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Group Title: Revolución del Salvador y sus causas
Title: La Revolución del Salvador y sus causas
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 Material Information
Title: La Revolución del Salvador y sus causas
Physical Description: 20 p. : ; 20 cm.
Language: Spanish
Publisher: Tip. "El Comercio"
Place of Publication: Guatemala
Publication Date: 1894
 Subjects
Subject: History -- El Salvador -- 1838-1944   ( lcsh )
Politics and government -- El Salvador -- 1838-1944   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
General Note: Signed at end: La emigración salvadoreña.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00081285
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000095958
oclc - 23818635
notis - AAL1390

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REVOLUTION DEL SALVADOR


Y


SUS CAUSAS


GUATEMALA
Tipografia "El Comercio," 9a. Calle*Poniente, No. 20
1894













LA REVOLUTION DEL SALVADOR


SUS CAUSES.


No necesitamos hacer luz en la opinion pi-
blica de Centro-AmBrica, que undnime justifica
y aplaude el levantamiento de un pueblo vale-
roso, contra sus degradados opresores.
Ya era tiempo; estaba en tela de juicio la
reputaci6n de libres, esforzados y patriots,
que habian conquistado y merecido los salva-
dorefios, por haber siempre roto el yugo de los
d6spotas, que habian querido imponerseles. To-
dos se preguntaban: Qu se hicieron los brios
de esos bravos cuscatlecos, que han derra-
mado su sangre y sembrado sus huesos en
tantos campos de batalla, y por todos los am-
bitos de Centro-AmBrica, en defense de la Uni6n
Centro-Americana,de su autonomia y de su liber-
tad? La contestaci6n no se ha hecho esperar.


C
I I








Esa epopeya de Santa-Ana, ese hecho tan he-
r6ico, que apenas tiene paralelo en los fistos
de Hispano-Amirica, ha sido nuestra justifica-
ci6n, y ha lavado nuestra afrenta.
Dos tiranuelos salidos de la sombra, sin mas
pedestal que sus crimenes, sin otra gloria que
su vandalism, habian logrado subyugar al
Salvador y jugaban su suerte en el tapete de
sus infamias.
.Y como tuvo lugar ese acontecimiento tan
execrable como infausto? Sencillamente. Reco-
rramos la Historia de la Amdrica Latina y vere-
mos, que todo es possible en material de Presi-
dentes. Con raras excepciones,los hombres de
patriotism, los sdbios y los virtuosos, se hacen
a un lado,para levantar en el pavez a espadines
burdosque no persiguen otro fin que saciar sus
torpes ambiciones.
Llega la infausta noche del 22 de junio del 90,
en que los Ezetas por medio de la mis vil de las
traiciones, derriban y matan al president
legitimo General Don Francisco Men6ndez, que
habia amamantado ese par deviboras, 6 quienes
Ilamaba sus hijos, A quienes habia prodigado su
protecci6n, sac~ndolos de la cloaca, para ele-
varlos A puestos que deshonraban, y que desde
el espolin hasta el casco prusiano, y desde la do-







te de la esposa, hasta los caballos en que mon-
taban, todo era regalo de su bienhechor, pero
tanta generosidad debia olvidarla la nfms crimi-
nal de las ambiciones, la mas negra de las in-
gratitudes.
Desde esa horrible noche, s6lo comparable
A la conciencia de esos dispotas, una Repfiblica
de preclaros antecedentes, cae en sus garras,
engafada por las mentiras y farsas, que invent
la compania de traidores, que se habia aunado
para explotarla y envilecerla.
Pasan cuatro anos y nada mks horripilante,
que los hechos de ese desgobierno, en ese lap-
so de tiempo.
Empezaremos por los asesinatos que han co-
metido los Ezetas, hasta con su propia mano,
cuyo nimero es incontable,habiendo tenido lu-
gar de una manera pfiblica y privada, a la luz
del dia y entire las sombras de la noche.
Despues del Presidente Menendezsigue el es-
forzado General Jos4 Maria Rivas, que levant
contra la tiUrania bicfala, la bandera de la lega-
lidad, poniendose bajo las 6rdenes del ilustre Dr.
Ayala, a quien como designado la Constituci6n
Ilamaba ejercer la Presidencia, por falta del
Jefe legitimo; pero la suerte de las armas le fu6
adverse. ]o mismo que ai muchos distinguidos







patriots, que abrazaron la misma causa, con-
tra la imposici6n de la soldadesca beoda, que
proclam6 Presidente, al Jefe de los traidores.
Errores militares dieron por resultado, que
el heroe que sufrid los palos en el banco verde
de la cludad de San Miguel,por ladr6n y falsifi-
cador. tomara A San Salvador, despues de tres
dias de combat, en que 500 ciudadanos resis-
tieron el ataque de 4,000 soldados de line, .y
cI:;ndo Carlos. que habia estado en Santa Ana,
sin verle, como siempre, la cara al peligro, y
a;-)mpanado solamente de la ninfa espirituosa
qui- tanto lo inspire. lleg6 al banquet de came
hfmiiana. a la Artilleria, la escalerade ese cuar-
tel. chorreaba sangre, seguin su misma frase,
emanada de la ebriedad del triunfo; y era ver-
dad, por que Antonio se habia ido en ella has-
ta el pescueza. fusilando a todo el que cay6 pri-
sionero, sin perdonar ni a los heridos que es-
taban en los hospitals. Como al Coronel
Pino, que lo extra.jeron de uno de ellos'
pero en quidn mis se ensant6 su rabia,
fu6 en el valiente General Rivas, que man-
d6 asesinar sin formula ni figure de juicio,
sin interrogarlo siquiera, y a qui6n al caer,
prisionero de guerra, trataron de una manera
feroz y salvaje, comlo no lo practican los pieles
roj:ls con slus vencidos. y comio sino estuvi6ra-







mos en el siglo, en que la insurrecci6n contra
los gobiernos que extralimitan su poder, est.
reconocida como el mis santo de los derechos,
y much mas cuando se combat a un traidor
que ha asaltado el poder sin otro derecho que
la fuerza; pero la villania de Antonio lleg6 A tal
extreme que hasta mes6 y arranc6 las barbas
al General Rivas, que estaba fuertemente ma-
niatado, insultindolo al mismo tiempo de la
manera mAs soez, y iquien lo creyera! despuds
de ultimado, fu6 su cadaver objeto de una befa,
de que los canibales se avergonzarian, pues
lleg6 el cinismo hasta exhibirlo desnudo y ex-
carnecido en la plaza principal deSan Salva-
dor. iiiY tales monstruos se han llamado presi-
dentes de aquella Repfiblica!!!
La tercera victim y quiza la mis ilustre, ha
sido el distinguido jurisconsulto, honra del foro
salvadoreiio, Doctor Don Rafael Ayala, cuya
existencia era un obstAculo para el afianzamien
to de los ustrpadores, pues encarnaba el parti-
do de la legalidad y & su alrededor estaban to-
dos los hombres pitblicos de alguna significa-
ci6n en el pais, esperando el moment opor-
tuno de restablecer el imperio de la Consti-
ci6n; pero Guatemala vi6 con horror el asesi-
nato cometido en tan ilustre patriot, A quidn







di6 el tribute de su generosa simpatia, y nadie
ignore, quin fu6 la mano negra que arm6 el
brazo del asesino. 6Quer6is conocer al crimi-
nal? Averiguad A qui6n interest el crime.
El j6ven y denodado coronel Felipe Melado,
que se distingui6 en esta frontera peleando con-
tra los Ezetas, fue mandado asesinar por ellos,
por medio de un esbirro que les servia de ins-
trumento, llamado Portocarrero, en considera-
ci6n al miedo que les inspiraba su levantado
patriotism, y en pleno dia y estando acostado
en un cuarto de un hotel,que Carlos subvencio-
naba, fue muerto A balazos, sin haber tenido lu-
gar de vender cara su vida. El asesino fu6
premiado y absuelto.
Esta misma suerte le hubiera tocado al Ge-
neral Horacio Villavicencio, que confiado en las
plenas garantias que le habian ofrecido los E-
zetas, hasta mandar ayudantes A traerlo al
puerto de Amapala, tuvo la imprudencia de
creerlas ciertas y de volver al Salvador; y much
seria su sorpresa, cuando se convenci6, que ta-
les ofrecimientos eran falzos, y que su sacrificio
estaba decretado; y se hubiera consumado, si su
buena estrella no hubiera querido, que fuese
torpe el jefe encargado de la ejecuci6n, dando
lugar con sus vacilaciones y 6rdenes contra-







dictorias, a que se pusiese en claro la horrible
trama, que no era otra, que sacarlo de noche
de San Salvador, como para conducirlo al Puer-
to de la Libertad, y en el camino la escolta de
policia montada que le conducia, tenia orden
de asesinarle, aplicAndole la ley defuga, arma
infame de los mandones sin entrafas, que cual
plants malditas, produce de cuando en cuando
la America Espasola.
dPara qu6 mas? Con la sangre que han de-
rramado las victims de esos Nerones de pa-
cotilla, se podria former un lago como el de
Ylopango, en que debian ahogarse todos sus
esbirros, rufianes y endiosadores, como
los Doctores Franco E. Galindo, Antonio J.
Castro, Domingo Jiminez, y especialmente, al-
gunos advenedizos sin Dios ni ley. como Leoni-
das Plaza, Rignero de Aguilar, Gustavo Ortega,
Carrasquilla y otros mis, que han conseguido
asiento, en el perpetuo banquet de la orgia,
en que esos modernos Sordandplos han vivido,
destruyendo las riquezas y desgarrando las en-
trahas de la patria salvadorefia.
En material de rapifia, Veintemilla se quita-
ria el sombrero y seria nino de teta, compara-
do con los gemelos Ezetas.








Pasaremos revista de sus principles aza-
fias en ese sentido.
A la muerte del General Mengndez, que-
daban en las areas de la Tesoreria Nacio-
nal, mks de novecientos mil pesos, destina-
dos la conclusion del ferrocarril & Sonsona-
te y reconstrucci6n del Palacio Nacional; y
afn no habia clareado la aurora del 23 de Ju-
nio, cuando el celehbrrimo Carlos,habia dispues-
to de esa suma en provecho propio, compran-
do en los bancos giros contra el extrangero, en
previsi6n de su caida, como era de esperarse, y
para tener de lenitibo ese colch6n de plumas,
si Barillas no les facility el bombo de la fron-
tera, para hacerse heroes legendarios y soste-
nerse en la altura que habian escalado.
Desde entonces las rentas pfiblicas y la pro-
piedad particular, han sido exclusive patri-
monio de esos bAndalos que, comenzaron
por romper y saquear en pleno dia y en
el centro de la ciudad de San Salvador, capital
de N1 Repiblica, las casas de los ricos propieta-
rios Gral. don Luciano Hernandez y don Emete-
rio Ruano y despu6s de hurtarse los billetes,
oro, plata, alhajas y demis objetos de valor
que en ellas encontraron, Ilamaron al popula-
cho para que se llevara hasta los ladrillos y







las puertas de la casa del segundo, y Antonio
Ezeta colm6 su desvergiienza y su cinismo retra-
tindose con las condecoraciones del General
Hernindez, creyendo entonces, que no se ha-
bria civilizado tanto en el Gobierno, que esas
distinsiones no son exclusivas del que las ha
alcanzado. La capital del Salvador no habia
jams presenciado tamafio escindalo que envi-
lecer& para siempre A los Ezetas, si alguna vez
hubieran tenide honra que perder.
A la ciudad de Sensurtepeque le toc6 igual
suerte, cuando la ocuparon las hordas de Ezeta,
capitaneadas por los salvajes Plaza y Colocho,
quienes hicieron su agosto, saqueando las casas
de las Sefioras de Fuentes, de Letona y otras,
como dignos servidores de tales amos.
Despubs de ese primer eslab6n, la cadena de
los latrocinios de los hermanos Ezeta es incon-
mensurable. Millones han derrochado en baca-
nales y en compaiiias de Opera, para tener 0-
daliscas que escanciaran el nectar en la copa
de esos satiros.
Muchos son los aventureros,que como Agacio
y Cacin, se han enriquecido haciendo compafias
leoninas con los Ezetas, para explotar y estafar
al comercio, haciendo introducciones sin pagar
derechos, para explotar la Finca Modelo, el Cu-







fro, el Puente de Lempa, compra de armas y mu-
niciones de guerra, tal6n de oro, introducci6n de
plata de Guatemala, y sobre todo, el Ferro-Ca-
rril a Santa Ana, que han sido las fuentes que
les han servido, para embolsarse hasta el
filtimo peso, que Ilegaba A la Tesoreria Na-
cional del Salvador, pais que dejan en la mis
complete bancarrota, sin deberles una obra pi-
blica de alguna importancia, sin haber atendido
]a educaci6n 6 Instrucci6n Pftblica, que est& en
el mayor abandon, y sin haber sembrado otra
cosa que la inmoralidad mas absolute, deshon-
rando families, que hoy iloran su desgracia con
ligrimas de sangre. S6lo pusieron toda su
atenci6n y empefio, en tener ej6rcito, comprar
cafones y aumentar el nfimero de sus rifles,
creyendo asi eternisarse en el poder, alterndn-
dose los dos reyezuelos, para provecho y gloria
de ellos y de sus bolsillos; pero se olvidaron que
Ilega un moment en que rebosa la copa de las
iniquidades, y las bayonetas de los tiranos se
doblan y rompen como debiles cafias, ante el
empuje de los ciudadanos patriots, en defense
de los mis sacrosantos de sus derechos.
Llegamos & la moralidad y buen nombre del
Gobierno presidido por Carlos el bandolero,
que recorria Centro-Amirica, sin otra ocupa-







ci6n que tocar la guitarra y cantar en la sere-
natas, viviendo asi A expenses de sus amigos, y
sin sonar que un dia lo llamarian Presidente del
Salvador, para escarnio de ese alto puesto, que
s61o le ha servido para enriquecerse y degradar
esa naci6n, hasta el punto de enviar para repre-
sentarla en M6jico y Europa,a criminals y aven-
tureros tales como Pou, Poirier y el Marques de
Castillo Toglia, con quienes la policia ha tenido
que hacer, llevando el uniform de Ministros Ple-
nipotenciarios de nuestra patria, y el gobierno
que los nombrara,ha pasado por la vergiienza,de
pedirsele satisfacci6n por las naciones acerca de
las cuales estaban acreditados, por haber reci-
bido como un insulto tales nombramientos.
6Y por qu6 para tan altos puestos se posterga-
ba & los salvadorefios? 6Por qu6 constituirlos en
subditos de aventureros canallas y perversos,co-
mo un Le6n Bolafios,un Cevallos de Le6n,un An-
gel VAsquez, un Fortunato Mejia y otros, eleva-
dos a jefes del ej6rcito, para afrenta de los mili-
tares salvadoreios? La raz6n salta Ala vista:
los salvadoreiios de algun valer tanto civiles co-
mo militares, han rehusado tomar servicio, pa-
ra no enlodarse en una administraci6n,que no ha
sido otra cosa que una cadena de desafueros,
desaciertos y arbitriaridades.







Para sostenerse en el poder no omitieron me-
dios por infames que fueran, A que no apelaran; y
especialmente sepropucieron sembrar el terror,
como su mejor pedestal, y asi lo certifican la
Artilleria en San Salvador y los Cuarteles de
Santa Ana, convertidos en mazonoras donde se
prodigaban las mis horribles torturas y marti-
rios, como el cepo volado y otros, inventados
por Antonio y Carlos para estirminar A sus ene-
migos politicos, ya que las fusilaciones ejecuta-
das con lujo de barbarie, no habian sido su-
ficientes, para domar el orgullo de ese pueblo,
que tiene Tuetanos de Ledn.
Aligieri no encontr6 en- la mansion de las
eternas penas, una imagen semejante A la de los
espectros que se escapaban de las mazmorras
ezetunas, y Guatemala se horroriz6, cuando ti-
vo A su vista el estado en que se encontraba
el General MAximo Salguero, que casi moribun-
do pudo salir de las garras del bandido Angel
V6squez, domador de fieras, Jefe de la Policia
de Santa Ana y compaiero de los Ezetas en to-
da clase de trampas, especialmente en el juego
de la ruleta, con que estafaron A los incautos
mas de trescientos mil pesos, cuando por com-
placer y acompuiar al Senfor Presidente Carlos,
se acercaban A esa vorAgine que se los tragaba.







Pero a donde mis ha brillado la desfachatez
y el ningfin decoro de los hermanos en Caco,
ha sido en la sed del oro, para tener en Europa
fondos y palacios, como el que han comprado en
la Puerta del Sol en Madrid, para poder hom-
brearse en aquellas suntuosos capitals, con
Guzmin Blanco y tantos otros estafadores de
estas desgraciadas Repfiblicas. hijas del liberta-
dor Bolivar, que muri6 sin camisa en Santa
Marta, como digno ejemplo que imitar.
Pero los Ezetas han sido previsores, tenian
sobre su cabeza la espada de Damocles,y se han
apresurado a emplear los mas inicuos proce-
dimientos, para esa explotaci6n sin ejemplo.
Agotadas las rentas pfiblicas, les toc6 su turno
A los propietarios particulars, a quienes con
los convincentes y sencillos arguments del ver-
dugo, el toro de bronce perfeccionado y los pa-
los, se les exigia el dinero los que algo tenian,
y una vez agotado el numerario se les obligaba ai
poner su firma en documents A la orden, por
valor recibido y por cantidadles considerable,
que en el acto cran descontados por los bancos,
que no querian exponerse al disgusto de los
CNsares.
Los empristitos voluntarios, con la bayoneta
en el pescuezo de los enemigos politicos A quie-







nes se les adjudicaban, 6 sea la limosna de Gil
Bias de Santillana.han sido otro de los hAbiles re-
cursos de que se han servido, para enriquecerse
a costa del sudor ajeno. Don Diego L6pez fu6
el prime ro d quien arrancaron diez mil pesos,
para salvarse del patibulo con que lo amen'aza-
ban, por ser su opositor en political, le siguieron
don Emeterio Ruano, que de 50 en 50,000 pe-
sos, se proponian concluir con su considerable
capital.
El General don Narciso Avilds despues de sa-
quearle su casa y arruinarle sus fincas, tuvo que
darles otros $50,000 para alcanzar su libertad,
despues de muchas amenazas de muerte y ame-
nazas de entregar su familiar para que la deshon-
raran. Cdpoles ignal suerte A los senores Sala-
varria y i los sehores don Carlos Melendez, don
Pablo Orellano, don Emilio Alvarez y Herma-
nos, y don Manuel Trigueros se les han arran-
cado fuertes cantidades y el nf(mero de peque-
fios contribuyentes de $5.000 arriba es innu-
merable como las estrellas. San Salvador y
Santa Ana han sido el teatro principal, donde
han hechado las zarpas esos tigres vicentinos.
Tales, son a grandes rasgoslas causes podero-
sisimas que han encendido en ira el coraz6n de
los buenos ciudadanos salvadorefios y armado







sus brazos, para enfrentarse A los 35.000 preto-
rianos de la gran revista, y d los poderosos ele-
mentos de guerra con que contaban, reunidos a
costa de la ruina, del Erario Pfblico, y que se-
gin la prensa asalariada, eran el terror de Cen-
tro-Amdrica. Pero nada bast6, y el idolo con
pies de barro se vino a tierra con horrisono
estruerido. Les Ileg6 la terrible hora a los
Baltasares del Salvador y el Mene, Tekel, Pe-
res, est. escrito en la pared del sal6n de las
orgias, en el Palacio Presidencial de San Sal-
vador.
El reinado de los Ezetas ha sido pesado en la
balanza de la voluntad del pueblo, le ha nega-
do su apoyo, por encontrarlo falto de justicia
y sobrado de iniquidad. Esa revoluci6n titA-
nica cort6 de raiz el cancer de su negro des-
potismo, y volverAn los tiempos en que las li-
bertades publicas no serin una sangrienta men-
tira, ni el inri puesto en la frente de la demo-
cracia salvadorefia.
El Ministro de Relaciones Exteriores de los
Ezetas Dr. don David Castro, en su cdlebre
circular de la agonia, le dice al Cuerpo Diplomi-
tico resident en esta capital, que "el movi-
miento revolucionario de Santa Ana es obra
de imos cuatro malhechores, anarquistas enca-







bezados por un tal Gutierrez, que no se sabe si
es salvadoreiio, y que el Gobierno iiiespera y
confia!!! en sofocar la revolucidn muy pronto
iiisi no hay iuterencidn extraivn!!.' iiDios cie-
ga A los que quiere perder!!!
Ese c6lebre Ministro, transformado hoy en
ex-Plenipotenciario cerca del Gobierno de esta
Repfblica, para cantar la palinodia, negando
las aseveraciones del president Ezeta en sus
proclamas, las de la prensa official y las suyas
propias, que se desprenden de la circular citada,
relatives a la intervenci6n de Guatemala para
fomentar la revoluci6n que estall6 en San-
ta Ana: ese para siempre celebre Ministro, ese
iijo ai quien no conmovieron las terrible des-
gracias de su patria, no se apercibi6 de la si-
nma que se habia abierto los pi6s de los Ezetas,
para tragarselos con todo su aparato guberna-
mental, inclusive al c6lebre Ministro y su cir-
cular. Este Dr. Castro, tampoco ha tenido oidos
para oir el espantoso bramidode esa tempestad
que se llamt la Revuluacidt saltadorei~a, que
lav6 la mancha de haber consentido .en el
powder pdblico i dos foragidos, para quienes la
penitenciaria tuvo siempre abiertas sus puertas.
Preguntais 6,quidnes son Gutierrez y sus
treinta y nueve espartanos? Nosotros os con-







testamnos. Son los titans que asaltaron y toma-
ron los cuarteles de Santa Ana, Ilenos de sol-
dados aguerridos y disciplinados, repletos
de elements de guerra y bajo las 6rdenes del
Ledn de la frontera, Antonio Ezeta, que se es-
cap6 en ropas menores, cubri6ndose de un ri-
diculo s6lo comparable su insolente vanidad.
Gutidrrez y sus compafiieros son la encarnaci6n
del pueblo salvadorefio, los defensores de su
honra, los representantes abnegados del senti-
miento general, que estaba comprimido, y que
al acercarse ellos, la chispa el6ctrica de la re-
voluc.i6n, estall6 de una manera formidable,
y el incendio se estendi6 por todos los Ambi-
tos de la Repiblica.
Esos cutatro malhechores de la ci cular, son los
heroes legendarios a quienes en primer tdrmi-
no, debera el Salvador su libertad. Son los
ap6stoles que levantaron la bandera de la cruza-
da redentora, que salv6 A la patria del mas
abrumador de los despotismos; dY quereis busca r
sus antecedentes? Los encontrareis en el libro
donde estin escritos los de Riego y sus com-
pafieros, los de Koosout y suis Hfingaros, los
de Garibaldi y sus legionarios.
Si, Dr. Castro, el nombre de esos cuarenta
malhechores, sera inscripto en el Arco de







Triunfo que levantard el Salvador en memorial
de esa resuirreccion political; y-sus restos irin
al Pante6n, con la leyenda: A los grades
hombres 1a patria reconocida: mientras que el
nombre de los Ezeta y sus esbirros, iran al In-
fierno de la Historia, fustigados por el ltigo de
fuego de la execracion pl)blica y para perpetuo
ejemlplo de los traidores y de los ddspotas.
Li redenci6n se ha consumado.
El pueblo salvadorefio le ha visto la espalda
t sus tiranos.
Los Ezetas han liido cobardemente, para
oculltar en el extranjero su vergiienza y disfru-
tar de sns rapirias.
Vivirin comio Rosas en Southampton y ten-
dran la supremna desgracia, de que no habrd un
liijo del Salvador que alargue su mano paraes-
trechar la de ellos.
No vern mAs que el desprecio de sus com-
patriotas.
Vivirdri como las sombras de los r6probos
a las orillas de la Estigia rodeados de su pro-
pia iltnominia.
iSic semper tirannis!
La emigraci6n salvadorefia.
-Aftll




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