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 Front Cover
 Introduction
 Parte I
 Parte II
 Parte III
 Parte IV
 Consideraciones finales
 Notas














Title: Visiones de un siglo
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00080550/00001
 Material Information
Title: Visiones de un siglo
Physical Description: 16 p. : ; 22 cm.
Language: Spanish
Creator: Carrera Damas, Germán
Publisher: Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, Escuela de Historia
University of Florida, Center for Latin American Studies, Bacardi Family Chair for Eminent Scholars
Place of Publication: <Venezuela>
Gainesville Fla
Publication Date: <2000>
 Subjects
Subject: Politics and government -- Venezuela -- 20th century   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: Germán Carrera Damas.
General Note: Cover title.
General Note: At head of title: Seminario Anual del Grupo Jirahara, Foro "Visiones de un Siglo", Barquisimeto, Venezuela, 28 al 30 de abril de 2000"
 Record Information
Bibliographic ID: UF00080550
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002711590
oclc - 48651387
notis - ANH9303

Table of Contents
    Front Cover
        Page 1
        Page 2
    Introduction
        Page 3
    Parte I
        Page 4
        Page 5
    Parte II
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    Parte III
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    Parte IV
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        Page 13
    Consideraciones finales
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    Notas
        Page 16
Full Text











































Ponencia presentada por German Carrera Damas en el Foro "Visiones de un
siglo", en el Seminario Anual del Grupo Jirahara. Barquisimeto, 28 al 30 de
abril de 2000. Moderador: Gustavo Tarre Bricefio. Participants: Cardenal
Rosalio Castillo Lara, German Carrera Damas y Giulio Santosuosso.















VISIONS DE UN SIGLO


German Carrera Damas
Profesor Titular jubilado de la
Escuela de Historia de la U.C.V.
Profesor Bacardi, Center for Latin
American Studies, UFLA, USA

Introducci6n:


Las circunstancias political por las que atraviesa la sociedad venezolana
determinan que el tema propuesto no pueda ser enfocado para los fines del
conocimiento hist6rico desentendi6ndose de sus proyecciones political e
ideol6gicas. Consciente de esta situaci6n, al prop6sito professional de
objetividad del historiador debe contribuir el franco reconocimiento de que
entiende asumir de manera orgAnica ambas perspectives. De esta manera
tambi6n intentard el historiador corresponder al mandate 6tico que debe regir
la investigaci6n hist6rica.


El Siglo XX venezolano, y mis exactamente su segunda mitad, present
como caracteristica hist6rica basica el haber sido scenario del inicio de la
fase culminante de la larga march de la sociedad venezolana hacia la
democracia. En consecuencia, la negaci6n de la democracia, cualquiera sea
la modalidad abierta o solapada que revista, obliga a ofrecer una revisi6n
perverse de ese period hist6rico, y en particular de la segunda mitad del
mismo. Digo que esa revision es perverse atendiendo no s6lo a los motives










que sirve, sino tambidn a la circunstancia de que esa revision es igualmente
resultado del ejercicio de la democracia trabajosamente establecida.


Parte I: Los esfuerzos que produjeron los logros fundamentals de la
sociedad venezolana contemporinea, durante la segunda mitad del siglo XX,
partieron de realidades sociales, political, econ6micas y aun geograficas en
extreme precarias. Recientemente las resume de esta manera: ..."el
aislamiento geogrAfico, el paludismo, la anquilostomiasis y demis endemias,
que afectaron una poblaci6n escasa, mal nutrida y descalza; el caudillismo,
el analfabetismo, etc., reunidos determinaban la corta expectativa de vida, la
alta tasa de mortalidad infantil y el estancamiento material y cultural. En casi
todo el pais la luz era la del sol; al ponerse, reinaban la oscuridad o la
penumbra generada por un primitive alumbrado. El agua corriente era
privilegio de unas pocas ciudades-aldeas, las cloacas una aspiraci6n y una
calle pavimentada signo de progress."'


A.- Partiendo del scenario que he esbozado, la sociedad venezolana
contempordnea ha enfrentado seis problems troncales. Respecto de ellos
cabe discutir sobre la racionalidad, la eficacia, la perdurabilidad e incluso la
autenticidad de lo logrado. En lo que no cabe discusi6n es en cuanto a la
extrema precariedad del punto de arranque, en cuanto a la rapidez de las
realizaciones y en cuanto a la perfectibilidad de lo logrado en casi todos los
campos. Preside este conjunto lo in6ditas que eran para la sociedad las
situaciones que debi6 enfrentar. No obstante, y reiterando lo dicho en
reciente ocasi6n, sostengo que los resultados pueden ser calificados de
notables, si bien tuvieron, por obra de la nueva dinimica social asi generada,
repercusiones a veces contradictorias. Los mencionados problems se











plantearon en los siguientes 6rdenes: las relaciones de la sociedad con el
medio fisico, expresadas en la evoluci6n de las nociones de distancia y
obsticulo geogrifico; la formaci6n de una economic national desarrollada,
expresada en una industrializaci6n de primer nivel partiendo de una
agriculture rudimentaria; la instauraci6n e implementaci6n de una sociedad
abierta, expresada en la progresiva igualaci6n social de la mujer y en la
generalizaci6n de la educaci6n como canal de movilidad social vertical; la
tardia institucionalizaci6n del Estado liberal democritico, expresada en un
ordenamiento politico liberal democrdtico encontrado con una concepci6n
socio political de inspiraci6n socialist; la formaci6n de una cultural national
aut6noma, expresada en la conformaci6n de un conjunto de valores
socioculturales con creciente grado de creatividad y especificidad; y la
integraci6n national y el correspondiente desarrollo de la conciencia
national, expresadas en la superaci6n del crudo regionalismo y en la puesta
en march de political propicias al desarrollo de la autonomia regional, en el
marco de la consolidaci6n de una genuina unidad national.


B.- El trAnsito desde una sociedad de hombres a una de instituciones en
process de consolidaci6n, ha sido funci6n de lo logrado en relaci6n con los
seis problems troncales mencionados, y revela una dinimica menos
acelerada en el sistema juridico social que en el sistema juridico politico de
la estructura de poder intera de la sociedad. Asi, la lentitud que se advierte
en la evoluci6n del regimen juridico social del trabajo y de la mujer
contrast con la maleabilidad del sistema juridico politico. Asi mismo, la
trabajosa institucionalizaci6n de la vida social contrast con la intense
dinimica de la vida political.










C.- El ingreso de la sociedad venezolana al inicio de la fase culminante de su
larga march hacia la democracia, ha significado la conformaci6n de una
situaci6n socio polftica representada por la existencia de una sociedad cuyos
valores y prActicas democraticas, funci6n de la institucionalizaci6n
progresiva del Estado liberal democrAtico, deben ser ampliados y
profundizados como condici6n para el desarrollo y la consolidaci6n de la
democracia. En este sentido puede afirmarse que apenas iniciamos los
venezolanos la dificilfsima tarea de constituirnos como una sociedad
genuinamente democritica. Para llegar a ella seri necesario descifrar la
compleja y frecuentemente agobiante problemAtica generada por la
transformaci6n de una sociedad agraria, asentada en una escuAlida
agriculture, en una sociedad que ha entrado en la primera fase de la
urbanizaci6n mediante la vertiginosa conversion de las ciudades-aldeas en
ciudades-urbes, apoyadas en una economia en vias de integraci6n cuyos
extremes se ubican en el tiempo prehispAnico y en los umbrales del siglo
XXI. Globalmente, la tarea que esti planteada para la sociedad venezolana
es la reformulaci6n del Proyecto Nacional en concordancia de desarrollo con
la evoluci6n de la formulaci6n inicial de ese Proyecto a partir de 1811.


Parte II: Dejando de lado la explicaci6n traditional basada en la
extrapolaci6n temporal de la tesis bolivariana, expuesta en el llamado
Discurso de Angostura, acerca de la incapacidad de los venezolanos para
vivir en democracia, tan del gusto de los dictadores y sus servidores, la
valoraci6n critical de los logros de la sociedad venezolana, durante la
segunda mitad del siglo XX, se inscribe en las teorfas sociales y political
sobre la democracia y sus posibilidades reales en las sociedades del
denominado Tercer Mundo. Muy acorde con las mAs recientes tendencies











sociol6gicas e historiogrAficas inspiradas en algin grado y forma en el
marxismo, la perspective economicista de esta cuesti6n ha prevalecido, hasta
el punto de desprestigiar las explicaciones historicistas, como la que me
atrevo a presentarles.


A.- La explicaci6n ya clisica de la instauraci6n de la democracia en
Venezuela consiste en la complementaci6n de dos factors principles: la
paz dictatorial establecida por Juan Vicente G6mez Chac6n y la explotaci6n
del petr6leo, siendo la primero condici6n para la segundo, y la segunda
condici6n para la relative perdurabilidad de la primera. Quiere esta
concepci6n afirmar que la sociedad venezolana ha gozado de democracia
porque el petr61eo le ha permitido financiarla. Sin subestimar el alcance que
pueda tener esta aparente comprobaci6n, sin embargo de que luce algo
simplista, creo necesario confrontarla con otras comprobaciones no menos
reveladoras.


B.- Una explicaci6n menos aceptada de la instauraci6n de la democracia en
la sociedad venezolana, por ser marcadamente historicista, consiste en
atribuirla, al menos en una porci6n considerable, a la entrada en escena de
un sector de la juventud de la clase dominant, que tuvo la oportunidad de
enriquecerse espiritualmente y actualizarse ideol6gicamente, en parte como
consecuencia del exilio, forzado o voluntario, a que se vio sometida por las
dictaduras que acapararon las cuatro primeras d6cadas del siglo XX, lo que
le permiti6 desempefiar un important papel de renovaci6n de la vida
political aprovechando la coyuntura international representada por la II
Guerra Mundial y el program de defense y promoci6n de la democracia,
enfrentada al fascism, recogido en la Carta del Atlintico. Pretende esta











explicaci6n subrayar la importancia del papel de la conciencia political en el
aprovechamiento de las ventajas estructurales, en funci6n de condiciones y
circunstancias propicias. En sentido adverse, antidemocritico, un process
semejante tuvo lugar a partir de 1948 por la conjunci6n de una juventud
military imbuida de un pseudo neomilitarismo con la coyuntura intemacional
representada por el desencadenamiento de la Ilamada Guerra Fria.


C.- Una explicaci6n todavia menos aceptada de la instauraci6n de la
democracia en la sociedad venezolana, por su visible carga de desprestigiado
idealism, consiste en subrayar la importancia de la superaci6n de la crisis
ideol6gica representada por el naufragio del liberalism en el pantano
caudillista, desde fines del siglo XIX y durante las primeras d6cadas del XX.
Esta forma de conciencia es perceptible en la literature de la deseperanza,
bien Ilamada costumbrista, tambi6n en este sentido. Se produjo un rebrote de
las aspiraciones de libertad que, bajo el influjo de las ideas socialists,
condujo al rechazo del caudillismo traditional y a la adopci6n de la noci6n
de cambio social, entendido como el objetivo de una concepci6n pedag6gica
del ejercicio del poder politico. Esta transformaci6n estuvo representada por
la conversion de la reivindicaci6n de libertad en una de democracia,
entendida 6sta como redefinici6n de los mecanismos y procedimientos para
la formaci6n, el ejercicio y la finalidad del poder pliblico. SimultAneamente,
esta nueva forma de la conciencia political salt6 desde las obras literarias y
los manifiestos a la arena pdblica mediante la formaci6n de partidos
politicos modernos.


Parte III: Reitero mi convicci6n de que los grandes moments de la segunda
mitad del siglo XX venezolano deben ser apreciados en funci6n de la larga











march de la sociedad venezolana hacia la democracia. Hacerlo permit
inscribir en el continue hist6rico los lapsos de advance, de estancamiento y
hasta de retroceso ocurridos en esa march, y preservar una percepci6n de
continuidad y desarrollo del process socio politico. Lejos de ser esta una
postura convencionalmente optimista, se trata de la fundamentaci6n
hist6rico critical de la conciencia con que los venezolanos tenemos derecho a
encarar el siglo que se inicia. De ella extraeremos la certidumbre de que la
tenacidad demostrada por la sociedad venezolana en su larga march hacia la
democracia superard los actuales y futures escollos, identificindose en esto
con el curso seguido por la generalidad de las sociedades democriticas.


A.- El inicio franco y la fundamentaci6n basica de la apertura democritica
de la sociedad venezolana, que venia estancada desde las reforms
liberalizadoras y modernizadoras del Estado y la sociedad promovidas por
Antonio Guzman Blanco, ocurri6 en el lapso 1945-1948. Los mecanismos y
procedimientos correspondientes a la formaci6n, el ejercicio y la finalidad
del poder politico fueron replanteados siguiendo y desarrollando los
principios actualizados de la democracia representative, que han orientado la
acci6n political de la sociedad venezolana desde que se constituy6 como
Estado republican. Cabe resaltar la continuidad hist6rica vigente en esta
important cuesti6n. El proyecto national, que alcanz6 su formulaci6n
definitive en los afios que siguieron a la Guerra Federal, y en particular a la
Revoluci6n de Abril de 1870, marcando la liquidaci6n de los tiltimos
vestigios de la sociedad y el regimen monArquicos sobrevivientes de la
ruptura del nexo colonial, se habia anquilosado en un ejercicio embustero
del regimen socio politico liberal, puesto al servicio de las dictaduras
excluyentes y antinacionales, dado el regionalismo primitive que las











caracteriz6, que por sf y por sus derivaciones ocuparon casi toda la primera
mitad del siglo XX.


B.- La apertura democritica de la sociedad venezolana fue favorecida y
estimulada por la puesta en vigencia de political de Estado que auspiciaron,
y en ocasiones lo impusieron, el ejercicio de las libertades democrAticas y el
advance hacia la vigencia de la igualdad social. La libertad de organizaci6n
political y sindical, y la expansion del sistema educativo, en todos los niveles,
simultaneamente con la adopci6n de la ensefianza mixta, fueron expresiones
de estas political; pero el hecho fundamental fue la ampliaci6n radical y
definitive del universe electoral, mediante la incorporaci6n de la mujer, los
j6venes mayores de dieciocho aiios y los analfabetas. Culminaban de esta
manera las ancestrales luchas por la libertad y la igualdad que habian
recrudecido a fines del siglo XVIII. El desencadenamiento de las fuerzas de
cambio social a partir de 1945-1948 se vio potenciado estructuralmente por
la inmigraci6n masiva y el process de urbanizaci6n, Ilegando a ser
socialmente incontrolable por el sistema juridico politico de la estructura de
poder internal de la sociedad.


C.- La consolidaci6n de lo adelantado en material de instauraci6n de la
democracia durante el lapso 1945-1948 esta representada por lo alcanzado
en el lapso que se inici6 en 1958, luego de un fallido aunque prolongado
intent de interrumpir el proyecto national democratizador remplazindolo
por uno militarista desarrollista. La capacidad demostrada por la sociedad
venezolana para soportar el acoso montado contra el process de
institucionalizaci6n del Estado liberal democrAtico por factors adversos, de
diverse naturaleza y procedencia, al mismo tiempo que adelantaba en la











prosecuci6n de ese objetivo, la singularizan en America Latina. Al mismo
tiempo, la democracia venezolana le estaba diciendo al Ilamado Tercer
Mundo que existia un camino hacia la democracia modema. Nunca, desde la
lucha por la independencia propia y de toda la America espafiola, goz6
Venezuela de mayor prestigio en la escena interacional.


Parte IV: Respecto del estado actual de la sociedad venezolana, y de sus
posibilidades de evoluci6n hacia su conformaci6n como una sociedad
genuinamente democrAtica, me permitir6 reiterar el inicio de una conferencia
que dict6 en una ocasi6n similar a 6sta: ..."Hacer el balance del siglo XX
venezolano significa intentar evaluar el curso hist6rico de una sociedad que
entr6 en el siglo exhibiendo los mis bajos indices de logro, en todos los
ambitos, que enfrent6 y super amenazas graves y traumas severos, que
alcanz6 altos niveles de realizaci6n en todos los 6rdenes y que termin6 el
siglo sumida en una crisis institutional que impregn6 el cuerpo social,
penetrando la conciencia national."2 El signo mis visible de la crisis
institutional que vive la sociedad venezolana consiste en el descr6dito de la
democracia, labrado en lo fundamental por la desorientaci6n y la corrupci6n
del sistema politico, en sus diversos niveles y modalidades, y estimulado por
la demagogia y la cobardia civica, en beneficio del militarismo traditional,
ahora revestido de un galimitico discurso demag6gico, voluntarista y
escarnecedoramente bolivariano, que le ha permitido concitar a los
sobrevivientes de los asaltos contra la democracia practicados desde 1958.
Advierto que no pretend convertirme en acusador; tampoco en distribuidor
de responsabilidades. S61o pretend contribuir a la exploraci6n de tan
important cuesti6n.











A.- El descr6dito de la democracia estA vinculado con una err6nea
concepci6n de la misma influida por la pr6dica socialist desvirtuada e
instrumentada para servir prop6sitos autoritarios. Se ha llegado a pedirle a la
democracia que aporte y garantice lo que jamAs podrd ofrecer ni aportar ni
garantizar, es decir el pleno disfrute de los derechos econ6micos y sociales.
En esto se refleja tambi6n la ya mencionada tardia institucionalizaci6n del
Estado liberal democrAtico, influida por el socialismo, pero sobre todo
obligada a dar respuesta, aunque fuese sobre todo formal, a las aspiraciones
elementales de una sociedad presa de las carencias y la precariedad, hasta el
punto de no poseer las mAs elementales fuerzas para procurar su bienestar
por si misma. Se ignore o se desestim6 la comprobaci6n de que la
democracia s6lo puede ofrecer condiciones political y sociales que auspicien
el ejercicio de la libertad y faciliten la procuraci6n de la igualdad, como
terreno el mAs proclive al logro social e individual del bienestar. Un
catalizador de las posturas antidemocrAticas cuya responsabilidad es
necesario sefialarla directamente, ha sido la pr6dica bolivariana realizada a lo
largo de mAs de medio siglo, siguiendo la pauta establecida por el general
Eleazar L6pez Contreras. Atrincherados en la Sociedad Bolivariana, en la
Academia Nacional de la Historia, en diversas areas del sistema educativo y
en los institutes militares, los sacerdotes de la segunda religion falsificaron
la historic de Venezuela, e indoctrinaron con su discurso patriotero,
autoritario y militarista, gran parte de lajuventud civil y military, incitAndola
a ignorar el tiempo present y a irse tras banderas pseudo bolivarianas, tan
fabuladas como obsoletas, convertidas en ideologia de reemplazo en
moments de grave desorientaci6n ideol6gica.










B.- El militarismo decimon6nico, brutal e ideologizado, ha sido el
adversario a vencer en una sociedad en la cual los sectors socialmente
conservadores hace much que abandonaron todo proyecto politico
aut6nomo organizado. Conscientes de esta situaci6n, quienes en 1958-1959
dirigian los tres partidos principles convinieron en el Ilamado Pacto de
Punto Fijo, cuyo objetivo primordial no declarado fue comprometerse los
tres partidos a no aliarse con sectors militares para asaltar el poder,
cerrando asi el ciclo abierto en octubre de 1945. Los acontecimientos han
demostrado lo acertada de esta vision, corroborada igualmente por las
denuncias del lamado "puntofijismo," hechas hoy por los representantes del
militarismo y los deudos del socialismo autocritico, involucrados en los
intentos militar-civiles de asaltar o sorprender el poder. Para desacreditar la
previsi6n political implicita en aquel acuerdo fraguado en el exilio, se ha
querido desvirtuar el Pacto de Punto Fijo presentdndolo como un convenio
para repartirse el usufructo del poder, en beneficio de dirigentes politicos y
sindicales que much mis tarde abandonaron la concepci6n pedag6gica del
ejercicio del poder politico, substituy6ndola algunos de ellos por el
aprovechamiento personal del mismo.


C.- La acci6n combinada de la demagogia y la cobardia civica ha minado la
confianza de la sociedad en la democracia. Cabe recorder que la demagogia
no es una enfermedad de la democracia, es su otra cara. Ella es, de manera
embrionaria, inherente al sistema representative popular, en el cual la fuente
legitimadora del poder es la opini6n electoral, y en no pocas ocasiones esta
tiende a ser, como lo sefialara Felipe Gonzdlez, no ya la opinion piblica sino
la opinion publicada. En nuestro pais este peligro se acentu6 por el
desbordamiento de los factors de cambio social de que he hablado,











representados por el ejercicio irrestricto, no ya legal sino 6ticamente, de la
libertad, y por el goce irracional de la igualdad. Al generalizarse en la
sociedad, esta afecci6n de la democracia anula toda posibilidad de que sea
contrarrestada por la 6nica fuerza democriticamente admisible, es decir la de
la sociedad democrAtica. En consecuencia, la cobardia civica, que comenz6
por el halago al elector, se extendi6 al ejercicio del poder, tanto institutional
como social. En la cobardia civica socializada se han conjugado diversas
modalidades: la de gobernantes que sacrificaron la institucionalidad a la
lenidad mal entendida como ejercicio personal de la bondad; la de una clase
dominant que no s6lo eludi6 el compromise franco y leal con la
democracia, sino que toler6 la gran quiebra del poder social representada por
la crisis financiera; la de una Iglesia que vio indiferente c6mo various de sus
destacados representantes contribuian al descr6dito de la democracia y a la
exaltaci6n del hombre providencial; la de intelectuales que hemos sido
lentos, tardfos o morigerados no ya en la condena del militarismo y el
personalismo sino en la defense de la democracia; y la de algunos pseudo
intelectuales que contribuyeron de manera irresponsible al desprestigio de la
democracia satirizAndola, hasta el extreme de lamar "el carnaval electoral"
a la 6nica instancia legitima de formaci6n del poder en una democracia.


Consideraciones finales: Al evaluar lo cumplido por la sociedad venezolana
en el iltimo medio siglo, en funci6n tanto de los objetivos del Proyecto
Nacional democritico formulado en 1945-1948 y 1960-1961, como de los
que habremos de procurar en el siglo que se inicia, y de las fuerzas que
podremos extraer de lo logrado en ese medio siglo, debemos tener present
al menos cuatro consideraciones:











Primera consideraci6n: He tratado de un period hist6rico que no llega a
cincuenta afios, y lo realizado en 61 por la sociedad venezolana no esti en
desventaja respect de lo realizado en igual tiempo por sociedades que
partieron de condiciones mAs propicias.


Segunda consideraci6n: Las dificultades del present, y ni siquiera las
pronosticadas, deben hacernos subestimar el alcance de la tenacidad con que
la sociedad venezolana ha proseguido su larga march hacia la democracia.


Tercera consideraci6n: Es un sign especialmente estimulante de la
perseverancia de la sociedad venezolana en su larga march hacia la
democracia el ver crecer, ante la arbitrariedad desatada contra las
instituciones, la resistencia practicada por individualidades y entes sociales
que han asumido de manera espontinea y aut6noma la defense de sus
derechos y la vigencia de la democracia. Con su determinaci6n ellos
anuncian el advenimiento de una sociedad genuinamente democrAtica.


Cuarta y uiltima consideraci6n: Que es tambidn una recomendaci6n: Al hacer
la critical de nuestras instituciones deberfamos recorder que la sociedad y las
instituciones mismas son recientes y d6biles, y por lo mismo las critics a
ellas, aunque son siempre necesarias no se inscriben en una arraigada
certidumbre social de perfeccionamiento. De hecho fomentan una suerte de
derrotismo institutional, que en nuestro caso es, me atrevo a afirmarlo,
profundamente ahist6rico.


Gracias.











NOTAS:
1. German Carrera Damas, El siglo XX venezolano. Hombres e
instituciones. "Visiones del siglo XX venezolano." Caracas,
Comisi6n Presidencial V Centenario de Venezuela, 1999, p. 5.
2. Idem.




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