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 Title Page
 Dedication
 Hilvanando unos recuerdos
 Punto inicial
 Punto atrás
 Líneas cortas en hilos
 Por el hilo se saca el ovillo
 Punto de cadeneta
 Punto invisible
 Punto final
 Bibliography














Group Title: Arte de la aguja en Puerto Rico
Title: El Arte de la aguja en Puerto Rico
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00078124/00001
 Material Information
Title: El Arte de la aguja en Puerto Rico
Physical Description: 78 p. : ill. ; 27 cm.
Language: Spanish
Creator: Santiago de Curet, Annie
Fundación Puertorriqueña de las Humanidades
Fundación Arqueológica, Antropológica e Histórica de Puerto Rico -- Museo
Publisher: Fundación Puertorriqueña de las Humanidades
Museo de la Fundación Arqueológica, Antropológica e Histórica de Puerto Rico
Place of Publication: Santurce
San Juan?
Publication Date: 1980
 Subjects
Subject: Needlework -- Puerto Rico   ( lcsh )
Genre: bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Puerto Rico
 Notes
Bibliography: Includes bibliographies.
Statement of Responsibility: directora del proyecto, Annie Santiago de Curet.
General Note: "Mayo 1980."
General Note: At head of title: Ciclo de conferencias.
General Note: Digital image includes only the last chapter: La industria de la aguja en Puerto Rico (1918-1929) / por Lydia Milagros González.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00078124
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 11260430
lccn - 84106238

Table of Contents
    Title Page
        Page 63
    Dedication
        Page 64
    Hilvanando unos recuerdos
        Page 65
    Punto inicial
        Page 66
        Page 67
    Punto atrás
        Page 68
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    Líneas cortas en hilos
        Page 70
    Por el hilo se saca el ovillo
        Page 70
    Punto de cadeneta
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        Page 73
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        Page 75
    Punto invisible
        Page 76
    Punto final
        Page 76
        Page 77
    Bibliography
        Page 78
Full Text


-A 46- o-rSP
poeT(ZTo 1(C3


UO U11 F-a f C 6 6'Co 9- (a C) TO. `t> P 0
I-40TA~asAIA lAort~b,


-63-


LA INDUSTRIAL DE LA AGUJA EN PUERTO RICO (1918-1929)

(Apuntes para tejer una historic)*












*Este trabajo esta basado en la investigaci6n que actual-
mente realize Lydia MilJ~rrs- nantle para su tesis de
maestrfa del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico
y el Caribe. Dicho trabajo es subvencionado por una be-
ca concedida por CLACSO (Consejo Latinoamericano de Cien-
cias Sociales) y de CEREP (Centro de Estudios de la Rea-
lidad Puertorriquefa).





San Juan
1980





-64-


Dedico este corto artfculo a todas las mujeres, ninos

y hombres que trabajaron en la industrial de la aguja en

Puerto Rico; pero sobretodo, a las mujeres de la clase

obrera, con la esperanza de que les sea 5til.


L.M .G.






-65-


1 ...hilvanando unos recuerdos...

IQuiin no ha oido aquellos cuentos del Puerto Rico
de los afos veinte (1920) o los treinta (1930), en boca
de algin "mayor"!

iQuien no recuerda la famosa plena de Mon Rivera, que
como toda buena plena comenta en onda de protest los pro-
blemas y "padeceres" del pueblo! "A16, Iquien Rama? /Marfa
Luisa Arcelay...' dice la plena, apuntando con el dedo a una
de las mas conocidas dueias de taller, que hubo en Mayaguez.
ContinUa la plena...

"Juana, apaga esa plancha.
No trabajemos mas.
iCon lo que aquf nos pagan!
Eso no d9 pa' na'."

Esta plena naci6 con las peleas,- las huelgas- que azo-
taron al pars desde los aios 1932 a 1939, en la industrial
de la aguja. Ya en esos alos el coraje de las trabajadoras
de talleres en esa Industria habfa llegado a su lImite. Cada
aio que pasaba el sueldo se hacfa mas miserable, sin embargo,
la producci6n y las exportaciones de todas las piezas que
estas trabajadoras producian, iban en aumento. A pesar de
de que los duefos, agents y sub-agentes ganaban much di-
nero, estos se negaban a aumentar los salaries miserables.
En aquella Spoca era salario promedio el de cincuenta
centavos por dTa en los talleres y veinticinco centavos dia-
rios en el trabajo a domicilio.

"iQu- se creera~esa gente," criticaba la voz del ple-
nero, refiriindose a los duenos de talleres y a los agents,
"que no nos quieren pagar."

En esos anos en que hubo muchas huelgas y protests
en esta industrial, algunas de ellas, como las ocurridas en
el ano 1933, han sido calificadas de "huelgas generalss, pues
todos los talleres donde se cosfan, bordaban o calaban dis-
tintos tipos de vestidos o pafuelos, etc., quedaron pare-
lizados.

Los huelguistas demandaban "mejores salaries" y "mejor
trato". Ambas demands revelan la importancia que tiene el
respeto human y la justicia en la vida de los trabajadores.

Sin embargo, la historic de las trabajadoras a domi-
cilio en esta industrial no es tan positive. Las mujeres,






-66-


ninos y hombres que trabajaban en sus casas, cosiendo, bor-
dando y calando estas piezas, eran mayor en ndmero que las
trabajadoras en talleres. Los salarlos que recibran los tra-
bajadores a domicilio (incluyendo nifos y hombres) era adn
mas miserable que los que recibran los trabajadoras en ta-
Ileres.

IQuien no ha ordo los cuentos sobre families enteras
trabajando largas jornadas de diez (10) y doce (12) horas
al dfa para ganarse al fin de la semana $1.00 o $1.50!

IQuien no ha otdo las histories que cue.ntan c6mo Ilora-
ban los niios, pues no podfan ir a jugar hasta que no ter-
minaran de hacerle las "pasadas" a unas cuantas docenas de
pafluelos!

Se cuenta tambiin como ihasta los hombres adults! te-
nTan que coser, border y calar para ayudar en este trabajo,
pues en aquellos anos no habia trabajo para los hombres
adults.

Se recuerda en especial a las mujeres que iban desde
los rincones de la montana, caminando largas horas, hasta
la "agencia o sub-agencia" donde tenian que entregar el tra-
bajo terminado. En ocasiones el trabajo era rechazado y
ellas regresaban Ilorosas a las casas y con las manos vacias,
sin dinero. Otras, aunque cobraran, el dinero era tan poco
que apenas ayudaba a pagar las necesidades de la familiar.

Este trabajo a domicilio fue realizado por mujeres,
hombres y niios, sin embargo la responsabilidad mayor reca-
y6 sobre la mujer. La participaci6n de hombres y de ninos
fue aparentemente menor e irregular. Por 6sto nos referi-
remos a la mujer trabajadora como la mano de obra mas im-
portante, en el desarrollo de esta industrial.

Podemos preguntarnos ahora Lpor qui tuvo un desarrollo
tan grande en Puerto Rico esta industrial de la aguja que
desde sus comienzos demostr6 ser explotadora de la mano de
obra?


2...punto inicial...

Para el 1918 todo el mundo en Puerto Rico sabia que
la industrial de la aguja habTa Ilegado para quedarse.

Tan rapido fue su desarrollo que en ese afo -1918-
ya existfan en el pals 146 talleres, donde 719 mujeres y
niias aprendices, cosTan, bordaban y calaban distintas pie-
zas de ropa traidas de Estados Unidos.





-67-


Cierto que en Puerto Rico siempre habia existido ta-
l1eres de costura, donde un reducido ndmero de trabajado-
ras, costan y vendfan lo que alit se producia, pero estos
talleres no eran muchos, ni muy grandes. Y la producci6n
era peque5a, para consume del pafs, vale decir -para un
mercado interno-. Pero en iese 1918!, las cosas habfan
cambiado... y se notaba. Por ejemplo, en Mayaguez habia
cuatro (4) talleres que empleaban a mil (1,000) mujeres en
sus casas como bordadoras y caladoras. En Ponce habTa dos
(2) talleres que tenran mil cuatrocientas (1,400) trabaja-
doras a domicilio. Esto sT que era un cambio. Antes no
habfa tanto trabajo para las mujeres que conocian este arte.

Antes, si uno era buena en los oficios de la aguja
podia encontrar trabajo en:

lero un pequefo taller o tienda bazar

2do emplearse como costurera en alguna casa
de una familiar adinerada. De ser asl,
uno iba regularmente a esta casa y allf
costa las ropas para esta familiar.

3ero uno podia levarse a su casa el trabajo
para all coserlo

Este ultimo modo de trabajar se llam6 trabajo a domi-
cilio y era conocido en Puerto Rico desde antes de que se
desarrollara la industrial de la aguja. Tambiin se acos-
tumbraba a pagar por piezas o a destajo. Quiere esto decir
que se pagaba segun la cantidad de piezas que cada traba-
jador hacFa en x tiem'po. Este trabajo siempre estuvo mal
pagado.

Antes del 1918 el trabajo en talleres, o en domici-
lios para las trabajadoras de la aguja no era much, pues
el mercado interno no exigla una producci6n muy grande.

Desde ese ano en adelante se multiplicaron la canti-
dad de mujeres empleadas, tanto en talleres como en el
trabajo a domicilio. No habia barrio o campo que no tu-
viese una agencia o subagencia responsible de repartir tra-
bajo entire las trabajadoras a domicilio. Antes, los peque-
nos talleres y bazares s6lo se encontraban en las ciudades
y en algunos pueblos.

Desde ese moment en adelante, con la multiplicaci6n
en estos empleos, miles de mujeres que sabian coser, border,
calar o hacer encajes, descubrieron que podran encontrar
trabajo y se lanzaron a la calle en busca de este. Para
ese entonces la necesidad era grande y las mujeres habiles






-68-


en estas artes eran muchas...

3...punt6 atras...

IQue sucedia en Puerto Rico para los afos veinte y
treinta que-tantas mujeres, niios y hombres tuvieron que
aceptar trabajar en esta industrial, en estas condiciones?

Sucedi6 que la gran mayoria del pueblo estaba hambrien-
to y desempleado.

Esto ocurrTa porque el pals estaba en un process de
cambios. Desde el 1898 en adelante empezaron a suceder
cambios importantes en la economfa del pats. Estos cam-
bios en la economia provocaron -obligaron- a que la gente
cambiara la manera de vivir. Veamos.

Por ejemplo, antes de 1898 el grueso de la poblaci6n
puertorriqueria vivfa como "agregaos", "arrimaos" o peque-
hos propietarios, en tierras que cultivaban para producer
los alimentos que necesitaban. En esas mismas tierras
construlan sus casas y criaban algunos animals.

Con la Ilegada de las grandes corporaciones america-
nas del azdcar y la siembra de cana en cantidades nunca
antes vistas en Puerto Rico, todo esto cambi6. Esas cor-
poraciones fueron comprando las tierras y con esto queda-
ron desterrados -sin tierras- miles de families.

Desde ese moment en adelante se hizo mas necesario
tener dinero. Con el dinero se podia comprar los alimen-
tos que ya no se podran cultivar. Conseguir un lugar donde
vivir era un nuevo problema que resolvia el dinero.

El otro problema era conseguir un trabajo para ganar
dinero. En esos primeros anos del siglo XX, (1900 en ade-
lante) las fuentes de trabajo para miles de hombres, muje-
res y ninos (los ninos trabajaban de sol a sol al igual
que los adults) era el trabajo agrTcola -en la cana, el
caf6 o el tabaco. Este trabajo era por temporadas. Duran-
te la 6poca del "tiempo muerto" en la cana o del "inverna-
zo" en el cafe, miles se quedaban sin empleo. Antes, cuan-
do esos miles tenfan tierras para sembrar y vivir, la gente
"se remediaba". Entonces el dinero no era tan necesario.
La gente sinti6 que con los cambios en la economia habian
perdido cierta independencia. Ademas, durante la epoca
de trabajo, en la epoca de zafra o de recogida los salaries
que recibran eran tan miserables que trabajar no signifi-
caba un cambio important, para la pobreza en que se vivia.






-69-


El problema del desempleo en Puerto Rico se agrav6
con estos cambios en la economia y en la manera de vivir.
Los Informes Anuales del Negociado del Trabajo en Puerto
Rico, calculaba en un 50% el total de la poblaci6n desem-
pleada durante todo el afo.

Cada aio la situaci6n empeoraba porque no se estaban
desarrollando nuevas industries u otras fuentes de traba-
jo. Peor aun, las pocas fuentes de trabajo iban desapa-
reciendo o cambiando por el impact de los nuevos cambios
en la economTa.

Tomemos como ejemplo lo que sucedid con aquellos ta-
Ileres de costura o tiendas bazares que recign mencionamos.
Talleres como Estos habia s6lo en los pueblos o ciudades.
Era en ellos donde trabajaban muchos hombres, mujeres y
niios de las ciudades. Habia panaderfas, zapaterfas, sas-
trerfas, talleres de costura, etc. donde se producia ropa,
zapatos u otros products en pequefas cantidades y hechos
todos a mano. Despu6s de 1898 empezaron a competir con
products hechos en Estados Unidos, a maquina, en grandes
cantidades y a menores precious.

Las consecuencias de esta competencia fue que la ma-
yor parte de estos talleres desaparecieron o sufrieron un
cambio important. Al reaparecer, afos despu6s, ya no eran
los talleres donde se ."hacfan zapatos" o se "cosian las
ropas", serTan los sitios donde se "reparaban zapatos" o se
"alteraban trajes ya hechos."

Este cambio en los talleres debe entenderse como uno
muy important. Significa que centros donde antes se pro-
ducia con capital puertorriquefo, para un mercado interno
se deshacen. Los nuevos talleres dependran para funcio-
nar de la producci6n hecha en Estados Unidos y controlada
por los intereses y necesidades de otra industrial.

Todo 6sto nos debe dar una idea de lo grave que era
la situaci6n en el Puerto Rico de esos afos. El Negocia-
do del Trabajo, departamento gubernamental, sugeria que
las Gnicas soluciones posibles eran: primero, la emigra-
ci6n de masas de trabajadores a otros parses donde hubiese
trabajo, y segundo, traer inversionistas de Estados Unidos
para que desarrollaran industries en el pals y ast crear
fuentes de trabajo.

La investigaci6n aun no ha podido establecer que fue-
ra a causa de esta invitaci6n que el Negociado del Trabajo
extendiera a inversionistas americanos que en el 1916 o
1917, Ilegara a Puerto Rico la industrial de la aguja. Lo






-70-


clerto es que hubo muchas coincidencias interesantes. La
primera coincidencla fue la crisis en que estaba el pars,
la cual hemos descrito antes. Otra coincidencia es el au-
ge que en la industrial de la aguja en Fflfpinas y Estados
Unidos surge en el 1918. Finalmente, la invitaci6n que
el Negociado proponfa hacer a inversionistas americanos.

En aquellos primeros afios, la gente desempleada y ham-
brienta recibieron a esta industrial con alegrTa. La gente
necesitaba TRABAJO, y la industrial de la aguja ofrecta much.

4...1Tneas cortas en hilos...

La industrial de la aguja como se di6 en Puerto Rico,
representaba la combinacion de dos desarrollos de esta in-
dustria fuera de Puerto Rico. El comienzo y desarrollo de
esta industrial en las Filipinas, y el desarrollo de la in-
dustria de telas y de manufacture de ropa en Estados Unidos.

La industrial de ia aguja que nosotros conocemos naci6
en Filipinas. Desde sus comienzos en el 1911, fueron in-
versionistas americanos quienes organizaron y desarrolla-
ron esta industrial. De hecho, en Filipinas se comenz6 a
producer para la venta en Estados Unidos. Alli encontra-
ron mano de obra barata y habil, desarrollaron talleres,
extendieron el trabajo a domicilio, "el pago a destajo" y
crearon el sistema de agents y sub-agentes.

Las piezas caladas y bordadas por las manos diestras
de trabajadoras filipinas gustaron tanto en el mercado ame-
ricano que creci6 la demand por estas piezas. Al crecer
el consume y aumentar la demand se da este auge. Se mul-
tiplican los talleres en Filipinas, en Estados Unidos y
en Puerto Rico. Era el aio 1918.

Puerto Rico, hambriento y desempleado, ofrecta a los
inversionistas de esta industrial una mano de obra abundan-
te, habil y barata. De hecho, Puerto Rico s6lo fue un cen-
tro elaborador de esta industrial. Aquf se provey6 la mano
de obra. Esta industrial us6 esa mano de obra, la explot6,
mientras le convino. Al crecer los conflicts entire los
intereses de esta industrial, localizadas en Estados Uni-
dos y los trabajadores aqur, la industria decide irse,...
porque esta industrial nunca fue de aqur.

5...por el hilo se saca el ovillo...

Intentemos ahora desenredar esta trama, deshacer es-
ta cadeneta y averiguar c6mo funcionaba esta industrial en
Puerto Rico y ver sus verdaderos conflicts.






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clerto es que hubo muchas coincidencias interesantes. La
primera coincidencla fue la crisis en que estaba el pars,
la cual hemos descrito antes. Otra coincidencia es el au-
ge que en la industrial de la aguja en Fflfpinas y Estados
Unidos surge en el 1918. Finalmente, la invitaci6n que
el Negociado proponfa hacer a inversionistas americanos.

En aquellos primeros afios, la gente desempleada y ham-
brienta recibieron a esta industrial con alegrTa. La gente
necesitaba TRABAJO, y la industrial de la aguja ofrecta much.

4...1Tneas cortas en hilos...

La industrial de la aguja como se di6 en Puerto Rico,
representaba la combinacion de dos desarrollos de esta in-
dustria fuera de Puerto Rico. El comienzo y desarrollo de
esta industrial en las Filipinas, y el desarrollo de la in-
dustria de telas y de manufacture de ropa en Estados Unidos.

La industrial de ia aguja que nosotros conocemos naci6
en Filipinas. Desde sus comienzos en el 1911, fueron in-
versionistas americanos quienes organizaron y desarrolla-
ron esta industrial. De hecho, en Filipinas se comenz6 a
producer para la venta en Estados Unidos. Alli encontra-
ron mano de obra barata y habil, desarrollaron talleres,
extendieron el trabajo a domicilio, "el pago a destajo" y
crearon el sistema de agents y sub-agentes.

Las piezas caladas y bordadas por las manos diestras
de trabajadoras filipinas gustaron tanto en el mercado ame-
ricano que creci6 la demand por estas piezas. Al crecer
el consume y aumentar la demand se da este auge. Se mul-
tiplican los talleres en Filipinas, en Estados Unidos y
en Puerto Rico. Era el aio 1918.

Puerto Rico, hambriento y desempleado, ofrecta a los
inversionistas de esta industrial una mano de obra abundan-
te, habil y barata. De hecho, Puerto Rico s6lo fue un cen-
tro elaborador de esta industrial. Aquf se provey6 la mano
de obra. Esta industrial us6 esa mano de obra, la explot6,
mientras le convino. Al crecer los conflicts entire los
intereses de esta industrial, localizadas en Estados Uni-
dos y los trabajadores aqur, la industria decide irse,...
porque esta industrial nunca fue de aqur.

5...por el hilo se saca el ovillo...

Intentemos ahora desenredar esta trama, deshacer es-
ta cadeneta y averiguar c6mo funcionaba esta industrial en
Puerto Rico y ver sus verdaderos conflicts.





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6...punto de cadeneta...

a) los contratadores e inversionistas- sabemos muy
poco de los contratadores y menos aGn de los in-
versionistas. Podemos adelantar que 1-os primeros
eran personas que venian a Puerto Rico o que, per-
maneciendo en Estados Unidos, representaban a los
inversionistas y hacian contac-to con los duerios
de talleres de Puerto Rico y "con agents" a
quienes les ofrecian trabajos de costura, bordado
o calado por hacerse.

b) los inversionistas- de 6stos sabemos menos. S61o
tenemos algunos nombres tales como: South Porto
Rico Embroidery Co., Morris E. Storyks, Saab, Lande,
Miskend, Zenif, Abdelnor, Koury, etc. Sabemos
que muchos de estos inversionistas eran dueios
de grandes tiendas de ropa en Nueva York y en
otros estados del noroeste de Estados Unidos.
Ellos habtan desarrollado un estilo de controlar
su producci6n con el cual habfan logrado hacer
de Nueva York, la ciudad mas important en la
industrial de manufacture de ropa. Este modo de
funcionar sera el que se use en Puerto Rico. Vea-
mos un ejemplo:

El inversionista decidra que piezas debra producer
para vender en sus tiendas, de acuerdo con las de-
mandas de su pdblico o mercado. Asi, por ejemplo,
si 61 decidia que podia vender mil docenas de blu-
sas caladas y bordadas durante el aio, el contro-
laba toda esa producci6n. Iba a las fabricas de
telas en Estados Unidos y compraba los textiles
que necesitaba. Un disenador establecTa los es-
tilos, diseios y colors. Una fibrica cortaba
las piezas. Los hilos a usarse en los bordados
eran comprados en otras. Finalmente, llegaban
a Puerto Rico 1,000 docenas de blusas, cortadas,
con el diseio impreso, instrucciones para ser
bordadas o caladas y los hilos que iban a utili-
zarse. La terminaci6n de costuras y elaboraci6n
de bordados y calados era la tarea que desarrolla-
ban las obreras puertorriquei~as. Una vez termi-
nadas estas piezas, serTan enviadas al mercado
americano para su venta.

El inversionista en Estados Unidos tambign decidia
que precio iba a pagar por cada docena de blusas
que se terminaran en Puerto Rico. Esta decision
la hacia 61 de acuerdo a sus intereses, necesi-
dades y las realidades del mercado de allay.





-72-


El contratador le ofrecta a los talleristas y a
los agents la oferta que los inversionistas ha-
bfan decidido. Estos aceptaban o no las condi-
clones decididas por los inversionistas, a quie-
nes no conocTan.

El inversionista por su parte no entraba en con-
tratos salariales con las trabajadoras. A estos
el no conocra, no habta visto nunca, ni tenia
ningun tipo de relaci6n con ellos. Esto le con-
venia pues asT se librara de los problems de
los contratos con trabajadores, de los problems
de los bajos salaries, o conflicts con las le-
yes de salario minimo.

Por su parte, los duefos de talleres en Puerto
Rico y los agents aceptaban las ofertas hechas
por los Inversionistas sin muchos reparos. Ellos
cobraban una comisi6n altTsima (25% promedio) por
cada pieza o docenas de plezas terminadas. De
modo que mientras mas trabajo ellos repartieran
para hacerse en los talleres o en las casas, mas
dinero ellos ganaban. Mano de obra habTa para
trabajar grandes cantidades de piezas.

Segin fue afincandose esta industrial en Puerto
Rico, las relaciones cambiaron. Llegara el mo-
mento en que talleristas o agents van a ofre-
cerle a los contratadores trabajo a precious cada
vez mis bajos. Esto desarroll6 una competencia
entire agents y talleristas, la cual fue un ele-
mento que provoc6 la baja en el salario de las
trabajadoras.

Las piezas a terminarse en costura o a elaborar-
se con bordados y calados eran muy distintas entire
sf. Se elaboraban blusas, refajos, enaguas, ser-
villetas, manteles, toallas, ropa de bebg, blusas
de dormir, pafuelos, etc. Estas se hacTan en te-
las de algod6n, seda o ray6n. Algunas de estas
piezas eran muy sencillas, otras eran muy traba-
josas. Cada pieza, estilo o tamafo tenfa un pre-
cio determinado. Todas estaban mal pagadas.
Durante el 1936 al 1937, las trabajadoras a domi-
cilio se negaron a trabajar las camisas de dormir.
Estas eran muy trabajosas y el dinero que les
pagaban no recompensaba, ni en salaries de mi-
seria, el tempo y trabajo invertido. A su ma-
nera, las trabajadoras a domicillo protestaban.






-73-


c) los talleres- algunos eran grandes, empleaban a
cientos de trabajadoras. En algunos casos se
construyeron edificios especialmente para desa-
rrollar estos talleres. Otros eran pequeios, lo-
calizados en casas viejas y sucias, y empleaban
una o dos docenas de trabajadoras.

Los talleres fueron instalados en pueblos o ciu-
dades. No los habrS en barrios o campos.

En los talleres las jornadas de trabajo eran de
mas de ocho horas al dfa. Esto violaba las leyes
del pars. De hecho, se violaban muchas reglas
de higiene y horario que estaban vigentes.

A las trabajadoras se le pagaba por pieza o a
"'destajo", pero tambien existia el pago de jor-
nales fijo.

Muchas trabajadoras de talleres, necesitadas de
ganar mas dinero, se Ilevaban a sus casas piezas
para terminarlas en horas libres. Esto no era
extraho para los talleres que tenfan cientos de
trabajadoras a domicilio entire su empleomania.

Aun es poco lo que conocemos de los duenos de
talleres en Puerto Rico. iQuienes eran en t&r-
minos de clase? ICuantos capitals acumularon?
LC6mo invirtieron estos capitals? son preguntas
que debemos contestarnos.

d) agencies y sub-agencias- hubo tambien una gran
variedad de agencies y sub-agencias. Todos te-
nfan como caracteristicas principles; lero las
de buscar y emplear la mano de obra, 2do repar-
tir el trabajo a domicilio, recobrarlo una vez
estuviese terminado, pagarle a la trabajadora y
devolver a los inversionistas dichas piezas. Se
le pagaba a la trabajadora "por ajuste", "pieza"
o a "destajo".

El crecimiento de las agencies y sub-agencias
esta relacionado directamente con el crecimien-
to del trabajo a domicilio. Por esto, era en
los campos y barrios donde estas usualmente es-
taban localizados.

En el 1920, cuando entra en vigor la ley 45 de
salario mfnimo para la mujer, los duenos de ta-
Ileres se niegan a acatarla. El 75% de los ta-
leres cerraron. Quedaron empleadas s61o el 20%





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del total de mujeres que trabajaban en esa Indus-
tria (se calculan un total de 30,000 trabajadoras).
Indirectamente, el duefo de taller obliga a la
trabajadora a llevarse el trabajo a la casa. AsT
elude el la responsabilidad de acatar la ley. (No
tiene que subir. los salarlos). En ese moment es don-
de el trabajo a domicillo crece, y con este surgeon
cientos de agencies y sub-agencias (430 en 35
pueblos).

Los agents y sub-agentes fueron en parte, respon-
sables de que las trabajadoras,reci.bieran un sa-
lario tan miserable. Se calcula que entire agen-
tes y sub-agentes, un 25% del precio que el In-
versionista pagaba por estos trabajos, iba a pa-
rar a manos de estos "vampiros de la aguja". .Es
famoso el caso que present en el 1933 el Informe
Manning sobre esta situaclin.

Este ejemplo era caractertstico: El inversionis-
ta pagaba cuarenta y un (411) centavos por do-
cenas de X piezas hechas a domicilio. El agent
cobrara una comisi6n de diez (10i) centavos; el
sub-agente cobrara dieciseis (161) centavos y
la trabajadora s6lo cobrara quince (150) centavos.

Hubo agencies y sub-agencias pequenas, localiza-
das en las casas de los mismos agents; pero otras
eran mas complicadas en su funcionamiento. Habia
algunas agencies que empleaban a lavanderas, plan-
chadoras y empaquetadores, quienes se ocupaban
de preparar los trabajos terminados para devol-
verlos a Estados Unidos. Igualmente, hubo agen-
cias empleando a unas diez o doce mujeres en
trabajo a domicilio, pero hubo otras en que se
empleaban a mas de cien trabajadoras.

El Negociado del Trabajo tanto como las trabaja-
doras y "la tradici6n oral" confirman que estos
agentss y sub-agentes" se hicieron ricos. Esos
pequefos capitals se formaron a base de este pro-
ceso de usurpaci6n del salario a la trabajadora.
Por eso, fueron ellos los que recibieron el recha-
zo de trabajadores, agents del gobierno e inclu-
so duenos de talleres con quien competfan abier-
tamente.

No conocemos aGn la historic de los agents y
sub-agentes desde su punto de vista. NI sabemos
el destino final de estos pequenos capitalists
en la economfa total del Puerto Rico de aquellos
anos.





-75-


Ciertamente fueron ellos los puntos mis visible
de esta cadeneta de explotaciones y por eso fue-
ron atacados. El Comisionado del Trabajo en su
Informe Anual de 1936-1937, sugiere eliminar a
estos intermediaries para resolver los proble-
mas salariales. En el 1930, los dueflos de talle-
res acusan a estos "aventureros de la industrial"
de competir con el trabajo en taller, a base de
bajar los precious de las piezas que le ofrectan
a los contratadores. En ese afno los duefos de
talleres se organizan para controlar este mal.

A pesar de todos los ataques, los agents y sub-
agentes sobreviven y crecen en la media que el
trabajo a domicilio aumenta. Para el 1939, cal-
culaba el Comisionado del Trabajo que habia
50,371 trabajadoras a domicilio. En ese afo se
intentara implementar una ley que regule el sala-
rio minimo de la mujer, y otra que regule el tra-
bajo a domicilio. Junto a las huelgas y a estos
intentos de legislar para justicia de los tra-
bajadores, se le da jaque mate a esta industrial,
la cual se despite de Puerto Rico.

e) trabajo a domicilio- repitiendo lo antes descri-
to, el trabajo a domicilio es aquel que se desa-
rroll6 en la casa de la trabajadora. Miles de
casas fueron pequefos talleres donde laboraron
mujeres, nifos de ambos sexos y hombres adults.

Las leyes que reciin estaban implementandose en
el paTs para regular las condiciones de trabajo
de los obreros en talleres o fabricas no podfan
implementarse dentro de la casa. La casa del
trabajador se convirti6 en un esc6ndite, donde
6ste, obligado por la miseria y la injusticia
que habla en el pals, realizaba un trabajo extre-
madamente mal pagado. No s61o se hizo trabajo
a domicilio para la industrial de la aguja, sino
que tambien se hizo para la industrial del tabaco
y de sombreros.

Este trabajo se pagaba "a destajo" o "por piezas".
Segun los inversionistas el "trabajo a domic-ilio"
y pagado a "destajo" debfa verse como una "ayuda
extra" en la economla de la familiar. Con esta
visin querTan ellos salvar su responsabilidad
y tapar la realidad. Este trabajo no era una
"ayuda extra", de el dependfan famillas enteras
que estaban en la miseria. Con este trabajo se
desarroll6 una producci6n enorme que rindI6 millones





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de d6lares en ganancias a estos inversionistas.

El trabajo a domicilio fue creciendo a la par que
crecia la producci6n. Los salaries de hambre con
que se inici6 esta industrial en el 1918 se fueron
extendiendo y generalizando con el aumento de tra-
bajo a domicilio.

7... punto invisible...

Al deshacer esta cadeneta siempre queda como el punto
mas lejano e imprecise aquil que se refiere a los inversio-
nistas. Estos, quienes tendran el poder total de la indus-
tria, permanecen aun en el anonimato. Nuestra investiga-
ci6n no ha llegado a descubrir sus verdaderos rostros.
Desenredar esa maneja es tarea que nos queda por hacer.


8... punto final...

Es interesante apuntar que esta industrial fue la se-
gunda en importancia durante la d6cada del treinta. Por
ejemplo, el nGmero de personas que trabajaron a domicilio
nunca ha podido ser calculado realmente, pues este traba-
jo a domicilio tuvo ese caracter clandestineo". En el
1927, los Informes Anuales del Negociado del Trabajo cal-
culaban que 8 de cada 10 casas era un taller clandestine
donde se elaboraban miles de piezas. A pesar de la impor-
tancia real que tuvo esta industrial, la ausencia de inves-
tigaciones sobre su desarrollo llama la atenci6n. Con
la excepci6n de los escasos datos que los Informes Anuales
proven, del studio de Carol Manning del 1933 y otra in-
formaci6n que se recoge de distintas fuentes, no existe en
la literature, sociologfa, economra, investigaciones o tes-
timonios de esta industrial. Otro ejemplo es el del famo-
so Plan Chard6n para el desarrollo econ6mico del paTs du-
rante esa decada; este no menciona para nada la existen-
cia de esta industrial ni sugiere que se pueda hacer algo
con ella. Parece que no hubiera existido. Parece que no
estuvo aqul.

Sin embargo no fue asT. El impact de la industrial
debi6 haber sido muy grande.

Pensamos que fue una experiencia negative para la mu-
jer trabajadora a domicilio. Estas trabajadoras no se or-
ganizaron ni dieron la pelea como las trabajadoras en ta-
Ileres. Esa pelea por su dignidad y por mejores salaries
fue positive para la clase trabajadora. Sin embargo, no
tenemos conocimientos que la trabajadora a domicilio pu-
diera desarrollar su pelea. Mucho sentido de impotencia
-de no poder cambiar la realidad- debi6 crecer en la mente





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de d6lares en ganancias a estos inversionistas.

El trabajo a domicilio fue creciendo a la par que
crecia la producci6n. Los salaries de hambre con
que se inici6 esta industrial en el 1918 se fueron
extendiendo y generalizando con el aumento de tra-
bajo a domicilio.

7... punto invisible...

Al deshacer esta cadeneta siempre queda como el punto
mas lejano e imprecise aquil que se refiere a los inversio-
nistas. Estos, quienes tendran el poder total de la indus-
tria, permanecen aun en el anonimato. Nuestra investiga-
ci6n no ha llegado a descubrir sus verdaderos rostros.
Desenredar esa maneja es tarea que nos queda por hacer.


8... punto final...

Es interesante apuntar que esta industrial fue la se-
gunda en importancia durante la d6cada del treinta. Por
ejemplo, el nGmero de personas que trabajaron a domicilio
nunca ha podido ser calculado realmente, pues este traba-
jo a domicilio tuvo ese caracter clandestineo". En el
1927, los Informes Anuales del Negociado del Trabajo cal-
culaban que 8 de cada 10 casas era un taller clandestine
donde se elaboraban miles de piezas. A pesar de la impor-
tancia real que tuvo esta industrial, la ausencia de inves-
tigaciones sobre su desarrollo llama la atenci6n. Con
la excepci6n de los escasos datos que los Informes Anuales
proven, del studio de Carol Manning del 1933 y otra in-
formaci6n que se recoge de distintas fuentes, no existe en
la literature, sociologfa, economra, investigaciones o tes-
timonios de esta industrial. Otro ejemplo es el del famo-
so Plan Chard6n para el desarrollo econ6mico del paTs du-
rante esa decada; este no menciona para nada la existen-
cia de esta industrial ni sugiere que se pueda hacer algo
con ella. Parece que no hubiera existido. Parece que no
estuvo aqul.

Sin embargo no fue asT. El impact de la industrial
debi6 haber sido muy grande.

Pensamos que fue una experiencia negative para la mu-
jer trabajadora a domicilio. Estas trabajadoras no se or-
ganizaron ni dieron la pelea como las trabajadoras en ta-
Ileres. Esa pelea por su dignidad y por mejores salaries
fue positive para la clase trabajadora. Sin embargo, no
tenemos conocimientos que la trabajadora a domicilio pu-
diera desarrollar su pelea. Mucho sentido de impotencia
-de no poder cambiar la realidad- debi6 crecer en la mente





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y el sentimiento de esta otra parte de la clase proletaria.
IC6mo todo esto afect6 al movimiento obrero organizado que
en aquellos aios librara una batalla?, debe ser contestado
en algan moment.

El efecto que caus6 este trabajo clandestine en la
familiar, apenas se ha analizado. Es interesante el hecho
de que hombres trabajaron en estos oficios tradicionalmente
asociados con "lo femenino".

IQub papel jug6 esta industrial basada en la extrema
explotaci6n, durante esos anos de crisis econ6mica en
Puerto Rico?,es otra de las areas que estgn por analizarse.

Queda por esclarecer el desarrollo de las leyes que
establecran salario minimo para las mujeres. Los process
a travis de los cuales estas eyes fueron aprobadas y dero-
gadas, las razones para una u otra cosa, las actitudes que
asumi6 el gobierno ante la implementaci6n o no de las le-
yes, promote revelar muchas realidades en el orden polrtico-
econ6mico del pars.

Por todo lo antes dicho, debemos sentirnos que s61o
hemos dado los primeros pasos para hacer un poco visible
el desarrollo de la industrial de la aguja en Puerto Rico,
y con ello, ayudar -abrir el camino- para que pronto la
clase obrera de Puerto Rico escriba su historic con los
datos en la mano.





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Bibliografra Mfnima


1) Informes Anuales del Negociado del Trabajo de
Puerto Rico (912., 1913, 1914, 1918, 1919, 1920,
1922, 1924, 1925-26, 1927 y 1929).

2) Informes Anuales del Comisionado del Trabajo de
Puerto Rico (1930, 1931, 1932-33, 1933-34, 1934-
1935, 1935-1936, 1936-1937, 1937-1938, 1938-1939,
1939-1940).

3) The Employment of Women in Puerto Rico (conocido
por el Informe Caroline Manning)- United States,
Government Printing Office, Washington, 1934.

4) Philiphine Embroidery Industry (en The Philiphine
Cotton-goods Market) escrito por Edwin B. George,
U.S. Department of Commerce, Bureau of Foreign
and Domestic Trade.

5) The Women's Clothing Industry, Chapter V, escrito
por Mabel A. Magee, U. of Chicago Press, Ill.,
1930.

6) Trabajo a Domicilio, (en Agrarismo por Dentro y
Trabajo a Domicilio) escrito por Rodrfguez Vera,
Andres, San Juan, 1929.

7) The Needlework and Fabricated Textile Products
Industry in Puerto Rico, U.S. Wage and Hour and
Public Contracts Division, section 545.14, Wash.
Division of Wage Determination, 1950 (Mimeo).




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