominicana y de los Estados Uni-
dos.
ARTICULO 6o.

Toda controversial que pueda surgir entire las Partes
Contratantes en la ejecuci6n de las estipulaciones de esta
Convenci6n sera resuelta por arbitraje, si los dos Gobiernos
no pueden Hlegar'a un acuerdo por la via diplomitica. Para
la ejecuci6n de esta diposici6n a cada caso particular, las
Partes Contratantes, una vez determinada la necesidad del
arbitraje, concluiran un acuerdo especial que defina clara-
mente el alcance del diferendo, el alcance de los poderes de
los Arbitros y los periods que deberAn fijarse para la for-
maci6n del' tribunal arbitral y las diversas etapas del pro-
cedimiento. El acuerdo especial que estipula el arbitraje de-
berA firmarse, en todos los casos, dentro de un period de
tres meses de la fecha en que una cualquiera de las Partes
Contratantes notifique a la otra Parte Contratante su deseo
de recurrir al arbitraje. Es entendido que por parte de los
Estados Unidos tales acuerdos especiales se efectuarfn por
el President de los Estados Unidos por y con el consejo y









-41-


consentimiento del Senado, y por parte de la Repiblica Do-
minicana quedardn sujetos al procedimiento requerido por
su Constituci6n y sus leyes.

ARTICULO 7o.

La present Convenci6n entrarA en vigor despues de ser
aprobada por las Partes Contratantes de acuerdo con sus
respectivos metodos constitucionales. Una vez cambiadas las
ratificaciones de esta Convenci6n, lo cual deberi efectuarse
tan pronto como sea possible, se tendrA por abrogada Ila
ponvenci6n entire la Repfiblica Dominicana y los Estados
Unidos que contiene disposiciones por la ayuda de los Esta-
dos Unidos en la recaudaci6n y aplicaci6n de 'as rentas
aduaneras Dominicanas, firmada en la ciudad de Santo Do-
mingo el dia 8 de Febrero de 1907.

Hecho en duplicado, en los dos idiomas espafiol e inglas,
en la ciudad de Washington, el 27 de Diciembre de mil no-
vecientos veinte y cuatro.

(Sello) firmados:

J. C. ARIZA, CHARLES EVANS HUGHES




















TRATADO 'TRUJILLO-HULL"


POR CUANTO en la Ciudad de Washington, D. C., el
dia 27 de diciembre de 1924 se concert y firm una Conven-
ci6n entire los Plenipotenciarios de la Rep6blica Dominicana
y de los Estados Unidos de America, estipulando ha ayuda de
los Estados Unidos de America en la recaudaci6n y aplicaci6n
de las rentas aduaneras de la Repdblica Dominicana; y

POR CUANTO el Gobierno de la Repdblica Dominicana
y el Gobierno de los Estados Unidos de America han cumpli-
do sus obligaciones bajo dicha Convenci6n de 1924 de una
manera satisfactoria para ambas parties; y

POR CUANTO tanto el Gobierno de la Repiblica Domi-
nicana como el Gobierno de los Estados Unidos de America
desean modificar dicha Convenci6n a beneficio de ambas par-
tes y al mismo tiempo proteger los derechos de los tenedores
de bonos de los emprestitos de 1922 y 1926;

El President de la Repdblica Dominicana representado
por el Generalisimo Rafael Leonidas Trujillo Molina, Bene-
factor de la Patria, Embajador Extraordinario en Misi6n
Especial y

El President de los Estados Unidos de America repre-
sentado por Cordell Hull, Secretario de Estado de los Estados
Unidos de America.

Quienes, habiendose comunicado mutuamente sus respec-
tivos plenos poderes, los cuales fueron hallados en correct
y debida forma, han convenido en los siguientes articulos:










--43-


ARTICULO I

El Gobierno de la Repiblica Dominiana recaudard, por
mediaci6n de sus correspondientes funcionarios nacionales,
las rentas aduaneras de la Repdblica Dominicana y todas las
rentas correspondientes a los derechos de Aduanas. La Re-
ceptoria General de las Aduanas Dominicanas, estipulada en
la Convenci6n del 27 de diciembre de 1924, dejara de funcio-
nar en la fecha en que el Gobierno Dominicano se haga car-
go de la recaudaci6n de las rentas aduaneras.

Todas las propiedades y fondos de la Receptoria Gene-
ral serin entregados en la misma fecha al Gobierno de la
Repfiblica Dominicana.

Ninguna reclamaci6n sera hecha por un Gobierno con-
tra el otro en raz6n de cualquier acto de la Receptoria Ge-
neral.
ARTICULO II

El Gobierno de la Repdblica Dominicana y el Gobierno
de los Estados Unidos de America, de comin acuerdo, desig-
nardn un banco con establecimiento en la Repfiblica Domini-
cana, como anico depositario de todas las rentas y fondos
pdblicos de cualquier naturaleza del Gobierno Dominicano.
Asimismo designardn, por comdn acuerdo, un funcionario
para que actfie en dicho Banco como repaesentante de los
tenedores debonos de la deuda externa de 1922 y 1926 en
todo lo relative al servicio de dicha deuda externa. Si en cual
quier moment el Banco asi designado deja de funcionar en
esta capacidad por cualquier motivo, o si cialquiera de los
Gobiern-os estima aconsejable un cambio, se designard un
sucesor de acuerdo con el procedimiento mencionado mis
arriba. Si el representante de los tenedores de bonos de la
deuda externa de 1922 y 1926 no pudiere por cualquier mo-
tivo, continuar en tal capacidad, o si cualquiera de los Go-
biernos estima aconsejable un cambio, su sucesor sera de-
signado de acuerdo con el mismo procedimicnto establecido
para la designaci6n original. En caso de que sea necesario
nombrar un sucesor, bien del Banco o del funcionario que










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represent a los tenedores de bonos de la deuda external de
1922 y 1926 y en el caso eventual de que los dos Gobiernos
no puedan llegar a un acuerdo sobre dicha designaci6n en el
termino de tres meses, se solicitara del Consejo Protector
de Tenedores de Bonos Extranjeros Inc., que proponga di-
cho sucesor y en jel caso de que dicho Consejo no
hiciere esa proposici6n, se solicitara del Presidente
o de uno de los Vicepresidentes de la Asociaci6n A-
mericana de Banqueros, o de su representante debidamente
autorizado, que haga dicha proposici6n, a condici6n, sin em-
bargo, de que ni un banco ni una persona anteriormente rec
pudiada por cualquiera de los Gobiernos puedan ser propues-
tos En el caso de que un banco o una persona sea propuesta
de acuerdo con este procedimiento, los dos Gobiernos nom-
brarin al banco o persona en esa forma propuesta.

El funcionario que represent a los tenedores de bonos
de la deuda externa de 1922 y 1926, nombrara, con la apro-
baci6n de los dos Gobiernos, el sustituto qu- ha de servir en
su lugar en el caso de su ausencia o incapacidad temporales.

ARTICULO III

En los diez primeros dias de cada mes natural el repre-
sentante de los tenedores de bonos de la deuda externa de
1922 y 1926, o su sustituto, recibirA por endoso y mediante
6rdenes de pagoaque le serfn dadas al Banco depositario por
el Gobierno Dominicano por la via de la Secietaria de Es-
tado del Tesoro y Comercio, la suma necesaria para cubrir
los pagos mensuales de la manera siguiente:

Primero:- Al pago de una duodecima parte de los in-
tereses anuales de todos los bonos pendientes de la deuda
externa de 1922 y 1926;

Segundo:- Al pago de una duodecima parte de las can-
tidades anuales sefialadas para la amortizaci6n de dichos
bonos, incuyendo el interns de todos los bonos que est6n o
puedan ser retenidos en ell fondo de amortizaci6n se calcu-
larA y efectuarA de acuerdo con los Contratos de empresti-










-45-


tos modificados por el Convenio entire la Repdblica Domini-
cana y el Consejo Protector de Tenedores de Bonos Extran-
jeros Inc., celebrado en fecha 16 de agosto de 1934, y por
las estipulaciones del articulo V del present Acuerdo:

Tercero: Al pago de una duodecima parte del costo
annual de los servicios prestados por el representante de los
tenedores de bonos de la deuda externa de 1922 y 1926, o su
sustituto, quienes recibiran sueldos que se establecen me-
diante un cambio de notas, que se anexan a este document,
y a Has cuales se les diar- entera fuerza y efecto como part
integrante de este Acuerdo, y una suma razonable para gas-
tos que ocasione el desempefio de sus deberes; y al pago de
una duodecima parte de la suma annual convenida entire el
Gobierno Dominicano y el Banco depositario como compen-
saci6n de los servicios de dicho Banco.

Ning6n desembolso de fondos de la Repdblica Domini-
cana sera hechopor el Banco depositario hasta que los pa-
gos previstos en este articulo hayan sido hechos.

Las sumas recibidas por el antedicho representante, pa-
ra el servicio de los bonos, serAn transmitidas inmediata-
mente por 61 al Agente o Agentes Fiscales de los empres-
titos.

ARTICULO IV
*
El Gobierno de la Repdblica Dominicana declara que el
servicio de intereses y amortizaci6n de los bonos de la deu-
da externa de 1922 y 1926, asi como los pagos estipulados
en el tercer ordinal del articulo III del present Acuerdo,
constitute una afectaci6n irrevocable en primer rango de
todas las rentas de cualquier naturaleza del Gobierno Do-
minicano.

ARTICULO V

En ell caso de que la recaudaci6n total de todas las ren-
tas de cualquier naturaleza del Gobierno Dominicano exce-










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diere en cualquier afio de $12.500.000 se aplicara al fondo
de amortizaci6n para la redenci6n de los bonos de la deuda
externa de 1922 y 1926 que est6n pendientese, un diez (10)
por ciento del excedente sobre $12.500.000 hasta la suma de
$13.500.000, y ademis, un cinco por ciento (5) de todas las
sumas que excedan de $13.500.000.

ARTICULO VI

El representante de los tenedores de bcnos de la deuda
externa de 1922 y 1926 tendrA acceso complete a todos lo6
records y libros del Banco depositaric que tengan relaci6n
con las rentas pdblicas.

El Secretario de Estado del Tesoro y Comercio del Go-
bierno Dominicano suministrard mensualmente al represen-
tante de los tenedores de bonos de los empr6stitos de 1922 y
1926, completos y detallados informes, debidamente certifi-
cados, de todas las entradas y desembolsog, asi como de las
otras operaciones fiscales, del Gobierno Dominicano.

ARTICULO VII

El sistema. de dep6sitos de todas las rents de la Re-
pdblica Dominicana sera efectuado de acuerdo con las leyes
dominicanas de Contabilidad y de Hacienda que ahora rigen
esa material, y estas eyes asi como las atribuciones conferi-
das por este Acuerdo al representante de losatenedores de
'bonos de los emprestitos de 1922 y 1926, no serin modifica-
das ni su fuerga disminuida por el Gobierno Dominicana du-
rante la vigencia de este Acuerdo, sin el consentimiento pre-
vio de ambos Gobiernos.

ARTICULO VIII

Cualquiera controversial que puedan surgir entire el
Gobierno de la Repdblica Dominicana y el Gobierno de los
Estados Unidos de America en relaci6n con la ejecuci6n de
las disposiciones del present Acuerdo serin, si es possible,
arregladas por la via diplomdtica. Si el Gobierno de la Re-









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pfiblica Dominicana o el Gobierno de los Estados Unidos de
America notificare que, en su opinion, las posibilidades de
arreglo por esta via han sido agotadas, estas controversial
serAn solucionadas de acuerdo con el procedimiento estipu-
lado en la Convenci6n Interamericana de Arbitraje firmada
en Washington el 5 de enero de 1929, no obstante las dispo-
siciones del articulo 2o. (a) de dicha Convenci6n.

ARTICULO IX

S La Convenci6n firmada por la Repfblica Dominicana y
los Estados Unidos de America el 27 de diciembre de 1924,
cesard en sus efectos y el present Acuerdo entrari en vigor
cuando se ileve a efecto el cambio de ratificaciones, que ten-
dra lugar en la ciudad de Washington dentro de los treinta
dias siguientes a la ratificaci6n por el Gobierno que, en
cuanto a tiempo, sea el filtimo en ratificar; a condici6n, sin
embargo, de que los articultos I, II y V de dicha Convenci6n
del 27 de dicienbre de 1924 continfian en toda su fuerza y
efecto hasta que los dos Gobiernos reconozcan que se han
adoptado y puesto en operaci6n todas las medidas necesarias
para la ejecuci6n del present Acuerdo.
El present Acuerdo continuari en toda su fuerza y
efecto durante el period de duraci6n de los bonos externos
de 1922 y 192.6 afn pendientes. Despues de la redenci6n o
cancelaci6n de dichos bonos, las estipulaciones de este Acuer-
do dejarin automfticamente de tener efeclo.
0
EN TESTIMONIO DE LO CUAL los Plenipotenciarios
firman y sellan este Acuerdo, en duplicado,-n espariol e in-
gles, siendo ambos textos aut6nticos.
Hecho en la ciudad de Washington el dia veinticuatro de
septiembre de 1940.

(Firmado).
RAFAEL L. TRUJILLO.

(Firmado).
CORDELL HULL.




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