• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Front Cover
 Title Page
 Preface
 Introduction
 Inglaterra ante las coyunturas...
 Consideraciones sobre el derecho...
 El oportunismo ingles
 El caso Europeo
 Primer caso Americano
 Segundo caso Americano
 Las coincidencias en el oportunismo...
 Algunos juicios emitidos en el...
 La solidaridad Americana frente...
 Perfilamiento de un nuevo derecho...
 Correlacion de las aspiraciones...
 Los casos de Belice y las malvinas...
 El caso Europeo
 Index
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Title: Quiebra y reintegración del derecho de gentes
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00081268/00001
 Material Information
Title: Quiebra y reintegración del derecho de gentes Gibraltar, Belice, Las Malvinas
Physical Description: 78 p. : ill. ; 19 cm.
Language: Spanish
Creator: López, Francisco Marcos
Publisher: Sección de Impresos de la Secretaría de Información de la Presidencia de la República
Place of Publication: Guatemala
Publication Date: 195-
 Subjects
Subject: Belize question   ( lcsh )
International status -- Gibraltar   ( lcsh )
International status -- Falkland Islands   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Belize -- Caribbean
 Record Information
Bibliographic ID: UF00081268
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000478401
notis - ACP4804
oclc - 06022680
oclc - 24238135

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover
    Title Page
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    Preface
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    Introduction
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    Inglaterra ante las coyunturas historicas
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    Consideraciones sobre el derecho de gentes
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    El oportunismo ingles
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    El caso Europeo
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    Primer caso Americano
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    Segundo caso Americano
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    Las coincidencias en el oportunismo ingles
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    Algunos juicios emitidos en el siglo XX sobre colonialismo
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    La solidaridad Americana frente a las intromisiones coloniales
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    Perfilamiento de un nuevo derecho de gentes
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    Correlacion de las aspiraciones Americanas con las normas de justicia interncional
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    Los casos de Belice y las malvinas ante la conciencia internacional
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    El caso Europeo
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    Index
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Full Text
(3imbra g meintegrari6n bel Pereaho
be enrtes
(ibraltar, elite, ias fattias -


Afrancirsco g4arzs.Xpez














(uiebra geiite, grackin bel
ferecle he (Sentee


($ibraltar, felice, 1as 5ttahtoina1


































DEDICADO A LOS ABOGADOS

Bias Piflar L6pez
Jos6 Ma. Ferndndez Gaytdn
Ubaldo Martin erndndez










PROLOGO


Este folleto trata en su fondo de cuestiones coloniales
que perviven en los tiempos actuales como consecuencia
de la expansion colonial inglesa de pasados siglos. Aunque
particularizando en coda caso de los que se trata, se de-
duce que a Gibraltar no se Is puede encajar totalmente
dentro del concept colonial por que en primer lugar, la
ocupaci6n de este peque o penn --clave que fue en tiem-
pos del mediterrdneo- se realize por fuerzas aliadas
con el Archiduque de Austria, pretendiente de la Corona
de Espala por el afo de 1704 en la lucha sostenida contra
el pretendiente francis Felipe de Anjou. Entre las fuerzas
aliadas estaban las inglesas, las cuales persistieron contra
raz6n y derecho en la posicidn tomada y la conservaron
para si, debido a su valor estrategico. En segundo, porque
los pobladores espafoles de Gibraltar, una vez ocupado
el penion por las fuerzas aliadas, se trasladaron a tierra
dominada por el que consideraban su legitimo Rey, Felipe
V, Duque de Anjou, en protest por la ocupaci6n.
Las Islas Malvinas, son bajo el punto de vista colonia-
lista de parecido resume. Su ocupacion en el afo 1833,
obedeci6 mis a razones estrategicas que colonizadoras,
pues sin poblacid6 apenas (y en todo caso la existence en
estas islas en el alo 1833 no estaban necesitadas de mod
algnuno de la tutela inglesa) las islas no tenian ni tienen
en si riquezas naturales por las que intentar una coloni-
zacion en forma. Apenas cable por esto considerar las Mal-
vinas bajo la patronimica de Colonia aunque por esa no-
menclatura cldsica de imperialism colonial ingls y por


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hallarse en tierras lejanas de Europa, asi se las concep-
tuara.
En el caso de Belice -y aqui cabe eonjugar el verbo
latino rapio, as are........ (robar) en su mds jugosa particu-
larizaci6n inglesa- el concept colonizaci6n parece que-
dar mejor encajado, por tratarse de tierras en las cuales
en sus tiempos habia labor que realizar, tanto de creaci6n
de riqueza, por la racional explotaci6n de los medios natu-
rales, como por el desarrollo human que en Belwe pu-
diera incrementarse. Ni en el pasado, ni en el present,
Inglaterra ha realizado en Belice esta labor colonizadora
que la acredite como verdadera patrona colonial, segin se
deduce en lo que a tiempos actuales se refiere, de recientes
informes emitidos por organisms competentes basados en
datos, estadisticas y en las opinions de habitantes de la
Colonia.
Repetimos, pues, que tratamos genericamente los tres
casos, el de Gibraltar, Belice y las Islas Malvinas bajo el
titulo de Coloniaje, ateniendonos mis a la propia nomi,
naci6n imperialista que a su realidad objetiva.
Claro estd, que en America para la conjunci6n de as-
piraciones y de los hechos que tiendan a library a Belice
y a las Islas Malvinas del vasallaje ingles, esta es la nomi-
naci6n que les cuadra, puesto que el coloniaje en este con-
tinente americano, dada su tradici6n de independencia,
sus credos politicos y el sonrojo que supone estar negando
capacidad a las reptblicas americanas para observer las
propias tierras de su drea geopolitica, dentro de su propia
civilizaci6n, es de los mis infamante que a America como
Continente de proyecci6n gigantesca hacia futures pr6zi-
mos le puede ocurrir.
Hechas estas manifestaciones, nos queda por aclarar
que los problems coloniales, son mis complejos de lo
que a primera vista parecen.


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Hist6ricamente son acontecimientos que se han pro-
ducido a travis de todos los tiempos: Eolios sobre el Asia
Vlenor. Jonios sobre el Dodecaneso. Fenicios sobre Sicilia,
Cerdefia e Iberia. Roma sobre todo su Imperio, etcetera.
La colonizaci6n modern se comienza a llevar a cabo
desde el siglo XVI por Espafia y Portugal, siguidndolas
Inglaterra, Holanda y Francia, principalmente.
Los motives de la colonizaci6n han sido tamnbien di-
versos y sus finalidades distintas.
Los titulos con los que se pretendia hacer la coloni-
zaci6n han sido diferentes -introducci6n pacifica, ocupa-
cion, protecci6n pedida-. Los motives: unos han sido
nominalmente idealistas, otros religiosos, y otros econ6-
micos claramente confesados.
Los resultados de la colonizaci6n han sido diversos.
Unos pueblos se han mejorado con la protecci6n colonial,
otros han sido francamente expoliados, otros han quedado
en situaciones indeterminadas, en que ni lo importado ni
lo propio acaban de definirse quedando los pueblos en
un vacio histrico penoso. En contrario, ciertos pueblos
han acabado par encontrar su direcci6n hist6rica, precisa-
mente debido a los aportes hechos por los colonizadores.
Para las metropolis, y no pocas veces, la coloniza-
ci6n ha supuesto, en ciertos pueblos una verdadera carga
econ6mica, sin encontrar compensaci6n alguna, aunque la
generalidad de los pueblos metropolitanos hayan buscado
lucrarse y de hecho se hayan lucrado de las colonies.
Las razones de persistir ciertas situaciones coloniales
son tambien variadas. Hay ain conglomerados humans
que necesitan de apoyo y de direccion para salir de su es-
tado primitive. Otros pueblos tacitamente consienten la
relaci6n colonial, aunque sin asentirla abiertamente, por
considerarla ain beneficiosa. Hay otros pueblos que urgen


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su separac 6n de las metropolis, dando lugar esta urgen-
cia a conflicts bilicos.
Por otra parte cada dia se ve mds claro c6mo los con-
tinentes, -el Africano en el norte, o el Asidtico, por
ejemplo- van formando asociaciones que por razones de
identidad racial, religiosa o simplemente geogrdfica, quie-
ren adjudicarse para si las tareas de reivindicar y elevar
la vida de los grupos humans de sus dreas geogrdficas.
El colonialism modern, estuvo marcado por el as-
censo europeo de los siglos XVly XVII. La potencia econ6-
mica y el desarrollo industrial conseguidos en el siglo XIX
por Inglaterra en ese siglo decimononico, hizo que vista
Ulevara la voz cantante, puesto que su desarrolo tcnico e
industrial con un correlativo crecimiento mercantile, fue
extraordinario.
La expansion colonial, devenida como efectos del pro-
ceso politico econ6mico de Europa estd en trance de desa-
parecer en muchos casos y de modificarse en otros. En los
tiempos actuales estamos contemplando este process de
desintegraci6n o de evoluci6n del sentido colonial y asi
vemos c6mo hay colonies que se separan de grado o por
fuerza de sus metropolis, y otras cuya nominacion colo-
nialista es cambiada, quedando asociadas a la metr6poli
en una semi-independencia, o confiadas en fideicomiso a
las Naciones Unidas hasta tanto consigan madurez para
independizarse en fechas prudenciales.
No cabe negar, que auin hay grupos humans --en el
Centro de Africa por ejemplo- que necesitan tutelaje y
que en estos casos el mismo puede ser y do hecho es bene-
ficioso, siendo injusto el negar los desvelos de las metr6-
polis, tal como la Belga en el Congo, que es ejermplar en
todos sus aspects por no citar otros.
Ahora bien, considerando la problemdtica del colonia-
lismo en America, y acudiendo en cada caso a las situacio-


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nes especiales de cada porci6n colonial, no cabe duda que
podemos afirmar que las situaciones coloniales en Ame-
rica, son secuencia del pasado historico y que este colo-
niaje no tiene actualmente justificacidn alguna en Am-
rica, puesto que las razones, ya sean idealistas, religiosas,
de civilizaci6n a imponer, o econ6micas que pudieran ha-
ber existido en el pasado, hoy dia no aportan ningin ra-
zoniniento, ya que los pueblos americanos tienen sufi-
ciencia mis que sobrada, tanto cultural, economic como
religiosa y de organization social, para poder arrogarse la
labor civilizadora sobre los grupos humans que por razo-
nes histdricas atn puedan existir dentro de sus ireas geo-
politicas en estado de retraso economic o civil.
Esto es rmuy esencial, para evidenciar la falta de "ti-
tulos" de que carece el coloniaje extra continental actual-
mente en Amirica. Por lo' demds, las circunstancias juri-
dicas e hist6ricas han de ser cooperantes con esta raz6n
de fondo, para retraer todas las tierras americanas al seno
de las reptblicas de America que reclaman para si lo que
en justicia les pertenece, corrigiendo las situaciones a qua
un pasado historico diera lugar.


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RODUCCION


En el acontecer de la historic universal nos encontra-
mos con tres nombres distintos que son significativos de
tres problems hist6ricos diferentes, los cuales son los de
Gibraltar, Belice y Las Malvinas, referidos a los pueblos
de Espaia, de Guatemala y de la Argentina.
Son tres problems distintos, porque se original en
latitudes distanciadas entire si, en fechas separadas y crean-
do situaciones cuyas consecuencias son de repercuci6n di-
ferenciada, porque cada una de ellas perturba en forma
distinta a los pueblos que las padecen.
Sin embargo, estos tres problems tiene una sola cara
que muestra la faz irritada de que Gibraltar, Belice y las
Islas Malvinas son detentados por una potencia cuyas
inicas bases de tenencia son las de estar perpetrando por
la fuerza de los hechos unas ocupaciones, mediante las
cuales ha buscado y en gran parte conseguido aducir en
su favor una sofistica posici6n juridica que la habilita para
discutir estos problems bajo el punto de una supuesta le-
gitimidad.
El studio de estos problems hemos de dividirlos en
dos grupos. El primero de ellos, el Europeo, referente a
Gibraltar, y el segundo el Americano referente a Belice y
a las Malvinas.


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Estas tierras detentadas, ya sean un s6lo pefion (Gi-
braltar), ya sean tierra firme continental (Belice), ya
seen unas islas (Las Malvinas), en ellas la detentaci6n in-
glesa obedece a una sola causa hist6rica en su origen, la
debilidad de la corona espafiola en el siglo XVII y XVII
y el consiguiente ascenso y poderio de la corona inglesa.
Con posterioridad, en el siglo XIX, y en lo referente a los
problems de las tierras americanas, prosiguiendo la causa
inicial de falta de fuerma espafiola, los pueblos americanos
de Guatemala y de la Argentina, en trance de desarrollo, se
encontraron en estos casos con una herencia perjudicial, y
debido a que por su escasa potencia no podian opositar al
creciente poderio ingles de este siglo, hubieron de sopor-
tar, y solamente discutir en el mejor modo que les fuere po-
sible el fraude hist6rico de Inglaterra, siempre cohartadas
y dentro de los terminos a que su debilidad potential daba
lugar.
Hemos de tratar estos temas, en forma que se evi-
dencie que el procedimiento ingl6s para conseguir sus pro-
p6sitos dentro de una constant hist6rica, ha legado en
estos casos por medios analogos a consumer un fin unico,
el de poseer tierras por medio de una estrategia que ha
tenido por base su poderio politico, belico y econ6mico,
manifestado con un oportunismo juridico que ha desen-
vuelto con habilidad decidida.
Gibraltar lo trataremos, como consecuencia de un
litigio dinisticc y correlativamente de un encuentro de
Poder a Poder, de Corona a Corona, representatives estas
de pueblos fuertes en el siglo XVIIH si bien uno, el ingl6s,
con el sign del ascenso, y el otro, el espafiol con el sign
de la decadencia.
El problema americano de Belice y de Las Malvinas
hemos de tratarlo en forma distinta, ya que su 6rbita est4


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modificada tanto por las circunstancias impuestas y aca-
rreadas en herencia a estos pueblos por la sucesi6n reci-
bida de Espafia, y porque en el siglo XIX estas nacientes
repiblicas, como hemos dicho, no tuvieron la oportunidad
de litigar en form decidida y definitive el dominio de
6stas tierras.
Al cabo a Espafia la cupo el desahogo de impugnar
por las armas y repetidamente, cuando ain podia me-
dirse casi de igual a igual con Inglaterra, (aunque ello lo
fuera sin exito) la tenencia ilicita de Gibraltar, no cabi6n-
dole 6sta coyuntura a los pueblos americanos, y no siendo
procedente en la actualidad este camino, como media prin-
cipal, toda vez que las circunstancias del present indican
que la aplicaci6n de un derecho de gentes perfilandose den-
tro de un contenido de derecho international amplio, pue-
de ser la base de las resoluciones de los problems que
afectan a estos pueblos.
Espafia, dentro de la 6rbita europea, espera su re-
soluci6n pacientemente, con reserve, y dentro de una
problematica especificante europea que la hace ser cau-
ta y esperar de sucesos de un future indefinido su resolu-
ci6n; en contrario, el problema americano dada la identidad
y el context especial de este Continente en el que fluye una
evidence aspiraci6n de solidaridad entire sus pueblos, en-
tendemos que puede urgirse dindosele una mas pronta re-
soluci6n, mediante una precipitaci6n hist6rica que acelere
los acontecimientos para conseguir salvaguardar los dere-
cho de Guatemala y de la Argentina, sin merma de las
relaciones humans ampliamente consideradas y que pre-
cisamente se entorpecen, por la perpetraci6n de unas si-
tuaciones contemporaneamente incomprensibles por parte
de Inglaterra, la cual quebranta el Derecho de Gentes con-
cebido en su mas amplia extension.


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Para conocer del fondo de las cuestiones suscitadas,
hemos de hacer la exposici6n del tema estudiandolo bajo
los puntos de vista del Derecho de Gentes y de las acciden-
taciones hist6ricas con las situaciones de hecho creadas
por Inglaterra, saoaremos despu6s la consecuencia de c6mo
esta potencia ha sido siempre coincidente en la aphcaci6n
de su sistema dominador, y c6mo finalmente, se impone
la aplicaci6n de un Derecho de Gentes a trav6s de una am-
plia concepci6n del Derecho Internacional tal como lo re-
claman los tiempos actuales.


INGLATERRA ANTE LAS COYUNTURAS HISTORICAS

Es innegable que la interrelaci6n o sociabilidad hu-
mana es una caracteristica inevitable, manifestada por el
hombre, que tiene necesidad de realizarla para verificar
su crecimiento y desarrollo amparado en la asociaci6n.
Sin necesidad de filosofar, los hechos nos dicen elo-
cuentemente que el hombre se asocia y necesita de la con-
vivencia.
A trav6s de los tiempos esta manifestaci6n asociati-
va ha tenido signos diferentes; una era la relaci6n del se-
for con el esclavo; otra la del rey absolute con sus sibdi-
tos amparados en ciertos derechos gremiales y otra com-
pletamente distinta la del hombre libre que se agrupa y
ampara en constituciones y sociedades civicas en forma
espontinea y con dirigentes elegidos por su voto.
Asimismo la comunicaci6n entire los pueblos pode-
mos empezar a considerarla para poner un punto de par-
tida, desde aquella relaci6n en que Roma sobrepasando una
reducida 6rbita de aplicaci6n del derecho solamente ftil pa-
ra los habitantes de Roma, evolucion6 hasta la concesi6i de


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certos privilegios para las provincias de todo su imperio,
pudiendo pasar despubs a lo que supuso el equivalent
te6rico de un derecho universal aplicable a todas las gen-
tes en tanto y cuanto fueran miembros de la comunidad
cristiana, del medioevo, obligando a los reyes a guardarlas;
considerando a posteriori la quiebra de estos principios
solidarios y el desarrollo de un derecho positive, expre-
si6n de los nacionalismos cerrados del siglo XVIII que se
fortalecian bajo el signo de los absolutismos politicos, con
la negaci6n de una amplia sociabilidad international, ex-
puesta siempre a la distorsi6n, debido a los apetitos de
cada naci6n que negara su vinculo con los demAs, no te-
niendo ningn 6rgano de apelaci6n, tal como te6ricamen-
te ocurria en el medioevo, en que cabia la posibilidad de
apelar en iltima instancia al papado para dirimir sus
querellas.
En esta fase de formaci6n de las nacionalidades con-
centradas y en su recrudecimiento durante el siglo XVIII
y XIX verific6 su expansion Inglaterra. Esta fue una fase
de desarrollo de un derecho positivista, o mejor dicho
utilitarista, a la que se puede aplicar el pirrafo siguien-
te de un valorado tratadista del Derecho Internacional:
"Los juristas convierten el Derecho Internacional en una
especie de geometria juridica: axioms y postulados, teo-
remas y deducciones. Estidiese atentamente, por ejemplo,
la obra del sabio professor italiano Pascual Fiore. De la
naturaleza y propiedades del Estado deduce Fiore todas
las normas del Derecho Internacional; la historic y la ob-
servaci6n representan un papel muy secundario... las
gentes creen por ello que ha fracasado el Derecho Inter-
nacional y realmente ha fracasado la fria geometria juri-
dica international".


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Solamente en el siglo XX y despu6s de dos trigicas
guerras universales con sus ensefianzas, se comienza a en-
trever un afin de integraci6n del Derecho de Gentes con
aplicaci6n humana y atenido mas que a la conveniencia de
cada pueblo, a la justicia universal aplicable a los proble-
mas que cualquier pueblo pueda padecer.
Se hace necesario corregir los efectos de un Derecho
International como proyecci6n individualist resultante
de las apetencias y litigios para sostener el poder de los in-
dividualismos nacionalistas, siendo congruente citar a este
efecto lo que don Jose Ortega y Gasset dice haciendo re-
ferencia a la estructuraci6n del Derecho Internacional en
boga en los pasados y pr6ximos tempos: "En el Dere-
cho Internacional esta incongruencia entire la estabilidad de
la justicia y la movilidad de la realidad, que el pacifista
quiere someter a aqu6lla llega a su mAxima potencia. Con-
siderada en lo que el derecho importa, la historic es ante
todo el cambio en el reparto del poder sobre la tierra. Y
mientras no existan principios de justicia que, siquiera
en teoria regulen satisfactoriamente esos cambios del po-
derio, todo pacifismo es pena de amor perdido..."
El desarrollo de Inglaterra, repetimos, lo fue en el
crecimiento de los sistemas utilitarios en boga en el siglo
XVII y XVIII. Cierto es que en la misma posici6n se en-
contraban los pueblos con ella contendientes, pero debido
al oportunismo que la historic ofreci6 se consume el as-
censo ingl6s sobre los demas pueblos. Asi pues, particu-
larizando el problema, nos venimos a encontrar como con-
secuencia, que en el mismo campo de la caza, Espafia era
en el siglo XVII un animal potente pero cansado e Ingla-
terra era el cazador con el arcabuz en la mano de sus hi-
biles politicos en acecho de la presa. Espafia en el siglo


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XVII tenia much que perder, e Inglaterra much que re-
coger o arrebatar. A mayor habilidad mayor botin y para
6sto un pueblo que busca crecer, su actividad preferente
ha de ser la de descomponer al enetnigo aprovechandose
de sus debilidades. Bajo este punto de vista la historic de
Inglaterra es una magistral lecci6n de arte politico, de ese
arte que Maquiavelo enuncia de la forma siguiente: "Cuan-
do un principle dotado de prudencia, ve que su fidelidad
en las promesas se convierte en perjuicio suyo y que las
ocasiones que le determinaron hacerlas no existen ya, no
puede y ain no debe guardarlas, a no ser que 61 consienta
en perderse.... nunca faltan motives legitimos a un prin-
cipe para cohonestar esta inobservancia; estA autorizado
en algin modo, por otra parte, con una infinidad de ejem-
plos; y podriamos mostrar que se concluy6 un sinniimero
de felices tratados de paz, y se anularon infinitos empefios
funestos por la sola infidelidad de los principles a su pa-
labra. El que mejor supo obrar como zorra, tuvo el me-
jor acierto".
Siempre ocurre que a la quiebra de concepciones fi-
losoficas correspondent la quiebra de los sistemas de dere-
cho, y si la vigencia de la sociabilidad europea de finales
de la Edad Media y de comienzos de la Edad Moderna (no
obstante sus guerras que podrian ser consideradas como
pleitos familiares) decae como universalidad una vez que
las naciones se encierran herm6ticamente en si, entonces
Inglaterra quebrant6 no una sola vez, sino mil veces, los
pactos mAs solemnes siguiendo el signo de su tiempo y
haciendo caso omiso del Derecho de Gentes. Si los demis
pueblos tambien procuraron realizar este quebrantamien-
to, lo inico que cabe decir en apoyo de la tesis, es que In-
glaterra fue la maestra genial de todas las naciones y la
que en definitive obtuvo del sistema el mayor provecho.


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ONSIDERACIONES GENERALS SOBRE EL
DERECHO DE GENTES


A Derecho Natural, es un derecho anejo al hombre
por el s6lo hechd de su existir y cuya vida en su desarro-
Uo le crea una series de obligaciones y de derechos inextin-
guibles, que deben armonizar su existencia con la convi-
vencia general. El Derecho de Gentes tiene una estrecha
relaci6n con el Derecho Natural en cuanto que prohibe o
impone actos y relaciones sancionadas por el Derecho Na-
tural El Derecho de Gentes es un derecho que en princi-
pio no necesita de formulaci6n alguna, descansando en
ana series de normas de equidad consuetudinariamente
aceptadas y basadas en preceptos que facilitan y desarro-
Ilan la relaci6n cordial de la comunidad humana.
El Derecho de Gentes es atinente tanto al Derecho
International Privado como al Piiblico y es un derecho
que ha de star concebido y expuesto bajo el punto le
vista de respeto a el genero human y el cual ha de tener
aplicaci6n en las relaciones de los Estados entire si y de
aquellos pueblos que estin en civilizaci6n avanzada en su
relaci6n con otros de posici6n civil y cultural mas retra-
sada.
La esencia del Derecho de Gentes, consiste en ser la
suma de normas juridicas introducidas en el curso de la
historic por la costumbre y por la practice continue de
las naciones en cuanto miembros de la comunidad de los
estados, representando un derecho consuetudinario, por lo
regular no escrito y teniendo como fin la conservaci6n de
la paz y de la justicia.
Esta apreciaci6n del Derecho de Gentes no es de no-
visima creaci6n, estuvo contemplado en cierto modo por
lo6 romanos cuando tuvieron necesidad de conceder pri-


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vilegios a los peregrinos, a los comerciantes y a todas
aquellas gentes con las que necesitan convivir. Le des-
arrollaron te6ricamente en el medioevo Alberto Magno y
Tomas de Aquino y tuvo evidentemente aplicaci6n en
multiples ocasiones por el sometimiento explicit de los
reyes al tribunal arbitral de Roma.
En el siglo XVI y XVII hubieron de contemplarle da-
da la necesidad de la expansion colonial, Victoria y Sui-
rez, fil6sofos espaiioles, cuando trataban de encontrar por
encima de todas las pasiones y de los intereses econ6mi-
cos y politicos de gentes de su mismo pueblo, unas nor-
mas de equidad para relacionarse con los naturales de los
pueblos conquistados.
Este Derecho de Gente lo sistematiz6 Grocio, uno de
los padres de el Derecho Internacional modern en su tra-
tado de Jure Belli et Pacis, basandose en preceptos huma-
nos para crear la relaci6n international.
Despu6s, en el transcurso del tiempo, el Derecho de
Gentes tiene un decaimiento en cuanto a ser contemplado
universalmente como sostenedor de los principios de las
relaciones entire los hombres, ocasionando esta p6rdida
del sentido universal, una creaci6n de un Derecho In-
ternacional positivista y utilitarista, teniendo entire otras
manifestaciones las formuladas por Pufendorf, el cual nie-
ga un Derecho de Gentes basado en el libre albedrio con
character positive y que tenga aut6ntico caricter de ley
pudiendo obligar a los pueblos en virtud de una autoridad
moral universal superior. En 6sto sigue lo formulado por
Hobbes el cual trata en un sentido excesivamente indivi-
dualista y de utilidad la relaci6n entire los hombres y los
pueblos.
Paso a paso dentro de esta formulaci6n utilitarista del
Derecho Internacional, vendremos nefastamente a encon-


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trarnos con lo que nos dice un tratadista modern (Ferd.
V. Martitz) en el aio 1906: "Los pueblos primitives no
pertenecen a la comunidad international. Dichos pue-
blos no pueden invocar en su favor las reglas juridicas
que se han establecido dentro de la comunidad de los es-
tados. Los cazaderos y pastizales en que viven son, se-
gun el Derecho Internacional, tierra sin duefio..." Estas
expresiones product del arraigo de las concepciones in-
dividualistas son negadoras de la universalidad de un De-
recho Internacional equitativo.

EL OPORTUNISMO INGLES

Asi como en la 6rbita del Derecho Civil ha habido
una quiebra de la relaci6n consensual basada en la sola
expresi6n verbal del consentimiento, transformindose la
expresi6n de este derecho en f6rmulas contractuales mis
formalistas, precisamente para poner de manifiesto las
obligaciones que en moments oportunos no habrian
de tener el respaldo verbal de los contratantes, asi tam-
bi6n las normas de Derecho Internacional se hicieron mis
rigurosamente juridicas, mas formalistas y mis suscepti-
bles en su creaci6n de oportunismo, propiciadas para poder
sofisticar su interpretaci6n.
La Patria del generoso moralista TomAs Moro fue
tambi6n la Patria de la viril y sagaz matrona, la Reina
Isabel y la alentadora de Drake y Morgan y otros aven-
tureros de alto estilo que con sus hechos iban forjando el
Imperio Ingl6s.
iEn el period de la gran expansion inglesa, qui6n
iba a poder pedir a sus reyes y a sus parlamentos, con
todos lo saturado que estuvieran de normas te6ricas y de
proyecciones juridicas para regir sabia y honestamente a


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su pueblo, el que hicieran aborrecimiento de los mitodos
que sus aventureros, comerciantes y guerreros empleaban
para menoscabar el poderio de otros pueblos y engrandecer
a Inglaterra? Ello hubiera supuesto hacer renuncia a la
expansion inglesa.
Inglaterra, elastica y flexible, ha sabido asentar sus
dominios en forma oportunista y nadie puede negar que
conforme a lo dicho por Sir Austein Chamberlain en su
hist6rico discurso del 12 de Septiembre de 1925 en el
que manifestaba: "Mirense las relaciones entire las dife-
rentes secciones del Imperio Britinico; la unidad del Im-
perio Britanico no esta hecha sobre una constituci6n 16-
gica. No esti siquiera basada en una constituci6n. Pop-
que queremos conservar a toda costa un margen y una
elasticidad", Inglaterra a trav6s de su historic ha sa-
bido aprovechar toda circunstancia e imponer la mano
dura cuando ha sido necesario, pero tambi6n aflojar ata-
duras cuando preveia que la pol6mica con los pueblos a
ella sometidos iban a terminar en una total disoluci6n de
las relaciones con la Metr6poli. Para ejemplo bastante tu-
vo con la Independencia Norteamericana. Sin embargo,
esta flexibilidad s6lo ha sido usada cuando se ha visto ame-
nazada de peligros cercanos con consecuencias inevitable,
puesto que tambien conoce lo que es el poder de las armas
para el logro de su objeto (guerra de los Boers por ejem-
plo, o el sofisticado caso del Mau-Mau desvirtuado por la
propaganda inglesa).
Inglaterra no se amilana tan fAcilmente ante los acon-
tecimientos internacionales y una de las razones por las
que persiste en ocupaciones detentatorias que afectan a la
soberania ajena, es porque si accediera sistematicamente
a la revision de sus procedimientos y de su correci6n, poco
a poco iria perdiendo su dominio, lo cual la reduciria a la






situaci6n islefia en que originariamente se encontraba. Es
por isto que el Derecho de Gentes es para ella cuesti6n de
una apreciaci6n relative y que se atiene en determinados
casos, sobre todo, a quellas situaciones seudo-legales pro-
ducidas en los tiempos de su expansion, situaciones eon-
seguidas mediante la presi6n de su fuerza, con lo cual con-
sigue que mientras las interpretaciones legales de su si-
tuaci6n actual se muevan dentro de la aieja 6rbita, va ob-
teniendo con ello multiples ventajas sobre los reclamantes
que la impugnan. Naturalmente estamos hablando de in-
glaterra como Estado y no de Inglaterra, madre de fil6-
sofos, incluyendo a te6ricos del anticolonialismo, literatos
o de poetas.
La empresa inglesa ha sido y es grande aun siendo
tambien pasmosa su adaptaci6n a los pueblos ocupados.
Dictil y acomodaticia ha sabido arraigarse generalmente
-justo es reconocerlo- con pocas estridencias. Es por
ello que no hemos de tratar de imputar a Inglaterra el
dictado de ambiciosa con exclusividad, toda vez que la
ambici6n es condici6n humana tanto de los hombres co-
mo de los pueblos. De lo que se trata de argumentar, es
que a Inglaterra se le ha ofrecido la oportunidad de su
desarrollo a costa del caudal ajeno y que ha creado con
sus hechos unas normas de conduct que ciertamente no
son los recomendados ni por Tomns M1oro, ni por ninguno
de cuanto tratadista moral aspira a la humana cordiali-
dad, y entire los cuales no escasean los tratadistas filos6-
ficos ingleses en la era modern.
Los HECHOS ban sido lo principal para Inglaterra,
la cual nunca se ha detenido en abstracciones; despues del
Hecho, Inglaterra ha formulado las interpretaciones del
Derecho que lo amparara, de aqui su apego al derecho posi-


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tivo, a este derecho creado en torno al hecho consumado y
de aqui su persistencia en atenerse a la letra de los tratados,
ea forma casuistica. De aqui tambien su intima repugnan-
cia a una formulaci6n de un Derecho de Gentes que enjui-
cie todas las circustancias hist6ricas y humans para re-
solver los problems de cada pueblo y de aqui tambi6n que
no obstante su participaci6n en las mis recientes conven-
ciones internacionales en las que se ha hablado de apli-
caci6n humana de los principios generals del Derecho In-
ternacional, de liberalidad y democracia, en cuanto que se
ha pretendido enjuiciar las situaciones colonialistas para
concretar ciertos aspects legales de las mismas, Inglate-
rra se haya esforzado por conseguir declaraciones en las
que se afirmara que estos asuntos eran de 6rbita exclu-
sivamente dom6stica.
Entre vida y honra no cabe ninguna duda que Ingla-
terra escoge su vida con preferencia a el honor que la
puede caber de liberar radicalmente de gravAmenes a cier-
tos territories que merman la soberania de otros pueblos
que sobre los mismos tienen preferentes derechos, (Belice y
Malvinas por ejemplo). Esto que aqui argumentamos no
es obsticulo ni se opone a que reconozcamos que el British
Commonwealth (Mancomunidad Britinica) sea una de las
mis dfictiles y en muchas veces humanitarian aplicaci6n
internacionalista, para seguir conviviendo por vias pacifi-
cas con los pueblos corporizados dentro de la line inglesa.
Es por ello que de lo que se trata es de evidenciar median-
te la relaci6n de hechos hist6ricos la consumaci6n de las
injusticias hist6ricas que Inglaterra actualmente lleva a
cabo y para que no quede como afirmaci6n gratuita lo
que venimos sosteniendo sobre el oportunismo ingl6s en
su dominio international. Relataremos en consecuencia:


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EL CASO EUROPEO


(La infidelidad como base de la detentaci6n)

En el siglo XVI el Imperio de Carlos V de Alemania se
acrece por un lado con las posesiones espafiolas de Am6-
rica, pero comienza a descomponerse por otro en el area
europea, debido a las guerras de religion sostenidas contra
los protestantes.
Carlos I de Espafia y V de Alemania (1500-1558) tie-
ne bajo su dominio a la Am6rica Hispana como afectos de
la herencia recibida de sus abuelos los Reyes Cat6licos,
percibida 6sta a trav6s de su madre Dofia Juana, hija de
Isabel y de Fernando y casada a su vez con don Felipe el
Hermoso, hijo de Maximiliano, Emperador del Sacro Ro-
mano Imperio y por cuya sucesi6n muerto don Felipe el
Hermoso prematuramente, hered6 Carlos el Imperio.
Si a Carlos V le advino la herencia americana por via
materna, a Espafia con el reinado de los Austrias y concre-
tamente con Carlos le advino una herencia de obligaciones
en que tuvo que participar acometiendo empresas desarro-
lladas por su Rey y Emperador Carlos I el cual a titulo de
defensor de la Fe y sostenedor de un Imperio tuvo prolon-
gadas luchas en Europa en las que Espafia particip6 con
un desgaste de medios econ6micos y derramando rios de
sangre. Una de las consecuencias de esta intervenci6n
espafiola en las luchas europeas fue que lo que habia de
constituir objeto principal de sus desvelos, como lo era el
de la colonizaci6n de America, no pudo tener, como l6gica-
mente se ha de deducir, toda su atenci6n exclusive, la cual
se hubiera dispensado con plenitud de haber podido en-
cardinar todas sus fuerzas hacia el Continente Americano.


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No cabe en cortas lines narrar el ingente esfuerzo
espafioi para soportar tanta carga belica y econ6mica y He-
var a efecto las realizaciones de las luchas europeas y
ademas de la colonizaci6n americana; s6lo cabe decir ante
6sto que como consecuencia, Espafia entr6 en el siglo XVII
exhaust y cansada y aunque no vencida, empobrecida en
gentes y con un erario en precario, teniendo de este modo
qu6 hacer frente a los embates de sus enemigos alternati-
vos segun los periods, en que unas veces lo fue el ingl6e
y otras el francs.
Afin en la plenitud del poderio espafiol en tiempos de
Felipe II muy pasada ya la primera mitad del siglo XVI
(afio de 1588), Espaia perdi6 un tanto considerable para
la conservaci6n de su poder con la derrota de la escuadra
denominada La Invencible abatida por la estrategia, la ca-
pacidad del mando ingles y los elements atmosf6ricos
adversos a la escuadra en el Canal de la Mancha.
De aqui en adelante y cada vez mas en la pendiente
de su decaimiento. Espafia entr6 al siglo XVIII, en que
por la falta de sucesi6n de Carlos II fltimo rey de lai Casa
de los Austrias, su corona iba a ser, mAs que discutida,
subastada entire los pretendientes al trono espafiol. Fue
6ste un pleito sucesorio en que los Borbones y los Austrias
habian de pugnar frente a frente y en el que segun pala-
bras de un destacado ensayista espafiol una vez desenca-
denada la guerra lamada de Sucesi6n "a los espafioles
s6lo les podia tocar matarse y arruinarse en mayor bene-
ficio del principle extranjero que ganara..." (Pla CAr-
celes).
En el 3 de Octubre del afio 1700 Carlos otorg6 testa-
mento nombrando heredero del trono en primer lugar a su
sobrino el Duque de Anjou (nieto de Luis XIV de Francia,
El Rey Sol). En segundo lugar, al Duque de Berry, her-


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mano del de Anjou. En tercero, al Archiduque Carlos de
Austria y en cuarto al Duque de Saboya. Total, todo un
"tute" de pretensos reyes para jugar las cartas del domi-
nio sobre las tierras, bienes y sibditos espafioles.
Este problema de la sucesi6n espafiola esta relacionado
con las guerras sostenidas por las potencias europeas, Ho-
landa, Austria, Francia, Inglaterra, principles Alemanes y
duques italianos y que se vienen desarrollando por estos
afios del 1700 y siguientes; guerras iUevadas adelante con
suerte indecisa para los combatientes en los distintos es-
cenarios europeos.
Siendo por entonces enemigos capitals Inglaterra y
Francia, a cuyos conflittos se sum6 como un episodio mis
de los mismos la guerra dinistica espafiola sostenida en-
tre los partidarios de los Borbones y de los Austrias; In-
glaterra, naturalmente, apoy6 al Archiduque Carlos de Aus-
tria poniendo todos los medios a su alcance para fomen-
tar la guerra de Sucesi6n Espafiola, debilitando a Francia.
Esta guerra inevitablemente se convirti6 para Espafia an
una guerra civil.
Espafia era un reino en discusi6n en aquellos aciagos
ainos de comienzos del siglo XVIII y lo que Inglaterra que-
ria hacer con su intervenci6n era evitar la uni6n de las
potencias de dos pueblos como Francia y Espaia (con
fuerte dominion ultramarino) contrarrestando el poderio
francs borb6nico. A estos efectos Inglaterra junto con
Holanda constituyeron ambas una alianza con el preten-
diente Austriaco, don Carlos, en el 7 de Septiembre de
1701. En su consecuencia se atac6 por la escuadra anglo-
holandeza la base espafiola de Cfdiz en Agosto de 1702 sin
ningfin efecto.
A Austria, Inglaterra y Holanda, estaban sumada
Portugal, Polonia y los Duques de Saboya y Mantua.


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Lcs nficleos espafioles de partidarios del Archiduque
Carlos de Austria estaban o bien emigrados en Portugal,
o bien radicados en Catalufia, en cuya region intent la es-
cuadra unida anglo-holandesa en 1704 hacer un desem-
barco para levantar los animos en beneficio de su patroci-
nado el Archiduque de Austria. En estos intentos de des-
embarco fueron batidos por el Virrey Velasco, represen-
tante de Felipe de Anjou, reconocido ya por las cortes co-
mo rey de Espafia y resident en Madrid, bajo el titulo de
Felipe V. En intima dependencia y relacionado con 6sto
ocurre un episodio que un historiador espafiol califica de
"Insignificante... y trascendente" y que narra de la for-
ma siguiente: "Bien mediado el 1704 no poseian los car-
listas ni un solo palmo de tierra hispana. Estaba reserva-
da a precedencia, en dafio de los felipistas y para lacerante
estigma de las futuras generaciones nacionales, al Pefi6n
de Gibraltar. El verano de aquel afio llevaba en su seno
la fecha aciaga. Mohino navegaba el generalisimo carlis-
ta, principle de Hesse Darmstadt, de vuelta de Barcelona,
luego de fallida una intentona para sublevar el Condado
Catalan, a favor del pretendiente austriaco, cuando, a la
altura de Tetuan, resolvi6 celebrar consejo con el Estado
Mayor de la escuadra, mandada por el Almirante ingles
Sir George Rooke y constituida por navios britinicos y
holandeses, para descubrir la manera de evitar el desaira-
do retorno a Lisboa, cuartel general del Archiduque, con
solo fracasos en el haber de una expedici6n tan ostento-
samente alli equipada. Varias fueron las sugestiones lan-
zadas en el conciliabulo, siendo finalmente aprobada, co-
mo mis viable, sin que la historic haya registrado de
quien partiera, la de caer sibitamente sobre Gibraltar,
cuyo desamparo era conocido por informes de un espia
holand6s y para cuyo gobernador llevaba en reserve el


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principle un halagador mensaje del Archiduque, en el que
se le adjuraba'a acatar su legitimidad, como universal he-
redero de Carlos II." (Pla Circeles).
Para hacer notar cual habria de ser la significaci6n
de una possible ocupaci6n de Gibraltar hemos de poner de
manifiesto que el 16 de Mayo de 1703 se comprometieron
solemnemente todos los aliados de Carlos de Austria "a
pelear tan s6lo en favor del Archiduque y no anexionarse
ningun puerto ni ciudad espaiiola". Este compromise, cla-
ro esti, lo firm tambi6n Inglaterra como principal aliado.
Antes de narrar el desembarco y ocupaci6n de Gibral-
tar -adicto a el Borb6n, Felipe de Anjou- pondremos de
manifiesto lo que Espaia en aquellas fechas de comienzo
del siglo XVIII dada su situaci6n de declive suponia como
potencia b6lica. A estos efectos citaremos lo dicho por el
historiador ingl6s Macaulay: "Los enormes ejercitos del
Duque de Alba y de Alejandro Farnesio habian quedado
reducidos a unos pocos millares de individuos mal pagados
y sin discipline. La escuadra habia descendido a una d&-
cima parte de lo que habia sido. Los arsenales no tenian
maestranza. Los almacenes de la intendencia estaban va-
cios. Era ineficaz la policia... Hallabase la hacienda en
el mis espantoso desorden. El pueblo pagaba much, pero
el gobierno nada recibia... Los labradores morian de
hambre, la servidumbre de palacio no cobraba un cuarto,
los guardias reales acudian a la puerta de los conventos en
busca de una escudilla de sopa. Alter6se el valor de la
moneda, con sus consabidos efectos desastrosos, destru-
yendo el cr6dito y aumentando la miseria que se proponia
aliviar".
La transitoria situaci6n de Francia, aliada de Felipe
V el Borb6n, era tambi6n dificil pues segin Fenel6n en
un memorial elevado por aquellos afios al Duque de Bor-







goia dice: "Que las tropas estaban mal pagadas y que la
situaci6n financiera se encuentra en precario."
Al mismo tiempo para conocimiento del lector alejado
geogrificamente de Gibraltar hemos de decir que esta po-
sici6n es un pefi6n de escasa extension superficial y en el
cual vivian a comienzos del siglo XVI unos mil quinien-
tos habitantes. Dado su valor estrat6gico tenia desde an-
tiguo buenas fortificaciones, y por su penetraci6n como
punta de lanza en el estrecho que lleva su nombre, era
considerado como una de las laves del Mediterrineo. A
la saz6n del afio 1704 su guarnici6n estaba reducida a cien
soldados de infanteria, siete artilleros y un pequefio nume-
ro de piezas de artilleria; siendo tan pobre en medios de-
fensivos dada las accidentaciones de la Guerra de Sucesi6n
por la escasez de tropas, traslados, etc.
Siguiendo los incidents del proyecto de ocupaci6n de
Gibraltar por los aliados de Austria, ocurri6 que en el dia
lo. de Agosto de 1704 y en virtud del acuerdo de los jefes
de la escuadra aliada 6sta hizo su aparici6n ante Gibral-
tar. Esta insignificantt" escuadra contaba con 71 navios
y fragatas que montaban mns de cuatro mil cafiones, Ile-
vando como auxiliares 68 buques transportes con 10,000
hombres de desembarco, bajo el mando supremo del Prin-
cipe Darmstadt. La direcci6n de la escuadra estaba de-
legada al Almirante ingles Rooke.
Una vez decididos a tomar Gibraltar, los aliados hi-
cieron la intimaci6n a su gobernador don Diego de Salinas,
para que se rindiera y entregara la plaza al Archiduque
don Carlos, nominado por ellos Carlos III de Espafia.
Despu6s de unos cortos combates, heroicos, pero in-
fructuosos para los espafioles, dada la diferencia de las
fuerzas contendientes, el gobernador de la plaza se vio
forzado a hacer entrega de la misma para el Archiduque


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Carlos de Austria como pretendiente de la corona espafiola,
toAindola los aliados para este pretendiente a el cual
representaban. Esto sucedi6 en 4 de Agosto del aio 1704.
SQue ocurre despubs de 6sto para que se opere el
juego de manos que llev6 a Inglaterra a la posesi6n de
Gibraltar? Vamos a narrarlo porque en ello es donde se
evidencia la ya citada debilidad espafiola, junto con el
oportunismo ingl6s en el que se complement su falta de
sentido de una aplicaci6n del Derecho de Gentes.
Los ingleses por de pronto se quedaron como custodios
de Gibraltar. La guerra de sucesi6n espafiola, tan ligada
a las actividades b6licas de las potencias europeas des-
arrolladas en Alemania, Italia y Flandes, tienen en Espafia
una resoluci6n favorable para la causa borb6nica, triun-
fando definitivamente Felipe V sobre el Austria, en el afio
1710, con la victoria de Villaviciosa.
En contrario en el resto de Europa no fue tan clara
ni ventajosa la suerte de las armas francesas, enemiga ca-
pital en aquel entonces de Inglaterra. Esta Francia un tan-
to abatida y con un rey envejecido, Luis XIV, no podia
continuar muy favorablemente la lucha en propio benefi-
cio. Inglaterra con una gran vision political intuy6 que
una tregua podria ser aceptada por una Francia debilitada
y con este prop6sito tendi6 las redes para hacer caer a
Francia en sus designios. De este modo se lleg6 a con-
cretar la tregua en Paris, suspendiendose los conflicts ar-
mados.
Ocurre por entonces y en el afio 1711 que el preten-
diente Austriaco de la corona espafiola, ya derrotado por
el Borb6n, en Villaviciosa, debido a la muerte de su her-
mano el Emperador de Austria, asume la corona del Im-
perio y entonces Inglaterra oportunista y poniendo en apli-
caci6n su political del equilibrio de poderes abandon a su


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antiguo aliado Carlos, evitando asi el que 6ste pudiera su-
poner un peligro future, al concentrar en sus manos la
Corona Imperial junto con el Reino Espafol, si le hubiera
llegado a conseguir, en gran parte con la ayuda inglesa.
Por la tregua concertada con Francia, y posteriormen-
te en el afio 1713 por el Tratado de Utrech, Inglaterra hubo
de reconocer la legitimidad de las pretensiones borb6nicas
en Espafia, debiendo en su consecuencia, desaparecer in-
mediatamente del area de Gibraltar, pero... en este
mencionado Tratado de Utrech, Francia llega a una series
de acuerdos con Inglaterra, a trav6s de unas negociaciones
en las que Espafia virtualmente no se encuentra present
y en resultado de cuyas negociaciones no obstante las ad-
vertencias de Felipe V a su abuelo el Rey Sol, se hace
graciosamente entrega del Pefi6n de Gibraltar a Inglaterra.
En este tratado se pidi6 y obtuvo la adherencia de la Coro-
na Espafiola, lo cual se consiguio, consumandose con ello
la entrega del Pefi6n.
No obstante esta adherencia, el Tratado no fue per-
fecto toda vez que consciente Inglaterra de su poderio,
no se preocup6 ni obtuvo por consiguiente la ratificaci6n
del mismo por las Cortes Espafiolas, es decir, del pueblo
espaiol al que se le priv6 de una posici6n tan ventajosa
quedando por tanto imperfecto lo suscrito en el Tratado
de Utrech. En este mismo tratado se contrajeron por In-
glaterra cierto nuimero de obligaciones que nunca cumplio
y que por tanto a mayor abundamiento anula la eficacia
de lo pactado.
Lo que despu6s del afio 1713 viene, como son los si-
tios de Gibraltar por Espafia (sitios de 1727 y de 1779))
para recobrar su dominion, ello es consecuencia de la con-
ciencia espafiola de la arbitrariedad inglesa y de su falsa
posici6n juridica y moral para ocupar tierras que perte-


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necen a la soberania espafola. Inglaterra como hemos
visto vulner6 lo contratado con sus aliados en el afio 1703,
quedAndose en Gibraltar que se habia conquistado para el
pretendiente Carlos y procurado despu6s que le fuera a
ella adjudicado, lo cual revela muy a las claras la falta de
fidelidad y el oportunismo ingles para consumer sus pro-
p6sitos.
Las reclamaciones espafolas basadas en legitimas as-
piraciones no han cesado de repetirse a trav6s de los tiem-
pos, esperando que esta situaci6n se corrija en un ,dia no
definido y cuando este Pefi6n, que actualmente no posee
ningun valor estratkgico dado el alcance y efecto de las
armas modernas, sea abandonado o desalojado por Ingla-
terra en el moment oportuno.
Creemos tener demostrada la infidelidad inglesa y su
oportunismo para conseguir sus prop6sitos con los ex-
puesto sobre el caso de Gibraltar, no obstante ello y para
mejor reforzar la tesis pasaremos a considerar los casos
americanos referente a Belice y a Las Malvinas.


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.4.B
;2 ~


Pei6n de Gibraltar en el estrecho del mismo nombre, que separa a Espaiia de Africa,
segsn grabado de Dore (Siglo XIX).








CASO AMERICANO


(Belice)

El Oportunismo

Contrabandistas, pirates y demas ralea de toda nacio-
nalidad comenzaron a prosperar en la segunda mitad del
siglo XVI pululando en el Area del Mar Caribe, como Agui-
las rapaces al acecho de las press de galeones en deriva.
John Hawskins y Francisco Drake, ingleses, fueron
aventureros de altos vuelos que prosperaron en la 6poca
de la Reina Isabel -Reina de Inglaterra desde 1558 a
1603--. Al tercio estuvo Sir Walter Raleigh, explorador,
hombre de letras, eficaz servidor y amigo de la Reina Isa-
bel y aventurero de gran estilo.
El prop6sito ingl6s era abatir el poderio espafiol. La
victoria naval inglesa contra la escuadra espafiola llamada
La Invencible, como ya hemos dicho, contribuy6 a mer-
mar considerablemente el poderio naval de Espafia, tan
necesario 6ste para sostener su hegemonia ultramarina.
En el pandemonium europeo de finales del siglo XVI y
dentro del siglo XVII Inglaterra apoyaba cuanta empresa
formal o informalmente se dirigiera a combatir a Espafia.
Unas veces, en tiempos de paz, alegaba ignorancia de los
hechos lesivos producidos contra Espafia, aunque bajo
cuerda los animara; otras, concurria en ellos, y otras para
dar caracter de formalizaci6n y respeto a los tratados de
concordia pactados con Espaia, hasta lleg6 a ahorcar a
los contraventores de los pactos. "De la zorra un pelo"
por que ello no suponia ni con much el Animo de dejar
de inquietar al poderio espafol, que aunque en declive
en el siglo XVII afin tenia suficiente potencia para infli-


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gir derrotas a las expediciones inglesas en America, tal
como la que en 1617 infligi6 a Sir Walter Raleigh el Go-
bernador espafol Palomeque de Acufia, y en parte de cu-
yos fracasos sumados a otras circunstancias personales,
su Graciosa Majestad el Rey Jacobo I cort6 la cabeza a
Walter, que habia sido tan favorite de la Reina Isabel.
Las hazafias del pirata 1Vorgan -heredero spiritual
de Drake- iban a consistir en saquear naves mercantiles,
robar galeones reales y sembrar el terror en Santo Domin-
go, Cuba, Pueto Rico, San Juan de Ulia, la region de Be-
lice, YucatAn, Campeche, etc., etc. Llevindose, cuando
podia, las riquezas transportables, o prisioneros para exi-
gir dinero por su rescate.
Desde Tortuga, San Crist6bal, Bonaire, Aruba y Ja-
maica, gran centro de operaciones de la pirateria, se lanza-
ban los bucaneros contra las islas, tierras firmes y contra
los galeones espafioles, en transito por los mares.
Notables habian sido las derrotas sufridas por los ex-
pedicionarios ingleses, que formalmente se dirigian contra
las colonies espafiolas ayudados por los bucaneros, tal co-
como la sufrida en Santo Domingo por William Penn y el
general Roberto Venables, los que con dos mil quinientos
soldados y cuatro mil aventureros del Caribe emprendieron
la expedicion siendo escandalosamente combatidos y pu-
diendose retirar solamente la tercera parte de los que ha-
bian salido a combatir a Santo Domingo, aunque de retor-
no tomaron la indefensa Jamaica (1655).
Tambien en distintas ocasiones sufrieron derrotas par-
ciales los ingleses en las costas del Reino de Guatemala,
pero debido al descuido y a la falta de las fuerzas mili-
tares distraidas en las guerras europeas, concurriendo todo
ello con la decadencia del period naval espafol, Espafia
no podia estar todo lo vigilante que era necesario en de-


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fensa de las colonies y por 6sto, poco a poco, aventureros
y gente de toda mala laya se fueron instalando en la re-
gi6n beliceia y aua cuando varias veces fueron expulsados
por tropas de S. M. cat6lica, otras tantas veces volvieron
a Belice apoyados desde Jamaica, centro de sus operacio-
nes. De este modo los aventureros consiguieron instalar-
se en tierras belicefias, dedicindose despues al robo de la
madera y al envio de palo de tinte a Inglaterra.
En el aio 1713 en que se firm el Tratado de Utrech,
que signaron entire otras parties contratantes Espaia e
Inglaterra, tratando como se trataron en 61 cuestiones tan
importantes que afectaban a las conquistas y a los domi-
nios espafioles e ingleses en nada se menciona ningn
derecho ni de Inglaterra ni de sus sibditos en referencia
con Belice. La estancia de los "negociantes" en maderas
era por tanto totalmente ilicita en las fechas que se afirma-
ba el Tratado de Utrech y lo sigui6 siendo por much tiem-
po, no obstante los empefios ingleses para que Espafia reco-
nociera la situaci6n de facto de aquellas gentes y de sus lu-
crativas actividades.
Es en el asio 1763 cuando Espafia reconoce la estan-
cia de los cortadores de madera en Belice, mediante cuyo
reconocimiento consciente por pacto con Inglaterra, que los
antedichos puedan seguir viviendo en tierras belicefias, pe-
to sometidos ellos y su Corona a determinadas condiciones,
en cuanto a guardar ciertos t6rminos territoriales de los
que no podian salir, a demoler cualquier fortificaci6n que
los sibditos britanicos hubieran levantado en la Bahia de
Honduras o en cualquier otro territorio espafiol...
En el tratado de paz, llamado definitive, que Es-
pafia sign junto con Inglaterra en 1783 en Versalles y en
su articulo sexto, qued6 nuevamente bien especificado cua-
les habian de ser los t6rminos y extension territorial en
que los cortadores de madera habrian de habitar, cuiles


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las edificaciones que podian levantar, aclarindose sobre
todo "que estas estipulaciones no se considerarin deroga-
torias en cosa alguna de los derechos de la soberania es-
pafiola...
En 1786 en convencion concluida entire el rey de Es-
paia y el de Inglaterra para explicar y ampliar lo conveni-
do en el articulo sexto del tratado de 1783 se ratifico el de-
recho de residencia de los suibditos ingleses en Belice, con-
cretado para efectuar el corte de maderas y de aprovechar-
se de cualquier otro fruto o producci6n de la tierra en su
estado puramente natural y sin cultivo "convini6ndose ex-
presamente que las estipulaciones no debian jams servir
de pretexto "para establecer en este pais ninguin cultivo de
aziicar, caf6, cacao, ni fibrica alguna o manufactura..."
"Que en ningin tiempo se ha de hacer alli la menor forti-
ficaci6n o defense, ni se establecera cuerpo alguno de tro-
pa..."
Todo ello como se ve era un reconocimiento absolute
de la soberania de Espaia en Belice.
Los ingleses firmaron cuanto hubo que firmar, pero
despu6s hicieron en contravenci6n cuanto les vino en ga-
na. Validos del descuido espafol establecieron en Belice
ciertas formas de gobierno military y civil y se prepararon
para consumer la usurpaci6n de Belice. En este estad. de
cosas surgi6 nuevamente en 1796 otra guerra en la que In-
glaterra y Espaia figuraron como contendientes y Espaia
se aprest6 en 1798 para castigar a los infractores de los
pactos contraidos en 1783 y 1786, radicados en las tierras
de Belice.
Sin ninguna consecuencia quedaron los intentos de la
expedici6n espafola en Belice, puesto que se trat6 de un
ligero encuentro que no dur6 mas de dos horas, y por cu-
yos efectos qued6 la situaci6n tal como anteriormente se
encontraba antes de la expedici6n. De esto, pretenden


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sofisticamente algunos exegetas del imperialismo ingl6s,
que Inglaterra ocupa Belice por derecho de conquista. Si
alguna validez hubiera podido tener un argument tan d6-
bil, puesto que hay que considerar que la estancia de los
britinicos en Belice no era debida a ocupaci6n military, sino
a infiltraci6n con posterior reconocimiento de lo mismo y
con la limitaci6n que los tratados imponian, ello se viene
abajo, puesto que en el Tratado de Amiens firmado en
1802 Inglaterra se comprometi6 a devolver los territories
tomados a Espafia y a sus aliados, excepcionando los de
Ceylan y Trinidad.
En el Tratado de Madrid de 1814 se declare la vi-
gencia de los tratados de 1783 y 1786.
En 1817 y 1819 el Parlamento Britbnico declare re-
petidamente "que Belice es un establecimiento para cier-
tos fines, bajo la protecci6n, pero no dentro del dominion
de la Corona Inglesa".
En estas situaciones: la de Hecho y la de Derecho,
por las que de una parte se encontraban los ingleses esta-
blecidos en Belice y por otra lo estaban con una conce-
si6n determinada por la soberania espafiola, acontece el
suceso historico de la Independencia del Reino de Guate-
mala, de la Metr6poli espafiola, convirtiendose el antiguo
reino en el aio 1821 en la Repiblica Federal de Centro
Am6rica.
Por el hecho de la Independencia y en virtud del De-
recho Internacional (Utti Posidetis) la Repiblica Centro-
americana hered6 los derechos que sobre Belice tenia la
Corona Espaiiola.
Mas tarde, al romperse el pacto federal dividiendose
la Republica Federal Centroamericana en cinco nacionali-
dades distintas, correspondi6 a Guatemala el territorio de
Belice.


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Nuevamente surge aqui la pregunta que hicimos en
el caso de Gibraltar. ,Qu6 pas6 despu6s de todo esto que
hemos relatado para que Inglaterra se aposentara en Be-
lice con un caracter que quiere ser definitive y sobre todo
amparada en unos supuestos derechos que consider co-
mo inobjetables? Sucede, el que necesitando la Repibli-
ca Centroamericana nacida en 1821, el reconocimiento de
las naciones extranjeras y procurando entire ellas el re-
conocimiento de Inglaterra, 6sta capitalize la petici6n pro-
poniendo bases tan inaceptables como las de que condicio-
naba el reconocimiento de la naciente Repiblica Centro-
americana a que "se abandonara por Centroam6rica todo
reclamo sobre el establecimiento de Belice".
La Reptblica de Centroam6rica por no acceder a lo
propuesto, careci6 por tanto del reconocimiento ingl6s.
Ya roto el pacto federal centroamericano y en los aios
de 1847 y 1849 Guatemala como repiblica independiente
al suscribir su reconocimiento con Inglaterra tuvo la opor-
tunidad de expresar y express sus reserves de derecho so-
bre Belice.
Lo que subsiguientemente ocurre va dando a conocer
claramente la trayectoria del oportunismo ingles para
consolidar sus posiciones.
Debido a las discrepancies surgidas entire Estados Uni-
dos e Inglaterra, por debatirse entire otras cuestiones las
de las comunicaciones a trav6s del Istmo Centroamericano,
para terminar estas discrepancies se firm el Tratado de
Clayton-Bulwer, por el cual las potencias signatarias se
comprometian a no adquirir territories ni dominios de
ninguna especie en las tierras centroamericanas. Este tra-
tado fue firmado el 19 de Abril de 1850. El 17 de
Octubre de 1856 los mismos gobiernos suscribieron el Tra-
tado Dallas-Clarendon versando en parte sobre el mismo


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asunto pero en un articulo separado de este tratado se con-
vino en que Inglaterra se quedara con Belice. Este tra-
tado nunca fue ratificado y aunque en nada podia obli-
gar a la Repfblica de Guatemala, su preparaci6n pes6
much en la decision guatemalteca de convenir con la
Gran Bretaia en un tratado que resolviera el diferendo qua
desde la Independencia habia surgido entire ambos paises.
Guatemala ya presionada desde el nacimiento de la
Repfblica Centroamericana y viendo la deriva de las co-
sas firm en 1859 uq tratado con Inglaterra de cesi6n de
territories en Belice, si bien condicionAndolo a determina-
das obligaciones, que se contenian en el articulo s6ptimo del
tratado, las cuales eran compensatorias y entire las que se
incluian la de construir conjuntamente con Inglaterra me-
dios de comunicaci6n que facilitaran la salida de Guate-
mala al Atlantico. Condiciones nunca cumplidas por los
ingleses y que por tanto anularon el efecto de lo convenido
reponiendo la situaci6n al estado que se encontraba antes
de la firm de este tratado, es decir a la efectividad de los
derechos de Guatemala sobre Belice.
Lo que despues viene ocurriendo, es la demostraci6n
de la habilidad inglesa respaldada por su fuerza para eva-
dir sus compromises, querer dar por caducadas las obli-
gaciones contraidas y dilatar entrar en el anilisis de la
euesti6n ante los tribunales internacionales para dirimir
por procedimientos de Buena Fe y Equidad el caso de
Belice. Este procedimiento Ilevaria a analizar no sola-
mente la cuesti6n juridica, sino todos los aspectos tanto
humans como hist6ricos que no podian por menos de
dar una resoluci6n legal a la cuesti6n belicefia altamente
favorable a Guatemala reitegrindose en la plenitud de
sus derechos sobre Belice.
Creemos haber demostrado, aunque la exposici6n ha-


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ya sido sumaria, el oportunismo ingl6s para apoderarse
de Belice y c6mo la inica raz6n que ampara a Inglaterra
en ese dominio es la de su estrategia political sostenida
por su enorme potencia b6lica y econ6mica.
Narrado este primer caso americano, pasaremos a
hacer relaci6n del segundo caso, o sea el de las Islas Mal-
vinas.


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Posici6n de Belice entorpeciendo la salida de Guatemala at
Atl4ntico debido a la ocupaci6n inglesa.


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ZO P







SEGUNDO CASO AMERICANO


(Las Malvinas)

"La raz6n de la Fuerza"

Esti el pequeflo archipielago de las Islas Malvinas
(16,532 Kil6metros cuadrados) situado al sur de la Ar-
gentina y con enfoque al estrecho de Magallanes. Islas
Magallinicas fueron nominadas en un pasado ya muy le-
jano las de este pequefio archipiBlago.
Fueron estas islas de indiscutible dominio espahol,
debido primeramente a que caian dentro de la demarca-
ci6n hecho por el arbitraje del Papa Alejandro VI, que re-
solvi6 a no much tiempo de distancia del descubrimiento
de Am6rica los litigios entire portugueses y espaioles de-
terminando sobre que 6rbita podrian realizar ambos pue-
blos sus descubrimientos, conquista y colonizaci6n. En el
Tratado de 1493 hecho en Tordesillas se ratific6 por Es-
pafia y Portugal la demarcaci6n hecha por el citado Papa.
Derecho era este de aplicaci6n indiscutible en aque-
los tiempos y como tal acatado por todos los principles y
reyes del orbe cristiano, y por lo mismo, ni discutido, ni
impugnado por naci6n alguna, a las que no perjudicaban
en modo alguno las soluciones adoptadas entire Espafia y
Portugal a las que afectaba el dominion.
A mas de 6sto estuvieron en las Islas Magallinicas:
en 1517 el navegante Juan Sebastian El Cano; en 1525
Francisco de Loaisa, en 1535 Simon de Alcozalia; en 1540
Alfonso de Camargo; en 1557 Juan Fernindez Ladrillero;
en 1579 y 1583 Pedro Sarmiento de Gemboa. Todos ellos
eran espafioles, que estuvieron en aquellas islas por el
derecho propio de su Corona ratificando el dominio es-
pafiol.


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Estas islas no tenian ni tienen ahora mismo gran va-
lor de aprovechamiento agricola, no teniendo aun por el
siglo XVI el valor estrategico, que despues del correr de
los afios adquirieron, por lo cual la Corona Espafola em-
pefiada en la inmensa tarea de poblar tanta y tan vastas
tierras con riqueza potential, y de situar sus dominios en
puntos estrategicos del Atlantico Medio, no concedi6 gran
valor a la ocupaci6n permanent de las islas Magallini-
cas. Los nficleos de colonizaci6n que podian afectar a
estas islas, se encontraban principalmente en la region
Rioplatense, muy distanciados de las islas citadas y por
tanto su radiaci6n las afectaba tenuemente.
El dominio espahol sobre estas islas aparte de estar
asentado por la base juridica del Tratado de Tordesillas,
lo estuvo tambi6n por los actos externos de posesi6n que
caracterizan la misma, manifestados con las diversas ve-
ces que los espafioles las visitaban y tuvieron bajo su
mano, sin contradicci6n alguna ni de hecho, ni de recla-
maci6n en Derecho de naci6n extrafia.
La posesi6n continuada es una de las caracteristi-
cas del Dominio sobre las cosas, la cual juridicamente aiin
cuando el duefio de la cosa no la tenga materialmente en su
mano, y sobre todo, cuando no haciendo abandon abso-
luto de ella no da lugar a que nadie se posesione de la
misma ininterrumpidamente y pueda alegar derechos pres-
criptivos en su favor.
Es en el aflo 1592 cuando un siibdito britinico -Jhon
Davies- pas6 por las Islas Mallaganicas sin que tengamos
mAs noticias ciertas y fidedignas de otros visitantes ingle-
ses a estas pequefias islas, por entonces. Han de pasar los
afios que van desde 1592 hasta el 1690 en los que sabemos
c6mo Jhon Strong sfbdito ingl6s desembarca en una de
las Islas Magallinicas, se decide a explorer las demis y


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queriendo hacerse un servicio a si mismo, siendo graciable
a su Real Corona, bautiza aquellas islas con el nombre de
Islas Falkland.
No obstante este "descubrimiento", Inglaterra no se
atrevi6 por entonces a pretender, ni alegar ningin dere-
cho sobre las islas "descubiertas" por Strong.
Pasan los afios y en el de 1714 toca a los franceses
"redescubrir" las Islas Magallinicas. Los marines fran-
ceses de Saint Malo, con el ge6grafo Frezie, arriban a las
islas y las rebautizan con el nombre de Islas Nuevas (nove-
dad para cualquiera es lo que antes no ha visto, aunque lo
hayan contemplado cientos de ojos extrafios).
Pasan los afios y nos encontramos en el de 1764,
con una pequefia colonia francesa instalada en las islas
y organizada sobre estas fechas por el frances Luis Anto-
nio de Boungaville. En los pianos levantados por este,
haciendo descripci6n de las islas, las cita como islas Ma-
louines, derivaci6n de Saint Malo.
MAs adelante en corrupci6n de este nombre y castella-
nizandole, se Ilamaron Malvinas a las Islas Magallinicas.
El Rey Carlos I de Espafia, uno de los de la Casa
Borb6n, que si sabia d6nde le apretaba el zapato, sinti6
la molestia de la ocupaci6n francesa y para evitar abusos
detentatorios o prescripciones que alegar contra la Sobe-
rania Espafiola, reclam6 en6rgicamente a su regio primo
el Rey Luis XV de Francia, el abandon de las islas por
los sibditos franceses. Tras las gestiones del caso y en
reconocimiento a la Soberania Espafiola, los suibditos de
la Corona Francesa abandonaron las islas.
En 1765 rond6 por aquellas latitudes islefias el Co-
modoro ingl6s George Gordon Noel Byron llevando con
61 una fragata inglesa con tropas, desembarcando y
parapetindose en el lamado Port Egmond. Espafia tuvo
que batir a los sdbditos ingleses diversas veces desde el


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afio 1769 hasta el de 1771.
Poco mfs adelante y como consecuencia de tratados
y convenciones, transacciones y permutas efectuadas eo-
tre Espafia e Inglaterra, 6sta reconoci6 los derechos espa-
fioles sobre las Islas Malvinas evacuandolas en su conse-
cuencia.
En 1810 se hace la proclama de la independencia de
la Repdblica Argentina de la Metr6poli Espaiola, y una
vez 6sta consolidada pasaron a ser de soberania argenti-
na todos los derechos del anterior soberano, segun las
normas del Derecho Internacional, y con 6llas los derechos
argentinos sobre las Islas Malvinas.
No obstante todos los conflicts internos surgidos en
la Argentina debido a las luchas entire unionistas y fede-
ralistas y no obstante tambi6n a las guerras internacio-
nales que Argentina sostuvo, (como la del Brasil de 1826
a 1828), la nueva republica Argentina emiti6 un decreto
el 10 de Junio de 1829 en virtud del cual envi6 un gober-
nador a las Islas Malvinas instalindole en Puerto Sole-
dad y remitiendo ademis una pequefia guarnici6n y unos
cientos de colonos para el possible aprovechamiento agri-
cola y ganadero del archipi6lago.
En 1825 Inglaterra habia reconocido la emancipa-
ci6n de las Provincias Unidas de la Argentina, pero el 19
de Noviembre de 1829 protest por el nombramiento de
las autoridades argentinas en las Islas Malvinas, llama-
das por los ingleses Falkland, alegando supuestos derechos
sobre las mismas.
En 1831, gobernando Rosas en la Argentina, surgi6
un conflict entire este pais y los Estados Unidos de Ame-
rica del Norte, motivado porque que tres goletas norteame-
ricanas contravinieron las leyes de pesca en aguas argen-
tinas. Hubo un incident entire ambas naciones, con ca-
rfcter blico, desarrollado en Puerto Soledad y como con-


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secuencia del mismo hubo un enfriamiento de las relacio-
nes diplomaticas entire la Argentina y los Estados Unidos.
Casi abandonadas quedaron las Islas Malvinas y casi
sin medios de defense estaban los colonos argentinos y
la pequefia guarnici6n de las Islas Malvinas, cuando en
Enero de 1833 -repiti6ndose la "hazafia" de Gibraltar-
se present ante las islas una flota inglesa, cuya tri-
pulaci6n asalt6 las precarias defenses haciendo prisio.
neros al escaso numero de oficiales, soldados y colonos
que en las islas habia. Debido a esto se entablaron ante
la Corona Inglesa las protests del caso; protests reinvin-
dicatorias que no cesaron de hacerse en todo el resto del
siglo XIX y que ban persistido hasta lo de ahora, alegan-
do Argentina sus indiscutibles derechos y pidiendo la res-
tituci6n de las depredadas islas por Inglaterra.
Sostiene el pueblo argentino que sobre el presunto
derecho de Inglaterra sobre las Islas Malvinas "no hay ni
puede haber ninguna duda, porque Inglaterra se apropi6
de ellas y de lo ilegitimo no pueden extraerse titulos legi-
timos", o sea, que lo que es nulo en Derecho desde su
raiz, considerado tanto en el Derecho Internacional Publi-
co, como en el Privado, no puede amparar ninguna situa-
ci6n de Hecho, por muy arguciosas que sean las alegacio-
nes para sostener los hechos originarios que dan lugar a
crear las interpretaciones sofisticadas.
La triste realidad del caso, es que el Hecho de la
ocupaci6n de las Islas Malvinas por los ingleses, persiste
como prueba de la fuerza inglesa, ya que los ingleses se
apoderaron del pequefio archipielago valiendose de la de-
bilidad de un pueblo en formaci6n como el argentino, con
conflicts internos, guerras recientes, y habiendo tenido
que sostener polemicas fuertes con naciones ya poderosas
en aquel entonces y por todo lo cual las Islas Malvinas
se encontraban en estado de indefensi6n en el afio de 1833.


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El interns ingles en el siglo XIX de poseer estas islas
fue el de conseguir una posici6n estrat6gica mis, en su
desarrollo y dominio de los mares, puesto que estas islas
como dejamos dicho anteriormente, estfn situadas en el
enfoque del Estrecho de Magallanes, paso considerado vi-
tal para la estrategia desarrollada desde el crecimiento
hispano en ultramar y de su comercio con las colonies
situadas en las costas del Pacifico.
Actualmente estas islas son cabecera para desplaza-
miento de los mares antirticos, en cuyas extensas aguas
tambi6n pulula Inglaterra arrogandose derechos sobre las
superficies maritimas y terrestres de la Antirtida, con ti-
tulos poco mas o menos parecidos a aquellos otros con los
que se adjudic6 la pretensi6n de tomar las Islas Malvinas
ocupandolas contra toda raz6n.



































Posici6n estratdgica de las islas malvinas con respect al
Estrecho de Magallanes. De gran valor en el siglo XIX pa-
ra el dominio de los mares.


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LAS COINCIDENCIAS EN EL OPORTUNISMO INGLES

Haciendo revision de lo sucedido en Gibraltar, Belice
y las Islas VMalvinas, vemos que en el afio 1703 Inglaterra se
comprometi6 con sus aliados a no tener para si, ni puertos
ni ciudades espafiolas que se conquistaran para el preten-
diente austriaco de la Corona Espaiola. No obstante lo
cual, de fideicomisaria de Gibraltar, se convirti6 en pose-
sora a titulo propio casi desde los primeros moments de
la ocupaci6n.
En 1783 en el Tratado de Versalles, Inglaterra acept6
pactos mediante los cuales los sibditos ingleses que esta-
ban infiltrados en Belice, habrian de estar sometidos a
las condiciones espafiolas de no extorsionar su soberania,
limitindose a cortar madera en aquellas posesiones espa-
iolas, pacto que vulner6 en cuanto tuvo ocasi6n.
En 1713 por el Tratado de Utrech aprovechindose
Inglaterra de las debilidades de la Corona Espafiola, sus-
cribi6 un tratado con el Rey de Espafia -tratado no rati-
ficado por las Cortes espafiolas- y por cuyas cliusulas
se adjudic6 a Inglaterra cierta porci6n de Gibraltar con
determinadas obligaciones las cuales Inglaterra nunca cum-
pli6 caducando por tanto su ya imperfecto derecho.'
En 1859, aprovechindose Inglaterra de la debilidad
de la naciente repiiblica de Guatemala suscribi6 con 6sta
un tratado por el que hacia a Inglaterra cesi6n de tierras
belicefias, bajo determinadas condiciones y obligaciones
que Inglaterra nunca cumpli6, lo cual invalidaba lo pac-
tado y reintegraba la situaci6n de Belice a su primitive
condici6n juridica de 1783.
En el caso de Gibraltar, Inglaterra se fortific6 desde
los primeros dias en el Pefi6n cuando aiin figuraba como
fideicomisaria del Archiduque Carlos de Austria, conti-
nuando en esta actitud aun habiendo dado la espalda a


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6ste y reconocido a los Borbones espafioles, peleando ya
como posesora a nombre propio contra Espaia y su aliada
Francia para quedarse definitivamente en el Pefi6n contra
todo derecho.
En el caso de Belice, Inglaterra ha dilatado levar a
efecto las proposiciones guatemaltecas de revisar la situa-
ci6n por las vias del procedimiento de Equidad y de Jus-
ticia, enviando cuando bien le ha parecido para hacer
patente su poder, barcos de guerra a las costas belicefas
buscando atemorizar a Guatemala.
En el caso de las Islas Malvinas, los ingleses se apo-
deraron por la fuerza de estas islas en 1765 aunque des-
pues las abandonaran para volver a reaparecer en el afio
1833 en las mismas, tomando las islas por asalto y va-
li6ndose de la debilidad del naciente pueblo argentino que
no podia tender debidamente a sus intereses.
Finalmente en el caso de las Malvinas, al igual que
en el caso de Belice, Inglaterra ha desestimado toda recla-
maci6n argentina, utilizando argucias dilatorias para no
dar lugar a entrar en el fondo de un asunto en el que
sus presuntos derechos quedarian mal parados ante la fas
de las naciones.


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ALGUNOS JUICIOS EMITIDOS EN EL
SIGLO XX SOBRE EL COLONIAISMO

A modo de ilustraci6n de la conciencia que en el siglo
actual se estA creando sobre el colonialismo y que inevi-
tablemente ha de conducir hasta su desaparici6n, una vez
que por la madurez de los pueblos que aim estan someti-
dos a los colonizadores y que por la conciencia internacio-
nal se presione para que vayan desapareciendo situaciones
evidentemente injustas, tales como las de Belice y de las
Malvinas, sometidas a Inglaterra sin haber causa que lo
justifique.
En evidencia de esta conciencia international que
se esta desarrollando hemos de citar a Erick A. Walker
el cual dice "que no dejara de haber imperios coloniales
hasta que exist mayor uniformidad entire los pueblos del
globo en todos los sentidos vitales" (Los Imperios Co-
loniales y su future) pudiendo citar tambien a Pelletier y
Roubaud (Empire ou Colonies) en que se afirma, rela-
cionado con lo anterior, que hemos legado a una epoca
de empequefiecimiento de las distancias y de entrecruaa-
mientos de la soberania de los estados, en consecuencia de
lo cual la colonizaci6n va dejando de ser un "negocio" o
una mission exclusive y unilateral, sometiendose pro-
gresivamente a normas que han de influir directamente
en la evoluci6n de los pueblos dependientes por una jus-
ticia estricta hacia esos pueblos.
Interesante es a estos efectos lo que el doctor Mores-
co dijo en el curso de la Academia de Derecho Internacio-
nal de la Haya de 1935-36: "La evoluci6n de las relacio-
nes de Derecho Pdblico entire Metr6poli y dependencias de
Ultramar van perdiendo las tendencies de las relaciones
humans en general...; Las relaciones coloniales se crean
mis allf de la esfera juridica por el derecho del mas fuer-


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te, se estabilizan, toman la relacion de un derecho pibli-
co impuesto unilateralmente, pero pronto y cada vez mis,
se va transformando por la colaboraci6n de metr6poli y
colonia. El resultado final o mejor el t6rmino ideal de
esta relaci6n debe ser esa realizaci6n del derecho que se
llama Libertad; bajo la forma de Estados separados o so-
beranos, de provincias de las metropolis, o de entidades
completamente aut6nomas libremente asociadas en alguna
sociedad de Estados de caracter nuevo".
Finalmente hemos de citar lo que la interesantisima
y documentada obra, Politica Colonial, en la que se estu-
dian todos los pros y contras del colonialismo, escrita
por Jose Maria Cordero Torres, espafiol, este nos dice en su
capitulo DEONTOLOGIA COLONIAL: "Dentro de las me-
tr6polis, se sigue olvidando en la prActica cotidiana los so-
lemnes principios proclamados ruidosamente en algunas so-
lemnidades. Opera el complejo de progresso, man non tro-
poo" que ve deformadas y asustadamente las l6gicas aspi-
raciones -a menudo impacientes- coloniales; se sostiene
que lo mejor es una political de manoss libres" y "direcci6n
energica" compatible con el enriquecimiento rapido hasta
el limited possible; que "s6lo la metr6poli sabe lo que le con-
viene a la colonia". Lo corriente es que el acceso a los mis
altos puestos de direcci6n y responsabilidad coloniales, se
deba a la intriga, o cuando mas, a meritos que ninguna rela-
ci6n guardian con la political colonial. Si el "spoil system"
ha cedido el paso en muchos paises a la selecci6n t6cnica
de funcionarios, ello por si solo no garantiza el acierto en
la selecci6n, ni que los seleccionados reuinan moralmente
las delicadas dotes que despu6s necesitarAn al actuar...
Un largo period de expeditivas y egoistas relaciones
coloniales, han legado a la actual generaci6n -que es
tambi6n de came y hueso, y ha soportado la crisis mate-
rial y moral de las dos grandes guerras- un pesado fardo


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de inclinaciones a valorizar las colonies, desconociendo los
intereses natives afectados. Tan absurdo seria pretender
que los humans perdieran sus instintos de lucro en el
mundo colonial, como injusto result el panorama de mu-
chas industrializaciones y transformaciones que han aven-
tado fortunes capitalistas sobre la miseria de los lamados
"tutelados". ..


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LA SOIUDARIDAD AMERICANA FRENTE
A LAS INTROMISIONES COLONIALES

"Es una idea grandiosa pretender former de todo
el Nuevo Mundo una sola naci6n que ligue sus parties en-
tre si con el todo..."
Tales fueron palabras preliminares de una alocuci6n
de Bolivar en 1815 cuando estaba su mente concibiendo
una amplia asociaci6n en la que se integrara toda la Ame-
rica, para conseguir un desarrollo conjunto y delenderse
de los poderes extracontinentales que amenazaban la so-
berania de los territories americanos.
Concurrente en esta posici6n y para evitar la inge-
rencia de los pueblos europeos en America, el dia 2 de Di-
ciembre de 1823 en los Estados Unidos de Norteamerica,
Monroe en un mensaje dirigido a el Congreso de su pais,
ciment6 en su exposici6n las bases de una conduct, que
mAs tarde se nomin6 "la doctrine de Monroe" dado el
gran interns que lo contenido en el mensaje tenia y tiene
para la independencia de todos los pueblos americanos.
A estos efectos habremos de transcribir parte de unos
interesantes articulos aparecidos en el Diario "El Impar-
cial" de Guatemala, cuyos articulos escritos por el his-
toriador Enrique del Cid (guatemalteco), bajo el titulo
"Un compromise de los Estados Unidos ante las preten-
ciones inglesas" se dirigen precisamente a buscar el mcre-
mento de la solidaridad americana para su defense y en
caso tan concrete como el de Belice. En estos articulos,
expresi6n hist6rica de lo ocurrido en Diciembre de 1823,
se manifiesta lo siguiente: "Justamente por el afio 1822
se concert en Europa, con el prop6sito de defender a
"los legitimos" gobernantes contra la revoluci6n, una
alianza de potencias europeas centrales, conocida con el
nombre de la Santa Alianza, que, en la esperanza de im-


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pedir que la revoluci6n se extendiera a sus propios domi-
nios, adopt la practice de intervenir en los paises donde
la agitaci6n popular era la mismisima antitesis del prin-
cipio norteamericano de la autodeterminaci6n de los pue-
blos. La confianza de que los Estados Unidos tenian en
la estabilidad de los nuevos gobiernos de Sudam6rica dis-
minuy6 considerablemente cuando la Santa Alianza puso su
atencion en Espaiia y en sus colonies del Nuevo Mundo.
Los Estados Unidos creyeron ver en esa actitud la inten-
cion de varias potencias europeas de venir a ocupar los
territories que se habian libertado de Espafia y es por ello
que sobrepasando la doctrine de abstenci6n recomendada
por los estadistas estadounidenses durante los primeros
tiempos, mediante las cuales los Estados Unidos no parti-
ciparian en las combinaciones political europeas, ni toma-
rian parte en las guerras de Europa se pas6 ante la posi-
bilidad de la intromisi6n europea en America a la formu-
laci6n de lo expresado por el Presidente Monroe, cuya
substancia puede recogerse en los puntos siguientes: lo.
"...los continents americanos, en virtud de la condici6n
libre e independiente que han asumido y conservado, no se
deben considerar en lo sucesivo, como campos de future
colonizaci6n por ninguna potencia europea". 2o. "De
consiguiente la franqueza y las relaciones de amistad exis-
tentes entire los Estados Unidos y esas potencias nos obli-
gan a declarar que consideramos peligrosa para nuestra
paz y seguridad toda tentative por parte de ellas de ex-
tender su sistema a una porci6n cualquiera de este he-
misferio... considerando como manifestaci6n hostile, con-
tra los Estados Unidos, cualquier conato de una potencia
europea con el objeto de oprimir o de ejercer de cualquier
modo una influencia dominant en los destinos de los pue-
blos americanos". 3o. "...Es por lo tanto igualmente


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impossible que podamos contemplar con indiferencia seme-
jante interposici6n en forma alguna".
Bolivar vio con hondura la cuesti6n planteada por
Monroe y de esta profundidad de conocimiento surgi6 rea-
firmada la concepci6n unificadora de Bolivar para conse-
guir la garantia de independencia y de integridad territo-
rial de los pueblos americanos. De estos prop6sitos se
trat6 con extension en el Congreso de Panama del afio
1826, legando a ser formulados en las cliusulas del "Tra-
tado de Uni6n Liga y Confederaci6n", suscrito como re-
sultado del Congreso.
"Bolivar quizo continentalizar la "Doctrina de Mon-
roe en el Congreso de Panama de 1826" dice escueta-
mente Velasco Ibarra, (ecuatoriano).
Alejandro Alvarez, chileno, tratadista del Derecho In-
ternacional, de fama mundialmente reconocida, present
en 1917 al Instituto Americano de Derecho Internacional
un proyecto, mediante el cual se pedia considerar la "Doc-
trina de Monroe" como norma de defense continental y
en su consecuencia se le actualizara y proclamara variAn-
dola el nombre por el que comiunmente era conocida, dAn-
dole universalidad americanista debi6ndola nominar en
adelante "Derechos fundamentals del Continente Ame-
ricano".
La conciencia de solidaridad americana, tanto en lo
que respect a el buen funcionamiento econ6mico de to-
dos los pueblos, como al entendimiento politico, como a la
identificaci6n frente a la intromisi6n de potencias extra-
fias que afecten a la soberania de los pueblos americanos
ha ido afirmandose a trav6s de los tiempos. Asi en el
largo period que va desde la reuni6n efectuada en Wa-
shington en 1890 en la primer Conferencia Internacional
Americana, hasta la realizada en 1948 en Bogota, y la de
Caracas en 1954 y tanto en estas citadas, como en todas


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las conferencias intermedias nos encontramos con que la
solidaridad americana se va afirmando y se van conclu-
yendo acuerdos que preceptuan que las relaciones entire los
estados deben obedecer a normas de Derecho Internacional;
que las diferencias entire los estados deben ser resueltas
por medios pacificos; que deben proscribirse las luchas ra-
ciales y religiosas; que se debe velar por la inviolabilidad
del territorio de los estados, etc., etc.
En la IX Conferencia Internacional Americana de Bo-
gota del afio 1948, Conferencia important porque en ella
se echaron las bases definitivas de la Organizaci6n de los
Estados Americanos -OEA- mediante esta organizaci6n
que armoniza muchos puntos antes no transigidos en las
diversas conferencias americanas se continfa fomentando
la solidaridad americana, aspirando asi a la defense de la
soberania de los territories americanos y de su indepen-
dencia, buscando concordar estas aspiraciones con las orga-
nizaciones mundiales afines. La OEA tiene su sede en la
Uni6n Panamericana y se compone su totalidad mediante
la reunion de los miembros de las naciones que la inte-
gran, a raz6n de uno por naci6n de las veintiuna que for-
man su totalidad.
En la citada Conferencia de BogotA se adopt la re-
soluci6n de hacer condena expresa del colonialismo a te-
nor de lo expresado a continuaci6n: "CONSIDERANDO:
Que el process historico de la emancipaci6n de Am6rica
no habra concluido, mientras subsistan en el continent
pueblos y regions sometidos al regimen colonial, o terri-
torios ocupados por paises no americanos:
Que el ideal que inspire la gesta de independencia de
America animara siempre a nuestros pueblos y gobiernos
unidos en el compromise moral de luchar por los medios
pacificos a su alcance para desterrar del continent toda


- 62 -






situaci6n de dependencia, cualquiera que sea su forma, po-
ltica, econ6mica o juridica;
Que a partir de su independencia, los Estados ameri-
canos han coincidido en este prop6sito, el cual filtimamen-
te tuvo definiciones precisas en las conferencias de can-
cilleres de Panama, de La Habana, y de Rio de Janeiro,
mediante resoluciones que condenan el regimen colonial
en Am6rica y que consagran el derecho de los pueblos de
este continent a disponer libremente de sus propios des-
tinos...
DECLARA: Que es just aspiraci6n de las repuibli-
cas de Am6rica que se ponga t6rmino al coloniaje, y a la
ocupaci6n de territories americanos por paises extracon-
tinentales.'
En la X Conferencia Interamericana celebrada en Ca-
racas en Marzo de 1954 se ratific6 e hizo extensive lo
acordado en Bogota en 1948 sobre la intromision colo-
nialista.
Asimismo se podrian citar en forma coincidentes los
acuerdos de la "Comision Americana de Territorios De-
pendientes" reunida en La Habana en Julio de 1949. La
IV Reunion de Consulta de Cancilleres Americanos cele-
brada en Washington en Abril de 1951 y otras tantas ac-
tividades de los pueblos americanos solidariamente uni-
dos en su afin de eliminar el coloniaje en tierras de Ame-
rica.








PERFILAMIENTO DE UN NUEVO DERECHO
DE GENTES


Las fases de la evoluci6n de las situaciones colonia-
les en todo el mundo tiene visible movilidad entire 1919 y
1945, como efectos de las dos guerras universales. A par-
tir de este iiltimo afio citado, las cuestiones colonialistas
"toman unos resueltos derroteros para la evoluci6n del
mundo que antes se ilamaba Colonial y ahora se comenz6
a llamar Dependiente". La suerte del mundo Dependiente
entra de leno en el campo del Derecho Internacional, al in-
ternacionalizarse el problema colonial.
"Para este crescendo emancipatorio ha contribuido el
que "los Pueblos menores no s61o luchan en sus escena-
rios, sino que vienen a Europa, donde conocen una vida
nueva y adquieren conciencia de su importancia en el
desenlace de la guerra. Su razonamiento no deja de ser 16-
gico desde el punto de vista de la doctrine democritica
que oyen pregonar, porque son los 60 millones de france-
ses de Ultramar los que el coronel Mangin consider como
factor de nivelaci6n entire los 40 millones de franceses
metropolitanos y los 75 millones de alemanes. Los sol-
dados indios aprenden que si no se prestaran como mer-
cenarios o vasallos a nutrir las filas del ej6rcito volunta-
rio ingl6s, el Reino Unido no habia podido sostener cam-
pafias superiores a un afio. Los movilizados vuelven lle-
nos de nuevas excitantes ideas a sus medios tradicionales,
donde se sienten inc6modos. Les estorban las antiguas
costumbres y los viejos jefes, pero tambi6n la burocraeia
y los propietarios europeos. Este nucleo une su fermento
a la minoria de intelectuales o profesionales aut6ctonos,
nutriendo partidos politicos de tipo extremist que reivin-


- 65 -







dican impetuosamente la independencia, tras de, o sin re-
formas previous "
Consecuencia de lo aleccionador de la guerra univer-
sal comenzada en 1939, fue el de querer buscar remedies
a las situaciones que habian podido producirlas. Hubo
por tanto en este sentido una aspiraci6n que podremos Ua-
mar universal, reuniendose al efecto una Asamblea Mun-
dial en 1945, en San Francisco, a la cual asistieron repre-
sentantes de cincuenta naciones, dando lugar a la forma-
ci6n de la organizacion y a la Carta de las Naciones Uni-
das, punto de partida de una etapa universal "en que la
mayoria de los pueblos presents expresaron juntos el
respeto de la autodeterminaci6n de los mismos, la necesi-
dad de observer los principios de la igualdad juridica de
las naciones, la pureza de los tratados, la efectividad de
los derechos y libertades fundamentals del individuo pa-
ra asegurar la paz y el mantenimiento del progress y el
bienestar del genero human, en lo universal."
La Organizaci6n de las Naciones Unidas, significa un
amplio proyecto depurativo, de las relaciones humans en
el orden international. Muchos de sus prop6sitos se van
cumpliendo y otros solamente estan enunciados, pero con
todo ello va abri6ndose paso un nuevo Derecho de Gen-
tes, con validez universal, que vaya corrigiendo poco a
poco el caracter positivista y eminentemente utilitario de
un Derecho Internacional encerrado dentro de las esferas
particularistas de cada nacion.
La Organizacion de las Naciones Unidas esti animada
por un sentido de justicia, que pretend aplicar y aplica
cuando le es dado a los casos particulares sometidos a su
jurisdicci6n cuando la justicia universal estA infringida.
Por encima de todos los egoismos y de todos los in-
tereses que pretendan interrumpir la amplia funcion de
la Organizaci6n de las Naciones Unidas, se evidencia que


- 66 -







6ta va consiguiendo ampliar y desarrollar la sociabilidad
mundial.
En lo quo respect a las situaciones colonialistas en
ia Carta de San Francisco se proyect6 tener bajo fideico-
miso a pueblos que antes estaban sometidos a MANDATO
y ADMINISTRACION colonialista. Estos fideicomisatos
tienen por objeto "promover el progress politico, econ6-
mico, social y educativo de los habitantes de los territo-
rios amparados por el fideicomiso y con todo ello el pro-
gresivo desarrollo hacia el gobierno propio o a la Indepen-
dencia, segin sea apropiado a las circunstancias particu-
lares de cada territorio, a sus pueblos y a los deseos li-
bremente expresados de los pueblos interesados..."
En el Articulo 73 de la Carta de San Francisco se im-
ponen deberes a los miembros de las Naciones Unidas,
que tengan o asuman responsabilidades por la administra-
ci6n de territories "cuyos pueblos no hayan obtenido to-
davia el complete gobierno propio".
Como se puede ver estamos contemplando en los tiem-
pos modernos la creaci6n de un nuevo Derecho de Gentes
en que "siquiera te6ricamente se hagan congruente el De-
recho Internacional y la Justicia, considerados en el cam-
bio del poder sobre la tierra y que hagan que al regulars
satisfactoriamente esos cambios de poderio, todo anhelo
de pacifismo no sea pena de amor perdido" como podre-
mos decir dando un sentido positive a las nuevas formu-
laciones del Derecho de Gentes, interpretando lo que co-
mo sagacisima y noble aspiraci6n indica Ortega y Gasset
y que anteriormente trajimos a colaci6n en este trabajo.
Si entire lo ideal y lo real existe siempre gran dis-
tancia, se debe ante todo ir sosteniendo lo Ideal como
viatico para andar sobre un camino pedregoso hasta con-
seguir la creacion y aplicaci6n de un Derecho Internacio-
mi just, no debiendo desmayar ante las incongruencias,


- 67 -








los desdenes ty las parciales frustraciones de los prop6si-
tos.
"De hombre es el errar" pero el mayor error de to-
dos en lo que venimos tratando, seria dejarse abatir por
el esceptisismo y abandonar laI alta empresa de la creaci6n
y aplicaci6n de un Derecho de Gentes con aplicaci6n uni-
versal, cuyo Derecho afortunadamente vemos gestarse en
los tiempos actuales.


- 68 -






CORRELACION DE LAS ASPIRACIONES AMERICANAS
CON LAS NORMAS DE JUSTICIA INTERNATIONAL

En 1910 el tratadista de Derecho Internacional, Ale-
jandro Alvarez (Chileno) escribi6 lo siguiente: "La con-
clusi6n general es que el Derecho Internacional conside-
rado en su conjunto, debe ser estudiado con una concep-
ci6n diferente de la que ha prevalecido hasta ahora. Las
relaciones internacionales deben ser extraidas de la his-
toria y de la vida political y econ6mica de los Estados.
Las practices de las naciones, principalmente de las gran-
des potencias como Francia e Inglaterra, deben ser pues-
tas de manifiesto. Es necesario tambien realzar los prin-
cipales derechos especiales --europeo, americano, asiatico,
africano- asi como el Derecho conventional y las resolu-
ciones arbitrales. Entonces con estos elements, se dedu-
cirin los principios universalmente admitidos, se pondra
de relieve con cuidado los principles casos de aplicaci6n
y se determinar la mayor o menor precision o elasticidad
de esos principios. Luego, en cada material, y siempre con
el mismo metodo, se estudiarin los cambios propios en
cada Continente. El prop6sito sera no tanto encontrar re-
glas precisas, sino sefialar la genesis y evoluci6n de las re-
glas internacionales". (Le Droit Internacional Americain,
Pag. 266-267).
Si existen -tal como es cierto- normas de Derecho
Universal, el Derecho Internacional que pretend aplicar
cada pueblo e incluso cada Continente debe sincronizar-
se con las reglas del Derecho Universal. El Derecho In-
ternacional Americano "es un moment de la vida del
Derecho Universal" dice Velasco Ibarra.
A media que el tiempo va pasando se comprueba
como los pueblos americanos coordinan sin resentimien-
tos sus actividades, forman un bloque compact con el


- 69 -






que expresan sus aspiraciones universales y ello sin nece-
sidad de entrar en fricci6n con otros Continentes.
"La political de la Organizacion de los Estados Ame-
ricanos siempre estuvo destinada a la soluci6n pocifica de
los conflictss y a ensefiar desde America a vivir de nuevo
en la Paz y en el Derecho a los castigados pueblos euro-
peos consumidos en estos primeros cincuenta afios del si-
glo que recorremos por dos grandes guerras... los pue-
blos americanos estin pues a la altura de su vida juridica,
desenvolviendo sus aotividades al servicio del mundo den-
tro de los dos grandes Organismos internacionales en que
militan. En Naciones Unidas, los pueblos de nuestro Con.
tinente trabajan por la gradual aplicaci6n de las experien-
cias logradas en America, alentando intensamente el pro-
p6sito pacifico para terminar con todas las voces disonan-
tes que pudieran legar desde los campos de la decepcion
y el derrotismo y para promover el progress constant de
la Humanidad". (Enrique V. Corominas).
A estos predicados universales, es de aplicar el que
las aspiraciones anticolonialistas de America en ningn
modo perturban ni opositan las aspiraciones de la Justi-
cia Universal. Por el contrario, ellas son con sus peti-
ciones, las que ponen de manifiesto ante la faz de las na-
ciones de todo el mundo, que se busca mediante la correc-
ci6n de las situaciones colonialistas en America una rein-
tegraci6n absolute de los principios de la Justicia Uni-
versal.

Los pueblos americanos tienen actualmente madures
mAs que suficiente para reintegrar dentro de su seno las
porciones de sus territories que por azares de la historic
estin bajo el dominio de naciones extracontinentales.
Con justicia, ningin pueblo extracontinental puede
considerar actualmente como titulo just de su perma-


- 70 -







nencia en tierras americanas, el que haya diferencia cul-
tural, tecnica o de metodos de civilizaci6n, entire los pue-
blos extracontinentales :y los americanos.
Los pueblos americanos poseen actualmente grandes
urbes, estin en el desarrollo de potentes industries, tienen
un incremento ganadero enorme, explotaciones mineras de
importancia universal, yacimientos petroliferos, etc. Su
movimiento cultural estA ensamblado dentro de una active
preocupaci6n que mueve a toda la Am6rica desde el norte
hasta el sur y que ha dado 6ptimos frutos. Estos hechos
innegables ponen en evidencia la capacidad actual de Ame-
rica para poder efectuar una labor de asimilaci6n de
aquellas Areas geogrificas americanas, junto con los pro-
blemas de sus habitantes, que aim estin bajo dependencia
extracontinental.
La capacidad asimilatoria de Am6rica, se prueba en-
tre otras muchas cosas por la recepci6n de los miles y mi-
les de emigrantes de otros Continentes que anualmente
recibe en su seno.
El hecho de que existan en Am6rica enormes areas
sin poblar, regions selvicolas inmensas y dentro de ellas
element human sin adaptar aun a la civilizaci6n, o el
que haya tambi6n element human con una cultural re-
trasada, que es resto y sobrevivencia de cultures preco-
lombinas, ello no dice nada en contra de la capacidad de
estos j6venes pueblos americanos para poder operar la
transformaci6n y asimilaci6n del element retrasado o
incivil que vive aun en sus Areas geogrificas.
La civilizaci6n no se improvise y como cuando en el
caso americano esta civilizaci6n va adquiriendo amplitud
manifiesta, no cabe querer comparar situaciones cultura-
les de otras latitudes geogrificas con las americanas, para
deducir de ello superioridad y sacar la consecuencia de


- 71 -






que es just la situaci6n colonial que ani previve en tie-
rras americanas, debido a la falta de suficiencia de los
pueblos americanos para poder asumir la tarea de incor-
porarse los habitantes americanos de lo que actualmente
son colonies.
America es un Continente de future espl6ndido. Es-
tamos auin en la EDAD PRIMERA AMERICANA, edad que
corresponde a la contemporanea de todo el Universo, es-
tando aprovechada en esta edad primera de America todas
las experiencias DE LA ANTIGUA, MEDIA Y MODERN,
DE EUROPA.
zCuainto no puede afn Am6rica realizar?
Am6rica es como bien dice Eudocio Ravines (perua-
no), "Un Continente en erupci6n", Continente que va ebu-
llendo y purificindose al calor de una lucha que podemos
nominar c6smica y en que el element human crepita
social y politicamente, y en el que las injusticias sociales
larvadas de egoismos econ6micos y de retrasos t6cnicos
estin siendo disputados por la actividad y el dinamismo de
empresas sociales y econ6micas contemporineas, que dan-
do parad6jicos saltos sobre los tiempos y las situaciones re-
tardarias, van creando a un ritmo acelerado una Am6rica
de espl6ndido future. Pese ello a las distorsiones politi-
cas, a la falta de correlaci6n entire la carencia de los ca-
pitales iniciales de los pueblos americanos y lo ingente de
las empresas que pretenden realizar y de hecho realizan,
y pese a las enormes diferencias sociales existentes entire
el element urban y el element campesino que vive en las
repiblicas americanas en general.
Recordemos lo antes dicho, de que Am6rica esti en
su EDAD PRIMERA, pero que en esta edad, ya tiene pre-
maturamente conseguidos en muchos aspects la misma
seguridad y adultez, que los pueblos envejecidos por cen-
tenios de experiencia. Es just reconocer que a estos vie-


- 72 -






jos pueblos debe Am6rica en gran part el capital inicial
de su desarrollo cultural y tkcnico, pero querer negar ac-
tualmente que este desarrollo sea paralelo en multiples as-
pectos al de los viejos pueblos, seria querer negar una rea-
lidad evident, que demuestra que America no va a la zaga
de ningin otro Continente en cuanto a aspiraciones res-
pecta, ni en cuanto a realizaciones incumbe.
Es por 6sto que sincronizando America su propio de-
recho a reclamar las tierras de su area geogrifica que ain
estin bajo el dominion de potencias extracontinentales, no
contradice en modo alguno el sentido de la Justicia Uni-
versal, puesto que esti mAs que demostrada la suficiencia
americana para poder reintegrarse en su dominio com-
pleto las tierras americanas y a las gentes que eni ellas vi-
ven, ofreciendo a estas -y pudi6ndolo cumplir- un genero
de vida digno en consonancia con los postulados a que uni-
versalmente se aspira de Justicia y de Humanidad.


- 78 -







LOS CASOS DE BEECE Y DE LAS MALVINAS
ANTE LA CONCENCIA INTERNATIONAL

Si hemos escogido los casos de Belice y de Las Malvi-
nas para tratarlos bajo el enunciado del "Caso America-
no", ha sido ello a efectos ejemplares que representaron a
todas las situaciones colonialistas que ain persisten en
Am6rica.
Belice se encuentra en Centro America, coraz6n ame-
ricano y comienzo geogrifico de la Am6rica del Sur.
Las Islas Malvinas estin situadas en la base final de la ex-
tensa porcion continental sudamericana.
Ellos pueden servir de ejemplo a todos los casos que
desde el norte hasta el sur -Guayana, Jamaica, Barbados,
etc.-, pendan tambien de resoluci6n.
Si la singularizaci6n esti hecha con respect a Ingla-
terra es porque esta potencia es la que tiene en su poder
las tierras de Belice y de las Islas Malvinas y porque es
tambien la mis alta representante en el siglo XX del po-
derio colonial.
Dentro de la singularizaci6n hecha con respect a la
situaci6n de Belice es congruente citar lo que dice el doc-
tor Salvador Mendieta cuando describe sobre "La Cuesti6n
Anglocentroamericana": "Cuando despu6s de la primer
guerra mundial, se organize la Sociedad de las Naciones fui
decidido partidario de que formaran parte de ellas los
cinco Estados de mi patria, a pesar de todos los defectors
y fallas de aquella instituci6n.
Porque era la inica tribune de los paises d6biles.
Digo lo mismo ahora de la ONU, o Naciones Unidas.
Es una instituci6n todavia imperfecta, y lo sera qui-
zi por much tiempo; pero es el nfcleo del gobierno mun-
dial y, con todas sus imperfecciones, la unica tribune de
los pueblos d6biles y la unica esperanza de impedir el do-


- 75 -






minio de uno, o de various imperialismos..." Afiadiendo:
"En todo caso la tribune de las Naciones Unidas es un
magnifico altoparlante que puede llevar la voz de Guate-
mala y de Centro America a los mis rec6nditos senos del
Imperio Britinico".
El caso de Belice es de perentoriedad el que seri re-
suelto toda vez que no solo pugna su posici6n actual con
el derecho que desde lo pret6rito acree a Guatemala para
reivindicar estas tierras, sino porque tambien pugna esta
detentaci6n con el mis elemental sentido de humanidad, y
para afirmar 6sto se hace necesario corroborarlo con lo que
Belice es y significa con respect al area guatemalteca:
Belice es geogrificamente la parte de costa atlAntica de
los departamentos del Pet6n y de la Alta Verapaz de Gua-
temala. Las tierras de Belice son la salida natural y ne-
cesaria hacia el mar de los products de el Pet6n y de la
Alta Verapaz, consistentes los del primero en una explota-
ci6n forestal de alta envergadura que en parte no se reali-
za, porque la salida para la exportaci6n ha de hacerse
ahora por vias largas, dificiles y costosas, lo cual desapa-
receria si pudiera disponerse de los puertos naturales de
la region belicefia. En definitive Inglaterra esta obstruc-
cionando el desarrollo de una de las regions mas ricas
por su naturaleza, de Guatemala, en cuya region la vida
humana no se desarrolla debido a la precariedad en que ha
de vivir hasta lo de ahora.
Por lo tanto no se trata solo de un problema juridico
a solventar sino y sobre todo de un caso de Humanidad
que debe ser considerado ante la faz de todas las naciones
que postulan los predicados de HUMANITARISMO, JUS-
TICIA UNIVERSAL, FOMENTO Y BIENESTAR DE LA
POBLACION, etc.
Fallidos como lo han sido hasta lo de ahora los inten-
tos y prop6sitos de Guatemala para arreglar por vias le-


- 76 -








gales la situaci6n beliceia, intentos desestimados o prolon-
gados en su soluci6n por Inglaterra, a este problema debe
dirsele incumbencia international siendo Am6rica conjun-
tada la que a travis de sus organismos plantea la cuesti6n
de piano, para que ella sea resuelta por los procedimientos
de la Justicia y la Equidad tal como Guatemala lo tiene
solicitado, imponiendo esta resoluci6n a la Remisa Ingla-
terra.
Ello seria hacer efectivos los postulados te6ricos del
Panamericanismo concordindolos con los de el Nuevo
Derecho de Gentes que se comienza a vislumbrar.
Otro tanto habremos de decir sobre el caso de Las
Malvinas.
Este es un caso en el que la soberania de la Argenti-
na esta menoscabada y la opinion que esta naci6n sustenta
y la postura que ha adoptado ante la detentaci6n inglesa
lo explica bien la contestaci6n dada a la literature inglesa
difundida en el afio 1948 en BogotA. La contestaci6n ar-
gentina declara asi: "Las Islas Malvinas son argentinas.
El Gobierno de Buenos Aires reitera y reiterara sus de-
rechos sobre dichas islas, derechos incontrovertibles a los
que s6lo les falta, para que se ajusten a un recto ordena-
miento juridico, que la soberania de derecho que ejerce-
mos sobre las mismas se complement con la posesi6n
constantemente reclamada frente a la usurpaci6n y ocupa-
ci6n de los britinicos".
"En cuanto al sector antirtico, le pertenece a la Re-
piblica Argentina y es argentino, sin ninguna necesidad de
hacer declaraciones de anexi6n. Solamente tiene que re-
solverse -como lo haremos-, en armonia de espiritu y
en igualdad de derechos, el problema de la frontera chile-
no-argentina en el casquete americano".
"La Argentina no renunciar& jams sus derechos de
soberania sobre la Antfrtida ni sobre las Islas Malvinas.


- 77 -







Sabe que le correspondent y que integran su patrimonio
territorial. Asi lo ha fundamentado y demostrado en
todas las oportunidades en que este problema ha sido de-
batido, ya sea pdblicamente o en las asambleas interna-
*ionales".

EL CASO EUROPEO

En cuanto al caso europeo, el de Gibraltar, atinente
a Espafia, este esta dentro de una problemitica peculiar-
mente europea y afin cuando su resoluci6n es tambien de
urgencia para reintegrar a Espafia en sus derechos, esta
nacion tiene manifestadas diversas veces que la recupera-
ci6n del Pefi6n no merece actualmente la pena de empe-
fiarse en una guerra, ya que este no posee actualmente
valor estrat6gico de consideraci6n. Este caso es la ofen-
sa mis iniitil que un pueblo, el ingles, puede estar hacien-
do en forma permanent a otro, el espafiol, por el solo
hecho de perpetuar una situacion que esti demostrando
no la acarrea actualmente beneficio alguno y que en su
dia caera como fruta madura, resolviendo asi una injus-
ticia hist6rica perpetrada en comienzos del siglo XVIII.


- 78 -








I N D I C E
INDICES

PV6logo -- ... ... -.... .......... ... _._ 5

Introducci6n ........_. ._.... .. .. 11

luglaterra ante las coyunturas Hist6ricas ...... 14

Consideraciones generals sobre el Derecho de Gentes 17

El oportunismo Ingl6s ........... ............... ... ... .... .......... .... 19

EL CASO EUROPEO (Gibraltar)
La infedelidad como base de la Detentaci6n 25

ler. CASO AMERICANO (Belice)
El Oportunismo _... .. ...... ..... ........... 35

2o. CASO AMERICANO (Islas Malvinas)
La Ra~ n de la Fueara .. ...-....... ...- 45

Las coincidencias en el Oportunismo Ingl6s ...............-. 53

Algunos juicios enitidos en el Siglo XX sobre colonialismo 55

La solidaridad Americana frente a las intromisiones
coloniales .- 59

Perfilamiento de un nuevo Derecho de Gentes 5......- 65

Correlaci6n de las aspiraciones Americanas con las Nor-
mas de Justicia Internacional 69

Los casos de Belice y Las Malvinas ante la condiencia
International ---- 75

El caso Europeo -- ....... .... --- ---- -- 78
























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