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Women, industrialization and state policy in Cuba

Material Information

Title:
Women, industrialization and state policy in Cuba
Series Title:
Working paper
Translated Title:
Mujer, industrialización y política de Estado en Cuba ( spa )
Creator:
Safa, Helen Icken
Federación de Mujeres Cubanas
Publication Date:
Language:
English
Spanish
Physical Description:
1 online resource (68 pages)

Subjects

Subjects / Keywords:
Women -- Employment -- Cuba ( lcsh )
Employment and unemployment -- Cuba ( ltcsh )
Industrial policy -- Cuba ( lcsh )
Textile industries -- Women -- Cuba ( ltcsh )
Industrialización -- Cuba
Status of women -- Cuba ( ltc )
Employment and unemployment -- Cuba ( ltc )
Textile industries -- Women -- Cuba ( ltc )
Política económica -- Cuba
Empleo ( qlsp )
Mujeres ( qlsp )
Desempleo ( qlsp )
Política industrial ( qlsp )
Industria textil ( qlsp )
Situación de la mujer
Temporal Coverage:
Cold War ( 1945 - 1989 )
Guerra Fría ( 1945 - 1989 )
Spatial Coverage:
Cuba -- Caribbean

Record Information

Source Institution:
University of Florida
Holding Location:
University of Florida
Rights Management:
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ULTIDA VERSION DE HEIEN SAFPA

1.! Pagina Tftulo y autores)

Hay una sintesis biografica de ella actualizado hasta el 89 y los coautores cubanos no se les sefala su nivel o curriculum. Debe hacer de C/U su sintesis biogrdfica. kBSTRACTO.

Este trabajo no puede evaluar el impacto del trabajo sobre la mujer asalareada cubanaj solamente sobre la nuestra de obreras que ella estudi6.

Dice asi:

Este trabajo eva Lda el impacto del trabajo asalariado en la mujer cubana en el pertodo postrevolucionario. El incremento en la participaci6n laboral femenina en este perlodo ha sido sustancial y ha sido considerado un elemento clave de la politica revoluciona ria de Cuba. El estudio se condujo S/ una pequeha muestra de muje res trabajadoras textiles en 1986 en colaboracidn con la Federa-cion de Mujeres Cubanas y evalu6 cambio a. nivel del hogar del tra bajo y la participacion en organizaciones de masas. El studio concluye quemientras que han habido logros importantes para la mujer cubana en todos los 3 niveles come resultado del trabajo -asalariado, aidn confrbntan obstdeulos materiales e ideologicos -para la plena igualdad. Estos obstdculos surgen de la fuente iden tificacion de la mujer con su reoldomdstico, el cual se refierza por politicas en el centre laboral y a nivel estatal que no responden adecuadanente a las necesidades de la majer trabajadorar--y contindan tratandolas como, trabajadoras secundarias en comparaci6n al hombre,

Buscar en cuestionario porque no puede medir que son obreras secun darias
Estamos en contra de la iiltima aseveraci6n, condideramos que el -trabajo da argument. que difieren de esta conclusi6n por ejemplo: las obreras no piensan volver a la casa por ninguna raz6n, las hay con niffos deben trabajar, el matrimonio no es raz6n' para desincorporarse. En entrevistas a profundidad no recordamos alguna -gue haya argumentado esto todo lo contrario, en algunas qued6 claramente demostrado que esta disyuntiva- siempre preferir quedarse con el trabajo. Es muy reduccioiista evaluar esto ante estas








2



y es simplista superficial al tomar un solo ejemplo para argumentar tal teoria.

Preguntamos LCusles poi.ticas a nivel Estatal refuerzan la identificaci*n de la mujor con su rol domestico? Por otra parte posibles ejemplos tomados en otras tapas no son argumentos acotuales (Ej. Circulos infantiles)

La mujer, la industrializaoiln y la Poli*tica Estatal en Cuba. La Revoluoion cubana en 1959 puso fin a la dominacien norteamericana y ocasion' cambios fundamentales a la estructura socioeconumica de la isla, que han sido ampliamente desoritos on todas partes. (e.g. Dominguez 1978: Mesa Lago 1981; Brudenius 1984. Esta incluye la promoci'n de la iguaddad do la mujer quo se convirti6 en elemento olave do la polttica revolucionaria. Incluye cambios en el status do la mujer, que es elemento olave do la political revolucionaria. La politica estatal cubana ha instituido por lo menos cinco cambios b'sicos en relaoin con la major en el perilodo post-revolucionario: 1 Aumento en la fuerza de trabajo femenina y de las mujeres en los puestos de diroccion; 2- Eleva el nivel educational de la mujor inoluyendo la eliminaci'n del analfabetismo y un important incremento en el nDmero do mujeres profesionales y tecnicas; 3- Bstableoimiento de servicios sociales para aliviar la carga del trabajo dome'stico para la mujer como circulos infantiles, comedores escolares y obreros, lavanderLas, transporte y becus; 4- El desarrollo do las organizaciones de masas donde las mujeres participan activamente como los Comites do Defensa do la Revolucion (CDR) el Frente Femenino do la CTC y la Federacion do Mujeres Cubanas (FC) especificamente para la mujer y 5- La aprobaoiln del codigo de Familia en 1975 quo establociS los derechos y deberes del esposo y la esposa en lo referente a las responsabilidades con los nifios y las tareas del hogar.










:3


Este trabajo intentara evaluar el impaoto de estos cambios sobre un pequefio grupo de mujeros Textileras en Cuba. (Asl lo debe formular on el Abstract).

Se centrara en la participaci'n femenina en la fuerza laboral, quo ha inarementado-rpidamente en el perlodo post-revolucionario del 13% en 1953 al 38,3% en 1987.
Bnjo el Socialismo, el trabajo zu+ + asalariado es visto como la c&ave (a la igualdad de la mujor, porque so supone que aumente su conoiencia de clase y reduzoa su aislamiento dentro del hogar y dopeddencia del salario masoulino. Sin embargo algunos argumintan que el trabajo asalariado puede meramente incrementar la carga de la mujor y reforzar su subordinacion dirigiendola hacia trabajos mal remunerados, como unica alternativa.

(P/S Este estudio es un intento explorativo para examinar tanto las conseouencias negativas y positivas del trabajo industrial asalariado sobre la mujer cubana en el perlodo post revoluoionario. (ZQuiens-se



Aunque existen otros estudios acerca de la partioipacitLn do la mujer cubana, en la fuerza do trabajo, tanto por autores cubanoa-or

eztr~algj ~ od a-pen1osgats: d os ;e:nsoas oste

qprimazeos qsamos oeli



_____|__ jg.Agi~N i4El studio comenzE en mayo

de 1986 por la Federaciin de Mujeres Cubanas on colaborabiin con la Dra. Helen Safa de la Univerhidad do Florida, quo ha realizado estudios similares sobre las obreras en P.Rico y Rep. Dominicana. Se aspora quo las comparaciones entree los tres pauses pueda indicar el impacto distintivo del empleo industrial en las mujeres do un pals socialista como Cuba y passes capitalistas como P.Rico y Rep. Dominicana. La comparaci'n es ma's valida por el hecho de quo los tres pauses comparten antecodentes historicos y oulturales similares de QnlnUiaftq










4

el Siglo XX. No obstanto, este trabajo se debe al an'lisis de los datos de cubads

Este studio tambien pretend abordar algunas criticas de las feministas sobre la politica estatal hacia las mujeres on los estados socialistas en general y particularmente en Cuba (Mblyneux 1981, Benglesfort 1985, Nazzari 1986, Osmond 1985, Smith y Padula 1988) Los criticos acusan a los estados socialistas de un sesgo producoionista, quo enfatza los cambios econo'micos tales oomo el incremento de la participacion do la fuerza laboral obviando el papel reproductivo do la mujer.



(l Estudios cubanos sobre los cambios centre mujeres en el perlodo post revolucionari* se han realizado pvr la-FMC, el Centro de Estudios Demogrfioos y el Grupo de Estudios para el Des. do la UH y el CIPS do la Academia de Ciencias d.e Cuba. Cuba al igual qua otros estados socialistas ha tratado de socializar el trabajo domestico de la mujer a traves do los crcaklos infantiles y demas servicios de apoyo brindados por el estado, pero son caros y nunca satisfacen toda la demanda. Como resultado, muchas trabadadoras permanecen cargadas con el "dba dob4.e", espoci&lemnnte on una sociedad menos desarrollada en la qua las tareas domesticas require n was tempo. El Estado cubano roconoce este problema como el primer factor en el alto ausentismo y la desercin de muchas trabzyjadoras on los primeros afos de la Revolucion, y'4.o zc ca en el Dodigo do Familia do Cuba e el u'nico do las sociedades socialistas quo promulga la division do las tareas domesticas entre el hombre y la mujer, el cuidado de los ninos y la vesponsabilidad financiera. Los oriticos tamb i ha qua los altoindices do 1artioipacinlen Ilas sociedades socialistas surgeon de la necesidad asi como del-principio,,esto es, quo la mujer os empleada para satisfacoer las necesidades del Estado, por su fuerza laboral on vez do por su pro-










pin liberacitn. Indudablemente hubo necesidad do la-participaci'n de In fuerza laboral femenina en los perlodos iniciales de In Rev. Cubana pero a finales de los 70, esta necesidad aparente disminuir y aun hubo teipor de In falta xzE++mkx de sufloiente empleo para In

Mnujer 1983:260)

Sin embargo el .% de mujeres -oubanas en In fuerza laboral continia creciendo, impulsada no tanto por el Estado sino por las mujeres en si misma. Las mujores estaban motivadas por las polIticas estatales tales como una mayor disponibilidad de bienes do consumo propiciados a traves del SDPE que es In nueva administraci*n y sistema de planificacion introducido a finales de los 70. El incremento de oportunidades laborales y zxzaz xxzzxzr oeduacaionales para la mujeb tambien jugs una part ya que desde los 70 perlodo en el cual In mujer empezo hacer cambios sustanciales hacia puestos do mayor nivel teonioo y on cargos de direccion (Lorguia y Dumouln 1986) La oreciente tasa do participac on laboral femenina tambienx sa-oaba el argumento do Hware (1983) que el cambio de incentivos morales 4 materiales en Cuba en los 70 NM-rZ obstaculizaba las oportunidades de empleo para In mujer azzari argumenta que este oambio requiere que las empresas resulten m's efectivas en los costos y por lo tanto p=kmxkmxmt probablemente tiendan a promover y contratvr menos a mujeres que requiere mas apoyo de serviciosn los hombres y que ademas pueden estar sujetos 6altas tasas do fluotuacin y deX ausentismo. Leafta a e.00a1sWe=Yk oswderapoyovta!;p.co;go

i -oahora-nso-asuuidos--por-e-1

Estadow (SIEMPRE LO HA SIDO), pero como veremos ontinxan habiendo impedimentos tanto +u uMJqtM ideol'gioos oomo materiales quo

obstaculizan la promocin do In mujer en el emploo industrial -en Cuba. Nuestro analisis del impacto del Empleo xxt asalariado sobre el status de In mujer on Cuba no so limitarn' al contro do trabajo pero ademas examinara cambios a nivel del hogar, en In participaoilxn political fundamentalmente en organizaciones de masas. Nuestra informacion de-












on todos los 3 niveles, como resultado de la inoorporaciln de la mujer a la fuerza laboral, sin embargo la mujer cubana aun confronta fuertes obstacu1os para la plena igualdad, lo cual evaluarOmos en este trabajo.

Los obstaculos son tanto ideol6gicos como estrve4urAles, o como sofial6 Vilma Espin (1986) en un articulo sobre la igualdad do la'mujer an Cuba, "objetivos" y "subjetivos". Provienen desde la fuerte identificacion de la mujer con su papel reproductivo y la carga de sus tareas domwsticas. Tambin s'urgen de las politioas en el centro de trabajo y a nivol estatal quo no so ditigen plenamente a las necesidades de la mujer y las sigun viondo como obreras secundarias en oomparacion con los hombres.

Et O cetra en l industria textile, debido a su importancia como fuente de
El esuoseerial parae mujeres en Cuba, y torque brinda una comparacion mayor q empleo industrial para eAt o sobre la mujer trabajadora en las confecciones
textiles dd P. Rico Y Rep. DominiOana.* Como nos interesaba comparar el Periodo
textiles ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ d .RcyRp.Di al bica textil M85' ,antigua
post y pre-revoluoionario, delibpradamete escogimos la fabrica e 19 g118 do is isla, Ariguanabo que se i.nstsro con capital laoteamericafo en l93lb y que ya -en 1940 etpleaba; a rnas deo 4000 traaaoei so~ nbe.L arc fue nacionaliz d5 en 1960. Se encuentra situada en la provincia Habana aproximade mente a 30 km de la capital.

dio. Por ejemplo en el periddo prerevoluoionario Ariguanabo tonla una fuerza laboral casi exalusIvamente mwsculina. La Mtijor no comenz6 a incorporarse a la fabrica masivamente hasta 1973, pero desde entondes su % ha inormentado do forma mantevida, por lo quo on el momento de este studio en 1986 ellos representan aproximadamente el 33% do la fuerza laboral. Un ani ms tarde, despu's de ecambio en la hora do los turnos de 8 a 6 por lo cual result on quo se emplearon trabjadores adicionales, AriGuanabo tenla un total de 5211 trabajadores, de 4.os quo el 35,6% eran mujores (tabla 1). La mujor esta bien representada on todas las categorlas ocupacionales excepto en la de cargos do direct n, tema quo reitomamos posteriormente.














TABLA 1.



Cantidad de trabajadores en la fabrica Ariguanabo. Sep/37 Catagoria Ocupacional H-.Iombres Mujeres Total

Trabajadores Producci'n 2985 1610 4595

Trabajadores Adiministrativos 45 114 159

Tocnicos 103 101 204

Trabajadores de Servicios 60 24 84





Fuente: Archivo de la Fbrica.
















Al seleccionar la inuestra, se eliminaron los puestos de trabajo de servicios, administrativos y de direccion, con el fin de con centraraos en los operarios y tecnicos integrados directamentea la produccion. Se 'seleccionaron al azar 168 encuestadas de una muestra de 1289 obreras estratificadas segun la odad. Todas las mujeres en la inuestra eran trabajadoras de la produccion excepto 14 que eran .teonicas.


Como nos interesaba obtener una adecuada muestra de mujeres con experiencia de empleo en el perfodo prerevolucionario, tVmmOvILa uemujeres mayores de 50 aios, de las que solo

habla 93 en la fdbrica en 1986. Un 50% de la muestra de estasm-ujeres mas un 10% de mujeres de 50 o miiienos nos dio iuna muestra total de 16 Hubo 33 casos deencuestadas que no pudieron loca lizarse.


Las entrevistas fueron conducidas en las casas de las trabajado ras por las Colaboradoras Cubanas en este trabajo, que son em pleadas profesionales de la FMC, La autora entron este equipoespecial de investigation en tecnicas de entrevistas y las ayudo a ddaptar el cuestionario utilizado con las trabajadoras deConfecciones do Puerto Rico a la si.tuacin Cubana despues de un cuidadoso pretest con trabajadoras do Ariauanabo seleccionadasal azar. Por ejemplo, encontramos u'til obtener informaci'n edu cacional y do empleo del perfodo pre y post-revolucionario, con miras a obtener una medida precisa de los cambios ocurridos eneste peraodo, Adema's so hicieron preountas sobre su participacion en las diferentes organizdciones do masas que no existen en Puerto Rico. El cronograma do la entrevista que duraba casi













dos horas, oubrla su situacion laboral, vida familiar, actitudes politicas y partioipacion en las organizaciones de masa's.Despues de terminpr la investigation la Dra. Safa con la asistencia de las colaboradoras cubanas realizaron encuestas de profundidad con una sub-muestra de 18 mujeres para obtener ma's

informaci6n cualitativa. Este dato no se analiza aqul, aunque hay referencia a algunas entrevistas, tambien efoctuLaxrmos varias largas ontrevistas con representantes de la AdmOn y del Sindicato para obtener estadisticos y para debatir los resultados del estudio y alguna de esta informacion esta inclulda aqua.


Al analizar los datos, notamos que la muestra se dividia cas-L igual entre los tres grupos de odades: 17 a 29; '30-44 y mas de 45 ( tabla 2 ). Sin embargo como la u'ltiia cateooria inclu ye las mujeres do mas de 50 anios las que estuVieron sobre re presentadas, la muestra no refleja un desglose preciso de lasedades de las mujeres empleadas en Ariguanabo, la inayorla de las cuales eran menores de 30 anos. lubiera sido preferiblo mantonerla con la cateoorfa de ma's do 50, separarla y no mez clarla con las mujeres.de 45 0 raus, pero es itaposible rehacerel andlisis en este momento. Fr-rcualquier Indice, nos interesa menos una muestra representative de las obreras de la fAbrica que la causa de- como sus edades, que representan diferen tes estados en el ciclo de sus vidas, so correlaciona con lasdiferencias en la composici6n del hogar, las actitudes hacia el trabajo y la participaci'n polftica.














Tabla 2

Muestra de Mujeres trabajadoras do Ariguanabo estratificadas por edades.



Edad No6. de Muestras Porciento.

17 29 61 36,3

Jo 44 45 26,8

+ de 45 62* 36,9

total 168* 100,0

*Esta categorla de edad esta sobrerepresentada porque muestreanios 50% do aquellas que tenian 50 afios o mas.

** Incluye trabajadoras de producci6n y 14 T'cnicas.



Cowposicion del hogar y patrones do autoridad. Al analizar la composici'n del hogar de nuestras encuestadas valor ramos las estadisticas tanto en terminos de edad como Status maria tal. Como puede verse en la tabla No. 3 las dos variables estyncercanamente correlacionadas exceptuando las de mujeres cabezas de familia, quem tienden a agruparse entre las ma's jovenes y lasmis viejas. La edad nos da unta perspectiva sobre diferencias feneracionales y tiene la ventaja adicional quo los Crupos de edades

en la muestra estan distribuldos bastante equitativamente. Sin embargo el Status marital es iuportante, como vereios, ayudaa determinar como las mujeres utilizan sus ahorros y el de su contribucion sobre los patrones de autoridad en el hogar.


1l area circundante de Arieuanabo ha experimentado un crecimien to considerable poblacional en'el parfodo post-revoluciornrio por














-,r -r44l- dobido al desarrollo industrial. En nuestras muestras de obreras, el 45% naci&* en la zona de Ariguanabo, y el resto proviene de otras zonas, alG'unas tan dis tantes como oriente. Solo el 20% nacio en una ciudad, mientras que el resto esta compuesto por los que nacieron en un pueblo de provincia o en una zona rural. Mds de la mitad de las

mujeres migrants lleg6 al area cuando tenfan menos de 20 afiosalgunas traldas por sus padres, mientras que otros llegaron siondo adultcqs, a menudo para trabajar en Ariguanabo o on otras fabricas cercanas. En 1965 se inagur6 otra textilera Crande apocos krns de Ariguanabo como parte de la estrategia de la revolucion para la sustituciOn de importaciones. Todavla la imitadde la poblacion de la muestra ha vivido en sus residencias actual mas de 10 ainos, algunos toda su vida. Do esta forma, mientrasque Ariguanabo esta cerca de La Habana, estamos tratando con una poblacion muy stable, no myy urbanizada.



Tabla 3

Status marital por edades en inuestra de Ariguanabo. E.dad Casada* Mujeres Jt Soltera Total
de familia *

17-29 44,3 36,1 19,7 100

30-44 73,3 22,2 42,4 100

45 y mas 53,2 43,5 3,2 100

Total M 93 55 16 168

55,4 35,1 9,5 100

* Incluye mujeres cadas legalmente y union concensual.

** Incluye separadas, divorciadas y viudas viviendo o no solas como jefas de familia. Los % por encima o por debajo de 100 son debido a una aporxiniacion.














El crecitiiento poblacional en el area circundante de Ariguanabo en i poriodo post-revolucionario, debido en parte al desarro 1lo industrial, ha influldo en la escasez de la vivienda, lo quo es evidente porque el 33% de los hogares de ia iruestra tienen 5 o wxls miembros. -El 42% tienen vivienda propia, mientrasque la mayoria esperan adquirir su casa a travps do su trabajo cono vivienda vinculada, pagando niensualidades durante 20 afnosque so solicitan al precio adquisitivo. Solo pueden mantener su casa mientras trabajan para la f brica. Todas sus casas estan bien equipadas, el 68% con lavadora y refrigerador, (tabla 4) casi todas con televidor, radio. Sin embargo, lo encuestadoVseialan que el principal problema es la vivienda, unido a la falta de agua ocasionada por la sequoia y el crecimiento pobla cional en la zona.



En un intento de proporcionar mas vivienda para sus obreros, AriGuanabo abri6 en 1974 un complejo de viviondas Ilamado Pueblo Textil, que en 1985 albergaba 346 families. Aunque Pueblo Textil esta situado cerca de la fabrica y los apartamentos son tnuy modernos y estdn bien equipados, los residents se sienten aislados porque no estan situados en un pueblo y no tienen tiendas y otras distracciones, aunque ahora se hacen esfuerzos para solucionar estos problems. Por ejetuplo, la administracion de la planta ha instalado recientemente una clinica medica, as{ como, servicios de taxis para urgencias. La mayorfa de los obreros -viven en Bauta, el pueblo mas cercano, mientras que otros y;ienen do tan lejos como La Iabana, AriGuanabo tione Guacuas.propias pra transportar a sus obreros a diferentes pueblos dondo viven.













Tabla 4

Poscion de articulos electrodomesticos por status marital en muestra de Ariguanabo.



Pertenencia de refrigerador y maquina de lavar.* Status Lavadora Refrigerador Ninguno Total
marital Refrigerador de los dos


Casada 73,1 15,1 11,8 100

Cabeza de Flia 61,0 15,3 23,7 100

Ooltera 62,5 0 37,5 100
Total N 114 23 31 168

%0 67,8 13,7 18,5 100

Estas pertenencias fueron seleccionadas comio las mEs deficitarias, 90% de los hogares tenian un radio y un televisor.



Trabajadoras mas jovenes.

Casi la mitad do la fuerza laboral fetmenina de Ariguanabo es izienor de 30 afios Nacida despues de 1956, representan a la nuova1a
Generaci'n de obreras cubanas criadas en/sociodad post-revolucio naria. En nuestra muestra ma's de la imitad de esas jlvenes obreras conviven con extensas families de 5 o ms personas (Tabla 5) Lo anterior refleja el hecho do que a menudo son parte do la casa de los padres o de los suegros, a pesar de que menos del 20 > do estas mujeres son solteras (Tabla 3). La co-residencia tam bien se refleja en que la mitad de ellas viven en hogares inte grado por tres generaciones (Tabla 6), que a menudo incluye suspropios hijos en el caso de mujeres casadas o de mujeres jefas de
4
familia, I46s de dos quintos do nuestra muestra viVen en hogares de tres generaciones,flo que refleja en gran medida la several
5
esca sez do vivienda en Cuba.














4) El termino Mujeres Jefas de Iloaar incluye todas las mujeres separadas, divorciadas y viudas, auln si no son Jefa de los hoC-ares en los cuales viven,



(5) En Cuba, sociin el censo de 1981, las familias extensas re-presentaban el 32,5 de. todas las viviendas privadas V tenian un promedio de 6122 personas en comlparacion con el 3,8 personas en las familias nucleares basicas. Las familias numerosas sonmas predominantes en las zonas urbanas, asociadas al problema de la vivienda ( Academia de Ciencias )




Tabla 5

Nxuero de personas en hiaGares por edad do la mujer en miuestra de AriGuanabo.



Niuiero de personas en hoGar

Edad 2- 4 5+ TLottil

17 29 4, 9 37,7 57,"4 100

30- 44 8,9 68,9 22,2 100

45 y iWs 24, 2 45,2 30,6 100

Total N 22 82 64 1i

13:1 48,8 38,1 00















Tabla 6

Nuiero do generaciones en hogar por edad en muuostra de Aricuanabo.



NThlnero de generaciones on hogares Edad 1 2 3 Total

17 29 8,2 39,3 52,4* 100

30 44 6,7 64,4 28,9 100

45y lus 24,2 37,1 38,7 100

'otal N 23 76 69 168

13,7 45:2 41,1 100



* Incluye seis hogares con cuatro generaciones.


Las familias VRA-rr-s con frecuencia tienen los mayores ingresos
(6)
por que hay muchos asalariados en el hogar. Cinco o mas personas trabajan en aproximadamente de los hogares de estzs j5odnes lo que muestra tambien su extenso taiaao y el alto in;ioro do adul tos (Tabla 17) Las mujeres solteras contribuyen ti enos Cie sus salarios al hogar que las casadas, entre las cuales la gran riayoria gastan todo su salario en gastos para el hogar (Tabla 8)



Algunas veces pagan a las padres o padres una cantidad fija y guardan el resto para sus propios tastos, o lo ahorran para casa propia. Los jovenes tienen los m~s altos niveles de aThorros, e l 72, tienen ahorro de 700 pesos 110s, lo que represent mtls de tres meses do salario.














Tabla 7

NuiLiero de personas trabajando en hogar por edad do la mujer en miuestra de Ariouanabo.



Edad 1 .2 3 4 5 o mas Total

17-29 13,1 27,9 16,4 18,0 24,6 100

30-44 8,9 62,2 11,1 13,3 4,4 100

45 y mis 16,1 29,0 19,4 22,6 12,9 100

Total N 22 63 27 31 25 I68

3 1 37,5 16 18,5 14,9 100


(6) Desafortunadamente no se recopilo dato del i-icreso famiiliar.



Tabla 8

Contribucion do la mujer a gastos del hogar por estatus arital en !luestra de Ariguanabo.



Porciento del salario de la mujer cons tribuido a .astos de la casa.



Status Todo 50% 6 1enos del Total
Marital mas 50 j

Casada 65,6 26,9 7,5 100

Cabeza do
Hogar 50,8 30,5 18,6 100

Soltera 25 25 50 100

To tal N 95 47 26 1(8

56,5 28,0 15,5 100















Cuando la irujer joven continue viviendo con sus padres o suegrod son -mm, a menudo Ostos los que touian lar decisiones en cl ho2ar y admiiistran los gastos. Por lo tanto son miembros clarnamente subordinados en el hogar aun si estan casadas y tienen hijos. Ms del 40. de estas j'venes siguen consultant los prohlemas per sonales con sit-p*t d Ms, aunque uuchas estan casadas o separadas. En mn;s del 50% de los casos, la madre o la sueG-ra cuidan los ni nos cuando ellas trabajan, que es una de las ventajas do os 1,oga res con tres generaciones. Mas de 2/3 de estas mujeres enen un s'lo ninio pero todavia estan en odad fertil (Tabia 9). En las tureas dpmesticas estzn ademas conipartidas con sus padres o sUe





Tabla 9

I'hin-ero de nifios por edad de las uitjeres en la muestra de i.r u ana bo.


Nimero de nifios.

Edad 1 2 3 14 5 o mas Total

17-29 67,6 29,7 2,7 100

30,0 45,0 20,0 2,5 2,5 100

4r y m.s 18,2 23,6 29,1 14,5 14,5 100

Total N 47 42 25 9 9 132

4 35,6 31,8 19 6,8 6,8 100

Excluyen a las mujeres que no han tenido ninos.


A pesar del c'dico de ,la failia, es evidente que en las faiilias de clase obrera, los hombres no compar ten las tareas dotxe'sticas ni las mujeres ponen mucho intores en 16 que hagan, atunqute ellassean trabajaaoras tambien. En realidad en los hogares de tres ge-















neraciones donde hay varias mujeres para comrpartir las labores del hear. En las families compuestas por treq Ceneraciones tambien aumenta la influencia do los inas viejos, que Ceneral mento mantienen la autoridad en el hogar y mas valores tradi cionales. Es asi que las families numerosas tiendon a mantener ds la division sexual tradicional del trabajo 'te en el hoGaron comiparaci3n con las families nucleares mis pequefias en las que el esposo esta forzado a compartir mas sus responsabilidades












Las j6venes tienen niveles educacionales mis altos que las de mAs edad, lo que demuestra los avances de la educaci6n
7
en el periodo post-revolucionario. (Tabla 10) Tres cuartos de ellas han asistido a la escuela secundaria (de 7mo. a 9no. grado) mientras que la mayoria de los restantes han cursado estudios adicionales. Una de las principales razones de que estas mujeres abandonaran la escuela fue debido al matrimonio o el embarazo. Aproximadamente 2/3 de ellas se casaron y tuvieron su primer hijo antes de los veinte a'os de edad, el 28,6% se ha casado mas de una vez. Contrario a los patrones demograficos comunes, el aumento de las oportunidades ocupacionales y educacionales no han provocado el incremento de la edad matrimonial ni el embarazo de las jovenes, que al igual que las mujeres analizadas en la mues
8
tra, se siguen casando y teniendo hijos a edades tempranas. En realidad, se pudiera argumentar que el matrimonio tempra no y el embarazo son factores primarios limitantes del posterior avance aunque ninguna de las mujeres incluidas en la muestra abandon el trabajo permanentemente por esos motivos. Un bajo n(mero de ellas estudia porque segain argumentan el horario de trabajo no se lo permite. En las entrevis tas a profundidad, una joven nos dijo que tuvo que interrum pir sus estudios, e incluso una beca en la Uni6n Soviatica, por un embarazo no planificado.





7 Entre 1977 y 1978, y 1986/87 el por ciento de graduadas de 9no. grado
aument6 de 36 a 48%, mientras que las graduadas de 12Q. subi6 de 3.9% 11.8% (Integraci6n Econ. de la Mujer Cubana a las actividades socioecon6micas y politicas, FMC, pig.35).

8. En un estudio extensivo reciente de fertilidad y empleo en tres Areas
de Cuba, la redia de matrimonio estaba por debajo de 20 para todos los
grupos, exceptuando para la trabajadora en Ciudad de la Habana
(S. Catasus, et al.1988:72).





-C)





TABIA 10


Nivel educacional por edad de las mujeres en la muestra de Ariguanabo.




N I V E L E D U C A C IO N A L



Edad Primaria Secundaria 10Q 6 mas Total
l al 6 79 a 99


17-29 6,6 75,4 18,0 100

30-44 35,6 48,9 15,6 100

45 y mas 74,2 19,4 6,5 100

Total N 66 80 22 168

% 39,3 47,6 13,1 100

MUJERES CASADAS DE MEDIANA EDAD


Se encontraron pqueflas familias entre las mujeres de mediana edad de 30 a 44 atlos, de las cuales el 69% estA compuesta por 2 6 4 personas (Tabla 5). Cerca de 3 6 4 de esas mujereres estin casadas (Tabla 3) y viven mayormente en familias nucleares de dos generaciones con sus esposos e hijos (Tabla 6). Pocas mujeres de mediana edad tienen Mrs de tres hijos (Tabla 7), lo que refleja la extrema dea-%-sAn de la fertilidad en Cuba en el period post-revolucionario. Desde 1975 hasta 1986, el grueso de la tasa de reproducci6n (hijos nacidos por mujer) decreci6 de 1,3 a 0.83, una cifra extremadamente baja para Am6rica Latina y comparable con la de muchos avanzados paises industrializados. Sin embargo la tasa de declinaci6n ha estado disminuyendo en el grupo de j6venes, reflejando la relativamente alta tasa de ambarazos en













la adolescencia (Integraci6n econ6mica de la mujer, p.16). Cerca de la mitad de estas mujeres de mediana edad han obtenido educaci6n secundaria (Tabla 10), la cual en muchos casos fue completada despu6s de la Revolucion, ya que muchas dejaron la escuela desde temprano, en el period post-revolucionario.


La principal raz6n para abandonar la escuela la primera vez fue el matrimonio o el embarazo, como las mujeres jovenes, pero en igual nnmero citaron las necesidades econ6micas, lo que refleja las pobres condiciones econ6micas en el periodo pre-revolucionario. Generalmente muchas no estan estudiando porque el trabajo en la fAbrica no lo permite debido a los turnos rotativos, lo que impide las actividades programadas. Parece que el deseo de estudiar tambi6n disminuye con la edad y la carga del hogar y las responsabilidades en el trabajo.


El empleo remunerado parece tener a- ine-iden cia en los patrones de autoridad, ya que mAs de la mitad de esas mujeres casadas afirman que han tomado las decisiones junto con sus esposos, por otra parte pocas dicen que el marido ha decidido solo. Constituye un cambio real de los patrones patriarcales tradicionales comunes a los hogares de la clase obrera cubana, y probablemente refleja la importancia de que la mujer trabaje y contribuya con el hogar. MAs de la mitad de las mujeres casadas tambidn administran los gastos conjuntamente, y ambos contribuyen ""-el ogar. La gran mayoria contribuye con todo su salario a la familia (Tabla 6) como hacen cerca de igual nnmero de sus maridos. En mas de la













mitad de los hogares una o mas personas ademAs del esposo y la mujer, estAn trabajando, estos son usualmente hijos mayores a otrds pjia s. Estos matrimonios tienen los mejores equipamientos domesticos (Table 4) y cerca de la mitad tienen saai-Q~s por mas de 700 pesos.


Casi ninguno de los esposos le ha pedido a sus esposas que dejen de trabajar, lo cual representa otro cambio radical desde el periodo pre-revolucionario. Las mujeres casadas tambien tienden a discutir los problemas con sus maridos, aunque en buen nnmero tambi6n consultan con sus madres o amistades. Muchas de las mujeres casadas discuten con sus esposos, pero pocas han considerado el divorcio.


A pesar del hecho de compartir la autoridad, la esposa sigue realizando la mayor parte del trabajo dom6stico, con ayuda de la madre o la suegra en caso de que vivan juntas. En las nnicas tareas dom6sticas _que participa el hombre activamente es el pago de Iee-re*-tas, la compra, y botar la basura. En resumen, la division sexual del trabajo ha seguido muy tradicional a pesar de los cambios aparentes en los patrones .de autoridad. Los cinicos hogares en los que los esposos parecen participar mAs en el trabajo dom6stico son los j6venes, las parejas con mAs instrucci6n que viven solos y no cuentan con un pariente que los ayude.













TABLA No.11


Quienes toman las decisiones en la casa segnn status marital en la muestra de Ariguanabo.



QUIEN TOMA LAS DECISIONES

Status .Entrevis- Maridos Ambos Otros Total
Marital tados

casadas 12,9 17,2 57,2 17,2 100

cabezas de
familia 49,2 1,7 49,2 100

solteras 18,8 6,2 75.0 100

Total N 44 16 51 57 168

% 26,2 9,5 30,4 33,9 100

* sualrmnte se refiere a parientes o suegros.


MUJERES TRABAJADORAS MAYORES


Las mujeres de mayor edad 45y mAs eran adultas al momento de la revoluci6n y han visto plenamente los cambios que produjo la revoluci6n, lo cual es mAs evidente en los cambios ocupacionales que se discutirAn en la pr6xima seccion y en los mejores niveles educacionales. Antes de la revoluci6n mas del 50% de las mujeres de la muestra no habian terminado la primaria (6to. grado) y el 6,5% eran analfabetas, lo que es mAs bajo que la poblaci6n femenina total en Cuba seg6n el censo 1953. Despues de la revoluci6n, se elimin6 el analfabetismo, y cerca de 3/4 han concluido los estudios primarios, por otra parte, un quinto por ciento han asistido a la secundaria. Un 50% han informado que tuvieron que dejar la escuela cuando eran nifoqs por problemas econ6micos.












Al igual que las mujeres de mediana edad, el 60% continue

sus estudios despues de la revoluci6n, pero muchas no estudian porque piensan que son muy viejas o no estan bien, etc.


Las mujeres mis viejas tienen los mis altos por cientos de jefes de hogar aunque el 53% son casadas (Tabla 3). A menudo siguen viviendo con sus hijos y nietos en tres generaciones (Tabla 6).


Esto r-s porque mis del 30% de esos hogares de mujeres mayores tienen 5 6 mas miembros (Tabla 5) y por qu6 el 35%

de esos hogares tienen 4 6 mAs personas trabajando en la casa (Tabla 7). Por otro lado, cerca de 1/4 de las mujeres en este grupo de mujeres mayores, vive sola, reduciendo el promedio de trabajadores por hogares. No obstante los nmeros

mas altos de niftos se encuentran en este grupo -de mayor edad (Tabla 9). Muchos de estos ya son grandes y se han mudado y

tienen vida propia.


Si estin casadas, las mujeres mayores tienden a compartir decisiones y la administraci6n de los gastos del hogar con sus maridos. Los esposos a esta edad tienden a contribuir
/n -reno- pos/./e. er- /os gu/A5 de,/ /wpo/; do-re-~~e/ 42z3 poa A ~do > / .42,4% la mitad y mis. En comparaci6n, el 66% de las esposas

en esta generaci6n mayor aportan todos sus salarios al hogar. Ellas algunas veces discuten sus problemas con los maridos, pero en mayor medida con 'sus hijos (ya crecidos) u

otros amigos o vecinos.











MUJERES JEFAS DE HOGAR

Los hogares encabezados por mujeres necesitan de una atencion por separado ya que constituyen el 35% de la muestra e ilustra el problema de la inestabilidad conyugal que actual9
mente es neta en Cuba La mayor parte est'n separadas o divorciadas, alguna viuda5, particularmente en el grupo de las mayores.


Los hogares encabezados por mujeres en nuestra muestra est&n divididos en el grupo de las mayores (45.8%) que generalmente son las cabezas de familia, y el grupo de las mAs j6venes, menos de 30 (37,3%) que generalmente viven con y subordinados a sus padres. Muy pocas de las mas j6venes, se encuentran solas al frente de los hogares. La toma de desici6n en los hogares cuyos jefes sean mujeres mas viejas que son jefa de sus propios hogares toman las mayores desiciones, mientras que las mas j6venes que viven con sus padres o suegros .se las dejan a ellos. Tres familias generacionales cons tituyen el 55,9% de los hogares encabezados por mujeres y se encuentran tanto mujeres mas j6venes viviendo con sus padres como mayores viviendo con hijos o nietos. Una de nuestras encuestadas fue una abuela divorciada que vivia con









9 Las cifras de divorcios crecen r.pidanente en el periodo post-revolucionario y alcanzan un alto por ciento de 3.2 en 1986. En parte
esto refleja la gran autonomia econ6mica que la revoluci6n ha brindado a la mujer. Coro resultado, el porcentaje de hogares encabezados pornmujeres en Cuba ha crecido de un 9,6% en 1953 a un 19,7%
en 1981. (Integraci6n de la mujer cubana. p. 20-21). El predominio de las mujeres jefas de hogares entre las mujeres mis viejas
generalmente puede apreciarse porcentaje mayor en esta nuestra
(Academia de Ciencias, p.17).












sus cinco hijos y nietos en un hogar donde habitaban un total de veintiseis personas. Por encima del 40% de los hogares encabezados por mujeres est~n integrados por cinco 6 mis miembros.


A pesar de su alta membresia los hogares encabezados por mujeres tienen menos ingresos econ6micos, con un 62% donde s6lo trabajan una o dos de las personas del nncleo familiar. Ellas ademAs tienen tasas de dependencia mcs altas que las muf casadas, ya que el 82% de las de 18 aflos en sus hogares, o sea cifra sustancialmente mAs alta que la del 51% entre las mujeres casadas. Entre las mujeres cabezas de familia hi eto S
de mis edad muchos de estos pudieran ser waIee.


Sin embargo 61% de los hogares estAn equipados con lavadoras y refrigeradores (Tabla 4) y 2/3 de estos tienen ahorros de 700%. La mitad de estos hogares son ademAs propietarios de sus casas, comparada al 40,7% de mujeres casadas.



A pesar de su bajo poder adquisitivo un por ciento mis pequefo de mujeres que son jefas de familia aportan todo su salario a la casa, que las casadas (Tabla 8). Estas son generalmente mujeres mAs j6venes que viven con sus padres, a los cuales le dan un aporte mensual para comida y otros gastos del hogar, mientras que ellos sufragan sus propios gastos y los de sus hijos. Muchas de estas mujeres reciben una pensi6n como viudas, mientras que las divorciadas o en calidad de mujeres separadas deben recibir pen!Ji6n alimenticia de los padres de los niflos, sin embargo muchas madres solteras no reciben pension y prefieren mantener ellas a












sus hijos porque esto limita la autoridad que los padres tienen sobre sus hijos. Las mujeres jefas de hogares en Cuba no reciben pagos de bienestar social especiales del Estado como en Estados Unidos o Puerto Rico, aunque a estas se les da preferencia para ser empleadas y disfrutan de otros subsidios en la educaci6n, salud que provee el Estado. Se pudiera argumentar d 9 d



h Qq!jeres


Una de las principales razones que influye en la formaci6n de hogares encabezados por mujeres es el embarazo temprano. Mientras la edad al casarse no difiere much, el 57,4% de los hogares encabezados por mujeres tienen su primer hijo por debajo de los 20 comparado con el 42,1 de las mujeres c casadas (Tabla 2). Estas mujeres generalmente son muy j6venes para la responsabilidad de la maternidad y muchas veces dejan esta responsabilidad primaria a sus madres, con quien a6n viven.


Las tareas dom6sticas se dividen entre ellas, sus madres y alguna otra mujer de los parientes en la casa. En efecto, estas mujeres contindan viviendo como niftas en la casa de sus padres, aunque tengan sus propios hijos. Los padres continan tomando las decisiones en el hogar y muchas de estas mujeres j6venes acuden a sus madres para ver sus problemas personales. Las mujeres mayores jefas de hogares, sin embargo tienen que asumir muchas de las responsabilidades econ6micas y de toma de desiciones por si sola, aunque puede serque acudan a vecinos y amigos para consejos.













En resumen, es evidente que la edad y el estado civil tienen un marcado efecto en el hogar, incluyendo la cantidad de miembros de la familia, cantidad de personas que trabajan, nndmero de niftos, asi como las decisiones del hogar y tareas domsticas.


Pudiera parecer que en la medida que la mujer trabaja estin asumiendo m&s autoridad en el hogar, como se evidencia por el nnimero de mujeres casadas que comparten desiciones y gastos domasticos con sus maridos. Por otro lado, la edad al casarse y particularmente la edad en que la mujer ha tenido su primer hijo se ha mantenido muy jovenem, y contribuye a la relativamente alta tasa de inestabilidad marital. El 30% de todas las mujeres se han casado mas de una vez, mientras el nivel es del 39% en los hogares encabezados por mujeres.



TABLA NO.12

Edad de la mujer al parir el primer hijo seg~n status marital en la muestra de Ariguanabo.




EDAD DE LA MUJER AL TENER EL PRIMER HIJO

Status Menos de Mis de Total
marital 20 20-25 25

casada 42,1 42,1 15,8 100

mujeres jefas
de hogar. 57,4 27,8 14,8 100

soltera 100 100

Total N 65 47 20 132*

% 49,2 35,6 15,2 100

Excluye a aquellas mujeres que no han tenido hijos.












La inestabilidad conyugal tambidn ayuda a explicar el por ciento tan alto de las tres generaciones en los hogares, pues muchas j6venes y madres no casadas se mantienen con
10
sus padres Sin embargo muchas de las parejas casadas j6venes estAn forzadas a compartir el hogar debido a la escasez de vivienda. Las tres generaciones de familia generalmente incrementan el n~imero de trabajadores en el niicleo familiar, adicionando el aumento de los ingresos, y la ayuda a la realizaci6n de las tareas domesticas. No obstante tambi6n tienden a mantener los patrones tradicionales en los cuales la mujer es la responsable de la mayor parte del trabajo dom6stico.


Tambian contribuye a la inestabilidad conyugal debido a la presi6n de vivir tan ligadas a sus padres.


El efecto m&s notable de la revoluci6n es el dram~tico aumento en los niveles de educaci6n entre las mujeres mAs j6venes y sus hijos. Esto tambi6n se evidencia comparando el nivel educacional de las encuestadas con el de sus hijos. Entre aquellos niflos que no han completado sus estudios, mis de la mitad de los hijos y mas de las 2/5 partes de los hijos han cursado estudios superiores a los de secundaria basica, incluyendo algunas que han ido a la Universidad.





10. El estudio de la Academia de Ciencias (p.21) expone que las families
incompletas "tienen gran tendencia a vivir con families numerosas.
Mientras las familias incompletas pueden incluir hogares encabezados por hombres solos (sin esposa) esto no es coaeln. Los hogares
encabezados por mujeres que viven con sus padres u otros parientes pueden estar incluidos en el censo no como encabezados por nujeres, pues la definici6n segin el censo dependerA de la conposici6n total
del hogar. Por tanto el por ciento total de hogares encabezados por mujeres puede estar disminuido. (Estas dos Oltimas oraciones
estAn-en la version anterior y deben dejarse).












Esto ha resultado en mayores logros ocupacionales, con un ndmero de hijos incursionando en los campos de direcci6n y especificamente tscnicos (Tabla 13). Evaluaremos los cambios en el status ocupacional entre las mujeres trabajadoras de nuestra muestra en la pr6xima secci6n.



TABLA No.13


Categorias ocupacionales de hijos e hijas* en la muestra de Ariguanabo.



Categoria hijos hijas
Ocupacional

Dirigentes 3,6 2,5

Administrativos 3,6 12,7

Thcnicos 20,0 22,8

Obreros 40,0 20,3

Servicios 10,8 12,7

Amas de Casa 18,9

Otros 22.0 10,1

Total N 55 79

% 100 100

* Representa s6lo a los hijos e hijas que han completado su
enseflanza.



HISTORIA OCUPACIONAL Y MOVILIDAD

Las mujeres trabajadoras en paises capitalistas son comunmente consideradas como fuerza de trabajo secundaria y a sus necesidades no se les da la misma prioridad que a los hombres, los que todavia son vistos como el principal .sostan del hogar. Como resultado, las mujeres trabajadoras












industriales son utilizadas fundamentalmente como una reserva laboral barata y mantenida sin alternativas en trabajar no calificadas con altas tasas de fluctuaci6n y un salario bajo (e.g. Humphrey 1987). Veremos como esta situaci6n se compara con la de Ariguanabo.



Posibilidades de promoci6n:

En sentido general en Cuba la mujer ha obtenido avances ocupacionales significativos en el period post-revolucionario, como puede evidenciarse en el marcado viraje de ocupaciones de servicios no calificados hacia trabajos profesionales y de un mayor nivel t6cnico. En 1986 las mujeres eran mayormente representadas en sectores tales como educaci6n, salud pfblica, finanzas y seguros, considerados una aristocracia laboral debido a su alto nivel de calificaci6n y de pago. Las mujeres no trabajaban masivamente en la fdbrica hasta 1973 cuando 800 mujeres fueron empleadas. Este fue ademAs el periodo en que la mujer comenz6 a entrar en la fuerza .laboral en grandes cantidades en Cuba en sentido general. besde entonces el nnmero y por ciento de mujeres trabajadoras en Ariguanabo ha incrementado de forma mantenida, desde 31,5% en 1980 a 37,3% en enero de 1989.













TABLA No.15


Perfilds ocupacionales en Cuba por genero y categoria ocupacional, 1986.



Categoria % por genero % en Sectores
Ocupacional Ocupacionales
Mujer Hombre Mujer Hombre

Obreras 25,4 65,9 19,1 80,9

T6cnicas 30,0 14,2 56,4 43,6

Administrativos 17,0 2,2 82,9 17,1

Servicios 22,2 8,3 62,1 27,9

Dirigentes 5,4 9,4 26,2 73,8

Total 100 100 38 62

frente. Integraci6n de la mujer cubana a las actividades
sociopoliticas FMC pig.24.


Este aumento de la mano de obra femenina en las industrias textiles cubanas representa el reverso de la mayoria de los patrones de empleo que se aplican en esta industria en Am6rica Latina donde el por ciento de mujeres ha descendido como resultado de los avances tecnol6gicos. Ariguanabo tambien ha sido modernizada considerablemente en el periodo post-revolucionario desde el punto de vista de instalaci6n y de maquinarias, aunque esto no ha llevado al despido de las mujeres. En realidad, la administraci6n se queja del cambio de personal debido, en parte, a las otras posibilidades adicionales de empleo que ofrece el area tales como el rest de las industrias textiles, una vaqueria y otros trabajos agricolas. La fluctuaci6n es ademas atribuida a los ascendentes niveles educacionales, que prepara













a los j6venes para puestos de mayor nivel. Es posible que la existencia de mayores posibilidades de empleo para los hombres en la regi6n haya permitido a Ariguanabo emplear m&s mujeres.


Muchos hombres de edad avanzada que trabajaron en el periodo pre-revolucionario tambien se retiraron en la d6cada del

70.


El creciente namero de mujeres trabajadoras tambian representa una estrategia consciente por parte del gobierno cubano para estimular el empleo femenino.


OEn 1980 el Estado adopt6 un cierto tipo de politica de acci6n afirmativa (Resoluci6n 511 del CETSS) .a traves de la cual en cada centro de trabajo algunos puestos serian declarados puestos preferentes para la mujer La decisi6n en relaci6n al nwmero y tipo de trabajos para la mujr es tomada por la administracifn y los dirigentes sindicales en cada centro de trabajo en consulta con la FMC y supuestamente debe ser aprobada en una Asamblea de Trabajadores.


De acuerdo a estadisticas dadas por la Administraci6n, en el momento de nuestro estudio casi la mitad de los trabajos en Ariguanabo habian sido declarados puestos preferentes para la mujer, pero cerca de 35% de 6stos estaban realmente ocupados por hombres. Generalmente estos consisten en trabajos masV Q-mae como controles de la calidad, encolador y dtvanadora, etc.












El nu'mero de mujeres en puestos t6cnicos, administrativos y de servicios generalmente se ajustaron a las metas designadas, pero habian menos mujeres en'ciertos trabajos de la producci6n y especificamente en labores de direcci6n. En 1987 s6lo 7 de 169 dirigentes en Ariguanabo eran mujeres

(Tabla 1), Awd-izh




Una raz6n por la falta de promoci6n de la mujer hacia puestos superiores en Ariguanabo es la forma en que las trabajadoras de producci6n son insertadas en el proceso laboral. La mayor cantidad de puestos para la mujer como trabajadores de la producci6n son como: encaylilladora, entf O OM9 y tejedoras al extremo que existen comparativamente pocos hombres en ninguno de los dos puestos anteriores lo cual puede resultar en una posible nueva forma de segregaci6n ocupacional. No hay mujeres trabajando como mecanicas los que tienen las mejores oportunidades para promover porque tienen una mayor visin de todas las fases del proceso de producci6n. Ademns estos ganan mas y se convierten en Jefes de Secciones o t-krnos o de una nueva brigada integral, mientras que no .hay mujeres jefas de tbno o secciones, 13 de los 94 jefes de brigada son mujeres, pero estas no son consideradas posiciones de direcci6n.


Aunque las propias mujeres han mostrado muy poco interns en

convertirse en mecAnicas, la administraci6n tampoco ha hecho mucho esfuerzo por calificarlas como tal.


Resulta evidente que la administraci6n se rige ain por principios sexistas tradicionales que subestiman la habilidad













fisica de la mujer y la magnifica por su apariencia (Ej: manos gragientas). Como seialara el director de la planta: "Las manos de una mujer no son iguales que las de un hombre, para cortar cafta, para la mecAnica, para andar con el martillo, muchas cosas las pueden hacer y las estan haciendo las mujeres.



Mientras que las mujeres realizan otros trabajos sucios en Ariguanabo, tales como la limpieza y el engrase de las mAquinas. Por la ley estatal (Resoluci6n 512) las mujeres estan ademns eliminadas para ciertos trabajos que el Ministerio del Trabajo mantiene como daftinos para la salud, particularmente a las funciones reproductivas de la mujer.


Esta politica ha sido fuertemente debatida por la Federaci6n de Mujeres Cubanas y el nmero de tales puestos de trabajo prohibidos para la mujer ha sido sensiblemente reducido. (Petez-Stable 1987:61)


Los puestos prohibidos incluyen aquellos que requieren un trabajo manual fuerte y otros daflos para la salud.









11. La Resoluci6n 40 redujo el n6mero de puestos cerrados para la
mujer pero mantuvo el principio de la p 'eten. La preocupaci6n estaba mayormeante con la fertilidad de la mujer y por lo tanto actualfntell C6digo del Trabajo en- la prgdu&eion es solamente relativa a la mujer enbarazada o en edad frtil.











Una politica que esta bajo consideraci6n es la ubicaci6n de t6cnicos calificados o universitarios en estos puestos de direcci6n.


En Ariguanabo en 1987 las mujeres integraban mas de la mitad de los tacnicos de la fAbrica, y cerca de 1/3 de los ingenieros, los que han recibido todos grados cientificos avanzados, a menudo en la URSS o en otros paises de Europa del Este. Pero esto afn no le daria a la mujer en posiciones de menor nivel una oportunidad para promover.


La raz6n fundamental del por qu6 las mujeres de nuestro muestreo no eran promovidas, era que la administraci6n prefiere hombres, mientras que'algunas mujeres j6venes y de mediana edad plantean que la mujer no es valorada. Esto indica que algunas mujeres estAn conscientes de la discriminaci6n de g6nero en la fAbrica, aunque algunas tambian argumentan que sus deberes dom6sticos no les permiten calificarse ni dedicar tiempo al trabajo en altos puestos. Aqui vemos los efectos negativos de la pesada carga dom6stica que estas mujeres tienen que soportar. Las mas j6venes son por lo general mas optimistas con respecto a la promoci6n en la fAbrica (Tabla 16), ya que tienen un mayor nivel educacional y tienen nuevas responsabilidades dom6sticas. Muchas de las mujeres mas viejas sienten que no estan calificadas para puestos de superaci6n o simplemente estan interesadas.













TABLA No.16

Posibilidades de promoci6n en el trabajo percibido por la, mujer por edad en muestra de Ariguanabo.



POSIBILIDADES DE PROMOCION PERCIBIDAS EN EL TRABAJO Edad Positivo Negativo N Total

17-29 52,9 47,1 51 100

30-44 30,5 69,5 46 100

45 y mas 23,0 77,0 61 100

Total N 55 103 158*

% 34,8 65,2 100

Las encuestadas que respondieron que no sabian no fueron incluidas.


El nivel educacional no parece ser una limitante al avance,

ya que el nivel educacional de la mujer en Ariguanabo es*'0va o superior al del hombre. De acuerdo a estadisticas dadO'por

la fAbrica al final de 19851 el por ciento de mujeres a nivel pre-universitario y especialistas a nivel tecnico era

mayor que la de los hombres, mientras que el por ciento

que llegaba a la educaci6n primaria era mucho menor (Tabla

17). Sin embargo, las mujeres no han sido -empleadas en la

fabrica por'el mismo espacio de tiempo, ya que la -a-- de

ellas ingres6 en los aftos 70.



Aunque se recolect6 informaci6n sobre el tiempo de trabajo empleado en s6lo aproximadamente la mitad de nuestra muestra, entre estas encuestadas mas del 65% ha sido empleada












12
10 atlos 6-menos.


TABLA No.17

Nivel educacional de todos los hombres y mujeres trabajadores de Ariguanabo.


1985



H o m b r e s M u j e r e s
N % N %

Primaria 377 22,8 49 3,8

Secundaria 52,7 611 47,6

Educ. T~cnica 74 4,5 785 14,4

Preuniversitario 293 17,7 415 32,3

Universitaria 39 2,3 24 1,9

Total: 1655 100 1284 100

Fuente: Archivo fabrica.



Otro factor fundamentalmente que explica la falta de promoci6n de la mujer en Ariguanabo es el trabajo por turno. Los turnos cambian semanalmente, por lo que los obreros siempre trabajan diferentes horas. Si bien los turnos son necesarios para la plena utilizaci6n de la capacidad fisica de la planta, tambi6n representan mas de un problema a las mujeres que tienen una gran responsabilidad dom6stica. Los turnos han sido reducidos recientemente de 8 a 6 horas, lo





12. Desafortunadamente el dato sobre el tiempo empleado en Ariguanabo
se omiti6 de forma inadvertida de la encuesta, pero se coleccion6 en 81 encuestadas sobre lo cual se basa este estimado. Como sobrerepresentarns las mujeres trabajadoras mayores en nuestra muestra el tiempo promedio en que las nujeres de Ariguanabo han trabajado
es probablemente menor.












que reduce la tension para muchas mujeres. No obstante los turnos rotativos hacen dificil la asistencia regular a clases programadas para una mayor calificacion y a veces ademas reuniones del Sindicato y otras actividades. M~s de la mitad de las mujeres que rotan turnos plantean que esto no les crea problemas, aunque tambisn citan los turnos como una causa fundamental del ausentismo y como una de las cosas que menos les gusta de la fibrica. Una mujer joven separada del esposo que vive sola con su hijo de 9 aflos lo deja solo cuando tiene que trabajar el turno de la noche.


Servicios de Apoyo

Ariguanabo provee a los trabajadores con una amplia gama de servicios de apoyo que grandemente trascienden mucho mas allA que los encontrados entre trabajadores industriales en otras partes del mundo (e:g. Sofa:1989; Humphorey:1987). Estos incluyen transportaci6n hacia y desde el trabajo, un circulo infantil, servicios medicos, licencias de maternidad, comedores obreros, viviendas e instalaciones recreativas incluyendo un campo de pelota, un centro comunitario, y bailables.


Sin embargo pudiera parecer que algunas de las facilidades ofrecidas por la f~brica, tales como el comedor obrero y el circulo infantil estin mejor diseflados para las necesidades de los trabajadores de c~e blanco en los puestos administrativos, servicios o hasta t6cnicos que a los trabajadores de la producci6n que rotan turnos.












El circulo infantil por ejemplo est& abierto desde las

6 a.m hasta las 6 p.m y no puede dar servicios a mujeres que rotan turnos. Casi 30% de nuestras encuestadas enviaban sus hijos al circulo infantil, fundamentalmente entre las de mediana edad, mientras m~s de las j6venes dependen de sus madres para que le -cuiden sus hijos. Mientras que esto refleja el hecho de que las mujeres mas j6venes son mis dadas a vivir con sus madres, puede ademis reflejar la escasez de circulos infantiles en aftos recientes. Mas del 80% de nuestro muestreo piensa que se necesitan mis circulos infantiles, incluso las de avanzada edad que tienen hijos grandes. En 1975 se planific6 ampliar la capacidad de nitos a 15,000 en circulos infantiles pero en 1980 s6lo se habia llegado a 90,000 (P6rez-Stable 1987:63). Sin embargo, como parte de la campana de rectificaci6n comenzada en 1986, los circulos infantiles han recibido un 6nfasis renovado, particularmente, en la Habana, donde se construferon 54 en 1987, previendose la construcci6n de 50 mis para 1989 (Smith and Padula 1988:49). A finales de 1988, se arrib6 a un total de 210 circulos infantiles en Cuba con una capacidad para 129,817 nifos.


La administraci6n reconoce que el cuidado de los niflos es un problema para las madres trabajadoras aunque no ha encontrado una soluci6n adecuada. Ellos mantienen que un estudio experimental fue conducido en Circulos Infantiles abiertos las 24 horas aunque aparentemente las madres prefieren dejar a sus niftos durmiendo en casa. Indudablemente esta es una tradici6n muy arraigada en la familia cubana,












es posible que ahora haya cambiado con el aumento del por ciento de madres que trabajan. La administraci6n de la fAbrica trata tambi6n de ubicar a las mujeres con nifios pequeflos en turnos fijos, aunque no ha sido capaz de satisfacer la demanda. Un total de 1400 personas o aproximadamente de la fuerza laboral trabaja en turnos fijos. (Tabla 18). Sin embargo los hombres anin predominan en turnos fijos, y s6lo la mitad de las 400 mujeres en turnos fijos trabajan en la producci6n. La mayoria del 20% de nuestra muestra que rotan turnos son tecnicos y otro personal especializado.


TABLA No.18

Tipo de turnos de trabajo de todos los hombres y mujeres trabajadoras en la fabrica de Ariguanabo.


1 9 8 9



Tipos de M u j e r e s H o m b r e s Total
turnos de trabajo N % N % N %

Turno fijo 400 18,9 1000 28,3 1400 24,8

Turno rotativo 1706 81,1 2533 71,7 4239 75,2

Total: 2106 100.00 3533 100.00 5639 100.00
Fuente: Archivo de la fibrica.



Casi la mitad de las obreras en nuestro muestreo se queja del horario de trabajo de la fabrica el cual incluye no s6lo el trabajo por turnos sino el trabajar los sibados. Esto ha mejorado algo desde que en 1988 se redujeron los turnos a 6 horas, sin embargo, tambi6n tienen que trabajar bajo una mayor presi6n para cumplir sus normas, las cuales, durante el periodo de estudio en 1986, estaban siendo ajustadas a menor cantidad de horas. Tambi6n se quejan de las condiciones de tra-











bajo, que incluye el comedor y la falta de ventilaci6n, asi como los ruidos, algo coman en las industrias textiles. Existe un comedor para todos los trabajadores pero a muchas mujeres no les gusta la comida que oferta, ni tampoco la instalaci6n. El horario de apertura del comedor tampoco satisface las necesidades de muchos trabajadores que rotan turnos. Muchos de estos obreros prefieren comer en sus casas antes de marcharse para el trabajo, y s6lo tienen una merienda durante la jornada que se les lleva a la fabrica.


El estado provee a la mujer con la ley de maternidad, aunque esto antes era responsabilidad de las empresas de forma individual. Las mujeres trabajadoras reciben licencias de maternidad paga por 18 semanas y puden extenderla hasta un afto sin retribuci6n.


Las mujeres embarzadas son separadas del trabajo p'or turno en su tercer mes de embarazo, y pueden disfrutar de la licencia de maternidad en el 7mo. Sin embargo una vez que se incorporan al trabajo tienen tambian que trabajar por turnos, aunque como se planted anteriormente, se hacen algunos intentos por ubicarlas en turnos fijos.



Fluctuaci6n laboral y ausentismo

La fluctuaci6n laboral puede ser un problema en una sociedad socialista ya que el incentivo para trabajar no estban grande donde los servicios tales como la salud y la educaci6n son proveidos gratuitamente, por lo que los trabajadores

no est~n forzados a buscar empleo asalariado para satisfacer todas sus necesidades. En Cuba, la fluctuaci6n entre la mujer en los primeros aftos de la Revoluci6n era particularmente prevalente, ya que la mujer confrontaba la carga adicional del trabajo dom~stico y del cuidado de los hijos. Esta es una













de las razones por la que las mujeres trabajadoras fueron provistas con servicios de apoyo adicionales, asi como de incentivos materiales para hacer mas atrayente el empleo asalariado.


A finales de los aflos 70, el Estado Cubano centre un mayor 6nfasis en incentivas materiales, especialmente con el nuevo Sistema de Planificaci6n o Direcci6n o SDPE, 1parte diseflada para maniobrar con los problemas de disciplina laboral y baja productividad prevamn=t.


Antes, en el sistema de estimulaci6n moral, a los obreros se les pagaba una tarifa fija diaria y no eran estimulados materialmente por trabajar mss o mejor. Los obreros deben cumplir, si sobrecumplen las normas pueden recibir primas aunque estas fueron reducidas en muchas Areas con la campaa de rectificaci6n en los aftos 80 (Zimbalist 1989:81).


Como la fAbrica estA ahora abierta 6 dias a la semana con cuatro turnos de trabajo de 6 horas estA produciendo mas que antes con 3 turnos de 8 horas trabajando 5 dias.y medio. Adicionalmente fueron empleados 700 nuevos trabajadores. .En 1988 Ariguanabo sobrepas6 su meta y el tercer afto consecutivo, produciendo 62 mn?' de tela tejida. Sin embargo la Adm6n. plantea que a6n necesita mejorar la eficiencia, que ahora estA en aproximadamente un 70%, especialmente en Tejtduria. Parte del problema se debe a una alta tasa de fluctuaci6n, que con este turno de 6 horas, se ha venido reduciendo recientemente de un 30 a un 25%. La mayoria de los que se van son nuevos ingenieros que deciden irse antes de los 6 meses de trabajo. Esto represent una gran inversi6n en calificaci6n para aproxima-










damente 1200 personas anualmente. Para contrarestar este problema la administraci6n haciendo un mayor anfasis en la estabilidad como criterio para el reclutamiento buscando personas que no s6lo est6n calificados pero que demuestren responsabilidad. Esta administraci6n tratando de gratificar a buenos tra bajadores especialmente en puestos de alta calificaci6n los cuales son dificiles de hallar, ubic~ndolos en puestos fijos y provey~ndoles con casas y otros bienes. Escalafones basados en la antiguedad pueden a lo mejor soslayarse para incentivar particularmente a los trabajadores de la producci6n. Singd



f ley estatal cubana

consigna que hombres y mujeres trabajando en el mismo trabajo reciban el mismo pago.


En Ariguanabo el por ciento de mujeres trabajadoras seleccionadas como obreras destacadas ha incrementado de forma mantenida, y en 1986 constituye mas de un 70%. Casi el 70% de los entrevistados han recibido incentivos materiales o morales como estimulo por su buen desempefto en el trabajo, lo cual se mide por tales casos, la falta de ausentismo, cumpliendo las metas consecuentemente, haciendo trabajo voluntario, etc.' La mayoria de estos incentivos han consistido en diplomas de vanguardias o regalos tales como efectos electrodom6sticos, dinero, o viajes pagos dentro de Cuba. La vivienda es tambi6n un incentivo y, como se sefial6 anteriormente, se estA utilizando para estabilizar la fuerza laboral. Sin embargo solo una de las encuestadas ha recibido vivienda como un incentivo a pesar de la evidente necesidad entre las mujeres casadas y las madres solteras que viven agregadas con sus padres o suegros. Tal parece que los hombres en puestos altamente calificados ann reciben preferencia en la vivienda.







La necesidad para estabilizar la fuerza laboral para reducir los costos a impulsar la producbi 61dad aparentemente toma prioridad sobre la satisfacci'n de las reivindicaoiones especiales de la nmujor, aunque pudiera argumentarse que la fluctuaoi'n entree las mujeres trabajadoras refleja una atenoi'n inadecuada a sus necesidades. La administraoion dice qje la fluotuaci'n es mas alta centre la juventud, mucha5de los rules s son mujeres, pero no queda' claro quo las tasas de fluctuaoiton eonina sean ws altas quo las masculinas. La admon. planted que alau.ls jovenes son indisciplinados y quo no necesitan trabajar porque

-riven on sus casas y pueden depender de sus padres. Sin embargo en nuestra muestra se evidencia una fuerte dedicaci'n hacia el trabajo entre estas mujeres jovenes aun cuando est'n viviendo en sus casas. Mas del 50% de nuestra muestra plantea quo prefieren trabajar aunque necesitaran o no el dinero.

La mujer frecuentemente tiene ma's altos niveles do ausentismo debido a que tienen que ausentarse por razones familiares, porque su hijo esta' enfermo o necesita ser kievado a la clinica asta recientemente solamente la mujer podia acompaiar a un niflo enferwo al hospital, pero por la presi'n de la FMC est' regulaci'n ha sido cambiada recientemente para incluir a los hombres. En nuestra muestra, enfermodad (personal y familia) ja falta de circulos infantiles y el trabajo rotativo son citadas por la mujer como las razones primaries para el audentismo. 14 enfermedad o problemas familiares son tambien las razones principles por las quo estos trabajadores han pedido licencias do sus trabajos en la &h ka fabrica en el pasado aunque el 30% plantea que nunca han pedido licencia. Aunque pueden ser aplicadas sanciones morales y materiales, la admon plantea que es muy diflcil despedir a nadie de la fAbrica a pesar do ausencias repetidas. RLizones para trabajar e historia Ocupacional.

Las mujeres *rakdazurxz do clase trabajadora generalmente trabajan dobido a necesidades econnmicas, on contraste a las clases medias donde la realizacion personal puede ser el objetivo primario. En Cuba de forma parecida m's de la mitad de nuestras encuestadas txxumR citaron la necesidad economica como la razon principal.










zt. 3nctual empleo (Tabla 19). Sin embargo en Cuba el empleo feme o ez 11 base para la sobrevivencia de la familia, como hemos
-.o)trado ert otros studios do mujeres obreras de las confecciones
R ~b:LcQ IDo minicana e incluso en Puerto Rico, (Safa 1989), La
i de obtoner dinero se incrementa en los hogares encabezados por
jerces, especialmonte cuando ellas son las unicas proveedoras de saio, y explica por que en nuestra muestra cubana un mayor porcentaj. de las mujeres en estos hogares dicen que trabajan por necesidades e.onomicas que lo que declaran las mujeres casadas o solteras. Sin embcirgo muchas de nuestras cubanas encuestadas trabajan para mejorar su nivel de vida a traves de adquirir un mayor numero de bienes de consumo o para ayudar a enfrentar el incremento en el costo de la vida, que tambien se acelero en SDPE. Muchas tambien indicaron quo su razon principal para trabajar es que lo prefieren a permanecer en la casa, o porque Oonsideran que su trabajo es 'til a la sociedad (Tabla 19), un valor enfatizado en la sociedad socialista.


TABLA 19


Razones para trabajar en -a actualidad por Estado Civil en la
muestra de Ariguanabo.


Razones para trabajar

Estado Util la Necesidad Prefiere Otras Total
Civil Sociedad Economica trabajar

Casada 24,6 41,8 26,9 6,7 100
J' de Fami- 12,2 73,O 9,5 5,4 100
lia,
Cltera 52,9 35,3 11,8 100
.a K : 42 119 49 12 225*
18,7 52,9 21,8 6,6 100


Basado en respuestas multiples por lo que el total excede al nt'unero
de encuestada.












La edad y el estado civil tienen un impacto en los papeles que desempefian las mujeres tanto en los puestos de trabajo como en los hogares. Para la mayoria de las mujeres jovenes este es su primer empleo y comenzaron a trabajar entre las edades de 17 y 19 aflos. Cuando concluyeron la escuela (Tabla 20) muchas de las mujeres m's viejas, sin embargo, empezaron a trabajar antes de los 17 afos, y casi todas por necesidad econo'mica, lo que refleja las pobres condiciones que existian en el periodo pre-revolucionario. M~s del 20% de estas mujeres Mrayores obtuvieron los empleos en la fabrica a traves de la FMC, aunque la mayorifa de las mujeres lograron sus empleos a traves de contactos personales. Las mujeres de mediana edad y las mayores, que tenian nas de 20 afios cuando comenzaron a trabajar generalmente no tenian empleos provechosos en el periodo pre-revolucionario.





F15 UNA- K; x ,ES MTM* O .8


Mientras quo el 85% de las mujeres do nuestro muostrekoaganaba cuando comenzo a trabajar en la fibrica de 85 a 99 pesos mensuales, el 65% percibe an estos momentos maos de 200 pesos mensuales lo que rffleja un aumento on los salarios. Este es un salario relativamente alto en Cuba donde el salario proMedjo en 1986 era do 188 pesos (Anuario Estadistico de Cuba 1986:198)

Eficientes trabajadorns de la production a mundu menudo pueden ganar mas quo mujeros en puestos administrativos, especificamento puestos de oficinas que tienen un salario fijo.

TABLA 20
Edad en la cual oomenzo a trabajar por edad do la mujer en muestra de
Ariguanabo.


EDAD EN QUE COMENZO A TRABAJAR


Edzid Menos de 17 17 19 20 o ma's Total


17 29 9,9 63,9 26,2 100

30 44 24 4 20,0 55,6 100

45 y mos 4129 12,9 45, 2 100

Total N 4 56 69 168

25,6 33,3 41,1 100


Anteriormente mencionamos Ia fluctuaoion sectorial do las mujeres cubanas de trabajos do servicios no calificados hacia labores profesionales y de mayor nivel teonico. Este cambio es evidento cuando miramos los primeros trabajos de las mujeres mayors de 30 en nuestra muestwa LTabla 21l
La mayorld de estas mujeres de modiana y mas edad trabajaron inicialmente en la agriculture, en el trabajo domestico y en otros puestos de servioio, trabajo quo era extremadamente extenuante y mal pagado. En el ultimo conso realizadp antes de Ia revoluci6n (1953), de todas las mujores estaban empleadas en el servicio domestico (Largula y Dumolin 1986:346)que es au'n el empleo m's numorosoy par la mujer Of

















muchos de los paises de Am rica Latina. Bespu s de la revolucison, las sirivientas domesticas f ueron capacitadas para puestos de mayor calificaoion, y en IQ actualidad no existen como grupo ocupacional. Tambien se pueden apreciar cambios en la historia ocupacional de las padres de las mujeres de nuestro muestreo.En el perfodo prerevoluoionario casi Pel 42% de sus padres eran obreros agricolas, mientras que el 25 %0'4rabajadores, cifra que alcanz6 el 46% en aquellos padres que viven y trabajan despues de la revoluci'n. El cambio mas asombroso sin embargo est' en el nivel de empleo, mientras que en el periodo pre-revolucionario habla un 32% de padres empleados temporalmente, despues do la revoluci n el 85% de aquellos que au'n vivlan o quo no se hablan retirado trabajan a tiempo completo. Los cambios en las mujeres de esta generation no fueron tan dramauticos, con la reducci n del porciento do amas de casa de un 62% a un 53%.





570


TABLA 21

Primer Empleo que de las encuestadas por edad es la muestra de AriZuanabo.,


PRTIMER EMPLEO


Pabrica Otras
2dad Ariguanaba Fabricas Agricult. Servicio Otros I, 7-29 72,1 8,2 3,3 4,9 11,5 61 100
30-44 33,3 8,9 20,0 22,2 15,5 45 100
45 y m 19,4 11,3 21,0 27,4 20,9 62 100

Total IT 71 16 24 30 27 168 100
42,3 9,5 14,3 17,8 16,1


El 60% de los maridos de las entrevistadas tambi n. son obreros de fabrica y de ellos el 58% trabajan en Ariguanabo, fundamentalmente, tambion como obreros vinculados a la produccion Los maridos tienen niveles educacionales similares a los de sus esposas; aunque mas de ellos sobrepasaron la ensefianza secundaria, Iuchos de ellos tambien comenzaron a trabajar antes de los 17 afios, sobre todo como obreros de f brica o agricolas, En muchos casos se conocieron' trabajando en la f brica y muchas mujeres tambien tenfan padres, hermanos, hormanas g otros parientes que trabajan actualmente o que han trabajado en Ariguanabo, reforzando !a fuerto sensacio'n dc una comunidad. obrera en el area. Cuand- 1i manido y la mujer trabajen Arisuanabo muchas veces lo hacen en turnos diferentes para compartir la responsabilidad de cuidar a los nios. Esta polftica es promovida por la administracion para promover que los hombres participen mas en el cuidado de los nifios y tambien disminuye la demanda paro Circulos Infantiles,


3sta claro de los datos (Tabla 8) que las mujeres realizan importantes 2ontribuciones a las economifas de los hoaares y no son simplemente .anadoras de salario suplementario, De hecho en nuestra muestra el '5A de los maridos gana 200 pesos o mas al mes en comparacion con el 31 de sus esposas (Tabla 22), lo que sugiere que la mayoria de estas ,:ujoros no ocupan empleos menos calificados que sus maridos, como re.ultado el numero de casos donde la espoaa gana mas quo su marido supera a los casos donde el maridoa gana mas quo su esposa,










Esto es au'n mas sorpvendente cuando uno toma en cuente su similitud en niveles educacionales. Sin embargo, esto no es representative de la fabrica en sentido general, en la que los hombres generalmente esta'n mejores representados en trabajos calificados y de dirigentes que tienen mejores salarios. Adicionalemnte los hombres ganan was trabajando was horas y turnos dobles, lo cual es ma's diffeil para la mujer con responsabilidades domesticas.

TABLA 22

Nivel salarial de encuenta por nivel salarial de marido en Uruestra do Ariguanabo.










NIVEL SALARIAL DE ESPOSO


*
Nivel salarial de menos de 150 199 200 o mas No sa Total
las encuestadas $ 150.00 pesos pesos be.
N N N N N %

Menos de $1.50.00 1 1 9 2 13 14,e
150 199 peaes 5 4 7 1 17 18,3

2c: Z) mas pesos 16 17 26 4 63 67,7

TC taI N 22 22 42 7 93

23,7 23,7 45,1 7,5 100


Notar que el numero se refiere al presented rnero do dasos mas bien

que a poroientos. Inoluye solamente mujeres encuestadas casadas.

Actitud haoia el trabajo y hacia el sindicato.

A pas= do lo ajotad ov do Ia dohLo JaulAu, u la mayorin do -. laI u=4eLo los rgta nu taubaju po'-quD lo enouantan wtablo 0 intUr'autatr pztue aproci r. u.) Zompaiiaros do trubajo yr couit ,an~. Cuie, 615.l e la eonL.ad. Ea. Cubs, 0OGO Ixwxtadoun i4 oW'alI'taz, 6a oufat: wj ol uporto dal trabcjo i. davicdua bio 3 .oluotivo y o eatpora quo loo oQbNroot cuntrT buy.n oou trubujo extru no rotribuldo alamoxu doixia&Lou, aziL COo on otma 1rma de tr4bajo vomtv-rI.* Entxo lo otubios ji-itlyoa quo uo h=n e porjiontjdo ozi nI lorio lv 0b-ar'0icn ianua la Couxnwj6 d 2.a -.e b:icdv im oc-oB. El Lui.ouo nar y 14 iutxodtwe&a do nurmvu qun.Ls riunh&a do o.rui
imwrvaA do la Uni&n Sov etioa, Las bri glas intecraot -o Orzai on en ol cootor tduvtr:a:l y cLJL-o.a del p.As con PI ob otivo do olovar la calidadt y la caatidad do la vrx-uoCitn1a U .vs 40. la tom-oisa (j L4%UP, itble do t3.'v-Ij"durau quianow oelar= 4u prpopl= de tvabajo, rocibaii pri L1w y puodua Ovw zulment onvtrtx,.eo on -O8pn.u3ablo3 do suz !r*4Pia" fimn= (Codi=' 1937:133-4). !Aw rjZcuduurprsa tun otro Lwovrt=-4o i'ao ea 01 oufuorzo pwv donoantrai(ar la PwvdUWQIS Y ,sa lou Ottw~uLotj V yartici:4oltu obroe, nmqiue L8O abc:3oa un. poquoilz poroionto do lo obrcru del paLsa (2 iioLi; '.99:87),.



Casi todas las mujeres piensan trabajar indefinidamente, a diferencia

de la mayoria do las mujeres en el perlodo pre-revoluoionario que no

trabajan despues que se casaban.

.kchas han ponsado trabajar hasta el retiro (55 aiios para la mujor

or Cubajy solo una dwg planted deoJar de trabajar cuando so case. Esto indica que ellas han hecho un fuerte compromise de trabajo, que









refleja las ventajas econ'micas de trabajo' y su interiorizaoi'n de vna fuerte Atioa de trabajo quo es enfatizada por la polLftica estai al.

Ias ujeres tambien sienten que el :brabajo retribuido ha elevado su i;onoepto sobre sx misma, M s del 90% do las mujeres entrevistadas :;ienten que el trabajo ha reporoutido positivamente on ellas lo quo las hace sentir mas independientes, e:perimentadas y capacoes. El tra bajo tambion ha contribuido a cambiar la actitud hacia la familia. Las 3/4 parts de nuestro wiqz muestroo ast a favor do la mujer tra bajadora aun cuando tengan hijos pequenios, lo quo refleja un importa cambio con relaoi'n al periodo pre-revolucionario. Casi todos entire quo la educaci'n Os tan important para varones como para hembras, y esto so refloja en el alto nivel oducaoional logrado por sus hijos, especialmente para los hijos, llas esperan quo sus hijos estudien y ocupen mejores puestos. Alrededor del 70% no desea quo sus hijos e hijas trabajen an la f brica auqque las mujores mayors tienen una actitud ligeramente mns favorable. Do los hijos quo ya trabajan, el doble tanto hembras como varones han continuado trabajando on la fdbrica, Wxtmxu aunque los % que se han empleado en ramas teonicas o cargos do direcoion os muy similar (tabla 13)

Baunento dol porOaento do mujoroa an lu : uormXL lbOra-;vl, alto IndIoo an los ntu-h4OS t.ioU-OOw, profo OZiuO:: o wUiniz trmtivoa, au :lvel do rmalaio ralativamante alto y 3u firuoopoLWMVMo do trnbejar contmAxoo ol plautouwionto do Mz"-i (1986 :260) d -4i 4 nuajor n Cuba so utilima OOmo Ina roO. va lnAxrml. No obstanto pudioxui c r'ront&rQe que ol oin.toa y lam4 mizutrevidz 8 LuAnW suboatimndo a Ian mujoroo trubo, a dOmras pdbido a oin fxroaso en 01 tratazIt oo adoouado do low., intera8s0 fawmin a. Y" hoo8 dobatido. 01 dkfioit do- clXrOula.
ywion)s n.8 mOa los pmo lo, do
piNoooia do A uXj&Or an A on. Eston eon Ion problumn.
on los qua 0l oindi to dube proyeotarso. liAw MuOdrca Otdl 410n i' oootadaa OU 91 bind nto quok Oorv pwto doa C i 2odar=o a ds TrCxaJadozOra do Cuba o CrO. xIsten 473 d.rUC n tos eawiond c-a dO la ouQIVA ci 37,4 is( tu* =WpVrOiQtO Ou 3A tUWMs 4aboml do 4 UIm iardoniotra
dca tambi dirio 02 o Faimin del Sindiouto. A paotr
do oata ruarte reproont id rmangr 01 ooretario ConcMI. dol ujnd;oto on Vd&iW0a rufir6 Uo vOr la nooosidad do WI frOnitO -f"0OaL OOprrdo y ooszzidexba qlo las noooaidm1do3 dO 14 cJer pugdo= 8i ao ndis por t= aindioato inteucri.









Pudiera parecer qua el Frente femenino no esta respondiendo adecuadamente a las necesidades de las mujeres en Ariguanabo. Las mujeres se quejan que no 50 les escuchan on las reuniones sindicales y eoiste una insatisfaooin considerable con el sindicato, fundamentalmente an las mujeres mayors. Sin embargo casi el 61% de$ la muestra siente qua el sindicato ha mejorado la situation del trabajo para la mujer espeoificamente en relaci'n a cambios recientes roferidos a turnos mas cortos, mejores con diciones de trabajo y la renovaoin del circulo infantil. Al preguntarsde quo oscojan quien ha a4acho mas por la mujer trabajadora mas mujeres dieen quo el sindicato quo la admon o el PCC (Representantes del PCC asi como de la CTC y el frente femenino y la admon conforman la gjjunta directiva de la fabrica) No obstante la mayoria de las mujeres plantean sus problemasde trabajo a la admcn. en vez de al Sindicato o al PCC, ya quo la adm'n. es la via normal para canalizar las quejas do los trabajadores en Cuba. Solamente si la admon no abori satisfactoriamente eskos problemas se dirigirian al sindicato o al Pa: tido.

Parte del problema pudiera ademas estribar en el poder del Sindicato Versus Adm0n.

Ea ou studio 80Wb" 0l p0001 do no -ainodicaton en los ontros do trubajo On Cuba, Pulr (6) indiou quo dosdo 191O loo 8 ldjoanto tUowt a poro 80 roO Oo om u-ontoquo aO a v a 10 tUUUcM=t1 pamx tx Mvtir &dowa ba o a ubajo, c quo oo vZoSou oa a trva do lou cualos ioo. oboros puodan pwtoawr UsU quoajw y qu areiianp So OOaPOr quo Joa aind.oatog juo=U =a Ipol do xoatrpartida no antaoo =i nASpootor do la admd4.nt2vi&i, sin obarco G-Flkalr report quo los obxroo no quo&Ja do quo aliunon O.dx4 niatrAoroo C Cal 8 0AntO 0 Osto swntido. A la addnioM
xucidn so Io ha dad poder aobro In diaoiplina labmrul.
0on IM o.robao&i% de uma boy =i 1960 quw 11ai ta 1o doroob,-d boo I"00o=4 do trab&Jo do plautear ro*vindicaoiLonoo. Ista.
3.y rcflGj6 loo problenz do dieaop14r laborl sefxaladoo =toL4O=x!tO, y tamr i& 1A nooozidad do ua conoJ, L& On
M0tO Q=n 0o atabloouimnto do ua 3u1vo oistem do diroo 71 ) I0OL4, o3a SDPE a :inaLos dO 1o ai5o 70 (Fu
1.1oz' 1986: s~6).








Este nuevo sistema adminstrativo pudo haber difioultado mas abordar las necoesidades de la mujer. El SDPE incrment' la presi~n sobre las empresas para reducir los costos y evidenciar gazwZUXM ganancias lo cual pudiera hacer quo las empresas sean was mzK*.t:k H N reticentes parE emplear a mujeres trabajadoras qua requieren servicios especiales de apoyo y quo tengan tasas mas altas de fluctuaci6n y ausentismo- como plantea Nazzari (1983:262) Sin embargo como hemos visto, el % de mujeres empleadas on Ariguanabo so ha incrementado de forma mantenida, quizes auxiliada por el hecho quo al costo de los servioios tales como la ley de maternidad fueron transferidos al Estado. El SDPE ademas elimin6 los servicios estatales de apoyo a la mujer, como se evidencia por la disminucisn en la construccion dd circulos infantiles hasta recientmente. La construccin de viviendas disminuy6 bajo el SDPE y las microbrigadas voluntarias quo ayudaron en la construcci'n fueron abolidos, pero han sido reimplantados rocientmente. Ill nuovo onfasis on la estabilizacion de la fuerza do trabajo on jnriguanabo puede ademas debilitar el apoyo a las necesidades do las

X wujeres trabajadoras de la produccion, Immita= fundameitaluente si se le da prioridad a puestos altamente calificados on los que predomina el hombre.

Endudablemente, la provision de servicios especiales de apoyo ha Aecho que la mujer cubana sea mas cara para emplear qua los hombres, quo agudamente contrasta con los passes capitalista con Puerto Rico y Rep. Dominicaba constituye una reserva laboral barata (Safa: 1989) Pudiera parecoer quo si las mujeres no estan provistas con servicios de apoyo adecuados para reducir la carga de la doble jornada, pierden su ventaja como una fuente de trabajo barato, aunque on Puerto Rico tambien algunos do estos servicios son provistos por el Estado. A pesar do su ventaja de costo, sin embargo, la discriminacin sexual a la quo esta' sometida en estos passes capit&listas os mucho poor quo en Cuba, on terminos do niveles salariales, estabilidad en el empleo, y aun on posibilidades de promocin. Por ejemplo on Brasil las mujeres casadas son pocas-veces empleadas on las f bricas o pue-








cen;6 ser despedidas al estar embarazades, a fin de evitar el ausentism

3 pago de 1n ley de Materaidad (Humprey 1987 78-75) por lo que mieniras quo las mujeres trabajadoras pueden estar aqui subvaloradas en comparaciofn al hombre, ellas reciben muoho mas apoyo del Estado que las mujeres trabajadoras de passes capitalista. Participaci~n Politica y Conciencia.

Lc- ov,:;um-ao;Loaou do Ltxuj= o:-aa-.i. Q11 01 :;QIaLILSL ;.a U .voiloulo f tun 104tal dC, =proL&. dO 2" j',"tii9L tio-%, sonl un VQls Iou.o u trava Cd10 cuzl 01 puocu inw2 axl; :o OO. tUJ- dOfiMOfl0)j1 a4 0OO = L1u0CnVM;1 00 OL C cual Q1 07. do aclia pu do tdjLi1-r c-rupoo opccficoJ ca aoyc a.
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orttioas hocha u JU4 rovolucisa ot._ L"n 011:,t~imu jwi o oon'al 3A f niLS.aa wioVi14'ndom'a, amuluo 1%1ullo: V uz'L 2 Mota quo 103, atluicatw) :on L cho :: .-uOtO- f zW o-vQon la deS-anz do los dorohos do lou traaLj doroj quU la i:inoava doada do la rovoluoion. Do iwl Coz Lutw.u, (nod.) on "a outudio dol&'JodornPopuL.x oniiatiz" 01 iprtLALv CCUhdO 10 Ocia L=L cyoldescentralizaci6n y partioipaci6n que-se ha realizado con la instituoionalizaciorn do Ia Revolucion cubana en los afios 70._ .hotroo dato nO 00 prootan par hacor' .

qU. 2unto La r ujor tr j.o-a p-ticLm -- ;
do saia y oJ ciba., o iontoan cro soutaoa~ooe s



tovaraoz onic nos do ia a nivoi di barrLo ju.-COJitS do Daooiaa do ba 1ovoL idn o CDR), oil o: cet.'oC. Lu trca"jo (I" OTC o Confodorci&n do T::" jadorou do Cua) y t=o cuo roqvozoitan intorooo3 oupooita10:3 C0 l F'O .
ai'-n do llujoroz Cubd==e caoi todxaz 1U1; LIUJ=ra ntUi d: potononoon a out=3 tr14 o1=1aaozon auquo .;u J,:;t
'.icun va.3a 11 mi$S:L;3 tionlo oL 1I.ic do iu:encia .L0o a 3-az 34=1un; ouindicaloo, lo *cual pudiera ser rof lojo do la

importancia creciente que ellos le atribuyen a su actividad laboral. La participaoion en las tres organizaciones .es bastante alta tomando an cuenta las presiones de tiempo y altas responsabilidades que estas mujeres ya confrontan Adicionalmente mas do Ia mitad do las mujeres han tenido cargos an una de estas organizaoiones, especialmonte la FMC y el CDR, pero el # de los que actualmente tienen

cargos es considerablemente menor (Tabla 23) Las mujeres j'venes tienen Muy pobre experiencia en cargos de direooin: 70,5% de estos no tionen actualmente cargos y 57,4 % nunca lo han tenido. Mientras










quo esto pudiera indicar.un menor interest on participacioln on organizaciones de masas centre los maus Jovenes, lo mas probable es quo no hayan adquirido los afios do experienoia requerido.
tt-a1- a a uadojptado "izw poaiti= I)-r- uaf:5 l l 1j4dzreai JJvo ao3 a oouar puoutos vwofOI%=IcsD C
dciLooo &i on lu oxLnair=O &n Io qua ha txuido c~o rosultado-Ltu "I tO do 1OS Ouwroa gVQrMalm pro.nOcIanLOu a LOrOO do 03 a.oo do = 16% oa 1985 c .4% ou 1903 1, odI.d -ro odo aU Q.Itau MLujcOS OcubdZo m-ofoui=a0al Go 31,5 V nivol r cMC1Y 45,6 a nivo1 cnan3. (TABLA 24) "ABLA 23


Participaoion femenina actual on organizaciones do masa on muestra de Ariguanabo.


Nivel de partioipaci'n


Participa Participa No parti- Total Tienen
regularmente ocasionalm. cipa cargos


CDR 42,8 56,o 1,2 100 11,9

CTC 87,5 10,01 2,4 100 10,7

FMC 41,7 56,5 1,8 100 14,3


TABLA 24


Cuadros profesionales en la FMC por edad



27 y menos 28-35 36-45 46-55 +55 Total

1985 16 29 39 15 1 100

1988 34 34 25 6,7 0,3 100




)uente: Ofioina estadistica do la FMC









pAl tarww LLLp. O~Rcr ~ &L 11a4t I hoy!.o 1. DO:' la n:ujoz -tzbodjAdoxu lu roauouta Itaria fuo :f la Vodorat' -10 do -:a
3 C3:0-1 la conZn0i do LM cpo Vtabcja 2u dl.J-to1onto o 3A OWe So a"izax" oo=o loctos1.lOZ
CO la r00 Lo Q ul 01 n a.ntilon y o.L oqloo, lO etL1os 2,wan oriciraluipto ;ri owos do 1a BIz y quo ahora haa ucrdO a otros una torloz del GoiOrw, Lozi Crculos inff ilo3 zou
V1.;jtVQj oooo el boCno90oLA icuovtazbo brexiudo por lr-, la c-.uJer tr!bzJcLOl, .ido pox, L-. po3ibilidad do onploo y s ry10.3-do upoyo al t=Wbjo dal 1.,*cur (talos ovo Invandtoria, horas oapooluleo do oocV= pua lax trqbajCdao0xa, otc)(1 Auniquo toa Cjv oiosoa ~indwablL=ntQ laportanto p1a X 1at=bajadwas, 01 aftwsO on 0l 0Iroulo ixdfOtil y on IOU !o Vi10i do Oaoyo dan IQ ima do la ,C 4o j;gr V1150 do ponveio ~doat ngck&: oJWLg.Loo_ o~ .o l&c ioco.


TABLA 25

Logros percibidos y objetivos deseados do la FMC en muestra de Ariguanabo.


logros peroibidos Objetivos d
por encuestadas seados por
encuestadas

Circulo infantil 43,5 64,9
empleo 44,6 24,8

promoci'n personal 26,8 14,9

Servicios de apoyo al hogar 8,5 25,0

igualdad 30,4 16,7
salud 15,5 1,8

educacion para hijos 22,0 9,5

logros politicos ideolgicos 16,7 10,7
Otros ** 22,6 21,5
total N 390* 335*


* Debido a multiples respuestas, el numero de respuestas, ek mayor

quo el total de encuestados. Sin embargo los % estan calculados so la base do 168 encuestados.
Incluye legislaci6n, deporte y actividades culturales y otros.

O r lxizwito Ju 1 Wn 1p01 i L ortuut u = n0p0rc.oi. idoial do I ULe( Q 1 iorm laori.l On los a 70, zujzuc
al in xitcu1oo 03 &oio do au-oro3 -trabc-Jadom-(, au xol~ oo h" liwitado Lmyo,.xto ( l 0 do c.,s.








Ei 1974 el frente femenino de In CTC se responsabiliz' con la mujer t:a:bajadora, aunque existen coisiones conjuntas FMC-CTC para coordinar politics sobre In mujer y el trabajo. Este cmmbio puede haber contribuido a In actual identificacion de la FMC con muchas necesida'dos dowmsticas. Sin embargo a nivel nacional 42% do los m=xkzx miembros de la FMC son mujeres trabajadoras, comparado a un 37% do amas do casa (integraci'n eoonomica de la mujor cubana p 53) lo cua:1 sugiere que In mujer trabajadora constituye unaparte importante de la organizaciOn.

La FMC ademas desarrolla un trabajo ideologico important a

incrementar In conciencia lfemenina a traves do charlas, lecturas y otras actividades. Sin embargo, an nuestra muestra esta tarea ideologica se le da xpzam ximw aparentemento un menor enfasis, aunque el 30% de Ins mujeres mencionan In igualdad como un logro importante de la organizaci'n, mientras que un # sustancial ademas menciona su trabajo en los logros politico idoolo'icos (Tabla 25). De forma similar, mientras que Ins mujeres de nuestra muestra daban un gran apoyo al Codigo de In familia, han hecho nzzmuh muy pooo para implementarlo 01, sus propias vidas. Pudiern parecer que como en las soc. capitalist, s las mujeres de la case obrera estan fundamentalmento interesados

9 t las necesidades practicas o inmediatos do la mujor quo con sus intLreses estrategicos de gonero tales como la igualdad de generos. (cf. Molyneux 1986)
Lk s mujeres tambien von In igualdad como uno de los logros importantes de la revoluci'n conjuntamente con el empleo. Como planteara una de las mujeres de mas edad: "antes eramos esclava". Todas las mujores entrevistadas estuvieron de acuerdo de quo In revoluci'n ha elevado la condition de in mujer y citaron tambien los logros en la educaci'n y una mayor atencin a los nifios. La wayoria de Ins mujores de nuestra muestra son bastante. optimistas en tanto el 85% de estas dicen'que sus vidas han mejorado en comparacion a In de sus padres mientras que todas piensan que sus hijos viviran Aun mejor quo ellos. Mucho del progreso de Cuba se atribuye al PCC, ya que in mayoria do










n iestras encuestadas peroibe quo estt ha mostrado preocupaoion por It necesidad de la mujer trabajadora. No obstante a esto, el 69% i conociaf( la plataforma para la mujer aprobada en el III Congreso d il Partido on 1986. M a's del 90% de nuestras entrevistadas reconoe a Vilma Espin como Presidenta de la FMC, cargo que ocupa desde l.: fundaoi'n de la organizaci'n en 1960, aunque solo un 15% la reconocio como recien elegida wiembro pleno del Buro Politico. Casi todas nuestras entrevistadas von la television y oyen el radio y la mayorfatambien lee perIodicos y revistas, por lo que doblan estar mejor informados, pero solo el 11,9% do las mujeres entrevistadas pertenencen al PCC, mientras quo otro 9,5% pertenecen a la UJC (para menores do 30 afios). La membresla do estas organizaciones pollticas es solo atraves de propuestas y so basa principalmente en la actuacin en el centre do trabajo. El Partido on 1988 se comprometio a incrementar Ia membresia para reflejar la participaci'n femenina laboral y las mujeres constitulan el 22% de la membres1a partidista en 1984-5 (Perez- Stable 1987: 56)

La Organizaci'n fundamental encargada de resolver los problewas de la vecindad es el Poder Popular el cual fue creado on 1976 en un esiuerzo por descentralizar la toma de decisions y aumentar la partic.paci'n popular. Es un 6rgano/d electoral con asambleas a nivel de base, provincial y national. Las mujeres tienen por lo general poca rlpresentaci'n en estas asambleas (Ibid:55) aunque la misma ha aumenttdo sustancialmente durante estos afios a todospf ALos niveles. S lo uno do nuestras entrevistadas ha ocupado cargos en el Poder Popu1 r pero casi la mitad de las mujeres plantearon que asisten regularmcnte a las reunions. El 1oder popular es visto como el recurso fundt.mental para solucionar problemas de la vocindad tales como problemL.s do vivienda o escasez de agua citados por las mujeres como problemas fundamentals den Ariaguanabo. Sin embargo el 35% de nuestras entrevistadas refiri que no se dirigen a nadie con estos problemas,











de la comunidad lo cual sugiere que muchas sienten que los mismos no son tratados adecuadamente,

En su analisis del POder Popular, Lutjens (1987:770) argument que ho sido efectivo para desoentralizar la identification del problema y en el incremento do la participation local en la toma de decisiones. Su analisis de partioipaoi'n comunitaria a traves del Poder Popular eo las escuelas cubanas muestra qUe la elaboracin de politicas dsta ct*ntralizada pdroello argumenta que la partioipaci'n local no puede s.r solamente juzgada sobre la base de la oposioion a la politioa c: ntral, ya que en Cuba el concenso entre los niveles cdntrales y loo;les sobre objetivos generales es tan alto. T .l concenso se logra on parte a travel's de la amplia discusi'n do las nuevas eyes y mecanismos do gobierno como el Poder Popular a nivel provincial y de base antes de que se aprueben formailmente en los congresos del partido. Indudablemente, nuestras entrevistadas admitieron unanimemente los logros obtenidos despues de la revoluci'n no solo por la mujer sino por los do tbda la sociedad. Su apoyo a la revolucion se evidencia en su participacion en las organizaciones de masa y el poder popular y en su aprobacion a todo lo -qqe el partido comunista y la Federaci'n de Mujeres Cubanas. Pero como hemos visto, algunas mujeres tambien sienten que algunos aspectos como el COrculo Infantil, la vivienda y los servioios de apoyo a la mujer no han sido adecuadamente tratados tanto en el centro de trabajo como en la vecindad, Indudablemente, la necesidad do tales servicios ha aumentado cor la creciente incorporacion de la mujer a la fuerza laboral y a las actuales limitaciones ooon'mioas del pais que no han permitido a la of rta satisfacer la demanda (Perez Stable 1987:63) En nuestra concLusi*n resumiremos las implicaviones del aumento do la fuerza laboral femenina para la political estatal dn Cuba.












CCNCLUSIONES


Sin lugar a dudas, la incorporaci'n de la Mujer a la fuerza laboral ha sido, un elemento clave en la politica de desarrollo de Cuba, como lo os en la wayorla de los passes socialistas. De acuerdo a la teorla olsica del "Secialismof cientifico", el empleo femenino retributdo no solamente satisface la necesidad do fuerza de trabajo del pals sino que integra a la mujer al proceso uevolucionario y eleva su conciencia, reduciendo su aislamiento on el hogar e imbuyendola de nuevos valores colectivos (Kruks, Rapp and Young 1989:9) Lcs datos en este informed nos- brindan alguna evidencia del nivel do W'ito de esta politica. Numerosos studios sobre la mujer on Cuba ajuntan quo ha habido un impresionante aumento de la participacion de Mujeres an la fuerza-iaboral cubana y un marcado cambio en su distrib-cion secturial. Aqui comenzamos a apreciar la repercueion de estos c,.mbios a nivel del hogar. Es evident quo la mujer esta' haciendo grandcs aportes a la familia y esto esta Ilevando, en algunos casos, a astkblecer relaciones wa's igualitarias ma's profundas on la pareja. El etipleo famenino ha aumentado el ingreso de la familia y on muchos casos sus hogares estan bien equipados y cuentan con ahorros sustanciales. Las mujeres tionen un fuerte compromise de trabajo y ya no piensan dejar de trabajar, ni depender del salario de sus esposos cuando se casan o tienen hijos. Esperan quo sus hijos estudien y trabajen en mejores puestos quo ellas y esto se aplica por igual tanto a hembras como a varones. Todoe esto implica un cambio fundamental del papal de la mujer con el perlodopf prorevolucionario.

Mientras al empleo retribuido le ha dado a la mujer un nuevo sentido do aui'o-estimacion, este no ha alterado sustancialmente la ditision tradicional del trabajo en el hogar. A pesar de la existencia del C'digo de la Familia y la incorporacin masiva do la mujer a la fuerza laboral, el papel del hombre on el hogar no ha cambiado much. Las












nicais amilias que se acercan al ideal conceptializado en el Codigo e la Ifamilia son los nuileos familiares jovenes que son relativomente ndependientes de su familia y donde el esposoj y especialmente la t;Sposa tiene mejor nivel educational y frecuentmmente ocupan puestos :.cnicos y de direcci'n. Mientras que los hombres aceptan la idea de que sus esposas trabajen y que probablemente tambien reciban con agrado ase nuevo ingreso, la mayorla de ellos no comparte las labors dotiesticas y el cuidado de los hijos, ni sus esposas parecen estimularLos. En parte, esto es el resultado del alto % de hogares de tres generaciones contemplados en nuestro muestroo lo que enfatiza los pairones tradicionales de autoridad y trabajo dome'stico.puxxxi1xxUNg w Las mujeres agregadas en families numerosas tawbien pueden brindar iuna importante ayuda a las padres trabajadoras en el cuidado de los ninos y en otras tareas del hogar, pero desalientan a los hombres on asuwir mayor responsabilidad.

Esto deja a la mujer con una posada carga de responsabilidades domesticas fundamentalmente si tienen niflos pequeflos. Esta es la primera razon que nuestras entrevistadas reiteran constantemente para la apre,.Lante necesidad de circulos infantiles y de otros servicios de apoyo

il. mujer trabajadora. Resulta interesante el hecho de que estas mu-res sc proocupan constantemnte porque el estado les brinda estos

v~iios, nms que por la responsabilidad a towar por sus esposos coso indica en el Codigo de la Familia, Esto puede derivarse do todos I s servicios que el estado ha brindado a la mujer lo quo las ha Ilevado a recurrir a Gste para la solucion do sus problems antes que pidirle mas a sus esposos. La mayoria de las mujeres de nuestro wuestreo parecen identificar la igualdad de gonero con la obtencion do
J J
mjx mas servicios del estado, de las organizaciones de masas como la FAC mas que con una transformacion do rol de genero a nivel del hogar.







E Cuba las demandas de las mujeres se supone sean canalizadas a travKs do la Federaci'n de Mujeres Cubanas y otras organizaciones de masis como el Frento Femenino creado por el.Estado para promover la igualdad de la mujer. A diferencia de America Latina donde los movimientos femeninos aut'nomos de base han aumentado significativamente en estos aflos, en Cuba la mujer lucha dentro y no contra el Estado, para ejercer presion por sus reivindidaciones. El tema de la mujer trabjadora ha sido ampliamente debatido on los Congresos de la FMC y en el de los Partidos Comunistas, indicando quo la lucha por la isualdad do la mujer no esta confinada a la mujer. Vilma Espln president ta de la FMC ha planteado firmemente on muchas ocasiones sobre temas tales como la discriminaci6n.do la mujer on al empleo o el do compartir las responsabilidades de la casa y del cuidado do los nifios. Espln (1986:61) ademas ha criticado a la mujer por no toner mas concion cia oobre estos temas, sefialando quo la mujer y el hombre, a menudo hablan de que los hombres "ayudan" on las tareas dowesticas mientras que deben hablar sobre oomptir.un Espin afaTUMC: las costumbres azraigadas no pueden justificar actiaciones incorrectas, tales atra- )s deben ser enfrentados con valentla y hacer prevalecer la razon S-bre semejantes injusticias quo atentan contra los principios de la '1 0 L o n.

pesar Jd estos esfuerzos, esta claro que.la lucha por la igualdad C3 UGenero no esta completamente ganada on Cuba, debido fundamentalriante a la continua identificaci6n de la mujer con su rol dome'stico. A-nque ahora la mujer percibe el xxtz Ic x trabajo asalariadp como un$ compromise do por vida quo no cesa ni con el matrimonio ni con la maternidad, ellas continlan identificalindooe cono madre primero y on segundo lugar como trabajadora.

Easta una de las dirigentes femeninas de Ariguanabo argument6: Aqui nosotros mismas las mujeres nos discriminaos un poco, yo to lo digo a punto de quo ya soy diidigente y no so quo pero en un momento determinado con mis hijos, wira primero mis hijos y primero os mi casa, primaro es esto, ientras quo las mujeres continu'en porcibiendo el trabajo asalariado menos important quo su rol domestico probablmente seran mnas









dtdas a continuar asumiendo mayor responsabilidad por las -tareas domasticas lo cual debilita sus posibilidades de adquirir la igualdad con el hombre en el centro de trabajo. P3ro parte de la razon por la continua identifibaci'n do la mujer con su rol dowestico surge de political en el centro de trabajo que rofuerzan el status socundarios de las mujeres como trabajdores, Mientras que en Ariguanabo se han hecho esfuerzos para reclutar a la mujer a traves de la dircci'n de puestos preferentes, programas de calificacLO'n, ampleando a mujeres tecnicos, etc, las mujeres que entrevistanos so quejan do que no tienen iguales oportunidades para promover y <10e sus necesidades en cuanto a servicios de apoyo no se tratan adeadam3mte. Indudablemente zx !i mVI 2mcxm esto refleja la necesidad tuir los costos a trav~s de la implantaci n de un nuevo sistema

r~eci~n y Planificaci'n de la economia a finales de los afios 709

- o quo intonsific6 el cambio de estimulacitn moral a material. Nazzari (1983) prodijo que este cambio traeria un efecto negativo en el empleo femenino, pero el % de mujores en la fuerza laboral cubana continue en ascenso, axtzaxxz atraidas por las nuevas oportunidades do emploo y la disponibilidad de biene$' de consume asi como un aparente increr ento en el costo de bienes.

Indudablemente, las altas tasas do fluctuaci'n y la presi6n para lograr nayor productividad han hecho que la adm'n de Ariguanabo le do prioricad de primer orden a la estabilizaci'n de la fuerza laboral. Sin emhargo, yo argumentarla que prest~ndole mayor atencion a las necesid 9fCes de la mujer pudiera ser una forma adicional de estabilizaci'n do la fuerza laboral a la cual no se le ha prestado suficiente atencion. Por ejemplo: D~ndole mayor preferencia para la vivienda a mujeres con .riros que actualmente viven agregadas con sus familiares o ubicando zxm was mujeres con hijos pequenRos en turnos fijos, aliviarian muchos oe sus problems. Las limitaciones ideol'gicas a la promooi'n de la 2ujer debon ser tambion atendida. Las mujeres han sido reclutadas a :a fuerza laboral relativamente no hace mucho en la fabrica, que iene ujna gran tradicion de trabajodores masculinos. Pienso que esto







hz conducido a quo el sindicato y la administracion subvaloren a las =utjeres trabajadoras al compararlas con los hombres. Las mujeres obrercs do la production parecdn ser reclutados para trabajos de menos nivci, y no so les don ciertos trabajos como el de wecanicos quo ofrec n los mejores salarios y las mayores posibilidades para promover. La ; 3criminacion sexual no es intencional, pero surge do percibir a la ,m er trabajadora como poseedora de una menor habilidad fisica y mecaque la del hombre. Como en studios recientes de la Industria'

Oi n otros paises latinoamericanos tales como Bvasil, Chile o NioI Laen'ua al Gonero os integrado on la estructura jerdrquica reproducd~i'n (c.g. Humprey 1987 G'lvez and Todaro 1989: Perez, Martinez and Widmt ir 1989)

L. adwon puede quo oste dando respuesta a reacciones negativas de howbres trabajadores quo estan amenazados por el incremento continuo do l .s mujeres trabajadoras de Arigianabo. Como Humprey (1987:198) aporta en su studio de los trabajadores industriales en Sao Pablo donde la proporci'n do mujores trabajadoras tambien aumento rapidamente en los 7C, los hombres trabajdores tratan de defender sus status superior on le f brica impidiendo el acceso a las mujeres a puestos do ma's prestigio y devaluando el trabajo quo estos hacen. Mientras que no tonemos e-%idencia directa quo esto esta sucediendo on Ariguanabo, pudiera ser u. factor en la protecci'n de la administracin de los privilegios mc scu. inos on terminos de acceso a puestos de mayor nivel y otros ince ntivos.

Lcs Estados Socialistas deben star en una major position para combatir la discriminaci'n sexual en el trabajo porque ellos no tienen quo alrontar las resistencias -del sector privado. Ciertamente, no ha habido au i falt do voluntad polItica por parte del Estado en Cuba para prox rer la igualdad de la mujer, on el centro de trabajo pero el Estado ei efrenta a demandas competithras. En el Socialismo, existe una /rtenM xn constant entro la productividad y la 1gwaztdx equidad(, entre un

_cr orweonto en la producci'n como la industria y laxm2xwxaE su provision de los servicios sociales. Se evidencia l misma tenci'n on relacion

La famrilia noentras quo el Estado cubano aplaude l creciente auto-











i ria econ6mica de In mujer, est' alarmado por el incremento de las t,.sas de divorcio y el incremento del porciento de embarazos an adolscentes. Por ende, el Estado adopta poliiticas que enfatizan el papcl reproductivo de la mujer, tales como prohibiendo a la mujer de cielftos g trabajos peligrosos, lo cual a su vez reafirma la divis%6n tradicional del trabajo. De acuerdo a Benglesdarf (1985) atn el Cidigo de Familia, a eu vtxx disefiado para compartir responsabilidad dontro del hogar, esta tambin dirigido al fortalecimiento de la familia y para aliviar al Estado de la carga de la Socializacion total. Una rnzon fundamental para el apoyo socialista para la familia es la falta do recursos del Estado para responder a todas las neoesidades de la raproducclon social. En el xwtj tSm socialismo asi como en la Soc. 9ax Capitalista contribucitn que hace la familia a la reproducci'n social alivia grandemente el papel del Estado en este sentido. No obstante, los estados soci&listas se responsabilizan mucho mas por la reproduccion social quo los estados capitalistas y esto so puede aprociar cuando comparamos la polftica de Cuba hacia las trabajadoras con la do Puerto Rico y especialmente con la Repiblica Dominicana. A sitnismo On estos pauses la participacion de la mujer en la fuerza

1 aboral so ha elevado sustancialmente debido al aumento de la indust -ia1izaci6n para la exportacion, pero en contraste a Cuba el trabajo

.a urrujer es por lo general de base del sostsn familiar (Safa:1989) 1i a vujer estaS haciendo una acertada contribuoibn al hogar la que se t,3rna mas importante con la elevacion del costo de vida y las rebajas en los servicios quo ofrece el gobierno como resultado de la actual crisis econ6mica. En las zonas do procesamiento pars la exportaciOn en Repblica Dominicana no existen sindicatos y los obreros cafecon do seguridad laboral asf. como de atencion medica adecuada. En Puerto Rico, donde las costureras quo estudiamos estaban sindicalizadas, las condiciones de trabojo eran mucho mejor y el Estado como en Cuba, brinda amplios programs educacionales y de salud. A pesar do esto, Jos trabajadores puertoriquefios tienen el wakiantz constante temor de









rrder sus empleos debido a l amenaza de la fabrica de trasladarse a Jtgaros donde la mano do obra es was barata, como muchas lo han hecho ', y ni el sindicato ni el estado tienen poder para tenerlas. Debido z la fu. za del sector privado en Puerto Rico y en Repudbloa Dominicanm ic on el caso de zonas procesadoras para l exportacion agrupa mayormnte a iultinacionales norteamericanas, el estado puede hacor menos

davla por los trabajadores que- en Cuba.

I-A estos tres pauses, la mujer trabojadora tiene que combatir mes la l3galidad cultural do la discrimination de sexo, pero el estado cubano ha hecho mes para apoyar a la mujer en su lucha que Puerto Rico y que Repdblica Dominicana. No obstante Cuba ha obtenido evidentes loeros, todavia quedan importantes obsteaculos ideologicos y estructurals para lograr la igualdad do la mujer. Los obsteaculos ideol'gicos son mes dificiles de vencer, ya sea en sociedades capitalistas como on soci&listas, pues ellas estdn imprognadas en una division sexual del trabajo culturalmente definid.o que continue acentuando el papel reproductor de la mujer, a pesar de su creciente importancia en l fuerza laboral. Esto no significa negar la validez do restrichiones financieras y de otro tipo en la consecuci'n de la igualdad de la mAjer em Cuba. *n1xgzm Aunque el reconocimiento ideoltgico de la mujer camo trabajadora al iguAl que el del hombre resulta vital para su contLnua integracin al proceso revolucionario.