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HIDE
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 Al lector
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 III
 IV
 Chapter V
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Title: La brutalidad de los negros
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00078327/00001
 Material Information
Title: La brutalidad de los negros
Physical Description: iv, 74 p. : ; 18cm.
Language: Spanish
Creator: Labra, Rafael M. de ( Rafael María ), 1841-1918
Publisher: Aurelio J. Alaria
Place of Publication: Madrid
Publication Date: 1876
 Subjects
Subject: Slavery -- Cuba   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Record Information
Bibliographic ID: UF00078327
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000126727
oclc - 23588665
notis - AAP2709

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LA BRUTALIDAD

DE


LOS


NEGROS


RAFAEL M. DE LABRA


MADRID
IMP. DR AfllELIO J. ALARI1
IEtrelta, 03, bajo
1878


I









LA BRUTALIDAD



DE




LOS NEGROS



POR


RAFAEL M. DE LABRA




















MADRID
IMP. DE AURELIO J. ALARIA
Estrella, i 3 bajo
1876



-~


-1-, -












AL LECTOR


Cualquiera diria al observer el profundo
silencio que hoy eni Espafia se guard sobre
el problema de la .emancipalbon de los ie-
gros, que ya no hay esclavos en Cuba.
En las C6rtes so ha discutido y votado un
proyecto constitutional. A nadie-ni Gobier-
no, ni ministeriales, ni oposiciones,-a nadie
s le Ie ha ocurrido pronuiciar uaa-sola raws
en prd de la libertad de los 200.000 1ie l.s
que continean en dura servidumbre 6n la
moderiia 'Ohio,--eni 'la Peria de las Antillas.
I4os poseedores de esclavos de Cuna, tan
solicits b hace'tres aflos en discutir y propo-
ner planes de abolicion, han desistidoen ab-
'oluo hA ea idea y continank resignados7 ex-
plotando sus negros.
ta' ~ api ania'general de la grande Antilla,
que no 'hce mjcho provocaba el exam'en ie
fa cuestion social, afrmando que era una
necesidad el discutirla y resolverla conforme
a las exigencias del siglo, aunque de un
modo templado y discrete, ahora no tiene
una sola palabra para el problema ycontiia
viendo en la crisis cubana una mera question
de fuerza.
La prensa..... i qud ha de decir la pobre
prensa!!





--




*"* 1


IV
Pero todo esto no quita para que el pro-
blema exist y, lo que es peor, para que
vuelva pronto al tapete, mis grave, mas
terrible, mis complicado y abrumador que
nun9.
Por esto me determine a publicar este folle-
to, cuya mayor parte vi6 la luz pil lica el
afio 70.
La abolicion radical de la esclavitud hall
tres arguments:
1.0 La condition natural de la raza es-
clava.
2.0 La situation political y econdmica de
Cuba:
3.0 El respeto debido al derecho de pro-
piedad.
Pues bien: veamos lo que hay do verdad en
todo esto. Y de comenzar, comencemos por
el principio.
Sepamos de veras quienes son y qud son
los negros de Cuba.
De Puerto-Rico no hablemos. Los mismos
que por espacio de seis aios nos han querido.
aplastar con sus ataques y sus protests,
ahora no solo reconocen que teniamos plena
razon, sino que, con una despreocupacion in-
comparable, se cuelgan el milagro y se atri-
buyen la gloria.
iAdelante!

Julio de 1876.-Madrid.










LA BUTALIDAD DE LOS NEGROS




I.

Uno de los infinitos errors que circulan
con motivo de la question esclavista es el que
consiste en presentar a la raza negra aqueja-
da de una indolencia y una aversion al tra-
bajo, comparable en importancia tan solo a
la ferocidad de sus instintos y 6 su incapa-
dad, casi absolute, para recibir toda cultural
social.
Y decimos que este es un error, y lo vamos
6 probar con cierta detention y tomando el
asunto por parties.
Principiemos por lo de la ferocidad, de que
tanto se habla para amedrentar i los debiles
de entendimiento y A los frigiles de espiritu,
haciendoles entrever un espantoso conflict
en el moment en que los pobres negros sean
emancipados y puedan gozar de su libertad
como el rest de los ciudadanos.
Cualquiera que haya estado en Cuba 6 en
Puerto-Rico de otro modo que como estfn los
muebles de una casa 6 las prendas de vestir,
habri podido comprender de sobra que el








caricter distintivo del negro, frente al asiitico
y aun en oposicion al blanco, es el de la ab-
negacion y la humildad. Sin duda el negro
vive alli degradado; pero asi y todo, n6tase
el amor entraiable con que mira al amo que
bondadosamente le trata, el interns vivisimo
que pone en las cosas del niio que con 41 ha
crecido y con quien ha pasado los dias mis
gratos de su envilecida existencia, y exrfin,
los cuidados extraordinarios (dificiles de apre-
ciar en la Penisula, donde seguramente no
encuentran rival) que la nodriza de color de-
dica al tierno hijo de la madre blanca.
A esta bondad del negro, que contrast vi-
siblemente con su robustez fisica y su admi-
rable disposition para cierta clase de traba-
jos, debe atribuirse en su mayor parte el sor-
prendente fen6meno de que en Cuba, con dos
ligerisimas excepciones (infamemente explo-
tadas por algunos salvajes blancos), y en
Puerto-Rico, sin exception de ningun g6ne-
ro, los esclayos hayan dejado pasar los dias y
los aios bajo una opresion mis 6 m6nos
dura, pero siempre positive 6 inhumana, sin
intentar siquiera alguna de aquellas san-
grientas protests, que por much m6nos
acostumbramos los blancos, ni buscar el re-
medio de sus desesperadores males de otro
modo que jugando a la Ibterfa, huyendo a los

Ao









palenqes 6 poniendo fin por sus propias ma-
nos a su-atormentada existencia (1).
Pero sobre estas consideraciones todavia
esti la elocuencia de la estadistica criminal
de nuestras Antillas. La de Cuba de 1862 (ini-
ca que hay) arroja un total de reos conocidos
en aquel aao de 2.742; de ellos 1.925, 6 sea
el 70'2 por 100, blancos, y 817, 6 sea el 29'8
por 100, de color, libres esclavos.
Quizi querri observarse que, merced la
potestad dominica que entraia la esclavitud,
muchos de los delitos de los siervos no apa-
recen en la estadistica; pero sobre que esto
se debe referir 6 los delitos de corta impor-
tancia y no los que en el lenguaje cientifico
se llaman crimenes,-hay que reparar que esta
consideracion no vale para los negros libres,
peor tratados a veces que los esclavos y mis
perseguidos que los blancos, primero por el
ningun respeto que impone su color, y des-
pues por la preocupacion que en su dano
(I) iEn Cuba ha habido en 1862 nada mino. que 346
suicidios! La poblacion de la isla era de 1.359.238 almas.
La proporcion es o,o2 por Ioo, 6 sea 260 por million, Se-
gun Mr. Block (L'Europe politique et sociale. el ndmero
de los suicidios por million de almas es el siguiente: en
Francia iro; en Inglaterra 69; en Italia 26; en Espaia
14. Y es de advertir que el suicidio no es propio de pai-
ses atrasados, arguyendo su existencia un estado de cosas
insoportable aun para las genes minos susceptible y de-
licadas.




*


4
inspira el hecho mismo de que carecen de
amo que los defienda y proteja aunque no sea
mis que por el interns que tiene todo el que
posee de que no le priven ni por un instant,
ni con cualquier pretexto, de lo poseido.
Y teniendo esto muy encuenta, recu6rden-
se las cifras que represent la poblacion de
Cuba, y con la estadistica en la mino 6chese
de ver la proporcion en que estin dentro de
cada raza y cada clase los reos que a cada
una pertenecen y el total de sus individuos.
De este modo result que para 225.583 blan-
cos (6 poco menos) hay 1.925 reos, esto es,
1'13 por cada 500; y para 31.046 asitticos
hay 465 delincuentes, 6 sea 6'86, mientras
que para 225.938 libres, de color, hay 647,
6 sea 1'43-proporcion andloga 6 la de los
blancos (1).
Y sobre esto se debe tener en cuenta dos
cosas. La primera, que de los 4.322 delitos que
la estadistica registra, solo una tercera part
pertenece a la categoria de delitos contra las
Iersonas (que son los que peor dicen del ca-
r moral del individuo y en los que pu-
4aun hallarse pruebus de la pretendida fe-

4'i La cifra mayor esla de los asidticos. Esto no quita
Pa que los esclavistas ahora- reclamea la importacion
de chinos. (A ellos qud les import Cuba? (Qud les im-
porta la moralidad? EQud el porvenir?









xacidad de la raza negra), figurando i la
cabeza del cuadro general de hechos crimi-
nales en Cuba, bajo las combinadas influen-
'cias de la esclavitud y de los tr6picos, los
hurtos simples y las heridas levels (1). La se-
gunda, que en el grupo de los blancos es
donde reside la aristocracia de la inteligen-

(I) Noticias estadisticas de la isla de Cuba en 1862.
Estadistica criminal.
Hd aqul el resumen general de delitos de 1862:
Delitos contra las personas. .' 1.449
la honestidad ....... 66
el pudor .... ....... 24
la libertad y seguridad 22
la religion. . . 2
la propiedad.. ... 2.267
el 6rden pdblico. . 404
en el ejercicio de funciones. 23
Falsedades de toda especie ...... .. 65

TOTAL . 4.322
No contamos los 956 hechos que no constiiuyen delito
y figuran, sin embargo, en la estadistica.
Elaio 61 habian sido 4.576.
Los delitos contra las personas comprenden estas classes
principates:
Heridas levels. ....... 677
graves. .... 13
Suicidios.. . . 346 (!!)
Homicidios ..... 174
Golpes y rifas....... .. 133
Sevicia d esclavos. ... 26 (itodavia!)
Los delitos contra la propiedad se subdividen en
Hurtos simples.. . .6II
calificados .... 17
Asaltos. ........ 196
Robos. . ... 165
Estafas. . ... 48
Incendios. ........ 16










cia y del dinero de Cuba, debiendo por tant&
ser menores las probabilidades de que la jus-
ticia tenga que buscar en su seno d los cri-
minales (1).
Con registrar sencillamente estas cifras
pensamos decir lo bastante al lector; pero si
este quisiera apurar la significacion de aque-
llos guarismos solo tendria que abrir la Esta-
distica criminal de la Peninsula de 1862 y-
comparar en seguida (2).

(I) En Cuba, sin embargo, los ladrones en cuadrilla
son generalmente blancos.
(a) Estadistica criminal de la Peninsula, 1862.
Para que nuestras afirmaciones no se reputen exage-
radas, nos importa recorder aqui la peblacion que tic-
nen algunas Audiencias de la Peninsula y las de nuestras
Antillas.
La de Madrid (que comprende las provincial de Madrid,
Avila, Guadalajara, Segovia y Toledo) tiene I.332.8o5
habitantes.
La de Valencia (Valencia Alicante y Castellon),
1.275.508.
La de Albacete (Albacete, Cuenca, Murcia y Ciudad
Real), 1.066.416.
La de Sevilla (Sevilla, Cadiz, C6rdoba y Huelva),
1.400.508.
La de Pamplona (solo Pamplona), 299. 654.
La de Oviedo (solo Oviedo), 540.586.
La de CAceres (CAceres y Badajoz), 697.407.
La de Barcelona (Barcelona, L6rida, Gerona y Tarra-
-gona), 1.673.842.
La dela Habana (en 1862) 1.396.474.
La de Puerto-Rico, 656,342.
Es, pues, muy possible la comparacion.







7
De ella result que los delitos cometidos
en aquel aio fueron 35.940, y de ellos el 56'17
por 100 contra la propiedad y el 27'84 contra
las personas. En Cuba la proportion fud de
52'42 los primeros y 34'90 los segundos.
En la Peninsula la relacion de los delitos
con la poblacion fu6 de 0'23 por cada 10O ha-
bitantes; en Cuba de 0'31. Los procesados en
la Peninsula subieron a 50.292, esto es, algo
mas de 0'32 del total de habitantes, y los con-
denados legaion a 23.310, 6 sea 0'15. EI Cu-
ba los primeros llegaron 6 3.052, 6 sea0'22 de
la poblacion total, y los segundos a 2.742, 6
sea 0'19.
En la Peninsula los delitos de homicidio
guardaron respect del total de delitos la
proportion de 3'4 por 100; los de robo violen-
to la de 9'9; los de lesiones la de 24'5, y los
de hurto la de 31'15. En Cuba las propor-
ciones fueron: homicidio 4'04; robo 4'54; le-
siones 19'04, y hurtos 37'44.
Hubo, pues, en la Metr6poli por cada 10.000
habitantes 0'75 homicidios, 2'23 robos, 5'6
lesiones y 7'3 hurtos. En Cuba hubo 1'25 de
los primeros, 1'4 de los segundos, 5'89 de los
terceros y 11'6 de los iltimos.
Todavia, para ser exactos, es necesario va-
riar algo estos cilculos, pues que, como per-
fectamente se habri podido comprender, al








8
comparar las estadisticas de la Metr6poli y
de la Colonia nos olvidamos de que aquella
abarca quince Audiencias y esta una sola.
En tal supuesto, fijdmonos en lo que arroja
la estadistica de determinadas Audiencias de
la Peninsula. La de Madrid da 0'35 delitos
por cada 100 habitantes; las de Pamplona y
Ckceres, 0'32; la de Sevilla, 0'31; la de Alba-
cete, 0'26...; la de Barcelona, 0'16, y la de
Oviedo (iltimo termino), 0'12. Ya hemos vis-
to que la de la Habana (sin que se pueda ha-
cer con este motivo -clasificacion alguna de
sus habitantes porque su astadistica no se
presta a ello) arroja 0'31 por 100.
Ademis, por cada 10.000 habitantes se han
condenado en Pamplona 25'76 reos; en Ma-
drid, 22'46; en Sevilla, 20'15; en Albacete,
18'27; en Barcelona, 8'20; en Oviedo, 6'84, y
en Mallorcn, 5' 84. ZY en Cuba? 19'70.
Si el lector no esti acostumbrado a estu-
diar los nimeros, quizd sospeche que la ma-
yor parte de estas citas, y sobre todo las
iltimas, son contraproducentes al fin con
que las traemos estos articulos: mas sobre
que nuestro intent jams fu6 probar que en
Cuba se delinquia m6nos que en la Peninsu-
la (en Puerto-Rico esta probado y de ello ha-
blaremos mis tarde), basta para nuestro ob-
jeto que se vea por una parte la proximidad








9
de las cifras de las dos estadisticas, y por
-otra la proporcion en que estin ciertos delitos
de las estadisticas coloniales con la delin-
cuencia general de la Metrdpoli y la particular
de algunas provincias de la Peninsula (1).


(I) La vez primer (en 1869) que publicamos estos
datos tuvo A bien ocuparse de ellos, para calificarlos de
declamaciones, el Sr. Rodriguez San Pedro (D. Joaquin)
en un folleto titulado La question social en las Antillas
espafiolas (madrid, 1871). Al Sr. San Pedro le parecen
contraprodhucentes nuestros datos, cuya debilidad pone
de manifiesto haciendo notar que emientras en Cuba hay
I'43 criminals por cada 5oo negros libres, 6 sea un 28
por loo, hay en la Peninsula provincias que lIegan al o'25;
y si aqul hay o'75 homicidios por cada 0o.ooo habitantes,
en Cuba hay 1'25, siendo de advertir que la proporcion
es en esta, como en la de mds criminalidad, desfavorable
a la raza de color libre.
En primer lugar, el Sr. San Pedro se equivoca en sus
cAlculos. I'43 por 5oo no da 28 por loo, sino o'2 por loo.
Esta es la proporcion de los delincuentes (libres de color)
con el ndmero total de su raza y condition. En la Penin-
sula, la provincia mejor da o'25, y la generalidad da.....
el o'2, y algunas, como las de Madrid y Pamplona, dan
mdi. iMedrados estariamos si esto fuera una razon para
negarnos A los blancos la libertad civil!
Despues, no sabemos por d6nde el Sr. San Pedro, to-
mando pid de que en Cuba haya I'25 homicidios por cada
Io.ooo habitantes y en la Peninsula o'75, puede colgar
aquellos A la raza libre de color. Aquella proporcion se re-
fiere i today la poblacion de Cuba, en la cual los libres de
color son minoria. Demds que A nosotros nunca se nos
ocurri6 decir que en Cuba habia mis moralidad y mdnos
delincuencia que en la Peninsula. 1Qud disparate! Y para
esto hemos prescindido de las cifras que solas no 1o dicen
todo.







10
Porque (aun dejando un lado lo que'aqui
discutimos, esto es, el caricter de la raza ne-
gra), iqui~n podria pensar que en un pais
donde todas las tiranias y todas las infamias
se han dado cita con todas las razas del mun-
do y todos los rigores y los excess de un
clima como el de los tr6picos la delincuencia
habia de ser muy aniloga al de una nation de
la culta y templada Europa? ,Por ventura to-
das las condiciones political y sociales de
Cuba no son peores que las que acompafiaron
Sla agonia del mundo romano, por lo mismo
que las exigencias de estos tiempos son mu-
cho mas considerable?
Por tanto, si todo lo que en Cuba rodea al
S negro es para excitarle al pecado; si todo
cuanto sobre el influye esti sudando podre-
dumbre 6 inmoralidad, ic6mo si etnegro es
de por si tan malo, c6mo si su naturaleza es
tan deplorable, c6mo si sus instintos son tan
feroces, duefio de la libertad para obrar el
mal, de la misma libertad que para este efecto
disfrutan los blancos en aquella comarca,


Por iltimo, el Sr. San Pedro debia considerar que en el
caso present para estimar el valor moral relative de blan-
cos y negros libres no se deben comparar estos que en
Cuba viven con los que vivimos aquende el Atlintico, sino
unos con otros en Cuba, bajo influencias un tanto and-
logas.









solo delinque como estos y poco mds que los
habitantes de algunas Audiencias de la Pe-
ninsula!


II.

SA los datos sacados de la estadistica de
Cuba, comparada con la de la Peninsula,
pueden agregarse otros todavia mis atendi-
bles porque se refieren Puerto-Rico, donde
la esclavitud ha sido un accident, y donde,
por tanto, han obrado m6nos las mal6ficas
influencias de aquella corruptora institution.
De esta suerte casi puede decirse que en
Puerto-Rico el negro se ha mostrado como
naturalmente es y muchisimo mejor que en
Cuba, donde todo cuanto le rodea le es ad-
verso, le compromete, le perturba, le dana y
S arroja sobre el una luz por muchos concepts
desfavorable. Y decimos que casipuede dedir-
se,, porque no es licito olvidar que Puerto-
Rico, aun cuando en muy corta escala, tam-
bien ha sido un pais esclavista.
Y bien; ique cifras arroja su estadistica
criminal? HMlas aqui tomadas de un Estado
de la, criminalidad de la isla de Puerto-Rico
en los aios de 1864 y 65, que-publica en sus
estimables notas a la Historia geogrd4fca
civil y natural de aquella isla, por Fr. Iffigo









Abad y Lasierra, nuestro docto amigo'el se-
fior D. Jose J. Acosta, ex-diputado de aque-
lla Antilla y uno de los hombres a quienes
cupo la insigne honra de reclamar, como co-
misionado de Puerto-Rico en 1866, <~a abo-
licion de la esclavitud con indemnizacion
6 sin ella.>
En aquella fecha la poblacion de Puerto-
Rico era (segun el Censo de 1860) de 583.308
almas. Los blancos subian 300.430; los de
color a 282.851. De estos, 41.736 esclavos
y 241.015 libres. La poblacion libre era trece
veces mayor que la esclava, y la blanca exce-
dia en 17.679 individuos a la de color; pro-
porcion desconocida en la historic colonial.
Pues bien: en 1865 el nimero total de deli-
tos cometidos en aquella Antilla lega 995,
6 sea 0,17 por cada 100 habitantes. Ya hemos
visto que la proportion en la Peninsula es
de 0,23, esto es, un tercio mis. Respecto de
la clase de delitos hay que advertir que en
Puerto-Rico hubo 0,13 homicidibs por cada
10.000 habitantes; 0,6 robos, 1,8 lesiones
y 4,66 hurtos. Por desgracia no puede preci-
sarse la parte que corresponde -al element
de color y al olanco, y much m6nos los li-
bres y los esclavos.
Mas para apreciar bien la criminalidad de
la pequefia Antilla convendra poner los ojos








en las observaciones siguientes, debidas &'
varios Presidentes de aquella Audiencia.
El Sr. Lara y Cardenas decia en 1863:
estadistica criminal con los que.presentan los
dem6s passes de Europa, y los que se rigen
bajo la dominacion 6 el gobierno de las po-
tencias europeas, se descubre un fen6meno
todavia mis consolador y que honra rmucho.
las costumbres sencillas de esta preciosa isla,
a saber: que Puerto-Rico, relativamente a su
poblacion, y con excepciones poco numerosas,
es el territorio judicial donde m6nos delitos
se cometen, donde menos gravedad presen-
tan, y donde menos se turba la paz de las fa-
milias con la desgraciada calamidad de los.
pleitos.>
Y en 1864 el Regente dice:
La estadistica criminal de la isla ofrece un
ouadro bastante lisonjero, atendida su pobla-
cion, puss si bien ha subido la criminalidad y
en 1863 que advierten algunos delitos graves.
contra las personas, no es considerable el ni-
mero y puede resistir ventajosamente cual-
quiera comparacion con las estadisticas de
otros paises.
Examinada la criminalidad de esta isla, se
observa que el delito mis frecuente es el
hurto, siendo por lo regular de poca impor-









tancia y consistiendo muchas veces enfrutos
de la tierra.
En un territorio que cuenta 600.000 habi-
tantes habeis conocido en el afio que acaba
de pasar 305 delitos de hurto, que equivalent
a uno por cada 4.000 habitantes. Los delitos
de robo con fuerza en las personas son tres, y
los cometidos con fuerza en las cosas ascien-
den a 42. Los delitos de lesiones ascienden
a 154 y los de homicidio a 7; y por muy sen-
sible que sea ver privado de la vida un hom-
bre por otro semejante, no puede minos de
reconocerse que es poco comun en esta isla
este gravfsimo delito. Dedicese de estas ci-
fras que, por fortune, no son aqui frecuentes
los delitos que exigen para su ejecucion mu-
cha osadia, perversidad en el inimo, y el
concurso de hombres avezados al crimen.
Pero ban pasado afios, y sobre Puerto-Rico
ha llovido la mayor de las calamidades. iSe ha
hecho la abolicion de la esclavitud!-Aquella
abolicion tan temida, tan retardada, tan com-
batida por todos los grandes patriots y los
hombres juiciosos y de 6rden.....
Pues ahora es la occasion de apreciar la mal-
dad de caricter de la raaa opresa y envileci-
da, porque ahora debe haberse manifestado
en todo su esplendor, supuesto que, segun
los reaccionarios y esclavistas nds dicen, na-








da-ha hecho el Gobierio para evitar conflic-
tos, y las perturbaciones estaban previstas y
anunciadas solemnemente en los peri6dicos y
en el Congreso para el dia despues de la abo-
licion, tanto que una buena part de la res-
ponsabilidad de la crisis mercantile por que
ha atravesado la pequena Antilla de 1873 i
ae& corresponde i los enemigos de la aboli-
cion, que escribiendo como corresponsales
a algunas casas de comercio del extranjero
sobre los desastres que se esperaban, obtu-
vieron de dstas que limitasen sus negocios
6 retirasen sus capitals de la isla, que pron-
to habia de convertirse en otro Haiti.
Y Iqu6 ha sucedido?
A fines de 1870 se promulg6 la ley prepara-
toria para la abolicion de la esclavitud, y a
mediados de 1873 la definitive de abolicion.
Corrieron, pues, tres asos de alarm, de te-
mor para los hacendados, de insia para los
esclavos. Y es sabido que'estos periods de
tramitacion y de reform, mis 6 minos con-
tenida, son los periods verdaderamente ex-
puestos y critics.
El president de sala de la Audiencia de
Puerto-Rico, D. Blas Diaz de Mendivil, que
sustituia interinamente al regent al comen-
zar el afo 74, dice en 1.0 de Enero lo siguien-
te, resumiendo los trabajos judiciales de 8173:









-La comparacion de la criminalidad del
aflo 1873 con la de 1872 es.ventajosa, aunque
en pequena cifra, puesto que aparecen 71 pro-
eesados m6nos.
>Los delitos contra la propiedad que llega-
ron (en 1873) a 588, han sido, como siempre,
los mfs numerosos..... pero en las tres cuar-
tas parties del total de hurtos la importancia
de lo sustraido no excedi6 de 25 pesetas, que
equivalent d 10 en la Peninsula..... Contra el
6rden pliblico aparecen 157 delitos, 6 seas 20
minos que en 1872..... Contra el honor 11
por 62, 6 sea 51 minos, y los ofensivos a la
honestidad solo aparecen 44, mientras en 1872
fueron 63, 6 sea 19 menos que en el afio fl-
timo.
DHan sido comprendidos en estos procedi-
mientos 1.383 individuos, 71 menos que el afio
anterior. Comp6nese su total de 662 blan-
cos, 660 pardos y 101 negros (1).
>>Desde que se public la ley de la abolicion
de la esclavitud, nuestro digno president
dispuso la formacion del oportuno expedien-
te; y de los datos en el reunidos aparece que
desde aquella epoca hasta 20 de Diciembre
Altimo se han formado 119 causes, compren-

(i) Es de advertir que la raza blanca, la raza culta y
sefiora, represents en Puerto-Rico el 53 por Ioo de su
poblacion.









diendo en ellas a 129 libertos.-El period ha
sido muy corto para que pueda servir de base
para un dato definitive, pero puede formarse
un juicio aproximado en vista del resultado
que arroja.-Es indudable el aumento de
causes respect i esta clase, puesto que la
cifra ordinaria de esclavos procesados cada
afio solo ascendia de 90 a 95.-Sin embar-
go, este aumento tiene una sencilla explica-
cion. En primer lugar, el poco amor al tra-
bajo, que hasta ahora ha sido para ellos im-
productivo, y el segundo y principal que los
hurtos cometidos por los esclavos a sus
amos, en especial en las haciendas, no se con-
sideraban delitos y eran corregidos privada-
mente; pero libres hoy, sin haber perdido la
costumbre, han contraido la responsabilidad
legal, aumentindose necesariamente las cau-
sas por ese motivo.
> El resultado total del Estado es satisfactorio.
Todos los delitos que retlistra son de los co-
mzunes y mdsfrecuentes en el pais, sin que apa-
resca uno solo en que sus autores hayan obedeci-
do d la condition de libres que han adquirido.-
De las 119 causes formadas, las 74, 6 sea
mis de la mitad del total, lo han sido por el
delito, tan comun en el pais, de hurto, SIN QUE
APAREZCA NI UNO SOLO POR HOMICIDIO NI ASE-
SINATO, como dessraciadamente, cuando existia








la esclavitud, acontecia en alguna hacienda por
el mal trato 6 sevicia.-El no registrar hoy
ningun crime de esos desde la abolicion es
nna prueba del buen trato que los antiguos
duefios generalmente daban en esta isla A
sus esclavos, y lo corrobora tambien el que
mis de la mitad de los contratados, segun
los datos publicados en la Gaceta, lo han sido
con sus antiguos duefios.
,De esos mismos ditos aparece que con los
antiguos duenos y con los particulares ha-
bian sido contratados 21.590-hallandose re-
gistrados y no contratados los menores de doce
aiios, que ascendian A 5.250-y otros por in-
uitiles y sexagenarios; siendo de esperar que
continuando la adininistracion active con el
celo que ha obrado, se aumente la costumbre
y aficion al trabajo en beneficio de los con-
tratados y contratantes.
Por ultimo: examinado todo, y hechas las
compiraciones debidas, result que en 1873
la Audiencia de Puerto-Rica aparece con
menor crimrinalidad que ninguna de las Au-
diencias de la Peninsula d islas adyacentes.,
Bien es que el resultado de la abolicion de
la esclavitud en Puerto-Rico, por lo que hace
al 6rden pfiblico, es verdaderamente admi-
rable.
El Capitan General D. Rafael Primo de Ri-









vera, Gobernador superior de aquella isla, se
despedia de los habitantes de esta, en 2 de Fe-
brero de 1874, del siguiente modo:
la Repdblica con el Gobierno superior civil de
esta nobkey lealprovincia, me confiri6 la mis
cristiana y elevada mission que pudiera ambi-
cionar mi alma, la de romper las ominosas ca-
denas del esclavo, y la cumpli en breves dias.
>Felicito con todo mi corazon d los libertos,
que con ejemplar cordura y honradez han cor-
respondido d lajusticia que les hiciera nuestra
madre Espaia por medio de las C6rtes. Al des-
pedirme les encargo, como otras muchas ve-
ces lo he hecho, que continden por la send
honrada del trabajo y que hagan ahorros, por-
que la vejez enerva las fuerzas, y asi serin
acreedores a mayor consideration social.
Otra recomendacion me hizo tambien el
Gobierno, casi de tan inmenso valor como la
anterior; la de similar esta Antilla d la Pe-
ninsula por medio de iguales derechos, como
ce~secuencia precisa y legitima de iguales
deberes. Tengo conciencia de haber cumplido
con lealtad las 6rdenes superiores; vuestra
ejemplar sensatez ha conquistado al fin las
libertades political que anhelibais y de que
usais con singular moderacion.
La paz plblica, el drden, que tanto amait,









han permanecido inalterables durante todo el
perlodo de mi gobierno. Reconocido estoy a ese
nuevo beneficio que de vosotros he recibido.
El c6nsul de los Estados-Unidos, mister
Edouard Conroy, escribia en 12 de Julio
de 1874 a la Sociedad Abolicionista Espaiola lo
que sigue:
justicia a la bondad natural de los que fuerpn
esclavos en Puerto-Rico y la sensatez de la
inmensa mayoria de los habitantes de la isla.
Debido A estas dos causes, la abolicion in-
mediata se realize aqui en medio de la tran-
quilidad mas absolute y del 6rden mis per-
fecto; y despues de la abolicion, los libertos
han continuado tambien pacificos y tranqui-
los, y ni el trabajo ha disminuido ni la esta-
distica criminal ha aumentado por causa de
ellos.>
El c6nsul de Inglaterra, Mr. Joseph Coo-
per, escribia en 6 de Abril de 1873 al minis-
tro de Negocios extranjeros del Reino Unido.
< convicciou de que este acto de justicia (la
abolicion) seria recibidopor estepueblo, esen,
cialmente pacifico, con satisfaction, y nada
podria exceder a la tranquila, pero al mismo
tiempo imponente manera con que, en efecto,
ha sido acogido. Se ha celebrado un Te-Deum








en la cathedral, y casi todas las casas de la
capital se han iluminado por dos noches; las
de los directors del partido conservador y
del Casino Espaool han constituido seialadas
excepciones. Los diaries liberals expresan
su satisfaction en t6rminos dignos, y s6 por
los vicec6nsules que la noticia ha sido reci-
bida con general contentoen sus respectivos
distiitos.>
Y en 13 de Mayo del propio afio afiadiq:
SEn la present crisis social V. S. natural-
mente esperara de mi frecuentes informes
sobre la realization de la ley emancipadora,
pero vista ha logrado nun 4xito tan complete,
que por fortune no tengo casi nada que de-
cir2 (1).

(I) Recomendamos la lecture del sustancioso folleto
publicado en 1874 por la Sociedad Abolicionista Espaiola
con el titulo aLa Experiencia Abolicionista de Puerto-
Rico.-Abril de T873.-Abril de 1874;v as. como el cua-
terno publicado por el ministerio de Negocios extranje-
dos de Inglaterra, con estetitulo: Papers relating to the
emancipation of the negroes of Puerto-Rico. Por decon-
tado una picardia inglesa, una prueba de su egoismp .
Es'ademis una satsfaccion que ahora se ofanen de las
leyes emancipadoras del period revolucionar'o precisa-
mente los mismos que entonces con mayor energia las
cpmbatieron. El Sr. Ulloa, que hizo un largo discurso en
la Asamblea Nacional de 1873 contra la ley de abolicion
para Puerto-Rico, despues expuso a Mr. Layard, Ministro
de Inglaterra en Madrid, qne habia rectificado su opinion;
el actual ministerio, del que forma parte el Sr. Ayala,










Hd aqui los crimenes que han cometido los
esclavos de ayer: hd aqui los efectos de la
ferocidad de esos negros, desatados locamen-
te y lanzados sin prevision sobre la Sociedad
puerto-riquefia.
Pero aun si fueran necesarias mis pruebas
de lo que venimos sosteniendo, aun nos seria
ficil obtenerlas, llevando la atencion al lec-
tor, ora sobre el pais originario de los negros
que en nuestras Antillas trabajan, ora sobre
los Estados del Sur de la repdblica Norte-

autor del cdlebre manifesto de la Liga anti-reformista de
1873, no ha titubeado en felicitarse de las leyes abolicio-
nistas de 1870 y 73 en el predmbulo del decreto de con-
vocatoria de las actuales C6rtes.
Con efecto, Mr. Layard, en fecha 3 de Junio de 1874,
decia desde Madrid al conde Derby:
aCon referencia al despacho de V. S. de 5 del mes tl-
timo, tengo el honor de comunicarle que he aprovechado
una oportunidad para bablar con el Sr. Ulloa ministryo de
Estado) acerea de la esclavitud en las colonies espafiolas...
El Sr. Ulloa me replic6 que si bien, como yo sabia, 6ly su-
amigos politicos se habian opuesto d la medidn del Go-
bierno del Sr. Zorrilla para la abolicion de la esclav tud
en Puerto-Rico, sin embargo, ahora habian cambiado de
opinion, convencidos, no solo de que aquella media ha-
bia sido discreta, sino que debia estenderse d Cuba tan
pronto como el estado de esta isla lo permiliera.
En cuanto a la opinion del actual Ministerio Cdnovas-
Ayala, hd aquilas frases del decreto de 3I de Diciembre
rltimo:
eLa representation que en las C6rtes del reino ha teni-
do ya la isla de Puerto-Rico y que el actual Gobierno de
V. M. le reconoce y ratifica: la inmediata abolicion de la










americana, donde acaban de entrar en la vida
libre 4.000.000 de individuos, ora sobre el
pueblo que aquella raza recientemente ha
formado y constituido por si en las costas
occidentales de Africa con el nombre de
Monrovia 6 Liberia, ora, en fin, sobre las
consecuencias, ya evidentes, de la abolicion
de la esclavitud en las colonies francesas 6
inglesas.
Como saben perfectamente casi todas las
personas que de esta material han oido hablar


esclavitud Ilevada d felix termino en esta provincia y la
.gradual que, d despecho de todo linaje de i'convenientes,
se estd verificando en la de Cuba, y con tal eficacia que ya
ha recobrado la libertad una tercera parte de sus esclavos,
son claros testimonios de que las generosas aspiraciones de
nuestra political no encuentran hoy otro obsticulo que la
tea in cendiaria con que la abigarrada turba de los insurrec-
tos intent robar d la civilizacion los campos de Cuba, y
las falsedades y calumnias con que los filibusteros que no
estAn en armas pretenden extraviar, en daio'de Espaiia,
la opinion piblica de Am-nrica y Europa.s
Insistiendo en esta idea, dice el discurso leido por el
rey D.Alfonso en 15 de Febrero ultimo al abrir las C6rtes:
......Tampoco los insurrectos, pretensores ayer de la
independencia y hoy de la ruina del suelo que devastan,
han impedido que Espa ia, siempre generosa en sus do-
minios de Ultramar, haya dado la libertad, por beneficio
de la ley, d 76.000 esclavos.
IUno y otro dato hacen evidence hasta qud punto es in-
quebrantable nuestra resolution de mantener la integridad
del territorio y nuestro propdsito de que en dl.dominen
la civilifacion y lajustkia.s









con cierta discretion, la inmensa mayoria de
las expediciones negreras han salido ya de
las orillas del Senegal, ya de las costas de
Loango y Angola (el Congo), ya de las de
Guinea. La poblacion del Congo y de la Se-
negambia se distingue por su dulzura, mejor
dicho, por su docilidad y su aficion a la
vida tranquila del campo; asi que en aque-
llas comarcas ha podido asentarse perfecta-
mente el dominio portugu6s y el de Francia,
luego que esta, diez 6 doce aios hace, supo
rechazar las irrupciones de los moros del
Norte, que se habian venido apoderando de
los territories del Senegal y reduciendo i los
d6ciles negros A aquella servidumbre que
precedia a su embarque para Cuba, el Brasil
y los Estados-Unidos.
En cuanto a Guinea, sabido es que se dife-
rencia radicalmente la costa del interior. Po-
blado 6ste por los belicosos aschanteas y los
terrible dahomeyos, de procedencia oriental
(en cuya fiereza han entrado por no poco las
constantes agresiones de los europeos, y se-
fialadamente de los ingleses), de el parten
duros ataques contra los afables y aun timi-
dos negros de la costa de los Dientes, del
Oro y de Malagueta, harto parecidos en bon-
dad ai os de Fernando P6o, de quienes bajo
este punto de vista se hacen lenguas todos







25
cuantos han residido en ,la colonia espa-
fiola.
Mas todo esto sucede en comarcas no civi-
lizadas, y donde los negros 6 est.n entrega-
dos si propios 6 viven en guerra, mis6 md-
Snos constant y para ellos-casi siempre.des-
favorable, con otras Azas. Paia concluir de
former el juicio debido respect de su valor
y de su caricter, es necesario verlos en otro
'medio y bajo otras bondiciones. Y entonces
*es cuando su importancia acrece, porque en-
tonces pueden ofrecer el espectaculo de Li-
beria, colonia fundada hace como cuarenta
a~os en la misma costa occidental de. Africa
por. libertos procedentes de losaEstados-Uni-
'dos y euyo progress moral y material es (
todas luces evidence, hasta el punto de exce-
der bajo el primer concept A las olonias
pr6ximas de Portugal y de rivalizar bajo el
segundo con los establecimientos que ceroa
de ellos sostiene Francia (1).
iPero qu6 mas puede decirse en obsequio
de los negros que lo sucedido y lo que esti


(I) VWase On the republic of Liberia, by G. RALS-
TON, 1863.
Liberia tiene hoy 720.000 habitantes, de ellos p1.ooo
de procedencia americana. Sus'ren-as suben a Ino.ooo
pesos al aio, y su presupuesto esta nivelado.-V. Thse
Statesman's Year Book, by F. MARrIN.
d









sucediendo en la gran repiblica norte-ameri-.
cana! Alli su libertad ha sido el resultado de
una sangrienta guerra en que ellos han to-
rado muy gloriosa parte y durante la qua
han podido observer la bawna voluntad de sus
antiguos duefios; alli quedaron los esclavos
de la vispera entregadbs a sus propias inspi-
raciones y por algun tiempo, y el mrs calami-
toso 6 sus propios recursos, vivos los recuer-
dos de un repugnante Piasado y no cerradas
adn las heridas de una servidumbre, cuyo
refinamiento y cuyos horrores no han tenido
rival en todo el mundo americano; alli los
antiguos amos ni por un instant ocultaron,
todavia despues de la guerra, su enemiga 6
los libertos; alli fueron sacados los negros de
las plantaciones y de la influencia del lItigo
para hacerlos entrar en los comicios y en el
pleno goce de las libertades political. Y sin
embargo, 1.que ha pasado? OCuales han sido
los disturbios promovidos por los negros? ,
lCuil el conflict sangriento que a toda hora
se anunciaba?
Desde las matanzas de Nueva Orleans, rea-
lizadas brutalmente por los blancos hasta la
reciente actitud de los blancos de la legisla-
tura de Georgia que han expulsado de sus
escafios a los diputados de color, 1d6nde han
desmentido los negros las esperanzas que en









Selos habian puesto los mas ardientes, los mAs
exagerados abolicionistas?
No se olvide que para tender al abandon
en que los antiguos amos habian dejado en
las Carolinas, en Luisiana y en Georgia 6
los negros, los unos por efecto de la guerra,
los otros con la sana intention de que sobre-
viniese una catistrofe, se cre6 algo despues
-de 1865 1a Administracion de los libertos, y
que a su sombra la miseria extraordinaria
que en los campos del Sur reinaba fu6 re-
mediandose, al par que el trabajo de los ne-
gros, casi por entero, volvia 6 tomar fuerza y
desarrollo hasta el punto que hoy con satis-
iaccion vemos. Y no se prescinda de que las
comandancias militares que en el Sur se
-crearon, y que nunca fueron tan vejatorias
como por aqui 'dicen algunos, tuvieron su
principal razon de ser en las infames perse-
-cuciones'de que eran victims los libertos (1).
Pero, on fin, y con esto vamos a poner t6r-
mino a nuestras citas y arguments, Iqu6 su-
-cedi6 despues de la abolicion de la esclavitud
sn esas tantas veces y tan torpemente citadas
- colonies francesas? gAcaso, supuesto que no
tuviesen efecto las turbulencias que se acha-

(r) Puede verse el folleto titulado La emancipacion
de los esclavos en los Estdos-Unidos, por R. M. de La-
bra.-Madrid, 1873.




.



28
can i la abolicion, acaso con la libertad de
los negros se aument6 la criminalidad en
aquellos paises, probindose de un modo evi-
dente que la paternal autoridad del amo ha-
bia reprimido eficazmente los-feroces instin-
tos del siervo?
Segun el Rapport sur administration de la
justice colonial franchise (1), publicado.en
1855, los tribunales de Ultramar de 1850 a 52
habian tenido que entender en 14.777 nego-
cios, de los que solo habian llegado al termino
debido, por merecerlo asi, unos 7.000. Tres
afios antes, es decir, en el trienio de 1845-47,
mientras la esclavitud vivia, los negocios
subieron A 12.000, de que hubo que sobreseer


(i) Tambien el Sr. San Pedro cree que los datos de
este Rarport dicen en contra nuesra. aDe estas cifras re-
sulta describee nuestro. impugnador): primero, que por'
efecto de la abolicion Qde d6nde se sacard esto?) se au-
ment6 en cerca de una cuarta parte la estadistica criminal
de aqueilas colonies; segundo, que en una poblacion deo
381.62; alnas, de las que solo 82.ooo eran blancos, habia
antes de la abolicion 0,52 criminals por cada too indivi-
duos, y desdues de ella hubo 0,62, cuando hay comarcas
en que solo se llega al 0,06 de la poblacion blanca (y las
hay como las audiencias de Pamplona, Madrid y Sevilla
en que la proporcion es de 0,2).
El Sr. San Pedro prescinde en absolute de las observa-
clones con que acompafiamos los datos anteriores, y li-
mitindose A reproducir las cifras escuetas no es dificil que
alguno de sus lectores sospeche de nuestro cabal juicio.
Pero asi no se argument.
.







29
tambien un nimero anilogo al de 1852. Re-
sulta, pues, que despues de la abolicion so
aumentaron en dos mil y pico las acusaciones
ante el juez (1).
Pero es necesario reparar: 1.0 en que, como
el Rapportdice muy bien, rese aumento pro-
viene de que una multitud da.fechorias que
Santes de la abolicion encontraban una repre-
sion disciplinary y puramente arbitraria en el
interior de las casas iige'nios, despues vinie- -
ron ante los tribunales ordinarios, como-lo
evidencia el echo de que casi todas ellas
fuesen robos cometidos por antiguos escla-
vos;> y 2.0 en que-los crimenes contra las
personas figuraban en ]a list de acusaciones
de 1850-52 por un 21 por 100, mientras en la
de 45-47 llegaban a 47 por 100; y las acusa-
sacines de crimenes contra las propiedades '
-79 y 53 por 100 respectivamente. Mr. A. Cochin, comentando estos mismos
datos,-mgnos venganzas despues de la es-
clavitud que durante la esclavitud, y mis
robos,-a lo m6nos mis persecuciones por
causa de robo; porque nadie ignora cudn fre-
cuentes eran los hurts bajo el regimen de la
servidumbre. El robo no es una consecuencia


(l) Puede verse el libro titulado La abolicion de la es-
clavitud en el orden econdmico, por R. M. de Labra. 1874.



* '* *-*
AD..;-







30
de la emancipacion, sino un hibito contraido
en la esclavitud. Cuando no se puede tender
nada propio es precise coger lo ageno; que
no se respeta la propiedad sino cuando so
tiene su goce 6 la esperanza de 6ste.* iY esto
sucedia cusndo todavia la libertad no habia
podido producer sus beneficos resultados y
cuando el Gobierno de la Metr6poli se habia
resuelto 6 mermar las franquicias political
de las colonies!
Discurriendo sobre este mismo punto, pe-
ro con motive de las colonies inglesas, dice
Mr. de Broglie en su luminoso Rapport de
1843 al ministry de Marina de Francia:
Mr. Bernard ha visitado a Jamaica en
1836; Mr. Layrle la ha visitado dos veces: en
1840 y 1842. Uno y otro se expresan en un
lenguaje severe sobre el resultado de la
emancipacion en esta isla, y no sefialan au-
mento alguno en los crimenes. Los ober-
madores constantemente han anunciado en
sus comunicaciones oficiales a la Secretaria
de las colonies una disminucion de crimenes,
y los informes de los magistrados especiales
estfn de acuerdo en este punto con las de-
claraciones de los Gobernadores. El inico
document que parece deponer en sentido
contrario emana, en 1836, del gran jurado de
Middlesex; pero las aserciones contenidas on
.









este papel son muy vagas y estin directa-
'mente contradichas por los magistrados del
Smismo condado.>
iD6nde, pues, esti la ferocidad de la raza
negra? jD6nde el fundamento de esos terro-
res que asaltan a los que en Cuba y Puerto-
Rico no han titubeado ni titubean en entre-
gar sus casas y sus hijos a esos abortos del
inferno, A esa deshonra del g6nero human?


III.

Si lo de la ferocidad de la raza negra es un
dislate por todo extreme insostenible, asi
que la vista se fija algo sdriamente en este
punto, no le exeide en m6ritos la afirmacion,
tantas veces y con tantas pretensions he-
-cha, de que el negro es por naturaleza indo-
lente y opuesto a todo lo que sea trabajo, por
lo que entregado a si propio, como sucede-
ria luego de la abolicion de la esclavitud,
nada debe ni puede esperarse de 61.
Ante todo conviene llamar la atencion del
lector sobre la particularidad de que seme-
jante aserto se haga considerando casi ex-
clusivamente lo que hoy pasa con los negros
esclavoa en nuestras Antillas: esto es lo que
uacede con unos individuos sometidos, en
cuanto al trabajo, i condiciones perfectamen-







32
te distintas y hasta contrarias A aquellos que
aeompaian a los que al propio tiempo son
sefialados, 6 se sefalan, como tipos de celo y
laboriosidad.
Y en verdad que, dadas asi las cosas, se-
ria... gracioso, si no fuera indigno y repug-
nante, esto de sorprenderse de que el escla-
vo no guste de sudar gratuitamente en pro*
vecho de otro ni de matarse bajo el capricho
ageno, mixime cuando todo lo que le rodea
es horroroso y todo parece como dispuesto
para hacerle odiar el trabajo.
No es del caso, pues que por sabido debe
callarse, pintar todas las miseries, todas las
infamias, todas las iniquidades que acompa-
fan a la esclavitud, aun aquella que como la
urbana, 6 mejor dicho, la domestica, en nues-
tras Antillas proporciona al negro indudables
comodidades materials y cuyos excess atem-
pera trecuentemente la buena voluntad del
amo. Lafelicidad del buey en el establo, como
la Ilamaba perfectamente M. Wallon n una
notable Memoria que precede a su Historia
de I'esclavitud, ni es por sus condiciones lo
bastante para que el siervo de alguna inteli-
gencia deje de temer a cualquier hora variar
radicalmente de situation segun el hunnor
los caprichos del dueio, ni aten~ia en lo mis
minimo la indignidad de la position del es-


ii;
J









claTO, ni remotamente compensa (ic6mo ha
de compensar!) el aislamiento en que el ne-
gro vive, la ausencia de todo vinculo social,
la falta de familiar, de propiedad, de honra,
de esperanza do que es pobre victim el ate-
zado hijo de Africa.
Pues bien, todo esto concurre a entorpecer
la laboriosidad del negro, y no puede m6nos
de' inspirar listima, cuando no despreeio,
qne haya hombres tan ignorantes 6 tan mi-
seeables que, sabiendo lo que acabamos de
consignar, -e atrevan a pedir al esclavo un
amor hicia el trabajo, una perseverancia, una
energia de que ellos son incapaces (pues que
su egoismo principia por querer que el afri-
cano, contra today justicia, por ellos se mate),
prescindiendo de que el levantamiento del
trabajo y el progress de todas las artes en
Europa ha coincidido con ia muerte de la es-
elavitud de los 6ltimos tiempos romanos y
tenido por causa el despertamiento del inte-
ris individual.
jPero qui6n ignora que uno de los efectos
ntis perjudiciales de la esclavitud es el ago-
tamiento de la actividad espontinea y la
wuerte de todo trabajo moral y juicioso? jNo
sabe todo el mundo que la esclavitud no solo
esteriliza los campos y deshace los capitals
y aniquila al trabajador esclavo, sino que des-
e




4 -









honrando el trabajo hace mis 6 m6nos impo-
sibles, pero siempre dificiles, la robusta exis-
tencia, los hibitos de la laboriosidad, el celo
y la energia del hombre libre?
Por manera, que si algo result de todo
esto, es: 1. que no debemos aceptar un argu-
mento contra el carActer del negro, fundado
precisamente en una condition externa que
rebaja y corrompe a todo individuo, de cual-
quier raza que sea, y que por si sola basta
para hacer odioso el trabajo: 2.0 que el mero
hecho de que la esclavitud haya existido y
exist en las Antillas, debe ser tenido como
circunstancia atenuante para juzgar al negro,
caso de que este en plena libertad aparezca
holgazan y abandonado, sirviendo, en cam-
bio, para avalorar los meritos del liberto, si
este apareciese active y previsor.
Y esto filtimo es lo que sucede y lo que va-
mos A probar, cual veninos haciendo, con la
estadistica en la mano.
Se tratL de Cuba. La poblarion de color
libre es, como varies veces hemos dicho,
de 225.9.38 individuos. De ellos 111.268 va-
rones, y 114.670 mujeres.-Pues bien; segun
los datos oficiales, result que el 80,08 por
100 de ajuelloj y el 46,46 de esta's tienen
ocupacion constant. Reunidos los blancos,
yucatecos y asiaticos dan un result-do de










764.750 (1): de ellos 437.869 varones y 326.881
mujeres. Pues bien; de los primeros solo apa-
rece registrado, con ocupacion permanent,
el 63,25 por 100 y de 6stas er 47,63.
Yndtese el genero de ocupaciones de Jos
negros libres. Casi la mitad estin dedicados
a los tratajos del campo, principalmente i
los de las vegas, sitios de labor y estancias;
es decir, a aquellos a que no concurren las
grandes manadas de esclavos, donde el cepo y
elfdete no hacen sus prodigies y que recuer-
dan poco el martirio y el oprobio de la servi-
dumbre.
En las poblaciones, los hombres se dedican
con preferencia 6 jornaleros, carpinteros y
labradores de madera, albafiiles, tabaqueros,
caleseros, sastres, musicos, etc., etc. Las mu-
jeres son, por lo ordinario, lavanderas, cos-
tureras y tejedoras de sombreros, fuerade las
36.000 consagradas a los quehaceres dom6s-
ticos.
Aparte de esto, es necesario tener en cuen-
ta que muchas ocupaciones como las de abo-
gado, empleado, medico, agent de negocios,

(I) Para este efecto no estdn divididos en las Noticias
estadisticas los blancos de los asidticos; ptro de este
modo los resultados son mis ventajosos para los primeros,
pues que los segundos casi todos estdn empleados por
contrata, y apenas si hay mujeres.









boticario, etc., etc., estin vedadas por la ley
a la gente db color; y que en la estadistica de
Cuba figuran 1.610 negros libres, adminis-
tradores de fincas (los mis en el gran distri-
to esclavista de Cienfuegos); 2.548 hacenda-
dos (los mas en la jurisdiction de la Habana);
230 propietarios de esclavos, y 760 tratantes
de ganado.
La poblacion blanca esti en su mayoria ei
el campo, pero asi y todo figuran en la po-
blacion 311.090 individuos de la raza cauci-
sica, frente 6 117.583 libres de color y 75.977
esclavos. Los varones son principalmente la-
bradores, hacendados, comerciantes y pro-
pietarios; figurando despues en grandes gru-
pos como dependientes de comercio, jorna-
leros, tabaqueros, albafiles, carretilleros,
carpinteros, etc., etc.; es decir, casi lo mis-
mo que los negros, con quienes rivalizan
cuando no se ven obligados a hacerles paso,
como sucede en aquellos trabajos rudos y
r
mis expuestos i las inclemencias del tiempo.
Las mujeres se dedican absolutamente a los
mismos quehaceres que las negras, siempre
en much mayor nOfmero que estas (1),


(l) No deja de ser curiosa la comparacion de las cifras
y ocupaciones de las dos razas, no debiendo olvidar el lec-
tor que mientras la una represent el 53,70 112 por too










En Puerto-Rico, como tambien ya hemos
4icho, 1a poblacion libre de color es de
266.909 individuos, y la blanca de 346.058,
segun el Censo de 1867. Sin embargo, por la
iaanera de estar hecho este trabajo, nos seria


de la poblacion total de la isla, la otra apenas si excede
del 16,62.


VARONES.


Lahradores ....
Hacendados. ....
Comerciantes. . ..
Propietarios ..
Depeadientes de comercio..
Jornaleros . .
Tabaqueros. . .
Albafiiles . .
Carreteros ...
Carpinteros y labradores de madera.
Empleados en ferro-carriles. .
Sastres. . ..
Tratantes de ganado. .
Misicos.. ...


Blancos. Negros.

154 779 48.159
16.770 2.548
16.ooo 13o
2.998 23o
15.285 40
14.779 6.962
9.352 3.719
3.728 4.890
2 076 985
6.226 5 846
2.99 .oo007
1.419 1.923
315 732
298 608


HEMBRAS.
Blancas. Negras.

Costureras. . . 19.622 5.893
Lavanderas.. . .. o.15i 8.8i8
Tejedoras de sombreros. 3.840 1.521
Quehaceresdomds:icos ... I2i.55o 36.871
. Noticias estadisticas de ,862. Clasificacion de la pn-
blacion blanca y de color libre por profesiones, destinos
y ocupaciones.









impossible averiguar la proporcion en que
figuran los ocupados con los desocupados en
cada una de las razas que en Puerto-lvico
existen: tenemos, por consiguiente, que re-
ferirnos a otro Censo mas determinado y es-
plicito, que seri el de 1860, 5iltimo anterior
al actual.
Segun el la poblacion blanca subia A
300.430 individuos (y n6tese de paso que en
mrnos de diez afos ha crecido hasta 346.000)
y la de color libre a 241.015, (unos 25.000 in-
dividuos minos que en 1867) (1). De los ne-
gros libres aparecen con ocupacion deter-
minada sobre 98.747, 6 sea el 40,68 por 100:
de 16s blancos aparecen 61.857, 6 sea cerca
del 20,6.
Y hay que notar mis de un hecho gravisi-
mo en la estadistica de la pequefia Antilla.
Segun ella, de los pobres de solemnidad en
Puerto-Rico, la mayoria pertenece a la raza
blanca; los negros y los blancos no contribu-
yentes figuran casi por una cifra igual; y los
jornaleros de color son mas que los blancos,
asi como respect de los trabajadores del
campo sucede lo contrario. Propietarios ne-
gros hay mis de 4.500 y blancos sobre 8.800;
y la pobreza es tan exigua en aquel pais, que


(I) Los esclavos eran 41.7?6.








39
el nimero de pobres solo lUega a 1 por cada
38 habitantes (1).
Por todo esto se ve hasta d6nde va la sin
razon de los que uno y otro dia nos han ve-
nido hablando de la indolencia caracteristica
de la raza negra, sin cuidarse de observer las
condiciones en que el negro vive en nuestras
Antillas, y m6nos informarse de lo que en
realidad hacen en aquellas mismas comarcas
los individuos libres de tan calumniada raza.
Quiza se quiera objetar que los libres de
hoy en Cuba y Puerto-Rico se hallan en dis-
tinta position y bajo distintas influencias
que aquellas en que se hallarian los esclavos
de este moment emancipados de repente y
sin preparation. No se trata, se dirA, de una
masa que insensible y gradualmente ha en-
trado en la vida de la libertad, porque los li-
bres de hoy 6 bien han nacido tales 6 han ido
adquiriendo la libertad por grupos muy es-
casos, cuando no individuo por iadividu. Se

(I) Vdanse algunos datos de Puerto-Rico en 186o.
Blancos. Negros.
Jornaleros . ... 18.833 21.775
Labradores . ... 17 395 9.642
Militares . . .133 442
Propietarios . ... .855 4.563
Comerciantes.. . 3.091 321
Industriales . ... 871 5t1
Profesoreso . . 454 15
Fabricantes.. . 26 6









trata de los hombres de los ingenios, que me-
diante un decreto radical, se encontrarian en
el campo y en las calls, de un golpe, duedios
de su accion, y si se quiere, prevenidos con-
tra el trabajo que hasta entonces para ellos
no habia significado mis que un dolor, y a lo
sumo un medio de satisfacer los caprichos y
las.concupiscencias de otro.
Vamos por parties. Ante todo, la cuestion
que aqui parece y es capital, consist en
averiguar si el negro es por si natural y ra-
dicalmente ajeno a today idea de perseveran-
cia, energia y laboriosidad. Esto es lo que
discutimos y lo que nos interest. Despues
cabe examiner si habida cuenta de las cor-
ruptoras influencias de la pasada esclavitud,
conviene 6 no forzar al liberto, por un tiempo
mis 6 minos largo, A trabajar; pero con re-
tribueion por parte del duefio y en el pleno
goce de sus demis derechos. Esto es, si debe
6 no suceder a la esclavitud la organization
del tmnbajo; y esto ya no nos import como
aquel primer punto, y quizn no lo hariamos
objeto de discussion con aquellos esclavistas
que nos reconocieran la justicia y la conve-
hiencia de sancionar inmediatamente el de-
recho del negro esclavo de elegir impresario,
fijar condiciones, percibir su salario, consti-
tuir familiar y rechazar todo castigo corporal.









Atengimonos, pues, i la verdadera cues-
tion. El negro, jes por sf tan refractario a
today idea de prevision, de celo, de actividad
espontinea 6 reflexiva, que venido de repen-
te A la vida de la libertad, se entrega en ab-
soluto a la vagancia 6 la ociosidad, y si exis-
te organization del trabajo, se.haee necesario
el empleo de medios de fuerza, y si no existed
aquella, sobreviene en seguida la catfstrofe?
Pues lo negamos rotundamente, y como
siempre, con pruebas, con hechos. No queremos
hablar de Surinam, ni de la Reunion, ni de
Mauricio antes de 1838, donde se ensayaron
various modos de organization del trabajo y
donde no sucedi6 nada de lo que los esclavis-
tas afirman. Fij6monos en -la mayoria de las
colonies francesas en 1848 y on Antigua,
donde de repent se hizo la abolicion en 1834.
Respecto de las primeras, M. Cochin ha es-
crito 350 piginas (cerca de las dos terceras
parties del primer tomo de su notable obra
L'Abolition de. l'esclavage), llenas de datos in-
teresantes y cuyos arguments y conclusio-
nes nada dejan que desear. Estudiando los
efectos de la abolicion, y preguntindose qu6
es loque en realidad hubo respect de la sus-
pension del trabajo, y del abandon de las
fincas, y de los talleres por part de los ne-
gros en las colonies francesas, el ilustre es-
.f









oritor, despues de sostener que en todo esto
influyeron por much las agitaciones politi-
ea, como en la misma capital de Francia, y
luego de afirmar que si algo debia extraiarsa
en este punto no era que los libertos huyesen-
del lugar de sus penas, sino que al fin volvie-
sen los mrs A las plantaciones y A las fabrioas,
concluye asegurando que este dltimo heeho
es absolutamente cierto.
De dos maneras prueba esto. La primera,
hacienda constar el numero de esclavos qun
habia antes de la abolicion, el nlmero de tra-
bajadores quo aparecieron despues, y las ci-
fras de inmigrantes en este period. Asi dicer
cEn la Martinica, segun noticias publica-
das por el Gobierno en 1858 (lMo~itewr, 24
Mai), el ndmero de trabajadores es de 48.97th
La indemnizacion se hizo sobre 56.566 esela-
vos, de los que un tercio eran viejos, mujeres
y niios. jQuidnes forman, pues, el contin-
gente actual de trabajadores? ,Los emigran-
tes? En diez afios (1847-57) no se introduje-
ron mAs que 4.578. Los forman, por tanto,
en su gran mayoria los antiguos esclavos, A
minos que no los formen los antiguos amos.
*En la Guadalupe el nimero de trabajado-
res era de 51.660: la indemnizacion se calcul6
sobre 55.416 esclavos. Pero no habian entrada
antes de 1856 mis que 1.800 emigrantes; lue-










golos antignos eselavos y sus hijos no son
holgazanes.
BEn la Guayana, 7.291 trabajadores: la in,
demnizacion se ha dado.por 13.727 esclavos:
hay 1.312 emigrantes. El resultado no es tan
bueno, pero esti lejos de ser nulo> (1).


(I) Ch. XII. Le travail et I'inmigration.
El Sr.'San Pidro continia sonridndose ante nuestros
datos, que son, como ss ve, oficiales; pero se'guarda muy
bien de opener otros y aun de razonar sobre aquellos. En
cambio pretend sacar gran partido de la ruina de la Gu-
yana, de las dificultades de la Guadalupe y del momenta-
neo retroceso de la Reunion.
No discutimos aqul ahora la solution abolicionista, pero
no podemos mnos de advertir la infelicidad de las citas
del Sr. San Pedro. En primer lugar, (c6mo nuestro im-
pugnador echa en olvido que precisamente en !a Guyana
fud donde se hizo con mis reserves y contradicciones sl
abolicion de la servidumbre, al punto de que, mediante un
opresor Reglamento de trabajo, no se dejara verdadera-
mente libres niun solo dia A los libertos? (C6mo prescinde
de que cabalmente A esto sobre, todo atribuyen los colo-
nistas franceses el hundimiento de la colonia continental?
En cuanto i la Reunion, verdaderamente no se explica
c6mo el Sr. San Pedro acepta y consigna el dato del mo-
mentaneo retroceso de la colonia africana y calla el hecho
elocuentisimo de que, asl como el movimiento commercial
de 1847 llegabai 28 millones de francs y en-l848' des-
cendi6 a ir. iel idrmino medio de 1853-57 subid 72
millones!! "De culndo aca el mdrito de las reforms se
aprecia por sus mis inmediatos resultados?
Mr. Cochin, estudiando este punt, dice:
tA los einco afos despues de la emancipacion, la baja
es de II millones, sumadas todasas s colonies, recayendo
easi por complete sobre una sola colonia: la Guadalnpe.
i -










La segunda manera de probar que los aa-
tiguos esclavos no se entregaron a la socie-
dlad, consiste en poner de relieve: primero,
que necesitando el cultivo y aprovechamien-
to de la calia, desde la plantation 6 la fabri-
cacion, de 16 a 18 meses, y los inmigrantes
un plazo no menor de dos afios para que,
aclimatados puedan dar de si todo el fruto
apetecible, no habiendo comenzado hasta
fines del afio 54 la inmigracion de indios y

A los diez afios el aumento es de 56 millones. En las cua-
tro colonies las antiguas cifras han sido pasadas: en Mar-
tinica mds de un tercio, en la Reunion mAs del double ,
(Tomo I, pag. 166.)
Ademds, ,c6mo se hizo la abolicion en las colonies fran-
cesas? iLa situation de Guadalupe en 1847 era excelente?
Dice el mismo Mr. Cochin, resumiendo (tomo I, pdgi-
na 331) las condiciones en que se hizo la abelicion de
1848:
Queriase, mediante la aplicacion privia de la ley de
expropiacion, una liquidacion regular de la enorme deuda
colonial, y fud sfbita y violent.
,Queriase que la indemnizacion fuese previa, y no se
pag6 hasta despues; que fuese, A lo mdnos, pronta, y se
hizo esperar dos afios; que fuese Amplia (se habian recha-
zado 1.200 francos), y se cobraron 500 apenas; que sirvie-
se de subvencion al trabajo asalariado, y fud absorbida por
las deudas.
sQueriase fundar hospicios, escuelas, prisiones. Se ha-
bian votado los credits. No hubo tiempo de aumentarlos
ni aun de aplicarlos.
aQueriase una amplia efusion de cristianismo y de ins-
truccion, especie de retirada preparatoria de la dignidad de
hombre libre, y se pedia un clero mejor gobernado, mia









hasta 1857 la de africanos en las Antillas,
resulta que la influencia de estos en la pro-
duccion no debe hacerse sentir s6riamente
sino despues de 1857: segundo, que el termi-
no medio del movimiento general de los ne-
gocios de 1852 A 1857 ha excedido al de
1843-47 en la Martinica dos millones y pico
de francs, en la Guayana cuatro y en Gua-
dalupe sobre 700.000 francos: asi como las
cifras de exportacion de 1847 y 1857 arrojan

numeroso y mis puro, y los obispados colonials no se
establecieron hasta pasados tres afios.
sQueriase fortificar las guarniciones y los tribunales, de
modo que la libertad se proclamase en plena paz armada,
y se proclam6 en plena revolution.
sQueriase, por medio de la introduction de obreros I'-
bres, conjurar de antemano la desercion de los talleres y
dar el ejemplo del trabajo sin coaccion. Los crdditos que-
daron sin ser aplicados, y tuvo que organizarse el trabajo
en las'colonias mientras se ensayaba el socialismo en
Francia.
iQueriasepor ana considerable rebaja de los impuestos
estimular.la production y aliviar A los productores; el ali-
vio no se obtuvo hasta despues de cuatro afios y no fud
comple'o hasta Ics doce.
sQueriase iniciar lentamente al liberty en la vida civil;
el esclavo, apenas hecho hombre, fud hecho elector, y se
le benefici6, sin transition, con la libertad ilimitada de la
prensa y el sufragio universal.
sEn una palabra, la abolicion de la esclavitud fue con-
temporznea de la abolicion del 6rden y del comercio.v
En Puerto-Rico se ha hecho la abolicion en condiciones
bajo cierto punto de vista peores, y sin embargo, iqnu
resultados!








en favor de la segunda fecha en la Martinies
seis millones de hect6litros, en Guadalupe
trees, y en contra (por razones especiales que
afectan a la indole de la colonia) en la Gta-
yana.
Por lo que hace A la colonia inglesa, donde
la abolicion fue instantinea, no existe un
solo escrito en que se asegure que los negros,
en ndmero apreciable, abandonaran inme-
diatamente las plantaciones y establecimien-
tos productores. Bien que para lograr esto
trabajaron tan discreta como energicamente
los amos de Antigua, preparando habitacio-
nes a los libertos, respondiendo honrada y
lealmente a la demand de salaries, desva-
neciendo el mas ligero temor y evitando today
mala inteligencia con los recien emancipa-
dos, celosos hasta la exageracion, pero no
sin motivo, de sus franquicias.
Sin duda, A la postre, tambien en Antigua
hubo su replacement de trabajo, y alli so sin-
tieron, aunque en naenor escala que en las
demas colonies, los efectos de la falta de
brazos; pero sobre que en todo esto debe
verse, ya la tendencia general de la poblacion
de los campos a concentrarse en las villas y
ciudades, ya el resultado de una causa inde-
pendiente de la abolicion de la esclavitud y
que de muy atrAs venia hacidndose sentir en









todo el mundo americano, obsdrvese que todo
tanmbien se subsan6 en aquella colonia.por el
progress verdaderamente gigantesco de la
production, y por la generalization de cierta
median comodidad en la comarca, que apro-
vech6 lo mismo blancos que a. negros, y
que tal vez sea el secret del actual progress
de aquella Antilla.
Pero se diri, saliendo de los terminos en
que hemos planteado la question: ly en Ja-
maica? iNo es notorio que los negros aban-
donaron los estates, y que los salaries subie-
ron por los cielos, y que asi y todo jams se
pudo obtener de los libertos un trabajo con-
tinuo asegurado por un contrato?
Sobre Jamaica tanto se puede decir, que
verdaderamente necesitamos hacer un sacri-
flcio para reducirnos a los limits convenien-
tes. En primer lugar, s6pase que los negros
de Jamaica huyeron de los ingenios, no por
niedo al trabajo, sino por odio i los amos.
El aprendizaje les sorprendi6 cuando ellos
esperaban la libertad complete, y esta decep-
cion la achacaron a los plantadores. Luego.
estos en todo el tiempo del aprendizaje co-
metieron la torpeza de intentar la mistifica-
cion del acta abolicionista en la question de
horas de trabajo, en la de suministros a los
apreadices, en la de alquiler de las chozas y









jardines, y otias por el estilo. Asi se explica
que, cuando en 1838 los negros entraron de-
finitivamente en el goce de la libertad, mi-
rasen con prevention todo contrato, todo
vinculo legal que semejase de cualquier mo-
do ana obligacion constant y duradera, A
cuyo t6rmino veian la posibilidad de la es-
clavitud traida por una nueva mistificacion.
Y en estos temores y en estas prevenciones
eran sostenidos por gran part de los magis-
trados especiales nombrados por el Gobierno
de la Metr6poli para presidir el regimen de
aprendizaje, y por los misioneros batistas, de
una gran influencia en las masas, por su espi-
ritu radicalmente democratic.
Por otra parte es falso que tras la abolicion
huyeran los negros de toda clase de estable-
cimientos y de obras. El hecho fu6 que los
mis de los antiguos grandes plantadores de
Jamaica no tenian recursos (por causes aje-
nas a la abolicion y que venian desde que se
concluy6 la trata) para pagar salaries subi-
dos precisamente por los amos durante el
aprendizaje para evitar las emancipaciones
de aprendices, que deseaban apresurar la hora
de su libertad, indemnizando con sus ahor-
ros y segun la ley, al duefio por los dias de
trabajo que faltaban para cumplir los site
afios. Y los negros naturalmente no querian









tsbajar mas de balde. En otro easo, etra cosa
saeedia, y de elle hartas pruebas nos da el
itoeresante libro de M. Sewell sobre el traba-
jo.libre en las colonies occidentales de Iqgla-
temr, asi como el.folleto de M. H. Pringle so-
bve Jamaica, publicado en-Agosto de 1869 (1).
iPor 1ltimo, es necesario no olvidar que si
bien muchos negros, la mayoria si se quiere,
abandonaron a los antiguos plantadores, no
por eso se entregaron por complete i la va-
gancia. En 1838 el nimero de libertos, con-
vertidos en propietarios por su industrial y
tn economic, legaba a 2.114. Dos afios des-
pftes: abia A 7.840 (2), y M. Layrle, que estu-
; a''-di p~ieneargo del Gobierno tranc6s eltfen6-
mseno de la abolicion y de sus consecuencias
en:as cdloniisinglesas, dominado por lais .
;ftrita .impmroialidad i(exagerada a las veces
ti rafio dltUs soluciones radicales), no titu-
~6. en escribir al ministerio de la Marina .lo
siguiente:
:Los negros no han-abandonado el cultivo.
e-sto es un hecho. No obstante, si por trabajo
'ee 'itiende el queiaprovecha al plantador, el
que'bajo el regimen precedenter~provechaba


(i) Pudiera verse tambien un notable artic~iloptublica-
do sobre lo mismo en Westminster Review, Abril1853.'




V- t FI
.' 4c, 9 *i









a un puflado de blancos que lo monopoliza-
ban, si se trabaja m6nos. Esto es verdad; pero
si se toma en cuenta el trabajo de los negros
en sus propias tierras (porque es notorio que
de tres afios a esta parte se han hecho com-
pras por los libertos por 2.500.000 francss,
se hall que la disminucion de trabajo no ha
side tan considerable como parece A primer
vista. Solo que el trabajo ha tomado otra di-
reccion>> (1).

IV.

Demostrada la buena indole de la raza ne--
gra, y atacados los errors que el vulgo pa-
dece respect de las disposiciones de los
hombres de color para el trabajo, casi tene-
mos resuelto el filtimo extreme sobre que
pensamos dis'currir, A fin de lograr una idea
exacta del caricter y valor moral de los indi-
viduos de aquella raza.
Todavia, sin embargo, nos atreveremos a
insistir en este particular, iamando brevisi-
mamente la atencion del lector, ora sobre la
tendencia que los negros revelan hLcia el
matrimonio y sus gustos favorable A la vida
de familiar, ora sobre el atractivo que para


(i) Publications del ministerede la Marine, V.


:. '
~':- .ip







51
ellos tienen algunas profesiones que, como
-a de misico, suponen cierta delicaleza y
.cierta dulzura de caricter, ora, en fin, su
*ficion a la lectura y escritura, circunstan-
-cias todas, significativas en cualquier easo,
pero extraordinariamente importantes, dado
el medo en que los negros viven y los recur-
-sos que han de utilizar dentro de una socie-
dad que no les puede ser muy propicia por
sus hfbitos y preocupaciones esclavistas.
Para lograr nuestro empefio tenemos que
acudir una vez mfs la estadistics.
Segun Las Noticias de 1862, en los primeros
.meses de aquel afio habia en Cuba 41.459 li-
bres, de color, casados, 6 sea el 18'35 por 100
5 del total de su raza y clase, junto 174:129
solteros, 6 sea el 77,07 (1). Los blancos figura-
ban en nimero de 185.569, 6 sea el 24,3 por
100 bajo el primer concept, y bajo el segun-
-do en el de 546.095, 6 sea el 71,4 por 100.
En el afo estadistico a que Las Noticias se
refieren, los nacidos con el caracter de legiti-
mos legaron a 4.314 de la raza de color y a
.24.119 de la blanca. Los ilegitimos fueron
3.808 negros y 3.659 blances. La proporcion

(I) Incluimos en el numero de libres i los emancipa-
-dos De otro modo resultan de los primeros 169.636 sol-
-teros y 41.435 casados, de los segundos 4.403 solterosy-
-24 casados. Mas en favor de los libres.









fna, pues, d'e 4,10 ilegftimde po uno de los
primeros, y de los segtndos 6,33 tlgithnoe
por cada ilegitimo.
En tmanto i Puerto-Rice, segun el cewseo&e
1867, en aquel alo habia en aquella AntilB
65.430 oasados, de color, 6 sea el 24,51 per
100, y 189.603 solteros, 6- sea el 71,04. Los
blancos de la primer categoria subian a
88.339, esto es, 25,5por 100, y los delay segua-
da a 241.517, es decir, el 69,80 por 100 de sa
raza.
Los nacidos en aquel tiempo, de legitimo
matrimonio, fueron 10.232 blancos y &024
negros, y extramatrimonio 5.585 de la razade
color y 2.780 de la caucisica. La relacion,
pues, de los legitimos 6 ilegitimos fud de 1,25
por 1 entire los negros y 3,68 por 1 entire les
blancos (1).
Al lado de estas cifras es necesario poner
las que arroja la estadistica de la Peninsula,
porque no basta comparar la raza blanea y la.
de color dentro de un mismo territorio y una
misma sociedad, si que conviene, paa apu-
rar la significacion de los datos estadistieos,

(l) Los esclavos casados en Cuba suben i 19.265 (el
5,8 por loo) yen Puerto-Rico I;og99 (el 2,53). Los hijos
legitimos de esclavos Ilegan en Cuba a 1.385 por 8.739
ilegitimos (I por 6,3o), y en Puerto-Rico a 47.770 ilegiti-
mos (i por 16,38).









towmar eemanltiimo tnrino derelacionel. eo
tado.de la razauperior atli dede vive, s
vida propia y earacteristica,
En toda la Peninsula y sus islas adyacexn
tea, con una poblacion de mis de 15'/, miA
ones de habitantes, en el goce de una civilU
seeiou de muchos siglos de elaboracion, y bajo
las infuencias inmediatas y constantes del
Europa modern, habia en1862hasta5.'724.15
eagados, 6 sea el 36,52 por 100.de la poblasion
total, y en alguna provincia como la de Lugo
la proportion bajaba hasta 28,50. En 1864
los hijos de legitimo matrimonio llegaram
S586.993 y los naturales A 34.454, sienda la
elacion de aquellos con estos en toda laPa -
ninsula de 1 por 27. En Lugo descendi6 a 1
por 5; en Madrid, Canarias, Coruta y Pente-
Tedra A 1 por 6; y en Cadiz 6 1 por 7 1).
No son menester grades esfuerzos pana
que resaltela importancia de estos datos. Per
Suna parte t6ngase en cuenta'el clima; la his-
toria, las costumbres y el 6rdtn general de
-osas, tan perfectamente desemejantes el
nuestras Antillas y en la madre patria. Todo
ali tiende A corromper el espiritu y i procu-
rar la privanza absolute e inmoral de los in-


(i) Anuario estadistico de EspaSa, etc., etc., de
1862b 65.




.-" .








tereses materials y de los mis groseros ape-
titos. La podredumbre es, pues, 16gica, y lo
que maravilla (suponiendo que a nadie se le
haya ocurrido la peregrina idea de que de
nuestras citas iba A resultar la inferioridad de
la Peninsula y en general de la raza blanca),
to que asombra, es que esten tan pr6ximas
las proporciones que hemos registrado entire
la poblacion y los hombres casados, y entire
loshijosde matrimonio ylos naturales aquen-
de y allende el mar, habida cuenta de las di-
versas razas que pueblan a Cuba y Puerto-
Rico.
A mas que, por lo que hace al'cltimo ex-
tremo, es necesario tener muy presented no
solo el nimero y el genero de ultrajes de que
es victim la clase libre de color, bastantes
por si para hacerla entender, sin reserve de
genero alguno ni atenuacion de ninguna es-
pecie, que su destino es vivir en el fango y sin
aspirar A nada s6rio, ordenpdo y juicioso, si-
no que muchos de los pecados de los blancos,
es decir, todos los excess de blancos con ne-
gros se imputan por la estadistica official es
clusivamente A 6stos, porque el color de los
nacidos de tan censurables ajuntamientos
hace que se los refiera solo a esta raza, no ad-
mitida, como no esta, para toda clase de efee-
tos, en lostrabajos sobre la poblacion de iues-








55
tras Antillas, la clasificaeion de la gente de
color segun matriz y procedencia.
Y asi, repetimos, que sorprende lo poco que
se alejan las cifras de la estadistica de la Pe-
ninsula yde la raza blanca en general de las
de los negros libres de nuestras Antillas. En
Puerto-Rico, por ejemplo, los libres, de color,
casados, figuraban respect del total de indi-
viduos de su clase y raza solo en un 4 por 100
minos que los casados de Lugo respect del
total de habitantes de esta provincia, y en un
0,48 mds que los blancos casados de la isla de
Cuba. Y tratandose de hijos naturales, mara-
villa que la diferencia de proporcion entire
los ilegitimos de color de Cuba y los ilegiti-
mos blancos de la misma isla con los legiti-
mos deunay otra raza, sea inferior (pero
muy inferior) a la que se echa de ver com-
parando dos provincias de la Peninsula, por
ejemplo, la CopuTia y Oviedo.
Al par de esto llamamos la atencion del
lector sobre la aficion que los negros libres -
manifiestan por la misica, la pintura, y aho-
ra afiadiremos la poesia, bien que el cultivo
de esta no constituya ni pueda constituir,
dadas las condiciones de nuestras colonies,
una verdadera profession ni aun merecer otra
cosa que una bendvola mirada. Mdsicos, si
hay on Cuba, como hemos dicho, 618 de color
V .


-.+










aaraSM blaneos; ypintors--emba;diurnato-
res (no rivals, en-verdad, de Gisbert ni de
aMeissonier) 188 de los primeros para 228 de
los segundos (1).
Prolo qne indudablemente debe preocupar


(i) En Puerto Rico el mejor pintor, casi el inico-
y por clerto de verdadero mdrito-ha sido ta mulato. ,
Mr. Charles Pradez-un inteligente suizo, comerciante
del Brasil, que en su patria adoptive no ha renegade,
como es uso, de las nobles ideas de su patria natural-
;ha escrito en so bello libro Sur le Bresil (1872) las si-
guientes lines:
aLa historic de Rusia suministra una de las mis rele-
vantes pruebas de la injusticia de esa preocupacion que
iflige al negro una reputation de inferioridad irntelectual
y moral. El negro Abraham Petro-Vich Gannibal tenia
much entendimiento, prodigiosa facilidad para el studio
y una rara capacidad para las matematicas. Comprido en
'Constantinopla por el embajador ruso Tolstoy, y enviado
por este al Czar Pedro I como regalo, recibi6 una brilaa-
te carrera, hizo sus studios en Paris, y de vuelta a Ru-
sia fuo promovido al grado de mayor general primer co-
mandante de Revel, nombrado despues director general
ide ingenieros militares, y al fin general en jefe el 23 de
Octubre de 1759. Al afio siguiente obtuvo el Cordon de
S San Alejandro. Su hijo mayor-un mulato,-Ivan, fud on
-hombre distinguida que mand6 la flota rusa en el mar
Negro, segun consta en las Memorias del priacipe Pedro
Dolgoroukow.
Los Estados-Unidos nos han dado un negro astr6nomo,
'n negro emtbajador-Basset-y otro negro senador-
Hiram Revels.
El nico. mfsico de mdrito excepcional que ha produci-
do el Brasil es un hombre_de color-Cirlos Gomes. Sa
primera partitura-As notes do Castello,-compaesta




.






F7



el a~imo del curioso es el deseo, mejor diria-
mos el ansia, con que los negros libres se de-
dican las letras, elevindose los unos a un
punto por muchos conceptos considerable,
conteniinaose los mis en los rudimentos de


sobre un median libreto portuguds, fud oida hace seit
afios por el pdblico de Rio-Janeiro. La acogida fud fria,
pero los inteligentcs reconocieron un verdadero merito
en el j6ven debutante que fud pensionado y enviado i
Italia para perfeccionarse. Hoy el j6ven compositor justi-
fica completamente la esperanza que su debut hizo conce,
bir. Su nueva 6pera-Guarany,-representada por vez
primer en la Scala de Milan el 19 de Marzo de 1870, ob-
tuvo an legitimo dxito. Dicese que so mdsica, llena de
imagipapion, novedad y originalidad, encierra bellezas de
primer 6rden que encantaron al piblico milands, uno de
los mis inteligentes de Italia.--iE genio, pues, no es el
monopolio de una raza!
Pero, qi4u hemos sido nosotros mismos en on princi-
pio? Los archives que la paleontologia busca en el sublo
bastan para darnos informes. .Pues qud habria pensado
de nosotros otra raza mas avanzada que nos habiera des-
oubieato en la epoca de la edad de piedra?
Por otro lado, es just considerar que los negros del
interior de Africa han sido, desde las edades crepuscula-
res hasta nuestros dias, secuestrados y privados de todd
comunicacion con .el resto de la tierra. Al Norte, dridos
desier:os; al Este, al Oeste, al Sur, la inmensidad de los
mares; en las costas, un cordon de fiebres palidicas que
presentan una barrera mas infranqueable si cabe.
Luego el clima influye mucho en el aparente entorpe-
cimiento de sus facultades. Debilitados por una continue
traspiracion, abrumados por un calor incesaote, probable-
eonte. ay mal, alimentados, ec6mo han de soportar ano
comparacion cualquiera con el europeo?,








la instruction primaria, en la lectura y la
escritura.
Con efecto; segun los datos publicados por
la intendencia de Cuba en 1851, aparece que
de la poblacion blanca sabian leer y escribir
211.477 individuos, 6 sea el 30,43 por 100, y
no sabian 552.027, esto es, el 69,57. Habia,
pues, 3,28 que no sabian por cada uno que
sabia. En la poblacion libre de color resul-
taba que 26.780 sabian leer y escribir, el 11,51,
por 205.713; 6 sea el 83,49 que lo ignoraban.
Habia, por tanto, 8,75 que no sabian por cada
uno que sabia (1).
En Puerto-Rico, segun el censo de 1867, sa-
bian leer 27.154 hombres de color, esto es, el
8,9 por 100 de su raza, y no sabian 273.480, es
decir, 91,1 por 100. Las proporciones entire, sf
eran 10,25 de estos por uno de aquellos. De
los blancos 80.703 sabian, 6 sea el 23,32, y
no sabian 269.991, 6 sea el 76,68. La relacion
centre uno y otro grupo era de 3'34 de los se-
gundos por cada uno de los primeros.
Pero es de advertir que en el ceso de Puer-
to-Rico no se hace diferencia tratando de los
hombres de color entire eeclavos y libres.


(1) Puede consultarse en el Ensayo histdrico estadis-
tico sobre la instruction pdblica en la isla de Cuba, por
D. Pelayo Gonzalez.


~:J;-?/-~. :









59
Los resultados son, por tanto, de suma grave-
-dad, pues que muy bien puede suponerse que
muy pocos serian los negros esclavos que su-
piesen leer, y por tanto, que los que en la es-
tadistica aparecen bajo este concept, deben
referirse no al total de gente de color que en
Puerto-Rico existia, es decir, a 310.270, sino,
al de los negros libres que suben a 266.909.
Ahora bien: en la Peninsula en'1860 sa-
bian solo leer 705.778 individuos, leer y es-
cribir 3.129.921, y no sabian ni lo uno ni lo
otro 11.837.391. Las proporciones eran: con la
poblacion total 4,50, 19,96 y 75,54 por 100, y
entire si uno que sabia solo leer por cada 16,77
que no- sabian, y uno que sabia leer y es-
cribir por cada 4,43 que sabian solo leer y ca-
da 3,46 que no sabian nada. En algunas pro-
vincias las proporciones variaban considera-
blemente; asi en Canarias la de los que sa-
bian leer y escribir con la poblacion total era
de 9,92, en Castellon de'9,82 y en Almeria de
9,92. Por manera que la poblacion libre de co-
lor de Cuba aventajaba en un 2 por 100 .en
cierta clase de instruction a la blanca de las
citadas provincias de la Peninsula .1).
A mis, en las Noticias estadisticas de Cuba
de 1852 aparecen como estudiantes de color-


(1) Censo general.










446 al lado de 2.249 blancos, y 11 profesores
de education junto a 470 de la raza euar6-
sica.
Todo lo que esto signiflca, el prodigio de
deseos y de energia que suponen esas cifras
que hemos registrado en la clase libre de co-
lor, es punto m6nos que impossible que lo
comprendan bien los que solo de oidas co-
nozcan lo que es una sociedad esclavista y
el estado en que se hallan nuestras Anti-
Hlas (1).
Pero cuando del mero hecho de que en la
estadistica official aparezcan 446 segros estn-
diantes se pasa a considerar las proporciones
que existen entire los que saben leer y escri-
bir en aquella ultrajada y perseguida clase y
los que tienen estos conocimientos en la Pe-
ninsula (es decir, en una de las naciones en


(i) Puede ser util conocer los siguientes datos:
En Cuba el total (sin distinction de raza, sexo ni estado)
que sabe leer es de 268.237 individuos, 6 sea el 19,73 por
por too de la poblacion.
"En Puerto-Rico 107.857 individuos, 6 sea el 16,42.
Los hombres blancos que en Cuba no saben leer repre-
sentan el 67 por Ioo y las mujeres el 74 de sus respecti-
vos grupos.
En Puerto-Rico el 83 los primeros y el 88 las segundas.
En la Peninsula sabe leer el 24,58 por Ioo de la pobla-
cion total. De los hombres no sabe el 6, (mdnos que en
Cuba yPuerto-Rico), y de las mujeres el 85 (mIs que en
Cuba).


*' ''f'' -.-(*
"";'a(-^








61
que, ann cuando otra cosa se diga, los rudi-
mentos de la instruction estan mis al alcan-
ce de las masas), la admiracion-sube de pun-
to y apenas si se encuentran palabras para
6spresarla.
Pero fuerza es que nos recojamos en los li-
mites propios de este, trabajo, que queremos
cancluir muy lueg6.
-De todo lo dicho result que el negro, por
naturaleza, no es, hi con much, refractario
A toda cultural moral 6 intellectual. Aun bajo
las delet6reas influencias de la esclavitud le
hemos visto dedicandose a las letras y bus-
cando la tranquilidad de la familiar asi que
goza de alguna libertad (1).
Por otra parte, hemos visto tambien hasta
d6nde llega su laboriosidad luego que sobre
et influyen las dos condiciones generals que
han presidido al desenvolvimiento del tra-
bajo en el mundo modern, la libertad y el
interns individual, y a pesar de que todo cuan-
to le ha precedido y aun le rodea parece como

(r) Un dato de cierta importancia. Entre los esclavos
de Puerto-Rico solo habia 29.00ooo casaderos (por alto) y
ogg99 casados, esto es, 3,y por roo. Entre los blancos Ia
proporcion es de 3o por loo, y entire los libres de color
de 36.
De Cuba no queremos hablar. Solo hay 19.ooo casados
esclavos para 25s.ooo casaderos. La proportion 7,5
port oo.









62
dispuesto para hacerle entregarse a la va-
gancia.
A mis hemos admirado la dulzura de ca-
rbcter, la humildad, la abnegacion y las altas
prendas morales que adornan al negro y le-
sefialan en el mundo de las razas; prendas
que perfectamente destruyen toda sospecha
de ferocidad y otros defects, como gratuita-
mente se imputan los hijos de Africa,

V

Despues de esto solo nos falta traer en
nuestro auxilio un testimonio irrecusable:-
jel de los mismos esclavistas!
El trabajo es facilisimo. Basta reproducir
en estas pdginas algunos de los infinitos
anuncios que esmaltan la cuarta plana de
esos grandes periddicos de Cuba que con
tanto dnfasis nos hablan en sus fondos de los
intereses de la civilizacion-de la grandeza de
la raza espafiola-del esplendor de nuestra-
historia-de nuestra superioridad respect
del bdrbaro yankee, el egoista ingl6s, el afe-
minado italiano y el ligerisimo e insustancial
francis; y sobre todo--ioh, eso si!-sbbre
todo, i de la inviolabilidad del derecho de pro-
piedad/
<(Se vende una morena de buena presencia,







63
regular lavandera, aplanchadora, cocinera y
criada de mano, cariiosa eon los 0ilos, fel y
Ameilde. VIrtudes, 89, de ocho a once de la
mafiana.,
(Diario, 9 de Mayo de 1875.)


S. petition de ella, se vende una negra
de veintidos aros; es de campo, buena presen-
cia, con su hija de un afio, muy sanita; es sana
y sin tachas, mis que regular lavandera,
aplanchadora y cocinera, de buena razon y
entiende de algunos dulces y costura, fel y
lista en sus trabajos, vagt stosa 4 todas par-
tes. En 1.600 ps. Papal, calzada del Cerro, ni-
mero 508.>>
(Idem, Io de Mayo.)


sula, 'se vende una negra de diez y nueve
-aios, generalisima criada de mano, con prin-
cipios de costura, fel, hkmilde, sana y sin
viciouss ni tachas conocidas. Puede verse,
Luz, 37, de siete a doce del dia y de tres a
seis de la tarde.
(Idem, idem.)


Un negro j6ven general de campo, y una
-china buena cocinera, lavandera y con mucha




.. .;








64
disposicion para las compras en la plaza:
tambien se traspasa la contrata de un chine
j6ven; le faltan seis afios, es de campo, en-
tiende de panaderia y peon de albaffil. Agua-
cate, 53, entire Teniente Rey y Muralla.>
(Idem, Idem)


A petition suya se vende un negro coar-
tado para servir, general cocinero, de veinti-
seis afios, en 900 (novecientos) pesos papel,
y en la misma se solicita un cocinero 6 coci-
nera, prefiri6ndose esclava para entenderse
con su duefio. Cfrlos III, nfim. 6.>
(Idem, idem.)


sula, se vende una negra de diez y nueve
afos, generalisima criada de mano, con pri-
eipios de costura, Jfel, Ahmilde, sana y six
jicios ni tachas conocidas. Puede verse,
Imz, 37, de site 6 doce del dia y de tresi-
seis de la tarde.,
(Idem, idem.)


< de edad; es lavandera, cariosa criada de ma-
no, esti criando y gana csatro onmas on par




.L-W:4








65
pel; se vende para hacer de moment la es-
eritura de una casa. El vigilante de las Re-
cogidas darn razon.>
(Idem, idem.)


Una negra de veintidos afios, buena figu-.
ra, general lavandera, aplanchadora, riza-
dora, cocinera, va gzstosa 4 donde la eleven,
sana y sin tachas. Tambien una casa de azo-
tea, con tres cuartos, en 30.000 lapeL Cien-
fuegos, nim. 76.
(Idem, idem.)


< vandera y aplanchadora, una negrita de doce
anos muy trabajadora, y otra de catorce, de
campo, y un mulato, excelente cochero de
una y dos bestias, cocinero y'repostero, m y
formal y trabajador, todos sanos y sin tachas.
Aguila, nim. 13.)
(Idem, 2 de Mayo.)


4Se vende y tambien se alquila una negra
de diez y siete afos, de moralidad, lavandera,
aplanchadora y cocinera. Informarin Pepe
Antonio, nim. 20, Guanabacoa. $
(Idem, idem)
*


-^~~,4 -









Una negra de treinta y ocho anos, mas que
regular lavandera y cocinera; a prop6sito
para una persona que necesite una criada de
toda coftlanza. Tambien un negrito muy listo
de trece afios. Escobar, 56.>>
(Idem, 4 de Mayo.)


((Una negrita de trece' afios, acabada de
ilegar del campo, sabe lavar, criada fina de
mano y manejadora de nifios, pues es muy
cariiosa para estos. Neptuno, 49.>
(Idem, 5 de Mayo.)

Un afio despues, dia por dia, se publicaban
en el mismo peri6dico estos otros anuncios:
< papel y otra en 525 oro. Son files y entien-
den de cocina, lavado y plancha, excelentes
criadas de mano. Tambien se vende un piano
,casi regalado. San Pedro, 26, altos, en el
muelle de Luz, informant a todas horas.>
(Mayo de 1876 )


.< na, tiene trece aros de edad, muy desar-
rollada y saludable, igil, servicial, de mano
y dispuesta a lo que se la quiera ensefiar.
Estrella, 113, sin intervention de tereero.>
*








t buen panadero y cocinero, ensefado en una
fonda del campo, d6cil y muy trabajador; un
negrito de doce afos para criado de mano,
muy listo, y una negra de diez y ocho, buena
lavandera para un tron por ser larga en su
trabajo, A todos se responded, sanos y sin ta-
chas 6 se alquilan. Cuba, 18, altos.>


rior lavandera, planchadora y rizadora de
much gusto; buena cocinera y oriada de
mano y regular costurera; robusta y sani-
sima, cariiosa y de buenas costumbres. Un
pianino Boisselot y various muebles: todo por
tener que ausentarse sus dueios. Anton
Recio, 28.>


tA petition suya se vende una morena de
treinta y dos aios, general lavandera y me-
jor planchadora, rizadora y general cocine-
ra y propia para todo lo que quieran dedicar-
la, muy carifiosa y sin tachas. Aguacate, 45.)


< otra de diez y site; generalisimas lavande-
ras y planchadoras, sobresalientes camise-
ras y de ropa fins, cocineras y criadas da








68
mano, robustas y muy sanas, de b4una pTe-
sencia y de moralidad; no saben le calles-
Lpmparilla, 20 (1).
Como estos anuncios, que quizi nuestros
le~tores supondrian ya en desuso, pero que
constituye.n (a pesar de haber tenido en Es-
paiia Constitucion- de 1869, monarquia de-
mocritica y RepAblica... de todos los deseos
6 intenciones) una fuente de ingresos para
los peri6dicos de Cuba; como estos anuncios
podriamos publicar cien, tomados de cual-
quiera quincena del famoso Diario de la Ma-
rina de la Habana.
Nos bastan con estos para que el lector
observe c6mo se recomienda la buenapresen-
cia,-la moralidad,-la salud,-la benevoles-
cia,-la mansedumbre,-el carifo,-la laborio-
sidad de esos pobres negros, que precisamen-


(i) Como se ve, casi todos los anuncios se refieren I
mujeres. Este es un fen6meno que no debe pasar desaper-
cibido. Es un hecho que el element masculine de color
es relegado d los campos de Cuba, bien por la codicia de
los amos, bien porque d los ingenious los empuja el ele-
mepto libre y particularmente el blanco que se va apode-.
rando de las artes manuales y el servicio domestico. La
importancia de este hecho es innegable. Result ya prdcti-
camente que la esclavitud no es necesaria, al mrnos para
la vida urbana. (Qud dirdn A esto los esclavistas de i85j?
El tiempo se encargara de probar en Cuba, como ha
probado en Puerto-Rico, que la esclavitud no es necesaria
(presc'ndamos de si es perjudicial) en la vida del campo..








69

te por todas estas virtudes, cuando no por
su propia derecho, merecerian lalibertad (1).
Ademis de esto la Sociedad Abolicionista
Espaiola llam6 en su dia la atencion del se-
fior Ministro Mosquera sobra los anuncios
que se publicaron en El Diario de la Marina,
de la Habana, del segundo semestre de 1872,
referentes a esclavos huidos. En ellos se
consignaba expresamente que tales y cua-
les negros pr6fugos se hacian pasar por
libres y trabajaban en su propio 6 en extrafio


- () Ademds, es de notar c6mo en estos anuncios se
hace caso otniso de los hijos de las paridas, mientras en
otros se venden negros y negritas de doce y catorce afios
(y mulatas, esto es, ihijas de blanco libre!), d pesar de
que el art. 21 de la Ley preparatoria de 1870 dice:
eTampoco podrAn venderse separadamente de sus ma-
dres los hijos menores de catorce alios nilos esclavos que
estdn unidos en matrimonio.*
iPero hablar de la ley! iBah!
Tambien conviene leer estos- anuncios:
*Be ha fugado una negra que tenia papel por el sinlico
para buscar amo. Su duefio, que vive calle de San Miguel,
nam. 79, gratificard con lo que sea just al que la entrega-
re, advirtiendo que reclamard dafios y perjuicios d quien
la ocultare; se llama Elvira y es de nation conga, tiene
un hijo mulato de diez y ocho meses, anda con un tfnico
de listado algo sacio y usa pafiuelo en la cabeza, y es co-
lorada en su color. r
(Diario del 3o de Abril de 1875.)








+ -_/ 7 .'- -, C ,







70

oficio, en tal 6 cual barrio 6 poblacion, y
el anunciante concluia por amenazar con la
responsabilidad de dafios y perjuicios, a los
que ocultaran al kuido. De modo que 6ste,
duefo de su libertad, y huyendo de la escla-
vitud, no se dedicaba a la holganza y al
vicio, como sus detractors debian suponer
y como despues de todo no era il6gico sos-
pechar.


De los datos y testimonies aqui aducidos,
result de toda evidencia:

de nacion Lucumi, de oficio calderero, como de cuarenta
aios; suele pasar el tiempo alrededor de los ingenios. Se
suplica al que lo capture dd aviso de su paradero en la
Gaira d D. Francisco MAs, advirtiendo que al que lo abri-
gase se le hard responsable.P
(Diario, 2 de Mayo.)


tFalta de la casa de su amo desde el dia 12 del pasado
de Abril el negro congo Domingo Bandera, como de
treinta y cuatro afios de edad, de oficio panadero y traba-
jador de muelle, de estatura regular y de algunas pocas
canas enla cabeza. Es muy conocido en el pueblo de Re-
gla y se supone estd por el Cerro. Se gratificard con un
billete de 25 pesos al que dd razon en la calle de la Amar-
gura, num. 83.,
(Idem, idem.)
Con permiso de los que piensen que reproducir estos
anuncios es insistir en una vulgaridad, bueno es advertir
que negro de nation se llama en Cuba al negro africano,
al negro importado.
Ahora bien: esos negros a que los ultimos anuncios se










1.0 Que todo cuanto se dice de la perver-
sidad moral y la miseria intellectual de la
raza negra es falso.
2. Que en la misma Cuba, 6 pesar de las
dificultades que ofrece toda sociedad escla-
vista, los negros libres 6 igualan 6 superan a
lop blancos en algunos particulares, sobre
todo en aquella esfera propia del senti-
miento.
3.0 Que en Puerto-Rico y en otras socie-

refieren, 6 tienen mis de sesenta aios de edad 6 tienen
mdnos.
(Tienen mas? Pues la Ley de 187o los ha declaiado li-
bres, disponwendo que si quisieren regresar a Africa se
les conduzca gratuitamente. iC6mo, pues, se los reclama
en el concept de esclavos?
(Tienen menos? Pues son libres por los tratados cele-
brados con Inglaterra y por las leyes anteriores a 1870,
pues que hace ya mis de cincuenta afios que quedaron
cerradas las puertas de Cuba d la importacion de africanos.
Y entonces, Oc6mo esos caballeros que viven en la calle de
San Miguel y en otros puntos de la Habana amenazan con
daios y perjuicios al que motiva la fuga de esos negros
libres, y c6mo confiesan tan francamente el delito de
plagio?
Pues esto se public en Cuba; esto se hace en la Perla
delas Antillas; esto tolera nuestro pabellon, nuestras au-
toridades, nuestras leyes. De esto somos todos-en su
grado --responsables.
(Preguntareis todavia d6nde estin las causes de nuestra
miseria?
iSiempre que pienso en Dios y me acuerdo de la escla-
vitud-decia Franklin-tiemblo por mi patria!
No cerremos los ojos i la evidencia.








dades libres, el espectAculo que ofrece la raza
africana es grandemente alentador y da de-
recho a career que en condiciones favorable
y cnando menos justas, el negro de Cuba
llegaria al apogeo de la civilizacion.
4.0 Que no puede hacerse de la brutali ad
del negro un argument contra la abolicibn
de la esclavitud.
Todo to que podrian observer los enemigos
mis 6 m6nos francos de la abolicion, es que
el esclavo actual es un sdr mal educado; pero
de esto A negarle las condiciones verdadera-
mente notabilisimas que tan recomendables
hacen para ciertos efectos al pobre afrieano,
va un abismo.
Y bien; Sde aquella observation qu6 se
puede inferir?
Que es de toda necesidad educar al escla-
vo. Y para realizar esta education es precise,
es indispensable salir de la esclavitwd. Mien-
tras la sombra de la servidumbre, por vaga
y desvanecida que parezca, envuelva al po-
bre africano, el negro careeeri de los medios
necesarios para su redencion, que solo en la
libertad y por la libertad es possible.
Tres siglos de una costosisima experiencia
lo han demostrado. La regeneracion del es-
clavo por los ejercicios religiosos ha sido
proclamada y preceptuada en todos los 06-








73
digos negros y los Reglamentos de esclavos,
desde el de Luis XIV de Francia hasta el
bien inspirado de 1789 en las colonies espa-
folas. Los negros rezaban-5 debian rezar-
todas las noches el rosario-~ los negros se
les debia explicar semanalmente la moral
cristiana-los negros debian ser bautizados
y casados conform a los preceptos del Cato-
licismo. A juzgar por las precauciones, los-
negros de Cuba.y de todas las Antillas de-
bian ser casi unos santos. Y ahora se nos
Sdice que no se puede hacer la abolicion.....
iporque son unos salvajes!
Hay otra experiencia niAs reciente: la de
las aboliciones graduales; sobre todo la del
aprendizaje en las Antillas inglesas. Pues
bien; es un heeho que nadie se ha atrevido
& negar, que en ninguna part donde la aboli-
cion gradual se ha intentado, esta ha con-
seguido la plenitud de sus efectos. Donde
quiera ha sido un fracaso. Por lo que hace a
las Antillas inglesas, conocidos son los con-
flictos que surgieron en aquellas islas en que
se planted el aprendizaje, bien al contrario
de lo que sucedi6 en Antigua, donde se acep-
t6 desde el primer dia el procedimiento ra-
dical, que a la posture, en 1833, se tu.vo
que aplicar A todo el imperio colonial brit,-
nico.









La crisis y el retroceso de Jamaica, en este
error, tuvieron su principal causa.
Insistamos en este punto.
lQuereis educar al negro?
Pues proclamad ante todo su libertal; re-
conoced su derecho; avivad en su conciencia
el sentido intimo de su personalidad.
Y con esto prodigad la ensefianza; fomen-
tad las instituciones ben6ficas; adopted todas
las medidas que el 6rden piblico aconseje.
Pero que la education del negro no sea
como su pretendida brutalidad; un pretext,
para que la injusticia se eternice.




FIN.









OTROS LIBROS DEL AUTOR


LA COLONIZATION EN LA HISTORIC (FORMA-
cion ) emancipacton de Amirica).-2 vol.-Editor.
b i. Martin.-Madrid: 187.--Precio, 6 pesetas.
U(NA CAMPANA PARLAMENTAKlIA.=COLEC-
Ucion de proposiciones y discuisos pronunciados en las
i-ortcs de 1872-73 sob e retornias de Ultramar.=Un v,,l.
de 400 pags =Madrid: 1874.=Precio, 16 rs.
LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD EN EL OR-
deil econiomico.-ExAinen de ]as giandcs experiencias
tbolicionistla dc Ilglalirra, Francia, Brasil, Estados-
Unidos y Holanda. --kstudio politico y economic de
nucstras Antillas. -Ln ,ol. de 500 pagiuas en 4."-
.\adiid: 187(.- I'recio, 20 reales.
LA ABOLICION DE LA ESCIAV'ITUDl EN LAS
Antillas espafiola-(coltestacion alos Irabajosde Mr. Co-
dlliin dcl St. S;ico ,obrt cl mlismno asnullto.- l studio
.obre ci ca Iacli. hisltota iorualidad de los lngroh
de nuestlras Antiill ).. Un \ol. et I.' ladrid: 187o.
Prccio, 20 rs.
SACUESTION DlE ULTRAMAR i)ISCURSO PRO-
Litilciadoal tomar por primcra \ez allento ell el Conl-
iecso dc Diputadosl.- IFn toll.-MadJid: 187r. Prc-
Jo, 4 r.
I ALUESTION DL PUIER TO-RICO IESTUDIO HIS-
torico sobre los pro.yectos de coIStitulion colonial de lo-
aillll'strot HBcccra ) M\lltl.- IIn t1. cit 4 "-Madrid:
187o.=Precio, to rI.
A CITES TION t.Ol.llAL EIN 1x68 iSl' UACION
de Cuba. ePcito-Riio t'ilipilas) Un vol. tin 8."
M.adrid: I Nily. -Pi.cio, 4 r.- (Casi agitado.) .
A PERI)IIA1) IALAS AMERICAS.---ESTUDIOHIS-
Lt6rico (Buenos-Aires, \Venezuela, AMcjico, 188o-14).=
Ln vol. ci 61i."- Madrid: 18t)8.-l'= cio. 4 rs. (icai
a gotado.)
SAS COLONIAS D1L IN(LATEIRRA EN AMERI
ca.-Uiscurso Un toll. de 40 pags. Madrid: 1x71.
-Prccio, 2 reale'-.

Para salir pr6ximamente

I'UPTI GAL Y bl CODI6t I ll\1l..--I O1l.
ESnOZOS 1 NOTAS DE POLITIC .II'ITER. TI RA V COS
TI' IBRES.- 1 vol
ESTI DIO HIST'hRIt:Ob --I vol.

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