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 Foreword
 Comunicacion del alcalde de la...
 Informe del doctor Fernando...
 Mensaje del Alcalde, doctor Antonio...
 Relacion de los acuerdos tomados...
 Al margen de los dias. Complejos....
 Dos actualidades cubanas: el interes...
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Title: comparsas populares del carnaval habanero
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 Material Information
Title: comparsas populares del carnaval habanero
Physical Description: Book
Publisher: Molina y Ci´a,
Publication Date: 1937
Copyright Date: 1937
 Record Information
Bibliographic ID: UF00081311
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aan5740 - LTUF
26861338 - OCLC
000119835 - AlephBibNum

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    Half Title
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    Foreword
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    Comunicacion del alcalde de la habana al presidente de la sociedad
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    Informe del doctor Fernando Ortiz
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    Mensaje del Alcalde, doctor Antonio Beruff Mendieta
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    Relacion de los acuerdos tomados por la Comicion Asesora del Departamento de Turismo Municipal
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    Al margen de los dias. Complejos. por Ramon Vasconcelos
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    Dos actualidades cubanas: el interes por lo historico; las comparsas habaneras
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    Index
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U OF F LIBRARIES



























-EX LIBPISI
4NIIITY of FLOIIDA


-lWN~E E74N4,AIW
4C K,.J4-Il1 N







MUNICIPIO DE LA HABANA
Admlnistraec6n del Alcalde
Dr. Antonio Beruff Mendleta


LAS COMPARSAS

POPULARES DEL CAR-

NAVAL HABANERO,

QUESTION RESUELTA


MOLINA Y CIA.
Muralla 56 67
La Habana
1937





















Las Comparsas populares
del Carnaval Habanero,
euesti6n resuelta







MUNICIPIO DE LA HABANA
Administraei6n del Alealde
Dr. Antonio Beruff Mendieta


LAS COMPARSAS

POPULARES DEL CAR-

NAVAL HABANERO,

QUESTION RESUELTA


MOLINA Y CIA.
Muralla 55-57
La Habana
1937





















En torno de las comparsas ha surgido un amplio debate. Este
folleto contiene los alegatos que en favor de su resurreccidn han sido
hechos. Permitird que los que las han aplaudido con jfbilo en las
calls conozcan el origen de estas fiestas populares, las causes porque
fueron abandonadas o prohibidas y los motives que nos movieron a
restablecerlas, contrariando a la ves, a los moderados que veian en
ellas fuentes de posibles trastornos y desdrdenes pdblicos, y a los ra-
dicales que las consideraron inicio de un retorno ildgico al pasado.
Los carnavales de 1937 han terminado sin que los trastornos es-
perados por los primeros se hayan prodccido y sin que las rivalidades
entire los miembros de las comparsas culminaran en las viejas trage-
dias, en los choques sangrientos de los tiempos coloniales. La ausen-
cia de esos cldsicos choques prueba que tuvimos razon al esperar de
los nietos de los antiguos esclavos una conduct propia de ciudadanos
respetuosos de las leyes de la Repiblica, y amantes de sus prestigious
y su buen nombre.
Los radicales, los seudo radicales, tambign han sido desmentidos
por los hechos. El pasado no ha vuelto con las comparsas, aunque
con ellas nos hemos colocado en un camino que puede conducirnos a
lo mejor de nuestro pasado, a lo que en el nos distingue de pueblos
extranios cuyos hdbitos, enraizados en los siglos, copiamos creyendo
modernizarnos. Al propio tiempo que la misica de las Comparsas en
las calls, ha resonado en el Anfiteatro Nacional la mrsica de Gilberto
Valdis, en la que el motivo inspirador de aquella se depura, se eleva,
se perfecciona en grado tan extraordinariamente artistic que un in-
telectual de la envergadura de Andre Demaison ha creido encon-
trarse, al escucharla, en presencia de un mundo nuevo y ha declarado
que se propone darlo a conocer a Europa.


-5--










Este "mundo nuevo" desconcertante, este arte nuestro criollo y
cubanisimo, puede arrancar de muy atrds en la gpoca colonial y per-
derse en la noche de la conquista, pero ha de conducirnos hacia un
porvenir luminoso, en que nuestra personalidad se robustezca y nues-
tra independencia se reafirme. Repudiarlo en nombre de prejuicios y
temores pueriles o del amor a lo exdtico, es antipatridtico y suicide.
Por el contrario, cultivarlo. favorecer su desarrollo, es encontrarnos a
nosotros mismos, a lo mejor de nosotros: es cubanizarnos.
Las comparsas fueron prohibidas por los Capitanes Generales
espaijoles por el temor de que los patriots las utilizaran para cons-
pirar contra su predominio o para perturbar el orden. Los tiranos
eluden today posibilidad de que las masas se formen en las calls
cuando comienzan a aburrirse de la esclavitud: la fiesta puede trans-
formarse entonces en asonada, en motin o en revoluci6n. Los go-
biernos respetuosos de las leyes, por el contrario, estimulan los gran-
des regocijos populares: no corren el peligro de que ese cambio brusco
se produzca. Las enormes multitudes que invadieron la plaza pi-
blica en los tiltimos carnavales prueban que Cuba estd ansiowa de
tranquilidad, y que los propios descontentos, al present, confian el
triunfo de sus planes de renovacidn a metodos pacificos. Acaso por
eso mismo, la comparsa, desterrada de las calls por la tiran.a hanva
triunfado plenamente, pese a todos los augurios adversos. De todos
modos, la cuesti6n de las comparsas estd definitivamente resuelta, y
de acuerdo con el criteria sustentado por nosotros.
A. B. M.


--6--











Comunieaei6n del Alcalde de
La Habana al Presidente de
la Sociedad de Estudios Afro-
eubanos, solicitando la opinion
y el consejo de dicha Soeiedad
sobre el resurgimiento de las
comparsas populares habane-
ras.



La Habana, enero 30 de 1937.

Dr. Fernando Ortiz,
President de la Sociedad de Estudios Afrocubanos.
Ciudad.
Mi distinguido amigo:
Conociendo los elevados prop6sitos que persigue esa Sociedad
que Vd. tan certeramente preside y abusando de las simpatias que la
misma me inspira, me tomo la libertad de solicitar su opinion y eon-
sejo sobre el problema que inmediatamente le dare a conocer.
La Comisi6n Asesora del Turismo Municipal ha recomendado a
esta Alcaldia que durante las Fiestas de Carnaval y de atracci6n-del
turismo que se han de celebrar en esta Ciudad, durante el mes de fe-
brero, autorice la salida por las calls y las plazas habaneras de las
tipicas comparsas afrocubanas, asi como la realizaci6n de otros actors
de esparcimiento, de identico origen y tradici6n folkl6ricos.
Esta Alcaldia, juzgando que, realmente, debe fomentarse el re-
surgimiento de todos esos actos y festejos, de indudable valor hist6-
rico y riqueza artistic, no s6lo ha autorizado dichos actos y com-
parsas, sino que, ademis, ha costeado la organizaci6n de dos compar-
sas y ofrecido premios en metAlico para premier las mejores de entire
las que espontineamente se inscriban.


-7-











Pero es el caso que algunas personas han exteriorizado su re-
pulsa a esos festejos, calificndolos de contrarios a la educaci6n y
cultural populares y provocadores de conflicts raciales y disturbios
pfblicos.
En vista de ello, esta Alcaldia desearia conocer el juicio y con-
sejo de la Sociedad de Estudios Afrocubanos, para de acuerdo con
ellos orientar su line de conduct en lo future, sobre si debe esti-
mularse por esta Alcaldia el resurgimiento en nuestra Ciudad de las
comparsas y de otros actos y festejos populares de interns folkl6rico;
que importancia y trascendencia cree esa Sociedad que tiene para
Cuba ese resurgimiento; si opina que pueden dar lugar a conflicts
raciales y perturbaciones pfiblicas; y, finalmente, si juzga que son
contrarios o beneficiosos a la cultural de nuestro pueblo y al buen
concept que de nosotros se formen los extranjeros que nos visiten.
Vd. perdone, mi estimado amigo, esta molestia que ocasiono a Vd.
y a esa Sociedad, pero creo que es ella la Ramada a orientarme y a
orientar a la opinion piblica sobre estos problems.
Le anticipa las gracias, por la acogida que no dudo dari Vd. a
esta carta, y aprovecha la oportunidad para reiterarle el testimonio
de su aprecio y consideraci6n mis distinguidos, su amigo muy affmo.

ANTONIO BERUFF MENDIETA,
Alcalde Municipal.


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Informe del doctor Fernando.
Ortiz, Presidente de la Socie-
dad de Estudios Afrocubanos,
aprobado por la Junta Directi-
va de dicha Sociedad, pronun-
ieindose en favor del resurgi-
miento de las comparsas popu-
lares habaneras.



Sefior Alcalde Municipal de La Habana.
Ciudad.

Senior:
A nombre de la reci6n fundada Sociedad de Estudios Afro-
cubanos hemos tenido el honor de recibir su comunicaci6n del dia
30 de enero fltimo, la cual trataremos de contestar por la present,
segiin acuerdo uninime de dicha Sociedad.
En sintesis, su comunicaci6n nos informa que habiendo la Comi-
si6n Asesora del Turismo Municipal recomendado a esa Alcaldia de
su digno desempefio que durante las pr6ximas fiestas del Carnaval se
autorice la salida por las calls de esta ciudad de las tipicas compar-
sas afrocubanas, asi como la realizaci6n de otros actos de analogo ca-
ricter y similar fuente folkl6rica, la Alcaldia trata de fomentar el
resurgimiento de esas diversiones tradicionales del pueblo habanero,
por su arraigo hist6rico y por su valor artistic; pero, ante la opi-
ni6n expuesta por algunas personas de que tales actos de expansion
colectiva son "contrarios a la cultural popular, provocadores de con-
flictos raciales y de disturbios piblicos", la Alcaldia, dice su comuni-
caci6n, desea conocer el criterio de esta Sociedad de Estudios Afro-


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cubanos acerca de si deben permitirse y estimularse tales diversio-
nes carnavelescas, de si compare esta Sociedad el criterio de la suso-
dicha oposici6n y de si cree que las referidas comparsas son perjudi-
ciales al buen coneepto que de nosotros se formen los extranjeros que
nos visiten.
Procuraremos fijar someramente el criterio de esta Sociedad en
cuanto a los various aspects indicados y a su cuesti6n central.
Parece inverosimil que en una 6poca, como la present, de cre-
ciente cultural general, y cuando en todos los paises civilizados se tra-
ta por los gobiernos y entidades cientificas y artisticas de conservar
las viejas costumbres folkl6ricas que hacen las delicias del pueblo,
depurando su valor estetico, mejorando mas y mis sus manifestacio-
nes externas, alejfndolas de la vulgaridad, afinando sus gustos, y en-
cauzando sus expresiones emocionales dentro del cuadro national, se
opine todavia que tales efusiones populares no deben ser auxiliadas
y hasta que deben ser totalmente suprimidas.
Dejemos apart la consideraci6n de si la Autoridad Municipal
puede realmente impedir que los grupos populares, debidamente aso-
ciados para ello, verifiquen esas expansiones de earnaval, tradiciona-
les en todos los paises, sin que haya una Ley precisa que asi lo dis-
ponga. Lo contrario seria conceder el privilegio de divertirse en car-
naval, a su albedrio como enmascarados, a unas classes sociales mien-
tras se niega el permiso a otras sin motives de carfcter general, fun-
dados y aceptables como legitimos.
Las inicas disposiciones que recordamos son simples resoluciones
transitorias de policia local, sin carceter ni fuerza de ley obligatoria
segdn las instituciones vigentes en la Repiblica. Pero del aspect
legal de esta cuesti6n no ha de tratar la Sociedad de Estudios Afro-
cubanos.
Es inadmisible que las tradicionales comparsas de la Habana sean
tvntrarias a la cultural popular. Precisamente esas diversiones colec-
tivas, integran la cultural mis emocionalmente entrafiable del pueblo.
" son precisamente los pueblos mis cultos y los elements mis culti-
vados, (los verdaderamente tales y no los simuladores de cultural, que
en Cuba calificamos de picdos, segin el vocablo popular) los que hoy
dia mis se esfuerzan por sostener esas pintorescas tradiciones loca-
les, gratas al coraz6n de los pueblos. Cuanto mis culto es un pueblo,
con mis amor conserve sus tradiciones est6ticas, musicals, corales,
danzarias, poeticas, pict6ricas, indumentarias, a la vez que se opone
energicamente a aquellas otras tradiciones caducas que envuelven
privilegios o injusticias y acarrean miseria, embrutecimiento, des6r-
denes, inseguridades y congojas.
Las comparsas habaneras no son, en resume, sino una manera
de celebrar el carnival, que tienen las masas populares de esta ciu-
dad, formadas por una mezela de razas y tradiciones de los mis apar-
tados paises.


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El carnaval y toda la series de costumbres, ceremonies y rituali-
dades colectivas, que comienzan en el solsticio de Invierno, o sea en
la llamada Noche Buena y se prolongan con el aguinaldo, el Dia
de los Inocentes, el Dia de Aiio Nuevo, las Cabafluelas, el Dia de
Reyes, la Candelaria, el propiamente Ilamado Carnaval, con sus bai-
les y bacanales, y la Cuaresma eclesiastica, con sus abstinencias y ta-
bis, hasta el equinoccio de Primavera, no son sino las supervivencias
contemporineas de los areaicos ritos agrarios y resurreccionales, que,
para propiciar la fecundidad general, practicaron las religiones pri-
mitivas. Con la evoluci6n religiosa que trajo a la teologia una 6tica
mis elevada, se fu6 olvidando el sentido originario de esas festivida-
des; pero se mantuvo su expresi6n exterior por lo arraigadisimas que
estuvieron en el pueblo esas ritualidades colectivas y la' gran expan-
si6n emotiva, bulliciosa alegria, estimulo estetico y consoladora poesia
que siempre sacan los pueblos de esas costumbres, particularmente de
las marchas, los cortejos, las procesiones, los arrollaos y demis ritos
deambulatorios, donde las multitudes participants encuentran una
plenitud, individual y social, de emoci6n placentera.
Las comparsas de la Habana no son sino la manera como la abi-
garrada masa popular de nuestra urbe quiere celebrar el Carnaval
segun las costumbres heredadas y fusionadas de los diversos abolen-
gos. La comparsa habanera consiste, simplemente, en una compaiiia
de mascarados con un plan comin para representar conjuntamente
un tema colectivo, como un episodio folkl6rico, un acto de teatro am-
bulante o un paso de procesi6n.
El mismo diccionario de la Academia Espafola dice lo que es
una comparsa: "Conjunto de personas que en los dias de carnaval
o regocijos piblicos van vestidas con trajes de una misma clase." Asi
son las comparsas de Espafa como las de Cuba.
El carfcter de grupos organizados para divertirse ya se indica
por los titulos que adoptan. En estos los components de las com-
parsas suelen representarse como hijos de una naci6n de rostros ate-
zados, para que la imaginada representaci6n de las miscaras sea mas
verosimil. Asi, las comparsas se titulan a veces Los Moros de Ve-
necia, Los Congos de Chdvez, Los Turcos de Regla, Los Mandinga
Moro Azul, etc.
En ciertos casos usan titulos con nombres emblematicos de ani-
males o Arboles, como El Alacrdn, La Culebra, El Pdjaro Lindo,
El Gaviltn, El Jiqui, etc., que parecen tener origen en alguna ultra-
pasada creencia tot6mica. Pero estas resonancias del pasado ocurren
con todo el Carnaval y con la misma Cuaresma, instituciones ambas
transidas de paganismo y embebidas de ancestralidad.
Asi, valga por ejemplo, el domingo de Pinata evoca las pinatas
de las diosas agricolas como Ceres, Cibeles y Flora, en forma de pifia
y lenas de frutos, simbolo de la abundancia. El domingo de la Vieja
es la continuidad en Cuba de una milenaria costumbre europea, cuan-


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do se echaban sobre una infeliz vieja las culpas de la tribu y esta
era paseada en ludibrio, martirizada y al fin expulsada o muerta,
para que se llevara consigo los malos espiritus.
El domingo de la Sardina recuerda un animal simb6lico, deri-
vado de viejas representaciones de monstruos marines, como la Ballena
de JonAs, los dragones apocalipticos y otros que aun se representan
hoy dia en Europa. con el paseo burlesco de la Gran Serpiente o de
la Tarasca en las solemnes procesiones cat6licas del Corpus Christi;
anflogamente como se hizo en Cuba (y debiera hacerse de nuevo en
carnaval) por las pintorescas comparsas que antafio mataban la cu-
lebra. Abominar de las comparsas por sus simbolos de pasadas zoola-
trias, es tan puerilmente presuntuoso como querer suprimir los chivos,
burros, mulas, perros y pajarracos, vivos o pintados, que en Europa y
America acompafian como mascotas tradicionales a ciertos regimientos
famosos, a ciertos teams universitarios para los deportees y a otros gru-
pos que saben combinar en sus actuales divertimientos las tradiciones
pintorescas de los tiempos pasados y el entusiasmo competitor, sin
petulancias de fingidas austeridades y pujados cultismos. El prop6-
sito de suprimir las comparsas por pretextos de cultural ostentosa, nos
aproximaria mas a la postura ya ultrapasada del improvise "negro
catedratico" que a todo el atraso de los grupos de las comparsas, que
no procuran hacer en Cuba sino lo mismo que hacen las gentes hu-
mildes, y afm las privilegiadas, en todos los palses del orbe, no siem-
pre con tanto contenido artistic, frecuentemente con atroz chabaca-
neria y, en ocasiones, con indudable incivilidad.
Si, como suele decirse, se quiere "borrar el pasado", habria que
suprimir tambien todo el Carnaval, toda la Cuaresma, todas las ritua-
lidades religiosas, patri6ticas, militares y eivicas, las cuales no tie-
nen mas fuerte raz6n de existir que la que les prestan la tradici6n y
la conveniencia de encauzar las emociones colectivas hacia expresiones
disciplinadas, capaces de armonizar el genio espontaneo y creador del
pueblo con sus anhelos de progress.
Como especticulo, la comparsa es tan artistic y traditional co-
mo las corridas de toros, por ejemplo, y mAs que las peleas de gallos,
las de perros y las de hombres, traidas de Espafia y de Inglaterra;
y, ademas, carece nuestra comparsa de la innegable crueldad de di-
chas diversiones, que todavia se mantienen en los pueblos civilizados,
a pesar de sus elements intrinsecos de barbarie.
Y si las comparsas pueden recorder remotas ideas religiosas, lo
mismo ocurre con esas luchas de hombres y bestias, supervivencia de
arcaicos ritos agonisticos del paganismo precristiano de Europa.
Las comparsas no son, ciertamente, unos alardes de cultural su-
perior, y tal como hoy se manifiestan, privadas de recursos, perse-
guidas, y sin estimulo, no pueden ser tomadas como models defini-
tivos. Pero tampoco es un modelo de civilizaci6n el carnaval co-
rriente, sin los entusiasmos y estimulos de antalio, reducido actual-


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mente a unos l1amados paseos, que suelen ser una vulgarota exhibi-
ci6n, sin gracia ni gusto, y a unos bailes, est6ticamente insulsos, sin
otro atractivo que el de un baile cualquiera, aumentado con las posibi-
lidades de licencia individual que ofrecen las caretas. Todo ello ne-
cesita el auxilio de quienes deben facilitar los divertimientos popu-
lares; asi los paseos de carnaval, hoy dia harto ruines, sin valor artis-
tico ni espiritu traditional, como las comparsas, las cuales, por ser la
forma mis tipica de la carnavalada habanera, se mantienen afn la-
tentes, pese a los desdenes y coacciones inconsultas, y pueden con-
.ertirse, si son favorecidas, en diversiones folkl6ricas de acendrado
valor.
Como especticulo las comparsas habaneras contienen elements
estimables. Est6ticamente, el arte se da en su conjunto: en sus cor-
tejos para la procesi6n, en sus trajes de colorines, imitando vestidos
nacionales, fantisticos o aleg6ricos, en sus carrozas emblemiticas, en
sus farolas brillantes y en sus misicas y canciones; todo ello com-
puesto por artists an6nimos y espontineos.
Aquel fino artist y literate que fu6 Jesfs Castellanos admiraba
las comparsas habaneras, que en su 6poca, hace pocos lustros, no me-
recian persecuciones, y escribi6: "es innegable que hay cierta poesia
de valor violent y ex6tico en esas oleadas abigarradas que pasan
enardecidas por las calles..." "No se me negard que hay algo ar-
tistico en estas escenas".
Cuando la comparsa dispone de recursos construye una carroza,
generalmente representando algo alusivo al nombre de la comparsa:
un gavilan, un trono de "turco de Venecia", un "jiqui", etc. A ve-
ces son varias las carrozas con temas distintos, con frecuencia patri6-
ticos y nunca censurables.
Con las carrozas, en las salidas nocturnas van las farolas, que a
veces son bellas iluminaciones, como lAmparas colosales de multiples
brazos arm6nicamente dispuestos, como fanales policromos o como
figuraciones rodantes de palacios, barcos o monumentos, hechos de ma-
teria transparent e internamente alumbrados. Los grades farolo-
nes portatiles dan motivo a que los faroleros muevan con arte sus
luminarias, al compAs de las ritmicas misicas y de los cantos de la
multitud, y desarrollen una original y agradibilisima "danza de fa-
rolas", que en la noche del tr6pico constitute un hermoso especticulo
de ritualismo procesional, de emoci6n profundamente sugestiva e in-
olvidable.
En las antiguas comparsas populares de la Habana hubo hasta
manifestaciones de un arte po6tico folkl6rico, que hoy se han olvi-
dado y acaso totalmente perdido. Por los datos que conservamos, es
presumible que habria de bastar un breve estimulo official para que
reapareeieran las tiradas de versos de la curreria y otras viejas efu-
siones liricas de las comparsas, ficilmente adaptables al sentido de
estos tiempos.


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Segin los recursos econ6micos asi son el nimero y calidad de las
carrozas, asi se confeccionan los trajes, asi se forman las orquestas, y
asi son de abundantes las mfsicas y canciones brotadas de la musa
popular.
Esta sola consideraci6n sugiere cuin fecundas podrian ser las hoy
pobres comparsas populares si la innegable espontaneidad artistic de
nuestro pueblo humilde, particularmente en la misica y la canci6n,
fuese protegida, dando premio a las comparsas por los mejores gru-
pos, las mis artisticas carrozas y farolas, los mas acertados atavios,
los mas originales bailes, las mas emocionales canciones y las mis
eubanas misicas.
Cuando un Alcalde conservador de aristocratica ascendencia y
cultural, don Julio de CArdenas, estimul6 esas comparsas en vez de
desdefiarlas y de perseguirlas, en la Habana tuvimos un carnaval noc-
turno que no olvidamos quienes lo vimos; y apreciamos entonces no
s6lo su valor artistic sino sus enormes posibilidades, precisamente
para la educaci6n artistic del pueblo, para alegria ciudadana, y,
despubs, para atracci6n del turismo y sus mercantiles provechos.
Claro esta que hay y habri personas a quienes las comparsas no
gustan. Sobre material tan movediza como el gusto, nada puede im-
ponerse. Hay quien desprecia los ritmos maravillosos del bong6 y
hay quien bosteza al oir una romanza. Hay quien oira a Beethoven
y hay quien se extasia con un son. Y hay quien gusta de ambos, se-
g6n el sentir de las horas y los dias; pero a la masa del pueblo ha-
banero le agradan las comparsas, y no solamente al element de sen-
cilla cultural, y 6sto seria bastante para protegerlas, a menos que hu-
biera motives de seria inconveniencia, que no los hay.
Por razones de gusto unilateral no es admisible que esas com-
parsas populares tengan menos aceptaci6n que muchas de las masca-
radas aburridas que tanto han desprestigiado el present carnaval
habanero; o que esas comparsas adrede vestidas de "mamarrachos",
puestas de moda precisamente para disculpar la falta de capacidad
estetica; o que esas paradas de las fraternities o sociedades secrets
que repetidas veces han desembarcado de los buques turistas, con dis-
fraces de musulmanes, de mamelucos, y demis extravagancias de la
ingenuidad propia de las multitudes norteamericanas, tan dadas a los
desfiles espectaculares, a la comparseria, y a las agrupaciones evo-
cadoras de las asociaciones misteriosas de los grupos tribalistas.
Si solo por un prurito de mera hipersensibilidad y exquisite de
gusto, euando no de embozada politiqueria, hubiera que suprimir las
comparsas, por igual raz6n tendrianse que reprimir esas inocentes
expansiones de los forasteros, habria que demoler numerosos edificios
de arquitectura infame, prohibir casi toda la oratoria al uso, cerrar
algunos teatros y cines, clausurar mfs de una docena de peri6dicos y,
en fin, quitar los disimulados disfraces con que suelen ufanarse no
pocas gentes en la vida cotidiana. Y el prop6sito seria irrealizable


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porque no se puede interrumpir totalmente la farsa de la tragico-
media humana.
No hemos de ocultar que la actitud contra las comparsas ha soli-
do inspirarse, por lo general, en dos prejuicios harto daftinos para
Cuba: el prejuicio de raza, que envenena las relaciones humans, y
el prejuicio de inferioridad colectiva, que a todos nos ineapacita y
nos entrega indefensos. Se cree que la comparsa es costumbre priva-
tiva de la gente de color y ya por solo esto se abomina de ella y pa-
rece signo de buen tono y superioridad pedir que se supriman, con
energies y ostentaciones que no se advierten contra otras pricticas y
hibitos realmente reprobables. Este sentimiento intimo de etnofobia
a veces llega a ser inconsciente y suele ser inconfeso, al menos en pd-
blico; pero no puede ser negado en cuestiones como la present, plan-
teada por esa Alcaldia. Un analisis sereno y objetivo permit com-
prender que si se evita el prejuicio racist y se supera el prejuicio
de inferioridad, que es una amplificaci6n de aquel, no queda contra
las comparsas habaneras ninguna raz6n de fondo y s6lo alguna apre-
ciaci6n de gusto personal, muy respectable y algo compartida, pero no
en mayor grado que el gusto del pueblo mismo, al que nada funda-
mental aconseja cercenarle sus peculiares diversiones.
Con todo esto queda dicho lo indispensable para responder tam-
bi6n al juicio que de las comparsas formen los extranjeros, cualquiera
que aqu61 fuere. Habra extranjeros que se rian de las comparsas y
las crean incultas, tal como nosotros nos reimos de ciertas costum-
bres forasteras y las juzgamos ridiculas y hasta barbaras. Pero ese
juicio del turista frivolo y vulgar, sin vision de otros valores sociales
que no sean los suyos, no debe interesarnos en lo absolute. Los cu-
banos debemos vivir para nosotros mismos, de acuerdo con nuestra
propia conciencia, sin sentir ese deprimente "complejo de inferiori-
dad", heredado de la 6poca colonial y esclavista y alimentado aan
hoy, asi por el apocamiento del infeliz, siempre tachado de inferior,
como por la infatuaci6n de cualquier forastero dominant, que se
empefia siempre, en Cuba como en todas parties, en deprimir y en-
vilecer a quien explota para justificar aparentemente su postura de
dominador.
Los cubanos sabemos de sobra cuAn frecuentemente somos deni-
grados todos, negros, blancos y mestizos, sin distinci6n y en con-
junto, por ciertos extranjeros, con tanta mas safia cuanto mayor es el
medro que sacan de Cuba, ora alegando pretensiones de una mitica
superioridad n6rdica, o aria, o rubia, o celeste, o infernal, segdn
sean los caprichos o los moments hist6ricos de su agresividad o en-
soberbecimiento. Y no debibramos olvidarlo, prestAndonos a hacer
el juego a esa tarea de difamaci6n, despreciando lo nuestro s61o por
ser popular, modesto, imperfecto o traido por grupos distintos a los
de la casta favorecida, y desconociendo y hasta aceptando, por pura
noveleria de inferioridad, modas e imposiciones extranjeras que a


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nuestro caracter traditional son a veces repugnantes, risibles y pa-
tri6ticamente nocivas.
En resume, cualquiera que sea la opinion del turista vulgar e
inculto que a veees nos visit y la del n6rdico infatuado, que nos
consider como sus vasallos por fatalidad de un mitol6gico "destino
manifestoo, la opinion del extranjero culto serd siempre favorable a
la conservaci6n, fomento y mejora progresiva de las viejas tradiciones
folkl6ricas del pals, las cuales no encierran ningin element de noci-
vidad; y, en cambio, esa misma opinion del extranjero culto habria
de considerar con desd6n compasivo la actitud del cubano que, por
unos pujos de superioridad externa e improvisada, despreciase y des-
truyese lo medularmente suyo, para vivir en su propia tierra disfra-
zado de extranjero. Y ese concept si que seria despectivo, como el
que se tiene siempre del rico improvisado, del petulante simulador
de aristocracias y extranjerias.
Ademis, para nosotros el problema de las comparsas, como el de
la conservaci6n de nuestras otras tradiciones populares artisticas y
esencialmente ingenuas o ben6ficas, no es una cuesti6n que debe verse
principalmente con miras al turismo forastero. Todo el pueblo tiene
el derecho de divertirse como a 61 le plaza y le ensefiaron sus ante-
pasados, si en ello no se afecta el bienestar general; todo atentado a
ese acerbo spiritual es un atropello injustificable e imprudente, ma-
xime cuando en esas viejas costumbres se encierran valores est6ticos
que nada aconseja destruir y si salvaguardar y acrecer. Las diver-
siones tipicas de Cuba deben ser conservadas y favorecidas ante todo
para el mismo pueblo cubano. Un turismo interno, entire cubanos,
de calle a calle, de plaza a plaza y de ciudad a ciudad, tras del rego-
cijo colectivo, vale mais que todos los millones del turismo mercantil y
forastero. Lo contrario es deprimir y corromper al pueblo, en vez
de servirlo. Asi como en Espafia hay una Andalucia "de pande-
reta", falsa, postiza y grotesca, para ferias de extranjeros, y una Se-
villa de alma profunda, de verdadero cante jondo, que s61o sienten los
nativos; asi en Cuba se esta formando una Habana irreal por lo pin-
tarrajeada, librica y escandalosa, pero hueca como una maraca, pa-
ra captaci6n de fugaces viajeros, mientras se desdefia y abandon la
Habana verdadera y honda, sensual y generosa, sentimental y de
criolla sabrosura. Quisi6ramos que el pueblo cubano tuviera la plena
expansion de sus divertimientos tradicionales, asi en sus classes des-
heredadas como en las de fortune. En ocasiones, tal parece que al
pueblo no se le tolera que se divierta sino cuando hay un provecho
mas que sacarle o s61o cuando hay que divertir a extrafios que estin
de paso, como los proverbiales "patos de la Florida".
El entretenimiento del extranjero a veces preocupa mas que la
alegria del cubano. Y eso no tiene excusa como no sea la del ma-
terialismo commercial que esti en boga. En esa direcci6n de la defense
del alma cubana, por su propia esencia spiritual, blanca o morena,


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parda o rubia, tal como la han hecho los abrazos de las razas en esta
encrucijada geogrifica, es como debe enfocarse la consideraci6n pri-
mordial del problema. Luego, el interns turistico podrA decir si le
conviene o no aprovechar sus atraceiones y exotismos, tales como
realmente son, sin pretender deformarlos ni pervertirlos. Primero
debe movernos una raz6n permanent, de espiritu y de patria, luego
otra transitoria y secundaria, de ventajas y medro.
En cuanto a la posibilidad de que las comparsas provoquen con-
flictos raciales, no podemos comprender por donde ello podria sobre-
venir, pues en Cuba no existen, por fortune, las pasiones etnomania-
cas, agudas hasta ser sanguinarias y que, en programs, linchamientos
y otros modos, suelen rebrotar en paises que tienen mis adelanto en
otros campos de la civilizaci6n, pero que ain mantienen esas odiosas
supervivencias de la barbarie. Jamis, que sepamos, hubo en Cuba
conflicts de raza con ocasi6n de las comparsas habaneras. Las com-
parsas no son de negros, ni de blancos, ni de mestizos. En ellas en-
tran todos los colors y tradiciones acumulados en nuestra masa po-
pular. Si alg6n character 6tnico quisiera atribuirseles seria solo el
de mulatas, no porque sean compuestas precisamente por gente de
color, sino por la profusa heterogeneidad de los aportes 6tnicos que
en ellas se funden. En Africa, s6lo hay comparsas en las ciudades
de las costas, dominadas e influidas por los gobiernos de Europa. En
Am6rica las hubo y hay todavia en gran numero de ciudades, donde
se entremezelaron, como en la Habana, las gentes, las alegrias y las
aficiones de varias razas. Desde Buenos Aires y Montevideo hasta
las ciudades de Nueva Inglaterra, se han conocido las comparsas,
similares a las de Cuba, por carnaval y otras festividades populares.
El carnaval carioca es hoy dia famoso en Rio de Janeiro, y en 61 las
comparsas afrobrasileras dan su culminante nota pintoresca. En
Nueva Orleans, su c6lebre y bellisimo carnaval no es sino la fusi6n
habilmente conseguida de la Mi-Carime francesa y de las comparsas
de los grupos populares de aquella vecina gran ciudad del Mississippi.
En las Antillas Britanicas, como Jamaica, las Bahamas, St. Kitts,
Barbados y otras, se celebran anualmente, por Navidad o Afio Nuevo,
esas procesiones nocturnas con carrozas iluminadas, misicas y danzas
de comparsas, ataviadas con arreglo a gustos y models tradicionales.
AnAlogamente ocurre en las islas francesas.
En Cuba misma, Santiago tiene sus hist6ricos carnavales, por
San Juan, con sus comparsas. En Remedios y en toda la comarca
nortevillareiia se celebran por Pascuas las tipicas diversiones denomi-
nadas Parrandas, con gran entusiasmo popular y rivalidad de arte y
genialidad en hacer las mejores carrozas y las mis llamativas comi-
tivas. No hay remediano que no sienta un deleite de inefable afio-
ranza cuando recuerda las "entradas" y los "trabajos de plaza"
del barrio del Carmen o de San Salvador. Parrandas, que no son sino
una manera de hacer comparsas, ya las hay tambien por Caibarien,


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Camajuani, Zulueta, Placetas, Vueltas y, desde no hace much, con
el nombre de Charangas, por la provincia de la Habana, como en
Bejucal.
I Por qu6 el pueblo humilde de la Habana no ha de poder gozar
de sus gratas y viejas costumbres carnavalescas, como otros pueblos
analogos de las grandes ciudades extranjeras y de la misma Cuba?
&No resaltaria la injusticia de esa diferencia, sin un motivo de ver-
dadero fundamento
Tocante al aspect de orden piblico, poco nos toca decir. Jamas
las comparsas por si fueron causa de alteraci6n del orden. Cuando,
por bando de 19 de diciembre de 1884, se prohibit que los cabildos de
nacidn salieran a la calle el Dia de Reyes, ello fu6 ordenado con el
prop6sito de ir quebrantando y suprimiendo los cabildos, como se hi-
zo, al fin, por bando de 4 de abril de 1888, obligindolos a transfor-
marse en cofradias cat6licas; pues no se queria que los negros libertos
se reunieran en centros propios donde pudieran conspirar contra la
dominaci6n espaiiola.
Los cabildos de naci6n desaparecieron o fueron cambiandose en
asociaciones mutualistas y de recreo; pero las comparsas, contempo-
rineas de aqu6llos, fueron subsistiendo con variada suerte, segin los
caprichos de los gobernantes; prohibi6ndose cuando la guerra de inde-
pendencia y reapareciendo despu6s, cuando el pueblo crey6 haber
ganado definitivamente sus libertades. Tuvieron aflos de libertad;
pero la political se mezcl6 en sus festejos, y el problema de si se per-
mitian o n6 se convirti6 anualmente en juego de intereses politicos.
Asi conservadores como liberals, ayudaban o reprimian esas expan-
siones populares segin el criterio cambiadizo de sus conveniencias
circunstanciales.
Y son bien notorious y repetidos los casos de que esa misma poli-
tica que prohibe a veces las comparsas, calificndolas de resabio in-
eulto y adoptando una presuntuosa actitud, como un plante de re-
pentino refinamiento, con frecuencia organize para sus propaganda
electorales, multitud de chambelonas, congas, y otras misicas vulga-
res y de escacisimo arte, desprovistas de los elements esteticos y
folkl6ricos que se funden en la verdadera comparsa.
Apenas hace unos meses que se pasearon por la Habana las
congas politiqueras. Qu6 raz6n hay para permitir las formas mis
rdsticas de esas misicas y no tolerar las que contienen valores artis-
ticos y tradicionales?
El afio 1913 se quiso que las comparsas salieran eustodiadas por
un Official de policia con los vigilantes a sus 6rdenes, si bien prohi-
bi6ndoles su paso por el Paseo de Marti (todo lo cual puede ser re-
comendable) y prohibi6ndoles (lo que era realmente abusive) el em-
pleo de instruments africanos o de.sonido parecido, como tambores,
giiiros y maracas ( precisamente lo tipico!) y que fueran marehando
con danzas, es decir, prohibi6ndoles "bailar o haeer movimientos con


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el euerpo al son de la misica", lo cual es indispensable para integrar
en toda su expresi6n est6tica el desarrollo de la comparsa, que es un
bello conjunto traditional de procesi6n, danza deambulatoria y. de
farolas, misica ritmica, canto coral, representaci6n pantomimica, arte
plistico de las carrozas y juego de colors en vestimentas, fanales
y luces.
Sin duda, en el paseo de las comparsas pueden ocurrir actos de
violencia occasional, por impulses de las pasiones o embriagueces indi-
viduales. Pero esto puede ocurrir con cualquier manifestaci6n pfbli-
ca de indole multitudinaria, sea carnavalesca, political, religiosa o de-
portiva. En todo caso, ello sera accidental y no derivado precisa-
mente de la indole de las comparsas, sino de la simple aglomeraci6n
de gente o de deficiencies en regular su circulaci6n.
Tambi6n es cierto que las comparsas pueden provocar esos con-
flictos tumultuarios por razones de rivalidad. Asi puede suceder en
todo muy numeroso agrupamiento human, cuando se enardece por
pasiones de emulaci6n. Asi ha ocurrido a veces entire espectadores
de los juegos de pelota, de los boxeos, de los toros y hasta de las pro-
cesiones eclesiasticas. Del desorden en que a veces acababan en Es-
pafia estas liturgias vino en decirse el refrAn de que una reunion se
acab6 "a farolazos" o "como el rosario de la aurora". Pero a nadie
se le ocurri6 suprimir las procesiones y las rivalidades del ffitbol o
de cualquier otro deported, s61o por la contingencia de un tumulto es-
porAdico e intrascendente o de un violent choque entire individuos
ebrios o maleantes.
Si hay otras razones ocultas que puedan actualmente promover
des6rdenes al amparo de las comparsas, nosotros las ignoramos. Ese
es un simple problema de policia. A los cuerpos de vigilancia ur-
bana, hoy mejor organizados y alertas que nunca, les sobran medios,
personal y conocimiento para que las comparsas puedan ser una or-
denada expansion popular, sin riesgo alguno. Con unas simples me-
didas de regulaci6n tales, por ejemplo, como fijar el itinerario de cada
comparsa, conocer sus organizadores, directors responsables y com-
ponentes, y una adecuada vigilancia de los cortejos, bastaria para
alejar ese falso fantasma del desorden pfblico que se agita con in-
justo menosprecio de los grupos aficionados a las fiestas carnavalescas
de la tradici6n y contra el celo y capacidad de los presents 6rganos
de la policia. Pero, de todos modos, la cuesti6n de si las comparsas
deben ahora prohibirse por ser un peligro del orden, compete exclu-
sivamente a la administraci6n de policia, y suya ha de ser la respon-
sabilidad de la resoluci6n que adopted con pleno conocimiento de los
factors reales, con un civilizado criterio y ponderado juicio.
Creemos, en fin, que la prohibici6n absolute de las comparsas, sin
un fundamento serio y por un mero capricho gubernativo, seria in-
terpretada como una arbitrariedad tirinica. Y nuestro pueblo, harto
privado de las efusiones expansivas y recreativas de que gozan los


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pueblos bien tratados, no habria de ver con agrado esa nueva coae-
ci6n innecesaria. Lejos de reprimir las comparsas, un sano y con-
servador criterio administrative aconseja su permisi6n, y mejor to-
davia, su fomento annual mediante un sistema general y stable de
reglamentaci6n y estimulo positive, que las encauce, mejore y trans-
forme en valiosas instituciones de la vida habanera.
Tenemos el honor de elevarle el anterior informed, redactado y
aprobado segin acuerdo unanime, torado por la Junta Directiva en
su sesi6n celebrada el dia 4 de febrero actual, con asistencia de los si-
guientes miembros de aqulla y socios presents: Dr. Fernando Ortiz,
President; Dr. Elias Entralgo, Secretario; Sr. Salvador Garcia
Agiiero, Tesorero; Sres. Emilio Roig de Leuchsenring, Jos6 L. Fran-
co, Vocales; y Sres. Enrique Andreu, Alberto Pefia y Julio VAzquez,
socios.
Deseamos haber condensado en estos parrafos cuanto podemos
decirle, respondiendo a su para nosotros honrosa solicitud.
De Ud. muy atentamente,
FERNANDO ORTIZ,
President.


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Mensaje del Alcalde, doctor
Antonio Beruff Mendieta, al
Ayuntamiento, informando
sobre los trabajos del De-
partamento de Turismo y
su Comisi6n Asesora.



Al Ayuntamiento.
Desde antes de mi exaltaci6n al poder, tuve el prop6sito firme
de hacer intervenir activamente al Municipio en las cuestiones del
turismo. El Decreto-Ley 685, destinado a facilitar el transito del
regimen provisional al constitutional, fu6 propugnado por mi, y por
gestiones mias, mediante esa ley de la Repfiblica se estableci6 que el
Municipio de ]a Habana tendria un Departamento de Turismo.
La creaci6n de este precioso instrument para el desarrollo de
lo que grificamente ha dado en laamarse nuestra "segunda indus-
tria", no tenia como finalidad, ni suplir deficiencies de la Corpora-
ci6n Nacional del Turismo. -en cuya estructuraci6n habia interve-
nido antes como Secretario del Comercio, para poner su direcci6n
en las manos de los representantes de las classes econ6micas- ni inter-
ferir sus actividades.
La Corporaci6n Nacional, 16gicamente endereza sus gestiones a
atraer a Cuba turistas extranjeros y por razones de orden geografico
y econ6mico, preferentemente a norteamericancs; el Departamento
Municipal habia de colaborar estrechamente con la Corporaci6n a la
consecusi6n de estos fines y de modo especial consagrarse a atraer a
la Capital de la Repfiblica, a los cubanos residents en el interior,
haciendoles grata la permanencia en ella y disminuyendo su 6xodo
annual a otros pauses.
Este filtimo aspect del problema es de suma importancia por
sus incalculables beneficios en direcciones inexploradas. En primer
termino, tiende a transformar en permanent una fuente de riqueza,
que s6lo se explota durante los meses de nuestra breve temporada
internal; en segundo termino, lleva implicita una restituci6n just:
la Capital de la Repfiblica ha crecido, se ha modernizado y hecho mts
hermosa a expenses de las provincias; el turismo local debe y puede


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compensar sus sacrificios, haciendo disfrutar a las provincias el grado
de civilizaci6n y de comfort alcanzado por la Habana, y esta suerte
de reparaci6n no constituira el inico ni el mayor beneficio que se
obtenga, ya que ilustradas, a su vez, sobre la t&cnica que debe adop-
tarse, procurarin Ilevar al interior las corrientes de turistas, con lo
que, aumentados los motives de atracci6n para el turismo exterior,
el volume del negocio creceria en proporciones extraordinarias.
En el Presupuesto que rige para el actual ejercieio econ6mico,
ee di6 cumplimiento al Decreto 685, estableci6ndose el Departamento
de Turismo Municipal y consignandose en la Relaci6n de Egresos
Nim. 118, Capitulo 19, Articulo 2, un cr6dito de $40,000.00 para
gastos de propaganda y atracci6n del turismo; grande, si se tiene en
cuenta la situaci6n del tesoro municipal, pero exfgno si se atiende
a las finalidades perseguidas. Este Mensaje va encaminado, en reco-
nocimiento pleno de las prerrogativas y fueros de la CAmara, a infor-
marla de modo amplio sobre la inversi6n que ha de darse a ese credito.
La escasez de los recursos, la decision de que nuestro ensayo
no fracasara, y el deseo de rodear de absolutas garantfas la inversi6n
de ese cr6dito, nos hicieron solicitar el concurso de altos represen-
tativos de la prensa, la intelectualidad, la Banca, la Industria y cl
Comercio y por nuestro Decreto Organico Nim. 1,149-A de 31 de
marzo de 1936, creamos una Comisi6n Asesora del Departamento que
integran al present los sefiores Jose M. Casanova, Julio Blanco
Herrera, Alfredo T. Quilez, Octavio Rivero, Juan Sabates, Luis Ma-
chado, Lucas A. Camb6, Eudaldo Bonet, M. Lescano Abella, Conrado
Massaguer, Enriaue Recio, Ram6n Garcia Rodriguez, J. M. Vidafia,
Roberto de Guardiola, Armando Maribona, Capitan H6ctor Aguilera
y Santiago Veiga, formando parte de la misma como Adjuntos los
Sres. Josq AixalA Jr., Enrique Montoulieu, Vicente La Presa, Manual
Garcia FernAndez, F6lix B. Gaignet, Rafael Posso, Enrique Beren-
guer, Ingeniero Gustavo Botet, Eladio F. Remujo, Bernardo Solis,
Secretaria "Sociedad Lyceum", Carlos Robrefio, Eduardo Le Rive-
rand, Rail Vianello y Andres Garmendia.
Fuimos mis lejos afn en nuestro affn de evitar que las suspi-
cacias y la maledicencia entorpecieran nuestros planes y a propuesta
del Jefe del Departamento, en 25 de agosto de 1936, decretamos que
no pudiera afectarse el mencionado cr6dito sino a virtud de acuerdo
de la Comisi6n Asesora, ni procederse al pago de ningidn gasto acor-
dado, sin que las cuentas se certificaran por dicho organismo.
Diez meses han trabajado incesantemente el Departamento y la
Comisi6n, y sin pecar de vanidosos, podemos afirmar que a ellos ae
deben, en primer termino, la intense propaganda realizada en Cuba
y en el exterior a favor del turismo, el entusiasmo sin precedents
que se observa para la celebraci6n de los pr6ximos carnavales, y la
movilizaci6n de los cuantiosos recursos que han de utilizarse este


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afio para impresionar la mentalidad extranjera y desviar hacia nues-
tra patria las grandes corrientes del turismo.
Con un gran sentido prictico la Comisi6n -convencida de que
el extranjero no busca en Cuba lo que tiene a su disposici6n en su
propio pais, y de que no bastan nuestras bellezas naturales, con ser
tantas, ni la exceptional suavidad de nuestro clima, para hacer de
Cuba un foco permanent de turismo- ha combinado un program
de festejos que, sin dar al extraifo falsa noei6n de nuestro grado do
civilizaci6n y de nuestras costumbres lo ponga en contact con nues-
tro pasado colonial, peculiarisimo, con los hAbitos de las distintas
razas que poblaron la isla y con su arte.
A este program de festejos que ha sido elaborado tras largos
debates y procurando distribuir los fondos de manera que 6stos rindan
los mayores frutos con el menor gasto possible, se le ha dado publi-
cidad por medio de la prensa, el cinemat6grafo, el radio, y con los
artisticos carteles y folletos para cuya impresi6n solicit y obtuvn
autorizaci6n de la Camara.
La simple enumeraci6n de estas fiestas, en cuya preparaci6n
trabajan ya con infatigable denuedo los funcionarios del Departa-
mento y los propios miembros de la Comisi6n, asi como la de loa
gastos que en cada caso se ocasionan al Municipio, probaran a 1
Camara que nuestras anteriores manifestaciones no son exageradag.
Consisten las fiestas populares que se preparan:
A.-En la iluminaci6n de los edificios pfblicos y monumentos
mis notables de la ciudad, durante la parte del mes de Febrero con-
sagrada a los festejos. Originariamente fue calculado el costo de
los trabajos de instalaci6n, materials, supervision de las obras y de
los jornales en $1,323.08, y el del consume de fliido el6ctrico, a
raz6n de $0.085 por cada uno de los 85,000 kilowats necesarios, en
$7.225.00, siendo por consiguiente el precio total de este seivi;to
$8,548.08. Posteriormente, por gestiones realizadas por la Corpora-
ei6n Nacional de Asistencia Pfblica, de que tuvo conocimiento estO
Ejecutivo por la comunicaci6n de la Compafiia Cubaia de Electri-
cidad de 18 de enero pr6ximo pasado, que se ac.mpafia, este prechi
fue rebajado a $3,816.12. La Camara Municipal aprcciar la impor-
tancia del servicio, y de la rebaja obtenida, si tiene present que los
monumentos y edificios pfblicos que se iluminarin sn los siguientes:
Estatuas de Miximo G6mez, Luz Caballero, Dofia America Arias,
Dr. Alfredo Zayas, Lugarteniente Gral. Antonio Maceo, La India,
Jos6 Marti, Albear, Carlos III, Estatua en el Paseo Carlos III, Maine,
Obelisco en la Alameda de Paula, Estrada Palma, Padre Doval, Con-
de de Pozos Dulces, Alejandro Rodriguez, Obelisco Chino, Arbol de
la Confraternidad, Fuente de los Leones, Fernando S6ptimo, Mariana
Grajales, Fuente de la Catedral, Palacio Presidencial, Palacio del


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.Municipio, Edificio del Tribunal Supremo, Castillo de la Punta,
Secretarias de Agricultura y de Estado, Castillo de la Fuerza, CUpula
de la Lonja del Comercio, Torre de la Iglesia del Coraz6n de Jesis,
Atrio de la Universidad y Alma Mater, Muralla en la Avenida de
las Misiones, Templete y Fortaleza del Morro.
B.-En la celebraci6n de la verbena criolla, que tendri efeeto
en los dias del mes de febrero, comprendidos entire el 7 y el 29, ambos
inclusives, en los terrenos de la antigua Carcel de la Habana. El
presupuesto de las obras para la verbena, asciende a la cifra le
$5,920.00 y comprende las siguientes:
Construcci6n de tres grandes portadas y de dos bohios, con techo
de guano, para las orquestas, que han de amenizar las fiestas.
Construcci6n de los escudos de las seis provincias y de seis si-
luetas de mujer, representindolas.
Construcci6n de tres pabellones de 7 metros por 15, de estructura
de madera, con paredes de double forro de cart6n, y techos de tabla
machihembrada y junquillada.
Construcci6n de una torre con estructura de madera y forro de
cart6n.
Construcci6n de un' sal6n de entretenimiento, de una amplia
plataforma para bailar, de una portada de 5 metros 10 centimetros
de largo por 6 metros 20 centimetros de ancho, de dos taquillas, de
cercas-barandas, de veinticuatro farolas, doce postes para alumbrado
y cinco grandes casetas y de la instalaci6n de servicios sanitarios,
revision de la existente y desagiie para tres cantinas.
Una orquesta, de las de mayor renombre de esta Capital, sera
contratada para amenizar la verbena y los bailes piblicos que se
celebrarfn durante los 22 dias de las fiestas, por el precio de $1,050.00,
con un costo de 47 pesos 74 centavos por noche. Ademis, participari
todas las noehes en las fiestas un sexteto, ya organizado, al que se
pagara por sus servicios la suma de 650 pesos, o sea $29.55 por noche.
C.-En la celebraci6n de bailes pfblicos gratuitos, en cinco
parques de la ciudad durante los cuatro sabados del mes de febrero
y el dia 24 del propio mes, utilizandose en los mismos, diez orquestas,
dos para cada baile, por la suma de 1,600 pesos, o sea de 32 pesos
por orquesta, para cada una de las fiestas.
D.-En la celebraci6n de un gran baile en el Teatro Nacional el
dia 19 de marzo como fiesta final o apote6sis de los Carnavales de
1937, presupuestada en 1,500 pesos.
E.-En la iluminaci6n extraordinaria de los parques en que han
de verificarse los bailes pfblicos y verbenas, con un costo de $683.88.
F.-En la celebraci6n de los siguientes concursos: un concurso
de decorados de Cafes al aire libre, con un.primer premio de $250.00,


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un segundo de $150.00 y un tercero de $100.00; un concurso de or-
questas de cafes al aire libre, con un primer premio de $100.00, un
segundo de $60.00 y un tercero de $40.00; un concurso de trajes de
los misicos de los cafes al aire libre, con un primer premio de $100.00,
un segundo de $60.00 y un tercero de $40.00; un concurso de com-
parsas con un premio de $150.00, uno de $75.00 y otro de $50.00 para
las tres que se considered mejores por el jurado de entire las que
concurran a los paseos; un concurso de bailadores de Son con tres
premios de $50.00, $30.00 y $20.00; un concurso de bailadores de
Rumba con iguales premios; un concurso de Estudiantinas con un
primer premio de $75.00 y un segundo de $50.00; un concurso de
Zapateo Criollo con tres premios de $50.00, $30.00 y $20.00; otorga-
miento de una copa artistic a cada una de las 30 carrozas inscriptas
para los paseos por los comerciantes e industriales de esta capital,
con un cost de $900.00; un concurso de autom6viles abiertos, ador-
nados, con un premio de $200.00, otro de $100.00, dos de $50.00 y
dos de $25.00; un concurso de trajes tipicos de mujer y batas corres-
pondientes al desfile que se hard frente al Capitolio, en que se inver-
tirin en premios $200.00; un concurso de jinetes a la criolla con un
premio de $100.00 y otro de $50.00; un concurso de caracterizaei6n
de la "Sefiorita Cuba siglo XIX" y "Sefiorita Cuba siglo XX",
con dos premios de $75.00, y finalmente un concurso de mascaras
a pie con un premio de $20.00, dos de $10.00 y cuatro de $5.00. En
total, estos premios, destinados a hacer mis brillantes las fiestas al-
canzan la suma de: $3,510.00.
El jurado para los concursos, los sefiores Concejales y los miem-
bros de la Comisi6n Asesora, se instalarin en un palco y una plata-
forma que se. construiran por el Departamento de Urbanismo frente
al Capitolio y cuyo costo se calcula en $500.00.
G.-En la celebraci6n de cuatro conciertos en el Anfiteatro
National, tres por la Orquesta del Maestro Gilberto Valdes y uno
por la de Jorge Anekerman. En el iltimo concerto se invertira la
suma de $350.00; en los tres del Maestro Gilberto Vald6s la de
$1,550.00, comprendiendo la instrumentaci6n de las piezas que serin
ejecutadas y el ensayo de las mismas.
Conocedora la Comisi6n Asesora del Departamento de los exten-
sos studios del modesto compositor Valdes sobre motives musicales
afro-cubanos, y de su exceptional temperament artistic y deseosa
de organizer una orquesta que interpreted fielmente esos motives y
todos los de orden folkl6rico, ha puesto en sus manos la organizaci6n
de esa orquesta, confiandole la misi6n de dirigir los ensayos. Esto
permitirA una ejecuei6n perfect de obras que los critics diputan
como maestras en su genero y que han de revolucionar nuestra mu-
sica local.


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H.-En la celebraci6n del clisico Baile de los Artistas en la
Plaza de la Catedral, cuyo costo que comprende el del decorado ese6-
nico, adquisici6n de traje y construcci6n de una plataforma, estA pre-
supuestado en $1,000.00. La organizaci6n de este aeto ha sido enco-
mendada al Circulo de Bellas Artes.
I.-En la celebraci6n de un festival de piezas musicales y de
cantos cubanos en la propia plaza de la Catedral, presupuestado en
$1,200.00, imported del montaje, del decorado esc6nico y de los trajes y
de las orquestas que han de utilizarse. La organizaci6n de este fes-
tival ha sido encomendada al Dr. Carlos Robreiio, en colaboraci6n con
la Sociedad de Autores Cubanos.
Durante este festival se escenificara, con intervenei6n de artists
cubanos consagrados por la critical, una zarzuela revista, dividida en
dos actos, La Habana Romdntica: 1830-La Gesta Heroica: 1895.
J.-En la organizaci6n por la Comisi6n Asesora y el Departa-
mento de Turismo Municipal de dos comparsas clisicas, para dar ma-
yor lucimiento a las fiestas y acrecentar el aporte a las mismas de
nuestros elements folkl6ricos. Estas dos comparsas-la de Los
Guajiros y El Barracdn-han sido organizadas por los sefiores
Luis de J. Martinez y Jos6 Pifieiro, bajo los auspicios del Club Ate-
nas que confi6 a tres de sus miembros-los sefiores Nicolas Guillen,
Jos6 Luciano Franco y Fl6ix Ay6n--el examen de esta cuesti6n des-
de un punto de vista social, conviniendo dichos sefiores en que "no
existe inconvenient para permitir fiesta de origen africano" y sefia-
lando el hecho "de que la orden de prohibit los tambores parti6 de
los Capitanes Generales, en los tiempos coloniales, como medio de res-
tar oportunidades a la conspiraci6n contra el regimen espafiol".
Sobre extreme tan escabroso y susceptible de critics contradie-
torias, ha creido discreto este Ejecutivo consultar la opinion del doc-
tor Fernando Ortiz, president de la Sociedad de Estudios Afro-
Cubanos, quien en el extraordinario informed que nos remite y que
acompafio a este Mensaje, despues de consultada la citada organi-
zaci6n, se declara partidario de que se autoricen y amparen las com-
parsas, y proclama que es contraria a la ley la prohibici6n de las
mismas y que todo extranjero de capacidad, aplaudira que el cubano
cultive su folklore.
El presupuesto de gastos de la Comparsa Los Guajiros, se ele-
va a $400.00, imported del vestuario de las 40 personas que la integran.
En la Comparsa figurara una carroza, en cuya construcci6n debe in-
vertirse la suma de $650.00. Los detalles pueden verse en el presu-
puesto de las mismas que se adjunta.
La otra comparsa El Barracdn supone un gasto de $450.00
para vestuario de las personas que la componen y adquisici6n de las
farolas que se utilizan, y de $650.00 para la carroza que la acompafia.


-26-










La preparaci6n, organizaci6n tecnica y direcci6n de ambas com-
parsas que se han formado utilizando los servicios de los sefiores Mar-
tinez y Pifieiro, ya citados, y que hacen continues ensayos dirigidos
por ellos, costarin al Municipio, conforme al presupuesto de gastos
autorizado por la Comisi6n, $900.00.
Posteriormente la Comisi6n Asesora resolvi6 autorizar la concu-
rrencia a los paseos de una carroza del Cuerpo de Bomberos como
Carroza del Municipio en la que una sefiorita representara a la
ciudad. El Presupuesto para adorno e iluminaci6n del Carro Esca-
lera de dicho Departamento que se utilizara para confeccionar la ca-
rroza, alcanza la cifra de $500.00.
K.-En la celebraci6n de regatas de character international de
Yachts tipo Estrella, que tendrfn lugar del 11 al 20 de Febrero en
aguas de nuestro litoral en opci6n a los trofeos Cuba y Bacar-
di, y a las que contribuira el Municipio con $750.00, o sea, el 50%
de su costo. Se acompafia program de este event.
L.-En la organizaci6n de un desfile titulado Old Havana de
volantes y carruajes antiguos, que organize el conocido caballista
Dr. Luis de Luis. La preparaci6n de este desfile costarA al Muni-
cipio $350.00.
AdemAs, la Comisi6n Asesora del Departamento ha autorizado
para dar mayor esplendor a las fiestas y para ofrecer facilidades a los
turistas extranjeros y nacionales o ilustrarlos sobre acontecimientos
notables de nuestro pasado, los siguientes gastos:
Quinientos pesos para la fabricaci6n de 80 tarjas hist6ricas con
datos y fechas suministrados por el Historiador de la Ciudad, y pa-
ra su colocaci6n en edificios piblicos y monumentos.
Mil pesos, para las figures y mascarones que se emplearan en el
ornato de las farolas y postes luminicos en todo el trayecto sefialado
a los paseos.
Quinientos pesos para los materials destinados a la instalaci6n-
de sefiales adecuadas, que se colocarfn, del propio modo, en todo el
curso del paseo, por la Secci6n de Transito de la Policia.
Novecientos ochenta pesos, para la confecci6n de treinta y cinco
uniforms de invierno, para otros tantos miembros del Cuerpo de la
Policia Nacional. Este obsequio del Municipio a la Policia se ha he-
cho de conformidad con la costumbre, generalmente observada por los
Alcaldes de este T6rmino.
Las sumas que se recauden en dos de los tres conciertos que en
el Anfiteatro Nacional seran ofrecidos por la orquesta de Gilberto
Vald6s y en el que se darA por la del Maestro Jorge Anckermann, y
las que se obtengan en los veinte y dos dias de la verbena en los
terrenos de la antigua CArcel, el 30% de las entradas al Baile de


-27-











los Artistas y al festival de obras musicales y cantos vernfculos que
se ofrecen en la Plaza de la Catedral, y la totalidad de las entradas
al Gran Baile del Teatro Nacional, graciosamente concedido por el
Centro Gallego, se destinan a engrosar los fondos de la Corporaci6n
Nacional de Asistencia Pfiblica para las obras de beneficencia que di-
cha Instituci6n patrocina, cuyos directors han ofrecido parte de esos
ingresos a nuestros Hospitales, Casas de Socorros y Creches. Creo
convenient advertir que el 70% de las entradas correspondientes al
Baile de los Artistas y al Festival, se invertirfn en cubrir el resto de
los gastos que originen la preparaci6n y celebraci6n de esos actos, a
que el Municipio s6lo contribute con las exiguas cantidades ya ex-
presadas.
La Comisi6n Asesora recomienda a la Alcaldia la concesi6n a la
Corporaci6n Nacional de Asistencia Pfiblica del cobro de las sillas que
ban de situarse en el trayecto del paseo, con la salvedad de que esa
Corporaci6n satisfara al Municipio el imported de los arbitrios presu-
puestados, y destinarA a los fines de la instituci6n el sobreprecio que
se obtenga.
De los tres conciertos de la Orquesta del Maestro Gilberto Valdes,
en el Anfiteatro, uno se ofrecerA gratuitamente al pueblo, siguiendo
nuestro plan de divulgacion cultural y para poner a las masas en
contact con interpretaciones correctas de su propia mfsica.
Otros festejos, concordantes con los anteriores, pero de menos
vuelo, han sido organizados por el Departamento bajo la inspiraci6n
de su Comisi6n Asesora. De ellos, para no fatigar a la CAmara, no
doy cuenta en este Mensaje.
Por todo lo expuesto, el Ayuntamiento vera en qu6 form se ha
laborado y si los acuerdos de la Comisi6n responded o no a los fines
que motivaran la creaci6n del Departamento. Con los recursos de
que disponemos no puede hacerse mis, ni beneficiary econ6micamente
a la Municipalidad en forma mis extensa. Muchas otras cosas deben
hacerse para el fomento del Turismo exterior y local, pero ello es-
capa a nuestros recursos actuales o require una legislaci6n especial
de protecci6n al turista que estin demandando las classes econ6micas
del pais y cuya promulgaci6n no puede ni debe tardar en producirse.
El 4xito de nuestros planes, ejercera notable influencia en que se
adopten esas medidas, necesarisimas, y hara que el Poder Ejecutivo y
el Legislative de la Comunidad, tropiecen con menos dificultades pa-
ra el desarrollo de sus planes posteriores en este sector de las activi-
dades del Municipio.
La Habana, Febrero 4 de 1937.

ANToNo BERUFi MENDIETA,
Alcalde Municipal.


-28-











Relaei6n de los acuerdos toma-
dos por la Comlisin Asesora
del Departamento de Turismo
Municipal, aprobando las di-
versas inversiones de fondos
para las "Fiestas de Febrero
de 1937".




PATRICIO DE LA GUARDIAN Y ARVIDE, Secretario General de
la Comisi6n Asesora del Departamento de Turismo Municipal,

CERTIICA: Que en el Libro de Actas de la Comisi6n Asesora
del Departamento de Turismo Municipal figuran los siguientes Acuer-
dos, aprobados por dicha Comisi6n, en las Sesiones cuyas fechas se
indican:
-Sesi6n de Enero 11 de 1937.-"Se aprueba el Presupuesto que
present el Ingeniero Montolieu, para iluminaciones y que asciende a
la cantidad de tres mil ochocientos diez y seis pesos doce centavos".
-Sesi6n de Enero 4 de 1937.-"El Ingeniero Botet present un
informed a nombre de la Sub-Comisi6n de Verbena y Comparsa donde
da cuenta de sus gestiones cerca de la Seeretaria de Obras Pablicas
y de la Corporaci6n Nacional de Asistencia Piblica para la prepa-
raci6n de las verbenas que habrAn de celebrarse en Febrero. La Co-
misi6n aprueba la totalidad del informed que obra en poder de la Se-
cretaria de la Comisi6n y se consigna un er6dito de $7,600.00 para
los gastos que originen las citadas verbenas".
-Sesi6n de Diciembre 21 de 1936.-"Se acuerda conceder un
Credito extraordinario de $100.00 a la Sub-Comisi6n encargada de los
Bailes Piblicos, a fin de aumentar el nimero de bailes a cinco mis.
En total el Cr&dito que se concede para esta fiesta es de $1,600.00".


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-Sesi6n de Febrero 1Q de 1937.-"Se concede un Cr&dito de
$1,500.00, para el gran baile apoteosis que habrd de celebrarse en el
Teatro Nacional en la noche del primero de Marzo de 1937".
-Sesi6n de 11 de Enero de 1937.-"Se acuerda dedicar la can-
tidad de $683.88, resto de los $5,000.00 puestos a la disposici6n de la
Comisi6n de Iluminaciones, para aplicarlo a la iluminaci6n de par-
ques, bailes piblicos y verbenas".
-Sesi6n de Febrero 19 de 1937.-" Cantidades acordadas para
premios: Decorados de Caf6s al Aire Libre, uno de $250;
uno de $150; uno de $100 $ 500.00
Orquestas de Cafes al Aire Libre, uno de $100; uno de
$60; uno de $40. .. .200.00
Trajes de los misicos de los Cafes al Aire Libre, uno de
$100; uno de $60; y uno de $40 .200.00
Para las comparsas, uno de $150; uno de $75; uno de $50. 275.00
Concurso de bailadores de son, uno de $50; uno de $30;
uno de $20 .. 100.00
Concurso de bailadores de rumba, uno de $50; uno de $30;
y uno ue $20. 100.00
Concurso de estudiantinas, uno de $75; uno de $50. 125.00
Concurso de zapateo criollo, uno de $50; uno de $30; y
uno de $20.. ............ 100.00
Para las carrozas: 30 copas de $30.00 cada una 900.00
Para autom6viles abiertos y adornados, uno de $200; uno
de $100; dos de $50; dos de $25. 450.00
Concurso de jinetes a la criolla, uno de $100; uno de $50. 150.00
Concurso de trajes tipicos de mujer y batas criollas, des-
file en el Capitolio ........ 200.00
Dos premios Sefiorita Cuba Siglo XIX y Sefiorita Cuba
Siglo XX .............. 150.00
Miscaras a pie, uno de $20; dos de $10; cuatro de $5. 60.00

Total de Premios. $3,510.00

-Sesi6n de Febrero 19 de 1937.-"Se concede un Cr6dito de
$500.00 para la construcci6n de una plataforma y palco, por el De-
partamento de Urbanismo, frente al Capitolio, para los sefiores Con-
cejales y miembros de la Comisi6n Asesora".
-Sesi6n de Febrero 19 de 1937.-"Se anulan las tres mociones
anteriores sobre la Orquesta de Gilberto Vald6s y se concede un Cre-
dito de $1,550.00, para la instrumentaci6n, ensayos y organizaei6n e
imported de los tres conciertos, que habra de celebrar dicha orquesta
en el Anfiteatro".


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-Sesi6n de 11 de Enero de 1937.-"Se acuerda contratar la ce-
lebraci6n de dos conciertos en el Anfiteatro, en las fechas que mis
adelante se sefialarin, por la orquesta que dirige el Maestro Ancker-
mann, por la cantidad de $700.00 o sea a raz6n de $350.00 por cada
concertoo.
-Sesi6n de 8 de Diciembre de 1936.-"Se acepta en principio la
proposici6n presentada por el Circulo de Bellas Artes, por conduct
de su Presidente Sr. Antonio Rodriguez Morey, y en comunicaci6n
de fecha 8 del actual mes de Diciembre, para el Baile de los Artistas
que habra de presentar dicho Circulo en la noche del 23 de Febrero
de 1937, en la Plaza de la Catedral. Se acuerda subvencionar el ci-
tado Circulo de Bellas Artes, por la cantidad de $1,000.00 a fin de
dar el mayor realce y lucimiento a la fiesta que prepare".
-Sesi6n de Enero 14 de 1937.-"El Dr. Robrelio informa que
el festival de Misica'Cubana, cuya organizaci6n le ha sido encomen-
dada costare aproximadamente $1,200.00, de los cuales $300.00 son
para la construcci6n de una plataforma".
-Sesi6n de 24 de Septiembre de 1936.-"La Comisi6n acuerda
conceder a los sefiores Luis de J. Martinez e Ignacio Pifieiro,
la cantidad de 400.00 para la organizaci6n de la Comparsa "Los
Guajiros" y la suma de 450.00 para la preparaei6n de la Com-
parsa "El Barrae6n", de acuerdo con las especificaciones firma-
das por el Sr. Luis de J. Martinez, que obran en poder de la Se-
cretaria de la Comisi6n."
-Sesi6n de 28 de Septiembre de 1936.-"De acuerdo con carta
recibida del senior Luis de J. Martinez, se acuerda poner a la
disposici6n del citado sefor Martinez y del sefor Pifieiro, la can-
Stidad de $6.00 diaries, durante los meses de Octubre, Noviembre, Di-
ciembre, Enero y Febrero, para cubrir los gastos que originen la pre-
paraci6n, coordinaei6n y presentaci6n de dichas atraceciones. Los
indicados sefiores Martinez y Pifieiro deberin presentar al Depar-
tamento informes semanales de la labor realizada a los fines se-
fialados".
-Sesi6n de 28 de Dieiembre de 1936.-"Se aprueba un Cr6dito de
$1,300 para la confecci6n de las dos carrozas que figurarin en las
comparsas que preparan los Sres. Martinez y Pifieiro, segfn espe-
cificaciones presentadas por los citados sefiores y a raz6n de $650
cada una".
-Sesi6n de Febrero 19 de 1937.-"Se ratifica que la cantidad
concedida al Cuerpo de Bomberos de la Habana para la preparaci6n
de la carroza que habri de presentar en representaei6n del Municipio
de La Habana, es de $500.00".
-Sesi6n de Enero 25 de 1937.-"Se acuerda ratificar que se des-
tina la cantidad de $750.00 para premios y otros gastos que originen


-31-









las regatas de yates Estrella que organize el Sr. Rafael Posso para
las Fiestas de Febrero".
-Sesi6n de Diciembre 28 de 1936.-"Se acuerda que el CrA-
dito concedido para la preparaci6n del grupo de volantas y carruajes
denominado Old Havana, segun las especificaciones presentadas por
el Dr. Vidafia, sea de $750.00".
-Sesi6n de Febrero 19 de 1937.--"Se ratifica que se concede la
cantidad de $1,000.00 para las figures y mascarones que se emplea-
ran en el ornato de los faroles y postes luminicos en el trayecto de
los paseos, segun informed presentado por el Dr. Luis Machado".
-Sesi6n de Diciembre 21 de 1936.-"A propuesta del Dr. Luis
Machado y como cooperaci6n a los esfuerzos que viene realizando la
Secci6n de Trfnsito de la Policia Nacional se concede un Cr6dito de
$500.00 a la citada Secci6n de Transito para la instalaci6n de un sis-
tema de luces y sefiales a lo largo del trayecto del paseo de car-
naval, a fin de lograr el mejor desenvolvimiento de los citados
paseos."
-Sesi6n de Enero 11 de 1937.-"Se acuerda que de los $5,000.00,
puestos a la disposici6n de la Sub-Comisi6n de Iluminaciones se tome
la cantidad de $500.00 para la confecci6n de 80 tarjas hist6ricas de
acuerdo con el Plan que present el Ing. Montoulieu".
-Sesi6n de Diciembre 21 de 1936.-"A propuesta del Sr. Hierro
y de acuerdo con la moci6n presentada en la Sesi6n anterior por el
Sr. Secretario Laguardia, por indicaei6n del Sr. Alcalde Municipal,
la Comisi6n acuerda conceder un Cr6dito por el imported de 35 uni-
formes para la policia de turismo, a raz6n de no mAs de $30.00 por
cada uniform, como cooperaci6n a sus esfuerzos en pro de nuestro
turismo".
Y a solicitud del Sr. Secretario de la Administraci6n Municipal,
expido el present Certificado en La Habana, a los 4 dias del mes de
Febrero de 1937.
Patricio de la Guardia,
Secretario General de la Comisi6n Asesora
del Departamento de Turismo Municipal.


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Al margen de los dias.

Complejos.

Por Ramon Vaseoneelos.





El carnaval resucita en La Habana.
Los CUsares de la Decadencia tenian un solo program: Pan y
Circo. Generalmente las muchedumbres no piden otra cosa. Para su
vientre, el pan. Para su espiritu, fiestas.
Si fu6ramos cdsares, aunque lo fu6ramos de la Decadencia, le da-
riamos al cubano una de las dos cosas, si las dos las tuvibramos
a manos: Pan o Circo. Y puesto que el pan anda escaso en todas
parties, le ofreceriamos frecuentes especticulos pfiblicos para que dis-
tendiera sus nervios y olvidara un poco su miseria.
Mussolini da mis Pan que Circo. Hitler da mis Circo que Pan.
Stalin suministra proporcionalmente ambas cosas y matanzas de he-
rejes. En tiempos de guerra y de calamidades los teatros se lHenan,
cualquier pretexto refne a las multitudes. Es que el instinto de con-
servaci6n, o el espiritu de solidaridad social, como se le quiera Ia-
mar, agrupa a los hombres en los moments de peligro, como si el
peligro, repartido en parties alicuotas, fuese menor para cada uno.
Los redoblantes que acompafiaban a los granaderos y percutian
mientras los piquetes de ejecuci6n fusilaban a los facciosos, tenian un
papel: envolver y confundir el ruido de las descargas con el del
parche.
SQu6 seria de los desfiles, de las grandes paradas, sin los clari-
nes y sin las charangas militares?
Cuando la Magdalena no esti para tafetanes es que se necesitan
las expansiones. Emilio Bobadilla estaba de duelo reciente por la
muerte de un familiar cercano. Se fu6 al teatro. Se encontr6 alli
con un amigo:
-- Pero c6mo! I Ti aqui, habiendo enterrado ayer a Fulano!
--Y cuindo necesita uno distraerse, cuando estf triste o cuando
estf alegre ?-pregunt6 Bobadilla.


-33--













SEstamos preocupados o estallamos de felicidad los cubanos? Si
el azicar se anunciara sobre los tres centavos; si respirAramos bienes-
tar por todos los poros; si no nos oprimieran las inquietudes de lo
imprevisible; si vivibramos una normalidad modest, pero decorosa y
responsible; entonces, cada hijo de vecino se divertiria por su cuenta
y riesgo.
Pero el caso es distinto y hay que administrar la alegria oficial-
mente, hay que lenar de misica y de luz el Ambito de la ciudad.
Y ninguna ocasi6n tan oportuna como el Carnaval.
Reinas de belleza con su corte efimera, carrozas deslumbrantes,
batallas de serpentinas, bullicio y aglomeraci6n que aturdan y obren
sobre el inimo pfiblico como un calmante.
Eso esti bien.
Ademas. hay que ofrecerle algfn sefiuelo al turismo y nada como
la nota tipica; si es possible, diametralmente opuesta a la que le es
familiar.
Nos parece, si se va a presentar al turista una Cuba cubana, una
Habana criolla, carnavalesca de verdad, que no se puede prescindir
de las comparsas.
El alcalde Beruff, con muy buen acierto, pens6 en un desfile de
comparsas a la antigua usanza. Ha habido protests, seg(n se dice,
y el alcalde habanero se ha concretado a una exhibici6n en campo
cerrado, con reglamento y precauciones, para que no degenere... en
fiafiguismo.

III

Bueno, cada quien esti en el derecho de opinar sobre esto como
le plaza. Pero, por lo mismo que la objeci6n viene de la parte de
color, me parece bastante ridicule. Hombre, hombre... !
&Negrofiliar con el folklore? Creer que la evocaci6n del pasado
habanero empequefiece al negro y es una regresi6n result inocente,
pueblerino, o como decimos en la jerga popular: "pico".
No. La tradici6n no ridiculiza a nadic. Las cosas son como son
y se cubren de ridicule desde que empiezan a no ser lo que son y a
disfrazarse de lo que no pueden ni deben ser.
Este complejo de inferioridad-hecho de zumos coloniales--es
uno de los lados flacos del cubano. No ser como es ni lo que es equi-
vale a no ser nada ni nadie. Y eso va siendo el criollo: nadie ni nada.
Pero es que lo tnico que acaso le queda al negro es su tipicidad,
es su negrismo, su derecho a ser como es y lo que es! No le han de-
jado otro capital que su alma solar, que su alegria crepitante, que


-34--











su impermeabilidad para el dolor. No hablamos, claro esti, del hom-
bre de color de selecci6n-que ya no es de color, sino de selecci6n-
ni de ese otro tipo que va definindose cada vez mas, con una con-
ciencia de elase-mas fuerte que la de raza-muy licida, y que mi-
lita en las izquierdas (no las izquierdas a la cubana, que son todas,
todas, racistas, negr6fobas; si no que lo digan todos los sectors revo-
lucionarios, sin excepci6n alguna). Ese negro de espiritu nuevo esta
preocupado por los grandes problems que se debate en el mundo:
el del pan, el de la cultural racionalizada, el de las reivindicaciones
humans, y no le da gran importancia al "son" ni "arrolla" en la
comparsa. De ese grupo social no se habla. Se habla del "vulgo",
de la gente sin ideas especiales de la vida, que acepta de 6sta lo que
ella graciosamente le da.
p Y qu6 se quiere: que haya masas, negras o blancas, que anden
de frac y tengan ademanes de sal6n? Esas mismas "muestras gra-
tis" de comparsas se ven fuera de ambient, como la bailadora de
rumba cuando baila entire "personas series".
Por otra part, ni las comparsas ni el fiafiiguismo son cosas ex-
clusivamente negras. Hubo iafiiguismo negro y fiafiiguismo blanco,
comparsas blancas, negras y entreveradas. Y aunque s61o fuera pa-
ra defenders y agredir o para divertirse,-que son por lo general los
estimulos que ilevan al cubano a reunirse-existian asociaciones en
que se ejercitaba, sea como fuere, cierta solidaridad. Concepto que
opuesto al de desintegraci6n, siempre es bueno.
Nosotros, en lugar del alcalde Beruff Mendieta, resucitariamos
las comparsas tal y como fueron de pintorescas y de originales, para
los que quisieran mostrarse como una estampa del pasado, y dejaria
oportunidad para otras comparsas de factura modern a los que pre-
fieran presentarse en forma distinta. De ese modo podrian desfilar,
con sus farolas, sus canciones, sus tambores, sus giiiros, sus guitarras,
su colorismo maravilloso: El Alacrdn, Los Congos Libres, Los Moros,
Los Negros Buenos, Los Chinos, El Gavildn, los Guajiros del Jiqui,
veinte, treinta, en un espectaculo feorico, lleno de luces y de cantos
bajo la noche habanera. gPor qu6 no? Y como un advance, podrian
desfilar grupos atleticos, bandas y orquestas, equipos simb6licos como
los que se ven en las manifestaciones conmemorativas de Moscd, con
cartelones, que sean critics humoristicas, llamadas a la acci6n cons-
tructiva, loas al trabajo, al biceps fuerte, a la mnquina, a todos los
valores de liberaci6n social, dentro de una tendencia festival y popular.

IV

I Ah, La Conga, por invitaciones y de smoking! Los Hijos de
Quirina y Los Nietos de Aguirre con traje de suar6! El turismo va
siendo en Cuba y en todas parties una gran industrial y va teniendo


-36-











su tfctica propia de captaci6n del forastero. Pues bien, en todas par-
tes hemos visto, como mayor "gancho", la nota tipica, el "color lo-
cal". Si no, ¶ que se viaja, sobre todo cuando se viaja por
cambiar de horizontes? Todas las oficinas de turismo estin repletas
de prospects y cartelones que muestran reproducciones de los tipos
y costumbres locales y described las peculiaridades de cada region.
Es mis, ya se hacen mapas "costumbristas" con figures vestidas a la
manera regional y con los atributos de su tradici6n. Y nadie cree
que porque en Galicia se toque la gaita, en Catalufia se use la barre-
tina, en Bretafia se saquen los "perdones" (que son una especie de
comparsas religiosas, maritimas), en Napoles se bailen tarantelas, en
Bali se den exhibiciones de danzas sagradas, en fin, que en cada lugar
se reviva y cultive lo que no hay en ninguno otro; nadie cree, repe-
timos, que eso sea una deshonra y descalifique al pueblo, a la region o
a la raza que los brinde a la curiosidad del extranjero.
SPor qu6 se recorren las vitrinas donde nos invitan a un viaje
redondo por las tierras berberiscas, por las mismas regions de Fran-
cia, Espafia e Italia; por que se aprovechan las festividades de cada
sitio para hacer reportajes y propaganda que despierten el interns
de los que andan de un lado al otro del mundo buscando "algo
nuevo "'
En Paris--sefioras y sefiores-en todos los cabarets de moda de
Montmartre y Montparnasse, hace furor, 6 que cosa: el vals viends,
el minu6'; no. iLa Conga! Pero una "conga" afrancesada, que no
se puede identificar mas que por la graciosa manera que tienen las
francesas de "alzar el pie".
I Por que renegar de lo que es genuine, de lo que es popular?
jEs que el "S6ngoro Cosongo" deshonra a Guill6n? Es que las me-
jores producciones de Lecuona no estin impregnadas, como las de
Moises Simons y las de Caturla, de afrocubanismo? Que vengan las
comparsas, libres, a sus anchas, como en los tiempos "heroicos"; que
"arrollen" con decencia, sin la nota librica, y que se restablezca la
inofensiva rivalidad por llevar una farola mas grande al paseo o
cantar una canci6n mis "caliente".
No se exija que el ron se tome en baccarat, que el "carabali" se
cante con arpa y que el danzonete se ajuste al modelo clasico. Asi es-
taremos perdidos... Bastante Madame Sans-Gene y Monsieur Prud-
homme tenemos para agregar nuevos remiendos de importaci6n a
nuestras costumbres y tradiciones. Ya estamos hartos de cursileria,
de picuismo, de escenas y personajes de opereta! Queremos criollez,
tipicidad, "color local", aunque se irrite el complejo de inferioridad
que a ratos nos hace querer ser lo que no somos y que es la mejor
manera de descubrir lo que cada hijo de Cubanacan lUeva de afri-
cano en las venas. Porque, como en el poema "mulato" de Guillen
y en el cuento de Lino Dou, en que el tema es el tambor:


-86--











"Aquf el que mAs alto est6
responded si Ilamo yo."

Incluso nos reconciliariamos con "Alhambra" si Regino y Villoch
lo resucitaran, pero con muisica y artists y ambiente que fueran una
selecci6n de la tierra sin postizos ni aclimataciones de pornografia
extranjera. Es decir, con buena mfsica, buenas obras, buenos artis-
tas, y todo, criollo cien por ciento.
Pan y Circo. Por lo menos, Pan o Circo. Por ese sistema de
gobierno, parece que en Roma todavia reeuerdan a Ner6n.

(El Pais, La Habana, febrero 10, 1937.)


-37-
-o-












Dos actualidades cubanas:

el interns por lo hist6rico;

las comparsas habaneras.

Por Emilio Roig de Leuchsenring.





Es interesante y fitil observer c6mo en ciertas critics etapas de
su vida suelen ofrecer los pueblos el espectfculo hermosisimo de vi-
vido renacimiento patri6tico, que volviendo la mirada hacia el pa-
sado, tal vez para no fijarla demasiado en el present, buscan en
aquellos grandes hombres que pueden considerarse como los fun-
dadores de la nacionalidad, consejos y ensefianzas, advertencias y
admoniciones, que conforten el espiritu atribulado y den fe y con-
fianza para salvar los escollos y dificultades y luchar sin desmayos
por el bienestar y el engrandecimiento de la patria; renacimiento
patri6tico que va acompafiado, frecuentemente, de intense actividad
cultural, desenvuelta de manera especial en el campo de las inves-
tigaciones y studios hist6ricos.
Tal acontece entire nosotros, actualmente.
Se contempl6 en la rememoraci6n del centenario de MAximo
G6mez; se vi6 en los aniversarios de la muerte de Antonio Maceo y
del nacimiento de Jos6 Marti; se observa en las Conferencias sobre
Habaneros Ilustres, que se vienen celebrando, con nutridisima asis-
tencia de pfiblico, en el Palacio Municipal; en las conferencias sobre
cubanos eselarecidos de otros tiempos, organizadas por el Circulo de
Amigos de la Cultura Francesa, y en los actos que casi a diario
tienen lugar, con prop6sitos culturales y civicos, en La Habana y
en provincias.
Lo hist6rico ocupa hoy el primer plano de la curiosidad y de-
dicaci6n intelectuales de los cubanos; a tal extreme que no es s61o
la elite de especializados o t6enicos la que se interest por el debido
conocimiento de nuestros grandes hombres o de acontecimientos tras-
cendentales de nuestra historic colonial y republican, sino que el
pueblo ha revelado, de una manera ostensible y permanent, su


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afici6n y gusto haeia la literature hist6rica por sobre otro g6nero
literario, con abandon casi total de la novel y el cuento. Para con-
vencerse de ello basta preguntar a los libreros cuales son las prefe-
rencias presentes de los lectores. Y se descubre tambien observando
que ya a las conferencias sobre temas hist6ricos no asiste el piblico
que antafio concurria habitualmente a estos actos, integrado por los
familiares y amigos de los conferenciantes, sino que hoy la concu-
rrencia, ademis de much mas numerosa (a las Conferencias sobre
Habaneros Ilustres nunca han asistido menos de 600 personas, com-
probado este nimero por las sillas que se colocan en el local), es
tambien mis inteligente, demostrado ello por la atenci6n con que se
oye al conferenciante y por el hecho elocuentisimo y significativo de
los aplausos que subrayan, no la frase bonita y artificiosa, sino la
idea, el juicio, el hecho; y ademis esa concurrencia esta integrada
por individuos, de uno y otro sexo, de todas las edades, y pertene-
cientes a todas nuestras classes sociales.
La demand popular de obras hist6ricas ha permitido la exis-
tencia y desenvolvimiento, sin p6rdidas, de empresas editoriales de
libros hist6ricos cubanos, tales como la Coleccidn de Libros Cubanos,
que, dirigida por Fernando Ortiz, public la Cultural S. A.; la
Editorial Tr6pico, dirigida por Emeterio S. Santovenia y Felix Li-
zaso, con sus secciones de Biografias, Ensayos e Historia, que ademis,
public, bajo la direcci6n de Gonzalo de Quesada y Miranda, las
Obras Completas de Marti; la Biblioteca Hist6rica Cubana, que di-
rige Le6n Primelles, y viene editando la correspondencia de la De-
legaci6n Cubana en Nueva York durante la revoluei6n del 95; la
Editorial Alfa, que ha iniciado la publicaci6n de la Historia de la
Esclavitud, de Jose Antonio Saco; y por fltimo, los Cuadernos de
Cultural, de la Secretaria de Educaci6n, y los Cuadernos de Historia
Habanera, que bajo nuestra direcci6n edita el Municipio de La Ha-
bana, cuadernos, aquillos y estos, repartidos gratuitamente al pt-
blico. cuyas ediciones de 5.000 ejemplares se agotan rapidamente.
Este interns por lo hist6rico ha traspasado ya los limits del
libro, el folleto, la revista, el peri6dico y la conferencia, para invadir
terrenos de hasta ahora tan insospechada dedicaci6n a esos asuntos
como son las fiestas populares.
Acabamos de presenciar en los recientes festejos del centenario
de las calls de San Rafael y Galiano, c6mo los atractivos mis espe-
cialmente aplaudidos y celebrados, han sido aquellos de caracter
hist6rico: las viejas y tipicas volantas, los caballos enjaezados por
sus jinetes "a la criolla", los bombers, las procesiones, la recons-
trucci6n de modas, costumbres y personajes de nuestro pasado
colonial.
Y la Comisi6n Asesora de Turismo Municipal ha tenido el acierte
indiscutible, revelador de plena y cabal conciencia y comprensi6n
del present moment cubano, de eehar mano de lo hist6rico en su


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empefio de hacer resurgir en todo su esplendor los Carnavales ha-
baneros del pasado, y de renovarlos tambien, elevindolos a la cate-
goria de especticulo artistic, educativo y cultural, con prop6sitos,
no s6lo de esparcimiento y ensefianza para nuestro pueblo, sino
tambien de atracci6n al turismo.
Para que la nota hist6rica fuese aun mis marcada en estas
Fiestas de Febrero de 1937, la Comisi6n Asesora de Turismo Mu-
nicipal ha creido oportuno iluminar todas las noches, durante este
mes, los mis importantes edificios pfblicos, monumentos y fortalezas,
singularmente aquellos de valor hist6rico, y ademis, colocar en ellos
sendas tarjas con leyendas alusivas a la historic de los mismos, para
conocimiento educativo y cultural de los vecinos y visitantes cubanos
y extranjeros de La Habana y orientaci6n de los guias y cicerones.
Ni aun nuestro profeta official, el famoso clarividente cubano
senior Muriedas y Moreno, hubiera sido capaz de predecir que en
estos tiempos iban a abrirse las puertas y los salones dcl viejo Ayun-
tamiento habanero, no para lo rutinario y exclusive de pedir destinos
y pagar contribuciones, sino para algo tan distinto e inusitado, como
conferencias hist6ricas de divulgaci6n cultural y conciertos de mi-
sica cubana; y tampoco hubiera profetizado el gran Muriedas que
como un atractivo mas de los paseos carnavalescos se iluminaran los
edificios piblicos, monumentos y fortalezas habaneros y se colocaran
en los mismos tarjas hist6ricas.
Por iltimo, es necesario mencionar, como otro sintoma de ese
renacimiento hist6rico que hoy experiment nuestro pueblo y ese
interns del mismo por todo lo que a nuestra historic se refiere, el
resurgimiento en las presents Fiestas de Febrero de 1937 de las
antiguas y criollisimas comparsas, no s61o autorizAndolas la Admi-
nistraci6n Municipal, sino, ademas, costeando la organizaci6n de dos
de dichas comparsas y ofreciendo premios en metAlico para las me-
jores de entire las que espontineamente se inscriban.
De acierto indiscutible debe ser calificada esta iniciativa que
ha tenido la Comisi6n Asesora de Turismo Municipal, aceptada y
Ilevada a la prictica por el senior alcalde, porque son indiscutibles
el valor hist6rico y la riqueza artistic que poseen las tipicas com-
parsas afrocubanas.
Desde luego, no ban faltado, en esto de las comparsas, protests
y oposiciones, ya an6nimas, en forma de denuncias a las autoridades
policiacas, ya publicadas en algun peri6dico, exteriorizando los muy
contados denunciantes su repulsa a esos festejos, calificandolos de
contrarios a la educaci6n y cultural populares y provocadores de con-
flictos raciales y disturbios publicos.
El sefor alcalde municipal, recogiendo democrAticamente esas
contadas protests contra las comparsas, se dirigi6 en consult al
organismo que juzgaba el mis capacitado para orientarlo sobre el
asunto: la Sociedad de Estudios Afrocubanos, recientemente consti-


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tuida en esta capital con individuos pertenecientes a las dos razas
que principalmente forman la poblaci6n de Cuba, la llamada negra
de origen africano y la lamada blanca o caucbsica, y que han de-
mostrado reiteradamente, ademas de carencia total de prejuicios ra-
ciales, su dedicaei6n y studio a los problems relacionados con la
convivencia de dichas razas. Preside la Sociedad el doctor Fernando
Ortiz, nuestra maxima autoridad en estas cuestiones, y los asociados
todos se proponen "lograr la inteligencia de los hechos reales, de sus
causes y consecuencias, y la mayor compenetraci6n igualitaria de
los diversos elements integrantes de la naci6n cubana hacia la feliz
realizaci6n de sus comunes destinos hist6ricos", segiin reza el ar-
ticulo 2' de sus estatutos; y, do acuerdo con su articulo 49, "la So-
eiedad, inspirada en la mis profunda y reciproca tolerancia y en
criterios igualitarios, que deben ser caracteristicos de una alta civi-
lizaci6n, estarf abierta a todas las ideas noblemente sentidas y sere-
namente expuestas, siempre que su expresi6n no exceda de los fines
eptrietamente culturales que son propios de la Sociedad". Ademis
del doctor Ortiz, pertenecen a la Sociedad. filuras de tan relevant
personalidad intellectual o artistic como Mignel Ana l Cespedes. Ni-
colAs Guill4n. Elfas Entralgo, Salvador Garcia Agilero. Lino Don,
Juan Marinello, Martin Castellanos, Emilio Ballagas, Jos6 Luciano
Franeo, Jos6 Antonio Ramos. Israel Castellanos, Alberto Pefia, Teo-
doro Ramos Blanco, Regino Pedroso, Amadeo RoldAn. Gilberto Val-
d4s, Ram6n Guirao, Gonzalo Roig, Regino Boti, Ofelia Rodriguez
Acosta, Alejandro Garcia Caturla, Luis Feline Rodriruez, Manuel
Navarro Luna, Jos6 Luis Vidaurreta, Zoila Galvez, Enrique Andreu,
Jos6 HernAndez Cardenas, Armando Guerra, Benjamin Mufioz Ci-
narte, Eusebia Cosme, Gustavo E. Urrutia, Julio VAzquez, Felix
Ay6n y Soler y otros. Nosotros nos honramos formando parte de
su Junta Directiva, como uno de sus iniciadores y fundadorfs.
La Sociedad de Estudios Afrocubanos. recibida la consult del
senior alcalde, nombr6 ponente al doctor Fernando Ortiz, y 6ste ha
redactado un luminoso, documentado y extenso informed, aprobado
uninimemente por la Junta Directiva y otros socios asistentcs a la
reuni6n convocada al efecto, en el que se mantiene, de manera ro-
tunda y firme, que las comparsas no pueden ser calificadas de espec-
taculo y esparcimiento contrarios a la educaci6n y cultural de nuestro
pueblo, ni tampoco provocadores de conflicts raciales y disturbios
puiblicos, y se aplaude el acierto que han tenido la Comisi6n Asesora
de Turismo Municipal de recomendar su resurgimiento en las Fiestas
de Febrero de 1937 y el senior alcalde municipal, doctor Beruff Men-
dieta, de Ilevar a la prictica esa recomendaci6n, organizando, a costa
del Municipio, dos de dichas comparsas y ofreciendo premios a las
mejors que espontineamente se presented.
Parece inverosimil, afirma el doctor Ortiz en su informed, "que
en una 6poca como la present de creciente cultural general, y cuando


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en todos los pauses civilizados se trata por los gobiernos y entidades
cientificas y artisticas de conservar las viejas costumbres folkl6ricas
que haeen las delicias del pueblo, depurando su valor est6tico, mejo-
rando mas y mis sus manifestaciones exterLas, alejandolas de la
vulgaridad, afinando sus gustos, y encauzando sus expresiones emo-
cionales dentro del cuadro national, se opine todavia que tales efu-
siones populares no deben ser auxiliadas, y hasta que deben ser
totalmente prohibidas".
Lejos de ser contrarias a la cultural popular, sostienen el doctor
Ortiz y la S. de E. A. que las tradicionales comparsas de La Habana
"integran ]a cultural mis emocionalmente entrafiable del pueblo, y
son precisamente los pueblos mAs cultos y los elements mas culti-
vados, los que hoy dia mas se esfuerzan por sostener esas pintorescas
tradiciones locales". Y se agrega que, juzgada como espectaculo,
"la comparsa es tan artistic y traditional como las corridas de toros,
por ejemplo, y mas que las pelpas de gallos, las de perros y las de
hombres, traidas de Espafia y de Inalaterra; y, ademAs, carece nucs-
tra comparsa de la innegable crueldad de dichas diversiones, que
todavia s, mantienen en los pueblos civilizados, a pesar de sus ele-
mentos intrinsecos de barbaric".
Como espectaculo, se afirma uoe "las comparsas habaneras con-
tienen elements estimables. Esteticamente, el arte se da en su con-
junto: en sus cortejos para la procesi6n, en sus trajes de colorines,
imitando vestidos nacionales, fantfsticos o aleg6ricos, en sus carrozas
emblemTticas, en sus farolas brillantes y en sus mdsicas y canciones;
todo ello compuesto por artists an6nimos y espontaneos".
Si las comparsas no agradan a algunas personas, ello no es mo-
tivo para que deban prohibirse, pues tambien hay quien detesta la
6pera, o las conferencias o las exposiciones, y en cuesti6n de gustos
no pueden imponerse reglas.
No pueden crear las comparsas conflicts raciales, porque en
ellas no se denigra, ni ataca, ni se hace burla de raza alguna.
No revelan, tampoco, inferioridad colectiva, porque constituyen
una de las mas pintorescas y ricas costumbres de nuestro pueblo,
como las procesiones de Sevilla, los Carnavales de ciertas ciudades
italianas y otros esparcimientos colectivos que poseen todos los
pueblos.
En cuanto a disturbios p6blicos ocasionados por las comparsas,
pueden desde luego ocurrir, como ocurren en toda reuni6n nume-
rosa y pfiblica, como los bailes, los mitines, las manifestaciones, las
procesiones, etc. Al cuidado de la Policia estA en todos esos actos,
la conservaci6n del orden, y la retirada de los mismos, para su just
castigo, de los perturbadores.
Puede que haya turistas extranjeros a quienes no agraden o pa-
rezcan ridiculas las comparsas habaneras, de la misma manera que
a nosotros nos pueden parecer risibles los desfiles frecuentes que


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hacen en nuestra capital muchas asociaciones norteamericanas, ata-
viados sus miembros con trajes de vistosos colorines. Pero no se reira
de nuestras comparsas el turista inteligente y culto, como tampoco
se burlard de esos desfiles norteamericanos, el cubano culto e inte-
ligente. En unas y en otros inicamente pueden y deben verse inte-
resantes manifestaciones de las costumbres y las tradiciones popu-
lares de cada pueblo.
En el informed del doctor Ortiz se citan especticulos y esparci-
mientos analogos a nuestras comparsas, subsistentes en los paises de
Europa y America que mis se precian de civilizados y cultos; y
tambidn los actos semejantes, que sin protests ni trastornos se ce-
lebran anualmente en muchas poblaciones cubanas, tales como los
carnavales y comparsas que por San Juan se llevan a cabo en San-
tiago; las parrandas de Remedios; las comparsas de Caibarien, Ca-
majuani, Zulueta, Placetas, Vueltas; las charangas de Bejucal, et-
c6tera, etcetera.
Conviene advertir que cosa muy distinta a las comparsas son las
congas y las chambelonas, calificadas en el informed de "mfisicas
vulgares y de escasisimo arte, desprovistas de los elements est6ticos
y folki6ricos que se funden en la verdadera comparsa", y sin em-
bargo, las congas y chambelonas se sacan afio tras afio a las calls
habaneras por politicos y gobernantes, en la creencia de que asi
mejor engafian al pueblo con esos falsos y explotadores halagos de
democracia.
Bienvenidas sean, pues, en estas Fiestas de Febrero de 1937, las
tradicionales y criollisimas comparsas habaneras, reveladoras del
interns cubano actual por lo hist6rico y traditional.


(Carteles, La Habana, febrero 28, 1937.)













Indiee.
Pag.


Prefacio, por A. B. M. ................................... 5

Comunicaci6n del Alcalde de La Habana al Presidente de la
Sociedad de Estudios Afrocubanos, solicitando la opinion
y el consejo de dicha Sociedad sobre el resurgimiento de las
comparsas populares habaneras ........................ 7

Informe del doctor Fernando Ortiz, Presidente de la Sociedad
de Estudios Afrocubanos, aprobado por la Junta Directiva
de dicha Sociedad, pronunciandose en favor del resurgi-
miento de las comparsas populares habaneras............. 9

Mensaje del Alcalde, doctor Antonio Beruff Mendieta, al Ayun-
tamiento, informando sobre los trabajos del Departamento
de Turismo y su Comisi6n Asesora ..................... 21

Relaci6n de los acuerdos tomados por la Comisi6n Asesora del
Departamento de Turismo Municipal, aprobando las diver-
sas inversiones de fondos para las "Fiestas de Febrero
de 1937" ......................................... 29

Al margen de los dias. Complejos, por Ram6n Vasconcelos..... 33

Dos actualidades cubanas: el interns por lo hist6rico; las com-
parsas habaneras, por Emilio Roig de Leuchsering ....... 39




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