Citation
Trabajo industiral de las mujeres en Cuba

Material Information

Title:
Trabajo industiral de las mujeres en Cuba
Creator:
Safa, Helen Icken
Place of Publication:
Gainesville, Fla.
Publisher:
University of Florida
Language:
Spanish
Physical Description:
1 online resource (26 pages)

Subjects

Subjects / Keywords:
Women textile workers ( fast )
Mujeres ( qlsp )
Trabajadores de textil ( fast )
Temporal Coverage:
Cold War ( 1945 - 1989 )
Guerra Fría ( 1945 - 1989 )
Spatial Coverage:
Cuba -- Caribbean

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
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Full Text


EL TRABAJO INDUSTRIAL DE LAS MUJERES EN CUBA



Helen Icken Safa b V (.1
Centro de Estudios Latinoameri
Universidad de la Florida tk
Gainesville, Fl. 32611


Este estudio se desarroll6 en colaboraci6n con la Federaci6n de Mujeres Cubanas, aunque el presente documento refleja Ia propia interpretaci6n de la autora. Quisiera
agradecerle a la Federaci6n de Mujeres Cubanas su cooperaci6n y, en particular, a Martha NGiez, Rosa Maria Cartaya, Margarita Flores, Rita Maria Pereira y Ra6l Ramos.

Este documento no debe citarse ni reproducirse sin previa autorizaci6n.


En mayo de 1986, la FMC decidi6 iniciar un estudio sobre el trabajo industrial de las mujeres en Cuba. El mismo se
acometi6 por sugerencia de la Dra. Helen Safa de la Universidad de la Florida, quien ha dirigido trabajos similares sobre empleadas industriales en Puerto Rico y Repblica Dominicana. Creiamos, que las comparaciones entre estos tres paises indicarian las diferencias del trabajo industrial de las mujeres en un pais socialista como Cuba y en paises capitalistas como Puerto Rico y Repblica Dominicana. La
comparaci6n resulta ain de mcs valor, debido a, cue los tres paises comparten antecedentes hist6ricos y culturales parecidos'
de colonialismo espafiol y -dominaci6n politica y econ6mica por Estados Unidos en el Siglo XX.

En 1959, la Revoluci6n Cubana puso fin a la dominaci6n de Estados Unidos y comenzaron importantes cambios en la
estructura socio-econ6mida de la Isla, sobre los cuales han escrito varies autores, tales como Dominguez en 1978, Mesa-Lago en 1981 y Brudenius en 1984.

Se han experimentado como minimo 5 cambios fundamentales con relaci6n a las mujeres, que son el resultado de la politica
de estado que se puso en prhctica en Cuba despu~s del triunfo de la Revolucion.

1.-. Aumento de la fuerza de trabajo femenina de 16% en *1970 a
37,4% en 1985.

2.- Aumento del nivel educacional de las mujeres, incluyendo
la eliminaci6n del analfabetismo y un aumento significativo del nimero de mujeres tscnicas y
profesionales.







2.

3.- El establecimiento de sergy ios sociales para l- -ufer
trabzrjada --u-aliviAQ str-arga domrnstica, tales como circulos infantiles, comedores para trabajadores y estudiantes, lavanderias, vivienda, transporte y semiinternados.

4.- Desarrollo de las organizaciones de masas femeninas, tales
como la FMC, el Frente Femenino de la CTC y los CDR, donde
la mujer desempea un papel activo.

5.- La aprobaci6n del C6digo de Familia en 1975, el cual
estableci6 los derechos y deberes del hombre y la mujer en
cuanto al cuidado de los nifios y las tareas domesticas.

Intentaremos evaluar las consecuencias de estos cambios
para las trabajadoras industriales que se. analizan en este trabajo.

Aunque se han realizado varios estudios sobre el tema de la mujer y el trabajo despu6s del triunfo de la Revoluci6n en Cuba, por ejemplo: Casal en 1980, Nazzari en 1986, Benglesdorf
en 1985, Osmond en 1985 y Perez-Stable en 1987, solamente uno de ellos estaba basado en investigaciones b~sicas. Incluso la mayoria de los estudios efectuados en Cuba est~n basados en datos tomados de censos y ninguno ha estado dirigido especificamente a las trabajadoras industriales. Por lo tanto, este documento significa el primer intento sistemntico de estudiar, con datos recopilados a primera mano, el impacto del trabajo remunerado sobre las mujeres cubanis' despues del triunfo de la Revolucidn.

El estudio gir6 alrededor de la industria textil, debido a
su importancia como fuente de empleo industrial para las mujeres cubanas y por ofrecernos mayor posibilidad de comparaci6n con estudios anteriores realizados sobre las trabajadoras de confecciones textiles en Puerto Rico y Repblica Dominicana.

Por ser nuestro objetivo comparar las dos etapas, anterior y posterior a la Revoluci6n, seleccionamos la textilera m~s antigua de la Isla, es decir, la Textilera Ariguanabo, que fue inaugurada en 1931 con capital norteamericano y contaba en 1940 con 4,000 trabajadores, la mayoria hombres. Est6 situada en la Provincia de La Habana, aproximadamente a 30 Kms. de la
capital. En 1986 la Textilera Ariguanabo contaba con 4,275 trabajadores, de los cuales 1,423 eran mujeres, es decir, el 33%, quienes trabajaban la mayoria en la producci6n. Al
seleccionar la muestra, eliminamos los trabajadores de servicio, administrativos y de direcci6n, para poder dirigir nuestro trabajo al personal obrero y tecnico que participan






3.

directamente en la producci6n. De una muestra de 1,289
trabajadoras, seleccionamos 168 estratificados por edades para entrevistarlas. Como esthbamos interesadas en obtener una
muestra adecuada de trabajadoras con experiencia laboral en la etapa antes de la Revoluci6n, la mayor cantidad de mujeres que tomamos eran mayores de 50 ahos de edad, de las cuales
solamente 93 se encontraban trabajando en la f~brica en 1986. El 50% de estas, m~s el 10% con 50 aftos de edad o menos, nos d6 una muestra de 168 mujeres, se sustituyeron 33 mujeres que no pudieron ser localizadas.

Las entrevistas fueron efectuadas en las casas de las
trabajadoras, por personal de la FMC entrenado por la Dra. Safa. Ella y este personal, adaptaron el cuestionario
utilizado en la investigaci6n realizada en Puerto Rico, sobre trabajadoras de confecciones textiles a la situaci6n de Cuba despues de efectuar un cuidadoso Pre-Test (ensayo) con trabajadoras de Ariguanabo, seleccionadas al azar. Por ejemplo, consideramos que era Otil obtener informaci6n sobre la educaci6n y el trabajo en ambos periodos, antes y despuds de la
Revoluci6n, para tener una medida mas exacta de los cambios ocurridos en esta etapa, adem~s, se hicieron preguntas acerca de la participaci6n de algunas organizaciones de masas en Cuba, que no existen en Puerto Rico. El cuestionario de la
entrevista que duraba aproximadamente un periodo de dos horas incluy6 su situaci6n laboral, su vida familiar y la participaci6n en las organizaciones de masas.

Asimismo, la Dra. Safa, con la-c-ope-r-ati-ndi-pers-onal-de la-FMC, efectu6 entrevistas a profundidad a una sub-muestra de 18 mujeres despu6s de concluida la aplicaci6n del cuestionario para obtener mts informaci6n cualitativa. Estos datos no son analizados aqui, aunque se hace referencia a algunas de las entrevistas.

Al analizar los datos, result6 que la muestra se distribuia
en cantidades casi iguales de tres grupos de edades: de 17 a 19 afios (36,3%), de 30 a 44 (26,8%) y de 45 en adelante (36,9%). Sin embargo, se debe recordar que en el Oltimo grupo se incluyen las mujeres mayores de 50 anos que estaban sobre representadas y no refleja un desglose exacto de las edades de las mujeres empleadas en Ariguanabo. Hubiera sido preferible mantener separada esta categoria de 50 afios o m~s, en vez de unirla a la de mujeres de m~s de 45 afios, pero resulta imposible rehacer el anblisis a estas alturas. De todos modos, nos preocupa menos una muestra representativa de las trabajadoras de la f.brica que como, estas edades, que representan distintas etapas en el ciclo de vida, se correlacionan con diferencias en la composici6n familiar,
actitudes ante el trabajo y participaci6n politica, asi como veremos en. el siguiente an~lisis.






4.

Composici6n familiar y patrones de autoridad


En nuestra muestra de trabajadoras, el 45% naci6 en la zona
de Ariguanabo, mientras que el resto vino de otras zonas algunas tan lejos como Oriente. Solamente el 20% naci6 en la ciudad, las dem~s est~n divididas por igual entre las que nacieron en un pueblo de provincia y las que nacieron en el campo. Mas de la mitad llegaron a esa zona con menos de 20 afios de edad llevadas por sus padres mientras que otras llegaron siendo adultas, en la mayoria de los casos para trabajar en la f~brica de Ariguanabo u otras cercanas. Como parte de la estrategia de sustituci6n de importaciones de la Revoluci6n, en 1965 se inaugur6 otra textilera grande situada a
pocos kilometros de Ariguanabo. No obstante, la mitad de la poblaci6n de muestra ha vivido en la zona por m~s de 10 afios, algunos durante todo su vida. Por lo tanto, aunque Ariguanabo
se encuentra cerca de La Habana se trata de una poblaci6n bastante estable no muy urbanizada.

El crecimiento de la poblaci6n en la zona de Ariguanabo despu6s del triunfo de la Revoluci6n, debido en parte aldesarrollo industrial, ha traido como consecuencia un gran
d6ficit de viviendas, lo cual es evidente en el hecho que 38% de los hogares estudiados poseen 5 miembros o m~s. A pesar de eso, en el 42% de los hogares investigados son propietarios de sus viviendas, mientras que la mayoria restante paga por ella y
en algunos casos, las viviendas son dadas por su centro de trabajo. Estas viviendas est~n bastante bien equ-ipadas, el 68%
tienen lavadora y refrigerador, mientras que la mayoria posee televisor radio y otros equipos. Sin embargo, las mujeres entrevistadas plantearon que su mayor problema domestico era la
vivienda, ademcs de la falta de agua tambi6n producto del aumento de la poblaci6n en la zona.

Con el objetivo de brindar mas viviendas a sus
trabajadores, en 1974 la fibrica de Ariguanabo inaugur6 un complejo de apartamentos llamado Pueblo Textil, en el cual vivian 346 familias en 1985. Aunque sus apartamentos son muy modernos y. est~n bien equipados sus residentes se sienten aislados porque no viven en un pueblo y carecen de tiendas, servicios m6dicos y de otras instalaciones. La mayoria de los trabajadores viven en Bauta que es el pueblo m~s cercano, mientras que otros viven de lugares tan lejos como La Habana. La Textilera Ariguanabo cuenta con sus propios omnibus para transportar a los trabajadores hacia los distintos pueblos donde viven.






5.

Casi la mitad del total de la fuerza de trabajo femenina en la Textilera Ariguanabo tiene menos de 30 afios de edad, por lo tanto esto representa un segment important, aunque heterog6neo, en nuestro estudio. Todas nacieron despu6s de 1956, por lo que representan la nueva generaci6n de trabajadoras cubanas en la sociedad pos-revolucionaria.

M~s de la mitad de estas trabajadoras j6venes de nuestra muestra viven en grandes familias de 5 6 m~s miembros. Esto refleja el hecho que frecuentemente forman parte de los hogares de sus padres o suegros, ann cuando menos del 20% de estas mujeres son solteras, mientras el 44,3% son casadas y el 36% son separadas, divorciadas o viudad. La co-residencia se
refleja tambi6n en el hecho de que ms de la mitad de ellas viven en n6cleos familiares de tres generaciones, por lo que puede que vivan con sus padres o suegros, con sus hijos y, adem6s, con otros parientes. M~s del 2/5 de la muestra vive en
nicleos familiares trigeneracionales, lo que refleja la severa escasez de viviendas en Cuba.

En casi 1-f4 de los nfcleos familiares de estas j6venes t
trabajan 5 6 m6s de sus miembros, lo que muestra, una vez mcs,10 numeroso que son y la gran cantidad de adults que incluye.
Como consecuencia de esto, las j6venes aportan a la casa de su salario menos que las mujeres mayores, quienes emplean la mayoria del mismo en gastos dom~sticos. Algunas veces le pagan a sus padres o a su madre una cantidad fija y reservan el rest a sus propios gastos, asi como ahorran con vistas a tener su propio hogar. Las mujeres m6s j6venes tienen e-1 n-ivel mas alto de ahorro, teniendo un 72% de estas 700 pesos o m~s.

Como continnjan viviendo con sus padres o suegros, son estos Oltimos los que, en la mayoria de los casos, toman las decisiones del hogar y administran los gastos. Por lo tanto, evidente te, son miembros subordinados del ncleo familiar. Mcs de A de estas mujeres j6venes consultan sus problems personales con sus madres aunque muchas est6n casadas y separadas. En la mitad de los casos las madres o las suegras cuidan a los nifios para que ellas trabajen, lo que es una ventaja de las familias trigeneracionales. Mas de 2/3 de estas mujeres tienen un s6la hijo, aunque por supuesto, ann se encuentran en sus afios f6rtiles. Las tareas dom6sticas tambi6n las comparten con sus madres o suegras.

El C6digo de Familia promulgado en Cuba en 1975 aboga porque el hombre y la mujer compartan las tareas dom~sticas y la crianza de los hijos y representa un esfuerzo deliberado para liberar a la mujer de su aislamiento en la casa y facilitar su incorporaci6n al trabajo. Sin embargo, nuestros estudios han evidenciado que resulta muy dificil hacer que los






6.

hombres compartan las tareas del hogar cuando hay varias
mujeres en la casa. Las familias trigeneracionales tambi6n
aumenta la influencia de la generaci6n mis vieja, la que, generalmente, tiene la autoridad y mantiene valores m6s tradicionales. Es asi como las familias extendidas tienden a mantener una divisi6n sexual del trabajo mas tradicional que los n6cleos familiares m6s pequefios, donde el esposo se ve forzado a compartir m~s en las responsabilidades del hogar.

Las mujeres j6venes tienen un nivel de educaci6n mas alto que las viejas, lo que refleja los avances en la educaci6n en el periodo pos-revolucionario. Tres cuartas partes de estas mujeres han ido a la escuela secundaria (79 a 99 grado), mientras que la mayor parte del resto continuaron otros estudios. Muchas de ellas abandonaron los estudios por el matrimonio o la maternidad. Casi el 2/3 de estas j6venes se casaron y tuvieron su primer hijo con menos de 20 afios de edad y el 28,6% se ha casado en m.s de una ocasi6n. Opuesto a los patrones demogrbficos comunes, el aumento de las posibilidades
educacionales y ocupacionales, no ha disminuido la cantidad de matrimonios y embarazos en estas mujeres, quienes, al igual que
las mujeres mas viejas de la muestra, continnan cashndose 'y teniendo hijos a edades tempranas.

En realidad, se podria discutir, que el -matrimonio y el embarazo precoz, es un factor fundamental que limita el posterior desarrollo educacional y ocupacional de estas
mujeres; muy pocas 'se encuentran estudiando en estos momentos, ya que plantean que sus turnos de trabajo no se Io permite. En las entrevistas a profundidad, una joven nos cont6 que tuvo que
interrumpir sus estudios e incluso renunciar a una beca en la Uni6n Sovi6tica, producto de un embarazo no planificado.

Los nfcleos familiares m6s pequefios los encontramos entre las mujeres de mediana edad, entre 30 y 44 afios, quienes constituyen el 26,8% de nuestra muestra. Cerca de 3/4 de estas
mujeres estcn casadas, mientras que el resto estcn separadas, divorciadas o son viudas. Generalmente, viven en ncleos
familiares de dos generaciones con sus esposos e hijos y el 69% de estos hogares lo integran de 2 a 4 personas. Comunmente,
tienen 2 6 3 hijos y, en m6s de la mitad de los casos, el primer hijo naci6 cuando la madre tenia menos de 20 afios de edad-. M6s de la mitad, tambi6n se cas6 con menos de 20 ahos y el 35% se ha casado en m6s de una ocasi6n. Los hijos de
aproximadamente la mitad de estas mujeres, asistieron a circulos infantiles, mientras ellas trabajaban. M6s de la
mitad de sus hijos estudiaron en la Escuela Secundaria,
mientras que ms de 1/4 continuaron sus estudios de PreUniversitario.






7.

Casi la mitad de estas mujeres de mediana edad tienen
nivel de Secundaria, en la mayoria de los casos, terminaron estos estudios despu~s del triunfo de la Revoluci6n, ya que muchas habian abandonado la escuela antes. La causa principal para dejar los estudios fue el matrimonio o el embarazo, al igual que las mujeres j6venes, aunque un nfimero igual aludi6 a necesidades econ6micas, lo que refleja las malas condiciones econ6micas existentes antes del triunfo de la Revoluci6n. Actualmente muchas no estudian, debido a que su trabajo en la fabrica no se los permite, ya que tienen turnos rotatarios que chocan con cualquier actividad programada.

Entre las mujeres casadas, que constituyen el grueso de este grupo de edad, mas de la mitad sostiene que toman las decisiones conjuntamente con sus esposos, mientras una minoria plantea que las decisiones las toma el esposo solo. Esto
constituye un verdadero cambio en el patr6n patriarcal tradicional comn a los hogares cubanos de clase obrera y
probablemente refleje la importancia de que la mujer trabaje y contribuya al hogar. M~s de la mitad de estas mujeres casadas
administran los gastos conjuntamente y tanto la mujer como el hombre aportan grandemente a los mismos. En m~s de la mitad de los casos, ademcs de trabajar grandemente el hombre y la mujer, una o dos personas m~s se encuentran vinculadas laboralmente, generalmente hijos adultos u otro familiar. M~s de 1/4 de
todas las mujeres casadas aportan la mitad o m~s de su salario y el 65,6% aportan su salario completo a la casa, asi como lo hacen igual nimero de sus esposos. La casa de estos
matrimonios son las mejores instaladas, el 73% tienen lavadora y refrigerador, a diferencia de los otros dos grupos de edades donde aproximadamente el 60% poseen estos equipos. Tambi6n la mayoria de ellos tienen ahorros entre menos de 700 pesos y mas de 700 pesos.

Las mujeres casadas tienden a discutir los problemas con sus esposos, aunque un buen nnmero se dirigen tambi6n a sus madres o a alguna vecina o amiga. A pesar de que actualmente la autoridad se comparte, las mujeres continnian realizando la mayor parte de las tareas dom6sticas, con alguna ayuda de la madre o la suegra en caso de que aan vivan juntas. Las nnicas
tareas dom~sticas donde los hombres participan activamente, son el pago de las cuentas, las compras y sacar la basura. En
resumen, la divisi6n sexual del trabajo ha permanecido bastante tradicional, a pesar de un cambio aparente en los patrones de la- autoridad. Las 6nicas familias donde los esposos parecen desempefiar un papel m~s importante en las tareas domssticas, son en las parejas m~s j6venes con niveles culturales m.s altos que viven solos y no cuentan con ningun familiar que los ayude.

Las mujeres casadas constituyen el grupo familiar mas
estable, aunque el 30% se ha casado en m~s de una ocasi6n.






8.

Provienen de hogares tambi~n estables, y casi el 80% de estas mujeres han sido criadas por ambos padres, lo que representa un porciento m~s elevado con relaci6n a las solteras, divorciadas o separadas.

Las mujeres mayores, es decir, de 45 ahos y mas, ya eran adultas cuando la Revoluci6n triunf6, por lo tanto han experimentado profundamente todos los cambios revolucionarios. Esto se evidencia en el aumento de los niveles culturales. Antes de la Revoluci6n m~s de la mitad de estas mujeres no habian concluido sus estudios primaries (60 grado) y 6,5% eran analfabetas. Despu s de la Revoluci6n el analfabetismo fue erradicado y aproximadamente 3/4 concluyeron la primaria, mientras 19,4% la secundaria. La mitad de estas mujeres
plantearon que tuvieron que abandonar los estudios cuando eran nifias por problemas econ6micos. Al igual que las mujeres de mediana edad, el 60% continu6 su educaci6n despu6s de la Revoluci6n, pero muchas no se encuentran estudiando en la actualidad porque consideran que ya estcn muy viejas, no se encuentran bien, etc.

Las mujeres mayores representan el porciento m~s elevado de. las jefas de familia (43,5%), aunque el 53% est~n casadas. El
38,7% de la muestra de mujeres mayores continnan viviendo con sus hijos y nietos en un nncleo familiar de 3 generaciones. Esto explica por qu6 mas del 30% de estos nncleos de mujeres mayores tienen 5 miembros o m~s y por que en m~s de 2/5 de
estos nncleos hay 5 personas que trabajan o m~s.

Por otro lado el 24% de estos nncleos estan formados por uno o dos miembros y consisten fundamentalmente en mujeres viviendo solas o con sus esposos u otros familiares. En estos casos solamente trabajan una o dos personas, asi sucede en el 35% de estos hogares. Aunque la mayor cantidad de hijos se encuentran entre este grupo de mujeres mayores donde el 58% tiene 3 hijos o mis, la mayoria de ellos ya han crecido y se han mudado solos.

La mitad de estas mujeres mayores se casaron antes de los 20 ahos deledad, sin embargo, m~s del 60% de sus hijos nacieron algunos afios despuss. Un cuarto de estas mujeres no trabajaban
cuando sus hijos eran pequefios (el porciento m~s elevado en la muestra), pero cuando comenzaron, encomendaron el cuidado de ellos a sus madres, suegras, otro familiar o al circulo infantil (estos comenzaron a funcionar despu6s del triunfo de la Revoluci6n). Se experimenta un drbstico aumento en el nivel educacional de los hijos de estas mujeres mayores con relaci6n al alcanzado por ellas. M.s del 57% de sus hijas tienen un nivel por encima de Secundaria o 90 grado, mientras que como sehalamos anteriormente, muy pocas de las madres sobrepasaron el nivel primario.






9.

La toma de decisiones depende de la composici6n del nncleo familiar. Cuando las mujeres a~in est~n casadas, tienden a compartir sus decisiones y la administraci6n de los gastos familiares con sus esposos. Este es el grupo de edad cuando los esposos tienden a contribuir menos con los gastos familiares con un 48,5% entregando todo el salario y el 42,4% la mitad o mAs. En comparaci6n el 66% de los esposos en esta generaci6n mss vieja entregan todo su salario para la casa. Algunas veces acuden a sus esposos para hablar de sus
problemas, pero con frecuencia lo hacen mis con sus hijos (ya adultos) o con otras amigas o vecinas.

Los ncleos familiares con mujeres jefes de familia merecen
especial atenci6n, ya que constituyen el 35% de la muestra y reflejan el problema de la inestabilidad matrimonial que es bastante alta en Cuba actualmente. La mayoria son mujeres
separadas o divorciadas, aunque algunas son viudas, especialmente en el grupo de mujeres mayores. Las mujere.s
jefes de familia en nuestra muestra est~n divididas en este grupo de mujeres mayores (45,8%), quienes comunmente son las jefas de familia y el grupo de j6venes, con menos de 30 afios de edad, (37,3%) que generalmente est n subordinadas a sus padres.
Las familias de mas de tres generaciones, constituyen el 55,9% de los nnicleos encabezados por mujeres y los podemos encontrar, tanto entre las mujeres j6venes que viven con sus padres como entre las mayores que viven con sus hijos y nietos.

Una de nuestras entrevistadas era una abuela divorciada que
vivia con sus 5 hijos y nietos en un nncleo' familiar que sumaban 26 personas. m1s del 40% de los nicleos familiares encabezados por mujeres tienen 5 miembros o mas.

Sin embargo, de lo numerosos que son estos nGcleos
familiares encabezados por mujeres, estos tienen menos poder adquisitivo, en el 62% de ellos, solamente una o dos personas trabajan. Esto, quizes, refleje el gran nOmero de niilos o j6venes que existe, ya que 82% de los nicleos familiares encabezados por mujeres, tienen hijos menores de 18 anos de edad, cifra significativamente mayor que en las mujeres
casadas es en el 51,90 de los nncleos. Ademas, s5lo la mitad de las mujeres que son jefas de hogar, entregan todo su salario en la casa, comparado con el 65% de las mujeres casadas. Generalmente, estas son mujeres j6venes que viven con sus padres a quienes dan una mensualidad para pagar el alquiler y los alimentos, mientras que ellas cubren el resto de los gastos de sus hijos y de ellas. Algunas de estas mujeres reciben una pensi6n por ser viudas, mientras que las divorciadas o separadas deben recibir una pension del ex-esposo para sus hijos, pero muchas no la reciben y se ven forzadas a mantenerlos solas. Sin embargo, el 61% de las casas tienen lavadoras y refrigeradores, adems, m~s de 2/3 poscen ahorros






10.

de m~s de 700 pesos. La mitad de estas familias son
propietarias de sus viviendas, en comparaci6n del 40,9% de las familias de mujeres casadas.

Una de las razones principales detr~s de la formaci6n de familias cuyos jefes de n6cleos son mujeres, es el embarazo precoz. Aunque la edad para el matrimonio no varia much, el 57,4% de los nnicleos familiares encabezados por mujeres tienen sus hijos antes de los 20 ahos de edad en comparaci6n con el 42,1% de las mujeres casadas. Generalmente, estas mujeres son
demasiado j6venes para cumplir con la responsabilidad de ser madres y casi siempre delegan esta responsabilidad a sus propias.-madres con las que ann viven. Las tareas domesticas, tambien son compartidas entre ellas, sus madres u otro familiar de la casa. Efectivamente, estas mujeres j6venes siguen
viviendo como nifias en la casa de sus padres, aunque ya tengan
sus hijos. Los padres continGan tomando las decisiones en la casa y muchas de estas mujeres jovenes acuden a sus madres para
sus problems personales. Sin embargo, las mujeres mayores jefas de ncleo, tienen que asumir muchas de las
responsabilidades econ6micas y toma de decisiones ellas mismas, aunque puede que acudan a alguna vecina o amiga para un consejo.

En resumen, es evidente que la edad y el estado civil, ejercen una marcada influencia en la familia, incluyendo la cantidad de miembros, el nfmero de ellos que trabajan, cantidad de nifios, asi como las decisiones que se toman y el cumplimiento de las tareas dom6sticas. El 1esultado m~s
significativo de la Revoluci6n, es el extraor'dinario aumento del nivel cultural de las mujeres j6venes y de sus hijos. Por otro lado, las mujeres continan casandose y teniendo hijos a muy temprana edad, lo que ayuda a explicar la relativamente alta tasa de inestabilidad matrimonial. El 30% de las mujeres se han casado en m~s de una ocasi6n, mientras que en las mujeres jefas de n6cleo la proporci6n es de un 39%. La
inestabilidad matrimonial, tambi(n ayuda a explicar el alto porciento que existe de nGcleos familiares trigeneracionales, ya que la mayoria de las madres j6venes solteras permanecen en la casa de sus padres. Sin embargo, algunos matrimonios j6venes se ven obligados a vivir agregados, debido a la gran escasez de viviendas. Aunque esto aumenta el nnimero de
trabajadores en el ncleo familiar, tambien tiende a mantener los patrones tradicionales patriarcales donde las mujeres son las responsables de la mayoria de las tareas domdsticas. Sin embargo, tal parece que como la rnujer trabajadora tiene mayor autoridad en 1a casa, como se evidencia en el nmero de mujeres casadas que comparten sus decisiones y gastos domesticos con sus esposos. En la pr6xima secci6n analizaremos el impact de la edad y el estado civil en sus trabajos.






11.

Historia ocupacional e inestabilidad


Aproximadamente el 85% de la fuerza laboral en Ariguanabo est6 formada por trabajadores de la producci6n, mientras el resto estn distribuido entre el personal administrativo, t~cnico, de servicios y de direcci6n. Como sefalamos
anteriormente, antes del triunfo de la Revoluci6n la fuerza laboral de la Textilera Ariguanabo la constituian en su mayoria hombres. En realidad, estos obreros eran considerados como la
aristocracia laboral, debido a su nivel de calificaci6n y al salario que recibian. Las mujeres no trabajaron en la f~brica masivamente hasta 1973, cuando emplearon 800 mujeres. En
general, en este period aument6 considerablemente la fuerza de trabajo femenina en Cuba. Desde entonces, el nnmero y el
porciento de trabajadoras ha aumentado constantemente de un 31,5% en 1980 a 35,6% en septiembre de 1987.

El creciente nimero de mujeres trabajadoras de las
industrias textiles en Cuba, representa el reverso de lo que sucede en la mayoria de los patrones de empleo en esta
industria en Latinoam6rica, donde el porciento de las mujeresempleadas ha disminuido con los avances tecnol6gicos. La
Textilera Ariguanabo se ha modernizado considerablemente despu6s del triunfo de la Revoluci6n, tanto en la planta fisica como en las maquinarias, sin embargo, esto no ha ocasionado la sustituci6n de las mujeres. En realidad, la Administraci6n se queja del cambio de personal, debido a las diferentes alternativas de empleo que hay en el 6rea, como la otra f~brica textil y debido a la elevaci6n del nivel educacional que
prepara a los jfvenes para ocupar plazas de mayor categoria. Es possible que la escasez de trabajadores masculinos adecuados haya conducido a que la Textilera Ariguanabo reclute a m~s mujeres.

El creciente n6mero de mujeres trabajadoras, tambi6n
representa una estrategia consciente del Gobierno Cubano, para fomentar el. trabajo de la mujer, sobre todo en los afios 70. Muchas de las trabajadoras fueron captadas por la FMC y el Ministerio del Trabajo y se les ha dado prioridad en las plazas
menos pesadas en las fcbricas, tales como el control de la calidad, devanadoras, etc. Por otro lado, el Ministerio del Trabajo ha excluido a las mujeres de algunos trabajos,
argumentando que son dan-inos para su salud, en especial para sus funciones reproductivas. Esta political ha sido firmemente refutada por la FMC (Perez-Stable 1987:61).

El cierre de ciertas plazas en la Textilera Ariguanabo, ha
sido un verdadero impediment para que las mujeres avancen en cargos de direcci6n. Por ejemplo, no existen mujeres
mechnicas, ya ,que no se les capacita, ademis, la Administraci6n






12.

considera que las mujeres no deben realizar trabajos sucios y fuertes. Sin embargo, normalmente son los mecnicos los que llegan a ocupar plazas de supervisi6n, tales como Jefes de Secci6n o de Turno o Jefe de las nuevas brigadas integrales, quienes trabajan en un turno o en una etapa especifica del proceso de producci6n. Aunque no hay mujeres Jefas de Turno o de Taller, 13 de los 94 Jefes de Brigadas si lo son. Las
mujeres constituyen casi la mitad de los t6cnicos de la f~brica y alrededor de 1/3 de los ingenieros, quienes han alcanzado en
su totalidad grados cientificos en la Uni6n Sovi6tica o en otro pais de Europa Oriental. Esto demuestra el gran desarrollo alcanzado con relaci6n a la educaci6n superior de las mujeres en Cuba despu6s del triunfo de la Revoluci6n, de tal manera que en 1979 las mujeres constituian el 53,4% del total de t6cnicos y profesionales (Larguia y Dumoulin 1986:-354). Sin embargo, de los 169 dirigentes de la f.brica solamente 7 son mujeres por lo que ain prevalece una fuerte ideologia machista.

Seg~in las mujeres de la muestra, la raz6n fundamental por lo que las mujeres no son promovidas, es que la Administraci6n prefiere los hombres, mientras que algunas de las mujeres j6venes y de mediana edad opinan que las mujeres no son valoradas. Esto indica que las mujeres estan conscientes de la discriminaci6n sexual en la f~brica, aunque muchas tambi6n
plantean que las tareas dom6sticas no les permite capacitarse ni dedicarle tiempo a trabajos de mayor nivel. Aqui podemos observar los efectos negativos de la carga de responsabilidades dom6sticas.

Las mujeres j6venes son generalmente mas optimistas con relaci6n a su desarrollo en la fabrica, ya que la mitad de ellas piensan que tienen posibilidad de promoci6n a puestos de mayor nivel en comparacifn con 1/3 de las mujeres de mediana edad y las mayores que opinan asi. Las mujeres j6venes tienen mayor nivel educacional v tienen menos responsabilidades domesticas, mientras que muchas de las mayores consideran que no est~n calificadas o simplemente no muestran interns.

Otro factor fundamental que explica la falta de promoci6n de las mujeres en la Textilera Ariguanabo, es el tiempo por turnos rotatorios. Los turnos cambian semanalmente, por lo que
los trabajadores siempre tienen distinto horario de trabajo. Aunque es necesario el trabajo por turnos para mantener tan costosa planta a plena capacidad, esto significa un problema para las mujeres que tienen ya una gran carga de
responsabilidades dom sticas. Recientemente los turnos de 8 horas se redujeron a 6, lo que alivia la tensi6n a la mayoria de las mujeres. Sin embargo, resulta imposible para ellas asistir regularmente a clases para obtener capacitaci6n o a veces a reuniones sindicales y otras actividades. Aunque mcs






13.
de la mitad de las mujeres que tienen turnos rotatorios plantean que eso no es un problema para ellas, tambi6n sefialan
este hecho como causa principal de ausentismo y uno de los aspectos que menos les agrada del trabajo en la fbbrica. Una de las mujeres j6venes separadas que vive sola con su joven hijo lo deja durmiendo solo, mientras ella trabaja por las noches.

Ademss, los turnos rotatorios no les permite a muchas de ellas utilizar los circulos infantiles, los cuales funcionan de 6:00 a.m. a 6:00 p.m., por lo que no se ajustan a las
necesidades de las mujeres que tengan diferente horario de trabajo. Aproximadamente el 30 % de nuestras entrevistadas han enviado sds hijos a circulos infantiles, especialmente las mujeres de mediana edad, mientras la mayoria de las j6venes los dejan al cuidado de sus madres. Si bien este hecho refleja que la mayoria de las mujeres j6venes viven con sus madres, tambidn puede ser que refleje la escasez de circulos infantiles durante los 6ltimos afios. En 1975 se proyect6 aumentar la matricula de los circulos infantiles hasta en 150,000 plazas para nifios, sin embargo, en 1980 solamente se habia llegado a 90,000 capacidades (P6rez-Stable 1987:63). Mas del 80% de las mujeres entrevistadas consideran que se necesitan m s circulos infantiles, incluso las mujeres mayores con hijos adultos.

Aproximadamente la mitad de las mujeres que entrevistamos, se quejaban del horario de trabajo de la fabrica, que incluye no s6lo los turnos rotatorios, sino, adem~s, trabajar los sabados. La situaci6n ha mejorado algo desde que se redujo el
horario a 6 horas, sin embargo, tambi6n tienep %que trabajar bajo una gran presi6n para poder cumplir la norma, la cual, segin algunos trabajadores, no ha sido ajustada al horario reducido. Tambi6n se quejan de las condiciones de trabajo, incluyendo los comedores y la falta de ventilaci6n, asi como del ruido com~n de las textileras. Hay un comedor para todos los trabajadores, sin embargo, a muchas mujeres no les gusta la comida que sirven ni las instalaciones. El horario de trabajo
del comedor no satisface las necesidades de la mayoria de los trabajadores que rotan turns.

En general, tal parece que las facilidades que ofrece la fsbrica, tales como comedor y el circulo infantil, satisfacen m~s bien las necesidades de los trabajadores administrativos de
cuello blanco, los de servicio o incluso las de los t&cnicos, que a las de los obreros que rotan turnos. Cerca del 20% de nuestras entrevistadas no trabajan por turnos rotatorios, ya que son fundamentalmente tecnicas u otro personal
especializado. A las mujeres embarazadas se les suspende los turns rotatorios en su tercer mes de embarazo y pueden salir de licencia de maternidad a los siete meses.






14.

Las trabajadoras tienen derecho a 18 semanas de licencia de maternidad pagada y un afio de licencia sin sueldo, no obstante, una vez que empiecen a trabajar deber~n continuar tambien rotando turnos.

Aunque la f~brica trabaja 24 horas al dia durante 6 dias a la semana, ain no est6 produciendo a plena capacidad. Esto se
debe en parte al gran movimiento de personal y al ausentismo que, segin la Administraci6n, es mas elevado entre los j6venes, en general (no solamente mujeres). Sin embargo, frecuentemente
las mujeres se ausentan por problemas familiares, enfermedad de sus hijos o por llevarlos al m6dico. En nuestra muestra la enfermedad (personal o familiar), la falta de circulos
infantiles y el trabajo por turnos rotatorios, son citados por las mujeres como las principales causas de ausentismo. Los
problemas de enfermedad y familiares son tambi6n las causas fundamentales de licencia sin sueldo de estas mujeres, aunque el 30% plante6 que nunca habian tomado licencia. La
inestabilidad en la permanencia y el ausentismo, pueden tambi6n conducir a la discriminaci6n de la mujer en el trabajo, y puede ser una causa del por qu6 no hay m~s mujeres ocupando puestos de direcci6n en la Textilera Ariguanabo.

Tal como sucede en el ncleo familiar, pudi6ramos esperar que la edad y el estado civil de las mujeres j6venes tienen un impacto en la historia ocupacional. Para la mayoria de las mujeres j6venes este es su primer trabajo y comenzaron a trabajar entre las edades de 17 a 19 afios, cuando terminaron sus estudios. Sin embargo, la mayoria de las mujeres mayores comenzaron a trabajar antes de los 17 afios y casi todas por necesidad econ6mica, lo que refleja las malas condiciones que existian antes de la Revoluci6n. M~s del 20% de estas mujeres
mayores consiguieron su trabajo en la fabrica a trav6s de la FMC, aunque gran parte de ellas lo obtuvieron a traves de contactos personales.

La necesidad econ6mica sigue siendo la raz6n predominante en otros grupos de edades tambi6n, pero su importancia declina considerablemente entre las mujeres de mediana edad y especialmente las j6venes, muchas de las que ampliamente prefieren trabajar. Igualmente, la necesidad econ6mica es la raz6n m~s importante para que continnen trabajando,
especialmente las mujeres jefas de familia 73%, de las cuales plante6 que necesitaban esa entrada presumiblemente para mantener a la familia. No obstante, cerca de 1/5 de las
mujeres de distintas edades plantearon que continia trabajando porque lo prefieren.

El 6nfasis que nuestras entrevistadas le dan a la necesidad econ6mica como raz6n fundamental para comenzar a trabajar, refleja la importancia que adquiri6 el incentivo material en






15.

Cuba en los ahos 70. A diferencia del estimulo moral donde se
paga un salario de acuerdo con la necesidad, actualmente se paga de acuerdo con ia habilidad o la cantidad y calidad del trabajo. (Jimenez 1987:132).

Adembs, comenzaron a circular mayor cantidad de products y se aumentaron los precios de algunos de ellos y de algunos servicios. Esto signific6 que las familias con un mayor ingreso econ6mico podian vivir mejor y, sin duda alguna, el incentivo material ha contribuido a, aumentar el porciento de mujeres en la fuerza de trabajo.

Sin embargo, en ningin nicleo familiar cubano el trabajo de la mujer es la base de subsistencia de la familia como en el caso de las trabajadoras de las industrias textiles en Repnblica Dominicana y Puerto Rico. A diferencia del capitalismo, en el socialism. el estado garantiza las necesidades b~sicas de la familia en alimentos, viviendas, educaci6n yatenci6n madica.

Si bien el 85% de las mujeres entrevistadas ganaban entre 85 y 99 pesos cuando comenzaron a trabajar en la fcbrica,actualmente el 65% gana m~s de 200 pesos mensuales, lo que significa un aumento en los salarios. En Cuba este es un
salario relativamente alto, teniendo en cuenta que en 1985 el salario medio era alrededor de 193 pesos. La mayoria de las mujeres, prefieren que se les pague por horas, ya que pueden ganar ms.

Casi el 80% de las mujeres entrevistadas han recibido estimulos materiales o morales por ser buenas trabajadoras, por no ser ausentistas, cumplir con la norma, etc. Estos estimulos pueden ser diplomas de vanguardias, regalos como, por ejemplo, algdn utensilio para la casa, dinero o vacaciones.

El creciente porciento de la fuerza de trabajo femenina en Cuba, ha estado acompaiado de una importante variaci6n sectorial que va, desde ocupaciones de servicio que no requieren calificaci6n, a trabajos de un nivel industrial, tdcnico y profesional mcs elevado. En 1981 las mujeres
constituian el 28,4% de todas las trabajadoras industriales y estaban representadas, fundamentalmente, en los servicios sociales, tales como maestras, enfermeras, trabajadoras sociales, etc. (P6rez-Stable 1987: 63). El 40% de las mujeres que ingresaron a la fuerza de trabajo entre 1976 y 1980 eran t6cnicas, personal especiaiizado o profesionales (Ibid:61). Este cambio se evidencia cuando analizamos los primeros trabajos de las mujeres mayores de 30 afios, de la muestra. La mayoria de estas mujeres de mediana edad y mayores, comenzaron a trabajar en la agricultura, como sirvientas o en otro empleo
de servicio, los cuales, adem~s de ser trabajos extremadamente







16.

fuertes, eran muy mal pagados. El Oltimo censo que se realize
en Cuba antes de la Revoluci6n (1953), arroj6 que la 1/4 del total de mujeres empleadas, estaban en el servicio domestico (Larguia y Dumoulin 1986: 343), siendo este tambien el principal empleo de la mayoria de las mujeres de Latinoamerica actualmente. Despu6s del triunfo de la Revoluci6n, las
dom6sticas en Cuba recibieron cursos para ocupar trabajos de mayor especializaci6n y actualmente no existen como profesi6n en si.

Tambien podemos observar cambios en la historia ocupacional de los padres de estas mujeres. Aproximadamente el 42% de sus padres eran agricultores y 25% obreros, lo que aument6 a un 46% en el caso de los padres que trabajaron despues del triunfo de la Revoluci6n. Sin embargo, el cambio m&s importante se experiment6 en el nivel de empleo, ya que el 32% de los padres estaban desempleados la mayor parte del tiempo antes del triunfo de la Revoluci6n, mientras que despues de la Revoluci6n el 85% comenz6 a trabajar a tiempo completo. Antes de la
Revoluci6n, la mayoria de las madres eran amas de casa y despu6s el 35% comenz6 a trabajar a tiempo completo.

El 60% de los esposos de las mujeres entrevistadas son tambi6n obreros y el 58% de ellos trabajan en Ariguanabo, principalmente en la producci6n. En algunos casos se conocieron trabajando en la fabrica y muchas mujeres tambien tienen padres, hermanos u otros familiares que actualmente
trabajan en la fcbrica o trabajaron con anterioridad, lo que refuerza el fuerte sentido de una comunidad de obreros en la zona. Cuando ambos esposos trabajan en la Textilera
Ariguanabo, muchas veces lo hacen a distintos turnos para poder
compartir el cuidado de los hijos, lo cual fue una political instituida por una director que tuvo la fnbrica. Sin embargo, como ya hemos visto, la mujer realiza la mayor parte de las tareas dom6sticas, asi como el cuidado de los hijos.

Casi ningin hombre le ha pedido a su esposa que abandone el
trabajo, lo que constituye otro cambio radical despues de la Revoluci6n. Es evidente que las mujeres est~n brindando una importante contribuci6n a la economia familiar y no son unas simples asalariadas suplementarias.

En realidad 45% de los hombres ganan 200 pesos mensuales o mcs en comparaci6n con el 65% de sus esposas que reciben igual
salario, lo que indica que la mayoria de estas mujeres no ocupan plazas de menor categoria que la de sus esposos. Menos del 20% de los hombres perciben un salario mayor que el de sus esposas, mientras que el resto se divide en igual cantidad entre los esposos que ganan menos y los que ganan el mismo salario que el de sus esposas. Los hombres tienen el mismo nivel educacional que sus esposas, aunque un mayor ntmero de ellos han sobrepasado la Secundaria B3sica.






17.

Muchos de ellos comenzaron a trabajar antes de los 17 afios, en la mayoria de los casos como obreros o agricultores.

A pesar de la presi6n de la doble jornada, a la mayoria de las mujeres les gusta su trabajo, ya que lo consideran estable e interesante, aprecian a sus companeros de trabajo y piensan que su trabajo es Gtil a la sociedad. En Cuba se enfatiza el aporte que realiza el trabajo individual al bienestar colectivo, como parte de la 6tica socialista, por lo que los obreros trabajan jornadas no remuneradas, algunos domingos, o realizan otro tipo de trabajo voluntario. Entre los cambios positivos que los trabajadores seftalan sobre la fcbrica, est6 la creaci6n. de las brigadas integrales, aumento de salarios y la adquisici6n de nuevas maquinarias importadas, en su mayoria,
de la Uni6n Sovi6tica. Las brigadas integrales se crearon en Cuba en el sector industrial y agricola para mejorar la calidad
y la cantidad de la producci6n, a traves de un grupo estable de trabajadores que elaboran su propio plan de trabajo y son responsable del financiamiento del mismo (Jim6nez 1987:133-4). Las brigadas representan un paso de avance en un esfuerzo por descentralizar la producci6n y aumentar el estimulo al trabajador.

Casi todas las mujeres piensan continuar trabajando indefinidamente, tanto porque les gusta el trabajo como porque necesitan el dinero. La mayoria piensa trabajar hasta que
lleguen a la edad del retiro (55 afios para las mujeres), y s6lo una expres6 que cuando se casara abandonaria el trabajo. Esto
demuestra que han desarrollado un gran compromise hacia el trabajo, ya que antes de la Revoluci6n, la 'mayoria de las mujeres no trabajan despuds de casarse. Esto refleja las
ventajas econ6micas del trabajo y la forma en que los trabajadores han interiorizado la 6tica laboral como lo divulga la political del estado.

Las mujeres tambi6n consideran que el trabajo les ha
proporcionado una mayor autovaloracian. Mhs del 90% de las mujeres entrevistadas, piensan que el trabajo ha producido en ellas un efecto positive, las ha hecho sentir mas
independientes, experimentadas y capaces. El trabajo tambidn ha contribuido al cambio de actitud hacia la familia.

Tres cuartas partes de nuestra muestra, est~n a favor de que la mujer trabaje, aunque tengan nifios pequefios, lo cual significant otro cambio important que se ha producido despu6s de la Revoluci6n. Casi todas coincidieron en que la educaci6n era tan important para las hembras como para los varones, lo que se refleja en los niveles educacionales casi iguales alcanzados por sus hijas e hijos. Desean que sus hijos estudien y
obtengan un mejor trabajo,aproximadamente el 70% no desea que sus hijos trabajen en la fabrica.






18.

El creciente porciento de la fuerza de trabajo femenina, la gran cantidad de puestos t6cnicos, profesionales y de direcci6n que ocupan, los salarios relativamente altos que perciben y el profundo compromiso que ha contraido con el trabajo, contradice
lo planteado por Nazzari (1986:260) que en Cuba la mujer se utiliza como reserva laboral.

Sin embargo, se podria discutir que los Sindicatos y los dirigentes continian considerando a la mujer reserva laboral, ya que no atienden los intereses femeninos adecuadamente. Ya hemos discutido la escasez de circulos infantiles y de otras facilidades para la mujer, asi como los problemas que existen en la fbbrica para su desarrollo. Estos son problemas que los Sindicatos deben abordar.

La mujer est6 bien representada en la Central de
Trabajadores de Cuba (CTC); existen 473 supervisores de los Sindicatos de los cuales el 37,4% son mujeres (igual al
porcentaje de mujeres en la f.brica). Una administradora
tambisn dirigia el Frente Femenino del Sindicato.

A pesar de la gran representaci6n femenina, los dirigentes de la CTC en la fabrica plantearon que no entendian la necesidad de tener un Frente Femenino y que debia existir solamente el Sindicato. Las mujeres por su parte, se quejan de no ser escuchadas en las reuniones de los Sindicatos, aunque la mayoria asiste a las mismas asiduamente.

Parte del problema podria radicar tambidn en. el poder que tiene el Sindicato contra la direcci6n administrativa. A pesar de sus quejas, cerca del 62% de las mujeres entrevistadas consideran que los Sindicatos han mejorado la situacin laboral de las mujeres, en especial algunos cambios experimentados recientemente con relaci6n a la reducci6n de los turnos,
mejores condiciones de trabajo y la reconstrucci6n del circulo infantil. Tambi6n sehalaron que los Sindicatos han hecho mbs por mejorar las condiciones de trabajo de la mujer que las Administraciones o el Partido Comunista, el nicleo del PCC. (La Junta Directiva de la fbbrica est6 integrada por representantes del Partido, asi como de la Administraci6n y del Sindicato). No obstante, cuando le preguntamos a las mujeres a quien le planteaban sus problemas, contestaron de forma absoluta que a la Direccion y no al Partido ni al Sindicato, lo
que sugiere que el Sindicato se considera una organizaci6n subordinada o menos efectiva que la Direcci6n.

En el estudio realizado por Fuller sobre el papel que desempeha el Sindicato en los centros de trabajos cubanos (1986), ella plantea que, a partir de 1970 los Sindicatos comenzaron a ejercer mayor autonomia, pero que se reconoce que a~n se utilizan mss para transmitir orientaciones de los






19.

superiores que para expresar las quejas y sugerencias de los trabajadores. Se supone que los Sindicatos desempenan un papel no antag6nico de contraparte como supervisors de la Direcci6n;
sin embargo, Fuller plantea que los trabajadores se quejan de que algunos directores impiden que los Sindicatos desempeflen su papel. A la Direcci6n tambien se le ha dado mayor autoridad en
cuanto a la disciplina del trabajador a partir de 1980, cuando se aprob6 la ley que limita los derechos de los Consejos de Trabajo de tomar medidas. Esta ley se puso en vigor debido a los problemas de disciplina laboral que los propios
trabajadores reconocieron, asi como la necesidad de un mayor control a traves de la instituci6n de un nuevo Sistema de Direcci6n .y Planificaci6n, el SDPE, a finales de los afios 70 (Fuller 1987:146-7).

Tal parece que este nuevo Sistema de Direcci6n ha dificultado ain m~s la atenci6n a los problemas de las mujeres.
El SDPE llev6 a las Empresas a redoblar sus esfuerzos para reducir los costos y aumentar las ganancias, lo que dificult6 que se les brindara a las mujeres las facilidades que necesitan. Esto realmente se comporta asi en servicios tales como la licencia de maternidad que la absorbe la Administraci6n y no el Estado.

Los costos operativos de los circulos infantiles son
sufragados parcialmente por las propias madres, aunque hemos visto que en los 1iltimos aftos ha disminuido la construcci6n de los mismos. Las mujeres trabajadoras se hacen m~s costosas, a
medida que aumenta su indice de ausentismo e inestabilidad, lo que sucede no s6lo en Ariguanabo, sino en todo el pais (Nazzari 1986:261). Los economistas cubanos calcularon que por cada 3 mujeres que se incorporan al trabajo, necesitan una cuarta empleada en instituciones donde se le brinde servicios de apoyo, tales como circulos infantiles, lavanderias, etc. Nazzari (Ibid; 262), di6 pruebas de que estos costos estbn contribuyendo a la discriminaci6n de la mujer y frenan su desarrollo. Esto puede explicar la actitud del Sindicato y la Administracifn hacia la mujer trabajadora en la Textilera
Ariguanabo, sin embargo, diriamos que, tanto la ideologia como la politica de estado, desempefian un papel. Volveremos a este aspecto en nuestras conclusiones.

Participaci6n Politica y Conciencia


Las organizaciones de masas creadas en el socialismo, constituyen el vehiculo principal para expresar la
participaci6n democratica. Representan un medio a traves del cual el pueblo puede expresar sus decisiones, asi como
mecanismos que el Estado Socialista utiliza para movilizar grupos especificos en apoyo a la Revoluci6n. Generalmente, los






20.

criticos de la Revoluci6n Cubana han enfatizado que las mismas realizan una funci6n movilizadora, sin embargo, Fuller (1986), plantea que los Sindicatos son ahora mucho m~s fuertes y m-s activos en defensa de los derechos de los trabajadores que durante la primera dscada de la Revoluci6n. Igualmente, en sus
estudios sobre el Poder Popular, Lutjens (n.d.), enfatiza el cambio significativo hacia una mayor autonomia y apertura que se experimenta en Cuba en los afios 70 con la
institucionalizaci6n de la Revoluci6n. Nuestros datos no se prestan para una evaluaci6n sistemstica de este debate, sin embargo, podemos intentar conocer en qu6 medida las mujeres trabajadoras participan en las organizaciones de masas y si consideran que estas organizaciones han hecho algo por la mujer trabajadora.

Existen varias organizaciones de masas: a nivel de cuadras,
los Comitds de Defensa de la Revoluci6n (CDR); en cada centro de trabajo, la Central de Trabajadores de Cuba (CTC); y las que representan intereses especificos como' la Federaci6n de Mujeres Cubanas (FMC). La mayoria de las mujeres entrevistadas pertenecen a estas 3 organizaciones, pero su participacidn varia. El grado mas alto de asistencia regular es a las
reuniones del Sindicato (87,5%), mientras que el 42% asisten regularmente a las reuniones de los CDR y de la FMC. Este es un porciento elevado si consideramos la presi6n de tiempo y la carga de responsabilidades que estas mujeres ya tienen que enfrentar. Ademas, mAs de la mitad de las mujeres han ocupado cargos en una de estas organizaciones, especialmente en la FMC y en los CDR, sin embargo, las que actualmente ocqpan cargos en estas organizaciones se reduce a un 35%. Son menos las mujeres j6venes que ocupan cargos en estas organizaciones, ya que actualmente el 70,5% no ocupa ning~in cargo y el 57,4% nunca lo ha ocupado. Aunque este indice puede indicar poco inter6s de participaci6n de los j6venes en las organizaciones de masa, es
muy probable que no hayan adquirido los ahos de experiencia necesarios para ocupar cargos en las mismas.

Cuando preguntamos que organizaci6n habia hecho mas por las mujeres trabajadoras, la respuesta general fue la Federaci6n de Mujeres Cubanas, la organizaci6n de masa que trabaja ms directamente con las mujeres. Se considera que los principales logros de la FMC han sido los circulos infantiles y el trabajo, funciones que anteriormente estaban a cargo de la FMC, pero que
en la actualidad son responsabilidad de otros Ministerios del Gobierno. Hasta el moment, los circulos infantiles se
consideran el aporte mbs important de la FMC para las mujeres trabajadoras, seguido del trabajo y los servicios de apoyo, tales como lavanderias, horario especial de compras para las trabajadoras, etc. Aunque sin duda alguna, estos servicios son importantes para la mujer trabajadora, el 6nfasis puesto en los
circulos infantiles y en los servicios de apoyo trasmite una imagen de que la FMC es una organizaci6n de servicios surgida principalmente para atender las necesidades domesticas de las mujeres.






21.

La FMC si desempefi6 un papel decisivo en los afios 70 con las primeras mujeres que se incorporaron al trabajo, sin embargo, despu6s se dedic6 al trabajo con las amas de casa y el
Frente Femenino de la CTC se hizo responsable de las mujeres trabajadoras. Este cambio puede haber contribuido a que actualmente la FMC se identifica m~s con las necesidades dom6sticas. De todas formas, aparentemente la FMC ha hecho menos 6nfasis en el trabajo ideol6gico de aumentar. la
conciencia de las mujeres, aunque el 30% de ellas consideran la igualdad como uno de los logros mas importantes de la organizaci6n y algunas opinan que la igualdad es tambisn una de
sus metas ac'tuales mis relevantes.

Esto indica que algunas mujeres identifican a la FMC no solamente con las necesidades pr~cticas m~s inmediatas, sino con los intereses estratsgicos de genero (cf. Molyneux 1986).

Las mujeres consideran que la igualdad de la mujer,
conjuntamente con el trabajo, es uno de los principales logros de la Revoluci6n. Como sehal6 una de las mujeres mayores: "Antes 6ramos esclavas". Todas las mujeres entrevistadas
estuvieron de acuerdo con que la Revoluci6n ha elevado el nivel de las mujeres y mencionaron los logros alcanzados en la educaci6n y en la atenci6n a los nifios.

Igualmente, el 87,5% de las mujeres consideran que el PCC ha mostrado preocupaci6n por las necesidades de la mujer trabajadora. Sin embargo, el 69% no conocia el programa para la mujer aprobado en el III Congreso en 1986 y muy -pocas sabian que en este Congreso se habia ascendido a Vilma Espin a miembro del Bur6 Politico. Mcs del 90% de nuestras entrevistas
reconocieron a Vilma Espin como Presidenta de la FMC, cargo que ocupa desde que la organizacin fue fundada en 1960, pero s6lo el 15% la reconoci6 como miembro del Bur6 Politico.

Casi todas nuestras entrevistadas ven television y escuchan radio y tambidn la mayoria lee la prensa y las revistas, por lo que deberian estar bien informadas. Se supone que los
militantes del Partido est6n mejor informados, sin embargo, s6lo el 11,9% de las mujeres entrevistadas, pertenecian al PCC y el 9,5% a la Uni6n de J6venes Comunistas (UJC), organizaci6n para menores de 30 afios. La militancia en estas organizaciones
politicas se obtiene solamente por propuestas que se basan, fundamentalmente, en la actitud que se mantenga en el centro de trabajo. Las mujeres representaban el 19% de los militantes del Partido en 1980, aunque el Partido se esfuerza por elevar este porciento de manera que refleje la participaci6n de la fuerza de trabajo femenina (P6rez-Stable 1987:55).

La organizaci6n principal para resolver los problemas en los barrios es el Poder Popular, creado en 1976, con el






22.

objetivo de descentralizar la toma de decisiones y aumentar la representaci6n popular. Es un 6rgano electivo con asambleas a nivel local, provincial y nacional. Generalmente, las mujeres tienen poca participaci6n en estas asambleas (Ibid:55) y s6lo una de nuestras entrevistadas habia ocupado cargos en el Poder Popular, sin embargo, casi la mitad de las mujeres afirman que participan en las reuniones, regularmente. El Poder Popular se
considera el 6rgano principal para resolver los problemas del barrio, tales como problemas con la vivienda y la falta de agua, los que, segin las mujeres, son algunos de los
principales problemas en Ariguanabo. Sin embargo, el 35% de nuestras entrevistadas no les plantean estos problemas a nadie, lo que indica que muchas consideran que los mismos no se atienden correctamente.

Al analizar el Poder Popular, Lutjens sefiala que los mismos han sido efectivos para descentralizar la identificaci6n de los problemas y aumentar la supervisi6n local. Su anslisis sobre la participaci6n comunitaria en las escuelas cubanas
muestra que la politica est6 centralizada, sin embargo, afirma que no se puede juzgar la participacidn local solamente sobre la base de la oposici6n a la politica central, ya que en Cuba es muy elevado el consenso entre los niveles centrales y locales para todos los aspectos. En parte tal consenso se logra a trav6s de las profundas discusiones que se realizan sobre las nuevas leyes y mecanismos de gobierno, tales como el
Poder Popular, tanto a nivel local como provincial, antes de ser aprobadas en el Congreso del Partido. Indudablemente,
nuestras entrevistadas, muestran una absoluta aprdbacidn a los avances de la Revoluci6n y no s6lo las mujeres, sino toda la sociedad.

Demuestran su apoyo a la Revoluci6n a trav6s de la participaci6n en las organizaciones de masa y en el Poder
Popular y de su apoyo al trabajo que el PCC y la FMC han realizado a favor de las mujeres. No obstante, como ya hemos sefalado, algunas mujeres consideran que ciertos aspectos, tales como los circulos infantiles, la vivienda y otras
facilidades para las mujeres, no han sido resueltas adecuadamente, ya sea en el centro de trabajo o en sus barrios. Es indudable.que al aumentar la cantidad de mujeres incorporada al trabajo, aumenta la necesidad de contar con un mayor nmero de estos servicios y las limitaciones econ6micas actuales en Cuba no han permitido que la oferta est6 acorde con la demanda. En nuestras conclusiones analizaremos qu6 influencia tiene para Cuba la creciente incorporaci6n de las mujeres al trabajo.

Conclusiones


Indudablemente, la incorporaci6n de la mujer al trabajo ha sido un elemento fundamental de Ia pol tica de desarrollo en






23.

Cuba como sucede en la mayoria de los paises socialistas. De acuerdo con la teoria clcsica marxista, dicha incorporaci6n fue concebida no s6lo para brindar al pais la fuerza de trabajo necesaria, sino tambi6n para integrar a la mujer al proceso revolucionario y elevar su conciencia mediante la disminuci6n de su aislamiento en el hogar y el aumento de su participaci6n en los nuevos valores colectivos.

Los datos que se ofrecen en este documento, nos demuestran hasta que punto esta politica ha resultado. La mayoria de los estudios realizados sobre la mujer en Cuba, sefialan que ha habido un desarrollo impresionante en la fuerza de trabajo femenina cubana y un cambio notable en su distribuci6n sectorial. Aqui comenzamos a ver el impacto que estos cambios han producido en los nicleos familiares. Evidentemente, las mujeres estAn brindando un importante aporte a la familia y en algunos casos, esto conlleva a una relaci6n cada vez mAs igualitaria entre la mujer y el hombre. El trabajo femenino ha aportado una entrada econ6mica a la familia y en la mayoria de los casos sus viviendas est~n bien equipadas y tienen posibilidades de ahorrar cierta cantidad de dinero. Las
mujeres sienten un gran compromiso con el trabajo y ya no. piensan en dejar de trabajar y vivir a costa del salario de sus esposos cuando se casan o tienen hijos. Desean que sus hijos estudien y obtengan trabajos mejores que los de ellas, tanto los varones como las hembras. Todo esto implica una rede.finici6n importante del papel que desempefian los g6neros, la cual, apa'rentemente, es apoyada por los hombres.

Aunque los hombres aceptan la idea qu'e sus esposas trabajen, ann mantienen una division del trabajo muy tradicional en la casa. En parte esto se debe al alto
porciento de familias trigeneracionales en nuestra muestra, lo que fortalece los modelos tradicionales, ya que hay mayor cantidad de mujeres en la casa y esto no estimula a que el hombre trabaje m6s en el hogar.

La politica del Estado Cubano reconoci6, que la doble
jornada era un impedimento fundamental para que existiera una mayor incorporaci6n de la mujer al trabajo, por lo tanto, brind6 facilidades en los centros de trabajo, tales como circulos infantiles, lavanderias, comedores, etc. Tambi6n
aprob6 un C6digo de Familia, 6nico en los paises socialistas, donde establece que, tanto el hombre como la mujer, deben compartir las tareas dom6sticas y el cuidado de los hijos. Es decir, el C6digo de Familia intenta redefinir, tanto los papeles masculinos como los femeninos, sin embargo, es m6s
utilizado como norma que como un C6digo legal sancionable, (Benglesdorf 1985:47).






24.

En nuestros datos* se evidencia que la mujer trabajadora sufre la doble jornada, especialmente, si tiene nifios pequefios. Esta es la raz6n principal de que nuestras entrevistadas reiteren, constantemente, la urgente necesidad de circulos infantiles y otros servicios de apoyo, para la mujer trabajadora.

Es interesante c6mo estas mujeres constantemente cuentan con que el Estado les brinde estos servicios en lugar de exigir
mayor responsabilidad a sus esposos como establece el C6digo de Familia. En parte este puede ser el resultado de la falta de un movimiento femenino de base aut6nomo en Cuba. La mujer
cubana no se ha visto en la necesidad de luchar por sus
derechos con el Estado, ya que la FMC y otras medidas tomadas para asegurar la igualdad de la mujer fueron creadas por el propio Estado. Sin embargo, esto puede resolver sus problemas.

No obstante, las mujeres est~n conscientes de la
subordinaci6n de g6nero, particularmente, en los centros de trabajo. Algunas de las mujeres que entrevistamos se quejaron
de no tener las mismas oportunidades de desarrollo que los hombres y que sus necesidades en cuanto a los servicios deapoyo que necesitan no son atendidas adecuadamente.
Indudablemente, esto refleja la necesidad que hubo de reducir los costos con la implementaci6n del nuevo Sistema de Direcci6n y Planificaci6n de la Economia a finales de los afios 70, que fue de la institucionalizaci6n de la Revoluci6n y el cambio de estimulos morales a materiales. La institucionalizaci6n puso fin al deficit de mano de obra y a cierto desempleo existente, lo que segnn muchos, traeria consecuencias negativas para la mujer. Como sefiala P rez-Stable (1987:62) la creciente
incorporaci6n de la mujer al trabajo "Se puede atribuir a su determinaci6n de permanecer en el mismo y a las actividades que realiza la FMC a favor de ella". Nuestros datos muestran que las familias numerosas, particularmente las madres, suegras y otros familiares, tambi6n desempefian un papel importante en el cuidado de los nihos y otros servicios de apoyo que facilitan la incorporaci6n de la mujer al trabajo.

Sin embargo, diria que las limitaciones financieras
impuestas por la politica de estado, no es la inica explicaci6n de la falta de desarrollo de las mujeres y la carencia de facilidades para ellas en Ariguanabo. La mujer es un elemento relativamente nuevo en la fuerza de trabajo de la f~brica, la cual mantiene una fuerte tradici6n masculina. Pienso que esto
ha llevado al Sindicato y la Administraci6n a considerar a la mujer reserva laboral y no un miembro integral de la fuerza de trabajo. Las mujeres se consideran trabajadoras secundarias que sustituyen a los hombres cuando no son suficientes y se les impide que ocupen ciertas plazas, como por ejemplo, mec.nicas, que ofrece m~s posibilidades de desarrollo. Este es otro






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ejemplo de la afn existente divisi6n sexual del trabajo en Cuba, que Banglesdorf (1986:42) identifica como el impediment fundamental para la igualdad de la mujer. Plantea que la
divisi6n sexual del trabajo en Cuba radica en la familia y en la identificaci6n de la mujer con su papel reproductivo.

Esto no es sorprendente dada la larga tradici6n cultural de
divisi6n sexual del trabajo que existe en Cuba y la fuerte identificaci6n de la mujer con su papel familiar. Tambi6n las mujeres que entrevistamos se consideran primero madres y despu6s trabajadoras. Esto lo podemos observar en el hecho de
que las mujeres se casan y tienen hijos a edades tempranas, aunque se f'rene su desarrollo ocupacional. Sin embargo, como hemos discutido anteriormente, a medida que las mujeres tienen una mayor incorporaci6n al trabajo, se redefine su papel dom6stico e incluye el trabajo asalariado. Puede que
justifiquen su incorporaci6n al trabajo con una necesidad econ6mica, pero este hecho obliga a la familia a realizar ciertos ajustes de acuerdo con la situaci6n. Esta redifinici6n
de su papel domsstico lleva a algunas mujeres a cuestionar la actual divisi6n sexual del trabajo, a reconsiderar su autoridad
en el hogar y a ser mas exigentes con el estado y con los. centros de trabajo para que ayuden a la mujer trabajadora.

El mismo proceso tiene lugar en Puerto Rico y en Repnblica Dominicana donde ha aumentado la fuerza de trabajo femenina, debido al desarrollo de la industria. Tambi6n en estos paises la mujer brinda un importante aporte al hogar, pero a
diferencia de Cuba, frecuentemente su trabajo es, la fuente de subsistencia de la familia.

Tambi6n las trabajadoras cubanas de Ariguanabo cuentan con muchas mbs ventajas por parte del estado que las trabajadoras dominicanas o puertorriquebas, como por ejemplo, circulos infantiles, transporte al trabajo, viviendas, comedores en las f~bricas, un centro de recreaci6n e instalaciones deportivas. En las zonas de Repiblica Dominicana donde se procesan productos de exportaci6n no existen los sindicatos y las trabajadoras carecen de seguridad laboral e incluso de una adecuada atenci6n m6dica. En Puerto Rico, donde las trabajadoras de confecciones que investigamos est~n
sindicalizadas, las condiciones de trabajo son mucho mejor, y al igual que en Cuba, el estado brinda un amplio programa de Salud y Educaci6n. El nivel de vida de las trabajadoras
cubanas y las puertorriqueftas es muy parecido en cuanto a la vivienda y a los equipos del hogar, sin embargo, en Repniblica Dominicana es much m~s bajo. En los tres paises la mujer debe combatir la herencia cultural de discriminaci6n sexual, pero el
Estado Cubano apoya mucho mcs a la mujer, a pesar de alguna resistencia que encontramos en el Sindicato y la Administraci6n de Ariguanabo.






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La FMC puede apoyar a las mujeres en esta lucha, tal como defendi6 sus derechos en el pasado. Se trata fundamentalmente de una lucha ideol6gica para lograr el pleno reconocimiento de
la mujer como trabajadora, lucha que a6n libran las mujeres trabajadoras en las sociedades capitalistas (Safa 1988). Esto no niega la realidad de las limitaciones financieras y materiales para la lucha por la igualdad de la mujer en Cuba. Sin embargo, el reconocimiento ideol6gico de la mujer como trabajadora en igualdad con el hombre, resulta vital para que continue integrandose al proceso revolucionario.