• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Front Cover
 Half Title
 Title Page
 Por la union de America
 Los proyectos de la Republica...
 Hacia la solidaridad continent...
 Rectificaciones al Dr. Saavedra...
 Documentos anexos
 Cartas entre el Presidente Roosevelt...
 El punto de vista dominicano expuesto...
 Programa de la conferencia interamericana...
 Proyectos que circularon en la...
 Proyecto aprobado estableciendo...
 La declaracion de solidaridad...
 El proyecto de liga de naciones...
 El proyecto de asociacion de naciones...
 Resolucion adoptada por la conferencia...
 Los resultados de la Conferencia...
 Index














Title: liga de naciones americanas y la conferencia de Buenos Aires;
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 Material Information
Title: liga de naciones americanas y la conferencia de Buenos Aires;
Physical Description: Book
Creator: Henríquez Ureña, Max,
Publisher: L. & S. Print. Co.,
Publication Date: 1937
Copyright Date: 1937
 Record Information
Bibliographic ID: UF00081312
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: ack0803 - LTUF
04433126 - OCLC
000440371 - AlephBibNum

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover 1
        Front Cover 2
    Half Title
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    Title Page
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    Por la union de America
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    Los proyectos de la Republica Dominicana
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    Hacia la solidaridad continental
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    Rectificaciones al Dr. Saavedra Lamas
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    Documentos anexos
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    Cartas entre el Presidente Roosevelt y el Presidente Trujillo
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    El punto de vista dominicano expuesto en Ginebra
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    Programa de la conferencia interamericana de consolidacion de la paz
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    Proyectos que circularon en la conferencia sin someterse a dicusion
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    Proyecto aprobado estableciendo la consulta, seguido del protocolo de no intervencion
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    La declaracion de solidaridad interamericana
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    El proyecto de liga de naciones Americanas pressentado por la delegacion Dominicana
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    El proyecto de asociacion de naciones Americanas presentado por la delegacion de Colombia
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    Resolucion adoptada por la conferencia sobre los proyectos Dominicano y Colombiano
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    Los resultados de la Conferencia de Buenos Aires (Declaraciones del Presidente Trujillo)
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LA LIGA

DE NACIONES AMERICANAS

Y

LA CONFERENCIA DE BUENOS AIRES


Discursos ante la Asamblea,
Rectificaciones al Dr. Saavedra Lamas,
Antecedentes, Proyectos, Documentos.


Por

MAX HENRiQUEZ URE1RA
Ex-Secretario de Estado,
'Presidente de la Delegaci6n Dominicans en la Conferencia
Interamericana de Consolidaci6n de la Paz.


341.

H 5191


Slug COSTA


Nueva York
L. & S. PRINTING CO.
288 WILLIAM BTUERI
1987

















UNIVERSITY

OF FLORIDA

LIBRARIES


THIS VOLUME HAS BEEN
MICROFItMED
BY THE UNIVERSITY OF
FLORIDA LIBRARIES.


I


-r























LA LIGA DE NACIONES AMERICANAS
Y LA CONFERENCIA DE BUENOS AIRES












LA LIGA

DE NACIONES AMERICANAS

Y

LA CONFERENCIA DE BUENOS AIRES


Discursos ante la Asamblea,
Rectificaciones al Dr. Saavedra Lamas,
Antecedentes, Proyectos, Documentos.


Por

MAX HENRIQUEZ UREA
Ex-ecreario de6 tado,
President de la Delegaci6n Dominicana en la Conferencia
Interamericana de Consolidaeidn de la Paz.








SIBI CONSTAT


Nueva York
L. & S. PRINTING CO.
238 WILLIAM STREET
1937


















POR LA UNION DE AMERICA

Discurso pronunciado por el Presidente de la Delegaci6n Domi-
nicana el 5 de Diciembre de 1936 en la Primera Sesi6n Plenaria
de la Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la Paz,
reunida en la Ciudad de Buenos Aires.
(Versi6n taquigrkfica insert en el No. 6 del
Diario de la Conferencia Interamericana de Consoli-
daci6n de la Paz, de fecha 6 de diciembre de 1936.)

Sr. President Saavedra Lamas (Argentina). Tiene la pa-
labra el senior Ministro Henriquez Urefia, representante de la Re-
pdblica Dominicana.
--Ocupa la tribune el senior Delegado Henriquez
Urefia. (Aplausos).

Sr. Henriquez Ureiia (Repiblica Dominicana). Sefior Pre-
sidente, sefiores delegados:
iMagno ejemplo el que damos al mundo! iSuefio de ayer, rea-
lidad de hoy, esta gran asamblea, este parlamento interacional del
nuevo mundo! Recordiis aquel primer tratado que la gran Co-
lombia firm con el Peru en 1822 -similar a los que poco des-
puis subscribi6 con Mexico, Chile, la America Central y las Pro-
vincias del Plata en cuyas cliusulas se anunciaba la constituci6n
de una Asamblea General de los Estados Americanos?
Dijirase que, pasado un siglo, nos congregamos aqui bajo la
advocaci6n tutelar del genio de Bolivar, que concibi6 tan ambi-
cioso proyecto y quiso verlo convertido en realidad en el Congreso
que se reuni6 en Panama en 1826, para concertar un tratado de
uni6n, liga y confederaci6n perpetua entire las naciones del nuevo
mundo.
lQui pretendia, que anhelaba el genio inquieto de Bolivar?









Afianzar la independencia de las naciones americanas a la luz de
un nuevo derecho. Mejor afn: crear ese nuevo derecho, o, si se
quiere, crear un derecho americano respaldado por una fuerza in-
ternacional.
Esa fuerza international no lleg6 a tener vida orginica; pero
con el tratado de Panama naci6 el nuevo derecho, cuyos funda-
mentos fueron la libertad y la independencia de las naciones ame-
ricanas hermanadas por la unidad geogrifica y por la igualdad de
las soberanias; la seguridad colectiva mediante la uni6n continen-
tal basada en la supervivencia de los regimenes democriticos; la
codificaci6n del derecho international con la mira de que la po-
litica exterior de los Estados pudiera regirse por reglas comunes;
la transacci6n amigable de los diferendos internacionales para ase-
gurar una paz stable y, en caso de conflict, la mediaci6n opor-
tuna de las potencias neutrales y el procedimiento de conciliaci6n
ante una asamblea de plenipotenciarios, cuya decision no era obli-
gatoria sino en el caso de que asi lo hubieran previamente con-
venido las parties en dispute.
A partir del Congreso de Panama, esa nueva orientaci6n sefia-
lada al derecho international emprendi6 la conquista del porvenir.
Nuevamente fueron convocados los pueblos de America a otros
congress en distintas fechas y ciudades del continent. Nueva-
mente elaborironse tratados, pero istos no llegaron a tener eficacia
prictica. Sin embargo, las naciones de America iban gradualmente
continuando su obra: estaban creando un nuevo derecho aunque
no disponian del amparo de la fuerza para respaldarlo, de esa fuer-
za international organizada que hubiera sido la base esencial del
exito inmediato.
iCrear el derecho! Mis de una vez se preguntaban antafio:
Spuede crear el derecho quien no tiene la fuerza? Nadie creia en-
tonces, al menos para imponer normas en la esfera del derecho in-
ternacional, sino en la supreme ratio de la fuerza.
Las naciones americanas opusieron la virtualidad de las doc-
trinas frente a esa deificaci6n de la fuerza. Y esa fue su primera
y fundamental contribuci6n a la evoluci6n del derecho internacio-
nal. La America libre no consider necesaria la coerci6n material
para imponer el derecho, porque entendi6 que el derecho es una
fuerza mis poderosa que la de los fusiles y la de los caiiones. Es asi
como la America fui realizando su labor con miras al porvenir.









En 1889, los Estados Unidos convocaron a las naciones ame-
ricanas para constituir un organismo international que estudiara
sus problems econ6micos comunes y que fomentara entire todas
ellas mejores relaciones. Asi naci6 la Uni6n Panamericana, segin
se llam6 despues.

Blaine, a quien se debe la iniciativa, aspir6 a realizar una obra
que se tradujera en resultados pricticos; y, aleccionado acaso por
el poco ixito de las anteriores tentativas para una alianza conti-
nental, descart6 de modo expreso del program de la conferencia
los temas politicos. No obstante, en aquella asamblea se formu-
laron declaraciones doctrinales que habian de ejercer positive in-
fluencia en la vida del derecho y que habian de trascender a la po-
litica international. Una de ellas fue la que opuso un valladar a
la adquisici6n de territories por medio de la fuerza; y esa declara-
ci6n ha sido, pasados cuarenta afios, ratificada y ampliada. jQui
eficacia prictica podia tener esa declaraci6n doctrinal de un orga-
nismo sin atribuciones political? iQui fuerza opener a la fuerza
en caso necesario? Una, y muy grande, porque emana del dere-
cho mismo: el no reconocimiento de la usurpaci6n territorial.
(Aplausos).

Afios despubs, la Repfblica Argentina opuso una doctrine frente
a un hecho de fuerza: declar6 ilicito el empleo de la violencia para
el cobro de las deudas de los Estados en moments en que otra
naci6n americana se encontraba frente a un conflict de tal natu-
raleza. Y esa doctrine que Calvo habia esbozado desde la citedra
y que Drago articul6 de manera concisa y rotunda en una nota me-
morable, se abri6 paso en el mundo. En la Segunda Conferencia
de El Haya, de 1907, esa doctrine se incorpor6 al derecho universal,
mediante la convenci6n encaminada a limitar el empleo de la fuerza
en el cobro de las deudas contractuales. De manera todavia mis
ampia fue reiterada en 1910 en la convenci6n que para someter al
arbitraje las reclamaciones pecuniarias subscribieron las naciones ame-
ricanas en la ciudad de Buenos Aires.

Al Brasil corresponde la primacia en la declaraci6n de condenar
la guerra como instrument de political national. Pero, ino expre-
saba el Brasil con ello una realidad americana? America es el con-
tinente de la paz. La guerra ha sido siempre, en America, un hecho
o un caso excepcional; podemos decir que un accident. No ha sido
nunca, entire nosotros, un procedimiento habitual ni menos afin se









ha basado jams en ella ning6n sistema politico de engrandecimiento
national.
Afios despuis, dos grandes estadistas, americano el uno, europeo
el otro, dieron vida, en forma de tratado, a esa idea de condenar
la guerra como medio de resolver los conflicts internacionales y
ratificaron la declaraci6n de renunciar a la guerra como instrument
de political national. Este tratado, que con justicia perpetfa los
nombres de Kellog y Briand, no contiene sanciones determinadas
para los que violent el compromise contraido en sus dos breves clau-
sulas. Es que el tratado Briand-Kellog, basado en la moral inter-
nacional, Ileva implicita una sanci6n: el Estado que violara algfin
dia ese compromise de honor quedaria fuera de la ley moral in-
ternacional. (Aplausos).
No otro es el respaldo de la Convenci6n sobre Deberes y Dere-
chos de los Estados aprobada en Montevideo en 1933. Esa con-
venci6n consagra ciertas declaraciones y principios generals cuyo
antecedente podemos encontrar en el tratado que algunas naciones
americanas firmaron en Lima en 1848, pues en ese tratado se con-
sagraba el respeto a la inviolabilidad territorial y se condenaba la
intromisi6n de un Estado en los asuntos interns de otro, asi como
la obtenci6n de concesiones y ventajas mediante procedimientos con-
trarios al derecho de gentes.
Esta Convenci6n de Montevideo tampoco establece sanciones
especiales para garantizar los principios que sostiene. Esos prin-
cipios quedan ahi amparados ampliamente por la moral interna-
cional.
La confianza de America en la fuerza que de si mismo deriva
el derecho, sin necesidad de medios materials que lo amparen, se
manifiesta igualmente en el Pacto Antibilico Argentino de 1933,
el pacto que Ileva el nombre ilustre del doctor Saavedra Lamas.
(Aplausos). Ese pacto contiene sanciones exclusivamente juridicas
y morales; y por primera vez, segin creo, en un instrument in-
ternacional se reconoce y consagra el poder de la opinion pfblica
como un medio de coercion efectiva digno de ser tenido en cuenta
en el orden juridico. Ese tratado .no es ya exclusivamente ameri-
cano, puesto que muchas naciones de otros continents se han adhe-
rido a el. Es que la influencia americana ha sido poderosa y fecunda
dentro de todas las conquistas del derecho international de nuestro
tiempo.









En las dos conferencias mundiales de paz, celebradas en El Haya
en 1899 y 1907, se aprobaron tratados que, aunque con innova-
ciones de procedimiento, respondian al ideal de conciliaci6n esta-
blecido y enunciado en el Tratado de Panama de 1826. En aquel
Tratado de Panama la asamblea de plenipotenciarios era la que
debia investigar los hechos en caso de conflict y emitir un dicta-
men, aunque iste no tenia caricter obligatorio. En el tratado de
El Haya, encaminado al arreglo pacifico de los conflicts interna-
cionales, son las comisiones de investigaci6n las que depuran los
hechos y las que dictan una resoluci6n, que tampoco tiene el caric-
ter de laudo arbitral.
En el Haya naci6 la Corte Permanente de Arbitraje para con-
sagrar un principio ya conocido en la vida del derecho, pero al cual
los Estados americanos dieron mayor auge hacigndolo florecer de
nuevo y consagrindolo en multitud de tratados y convenciones.
La Corte de Arbitraje era, en cierto modo, una novedad; pero
ino era tambien una corte permanent de arbitraje aquella asam-
blea de plenipotenciarios del Tratado de Panama, puesto que sus
decisions serian obligatorias en el caso de que las parties previa-
mente convinieran en ello?

La voluntad de Amirica se ha manifestado siempre de manera
persistent en favor del arbitraje y de la justicia international. S61o
evocari, entire otros muchos, dos ejemplos. La creaci6n de una
Corte de Justicia Centroamericana en 1902 no importa si tuvo
vida efimera y el tratado de arbitraje interamericano de 1929,
que es la sintesis del largo esfuerzo realizado por los Estados de Ame-
rica para consagrar ese principio.
Pero ~qui otra cosa decir si la propia Sociedad de las Naciones
naci6 en 1919 al calor de las ideas americanas, al calor de las ideas
que emiti6. hace un siglo Bolivar y que desarroll6 en forma de bri-
Ilante iniciativa otro espiritu americano, el president Wilson, que
es el verdadero creador de la actual Sociedad de las Naciones?

En el Pacto de la Sociedad de las Naciones hay que apreciar
la semejanza de los principios esenciales que contiene con los del
Tratado de Panama, semejanza que se advierte principalmente en
lo que se refiere a la seguridad colectiva o a la garantia colectiva de
la independencia de los Estados y en lo que se refiere tambien a la
obligaci6n de cada Estado de recurrir al Consejo de la Sociedad de









las Naciones en cualquier clase de conflict que pudiera provocar
una ruptura.

La moratoria de guerra es tambiin, pricticamente, una creaci6n
americana. Recordemos que apareci6 en la Convenci6n que fir-
maron en 1902 las naciones centroamericanas prohibiendo movili-
zaci6n de tropas mientras se tramitaban procedimientos de media-
ci6n o de conciliaci6n. La vemos reaparecer despues en el pacto
Gondra de 1923, y la encontramos consagrada nuevamente en el
pacto Saavedra Lamas.

Por iltimo, para terminar esta enumeraci6n de nuestro aporte a esa
evoluci6n del derecho, no es ocioso recorder que la cooperaci6n de
Amrica en el orden de la conciliaci6n ha sido significativa e im-
portante, aun despubs de creada la Sociedad de las Naciones. En
1920 el Brasil concert un arreglo con la Gran Bretafia para so-
meter las diferencias que surgieran entire ambas naciones a una
comisi6n de cinco miembros antes de recurrir al Consejo de la So-
ciedad. Chile hizo lo mismo con Suecia un afio despues. Y ese
mismo afio, 1920, fui cuando Suecia y Noruega propusieron la
reform del pacto de la Sociedad de las Naciones para dar entrada
a las comisiones de conciliaci6n que ya existian en aquellos trata-
dos. Tard6 dos afios la Asamblea de la Sociedad en declarar que el
Pacto en nada se oponia a la cre :i6n de tales comisiones. Mientras
tanto, las naciones de America seguian trabajando dentro del mismo
orden de ideas; se firm en 1923 un tratado entire los Estados Uni-
dos de America y las cinco repfblicas centroamericanas estableciendo
comisiones de investigaci6n y de conciliaci6n; en el propio afio
1923 se firm el pacto Gondra en Chile y el mismo afio el Uru-
guay subscribi6 un tratado bilateral de conciliaci6n con Suecia. A
partir de ese moment hubo en Europa una verdadera lluvia de
tratados bilaterales de conciliaci6n. Y en 1928 la Sociedad de las
Naciones aprob6 el acta general encaminada al arreglo pacifico de
los diferendos internacionales, sefialando como procedimiento inicial
el de conciliaci6n, con lo cual ampli6 el protocolo de 1924 enca-
minado al mismo objeto.

lEsta ripida y forzosamente incomplete ojeada a la evoluci6n
del derecho international en America nos puede conducir a afirmar,
como lo ha hecho el insigne publicista Alejandro Alvarez, que he-
mos creado un derecho international americano? Creo que pode-
mos hacer una afirmaci6n que va todavia mas lejos: el derecho in-









ternacional de nuestro tiempo es, en lo esencial, obra de America.
(Aplausos).
No hemos creado un derecho para nosotros, sino que hemos
aspirado, y en buena parte lo hemos conseguido, a que los prin-
cipios que sustentamos como necesarios para la vida del derecho
international sean acogidos por el rest del mundo y figure, como
figuran ya, en multitud de convenciones y tratados. Nuestra obra,
genuinamente americana, se ha abierto paso triunfal hacia la uni-
versalidad.
La geografia nos une, aunque tambiin nos separa, dada la enor-
me extension territorial del continent, que nos hace desear, y ojali
esta Conferencia pueda contribuir a ello, que se multipliquen las vias
y medios de comunicaci6n que deben acercarnos y unirnos.
Pero aparte de la geografia, si hay algo que nos vincula y acerca
es la identidad de ideals juridicos en la vida international.
S61o faltaria, para hacer mis complete o acaso mis perfect esa
compenetraci6n juridica del continent americano, agregar a esos
principios uno mis, que trasciende a la esfera de la acci6n interna-
cional: la seguridad colectiva. Ciertamente, ese principio o ese medio
de acci6n international satisfaria plenamente un anhelo enunciado
en el temario de esta Conferencia: el de encontrar la formula de una
mis estrecha asociaci6n entire las naciones americanas. No una, sino
varias formulas pueden surgir encaminadas todas a formalizar en
derecho lo que podemos decir que ya existe de hecho, a reco-
ger amoldindolo al espiritu de nuestro tiempo y sin aban-
donar nunca nuestra acci6n dentro del internacionalismo universal -,
a recoger, repito, el viejo pensamiento de Bolivar; a reunir en un
solo instrument todos los principios y doctrinas que hemos defen-
dido a lo largo de la historic, y, lo que es aun mis, a cimentar sobre
tan s6lida base, como ha propuesto su Excelencia el Presidente de la
Reptiblica Dominicana, una Liga de Naciones Americanas.
La forma, aunque important, no es lo esencial. Lo esencial
es la idea misma, porque liga, asociaci6n, seguridad colectiva, soli-
daridad, apoyo mutuo, obligaci6n de consultarnos unos a otros en
caso de conflict, son formas y modalidades de un mismo pensamien-
to que tiende a crear un organismo que pueda traducir la voluntad del
continent en las horas dificiles y que, al igual que aquellas Asamblea
General de Estados Americanos que sofi6 Bolivar, pueda servir,
como el decia, "de consejo en los grandes conflicts, de punto de







12

contact en los peligros comunes, de fiel intirprete de sus tratados
pfblicos cuando ocurran dificultades y de juez arbitro y conciliador
en sus disputes y diferencias". (iMuy bien! iMuy bien! Prolon-
gados aplausos.)
















II

LOS PROYECTOS DE LA REPUBLICAN DOMINI-
CANA Y DE COLOMBIA SOBRE CREACION
DE UNA LIGA DE NACIONES AMERICANAS

Informe presentado el 17 de Diciembre de 1936 en la Octava
Sesi6n de la Primera Comisi6n (Temas sobre Organizaci6n de la
Paz), por el Relator-Presidente de la Quinta Subcomisi6n.
(Publicado en el No. 19 del Diario de la Conferen-
cia Interamericana de Consolidaci6n de la Paz, de
fecha 19 de diciembre de 1936.)

El Delegado relator, senior Max Henriquez Urefia (Repdblica
Dominicana), dice: La subcomisi6n que tengo la honra de presidir
en mi calidad de relator y que recibi6 el encargo de asesorarme con
su valioso concurso en el studio del tema segundo del program de
la Conferencia, ha adoptado un proyecto de resoluci6n que voy a
someter a esta Comisi6n. Antes de hacerlo asi, debo analizar, aun-
que en forma somera, los proyectos que ban sido presentados en re-
laci6n con el tema, que asi fui enunciado:
"Consideraci6n de otras medidas tendientes a una mis estrecha
asociaci6n de las Repdblicas americanas y de los medios de coopera-
ci6n con otras entidades internacionales."
Acaso no sea ocioso consignar que al entrar en ese anilisis, en
cumplimiento de mi obligaci6n como relator, me atengo, como es
16gico suponer, a mi propic juicio a mi leal saber y entender,
como reza un castizo clisC idiomitico -, pues seria impossible que
cada una de las apreciaciones que he de formula sobre las facetas
muy diversas que el tema ofrece, corresponda exactamente al criterio
de todos y cada uno de los miembros de la subcomisi6n. El criteria
de la subcomisi6n queda consagrado en los tirminos de la resolu-
ci6n que propone y que luego he de dar a conocer; el relator, por su









parte, tiene el encargo de informal sobre los antecedentes que sirven
de base a esa resoluci6n, y suya es, exclusivamnte, la responsabilidad
de esa labor expositiva y analitica.


No pocas fueron las sugestiones que los Gobiernos de America
formularon en relaci6n con el tema segundo del program de esta
Conferencia. El Salvador, Guatemala y Honduras esbozaron la
idea de un Tratado de solidaridad americana. El Brasil propuso
"el studio del problema de la seguridad colectiva". La idea de crear
una Liga o una Asociaci6n de Naciones Americanas fue propug-
nada por Bolivia, Colombia, la Rep6blica Dominicana y el Ecua-
dor, a las cuales se ha sumado despuis Haiti. Chile se pronunci6
en favor de un "sistema para prevenir, conciliar y resolver pacifica-
mente las controversial" que pudieran surgir entire Estados america-
nos "como una de las inteligencias regionales que aseguran el man-
tenimiento de la paz", aludidas en el articulo 21 del Pacto de la
Sociedad de las Naciones.
Iniciados ya los trabajos de esta Conferencia, he aqui los pro-
yectos que han sido presentados en relaci6n direct con el tema se-
gundo del program:
1 --Proyecto de Convenci6n sobre Creaci6n de una Liga de Na-
ciones Americanas, presentado el 2 de diciembre por la Delega-
ci6n de la Repfiblica Dominicana.
2-Proyecto de Tratado sobre la Creaci6n de una Asociaci6n
de Naciones Americanas, presentado el 11 de diciembre por la De-
legaci6n de Colombia.
30-Proyecto de resoluci6n por el que se crea una Comisi6n
a fin de estudiar el problema de las Organizaciones Regionales o
Continentales, presentado el 11 de diciembre por la Delegaci6n del
Uruguay.
4-Proyecto de Tratado sobre Solidaridad y Cooperaci6n In-
teramericana, presentado el 10 de diciembre por las Delegaciones de
Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Dejari para una segunda parte de mi informed este 6ltimo pro-
yecto; y considerare primero en conjunto los tres primeros, pues
del studio y cotejo de los mismos emana la resoluci6n que la Sub-
comisi6n propone.









Creaci6n de una Liga o de una Asociaci6n de Naciones Americanas.
Comisidn de Juristas para su studio
No coliden entire si los proyectos presentados por las Delega-
ciones de la Repfblica Dominicana y de Colombia para constituir
una Sociedad de Naciones Americanas, aunque, aparte las diferen-
cias que pueden sefialarse en su articulado, se distingan por el nom-
bre. El nombre, sin embargo, no entrafia disparidad alguna, salvo
en la apariencia. Ambos proyectos tienden a un mismo fin: el de
crear un vinculo politico de uni6n entire todas las Repiblicas del
continent, al amparo de los postulados y principios juridicos que
toda la America ha adoptado y defendido. La Repfiblica Domi-
nicana ha bautizado ese vinculo politico con el nombre de "Liga",
consignado antes en el Tratado de Panami de 1826; Colombia ha
preferido la palabra "Asociaci6n" como expresi6n mis concorde
con la ideologia actual, ya que no provoca el recuerdo de otras
"Ligas" que hubo en el pasado. Pero tanto cabria elegir un nom-
bre como el otro: el que propone la Repiblica Dominicana, por-
que envuelve la evocaci6n, romintica si se quiere, del pensamiento
de Bolivar, consignado en el Tratado de Panami; el que propo-
ne Colombia, porque no se presta, como la voz "Liga", a que se
le atribuya un alcance distinto del que se le quiere dar, y consagra
simple y escuetamente el prop6sito esencial previsto en el program
de la Conferencia: el de lograr "una mis estrecha asociaci6n de
las Repfblicas americanas".
Descartado el problema del nombre, los dos proyectos tienden
a un mismo fin y sus diferencias podrian armonizarse para refun-
dirlos en uno solo.
No creo necesario hacer ahora una historic del process que en
nuestro continent ha sufrido la idea de establecer una Liga, Alian-
za, Sociedad o Uni6n political de las Naciones Americanas desde
hace mis de un siglo, es decir, desde el moment mismo en que co-
mienza el period de la independencia en la America espafiola. Ocio-
sa pretensi6n seria la de querer ilustrar sobre la material a una asam-
blea tan docta como la present, sobre todo cuando para auxilio de
la memorial tenemos a la mano el admirable Manual Especial para
uso de los Delegados, preparado por la Uni6n Panamericana, en
el cual se sintetizan las tentativas mis importantes realizadas en ese
sentido.
Pero si debo recorder que esa concepci6n se insinuaba ya en









frases dispersas y planes incompletos, a modo de inquieto balbuceo
ideol6gico, desde los tiempos de Egafia, de O'Higgins, de Jose Ce-
cilio del Valle y de tantos otros precursores y libertadores; y que
fue Bolivar quien le di6 forma cabal, pues surgi6 de su cerebro en
forma tan precisa y just, que afn hoy seria impossible prescindir,
a la hora de poner en prictica el mismo pensamiento, de los li-
neamientos que le traz6 su genio, y que sirvieron de pauta para el
Tratado de Liga, Uni6n y Confederaci6n perpetua subscripto en
Panama en 1826. Los sucesivos Congresos intercontinentales de
1848, 1856 y 1864 consagraron el mismo principio, ya con el nom-
bre de Confederaci6n, ya con el de Alianza, ya con el de Uni6n
de los Estados Americanos. Los postulados adoptados desde 1826
como fundamento doctrinal de ese prop6sito son: la igualdad de
las soberanias; la seguridad colectiva; el arreglo pacifico de las con-
troversias; la renuncia a la guerra, sobre todo si es de agresi6n o
de conquista; las sanciones protectoras de las obligaciones interna-
cionales; la codificaci6n del derecho; y a partir del Congreso de
Lima en 1848, el principio de no intervenci6n.
No terminaron con el Congreso celebrado en Lima en 1864 las
tentativas encaminadas a concertar una asociaci6n political entire las
naciones americanas. De tiempo en tiempo, algunos estadistas tra-
taban de dar nueva vida a ese empefio, y en 1883 se reuni6 en Ca-
racas un Congreso Bolivariano que consider "la imperiosa nece-
sidad de un Congreso diplomitico continental para dar formula
expresa y positive a la Uni6n de America".
Al quedar establecida en 1889 la Uni6n Panamericana, fue-
ron excluidas de su esfera de acci6n las cuestiones political. La
Uni6n Panamericana ha realizado y realize una admirable labor
de coordinaci6n ticnica en relaci6n con las cuestiones econ6micas,
sociales y culturales que afectan al continent; y sin embargo, de
su seno, y de las Conferencias internacionales americanas, a falta de
un organismo con atribuciones political, han surgido Tratados,
Convenciones, resoluciones y votos que ban tenido enorme influen-
cia en la actuaci6n political del Nuevo Mundo. "Las Repfblicas
americanas segin dije en la decimos6ptima asamblea de la So-
ciedad de las Naciones- constituyen desde hace medio siglo una
sociedad que se llama Uni6n Panamericana y que no fue creada so-
bre la base del interns politico, pues en sus origenes no estaba
vinculada sino a los intereses comerciales del continent americano.
Para emplear una formula commercial podriamos decir que es una









sociedad limitada. Sin embargo, esa sociedad limitada toma cada
dia un alcance mis vasto: ha elaborado various Tratados de arbi-
traje y conciliaci6n, ha abordado el problema de codificar el dere-
cho international, ha emitido en diversas ocasiones votos de orden
juridico que tienen un alcance politico".
Consideraciones anilogas, sin duda, provocaron en diversas oca-
siones la idea de extender a la esfera political las atribuciones de la
Uni6n Panamericana. lNo hubo en 1916 una consult iniciada
en tal sentido por el Presidente Wilson, aunque s61o fuera en forma
de sondeo confidencial, aparte de que el propio Presidente Wilson,
en el discurso que pronunci6 ante el Segundo ,Congreso Cientifico
Panamericano, abog6 por una asociaci6n mis estrecha de las Na-
ciones del continent, pensamiento al que di6 alcance universal al
crear mis tarde la Sociedad de las Naciones? Pocos afios despubs,
1no sugiri6 John Barrett, entonces Director de la Uni6n Panamerica-
na, la posibilidad de que esta se convirtiera en una Liga de Na-
ciones Americanas? jNo propuso el doctor Baltasar Brum en 1923
los fundamentos de una "Asociaci6n de Naciones Americanas"? jNo
hizo El Salvador en 1933 algunas consultas de cancilleria encami-
nadas al mismo objeto, basindose en un; proyecto formulado por el
Congress national de dicha Repfblica en 1912?
El viejo ideal, al parecer adormecido un tiempo, renacia con
nueva pujanza ante el experiment victorioso que, en otro orden
de actividades, realizaba la Uni6n Panamericana; pero la idea de
asignar atribuciones political a la Uni6n Panamericana no parecia,
sin embargo, la mejor soluci6n que podia adoptarse. La Uni6n
Panamericana puede y debe continuar la labor eficiente para la cual
fui creada, sin entrabar su actuaci6n con el fardo de los problems
politicos. De crearse una instituci6n continental para el studio de
las cuestiones political, vista debe constituir un organismo aparte.
Asi lo apreci6 claramente el Presidente de la Repfblica Dominicana,
quien, inspirado en tales ideas, expuso desde hace dos afios su con-
vicci6n de que era necesario llegar a la creaci6n de ese organismo
aparte. En 1936 el Presidente de Colombia encar6 a su vez el pro-
blema, estimando ademas que, al asociarse las Naciones americanas
podrian prestar una colaboraci6n mis eficaz en el seno de la Socie-
dad de las Naciones. Y al iniciar el Presidente de los Estados Uni-
dos de America sus consultas respect a la conveniencia de celebrar
la present Conferencia de Consolidaci6n de la Paz, la Repiblica
Dominicana y Colombia propusieron, como asunto que debia dis-










cutirse en la Conferencia, la creaci6n de una Liga o Asociaci6n de
Naciones Americanas. Otras Naciones, como Bolivia y el Ecuador,
sustentaron el mismo criterio.
Examinemos, pues los proyectos que, para desarrollar ese pen-
samiento, han presentado las Delegaciones de la Republica Domini-
cana y de Colombia.1
Cabe considerar previamente c6mo se aprecia en uno y otro
proyecto la situaci6n que, una vez creada la Sociedad de las Nacio-
nes Americanas, corresponderia a la Uni6n Panamericana.
Conforme al proyecto dominicano, la creaci6n de la Liga de
Naciones Americanas no impediria que la Uni6n Panamericana con-
tinuara su obra, aunque la semejanza de estructura que se da a los
6rganos de la Liga en relaci6n con los que actualmente cuenta la
Uni6n pudiera hacer pensar, a primera vista, que una instituci6n
se substitute a otra. Es cierto que algunas atribuciones y faculta-
des que hoy correspondent a la Uni6n Panamericana deberian ser
traspasadas a la Liga, y que en el proyecto dominicano acaso se ha
extremado la reglamentaci6n en ese sentido. "Ese proyecto s61o peca
por exceso de reglamentaci6n", me decia un ilustre colega. Pero las
cuestiones de reglamentaci6n son siempre secundarias: un studio
detenido del asunto puede concretar razonablemente las atribuciones
de la Liga, para que vista ejercite sin embarazo sus facultades esen-
cialmente political. A mi juicio, cuando se Ilegue al anilisis minu-
cioso del asunto, son tres los problems principles a considerar:
1' Determinar el grado de subordinaci6n de la Uni6n Paname-
ricana a la Liga de Naciones Americanas, por ser vista un organis-
mo totalitario. Para sefialar un ejemplo del grado de subordinaci6n
que podria establecerse, no creo ocioso recorder que dentro de la
Sociedad de las Naciones existe el Bureau Internacional del Traba-
jo, instituci6n poderosa que funciona con franca independencia y
rinde una labor excepcional.
2 Determinar si las Conferencias internacionales americanas de-
ben convertirse en un Congreso o Asamblea General de la Liga o
Asociaci6n, en cuyo caso la Uni6n Panamericana quedaria encar-
gada de convocar determinadas Conferencias ticnicas.
39 Determinar si las organizaciones y los institutes ticnicos de-
1. Vnanse dichos proyectos en la seccl6n de anexos de este libro. Nos. 7 y 8. El Ecuador
articnl6 tambidn un proyecto de Ltga de Naciones Americana, publecado enm folleto (Quito,
1986, 28 pas.), pero no Ileg6 a presentarlo en la Confereneia.









ben ser regidos por la una o por la otra instituci6n, conforme a la
indole de dichas organizaciones.
Una vez aclarados esos tres puntos esenciales, es tarea ficil simpli-
ficar el proyecto dejando establecidas las atribuciones exclusivas de
una y otra instituci6n. Se dira que acaso la Delegaci6n Dominica-
na pudo ser mis explicit en cuanto al alcance de sus intenciones;
pero dejando a un lado mi funci6n de relator, podria recorder que
todo proyecto es, en su inicio, un ballon d'essai, que no debe apar-
tarse demasiado de ciertas lines generals, para dejar franco el ca-
mino a las rectificaciones y amplificaciones a que puede Ilegarse me-
diante el arte diplomitico de negociar.
El proyecto colombiano, que seguramente por las mismas ra-
zones no es enteramente explicit sobre este problema, s61o esta-
blece en su articulo 34 el principio de la subordinaci6n al organis-
mo principal. Dice asi: "Todas las oficinas internacionales paname-
ricanas, establecidas por acuerdo colectivo con anterioridad a la
ratificaci6n del present Tratado, serin puestas bajoi la autoridad de
la Asociaci6n de las Naciones Americanas, serin dirigidas por 6sta
en lo sucesivo y sus estatutos podrin ser modificados por el Con-
greso Panamericano Permanente".
Como se ve, tampoco el proyecto colombiano excluye la exis-
tencia de la Uni6n Panamericana, que es una de esas instituciones
internacionales. S61o determine, como antes dije, un principio de
subordinaci6n. Es possible, por lo tanto, coordinar ambos proyec-
tos en cuanto a este punto, cuya importancia es impossible desco-
nocer, mediante un analisis minucioso de las tres cuestiones a que
antes aludi, las que pueden quedar resumidas asi: grado de subor-
dinaci6n; conferencias internacionales; organizaciones ticnicas.
Importa considerar ahora otra cuesti6n de suma trascendencia:
las relaciones que deben existir entire la Sociedad de las Naciones
Americanas y la Sociedad universal de las Naciones. El proyecto
dominicano menciona entire las atribuciones del Consejo Directivo
de la Liga Americana, la de "dirigir la cooperaci6n de la Liga de
Naciones Americanas con la Sociedad de las Naciones, de acuerdo
con las normas que al efecto hayan sido adoptadas en las Confe-
rencias Internacionales Americanas. Mientras las Conferencias In-
ternacionales Americanas no adopten resoluci6n alguna al respect,
el Consejo dictari medidas provisionales para encauzar dicha coo-
peraci6n y gestionari un entendido con el organismo competent









de la Sociedad de las Naciones". El proyecto colombiano es mis
preciso: declara que la Asociaci6n Americana no es incompatible con
la Sociedad de las Naciones, lo que en el proyecto dominicano que-
da implicito; dispone que debe establecerse, por mutuo acuerdo, un
vinculo de colaboraci6n regular y permanent entire ellas en bene-
ficio de la paz; sefiala los elements principles de ese vinculo; y
establece ciertas normas para la actuaci6n de los paises americanos
en la Sociedad de las Naciones. La formula colombiana es, sin duda,
mis complete, y la Delegaci6n Dominicana ha declarado que no
tiene inconvenient en aceptarla y a6n en ampliarla con los puntos
de vista de otras Delegaciones.
Mis de. una vez se ha externado la apreciaci6n de que la existen-
cia de una Asociaci6n de Naciones Americanas podria restar uni-
versalidad a la actuaci6n international del continent, y podria ade-
mis colidir con la existencia de la Sociedad de las Naciones. No
acierto a entender que el hecho de que las Naciones de America se
asocien para considerar en coming sus problems politicos pueda
aislarlas del concerto universal. Antes al contrario, la unidad nos
permitira cooperar mejor a la universalidad, y aun las Naciones
americanas que no formen parte de la instituci6n de Ginebra se
vincularian a ella, aunque de modo indirecto, mediante la coopera-
ci6n de ambas instituciones. Por otra parte, el articulo 21 del
Pacto de la Sociedad de las Naciones declara que las inteligencias
regionales no son incompatible con dicho Pacto. Es cierto que
menciona la doctrine de Monroe, que nunca ha sido un acuerdo re-
gional, pero lo hace s61o por via.de ejemplo: lo que prevalece en
ese articulo es el concept esencial de que no hay incompatibilidad
entire el Pacto de la Sociedad y cualquier inteligencia regional que
asegure el mantenimiento de la paz. La Asociaci6n de Naciones Ame-
ricanas seria un Pacto regional encaminado al mantenimiento de la
paz y armonizaria, por lo tanto, con las previsiones del Pacto de
la Sociedad de las Naciones. Seria necesario, simplemente, estable-
cer, como lo previn ambos proyectos, el arm6nico concerto de am-
bas instituciones.
En la iltima asamblea de la Sociedad de las Naciones, various
Delegados de potencias europeas, entire ellos Mr. Eden, se pronun-
ciaron en favor de las "inteligencias regionales" como medio de ha-
cer mis ficil la aplicaci6n de los principios del Pacto de la Institu-
ci6n. "Lejos de colidir con los principios del Pacto de la Sociedad
de las Naciones, dije a mi vez en tal oportunidad, la Liga de









Naciones Americanas contribuiri a dar vida a esos principios con
mayor brillo, aun puede decirse que con mis universalidad, pues esa
Sociedad seria un entendido regional para las cuestiones puramen-
te americanas, y los acuerdos regionales, como el que Mr. Eden su-
geria para la Europa occidental, pueden facilitar la aplicaci6n de los
principios del Pacto merced a medidas y obligaciones que pueden
ir tms alli de aquellas que figuran actualmente en el Pacto. Los
Pactoa regionales y la limitaci6n regional de ciertas responsabilidades
political del Pacto, pueden garantizar de modo eficaz la univer-
salidad de acci6n de la Sociedad de las Naciones. Quedaria descar-
tada de esa suerte una de las objeciones que ban sido la causa de las
abstenciones y de las defecciones que se han producido en la So-
ciedad de las Naciones pues, como lo indicaba Mr. Eden, ante todc
el Pacto invita a los signatarios a asumir obligaciones y compro-
misos que, en las circunstancias actuales, no todos los Gobiernos
del mundo estin dispuestos a aceptar".2
La posibilidad de que llegue a concertarse un Pacto regional
americano no es motivo de alarma para ninguno de los estadistas
europeos que han respaldado en todo moment, como esperanza de
la humanidad, la existencia de la Sociedad de las Naciones. El ixi-
to de ese entendido regional depend simplemente de la indole de
sus estipulaciones y del espiritu de sincera colaboraci6n con que se
Ileve a la practice.
Considerado ese problema de importancia general en relaci6n
con los proyectos presentados, debo hacer ahora, brevemente, una
apreciaci6n comparative de los puntos en que ambos proyectos coin-
ciden; de aquillos en que, si no coinciden, encierran diferencias fa-
ciles de conciliar, y de aquillos en que, por iltimo, hay disparidad
de criterio mis notoria.
Los dos proyectos coinciden, a veces con variantes de detalle, en
los siguientes puntos: miembros de la asociaci6n, que lo son de
pleno derecho todas las Naciones americanas: sede movible para
el organismo central de la instituci6n, llimese Consejo o Congreso;
periodicidad de las sesiones de ese organismo, que deben celebrarse
una vez al mes; competencia de ese organismo para iniciar procedi-
mientos de conciliaci6n; y atribuci6n de un voto a cada Estado en
las deliberaciones. En puntos secundarios de la reglamentaci6n hay
divergencias: el proyecto dominicano limita a un Delegado y un


2. VWase el anexo No. 2 de este libro.









suplente la representaci6n de cada Estado en el mencionado organis-
mo central, mientras el proyecto colombiano admite hasta tres De-
legados; el proyecto dominicano exige que la designaci6n del De-
legado de cada pais sea expresa en cada caso, mientras el proyecto
colombiano declara que "podrin ser acreditados como Delegados los
agents diplomaticos ante el Gobierno del pais donde tenga su se-
de el Congreso", lo que, si se entiende que la designaci6n ha de
ser express, no necesita ser declarado, pues los Gobiernos pueden de-
signar, segiun les convenga, a su representante diplomitico o a otra
persona; el proyecto dominicano exige unanimidad de votos, salvo
en los asuntos de orden puramente administrative, mientras el pro-
yecto colombiano admite que las resoluciones se tomen por mayo-
ria de las dos terceras parties; el proyecto dominicano establece un
sistema en relaci6n con la aprobaci6n de los presupuestos anuales
de la instituci6n, mientras el proyecto colombiano se limit a con-
signar que el Congreso Permanente expediri el presupuesto general
de gastos; el proyecto dominicano enumera con alguna prolijidad
otras atribuciones del mencionado organismo central, mientras el
proyecto colombiano consigna solamente las que acabo de resumir.

Los dos proyectos coinciden tambien en la consagraci6n de los
principios juridicos que son base de la instituci6n, como la garan-
tia reciproca de la integridad territorial y de la independencia po-
litica de los Estados asociados, punto desarrollado con mayor am-
plitud en el proyecto dominicano; la condenaci6n de la violencia co-
mo medio de resolver las controversial territoriales o de adquirir
ventajas de otro orden; la necesidad de limitar los armamentos al
grado que aconsejen la seguridad interior y la soberania de los Es-
tados; la prohibici6n de la venta de armamentos, salvo si se desti-
nan al uso de; los Gobiernos; la repudiaci6n de la guerra y la solu-
ci6n pacifica de los conflicts. El proyecto dominicano agrega, de
manera express, la declaraci6n de que es ilicito el empleo de la
fuerza para obtener el pago de las reclamaciones pecuniarias; y el
proyecto colombiano consigna, ademis, el principio general de la
libertad de comercio y de trinsito, y la obligaci6n que tiene cada
Estado de crear dentro de su territorio condiciones higiinicas y hu-
manitarias de trabajo y de mejorar la situaci6n de los indigenas no
suficientemente adaptados todavia a la civilizaci6n. En el preim-
bulo de uno y otro proyecto aparecen resumidos tambien esos prin-
cipios, a los cuales se suma el de la igualdad juridica de las Nacio-
nes del nuevo mundo, que el proyecto dominicano reitera en ar-









ticulo aparte. El proyecto colombiano es mis minucioso en la enu-
meraci6n introductiva contenida en el preimbulo.

Coinciden, ademis, ambos proyectos en atribuir a la Institu-
ci6n la facultad de establecer una Corte Interamericana de Justicia
o Corte Panamericana de Justicia Internacional; y en determinar
la obligaci6n que tiene todo Estado de registrar en la Secretaria
de la Instituci6n los Tratados que vilidamente concierte, sin lo
cual istos no tendran caricter obligatorio, si bien el proyecto do-
minicano exige que ademis sean publicados para que tengan plena
validez.
Las diferencias ficiles de conciliar son las siguientes: el pro-
yecto dominicano establece dos organismos, un Consejo Directi-
vo y una asamblea peri6dica; el proyecto colombiano crea un solo
organismo, el Congreso Panamericano Permanente. La Delegaci6n
dominicana ha declarado que acepta esa simplificaci6n por las ven-
tajas pricticas que ofrece. Igual sucede con la enumeraci6n de los
funcionarios de la Instituci6n: director general y vice-director, en el
proyecto dominicano; Secretario general y Subsecretario en el pro-
yecto colombiano. La diferencia es s6lo de nombre, pero el pro-
yecto dominicano especifica la forma en que han de ser nombrados,
prevW sus derechos de jubilaci6n y reglamenta las atribuciones que
les incumbent. En material de investigaci6n y de conciliaci6n, los
dos proyectos sefialan procedimientos diferentes: el Congreso Pana-
mericano Permanente es tribunal de conciliaci6n en el proyecto co-
lombiano; en el proyecto dominicano, el Consejo Directivo inter-
pone su mediaci6n, sea o no solicitada, en caso de conflict, e ini-
cia el procedimiento de conciliaci6n, del cual se hace cargo una Co-
misi6n semejante a las previstas en el Pacto Gondra o en el Pacto
Saavedra Lamas. El proyecto dominicano establece la "moratoria
de guerra"; el proyecto colombiano la consider de modo implici-
to al reafirmar la doctrine contenida en los Tratados que la esta-
blecen y al referirse a las medidas conservatorias que se dicten en el
curso del procedimiento de investigaci6n o de conciliaci6n. No es
dificil, como en otros casos, encontrar una formula unificadora de
ambos sistemas, que persiguen un mismo objeto. Los dos proyec-
tos establecen el derecho que tienen los Estados para retirarse de la
Asociaci6n o Liga con aviso previo de un afio; pero el proyecto
dominicano agrega que "en caso de grave violaci6n de los tirminos
de la Convenci6n" podri llegarse a la exclusion temporal o defini-
tiva del que cometa la infracci6n.









El proyecto dominicano exige, para que la Convenci6n que crea
la Liga o Asociaci6n entire en vigor, la ratificaci6n de las veintiin
Repfblicas Americanas; el proyecto colombiano determine que bas-
tari para ello la ratificaci6n de las dos terceras parties de los miem-
bros de la Asociaci6n. El proyecto dominicano establece que esa
Convenci6n no podri ser modificada sino en la misma forma en
que fue adoptada; el proyecto colombiano no tiene cliusula de re-
forma, pero preve que "todo miembro de la Asociaci6n es libre de
no aceptar las modificaciones que se introduzcan al present Trata-
do, caso en el cual podri retirarse inmediatamente de la Asociaci6n".
Por lo demis, hay cuestiones propuestas en uno de los proyec-
tos que no aparecen en el otro: asi ocurre con algunos puntos que
contempla el proyecto dominicano, como la franquicia postal de la
Liga, la protecci6n a las organizaciones de la Cruz Roja, los pri-
vilegios diplomiticos de los Delegados y funcionarios y la coopera-
ci6n de los organismos oficiales, sin hablar de los articulos refe-
rentes a la celebraci6n de Conferencias Internacionales Americanas,
a los departamentos administrativos y ticnicos y a otros asuntos
a que ya me he referido al estudiar la division de atribuciones que
podria determinarse entire la nueva Instituci6n y la Uni6n Paname-
ricana. A su vez, el proyecto colombiano establece la obligaci6n de
denunciar todos los Convenios internacionales concluidos anterior-
mente que contengan disposiciones incompatible con el Tratado
que crea la Asociaci6n de Naciones Americanas y la nulidad de los
que despuis se concierten en iguales condiciones, siempre que lo de-
clare la Justicia Internacional; y atribuye tambiin a la Justicia In-
ternacional la facultad de resolver las dudas que surjan en la inter-
pretaci6n del mismo Tratado.
Quedan, por iltimo, divergencias en cierto modo mis hondas.

El proyecto dominicano no establece sanciones, salvo la muy
especifica de la expulsion del seno de la Liga; no define al agresor;
no establece renuncia expresa a la neutralidad frente a toda guerra
de agresi6n. Preve solamente que, sea en caso de agresi6n, sea en
caso de conflict armado, se convocari sin demora una asamblea
especial de Plenipotenciarios, que adoptari las medidas que proce-
dan, segfin la indole del problema y no podri ser disuelta mien-
tras la cuesti6n no quede zanjada. Es decir, no fija taxativamente
cuales son esas medidas. Se trata, pues, de una formula flexible
para adaptar esas medidas a la indole de cada caso particular.









El proyecto colombiano va mis lejos. Define concretamente al
agresor; enumera todas y cada una de las sanciones que le son apli-
cables y el orden en que podrian imponerse si no han de aplicarse
todas; y asigna a los Estados limitrofes del agresor, y a aquellos
otros que el Congreso indique de manera expresa, la obligaci6n de
aplicar sanciones militares. Ademis contiene la declaraci6n de que
"los Miembros de la Asociaci6n de Naciones Americanas renuncian
a la neutralidad respect a toda guerra de agresi6n". Por consi-
guiente, "todas ellas se obligan a hacer una causa com6n y soli-
daria con la victim de la agresi6n".
Cuail de los dos sistemas es preferible? 1El que trata de que
aquellas medidas que hayan de adoptarse sean el fruto de la expe-
riencia adquirida a la luz de cada caso particular, y que de los pre-
cedentes que se establezcan vayan quedando reglas para lo porvenir;
o el que no confia en ese procedimiento elistico y aspira a determinar
de una vez, en forma concrete, el camino a seguir? El problema
se presta a honda meditaci6n, y no me compete lanzar ahora un
veredicto sobre el mismo.
Cabe, en cambio, repetir que los dos proyectos pueden armo-
nizarse y unificarse a travis de un analisis detenido y merced a la
posibilidad de oportunas concesiones y transacciones hasta llegar a
un tirmino medio de avenencia en lo que atafie a las divergencias
mis hondas.
iPodriamos abordar ahora mismo el studio de la cuesti6n, para
legar, en sucesivas discusiones, a la redacci6n de un proyecto inico?
El tiempo parece corto ya, pero ain asi creo que eso seria possible.
No es ise, sin embargo, el sentir de la mayoria de la Subcomisi6n
que me ha auxiliado en el analisis del tema; y acatando el voto de
csa mayoria, conforme al cual se ha modificado en algunos detalles
el proyecto de resoluci6n presentado por la Delegaci6n del Uruguay
para que se design una Comisi6n que estudie el problema de las
relaciones regionales o continentales, someto a la consideraci6n de
esta Comisi6n el mencionado proyecto de resoluci6n, en la forma
que definitivamente se ha adoptado:

La Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la Paz,

CONSIDERANDO:

Que la Delegaci6n de la Repfiblica Dominicana ha presentado









a esta Conferencia un proyecto relative a la creaci6n de una Liga
de Naciones Americanas;
Que la Delegaci6n de la Repfblica de Colombia ha presentado
a su vez otro proyecto sobre la creaci6n de una Asociaci6n de Na-
ciones Americanas;
Que si bien cabe contemplar la posibilidad de armonizar am-
bos proyectos, a fin de refundirlos en uno solo que fuera objeto
de discusi6n en el seno de la Conferencia, es lo cierto que material
tan compleja y tan vasta require un studio detenido por todos y
cada uno de los Gobiernos del continent, y que por lo tanto el
tema no ha adquirido la madurez suficiente para su consideraci6n
inmediata en la oportunidad present,

RESUELVE:

Constituir una Comisi6n Internacional de cinco jurisconsultos
designados por los Gobiernos de las Repfiblicas de...................
....................para que estudie el tema relative a la creaci6n de una
Liga o de una Asociaci6n de Naciones Americanas, con vista de
los proyectos presentados en esta Conferencia y de los antecedentes
que consider fitiles. Dicha Comisi6n se reunira en la ciudad de....
.................................... .....antes del 1V de mayo de 1937. El
Gobierno de la Repfblica de............................................queda en-
cargado de convocarla. El informed de dicha Comisi6n deberi ser
depositado en la Uni6n Panamericana antes del 1' de julio de 1937,
y la Uni6n Panamericana lo enviari a los Gobiernos de America
para su consideraci6n y studio. El tema mencionado sera incluido
en el program de la VII Conferencia Internacional Americana, que
se celebrari en la ciudad de Lima.

Senior Presidente y sefiores Delegados: La Sociedad de Naciones
Americanas no surgiri a la vida en esta Conferencia, ya que un
prop6sito de tan vasto alcance require meditaci6n cuidadosa, lar-
go studio, lenta elaboraci6n. La Conferencia Interamericana de
Consolidaci6n de la Paz ha creado, de todos modos, en el Tratado
sobre mantenimiento, afianzamiento y restablecimiento de la paz,
que en una sesi6n memorable aprobamos uninimemente y por acla-
maci6n, un nexo mis fuerte entire todas las Naciones americanas: el
de la consult reciproca entire nuestros Gobiernos, cada vez que cir-
cunstancias extraordinarias o necesidades vitales lo requieran. He-
mos creado de ese modo una funci6n que es caracteristica de todo







27

estado de asociaci6n, porque s6lo un estado de asociaci6n compele
a no actuar por cuenta propia hasta no oir a los demis asociados;
pero no hemos creado el 6rgano encargado de dirigir esa funci6n.
Hemos creado un alma, me decia el general Moncada, pero no le
hemos dado cuerpo.
Vamos a hacer, de todos modos, el experiment. Por un im-
perativo biol6gico la funci6n crea el 6rgano, observaba el ilustre
President de esta Asamblea. iVenga en buena hora ese nuevo ex-
perimento! iQue esa funci6n propia de asociados, aunque el vincu-
lo que los una no sea un rigido estatuto, sino un nexo flexible y
adaptable a la multiplicidad de situaciones diversas, sea el primer
paso de una comunidad cada vez mis estrecha y fraternal entire las
Naciones del continent americano!

















III

HACIA LA SOLIDARIDAD CONTINENTAL
(Declaraciones publicadas en la revista Neighbors,
WAshington D.C., Abril 1937.)
El ideal de la independencia de la America espafiola tuvo como
corolario, desde el moment mismo en que empez6 a convertirse en
realidad, la aspiraci6n de consolidar esa independencia por medio de
una asociaci6n continental de naciones.

El sueio de los libertadores.
En discursos, proclamas, cartas y documents de muchos liber-
tadores de la America hispana se esboza desde temprana hora esa
idea. No fueron! ajenos a ella ni el precursor Miranda, ni San Mar-
tin, ni O'Higgins. La esbozaron entire otros, el chileno Egafia y
el argentino Monteagudo, que Ilegaron a enunciarla como proyecto
mis o menos concrete.*

La solidaridad en la democracia.
Tales proyectos sirvieron de antecedente al de Bolivar, mis com-
pleto y mis amplio, discutido y aprobado en el Congreso de ple-
nipotenciarios que por iniciativa suya se reuni6 en Panami en 1826.
Tan claro y luminoso fue el proyecto de Bolivar, que ha servido
de base esencial al pacto que rige la actual Sociedad de las Naciones.
Por obra de circunstancias adversas s6lo un grupo de naciones pudo
concurrir al congress de 1826, pero la intenci6n de Bolivar fui la
de congregar alli, en el punto de enlace del norte con el sur, a todas
las repfblicas del Nuevo Mundo, desde los Estados Unidos de Ame-
rica hasta las Provincias del Rio de la Plata. Habia en ello, sin
duda, una raz6n geogrifica; pero a ese principio geogrifico se su-
maba un interns de afinidad political bastante fuerte para sobrepo-
nerse a toda diferencia de origen o de idioma: la identidad de los
Juan Egafia era del Perd y Monteagndo era de Chuquisaca, pero stempre se ban asig-
nado al uno y al otro las nacionalidades que arriba se indican, dada la significaci6n que
tavieron, respectivamente, en Chile y Argentina.









regimenes democriticos en la America libre. El tratado de uni6n,
liga y confederaci6n firmado en Panama estatuia que de esa liga
quedaria excluido todo Estado que modificara la forma esencial de
su gobierno. La Liga de Naciones Americanas, tal como la concibi6
Bolivar, debia ser un pacto de solidaridad de la democracia repu-
blicana del Nuevo Mundo.

La creaci6n de un nuevo derecho international.
Las tentativas realizadas a partir de 1826 para dar vida al
pensamiento de Bolivar culminaron tan s6lo en algunos tratados
que no Ilegaron a ratificarse; pero esos empefios, al parecer sin efi-
cacia prictica, contribuyeron a former una conciencia international
en el Nuevo Mundo. El continent libre hizo suyos diversos pos-
tulados consignados en el tratado de 1826: la igualdad de las so-
beranias; la seguridad colectiva; el arreglo pacifico de las controver-
sias internacionales mediante procedimientos de conciliaci6n y de
arbitraje; la renuncia a las guerras de agresi6n o de conquista; la
necesidad de codificar el derecho international; y a ellos se agreg6
afios despues el principio de la no intervenci6n de un Estado en los
asuntos de otro. Alrededor de aquella aspiraci6n de solidaridad
continental surgia la concepci6n de un nuevo derecho. Ese nuevo
derecho international sigui6 su evoluci6n victoriosa al consagrar nue-
vas doctrinas y nms amplias ideas y dej6 sentir bien pronto su in-
fluencia en el mundo. Hoy podemos afirmar que el derecho in-
ternacional de nuestro tiempo es, en lo esencial, obra de las rep6-
blicas americanas.

Existe un estado de asociaci6n continental?
Acaso era necesario que las repfblicas americanas legaran a esa
identidad de ideales juridicos en la vida international para que pu-
diera renacer aquel espiritu de asociaci6n en que se inspiraron tan-
tos fundadores de patrias americanas. Es lo cierto que en el andar
del tiempo, las repfblicas americanas se asociaron para fines econ6-
micos y culturales y constituyeron con tal objeto la Uni6n Pana-
mericana; que la celebraci6n peri6dica de las Conferencias Interna-
cionales Americanas sirvi6 para reafirmar los vinculos que unen a
las naciones del continent; que aunque la Uni6n Panamericana no
tiene atribuciones political, de su seno ban surgido declaraciones
doctrinales que tienen alcance politico; que bajo su patrocinio se
han dado importantes pasos de advance en la codificaci6n del dere-
cho international y se han robustecido las doctrinas juridicas que









de antafio profesa el continent americano; y, en suma, que con la
adopci6n de tratados y convenciones sobre conciliaci6n, arbitraje, y
derecho y deberes de los Estados y con la mediaci6n oportuna de
paises americanos en conflicts de otros Estados del continent, pue-
de decirse que existed, entire las repfblicas americanas, un estado de
asociaci6n que no esti sujeto a reglamentaci6n expresa, pero que no
se limita al orden de los servicios ticnicos, de los intereses econ6micos
y de las relaciones culturales, sino que trasciende a los problems
politicos.

La iniciativa del Presidente Trujillo.
iPor que, pues, no dar una forma contractual definida a ese
estado de asociaci6n? Asi lo expuso en julio del 1935 el Presidente
de la Repfblica Dominicana al proponer la creaci6n de una Liga
de Naciones Americanas. Meses despues, el Presidente de los Esta-
dos Unidos de Am6rica inquiri6 la opinion de los jefes de Estado
del continent respect de la conveniencia de celebrar en Buenos
Aires una conferencia interamericana que estudiara los problems
de organizaci6n de la paz. Al contestar al Presidente Roosevelt
acogiendo, al igual que los demis jefes de estado del Nuevo Mundo,
tan oportuna sugesti6n, el Presidente Trujillo ratific6 su anterior
idea y propuso que el tema relative a la constituci6n de una Liga
de Naciones Americanas fuera incluido en el program de la confe-
rencia.1

Puntog de vista coincidentes.
Con ese punto de vista coincidieron otros estadistas, como el
President de la Repfblica de Colombia, que sugiri6 los lineamientos
de una Asociaci6n de las Naciones Americanas. Bolivia y Ecuador
apoyaron la idea de former una Liga de Naciones Americanas, y a
ellas se sum6 despues Haiti. Y otros Estados que no se pronun-
ciaron de manera tan concrete al respect sugirieron el studio de
cuestiones diversas quell podian conducir al mismo fin: un tratado de
soldaridad americana, indicaron El Salvador y Guatemala, respalda-
das despues por las otras repfblicas centro-americanas; un acuerdo
sobre seguridad colectiva, apunt6 el Brasil, que en ello armonizaba
con el criteria de los Estados Unidos para llegar a un pacto de
apoyo mutuo frente a cualquier agresi6n exterior; mientras Chile
sugiri6 la conveniencia de preparar un entendido respect a la re-
forma del pacto de la Sociedad de las Naciones, para constituir en
1. Vdanse en el Anexo No. 1, las cartas cruzadas entire los rresidentes Roosevelt y Trujillo.









el Nuevo Mundo una de las "inteligencias regionales" que el mismo
pacto previ como eficaces para el mantenimiento de la paz.

C6mo qued6 enunciado el tema.
La comisi6n de program de la conferencia aspir6 a recoger en
una formula general esos distintos puntos de vista y trat6 de re-
sumirlos asi: "Consideraci6n de otras medidas tendientes a una
mis estrecha asociaci6n de las repiblicas americanas y de los me-
dios de cooperaci6n con otras entidades internacionales".2 El te-
ma, asi redactado, revelaba un estado de conciencia continental.
Varios paises abogaban de modo expreso por la creaci6n de una
Liga de Naciones Americanas; otros proponian un pacto interame-
ricano que, de un modo u otro, implicaba tambiin la idea de aso-
ciaci6n, porque un tratado de solidaridad o de seguridad colectiva,
o una inteligencia regional, son formas que pueden adoptar las na-
ciones para asociarse y requieren la creaci6n de un organismo re-
sultante de ese estado de asociaci6n. La propia comisi6n de pro-
grama reconoci6 la necesidad de ese organismo, puesto que mediante
una elipsis ideol6gica di6 por sentado que esa "mis estrecha asocia-
ci6n" implicaba la creaci6n de una "entidad international" en el
continent. I Quin, a no ser tal entidad, podria cooperar con
las "otras entidades internacionales", a que se alude en el tema?
No cabe hablar de esas otras sin que haya una como punto de re-
ferencia.

Aislamiento, no: cooperaci6n con Ginebra.
Claramente se advierte que ese principio de cooperaci6n con
"otras entidades internacionales" se relaciona con la Sociedad de las
Naciones. Las rep6blicas que ban propuesto la creaci6n de una Li-
ga o Asociaci6n de Naciones Americanas o de cualquier otro orga-
nismo de coordinaci6n de la voluntad continental, aspiran, confor-
me ban declarado, a que ese organism robustezca los nexos del
Nuevo Mundo con la instituci6n de Ginebra. No persiguen, por
lo tanto, un prop6sito de aislamiento; sino que tratan de buscar
un medio mis eficaz de cooperaci6n de todo el continent dentro
de la actividad international del mundo por medio de un pacto re-
gional. Estadistas europeos, como Eden, estiman que los pactos
regionales que llegaren a concertarse de esa suerte en diversas zonas
geogrificas, favorecerian la aplicaci6n de los principios del pacto
constitutive de la instituci6n ginebrina.
2. VWase el Anexo No. 3.









El triunfo de la democracia republican y la evoluci6n del derecho
international se deben al Nuevo Mundo.
Las repfblicas americanas, que en su mayoria se mantienen adic-
tas a la instituci6n de Ginebra, no pueden ni deben restar su concur-
so a la obra de la paz en el mundo. No es mezquino el concurso
que, unidas por un mismo espiritu, ban prestado a la causa de la
civilizaci6n: al declararse independientes salvaron para la huma-
nidad el principio de la democracia republican, que al cabo de un
siglo se abri6 paso en otras regions del planet; al esforzarse en
regular sus relaciones reciprocas sustentaron ideas y doctrinas que
dieron poderoso impulso a la evoluci6n contemporinea del derecho
international. Al ir con ese espiritu a la instituci6n ginebrina han
dado mis de lo que reciben, perq no por ello deben desmayar en el
desempefio de su noble misi6n idealista, rara vez apreciada en toda
su magnitude.

La seguridad colectiva en el continent.
No es, de todas suertes, en Ginebra donde podrin las repfblicas
americanas resolver sus problems de seguridad colectiva, bien lo
demuestra la realidad de la hora que vivimos, sino en el propio
continent, y la creaci6n de un organismo interamericano encarga-
do de velar por ese prop6sito de seguridad vendria a armonizar una
y otra tendencia: asegurar en Ginebra la cooperaci6n dentro del in-
ternacionalismo universal; asegurar en el continent americano la se-
guridad colectiva, por obra de las naciones del continent americano.

Dos casinos que conducen al mismo fin.
He ahi, pues, el problema esencial que la Conferencia Interame-
ricana de Consolidaci6n de la Paz tenia el encargo de resolver: si
habia que establecer un estado de asociaci6n entire las repfblicas
americanas, importaba decidir ante todo si bastaba por el momen-
to con adoptar un tratado de seguridad colectiva o de solidaridad
interamericana, lo que equivalia a declarar ese estado de asociaci6n
sin someterlo a reglamentaci6n minuciosa; o si era preferible crear
de una vez el mecanismo integral de una Liga o Sociedad de Na-
ciones Americanas.

La obligaci6n de consult reciproca.
La primera de esas dos formulas encontr6 mns ficil ambiente.
Varias delegaciones presentaron proyectos encaminados a tal fin.









En uno de ellos, cuya iniciativa se atribuy6 al Brasil con el benepli-
cito de los Estados Unidos de America, se estatuia la obligaci6n de
apoyo mutuo frente a cualquier agresi6n exterior y en otro se dispo-
nia la creaci6n de una Comisi6n Consultiva Interamericana de caricter
permanent, compuesta por los Secretarios de Estado o Ministros
de Relaciones Exteriores de las veinti6n repfblicas. Estos proyec-
tos no llegaron a discutirse: para obtener la aquiescencia de la Re-
piblica Argentina se sustituyeron por otro en que, aunque desapare-
cia la Comisi6n, subsistia la obligaci6n de la consult, y en tal
forma fue aprobado por unanimidad.3 Este tratado se comple-
menta con un protocolo de no intervenci6n, tambiin aprobado de
modo unanime y sin reserves. Otros tratados, como el de neutrali-
dad concertada, el de buenos oficios y mediaci6n y el de prevenci6n
de controversial, dieron mayor consistencia a la obra political de la
conferencia.

La solidaridad interamericana.
Otro acuerdo de suma trascendencia dentro de esa obra political
de la conferencia fue la declaraci6n de solidaridad interamericana,
adoptada a iniciativa de las delegaciones centroamericanas. Esa decla-
raci6n proclama la existencia de una democracia solidaria en el
Nuevo Mundo, pot lo cual un hecho determinado que sea suscep-
tible de perturbar la paz del continent afecta por igual a todas
y cada una de las repfblicas americanas. El proyecto centroameri-
cano motiv6 larga y animada discusi6n, durante la cual veinte na-
ciones se esforzaron pot veneer la resistencia opuesta por la dele-
gaci6n argentina, hasta conseguirlo merced a uno que otro cambio
de palabras que en nada modifican el concept sustancial de la de-
claraci6n.4

El porvenir de la idea.
Tanto el tratado que establece las consultas reciprocas, como la
declaraci6n de solidaridad interamericana, constituyen jalones de
victoria en el camino de una mis estrecha vinculaci6n continental.
Las discusiones que en torno de ambos acuerdos se suscitaron evi-
denciaban que no era possible emprender de una vez el trabajo de
unificar opinions en torno a la idea de crear una Liga de Nacio-
nes Americanas. La idea, ficil de articular en el orden juridico.
para asegurar la cooperaci6n de ese organismo con la Sociedad de

3. V4ase el Anexo No. 5.
4. YVase el Anexo No. 6.









las Naciones, no alcanzaba afin plena madurez en el orden politico
y convenia estudiarla con detenimiento para llegar en el future a
una formula capaz de conciliar contrapuestas tendencies. Asi lo
resolvi6 la conferencia al aprobar una resoluci6n mediante la cual
las dos naciones que habian presentado proyectos al respect, la Re-
pfblica Dominicana y Colombia, recibieron el encargo de hacer con-
juntamente ese studio, consultar a las debris repfblicas, y elevar
un informed con todos los antecedentes del caso a la Uni6n Pan-
americana, a fin de que ese informed y sus anexos se tengan en cuenta
al formular el program de la Octava Conferencia Internacional
Americana, que ha de celebrarse en la ciudad de Lima.5
Confiemos, pues, en que en la Conferencia de Lima llegari a
concertarse un convenio interamericano que, en una forma u otra,
determinari un estado de asociaci6n entire las naciones americanas
para regular la aplicaci6n continental de estos dos grandes prin-
cipios: la solidaridad y la seguridad colectiva. La formula mas
complete para lograr ese objeto es la creaci6n de una Liga de Na-
ciones Americanas.


5. VWase el Anexo No. 9.



















RECTIFICACIONES AL DR. SAAVEDRA LAMAS

(Declaraciones publicadas en el Listin Diario, de
Ciudad Trujillo, Repiblica Dominicana, e insertas,
en extract, en The New York Times y en los otros
peri6dicos que forman parte de la North American
Newspaper Alliance, febrero y marzo de 1937.)


El tema relative a la constituci6n de una Liga de Naciones Ame-
ricanas, motive de interesantes debates en el seno de la Conferencia
Interamericana de Consolidaci6n de la Paz, entra ahora en una
nueva fase de su desenvolvimiento: por acuerdo de la misma Con-
ferencia, los Estados que presentaron proyectos al respect la Re-
piblica Dominicana y Colombia deben Ilegar a un acuerdo entire
si y consultar a los demis para elevar, oportunamente, un informed
con todos los antecedentes a la Uni6n Panamericana, a fin de
que este informed y sus anexos se tengan en cuenta al formular el
program de la Octava Conferencia Internacional Americana, que
el afio entrante ha de celebrarse en la ciudad de Lima.

Las declaraciones del Dr. Saavedra Lamas.
En el moment en que tal labor ha de iniciarse, el Dr. Carlos
Saavedra Lamas, Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la
Naci6n Argentina, y Presidente de la Conferencia, ha hecho, urbi
et orbi, por medio de La Prensa de Buenos Aires, y de la North
American Newspaper Alliance, ciertas declaraciones contrarias al
prop6sito indicado, como para oponerle anticipadamente un valla-
dar. Bien esti que los estadistas del continent avancen ideas sobre
el asunto, y, si se quiere, que se desentiendan lisa y llanamente de
las trabas protocolares para exponer con franqueza su pensamiento,
lo cual envuelve una invitaci6n ticita a que otros, estadistas o no,
hagan lo mismo. Huilgome de ello, porque me es mis ficil ma-
nejar la pluma que el espadin diplomitico, pero no es mi intent









polemizar, sino desvanecer ciertos errors fundamentals que se ad-
vierten en las declaraciones del Dr. Saavedra Lamas.
Importa sefialar esos errors, empezando por aquellos que po-
demos llamar errorss materialss, porque envuelven falsas atribu-
ciones.

El Dr. Saavedra Lamas no ha leido los proyectos que combat.
Esos errors materials s61o admiten una explicaci6n: el Dr.
Saavedra Lamas no ha leido los proyectos que combat. Sl6o el
que no ha leido un proyecto puede atribuirle normas o puntos de
vista que no figuran en el mismo. S6lo el que impugna un pro-
yecto por medio de alegaciones aprioristicas puede combatirlo ba-
sindose en elements que el proyecto no contiene. No otra cosa
hace el Dr. Saavedra Lamas. Y, sin embargo, los Estados que pre-
sentaron proyectos en la Conferencia de Buenos Aires tenian derecho
a esperar que por lo menos las objeciones que se les formularan pro-
vinieran de un studio serio y detenido, 6nica forma de llegar a rec-
tificaciones de criterio que pueden conducir a una unanimidad de
pareceres. Ins6lito result que ahora el Presidente de la Conferen-
cia demuestre que, absorbido sin duda por el trabajo que le imponian
sus funciones, por la asistencia constant a los homenajes que a dia-
rio se le tributaban y por los reclamos de la political local, no tuvo
oportunidad de leer siquiera esos proyectos.

La peregrinaci6n de los cancilleres.
Al referirse al mecanismo de la proyectada Liga de Naciones
Americanas dice el Dr. Saavedra Lamas: "En realidad era un poco
imaginative la concepci6n de veinti6n cancilleres recorriendo los ca-
minos de America o la gran carretera panamericana para reunirse
una vez por mes, como decia el proyecto dominicano, haciendo cada
afio la rotaci6n en cada una de las ciudades de Am&rica."
El proyecto dominicano de Liga de Naciones Americana fue
publicado en el nfmero 6 (pigs. 93 a 100) del Diario de la Con-
ferencia. En ninguno de sus articulos se menciona a los cancilleres
de las veintifn Repfblicas. El proyecto estatuye, simplemente, que
la Liga "estara regida por un Consejo Directivo integrado por los
representantes que cada uno de los Gobiernos tenga a bien desig-
nar" (Art. 3'), que ese Consejo celebraria una sesi6n ordinaria cada
mes (Art. 4', apartado 12), y que la sede de las sesiones del Con-
sejo cambiaria cada afio (Art. 5*).x
1. VWase el Anexo No. 7.









Ning6n articulo de ese proyecto, ni de ningun otro de proce-
dencia dominicana, estatuye esa peregrinaci6n mensual de los canci-
lleres de veintifn repdblicas.

El proyecto brasileio-estadounidense.
Hubo un proyecto sobre neutralidad y conciliaci6n (no sobre
Liga de Naciones), que circul6 durante unos dias en la Conferen-
cia, y que, retirado despues, no lleg6 a aparecer en el Diario de la
Conferencia. En ese proyecto, cominmente llamado "brasilefio-esta-
dounidense", se habla de posibles reuniones de cancilleres, aunque en
ningin articulo aparece que tales reuniones fueran mensuales. Se-
g6n ese proyecto, los cancilleres de las veintiin rep6blicas ameri-
canas constituirian una Comisi6n Consultiva Internacional Perma-
nente, y la expresada Comisi6n deberia reunirse "en la fecha y
lugares que se convenga".2

Ironias telef6nicas.
El propio proyecto llamado "brasilefio-estadounidense", en el
deseo de evitar la excesiva frecuencia de tales reuniones, establecia
que la Comisi6n de cancilleres adoptaria "mitodos eficaces de pro-
cedimiento, tales como arreglos para consult por telifono, teli-
grafo o correo, a fin de que la Comisi6n est6 en condiciones de ac-
tuar en cualquier moment sin necesidad de celebrar sesiones a las
cuales los miembros de dicha Comisi6n estuvieran obligados a estar
presents personalmente."
Frente a esta previsi6n, que como se ve no es tampoco de ori-
gen dominicano, el Dr. Saavedra Lamas da rienda suelta a su
habitual ironia: "El sistema de comunicaciones telegrificas y te-
lef6nicas que estaba previsto dice podria haber facilitado el
contact; pero no puede dejar de pensarse teniendo en cuenta los
inconvenientes del telifono a6n en el seno de la ciudad, las faciles
interrupciones que se hubieran (sic) producido en la actuaci6n de
los cancilleres cuando alguna de las sefioritas encargadas de la inter-
comunicaci6n tuvieran que contestar, como ocurre frecuentemente,
no responded' o 'tratari de averiguar.' "
No se compadece ese tono ir6nico con el respeto que merece today
iniciativa de una naci6n amiga; y no se compadece tampoco con
la apreciaci6n real de las ventajas que pueden derivarse del pro-
greso material. En vez de critical la previsi6n consignada en el
2. VWase ese proyeto en el Anexo No. 4.









mencionado proyecto, yo habria tratado de ampliarla, caso de
llegar a discutirse, pues un tratado de esa indole puede estar lla-
mado a regir indefinidamente, y los recursos con que hoy se cuenta
pueden en el maiiana quedar relegados a segundo piano. Bastaria
con recomendar a la Comisi6n de cancilleres el uso de los medios
mis ripidos y eficaces de comunicaci6n, sin necesidad de enume-
rarlos taxativamente.
Hace apenas algunas dicadas, el uso del cable para comunica-
ciones de cierta indole entire gobiernos se consideraba inadecuado,
ya porque se atribuia al cable una publicidad relative, ya porque un
mensaje cablegrifico podia carecer de suficiente autenticidad. Hoy
alegato semejante nos pareceria deleznable. iNo estin en el mismo
caso las ironias que emplea el Dr. Saavedra Lamas contra el uso del
telifono?

Subversidn del concept geogrdfico.
"En cuanto a la proyectada Sociedad de las Naciones Ameri-
canas, prosigue el Dr. Saavedra Lamas, esa es una cuesti6n cuya
postergaci6n queda definida. Los paises centroamericanos que la
hayan ensayado con tan variadas vicisitudes podrin emprender un
nuevo ensayo entire ellos mismos; pero entiendo que no tienen de-
recho de pretender imponerla a los demis. Esti sobreentendido
que los grandes praises del sur, e incluso los Estados Unidos, no
aceptarian nunca esa seudo-sociedad de Naciones."
Dejando a un lado el lapsus puramente gramatical que hace
aparecer a los Estados Unidos como inclusos entire los grandes poises
del sur (incluso s6lo se aplica a lo que cabe dentro de lo que se
acaba de nombrar), hay en este pirrafo una curiosa subversion del
concept geogr-fico. Los dos inicos paises que en el seno de la
Conferencia propusieron el ensayo de una Sociedad de Naciones
Americanas, sin pretender por ello imponer esa idea, fueron la Rep6-
blica Dominicana y Colombia. ;A que paises centroamericanos
alude el Dr. Saavedra Lamas? El nombre geogrifico de America
Central se aplica normalmente a la faja continental de tierra com-
prendida entire la frontera mexicana y el istmo de Darien. Las
Antillas, por la posici6n que ocupan en el mapa podrian conside-
rarse, por extension, dentro de la America Central, aunque lo usual
es hablar de la Amirica Central y las Antillas como de dos cosas
distintas. Cabria, pues, decir, dentro de cierta amplitud de con-
cepto, que la Rep6blica Dominicana, por ser antillana, forma parte









de la America Central. En cambio, es impossible incluir a Colom-
bia dentro de ese concept geogrifico. Tanto valdria decir que la
Argentina forma parte de Europa.

Subversion del concept hist6rico.
Pero si la geografia result mal parada dentro de esa frase con-
fusa, en peor condici6n ain queda la historic. ;Cuil es esa So-
ciedad de Naciones que las naciones centroamericanas "ensayaron
con tan variadas vicisitudes"?3 Los inicos intentos de sociedades
de naciones en America a partir del Congreso de Panama, no pasa-
ron del papel y fueron proyectos continentales y no exclusivamente
centroamericanos. Los paises de la America Central no constituyeron
en ningfin moment una sociedad de naciones. Fueron, eso si, una so-
la naci6n de tipo federal, como lo fue la gran Colombia, como lo
son los Estados Unidos. Tuvieron tambien, en fecha relativamente
reciente, una Corte de Justicia Centroamericana, pero un tribunal
international no constitute, por si solo, una sociedad de naciones.

La Liga de Naciones del Plata.
Es curioso recorder, sin embargo, que si alguna vez hubo en
America una organizaci6n de Estados comparable a una sociedad de
naciones, fue en el Plata. Las provincias unidas del Rio de la Plata
no eran, en conjunto, una naci6n, sino una agrupaci6n de pequefias
naciones que delegaban en la provincia de Buenos Aires su represen-
taci6n exterior. El esfuerzo de unirlas cost muchos afios de lu-
chas y de sangre. Se llam6 unitarios a los que pretendian former
la unidad national, aunque su aspiraci6n, a la luz del tecnicismo
usual en el derecho politico, era la de constituir una repfblica federal,
lo que es hoy la Naci6n Argentina, y no precisamente una repfiblica
unitaria.

La tradici6n, argentina.
No es extrafio, por eso, que encontremos, perfectamente definido
y concrete, el ideal de una sociedad de naciones americanas en la
tradici6n political argentina. La Argentina naci6 a la vida de la
libertad Ilevando la libertad a otros pueblos, inspirindose en un
elevado criterio de uni6n continental, encarnado en San Martin.
Monteagudo traz6 los lineamientos de una agrupaci6n continental
de naciones. A los esfuerzos que en tal sentido se hicieron cooper
8. No es la primer vez que incurre el Dr. Saavedra Lamas en el error de suponer que
hubo una "Ilga de naciones centroamerieanas". Vease el Anexo No. 9.









decididamente, en circunstancias y ipocas diversas, el espiritu ar-
gentino, representado por Sarmiento en uno de los iltimos con-
gresos que con tal objeto se celebraron en Lima.

La tradicidn degollada.
El tiempo ha transcurrido y, de prevalecer las ideas personales
del Dr. Saavedra Lamas, esa tradici6n esti condenada a la degolla-
ci6n. Porque lo curioso es que el Dr. Saavedra Lamas se opone, no
ya a que se adopted un plan de Liga de Naciones Americanas, sino
a que se estudie. De esa suerte, en el seno de; la Conferencia com-
bati6 el proyecto de resoluci6n que recomendaba el studio de los
proyectos dominicano y colombiano con vistas a la pr6xima Con-
ferencia de Lima. Para dar mis fuerza a su actitud, el Dr. Saave-
dra Lamas predica con el ejemplo, pues empieza por no estudiarlos
01 mismo y prefiere combatirlos sin leerlos.

iAlld se las entiendan ustedes!
Y, al combatirlos, formula una declaraci6n de grave trascen-
dencia en labios de un estadista que acaba de presidir la mis im-
portante de cuantas conferencias han celebrado las repiblicas ameri-
canas: aconseja a los paises centroamericanos que hagan entire ellos
mismos un nuevo ensayo de sociedad de naciones, y no pretendan
imponerlo a los demis. Es decir: "jalli se las entiendan ustedes!
Refnanse por su lado, que nosotros seguiremos otro camino."

Crimen de lesa paz.
Esta discriminaci6n despreciativa es contraria al espiritu de uni6n
continental que prevaleci6 en la Conferencia. Si todos pensiramos
de igual manera, ocioso seria convocar ya ninguna otra conferencia
interamericana. Cada cual buscaria el modo de Ilegar a un acuerdo
mas o menos viable con su vecino, y se despreocuparia de la suerte
de las demis naciones de America. Entronizariamos en el Nuevo
Mundo el sistema de las alianzas, que tan peligroso result para la
paz y el bienestar de los pueblos. Destruir de esa suerte la comuni-
dad juridica del continent seria un crime de lesa paz.

jDonde estd la imposici6n?
iDe que medios se valdrian las naciones centroamericanas para
imponer a las demis la creaci6n de una liga de naciones americanas,
como preconiza el Dr. Saavedra Lamas? Imposici6n significa em-
pleo de fuerza o de medios coercitivos incontrastables. Las naciones









que levaron a la Conferencia de Buenos Aires el proyecto de Liga
de Naciones Americanas no tenian otro medio coercitivo a su al-
cance que el de razonamiento, que puede convencer, pero no siempre
logra vencer.
En vez de imponerse, todas las delegaciones que estaban de vi-
sita en Buenos Aires se plegaron gustosas a concertar transacciones
fecundas a fin de conseguir la unanimidad. El Dr. Saavedra Lamas,
como president de la delegaci6n argentina, se opuso a todo pro-
yecto de seguridad colectiva, de comisi6n international de cancilleres,
de solidaridad continental, de liga de naciones americanas. En mis
de un caso, para obtener con el voto argentino la anhelada unani-
midad, se modific6 un proyecto aceptado en masa por las demis de-
legaciones. El proyecto que hablaba de la comisi6n de cancilleres
y de la consult por telifono fue sustituido por otro en que se es-
tablecia la obligaci6n de la consult, sin mencionar el telifono y sin
una comisi6n de cancilleres que encauzara el procedimiento. El
texto del proyecto sobre solidaridad continental, presentado por las
naciones centroamericanas, se modific6 tambi6n para que la Ar-
gentina aceptara darle su voto, aunque todas las demis delegaciones
se mostraron dispuestas a darle su aprobaci6n sin necesidad de en-
miendas.
No hubo un solo delegado que dijera, en el curso de aquellas
deliberaciones y cabildeos: "Si hay una naci6n que no quiere votar
con nosotros, jalli ella!" Muy por el contrario, todas las delega-
ciones se mostraron solicitas en alcanzar formulas susceptibles de ser
aprobadas por unanimidad. Lo que importaba era que la opinion
continental se manifestara de modo concorde. Frente a esa actitud
transigente y cordial, encaminada a salvar el concept de la unidad
del continent, habia un medio eficaz para imponerse: ese medio
era la negative, aunque fuera la negative de uno solo. El Dr.
Saavedra Lamas se vali6 de ese medio para lograr que las demis de-
legaciones Ilegaran a concordar con el limited de aspiraciones que la
delegaci6n argentina se mostraba dispuesta a aceptar.

La Liga en march.
Por ese camino hemos llegado al limited de la consult. El Dr.
Saavedra Lamas acept6 la formula de la consult reciproca en las
horas dificiles (aunque por lo visto no la aceptaba por telifono) ; y de
todas suertes la consult es un primer paso de asociaci6n entire las
naciones americanas.







42

"Hemos creado, dije en la sesi6n del 18 de diciembre una
funci6n que es caracteristica de todo estado de asociaci6n, porque
s6lo un estado de asociaci6n compele a no actuar por cuenta pro-
pia hasta no oir a los demis asociados; pero no hemos creado el
6rgano encargado de dirigir esa funci6n. Hemos creado un alma,
me decia el General Moncada, pero no le hemos dado cuerpo.
"Vamos a hacer, de todos modos, el experiment. Por un im-
perativo biol6gico la funci6n crea el 6rgano, observaba el ilustre
President de esta Asamblea.' iVenga en buena hora ese nuevo ex-
perimento! Que esa funci6n propia de asociados, aunque el vinculo
que los una no sea un rigido estatuto, sino un' nexo flexible y adap-
table a la multiplicidad de situaciones diversas, sea el primer paso
de una comunidad cada vez mis estrecha y fraternal entire las Na-
ciones del continent americano!"
























DOCUMENTS ANEXOS

















ANEXO I

CARTAS CRUZADAS ENTIRE EL PRESIDENT ROOSEVELT
Y EL PRESIDENT TRUJILLO

La Casa Blanca,
Washington,
Enero 30, 1936.

Mi querido Sefior Presidente:
El convenio celebrado entire los gobiernos de Bolivia y Paraguay sobre
los protocolos de paz recientemente negociados en Buenos Aires, le ha
proporcionado al Gobierno y pueblo de los Estados Unidas la mis honda
satisfacci6n, puesto que les induce a esperar que habri hoy todas las
posibilidades de una soluci6n permanent y equitativa a esta tragica con-
troversia, la que ha durado por tan largo period de tiempo; la que ha
costado el sacrificio de tantas vidas; y la que ha colocado una carga
abrumadora de gastos sobre la ciudadania de las dos naciones beligeran-
tes. Yo s6 bien del interns tan intimo con que el Gobierna y pueblo de la
Repdblica Dominicana ha seguido el curso de estas hostilidades, y su
cuidado por la terminaci6n del conflict se compare plenamente por el
Gobierno y el pueblo de los Estados Unidos.
Yo alimento la sincera convicci6n de que ya ha llegado el moment
en que las repdblicas americanas, por conduct de sus representantes de-
signados, de comdn acuerdo, deben aprovechar esta oportunidad altamen-
te favorable para considerar su responsabilidad conjunta y la coming ne-
cesidad de hacer cada vez mfs dificil en el future la irrupci6n o conti-
nuaci6n de hostilidades entire ellas, y al hacerlo asi servir de una manera
eminentemente practice la causa de la paz permanent en el continent
occidental.
Si la tragedia de El Chaco puede considerarse como que ha servido
algdn prop6sito dtil, yo consider que tal prop6sito yace en nuestra dis-
posici6n conjunta de beneficiarnos de la experiencia adquirida y de ejer-
citar nuestros comunes esfuerzos en resguardarnos contra la repetici6n
de tales desastres americanos.
Me ha parecido que los gobiernos americanos en virtud de estas ra-
zones pudieran acoger favorablemente la sugerencia de que se convoque
y redna dentro de poco tiempo una conferencia extraordinaria inter-
americana en Buenos Aires, siempre que esto mereciera la aprobaci6n de
la Repdblica Argentina, o de lo contrario, en cualquier otra capital de
este continent, para determinar la mejor forma en que la paz puede
mantenerse entire las Repdblicas americanas, -ya sea por medio de una
pronta ratificaci6n de todos los instruments de paz inter-americanos ya










negociados; por una enmienda a los instruments de paz en vigor en la
form que la experiencia ha demostrado ser mis necesaria; o por medio
de la creaci6n por comin acuerdo de nuevos instruments de paz adicio-
nales a los que ya se han formulado.
Estas medidas ademas, avanzarian la causa de la paz mundial, pues-
to que los convenios que pudieran lograrse suplementarian y reforzarian
los esfuerzos de la Liga de Naciones y de todas las otras agencies de
paz presents o futuras para impedir la guerra.
Con la terminaci6n de la guerra de El Chaco y el restablecimiento de
la paz por todo este continent, pareceria que se ofrece una oportunidad
para un cambio itil de impresiones entire nuestros respectivos gobier-
nos, cuya oportunidad tal vez no se present otra vez por el moment.
El empefio de Su Excelencia por el mantenimiento de la paz entire
las repiblicas americanas es bien conocido, y por consiguiente le agra-
deceria profundamente los puntos de vista que a este respect quisiera
Su Excelencia expresarme, como tambi6n apreciaria altamente la opi-
ni6n de Su Excelencia en cuanto a si consider que la citada conferencia
inter-americana resultaria provechosa.
Me estoy dirigiendo personalmente a Su Excelencia en vez de por
medio de los trimites diplomaticos, porque consider que las cuestiones
tratadas son de tan vital importancia para los pueblos de este continent,
que justifican un cambio personal de impresiones entire los presidents
de las repiblicas americanas.
Con la expresi6n de mi cordial aprecio, crdame, mi querido Sefior
President,
Fielmente suyo,
FRANKLIN D. ROOSEVELT
Su Excelencia
Rafael Leonidas Trujillo Molina,
President de la Repdblica Dominicana.



Ciudad Trujillo,
Distrito de Santo Domingo,
Febrero 11 de 1936.
Excelentisimo
Sefior Franklin PD. Roosevelt,
President de los Estados Unidos de America,
Washington, D. C.

Mi querido Sefior Presidente:
La carta que Vuestra Excelencia ha tenido a bien dirigirme en re-
laci6n con el ideado prop6sito de convocar en breve una conferencia ex-
traordinaria interamericana para determinar los medios de afianzar s6-
lidamente los vinculos de paz y amistad entire las naciones del Nuevo
Continente, ora sea proveyendo a la inmediata ratificaci6n de las con-
venciones de paz ya negociadas, o a la enmienda de aquellas que por










deficiencies comprobadas en la prActica no han podido producer los re-
sultados beneficiosos que se previeron al concluirlas, o bien a la concer-
taci6n de nuevos instruments internacionales que vengan a asegurar el
bienestar y la felicidad de los pueblos de la America al amparo del mu-
tuo acuerdo y de la coming inteligencia, me ha colmado de intima satis-
facci6n.
Los concepts que en ella express Vuestra Excelencia para poner de
manifiesto la provechosa experiencia que las naciones del Hemisferio
Occidental han debido adquirir frente al doloroso espectAculo que en su
sangrienta dispute de El Chaco ofrecieran al mundo Bolivia y Paraguay,
asi como para sefialar lo propicio que es el moment actual, tras el feliz
restablecimiento de la paz entire las dos naciones beligerantes, para ejer-
citar el comin esfuerzo de los pueblos americanos contra la possible reite-
raci6n de sucesos tan lamentables como el que acaba de consumarse en
la America del Sur, demuestran la singular disposici6n de Vuestra Ex-
celencia a poner en vias de consagraci6n practice el ideal de paz que
sustentan las Naciones del Nuevo Mundo, y robustecen mi fe en que
6stas estaran dentro de breve tiempo en aptitud de cumplir sus altos des-
tinos en consonancia con los severos postulados de la justicia universal
y con sujeci6n a las normas de rectitud y buena fe que proclama como
innanentes la moral international.
Debo declarar sin reserves que, no s61o me adhiero al elevado designio
de Vuestra Excelencia de patrocinar la reuni6n de una conferencia ex-
traordinaria en que los Estados de la America concierten la adopci6n de
providencias especialmente encaminadas a asegurar la paz entire ellos,
sino que, reproduciendo una idea externada por mi publicamente en julio
de 1935, me adelanto a sugerir que en la agenda de la proyectada con-
ferencia se haga figurar como punto capital el studio de la posibilidad
de fundar una Liga de Naciones Americanas, con caricter permanent, y
cuyas actuaciones habrin de ser sin duda mis eficaces y provechosas
para nuestros paises que las de la Sociedad de las Naciones.
El organismo continental ast creado podria, como su congenere de
Ginebra, celebrar asambleas generals peri6dicas, estar representado per-
manentemente por un comity o consejo directive y obrar al tenor de las
estipulaciones de un pacto cuyo objetivo primordial fuera echar las ba-
ses de la justicia international pan-americana.
Sin que ello implique disidencia de parte mia con la sugesti6n de
Vuestra Excelencia de que la ciudad de Buenos Aires sea acogida como
sede de la propuesta conferencia me permit hacer notar que, dada la
notable significaci6n hist6rica que ha de tener la realizaci6n del proyecto
de Vuestra Excelencia, y teniendose en cuenta la naci6n en que ha sido
concebido, es a la ciudad de Washington, capital de la primer repiblica
fundada en territorio americano, a la que corresponde legitimamente el
honor de servir de asiento a la conferencia.
Vuestra Excelencia puede estar desde ahora en la seguridad de que
la naci6n y el gobierno dominicanos contribuiran con todos los medios
a su alcance, en la parte que haya de corresponderles, al mis cabal exi-
to de la conferencia inter-americana.










Agradezco profundamente a Vuestra Excelencia su espontineo reco-
nocimiento de los esfuerzos hechos por mi en pasadas circunstancias por
el mantenimiento de la paz entire las repdblicas de la America, y, es-
pecialmente, del interns con que el pueblo y el gobierno dominicanos si-
guieron el curso de las hostilidades de El Chaco y del ferviente empefio
que puse en que este conflict se solucionase pronta y satisfactoria-
mente, sin lesi6n para la dignidad y el honor de las naciones hermanas
que en 61 estaban comprometidas.
Permitame Vuestra Excelencia, por 6ltimo, expresarle mis votos de
cordial congratulaci6n por la prueba de arraigado americanismo que es-
tA ofreciendo a los pueblos del Nuevo Mundo con su noble y hermosa
iniciativa.
De V. E., muy cordialmente,
RAFAEL L. TRUJILLO



La declaraci6n hecha por el Presidente Trujillo en Julio de 1935, a
la cual hace referencia el pirrafo tercero de su contestaci6n al Presidente
Roosevelt, se sintetiza en esta frase: "De viejo acaricio la idea, que he de
lanzar oportunamente, de ver en no lejano dia formada por todos los
paises de nuestro Continente, una Liga de Naciones Americanas, mis efi-
caz para nosotros que la actual Liga de Naciones, porque nuestro destino
es un destino comfn y nuestra aspiraci6n es la misma." (Entrevista con
un redactor del Listin Diario).


















ANEXO n
EL PUNTO DE VISTA DOMINICANO EXPUESTO EN GINEBRA
Discurso pronunciado por Max Henriquez Urefia, Delegado de la Repiblica
Dominicana, en la XVII Asamblea de la Sociedad de las Naciones,
el 2 de octubre de 1936
Sefior Presidente, Sefioras y Sefiores:
Siempre es algo inquietante subir a esta tribune una vez que la dis-
cusi6n general ha avanzado, si se tiene el deseo de no hacer un discurso
sup6rfluo. En toda discusi6n general, los primeros discursos son escu-
chados con gran interns, pues marcan puntos de orientaci6n para el de-
bate, salvo el caso de problems particulares. Cuando los puntos esen-
ciales de la discusi6n han quedado definidos de esa suerte, la atenci6n
general languidece, no porque se encuentre fatigada, sino porque se pien-
sa que lo que mas import ya estA dicho.
Es acaso lo que sucede en este moment en la asamblea. Un nuevo
orador sube a la tribune casi al final del debate (he ahi mi caso), y
siempre hay oyentes que tratan de adivinar por anticipado lo que va
a decir. Va a repetirnos que el moment es grave en extreme, que la
Sociedad de las Naciones estA sometida a una prueba decisive? jVa a
traernos un nuevo grito de desilusi6n, seguido de un "pero", que sua-
viza un poco esa confesi6n de desaliento? Es decir, que si el orador
afirma que la Sociedad ha sufrido un fracaso, agregara con unfasis:
"pero, hay que sostenerla, hay que continuar esa obra grandiosa por la
paz y el bienestar del mundo", o bien adoptarA cualquier otra formula de
aliento, tomada de la literature political international.
No obstante, sefioras y sefiores, esas formulas que la literature poll-
tica de nuestro tiempo nos facility, no son vanas. Es cierto que el solo
hecho de nuestra presencia aquf es la mejor prueba de nuestra con-
fianza en la obra de la Sociedad, pero precisamente a causa de ello hay
un punto que nos interest a todos y sobre el cual siempre es itil oir
opinions nuevas, no importa si esas opinions se suman a tantas otras
que han sido ya emitidas: el porvenir de la Sociedad. La Sociedad sim-
boliza la mas noble, la mAs grande aspiraci6n humana y es su porvenir
lo que mAs nos interest. Es precise adoptar una formula eficaz, basada
en la experiencia, para que la Sociedad pueda subsistir con autoridad, con
honor, con dignidad; una formula, en fin, para garantizar la universali-
dad de su acci6n sin disminuir la alta significaci6n de los principios esen-
ciales que le dieron vida. Si se estudian los medios de poner en acci6n los
principios del Pacto o si se confront la posibilidad de modificar el Pac-
to mismo, es porque se quiere asegurar el porvenir de la Sociedad.










IReformar el Pacto! Lei, hace algunos dias, una opinion del pro-
fesor Yepes, que enfoca el problema desde otro punto de vista. Para
61, la mejor reform del Pacto seria la de aplicarlo en la totalidad de
su letra y de su espiritu. ICuan bello seria eso! Pero la realidad nos
dice que a fuerza de ser bello el Pacto es ineficaz. Asi como Nils Lynne,
el protagonista de la obra del dan6s Jacobsen, oscilaba entire la vida y
el ensuefio, la Sociedad ha vivido hasta el present en un perpetuo con-
flicto entire el ideal y la realidad. Para nuestro optimism, el Pacto
deberia ser una realidad, pero una realidad se impone siempre por si
misma; y puesto que no sucede asi en el caso present, hay que reconocer
que al menos una parte del Pacto pertenece todavia a la region del
ideal. Ese ideal puede Ilegar un dia a ser una realidad indiscutible, y
para alcanzar ese objetivo debemos unir todos nuestros esfuerzos, sin
experimentar desaliento alguno ante un fracaso eventual, que es siem-
pre mis aparente que real.
jEs absolutamente necesario modificar el Pacto? En todo caso, su
mecanismo no es un circulo de hierro. El Pacto puede brindar solucio-
nes, entire las cuales hay una, y no es la menos important, que fu6
enfocada aqui mismo por Mr. Eden en su luminoso discurso: la posibili-
dad de negociar pactos regionales que tengan por objeto robustecer la
seguridad colectiva. La Sociedad de las Naciones ha alcanzado un 6xito
deslumbrador en lo que se refiere a sus instituciones y servicios t4cni-
cos; en cambio, no ha podido obtener igual exito en lo que respect a
los problems de orden politico. Los pactos regionales de asistencia mu-
tua, que envuelven una limitaci6n regional de las responsabilidades y
obligaciones political, abren para el porvenir una via que puede con-
ducirnos a resultados prActicos. Afirmar que los pactos regionales son
quizas la mejor garantia de universalidad para la obra de la Sociedad,
no es una paradoja.
Precisamente ayer lei el proyecto argentino para desarrollar los me-
dios de conservar la paz. En ese proyecto se propone armonizar el pac-
to Saavedra Lamas con el Pacto de la Sociedad de las Naciones, "para
asegurar la colaboraci6n de los Estados que no sean miembros de esta
instituci6n o que hayan dejado de pertenecer a ella". Z CuAl es el origen
del pacto que Ileva el nombre ilustre del doctor Saavedra Lamas, pre-
sidente de esta asamblea? Ese pacto fu concebido en el interns de ase-
gurar la paz del continent americano. Los veinti6n paises americanos
lo adoptaron de mode unfnime. Asi pues, ese pacto naci6 para satisfacer
una necesidad americana. No pocas naciones de otros continents se han
adherido a 61;; y ese instrument puede servir hoy, en armonia con el
Pacto de la Sociedad de las Naciones y con el pacto Briand-Kellog, para
asegurar la colaboraci6n de algunos Estados que por el moment no
forman parte de la Sociedad. Es pues un pacto de origen regional que
se ha abierto camino hacia la universalidad.
El problema de los pactos regionales que pueden armonizarse con el
mecanismo de la Sociedad de las Naciones debe ser estudiado con par-
ticular interns por las repdblicas americanas. Hace mas de un siglo que
Bolivar concibi6 par la America un vasto proyecto anficti6nico que pue-
de sefialarse como el punto de partida de la idea que ha torado cuerpo










en la actual Sociedad de las Naciones. Las repiblicas americanas, fie-
les a esa tradici6n, constituyen desde hace medio siglo una sociedad que
se llama Uni6n Panamericana y que no fue creada sobre la base del
interns politico, pues en sus origenes no estaba vinculada sino a los inte-
reses comerciales del continent americano. Para emplear una formula
commercial podriamos decir que es una sociedad limitada. Sin embargo,
esa sociedad limitada toma cada dia un alcance mis vasto: ha elaborado
various tratados de arbitraje y conciliaci6n, ha abordado el problema de
codificar el derecho international, ha emitido en diversas ocasiones vo-
tos de orden juridico que tienen un alcance politico- El campo de acci6n
de la Uni6n Panamericana se ha extendido insensiblemente con los afios
y ya se ha considerado la posibilidad de asignar a esa instituci6n facul-
tades political para transformarla y hacer salir.de su seno una verda-
dera liga de naciones americanas. Esta iniciativa, la de crear una Liga de
Naciones Americanas, ha sido lanzada por Su Excelencia el Presidente
de la Repiblica Dominicana.
Lejos de colidir con los principios del Pacto de la Sociedad de las Na-
ciones, la Liga de Naciones Americanas contribuiria a dar vida a esos
principios con mayor brillo, adn puede decirse que con mis universali-
dad, pues esa sociedad seria un entendido regional para las cuestiones
puramente americanas, y los acuerdos regionales, como el que Mr. Eden
sugeria para la Europa occidental, pueden facilitar la aplicaci6n de los
principios del Pacto merced a medidas y obligaciones que pueden ir mis
alli de aquellas que figuran actualmente en el Pacto.
Los pactos regionales y la limitaci6n regional de ciertas responsabi-
lidades political del Pacto, pueden, lo repito, garantizar de modo eficaz
la universalidad de acci6n de la Sociedad de las Naciones. Quedaria des-
cartada de esa suerte una de las objeciones que han sido la causa de las
abstenciones y de las defecciones producidas en la Sociedad de las Na-
ciones, pues, como lo indicaba Mr. Eden, "ante todo el Pacto invita a
los signatarios a asumir obligaciones y compromises que, en las circuns-
tancias actuales, no todos los gobiernos del mundo estAn dispuestos a
aceptar".
Aprovecho la ocasi6n para emitir el voto de ver reingresar en la So-
ciedad a las naciones que han dejado de pertenecer a ella, especialmente
algunas repiblicas americanas. Nuestra 6poca no es propicia a un ais-
lamiento espl6ndido. Las repfblicas americanas han contribuido a la evo-
luci6n contemporinea del derecho international por su devoci6n constan-
te a los ideales de paz y de justicia. Colaborador en el seno de la So-
ciedad de las Naciones es contribuir al triunfo definitive de esos ideales
que hacen honor a la conciencia humana.
Por su parte, la Repiblica Dominicana, que siempre ha sido fiel a
esos ideales y a esos principios y que en el curso del present aiio los
ha consagrado una vez mas en el orden prictico por medio de la soluci6n
fraternal y definitive de su cuesti6n de fronteras con la Repdblica de
Haiti,--soluci6n que debemos a la iniciativa personal de Sus Excelen-
cias los Presidentes Trujillo y Vincent,--estA siempre dispuesta a cola-
borar en todo generoso esfuerzo cuyo objeto sea hacer reinar para siem-
pre la paz y la justicia en el mundo.


















ANEXO III

PROGRAM DE LA CONFERENCIA INTERAMERICANA
DE CONSOLIDATION DE LA PAZ

I

Organizaci6n de la Paz

1. M6todo de prevenci6n y de soluci6n pacifica de los conflicts intera-
mericanos.

a. Consideraci6n de las causes posibles de controversial y de medi-
das para su soluci6n pacifica, excluy6ndose today cuesti6n ya re-
suelta por tratados
b. Coordinaci6n y perfeccionamiento de los instruments interna-
cionales existentes para la consolidaci6n de la paz, y conveniencia
de incorporarlos en un instrument inico.
c. Consideraci6n de medios adicionales para la consolidaci6n de la
paz y el arreglo pacifico de las controversies interamericanas.
d. Medidas tendientes a obtener la pronta ratificaci6n de los trata-
dos y convenciones para la consolidaci6n de la paz.
e. Universalizaci6n del regimen juridico interamericano para la con-
servaci6n de la paz.
f. Creaci6n de una Corte Interamericana de Justicia.

2. Consideraci6n de otras medidas tendientes .a una mis estrecha aso-
ciaci6n de las repfblicas americanas y de los medios de cooperaci6n
con otras entidades internacionales.

II
Neutralidad
3. Consideraci6n de reglas con referencia a los derechos y deberes de
los neutrales y beligerantes.

m
Limitaci6n de Armamentos
4. Necesidad de limitar las organizaciones y armamentos de la defense
national, en tal form que respondan s61o a garantizar la seguridad










interior de los Estados y a la defense de los mismos en caso de
cualquier agresi6n exterior.

IV
Problems Juridicos
5. Consideraci6n de m6todos para la future codificaci6n del Derecho
International.
6. Formulaci6n' de principios con referencia a la eliminaci6n de la fuerza
y de la intervenci6n diplomatica en casos de reclamaciones pecuniarias
y otras acciones particulares.
7. Unificaci6n del criterio international americano y de las legislaciones
nacionales en relaci6n con los problems de la nacionalidad.

V
Problems Econ6micos
8. Medidas tendientes a promover relaciones econ6micas mas estrechas
entire las Repfblicas Americanas.

a. Treguas y acuerdos aduaneros.
b. Acuerdo sobre reglamentos sanitarios que afectan el intercambio
de products animals y vegetables.
c. Igualdad de oportunidad en el comercio international.
d. Cooperaci6n financiera.
e. Aspectos internacionales del problema de inmigraci6n.
f. Fomento del turismo.
g. Otras medidas.

9. Mejora en los medios de comunicaci6n.

a. Comunicaciones maritimas.
b. Carretera Panamericana.
c. Otras medidas.

VI
Cooperaci6n Intelectual
10. Medidas para promover el fomiento de relaciones intelectuales y cul-
turales mas estrechas entire las Repfblicas Americanas, y para de-
sarrollar el espiritu del desarme moral.

Resoluci6n del Consejo Directive de la Uni6n Panamericana

El Consejo Directivo de la Unii6n Panamericana adopt la siguiente
resoluci6n, el 22 de julio de 1936:
El Consejo Directivo de la Uni6n Panamericana, habiendo examinado
el informed y Proyecto de Programa y Reglamento de la Conferencia In-
teramericana de Consolidaci6n de la Paz,










RESUELVE:

Aprobar estos documents y recomendar a la Conferencia Interameri-
cana de Consolidaci6n de la Paz que, en consonancia con el informed de la
Comisi6n, d6 preferencia a los asuntos de organizaci6n de la paz y deter-
mine cuAles de los otros temas, sean de character econ6mico, commercial o
cultural, han adquirido la madurez suficiente o merecen un consenso ge-
neral de aprobaci6n, que haga aconsejable su consideraci6n por la Confe-
rencia actual; y cuAles pueden someterse a determinadas conferencias
especiales o a la Octava Conferencia Internacional Americana.

Ratificaci6n por la Conferencia

El 4 de diciembre de 1936, la Conferencia confirm de modo expreso
esa resoluci6n, por medio del siguiente acuerdo:
La Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la Paz,

RESUELVE:

Ratificar el acuerdo adoptado por la Uni6n Panamericana el 22 de
julio de 1936, y, en consecuencia, recomendar a todas las comisiones que
presten atenci6n preferente en sus studios y dictAmenes a las cuestiones
relacionadas con la organizaci6n de la paz.



















ANEXO IV

PROYECTOS QUE CIROULARON EN LA CONFERENCIA
SIN SOMETERSE A DISCUSSION

Los dos proyectos que se copian a continuaci6n circularon privadamen-
te en la Conferencia y su elaboraci6n se atribuy6 al Brasil y a los Estados
Unidos de America; pero no llegaron a ser presentados formalmente ni a
ser publicados en el Diario de la Conferencia. Originariamente fueron es-
critos en otro idioma, y la traducci6n que circul6 adolece, comoi ficilmente
puede apreciarse, de deficiencies de forma. En lugar de dichos proyec-
tos se aprobaron los que aparecen en el Anexo V.

A.-Proyecto de Convenci6n sobre Neutralidad y Conciliaci6n

Los Gobiernos de las Repbblicas de.....
Animados del sincere deseo de prevenir las guerras y promover el man-
tenimiento de la paz general en sus relaciones mutuas; apreciando las ven-
tajas que se derivan de los diversos convenios de que son parte, los cua-
les condenan la guerra como un mal que debe prevenirse y establecen m6-
todos sobre conciliaci6n y arbitraje de los diferendos internacionales; re-
conociendo la necesidad de establecer mayors restricciones en cuanto al
recurso de la guerra como m6todo para el ajuste de sus disputes y con-
troversias; han resuelto suscribir una nueva convenci6n que complement
los acuerdos existentes y las reglas relatives a los derechos y deberes de
neutrales y beligerantes, y han designado los siguientes plenipotenciarios...
Los que despues de exhibir sus plenos poderes, convienen en las si-
guientes clAusulas:
Art. 1--Las parties contratantes se comprometen a respetar el prin-
cipio de que las diferencias internacionales deben resolverse por medios
pacificos. Convienen, sin embargo, que en el desgraciado caso de que
los m6todos hasta ahora adoptados o que en adelante se adopten no logren
conseguir el arreglo pacifico de cualquier diferencia que pueda suscitarse
entire ellas serin guiadas por las siguientes estipulaciones:
a) No comenzarin las hostilidades sin un anuncio previo e inequivoco
que tomara la forma, sea de una declaraci6n de guerra dando razones al
efecto, sea de un ultimAtum con una declaraci6n conditional de guerra.
b) El estado de guerra serA notificado sin demora a todos los paises
neutrales americanos y no producira efecto con respect a ninguno de
ellos sino despues del recibo de la notificaci6n.
c) Si la declaraci6n de guerra no ha sido hecha por alguna de las










parties en un conflict, pero es evidence que existen hostilidades de caric-
ter b6lico, las potencias neutrales se considerarAn libres para tomar nota
de esa situaci6n y para declarar-a los efectos de su legislaci6n internal
concerciente a neutralidad-la existencia de un estado de guerra y seme-
jante acci6n no sera considerada como acto inamistoso o que ofrezca pre-
texto para quejas por part del Estado afectado.
Art. 2-Los Estados neutrales tendran libertad para imponer prohi-
biciones o restricciones sobre el comercio entire ellos y los beligerantes
dentro del sentido del Articulo 1, que considered apropiadas en el interns
de su political internal o de la paz international y tales prohibiciones o
restricciones no seran consideradas como violatorias de los tratados u
otros convenios en vigor relatives a comercio y navegaci6n. Las medidas
que a este efecto se adopten, deben aplicarse por igual a todos los belige-
rantes.
Art. 3--Estallada una guerra entire dos o mis repdblicas americanas,
aquellas de las parties contratantes que permanezcan neutrales, no permi-
tiran durante la continuaci6n de las hostilidades laj exportaci6n desde sus
respectivos territories, de armas, municiones o implementos de guerra a
cualquiera de los beligerantes, o a cualquier pals neutral para su trasbor-
do o uso de cualquiera de los beligerantes.
A los fines de este articulo los t6rminos: "armas, municiones o imple-
mentos de guerra" incluirfn los siguientes articulos:
(Sigue la enumeraci6n adoptada por la Sociedad de las Naciones).
Art. 4"-Las altas parties contratantes convienen en prohibit dentro
de sus respectivos territories la suscripci6n de cualquier emprdstito me-
diante la emisi6n de titulos u otras forms de obligaci6n y el estableci-
miento de cualquier credito por o en representaci6n del Gobierno de cual-
quier rep6blica americana empefiada en una guerra con otra repiblica ame-
ricana.
Art. 5-Queda entendido que las obligaciones de los articulos 3 y
4" no important coartar los derechos de un pais neutral para imponer res-
tricciones adicionales al comercio y la. navegaci6n entire 61 y los passes be-
ligerantes.
Art. 6"-En orden a coordinar una acci6n mAs efectiva dentro de esta
Convenci6n, se establecerl una comisi6n consultiva international perma-
nente compuesta de representantes de las Altas Partes Contratantes cu-
yos deberes serin cambiar informaci6n y opinions respect a la correla-
ci6n de la acci6n legislative y administrative tomada o a tomarse de acuer-
do con las disposiciones de los Articulos 1, 3' y 49.
En el caso de guerra o amenaza de guerra entire dos o mas repiblicas
americanas la comisi6n, por intermedio de su president, notificara inme-
diatamente, a los disputantes, de sus obligaciones conforme a los various
convenios de que ellos son part, para solucionail sus diferencias per me-
dios pacificos. Ella tambi6n colaborarA sobre los sistemas y maneras para
impedir un conflict armado o para terminal el que haya estallado; sus
actividades a este respect no se consideraran come derogatorias de las
funciones de cualquier otra agencia cuyo deber sea el de promover la
soluci6n pacifica de las disputes.
La comisi6n estarA compuesta por el Secretario de Estado o los Mi-










nistros de Relaciones Exteriores, segin sea el caso, de cada una de las
parties contratantes. Estos funcionarios se consideraran ipso facto como
miembros de la comisi6n a raiz del dep6sito por sus Gobiernos respectivos
de los instruments de ratificaci6n del present convenio. Los deberes de
cualquier miembro de la comisi6n podrfn ser desempeiiados, en circuns-
tancias excepcionales, por un sustituto designado por el Gobierno de que
depend ese miembro.
La primer reunion de la comisi6n tendra lugar en el sitio y fecha
que se convenga por las altas parties contratantes y se celebrarA dentro
del tdrmino de seis meses subsiguientes a la fecha en que entire en vigor
la present convenci6n. La iniciativa para que tenga lugar la primer
reuni6n de la comisi6n serA tomada por el Gobierno con el que se deposi-
ten los instruments de ratificaci6n de esta convenci6n. Las reuniones
subsiguientes tendran lugar en la fecha y lugares que se convenga por
la comisi6n.
La comisi6n, durante su primer reunion, determinarA todas las mate-
rias relatives a su organizaci6n y manera de funcionamiento; teniendo es-
pecial cuidado de establecer m6todos eficaces de procedimiento-tales co-
mo arreglos para consult por tel6fono, tel6grafo y correo-a fin de que
la comisi6n esto en condiciones de actuar en cualquier moment sin ne-
cesidad de celebrar sesiones a las cuales los miembros de dicha comisi6n
estuvieran obligados a estar presents personalmente.
Cada una de las parties contratantes correrA con los gastos de su pro-
pio representante en las reuniones de la comisi6n; cualquier gasto conjun-
to serA prorrateado en parties iguales entire las parties contratantes que in-
tervengan en dichas reuniones.
Art. 7-Nada de lo contenido en esta convenci6n serA considerado co-
mo que interfere con las obligaciones que incumban a cualquiera de las
parties contratantes en virtud de otros tratados o convenciones multilate-
rales de las cuales ellas sean parte en la 6poca en que esta convenci6n
entire en vigor.
Art. 8"-La present convenci6n serA ratificada por las altas parties
contratantes y las ratificaciones seran depositadas en el Ministerio de Re-
laciones Exteriores de la Repdblica de........., que lo comunicara median-
te la via diplomAtica a los otros gobiernos signatarios. Entrara en vigor
cuando se hayan depositado las ratificaciones por lo menos de .........
de los pauses signatarios.
La convenci6n se mantendrA en vigor indefinidamente; pero podri ser
denunciada por cualquiera de las parties contratantes; dicha denuncia serA
efectiva un afio despu6s de la fecha en que ella haya sido notificada. La
noticia de la denuncia serA comunicada al Gobierno de........, quien la
trasmitirA a las otras parties contratantes. La noticia de la denuncia no
se considerara vAlida si la parte que la hace estuviera actualmente en un
estado de guerra o empefiada en hostilidades como las contempladas en el
Articulo 1, inciso c.

B-Proyecto de convenio sobre seguridad colectiva interamericana
Las Rep6blicas Americanas, animadas por el deseo de consolidar las
relaciones de amistad y buena vecindad entire ellas, creyendo que cada una










de ellas tiene un derecho igual a la independencia, seguridad y defense de
su territorio, convencidas de que no esta s61o en su interns comun, sino en
el de la paz universal mantener la integridad territorial y la independen-
cia political de cada una de ellas garantizadas contra la agresi6n de cual-
quier pais no americano, y creyendo en la deseabilidad de una consult en
el caso de cualquier amenaza a la seguridad de cualquiera de ellas, han
resuelto celebrar un tratado, y a este fin han designado como sus Pleni-
potenciarios . . . . . .., los que se han comunicado sus respecti-
vas credenciales, etc., y convenido en las siguientes estipulaciones:
Art. 1--La interposici6n de cualquier pais no americano en cualquier
pafs americano con el que no tenga relaciones political, de tal manera que
amenace la seguridad national de dicho pals americano, le prive de su inde-
pendencia, o result, sea direct o indirectamente,. en la adquisici6n 'o con-
trol de cualquier parte de su territorio, sera considerada como un acto
inamistoso.
Art. 2'-Si la seguridad national, integridad territorial o independen-
cia political de cualquier pals americano fuera amenazada o puesta en pe-
ligro port cualquier pals no americano con el que dicho pals americano no
tenga relaci6n political, las altas parties contratantes convienen en consul-
tarse inmediatamente las unas con las otras.
Art. 3-Este tratado sera ratificado por las altas parties contratantes
de conformidad con sus respectivos procedimientos constitucionales.
El tratado original y sus instruments de ratificaci6n serAn deposita-
dos en la Uni6n Panamericana, que notificara esa ratificaci6n por la via
diplomatic a los otros Gobiernos signatarios y el tratado entrara en vi-
gor para las altas parties contratantes en el orden en que depositen su
ratificaci6n.
Este tratado se mantendra en vigor indefinidamente pero podrA ser de-
nunciado mediante anuncio previo de un aiio a cuya expiraci6n dejarA de
estar en vigor con respect al pais que lo denuncie, pero se mantendra
vilido con respect a los otros signatarios. La noticia de la denuncia sera
dirigida a la Uni6n Panamericana, que la trasmitira, para la acci6n que
correspond, a los otros Gobiernos signatarios.



















ANEXO V

PROYECTO APROBADO ESTABLECIENDO LA CONSULT,
SEGUIDO DEL PROTOCOLO DE NO INTERVENTION

A.-Convenci6n sobre Mantenimiento, Afianzamiento y Restablecimiento
de la Paz

Los Gobiernos representados en la Conferencia Interamericana de Con-
solidaci6n de la Paz,

CONSIDERANDO:
Que segin los propios t6rminos del Excelentisimo senior Presidente de
los Estados Unidos de Am6rica, Franklin D. Roosevelt, a cuyo alto espi-
ritu se debe la reunion de esta Conferencia, las medidas que se adoptaren
en ella "serian en pro de la paz mundial, puesto que los arreglos que pu-
dieran lograrse servirian para completar y reforzar los intentos de la So-
ciedad de las Naciones y de todas las demas instituciones de paz, existen-
tes o futures, cuando traten de impedir la guerra";
Que toda guerra o amenaza de guerra afecta direct o indirectamente
a todos los pueblos civilizados y pone en peligro los grandes principios de
libertad y de justicia que constituyen el ideal de America y la norma de
su political international;
Que el Tratado de Paris de 1928 (Pacto Briand-Kellog) ha sido acepta-
do por casi todos los Estados civilizados, miembros o no de otras institu-
ciones de paz, y que el Tratado de No Agresi6n y de Conciliaci6n de 1933
(Pacto Saavedra Lamas, firmado en Rio de Janeiro), cuenta con la apro-
braci6n de las veintiuna Republicas Americanas representadas en esta Con-
ferencia.
Han resuelto dar forma contractual a estos prop6sitos celebrando la
present Convenci6n, a cuyo efecto ban nombrado a los Plenipotenciarios
que a continuaci6n se mencionan:
(Los nombres de los plenipotenciarios siguen.)
Quienes, despues de haber presentado sus Plenos Poderes, que fueron
hallados en buena y debida forma, han convenido lo siguiente:
Articulo 1"--En caso de verse amenazada la paz de las Repdblicas
Americanas, y con el objeto de coordinar los esfuerzos para prevenir dicha
guerra, cualquiera de los Gobiernos de las Repiblicas Americanas signata-
rias del Tratado de Paris de 1928 o del Tratado de No Agresi6n y de Con-
ciliaci6n de 1933, o de ambos, miembros o no de otras instituciones de paz,










consultara con los demAs Gobiernos de las Repiblicas Americanas y 6stos,
en tal caso, se consultaran entire si para los efectos de procurar y adoptar
formulas de cooperaci6n pacifist.
Art. 2--En caso de producirse una guerra o un estado virtual de gue-
rra entire pauses americanos, los Gobiernos de las Republicas representa-
das en esta Conferencia efectuaran, sin retardo, las consultas mutuas ne-
cesarias, a fin de cambiar ideas y de buscar, dentro de las obligaciones
emanadas de los Pactos ya citados y de las normas de la moral interna-
cional, un procedimiento de colaboraci6n pacifista; y, en caso de una guerra
international fuera de Am6rica, que amenazare la paz de las Repfblicas
Americanas, tambi6n procederan las consultas mencionadas para determi-
nar la oportunidad y la media en que los pauses signatarios, que asl lo
deseen, podrAn eventualmente cooperar a una acci6n tendiente al manteni-
miento de la paz continental.
Art. 3-Se estipula que toda incidencia sobre interpretaci6n de la
present Convenci6n, que no hays podido resolverse por la via diplomiti-
ca, serA sometida al procedimiento conciliatorio de los Convenios vigentes
o al recurso arbitral o al arreglo judicial.
Art. 4--La present Convenci6n sera ratificada por las Altas Partes
Contratantes, de acuerdo con sus procedimientos constitucionales. La Con-
venci6n original y los instruments de ratificaci6n serin depositados en el
Ministerio de Relaciones Exteriores de la Repbblica Argentina, el que co-
municara las ratificaciones a los demas Estados signatarios. La Conven-
ci6n entrara en vigor entire las Altas Partes Contratantes en el orden en
que hayan depositado sus ratificaciones.
Art. 5-Esta Convenci6n regirA indefinidamente, pero podrA ser de-
nunciada mediante aviso anticipado de un afio, transcurrido el cual cesara
en sus efectos para el Estado denunciante, quedando subsistente para los
demAs Estados signatarios. La denuncia serA dirigida al gobierno de la
Repfblica Argentina, que la transmitirA a los demas Estados Contratan-
tes.
En testimonio de lo cual, los Plenipotenciarios arriba mencionados fir-
man la present Convenci6n en espaiol, ingl6s, portuguas y frances, y es-
tampan sus respectivos sellos, en la ciudad de Buenos Aires, Capital de
la Repdblica Argentina, a los veintitr6s dias del mes de diciembre de 1936.

B.-Protocolo Adicional Relative a No Intervenci6n

Los Gobiernos representados en la Conferencia Interamericana de Con-
solidaci6n de la Paz,
Deseosos dd asegurar los beneficios de la paz en sus relaciones mutuas
y con todos los pueblos de la tierra, y de abolir la prActica de las inter-
venciones; y
Teniendo present que la Convenci6n sobre derechos y deberes de los
Estados, subscripta en la VII Conferencia Internacional Americana, el 26
de diciembre de 1933, consagr6 el principio fundamental de que "ningin
Estado tiene el derecho de intervenir en los asuntos interns y externos de
otro",
Han resuelto refirmar dicho principio celebrando, al efecto, el siguien-










te Protocolo Adicional, a cuyo fin ban nombrado los Plenipotenciarios que
a continuaci6n se mencionan:
(Los nombres de los plenipotenciarios siguen.)
Quienes, despu6s de haber depositado sus respectivos Plenos Poderes,
que han hallado en buena y debida forma, ban estipulado lo siguiente:
Articulo 1-Las Altas Partes Contratantes declaran inadmisible la in-
tervenci6n de cualquiera de ellas, direct o indirectamente, y sea cual fuere
el nmotivo, en los asuntos interiores o exteriores de cualquiera otra de las
Partes.
La violaci6n de las estipulaciones de este articulo darf lugar a una
consult mutual, a fin de cambiar ideas y buscar procedimientos de aveni-
miento paeifico.
Art. 2-Se estipula que toda incidencia sobre interpretaci6n del pre-
sentel Protocolo Adicional, que no haya podido resolverse por la via diplo-
mftica, serA sometida al procedimiento conciliatorio de los Convenios vi-
gentes o al recurso arbitral o al arreglo judicial.
Art. 3--El present Protocolo Adicional sera ratificado por las Altas
Partes Contratantes de acuerdo con sus procedimientos constitucionales.
El Protocolo original y los instruments de ratificaci6n seran deposita-
dos en el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Republica Argentina,
el que comunicarA las ratificaciones a los demos Estados signatarios. El
Protocolo entrarA en vigor entire las Altas Partes Contratantes en el orden
en que hayan depositado sus ratificaciones.
Art. 4-Este Protocolo Adicional regirA indefinidamente, pero podrA
ser denunciado mediante aviso anticipado de un afio, transcurrido el cual
cesarf en sus efectos para el Estado denunciante, quedando subsistente
para los demas Estados signatarios. La denuncia sera dirigida al Gobier-
no de la Repiblica Argentina, que la transmitirA a los demhs Estados Con-
tratantes.
En testimonio de lo cual, los Plenipotenciarios arriba mencionados fir-
man el present Protocolo en espafiol, ingl6s, portugu6s y francs y es-
tampan sus respectivos sellos, en la ciudad de Buenos Aires, Capital de
la Repfblica Argentina, a los veintitr6s dias del mes de diciembre de 1936.

Tanto Ia Convencl6n como an Protocolo adicional fueron presentados con la firm de los
21 Presidentes de Delegaci6n: Carlos Saavedra Lamas (Argentina). Antonio Bermfdes M.
(Honduras), Caracciolo Parra Pres (Venesuela), Manuel Castro Ramires (El Salvador),
Joa Carlo de Macedo Soares (Brasl), Carlo Salazar (Guatemala), Max Henriques Ureia
(Repfiblie Dominicana). Harmodio Arias M. (Panama), Miagel Cruchaga Toeornal (Chile),
Enrque Finot (Bolivia), Jos6 Manuel Cortina (Cuba), Miguel Angel Soler (Paraguay), Ma-
nuel Francisco Jimenes (Costa Rica). Carlos Conaha (Per.), Francisco Castillo NAjera
(M]hico), Pedro Manini Rioe (Uruguay), Lu's Manuel Debayle (Nicaragua), Jorge Soto del
Corral (Colombia), Cordell Hull (Estados Unidos de Amdrica), Humberto Albornoz (Ecua-
dor), Horacio Pauleus Sannon (Haiti).


















ANEXO VI

LA DECLARACION DE SOLIDARIDAD INTERAMERICANA

A.-La discusi6n del asunto en la Conferencia

La segunda parte del informed que constitute el capitulo II de este li-
bro, es el dictamen emitido por el propio relator de la Quinta Subcomisi6n
de la Comisi6n Primera respect al proyecto de tratado presentado por las
cinco delegaciones centroamericanas sobre solidaridiad y cooperaci6n in-
teramericanas,
Muy breve fue la exposici6n del asunto, pero en cambio fue larga y
agitada la discusi6n que subsigui6.
El relator se limit a exponer lo siguiente:
"La Subcomisi6n ha tenido a la vista el proyecto presentado por las
cinco Delegaciones de Centro-Amdrica, sobre solidaridad. Es un proyecto
que contiene la reiteraci6n de declaraciones de indole juridica y moral y
que en algunos aspects refuerza las resoluciones y tratados americanos
adoptados ya en un sentido semejante, sobre todo cuando las Delegacio-
nes Centroamericanas notificaron a la Subcomisi6n una modificaci6n in-
troducida en el Articulo 2" del proyecto que originariamente fu6 presenta-
do. Esa modificaci6n queda expresada en la siguiente forma:
"Articulo 2-Todas las Naciones americanas considerarin come
agravio propio el que fuera inferido por cualquiera Naci6n a los derechos
de otra, debiendo en cada caso originarse un acuerdo o consult entire Ias
Cancillerias, a los efectos de determinar la actitud a asumir, o en su caso
las reglas para una neutralidad concertada".
Esta modificaci6n tiende, segin lo explic6 el n6cleo de Delegaciones
que present el proyecto, a buscar un acuerdo con anteriores reglas adop-
tadas por la Conferencia, para que haya armonia entire unos y otros pre-
ceptos. La Subcomisi6n, por lo tanto, ha estudiado y apreciado el pro-
yecto y se complace, con toda simpatia, en someterlo a la consideraci6n
de la asamblea".
El delegado paraguayo Dr. Ramirez, propuso que el proyecto se con-
virtiera en declaraci6n, en vez de mantenerlo en forma de tratado, y esta
sugesti6n fu6 acogida por el delegado salvadorefio Dr. Castro Ramirez,
en representaci6n de las delegaciones que presentaron el proyecto.
La delegaci6n argentina se opuso a que se aprobara esa declaraci6n,
en vista de que en ella se repetian principios ya establecido0 en diversos
tratados y proclamados reiteradas veces. A esto replic6 el relator Hen-










riquez Ureiia que "en las Conferencias Internacionales Americanas, desde
1889, se estan repitiendo y reiterando determinados principios, porque lo
que se quiere es robustecerlos y afianzarlos en la conciencia americana".
El Embajador Osvaldo Aranha, express su mas integro apoyo a la pro-
posici6n, manifestando que al adherirse a esas ideas, a esas nobles decla-
raciones americanas, lo hacia no s6lo en nombre de la delegaci6n brasile-
fia y de su Gobierno, sino tambidn en nombre del pueblo brasilefio que
siente, piensa, procedi6 y procederi siempre dentro de esas ideas que de-
ben ser norma de todo el continent.
MAs explicit amn fu6 el embajador Aranha cuando, frente a la
aprobaci6n uninime de las demAs delegaciones, se reiter6 la resistencia
de la delegaci6n argentina, que esta vez bas6 su objeci6n, segmn expuso el
delegado Antokoletz, en que la declaraci6n centroamericana introducia un
principio muy discutido en la propia Conferencia: el de que todo agravio
inferido por cualquier Naci6n a los derechos de( otra serA considerado co-
mo propio, y de ese modo volvia al tapete un punto ya desechado.
Recogi6 el Embajador Aranha esa alusi6n al proyecto de tratado sobre
seguridad colectiva que el Brasil di6 a conocer, pero no lleg6 a presentar,
vista la resistencia argentina, y explic6 el caso en las siguientes palabras:
"Sefior Presidente y sefiores Delegados: Las declaraciones que voy a
hacer en nombre de mi pals, al dar definitivamente nuestro voto a la pro-
posici6n de los passes centroamericanos, tienen un alto significado que
quiero destacar a todos los sefiores Delegados.
"El Brasil vota en favor de la moci6n centroamericana, precisamente
porque esta moci6n no s6lo repite ideas y principios por nosotros ya con-
sagrados en una larga vida comin, sino porque declare que todas las Na-
ciones americanas consideran como agravio propio aquel que fuere infe-
rido a otra Naci6n americana.
"Quiero dar a esta Asamblea el concept del profundo sentido de res-
ponsabilidad con que pronuncio estas palabras, agregando que el Brasil no
solamente consider un agravio inferido a 61 mismo aquel que se hiciera
a toda otra Naci6n americana, sino que va mAs lejos y consider como un
agravio propio cualquier hecho que pueda herir la soberania de un pais
continental.
"El Brasil consider durante toda su historic y considerara siempre en
el future estos agravios como actos inamistosos para el Brasil.
"En este sentido, mi pals, despuds de pesar las responsabilidades de
su historic y aquellas que en el future le estAn reservadas dentro del con-
tinente, trajo a esta Conferencia una proposici6n que, por considera-
ciones de orden superior interamericano, atendiendo a que no estamos
aqui reunidos para consagrar definitivamente ideas que estAn surgiendo
y preparando resoluciones futures, sino para aceptar y consagrar aquellas
que ya tienen el consenso unAnime de las Naciones americanas, trajo a
esta Conferencia, repito, un proyecto en el cual se declaraba que Uas Altas
Partes Contratantes considerarian como "acto inamistoso" la intromisi6n
de cualquier potencia extracontinental en un pals americano, desde que
esa intromisi6n pudiera amenazar la seguridad de ese pals o comprometer
direct o indirectamente su integridad territorial o determinar el ejerci-










cio, en cualquier forma, de una influencia preponderante en sus destinos.
"El Brasil guard su proyecto, no porque no estuviera dispuesto1 a ser
consecuente con sus ideas, sino porque estA convencido de que armonizar
con los demAs es lo mAs grato y eficaz en la conduct de estas Conferen-
cias, y de que nuestra idea tal vez no pudiera ser concretada aqui inte-
gralmente en un Pacto. Si alguien quisiera amenazar la integridad conti-
tinental o la integridad de cualquier pals del continent, la acci6n unfnime
que lo contrarrestara habria de ser unv realidad, no por lal decision de la
Conferencia de Buenos Aires, sino por la voluntad de todos los pueblos
del continent.
"El Brasil, en toda su historic, obedeci6 siempre a esta regla, y espe-
ro de Dios que ha de seguirla tambi6n en el future. Cuando un pals con-
tinental fu6 amenazado en su integridad, como en el caso de Venezuela,,
fu6 no solamente el Brasil, fue tambi6n la Argentina, como los Estados
Unidos y tantos otros, quienes se levantaron para sostener la doctrine de
Drago y para protester, mereciendo el apoyo de todos los pauses del conti-
nente. Cuando fu6 amenazado Chile, el Brasil se irgui6 en su defense; y
durante la guerra europea, cuando un pals del continent fu6 impulsado a
entrar en ella en virtud de esos agravios, el Brasil declar6 que entire un
pals continental herido y otros de Europa, no podia dudar.%
"Y asi, sefiores Delegados, el Brasil vota en favor de la tesis centroa-
mericana, consciente, convencido de que ese proyecto resume el sentimien-
to profundo de su pueblo, la historic y la tradici6n brasilefia y la acci6n
que ha de seguir en el future en relaci6n con los destinos de sus hermanos
de Am6rica".
El relator expuso despu6s: "El eminente Embajador Aranha ha hecho
resaltar el verdadero problema de fondo. Contra lo que dice mi querido
amigo el doctor Antokoletz, de que puede buscarse la forma de diluir o
atenuar esa declaraci6n de solidaridad continental ante el agravio, el senior
delegado Aranha opina que por el contrario, debe subrayarse, como que
es! el nervio de todo el proyecto. Lo demAs es lo que constitute una rati-
ficaci6n de ideas bastante difundidas ya en distintos Tratados; pero el
nervio de la declaraci6n centroamericana estA precisamente en ese con-
cepto del agravio inferido a una Naci6n de Amrica. 'pi fuaramos a supri-
mir eso, mis valdria suprimir la moci6n enter, porque ese es el element
important y esencial.
"Quiero declarar de paso, abandonando mi funci6n de relator y ha-
blando como delegado de la Replblica Dominicana,, que mi pals es absolu-
tamente partidario de las ideas expuestas por el Embajador Aranha. IOja-
la lleguemos a concretar en tratados la declaraci6n solemne de que el
agravio hecho a una de nuestras patrias es un agravio a las demis"!
La declaraci6n se aprob6 en sentido general, por unanimidad, pues la
delegaci6n argentina accedi6 a votarla en vista de que una comisi6n de
redacci6n qued6 encargada de revisarla por lo cual siempre habla oportu-
nidad de formular reserves si subsistian en el texto determinadas pala-
bras. Horas despu6s qued6 aprobada unAnimemente sin nuevas objeciones
de la delegaci6n argentina en la forma siguiente:










B.-Declaraci6n de Principios Sobre Solidaridad y Cooperaci6n
Interamericanas

Los Gobiernos de las Republicas de America
CONSIDERANDO:
Que la identidad de sus formas democriticas de Gobierno y los ideals
comunes de paz y justicia, ban sido exteriorizados en los diferentes Tra-
tados y Convenciones que han subscripto, hasta llegar a constituir un sis-
tema puramente americano tendiente a la conservaci6n de la paz, a la
proscripci6n de la guerra, al desarrollo arm6nico de su comercio y de sus
aspiraciones culturales en todos los 6rdenes de las actividades political,
econ6micas, sociales, cientificas y artisticas;
Que la existencia de intereses continentales obliga a mantener una
solidaridad de principios, como fundamento de la vida de relaci6n de to-
das y cada una de las Naciones Americanas;
Que el Panamericanismo, como principio de Derecho Internacional
Americano, consistent en la uni6n moral de todas las Repiblicas de Ame-
rica, en la defense de sus intereses comunes sobre la base de la mis per-
fecta igualdad y reciproco respeto a sus derechos de autonomia, indepen-
dencia y libre desenvolvimiento, exige la proclamaci6n de principios de
Derecho Internacional Americano; y
Que es menester consagrar el principio de solidaridad Americana en
todos los conflicts extracontinentales, ya que los de indole continental
deben tener soluci6n pacifica por los medios establecidos en los Tratados y
Convenciones existentes o en los instruments que se celebraren,

La Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la Paz

DECLARA:
1*-Que las Naciones de America, fieles a sus instituciones republica-
nas, proclaman su absolute libertad juridica, el respeto irrestrictivo a sus
soberanias y la existencia de una democracia solidaria en America;
2-Que todo acto susceptible de perturbar la paz de America las afec-
ta a todas y cada una de ellas y justifica la iniciaci6n de los procedimien-
tos de consult previstos en la Convenci6n para el mantenimiento, afian-
zamiento y restablecimiento de la paz, suscripta en esta Conferencia; y,
3-Queson principios aceptados por la comunidad Internacional Ame-
ricana, los siguientes:
a) La proscripci6n de la conquista territorial y, en consecuencia, nin-
guna adquisici6n hecha por la violencia serA reconocida;
b) EstA condenada la intervenci6n de un Estado en los asuntos inter-
nos o externos de otro Estado;
c) Es ilicito el cobro compulsive de las obligaciones pecuniarias; y,
d) Toda diferencia o dispute entire las Naciones de America, cualquie-
ra que sean su naturaleza y su origen, serAn resueltas por la via de la
conciliaci6n, del arbitraje amplio o de la justicia international.
(Aprobada el 21 de diciembre de 1936.)



















ANEXO VH

EL PROYECTO DE LIGA DE NACIONES AMERICANAS
PRESENTADO POR LA DELEGATION DOMINICANA

La Delegaci6n de la Repiblica Dominicana
estaba integrada del modo siguiente: Presi-
dente: Dr. Max Henriaues Urefia. Delegados
Plenipotenciarios: Dr. Tulio M. Cestero y Lie.
Enrique Jimdnez, Secretario Ceneral: D. Emi-
lio Garcia Godoy.

Exposici6n de motives
La idea de crear una Liga de Naciones Americanas, lanzada hace dos
afios por Su Excelencia el Sefior Presidente de la Repiblica Dominicana,
que la reiter6 en el curso del present afio al contestar la nota mediante
la cual Su Excelencia el Seiior Presidente de los Estados Unidos de Am6rica
expuso su iniciativa de convocar la present Conferencia Interamericana de
Consolidaci6n de la Paz, responded a una necesidad hondamente sentida de es-
tablecer entire las Repiblicas americanas una mAs estrecha asociaci6n, y
en lo esencial coincide, por esa causal con diversas sugestiones y proposi-
ciones hechas en tal oportunidad por otros eminentes Jefes de Estado del
Continente.
Esa necesidad fu6 proclamada hace mAs de un siglo cuando el Liber-
tador Bolivar convoc6 por primer vez al las Republicas del Continente al
Congress de Panama. Aquella concepci6n bolivariana no pudo tener ca-
bal realizaci6n, a pesar del convenio concertado entonces y de los esfuer-
zos posteriores que sefialan las convocatorias de nuevas asambleas inter-
nacionales en Tacubaya y Lima. Cuando en 1889 los Estados Unidos de Ame-
rica reunieron nuevamente a las Repiblicas americanas para invitarlas a
crear entire todas ellas fuertes lazos de uni6n, prevaleci6 el criterio de cimen-
tar esa uni6n sobre la base de intereses y empeiios communes, principalmente
en el orden econ6mico y spiritual, pero los problems politicos quedaron
descartados del program de acci6n de esa congregaci6n de Estados in-
dependientes.
No era possible, sin embargo, que tal norma superviviers de modo in-
tangible frente a la necesidad de la paz; y bien pronto en el seno de las
Conferencias Internacionales Americanas se formularon votes doctrinales
que tenian alcance politico. El procedimiento del arbitraje fu6, desde tem-
prano, propugnado en esas Conferencias como soluci6n decorosa y just de
los diferendos internacionales; tras del arbitraje se estudiaron y adopta-
ron sistemas de conciliaci6n; se emprendieron studios para fijar y aun
codificar los principios esenciales del Derecho Internacional cuya evolu-










ci6n mundial podemos reconocer hoy como obra principalmente americana;
y al ser adoptada la Convenci6n relative a los derechos y deberes de los
Estados en la 6ltima Conferencia Internacional Americana, las naciones
del Continente formularon la declaraci6n juridica de mayor trascendencia
political en la vida del Nuevo Mundo. AdemAs, la Uni6n Panamericana, a
pesar de ser, conforme a sus estatutos, un 6rgano desprovisto de atribu-
ciones en el orden politico, ha sido, en estos dltimos aiios, el punto de
partida de diversos empefios de mediaci6n tendientes a consolidar la paz
entire las naciones del Continente4 Los problems de America se han ven-
tilado y resuelto en America y por el anhelo concorde de toda America.
Establecida, pues, la unidad interamericana sobre la base de la igual-
dad juridica de las Repdblicas del Nuevo Mundo y del respeto mutuo
de los derechos inherentes a su complete independencia; proclamados en
forma solemne los derechos y deberes de los Estados; acogidas unanime-
mente doctrinas que se oponen al empleo de la violencia para la ocupa-
ci6n de territories y para el cobro de reclamaciones pecuniarias; reali-
zada de modo itil y fecundo la obra de cooperaci6n y solidaridad de las
Conferencias Internacionales Americanas y de la Uni6n Panamericana;
ejercitada la mediaci6n oportuna en mAs de un conflict interamericano
puede decirse que ya la asociaci6n de las naciones americanas, dentro
de un prop6sito amplio de efectiva colaboraci6n political, existe como
realidad tangible y s6lo falta articularla en un pacto de orden general
que abarque todas esas doctrinas, que consagre esos derechos y deberes
y que estatuya los medios de asegurar la paz del Continente, con el res-
paldo de la seguridad colectiva.
El proyecto de Convenci6n, que, para desarrollar la iniciativa de Su
Excelencia el Sefior Presidente de la Rep6blica Dominicana, present
hoy la Delegaci6n Dominicana en la Conferencia Interamericana de Con-
solidaci6n de la Paz, aspira a cumplir ese prop6sito.
En ese proyecto se han tenido en cuenta las ensefianzas de la ex-
periencia. La Liga de las Naciones Americanas sera regida por un Con-
sejo Directivo con sede movible y con facultades mis amplias que las
del actual Consejo Directivo de la Uni6n Panamericana, puesto que, en
caso de conflict, a 61 incumbe, entire otras atribuciones, el inicio de la
mediaci6n colectiva que ha de encauzar por vias de conciliaci6n todo
diferendo interamericano capaz de provocar una ruptura. La labor del
Consejo se complete con la reunion frecuente de las Conferencias Inter-
nacionales Americanas, asambleas de plenipotenciarios que habrin de
estudiar principalmente aquellas cuestiones que por su indole puedan
ser objeto de acuerdos o convenciones sujetos a ratificaci6n. No cabria,
en buena 16gica, dar a esas Conferencias, al menos de modo exclusive, el
nombre de "Asamblea de la Liga", porque el Consejo, en el cual estAn
representadas todas y cada una de las Repfiblicas americanas, tiene tam-
bi6n el caracter de Asamblea, aunque su finalidad sea distinta.%
A estos 6rganos principles de la Liga de Naciones Americanas se
agregan los departamentos administrativos y los institutes t6cnicos, que,
en buena part, existen ya por obra de la Uni6n Panamericana y que
habran de acrecentarse en lo porvenir. Por ultimo queda abierto el ca-
mino para el establecimiento de una Corte Interamericana de Justicia










a la cual habrian de someterse los diferendos internacionales puramente
americanos.
A esa parte orgAnica del proyecto subsigue la secci6n doctrinal que
resume los principios basicos del derecho international americano, reco-
nocidos en multiples tratados y doctrinas aceptados en el curso del
tiempo por todas las Repiblicas del Nuevo Mundo. Al incorporar esos
principios en el articulado del proyecto, no se hace otra cosa que rei-
terar su vigencia en el pacto fundamental de la Uni6n de Estados Ame-
ricanos, estos es, recoger la obra political que de modo gradual ban ido
realizando 6stos para asociarse, ya por medio de votos y resoluciones, ya
por medio de convenios de arbitraje y de conciliaci6n o de renunciaci6n
a la guerra, como el pacto Gondra y el pacto antib6lico argentino que
con justicia lleva el nombre ilustre de Saavedra Lamas. Aunque en
parte el mecanismo de esos tratados figure incorporado en el proyecto,
la subsistencia de algunos de ellos sera siempre necesaria, especialmente
la del pacto Saavedra Lamas, que tiene a la universalidad y que no es por
lo tanto un instrument exclusivamente americano, sino que ratificado ya
por no pocas naciones de otras regions del globo, servira en todo tiempo
de nexo y garantia entire esas naciones y las Repdblicas americanas, y
asegurar la aplicaci6n, en toda la has de la tierra de los principios fun-
damentales que el Continente americano ha sostenido en la esfera del
Derecho Internacional.
El proyecto seiala tambi6n el modo de determinar las relaciones que
pueden existir entire la Liga de Naciones Americanas y la Sociedad de
las Naciones. Hay quienes piensan que la constituci6n de la Liga de las
Naciones Americanas podria restar universalidad a la actuaci6n inter-
nacional de las Republicas del Nuevo Mundo. Antes al contrario, acaso
sea el mejor modo de robustecer en ellas la tendencia a la universalidad.
La experiencia ha demostrado al trav6s de los meritorios esfuerzos rea-
lizados desde Ginebra por la Sociedad de las Naciones, que la adopci6n
de un mecanismo que asegure cierta limitaci6n regional de responsabili-
dades y obligaciones podria ser eficaz para encauzar por senderos prac-
ticos la obra political de la propia Sociedad de las Naciones, que en otros
muchos prop6sitos ha laborado con xito' creciente, pero que en el as-
pecto politico ha tropezado con innimeras dificultades. En tal sentido
se han pronunciado prominentes estadistas europeos como Eden y Delbos,
en la ultima asamblea de la Sociedad de las Naciones.
AdemAs, los problems de America con el resto del mundo no podrian
resolverse dentro de la Liga de Naciones Americanas, sino dentro de la
Sociedad de las Naciones. Por tal causa, y por la necesidad imperiosa
de cooperar no s61o a la tranquilidad y el bienestar del continent ame-
ricano, sino tambien al noble prop6sito de establecer el imperio de la
paz y de la justicia en el mundo, las Repiblicas americanas no restaran,
sin duda, su colaboraci6n a la magna obra emprendida por la Sociedad
de las Naciones.
La creaci6n de la Liga de Naciones Americanas no puede significar,
en modo alguno, que las Repfblicas americanas se aislen, separandose del
movimiento universal, necesario y vital para todas ellas; antes bien, la










Liga de Naciones Americanas facilitari, en el transcurso de los afios,
una mejor colaboraci6n del Nuevo Mundo con el resto del planet.
Al proponer la creaci6n de la Liga de Naciones Americanas, la Re-
pbblica Dominicana se siente animada por el mismo espiritu de amor
a la paz y al imperio de la justicia en las relaciones internacionales que la
ha movido a sustentar el principio del arbitraje desde hace mis de ochenta
afios y a incorporarlo en su Constituci6n political; por el mismo espiritu
que la ha movido a ratificar las convenciones pacifistas de El Haya, el
pacto Kellogg-Briand, el pacto Saavedra Lamas, que ratific6 antes que
ninguna otra naci6n, y, en general, todas las convenciones de carter
continental negociadas y suscritas para la soluci6n arm6nica de los con-
flictos interamericanos; por el mismo espiritu que la ha movido a prestar
su cooperaci6n constant a la obra de la Sociedad de las Naciones y de la
Uni6n Panamericana; por el mismo espiritu que la impulse a sustentar
en primer tdrmino el principio absolute de la no intervenci6n al consi-
derarse la Convenci6n sobre Deberes y Derechos de los Estados en la
S6ptima Conferencia Internacional Americana y a sumarse a la decla-
raci6n del 3 de agosto de 1932 contra la adquisici6n de territories por
medio de la fuerza; con el mismo espiritu con que Su Excelencia el Pre-
sidente Trujillo ofreci6 su aporte sincere a la soluci6n de diferendos y
conflicts americanos, como los de Leticia y. el Chaco, y concert, en cor-
dial armonia con Su Excelencia el Presidente Vincent, la pacifica solu-
ci6n del viejo litigio de fronteras con Haiti, dando al mundo un alto ejem-
plo de sincera devoci6n al ideal de la paz.

Proyecto de Convenci6n Relative a la Creaci6n de la Liga de
Naciones Americanas.
Sus Excelencias los Presidentes de las Rep6blicas de....................................
....... .................. ........................... (aqui se insertan los nombres, en el orden que
result del sorteo previsto en el articulo 49 del Reglamento de la Confe-
rencia); por medio de sus correspondientes Delegados Plenipotenciarios,
han acordado concertar la present Convenci6n:
Las Republicas americanas, inspiradas en el deseo de establecer entire
todas ellas una mis estrecha asociaci6n, basada en la seguridad colectiva
asf como en la igualdad juridica de las Reptblicas del Nuevo Mundo y el
respeto mutuo de los derechos inherentes a su complete independencia,
deseosas de robustecer en esa forma la acci6n conjunta de cooperaci6n
y solidaridad que han venido realizando por medio de las reuniones peri6-
dicas de las Conferencias Internacionales Americanas, de la Uni6n Pan-
americana y de los 6rganos establecidos en virtud de acuerdos interna-
cionales; guiadas tambidn por el empefio de consolidar de manera stable
la paz del Continente, de proscribir el recurso de la guerra para ventilar
los diferendos internacionales, y de hacer prevalecer siempre en sus rela-
ciones reciprocas las normas del Derecho Internacional y el concept de la
justicia; adoptan la present Convenci6n que institute la Liga de Naciones
Americanas.
Miembros de la Liga
Articulo 19-Todas las Repiblicas del Nuevo Mundo son miembros de
pleno derecho de la Liga de Naciones Americanas.









Organos de la Liga

Art. 2- Los 6rganos de la Liga de Naciones Americanas para el
cumplimiento de sus fines y para el desarrollo de sus actividades son los
siguientes:
a) El Consejo Directivo.
b) Las Conferencias Internacionales Americanas.
c) Los departamentos administrativos y tecnicos y las demAs ins-
tituciones que la Liga acuerde establecer.

El Consejo Directivo

Art. 39-La Liga de Naciones Americanas estarA regida por un Con-
sejo Directivo integrado por los representantes que cada uno de los Go-
biernos tenga a bien designer. Cada pals estarA representado en el
Consejo por un delegado y un suplente. La designaci6n debe ser express
en cada caso.

Atribuciones del Consejo Directivo

Art. 49-Son atribuciones del Consejo Directivo:

19 Actuar como Comisi6n Permanente de las Conferencias In-
ternacionales Americanas; velar por la ejecuci6n de las resolu-
ciones adoptadas en ellas y por la ratificaci6n de los Tratados
y Convenciones; preparar, de acuerdo con los Gobiernos, el
program de dichas Conferencias; proponer a dstas un pro-
yecto de Reglamento y sefialar la fecIia en que deben celebrarse.
29 Promover, cuando lo juzgue oportuno, la reuni6n de Confe-
rencias Interamericanas de Expertos para el studio de pro-
blemas de caricter tcnico de interns coming para los passes
miembros de la Liga, y a este efecto podrA solicitar de los res-
pectivos Gobiernos el nombramiento de experts que los repre-
senten en dichas Conferencias, que se reunirAn en los lugares
y en las fechas que determine el Consejo.
39 Dirigir la cooperaci6n de la Liga de Naciones Americanas con
la Sociedad de las Naciones de acuerdo con, las normas que al
efecto hayan sido adoptadas en las Conferencias Internacionales
Americanas. Mientras las Conferencias Internacionales Ameri-
canas no adopten resoluci6n alguna al respect, el Consejo dic-
tara medidas provisionales para encauzar dicha cooperaci6n y
gestionara un entendido con el organismo competent de la
Sociedad de las Naciones.
49 Conocer las diferencias que surian entire naciones pertenecientes
a la Liga, a fin de buscar un avenimiento conciliatorio. Si la
cuesti6n no fuere zanjada por la mediaci6n del Consejo, este
sefialarA un plazo perentorio para constituir una Comisi6n de
Conciliaci6n a la cual serA deferido el conocimiento del asunto.
59 Aprobar los presupuestos anuales de la Liga de Naciones Ame-










ricanas; fiscalizar las cuentas de gastos y el balance de teso-
reria.
69 Nombrar los funcionarios ejecutivos de la Liga.
79 Adoptar su propio reglamento y el estatuto de sus funcionarios,
fijando las asignaciones y los derechos de jubilaci6n que les
correspondan.
89 Supervigilar el funcionamiento de los departamentos adminis-
tivos y tdcnicos de la Liga.
99 Cuidar de la compilaci6n y distribuci6n de informaciones y fo-
Iletos referentes al desarrollo commercial, industrial, agricola,
social y educational, asi como el progress en general de los
pauses americanos; estimular el studio de los problems del
trabajo; fomentar el desarrollo de las relaciones comerciales,
industriales, agricolas, sociales y culturales y propender a un
conocimiento mutuo mis intimo entire las Repiblicas Ameri-
canas.
10. Cuidar de la compilaci6n y clasificaci6n de informaciones refe-
rentes a Convenciones y Tratados firmados entire las Republi-
cas Americanas y entire 4stas y otros Estados, asi como las
referentes a la legislaci6n de las primeras; y velar por que sean
registrados en el departamento correspondiente de la Liga los
Tratados y Acuerdos internacionales que en lo porvenir que-
den validamente concertados entire dos o mis paises miembros
de la misma.
11. El Consejo podra conocer, ademis, de todas aquellas cuestiones
que entren en el campo de acci6n de la Liga de Naciones Ame-
ricanas o que direct o indirectamente puedan afectar la paz
international del Continente; pero deferirA a las Conferencias
Internacionales Americanas la resoluci6n de aquellas que por
su indole puedan ser objeto de Acuerdos o Convenciones sujetos
a ratificaci6n.
12. El Consejo celebrarf una sesi6n ordinaria cada mes. La reso-
luciones del Consejo se adoptarin por unanimidad de votos de
las Delegaciones presents, descontadas las abstenciones, si las
hubiere; pero los asuntos de orden puramente administrative
podrfn ser resueltos por el voto de las dos terceras parties de los
Delegados presents.

Sede del Consejo

Art. 59-El Consejo Directivo cambiara de sede cada aiio, reuniendose
en una capital americana que no sea la misma elegida el ailo anterior, de
modo que gradualmente celebre sus sesiones en todas las Repiblicas que in-
tegran la Liga. Las oficinas de la Liga radicarfn permanentemente en la
ciudad que el Consejo design.

Las Conferencias Internacionales Americanas

Art. 69-Las Conferencias Internacionales Americanas son asambleas
de plenipotenciarios de las Naciones que integran la Liga. Cada naci6n









podra estar representada por uno o mas delegados y sus suplentes, pero
s6lo tendra un voto en la asamblea. Las resoluciones deben ser adoptadas
a unanimidad de votos, descontadas las abstenciones, si las hubiere.
Las Conferencias Internacionales Americanas serin peri6dicas. Debe-
ran celebrarse cada dos afios, salvo que lo impidan causes de fuerza
mayor, pero en ningun caso debe mediar entire una y otra un plazo mayor
de cuatro afios. En cada conferencia se designarA la sede de la subsi-
guiente, pero no podrAn celebrarse dos conferencias consecutivas en una
misma repibblica.
Las Conferencias Internacionales Americanas, como asamblea supreme
de la Liga de Naciones Americanas, podrAn incluir en su program todos
los asuntos que entren en la esfera de acci6n de la Liga.

Funcionarios ejecutivos

Art. 79 -El Consejo Directivo nombrarA los siguientes funcionarios:
Un Director General, que tendri a su cargo los departamentos adminis-
trativos y la supervision de las instituciones t4cnicas que la Liga establezca,
con facultades para promover su mns amplio desarrollo, de acuerdo con los
terminos de esta Convenci6n, del reglamento y de las resoluciones del Con-
sejo, ante el cual serA responsible.
Un subdirector, que desempefiara las funciones de secretario del Con-
sejo Directivo.

Atribuciones del Director General

Art. 8--Ademns de sus funciones administrativas, el Director General
asistira como consultor, cuando se le llame, a las sesiones del Consejo Direc-
tivo y de las comisiones designadas por el mismo, a fin de rendir las informa-
ciones que fueren necesarias. ConcurrirA, ademas, a todas las Conferen-
cias Internacionales Americanas. Los gastos en que incurriere en alguno
de esos casos seran cubiertos con cargo al presupuesto de la Liga de Na-
ciones Americanas.
El Director General preparara los reglamentos internos de los distintos
departamentos de la Liga, que deberni ajustarse a las disposiciones de la
present Convenci6n, y los someterA a la aprobaci6n del Consejo Directivo.
El Director General presentari anualmente al Consejo Directivo en la
sesi6n ordinaria del mes de noviembre un presupuesto detallado para el
siguiente afio fiscal.
El Director General presentarA a la consideraci6n de cada Conferencia
International Americana un informed detallado de las obras realizadas por
la Liga de Naciones Americanas durante el period precedent a la reu-
ni6n de la Conferencia.
Corresponde al Director General nombrar, con la aprobaci6n del Con-
sejo Directivo, el personal que sea necesario para el desarrollo de las ac-
tividades de la Liga de Naciones Americanas, y tratari, en la media de lo
possible, que se distribuyan los cargos entire nacionales de los diversos pai-
ses miembros de la Liga. La mujer tendrA acceso, al igual que el hombre, a
cualquier empleo o funci6n, ya administrative, ya t6cnica, de la Liga de
Naciones Americanas.










Mantenimiento de la Liga

Art. 99.-El Consejo Directivo fijara la cuota que para el sosteni-
miento de la Liga de Naciones Americanas corresponda a cada uno de los
paises que la integren; pero los aumentos en el presupuesto de la Liga que
excedan en mAs de un 25% sobre el presupuesto del afio anterior, deberan
ser aprobados por el voto'uninime del Consejo Directivo y propuestos con
anticipaci6n suficiente, a fin de que los delegados tengan tiempo para con-
sultar a sus respectivos Gobiernos. Para fijar las cuotas se tomarbn como
lase las cifras de poblaci6n, conforme a los filtimos dates que hayan sido
comunicados oficialmente a las oficinas de la Liga antes del 19 de julio
de cada afio. Del presupuesto se dark conocimiento a los Gobiernos ads-
criptes a la Liga.
La remisi6n del presupuesto a cada Gobierno debe hacerse antes del
19 de enero del afio siguiente, y al hacerla se hara constar la cuota que a
cada pafs corresponda, la cual debera pagarse antes del 19 de julio de dicho
afio.
El Consejo Directivo elegiri de entire sus miembros una Comisi6n en-
cargada de examiner, en las fechas que el mismo Consejo fije, las cuentas
de gastos de la Liga, de conformidad con las disposiciones establecidas por
el Reglamente y la opinion de trees experts que al efecto se designarfn.

Departamentos Administrativos

Art. 10.-E1 Consejo Directivo procedera a establecer las secciones y
departamentos administrativos que consider necesarios para la consecu-
ci6n de los fines de la Liga de Naciones Americanas.

Institutes Toenicos

Art. 11. -Por acuerdo de las Conferencias Internacionales Americanas
deberan crearse organizaciones e institutes tncnicos para el studio de las
cuestiones de interns permanent en relaci6n con la vida econ6mica, juridica,
social e intellectual de las Naciones Americanas: Derecho Internacional, Es-
tudios Econ6micos, Estudios Sociales, Educaci6n Piblica, Cooperaci6n In-
lectual, Geograffa, Historia, Organizaci6n del Trabajo, Intercambio
Commercial, Propiedad Industrial, Estudios Agro-pecuarios, Vias de Comu-
nicaci6n, Inmigraci6n, Sanidad y cuantas otras materials se consider que
merecen especial atenci6n dentro de los fines de la Liga. Dichas institu-
ciones, que aparte de sus trabajos e investigaciones de indole general, ase-
sorarAn con sus informes a los demis 6rganos de la Liga, se establecerin
en distintas capitals americanas.

Corte Interamericana de Justicia

Art. 12.- Las Conferencias Internacionales Americanas, podran crear
en la oportunidad que juzguen adecuada, una Corte Interamericana de
Justicia, a la cual someteran las naciones americanas los diferendos in-
ternacionales que existan entire ellas.










Cooperaci6n de las Organizaciones Oficiales

Art. 13.- Con el objeto de coordinar el resultado de los trabajos de los
organismos oficiales que establezca la Liga, y de mantener relacio-
nes de estrecha cooperaci6n entire todos ellos, el program de sus
trabajos y el desarrollo de sus actividades seran material de acuer-
do entire sus cuerpos directives y el Consejo Directivo de la Liga, en
cuanto sea possible Los Gobiernos miembros de la Liga que no ten-
gan un 6rgano eficiente para el studio e informaci6n de los asuntos
que con la Liga se relacionen, establecerAn con tal objeto una Comisi6n
compuesta de personas de experiencia en esas cuestiones o una oficina
anexa al Departamento de Relaciones Exteriores.
Estas Comisiones u oficinas tendran las atribuciones siguientes:
a) Cooperar cerca de sus respectivos Gobiernos a la obtenci6n de la
ratificaci6n de los Tratados y Convenciones, asi como a la eje-
cuci6n de los acuerdos aprobados por las Conferencias Interna-
cionales Americanas;
b) Suministrar en tiempo oportuno a las oficinas de la Liga las
informaciones necesarias para sus trabajos; y
c) Presentar a la Liga, por medio de los 6rganos adecuados aque-
llos proyectos que puedan considerar tiles a los prop6sitos que la
Liga persigue.

Franquicia Postal
Art. 14.-Siempre que even la indicaci6n de franqueo usada por la
Liga, today correspondencia o envio que se haga por medio del correo la
cualquier organismo de la Liga de Naciones Americanas y toda correspon-
dencia o envio que hagan los organismos de la Liga, circularAn exentos de
porte por las oficinas de correo de las Rep6blicas Americanas.

Dep6sito y Canje de Ratificaciones
Art. 15.- En nombre de sus respectivos Gobiernos, los Delegados que
forman el Consejo Directivo depositaran en las oficinas de la Liga de las
Naciones Americanas los instruments de ratificaci6n de los tratados, con-
venciones, protocolos y otros instruments diplomaticos suscritos en las
Conferencias Internacionales Americanas. No neeesitarAn plenos poderes
especiales para el dep6sito de la ratificaci6n. De dichos dep6sitos se de-
jara constancia en un acta suscrita por el Delegado que represent en el
Consejo al pals que ratifica, por el Director General y por el Secretario del
Consejo Directivo.
La Liga de Naciones Americanas comunicarA a todos los Estados
miembros de la misma por medio del Delegado que cada uno tenga en el
Consejo Directivo el dep6sito de las ratificaciones.

Registro de Tratados y Acuerdos Internacionales

Art. 16. Todo Tratado o Acuerdo international que en lo adelante sea
vilidamente concertado entire dos o mas miembros de la Liga de Nacio-
nes Americanas deberA ser registrado sin demora en las oficinas de la










Direcci6n General, la cual le dara inmediata publicidad. Ninguno de, esos
tratados o acuerdos internacionales tendra character obligatorio sin haber
sido registrado y publicado.

Comunicaci6n de Documentos Oficiales
Art. 17. -Los Gobiernos de los paises adscriptos a la Liga de Nacio-
nes Americanas enviarAn a las Oficinas de la misma dos ejemplares de
los documents oficiales y publicaciones que se refieran a los fines de la
Liga, en cuanto lo permit la legislaci6n internal de los respectivoq paises.

Igualdad Juridica de las Naciones Americanas
Art. 18. La Liga se basa en la igualdad juridica de las naciones ameri-
canas y en el respeto mutuo de los derechos inherentes a su complete in-
dependencia.
Garantia Colectiva
Art. 19.-Las Rep6blicas americanas se comprometen a respetar y a
mantener frente a toda agresi6n exterior la integridad territorial y la
independencia political present de todos los Estados que constituyen la Liga
de Naciones Americanas. La interposici6n de cualquier pals ajeno a la
Liga de Naciones Americanas en cualquier pals americano de tal manera
que amenace la seguridad national de dicho pafs americano, lo prive de! su
independencia o d6 por resultado, direct o indirectamente, la adquisici6n
de cualquier parte de su territorio o sea motive de extrafio predominio sobre
el mismo, serA considerada por las naciones que integran la Liga como un
acto inamistoso. Si la seguridad national, la integridad territorial o la in-
dependencia political de cnalquier pals americano fueren amenazadas o
puestas en peligro por cualquier pais ajeno o la Liga de Naciones Ameri-
canas, las naciones que integran la Liga convienen en consultarse inme-
diatamente unas a otras.
A ese efecto, en caso de agresi6n, de amenaza o de peligro de que 6sta
se produzca, el Consejo Directive de la Liga de Naciones Americanas adop-
tarA las medidas de urgencia que procedan y convocarA en terminos peren-
torios una asamblea especial de Plenipotenciarios que asegure los medios
de dar cumplimiento a esa obligaci6n. Dicha asamblea no podri disolverse
mientras el conflict no haya sido zanjado. Si un conflict de igual in-
dole se planteara entire naciones americanas, se adoptarA, segin el caso, el
procedimiento previsto en los articulos 23, 24 y 25 de esta Convenci6n.
Repudiaci6n de la Guerra
Art. 20.-Las Repdblicas americanas condenan como ilicita toda agre-
si6n y repudian el recurso de la guerra como instrument de political na-
cional.
Reclamaciones pecuniarias y diferendos territoriales
Art. 21.-Las Repiblicas americanas condenan como ilicito el empleo
de la fuerza para hacer efectivas las reclamaciones pecuniarias o para re-
solver las cuestiones territoriales.









Adquisici6n de territories por medio de la fuerza

Art. 22.-Las Republicas americanas no reconoceran arreglo territo-
rial alguno que no sea obtenido por medios pacificos ni reconocerAn tam-
poco la validez de la adquisici6n de territories o de ventajas especiales que
sea lograda por la fuerza de las armas o por cualquier otro medio de coer-
ci6n efectiva. El territorio de los Estados es inviolable y no puede ser ob-
jeto, ni siquiera temporalmente, de ocupaciones militares ni de otras me-
didas de fuerza impuestas por otro Estado.

Soluci6n Pacifica de los Conflictos

Art. 23.-Las Rep6blicas Americanas emplearan para el arreglo de
sus conflicts o divergencias, todos los medios pacificos que consagra el
Derecho Internacional. Cuando una controversial entire naciones america-
nas no haya sido resuelta por la via diplomAtica dentro de un plazo ra-
zonable ni haya sido sometida al arbitraje o a la decision de una corte de
justicia international, las naciones en conflict llevaran el asunto ante el
Consejo Directivo de la Liga de Naciones Americanas. Bastara, al efecto,
que una de ellas lo exponga ante el Consejo; pero aunque ningunn lo hi-
ciere, el Consejo podrA ejercitar su mediaci6n cuando consider que, por
su indole, el diferendo puede provocar una ruptura. El Consejo seguirA,
en cualesquiera de esos casos, el procedimiento previsto en el apartado
49 del articulo 49.

Comisi6n de Conciliaci6n

Art. 24.-Para constituir la Comisi6n de Conciliaci6n prevista en el
apartado 49 del articulo 49, cada una de las Partes designara dos miem-
bros: uno que podrA ser elegido entire sus propios nacionales, y se con-
siderara nombrado en fire; y otro que deberA ser de nacionalidad dife-
rente, no tener su residencia habitual en el territorio de las Partes intere-
sadas ni estar al servicio de ninguna de ellas, y se considerarA simple-
mente propuesto para.ser nombrado de comin acuerdo entire las Partes
interesadas. Si las Partes no legaren a ponerse de acuerdo sobre estas
designaciones en el plazo mAximo de un mes despu6s de propuesto un pri-
mer candidate por cada una de ellas, podrAn encomendarlas al Consejo Di-
rectivo o presenter a 6ste una list de candidates en n6mero igual al de los
miembros por elegir, y la suerte decidira cules ban de ser nombrados de
entire esos candidates. En uno y otro caso, las Partes deberAn acatar el re-
sultado que se obtuviere. El Consejo Directivo designara un miembro mas
que presidiri la Comisi6n, pero esta elecci6n no podrA recaer en ning6n
ciudadano de las nacionalidades ya representadas en la Comisi6n.
El objetivo de la Comisi6n de Conciliaci6n es dilucidar la controversial
mediante investigaci6n, hacer un examen imparcial y concienzudo de los
hechos y esforzarse per conducir a las parties a un arreglo.
La Comisi6n de Conciliaci6n establecerA las reglas de procedimiento
a que deberA ajustarse. El procedimiento serA contencioso en todos los
casos. Las decisions de la Comisi6n se adoptarin por mayoria de votos,










pero en las cuestiones de fondo se requerira la presencia de todos sus
miembros.
Oidas las Partes y estudiados los antecedentes del asunto, la Comisi6n
emitirA su dictamen, que no tendrA el caracter de sentencia ni de laudo
arbitral, y propondra a las Partes el arreglo que a su juicio sea mis justo
y equitativo. Para el caso de que este arreglo no fuere aceptado, pro-
pondri a las Partes una formula de compromise a fin de someter el asunto al
arbitraje o a la decision de una corte de justicia international. El dictamen
de la Comisi6n sera emitido en el t6rmino de un afio, a partir de la fecha
en que inici6 sus trabajos. Ese t6rmino podra prorrogarse a seis meses mas,
y las Partes dispondrAn de otro plazo, que no excedera de seis meses, para
estudiar el dictamen y pronunciarse sobre las soluciones propuestas por la
Comisi6n. Una vez que las Partes se pronuncien sobre el dictamen, la Co-
misi6n levantarA el acta final de sus trabajos para dejar constancia del re-
sultado obtenido. Los trabajos y deliberaciones de la Comisi6n podrAn ser
publicados con la aprobaci6n del Consejo Directivo de la Liga-de Naciones
Americanas.
Cada una de las Partes en controversial sufragari sus propios gastos
y una porci6n igual, a prorrata, de los gastos de procedimiento, que serin
fijados por el Consejo Directivo de la Liga.
Una vez iniciado el procedimiento de conciliaci6n, s6lo podra interrum-
pirse por arreglo director entire las Partes o por su decision posterior de
someter de conimn acuerdo la diferencia al arbitraje o la justicia interna-
cional.
Desde que comience la mediaci6n del Consejo Directive de la Liga, las
Partes se abstendrAn de iniciar movilizaciones y de ejecutar ning6n acto
hostile o preparatorio de hostilidades, asi como de toda media que pueda
entorpecer los trabajos de la Comisi6n o la ejecuci6n del arreglo pro-
puesto por 6sta y, en general, de todo acto susceptible de agravar o pro-
longar la controversial.

Caso de conflict armado

Art. 25.- Si contra lo establecido en esta Convenci6n se provocara un
estado de guerra entire naciones americanas, sea de hecho o sea oficialmente
declarado, el Consejo Directivo de la Liga de Naciones Americanas convo-
card con today urgencia una asamblea especial de plenipotenciarios que in-
terpondrf su mediaci6n y no podra ser disuelta mientras el conflict no
haya sido zanjado.

Limitaci6n de armamentos

Art. 26.-Las Repdblicas americanas reconocen la necesidad de limi-
tar las organizaciones y armamentos de la defense national en tal forma
que respondan s61o a garantizar la seguridad interior de los Estados y la
defense de los mismos en caso de cualquier agresi6n exterior.

Venta de armamentos

Art. 27. -Las Repdblicas americanas se obligan a prohibit la venta










de armas y materials de guerra a particulares que se propongan intro-
ducirlos en el territorio de cualquiera de ellas, salvo que obtengan la
aquiescencia del Gobierno respective.

Cruz Roja

Art. 28.-Las Repfblicas americanas se obligan a estimular y favore-
cer el establecimiento y la cooperaci6n reciproca de las organizaciones vo-
luntarias nacionales de la Cruz Roja, si han sido debidamente autorizadas.

Privilegios Diplomiticos

Art. 29.-Los miembros del Consejo Directivo y las Delegaciones que
los Gobiernos acrediten ante las Conferencias Internacionales Americanas,
asi como los funcionarios ejecutivos y los agents de la Liga de Naciones
Americanas gozaran, en el ejercicio de sus funciones, de las inmunidades y
privilegios diplomAticos. Los edificios y terrenos ocupados por la Liga
de Naciones Americanas para su servicio o para sus reuniones y confe-
rencias son inviolables.

Renuncia o exclusion de los miembros de la Liga

Art. 30.-Los Estados contratantes podrAn retirarse de la Liga de Na-
clones Americanas con el aviso previo de un aiio, y en tal caso deberAn cum-
plir todas sus obligaciones con la Instituci6n hasta el moment en que se
haga efectiva la renuncia. En caso de grave violaci6n de los thrminos de la
present Convenci6n por alguno de los Estados signatarios, el Consejo Di-
rectivo podrA proponer a la pr6xima Conferencia Internacional Americana
o a una asamblea de plenipotenciarios convocada por el propio Consejo, la
exclusion, del pais que la haya cometido, de la Liga de Naciones America-
nas. La exclusion s6lo podrA ser pronunciada por el voto uninime de las
Delegaciones presents en la Conferencia o Asamblea, excepci6n hecha del
voto del pais de cuya exclusion se tratare. La exclusion podri ser tem-
poral o definitive.

Ratificaciones

Art. 31.- La present Convenci6n, despu6s de firmada, sera sometida
a las ratificaciones de los Estados signatarios. El Gobierno de la RepA-
blica Argentina queda encargado de enviar copies certificadas autenticas
a los Gobiernos para el referido fin de la ratificaci6n. El instrument de
ratificaci6n serA depositado en los archives de la Uni6n Panamericana, en
WAshington, y 4sta notificarA el dep6sito a los Gobiernos signatarios. El
dep6sito de la ratificaci6n valdra como canje de ratificaciones.
La present Convenci6n, que no podri ser modificada sino en la misma
forma en que ha sido adoptada, entrarA en vigor cuando las ratificaciones
de las veintiAn Repfblicas americanas hayan sido depositadas en, la Uni6n
Panamericana. En testimonio de lo cual, firman y sellan la present Con-
venci6n.




















ANEXO VIH

EL PROYECTO DE ASOCIACION DE NACIONES AMERICANAS
PRESENTADO POR LA DELEGATION DE COLOMBIA

La Delegaci6n de la Replblica de Colombia
estaba integrada del modo siguiente: Presi-
dente: D. Jorge Soto del Corral. Delegados
Plenipotenciarios: D. Miguel L6pez Pumarejo.
D. Roberto Urdaneta Arbeliez, D. Alberto Lle.
ras Camargo, D. Jose Ignaeio Dias Granados.
Secretarioe: D. Luis A. Pagan y D. Eduardo
Carrizosa.

Proyecto de Tratado sobre la Creaci6n de una Asociaci6n
de Naciones Americanas

Las Repdblicas Americanas, cuya uni6n moral descansa en la igualdad
juridica de todos los Estados del Nuevo Mundo; en el respoeto mutuo de
los derechos inherentes a su complete independencia; en una voluntad
firm de mantener la paz, no s6lo entire ellas mismas, sino con todas las
demAs naciones; en la condenaci6n de la guerra como medio de resolver
los conflicts internacionales y de la intervenci6n de un Estado en los
asuntos internos o externos de otro u otros; en la repudiaci6n de la paz
armada; en el cumplimiento estricto de todos los tratados piblicos; en la
proscripci6n de la fuerza como creadora de derecho y en el desconocimiento
de la teoria de los hechos cumplidos, han decidido constituir una Asocia-
ci6n de Naciones Americanas, que funcionarA de acuerdo con los articu-
los siguientes de este tratado:

Los Miembros de la Asociaci6n

Articulo 19- Son de jure miembros de la Asociaci6n de las Naciones
Americanas todos los Estados independientes del Nuevo Mundo.

Organos de la Asociaci6n

Articulo 29- Los 6rganos de la Asociaci6n de Naciones Americanas
seran los siguientes: el Congreso Panamericano Permanente; la Secretaria
Permanente y los organismos que la Asociaci6n establezca en el future
para la soluci6n juridica de los conflicts interamericanos.
Articulo 39- El Congreso Panamericano Permanente es el 6rgano su-
premo de la Asociaci6n de las Naciones Americanas y se compondrA de
los delegados plenipotenciarios que los Estados miembros deberAn nom-
brar.










Cada Estado podra estar representado basta por tres delegados pero
tendrA solamente un voto en el Congreso. PodrAn ser acreditados como
delegados los agents diplomaticos ante el Gobierno del pais en donde
tenga su sede el Congreso.
Articulo 49-El Congreso se trasladara cada aio a una capital dis-
tinta de una de las Repfiblicas Americanas, designada previamente por el
mismo Congreso.
Articulo 59-El Congreso tendri ordinariamente una reuni6n mensual
por lo menos.
Articulo 69-El Congreso expedira el presupuesto general de gastos
de la Asociaci6n de Naciones Americanas y determinarA la cuota annual
que habrA de pagar cada miembro.
Articulo 79- El Congreso tendra competencia especial para actuar como
tribunal de conciliaci6n de cualesquiera conflietos o controversial que surjan
entire dos o mas repfblicas americanas.
Artfculo 89-Las decisions del Congreso se tomarAn por mayoria de
las dos terceras parties de los votes de los Estados Miembros, y son obliga-
torias para la minoria.
Articulo 99-En las votaciones en que un Estado tenga interns director
su voto no se computarA en el clculo de la mayoria.
Artfculo 10- La Secretaria permanent consta de un Secretario Ge-
neral y un Subsecretario nombrados por el Congreso y de los funcionarios
que determine el Secretario General con la aprobaci6n del Congreso.

La Political de la Asociai6n

Articulo 119-Los miembros de la Asociaci6n de las Naciones Amen-
canas se garantizan reciprocamente el respeto de la integridad actual de
sus territories y de su independencia political.
Articulo 129-Los Miembros de la Asociaci6n de las Naciones Ameri-
canas reafirman la doctrine traditional del Nuevo Mundo, aprobada por
la primer Conferencia Panamericana e incorporada luego en la declaraci6n
colectiva del 3 de agosto de 1932, en la Convenci6n sobre los Derechos y los
Deberes de los Estados, aprobada por la S6ptima Conferencia Panamericana
de 1933 y en el Pacto Antibdlico Argentino de 1933, segfn la cual la fuerza
no crea derechos, las cuestiones territoriales no pueden ser resueltas por la
violencia y no se reconocerA ningfin valor juridico a las adquisiciones territo-
riales o ventajas de otro orden obtenidas por la fuerza o cualquier otro
medio de coacci6n efectiva.
Articulo 139- Los Miembros de la Asociaci6n de las Naciones Ameri-
canas renuncian a la neutralidad respect a today guerra de agresi6n. Por
consiguiente, desde que el Congreso de acuerdo con las disposiciones del
articulo 25 haya determinado el agresor, todos ellos se obligan a hacer una
causa comfn y solidaria con la victim de la agresi6n.
Articulo 149-Los Miembros de la Asociaci6n de las Naciones Ameri-
canas reafirman su prop6sito, expresado ya en la Quinta Conferencia
Panamericana, de "condenar la paz armada, que exagera las fuerzas mi-
litares mAs alli de las necesidades de la seguridad interior y de la sobe-
rania e independencia de los Estados". Para aplicar este principio, se











obligan a reducir sus armamentos a un minimum compatible con la seguri-
dad national. Se obligan, ademas, a prohibit la venta y exportaci6n de
armas y el trfnsito de armamentos y de municiones de guerra que no fueren
destinados a los gobiernos respectivos.
Articulo 159- Los Miembros de la Asociaci6n de Naciones Americanas
se obligan a crear dentro de su territorio condiciones higi6nicas y huma-
nitarias de trabajo para hombres, mujeres y nifios. De manera especial
se obligan a trabajar por mejorar la condici6n de los indigenas no sufi-
cientemente adaptados todavia a la civilizaci6n.
Se obligan asimismo a prohibit la trata de mujeres y de nifios y el
comercio de drogas nocivas y a prestar su concurso para la adopei6n de
medidas de caricter international establecidas para prevenir y combatir
las enfermedades.
Articulo 169- Los Miembros de la Asociaci6n de las Naciones Ameri-
canas reconocen que la libertad de comercio y de trinsito son condiciones
indispensables para la cooperaci6n international en favor de la paz. En
consecuencia, se obligan a mantener complete libertad para el trifico y el
transito pacifico de todos los demAs miembros de la socieda4 por sus vias
terrestres, fluviales, areas y maritimas.

La Soluci6n de los Conflictos Internacionales Americanos

Articulo 179-Los Miembros de la Asociaci6n de las Naciones Ameri-
canas renuevan su prop6sito de renunciar a la guerra para resolver las con-
troversias internacionales y se obligan a emplear exclusivamente el proce-
dimiento de la investigaci6n, la conciliaci6n, el arbitraje o la justicia inter-
nacional para decidir todos los conflicts de caeicter international que por
cualquier causa surjan entire ellos.
Articulo 189-Si las parties convienen en adoptar el procedimiento ae
la investigaci6n se aplicaran las reglas establecidas por la Convenci6n de
3 de mayo de 1923, por la convenci6n international de conciliaci6n de 5 de
enero de 1929 y por el Protocolo del 23 de diciembre de 1933.
Articulo 199--Cuando se decide ocurrir a la conciliaci6n, el Congreso de la
Asociaci6n de las Naciones Americanas actuary de acuerdo con el Art. 79
del present tratado--como tribunal de conciliaci6n. En este caso se
seguiran, en cuanto fueren aplicables, las disposiciones de la convenci6n
de 5 de enero de 1929.
Articulo 209-Las medidas conservatorias que se dicten en el curso del
procedimiento de investigaci6n o de conciliaci6n, de acuerdo con las con-
venciones citadas en el Art. 18, no se suspenderan aunque fracasen la in-
vestigaci6n y la conciliaci6n. Tales medidas conservatories deberAn ser
respetadas y mantenidas por las parties hasta la soluci6n definitive de la
controversial por otro cualquiera de los sistemas de soluci6n pacifica que
los miembros de la Asociaci6n se obliguen a emplear.
Artfculo 219- Si el procedimiento de investigaci6n o el de conciliaci6n
no fueren eficaces para la soluci6n del conflict de' que se trata, las parties
convienen en que lo someteran al arbitraje o a la justicia international,
segin se determine en los articulos siguientes.
Artfculo 229--Si las negociaciones diplomaticas directs, la investiga-











ci6n o la conciliaci6n no han logrado resolver un conflict entire las naciones
americanas, las parties se obligan a someterlo para su resoluci6n definitive
al arbitraje o a la justicia international. Si ocurren al arbitraje, 6ste sera
organizado de acuerdo con el Tratado General de arbitraje interamiericano
suscrito en Washington el 5 de enero de 1929, al cual se introduced las mo-
dificaciones siguientes:
a) Se declaran eliminadas las reserves que contemplan los articulos
19 y 29 de dicho Tratado. La inica restricci6n al arbitraje consist en
que el conflict de que se trata debe ser de caricter international. Por
consiguiente, las cuestiones como las de policia, tarifas de aduana, inmi-
graci6n etc., que constituyen el dominion reservado del Estado, no caen bajo
la jurisdicci6n del arbitraje. Se declare expresamente que el arbitraje
tampoco es aplicable sino en el caso de denegaci6n de justicia a las cues-
tiones que surjan entire un ciudadano, una sociedad o una corporaci6n de ex-
tranjeros y un Estado miembro, cuando los jueces o tribunales de este
iltimo son, de acuerdo con su legislaci6n, competentes para resolver la
controversial.
Las dudas que se presentaren sobre este punto y los demis relatives
al funcionamiento del arbitraje serin decididas, como cuesti6n previa y de
manera inapelable por la Justicia Internacional.
b) La sentencia del Tribunal de arbitraje podri ser revisada por el
mismo tribunal que la pronunci6, si se descubre alg6n hecho nuevo que
hubiera sido susceptible de ejercer una influencia decisive sobre la senten-
cia siempre que, en el moment de la clausura de los debates, tal hecho
nuevo haya sido ignorado por el tribunal mismo y por la part que
solicita la revision.
Articulo 239-El Congreso podri, cuando lo juzgue convenient, ela-
borar un plan para crear una Corte Panamericana de Justicia Internacio-
nal encargada de resolver, mediante los principios generals del derecho
de gentes universal y los particulares del derecho international americano,
todos los conflictos de caricter international que surjan entire dos o
mis Estados del Nuevo Mundo. La organizaci6n de dicha Corte se
efectuara mediante estatutos que discutira y aprobara el Congreso, que
serfn sometidos luego a cada uno de los Estados Americanos.

Sanciones Contra el Agresor

Articulo 249- Los Miembros de la Asociaci6n de Naciones Americanas,
se obligan a cumplir de buena fM los fallos de los tribunales de arbitraje
y las sentencias de la justicia international. El no cumplimiento de un
fallo o sentencia de esta clase afecta el honor y la buena fM del Estado
renuente, sin perjuicio de las sanciones en que incurra de acuerdo con lo
dispuesto en el articulo siguiente.
Articulo 259--Si en contravenci6n a lo dispuesto en el Art. 129 uno de
los miembros de la Asociaci6n atentare en cualquier forma contra la in-
tegridad territorial de otro u otros, o si ocurriere a la fuerza para re-
solver, con desconocimiento de las disposiciones de los articulos 17 a 23,
algin conflict international, el Congreso, a solicitud de cualquier miembro
de la Asociaci6n, lo declararA agresor y le aplicara segin la gravedad del











caso todas o algunas de las sanciones que en seguida se enumeran:
a) retire de los Jefes de Misi6n diplomitica;
b) ruptura de las relaciones diplomaticas;
c) ruptura de las relaciones consulares;
d) ruptura de las relaciones postales, telegraficas, telef6nicas y radio-
telef6nicas;
e) bloqueo commercial de todas las exportaciones hacia el pafs agresor y
de todas las importaciones procedentes del mismo;
f) prohibici6n de cotizar en las bolsas los valores emitidos por el Estado
agresor;
g) embargo de los buques y cargamentos pertenecientes al Estado agre-
sor o a sus sabditos y que se encuentren en los puertos de los demAs miem-
bros de la Asociaci6n;
h) bloqueo maritime ejecutado por las fuerzas navales de los paises que
design el Congreso;
i) acci6n military colectiva de parte de los Estados a quienes el Congreso
haya conferido mandate para proceder a la ocupaci6n military del territorio
o de parte del territorio agresor;
j) el Congreso podra decretar today otra media coercitiva que estime
necesaria o convenient para vencer la resistencia del agresor.
Articulo 269- Las sanciones establecidas en los incisos a) a g) del
articulo anterior son automiticamente obligatorias para todos los miem-
bros de la Asociaci6n de las Naciones Americanas desde el moment mismo
en que hayan sido ordenadas por el Congreso. Si se resolviere disponer
una graduaci6n en las sanciones automaticas de que se habla se respetara
el orden establecido; en el Art. 25. Las sanciones militares, incisos h), i),
j), del articulo 25 no serAn obligatorias sino para los Estados limitrofes
del agresor y para todos aquellos otros que el Congreso design de una
manera express.

Definici6n del Agresor

Articulo 279-Al determinar el agresor, el Congreso considerarA como
tal al Estado que se haga responsible de uno o various de los actos si-
guientes:
a) Que sus fuerzas armadas, a cualquier arma a que pertenezcan, hayan
traspasado indebidamente las fronteras terrestres, maritimas o areas de
otros Estados. Cuando la violaci6n del territorio de un Estado haya sido
efectuada por bandas de irregulares organizadas dentro o fuera de su
territorio y que hayan recibido apoyo director o indirecto de otro Estado,
tal violaci6n serA asimilada, para los efectos del present articulo, a
la efectuada por las fuerzas regulars del Estado responsible de la
agresi6n.
b) Que haya intervenido de una manera unilateral e illegal en los
asuntos interiores o exteriores de otro Estado.
c) Que se haya negado al cumplimiento de un fallo arbitral o de una
sentencia de la Justicia Internacional, legalmente pronunciados.
Ninguna consideraci6n de 6rden politico, military, econ6mico o de otra
clase, podri servir de excusa o de justificaci6n a la agresi6n prevista en
este articulo.










La Asociaci6n de las Naciones Americanas y la Sociedad de las
Naciones de Ginebra

Articulo 289- Se declare expresamente que la Asociaci6n de las Na-
ciones Americanas no es incompatible con la Sociedad de las Naciones or-
ganizada actualmente en Ginebra. Por mutuo acuerdo, debera establecerse
un vinculo de colaboraci6n regular y permanent entire ellas en beneficio
de la paz. Este vinculo de colaboraci6n podrA consistir en una declaraci6n
conjunta de los principios de derecho y de political que les son comunes o en
el nombramiento de delegados de cada una de las dos instituciones ante las
autoridades y organismos de la otra.
Articulo 299-El Congreso de la Asociaci6n de las Naciones America-
nas designari anualmente los pauses americanos que serin presentados
como candidates a las elecciones para miembros del Consejo de la Socie-
dad de las Naciones de Ginebra. Una vez elegidos 6stos, deberAn obrar -
en el seno de esta iltima entidad de acuerdo con la political general
adoptada por la Asociaci6n de las Naciones Americanas, tal como esta poll-
tica haya sido definida por el Congreso de la Asociaci6n.

La Asociaci6n y los Tratados

Articulo 309-Los miembros de la Asociaci6n de las Naciones Ameri-
canas se obligan a denunciar todos los convenios internacionales concluidos
anteriormente que contengan disposiciones incompatible con las clusulas
del present Tratado.
Articulo 319- Los miembros de la Asociaci6n de las Naciones Ameri-
canas declaran que este Tratado constitute la Ley Fundamental de sus
relaciones entire ellos. Por consiguiente, si en el future celebraren entire si
o con otro Estado cualesquiera convenciones que la Justicia Internacional
consider como incompatible con las obligaciones del present Tratado, ta-
les convenios seran nulos y el Estado que insist en ejcutarlos despuds de la
sentencia de la Corte, incurrira en las sanciones prescriptas en el Art. 25.
Articulo 329- La Secretaria permanent de la Asociaci6n de las Na-
ciones Americanas debera abrir un registro en que se inscribirAn todos los
Tratados vigentes que los miembros de la Asociaci6n hayan concluido entire
of o con otros Estados. Ning6n Tratado concluido en el future por los
miembros de la Asociaci6n tendrA valor juridico alguno mientras no haya
sido inscripto en este mismo registro.
Articulo 339-Todas las dudas sobre la interpretaci6n y la aplicaci6n
del present Tratado serAn decididas a solicitud de un miembro de la Aso-
ciaci6n por la Justicia Internacional.
Articulo 34 -Todas las oficinas internacionales panamericanas, esta-
blecidas por acuerdo colectivo con anterioridad a la ratificaci6n del present
Tratado seran puestas bajo la autoridad de la Asociaci6n de las Naciones
Americanas, serin dirigidas por 6sta en lo sucesivo, y sus estatutos po-
drAn ser modificados por el Congreso.
Articulo 359--Las reforms del present Tratado aprobadas por el
Congreso entraran en vigor desde que hayan sido debidamente ratificadas
por las dos terceras parties de los miembros de la Asociaci6n.
Todo miembro de la Asociaci6n es libre de no aceptar las modificaciones









85

que se introduzcan al present Tratado, caso en el cual podri retirarse in-
mediatamente de la Asociaci6n.
Articulo 369- Cualquier miembro de la Asociaci6n puede, mediante
aviso dado con un aiio de anticipaci6n, retirarse de ella, con la condici6n
de tener cumplidas hasta el moment de su retire todas sus obligaciones,
salvo el caso del articulo anterior.
Articulo 379--El present Tratado empezari a regir desde que sea
ratificado por la mayoria de las repiblicas signatarias. Las ratificaciones
serin depositadas en la Oficina de la Uni6n Panamericana en WAshington,
D. C., que las comunicara oficialmente a cada una de las repdblicas ame-
ricanas.


















ANEXO IX

RESOLUTION ADOPTADA POR LA CONFERENCIA SOBRE LOS
PROYECTOS DOMINICANO Y COLOMBIANO

La moci6n presentada por la Quinta Subcomisi6n para que los proyectos
sobre Liga o Asociaci6n de Naciones Americanas fueran sometidos a la
consideraci6n de una comisi6n international de jurisconsultos, di6 lugar a
una discusi6n bastante amplia. El Dr. Saavedra Lamas se opuso a que el
asunto se estudiara, de modo especial, por una comisi6n de jurisconsultos.
"Hay cuestiones juridicas, dijo, pero las fundamentals son las political."
Por cierto que en aquella ocasi6n expuso por primer vez el Dr. Saavedra
Lamas su personalisima creencia de que habia habido anteriores sociedades
de naciones en el continent: manifesto su "profundo y sincere respeto por
la proposici6n que traen a la Mesa de la Conferencia los DIelegados que pro-
ponen la formaci6n de una Sociedad de Naciones". Y agreg6: "Ellos la
han experimentado, han tenido Sociedad de Naciones y Tribunal Panameri-
cano y no puede haber sino algo simpatico en que nos tiendan la mano
queriendo generalizar a todo el continent lo que ellos han tenido."
En definitive se lleg6 a un acuerdo aun mas favorable y honroso para
los dos pauses que han presentado proyectos, y es el siguiente:

Creaci6n de una Liga de Naciones Americanas

CONSIDERANDO:

Que la Delegaci6n de la Repiblica Dominicana ha presentado a esta
Conferencia un proyecto sobre creaci6n de una Liga de Naciones Ame-
ricanas;
Que la Delegaci6n de Colombia ha presentado, a su vez, otro proyecto
sobre creaci6n de una Asociaci6n de las Naciones Americanas; y
Que si bien podria contemplarse la posibilidad de armonizar ambos
proyectos a fin de constituir uno solo que fuera objeto de discusi6n en el
seno de la Conferencia, es lo cierto que material tan compleja y tan vasta
require un studio detenido por todos y cada uno de los Gobiernos del con-
tinente y que, por lo tanto, el tema no ha adquirido la madurez suficiente
para su consideraci6n inmediata en la oportunidad present,








87

La Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la Paz

RESUELVE:

Que el tema relative a la creaci6n de una Liga o Asociaci6n de Naciones
Americanas sea incluido en el program de la VIII Conferencia Internacio-
nal Americana, que se celebrara en la ciudad de Lima; y
Recomienda que los Estados que han presentado proyectos sobre dicho
tema en esta Conferencia, se pongan de acuerdo entire si y consulten a los
demAs al respect para elevar, oportunamente, un informed con todos los
antecedentes a la Uni6n Panamericana, a fin de que este informed y sus
anexos se tengan en cuenta al formular el program de la VIII Conferencia
International Americana.
(Aprobada el 19 de diciembre de 1936.)


















ANEXO X
LOS RESULTADOS DE LA CONFERENCIA DE
BUENOS AIRES
(Declaraciones del Excmo. Sr. Rafael Leonidas Trujillo Molina,
President de la Repfblica Dominicana)
Cuando Su Excelencia el Presidente Roosevelt se dirigi6, hace un afio
just, a todos los Jefes de Estado del Nuevo Mundo para sugerir la celebra-
ci6n de una conferencia interamericana extraordinaria a fin de unificar la
Svoluntad del continent en torno a la necesidad de la paz, tuve lo honrosa
satisfacci6n de acoger sin reserves tan elevado prop6sito, como legitimo
interprete del sentir del pueblo dominicano, que a lo largo de su historic ha
mantenido fervorosamente el culto de la paz y la justicia. La Repiblica
Dominicana acababa de tributar, junto con la Republica de'Haiti, un aporte
real y efectivo a la obra de la paz en el mundo. Este aporte consistia en
un hecho positive y no en meras promesas o palabras: la vieja querella de
fronteras entire ambos Estados habia quedado zanjada de modo definitive
mediante el entendido cordial y amistoso que tuve la honra de iniciar con
mi ilustre amigo el Presidente Vincent.
La iniciativa del Presidente Roosevelt encontr6 optimist y uninime
acogida en todo el continent. Nunca hubo hora mAs propicia para hacer
un llamamiento a la conciencia americana. Habia terminado la actividad
guerrera del Chaco y comenzaba la labor de buscar formulas arm6nicas
para solventar definitivamente ese diferendo. Quedaba demostrado una vez
mAs que la America libre es el continente de la paz, puesto que un caso
de excepci6n a ese postulado lograba resolverse dentro de normas pacifistas.
Ademis, recientes experiencias de la vida international del mundo ponian
de relieve la necesidad de determinar una actitud coming y solidaria de todo
el continent frente a las contingencies del future.
Solicita en corresponder al noble llamamiento del Presidente Roosevelt,
la Amnrica today concurri6 el pasado diciembre a la ciudad de Buenos Aires.
Los resultados obtenidos alli en la Conferencia Interamericana de Consoli-
daci6n de la Paz pueden sintetizarse en una frase: el continent americano
estA hoy mns unido que nunca. Las Republicas Americanas asumen de hoy
mas una actitud comun y solidaria frente a todo peligro de que la paz se
perturbe: el Tratado sobre mantenimiento, afianzamiento y restableci-
miento de la Paz establece la obligaci6n de consultas reciprocas entire los
gobiernos en las horas dificiles para el continent: la Convenci6n para
coordinar, ampliar y asegurar el cumplimiento de los Tratados existentes
entire los Estados Americanos reitera el procedimiento de esas consultas re-
ciprocas y dicta las normas de una neutralidad concertada; tambi6n el pro-








89

tocolo relative a la no intervenci6n, a la vez que reafirma la declaraci6n
que se opone a extraiias ingerencias en los asuntos interiores o exteriores
de otro Estado, estatuye la consult mutual para el caso de que ese principio
sea violado; y la declaraci6n de solidaridad americana, propuesta por las
naciones de la America Central, enumera los principios aceptados por la
comunidad international americana, declara la existencia de una democracia
solidaria en America y alude a su vez al procedimiento de la consult frente
a todo acto susceptible de perturbar la paz.
Entramos, por lo tanto, en una nueva etapa de la vida international del
Nuevo Mundo. "Todos hemos disfrutado de las glorias de la indepen-
dencia. Vayamos ahora en pos de las que nos depara la interdepen-
dencia," dijo el Presidente Roosevelt en memorable discurso. Para brn-
dar una garantia a la solidaridad continental hemos llegado ya al procedi-
miento de las consultas reciprocas. Es indudable que si esa innovaci6n
afortunada no fuere suficiente, las Republicas Americanas han de llegar
a6n mis lejos. Bien lo demuestra la resoluci6n que la Conferencia apro-
b6 para que se continuara de modo preferente el studio de los proyectos
de la Repdblica Dominicana y de Colombia sobre la creaci6n de una Liga
o Asociaci6n de Naciones Americanas.
El procedimiento de las consultas reciprocas determine una funci6n,
aunque no establece un organismo encargado de aplicarla; pero toda acti-
vidad funcional require un organo especial para su desarrollo y, si no
existe, lo crea. La consult evidenciara la necesidad de reunirse, esto es,
de romper la dificultad de las distancias. Quedara entonces creado auto-
maticamente el 6rgano; y s6lo faltara determinar, al definir su constituci6n
y atribuciones, si bastara con dejar instituido en forma permanent ese
gran consejo de las Repdblicas Americanas, o si serA preferible ir de
una vez a la creaci6n de una entidad algo mis vasta en su reglamenta-
ci6n y en sus fines, esto es, a una sociedad continental de naciones, tal
como lo express pdblicamente en julio de 1935 y como lo sugeri en mi
carta dirigida al Presidente Roosevelt en fecha 11 de febrero de 1936.
Cualquier soluci6n que en ese camino se adopted no harl sino reafirmar
la unidad del continent americano, consagrada victoriosamente en la Con-
ferencia de Buenos Aires.
La Conferencia, ademis, rindi6 eficiente y orientadora labor por medio
de otros tratados, como los relatives a buenos oficios y mediaci6n y a la
prevenci6n de controversial; y por medio de las diversas convenciones,,
resoluciones, recomendaciones y votos que formula sobre importantes cues-
tiones juridicas, econ6micas y culturales. Una de esas resoluciones declara
que el Faro Conmemorativo de Col6n "seri el simbolo de la fraternidad y
de la uni6n de America".
IOjalA que los potentes reflejos de ese faro, que irradiarl luz desde
las costas de la Rep6blica Dominicana, proclamando la confraternidad de
toda Amdrica, puedan llegar, convertidos en influjo spiritual, a remotas
regions, para hacer mas fecundo el ejemplo que ofrece al mundo este
continent que cimenta su gloria en el imperio de la paz y la justicia!
(Publicadas en todos los peri6dicos que forman
part de la North American Newspaper Alliance
en febrero de 1937.)

























INDICE













INDICE

I. Por la uni6n de America ............................ .......... 5
II. Los proyectos de la Repufblica Dominicana y de Colombia
sobre creaci6n de una Liga de Naciones Americanas.......... 13
III. Hacia la solidaridad continental.................................. 28
IV. Rectificaciones al Dr. Saavedra Lamas.............................. 35

Documentos onexos:

I. Cartas cruzadas entire el Presidente Roosevelt y el Presi-
dente T rujillo ..................................... .. ................ 45
II. El punto de vista dominicano expuesto en Ginebra.......... 49
III. Program de la Conferencia Interamericana de Consoli-
daci6n de la Paz...................................... ............. 52
IV. Proyectos que circularon en la Conferencia sin someterse
a discusi6n ................................ .......................... 55
V. Proyecto aprobado estableciendo la consult, seguido del
protocolo de no intervenci6n..................... .......... 59
VI. La declaraci6n de solidaridad interamericana.................... 62
VII. El proyecto de Liga de Naciones Americanas presentado
por la Delegaci6n Dominicana ..................................... 66
VIII. El proyecto de Asociaci6n de Naciones Americanas pre-
sentado por la Delegaci6n de Colombia........................ 79
IX. Resoluci6n adoptada por la Conferencia sobre los pro-
yectos dominicano y colombiano................................ 86
X. Los resultados de la Conferencia de Buenos Aires (De-
claraciones del Presidente Trujillo) ............................... 88




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