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 Half Title
 Table of Contents
 Introduction
 El desarrollo urbano - industrial...
 El papel de la mujer en la economia...
 El acceso de la mujer a los servicios...
 Educacion
 Cuidado de ninos
 Salud
 Vivienda
 Mujeres y transporte urbano: estudio...
 El transporte y el pobre de la...
 Las mujeres y el transporte en...
 Implicaciones para una politica...
 El papel de la mujer en los programas...
 Notas
 Bibliography
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Group Title: Working papers / Population Council, Latin America and Caribbean Regional Office = Documentos de trabajo / Oficina Regional para Latinoamérica y el Caribe ;, no. 11
Title: La mujer en la economía en América Latina
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00080507/00001
 Material Information
Title: La mujer en la economía en América Latina
Series Title: Working papers / Population Council, Latin America and Caribbean Regional Office = Documentos de trabajo / Oficina Regional para Latinoamérica y el Caribe ;, no. 11
Physical Description: 57 leaves ; 29 cm.
Language: Spanish
Creator: Schmink, Marianne.
Population Council. Latin America and Caribbean Regional Office.
Publisher: The Population Council,
Publication Date: 1982.
 Subjects
Subject: Women -- Economic conditions. -- Latin America
Women -- Social conditions. -- Latin America
Women -- Employment -- Latin America.
Mujeres en el desarrollo de la comunidad
Condiciones sociales -- Hispanoamérica
 Notes
General Note: Bibliography: leaves 51-57.
Funding: Documento de trabajo (Population Council. Latin America and Caribbean Regional Office) ;
 Record Information
Bibliographic ID: UF00080507
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002421424
notis - AMC6487
oclc - 38679689

Table of Contents
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    Half Title
        Half Title
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        Table of Contents
    Introduction
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    El desarrollo urbano - industrial y las pautas de la fuerza de trabajo femenina
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    El papel de la mujer en la economia domestica
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    El acceso de la mujer a los servicios urbanos
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    Educacion
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    Cuidado de ninos
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    Salud
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    Vivienda
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    Mujeres y transporte urbano: estudio de caso
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    El transporte y el pobre de la cuidad
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    Las mujeres y el transporte en Belo Horizonte
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    Implicaciones para una politica de transporte
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    El papel de la mujer en los programas integrados de servicios urbanos
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    Notas
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    Bibliography
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Full Text



The Population Council Latin America and Caribbean Regional Office
Oficina Regional para Latinoamerica y el Caribe







LA MUJER EN LA ECONOMIC EN AMERICA LATINA1
por
Marianne Schmink*

Documento de Trabajo N2 11






Working Papers

Documentos de Trabajo












L The Population Council Apartado Postal 105-152, Mexico 5 D.F, Mexico






















LA MUJER EN LA ECONOMIC EN AMERICA LATINA1


por

Marianne Schmink*


Documento de Trabajo N2 11
















Junio de 1982
M6xico, D. F.





* Consultora del Population Council y Directora Ejecutiva del Programa
de Capacitaci6n e Investigaci6n sobre la Amazonia, Centro de Estudios
Latinoamericanos, Universidad de Florida, Gainesville, Florida.














INDICE

Pagina

I Introducci6n 1


II El desarrollo urbano- industrial y las pautas de la
fuerza de trabajo femenina 2


III El papel de la mujer en la economfa dom6stica 8

IV El acceso de la mujer a los servicios urbanos 16

A. Educaci6n 19

B. Cuidado de nihos 21

C. Salud 25

D. Vivienda 27


V. Mujeres y transport urban: studio de caso 29

A. El transport y el pobre de la ciudad 30

B. Las mujeres y el transport en Belo Horizonte 32

C. Implicaciones para una political de transport 40

VI. El papel de la mujer en los programs integrados de
servicios urbanos 43

Notas 48


Bibliografia








I. Introducci6n

Es dificil y con frecuencia equivoco generalizar sobre America Latina,
dada la gran diversidad cultural, political y econ6mica de la region. Las
discusiones sobre las condiciones y roles de la rujer, dan como resultado
a veces perfiles simplificados puesto que para definirla posici6n socioeco-
n6mica concrete es precise tener en cuenta el status familiar, la edad y las
diferencias de cohortes. A pesar de la diversidad y complejidad de la tarea,
es possible y 6til buscar pautas generals de la situaci6n de la mujer en la
region.

Este trabajo present una sintesis de informaci6n sobre la situaci6n de
la mujer de bajos ingresos en la economfa de los grandes centros urbanos de
Am6rica Latina. La tarea se ve dificultada porque existen escasas fuentes de
informaci6n o bien 6stas son poco adecuadas o incompletas. No obstante, los
studios disponibles sugieren que hay una semejanza notable entire las activi-
dades productivas de las mujeres pobres y su acceso a los servicios urbanos.
Los elements comunes que tiene este sub-grupo especifico estan vinculados en
gran parte a la forma que asumi6 el desarrollo urban industrial de las tres
ultimas d6cadas, el cual ha moldeado el medio urban en la mayoria de los paf-
ses latinoamericanos. En la primer part de este trabajo se resume aquellos
aspects del desarrollo urbano-industrial que mas han influido en la determi-
naci6n de los roles econ6micos de la mujer.

En la segunda secci6n se esbozan las formas en que las pautas de trabajo
de la mujer son intermediadas por las condiciones de los grupos domesticos de
los cuales son miembros. Las mujeres de bajos ingresos ejercen mGltiples ac-
tividades productivas, en las cuales incluyen tanto aquellas que general di-
rectamente ingresos, como otras que incluyen trabajos no remunerados. El uso
de servicios urbanos colectivoses un component important del "ingreso total"
del hogar, cuya significaci6n para el bienestar de la familiar y la comunidad
no ha sido adecuadamente explorada y documentada. La tercera secci6n de este
trabajo revisa la informaci6n disponible en relaci6n con el acceso y utiliza-
ci6n de ciertos tipos de servicios urbanos, por parte de las mujeres. La
cuarta secci6n se concentra mas detalladamente en el problema del transport
urban. Los resultados de un studio piloto llevado a cabo por la autora en
Belo Horizonte, Brasil y la informaci6n disponible de otras fuentes, son





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analizadas para general una series de hip6tesis respect al impact de las
dificultades del transport sobre las actividades productivas de las mujeres
de bajos ingresos. La ultima secci6n seiala la importancia de la contribu-
ci6n potential de las mujeres a la ejecuci6n de programs de servicios urba-
nos integrados, que reconozcan sus necesidades y actividades tanto en los
hogares como en las comunidades locales.

II. El desarrollo urbano- industrial y las pautas de la fuerza de trabajo
femenina

Se pueden distinguir dos fases generals del desarrollo industrial para
la region latinoamericana. A principios de este siglo, la mayor parte de los
pauses latinoamericanos surtfan sus mercados internos de products manufactu-
rados a traves de la importancia de products que eran cambiados en el merca-
do mundial por materials primas o products semi-procesados. Con la Gran De-
presi6n y la Segunda Guerra Mundial, la oferta de estos bienes del exterior
se redujo considerablemente, y America Latina entr6 en una fase de aislamien-
to relative frente al mercado international. En esta 6poca los gobiernos na-
cionales y organismos multilaterales como la CEPAL, comenzaron a formular
polfticas econ6micas conscientemente orientadas a fomentar la industrializaci6n
por sustituci6n de importaciones (ISI) con el prop6sito de proveer el mercado
national con bienes manufacturados. Las empresas industriales durante esta
primera etapa del desarrollo tendian a ser de pequeia escala, intensivas en
mano de obra y controladas nacionalmente. A los trabajadores se les reclutaba
de las filas de los migrants rurales. Estas polfticas econ6micas y la impor-
tancia resultante de la creaci6n de un mercado interno para los bienes manufac-
turados eran consistentes con las polfticas populistas, las cuales permitian
un margen mayor para que la actividad sindical lograra mejores niveles sala-
riales, asl como para que se diera una expanst6n en la intervenci6n del Estado
en la provision de servicios sociales colectivos.

Al iniciarse la 6poca de postguerra y fundamentalmente los anos de 1950,
el papel de las economias latinoamericanas entro a una nueva fase. En los paf-
ses desarrollados, particularmente en los Estados Unidos, los inversionistas
se enfrentaron con un fuerte descenso de la tasa de ganancia que los oblig6
a buscar rapidamente nuevas oportunidades de inversion en ultramar. Esta se-
gunda fase marca la aparici6n de un agent econ6mico important, la corporaci6n






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multinational en la escena industrial latinoamericana. Al tener que expan-
dir operaciones, y dado el costo creciente de la mano de obra en las econo-
mias desarrolladas, los inversionistas extranjeros se sintieron atraidos
fundamentalmente por los bajos salaries de la economfa de ultramar. Las
political laborales empezaron a cambiar en America Latina con estos cambios
acaecidos en las pautas de desarrollo industrial. La capacidad de negocia-
ci6n de los sectors obreros fue cada vez mAs restringida, en algunos casos
por la represi6n abierta de las actividades sindicales, asi como por la apa-
rici6n de medios mas institucionalizados para controlar los aumentos sala-
riales con el prop6sito de asegurar una "disminucion programada" de los
salaries. En muchos pauses latinoamericanos, las altas tasas de crecimiento
industrial se asociaron con una tendencia a la concentraci6n del ingreso.

La penetraci6n de la inversion international en el sector industrial
latinoamericano empez6 a cambiar la forma dominant de la empresa industrial
en la region. Las empresas nuevas tendfan a ser de gran escala, a utilizar
tecnologias mas productivas, y eran con frecuencia controladas por las cor-
poraciones multinacionales. En raz6n de su naturaleza intensive en capital,
establecimientos nuevos absorbian relativamente menos mano de obra. A la
vez, su mayor productividad haria dificil que las empresas mAs pequenas pu-
diesen competir, de tal forma que las empresas nacionales menos productivas
fueron eliminadas del mercado industrial. Solamente aquellas empresas que
tenian una base productive competitive y que en t&rminos relatives, operaban
a gran escala, particularmente aquellas controladas por el Estado, podrian
competir efectivamente.

En la misma 6poca, los flujos de migraci6n rural urbana estaban empe-
zando a rebasar la capacidad del sector industrial de absorber nuevos obre-
ros. La nueva forma de industrial, basada con frecuencia en la producci6n de
bienes intermedios y de capital, seleccionaba a sus obreros entire la "crema"
de los trabajadores calificados varones. Estos afortunados obreros urbanos
recibian salaries mayores en comparaci6n con los de los demis obreros urba-
nos empleados en sectors cuya capacidad de pago era much menor. Fue asT
que las corporaciones multinacionales buscaron lugares para invertir en Ame-
rica Latina atrafdas por los salaries mAs bajos pero su impact dentro de la
region tuvo como resultado la creaci6n de una "elite" obrera surgida de su propia





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capacidad de pagar mejores salaries que los pagados en otros sectors
urbanos.


Con la creciente selecci6n de los trabajadores que eran absorbidos
en el sector industrial, la mayoria de los obreros urbanos desbordaron
los sectors del comercio y servicios, particularmente aquellos carac-
terizados como el "sector informal". Estos obreros, muchos de ellos
mujeres, tuvieron ingresos mas errAticos y patrons de empleo menos
estables. Tambien carecieron de acceso a los beneficios indirectos
garantizados por el sector formal del empleo. Los servicios de salud,
la capacitaci6n, la indemnizaci6n por despido y la jubilaci6n ofrecieron
un beneficio social important, el cual garantiz una cierta seguridad
financiera de quienes estaban empleados en el sector formal.


Dada la diversidad de las condiciones nacionales y regionales en
America Latina, los cambios que se han esbozado no se han producido
del mismo modo en todos los contextos, y solo corresponde a las
tendencies mas consistentes observadas en las Areas metropolitanas
industrializadas de la region. Tales tendencies estan asociadas a la
consistencia hallada en las pautas de actividad de la fuerza laboral
en relaci6n con la mujer, como respuesta a estas condiciones estructu-
rales.


En primer lugar, el desarrollo urbano-industrial trae aparejado un
traslado de la mano de obra masculina y femenina del sector agricola.
Este movimiento se manifiesta a travys de la migraci6n de las areas rura-
les y pueblos hacia los centros metropolitanos industriales. Tal despla-
zamiento es el resultado tanto de factors de atracci6n asT como de expul-
si6n asociados a los cambios complejos que se dan en el campo. En Am6rica
Latina, en contrast con otras regions en desarrollo, la migraci6n rural-
urbana ha tendido a ser mayoritariamente femenina (Boserup, 1970, ICRW,
1979). El nivel de este desequilibrio en la composici6n por sexos dentro
de los flujos migratorios y las causes de los cambios en las pautas, son
variables, pero en muchas zonas rurales de America Latina, la migraci6n
femenina esta asociada al deterioro o ausencia de oportunidades de empleo
en las Areas rurales. Se ha argumentado que tradicionalmente el papel
de la mujer en la producci6n agricola en la region ha sido much menos






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important que en las regions africanas y asiaticas (Boserup, 1970).
Varios studios recientes sugieren que sus aportes al trabajo agricola
no han sido registrados adecuadamente debido a las deficiencies de las
t6cnicas de recolecci6n de la informaci6n utilizadas (Deere, 1977; Lewin,
Pitanguy y Romani, 1977; Wainerman y Recchini de Lattes, 1981). Si bien
puede ser cierto que el empleo agricola para la mujer en Am6rica Latina
es, en terminos relatives, menos extendido que en otras regions, la
magnitude de la migraci6n rural-urbana sugiere que las mujeres estan mi-
grando como respuesta a los cambios fundamentals que se han dado en los
sistemas de producci6n agricola y no solamente por la simple insuficien-
cia de las practices tradicionales.


La gran mayoria de mujeres que trabajan en la agriculture forman parte
desistemas agricolas familiares, en tanto que la proporci6n de asalariadas es
relativamente pequeia. Con el deterioro y el fraccionamiento de la pequeia
propiedad y de la aparceria, y la expansion del capitalism agrario en
la region, las oportunidades Je empleo para la mujer pueden disminuir.
"Las altas tasas de emigraci6n femenina se atribuyen a su desplazamiento
de la agriculture de subsistencia, en la media en que la consolidaci6n
de la gran propiedad territorial, la mecanizaci6n agricola y el crecimien-
to del empleo salarial reduce el papel productive de la mujer y la hace
mAs dependiente del ingreso inseguro del hombre" (ICRW, 1979, p.88).
La presi6n demografica contribute con frecuencia a la fragmentaci6n de
la pequefa propiedad, de tal manera que el ndmero de pequehas propiedades
puede aumentar aunque cada unidad productive est6 en menor capacidad de
sostener a todos sus trabajadores potenciales. Las families campesinas
responded tipicamente al asignar algunos miembros al trabajo asalariado,
ya sea como jornaleros estacionales o a trav6s del empleo urban tempo-
ral para poder mantener la propiedad familiar en via de extinci6n, mien-
tras que general el ingreso suficiente para poder responder a las necesi-
dades de consume (Arizpe, 1978; Dinerman, 1978).


Si bien algunas mujeres encuentran trabajo asalariado en la agri-
cultura (Martfnez- Alier, 1975), sus oportunidades de empleo son mayores





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en las areas urbanas; los flujos de migraci6n rural-urbana son predomi-
nantemente femeninos, especialmente en los grupos de edad mas joven y
de las mayores (de la adolescencia hasta los 20 aios y mayores de 50)
(ICRW, 1979). Las mujeres j6venes responded a la atracci6n que ejerce
el empleo dentro del servicio domestico del sector informal, especial-
mente en los centros urbanos mayores. Las mujeres mayores migran proba-
blemente cuando quedan solas (por abandon o viudez) o como jefes de
familiar; en la ciudad se reOnen en el hogar de sus hijos o buscan empleo
por su cuenta. La necesidad econ6mica de responder por la familiar puede
ser, por si sola, una condici6n suficiente para inducir la migraci6n
rural-urbana en una mujer (ICRW, 1979, p.73). En este sentido, las
mujeres pobres que no tienen compaiero'encuentran una soluci6n en las
zonas urbanas y contribuyen a que la mujer como jefe de hogar sea un
fen6meno asociado mas a la ciudad que al campo.


Una vez en la ciudad, las posibilidades de empleo para la mujer en
los sectors industriales en expansion son muy limitadas. Los patrons
de empleo femenino sugieren que la atracci6n migratoria es urbana mas
que industrial (ICRW, 1979, pp.89-90). Algunas mujeres obreras se in-
corporan al trabajo fabril, particularmente en la industrial textil y
de procesamiento de alimentos en las cuales se ha empleado tradicional-
mente mano de obra femenina. Muchas de las mujeres que trabajan en estos
sectors industriales lo hacen en casa a destajo o son trabajadoras in-
dependientes (Sara Lafosse, Chira, y Fort, 1981, p.96). Con el desarrollo
creciente de la industrial pesada asociada con la segunda fase de la in-
dustrializaci6n que ya se describi6, las mujeres se han visto progresiva-
mente aisladas del empleo industrial. En el Brasil, por ejemplo, su
proporci6n en la manufacture disminuy6 del 18.6% al 11% durante las dos
decadas que van desde 1950 a 1970 (Bruschini, 1978). Las obreras indus-
triales apenas constituyen el 10 6 20% de la mano de obra femenina en la
mayoria de los pauses latinoamericanos. Estos patrons se aplican tanto
a las mujeres nativas como a las migrants, cuyas caracteristicas econ6-
micas muestran pocas diferencias significativas una vez se encuentren en
el medio urban.





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Algunas mujeres se ihcorporan al sector modern en calidad de
secretaries, recepcionistas', dependidntes de almacenes, maestras y
enfermeras. Mucho se ha dicho de este patron y su contrast con otras
regions en desarrollo (Boserup, 1970), pero asT mismo se deben evitar
generalizaciones sin fundamento sobre las posibilidades de.movilidad
ascendente para la mujer. Estas ocupaciones tradicionalmente "femeninas"
se reservan para mujeres blancas, j6venes, solteras, que tengan alguna
educaci6n o capacitaci6n (Gonzalez, 1981, p.8). En parte tal selectivi-
dad es el resultado de una legislaci6n laboral protectora la cual le
prohibe a la mujer desempenar ciertos empleos que se consideran peli-
grosos y aceptar los turnos que ofrecen las grandes empresas modernas
(las horas extras y el trabajo nocturno). Las empresas por lo general
solamente emplean mujeres solteras y las despiden cuando se casan, con
el argument de que la licencia de maternidad y las necesidades de
guarderias convierten a la mujer en un trabajador mas costoso que el
hombre (aunque en algunos pauses estos costs son asumidos por el Estado
y no por la empresa) (Brasil, Minist6rio do Trabalho, 1976; Cardone,
1975). Aun las mujeres solteras j6venes con alguna educaci6n encuentran
que sus opciones de empleo se restringen cada vez mAs a las pocas cate-
gorias ocupacionales ya mencionadas; studios realizados en Venezuela y
Brasil demuestran que luego de dos d6cadas de rapido crecimiento indus-
trial, las mujeres se encontraban mas concentradas en estas ocupaciones
tradicionalmente femeninas (Bruschini, 1978; Schmink, 1977).


La mayoria de las mujeres urbanas, ya sean migrants o que hayan
nacido en sectors urbanos, no son absorbidas directamente dentro del
sector capitalist o modern. La mayor parte se concentra en el servi-
cio dom6stico (ya sea en forma remunerada o no) el cual es el territorio
femenino por excelencia (Saffioti, 1978). El servicio domestico es
consistentemente la categoria mas grande de trabajadoras asalariadas
urbanas femeninas en Am6rica Latina; ademas, muchas mujeres quienes
se described a si mismas como amas de casa, pueden ser de hecho desem-
pleadas disfrazadas.-/ El servicio dom6stico es en si una ocupaci6n que
esta vinculada a los patrons de distribuci6n de ingreso sesgados, los
cuales crean tanto la oferta de mujeres pobres para el empleo






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- no importa qu6 tan pobremente remunerado y denigrante- asi como tambi6n
la demand de servidores personales por parte de los grupos de mayores in-
gresos. Aparte del sector dom6stico, las mujeres tambi6n predominan en
ocupaciones en el denominado sector informal en donde trabajan tipicamente
como vendedoras ambulantes, modistas, dependientas de salones de belleza,
lavanderas y otros tipos de empleos similares o en capacidad de trabajado-
ras familiares no remuneradas (Arizpe, 1977).


Esta segregaci6n de la mujer en ocupaciones distintas a aquellas domi-
nadas por el hombre esta vinculada a las discrepancies que existen en cuan-
to a los ingresos masculinos y femeninos. Aun los empleos femeninos de
mayor status, tales como la ensefanza, son muy pobremente remunerados, a
pesar de la inversion relativamente grande en educacion que ellos presupo-
nen. Lo que es mas, los ingresos de la mujer tienden a elevarse menos en
la media en que las mujeres tienen mayor educaci6n, en comparaci6n a lo
que sucede con los hombres, de tal forma que las diferencias salariales
entire los dos sexos se incrementan sistematicamente con los niveles educa-
tivos de la mujer (Abreu, 1977; Barrera, 1978; Rato, 1978; Saffioti, 1969).
Como resultado de la naturaleza dual de los mercados de trabajo masculinos
y femeninos, los salaries en empleos equivalentes favorecen a los hombres;
los salaries que se ofrecen a la mujer no tienen que ser competitivos en el
mercado masculine, puesto que los hombres no compiten en forma direct por
los mismos empleos. En resume, los ingresos de las obreras no reflejan
las inversiones en capital human que se han hecho y por lo general se ven
poco afectados por las diferencias ocupacionales. Las ocupaciones femeninas
de menor status tienen una remuneraci6n particularmente baja, incluso toman-
do en cuenta el hecho de que la alimentaci6n y la vivienda se incluyen con
frecuencia en el salario indirecto de las empleadas dom6sticas. Los empleos
en el sector informal, en raz6n de que operan en un context en donde hay un
excedente de mano de obra como respuesta a una necesidad econ6mica, son por
lo general, tambi6n muy mal remunerados.


III. El papel de la mujer en la economic dom6stica

En un nivel mas general, el rango de opciones de la mujer esta determi-
nado por el impact de los cambios hist6ricos, tal como los que se





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esbozaron anteriormente. Sin embargo, estas condiciones estructurales
definen opciones distintas asi como tambi6n limitaciones diferentes
para las mujeres en medios y contextos sociales diversos. Los cambios
en las condiciones econ6micas a diferentes niveles interactian de tal
forma que determinan el conjunto especifico de factors que influyen
sobre la participaci6n de una mujer individual en las actividades pro-
ductivas. El comportamiento laboral de la mujer es mediado en forma
direct por las condiciones de los grupos dom6sticos a los cuales per-
tenecen, cuya forma a su vez esta en gran parte determinada por su
posici6n social (Garcla,Muioz y Oliveira, 1979a; 1979b; Souza, 1979).


Puesto que se ha centrado la atenci6n sobre las actividades econ6-
micas, es itil analizar los papeles de la mujer en relaci6n a las nece-
sidades del hogar, la unidad de consume de la mayor parte de las
necesidades basicas, especialmente de la alimentaci6n y vivienda. El
hogar o la unidad dom6stica es el lugar mAs consistent de la toma de
decisions respect a la asignaci6n del trabajo y los recursos necesa-
rios para satisfacer las necesidades de consume; como tal, la unidad
desarrolla una estrategia que evoluciona para tratar de general el in-
greso, a la vez que sirve como unidad redistributiva, la cual media entire
los generadores de ingresos individuals y el consume final. El ingreso
total del hogar o el nivel de vida esta conformado por alguna combinaci6n
de servicios colectivos (ofrecidos por el Estado y otras agencies), el
ingreso monetario, y los insumos no monetarios provenientes de la produc-
ci6n dom6stica y su intercambio. Esta unidad puede o no corresponder
a una familiar basada en el parentesco.


Mientras que los hombres adults tienden a especializarse en la
generaci6n del ingreso monetario, los roles de la mujer son por lo general
multiples tanto en la unidad domestica como en la comunidad. La mayor
parte de las mujeres tienen que desempeiar tres roles a lo largo de sus
vidas: el tener los hijos y las responsabilidades del cuidado de los
hijos; el empleo que genere ingresos; y el manejo y aprovisionamiento del
hogar. Esto quiere decir que ademas del papel important que las mujeres






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desempeian en la reproducci6n biol6gica ellas tambi6n deben desempefar
un rol active para lograr el acceso a todos los tres components del
ingreso total del hogar que se mencionaron anteriormente. La calidad de
las actividades econ6micas de las mujeres, y su relative importancia en
la estrategia global de los hogares, son muy variables. Estan determi-
nadas por la posici6n relative de la familiar en la estructura social,
y por la historic y evoluci6n del hogar en si mismo. La interacci6n de
estos factors define el absolute y relative nivel de vida, el cual sir-
ve como referencia de sus estrategias econ6micas. En los asentamientos
urbanos, la dependencia de salario monetario significa que el 6xito
relative de las estrategias de las families, reflejadas en su nivel de
vida, dependeran del ajuste entire la composici6n del hogar manoo de obra
disponible y demand del consume) y las oportunidades existentes en el
mercado de trabajo. Puesto que tanto la estructura del hogar como la
del mercado de trabajo estan continuamente evolucionando, el ajuste es
necesariamente cambiante.


Algunas families pueden tener bajos ingresos basados en su compo-
sici6n internal y en la baja relaci6n entire productores y consumidores.
Los hogares con nifos pequehos, por ejemplo, estan mas sujetos a presio-
nes financieras, puesto que la generaci6n mas joven es ain incapaz
de contribuir al ingreso familiar y al mismo tiempo el trabajo de la
mujer adulta es dedicado al cuidado de los miembros dependientes del
hogar. Otros tipos de hogares pueden ser vulnerable por razones es-
tructurales, sin ninguna relaci6n con las fases del ciclo de vida de
la familiar tipica. Asi, los hogares encabezados por mujeres tienden
a ser pobres sin importar las demas caracteristicas. En un nivel de
analisis mas structural, la inclusion de una determinada familiar en
la jerarquia social definira en gran media la capacidad de esa unidad
en la generaci6n de ingreso. Finalmente, los cambios hist6ricos
pueden tambi6n crear condiciones materials y percepciones que conjun-
tamente definen el nivel de vida de una poblaci6n. Por ejemplo, una
disminuci6n del acceso a servicios colectivos provistos por el estado,
junto con el incremento de la inflaci6n, pueden inducir a los





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habitantes a cambiar sus estrategias econ6micas en respuesta al deterioro
del nivel de vida,


En resume, un complejo de factors interactian para determinar la
forma especTfica de las estrategias econ6micas de las unidades familiares.
Cualquiera que sea la causa de la declinaci6n material y/o perceptual en
el nivel de vida, los hogares que soportan privaciones generalmente exhi-
ben patrons de estrategia distintos a esos que se ajustan mejor al merca-
do de trabajo. En esencia las presiones financieras conducen a los hogares
a intensificar sus formas de generaci6n de ingreso mediante el mayor uso
de la mano de obra y demas recursos disponibles. Las multiples actividades
econ6micas de las mujeres pasan a ser particularmente importantes en los
hogares de escasos recursos, donde el ingreso derivado de los salaries
recibidos es insuficiente. Al mismo tiempo, las mujeres pobres confrontan
series limitaciones para llevar a cabo las actividades necesarias.


Para poder ilustrar el problema que tienen que enfrentar las mujeres
pobres, es Otil contrastar lo que frecuentemente se denomina como estrate-
gias de "supervivencia" con aquellas que pueden denominarse como estrate-
gias para la "movilidad". Las primeras estAn asociadas con las poblaciones
marginales que viven en situaciones de extrema pobreza, cuyas necesidades
diarias pueden obligar a todos los miembros de la familiar que se encuentran
en edad de trabajar a buscar empleo remunerado a pesar de las perdidas
de oportunidades futuras (educaci6n para los hijos) o de status (mujeres
en empleos de bajo status), y a pesar de la doublee carga" representada
por los trabajos dom6sticos y remunerados que debe afrontar la mujer
pobre (Duque y Pastrana, 1973; Fausto Neto, 1978; Lomnitz 1977). Los
hogares que cuentan con altos ingresos se pueden dar el lujo de fijar sus
prioridades estrat6gicas en la movilidad a largo plazo, por medio de la
educaci6n continue y complete para sus hijos, en la cual la esposa puede
optar por trabajar solamente si ella tiene el entrenamiento necesario para
desempeiar una ocupaci6n acceptable (Bilac, 1978). En tales casos sus
labores domesticas pueden ser desempeFadas por una empleada domestica
remunerada.







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Las estrategias en los dos tipos de hogares difieren en la forma
en que sus components (trabajo no remunerado, los intercambios que se
llevan a cabo fuera del hogar, los servicios colectivos, y los ingresos
monetarios) se combinan y en la importancia relative de cada uno de
ellos. Los bienes y servicios que se consume sobre una base colectiva
incluyen los beneficios no salariales asociados con el empleo en el mer-
cado de trabajo formal y en las ventajas infraestructurales disponibles
en los vecindarios de mayores ingresos. Los hogares mas acomodados tienen
mejor acceso a estos servicios colectivos, y tambi6n a un salario adecuado
para el generador de ingreso principal. Los hogares que tienen que hacer-
le frente a una presi6n several al ingreso, por otra parte, deben intensifi-
car sus estrategias utilizando las opciones disponibles para ellos con el
prop6sito de poder estirar y suplementar el salario principal que es
insuficiente (Deere, Humphries y Leal, 1978). Las mujeres desempeian
un papel esencial en este esfuerzo de intensificaci6n.


Si bien tanto los hogares pobres como los de mayores ingresos
utilizan insumos de trabajos no remunerados e insumos de la red de
intercambio, el contenido y la importancia relative de estas activi-
dades en la estrategia general es diferente. Los hogares pobres buscan
reducir su consume de los bienes que tienen que comprar, y el trabajo
no remunerado, la mayor parte del cual corresponde a la mujer, satisface
las necesidades materials diarias que pueden sustituir los ingresos
monetarios escasos. Es en este sentido que estas actividades sirven
para estirar el salario insuficiente. Las actividades domesticas
tales como el cuidado de los nihos, el mantenimiento del hogar, la
confecci6n de ropa, el cultivo de huertas caseras, y el cuidado de
species menores constituyen una proporci6n significativa del tiempo
que debe emplearse en el trabajo dom6stico aun en las ciudades.
En contrast, las mujeres de clase media pueden emplear mas
tiempo en tareas domesticas tales como la planificaci6n y el manejo
de la educaci6n de los hijos, los cuales tienen resultados menos
inmediatos (Vaneck, 1974). En forma parecida, el intercambio extra-
domestico y la cooperaci6n que se da fundamentalmente entire mujeres,





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ayudan a sustituir los bienes y servicios que deben ser comprados en las
poblaciones pobres (Fausto Neto, 1978; GETEC, 1978; Lomnitz, 1977;
Oliveira, 1975; Singer, 1977). Las redes extradom6sticas que existen
entire los hogares de clase media en Am6rica Latina, a diferencia de
aquellos hogares de las poblaciones pobres, no sirven para satisfacer
prop6sitos materials inmediatos, sino fundamentalmente para manipular
las estructuras administrativas piblicas y privadas con el objeto de
asegurar el 6xito a largo plazo de los intereses de classes y de paren-
tesco (Leeds, 1964; Lomnitz, 1971; Miller, 1976).


Los hogares de mayores ingresos estan en capacidad de escoger
cuAndo y en qu6 forma los miembros del hogar entraran a la fuerza de
trabajo, y en forma tipica maximizan la terminaci6n de la educaci6n de
los hijos (Bilac, 1978). Ademas, las mujeres dentro de estos grupos
tienden a presentar tasas mas altas de escolaridad ya sea secundaria
o superior, lo cual les da acceso a empleos con un status relativamente
mayor; a la vez ellas estan en condiciones de contratar a empleadas
domesticas para que 6stas 11even a cabo algunas de sus responsabilidades
hogarehas si van a ingresar a la fuerza de trabajo. Sin embargo, las
mujeres que forman parte de los grupos de ingresos moderados a mas
altos tienden a tener una participaci6n relativamente corta dentro
de la fuerza de trabajo, generalmente representada en el period com-
prendido entire la terminaci6n de su educaci6n formal y su matrimonio
o el nacimiento de su primer hijo. Como resultado, en la fuerza de
trabajo femenina agregada, las tasas de participaci6n aumentan con el
ingreso y la educaci6n, y son muy sensitivas al status marital y a los
patrons de tenencia de hijos. La pauta en la mayor parte de los
pauses latinoamericanos carece del "segundo pico" de'participaci6n
tfpica de muchos paTses desarrollados, cuando la mujer entire nuevamente
en el mercado de trabajo despu6s que sus hijos han crecido.


Por otra parte, las mujeres pobres, particularmente en las cohortes
mayores, tienen niveles educativos mas bajos que los hombres y la mayor
parte son o bien analfabetas o tienen una educaci6n primaria incomplete.





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A pesar del hecho de que con frecuencia tienen que trabajar para poder
suplementar el ingreso familiar, sus oportunidades laborales son a la
vez limitadas y mal remuneradas. En los hogares en donde es mayor la
presi6n del ingreso, es frecuente que las nifas sean retiradas sean
retiradas de la escuela a temprana edad mientras que sus hermanos con-
tinian su educaci6n; ellas o ingresan a la fuerza laboral o asumen las
labores dom6sticas, lo cual permitira que otros miembros del hogar
(sus madres) puedan trabajar fuera de 6l (Franco, Leona y Arriaga, 1978;
Fausto Neto, 1978; Machado Neto, 1978; Madeira, 1979; Rodriguez, 1978;
Sara-Lafosse, Chira y Fort, 1981). Un studio realizado en Brasil
sobre hogares cuyo jefe era una mujer encontr6 que las ni~as faltaban
a la escuela en un 30% mas que los niios, y que el 80% de sus falls
se debian a la responsabilidad que tenian en las labores dom6sticas
(Machado Neto, 1978). En forma semejante, los studios que se han rea-
lizado sobre la utilizaci6n del tiempo en hogares brasileros, mexicanos
y venezolanos, han revelado que la participaci6n en la fuerza laboral
de las esposas estaba en parte determinada por la edad de su hija mayor
(Cebotarev, 1978). En la media en que no se cuente con otros miembros
de la familiar o con una empleada del servicio domestico, las mujeres
que tienen que trabajar deben asumir la doublee carga" del trabajo del
hogar y del trabajo que genere un ingreso.


Dada la importancia de su ingreso suplementario, y a pesar de lo
escaso, las mujeres pobres en t6rminos generals tienen una vinculaci6n
much mas permanent con el mercado laboral que las mujeres de mayores
ingresos, a pesar de las mayores desventajas de las primeras. Esta es
la raz6n por la cual algunos studios sobre las poblaciones pobres encuen-
tran que las tasas de participaci6n son mas altas que el promedio, lo
cual revela una reversion de la tendencia agregada segin la cual las
tasas aumentan con el ingreso (Barros, 1979; Bittencourt, 1979; Garcia
et. al., 1979 a, 1979 b; Schmink, 1980). Si las ticnicas oficiales de
recolecci6n de informaci6n estuvieran mejor disenadas para captar las
actividades de trabajo irregulares de la mujer, sin duda alguna se encon-
traria que esta tendencia es bastante comun (Wainerman y Recchini de
Lattes, 1981). Sin embargo, las opciones de trabajo de estas mujeres





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no son solamente muy limitadas a corto plazo sino que tampoco ofrecen
una movilidad a largo plazo o capacitaci6n, posibilidades de mejoramiento,
beneficios no salariales inmediatos o seguridad social.


Ademas, si se consider el trabajo domestico de la mujer como una
actividad productive, no cabe duda de que las tasas de participaci6n
laboral de las mujeres pobres serian much mAs altas que las de las
mujeres pertenecientes a hogares mas acomodados (Madeira, 1979). Estas
labores consume mas tiempo de trabajo que las actividades que general
ingresos en los hogares de bajos ingresos. Los insumos no monetarios
aportados por las mujeres pobres son esenciales en t6rminos del subsidio
que ellos hacen de los salaries bajos. Dentro de su papel como adminis-
tradoras del hogar, las mujeres por lo general tratan de reducir la
presi6n financiera mediante la limitaci6n del consume de los bienes
comprados, tratando de sustituir el trabajo no remunerado en la media
de lo possible, y manipulando las redes extradom6sticas y las relaciones
clientelistas, y negociando el acceso a los servicios colectivos para
ellas, sus families y su comunidad.


Junto con las diferencias en los patrons de las actividades
econ6micas de los hogares de bajos y altos ingresos, estos hogares tambi6n
exhiben diferencias en la composici6n domestica. Los studios que se
han hecho en Belo Horizonte han mostrado que los pobres tienen tasas
de fertilidad mAs alta y tendencies mayores a aregar miembros adicionales
al hogar, lo cual result en tasas de dependencia mayores a lo largo *
del ciclo vital (Sant'Anna, Merrick y Mazumbar, 1976). Estas pautas
pueden reflejar las tasas de mortalidad relativamente mayores existentes
entire los pobres, y la necesidad que se tiene de tener generadores poten-
ciales de ingresos adicionales, a6n en las Areas urbanas. Ademas, estas
tasas de dependencia en los hogares pobres se presentan en promedio con
10 aos de anterioridad en relaci6n a los grupos mas acomodados, en un
moment en que los ingresos tienden a ser menores. La pobreza en gran
media es el resultado de la incapacidad que tiene la unidad domestica
de utilizar efectivamente las reserves de trabajadores potenciales.
Muchos niios pobres, por lo tanto se ven obligados a desempenar un papel






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hogares mAs pobres. Si bien el numero reciente de studios se han centra-
do sobre el examen de los patrons de empleo de la mujer en la region, es
poco lo que se conoce acerca del papel desempeiado por las mujeres pobres
en una series de otras actividades que contribuyen al ingreso total del
hogar. Estas incluyen los insumos de trabajo no remunerado, la manipula-
ci6n de las redes extradomesticas, la administraci6n diaria de las
estrategias del hogar, y la utilizaci6n de los servicios urbanos colectivos.
En particular es muy poco lo que se sabe respect del acceso de la mujer
a los servicios urbanos esenciales, y del papel de estos para facilitar
la generaci6n de ingresos y el mejoramiento del bienestar del hogar
tanto en el corto como en el largo plazo.


La responsabilidad principal del manejo y aprovisionamiento del
hogar por lo general recae no solamente sobre las mujeres que son jefes
del hogar sino tambi6n sobre aquellas que asumen el papel de jefes duran-
te los perfodos cuando estos se encuentran trabajando o est6n viajando
hacia sus lugares de trabajo. En las comunidades urbanas situadas en
las areas perifericas alejadas de los sitios de trabajo, las mujeres
con frecuencia asumen la funci6n de ser las administradoras diurnas
de las comunidades cuyos miembros masculinos abandonan las casas antes
del amanecer y regresan a ellas despues del anochecer (Checa, Guzmdn
y Vargas, 1981). En la media en que el ingreso monetario del hogar
disminuye, la importancia relative de otras actividades encaminadas
a general otras fuentes de ingreso aumenta; ya se ha seialado que el
trabajo dom6stico no remunerado llevado a cabo por las mujeres puede
ser esencial para poder estirar el ingreso disponible del hogar y
para ayudar a asegurar el bienestar del grupo dom6stico.


Pero el papel socioecon6mico de la mujer urbana no se limita so-
lamente a estas funciones de ama de casa. Ellas tambi6n ayudan a
asegurar el bienestar del hogar a trav6s de la activaci6n de redes
sociales las cuales proven una fuente important de pr6stamos de
emergencia y de otros tipos de bienes y servicios. AdemAs, en su papel
de administradoras, las mujeres luchan por asegurar el acceso a servicios
urbanos tales como la educaci6n, los servicios de salud, las guarderias





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y los beneficios de vivienda e infraestructurales tanto para si mismas
como para sus families. En muchos casos este esfuerzo implica la
acci6n cooperative de los miembros de la comunidad a travds de clubes
de madres, grupos de amas de casas y asociaciones vecinales, en las
cuales las mujeres pueden desempefar un papel central. Esta funci6n
tambi6n lleva a las mujeres a que active las relaciones clientelistas
con los individuos e instituciones y a que negocien con las institucio-
nes gubernamentales asT como con las financieras locales (P.Scott, 1979).
Estas actividades pueden ofrecer un element integrador esencial dentro
de un medio urban con frecuencia hostile e inestable. La mujer urbana
puede por lo tanto desempeiar un important papel social no solamente
a nivel del bienestar del hogar sino en los asuntos generals de la
comunidad urbana.


Dada la multiplicidad de roles que desempeia la mujer en el bienes-
tar del hogar y en el de la comunidad, el analisis sobre su acceso a los
recursos urbanos debe centrarse no solamente sobre el empleo productive
sino tambi6n sobre el acceso a los servicios urbanos definidos en terminos
mas amplios. De la misma forma en que existe la segregaci6n sexual en los
mercados de trabajo, es probable que el acceso a otros recursos urbanos
tambi6n este diferenciado por sexo. Por lo tanto es esencial el dirigir
la investigaci6n hacia el analisis de la utilizaci6n que hacen las muje-
res de los servicios urbanos y del papel que ellos desempeian potencial-
mente en facilitar la generaci6n de ingresos, en mejorar el bienestar del
hogar y de la comunidad a corto plazo, y en fomentar la integraci6n
urbana a largo plazo de las poblaciones pobres.

Las estadisticas que examinan las pautas de utilizaci6n de servicios
segun la diferenciaci6n sexual son en extreme escasas, lo cual dificulta
el hacer un diagn6stico en esta etapa de la investigaci6n. Es esencial
el conocer c6mo difieren estos patrons de uso, cuales son las implica-
ciones de estas diferencias para las mujeres y para sus families,
cuales son los factors que llevan a que se den estos patrons de uso
diferencial y cuales son los tipos de political que pueden ser mas 6ti-
les para corregir los problems que se presented en la prestaci6n de





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de servicios tanto para las mujeres como para sus families. Todas
estas tareas deben preceder cualquier intervenci6n direct que este
encaminada a aumentar el acceso de la mujer a los recursos urbanos.
BasAndose en la escasa evidencia que existe y que se toma a partir
de una series de studios sobre la mujer en Am6rica Latina, el resto
de este articulo presentarA una vision general del estado de la infor-
maci6n existente sobre el acceso de la mujer a tipos seleccionados
de servicios urbanos. Esta revisi6n no pretend ser definitive o
complete sino solamente intent establecer algunas pautas
respect a la direcci6n que podria seguir la investigaci6n que se
haga en el future.


A. Educaci6n


La educaci6n pGblica es el sector excepcional para el cual exis-
ten estadisticas que comparan la informaci6n relative a hombres y
mujeres, y una series de studios que se han hecho en various pauses
latinoamericanos han demostrado en t6rminos generals que las tasas
de matriculas femeninas se han venido igualando a las masculinas du-
rante las dos 6ltimas d6cadas de expansion educativa en la regi6n.-
El analfabetismo femenino ha descendido a niveles que no son signifi-
cativamente mayores al de los hombres en Areas urbanas. Las implica-
ciones de esta igualdad aparente en el acceso a la educaci6n son
menos claras. Los beneficios de la expansion educativa se han dirigido
fundamentalmente hacia los sectorss medios" en America Latina y no
hacia los pobres (Urrutia, 1975, pp. 1-2). En Colombia, por ejemplo,
las mujeres constituyen actualmente una proporci6n menor de analfabe-
tos que los hombres, pero la mayor parte aun carece de una educaci6n
primaria complete, mientras que solamente el 9% habia completado
los niveles medios o superiores de educaci6n (NuFez, 1977: 88, p. 109).


Aun en los niveles educativos superiores, las mujeres se concen-
tran uniformemente en unas pocas categories femeninas, por lo general
en las escuelas normalistas. AdemAs es dudoso el hecho de que el
aumento en la educaci6n necesariamente redunda en mejores oportunidades






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de empleo, a excepci6n de los niveles mas altos de la jerarquia ocupacio-
nal, y aqui las mujeres estAn limitadas a aquellos pocos campos "femeninos"
que ya se describieron. Es probable que las mujeres no logren obtener un
rendimiento salarial que corresponda a la inversion que hicieron en educa-
ci6n y es possible tambien que la movilidad en terminos generals no est6
al alcance de las mujeres en Am6rica Latina (A. Scott, 1981). En Peru y
en Colombia los padres mostraron tener aspiraciones de movilidad mayores
para sus hijos que para sus hijas (NuFez, 1977, p. 117; Urrutia, 1975,
pp. 1-11). Sin embargo, algunos studios demuestran que es menos proba-
ble que las mujeres j6venes sean retiradas de la escuela para que puedan
trabajar y contribuir al ingreso del hogar que los hombres j6venes (Schie-
felbein, 1978, pp. 697-708; Brasil Minist6rio do Trabalho, 1976, p. 46).
En las families en donde existe un ingreso suficiente para mantener a los
miembros no productivos, la educaci6n de las mujeres j6venes puede ser
una forma disfrazada de desempleo, la cual refleja la falta de oportuni-
dades de empleo (Madeira, 1979). Dentro de las families pobres, por otra
parte, las mujeres j6venes pueden ser asignadas al trabajo productive po-
bremente remunerado con el objeto de apoyar el proyecto de movilidad -mAs
realista- que gira en torno a la educaci6n de los hermanos.


Las families encabezadas por mujeres pueden tener dificultades para
lograr acceso a los servicios basicos, unido esto, a sus mAs bajos nive-
les de ingresos. Datos de una encuesta en Belo Horizonte, Brasil, mos-
traron que families en las cuales la mujer es el jefe del hogar, estaban
much mas concentradas en el grupo de ingresos mAs bajos (61 por ciento
comparado con el 35 por ciento de families encabezadas por hombres). Ade-
mas, hogares dependientes de mujeres en el mismo grupo de bajos ingresos
tenian un menor acceso a los servicios urbanos que el que podfan tener las
families encabezadas por hombres. Mientras estas relaciones eran mas evi-
dentes con respect a los servicios de salud (ver Secci6n C), los datos tam-
bien indican diferencias con respect a la educaci6n. En los hogares enca-
bezados por mujeres en el grupo de bajos ingresos, era mas probable que






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hubieran menos nihos matriculados en la escuela y se seialaron los
problems econ6micos como la principal raz6n de esta ausencia en
comparaci6n con las families encabezadas por hombres. Las mujeres
tuvieron tambi6n menos probabilidad de tener a sus hijos en las
escuelas que deseaban (Schmink, 1980 a. Tabla 3.1, 3.2, 3.3).
Asi la necesidad de aumentar los ingresos en los hogares encabezados
por mujeres aparentemente perjudica el nivel de aprovechamiento de
los servicios educativos en las zonas urbanas por parte de generacio-
nes futuras de trabajadores. Especialmente las niias pueden ser mas
afectadas por estas limitaciones.


Las dificultades que tienen que afrontar las mujeres en la trans-
ferencia de los beneficios de la educaci6n a las oportunidades labora-
les y a los ingresos son aGn mAs claras al centrar el analisis
especificamente sobre la capacitaci6n vocacional. En la region
Latinoamericana, solamente Cuba y Costa Rica tienen political oficiales
relacionadas con la capacitaci6n de la fuerza de trabajo femenina
(Ducci, 1977, p. 54). Como resultado, las estadisticas referentes a la
participaci6n femenina en los programs de capacitaci6n vocacional son
sumamente escasas. Estudios recientes muestran que la participaci6n
de la mujer por lo general esta por debajo del 25%, pero parece estar
creciendo en el period posterior a 1979 (Ducci, 1977, pp. 50-52).
Al igual que en el sistema educativo general, las mujeres tienden a
estar concentradas en Areas "femeninas" asociadas a sus opciones
ocupacionales limitadas: el comercio y el sector de servicio represen-
tan mas de la mitad de aquellas matriculadas. Dentro de los programs
de entrenamiento industrial, el 60 70% de las mujeres estan en las
industries de alimentos, de bebidas, textiles, de cuero y de zapatos.


B. Cuidado de nihos


Uno de los components mas importantes del papel de la mujer como
administradora del hogar es su funci6n de "dispensadora" fundamental
de salud y cuidado nutricional de la familiar (Bittencourt, 1979, p. 1).
Las mujeres siguen siendo responsables de casi todas las labores rela-
cionadas con el cuidado de los hijos y las presiones financieras






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obligan a las mujeres pobres a trabajar creando la necesidad de estable-
cer formas alternatives de cuidado de los hijos de edad preescolar. Pa-
ra las madres el acceso a algOn tipo de cuidado para sus hijos durante
el dia es indudablemente el factor mAs important que facility la parti-
cipaci6n en actividades generadoras de ingreso. Un studio realizado
en zonas urbanas del Brasil encontr6 que mas de la mitad de las mujeres
encuestadas eran desempleadas y la presencia de hijos pequehos era la
raz6n citada con mas frecuencia para' explicar esta situaci6n. "Aunque
es possible que los hijos creen la necesidad de que la mujer entire a la
fuerza de trabajo, tambi6n es possible que requieran que ella permanezca
en el hogar y por lo tanto limiten sus alternatives de trabajo" (Bitten-
court, 1979, p. 1). El empleo que puede realizarse en el hogar tampoco
garantiza a la mujer una mayor compatibilidad entire su trabajo y sus fun-
ciones como madre. Un studio sobre las trabajadoras a destajo que labo-
ran en sus hogares en el Peru, encontr6 que la mayor parte de las mujeres
tiene que contar con la ayuda de sus hijos ya sea en las propias activi-
dades productivas o en las tareas dom6sticas, lo cual implica que los
nihos disponen de menos tiempo para sus trabajos escolares (Sara-Lafosse,
Chira y Fort, 1981, pp. 139-141).


Los servicios adecuados de guarderfas son muy escasos en los centros
metropolitanos Latinoamericanos, y casi inexistentes en las ciudades meno-
res. En Chile, por ejemplo, a pesar de la existencia de un compromise
national en el sentido de ofrecer servicios para los nifos menores de seis
anios, los programs cubrian menos del 5% de esa poblaci6n en 1972, elevan-
dose al 12.3% hacia 1976 (Aragoneses, Alarc6n y Navarro, 1978). El Brasil
carece de una prioridad educativa a nivel preescolar por parte del gobierno
national, que le permit tender aproximadamente 35 millones de nifios den-
tro de esta categoria en el afo de 1980 (Egger-Moelwald y Raucci, 1979;
Bittencourt, 1979). La Onica legislaci6n que se dirige a esta poblaci6n
es la ley del trabajo de 1943, la cual exige que las empresas que emplean
por lo menos 30 mujeres deben ofrecer una guarderfa en donde las mujeres
empleadas puedan mantener a sus nifos durante el period de lactancia. Sin
embargo, la ley permit tambien que se contraten servicios de guarderfas
distantes del lugar del trabajo, lo cual crea un problema serio de trans-
porte a las madres obreras. Ademas, la ley estipula los servicios de cui-
dado de los nifos solamente durante los primeros seis meses de la vida del





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niho. Finalmente, la ley no se cumple, y las multas por incumplimiento de
las normas son tan minisculas que se convierten en insignificantes (Campos,
1977; Egger-Moelwald y Raucci, 1979). Como resultado, se tiene que la de-
manda por servicios de guarderfa excede la oferta de tales servicios. Por
ejemplo, en Sao Paulo para aproximadamente 150,000 empresas hay solamente
33 guarderias, mientras que hay una necesidad inmediata de 330,000 cupos pa-
ra ninos menores de seis aios (Bittencourt, 1979, p. 31). Un studio en-
contr6 que los centros para cuidado diurno de los niios existian solamente
para 1 de cada 28 hijos de madres trabajadoras en Sao Paulo.4 Un studio
realizado en 1975 en Rio Grande do Sul demostr6 que solamente el 27% de las
empresas en este Estado que tenian mas de 30 mujeres empleadas estaban cum-
pliendo con sus obligaciones legales en t6rminos de las facilidades para el
cuidado de los hijos de las obreras. Una encuesta llevada a cabo por la
prensa en 1969, serial6 "que no habia mas de 200 guarderfas infantiles en
todo el Brasil, concentradas en las tres ciudades principles (Rio, Sao
Paulo, y Belo Horizonte)" (Campos, 1977, p. 5). Asi, a pesar de la escasez
de datos globales referentes a los servicios de cuidado de los niios, pare-
ce que existe poca duda respect a que su oferta es deficiente.


Ademis, puesto que muchas guarderias son instituciones privadas que
suelen ser costosas, lo mAs probable es que ellas sean accesibles solamente
para las families de ingresos medios y altos, en tanto que la mayoria de las
madres obreras deben luchar para lograr acceso a los centros financiados
por el Estado o encontrar soluciones individuals dentro de sus responsabi-
lidades de trabajo en el hogar. Estudios recientes sobre las formas de cui-
dado de los hijos han encontrado que las redes sociales compuestas por
parientes femeninas y por vecinas ofrecen a la mujer obrera la principal
fuente de ayuda en el cuidado de los hijos al igual que en otras responsa-
bilidades domnsticas (Bittencourt, 1979; Mota, 1978; Velasco 1982). Una
encuesta de 1970 llevada a cabo en el Estado de Sao Paulo encontr6 que sola-
mente el 1% de las padres obreras dejaba a sus hijos en guarderTas; casi la
mitad-(46.6%) los dejaba con parientes, mientras que el 21.6% los dejaba
solos en el hogar (Sao Paulo, Secretaria do Trabalho e Administragdo, 1970).
Ninguna de las mujeres obreras encuestadas en los barrios urbanos pobres




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de la RepGblica Dominicana y Brasil en 1979 utilizaban los servicios de
guarderias; la soluci6n mAs comun era dejar a los hijos con parientes en
sus propios hogares o en el hogar que se hacian cargo de ellos (Bitten-
court, 1979; Mota, 1979). La segunda alternative era dejar a los niios
pequeios en el hogar bajo el cuidado de los hermanos mayores, una acci6n
que interfere potencialmente con la participaci6n de las mujeres j6venes
ya sea en la escuela o en el trabajo. Sin embargo, una proporci6n grande
(por lo menos una tercera parte en el Brasil; y casi dos terceras parties
en la RepGblica Dominicana) de las mujeres encuestadas afirm6 que preferi-
rian dejar a sus hijos en guarderias si el servicio estuviera a su alcance.


Las facilidades institucionales del cuidado de los niios tambi6n puede
ser un medio para mejorar el nivel nutricional de los niros. El studio
brasileho hall que los hijos de madres trabajadoras tendfan a presentar
mayores niveles de desnutrici6n, no a causa del tiempo que la madre estaba
lejos del niio, sino en raz6n del bajo nivel econ6mico de la familiar el cual
obligaba a la madre a trabajar (Bittencourt, 1979, p. 44). En la mayor par-
te de los hogares cuyos ingresos eran insuficientes para comprar los alimen-
tos necesarios, las madres de los grupos de bajos ingresos reservan las
porciones mas grandes para los miembros del hogar que trabajan, deprivando
en esta forma a los niios de la nutrici6n necesaria (Escola Paulista de Me-
dicina, 1975, citado en Bittencourt, 1979; ver tambi6n Gross y Underwood,
1971).

Dada la gravedad del problema de la falta de servicios para el cuidado
de los nihos y el estimulo ofrecidopor el aio international del nifo, varias
instituciones han dirigido sus esfuerzos a esbozar los elements que se
necesitan para montar programs de cuidado de los ninos apropiados y efec-
tivos.5 Puede definirse el cuidado adecuado de los niios como "un sistema
integrado de servicios para niios en edad preescolar el cual incluye salud,
nutrici6n, educaci6n y su cuidado, el cual responded al context social,
econ6mico y cultural del niho" y el cual debe ofrecerse dada la ausencia
de la madre qui6n participa en actividades que generen ingresos (en dinero
o especie, dentro o fuera del hogar) (Bittencourt, 1979:ii). Tal vez el





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grupo prioritario a quien se le deben ofrecer estos servicios es el de los
pobres urbanos que tengan hijos menores de siete aios.


Una de las caracteristicas mas importantes de un program eficiente
para el cuidado de los niios es su base comunitaria, tanto en terminos de
su ubicaci6n como de la participaci6n. En la Republica Dominicana, la ma-
yoria (90%) de las mujeres preferian que los centros y guarderias se ubi-
caran en la vecindad dado los problems de transport. La ubicaci6n de las
guarderias en los barrios urbanos de bajos ingresos permiten su integraci6n
dentro de los esfuerzos multisectoriales creados para ofrecer servicios
combinados (tales como capacitaci6n, educaci6n, salud y nutrici6n) los cua-
les pueden tener un impact much mayor sobre la cobertura de las necesida-
des basicas de la comunidad. Adem6s, permiten que se obtengan mayores
niveles de participaci6n de la comunidad y de la autoridad local, lo cual
es un element esencial para que se continue el program en forma satisfac-
toria. Las guarderfas pueden basarse en redes reciprocas previamente exis-
tentes, tales como la guarderfa "espontAnea": las mujeres que se hacen
cargo de los hijos de sus vecinos que trabajas y los cuidan en su propio
hogar, ya sea para recibir pago en forma monetaria u otra forma de retri-
buci6n reciproca (Velasco 1982). En particular, la orientaci6n comunitaria
de las guarderias y de los otros servicios puede ofrecer una participacidn
esencial para la mujer a nivel de la comunidad a trav6s de las posiciones
de autoridad, asi como fuentes de capacitaci6n y empleo director cercano al
hogar.


C. Salud


Si bien los datos que se tienen respect a la demand y utilizaci6n
femenina de los servicios de salud son fragmentarios, es indudable que las
mujeres predominan sobre los hombres como clients de estos servicios de-
bido a su papel en la reproducci6n biol6gica asi como en el cuidado de la
salud de los otros miembros de la familiar. Un studio realizado en Colombia,
por ejemplo, encontr6 que la demand femenina por servicios externos era dos
veces mayor que la de los hombres, una proporci6n que era a6n mAs alta en





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las areas urbanas. Ademas, las mujeres de edad de tener hijos (15-44)
utilizaban los servicios hospitalarios tres veces mas que los hombres
(Tllez, 1977). A la vez, el acceso director de la mujer a los servicios
de salud subsidiados por el gobierno es muchisimo menor que para el
hombre como un resultado del vinculo que existe entire los programs de
salud ofrecidos por la seguridad social y el empleo en el sector formal.
En Lima, el 87.8% de los trabajadores manuales elegibles para los bene-
ficios de seguridad social son hombres, y el 61.8% de los trabajadores
de oficina elegibles son hombres (Urrutia, 1975, pp. 111-112). En forma
semejante el 80% de las mujeres colombianas no estan directamente afilia-
das a las.instituciones de seguridad social, en comparaci6n al 61% de los
hombres (T1llez, 1977, p. 176). Si bien muchas mujeres tienen acceso a
los servicios de salud indirectamente a trav6s de sus esposos, esta fal-
ta de acceso director es critico para las numerosas mujeres cuyos esposos
tampoco participan de esos servicios o quienes en forma temporal o per-
manente se encuentran sin la protecci6n de un compaiero. El analisis de
una encuesta llevada a cabo en Belo Horizonte en la cual se comparaban
los hogares cuyos jefes de hogar eran hombres y mujeres muestran diferen-
cias sorprendentes en relaci6n al acceso a los servicios de salud.


Los hogares cuyo jefe es una mujer tenfan muchisimo menos acceso a
los programs de seguridad social auspiciados por el gobierno (INPS) en
todos los grupos de ingreso; en la categoria mas baja, los hogares cuyo
jefe era un hombre tenfan una probabilidad cuatro veces mayor de tener
tal acceso. Esta notable diferencia es un claro reflejo de las pautas
de empleo que relegan a las mujeres pobres a los empleos del sector in-
formal. Como consecuencia, los hogares cuyo jefe era un hombre tenian
una probabilidad dos veces mayor de utilizar los servicios m6dicos, de
laboratories y de hospitalizaci6n del INPS, en tanto que aquellos cuyo
jefe era una mujer tenian una probabilidad dos veces mayor de utilizar
los servicios ofrecidos por las organizaciones reliciosas o caritativas
o los centros de salud del gobierno (Schmink, 1980: Cuadros 3.4, 3.5,
3,6 y 3.7).




27


AdemAs, fuera del acceso institutional, los hogares cuyo jefe era una
mujer, mostraron pautas claramente diferenciales en el uso de otros tipos
de servicios de salud: tenfan menos probabilidad de acudir a los servicios
de un farmac6utico y con frecuencia tenian que apelar a la ayuda de un ami-
go, un pariente o un curandero (Schmink, 1980: Cuadro 3.8). Esta pauta
probablemente refleja los costs diferenciales de tales servicios para los
hogares pobres. Tambi6n sugiere una preferencia hacia los especialistas
de la salud que tengan una base dentro de la comunidad. Los studios rea-
lizados en el Brasil y en el PerG sugieren que las mujeres de bajos ingre-
sos se sientan alienadas frente a los doctors y a los hospitals. En
cambio, prefieren visitar al farmac6utico de la vecindad o al curandero de
la comunidad, quienes le ofrecen cr6ditos, estAn familiarizados con la his-
toria m6dica de los miembros de su familiar y estan mas integrados dentro de
la comunidad local (Checa, Guzman y Vargas, 1981, p. 328; Harrison, 1979).


La evidencia por lo tanto, sugiere que los servicios de salud tales
como las guarderfas, pueden prestar un servicio mas efectivo para quienes
realmente los necesitan si se ofrecen sobre una base comunitaria. La des-
centralizaci6n de algunos servicios de salud puede ofrecer muchas de las
ventajas de.la participaci6n y control local ya mencionadas, incluida la
posibilidad de contratar a las mujeres locales en calidad de personal no-
profesional y para-profesional. Estas medidas pueden mejorar tanto el
costo como la eficacia de los servicios de salud utilizados por las mujeres
pobres y sus families.


D. Vivienda

Evaluar el acceso de las mujeres a los servicios infraestructurales
basicos en las Areas urbanas es particularmente dificil por dos razones:
En primer lugar, si bien las necesidades especiales de la mujer respect
a servicios tales como salud y cuidado de los hijos son facilmente reco-
nocibles, los problems de la mujer en las Areas de vivienda y transpor-
te son much menos obvious. En segundo lugar, casi no existen studios
que hayan centrado su atenci6n sobre las diferencias por sexo en la demand




- 28 -


y utilizaci6n de tales servicios. Para muchos sectors de servicios se
necesita investigaci6n exploratoria antes que pueda evaluarse la impor-
tancia relative que tiene la oferta de servicios especificos para la mu-
jer como subgrupo.


La vivienda urbana es un element crucial dentro del bienestar de
las families pobres, el cual es ofrecido directamente a las families o
a los hogares dentro de comunidades blanco. Los estudiosrelativos a cual
es la participaci6n de las mujeres en relaci6n a la de los hombres dentro
de los programs de vivienda son escasos, pero existen algunas fuentes
que sugieren algunas consideraciones importantes para los planificadores
quienes buscan beneficiary a las poblaciones pobres.6 Tanto la necesidad
y el acceso a los sitios y a los proyectos de servicios pueden diferen-
ciarse de acuerdo al sexo. Es decir en terminos generals, al evaluar
las caracteristicas socioecon6micas de las poblaciones pobres objeto de
un determinado program, tambi6n debe prestarse atenci6n al nivel de par-
ticipaci6n femenina en los flujos de migraci6n, la proporci6n de hogares
que tengan como jefe a una mujer, y a la diferenciaci6n sexual existente
en el uso de servicios y acceso al empleo dentro del context local o na-
cional. Particularmente en relaci6n a la vivienda, las caracteristicas
del ciclo vital pueden constituirse en una variable important que afecta
la demand, lo cual determine tanto la motivaci6n para desplazarse dentro
del sistema urban como la capacidad de pagar la vivienda y los servicios
infraestructurales (Schmink, 1979; Cap. 6). Si bien las families en eda-
des mayores posiblemente puedan tener el ingreso suficiente para poder
costearse su propia vivienda, los recursos que sean necesarios pueden es-
tar fuera del alcance de las families que tengan hijos pequehos, por
lo tanto, estas families deben recibir atenci6n especial dentro de los pro-
yectos de vivienda.


En forma semejante, los hogares cuyo jefe sea una mujer deben ser ob-
jeto de consideraciones especiales las cuales hagan mas accesibles la ubi-
caci6n y los programs de servicios. Dentro de estas, estarfan una mayor
flexibilidad en la programaci6n de la construcci6n en los programs de auto-
construcci6n y programs de cr6dito equitativos. Estos titimos, deberian
estar basados en el analisis de los requisitos exigidos por las instituciones





29


oficiales en relaci6n a fiadores, a la necesidad del respaldo del c6nyuge,
y el impact del status marital sobre los derechos de propiedad y el acce-
so al cr6dito, asi como la posibilidad de reforzar fuentes alternas de
credito, tales como las asociaciones de ahorro informales.


Ademas se tienen buenas razones para tener en cuenta los roles y nece-
sidades especiales de la mujeren la etapa de selecci6n de los sitiosy diseno de
programs de servicios. En primer lugar la ubicaci6n de tales proyectos
deberfan tener en cuenta el acceso de los residents a las fuentes de empleo
(tanto para hombres como para mujeres), al mercado y a las necesidades tales
como agua y combustibles domesticos. Al diseiar los plans de las comunida-
des, los patrons femeninos de utilizaci6n del espacio hogareho y comunitario
deberian ser tenidos en cuenta como factor fundamental. Estos pueden dic-
taminar la importancia de fomentar industries caseras a nivel local, la
necesidad de incluir sitios piblicos de reunion para las mujeres, la nece-
sidad de garantizar la privacidad frente a los vecinos y dentro del hogar,
y en particular, el que se preste atenci6n especial a las necesidades de la
mujer derivadas de las actividades dom6sticas, las cuales pueden aminorarse
hacienda las modificaciones pertinentes a los plans de las viviendas. Se
debe consultar a las mujeres en su calidad de administradorasdel hogar so-
bre la forma en que los disehos de las viviendas pueden facilitar la super-
visi6n y el cuidado de los hijos, sobre las necesidades de mantenimiento
que presentan los diferentes disenos de vivienda, sobre el tamaho y la ubi-
caci6n de la cocina, la ubicaci6n de los servicios de agua, baho y sobre
el espacio disponible para huertas caseras y el cuidado de animals dom6sticos.


V. Mujeres y transport urban: studio de caso

No obstante la importancia de los servicios de transport desde el pun-
to de vista de los planificadores y de las poblaciones de bajo ingreso, este
sector esta relativamente inexplorado en cuanto a las necesidades especificas
de las mujeres. En verdad, la investigaci6n acerca de las mujeres y el trans-
porte es demasiado escasa y limitada a los pauses desarrollados (Coutras y
Fagnani, 1978; Lopata 1980; Skinner 1974; Skinner y Borlaug, 1978). Diver-
sos patrons espaciales y socio-econ6micos crean un marco diferente para el
transport urban en las grandes ciudades de los pauses en desarrollo, y es





- 30 -


allf donde es mayor el impact potential de las mejoras en el transport
para el bienestar. En muchas ciudades grandes del mundo, la informaci6n
sobre el funcionamiento del transport es recogida a trav6s de encuestas
"origen-destino", las cuales son llevadas a cabo en el lugar de residen-
cia del usuario. En la mayorfa de los casos, la informaci6n acerca de
los desplazamientos urbanos de los miembros de la familiar es diferenciada
de acuerdo con el sexo del pasajero, pero muy pocas veces tabulada sepa-
rando hombres y mujeres. Tabulaciones especiales fueron obtenidas por
la autora durante un studio realizado en Belo Horizonte, Brasil, y jun-
to con los datos de una encuesta original, fueron usados para llevar a
cabo un studio pilot del transport urban en cuanto a la importancia
de este para las mujeres de bajos ingresos, asi como para sus families.
Los resultados fueron presentados en Schmink (1980, Capitulo 4 y 1981),
y son sintetizados a continuaci6n.


A. El transport y el pobre de la ciudad

Esta mas alla de los prop6sitos de este analisis presentar una des-
cripci6n detallada de la planificaci6n del transport urban en Am6rica
Latina. Solamente las principles caracteristicas relevantes para enten-
der la situaci6n de las mujeres de bajos ingresos, ser6n mencionadas aquf.
El aspect mAs destacado de la planificaci6n del transport urban en Am6-
rica Latina, especialmente despu6s de 1950, es la concentraci6n en vehi-
culos movidos por gasoline. La decision de dar prioridad al autobus como
principal medio de transport piblico y al autom6vil como transport pri-
vado mas prevalente, substituyendo los sistemas de tranvia y tren, ha eli-
minado virtualmente estas alternatives de transportaci6n mas baratas para
usuarios de bajos ingresos. Ademas, la congestion adicional producida por
los vehTculos privados, propiedad de las classes adineradas, tiende a hacer
mas lento el servicio de autobus de las gentes mas pobres (Barat, 1978:308;
Thompson, 1974:64). La prioridad asignada a los vehiculos motorizados ha
sido criticada consecuentemente debido a su impact potential negative en
la distribuci6n del ingreso dentro de las areas urbanas.


El problema se acrecienta con la distribuci6n espacial de las ciuda-
des latinoamericanas, donde los pobres son tipicamente relegados a las dreas




- 31 -


perif6ricas (Barat 1978:314; Thompson 1979:64-75). Estudios sobre el ingre-
so promedio de la poblaci6n econ6micamente active, realizados en 1979, en-
contraron una diferencia de 30 a 50 por ciento entire las zonas perifericas
y las centrales de cuatro ciudades mayores del Brasil Rfo de Janeiro,
Porto Alegre, Belo Horizonte y Sao Paulo. El acceso a los servicios de
la infraestructura urbana fue tambien menor en las areas perif6ricas (Tolosa
1978:19-46, citado en BRAP 1981a: 50).


Los sistemas de transport urban en Brasil generalmente tienen un pa-
tr6n radial en el cual el centro urban mantiene una posici6n polarizada;
hay una relative falta de articulaci6n de los barrios distantes con las prin-
cipales vias de transito, asi como entire esos mismos barrios (BRAP 1981a:73).
En la mayoria de las ciudades las tarifas de autobus basadas en la distancia
recorrida, significant precious mAs altos para el pobre que vive en areas dis-
tantes (a menudo tiene que transbordar autobuses para llegar a su destiny).
Algunas families pobres gastan 20 a 25 por ciento de su ingreso en transport
urban (BRAP 1981 b:42; Thompson 1979:84-85).


Simultaneamente, studios sobre el tiempo consumido en el transport
urban muestran que este tiende a ser mAs alto para los grupos de mAs bajos
ingresos. Un studio en Sao Paulo concluy6 que el tiempo promedio de viaje
se increment6 en mAs de un treinta por ciento desde 1970 a 1976, y los tra-
bajadores comunmente usaron de tres a cuatro horas por dia viajando hacia
y desde el lugar de trabajo (Archdiocese of Sao Paulo 1978: 35-36). Otro
studio mostr6 que cerca de la mitad de los trabajadores de los barrios
pobres de Sao Paulo y Recife gastaban mAs de dos horas por dia viajando
entire la casa y el lugar de trabajo.7


No obstante, el hecho de que los costs de transport son mAs pesados
para los grupos pobres, tanto en terminos relatives como absolutos, los re-
sidentes urbanos de bajos ingresos no son capaces de ajustar sus gastos
mediante el cambio de residencia a otro lugar dentro del sistema urban.
La consideraci6n primaria de tales grupos al seleccionar el sitio de resi-
dencia no es de costo del transport sino el de las viviendas que es un
factor mas significativo en el presupuesto familiar. Para los trabajadores





-32 -


de bajos ingresos las decisions sobre empleo son a menudo tomadas despues
de la decision de mudarse de casa. De este modo, el acceso a servicios
colectivos es canjeado por el acceso a una vivienda economicamente alcan-
zable. Es asT que cuando los barrios llegan a estar mejor servidos y de-
sarrollados, la estabilidad residential es sacrificada por esos habitantes
cuyos niveles de ingreso no han sido elevados junto con los valores de la
tierra urbana (BRAP 1981 b:10-20; ver tambi6n Schmink 1979).


A diferencia de otros sectors de political piblica en Brasil, la pla-
nificaci6n del transport urban no adopt un caracter redistributivo en
respuesta a la persistent pobreza urbana que lleg6 a ser evidence en la
d6cada de los aios setenta. En tanto que el transport urban se ha le-
galmente definido como servicio p6blico, en la practice ha quedado en manos
del sector privado, con minima intervenci6n por parte del Estado, except
en Sdo Paulo y Rio de Janeiro donde estS en manos de firmas estatales (BRAP
1981 a:127). La political del transport se ha concentrado en el mejoramiento
del traslado de equipo con poca atenci6n en cuanto al acceso del usuario a
las principles vias y a la operaci6n, mantenimiento y administraci6n de los
servicios existentes. Relativamente, pocos recursos han sido asignados a
las instituciones locales responsables de estos aspects de la political del
transport, los cuales son mAs relevantes para la satisfacci6n de necesida-
des de los usuarios de bajos ingresos (BRAP 1981 b:26-30). Las empresas
privadas del transport estan guiadas naturalmente por objetivos de maximizar
ganancias, y los crecientes costs del transport piblico han sido transfe-
ridos al usuario. Sin embargo, las inversiones gubernamentales en infra-
estructura y los costs generals de transport se han incrementado gradual-
mente para los grupos de bajos ingresos que menos pueden sufragarlos, mien-
tras que el servicio disponible no se ha incrementado significativamente
(BRAP 1981 a:127).


B. Las mujeres y el transport en Belo Horizonte

El transport urban en Belo Horizonte, sitio del studio presentado
aquf, ha experimentado una evoluci6n similar a la descrita anteriormente,
cambiando del servicio de tranvia y trenes a vehiculos motorizados. En
1975, el 70% de todos los desplazamientos en el Area metropolitan fueron





- 33 -


en autobus. En el centro commercial, donde solo el 17% de los desplazamien-
tos se dieron en carros particulares, los documents de planeaci6n sefala-
ron los problems desproporcionados que ellos causaron al trafico, a la
distancia entire paraderos en el centro de la ciudad, a los estacionamientos
disponibles, al ruido, a la poluci6n y al peligro para los peatones (Minas
Gerais, 1975). Desde 1975, uno de los objetivos en la planeaci6n del trans-
porte ha sido promover la expansion industrial y residential en subcentros
ubicados al oeste del centro commercial de la ciudad y m6s cercanosal dis-
trito industrial. Este enfoque trata de reducir la saturaci6n del centro
metropolitan y se apoya en el desarrollo de un sistema de transport efi-
ciente que una los polos de crecimiento con el viejo centro.

Un studio piloto del uso de transport por las mujeres de bajos in-
gresos y sus families, auspiciado por el Consejo de Poblaci6n, fue llevado
a cabo por la autora en 1979 en tres barrios localizados a lo largo de los
subcentros identificados en el document de planificaci6n de la ciudad.
Las comunidades son centros residenciales para trabajadores atraidos por
la posibilidad de empleo en la industrial y por la disponibilidad de lotes
y residencias relativamente baratos comparados con ubicaciones mas centra-
les. El andlisis se basa en la informaci6n sacada de esta encuesta como
tambi6n en tabulaciones especiales para la ciudad como un todo, extraidas
del Estudio Origen-Destino llevado a cabo en 1972 por PLAMBEL, la agencia
de planificaci6n metropolitan.

El viaje al trabajo constitute la proporci6n mas grande de desplaza-
mientos realizados por hombres y mujeres de las families de bajos ingresos.
La planificaci6n del transport se ha concentrado casi exclusivamente en
la trayectoria casa- trabajo, la cual da cuenta del grueso del volume de
desplazamientos urbanos realizados durante cortos perfodos del dia. Debi-
do a que las tasas de participaci6n en el empleo de las mujeres son mas
bajas, sus viajes al trabajo representan s6lamente una tercera parte del
total de desplazamientos relacionados con los viajes al trabajo. Por la
misma raz6n, los resultados en Belo Horizonte y otras ciudades muestran
consistentemente que las mujeres viajan menos que los hombres. En las en-
cuestas realizadas en los barrios de Belo Horizonte, 37 por ciento de 195




- 34 -


Tabla 1


Distribuci6n
ingresos en


de viajes realizados por hombres y mujeres de bajos
la semana previa a la encuesta, Belo Horizonte, 1972.


Prop6sito del % de los viajes % de los viajes % de los viajes
viaje realizados por realizados por de mujeres con
hombres mujeres relaci6n al total


Trabajo en
industrial 14.6 7.1 21.5

Trabajo en
comercio 17.4 15.1 32.9

Otro trabajo 48.3 48.7 36.3

Subtotal (viajes al
trabajo 80.3 70.9 33.3






Negocios 5.6 5.8 11.7
Educaci6n 5.4 8.7 47.6
Salud 1.8 3.3 50.1
Compras 2.0 3.8 51.7
Recreaci6n 4.5 6.9 46.5
Pasajeros 0.4 0.6 49.0


Total


100.0
(353,626)


100.0
(21,670)


36.1


1. Incluye esos viajeros en hogares con ingresos hasta 299 cruzeiros, o
ligeramente mayores que un salario mfnimo de 1972.

FUENTE: PLAMBEL 1972 Encuesta sobre Origen y Destino, Belo Horizonte.





- 35 -


mujeres que respondieron (amas de casas o jefes de hogar) no habian sali-
do de sus barrios durante la semana previa y un 43 por ciento adicional
habia viajado solamente uno o dos dias durante los siete dias anteriores.


Pese a que las mujeres de bajos ingresos viajan en total menos que
los hombres, ellas sin embargo, viajan en casi la misma proporci6n que
los hombres con prop6sitos diferentes a trabajo, como se muestra en la
Tabla 1. Debido a sus funciones multiples en las families de bajos ingre-
sos, las mujeres participan igualmente en llevar a cabo diligencias que
pueden ser elements esenciales de las estrategias de sostenimiento de
los hogares. Las mujeres en la encuesta de 1979 fueron interrogadas acer-
ca de la raz6n de su ultimo viaje fuera del barrio, ya fuera durante la
semana inmediatamente anterior o no. Los resultados de esta encuesta mas
detallada (Tabla 2) indican que las mujeres viajan mAs por diligencias
relacionadas con la salud (41%), por aprovisionamiento y recreaci6n (19%).
A pesar de su importancia potential para el bienestar de corto y largo
plazo de las families de bajos ingresos, el viaje con prop6sitos distintos
al trabajo no es tenido en cuenta en el process de planificaci6n. Despu6s
de la hora de maxima afluencia de transit, las empresas de transport ge-
neralmente retiran muchos vehiculos de circulaci6n, de modo que el tiempo
consumido por los viajeros en desplazamientos no relacionados con el tra-
bajo se incrementa. Si se diera mayor atenci6n a los desplazamientos esen-
ciales no relacionados con el trabajo, tales como diligencias m6dicas y
abastecimiento del hogar, las mejoras en los sistemas del transport po-
drian favorecer significativamente al acceso a otra series de servicios
urbanos.


El impact de las condiciones del transport sobre los grupos de bajos
ingresos es mAs directamente sentido en el viaje hacia el lugar de trabajo.
Tal acceso al transport sirve para delimitar espacialmente el mercado de
trabajo disponible asi tambien como las condiciones operatives del trans-
porte influencian el horario de trabajo. Cuando los autobuses se retrasan,
los trabajadores que llegan tarde al trabajo generalmente sufren deducciones
en sus salaries o son despedidos; algunas empresas rehusan contratar traba-
jadores cuyos hogares estan distantes de los lugares de trabajo (BRAP 1981




- 36 -


Tabla 2

Prop6sito1 del 61timo viaje hecho
barrio, barrios de bajos ingresos



Relacionado con empleo
Salud
Abastecimiento del hogar
Diligencias burocraticas
Ayuda a familiares
Educaci6n
Recreaci6n
Otros

Total:
(N)


1. Incluye respuestas multiples.


por las mujeres fuera de su
en Belo Horizonte, 1979.



9.1%
41.3%
18.8%
7.6%
1.8%
1.3%
18.8%
1.3%

100.0%
(223)


FUENTE: Datos originales de la Encuesta.





- 37 -


b:107-111). Estos riesgos, combinados con el relativamente largo tiempo
empleado esperando los autobuses, obligan a los trabajadores de bajos in-
gresos a salir temprano para el trabajo, asignando un tiempo en previsi6n
de los retrasos en el transport, contribuyendo asi a incrementar el tiem-
po de trabajo y desplazamiento (BRAP 1981 b:101). El acceso dificil a las
lineas de transport por parte de los trabajadores de los barrios perif6-
ricos ocasiona no solamente una prolongaci6n del tiempo de viaje en los
autobuses, sino tambien en la caminata hasta el paradero del autobus, la
cual ocupa cerca del 25% del tiempo total de desplazamiento para los gru-
pos de bajos ingresos estudiados en Recife y Sao Paulo (BRAP 1981 b:98).


Estos factors generals afectan a los trabajadores ya sean hombres
o mujeres, de los barrios pobres; los patrons de desplazamiento de las
mujeres empleadas son mas similares a los de los de los hombres que a los
de las mujeres no trabajadoras.10 Sin embargo, el studio piloto de Belo
Horizonte muestra las diferencias en los tipos de empleo entire los hombres
y las mujeres, y consecuentemente en sus viajes al trabajo. No obstante,
la proximidad residential al distrito industrial del Area metropolitan
de Belo Horizonte ("comunidades dormitorio"), las mujeres de la muestra,
comparadas con los hombres, tuvieron la mitad de probabilidad de ser em-
pleadas en la industrial. Las mujeres de bajos ingresos en Belo Horizonte
son predominantemente trabajadoras del servicio dom6stico, costureras, la-
vanderas, vendedoras, o participants de actividades informales. Cerca
de la mitad de las mujeres trabajadoras tienen trabajos a cierta distancia
de donde ellas viven, comparando con la tercera parte de los hombres tra-
bajadores. El resto de mujeres trabajadoras laboran en su propia casa o
en el barrio de residencia (Tabla 3). Dos veces m6s mujeres que hombres
trabajan en el area de residencia.


Vinculadas a estas diferencias de localizaci6n se hallaron patrons
contrastantes en el tipo de transport usado. Las mujeres viajaban much
menos utilizando carros privados que los hombres, ellas tenfan mas proba-
bilidad de viajar a pie o en autobus, especialmente en sus viajes al tra-
bajo (Tabla 4). Ademas, aquellas mujeres que se desplazaban en autobus
al lugar de trabajo, estaban sujetas a viajes mas prolongados, complejos




- 38 -


Tabla 3


Localizaci6n del empleo de hombres y mujeres
en la muestra de Belo Horizonte,


de bajos ingresos
1979


Hombres Mujeres Total


En casa/ lote
En el barrio
En el area industrial
En otras areas de Belo Horizonte
En otras areas
Sin localizaci6n fija

Total

(N)


FUENTE: Datos de la encuesta original.


2.0
12.6
40.1
35.4
1.2
8.7


100.0

(254)


18.7
17.2
17.2
46.9




100.0

(64 )


5.3
13.5
35.5
37.7
0.9
6.9

99.8

(318)












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- 40 -


y costosos que los hombres, debido a la localizaci6n de sus empleos.11 To-
das las rutas de autobuses en el area de studio comenzaban su ruta pasando
primero por el distrito industrial siguiendo despu6s al centro de la ciu-
dad, desde donde los trabajadores se dirigfan a otros puntos de la ciudad
trasladandose a un segundo autobus. Las mujeres tomaban un promedio de dos
autobuses hacia el trabajo, mientras que los hombres empleaban un promedio mas
cercano a uno (Tabla 5). El numero total de etapas en su viaje al trabajo
(incluyendo el recorrido a pie, la espera y abordada del autobus), era tam-
bi6n mas alto para las mujeres que para los hombres. En promedio, las muje-
res viajaban una hora en autobuses durante su desplazamiento relacionado con
el trabajo, en tanto que los hombres lo hacian en cerca de 45 minutes. El
costo monetario promedio del viaje y la cantidad de tiempo empleado esperan-
do los autobuses fue tambi6n mAs alto para las mujeres que para los hombres.12


C. Implicaciones para una political de transport

Dado que la muestra utilizada en el studio piloto fue extremadamente
pequela, estos resultados deben ser interpretados como hip6tesis a ser com-
probadas en otras parties. El studio sugiere que el vinculo existente entire
la disponibilidad del transport y el acceso a los servicios urbanos merece
especial atenci6n por parte de los planificadores. Los desplazamientos de
las mujeres debidos a objetivos esenciales pero no relacionados con el tra-
bajo, tales como consultas mrdicas y abastecimiento del hogar, pueden pro-
porcionar insumos cruciales para el ingreso total del hogar. Sin embargo,
debido a las dificultades del transport, las mujeres encargadas del apro-
visionamiento del hogar tienen que restringirse a las tiendas del barrio
que por lo general venden mAs caro. El acceso a los servicios de salud, ya
sea para las mismas mujeres o para sus hijos, tambien se dificulta por las
deficiencies del transport: el simbolo mAs dramatico de los problems de
transport que enfrentan las mujeres pobres, es el de la madre que da a luz
en el autobus, caso comun en muchos barrios pobres de las ciudades de Brasil
(CEAS, 1979). Ademas,el hacinamiento propio del sistema de autobuses exis-
tente dificulta extremadamente el desplazamiento de las mujeres que disponen
de pocas alternatives para el cuidado de los niios y tienen que llevarlos
con ellas para hacer sus diligencias. Estas observaciones refuerzan la im-
portancia que tiene el diseho de programs de servicios localizados en las
comunidades de bajos ingresos.









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Comparadas con los hombres, las mujeres que trabajan fuera de la casa
tienen mayor probabilidad de defender de autobuses piblicos para ir al lu-
gar de su trabajo. Sin embargo, los resultados sugieren que los sistemas
del transport urban no han sido diseiados teniendo en cuenta los hogares
que cuentan con dos ingresos o cuyo jefe sea una mujer, lo cual implica
costs mAs altos en t6rminos monetarios y tiempo para estos hogares.

La dificultad para llegar a los lugares de trabajo, restringe la gama
de posibles opciones de empleo para las mujeres a areas cercanas al hogar.
Es possible que las mujeres viajen menos debido a que los servicios de trans-
porte urban no son apropiados para el ejercicio de sus multiples activida-
des productivas: aprovisionamiento del hogar, manejo de servicios, atenci6n
a problems de salud en el hogar, asi como diferentes actividades para la
generaci6n de ingresos. Las mujeres tambien podrian beneficiarse del mejo-
ramiento de los actuales servicios para el conjunto de la poblaci6n. El
problema seialado mAs frecuentemente por parte de los entrevistados en Belo
Horizonte, fue el insuficiente nOmero de vehiculos en las rutas, ya fuera
durante las horas de mayor afluencia o en otros periodos del dia. Este pro-
blema se manifiesta en retrasos, autobuses atestados de pasajeros, asi como
las largas y desorganizadas colas; un ejemplo que evidencia la gravedad de
esta situaci6n fue la muerte de un hombre en un paradero de autobus del cen-
tro de Belo Horizonte, en 1979. Este hombre que hacia cola para abordar el
autobus fue asesinado por otro pasajero ubicado a su espalda, despu6s de que
el primero retrocediera unos pasos para permitir que una mujer embarazada
pudiese subir al autobus. Muchos otros incidents violentos han ocurrido
en ciudades brasileias debido a las fallas y retrasos en el transport de
los trabajadores urbanos (Moises y Martinez- Alier, 1977). Las institucio-
nes p6blicas podrian jugar un papel m6s important en la regularizaci6n,
mantenimiento y administraci6n de los servicios del transport. Esto mejo-
rarfa considerablemente la eficiencia de los servicios de autobus para los
grupos de bajos ingresos.


El alto costo en las tarifas del transport fue otra de las principles
quejas de los entrevistados. Las tarifas aumentaron mAs del 100% en Belo
Horizonte en 1979, y los hogares de la muestra gastaron un promedio de 600






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cruceiros por mes en transport, es decir cerca del 20% del salario minimo.
Los gastos en transport en la mayoria de los hogares estudiados en Recife
y Sao Paulo, estuvieron por debajo del 10% del presupuesto familiar, pero
sin embargo, una de cada cinco families en Sao Paulo gast6 20% o mas de su
presupuesto mensual en transport (BRAP 1981 b:42). El establecimiento de
tarifas diferenciales para las distintas zonas de la ciudad podria contri-
buir a remover los altos costs que comunmente pagan los grupos de bajos
ingresos. La entrega de cupones especiales como forma de subsidiary a cier-
tos ciudadanos podria beneficiary a las mujeres obreras. Un ejemplo serfan
los cupones de libre transferencia de un autobus a otro.


El descontento con los actuales servicios del transport fue tambien
reflejado en las respuestas dadas a las preguntas acerca de los modos alter-
nativos de transport, si estos estuvieran disponibles. Cerca de la mitad
de los entrevistados respondieron que ellos usarian microbuses si estuvieran
disponibles a pesar del mAs alto cost de estos. Mas del 75% estuvo en fa-
vor de los trenes como una alternative. Estos resultados y provistos por
otros studios (BRAP 1981 b:125) sugieren que existe un gran potential para
la diversificaci6n de modos de transport en los barrios pobres.


VI. El papel de la mujer en los programs integrados de servicios urbanos

En ahos recientes, los programs de prestaci6n de servicios han enfati-
zado frecuentemente la importancia de la participaci6n de la comunidad en el
process de planificaci6n con el fin de asegurar el 6xito de los programs.
Esta tendencia es en parte un reflejo de los fracasos frecuentes ain de los
mejor intencionados enfoques desde "arriba" hacia "abajo" sobre los proble-
mas del desarrollo. Esta situaci6n ha acrecentado la preocupaci6n sobre la
persistencia e incremento de los problems econ6micos que enfrentan los gru-
pos urbanos mAs pobres, asi como el aumento de las tensions sociales produ-
cidas por tales problems. Los programs que enfatizan la participaci6n de
la comunidad tambi6n buscan una distribuci6n de beneficios mAs amplia median-
te la reducci6n de los costs de programs individuals a traves de la mayor
utilizaci6n de los recursos (infraestructura, mano de obra,diversidad y capa-
cidad de los recursos humans) disponibles en las comunidades locales.






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AdemAs de estas consideraciones practices, muchos programs orientados
hacia la comunidad estgn motivados tambi6n por intereses en relaci6n con el
diseho de proyectos que sirvan no solamente para satisfacer las necesidades
basicas de los grupos mas pobres, sino tambi6n para fortalecer la capacidad
de autogesti6n de las comunidades de bajos ingresos. Un aspect central en
esta perspective es la concepci6n del cambio como un process social en el
cual los individuos y las comunidades sean movilizadas y estimuladas hacia
objetivos que garanticen la continuaci6n de las actividades mAs alla de los
limits iniciales del proyecto. La movilizaci6n de la comunidad y el 6nfa-
sis en la autogesti6n incluyen tambi6n casi por definici6n, la necesidad de
un enfoque integrado y multisectorial para la prestaci6n de servicios y so-
luci6n de problems.


Un ejemplo de este enfoque lo constituyen los programs financiados
por la Fundaci6n Interamericana (IAF) la cual enfatiza el "habilitar": dar
a las personas los elements necesarios para que ellas alcancen la auto-
gesti6n (Fundaci6n Interamericana, 1977). El enfoque basado en la capaci-
dad de autogesti6n da gran importancia a los proyectos, como puntos de
partida de un process de cambio a largo plazo dentro de la comunidad. Se
da mAs importancia a la articulaci6n de metas comunes que a los resultados
materials de un proyecto concrete. La premisa subyacente es que con un
minimo de apoyo financiero y entrenamientos, los grupos pobres pueden or-
ganizarse, esforzarse por alcanzar objetivos apropiados y ayudarse entire
ellos (Hollnsteiner, 1978:25).


La Fundaci6n Interamericana cre6 dieciocho pequehos proyectos comuni-
tarios en Sao Paulo, los cuales fueron evaluados en 1977.13 Los evaluado-
res describieron una series compleja de problems que afrontaban las mujeres
pobres, clients principles de los proyectos. El alza en el costo de vi-
da y la tasa alta de abandon del hogar por parte de los esposos indujo a
una participaci6n creciente de las mujeres en la generaci6n de ingresos.
Paralelamente, las oportunidades de empleo para las mujeres parecieron dis-
minuir y se evidenciaron algunos problems que dificultaron ain mAs la con-
secusi6n de trabajo, tales como la falta de preparaci6n y la no existencia
de guarderias. Las mujeres tambi6n carecian de acceso a los servicios de






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educaci6n, salud e informaci6n. Los resultados descritos coinciden con
los del present studio. AdemAs, los informes de la Fundaci6n Interame-
ricana reportan pocas oportunidades de recreaci6n, una imagen negative de
las mujeres de si mismas, pocas actividades en grupo y falta de lideres
experimentadas. Las mujeres tenfan no solamente necesidades materials
sino tambi6n de informaci6n, confianza y experiencia que les permitiera
superar esas deficiencies. El equipo de evaluaci6n concluy6 que el razgo
m6s important en los proyectos exitosos era el estTmulo de una espontanea
"energia de cambio" en la comunidad. Esta energia no fue el product de
la satisfacci6n de las necesidades materials especificas, sino de una
forma de satisfacci6n diferente de imAgenes individualistas (las cuales
son frustadas por las experiencias vividas por los pobres) y de la con-
dici6n asignada a los grupos pobres por la sociedad en su conjunto.


Hay arguments que reconocen en las mujeres el grupo ideal sobre el
cual se debe trabajar en programs que buscan construir esta "energia de
cambio." Las mujeres enfrentan una series de problems y desventajas que
impiden soluciones faciles. Ellas juegan un papel important en el bien-
estar familiar a corto y largo plazo, pero son incapaces de utilizar sus
propios recursos en toda su potencialidad. En otras secciones del pre-
sente trabajo se ha demostrado como las actividades de las mujeres pobres
estan generalmente restringidas a los limites geogr6ficos de sus comuni-
dades debido a que alli estAn sus responsabilidades primaries y ademis,
por las dificultades de conseguir empleo y servicios fuera de esa area.


La esfera de acci6n de las mujeres es la comunidad, donde ellas han
demostrado la capacidad de construir redes informales reciprocas de apoyo
e intercambio. No obstante, las organizaciones comunitarias mAs formales,
son a menudo dominadas por los hombres, donde la mujer juega un papel de
apoyo pero no de liderazgo (Bittencourt, 1979). Mas recientemente las
mujeres del area metropolitan de Brasil han iniciado el fortalecimiento
de sus propias organizaciones formales, tales como las asociaciones de
amas de casa y los clubes de madres, los cuales abordan una amplia varie-
dad de problems (Centro de Estudos e Acao Social, 1978; Schmink, 1981).
Un ejemplo que llama la atenci6n es el Movimiento del Costo de Vida, el







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cual empez6 como un club de madres y creci6 hasta convertirse en un movi-
miento national demandando una series de medidas econ6micas para frenar el
incremento del costo de vida (Evers 1981).


Debido a la importancia del papel de la mujer en el hogar y en el
manejo de la comunidad, asi como en la gesti6n de los servicios prove-
nientes de las instituciones urbanas, parece 16gico que los programs
orientados a fomentar la participaci6n de la comunidad, deberfan concen-
trar esfuerzos para desarrollar formal e informalmente esa capacidad de
organizaci6n de las mujeres. Los programs comunitarios podrian tambi6n
buscar la participaci6n direct de las mujeres como profesionales de los
proyectos, suministrdndoles fuentes de empleo y oportunidades para el de-
sarrollo de sus habilidades. Sin embargo, pocos programs recalcan expli-
citamente la participaci6n de la mujer, ain cuando los principles bene-
ficiados sean mujeres. Las mujeres son incluidas porque los proyectos
son abiertos a la participaci6n de toda la comunidad. En el corto plazo,
serfa necesario desarrollar programs dirigidos especialmente a las muje-
res, o que incluyan components orientados directamente hacia el fortale-
cimiento de la mujer, su papel econ6mico, sus contribuciones potenciales
y sus necesidades especificas (AID, 1977:4).


En tanto que los programs multisectoriales orientados hacia la par-
ticipaci6n de la comunidad y al servicio de la mujer no sean considerados como
la panacea para solucionar los problems complejos de las mujeres pobres
que viven en las ciudades latinoamericanas, ellos proven un punto de par-
tida para la superaci6n de las dificultades mencionadas brevemente en este
trabajo. En lugar de partir de concepciones no realistas acerca del papel
econ6mico de la mujer, estos programs estin basados en un anAlisis de las
multiples y esenciales responsabilidades de la mujer en el hogar y en la
comunidad. Toman en cuenta, aunque parcialmente, las extremes dificulta-
des que las mujeres afrontan para encontrar oportunidades de empleo y con-
tribuyen a mejorar el acceso a una series de servicios urbanos que pueden
modificar positivamente las perspectives de las mujeres pobres y las de
sus families. Indirectamente, estos programs responded a las deficien-
cias del transport, mediante la reducci6n de la necesidad de que las






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mujeres tengan que salir de su comunidad en busca de empleo y servicios
para la familiar. Paralelamente, las mujeres desarrollan su capacidad y
confianza para actuar fuera del ambiente puramente domestico, acrecen-
tando tambi6n el nivel de participaci6n en actividades fuera de su propia
comunidad. Finalmente, los programs mencionados pueden establecer una
base mAs adecuada de informaci6n acerca de las necesidades y capacidades
de las mujeres, lo cual permit el diseho de political apropiadas que
busquen la integraci6n de las mujeres como miembros activos de una socie-
dad en desarrollo.






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N 0 TAS


1. Este informed fue preparado como parte de un proyecto del Population
Council, titulado: "Mujeres, Familias de Bajos Ingresos y Servicios
Urbanos en Am6rica Latina y el Caribe," auspiciado por un acuerdo
cooperative con US/AID, del cual la autora es Co-directora. Fue pu-
blicado simultaneamente en ingles como el primer document de traba-
jo en una nueva series de publicaciones producidas por este proyecto.
Esta basado en el material contenido en Schmink (1980), especialmente
en los Capitulos 3 y 4, Schmink (1979), y en los trabajos y discusio-
nes de dos conferencias latinoamericanas: "Mujeres en la Fuerza La-
boral en Am6rica Latina," patrocinada por IUPERJ, Rio de Janeiro,
Nov. 23- 26, 1978 y "Condiciones de Vida de los Sectores Populares
Urbanos" patrocinado por CEDES, Buenos Aires, Dic. 4- 7, 1979. Una
version someramente diferente fue publicada como: "La Mujer Pobre en
la Economia Urbana de Am6rica Latina," en Magdalena Leon (ed.), De-
bate sobre la Mujer en Am6rica Latina y el Caribe, Discusi6n acerca
de la Unidad Producci6n- Reproducci6n, Vol. III, Sociedad, Subordi-
naci6n y Feminismo (Bogota: ACEP, 1982). La autora agradece a Judith
Bruce la ayuda y sugerencias durante todo el desarrollo de este tra-
bajo.


2. Un studio en el Brasil contabiliz6 como desempleadas disfrazadas a
todas las amas de casa que tenfan la edad y los niveles educativos
apropiados en los cuales habian otras personas disponibles para desem-
peiar las labores dom6sticas. Aquellas que clasificaban en esta cate-
goria constitufan el 7% del total de mujeres, y al sumarlas a la tasa
total de desempleo femenino, esta era superior a la de los hombres
(Madeira, 1979). Otro studio en un Pueblo Joven de Lima seral6 que
muchas de las mujeres que se dedicaban apenas a las tareas del hogar,
querian trabajar y disponian del tiempo para hacerlo (Chueca 1982,
p. 17), ver tambi6n (Surez, Vargas y Jurado 1982, cuadro 2 p. 5).


3. Esta discusi6n se basa en las siguientes fuentes: Bonet, 1972; Brasil,
Ministerio do Trabalho, 1976; Campiglia, 1975; Ducci, 1977; Nuiez,1977;
Schiefelbein, 1978; Silva, 1977; Urrutia, 1975.


4. Estudio realizado por la Secretarfa de Bienestar Social de Sao Paulo,
citado en Nos Mulheres 2:10, 1976.


5. Esta discusi6n esta basada en las siguientes fuentes: Bittencourt,
1979; Egger-Moelwald y Raucci, 1979; Hollnsteiner, 1978; Massel, 1979;
Mota, 1979; "The Urban Child in NYC", The Urban Edge 3:9 (nov., 1979):
1- 5.

6. La siguiente discusi6n esta basada en Furst, 1979 y Conger, 1979.






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7. (BRAP 1981 b:97). La autora trabaj6 como consultora durante el perfo-
do de diseho de este proyecto, el cual se llev6 a cabo en Recife y Sdo
Paulo. Se utilize un enfoque de encuesta hacia el usuario similar al
usado en el studio piloto realizado por la autora en Belo Horizonte.
Sin embargo, el anlisis del comportamiento del transport no se dife-
rencia por el sexo al usuario.


8. Los tres barrios tienen ubicaciones y condiciones socioecon6micas si-
milares pero diferentes histories de acceso al transport urban: da-
tos de los tres lugares son analizados juntos en este trabajo. Un
abordaje de "multi-stage cluster sampling" fue usado para seleccionar
70-75 casos de cada barrio, para un total de 218 families de la mues-
tra (cerca del 10% de la poblaci6n). Los resultados del studio son
descritos con mAs detalles en Schmink (1980, Capitulo 4). La metodo-
logia de la encuesta se encuentra en el apendice 2 de la misma fuente.


9. Tabulaciones especiales detalladas fueron obtenidas del studio PLAMBEL,
que incluy6 tres classes de cuestionarios aplicados a una muestra al
azar de 5% de las families de la ciudad. Un instrument coleccion6
datos sobre la propiedad de casa y de vehiculo, una segunda sobre ca-
racteristicas socioeconomicas de los miembros de la familiar y el ter-
cero, sobre los viajes por individuo durante el ultimo dia laboral de
la semana antes de la encuesta. Datos sobre los viajes por individuos
son analizados en este trabajo.


10. Datos de la encuesta familiar de la fase II del Estudio de Desarrollo
Urban de Bogota (1972) demuestran que la frecuencia de viajar de las
amas de casa es menos que para los hombres y mujeres empleados. Las
amas de casa se destacan similarmente de otros grupos en respuesta a
preguntas con respect a la cantidad de dinero que estuvieron dispues-
tos a pagar por el transport (minimo para amas de casa) y el tiempo
que estaban dispuestos a esperar por transport (maximo para las amas
de casa). Esos resultados son consistentes con el rol econ6mico de
las amas de casa, no empleadas en families de bajos ingresos quienes
comunmente sustituyen su propio tiempo por gastos monetarios como una
forma de utilizar mejor los ingresos familiares.

11. El studio piloto incluy6 un analisis minucioso de los viajes realiza-
dos entire la casa y el lugar de trabajo con el fin de separar los di-
ferentes components de esos viajes. Se llevaron a cabo entrevistas
con hasta tres miembros trabajadores de la familiar, que estuvieron
presents durante la encuesta, con referencia a su viaje durante el
ultimo dfa de trabajo (la mayoria de entrevistas se realizaron durante
los fines de semana o en la noche). A los entrevistados se les soli-
cit6 reporter su viaje desde y hacia el lugar de trabajo tomando cada
etapa de la jornada por separado e indicando el modo de transport, el
tiempo de espera y la inversion de tiempo y dinero. La codificaci6n






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de estos datos revel6 que algunos entrevistadores no lograron pre-
guntar a los entrevistados el tiempo de espera y los periods que
vinculan el paso de un lugar a otro. El anglisis mAs detallado del
viaje a y del trabajo fue por tanto limitado a cuestionarios apli-
cados por los dem6s entrevistadores, o cerca del 57% del total. Esto
ademis limit6 una muestra pequena e introdujo un grado desconocido
de inclinaci6n en la submuestra, sin embargo, cada entrevistador rea-
liz6 igual nimero de encuestas en cada uno de los tres barrios, de
tal manera que estas inclinaciones inter-barrios no afectarian.


12. Diferencias entire hombres y mujeres en costs monetarios y en tiempo
esperando no fueron significativas en el nivel .05. No obstante, da-
dos los resultados claron con relaci6n al numero de autobuses tomados
por cada sexo, logicamente implica que el cost en dinero y tiempo es
m6s alto para las mujeres tambi6n. Niveles mAs bajos de significancia
en las dos variables en cuesti6n, con toda probabilidad pueden ser atri-
buidos a los tamahos extremadamente pequeios de la muestra, un factor
que resta credibilidad de todos los resultados mas impresionantes.


13. Estos comentarios estan basados en documents de evaluaci6n internal
proveidos por la Fundaci6n Interamericana y elaborados por Heather
Clark, Rusty Lawrence, Maria Fletcher y Jim Cottler.






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