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Title: Seminario : Difusion y evaluacion de las estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para la promocion de la mujer : empleo
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Title: Seminario : Difusion y evaluacion de las estrategias de Nairobi orientadas hacia el futuro para la promocion de la mujer : empleo
Physical Description: Book
Language: Spanish
Creator: Federación de Mujeres Cubanas
Publisher: Federación de Mujeres Cubanas
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Bibliographic ID: UF00078096
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.

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Full Text
SEMINARIO
DIFUSION Y EVALUATION
de las Estrategias
de Nairobi
orientadas hacia el future
para la promoci6n
de la mujer





ESTRATEGIAS
ORIENTADAS AL
FUTURE


SEMPLEO
i-









INTRC)DUCCION


El Iro de enero de 1959 marc6 el Inicio
de la Revoluci6n en Cuba. Desde ese
mismo moment se hicieron realidad las
eyes de igualdad de salarlo y de opor-
tunidades para todo ciudadano y se co-
menzaron a crear las bases para aumentar
la participaci6n femenina en la fuerza
laboral y mejorar las condiciones de
vida y trabajo de las ya incorporadas.
Luego se dictaron nuevas leyes que bene-
ficiaban en particular a la mujer como
madre y trabajadora.

De ahl que para evaluar el cumplimiento
de las Estrategias de Nairobi, result
obligado sefalar los avances ya logrados
a partir de aquella fecha en que la
soluci6n a las situaciones hoy recogidas
en las Estrategias de Nairobi pasaron a
ser preocupacidn constant del gobierno
cubano.

Una breve imagen del pasado ofrece una
realidad funesta para la mujer, doble-
mente explotada en la Cuba prerevolucio-
naria, caracterizada por su estructura
econ6mica monoproductora, con una agri-
cultura atrasada y una casi total
ausencia de industrializacin. De tal
panorama es fdcil inferir el estado -de


miseria, hambre, desempleo, insa-uibridad
y analfabetismo que sufri6 el pueblo
cubano.

En ese context, el estado de desigual-
dad y discriminaci6n de la mujer era
particularmente lastimoso: encerrada en
el estrecho zmbito del hogar, sin parti-
cipaci6n en la vida social, carente de
los derechos mas elementales.

Elocuente e ilustrativo es el hecho que
en el ano 1958, del total de mujeres en
edad laboral, el 85% eran amas de casa y
la proporci6n de las consideradas econd-
micamente activas s6lo alcanzaba un 12%,
uno de los indices mas bajos de America
Latina.

Se estima que al triunfo de la Revo-
lucidn (1959) el ndmero de mujeres acti-
vas como trabajadoras permanentes no
superaba la cifra de 192000, pero hay
que resaltar que ocupaban en esta cifra
un peso fundamental las que laboraban
como sirvientas, manejadoras, u otras
variantes del servicio dom6stico y sub-
empleo.








Largas y encarnizadas fueron las luchas
de la mujer para lograr su plena igual-
dad. Alladas en este batallar a los
sectors mds conscientes de la clase
obrera y de la intelectualidad, reclama-
ron derechos a trba.fo iKual. salario
IualW califlcacidn igual. promQocina
igLal y otras reivindicaciones que le
costaron persecucidn y sangre, y que
s6lo con la Revoluci6n Socialista.en el
poder pudieron alcanzar.

En 1959 anhelantes de participar en el
process revolucionario que se iniciaba,
las mujeres comenzaron a organizarse. En
1960 el Comandante en Jefe, compaIero
Fidel Castro constitula la Federaci6n de
Mujeres Cubanas, Organizacidn que asumi-
ria tareas fundamentals para el desa-
rrollo de la- Revoluci6n, incorporando a
las mujeres a la vida political, social,
econdmica y cultural, prepardndolas para
realizar cada tarea y gularlas per el
sendero que las condujera a su plena y
definitive igualdad.

Una de las primeras tareas desarrolladas
per la Organlzacidn femenina fue la de
encaminar a la mujer hacia el trabajo
socialmente dtil. Se hicieron grandes
movilizaciones voluntarias para salvar
cultivos, sustituir fuerza de trabajo en
fdbricas, talleres, centros de servicios
y granJas agricolas. De esta forma fue


gradualmente -IncorporAndose como asala-
riada per una necesidad no s6lo de la
economic, sino de la propia mujer, que
asi se iba formando come un ser mis
valioso, con una personalidad mds equi-
librada, con mds posibilidades de desa-
rrollo.

La Federaci6n acometi6 esta tarea me-
diante el trabajo politico-ideoldgico
con la mujer, asi como con los organis-
mos del Estado para que la dntegraran
come fuerza laboral, asalariada o vo-
luntaria, segiln el case.

Tambien inici6 curses para la prepara-
cidn de la mujer a fin de incorporarla a
oficios no tradicionales: tractoristas,
torneras, fresadoras, etc.

Es digno destacar que las amas de casa
dieron respuesta a estos requerimien-
tos. Con abnegacidn y sacrificio ocupa-
ron su lugar en planes estatales avico-
las, artesanales y en centros de servi-
clos e industrials.

Ya en 1965, per orientaci6n del compa-
hero Fidel, se inici6 la incorporacidn
masiva de la mujer a la agriculture a
trav6s de planes especiales, experiencia
que organize la Federacl6n de Mujeres
Cubanas y extended a varias provincial.









Mas tarde se amplia este propdsito a
otras ramas de la economia, lo cual se
apoy6 con las Resoluciones 47 y 48 del
entonces Ministerio del Trabajo. La
primer designaba cargos para ser ocupa-
dos por mujeres, y la otra, en aras de
protegerla, establecla la prohibici6n de
actividades que se consideraba pudieran
afectarla.

Los cuadros femeninos desarrollaron un
process de persuasion en tal sentido,
con lo que se logr6 que 25000 hombres
pasaran a desarrollar laborers fines a
sus posibilidades y a las necesidades
del pals, cediendo sus plazas, fundamen-
talmente en los servicios, a igual
nimero de mujeres.

Posteriomente, de conjunto con el Minis-
terio del Trabajo, se inicid una amplia
campafa de discusi6n direct, unida a
una intense actividad ideoldgica y de
divulgaci6n con mas de 400 000 mujeres.
Todo ello ofrecid el resultado positive
de que al concluir el ano 1969 ya esta-
ban incorporadas a la vida laboral
434,600 mujeres. En la d6cada del 70
continuaron esos esfuerzos, enfatizon-
dose en la permanencia de la mujer tra-
bajadora.

Con tal fin se cre6 la Comisi6n de In-
corporaci6n y Permanencia, integrada por


el Ministerio del Trabajo, la Central de
Trabajadores de Cuba y la Federaci6n de
Mujeres Cubanas. Estas estructuras con-
trolaban la incorporaci6n al trabajo de
las mujeres que iba captando la Federa-
clin por medio de sus organizaciones de
base, asi como velaban por la estabili-
dad de esa fuerza que nutria las diver-
sas ramas de la economla.

La Federacidn de Mujeres Cubanas estaba
representada en todos los niveles de las
estructuras empleadoras para asegurar
que se facilitara la ubicacidn de las
mujeres.

Todo ese quehacer sostenido nos hizo
arribar a 1975 "Ano Internacional de la
Mujer", que di6 inicio al Decenio, con
un total de 669 100 mujeres incorporadas
a la Ocupaci6n Estatal Civil, lo cual
representaba una tasa del 27,3% de par-
ticipacidn femenina.

Ese ano signific6 un moment cualitati-
vamente superior eh la distribucidn de
la fuerza femenina ocupada. La Federa-
ci6n promovi6 la irrupci6n mas amplia de
la mujer a tareas no tradicionales.
Cerca de 4000 fueron empleadas en el
Ministerio de Transporte como taxistas,
ferromozas y otras, decenas de miles
ofrecieron su disposici6n de integrarse
en los Contingentes de Constructores,








para of-recer sus brazos en cualquier
lugar que se necesi tara, dentro fuera
1.1 pa s. A esta dccada correspondid
tambi.n un intense bregar de la Federa-
cid6n de Hujeros Cubanas en la captaci6n
de imuer'es para aquellos organisms
hacia donde res-ultaba diflcil la afluen-
cia femenina. Kntre esos "Organismos Je-
rarquiados", asl se les denomind, se
encoLntrablan 1 us Ministerios de la Cons-
truclcin, Transporte y otros, con los
cuales se resta blecian convene rios con-
juntoS qu-- 'rai cQibq'a os. peri d ca men-
toe.

Quiere e7ic, dePi.r, que al arribo del
incio de'l jDeconio, ya Cuba tenia reco-
r ido un camiizno de vas de 15 a doos de
internfa labor en 1a inoofraoin feme-
nin; aj trabI] joc.l-mente "Oti.l y on
beneficio de la major trafbjadora,

Resulta necesario a adir que durante ese
tie.mpo y paralelfmente a la incorpora-
ci6n feomnina a la v.ihda laboral, se
fucron crealdto l) a condI.i.io(.. jurfdi-
cs, .dhiin I .; ; : f. i va',' y soc ,alls queo
L;fac: i i r ,. i tf .-r ... ,n. f.La conO:S-
trucc. --1i de a. rfTrl o Inf fantiles, .la
apert.ur) .la 'cs.* y 50mmin P,' rna.do(:s, La cones, '1; .i do
fac il iidad r.i p-roduc to; a.l ( lm.nor i r' ; o n industria-
.: Ia ,',? .:d:ap .,.ain d

los establecimientos y otros servicios;
y el incremento de lavanderias y tinto-
rerias, significaron un apoyo til y
adecuado para esos objetivos.

A todo esto se unid tambidn un elevado
trabajo politico e ideol6gico con la
familiar y la propia mujer para que se
compartan las areas hogareias de forma
tal que ella pueda compatibilizar las
responsabilidades laborales, sociales y
dome's ti cas.

Nos correspond ahora hacer un recorrido
general por las Estrategias, a fin de
evaluar hasta ddnde hemos llegado trece
ahos despu6s de iniciado el Decenio.

Las propnestas concretas de accidn con-
sideradas en el Area de empleo en las
._trategias, revis ten particular impor-
tancia en la coyuntura actual, ya que a
escala mundial la crisis econ6mica, la
deuda externa y otros factors po.liticos
y isocialos conforman un panorama criti-
co, mniy espocfialnmnte en los passes
i'ubdo:':''
Copmo vereaos a 1.lo largo do nuestro do-
cumento, matchos do los planteamientos
conl; n itdos entire los prraftos 132 y 147
de la; iK' ,trategias, respecto al tema del
romplco, baIn srido superados por nue:itra
reoa! .dad'ut.










En el pdrrafo 132 se express: "Las medi-
das encaminadas al adelanto de la mujer
en today clase de empleo, deben estar en
consonancia con las political econ6micas
y sociales que promueven el pleno empleo
productive y libremente elegido".

Como se ha explicado en la Introduccidn
y analizaremos mds adelante, el trabajo
realizado desde los inicios del triunfo
revolucionario para incorporar a la
mujer, ha arrojado sus frutos con lo que
hemos logrado un sostenido incremento en
cuanto a la participaci6n femenina en la
ocupacid6n

En Cuba las mujeres se han incorporado
cada ves amis a los diferentes sectors
de la economia. Vale destacar que la
fue.rza laboral femenina, de 1975 a 1980
crecid en 141300 mujeres,y la tasa de
participaci6n se increments de 27,3% al
32,4% al cierre del ano 198..

Al termino de diciembre de 1987 conta-
bamos con .n -Indice o tasa del orden del
3W.% y el andlisis retrospective en
relacidn a esta d6cada que se ofrece en
la siguiente tabla, demuestra la dind-
mica ascendente de este indicador:


PARTICIPACION 1(%


1980

1981

1982

1983

1984

1985

1986

1987


32,4

33,8

35,1

36,1

37,0

37,5

37,8

38,3


El actual grado de desarrollo y la com-
posici6n de la fuerza empleada por catego-
rias ocupacionales, es express n del
advance obtenido. Asi lo refleja la
tabla siguiente:


ANOS







X1960


Part. femenina
del total de trab.

Obreros

T7c ni cos

Administrati vos


Servicios

Dirigentes


32,4

14,3

52,9

81,0

57,8

19,6


%1986


38,0

19, 1

56,4

82,9


Come se aprecia en el peri6do de refe-
rencia, han existido incrementos en las
distintas categrlas ocupacionales, lo
que se refleja en cualquier etapa de
informaci6n que tomamos, a partir del
triunfo de la Revoluci6n.


El crecimiento de la ocupaci6n femenina
total entire 1981 y 1986 se concentr6 en
la de obreros y tdcnicos. Las obreras se
incorporaron fundamentalmente al sector
industrial en las,ramas done hist6ri-
camente la participaci6n femenina en la
fuerza de trabajo total ha side relati-
vamente elevada -confecciones, bebidas y
llcores, textile y cuero- y en otras,
done esa proporcicn no era alta-
construccidn de maquinaria no el6ctrica,
quimica, alimentaci6n y azucarera-.


En los servicios el incremento se pro
dujo en los servicios sociales califica
dos, sobre todo educaci6 y salud.

No obstante los crecimientos apuntados,
la mujer no se ha incorporado con igual
dinamismo a ramas fundamentals de la
industrial y en actividades de los sec-
tores agropecuarios, silvicultura, -
transporte y construcci6n.

Al considerar la distribucidn por sexo,
dentro de las categories ocupacionales
se observe un incremento en la represen-
taci6n de las mujeres entire los obreros
y dirigentes: de cada seis obreros que
habia en 1981, una era mujer, mientras
que en 1986, de cada cuatro obreros, Jo
era una. Se mantiene similar la repre-
sentaci6n femenina entire los t6cnicos
los administrativos y los trabajadores
de servicios.


En el parrafo 133 de las Estrategias se
express: "Las politics que se adopten
deben proporcionar los medics para movi-
lizar la conciencia public, el apoyo
politico y los recursos institucionales
y financieros que permitan a la mujer
obtener empleos que exijan nrs conoci-
miento y responsabilidad, incluldo los
de nivel directive, en todos los sec-
tores de la economla. Entre estas medi-
das figurar6 aI promoci6n de la movill-
dad ocupacional do la muJer, especial-










mente en los niveles medio e inferiores
de la fuerza laboral, donde trabaja la
mayorfa de las mujeres.

En relaci6n con el nivel escolar cabe
apuntar que constantemente entire 1978 y
1986 aumentaron los indices de mujeres
trabajadoras con secundaria bdsica, en-
sefanza tc.nica y professional, preuni-
versitaria y educaci6n superior y dismi-
nuy6 su proporci6n entire los trabaja-
dores con primaria.

En 1984 las mujeres representaban a-
proximadamente la mitad de los trabaja-
dores graduados con tftulos en los ni-
veles superior y medio superior, respec-
tivamente.

Dentro de este esfuerzo vale destacar
que se propici6 que el 50% de las ma-
triculas de la Ensenanza T6cnica y pro-
fesional fueran femeninas, lo que
necesariamente incidid en la ocupacidn e
igual comportamiento se viene expresando
en la Ensehanza Superior, donde se ac-
cede segan la puntuaci6n del nivel esco-
lar precedent o por exdmenes de ingreso
u oposici6n, y ya las matriculas univer-
sitarias favorecen al sector femenino,
pues las estudiantes suelen alcanzar
mayor puntuaci6n que sus compaIeros
varones.


Tal polltica nos ha permitido incluso
que la mujer estd present en sectors
en los que tradicionalmente no laboraron
mujeres, aunque en este sentido adn
debemos avanzar much mds.

Segdn las Estrategias "promover a la
mujer en el empleo significa ademas de
ocupar cargos de direcci6n que desempehe
empleos que exijan mAs conocimientos y
responsabilidades en todos los sectors
de la economic. Comprende tambi6n la
movilidad ocupacional de la mujer, de
niveles medios e inferiores a supe-
riores". Con tal fin proponent "adoptar
political que proporcionen los medios
para movilizar la conciencia pdblica, el
apoyo politico, recursos institucionales
y financieros destinados a la promoci6n
de la mujer". En relaci6n con ello en
Cuba se ha hecho un esfuerzo sostenido
en estos anos, resultado de la political
del Partido en tal sentido. Para la
Organizaci6n femenina, este prop6sito ha
estado siempre present en sus objetivos
fundamentals.

Si valoramos el periddo 75-87, el Indice
de mujeres en la categoria Dirigentes se
ha incrementado en 10,0 para cerrar el
1l timo aho en el 26,2%.








Quiere ello decir que en la direccidn
administrative tambidn se han obten/do
logros en la fuerza laboral femenina.
Ahora biln, todavla no podemos sentirnos
satisfechos con estos resultados,

La proporcidn de mujeres dirigentes
respect al namero de trabajadoras, come
apuntdbamos anteriormente, es de 1 por
cada 21, mientras que en la fuerza mas-
culina por cada 11 trabaia~thr a un
dlrigente. Este des balance no es el
unico, por cuanto la distribucidn por
niveles jerArquicos respect a la mujer
present; una forma piramidal: la mayo-
riv de ollas dirlge en escaloges infe-
riores ';y ia dsminuyendo su presencia en
los cargos de direccidn a media que van
ascdndiendo el grade de responsabilidad
y el nivel, Si analizamos a partir del
nivel educational, hay mws posibilidad
de promoci6n femenina porque mds del 80%
de ellas reunen los requisitos .idneos.
Entonces, cabe preguntarnos. A quS obe-
dece esta situocoin?, Una respuesta er
tal sentido no puede separse del Influjo
de los fact ox s subjetivos, tanto per
part del hombre& .Tnvr lJa propla
mujor, al no estar a.n consolidada la
coneopcil6n precisa respect a las posi-
billdades y capacidados de la major para
la t.oma de dec isiones.


En los pdrrafos 134 y 135 de las Estra-
teglas se express:

PRrrafo 134: Los gobiernos que aan no
lo hayan hecho deben ratificar y aplicar
la Convenci6n sobre la eliminaci6n de
todas las forms de discriminaci6n con-
tra la mujer y otros instruments inter-
nacionales relacionados con la mejora de
la condicidn de las trabajadoras".

Pdrrafo 135: "Se deben adoptar medidas
legislativas y sindicales para garanti-
zar la equidad en todos los empleos y
evitar las tendencies a la explotacidn
en el empleo de Jornada partial, asl
come la tendencia a la feminizacidn del
empleo de jornada parcial, temporal y
estacional".

Como se ha explicado en la introducci6n
en el ano 1959 se aprobaron leyes labo-
rales que garantizaron la equidad en
todos los empleos; anteriormente, cada
empresa empleadora estableola el monto
de los salaries acorde con sus posibili-
dades y una de las primeras medidas fue
la equiparaci6n salarial.

Tambidn se elimin6 la explotacidn en el
empleo de Jornada parcial, temporal y
estacional que estaba muy extendida
fundamentalmente en cl sector azucarero.
16











Tomando come objeto de studio una en-
cuesta sobre el personal dirigente efec-
tuada. en el pals, vemos que en organis-
mos come los Ministerios de la Agri-
cultura,y de la Industria Azucarera, que
cuentan con una amplia representaci6n
femenina dentro de su masa laboral, la
proporci6n de compaheras en cargo di-
rectives es baja.

Respecto a la cantera de cuadros para
ocupar responsabilldades, la proporci6n
de mujeres es la tercera parte de esa
reserve.

En las ltimas evaluaciones de los re-
sultado de su labor, las.mujeres diri-
gentes presentan proporciones favorable
respect al total de evaluaciones, en
"muy bien" y "bien". Esta halagueha
situaci6n complement la referida a la
escolaridad.

Todo ello nos conduce a mirar con opti-
mismo el future, pues aunque todavia se
requieren arduos esfuerzos, contamos con
voluntad political y con una cantera
de mujeres valiosas que nos llevara a ga--
nar la batalla de la promoci6n, aspect
fundamental en nuestra aspiracidn de
alcansar la plena igualdad de la mujer.


En los pdrrafos 134 y 135 se expresa:

PArrafo 134: "Los gobiernos que ain no
lo hayan hecho deben. ratificar y aplicar
la Convenci6n sobre la eliminacidn de
todas las forms de discriminacin con-
tra la mujer y otros instruments inter-
nacionales relacionados con la mejora de
la condicidn de las trabajadoras"

PErrafo 135: "Se deben adoptar medidas
legislativas y sindicales para garanti-
zar la equidad en todos los empleos y
evitar las tendencies a la explotaci6n
en el empleo de la jornada parcial, asi
como la tendencia a la feminizacidn del
empleo de la jornada parcial, temporal y
estacional".

Como se ha explicado en la introduccidn
en el afo 1959 se aprobaron eyes labo-
rales que garantizaron la equidad en
todos los empleos, anteriormente, cada
empresa empleadora establecia el monto
de los salaries acorde con sus posibili-
dades y una. de las primeras medidas fue
la equiparaci. n salarial.

Tambidn se ellminn la explotacidn en el
emipleo de la jornada parcial, temporal y
fitacionaria que estaba muy extendida
fundamentalmente en el sector azucarero-
18





Actualmente el trabajo temporale sdio
existe para suplir las licencias de
ma ternidad, licencias deport vas,
cul turales, etc.

El pmrrafo 136 de las Estratesias pIsiD
tea quS;.: "Se recomienda encarecida-mente
la aplicacidn del horatio flexible comO
una media para alentar al hombre y a la
mujer a que compartan las responsabili-
dades familiares y domfdssticas, siempr'e
que ese media no se aplique en contra
de los interests do los empleados. Sc
deben organizer programs do reinoorpo-
racicnz al trabajo, con capacitaici6n y
remuneracidn, para las mujares qua se
hayan ausentado algin tiempo de la fuer-
za laboral, Deben revisrse las es-
tructuras fiscales para que la imposi-
ci6n prog-resiva sobre los ingresos corn-
binados de los c6nyugues no actue comro
un contraincentivo de la mujer".

(Un aspect qua se ha debatido muchas
veces es el establecimiento de horarios
especiales para la mujer. No parece
possible establecer en un mismo centro
horarios flexible, cuando se rate de
producciones que requieran ac-ci6n coor-
dinada en su cadena; No obstante, ya se
estudian variantes de flexibilidad, como
la reduccion de la jornada de 6 horas on
centros con ritmos intensos de pro -
duccidn habiendose obtenido algunos


result dos alondores al crecar la
productividad del trabjo, la i estab.il.idad
laboral y los nivales dei ocupacrln.

En general se realizan grades esfuerzos
en la capacitaci6n y recalificaci6n de
los trabaJadoro y en la mwedida de las
posibilidades,esta se efectda en horario
laboral, o sea se le remunera el salario
mientras dure la capacitacidn; no obs-
tante adn debemos continuar insistiendo
para que se realicen planes dirigidos
especiff camente a aquellas mujeres que
tienen que ausentarse algin tiempo de la
fuerza laboral.

Los pfrrafos 137 a-l 140 yP e.l 143 de las
Estratejieas planteean:

Pdrrafo 137: "Se recomienda
endrgicamente a todas las parties n--
teresadas que procuren eliminar todas
las forms de discriminacidn en el-
empleo, especialmente las diferenclas
salariales entire mujeres y hombres que
realizan trabajosc de igual valor. Con la
ayuda de nuevos programs se podri an
superar disparidades que a-n existen
entire los salararios de hombres y
mujeres. Se debe eliminar, tambidn today
la diferencia en las condici ones Jur-
dicas de trabajo entire el hombre y la
mujer, en los cases en que estas sean
desventajosas para la mujer, y se deben
conceder privilegios a los padres y a
las madres. Se debe promoter la desagre-







gacidn ocupacional entire mujeres y honm-
bres ".

Pirrafo 138: "Los sectors public y
privado deben trabajar de consuno para
diversificar y crear en zonas tanto
rurales como urbanas, nuevas oportuni-
dades de empleo para la mujer en esferas
y sectors tradicionales y de alta pro-
ductividad, programando y aplicando al
efecto incentives para empleadores y
trabajadores y difundiendo informaci6n.
Se deben evitar los estereotipos basados
en el sexo en cualquier esfera y se
deben incrementar las perspectivas o-
cupacionales para la mujer".

P1rrafo 139: "Los sectors pdblico y
privado deben mejorar las condiciones de
trabajo para la muJer en todas las esfe-
ras de la econocmia estructurada y no
estruct urada. Se debe mejorar la higiene
ocupacional y la seguridad en el trabajo
y en el empleo y se deben adoptar medi-
das eficaces de proteccidn de mujeres y
hombres contra los riesgos para la salud
de determinados tips de trabajos. Deben
tomarse medidas adecuadas para evitar el
hostigarmiento sexual en el trabajo o la
explotacion del sexo en determinados
trabajo., como el servicio domestic.
Los gobiernos deben ofrecer medidas
apropiadas de reparacidn y aplicar medi-
das legisiativas que garanticen esos
dcrechos. Ademds, los gobiernos y el


sector privado deben crear mecanismoo
que permitan detectar y corregir c:ondi--
clones de trabajo inconvenientes".

Earrafo 140: "En la planificaci6n nacio-
nal se debe prestar atencidn, con urgen-
cia, al desarrollo y al fortalecimiento
de planes de seguridad social y salud y
planes de proteccidn de la maternidad,
de conformidad con los principles esta-
blecidos en el convenio relative a la
proteccidn de la maternidad y otros
convenios y recomendaciones pertinentes
de la OIT, como requisite previo para
acelerar la participaci6n efectiva de la
majer en la produccidn, y todas las
empresas y sindicatos deben tratar de
promover los derechos y compensaciones
de las trabajadoras y velar porque se
establescan infraestructuras adocuadas.
Despuds del nacimlento de un hijo, tanto
mujeres como hombres debetn powder dis-
frutar de licencia de preferencia com-
partida entire ellos. Debe disponerse la
existencia de guarderias accesibles para
los padres que trabajan".

PFarratfo 143: "Debe reconocerse y respe-
tarse el hecho de que el hombre y la
mujer tienen el mismo derecho de traba-
far y, por esa misma razdn, a percibir
ingresos personales en condiciones de
igualdad, independientemente de cual sea
la coyuntura econdmica. Deben o-
frecerseles oportunidades, especialmente
en el mercado laboral, de conformidad
22








con la legislacidn de proteccidn de cada
pals, on el m7arco de las medidas para
es timular al desarrollo econdmico y
promoter el aumento de los puestos de
trabajo "

La legislacidn cubana, resultado de
nuestro sistema socialist responded a
los 7ds generals y mayoritarios inte-
reses del pueblo. La Constitucidn de la
Repdblica, el Cddigo de la Familia y la
Legislacidn Laboral vigente sustentan el
principio de reconocer objetivamente la
igualdad de la mujer en la sociedad.

La primera Ley expresa.... "la mujer goza
de iguales derechos que el hombre en lo
econdmico, politico, social y familiar"
y que "...para garantizar el ejercicio
de estos derechos 7 especialmente la
incorporacion de la mujer al trabajo'
social, el Estado atiende a que se le
proporcionen puestos de trabajo compati-
bles con su constitucidn fisica, le
concede licencia retribuida por materni-
dad, antes y despu6s del part, organize
instltuclones tales como circulos infan-
tiles-, sem.'nin.do3 e internados esco-
lar.a y se esfuerza por crea.r todas las
condiciones que propician la realizacidn
del principle de la igualdad". Tambidn
estab.lece "... que c trabajo on la so-
ciedad socialis ta es un derecho, un
dcbo.r y un honor para cada cludadano" y


que ". al proporcionarlo se atienden
las exigencias de la economla y la so-
ciedad, la eleccidn del trabajador y su
aptitud y calificaci6n".

Asi mismo, en dicho cuerpo legal se con-
sagra el principio socialist de cada
cual seggn su trabajo y el derecho a
percibir ".,. igual salaLz por igual
trabajo", lo que se cristaliza en las
diferentes normas laborales, como el
pago per condiciones anormales, por
antiguedad, por horas extras y otras
garantias salariales.

Tambi6n estan recogidas en la legisla-
cidn otros derechos laborales aplicables
a hombres y mujeres, come los referidos
al inicio, modificacidn, suspension y
terminaci6n del contrato laboral, a la
jornada de 8 horas diarias y 44 sema-
nales; al descanso semanal de 24 horas
ininterrumpidas come minimo, a un mes de
vacaciones anuales pagadas; a que se le
proteja su vida y su salud mediante las
medidas de Protecci6n e Higiene encami-
nadas a prevenir accidents y enferme-
dades y ofrecer condiciones adecuadas de
trabajo; a la seguridad social, a la
capacitaci6n t6onica y professional, o-
freciendo .facilidades laborales a esos
fines, a que se evalden los resultados
de su trabajo y al correspondiento es-
tImulo salarial en tal sentido; a recla-
mar sus derechos laborales ante los
24









Consejos de Trabajo o los Tribunales
Populares, segdn correspond.

Resulta de igual modo obligado seSalar
que tanto la Constitucidn Socialista, la
Ley de Maternidad y e Codigo del Traba-
jo fueron sometidos al andlisis, dis-
cusidn y aprobacidn de las masas.

La ley particulariza a la mujer en aque-
llos aspects relacionados con su
funcidn procreadora. Tal es el caso de
la maternidad y algunas parties del ,C:6-
digo del Trabajo, con el mismo fin.

Ademas y para garantizar los niveles de
empleo alcanzados, se dispone la decla-
racidn de puestos preferences. La mujer
estd contemplada, de igual modo, en las
normas que regulan la ubicacidn centra-
lizada, el trabajo a domicilio y la ley
de Cooperativas.

El Cddigo de la Familia es un apreciable
instrument juridico, que apoya con
justeza la lucha por la igualdad de la
mujer, al asignar a cada cdnyuge la
responsabilidad en cuanto a la familiar,
los hijos y el hogar. El cumplimiento de
los preceptos que sustenta, significa
una valiosa contribucidn a la integra-
ci6n de la mujer a la vida econdmica del
pals. Ahora bien, en la prdctica se han
ido creando situaciones que aconsejan el


anilisisis periddico del comportamiento
de las normas juridicas a los efectos de
adocuarlas a cada momento de nuestro
desarrollo.

Es por ello que la norma juridica cubana
en el orden laboral, ha sido objeto de
analisis y modificaciones oportunas, y
en estos moments, muchas regulaciones
se encuentran en fase de andlisis, a
partir de la problemdtica del empleo en
las actuales circunstancias.

Una media oportuna en el piano national
lo constituy6 la promulgaci6n de la
Resoluqcin Numero 605, dictada por el
ComitdEstatal de Trabajo y Seguridad
Social, que crea la nCmisidn NMc iona de
Employ ~LFOemnino. Dichas comisiones es-
t4n integradas por el Coimite Estatal de
Trabajo y Seguridad Social que las pre-
side; y como miembros la Central de
Trabajadores de Cuba y la Federaci6n de
Mujeres Cubanas. Esta composicidn per-
mite examiner qud political espeecficas
deben proponerse en cada moment para
lograr el sostenido advance de la mujer,
En tal sentido se establece la Reso-
lucidn- y rmeJ 51 1ue permit te deftinir
los _uestos preferences para las
muJeres, y la -esoluci6n ni mero 512 cue j
posibilita dar pro teclcn a las comna-
feras_ lrgidas de avjdac pra m.a~it-ner a
su familiar o a si mismas.








Atf-'u Imente se estudian cambios o ade-
cuaciones de la political de empleo vi-
gen te pero, en cualquier sistema de
contratacidn, estarzn presents el dere-
cho al trabajo y la libre selecci6n del
empleo por cada ciudadano de acuerdo a
las opciones existentes asl,como la pro-
tecc.n de los l derechos de la mujer en
este se ttido, ya que en nuestro pals el
istAdo assume la responsabilidad de esta-
blecor una Ifnea arm6nica en material de
political de empleo.

El car rafo 141 indica: Los gobiernos y
las organizaciones no gubernamentales
deben reconocer la contribuci6n de las
mujeres de edad y la importancia de su
aportaci6n a las esferas que afectan
directamente su bienestar. Debe prestar-
se una atenci6n urgent a la educacidn y
capacitaci6n de las j6venes en todas las
esferas. Tambi6n deben crearse programs
especiales de readiestramiento, incluido
el adiestramiento t6cnico para las j6-
venes de los sectors urbanos y rurales
que carezcan de preparaci6n y esten mal
capaci tadas para conseguir un empleo
reomunerado. Deben tomarse medidas para
eliminar la explotacidn laboral de las
j6venes de acuerdo con el Convenio
ndmero 111 de la OIT, de 1958, relative
lan d:iscriminacidn on material de empleo
y ocupacj~in, y' el Convenio 122 do la
OIT, de 1964, relative a la political de
empl co.


Las leyes laborales regular la edad
mfnima y los aios que debe laborer un
ciudadano para acogerse a la jubila-
cion, no obstante, se reconoce la con-
tribucion de aquellas mujeres que conti-
ndan trabajando. Es precise selaJar que
la esperanza de vida de nuestra pobla-
ci n ha ido en aumento y se trabaja para
que en el aHo 2000 sea de 89 ahos, por
lo que result muy util que los traba.a-
dores continden aportando su experiencia
a las nuevas generaciones.

La capacitacidn de los jdvenes se en-
cuentra garantizada en el pals, tanto
por el sistema national de educacidn
como en cursos que convocan las empresas
de acuerdo a sus necesidades.

Merece especial atenci6n la labor reali-
zada con la mujer en este sentido desde
el triunfo dela Revolucidn. En el ano
1960 se cred la escuela "Ana Betancourt"
para las campesinas, con un program
intensive para su superacidn cultural y
tecnica. Se crearon las Academias de
Corte y Costura que posiblitaron la
capacitacidn de muchas mujeres para su
incorporacidn a talleres de confecclones
textiles, Se crearon como se explicd
antoriomente cursos para capacitarlas en
oficios no tradicionales, que propicia-
ron su access a nuevos puestos de traba-
jo.







Se han ejecutade programs especiales de
readiestramiento, una muestra de ello es
la media que se adopt recientemente
con los tdcnicos medics que se encontra-
ban sin empleo por no exisitir plazas
acorde a sus especialidades. Esta fuerza
fue contratada en cada municipio del
pals y son ubicados en cursos de rea-
diestramiento o en plazas afines para
garantizarles posteriormente un espacio
en la vida laboral.

El Rcarafo i42 de las Estrateagias esta
blece: "Los planes, programs y proyec-
tos nacionales deben lanzar un double
ataque contra la pobreza y el desempleo.
Los gobiernos. para conseguir que la
mujer tenga acceso a oportunidades eco-
n6micas en condiciones de igualdad,
deben tratar de hacer participar e inte-
grar a la mujer en todas las fases de la
planificaci6n, realizaci6n y evaluaci6n
de programs multisectoriales que elimi-
nen la discriminaci6n contra la mujer,
ofrescan los necesarios servicios de
apoyo y den importancia a la generaci6n
de ingresos. Debe contra tarse a un
namero mayor de mujeres en los mecanis-
mos nacionales de planificaci6n. Debe
prestarse especial atenci6n al sector no
estructurado, ya que constitute la prin-
cipal fuente de empleo para un conside-
rable namero de mujeres desvalidas de
los centros urbanos y rurales. Al Coope-
rativismo le compete una funci6n indis-
pensable en este plano"
29


En este andlisis no puede dejar de abor-
darse an ndcleo muy important dentro de
la masa femenina del pals: la mujer
campesina, entendi6ndose por tal la
vinculada a ese sector, ya que en las
zonas rurales resident mujeres dentro de
las dreas estatales, cuyo andlisis se
insert en el correspondiente a la o-
cupaci6n estatal. Con sus particulari-
dades, hay que sefialar que las medidas
encaminadas a promover el adelanto de la
campesina en material de empleo se in-te-
gran a la political econdmica y social
que sigue el pais para -7 desarrollo
rural integral.

En el context de esa political se han
ablerto dos vias especlficas para el
campesinado: la integraci5n de sus tie-
rras a planes estatales o su incorpora-
ci6n a las cooperatives. En ambos casos,
la transformaci6n radical en el paso de
la pequena economla campesina a la pro-
ducci6n en gran escala. Para la mujer
las dos opciones ofrecen mayors opor-
tunidades de acceder al empleo, recibir
protecci6n de la legislaci6n laboral
vigente y capacitarse.

Entre las ventaJas para la mujer de la
economia cooperative sobre la mini-
fundiaria estd el ofrecerie mayores -
perspectivas de empleo, mayor capacita-
cidn y especializaci6n.









For otra part el agrupamiento de las
viviendas en comunidades aumenta .las
posiblidades de disponer de servicios
sociales que aminoran la carga de traba-
jo domdstico para la familiar campesina,

Lo real es que el cooperativismo le
proporciona mas amplias expectativas de
desarrollo a la campesina y eleva a una
escala superior su papel como fuerza de
trabajo. Prueba de ello es que el 82% de
las 15 000 cooperativistas actuales
trabajan regularmente e infl yen en
grado significative en el 6xito de co-
sechas como cafd, tabaco, hortalizas y
otras.

De los 1 543 t6cnicos de calificaciOn
superior y media con que cuentan las
cooperatives, mas de la tercera parte
son mujeres.

Sin embargo, es bueno sefialar en este
andlisis que la retenci6n de las jdvenes
t6cnicas reci6n graduadas se hace diff-
cil en las condiciones de las cooperati-
vas: no siempre han contado con el apoyo
y la comprensi6n necesaria en una etapa
tan compleja como es la del inicio de la
vida laboral, en un medio poco conocido
y de reales dificultades materials y
subjeti vas.


n otr-os casos ha side insqyficiente i.3l
preocupaci n por crear Un mi2nimo de
condiciones de vida y trabajo para los
jdvenes.

For eso recomendamos que en la Ley del
Servicio Social se incluya el tratamien-
to especifico que debe darse al personal
t6cnico asignado a las cooperatives en
cuanto a que tengan iguales beneficios
que los ubicados en el sector empresa-
ria.l estatal.


No hay lugar a dudas de que con el
cooperativismo se consigue que la majer
acceda a oportunidades econdmiacas en
condiciones de igualdad con el hombre y
se potencien sus alternatives de parti-
cipar on los mecanismos de planificacidn
y ejecucidn de la actividad econdmica.
produce ti va,

Para ejemplificar, el ndmeoro de mujeres
en las direcciones cooperativistas sigue
una tendencia creciente: a escala nacio-
nali el 13 de los actuales miembros de
las Juntas directives son mujeres. Sin
embargo, los cargo de mayor autoridad y
jerarqula son ocupados por hombres: sdlo
sels cooperatives on el pals son presi-
eidas por mujorcs.









APfr~?


Referido al t6pico de dias a laborar por
hombres y mujeres en este sector, se
observe que el promedio de dias trabaja-
dos durante el mes por las cooperativis-
tas es de 17,4 mientras que el de los
hombres es de 24,4. Esto demuestra que,
aunque en la prdctica tienen iguales
posibilidades, la mujer trabaja menos
dias que el hombre y no siempre ello
obedece a falta de ocupaciones, sino mas
bien a que sobre la mujer continMa reca-
yendo el mayor peso de las obligaciones
dombsticas y familiares.

Si lo vemos desde otro punto de vista,
esos datos tambi.n indican que las
mujeres cooperativistas tienen la posi-
bilidad de trabajar el ndmero de horas o
dias que pueda convenir a sus areas
personales e interests familiares,aunque
ello vaya en detrimento de la cuantia de
sus ingresos en relaci6n con los de los
hombres.

En las cooperatives no se establecen
diferencias salariales entire mujeres y
hombres que realizan trabajo de igual
valor, pero como las mujeres trabajan
menos horas diarias o con normas mds
bajas, por lo general es menor la canti-
dad de trabajo realizado y, por tanto,
su valor.


'Il ingreso promedio diario de las
mujeres por remuneracion del trabajo, en
las cooperativist-as es de 4,87 pesos y
en los hombres es de 5, 75.

En las cooperatives se establecen cier-
tas regulaciones o citriterios para dife-
renciar tipos de laborers done pueda
emplearse con 6ayor productive dad la
fuersa femen ina. Asi se tiende a espe-
cializar las brigades de mujeres en la
atenci6n a viveros, semilleros, huertos
y otras actividades que requieren de
tratamiento manual cuidadoso.

En la administraci6n hay un campo ocupa-
clonal donde las cooperate vistas se
desenvuelven con eficacia probada. En
las areas contables y de control inter-
no. Es comdn que los empleos propios de
los servicios sociales, por ejemplo: los
comedores, sean desagregados para las
mujeres.

Actualmente se realizan studios para
conocer las causes de la migraci6n de
las cooperativistas hacia otros sectors
ocupacionales o su abandon del empleo.
A partir de los resultados de esas in-
vestigaciones pudieran prepararse pro-
gramas dirigidos a la retencl6n y rein-
corporacion de la fuersa f-emeninaa alas
34









cooperatives de produccidn agropecuaria.

En cuanto al trabajo en especffico, los
cultivos con mayors oportunidades de.
empleo, aunque de form cclica, son el
cafe,tabaco, las hortalizas y viandas,
principalmente en la siembra y recolec-
cidn de cosechas. MNs reducidas son las
opciones en la ganaderia y en la carfa.

Se aplican medldas para promover mayores
empleos para la mujer en las cooperati-
vas de produccidn agropecuarias, algunas
ya con resultados muy positives, como es
el caso de los 694 huertos especiales
que se han establecido en las cooperati-
vas y cuya fuerza de trabajo es princi-
palmente femenlna.

En los viveros forestales para los pro-
gramas intensivos que en esa actividad
se estAn aplicando, han encontrado las
muJeres nuevas fuentes de empleo en
territories donde estas posibilidades no
abundan, como por ejemplo, en las mon-
tafias.

Otra fuente es la production de alimen-
tos para el consume de la familla coope-
rativista que tiende a aumentar la
participacidn femenina, en especial si
se trata de crianza de animals
doms ticos.


Cabe resaltar que se hacen esfuerzos
adicionales para adiestrar a las coope-
rativistas en labores tradicionalmente
ejecutadas por hombres, como son las
podas de plants de cafe y cacao, la
operaci6n de equipos de sistemas de
regadfo, etc. Estas cion. y.Zansan no
sin reistenmci pr parte de -s hombres
o del pro pi. coli"- 1 social, reacio a
la ruptura de esquemas que han encasi-
llado a la mujer en determinados puestos
de trabajo.

En el caso del sector campesino que
mantiene la propiedad individual, las
mujeres no reciben remuneracidn diaria
por el valor de su labor cuando partici-
pan como fuerza de trabajo en tareas
directs a la produccidn o en su apoyo.
Realmente, se trata de una forma discri-
minatoria de empleo.

Su quehacer se consider como una con-
tribucidn a la economic familiar y como
tal no es objeto de remuneracidn sala-
rial: en esos t6rminos se consider
igual que sus labores domdsticas al
serviclo de la familiar.

El trabaJo temporal de las muJeres que
no son miembros de la familiar, en las
fincas de campesinos individuals estd-







regulado por las reglamentaciones labo-
rales vigentes en el pals. Las coopera-
tivas de producci6n agropecuaria cuando
emplean fuerza eventual no cooperativis-
ta, tambidn deben cumplir estas regula-
riones generals.

Los pdrrafos 144 al 146 exponen:

PErrafo 144: "Los gobiernos, en vista de
la persistencia en muchos pal ses de
tasas elevadas de desempleo, deben tra-
tar de redoblar los esfuerzos para re-
solver este problema y ofrecer a la
mujer mas oportunidades de empleo. Debe
prestarse mas atenci6n a los efectos del
desempleo en la mujer, ya que en muchos
casos la participaci6n de las muJeres en
el dosempleo total es desproporcionada,
sus tasas de desempleo son mayors que
las de los hombres y debido a su menor
calificaci6n, movilidad geogrdfica y
otros motives, las posibilidades que
tienen las mujeres de encontrar otros
trabajos son limitadas. Deben adoptarse
medidas para disminuir las consecuencias
del desempleo femenino en los sectors y
ocupaciones en decadencia. En especial,
deben tomarse medidas de capacitaci6n
para facilitar la transici6n".

Frrafo .14: "Si bien las medidas de
political general destinadas a reducir el
desempleoo a crear puestos de trabajo,
pueden beneficiary tanto al hombre como- a


la mujer, muchas veces, por sus caracte-
risticas son mas tiles al hombre que a
la mujer. Por este motive, deben adop-
tarse medidas especificas que permitan
que la mujer se beneficie de las poll-
ticas nacionales de crcacidn de empleo
en condiciones de igualdad con el hom-
bre ".

Prrafo 146: "Habida cuenta de que el
elevado desempleo de jdvenes, siempre
que se produce, es motive de series
preocupaciones, las pollticas destinadas
a hacer frente a este problema deben
tender en cuenta que las tasas de de-
sempleo de las j6venes, a menudo son
much mas altas que las de los j6venes.
Ademds, las medidas destinadas a mitigar
el desempleo juvenile no deben influir
negativamente sobre el empleo de mujeres
de otros grupos de edad, por ejemplo
rebajando el salario minimo. Las mujeres
no deben tener impediment alguno para
aprovechar oportunidades de empleo y
recibir sus beneficios cuando sus marl-
dos tengan empleo".

En la introducii6n del informed y a lo
largo de nuestro andlisis por pdrrafos,
se expresan los avances logrados en este
sentido. Como seialdbamos, en 1959 la
mujer represent un 12% del total de
empleados y en 19/ re istroel 3 y
ademis, no solo ha significado un salto
cuantitativo sino que se ha expresado en
la ocupacidn de puestos de trabajo mas
38







calificados y por ended mejor remunera-
dos.

Las medidas adoptadas para lograr la
ocupaoi6n de los jdvenes no han obsta-
culisado el crecimiento de la fuerza
laboral femenina, como so refleja en los
andl.isis estadisticos presentados.

El parrafo 147 enuncia: "Los gobiernos
deben prestar tambidn atencidn a la.s
mujeres del mercado laboral periferico o
marginal, como son las que tienen un
trabajo temporal o un trabajo a jornada
partial no sometido a ninguna reglamen-
tacidn, asi como el creciente namero de
mujeres que trabajan en la economfa no
es truturada ".

Dentro de este t6pico, por las caractec-
risticas de .la economic de nuestro pails
ca be solo zanal:izar las mujeres que tra--
bajan en domicilio y las que lo realizan
por cuenta propia.

En el a.o 1978 posterilormente a la ins-
titucionalizocidn y crenacidn de los
Organs Locales del Poder Popular, se
organizaron las Empresas de Industrias
Locale.cs Va.rias, que tienen el objetivo
do rear los blenes de consume para la
poblacoin que no so produce por la
incdus tria nacional, asi como art.fculos
para ol turismo y la exportacidn quo
reOport an inDr os a la economic del
pa is.


Estas industries se organizan en ta-
ileres y ademis proporcionan trabajo a
personas para que lo realicen en su
domicilio.

La relacion laboral con las empresas de
Industries Locales Varias se formaliza a
travys de lo establecido en la Reslucidn
550 de 1980, que regular las forms en
que estas personas se contratan, y esta-
blece los derechos y deberes para ambas
parties.

El trabajo a domicilio constitute fuente
de empleo para las mujeres amas de casa
y otras con limitaciones familiares o
fisicas que les impiden incorporarse a
un regimen de 8 horas. De este modo,
organizan su tiempo de acuerdo con sus
posibilidades y son, por lo tanto, apor-
tadoras econ6micas sin tender que cumplir
los mismos requisitos de los trabaja-
dores con un rdgimen contractual dife-
rente.

Todo lo se.aladci hasta aqul permit a-
puntar quo no dobeo considerarse a estas
mujeres como un sector subestimado en
comparacidn con aquellas que laboran por
un .rTg.limen e table. Desde lue.go, lo
deseable es que puedan incorporarso
mediante otra form de contratacidn mj4s
in tegral.








El trabajo a domicilio permit aportar
nuevos products al mercado y satisfacer
las necesidades cada vez mSs crecientes
de la poblacidn, al tiempo que convierte
en series mis Otiles a esas personas que
muchas veces estAn imposibilitadas de
cumplir un horario especifico al trasla-
darse a un centro de trabajo.

Vale destacar que tambiden esta forma de
empleo es muy aceptada por personas con
capacidad disminulda, minusvalidos y
jubilados.

Resulta convenient puntualizar que el
pago de trabajo a domicillo es a desta-
jo, por unidades producidas, valoradas
de acuerdo con la calidad de la labor
realizada.

Las que laboran en su casa reciben on
cada pago, ademds del salario, el 9,09%
del total devengado, por concept de
descanso retribuido. *Por suuesto estas
mujeres no reorhen lc prestaciiines que
so conceden en el r-eimen de Seguridad
Social, aunque se les computa el tiempo
de duraci6n de los contratos para reci-
bir pension por jubilaci6n si posterior-
ment.e contraen una relaci6n de trabajo
stable en un centro laboral-


A fines de 1978 estaban vinculadas a
esta a c i~vd a iCmul muj.res. Actual--
mente se encuentran contratadas~-S-as de
45 mi.Ta domicilio. Como se evidencia,
el incremento es sustancial.

Culminando 1987 existian en el pals 28
mil 839 personas no vinculadas al sector
estatal que se dedicaban a trabajar por
cuenta propia las cuales estdn regis-
tradas oficialmente y pagan al Estado
licencias para realizar estas laborers.
De ellas 9 mil 991 son mujeres dedicadas
a faenas tales como peluqueras, mani-
cures y costureras fundamentalmente.

En la media en que el Estado pueda ir
fomentando estos servicios, las mujeres
podrdn incorporarse a la ocupaci6n esta-
tal y recibir los beneficios estableci-
dos para ello.

En resume, como se aprecia en nuestro
informed, araua ha sido la labor en estos
30 ahos para integrar eficazmente a la
mujer en la sociedad y grades han sido
los avances a pesar del deterioro que en
estos Oltimos ahos ha sufrido la econo-
mia mundial product de la crisis eco-
ndmica, financier y social que reper-
cute en nuestro pais, no obstante, es
necesario continuar batallando para se-
guir incorporando las mujeres al trabajo











socialmente itll, lograr que cada dia
sus conocimientos sean mis elevados para
que accedan a plans superiors, lograr
una mayor compression en la sociedad del
papel que 6stA llamada a desempeiar y
que s6lo se lograra plenamente cuando la
carga familiar sea compartida por today
la familiar.

El Aio Internacional de la Mujer, las
actividades que se trazaron para el
decenio siguiente y las Estrategias de
Nairobi nos han permitido conocer la
situacidn que tiene la mujer en el
mundo, cdmo se enfrenta a su realidad y
nos ha ayudado a tener present en nues-
tra planificac.in todo aquello que pueda
ser mejorado.

El Estado cubano ha tenido amplia com-
prensi6n del papel de la mujer en la
sociedad, por ello para lograr su incor-
poraci6n ha destinado cuantiosos re-
cursos para la construcci-nh de Circulos
Infantiles, Seminternados de Primaria,
Internados de Secundaria y Freuniversi-
tarlos, B.cas, Escuelas Espociales para
nifos con dlficultades fIsicas y de
conduct, asi como para crear servic.ios
de apoyo al hogar. En la media en que
sea possible se continuaraavanzando en


este sentido, lo que unido al trabajo
politico ideoldgico que realizamos con
la familiar, nos pone en condiciones de
ir avanzando con pass seguros hacia la
plena igualdad de la mujer.




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