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 Situacion laboral de la mujer cubana...
 Cambios en el papel de la mujer...
 Empleo femenino e ingreso...
 Conclusion














Title: Mujer y el trabajo en la revolucion Cubana
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Title: Mujer y el trabajo en la revolucion Cubana
Physical Description: Book
Language: Spanish
Creator: Nunez Sarmiento, Martha
 Record Information
Bibliographic ID: UF00078146
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.

Table of Contents
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    Situacion laboral de la mujer cubana antes de 1959
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    Cambios en el papel de la mujer en la division social del trabajo
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    Empleo femenino e ingreso familiar
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    Conclusion
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LA MUJER Y EL TRABAJO EN LA REVOLUTION CUBANA


CD. MARTHA NUEEZ SARMIENTO













LA MUJER Y EL TRABAJO EN LA REVOLUTION CUBANA


Muchas veces se pregunta a dirigentes cubanos c6mo se produjo la
incorporaci6n de la mujer a la vida del pals, y especialmente al
trabajo, desde los primeros moments del Triunfo de la Revolu --
ci6n, cuando sin existir todas las condiciones para su incorpora
ci6n laboral masiva, las mujeres comenzaron a trabajar por dife-
rentes vias, porque su fuerza de trabajo era necesaria econ6mica
mente y, ademas, como un factor ideol6gico y politico important
para desarrollar integralmente a la mujer. Se pregunta tambien -
c6mo se ha producido la lucha por la igualdad de la mujer en un-
pais como Cuba, que transit hacia el socialismo a partir de con
diciones subdesarrolladas.

Podria agregarse otra inquietud: zha influido negativamente en -
el process de incorporaci6n de la mujer cubana al trabajo la cri
sis econ6mica capitalist mundial, que ha estado afectando a to-
dos los pauses desde fines de los aios 70?

Al analizar la incorporaci6n de la mujer al trabajo social en Cu
ba en los Gltimos 25 afos se responders, al menos parcialmente,-
a estas inquietudes.

SITUATION LABORAL DE LA MUJER CUBANA ANTES DE 1959

La mujer en Cuba, al igual que lo que ocurria y ocurre en el con
junto de paises latinoamericanos, constituy6 hasta 1959 una re -
serva laboral, que permanecia mayoritariamente ocupada en tareas
domesticas, debido a las altas tasas de desempleo y subempleo --
que existlan en el pals, y tambi6n a las concepciones tradiciona
les que le asignaban el trabajo en el hogar como su ocupaci6n na
tural. Acudia al mercado de trabajo s61o en moments en que se -
le utilizaba para abaratar los salaries.

La tasa de actividad femenina es un indice que se calcula al re-
lacionar la cifra de mujeres incluidas en la poblaci6n econ6mica
mente active con la poblaci6n femenina de 15 afos y mas. Esta ta
sa se utiliza para medir el grado en que la mujer se ha incorpo-
rado a la actividad econ6mica de bienes y servicios. Estudiosos-
de la demografla en Cuba seialan al observer el comportamiento -
de este Indice desde principios del siglo hasta 1958 (ver la ta-
bla 1) que no hubo un incremento sostenido de la incorporaci6n -
de las mujeres al trabajo social, sino que este process fluctua-









ba. Ademds, la proporci6n demujeres may-ores d. 15 aisns rque traba
jaba nunca rebas6 el 10%, except en 1953. En este ano, el censo,
se realiz6 en plena zafra azucarera, lo que elev6 el nimero de --
personas trabajando. De hecho, muchas de estas personas no tenfan
empleo el resto del ano.

Asimismo indican que ..." el ritmo de crecimiento de la poblaci6n
active femenina se hace negative en moments de crisis. Esto pare
ce indicar que en esas 6pocas la mujer no era competitive con los
hombres cuando el empleo se hacia diflcil. En el periodo analiza-
do, esto se comprueba durante la crisis capitalist mundial de --
1929-1933.

TABLA 1

TASA BRUTA DE ACTIVIDADES (%)
MUJERES

1899 ................... 8,8
1907 ................... 7,6
1919 ................... 6,6
1931 ................... 3,7
1943 ................... 6,9
1953 ................... 12,4
1958 ................... 9,0

Fuente: "Fuerza de trabajo", ob. cit., Tabla 43, p. 176

Si se analiza el peso relative de las mujeres dentro de la pobla -
ci6n econ6micamente active total se ve que 6ste fluctuaba, que dis
minufa enp4erxodos d erisis y que se mantuvo por debajo del 13%,-
excepto en 1953.

TABLA 2

PARTICIPATION DE LOS SEXOS EN LA PEA .
(%)
Hombres Mujeres
1899 ............ 89,3 ..... 10,7
1907 ............ 90,5 ..... 9,5
1919 ............ 90,5 ..... 9,5
1931 ....... ..... 94,7 ..... 5,3
1943 ............ 89,7 ..... 10,3
1953 ............ 82,9 ..... 17,1
1958 ............ 86,9 ..... 13,1

Fuente: "Fuerza de trabajo", ob. cit., IDEM

(1) Oscar Rodriguez Mazorra y Fernando Gonzalez Quifones, "Fuerza
de trabajo", en La poblaci6n de Cuba, CEDEM, Ed. Ciencias So-
ciales, La Habna, 1976, p. 177.









Es decir, el acceso de la mujer cubana al mundo laboral era muy -
reducido y, por tanto, sus posibilidades de participar en la pro-
ducci6n social de bienes y servicios, de relacionarse con otros -
trabajadores y de ampliar su concepci6n del mundo mas allay de lo-
que determinaban las fronteras del hogar, era limitada.

En la division social del trabajo de la sociedad capitalist cuba
na, a la mujer se le asignaba preferentemente el trabajo dom6sti-
co, a trav6s del cual reproducia la fuerza de trabajo necesaria -
para la producci6n social. Isabel Largula y John Dumoulin plan --
tean que ..."La fuerza de trabajo de la mujer, en tanto ama de ca
sa, se consumla toda en rebajar lo que Marx llam6 el trabajo nece
sario de los obreros, ...queddndose en la casa, en labores de re-
posici6n direct de la fuerza de trabajo de la familiar, en la es-
cala minima del hogar, convertido en minidispensario de servicios
misceldneos de autoconsumo, much mas atrasado en su rendimiento-
laboral que cualquier tipo econ6mico existente." (1)

La funci6n de reproducir la fuerza de trabajo, que correspondia -
fundamentalmente a la mujer, consistia, por un lado, en reprodu -
cir biol6gicamente la vida, en procrear a los futures trabajado -
res; y, por otro, en reponer la fuerza de trabajo consumida dia -
riamente por el trabajador en el process de la producci6n social.
Esta ultima funci6n consistia en proporcionar alimentos, vestidos,
asear la vivienda, etc., y cuidar a los hijos y al resto de la fa
milia.

Estas funciones de la mujer en la division del trabajo social con
formaban ideas y conductas en hombres y mujeres, que relegaban a-
6stas a un papel secundario. Los medios de difusi6n masiva, la --
educaci6n y todos los demos elements que componen el sistema de-
dominaci6n ideol6gica en el capitalism, promovian y justificaban
estas concepciones.

CAMBIOS EN EL PAPEL DE LA MUJER EN LA DIVISION SOCIAL DEL TRABAJO.

A partir de 1959 comienza un process de transformaciones econ6mi-
cas, politicas e ideol6gicas que determinaron cambios en la situa
ci6n de la mujer en la sociedad, y en especial, en la vida labor -
ral. Este periodo de transici6n del capitalism al socialismo ha-
tenido como prop6sito satisfacer las necesidades de la sociedad,-
y para lograrlo, se han movilizado todas las fuerzas sociales-eco
n6micas y espirituales a partir de que existe la propiedad social
sobre los medios fundamentals de producci6n y de que el poder po
litico lo ejercen los representantes de los trabajadores. Se tra-

(1) Isabel Largula y John Dumoulin, Hacia una concepci6n cientifi
ca de la mujer. Ed. C.Soc., La Habana, 1983, p. 140.









ta, por tanto, de construir un sistema econ6mico y social en el -
cual imperen los intereses de las classes trabajadoras.

En estas condiciones se produce una tendencia a incrementar la in
corporaci6n femenina a la actividad social productive y de servi-
cios, de maner progresiva y sin retrocesos. Esto ha sido el result
tado, sobre todo, de dos factors:

- La necesidad que tuvo el pals de ampliar la fuerza de trabajo -
para realizar los planes de desarrollo econ6micos y social diri
gidos a satisfacer las necesidades de la poblaci6n; y

- El principio seguido por la Direcci6n de la Revoluci6n respect
a que deben crearse las-condic-ione-s-ne.ea arias para que la mu -
jer ejerza su derechpoa particiipar en todas las esferas de la -
vida del pals, inclulda la laboral.

Como consecuencia se crearon nuevos puestos de trabajo que elimi-
naron el subempleo y redujeron rapidamente la tasa de desempleo -
general. Ello determine que la fuerza de trabajo de la mujer deja
ra de ser utilizada como element para exacerbar la competencia -
en el mercado de la fuerza laboral, y se le considerara como un -
factor necesario para elevar la producci6n y la productividad en-
el pals. El principio de igual salario por igual trabajo se hizo-
total realidad a partir de 1959.

Hay que subrayar que la incorporaci6n femenina al trabajo consti-
tuy6 un fen6meno de importancia ideol6gica y political.

Es por ello que desde los primeros moments del triunfo revolucio
nario se realizaron acciones encaminadas a preparar a la mujer pa
raqueseintegrara de manera stable a la vida laboral, que lo hi -
ciera entendiendo su importancia para la sociedad y para ella mis
ma, y que lo comprendiera como un derecho que ejercfa.

En este process la Federaci6n de Mujeres Cubanas (FMC) jug6 un pa
pel important. En este artlculo se estudiard c6mo la FMC contri-
buy6 a incorporar a la mujer a la producci6n social de bienes y -
servicios.

La Federaci6n promovi6 desde su fundaci6n en 1960 actividades so-
cializadoras, a trav6s de las cuales, mujeres de distintas proce -
dencias de classes se vincularon entire si. Estas actividades de ca
rdcter voluntario, sirvieron para que la mujer rebasara los hori-
zontes del hogar, conociera el valor de su participaci6n en el --
proceso de transformaciones sociales y para que se le reconociera
por ello.







5

Al hacer un recuento de los primeros aios de la Federaci6n, Vilma
Espin, Presidenta de la FMC, express: "En aquellos primeros momen
tos de acciones tan rapidas, lo que todas las mujeres deseaban --
era participar. La primera gran aspiraci6n y el primer gran recla
mo de las compaferas fue ese: ayudar, apoyar, participar en todo-
el trabajo de la Revoluci6n, en la construcci6n de una nueva vi -
da". (1)

Entre estas primeras actividades estgn la campana de alfabetiza -
'ci6n; las milicias y las brigadas sanitarias; la sustituci6n de -
los hombres en sus puestos de trabajo cuando 6stos se movilizaron
para la defense; los trabajos voluntaries agrfcolas; la creaci6n-
"de escuelas de corte y costura para campesinas, quienes vinieron-
a la capital desde los lugares mas alejados del pals; la institu-
ci6n de los circulos infantiles y la atenci6n a los mismos; los -
activismos de solidaridad con otros pueblos y los debates de te -
mas de actualidad political national e international.

Paralelamente a estas actividades "socializadoras", la FMC empren
di6 desde su fundaci6n acciones para integrar a la mujer a la pro
ducci6n social de bienes y servicios, enfatizando siempre que es-
to se haria en la media en que lo requiera el desarrollo econ6mi
co y social.

Como se verd, estas acciones promovian la incorporaci6n de la mu-
jer al trabajo de forma voluntaria o como asalariadas, utilizando
para ello diferentes vlas. A lo largo de este process, la Direc -
ci6n del pals, con el apoyo de la FMC, estudi6 las diferentes ex-
periencias y propuso los mttodos mas adecuados encaminados a inte
grar a la mujer al trabajo socialmente dtil de manera stable.

Entre 1960 y 1961 se crearon las Escuelas de Superaci6n para la -
Mujer, cuyo prop6sito era calificar a las empleadas domesticas pa
ra que reubicaran su fuerza laboral en la sociedad. En esos anos-
se fund la Escuela de Asistentes de Circulas_Infantiles y se or-
ganizaron tambidn cursos para preparar a las Directoras y a las -
Orientadoras de la salud, en los cuales se entrenaban a las muje-
res procedentes de diferentes lugares del pals que iban a traba -
jar en esas nuevas instituciones.

En 1961 la FMC colabora en los planes avicolas, asumiendo la di -
recci6n political y, en algunos casos, responsabilidades adminis -
trativas a pesar de que no existian condiciones materials que fa
cilitaran la labor de la mujer. Desde el punto de vista econ6mico,

(1) "Didlogo con Vilma Espin", por Mirta Rodriguez Calder6n, Gran
ma, 23 de agosto de 1985.









este plan fue important para asegurar rubros alimentarios para -
la poblaci6n. Fue necesario que la FMC se responsabilizara con la
preparaci6n de las directors de las escuelas de T6cnicos Avico -
las y de los profesores para.los cursos que se impartieron poste-
riormente, pues este plan hubo de crecer muy rdpidamente dada -
la urgencia de incrementar la producci6n de protelnas.

ntre 1962 y 1963 las federadas asumieron una responsabilidad ---
grande en la cosecha cafetalera, participando en ella masivamente
de forma voluntaria.

En 1962 se celebraron los Congresos de Producci6n para dar a cono
cer a las mujeres los planes agropecuarios que entonces existlan-
y recoger sus compromises en cuanto a su incorporaci6n en ellos -
como trabajadoras asalariadas o voluntarias.

Se organizaron cursos para preparar t6cnicos en horticulture, flo
ricultura, administraci6n, etc.

La Secretaria de Producci6n de la FMC se crea en 1964 para aten -
der especialmente la incorporaci6n de las mujeres al trabajo. En-
ese moment la Federaci6n contaba con las experiencias relaciona-
das anteriormente y se propuso utilizarlas para continuar promo -
viendo el trabajo entire las mujeres. Sus primeros esfuerzos estu-
vieron dirigidQs a incorpprar a las mujeres como asalariadas al -
trabajo agropecuario. Asi, entire 1964 y 1969 funcionaron distin -
tos planes basados fundamentalmente en la fuerza de trabajo feme-
nina: en unos las mujeres de zonas urbanas se trasladaban diaria-
mente a los campos; en otros, se albergaban en instalaciones edi-
ficadas para ellas en los propios planes agricolas.

Todas estas experiencias sirvieron para que las amas de casa co -
braran contact por primera vez con la producci6n y los servicios.
Fueron los primeros pasos para lograr que se incorporaran defini-
tivamente al trabajo socialmente dtil.

En 1969 estaban creadas las condiciones para que la FMC se compro
metiera a incorporar a la producci6n y a los servicios 100 mil mu
jeres cada afo hasta 1972. Este compromise se cumpli6 y la incor-
poraci6n femenina a la fuerza laboral del pals ha continuado au -
mentando hasta la actualidad.

En 1970 se realize un censo laboral femenino que permiti6 conocer
el ndmero de mujeres en edad laboral que no trabajaban ni estudia
ban.

A partir de 1974 se instauraron formas de empleo, como la contrata









ci6n y los trabajos a domicilio, que posibilitaban trabajar a las
Imujeres que no podlan incorporarse permanentemente a la fuerza la
boral.

En/1974-se cre6 el Frente Femenino en la CTC. Ese aio se instaur6
la Comisi6n de Incorporaci6n y Permanencia de la Mujer en el Tra-
bajo, para velar porque se cumpliera la political de empleo femeni
na. En 1981 esta comisi6n se transform en comisi6n coordinadora-
de Empleo Femenino, encargada de inspeccionar la aplicaci6n de --
C las nuevas legislaciones laborales. Estas comisiones se crean con
la CTC, la FMC y el Comit6 Estatal de Trabajo, Salario y Seguri -
!dad Social, hasta nivel municipal.

Durante todos estos aios de bdsqueda de las vlas mrs adecuadas pa
ra incorporar a la mujer al trabajo, la legislaci6n laboral refe-
rida al empleo femenino fue transformandose.

La direcci6n political y estatal del pals comprendi6 la importan-
cia de introducir las modificaciones pertienentes en la legisla -
ci6n laboral vigente y de crear leyes y resoluciones nuevas, con-
el fin de desarrollar concepciones juridicas que apoyaran los es-
fuerzos encaminados a incorporar a la mujer a la producci6n y a -
los servicios. La FMC tuvo una participaci6n decisive en este pro
ceso.

Valdria la pena hacer un breve recuento cronol6gico de algunas de
las leyes y resoluciones adoptadas a partir de los afos 70 en los
cuales crecieron los Indices de incorporaci6n de la mujer al tra-
bajo socialmente 5til, para comprobar c6mo las medidas jurfdicas-
fueron modificdndose a fin de responder a las posibilidades rea -
les de cada etapa de desarrollo y a los lineamientos establecidos
por el Partido para incrementar la participaci6n femenina en el -
trabajo.

Conviene destacar que paralelamente a su aplicaci6n se llev6 a ca
bo un trabajo politico para que la poblaci6n, y sobre todo las --
personas comprendidas en estas medidas comprendiera el por qu6 de
su justeza.

En el IV Congreso de la FMC, celebrado en marzo de 1985, se anali
z6 muy realistamente esta legislaci6n. (1)

Se resalta aquellos que posibilitaron durante la zafra azucarera-
de 1970 que muchos hombres cedieran sus puestos a las mujeres, y-
se integraran ellos a las actividades de la cosecha azucarera.

(1) Ver Informe Central al IV Congreso de la FMC, p.35-44.









Igualmente se recuerdan las medidas que determinaronpuestos prefe
rentes para la mujer, la contrataci6n por tiempo determinado, la-
ubicaci6n centralizada de mujeres jefas de familiar con necesida -
des econ6micas y la aplicaci6n de nuevas formas de empleo y nue -
vos sistemas de pago.

En el informed se analiza c6mo la FMC junto al Partido y los orga-
nismos estatales pertinentes, revisaron las deficiencies e insu -
ficiencias de resoluciones dictadas durante los aios 70, los cua-
les en su moment cumplieron la funci6n de posibilitar que miles-
de mujeres ingresaron a la vida laboral. Se trata de las resolu -
ciones 47, 48 y 40, que "con la buena intenci6n se reservan como-
exclusividad para la mujer algunas plazas, generalizada para today
persona del sexo femenino la prohibici6n de ocupar algunos pues -
tos de trabajo considerados rudos, insalubres y peligrosos, sin -
mediar investigaciones cientificas que fundamentaran los crite --
rios expresados en ellas". (1)

Estas resoluciones se ajustaban a las condiciones existentes en -
esos aios, en los cuales no estaba extendida la mecanizaci6n y ha
bla muchos trabajos considerados demasiado duros para la mujer, -
sobre todo porque podian afectarla durante el embarazo o perjudi-
car sus posibilidades de procrear. Con la introducci6n cada vez -
mds extendida de la mecanizaci6n y la automatizaci6n a diferentes
actividades productivas, disminuyeron estos tipos de trabajos.

En el IV Congreso de la FMC se plantea que es discriminatorio pro
hibir a la mujer ocupar un puesto si tiene capacidad y voluntad -
para desempefarlo. Se aiade que son irreales los motives aducidos
para tales prohibiciones, "...pues hay mujeres que tienen una for
taleza fisica por encima de los promedios de sus congeneres y tam
bidn hombres con las capacidades fisicas menores a la generalidad
de los de su sexo". (2)

La FMC consider correct prohibir los trabajos en los casos que-
6stos puedan afectar el embarazo y la capacidad reproductora de -
la mujer en edad fertil. Agrega en su Informe al IV Congreso que-
las leyes "...deben estar siempre actualizadas, acordes con el de
sarrollo tecnol6gico, con las nuevas condiciones que crean la me-
canizaci6n agricola y la modernizaci6n de las industries". (3)


(1) Informe Central, of. cit., p. 37.

(2) IBIDEM, p. 38.


(3) IBIDEM, p. 38.









Asimismo plantea que las leyes cubanas no deben tener siquiera un
rasgo que tienda a restringir el derecho al trabajo de la mujer -
en igualdad de condiciones con el hombre, sin desconocer la ade -
cuada protecci6n que require la funci6n social de la maternidad.

Los cambios introducidos en la legislaci6n laboral como resultado
de los anteriores andlisis aseguran a los trabajadores el derecho
a decidir voluntariamente realizar o no la actividad que incluyen
los listados de los puestos preferentes o de los puestos nocivos,
lo cual constitute un tratamiento mas adecuado a este problema.

Todas estas bisquedas de alternatives para lograr incorporar gra-
dual y establemente a la mujer al trabajo, tanto en el terreno de
la prActica laboral como en el del legislative, han resultado en-
tasas de actividad femenina e Indices de permanencia cada vez mas
altos. Las cifras confirman esta aseveraci6n.

La tasa de actividad femenina ascendi6 de 12,4% en 1953 a 33,8 en
1981 (afo del dltimo censo realizado en el pals). Quiere esto de-
cir que en 28 afos s'-n la participaci6n de la mujer en-
la poblaci6n econ6micamente active en 21,4(puntos porcentuales).?O.
/Este incremento se aparta much de la tendencia observada en la -
participaci6n de la mujer en la fuerza laboral en Am6rica Latina.
Estudios de la ONU demuestran que en un perlodo similar, entire --
1950 y 1980, la actividad laboral de la mujer creci6 en 3,9 (punf -4
tos porcentuales) (1)

La proporci6n de mujeres en la fuerza de trabajo total de Cuba se
ha incrementado a partir de 1959: en 1970 fue de un 18,5% (2); en
1974, de un 25,3% (3); en 1981, un 32,8% (4) y en 1985 alcanz6 el
37,3%. (5)

Este process de incorporaci6n femenina al trabajo ha sido califi-
cado de "impresionante" por estudiosos del desarrollo cubano.

(1) ONU, "Estudio mundial sobre el papel de la mujer en el desa -
rrollo". Informe del Secretario General A/Conf. 116/4.11 ---
dic/84, pag. 15.

(2) "Fuerza de trabajo", ob. cit., 43, p. 176.

(3) Informe Central al IV Congreso de la FMC, p. 27.

(4) Comit6 Estatal de Estadisticas, "La Mujer en Cuba", mayo de -
1985, p. 33.

(5) Informe Central al III Congreso del PCC, revista Bohemia, 14-
de febrero de 1986, p. 71.









Este incremento en la fuerza laboral femenina, estuvo relacionado
con el crecimiento econ6mico de Cuba. Entre 1961 y 1965 el produce
to social global crece solamente en 1,9% por ano. Entre 1966 y --
1970 este ritmo de crecimiento se elev6 al 3,9%. Entre 1971 y ---
1975 alcanz6 un promedio de mas del 10% annual (1). De 1976 a 1980
creci6 en 3,4% anual.(2) Entre 1981 y 1985 el crecimiento prome -
dio ha sido de 7,3%. (3)

El perlodo entire 1974 y 1975 y desde 1978 hasta la actualidad ha-
sido de crisis del sistema capitalist mundial. Sus consecuencias
sociales en palses capitalistas desarrollados y subdesarrollados-
han producido, entire otros, altos Indices de desempleo.

\En Cuba los efectos de esta crisis han influido en la economic, -
pero no han repercutido negativamente en los niveles de vida de -
la poblaci6n. En el caso del empleo femenino, al estudiar las ta-
sas de actividad femenina en los afos 70 y lo que va de los 80, -
se comprueba que no hubo retrocesos.

Esta no era la situaci6n antes de 1959. Como se dijo al inicio --
del trabajo, entire 1899 y 1958 durante los periodos de crisis eco
n6mica mundial, las tasas de empleo femenino disminuian.

AdemAs, si se compare las tasas de participaci6n femenina en la -
PEA entire 1970 y 1985 con las existentes hasta 1958, caracteriza-
das por sus pocos avances y frecuentes retrocesos y por valores -
relativamente bajos, se comprueba una enorme diferencia, ya que -
los incrementos que se han producido despuds de triunfar la Revo-
luci6n han sido estables, y el Indice alcanzado en 1985 casi tri-
plica la tasa de 1958.

El comportamiento de los indices de permanencia de la mujer en el
trabajo reflejan una tendencia positive en la actividad laboral -
femenina. En 1970 al 76% de las mujeres recien incorporadas al --
trabajo no permaneci6 en sus puestos. Durante el quinquenio 1981-
85, el promedio de permanencia ha sido del 96,9%.


(1) Informe del CC del PCC al Primer Congreso del Partido. Ed.DOR
La Habana, 1976. p. 79.

(2) Informe Central al Segundo Congreso del Partido. Ed. Politica
La Habana, 1980. p. 7.

(3) Informe Central al Tercer Congreso del Partido. peri6dico Ju-
ventud Rebelde, 4 de febrero de 1986.









Entre las condiciones o los factors que permitieron la incorpora
ci6n progresiva y stable de la mujer cubana al trabajo, ademas -
de las condiciones econ6micas y de las de participaci6n politico-
social creadas por la Revoluci6n y, especialmente, por la FMC, es
td la creaci6n de condiciones materials y servicios para facili-
tar las tareas domesticas.

Estas condiciones que propician a la mujer incorporarse al traba-
jo se han creado en Cuba de acuerdo a las posibilidades econ6mi -
cas de cada moment. Este tipo de facilidades no existia antes de
1959 para beneficiary a la mayoria de la poblaci6n. Por tanto, fue
necesario realizar inversiones para estas actividades a la vez --
que se invertia para el desarrollo de las distintas esferas pro -
ductivas.

Los circulos infantiles son instituciones que se ocupan de los ni
ios desde los 45 dias de nacidos hasta los 6 alos, cuando ingre -
san en la escuela primaria. En Cuba s61o existia una instituci6n-
de este tipo en La Habana, y era de cardcter privado. Los tres --
primeros circulos infantiles se inauguraron en 1961. En 1985 exis
tlan 842 circulos en todo el pals, los cuales beneficiaban a mds-
de 96 mil madres trabajadoras. Esta cifra no es suficiente para -
cubrir todas las necesidades de las mujeres que trabajan.

Los seminternados de primaries, que ofrecen almuerzos gratuitos a
los nilos de 6 a 11 anos, benefician en la actualidad a gran par-
te de los escolares de estas edades.

Ademas, en las escuelas primaries trabajan auxiliares pedag6gicas
que complementan el trabajo de las maestras, y permiten que los -
nihos puedan permanecer atendidos en las escuelas desde las 7:00-
am hasta las 7:00 pm.

Se organizan actividades recreativas durante las semanas de rece-
so escolar (se produce tres de ellas en cada curso escolar) y du
rante las vacaciones. Esto permit que en los ndcleos familiares-
donde los adults trabajan, los niios pequeios puedan permanecer-
atendidos en las escuelas durante los horarios laborales.

Otras facilidades con que cuentan las trabajadoras son las becas-
en la enseianza media y media superior, a las que pueden asistir-
los j6venes entire 12 y 17 anos, y los hogares de ancianos, que se
ocupan de las personas mds viejas de las families, en los casos -
en que no existan condiciones para atenderlos en su hogar.

Ademas de los comedores que brindan servicios en los cfrculos in-
fantiles, las escuelas primaries y las becas de ensenanza media y









media superior, existen comedores en los centros de trabajo que -
benefician aproximadamente al 50% de los trabajadores.

Se cre6 una red estatal de servicios a la poblaci6n que incluyen-
lavanderfas, reparadoras de calzados y de articulos, talleres de-
costura, etc., y se han extendido hasta las zonas mas apartadas -
del pals.

Estos servicios, aunque han beneficiado considerablemente a la po
blaci6n en su conjunto, y han sido factors facilitantes de la in
corporaci6n de la mujer al trabajo, son todavia insuficientes pa-
ra cubrir las demands de una sociedad en la que la mayorfa de --
sus miembros participan de una u otra forma en la vida econ6mica,
political y social.

Estas insuficiencias determinan que en la familiar, y sobre todo -
para la mujer, persistan dificultades para llevar a cabo simult6-
neamente las responsabilidades en el trabajo socialmente Gtil y -
en el trabajo domestico.

Como se ha demostrado, la integraci6n de la mujer cubana al traba
jo social no es el resultado de condiciones coyunturales, sino de
un process de desarrollo integral de la sociedad cubana. La mujer
se integra a la producci6n porque de esa forma ejerce un derecho-
como ser human, porque su fuerza de trabajo es necesaria para --
realizar los programs de desarrollo del pals y, sobre todo, por-
que es una forma (la mds important) de que participe como sujeto
active del desarrollo, y que en ese process vaya transformando --
sus conductas y sus concepciones. Esta incorporaci6n femenina ma-
siva y progresiva a las fuerzas productivas sociales sobre todo a
partir de los afos 70 significa que, como tendencia, la mujer se-
incorpora al trabajo al concluir los studios necesarios para que
se le emplee en puestos calificados, y se desvincula al acogerse-
a los beneficios de la seguridad social. Esta no era la tendencia
antes de la Revoluci6n.

Para comprobar esta aseveraci6n se analizard los datos contenidos
en la Tabla 3 sobre tasas de ocupaci6n femenina por grupos de eda
des.









TABLA 3

TASAS DE OCUPACION FEMENINA POR GRUPOS DE EDADES (%)


Grupo de edades 1899 1919 1953 1970 1981

10 14 4,8 2,1 2,0 0,5 -
15 19 10,3 9,8 17,2 16,5 12,9
20 24 11,4 13,3 22,3 25,8 43,2
25 54 13,9 11,9 20,9 21,5 45,9
55 64 15,8 10,9 14,1 9,6 12,9
65 y mas 13,3 7,5 8,5 1,9 2,0


Fuente: Para 1899-1970 tabla 44 del artlculo "Fuerza de trabajo"-
ob. cit., p. 179. Para 1981 tabla de la pag. 33 de "La Mujer en -
Cuba".

En 1981 se observa un incremento en la incorporaci6n femenina al-
trabajo entire los 20 y 54 afos como no habia ocurrido antes.

A la vez, se modifica la distribuci6n de la poblaci6n femenina --
trabajadora por grupos de edades, en el sentido que disminuye la-
actividad laboral en las llamadas edades marginales, es decir, en
las menores de 20 aios, que permanecen estudiando, y en las mayo-
res de 54, que se acogen al retire.

A esta normalizaci6n en la distribuci6n de las edades en la fuer
za de trabajo femenina ha contribuldo la political educational ---
(que plantea la obligatoriedad de la enseianza primaria y de la -
secundaria); el hecho que las necesidades econ6micas de la fami -
lia estgn cubiertas porque en ella trabaja la mayoria de los adul
tos y los ingresos reales se han elevado por esta raz6n, y por la
existencia de servicios sociales bdsicos gratuitos; y por la exis
tencia de un sistema de seguridad social que asegura disfrutar de
la jubilaci6n.

Los cambios en la estructura ocupacional de la mujer entire 1953 y
1981, demuestran que 6sta dej6 de realizar fundamentalmente acti-
vidades como el servicio domestico, en las cuales era sobrexplota
da y que constitulan una prolongaci6n de su supuesta funci6n natu
ral, para emplearse en ramas y sectors necesarios para el desa -
rrollo econ6mico y social del pals.










TABLA 4

ESTRUCTURA DE LA POBLACION ACTIVE POR SECTORS Y SEXOS (%)

Agropecua Industria,
rio, mine Construc- Comercio
ria y pes ci6n. y Trans- Servi
ca. porte cios. Total

Mujeres
1953 5,8 19,7 9,5 64,7 100
1970 7,9 21,4 26,0 41,4 96
1983 9,5 21,7 19,8 48,4 99

Hombres
1953 47,4 20,4 18,2 13,4 99
1970 35,2 26,6 16,7 19,0 97
1983 22,7 37,8 19,0 19,3 98



Fuente: Afos 1953 y 1970, tabla 46 de "Fuerza de trabajo, ob. cit.
p. 183. 1983 calculado en base a la tabla que aparece en la pag.-
38 de "La Mujer en Cuba", ob. cit.

En esta oportunidad se incluyen datos sobre la fuerza de trabajo-
masculina para conocer cual es la tendencia general de la ocupa -
ci6n por ramas de la economic. Dentro de este context se compren
de con mds exactitud el por qu6 de los cambios en la estructura -
ocupacional femenina.

Las actividades de servicios se incrementaron por la prioridad --
que han recibido la educaci6n y la salud durante los iltimos 25 -
anos. En el caso de la mujer, su participaci6n disminuye relative
mente en 1983 si se le compare con 1953, porque en este iltimo afo,
al igual que en los Indices existentes desde 1899, la alta tasa -
de ocupaci6n femenina en los servicios se debi6 al peso que tenia
el servicio privado domestico. La fuerza de trabajo femenina que-
antes prioritariamente se ocupaba aqul, se ha redistribuldo en --
los diferentes sectors de acuerdo a las necesidades del desarro-
llo national.

Vale agregar que en el sector de los servicios, actualmente la --
proporci6n de mujeres es mayoritaria en la salud, donde alcanza -
el 68,4%, y en la educaci6n, en el cual represent el 66,3% del -
total de trabajadores.

En lines generals ha disminuido la fuerza de trabajo empleada -
en el sector agropecuario. Esto se debe a la elevaci6n de la pro-









ductividad del trabajo que se produjo al introducirse en gran es-
cala equipos y maquinarias. La participaci6n de la mujer en este-
sector sube precisamente porque el trabajo, al tonificarse, se hu
maniz6.

El incremento relative de fuerza laboral en el sector de la indus
tria se debe a la importancia que ha tenido este sector en la es-
trategia para el desarrollo integral de la sociedad cubana. Del -
total de mujeres ocupadas, la proporci6n empleada en la industrial
aument6.

Del andlisis de las transformaciones en la estructura ocupacional
femenina a partir del triunfo de la Revoluci6n puede inferirse --
que las necesidades de desarrollar el pals determinaron que la mu
jer tuviera nuevas opciones de trabajo, mds productivas, reconoci
das socialmente y mejor remuneradas que el trabajo domestico. La-
mujer ha ocupado oficios y profesiones que anteriormente le esta-
ban vedados.

Estas importantes transformaciones en la estructura ocupacional -
femenina han sido, por tanto, resultado del process integral de -
desarrollo del pals y, sobre todo, de la importancia fundamental-
que da la Revoluci6n a la participaci6n de la mujer.

En contrast, en Amercia Latina la proporci6n de trabajadoras de-
los servicios en la fuerza de trabajo total femenina aument6 en -
tre 1960 y 1980. Segdn datos registrados en el studio de la ONU-
antes citado, en 1960 al 58,2% del total de la fuerza laboral fe-
menina estaba empleada en los servicios. En 1980 este Indice au -
ment6 a 69%.(1) La mayoria de las incluidas en esta categoria son
empleadas domesticas.

Uno de los aspects que explican el por que ha sido possible la in
corporaci6n masiva de la mujer al trabajo y en esferas a las cua-
les antes no tenla acceso, es la calificaci6n t6cnica de su fuer-
za de trabajo, determinada por su nivel educational. Esta cues -
ti6n important esta analizada en el acapite dedicado a la mujer-
en la educaci6n, por lo cual no sera objeto de studio en el pre-
sente acapite.

EMPLEO FEMENINO E INGRESO FAMILIAR

El aumento del empleo femenino en Cuba ha contribuldo a elevar --
los ingresos de la poblaci6n.


(1) ONU, "Estudio mundial sobre el papel de la mujer en el desa -
rrollo", ob. cit., p. 81










No hay estimaciones _oficiales .acercaa _jde la distribuci6n de ingre-
sos antes de 159. Segdn cdlculo del investigator sueco Claes ---
\Brundenius, en 1953 el 50% de la poblaci6n, al cual correspondlan
ilos ingresos mas bajos, percibia s61o el 10% de los ingresos del-
pais. En contrast, el 26,5% de los ingresos correspondia al 5% -
de la poblaci6n mas opulenta (1)

El salario minimo mensual no se cumplia. En 1958 dste era 80-85 -
pesos para perimetros urbanos y de 75 pesos para perimetros no ur
banos.(2) Dos investigaciones de fines de los afos 50 cuestionan-
la supuesta veracidad de estos datos.

En 1957 "...un 53% de los trabajadores urbanos ganaba menos de 75
pesos mensuales", (3), es decir, 10 pesos por debajo del salario-
minimo establecido para zonas urbanas. La encuesta que la Asocia-
ci6n Cat6lica Universitaria realize entire 1956-57 a los trabajado
res rurales concluy6 que el ingreso promedio mensual de un traba-
jador agricola que encabezaba una familiar de 6 personas era de --
45.72 (4). Estas estimaciones eran inferiores en 30 pesos al sala
rio minimo para perimetros no urbanos.

El nivel real de ingresos de la poblaci6n cubana antes de 1959 es
taba afectado por el desempleo y el subempleo, por lo que la si -
tuaci6n real era mas grave que la descrita en las estadisticas.

Ademas, si se comparan las diferencias existentes entire los sala-
rios mensuales reales minimos y los mdximos vigentes en aquella -
dpoca, se comprobarg que estos qltimos multiplicaban en cientos -
de veces a los mas bajos. Basta decir que, mientras los mrnimos -
para zonas urbanas y rurales eran de 75 pesos y 45 pesos respect
vamente, los maximos eran prActicamente incalculables, porque co-
rrespondian a los grandes terratenientes, a empresarios industrial
les y a politicos corrompidos.

(1) Claes Brundenius, Revolutionary Cuba: The challenge of Econo-
mic Growth with equity, westview press, USA, 1984, p. 113, Ta
bla 5.1

(2) Carlos del Toro, Algunos aspects econ6micos del movimiento -
obrero cubano (1933-1958). La Repiblica neocolonial. t.I Ed.-
C. Soc., La Habana, p. 221.

(3) CIEM, "Erradicaci6n de la pobreza en Cuba", La Habana sept. -
de 1983, p. 17. Se refiere a una investigaci6n realizada por-
el Banco Nacional de Cuba entire 1956-1957.

(4) Asociaci6n Cat6lica Universitaria., "Encuesta de los trabaja-
dores rurales 1956-1957". Revista Economfa y Desarrollo # 12,
p. 211.


L









A nivel de toda la sociedad, y como se explic6 al analizar la es-
tructura ocupacional femenina antes de 1959, la mayoria de las mu
jeres que trabajaban lo haclan como empleadas dom.sticas. Sus sa-
larios estaban muy por debajo de los nominales e incluso de los -
reales.

Despu6s del triunfo de la Revoluci6n, los ingresos se han redis -
tribuido de manera mas just. Segqn Brundanius, en 1978 el 40% de
la poblaci6n que recibia los ingresos mas bajos, percibia el 24,8%
del total de ingresos, mientras que al 5% dela poblaci6n con los-
ingresos mas elevados, correspondia el 11% (1). La diferencia en-
tre salaries minimos y maximos se ha reducido (y reglamentado) en
comparaci6n con 1958. La reform salarial de 1981 establece un sa
lario minimo de 85 pesos y un salario maximo de 600 pesos. Este -
ultimo result 7 veces mayor que el minimo.

Entre los factors que explican esta redistribuci6n mas just del
ingreso estgn:

- La elevaci6n de los indices de empleo;

- La creciente incorporaci6n de la mujer al trabajo en condicio -
nes en que se paga igual salario por igual trabajo;

- La modificaci6n de la estructura ocupacional, tanto para hom --
bres como para mujeres que conlleva una mayor complejidad de --
los trabajos y la elevaci6n de la calificaci6n de la fuerza la-
boral;

- Y el aumento del salario nominal promedio en condiciones de es-
tabilidad de los precious de los products fundamentals y de --
gratuidad de los servicios sociales basicos (educaci6n y salud).

ZQu6 relaci6n ha existido entire la incorporaci6n de la mujer al -
trabajo y las concepciones discriminatorias sobre la mujer que --
prevalecian en Cuba en el perlodo.prerrevolucionario?

La incorporaci6n de la mujer al trabajo ha sido el resultado de -
las transformaciones que se han producido en el trdnsito de la so
ciedad capitalist, caracterizada por la explotaci6n clasista y -
de sexo, hacia la socialist, en la cual se elimina toda forma de
explotaci6n.

En el socialismo se necesita que la mujer participe cada vez mgs-
en el process productive de manera direct como fuerza de traba
jo calificada, para lo cual hay que crear las condiciones material


(1) Claes Brundenius, ob. cit. p. 116, tabla 5.6









les y de conciencia necesarias. Estas no se crean de una vez, por
decreto, sino que son el resultado de cambios paulatinos en las -
esferas econ6mica, political e ideol6gica.

Los datos de la participaci6n de la mujer en la fuerza de trabajo
total, sobre su ubicaci6n en la esfera productive y su califica -
ci6n laboral, asi como los relatives a los aportes que realize al
presupuesto familiar hablan de verdaderos saltos hist6ricos en -
la situaci6n de discriminaci6n hacia la mujer que antes prevale -
cia en Cuba.

Al incorporarse la mujer cada vez mds a la producci6n social de -
bienes y servicios, la sociedad ha modificado las concepciones --
tradicionales, que le asignaban un puesto subordinado en la divi-
si6n social del trabajo (labores domesticas). La mujer amplia sus
relaciones sociales, porque las entabla ahora no s61o en su casa-
y en su entorno, sino tambien durante el process del trabajo. Por
tanto sus ideas y actitudes se van transformando, y avanza en el-
proceso de emancipaci6n femenina.

Este process de transformaci6n ideol6gica de la mujer a partir de
su actividad laboral, no s61o la comprende a ella, sino a toda la
sociedad. Es un pro.ceso muy rico en nuevos contenidos y, a la vez,
muy complejo, porque se da en constant confrontaci6n con las con
cepciones viejas sobre el papel de la mujer en la sociedad.

Las actitudes discriminatorias hacia la mujer han estado presents
y muchas veces han entorpecido la incorporaci6n de estas al traba
jo social, a pesar de que han sido condenadas legalmente y por la
politica del Partido. A manera de ejemplo, a continuaci6n se resu
Imen algunas de estas actitudes, discutidas todas ellas en diferen
tes congress de la FMC.

En ocasiones, al evaluar en un centro de trabajo a las mujeres, -
no se les asignan los puestos de trabajo correspondientes, aunque
existan las plazas disponibles. Han existido casos en los cuales,
habiendose capacitado hombres y mujeres, se ubica a los primeros.

Ha ocurrido que al seleccionar entire los trabajadores se da prefe
rencia a los hombres para matricularlos en los curos de capacita-
ci6n.

Asimismo, al ocupar plazas dirigentes en un cent de iabajo, se
ha traldo hombres de otros lugares para cubrirlts, sin tener -
cuenta que hay en el propio centro mujeres capaces de ser promo!i
das a cargos de direcci6n. Este ha sido uno. de .los factorss qu -







19

ha determinado que del total de los dirigentes administrativos -
del pals, s61o un 22,6% sean mujeres. Este Indice es inferior ai-
de la participaci6n femenina en la fuerza laboral total: 37,3%.(1)

SEstos casos de preferencia por la fuerza laboral masculina se ex-
plican no s6lo en ocasiones por los rezagos de concepts discrimi
Snatorios acerca de la capacidad de la mujer que puedan subsistir,
sino que tambidn porque las administraciones quieren evitar ausen
cias por enfermedades de los hijos, por maternidad, etc., que ---
Safectan a las mujeres.

A veces las propias mujeres se autoeliminan en posibles procesos-
de promoci6n, porque piensan que no van a poder cumplir con nue -
vas responsabilidades, ante las dificultades que conlleva compar-
tir la carga domestica y la laboral. En esto influyen las income -
prensiones que persisten en muchos ndcleos familiares hacia la ne
cesidad de compartir las tareas dom6sticas que correspondlan a la
mujer cuando era su dnica ocupaci6n laboral.

Todos estos temas relacionados con la sobrecarga domestica de la-
mujer fueron analizados extensamente durante el IV Congreso de la
FMC. De ellos se habla en el Informe Central y en las Resolucio -
nes.

Ha habido preocupaci6n por parte de la FMC en transformar las con
cepciones sobre la funci6n de la mujer en el hogar, e incluso el-
lenguaje empleado para ello. En una entrevista realizada a Vilma-
Espin, Presidenta de la FMC, se le pregunt6 por qu6 rechazaba la-
palabra "ayudar" cuando se habla de la igualdad de los hombres y-
mujeres. Respondi6: "...no usar ayudar porque la mujer no nacid -
con un cartelito que decia: todas las tareas domesticas y todo el
cuidado de los hijos te correspondent "Tratamos de crear concien
cia en este sentido: que el hombre y la mujer jueguen su papel en
la familia,en la educaci6n de sus hijos, en las labores domestic -
cas. Que compartan las responsabilidades que es de todos... Y no-
s6lo del padre y de la madre, sino tambidn de los hijos". (2)

(1) El hecho que la tasa actual de dirigentes femeninas en la ad-
ministraci6n sea considerada no satisfactoria demuestra la --
preocupaci6n del pals por la promoci6n de la mujer. Este Indi
ce tiene que ser incomparablemente superior al existente an -
tes de 1959. Por cierto, que no hay datos para reconstruir di
cha tasa. Puede, sin embargo, inferirse que era baja, por el-
Indice de participaci6n femenina en la PEA y por las concept -
ciones discriminatorias hacia la mujer que entonces imperaban.

(2) "Didlogo con Vilma Espin", por Mirta Rodriguez Calder6n, Pe -
ri6dico Granma, 26 de agosto de 1985.









Estos prejuicios sobre el papel de la mujer en la sociedad no se-
eliminan s6lo por decretos ni por la existencia de facilidades ma
teriales. Se trata de un process de transformaciones econ6micas,-
politicas e ideol6gicas en el cual tiene fundamental importancia-
la educaci6n de las nuevas generaciones, la reeducaci6n de las ac
tuales y la bisqueda de soluciones realistas que correspondan a -
cada etapa del desarrollo de la sociedad. El IV Congreso de la --
FMC elabor6 algunas proposiciones relatives a analizar la fuerza-
laboral en conjunto, a fin de que las ausencias justificadas no -
recaigan solamente sobre la mujer. Se concede gran importancia a-
la realizaci6n de investigaci6n sobre estos problems en Cuba, --
asl como el conocimiento de las experiencias existentes en otros-
palses.



CONCLUSIONS

1. En Cuba, desde los primeros moments del triunfo de la Revolu-
ci6n, la incorporaci6n de la mujer al trabajo ha sido conside-
rada como parte important de la political para promover la par
ticipaci6n de la mujer en la vida del pals.

2. Esta integraci6n femenina al trabajo socialmente util se ha --
producido en la media en que asi lo han requerido los progra-
mas de desarrollo econ6mico y social encaminados a satisfacer-
las necesidades crecientes de la poblaci6n. Este ha sido un --
proceso progresivo, stable, natural, durante el cual las muje
res se han integrado a la producci6n y a los servicios en la -
medida en que se ha requerido ampliar las fuerzas productivas-
y elevar su calificaci6n que se inici6 con el Triunfo de la Re
voluci6n, cuando todavia no existian todas las condiciones ma-
teriales para ello. Ha sido ademds, un process en el cual se -
ensayaron y se estudiaron distintas alternatives para incorpo-
rar la mujer al trabajo.

3. La problemAtica del empleo femenino ha evolucionado desde prin
cipios de la Revoluci6n hasta la fecha. En los alos 60 y 70 se
trataba de integrar a las mujeres por primera vez al trabajo -
socialmente util y lograr que permanecieran vinculadas a 61; -
ahora se trata de erradicar los vestigios discriminatorios que
obstaculizan la promoci6n femenina.

4. Al elevarse los Indices de empleo femenino y de su calificaci6n
y al regir el principio de igual salario para trabajo igual, -
los salaries de las mujeres se han elevado y han ido a engro -
sar los ingresos familiares.









5. La crisis capitalist mundial no ha provocado retrocesos en --
los indices de incorporaci6n femenina a la fuerza laboral to -
tal, no ha detenido su evoluci6n ni ha afectado los salaries.
Esto contrast con lo que ocurria antes de 1959 en Cuba.

6. Existe una interrelaci6n entire la incorporaci6n femenina al --
trabajo y las concepciones discriminatorias sobre la mujer. Al
integrarse la mujer al trabajo, se comprueba su utilidad so --
cial y se le reconoce por ello, lo cual ha provocado cambios -
en la conciencia y en las conductas de hombres y mujeres. No -
obstante, las actitudes discriminatorias hacia la mujer en oca
siones han obstaculizado su incorporaci6n, estabilidad y promo
ci6n en las actividades laborales.

Las incomprenciones en cuanto a la necesidad de que todos los-
miembros de la familiar compartan las responsabilidades hogare-
ias incident adn con fuerza en tal sentido.




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