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HIDE
 Front Cover
 Half Title
 Title Page
 Dedication
 Vision de extramuros
 Periodismo, sacudida y empello...
 Alma en fragmentos
 Algunos fragmentos
 Uniendo el alma disgregada
 Periodico y libro
 Hombre y tierra
 Expansion horizontal, con patria...
 Back Cover






Group Title: Antonio S. Pedreira, Buceador de la personalidad puertorriqueña;
Title: Antonio S. Pedreira, Buceador de la personalidad puertorriqueña
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 Material Information
Title: Antonio S. Pedreira, Buceador de la personalidad puertorriqueña conferencia leida por su auter en la Universidad de Puerto Rico el 23 de octobre de 1941, a invitación de la Fraternidad Phi Sigma Alpha, al cumplirse el segundo año de la muerte de Antonio S. Pedreira
Series Title: Antonio S. Pedreira, Buceador de la personalidad puertorriqueña;
Physical Description: 55, iv p. : ;
Language: Spanish
Creator: Sierra Berdecía, Fernando
Publisher: Biblioteca de Autores Puertorriqueños
Place of Publication: San Juan de Puerto Rico
Publication Date: 1942
Edition: Ed. 2.
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Puerto Rico
 Record Information
Bibliographic ID: UF00078388
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: ltuf - ADK6831
oclc - 61603025
alephbibnum - 000666424

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover 1
        Front Cover 2
    Half Title
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    Title Page
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    Dedication
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    Vision de extramuros
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    Periodismo, sacudida y empellon
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    Alma en fragmentos
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    Algunos fragmentos
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    Uniendo el alma disgregada
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    Periodico y libro
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    Hombre y tierra
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    Expansion horizontal, con patria a la vista
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    Back Cover
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Full Text

FERNANDO SIERRA BERDECIA


ANTONIO


S.


PEDREIRA


Buceador de la Personalidad Puertorriqueia



X
97 iCoa 5 San Juand, (Puerto Rico. tj
9 1Z.9505o San Juan, Puerto Rico.
S5^ 7Z













UNIVERSITY
OF FLORIDA
LIBRARIES

^"St


TUT5 1 tU HAS U5

F LC



















ANTONIO S. PEDREIRA

BUCEADOR DE LA PERSONALIDAD PUERTORRIQUENA
(SEGUNDA EDITION)









Fernando


Sirra Berdecia
^ ,-Jq-


ANTONIO S. PEDREIRA

BUCEADOR DE LA PERSONALIDAD PUERTORRIQUENA



Conferencia lefda por su auter en la Universidad de Puerto Rieo
el 23 de octubre de 1941, a invltaci6n de la Fraternidad
Phi Sigma Alpha, al cumplirse el segundo afio de
la muerte de Antonio S. Pedreira.





(SEGUNDA ~BPSON).





BIBLIOTECA DE AUTORES PUERTORRIQUESOS
Sam Juan de Puerto Rico
1942






Y3. 's^ 3

LAT ;
AMIRUCA


Primera Edici6n: 2 de Mayo de 1942.

Segunda Edici6n: 15 de Junio ide 1942.













Derechos Reservados del Autor.















IMPRENTA VENEZUELA
San Juan, Puerto Rico.













A GUSTAVO AGRAIT







ANTONIO S. PEDREIRA


VISION DE EXTRAMUROS

Antonio S. Pedreira -fallecido el
23 de octubre de 1939- es aportaci6n
de la Universidad de Puerto Rico a la
lucha en que esta empefiado nuestro
pueblo por ser pueblo, encontrandose
en si mismo. No voy a pretender fijar
ahora el alcance de esa aportaci6n viva,
con present y future vitales, aunque
debo calificarla de singular en la dis-
tancia que ella logra. Confio en que
mis palabras puedan contribuir, en la
media de mi modesto esfuerzo, a que
otros criterios con juicios mas precisos
que el mio fijen el punto que logr6 al-
canzar Antonio S. Pedreira, buceador
de la personalidad puertorriquefia, en
su hondo descenso conciencia abajo por
el alma de nuestro pueblo.
Pareceria en extreme osado, si no
tonto, venir de extramuros a la Uni-







FERNANDO SIERRA BERDECIA


versidad en un intent de descubrir al
autor de "Insularismo". A la Univer-
sidad, a las gentes de la Universidad,
no les queda recodo alguno por descu-
brir en los firmes caminos de la acci6n
y la obra pedrerianas. Cogida de la ma-
no del propio maestro, la Universidad
recorri6 todas sus rutas. Lo que yo
traigo o deseo traer hoy a la Universi-
dad es la vision de extramuros; c6mo
surgeon, c6mo se afirman, c6mo adquie-
ren cabal conjunto los perfiles del no-
table escritor ante las gentes de fuera
de la Universidad. Esa vision necesa-
riamente ha de resultar incomplete, li-
mitada, y acaso impresionista. Otras
voces de extramuros podrian unirse a
la mia, y de seguro se uniran en el
future, para completarla. Tocara des-
pues a los propios universitarios, con
su amplio conocimiento del maestro y
del compaiiero, recoger esa vision y co-
tejarla con la suya propia, mejorarla
en la afirmaci6n de los perfiles preci-
sos; y mantener vivo y en fruto perenne
el mensaje de Antonio S. Pedreira a la
juventud obrera de la cultural y a su
pueblo, obrero creador de si mismo.
Buceador en nuestra borrosa perso-







ANTONIO S. PEDREIRA


nalidad, Antonio S. Pedreira abri6 ca-
minos y los empedro de claridades.
Abriendose paso hacia los valores au-
tenticos en la pulpa de nuestra concien-
cia colectiva, la punta de lanza de su
verdad desbroz6 malezales de vicios.
De sus excursions bajo el limo. de las
aguas dormidas en el alma puertorri-
quefia retorn6 con un mensaje que de-
biera haber turbado para siempre el
suefio de nuestra pasividad suicide.
Negada el alma puertorriquefia, el sa-
li6 en su blisqueda y retorn6 con sus
fragments. La muerte lo sorprendio
cuando era mayor su esfuerzo por jun-
tarlos, e iba uniendolos, casi fundien-
dolos con un fuego amoroso que le sa-
Ha de las entrafias. Asi lo vimos las
gentes de fuera de la Universidad en
misi6n de maestro civico, pareja a su
misi6n de maestro de juventudes aqui,
en su fragua creadora donde forjaba
trabajadores de la cultural.







FERNANDO SIERRA BERDEUIA


PERIODISMO, SACUDIDA
Y EMPELLON

Pedreira inicia su ancha misi6n de
escritor paralela a su cometido de peda-
gogo. A veces, las mas de las veces, son
uno mismo. Es para la fecha en que
da comienzo a sus studios de professor
en la Universidad, de 1918 a 1920, cuan-
do su nombre llega al pueblo a traves
de los peri6dicos que publican versos,
articulos y cr6nicas suyos. De aquellos
versos, y de los que public mas tarde
en revistas literarias, nos dijo afos
despues que los escribi6 con "facilidad
mediocre"; pero lo cierto es que la me-
lancolia de la "pobre tinaja" nos sigue
hiriendo el recuerdo con la emoci6n
que en nosotros dej6. Tres afios antes,
en 1915, Luis Magin Raldiris, poeta de
ingenio satirico, habia fundado en San
Juan "El Diluvio", semanario que tuvo
una franca acogida por el puiblico. Los







ANTONIO S.' PEDREIRA


escritores de "El Diluvio" enfocaban
sus temas con fina ironia y travieso hu-
norismo. Antonio S. Pedreira fu6 siem-
pre un gran admirador de los humoris-
tas, y Q1 mismo tuvo aciertos con su
punzada ir6nica en el vientre de lo ab-
surdo y lo ridiculo. Su simpatia lo lie-
v6 hasta el grupo de "El Diluvio" en
la primera etapa de este :semanario que
se prolong hasta 1919. Colaboraban
en el peri6dico de Luis Magin Raldiris,
Cristobal Real, Luis Dalta, Antonio
Coll Vidal, Antonio Nicolas Blanco,
Matias Gonzilez Garcia, Evaristo Ri-
bera Chevremont, Pedro C. Timoth6e,
Manuel Maria Ramirez y Juan Marti-
nez Chapel... Una tarde se present
en la redacci6n de "El Diluvio" Juan
Martinez Chapel acompafiado de Anto-
nio S. Pedreira. Martinez Chapel ha-
bia sido professor de Pedreira en la es-
cuela elemental de Caguas, conocia los
entusiasmos literarios del joven escri-
tor; y, deteniendo a sus compafieros en
el laboreo periodistico, hizo una presen-
taci6n de conjunto. "Aqui traigo un
muchacho de ingenio avispado que de-
sea eolaborar con nosotros", dijo Mar-
tinez Chapel. Raldiris grit6 jubiloso:







FERNANDO SIERRA BERDECIA


"Bienvenido el nuevo redactor, isi no
cobra!" A la exclamaci6n defensive de
Raldiris sigui6 una ruidosa carcajada
del grupo; y aquella misma tarde escri-
bio Antonio S. Pedreira su primera co-
laboraci6n para "El Diluvio" bajo el
pseud6nimo de Assur Bani Pal... En
muchas de aquellas traviesas y agiles
colaboraciones de "El Diluvio" en su
primera epoca, tuvieron antecedentes
legitimos -severidad, juicio certero,
honradez intelectual- sus "Aclaracio-
nes y Critica", articulos de critical pu-
blicados de 1930 a 1937 en "El Mundo",
y recogidos en un volume reciente-
mente.
En 1919 descontinu6 Raldiris la pu-
blicaci6n de "El Diluvio", que volvio a
editarse bajo la direcci6n de Luis Dal-
ta, dirigiendolo actualmente Guillermo
V. Cintr6n; pero de ahi en adelante el
nombre de Antonio S. Pedreira sigui6
vinculado a las publicaciones peri6di-
cas del pais. Sl6o la muerte puso fin a
sus frecuentes incursiones por la Pren-
sa, que en el tuvo un eolaborador soli-
citado y eficaz. Cultiv6 la cr6nica agil,
fina, aguda por su ingenio certero de
firme punteria; y mas de una vez tercio







ANTONIO S. PEDREIRA


en polemicas sobre temas de cultural.
Recordemos la que sostuvo desde las
columns de "El Imparcial" con el doc-
tor Manuel Zeno Gandia en torno al
quijotismo espafiol y bajo el titulo
"Cosas que fueron".
Ya para esta epoca, la labor literaria
de Pedreira, que iba dando a conocer en
los peri6dicos del pais, lo fijaba bajan-
do por el tronco ancho y recio de la cul-
tura espafiola, en busca de las mas hon-
das races en la personalidad del pue-
blo que di6 origen al suyo. De esa epo-
ca son su ensayo "De los nombres de
Puerto Rico", y los otros de su libro
"Aristas".
Volviendo por la ruta de sus inquie-
'tudes regionales, se encuentra un dia
Antonio S. Pedreira con Vicente Gei-
gel Polanco, Samuel R. Quiiones y Al-
fredo Collado Martell. Los cuatro fun-
dan la revista "Indice" -mensuario de
historic, literature y artes. Antonio
S. Pedreira estaba ya equipado con to-
dos los instruments necesarios para
emprender la obra que mas tarde aco-
mete y realize. Era ya el rigido, se-
vero e infatigable investigator. Hasta







FERNANDO SIERRA BERDEUIA


"Indice", su labor periodistica habia
quedado limitada a las colaboraciones.
Llevaba a los periodicos el tema que di-
secaba en su gabinete de studio. No se
conciliaba con la improvisacion y el vis-
tazo rapido, aunque certero, que carac-
terizan las tareas periodisticas. Hay
un incident que ilustra la disciplinada
vocaci6n de Pedreira para las investi-
gaciones a que se daria por entero po-
co despues. Es evidence que para la
epoca de "Indice" estaba empefiado en
algunas de esas labores, torturado por
la angustia de si "somos o somos".
Pedreira compartia con otros compa-
fieros la secci6n bibliogrifica de la re-
vista. Mientras 61 leia un libro y escri-
bia una resefia, sus companeros resefia-
ban seis y siete obras. "iY esto! gc6mop
es possible ?", inquiri6 un dia el autor de
"Insularismo". Alguien en el grupo le
replica: "Para hacer la resefia de un li-
bro, es decir, para informar de que tra-
ta y e6mo lo trata no se necesita leerlo
desde la primera palabra hasta el pun-
to final". A Pedreira aquello le pare-
ci6 inconeebible. "CO6mo, entonces,
hacer un juicio honrado?", pregunt6.
Y le contestaron: "No es un juicio, es







ANTONIO 8. PEDREIRA


una noticia". Ain asi, el riguroso y
met6dico investigator de nuestros pro-
blemas de cultural no podia entender
aquello. Para 61 la resefia de un libro,
m6s que noticia era ensayo minimo.
"Indice" lleva a Pedreira a enfren-
tarse con los mas series problems de
cultural que su pueblo confront. En el
nuimero segundo su mensuario abre una
encuesta con dos interrogaciones que
son latigazos sobre la faz dormida
de la conciencia colectiva en Puerto
Rico. "'Que somos? f C6mo somos?"
La inquietud de Pedreira se arquea y
dispara a traves de "Indice" esas pre-
guntas sobre una encuesta que 61 mis-
mo formula y enmarca en el editorial
de su peri6dico.
En 1903 Rosendo Matienzo Cintr6n
habia escrito: "Hostos, Betances, Ruiz
Belvis, fueron los puertorriquefios que
aparecieron como aquellos que mas de-
searon la libertad de su pals... No por-
que su noble ensuefio se haya hecho
hoy por hoy irrealizable, dejan de ser
por eso los padres y fundadores de la
patria puertorriquefia que todavia no
existe. Pero cuando la muchedumbre







FERNANDO SIERRA BERDECIA


puertorriquefia tenga un alma, enton-
ces Puerto Rico sera una patria". Ma-
riano Abril habia dicho en "La Demo-
cracia" del 30 de marzo de 1929, s6Io
un mes antes de aparecer el primer nil-
mero de "Indice": "Pero... t existe el al-
ma? ,y puertorriquefia? Un cirujano
no la encontraria con el escalpelo: un
psic6logo dudaria. El pais esta desqui-
ciado... se asemeja a aquel caballero de
la muerte pintado por el gran Durero,
que ocultaba tras la armadura relucien-
te un esqueleto ruin".
Antonio S. Pedreira echa al fuego de
su inquietud el acero punzante de estas
palabras de Matienzo Cintr6n y Maria-
no Abril, que abrieron y cerraron un
cuarto de siglo de angustia, y lo hunde
en la care adormilada de su pueblo.
Los interrogantes i que somos ? y t c6mo
somos? destacan en la encuesta de
"Indice" otras preguntas: gNuestra
personalidad de pueblo esta completa-
mente definida? Existe una manera
de ser inconfundible y genuinamente
puertorriquefia? Cuales son los sig-
nos definitorios de nuestro caracter co-
lectivo Ademas de explicar el alcan-
ce de la encuesta, en el editorial Pe-







ANTONIO S. PEDREIRA


dreira fijaba los prop6sitos de "Indi-
ce": "Valorar, definir, orientar: eso
queremos, y sin rodeos eufemistas,
planteamos el problema: t somos o no
somos? sque somos y c6mo somos?"
Nuestros hombres de letras emitieron
las mas diversas opinions en torno a
estas preguntas de "Indice". Sus cua-
tro redactores -Pedreira, Geigel Po-
lanco, Quifiones, Collado Martell- de-
dicaron los veintisiete nimueros que pu-
blic6 su mensuario a la posibilidad de
contestarlas, o hallar en el pais quien o
quienes pudieran contestarlas satisfac-
toriamente. Dedicaron nfumeros espe-
ciales a estudiar la obra y personalidad
de nuestros hombres mas significativos
en el campo de las letras. Pedreira no
qued6 satisfecho con la labor realizada.
"Indice" no volvi6 a publicarse y e1 se
dispuso a realizar la misi6n que le con-
fiaba el destino cultural de su pueblo.
Con su escafandra sali6 del grupo "In-
dice" hacia las aguas de fondo de nues-
tra conciencia colectiva. Tras el recio
empell6n del "ique somos y c6mo so-
mos?", descendi6 por leguas de legamo
hasta dar con nuestra alma dispersa,
pero puertorriquefia.







FERNANDO SIERRA BERDECIA


ALMA EN FRAGMENTS

Tan abajo lleg6 el buceador, que
atras qued6 el punto hist6rico donde
nuestro pueblo tuvo su primera mani-
festaci6n embrionaria. Atraves6 las
aguas borrosas de la psicologia puerto-
rriquenia y volvi6 de reves al hombre y
su medio. La escama fria que su red
recogi6 nos azot6 el rostro, pero su voz
nos puso sobre caminos firmes don-
de encontrarnos. Azote y voz estin en
"Insularismo", obra basica en el plan-
teamiento de nuestros problems cul-
turales. "Insularismo", espiga temas
para toda una generaci6n de escritores
puertorriquefios que deseen orientar a
su pueblo sobre c6mo reunir los frag-
mentos de su alma dispersa, disgre-
gada; y hasta el politico con capacidad
creadora puede encontrar, en su angus-
tia y esperanza, arcilla para modelar








ANTONIO S. PEDREIRA


los fragments que ain est6n por ha-
cerse.
"Insularismo" recoge las dolorosas
experiencias del infatigable buceador.
Podra estarse de acuerdo o discrepar
con algunas de las conclusions a que
llega Antonio S. Pedreira en "Insula-
rismo"; pero tenemos que afirmar que
ninglin otro libro de nuestro tiempo,
ni de pasadas epocas, nos encara como
este a los problems fundamentals de
la cultural puertorriquefia. Su propio
autor asegur6 que fue escrito para "al-
terar la paz" de nuestra conciencia co-
lectiva; y ningin puertorriquefio que
camine, con la sensibilidad lavada de
prejuicios, por los desfiladeros de "In-
sularismo'", mirando con un poco de
responsabilidad a su alrededor y dentro
de si mismo, podra seguir con la suya
tranquila. Sobre la espalda de nues-
tro juicio remol6n, "Insularismo" blan-
de como una tralla las "viejas y nuevas

* "Prontuario Hist6rico de Puerto iRico", de Tomds
Blanco, (Madrid-Imprenta de Juan Pueyo-1935)
es sintesis critical intense de los acontecimientos
ihist6ricos que han ido dando forma y m6dula de
pueblo al nuestro. Es tambidn obra bAsica, en el
ordeh hist6rico. Su autor reconoci6 a "Insularis-
mo" la deuda de haberle servido de acicate.







FERNANDO SIERRA BERDECIA


taras" que nos corroen. En nuestra
falta de conciencia hist6rica encuentra
Pedreira origen a nuestra ausencia de
aplomo. Enumera, hasta sus mismos
dias, notables contradicciones de nues-
tra historic. Puerto Rico, pais que ja-
mas form ejercito, siempre estuvo go-
bernado por capitanes generals duran-
te la dominaci6n espafiola, y bajo la
jurisdicci6n del Departamento de la
Guerra de Estados Unidos hasta hace
s61o unos afios. Nuestra cultural falla
al no poder cuajar en un Estado propio.
El centenario analfabetismo official ha
llegado a nuestros dias. El pueblo lo
espera todo del Gobierno. Padecemos
un peonaje diplomado, fabril y campero
sin alma templada para la vida. Tres-
cientos sesenta mil nifios sin escuela.
El magisterio convertido en modus vi-
vendi. Los experts comparatistas for-
man legi6n y plaga. El acaparamien-
to por las mujeres, en mas de un seten-
ta y tres por ciento, de las faenas esco-
lares. La cafia aniquilAndonos y dan-
donos vida. Dos idiomas peleandose
entire si y sin poder prescindir de nin-
guno de ellos. Y sobre todo, el proble-
ma que Antonio S. Pedreira llama en-







ANTONIO S. PEDREIRA


crucijada de nuestro pueblo: la necesi-
dad de educar, no de instruir, al hom-
bre puertorriquefio. Actualiz6 -para
barrenarlo e1 mismo- el agrio y sim-
b6lico dicho de Damian L6pez de Haro,
Obispo de Puerto Rico, cuando en 1644
referia que aqui "estamos tan sitiados
de enemigos que no se atreven (los
puertorriquefios) a salir a pescar en un
barco, porque luego los coge el holan-
des". El acre simbolismo lo explic6
Pedreira en los siguientes terminos:
"El pirata, que nos mantuvo a raya
-hay que decirlo de una vez- no siem-
pre ha sido de nacionalidad holandesa.
Lo cierto es que no hemos dicho nues-
tra palabra por temor a que nos coja
el holandes".
En "Insularismo" Antonio S. Pe-
dreira no s61o se atrevi6 a salir a pes-
car en su propio barco, sino que se ech6
por la borda de la nave y zambull6 ha-
cia el fondo de nuestro ser. De alla aba-
jo retorn6 diciendo su propia palabra,
que ya debiera empezar a ser verbo co-
lectivo. Si no dijo mas palabras es por-
que la muerte se interpuso entire su pue-
blo y su voz cuando 6sta adquiria ma-
yor claridad. Resultaria en extreme







FERNANDO SIERRA BERDECIA


injusto exigirle que dijera las de los
otros. Toca a los otros perder tambien
su miedo al holandes y decir las suyas.

DespuBs de "Insularismo", y de toda
la otra obra de Pedreira, hay caminos
abiertos y empedrados de claridades.
Claridad en la controversial planteada
por 61 mismo. Enfoque diAfano hacia
los fragments de nuestra alma disgre-
gada. Luminosidad sobre los signs
definitorios de nuestro caracter. An-
gustia de haber perdido en la bruma de
los tiempos nuevos la Patria que tuvi-
mos a la vista en 1897. Certeza de que
no estamos hechos y convicci6n de que
tenemos que hacernos.

"Insularismo" refuta las palabras de
Rosendo Matiendo Cintr6n y Mariano
Abril negando, el primero en 1903, y el
segundo en 1929, la existencia del al-
ma puertorriquefia. "Nosotros creemos
honradamente -dice Pedreira-, que
existe el alma puertorriquefa disgre-
gada, disperse, en potencia, luminosa-
mente fragmentada, como un rompeca-
bezas doloroso que no ha gozado nunca
de su integralidad". Pedreira hace su
afirmaci6n despuBs de mostrarnos los







ANTONIO S. PEDREIRA


fragments, sefialando d6nde est6n y
c6mo son. Estan en nuestra historic y
psicologia de pueblo, y son nosotros
mismos.
Matienzo Cintr6n habia dicho que
cuando la muchedumbre puertorrique-
fia tuviese un alma, entonces Puerto
Rico seria una patria. Disgregada, dis-
persa, en potencia, luminosamente frag-
mentada, encontr6 Pedreira la Patria;
pero la encontr6. Di6 con ella en la
historic y en la psicologia de nuestro
pueblo luchando por ser contra todas
las corrientes hist6ricas que le han sido
adversas.







FERNANDO SIERRA BERDECIA


ALGUNOS FRAGMENTS

En los tres primeros siglos de nues-
tra historic, Pedreira encuentra nada
o muy poco cuando bucea manifesta-
ciones de la personalidad puertorri-
quefia. Los primeros signos afirmato-
rios aparecen alli para comienzos del
Siglo XIX. Un sacerdote, Jose Anto-
nio Bonilla; un periodista, Jose Andi-
no; un pintor, Jose Campeche, "alboro-
tan la pereza de tres siglos". Nuestro
primer centro de ensefianza -que la
incomprensi6n gobernante derrumba
mas tarde- se funda en 1832. Des-
pues, el "gesto luminoso" del negro ar-
tesano Rafael Cordero. Luego, el Pa-
dre Rufo, enviando a Espafia a Roman
Baldorioty de Castro y a Jose JuliAn
Acosta, futures maestros en las aulas
y en la acci6n civica. Mas tarde: crea-
ci6n del Instituto Civil de Puerto Rico,







ANTONIO S. PEDREIRA


que el absolutismo espafiol suprime
luego. La lucha por la abolici6n de la
esclavitud, triunfante finalmente en
1873; y entire los lideres del movimiento
abolicionista, Roman Baldorioty de
Castro, Jose Julian Acosta, Francisco
Mariano Quiiones, Manuel Corchado
Juarbe, Julio L. Vizcarrondo; y dos de
los padres de la patria entire los tres se-
fialados por Rosendo Matienzo Cintr6n:
Ram6n Emeterio Betances y Segundo
Ruiz Belvis. "El Afio Terrible del 87",
con antecedentes y secuencias hist6ri-
cas. Para Pedreira la lucha del 87 fue
mas significativa que la Revoluci6n de
Lares en 1868. Los sucesos del 87 es-
tremecieron la conciencia regional para
la campafia auton6mica, que triunf6 con
la concesi6n de la autonomia por Es-
pafia en 1897, la cual frustr6 la guerra
hispanoamericana del 98. Fue en ese
instant que Puerto Rico tuvo Patria
a la vista, en la interpretaci6n pedre-
riana.
Entre los hombres dados a las armas
extranjeras, Pedreira sefiala a Rius Ri-
vera y Pachin Marin; en la hagiografia
encuentra una puertorriquefia ilustre,
Santa Rosa de Lima; en la ciencia ju-







FERNANDO SIERRA BERDECIA


ridica, al tratadista venerado en toda
America, Eugenio Maria de Hostos; en
la botanica, a Stahl. Cuando inquiere
por la honradez patri6tica, se contest
a si mismo escribiendo el nombre de
Baldorioty; cuando busca un caracter,
lo hall en Ruiz Belvis o en Betances;
un mente filos6fica, Matienzo o L6pez
Landr6n; un periodista, Salvador Brau
o Luis Mufioz Rivera. Ese fue el gru-
po que en su criterio limpi6 en nuestro
territorio el camino de la inmortalidad
para que otros pasaran.

"Arranquemos las races ya secas y
afiancemos las que tienen estirpe",
aconseja cuando las encuentra y sacude
en el terr6n mismo. Se detiene en ellas,
desfibrandolas; y por su palabra llega-
mos al coraz6n vivo de las que ain no
estan agostadas. Y entire todas, el
criollo, el jibaro, como "raiz central
de nuestra cultural Deteniendose en
nuestros modos, bailes, miusica, pros6-
dica, Ilega a la conclusion firme de que
existed una manera de ser puertorrique-
fia. Ha respondido a la pregunta tque
somos?, diciendo: "Puertorriquefios", y







ANTONIO S. PEDREIRA


al f c6mo somos? contest con la angus-
tiosa certidumbre de que estamos a me-
dio hacer, pero haciendonos.







FERNANDO SIERRA BERDECIA


UNIENDO EL ALMA DISGREGADA

Al buceador no le basta con encon-
trar los fragments dispersos del alma
puertorriquefia disgregada. Lanza el
hallazgo del rompecabezas, poniendolo
sobre el tablero en la responsabilidad
hist6rica de sus contemporaneos. Lo
dispara con "Insularismo" hacia la con-
ciencia colectiva para turbar su paz,
en un llamamiento a los obreros de la
cultural que deberan poner en orden
los fragments del alma colectiva, y re-
solver el problema del rompecabezas.
No aguarda a que los otros se le unan;
'1 mismo da comienzo a la cicl6pea ta-
rea de buscar integraci6n a las expre-
siones dispersas de nuestra cultural: va-
lora, define, une, vincula, integra.
Afios antes ya ha emprendido 61 esa la-
bor, recorriendo los caminos de Ame-
rica para traernos a Eugenio Maria de







ANTONIO S. PEDREIRA


Hostos, "padre de la patria por hacer."
"Hostos, Ciudadano de America", se
public en Madrid dos afios antes que
"Insularismo". En 1932, cuando nos
dio su "Hostos", public tambien la
"Bibliografia Puertorriquefa" --" el in-
tento mas serio que se ha hecho para
catalogar la producci6n cultural de
Puerto Rico", seglin las certeras pala-
bras del doctor Ruben del Rosario.
No s61o abri6 rutas y las empedr6 de
claridades. Antonio S. Pedreira hizo
much mas: sembr6 y levant arboles
de ancha sombra; y construy6 posadas
a lo largo de sus caminos para los futu-
ros buceadores de nuestra cultural.
Su "Bibliografia Puertorriquefia", ins-
trumento valiosisimo para la tarea que
se impuso, habra de servir eficazmente
a la actual generaci6n y a las genera-
ciones futuras para proseguir su labor
indagadora.
Una lectura ordenada de la obra glo-
bal de Antonio S. Pedreira nos deja la
impresi6n de que el gran investigator
y critic las iba escribiendo simultanea-
mente, tal es el caricter organico que
le da su prop6sito. Son piezas basicas







FERNANDO SIERRA BERDECIA


en una sola obra cuyo empefio tiene ra-
ros precedentes en las letras puertorri-
quefias. A la "Bibliografia Puertorri-
quefia" siguio "Insularismo", Madrid,
1934. A este "La Actualidad del Jiba-
ro", San Juan, 1935. DespuBs "El Afio
Terrible del 87", San Juan, 1937; "Un
Hombre del Pueblo", biografia de Jose
Celso Barbosa, San Juan, 1937. Cuando
falleci6, en circunstancias tan inespera-
das que amn no estamos resignados an-
te el suceso cierto de su muerte, dej6
escrita su historic del periodismo en
Puerto Rico, publicada por la Univer-
sidad este afio en la Habana, Cuba. La
historic cubre desde la iniciaci6n del
periodismo en Puerto Rico hasta el afio
1930.

Esta es s61o part de la preciosa car-
ga con que retorn6 Antonio S. Pedreira
de su profundo bucear por la persona-
lidad puertorriquefia. En la superficie
se mantenia alerta de la actualidad cul-
tural. Sus "Aclaraciones y Critica"
(1930-1937), recogidas en un volume
recientemente por sus discipulos uni-
versitarios, y diversos articulos y cr6-
nicas que alguin dia deberan tambien
former part de otros libros, expresan







ANTONIO S. PEDREIRA


la forma vigorosa en que Pedreira se
afirmaba sobre el present, a sus retor-
nos de las excursions que emprendia
por el pasado.

Toda su obra est6 caracterizada por
un amoroso af6n de unir fragments.
Se va cargando de puertorriquefiidad
legitima, autentica, pura.

Estima necesario detenerse en el ci-
clo politico que di6 origen a los parti-
dos, ferment y cuaj6 en ansia liberta-
ria produciendo los sucesos del 87, los
que tuvieron secuencia l6gica en la con-
cesi6n de la autonomia por Espafia en
el 97, y describe su "Afio Terrible". Pero
no basta el relato y la interpretaci6n
de esos sueesos. Eslabona aquel ciclo
con los hechos que le siguen. Se cen-
tra en la figure patricia de "Un Hombre
del Pueblo", y describe la biografia de
Jose Celso Barbosa.

Define, valora, orienta, fiel a la nor-
ma que se trazara en "Indice", buscan-
do nuevos fragments del alma puerto-
rriquefia; pero no pierde instant, no
admite retrasos remolones en la tarea
de ir articulandolos.







FERNANDO SIERRA BERDECIA


PERIODIC Y LIBRO

Hasta Pedreira, el peri6dico fue el
vehiculo principal para la expresi6n y
difusi6n de la cultural puertorriquefa.
De Pedreira para aca, el libro debe em-
pezar a ser ese vehiculo. El autor de
"Aclaraciones y Critica" y "El Perio-
dismo en Puerto Rico", se di6 cuenta
precisa de ambas cosas.

La decada de 1930 a 1940 revela un
aumento considerable en la edici6n de
libros puertorriquefios. En 1930 es que
inicia Antonio S. Pedreira la publica-
ci6n de sus "Aclaraciones y Critica" en
"El Mundo". Le interest primordial-
mente contribuir de manera eficaz al
mejoramiento en la calidad y presenta-
ci6n de las obras. Contenido y forma
son enjuiciados rigurosamente por 61
en cada nuevo libro que ve la luz pfibli-







ANTONIO S. PEDREIRA


ca. Se detiene en el esfuerzo del autor
y en la labor del impresor. Su severi-
dad no perdona descuidos y su ironia
desinfla el ridicule. Pudo equivocarse
de buena fe en ocasiones; pero nadie
ha contribuido tanto como e1, a traves
de sus "Aclaraciones y Critica", a su-
primir en gran parte de la bibliografia
puertorriqueia folletos que mas que in-
tentos de ensayos, mazos de cr6nicas
cursis y rosarios de versos llorones, eran
almanaques de anuncios comerciales.
Nuestros impresores fueron adquirien-
do dignidad editorial y los autores res-
ponsabilidad intellectual y categoria de
publicistas.
Si el libro habria de ser como desea-
ba Pedreira que lo fuera, el vehiculo
principal para la expresi6n de nuestra
cultural, ningin clima mas favorable
al comienzo de ese cometido que el crea-
do por la severidad, honradez y certeza
de juicio de "Aclaraciones y Critica".
Del peri6dico como vehiculo de ex-
presi6n cultural hasta 1930 -en esa fe-
cha detuvo e1 su "bosquejo hist6rico"
del periodismo- dijo en 1934: "Yo me
atreveria a asegurar, sin temor a equi-







FERNANDO SIERRA BERDECIA


vocarme, que la mejor parte de la pro-
ducci6n intellectual native no esta en
los libros publicados sino en las pagi-
nas de los diaries y las revistas. Es en
nuestra prensa donde mejor qued6 ex-
primido el jugo de la conciencia colec-
tiva; a ella debemos tambien la forma-
ci6n de caracteres sin dobleces, que
fueron las piedras basicas de nuestro
Siglo XIX"..

Siendo eso asi, y nadie podra discre-
par con raz6n de esas palabras de Pe-
dreira, definitorias de lo que en el pa-
sado signific6 para nuestra cultural el
periodismo puertorriquefio, es por esa
ruta de su persistent buceo donde el
autor de "Hostos, Ciudadano de Ame-
rica", encuentra las mas puras canteras,
reveladoras de nuestra lucha por ser
pueblo, former una cultural y tener un
alma colectiva. Al escribir su historic
del periodismo, su honradez deja clara-
mente sentado que nunca fue la histo-
ria en si su mayor interns, sino "el ve-
hemente deseo de saber c6mo somos los
puertorriquefios globalmente considera-
dos".

Domefiando dificultades parejas a-







ANTONIO S. PEDREIRA


las que tuvo que veneer mientras tra-
bajaba en su "Bibliografia Puertorri-
quefia", fue que Antonio S. Pedreira pu-
do escribir su obra "El Periodismo en
Puerto Rico". Por su importancia para
la realizaci6n de futuras incursions
por el tuetano mismo de la personali-
dad puertorriquefia, este libro, que su
autor no tuvo la dicha de ver publica-
do, es hermano de la "Bibliografia
Puertorriquefa"; y por su alcance in-
terpretativo y su valor documental, tie-
ne escasas parejas dentro de su tema
en toda la bibilografia americana.

La obra cubre dos parties: la prime-
ra, desde que apareci6 La Gaceta, pu-
blicaci6n del Gobierno espafiol, en 1806;
1807 o 1808 hasta 1890, cuando termi-
na la modalidad hist6rica de nuestro
viejo periodismo; y de 1890 hasta 1930
la segunda.
Dos periods de nuestra historic son
notables por la intervenci6n direct
que en ellos tuvo el periodismo puer-
torriquefio. Fueron ellos el termino
que dur6 la campafia abolicionista, ce-
rrada por la concesi6n de la libertad a
los esclavos en 1873; y el que se inicio







FERNANDO SIERRA BERDECIA


con la publicaci6n de El Agente -lue-
go El Clamor del Pais-- en 1875, y que
cubri6 toda la lucha asimilista, y des-
pues autonomista, culminando con los
sucesos del 87, prolongandose hasta el
1897, cuando Espafia otorg6 la autono-
mia al pais. Aios antes, en 1890, el pe-
riodismo clasicamente doctrinario y fi-
los6fico habia empezado a dejar su si-
tio al informative de nuestros dias.

Alli para 1814, cuando Puerto Rico
goz6 de algunas libertades en el primer
period constitutional espafiol, apare-
cieron los primeros peri6dicos particu-
lares. Cada epoca hist6rica va salien-
do de su atm6sfera y tonica en cuadro
logrado a traves del periodismo puer-
torriquefio en esta historic escrita por
Antonio S. Pedreira. Nos interest aho-
ra fijarnos en los puntos que agarra-
ron toda la atenci6n y cariio del infa-
tigable buceador, por ser ellos la fuen-
te donde el hall ademanes y accion de-
finitorios de nuestra persotialidad.

-En su historic del periodismo en
Puerto Rico, Pedreira recoge la cruen-
ta lucha de nuestros hombres por for-
jar a su pueblo. La Prensa produjo








ANTONIO S. PEDREIRA


muchos de los mas vigorosos adalides
de la causa libertaria en el siglo pasado.
Los mas brillantes periodistas fueron
los mas brillantes escritores. Hoy la
especializaci6n haria diferenciaciones.

Como primera manifestaci6n del al-
ma puertorriquefia Antonio S. Pedrei-
ra antepone la labor de Jose Andino,
el primer periodista puertorriquefo, a
El Gibaro, de Manuel Alonso. Fue An-
dino el primero de nuestros periodis-
tas que a golpes de pluma empez6 a sa-
cudir la conciencia puertorriquefia.
Desde las columns de El Eco, en 1823,
aconsejaba a los electores que votasen
preferentemente por los hijos del pais
frente a los candidates espafioles. Para
esa remota epoca de la primer sacu-
dida civica, El Eco saludaba al cura
puertorriquefio Fray Jose Antonio Bo-
nilla, quien retornaba al pais despues
de una larga deportaci6n, en los si-
guientes t6rminos: "Si, te felicitan, ilus-
tre Bonilla, todos los puertorriquefios
dignos de este nombre y te desean tran-
quilidad, paz y sosiego en el seno de tu
patria, de tus parientes y de tus com-
patriotas todos. Ellos te dan el cordial








FERNANDO SIERRA BERDECIA


parabien por haber triunfado de tus
asesinos"...

Asegura Pedreira, quien en sus in-
vestigaciones hist6ricas no parece ha-
ber dejado de recorrer resquicio algu-
no en las angustias sufridas por la pren-
sa puertorriquefia bajo la persecuci6n
constant y el perenne atropello del ab-
solutismo espafiol, que epitetos como
esos de El Eco, jams pudieron ser re-
petidos mientras Espalia ejerci6 su so-
berania aqui.

En esta ultima obra suya, Pedreira
vuelve a recoger la primera polemica
periodistica que se produjo en la Isla,
iniciada el 22 de junio de 1820 en el pe-
ri6dico El Investigador con motivo de
unas "Coplas del Gibaro". El autor de
"Insularismo" habia anticipado en su
ensayo "La Actualidad del Jibaro" el
relate de esa polemica, informando que
fue en ella que hall la mas antigua im-
presi6n del.vocablo gibaro en un peri6-
dico. En "El Periodismo en Puerto Ri-
co" aelara que, publicado ya aquel en-
sayo, pudo comprobar otra menci6n del
vocablo en El Diario Econ6mico, edi-
ci6n del viernes 17 de junior de 1814.







ANTONIO 8. PEDREIRA


Esta obra de Pedreira cubre el ca-
pitulo de nuestra historic dedicado a
la participaci6n de los periodistas en la
ingente empresa de hacer un pueblo,
iniciada por Andino en 1923 y prose-
guida a lo largo de los afios y de las ad-
versidades hist6rico-politicas por los
hombres del periodismo puertorriquefio,
hasta 1930, afio que sirve de punto fi-
nal en las 470 paginas del libro. Gue-
rra de voz afilada para escurrirse bajo
el lIpiz rojo del censor, o guerra muda
y socavada cuando los periodistas no
tenian otro recurso, para expresar su
protest, que la suspension de sus pe-
riodicos. La imaginacion popular sa-
bia, al enterarse de la supresi6n de un
periodico, de d6nde habia salido el
guante o la bota que detuvo su vida.

Roman Baldorioty de Castro, como
director de La Cr6nica, peri6dico lite-
rario que habia fundado en 1879 don
Ram6n Marin, fue quien defendi6, en
1880, por primera vez en la historic del
periodismo puertorriquefio, la autono-
mia para Puerto Rico. Al igual que
todos los peri6dicos de su epoca, La
Cronica sufri6 numerosas persecucio-







FERNANDO SIERRA BERDECIA

nes y enjuiciamientos por fiscales y
cortes.
En El Clamor del Pais libraron sus
mis rudas batallas por la justicia y la
cultural puertorriquefias Salvador Brau,
Manuel Corchado, Jose Pablo Morales,
Julian Blanco, Jose Julian Acosta, Ma-
nuel Fernandez Juncos, Manuel Elza-
buru, Manuel Alonso, Julio Vizcarron-
do, Goyco y Padial. EI Clamor del
Pais se empez6 a publicar en 1883, co-
mo sucesor de El Agente, aunque su
condici6n de sucesor se hizo pfiblica
desde 1887 en adelante.
En Jose Pablo Morales encontraron
los trabajadores de Puerto Rico su pri-
mer gran defensor public, librando
una recia campafia contra la llamada
"libreta de jornaleros", que afectaba el
journal, el eredito y hasta la libertad
misma del trabajador. Fue Jose Pablo
Morales uno de los mis notables maes-
tros de periodismo que produjo el siglo
pasado.
En 1873, antes de sn campafia auto-
nomista en La Cronica, Roman Baldo-
rioty de Castro fund El Derecha, pe-
ri6dico que reuni6 en su redacci6n a







ANTPONIO S. PEDRFIIRA


hombres como el propio Baldorioty,
Jose JuliAn Acosta, Nicolas Aguayo,
Jose Pablo Morales y Jose Gualberto
Padilla ("El Caribe"),
Siguiendo la trayectoria que marca
el desarrollo del periodismo en Puerto
Rico, Antonio S. Pedreira va buscando
a lo largo de las 470 paginas de su obra,
la expresi6n del ser puertorriquefio.
Ante cada hallazgo se detiene y fija el
matiz definitorio.
Entre los forjadores de la conciencia
colectiva en nuestro pueblo, destaca
Pedreira los hombres que fueron ha-
ciendola a golpes de pluma. Con ellos
a la vista, valora, define y orienta. En
la galeria del gesto autinticamente pa-
trio, aparecen entire otros muy notables,
Jose Andino, Salvador Brau, Roman
Baldorioty de Castro, Jose Pablo Mo-
rales, Julian Blanco, Fernandez Jun-
cos, Mariano Abril, Luis Mufioz Rivera.
El vocablo periodista pudo servir en el
pasado para expresar condiciones in-
manentes a los patriots puertorrique-
fios. Ademas, toda manifestaci6n de
cultural que se produjo en el pais con
modalidad autintica, tuvo sitio adecua-







FERNANDO SIERRA BERDECIA


do en las paginas de nuestros peri6di-
cos. Los cuadros mas vivos del cos-
tumbrismo puertorriquefio que hizo
Fernandez Juncos, antes de ir a las
p6ginas de los libros se orearon en las
de E IBuscapi6.
Sin una hemeroteca donde acudir
para indagar y estudiar el cardcter y
las costumbres del pueblo puertorri-
quefo a traves de su historic, segin
fueron reflejados por la prensa en sus
distintas etapas y epocas, esta obra de
Antonio S. Pedreira merece figurar en-
tre nuestros libros basicos. Al igual
que "Insularismo", espiga temas, y no
pocos, para los obreros de nuestra cul-
tura.







SANTONIO S. PEDREIRA


HOMBRE Y TIERRA

Ya he dicho que se puede discrepar
o coincidir con las conclusions y afir-
maciones de "Insularismo"; para plan-
tear e iniciar la polemica lo escribi6 su
autor. Pero ante la captaci6n del tipo
criollo que logra Pedreira, no cabe
controversial. De ese tipo -afirma Bl-
proviene la gran masa campesina. Es
por ahi donde encontramos las raices
mas vivas de nuestra personalidad co-
mo pueblo no formado todavia.
En "Insularismo" Pedreira se niega
a malograr una interpretaci6n filos6fi-
ca del jibaro. No la intent en ningu-
na de sus otras obras, ni siquiera en el
ensayo que public como boletin de la
Universidad en 1935 sobre este que fue
uno de sus temas favorites. Ese ensa-
yo queda rigurosamente enmarcado







FERNANDO SfERRA ifERDECIA


dentro de los limits que su titulo des-
cribe: "La actualidad del jibaro". Pero
el tema va acuciandole par entire sus
obras de empefio indagador e interpre-
tativo: en "Insularismo", en el ensayo
ya citado, en su historic del periodismo
puertorriquefio.

Pedreira afirma en "Insularismo"
que al aparecer El Gibaro, de Manuel
Alonso, Barcelona, 1849, "encendi6 su
luz nuestra primera estrella". No le
basta con afirmaci6n tan categ6rica.
Ha de decir, ademas: "Con la aparici6n
de Alonso se descubre por fin el alma
de Puerto Rico". En 1935 Pedreira so-
lamente intent una explicaci6n al au-
ge que en aquellos dias iba adquiriendo
el tema del jibaro, dando preeminencia
a su valor human por sobre su angus-
tia econimica. Sefiala otro moment pa-
recido que se inici6 con el teatro de Ra-
m6n M&ndez Quifiones en 1878, y que
se prolong casi hasta 1894, cuando
Manuel Zeno Gandia hizo cuajar el te-
ma en novela, publicando La Charca.

EB el analisis de la actualidad que
cobra el tema en 1935, el autor de "In-
sularismo" sigue viendo, en el jibaro au-







ANTONIO S. PEDREIRA


tUntico, y tambien un poco en el mo-
dernizado, la manifestaci6n mas limpia
de nuestra alma colectiva.
El criollo continue siendo el hombre-
alma sobre la tierra madre. Y c6mo
es el palmo de tierra en que este hom-
bre-alma sienta su plant, labra dia por
dia y se acoge bajo el cielo? Pedreira
se enfrent6 a hombre y tierra. En el
grito de Rodrigo de Triana, cuando las
carabelas de Col6n se aproximaban a
America, encuentra anuncio anticipa-
do de nuestro mas serio problema so-
cial del presenter iTierra!
El hombre-alma ha perdido su sue-
lo y el angustiado buceador de nuestra
personalidad no veia otra soluci6n que
defender nuestro subsuelo spiritual,
"para asegurar a nuestro pueblo el ai-
re que respira." ..."No cabe otro re-
curso -dice que la expansion vertical:
ir hacia arriba, hacia adentro, hacia
abajo, para cultivar ideas y sentimien-
tos viriles."
Y del campesino en angustiosa orfan-
dad de tierra ha dicho antes: "Asom-
bra pensar en este tipo criollo, curvado
de sol a sol sobre la azada, con su vida







FERNANDO SIERRA BERDECIA


tendida a la intemperie, azotada de pri-
vaciones y uncinariasis y resistiendo
siempre, no. obstante su deficiente ali-
mentaci6n". La angustia del hombre
que no posee su tierra -curvado de sol
a sol sobre la azada- se le atornilla en
espiritu y carne.
Arrinconado el eriollo en su palmo
de tierra que no posee, teniendo que re-
fugiarse en la tormentera de su "nju"
esquivo para protegerse de agresiones
nrbanas y fraudes indagatorios; con su
generaci6n sin encontrar el hombre su-
perior "a cuya sombra acogedora y pu-
ra pudieramos oir con claridad la voz
de nuestro mito"; sin un confesor de
juventud a quien "plantear Ia crisis de
la mocedad, los problems atribulados
de cada joven, de cada grupo, en los&
moments decisivos; impermeabilizada
la opinion public por "jabonaduras y
emplastos" de nuestro retoricismo po-
litico, Antonio S. Pedreira cIamaba en
1934 por el tapaboca colectivo que nos
sacara Ia patria de los labios, a ver si
asf le buscabamos "asilo en nuestro co-
razon5.







ANTONIO S. PEDREIRA


EXPANSION HORIZONTAL,
CON PATRIA A LA VISTA

El mensaje de Antonio S. Pedreira
esta, mas que en las palabras de su
obra, en la acci6n que gest6 y produjo
la obra misma. Urge encontrar el al-
ma puertorriquefia -se dijo-; y retorn6
con ella de sus buceos por las aguas de
fondo de nuestra personalidad. Clam6
por la expansion vertical, y recorri6 las
rutas de los puertorriquefios del pasa-
do que abrieron paso hacia la gloria a
los puertorriquefios del present y del
future. Pidi6 a la juventud maneras
series para hacer llegar la Universidad
al coraz6n del pueblo, y `1 mismo cul-
tiv6 esas maneras, centrandose defini-
tivamente en la angustia de su Isla
-dolor de cuerpo y dolor de espiritu.
Si a traves de la cultural sacudia la con-


- 47







FERNANDO SIERRA BERDECIA


ciencia colectiva, era para que esta pu-
siera aquella a su servicio.
Antonio S. Pedreira no fue un ro-
mintico en lucha metafisica. Busc6 el
alma puertorriquefa para meterla en
la entrafia del cuerpo puertorriquefio.
Le doli6 profundamente que nuestra
cultural no cuajara en realidades efec-
tivas para la lucha social. Estaba con-
vencido de que mientras tal cosa no
ocurriera, la cultural puertorriquefia no
pasaria de ser gesto poematico en con-
troversia metafisica de espaldas al pue-
blo. Ante su conciencia de obrero de
la cultural, no veia otra soluci6n--por
el desamparo del jibaro sobre su pro-
pia tierra que no posee- que la defen-
sa del subsuelo spiritual, a traves de
la expansion vertical: "ir hacia arriba,
hacia adentro, hacia abajo"!... No era,
no podia ser esa la soluci6n de un poli-
tico, en el sentido creador de la pala-
bra-en terminos de creaci6n, un poli-
tico es hacedor o reformador de pue-
blos. La Uinica salida que Pedreira veia
en la encrucijada de nuestro desampa-
ro social desembocaba a la trinchera
filtima para la batalla de la esperanza.
Se abria esa trinchera en las reserves







ANTONIO S. PEDREIRA


espirituales de nuestro pueblo. Sin tie-
rra donde pelear la lucha, Pedreira em-
prendia la ofensiva de la cultural en su
uiltimo punto de repliegue: el alma
puertorriquefia.
Hagamos justicia a Pedreira sin es-
quivar el encontronazo de las realida-
des recogidas en su obra, y lanzadas
como un gran penon sobre el dormido
estanque de nuestra conciencia colec-
tiva en 1934, con las que estamos vi-
viendo en este momento de nuestro si-
glo, tenebroso para la cultural univer-
sal, pero (jotra vez la paradoja hist6-
rica!) de esperanza iluminada para
Puerto Rico.
Podriamos correr el riesgo de que la
adversidad hist6rica nos de ahora otro
empell6n hacia la encrucijada; pero es
innegable que, desde el instant doloro-
so en que la muerte silenci6 la voz de
Pedreira, han ocurrido en su Isla suce-
sos dignos de una monografia suya, que
bien habria podido titular: Patria a la
Vista o El afio esperanzado del 41.
gNo fue en las races de nuestra cul-
tura que Antonio S. Pedreira puso to-
da su esperanza? ,No defini6 e1 como








FERNANDO SIERRA BERDECIA


raiz central al campesino, "curvado de
sol a sol sobre la azada, con su vida ten-
dida a la intemperie, azotado de priva-
ciones y uncinariasis y resistiendo
siempre, no obstante su deficiente ali-
mentaci6n"...? Y acaso no es ese "cur-
vado de sol a sol" el mismo hombre de
la azada, cuya rebeldia vaticino Edwin
Charles Markham en el famoso poema
que tradujo Luis Mufioz Marinn?:

"Doblado bajo el peso de los siglos,
mira hacia el suelo con la vista fija,
con el vaico del Tiempo en la mirada
y la carga del mundo echada a cuestas.
iQuidn lo hizo inmune al dxtasis y al grito
del dolor, sin pena ni esperanza,
estdlido, insensible, como el buey?
&Qui6n ha desvencijado esta quijaida?
iDe quin la mano que achat6 esta frente?
ZQud aliento apag6 el fuego en su cerebro?

zEs esto acaso lo que el Sefior hizo
para domar los mares y la tierra,
para trazar las drbitas de estrellas,
para encender el fuego de lo eterno?
iEs acaso este el suefio que sofi6
quien hizo soles y cre6 equilibrios
en la balanza inmensa del Vacfo?
No. hay en todas las grutas del inferno
una sombra mds trAgica que dsta,
mas llena de protest enmudecida,
mas cubierta de simbolos y signos.
prefados de amenaza al universe.

Oh, reyes y opresores de la tierra:
Les este el barro .que entregAis a Dios,
este monstruo cuya alma se ha apagado?

L-11








ANTONIO S. PEDREIRA


zC6mo habris de hacer recta esta figure,
de restaurar la chispa de la inmortalidad?
XC6mo alzardis su vista hacia. la luz?
AC6dmo darkis a su alma su mfisica y su ensuefio?
Oh, ique hardis de la infamia inmemorable?"

En su ensayo Cultura y Democracia
("Revista del Ateneo"-Vol. IV-Nuim. 2,
abril, mayo y junio de 1940) Luis Mu-
fioz Marin propugno: ..."La uni6n de
gentes iguales ante su ignorancia de
la muerte, ante su turbaci6n de la vida
y ante la dignidad de su destiny ante la
vida y la muerte; la uni6n de los que
saben, por ser cultos,. con los que sa-
ben muy poco menos que ellos por ser
incultos, la uni6n de la sabiduria de los
que saben a la falta injusta de sabidu-
ria de los que no saben; la uni6n de la
cultural militant, que debe ser la con-
ciencia dirigente de nuestro pueblo,
fundiendose con la cultural espontanea
y vital que es la existencia misma de
nuestro pueblo- la uni6n de la cultural
y de la democracia".

La cultural militant fue con voz de
honda sinceridad hasta el "curvado -de
sol a sol sobre la azada"; y cultural y
democracia fueron una,.fundiendose en.
la acci6n la culturala espontanea y vi-







FRRNXA2DO SIERRA BERDECIA


tal" y la militantt" que debia ser "con-
ciencia dirigente".
El hombre de la azada, el curvado de
sol a sol se irgui6 en noble, limpia y res-
ponsable expansion vertical. En la voz
de la cultural autentica -conciencia di-
rigente- encontr6 el campesino lim-
pieza y honradez. Asi le vimos salir
de su Nju desconfiado, dar fe a cambio
de verdad, y abrir la mano para propi-
nar con toda la fuerza de su alma el ta-
paboca colectivo a la explotaci6n, al so-
borno, al engafio...

Por su propia accion, que les uni6
hombres y mujeres de la clase media
en campos y pueblos, dirigidos por la
cultural militant, los peonajes "cam-
pero" y "fabril", seguin los denomina-
ra con adecuado realismo Antonio S.
Pedreira, respondieron a la lRamada de
la honradez; y el pavoroso problema
que con su grito anticip6 Rodrigo de
Triana esta ya encontrando la solu-
ci6n que no veia ni podia proponer el
autor de "Insularismo". El pueblo mis-
mo se la ha dado. Pronto, ya mismo,
podremos emprender la expansion ho-
rizontal. El jibaro no ha de seguir







ANTONIO S. PEDREIRA


"curvado de sol a sol sobre la azada" en
una tierra que no posee. Poseera la
tierra, seguira hablando el "lenguaje de
la creaci6n" en el surco que abrira dia
a dia; pero su alma, la que en e1 descu-
bri6 el angustiado buceador de nuestra
personalidad, no habra de ser mera raiz
de expresi6n cultural, sino actitud crea-
dora, fuente motriz empujando hacia la
integraci6n de todos los valores espiri-
tuales y sociales de su pueblo.
La otra expansion, la vertical -"ha-
cia arriba, hacia adentro, hacia aba-
jo"- .. no podra ser descuidada, porque
ello seria agresi6n a la justicia y desti-
no puertorriquefios. Bucear... Bucear...
Bucear... en el pasado, en el present,
hasta en el future si ello resultare po-
sible a nuestras mentalidades mas des-
piertas. Una adversidad hist6rica se
llev6 la Patria hacia lo irrealizable
cuando la tuvimos a la vista en el 97.
No esperemos que de la present con-
fusi6n universal y de la present lumi-
nosidad regional, nos la saquen y trai-
gan los hados. Recobrar la tierra es
recobrar en gran parte la Patria, en
part considerable, much mas consi-
derable de lo que sospecha la mediocri-







FERNANDO SIERRA BERDECIA


dad asustadiza y tambaleante del reto-
ricismo politico.

En ese hecho de significaci6n tre-
menda para nuestro pueblo esta cua-
jando la uni6n de la culturala militan-
te" y la culturala espontinea y vital".
Pero s61o es punto de partida, y si no
afirmamos y solidificamos la uni6n, po-
niendo al servicio del pueblo toda nues-
tra tarea de cultural, correremos el ries-
go de detenernos en el camino, por no
poder veneer los obstaculos que habrin
de saltarnos al paso.

La fuerza de nuestra cultural militan-
te arrancard siempre, como arranc6 es-
ta vez, de la fuente motriz que es el
pueblo. Yo pregunto ahora a los uni-
versitarios: cuantos de ellos estan re-
corriendo los caminos que abri6 Anto-
nio S. Pedreira bajo el agua de fondo
de nuestra conciencia colectiva? Yo
pregunto ahora a los universitarios:
1,que otros casinos estan abriendo
ellos, a golpes de maneras series, para
llevar la Universidad al coraz6n del.
pueblo? Las gentes de extramuros,
atentas a los problems de cultural, y
con ellas el pueblo que todos integra-








ANTONIO S, PEDREIRA


mos, desean que estas preguntas que-
den contestadas como acostumbraba
hacerlo Antonio S. Pedreira: con obras
y actitudes. Nuestra cultural esta tam-
bien cuajando en esta Universidad; pe-
ro urge que la Universidad, si no repi-
tiendo el caso de Pedreira, por lo me-
nos concretando en realidades su lec-
ci6n con el vivo ejemplo de otros, acu-
da al pueblo y preste apoyo a su brazo
y coraz6n en esta lucha que realize por
hallarse a si mismo, y ser l1 plenamen-
te en sus expresiones de vida y cultural.
La tarea de articular los fragments
del alma puertorriquefia no habra de
terminarse hasta que nuestra cultural
cuaje "en un Estado propio". No im-
porta cual sea la forma de gobierno en
ese Estado, lo important sera que en
61 logre expresi6n cabal la cultural que
lo cuaje. Y mientras ello no ocurra,
sera impossible para esta generaci6n vi-
vir con la conciencia tranquila. A la
voz del deber, estarin unidas la angus-
tia de nuestro pueblo y la actualidad
de "Insularismo" turbando la paz de la
conciencia colectiva.


































Se terninr6 la impresi6n de la eguafda
edici6n de esta obra el dia 15 de junior
de 1942 en los talleres tipogrificos
de la

IMPRENTA VENEZUELA
en

San Juan Bautista de Puerto Rico















MALARET, AUGUSTO:
IMedallas de Oro ---------------------------- 1.00
PAGAN, BOLIVAR:
Ideales en Marcha -------------------------- 1.50
JIMENEZ MAIAIRET, RENE:
V6rtice ------------------------------------ 1.00
JIMENEZ MALARET, RENE:
Meditaciones de un Misintropo -------------- 1.00
LAGUERRE, ENiRIQUE:
La Llamarada ------------------------------ 1.25
LAGUERRE, ENRIQUE:
Solar Montoya ------------------------------ 1.25
VILLARONGA, LUIS:
Constancio Vigil, el Sembrador -------------- 1.00
MORALES CABRERA, PABLO:
Cuentos Populares -------------------------- 1.00
SIERRA BERDECEA, FERNANDO:
Esta Noehe Juega el Joker ---------------- 1.00
SIERRA BERDECIA, FERNANDO:
Antonio S. Pedreira ------------------------- .50
LOPEZ LOPEZ, JOAQUIN:
Romancero de la Luna ----------------------- 1.00
DE DIEGO PADRO, J. I.:
En Babia -----------------------------...---. 2.50
CARIRRAS, CARLOS N.:
El Caballero del Silencio -------------------- 1.00
RODRIGUEZ RAMOS, MANUEL:
Ley Municipal ----------------------------- 3.00
QUIRONES, SAMUEL R.:
Temas y Letras -------- ._-- ------------ 1.00


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