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 Introduction
 La historia es un monstruo milenario...
 La libertad es tambien un monstruo...
 El espiritu critico y el sentido...
 Ejercitar el espiritu critico y...














Group Title: Estudiar historia es aprender libertad : discurso de apertura
Title: Estudiar historia es aprender libertad
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00080551/00001
 Material Information
Title: Estudiar historia es aprender libertad discurso de apertura
Physical Description: 20 p. : ; 22 cm.
Language: Spanish
Creator: Carrera Damas, Germán
Conference: Congreso Nacional de Estudiantes de Historia, 2000
Publisher: Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, Escuela de Historia
University of Florida, Center for Latin American Studies, Bacardi Family Chair for Eminent Scholars
Place of Publication: <Venezuela>
Gainesville Fla
Publication Date: <2000?>
 Subjects
Subject: History -- Study and teaching (Higher) -- Venezuela   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: Germán Carrera Damas.
General Note: Cover title.
General Note: At head of title: IV Congreso Nacional de Estudiantes de Historia, Caracas, 16 de octubre de 2000.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00080551
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002749622
oclc - 48936606
notis - ANM7499

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover 1
    Introduction
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    La historia es un monstruo milenario acosado
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    La libertad es tambien un monstruo acosado
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    El espiritu critico y el sentido historico
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    Ejercitar el espiritu critico y fortalecer el sentido historico
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IV Congress Nacional de Estudiantes de Historia
Caracas, 16 de octubre de 2000






ESTUDIAR HISTORIC
ES APRENDER LIBERTAD

Discurso de apertura







Germnn Carrera Damas
Universidad Central de Venezuela
Facultad de Humanidades y Educaci6n
Escuela de Historia

University of Florida
Center for Latin American Studies
Bacardi Family Chair for Eminent Scholars
Gainesville, Florida, USA


















ESTUDIAR HISTORIC ES APRENDER LIBERTAD


Este es uno de los mis dificiles moments acad6micos que me ha

tocado vivir. Pongo de lado, prudentemente, el esfuerzo que debo hacer para

contener la expresi6n de mi agradecimiento, professional y personal, por el

honor que significa para mi acompafiarlos esta noche, y para asumir con

serenidad la carga emotiva que esto conlleva. Quienes me conocen, y

quienes me suponen bien, saben que no hay exageraci6n en este

reconocimiento que hago complacido.

Pero la dificultad del moment tiene tambi6n otra fuente, muy intima:

es la de no saber si hablo a quienes hoy estudian historic, es decir ustedes, o

si hablo a quien comenz6 a estudiarla sistemiticamente en 1954, y no cesa

de hacerlo, es decir a mi mismo. Se acent6a la dificultad porque no me llev6

al studio de la historic una decision temprana, ni segul un camino recto,











sino una evoluci6n selective que pas6 por el Derecho, la Geografia, las

Ciencias Politicas y la Economia Politica, hasta desembocar en la Historia.

Obviamente, no puedo recomendar que se siga mi circunstanciado trayecto,

si bien creo que, evaluados hoy sus beneficios, no vacilaria en volver a

recorrerlo. Es mis, quizAs hasta lamento que no me alcance la vida para

repetirlo ahora met6dicamente.

Tratar6 de explicar mejor esta madeja de sensaciones e inquietudes.

Lo har6 teniendo muy present la circunstancia de que estoy dirigi6ndome a

quienes han adquirido el compromise de desarrollar una mente critical, es

decir una mente tocada por una potencia que es a la vez bendici6n y

maldici6n, y esto, no alternative, sino simultAneamente. Es lo primero

porque liberal a quien la cultiva abri6ndole horizontes, y es maldici6n porque

tiraniza a quien la practice volvi6ndose imprescindible.

A quienes ya posean esa mente no dejara de parecerles un tanto

incongruente el hecho de que intent hablarles a los estudiantes de historic,

sobre estudiar historic, alguien que tard6 much en encontrar el cauce que

correspondia a sus inadvertidas inquietudes intelectuales. La justificaci6n de

esta aparente incongruencia me obligara a hacer, tambi6n, un recorrido

conceptual que espero no agote la paciencia de ustedes. Consciente de este

riesgo, me apresuro a decirles que no lo corro con un prop6sito de











complacencia ni por una pretensi6n de ejemplaridad. Me mueve mis que el

deseo el deber de devolverle a mi Escuela de Historia, y por extension a

todos los que cultivan la historic, algo de lo much que he recibido de ellos

y que he procurado enriquecer durante cuarenta aiios de ejercicio

professional.

El punto de partida de mi recorrido justificativo puede ser expresado

sint6ticamente de esta manera: una reflexi6n 6til sobre el studio de la

historic debera partir de la consideraci6n del moment y las circunstancias

en que se le emprende; en el entendido, por supuesto, de que esa

consideraci6n tiene que ser no s61o prospective sino tambi6n comprehensive

de una gama de factors. Estos abarcan desde el estado actual y previsible de

la ciencia hist6rica hasta las actuales y previsibles condiciones political en

las que habra de desenvolverse su studio. Llamo de inmediato la atenci6n

sobre la relaci6n que advierto entire ciencia y political. La creo una relaci6n

siempre active, de manera expresa o tfcita, o ambas, particularmente en lo

que concierne a la historic. Asi, mientras el cientifico de las lamadas

ciencias duras, para resultar convincente en el ejercicio de su oficio, alega su

as6ptico apoliticismo, en el historiador semejante postura significaria

declararse incompetent, si no inhfbil, para captar fibras esenciales del

tiempo hist6rico, y no solamente en el cultivo de la denominada historic











contemporanea. Me refiero, en primer lugar, a las fibras esenciales que se

integran en la libertad, quizas por ser el valor hist6rico mas controversial

por su extremada diversidad y persistencia.

En este orden de ideas he Ilegado a abrigar la convicci6n de que quien

estudia historic debe tener siempre present que la historic y la libertad son

monstruos milenarios acosados por diversos y poderosos enemigos, y por no

menos temibles adversaries.












La historic es un monstruo milenario acosado por diversos


ypoderosos enemigos, ypor no menos temibles adversaries.



En el sentido que hoy me ocupa, concibo la historic como un

monstruo habitante del intelecto, de insaciable voracidad, que consume sin

parar las esperanzas e ilusiones de quienes creen haber vivido para ella, y

mas a6n las de quienes creen haberla puesto a su servicio. Disiento, por

consiguiente, de quienes ven la historic s61o ocupada en intentar masticar los

cuerpos desperdigados por los campos de batalla, o bebiendo insaciable la

sangre de los vencidos. Estas imputaciones, procedentes de los agraviados

por la indiferencia o la dureza conque ha sido recibida su vanidosa

aspiraci6n de inmortalidad, le han valido a la historic el ser tildada por ellos

de poco mas o menos que esteril "vieja desdentada y carrofera". Porque si

admiti6ramos que, como suele decirse, la historic la escriben los vencedores,

seria obligado admitir tambi6n que el triunfo es una especie de muerte

progresiva, en la media en que la historic nos ensefia que vivir es

igualmente enterrar ilusiones, tanto propias como ajenas.

Por mi part me abstengo de pretender decidir acerca de si hay mas

crueldad en devorar los cuerpos de los muertos en batalla que en devorar las











esperanzas e ilusiones de los sobrevivientes. No es sorprendente que en tales

circunstancias enemigos y adversaries reflejen, en las sentencias que

coronan sus presuntuosos juicios, el rechazo de una u otra modalidad de la

crueldad practicada de manera tan desapasionada como implacable por la

historic.

No es nada nuevo decir que en su larga vida la historic ha tenido

ocasi6n de former un extenso recuento de las imputaciones que le han hecho

enemigos y adversaries. En 61 estAn recogidos los alegatos mis various.

Desde la acusaci6n de ser el mas temible product de la quimica del

intelecto, hasta la de no ser otra cosa que un manojo de discursos, todos

posibles y por lo mismo ninguno con legitima aspiraci6n de ser verdadero.

Pero quizAs en esto se manifiesta un extravio de la raz6n, y es possible

que el critic llegue a confundir el estado de Animo que es en 61 resultado de

la fatiga causada por lidiar torpemente con la historic, con el inmerecido

dem6rito de la historic, ya sea como discipline reguladora del pensamiento,

en todas las freas, ya sea como ciencia para la comprensi6n de la conduct

global del hombre puesta en sus dimensions espacial y temporal reunidas

en el concept de tiempo hist6rico.

No me detendr6 a considerar estos extravios del pensamiento, ni por

sencillos ni por complejos, ni porque pretendan vanamente prevalerse de la











raz6n, ni porque busquen ampararse en el capricho. Dir6 simplemente que el

ser blanco de unos y otros alegatos ha beneficiado a la historic, la cual,

digiri6ndolos, ha proseguido su camino hacia su realizaci6n plena como la

ciencia integral del hombre.

En cambio me detendr6 a comentar dos enemigos y un adversario que

van de la mano al actuar, hoy como siempre, contra la historic y todo

conocimiento cientifico. Los dos enemigos son la opinion como fraude

contra el studio y la interpretaci6n personal como falsificaci6n del

conocimiento. El adversario es uno que vale por muchos, dadas las mil caras

que asume y su habilidad para pasar inadvertido: me refiero a la credulidad.

La opini6n comienza a cobrar legitimidad una vez recorrido el camino

del studio hasta donde lo permiten las fuentes de conocimiento disponibles,

la naturaleza del reto intellectual y el tiempo empleado. No deja de ser

jamfs, sin embargo, un recurso delicado cuyo uso debe estar rodeado de toda

suerte de precauciones y salvaguardias, so pena de incurrir, si no, en ligereza

y en algo mis censurable ain: la irresponsabilidad intellectual. Tiene este

enemigo de la historic y del conocimiento cientifico dos hdbiles aliados y

encubridores, esencialmente vinculados con ella y entire si. Me refiero a la

libertad desvirtuada por el oportunismo intellectual y a la cobardia











intellectual disimulada como tolerancia y respeto a la libertad de

pensamiento.

Todo lo dicho acerca de la opini6n vale y ve acrecentarse su valor en

lo que concierne a la interpretaci6n personal, la cual necesariamente

presupone studio sostenido, elaboraci6n critical de lo conocido y

sistematizaci6n conceptual en la expresi6n de 1o interpretado. Muchas veces

to hallado se pierde en un sin6nimo torpe o mal elegido. La interpretaci6n

personal rehuye el apresuramiento como teme la improvisaci6n, pues el

efecto de 6stos es hacer que se le confunda con la opini6n, potenciada por

sus c6mplices mencionados.

Pero he dicho que el adversario, mas temible aun que los enemigos, es

la credulidad. Lo afirmo asi porque su meta es la imbecilidad a la que se

llega a trav6s de la pereza mental. Sus disfraces son muchos. Abarcan

desde el criterio de autoridad hasta el dogmatismo. Su resultado es uno solo:

bloquea toda posibilidad de producer conocimiento cientifico y prepare el

intelecto para ser invadido por lo que modemamente se denomina "lavado

de cerebro". No creo que sea necesario, en los tiempos que vivimos,

extenderme en la consideraci6n de los estragos que ocasiona la credulidad al

desvirtuar la conciencia hist6rica y por ende la social y la political.











La libertad es tambien un monstruo milenario acosado por diversos

ypoderosos enemigos, ypor no menos temibles adversaries.



Cuando la aspiraci6n de libertad dej6 su forma primaria, es decir la

rebeldfa, y se esforz6 por volverse raz6n, se hizo historic al volverse 6sta la

cantera del porvenir. Al hombre le ha torado mis de dos milenios

comprender que la historic es el camino de la libertad. No el anna, como

hasta no hace much se crey6 por una secta hoy mal vista, sobre todo por

quienes aplican al descreimiento la misma pereza mental que dedicaron al

dogma.

Al ser portadora de la noci6n de cambio, la historic es potencialmente

el manantial de la libertad. De alli el origen de los dos mas peligrosos

enemigos del monstruo milenario que es la libertad y que al serlo lo son

tambi6n de la historic: el autoritarismo y el indoctrinamiento, expresiones

ambos de la desnaturalizaci6n, que Ilega a ser consensual, del poder social

canalizado como acci6n letal del Estado sobre el individuo.

No debe confundirse el autoritarismo con el criterio de autoridad.

Mientras el primero corresponde sobre todo a una determinaci6n external

respect de aqu61 en quien se ejerce, el segundo es de invocaci6n mis bien

voluntaria, aunque modas y actitudes intelectuales pueden Ilegar a volverlo











tan impositivo como el crudo autoritarismo. En el primer caso alguna

modalidad de la violencia respalda la autoridad estatal; en el segundo caso

pueden actuar resorts mas sutiles, tales como el temor al descr6dito

acad6mico. En ambos casos el miedo guard la Have del calabozo donde

quedan encerrados o el individuo o su intelecto, y en casos extremes ambos.

El adoctrinamiento es el nivel superior del autoritarismo, pues se

propone volver voluntaria y hasta entusiasta, mas que el acatamiento, la

sumisi6n ante la autoridad. Para ello procura no s61o enseflar a pensar

doctrinariamente, sino tambi6n a reconocer y rechazar el que le es sefialado

como el mal pensamiento. En esto han confluido, por lo general, las

religiones y las ideologias. Durante el siglo XX se establecieron en esta

conjunci6n del conformismo y la anti-raz6n altas marcas que retan incluso

las alcanzadas en los tiempos mis oscuros de la historic.

Los temibles adversaries de la libertad, tanto intellectual como

individual, son inseparables y se potencian reciprocamente entire si y con los

enemigos ya mencionados. Ellos son el dogmatismo y elfundamentalismo.

El primero, como substitute de la raz6n en el individuo; el segundo, como

substitute de la libertad de pensamiento y de expresi6n en la sociedad. La

delimitaci6n entire ellos, desde el punto de vista de su acci6n sobre el

individuo y la sociedad, de ser possible lo seria 6nicamente de manera











casuistica. Ambos representan con toda propiedad el ahistoricismo, pues se

fundamental en el horror a la libre confrontaci6n y a la eventualidad del

cambio. Con ello despojan de sus esenciales condiciones de existencia a la

libertad, ese monstruo imprescindible, crecido a la sombra de la historic, que

distingue a sus mejores hijos, e incluso a sus padres ocasionales,

devorandolos, y que pareciera darse mejor con quienes la reciben y la viven

sin comprenderla.












El espiritu critic y el sentido histrico: fundamento


de la poderosa alianza de los dos monstruos milenarios.



No es possible la historic sin la libertad. No es concebible la libertad

sin la historic. Pero esta no es una alianza circunstancial, much menos

caprichosa. Se funda en que juntos la historic y la libertad forjan los dos

mAs poderosos instruments para la conducci6n del intelecto. Ellos son el

espiritu critic como expresi6n de la libertad, sin el cual no puede haber

historiografia; y el sentido hist6rico, sin el cual se agosta la aspiraci6n de

libertad.

Por estas razones no es casual el que social e individualmente actien

contra la historic y la libertad los enemigos y adversaries a los que he venido

refiri6ndome. Una larga experiencia de la humanidad ilustra la persistencia

de esta confabulaci6n, que en el fondo es contra el conocimiento cientifico y

la creatividad en general, erigidos por el hombre, al cabo de tenacisimos

esfuerzos, en reductos de su esencial humanidad.

Toda empresa contra la aspiraci6n de libertad ha pasado por un

intent de debilitamiento de la conciencia hist6rica, o de substituci6n de 6sta

por un mensaje fraguado en el seno de la conspiraci6n asi tramada. Si no











consciente, si intuitivamente, los confabulados procuran colocar a los

individuos, y por ende a los pueblos, en una situaci6n de indefensi6n

spiritual e intellectual, minando para ello los components basicos de su

existencia aut6noma y los estimulos a su creatividad.

Lo he dicho muchas veces, pero no me cansar6 de repetirlo, ni much

menos de recordarlo en moments adversos al ejercicio consciente y

socialmente responsible de la libertad: la historic es el principal

contribuyente a la satisfacci6n de las necesidades bAsicas de la existencia,

asi de los individuos como de los pueblos, pues ella mAs que nada llena los

requerimientos de las nociones de procedencia, de pertenencia y de

permanencia. Reitero lo que varias veces he afirmado: sin estas nociones,

tanto el individuo como los pueblos se vuelven derrelictos en el mar del

tiempo, y por lo mismo presa propicia del primer osado que a ellos se

allegue.

Esta dinAmica de la dominaci6n es, en esencia, la misma aplicada por

los colonizadores y los dictadores de toda laya. Tantas veces ha sido repetida

que puede considerarsele codificada. Se le puede expresar tambi6n de esta

manera: la privaci6n de la propia historic no s61o estorba, a veces

definitivamente, en los individuos como en los pueblos, la capacidad de

concebir la libertad, sino que tiende a convertir a los individuos en











carceleros de si mismos, y a los pueblos en espectadores de su propia gloria,

cual lo hicieron los dictadores con el hombre venezolano, y las

historiografias patria y national con el pueblo venezolano. Enfrentar esta

dinamica de dominaci6n impone a los historiadores y a los estudiantes de

historic tareas en pianos diferentes pero de naturaleza esencialmente

semejante.

En el caso de los historiadores debe predominar en ellos la constant

denuncia del peligro y el permanent Ilamado a la vigilancia ante la

conspiraci6n contra la conciencia hist6rica, mediante la refutaci6n de las

argucias pseudo cientificas, enfrentfndole un conocimiento hist6rico

elaborado de manera aut6noma, y contribuyendo al fortalecimiento de la

conciencia hist6rica de los acosados mediante el ejercicio celoso y ejemplar

del espiritu critic y del sentido hist6rico.

En el caso de los estudiantes de historic creo que debe predominar en

ellos una constant vigilancia, mediante el ejercicio del espiritu critic y el

consiguiente fortalecimiento del sentido hist6rico, esgrimi6ndolos contra la

penetraci6n a veces sutil de la conspiraci6n contra su libertad intellectual,

instancia siempre preparatoria de la p6rdida de la libertad personal, bien sea

por via de la presi6n social y la violencia ejercidas como represi6n o como

adoctrinamiento escolar, bien sea convirtiendo al estudiante en prisionero de











si mismo, mediante la inoculaci6n de alg6n dogmatismo fundamentalist, o

en celador del historiador resistente, o represor del mismo mediante la

amenaza de la agitaci6n estudiantil pervertida.












Ejercitar el espiritu critic y fortalecer el sentido hist6rico es el camino

hacia el conocimiento hist6rico cientifico, salvaguardia de la libertad.



De ninguna manera propongo enfrentar el falseamiento de la historic

por quienes conspiran contra la libertad con el falseamiento de la historic por

quienes la defendemos. Si las armas de los primeros pierden su filo ante el

ejercicio combinado del espiritu critic y el sentido hist6rico, no lo perderian

menos las armas de los segundos. La fuerza de la historic radica en la sola

procuraci6n incesante de la verdad. Toda substituci6n de esta vocaci6n

esencial de la historic s61o fortaleceria la mentira y el convencionalismo, y

contribuiria a preparar con ello la ruina tanto de los individuos como de los

pueblos.

Esto que ha sido valido para los dictadores historicistas del siglo XX,

lo sigue siendo hoy igualmente tanto para los historiadores como para los

estudiantes de historic. De los historiadores s61o perdura la obra de quienes

practicaron esa procuraci6n cientifica de la verdad con apego a la 6tica de su

oficio de historiador, sin que la ineludible superaci6n cientifica de la obra

por ellos realizada termine por eclipsarla totalmente. De los estudiantes de

historic queda como saldo s61o la frustraci6n que hoy campea en una parte,











decreciente pero significativa, de nuestros estudiantes universitarios de

historic, todavia incapaces o inhabiles para escapar del campo de

concentraci6n intellectual en que ellos mismos contribuyeron a convertir

escuelas y universidades.

Estoy consciente de que al decir estas palabras penetro en un terreno

especialmente comprometedor. Esta es la primera vez que lo hago, y no

improvisadamente, pues como preparaci6n he establecido contacts critics

y sostenido conversaciones con estudiantes y profesores de historic y de

ciencias sociales de las siguientes instituciones: Universidad Central de

Venezuela, Universidad de Oriente, Universidad Tecnol6gica del Centro,

Universidad de Carabobo, Universidad del Zulia, Universidad Fermin Toro

y Universidad de los Andes. Lamentablemente, circunstancias personales me

impidieron ampliar esta exploraci6n. Por lo mismo no puedo reclamar plena

validez para las consideraciones inmediatamente precedentes y siguientes.

Ruego, en consecuencia, que se les tome como una muestra sujeta a

comprobaci6n mis amplia y sistemAtica.

La impresi6n predominante que extraje del sumario sondeo al que me

refiero fue la existencia de un estado generalizado de insatisfacci6n. Esta se

expresa en el hastio causado por una ensefianza-aprendizaje que en gran

parte se ha vuelto adocenada; en el deseo de participar de nuevas











orientaciones y estimulos, y en una casi undnime denuncia de la escasez de

recursos para el studio; lamentablemente acompaflado todo de un bajo

nivel de iniciativa correctora. En suma, he podido comprobar el deficiente

ejercicio del espiritu critic y del sentido hist6rico, pues a esto se debe, en lo

fundamental, la perdurabilidad de este estado de cosas.

Envolviendo este universe de fallas y deficiencies, prevalece un alto

grado de arcaismo historiografico, y de su eventual substituci6n por una

trasnochada ideologizaci6n, tanto de la percepci6n de la vida national como

de la historic, al igual en su ensefianza y en su studio. Perfecciona este

cuadro una postura de resignada espera de un milagro pedag6gico que ha de

venir de yo no s6 d6nde y, segin lo sugieren los signos actuales, no por obra

y empeflo de quienes mAs lo requieren.

Los actors de este drama parecen no comprender que el remedio s61o

podra provenir de ellos mismos, y esto s61o podra ser mediante el ejercicio

del espiritu critic y el fortalecimiento del sentido hist6rico. Para estos fines

las tareas son a la par claras y arduas:

consistent en rebatir, rechazar y superar la sopa ideol6gica que se les

ofrece a titulo de conocimiento hist6rico (remedo de la sopa lancasteriana

que seg6n Sim6n Rodriguez se pretendia servir a los cholos, a guisa de

educaci6n, por decreto de Sim6n Bolivar de 31 de enero de 1825);











consistent en rebasar el cr6nico provincialismo historiografico y

abrirse a una comprensi6n integral de la historic, que abarque desde la

convencionalmente denominada historic universal hasta la regional y local;

consistent en demoler los muros de la sectorializaci6n del

conocimiento hist6rico, por estar conscientes de que la historic es el hecho

social comprendido en sus dimensions espacial y temporal, y que el hecho

social es por definici6n fnico y divers;

consistent en enriquecer el respaldo o bagaje cultural propio

abri6ndose al conocimiento bAsico de todas las ciencias y negAndose al de

ninguna;

consistent en esforzarse por dominar el propio idioma y por tener

acceso al conocimiento expuesto en otros;

y, por iltimo, consistent en zafar el intelecto de ya manidas creencias

trastrocadas en anzuelos ideol6gicos.

La persistencia en este entrenamiento, a sabiendas de que 6ste no

conocerf t6rmino ni reposo, creara las condiciones para hacer del ejercicio

del espiritu critic la manifestaci6n espontAnea y constant del intelecto, y

del sentido hist6rico una robusta palanca para la comprensi6n e

interpretaci6n del tiempo hist6rico.
















Valgan estas palabras finales para subrayar mi convicci6n de que asi

como es urgente superar las asechanzas de la cobardia civica, para preservar

la libertad, asumiendo decididamente la responsabilidad de la democracia;

asi lo es tambi6n abandonar la practice de la cobardia intellectual disfrazada

de tolerancia, para preservar la conciencia hist6rica, que es condici6n

esencial de la libertad.

Ambas actitudes compete por igual a historiadores y estudiantes de

historic.

Gracias.




Gainesville, Florida, USA

Julio de 2000




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