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 Un Cubano olvidado






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Title: Un cubano olvidado
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 Material Information
Title: Un cubano olvidado Joaquín Andrés de Dueñas, estudio biográfico
Physical Description: 20 p. : port. ; 23 cm.
Language: Spanish
Creator: López y García, Gustavo, 1860-1912
Publisher: Imp. La Constancia
Place of Publication: Habana
Publication Date: 1893
 Subjects
Genre: individual biography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Record Information
Bibliographic ID: UF00078419
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001154971
oclc - 25268751
notis - AFQ5045

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JOAQUIN ANDRES DE DUENAS




STUDIO BIOGRAFICO

POR EL


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DB. GJSTAO LOPES


HABANA
Imp. LA CONSTANCIA, Habana 95
1898


















UN CUBANO OLVIDADO


Joaquin Audres de Duemas


Educar es labrar la civilizaci6n.

A los que nieguen que el factor tiempo, en su incesante y se-
reno marchar, suele may amenudo, ejercer la misi6n le impar-
cial magistrado, precisando la participaci6n que los hombres ha-
yan podido tener en el concerto hermoso de la civilizaci6n, en la
ejemplaridad de la virtud, en la prActica del bien..... pudikramos
ofrecerles el palpitante ejemplo de que dan,euenta estas pobres
lines. La Justicia, esa diosa romana, A quien Augusto dedic6
un temple, encuentra siempre ocasidn segura de diafanizar la vi-
da y los hechos de los esclavos del deber, de los ap6stoles de las







mas hermosas y generosas causes. Dia Ilega, indiscutiblemente,
en que asignAndose a los hechos su propio colorido, toman el
apropiado brillar que les perteneciera. Si el indiferentismo, si la
indolencia, y hasta las ingratitudes 6 el egoismo, pueden, con el
hielo del silencio consentir cierta penumbra, esta no hari otra
cosa que impedir la precision de los contornos durante un espacio
de tiempo mas 6 menos corto. mis 6 menos largo...... pero a la
postre, la figure se destacar6 justipreciada y radiante de la luz
que le cede el propio m&rito de las acciones realizadas. La ver-
dad, al cabo, parece tambien tener sus avanzadas, que puede ase-
kurarse le solicitan la oportunidad de suplir, el condenatorio si-
lencio de contemporineos injustos; facilitdndose por tanto, A la
posteridad, que precise el laurel glorioso y merecido para aque-
llos que han sabido situarse por cima de las medianfas, y han
practicado las mis provechosas caridades.
;Cuarenta afios de bregar continuadamente, sin desalientos
ni desmayos. por la ensefianza; cuarenta afios, luchando activa-
mente, por la causa del progress; cuarenta afios afanosamente
empleados en levantar el nivel de la cultural de esta tierra; y ape-
nas se encuentra su nombre lac6nicamente anotado en las p&gi-
nas de los educadores cubanos! Acaban de cumplirse diez y nue-
ve aflos de su desaparici6n prematura, y a6n falta una voz mts
aliada de la verdad que del afecto, mis obediente al amor de la
patria y a lo just que hija de la estimaci6n conservada al amigo
y al maestro, que haya juzgado oportuno sefialar 6 los hombres
de nuestros dias, el ejemplo bellisimo,siempredignode imitaci6n
que se simboliza en esa personalidad valiosa, que e llm6 en vi-
da don Joaquin A. de Duefias!
;CuAntas tristes reflexiones nos sugieren los hechos de esta
y parecida naturaleza! Si; porque si los hombres-los vanidosos
de la creaci6n-nada 6 poco valemos, siempre existed algo muy
por encima de nosotros, A muy alta distancia de la organizaci6n
misma, que tiene un precio inmenso, gigante a veces, en su rela-
ci6n con el medio en que accionamos. Y ese valer es el de los
esfuerzos, el de los intentos realizados, el de las obras fecundas
practicadas; cuyos beneficios y trascendencia, no nos Ilevamos, si-
no que quedan agitAndose en la realidad de laexistencia,deman-
dando lugar en la column que habr. de dar la suma do los pro-
vechos patrios.







No babremos de utilizar sin embargo, Ta ocasi6n de entrar
en consideraciones qeu de aqui naeen, porque nos separarfaame
much del prop6sito que nos mneve. Por hoy, queremes s6Io
dejar constancia de hechos que no podria ser desmentidac, y que
hemos rebuscado insistentemente, para intentar de este modo~
una biografia-siquiera ni elocuente ni acabada--de D Joaquin
A. de Duefias, cubano ilustre. todavia cercano a nosotros y ben eo-
nocido de muchos que forman parte de la actual generaei&L Co-
mo ciudadanos, como id6latras de la justicia y de la verdad, nos
creemos precisados a esta labor, molestando seguraiete la eal-
tisima atenci6n de los lectores de esta aereditada REVISTA.
Bacuranao, pueblecito eneIavado en la provincia de la Ha-
bana, fu6 el lugar destinado per deereto providential pra que
el dia 13 de Abril de 1824 tuviese la honra de ser la cuna del
var6n, que al recibir el primero de los Sacramentos de la Iglesia
Cat6lica, qued6 nombrado D. Joaquin Andr6s de Duefias. DesIf-
zase su nifiez en Gilines, donde hubo de recibir los elements de
su primer educaci6n,'de manos del maestro D. Esteban de Na-
vea. El 26 de Agosto de 1822, sintiendo va dentro de ts los gr-
menes del afanoso saber, que desde entonces eonstituy6 la mis
alta nota de su carActer se traslada A la Habana en pos de su
maestro acreditado el referido Sr. Navea, que habia venido poco
tiempo antes. Con dicho professor, reanuda sus interrumpidos
studios de la instrucci6n primaria, y muchos de la secundaria.
El dia 5 de Noviembre do 1827, se matrieuIn y jurament6 don
Joaquin para pasar i mayores, habiendo sufrido un examen pd-
blico el dia 30 del citado mes y ailo.
Precisado A residir en Guanajay poco tiempo despu&s, alli
permanece hasta el anio 1829, cuya epoca la aproveeha perfeceio-
nando sus studios y tratando de adquirir mayor caudal de cono-
cimientos. Vuelto A la Habana en la iltima feeha apuntada, y
seducido por todo studio que tuviera relacida con el hombre, y
con el funeionar delicado de su organizaci6n, comieuza A practi-
car la medicine con el Ldo. D. Juan Herrera, toniendo en esta
ocasid6, por clerto dignisima de seiialarse, la perseverancia de
copiar una obra de Osteologia y todo el Diccionario de fisiea de
Bris6n, cuyos trabajos emprendi6 porque siendo muy pobr no
podia distraor numerario alguno para libros Precisamente, esta
lamentable condici6n, no consinti6ndole sufragar en modo algu-







no, los gastos de la ensefianza, lc fuerza A abandonar los ideales
que acariciaba sobre la profesi6n medical. Torcido asf el primi-
tivo y espontineo curso de sus aficiones, ni su espiritu desmaya
ni flaquea un Apice su sed de saber, ni se amengua por ello la ne-
cesidad interior que le arrastraba por la send en que pudiese
brindar utilidad A su patria y a sus semejantes. Nueva orienta-
ci6n pide entonces A sus claras luces, y le aqui, que al calor de
sus meditaciones, se engendra la simiente del profesorado, que
adquiere desarrollo al peso de su importancia, tornandose en rea-
lidad, al tomar A su cargo la instrucci6n de algunos nifios. Asi,
penetrado ya de la trascendencia de una misi6n, impuesta por su
propia voluntad, y A la que tomaba cada dia mas amor, continue
hasta el aflo 1834, en que vi6 ensanchado el campo de sus predi-
leeeiones, ingresando en el Colegio del que era su mismo maestro
Sr. Navea, y A quien iba A avudar en sus cuotidianas tareas. Su
devoci6n al magisterio es sancionada en esta oportunidad, en la
que dos alios mas tarde, en 1836, adquiere el titulo de maestro.
Tan penetrado estaba de sus funciones, tal actividad desple-
gaba en esta oportunidad en el descmpefio de todo lo que esti-
maba propio de su cargo, que al salir de la Casa de Navea, tuvo
este sefor, la necesidad de emplear cuatro individuos para que lle-
naran el cometido que realizaba D. Joaquin. Sobre este dato
que tanto habla en pro del celo que le animaba siempre, huelga
toda encomiAstica apreciaci6n.
En 1838 se hace cargo del Colegio ,La Progresi6nn cuya je-
fatura le es confiada; no obstando ni este puesto, con los milti-
ples quehaceres que entrafiaba, para continuar estudiando, como
lo hizo hasta el aio 1840, con D. NicolAs Garrido, las asignatu-
ras de Algebra, Geomotria te6rica y prictica, Trigonometria pla-
na y esf&rica, secciones c6nicas, aplicaci6n del Algebra A la Geo-
motria, Arquitectura, etc. etc. de todos cuyos asuntos cscribi6
largos trabajos.
En este afo de 1840 se separa de aLa Progresi6n,, y funda,
con los alientos de su gigantesco espiritu, el Colegio aSan Crist6-
baln, que adquiere prestigio inmediato, y cuyo n6mero do alum-
nos monta rapidamente A 116. Dos afios, con una abnegaci6n
sin limits, con una generosidad apenas concebible, estuvo Don
Joaquin A. de Duefias, difundiendo su saber, propaganda la ilus-
traci6n poco com(in que atesoraba, dando ejemplo no visto de







una actividad asombrosa...... al cabc de teyo tiempo se vi6 obli-
gado A clatsurar su templo de enseianza porque Ie agobiaban
sus enormes d6ficits...... qte eran procurarlos, porque de sus 116,
alumnos, la mayor part to erwan gratfitos!
Su concept como educator, adquiri6 en esta epoca renona-
bre merecidisimo; y asi lo prueba Ia Academia que fund6 en 1843'
instigado por various padres de familiar, que s6lo a sn intachable
moralidad y honradez, y a su prdctica y vasto saber, queran eon-
fiar la educaci6ti de sus hijos. Dos afios despnu de la fundacind
de esta Academia, contrae matrimonio.
Fu6 en 1850, por el s6lo valer del conceptoque gozaba, no m-
Io miembro de la Comisi6n de eximenes. En 1851, tavo a
.. cargo, interinamente, la Escuela aLancasteriana....... En 185
experiment la satisfacci6n de que lo nonibrasen Profesor de Di-
bujo en el antiguo rLiceo artstico y Iiterhario,) entyo cargo desei-
pefi6 gratuitamente, hasta la disoluci6n de la Sociedad en 1S68,
y por cuyo celo y desinter6s mereci6 el nombramiento de sodo de
mrito. En 1853 di6 una nueva prueba de sa disposici6n incan-
sable hacia el studio, recibiendose de Agrimensor. En ISI3
ingres6 en la ,Sociedad Econ6mica de Amigos del Pais,.
Todas las funciones y quehaceres propios de estos distintos
cargos, eran desempefiados con un interns, con una asiduidad
perfecci6u y voluntad, dignas de today celebraci6n. Y tales cosas
y de tal modo hechas, las realizaba Duefias, en medio de las aten-
ciones variadas y de las exigencias de su Academia que no aban-
don6 un s61o moment, y con la que subsisti6 desde 1843 hasta
1853. Este centro de instrucci6n que bautizado modestamenute
con el nombre de Academia era un teiplo oierto de saber v de
virtud, adquiri6 m~s amplia esfera de acci6n y de perfeccidn.
desde el 24 de Marzo de 1852, en que qued5 transformado en el
espacioso Colegio de ,San Federico, al que dedie6 D. Joaquitt
todos sus afanes, toda su energia, sus utOs continuadcos desvelos, y
done consumi6 todas sus autoridades.
El auge de (San Federico) tuvo el just renombre que gaun
en lid honrosa su prestigioso fundador; y asi so explica el tau
creoido uiaero de sus alumnos quo obligase i su Director a li-
mitarlos; ouya circunstancia hizo forzosamerat abrir una list de
aspirantes que so vi6 siempre nutrida. ,San Federico. emanuch6
bien pronto sus funciones, abareando la instrucci6u correspon-







diente A la segunda enseianza en 1866, que fu6 incorporado al
Institute provincial. En el aflo de 1872, fuW elevado A la cate-
goria de 1P case. Casi desde su fundaci6n estuvo establecido en
]a calle de Dragones nfmero 31. Este eelebrado planted, teatro
vivo de los afanes y de las predilecciones de un ap6stol tan me-
ritisimo por sus propios esfuerzos, como por sus condiciones, no
podia ni debia haber tenido mis Director, que su propio funda-
dor. Asi sacedi6 en efecto.
D. Joaquin A. de Duefias, tuvo hasta la 6poca de su falleci-
miento acaecida en 1874, la direcci6n del Colegio aSan Federico.,
Con su muerte, acab6 tambi6n la obra titinica, que exclusiva-
mente a su personalisima labor se debi6.
La vida activisima que esta empresa requeria; la atenci6n
sostenida y multiple que directamente ejercia; su ansiedad de
siempre, por el adelanto real de sus discipulos; su afAn continua-
do por el progress de su patria que no podia obtenerse sino me-
diante ]a ilustraci6n de sus propios hijos; los disgustos que son
tan inseparables de la direcci6n de un plantel de ensefianza; las
ingratitudes que recibiera como premio A su desinter6s tan de-
inostrado, etc. etc. fueron minando su vigorosa existencia, que
enferm6, en 1873. Entre las causes que enumeradas van en li-
neas generals, debe apuntarse tambi6n el enormisimo disgust
que caus6 A la rectitud de su apreciador criteria, la reform que
sobre la ensefianza entonces tuvo lugar. Dichas modificaciones
procuraban interrupciones violentas en el curso de la educaci6n
primaria de sus alumnos, por la necesidad de dejar complacida
la voluntad de los padres, que t todo precio s61o ambicionaban
la ensefianza secundaria para abiaiar asi la carrera desus hijos.
Todas esas causes, A las que necesariamente iba hermanada la
falta total de un egoismo, que no fuW conocido ni para cuidar de
su preciosa vida, determinaron una double enfermedad pulmonar
y cardiac, que le arrastr6 al sepdlcro a los 60 aios de existencia
en 28 de Septiembre de 1874. El dia de su entierro fu6 tristisi-
mo. La naturaleza se mostraba con un tiempo inclemente, 11n-
vioso sin treguas; como si asi quisicra rendir el homenage de ',
Ilanto a quien tanto se esforzaba por Ia cultural de este suelo. No
fue 6bice sin embargo, esta contrariada circunstancia, para que
su cortejo f6nebre dejase de estar lucidfsimo, plet6rico de acom-
pafiantes en ndmero y en calidad. Asf se di6 testimonio irrecusa-








ble de afecto, de consideraci6n y de simpatia al maestro de dos
generaciones, que se lo disputaban en respetaosa estimaci6n.
La primera religion del educador que nos ocupa fnu siempre
su deber; pero tal come 61 lo entendia, con una sanidad de con-
ciencia jams sujeta A transacciones, jams presa de desfalleci-
mientos. Y ese deber que se supo imponer, era cumplimentado,
de manera tal, y tan sostenidamente, que los que largos arios le
trataron de cerca, nunca pudieron sefialar las treguas que hubie-
ra de pedir al reposo. Era verderamente incansable para el es-
tadio y para la ensefianza; y maravilla ciertamente, que estos
atributos, no tuviesen mis incentive que una vocaci6n sin limi-
tes. No aceptaba su espiritu los deliquios que parecian herma-
narse, en sus Altimos tiempos, con la p6rdida de su salud. En-
fermo, comenzaba sus acostumbradas esplicaciones, durante las
cuales se le vefa come de'costumbre, crecido y animoso; Ia tos
impertinente le interrumpfa; los esputos sanguinolentos le obli-
gaban A bajar el tono de su voz; mis tarde, verdaderas hemoptisis
eran las que le exigian silencio...... y sin levantarse de su silla,
expelia la sangre...... y seguia ensefiando! Su salud, quebran-
tabase ostensible y continuadamente a tenor de su genial viveza,
y no pudiendo ya salir de casa, deseando cual hacia todos los
arios, examiner 61 mismo A sus alumnos, solicita del Institute
provincial, en el precise mes en que falleci6, que el acto del exa-
men se realizara en su morada. Asi se le concedi6, nombrindo-
se el correspondiente Tribunal examinador. Todavia un poco
despu6s de estos hechos, iesoyendo Duefias la voz de sus torturas
fisicas, y hasta esa hora, subsistiendo en 61 la creencia de no ha-
ber ensefiado bastante, ofrece"dcomo si lo hubiera necesitado-
nuevas muestras de su condici6n de professor incausable y ani-
moso, porque, en medio de abrasadora fiebre, sentado en el borde
de su cama, ensefnaba A sus mas queridos discipulos, sus favori-
tas asignaturas.
Su afin por saber, su deseo de ensanchar y perfeccionar sus
conocimientos, era tan espontineo y vivo que pocos ejemplos co-
mo el suyo pudieran citarse. Cometz6 A manifestarse cuando
principi6 it alborear su cultural, come lo prueba el Iecho verda-
deramente notable que paso a referir: Era discipulo entouces del
Colegio Navea, muy,corta edad contaba todavia, y se ley6 una
rica Biblioteca, de un Sr. Bermitdez, padre de un condiscipulo
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suyo, el cual le Ilevaba libro por libro. Durante esta variadisi-
ma empresa, en la que obras de sabe Dios cuantos asuntos fueron
l1 devoradas, se le veia completamente abstraido, hasta tal pun-
to, que cuando pasaba el maestro por su lado, preguntAndole al-
guna cuesti6n, ni le ofa; y se sometia resignado A suf'ir el palme-
tazo de reglamento, con su mano espontaneamente ofrecida, y el
libro escondido centre las piernas. Un poco mfs tarde, sigui6 ex-
teriorizando la viveza de esta condici6n, cuando tuvo la perseve-
rancia de copiar una obra de Osteologia y el Diccionario de fisica
de l prison que ya citamos. DIjspus y siempre, y durante toda
su vida, puer-v6rsele saturado de estos atributos. Muchos da-
tos podrfamos aportar, para hacer buena nuestra afirmaci6n pero
bastan A ello dos muy elocuentes: el primero es el de haberse he-
cho Agrimensor en 1852; y el segundo es un rasgo que prueba
tambi6n que la ensefianza para el, era un verdadero apostolado.
Ved como fu6: Nunca, durante sus largas 6pocas de professor, se
habia dedicado A la ensefianza de ]a Geografia. Esta asignatura
la desempefaba otro professor. En sus filtimos afios, se exager6
su disgusto, por el abandon en que se la tenia. Comienza en-
tonces A ensefiarla sin haberse jamAs ocupado de ella; estudiajun-
to con sus discipulos sin dejarlo ver; ninguno conoci6 su aprendi-
zaje, y consigui6 bien pronto, hacer de esa clase, un studio. an -
nisimo y favorite, intercalado con descripciones y an6cdotas c
encantaban A sus alumnos.
Sus singulares condiciones hicieron de 61 un hombre de ilus-
traci6n vaslisima. Generoso hasta 1exageraci6n, jams estima-
ba su saber como cosa propia. Sentiase obligado, arrastrado por
fuerza irresistible A propagar los tesoros de sus conocimientos.
Estimaba a la juventud, con derecho cierto A exigirle su ciencia
y sus consejos. Asi no puede sorprender la instintiva amenidad
de su conversaci6n siempre provechosa, siempre prodigadora de
algo nuevo, 6 algo 6til. Se supo hacer apreciar tambi6n como
purista insigne; y los clasicos espaiioles le eran muy familiares.
Sus reconvenciones no pueden ser olvidadas pues amenudo eran
trozos enteros del <,Quijote,) el que se sabia casi de memorial. Mo-
ral en alto grado, dentro y fuera de su colegio, era D. Joaquin en
su trato intimo sencillo, dulce y afectuoso. De natural bondado-
so sabia sin embargo hermanar este atributo con un carActer en6r-
gico, que nunca supo acercar A la soberbia. Sus resoluciones, hi-







jas de una clara meditaci6u, sabia hacerlas firmes, pero sin nun-
ca caer en la terquedad. Erajusto, y sabia infundir en ss alum-
nos este sentimiento. Su modestia como professor era tan certa
y sentida, la informaba una seucillez tan encantadora, que con-
sentla A sus discipulos le disputaran sus errors, y le discatieran
delante de todo el Colegio. El 6nico orgullo que tenia era el de
llamarse el amigo de sus discipulos; y raro fu6 en verdad, el que
de 6stos, al salir de su casa no lo fuera de veras. Sentfa, sin po-
derlo ocultar, y A veces hasta lloraba, la separaci6n de alguno de
ellos.
Al contrario de Lancaster, cuyo sistema habia acogido y
practicaba con entusiasmo, no tuvo Duefias nunca quien le pro-
porcionara medios de subsistencia. Vivi6 y muri6 realmentepo-
bre. Los pocos ahorros que tuvo, eran debidos A la suma de las
pequefias utilidades qae le procuraba la impresi6n de sus obras.
Modestisimo en sus aspiraciones, puesto que s61o ambicionaba
eisefiar, vivia con lo que su Colegio le cedia buenamente. Si, asi
dicho, porque 61 cobraba A su manera; porque hay todavia mu-
chos educados sin saldar ia dcu1 a de sus mensualidades; porque
61 pagaba A muchos sus matriculas, y porque siempre tenia un
ndmero de alumnos gratis, y esto sucedia durante afios enters.
Recu6rdese sino su bello ejemplo de -San Crist6bal con sus 116
discipulos. Los anales del cLiceo de la HabanaD deben guardar
pruebas de su desprendimiento: ya hermos apuntado que allf da-
ba classes gratuitamente, A mas de lo cual afadiremos, que gasta-
ba de su peculio en libros, tiles, etc. para facilitar y completar
la ensefianza. Una sola vezan su vida, y durante un tiempo no
largo, di6 classes en una casa particular-pues tampoco le gusta-
ba darlas fuera de su Colegio-y A pesar de ser la familiar riqui-
sima, ensefiaba gratuitamente.
En religion y en political era un modelo de corte mesurado
y reflexivo. Religioso sin afectaci6n y sin fanatismo, y acatador
de las eyes estatuidas; sin por ello torturar la espansibilidad'pro-
pia de su gran alma, A la que seducian ideas muy radicales, que
una sibia discreci6n, harmonizable con el giro de sus funciones y
con la 6poca.de entonces, pfudentemente silenciaba. Amaba A
su pals con rayana idolatria; y en toda ocasi6u se le desbordaba
este sentimiento. Testigo: sus classes sobre la Historia y la Geo-
grafia do Cuba, que sabfan, al par que la enseinanza, despertar el







sentimiento hermoso hacia la patria y estimular.el inter6s por co-
nocer sus rincones.
Como educador poseia altisimas dotes, atributos extraordi-
narios, que dificilmente se observan reunidos en una sola perso-
na. En los menores detalles, en todas las oportunidades, revela-
base como un maestro exceptional. Todavia entre nosotros viven
muchos de los que fueron sus discipulos-Abogados, m6dicos,
farmac6uticos, militares, marines, hacendistas, etc.-que no nos
dejarAn mentir. Tambi6n podrAn aseverar la intuici6n, admira-
ble A veces, que tenia sobre sus alumnos, cuyos sentimientos en
mas de una ocasi6n parecia leer; y sobre algunos de los cuales se
cumplimentaron sus predicciones.
En su Colegio, primero que nada era ordenado y met6dico,
no como cubano sino como un ingl6s de pura sangre:'las clasesse
sucedian invariablemente, por relpj, y bajo orden previamente
determinado y expuesto. Por nada ni por nadie alteraba la dis-
tribuci6n apropiada de las labores do su casa. Animado de un
fondo esencialmente dem6crata, no consentia que en su plantel
hubiera otra cosa que alumnos, cualquiera que fuese la posici6n
social de los padres de 6stos.
El sistema de su educaci6n era el de la ensefianza mdtua,
ideado por el eminente D. Jos6 Lancaster en Inglaterra. Su te-
ma favorite, y que siempre hacia practice, era el del gran Bac6n:
plomo para que le sirva de lastre., Su tendencia en la ensefian-
za era hacerla puramente prActica. Estableci6 el mntodo objeti-
vo desde tiempo inmemorial, llegand*A ser esa clase una de las
mnis populares del colegio, como asi mismo lo fu6 la de composi-
ciones escritas originales. En todas ellas desarrollaba la emula-
ci6n de una manera y con una sagacidad esquisita. Establecia
unas luchas especiales llamadas colibetos, que eran verdadera y
animosa gimnasia intellectual. Consistian en lo siguiente: el dis-
cipulo hacia las veces de Profesor y tenia que encontrar 6 sus
compafieros 45 faltas, en preguntas que contestasen durante un
solo cuarto de hora. O bien, otras veces, dos bandos se pregun-
taban reciprocamente en el mismo espacio de tiempo, ganando el
que contestaba con menos faltas. En otras oportunidades, se so-
metia al alumno A una variedad much mAs terrible todavia: era
preguntado por todos sus companieros-a- veces mis de 30 6 40-







y para obtener el benepleiito de la victoria, habfase de no fallar
en 15 6 mfs respuestas. Los premios que eoncedfa, eran siempre
libros y objetos de ensefianza. Las medallas s luefan en el acto
del examen, per el que las habia trabajado en el transcurso del
afio escolar; pero despu6s se Ies eangeaban por obras tiles. Con
un arte peculiar ensefiaba siempre A pensar y no a aprender Ii-
bros. Penetraba tan atinadamente en todo cuanto detalle tavie-
ra el problema de la ensefianza, que cuidaba con celo nunca ol-
vidado, de no aparecer satisfeeho ante sus discipulos, de los pro-
gresos que ellos mismos evidenciaban. De esta manera teniaga-
rantida la no existencia de un perjudicial envanecimiento. No
descuidaba el studio personal de los nif-os A su cargo, A quienes
sutilmente observaba, A fin de premier en ellos Ia constancia en
el studio y no su mayor 6 menor saber; porque de estemodo de-
jaba halagado el trabajo y el esfuei'zo y n6 Ia disposici6n, que no la
conceptuaba propiamente meritoria, sino cuando era aprovecha-
da por la voluntaria labor. Ocurria con este motivo, el caso no
acostumbrado, de que los primeros premios en una asignatura,
fuesen obtenidos por alumnos que sabian much menos queotros.
iCuan digno de meditarse es este ejemplo, y cuan acreditador
es de unossentimientos tan altos como poco comuues! Mucho
habrian de ganar los maestros de hoy, si restringiesen mis sus
premios, y se cuidasen de imitar ejemplos tan bellos, desoyendo
la voz de los modernos y viciosos procedures efectistas, que a la
postre suelen muchos resultar bufos. Si hubiera siquiera con
median frecuencia, el sincere interest de la ilustraci6n, el despo-
jo de miras especulativas, y los santos m6viles que colocaron A
tan conceptuoso nivel el nombre de D. Joaquin A. de Duefias,
probablemente, bastante mns mejorada estaria nuestra situation,
Y tal vez, esta Cuba, A quien tanto queremos, hubiera sabico
veneer, con mejor tino, el cfimulo de desventuras que la han ago-
biado!
Ciertamente, los educadores tienen una misi6n tan grande,
que no podrA jamAs quedar restringida A eusefiar lo que los libros
traen. Tiene tambi6u el maestro que inmiscuirse y avanzar por
territories que no sean exclusivamente pertinentes A la 6rbitain-
telectual propiamente dicha. EstA en su misi6n, saber con opor-
tunismo, despertar y estimular los sentimientos altruistas, reali-
zar gimnasia dominadora sobre los de bajo vuelo, etc. etc., porque





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el nifio que acude A la escuela en demand del pan de la ense-
fianza, es seguramente, el hombre del mafiana; y tan sagrado y
trascendental es satisfacer su sed de saber, como el completarle
con la part de preparaci6n que le es indispensable, para ser el
ciudadano honroso y fitil del porvenir, para conceptuarse como
miembro provechoso de su patria, y para poder ceder asf, en el
ruedo respective de su acci6n, el contingent de labor, que tiene
derecho A exigirle el suelo en que naci6.
Por haber sabido hacer todo esto; por haberlo cumplimenta-
do con abnegaci6n 6 insistencia inquebrantable; por haber Ilena-
do A maravilla este program, cuyas lines generals son insepa-
rables del magestuoso concept de la patria; adquiere ante nos-
otros gigantesco tamaiio la figure insigne de ese educador, que
bajo el nombre de D. J. A. de Duefias, se perdi6 para siempre en
el afio 1874. Cuba a6n no ha sabido llorarlo bastante.
Si muchos son ya, los titulos que sefialan al maestro Duefias,
como acreedor indiscutible, al aprecio de la patria, y la estima-
ci6n de sus hijos, puede A mas de ellos, anotarse nuevo y hermo-
so caudal de merecimientos, quo no podrAn tampoco regatearle,
ni un solo instant, el distinguido lugar que en laparte de la His-
toria de Cuba, se reserve para los que supieron trabajar incesan-
temente por su mejora, y sacrificar-todos los alientos de la exis-
tencia en areas de su progress. Nos queremos referir A sus obras,
que no dudamos en calificar de verdaderos monumentos.
Escritos sus textos didActicos en los cortos moments que le
dejaban libres las ocupaciones de su Colegio, y sus diferentes
atenciones, ellas dan el sello de su condici6n incansable y de su
laboriosidad no interrumpida, y retratan el espiritu observador
que en alto grado le distingufa.
Con la primera parte de su (cTratado de Dibujo lineal para
varones, comenzaron A ver la luz sus publicaciones en 1848.
Complete esta utilisima obra, con la publicaci6n de sus parties 2.
y 3w, en el afio de 1851. Inmediatamente despu6s, 1852, vi la
luz su tratado sobre aSistema m6trico decimal), y una (Tabla de
Cuentas, que facilitaba considerablemente la comprensi6n y la
retentive de las operaciones elementales. En 1858 se public su
celebrado aCurso complete de Aritm6tica te6rico-practica. Un
poeo mis tarde, en 1856, public su obra que conceptuamos me-
jor y mas acabada, y la que exigi6 today su voluntad y energica





17
constaneia, para sostener en su Colegio, contra su rival official de
la Academia espafiola. Esta era su ,Tratado de Gramitica Cas-
tellana.)
Duefias coleeciona siempre, y anota y guard cuidadosamen-
te, el fruto valioso de sus observaciones, el mejor consejo de sus
reflexiones, y lo mis 6til de sus modes y maneras de ensefiar.
Asi es, que el resultado de su perseverancia, le procura dos nue-
vos tratados con los que enriquece su colecci6n: las aLecciones de
Cronologfa matematica,) y el (Dibujo para Sefioritas,, que trans-
parenta su creencia en la necesidad de la educaci6n de la mujer,
y sobre el que dijo aLa Prensa, en su nfmero correspondiente al
22 de Enero de 1862, reunee la notable circunstancia de ser el
primero de su clase que v6 la luz p6blica en nuestro idibma., En
1863 public bLas tablas de equivalencias de pesas, medidas y
monedas,s y en 1873 sus ,Lecciones de Algebra.,
Dej6 ineditas las siguientes obras:
,(M6todo prActico para aprender A leer,) que habia escrito en
1864; mas de aritm6tica que escribi6 en 1871 y unas (Lecciones de Tri-
gonometria,, que fueron hechas cl afio antes de su muerte.
Varias ediciones, en 8?, fueron publicadas de su Gramitica
Castellana, y de la Aritm6tica, 1. y 2a parte, para use de los ni-
fios. En cada nueva edici6n recibfan apreciables mejoras, au-
mentos, etc., que desde luego eran la expresi6n de perfecciona-
mientos adquiridos, y una vez miis eran los delatores del consu-
mo de tiempo que se empleaba en ellas. Porque estas adiciones,
notas, etc., requieren dedicaci6n insistente, perenne, que no se
realizan sino cuando informan estos esfuerzos, el empefio de don
Joaquin: ser cada vez mas ftil A la causa de la educaci6n en Cu-
ba. Siempre trataba de ser original en cuanto discurrfa 6 publi-
caba, y casi siempre lo consegufa.
Hemos afirmado que la mejor y mis acabada de sus obras,
es la (GramcAtica Castellanan, y agregaremos que per ella sentia
predilecei6n manifiesta, siendo casi totalmente, sobre esta asigna-
tura, las ensefianzas que prodigaba desde su lecho. La estima-
mos-indiscutiblemente acreedora del aplauso y admiraci6n que
hubieron de dedicarle fil6logos y literatos distinguidos, entire los
que pudieramos citar A Antonio Mestre y A Juan Ignacio de Ar-
mas. Este l6timo,"posey6 much tiempo, come obra de consul-







t.-, el celebre ejemnplr en 4, dedicado a Hartzembuch, y que por
una imperdonablc-casi mejor diriamos crime l-inal-indiferencia,
jam.s lleg6 A poder del referido literate. 'Este ejemplar que se.
halla sobre nuestra mesa, impreso en Muralla 40, bien merece
que tuvi6ramos uun pluma inspirada para poder entonarle ala-
banzas. Es un tesoro donde hay much que aprender. A su fi-
nal tiene un cuadro sin6ptiro sobre la palabra, ya considerada
como expresi6n del pensamiento, ya como sonido articulado, que
es un trabajo admirable.
Est,.elegantemente empastado el ejemplar que citamos y
viene precedido de una dedicatoria, de pufio y ]etra de nuestro
biografiado, que por su bellisima form transcribimos aqui. Dice
asi: cAl cminentc lilcrato Sr. D. Juan Eujenio Hartzemnbuch.-Asit
como el olor de Santidad sc estiende al travis de los tiempos i de las
distancica, asi tambien el perfume de la Oiencia trasciende i penetra
hasta en los muns apartados rincones del Orbe cientifico.-Digo esto,
Seiwor, porque yo, pobre abeja del panal de la Ciencia, en un rinc6n
de cstas apartadas rejiones, hace tiempo que s6 que hai alld en la Ma-
dre Patria un wombre amantisimo de las Letras, bien querido de las
MIfsas i digno por esto i rids del distinguido lugar que ocupa en esa
Real Academia.-A ese hombre, pues, me dirijo hoi que encuentro la
occasion, suplieindole me disimule la libertad que me t6mo de presen-
tarle este ejemplar de la m s querida de mis obras, por lo mismo que
ha sido la que mis desvelos me ha costado; i mi satisfaction seria
complete si pudiera saber eljuicio que le hubiere merecido. Aprove-
elho esta oportunidad, debida d las bondades de un amigo, que me pro-
porciona la satisfaccion de ofrecerme su rets atento servidor Q. B. S.
M.-Joaquin Andres de Duefas.-Isla de Ouba, Habana, calle de
Dragones ritm. 31, i Abril 8 de 1868.,
La frase cdlebre con que hemos adjetivado este libro, tiene
pues su motive y su explicaci6n: Un amigo de D. Joaqufn pone
a este en relaci6n con una tercera persona-cuyo nombre no ha
podido saberse-que marchaba A Europa y se brindaba A ser el
mensajero del ejemplar destinado A Hartzembuch. Parti6 este
buen senior, Ilevando consigo tan rico tesoro, y nadie pudo saber
mas ni de su encomienda ni de su persona. El tiempo corria in-
cesante, y la ansiedad de Duefias era grande, porque no conocfa
el juicio que su libro mereci6. A toda hora esperaba noticias,
ambicionaba un dato, que siquiera le hicieEe saber algo sobre la






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impresi6n del literate para 61 tan altamente coneeptuado. Y
nunca vi6 realizado tal afAn! Come no era capaz de aceptar la
mala'fe en nadie, ni se'atrevfa A pensar en la informalidad,aban-
dono, 6 perverse intenci6n, torturaba si espiritu, procurandose
explicaciones a tan extrafio silencio. Y claro es, hombre tan mo-
desto, tan sano en el pensar, ech6 para si la peor parte, y juzgaba
haber realizado audacia imperdonable, dedicando una obra de
pobre valia A quien no podfa empequefiecerse, haciendo por lo
menos, pfblica su aceptaci6n. Contadas veces se permitia la sa-
tisfacci6n de career, que causes agents al merito desu trabajo, pu-
dieran haberle impedido conocer un juicio que tanto le importa-
ba. Muri6 con el disgust de esta ignorancia. A las veces ator-
mentabale much, que su querida Gramitica no hubiere recibido
ni el honor de ser leida.
No se sabe por qu6 casual coincidencia Ileg6 esta obra a ma-
nos del que fuM ilustrado D. Juan Ignficio de Armas, el qlue en
ninguna ocasi6n quiso desprenderse de ella. La muerte de este
estimadisimo compatriot, originadora sin duda, de la dispersi6n
de los vol6menes de su Biblioteca, facility ocasi6n para que lie-
gase A nuestras manos. Esta es la historic del ejemplar de la
Gramatica citada, impresa en 1864.
Todas sus producciones tenian por atributo principalisimo,
el m6todo en la exposici6n y la claridad en los concepts. Todas
ostentaban tambi6n, el sello de la originalidad y de la sencillez
mis exquisite, cuyas condiciones resplandecen ain en las mis di-
ficiles cuestiones de la Gramrtica y de sus demis libros. Quienes
aprendieron por sus textos, quienes pudieron conocer y apreciar
cuan grande y evidence era la solidez conque en ellos se adqui-
rian los conocimientos, no han podido conformarse a que sus hi-
jos fueran despu6s educados por otros.
Sumados ahora los datos que preceden, sin por ello pedir
futeras A la dialictica, habrf necesaria y 16gicamente de concluir-
se, que D. Joaquin Andr6s de Duefias no era un ser vulgar; que
era un hombre superior, que supo positivamente adelantarse A la
6poca en que vivi6; que como patriot. como educator, como es-
critor didactico, como generoso y caritativo, como obrero incansa-
ble del progress, se hace indispensable que Cuba le haga justicia.
Es precise, si, que esta tierra no lo deje olvidado por mits tiempo;
que la hIella de la peregrinaci6n de hoombre tan 6itil, n- qutde estan-








adm tm s6& la ddimaW Uareita;.qiet al.reoojare ,e -.eg1,ade
sus obras, do sus fmtos todos; qua. al aiorarme ee, Iodo' arxnz- '
co qno6nsttala s persoialidad, so le sepa; estiiar-en el tain-
no-e -U ajewnplaridad sin tacha; y que realice Cuba, en. fin, 1h
obaa digna de su reparci6o-que noowtres nps hqnranos gran-
dvaitoenm ayudar--haeiendo colotar su Bwpbre allado del de
leas gandes inaemros de Ia ciencia ubana, D.. Joas6Antonio Saco,
D. Jowk Manuel Escobedo, el Padre Varela; D. Jps6ZaeadrasGon-
z'_ ,hz del Vaie, D. Jos6 de ]a Luz Caballero, etc. elc!


DR. cUwsVVO ILOPEZ.
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71 JS VOLUME HAS BEE"
MICROFILMED
BY THE UNIyERpi 7Y
FLORIDA JI RAI


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