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 Los efectos de los "pactos de familia"...
 El momento crucial de Guatemal...
 El desenlace del drama de...






Title: Dos momentos dramáticos de una sola cuestión
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 Material Information
Title: Dos momentos dramáticos de una sola cuestión Belice, año de 1783 y 1859
Physical Description: 35 p. : ; 21 cm.
Language: Spanish
Creator: López, Francisco Marcos
Guatemala -- Secretaría de Información
Publisher: s.n.
Place of Publication: Guatemala
Publication Date: 1959?]
 Subjects
Subject: Belize question   ( lcsh )
History -- Belize   ( lcsh )
Genre: federal government publication   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
General Note: "Editado por la Sección de Impresos de la Secretaría de Información de la Presidencia de la República."
 Record Information
Bibliographic ID: UF00078431
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001125803
oclc - 25334381
notis - AFM2923

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    Los efectos de los "pactos de familia" en el status de Belice (1783)
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    El momento crucial de Guatemala
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    El desenlace del drama de Belice
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Por FRANCISCO MARCOS LOPEZ


DOS MOMENTS DRAMATICOS

DE UNA SOLA QUESTION


BELICE (aRo de 1783 y 1859)









LATIN
AMERICA






Pag.



I Los efectos de los Pactos de
Familia" en el Status de Be-
lice (1783)........................... 1


II El moment crucial de Guate-
mala............................ ...... 13


III- El desenlace del drama de Be-
lice.................................. 28













DOS MOMENTS DRAMATICOS


DE UNA SOLA QUESTION


Belice (alo de 1783 y 1859)



-I-

Los efectos de los "Paotos de Familia"

en el Status de Belice (1783)


Aflo de 1700. Reina on EspafLa Carlos
II, llamado "El hechizado", hombre de volun
tad endeble, mediatizado por "validos" y
por consejeros que interfieren en todo lo
concerniente a la administraci6n del reino,
ya de por sl reducida por una economia en
precario, debido entire otras causes a los
cuantiosos gastos en que Espala venta secu-
larmente empefSada a trav6s de sus guerras
de religion en Centro Europa.

Esta situaci6n dificil est& narrada
asI por el historiador ingl4s Macaulay on lo
que se refiere a aquellos tiempos. "Los
enormes ej6rcitos del Duque de Alba y de
Alejandro Farneslo habian quedado reducidos
a unos pocos millares de individuos mal p-
gados y sin discipline. La escuadra habfa










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descendido a una d6cima part de lo que ha-
bia sido. Los arsenales no tenlan maestran
za. Los almacenes de la intendencia esta-
ban vaclos. Era ineficaz la policia... Ha-
11lbase la hacienda en el mAs eapantoso de-
sorden. El pueblo pagaba much, pero el go
bierno nada recibla... Los labradores morian
de hambre, la servidumbre de palacio no co-
braba un cuarto, los guardian reales acudian
a la puerta de los conventos en busca de una
escudilla de sopa. Alter6se el valor de la
moneda, con sus consabidos efectos desastro-
sos, destruyendo el credlto y aumentando la
miseria que se proponia aliviar".

Por si fuera poco y por la importancia
que tienedentro del orden dinistico la suce-
si6n en las monarquias hereditarias, Carlos
II no tiene sucesores legitimos por line
direct, habiendo de proveer a la sucesi6n
de s u reinado por medio de parientes colate-
rales, dictando testamento en el 3 de octu-
bre de 1700 mediante el cual hace la disig-
naci6n de herederos al trono en el orden al-
guiente: En primer lugar a su sobrino el Du-
que de Anjou, borb6n, nieto de Luis XIV de
Francia, el Rey Sol. En segundo lugar a el
Duque de Berry hermano del de Anjou. En ter-
cero al Archiduque Carlos de Austria y en
cuarto a el Duque de Saboya.

Carlos II es el dltimo monarca en Espa-
fla de la Casa de los Austrias y nieto de re-
yes como Carlos V y Felipe II que tanto hon-
ra dieron a los Ausburgos y a la Corona Ea-









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pafola.

Muerto Carlos II por estos aflos de 1700,
adviene a Espafna una tremenda guerra llama-
da de Sucesi6n en la que figuran como contend
dientes principles el Duque de Anjou, des-
pu6s Rey con el nombre de Felipe V y el Ar-
chiduque Carlos, hijo segundo del Emperador
Leopoldo de Austria.

Esta guerra de intersese dinasticos
esta intimamente unida a la que en los cam-
pos europeos se desarrolla porla hegemonia
continental y en la que esta empefada casi
todas las naciones europeas. Como enemigos
principals, lucha Francia contra Inglaterra,
cuyas naciones tienen por reyes en estos
afos primeros del siglo XVIII al Rey Luis
XIV en Francia y la Reina Ana en Inglaterra.

En el pleito sucesorlo de Espafia, el
Rey Sol de Francia, como es natural, apoya
las pretensions de su nieto el Duque Anjou,
e Inglaterra y sus aliados entire los que se
enouentran Holanda y Portugal entire otros,
apoyan al Archiduque Carlos de Austria.

De este modo la suerte de Espafia esta
ligada por muchos tiempos dentro del concier
to europeo a la suerte de la Casa de Borb6n-
y mls concretamente a su rama francesa,

Felipe V, firm con los borbones el pri-
mer "Pacto de Familia", por el cual se com-
promete a dar y recibir ayuda de sus parien-
tes de las casas reinantes en Europa y con-










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siguientemente a soportar las cargas que di-
cho pacto generara.

Durante los afios 1702 y 1703 las gue-
rras europeas ban quedado poco mas o menos
en equilibrio para los contendientes, pero
on 1703 la causa francesa empieza a agravar
se, puesto que on la batalla de Hochstedt,
cae prisionero de los ingleses y sus alida-
dos el Mariscal Frances Tallard con 30*000
de sua soldados. Asi de infortunio en in-
fortunio, los franceses se abocan haata el
aflo 1713, sufriendo graves derrotas, centre
las que con raras excepciones obtienen triun
foa parciales.

Parad6jicamente, centre estos infortu-
nios borb6nicos, el Duque de Anjou triunfa
en Espafla en today llnea, y en 1710 en una me
morable batalla dada en Villaviolosa, triun-
fando de los aliados, consolida su reinado.

No obstante, repetimos, esta victoria,
el Duque de Anjou, ya llamado Felipe V, de
Espafia, tiene unida la trayectoria de au
reino a la general de Europa y de los borbo-
nes on virtud del Pacto de Familia por 61
suacrito. Y aas nos encontramoa quoe n el
aflo 1713, Pelipe V tiene que suscribir y re-
frendar con Francia el tratado do Utrooh,
mediante el cual el poderto espaftol ya
muy endeclive recibe un duro golpe, Do este
tratado ha dicho el profeaor J. R. Saely,
ingl6s "...1 soenaa ol oomlenzo de l au
premaota ingleaa. En tiempoa de la Armada












(se refiere a la invencible) viaos entrar a
Inglaterra por prinera yes en la carrera; en
Utrecha Inglaterra la gana'.

Por este tratado, que por cierto no re-
tificaron las Cortes Espafolas, en refreodo
la firm real, Espafa perdi6 Gibraltar.

Quedaron en Utrecha decididas muchas
coasa references a determinadas colonlas y
dominion espafioles evidenciAndose con esto
que el Pacto de Familia firmaD por Felipe
V, al igual que los que en tiempos posterio-
res firmaron otros reyes espafoles de la Ca-
sa de Borb6n, habrian de ser decisivos para
la suerte de determinadas Areas de la Colo-
nia espaflolas. Es de hacer notar que en es-
te tratado adn no se menciona para nada a
Belioe.

En el reinado de Felipe V, es decir si-
tudmos ahora en los primeros afos del siglc
XVIII, el poderlo naval de EspaMa esta ya
muy decaldo por estas foehas. Eran conside-
rados muy deficientes los slstemas de rela-
oi6n naval con las colonies, ya para el en-
vio de fueraas armadas o de intercambio co-
meroial. Por si fuera poco el sistema mar-
cantil de relaol6n de la metr6poli con leo
dominios ultramarnaos, entra por entonoes
en una faoe de mercantlliamo mAs cerrado adn
del que anteriormente tenia, slendo esto ne-
gativo para el deaarrollo colonial, por todo
lo cual las colonies en cuanto a su defeat
respeota hubieron do quedar pooo mAs o meos
que sometidas en suorte a los propios reour-









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sos con que contaran puesto que la ayuda que
hubieron de recibir de la metr6poli-era mi-
litarmente escasa. Avanzando en el tiempo y
en referencia a lo tratado sobre los Pactos
Borbonicos detenidos studios hist6rlcos he-
chos por autores hispanos nos permiten cono-
cer a fondo y con claridad las trayectorias
de los reclamos oficiosos y oficiales habi-
dos entire los ministerios espafioles e ingle-
ses, tales como Pitt, por Inglaterra y de
Aranda y de Campomanes por Espafa, y como
tambidn los rumbos que siguieron las cuestio
nes referentes a Belice, bajo el reinado de
Carlos III, del cual eran representantes los
ministros antes citados y como por todo ello
y por tener Espafla unida su suerte a la cau-
sa general de la Casa de Borbon, hubo de re-
conocer las situaciones de facto en que es-
taban cierto ndmero de subditos ingleses en
las tierras beliceftas. El primer reconocl-
miento se firm en el alo 1763.

Debido a la precariedad antes rela-
tada en que se desenvolvian las colonies en
su relaci6n con la metr6poli, nos encontra-
mos ahora con que en el aflo 1779, las situa-
clones en muchas de ellas eran bastante di-
ficiles. Citamos esta fecha por que en es-
te ano, el Rey Carlos III ligado como sus
predecesores por un Pacto de Familia a la
causa general de la Casa de Borb6n, eate Rey
gulado por el deseo de reconquistar Gibral-
tar, lo que habria de hacer ligado a Franci:













rompi6 la paz existent con Inglaterra, co-
menzando las hostilidades para recuperar di-
cha plaza. No es cosa de anotar las incident
cias de esta larga campafa, en la que por
cierto los franceses dieron fuerte apoyo en
hombres y navios a Espafia, interesando mad
conocer los resultados de la misma y los
efectos que ella tuvo con referencia a las
colonies y particularmente sobre Belice. Fu6
esta una campafla desastrosa, que hubo de cor
tarse mediante una obligada paz suscrita en
el tratado de Versalles y la cual se firm
en septiembre de 1783. Entre las numerosas
cl4usulas de este tratado de paz, se vid im-
plicada directamente la cuesti6n de Belice,
sistematizando y ampliando los derechos ya
reconocidos en 1763 a los subditos ingleses
infiltrados en dicha porci6n colonial dando
ahora en el tratado de Versalles un recono-
cimiento de usufructo a los mismos para cor-
tar maderas bajo determinadas condiciones,
que nosotros mencionaremos con mis detalle
en el transcurso de esta exposici6n, Pero
antes de entrar en la misma, hemos de mani-
festar las reacciones que las colonies se
habian venido operando y operaban como con-
secuencia de los ataques ingleses contra las
mismas. Asi vemos que durante el siglo XVII
y XVIII e incluso durante la primer part
del siglo XIX poco antes de la independencia
de la mayor part de las colonial fueron muy
repetidas las derrotas que sufrieron en ellas
los ingleses. Se pueden citar entre otras
los frustrados empeflos inglsees que desde
la isla de la Providencia pensatan dirigir







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para asaltar Centro Amdrica, desbaratados
por barcos y tropas espafolas procedentes
de Cartagena de Indias y de Panama. 0 las
derrotas que sufrieron los escoseses Dalter-
non y Erskine en sus asaltos al Darien, o
las sufridas por el Almirante Willian Penn
contra Santo Domingo, asi como la sufrida en
1703, 1739 y 1743 en la Guaira que resisti6
a las armadas de Holanda e Inglaterra. Los
ingleses fueron tambl6n combatidos diversas
veces 'en Cartagena de Indias. En Guatemala
se les habia resistido entire otras feohas en
1640, 1647 y 1690.

AsI pues, en las colonies la con-
ciencia de la soberania de Espafia estaba
afirmada, traduci6ndose este sentimiento mu-
chas veces on la improvisaci6n de medios pa-
ra repeler al invasor y en cuya repulsi6n
colaboraban aunados espafoles peninsulares,
criollos, mestizos y naturales, bastAndose
por si mismas las colonies en la mayoria de
las ocasiones para el efecto de batir al In-
gles.

Refiriendonos concretamente a los
resultados de-los Pactos de Familia y su re-
percusi6n en los tratados que la Corona Es-
paflola hubo de suscribir conjuntamente con
su aliada Francia, hemos visto como en 1763
Espafta tuvo que reconocer la estancia de cor
tadores de madera en Belice si bien someti-
dos a determinadas condiciones que no merma-
ran su soberania, deblendo considerar en re-
laci6n con ellos como despu4s de la desastro








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sa empresa b6lica comenzada en 1779 por Car-
los III para recuperar Gibraltar se suscri-
bi6 el tratado de Paz de 1783 en Versalles,
mediante el cual la situaci6n belicenfa ad-
quiere perfiles acusados hasta el punto de
que en el articulo 60. del citado tratado de
Versalles qued6 bien especificado cuales de-
bian de ser los tdrminos y extension terri-
torial en que los cortadores de madera debian
de habitar, cuales las edificaciones que po-
dian levantar si bien aclarAndose sobre todo
"que estas estipulaciones no se consideraran
derogatorias en cosa alguna de los derechos
de la soberania espafiola..."

En 1786 y como ampliaci6n del Tra-
tado de Versalles se concluy6 una oonvenci6n
en Londres mediante la cual el Bey de Espafia
y el de Inglaterra explicaban y ampliaban lo
convenido en el articulo 60o del Tratado de
1785. En esta convenci6n se ratifice el de-
recho de residencia de los subditos ingleses
en Belice, concretada para efectuar el corte
de maderas y de aprovecharse de cualquier
otro fruto o producci6n de la tierra "en su
estado puramente natural y sin cultivo" con-
vini4ndose expresamente que las estipulacio-
nes no debian jams servir de pretexto "para
establecer en este pals ningdn cultivo de
azdcar, cafe, cacao, ni fAbrica alguna o ma-
nufactura" y que "en ningdn tiempo se ha de
hacer alli la menor fortificaci6n o defense,
ni establecer cuerpo alguno de tropa..." aun
que como se vb todo ello era un reconocimiej
to en derecho de la soberania espaflola en -








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Belice, puesto que lo concedido no era mas
que un usufructo condicionado paras el corte
de madera y aprovechaaiento de frutos natu-
rales.

Resumiendo, podemos decir que en
consecuencia de los Pactos de Familia suscri
tos por los borbones espafloles se perfilan
en buena part las situaciones jurldicas de
Espafia en la 6rbita international y por tan-
to la de sus colonies dentro de su esfera.

Se ve tambidn como Espafla, potencia
venida a menos del siglo XVIII, hace conce-
siones y tiene transigencias a la que accede
unas veces para evitarse males mayores, otras
para aprovechar determinadas oportunidades y
otras, las mas de las veces para servir los
interests generals de la Casa de Borb6n, ob-
jeto principal de los tan mencionados Pactoa
de Familiar.

Concretando con respect a Belice,
nos encontramos con que la situacidn jurldi-
ca planteada en 1783 y ratificada en 1786, y
como tras consiguientes incidencias (como
las habidas en 1798 en que por las infraccio
nes inglesas en Belice se remitid una expe-
dici6n military a este territorio, para casti-
go de los infractores) surge despu6s con lo
expresado en el Tratado de Amiens firmado en
1802 por Inglaterra, mediante el cual si al-
guna duda hubiera cabido sobre los derechos
soberanos de Espafa en Belice quedaron en










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eate Tratado tAcitamente consentidos, puesto
que Inglaterra devolvia a Espana y a sus a-
liados todas las tierras conquistadas -Beli-
ce nunca lo estuvo- a estos en el transcurso
de todas las campaias anteriores, excepcio-
nando las de Ceilan y Trinidad. Asi mismo
en el tratado de Madrid de 1814 se reconocie
ron y declararon la vigencia de los tratados
de 1783 y 1786 y en 1817 y en 1819 declare
Inglaterra repetidamente que "Belice es un
establecimiento para ciertos fines, bajo la
protecci6n pero no dentro del dominion de la
Corona Inglesa".

En estas situaciones: de Hecho y la
de Derecho, por las que de una parte se en-
contraban los ingleses establecidos en Beli-
ce mediante una concesi6n en usufructo some-
tida a la soberania espafola, aconteci6 en
1821 el suceso hist6rico de la independencia
del reino de Guatemala, de la Metr6poli con-
virti6ndose el antiguo reino (o capitania
general) en la Rep-blica Federal de Centro
America.

El primer instant drAmatico de Be-
lice queda pues marcado concluyentemente en
los tratados de 1783 y de 1786 en los que
Espafta debido a sus obligadas transigencias
y pqr el respeto que debla a lo suscrito en
los tan mencionados Pactos de Familia, trans
mite a la future repdblica de Guatemala una-
herencia gravada con la estancia de los in-
gleses en tierras de Belice y la cual ha de










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ser aprovechada por los usufructuarios para
pretender consumer en su dia y a perpetuidad
su integra detentaci6n a titulo de dominio
absolute,












DOS MOMENTS DRAMATICOS


DE UNA SOLA QUESTION


(BELICE 1859)


EL MEMENTO CRUCIAL DE GUATEMALA


Hemos visto como se geat6 la situaci6n
de "Jure" con respect a Belice en 1783 y co-
mo por ella Guatemala habia de ser segfn fra-
se del espaflol Cordero Torres (Evoluci6n de
la Personalidad Internacional de los Territo-
rios Dependientes. Pag, 170): "La sucesora
desafortunada de los derechos soberanos de
Espafa, siempre reconocidos por Inglaterra,
pero que en el Tratado de 1859 enajen6 condi-
cionalmente..." En el primer moment (1783)
debido a las causes referidas anteriormente,
hicimos studio de la situaci6n hispana del
aiglo XVIII, cuando Espafa obligada en cier-
to modo, accede a lo que de haber side prepo-
tente jamAs hubiera llegado a conceder. Toda
la trayectoria del asunto belicefio a travis
de las protests y contraprotestas habidas
entire los ministros de Carlos III y de su Ma-
jestad BritAnica asi nos lo indican.

La Inglaterra oportunista posesionada









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de Hecho de Belice, y contraviniendo en de-
terminadas ocasiones, cuanto legal acuerdo
auscribiera en 1783, habia de estar a la ex-
pectativa para poder obtener una mejor cali-
ficaci6n en Derecho de su estancia y disfru-
te de Belice.

Propicias se la iban a presenter las
circunstancias; propicias porque de la debi-
lidad ajena, cuando existed el prop6sito dolo-
so de aprovecharla, tarde o temprano aurgen
las ocasiones con las qud lucrarse a costa
del d6bil.

Ddbiles en potencia b6lica, debiles en
medios econ6micos y d6biles en organizaci6n
eran las nacientes repdblicas americanas en
el primer tercio del siglo XIX. Muchas de
estas repdblicas se debatian en constantes
luchas internal, que podemos de calificar de
eafuerzo por encontrar "un estilo Politico".
AdemAs, aunque potencialmente ricas, estas
repdblicas, con una economia national nacien-
te, eran relativamente pobres, en el verdade-
ro sentido que debe entenderse la economic
estatal. Amen de esto, el debatimiento por
establecer fronteras precisas, origin bas-
tantes veces pugnas entire estos nuevos pue-
blos americanoa que naclan al concerto inter
national.

D6bil era Guatemala en 1859, como d6bil
lo era la Argentina en 1833, cuando Inglate-
rra se apoder6 a "fortiori" de las islas Mal-
vinas y d6bil lo era tambi6n M6xico no s61o
por los aaos de 1859 aino tambi6n por los









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a~os de 1890 en que M4xico e Inglaterra fir-
man el tratado de llmites de Yucatan y cuya
causa fue como decia el mexicano Ignacio Ma-
riscal en un discurso a el Senado de MExico
en 1897: "... Hoy por hoy supuesta la fire
resoluci6n del gobierno ingl4s de no discu-
tir el derecho con que ejerce soberanla so-
bre lo que ha denominado Honduras Britanicas;
supuesta asimismo la inconveniencia, mejor
dlr6 la imposibilidad de compeler al gobier-
no de la Gran Bretafia a entrar en esa discu-
si6n, y la mAs clara, la evident de poder
arrebatarle a viva fuerza el territorio...".

Ante todo esto Qud podlan representar
por su potencia los nacientes pueblos ameri-
canos frente al pueblo ingles, vencedor en
muchas ocasiones de potencias europeas con
secular tradici6n guerrera, ricas en indus-
trias y comercio pr6spero y con numerosa po-
blaci6n? Poco o casi nada. MAxime teniendo
en ouenta que adn y con todos los anhelos de
solidaridad Panamericana, que llevaban impre-
sos los desvelos de Bolivar y la doctrine de
Monroe, esta solidaridad no estaba adn muy
fortalecida, por razones de tiempo, por falta
de desarrollo econ6mico y consiguiente rela-
ci6n commercial, por las discrepancies con
respect a las respectivas fronteras y por
que no habia surgido adn en torno al credo
de la Libertad Panamericana un es3Iritu com-
prensivo que acuerpara todas las afinidades
americanas desde el Norte hasta el Sur sin
distingos de religion y de raza, dando vida
a las tesis instintivas de la defense conti-
nental frente a potencias extracontinentales.









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Inglaterra era en el siglo XIX duuefa de
los mares y su poderlo econ6mico era en con-
junto superior al de cualquier otro pueblo
del globo. Esto es bastante de por si para
que pudiera campear libremente en los predios
ajenos, ya fuera en las Malvinas o lo fuera
en Belice, o lo fuera frente a determinadas
naciones europeas imponiendo pactos y condi-
clones para obtener ventajosas situaciones de
juree" en sus constantes litis,

Guatemala sigue en la primer mitad del
siglo XIX sobre poco mzs o menos el periplo
de los demas pueblos americanos independiza-
dos: Independencia en 1821, aparici6n de
grupos politicos de los cuales cada uno quie-
re el poder para sl, anarqula, anexi6n a M6-
xico, independencia absolute en 1823. Orga-
nizaci6n de la Reptblica federal, ruptura de
la Federaci6n. Luchas entire conservadores y
liberals. Aparici6n de bandas de guerrille-
ros. Entre otros actos b6licos la batalla
llamada de la Arada en quo intervinleron San
Salvador, y Honduras contra la situaci6n ea-
tablecida en Guatemala. En sintesia: Fracolo
namientos politicos, una economic en embri6n
y luchas en busca "de un estilo, national po-
litico, todo lo cual arrojaba por entonces un
saldo deficietario en cuanto a potencialidad
respectaba!

Prente a esta nifLez national, estaba la
madurez de Inglaterra con poderosas escuadras,
industries, una political bien organizada y
una banca potente. Ante Inglaterra y su ocu-
paci6n condicionada de Belice, Guatemala ha-









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blando realistamente solo podia eagrimir la
situaci6n de Derecho creada en 1783. "Pos-
teriormente -dice el licenciado Carlos Gar-
cia Bauer en reciente publicacidn- A la in-
dependencia de Guatemala en 1821, contino
la imposlci6n inglesa en tierra de Belice,
pero con repetidas manifestaciones de part
de Guatemala reveladoras de que no se reco-
nocia la soberania de Inlaterra sobre dicho
territorio". Pero no obstante esta situaci6n
de jure, nos dice Garcia Bauerw El libro
Blanco -paginas 38 y 92- anota que los avan-
ces al Sur del Rio Sib4n comenzaron a mani-
festarse despu4s de la independencia Centre
Americana.. .

Es decir que ocurri6 en Belice, lo que
ocurri6 en Gibraltar, on donde los ingleses
despues de 1783 se saltaron las ballas de la
part del pefl6n a ellos adjudicada y ocurri6
tambi6n lo que estaba pasando en Mexlco con
respect a Yucatan en done los ingleses so
extendian mAs de la cuenta.

Estando consumandose la Ilicita expan-
si6n inglesa en tierras de Belice a costa de
Guatemala, por las que Inglaterra transpasa-
ba las fronteras reconooidas en 1783 y 1786
con Espafia, ocurre que en el afo 1850 y el
dia 19 de Abril se suscribi6 en Washington
entire el Secretario de Ratado de los Estadoa
Unidos de America, senior John M. Clayton y
el Ministro de Inglaterra Sir Henry Hytton
Bulwer, el Tratado conocido come Tratado 01Ca
ton Bulwer, slendo el resumen del alamo en lo









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que a Belice respect, "que Inglaterra se com
prometia a no asumir o ejercer domino alguno
sobre part alguna de Centro Ambrica". Este
Tratado estuvo hecho en prevenci6n de que In-
glaterra no perjudicara posibles intereses
norteamericanos, con respect a las rutas Ma-
ritimas o terrestres del latmo Centroamerica-
no, y adn cuando este tratado podia de recha-
zo beneficiary a terceros, lo cierto es que
por 61, el Status de Belice en nada se modifi
caba, ya que el Tratado era meramente caute--
lar y para evitar un mayor domino singles so-
bre de Centro America, sin entrar expresamen-
te a corregir situaciones ya creadas.

Los ingleses, siempre oportunistas por
aquello de que "donde clava los pies el in-
gl4a no se los arrancan ni trea", medlante el
mismo seflor Bulwer que firm en Abril el men-
cionado Tratado, en Junio del mismo aflo y
cuando ha de ratificarse lo suscrito en Abri],
manifiesta que "Su Majestad no entiende de
los compromises de aquella convenci6n aplica-
bles al establecimiento de su Majestad en Hon
duras ni sus dependencias". En finuna hbil"
forma de quedarse Inglaterra expedito en ca-
mino para seguir campando por sus proplos fue
ros en Belice.

Persistiendo la situacidn creada llega-
mos al ao 1856 y ahora vamoa a transcribir
literalmente lo que de ella y en su libro La
Controversial Sobre el Territorlo de Belice,
piginas 24 y 25 nos dice el licenciado Don
arloa Garcia Bauer: "El 17 de ootubre de









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1856 se celebr6 entire los Estados Uaidos y la
Gran Bretafla el llamado Tratado iallas-Clare-
do, en el que expresamente se asent6:

"lo.- Que el establecimiento de su Ma-
jestad Britanica llamado Belice u Honduras
Britanica, en las costas de la Bahia de Hon-
duras, limitado al Norte por la provincla me-
xicana de Yucatfn y al Sur por el Rio Sars-
tim, no estuvo ni est& comprendido en el Tra-
tado celebrado entire ambea parties Contratan-
tes el 19 de Abril de 1850, y que los limits
del mencionado 19 de abril de 1850, deberan,
si fuere possible, ser establecidos y fijados
por un Tratado entire Su Majestad BritAnica y
la Repdblica de Guatemala, dentro de dos abos
a contar del cambio de ratificaciones de este
Instrumento; y cuyas mencionadas fronteras y
limits no deberAn en ning6n tiempo ser ensan
chados".

En resume la posici6n de Guatemala en
1856 con respect a Belice, as que sabemos a
los ingleses avanzando descaradamente on tie-
rras de dominion guatemalteco y que conocemos
ademas lo que express el Tratado Dallas-Cla-
redon cuando dice: "Que el establecimlento cEo
au Majestad Britanica llamado Belice, ...no
estuvo ni est& comprendido en el Tratado ce-
lebrado entire ambas parties contratantes al 19
de abril de 1850...

Es deoir que Guatemala oomo si no fuera
part de Centro America se encuentra sola an-
te las garras del le6n ingles y casi inerme
para defenders.









-20-


Fernando VI Rey de Espafia habia dicho
lo siguiente: "Con todo el mundo guerra y
paz con Inglaterra", cosa que por cier-to cum
pl6 en su breve reinado. Si esto lo decia-
el Rey de una naci6n en el siglo XVIII que
todavia podia medirse de Tu a Tu con Inglate
rra y que de hecho lo hizo despues del reina
do de este Fernando que podria hacer Guatema
la en 1859? Pues lo que hizo Espafa en Utre
cha en 1713, lo que hizo Francia junto con
Espafla en 1783 y lo que mis tarde tuvo que
hacer Mexico. Tratar de evitar males mayo-
res pactando a fortiori con Inglaterra y per
diendo en soberania y bienes.

Asi pues, llegamos al dfa 7 de Abril
del aflo 1859 en que "El seflor Charles Lenox
Wyke comunica al Ministerio de Relaciones Ex
teriores de Guatemala que ha sido nombrado
Plenipotenciario del Gobierno de Su Majestad
BritAnica para negociar con el Gobierno de
Guatemala una Convencl6n para el arreglo de
la cuesti6n de limits entire el Establecimien
to britAnico de Belice y la Repdblica de Gua-
temala. El Gobierno de nuestro pals, en vis
ta de ello, nombr6 por su parte como Plenipo
tenciario a don Pedro de Aycinena, quien de-
3empeflaba los cargos de Ministro de Relaclo-
nes Exteriores y Consejero de Estado. Menos
de un mes despuds, el 30 de abril de 1859,
ambos Plenipotenciarios habian firmado y se-
ilado en Guatemala la Convenci6n..." (Garcia
Bauer).

De esta convenci6n y en fidedigna refe-
rencia hist6rica la delegaci6n de Guatemala









-21-


que asisti6 al 21 de Aoril de 1948 a la IX
Conferencia Internacional Americana celebra-
da en BogotA, express por medio de su perso-
nero lo siguiente: uSegfn el texto de la Con-
venci6n, ambas parties reconocieron y fijaron
los limits de territorio de Belice. El te-
rritorio objeto del Tratado estaba comprendi-
do entire los rios Hondo y Sarstdm, con una ex
tension de mas de 22.000 kil6metros cuadrados,
reconociendo Guatemala la soberania inglesa
sobre toda su extension. For obra y gracia
de este Tratado la concesi6n caducada de usu-
fructo sobre una zons de 6,000 kil6metros cua
drados se convirti6 en pleno derecho de sobe-
rania de Inglaterra sobre una extension de
22,000 kil6metros cuadrados, a costa de la in
tegridad territorial de la Repdblica de Gua-
temala,

El sacrificio estaba consumado. Sin em-
bargo Guatemala consigui6 la inclusion de la
clausula contenida en el articulo VII, que es
justamente la que, con el transcurso de los
afloa, ha salvaguardado el derecho y la sobe-
rania guatemalteca sobre Belice. Quizas on
medio de la debilidad del Gobierno que permi-
ti6 una cesi6n de esa naturaleza, aparesca en
su favor la habilidad diplomatica que, a tra-
v6s del tiempo, vendra a salvar la integridad
del territorio de la Repdblica de Guatemala.
Su texto es el siguiente;

"VII. Con el objeto de llevar a efecto
praiticamente las miraa manifestadas en el
preAmbulo de la present convenoi6n para me-
jorar y perpetuar las amistosas relaolones











que al present existen felizmente entire las
dos altas parties contratantes, convienen en
poner conjuntamente todo su empefo, tomando
medidas adecuadas para establecer la comuni-
caci6n mAs fAcil sea por medio de una carre-
tera, o empleando los rios o ambas cosas a la
vez, segdn la opini6n de los ingenieros que
deben examiner el terreno) entire el lugar mAs
convenient de la costa del AtlAntico cerca
del establecimiento de Belice y la capital de
Guatemala, con lo cual no podran menos que
aumentarse considerablemente el comercio de
Inglaterra por una part, y la prosperidad
material de la repdblica por otra: al misimo
tiempo que quedando ahora claramente defini-
dos los 11mntes de los dos palses, todo ulte
rior advance de cualquiera de las dos parties
en los territories de la otra, sera eficaz-
mente Impedido y evitado en lo future".

La vaguedad de los t6rminos del articu-
1o transcrito, disimulando lo mAs possible la
cesi6n de territorio, se volvia imperiosa pa
ra Gran Bretafa, que como hemos visto, habir
asumido solemne compromise de no ocupar re-
gi6n alguna de Centroamerica. Con todo sig-
nificaba para ella obligaci6n precise. El
articulo VII era parte integrante de la Con-
venci6n y consegula para Guatemala una via
de comunicaci6n con el Atlantico, cuya exis-
tencia era una necesidad de su comercio y so
bre la que se hacia descansar su progress f-
turo.

Que el articulo VII del Convenio de 1859
es una cl4usvla compensatoria por la cesi6n
de territorio hecha por Guatemala en favor de











Gran Bretafla no cabe duda alguna. Todos los
autores y los internacionalistas que han ea-
tudiado el tema asl lo prueban con brillante
documentaci6n y s6lidos arguments. A ellos
me remito. Debo decir, sin embargo, con el
Libro Blanco de Guatemala, adn suponiendo
(sin admitirlo) que los pactos angloospafoles
de 1784 y 1786 hubieran dado a Inglaterra so-
berania sobre la region comprendida entire los
rios Hondo y Sibdn -objeto de las concesiones
usuiructuarias- la Convenci6n de llmites s6lo
a esa region podria haber alcanzado. No suce
di6 asi, sin embargo: por la Convenci6n de
1859 Guatemala renunciaba a enorme extension
territorial comprendida entire el rfo Sibun,
hasta el rio Sarstum, y fu6 este hecho preci-
samente lo que obliged a Inglaterra a inserter
el articulo VII que venia a ser, con toda pro
piedad y today 16gica, la cliusula compensato-
ria. Las cartas geograficas -inglesas en su
mayoria- evidencian que el rio Sibdn era el
limited de las concesiones de cortes de madera
otorgadas por el soberano espaflol a Inglate-
rra. De no admitir el articulo VII como con-
pensatorlo, seria inexplicable el hecho de
figurar en parties -Gran Bretafa- se comprome-
tia a realizar una obra pdblica -construcci6n
de via- en pals extranjero (Guatemala).

Las conversaciones previas a la firm
del Tratado, las notas posteriores cruzadas
entire las respectivas cancillerias, los mis-
mos debates en la CAmara inglesa, etc., ates-
tiguan de modo indudable el caracter compen-
satorio que quiso dArsele al articulo VII.








-24-


(El Libro Blanco de la Secretaria de Re-
laciones Exteriores de Guatemala consigna to-
dos los documents al respecto. No citar6
aqul sino una sola prueba, aunque muy elocuen
te: el propio Negociadaringl4s del Tratado,
Mr. Lennox Wyke, en informed dirigido a su go-
bierno el mismo dia de la firm del Tratado,
30 de abril de 1859, dice textualmente:

"Fu6 evidence que mis negociaciones fra-
casarlan, a menos de dar con plan por el cual
hallara el Gobierno de Guatemala alg6n halago
para convenir en mis terminos... Concebi la
idea de que la compensaci6n que reclamaba, de
algdn modo podria darse si la ayuddbamos a lI
construcci6n de carretera practicable al puer
to de Izsbal, en la costa atlintics, mediante
la cual se reanudarian las antigus relaciones
comerciales con Eelice, y ambas parties contra
tantes se beneficiarian mutuamente, sin que
ninquna de ellas pareciera reciblr favor de
la otra".

Como hemos visto, la sombra del Tratado
Clayton-Bulwer se ergula amenazadora sobre
las expansiones ingleses en America. Era pre
ciso, pues, encontrar el disfraz que burlaria
las prescripciones del tratado anglonorteame-
ricano de defense de America. El articulo
VII de la Convenci6n de 1859, a costa de la
buena fe, situaci6n precaria y debilidad gua-
temaltecas, fu la formula de salvacidn para
el dominio britnnico en America Central".

Lo que ocurre despubs, sumarlamente di-
cho, es que Inglaterra no cumple lo convenido









-25-


en este pacto bilateral, construyendo las vias
de comunicaci6n enunciadas en el Tratado, ni
facilitando su construcci6n, por lo cual ante
las insistentes reclamaciones guatemaltecas y
el consiguiente incumplimiento ingl4s, este
pacto bilateral esta caducado reintegrandose
la situaci6n de Belice a la que jurldicamente
se lleg6 en el aflo 1783, es decir de un usu-
fructo condicionado a la soberania de Guate-
mala como heredera legitima de los derechos
que Espafia tenia sobre Belice.

Miltiples son las actividades encamina-
das a pretender zanjar la cuesti6n de una vez
para siempre, pero en este dramftico regateo,
Inglaterra siempre ha evadido el cumplir lo
pactado en 1859 llegando incluso a near te-
ner obligaci6n alguna y por todo lo cual como
consecuencia de este dram4tico memento de 1859
ya narrado al pormenor, la situaci6n actual de
Belice es tal como el Licenciado Carlos Garcia
Bauer nos la concrete en la form siguiente:

Situaci6n Actual

"a) Guatemala consider a Belice coeo
part del territorio guatemalteco. Asi se
estableci6 en la Constituci6n de la Repdblica
de 1945 y asi lo establece la Constituci6n de
1956 que esta vigente. Consider, ademAs de
interns national su efectiva reincorporaci6n
al domino de la Naci6n, estando el Organismo
Ejecutivo encargado de realizar todas las gea
tiones conducentes a dicho fin;










-26-


b) El Congreso de la Repdblica de Gua-
temala ha aprobado y confirmado por Decreto
del 9 de Abril, de 1946, namero 224, "la de-
claraci6n de caducidad de la convenci6n de
cesl6n territorial, bajo clausula compensato-
ria, llamada de limits, suscrita por Guatema
la y la Gran Bretafla el 30 de Abril de 18597

c) Guatemala ya no mantiene su decla-
raci6n de someter el "Caso de Belice" a la
Corte Internacional de Justicia bajo el proce
dimiento exaequo et bono; y se desconoce si
estaria dispuesta a ello an el caso de que la
Gran Bretafla manifestara id6ntica disposici6n;

d) Los passes centroamericanos estin
mAs firmemente con Guatemala en relaci6n con
la controversial sobre Belice, como se eviden-
cia en diversas declaraciones y, de manera
especial, en la Declaraci6n de Principios de
Convivencia Centroamericana, conocida como
"Declaracidn de la Antigua Guatemala", de
Agosto de 1955;

e) Que el Gobierno de MHxico mantiene
ahora la posici6n de que ese pals tiene dere-
chos que reivindicar sobre part del Territo-
rio de Belice, en caso de que llegare a cam-
biar el status de dicho territorio;

f) Que la Gran Bretafla mantiene adn la
posesi6n del Territorio de Belice, adn cuan-
do los vinculos entire Inglaterra y Belice se
ban venido debilitando;

g) Que la Federaci6n de Colonias Bri-










-27-

tnnicas del Caribe se ha formado sin haber po
dido incluir a Belice, por express oposici6n
de sus habitantes;

h) Que el Partido del Pueblo de Belice
y la Unidn Dem6crata Cristiana, que constita-
yen las fuerzas mayoritarias y que detentan
el poder, por haber ganado las elecciones de
1957, han declarado categ6ricamente que su lu
gar estA en la America Central y que continue
ran oponi4ndose a la Federaci6n con las Indias
Britanicas Occidentales, por razones geogr&fi
cas, comerciales y econ6micas;

i) Que habiendo Belice rehusado former
part de la Federaci6n de las Indias Occiden-
tales, cuya capital estf en Trinidad, permane
ce planteado el problema de su destino futuro,
ya que se hace dificil pensar que pueda lle-
gar a desenvolverse en form tal como para
constituir un pals independiente".












EL ESENLACE DEL DRAMA E BELICE


"Guatemala considers a Belice como part
del territorlo guatemalteco. Asi se estable-
ci6 en la Constitucl6n de la Repdblica de
1945 y asi lo establece la Constituci6n de
1956 que estA vigente, estando el Organismo
Ejecutivo encargado de realizar las gestiones
conducentes a dicho fin...Guatemala ya no man
tiene su declaraci6n de someter "El caso de "
Belice" a la Corte Internacional de Justicia
bajo el procedimiento Ex equo et Bono y ae
desconoce si estaria dispuesta a ello en el
caso de que Gran bretafia manifestara idtntica
disposici6n .

En una palabra, Guatemala camlna hacia
el desenlace del drama cuyos principles mo-
mentos son los de 1783 y de 1859 adoptando
ahora una soluci6n correct a la que debe
prestArsele apoyo, primeramente dentro de la
drbita national, y on correlacidn con ella en
la international, deblendo ser los Procurado-
res de estos derechos guatemaltecos todas las
naciones americanas.

Las declaraciones de Guatemala plasmadas
en el texto de la Constituci6n de la Repdbli-
ca. suponen la ruptura del circulo viciado en
que la Cuesti6n Belicefia so encontraba atas-
cada, por star dentro de una 6rbita interpret









-29-


tativa de una Derecho cuya raiz estaba vicia
da dead sus primeros moments. Este era un
Derecho impuesto quidrase o n6, bajo la pre-
si6n inglesa, oportunista y con una trama po
sitiviata, dentro de la cual quedaba encerra
da 1k cuestl6n.

Lo que esti viciado decade el moment pri
mero, es dificil ennoblecerlo en el segundo,
y much menos ain el poder llegar a una equi
tativa y just soluci6n por vlas interpreta-
tivas de las letras de unos tratados, en los
que la fria matemAtica expuesta en clausulas
rigidamente 16gicas, su logistical estA dedu-
cida por la presi6n de un pueblo Todopodero-
so, El Ingl6s en su relaci6n con pueblo d6-
bil, El Guatemalteco.

Inglaterra consum6 su expansion mundial
especialmente en el siglo XVIII y XIX, cuan-
do el Derecho de Gentes Te6rica y prActica-
mente estaba en quiebra; cuando los naciona-
lismos adquirieron en Europa un matiz de ce-
rraz6n, con un sentido negative de la ampli-
tud en las relaciones internacionales. In-
glaterra se expand, cuando la Ley del Mas
Puerte llega a ser considerada primordial y
correlativamente no existed organism alguno
de apelaci6n a el que acudir para juzgar de
los actos de los pueblos o de sus gobernan-
tea, tal como el menos te6rica, y tantas ve-
ces prActicamente, habia ocurrido en el tan
gretuita y superficialmente denigrado Medie-
vo Europeo, con 6rganos de apelaci6n resident
tes en Roma.

Inglaterra se expand cuando ningdn organ









-50-


nismo nl religioso, ni civil, ni military, pue
de fulminar contra ella ninguna excomuni6n,
ni political ni econ6mica para obligarla a cum
plir con las obligaciones que estan entrafla-
dan en el Derecho de Gentes. De aqui que si-
tuaciones privilegiadaa conseguidas por Ingla
terra, ya lo fuera por las armas, por la opre
si6n econamica, o por el artilugio politico
derivado de su poderlo, Inglaterra inmediata-
mente so preocupara de imponer dentro de la
situaci6n de privilegio conseguida, un orde-
namiento jurldico que sancionara lo obtenido
por su fortaleza. De aqui tambi6n an apego
a el Derecho Positivo creado on su relaci6n
con otras naciones, y ello muy en contrast
con la flexibilidad juridica que Inglaterra
tiene para regirse ella misma y en contrast
tambi6n con la casulstlco y oportuno de su or
denamlento legal -si es que asa puede llamAr-
aele- en su variadlaima relaci6n con los dis-
tintoa pueblos sometldos a su domino. Para-
d6jico p1rece que un pals tan flexible y aco-
modatlcio con los pueblos a ella sometidos,
sea en cembio inflexible y rigurosamente legal
list on otras circunstanelas de relaci6n in-
ternaclonal. MHs eata paradoja so entiende
facilmente porque su flexibilidad esta emplea
da para conservar a los pueblos a ella somett
dos o por ella tutelados y porque la emplea
pare poderlos llevar oomodamente oon su r1en-
da. Kn contrarlo, su intransigenola y el apeg
go formalist a las leyes posltivas son *mplelj
das cuando se le ataoa de front para romper
laszo o querer reouperar lo que Inglaterra dj
tent,


L6gioarmante, 1e arraetre juridioo que











del pasado precede, cuando Inglaterra imponia
y dominaba sin restrinciones, trae como con-
secuencia un inmejorable argument para su -
causa, devenida hasta los moments actuales
con taras hist6ricas y juridicas que hoy han
perdido actualidad y validez. Es por eso que
Guatemala ha hecho bien en romper el cerco ju
ridico creado por Inglaterra, saliendose de
la 6rbita de un Derecho marcado por esta na-
ci6n, y a mayor ahondamiento cuando per el in
cumplimiento de los pactos (cladsula VII de
1859) Inglaterra habia perdido las razones ju
ridicas en que se pretendia acordar y sostener
dando interminable largas a un asunto que a
Guatemala tanto incumbe rematar.

Ahora ya, no se ha de tratar solo de pa-
labras, cuando subsiste el Hecho de la deten-
taci6n de Belice. Es necesario formular fren
te a este Hecho una positive acci6n que lleva
hasta el desenlace final del drama, dandole
una soluci6n venturosa dentro de su misma com
plejidad.

No se trata de anunciar acciones bhlicas,
se trata de esgrimir la raz6n, pero si ella
es desestimada hay en los tiempos actuales ar
gumentos poderosos y acciones positivas por
las qu6 hacerlas valer. Por via enunciativa
diremos que hoy frente al powder econ6mico,
existed el veto econmoico. Frente a la ayuda
inoondlolonada y un comercio sin restriccio-
nea se puede aplioar la Inhibloi6n en la ayu-
da o el oese de relaoiones mercantlles de A4_
rloa con Inglaterra.

Querer hablar do una amplia Comunldad













Occidental y exigir cumplimientos mutuos sin
dar compensaciones, que de primer grado deben
darse es adoptar una posici6n negative para
la efectiva Comunidad de Occidente y en cuya
comunidad son parties integrantes tanto Ingla-
terra, como Guatemala, la Argentina y Venezue
la.

Mas como esta raz6n parece no considerar
se para que la armonia de Occidente subsist
sin rozamientos cumpliendo de grado con las
reclamaciones americanas, ha de ser toda Ame-
rica la que plant6e con verdadera fuerza inter
national las razones que la acr6en para rein-
tegrar dentro de su seno las porciones de tie
rras detentadas bajo r6gimen colonial por na-
clones extracontlnentales. Ello esti dentro
del orden natural y est& tambi6n dentro de la
tradici6n panamericanista, y es por tanto que
sosteniendo esta tradici6n, no se ha de tratar
solo de lanzar palabras, sino que como diria-
mos glosando a un eximio fil6sofo europeo, se
ha de tratar "Hacer congruente siquiera te6ri
camente el Derecho Internacional y la JusticTa
considerados en el cambio de poder sobre la
tierra, por las que se regulen satisfactoria-
mente esos cambios de poderoo, sin lo cual to
do pacifismo es pena de amor perdido".

No en balde han corrido los afios y se han
ido haciendo de conciencia americana la soli-
daridad frente al colonialismo, perfilada por
Monroe en 1823, anhelada y considerada en el
Congress de PanamA en 1826 con Bolivar y afir
mada en los sucesivos Congresos Panamericanos
que desde 1890 en Washington hasta el de Cara


-52-












cas en 1954 se ban venido realizando. En
ellos ha existido la constant de la condena
del colonialismo en America, pese y por encl-
ma a los hechos que han podido interferir y
near a veces esta solidaridad.

Los lazos econ6micos van apretando cada
dia mAs en un mismo haz a las naciones hispa-
noamericanas (Brasil incluido) dAndoles poten
cialidad y es de esperar que el entendimiento
de las dos Am6ricas, la Hispana y la Sajona
sea cada dia mAs efectivo, mAs practice y mis
decisive para el destino comdn de toda la Am6
rica, lo cual es hacedero en cuanto que se vs
yan respetando mutuamente la especlfica psico
logia de cada part del Continente, mediante
el predominio de una solidaridad spiritual
que tenga efectiva ascendencia sobre cualquier
clase de interns econ6mico o de otro g6nero de
relaciones de unas y otras parties.

Otra cosa hay ademAs de cierta ahora en
la posici6n anticolonialista de Am6rica y es
que los titulos proteccionistas, por los que
justificar la situaci6n colonial en America,
son cosa del pasado, puesto que los pueblos
americanos pueden asumir plenamente en la ac-
tualidad la responsabilidad Integra sobre las
Areas geopoliticas que le correspond y cum-
plir on ellas una alta funci6n hist6rica de
civilizaci6n.

La subsistencia de habitantes inciviles,
que viven en regions selvicolas o las de ciu
dadanos on retraso cultural del present, en
algunas parties de la America, son pervivencias









-34-

hist6ricas de un pasado remote y muy anterior
al de la constituci6n de las Repdblicas amerl
canas e incluso del mismo descubrimiento de
Ambrica, situaciones que se van corrigiendo
dia a dia.

AdemAs de ello existe despuds de las dos
guerras internacionales que ha sufrido el mun
do en lo que va del siglo, (y esto es escen-
cialmente important para el procedimiento a
seguir) un afan de formular un nuevo desarro-
llo de las relaciones internacionales, ten-
diendo a reintegrarlas dentro del Derecho de
Gentes con un modern contenido juridico, por
el que se sustituya la fria geomatria jurldica
del Derecho Internacional en boga en el siglo
XII. En su consecuencia y como las aspiracio
nes americanas en su posicidn anticolonlalia-
ta, no contradicen sino que afirman este nue-
vo Derecho de Gentes, puesto que piden con
ello la reintegraci6n de areass flsacas y de
contenidos humans que est&n dentro de la pe-
riferia americana con afinidad racial o psico
16gica e hist6rica. America con su potencia
actual puede presionar en6rgicamente para que
el coloniaje extracontinental desaparezca de
su 6rbita, puesto que hasta lo de ahora todos
los razonamientos y persuasiones que no han
sido refrendados por una posici6n en6rgica no
han tenido resoluciones efectlvas. Es ante
la faz de todas las naciones del mundo, como
AmArica representada a trav6s de sus organis-
mos ha de pedir que se haga congruente dentro
de la esfera de un Derecho Internacional que
se ha empezado a perfilar (citamos por ejem-
plo la Carts de San Francisco y decisions de
















-55-

la ONU en diferentes casos) la cuesti6n de
Belice que tanto afecta a Guatemala y para la
cual no solo la abonan razones hist6ricas y
jurldlcas, sino las altas razones de Humanidad
de las que tanto se ha hablado en las organi-
zaciones internacionales puesto que la deten-
taci6n inglesa de Belice obstaculiza el desa-
rrollo human en una region naturalmente rica
como lo es la del Pet6n, donde la vida econ6-
mica estA paralizada por la obstruccidn ingle
sa con su ocupaci6n y veda a Guatemala las sa
lidas al AtlAntico y por tanto a el comercio
universal.

Mientras esto se opera, las naciones Ame
ricanas -M6xico con Guatemala y Guatemala con
Mexico- deben cesar en toda discrepancia, dtil
tan s61o al enemigo comdn. Hay que hacer pri
meramente causa comdn sin hacer restricciones
en las conferencias latinoamericanas, deposi-
tando la confianza en America es decir an or-
ganismos tal como el de la OEA (Organizaci6n
de Estados Am6ricanos), para que sean estos
los que enfrenten la acci6n que lleve hasta
la recuperaci6n de las tierras y de los dere-
chos que a AmBrica correspondent y que estAn
actualmente en manos ajenas. Ello seria de-
mostrar que no s61o de palabras se vive y que
no deben quedar en el aire las tantas veces,
dichas sobre solidaridad americana.




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