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 Ultimos dias de Francisco...
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Title: Ultimos días de Francisco Morazán
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 Material Information
Title: Ultimos días de Francisco Morazán
Physical Description: 49, 2 p. : ; 23cm.
Language: Spanish
Creator: Durón, Jorge Fidel, 1902-
Publisher: Talleres Tipográficos Nacionales
Place of Publication: Tegucigalpa
Publication Date: 1952
Edition: 2. ed.
 Subjects
Genre: bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Bibliography: Bibliography: p. 51
Statement of Responsibility: por Jorge Fidel Durón.
General Note: "Radiodramatización de los acontecimientos finales en la vida del héroe máximo centroamericano, en 28 escenas."
 Record Information
Bibliographic ID: UF00078367
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000137851
oclc - 24685457
notis - AAQ3929

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ULTIMOS DIAS



FRANCISCO MORAZAN


LJORGE


FIDELI


t/ ..
0,'


TALLERES TIPOGRAFICOS NACIONALES
TEGUCIGALPA. DISTRITO CENTRAL.
REPUBLICAN DE HONDURAS, C. A.-1942


j'' a 'T' R4;-4









/ 0< 1 i L
LATIN AMERICA









































/










IUhTIOS DIAS DE FRANCISCO MORAZAN

(Radiodramatizaci6n de los acontecimientos finales en la vida
del HWroe MAximo centroamericano, en 28 escenas)

(Duraci6n: 2 horas aproximadas)

'Por Jorge Fidel Durdn.
A MI ESPOSA

PERSONAJES:
GENERAL ISIDORO SAGET GENERAL J. ANTONIO VIJIL
GENERAL FRANCISCO MORAZAN GENERAL J. MIGUEL SARAVIA
DON ANTONIO PINTO GENERAL VICENTE VILLASESOR
GENERAL NICOLAS ANGULO DON BUENAVENTURA SPINACH
DoNA MARIA JOSEFA LASTIRI DE GENERAL ANTONIO LAZO
MORAZAN GENERAL JOSE TRINIDAD CABANAS
DON FRANCISCO MORAZAN HIJO DON DANIEL OROZCO
( Mujeres.- Conspiradores.- Oficiales.- Soldados)


PREPARATION DEL AMBIENTE

( .... Se escucha un aire musical clasico de la 6poca colonial.-Habla el
locutor para explicar que....)

Veintid6s meses habia estado alejado de su amada Centro.
America el General Francisco Morazdn, ex-Presidente de la Fe-
deraci6n, cuando, en la madrugada del 15 de febrero de 1842,
desembarc6 en el puerto de La Uni6n, Estado de El Salvador,
Ilamado del destierro por las clamantes voces de los patriots
centroamericanos, alarmados por la decadente situaci6n general
y en particular con las peligrosas incursiones de los indigenas
moscos que, apoyados por una potencia extrafa, amenazaban la
integridad del territorio national.
En su larga y dolorosa ausencia por tierras hospitalarias de
la America del Sur, cinco funestas tetrarquias usurpadoras se


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habian repartido tranquilamente el territorio de la Patria Gran-
de Centroamericana las que, arbitrariamente, manejaban como
otras tantas factories de su exclusive propiedad, ensefioreados de
las vidas y haciendas de los ciudadanos de la Repfblica. Recha-
zada su generosa y leal oferta de cooperaci6n y ayuda, con bene-
plicito recibi6 luego el General Morazin las urgentes sfiplicas de
los patriots costarricenses que lo invitaban para ir en cruzada a
liberarlos de la tirania y de la opresi6n en que se debatian.
En la Isla de Martin P6rez, el General Morazin alist6 y or-
ganiz6 un ejercito de 500 hombres que, al saber su Ilegada, acu-
dieron de todas parties a rodearlo, y con la ayuda de los Generales
Cabailas, Saravia, Saget, Rasc6n y otras personalidades unionis-
tas de la 6poca, lev6 anclas hacia Costa Rica con una flotilla
compuesta de los cinco buques denominados "El Cruzador" el
"Isabel II", el "Asunci6n Granadina", el "Josefa" y "El Cosmo-
polita", arribando con ellos al puerto hist6rico de Caldera, el 7 de
abril de 1842, lanzando inmediatamente una ardiente proclama
al pueblo del Estado de Costa Rica para que, sacudiendo las ca-
denas infamantes que lo cefiian, se acogiera a sus banderas de
redenci6n, libertad y uni6n.

ESCENA I
Una habitaci6n en el edificio del cuartel general de Morazin.-Puerto de
Caldera, Costa Rica.

SAGET Y SARAVIA (sentados)

Saget.- ... Gracias al cielo estamos aqui. Se enmohecia mi es-
pada en la inacci6n. No puede usted imaginarse, Ge-
neral Saravia, la ansiedad que yo tuve de que, adentrin-
donos en territorio salvadorefio, di6semos una buena
batida de escarmiento a los malandrines, proselitos de
Mataquescuintla .....Todavia no me faltan las ganas ...
Saravia.- (Moderado). Es muy natural que asi sea, Gral. Saget.
Le confieso que voluntad no me falt6 para compartir los
muy humans y razonables impulses suyos. MAxime
cuando algunas autoridades del Estado de El Salvador,

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incomprensivas de la patri6tica actitud del General Mo-
razan, se comportaron como lo hizo el Coronel Jose Ma-
ria Aguado ...
Saget.-La conciencia, General Saravia, es, mas que juez, a veces
tirano implacable del espiritu. Observark usted en to-
das las acciones humans el reflejo de su inconfundible
mecanismo. En este caso, para mi el Coronel Aguado,
represent los elements que en Centro America hoy no
las traen todas consigo: son los medios culpables de la
ca6tica situaci6n en que el pais se encuentra. Son aque-
llos que, desconociendo el verdadero papel a desempefiar
por la ciudadania consciente, ignorando hasta los ele-
mentales intereses de la patria, sirven al primer Sefior,
aunque con ello se hunda la naci6n en insondables abis-
mos de humillaci6n y desgracia y ellos pierdan su alma
al diablo-...
Saravia.--Los califica usted entonces de ciegos instruments de
las fuerzas absurdas que inmisericordes nos destrozan?
Saget.-Ni mis ni menos. Y si no, observe ustud y analice la
conduct seguida por Aguado. Al tomar nosotros La
Uni6n lo primero que hace es presentarse al General Mo.
razfn en la cubierta del bergantin-goleta "Cruzador"
con protests de respeto y sumisi6n. Como usted sabe,
Chalatenango y San Salvador se habian pronunciado en
nuestro favor, asi 4ue nuestro ilustre jefe lo enter de los
prop6sitos que animaban la expedici6n con lujo de deta-
Iles, reiterindolo en el desempeiio de sus funciones. Hay
algo mis todavia: las palabras del General Morazin
Sfueron categ6ricas en el sentido de que le seria mas grato
verlo en las filas enemigas que prestindole sus servicios,
por importantes que fderan, si al hacerlo juzgaba trai-
cionar a sus deberes ... Mis claro ya no se puede ha-
blar, General Saravia.... No obstante, Zqu6 hace Agua-
do? Al no mis darse cuenta de la ausencia del General
Morazan y su march de La Uni6n a San Miguel, sirvi6n-
dose de los propios soldados dejados bajo sus 6rdenes,
prepare su fuga para Nicaragua, reteniendo en la Co


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mandancia al General Cabafias, evitando que en el ber-
gantin notaran sus maniobras. La fuga de Aguado,
General Saravia, habria dado lugar a ominosos resultados
para nuestra misi6n en la Repiblica, por lo que, como
recordarA usted, se le detuvo a bordo del "Cosmopolita"
con toda clase de precauciones. General Saravia: Zqu6
clase de hombres son estos, except los de conciencia
culpable que, conocedores del fondo de nuestras sa-
nas intenciones, actfan de manera tan perverse? eEn
qu6 manos, amigo mio, esta entonces nuestra querida
patria?
Saravia.-Creo que los metodos de persuaci6n, convencimiento y
generosidad que constituyen nuestro lema y bandera son
anacr6nicos y serin todavia nuestra propia perdici6n....
No que, dentro de mis convicciones,propiamente los con-
dene o desaliente. N6. Sl6o s6 que vivimos una 6poca
de cavernaria obscuridad en que los Animos que no estan
confusos en su pensamiento politico, estan influenciados
por instigaciones mal6ficas, hallandonos por doquier
rodeados de gentes que no entienden de hidalguia. El
piano en que nos desenvolvemos exige medidas extremes
conforme las externas extremes circunstancias. Por
ejemplo: tome usted, General Saget, la aventura que
ahora iniciamos con tan felices auspicios,ya que entiendo
el dictador don Braulio Carrillo, apenas si en estos mo-
mentos estarA enterindose de nuestro desembarque. Este
acto popular y espontAneo de los costarricenses, esta
aventura, repito, ,cree usted, mi General y amigo,
que a pesar de su desbordante bondad, de sus alcances
magnAnimos y altruistas, del mismo espiritu que ajenta-
dor nos acoge en estas hermosas playas de la porci6n mis
trabajadora y pacifica de la Patria Grande, obtenga los
rendimientos de todo g6nero que se merece y que nos-
otros esperamos?
Saget.-Mucho me lo dudo, mi General. No me gustan las cosas
que comienzan tan bien y se ofrecen tan ficiles. A me-
nos que, como usted muy bien lo indica, procedamos

6--








con cautela suma, adoptemos una political drastica en
determinadas circunstancias.
Saravia.-Y sin componendas ni contemplaciones de ninguna
especie con los pillos, los bribones y los malvados que
como buitres famelicos se ciernen siniestros y hacen su
agosto en el desmedrado y yacente cuerpo de la Federa-
ci6n. Influyamos, si cabe, en el inimo de nuestro ilustre
y valeroso Jefe a fin de que, por una parte, no nos afec-
ten las dafiinas influencias reaccionarias de la dpoca,
que hasta ahora s61o han servido para entorpecer el anda-
miaje federal; y, por otro lado, actuemos en forma rapida
y en6rgica con el objeto de que la nefasta influenciaex-
tranjera cese en sus depredaciones y le impidamos nos
arrebate puertos y comarcas enteras, insurreccionando
inocentes tribus, acabe en su intent de separar las pro-
vincias para provecho personal.
Saget. -En esta aventura, General Saravia, lo que no debemos
perder de vista es aquello de que Dios otorga la libertad
solamente a aquellos que,amandola, se lamerezcan, est6n
prestos siempre a defenderla y preservarla ...

ESCENA II

DICHOS Y EL GENERAL MORAZAN

Morazan.-(Entra, interrumpiendolo) .. Y el pueblo de Costa
Rica, mis queridos amigos, es de esos pueblos que aman
su libertad y luchan por ella. De ahi que se nos haya
llamado ... De ahi que 500 heroes emprendan hoy esta
hist6rica aventura. Muy pronto tendreis oportunidad
de verlo demostrado.... (Cambiando de tono). Traigo
buenas nuevas. Los correos de los amigos que nos han
invitado a estas tierras ub6rrimas para que les traigamos,
como centroamericanos, como present un gobierno de
leyes, me informan, contests, que viene hacia nosotros
una column enviada por el Licenciado Carrillo, encabe-
zada por el General Vicente Villasefior, compuosta de
900 hombres, mas o menos....


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Saget.--(Suspirando) .. Al fin mi espada entrard en acci6n otrri
vez....
Morazan.- No os alegreis anticipadamente. La noticia seria
grave si tambien no tuviera sobrados pron6sticos de que
esta tropa que se acerca en son de guerra y que trae ins-
trucciones precisas de atacarnos, no obstante, mira con
simpatia nuestra llegada y, en el fondo, nos aclama y
bendice como libertadores. Amigos: (con honda satis-
facci6n) tengo la firme creencia de que restauraremos
la ley en Costa Rica sin disparar un solo cartucho.
Saravia.-General Morazan: Vuestro optimism fundamentado
estara. Plugo al cielo que asi sea y que el General Villa-
sefior, de casta de patricios, opere el milagro incruento
de que hablais....
Saget. -Y que, para que las cosas sean completes, sea 6ste un
augurio del restablecimiento de la ley para el Istmo ente-
ro. General Morazin: No deja de incomodarme un poco
que mi espada no yea servicio en todas estas atingencias;
pero, contagiado yo tambi6n con vuestras esperanzas,
confio en que se han de cumplir vuestros designios para
bien de Centro America.
Morazin.- ...Perded cuidado....Mi finica preocupaci6n, hoy
como siempre, es economizar sangre al pueblo. Sacrifiqu6
a Guatemala, como sab6is, por este afkn,- abandonindo-
sela a Carrera; dej6 El Salvador en 1840 por el mismo mo-
tivo; hoy tengo la convicci6n de que el noble pueblo del
Estado de Costa Rica querra sinceramente olvidarse de
los fatidicos cuatro afios de despotismo que ha sufrido
para acogerse bajo nuestras banderas de concordia, pro-
greso y buen juicio. General Saget: ordenad que la
tripulaci6n y soldados de nuestra flotilla desembarquen
en su totalidad para emprender la march, sin p6rdida
de tiempo, hacia San Jose por el camino de Alajuela.
Saget. -Al punto hare todos los preparativos, General Morazin.
(Sale).


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ESCENA III


DICHOS, MENOS SAGET

Morazin.-General Saravia: Os ruego encargaros de la distribu-
ci6n de mi proclama a los habitantes del Estado de Costa
Rica para que todo el orbe se entered de que venimos,
aunque exponiendo nuestras vidas, a salvar a este hidal-
go pueblo de su actual estado de oprobio; que sepa todo
el mundo que son nuestra divisa la libertad, las garantias
positivas, el respeto a la ley, a la moral y a la santa reli-
gi6n.... Id, pues!
Saravia.-Voy al instant, mi General, a dictar 6rdenes. (Se
marcha.
ESCENA IV
MORAZAN SOLO
Morazin.- iValientes soldados y amigos!.... iNo sB qu6 podria
hacer sin vosotros!.... Yo s61o veo en Costa Rica un
tirano sin c6mplices y un pueblo esclavizado a su pesar,
que pronto, Dios mediante, recobrari su libertad ...

ESCENA V
DIAS DESPUES.-ALREDEDORES DE ALAJUELA.-CUARTEL GENE-
RAL EN EL PARAJE DEL JOCOTE.-VILLASEI~OR Y MORAZAN

Villasefior.-Hecho estA. El pueblo del Estado de Costa Rica se
convencerA ahora de que hombres de paz y no elements
de violencia son los que vienen a arreglar las cosas inter-
nas del Estado. Nos desangribamos infitilmente en un
interminable conflict: establecer donde deberia estar la
capital del Estado y otras pequefieces ... General Mo-
razan: eso os demostrard lo arcilloso del suelo que pisa-
mos. Pero, con vuestra llegada y la de los patriots que
os acompafian se acabarAn nuestros males y nos dedica-
remos todos por entero a la urgente labor de reconstruc-
ci6n de la verdadera nacionalidad centroamericana.


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MorazAn.-(Leyendo en voz alta) ... Ambos ejercitos se reuni-
ran en uno solo, ddndose un abrazo fraternal en simbolo
de la identidad de sentimientos de que se hallan anima-
dos...." (Deja de leer) .... Que hermoso y qu6 noble
todo 6sto, General Villasefior... Somos hombres de paz,
como hab6is dicho y es nuestro firme prop6sito no violar
ni oscurecer los prometedores augurios de este pacto que
no es ninguna capitulaci6n sino la ratificaci6n que en este
sacrosanto suelo costarricense hacemos los ciudadanos
de Centro America para sellar el comfin destiny que
inexorablemente nos conduce hacia la unificaci6n, lo finico
que ha de darnos fuerza, riqueza y gloria. No obstante,
que no os quepa la menor duda de que, aun cuando he
rectificado en muchos concepts mi antigua ideologia en
political, no transijo ni transigir6 jamfs con los enemigos
de mi amada patria, los egoistas, los ruines y los merca-
deres, en todo lo que se relacione con mi plan definido de
unidad national. Con esto no mas quiero decir que no
bastan, por ahora, los halagos de este abrazo fraternal
pacifico pues, Ilegada la hora, no habra sacrificio que no
haga, ni recurso que no emplee, ni holocaust a que no
me someta para dotar a mi patria, que lo es toda la
Am6rica Central, de su patrimonio del espiritu: su uni-
dad national. Los mismos conflicts internos del Estado
os estan indicando los extremes a que nos conduciria en
iltimo analisis-el separatismo. Jamas he de consentir
semejantes cosas, mientras viva

Villasefior.-El Estado de Costa Rica, General Morazan, os ha
recibido en triunfo. Mafiana ver6is que su hosanna se
traduce en vuestra elevaci6n al poder en una de las de-
mostraciones mAs populares y espontAneas que ha de
registrar la historic del Nuevo Mundo... Eso habla con
elocuencia de nuestro unionismo, que es tan fuerte y sin-
cero hoy como veintifin afios atrAs. Lo que pasa y lo
que desde ahora debris comprender es que es este un
pueblo tranquilo, buen amador de su paz y de su sosiego.
Todo lo que significa que, unionistas por temperament,


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los costarricenses no lievan su arrebato por la idea hasta
las cumbres que marean de la violencia. Se dejan con-
vencer buenamente....iVos lo hab6is visto!.... lEs tan
ficil persuadir en material de unidad national!. Les
hab6is hablado, os han oido y estan con vos.... Pero es
bueno que os advierta que al pueblo no le interest el
proselitismo forzado, el convencimiento que implique
armas y ej6rcitos para imponerse ..
Morazan.-Ya vera el pueblo de nuestro modo con el tiempo, mi
querido amigo.. ... No se puede improvisar un afin
grandiose como tampoco se puede vivir eternamente
esclavizado.... Comprendo que los afios de Carrillo pue-
den haber creado una costra, pero no puede ser 6sta tan
espesa hasta hacer desaparecer de la individualidad el
concept de la libertad y de los demis derechos inalie-
nables. Con la unidad, querido amigo Villasefior, acaba-
rin los satrapas y los tiranuelos que hacen de los estados
sus alquerias personales. Pero, por ventura. ZCre6is que
la verdadera unidad se puede lograr sin esfuerzos? Cuan-
tos afios cost a la Francia unificarse? GCuanto tiempo
Ilevan ya en su glorioso empefio la Alemania o Italia?
,Creeis que no lo lograrAn algin dia con su fe,su constan-
cia y la vision de sus hombres? Entre nosotros, cada
Estado de la Federaci6n estA en condiciones iguales a
Costa Rica: una casta manda y dirige la cosa pfiblica
para su uso y beneficio, sin fiscalizaci6n ni limits para
su antojo y arbitraria voluntad. ACre6is 6sto duradero?
LCre6is 6sto just? ,Es 6sa la misi6n del gobierno de
los Estados? Pues para terminar con tan desastrosa
situaci6n del los pueblos del Istmo, 6ste inclusive, ten-
drin que sacrificar algo precioso de su personalidad, pues
debris recorder que s6lo valen y perduran aquellas cosas
costosas, en las que dejamos jirones sangrantes de nues-
tro yo, la vida misma....
Villasefior.-Mi acuerdo y el de vuestros amigos en este pais es
complete con ese plan; pero much me temo que encon-
trar6is resistencia, la tarea sumamente dificil. General


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Morazin: a este pueblo lo mismo le da la uni6n quela
separaci6n, con tal de que se le deje vivir y trabajar en
paz....
Morazan.-Sin embargo, lo intentaremos, General Villasefior. Y
a fe mia que vuestra ayuda sera inapreciable, como lo sera
la de todos aquellos patriots costarricenses que, vien-
donos con los ojos del espiritu, penetrados de lo sagrado
de nuestra misi6n, no considerAndonos forasteros, contri-
buyan al natural desenvolvimiento de nuestra sacra idea
en este Estado. Para comprobaros mi confianza os dir6
que ya tengo noticias de que las autoridades superiores,
vecindario y division del Departamento de Guana-
caste se ha pronunciado de mano armada en sost6n de
las libertades que propugnamos. General Villasefior:
no voy a fomentar ni estimular las divisions internal.
Pienso gobernar con los costarricenses.... Y que me siga
quien quiera, voluntariamente.


ESCENA VI

DICHOS Y EL GENERAL SARAVIA

Saravia-(Entrando). Perdonad si os interrumpo. Pero, han
firmado todos, inclusive cinco oficiales texiguates que, ha-
biendo declarado que no saben firmar lo hizo por ellos
Jos6 Sol6rzano.
Morazan.-Perfectamente, General Saravia, Sentaos. (Dirigi6n-
dose a Villasefior). General Villasefior: Zdeseais releer el
document que hemos suscrito?
Villasefior.-No, gracias. No hace falta.
Morazfn.-Entonces, General Saravia. Que se hagan las copias
para que sin perdida de tiempo procedhis hacia San Jo-
s6 y, en calidad de comisionado nuestro, present6is este
convenio al Licenciado Carrillo para su ratificaci6n, por-
tando plenos poderes para hacerle las modificaciones que


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no alteren su esencia, modificaciones que le explicar6is,
en todo caso serin sometidas a nuestra double ratificaci6n.
Saravia.-Entendido, General Morazan.


ESCENA VII

CASA DE ANTONIO PINTO EN SAN IOSE.-ESTE Y UN GRUPO DE
CONSPIRADORES, DIAS MAS TARDE.-SE OYEN RUMORS SOR-
DOS, CONVERSACIONES VELADAS.

Una voz.--.... Esta hoja volante dice que ha vendido a Centro
America a los ingleses.
Otra voz.-.... En todas parties no se le llama sino por su just
nombre, el perturbador de Centro America....
Antonio Pinto.-Un moment de silencio, sefiores, por favor.
Amigos y patriots aqui reunidos: soy portador de im-
portantes noticias. Se me informa de El Salvador, de
Nicaragua y de Honduras, que, alarmados aquellos go-
biernos con la incursion del d6spota a esta tierra, adver-
sando sus planes, estkn para emitir inmediatas disposi-
ciones para combatirlo. Como primer providencia se
me anuncia que cerrarAn sus relaciones con su gobierno
de forasteros y ambiciosos ...
ler. Conspirador.-En concrete, 4de qu6 planes nos habla Ud.,
don Antonio?
Pinto.-Se trata de lo siguiente: Ilega a mis oldos la noticia de
que en realidad, preocupado Morazan inicamente por lo
que esti ocurriendo mis alli del pais, esti por dictar
several medidas para hacerse de dinero y de soldados
aqui y Ilevarles la guerra a aquellos Estados antes de
que puedan hacersela con buen 6xito a l1.....
29 Conspirador.-Costa Rica es demasiado pobre y d6bil para
suministrarle elements con qu6 Ilevar a cabo semejante
empresa.. No acabo de career que pueda llevarla feliz-
mente a la practice. Ademis, yo entiendo que much
antes de que la expedici6n de Morazin Ilegara a estas


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playas ya don Braulio Carrillo tenia conocimiento anti-
cipado de sus movimientos y hasta se me ha dicho que
61 fu6 el primero que dispuso entrar en arreglos con el
hondurefio, que procur6 Ilegar a un entendimiento y que
hasta la misma conduct de Villasefior fu6 guiada por
tal political. Siendo todo esto como es, no acierto a pen-
sar que quiera marcharse en esa forma....
ler. Conspirador.-Se ve que mi amigo es cr6dulo, que no conoce
ni los alcances ni la persistencia ni los pocos escripulos
de nuestros invasores. Solamente le queda recorder que
los mAs de nosotros tenemos aqui propiedades y bienes
de los que no tendran reparo en apoderarse por medio
de contribuciones forzosas extraordinarias bajo penas de
confiscaci6n y por otras medidas extremes.
29 Conspirador.-Pero, es que en realidad no se atreverian a
tanto....
ler. Conspirador.- Querido amigo, eso puede creerselo Ud. Ha-
bri metodos y tiempo para legalizar las cosas .. No lo
dude Ud. Ya he participado a don Antonio Pinto los
planes que conozco y que habilmente dotarin a Morazin
y a sus secuaces de dinero y de ej6rcito. Aqui lo ur-
gente ahora es el evitarlo, pues todos sabemos que no
hay voluntad ni opinion para una guerra expedicionaria
international que, ni nos interest ni importa...
Pinto. -Tiene Ud. sobrada raz6n. Hay que evitar a todo tran-
ce el que nuestra poblaci6n se vea sacrificada a los tra-
bajos y fatigas de una guerra impopular y a la ruina y
muerte de sus habitantes en expediciones lejanas, a tie-
rras extrafias, sus capitals consumidos, sus armas y
pertrechos mal empleados y perdidos para siempre; y su
traditional buena armonia con los demis Estados, des-
truida.
29 Conspirador.-No somos, nunca hemos sido un pueblo de gue-
rreros. Sea cual fuere el m6todo que empleamos para
ello, no debemos perder de vista dos cosas capitals que
hay que tomar muy en cuenta. Primero; esclarecer ya,


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para lo porvenir, las causes que desde este moment his-
t6rico, nos impulsan a rebelarnos y a intentar hacer ar-
mas contra el Dictador, armas que son la defense de
nuestra libertad y el deseo de evitar las consecuencias del
despotismo de su gobierno, los atropellos de sus jefes,
oficiales y soldadesca indisciplinada y procaz. Segundo:
Que no sera nuestra conspiraci6n y su desarrollo cosa
muy sencilla, pues sabidos estamos todos del valor del
D6spota y la valentia y arrojo de sus tropas mercenaries.
ler. Conspirador.-Yo le aseguro, amigo Conjurado, que, por
lo que concierne a lo primero, me tiene sin cuidado lo
que las generaciones venideras digan u opinen de nues-
tra actuaci6n, la que esta guiada y orientada pura y sim-
plemente por un elemental instinto de conservaci6n y
defense propia; por lo segundo, el pueblo de Costa Rica,
guerrero o no, es amante de su libertad, y estard de nues-
tra parte para vengar los ultrajes que se nos han inferido.
Es mfs ain: Creo que aunque Cartago, Alajuela y He-
redia se nos han distanciado, al enterarse de nuestra pla-
taforma echarfn en olvido sus rencores para acudir en
nuestra defense.
Pinto.-Sin embargo, amigos mios, no dejo de advertirles que el
General Morazin esta preparado para combatirnos y
hasta, entiendo, que tiene listos ya dos decretosdraco-
nianos que, comparados con los que tachan como los mas
severos de don Braulio, resultan estos iltimos indul-
gentes....
ler. Conspirador.-Tanto mejor...... Asi sabemos anticipada-
mente a qu6 atenernos y corresponderemos con la ley
del Tali6n.
Pinto.- Tampoco debemos ofuscarnos, sefiores. Si es verdad que
atravesamos terrible circunstancias, no hay que perder
el juicio sino ser prudentes y usar clemencia, segfin el
caso. Nuestro plan, amigos, obedecera esta consigna:
primero, oponernos obstinadamente al reclutamiento que
sabemos se intent, para proteger a los nuestros que,


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justamente, rehuyen tomar las armas en una campafia
que nada nos atafie; y, segundo, procurar que las corpo-
raciones, los particulares y las families inocentes, no su-
frarf castigos ni exacciones. Si en estos menesteres la
violencia se impone como inico recurso, debemos dar en
tierra con el gobierno forastero por cualquier medio,
siempre ofreciendo garantias y consideraciones a Mora-
zin y a sus gentes, dindoles, en caso de que todo salga
bien, los auxilios necesarios par4 salir del pais, pues re-
pito, lo que nosotros anhelamos fnicamente es que nos
permit vivir tranquilos, dedicados a nuestros hogares y
negocios, sin extrahas intervenciones....
3er Conspirador.- Propongo entonces, que de acuerdo con es-
te plan, hagamos y proclamemos a don Antonio, jefe de
la insurrecci6n en San Jos6, y que, duefio de la confian-
za de los forasteros, como lo es don Florentino Alfaro,
sea 61 quien capitanee a los sublevados en Alajuela. Se
puede influir en el Animo del General Alfaro, dici6ndole
que el destiny ha dispuesto sea 61 de quien depend la
destrucci6n del nefasto regimen de Morazan. En Here-
dia y Cartago ya sabremos c6mo arreglArnoslas.
ler. Conspirador.-Manos a la obra, pues, que la patria nos lo
agradeceri....
(Hay un sordo rumor de voces de aprobaci6n que se des-
vanece... )

ESCENA VIII

Oficina del Jefe der Estado en San Jos6
SARAVIA Y MORAZAN

Saravia.--General Morazan: estan listos para su firma los decre-
tos que ha ordenado, indultando a los que, por cuestio-
nes political, se encuentran fuera del Estado; el que dis-
pone el nombramiento de la comisi6n que manifieste
cuales son las leyes arbitrarias y desp6ticas de su ante-


16 -









cesor para derogarlas, y, finalmente, el que nulifica el
famoso decreto de bases y garantias del Licenciado Ca-
rrillo.
Morazan.-Gracias, General Saravia. LQuiere Ud. tener la bon-
dad de repetir la lista de nombres de los que componen
la junta para lo segundo? Usted comprende que, en
moments como 6ste, necesito del consejo y de las luces
de los mas agraviados con las absurdas y atentatorias
eyes del Lic. Carrillo. No debo proceder arbitraria-
mente.
Saravia.-Segfin sus 6rdenes, la junta la componen don Luz Blan-
co y Rafael Gallegos, de San Jose; Joaquin Bernardo
Calvo, Francisco Maria Oreamuno, Ram6n JimBnez y
Pedro Mayorga, de Cartago; Jos6 Segreda, Rafael Mo-
ya y Gordiano Paniagua, de Heredia; Jos6 Maria Alfa-
ro, Jos6 Le6n Fernandez e Ignacio Saborio, de Alajuela.
Morazan.-Perfectamente. Fuera de Guanacaste esta represen-
tado todo el pais. ZHa manifestado ya la comisi6n las
leyes que el pueblo estima injustas y que en consecuen-
cia deben derogarse?
Saravia.-Si, senior. Aqui estfn: los decretos mas importantes
entire los mis objecionados estan: el que prohibe la expor-
taci6n de mulas; el que ordena regocijos pfblicos en el
dia en que el Licenciado Carrillo se apoder6 del poder;
el que obliga a trabajar a los reos en los dias festivos y
ordena que paguen en obras puiblicas los alimentos con-
sumidos durante el tiempo de su condena; la orden que
dispone se remitan a presidio los reos condenados en
primera instancia aunque sus causes estuvieren pendien-
tes; la orden que previene que los caminos pfiblicos de-
ben tener treinta varas de ancho, sin reparar que con
ello se ocupa la propiedad particular sin disponer forma
alguna de indemnizaci6n; la orden que da nueva forma
a las poblaciones perjudicando intereses individuals y
propiedades particulares; la orden que prohibe moler en
los trapiches entire siete de la tarde y cinco de la mafia.
na; la orden que declara que el armamento de esta capi-


- 17


U. D. de F. M,-z









tal le corresponde como trofeo military a la victoria obte-
nida contra Cartago, Alajuela y Heredia; el articulo del
decreto que exige a los Magistrados de la Cimara Judi-
cial pedir licencia al Jefe de Estado para ausentarse del
despacho; el articulo que prohibe a la misma Camara
revocar totalmente las sentencias criminals de primera
instancia y las disposiciones que prohiben a los emplea-
dos ejercer el comercio.
Morazan.-....Que iniquidad es todo 6sto, General Saravia.
Inicuo tambien es ese reglamento de policia. iQue os
parece? Ninguna persona, por justos los motives, pue.
de hallarse fuera de su casa despues de las diez de la
noche sin comprobar alguna necesidad urgente.... iQu
abuso .. Tener que ser conocido de los agents de po-
licia para poder evitar el ir a la chrcel.... Sin embargo,
ya pronto tendremos Reglamento de Justicia y decretos
adicionales al C6digo. General Saravia, por favor, de-
jadme esas leyes para revisarlas. (Cambiando de tono.)
Y, decide: Zqu6 hay por la ciudad? jHabeis oido
acaso algo normal?
Saravia.-Por el moment, lo de siempre: quejas contra el Gene-
ral Saget, a quien se acusa de ciertos desmanes en estado
de ebriedad. Hay tambidn reclamos por lo que se afir-
ma es:innecesaria la agitaci6n por parte del Padre Menen-
dez. Y hasta an6nimos llegan, informando de conspi-
raciones en contra nuestra por parte de nuestros propios
oficiales...
Morazin.-No creo nada de esas cosas. Sin embargo, no dej6is
de investigar las fuentes de esos informes, avisfndome el
resultado. (Persuasivo). General Saravia: en nuestras
actividades las intrigas y las habladurias nunca faltan.
Pero, sin fundamentos, no hay que darles oido, no se
puede juzgar nada asi. ,No creeis que seria bueno es-
cuchar a las parties interesadas, saber lo que tienen que
decir en su propio favor? (Informativo) Villasefior, por
el contrario, me ha informado de una tercera tentative
de rebeli6n de nuestros enemigos. Segfin el se ban reuni-


18 -









do en varias ocasiones elements opositores nuestros en
casa de don Antonio Pinto. 4Qu6 sabeis acerca de 6sto?
Saravia.-Nada en concrete. Solamente que algo se fragua en
este moment. Pero supe tambidn de vuestra magnani-
midad pues entiendo que, como en los dos casos anterio-
res, estais por dictar 6rdenes de poner en libertad a los
que por seducci6n o por miedo hayan torado parte en
estos planes.
Morazin.-El General Villasefior se ha incomodado much por
lo que juzga debilidad de mi parte.
Saravia.-Y con much raz6n, General Morazin. Se trata de
reincidentes sin conciencia que, de poderlo, acabarian
por aniquilarnos.... Y pensar que lo arriesgAis todo por
ellos y que ciegos no lo comprenden!....
Morazan.-.... Lo comprenderin en tiempo, General Saravia: no
lo dud6is .. Hay que tener paciencia y mis vision.
Saravia.-A veces comparto vuestra opinion. Quisiera compar-
tirla siempre....Pero a veces, mas desespero. He sabi-
do, por ejemplo, que Jim6nez y los suyos han escapade
rumbo a Chiriqui. ,Qu6 los amenazaba? Nada. Sin
embargo, no quitan el dedo del rengl6n....
Morazan.-Pero, son impotentes, General Saravia. Y asi como
nuestra causa es demasiado grande para ser comprendida
tan fhcil, tan repentinamente, asi cambi6n es muy dificil
destruirla, por lo menos, con los mezquinos y cobardes
m6todos de sus dirigentes, con la apdtica y superficial
aquiescencia de las masas ignaras que los siguen....

ESCENA IX

DiAS DESPUeS.- MORAZAN Y EL GENERAL VILLASEROR

Villasefior.--(Entrando a la Oficina del Jefe del Estado). Muy
buenos dias, sefiores.
'Morazin.-(Afable). Buenos dias, General Villasefior. C6tmo
estais?


- 19









General Villasefior.-Perfectamente, mil gracias.
Morazan.-Lo celebro. General Villasefior, os esperaba. ZCuAn-
tos reclutas cre6is al fin podremos reunir entire San Jos4,
Cartago, Alajuela y Heredia?
Villasefior.-Yo diria unos dos mil hombres aproximadamente,
General Morazan. Ahora bien, os advierto que una
gran parte de la poblaci6n masculina ha huido a los bos-
ques para evitar el reclutamiento.
Morazin.- (Sin oirlo) ... Necesitaremos del mayor nfimero po-
sible. OjalA podamos Ilenarlos a todos del arrojo de
nuestras huestes, de nuestros valientes calvarefios e in-
trepidos texiguates....
Villasefior.-Ya aprenderin de ellos, mi General....
- MorazAn.-General Villasefior: deseaba veros porque no puedo,
ocultaros mi preocupaci6n. Me anticipo, como siempre,
a los acontecimientos. De un moment a otro espero
noticias de la misi6n encomendada al General Nicolas
Angulo. Si Nicaragua me falla, como me han fallado ya
El Salvador y Honduras, no me quedara otro recurso que
apelar al uso de las armas para dar su merecido a los de-
tentadores del poder en los tres estados y terminar de
una vez con la vergiienza que para la America es Carre-
ra en Guatemala. General Villasefior ... Esto significa
mis sangre derramada y sabe Dios' lo que quisiera yo
ahorrArsela a mi querida patria....
Villasefior.-General Morazan: Es triste oficio el nuestro....
Tener que usar de la espada para convencer a estos pue-
blos incr6dulos de la panacea que ofrecemos para todos
sus males, para persuadirlos de lo que mas les conviene,
de las ventajas de estar unidos....iEpoca lamentable!...;
Mafiana, cuando todo march bien y tranquilamente
parecera a otros incredible el que hayamos tenido que lu-
char tanto, el que hayamos tropezado con tantos obsti-
culos.... Sin embargo, General Morazan, todo lo que en
realidad vale en esta vida cuesta caro el conquistar. Y,
bien compensados estaremos mariana con la veneraci6n


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Ae las generaciones agradecidas que gocen de los frutos,
de las bendiciones de la Uni6n, porque a nosotros deben
una sola Patria, grande, fnica, poderosa e indivisible....
Morazin.-No sabeis, amigo, lo que me consuela escucharos con
la misma respuesta que yo doy a mis propias dudas. No
podeis imaginaros mis desvelos, pensando en una resolu-
ci6n pacifica de nuestro actual problema, lo que tanto la
anhelo.... Para mi es todo tan claro, tan facil explicar
las causes de nuestra actual situaci6n como juitificar la
hermosa vision de Centro America, emperio de riqueza y
de cultural, ejemplo de la America entera. Vos conoc6is
sin duda mi viejo tema del canal que proyecto se cons-
truya entire el Lago Nicaragua y el Atlantico, siguiendo
el curso del rio San Juan hasta el Pacifico, rompiendo el
Istmo por el departamento meridional. Pues suefio ya
con las naves de todos los paises del mundo que han de
surcarlo evitindose el largo y costoso viaje hasta el Es-
trecho de Magallanes. Imaginhos cuadro mis grandiose:
Centro America, mi patria amada, sirviendo a la huma-
nidad....
Villasefior:-Si, General Morazin, conozco bien el studio hecho
por los ingenieros de tan vasto como magnifico plan,
como tambien he escuchado las ideas que abrigais para
el desarrollo de nuestra marina mercante, vuestras ideas
y planes en material de educaci6n pfiblica, agriculture,
industrial y comercio. No deben ser en vano, General
Morazin, tan hermosos como patri6ticos proyectos.

ESCENA X

DICHOS Y EL MINISTRO.- GENERAL SARAVIA

Saravia. -(Entrando). Buenos dias General Morazin. ZC6mo
esta usted, General Villasefior?
Morazin.-Buenos dias. (Afectuoso), Pasad, querido Ministro
General....
Villasefior.-Buenos dias, General Saravia.
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Morazin.-Sentaos, amigos. iQu6 tra6is, General Saravia, de
importancia?
Saravia.-Con vuestra venia, deseaba informar el habe? devuelto,
sancionado ya, el decreto de la Asamblea Constituyente
que os declara, General Morazin, Jefe Supremo proviso-
rio del Estado; y manifestaros tambien que verbalmente
se me ha instado para que devuelva asirnismo el que os
declara "Libertador de Costa Rica" ...
Morazan.-(Con suave modestia). Es mejor que ese decreto
aguarde todavia un poco, General Saravia. Agradecido,
como en efecto me siento, yo quisiera esperar un tiempo
para su promulgaci6n, alli cuando se hayan calmado un
poco los inimos, para que yo sienta que de verdad es una
expresi6n sincera de uninime convencimiento national.
Saravia.-Me parece muy bien. Asi se lo habia manifestado ya
a distintos miembros de la Asamblea que insisted en que
no debe postergarse por mas tiempo la impresi6n, circu-
laci6n y publicaci6n de dicho decreto.
Morazan. Por el moment, como sab6is, me interest mas la
suerte del decreto que me autoriza para obrar como me-
jor convenga para efectuar la reorganizaci6n de la Repfi-
blica y establecimiento de la unidad national bajo un
nuevo pacto centroamericano de s6lidas bases.
Saravia.-Sobre su practicabilidad creo que mejor os puede ilus-
trar el General Villasefior. ZNo es asi, General?
Villasefior.-Precisamente, de eso nos ocupabamos cuando en-
trasteis. Pero, caballeros, aqui veo venir al General
Nicolas Angulo....


ESCENA XI

DICHOS Y EL GENERAL ANGULO
Nicolas Angulo.-(Entrando con precipitaci6n. Exaltado). Ge-
neral Morazin. Sefiores, os he fallado en mi misi6n
ante el gobierno del Estado de Nicaragua. No s6lo no


22 --







he arreglado ningfin convenio sino que ni aun siquiera
logr6 tener una entrevista con sus autoridades. Todas
las puertas se me cerraron
Morazan.- (De pie. Paseandose). Es desalentador, General
Angulo, pero no me sorprende. Ya me lo temia....
Angulo.-Pero, senior, lo mas grave es que he sabido de irrepro-
chable fuente que las fuerzas del Estado de Nicaragua
amenazan con atacaros por el lado del Departamento de
Guanacaste; que ya se concentran fuertes efectivos para
una ripida invasion ,..
Morazin.-Mala noticia esa, en realidad, General Angulo. Ya
lo v6is, amigos. Es anonadante.... General Villasefior:
no podemos perder mis tiempo. Es necesario entonces
apremiar el reclutamiento; por el moment, importa pro-
teger el Estado de ese ataque. Informaos por medio del
Comandante de dicho departamento del actual estado
de las cosas y tomad todas las medidas de precauci6n
que el caso aconseje.
Villasefior.--(Levantindose). Voy al instant a dictar 6rdenes.
Con vuestro permiso. (Sale).


ESCENA XII

DICHOS MENOS EL GENERAL VILLASEROR

Morazin.-Vos, General Saravia, servios prestarle todo vuestro
apoyo e inteligencia al plan general de la defense del Es-
tado que tanto hemos discutido. iQu6 resolvi6 la Asam-
blea sobre el reclamo ingl6s?
Saravia.-Se acord6 depositar la suma del adeudo en manos de
confianza, por mientras se liquid, ya que no hay pruebas
suficientes que justifiquen su pago inmediato o incondi-
cional.
Morazin.-Ver6is en este reclamo y en todos los avances extran-
jeros en las costas del norte la apremiante necesidad de
que nos unamos los centroamericanos. ZCredis que se-


- 23







riamos tratados en esa forma si fuesemos un solo bloque,
recio y compact?
Saravia. -....iJamis! S61o los ciegos de la material y del espiri-
tu no comprenden ni se explican de por si tales abuses,
los que sin duda terminarian al convertirse la nacitn en
una Repfiblica grande, poderosa y respectable. Habrf
que educar sin tardanza a la juventud para que aprenda
a conocer sus responsabilidades y sus derechos, a dis-
tinguir las ventajas del sistema de unidad que procla-
mamos, principios que la liberten de sus errors y la
economicen tales atropellos. Y, a prdp6sito, General
Morazan: tengo aqui el decreto de la Asamblea que
trata de ]a creaci6n del Colegio de segunda ensefianza
"San Luis Gonzaga", de Cartago, las disposiciones que
explican sobre sus rentas. ZLo firmar6is ahora?
Morazan.- .... Desde luego. (Sentindose). Didmelo aci para mi
firma. Nada omitir6 para que se propague la instrucci6n
bajo los principios que la ley establezca. Sab6is quela
educaci6n de la juventud ha merecido siempre mi parti-
cular atenci6n. Porque, a no dudarlo, un pueblo que,
rompiendo las cadenas de la esclavitud se arroja de repen-
te en el camino de la libertad reci6n adquirida, no puede
marchar sin tropiezos por 61 si no es buscando en la
educaci6n el cultivc de su inteligencia e instruy6ndose
en el cumplimiento de sus deberes. Solamente asi nues-
tra juventud actual puede prepararse y librarse de las
funestas influencias de la ignorancia y de la superstici6n.
Angulo.-Con vuestro permiso, me retire para esperar 6rdenes.
(Sale).
Morazin.-Hasta luego, General Angulo.

ESCENA XIII

DICHOS Y EL GENERAL SAGET

Saget.-(Entrando precipitadamente). General Morazin: se me
informa que el Coronel Manuel Angel Molina, Coman-


24 -







/ dante en Bagaces, ha dado muerte al General Enriqud
Rivas en Liberia y tiene sublevada a la tropa....
(Morazan y Saravia, alterados, se ponen szibitamente
de pie).
Morazan.-....iEs inaudito! ZC6mo ha podido ocurrir tan la-
mentable suceso?
Saget.-.... Es algo inesperado y terrible. Como sab6is bien, el
General Rivas estaba de Comandante en Guanacaste, en
el mismo puesto que antes ocupaba el Coronel Molina.
Desde que qued6 como subalterno parece que Molina le
guardaba cierto rencor a Rivas, lo que se agrav6-dice
el rumor-por asunto de mujeres. Habi6ndose armado
en Bagaces un formidable escandalo por una joven de
apellido Elizondo, en el cual intervinieron Molina, Edu-
vigis Guill6n y el hermano de la muchacha, el General
Rivas acudj6 a poner orden y a disponer el arrest de los
culpables. Parece que Molina, enterado de ello, se pre-
par6 con 16 soldados, penetr6 en la provincia de
Guanacaste, entablindose horrible lucha, en la que Rivas
hiri6 primero a Molina y 6ste acab6 con aqu61 a descar-
gas fatales." Tal, General Morazan, el informed que tengo
de los hechos.
Morazin.-(Con furor) ... iCrimen sin nombre!
Saget.- Lo mds grave es que me dicen Molina se ha pronunciado
en contra vuestra a menos de que le d6is garantias....
Morazan. (Con c6lera contenida) ... Pero esto es un escndalo!
General Seravia: decid a Villasefior que todo el cuadro
de oficiales y cien soldados calvarefios deben mar-
char al instant bajo el comando del General Saget a la
provincia de Guanacaste, mientras el General Cabafias
aguarda otro refuerzo de infanteria a fin de que ambos
generals vayan a castigar crime tan horrendo. Y
vos, General Saget, irdis con el mando para hacer eje-
cutar el fallo que el Consejo de Guerra dicte. No quiero
arbitrariedades. En previsi6n de acontecimientos os
mandar6 diariamente un expreso a Puntarenas. Cuando
dejeis de recibirlo sera sefial de graves events y debris,
sin demora, procurar juntaros con mis tropas.


- 25







Saget.-Perfectamente, General Morazan. Vuestras 6rdenes se-
ran obedecidas al pie de la letra. (Se levanta para
partir).
Saravia.- (Con decision). Yo march tambi6n acompaiiando al
General Saget. (Se levanta).
Morazin.-(Vi6ndolos irse)-Os conjuro, amigos, para que cum-
plAis con esta misi6n serenamente. Castigad al culpable,
formadle un Consejo de Guerra inmediato una vez que
confirm6is el informed que os trajo; pero, advertid que,
por ningin motive debe sufrir vejaci6n el pueblo. (Sara-
via y Saget, que se han detenido para escucharle, se
cuadran silenciosos y salen).

ESCENA XIV

MORAZAN SOLO

Morazan.-(Cavilando en voz alta) Mucho me temo que todo
esto sea un plan del enemigo para desbaratar mis pro-
yectos, desprestigiarnos y dividirnos. Meparece ver una
mano oculta y extrafia, enzafiada en perderme. Pero,
no han de vencerme fAcilmente. (Pausa).
(Leyendo en alta voz). "Divisi6n Libertadora de Costa
Rica". (Deja de leer). Me conturban estos titulos....
(Con sorna). Y yo, "Libertador de Costa Rica". ,A qu6
conducira todo sto? Estoy inquieto. Algohay deomi-
nosos presagios en el ambiente que liega hasta mi despi-
diendo humor de tragedia, de sangre y de muerte....
(Paseandose y otra vez leyendo un despacho en alta voz):
...."Que el General en Jefe proceda a reuniren el punto
que lo creyese convenient a-todos los jefes y oficiales, lo
mismo que a los patriots que son considerados como
militares para que, con la misma franqueza y voluntad
con que se pusieron a la orden en el Peri, en El Salva-
dor y en este Estado, declared si quieren o no continuar
al servicio del Ej6rcito Nacional con el grandiose objeto
de salvar a la Repuiblica. Que a los militares que no


26







quisieren continuar en el servicio bajo la discipline qud
establecen las leyes, se les mandarh conducir por cuenta
del Estado a los puntos que ellos designen y el Gobierno
este en capacidad de hacerlo, proporcionfndoles al mismo
tiempo todos los recursos que fuesen compatibles con las
escaseses del Erario, en consideraci6n a los buenos y des-
interesados servicios que han prestado hasta ahora a la
causa pfblica". (Deja el despacho). Est bien, no hay
nada de compulsion. ZQu6 mfs querria la oposici6n?
Pero, hay que esperar. El tiempo hablark de manera
elocuente y seri, me temo, muy pronto, mas pronto que
lo que se espera.

ESCENA XV

DIAS DESPUES, MORAZAN, LUEGO LAZO, EN EL MISMO LUGAR

Antonio Lazo.--(Entra en el despacho de Morazan con precipi-
taci6n). General Morazan: Se ha sublevado la tropa y
se resisted a partir. Por todas parties nos amenaza el
pronunciamiento general. Mucho temo que el pueblo
josefino se haya dado cuenta de lo reducido de nuestras
tropas ...
Morazan.-(Nervioso, se ha puesto de pie)... Era lo inico que
faltaba... Pero, decide, Lazo, Iqu6 es lo que ha pasa-
do exactamente?
Lazo. -Pues que al ordenirsele a la tropa las instrucciones de
salida los soldados se mostraron primero extrafiamen-
te indisciplinados, despu6s abiertamente agresivos .. Se
niegan rotundamente a obedecer 6rdenes y manifiestan
que s61o atenderin lo que les indique el portugu6s don
Antonio Pinto.
Morazan.-(Sentindose de nuevo) ... iCon que esas tenemos?
iQud sarcasmo! Hemos venido desde muy lejos a tratar
de enderezar los asuntos de este jir6n de la patria centro-
americana y, cuando mostramos el mejor camino de
hacerlo, sus habitantes se resisten a hacer lo propio por


- 27






sus desventurados hermanos del Istmo.... Pero, pot
ventura, Les que nunca acabarhn de comprender que la
libertad de que hoy gozan, los mismos dones civicos que
les hemos traido, no son regalos gratuitos, no son heren-
cia obligatoria de los hombres si no se saben ganar a
fuerza de luehas, sacrificios y duelos?
Lazo. -(Preocupado, sin escucharle). En el camino me adelant6
a avisarle al General Villasefior, quien intentari evitar
que los alzados se apoderen de los cuarteles....
Morazhn.- iInsensatos!.... Pero sabremos reprimirlos. (Diri-
gi6ndose a Lazo). Gracias, General Lazo, por sus in-
formes. Si bien esto altera mis planes y habrk necesidad
de algunos cambios, hay tiempo todavia para que se
arreglen las cosas......


ESCENA XVI

DICHOS Y EL GENERAL VILLASEROR

(Se oye fuego graneado)

Villasefior.-(Alterado). .....Desde luego, ya sab6is lo que ocurre.
Es impossible contener ya el movimiento, General Mora-
z&n. Se ha propagado por todas parties de tal manera
que ya nadie atiende razones. Si no se toman inmedia-
tas medidas, several y drfsticas, much me temo que
despues sera demasiado tarde....
Morazin.-Comprendo, General Villasefior. Decidme, iqui6n
encabeza el movimiento?
Villasefior.-Segfin mis informes, parece que fu6 primero Floren-
tino Alfaro quien comenz6 por apoderarse de los ciento
cincuenta quintales de p6lvora y plomo que despacha-
mos para el General Saget en Puntarenas. Fue Alfaro,
indudablemente, quien comenz6 el ataque a nuestras tro-
pas....


28 -









Morazin. -....iDesgraciado! ZNo era 61 uno de los jefes que
marchaban en el ej&rcito expedicionario?
Villasefior.-El mismo; un traidor.... Por mi parte deseo ente-
raros que orden6 al Comandante Juan Junque tener lista
la artilleria por si acaso los insurrectos se aproximan a
este cuartel general....
Morazan.-Bien hecho. Mas o menos, icon cuintos soldados
contamos ahora en este cuartel?
Villasefior.-Dudo much, General Morazan, que leguen a dos-
cientos. Ademas, en su mayoria son reclutas, sin equi-
po ni adiestramiento.;..
Morazin. -Y ellos, jcudntos son?
Villasefior.-Calculo que no deben bajar de unos cinco mil hom-
bres....
Morazan.-(Despubs de breve pausa). Y decide, Lqu6 hace
Pinto?
Villasefior.-General Morazin, yo creo que don Antonio es el jefe
intellectual de la asonada. Todo indica su intervenci6n
active en la rebeli6n.... No me cabe la menor duda.
.... Se encuentra actualmente en la ciudad y es seguro
es el instigador de cada movimiento de los levantados....
Morazin.-(Resignado).... iQu6 le vamos a hacer!... Bien. Vos,
General Villasefior, procurad que se libre el parque de
un incendio. En cuanto a vos, General Lazo, mandad
recado inmediato a mi esposa de no moverse de donde
se encuentre. (Emocionado). Decidle que estoy bien,
que Dios la.guarde. (RecomponiEndose). Mientras, yo
ire a intentar que cese el fuego. Quizd lo logre. Quizg
me oigan.... isoy su Libertador! (Energico). Pero, si
fracaso, ya sab6is que en la lucha espero se repitan las
escenas gloriosas, el brillo del sol de la victoria que alum-
br6 en Gualcho, en el Espiritu Santo y en San Pedro Pe-
rulapin a nuestros valientes soldados... (Sus palabras
son rubricadas por mas intense y continuado fuego gene-
ral en la calle. Salen)


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ESCENA XVII


EN CASA DE ANTONIO PINTO.-UNA SALA.-SENTADAS, DONA
MARIA LASTIRI Y UN GRUPO DE SEIORAS AMIGAS, ESPOSAS
DE JEFES Y OFICIALES DE MORAZAN CONVERSAN ANIMADAMENTE

Senora a1-...Jamis habia visto semejante derroche de intrepi-
dez... iEs simplemente admirable!...
Senora 24-Eso es s6lo para que veais a que extremes conduce
el miedo.
Sefiora 1a-EEl miedo decis? Pero, es que llamiis miedo atrave-
sar las calls de San Jos6 bajo una tormenta de balas?
No os comprendo, querida amiga.
Sefiora 2a -Mi querida amiga: Precisamente, el miedo es respon-
sable de las mfs osadas e intr6pidas acciones. Y, por
supuesto, el amor! ...Ya veis: al saber Maria Josefa que
atacaban el cuartel donde se encontraba su marido, se
revisti6 de heroismo y se ech6 a la calle a reunirsele.
Ahorabien, no podiamos dejarla ir sola, y, entonces, igual
cosa hemos hecho todas nosotras, por ella, y buscando a
nuestros maridos. ZY que pas6?... Nada. Que hoy
somos todas prisioneras de don Antonio Pinto, el jefe, na-
da menos, de la revuelta... (El fuego, interrumpido un
moment, se renueva con intensidad afuera).
Sefiora 1"- ...iOs admiro la frescura con que pod6is hablar!
Senora 3--Amigas, no es para tanto... Debemos confesar que
la punteria de nuestros enemigos no ha sido nunca muy
certera...
Sefora 14-...Os sigo admirando vuestro espiritu festivo, a pesar
de las circunstancias...
Sefiora 2V-... Y, admitamos que eso de que pertenecemos al sexo
d6bil es una patrafia inventada por los hombres, no ha
sido nunca mas que una leyenda. Hoy me he sentido
con suficiente furia para batir, sola, a ese mont6n de in-
felices y de cobardes que, amparados en su mayor nu-


30 -








mero, atacan al General Morazin y asesinan, si, asesinan
a los pocos leales que ain nos quedan....
Dofia Maria Josefa de Morazan.-Callad, por Dios, que estamos
en casa enemiga y que podemos empeorar nuestra situa-
ci6n si la familiar Pinto os escucha.
Sefiora 1--Ten6is raz6n, Maria Josefa. AdemAs, hemos sido
tratadas con bastantes consideraciones.
Seiiora 3V-Y hay que respetar... Mientras Maria Josefa y su
familiar permanezcan aqui y nosotras sigamos cautivas,
creo que debemos mantener la mayor compostura, tanto
por nuestra propia seguridad coamo por la de todos los
nuestros.
Maria Josefa.-(Sollozando)... Pobre Francisco! Esta ha sido su
vida, siempre de angustia, siempre de zozobra.... Y
yo digo, ipara qu6? ,
Sefiora 2a No hay que apenarse. Pensemos en que, ayer no mas,
6ramos objeto de los mas rebosantes y arrebatadores ho-
menajes. ,Que hoy somos enemigos? iQu6 mis da!
La vida es asi.... Lo que si me contrista es que nues-
tra actual impopularidad no es josefina solamente....
Sefiora la-LQu6 quer6is decir?
Sefiora 24-Pues Ilana y lisamente que este no es sino el preludio
de lo que a los nuestros aguarda en los demis Estados.
ACreeis acaso, que en Nicaragua, en Honduras, en El
Salvador y en Guatemala se nos iba a recibir en esta ex-
pedici6n con arcos de flores?
Sefiora 1~ -No precisamente con flores, aunque s6 que contamos
en todas parties con bloques de opinion, amigos y simpa-
tizadores.
Sefiora 2a-Sera mejor que os desengaiieis de una vez por todas.
Desgraciadamente, amiga mia, las causes como la que
hoy sostiene el General Morazin y defienden nuestros
esposos, son causes perdidas. Muy afortunadas seremos,
os aseguro, si salimos de aqui con vida....


- 31









Maria Josefa.-iPor favor, no digAis eso, que me aterra!....iPo-
bre Francisco!.... ZNo os parece que el fuego se hace
cada vez mis intense? (Las descargas y los tiros gra-
neados se repiten cada vez con mayor fuerza).
Sefiora 3.-No creiis y no os preocup6is. Acordios que el Ge-
neral Morazan, ademis de su pericia y valentia es hor- '
bre de much estrella.... Nos hemos visto en peores
trances.... Esperad. Hoy se nos ataca: no es 6sta la
primera vez. Pero, oidme; contra lo que opina nuestra
amiga, ver6is c6mo mariana se le aclama vencedor....
Y, escuchadme bien: lo vereis de nuevo, hermoso como
un dios, cubierto de laureles, Presidente de una Federa-
ci6n todavia mAs fuerte y respectable, gobernando un
pais tranquil, ordenado y pr6spero....
Maria Josefa.--....iQue Dios os oiga! ZNo quer6is acompafiar-
me ahora a rezar un trisagio?


ESCENA XVIII

MORAZAN Y SARAVIA. AFUERA EL FUEGO NO HA CESADO

Saravia.-Si me preguntdis, General Morazan, os diria que no
me gusta el cariz que las cosas estAn adoptando. Fijios:
por una parte estoy tomando en cuenta lo critic de
nuestra situaci6n, que empeora con cada minute; por la
otra observe que la situaci6n de los sablevados no es
tampoco halagadora.
Morazan.- General Saravia, debo deciros que no hay que atur-
dirse en moments como 6ste. Puede que tengAis raz6n
y que ellos no est6n muy bien que digamos. Pero, lo
esencial es que no conozcan nuestra verdadera situaci6n.
Saravia.-ZContestardis entonces los t6rminos de la propuesta
capitulaci6n que os ofrece el Presbitero Jose Antonio
Castro?
Morazan.- (Cavilando). Creo que es necesario hacerlo aunque os
confieso que, no sabiendo a ciencia cierta los proyectos


32 -








y miras de los sublevados, nada puede proponerse en
concrete hasta que podamos conferenciar con un indivi-
duo responsible, con alguien capaz de entendernos ...

Saravia.-No obstante, el plan estA de acuerdo con vuestro deseo
de economizar sangre ..

MorazAn.-En efecto, asi es. Pero, no se me oculta que, resis-
tiendo un poco mfs, se les agotarin las municiones que
ahora malgastan, ya que carecen de suficiente parque
para un fuego sostenido. FijAos que el que queman en
sus d6biles ataques revela, por su clase, la suma escasez
en que se hallan. Ademis, mientras mas resistamos, las
condiciones serkn mas ventajosas .....

Saravia.-Tengo informes, tambi6n, de que los heredianos han
rehusado apoyar la rebeli6n.
Morazin.-Lo s6. Entiendo que la mayoria de ellos se volvie-
ron. Ademrs, General Saravia, debemos pensa. en que
tengo bravos soldados, suficientes municiones para sos-
tenernos various dias todavia, artilleria numerosa y, sobre
todo, nos sobra much decision y much coraje, que a
ellos falta ... Pero, lo que mas me decide por una tran-
sacci6n honrosa es mi vivo interns en ahorrar sangre y
victims al pais......

Saravia.-No dud6is que la entrevista y la carta del Padre Cas-
tro evidencian id6ntico interns.

Morazan.-No me cabe la menor duda de ello. Pero, conven-
dr6is conmigo en que debe 61 reducirse al movimiento
josefino, pues respect a Alajuela, desde ayer hice mani-
festaciones a sus autoridades que, el comportamiento de
la gran mayoria de sus habitantes, me acreditan han
sido admitidos. En cuanto a los heredianos, tambi6n
ayer le ofreci a su Comandante que ya no marcharian
con el ej6rcito.......
Saravia.--Quer6is, pues, contestar al Padre Castro todos esos
pormenores?


UV D. de F. M.- 3


- 33







Morazan.-Si. Por favor, ordenadle a don Vicente Aguilar que
pase para dictarle los t6rminos de mi, carta. Y, por
favor, que tambi6n traigan mfs agua y nuevas vendas
para mi herida.... (Sale Saravia).


ESCENA XIX

MORAZAN, VILLASEROR Y CAB AAS

Morazan.-.... Entrad, sefiores. No crei que la conflagraci6n
fuese tan grande.... ZA qu6 atribuis que Saget no viene
volando en nuestro auxilio? General Villasefior, leal
Cabafias.... Me duele tanto que hayan muerto ya Lazo,
Rasc6n, Cortes, Rosales y Valencia.... Que hayan heri-
do a Melara, a Retes y a Ramirez .....
Villasefior.-Y vos mismo, senior, que estais herido en el carrillo
izquierdo.
Morazfn.-No es de importancia.... Que nuestra tropa no se en-
tere todavia, pues no conviene desalentarla en este mo-
mento. Ademis, esta bala no era para mi (con malicia
burlona) jeh, Cabafias! ZVerdad, General Cabafias, que
vale much, a veces, el ser pequefio de estatura?
Cabafias.-(Riendo). Si, General. Es verdad.... (Serio). Pero,
General, noto que despues de la iltima batida parece
que ha amainado el ataque, aunque me temo no sea para
largo. Entiendo que los alzados han logrado halagar a
nuestros viejos amigos de Alajuela y Heredia, quienes, en
buen nimero, vienen a combatirnos, en camino a unirse
a nuestros sitiadores.......
Morazan.-No es extraiio.... Antes bien, era de esperarse con
los reveses.... ,Que nfimero calculais ahora es el de los
sitiadores?
Cabafias. -Con los refuerzos, estimo legan a ocho mil......
Moraz&n. Y, ,cuantos son los nuestros, exactamente?


34 -








Cabafias.- Os dire: Bramos cuatrocientos veinte con los cartagi-
neses. Pero han habido muchas bajas y deserciones....
Morazin.-Comprendo perfectamente. Entonces, amigos, sera
bueno que vayamos pensando en la mejor manera de
evacuar la plaza y en evadir el cerco, sin que nadie lo
sospeche, esta misma noche. Nuestra tropa esti ya
muy cansada y Cartago aiin nos es fiel. Son tres dias
de refriega que han reducido sensiblemente nuestros ran-
gos y no debemos arriesgar ahora una capture. Sefiores:
nuestra causa es muy grande para que la empefiemos en
un esfuerzo infitil, en una vana resistencia.. General
Cabafias: prepared nuestra retirada en orden hacia Car-
tago. Son pocos los soldados que nos quedan aptos
para el combat pero, esos pocos tienen madera de he-
roes. Avanzar6is, encabezando la vanguardia, rompien-
do el cerco y procurando rechazar cuanto enemigo nos
salga al paso. Una vez franqueadas las lines os encami-
nar6is a Cartago. En dicha plaza esta Pedro Mayorga,
official leal.... Segfin las circunstancias, nos adelantare-
mos el General Saravia, el General Villasefior y yo. En
tal caso, cambiareis para sostener los combates de reta-
guardia y asistir a los rezagados y a los heridos..... Id
con Dios, pues.... Nos veremos en Cartago. (Sale Ca-
bafias, despues de cuadrarse)


ESCENA XX

En Cartago.-Casa de Mayorga

SMORAZAN Y VILLASEROR

Villasefior.-Me siento terriblemente extenuado. Y vos, General
Morazin, deberiais procurar descansar un poco.
Morazin.-Todavia no, gracias, General Villasefior. Ahora no
puedo. iOchenta y ochohoras de reiiida lucha! La tro-
pa, General, se ha portado heroicamente. Listima que
sea todo en vano .....


- 35








Aillasefior.-Permitidme que os diga, General Morazan, que no
lo es del todo todavia. Creo que podriamos levantar
refuerzos aqui en Cartago y continuar luchando......
Morazan.-Seria harto dificil. Ademas, el tiempo apremia y me
preocupa el estar sin noticias de Thrcoles. jCre6is que
vendrA a tiempo Saget?
Villasefior.-En eso me fundo para estar esperanzado precisamen-
te. No debe de tardar en Ilegar, como tambi6n debe
estar por Ilegar Pedro Mayorga, quien, como sab6is, con
Indalecio Cordero, Bran, Landa y otros, pelearon valien -
temente contra nuestros perseguidores en la Cuesta de
las Moras.
Morazin.-Ya debian haber regresado.... Pero, no debe correr
mis sangre, General Villasefior. Con la desgraciada-
mente derramada es bastante. Nuestra causa, por el
moment, debe considerarse perdida en Costa Rica....
iJamas lo hubiera creido!.... Son muchos los enemigos y
los nuestros, diezmados como estan, no pueden continuar
lucha tan desigual. Es precise que se salven nuestras
vidas para reiniciar mas tarde la faena con frescas fuer-
zas y renovados impetus. ZD6nde esta abora el General
Cabafias? jQue lo retiene?
Villasefior.-Realmente, no lo s6. Venia en la retaguardia la il-
tima vez que alcanc6 a verlo, batiendose en retirada con
los perseguidores con su acostumbrada bravura, prote-
giendo siempre a los heridos..
Morazan.- .. iNoble amigo!....
Villasefior.-Permitidme que insist, General Morazan, en que
descans6is un poco.
Morazan.-Gracias. Ya me recostar6. Me siento profundamen-
te inquieto. Aunque siento la fatiga fisica se que no
podria reposar ahora, que no podria conciliar el suefio
de tanta vigilia....
Villlasefior.-Yo me siento igualmente nervioso. ZNo os parecen,
General, oscuros, contradictorios y extrafios los rumors?


36 -








tor que no liega afn Cabaflas? &Que pas6 con Vijil?
ZQue hace Saget? iPor qu6 no se present Mayorga?
Morazfn.-Ya me he hebho mentalmente las mismas preguntas
sin poder darles respuesta satisfactoria. Sin embargo,
tened siempre present que aqui estamos en territorio
amigo. Precisamente, s6lo espero la llegada del-General
Saravia para indicarle las medidas que deben tomarse
para evitar que la poblaci6n de Cartago sufra, puesto que
ha sido field hasta los iltimos moments ...
Villasefior.-(Esceptico). IC6mo lo fueron Heredia y Alajuela?
Morazan.- No os amargu6is inftilmente, General Villasefior.
Acallad esos temores que os irritan y ponen nervioso.
Ademas, de no satisfacernos las condiciones de arreglo
que se ofrezcan podemos irnos a otra parte.
Villasefior.--(Sordamente). iMe temo que nuestra inica salida
sea en la forma en que regresara al Peri el Mariscal La
Mar! (Sefialando la urna que guard sus restos, que esti
en la sala lista para ser conducida a Lima por un comi-
sionado).


ESCENA XXI

DICHOS Y EL GENERAL SARAVIA

Saravia.-(Entrando). General MorazAn. Siguen las malas no-
ticias: en primer lugar afuera, el General Jose Antonio
Vijil, no v6 con buenos ojos la insistencia con que la se-
fiora de Mayorga quiere que nos vayamos. Al propio
Mayorga lo ban batido y el enemigo se encamina hacia
aca ostensiblemente para rodearnos. Pareciera que hay
algo falso en todas las maniobras que observe por la ciu-
dad en una rdpida ojeada que acabo de dar a caballo.
No hay indicios de Cabaflas que nos seguia tan de cerca
y, por otra parte, se me repite que Espinach viene con
promesas de paz, comisionado para parlamentar con vos


- 37








las bases de seguridad para todos nosotros.... Os coin
fieso que estoy aturdido y no entiendo todo lo que ocurre-
(Agitado).
Villasefior.-Pero, General Saravia, ;,acaso no sabia el General
Cabafias que veniamos rumbo a la residencia de Ma-
yorga?
Saravia.-Asi es, pero algo ha ocurrido entretanto que, como ma-
nifiesto, no comprehdo del todo y que, mas bien, much
temo. Esa misma comisi6n de paz de que os he hablado
puede que sea una de tantas tretas o combinaciones para
ganar tiempo y para que los josefinos puedan darnos al-
cance y darse cuenta exacta de nuestra precaria situaci6n.
MorazAn.-(Interviniendo con calma). Tbdavia no duddis, ami-
go. Yo s6 cuando estoy derrotado, pero tambien creo
en las promesas que hagan mis enemigos. No hay moti-
vo para no creerlas.... Infelices si no pudiesemos confiar
en que existe la hidalguia ... Que haya paz, pues, y que
sea bienvenida. Esperemos y veamos de que t6rminos
nos habla Espinach. Estoy dispuesto a oirle. Recuerdo
que, en el trayecto hacia aca, despu6s de romper el cerco,
se me dijo que Pinto me habia escrito una carta en que
me ofrecia garantias. Conozcamos su texto. Sin em-
bargo, quiero que record6is por un moment que en con-
diciones parecidas se me ofreci6 una vez en Guatemala
la dictadura. Rechac6 entonces en6rgicamente la pro-
puesta que se me hacia. En mi proclama al regreso del
Destierro ratifiqu6 mi negative al decir que ni el oro del
Guayape ni las perlas del Golfo de Nicoya volverian a
adornar la corona del Marques de Aycinena, ni el pueblo
centroamericano veria mas esa serial aprobiosa de su
antigua esclavitud, agregando que, si alguna vez brillase
en su frente este simbolo de la aristocracia seria el blanco
de nuestros soldados republicans. Amigos: su propo-
sici6n entonces era inadmisible e indigna, y hube que
rechazarla con energia. .. No quiero abandonar ahora
a mis soldados a su suerte, y debo saber y estudiar las
condiciones que se me hagan sobre ellos, ya que yo los


38 -








traje, por mi vinleron y ellos se van conmigo o pereCd
remos todos en la contienda.... (Pausa). Tal vez Espi-
nach sea portador de un mensaje halagador para todos..
Id, General Saravia, averiguad cuanto hay de cierto
en todos los rumors que nos circundan mientras nos-
otros estudiamos la mejor manera de solucionar la situa-
ci6n que nos confront. (Saravia se retira).


ESCENA XXII

MINUTES DESPUES.-DICHOS Y SARAVIA REENTRANDO

(Se oye tumulto)

Saravia.- ... General Morazin.... General Morazin... Trai-
ci6n....
Villasefior.-(Aterrado). jQue pasa?
Saravia.-Lo que me imaginaba ha ocurrido..., iSomos prisione-
ros!....
Morazan.- (Sorprendido). ZQu6 decis? ZSeria possible? ZQub
sabeis?
Saravia.- (Alterado). Cuando os dej6 hace un moment, trat6
de salir de la casa y me lo ha impedido una guardia.
Parece que Cartago se pronunci6 contra vos desde ano-
che, afin antes de vuestra llegada, pero hasta ahora se ha
hecho general el movimiento.
Morazan.--Quien lo dice?
Saravia.-Don Felix Espinoza, que estaba afuera, me lo ha conta-
do todo.
Morazan.- (Excitado).... iPues a montar y vamonos!....
Saravia.-Imposible.... La escolta llena el zaguan....
Morazan.-Eso no importa.... Que tiren, los cobardes... Que
nos maten. .. Que nos quiten la vida, pero que no nos
entreguen a nuestros enemigos....


- 39








Saravia.-Seria un sacrificio inftil....
Morazin.-Tal vez se podria seducir al official para que nos dejase
escapar..,,
Saravia.-Todo lo he intentado ya infructuosamente. Por otra
parte, la cuadra entera esti cerrada por tropas. Para
ganar tiempo insist en ver a Mayorga para luego averi-
guar que el traidor ha estado en plAticas con Francisco
Aqueche y con Velarde....
Morazan.--En d6nde estin las bestias?
Saravia.-En el corredor, pero sera dificil intentar una salida, pues
se encuentran sueltas, y no deben de tardar en llegar las
tropas josefinas ... (En ese moment se escucha afuera
como el ruido de un tropel que Ilega y que grita: "(Vivan
los pueblos libres!".... Simulthneamente interrumpe en
la sala don Francisco Morazin hijo).


ESCENA XXIII

LOS MISMOS, FRANCISCO MORAZAN HIJO Y GENERAL
J. ANTONIO VIJIL

Morazan hijo.-(Arrojindose en los brazos de su padre). Padre
mio.... Sabia que estabais preso. Me ha costado llegar
pero, quiero correr vuestra suerte ...
Morazan.-Gracias Francisco, hijo mio ... jD6nde esta Caba-
fas, querido General Vijil?
Gral. Vijil.-Hace pocos moments que, a una cuadra de aqui, le
detuvieron los contrarios, le presentaron una mula y le
dijeron que habiais marchado para Matina, dejando
encargo de que se le proporcionara una bestia fresca para
que os siguiera y se fue en vuestra busca, no sin antes
de recomendar a los farsantes la obra de salvaci6n de
tanto infortunado que lo acompahiaba. Agreg6 que ha-
bian venido peleando y conteniendo una fuerza de mis


40 -








de mil hombres que los perseguia, la misma que acaba de
Ilegar y que aulla afuera. (Siguen los gritos ensorde-
cedores).
Villasefior.- ... iNo lo lograreis!. .. iJamas Jo lograreis!...
(Impresionado, saca una pistol y la dispara sobre su
cabeza, pero no da fuego).
Saravia.-.... iQu6 haceis? (Este, Vijil y Morazan hijo, le arre-
batan la pistola. Villasefior se acuesta en la cama que
hay en la sala y ripido como el rayo, se hace dos profun-
das heridas cerca del coraz6n, antes de que puedan inter-
venir los circunstantes ...)
Morazin hijo.-LQu6 es 6so, General Villasefior? ZQu6 es eso?
Ayudadme, amigos, para contenerle la hemorragia....
(Lo auxilian).
Vijil.- (Con tristeza). Es infitil.
Morazan.-(Calmo). Dejadlo..... Dejadlo .. (Villasefior per-
manece quieto).

ESCENA XXIV

DICHOS, BUENAVENTURA ESPINACH.-(Sigue afuera el tumulto)

Espinach.-(Entra, haciendo una leve reverencia). General Mo-
razin: vengo como comisionado por la ciudad de Carta-
go, que os acaba de probar su amistad derramando su
sangre por vos, para ofreceros seguridades de vuestra
vida, toda vez que querriis firmar las dos 6rdenes escri-
tas que os present. Una de ellas esti dirigida al General
Cabafias para que se rida con sus tropas; la otra es para
que el General Saget entregue las armas que tiene en
Puntarenas. Os repito, a cambio de ellas se ofrecen
garantias a vos y a los vuestros....
Morazin.-(Con energia). ZY si me negara a firmarlas?
Espinach.-Espero que no har6is mAs dificil mi misi6n, de suyo
ardua. Todo lo que desea Cartago es evitar mis derra-
mamiento de sangre. Si consentis prometo salvaros la
vida...,


- 41








Morazin.-Aunque no me ofreceis seguridades ya que desconozed
y desconfio de vuestros jefes, os aseguro que Cabafias no
os ofrecerh mfs resistencia.
Espinach.-Muy bien, General Morazin. Informar6 del resulta-
do de mi comisi6n y estad sin cuidado, que de vuestra
vida os respond, pues mi promesa esti de acuerdo con el
sentimiento undnime de los cartagineses. (Sale Espinach,
despidi6ndose con leve inclinaci6n de cabeza).


ESCENA XXV

DICHOS Y DANIEL OROZCO, MINUTES DESPUES

Entran soldados con grills y cadenas

Orozco.-(Respetuoso, desde la puerta). Sefiores: traigo ins-
trucciones qu6 cumplir.... Debo engrillaros ...
Morazin.-(Poniendose de pie y adelantindose). Estoy listo.
Empezad por mi. (Saravia y Morazan hijo, de pie con-
templan la afrentosa escena).
Saravia.-ZQui6n seguira? Soldado: (a uno de los ejecutores de
la orden). Moved aquel colch6n que me mandaron hoy
y ponedlo frente al care del General Morazin. Poned
tambi6n mis puros y el eslab6n. Estin en la mesa en
que tambidn esta la urna con los restos del General La
Mar. (Se aprovecha del moment para apurar el veneno
que contiene un anillo. Todos procuran impedirlo, pero
Ilegan tardiamente). iAdi6s, amigos! Brindo por la
libertad y por la uni6n.... (Cae antes de que sus ami-
gos puedan socorrerlo, siendo recogido por los guardias
que comienzan a ponerle los grillos, a pesar de su estado).
Vijil.-iSe ha envenenado!
Morazan.--Amargo instante!......
Saravia.-.(Moribundo). Siento no s6 que cosa en el alma....
iMatadme......!


42 -








Morazin.-Por favor, hijo. Frotadlo con mi capa. Tal vez ..,
Morazin hijo.- (Con Vijil, atiende a Saravia, 'quien expira.
Mientras, Villasefior vuelve de su desmayo y comienza a
quejarse). Ha muerto .... (Solloza).
Morazan.-.... Es possible? LYa muri6?
Morazan hijo.-Ya muri6.... (Los guardias acaban de ponerle
los grills a un cadAver. No habiendo mas grills, le co-
locan una cadena a Morazin hijo. Afuera se oyen las'
voces descompuestas de la soldadesca que celebra el
triunfo.... Intermitentemente, Villasefior se queja de
sus heridas).
MorazAn. (Contemplando el cuerpo de Saravia). iPobrecito!....
iPobre muchacho!.... (Los soldados montan guardia en
la puerta. De vez en cuando examinan los grills para
observer si todo esta en orden).


ESCENA XXVI

AL DIA SIGUIENTE.--LOS MISMOS.--UN CURA

Morazan.-Acabad luego, muchacho, (a un soldado que le quita
los grills) que espero visit. (El soldado hace la misma
operaci6n con todos).
Un Cura.-(Entra bafiado en ligrimas). Buenos dias, sefiores.
(A Morazan). General Morazan, vengo a ofrecerle mis
servicios porque va usted a comparecer ante el General
de los Generales, ante el H6roe de los Heroes, ante el
Principe de los Principes ...
Morazan.-(Afable). Pase y sientese, senior cura.
Cura.-Espero que aceptarA mis servicios. .No es asi, General
Morazan?
Morazdn.-Si, senior. (A los presentss. Por favor, sefiores,
dejadnos solos. (Salen los circustantes, inclusive los cen.
tinelas). Comenzad, padre, que os escucho ....


- 43








ESCENA XXVII


En San Jose.-Edificio de la Corte..-El mismo dia.--Mis tarde.

MORAZAN, VILLASEIIOR Y MORAZAN HIJO

Villasefior.-General Morazin. No me duele el no haber muer-
to de la herida que en un moment de flaqueza me
inferi, si con ello puedo acompaiiaros al patibulo. Ser
vuestro compafiero es ya compensaci6n y gloria .....
Dubleme, si, no compartir de vuestra fortaleza, entereza
y serenidad ....
Morazan.-No os conturb6is el Animo, querido amigo, que son
nuestros fltimos moments y debemos dedicarlos a me-
nesteres mis elevados y urgentes.
Villasefior.-Perdonad.. : Ten6is raz6n.... LOs enteristeis al fin
de por qu6 no lleg6 el General Cabafias en nuestro soco-
rro? Pues uno de los camilleros que me trajeron de Car-
tago me refiri6 c6mo Espinach, despuds de veros, localiz6
al General Cabafias para decirle que vuestras instruccio-
nes eran que debia encaminarse directamente a la Costa.
Parece que Cabafias se resisti6 much en creerlo, por fal-
ta de vuestra orden escrita; pero, tanto insisti6 el espafol,
que Cabafias se fu6 a esperarnos a Caldera....
Morazin.-iLa fatalidad!...Pero ellos, al menos, se han salvado...
Morazin hijo.-Padre mio: no me puedo tranquilizar ni puedo
career que lo que se hace con vos es just. Pienso, como
pensamos todos, que se os debe juzgar y oir, conforme a
la ley. Con mi madre opino que para que se os conde-
nara a muerte era antes necesario que la Asamblea os
declarara reo con lugar a formaci6n de causa y luego se
corrieran los tramites en los tribunales comunes.
Morazin.-Cierto es, hijo mio, si ateniendonos al imperio de la
Constituci6n de 1825, 6sta se cumpliera... Ni siquiera se
me ha permitido dirigir una circular a los gobiernos de
los demis Estados ... Pero, que os consuele una cosa:


44 -








jCre6is acaso que se me acordaria distinto tratamiento
en los otros jirones de esta mi amada Centro America?
(Con tristeza).... iNo!.... No, hijo mio .,.. No hay,
pues, que ofuscarse, pues se necesita una victim propi-
ciatoria para el holocaust y ha tocado a este pueblo,
digno de mejor suerte, ejecutar mi sacrificio ... iSea!....
Comprendo muy bien que todo el procedimiento es illegal,
no obstante, acepto todas las consecuencias de mi aven-
tura. Pero, Les que acaso vamos a detenernos en minu-
cias cuando el golpe debe ser rapido, certero, escarmen-
tador? Yo, como cabeza del movimiento, represent
todo aquello que es odioso tanto para este, el mds apar-
tado y tranquilo lugar de America, como para los mismos
tiempos que cruzamos, y muy particularmente para la
camarilla nefasta que manda. Hijo querido: he pecado
porque tuve la osadiat de adelantarme a la historia.... No
estamos en Centro America todavia preparados para la
unidad.... (Con desesperanza). ,Lo estaremos acaso
cien afios de aca?
Villasefior.-Gerieral Morazin: yo espero que nuestra double eje-
cuci6n rinda frutos. Aunque comprendo tambien que el
arbol cuya savia hoy nutrimos con nuestra sangre nece-
sita'de sumos y constantes cuidados. ZQui6n seguiri
nuestra campaiia? jQuien recogeri nuestro estandarte?
Morazan.- (Iluminado). Hay tantos entire los valientes que me
han sido fieles: Gerardo Barrios, Trinidad Cabafias, Do-
roteo Vasconcelos, Jos6 Antonio Vijil, Juan Mora Fer-
nandez .. Es significativo que con la solemnidad ligubre
de nuestra muerte se celebre este vigesimo primer ani-
versario de la Independencia.... Pero, perdonad. Nece-
sario es que redacte mi testamento. Venid, Francisco,
hijo mio, senthos, porque es corto el tiempo que queda
de las horas que para ello se me concedieron......
Morazin hijo.-(Tristemente). Estoy listo, padre mio, pod6is
dictar ......
Morazin.-LYa esti la fecha? Bien, agregad: "Dia del Aniver-
sario de la Independencia, cuya integridad he procurado


-- 45








mantener." (Pausa, mientras Francisco describe ZEsti?
"En el nombre del Autor del Universo, en cuya religion
muero". General Villasefior: esto admirari a muchos
de mis enemigos que se complacian en catalogarme como
ateo. iInsensatos!.... iComo si la fe no constituyese el
finico invulnerable baluarte interno que poseemos!....
(Dictando de nuevo). "Declaro: que todos los intereses
que poseia, mios y de mi esposa, los he gastado en dar
un Gobierno de eyes a Costa Rica". (Aparte). Fran-
cisco, hijo mio: direis a vuestra madre, a mi hija, a
vuestros hermanos todos, que mis ultimos pensamientos
fueron para ellos. (Conmovido).

Morazan hijo.-(Sollozando). Permitidme, senior, la gracia de
morir a vuestro lado.
Morazin.- (Emocionado). DebBis pensar en que, faltando yo,
os corresponde ser el sost6n y el consuelo de la familiar.
(Dictando de nuevo). "Declaro: que no he merecido la
muerte porque no he cometido mis falta que dar liber-
tad a Costa Rica y procurar la paz de la Repfiblica".
(Aparte). Estoy tan aturdido y confuso con los acon-
tecimientos, que quiero no me dej6is olvidar consignar
aqui una clausula legando mis restos al Estado de El
Salvador, querido pueblo, el que mejor ha correspondido
a mis desvelos y a mis luchas. (Otra vez dictando).
"Declaro: que mi amor a Centro America muere con-
migo. Excito a la juventud, que es llamada a dar vida
a este pais, que dejo con sentimiento por quedar anar-
quizado, y deseo que imiten mi ejemplo de morir con
firmeza antes de dejarlo abandonado al desorden en que
desgraciadamente hoy se encuentra". (Aparte)....iLa
juventud!.... Promesas e ilusiones.... ZRecibiri este
mensaje con el espiritu que hoy lo anima? iSe percata-
ran los j6venes de la exacta trascendencia del legado y
pondrin todo su empeiio, spiritual y material, en hacer
que esta consumaci6n fructifique? Mas,'el tiempo apre-
mia. Copiad, hijo: (Dictando). "Declaro: que no ten-
go enemigos ni el menor rencor Ilevo al sepulcro contra


46 -








mis asesinos; que los perdono y deseo el mayor bien po-
sible. Muero con el sentimiento de haber causado algu-
nos males a mi pais, aunque con el just deseo de
procurarle su bien; y este sentimiento se aumenta porque,
cuando habia rectificado mis opinions en political en la
carrera de la revoluci6n y creia hacerle el bien que me
habia prometido para subsanar de este modo aquellas
faltas, se me quita la vida injustamente..."


ESCENA XXVIII

DICHOS Y UN OFFICIAL

O3cial.-(Interrumpiendo). General Morazin: se acerca el mo-
mento.... (Se oye afuera tumulto de tropas y gentes que
se arremolinan en la plaza cercana. Por un moment
reina la confusion. Pausa).
Morazin.-(Afable al official Estoy terminando. (Dictando).
"Quiero que este testamento se imprima en la parte que
tiene relaci6n con mi maerte y los negocios pfiblicos...."
(Aparte). Dejadme firmar ahora. (Firma). S6 que
omito muchas cosas, tantas cosas, es tanta la confusion
....Pero, hay prisa para que desaparezca del scenario.
Venid, General Villasefior. (Este se levanta d6bilmente).
Valor, General....
Morazin hijo.-Padre mio.... Os acompafiar6 hasta la plaza....
Permitidmelo... Os lo ruego....
Morazin. -(Agarrando fuertemente y sosteniendo del brazo a
Villasefior). Vamos, General..... Que tenemos cita con
nuestro destino hist6rico.... No temais ... La posteri-
dad nos hard justicia.... (Salen).

Se oiran redobles y cornetas de march. Despues de un breve instant,
interrumpido por el murmullo sordo de la multitud y el tafiir a muerte de las
campanas se oird una descarga cerrada, seguida de otra fuerte detonaci6n.
Se escuchari un "Viva Centro America Unida", mientras se deslie la melodia
de la Granadera.

47








EL LOCUTOR EXPLICA QUE:


(....Asi fu6 inmolada la vida del mis grande soldado de Cen-
tro America, de su ap6stol invicto. Asi se esfum6 para siempre
la ilusi6n anidada en tantos corazones visionaries istmefios de
constituir, en el centro del continent, una grande y respectable
nacionalidad... No hay recriminaciones... No puede haberlas...
"Asesinar a un hombre no es destituirlo de sus m6ritos, no es des-
pojarlo de los titulos que tenga a la gratitud y a la admiraci6n
de la posteridad, no es derribarlo de la altura que supo conquis-
tar con sus hechos, no es hacer callar la voz de la justicia... "
Y, aunque estA comprobado que Francisco Morazdn, si bien revo-
lucionario, abjuraba de los fusilamientos como m6todo de conven-
cimiento, pues no fusil6 a ninguno de los vencidos en la campafia
de Guatemala, en 1829, ni en la rebeli6n de Cornejo en El Salva-
dor, en 1832; al H6roe no se le escape nunca que, en poder de
Carrera, de Malespin o de Ferrera, su suerte habria sido igual en
cualquier pais de la America Central en el Afio Terrible de 1842.
Pero, hay que career con un ilustre costarricense que, si no muere
en ese afio, es probable que en el trigico de 1856, la gloria de su
espada habria ahorrado a Centro America un caudal de sangre, de
lgrimas y de sacrificios ... y, lo que vale mis aun, muchos afios
de retroceso ... Y, de no haber muerto, piensa el autor, hoy
estariamos unidos los centroamericanos .....


FIN











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BIBLIOGRAFIA

Biografia del General Francisco Morazan, por Eduardo Martinez
L6pez.
Trage~~iia -ei-I.'azan, yur Franciso D-iaz.
"Honduras Literaria", Bosquejo Hist6rico de Honduras y Jos6
Justo Milla, por R6mulo E. Dur6n.
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Los Conspiradores, por Luis Andres Zfniga.
El Centenario Negro, por Manuel F. Rodriguez.
Temas Politicos, por Alejandro Angulo Guridi.
Compendio de Historia de Honduras, por Felix Salgado.
Revista del Archivo y Biblioteca Nacionales de Honduras.
Revista de los Archivos Nacionales de Costa Rica.
"Ariel", de San Jos6 de Costa Rica.
"La Tribuna", de San Jos6 de Costa Rica.
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