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HIDE
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 Frontispiece
 Front Matter
 Santo Domingo en el ambiente del...
 El sentido de la cooperacion: Cooperar...
 Regimen de sancion
 Tradicion de funtualidad de la...
 Washington y la ley de emergen...
 Los cien ojos de la supervigilancia...
 Los milagros del trabajo y de la...
 Trascendental mision del ejercito...
 Nuestra actual administracion publica...
 El hombre fuerte de la hora














Title: Algunos aspectos de la obra administrativa del Presidente Trujillo
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 Material Information
Title: Algunos aspectos de la obra administrativa del Presidente Trujillo
Physical Description: 48 p. : port. ; 16 cm.
Language: Spanish
Creator: Morel, Emilio A.
Publisher: Sindicato,
Publication Date: 1932.
 Subjects
Subject: Trujillo Molina, Rafael Leónidas,
Politics and government -- Dominican Republic -- 1930-1961.
Spatial Coverage: Dominican Republic.
 Notes
General Note: "La presente disertación fué trasmitida al mundo, por su propio autor, la noche del 19 de agosto pasado, por medio de la estación radiodifusora de la ciudad de Santo Domingo."
 Record Information
Bibliographic ID: UF00078316
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000297725
notis - ABS4100
oclc - 08491869
oclc - 8491869

Table of Contents
    Title Page
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        Page 2
    Frontispiece
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    Front Matter
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    Santo Domingo en el ambiente del respeto internacional
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    El sentido de la cooperacion: Cooperar es rehabilitarse
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    Regimen de sancion
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    Tradicion de funtualidad de la Republica Dominicana
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    Washington y la ley de emergencia
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    Los cien ojos de la supervigilancia sobre el tesoro publico
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    Los milagros del trabajo y de la produccion
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    Trascendental mision del ejercito Dominicano
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    Nuestra actual administracion publica en el concepto exterior
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    El hombre fuerte de la hora
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Full Text


-,- ,a ~-j1i^ EW .,..--.-- *
EMILIO A. 0REL






ALGUNOS ASPECTS DE LA
OBRA ADMINISTRATIVE DEL
PRESIDENT TRUJILLO



La present disertaci6n fu6 trasmitida
al mundo, por su propio autor, la noche de
19 de Agosto pasado, por medio de la
Estaci6n Radiodifusora de la ciudad de Santo
Domingo.


Sindicato--Santo Domingo.
















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E l'
AMERICA.










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t^,R10^


Voluntades que os estais estreme-
ciendo de impulses creadores; voluntades
que estais manejando el arado, la pluma
o la espada: la espada que forja pueblos
libres, la pluma que los orienta, el arado
que arranca a la tierra el fundamento de
esa libertad; soldados del pensamiento y
de la acci6n, hombres de fe...cualquiera
que fuese vuestra raza, cualquiera que
fuese vuestra bandera, cualquiera que
fuese el pedazo de tierra que esteis sem
brando o defendiendo,-sembrar es de-
fenderse.!- yo os envio esta noche un
cordial mensaje de salutaci6n desde este
viejo y empolvado archivo de tradiciones
que se llama Santo Domingo.


----------------------------






- -11 ----1-1 --- ---- - -


SANTO DOMINGO EN EL AMBIENTE DEL
RESPETO INTERNATIONAL

La Rep6blica Dominicana ha entra-
do ya en el claro ambiente del respeto in-
ternacional, porque ha revelado, en la
extension y en el caracter de la obra que
estA realizando, su indesviable determine"
ci6n de afirmar los atributos de su perso-
nalidad. Esa obra es el mayor esfuerzo de
comprensi6n de si mismo realizado en
este tiempo por pueblo alguno de la Ame-
rica espafiola. Nadie nos ha iluminado el
camino. No hemos imitado a nadie, ni he-
mos copiado normas ex6ticas de vida. No

5-







hemos tenido mas consejero que la histo-
ria, ni mis colaborador que la experiencia,
ni mis insospechable y constant inspira"
dor que la voluntad de dar a nuestra exis"
tencia un sentido mis concorde con la ci-
vilizaci6n.
Hemos tapado la boca al error; he-
mos deshuesado al absurdo; hemos gol-
peado a la mentira hasta hacerla pedir per-
d6n; hemos roto las v6rtebras al sofisma y
nos hemos metido en el pasado, no para
revivirlo, sino para enterrarlo mis hondo.
Estamos enterrando con ese pasa-
do una parte de nuestro present: toda
la parte impura que constitute una ame-
naza de contagio para lo porvenir. De ahi,
que los hombres que se habian engrande-
cido a expenses de las equivocaciones del
pasado y habian edificado sobre los ex"
travios de la conciencia popular el poder

-6-







de su influencia, no represented hoy va-
lor apreciable alguno. Esos hombres s61o
tienen en el present el cuerpo. La volun-
tad, el coraz6n y la mente los tienen en el
pasado. Son el pasado mismo! Por eso
su presencia en los nuevos campos de
acci6n result, para algunos observadores,
un anacronismo; y sus figures en el esce-
nario del nuevo regimen son considera-
das, por cierto sector de la political radi-
cal, como un ingente peligro para las ex-
celencias del regimen mismo.


1II1-.jU1 II 111 ii I ii 1 II 1.~,
-I-






ii 1.1 -k ~ ~ 11I.--4--------


EL SENTIDO DE LA COOPERATION:
COOPERAR ES REHABILITARSE!

Tal vez sea esta la causa de que
cierto espiritu de incomprensi6n haya
hecho reparos a la amplitud que el Go-
bierno del Presidente Trujillo ha dado al
sentido de la cooperaci6n political. Se
queria, se quiere ain, que no se d& una
participaci6n ponderosa en la vida official
a elements que hayan actuado sefiala-
damente en alguna administraci6n que
haya baldonado el nombre de la Rep6bli-
ca. Tal aspiraci6n, que es hija, en verdad,
de un loable puritanismo politico, se corn
i--- -------9----
-9 -







padeceria mejor con un regimen inesta-
ble y debil, en el que la fuerza de la con-
fianza en si mismo fuera inferior a los pe-
ligros de la contaminaci6n, que con un
regimen de tan vigorosos lineamientos, de
tan multiples recursos de acci6n como el
presidido por el General Trujillo.
En un regimen fundado, como el
present, en un profundo sentimiento de
dominicanidad, serian intolerables ciertos
exclusivismos. Llamar a los dominicanos
todos, es un deber. Colocar a los corrom-
pidos en el piano de las rehabilitaciones,
es ya una exigencia del sentimiento na-
cional. Cooperar es rehabilitarse. Y hay
que dar a los compatriotas reputados de
inhAbiles, deshonestos, infidentes o sedi-
ciosos, una iltima y compasiva oportuni-
dad de rehabilitaci6n.


10-






e- -1 1 - -1 - -1 -1 -4 1--


REGIMEN DE SANCION

Tambien se han hecho debiles y sen
sibleros reparos a las medidas de defense
adoptadas por el Gobiero, no frente a re
voluciones imaginarias, sino a la realidad
de una sedici6n que fu, inexcusablemen-
te criminal porque surgi6 en un instant
en que la Rep6blica estaba abrumada por
un conjunto de circunstancias adversas.
Esas medidas, que el deber de preservar
la paz ha hecho tradicionales aqui, en el
resto de la America y en todas las latitu-
des, no fueron, sin embargo, extremadas.
No hubo ley marcial ni restricci6n de pre"
11 -







rrogativas constitucionales.
El Gobierno dominicano no provoc6
a nadie; fu6 provocado 6l. No agredi6 a
nadie; fu6 agredido l1. Ning6n ciudadano
fue privado de su libertad, sino cuando
atent6 contra la libertad de todos. Ningu-
no cay6 sin vida en un taller, sobre un
arado, o junto a una siembra, sino en al-
g6n cerro abrupto, en actitud de asalto y
con el fusil del insurgente en la mano. El
Gobierno se apoder6, y las posee a6n, de
todas las pruebas justificativas de un vas-
to plan subversive. Muchos de los instiga-
dores de ese plan han permanecido res
petados en sus hogares, los unos, temblo-
rosos de cobardia; los otros, palidos de
arrepentimiento. Y si algo evidencia ple-
namente la benignidad del Presidente
Trujillo, es el hecho de estar viviendo
tranquilamente en su hogar, con el disfru-
--12--
12 -







I 11 0I--- 11--------- 11----------444
te de una pension, el ex-presidente Hora-
cio Vasquez, autor de la catAstrofe admi-
nistrativa con cuyas graves derivaciones
esta luchando, hace dos afios, el Presiden-
te Trujillo. Dentro del regimen de sanci6n
establecido por el Presidente Trujillo, el
ciudadano Horacio Vasquez pudiera co-
rrer la misma suerte que estin corriendo
Irigoyen en la Argentina y Leguia en el
Per ..


-13-







~~-1~~~1.b1lIUI I IU1I~lIIi1 I bIi4


TRADITION DE FUNTUALIDAD DE LA
REPUBLICAN DOMINICANA

Estamos en plena efervescencia de
renovaci6n. No nos preocupa lo que he-
mos sido, sino lo que debemos ser. Y esta
preocupaci6n es el principal estimulo de
la obra en que un empefio patri6tico sin
precedentes esti agrupando todas las
energies nacionales. Uno de los aspects
fundamentals de esa obra, cuyos mate-
riales ostentan, como fundido en un lacre,
el sello personal del reconstructor de la
patria, General Rafael Leonidas Trujillo;
uno de esos aspects es el que se refiere

15 -








a las rentas p6blicas.
Hemos sido, por espacio de mis de
un cuarto de siglo, los mas escrupulosos
deudores de banqueros norteamericanos.
A este respect, la Rep6blica Dominicana
tiene una tradici6n de puntualidad que
nadie osaria deslustrar. Mientras algunas
naciones sudamericanas de mAs posibili-
dades econ6micas que nosotros, y hasta
hace poco reputadas como mas series que
la nuestra, suspendian bruscamente el pa-
go de las amortizaciones de sus empr6sti-
tos y negabanse a pagar los intereses, la
Rep6blica Dominicana afirmaba urbi et
orbi su decision de pagar mediante la
adopci6n de la inica media prudent y
honest aconsejada por las circunstan-
cias.
Para mantener el brillo de esa tradi-
ci6n de puntualidad, el Presidente Truji-

16-







1lo realize aquel famoso plan de emergen-
cia contenido en la Ley Nim. 206, y por
el cual qued6 temporalmente suspendido
el pago de las amortizaciones de nuestra
deuda exterior (cuyo monto es de
$16.592,500); pero no el pago de los in-
tereses, ascendentes a la suma de
$38.105,55 mensuales, que son pagados
regularmente.


-17













WASHINGTON Y LA LEY DE
EMERGENCIA

La impresionabilidad de los tempera-
mentos superficiales, explotada por la vi-
sible intenci6n de entorpecer las actuacio-
nes del Gobierno national en pro de nues-
tra rehabilitaci6n financiera, vi6 en esta
media un peligroso expediente de la des-
esperaci6n en vez de una de las naturales
derivaciones de lo que el Presidente Hoo-
ver ha denominado con propiedad estan"
camiento de la confianza. Sobre la incon-
sistente presunci6n de que Washington no
impartiria su aprobaci6n al plan del Go-

19-


a~Ba~BCI~PP~rCEb+&.~01~CO~B~6M'*~OQd~Q~







bierno dominicano, hizo derroche de lite-
ratura macarr6nica la siempre exaltada
imaginaci6n de algunos profesionales de
la political. Pero esa presunci6n se desva-
neci6 cuando el Gobierno norteamericano
di6 a la prensa de su pais, en fecha 1 1 de
noviembre de 1931, una nota informative
en la que, al reconocer la seriedad de las
condiciones econ6micas de Santo Domin-
go, hacia esta categ6rica declaraci6n:
"Teniendo presents las estipulacio-
nes de la Convenci6n con la Repiblica
Dominicana, y en vista de las circunstan-
cias ya mencionadas, este Gobierno, en
este moment, no se siente dispuesto a
tomar otra acci6n que no sea la de seguir
prestando atenci6n y cuidado al desenvol-
vimiento de la Repdblica Dominicana".
"Es la creencia del Departamento de
Estado que 6sta serA la mejor political pa

20 -







ra todos, incluso para los tenedores de
bonos, cuyos intereses se propone el Go-
bierno Dominicano continuar pagando
de modo regular".
Pero, conviene advertir que cuando
el President Trujillo concibi6 el prop6si-
to de suspender temporalmente el pago
de las amortizaciones de nuestra deuda,
ya el habia "extremado el sentido de la
previsi6n", segin su propia frase, y ha-
bia agotado todos los recursos humana-
mente posibles para mejorar las condicio-
nes de la hacienda public. En efecto, la
Misi6n presidida por el General Charles
G. Dawes, ex-embajador de los Estados
Unidos en Londres, calcul6 nuestros in-
gresos posibles para el afio 1930 en la su
ma de $14.292,210 d6lares. Sobre este
calculo formula la administraci6n pasada
una Ley de Gastos Publicos que fij6 los

21 -







egresos en la suma de $14.030.832 d61a-
res. A pesar de que aquel calculo emana-
ba de un expert de tan reconocida capa
cidad financiera, y no obstante ser el ala-
bado fruto de un studio efectuado minu-
ciosamente por un lujoso conjunto de t6c-
nicos en la material, todos norteamerica-
nos; a pesar de ello, el Presidente Truji-
1lo redujo la cuantia de los ingresos posi'
bles para 1931, a la suma de $12,094,870
d6lares, y fij6 los egresos en la suma de
$9.957,661,83 d6lares. En el primer caso,
hizo reducciones por valor de $2.197,340;
en el segundo caso, las reducciones ascen-
dieron a $4.073,170,17.
En el mes de septiembre del mismo
afio,-esto es, cinco meses despu6s,- el
President Trujillo hizo nuevas reduccio-
nes en el monto de los ingresos posibles,
y los redujo a un total de $3.350,000 pa-

22 -







ra el afio. A pesar de que se hicieron nu-
merosas supresiones en el personal de la
administraci6n p6blica y se efectuaron las
mas rigurosas economias en los gastos,
la deuda internal de la Repiblica tuvo un
aumento de mas de mill6n de d6lares en
el afio 1931: esto asi, porque si se hubie-
ra acomodado el presupuesto de gastos a
tan reducidos ingresos, habrianse ocasio-
nado graves entorpecimientos a los servi-
cios p6blicos.


- 23 -















































I I




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el poder, es hoy penuria en el erario. Lo
que fu6 exceso de boato en los de "arri-
ba", es hoy escasez de pan en los de
"abajo". Gracias a ese plan de emergen-
cia,- que esta sirviendo de norma a la
soluci6n de los conflicts financieros de
otras naciones,- los intereses de nuestra
deuda son pagados con regularidad; las
rentas p6blicas estin aumentando gra-
dualmente, en la media en que aumenta
nuestra producci6n; se han cumplido to-
das las obligaciones del presupuesto; se
ha normalizado el pago de los sueldos;
se han mejorado los servicios piblicos; y,
finalmente, tenemos en caja, para este se-
gundo semestre, un balance favorable de
$225.000.00.
Hoy no se malversa un s6lo centavo.
No se perdona un s6lo fraude. Una seve-
ra supervigilancia tiene cien ojos abiertos

26 -







constantemente sobre el tesoro piblico. Y
ya empezamos a salir del laberinto de difi-
cultades en que nos situaron la imprevi-
si6n, el desorden y la insensatez del go-
bierno pasado. De modo, pues, que el Pre-
sidente Trujillo estA subsanando faltas
ajenas y corrigiendo las imperfecciones de
una obra, que no es la suya!


- 27 -













LOS MILAGROS DEL TRABAJO Y DE
LA PRODUCTION

Otro de los aspects fundamentals
de la obra del Presidente Trujillo, es el
que se refiere a la agriculture. La escasez
de numerario no ha dejado sentir todo su
rigor en las classes pobres del pais, porque
hemos tenido una producci6n agricola su-
perabundante. Se ha producido diez veces
mAs que en el curso de cualquiera otra
administraci6n, y se ha gastado diez veces
menos, en el mismo sentido, para obtener
ese resuhado. Estamos llenando holgada-
mente las necesidades del consume y nos

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preparamos para ensanchar la venta de
nuestros products agricolas en los mer
cados extranjeros.
En esta labor, que es la mAs silen-
ciosa, pero quizA la mas efectiva de cuan
tas absorben las actividades del Gobierno,
el President Trujillo cuenta con un hom-
bre superior, estructurado para grandes
empresas de mejoramiento: ese hombre
es Rafael C6sar Tolentino, el competen-
tisimo Secretario de Agricultura y Comer
cio. Numerosas colonies agricolas estAn
pregonando la excelencia de los nuevos
m6todos de cultivo y comprobando estas
justas apreciaciones de Tolentino respect
del Presidente Trujillo:
". .Es un creador de riqueza. Pro-
duce, consume y legisla con sentimiento
dominicanizante. Posee el verdadero sen-
tido de la political, que es administrar,

30 -







producer, trabajar, economizar, para enri-
quecer al individuo y a la naci6n".


- 31-






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TRASCENDENTAL MISSION DEL
EJERCITO DOMINICANO

Paralelamente a los progress sefia
lados, se ha ido perfeccionando la institu--
ci6n armada de la Rep6blica. Es lamenta?
ble que algunas personas hayan perdido
de vista lo que, a nuestro juicio, constitu-
ye la raz6n fundamental de ese perfeccio-
namiento. Se explica que algunos de nues-
tros vecinos de occidente,-a quienes los
efectos de una ocupaci6n military parecen
haber embotado un poco el sentido de las
realidades trascendentales,-desconozcan
la misi6n que debe tener hoy un ej6rcito

33 -







dominicano. Se explica que algunos de
nuestros buenos vecinos !os haitianos, em
pequefieciendo la dignidad de esa misi6n,
crean que nuestro Ejercito tiene el enfa-
doso encargo de arreglar zaragatas de
fronteras, provocadas casi siempre por
contrabandistas y abigeos.
Lo que no se explica es que algunos
dominicanos compartan ese concept tra-
dicional de nuestro Ejercito, sin advertir
que tal concept s61o encajaba en aquella
antigua political de engafios,-politica po-
bre de vision y de idealismo patri6tico,-
con la que los gobiernos de uno y otro
pais distraian la atenci6n y las fuerzas de
sus gobernados, ahondaban el abismo de
mutua incomprensi6n en que viviamos y
hacian mas largo y brozoso el camino por
donde ibamos, haitianos y dominicanos,
hacia nuestro total aniquilamiento.

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Tampoco seria juicioso atribuir el
ideal de ese perfeccionamiento a fines de
political internal. En Santo Domingo no
hay, ni puede haber ya revoluciones for-
males. Hace tiempo que salimos de ese
period. No hay a quien temerle. No hay
caudillos. Y los que presumen de serlo no
tienen catadura ni para ser jefes de mo
tines de barrios. El Gobierno del Presiden-
te Trujillo es el mas s6lidamente consti-
Stuido que ha tenido la Rep6blica; y lo es,
porque es el inico que se ha ajustado a
m6todos racionales y cientificos de buen
gobierno. Hoy no se habla de trabajos de
political, sino de political de trabajo. Y ese
Ej&rcito, orgullo del pueblo dominica-
no, es el primero que estA dando singu-
lares notaciones de laboriosidad en las co-
lonias agricolas militares. Buscad en Am6-
rica otro ejrcito que siembre, y que sepa

S35 -







convertir los blandos ocios del cuartel en
fecundas empresas de cultivo!
Estamos, pues, perfeccionando nues-
tras armas porque necesitamos estar a cu-
bierto de ciertas contingencies. Las pre-
sentes condiciones del mundo estin debi-
litando el sentimiento de la paz. Nuestra
posici6n respect de los Estados Unidos
del Norte, que es la naci6n mAs afectada
por esas condiciones, nos crea obligacio-
nes especiales; y estas obligaciones nos
fuerzan a mejorar nuestros elements de
defense en una forma que los propios
Estados Unidos juzguen adecuada a las
exigencias de su seguridad exterior. De
modo, que al aumentar nuestra capacidad
defensive contribuimos a la preservaci6n
exterior, por el lado del Caribe y del At-
lAntico, de nuestro poderoso vecino del
Norte, y eliminamos la posibilidad de

36 -
36 -







una injerencia que, de no alcanzar la Re-
p6blica una adecuada preparaci6n t&cnica
military, seria inminente en caso de con-
flicto armado entire los Estados Unidos y
cualquiera otra potencia.


- 37 -














NUESTRA ACTUAL ADMINISTRATION
PUBLIC EN EL CONCEPT EXTERIOR

Desde su advenimiento a la vida in-
dependiente, la Repuiblica Dominicana
habia estado sintiendo gravitar sobre su
nombre una pesada losa de descredito.
Cuarteladas y deudas fueron en todo
tiempo nuestras primordiales caracteristi-
cas. De 1912 a 1916, tuvimos seis presi"
dentes! Algunos fueron hombres notables,
pero de un temperament civilista inade-
cuado al ca6tico estado de conciencia de
aquel moment. La mera lectura de las
efem6rides que se publican en la prensa

39 -


H'~~~~U"~U'~"----~----~UU--~WIIY~mHn







diaria, produce una sensaci6n desagrada-
ble. Rara vez sorprende uno en esa-lec-
tura el chispazo de alg6n hecho edifican-
te. Y como el descr&dito de la naci6n se
reflejaba sensiblemente en la vida del in-
dividuo, la condici6n de dominicano era,
en el extranjero, punto menos que un
martirio. Esa condici6n lleg6 a ser sin6ni-
mo de turbulento!
iCalcilese la extension del esfuerzo
realizado para desvanecer los nubarrones
de tan secular descredito y poner a flote,
en las corrientes del respeto interamerica-
no, el nombre de un pais que s6lo supo
aprovechar, en el pasado, los malos ejem-
plos dadole por las mAs defectuosas orga-
nizaciones! Calcilese la cantidad de ener-
gia patri6tica que ha sido necesario poner
en acci6n para colocar, en tan poco tiem-
po, a la Rep6blica Dominicana, en ana

40 -






- -I--~--- -----------H
posici6n de honor que las naciones mas
civilizadas son hoy las primeras en reco-
nocer y reverenciar! Y esta posici6n la
hemos alcanzado en el turbio instant en
que un pavoroso desquiciamiento del
mundo econ6mico, hace impossible el
cumplimiento de ciertas obligaciones so-
lemnes entire los pueblos.
Asi, pues: estamos en el amplio dis"
frute de todo el cridito exterior que puede
alcanzar un pais en esta hora. Para llegar
ahi, hemos organizado el present, seg6n
la conceptuosa frase del Dr. Max. Henri-
quez Urefia. La mas contundente expre
si6n de ese cr6dito, es la confianza que
tienen nuestros acreedores en la rectitud y
en la eficacia de la Administraci6n del
President Trujillo, cuya labor fu6 califi-
cada de esp!6ndida por el Honorable Mr.
John Charles Linthicum, Presidente de la

41-







Comisi6n de Relaciones Exteriores de la
Camnara de Representantes de los Estados
Unidos.
La prensa extranjera, y en especial
la norteamericana, habla extensamente
de lo que ella llama "el triunfo de Santo
Dmirngo", al que present como ejemplo
de pais puntual en el cumplimiento de sus
obligaciones. The New York Tribune, en
su edici6n del dia 16 de julio, dijo refiri6n-
dose a ese triunfo, que "6ste pequefio
pais de un mill6n de habitan-
tes se ha destacado conspicuamente entire
los paises latinoamericanos deudores de
similares obligaciones"; y agreg6 que:
"Los resultados mostrados durante este
primer semestre, reflejan la vigorosa cul-
minaci6n de los esfuerzos del Presidente
Trujillo", etc.
Y es que este joven gobernante, que

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ha llevado a l'mites no previstos la hones-
tidad en el manejo de la hacienda piblica,
se guia por el proverbio americano que
dice: There is a bird in every dollar;
don't let it fly! (Hay un pAjaro en cada
d6dar: no lo dejes volar!).


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EL HOMBRE FUERTE DE LA HORA

Ram6n Emilio Jimenez enmarca la
personalidad del Presidente Trujillo, "el
hombre fderte de la hora", en este breve
trazo definitive:
"Tiene, para el exito, las dos condi-
clones fisicas: salud y juventud; las dos
condiciones intelectuales: talent y dis"
creci6n; las dos condiciones morales: sin-
ceridad y rectitude; y las dos grandes con-
diciones political: honradez y patriotis-
mo.
De la acci6n arm6nica, perennemen
te fecunda, de esas condiciones tan bien

S45 -
S45


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delineadas por la ilustre pluma que ha in-
mortalizado tantas leyendas Al Arnor del
Bohio, no podia obtener la Rep6blica Do-
minicana sino los maravillosos resultados
con que ella se present hoy ante la ad-
miraci6n y el respeto del mundo. Esos
resultados, afirmadores de la capacidad
dominicana, han puesto de relieve la exis-
tencia de un rec6ndito acervo de anergias
que ning6n gobierno anterior supo apro"
vechar en beneficio de la corunidad na-
cional. Al contrario, muchas de esas ener-
glas corrieron por cauces de perdici6n. No
pocas fueron a estrellarse, en un est6ril
empefio suicide, sobre los propios muros
de la dignidad de la Rep6blica.
Saliente manifestaci6n de esas ener-
gias, puestas hoy en actividad reconstruc-
tora, es el intense renacimiento cultural
que estamos presenciando. Todas las po-

46 -







tencias de la mente, todos los afanes de la
investigaci6n cientifica, todas las inquie-
tudes del espiritu, las palpitaciones todas
del gusto y de los anhelos artisticos y lite-
rarios, estan en movimiento a trav6s de un
asombroso ncmero de centres de cultural,
surgidos todos en el ambiente de optimis-
mo y de seguridad en que estamos vivien-
do. El entusiasmo intellectual de esos cen-
tros se desborda en peri6dicos y en confe-
rencias. La mujer estA ocupando un sitio
eminente. El obrero tambi6n ocupa el su-
yo. Y el libro, el pobre libro dominicano,
aquel libro que se podria de olvido y de
harapos junto a la indiferente suntuosidad
de un regimen que pas6, sobre la Repibli-
ca, como un vendaval de demencia; el li-
bro dominicano reaparece hoy en el mis-
mo punto de donde estin partiendo todas
las fuerzas de la voluntad y del espiritu

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hacia la conquista de la portentosa patria
del porvenir.
Gracias al Presidente Trujillo; gra-
cias al estadista, al gobernante excepcio-
nal y multiple que tan pronto deja oir el
temido chocar de las piezas de su arma-
dura, como instala una academia de la len-
gua; que lo mismo pone en fuga un in-
tento sedicioso, como preside la inaugura-
ci6n de un ateneo; que abre cordialmente
los brazos del amor a quienes armaron,
contra 61, los del odio; gracias al Presiden-
te Trujillo, la independencia de la Repi-
blica Dominicana ha dejado de ser ya una
vacilante concepci6n de nuestro patriotis-
mo, para convertirse en una permanent
realidad international.

Santo Domingo,
Agosto, 1932.
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