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HIDE
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 Dos palabras
 La sociedad "hijos del pueblo"
 19 de marzo
 Rectificacion
 Ratificacion
 Los proceres
 Ratificamos tambien
 Replica
 Ratificamos tambien
 Por la verdad
 Contrareplica
 Ultima replica
 Contrareplica final
 Otra replica
 Publicamos, otra contrareplica
 Apendice
 En nuestros propositos
 Mas replicas
 Rectificaciones necesarias
 Mas contrareplicas
 Que cosas!
 A un tal x. de "el telefono"
 Sin comentarios
 Amnistia
 Sin comentarios














Group Title: Controversia histórica sostenida en 1889 entre El Teléfono y El Eco de la opinión
Title: Controversia histórica sostenida en 1889 entre El Teléfono y El Eco de la opinión
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 Material Information
Title: Controversia histórica sostenida en 1889 entre El Teléfono y El Eco de la opinión
Physical Description: 99 p. : ; 4to.
Language: Spanish
Creator: Sociedad "Hijos del pueblo," Santo Domingo
Mella, Matías Ramón, 1816-1864
Publisher: García hermanos
Place of Publication: Santo Domingo
Publication Date: 1890
 Subjects
Subject: History -- Dominican Republic   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Dominican Republic
 Notes
Statement of Responsibility: coleccionada por la Sociedad Hijos del pueblo, a beneficio de la traslación de los restos del prócer Mella de Santiago á Santo Domingo.
General Note: Cover date: 1891.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00077477
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 40997240

Table of Contents
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    Dos palabras
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    La sociedad "hijos del pueblo"
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    19 de marzo
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    Rectificacion
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    Ratificacion
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    Los proceres
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    Ratificamos tambien
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    Ratificamos tambien
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    Por la verdad
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    Contrareplica
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    Ultima replica
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    Contrareplica final
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    Otra replica
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    Publicamos, otra contrareplica
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    Apendice
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    En nuestros propositos
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    Mas replicas
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    Rectificaciones necesarias
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    Mas contrareplicas
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    Que cosas!
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    A un tal x. de "el telefono"
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    Sin comentarios
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    Amnistia
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7P: y / /


MINTIIESII HISTO ilI[

SOSTENIDA EN 1889

ENTIRE



EL TELEFONO Y EL ECO DE LA OPINION,

COLECCIO>NADA


POR LA SOCIEDAD HIJOS DEL PUEBLO,,

A BEINEFCIO

De la traslacion de los rests del Pr6cer Mella
de Santiago A Santo Domingo.











SANTO DOMINGO.
IMPREI T'.A DE GAOIA. HERANOS
1890.













DOS PALABRAS.





No para despertar pasiones ni susceptibilidades adormidas; ni muclio
m6nos para resucitar una pol6mica que termin6 con los honors de la cor-
tesia en el lenguaje i mereci6 la atenci6n reflexiva de cuantos la siguieron
paso a paso, salen hoi en forma de folleto, i prohijados por el elevado fin
a que la obra se encamina, los interesantes articulos que informant la
controversial hist6rica sostenida en los meses de Marzo, Abril i Mayo de
1889, entire los peri6dicos de esta ciudad "El Telefono" i "El Eco de la
Opinidn".

La indisputable importancia de los hechos controvertidos; el espiritu
de cultural predominante en la totalidad de aquellos articulos; la capacidad
moral de quienes buscaron en el fondo de los acontecimientos debatidos la
mis o menos acertada esplicaci6n filos6flca de sus causes i efectos, abonan
el merito intrinsico del present folleto.

Tales reflexiones, hechas al calor de la imparcialidad i del patriotism
mejor inspirados, decide A la sociedad "Hijos del Pueblo" a publicarlo
con el noble prop6sito de auxiliar con el producido neto de su venta el
proyecto que ella tiene de trasladar a esta ciudad, desde la de Santiago
de los Caballeros, las venerandas cenizas del bizarre adalid de nuestra
ludependencia political, general RAMON MELLA.

Al hacerlo asi, la Sociedad no duda que los dominicanos iddlatras
de nuestras glorias nacionales dispensarAn una favorable acojida al pre-
sente folleto, atentos a la grandeza civic que entrafia el objetivo final de
su publicac6in.

Cumplidas estas necesarias aclaraciones, resta al deber de la Socie-
(lad protester su reconocimiento a los autores de los articulos de refe-
rencia, por el eficaz concurso que ellos la prestan autorizando, como ga-
lantemente lo han echo, la coleccion de aquellos en la forma que hoi a-
parecen.
Santo Domingo, 25 de Noviembre de 1890.
LA SOCIEDAD.
















Santo D)ominigo, 22 Noviembre 1890.


Senior Presidente y de;n is iniembros de la SciebLi 1

"IIIJOS DEL PUEBLO."


Consocios:

Con el laudable propdsito de contribuir mnis eficaziicute a la real.
Aaici6i del proyecto de traslaci6n tde las cenizas del Procer Mella, y dil
file la Sociedad se disting; en este caso comio cumple a su debcr y pa-
triotismio, tengo la houra de proponeros:

1" que hla sociedad "Hijos del Pueblo" coleccione y publique en forina
de fblleto los articalos qne, con motivo de las debatidas glorias del jene-
ral Santana, vieron la luz en las coluninas te El Eco de la Opini6a
y de El Telfono; controversial sostenida por dichos peri6dicos en los me-
ses de Marzo, Abril y Mayo del aflo prdximo pasado.
2? qie se manden a impriunir 400 ejeinplares de dicho folleto, y
se fije comno tipo di venta 75 centavos; destinlndose el producido, fue-
ra de gatstos, a la realizaci6n de aquel proyecto.
31. quc se nomibre una comision compuesta de dos miembros de la
Sociedad para que en el perentorio t4rmino de cuarenta y ocho horas des-
pues de aceptada esta proposici6n, jestione y realice cuanto se refiere a
ella.


El Proponente,
ESTEBAN 11. SUAZO.


Apoyada:
Pedro jll Castillo. Raqfnel Garcia.
Pedro Medina. Luis A, Weber,



















LA SOCIEDAD "HIJOS DEL PUEBLO,"

--*'---


Considerando: que los fondos con que cuenta para trasladar A esta
ciudad los restos mortales del pr6cer RAMON MELLA no bastan A cu-
brir los gastos que dicha traslaci6n ocasiona;.

'Corisidrandd: que se aproxima el 27 de Febrero de 1891, fecha indica-
da para efectuar el patribtico acto de ieferencia, sin qte 'haya sido poilble
recolectar la suma total presupuestada para realizarlo;

Considerando: que es de ineludible' deber para l.a Sociedad trasladar
aquellas venerandas cenizas el dia por ella prefijado;

Considerando: que :a adjunta proposici{h hecha i la Sociedad por el
sefor Est6ban B. Sui zo, viene, favoredei' el buetl suceso"del proyecto
aludid,
S TSUELVE:

Acojer en todas ss:'gttts a'~ roposici6n' :Suazo, A 'fin de asegurar
para el "27 de Febrero" ,pryCiSio la traslaciSn de las cenizas del abne-
gado pr6cer de nuestra Independencia p otica, jeneral..RA~ON MELLA.
SDadat & a los 22 dias del mes.deNovienbre de 1890

El President de la Sociedad,
,, MIGUEL A. G(ARRIDO.
El Secretario Jonejl,,
Rafael Garcia.











CONTROVERSIAL HISTORIC.








S19 DE MARZO,




Tr6xima estA la memorable fecha que sintetiza nuestras glorias
de la Independencia; por mAs que las, pasiones afin latentes en el
espiritu de las mayorias hayan pretendido negarle la veneraci6n a
que por mil y mil coriceptos poderosos es acreedora..
Pero como i la vprdad hist6rica no puede empafiarla la ruindad de
los corazones mal agradecidos y ofuscadowpen el error, ni much m6-
nos desvirtuarla ante el criteria imparcial de la posteridad, he aqui.
que la relaci6n del fausto hecho del 19 de Marzo, cuyo h6roe fu6 el
general Santana, lucira por todos los siglos con mayores deslumbran-
tes rayos de luz a media que la conciencia p6blica se despeje de las
preocupaciones de la intemperancia actual, y del s6quito de sus
acerbas negaciones.
Habiase dado el grito de Independencia y cundido con rapidez
el6ctrica por todos los ambitos del territorio avasallado por la ex6tica
dominaci6n haitiana.
Faltaba, empero, afianzar la Nncionalidad; y solo un hombre de
espiritu levantado, de valor imperturbable, de serenidad suma y de f
que hasta cierto punto rayaba en fanatismo, se aprest6 expontAneo,
decidido, en el moment critic, A dirijir aquella lucha desigual en to-
do; lucha de la que surji6 mas tarde fuerte y gallarda la Repiblica, y
libre y orgullosa su valiente ciudadaniai
I ese hombre a que nos referimos fu6 Santana que, con el es-
fuerzo de su valor y el auxilio de uf os pocos eompaneros, inmortaliz6
las comarcas del Sur con las invi+tas campanas que tan sabiamente
diriji6, y las proezas que a su calor tuvieron lugar.
La Historia recordarA con orgullo las acciones libradas en Azua,
Las Carreras, Santom6 y otras mAs de igual renombre en la sucesi6n
de aquella magna epopeya, monument vivo de nuestras glorias na-
cionales.
Ni6ganse, sinembargo, sus valiosos y relevantes m6ritos al caudi-
Ilo de aquellas jornadas, porque la desgracia lo envolvi6 mas tarde
en su manto de simbras. .....








-8-
El terrible error que di6 como consecuencia la anexi6n a Espa-
fia-y del que fueron sustentadores inuchos de nuesrros voceros de
patriotisino de estos ultimos tiempos-ha sido la causa que ha dado
mAijen A qiie se pretend destriiir las grandezas del heroe, cuando
nunca sucederia de ese modo si se atiende A la imparcialidad con que
deben juzgarse tarde 6 temprano sus virtudes y sus faltas, no sin ol-
vidar lo much que le debeinos.
MNi cierto y certisitno es que la referida anexi;n a Espaiia os-
cireici desdichadamente tan hermosa pjina; y que tampoco preten-
deriamos buscar, ni encontrariamos en el lenguaje de la verdad y la
honradez una frase, una palabra con que pudi6ramos disculparla.
N6. (Conoceinos lo malo y lo bueno y establecemos categoria
entire lo uno y lo otro. Condenamos la anexinr, lainentamos cada vez
mAs la locura que la inspiir6; pero no negainos ni destruimos la gloria
de Santana, ni sus dignas ejecutorias y merecidas pres6as.
La ciudad de Azua, como teatro principal de aquellas b6licas
acciones, se dispone hoi i celebrar con toda la enerjia que le presta
su entusiasiio, el pr6ximo aniversario del 19 de Marzo; tributando asi
just homenaje al invicto adalid de tan sublime fecha, y esclareciendo
la grandeza del heroismo que supo defplegar en defense de la santa
causa de la libertad national.
I cumple Azua con el deber de conciencia y de gratitud, y con
el compromise moral A que su hidialguia estA obligada.
i Felices los pueblos que, comprendiendo alfin lo que deben A
sus bienhechores, se inclinan respetiosos ante sus tumbas y evocan
su memorial para glorificarla con las esplendidas manifestaciones del
amor, de la gratitud y del patriotismo !
"El Eco de la Opinion," Marzo 16 de 1889.






RECTIFICACION.



L.or mala causa aboga El Eco de la Opinion, no de la public, de
U que con tanta frecuencia suele apartarse, sinr, de la particular, mnsi
S6 ienos apasionald, del escritor Ai quien Ipr aesuilidad le toca te-
nerio A siu cargo, cuniiud se quela w'mi la insisteicia que lo viene ha-
ciendo hace dias, de que ahora no se describe con imiparcialidad la
historic patria, precisamente porque so la viene depurando de la part
de fibula con que la dejaron emnnarafinda Is decimas de pi6 quebrado
de dofia Manuela Rodriguez y los escritot difusos y las cansadas procla-
mas de Bobadilla.
E inferimos que esta es la razon que original las repetidas lamen-
taciones de El Eco, porque es la 6nica que buenamente puede dedu-
cirse de la manifestation que con tanta franqueza hace en su 61timo
editorial, hija de la aventurada esperanza que acaricia de que el con-







-9-
cepto hist6rico en que despues del movimiento reaccionario del 12 de
julio de 1844 colocaron A Santana sus c6mplices y explotadores, sea el
que perpet6e la posteridad en prueba de gratitud national; sin calcular
que 6sta ha comenzado ya, puede decirse asi, para los hombres de a-
quella 6poca, y que es ella cabalmente la que con una espontaneidad
que honra A la generation actual, se ocupa en impartir justicia por i-
gual A todos ellos, dando A cada uno la parte de gloria que le correspon-
de, para lo cual ha tenido necesariamente que quitarle A los que se la
cojieron toda, la que le toca por legitimo derecho A los que pretendie-
ron dejar sin ninguna.
Y este proceder, tan natural cuando la exaltacion de las pasiones
se calma para dar paso al razonamiento imparcial, lejos de provocar
el enojo de El Eco, ha debido merecerle sus aplausos, pues no habria
sido just, ni equitativo tampoco, que se hubiera dejado A Duarte sin
la gloria que le corresponde como iniciador y propagador A la vez de
la idea separatist, y a Sanchez sin la de haber sido quien proclamara
la existencia political de la Repiblica en la Puerta del Conde, y A Im-
bert sin la que conquist6 en Santiago, y a Salcedo sin la de Beler, y
A Puello sin la de Estrelleta, y A Duverg6 sin las de Caciman y El
Nimero, y a Valerio sin la de JAcuba, y A Cabral sin la de Santome,
y I Sosa sin la de El Cambronal, para que los adeptos de la vieja es-
cuela, los admiradores de los que fundaron en el pais el funesto per-
sonalismo, pudieran seguir repitiendo, A boca llena, con dofia Manue-
la Rodriguez, la siguiente d6cima tan celebrada en 1849:
Santana, noble adalid,
Napoleon dominicano,
Ya confundido al haitiano
Dejas en sangrienta lid;
La gloria fu4 para ti
De destruir al invasor,
Tuyo es el alto honor,
Corra en el orbe tu fama,
Que ya la patria te aclama
Ilustre Libertador.
Y aun eso todavia, bien mirado, no seria lo peor, pues apesar
de ser un poco duro pretender que toda la gloria de ent6nces fuera
para Santana nada mas, y que el alto honor fuera esclusivamente suyo,
sin hacer mencion honorifica de Duverg6 ni de El Nimero, esas exa-
geraciones se ven con frecuencia en todas parties y en todos los tiem-
pos, cuando en los partidos politicos entran en juego como principa-
les motors la adulacion y el servilismo, que son las consecuencias
inmediatas del personalismo, siempre odioso; pero lo inaceptable era,
que no contents con hacer de Santana, incondicionalmente, de mala f6
y por conveniencia propia, la sintesis de las glorias nacionales, quisie-
ran tambien seguir repitiendo con Bobadilla, que Duarte era un jdven
inesperto, que lejos de haber servido a su pais, jamas habia hecbo otra
cosa que comprometer su seguridad y las libertadespublicas; que Duar-
te y sus consortes eran espiritus turbulentos, violadores del 6rden y de
los principios, ambiciosos de los primeros empleos; afiadiendo, ademas,






-10-
con otros voceros de la misma escuela, que ol que inici6 la idea sepilra-
tista no fu6 Duarte, sino el padre Gaspar Hernandez; que Sanchez no
estuvo en|la Puerta del Conde; que Mella fu6 el hombre del 27 de
Febrero; que la separation fu6 obra del acaso; que Juchereau de Saint
Denis fu6 quien lo hizo todo; y por el misno estilo una infinidad de
invenciones y patrafias, capaces de confundir al espiritu mas levanta
do, y de Ilenar de dudas y vacilaciones A la ilnaginarion mas despejala.
Pues bien, como era de suponer, esa confusion de hbchos hist6ri-
cos, esa amalgama de mentiras y calumnias, no podia durar mas tiem-
po que el que sobrevivieran las pasiones political que las inventaron.
Y sin embargo, dur6 bastante, mas de lo natural, pues es de p6blica
notoriedad, que por espacio de was de treinta afios, es decir, mientras
Santana y Baez tuvieron prep9nderancia political, estuvo el error sub-
yugando A la verdad y la fabula sbreponi6ndose a la historia. Es
de poco tiempo aci que se vienen depurando los sucesos en el crisol
de la justicia y de la imparcialidad, sin otro inovil por part le los que
se ocupan en ese improbo trabajo de investigation, que el de averiguar
conscientemente la verdad, para poder dar al Cesar lo que es del Ce-
sar, y A Dios lo que es de Dios.
Merced A ese empeiio, en que la present generation, que no
siente amor ni odio por los hombres del pasado, sino que lo que quie-
re es saber A que atenerse respect de cada uno de ellos, no [leva nin-
guna mira interesada, ni ningun prop6sito siniestro, es que se ha des-
cubierto y probado que en el nacimiento de la Repdblica hubo muchos
que merecen ser considerados como de esa razaprimera de hombres, de
que habla Chateaubriand, que hacen las revoluciones; pero que hubo
muchos mas de la raza secundaria, que tambien pinta el mismo autor,
que se aprovecha de ellas, y corona diestramente el edificio que mano
masfuerte ha levantado. IY quien no sabe ya que mientras entire los
primeros se destacan las figures de Duarte, Sanchez, Mella, Pina, Pe-
rez y demas compafieros de martirio, entire los segundos aparecen de
relieve, Santana, Baez, los Alfau, Miura, Delmonte, Aybar, Cabral
Bernal y otros de cuyos nombres estAn llenas las pAjinas de nuestra
historic? Qui6n no sabe ya que mientras que los unos regaron la se-
milla de la revolution, radiantes de gozo y sin acariciar sueios egoistus
de privadas glorias, detrAs de ellos vinieron los otros, los vendimiado-
res, que en vez de independizar el pais lo que querian era ligarlo a
Francia por un protectorado 6 una anexion, A hacerles cosechar en
breve frutos amargos por premio d su civismo heroico ? Si, ya hoy se
puede parodiar al padre Meriflo, repitiendo en alta voz 6 los corazo-
nes ruines y mal agradecidos que ofuscados en el error quicren empainar
la verdad histdrica, las siguientes significativas palabras pronunciadas
en presencia de los restos de Duarte: enmudezca ahora In lengua, se-
iores, y rec6jase el espiritu A meditar en las vanidades de los juicios hu-
manos y en la infalible justicia de Dios, Los que ayer fueron abatidos
hoi son ensalzados: las victims se alzan por sobre sus victimarios dig-
nificadas con las ejecutorias de la inmortalidad.
Y cuenta que este triunfo no se debe A las influencias de ningu-
na autoridad political, ni al predominio de ninguno de los hombres de
febrero, muertos ya la mayor parte, y sumidos los otros en la miseria y
el olvido; sino al criter io inparcial de la posteridad, d la conciencia pi-







-11-
blica desplojada ya de la intemperancia del pasado y del sdquito de sus
acerbas negaciones. Con los documents in6ditos dados 6 conocer por
los perindicos, con los libros publicados en prosa y en verso, con las
revelaciones importantes hechas por los contemporgneos asi que pu-
dieron hablar sin miedo al patibulo ni 6 la expatriacion, con el exi-
men de las contradicciones encontradas en los impresos que se conser-
van de las primeras 6pocas, con el studio de los cargos y de las re-
criminaciones hechas por Santana contra Baez y por Baez contra San-
tana despues que se enemistaron y dividieron para disputarse el poder,
y con algunas obras y folletos escritos en el extrangero por amigos
y enen-igos de la Repiblica, la historic national ha podido colocarse
en el terreno de la verdad para repartir sus juicios desapasionados
sin reserves mentales ni prop6sitos egoistas. Hacerla retroceder al
estado primitive de donde la ha sacado la nueva escuela con su cri-
tics several pero imparcial, es tarea dificil si n6 impossible.
Hasta los nifos de escuela saben ya que si la action librada en
Azua el 19 de marzo tuvo su m6rito y su importancia relative, no
afianz6 la naciente nacionalidad como pretend El Eco, porque no de-
tuvo la march del ej6rcito invasor, que A los trees dias ocup6 a tam-
bor batiente y con banderas desplegadas, la plaza que no habia podido
tomar por la fuerza. Los buenos efectos de este triunfo, a que coope-
raron casi todos los valientes soldados que en las diferentes campa-
has del sur conquistaron despues los mas altos grades de la milicia,
quedaron desvirtuados inmediatamente con el abandon inconsulto
que durante la noche hizo Santana de las posiciones que habia defen-
dido por la mariana, repleg-ndose primero sobre Sabanabuei y luego
sobre Bani, con violation manifiesta de las ordenanzas militares y sin
meditar en su ofuscacion que ponia en grave riesgo la independencia na-
cional, pues el espiritu ptiblico cay6 en tan profundo abatimiento a cau-
sa de este inesperado suceso, que fu6 necesario nada menos que una
victoria tan espl6ndida como la obtenida per Imbert en Santiago, para
que las esperanzas volvieran a renacer y se restableciera la confianza
en el porvenir de la causa separatist. Santana, que como military
esta juzgado por GAndara y por Fernandez Tablas,jueces competen-
tes en la material, no habria podido justificarse, de ninguna manera,
ante un consejo de guerra; pero como que la actividad y la energia
que desplegaron los vencedores del'Cibao en empujar al enemigo hasta
las fronteras, la emple6 61 en Bani en conspirar contra el gobierno y
en insubordinar al ej6rcito hasta hacerlo c6mplice de sus prop6sitos
reaccionarios, dando lugar con esta conduct antipatri6tica a que el
general H6rard, al verse obligado A abandonar su empresa de con-
quista para ir A hacer frente 6 la revolution que contra su autoridad
provoc6 Pierrot en el norte, redujera A cenizas todas las poblaciones
del transito; por este medio, decimos, logr6 al imponerse como gefe
suprenmo en alianza intima con el element opuesto a la separation, a-
tribuirse glorias exageradas y m6ritos imaginarios, sentando ast un fu-
nesto precedent que ha encontrado siempre imitadores, pues desde
ent6nces la Repiblica no ha datado para nuestros politicos del 27 de
febrero de 1844, sine de la fecha en que ha hecho pi6 firme en el poder
el 6rden de cosas que se ha abrogado la direction de sus destines.
Desengfiese El Eco, la preponderancia political que alcanz6 San-







-12-
tana en el pais no se la dieron las victorias de Azua y Las Carreras,
sino el movimiento reaccionario del 12 de julio de 1844; el alzamiento
del 9 de mayo de 1849; la contrarevolucion del 27 de julio de 1858; y
el golpe de estado del 18 de marzo de 1861; hechos inauditos de que
se derivaron las hecatombes del 27 de febrero de 1845, del 23 de di-
ciembre de 1847, del 11 de abril de 1855, del 12 y del 18 de octubre
de 1859, y la mas horrorosa de todas, la del 4 de julio de 1861; pro-
movidas a mas de otras causes, por la imposicion al congress constitu-
yente de San Crist6bal del artfculo 210 de la constitution de 1844;
por la violent suplantacion de la constitution del 27 de tebrero de
1854 con la del 24 de diciembre del mismo afio; por el desconocimien-
to impolitico de la carta dada en Moca el 19 de febrero de 1858; por
las expulsiones arbitrarias y crueles de 1844, 1849, 1857 y 1858; y
en filtima, por la funesta anexion de la Repdblica A Espafia.
Estas son las dignas ejecutorias y merecidadas preseas con que San-
tana, el Marques de las Carreras, aparece hoi ante la conciencia piblica,
que despojada ya de las intemperancias del pasado y del sdquito de sus
acerbas negaciones, le ha dictado A la historic el concept que en jus-
ticia le merece. Digalo, si n6, el terrible decreto de 25 de diciembre
de 1863, expedido por la representation del pueblo dominicano en uno
de los mementos mas solemnes de su vida. Digalo tambien la apoteo-
sis con que la posteridad agradecida ha dignificado A Duarte y a San-
chez, dos de las victims mas ilustres de la ambition y del egoismo de
la vieja escuela, con las nobles ejecutorias de la inmottalidad.

"El Tel6fono," Marzo 24 de 1889.






RATIFICATION.



aectificando algunas apreciaciones hist6ricas, tan violentas come
apasionadas, de El Eco de la Opinion, dijimos en el n6mero ante-
rior, que si bien la victoria obtenida por las armas dominicanas en
Azua, el dia 19 de marzo de 1844, tuvo su m6rito y su importancia
relative, no afianz6 la naciente nacionalidad como se pretend, porque
no detuvo la march del ejdrcito invasor, que A los tres dias ocup6 6
tambor batiente y con banderas desplegadas, la plaza que no habia po-
dido tomar por la fuerza.
Ahora vamos 6 aducir, en corroboracion de nuestro aserto, algu-
nos dates importantes, entresacindolos de los documents oficiales, y
de las publicaciones particulars en que ha sido ventilado tan enojoso
asunto; y i fin de que no se nos pueda acusar de parciales, principiare-
mos por ceder la palabra al mismo general Santana, reproduciendo en







-13-
seguida lo que dijo en el manifiesto que public contra Baez el dia 3
de julio de 1853, al hacerle el cargo de que en su calidad de corregi-
dor de Azua le habia dado parte A los haitianos del pronunciamiento
de la Puerta del Conde.
"Este hecho di6 margen A que despues de la victoria obtenida en 19 de
marzo del citado aflo, la tropa quisiera sacrificarle tratAndole de traidor, por
lo cual, para powder salvarlo, me fil precise hacer uso de mi autoridad, y
ordenarle que se retirara A la capital, como lo efectu6 inmediatamente. ....
Despues de aquella batalla, encontrdndome d la cabeza del ejircito vencedor
en el pueblo de Bani, aguardando al enemigo, hubo un hombre... que
inst6 con empefio al general Ramon Santana, mi hermano, para que me acon-
sejara la retirada, y que dejase entrar A los haitianos en la misma capital,
lo que habiendo Ilegado A conocimiento de la Junta Central, asi como otras
intrigas de aquel mal consejero, motiv6 su prison, que dur6 muchos dias;
y para librarlo de ella tuve que comprometerme con el mismo gobierno,
grangeindome ademas la animosidad de un gran namnero de patriots, que
veian en 6l al mas ac6rrimo enemigo de la causa dominicana."

Vaya observando el lector. Santana confiesa en lo que acabamos
de copiar, que despues de la victoria de Azua se encontraba d la ca-
beza del ejlrcito vencedor en el pueblo de Bani, aquardando al enemigo;
es decir, que despues de haberlo derrotado se vino A esperarlo otra
vez, por lo menos diez y seis leguas mas acA de donde estaba. Vea-
mos ahora como esplica Baez este enigma, al parecer incomprensible,
al defenders de los cargos de su contendiente en un escrito que desde
Sant6mas diriji6 a sus conciudadanos el 19 de agosto de 1853.

"Es cierto que no tuve part en la combination que di6 por resultado el
pronunciamiento del 27 de febrero, y que dude del 6xito de aquella empresa,
hasta el extremo de temer que hiciera abortar los planes en que teniamos
otros mayor f; pero luego que vi la resolution de mis conciudadanos, me uni
A ellos, y les mereci la confianza de ser nombrado consejero del general
Santana, con cuyo caracter asisti a la batalla de Azua. Santana me impu-
ta haber aconsejado la retirada en esta occasion: mentira atroz, pues que fiu
de los pocos que .creyeron segura la victoria, si se empleaba en oportunidad
la exelente caballeria que yo mismo habia reunido; y fu6 por esto que para
hacer triunfar en la junta de guerra su pensamiento de retirarse d Bani,
me despach6 A la capital en solicitud de municiones."

Explicado de este modo el enigma de la retirada del ejercito A
Bani despues de la victoria de Azua, permitasenos hacer uso tambien
de las siguientes noticias que encontramos en la Vida political de Pedro
Santana, publicada en 1856 por various dominicanos amantes d su pais,
pertenecientes no al nimero de los antiguos filorios, como fueron ape-
Ilidados por las malas pasiones los hombres de febrero, sino al de los
que habian estado alternando en la political hasta ent6nces, y que solo
se habian separado de Santana al desunirse 6ste de Baez.

"Expectador insignificant recoji6 para si toda la gloria en la batalla
del 19 de marzo, dada en Azua. Rechazados alli los haitianos y en vergon-
zosa fuga, el senior Buenaventura Baez, sn consejero nombrado por la Junta,
le aconsej6 en reunion de oficiales que utilizase la victoria, destacando en
persecucion del enemigo toda la caballeria que no pudo funcionar por la es-
trechez del sitio. Desaprob6 un parecer que hubiera salvado el pais, y ope-








-14-
r6 en medio de la noche una retirada desordenada y con caricter de fuga,
dejando las avanzadas dominicanas y las families de los contornos abando-
nadas y sin aviso."
"La plaza fug ocupada tres dias despues por el enemigo, que encontr6
alli profusamente los medios de abastecerse, y que redujo A cenizas aquel
lugar, emporio del comercio interior, al retirarse de alli sobre la capital de
Haiti."

Como se v6, queda demostrado con el testimonio, no solo de Ins
contemporAneos, si que tambien de los principles protagonistas de los
hechos a que nos referimos, que la victoria de Azua, lejos de afian-
zar la naciente nacionalidad, la dej6 en el iismo 6 mayor peligro del
que corria antes de que el ej6rcito haitiano levantara sus reales de
San Juan.
A lo menos asi lo demuestran tambien los siguientes pArrafos
que traducimos de un folleto titulado The Dominican Republic and
the Emperor Soulouque, publicado en Londres en 1852 por un extran-
gero conocedor de nuestra historic y que ocult6 su nombre bajo el
seud6nimo de Britannicus.

"El president H6rard, con el ejercito principal, habia llegado antici-
padamente A Azua, donde fu6 recibido por el mortifero fuego de los seiba-
nos al mando de Pedro Santana, por quien fil vigorosamente atacado el
19 de marzo y rechazado; pero estando los dominicanos escasos de municio-
nes, y no considerAndose todavia bastante fuertes para resistir fuerzas tan
superiores, evacuaron a Azua el siguiente dia."
"La desercion se present en un grado alarmente entire los haitianos;
y la derrota dada en Santiago A Pierrot, quien ademas, despues de su lle-
gada al Cabo Haitiano levant6 la bandera de la revolution contra HIrard,
determine la caida del president. Este recibi6 6rdenes de la Asambllea Na-
cional para dar el mando de las tropas al general Souffran y regresar A Puer-
to Principe. A su llegada fu6 declarado indigno de ocupar la silla presi-
dencial; y parti6 para Jamaica, lo mismo que Boyer su victima"
"Laretirada de las tropas haitianas fuM sofialada esta vez, como en los
tiempos de Dessalines, por el incendio y la rapifia."
"La revolution de Puerto Principe y las disenciones subsiguientes,
dieron tiempo bastante A los dominicanos para organizarse y prepararse
para las invasions futuras."

Y mas adelante, defendiendo A Mr. Heneken de ciertos cargo
que le habia hecho Mr. D'Alaux en la Revue des Deux Mondes,
aflade:

"El aviso que tan A tiempo di6 A los habitantes de Santiago, salv6 la
Repfiblica; porque si esta ciudad hubiera sido tomada, Pierrot habria
avanzado sobre Santo Domingo sin encontrar oposicion, y colocando a San-
tana con su pequefio ej6rcito entire 6l y HIrard Riviere, que estaba toda-
via en posesion de Azua, hubieran caido prisioneras las fuerzas disponibles
del pais."

Examinemos ahora lo que ha dicho la historic, y como lo unico
que hasta el present aparece con ese carActer, es el compendio dado A
luz por el senior Jose Gabriel Garcia, demos una ojeada por sus pAgi-
nas y extractemos lo que haya en ellas con relacion A estos sucesos.








-15-
"El 19 de marso de 1844 atacaron los haitianos la plaza de Azua
por todas sus avenidas; pero defendida (sta heroicamente por las fuerzas
doinicanas que la ocupabau al mando del general Pedro Santana, jefe del
ejercito del Sud, tuvieron los invasores que retirarse A Jura con grandes
p6rdidas de hombres, armas y inuniciones, no siendo perseguidos porque co-
nmo estas Altimas no estaban abundantes, aunque a poco de la accion se vi6
engrosado el ejercito por troops de San Crist6bal, A las 6rdenes del coronel
Lorenzo Araujo, temiendo el general Santana no powder sostener la plaza si
volvia A ser atacada, la evacu6 durante la noche y se repleg6 a Sabana-
buei."
"Suponiendo el general Herard que esta operation era una estratagema
military, no se atrevi6 A avanzar sobre la plaza durante cuatro dias; pero
transcurridos estos sin que los dominicanos dieran sefales de vida, la ocu-
p6 y se hizo fuerte en ella, disponiendo ent6nces el general Santana reple-
gar con las tropas Ai Bani, donde fij6 su cartel general, estableciendo pues-
tos avauzados en Sabanabuei, El Ninlero y San Tos6 de Ocoa, que eran
las avenidas por done po(~a ser invadido."
"Envalentonado el general Pierrot, que mandaba el ej1rcito haitiano
que invadi6 por el Norte, con las conquistas hechas por el general H6rard en
el Sud, ocup6 sin resistencia A Guayubin y march sobre Santiago de los
Caballeros, que atac6 el 30 de marzo en momeutos en que el general Mella
andaba reclutando gente por La Sierra; pero como A mas de las tropas san-
tiaguesas que pudieron reunirse, el general Inubert habia acudido en auxilio
de la plaza con fiuerzas de Moca, y el coronel Toribio Ramirez, con quinien-
tos hombres de La Vega, aunque euvisti6 la plaza con vigor por diferentes
puntos, tuvo al tin (lqe retirarse con grades p6rdidas, formando el prop6-
sito de iacerse fuerte en sus iniiediaciones; pero durante la noche levant
sus campanientos dejando abandonas las trincheras que habia comenzado
a construir, en vista de lo cual dispuso el general Imbert destacar fuerzas
en persecucion de los fugitives, A las 6rdenes de los comandantes Francisco
(Caa y Bartolo. Mejia, quienes los alcanzaron primero en (uayubin y luego
en Talanquera, hacidndoles miorder el polvo y obligandoles A retirarse has-
ta los lintiles."
"Mieutras tanto, el ejdrcito del Sud, posesionado en Azua, donde el ge-
neral Charles Herard habia fijado su cuartel general, hacia esfuerzos por
prepararse para avanzar sore la capital, con cuyo intent trat6 de abrirse
camino por San Jose de Ocoa el 30 de abril; pero defendido el paso he-
roicanente por el coronel Antonio )uverg6, volvieron lastropas haitianas
derrotadas A Azua, dotude noticias fatales para el. general Charles Herard, le
obligaron A suspender sus proyectos invasores."
"Estas noticias fueron las de la separation del norte proclamada por
Pierrot el 25 de abril; y la de que el dia 3 de mayo habia estallado una
revolution en los del Sud y Oeste, combinada para desconocer, junto con
su gohierno, la constitucion de 1843, y reducir el pais al acta de indepen-
dencia de 1t de enero de 1804; circunstancias que le obligaron A tomar la
resolution de abandonar sus proyectos hostiles contra los dominicanos y
volar A Haiti A ver si dominaba la situation. Al efecto desocup6 A Azua
el 9 de mayo redu-i6ndola A cenizas, y emnprendi6 su retirada talando cam-
pos 6 incendiando- pueblos, hasta que al atravesar las fronteras se encontr6
desposeido de la presidencia de la Repliblica. que vino A parar A manos del
general terrierr, quien reuni6 todo el territorio haitiano bajo su mando."
Ahora bien, conocida esta rel:icion, permitasenos preguntar: ghai
en ella algo que no sea lo que se desprende de las citas anteriores?
iNo consigna en el fondo lo mismo que no se han atrevido A negar los
contemporAneos, ni los actors principles de los hechos que estamos
averiguando?







-16-
Pero hai algo mas todavia. En la coleccion de Partes oficiales de
las Operaciones Militares realizadas durante la guerra dominico-haitia-
na, que public el mismo autor, encontramos la siguiente nota:
"De estos tres encuentros, dos tuvieron lugar en lajurisdiccion de Nei-
va: uno en la Fuente del Rodeo y otro en Las Cabezas de las Marias. En
el primero, que fu6 el verdadero bautismo de sangre de la Repfiblica, se
vieron derrotadas las fuerzas invasoras por las tropas colectivas que salie-
ron a su encuentro capitaneadas por Fernando Tavera, quien sufri6 una
herida de consideration, siendo sustituido en el mando por sus tenientes
Yicente Nobles y Dionicio Reyes. En el segundo le toc6 Ia peor part A
las fuerzas dominicanas, que al no avanzar inmediatamente sobre Neiva,
dieron tiempo a que Brouat fuera en busca de auxilios, y encontrando en
Las Barbacoas a los regimientos 20 y 21, volviera otra vez A la carga en
actitud de dominar la situation."
"El tercer encuentro fu6 la batalla librada en Azua el 19 de marzo,
victoria espl6ndida que perdi6 su importancia political y military, con el
abandon que durante la noche hicieron las fuerzas vencedoras de las posicio-
nes que ocupaban, para replegarse sobre Sabanabuei primero y concentrarse
despues en Bani."

Sirve de apoyo A esta opinion: primero, la circunstancia de no fi-
gurar en la coleccion el part especial de la batalla, que no hubo
tiempo de publicar, porque casi junto con 61 recibi6 el gobierno la
noticia del abandon de la plaza; y segundo, la no menos significativa
de que la Junta, al referirse A ella, casi la iguala en importancia a
las acciones de La Fuente del Rodeo y Las Cabezas de las Marias,
diciendo en su proclama de 21 de marzo: pero el Omnipotente, que
proteje nuestra causa, ha querido que en tres encuentros que hemos
tenido con ellos, en Neiva y en A zua, nuestras armas hayan salido
vencedoras, principalmente en la jornada del dia 19, en que ha sido con-
siderable el nmiero de muertos y heridos de su parte, habiendose visto
en la precision de abandonar el campo despues de tres horas de combate"
Esto sentad'o, volv6mos A preguntar: Itiene razon El Eco de la
Opinion para presumir, primero, que la historic dird, cuando con mas
imparcialidad se escriba, que Santana afianzd en Azua con su espada
la independencia de la patria; ni para afiadir despues, que la memora-
ble fecha del 19 de marzo sintetiza nuestras glorias de la independen-
cia, por mas que las pasiones aun latentes en el espiritu de las mayorias
hayan pretendido negarle la veneracion a que es acreedora?
No solo creemos firmemente que no, sino que nos atrevemos ,
confiar en que esta es la opinion general formada sobre el particular en
la conciencia piblica, despojada ya de la intemperancia del pasado y del
sdquito de sus acerbas negaciones.

STelfon" arzo 31 de 1889.
"El Telefono," Marzo 31 de 1889.













LOS PROCERES.





1tando en nuestro numero de fecha 16 del mes que terminal, y
con motive de la aproximaci6n del memorable 19 de Marzo, escri-
Sbimos a guisa de editorial un pequeno articulejo encomiando la mag-
na fecha, a la vez que limpiando un tanto la hist6rica figure del jene-
ral Santana, primer soldado de la Independencia Nacional, del much
y mui espeso polvo que le han arrojado encima las exajeraciones de
la parcialidad mas descarnadamente pronunciada, sin tender a sus
dignas ejecutorias y merecidas preseas en "Azua y Las Carreras, ni
antes ni despues",-no sospechamos que hubiera habido quien, juzgan-
do lastimada la historic, 6 obsecado por la pasi6n, nos saliera al en-
cuentro impugnando nuestras honradas 6 imparciales apreciaciones;
puesto que ellas habfan sido 16jica deducci6n de la verdadera histo-
ria de aquellos inmortales tiempos.
Pero he aqui, que un Senlor de tres estrellas que es como sus-
cribe su galano articulo en "El Tel6fono" correspondiente al dia 24
del mes arriba expresado se nos interpone con una severidad y du-
reza que nos ha sorprendido en gran manera, discutiendo a su modo
los hechos, guiado por esa terquedad que fomenta 6 inflama en algu-
nos corazones la pobre pasi6n de las ace6rrimas intemperancias de la
modern escuela,- lo que afirmamos ayer, y ratificamos hoy, con res-
pecto al bizarre adalid del 19 de Mlarzo.
Trata el aventajado articulista del "El TelBfono" de negar al
general Santana esas glorias de soldado que nadie os6 disputarle
en los campos de batalla durante los grandes dias de peligro, ante
las invasiones haitianas.
Las que correspondent lejitimamente a Duarte y Sanchez, inmar-
cesibles como son y todo, como activos propagandistas de la idea
separatist, dentro de los muros de Santo Domingo, cuando eran sim-
ples estudiantes, y adeptos principles de una sociedad patri6tica, y
como jefes reconocidos de la jenerosa juventud de esta Capital, Ipor-
qu6 han de excluir ni de empafiar las del valiente adalid que con-
dujo las primeras huestes dominicanas al combat y a la victoria,
y conquist6 los primeros y m.s brillantes laureles para las armas
de la naciente Rep6blica?
Si el senior articulista encuentra exajerada la d6cima aquella
que cita de Dofia Manuela Rodriguez, en la que, despues de la glo-
riosa acci6n de Las Carreras, personifica en Santana la victoria, y
dice, en el mismo sentido figurado en que se llama a Bolivar "Hd-
roe de Junin," a Sucre "H6roe de Ayacucho," a San Martin "H6roe







-18-
de Chacabuco" y de iMayp6,"-que la gloria fud para Santana y su-
yo es el alto honor de haber libertado la Patria, Gc6mo es entonces
que el que ast reprueba que uno solo monopolice el fruto de los
esfuerzos de muchos, incurre en igual injusticia dando a Duarte la
gloria de iniciidor y propagador a la vez de la idea separatist, sin te-
ner en ueenta que en esa obra lo precedieron Jimenez y sus com-
pafieros mArtires en 1824, y lo acompafiaron, si no lo precedieron
tambien, los valientes y patriots diputados dominicanos a la Asam-
blea Nacional de Port-au-Prince, donde sus atrevidas y libres pro-
testas contra la opresi6n haytiana levantaron borrascas parlamenta-
rias en las que corrieron gran peligro sus vidas, particularmente
la de Buenaventura Baez?
lCree, acaso, nuestro ilustrado contender, que el mote de afran-
cesados que a esos hombres politicos se les di6 al dia siguiente de la
fAcil victoria del 27 de Febrero, envuelve el juicio definitive de la
historic sobre los m6ritos que les correspondent en la obra de la Inde-
pendencia?
;Pobre juicio hist6rico seria ese, condenando la patri6tica previ-
si6n con que esos diputados se proporcionaron el apoyo de la Fran-
cia para la Repdblica en ciernes, proyectando el protectorado fran-
cds en cambio de la bahia y peninsula de Samani!
Que ese pensamiento fiuera denigrado por los jvenes patriots
del 27 de Febrero, despues de la victoria obtenida por Santana en
Azua el 19 de Marzo subsiguiente, no es extrafio; porque la ambi-
ci6n premature de mando en unos, la exaltaci6n juvenile en otros, la
pasi6n political en todos, no permitian entonces escuchar otros jui-
cios que los gritos del combat. Pero que hoi se pretend sellar el
labio a la verdad en nomlre de la exajeracion hist6rica . vmos;
ya eso va de paso, y no podra restaurarlo por mAs que se einpeie
el Sefior articulista de "El Teldfono."
La historic de aquellos sucesos, que estA por escribirse, aunque
le duela a muchos, juzgarl' de Santana, de sus amigos y antagonistas
de aquellos dias con tanto mejor y mls lucido criteria, cunrto
mis distant se halle de los afectos y de los odios que inspiraron
las acciqnes de los unos y los otros.
Del mismo j6nero es la personificaci6n que hace nuestro con-
trincante, de la proclamaci6n escrita de la existencia political de la
lepublica en la Puerta del Conde, en el general Sanchez; cuando
Aintes que en ese sitio fu1 proclamada por Mella en la plaza de La
Miseric.ordia con on viva entusiasta. Acto al que concurrieron infi-
dad de patriots, de los que algunos viven todavia y los mAs pasaron a
mijor vida olvidados por sis conciudadanos (1) I luego la que
have- en los diversos caudillos de las glorias militares conquistadas
en Santiago, Beler 4 por Imtbert, Puello, Duverge, Valerio, Cabral
y Sosa, glorias que nadie les dispute, pues si crie que es injusta

(1) ,No estaha de antemano ocupadai la Puerta del Conde cuando lle-
garon a ella los Pr6ceres del 27 de Febrero, por una guardia de domini-
canos al mando de Jose Parahoy, Jos6 Gir6n, Juan R. Camien y otros
patriots que nadie nombra? Parahoy se bati6 despues much y brava-
inente coitra los haytiianos, y imri6 simple Comaudante.







-19-
hiperbole la de dar a Santana las glorias de Las Carreras, ,qu6
justicia habria en atribuir a esos valerosos caudillos la gloria exclu-
siva de los combates a que ellos condujeron nuestros valientes
soldados?
.Justicia igual para todos, ilustrado contrincante, pues que to-
dos fueron benem6ritos y en todos los jefes citados, como en San-
tana, se simboliza el lauio alcanzado por las colectividades comba-
tientes que ellos comandaron.
Si a Ud. disuena lo uno, debe disonarle lo otro: se dice que Santa-
na venci6 en Las Carreras, como se dice que Anibal pas6 los Alpes, que
C6sar pas6 el Rubic6n, y que Napole6n venci6 en Austerlitz; sin
que sea nuestro animo acercar nuestro modesto adalid a esossobe
rbios colosos de la Historia.
Entre nosotros es risible decir lo que Chateaubriand de los
hombres de la Revoluci6n francesa que Ud. quiere aplicar a nues-
tros Pr6ceres de la Independencia; pues no hai tal raza primer
ni raza secundaria, sino una sola y misina raza, que con los esfuer-
zos de todos sus individuos, con su valor y sacrificios, nos dieron
esta Patria que las discordias civiles y el poco amor de sus gobernan-
tes hicieron desgraciada desde sus primeros albores, y que hoi se v6
cada dia mas amenazada de caer en el abismo cavado por las tira-
nias personales y de partidos que desde el principio la han flajelado
y vilipendiado; por lo que hoi, cuando reina entire los vivos paz vo-
luntaria o forzada, nos entretenemos en levantar de sus sepulcros a
aquellos muertos ilustres, para hacerlos disputarse m6ritos que mu-
chos de ellos tal vez jamas se disputaron entire si.
MAs si es de ese modo, amigo nuestro, como hemos de suminis-
trar datos para la verdadera historic, que estA por escribirse, mis
vale que guardemos silencio y que los dejemos a ellos en la paz de
su eterno roposo.
Por nuestra parte, siempre que la discusi6n provocada por el
articulista de "El Teldfono", respond a las exijencias de la buena
forma, de la verdad y lajusticia, estaremos dispuestos a honrarnos
eontestando a sus impugnaciones.

El ,Eco de Opini6n Mlrzo 30 de 1889.





RATIFICAMOS TAMBIEN.



Matifica, con el mismo apasionamiento, el galano articulista de "El
Telefono", las impugnaciones que hiciera a nuesro primer articulo so-
bre el 19 de Murzo, o sea sobre las incontrovertibles glorias del je-
neral Santana.
Mas como sucede al espadachin que, entrado en ardiente fogo-







-20-
sidad, tira tajos y destajos sin dirijirse con provecho a un punto cier-
to, asi desgraciadamente ocurre a nuestro contender en el asunto
que motiva la discusi6n provocada por 61, y la que, no obstante nues-
tra reconocida insuficiencia, no hemos querido rehuir, obedeciendo a
infinitas razones de elevada justicia.
Nadie podrA suponernos guiados por espiritu de parcialidad en
esta para nosotros mil veces honrosa controversial. Pertenecemos
a esta Altima jeneraci6n de la Patria, y los pocos afios de edad que
contamus dicen, con mayores fundamentos y mas convincente 16ji-
ca, que no es possible, que no puede ser que aboguemos por una
causa como la que nos ocupa, sin estar desposeidos de toda pasi6n,
de todo interns y de toda mira que no sea la que sustentan la ver-
dad y lajusticia.
Hemos dicho, y asilo confirmaremos siempre, que el general San-
tana afianz6 la Independencia de la Patria; y que, sin la pujante viri-
lidad de sus abnegados esfuerzos, sin el dominion de su character
eminentemente impert6rrito, segun nos lo described la Historia y las
relaciones veridicas de la tradicion,-el hermoso suefio de una Patria
libre habria permanecido siendo suefio Dios sabe hasta cuando, y
la Libertad, con los gloriosos trofeos conquistados en los campos de
batalla, tal vez no se hubieran alcanzado sin 61, dada la impoten-
cia que nos caracterizaba por aquellos tiempos de gloriosa recorda-
cion, y la insaciable sed de perp6tua dominaci6n que desvelaba al
pueblo haytiano.
Pero contray6ndonos at ultimo articulo de nuestro contrincante,
pasaremosa examinarlo aunque no con la escrupulosidad que qui-
si6ramos por carecer de tiempo necesario para ello.
Mui censurable parece al articulista la retirada del general San-
tana al valle de Bani despues de la victoria del 19 de Marzo, y
busca ansioso el argument Aquiles con que apostrofar y destruir las
poderosas razones de 6rden military que impulsaron y decidieron al
bizarre adalid a efectuarla; sin parar mientes el que asi describe, en
que no es tan facil critical y encontrar mal dirijida una operation
de igual naturaleza, como encontrarse en las imponentes condiciones
en que Santana se encontraba, casi sin ej6rcito, sin armas, sin per-
trechos, en posiciones poco estrat6jicas, y frente a un enemigo por
entonces poderoso, bien apertrechado y auxiliado por todas las pro-
babilidades de triunfo en caso de efectuar un asalto, o un nuevo a-
taque cualquiera.
Santana, que veia la salvaci6n de la Patria en la conservaci6n de
los restos de la diezmada tropa que le quedaba, juzg6 prudent, y juz-
g6 bien,-porque los hechos posteriores asi lo confirman,-reple-
garse diez y seis leguas mas aeu, a fin de organizer, do escojer po-
siciones ventajosas, y esperar, organizado, al enemigo, favorecido a
la vez por las ventajas de la distancia y del terreno.
El resultado confirm la eficacia de esas disposiciones. El e-
nemigo fu6 rechazado vigorosamente en San Jos6 de Ocoa-posicion
Ocupada p(r 6rden de Santana-cuando intent avanzar sobre la Ca-
pital; y fud entonces cuando el general Hdrard, gefe del ej6rcito in-
vasor del Sud, tuvo que retirarse a Hayti aconsejado por los acon-
tecimientos que tuvieron lugar en esa epoca en aquel pais.







-21-
Empero, eso no desdice, ante ningun criterio ajeno a las pa-
siones de la intemperancia actual y al s6quito de sus acerbas negacio-
nes, el valor real y el mdrito indiscatible que tuyo la retirada del
general Santana a Bani.
Si subordinado hubiera sido ese hecho a la investigaci6n de un
Consejo de guerra, iqui6n puede dudar de que el fallo hubiera
sido favorable?
Lo repetimos. Siempre que el adalid dominicano hubiese per-
manecido en Azua en el deplorable estado en que se encontraba des-
pues de la gloriosa victoria del 19 de Marzo, el haytiano habria irre-
misiblemente penetrado hasta la Capital de la Repiblica, y la Inde-
pendencia habria sido, con muchas fatales probabilidades, un mito
y nada m6s que un mito.
Si la formidable esplosi6n ocurrida en Hayti contra H6rard tuvo
por m6vil la creencia de su ineptitud por haberse dejado derrotar,
jizguese con que alientos no hubiera apoyado aquel pueblo a su cau-
dillo si Santana no hubiera sido previsor.
Aduce en su apoyo, pero no eficazmente como lo pretend, el
articulista de "El Tel6fono," para negar en absolute las glorias de
Santana conquistadas el 19 de Marzo-un p6rrafo de la Vida poli-
tica de aquel hombre escrita por various dominicanos que, a la sim-
ple vista, y en la obra aludida, se presentan inspirados por las pa-
siones political y de partidos de aquellos tiempos, y enemigos ya ac6-
rrimos del general Santana.
Mal apoyo escoji6 en este caso el Sefior articulista, porque des-
de luego se v6 la preconcebida idea de destruir sistemAticamente lo
indestructible.
Santana no fu6, no pudo ser expectador insignificant de la bata-
lla de Azua. Viven todavia testigos presenciales de tan fausto he-
cho. Apelamos a la honradez de ellos.
jNi c6mo haberlo aido aquel hombre que siempre se dis-
tingui6 entire todos por su valor indomable, por su abnegaci6n pro-
dijiosa, por su temple a lo espartano, her6ico como el primer soldado
del Universo- en una batalla librada por l1, dirijida por 61 y por 61
terminada?
Mas ah! cuando las aberraciones ciegan a los hombres, no cabe
en ellos, no puede caber en ellos espiritu de imparcialidad y de jus-
ticia. Hasta las cosas mas sencillas, por naturales y 16gicas, se les es-
capan siempre! Desgraciadamente nuestro contender estA en la pre-
sente controversial bajo el dominion de esas aberraciones que todo lo
trastornan.
For considerar muy flojo- y perd6nenos nuestro respectable 6
ilustrado contendor- el otro argument aquel que sirve de apoyo a
sus negaciones sobre la gloria de Santana el 19 de Marso, el cual ar-
gumento lo funda en no figurar el part de la batalla de zua en laco-
lecci6n de "Partes Oficiales," y en la circunstancia de haberse recibido
casi simultineamente la noticia de la victoria y la de la desocupaci6n
de aquel pueblo,- no nos detenemos A replicar ese punto insignifican-
te de suyo en una cuesti6n de tanto caracter como esta.
No terminaremos este articulejo sin antes resumir lo expuesto,
diciendo: que Santana afianz6 la Independencia de la Repuiblica; que






--22-
sus errors como hombre pfblico no destruyen en nada sus glorias
como military; y que sin el brazo prepotente de tan her6ico soldado,
la Patria Dominicana no habria logrado, Dies sabe hasta cuando, el
timbre de honor y orgullo que como Naci6n batalladora supo conquis-
tar con las armas, y en pr6 de su libertad, en los campos de batalla.
"El Eco de la Opinion," Abril 6 de 1889.







REPLICA,




n nuestro nimero anterior probamos con datos irrecusables, que
Santana no fue en Azua aquel denodado guerrero de que nos habl6 El
Eco de la Opinion en su n6mero de 2 del pasado, que afianz6 con su
espada la independence de la patria, sino el soldado timido, el general
mediocre, que por no haber sabido utilizar, como lo hizo Imbert en
Santiago, las ventajas que siempre proporciona una victoria, la dej6
perder su importancia political y military, poniendo A, la causa separatist
en mayor peligro del que corria antes de darse la batalla.
Pero nuestro obsecado contendiente, al ratificar sus violentas
apreciaciones con respect al que se enorgullece en seguir Ilamando
bizarre adalid del 19 de Marzo, nos provoca A continuar una discu-
sion que ha sido promovida, no por nosotros, que lo que hemos hecho
es apersonarnos 6nicamente d sellar el labio 4 la exageracion hist6rica
en nambre de la verdad, sine por la intemperancia del articulo editorial
que di6 A luz p6blica en su edicion del 16, en desahogo de pasiones
mal reprimidas, mas bien que como Ibgica deduction de la verdadera
historic de aquellos tiempos inmortales, volvemos A tomar la pluma,
si bien no para destruir los sofismas con que en su filtimo articulo de
fondo suple la escasez de razones con que combatir nuestros asertos,
pues semejante tarea seria interminable, A lo menos para impugnar los
nuevos errors en que incurre y las falsas consideraciones que le su-
giere la fuente turbia de donde saca sus noticias.
Y decimos esto, porque solo asi podria un peri6dico come Fl Eco
incurrir en la torpeza de darle A la revolution de Los Alcarrizos, que
fu6 la obra A que cooperaron Juan Jimenez y sus compajeros mdr-
tires en 1824, prioridad sobre los esfuerzos hechos por Duarte coma
iniciador y propagador d la vez de la idea separatist, pues estando me-
jor infbrmado sabria que ese movimiento tuvo por objeto la restaura-
cion de la dominacion espahola, pero no el prop6sito de constituir el
pais en estado soberano 6 independiente; asi como sabria tambien que
los valientes y patriots diputados dominicanos d la Asamblea Nacional
de Port-au-Prince, no pudieron acompanar, ni preceder tampoco a los







-23-
hombres de la idea separatist en sus trabajos, por que los planes en
que tenian ellos mayor fi, como nos lo dice uno de sus principles pr;-
tagonistas, fueron madurados precisamente en abierta hostilidad al
pensamiento de Duarte, conocido ya por muchos dominicanos desde
1838, en que se fund para propagarlo la celebre Sociedad Tri-
nitaria.
Si El Eco de la Opinion quiere convencerse de esta verdad, no
tiene mas que buscar en el archive de algino de los de su escuela,
que tal vez la hallaria c,'nfundida con El Grillo de 1845 y otros pn-
peluchos semejantes, la publication manuscrita que bajo el titulo de
La Chicharra sali6 A la luz p6blica en 1843; y ley6ndola con atencion,
se enteraria de que el element disidente, el element contrario A la
Separacion, designado mas tarde con el mote de afranccsados, corres-
pondi6 A la generosa invitation que despues del triunfo de la Re
forma le hizo Duarte en una reunion de personas series, para que
le acompafiara A Ilevar A cabo el movimieiito revlucionario que te-
nia ya preparado, con una accion vituperahle, nada menos que con la
denuncia clara y descarnada de todos sus planes, Hcorpailada de la in-
dicacion de los individuos principles que estaban compronetidos a
realizarlos; lo que di6 lugar a que enterindose de todo las autoridades
haitianas, se apresuraran A despachar inmediatamente un comisionado
en alcance del gefe supremo, general Charles HWrard ain6, que esta-
ba A la sazon en el Cibao, desde donde comenz6 A poner en prActica
con la prison de Mella, Salcedo, Ariza, Castillo y otros mas, la series
de persecuciones con que pretendi6 en vano disputarle A la causa
national la fuerza que en la opinion public tenia conquistada.
Y en corroboration de esto que decimos, nos vi A permitir El
Eco que recurramos al folleto de Britannicus, titulado The Dominican
Republic and the Emperor Soulouque, que conmo obra extrangera, esta-
mos seguros que le ha de merecer mas credito que si saliera de al-
guna pluma national, lo que con referencia al punto que se dispute
le vamos A traducir en seguida:

"Por cartas privadas supieron los diputados espafioles de Santo Do-
mingo, que en todo el pais reinaba el mayor descontento, y que la celada
con que iba A sacudir su yugo estaba ya puesta, y solo necesitaba de una
chispa para hacer su explosion."
"Esto no acoinodaba, sin embargo, al senior Baez, ni A dos 6 tres de
sus colegas, que se habian encontrado en Puerto Principe con el almi-
rante Mosges, comandante en gefe de las fuerzas navales francesas de las
Antillas; con Mr. Adolfo Barrot, enviado en comision especial para tratar
sobre un asunto de indemnizacion; y con Mr. Levasseur, c6nsul francs en
Haiti; personages A quienes se dirijieron, y Baez pidi6 la ayuda de la Fran-
cia, en caso de que estallara una revolution en Santo Domingo, ofreci6n-
les en camhio, ya fuera la soberania, 6 ya el protectorado, 6 la cesion, pura
y simple, de todo el territorio. El almirante Mosges encontr6 la respon-
sabilidad tan grande, que no se atrevi6 A aceptar la proposition sin 6rde-
nes de su gobierno, y les aconsej6 que tuvieran paciencia mientras recibia
instrucciones de Francia."
"Mr. Juchereau de Saint Denis habia sido nombrado c6nsul para Ca-
bo Haitiano; pero el desastre del temblor de tierra de 1842 habia destruido
enteramente la ciudad, y se veia obligado A esperar la reedificacion del ca-
serio para poder ir A desempefiar su destiny. Entonces se le ocurri6 a







-24-
Baez que la presencia de un consul frances en Santo Domingo favoreceria
en gran manera su intriga anexionista. Puestos de acuerdo con 61 Baez y
el almirante Mosges, solicitaron del president Herard, con el pretexto de
que la ciudad del Cabo estaba inevitable, un exequatur en su favor para
ir a Santo Domingo, donde Francia no habia tenido nunca un c6nsul."
"La llegada inesperada de Mr. Juchereau de Saint Denis A la parte del
Este, fue tomada por los partidarios de Baez como una prueba de que
Francia habia aceptado sus proposiciones. En oposici6n a este partido,
que flu Ilamado partido fraic6s, habia un numero de hombres que sentian
hervir todavia en sus corazones el orgullo espafiol, y desdefiaban la idea
de solicitar que ninguna naci6n extrangera los ayudara A expulsar A sus
opresores, porque aborrecian el plan de derramar su sangre en adquirir la
libertad, para doblar despues la cerviz bajo un nuevo yugo.'
"El regocijo que demostr6 el partido francs A la llegada de Mr. Ju-
chereau de Saint Denis, indic6 a los espafoles que no tenian tiempo que
perder, si no querian ver A su pais convertido en una dependencia es-
trangera. El partido national estaba dirijido principalmente por Ramon
Mella, Sanchez, Concha, Remigio del Castillo, Manuel Guerrero, Puello y
muchos mas. Estos se hallaban satisfechos de que la masa comun del
pueblo estaba con ellos y no sentia simpatias por Francia...... No habia
un moment que perder; los conspiradores se reunieron en la noche del 27
de febrero de 1844 en muchas casas inmediatas A la Puerta del Conde, y
abalanzAndose sobre la guardian, la desarmaron ...... La Repfiblica Domi-
nicana fue proclamada A la salida del sol; otras plazas importantes si-
guieron el ejemplo de la capital; y en mui corto tiempo no qued6 ni un so-
lo haitiano en todo el territorio dominicano."

Por esta relacion hist6rica, tan veridica como imparcial, queda
demostrado ademas, hasta la iltima evidencia, que El Eco ha sufrido
tambien grave equivocacion, no solo al suponer que el proyecto de
protectoradofrances fu6 una prevision patri6tica con que los diputados
trataron de procurar el apoyo de la Francia para la Repjiblica en cier-
nes, sino tambien al presumir con una falta de cordura sin igual,
que ese pensamiento solo fuera denigrado por los j6venes patriots del
27 defebrero, al dia siguiente de sufdccil victoria, 6 despues de la
obtenida por Santana en Azua el 1.9 de marzo subsiguiente. Lo prime-
ro, porque no habiendo querido el grupo politico A que pertenecian
los diputados tomar part en el movimiento separatist, no es 16gico
congeturar que estuvieran autorizados A buscar apoyo para el triun-
fo de una causa A que no eran adictos; y lo segundo, porque si
como 61 mismo asegura, la ambicion premature de mando en unos, la
exaltacion juvenile en otros y la passion political en todos, no permitian
entonces escuchar otros juicios que los gritos del combat, no es mui ra-
cional tampoco sospechar que le dieran sin motivo mas importan-
cia, despues del triunfo de la idea separatist, que la que le daban
antes del 27 de febrero, A un pensamiento que en antagonismo con
ella no le habia podido impedir su complete desarrollo.
Lo que influirA en el juicio definitive de la historic sobre los mn-
ritos que segun El Eco le correspondent A esos hombres en la obra
de la independencia, no serA ciertamente el mote de afrancesados que le
daban sus contrarios, a quienes ellos A su vez apellidaban filorios,
pero si el exAmen del proceder poco patri6tico que observaron, tanto
antes como despues de la Separacion; pues aun.aceptando como acep-
tamos, que estuvieran en su perfect derecho antes del 27 de febre-








ro, para desconfiar del buen 6xito de la empresa acometida por Duar-
te, creyendo que el pais no tenia elements de vida propia, ni esta-
ba en condiciones de desafiar A los haitianos sin apoyo extrafio, al
extreme de negarle por estas razones su cooperation a la causa na-
cional, no por eso puede admitirse como un procedimiento digno de
aplausos, el que les censura Britannicus cuando dice en otra part,
que temerosos de no vcr realizado su deseo de entregar elpais d la
Francia, prefcrian que peimanccicra esclavizado en poder de los hai-
tianos, d verlo libre d independiente; ni puede tampoco levarse la
profanacion de los sagrados fueros de la equidad y de la justicia,
al punto de concederles, despues que el buen resultado obtenido
por el pronunciamiento de Sanchez en la Puerta del Conde lea de-
mostr6 que la existencia de la Repdblica Dominicana era possible, el
derecho de corresponder al patri6tico desprendimiento con que los
hombres de febrero les dieron participation en la cosa p6blica y
puesto distinguido en el banquet de los libres, asociAndose a Santa-
na con la mira de hacer revivir los planes que se les habian frus-
trado, en el movimiento reaccionario que con buen 6xito realizaron
el 12 de julio, para aduefiarse de la obra consumada por los que
radiantes de gozo y sin acariciar suenos egoistas de privadas glorias,
habian desempefiado con lealtad el papel que le toca A esa raza pri-
mera de hombres, A esa raza privilegiada que en todas parties hace
las revoluciones de independencia, mui agenos de que detras de ellos
habian de venir los vendimiadores, la raza secundaria, A aprovechar-
se de su trabajo, del edificio que manos mas fuertes habian levanta-
do, haci6ndoles cosechar frutos amargos en premio de su civismo
herdico.
Y no se nos arguya que ese proceder inadmisible lo dejaron
justificado ante la conciencia pdblica, desplegando mas dotes guerre-
ras, ni poniendo en juego mas habilidad administrative, ni demos-
trando mas amor por el suelo patrio, que lo que era 16gico esperar
del element contrario, cuenta habida .de las circunstancias particu-
lares que en unos y otros concurrian y de sus aptitudes en gene-
ral; porque es de piblica notoriedad que los principles heroes de
todas las batallas que se dieron durante la guerra dominico haitiana,
incluso el invicto Duverg6, que es A quien por legitimo derecho le
correspond el titulo de primer soldado de la independencia national
que El Eco di por passion A Santana, salieron precisamente de las filas
de los hombres que hicieron la revolution, es decir, de la raza prime-
ra, pues con escepcion de los dos Alfau y de Marcano, que como subal-
ternos figuraron cada uno en una accion, en Caciman y Las Carre-
ras, los demas generals procedentes de la raza secundaria, del ele-
mento reaccionario, se quedaron siempre rezagados, indicando que
tenian todavia menos dotes como soldados, que las que durante diez y
ocho afios de miseria y de llanto, de luto y desolacion, dieron todos
A conocer como estadistas, llevando A la nacion de torpeza en torpeza,
y de violencia en violencia, como de tumbo en tumbo, hasta no saber
que habian de hacer con ella y acabar por destruirla; de lo que
deducimos con bastante fundamento que el pais perdi6 much, mu-
chisimo, con el violent cambio de personal verificado en el exena-
rio politico desde 1844; en razon de que por mal que lo hubieran







-26-
podido hacer como gobernantes los unos, no lo habrian hecho de
ninguna manera peor que los otros, con la ventaja para la patria
de que teniendo aquellos mas encanto que estos por las glorias na-
cionales, no la habrian puesto de venta constantemente en todos
los mercados extrangeros, hasta Ilegar A negociarla con Espafia, que
fua sin dispute el mejor poster.
Empero, como ya esta replica se vA extendiendo mas de lo
que lo permiten las dimensions de este peri6dico, nos vemos con
pesar en el caso de darla por terminada, dejando pendiente de im-
pugnacion para despues algunos puntos importantes; pero al hacer-
lo asi no podemos prescindir de manifestar al Eco co)mo 6rgano de
la vieja escuela, que si el Mesias prometido que segun ella ha de
venir A escribir la historic A su manera, tarda much tiempo en
Ilegar, se va A ver mui embarazado para presentar A Santana, que
es la causa eficiente de todas las desgracias que ban aflijido al
pais durante los fltimos tiempos, conmo la sintesis de las glorias na-
cionales, ni come el primer soldado de Ia independencia national, ni
como el afianzador de la causa separatist en Azua, porque al reves
de come lo cree nuestro contendiente en su temeraria obsecacion,
tiene de suceder que con el anAlisis de los studios hist6ricos que
de algun tiempo A esta part se vienen haciendo en diferentes
forms, cuanto mas distantes nos encontremos de los tiempos de
la primera repiblica, mas de relieve irAn apareciendo las defor-
midades y las estravagancias de los malos politicos que con la ve-
hemencia de sus pasiones la aniquilaron; A menos que la historic de
los sucesos de aquellos tiempos, que estd por escribirse, surgiera por
casualidad de las columns de El Eco mismo, en cuyo caso;tenemos
la seguridad, per lo que estamos palpando en este mometnto, de
que la obra no se haria acreedora, ni con imucho, a que se dijera
en elojio de su autor, lo que'ha dicho de Pindaro un historiador
modern: nunca celebrd al crime afortunadlo, porque Dios castiga al
que corteja el vicio con lisongeras palabras, y arroja iay' sobre nom-
bres.... desprestigiados.... una gloria corrompida.
*%
"El Telefono," Abril 7 de 1889.





RATIFICAMOS TAMBIEN,



M ARAVILLA debe causar a los lectores de EL Eco y de "El Teld-
Sfono," que sobrando tantas materials de interns general y de momen-
to A que dedicar las labores periodisticas, en vez de ocuparnos, per
ejemplo, en dilucidar la contrataci6n del emprdstito extranjero y la
amortizaci6n de la deuda pdblica, que serian asuntos en que los ex-
pectadores pudi6ramos ir acumulando buenos datos para los escritores







-27-
del porvenir,-nos hayamos remontado a los orijenes de la inde-
pendencia national, nosotros, para vindicar los ultrajes injustifica-
dos que pasiones rancias vienen infiriendo a la memorial del primer
caudillo de esa independencia, y nuestro contrincante para darnos
mas y mis muestras de esas pasiones, que ya el tiempo y el respeto
a los muertos debieran haber reducido al silencio.
Sea, pues, nuestra disculpa la imperiosa necesidad de evitar
que la razon several 6 imparcial aparezca cediendo el puesto a la ter-
quedad y a la violencia de un partidarismo de ultratumba, que mAs
parece mania furiosa de imponer el propio criterio extraviado sobre
las atestaciones de la verdad hist6rica.
Todo el afan del articulista de "El Telefono" se concrete en
inventor cargo y reparos contra el general Santana, con el fin de
negar a este caudillo y a sus amigos la parte principalisima, vital,
que tuvieron en la creation y el afianzamiento de nuestra indepen-
dencia national.
Dice que nosotros tomamos nuestros datos en fuente turbia, y
para probarlo va a buscar los suyos al cenagoso desaguadero de los
6dios personales que dividieron a nuestros Pr6ceres desde 1844 has-
ta los ultimos tiempos de la Repiblica. Para 61 son articulos de f4 los
improperios que reciprocamente arrojaban sobre sus respectivos an-
tagonistas los escritores que interpretaban en el mismo campo y en
los mismos dias de la lucha, el interns que santanistas y baecistas
llegaron a tener en denigrase m6tuamente.
Mire un poco mas arriba el histori6grafo de "El Tel6fono," y en-
contrardi que hubo un tiempo en que Santana recomendaba a sus
compatriotas las altas dotes de Baez para presidir la Repfblica, y en
que Baez apellidaba a Santana, en una de sus bien escritas procla-
mas contra Haiti, el Leon del'Seybo.
Nosotros, parodiando a Moliere, no optaremos, en servicio de la
verdad hist6rica, ni por el exceso de honor, ni por el exceso de indigni-
(lad que se propinaron los ilustres contendientes.
Preferimos los datos de Britannicus, citados para lo que le convie-
ne por el senior articulista de "El Telefono', aunque Britannicus ha-
bla en lo de los afrancesados con su criterio anti-franc6s, de los in-
gleses de ent6nces.
H6 aqui una de esas citas, en que campea el espiritu de veraci-
dad del escritor ingl6s. La insertamos segun y como lo hace nues-
tro contendiente: solo le pondremos entire manecillas aquellos pasa-
jes que hechan por tierra sus critics antojadizas de la c6lebre retirada
de Azua:
'"A lo menos asi lo demuestran tambien los siguientes pArrafos que
traducimos de un folleto titulado "The Dominican Republic and the
Emperor Soulouque," publicado en L6ndres en 1852 por un extran-
jero conocedor de nuestra historic y que ocult6 su nombre bajo el seu-
d6nimo de Britannicus.

El President H6rard, con el ejercito principal, habia llegado anticipa-
damente A Azua, Cidonde fu6 recibido por el mortffero fuego de los Seiba-
nos al mando do Pedro Santana por quien fue vigorosamente atacado el
19 de Marzo y rechazado; pero estando los dominicanos escasos de municio-







-28-
nes, y no considerAndose todavia bastante fuertes para resistir fuerzas tan su-
periores, evacuaron a Azua al siguiente dia. j
La desercion se present en un grado alanrante entire los haitianos; y la
derrota dada en Santiago A Pierrot, quien ademas, despues de su Ilegada al
Cabo Haitiano, levant la bandera de la revolution contra Herard, determining
la caida del Presidente. Este recibi6 6rdenes de la Asamblea Nanional
para dar el mando de las tropas al general Souffran y regresar A Puerto
Principe. A su legada fu6 declarado indigno de ocupar la silla presiden-
cial; y parti6 para Jamaica, lo mismo que Boyer, su victim.
La retirada de las tropas haitianas fua6 senalada esta vez, como en los
tiempos de Dessalines, por el incendio y la rapifia.
1I7La revolution de Puerto Principe y las disenciones subsiguientes,
dieron tiempo bastante A los dominicanos para organizarse y prepararse para
las invasiones futuras.Mg

I mas adelante, defendiendo A Mr. Heneken de eiertos cargos
que le habia hecho Mr. D' Alaux en la "Revue des Deux Mondes,"
afade:

El aviso que tan a tiempo di6 A los habitantes de Santiago salv6 la Re-
pfblica; porque si esta ciudad hubiera sido tomada, Pierrot habria avanzado
sobre Santo Domingo sin encontrar oposicion, EBly colocando a Santana
con su pequefio ej6rcito entire 6l y Herard Riviere, que estaba todavia en
posesion de Azua, hubieran caido prisioneras las fuerzas disponibles del
pais. M

Se figurarAn nuestros lectores, acabando de leer esa cita, que por
fin ya estamos de acuerdo el articulista de "El Telefono," el senior
Britannicus y nosotros, los humildes articulistas de "El Eco." Pues
se equivocan, porque el primero sale escapado del momentineo concier-
to, y hablando despues de su valiosa cita por cuenta propia, es decir,
pasando al Compendio del distinguido, apreciable 6 ilustrado senior
Don Jos6 G. Garcia, censura durisimamente al general Santana por-
que con su retirada de Azua A Sabana Buey y Bani, hizo perder A la
espldndida victoria del 19 de Marzo su importancia politira y military;
de donde conclude el an6nimo censor de aquella campafia que Santana
no fu6 en Azua aquel denodado guerrero que, segun nosotros, afianz6
con su espada la independencia de la Patria, sino un soldado timido,
un general mediocre y otras cosas por el estilo.
I h6aqui roto el momentaneo acuerdo con nuestro galano, pero
fogoso contrincante; porque nosotros, que como 61 aceptamos los jui-
cios de Britannicus sobre el estratdjico movimiento retr6grado del ejdr-
cito national despues de la victoria del 19 de Marzo, y las considera-
ciones graves y bien fundadas que la prudencia, coronando el valor
del general Santana, le sujiri6 para determinarlo a aquella retirada
salvadora, no podemos de ningfn modo aceptar el juicio lijerisimo
del Aspero censor de aquel episodio military, opuesto A la justifica-
ci6n de motives que hace el expert Britannicus; juicio que denota
tres cosas: la una, que el que lo formula no tiene competencia en
achaques de estratejia, pues cr6e que con tropas allegadizas, mal ar-
madas, no acabadas de organizer por falta de tiempo, se puede fiar
todo el 6xito de una batalla, sin contar para nada con la falta de ele-
mentos de guerra, ni con la reacci6n natural, pasado el ardor de la







-29-
pel6a, en tropas que acababan de recibir el bautismo de fuego y que
comparaban sus diezmadas fuerzas con las mui superiors en numero,
en recursos, en organizaci6n y discipline, de que habian logrado triun-
far por un milagro del enrusiasmo patri6tico. Otra (16jica deducci6n
de ese falso juicio es la de que el que lo sustenta, no se detiene a con-
siderar, en su afici6n al anAlisis hist6rico, todos aquellos hechos y
circunstancias que deben servir a cualquiera que con espiritu inves-
tigador quiera estudiar los hechos hist6ricos, para dar conclusions
ajustadas a verdad y justicia sobre los sucesos notables que son la ilus-
traci6n o la deshonra de los pueblos.
Porque el historiador, como el fil6sofo, como el naturalista, como
el astr6nomo, se sit6a en un punto de observaci6n que le permit a-
barcar una serie de hechos, de circunstancias, de fen6menos que se
expliquen en lo que tienen de vago 6 oscuro por la comparaci6n de
los unos con los otros, supliendo las consecuencias vistas y probadas
de los unos lo que no haya podido subordinar a su perspicacia por el
studio aislado de los otros.
De otro modo, inspir6ndose en la 6ptica especial de un solo he-
cho, de un solo punto de vista determinado, ni Tito Livio, ni Plutar-
co, ni Thiers, ni Cantd habrian podido instruir la humanidad desde
la cktedra del historiador.
Pero no nos remontemos tanto, y hagAmos notar simplemente
que el ilustrado escritor de "El Teldfono" examine la estrat6jia de
Santana en Azua en 1844 como si la campaiia de 1848 en los mismos
sitios, cuando gobernaban los febreristas, no hubiera venido despues,
con su terrible y funesta ensefianza, a justificar plenamente la consu-
mada pericia que dicto al primer caudillo dominicano su retirada a
mejores posiciones despues de su milagrosa victoria.
Porque en 1848, los febreristas, con un ej6rcito de cerca de
7.000 hombres, y nui aguerridos, disciplinados, bien apertrechados,
con artilleria poderosa & &, por haberse estacionado en Azua se de-
jaron cercar por el ejdrcito del emperador Soulouque, y tuvieron
que salir en vergonsosa derrota, a la desbandada, de aquellos sitios
que no se prestaban a defense alguna.
Santana salv6, pues, por primera vez Ia Patria y el ej6rcito
en 1844 no dejAndose encerrar en Azua por las tropas haitianas
que habian recibido refuerzos despues de su derrota del 19 de Mar-
zo, y salv6 otra vez la Patria en Las Carreras, en 1848, cuando
todo estaba perdido, cuando la resistencia se crefa impossible despues
de la derrota -sin combate-de los 7.000 hombres que sus 4mulos
comandaban en Azua.
Deducimos otra verdad de las acerbas censuras y negaciones que
hace nuestro contrincante de la campaia de Azua en el 44, y es la de
que no conoce aquellos lugares, que no ha estado nunca en ellos, y habla
por oidas.
I por otra part; quisidramos que nos dijera cuales fueron los je-
fes militares de la pretendida raza primer, la raza de los que toma-
ron la "Puerta del Conde,' que nadie les diputaba. Ninguno de sus
idolos combati6jamds. Y lucgo, quisieramos que nos dijera si esa
toma de la "Puerta del Conde" fua como dice Britannicus, engafiado
por las fabulas de los falsos h6roes,-'abalanzAndose sobre la guar-







-30-
dia y desarmandola" segun la cita que hace el articulista de "El Teld-
fono" en su Reptica, y que afirma a rengl6n seguido que "es una re-
lacion hist6rica, tan veridica como imparcial,"- o fu6 como hemos di-
cho nosotros, en nuestra pota de uno de nuestros anteriores articulejos,
una ocupaci6n pacifica, sin riesgo, porque la "Puerta del Conde" es-
taba de antemano en poder de una guardia de dominicanos comandada
por Jose Parahoy y Jos6 Gir6n, militares subalternos, patriots mo-
destos y valerosos, que despues sostuvieron la causa national en los
campos de batalla.
Aguardamos las aclaraciones del articulsta de "El Tel6fono" so-
bre estos importantes puntos.
"El Eco de Opini6n" Abril 13 de 1889.






POR LA VERDAD,



TUna vez en la arena periodistica la discusi6n que se ha entablado en
averiguaci6n de si son 6 no ciertas las glorias del Jeneral Pedro Santana,
por quien se aboga de una part combatiendo las erradas opinions de
un aventajado escritor de "El Tel4fono," vamios a permitirnos manifestar
algunos concepts que se relaciouan con los gloriosos hechos de aquel im-
portante hombre piiblico, por mils que la fragilidad humaua se halle siempre
dispuesta A oscarecer los turitos de ciertos y determinados personajes co-
mo el que nos ocupa.
Al terciar en esta dicusi6n, y por mnms que pnuda supondrsenos egois-
tas al tratarse del hombre que si no respird por primera vez las brisas del So-
co, vi6 al m6nos deslizar sus afos en nedio del aplauso general de los habi-
tantes que pueblan sus mirgenes, queremos que se sepa de antemano, que
no nos guian otros prop6sitos sino aquellos que puedan encaminarse A dar
luz sobre una material tan important como la que viene llamando la aten-
ci6n pi.bliea en estos Altimos dias.
Santana, aquel digno 6mulo del hijo do la legendaria Esparta, "fil
el denodado var6n que afianz6 con su espada la independoncia de la Patria."
lPodria negarse que fuM 41 el que sali6 victorioso en el tittnico combat
que presenci6 la "Ciudad del Via" el 19 de Marzo? N6, porque alin exis-
ten individuos, restos de aquellos sostenedores del honor, que levantarian
su voz para alabar una y mil veces la fama de tan digno caudillo, y con-
denar el injusto anathema con que se quiere mancillar su nombre profanal-
do su memorial.
Por fortune, allA en el herdico Seybo, 1djos de experimenter cruentas
descepciones, viven cliches, Martir y Travieso, testigos oculares de a-
quella dpica jornada; y como estos, otros tantos en cada rincOi de la Re-
piblica, que llenos de simptitico orgullo, permanecen de pid como para
ensefar A las legiones del porvenir el camino del honor, de la verdad y
de la profesi6n de f6 y amor a las virtues republicans.
Todos los arguments hasta ahora emitidos en contra del Jeneral
Santana, por mAs que ellos vengan engalanados con vistosas frases y pre-
sentando visos de aparente realidad, no han podido ni podrAn eclipsar sus
glorias, que cual rayos de refulgente luz se diseminan en la concienc.ia







-31-
del pueblo dominicano, que sabr colocar en una de las pkginasde :u listoria,
"cuando desapasionadamente se escriba," en tipos indeleblesel nombre
de su Libertador.
I Y podremos nosotros desbaratar, sin caer en premeditada inconse-
cuiencia htlcia nuestros antecesores, lo que ellos, poseidos de verdadera jus-
ticia, legaron di la posteridad?
Si cllos proclamlaron al Jeneral Santana como nuestro Libertador,
claro esta que con mniritos para ello debi6 presentarse ante sus conciuda-
danos. despues que el invasor recibi6 castigo merecido volvi6ndose A sus
dominios dole podia ser Seiior: pensar lo contrario seria hasta vergon-
zoso, suponieCudo en aqluellas alimas, depuradas al fuego del mas hondo pa-
triotismo, tamafia iniquidad.
A esta arguinentaci6n se nos puede contestar, que 61 se impondrfa
este titulo de por fuerza, si se nos permite la expresi6n. Nosotros re-
batiriamos, que un pueblo como el nuestro, que luch6 impert4rrito por
la consecuci6n de su libertad, no iba A permitir en aquella 6poca en que
no se habia desarrollado, con mengua de su dignidad, la corrupci6n de
los tiempos que alcanzalmos que lo subyugaran d caprichos de un man-
datario.
Sentados estos precedentes, es 16gico suponer: que el titulo de Li-
bertador concedido a dicio Jeneral estaba basado en portentosos hechos
que por su magnitude debieron ser meritorios.
Santana, cono todo hoimbrepiblicu, tuvo su lado malo; pero esto no
puede ni podra en ningun modo destruir sus glorias como soldado de la
Independencia. Su lado mialo, si asi podemos calificarlo, fu6 la anexi6n.....
pero ay! cuantas concieucias no experimentarmn tambien crudos remordi-
mientos al acercarse i la verdad de aquel horroroso cuadro! Cuando la
historic able serd el crujir de dientes.
Otras consideraciones podriamos aducir en pr6 del insigne Liberta-
dor; pero creemos haber cumplido por abora con nuestro deber, dando a
conocer nuestras opinions, que nos proponemos ampliar, provistos de da-
tos fehacientes, en el important asunto que se dispute.
J. M. BERAS.
Este remitido vi6 la luz pfiblica en "El Eco de la Opinion" del 13 de
Abril de 188).








CONTRAREPLIOA,


1UESTRO colega El Eco de la Opinion tiene ocurrencias que A la vez
' que dan pique casuan ganas de reir. Ya en visperas del 19 de Mar-
Szo, aniversario de la batalla de Azua, se present diciendo en una
de sus ediciones, con tono magistral y convirti6ndose en 6rgano de pa-
siones adormecidas por el tiempo, que Santana afianzd alli con su es-
pada la nariente nacionalidad; pero como inmdtliatamente le salimos
al encuentro probindole con datos incontrovertibles que eso no era
verdad, porque los buenos efectos de tan descantada victoria se ha-






-32-
bian malogrado con la retirada del ej6rcito a Bani, paso inconsulto
que dej6 a la revolution planteada el 27 de febrero en tan grande pe-
ligro, que sin el triunfo obtenido por Imbert en Santiago habria sido
dificil revivir el espiritu pfiblico, ni restablecer la confianza en el por-
venir de la causa national; he aqui que repentinamente cambia de
t6ctica, y sale afirmando ahora en su filtimo numero, que no fu6
la victoria pero si la retirada la que salv6 la independencia de la
Repiblica, en corroboracion de lo cual pinta la injustificable ope-
racion con colors tan deslumbradores, que casi ha dejado oscure-
cidos los empleados por la historic para demostrar la habilidad con
que Xenofonte logr6 verificar la c6lebre retirada de los dies mil.
Pero como no se puede escribir sobre asuntos hist6ricos sin em-
plear razones en comprobacion de los hechos que se refieren, result
que las que aduce en apoyo de sus asertos son tan d6biles de por si,
que no resisten al mas leve cheque de una critical impartial sin con-
vertirse en arguments contraproducentes; porque, realmente, 6 nadie
que tenga nociones siquiera sobre el arte de la guerra, se le puede
ocurrir que las poderosas razones de 6rden military que impulsaron A
Santana a replegar, A march forzada, como diez y seis leguas A reta-
guardia del terreno que habia defendido con buen 6xito, fueran la
de organizer, ni much menos la de escojer posiciones ventajosas, pues
ni habian quedado desorganizadas las fuerzas que mandaba durante
la accion, en cuyo case no habria podido obtener un triunfo tan
complete como el que obtuvo; ni eran desventajosas las posiciones
que ocupaba, puesto que habia resistido en ellas un ataque vigoroso;
ni es de suponerse tampoco, que al desear cambiarlas por otras me-
jores, fuera dejando atrAs tantos puntos extrategicos como los que
hai en el largo trayecto de Azua A Bani, para venir A fijarse en el
indefenso valle que enriquecen las aguas saludables de Giiera.
Tambien es de mui mal efecto a la luz de una sana critical el a-
legato que haoe de que Santana se encontraba casi sin ejdrcito y sin ar-
mas, nipertrechos, frente d un enemigo por entonces poderoso, porque
oorno la retirada la efectu6 durante la noche sin haber sido atacado
de nuevo, tenia naturalmente todavia el ej6rcito con que habia vencido
por la mariana, no diezmado coming se pretend, que sus p6rdidas
no fneron de tanta consideration, sine reforzado por las tropas colec-
tivas de Sancrist6bal con que el coronel Araujo se le habia incorpo-
rado en el resto del dia; contaba con las armas con que se habia ba-
tido y que le bastaron para triunfar, aumentadas con las que im-
portaron las fuerzas auxiliares que habian engrosado la column,
las cuales no podian, por otra part, haber dejado de'oestar racio-
nadas con municiones de repuesto; de suerte que aun dando por sen-
tado que hubiera gastado en la pelea de la mafiana todas las que
habia en la plaza, podia disponer ya por la tarde de lasque aca-
baban de entrarle y del cuerpo que no habia tornado part en la
accion, para mandar algunas guerrillas a explorer el campo del ene-
migo y estudiar sus intenciones antes de ponerse en march preci-
pitada, 6 si se quiere para contestar sus primeros fuegos si de re-
pente venia a sorprenderlo; peligro que no era de temerse absolu-
tamente, porque el ejoreito haitiano se habia concentrado en Jura
tan amilanado con las bajas numerosas que tuvo, que apesar de ha-






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berle dejado abandonada la plaza abastecida de muchas cosas con
abundancia, no se atrevi6 A ocuparla sino A los tres dias; lo que in-
dica no solamente que no habia quedado en condiciones de que
pudiera considerArsele entdnces poderoso y bien apertrechado, sino tam-
bien que la victoria habria quedado asegurada de una manera de-
finitiva, si al mando de las tropas vencedoras hubiera estado un
general capaz de haberse sabido aprovechar de ella: juicio mui dis-
creto que estA confirmado ademas por ]a circunstancia, asaz signifi-
cativa, de haber estado el general Charles H6rard acampado en Azua
desde el 22 de marzo hasta el 3 de mayo en que desocup6 la plaza,
sin haber podido, A pesar de sus ardientes deseos, hacer otra opera-
cion, en el sentido de seguir ganando terreno, que la que milagro-
samente le fracas el 30 de abril en El Memizo. Y cuenta que no
se puede atribuir tan extrafia inaccion A las dificultades que le opu-
siera Santana, quien pas6 todo ese lapso de tiempo en Bani, dizque
esperando al enemigo 6 la defensive, ocupado mas que en hostilizarlo
de ninguna manera, en desmoralizar el ej6rcito que tenia A sus 6rde-
nes, y preparar el g6lpe de estado que llev6 6 cabo el 12 de julio
de triste recordacion.
Si El Eco de la Opinion ignora todo esto, puede buscar la His-
toria de la domination y iltima guerra de Espaiia en Santo Domingo
escrita por el Capitan don Ramon Gonzalez Tablas, que como ex,
trangero ni fu4filorio, ni puede suponersele inspirado por las pasione-
politicas y de partido de aquellos tiempos, y en ella leerA lo siguientes:

"A los pocos mcses y el mismo afio de 1844, en que Sanchez ha-
bia levantado el pendon de la libertad, andaban ya en pfibiica desave-
nencia el gobierno que se llam6 Junta Central Gubernativa, y el gene.
ral que mandaba las tropas que debian expulsar los dominadores. A-
quellos fueron los primeros reflejos de la llama que habia de devorar el
edificio de la prosperidad pfiblica que empezaba A levantarse."
"El general en gefe del ej6rcito dominicano, que tenia el encargo
national de contener y batir al eneinigo en la frontera, olvidando aquel
sagrado deber, levant el campo, volvi6 repentinamente la espalda a su
contrario, y se diriji6 a la ciudad de Santo Domingo A negocios de per-
sonal ambici6n. Paso funesto!"

Si, paso funesto, porque de 61 partieron todas las calamidades
p6blicas que en los pasados tiempos hubo de experimentar el pais;
pero como ya 6stas no tienen remedio, y de lo que se trata es de des-
cubrir lo que hacia Santana en Bani, favorccido por la ventaja de la
distancia del enemigo, en los dias en que nuestro colega le supone
impidiendo que la independencia fuera, con muchas fatales prababili-
dades, un mito y nada mas que un milo, copiaremos algunos pArrafos
salteados de sn Vida Politica, eligiendo para que no se vuelva A clasi-
ficar 6 los various dominicanos amantes de su pais que la escribieron,
de enemigos ya acerrimos del general Santana, aquellos que en el fon-
do no est6n en contradiccion con lo que se haya escrito y publicado
hasta ahora sobre historic national.

"Entre tanto Santana demolia moralmeute la sociedad convertido en
una maquina de guerra. Acampado en Bani con un ej6rcito numeroso, au-
toriz6 A sus soldados para que destruyesen todo el ganado que encontraran en







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el lugar, diciendo: que si los haitianos habian de apoderarse de la riqueza del
pais la aprovechasen ellos ... Escaseaba los recursos A las tropas diciendo-
les que el Gobierno se descuidaba/ sobre su snerte; y cuando recibia refresco
les aseguraba que todo era adquirido de su peculio 6 enviado a cargo suyo
por la antigua casa( de comercio de Rothschild Coen y Compafifa.
"'Tambien los distribuia con sus propias manos el tabaco y rom del
Gobierno, calificiudolo de munilicencia propia y efecto de sus desvelos pa-
ternales. La traicion hablaba ya al alma el language de las pasiones que
tan funestas fueron Ala inllefensa patria!"
"Santana se nceg6 entregar el inando del ejercito al coronel Estoban
Roca. no obstante la 6rden de la Junta, muchas veces reiterada. Provoc6
la insubordination en los soldados por medio del comandante Mora, que grit6
estando las tropas sobre las armas: no queremos al coronel Roca, ni permi-
timoos ue ns quite d Santna."
"Llamado por la. Junta a dar cuenta de su conduct, confiri6 profusa-
nente grados militares al ej(rcito, entrando en ese nfimero alguno que otro
individuo condenado A penas atlictivas 6 infamantes, y exijiendo de todos
que le acompafiasen A la capital para salvar el pais de la anarquia."

Pero I A qu6 seguir adelante cuando con lo dicho basta y sobra
para dejar demostrado a nuestro cologa, que el resultado de la perma-
nencia de Santana en Bani, no confirm, ni con much, el desem-
pefio de la vision )atri6tica que, tratando de justificar su retirada
de Azua, tan sanamente le atribuye ?
Mejor es que empleomos el tiempo, ya que hemos prohijado los
cargos que se le hacen en su Vida Politica, en probar de paso, que
el de insubordination A los gobiernos a que servia, es precisamente
el que mas hubo de mcrecer durante su carrera, pues no solo deso-
bedeci6 sin miramientos de ningun g6nero A la Junta Central Guber-
nativa prirnero y al gobierno establecido en Santiago despues, insu-
bordinindose contra la una en 1844 y contra el otro en 1858, sino
que tambien hizo to iismo en diferentes ocasiones con las autorida-
des espafiolas.
He aquf lo que sobre el particular refiere el capitan don Ra-
mon Gonzalez Tablas, en su obra ya citada, al tratar de las opera-
ciones de Santana sobre el Cibao.

"El comandante de estado mayor sefor Rivera, lleg6 A Monteplata con
la 6rden del capital general, para que la columna se replegara sobre la ca-
pital; pero siendo de diferente parecer el general Santana, desobedeci6 la
6rden, y para disculpar un tanto su inobediencia, reuni6 a los gefes de los
cuerpos.... Ya tenemos aqui a un general de division, que insubordinan-
dose y dosobedecienlo abiertamente las 6rdenes de la primer autoridad de
la isla, acude al recurso de convocar una junta, a la que expone su pensa-
miento en contradiccion con el del general en gefe."
"Si en el ejdrcito fuera licito semejante proceder; si cuando un superior
da una 6rden, se admitiese que el subordinado dijera: no hare tal cosa, por-
que yo he pensado mejor, entonces no habria milicia possible, y el ejercito
seria una verdadera patulea."

Y mas adelante ainide:

"Asi qued6 instalado aquel campamento, (el de Guanuma) de que ....
nos ocuparemos detenidamoente .... Entre tanto, el capitan general, senor
River, reiter6 al general Santana la 6rden de retirada, de que esta vez fu6







-jOD
portador el comandaute de E. M. D. Mariano Goicochea; pero lejos.de obe-
decer, dando rienda suelta i su irascible caricter, dijo A. este gefe que iba a
continuar las operaciones sobre LlamasA' y que no queria retirarse."

Empero, ya que el historiador citado nos ha servido para dar a
nuestro colega una idea de lo que era como military el hombre A quien
lleno de entusiasmo llama el adalid dominicano, heroico como elpri-
mer soldado del universe, nos va A permitir que nos sirvamos tam-
bien de su parecer, tan competent en la material, para volver al
tema obligado de nuestra pol6mica: la retirada de Azua.
He aqui lo que dice con referencia i la de Santiago de los Ca-
balleros, verificada por la guarnicion espafiola, bajo el fuego de las
tropas restauradoras, en 1863.

"Se nos ha querido convencer de que hubo necesidad de abandonar A
Santiago, pero no hemos encontrado quidn con 16gica suficiente lo lograra."
"Aquel paso desgraciado fua, A no dudarlo, el que di6 vida 6 importan-
cia a la rcvoluci6n, que cual la de febrero hubiera sido sofocada."
"Refiriendose el senior Pirala, en su historic de la guerra civil de Es-
pafia, A un cilso anilogo al present, dice lleno de noble entusiasmo. Los
defensores de los Arcos debieron de haber sefqido el ejemplo de otros va-
lientes y sepultarse c trc lus ruinbs de las paredes encomendadas d su
defeaisa."
"El general Mina impuso castigos A los gefes y oficiales que abando-
naron Los Arcos."

Y cuenta que ya nos parece que oimos a nuestro c61ega argumen-
tar que el que asi escribe no ha parad( mientes en que es masfdcil cri-
ticar y encontrar mal dirijida una operac;on, que es lo que nos quiso
decir en su ultimo articulo, que hacer lo que se piensa enc6ntrandose
en las mismas circunstancias; pero h esa sutileza tan pueril le contes-
taremos que razones semejantes no se arguyen nunva en favor de
un soldado de quien se dice que se distiu lui6 entire todos por su valor
indomable y por su temple ra lo Espurtano, sobre todo cuando concre-
t6ndonos al caso que se dispute, podemos observarle que si la inde-
pendencia national se sostenia abandonando las plazas fuertes al ene-
inigo I porqu6 cuando en 1845 la timidez, mas bien que la cobardia
declarada. de uno de los gefes que mandaban las fuerzas que lo guar-
necian, fu6 causa de que Caciman cayera otra vez en poder de los
haitianos, porquc, decimos, mando Santana, siendo president, A que
el coronel Marcano instruyera una sumaria en averiguacion del he-
cho, que dejo sin castigo solamente por haber recaido toda la culpabi-
lidad en uno de los soldados de su guardian pretoriana? Y 1porqu6
puso en capilla para fusilarlo al colonel Bernab6 Polanco, cuando
en 1855 abandon la plaza de Barahona, que ni siquiera lleg6 A caer
en poder del enemigo? Y podian comparase los resultados de la
retirada de Caciman, que se recuper6 en seguida con una sola action,
si bien mni her6ica; ni los de la de Barahona, que se volvi6 A ocu-
par inmediatamente sin un tiro, con los de la retirada de Azua, que
pusieron A la Repiblica, al nacer, en la aurora de su vida national,
al borde de un abismo?
De ninguna manera; pero Santana siendo gobierno, no podia







-36-
aceptar como bueno un hecho malo, porque lo hubiera realizado
igual.siendo subalterno 6 conspirador; sobre todo cuando una prActi-
ca contraria le habria inutilizado completamente para el mando que
tanto le gustaba, pues liegaron A ndmero tan subido las faltas graves
que como soldado y como politico cometi6 durante su carrera, que
a-cada paso habria tenido que perdonar en las agenas las de sus ami-
gos y las propias; razon por la cual nos es mui estrafio que El Eco
se venture A asegurar que sin l la patria no hubiera alcanzado los
gloriosos trofeos conquistados en los campos de batalla, siendo asi que
mas que glorias le proporcion6 con su desmedida ambicion y sus
torpezas, desgracias, sinsabores y miserias sin cuento, A tiempo que
los otros generals sostenedores de la guerra, prestaban sus servi-
cios a la causa national con desinter6s y abnegacion; de lo que se
trasluce que la patria se habria logrado aunque le hubiera faltado
su pernicioso concurso, ni mas ni menos que como se consigui6 res-
taurarla despues que por egoismo le arrebat6 su autonomia, A des-
pecho suyo y no obstante los esfuerzos que hizo, A la cabeza de
soldados extrangeros, por abatir de nuevo la bandera i cuya som-
bra se habia engrandecido, si es que puede lamarse grandeza su ele-
vacion sangrienta, ante el triste espectAculo de su deshonrosa caida.
Desegafiese nuestra c6lega obsecado. El Marques de las Carre-
ras tuvo el triste privilegio de ser juzgado en vida, porque es innegable
que los actos de los hombres son las pdginis de su historic. Eso ha
dicho el escritor espafiol que ya hemos citado y no le falta razon,
pues en vista de todo lo que se ha escrito quien no sabe que Santa-
na no fue sino un tirano despiadado y un ambicioso vulgar, vaciado en
los moldes de donde alieron Rosas, Melgarejo, Garcia Moreno, los
Monagas y otros tipos semejantes, pero no en los que produjeron A
un Washington, ni A un San Martin? ,Qui6n no sabe que respect de
sus aptitudes como politico, lo 6nico que se le puede conceder es lo
que decia Chateubriand de Augusto, que reunia la habilidad y medio-
cricidad n.cesarias para el manejo de los negocios, que destruyen igual-
mente una extrema torpeza y una superioridad complete? Y I qui6n
no sabe, en fin, que como guerrero era A lo Octavio, soldado timido,
general mediocre, sin la serenidad y sangre fria tan convenientes en
un gefe superior, como observan GAndara y Gonzales Tablas, pero mas
cruel que Mario y Sila en sus venganzas?
Y no se nos argument que los aduladores y la fortune corrom-
pieron su indole naturalmente buena y grande, como dice un historia-
dor moderno que le pas6 A Alejandro, porque entonces asi como apa-
rece igualAndose A dste cuando conden6 A muerte al valeroso Fil61as
por conspiracion, y cuando mato A Clito, antiguo general que le ha-
bia salvado la vida, al fusilar en el Seibo al invicto Duverg6, primer
soldado de la independencia national, y en esta capital A Puello,
el vencedor de Estrelleta, sin cuya aquiescencia no hubiera podido
realizar el golpe de estado del 12 de julio, base de su rApida eleva-
cion; le habriamos podido ver tambien haciendole A los que alhaga-
ban sus malas pasiones con escritos mentirosos y exagerados, para
que apoyAndose en ellos le pinte ahora El Eco como no fu6, lo que
le hizo el famoso guerrero A Arist6bulo su histori6grafo, cuando na-
vegando sobre el Eufrates le leia el diario de su expedition A la In-







-37-
dia, pues como mezclase la verdad con fbulas, le arrebat6 el manus-
crito, y arrojdndolo al rio le dijo: "iMerecerias otro tanto, por atri-
buirle falsas hazanas A Alejandro."
Pero por desgracia Santana no fu6 Alejandro sino Santana, so-
bre quien no podemos decir al terminal este articulo, ya mas exten-
so de lo que debiera ser, cuenta habida de las dimensions de este
peri6dico, sino lo que copiamos en seguida, tom6ndolo de la obra de
Gonzales Tablas: "Los que le trataron y conocieron, le pintaron
con colors tan recargados que solo consiguieron hacer un boceto de
aspect repulsivo. Quisieramos mejorar la obra, pero A fuer de lea-
les, no podemos menos de confesar, que no hallamos en la paleta
risuefios colors. Cuando el modelo es cefiudo fuera gran impropie-
dad sacar de 61 un Narciso."

"El Tel6fono," Abril 14 de 1889.







ULTIMA REPLICA,


IN ridiculo se pone El Eco de la Opinion al encontrar extrailo el
verse envuelto en una controversial hist6rica que se remonta d los
Sorgenes de la indenpendecia national, porque siendo esta provoca-
da, como saben nuestros lectores, por una de sus muchas intemperan-
cias, mas que dolor de no estar empleando sus labores periodisticas
en dilucidar materias de interest de momento, a lo que nadie se opo-
ne, que sepamos, se acusa con eso de un tardio arrepentimiento por
haber aventurado de ligero juicios sobre asuntos graves, 6 mejor di-
cho, sobre materials de interest general, no estando en actitud de po-
derlos defender con razones de peso, sin necesidad de apelar al tris-
te recurso de los sofismas, ni de las sutilezas pueriles: que sofismas y
sutilezas pueriles, entire ellas algunas tan vulgares como poco discre-
tas, son los arguments con que hasta ahora ha pretendido, de su pro-
pia cuenta y sin apoyo que llame la atencion, combatir los que le he-
mos venido presentando, corroborados por opinions de escritores pi-
blicos nunca desmentidos, y basados en documents oficiales y en es-
critos particulares dignos de entero cr6dito; pues de nada sirve que
nuestro inexperto contendiente, en su prurito de aspirar A decir siem-
pre la iltima palabra, haya tornado en su aturdimiento como un arbi-
trio legal, el de no admitir en case de opinion imparcial sobre su ido-
]o fabuloso, ninguna que no est6 emitida en sentido favorable A sus
equivocados asertos, porque los que hayan podido seguir el hilo de
esta ya cansada discussion, tienen que pensar de otra manera, sabien-
do que la verdad hist6rica no se puede descubrir sino en vista del
anAlisis de los pareceres y de las referencias escritas por los con-







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tempor6neos, comparados entire si con ilustrado criterio y 16gica se-
vera 6 imparcial.
Y tan es asi, que cualquiera, por ejemplo, que leyera en la ma-
nifestacion que Baez diriji6 a los haitianos cuando acababa de subir
a la presidencia, apoyado por Santana, la frase aquella: encargad
tambien d vuestros gobernantes de tener much cuidado en no despertar
al Leon del, Seibo; y luego se encontrara con que en 1i53 decia des-
de Santomas en otro escrito de character politico: que fu6 de los pocos
que'creyeron segura la victoria de Azua si se empleaba en oportuni-
dad la caballeria, que era exelente, en perseguir A los haitianos, pero
que Santana no quiso absolutamente, y fue por eso que para hacer
triunfar en la junta de guerra su pensamiento de retirarse d Banf, le
despach6 A la capital en solicited de maniciones; tendria naturalmente
que dudar por de pronto de la veracidad, tanto de lo uno como de lo
otro, y solo despues de estudiar con detenimiento ambos documents,
seria que vendria a comprender que para Baez, que conocia a San-
tana tanto como Santana lo conocia d 61, puesto que eran entidades
political de la misma escuela, el Le6n no era tan bravo como lo pinta-
ba en 1849, en que ya se sabia de memorial la historic del derrote de
Azua y de Bani en 1844, que asi se design vulgarmente hasta el dia
12 de Julio, lo que del 13 en adelante se sigui6 llamando victoria de
Azua, en razon de que se le habia de dar alguna aureola al tosco
campesino que de repent convirti6 elelemento reaccionario, con miras
antinacionales, en Gefe Supremo de la Nacion, pero que, como iba-
mos diciendo, le convenia como politico oportunista seguir todavia la
farsa que desde atras se venia representando para embaucar a los ig-
norantes y conservar el poder; y de ahi que no tuviera reparo en es-
cribir la frase arriba citada, que tan trastornado tiene, segun parece,
el juicio de nuestro apasionado contendiente.
Muchos ejemplos iguales 6 este podriamos seguir aduciendo en
testimonio de lo que venimos demostrando, pero para no cansar A
nuestros lectures nos concretar6mos 4 uno solo, escojiendo al efecto
la campafia de 1849, que ya que a ello se nos provoca, vamos a es-
tudiar con los Partes Oficiales en la mano.
Dice Duverg6 4 Santana desde El NfRmero, el dia 17 de Abril:

"En este moment, como a las once del dia, hemos hecho replegar
al enemigo, que dej6 en nuestros campos de batalla sus muertos que no
pudieron cargar. La pirdida de los nuestros fue un poco considerable
entire heridos y muertos. Hasta ahora no sabemos la detenninacion del
enemigo; pero nosotros nos mantendremos fires para sostener el punto."

Observese bien. Los haitianos se presentan en El N6mero y
son rechazados con p6rdidas, siendo las nuestras un poco considera-
bles y no vuelven mas 6 atacar el puesto; pero el 19 tratan de
pasar por Las Carreras, y el coronel Dominguez, que logra impe-
dirlo, dd este parte 4 Santana.

S"Ayer como a las tries de la tarde se present el enemigo a este
canton y habiendo sido batido tuvo que replegar."

Santana, que estaba acampado en Sabanabuei, acude inmedia-







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tamente reforzar el canton de Las Carreras, desde donde comuni-
ca al gobierno, con fecha 21, to siguiente:

En el mismro moment, que son las cinco y media de la tarde, he-
mos principiado el ataque; y de tres piezas que touia el enemigo, le qui-
tamos las dos mas grandes, y lo derrotamos completamente: no ha: habi-
do de nuestra part ningun mnerto, y solo tres hcridos."

Al siguiente dia, el 22, amplia este parte con los detalles de
la accion y la confirmation de la derrota del enemigo, que por lo
visto no fu6 complete, porque no solo pudo enterrar sus muertos,
sino que no tard6 en presentarse otra vez ocupando casi las mis-
mas posiciones que tenia, segun se desprende de la siguiente co-
municacion que Santana puso al gobierno con fecha 23.

'5 Ayer como A las dos de la tarde, viendo la pertinacia del enemigo
despues del sangriento ataque que tuvo lugar el dia 21 A la una y media
de la tarde, y de la considerable pdrdida que tuvieron, pues su campo se
encontraba sembrado de muertos y sepulturas de los que pudieron
enterrar bajo el fuego que incensantemente nos hIwian sobre nuestros
puestos con las dos piezas de cation que les quedaban en las alturas de
qne estaban posesionados, determine, porque no podiamos permanecer en
estado de inaccion, despachar guerrillas sobre las montafias, a derecha 6
izquierda,4segun ellos pretendieron hacerme, para atacarlos en los pues-
tos avanzados, que tenian de guariicion en ambas alas...... En efecto,
nuestras guerrillas salieron de aqui ayer a la hora mencionada, y como
A las cuatro y media principiaron i hacerle un fuego tan vivo por ambos
lados, que la guerrilla del ala derecha, mandada por el comandante Ani-
ceto Martinez, lleg6 hasta las piezas de cation, de tal modo, que A su
vuelta, sin p6rdida de ninguin hombre y con solo un herido, a pesar
del cafioneo teso con que lo batian, sostuvo el fnego y cousigiii6 cojer dos
potes de metralla, y no las piezas de cation, porque las fuerzas no eran
suficientes; la del ala izquierda, mandad;a dirijida por los capitanes Bru-
no Aquino y Bruno del Rosario, como pr:icticos del lugar, les hizo tan-
to extrago sobre las alturas, que A nucstra vista mismna le veiamos car-
gar los muertos. Estas guerrillas, segun las 6rdenes que tenian, asi que
vieron que el enemigo qued6 aterrorizado, se retiraron como A las seis
de la tarde. El enemigo incontinenteecnte principi6 d caflonear desde
una altura este pesto, segun se ha visto para efectuar su retirada, la
que ha hecho tan Ileno de terror, que dcj6 las dos piezas de artilleria
con que nos batia ....."

De todo esto se desprende que los haitianos, despiies de haber
sido rechazados en El Ndmero, se presentaron en Las Carreras dos
veces: una, estando alli Dominguez que les impidi6 el paso; la otra,
despues que lleg6 Santana, en que tampoco pudieron pasar, pero
sin perder sus posiciones de las alturas, que conservaron hasta.que
les plugo retirarse militarmente, sujetando 4 nuestras tropas con las
dos piezas de artilleria que dejaron abandonadas, para que no los
pudieran hostilizar por retaguardia.
Esto sentado, preguntamos: puede rechazarse, calificindolo de
parcial, el siguiente juicio emitido por un dominicano en La Gran
Traicion del general Pedro Santana, escrita en 1861?

"Corria el afio de 1849. El ej4rcito dominicano, mandado por el ge-







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neral Antonio Duverg4, se habia derrotado en Azua, por causes ocul-
tas hasta hoi d la investigation de los mas avisados. El Congreso
National se empefi6, a despecho de la opinion public, en que Santana....
fuera llamado al servicio.... Enviado por el gobierno como adjunto al
general Duverg6, que reunia los restos de su dispersado ejercito por las
montafias de El N6imero, Santana se puso A retaguardia acampindose...
en Sabanabuei.....y con la malicia mas refinada se apoder6 mui pron-
to de today la autoridad del mando, que aquel valiente, (Duvergd) inca-
paz de ambicion y bastante bueno para dudar de la corruption humana,
jamas le dispute. Duverg6 no queria mando, lo que deseaba era una o-
portunidad para vindicar su noimbre de la derrota de Azua, que no ha-
bia acertado d esplicarse. Dios se la present en la gran batalla de
El Nfimero, en donde esta vez su her6ico valor fu4 superior A todo es-
fuerzo human. El triunfo en aquel peligro que la patria corria fu6
suyo; pero Santana di6 a la accion de Las Carreras, subsiguiente, todo
el brillo que habia tenido la de El Nimero y usurp6 asi la gloria de aque-
Hla jornada al modesto h6roe."

Y en vista de esto, volvemos d preguntar L podria rechazarse
tampoco, porque parezca mas apasionado, eljuicio, tambien sobre
los mismos acontecimientos, emitido por various dominicanos aman-
tes de su pais en la Vida political de Pedro Santana? Helo aquf:

Enviado (Santana) como auxiliar del general Antonio Ddfverg4, se
acamp6 en Sabanabuei, mientras que el denodado veteran combatia en
El Nfimero con heroicidad sin ejemplo. El general Juan Contreras, acam-
pado en otra position avanzada llamada El Portezuelo, dirijia al presi-
dente Jimenez un parte concebido en estos t6rminos: ayer, es decir, el
dia de la action de El Nimero, he visto desde lo alto de Portezuelo
pasar mas de cinco mil haitianos en precipitada fuga. Los restos del
ej6rcito bajando de las alturas en solicitud de agua fueron atacados.....
(en Las Carreras)..... Quince minutes despues dominaban nuestras ar-
mas el campo..... La accion de Las Carreras fau solamente una escara-
musa de felices resultados; la refiida batalla de El Ninmero prepare sus
consecuencias; ese fu6 el grande hecho de armas."

En nuestro concept, ni el juicio anterior, ni este tampoco,
pueden ser desestimados por quien desee investigar la verdad hist6-
rica, tratAndose de la -campafia de 1849, porque solo de la compara-
cion de uno y otro con la relacion consignada en los Partes Oficiales,
seria que podria venir A comprender que hai tanta exageracion
en decir que Santana afianz6 en Azua la independencia national,
como en asegurar que l1 y solo l la salv6 en Las Carreras, toda vez
que presentAndose aunque en distinta forma, la misma rivalidad que
medi6 entire Santiago y Azua, entire El Nimero y Las Carreras,
se alcanza facilmente que la importancia dada A esta batalla en 1849
tuvo por origen la misma causa a que debi6 la suya la victoria de
Azua en 1844: el alzamiento, coronado por el triunfo, del ejrrcito,.
insubordinado por Santana, contra el gobierno A que servia.
Pero a qu6 tomarnos tanto empefio en persuadir A nuestro c61e-
ga que, ciego y sordo por el error, no quiere ver, ni quiere oir ? Lo'
que desea, dizque es saber ciules fueron los gefes militares de lapreten-
dida raza primer que se lucieron en los campos de batalla, y aunque
podriamos indicarle que le fuera A preguntar eso a cualquier ninio de








bscuela done se ensefle historic patria, le manifestaremos llenod dd
patri6tico entusiasmo, que de los de la raza primer, de esa raza
de hombres que en consorcid con Duarte y Sanchez hizo la pro-
paganda y realize la separation, se distinguieron los siguiieites: en
Santiago, Imbert; el c6lebre corregidor de Moca, a quien le cupo la
gloria de secundar en la her6ica villa el pronunciamiento de la
Puerta del Conde; en Beler, Salcedo, el persegtiidb coriio separatist
por el general Charles Herard, quier le cobr6 anticipadamente eri
los calaboios de Poit-au-Prince la derirota que imas tarde debia
darle 4 sis conipatriotas; en Estrelleta, Joaquin Piiello, el compafierd
de Sanchez en la Junta revolucionaria primero y en la Puerta del
Conde despues; en Comendador, Gavino Puello, el que propag6 el
manifesto de la revolucion en los pueblos del sur y no se quit de al
lado de Sanchez durante la noche del 7 de febrero; en El Memi-
zo, en Caciman, en El Puerto, en El Nfniero y en una portion de
acciones mas, Duverg6, el que cooper con Sofid Ilevar 4 cabo el
contrariado pronunciamiento de Azua; en Torguero, Canlbiaso, cuya
adhesion 4 la causa separatist le vali6 la gloria de ser el. fuida-
dor de la marina national; en Guayubin y Talanqiera, Francisco
Caba y Bartolo Mejia, pertenecientes ambos a la pl6yade de hom-
bres de accion que secundaron en el Cibao el movimiento separa-
tista; en Hondovalle y en la Fuente del Rdded, Tavera, el que pusd
en armas la jurisdiction de Neiva, y le toc6 presidir el verdaderd
bautismo de sangre de la Repiblica; exi Sabana Larga, Bid6, uno de
los que asistieron al pronunciamiento de Santiago; y en El Cambro-
nal, Sosa, que fuO, tambien de los de la Puerta del Conde. Estos
como comandantes en gefe, que como comahdintes de divisio-
hes 6 cuerpos, se distinguieron en las diferentes acciohes que hubo,
Mella, Remigio del Castillo, Perez Contreras, Eusebio Puello, Aguiar,
Feliciano Martinez y otros mas, de los que junto con los ya menciona-
dos acompafiaron 6 Sanchez la noche de El Conde; Contrerasi qui
fud el propagador del manifesto en la parte del Este; Rainirez, el
hombre del pronunciamiento de La Vega; Valeriob Pelletier, Reyes;
Lopez y Valverde, de los mas entusiastas en el de Santiago; 68sa y
Sandoval, aliados de Ramirez en el pronunciarhientf de Los Llanos; pe-
ro 4 & donde iriamos A parar si fu6ramos A mencionar, uno por uino,
fodos los de esa pl6yade de soldados, valientes y abnegados, qpie con-
tribuyeron primero 4 preparar el nacimiiento de la Repfiblica; y la
sostuvieron despues pashndose seis y ocho meses en las fronterasi
alimentandose con sancochos de mangos y guangbanas verdes, y co-
miendo guineos fritos en cebo de vaca, desnudos y sin racioni eri
tanto que el grupo que hemos llamado la raza secundaria, los qud
quisieron estorbar que la patria fuera un hecho, se distribuian & si
antojo los ministerios y las embajadas, las sills de 16s congies'os y
las comisiones lucrativas, especulando como podian con los destinos
del pais ? Porque es bueno que nuestro colega sepa que el desiri-
teres y la buena f6 tan decaniados de la primera epoca de la Re-
pfiblica, solo existi6 de la blase media para abajo, pines de ahi para
arriba ..... ni pregunte, que se de'sencanta !
Empero, cumplido el deber de dejar sefialados 4 la posteridad
los nombres ilustres que' acabamos de estampar, con el prop6site'







--42-
deliberado de no contestar mas 4 nuestro contendiente, si no sale
del circulo vicioso en que la falta de arguments s6lidos con que
combatir lo ha encerrado, solo nos queda el pesar de habernos per-
suadido, con motive de esta controversial, de que el buen sentido es-
tA pervertido entire nosotros por falta de sancion moral, pues solo
asi podria un peri6dico de la talla de El Eco de la Opinion, poner
tan intempestivamente sus columns al servieio de una cruzada que
se propone restaurar ridiculizando la obra de Duarte y Sanchez,
autores verdaderos de la independencia national de que disfrutamos,
la figure political del hombre que inici6 la guerra civil entire la fa-
milia dominica, ensayando el patibulo, la expatriacion, los encar-
celamientos arbitrarios, los golpes de estado A mnano armada, la vio-
lacion de la lei y todo lo que ha sido calamitoso y funesto; que ce-
lebr6 el primer aniversario de la independencia derramando la san-
gre de un hermano y de una tia jque horror! del hombre que la
proclam6; que fusil6 juntos a los hermanos Puello, vencedores uno
en Comendador y otro en Estrelleta, haci6ndolos juzgar d verdad sa-
bida y buenaf guardada, fuera del 6rden ordinario de los juicios;
que fusil6 A Duverg6, el primer soldado de la independencia, abra-
zado con su hijo mayor, dejando condenado A muerte a otro menor
para cuando tuviera la edad suticiente para trepar con paso firm
las gradas del cadalso; que desvirtu6 el 6nico acto de clemencia a
que se prest6 en su vida, esperando cruel! para ejercerlo, a que
ya los reos estuvieran aguardando la muerte de rodillas; que des-
pues de haber despedazado la bandera A cuya sombra se elev6, qui-
so matar de una vez la idea national fusilando al h6roe invicto de
la Puerta del Conde, junto con veinte dominicanos mas, A despecho
de los gefes del ejereito extrangero, que no querian que se hubiera
inaugurado la domination espafiola con un especticulo sangriento;
que muri6, en fin, bajo el peso de una condenacion tremenda, pues-
to fuera de la ley por el crime de alta traicion, en virtud de un
decreto solemne expedido con el apoyo de la nation, por el gobier-
no que constituian Benigno Filomeno de Rojas, Ramon Mella, Uli-
ses Espaillat, Pablo Pujol, MAximo Grullon, Jos6 Manuel Glas, Ri-
cardo Curiel y Genaro Perpifian. Ciertamente iesto es desconso-
lador!

"El Telifono," Abril 21 de 1889.






CONTRAREPLIOA FINAL,


AUESTRO ilustrado contrincante de "El Tel6fono" se bate en reti-
Srada, declarando en su Ultima replica que tiene "el prop6sito de-
liberado de no contestarnos mas, si no salimos del circulo vicioso en








que la falta de arguments s6lidos con que combatir nos ha encerra-
do" y agrega "solo le queda el pesar de haberse persuadido, con moa
tivo de la controversial, de que el buen sentido estA pervertido entire
nosotros, por falta de tanci6n moral;" es decir, en buen romance,
porque nadie le ha hecho coro en sus violentos anatemas contra el
general Pedro Santana; ni en sus caprichosas clasificaciones de razas;
ni en sus arbitrarias adjudicaciones de laureles y palmas, por que
si, y 4 espensas de la verdad rutilante de los hechos hist6ricos.
No quisi6ramos agravar Ia pesadumbre de nuestro galano ad-
versario, retorci6ndole sus propios arguments como lo hemos ve-
nido hacienda en el curso de esta discussion, y prob6ndole con sus
propias citas, como la de Britannicus, la injusticia de sus acerbas
censuras contra Santana.
Pero nos vemos obligados A no salir de ese que 61 llama circz-
lo vicioso, en el que pretend habernos encerrado, por que l1 es
quien no ha podido desenmarafiarse de ia red de sus preferencias
y antipatias personales, dandonos una contestacian cualquiera, por
ej6mplo, sobre el supuesto desarme de la guardia del Conde, que
antes afirm6 dejandose correr con la narracion del engafiado Bri-
tannicus; y despues de nuestra rectificacion, respetandose laudable-
mente para no insistir en la ridicule fAbula, deja sepultada en el
silencio su verdadera conviction sobre esta parte de la mitologia
national.
De igual modo, le ha sido impossible desvirtuar la victoriosa de-
mostracion que le hicimos de la pericia de Santana en 1844, por los
desastres del49, limitAndose 4 rectificarnos esta fecha,-con raz6n, pues
por error escribimos 48-y A dar cabida A otra cita de autor desconoci-
do, en que se declara que el ej6rcito dominicano se derrot6 en Azua en
1849, por causes ocultas hasta hoi d la investigation de los mas avi-
sados; que la derrota dicha no ha acertado d explicarse. Si; pero
explica admirablemente bien la honrosa retirada de Santana en 1844,
como dijimos en nuestro anterior articulo. I A esto llama el arti-
culista de "El Tel6fono" circulo vicioso en el cual no quiere con-
tinuar la controversial.
Conste, empero, que 61 fu6 quien la provoc6, sali6ndonos al
encuentro con grande ira, porque nos permitimos tributar justicia
al primero y mas esforzado caudillo de nuestra independencia na-
cional. Ahora, en vista de que sus dardos se vuelven contra su
propia care, se retira como el partho antiguo, disparando una
lluvia de nuevas flechas sin punta sacadas, como las anteriores,
del viejo arsenal de los dimes y diretes de los santanistas y sue
6mulos.
Deploramos esta mania que parece incurable en nuestro ilus-
trado contendiente, de career dignos de f6, y guias seguros para el
historiador, los juicios que la emulacion, las envidillas, las pasio-
nes enconadas de los partidos, formula contra los hombres nota-
bles en los dias en que coliden los intereses opuestos.
Aviado estarA el historiador future que quiera delinear la fi-
sonomia moral de Thiers, por ejemplo, ateni6ndose a las frases de
desprecio que desde la tribune parlamentaria lanz6 una vez contra
aquel grande hombre su digno 6mulo, el Ministro Guizot; 6 bien







-44-
acojiendo todo lo que boy dicen de Boulanger sus enemigos, des-
de la especie de que se quiere hacer emperador hasta la muy
edificante, que le imputan A guisa de monstruosidad, de haber lie-
vado cirio encendido como cat6lico, en una procesion.
Ya ha podido verse por nuestras anteriores ratificaci6nes, cuan
falso derrotero es ese para el histori6grafo, y como, apesar del cla-
ro talent y de- la f6cil diccion de nuestro contendiente, no hall
citas formales y dignas de cr6dito para sus afirmaciones. Las de
Britannicus son las mas imparciales, y por ende se lea volvieron
en contra.
Toma esta vez como texto la de ina Vida polftica de Santana,
y las que copia de un tolleto intitulado La gran traicion del jeneral
Santana, ambos escritos por ac6rrimos adversaries de aquel perso-
naje; y al producer tales muestras, nuestro contendiente se hace c6m-
plice de las inexactitudes y paparruchas que contienen, cmnio antes
se hizo c6mplice de la sofiada heroicidad de desarmar la guardia del
Conde.
Una y otra cita tienen por objeto deslustrar la gloria military
adquirida por Santana en Las Carreras, y es de agradecerle que,
puesto ya en tan buen camino, se conforme con querer probar
que Dieverge fu6 el verdadero vencedor de los haitianos en la
campafia del 49 -pasemos por su derrota de Azua:- cuando bien
pudo decirnos, apoyado en datos igualmente veridicos, imparciales
y fidedignos, inspirados por el odio y otras cosas mas, 6 los de-
sairados 6mulos del libertador en los dias que este alcanz6 mayor
gloria, que "cuando se combatia en Las Carreras, Santana dormia
6brio al pi6 de un Arbol."
Duverg6 fu6 un gran soldado, un valiente entire los valientes,
al que jamAs tuvieron por suyo los mitol6jicos heroes de la fant6s-
tica raza primera: fu6 si desde los albores de la independencia el
subordin'ado y el amigo del general Santana, como lo prueba el tenor
de los parties que daba 6 este de todas sus acciones, incluso el del 17
de Abril de 1849, que cita en su filtima replica el articulista de '"E
Teldfono." De su derrota de Azua, sin combat, cuando mandaba en
jefe el numeroso ej6rcito dominicano, y de sus ruchas brillantisimas
acciones come subalterno, tanto en las fronteras como en El Nzmero,
se deduce claramente que tenia grades aptitudes como soldado y co-
mo guerrilleror pero que sus dotes de mando eran limitadas.
De 61, de su popularidad y merecido prestijio quisieron servir-
se las medianias political inconformes con la supremacia de Santana;
se lo enfrentaron en mal hora, lo levantaron A la asfixiante esfera de
las conspiraciones, y lo perdieron miserablemente! Esa es la ver-
dadera historic .. .
No disculpamos & Santana, n6, de haber permitido que la sangre
jenerosa de Duverg6, del her6ico Duverg6, enrojeciera el patibulo;
como no disculpamos A ningun mandatario que, obedeciendo A un ri-
goroso sistema de gobierno, crea que la autoridad y el 6rden han de
afianzarse y vindicarse por el terror de los cadalsos.
Santana, tosco campesino, come lo' llama duramente el escritor de
la Ultima replica, profesaba desgraciadamente los implacables princi-
pios de esa political, porque fueron los que, con los tristes ejemplos de







-45-
toda la Am6rica espafiola, le inculcaron sus primeros guias y conse-
jeros en el arte de gobernar. Este es el verdadero lado sombrio de
las principles figuras policas dominicanas en nuestra primera Repi-
blica.
Pero si hacemos lealmente esta concesi6n A nuestro contendiente;
si como 61 condenamos severamente todos los actos de rigor que afean
y manchan la vida de Santana, rec6jase 61 en su conciencia, que tam-
bien creemos sea la de un hombre honrado, y convenga con nosotros
en que Santana profesaba aquellos desacreditados principios en una
6poca en que el respeto A la vida humana no habia hecho los grandes
progress de los hltimos tienpos en ninguna parte; en que la aboli-
ci6n de la pena de muerte no habia hallado cabida en ninguna lejis-
laci6n,
Convenga, ademins, en que todos los planes de conspiraci6n de-
belados contra el poder de Santana, segdn se comprob6 en aquellos
process, tenian por base caracteristica el c6lebre Sic semper tyrannis,
que tantos repugnantes crimenes ha inspirado al fanatismo politico
en nombre de la libertad!
I asi, considerando A Santana como tirano, y poni6ndolo fuera de
la ley social, la primera consigna de los conspiradores era "matar al
tirano;" lo que, A nuestro humilde juicio, no era nada 6 prop6sito
para predisponer A la mansedumbre evanjelica A un hombre del
temperament y de la educaci6n political de aquel gobernante, que
suspiraba por el retire de su campo, segun la tradici6n, y 6 quien los
amagos contra su existencia desde el primer dia de su vida piblica,
obligaron A buscar su salvaguardia en el ejercicio de un mando abso-
lute, que, con menos valor y aptitudes relatives, querian arrebatarle
sus contrarios, segun nos cuenta tanbien la tradici6n por 6rgano de
testigos presenciales de aquellos sucesos, que aun viven en esta
ciudad.
Tengase tambien muy en cuenta que desde el dia siguiente de la
victoria de Azua, en cuanto son6 con victories y aplausos el nombre
de Santana, la fatalidad hizo qne muriera de repente en Santo Do-
mingo Ramon Santana, A quien todos consideraban como superior en
capacidad y valor A su hermano Pedro; y que propagandose la sospe-
cha de envenenamiento, los partidos ya enfrentados se acusaban reci-
procamente del real 6 supuesto crime; suceso que impresion6 pro-
fundamente al caudillo dominicano, y que influy6 sin duda posterior-
mente en el sistema de represi6n que adopt contra sus adversaries.
Pero con todo eso, estA probado que 61, naturalmente era magnA-
nimo, y tendia con lealtad la diestra A cualquier enemigo suyo, por
grande que fuesen los agravios que de 61 hubiera recibido, desde que
se persuadia de su sinceridad y patriotism.
Asi por ejemplo, el esforzado Ramon Mella, el finico de los Pr6-
ceres del 27 de Febrero que por su probada intrepidez y sus relevan-
tes dotes para el mando, pudiera haber sido el mAs autorizado compe-
tidor y exitar los recelos de Santana, habia incurrido en el extravio
anti-democratico de proclamar, en 1884, A Duarte, Presidente de la
Repiblica, en el Cibao, sin la pr6via legal convocatoria de los comi-
cios; suceso que, siendo el primero de los actos de imposici6n del he-
cho sobre el derecho en la naciente Reptblica, dejarA siempre A cargo







-46-
de los j6venes patriots de la Capital el reproche de haber sido los ver-
daderos iniciadores de la desuni6n, y fautores de las sucesivas desdi-
chas que envolvieron A la Patria y i ellos wlismos.
Pues bien; ese Ramon Mella, patriota sincere, de razon templada
y serena, de coraz6n magnanimo y sentimientos caballerosos, segun
el retrato moral que de 61 nos han becho algunos de sus contempora-
neos,-despues de haber sufrido con sus compafieros del 44 las duras
consecuencias de aquel acto irreflexivo, ni se desanim6 como Duarte
hasta el estremo de renunciar en absolute al deber de ser (til A su
Patria, ni se aferr6 como otros A la idea de que, por haber sido el
primero en dar el grito de independencia en la noche 4pica del 27,
habia adquirido un derecho superior al de sus demas compatriotas a
rejir los destinos de la Repdblica.
Mella, tan valiente y benem6rito como desinteresado, regres6
del.destierro, y no conspir6 jams por asaltar el poder. Lleg6 el
ano 49, vi6 el cimulo de torpezas, la flagrante incapacidad que en
el Gobierno mostraron sus antiguos compaieros, y en la hora terri-
ble en que se desmoronaba la obra comdn, en que el haitiano ven-
cedor marchaba sobre la capital indefensa y aterrada, acudi6 A poner-
se alas 6rdenes de Santana, que, acompafiado de veinte heroes dis-
puestos A morir, iba al enemigo recojiendo A su paso los pocos fujiti-
vos que hallaba en el camino, para former la corta hueste que salv6 la
Repdblica en Las Carreras.
Alli estuvo Mella en los puestos de mis peligros; alli acab6 do
oonvencerse de lo que valia Santana, y volvi6 junto con 61 A combatir
la demented ambici6n de los que, incapaces de valor frente al invasor
extranjero, lo tuvieron para cerrar las puertas de ta Capital, y dispa-
rar su artilleria contra los salvadores de la independencia national.
Mella fue desde ent6nces querido y estimado de Santana, que le
brind6 con los primeros puestos de- la Repdblica. Acept6 por corto
tiempo un Ministerio. Los dos grandes soldados no se separaron sino
cuando otra fatalidad, la anexi6n espafiola, seial6 distintos rumbos al
patriotism de ambos.
Mella amaba a Espafia, A la cual y A muchos de sus hombres de
estado habia conocido en Madrid; pero aruaba mas la independencia
de su pais.
Santana, qne conservaba en su memoria las tristes impresiones
de la matricula espafiola en 1856, crey6 buscar en el protectorado es-
paiol un apoyo seguro para esa independencia national amenazada, y
los hombres de estado espaioles, lo hicieron ir A parar a la anexion.
Esta es la verdad hist6rica, comprobada por documents oficiales in-
controvertibles.
Si fueramos A cirtarlos y A copiarlos, como quiere nuertro con-
tendiente, hariamos interminable este escrito; y ademAs, en lo que
hace A los puntos discutidos antes, no hemos tenido necesidad de ha-
cerlo, porque las mismas citas con que aquel pretend confundirnos,
las hemos vuelto fAcilmente contra sus arguments; tal es la fuerza
de la verdad, que todo concurre A acreditarla.
Como Mella, Duverg6 y los hermanos Puello fueron amigos, com-
paieros y subordinados de Santana. Duverg6 nunca fud del cenaculo
e los que nuestro contendiente califica de raa primer; los otros







-47-
tres si estuvieron en la Puerta del Conde. I no solo en esta sino
ANTES aparecen funtos con PEDRO SANTANA, los Alfau y otros mu-
chos de los que injustamente se quiere 6 pretend relegar A la raza se-
cundaria, tirmados al pie del MANIFIESTO NATIONAL DE LA SEPARA-
CION y fechado EL 16 DE ENERO DE 1844, que es el primer documen-
to de la coleccion de Leyes, Decretos &a. impress por Garcia Her-
manos.
Ya que se nos piden documents en apoyo de nuestros asertos,
alli va ese como muestra de los muchos que podemos producer. Con-
tradigalo, 6 b6rrelo, 6 arr6nquelo de la Colecci6n de referencia, si
puede, el que se obstine en conceder toda supremacia, y toda idolatria,
A los pacificos heroes del 27 de Febrero, fecha posterior en mes y me-
dio a la del Manifiesto Nacional.
Con este argument, y con el no menos poderoso de que todos
los demis jefes militares de la independencia cuyos nombres cita el
obcecado articulista de "El Telefono" fueron decididos santanistas
desde el primer dia de la .Repdblica; que ni Imbert, ni Salcedo, con-
sintieron en 1844 la proclamaci6n de Duarte como Presidente; que
Cambiaso fu6 A buscar al mismo Duarte A Puerto Plata, y lo redujo
6 prisi6n; que Sosa, Mejia, Caba, Tavera, Bid6, en suma, todos los
que menciona la Ultima replica, prestaron sus servicios A la Patria
siempre en calidad de adictos A Santana, y reconociendo la superiori-
dad de este respect de sus 6mulos, ,qu6 es lo que queda de la malha-
dada clasificaci6n de primera y segunda raza? No estA plenamente
probado que, como dijimos en nuestra Rat/icacidn, hubo una sola y
misma raza A la que debimos la creaci6n y el sostenimiento de esta
asendereada Patria?
Dos puntos mis dilucidardmos brevemente. Nosotros no somos
ni podemos ser id6latras de Santana ni de nadie: somos si id6latras de
la verdad y de la justicia. Defendemos A un muerto, de cargos in-
justos, y no es possible que por eso nos caiga el anatema de Pindaro,
copiado por nuestro contendiente. Mas de temer es la moraleja de
aquella fabulita, muy conocida, de Los perros y el trapero:

I dijoles un lebrel:
Dejad A ese perillan,
Que suele quitar la piel
(uando encuentra muerto A an can,
I cuando vivo, huye de 61."
Nosotros, mui al reves, no por halagar pasiones extraviadas de
los vivos, vamos 6 negar I la memorial de un dominicano c6lebre lo
que en justicia se le debe; ni a doblegar la libre frente ante las farsas
6 imposiciones que con ultraje de la verdad hist6rica y del buen sen-
tido moral, se hacen correr entire los pobrecitos embaucados que acep-
tan aquellas consejas como articulo de f6. Obra de caridad es desen-
gafiarlos, darles una noci6n mas just y exacta de esa parte de la his-
toria patria, aunque bramen los sacerdotes de la Mitologfa domini-
cana.
El general Santana hizo la anexi6n 6 Espafia en circunstancias
que, segun la opinion de muchos, hasta cierto punto de vista abonan






-48-
su patriotism. Si err6, si cometi6 un crime de lesa Patria, que los
que no sean sus acerrimos sistemAticos enemigos, es decir, los impar-
ciales, lo juzguen conjusticia. En ese error, en ese crime, fueron
sus c6mplices indudablemente, todos aquellos dominicanos que se ins-
pribieron en la matricula espafiola en 1856, tres 6 cuatro afios antes de
que Santana tocara 4 las puertas de Espafia pidi''ndo el protectorado.
Fueron sus c6mplices y lo Ilevaron mas alld de donde 61 queria ir
O' Donnell, Serrano, y todos los prohombres de la Uni6n Liberal que
gobernaban en Espafia, y que ent6nces, en I861, tenian buenas razones
de Estado para incorporar la Repiblica Dominicana A los dominion
espanoles.
Fuera de ese acto terrible de la anexi6p A Espafia, hemos en va-
no buscado, indagado, inquirido con ansiedad vivisima una sola prue-
ba en apoyo de lo que se dice de que Santana ofrecla la Patria en el
nercado de las naciones extranjeras. I al fin hemos tenido que con-
Yencernos de que es una calumnia grosera, surjida, para denigrarle
mias y RAs, del pestifero seno de sus enemigos sistematicos.
El jeqeral GAndara, que, como lo testifica su obra !'Anexi6n y
Querra de Santo Domingo," acojia de buen grado cuanto se decia 6
pscribia contra Santana, A quien atribuia los males que para ambas
parties prpdujp la anexi6n; 61, que en otra parte de su citada obra
Inserta la patraiia vulgar de que Santana habia ofrecido el pais a los
Estados Unidos, le dA testimpnio de lo contrario en estos t6rminos:
"!!Oando crey6 realizada a grande esperanza de su vida entera,
su pspiracirn querida, LA UNION DE SU PATRIA, despues de cuarenta
anis de anarquia, de desgracias y de miserias, A LA ANTIGUA METRO-
OLI. .. (Gdnzatiqa, obra citada.) Tomno 2' Paj. 38.)
ya qqe mencinnamos esa autoridad, citada per nuestro con-
tendientp en apoyo, de su negati6n de las aptitudes nmilitares de
Santaqa; ya que el escritor de "El Teldfono" admit ese juicio ad-
verso, esta, en estricta justicia, obligado A aceptar estos otros sobra
el mnaltratado Santana, del mismo autor:
"'Carecia de los rudimentos de la primer educaci6n, y tenia
pscasa pultura; pey en cambio estaba dotado de mucho talent, gran
zagacidad y exquisita penetracin y suspicacia."
..-.. .....- "Era Don pedro Santana hombre de raza pura,
de oomplexi6n atl6tica, de salud robusta y de notorio valor, que no le
qbandond NUNCA .. Estas condiciones fisicas y morales le daban
grande aptitude para la guerrg; asi es que se distingui6 desde sus
primers pass en ella, y lo mismo en las discordias civiles de su pa-
is, que oen las luchas con los haitianos, siempre le favoreci6 la for-
tuna." (Loc. cit. Pdj. 38.)
Por ultimo; allA vA el juicio culmipante en esta material, del
general espafno cuyas censuras contra Santana son tan del gusto
le escritor de 'El Telefo'no:"
"Siempre que en cualquier pais lega un bombre A ejercer gran-
de influencia, bien puede asegurarse que ese hombre estd por encima del
%ivel de sus conciudadanos, y aunque yo trat6 personalmepte peco al
general Santana, afirmo desde luego que se hallaba comprendido en es-
IV regla. (PAj. 38 y 39.)
Tal es el concept que arranca el irresistible ascendiente dpI






-49-
flustre dominicano al general espafiol don Jos6 de la GAndara, seven
risimo y apasionado adversario de Santana, i quien no puede perdo-
nar la decidida resistencia que hacia a que los intereses de los do-
minicanos fueran lastimados en lo mas miniino, aun por las exijepciaq
de la guerra. (*)
Ya v6 nuestro contendiente que le citamos pruebas irreclsables
en apoyo de nuestros asertos, reducidos A que Santana ha sido tra-
tado con rigorosa injusticia, y que se ha querido sistemAticamente
hundir su memorial en la consideraci6n de sus copciudadanos, para
levantar hasta las nubes figures cuya glorificaci6n se deshace al me-
nor apalisis biogrAfico.
En este camino vemos con pena empefiado A un escritor de las
relevantes dotes de nuestro contrincante, obcecado por !a pasi6n has-
ta el lamentable extreme de ir A recojcr los sAndios conceptos de es-
critores sin autoridad probada, como es el capitan Gonzalez Tablas,
para denigrar 4 nuestro gran dominicano. Dice el tal capitan, des-
pues de describir A su antojo la fisonomia moral del h6roe de "Las Ca-
rreras," "que no es culpa suya si la pintur, no result ser el retrata
de un Narciso." 1Y esto lo adopta corno rasgo discrete, el galano es-
critor de "El Telefono"!
Quedese en buen hora con Gonzalez Tablas, cuyas inexactitudea
hist6ricas refut6 tan galanamente nuestro historiador don Jos6 Ga-
briel Garcia, que nosotros preferimos siempre los jenerales s6rios,
consagrados al cumplimiento del deber hasta rendir el aliento, a los
que en un mando cualquiera solo suefian con lucir la figure y mere-
per el aplauso de autores como Gonzalez Tablas,
Pero basta. Es tiempo ya de que pongimos punto final 4 este
articilejo, y vamos 6 hacerlo 4 rengl6p seguido; pero no sin antes
protester una vez mas, ajenos 4 toda pasion, porque ella no puede ni
debe albergarse en nuestro pecho, mAxine en una controversial del
carActer de esta,- que el general Santana afianz6 con su espada la in-
dependencia national en Azua y Las Carreras; y que, como muy bier;
afirma nuestro particular amigo el intelijepte j6ven Luis Matos, oil
uno de sus inspirados sonetos in6ditos,

"Sin 61 no hubiera habido Independencia,
Por mis que quieran mancillar su nombre
La ruin pasi6n y ]a maldad del hombre!"

Si! Que sin el brazo prepotente del her6ico soldado dominicano;
sin la abnegaci6n sublime de sus esfuerzos ardentisimos; sin la f6 cie-
ga de su patriotism en aquellos angqstiosoa dias, el pabellon haitiano
habria de nuevo ondulado en las comarcas quisqueyanas: y el dolor
de las vfrjenes de Quisqueya, el acerbo, Ilanto de las madres, la ab-
yecci6n de los hijos de esta bella porci6n del Archipi6lago. Antillano,
la afrenta y la ignominia sufridas por espacio de veintidus cruentos
aios de "odiosa dominaci6n,"-habrianse renovatio para eterna desgra-

[*] "Era inftil predicar A Santana. Decia que el ganado y la palma
Vran la riqueza del pais, y castigaba como un delito el tocarlas." [Carta
el general Fajardo c Gdndara. Paj. 37 de la obra citada "Anexi6n &.J]






-50-
cia del. pueblo dominicano! Y el duelo y la esclavitud salvaje ha-
brian sido prendas de martirio para los indefensos hogares de la Pa-
tria felizmente redimida por la audacia y la intrepidez de Santana
y sus invictos compafieros, en las luchas gigantescas de la gloriosa y
nunca bien estimada ni ensalzada Independencia Nacional!
"Enmudezca ahora la lengua y recojimonos 6 meditar" sobre
la verdad de nuestras imparciales aseveraciones.
Que diga la Repiblica entera lo que cr6e y lo que en debida
Sjusticia piensa acerca de ellas!
Que si la Rep6blica se inspire en la honradez y olvida preocu-
paciones; si con la una mano sobre la conciencia y con la otra mano
sobre la Historia real y verdadera de los acontecimientos discutidos,-
se alza por sobre toda pasi6n y toda la intemperancia actual y se
decide a fallar solemnemente, . ese fallo vendria A ser ino lo
dudeis! la apote6sis dignificadora del caudillo y del heroe del 19 de
Mtarzo y de la memorable acci6n librada en "Las Carreras!
"El Eco de la Opinion," Abril27 de 1889.





OTRA REPLICA.
I.

I como tiene mejor literature que los anteriores, hubiera tenido fon-
do mas sano el ultimo articulo de El Eco de la Opinion, de segu-
ro que 6 fuer de leales lo habriamos dejado con la palabra, como era
nuestro prop6sito, explayAndose a su gusto en el campo de los erro-
res; pero las inaceptables teorids sobre ciertos puntos series con
que ahora se aparece, nos obligan A emprender la tarea de destruir
con la elocuencia de hechos, no inventados sino reales, las argucias
de mal g6nero que acaba de emplear, propias mas bien de un abo-
gado que no pudiendo ganar su pleito se conforma con hacerlo in-
terminable, que de un escritor que tiene en miras aclarar de bue-
na f6 asuntos hist6ricos. Y hacemos este trabajo siquiera no sea
mas que como simple corrective de algunas faltas de sinceridad en
que incurre; pues no es de ninguna manera admisible, en una con-
troversia de la naturaleza de la que sostenemos, que trate de disi-
mular la aplastada que le dimes en nuestra Rplica, al probable
con la insercion de unos parrafos torados del folleto de Britanni-
cus, que los planes anexionistas de los afrancesados en 1843 fueron
madurados precisamente en abierta hostilidad al pensamiento de Duar-
te, conocido ya por muchos dominicanos desde 1838, en que se fund
para propagarlo la celebre Sociedad Trinitaria, echando mano de una
frase que no creimos necesario suprimir porque en el caso present
no significaba nada, para colgarnos con una puerilidad que causa
risa, el milagro de que hemos admitido como cosa segura que hu-
bo materialmente desarme en la Puerta del Conde!
Por fortune no somos de los que estin esperando todavia al






-51-
Mesias verdadero que ha de venir ;i convertir en historic national
la mitologia santanista que, escrita con la sangre y las lagrimas del
pueblo dominicano, y lo que es peor, a costa de su honra, 'vienen
alimentando por tradition los ya mui disminuidos restos de la tan
terrible como funesta escuela, que a fuerza de maldad y de torpe-
zas acab6 con la patria en su 6poca primer; de suerte que como
hemos leido todo lo que se ha escrito con referencia d los origenes
de nuestra independencia, sabemos no solamente que para la toma
de la Puerta del Conde no hubo dificultades, pues el official de la
guardia estaba ganado de antemano, por lo que no hemos dado nun-
ca importancia al tiro innecesario de Mella, sino lo que es mas se-
rio aun, qne ese official no fu6 el capitan Jos6 Gir6n, como cree
El Eco, sino su hermano el teniente Martin Gir6n, quien nada tu-
vo que hacer con el veteran Parahoy, que siendo tambor mayor
del Regimiento 32 en visperas del 27 de febrero, no podia estar de
servicio bajo de sus 6rdenes, pues los individuos pertenecientes A
las plans mayores de los cuerpos no tienen obligacion de montar
guardia, y aun admitiendo que ya hubiera ascendido A subtenien-
te, tampoco podia estarlo, porque el puesto hist6rico A que nos re-
ferimos estuvo siernpre A cargo de un solo official. Lo que habra
oido referir el escritor que combatimos, tan dado A confundir los
hechos por no querer estudiarlos sino en determinados autores, es
la admirable coincidencia de que el capitan Jos6 Gir6n era el ofi-
cial que estaba de guardia en la Puerta del Conde el dia 18 de
marso de 1861 en que qued6 consumada, aunque felizmente por
poco tiempo, la que se ha liamado y se seguirA Ilamando mientras
haya corazones en que hierva el sentimiento national, la gran trai-
cion del general Santana; circunstancia casual que le permiti6 po-
ner una gloria suya en relacion direct con otra de su hermano,
cual fu6 la de salvar la bandera que aquel habia dejado desplegar
como dominicano en el mismo sitio, de los ultrajes que principi6
A hacerle un anexionista exaltado, al recibirla de manos de otro
que quiso tener la satisfaccion de arriarla de su asta para tirarla
de lo alto del baluarte al suelo: actos reprochables con que ambos
A dos quisieron congraciarse con el ambicioso egoista y poco escru-
puloso que, sin reparar en los medios, iba A transformarse en
Marques de las Carreras.
Pero reservemos la calificacion de estos hechos y otros seme-
jarites al que escriba la historic, y volvamos A lo de la toma tde
la Puerta del Conde, calificada por nuestro contendiente de fdcil
triunfo en uno de sus articulos anteriores, en que reduce tam-
bien la gloria de Duarte y Sanchez A la de propagandists de la
idea separatist dentro de los muros de Santo Domingo, cuando eran
simples estudiantes, y adeptos principles de una sociedad patrtdtica
comojefes reconocidos de la generosa juventud de la capital; porque
como nuestro silencio sobre estos puntos, tan importantes de por
si, podria ser calificado manfana de verdadera conviction sobre esta
parte de la mitologia santanista, bueno es que dejemos aclarado que
el facil triunfo de Sanchez se debi6 al buen 6xito obtenido por la
propaganda de la idea separatist que inici6 Duarte en 1838, la
cual fu6 acojida con tanto entusiasmo, del uno al otro extreme del







-52-
pais, por la juventud de todas las classes de la sociedad dominica-
na, quq no fueron bastante para impedir que obtuviera un triunfo
espl6ndido, ni los esfuerzos inauditos de las autoridades haitianas
con today su severidad, ni los planes anexionistas madurados en
abierta oposicion 4 ella par los afrancesados, quienes desairados com-
pletamente por la opinion p(tblica, se quedaron reducidos A peque-
fios grupos de disidentes diseminados por algunos centros princi-
pales del pais, no obstante la actividad que desplegaron y el apo-
yo extrafio con que pudieron contar para haber podido deslum-
brar A los incautos.
Y al Ilegar aqui se nos oocurre observer A nuestro contendien-
te, que si la propaganda de la idea separatist fu6 cosa tan hace-
dera y su triunfo tan facil o por qu6 Santana, A quien sus admira-
dores conceden dotes extraordinarias, en punto 6 valor y entereza,
se qued6 tan reaagado en ella A pesar del ofrecimiento que su her-
mano Ramon le hizo A Duarte en el Seibo en mayo de 1843, cuan-
do convencido por tste de que la separation podia hacerse sin auxi-
lio extrangero, le dijo; el dia del peligro me hallard V. d su lado, y
desde hoi trabajare can empeio en atraer partidarios d la causa de
nuestra indepenencia? 1Porqu6 despues de recibir el nombramiento
de coronel de las tropas del Seibo que Duarte ofreci6 A Ramon, pero
que aste no quiso aceptar suplicAndole se lo diera A su hermano, pues
el se conformaba can servir bqjo sus drdenes, no se puso A la altura que
le imponia la alteza del deber? Porque no estA demas que se sepa, pa-
ra mejor inteligencia de los lecrores, que cuando el general Charles
H6rard, en vista de la denuncia dada por La Chicharra, redujo A pri-
sion en San Francisco de Macoris al Padre Pefa, A Manuel Castillo, A
Ramon 6 Ildefonso Mella, A Estehan de Aza, A Alejo Jerez y a Balta-
sar Paulino; en el Cotui, al presbitero Juan Puigvert; en Moca, A
Francisco Antonio Salcedo; en Santiago, A Rafael Servando Rodri-
guez, Manuel Morillo, Jacinto Fabelo, Jos6 Maria Veloz y Pedro Juan
Alonzo; en el Seibo, 4 Nolrerto Linares y 4 Manuel Leguisamdn; en
Higuei, A Nicolas Rijos y Tomas Ramirez; y en esta capital, A Fe-
lix Mercenario, Pedro Bonilla, Ignacio de Paula, Juan Ruiz, Silvano
Pujol, Narciso Sanchez y Pedro Valverde, que coma propagadorea
de la idea separatist fueron remitidos A las cArceles de Port-au.
Prince, en tanto que Duarte, Pina y Perez, acosados por una per-
setucion active, se veian obligados A embarcarse clandestinamente
para el extrangero, y Sanchez enfermo tenia que darae por muer-
to para que no siguieran buscAndolo; Pedro Santana solo fu6 dete-
nido con su *hermano por medida de precaucion, y aunque cuando
el jefe haitiano ae lo llevaba agregado 4 su coritiva, logr6 fugarse
desde Bani, ningun perjuicio se le proporcion6 por eso, pues A poco
ya estaba indultado par las autoridades locales; lo que demuestra cla-
ramnente una de estas dos cosas, 6 que estaba desde ent6nces afiliado
en el partido de los afrancesados y no hacia nada en favor de la se-
paracion, 6 que el hombre que con su tirania y su ambicion labr6
despuea ta desgracia de su patria,, no tuvo valor moral suficiente
para cormprameter au repose. personal en la noble empresa de fun-
darla. Vivos estin todavia algunos de los comisionadas de Sanchez
que rechaz6 indignado alegando que no queria colunicaciones con








los muertos, ni estaba por buscarse compromises con el goblernO.
Esto sentado, Ilamamos la atencion de nuestro contendiente, antes
de todo, sobre nuestros tres primeros articul,,s, en que hemos dejado
completamente resuelta la question retiVada de Azua. Si su terque-
dad y apasionamiento no se 1o dejan ver asi, tenga al menos lealtad
para confesarlo, pero no apele al ruin medio de dar como victoriosas
demostraciones que si han tenido alguna virtud, es tinicamehte la de
producer resultados del todo negatives; que no es con falsas suposicio-
hes, ni con deducciones violentas y faltas de 16giea, que se puede jus-
tificar un paso torpe que caus6 la destruction cotnpleta de tna pobla-
cion y la ruina de otra, que llen6 de consternation A las families y pu-
so A la naciente nacionalidad en el inminonte peligro de morir en st cU-
na, como habria resultado, sin duda, si no hubiera podido contar con los
valientes pechos que tan her6icamente la defendieiotn en el Cibao.
Y A prop6sito de esta retirada, no vemos de que ntodo la esplied
la cita de autor desconocido, que A la par de otras, hicimos para probar
que habia tanta exageiacion en decir que Santana afianz6 eh Azut Id
independencia national, como en asegurar que el y solo el la salvd en
Las Carreras, pues demostrado como lo estA que la retirada de 1844
se debi6 4 la falta de competencia del general Santana, que en aque-
llas circunstancias no estuvo como soldado A la altura de st mission,
ho le cabe como A la derrota del ej6rcito de Azua en 1849 la esplica-
cion de que fu6 motivada por causas ocultas hasta hoi d hi investigd-
cion de los mas avisados: causes que no ha sabido buscar nuestro con-
tendiente si pretend hahetlas encontrado en las limitadas dotes de
mando del benem6rito general Duverg6, quien dej6 mui bien acredita-
das sus grades aptitudes como soldado durante la campafia glorlsa
de 1845, en que realize como general en gefe empress tan atrevidas
como la invasion y toma de Las Cahobas, el ataque del fuerte de
Biassou y su paseo military sobre Font Verrete; en que obtivo victo-
rias tan espl6ndidas como las tres de Caciman, las dos de El Puerto
y otras mas, que unidas al 6rden y regularidad en el servicio con
que mantuvo las fronteras hasta 1849, al valor que despleg6 en
Azua en 1844, y a los laureles que comquist6 en El Memizo y El
N6mero, le hicieron merecedor al titulo de primer soldado de la inde-
pendencia national con que to venimos distinguiendo.
La clave de esas causes la dd el desgraciado general Jimenes en
la carta que diriji6 desde Bani al coronel Juan Nepotnuceno Ravelo
el 12 de abril de 1849, cuando al darle cuenta, como amigo intimo,
de haber dejado organizados, con gentle bastante para defenderlos,
los cantones de Sabanabuei, La Boca de la Palmita, El fiomero y El
Portezuelo, A las 6rdenes respectivamente de los generals Duverge,
Perez, Sosa y Contreras, le indica que la p6rdidade Azua se debi6
al abandon de Los Conucos motivado por un acto de insubordina-
cion de las tropas que tenia bajo su mando el comandante Batista,
pot lo que habia dado 6rden al general Regla Mota para que lo re-
mitiera A la capital, junto con el general AlcAntara, A dar cuenta de
su conduct; pues com' de la misma carta se desprende que Santana
despues de su Ilegada hizo cumplir la orden de prison dada contra
AlcAntara, pero no la dada contra Batista, que dej6 libre y en acti-
tud de que lo acompafiara luego A realizar el alzamiento del 9 de







-54-
mayo, no hai violencia ninguna en suponer que este acto de insu-
bordinacion, asi como el del abondono de la comandancia de armas
por el general Contreras y otros que se vieron para ese tiempo en
la plaza de Azua, tuvieron relation estrecha con !a oposicion political
que desde el Congreso dirigia Baez contra la administration imperan-
te, porque de lo contrario no habria tenido vida la tradition que,
aunque mal interpretada, autoriz6 al gobierno provisional de Santia-
go A decir en una proclama, fechada el 10 de agosto de 1857, que la
tdctica .... del president Baez seria la misma que emple6 en Azua
en 1849. Y si es asi, que las pasiones political habian llevado, con
el espiritu revolucionario, la insubordination al seno del ejercito, gc6-
mo sujetarlo a la discipline sin fuerzas leales con que imponerle? Ese
milagro no lo ha realizado ningun general en el mundo; y no podia
pedirsele al general Duverge sin injusticia lo que la historic no ha
exijido A otros soldados en igualdad de circunstancias.
Tampoco estamos de acuerdo con nuestro contendiente en la opi-
nion de que 4 IDuverg6 lo perdieron las medianias political que, in-
conformes con la supremacia de Santana, quisieron servirse de l1 y lo
levantaron A la asfixiante esfera de las conspiraciones; porque habi6n-
do recibido el primer golpe que le di6 este en 1849, 6poca en que no
se le habia visto figurar sino como soldado obediente y denodado, na-
da menos que por no haber querido acompafiarle en el alzamiento que
realize con el ej6rcito para tumbar A Jimenez; asi como algunos afios
despues el segundo, a causa de un caramillo que le arm6, por asuntos
de servicio, para someterlo A un consejo de guerra, del cual lo sac6
con bien el general Sanchez como abogado, circunstancia que no le
vali6 de nada, pues entonces tuvo que pasar por el sonrojo de ir con-
finado por precaucion gubernativa A la provincia del Seibo; hai que
convenir en que A Duverge le pas6 lo mismo que le pas6 6 Puello, a
Imbert, a Saleedo, y 4 todo el que lleg6 4 tener brillo military 6 po-
litico en el pais: que fui victim del egoismo de Santana, quien veia
un rival en cada hombre benemirito y un enemigo en todo el que no
servia A ciegas sus miras ambiciosas, Ilegando como no lo ignora nin-
gun dominicano, la suspicacia de su political, al extreme de que en su
tiempo, come en el de Tiberio, pronunciar el nombre de libertad Ju un
crime: el silencio era interpretado como una prueba de conspiracion: la
tristeza significaba descontento; l, alegria esperanza de un cambiamento.
No negamos a nuestro ilustrado contendiente que este sistema po-
litico se lo inculcaran sus primeros guias y consejeros en el arte de go-
bernar, ni que hubiera tenido siempre A su lado perversos que esplota-
ran su ignorancia y encendieran el fuego de sus malas pasiones; pero
no por eso dejar, de convenir con nosotros, poniendo A su vez la ma-
no en la conciencia, que en ese camino fue mas lejos de lo que hubiera
podido llegar empujado por las circunstancias que atraves6 en su vi-
da political, si no hubiera tenido disposiciones naturales tan pronuncia-
das para el ejercicio de la maldad; pues por atrazadas que estuvieran
todavia las ideas en el mundo y por perniciosos que fueran los ejem-
plos tristes que le daba toda la Am6rica espafiola, motivos tuvo para
moderar sus impetus violentos y sits impulsos de venganza, habien-
do querido inspirarse en la lecciones de hidalguia y caballerosidad
que le dieron sus contrarios en las dos veces en que toc6 A sus puertas







-55-
la desgracia. Acosado la primera del powder por un desprestigio es-
pantoso, que atin6 A disimular con un rasgo de desprendimiento.ines-
perado, goz6 de las garantias de un mandatario dimisionado en su re-
sidencia de El Prado, sin que el partido que tan duramente habia cas-
tigado, le causara el menor dano, ni lo imposibilitara siquiera para
volverle encima en 1S49 dAndole pruebas evidentes de que no habia
agradecido su generosidad y hacienda mofa de lo que en las alegrias de
su triunfo llamaba cobarde debilidad. Retirado del mando la segun-
da por miedo 6 la situation que le creo la matricula, sus partidarios
lo comprometieron imprudentemente con un conato de revolution in-
fructuoso; pero reducido A prison por el general Cabral, que con un
escuadron de caballeria lo sac6 de El' Prado y lo trajo A esta capi-
tal, tuvo la fortune de caer en manos de Sanchez, que le di6 por cAr-
cel un departamento de la comandancia de armas que desempefiaba,
cuidadoso de que no se dijera que se prevalia de su desgracia para
causarle la mas leve mortificacion en venganza de que hubiera cele-
brado el primer aniversario de la independencia derramando la san-
gre de una tia y un hernano suyos, por el delito de haber promovido
entire algunos oficiales del ej6rcito la idea de solicitar del gobierno un
decreto de amnistia en favor de los expulsos de 1844. Y sinembar-
go, no bien volvi6 al poder cuando neg6 6 Sanchez el derecho de
vivir en la patria, condenAndolo al ostracismo mientras le llegaba la
oportunidad de justificar de algun modo el fusilamiento con que siem-
pre lo tuvo amenazado. No, Santana no era magnanimo; era cruel,
barbaro, y hasta si se quiere, .desnaturaliCAdo, pues por oscuro que
las pasiones political encontradas hubieran podido mantener todo lo
relative al real 6 supuesto crime perpetrado en la persona de su her-
mano, mui de lieno estaba el en las intrigas political del moment,
para que no hubiera podido fijar A golpe seguro sus sospechas, an-
tes de ponerse al servicio de un grupo que tropezaba con las ideas
del noble muerto al querer poner en prActica las suyas, para maltra-
tar con terrible dureza al partido contrario, de quien no estaba 6ste
separado, segun refiere la tradition, sino por respeto A los vinculos de
un amor fraternal mui acendrado.
Y nada prueba en abono de las apreciaciones que acabamos
de combatir la circunstancia de que Mella, cuyo temperament no
se acomodaba A los t6rminos medios, encontrando mas campo para
espancirse en los arranques impetuosos y en los pasos violentos,
de que son pruebas inequivocas el tiro de la plaza de La Mise-
ricordia y la proclamacion de Duarte en oposicion A la de Santana;
prefiriera antes que seguir el ejemplo de Sanchez, que igualmente
menospreciado despues de su regreso del ostracismo por los hombres
que gobernaban con Jimenez, opt6 por quedar en condition de pre-
so en el cuartel general de Santana mejor que unirse al pronun-
ciamiento del ej6rcito, prefiriera, decimos, dejarse arrastrar por el
despecho hasta el extreme de hacer causa comun con el hombre de
quien habia recibido torpes humillaciones, sin detenerse A meditar
que una union tan hibrida, cuenta habida de los distintos antece-
dentes de los personajes que la contraian, no podia tener mas du-
racion que la que moralmente pudieran alcanzar los intereses afi-
nes que la dictaban. Y asi se vi6 al cabo de pocos aiios, siendo







-56-
de niotat quti Mella rid pudo estar much tienipo en el ministerid
de Baez, ni conseguir tampoco que se prolongaran indefinidamen-
te sus intimidades con Santana, de quien tuvo que irse alejando,
hasta que Ileg6 el moment supremo en que los separ6 para siem-
pre la anexiorl espafiola sefialandd distintos rumbos, no alpatriotis-
mo de dnlbos, como ofuscadamente aseguiia nuestro ilustiado conten-
dientei sieo A amor a la patria del iino y al egoismo y A la am-
bicion de itdndo del otro; Si, calificar de patri6tico el rumbd to-
inado por Stntana al realizar el funesto pensamientd de today sit
vidai equivale A sostener las tebrias de los sofistas de que fu6
terror en Gtrcia el ilustre 86crates: que no hai diferentid entire la
iterdad y el error, que las sutilezas capciosas valen mas que Id vir-
tud / que las mdxinmas de la moral no son sino vanas supersticio-
ned. Porque, una de dos, si la anexion fu6 obra de dl virtud, la
restauracion fu6 un criimen, y en ese caso el 16 de agosto es tnad
fecha riefanda que debe sustituirse en ntiestros fastos nacionales con
la del 18 de marzo; perd si por el contrario la restaufacidhi fue
obra de la virtud, la anexion fue ent6nces un crimen que debe ser
eiecrado por el pueblo dominicano, si tlene a vanagloia estar ed
pdsesion del rico tesoro de la iridependeridci naciodial.
Ademas Aqua diria nuestro ilustrado contendiente si tin ddmini-
dans saliera dicierido por ahi que Valentin Alcantara, al dar la es-
palda a su bandera para irse A Haiti A servir contra sus cdnciu-
dadanosj habia seguido el rumbo que le sefialaba su patriotism?
Pondria los gritos en el cilio, como vulgarmenfe se dice, horrorizado
de que so pretendiera subsanar un acto ipjustificable; y en ese
caso no obraria con la itiparcialidad debida, porque si se di a
Santana el derecho de haber creido que la felicidad del pueblo do-
nrinicano dependia de su reincorporacion i la naciotialidad de que
so habia emaricipado en 1821, hai que concederle A Valentirf Al-
cAntara el de suponer A su turno que esa felicidad codisistia edr
unif'se otra vez A la nacionalidad de que se habia separado en 1844;
de stierte que la rehabilitation del primer ante la opinion pub'lica
tendtia que venir aparejada de ]a del segundo, A nienos que so
prefendiera llevar la exageracion de los juicios hasta el punfo de
qu'erer establecer gradaciones imposibles, con atropello' de todas las
reglas de fa moral, entire la importancia de ambas faltas y la idio-
siticrasia de las dos nacionalidades. No hay vueltas qure darle A las
cOsas, la aiexion A Espafia fr6 un error de Santana y el dotiini-
cano que d'e buena f la acept6 de otra manera sufri6' give equi-
vocacion que no hai desdoro ninguno en confesar, pues no siendo
el fiomb're infalible, mas le cuadra rendir acatamiento A laverdaid,
que cdttrariarla con razones que pronuneian' l6s labios pero qoe
rechaza ef corazon.
Em'pero, esta digresion nos ha llevado mas allA de donde ids
lo permiten las dimensions de este peri6dico, y esta circunstancia,
que lanmertamos, nos pone en el caso de soltar la pluma, que vol-
veremos A cojer en el pr6ximo ndmero, si nuestros lectfrres tienen
la complacencia de esperarnos.

"El Telefono," Mayo 5 de 1889.
















OTRA REPLICA.

II.

-j'L anudar el hilo de la controversial que sostenemos con El Eco de
Sla Opinion, roto por la estrechez de las columns de este peri6dico
en su nimero anterior, nos abstenemos adrede de entrar en la refu-
tacion de algunos puntos de menor importancia, para tender de pre-
ferencia a la de las dos aseveraciones mas infundadas que encierra la
Contrardplica final que contestamos. Una es la de que Santana creyd
buscar en el protectorado espaiol un apoyo segiro para la independeecia
national amenazada, y los hombres de estado espanoles lo hieieron ir
d parar ( la anexidn. La otra es la de que hizo la anexion d Espail
en circunstancias que, segun la opinion de muchos, hasta cierto punto de
vista abonan su patriotism.
La primera aseveracion la desmiente el ministry de Estado don
Santurnino Calderon Collantes, en la circular que con fecha 25 de
abril de 1861 pas6 d los agents diplomAticos de S. M. en el extran-
gero, cuando les dice:

"Lejos de codiciar la Espafa la posesiott de Santo bomingo, ni de ha'
ber empleado medio alguno difecto ni indirecto para alcanzarla, ha reusada
constantemente cuantas indieaciones se le han hecho con tal objeto, baja
ciualquie' forma que le hayan sido presentadas, y ha concluido por recono-
cer solemnnemente la soberanif 6 independencia de aquel Estado pof el tra-
tado de 18 de febrero de 1855."

La desmiente tambien el senior Ol6zaga cuando desde uno de los
bancos del Congreso de Diputados le dijo en 1801 & los ministros que
habian aceptada la anexion:

"No os envanezcaig de haber conseguido la reincorporacion de Santa
Domingo; porquc ese protectorado y esa anexion se habia ofrecido hace
muchos aios at otros gobiernos, y no la habian querida aceptar.~

La desmiente don Felix de Bona en su libra Cuba, Santo Domifgoa
y Puerto Rico, cuando al haceruna relacion de los acontecimientos ocu-
rridos en nuestro pais, dice hablando de la 6poca de la separation:.
"Posteriormente la fepfihilica dominicana solicit ofieialmenie la rein-
corporacion d Espafia en 1646 y en 1855, sin obtener resultado.?

Y luego cuando al referirse A la inmigracion de los islefios trai-
dos de Venezuela en 1860, afiade:







-58-
"Los dominicanos nos han conservado eti todo tiempo utn grande
amor, acrecentado desde 1844, con la necesidad de que futramo's a ro-
bustecer su poblacion contra las agresiones haitianas: ya que no podian
conseguir la reincorporacion, empleaban todos los medios que teniati pa-
ra atraer A los individuos de nuestra raza."

La desmiente tambien don Gaspar Nufiez de Arce en el apnidi-
ce de su libro titulado Santo Domingo, cuando dice:

"En el ministerio de Estado debe haber, Uparte de otrast muchas
comunicaciones sobre esta question importantisima, de los capitanes gec
nerales de nuestras Antillas, una del general Prim, Marqu6s de los Cas-
tillejos, del tiempo en que rigi6 la isla de Puerto Rico, en la cual, des-
pues de dar ouenta de las gestiones hechas por los gobiernos de la Re-
pdblica en solicited del protectorada 6 de la anexion d Esparta se de-
clara partidario de este iltimo extreme, defendidndole calorosamente ba-
jo el punto de vista de nuestro powder 4 influeicia en Amnrica."

Y despues cuando refiriendose al viaje del minister de Hacienda
y Comercio dominicano A la Habana, en 1860, agrega;

"En tan apurado estado, la Repdblica reclainaba el paternal amparo
de Espafla, A la cual, desde el glorioso memento en que, abandonada a
sus propias fuerzas saeudi6 el yugo de Haiti, no habia cesado de volver
los ojos; y exponia las bases con que deberia verificarse de nuevo esta
union por tanto tiempo apetecida, 6 en iltimo extreme la declaracion
del protectorado?.
"Teniendo en cuenta el espiritu altamente espaiol que reiiaba en la
isla, el Presidente de la Rep'blica, por medio de su ministry, se inclinaba
d la anexion, corma media mas provechosa y ,til para Espafia y Santo,
Domingo."

Afiadiendo despues:
"Enterado el Gobierno de S. M. de los deseos de la Reptiblica P'omini-
cana, no solo por conduct del capital general de Cuba, siuo por el de los
ajentes que en Madrid mantenia aquel Estado, se resistid entonees, en vis-
ta de las circunstancias porque atravesaba Europa y Amnrica, d echar so-
bre sus hombros la responsabilidad de la reincorporacion."

Para eoncluir con la siguiente noticia:
"Posteriormente, a consecuencia de una visit lfecha al general Santa-
na, que ejercia el mando supremo en Santo Domingo, por el brigabier espa-
lol D. Antonio Pelaez', el vice president eseribid una carta a la autoridad
superior de Cuba, expresando la satiyfaccion con que habian visfo Ia llega-
da del indicado brigadier, y reproduciendo con mayors instancius sus
ofertas de reincorporacion d la monarquia espaIiola."
Y en iltima, la desmiente el general G~ndara, en su obra Ane-
zion y Guerra de Santo Domingo, precisamen'te en una de las citas
con que nos sali6 al encuentro nuestro contendiente. En la que dice:
"Ouando crey6 (Santana) realizada la grande esperanza de su vida en-
tera, su aspiracion querida, la union de su patria, despues de cuarenta
afios de anarqufa, de desgracias y de miserias, d la antigua metr6poli."

Y como de todas estas opinions se desprende que no fueron los







-59-
somblres de esiado espaioles, sino los hombres de estado dominicanog
los que promovieron la anexion, viene A quedar demostrado de una
manern evidence, que todos los pasos dados por ellos cerca del gobier-
no de Madrid desde 1843 hasta 1861, Ilevaroh como mira principal
la reincorporacion, 6 en ultimo eLso el protectorado, que es precisa-
hiente todd lo contrario de lo que ha pretendido afirniar riuetro con-
tendiente.
Y si todavia le quedan dudas, p6ngale atencion A las siguientes pa-
labras con que desmiente tarnbien su falsa aseveracion el mismo San-
tana, en la manifestation qie hizo e! 18 de inarzo de 1861 a los do-
inmnicanos:
"No hace muchos ailos que os record mi voz, siempre leal y siempre
consecuente, y al presentaros la reform de nuestra coustitucion political, (el
27 de febrero d, 1854) nuestras fqlorias nacionales, heredadas de la grande
y, noble estirpe i que dcbemos nuestro origen. Al hacer entonces tan viva
nanifestacion de mis senttiientos, cleia interpreter los vwestros, y no me
engafid; estaba marcadaptra p siempre mi conduct; mnas la vuestra ha so-
brepujado a mis esperanzas.?
Ahora en cUanto A la segunda aseveracion, 6 sea la de que la
anexion i Espana se hizo en circunstanci.us que, segun la opinion de
muchos, hasta cierto punlo de vista abonan el patriotismto de su autor,
no necesitainos para dejarla refutada sino apelar al folleto Santo Do-
mingo y Espaiia, publicado en New York en 1864 bajo los auspicios
del general Pablo Pujol, cooisionado del gobierno de la Rcstauracion,
en el cual qued6 admirablemente dilucidado este punt, como se verd
por los siguientes parrafos que copiamos:
"C(omo palra paliarla (la alexion) ante la cdnsideracion de sus com-
patriotas les decia (Sautana) por inedio de los agents que dedied A i
propaganda anexionista en visperas de darel golpe de estado, que el paif
estaba arruinado; que era juguete de las naciones extrhageras; que el pre-
sidente de Haiti estaba comprando vaporeS para atacarlo por niar al mis-
o10 tiempo que por tierra; y que ya 61 y sus ministros estaban cansados de
tauta lucha interior y exterior: todo ello paramenetado 4 la conclusion con
una dorada pintura de. la felicidad que los dominicanos disfrutarian A la
soinbra del pabellon de Castilla. Perb 4 por qud habia de considerarse
arruinado un pais que es exhiuberantemente rico en prodlIctos minerales y
en variadas clafes de inadeias de construction, que tiene innumerables
mountes virgenes; cuya capa vegetal es especisima s, sustanciosa? que esta
casi canalizado por !a iraturaleza, que posee puertos iangliffieds en sus
Lostas norte y sud, y (que no debe ni un centavo A ninguria potencia
extrangera? iQn6 le faltaba, pues, A ese pais para progresar, sino um
gobierno de hombres patriots, y qne A lo menos no fueran tan limita-
los como Sautana, Lavastida y A. A. Alfaiu Que era juguete, de las
naciones extrangeras: si, eso es incnestionablq; pero, por qud? Porque
gobernantes esiftpidos coimo los de esa camarilla, desconocedores de la im-
portancia, la dignidad v los derechos que les asistian en suts relacioues
internacionales; no efrdi nii con much los liombres A piroPpsito para ins-
pirar fespeto y considleraci;nes A Ids c6nsnles qte fesidian ed SAtuto Do-
iningo. De ahi la aul:rz itervencion de estds en la polftica general de
la pobre repfiblica: de ani las notas irrespetutrsas que sobre cualqnier pe-
quefio incident pasaban al gobierno, los reclamos injustos, el pago de in-
demnizaciones no adeudadas en tela de juicio, y los vergonzosos, humi-
flantes 6 inmotivados saludos de banderas. En cuanto A los rumors con:







-60-
traidos A que Geffrard se preparaba para dar A la Repaiblica Dominicana
un ataque combinado por mar y tierra, verdad es que habian circulado;
pero el mismo ministry Lavastida habia escrito A algunas personas resi-
dentes en Santiago que no eran notables aquellos aprestos, que el gobier-
no de Haiti no habia comprado mas que un vapor, y que todos sus es-
fuerzos se estrellarian contra la resistencia ique le opondria el de Santo
Domingo. Y asi pudo y debi6 ser en efecto: Santana tenia tielupo y
recursos para rechazar los nuevos ataques del enenmigo rayano, asi como
los habia tenido en 6pocas anteriores cuando el pais no habia recibido
aun la buena organization con que contaba por ent6nces. Y si 6l y los
suyos estaban cansados del mando (pero eso na era mas que una hip6cri-
ta sujestion), ,tenian mas que renunciarlo? ;Eran ellos acaso duefios del
pais, 6 los inicos hAbiles para gobernarlo? Lo primero ni ann hai para
qu6 rebatirlo: lo segundo estA destruido con la niilidad y falta de
patriotism de que aquellos hombres dieron insignes pruebas durante los
various periods de su mando. Y por fltimo, lo de la proimetida felici-
dad bajo el gobierno de la antigna Metr6poli, es delirio que solo podia
caber en la pobre cabeza de un Santana; cuya ignorancia le hacia de
todo punto desconocer no solo la political que Espafia ha observado in-
variablemente en sus colonies de America, su pobreza y el sello distin-
tivo de su vida retr6grada, sino hasta el verdadero caricter de los es-
pafioles en sus relaciones con los natives de los paises que dominant en
este hemisferio."
Demostrado como qneda que los hombres de estado domi-
nicanos, con Santana A la cabeza, fueron los que metieron a Espafia
en hacer la anexion, y que esta no se hizo en circunstancias que
bajo ningun punto de vista abonen el patriotism de sus autores, nos
encontramos frente A frente de otra aseveracion, tan infundada como
las anteriores, que tambien vamos A combatir: la de que esos mismos
hombres no ofrecian la patria en el mercado de las naciones extran-
geras.
Que la tuvieron ofrecida en el de Madrid desde 1843 hasta 1861,
lo prueba a mas de las citas que dejamos hechas ya, el viaje miste-
rioso del brigadier don Pablo Llanes em 1346, al mando de una es-
cuadra de seis buques; y el de don Mariano Torrente, que con ca-
racter de comisionado confidential visit esta capital en un buque
de guerra en 1852. Enviado el primero a consecuencia de las ges-
tiones hechas por los hombres de estado dominicanos en 1844 y J845,
ante los generals Odonnell y Marqu6s de Miraflores, capitanes ge-
nerales de Cuba y Puerto Rico; 6 investido de autoridad el segundo
por el general Cafiedo, que deseaba saber la verdad de lo que se le pin-
taba con tan vivos colors, claro es que ambos vinieron a tratar con
el gobierno sobre los proyectos de reincorporacion, 6 si n6 protecto-
rado, que estaban en crisAlida, lo mismo que le toc6 hacerlo despues
al brigadier Pelaez en 1860. Y sinembargo, de nada de esto se le da-
ba cuenta A la nation, que agena de lo que estaba pasando y con-
fiada en el patriotism de sus mandatarios, se encontr6 cuando vino
A abrir los ojos en la dura necesidad de tener que restaurar con las
armas en la mano la independencia que tantos sacrificios le habia
costado.
Que se hicieron tambien gestiones en Francia en el mismo sen-
tido que las que se hacian en Espafia, lo corrobora Britannicus no
solo en la cita que hicimos en nuestra Replica para probar que los








-61-
planes anexionistas de los afrancesados en 1843 fueron madurados en
abierta oposicion al pensamiento de Duarte, sino tambien en los si-
guientes parrafos dirigidos a refutar una de las aserciones de M. D.
Alaux respect i los sucesos ocurridos entire nosotros en 1849.
"Mr. )' Alaux ha trastornado los acontecimientos de esos dias de tal
ianaera, que l e sn ceguedad ha vuelto contra si sus propios dardos. El va-
por frances Elan lleg6 iA Santo Domingo el 17 de abril; hizo al otro dia
un saludo i la plaza, y el 19 subsiguiente tuvo lugar una session secret del
C'ongreso, bajo la presidencia de Baez, eu la que .. se volvi6 a proponer
el protectorado francs, 6 la anexion. Esta proposition fu6 .... entregada
A M1. Place, quieu se la remiti6 esa misina noclie por el vapor Elan A Mr.
Raybeaud, c6nsul general de Francia en Port-au-Prince. El Elan regres6
el 29 de abril A Santo Domingo: AMr. Raybeaud no habia querido echarse
encima la responsabilidad. Entonces Air. Chedeville, canciller del consu-
lado francs, parti6 en el Iisino vapor para Sant6mas y de allf se diriji6 A
Paris con el objeto de soineter esas proposiciones A la atencion del gobierno
francis. Basta decir que esta vision no di6 resultados."

Ahora bien, demostrado como esti que las mismas gestiones so-
bre protectorado 6 anexion que se habian hecho en Espaia, se hi-
cieron tarnbien en Francia g qu6 motives hai para dificultar que se
hicieran del mismo modo en los Estados Unidos? Negociaciones se-
cretas hubo y malo es que comenzaran.
He aquf lo que trae sobre el particular el folleto Santo Do-
mingo y Espana 6 que ya nos hemos referido:
El gobierno de Washington, al cual los doininicanos habian instado an-
teriormente por (que les reconociera su independencia y los ayudara en su Iu-
cha contra Haiti, quiso al fin concederles una y otra cosa, si bien aspirando
xi conseguir en retorno alguna, venta.ja para su comercio. Al efecto confiri6
sus poderes al general tejino Mr. William L. Cazneau, encargindole que ha-
bia de conseguir del gobierno dominicano el arrendamiento de la bahfa de
Saianal .... Fu4 el general Cazneau 6 Santo Domingo, obtuvo del pre-
sidente Santana la promesa de que le concederia aquel arrendamiento; pre-
sent6 entonces su credlencial y sus poderes, y abrieronse las negociaciones.
Pero los consnles de Inglaterra y Francia, cuyas naciones habian consen-
tido en la. nediacion on nla' mira bien conocida de intervenir en la po-
litica doiniicana, desde que el general Cazneau lleg6 Santo Domingo co-
menzaron i inquietarse y ai hacer esfuerzos por averiguar el objeto de su mi-
sion, con cl deliberado intent de oponerse por medio de intrigas, promesas
y lhasta amenazas, como al fin lo hicieron, A que los dominicanos trataran
con el gobierno de los Estados Unidos."

Esta aseveracion la confirm el mismo comisionado, Mr. William
Cazneau, en un folleto titulado To the american press, the dominican
negotiations, que di6 A luz en 1S70, citando por sus nombres propios
A los dos ministros que mas abogaron en el gabinete dominicano por
realizar las negociaciones; y aunque ambos vivian todavia, ninguno
de los dos lo contradijo, lo que no deja dudas de que la cosa fu6
cierta.
Aclarados estos tries puntos, que son los de importancia mas
trascendental, nos falta rectificar, primero: que la proclamacion de
Duarte en el Cibao no fu6 el primero de los actos de imposicion del be-
cho sobre cl derecho en la naciente ReIniblica, pues habiendo tenido lu-






-62-
gar 6sta el 11 de jilio, vispera del dia eQ que Santana consume s4
golpe de Estado previsto. por todo el mundo desde su rompimiento
con la Junta por la retirada de Azua, se evidencia que Mella, empu-
jado por el jiro que tomaban los acontecimientos, obr6 guiado por el
prop6sito de responder A una violencia con otra violencia, confinndo
mas de lo que debia on la gratitud national y en el buen sentido de
las mayorias. Segundo, que la circunstancia de que en cl inanifiesto
aparezcan firms de algunos de los opuestos al triunfo de la idea se-
paratista, no prueba sino que hubo mucho desprendimiento en los
hombres de febrero, que al verse triunfantes en la Puerta del Conde.
no tuvieron inconveiiente en darle participation en la cosa pfiblica y
puesto distinguido en el banquete de la libertad A sus peores enemi-
gos de la vispera, sin cuidarse d quo estos les correspondieran con
pruebas de lealtad 6 con actos de ingratitud. Tercero, que no hai
motivQ para echar sobre la tuinba del MA.rtir del Cercado la mancha
de que por rhb,er sido el lprimero en dar el grito de iidepenjdezcia, estu-
viera aferradoi la creencia de que h/qbia adquirido un derecho superior.
al de sus demas compatriotas d regir los destinos de la Relziblica, pues
si asi hqbiera sido no habria podido Ilegar. conquistar su 61tima glo-
ria, sin haber sido antes victim de la sanfa de sus rivales de siempre,
de la cual vivi6 defendi6ndose a fuerza de rasgos de humildad, de
desprendimiento y de resignation. Y cuarto, que no puede conside-
rarse como un crime la desanimacion de Duarte, obra de sus gran-
des virtudes republicans, porque 61 no renunci6 nunca en absolute al
deber de ser itil 4 ss. patria, desde el moment en que supo acudir
6 poner al servicio de los que luchaban por restaurarla lo 6nico que
le quedaba: un cuerpo viejo y estenuado por el sufriniento, pero un
corazon que resucitaba A impulsos del calor de su patriotism.
Rectiticados estos cuatro puntos, que no podiamos dejar que pa-
saran desapercibidos, no quedan por contestar de la Contrareplica fi-
nal sino sutilezas pueriles que estAin destruidas de nor si con los ar-
gumentos de que nos hemos servido para desbaratar otras an:ilogas en
en el cursor de la controversial; de suerte, que nos consideramos redi-
midos de la necesidad de hacerles honor, sobre todo por no dar pretex
to a nuestro contendiente para justificar.con su encierro en el circulo
iicioso de una discussion qule A fqerza de rep.eticiones continues ha tra-
tado de convertir en cansada dispute, la poca atencion que suele pres-
tar A los asuntos de actualidad, los cuales le reclaman todo ese calor
natural desperdio.iado indtilm.qte en la ingrata labor de convertir lat
Titologia santanista en historic national.

,'E1 Telefono," Mayo 12 de 1889.










PUBLICAMOS,


Sr. Don J.os4 Ricardo Roques,

Editor de "El Tel6fono."
Senor y amigo nuesto:
Rogamos A V. sea el digno 6rgano que exprese nuestra gratitud al
Ilustrado author de los articulos que public ese peri6dico, y que tienen
por olbjeto rectificar errors y exponer la verdad hist6rica, dando m4rito
y timbre i los hombres que con patriotism y desinter6s prestaron con-
clrso noble y generoso A la causa de la Indepeudencia de la Repfiblica,
presentando las simpAticas figures de Duarte, Sanchez, Mella, Imbert,
Salcedo, Duverge, Gavino y Joaquin Puello y otros campeones, verda-
deros adalides de Ia libertad de la nacionalidad dominicana.
Santo Domingo, Mayo 7 de 1889.
De Ud. amigos y ss. ss.

Manuel D, Galvan.-Joaquin Montolfo.-Fco. Saviiion.-Braulio
Alvarez.-Felix M. Lluberez.-M. Puche.-Fermin Gonzalez.-R. A.
Iavelo.-M. Rodriguez Olbjio.--M. Montolio.-Luis T. del Castillo.-R.
Sanchez Gonzalez.-Francisco Aguiar.-A, Arredondo Gautier.-Pedra
A. Lluberez--Pedro M. Gautier. -Manuel J. Sanchez.-Josd R. Luna.
-Luis Sanchez Gonzalez.-Enrique Bonetti-Eduardo S. Gonzalez.-
Juan L. Fajardo.-Mliguel M. Morillo.-Miguel Pujol.-J, M, Simond6
-G. Desangles.-J. S. Perez.-F. A. Alvarez.
"~'~ Tel6fono," Mayo 12 de 1889.





OTRA CONTRAREPLIOA.

I.

MESPUES de ]a Ultima replica con que el fogoso articulista de
S"El Telifono'" renunci6 A la pol6mica, A causa de que nos consi-
deraba encerrado en un circulo vicioso, nuestro precedent artf-
culo ha hecho el milagro de que el ilustrado contendiente vuelva
a empufaar la despuntada lanza y A embrazai la adarga de car-
t6n, que por indtiles A su objeto arrojaba desalentado; lo que in-
dica una de dos: 6 que lo contundente del dicho articulo le ha he-
cho reconocer que no habia tal encierro ni tal circulo, 6 que el
hombre, tan vacilante en sus prop6sitos como en sus arguments,
estA desconcertado por los nuestros. Dice que acab6, y contin6a;
hace que se vd y vuelve, como rezan algunas comedies viejas.






-64-
Sea como fuere, nos alegramos del arrepentimiento, porque A
61 debemos nueva llavia de datos, mis 6 m6nos hist6ricos, sobre
sucesos que conociamos mal, 6 quo absolutamente desconociamos.
Le agradecemos, sobre todo, que nos haya dado noticia de
que el pr6cer Duarte, siendo un caballero particular en 1843, re-
cibi6 ofrecimientos de Ramon Santana, de hallarse 4 su lado el dia
del peligro; y 61 & su vez, Duarte, ofreci6 el nombramiento de co-
ronel al dicho Ramon Santana, que este no quiso aceptar; lo que so
presta 4 mui sabrosos comentarios para el historiador porvenir, 114,
mese este Don Federico, 6 Illmese Mesias, 6 Periquito el de los
Palotes, con tal que escriba con verdad, imparcialidad y recto
juicio.
Tambien le agradecemos que nos haga saber aquel dicho agu-
do de Santana, cuando le proponian que fuera A hablar con otro
caballero particular, que estaba oculto, y para mayor seguridad
habia echo correr el rumor de muerte y entierro. A lo que res,
pondi6 el rdstico campesino estas palabras, segun dice nuestro conten-
diente; "no quiero comunicacion con los muertos.'
Y es que el rustico, sin duda habia oido leer aquel pasaje
del Evanjelio, en que Jesucristo dice: "Dejad que los muertos en-
tierren i los muertos." Vaya un ristico!
Y ic6mo se alargaria la cara 4 los sabios que querian servirse
de 61 para sacar las castanas del fuego, y, despues que 61 las sa-
c6, Ilevaron tan A mal que nos se las diera 4 comer!
Todo eso es precioso y se presta a escribir un libro mui en-
tretenido, sobre los dislates de la presuncion juvenile, de la ambi,
cion political, fuente de muchas calamidades para la Patria del 27
de Febrero y del 19 de Marzo, y del 16 de Agosto,
Pero si merecen entera f6 y cr6dito las indicadas andcdotas,
que, como la existencia real de un rei llamado J6piter, en la
Mitolojia griega, y de un agricultor liamado Triptolemo, vienen con
rasgos de verdad 4 matizar un tanto su Mitolojia Nacional, no es-
tin en igual caso otras fabulillas de pura imajinacion, que en
su nueva Otra rdplica ingerta el ilustrado articulista de "El Te-
16fono."
Dice que el tiro disparado por Ram6n Mella fue innecesario, y lo
cierto es que sin ese disparo oportunamente comprometedor, no hubie-
ra habido glorias del 27; por que 6 la simple noticia de que la autori-
dad hacia circular patrullas por las calles-noticia que no era fundada,
segun nos han contado-los mas de aquellos inexpertos y timidos
conspiradores iban 4 dispersarse azorados, y A la feliz inspiraci6n
de aquel valiente se debe que hoi sean h6roes porque si, y dioses
de nuestro Olimpo, muchos individuos quo, como conejos, iban ya
camino de la conejera.
Confes6 por fin el caballero escritor de "El Tel6fono" que lo
de la heroicidad de desarmar la guardia del Conde, traducido por
61 del en este punto err6neo folleto de Britannicus, y preconizado
tambien por 61 como relation veridica e imparcial de aquellos su-
cesos,-fu6 pura conseja, 6 fabula, de quien se lo cont6 al autor in,
gles; y que la Puerta clasica estaba de antemano A merced de los
patriots, segun dijimos nosotros. La amargura de tan explicit






-65-
confesi6n est6 atenuada para nuestro contendiente con rectificar el
nombre del official de la guardia, que se Ilamaba Martin, y no Jo-
sc Giron, como escribimos. Mui senior nuestro. Cr6e que este pun-
to es mui serio; y nosotros 1o creemos como 61, puesto que, ne-
g6ndose toda importancia al tiro de Mella, venimos 4 quedar en
que los verdaderos heroes de aquella noche c6lebre fueron el te-
niente Giron, y el tambor que tan entusiastas lagrimas ha hecho
derramar A los idolatras, majistralmente retratados en las cartas
que EL Eco public de James Cooper.
Vea y aprenda nuestro galano contrincante hasta donde con-
duce el afan de dar y quitar merits, sin fundanento ni justicia,
cuando de narrar hechos se trata. La 16jica obliga 6 tan absurdas
conclusions.
Nosotros creemos firmemente que los j6venes de la Capital,
los trinitarios y sus auxiliares, tuvieron su parte en los trabajos
de propaganda y de conspiracion patriotic por crear la Naciona-
lidad; pero darles el todo, negar a Santana por ristico, y A los
amigos de este por afrancesados, lo mucho y muchisimo que el pode-
roso continjente de su valor y experiencia contribuy6 A la inde-
pendencia y 4 la organization political de la Repfblica; eso es de-
mencia, sin razon y extravio que no es possible acatar.
I como que esa negacion hecha por el escritor de "El Tel6-
fono" solo tiene la passion por base, y no ha podido sostenerse
contra la imparcialidad y la justicia de nuestros arguments, he
aqui que el contradictory vuelva 6 la carga con nuevas fAbulas y
nuevos desahogos,. tan veraces y formales como el primero.
Entre aquellas esti la de un supuesto anexionista exaltado,
mal dominicano, que-dice-"principi6 a hacer ultrajes A la bande-
ra national, al recibirla de manos de otro que quiso tener la sa-
tisfaccion de arriarla de su asta para tiraria de lo alto del baluar-
te al suelo."
Por lo que personas dignas de credito por su respetabilidad
nos han referido, vemos que esto no es mas que puro cuento de
viejas maldicientes, para embaucar A los bobos, y hacer mas y mis
odiosa la calumniada memorial del general Santana.
No hubo tales ultrajes, ni tal arriadura de bandera, porque San-
tana y su gobierno dispusieron la vispera del atroz 18 de Marzo que
no se izAra la bandera dominicana el dia de la anexion, sin duda para
evitarse .... qui6n sabe si el dolor de ver arriada la ensefa de sus
grandes luchas y de sus grandes victorias !
Valga lo que valiere este rasgo de provision gubernativa, pro
pudor, el field narrador no debe inventar cosas que no sucedieron en
aquel terrible dia de triste y doloroso recuerdo para todos.
Pero nuestro galano contendiente, en el delirio de su derrota,
olvida toda mesura, y, como buen sacerdote de la Mitolojia Nacio-
nal, lanza todas las imprecaciones de su rito contra Santana, contra
los afiancesados y contra la anexion espafiola.
Ya sobre aquel hemos hablado bastante; pero tenemos que abu-
sar de la paciencia de nuestros lectores, defendi6ndolo ahora-n6
de los cargos justos y fundados que puedan hac6rsele con motive
del error politico de la anexion y sus fatales consecuencias,-sino de las






-66-
intemperantes 6 iracundas diatribas que contra 61 vomita la passion
desapoderada, 6 no sabemos que clase de inspiraciones; pues bien
podria suceder que el que mas truene contra la anexion espafola,
dejAra desierta su nacionalidad dominicana, bien sea matriculAndo-
se cotno espafol en 1856, 6 firmando alguna acta de anexion espa-
fiola 6 no espafiola, 6 de cualquier otro inodo que envuelva formal
responsabilidad en el hecho que es objeto de sus apasionadas cen-
surgs.
Por lo que convendria que esta clase de pol6micas se tratara
A rostro descubierto, a fin de que, el que arroja piedras al tejado
ajeno, y el que se ensafia en la mnemoria de los muertos, sin tomar
en cuenta las circunstancias dificiles en que vivieron, justifique su
propia impecabilidad absolute, 6 reciba, pecho al aire, como diria
Puestro paeta Deligne, el rechaso de sus venenosos proyectiles.
Por nuestra part, y sin que nos baste la autoridad de EL
Eco, estamos pronto A dar nuestra nombre, como los de algunas de
las personas que nos ban suministrado datos y rectificaciones his-
t6ricas, si nuestro ilustrado contendiente deja el an6nimo. Nos
agrada el procedimiento del Sr. Beras, Diputado por el Seibo: prue-
ba de su conviction
Pero antes de hablar de lo que se debi6 A los afrancesados,
vamos a rectificar otros dos errors graves que quiere acreditar
ante la Nacion el brillante articulista de "El Telefono."
Cita una carta del desgraciado Presidente Jimenez A su pa-
riente Don Juan N. Ravelo, en que atribuye la pardida de Azua
en 1849 al abandon de "Los Conucos," motivado por Ia insubordi-
nacion de las tropas que tenia baja su mando el Comandante Batista.
Pues bien; consta, y todas los azuanos de aquella 6poca lo
atestiguar6,n sin duda, que de todo aquel ej6rcito de 7.000 hombres
reunidos en Azua, solamente se batieron los valientes muchachos de
Azua, que fueron en guerrillas A hostilizar al enemigo en "Los
Conucos," levando a su frente A ese Comandante Batista, 4 N. Pa-
tricio y A otros bravos oticiales de aquella her6ica Ciudad.
hC6no iba Santana A cumplir la inconsulta 6rden de prender al
valiente Batista, segun se la censura el adusto escritor del "E Te-
16folo," porque se lo ardenara el Presidente? I ello, en moments
en que Santana, que acidia A reparar la derrota de los otros en
"'Las Carreras," necesitaba campeanes del temple de Batista, y no
aumentar con rasgas de ingratitud official, la desmaralizacion causada
por aquel fracaso injustificable
Vamos al otro error, que prueba en nuestro contendiente la
propension que injustamente nos atribuye, A confundir los hechos,.
no por no querer estudiarlos A fondo, segun dice de nosotros, sinoe
por el prurito de dar y quitar lAuros A su antojo. Cuenta mui
formlamepte, "que Santana arm6 un caramillo A Duverg6, por asun-
tos del servicio, para someterlo A un consejo de guerra, del cual
lo sac6 con bien el general Sanchez, como abogado." En este aser-
to, segun estamos informados, compete el escritor de o'El Tel6fono"
grave injusticia, no ya en agravio del muerto "que arm6 el cara-
millo," sino en detriment de la merecida gloria de otra ilustracion
dominicana, de un vivo, muerto para la political voluntariamente,






-67-
por efectp de la saifa implacable de las pasiones de partido. No
fu6 el general Sanchez, sino el ilustrado literate, poeta y juriscon-
consulto Don Felix MW Delmonte, quien tuvo el honor de sacar
indemne a Duverg6, por medio de una brillantisima defense con-
tra los cargos de la acusaci6n sostenida precisamente ppr el dicho
jeneril Sanchez, como fiscal.
I por cierto que el Sr. fiscal Sanchez llen6 su coetido con
grande enerjia, iecusando al abogado Delmonte, por la influencia
que en el Animo de los jueces pudiera ejercer su calidad de Pre-
sidente del Congreso; pero no menus en6ejico. el abogado en el
cumplimiento de su mission, protest vigorosanente, elev6 3l go-
bierno una instancia contra la infundada recosaciop, y A las tres
de la tarde se decidi6 admitirle la defense.
Con semejantes pifias, product natural de la passion que sujie-
re sus aplausos, como sus censuras, al escritor de "El Telefono,'
ya puede apreciarse su imparcialidad respeto de Santana, los afran-
cesados y la anexion espaiola.
Los afrancesados: si el disparo de Mella determine la ocupacion
de la Puerta del Conde, los habiles trabajos de los diputados do-
minicanos a la Asamblea de Port-au-Prince, n6cleo de los llama-
dos afrancesados, hizo possible el glorioso 27 de Febrero, y deter-
min6 la capitulacion de la autoridad haitiana el dia siguiente de
esa memorable fecha. Fu6 esa, en nuestro concept, la gran fuer-.
za moral que permiti6 A los dominicanos llevar A cabo la obra de
aquellos gloriosos dias; y dos hechos culminantes prueban supera-
bundantemente lo que sin ingratitud no podemos negar: que la in-
fluencia francesa ayud6 de una manera mui active y poderosa A
la independencia de la Repiblica Dominicana.
Es el uno, el acto de la capitulacion, inserto en la Coleccion
Lejislativa, que ya una vez citamos. Alli se lee el nombre, fausto.
para nuestra causa national, de Eustache Juchereau de Saint-Denis,
Consul de Francia, declarandose en cabeza de la capitulacion que
esta se hacia por su mediacion.
La firma de ese distinguido funcionario baja el visto. y sello
de su Consulado, es la iltima que autoriza el acto por el cual la
autoridad haitiana, sometida A su influencia ben.fica para los domi-
nicanos, renunci6 A oponerse por las armas A la voluntad de los pa-
triotas, representados en ese acto decisive por una comision de seis
individuos, cuya mayoria se componia de cuatro afrancesados, A sa-
ber: CAMINERO, CABRAL BIERNAL, PEDRO R. MENA y ABREU.
Esto es historic pura, comprobada pr documents unt6nticos;
no cuentecillos de viejas maldicientes.
F6rmase la Junta Gubernativa del 19 de Marzo inmediato, dos
dias despues de la capitulacion, y en ella figuran junto con el esfor-
zado Mella y el patriot Sanchez, various afrancesados v otros ami-
gos intimos de los Santana, como fueron Bobadilla, Presidente; Ma-
nuel M. Valverde, Francisco J. Abreu, Felix Mercenario, Camine-
ro &. (Colecc. Lejisl.-Tomo 19 Doc. niml. 5).
El otro hecho ocurri6 el mes de Abril del mismo afio.
El Almirante frances jefe de la Estacion Naval de las Antillas,
se encontraba en el puerto de "Las Calderas" abordo de la fr-.







-68-
gata "Nayade," cuando supo que la marina haitiana habia apresado
en Barahona A dos goletas con bandera dominicana, la "Josefa" y
la "Dolores."
Inmediatainnte equip6, de acuerdo con el Consul de Francia
ya mencionado, el bergantin "Leonor," propiedad de Mr. Abraham
Coen, poni6ndole armamento y tripulacion de su propia fragata, y
d6ndole por Comandante al teniente de Navio Mr. VWron; mand6
quitar las press A los haitianos, como se efectu6 en nombre del go-
bierno francs. Tales fueron los flacos servicios que nuestra inde-
pendencia debi6 A los previso'es politicos que A tiempo buscaron
el apoyo de Francia.
Pero basta de afrancesados, y pasemos A renglon seguido A la
anexion espanola.
Quiere el galano articulista de "El Tel6fono," que esta sea la
gran traicion, el pecado nefando, el crime imperdonable del jene-
ral Santana, y v. hasta parangonar ese acto, tristisimo en verdad,
con la infame traicion de AlcAntara, que se fu6e los haitianos, y
A quien se atribuye la desmoralizacion de Azua el 49.
No puede la aberracion humana ir mas lejos de lo que v6 en
esta aproximacion de hechos, cuyas circunstancias, cuya moralidad,
cuyos m6viles, son tan radicalmente distintos. Dejemos A Alcin-
tara en la paz de su haitiana sepultura: 61 fu6 el Don Julian, 6 el
Don Oppar de nuestra Patria, aunque sin agravios que vengar,
como los parientes de Florinda, ni haber conseguido el fatal 6xito
que aquellos, gracias 6 la enerjia de Santana.
Pero I qud delirante passion es la que se atreve A, unir la me-
moria de este valiente dominicano con la do aquel infeliz, para
execracion de sus conciudadanos!
Esto no es discutir, ni razonar; esto es la demencia del odio,
y por lo mismo no nos detenemos A refutarlo, sino lo abandonamos
A la reprobacion que merece do las personas sensatas.
La anexion espaiiola fue un desgraciado error, n6 un crime,
como quiere calificarla el odio politico, bajo el manto de un patrio-
tismo finjido, que no tiene una sola palabra de censura para otros
pecados politicos tan graves como las ruedas de grills y, otros su-
cesos. Fun un error de dominicanos y espafioles; error fundado en
la naturaleza, en la historic, en los recuerdos de un pasado cerca-
no aun, en que Santo Domingo fu6 tierra espafiola, y en un pre-
sente angustioso, precario, desalentador, A partir de la ocupacion
haitiana, y en los diez y ocho aios de guerra 6 incesante amena-
za por part de Haiti; de empobrecimiento y ruina para todos,
de discordia y enconos de partidos cada vez mas divididos, y cu-
yos rencores eran tan violentos, que todavia tienon, como se v6,
p6stumo respiradero en la pluma del ilustrado articulista A quien
contestamos.
La matricula espafiola fu6 un medio de hostilizar al partido de
Santana, y los habitantes de esta bendita capital, casi en masa, se ma-
tricularon como espafoles en 1856.
Geffrard, Presidente de Hayti, abri6 mercado de j6neros y de
voluntades en la frontera, y por las sujestiones del interns y del odio







-69-
de partidos, Fernando Tavera, Domingo Ramirez y otros militares
que Ilevaban honrosas cicatrices de sus antiguos combates contra los
invasoros haitianos, seducidos por el ya haitiano AlcAntara, se ven-
dian al enemigo traditional, y alzaban pendoncs por 61 en El Cercado,
en Neyba, en Vallejued y otros lugares de la frontera que habia sido
teatro de sus patri6ticas proeoas!!
I Quien no habia de desesperar, ante tales hechos, del porvenir
de la Patria? Santana, ya viejo y enfermo, entreviendo el sepulcro,
veia desmoronarse la existencia national, 4 costa de tantos her6icos
sacrificios alcanzada.
Fu6 esa infausta rebellion de las fronteras, 4 favor de Haiti, la 61-
tima conspiraci6n de doin icanos que 61 reprimi6 con su jenial efica-
cia y enerjia; y, como todos, vi6 el abismo, quiso evitarlo proponiendo
el protectorado de Espafia, el gobierno eslpanol prefiri6 la anexi6n,
y alla se fued parar, con el beneplAcito de todns; los amigos de
Santana siguiendo A su gobierno con f6 ciega; los adversaries, recor-
dando la matricula espafiola, y que por ese medio habian logrado aba-
tir el poder de los santanistas, cuatro afos antes.
Mui raras fueron las protests: la mis vigorosa fu6 la del gobier-
no Haitiano, lanzando A la muerte al infortunado general Sanchez y sus
escasos compafieros, y que por ser de tal procedencia hizo mas acep-
table la anexi6n aun para los que menos la querian, Pocos, mui po-
cos, aunque distinguidos dominicanos, protestaron aisladamente en el
territorio de su Patria, y nadie les hizo coro; recordamos al siempre
noble y denodado Ramon MVella y su hermano Don Ildefonso, y al
actual Illmo. Sr. Arzobispo, entonces Gobernador EclesiAstico, Mon-
sefior de Merifio.
Despues, silencio sepulcral, asentimiento comin, firma-por to-
do lo mrs select 6 influyente en valor, en letras y respetabilidad,-
de las actas de la anexi6n. Nosotros, j6venes de hoi, hemos tenido
lugar de leerlas y releerlas y icuanta amargura ha causado i nues-
tro espiritu la contemplaci6n de tan tristes documents!
Proseguiriamos escribiendo, porque much en verdad nos rest
por decir. Mas ya que el present articulo ha tornado dimensions
que no pensAbamos darle, fuerza es que dejemos para el pr6ximo ni-
mero su continuaci6n, contando de antemano con la induljencia de
nuestros bondadosos lectores.
"El Eco de la Opinion," Mayo 11 de 1889.





OTRA OONTRAREPLIOA,
II.
MIJIMOS en nuestro numero anterior que, A escepcion de algunas
1 personas, la Capital en masa firm las actas de la anexion es-
paiola.
Todos, cansados de vivir en la ruina y la zozobra, conver-







-70-
hiari crn rhas 6 iienos piria, hAcia la antigua Madre Patria, sus
aspiraciones A Una existencia civil y politica mas cohformi A los
fines de toda sdciedad civilizada, nas tranquila y rodeada de lad
garantias necesarias at progresivo desarrollo de los pueblos.
Y ese es el crime, tl Uinico crime de lesa Patria, la grari
traicion del general Santana! ,De 6e solo? N6! De la grah inayoria
del puebld dominicano, de todos los que artes se tiatrictilaron es-
pafioles y ltuego firmaron Ins actAs de la anexi6n!
,Cori qu6 derecho, ton qde justicia se llama A eso crimen,-cuan-
do no fu6 sino error politico de dominicanos y espafioles-asi, por
putd 6nfasis teatral, y se quiere abrumaf con su peso la Sola nemoria
de Santana?
Porque todos estg anatemas 6 imprecaciones ddclamatorias no im-
pidieron los comiendos de la otra anexi6n aquella de que no se atre-
ve a hablar el articulista de "El Tel6fono;" porque el trapero, segin
la fabulita, sold despelleja los canes inuertos.
Y en sociedades politics como la nuestra, donde la conspirici6n
es perpetua, donde la pasi6n vicia los mejores criterios y hace idipd-
sible la prictica de ningiri pensamiento bueno, y adrede peivierte los
sentimientos nacionales con la illscara de ilentido patriotism, nada
es seguro y todd es possible; porque ol pueblo, consado de farsas, de
palab'as vacias, de lucltis est6riles y de ruina permanehte, cie en pro-
fundo desaliento, y dualquier recurso extremo acepta, siri protest,
como remedio de sus desdichas.
Asi juzgh y asi etplica un distinguido publicist americano, Mr.
Samuel Hazard, la cdnducta de Santana y la anexi6n espafiola, en
un precioso libro "sobre el pasado y present de Santo Dodlingo."
Para ese autor norte-americano, del todo impartial, apesar de lo
que falsamente le habian informado sobre imajinariios ofriecimientos
hechos antes que A Espafia, a los Estados Unidos yA FiEancia, seguri
probaremos, Satitna no es ni traidlor, ni especulador ambicioso y
vulgar, como pretend el mui patriota escritor de "El Telefono." Eg
asi "un hombre cuya rtte'oria es hoi reverenciada; que durante
su vida fu6 siempre honrado (honest) y que para si inismo, jamdg
espoli6 el tesoro p$blico;
"Valiente sin rival, e' era el prirner6 que se apresuraba A com-
batir, y sa pecho era el primoro que se ofrecia A las balas de los'
haitianos. Obtuvo con jist;cia de la admiration de sus conciudada-
has el dictado de LIBERTADOR DE LA PATRIA."
Dignos y respetables sonr los motives que Mr. Hazard asigna a
la atvexion espafiola, como & los supuietos proyeetos anerionistas'
anteriores, de Santana. I es lo cierto que 6ste despues de dicz j/
ucho afies de Presidencia 6 de dictadura, despues de su Capitania
General y de comandar en campana el ej6rcitb espafiol, dej6 al mo-
rir TRES M(L PESOS por todo caudal, segun consta en eljuicio de
su testamentaria.
I es sabido que en 1844, al nacer la Repiblica, 6ra uno de
los mas ricos propietarios y ganaderos def Este. La recompensa
pecunaria que le decret6 el Congreso en 1849 la distrib'uy6 today en-
tera A sus compafieros de armas, y solo guard para si la espada'
de honor.







-71-
IA ese hotnbre justamente elojiado por ilustres esci'tores ek
tranjeros, se le infama por un dominicano con los dicterios inas
terrible. Pero aquello esjuzgar, es el juicio de la razon y de
la historic; esto solo es la exaltacion de la parcialidad rencorosa,
el destemplado bramido que arranca el flajelo de la verdad A los
fabulistas de la Mitolojia Nacional.




APENDICE.
Comprendemos el cansancio de que dl riiiesti'as huestr ti e)hn
tendiente al terminal su articulo del iltimo nuimero de "El Teldfo-
ho." Tambien nosotros hallamos cansada esta discussion, 6 inipro-
pia de las columns de un peri6dico, donde no hai espa:io para
diluir los razonamientos; pero tenemos que perseverar en nuestra
obra de reparacion y de justicia; subre todo, cuando el adversa-
rio, en su carga final, nos dispara toda su gruesa artilleria, tra-
tando de terjiversar los hechos y los fundamentos de la pol6mica.
Nos trae citas de la circular del Ministro de Estado espafiol en
1861 explicando la anexion a los Gobiernos extranjeros; de Don
Felix de Bona, ilustre economist, y de Don Gaspar Nuiez de Ar-
ce, el ilustre literate; ambos probando "que los domrinicanos habian
conservado entrafiable amor A la antigua Madre Patria, y que des-
de que fueron independientes, no habian cesado de reclamar el pa-
ternal amparo de Espafia.'
Nos devuelve por iltimo, las palabras del general GAndara que
le citamos para hacerle ver que Santana fu6 siempre sinceramente
adicto A la Patria de sus mayors; y que solamente 4 la union
con ella propendia, con exclusion de toda otra aspiracion a ceder
todo ni parte de la soberania national 4 extraiZa raza, contra el
calumnnioso concept del ofrecimiento en venta en los mercados
extranjeros.
Todas estas citas de nuestro fogoso contendiente han tenido
por objeto desmentir nuestro aserto, de que Santana habia solici-
tado el protectorado, y los gobernantes espafioles lo hicieron ir A
parar 4 la anexion.
Para probar este punto concrete, vamos A extractar algunos
datos hist6ricos tornados de los documentos oficiales dcl Ministcrio de
Estado, sometidos A las Cortes espafiolas, en apoyo del proyecto de
abandon de Santo Domingo.
Aparece alli, segun la recapitulacion hecha por el Marques de
Lemo en su brillantisimo discnrso proniunciado en el Senado espa-
fiol el dia 25 de Abril del afio 1865, las siguientes tentativas hechas
por los politicos dominicanos, desde el afio 1843 hasta la anexion,
para obtener esta 6 el protectorado. Invitamros A nuestro ilustrado
contendiente A recorrer esas diversas etapas con nosotros, desnudo
de toda estudiada exaltacion patri6tica, que nada tiene que hacer
en los juicios imparciales de la historic.
Asi se convencera de que los dominicanos, en vez de tener







-72-
derecho ai dirijirnos recriminaciones 6 injuries, debemos propender
I la tolerancia reciproca.
ANO DE 1843.-A6n no existia la Repiblica Dominicana, y ya
personas influyentes, conspirando por la separaci6n de Haiti, envia-
ban a Don Antonio Lopez Villanueva 4 Cuba, "con objeto de orien-
tar al Gobierno espafiol del buen sentido en que se hallan los habitan-
tes de aquella parte, para sacudir el yugo de los haitianos, y some-
terse bajo la protecci6n y amparo del ben6fico y paternal Gobierno de
Espafia." (Oficio del Gobernador de Cuba, Don Juan Rello, al Capi-
tan Jral, Valdes: 10 de Abril, de 1843.)
Claro est6 que en esta jesti6n no tuvo parte alguna Santana, pues
ain no era conocido como politico; no la tuvieron Baez y sus amigos,
que ya trabajaban por el protectorado francs. IQuienes eran, pues,
los que pedian sometersc A Espafia?
Lo que corrobora en 5 de Abril de 1844 el Capitan Jeneral de Cu-
ba, Don Leopoldo O'Donnell: "En ella (la isla) la part espaiola pa-
recia cuando estall6 el movimiento dispuesta d onarbolar el pabell6n
espafiol, lo que no tuvo efecto por-hai puntos suspensivos-y opues-
tas pretenciones de otros bandos."
Es evidence que esta oposici6n fu6 de los adictos de Francia.
Justo es decir que Santana no vi6 con gusto estos trabajos de sus
amigos, por lo que, al proclamarse Jefe Supremo y reorganizar la
Junta Gubernativa sigui6 las inspiraeiones de Don Tomas Bobadilla,
y excluy6 el element afrancesado.
En cambio, el patriota Sanchez firm la instalaci6n de la Junta,
como miembro de ella. (Colec. Lejislativa.)
1844. MAYO 20.-El Capitan Jeneral de Puerto Rico dA cuenta
al de Cuba de que se le ha presentado Don Pablo del Castillo dici6n-
dole que la part mas influyente de los dominicanos desea ponerse ba-
jo la dominaci6n espanola
Sabido es que Castillo no era santanista.
1845, MARzo 20.-El Sr. Martinez de la Rosa, Ministro de Es-
tado espanol, dice al Plenipotenciario de Espafia en Washington, "que
el Gobierno no ha tenido que resolver la A6dua cuesti6n de protecto-
rado, porque la nueva Repdblica no lo ha solicitado, como parecia
natural."
Ya Santana gobernaba la Repdblica y esa declaraci6n del ilus-
tre estadista espafiol se refiere A una conversation del Dr. Caminero
con el Sr. Calderon de la Barca, plenipotenciarios en Washington,
donde aquel habia ido A pedir el reconocimiento de la nueva Repiblica.
1847.-Baez, Bobea y Aybar van 4 Madrid, enviados por el Go-
bierno de Santana, 4 solicitar el tratado de reconocimienta, comercio,
paz y amistad, No lo consiguieron.
1849.- 21 de Junio. Jesti6n del ex-Presidente Jimenez y sus
amigos, desde Curazao, ofreciendo la reincorporaci6n de Santo Do-
mingo, en carta al Capitan Jeneral de Cuba, Conde de Alcoy.
1854.-Mision del general Ramon Mella A Madrid, en solicitud
del protectorado 6 del reconocimiento. Fu6 enviado por el Gobier-
no de Santana. Recomendado fervorosamente por el Capitan Jene-
ral de Puerto Rico, Conde de Mirasol. El Gobierno espafiol elu--
di6 todo compromiso, atento i las circunstancias political de Euro-







-73-
idg. '"stad no dbstarite pueden variar 6 idniar iri ssg6d iiii fa-
vorable." (Desp. del Ministro de E. dl Presi. del Cons. de Minis-
tros: 16 de Marzo, y noted del mismd jeiieral Melld, 9 del mismo mes).
Al retirarse Mella, hizo que el Gobierno de Santina dicredi-
tara en su lugar A Dori Rafael Maria Baralt, que obtuvo el trdtl-
do de recondcimiento.
1859.-Mision del jral. Alfati A Madrid. ie aqui su objetd,
cdnforme 4 la rotd dipldniAtica que 61 30 de junior dirijid el Comi-
sionado al Midistrd de Estadd.
Ob'tener dd Espafla la "promesa solemne de conservdr y ayiidr
A conservar Il independencia de la Repdbliua Dorninicana, asi como
de a8eegrar lI iritegridad de si territorio." "Mediacion de Espa-
fia; inteirdricidn y proteccidn de S. M. C. en cualquiera eventuali-
dad en qie la independenuia dd.la Republica 6 su integridad terri-
torial pudidri' etddr amerizada '-"Facilitar A la Republica medids
Para fortificar pUnts nmafltimos."-Sdnid total: el piotectorado.
La lIepdblica por di part se coniproiretia rid celebrar trd-
tado de alianza con ningun otro sobertno 6 pdtenciii A dar ardn-
tias riateriales, por ejempld,-deuid ld rlota del jederdl Alfau-dd
astillerd eri Sanlaria. Concesion para explotar niaderas de cons-
truccion; cotiprdaiiso de nd arre'ridar puertos 6 bahlis, ni hacer a
otro gobierno cdneesiones de terrerds, minds 6 vids fluviales; reco-
hocimiento de ia deuda, sin interns, pof las sdinds a que iscieddd
el suministro de armarrentb, pard fortificaciories &a;
El gobiernrd espanol decline la oferta de prdtectorado, profes-
tando sus buends deseds en favor de la Reptillicd. Ie'cia el Minis-
trd de Estadd que hallid pasado el "Inonleritd opyo'irid para propo-
her at Gdbierno de S. M. C. el ajuste' de drl tratado de alianzai
bual fu6 la amenaza de invasion haitiand, porquie entonces esa ame-
fiaza, y el estado precario de la Repdlblica eri aquellos monientdd,
h~bierase poderosatnrerite colore'stadd 6 justtffcado la c'lebracion del
i'eferidh cohfitnid."
A(ept6; emp'ei'o, el Gobiefnd es'p'afol, los puntoe relatives A dd-
iorizar el pase de militares espafioles al servicio de la Repiblica, y
a celebiar un convenio de inmrdigracion.
Continuaron las rdegociaciones dd Alfau, siempre sob're' el tefid
de que Espafia ayudard a la Repd6fiica A coriservar stu iddep'eddeu-
tia, y e6 Gobierno espdfiol facility armas y pertrechtsn en ede con-
eepto.
D'e aii no pasaron durante todo el afro 59 y el 6'0, ids jestiones
b6iciales del Gobierno de Santaria en Espafia. Entretanto, el briga-
dier de Estado Mayor IVon Antonio Peldez, venig a Santo Domingo'
er el mes de Setiembire en' 1860, enviado por el 6apitan JeneiFa- de
Cuiba "para resolvdr una question de discipline con motive de la
publication de ciito per'i6dico en que tom'aba part u f ofii'at es-
pafiol." .D'ebemos crruuc'H' asi; per6 tambiedr es cierto que, c'n'clui-
da la misiofi dl' Brigali.r Pelaei regreso A Cuba, y con l'fu'e en'
61 vapor de guerra cupainol "Don Juan de Austria', el lifiistro de
Refaciones Exteriores de la Repfiblica Dominicand, edn misidn' cer-
ca del Capitari Jeneral Don Francisco Serrano.
Este fut el pas' decisive,' desde la proposici6n de prote6t'd do'







-_74-
hasta la proposici6n de anexi6n.
Pues bien: cuando el' brigadier Pefaez vino A Santo Domling,,
Santana estaba ausente, y el Vice-Presidente le escribi6 "propionien-
dole que viniese al pueblo de Los Llano?, centro de la distancia que
media entire Santo Domingo y el Seibo, para tener alit una on-
trevista."
"El Gral. Santana me contest inmediatamente aceptando la in-
vitaeidn, y el jueves 12 tuvo lugar aquella." (Carta de C. de Cuba,
Octubre 20 de 1860.)
Asi, Santana estaba mui ajenfo de Ia visit del ('omisionado es-
pafiol, y 6ste fu6 hasta Los Llanos- i conferenciar con 61. Sinembar-
go, Santana es el gran culpable de la anexi6n espafiola y sas conse-
cuencias, al decir de various escritores apasionados, de Santo Domin-
go y de Espafia. ; Qu justicia Dios Eterno !
De vuelta la Habana el Brigadier espafiol Pelaez, d(T cuenta
del desempefio de su conmisi6n-dice el Capitan Jenera l a Ministro
de Estado, en fecha 12 de Novienibre del 60,- "suininistrando datos
y consideraciones mui apreciables, y demostrando el ancho eampo que
nuestro cornercio, industrial y marina, hoi dia en camino de florecer,
podrian encontrar en esa isla, que unida a Cuba y Puerto Rico, cons- *
tituirian las tres an verdadero emporio."
A ese despacho contest el Presidente del Consejo de Ministroa
en fecha 8 de Diciembre del inismo aino, y he aqui el extra'cto literal
de esa contestaci6nm
LXXXV IJI.

"La situaci6n especial de ese territorio, el modo tranquil'o con
que a-lli se verifice la isndependencia, las pruebas de amistad que en to-
das ocasiones ha dado- a la metr6p,,li, niio podian pasar desapercibidas
en la Peninsula; pero si esas consideraciones pesaban much en los
eonsejos del Gobierno de S. M. .wno es menor la influencia que en
l6 ejercen MIRAS IDE ALTA POLITICA, que hacen de Santo Diomingo una
perla preciosa en poder de la naci6n que pose en el mar de las an-
tillas las islas de Cuba y Puerto Rico.TLas tres islas reinidas for-
man efectivamente un imperio de inestimable valia, que reune todos-
los elements necesarios para que la Espafia, sin pretender recuperar
ninguna part, pequeia ni grande, de los paises de tierra fire, no'
pueda nunca abandonar los intereses actaales y el porvenir de la Re-
publica Dominicana. rPor eso se ha adelarrtado 4 fomentar en aque-
Lla isla la inmigraci6n de industri-ales espailoles, y A conceder todos los
auxilios que han necesitado los s6bditos de S- M. que huyendo do las-
posesiones de Venezuela, han querido fijarse en Santo Domingo con
preferencia A las posesiones de Espafia..... ,...
L6jos de arrepentirse de haber seguido esta line de conduc-
ta, desea perseverar en ella .....-.... .-....
LA ACEPTACION DEL PROTECTORADO REUNE como V. E. sabe
mui bien, TODOS LOS- INCONVENIENTES DM LA ANEXION SIN NIN(4UNA
DE SUS VENTAJAS. Deseartada esta hip6tesis, forzoso es confesar
que la incorporation inmediata no seria hoi ni prudent ni acer-
tada.----..---.. ...------.---habria que tener present la influen-
eia que un. acto de esa naturaleza ejerceria en las demas repdbli-







7--
cas hispano-americanas y oil la misma isla de Santo Domihgo.

Si el partido opuesto a la administration del general Santana
lerantase la voz contra la media que se propone; si no hubiese
una complete unanimidad; no solo se defraudarian las esperanzas
del Gobierno, sino que aplazaria indefinidametite la consecucion DEL
OBJETO APETECIDO.
(Oficid del Presidente del Consejd, Don Ledpoldo O'Doritell, al Ca-
Spitan Jeneral de la Isla de Cuba.
Madrid 8 de Dicienibre de 1860.)
A liends qie voluntariamrente quidramos nosotros chapariwo el
dedo, no podemos desconocer que Santana solicit el protectorado, y
que los hombres de Estado espafioles lo hicieron ir A parat d la
(anxi;nl, que es lo que afirimamos y debirtos probar.
De todas las jestiones que de modo fehacientb consta que
fueron hechas por los dominicanos desde 1843 para aliarse estre-
chamente a Espafia, corresponden al Gobierno de Santana solamen-
te las hechas por Baez y compafieros para el recondciniiento: por
Mella para el protectorado 6 reconocimiento; por Alfau para el pro-
tectorado, segun se ha demostrado con las precedentes citas textuales.
Por lo dernas, todo esto to es mas que discutir sobre nrintt-
ciasi Santana era espafiol de corazon, conio lo eran todos los mas
de los patriots dominicanos, desde los tiempos de la domination
haitiana. ~Qui6n puede rnegar estof
Nuestro contendiente lo acepta sin pensar, cuando con tanta
fruicion cree aplastarnos con estas citas que nos hace de lo dicho
sobre el particular por Don Gaspar Nufiez de Arce :y Don Fdlix
de Bona.
"Los dominicanos nos han conservado en todo tiempo un gran-
de amror, dcrescentddo desde 1S44, con la necesidad de que fu6ramos
A robustecer su poblacion contra las agresiones haitianas: ya que
ho podian conseguir la reincorporacion, erhpleaban todos 16s medios
que tenian para attaer A los irldividuos do nuestra t'aza."

FELIX DE BONA.

"En tan apurado estado, la Rep6blica reclainaba el paternal am-
paro de Espafa, A la cual, desde el glorioso nomento en que, abando-
hada A sus propias fuerzas, sacudi6 el yugo de Haiti, no habia ce-
sado de volver los ojos; y etponia. las bases con que deberia verificarse
de nuevo esta uidon por tanto tiemp6 (opetecida, 6 dn dltimo extreM'o Id,
declaration del p otectorado."
NUNEZ DE AliCE

aQui6n cteeria (qj1 ',.-s dos citas, como la aniloga del jenci'al
Gandara, nos las hace lc ilustrado contendiente, para probarnos la
gran traicidn del general Santana, culpable dnicamente de haberse he-
cho interprete de las aspiraciones constantes de sus conciudadanosi
realizando la deseada uni6n con Espafia en 1861?







-76-
iOh! Verdad! Iendita sea tu irresistible fterza!!
Eso no es sino corroborar lo que siempre hemos dicho: fuera de
las solicitudes A Espaia, Santana nunca ofreci6 A nacionalidad algu-
na un Atomo de la soberania national dominicana. I si la anexion
fu6 un error, un graviaimo error politico, fu6 el error de un alma pa-
tri6tica, en el que precedieron A los santanistas, 6 los acompafiaron, 6
los siguieron de buen grado, casi todos los politicos dominicanos.
Y de ningun modo cabe calificar ese actor, come venta. San-
tana obr6 del todo desinteresadamente, y creyendo hacer bien A su
Patria. Es vil esa calumnia, respect de an hombre que jamas
tendi6 la mano al oro de su propio pais, y que cuando se lo ofre-'
cieron como recompensa national, lo di6 liberalmente A otros de sue
conmilitones.
De vender su honra por ningun precio era incapaz el hombre
austero queex6rtando a la moralidad de costumbres, solia decir*
"Jamae, ni en mi juventid, he puesto los ojos, en mujer ajena, ni
he engaiado A nadie; porque Pedro Santana no podria exponerse a
tener que avergonzarse 6 esconderse ante otro hombre."
Respecto de las citas que hace el contendiente de un folleto
publicado en 1864 bajo las atrspicios de Don Pablo Pujol, comisio-
nado del gobierno de la Restauracion, aunque nos es grato tribu-
tar nuestro mayor respeto A la memorial de aquel ilustre patriot,
reproducitoes nuestra recusacion de toda autoridad que como la su-
ya, laboraba por la causa adverse A Santana y ademas, en todo
lo relative A las jestiones del jral. Gazneau y Ia promesa de arrendar
la bahia de Samnana, para obtener reconocimiento de la independen-
cia y ayuda contra Haiti por part de los EE. UU., mw vemos enr
ello grave mal, ni pecado de ninguna especie, conmo tampoco lo veia
el senior Pujol, cuya eitay hecha per Rtrestro, contendiente, conclu-
ye asi:
M "Pero los c6nsules de Inglaterra y Francia, cutyas naciones'
habian; consentido en la... mediaci6n con la mira bien conoeida de
intervenir en la politica dominicana, desde que el general Cazneatr le-
g6' a Santo. Domingo comenzaron A inquietarse y ia haeer esfuerzos
por averiguar el objeto' de su misibn, con el deliberado intent de o-
ponerse por medio de intrrgas, promesas y hasta arme' azas, conm at
fin lo hicieron, A que los dominicanos trataran con el gobierno( de los
Estados Unidos.",1
No podia haber crimerr ni pecado en buscar dentro de Fa inde-
pendencia Nacional, an contrapeso A la, segdn dice mas arriba el mis-
mo folleto- de Puj61, "audaz intervencidn de los consules en [a political
general de Ta pobre' Reprblica; de dowde las noras irrespetuosas sobre
cualquier pequefio incident pasadas al gAbierno, los reclamos injus-
toe, el pago de indenmi;zaciones no adeudadas en tela de ju:icio, y los
vergonzozos, humillantees iinmotivados saludos de banderas."
LTriste, cuanto verdadero euadro' de los dias que precedieron' A la
awe3i6n espafiola! Nuestro contendien.te tiene mala suerte en escojer
sus citas: todas se vuelven contra la causa que 61 defiende'. Todas
conispiran h la justificaci6n de Santana, y de los motives de su political.
Ya esto peca de cansado: concluiremos con' dos reetiticaciones
beeesarias:







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1-Cuando Santana di6 su golpe de Estado, el 12 de Julio, ya
era conocido el prop6sito de proclamar 6 Duarte en el Cibao, como fu6
proclamado el dia 11, que es vispera del 12, si no estamos equivoca-
dos. Fu6, pues, esa proclamacion de Duarte el primer acto de im-
posicion del hecho contra el derecho en la naciente Reptiblica.
2a-El Manitiesto Nacional en que estAn las firmas de Santana
y los afrancesados, tiene la fecha del 16 DE ENEwO que es anterior
en rnes y medio al 27 )1E FEBRERO. No fueron, pues, esas firmas,
como dice el contendiente, product "del much desprendimiento de
los hombres de Febrero, que al verse triunfantes en la Puerta del
Conde, dieron participaci6n en la obra a sus peores enemigos &a"
Asi no se describe historic. El 16 DE ENERO precedi6, si no
estamos equivocados, al 27 DE FEBREKO. J6zguelo Pero Grullo.
I contra esias cosas, de simple evidencia, es pobre el recurso
de feliiitaciones y firmas, asi sean veinte, 6 dos mil, y por mui
respetables que sean.
Eso es sacar el Cristo, 6 la sagrada hntegridaz de Cuba, que en
pas descanse.
Despues de todo lo expuesto, juzgue el lector.
"El Eco de la Opinion," Mayo 18 de 1889.







EN NUESTROS PROPOSITOS,


Aunque habiamos tornado la resolucidn de no continuar en la tarea que
nos impusimos, hasta tanto no estuvieramos provistos de importantes datos
hist6ricos, que de moment esporamos, sobre la vida military del general
Libertador Pedro Santana, ridiculamente ultrajado hasta en los mas senci-
lios y naturales actos do su vida pfblica y privada, nos vemos en el forzoso
caso de tomar antes de tiempo nuestra humildisima pluma para hacer algu-
nas aclaraciones, A todas luces incontrovertibles, que tiendan 6 probar una
vez mis, que el general Santana "fu6 aquel esforaado var6n queafianz6 con
su espada la independencia de la Patria;" y no solamente con su espada en
A zua y has Oarreras como do paso so ha dicho, sino tambion como part
active en la propagaci6n y realizacidn de la idea separatist, iniciada por
Juan Pablo Duarte, que did por resultado el glorioso acontecimiento del
27 de Febrero de 1844.
No pretendemos ser historiadores, ni tampoco star poseidos de vanas
pretenciones, para baoer imperecedera la memorial de tal 6 cual persona-
je que por sus dignas ejecutorias mereaca ser colocado honrosamente en
las pijinas de la historic; pero si estamos convenoidos firmemente, que
nuestra manera do ser, nuestra imparcialidad, y sobre todo nuestra incli-
nacion 4 rendir tribute 4 la justicia, venga de donde viniere, no Dos per-
mitirfan permanecer mudos ante la flagelacion humillante que se lanza.
desconsideradaiente para oscurecer las glorias de un hombre, que por
mas ciega que sea Ia pasion de sos detractors, IlegarA un dia en que







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resplandecerA brillantemente cual rayos de refulgente sol.
,Los datos que vamos a ofrecer a la ilustrada opinion y concienzuda,
han sido tornados de ancianos venerables que aun sienten correr por sus
mfsculos las f4tigas de aquellas gloriosas jornadas. Preferiulos hacerlo
asi, que a exponer argumentaciones lujosas como se ha venido hacienda,
inventadas acaso por alguna madtra imagiqacion que pretend hoi arro-
jar lodo sobre la menoria de aquel que por varioa concepts increce ser
respetado.
Pero basta ya de consideraciones y entreuaos a probar lo que deja-
mos anotado: queremos adelantarnos on nuestras 4severaciones y es por
eso que principianos asi:
Presos los hermanos Pedro y Ramnon Santana (suponemos que no
seria por ningnn crime) resolvi6i cl Gobierno haitiano enviarlos A "Puer-
to Principe' (no en comision) parn que alli sufrieran inerecido castigo
por sus mnalas propaganda (para aquel Gobierno) qqe tpndiau A pervertir
el 6rden pfiblico.
Efectivamente fueron enviados, pero ellos burlando la vigilancia do
sus guardian sc fugaron, y coino cra natural, fueron a buscar escondite
en las inmediaciones de su casa del l Pryado."
Aqqf se nos antoja exclanar: iPobre de la Patria si ellos hubieran sido
nuevamente apresados! Pero no sucedi6 asi para bien de ella,
Dofia Micaela de Rivero esposa del primero, y Dofia Floirana Febles,
esposa del segundo, eran las finicas personas con quienes ellos se veian, si
hacefnos escepci6n del jral. Bernardino Perez, que era el agent inlmediato.
d!9 todos sus planes y en quieq teuian depositada su confianza.
Asf pervnanecieron algun tiempo, el que necesitaban para que sus
esposas copfeccionaran municiones, como lo hicieron. y estuvieran prepa-
rados para dar el golpe que se proponian: aun en esa feclia (25 de Fe-
brero) contabau col Infui poca gentle, y para conseguirla se valieron de
los niedios sigiuient'es: pudieron co(lnuistarse un viejo, dueino del Hato,
deponiinado "'Lcouni del P)lito," p'ira que este invitira A todos los homnlbres
le esas iuinediaciones con el fin de cojer rcctas; mientras que en la Ciu-
dad del Seibo los que estaban en el secret, entire ellos ,Jos6 Alvarez y
Cordero, actual Oficial Civil de la Counin de Hato Mayor, salieron por la
tarde provistos de auzuelos y tarrallas para que supusieran que iban A pescar,
tomando el carnino del rio y despues el de "Loina del Pinto"' que queda
i dos leuas del Seibo.
Una vez renqidos los improvisados vaqueros, les conmunicaron e! plan,
que era tomar la Comandancia de Armas del Seibo y proclamar la indepen-
dencia de la Patria: algunos se resistian, pero la en:rjica voz de Santana
pudo convencerlos, y A las dos de la madrugada de la nocli del 27 de Febre-
i'o del afo 1844, provistos de cquatro 6 cinco aunlos fusiles, cuuando ya no es-
taba 14jos la aurora de la Patria, asaltarou la Comandancia y apesar de la
resistencia del general FPlix Riches, actual Jefe de aquella plaza, despues
de unos cuantos disparos tomaron posesion de ella al simpAtico grito de "Vi-
va la Libertad."
Cuentan algunos de aquellos patriots que sobreviven adn, que lo que
mas pavor ocasiond A los haitian.os fu la voz de Ramon Santana que decia
a cada detonaci6n: "no maten mis."
Esta relaci6p de hechos que nadie puede destruir sin arrojar el mentis
a la cara de los que viven y se encontraron en aquella abnegaci6n patri6ti-
ca, y sobre la nlemoria de los que duermen el suefio de la muerte, prueba
de una manera evidence que si el Baluarte del Conde vino A restaurar unes-
tras libertades el 27 de Febrero, la toma de la ciudad del Seibo, en horns
antes 6 despues, por la iniciativa de Santana, fu6 la continuadora de esas
libertades que mas tarde fueron afianzadas en las memorables acciones de
iAzua" v "Las Carrerras".







-79-
Pero nos estendemos demasiado y queremos darle puesto en este ar-
ticulo A una carta del digno general Eugenio Miches. Dice asi: "Sei-
bo 15 de Abril de 1889.- Sefiores Julian Zorrilla y Jos4 MA Beras, Di-
putados, d& Santo Domingo.-Sefiores amigos: La mui atenta de Uds.
feclada en esa Capital el seis del present mes se hall en mi poder, la
cual he leido con el mas vivo interest, quedando suficientemente impues-
to del conttnido de ella; y conforme A los deseos de Uds., today vez que
nos exijen les suminiistre algunos datos respect de la historic military del
digno general Don Pedro Santana durante diez y oeho afios consecutivos
que sostnvo la Repfiblica en la encarnizada lucha de la independencia
contra los haitianos, les ofrezco que suministrard A! Uds. todo lo que se
halle a mi coilociimiento relalivo a ese asunto de que me hablan; pero
como quiera (ue semejante informed debe llevar el character fehaciente de
la verdad, sin nada de adulacion ni falsedad, necesito tiempo suficiente
para recojer de la inmajinacion todo lo que ella mue suministre de hechos
presenciados por mi propia vista y mi persona, pues de otro nodo no
teirian Wlngun mtrito mis palabras enitidas en este negocio de que se
trata--Soi comno sicmnpre de Uds. atto y ss.-Eugenio Miches."
Esperamos pues, los datos que este general nos ofrece, asi como de otras
personas A quienes hemos escrito, para continuar en nuestros prop6sitos, que
no son otros que los de contribuir con algo para la historic del general Santa-
na que no inui dilatado sadrn i l ldz. ajena de toda pasi6u mezquina y de-
testable.
J. M. BERAS,
"'E] Eco de la Opiniun" Mayo 18 de 1889,






MAS REPLICAS,


,aGANOh este periodico, desde su fundacion, de la escuela que de la
SRestaturacion aca viene trabajando por sacar las glorias de los
homrbres de febrero del olvido A que las conden6 en la primera
6poca de la patria el personalismo obsecado que convirtio6 Santa-
na en Arbitro absolute de los destinos del pais, recojimos el guan-
te que El Eco de la Opinion, presentAndose como 6rgano de la es-
cuela contraria, arrojo A los cuatro vientos al externar con motivo
de la aproximacion del dia 19 de marzo juicios equivocados que
tendian nada menos qu A poner en tela de duda las investigacio-
nes hist6ricas heches hasta ahora de diferentes maneras; y recoji-
mos el guante, decimos, sin que A ello nos moviera ningun interns
mezquino, ni mira alguna particular, como creemos haberlo demos-
trado en el curso de esta larga controversial, sostenida sin otro au-
xilio que las citas de hechos que brillan como el sol y que se im-
ponen por el peso de .la verdad que los abona, apesar de haber
tenido que recorrer en seguirmiento de la vacilante march de nues-
tro contendiente rumbos contrarios en el campo de la historic pa-
, tria, desentendiendonos siempre de todo incident por mal intencio-






-80-
padp qqe fuera, qqe hbya tenido por mirp sgcarnos del terrena en
que nos ppcontramos pplgpados y del cual no estamos disppestos 4
salir aunque los qpasirnados nos djerqq ppr yeqcidqs, que no de-
seamos los laureles del triunfo si los hemno doe a.dquirir al preciq
de un desviamiento de nuestro proppsito principal que nos enage-
nara !4 con i4eracioq do los imparpiales.
Hecha esta reserve, que deja esplicada la indiferenci4 con que
vamos A ver al contestar la QOtra contrareplica las sutilezas tan ma-
liciosgs pomo aventurgdas en que abunda, pasaremos lisa y Ilanamen-
te A ocuparnos en aclarar con razones de peso Ips puptos que encon-
,remos en ella recomendados pop su inter6 general, 6 mejor dicho,
ppr Ps intpers hist6ripp.
Siendo el primero el de la eptrpyista de Dpalrte pon Rarnon San-
tana cuando fu6 al Seibo, desppps de La Refornpa, A instalar y regu-
larizar, como miembro de lp de Santo Domipgo, las juntas populares
le las comunes del transitp, basta advertir que esta fu6 prolocada poe
Joaquin Lluberps en el septidp de qpe llegaran A un acuerdo defini-
tivp, para que sp ppmprepda que el ofrecimiento de hallarse 4 su ladq
el Oia delpeligr9 po se lo hizo el segundo al primpro en su calidad de
caballero parficfyar, sino pomp director dpl movimientp separatista,
pcatadp y reconocido corpo tal desde 1838 por todos Ips ipiciadps en
los sporetos de lp revolucipp; dp suerte qup afiliado aquel ep pste nl-
pnero en yirtpl de su pglabra pmpepada, nada tippp de estranio el
nombrapientp on cuestipn que tenia el caudillo la epstppbrp de ha-
cer en una persona influyprite de cada lopalidad, en preyisiopr de que
no faltara quien estuviera revespido de carActar legal para organizar
fuerzas y torpar el Inando de plla. en el icto de! pronpncianpiento,
i las circunpaancias ippedi.iin pe legar, A alpg\pa de clias la accioq
del centro principal, 6 sea de gjblern q e sp estabpecipra pp estq
capital; de lo que se saca en limpio, qqe este iroidepte, en vez de
prestarse d muti sabros.os aongentatgios pa, histqriador por venir.
ge prestarg A reflexiones series y l4onrosas para pl p.gillo national.
con tal que aquel escriba, cpn verdad, imparcia idyd y recto juici,.
Y si asi result no er4 por pierto mui entretendo, p! librq
qup salgg A lu4, p,~es lejos de divertir con lo qup n pvtr9p on-
tepdientp llama dislCtes de la 'ri .un. ;o juvenl, llenarA de espantq
al lectpr con 19o de la ambicipn popitica y dura crpeldad del rtis-
rico cnplesino A quiep fotp ja f6 de( Coptpripn para crper eg el
muerto g'espues qpe 9I vi6 resucitar el 27 de febrerp, qpiza irna
que ppr su agdpza natpralt qpp np pra mp1ca ppr pierto, ppy las.
intrigpq de es Vr4cyIq quo p p cppfrnp cop la recppciliacip9 A qup
fud admitido dsde 1l Puprta del Copd', nps pinta lpvgo, Bge, que.
lo conpcia cpno A s g panos, pn sk mapiiiestp de Sant6mas, lison-
eandg, las msals oasiones dl general .... .qle se hajia copVeqzido en
reconocer como caydillo de la inddependencia, o B3IE1 DISpORPyAS CIVi-
LES; de ppyos rpritp, pprsoniles nos refiere dp pasp qie fueron
opo~unaenentte 'ecompysados Cipn dd1divas gtneroses, y cocedliedole
9por. hbcis imo dias de servicio, VoR *LA ASISTuNCIA A DOS pOMBATES,
s mayores titulos q*e alcanzaro, apanas, entire la mn4titud de hd-
es que se consagraron por mas de medio siglo d la casa americana,
os tres de sus mas ilustres capitanes; afiadiendo lo siguiente spQrg






-81-
puya importancia Ilamamos la atencion: nientras que respecto d /og
demas patriots que component nuestro ej~6cito, y a quienes empobre-
cieron la revolucion y largas y constantes compaias, no ve habia ma-
nifestado todvia la gratitude nacional, que por desgracia no lleg6
nunca A maiifestarse, ahogada pqr las pasiones de que son tardios
renuevos los articulos que contestamps, y que fueron fuene de mu-
chas calq zidades para la palria del 27 de febrero y del 16 de agosto.
Qbra de esas mismas pasiones es sip duda la Jqbylilld con que
npestro contendiente natiza su Mito(ogia saptanista respect 4 los
inexpertos y thmidos conspiradores que ibazn dispersars aoradas d la
simple poticia tie que andaban patrullps por las calls; pero como on
la edicion de este peri6dico del 27 de febrerp filtipmo esti desrpontida
esta maligna invencion bajo la ggrantia de testigo oculares dignos
por sus circunstancias persouples de enter cr6dito, no tenemos (qtle
pcuparnos de este pUptp sino para a!aentar que haya quien tome por
consejero al despecho, que por lo co iup spelp tornarse en enemigo
de la gente qpe lo albaga.
Prueba de ello es la conclusion de nhestri- contendiente en lo re-
lativo i la tqma de la Puerta del Conde y a 1, condqcta de los her-
manos Gii-in, pues provoceda la esplicacion de estuo beoos por sus
repetidas exijentias, no recropienda r~ncho a bqena intencion la cir-
eunstancia d. apelar, bqscando stonuacoin 4 up chasco sufrido al ir
por lana y aalir trasquilado, al pobre recqrsa de echar A chacota
asuntos tan series, suobre todo cuando habiendo llamado en sU auxi-
lio a la opinion pdblica, corpo lo hizo en su articulo Contrar6plica
fina, debi6 poner ctidado en preaentarle su patriotism un poco
mas levantado.
Np estpmos absolytamente de acuerdo con puestro contendiop-
te en que los triniWurios y sus auxiliares, tuvierop su parte en los
trabaijo de proppggenda y de conspi (acion po tidtica por crear la na-
(ionalidad. Segun la opinion general esa gloria es esclusivamente
de ello, y nadie se la plede disputar sin injusticia. A los otros le
toce la, bjen infaista de haberles arrebatodo so obra para poner
el podeoso coQntigeite de sp valor y experie1ia, al servicio de laa
pasionps de S.ptan4, quo dividiel'p A la familiar dorninicana, tan uni-
a en otros tierppos, on dos bands de epemigos irreconciliables.
L. que tiene por base la pasion po es decir estx, que es el evan-
gelio, sipo querer destruir con ipvenciones la verdad, como le
ucede A npestro contendiente al spponer que Santana y sU gobier-
Vo dis2psieron lv vispera que no se izqra la bandera el dia de lq
anexion, pues habiendo es(ado flotando junto con la espaIola has-
ta las seis de 10, tarde, es evident que ambas fueron inadas en la
mafiana, y que si hub.o dolpr al ver arriada la enseoia de las gran-
des luc4as, ese dolor no fu6 general como lo deMopestra la tradicioq
de los, ultrajes que prinipi6o d Aacerle un anexzo~ista ecaltado, tra-
dicion que no creenos haya forjadQ nadie para hacer odiosa la igu-
gura de Santana, porqqe de esa obra se encarg6 61 e.clusivamen-
te al realipar los hechos de que esta llena su vida p6blica.
Tambien nos h.ele o4 invention lo de atribuirle a lo,, azuanos,
evyo heroismo durante la guerra de la separation nadie ha negado,
.pl prop6sito de atribuirse ellos solos os, esfuerzos hechos por salva.r







-82-
.6 Azua en 1849, pues por lo misno que como valientes estuvieron
en todas parties, los de aquella epoca atestiguan, al igual de mu-
chos soldados viejos que quedan todavia por aca, el denuedo con
que el regimiento neivano dcfendi6 mientras pudo el camino de La
Playa; el heoismo con que Santiago Bazora se bati6 varias veces A la
cabeza de la gente de Mnte Grande; la abnegacion del coronel Wen-
ceslao Guerrero y de las tropas de esta capital que mandaba; y los
brios que despleg6 Duverg6 sugetando A los haitianos hecho fir-
me el en El Barro, cuando ya el espiritu revolucionario, levando
el desorden A las filas del ej6reito, habia determinado la derrota
provocada por las pasiones politics para abrise nuevamente con
Santana el camino del poder.
Y aqui llegamos A punto dejustificar que no pecamos de ter-
cos en esta discussion, confesando que equivocamos en la forma el
papel de Sanchez en el consejo de Duverg6; pero nos v6 A permi-
tir nuestro contendiente que al hacerle esta confusion, le demos
la razon que nos indijo A este error, que en el fondo no ha he-
cho ningun dafio A la opinion que sustentamos. En cuenta de
que la amistad que habian cultivado siempre los dos personajes
habia quedado estrechada con nuevos vinculos A causa del resulta-
do del juicio, al extreme de que los amigos de Sanchez que le
aprobaron que tomara parte A fltima hora en los asuntos del 25
de marzo, de que estaba ageno completamente, obraron guiados por
la esperanza de que el ascendiente que tenia sobre Duverg6 le fa-
cilitaria la manera de dar A la revolution un rumbo menos perso-
nal que el que le iban dando sus autores, confundimos las species
y de aqui el error en que solo la mala f6 puede suponer inten-
cion y de que no nos apercibimos A tiempo por no peligrar
en 61 ninguna de las bases principles de la discussion; pero del
cual nos alegramos en cierto modo porque, abstraction hecha de
la oportunidad que le ha presentado A nuestro contendiente para
buscar el desquite acrintinindonos, con la esplicacion que antecede
queda demostrado, primero: que el acusador no fu6 tan terrible co-
mo se supone, cuando el acusado qued6 siendo su amigo; segun-
do: que el juicio se derive de un caramillo armado al reo, puesto
que fu6 absuelto conpletamente por el consejo; y tercero, quo
siendo este doloroso encargo una de las pruebas terrible A que
sus perseguidores tuvieron la crueldad de somoter 6 Sanchez, que-
da probado que no mentimos al decir en nuestro articulo anterior
que no pudo vivir en el pais sino defendiendose de la safia de
sus rivals de siemprc. 4 faicrza de rasyos de huamildad, de despren-
dimiento y de resignation.
Probado como queda que la inica pifia que hemos dado en el
curso de esta controversial no ha sido tan gorda como se enorgu-
Ileoia en career nuestro contendiente, que apesar de haber dado tan-
tas y tantisimas no se quiere dar todavia por vencido, echamos A
un lado lo de los trabajos de los diputados A la Asamblea de Puer-
to Principe, que ya nos ayud6 A indicar A donde se encaminaban
nada menos que un Britannicus, que segun la opinion de los contem-
porAneos era Mr. Heneken, amigo politico de Santana hasta la anexion,
para rechazar como ilusorios los mnritos que se suponen contrai-







-83-
dos por Juchereau de Saint Danis para con la causa de la inde-
pendencia national, pues siendo la mission que tenia en el pais la
de protejer los planes contrarios, su intervention a iltima hora en
los preliminares de la capitulacion, cuando ya estaba determinada
por los hechs, no merece los aplausos que se le quieren tributar,
puesto que mas aprovecho6 a los vencidos que se acojieron A su
amparo, que a los vencedores que no lo necesitaban; en tanto que
los manejos reaccionarios que autorizo, con violation de todas las
reglas de la neutralidad, entire las fuerzas navales francesas y San-
tana cuando estaba esperando al enemigo en Bani, si merecen agria
censura, pues fueron causa de que desconfiando el patriotism de al-
gunos miemfbros de la Junta Centra! que los aprobaban, se pro-
moviera con la reform de este centro la alarma y la desconfian-
za que llevaron A su consulado a algunos personajes politicos, alar-
ma y desconfinza que creciendo cada vez mas y mas, arrastraron
el pais al golpe de estado del 12 de julio y de ahi al abismo . !
Hecha esta rectificaoion caemos otra vez A la cuestion anexion
espafiola, que seguiriamos dilucidando con gusto, pues tenemos to-
dos los dats necesarios para hacer valer la verdad con pureza, si
la cireunstancia de estar discuti6ndose en el Congreso Nacional ui
decreto que la condena de nuevo, no nos obligara a volver el pid
atras movidos por la consideration de que faltariamos 6 los deberes
de la lealtad si provocaramos a nuestro contendiente 4 continuar la
lucha en un moment tan poco oportuno, aprovechAndonos de las
ventajas que nos proporcion4 el terreno que pisamos.
Apelamos, pues, sin reserves mentales, a su discresion, de-
jando subordinada nuestra actitud 4 la que le convenga tomar 6,
El Eco de la Opinion.

i'1 Telifono," Mayo 19 de 1889,







RECTIFIOACIONES NEOESARIAS.



1 P)IE quo haya seguido el hilo de nuestra controversial con El Eco
9 de la Opinion puede tener dudas de que cuando la mayoria del pue-
blo dominicano acogi6 con entusiasmo la revolution separatist que
jn'ici6 Duarte en 1838 y de cuyo triunfo sorgi6 en 1844 la indepen-
dencia national de que disfrutamos, hubo una minoria compuesta de
elements poderosos por muchas circunstancias, que no teniendo f6
en los destinos del pais, ni confianza en el buen 6xito de la empresa
acometida por los hombres de febrero, recurri6 al expediente de bus-
car indistintamente en el protectorado 6 en la anexion de una poten-
cia oualquiera, la manera de sacudir la dominacion haitiana; circuns-






--84-
tancia quo ha encontrado la historic confirmada, no solo por la tradi-
cion, sino tambien por los escritos de Baez, unico politico de los de
ese tiempo que fue franco y no le tuvo miedo al esclarecimiento de la
verdad, cuando dijo en su manifestation de Santomas; untes que otro
alguno twve yo el pensamien!o de sacudir el yugo haitiano, aunprefirien-
do en 4tino oaso SER COLONO DEi UNA POTENCIA CJUALQUIERA. No es
esoa un simple acto privado.... La Rep~blica today conoce los planes
quo desde aquella dpoca FORMABAMOS ALGUNOS para realizar la separa-
racion de la parte espu.aola: impress corren entire otros en el peri6dico
citado (la Revista de Ambos Mundos, de Paris.)
Tampnoo pueden ignorar nuestros lectores, si nos han prosta-
do atenrion, que esa minoria tan active como apasionada, fue la que
se aduefid del poder el dia 12 de julio de 1844 con Santana, a quien
abllia convenido en reconover camo caudillo de la independencia, 6 bien
discordias civiles, y la que, sufriendo modificaciones, puramente per-
sonales y en diferontes sentidos, le acompafi6 siempre durante su car-
rera piblica provey6ndole por lo comun de los hombres de estado
que necesitaba para gobernar; de suerte que no pudiendo atribuirse
4 la mayoria de los dominicanos las gestiones hechas desde 1843 has-
ta 1846 en el sentido de llevar 6 cabo el pensamiento de buscar co-
mo garantia de estabilidad el protectorado 6 la anexion d una patencia
cudlquiera, pues ai ese hubiera sido su ideal la Republica Dorpinica.
na no habria llegado 4 existir, porque desde 1844 habria quedado
resselto el problema de la separation de Haiti con la anexion 6 Es.
paiia 6 4 Francia, que eran la naciones en que so pensaba, no pare-
cerA eoxtrania nadie la suposicion de que del seno de esa minorta
fu6 qu6 surgieron las primeras diligencias hechas en 1843, 1845 y 1846,
ya fuera par Lopez Villanueva, ya por Paz del Castillo, 6 ya por cual.
quiera otro, cerca de los capitanes generals de Cuba y Puerto Rico,
4 quienes no podian los comisionados hablar sino en nombre de los
dominicanos, puesto que dorinieanos eran y no turcos los que mane-
jaban esas intrigns; pero dominicauos que no contaban oon la mayo-
ria, como lo demuestra el seoreto con que se maduraran siempre esas
gestiones y otras anglogas, al extrerno de que no haya de ellas mas
datos oficiales que los que nos han surninistrado los archives extran-
geros, razon porque encontramos exajerada la pretension de nues-
tro contendiente al seguir en la mania de rechaaar como parcialea
4 todos los escritores que se le citan, inclusos los historiadores y los
hombres de Estado espaiioles, que son los Ilamadas, por la abundan-
cia que tienen de materiales, A dar luz sobre las principles circuns-
tancias con que la historic national ha de dejar completamente acla-
rado el echo de la anexion.
Y tan es asi, que nuestro contendiente al pretender, hacienda los
esfuerzos de quien boga contra la carriente de la verdad, desnudar
4 Santana de la participation que desde un principio puda tener en
esas gestiones secrets, para cndozArselas, no 4 los politicos domini-
canos de la minoria, ent6nces y despues siempro disidente de la ma-
yaria en punto a miras naoionales, sino A Ino politicos dominicanos
en general, pisa corno por sobre ascuas al reoorrer la recapitulacion
hecha por el Marques de Lema ante el Senado; pues si esta es nn re-
a6men de la coleccion de documeRtos presentada por el ministerio a las








Chniaras ai someterles el decreto de abandon ,poi'qu6 tio nos da nti-
ticia de una comunicacion que en fecha I de enero de 1845 pasd el
Conde de Mirasol al ministry de estado, participAndale que don Juan
Abril le habia presentado A uno de los primeros politics dotnini-
canos do la dpoca, quien despues de hacerle una ttiste relacion de la
situation de la Rep6blica Dominicana y de su falta de recursos, le
di6 enters esplicaciones sobre los inedios que produjeron la revolu-
cion y sobre la oposiclon que el pais ofrecia para toda otra media-
cion que n6 fuera la de Espafia, cuyo pabelloi serid reeibido con eitu-
siasmo por todos sus comantriotost
LPor qu6 no nos da noticia de la coimuricacion que en 26 de ma-
yo de 1845 dirigi6 don Francisco Martinez de la Rosa al plenipoten-
ciario espaiol en Washington, participAndole que la suerte de la isla
de Santo Domingo habia lilanado la atencion del gobierno, pero que era
necesario proceder en la material con el mayor pulso y detenimiento, es-
perando a qUe el tiempo y las circunstdncias indicasen elpartido que
debia tomarse?
1,Por qu6 no nos dA noticia de la comunicacion en que el Duque de
Soto Mayor, Marqu6s de Casairujo, plenipotenciario espaiiol ett L6n-
dres, participa al ministry de estado en 6 de enero de 1846, qte et
una conferencia que habia tenido con Lord Aberdeen, le habia toca-
do la question de la Rep6blica Dominicana, consultandole su parecer
con respect al protectorado que icaso podria Espatia ser llamada d
ejercer, y que observe que el ministry se mostr6 favorable A la idea,
hacidndole present que A primera vista no jtzgaba que se opondria
obstAculo alguno por part de Inglaterra A la realization de este
pensamiento, macho menos si merecia igual buena acojida pot part
de la Francia?
gPor qu6 no nos da noticia de la carta en que don Juan Abril
particip6 en 19 de mayo de 1846 al capital general de Puerto Rico,
conde de Mirasol, la resolution del gobierno dominicano de ehviar
trees comisionados A Espafia en solicited de protection, los que si no
podian avenirse A esa pasarian A Francia 6 Inglaterra, por lo que
creia convenient que concediera permiso para que un buque domi-
nicano pudiera tocar libre de derechos en Ponce 6 Mayaguez, por-
que si cierto personaje iba siempre en la conlmsion tenia precision de
verle antes de la salida de Sant6mas; ni de la constancia que hai
de que el expresado conde de Mirasol, en vista de esa catta, di6 el dia
15 subsiguiente las 6rdenes oportnnas A los conlandantes militares de
Ponce y Mayaguez, para que si se presentaba algun buque dominica-
no en comision, se le considerara fibre de todo dereclho, y que si con-
ducia A don Juan Abril le prestaran los auxilios que ftecesitara para
la pronta traslacion A la capital de su persona 6 de las pliegos que
Ilevara?
jPor qu6 no nos dA noticia de la comunicacion de 10 de mayo de
1845 en que el capital general de Puerto Rico inform al gobierno
espafiol del estado de Santo Domingo, indicando lo que seria ne-
cesario para organizer una expedition; ni de la que en 11 de enero
del mismo afio habia dirijido tambien manifestando que entire nosotros
todo era pobreza; y por consiguiente cabsoluta necesidad de que el protec-
tor 6 el ocupante sufragara por si los gastos, aplazando su indemniza-






-SU-
cion para cuiando se crearan los medios productivos qule la pudieran
realizar?
IjPor qu6, en fin, no nos da 6 conocer la opinion de 0' Donnell ern
184, de que .era dudoso que 6 Espana conviniera imponerse la obli-
gaci&d de sostener nuevas poseciones, que le autoriz6 A defenders
de. uua alusion personal, en la session del senado de 20 de enero de
de,18G5, diciendo: seiiores, yo no he sido entusiasta de la rcincorpo-
racion de Santo Domingo; la he combatido en 1844 siendo capita'i
general de Cuba, y ast costa en mis informed dirijidos al Gobierno?
iAh! Porque esos datos y otros andlogos que omitimos pot no
ser cansados, corroboran las aseveraciones hechas por i'lderon Co-
llantes, por Ol6zaga, por Felix de Bona, por Nufez de Arce, por
Ginddra, por Gonzalez Tablas y otros mas, que han bebido en
buenas fuentes, en los archivos de Madrid; de.mostrando ademas
victoriosamente, que Santana no solo acept6 las gestiones ambiguas
heehas antes de ser politico, sino que las reforz6 con las posterio-
res; pues si nuestro contendiente se resisted A ci-eei lo que estk
claro como la luz, es decir, que fueron los politicos dominicanos
pertenecientes a esa mminoia que tuvo sietnpre sobre el tapete el
espediente de los protectorados y de las anexiones, los que toma-
ron la iniciativa en las negociaciones con Espaita ~c6mo va nadie
a creerle que hubiera dominicano 6 extrangero que se atreviera A
dar pasos, lada menos que en el sentido de ligar los intereses po-
liticos del pais con los de uta nation extrangera, estando en el po-
der el hombre que acababa de consumer la tragedia del 27 de fe-
brero de 1845, si no hubieran estado autorizados plenamente por
61, 6 no hubleran podido contar con su aprobacion iticondicional?
Esto en cuanto a las indictcidies que respect al objeto en
question rehus6 constantemente L'spniil bijo cuilquier forma que se
le presentaran, segun la circular del ministry Calderoni Collantes,
document irrecusable, antes de concluir por reconocer soleminemen-
te la soberania 6 independencia de la Rep6blica por el tratado de
18 de febrero de 1855; que en cuanto A las posteriores no hai
que hablar, pues ni aun proponidndose nuestro contendiente ser mas
realist que el rei, podria desfigirar un hecho que el miismo San-
tana confess en su manifestation de 18 de marzo de 1861 A los
dominicanos, cuando al decifrarles el enigma que encerraba una fra-
se estudiada de su proclama de 27 de febrero de 1854, les dice:
"Al liacer efttonces tan viva manifestation de mis sectimientos, ci'cia
interpreter los vuestros y no me engafde; ESTABA MAOCAIDA PARA SIEM-
PIhE MI CONDUC'''A; mas la vuestra ha solbrepujado A mis esperanzas."

Mas claro no canta un gallo, Y tan fid asi qie el escritor
que public en 1S62 el folleto titulado El general don Prdro San-
tana y la anexion de Santo Domingo d Espaoia, con el objeto de de-
fenderlo de los cargos que le hacia el autor de La Gran Traicion,
a pesar de haber echo su trabajo, puede decirse asi, en presen-
cia de su defendido, no tuvo mas recurso que consignar el siguien-
te pArrafo, sin duda para no ponerse en pugna con la verdad:
"Podemos afirmar de la manera mas terminante que ninguna mira







S01-
interesada, como se ha querido supoier, movi6 al1 gobiierno espanol a acep-
tar la anexion. El morimnicnto del 18 de vmatro sorprendid d Espald
nmas aun si cabe que 4 las demas vacriolnes. El gabinete de Madrid, 4
pesar de las reiteradds instancias de los domiinicanos, dudando tal vez
del exito que pudiese tener una teutativa de reincorporacion, rog6 atl o-
bierno de la ex-repdblica QUE LA APLAZARA INDEFINIDAMENTE.",

AQu6 dira ahora nuestro contendientc 1 ;)Isistih1 todavia en
negar que fueron los liornbres de estado dominicanos, con Santana
A la cabeza, los que metieron Ai los hombres de estado espafioles en
el negocio de la anexion, tan funesto para las dos parties contratan-
tes? Lo dudamos.
Sinembargo, bueno es que antes de oir lo que dice ningun es-
critor dominicano respect : coomo se llev6 a cabo la anexion qiie se
supone hecha por todos los dominicanos, oigainos como esplico el
acto un extrangero impartial, F. G. S., al escribir en 1864 y pu-
blicar en Londres su folleto Santo Domingo. Spanish annexation,
spanish policy; their social and political results.

"Como que las bases que sirvieron para maddirar y llevar A efecto el
acto fuerou secrets, nadie sabia la opinion de si tecino y much menos
la de la masa de la poblacion. La audacia misima del acto inducia A inu-
chos A career que la mayoria del pueblo lo aprobaba; y el sistema de des-
confianza reciptoca que habia sido introducido en el pais y iniatenido cui-
dadosamente pot los partidos contendientes, hacfa impossible que la verdad
se descubriera sin perder mnucho tiemnpo. Pero aun en el easo de que se
hubiera descubierto el mismo dia de la proclamacion de la anexion, ha-
bria sido necesario que hubiera habido organization y combinaclon para
asegurar un buen exito. Cualquiera conato aislado de oposicion habtia si-
do sofocado por Santana y sus autores fusilados inmediatanmette. Nadie
ignore que una insurreccion require tiempo para organizarse, prepararse,
combinarse y madurar; 1pe:o esto era iimpracticable de mnomento en un pais
de comunicaciones tan defectuosas y que time una poblacion tan disemi-
nada . Sinebargo, los prinieros sinitoims de una resistencia prema-
tura, se presentaron en el uies de abril de 18il, un mues despues de la de-
cantada anexion y A los pocos dias de la llegada de las tropas espailolas"... .
Y como nuestro contendiente encuentra impartial al distinguido
publicista amnericano Mr. Samuel Hazard, oigainosle tarbien tomando
de suprecioso libro los siguientes datos sobre el mismo asunto:

"Patece que Santana tuvo realnmente descos de anexar la isla A los
Estados Unidos, pero los vi6 frustrados segun se dice por Ins amenazas
y la oposicion del c6nsul general de Francia on Port-au-Prince, MAxi-
ino Raybaud. Entonces la ofreci6 A Francia y finalinenfe a Espana, man-
dando con ese prop6sito al general Alfau."
"De que el pueblo de Santo Domingo no fiu6 generahnente consul-
tado en este moviiniento no puede quedar duda, y aun en el caso de que
se hubiera hecho algun esfuerzo por consultar sus deseos, su decision ha-
bria sido contraria al acto."
"Sc dice, y parece que asi fud, que el proyecto eta obra esclusiva de
Santana, que rennid A los comandantes v gobernadores de los diferentes
distritos de la Repiblica; les infonr6 de que habia abierto negociaciones
con Espana para incorporar a la inonarquia la Repiblica Dominicana; y
les di6 instrucciones de como habian de manejarse con el pueblo en el sen-
tido de asegurar sus votos."








Y esto, qde es lo qud rIefiere la tradiciori, lo co iir.ri el folleto
Santo Domingo y Espdha, escrita en New York bajo los atilpidids del
getieral Pablo Pujol, por su secretatio Artgulo Guridi, en los siguien-
tes pirrafos que copiamos:

"Proptista la anexion directainente por Santana A la Reina de Es-
paina, y aceptada por esta .... de acuerdo con su president del Consejo
de Ministros, general (0' Dddnell, se gan6 el infiel niandatario A todos los
generals y coroneles que teriia de goberriadores y conlanldantes de arnas,
persuadi6ndolos a su modo dd lo imprescindible que erti dquel pasd, y de
lo mui riod que habia de ser en felices riesiltadds. Pero eri candto al pue-
blo Santait dbservAba otra ednducta' ifeserva, s.cieto, y anlbajes at aludir
en actos piidlios A la indepedidedcia de] pais. Asi es qte' unos imaginaban
que de lo quei se trataba era dI contratar unr empr6stito con el gobierno
espafol; otros decian que lo qde el general. Felipe Alfau estaba hacien-
do ern Madrid era negddiar tin prdfectorado, A fin de que hd Repdblica pfi-
dierd go~dr de paz y lProgreso; y si algin malicioso asomaba la idea de la
anexion, sobraban quienes se lo coritiadijeran fundaidose en que Santana
era dominicAiio hasta la medula de los huesds, y qde do'r lo tanto no era
adniisible semejante suposiciori ... l. e marekra que esa opinion, rinida
al sigilo que Santaria observald respe'cto de su plan, fu6 causa de que el
pueblo estuviera de(sprevenidd el dia en que pr6clam6 la anexion."
"Para dar el golp'e' en la capital, concentr6 Santana en ella .... hom-
bred de tropa: poco meidos hicieron los .... golernadores y comandantes
de armas' ei los respectivos pueblos de' sd niando; y casi simultineamiente,
y de sorpresa, se proclam6 del 18 al 24 de marzo la anexion de la Repfbli-
ca A Espafra por medio de miarifiestos que contenidn .... firms, casi to-
das de emp ehados .... Huho tanlledr casos de firmar algunos individuds
por miedo A Santaria, y otros por rid establecer con su negative un mal an-
tecedente para cdi las aitoridades espai'olas .... Pero conio aquel extra-
fio aconteimnierifod do' se efectu6 por la voluntad de las iuasas, ni de los
hombres ilustrados del pe gi, er niayo prOximo siguiente estall6 ani pronun-
ciamiento en la villa de Moca .... A favor del restablecidiiento' de la Re-
pfblica. Mas, faltod (e plan y luena direccidn, asi comdi de d6ncierto con
otros plieblos, .fu6 prbittamente sofo'cado. Trasldd6se Santanad Moca y
cinco desg'aciados patriotas fderon fusilados sin qie se les oyera en apela-
cion .... Ap'esar de ese' descalabro, seguidamente, en julio, tuvoi lugar
otro pf'dnunciaidiento a Alogo ei San Juan, de cuyas results veinte y
tres dolhinicados, entire ellos el general Francisco de6 Rosario Sanchez,
uno de los prirdcipfales prombotores y caudillos de la independencia en 1844,
fueron fdsilados, y toda esa carniceria antes de que llegarit el Real Decreto
fecha i1 de mayo en que p'iblicmuente acept6 S. M. C. la atiexion & quue'
ya privadamente habia prestado it asentimiedto."

Despues de esto' vino la revolution de febrero de 1863 y tras
ella la del 16 de ago'sto, quefu6 la que tridnf6 A los dos afios. Esta
es la historic de la anexidn, ju ga'da ya pvr los dod pueblos qiie de
ella fueron vlc'imas; por los do'riinicanos en el acta de indepewden-
cia, en qdue dclararorn que no .fa obra de si exsornidnea voluntdd; y
por Espafia, ei el decret'o de abandono, basado en que no le convenia
sostener un hecho que la obligaba a diseiminar sus fu'erzas y la ha-
cia aparecer ante' los pueblos de Am6rica y ante la con'sideracion del'
mundo coino potencia aimbiciosa de dominios. Ambas naciones la
han condenado y si ha sido calificada de crinm'e do alta traicion, do'
fte ciertamente por nosofros, sino por los tepre'sentantes del p'e'-







-89-
blo dominicano en su decreto de 25 de diciembre de 1863, contra
el cual nadie protest.
De aqui pues, que siendo la historic un espejo en que aparecen
los hechos tal como se realizan, sin que entren para nada la ficcion 6
el sentimiento, pues entonces ya no habria realidad, se encuentre
nuestro contendiente en oposicion con casi todos los escritores, domi-
nicanos 6 extrangeros, que se han dedicado A cscribir sobre las co-
sas del pais; situation peregrina de que, por lo que vamos viendo, no
va A poder salir mui facilmente, pues lo mismo que le pasa con lo re-
lativo A la anexion A Espaia, le pasara con respect A las negociacio-
nes secrets manejadas entire los hombres de estado dominicanos y los
representantes de Francia y los Estados Unidos, que por mas que las
niegue como lo hace, no conseguirA persuadir A quien se tropieze con
Britannicus y encuentre en el ap6ndice de su folleto la siguiente nota
que no puede ser inventada, dirigida en 18 de octubre do 1849 a Mr.
Place por el ministry de Relaciones Exteriores de la Repiiblica:

"Sefior C6nsul: La situation actual del pais y la bArbara guerra de
los haitianos, me obligan A suplicarle en nombre de mi gobierno, se sirva
instar al de la nacion que tan dignamente represent V., A que le d6 lo
mas pronto possible una solution definitive a la important question del
protectorado. Si, por desgracia, la decision de ]a Francia fuere una ne-
gativa, que A lo menos tenga el m6rito de no ser tan tardia que nos im-
pida dirijirnos al agent especial de los Estados Unidos cerca de la Re-
pfiblica Dominicana, que acaba de Ilegar A esta capital, y a quien mi go-
bierno ha pensado no hacer hasta ahora ninguna proposition sobre el par-
ticular, consecuente con los principios de franqueza y buena f6 que se ha
propuesto como regla de todas sus operaciones."

Y cuenta que Santana no podia estar ageno de estos planes, por-
que la tradition al hablar de cierta manifestacion que autorizada por
seis i ocho firms le fu6 dirijida en los mismos dias de un pueblo
del interior, estimulAndole A volver los ojos A los Estados Unidos, ase-
gura que lejos de iispirarle ningun acto agresivo contra sus autores,
tuvo para ellos fuera de lo que era su costumbre, frases mui corteses
que podian interpretarse como reveladoras de combinaciones proyec-
tadas; lo que imposibilita A nuestro contendiente para negar en abso-
luto las negociaciones posteriores que confirm el imparcial Hazard y
que no justifican el prop6sito de buscar con ellas recursos para el pais,
pues ni estaba autorizado por las leyes 6 recurrir A ese expediente
por esa razon illegal, ni contaba con la opinion de la mayoria, siem-
pre adversa A toda combination en que peligre la independencia na-
cional, 6 la integridad del territorio, como lo ha demostrado en las
dos grandes epopeyas que Ileva realizadas; motivo porque nuestros
anales hist6ricos suministran el ejemplo de un gobierno que despues,
encontrAndose en peor situation, supo rechazar con aplauso general
las pretensions del gabinete de Washington, mandando A paseo al
hijo de Mr. Seward con las cajas de dinero que trajo el Gettisburg.
Hechas estas rectificaciones observaremos de paso que la ges-
tion que en 1849 hizo Jimenez cerca del capitan general de Cu-
ba, es un hecho personal que no tuvo relacion con las combina-
ciones anteriores, en cuyo'caso habria sido admitido en Puerto Ri-







-90-
co y no rechazado como lo fu6; ni puede atribuirse tampoco A su
partido, entonces desbandado, puesto que en la exposition de que fu6
portador don Martin de Arredondo, no pudo asegurar sino que con-
taba con uno de sus ex-ministros que lo acompafiaba; de suerte que
este cargo solo sirve para indicar el grado de desesperacion A que
llevaron al caido mandatario las persecusiones de sus contrarios,
que le alcanzaron hasta en el ostracismo; y para justificarlo de las
sospechas que la mala f6 autorizaba al interpreter mal el apoyo que
en su gobierno prest6 A Valentin Alcantara, pues siendo este intencio-
nal como se supone, no habria reservado el viage a Haiti, con que
eclips6 sus glorias, para cuando ya habia agotado todos los recursos
que pudo sugerirle su pobre espiritu, tan conturbado por la desgra-
cia.
No negamos que Santana respetara las mujeres agenas, ni que en
su vida privada fuera modelo de muchas virtudes, por lo cual 1o res-
petamos como particular, y solo nos referimos A sus hechos como hom-
bre puiblico. Su espafiolismo habria sido plausible y nadie 1o habria
condenado si al encontrarse cansado de los afanes de la political hubie-
ra dejado en paz A los dominicanos y se hubiera ido A terminar sus
dias A una poblacion de Espafia, en vez de traerla al pais A causar sin
culpa suya males que no dejan de serlo porque de ellos le tocara la
peor parte; razon por lo cual no puede aplaudirse el hecho de la
anexion, sin que eso sea intransigencia, pues nadie se la ha atribui-
do A los espafioles porque condenen la conduct del c6lebre conde
que le di6 entrada A los moros en sus reinos.
Contestados los demas puntos que contiene el iltimo articulo del
Eco de la Opinion en nuestros anteriores A pesar de sus nuevos argu-
mentos, terminaremos este editorial echando en remojo 1o del comba-
te en el pronunciamiento del Seibo A causa de la resistencia del su-
puesto general Rich6, pues alli no estaban sino unos hermanos de ese
apellidoy origen haitiano que no tuvieron ni para que abandonar
el pais, puesto que Santana los espuls6 junto con Quarte y sus ami-
gos despues del 12 de julio; y recordando a nuestro contendi6nte en
cambio de sus apreciaciones injustas sobre nuestros juicios y nuestro
lenguaje, la siguiente estrofa tan manoseada en todas las pol6micas:
Claudio, todos predican ya moral &.
Dichoso aquel que la practice y calla.
"El Telefono," Mayo 26 de 1889.




MAS CONTRAREPLICAS.


SHORA nos sale el batallador articulista de "El Tel6fono" con la
novedad de que hai una escuela, cuyo.6rgano es el mismo peri6-
dico desde su fundacion "que trabaja (?) por sacar del olvido (?)







-91-
las glorias de los hombres de febrero, oscurecidas por el persona-
lismo santanista en la primer 6poca de la patria, y que nosotros
en EL Eco nos presentamos como instruments de la escuela contra-
ria. Antes invent lo de las dos razas, y derrotado en toda la line,
recurre A lo de las dos escuelas. En esto no le falta razon: somos
de escuela diametralmente opuesta A la suya: pertenecemos a la
escuela de la verdad y de la justicia, contrapuesta A la del error y
la passion. Queremos una sola raza de patriots, que comience, sin
distinction de personalidades, en los ilustres fundadores de la nacio-
nalidad dominicana; los de la idea y los del hecho; sin apote6sis exclu-
sivistas; todos unidos, todos confundidos en nuestra memorial y en
nuestra gratitud.
Queremos paz, conciliacion, armonia, mientras que nuestro con-
trincante quiere la perpetuidad del odio, la resurreccion de los ren-
cores, perturbar la paz de los muertos, para traer A los vivos, con
Ia triste reminiscencia de las discordias de nuestros padres, nuevas
causes de desunion y de atraso, un retroceso hicia la intransijen-
cia y el fanatismo politico que tan repugnante huella ha impreso
en nuestras luchas civiles, y A tan cruelest humillaciones nos ha
condenado.
Conmemorar errors funestos para la Patria, dolorusos para la
familiar dominicana a qu6 conduce eso ? Fundar un peri6dico para
semejante fin, a4 quien aprovecha?
I cuenta que nosotros, nada tenemos que temer de las ojeadas
retrospectivas, pues nos hayamos exentos de toda responsabilidad
en las persecuciones, anexiones y los agravios reciprocos de los
partidos.
Es completamente desinteresada nuestra tendencia A la concor-
dia y A la tolerancia political, que son el credo de nuestra escuela,
opuesta A la del escritor de "El Tel6fono."
Ya sabemos que 61 ha de decir que el juicio hist6rico no pue-
de confundir A perseguidores y perseguidos, A victims y verdugos;
pero es al verdadero juicio de la Historia a quien toca decidir so-
bre tales cualidades; no A la vieja passion de partidos, que por exa-
jeradora, por amiga de las interesadas tradiciones personalistas y de
las recrirninaciones rencorosas, jamAs podra. formular juicios impar-
ciales, ni servir los altos y moralizadores fines de la verdadera His-
toria.
Con el sistema exclusionista de nuestro contendiente, empezan-
do por sus dos razas, y siguiendo con sus dos escuelas, se ha hecho
A esta sociedad el peor de los males, que es mantenerla estaciona-
ria, petrificada en los odios y las miserias de partidos, de lo que
nunca han sacado provecho alguno los buenos elements sociales....
Con ese desacredittdo sistema ha venido a parar el escritor de
"El Telefono" en el culto apasionado del error, dAndonos repetidas
ocasiones para rectificar sus continues, y A veces estudiadas equi-
vocaciones, reduciendo A su tamafno natural lo que 61 se proponia en-
grandecer, y magnificando lo que el queria deprimir.
El mismo con sus citas de documents, y contra su intention,
nos ha facilitado la tarea de hacer justicia a cada cual. VWanse
ahora los iltiinos datos que produce, creyendo que los omitimos






-92-
maliciosamente, en la enumeracion que hicimos de las diligencias
para el protectorado 6 la anexion, desde 1843. Son las jestiones de
Baez y Abril en ese sentido. Y habiendo prestado despues servi-
cios politicos A Baez, various pr6ceres de la pretendidaprimera raza,
16 quien aprovecha la deduccion de esa prueba. --.........-!!
Despues de haber llamado a Santana gran traidor, mercader de
la Patria, armador de caramillos, && no puede el contendiente ne-
gar lo que hemos dicho sobre el mismo Santana, de su ejemplar de-
sinteres, de su respeto a la moral, y confiesa que en su vida privada
fue modelo de muchas virtues. No hallamos compatibilidad entire
unay otra afirmacion; pero ese destello de conciencia, ese honroso
testimonio procediendo de un tan encarnizado adversario, nos acer-
ca much A la reparacion que buscamos para a A veces calumnia-
da memorial de nuestro ilustre compatriota.
Confiamos en que la sana razon del pueblo dominicano acabari
por dar a cada hombre y a cada hecho el valor moral que en jus-
ticia le corresponda.
Mui mal sientan los aires de vencedor al polemista adverse,
despues de esa confession. Por lo que debemos rechazar su alarde
de jenerosidad, cuando dice "que desiste de continuar discutiendo
la anexion (espafiola), porque hai pendiente en el Congreso un pro-
yecto de decreto que la condena nuevamente, y no quiere aprove-
char las ventajas que esa circunstancia le d6 contra nosotros.' En-
tendAmonos: interin no deje el an6nimo nuestro ilustrado conten-
diente, no sabremos A punto fijo que valor tienen sus imprecaciones
y aspavientos contra aquel acto politico, porque en este punto, plan-
teamos desde luego el siguiente dilema:
ISe inmatricul6 como espafiol el articulista de "El Tel6fono," 6
firm algun acta de anexion espafiola 6 americana?
Pues nosotros estamos en mejor condition que 61 para censu-
rar ese error politico.
jNo se matricul6 nunca, ni firm ningun acta de anexion? Pues
nosotros tampoco.
De consiguiente, mui sin cuidado estamos con el proyecto que
pende ante el Congreso. No afectandonos personalmente en lo mas
minimo, haga el contendiente de su pretendida jenerosidad el uso
quo mejor le convenga, pues no la necesitamos para nada.
Sentiriamos que el Congreso acoja el tal proyecto, no por nos-
otros, ni por los anexionistas, sino por el Congreso mismo.
Si las pasioncillas personales, y las miserias del fanatismo poli-
tico logran penetrar en el recinto de la Representacion Nacional, ya
habremos llegado al iltimo extreme de la decadeocia y de la anar-
quia parlamentaria: el elevadisimo caricter de los Diputados de la
Nacion se desvirtuaria, y si mandate legal, que es para unir, para
editicar en bien del Estado, quedaria lastimosamente desconocido....
Pero es impossible que esas malas inspiraciones, preponderen
sobre la voz several del deber patri6tico, en el espiritu de la ma-
yoria de nuestros diputados. N6; ellos no descender6n de su alto
puesto, para acojer sujestiones insanas, y lanzar en decretos con-
memorativos de pasados extravios politicos, anatemas injuriosos a
la memorial, 6 al nombre de muchos conciudadanos prominentes,







-93-
dignos de respeto y veneracion por sus patri6ticos servicios, como
son los mas que autorizaron con sus firmas las actas de la anexion,
en esta Capital, en la her6ica Santiago, en La Vega, en todas par-
tes, y las cuales podemos publicar, si fuere necesario.
Dicho esto, esperimos la discussion del proyecto aludido con
mas tranquilidad de conciencia que nuestro fogoso contendiente, A
quien cuadra mejor que 4 nosotros el todos predican de Moratin.

"El Eco de la Opinion," Junio o1 de 1889.






iQUJE COAS!


OIL Eco de la Opinion" se bate en retirada. Cuando se defiende
una mala causa, como sucede A aquel peri6dico, hai forzosamente
que Ilegar 4 ese resultado. De la defense de ciertos hechos que
se registran en la vida political del general Santana, hechos sobre
los cuales ha pronunciado ya la opinion pdblica su inapelable ve-
redicto, ha pasado el semanario aludido A constituirse mas 6 menos
embozadamente, en defensor del acontecimiento nefasto llevado A
cabo el luctuoso 18 de marzo de 1861, pretendiendo para ello nada
menos que asociar al pueblo dominicano en la realization de la obra
criminal cuya sola responsabilidad pertenece al general Santana y a
su camarilla. iInftil pretension!
Para comprobar su aserto aduce "El Eco" un argument que
por querer probar much no prueba absolutamente nada. Dice que
gran n6mero de personas connotadas de todas parties de la Repd-
blica "autorizaron con sus firmas las actas de la anexion," y juz-
ga por ello, tal vez, que 6sta no era repulsiva A la conciencia na-
cional. Nada mas lejos de la verdad que semejante aseveracion.
Bajo el regimen tirAnico implantado por el general Santana, cual-
quier alarde de independencia personal efectuado en-el sentido de
oponerse al cumplimiento de la obra tanto tiempo acariciada por aquel
mandatario, hubiera sido pronta y terriblemente castigado. Muchos
(la inmensa mayoria) firmaron impelidos por el terror; otros con
escasa conciencia de lo que hacian; y pocos, mui pocos, guiados
por una conviction profunda y sincera. Todo el que conozca nues-
tra historic sabe lo que valen esas firmas recojidas en mementos
en que impera un regimen tirAnico y opresivo. No es dado a todos
poseer esa fuerza de voluntad, esa energia de carActer que se ne-
cesita desplegar en moments de crisis supreme, con riesgo de los
propios interests y aun de la propia vida. Pocos afios despues de
la funesta anexion a Espafia, cuando todavia estaba fresca la san-
gre dominicana vertida en tantos campos de batalla, otro mandata-
rio quiso seguir tambien las huellas del general Santana, trabajan-






-94-
do por la anexion de la recien restaurada Rep6blica i los Estados
Unidos de Am6rica, y tambien se levantaron actas que suscribieron
numerosas personas. Algunos individuos de esta Capital se nega-
ron A firmar. El resultado de esa oposicion todos sabemos cual fu6.
A esas numerosas firmas de que hace mencion "El. Eco", nosotros
oponemos hechos contra los cuales no puede decirse ni alegarse nada.'
Pocos dias despues de efectuada la Anexion, ocurre la protest de
Moca que di6 por resultado la muerte en el cadalso de Contreras y
de otros abriegados ciudadanos; mes y medio mas tarde tiene lugar
la honrosa hecatombe de "El Cercado", en que sucumben el insigne
patricio Francisco del Rosario Sanchez y veinte compafieros mas;
luego ocurren los fusilamientos de Espaillat, Batista y Perdomo en la
her6ica Santiago; y viene por iltimo 4 coronary esta larga serio de
protests el grito inmortal de Capotillo, principio de aquella 6pica lu-
cha de dos afios que di6 por resultado la restauracion de nuestros de-
rechos como entidad independiente pisoteados en el funesto 1S de
Marzo. Estos son hechos, y ante hechos de esta clase hai que con-
fesarse vencidos porque ellos hablan con irresistible fuerza.
No guiados por pasioncillas personales, por miserias defanatismo
politico y por sugestiones insanas, como ligeramente y con poco respe-
to 6 la verdad asegura "El Eco", ban procedido los que en el seno
de la Representacion Nacional han propuesto decretos que hagan re-
cordar siempre con indignacion A las generaciones venideras el he-
cho que di6 fin A la nacionalidad proclamada el glorioso 27 de fe-
brero. "La voz several del deber ptriitico" es la inica que ha guiado
a los que han hecho tan patri6ticas proposicines. I esas proposi-
ciones serAn aceptadas, porque el Congreso sabe perfectamente que
Ia Nacion que lo nonbr6 ha reprobado y reprobarh siempre con
indignacion el infausto acontecimiento que hizo pedazos su escudo y
arrastr6 por el lodo su bandera.
X.
"El Telhfono," Junio 3 de 1889.







A UN TAL X. DE "EL TELEFONO."


', engafia Ld. Sr. inc6gnito!
SLas posiciones que ocupamos son inexpugnabler; nuestra linea de
retirada, que solo por alarde de lujo conservamos, no inspire re-
celos de ningun j6nero a nuestro fnimo, ni preocupa la tranquili-
dad de nuestro espiritu. Firmes en la contienda, no habrA resisten-
cia humana, por temeraria 6 loca que sea, que nos obligue a ceder
un palmo siquiera del terreno conquistado, ni much menos a efec-
tuar la retirada.







-95-
Mal puede suponer Ud., senior inc6gnito, que hayAmos plegado
nuestras banderas en el campo de la controversial que sostenemos
con un avisado y expert compatriota nuestro, segun se revela en
sus articulos publicados en ese mismo peri6dico en que Ud. apare-
ce hoi; articulista ilustrado A quien no vacilamos en rendir los
testimonies de nuestro respeto, aunque jamas la fuerza de nuestras
convicciones en el asunto discutido, ni la verdad hist6rica que de-
fendemos.
Fuerte en el n6mero, poderosa en la actitud y calidad, es la
artilleria que de reserve tenemos; innumerables armas que la ra-
zon proved y precisa la justicia, son, en el sentido complementario,
sefor inc6gnito, las seguridades que abonan nuestra victoria.
Mas he aqui que, obedeciendo & un capricho lejitimo de nues-
tra alma, no hemos de emplearlas contra Ud.
Las reservAmos para hacer frente A nuestro primer adversario
de que ya hablamos, si es que persist en la lucha no obstante sus
graves derrotas sufridas, y si por una de esas aberraciones de sis-
tema, 6 por una de esas ceguedades de todo irascible organism
moral, no han logrado aleccionarle los muchos descalabros de todo
j6nero que en la controversial ha experimentado.
Hecha esa esplicacion al senior inc6gnito X...... de 'El Tel6-
fono," fnico objeto de las presents lines, demas esta decir que
pondremos aqui punto redondo.
"El Eco de la Opinion," Junio 8 de 1889.





SIN COMENTARIOS,


Heproducimos de nuestro colega "El Independiente," de Moca, el
articulo que en 1853 public el patriota SANCHEZ, en las colum-
-nas de "El Progreso," peri6dico que se editaba en esta Ciudad por
aquel ent6nces.
Conste que, segun informes, SANCHEZ no fud jamas un ente ser-
vil; y que no por halagar las pasiones y el orgullo del H6roe del
19 de Marzo y de "'Las Carreras," sino como product expontAneo
de sus convicciones y buena fd, declar6 en su articulo Amnistia la
verdad y nada mas que la verdad pura y limpia de pueriles egois-
mos y de visos desdorosos.
iHonor d SANCHEZ, que A la voz de su conciencia y de su in-
tachable honradez, respondi6 dignamente consignando en pocas pa-
labras lo que al Elejido de la Providencia por tantas veces para salvar
la Patria debi6 la Republica en los memorables y her6icos dias de
sus luchas por la Libertad y la Independencia!
He aqui el articulo a que nos hemos referido;







-96-


AMNISTIA,



"La amnistfa, que segun la etimologfa de la palabra, y la mente de
los gobiernos que la acuerdan, significa el olvido y perdon de los delitos
politicos, se present en la historic de las revoluciones como un acto atri.
butivo de los Gobiernos reparadores. Asi es que, sin detenernos en los
diversos estados que repetidamente han favorecido con esta media huma-
nitaria sus reos de Estado, bastara citar la mas antigua de todas, la que
di6 origen y significacion A la palabra: esta fu6 la Lei de Trasibulo, me-
dida profundamente political que di6 6rden y consuelo A su Patria y reco-
mend6 el nombre y la historic de su autor A la posteridad, para que fuese
bendecido de todas las generaciones y exitase nobles estimulos en los pechos
generosos, admirandose entire el cimulo de sus imitadores al Emperador
Tito que perdonaba sus enemigos para hacerse las delicias del j6nero hu-
mano.
Al leer las pajinas del Gobierno Consular; al compararlas con las
pAjinas de sangre de la Convencion Nacional, sentimos un alivio celes-
tial al ver que los primeros actos del inmortal Bonaparte fueron de clemen-
cia y de jenerosidad; actos que le captaron la estimacion de la Europa
enter, que prepararon sus sienes gloriosas para cefiirse la diadema im-
perial, y que despues de medio siglo de transcurso sirven de apoyo A la
dominacion de un miembro de su familiar.
Tales son los actos que a semejanza de las grandes victorias dan lustre
y honra A los Gobiernos que los cometen con oportunidad.
El rasgo brilpnte, de clemencia, con que el Libertador Presidente
se ostent6 el domingo 27 de febrero EL PADRE DEL PUEBLO, es uno
de aquellos actos reservados A los grandes hombres que tienen el privile-
gio de acertar, en las situaciones mas dificiles, con las medidas verdade-
ramente tiles y patrioticas.
El sAbado 26 de febrero various Ciudadanos Ilenos de regocijo y de
entusiasmo con la presencia del Jeneral Libertador en el mando, celebra-
ron con abundantes fuegos artificiales y con globos aereostaticos la vis-
pera del aniversario de nuestra independencia.
Amanece el domingo 27: el ej6rcito en parade guarnece la Plaza de
Armas; el Libertador Presidente sin mas insignias que la banda tricolor
national, entra en la Plaza precedido de un gran s6quito y acompafiado
de los miembros del Congreso y del Cuerpo diplomitico. Para dirijirse
al tenplo y asistir al Te Deum que la Repdblica debia entonar en accion
de gracias, por haberla sacado de la opresion y de la servidumbre.
Pero antes de asistir A tan augusta 6 important ceremonia el Li-
bertador Presidente, digno del puesto que ocupa; digno del amor y de la
confianza que le dispensan los pueblos, se prepare, no con esos grades
festines y estr6pitos populares, que se asemejan I las saturnales si no se
hacen con esclusiones que amargan A un gran nduero y engendran mez-
quinos, pero muchas veces funestos desagrados.
El Libertador Presidente se prepare con un acto de sana political,
humanitario y generoso: este acto fu6 una amnistia, digna introduction del
gobierno DEL ELEGIDO DE LA PROVIDENCIA POR TANTAS VECES PA-
RA SALVAR LA PATRIA, del elegido de los pueblos por segunda vez
para la Presidencia de la Republica.
Reciba el Jeneral Libertador, actual Presidente, nuestros sinceros afec-







-97-
tos hicia su persona por la merced que nos ha dispeneado; nuestros fer-
vientes votos por el buen acierto en todes sus actos y nuestras cordiales
felicitaciones por su presencia en el mando.
F. R. SANCHEZ.
1853.

"El Eco de la Opini6n," Junio 29 de 1889.





SIN COMENTARIOS,


Se equivoca el El Eco de la Opinion si cree que el mundo impar-
.cial, sabiendo como sabe, que Sanchez no pudo vivir en cl pais
ssino defendiendose de la safia de sus rivals de siempre, d fuerza de
rasgos de humildad, de desprendimiento y de resignation, en lugar de
ver en el articulo Amnistia que public en 1853 con motivo de la
acordada por Santana, entire otros individuos, A un hermano suyo,
una prueba de lo dificil que era la situation en que sus circunstan-
cias personales lo tenian colocado, va A considerarlo como product de
sus convicciones, por mas que se suponga que al escribirlo obrara
espontAneamente y de buena fg.
Para poder apreciar debidamente el concept real en que, se-
gun sus fntimas conviciones, tenia el mArtir de El Cercado al gene-
ral Santana, de tan triste recordacion para todo patriota verdade-
ro, hai otros documents posteriores, escritos por 61 con mas liber-
tad, con mas profunda conviction, que el resuscitado por El Inde-
pendiente de Moca, con Animo de desdorar su gloria ilustre, ya que
no con el prop6sito de purificar las atribuidas a su perseguidor,
eclipsadas por el hecho ins6lito de la anexion.
Entre esos documents el mas important, el de mayor inte-
r6s hist6rico, el mas respectable bajo todos concepts, el que reve-
la mayor espontaneidfd, es el que sin comentarios reproducimos A
continuation:


MANIFESTACION que el general de division Francisco
Sanchez, gefe del movimiento national de la parte del Sur, dirije
d sus conciudadanos.

Dominicanos!

El d6spota Pedro Santana, el enemigo de vuestras libertades, el pla-
giario de todos los tiranos, el escandalo de la civilization, quiere eter-
nizar su nombre y sellar para siempre vuestro baldon, con un crime
casi nuevo en la historic. Este crime es la muerte de la patria. La
Repiblica estA vendida al extrangero; y el pabellon de la cruz, mui pres-
to, no tremolard mas sobre vuestros alcAzares.







-98-
He creido cumplir con un deber sagrado, poniendome al frente de la
reaction que impida la ejecucion de tan criminals proyectos; y debeis
concebir desde luego que, en este movimiento revolucionario, ningun ries-
go corren la independencia national, ni vuestras libertades, cuando lo or-
ganiza el instrument de que se vali6 la Providencia para enarbolar la
primera bandera dominicana.
Yo no os haria este recuerdo que mi modestia rechaza, si no estu-
viera apremiado A ello por las circunstancias; poro conoceis bastante mis
sentimientos patri6ticos, la rectitud de mis principios politicos y el entu-
siasmo que siempre he tenido por esa Patria y por su libertad, y, no lo
dudo, me hareis justicia.
He pisado el territorio de la Repfblica entrando por Haiti, porque
no podia entrar por otra part, exiji6ndolo asi, ademas, la buena com-
binacion; y porque estoi persuadido de que esta Republica, con quien
ayer cuando era imperio, combatiamos por nuestra nacionalidad, estl hoi
tan empdiiada como nosotros porque la conservemos, merced A la politi-
ca de un gabinete republican, sabio y just.
Mas si la maledicencia buscase pretestos para mancillar mi conduct,
respondereis a cualquier cargo, diciendo en alta voz, aunque sin jactancia,
que YO SOY LA BANDERA DOMINICANA.
Compatriotas! Las cadenas del despotismo y de la esolavitud os
aguardan: es el present que Santana os hace para entregarse al goce
tranquilo del precio de vosotros, de vuestros hijos y de vuestras propie-
dades. Rechazad selnqjanto ultrage con la indignacion del hombre libre,
dando el grito de reprobacion contra el tirano. Si, contra el tirano, con-
tra Santana y solo contra 6l. Ningun dominicano, si alguno le acom-
paia, es capaz de semejante crime, A menos que est6 fascinado.
Hagamos justicia A nuestra raza dominicana. Solo Santana, el trai-
dor por exelencia, el asesino por instinto, el enemigo eterno de nuestra
Ibiertad, el que se ha aduefiado de la Repdblica, es el que tiene interns
en ese trAfico vergonzoso; dl solo es capaz de Ilevarle A efecto para po-
nerse a salvo do sus maldades; dl solo es responsible y criminal de le-
sa patria.
Dominicanos, A las armas! Ya lleg6 el di de salvar, para siempre,
la libertad. Acudid, tno ois el clamor de la patria aflijida que os llama
en su auxilio? Volad A su defense; salvad A esa hija predilecta de los tr6-
picos de las cadenas ignominiosas que su descubridor llev6 A la tumba.
Mostraos dignos de vuestra patria y del siglo de la libertad.
Probad al mundo que haceis part del niimero de esos pueblos in-
d6mitos y guerreros que adiniten la civilizacioi por las costumbres, por
las palabras y por la idea; pero que prefieren la libertad A los demas go-
ces con menoscabo de sus derechos, porque esos goes son cadenas doradas
que no mitigan el peso, ni borran la iufaimi.a.
Domilicanos, A las armas! Derrocad A Santana; derrocad la tina-
nia y no vacileis en declararos libres 6 indopendientes, enarbolando la
handera cruzada del veinte y siete, y proclamando un gobierno nuevo que
reconstituya el pais y os d6 las garantias de libertad, de progress y de
independencia que necesitais.
; Abajo Santana I
; Viva la Rep6blica Dominicana!
; Viva la libertad!
i Viva la independencia!

20 de Enero de 1861 y 17 de la Patria.

FRANCISCO DEL R. SANCHEZ.







-99-
Y que este document, dictado por el patriotism en un mo-
mento supremo, es la espresion de la verdad y nada mas que la ver-
dad, pura y limpia de pueriles egoismos, lo revela este otro que re-
producimos tambien a continuacion, considerandolo como la filtima
palabra national pronunciada respect del pretendido Libertador de
la Patria.

Dios, Patria y Libertad-Repuiblica Dominicana--Gobierno Provisional.
Considerando: Que el general Pedro Santana se ha hecho culpable del cri-
men de alta traicion enagenando a favor de la corona de Castilla, la Re.
piiblica Dominicana, sin la libre y legal voluntad de sus pueblos, y con-
tra el texto expreso de la lei fundamental;
Ha venido en decretar y decreta:
Articulo 19 El dicho general Pedro Santana queda puesto fuera de
la lei, y por consiguiente todo gefe de tropa que lo apresare lo harA pa-
sar por las armas, reconocida que sea la identidad de la persona.
Dado en Santiago de los Caballeros, en la sala de Gobierno, A los
25 dias del mes de Diciembre de 1863.
El Vice-presidente, Benigno F. de Rojas.-Refrendado: La Comision
de guerra, Ramon Mella, Pablo Pujol.-La Comision de Hacienda, Jos4
Manuel Glas, Ricardo Curiel.-La Comision de Relaciones Exteriores,
I lises F. Espaillat.-La Comision del Interior, Justicia y Policia, MAxi-
mo Grullon, Genaro Perpifian.

"El Telefono," Julio 7 de 1889.




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