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HIDE
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 Introduction
 Biografía
 Obra poética
 Poesías de Juan Bautista Aguir...
 Sonetos
 Poemas
 Poesias diversas
 Versos satíricos
 Table of Contents
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Group Title: Olvidado poeta colonial
Title: Un olvidado poeta colonial
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00078306/00001
 Material Information
Title: Un olvidado poeta colonial
Physical Description: 94 p., 1 l. : ; 19 cm.
Language: Spanish
Creator: Carilla, Emilio
Universidad de Buenos Aires
Publisher: Imprenta de la Universidad
Place of Publication: Buenos Aires
Publication Date: 1943
 Subjects
Genre: bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Bibliography: Includes bibliographical notes.
General Note: At head of title: Facultad de filosofía y letras de la Universidad de Buenos Aires. Instituto de cultura latino-americana. Director: Arturo Giménez Pastor.
General Note: "Poesías de Juan Bautista Aguirre": p. 33-92.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00078306
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000670409
oclc - 22852703
notis - ADL0954

Table of Contents
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    Biografía
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    Obra poética
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    Poesías de Juan Bautista Aguirre
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    Sonetos
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    Poemas
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    Poesias diversas
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    Versos satíricos
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EMILIO CARILLA

UN OLVIDADO POETA COLONIAL






















tf~-~








FACULTAD DE FILOSOFfA Y LETRAS DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
INSTITUTE DE CULTURAL LATINO-AMERICANA
DzaIcToa: ARTURO GIM9NEZ PASTOR



EMILIO CARILLA


UN OLVIDADO POETA COLONIAL


































BUENOS AIRES
IMPRENTA DB LA UNIVERSIDAD

1943














LATIN
AMERICA














INTRODUCTION


I

JUAN MARfA GUTIERREZ Y EL PADRE AGUIRRE

El jesuita ecuatoriano Juan Bautista Aguirre quizAs
sea la figure colonial americana que atrajo con mAs
frecuencia y simpatia la pluma de don Juan Maria Gu-
tierrez. Es mis: el recuerdo del. jesuita parece impul-
sarlo a publicar repetidas veces sus versos, como si con
ellos quisiera el critic argentino compensarlo de mas
de una centuria de silencio y olvido, y alli done Agui-
rre aparece fuera de lugar, oamo ocurre en la edicibn
bonaerense de la Amdrica poetica (i), debemos perdonar
la intromisi6n aunque no la aceptemos respetando
el entusiasmo de Juan Maria Guti6rrez por el poeta que
descubri6.
Antes de que nuestro critico conociera los versos de]
Padre Aguirre, kste era poco menos que ignorado entire
los jesuitas americanos del siglo xvm, y la coleoci6n
manuscrita de sus obras, titulada Versos castellanos,
obras juveniles, misceldneas, esperaha en vano el honor
de la impresi6n. Al leer Juan Maria Gutierrez el manus-
crito que poseia en Guayaquil el doctor J. M. Avils,
reconoci6 los autenticos mrritos de Aguirre y se propuso
devolver a las letras americanas un nombre y una obra






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injustamente olvidados. Hagamos justida: Juan Maria
Gutierrez, con todas las limita iones de su critical, es uno
de los primeros y pooos en estas disciplines que, en el
siglo xix americano, merecen recordarse. (A un lado de
la calle estan Bello, Gutirrez, Caro, Baralt; al otro,
Pimentel, Vergara y Vergara, Mera, Palma). Ann cen-
surindolos, no se arredr6 como era costumbre, y
con alboroto ante los abundantes rastros de gongo-
rismo que hay en la obra de Aguirre y le dedic6 uno de
los Estudios biogrdficos y critioos y, adenis, extenso ar-
ticulo en varies ndmeros del Correo del Domingo (2).
En ellos demuestra una comprensi6n no oomfi en cri-
ticos que recorrian este campo. Por ejemplo, Juan Le6n
Mera, poco despubs de las piginas de Guti6rrez, retro-
cedera asustado ante unos pooos versos de Aguirre (3).
Despues acogi6 Juan Maria Gutirrez las noticias bio-
grificas que traia Pablo Herrera en el Ensayo sobre la
historic de la literature ecuatoriana y las agreg6 al final
de su ejemplar de los Estudios biogrdficos y critioos (4)
para servirse de ellas en notas posteriores, como la que
dedica a Aguirre en la Biblioteca de escritores en verso
nacidos en la Amdrica de habla espafiola, antiguos y mo-
dernos (5).
Pero de poco sirvi6 el fervor de Juan Maria Guti&-
rrez, cuando Menindez y Pelayo no utilize sus studios
en la famosa Antologia de poetas hispano-americanos (6),
obra importantisima por lo que signific6 en su tiempo
y que, envejecida en cuanto a los dates, sigue piendo
obra valiosa por muchos studios fundamentals.
En la Antologia, al tratar de Aguirre, dice Men6ndez
y Pelayo que s6lo conoce una poesia suya ( ... las d&-


____







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cimas que compuso burlAndose de Quito y elogiando a
Guayaquilh) y por ella lo enrola entire los conceptistas,
o, m-s bien, entire los adeptos del estilo de Gerardo Lobo y Benegasi (7). Sin duda cono-
ci6 las decimas en la Antologia ecu4toriana (Poetas),
publicada en 1892 por la Academia Ecuatoriana, que
trae esta (nica composici6n del P. Aguirre. Llama por
eso la atenci6n que Menendez y Pelayo no conociera
mis versos del jesuita, cuando cita en su obra la Ame-
rica poitica de Gutierrez (8), cuya edici6n de Buenos
Aires modificada e inconclusa trade varias compo-
siciones de Aguirre, y tambikn cita los Estudios biogrd-
ficos y critics (9) en la bibliografia de Guti6rrez acla-
rando que entire los poetas de quienes trata figure P. Aguirre (ecuatoriano)>.
Y ya se sabe cuAnto pesaban y siguen pesando los
por lo general acertados, pero no inapelables, juicios
de Men6ndez y Pelayo. Por todo esto, poco tiene que
agradecer el nmobre de Aguirre al sabio critic santan-
derino, ya que las (decimas burlescas que transcribe
poco valen comparadas con otras poesias del jesuita ecua-
toriano. Todavia boy, y cerca de nosotros, aun recono-
ciendo en Aguirre a lo comirn, parece persistir este juicio que lo consider
como un versificador jocoso mas que un poeta lirico
delicado y fine (Io).
Cualquier studio que se propusiera rehabilitar a Juan
Bautista Aguirre tiene que apoyarse indudablemente en
lo que Gutierrez ha recogido y comentado. Asi ha suce-
dido con el studio del critic ecuatoriano Gonzalo Zal-
dumbide, conocido entire nosotros por el trabajo acerca







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de Jose Enrique Rod6. En 1918 public Gonzalo Zal-
dumbide una apreciaci6n sobre la obra de Aguirre,
basindose en las poesias contenidas en los Estudios bio-
grdficos y critics. Quiero decir con esto que los mn-
ritos en el conocimiento de Aguirre correspondent ex-
clusivamente al critic argentino, aunque Isaac J. Ba-
rrera diga realzando la labor de Zaldumbide que
la obra de Guti6rrez era de < rica y completamente desconocida en el Ecuador)) (ii).
Aun reconociendo su rareza, los Estudios sirven de ayuda
a modernos historiadores de la literature americana, co-
mo lo demuestran Alfredo Coester y Bernardo Moses;
este iltimo, verbigracia, construye las pAginas que de-
dica a Aguirre con las noticias y versos que trae Juan
Maria Guti6rrez (12).
Zaldumbide ha hecho conocer este ingenio colonial a
sus compatriotas, pero es necesario conservar a Juan
Maria Gutierrez el fruto de sus afanes. Estas pAginas
tienen tal misi6n, y, para hacerla mas valiosa, agregan
todas las composiciones recogidas por Gutierrez, varias
de las cuales nunca public, o public s6lo fragmentaria-
mente, en los diversos studios dedicados a Aguirre.


















NOTAS


(I) Juan Maria GutiBrrez, Amdrica potlica, coleccidn escogida de
composiciones en verso escritas por americanos en el present
siglo. Segunda edici6n, Buenos Aires, tomo I, 1866, pigs.
I7-33. (Como se sabe, Aguirre pertenece al siglo xvin). El
pruspecto que anunciaba esta edici6n (ver ejemplar del Museo
Mitre) lo hacia con el siguiente titulo: Amdrica poetica, colec-
cidn complete de las mejores poesias de autores americanos
desde el descubrimiento de Amdrica hasta nuestros dias, refun-
dida y aumentada, de modo que forma una obra nueva com-
pletamente distinta de la publicada en Chile por el autor ...
La inclusion, en el inico tomo publicado, de Aguirre y Alar-
c6n, nos dice que iste es el verdadero titulo. Sin embargo, el
editor repiti6 el titulo de la edici6n de 8&46. Merece recor-
darse tambi6n que en los Estudios biogrdficos y critics de
algunos poets sudamericanos anteriores al siglo xIx, tomo I
(6nico publicado), Buenos Aires, 1865, incluye Gutierrez a
Ruiz de Alarc6n y a Sor Juana In6s de la Cruz. Por lo visto,
Juan Maria Gutidrrez no se preocup6 much por el titulo de
sus obras.
(2) Juan Maria GutiBrrez, Estudios biogrdficos y critics, edici6n
citada, pig. 237 y siguientes; articulo del Correo del Do-
mingo, n6meros 70, 71, 72 y 73, Buenos Aires, I865.
(3) (Pena causa ver c6mo el P. Aguirre delira y disparate en
los fragments de poesia seria que nos ha dejadop. Adivina-
mos que so refiere al inconcluso poema dedicado a San Ig-
nacio de Loyola. (Juan Le6n Mera, Ojeada histdrico-critica
sobre la poesia ecuatoriana, Quito, 868, pag. 57).
(4) Pablo Herrera, Ensayo sobre la historic de la literalura ecua-
toriana, Quito, I86o. Ver: Boletin de la Biblioteca Nacional








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de Quito, nueva series, no 9, marzo y abril de 19g7, pigs.
95-96.
(5) Biblioteca de escritores en verso... Primera series (Revista
del Rio de la Plata, tomo I, Buenos Aires, x87 1, pig. 653.
El ejemplar de los Estudios biogrdficos y critics de la Bi-
blioteca de Juan Maria Guti6rrez, actualmente en el Congreso
National, tiene adiciones manuscritas del propio author.
(6) Antologia de poetas hispano-americanos, publicada por la Real
Academia Espafiola, tomo III, Madrid, 89~4, pig. XCV.
(7) Antologia, III, pig. XCV. Pooo despus agrega: e... mis
bien debe ser puesto entire los oopleros que entire los poetas
formales, aunque no so le puede negar cierta gracia descrip-
tiva, y 6sta no solamente en lo burlesco... (Id.).
(8) Antologia, IV, Madrid, 1895, pig. CLXXXV. Aunque Me-
nindez y Pelayo cita por la edici6n de Valparaiso, 1846
(primera edici6n).
(9) Antologia, IV, Madrid, 1895 pig. CLXXX, nota.
(Io) Ernesto Morales, Don Juan Maria Gutidrrez: el hombre de
Mayo, Buenos Aires, i937, pig. 126.
x(1) Isaac J. Barrera, Apuntaciones histdricas sobre la literature
ecuatoriana, en el Boletin de la Biblioteca Nacional de Quito,
nueva series, n 30, marzo y abril de 19216, pig. I .
(I2) Bernard Moses, Spanish colonial literature in South America,
Londres-Nueva York, 1922, pigs. 545-548.

















BIOGRAFIA

Son escasas las noticias biogrificas que se poseen del
P. Aguirre. Durante much tiempo la ciudad de Gua-
yaquil fu6 considerada como cuna del jesuita; el pro-
pio Aguirre asi lo daba a entender:
Esta ciudad primorosa,
manantial de gentle amable,
cortes, discreta y afable,
divertida e ingeniosa,
fu6 mi patria venturosa...
(Carta joco-seria ..., describiendo a
Guayaquil y Quito).

Sin embargo Isaac J. Barrera (I) afirma que naci6
en la villa de Daule, provincia del Guayas, en 1725 (en
el aiio coinciden todas las referencias). Ingres6 a la
Compafia de Jesds y estudi6 en Quito, donde residi6
alrededor de treinta afios.
Los versos lo atrajeron desde temprano; es de 1746
la composici6n que titul6 A la destrucci6n de la Ciudad
de los Reyes, Lima, cabeza del Perd, sucedido en el
mismo aiio y al mismo tiempo que lleg6 a Amirica la
rnoticia de la muerte del rey D. Felipe V. Fu6 en Quito,
ciudad que tanto censura (ver su Carta joco-seria...),
professor de filosofia e introductory de nuevos sistemas







EMILIO CARILLA


de ensefianza. Fu6 tambien orador, de los mis estima-
dos en su 6poca, a pesar de la poca elocuencia que le
atribuye Pablo Herrera por la Oracidn ftnebre que
predict en la muierte del Ilustrisimo Juan Polo, Obispo
de Quito (2).
Como una prueba del prestigio personal que leg6 a
alcanzar, se cuenta el siguiente episodio: en el afio 1765
hubo una sublevaci6n en Quito con motivo del estable-
cimiento de la Aduana y el Estanco de Aguardiente;
despues de muchos esfuerzos, s6lo cuatro jesuitas, entire
los cuales se contaba el P. Aguirre, consiguieron calmar
a los rebeldes quitefios (3).
dPas6 a Italia antes de la expulsion de 1767, o es-
tuvo incluido entire los desterrados?
No s6 en que se basa Juan Maria GutiBrrez para decir
en la Coleccidn de poesias americanas que a Europa much antes de I767> (4); en sus Estudios
biogrdficos y critics afirma que I67p (5).
Jose Toribio Medina no dice nada sobre 61 en
las Noticias bio-bibliogrdficas de los jesuitas expulsa-
dos de Amdrica en 1767 (6), y no parece probable que
Medina olvidara o desconociera al Padre Aguirre. Pero
en la Antologia ecuatoriana (7), Pablo Herrera (8) e
Isaac J. Barrera (9) coinciden en que el Padre Aguirre
estuvo comprendido dentro de la Orden de Carlos III.
De todos modos, l1egando antes o despues, la situaci6n
del poeta ecuatoriano en Italia fu6 envidiable, sobre todo
si se la compare con la de tantos otros jesuitas que se
guarecieron en la peninsula en esos critics afios. Ocup6
los cargos de Rector del Colegio de Ferrara y de Exa-








UN OLVIDADO POETA COLONIAL 13

minador sinodal de ciudad (xo). En Ferrara se dice que
el obispo Chiaramonti- despu&s Papa con el nombre
de Pio VII- acudi6 a 61 en frecuentes consultas.
Ocup6, por l6timo, la citedra de Teologia moral en
el Colegio Ptblico de Tivoli, y .en esta ciudad muri6,
en el afio 1786.
Las obras que de 61 se conservan son las que com-
puso en su patria. No sabemos que escribiera versos en
Italia, ya que el P. Velasco no recogi6 ninguno en su
voluminosa Coleccidn de poesias varias (i ).















NOTAS


(1) Isaac J. Barrera, Quito Colonial. Siglo xvim. Tres escritores
del siglo xvim: Espejo, Velasco, Aguirre. En las Memorias de
la Academia Nacional de Historia. Volume I, Quito 1922;
Apuntaciones hist6ricas sobre la Literatura Ecuatoriana. En el
Boletin de la Biblioteca Nacional de Quito, nueva series, no 3,
marzo y abril de 1'926, pigs. IIO-II3.
(2) Pablo Herrera, Ensayo sobre la Historia de la Literatura Ecua-
toriana. En el Boletin de la Biblioteca Nacional de Quito,
nueva series no 9, marzo y abril de 1927, pig. 96.
(3) Isaac J. Barrera, Apuntaciones histdricas, pig. iii.
(4) Juan Maria Gutierrez, Coleccidn de poesias americanas anti-
guas y modernas, impresas, manuscritas y autdgrafas, tomo
I, pig. 55. Biblioteca de Juan Maria GutiBrrez en el Con-
greso de la Naci6n Argentina.
(5) Juan Maria Guti6rrez, Estudios biogrdficos y critics sobre al-
gunos poetas sudamericanos anteriores al siglo xxx, tomo I,
Buenos Aires, 1865, pig. 239.
(6) Jos6 Toribio Medina, Noticias bio-bibliogrdficas de los jesuitas
expulsados de America en 1767, Santiago de Chile, 1914.
(7) Academia Ecuatoriana, Antologia Ecuatoriana (Poetas), Quito
1892, pig. 4.
(8) Pablo Herrera, obra citada, edici6n de Quito, I86o. Segui
nota manuscrita de Juan Maria Gutierrez al final de sus Es-
tudios biogrdficos y critics, tomo I, Buenos Aires, i865.
No he visto esta referencia en la edici6n modern del Ensayo
de Herrera publicada por el Boletin de la Biblioteca Nacional
de Quito.
(9) Barrera, Apuntaciones hist6ricas, pig. 112.
(ro) Barrera, Apuntaciones histdricas, pig. 112.
(xI) Juan de Velasco, Coleccidn de poesias varias, hechas por un
ocioso en la ciudad de Faenza, cinco vol6menes manuscritos,
conservados en la Biblioteca Nacional de Quito.
















OBRA POETICA

Hasta que Guti6rrez public sus Estudios biogrdfi-
ficos y critics, los versos conocidos de Juan Bautista
Aguirre se reducian al fragmento del poema a San Ig-
nacio de Loyola (treinta y seis verses copiados por Es-
pejo en su Nuevo Luciano) y a las d6cimas de la Carta
joco-seria..., describiendo a Guayaquil y Quito. En un
viaje que hizo el critic argentino a Guayaquil, conoci6
en casa del doctor J. M. Avils el manuscrito de las
obras de Aguirre, un folleto de unas i4o piginas con
el ya mencionado titulo de Versos castellanos, obras ju-
veniles, misceldneas. Guti6rrez sac6 copias de todas las
composiciones, con excepci6n del Poema heroic a San
Ignacio de Loyola (inconcluso), unas ( muerte de Felipe V; various epigramas latinos con la
traducci6n espafiola; varias composiciones amorosas y
otras satiricas de mera circunstancia> (i). Pero no uti-
liz6, en los diversos studios que dedic6 al jesuita, sino
algunas de ellas: las nmis breves y algunos fragments
de los poemas; los verses, en fin, que consider mis
valiosos para explicar la obra.
Refiriendome a toda la labor conocida del P. Aguirre,
dir6 que no es muy extensa-como puede medirse en
las paginas que siguen a esta introducci6n pero si







EMILIO CARILLA


suficiente para distinguir sus fuentes y valorar sus po-
sibilidades. En primer lugar, los cinco sonetos: conoep-
tistas, sentenciosos, los sonetos morales; mis gongorinos,
los dedicados A una rosa; (petrarquesco>> el que canta
A una tdrlola que lloraba la ausencia de su amante (2).
Despues, las poesias de mayor ambici6n y extension: el
Rasgo gpico a la Concepcidn de Nuestra Senora, el canto
A la rebeli6n y caida de Luzbel y sus secuaces, inspira-
dos en la Biblia, pero con abundante mitologia (3), y la
deslumbrante y gongorina Descripci6n del mar de Venus.
Calderonianas son la Carta a Lisardo, la Canci6n heroic
y el Llanto de la naturaleza humana dispuds de su caida
por Addn. Versificador fAcil y galante se muestra Agui-
rre en las cuartetas que dedica A unos ojos hermosos y
en el romance A una dama imaginaria; satirico mordaz,
en la Carta joco-seria, en las liras y epigramas A un
Zoilo y en el romance al doctor Vidales, lugares en
especial el 61timo donde asoman algunas expresiones
de mal gusto.
Juan Bautista Aguirre recuerda por su obra a Sor
Juana Ines de la Cruz: puede decirse que, un siglo
despues, repite muchas de las caracteristicas de la monja
mejicana. La producci6n del jesuita es mis exigua que
la de Sor Juana, y tambi6n menos variada ya que no
se aventur6 en el teatro ni escribi6 poemas extensos co-
mo el Primero Sueiio; pero coinciden--salvando distan-
cias- en inconfundibles rasgos: models, diversidad de
temas (sagrados y profanos), variedad de cuerdas.
La Biblia y Calder6n son, particularmente, los ali-
mentos que nutren los asuntos de Aguirre; Gngora,
Quevedo, Lope de Vega, Polo de Medina, son las fuer-








UN OLVIDADO POETA COLONIAL


zas que ponen tenso el aroo de su estilo (aunque no s4
hasta d6nde pueden separarse unos de otros). Dificil
es encontrar en su obra el acento personal bajo el peso
de tantos nombres abrumadores. Ya en vida debi6 res-
ponder el P. Aguirre a los que, yendo mis ali adn,
afirmaban que no eran suyos los versos. Defendi6ndose,
escribi6 el jesuita unas liras dirigidas a un Zoilo... que
comienzan asi:
Miraste mis poesias
y tu envidia mortal, de ardores lena,
dijo que no eran mias
sino parto felz de pluma ajena...

Pero no se le puede negar, junto a la capacidad de
asimilaci6n y a la habilidad con que imita los mas va-
riados estilos, gusto refinado y espiritu sensible, y con
frecuentes aciertos expresivos.
De lo dicho se desprende que no fu6 el P. Aguirre
un gran poeta, ni fund con su obra <>.
Fue, si, un buen poeta, nada despreciable si se le com-
para con los pocos que brillan en el siglo xviI ameri-
cano y que tuvieron mAs nombre.

GONGORISMO
Cuando el P. Aguirre describe sus versos, la fortune
de G6ngora en Espafia hacia largo tiempo se habia oscu-
recido: el siglo xvin (mas lo serA airn el xix) es, bien
se sabe, antigongorista. En cambio, America continda
ofreciendo ramilletes de versos gongorinos, si no con la
abundancia de la centuria anterior por lo menos de fir-
mes colors; en M6xico, manti6nese la corriente, sin







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grandes lagunas, hasta los dias de la revoluci6n de la
Independencia. En Sur America es el P. Aguirre uno
de los iltimos si no el iltimo de los gongoristas:
ninguno de los versificadores de su tiempo esta tan sa-
turado de G6ngora, aunque es menester no olvidar tam-
poco que describe a ciento cincuenta afios de la muerte
del poeta cordobes. El vocabulario de Aguirre, sobre todo
en sus poesias de mayor aliento, abunda en los vocablos
cultos tan cars a G6ngora, si bien ya en esa epoca mu-
chos de ellos habian entrado en la lengua literaria
corriente. Anoto, basAndome en las lists de DAmaso
Alonso (4), los siguientes cultismos en aguirre: citara,
consorte, pdrpura, purpireo, matutino, eclipse, canoro,
nectar, coro, coturno, implicar, monstruo, t6sigo, cAn-
dido, fanal, diluvio, breve, grave, orbe, esfera, cerileo,
niufrago, humedo, precipitado, furor, undoso, turba,
polo, vulto, nocturno, aurora, impulso, palida, fragante,
pompa, sepulcro, fortune, girar, gusto, libar, candor,
pira, f6nix, m6trico, peregrino, sublime, blandura, alba,
promontorio... Pero estos cultismos no prueban, por
si solos, la influencia gongorina, ya que G6ngora estA,
por el uso que hace de ellos, en medio y no al comienzo
de la corriente. Con mAs claridad se manifiesta la in-
fluencia en la estrofa cargada de elements plAsticos, eu-
f6nicos, ubarrima de colors y sonidos:

De Memn6n en el reino floreoiente,
donde, entire rosas llama brilladora,
con bostezos de nicar al oriented
se asoma el sol en brazos de la aurora,
cuando risuefia la estaci6n luciente
del celeste zafir purp6reo dora,








UN OLVIDADO POETA COLONIAL 19

y, fragoso bajel, tramonta bellas
ondas de luz en pi6lagos de estrellas...
(Descripcidn del mar de Venus)

Uno de los cultismos sintacticos de G6ngora mis
discutidos me refiero al hiperbaton es tambien
lugar a que pocos discipulos se atrevieron. Aguirre no
conserve el movimiento caracteristico de la sintaxis gon-
gorina, aunque de tanto en tanto (en las octavas del
Rasgo dpico a la Concepcidn de Nuestra Se~ ora... y
de la Rebeli6n de Luzbel y en las silvas del inconcluso
poema a San Ignacio de Loyola) sorprende con algu-
nas transposiciones desusadas en su epoca.

services siete tremolaba airado
(Rasgo dpico a la Concepcidn de Nuestra
Sefiora).

no ceb6 de su pico la pureza
en la menor de su despojo escama...
(Id.)
(En 16brego no puedo, ardiente, horrendo,
desorden espantoso a la fortune
el universe todo oonfundiendo,
ahogar al sol en su dorada cuna?
(Rebelidn de Luzbel)

Este de rocas promontorio adusto Descripci6n
del
freno es al aired y a los cielos susto; Monserrate
mas que de Giges los ribazos fieros
organizado horror de los luceros,
cuya excelsa cimera,
taladrando la esfera,
nevado escollo en su cerviz incauta
del celeste argonauta








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teme encallar gozoso al Bucentoro
que luces surca en tempestades de oro...
(A San Ignacio de Loyola) (5)
El jesuita ecuatoriano se atrevi6, ademas, a emplear
otros cultismos de la lengua po6tica gongorina, mnuy ra-
ras veces utilizados por los que siguieron las huellas del
cordob6s. Asi, recurre Aguirre al acusativo griego que
G6ngora actualiza por breve tiempo en el espafol, acu-
sativo en estos ejemplos:
... plumas de fuego y resplandor vestido...
(Rebelidn de Luzbel)
Tambi6n recuerda otras construcciones caracteristicas
como las que DAmaso Alonso, analizando el estilo de
G6ngora, reduce a formulas. La siguiente, puede ex-
presarse asi: No B, sino A.
No ceb6 de su pico la pureza
en la menor de su despojo escama,
ni por blas6n la piel quit a la presa:
de laurel tremol6, si, verde rama ...
(Rasgo dpico a la Concepcidn de Nuestra
Senora)
Aguirre, buen poeta, es menos servil que otros gongo-
ristas de menor caudal, y procura aprender la lecci6n
en las metiforas, hip6rboles y alusiones del maestro,
mAs que copiarlas sin desperdicio. Raras son en 61 las
reminiscencias directs vagas por otra parte tales
como:
dPor qu6, t6rtola, en citara doliente
haces que el aire gima con tu canto? ...
(Soneto A una t6rtola)
... hecho citaTa doliente...
(G6ngora, Poesias)








UN OLVIDADO POETA COLONIAL 21

... i de los monstruos el terror lunado
como toro .
(Rasgo epico a la Concepcidn)
Era lozano asi novillo tierno,
de bien nacido cuerno
mal lunada la frente .
(G6ngora, Soledad segunda, vv. j-Ix9)
hebra a hebra chup6 cuanto le Ilueve
hilo a Kilo alj6fares el cielo...
(Rasgo epico a la Concepcidn)
...la menor onda chupa al menor hilo...
(G6ngora, Soledad primera, v. 4x)

El endecasilabo gongorino, simttrico y musical, pa-
rece revivir en Aguirre con la lozania de sus mejores
tiempos.
...ondeando furies y encrespando llamas...
(Rasgo epico a la Concepcidn)
su silbo trueno si su vista rayo ...
(Id.)
bosquejo de marfil, sombra de nieve...
(Id.)
lluvias de montes, montes de cristales...
(Id.)
rosa del cielo el sol, y sol del prado...
(Id.)
perfect en todo, en todo esclarecido...
(Rebelidn de Luzbel)
arp6n dorado su, nevada mano .. >
(Descripci6n del mar de Venus)
veneno dule pero cruel veneno
(Id.)








EMILIO CARILLA


en manos de cristal, prisi6n de plata,
y en labios de carmin, ponzofia ardiente...
(Id.)
rozando alj6far y rizando hielo...
(Cancidn heroic)
en giros de oro, en 6valos de plata...
(Id.)

En los sonetos A una rosa y la Descripcidn del Mar
de Venus se unen y me refiero a las poesias desde el
primero al iltimo verso un aprovechamiento magni-
fico de los materials ajenos, que no malbarata, y una
sensibilidad de autdntico poeta. Sirvan de ejemplo estas
dos octavas de la Descripcidn:

Su nave cs una concha brilladora
que de nicar y p6rpura formada,
o es constelado el llanto de la aurora
o es la risa del cielo congelada.
Su proa argenta si su popa dora
de luz y alj6far copia enamorada
y si gira las ondas, es en ella
Venus la perla de esta concha bella.

Aqui Cupido, do este mar pirata,
del arco ebirneo fatigando el seno,
en suaves dardos de brufiida plata
dispara duloe su mortal veneno,
y tanto el ciego flechador maltrata
del convexo marfil la cuerda o freno
que (siendo el blanco humans corazones)
anega al mundo en piklago de arpones.

No conocia Gerardo Diego las poesias del P. Aguirre
cuando recogi6 la Antologia poetica en honor de G6n-







UN OLVIDADO POETA COLONIAL


gora (6); de lo contrario hubiera agregado el nombre
y los versos del jesuita ecuatoriano junto a los de Sor
Juana y Dominguez Camargo en el erudito homenaje.

CALDERONISMO

Calder6n se alterna con G6ngora, o lo continda, co-
mo modelo mayor de las letras coloniales, con la dife-
rencia de que no circunscribe su influjo a la lirica:
Calder6n extiende tambien su dominio a la literature
dramAtica (verbigracia, Sor Juana y Peralta Barnuevo).
Calder6n, sintesis de las corrientes mis importantes
de su siglo (cultismo, conoeptismo, estilo llano), tiene
gran 6xito en America, y ningnm otro teatro goza de
mAs difusi6n que el suyo. Durante el siglo xvin se re-
presentan con frecuencia sus obras en el Nuevo Mundo,
se repiten sus versos mis felices y abundan las imita-
ciones al primer mon6logo de Segismundo, el famoso
lamento en que se duele de su condici6n humana:
iAy, misero de mi! IAy, infelice!
Apurar, cielos, pretendo...

Este mon6logo nos da, con bastante claridad, la me-
dida del estilo calderoniano, y servirA para explicarnos
por que a Calder6n se le ha l1amado-Gerardo Diego-
la (academia de G6ngora>. Calder6n utiliza en su tea-
tro algunos elements de la lirica gongorina (los mis
brillantes y menos complicados: metiforas, hip6rboles),
pero reduci6ndolos a escasos moldes, repetidos con fre-
cuencia. El lenguaje cultista \iste a menudo uno de
esos problems filos6ficos con que Calder6n quiso dar
bondura al drama espafiol.







EMILIO CARILLA


Volvamos al monologo. Las frecuentes imitaciones que
de l1 se hicieron en Am6rica (Matias de Bocanegra,
Caviedes, etc.), aumentan en ndmero con nuevas com-
posiciones del P. Aguirre. De distinta moraleja, pero
con igual arquitectura, la Carta a Lisardo y la Can-
ci6n weroica pueden colocarse entire los mejores calcos
del mon6logo calderoniano hechos en Am6rica. Flor,
arroyo, ave, fruta, bruto, arbol, en la primera composi-
ci6n; y flor, ave, astro, insect, en la segunda, alargan
o acortan la clisica enumeraci6n, pero disponen igual-
mente imAgenes ya repetidas:
... Plida, a la maiiana,
antes que el sol su bello nicar rompa,
muere la rosaY vana
estrella de carmin, fragante pompa ...
(Carta a Lisardo)

Nace el clavel en p6rpura teiiido,
dejando, presuroso de clausura,
de ser Narciso de las otras flores
o Adonis de su sangre producido...
(Cancidn heroic)

Ecos calderonianos hay tambien en las liras que ti-
tul6 Llanto de la naturaleza humana despues de su caida
por Addn, aunque son mAs conceptistas que cultistas y
no poseen, por lo tanto, los matices plisticos de los ver-
sos anteriores.

OTRAS INFLUENCIAS

Donde Aguirre recuerda mAs plenamente a Quevedo es
en los sonetos morales, en las d6cimas A la inconstancia
del mar y en los versos satiricos. Los sonetos, sobre todo,







UN OLVIDADO POETA COLONIAL


revelan calidad en la asimilaci6n; l4stima es que sus
versos satiricos- en particular los que describe al doctor
Vidales--desmerezcan del buen gusto del P. Aguirre.
Repito otra vez aqui que los unicos versos del jeauita
que se oonocieron durante much tiempo (fuera de los
fragments del San Ignacio...) eran las d6cimas sati-
ricas que describian a Guayaquil y a Quito. No s& por
qu6 se muestra tan hostile hacia esta 6ltima ciudad, en
oontraposici6n con otro jesuita contemporAneo, el qui-
tefio Mariano Andrade (7).
Tambi6n recuerda al sevillano Francisco de Rioja y
a su jardin de silvas po6ticas, cuando el P. Aguirre
canta la vida efimera de la rosa en esos dos hermosos
sonetos, dignos de agregarse a la Antologia de la rosa
de Perez de Guzmin. Francisco de Rioja, mAs que nin-
g6n otro, porque nadie supo expresar con mns persisten-
cia y mis acabadamente el mundo maravilloso de las
flores.
No era nueva en esas regions la alegoria, como no lo
eran tampoco algunas de las imAgenes que utilizaba Agui-
rre en sus sonetos. En Guayaquil, el recopilador del Ra-
millete de varias flores podticas (8), Jacinto de Evia,
habia opgrado sus mejores versos en el romance A la
rosa de El sueflo de Celio:
Sol purp6reo de este prado,
que en los rayos de tus hojas,
si das envidias al sol
ofreces lustre a la aurora;







EMILIO CARILLA


Todo tu carmin nevado
labios de coral los nombran,
y el rocio que to esmalta,
dientes que guard tu boca ... ()

El tema de la rosa como espejo de la hermosura fugaz
tiene lejanos antecedentes y se remonta a Te6crito. Es
dudoso que los tan conocidos versos (c Collige virgo
rosas, dum flos novus, et nova pubes,/et memor esto a
evum sic properare tum>), frecuentemente citados como
origen de una larga literature, sean de Ausonio. Se han
atribuido tardiamente a Virgilio. Durante el Re-
nacimiento reaparece el tema en la poesia europea, y
en Espafia es glosado por los mAs grades poetas de los
Siglos de Oro: Lope, G6ngora, Quevedo, Calder6n (to).
Con retraso en el tiempo, los sonetos de Aguirre encuen-
tran un acento digno en compania tan ilustre como nu-
merosa. Pero antes de dejar este punto quiero insinuar
que tambi6n Polo de Medina (Soneto a una rosa antes
de abrir) (II) pudo influir en los sonetos de Aguirre.
Todo es possible en un tema en que tantos se ejercitaron,
y en quien se muestra permeable a tantas influencias.
Por iltimo, merecen distinguirse los versos fAciles y
galantes, con cierto sabor a copla popular, pero igual-
mente logrados, en la cuerda multiple del P. Aguirre:

Ojos cuyas nifias bellas
esmaltan mil arreboles,
muchos sois para ser soles,
pocos para ser estrellas ...
(A unos ojos hermosos)

iQue linda oara que tienesi
VYlgate Dios por muchacha,







UN OLVIDADO POETA COLO.VAL


que si te miro me rindes
v si me miras me matas...
(A una dama imaginaria) (I2)


RESUME

Despu6s de ver c6mo rednen en el P. Aguirre tantas
corrientes, la rehabilitaci6n no puede pretender para 61
ni grandes titulos ni elogios desmesurados; puede, si,
aspirar a que su obra se conozca y estime.
G6ngora, Calder6n, Quevedo, Rioja, Polo de Medina,
se transparentan en su breve producci6n, y todos ayudan
los versos del jesuita. Tomando como punto de partida
la obra ajena, encuentran frecuentes motives para rebajar
su mnrito los que buscan la creaci6n absolute. Seria in-
justo, con todo, desconocer los aciertos de Aguirre, acier-
tos que lo lBevan a un lugar de privilegio entire los poe-
tas americanos del siglo xvIi.
A los nombres de Sor Juana In6s de la Cruz y Her-
nando Dominguez Camargo, gongoristas americanos del
siglo xvii, hay que agregar, en; el xvm, y junto al de
Joaquin Velazquez de CArdenas y Le6n, el de Juan Bau-
tista Aguirre, para constituir un interesante y valioso
grupo, lugar aparte en la lirica del continent. Los cua-
tro, en diverse grado, estAn marcados con el signo de
G6ngora. Hoy que se comprende la obra poftica gon-
gorina sin los prejuicios de pasados tiempos, se alcanza
a comprender tambisn c6mo sirvi6 G6ngora a los que
vinieron despu6s. Pero mejor sera que hablen ahora los
propios versos del P. Aguirre.













NOTAS

(I) Colecci6n de poesias americanas antiguas y modernas, impress,
manuscritas y aut6grafas, recogidas por Juan Maria Guti6rrez,
tomo I, pag. 59. Biblioteca de Juan Maria Guti6rrez en el
Congress Nacional.
(2) Guti6rrez dice que este soneto es rivalizar con los mejores de Lope y G6ngora, (Estudios bio-
grdficos y critics, edici6n citada, pag. 258). Aunque so creia
obligado a censurar a G6ngora, distingue, tomindolos como
punto de comparaoi6n, los sonetos de G6ngora, en una 6poca
en que s6lo los romances y letrillas se salvan del vapuleo casi
total.
(3) Gutierrez sefiala reminisoencia de Torquato Tasso al comienzo
del Rasgo 6pico a la Concepcidn de Nuestra Sefiora (Estudios
biogrdficos y critics, edici6n citada, pag. 245).
(4) DAmaso Alonso, La lengua podtica de G6ngora (Parte pri-
mera), Madrid, I935, pag. 49 y siguientes, 77 y siguientes.
(5) Pablo Herrera., Ensayo sobre la historic de la Literatura ecua-
toriana, en el Boletin de la Biblioteca Nacional de Quito,
nueva series, no g, marzo y abril de 1927, pig. 96.
(6) Gerardo Diego, Antologia podtica en honor de G6ngora, Ma-
drid, 1927.
(7) Esa ciudad, donde el cielo
gast6 todos sus alifios,
como si plantase alli
el terrenal paraiso;


Todos sus habitadores,
iqu6 discretos! Iqu6 entendidos!
iqu6 sociables! jqu6 halagfiefios!
jqu6 humans! Iqui compasivos!
(Antologia ecuatoriana, Quito, 1892,
pags. 43-44).









UN OLVIDADO POETA COLONIAL 29

(8) Ramillete de varies flores podticas, recogidas y cultivadas en
los primeros abriles de sus afios. Por el maestro Jacinto de
Evia Madrid, i676.
(9) Ramillete, pag. 2o6.
(io) Ver Gonzalez de Escand6n, El tema del ecarpe diem) y la
brevedad de la rosa en la poesia espaizola, Barcelona, 1937.
(Ij) Jaointo Polo de Medina, Obras escogidas, Madrid, I93g, pi-
gina 352.
(i2) Ver Bernardo de Valbuena, Siglo de Oro en las selvas de Eri-
file, edici6n de Madrid, 1821, pig. io4, Carta de Felicio:
muero porque no to veo,
y muero porque to vi...
Cfr., ademis, Francisco Rodriguez Marin, Cuentos escogidos,
Madrid, 92'7, pigs. 68-69.
















POESIAS DE JUAN BAUTISTA AGUIRRE


Incluyo aqui todas las composiciones de Aguirre que
copi6 Juan Maria Guti6rrez del manuscrito del Ecuador:
varias se imprimen ahora por primer vez. S61amente he
agregado algunas d6cimas al fragmento de la Carta joco-
seria..., describiendo a Guayaquil y a Quito: las he
tomado de la Antologia ecuatoriana (Poetas) publicada
por la Academia Ecuatoriana (Quito, 1892, pAgs. /4-1).
Del inooncluso poema a San Ignacio de Loyola repro-
duje en la introducci6n casi todos los versos conocidos,
bien pocos por cierto. En los studios impress de Juan
Maria Gutierrez se ban deslizado pequefios errors al
citar las estrofas de Aguirre, seginm he podido comprobar
al cotejarlas con las copias manuscritas de la Colecci6n
de poesias americanas. Asi aparecen, verbigracia:


Coleccidn


Studios


... no tan furioso nubes despe-
[daza .

...coomo arrojado de la etkrea
u[casa .


. .un cierto te dijo: itonto!...


... no tan furioso nubes despa-
[rramia ...

... como arrojado de la eterna
[casa ...
(A la rebelidn y caida de Luzbel)

...un quidan te dijo: itonto!...
(A un Zoilo)








IEMILIO CARILLA


En la Carta joco-seria hay variantes entire el fragment
que trae Guti6rrez y los que trae la Antologia ecuatoriana:


Colecci6n
...cuando el alba vierte en llan-
[to...

...y aun del orbe la mejor...
...pero es much mas fecunda...
...sus influencias el ciclo...
...deteniendo su ira al verla...
...peces, aves, luces, flores...
...aqui sus ardores frustran...
...y que equivale en si, tanto...
...hacen que florezca aqui...
... ste trozo de los cielos...
...fu6 mi pariah venturosa...
...de esta mi adorable cuna...


Studios
...lo que cl alba vierte en Ilan-
[to...
...y hoy del orbe la mejor...
...pues es much mas fecunda....
...(y) sus influencias el cielo...
...deponiendo su ira al verla...
...peces, aves, frutos, flores...
...alli sus adores frustran...
...y que equivale en su tanto.,
...hacen que florezca alli...
...ese trozo de los cielos...
...es mi patria venturosa...
...de esa mi adorable cuna...


He preferido el texto de la Colecci6n.























SONETOS

















SONETO MORAL


No licnes ya del tiempo, malogrado
en el prolijo afin de tus pasiones,
sino una sombra que entire confusiones
imprime en tu memorial tu pecado.

Pas6 el delete, el tiempo arrebatado
aun su image borr6; las desazones
de tu inquieta conciencia son pensions
que has de pagar perpetuas al cuidado.

Pues si el tiempo dej6 para tu daiio
su huella errant, y sombras al olvido
del que fu6 gusto y hoy to sobresalta,

para el future estudia el desengaiio
en la imagen del tiempo que has vivido,
que ella diri lo poco que to falta.


SONETO MORAL

Basta ya, pecador. No tu malicia
ejercite mas tiempo mi paciencia:
harto lugar to da a la penitencia
mi bondad despreciada por propicia.

Iloy mi amor con ternura te acaricia,
hoy disimula y sufre tu insolencia;
mas podrA ser que en breve esta clemencia
se convierta en rigores de justicia.









EMILIO CARILLA


Ea, no tardes mis en el pecado,
y si al ver del oastigo la tardanza
hoy mi miisma paciencia te ha obstinado,

adviertan tu descuido y confianza
que mientras mis retire el brazo airado
voy doblando el impulso a la venganza.


A UNA T6RTOLA QUE LLORABA LA AUSENCIA DE SU AMANTE

(SONETO)

6Por qu6, t6rtola, en citara doliente,
haces que el aire gima con tu canto?
Si alivios buscas en ajeno llanto
mi dolor to lo ofrece; aqui detente.

Al verte sola, de tu amante ausente,
publicas, triste, en ayes tu quebranto;
yo taanbin iAy dolor suspiro tanto
por no poder gozar mi hien present.

Pero cesa ya [oh t6rtola! el gemido,
que aunque es inmenso tu infeliz desvelo
mayor sin duda mi tormento ha sido:

pues tu perdiste un terrenal consuelo
en tu consorte; pero yo he perdido
en mi adorado bien la luz del cielo.


A UNA ROSA

En catre de esmenaldas nace altiva
la bella rosa, vanidad de Flora,
y cuanto en perlas le bebi6 a la aurora
cobra en rubis del sol la luz active.








UN OLVIDADO POETA COLONIAL


De nacarado incendio, es llama viva
que al prado ilustra en fe de que la adora;
la luz la enciende, el sol sus hojas dora
con hello nicar de que al fin la priva.

Rosas, escarmentad: no presurosas
anhel6is a este ardor; que si autoriza,
aniquila tambi6n el sol loh rosas!

Naced y lucid lentas: no en la prisa
os consumbis floridas mariposas,
que es anhelar arder buscar ceniza.

II

De p6rpura vestida ha madrugado
con presunci6n de sol la rosa bella,
siendo s6lo una luz, purp6rea huella
del matutino pie de astro nevado.

Mis y mis la enrojece con cuidado
el brillar mis, que la encendi6 su estrella;
y esto la eclipsa, sin ser ya centella,
la que golfo de luz inund6 al prado.

(No to bastaba, oh rosa, tu hermosura?
Pague eclipsada pucs, tu gentileza,
el mendigarle al sol la llama pura;

y escarmiente la humana en tu belleza,
que si el native resplandor se apura
la que luz deslumbr6 para en pavesa.
























POEMAS

















RASGO EPICO A LA CONCEPCION DE NUESTRA
SENORA, SOBRE EL CAPITULO DOCE DEL
APOCALIPSIS

Grande asunio limita a poco labio
afecto much, y del castalio coro
invoco numen que canoro y sabio
cadencias pulse en desacuerdos de oro;
de la sonora cuerda al dulke agravio
rasgue Hipocrene su elocuente poro,
inspirando a mi lira el sol divino,
nctar de luz, ardor del Febo trino.


iOh Musa, oh t6 que en la canora fuente,
por desdenes frondsoss del Parmaso,
en giros de zafir das a tu frente
cerco de estrellas, si al coturno lazo;
td que calzas la luna, y al rugiente
drag6n oprimes al primero paso,
inspirame, sera mi dulce canto
del Erebo terror, del cielo encanto.

Todo un mar acomete mi desvelo,
en cuyas ondas de cristal nevado
el sol que al sol da paso por el cielo
perla en su nacar se cuaj6 vivado:
mar todo gracia donde nunca el hielo
fatal, o el nimbo opaco del pecado,
con el torpe arrebol del ceiio oscuro
desaliii6 la tez al cristal puro.








EMILIO CARILLA


Mar que de perlas crespo y de corals
neto splendor, ni en la vecina playa
sinti6 las huellas de herodados males,
que al margen de su ser los tuvo a raya.
Al reflejo de luces orientales
que hermosas brillan, de su ardor dcsmaya
la culpa, viendo sus orillas llenas
de alj6fares de gracia por arenas.

Mar que a la nave que sali6 del fuerto
arsenal del Empireo, por su seno
hizo sulcase a orvllas de la muerte
por darle vida al misero terreno,
mas tan dichoso que su cauce advierle
de astros nadantes y de solos llenos.
siendo en la espuma de sus ondas bellas
conchas los signos, peccs las estrellas.

Este mar, cuya orilla se encanece
de gracias por espumas, es Maria,
hermosisimo sol cuando amanece
en su purp(reo rosicler el dia,
luna sin manchas que no mengua, y crece
risuefia aurora, y cielo es la alegria,
pues esta Diosa en su beldad mejora
al sol, la luna, al cielo y a la aurora.

Vil6a San Juan de todo el sol vestida,
en el zafir celeste iluminada,
[Apoc, cap. 12] la plant de la luna guarnecida,
la corona de estrellas matizada,
dando aliento a la luz, al aire vida,
y que un Drag6n, en una borbozada,
vomit6 de betin negro torrent
para eclipsar el nicar de su frente.

Era el Drag6n un monte organizado
de asperas conchas, verdinegras tramas,









UN OLVIDADO POETA. COLONIAL


que tortuoso cn su frente horror crispado
furores peina desgrefiando escamas;
services site tremolaba airado
ondeando furias y encrespando l!anas,
y el mundo escucha con mortal desmayo
su silbo trueno si su vista rayo.

Aqui conchas y escamas retorciendo
todo se implica en giros comprimido;
alli se extend eon nube convirtiendo
el sinuoso volume retorcido;
aqui brama, alli truena, y al horrendo
co palpita cl aire estremecido;
alli vibra en cada ojo un cruel cometa
que eclipse el carro del mayor planet.

Ya entire golfos do estrollas navegando
monstruo escamado, gira sin sosiego,
ya los astros embiste centelleando
fuegos sus ojos, sus narices fuego,
ya las garras afila, ya silbando
su informed cresta la tremola, y luego
un golfo escupe de veneno adusto,
terror del orbe, de la esfera susto.

No asi de flecha el t6sigo viviente,
venenoso relampago del prado,
ni la fiera estrellada horror rugientc,
ni de los monstruos el terror lunado,
como toro, el Drag6n, tigre y serpiente,
de puntas, garras y veneno armado
vol6, embisti6 y acometi6 a Maria
para manchar en su purcza al dia.

Previno Dios la mancha y, oportuna
contra el torrent que el Drag6n desata,
do su corvo esplendor form la luna,
a su cindido pie, puente do plata;








EMILIO CARILLA


por debajo corri6 sin que ninguna
logre ofensa el Drag6n de las que trata,
ceiido a un punto cuando era mas leno
cl torrente escamado de veneno.

;Oh tii, garra divina, imagen pura,
de belleza inmortal pompa gallarda,
fanal terso de Jove en que asegura
con velo do cristal que su luz arda!
Pisa en arco triunfal la frente dura
dcl Drag6n que a tu luna se acobarda,
que si sombra poner en ti pretend,
corvo alfanje, la luna te defiende.

Bucentoro de pluma al aire hiende
~guila real, y al generoso aliento,
noble corsario, mal se le defiende
para que mire desde el alto asiento;
ni la sierpe que al sol veneno enciendc,
la piel manchada de colors ciento,
pues del ribazo en giros desasida
la despoja en el aire de la vida.

Este ardor, esta presa y estas alas
visti6 la que del sol rayos ostenta
armas al duelo si a la pompa galas
contra el insulto que el Drag6n intent;
por arco y dardos, por acero y balas,
gracia esgrime con gracia tan violent,
que rendido de heridas tan bizarras
bali6 su cola y le postr6 sus garras.

Vi6se de conchas el viviente muro
abatido y trinchado a su despecho,
y vertiendo de sangre un golfo impuro
barre la cresta lo que inunda el pecho;









UN OLYIDADO POETA COLONIAL


truena en bramidos y rasgando el duro
monte de escamas, se cal6 deshecho
por huir de Dios, del cielo y de si mismo
a los negros anfractos del abismo.

No ceb6 de su pico la pureza
en la menor de su despojo esoama,
ni por blas6n la piel quit6 a la presa:
de laurel tremol6, si, verde rama,
garzota de esmeralda en su cabeza
y clarin en el pico de su fama,
viendo la culpa en su postrer desmayo
prevenido el laurel antes del rayo.

Paloma que anid6 la primer nave
de cope de cristal diluvio breve
fu6 de aquesta victoria imperial ave,
bosquejo de marfil, sombra de nieve,
que con vuelo ligero al leiio grave
convirti6se sin mancha su pie leve,
pues para no tocar la tierra esquiva
verdes alas bati6 do hojas de oliva.

La culpa no se hall ni yo la encuentro
con el discurso que cobarde para
por no poder colarse mis adentro
al trono inaccesible que lo ampara,
si del divino mar al alto centro,
por escollos de luces penetrada,
viera a esta perla que con Cristo unida
le di6 en su sangre el nicar de su vida.

Este es corto bosquejo, breve historic
de lo que oculta Dios a los sentidos,
mapa donde diseiia a la memorial
sus profundos arcanos escondidos;


[G6nesis, cap. 8]








EMILIO CAIULLA


de este misterio la sublime gloria
en dibujos declara repetidos,
sirviendo sus campafias de process,
formas los casos, bultos los suoesos.


[Judic., cap. 6] Blanco vell6n, int6rprete del duelo,
hcbra a hebra chup6 cuanto le Ilueve
hilo a hilo alj6fares el cielo,
ancho scno a la lluvia el copo breve,
mas cuando el agua contamina al suelo
rayos de sol cl vellocino bebe,
porquo vicsen las aguas que al boberlas
se lavan culpas y se anegan perlas.

[Exodo, cap. 3] Esfera de esmeralda incombustible
brill6 la zarza fresca en sus ardores
haciendo caridad el impossible
de sujetar voraces sus rigores;
aun dentro de la culpa fu6 possible
que sus centellas le sirviesen flores
siendo en lo verde. fresco y lo brillante,
do esmeralda, de -nieve y de diamante.


Ave de pino en l6brico clemento,
de cendales bati6 candidas plumas
la primer nave que, sulcando el viento,
del ceruleo zafir viraba espumas.
Naufrago el cielo y ticrra al turbulent
[Gdnesis cap. 7] hfimedo impulso de fluxibles sumas,
el area sola en la torment insana
burlaba el riesgo gallardeando ufana.

El pueblo del Seiior en el mar Rojo,
hall6 senda al escape del tirano,
Exodo, cap. cuando ya le juzg6 d6bil despojo
[Exodo, cap. al firo golp d su in ma;
Josui, cap. 43[ al flero golpe de su ainsna mano;









U-N OLVTD'DO POLTA CJLO.XAL


cl dividido mir, con crespo cnojo,
en montes de cristal miraba ufano,
mas presto vi6 lover sobre sus reales
lluvias de montes, montes de cristales.

La montafia de Am6n, que en gruta fria
contra el pueblo de Israel una celada
sangrienta de enemigos escondia,
de oculto impulso se mir6 arruinada:
el pueblo libre, la traici6n yacia
en ribazos deshechos sepultada,
y el escollo, inclinando al movimiento,
alz6 la frente y recobr6 su asiento.

Cual otro Fara6n mire al pecado
que Cristo en rojo mar de sangre anega,
cual escollo de Am6n precipibado,
ruina del pueblo que traidor le entrega;
cl mar abierlo, cl risco desgajado,
libertan a Maria cuando llega,
pero al Ilegar nosotros, con desvio,
cicrrase el mar, encelase el vacio.

Rosa del cielo el sol, y sol del prado
en nacarado ardor la rosa bella,
son de esta Virgen simbolo agraciado,
sin manchas 61 y sin espinas ella.
En zarza, en mares, en vell6n dorado,
en nave, en arca, en monte que se estrella,
bosquej6 diestro sus divinos done
con luces Dios, mi pluma con borrones.
















A LA REBELLION Y CAIDA DE LUZBEL
Y SUS SECUACES

Vi6se Luzbel de estrellas coronado,
plumas de fuego y resplandor vestido,
de los astros al Apice encumbrado,
entire querubes adalid lucido;
de Dios portento a esmeros fabricado,
perfect en todo, en todo esclarecido.
Y soberbio de verse en tanta alteza
dijo lleno de rabia y de fiereza:

dEn l6brego no puedo, ardiente, horrendo,
desorden espantoso a la fortune
el universe todo confundiendo,
ahogar al sol en su dorada cuna?
dEn pavesas cambiar, si lo pretend,
no me es possible el globo de la luaa?
6Qu6 espera pues mi enojo sin segundo
que no hundo al cielo sepultando al mundo?


Falsear har6, con ira fulminante,
del alto cielo en un vaiv6n ruidoso
la azul muralla, y siibir6 triunfante
a ser senior del reino luminoso;
si son estorbo a mi impetu arrogante,
aire, mar, tierra o firmamento hermoso,
har6 que sientan mi furor violent
el mar, la tierra, el aire, el firmamento.

Igual a Dies sere, pues se dilata
mi poder tanto, y sellar6 mi huella
done el Artico polo en hielos ata
al Aquil6n perezas de su estrella.


[Dicebas in corde
tuo in ccelum
contienda. Isaias.
cap. i4]






[Similis ero Alti-
ssimo. Id.]








EMILIO CARILLA


[Et facts ut
pretis magnis in
celo. Apoc.,
cap. 12]









[Et Draco perr-
navit et Angeli
enojo.. Apoc., id.]


[Sedebat in monte
testament. Isaias,
cap. x4]


Dijo, y al punto en iras se desata
de celestes garzones tropa bella,
que marchando con breve bizarria
luz por guerrero polvo daba al dia.


1Al armal Ial arma! ya el clarin sonoro
grita con esos agrios resonantes,
y al aire vieras del metal canoro
blandir los astros picas de diamantes.
Serpeaba undosa sobre yelmos de oro
turba de airones vises tremolantes:
nunca vi6 el aire en pavoroso anhelo,
poblado de astros, tan turbado el cielo.


Con rabia extrafia, con coraje horrendo,
de Lucifer los l6gubres pendones
seguian, de sombras su escuadr6n vistiendo,
pr6fugos de la luz, ciegos dragones.
Con tal soberbia, profusion y estruendo,
marchaban estos h6rridos campeones,
que del antro al cenit el polo helado
tembl6 confuse, palpit6 turbado.


No de otra suerte cuando intent el noto
tefiir feroz el vulto de la esfera,
el aire entonces duramente roto
con serpientes de fuego el mundo altera;
pilido el sol al fdnebre alboroto
ceniza peina en vez de cabellera:
todo es horror, el cielo se anochece,
el polo cruje, el mundo se estremeoe.

Del testamento sobre el monte ardiente
Luzbel estaba respirando safia,
dos hogueras por ojos, y por frente,
negra noche que en sierpes enmarafia.










UN OLVIDADO POETA COLONIAL


Altivo aturde al mundo fieramente
entire bastardo horror de la montaiia,
pues trueno el silbo, el eco terremoto,
confunde al orbe en h6rrido alboroto.


El divine Miguel espiritoso,
quo fiel so opone al angel atrevido,
las rubias hebras aprenmi6 garboso
al yelmo de oro soles guarnecido,
y al encuentro primero pavoroso
al caos le arroja, donde el fementido,
de expirante tiz6n eterna llama
blasfemo truena, corajudo brama.


No tan furioso nubes despezada
el sulfdreo embri6n, no tan violent
con rifagas de luz montes arrasa
del huracAn la ripida tormenta,
como arrojado de la et6rea casa
Luzbel cay6 con ira tan sangrienta,
que en humo envuelto y en coraje eterno,
de espiritus de luz onde6 un infierno.


Al caer Luzbel con su escuadr6n tremendo.
un polo y otro, el vulto demudado,
palpitaron violentos, confundiendo
el giro de ambos orbes prolongado;
turb6se luego al estallido horrendo
del cielo y tierra el orden barajado,
y que bajaban pareci6, al profundo,
la esfera en polvo, en Rtomos el mundo.


dViste nocturna llama presurosa,
encendida ilusi6n, que en pronto vuelo,
rasgo de luz, exhalaci6n hermosa,
con brillante destello argenta el oielo?


[Michal et Angeli
en preliabantur
cum Dracone.
cap. 12]



[Project. est
Draco ille qui
vocatur Diabolus.
Apoc., id.]









[Et cauda en
trahebat tertium
part strellaris
cceli. Apoc., id.]









EMILIO CARILLA


[Sedebatinlaterib.
Aquilonis. Isaias,
cap. zd]


dY que al correr la esfera luminosa,
desliz lucido con fogoso anhelo,
tan pronto acaba luces y carreras
que no miras lo que es sino lo que era?

Asi Luzbel, planet rutilante
que a la madre do amor di6 luoimiento,
lucero hermoso entire ingeles brillante,
del sol envidia, de beldad portento;
fanal celeste que intent arrogant
estableoer al Aquil6n su asiento,
fu6 en el estado de su luz primera
llama que pasa, exhalaci6n ligera.

Estudiad loh mortales! escarmiento
en esa imagen necia de Faetonte,
que quiso remontarse ,al firmamento
y el Biratro fu6 tumba a su remonto.
Asi pag6 su loco .atrevimiento
este atezado embri6n del Flejetonte,
y asi padece, aun mis que en el abismo,
horrible infiero dentro de si mismo.

















DESCRIPTION DEL MAR DE VENUS

(FICC16N ProTICA Y MORA.)

Do Memn6n en el reino floreoiente,
donde, entire rosas llama brilladora,
con bostezos de nicar al oriented
se asoma el sol en brazos de la aurora,
cuando risuefio la estaci6n luciente
del celeste zafir purpfreo dora,
y fogosa hajel tramonta bellas
ondas de luz en pi6lago de estrellas,


el mar de Venus yace; que enoendido,
encrespando los rizos de su frente,
ondas eleve quo form Cupido
de adusto alj6far, de cristal ardiente.
En llamas hierve el golfo y, convertido
en torpe hoguera su voraz torrente,
risuefias brillan con incendio ciego
espumas rojas en un mar de fuego.


Abrasado en el golfo es un cometa
cada brillante pez, y con iguales
rayos que emulan al mayor planet
los escollos se cambian en fanales.
Nada de Venus el ardor respeta:
escollos, pieces, ondas ni cristales;
y luceros del mar arden serenas
de Cupido en el fuego aun las arenas.








EMILIO CARILLA


Este pues golfo, habitaci6n profunda
de halag-iefias sirenas tiempo ha sido,
arqueros del amor, en quienes fund
su imperio Venus, su poder Cupido;
que dulces vibran con acci6n fecunda
de apacible veneno harp6n tefiido
y a los esfuerzos de su acero impure
arrojan sangre aun los pefiascos duros.


SOh, cuantos necios el mentido halago
de este mar enamora sin sosiego!
Y mariposas de su mismo estrago
la muerte been en un dulce fuego.
iOh, cuantas naves de este obsoeno lago
despojos fueron al impulso ciego!
revelando su ruins a las orillas
sangrientos trozos de deshechas quillad.


Aqui la madre del amor navega,
que si vira las ondas o el mar bruma
con lo halagiiefio de su vista anega
en luz el aire y en ardor la espuma.
Venus divina, Venus a quien llega
de las tres gracias la belleza suma
confusa al verla, matizando ufano
arp6n dorado su nevada mano.


Su nave es una concha brilladora
que de nfcar y purpura formada,
o es constelado el llanto de la aurora
o es la risa del cielo congelada.
Su proa argenta, si su popa dora
de luz y alj6far copia enamorada,
y si gira las ondas, es en ella
Venus la perla de esta concha bella.








UN OLVIDADO POETA COLONIAL


Aqui Cupido, de este mar pirata,
del arco ebfrneo fatigando el seno,
en suaves dardos de bruiida plata
dispara duke su mortal veneno,
y tanto el ciego flechador maltrata
del convexo marfil la cuerda o freno,
que (siendo el blanco humans corazones)
anega al mundo en pil6agos de arpones.


En esta, pues, galera de Cupido
se miran muchos del amor forzados
que en dule llanto ya apacible ruido
gimen al remo de una flecha atados,
y del numen rapaz, terror de Gnido,
siendo azote su cuerda, amenazados,
con eco alterno, con clamor profundo,
juran a Venus por deidad del mundo.


Enamorados de sus graves penas,
de un dardo y otro 1i golpe repetido,
forman del nicar que lati6 en sus venas
victim a Venus de carmin vertido,
y de las bells de su amor sirenas,
al fatal silbo dulcemente oido,
sulcan gustosos con trabajo sumo
golfos de fuego en remolinos de humo.


En copas de oro que el amor propina
un nectar liban de dulzura lleno,
en el cual Venus a su sed destina
veneno dulce, pero cruel veneno,
y el dios vendado, que ispid so reclina
en el care florido de su seno,
en suave llama su ponzoiia miente
para entrafiarles hasta el alma el diente.








EMILIO CARILLA


A estos cautivos cada ninfa ingrata,
Circe hechicera, brinda dulcemente
en manos de crystal prisi6n de plata
y en labios de carmin ponzofia ardiente.
Cadena de oro conque amor los ata
es el pelo, de Ofir desd&n luciente,
que en las costas de amor de estas sirenas
son causa hermosa de un Argel de penas.

En el purpdreo rosicler sediento
que risuefo a sus labios liba grana,
tine sus dardos de carmin sangriento
el lince nieto de la espuma cana,
y de amor los cautivos, al violent
forzoso impulse de la flecha insana,
se rien y lloran, porque estin de modo
que nada sienten y lo sienten todo.

iOh infelices forzados de la impura
madre del numen fascetrado (*) (?) y ciego!
dEste tormento lo juzgais dulzura?
dRefrigerio fingis que es este fuego?
dPor acierto tennis esta locura?
dEsta inquietud amais como sosiego?
iOh, cuinto os ciega vuestro amor, oh, cuantol
......................... [falta un verso]


(') Asi se lee en la Colcccin.
















CANCION HEROICA EN QUE, CON ALGUNA SEME-
JANZA, EXPRESA EL AUTOR SUS INFORTUNIOS

Nace el clavel en pdrpura tefiido,
dejando, presuroso de clausura,
de ser Narciso de las otras flores
o Adonis de su sangre producido;
y dividida en horas su hermosura,
ufano se deleita en sus primores

............................... [Aqui esta roto el original]


Toda aquella belleza
que pr6diga le di6 naturaleza.
iOh flor desvanecida,
verdadero retrato de mi vida!

El ruisefior, que amante el aired gira,
iris de plumas o vergel viviente,
mira un arroyo, y luego que le asesta,
trinando endechas, animada lira,
con m6sica saluda a su corriente
en que oanoro el gusto manifiesta;
y hacienda al agua fiesta
baja a gustarla con ligero vuelo,
rozando alj6far y rizando hielo,
y con pico de grana
gustoso liba de la espuma cana.
Mas lay! suerte enemiga,
que el ruisefior se aprision6 en la liga
que en su margen, por uso,








EMILIO CARILLA


el cazador para prenderle puso,
y luego lo encaroela
donde no tiene libertad, ni vuela.
iOh avecilla cautiva,
de mis fortunes semejanza vival

Por transportines de jazmin y grana,
hermoso globo de zafir luciente,
so asoma el sol eh brazos de la aurora,
y arrebolada en luoes la mafiana
con brillante candor viste al oriented,
y oon destellos nacarados dora
cuanto el orbe atesora.
La tierra como a padre lo recibe,
los pijaros se alegran, la flor vive,
el hombre so recrea,
y todo con sus rayos lo hermosea.
Mas lay! quo noche oscura
es de tanto monarca sepultura,
y vb su luz ocaso
con que llora la tierra su fracaso;
el pajaro enmudece,
la flor se encoge y todo se entristeoe.
IOh sol! loh lunal loh dial
jsimbolo propio de la dicha mial

Ronda a la luz la amanto mariposa
y en giros de oro, en 6valos de plata
galantear a la llama solicita;
ya la festeja en torno presurosa,
ya so retira de la luz ingrata,
ya se acerca, ya se precipita,
porque su amor la incita
a adorar a aquel globo de luz breve,
donde su muerte en poca llama bebo
cuando a besarla llega
de su hermosura enamorada y diega.
Mas lay! infeliz suerte,








UN OLVIDADO POETA COLONIAL


que en cenizas su gala so convierte,
hallando su inooencia
much castigo a poca inadvertencia,
sin quo en la pira unida
f6nix renazca para nueva vida.
SOh costosos intentos,
imagen de mis locos pensamientosl

Yo clavel bell un tiempo me miraba,
desden hermoso de plebeyas flores,
mas de la envidia el huracAn airado
marchito me ha dejado.
Yo, en m6tricos primores,
fui ruisefior que libre gorjeaba,
pero ahora en grills de oro
de Venus bella prisionero iloro.
Yo fui sol, mas mis rayos,
en las tinieblas que el rencor exhala,
eclipsados los miro entire desmayos.
Fui mariposa en fin, pero mi gala
se convirti6 en pavesa
a los incendios de una cruel belleza ...
Y asi, con various modos,
sufro de todos los tormentos todos,
siendo a mi vida imagen lastimosa
la flor, el ave, el sol, la mariposa.














LLANTO DE LA NATURALEZA HUMANA DESPUES
DE SU CAIDA POR ADAN
(Liras, premiadas en primer lugar en an
Certamen cuyo asunto era el nacimiento
del nifio Jesus).
1p ,su infelice suerte
naturaleza humana acongojada,
del irbol de la muerte
al yerto tronco estaba reoostada,
y si el curso del llanto suspendiera
aun mis helado tronco pareciera.
Illasta cuindo, hasta cuindo
(clamaba triste) el mal que me atormenta
su fuerza ira aumentando,
que aunque infinita por mi mal se aumenta?
dHasta cuindo querri mi mal supremo
nmstrar que admite mis y mAs lo extreme?
Mas si suele en el lianto
hallar tal vez consuelo un afligido,
arroje mi quebranto
ayes del alma con mortal gemido:
canten mis ojos y sus melodies
tan tristes suenen que parezcan mias.
Pero lay! lay! que son tales
las crueles penas que en el alma siento,
que a publicar mis males
de mis ojos no basta el instrument,
y asi, por dar el lleno a mis enojos,
en vez de llanto Ilorar6 los ojos.
Yo fui aquella dichosa
formada a esfuerzos de un milagro, aquella
criatura venturosa,








EMILIO CARILLA


oopia de Dios y copia la nias bella,
yo fui lay dolor! aquella peregrina
oentella hermosa de la luz divina.

Yo fui la que al esmero
del mis sublime numen delineada,
en mi instant primero
de mil prodigious me mir6 fornada;
mas Iay! que si esto fu6, todo ha pasado,
y en mi, de mi, la sombra no ha quedado.

Mi antigua llamarada
tan breve se apag6, con tal presteza,
que oonvertida en nada
antes que llama se mir6 pavesa,
pues salo ardi6 mi luz aquel instant
que a dar ser a mi humos fu6 bastante.

Esta mi pena ha sido,
y esta pena importuna, de tal suerte
con el alma se ha unido,
que aun no la puede separar la muerte,
pues cuanto a mitigarla se apercibe
en ella muere y ella en todo vive.

Y asi en tales enojos
apelo s6lo por remedio al llanto;
lloren tristes los ojos
mi insufrible dolor, y lloren tanto,
que al ver absorto mi Ilorar profundo
valle del llanto so apellide el mundo.

Llorar6 eternamente
la antigua dicha de que fui halagada,
aun mis que el mal present,
pues porque fui feliz soy desdichada.
Dijo, y rendida al grave sentimiento,
en el dolor se destempl6 el aoento.

















A UNOS OJOS HERMOSOS

Ojos cuyas nifias bellas
esmaltan mil arreboles,
muchos sois para ser soles,
pocos para ser estrellas.


No sois sol aunque abrasiis
al que por veros so encumbra,
que el sol todo el mundo alumbra
y vosotros le cegiis.

No estrellas, aunque serena
luz mostrais en tanta copia,
que en vosotros hay luz propia,
y en las estrellas, ajena.

No sois lunas a mi ver,
que belleza tan sin par
no es possible en si menguar
ni de otras luces crecer.

No sois ricos done estais
ni pobres donde yo os canto;
pobres no, pues poddis tanto,
ricos no, pues que robeis.

No sois muerte, rigosos,
ni vida cuando alegrAis;
vida no, pues que matais,
muerte no, que sois hermosos.









EMILIO CARILLA


No sois fuego, aunque os adula
la bella luz que gozais,
pues con rayos no abrasais
a la nieve que os circula.

No sois agua, ojos traidores
que me robais el sosiego,
pues nunca apagiis mi fuego
y me caustis siempre ardores.

No sois cielos, ojos raros,
ni infierno de desconsuelos,
pues sois negros para cielos,
y para infierno sois claros.

Y aunque angeles parec6is,
no merec6is tales nombres,
que ellos guardian a los hombres
y vosotros los perd6is.

No sois dioses, aunque os deben
adoraci6n mil dichosos,
pues en nada sois piadosos,
ni justos ruegos os mueven.

Mas en haoeros de modo
naturaleza ech6 el resto,
que no siendo nada de 6sto
parece que lo sois todo.

















A UNA DAMA IMAGINARIA


(ROMANCE)
iQu6 linda cara que tienes!
valgate Dios por muchacha,
que si te miro me rindes
y si me miras me matas.

Esos tus divinos ojos
son en ti, divina ingrata,
arpones cuando los flechas,
pufiales cuando los clavas.

Esa tu boca traviesa,
que brinda entire rojo y nAcar,
un veneno que da vida
y una dulzura que mata.

En ella las gracias viven,
novedad privilegiada
que haya en tu boca hermosura
sin que haya en ella desgracia.

Primores y agrados hay
en tu talle y en tu cara:
todo tu cuerpo es aliento,
y todo tu aliento es alma.

El licencioso cabello
airosamente declara,
que hay en lo negro hermosura
y en lo desairado hay gala.








66 EMILIO CARILLA

Arco de amor son tus cejas,
de cuyas flechas tiranas
ni quien se defiende es cuerdo
ni dichoso quien se escapa.

jQu6 desdefiosa te burlas!
IY qu6 traidora to ufanasl
A tantas fatigas fire,
y a tantas finezas falsa.

i Qu mal imitas al cielo
pr6digo contigo en gracias,
que no sabes hacer una
cuando sabes tener tantas!

















A LA INCONSTANCIA DEL MAR, UNO QUE HABIA
PADECIDO NAUFRAGIO HABLA EN ESTAS
DECIMAS

Ayer en roscas de nieve
dragon de plata te vi,
tan soberbio, que temi
ser torvo a sus ondas leves;
y hoy tan humilde se mueve
tu resaca, que dud6,
a ese pefiasco que ve
de tu soberbia la mengua,
si lo lames como lengua
o lo adoras como pi6.

Bien tus engafios express,
mar, que dividido en cascos,
ayer bravo herias pefiascos
y hoy humilde arenas besas.
iA qu6 mudables empresas
te expones, monstruo arrogante,
hoy callado, ayer bramantel
Advirtiendo asi al prudent,
que jams hubo creciente
que no parase en menguante.

dPara qu6 fu6 amenazar
con tantas furias ayer
si tu soberbio crecer
ha sido para menguar?
Bien te pudiste acordar








EMILIO CARILLA


(cuando, sierpe embravecida,
amenazabas mi vida)
de este cobarde reposo,
pero ecuindo el poderoso
se acuerda de su caida?

Si no es que tu engailo intent
dar mentirosa esperanza,
disimulando bonanza
para crecer en torment,
piadoso se represent
tu golf a aquel que lo mira
hasta verlo de tu ira
un despojo lastimoso;
que siempre es del ambicioso
propio centro de la mentira.

Ea pues, golfo inconstante,
altivo mar impaciente,
o volverte a tu creciente
o quedarte en tu menguante;
cierre el paso al navegante
tu c6lera encanecida,
mas no lo haris, que, advertida,
es tu condioi6n variable,
imagen de lo mudable
de las cosas de esta vida.

Y nace esta conjetura
de la experiencia mayor,
pues ayer vi tu furor
y hoy admiro tu blandura:
aquella y esta pintura,
tan diversas en ornato,
te hacen con diverse trato
(aunque no son en ti unas)
un teatro de fortunes
y de fortune un retrato.









UN OLVIDADO POETA COLONIAL 69

Que me canso en persuadir
ioh monstruo de variedad!
que en fire estabilidad
mude tu instable vivir;
si aunque no puedes oir
el bien a que te provoco,
esti tu discurso pooo
sujeto a varia fortune,
pues quien anda con la luna
no puede ser sino loco.























POESIAS DIVERSAS
















CARTA A LISARDO PERSUADIENDOLE QUE TODO
LO NACIDO MUERE DOS VECES, PARA ACERTAR
A MORIR UNA

LIRAS

iAy, Lisardo querido!
Si feliz muerte conseguir esperas,
es just que advertido,
si naciste una vez, dos veces mueras:
asi las plants, bruto y aves lo hacen,
dos veces mueren y una sola nacen.

Entre catres de armniio
tarde y mafiana la azucena yace,
si una vez al carifio
del aura suave su verdor renace:
iAy, floor marchita! lAy, azuoena triste,
dos veces muerta si una vez naciste!

PAlida a la mariana,
antes que el sol su bello nacar rompa,
muere la rosa, vana
estrella de carmin, fragante pompa;
y a la noche otra vez, dos veoes muerta:
iOh incierta vida en tanta muerte cierta!

En poca agua muriendo
nace el arroyo, y ya soberbio rio
corre al mar con estruendo,
en el cual pierde vida, nombre y brio:
joh cristal triste, arroyo sin fortune,
muerto dos veces porque vives una!








EMILIO CARILLA


En sepulcro suave,
que el nido forma con vistoso halago,
naoe difunta el ave
que del plomo es despu6s fatal estrago:
vive una vez y muere dos, joh suerte,
para una vida duplicada muertel

PAlida y ain colors,
la fruta de temor difunta nace,
temiendo los rigores
del noto que despu6s vil la deshace:
IAy, fruta hermosa, qu6 infeliz que eres,
una vez naces y dos veoes mueres!

Muerto nace el valiente
oso, que vientos calza y sombras viste,
a quien despierta ardiente
la madre; y otra vez no so resisted
a morir; y entire muertes dos naciendo,
vive una vez y dos so v6 muriendo.

Muerto en el monte el pino,
sulc6 el ponto con alas, bajel o ave,
y la vela de lino
con que vuela el batel altivo y grave
es vela de morir: dos veces yace
quien monte alado muere y pino nace.

Asi el pino, montafia
con alas que del mar al cielo sube;
el rio que el mar bafia;
el ave que es con plumas vital nube;
la que marchita nace flor del campo,
pdrpura vegetal, florid ampo;

lodo clama, loh Lisardol
que quien nace una vez dos veces muera.
Y asi, joven gallardo,









UN OLVIDADO POETA COLONIAL -5

en rio, en flor, en ave, consider
que dudando quiza de su fortune
mueren dos veces porque acierten una.

Y pues tan important
es acertar en la iltima partida,
pues penden do este instant
perpetua muerte o sempitema vida,
ahora loh Lisardol que el peligro adviertes,
muere dos veces porque alguna acierbes.



















AFECTOS DE UN AMANTE PERSEGUIDO

(MINUET)


Socorro, cielos;
dioses, favor;
que ya en la tierra
no hay compasi6n,
pues todos son homicides
de dos inocentes vidas
que se enlazaron
en una las dos.

Cuatro elements,
piadosos hoy,
os solicit
mi tristo voz
para contaros mis penas
de human favor ajenas,
trigica historic
de envidiado amor.



Fieras del bosque,
de quien huy6
comercio human,
dadme atenci6n,
pues busco en vuestra fiereza
la humana naturaleza
que centre los hombres
la envidia borr6.


Apenas mi hado
feliz me uni6
con quien al varla
naci6 mi amor
cuando con fiero despecho
quieren robarme del pecho
al duefio hermoso
de mi adoraci6n.

Vi atentamente
su bello sol
y qued6 ciego
del resplandor.
dQu6 much pues, que entire ho-
[rrores
en un abismo de errors
tropiece y caiga
pues tan clego estoy?


La hermosa causa
de ml dolor
al fin mis quejas
piadosa oy6,
que es propio de las deidades
el responder con piedades
a los clamores
de una triste voz.









78 E

Esto la envidia
(ioh qu6 rigorl)
esto la envidia
me concili6,
como si culpa en mi ha sido
que se haya compadecido
de mis pesares
la que los caus6.

iOh humans pechos!
a quien troc6
en fieros monstruos
la sinraz6n,
sabed, sabed, engaiiados,
que no os hace desdichados
el que me mire mis dichoso
mas dichoso yo.


MILIO CARILL&


Esta es mi culpa,
6ste, el rigor
de la sentencia
quo el mundo di6:
que muera mi amor infante
porque le miras gigante
al primer dia
que al mundo sali6.

Mas de ella apelo,
Dioses, a vos:
juzgad mi causa,
que es cruel dolor
quo perezca un inocente
por la voz de una impia gene;
sea voz del pueblo
y no voz de Dies.


Ah del alcazar
del dios del amor
donde los cultos
ocultos son;
uno que primeramente ama
a tus puertas pide y clama
le abran el temple,
y hard su oraci6n.
























VERSOS SATIRICOS
















CARTA JOCO-SERIA ESCRITA POR EL AUTOR A
SU CUSADO DON JERONIMO MENDIOLA, DES-
CRIBIENDO A GUAYAQUIL Y A QUITO

(Dc IMAs)


Dichoso paisano en quien,
con diversisimos modos,
se miran los dones todos,
todas las prendas se ven.
Perdona si en parabien
de tu carta no te dA
algo mi amor, porque ya
cuanto yo darte podia,
que era la voluntad mia,
ti te la tienes alli.


Demostrarme agradecido
hoy mi empefio viene a ser,
y para poderlo hacer
de estos versos me he valido;
recibelos advertido
de que si aun el don mayor
s6lo recibe valor
del amor de quien lo di,
inmenso mi don serA
pues es inmenso mi amor.

Contarte un pesar intent
por ver si puedo lograr
el que mi propio pesar
sirve de ajeno content;
esc6chame pues atento,


que ya mi triste gemido
empieza a dar condolido
dos afectos a mri canto,
pues lo que en mi voz es llanto
sera m6isica en tu oido.

Guayaquil, ciudad hermosa,
de la Am6rica, guirnalda,
de tierra, bella esmeralda,
y del mar, perla preciosa;
cuya costa poderosa
abriga tesoro tanto,
que con suavisimo enoanto
entire nAcares divisa
congelado en bella risa
cuanto el alba vierte en llanto.

Ciudad que por su esplendor
entire las que dora Febo
la mejor del mundo nuevo
y aun del orbe la mejor,
abunda en todo primor,
en toda riqueza abunda,
pero es much mis fecunda
en ingenios, de manera
que siendo en todo primer
es en todo sin segunda.








EMILIO CARILLA


"Trib6tanle con desvelo,
entire singulares modos,
la tierra sus frutos todos,
sus influencias el cielo;
hasta el mar, que con anhelo
soberbiamente levanta
su cristalina garganta
para tragarse esta perla,
deteniendo su ira al verla
le besa humilde la plant.



Los elements de intent
la miran con tal agrado,
que parece se ha formado
de todos un element:
ni en rifagas brama el viento,
ni el fuego enciende calories,
ni en agua y tierra hay rigores;
y asi llega a dominar
en tierra, fuego, aire y mar,
pieces, aves, luces, flores.


Los rayos que al sol repasan
aqui sus ardores frustran,
pues son luces que la ilustran
y no incendios que la abrasan.
Las lluvias nunca propasan
de un rocio que de prisa
al terreno fertilize',
y que equivale en si, tanto
de la aurora al tierno llanto,
del alba a la bella risa.


Templados de esta manera
calor y fresco entire si,
hacen que florezca aqui
una eterna primavera;
por lo cual si la alta esfera
fuera capaz de desvelos,
sin duda tuviera celos
de ver que en blas6n fecundo
abriga en su seno el mundo
este trozo de los cielos.



Tanta hermosura hay en ella
que dudo, al ver su primor,
si acaso es del cielo flor,
si acaso es del mundo estrella;
es en fin ciudad tan bella,
que parece en tal hechizo
que la omnipotencia quiso
dar una serial patent
de que esta en el occidente
el terrenal paraiso.


Esta ciudad primorosa,
manantial de gente amable,
cort6s, discreta y afable,
divertida e ingeniosa,
fu6 mi patria venturosa;
pero la siempre importune
crueldad de mi fortune,
rompiendo a mi dicha el lazo,
me arrebat6 del regazo
de esta mi adorada cuna.









UN OLVIDADO POETA COLONIAL


(Habla de Quito)


Es su situaci6n tan mala,
que por una y otra cuesta
la una mitad se recuesta,
la otra mitad so resbala;
ella se sube y se cala
por cerros, por quebradones,
por guaicos y por rincones,
y en andar asi escondida
bien nos muestra que es guarida
de un enjambre de ladrones.

Tan empinado es el talle
del sitio sobre el que estriba,
que se hace muy cuesta- arriba
el andar por cualquier calle.
No hay hombre que no se halle
la vista en tierra clavada,
pues es cosa averiguada
que el que anda sin atenci6n,
cae, sino en tentaci6n,
en una cosa privada.



Hacen a Quito muy hondo
una y otra rajadura,
y teniendo tanta hondura
es ciudad de ning6n fondo:
aqui hay desdichas a bondo,
aqui la hambre y sed se aunan
y a todos los imporrtunan;
aqui, en fin, Iraros enojos!
los que comen, comen piojos,
los demis, todos ayunan.


Las sillas de mano aqui
se miran como .a porfia,
y te aseguro a f6 mia
que tan malas no las vi.
Luego que las descubri
por unos lados y otros,
viendo los asientos rotos
y quebradas las tablillas,
dije: bien pueden ser sillas,
mas yo las tengo por potros.

En estas sillas se encierra,
llevando cualquier serrana,
much pelo y poca lana
como ovejas de la tierra;
aqui pues, en civil guerra
con femeniles enojos
son los piojos despojos,
y con dentelladas bellas,
los piojos las muerden a ellas
y ellas muerden a los piojos.



Mil pobres despilfarrados
so miran a cada instant,
mas ninguno es vergonzante
que son bien desvergonzados:
ciegos, mudos, corcobados
y enanos hay en verdad
tantos en esta ciudad,
que yo afirmo sin rebozo
que es este Quito piojoso
el Valle de Josafat.








EMILIO CARILLA


A cualquiera forastero,
con extrafia cortesia,
sea de noche, sea de dia,
le quitan luego el sombrero,
y si 61 no trata ligero
de tomar otra derrota,
le quitan tambi6n sin nota
estos corteses ladrones
la camisa y los calzones
hasta dejarlo en pelota.


Andan como las cigarras
gritando por estas sierras
que son leones en las guerrras,
y lo son s6lo en las garras:
para hurtar estos panarras
con sutileza y con tiento
son todos un pensamiento,
de suerte que yo he juzgado
que en las ulias vinculado
tienen el entendimiento.


El que es noble gamonal
alg6n obraje procura,
y de esta suerte asegura
tener en jerga el caudal.
Los quiteiios, por su mal,
entablaron desdichados
estos obrajes malvados,
pues con esperanza vanas
van al obraje por lanas
y se vuelven trasquilados.


A todos con gran certeza
de frailes los acredito,
pues todos en este Quito
hacen voto de pobreza;
pere el fausto, la grandeza
y la gala es incesante,
pues aqui, como es constant,
se estudia con grande aprieto
la comedia de Moreto
nombrada Trampa adelante.


Cualquier chisme o patarata
lo cuentan por novedad,
y para no hablar verdad
tienen gracia, gratis data.
Todo hombre en lo que relata
miente o a mentir aspira,
mas esto ya no me admira,
porque digo siempre: ialerta!
s6lo la mentira es cierta
y lo demis es mentira.


Mienten con grande desvelo,
miente el nifio, miente el hombre,
y, para que no te asombre,
aun sabe mentir el cielo,
pues vestido de azul velo
nos promote mil bonanzas,
y muy luego, sin tardanzas,
junta unas nubes rateras,
y nos moja nmy deveras
el buen cielo con sus chanzas.









UN OLVIDADO POETA COLONIAL


Llueve y mis lueve, y a veces
es el aguacero eterno,
porque aqui dura el invierno
s6lamente trece meses;
y asi mienten los franceses
que andan a Quito situando
bajo la line, cuando
es cierto que esta este suelo
bajo las ingles del cielo,
es decir, siempre meando.


Este es el Quito famoso,
y yo te digo, jocundo,
que es el sobaco del mundo
vi6ndole tan asqueroso.
iFeliz ti! que de dichoso
puedes llevarte la palma,
pues gozas en dulce calma
de este suelo soberano.
Y con esto, Adios, hermano,
tu afecto Juan de buen alma.


















A UN ZOILO, QUE VIENDO UNAS POESIAS DEL
AUTOR DIJO QUE ERAN AJENAS

(LIRAS)

Miraste mis poesias
y tu envidia mortal, de ardores llena,
dijo que no eran mias
sino parto feliz de pluma ajena.
Asi lo dijo, pero no me admira
que la envidia d6 cuerpo a la mentira.

Con ocultos esfuerzos,
a algunos simples persuadir previenes
que han tenido mis versos
catorce padres como tli los tienes;
mas sabe que es (aunque tu furia ladre)
mis honrada mi musa que tu madre.

GAcaso no has sabido
de mi instrument la dulzura? dAcaso
ignoras que yo he sido
de los aires dulcisimo embarazo,
adornando mis scenes oficiosa
de bella Dafne la esquivez frondosa?

SIgnoras, dime, ignoras
que al eco de mi lira se suspended
las aves que cahoras
cl ceiio verde del Parnaso atienden?
6Y que escuchan mi hechizo peregrino
tejiendo el aire en 6xtasis divino?








EMILIO CARILLA


dNo sabes que ha sonado
mi dulce voz en uno y otro polo?
6Y que he sido envidiado
de los cisnes tal vez, tal vez de Apolo?
En fin dno sabes que produce en suma
sublimes parts mi fecunda pluma?

Pues si esto has conocido,
si tu no ignoras mi divina Musa,
6c6mo ahora, atrevido,
asi tu lengua contra mi se aguza?
Pero es tu envidia tan villana y ciega
que aunque ve la verdad, la verdad niega.

T6 si que, cuando describes,
en vez de pluma mueves bien las ufias,
y asi, Zoilo, concibes
que hurtan los otros cuando t6 rasgufias;
porque todo ladr6n, con viles modos,
se persuade que son ladrones todos,

T6 si que, algunas veces
que el part pones a tu ingenio corto,
al cabo de seis meses,
per ser sin tiempo, pares un aborto;
aborto que en su traza y fealdad rara
es propia imagen de tu ingenio y cara.

T6 si que s6lo aciertas
a former una& coplas desiguales,
pesadas, patituertas
y mas toscas, en fin, que tus modales,
sin quo puedan pulirlas a porrazos
ni ochenta escoplos con ochenta mazos.

T6 si que, persuadido
de que el que miente es poeta verdadero,
por ser poeta aplaudido








UN OLVIDADO POETA COLONIAL


has dado en ser grandisimo embustero;
y segin td lo juzgas y lo sientes
siempre haces versos porque siempre mientes.
Y asi, Zoilo, derrama
contra mi tus mentiras, que entire tanto
el eco de mi fama
ira creoiendo al grito de mi canto.
Miente cuanto quisieres, pues no viene
a quitar el honor quien no lo tiene.
Di que solo prevengo
engafiar con mis versos a algdn bobo,
pues aquellos que tengo
me los soplan tal vez, tal vez los robo;
pero advierta tu envidia, que si aprieta,
a su costa verA si soy poeta.

A UN ZOILO

(EPIGRAMAS)
Zoilo, ayer tarde por chiste
un cierto te dijo: Itonto!,
y t6, por vengarte pronto,
adulador le dijiste.
Y a la verdad que lo era
el que tonto te llan6,
pues td no eres tonto, no,
sino la misma tontera.

Tus mentideras estiras
con progress tan felices,
que en dos palabras que dices,
dices Zoilo mil mentiras.
Por eso admirados todos
juzgan con raz6n no poca,
que hablas s6lo por la boca
y que mientes por los codos.













UN SUJETO HIZO UNOS VERSOS CONTRA OTRO QUE SE
JACTABA DE MEDICO SIENDO UN IGNORANTE, Y PIDIO
AL AUTOR, QUE SOBRE EL MISMO ASUNTO Y CONTRA
EL MISMO MEDICO, HICIESE LAS CUARTETAS


Doctor Vidales, Doctor
esqueleto o badulaque,
Doctor chisguete en latin,
Doctor guadafia en romance.

esc6chame, por tu vida,
que va la segunda part,
y hay para cebar tu ciencia
harta material en mis males.

A consultrtelos vengo,
pues si verdad he de hablarte,
por ser ellos muy de otras
los juzgo por incurables.

Tengo un ojo (aquiesel punto)
que es compasi6n el mirarle,
todo lleno de lagafias
y ciego a nativitate.

Abajo del espinaso
lo traigo envuelto en pafiales,
que 61 anda siempre escondido
por ser ojo vergonzante.

Dicen que me va la vida
en que Ilegue a desahogarse,
pero la vida me hiede
entire desahogos tales.


Es de tan mal natural
que no puede ver a nadie;
mas aunque 61 no pueda verte
td puedes, en 61, mirarte.

Si alguna vez esti airado,
un soplo siempre es bastante
para quebrar tus narices,
con ser que ellas son tan grande.

Con p6lvora de Galicia
tira cohetes de tal aire,
que aunque se buscan los piques
buscar las narioes saben.

Algunas veces que Ilora,
en ligrimas se deshace
tanto, que con sus corrientes
se inundan mis arrabales.

Y su llanto viene a ser
un humor tan mordicante,
que esta pegado a la puerta
por mis que le dicen pase.

Ya la niiia totalmente
estA sin vista ni alcance;
hablo, Doctor, de la nifia
del ojo que hablaba antes.








EMILIO CARILLA


Los mis dias amanece
tan fruncida y de mal talle
que yo juzgo que esta nifia
es la nifia que ti sabes.

Este, Doctor, es mi mal,
y sus efectos mortales;
prueba, prueba, a ver si puede
tu medicine sanarme.

Yo confieso que mi ojo
es capaz de enmarafiarte,
pero me han dicho que eres
muy diestro en enredos tales.

Por ser tu maestro El Judio
debes curarme, pues sabes
son paisanos de tu maestro,
siendo rabinos, mis males.

Ven, pues, a mirar a 6sle
ojo ciego, no te tardes,
que ha de abrir sus dos pestafias
s6lo para saludarte.

Y si la vista le vuelves,
te prometo, gran Vidales,
que has de ser nifia querida
de mi ojo miserable.


Si lo quisieres, batin
de tus dedos al embate,
una sortija olorosa
prometo de regalarte.

iAnimo pues, a la empresal
que si loegas a curarme
yo afirmo que ha de salir
tu cura con much aire.

Por tus dos ojos te pido,
por tus dos concavidades,
que en lo fruncido y profundo
son a mi ojo semejantes.

No te detengas, Doctor,
visitalo cuanto antes,
que por lo much que hiede
juzgo que ya tiene cancer.

De esto, acerca de este mal,
y de otras enfermedades,
espero darte noticias
bien larga en la tercer part.

FIRM A
En fin, mi Chuchi: el bosquejo
que de mis males recojo,
lo miraris en mi ojo
claro como en un espejo.


Y asi de escribirte dejo,
porque espero con oerteza
que tu medicine impresa
ha de mirarse en mi cu
--Lo firma Cabuefias, tu
quebradero de cabeza.
















INDICE



PRg.
I.-INTRODUCCI ........ ....................... ............... 5
II. BIOGRAFiA ..................................................... II
III. OBRA POiTICA ................................................. 5
Gongorismo ............................................ 1
Calderonismo .................. .................. ... 23
Otras influencias ...................................... 24
Resumen ....................................... ............ 27

Poesias de Juan Bautista Aguirre ............................. 3S

Sonetcs:
Soneto moral ................................ .............. 35
A una t6rtola que 1loraba la p6rdida de su amante 316
A una rosa .................... .... .............. 36

Poemas:
Rasgo 6pico a la concepci6n de nuestra sefora sobre el
Capitulo doce del Apocalipsis ....................... 4
A la rebeli6n y caida de Luzbel y sus secuaces .... 49
Descripci6n del Mar de Venus .......................... 53
Canci6n heroica en que, con alguna semejanza, ex-
presa el autor sus infortunios ...................... 57
Llanto de la naturaleza humana despubs de su caida
por Adan .................. .............. ......
A unos ojos hermosos ................................... 63
A una dama imaginaria ................................ 65
A la inconstancia del mar, uno que habia padecido
naufragio habla en estas d6cimas .................... 67









94-

Poesias diversas:
Carta a Lisardo persuadidndole que todo lo nacido
muere dos veces, para aoertar a morir una ........ -,3
Afectos de un amante perseguida ..................... ''7

Versos satiricos:
CarLa joco-seria escrita per el autor a su cufiado
Don Jer6nimo Mendiola, describiendo a Guaya-
quil y a Quite .......................................... 81
A un Zoilo que eran ajenas ......................................... 87
A un Zoilo ................................... 89
Uin sujeto hizo unos versos contra otro que se
jactaba de m6dico siendo un ignorante, y pidi6
al autor, que sobre el mismo asunto y contra el
mismo m&dico hiciese las cuartetas ................ 91






























ESTE TRABAJO SE TERMINO DE IMPRIMIR
EL 28 DE OCTUBRE DE 1943,
EN LA IMPRENTA DE LA
UNIVERSIDAD

























r.




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Last updated October 10, 2010 - - mvs