• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Front Cover
 El hecho y el derecho
 La vida y la muerte
 Dos naves con un nombre
 Dos hermanos por la sangre y las...
 La profanacion de un gran dia
 Dos aliados convertidos en...
 El artillero de la puerta...
 La ultima voluntad de Colon
 Una fecha de triste celebridad
 Un aniversario terrible














Group Title: Coincidencias históricas escritas conforme a las tradiciones populares.
Title: Coincidencias históricas escritas conforme a las tradiciones populares
CITATION THUMBNAILS PAGE IMAGE ZOOMABLE
Full Citation
STANDARD VIEW MARC VIEW
Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00077474/00001
 Material Information
Title: Coincidencias históricas escritas conforme a las tradiciones populares
Physical Description: 46 p. : ; 25 cm.
Language: Spanish
Creator: García, José Gabriel, 1834-1910
Publisher: García Hermanos
Place of Publication: Santo Domingo
Publication Date: 1891
 Subjects
Subject: History -- Dominican Republic -- 1844-1930   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Dominican Republic
 Record Information
Bibliographic ID: UF00077474
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 21895204

Table of Contents
    Front Cover
        Page 3
        Page 4
    El hecho y el derecho
        Page 5
        Page 6
        Page 7
    La vida y la muerte
        Page 8
        Page 9
        Page 10
        Page 11
    Dos naves con un nombre
        Page 12
        Page 13
        Page 14
        Page 15
    Dos hermanos por la sangre y las ideas
        Page 16
        Page 17
        Page 18
        Page 19
    La profanacion de un gran dia
        Page 20
        Page 21
        Page 22
        Page 23
    Dos aliados convertidos en rivales
        Page 24
        Page 25
        Page 26
        Page 27
        Page 28
    El artillero de la puerta del conde
        Page 29
        Page 30
        Page 31
        Page 32
    La ultima voluntad de Colon
        Page 33
        Page 34
        Page 35
        Page 36
        Page 37
    Una fecha de triste celebridad
        Page 38
        Page 39
        Page 40
        Page 41
        Page 42
    Un aniversario terrible
        Page 43
        Page 44
        Page 45
        Page 46
Full Text



QOINrIBENRIAS HISTOIRIlAS



ESCRITAS



CONFORME A LAS TRADICIONES POPULARES

POR

JOSI GABRIEL GARCIA.


SANTO DOMINGO.
IMPRNT.A- DE G3ARCOIA HERMA1OS.
1891.
























r,
g I'T
%^ ^




















EL HECHO Y EL DERECHO.




I.


S OMENZABA el afio de 1822, Epoca en que el pueblo dominica-
no, guiado por Nufiez de COceres, acababa de romper los lazos
que por mas de tres siglos lo habian tenido. sujeto a la madre
patria, cuando un acontecimiento, si bien previsto de antemano,
por el moment inesperado, vino A interrumpir el entusiasmo pa-
tri6tico que la proclamacion de la independencia despert6, y A Ile-
nar de nubes oscuras el horizonte politico del naciente estado, que
aparecia acogidndose a la sombra de la bandera colombiana.
El president Boyer, sucesor inmediato de Petion, que habia
conseguido poco antes unificar la parte francesa con motivo de la
muerte del rei Crist6bal, tard6 mas en saber que la bandera de
Castilla habia dejado de tremolar en la Torre del Homenage, que
en prepararse para imponer de sorpresa & la parte espafiola la indi-
visibilidad political de la isla, decretada desde 1816 por la constitu-
cion de la Repdblica de Haiti.
La suerte, siempre caprichosa, proteji6 decididamente la reali-
zacion complete de su aventurado prop6sito, al extreme de que le
bastaron treinta dias no mas, para ofrecer al mundo, por la terce-
ra y acaso por la fltima vez, el espectAculo sorprendente de una
isla que las tradiciones hist6ricas presentaban hasta entonces divi-








-6-
dida por lo comun en dos parties distintas, cobijada pacificamente
bajo la sombra de una sola bandera: la bandera haitiana!
La facilidad de este triunfo, conseguido con asombro univer-
sal, sin haber tenido para que hacer uso de las armas, ni derramar
una gota de sangre, no pudo menos de deslumbrar al afortunado
conquistador, quien sofiando en los trasportes de su entusiasmo,
con la posibilidad de hacer de los dos pueblos una sola nacion, a-
malgamando en cuanto fuera possible sus ideas, unificando sus cos-
tumbres y confundiendo sus intereses, dict6 varias resoluciones
atrevidas encaminadas al logro de ese fin, resoluciones que para
buscarles mejor aceptacion, procur6 atenuar con una gracia mui
especial: la de conceder A sus nuevos gobernados como favor el de-
recho de mandar todos los aflos un nimero dado de representantes
al Congress Nacional.
Esto fud el dia 27 de febrero del afio 1822 de triste recorda-
cion............



II.


Desde ent6nces la parte espafola de la isla, uncida al yugo
opresor de la francesa, que puso en prActica todos los medios
imaginables para explotarla y envilecerla, IlevAndola con una po-
Iftica suspicas y perverse 6 la sima de la mas profunda decaden-
cia, se vi6 como por encanto abandonada por sus hijos mas dis-
tinguidos en las ciencias y en las letras, quienes al cojer rumbos
distintos en el ancho campo de la emigracion, se Ilevaron consi-
go precipitadamente todas las riquezas que alimentaban el comer-
cio y daban vida A las empresas agricolas.
Ouatro lustros de ignominiosa opresion bastaron para que del
esplendor de la Primada de las Indias no quedara sino un recuer-
do vano, pues sumida en la pobreza y en el abandon mas com-
pleto, no presentaba sino un cuadro desconsolador, en sus campos
desiertos, en sus puertos solitarios, en el aniquilamiento de su
comercio, en la muerte de su agriculture, y en la corruption de
sus costumbres, contaminadas por las reminicencias de los pue-






I







-7-
blos afiicanos que import el fanatismo de los dominadores.
Empero, comienza el afio de 1844, 4poca en que el pueblo
dominicano, sacudido por los esfuerzos patri6ticos de Duarte, ha-
bia despertado ya del pesado letargo en que lo sumi6 el regimen
tirAnico de Boyer, para pensar resueltamente en la separacion ab-
soluta de las dos parties de la isla, con el noble designio de cons-
tituir eu la espafiola una patria libre 4 independiente para los
dominicanos, que nunca habian gustado de los beneficios de la pro-
pia autonomia, sujetos desde los tiempos de la conquista al go-
bierno colonial, en que eran considerados cumo parias, pero no
como ciudadanos.
En vano pretendieron los dominadores intrusos poner diques A
la corriente de la opinion puiblica desbordada por todas parties, ora
apelando torpemente A medidas de rigor imponentes, como para
acobardar los Anirnos y abatirlos; ora valiendose de propaganda
de mala lei para dividir los pareceres y poder reinar sobre el des-
concierto producido por la anarquia. La hora de la emancipacion
political habia sonado ya para los dominicanos, y cuando menos lo
esperaba el mundo imparcial, el grito de Separacion, Dios, Patria
y Libertad, Repiblica Dominicana, dado por Sanchez en la Puer-
ta del Conde, repercutiendo por doquiera, llev6 A las naciones la
fausta noticia de que una nueva entidad polftica acababa de tomar
puesto distiuguido en el concerto de los pueblos libres, bajo los
hermosos auspicios de las instituciones republicans.
Este acontecimiento portentoso se realiz6 el dia 27 de febrero
del afio 1844 de gloriosa recordacion ....!




III.




i Justicia de Dios A los veintidos afios, justos y cables,
de haber sido sancionada eu el hecho la esclavitud political de los
dominicanos, qued6 afianzada en el derecho su libertad absolute
y con ella la independencia national!
i Loor eterno A los autores principles de tan grandiosa obra!

















LA' VIDA Y LA MUERTE.


I.


iRA el 16 de julio de 1838, dia en que la ciudad de Santo
Domingo, primada del Nuevo Mundo, estaba entregada con fervo-
roso entusiasmo 6 las fiestas que la iglesia celebra todos los afios
en memorial de la Virgen del Carmen, tan popular ent6nces entire
los dominicanos.
Con tan plausible motive, hallabanse reunidos en una de las
humildes casas que forma ]a hist6rica plazuela situada frente
A la Ermita que los fieles ban dedicado al culto de la piadosa iml-
gen, ocho j6venes de esmerada education y honrosos antecedentes,
ocupados candidamente en animar A la gente del barrio con dis-
tracciones inocentes y pueriles.
Esta casa servia de morada A Juan Isidro Perez, el ilustre lo-
co, y A su anciana madre.


II.

De repente se present en ella, cuado menos lo esperaban, un
hombre de aspect grave, de maneras cultas, de palabra facil y de
mirada ardiente y penetrante.
Unos le conocian ya personalmente y otros solo de oidas; pe-
ro todos A la par se sobrecogieron de respeto al verle legar y se
dispusieron A prestar seria atencion 6 sus razonamientos, siempre
meditados y sustanciosos.







-9
Su conversation, que al principio vers6 simple y llanamente
sobre el motivo tan sano que habia dado orfgen A la reunion, re-
cay6 mui pronto sobre la situation political del pais. Habl6 con elo-
cuencia de las glorias pasadas, de la humillacion present y de sus
esperanzas para el porvenir; y cuando se persuadi6 de que sus ideas
caian en terreno abonado por el patriotism, no quiso perder la
oportunidad, y atrayendo a los ocho j6venes predestinados al inte-
rior de la casa, les comunic6 con ardor vehemente los planes revolu-
cionarios que agitaban su cabeza y entusiasmaban su corazon, lo-
grando convertirlos como por encanto en ap6stoles de la causa na-
cional; compromise solemn que dejaron sellado en el acto con el
juramento que hicieron todos en nombre de Dios, de la Patria y de
la Libertad, de trabajar sin descanso hasta Ilevar a cabo la Separa-
cion Dominicana y la constitution de un estado libre 6 independien-
te en la antigua parte espaiola de la isla.
Este hombre era Juan Pablo Duarte.


III.


Organizada bajo tan felices auspicios la Sociedad Trinitaria,
cuyos reglamentos autorizaban A sus miembros A iniciar con las
precauciones debidas, cada uno A tres ne6fitos, en los secrets re-
volucionarios, fuese multiplicando el nimero de sus adeptos hasta
el extreme de abarcar el de today lajuventud del pais, sin distin-
cion de classes sociales, la cual unida por los sagrados vinculos de
la civilizacion y del cristianismo, y 6 despecho de la oposicion aca-
lorada de uua minoria que no tenia fd en el triunfo de ]a idea na-
cional, proclamo la existencia political de la Republica Dominicana
el dia 27 de febrero de 1844.



IV.

Empero las pasiones de partido, tan no ivas do quiera que
sientan sus reales, hicieron bien presto de la nueva nacionalidad su
vil juguete; y convirtiendo a los que estaban llamados d ser her-








-10-
manos en la patria en enemigos irreconciliables, transformaron el
pais en un campo de discordias en que la mayor part de los he-
roes fueron condenados al martirio; en que el regocijo pdblico hubo
de transformarse en profundo abatimiento; en que las glorias na-
cionales quedaron manchadas por indignas prevaricaciones; y en
que las grandezas todas se vieron envilecidas por miserias infaman-
tes y vergonzosas.
En medio de semejante desconcierto no hubo dominicano de
valia A quien no tocara su parte de desgracias, porque el que no
subi6 las gradas del patibulo, sufri6 largos encarcelamientos 6 co-
mi6 el pan amargo del destierro; la patria Ilevada de torpeza en
torpeza, acaso por los menos competentes de sus hijos, que se ha-
bian apoderado violentamente de sus destinos, desapareci6 al ca-
bo sacrificada por la ambicion y el egoismo de un grupo de politi-
cos apasionados; los extrangeros, que ya lo eran los antiguos do-
minadores, se adueiiaron de sus despojos cubriendola de ignominia
con la imposicion de un gobierno colonial defectuoso y tiranico; y
aunque repuestos los patriots de la sorpresa de 1861 apelaron de-
nodados 6 las armas y la presentaron al mundo restaurada A cos-
ta de grades sacrificios, no fu6 sino para caer otra vez en el inson-
dable abismo de la guerra civil y encontrarse de nuevo amenazada
por los mismos peligros que la aniquilaron en su gpoca primer.



V.


Mientras esto acontecia luci6 el sol del dia 16 de julio de 1876;
y alli en la ciudad de Caracas, la culta y hospitalaria capital de
Venezuela, se vi6 cruzar por las calls, triste y silencioso, el en-
tierro de un proscripto respectable muerto en la oscurridad y la
pobreza. Pocos le habian conocido en vida, pero muchos le com-
padecieron despues de su muerte, y manos generosas se disputaron
el honor de darle sepultura en tierra amiga, rodeando su cadaver
del respeto y de la veneracion que merecen los que mueren lejos
de la patria por amor A una idea 6 por respeto a profundas con-
vicciones.
Ese cadaver era el de Juan Pablo Duarte....!








-11-
Treinta y seis afios habian transcurrido ya desde que en igual
fecha fund la Sociedad Trinitaria, creadora de la nacionalidad do-
minicana.
; Y moria proscripto ; Qud escandalo !



VI.


Por fortune la posteridad agradecida no tard6 much en repa-
rar la ingratitud de los contemporaneos; y el dia 27 de febrero de
1884 recibi6 el ilustre mArtir en el acto de la repatriacion de sus
restos venerandos, la apoteosis reservada por los pueblos libres A
sus heroes inmortales.








4- 4 4-_--. _*t ;- fi ._ --:i- i 4--4 '. _- .. 4- vl .










DOS NAVES CON UN NOMBRE,




I.



MESULTADO la obra del 27 de Febrero de 1844 de los tra-
bajos revolucionarios iniciados por Duarte en 1838 con la funda-
cion de La Trinitaria, Sanchez no pudo menos de considerar pre-
sente al ilustre caudillo en la Puerta del Conde; porque si bien su
persona no estaba allf, lo estaban las ideas que habia sabido ins-
pirar A todos los patriots presents con la luz esplendorosa de su
genio y el vigor imponderable de su patriotism.
De aqui que el primer paso dado por la Junta Central Gu-
bernativa, despues de obtener gloriosamente el triunfo con la ca-
pitulacion del general Desgrottes, Altimo gobernante haitiano, fue-
ra nombrar en comision al procer Juan Nepomuceno Ravelo, para
que inmediatamente se trasladara en busca suya A la isla de Cu-
razao, adonde acababa de llegar de regreso de Venezuela, con el
objeto de aguardar la realization de combinaciones proyectadas,
que no llegaron A tener efecto, en razon de haber sido necesario
anticipar el proiunliamiento par'a ldestruir planes politicos, de ca-
racter menos national, que una minoria extraviada se agitaba por
levar a cabo.
Para realizar sin perdida de tiempo la operation necesario
era fletar un buque mercante, no teniendolos todavia de guerra el
naciente estado; y el Anico que se encontr6 en disposicion de via-








-13-
jar, fu6 un bergantin goleta que hacia el comercio de cabotage
en las costas de la isla, el cual enarbolando la bandera national que
por primer vez iba A lucir sus vivos colors en los mares america-
nos, zarpo de Santo Domingo el dia 19 de marzo al mando del
procer Juan Alejandro Acosta, que espontaneamente quiso pres-
tar ese nuevo servicio A la casa national.
Sn viaje no fu6 tan rApido como los buenos patriots habrian
querido, porque encontr6 mui flojo el viento y adversas las corrien-
tes, pero al cabo de los trece dias serial6 en nuestros anales la
fecha del 14 de marzo con su feliz arribo al Placer de los Estu-
dios, trayendo para content de todos al caudillo deseado, quien
recibi6 del pueblo dominicano, en el acto memorable de su desem-
barco, la ovacion mas esplendida de que puede haber sido obje-
to un mortal afortunado al regresar del destierro a los lares patriots.
El buque A que hacemos referencia se llamaba El Leonor.




II.



Entre tanto pas6 el tiempo con rapidez y las discordias civi-
les echaron profundas raices en el seno de la familiar dominicana,
la cual apenas tuvo lugar de dar victories entusiastas a la Sepa-
racion, porque el sentimiento national se vi6 mui temprano abo-
gado en los arroyos de 1hgrimas y de sangre que manos fratrici-
das hicieron correr en el suelo de la patria, presa desde la auro-
ra de su vida de la ambicion y de las malas pasiones de hijos su-
yos tan criminals como desnaturalizados.
Como era de supouer, la primer victim inmolada por el fu-
ror de los partidos fu6 Duarte, el caudillo invicto, quien conde-
nado al ostracismo por una reaction injustificable, ocult6 su exis-
tencia en una de las selvas mas rec6nditas del continent Sud-ame-
ricano, doude sin duda habria muerto completamente ignorado has-
ta de los miembros de su familiar, si la anexion de la Repdbli-
ca A Espafia realizada en 1861, no le hubiera obligado A salir de
su retire, resuscitando para la patria y el mundo, dispuesto a
poner al servicio de la Rcstauracion lo iinico que le quedaba de







-14-
su espleudor antiguo: un nombre puro y sin manchas y un cora-
zon que no habia dejado envejecer el patriotism.
Esto no obstante, las circunstaucias no permitieron que la
muerte le sorprendiera en el regazo de la patria, y su cadaver
fu6 sepultado por manos generosas en tierra extrafia aunque hos-
pitalaria, quedando bajo la sombra de una bandera amiga y al cui-
dado de dos de sus hermanas que sobrevivian, mientras cambiaban
los tiempos 6 se modificaban las ideas con la extincion de los odios
personales, y llegando la 6poca de las reparaciones, la gratitud na-
cional hacia justicia a sus glorias inmarcesibles.
Esta epoca lleg6 por fin y la posteridad agradecida se ocup6 en
repatriar con honors insignes los restos venerandos que en Tierra
de Jugo guardaba Caricas, la ilustre cuna de Bolivar, como un
dep6sito sagrado. Al efecto deleg6 el honorable Ayuntamiento
de Santo Domingo una comision de su seno, que contando con
la linea de vapores espafioles que peri6dicamente hacia viajes inter-
coloniales, debia estar de regreso en el Placer de los Estudios al
amanecer del dia 27 de febrero de 1884.
Pero la fatalidad se interpuso inopinadamente y los vapores del
Marques del Campo suspendieron sus viajes dejando 6 la Comision
en Caracas y la combination completamente interrumpida. Necesario
fu6 entonces solicitar otro buque velero que fuera inmediatamente
en pos de la comision y de las reliquias ya tan deseadas; y el inico
que se pudo conseguir fu6 una goleta holandeza de la matricula de
Curazao, la cual hizo el viaje A La Guaira con tanta velocidad que
regres6 6 tiempo de que el dia seialado recibieran los venerables
restos del caudillo de la Separacion, en el solemne acto de su
desembarque y traslacion a la Catedral, la apoteosis que los pueblos
libres reservan para el mas grande y el mas benemerito de sus
hijos.
El buque a que nos referimos se llamaba La Leonor.



III.


SRara coincidencia! Una Leonor habia conducido de Curazao
al caudillo cuando recibi6 en vida la ovacion espldndida'con que








-13-
sus conciudadanos premiaron sus patri6ticos esfuerzos por fundar
la nacionalidad dominicana; y otra Leonor condnjo de La Guaira
sus restos queridos cnando recibi6 despues de muerto la apoteo-
sis con que la posteridad agradecida dignific6 su memorial con las
nobles ejecutorias de la inmortalidad.
I ambas naves tenian su historic particular.
El bergantin Leonor, mandado por Juan Evertsz, aport6 de
Los Cayos las comnuicaciones revolucionarias que prepararon el
movimiento de La Reforma; triunfantete te lev6 d Curazao al
general Carri6, gobernante haitiano, quien al capitular con los
refbrmistas busc6 garantias personales en el destierro; y despues
de traer A Duarte al seno de la patria que fnnd6, fu6 buque de
guerra dominicano bajo el nombre de San Jose y prest6 oportunos
y valiosos servicios la causa de la Separacion.
La goleta Leonor habia pertenecido tres veces A la marina de
guerra national: una bajo el nombre de General Santana, otra ba-
jo el de 27 de Febrero, y la iltima bajo el nombre de Capotillo.
En todas tres habia prestado importantes servicios al pais, siendo
de los buques que se encontraron en el combat librado en 1849
en'las aguas de Los Cayos. Tambien fin transitoriamente buque
de guerra venezolano bautizado con el nombre glorioso de Maris-
cal de Ayacucho; no estando demas dejar consignado el dato de que
cada vez que volvia d poder de su duefio primitive, recibia el nom-
bre de Cleopatra con que sali6 por primer vez d los mares, hasta
hace poco tiempo en que le pusieron el de Leonor que conserve en
la actualidad.
I ghabra quien en vista de ejemplos como 4ste dude todavia
que la mano de la Divina Providencia es la que dirije ]as cosas
de los homnbres?
iAh! iCuan incomprensibles son sus misteriosos arcanos!









I. .***r......... .,.,,,,..'.,., ....... ...: w..... ..... e.. ...-. .. .... .... ....










DOS HERMANOS POR LA SANGRE Y LAS IDEAS,




I.



ORRIA ya el auio 1844 y todo estaba preparado en la parte es-
pafiola de la isla de Santo Domingo para su separation political de
la parte francesa.
La opinion public, esa soberana de los pueblos, se hallaba
compact en ideas y en prop6sitos; las pocas' armas que habia
estaban listas; las municiones confeccionadas; los gefes militares
indicados y reconocidos; las leyes meditadas; la nueva bandera he-
cha 6 inventada; el lema national adoptado; los puestos de mayor
peligro sefialados, y los brazos todos dispuestos para obrar al pri-
mer grito 6 a la primer serial convenida.
Solo faltaba dar el fltimo toque al plan revolucionario: fijar
la fecha 6 indicar el sitio del primer pronunciamiento. Pero Char-
les HWrard aine, el jefe supremo, se habia llevado en rehenes
dos regimientos de infanteria, el 31 y el 32 de line, compuestos
con pocas escepciones, de dominicanos en su totalidad por el ori-
gen y en su mayor parte por las ideas; y era precise esperar a que
regresaran de Haiti, no solo porque se contaba con ellos para dar
el golpe, sino ademas para que pudieran servir de nicleo i la or-
ganizacion del ej6rcito national.
Al fin llegaron los cuerpos tan deseados cuando menos se es-
peraba, favorecidos por los filtimos acontecimientos realizados en








-17-
Puerto Principe, done el gobierno los habia utilizado para sofocar
una insurreccion military de character serio. Mas como trageron
junto con los buenos elements de que estaban formados, la noti-
cia de los planes madurados en abierta oposicion al de los separa-
tistas, entire los diputados de la parte espafiola al Congreso Cons-
tituyente y el c6nsul general de Francia en Haiti, se hizo necesa-
rio echar A un lado todas las combinaciones proyectadas y precipi-
tar el pronunciamiento antes de que la situation se complicara y
las cosas tomaran un mal sesgo.
Elegida por Sanchez la Puerta del Conde y designado el 27 de
febrero para desplegar a los cnatro vientos la bandera dominicaua,
al grito de Separacion, Dios, Patria y Libertad, una circunstancia
providencial vino a protege 6 los patriots y 6 facilitarles el me-
dio de ganar la primera victoria sin derramamiento de ]igrimas ni
de sangre. Devueltos para sus hogares los regimientos haitianos
que estaban de guarnicion en la ciudad ribereila del Ozama, tu-
vieron de tomar el servicio de la plaza los cuerpos dominicanos re-
cienllegados, y como le tocara la guardia del Baluarte hist6rico a
un oticial conocedor de los planes revolucionarios, la adhesion es-
pontAnea de este al pronunciamiento, determine la aparicion de la
Repfblica Dominicana sin otro ruido, 4 mas del que hicieron los
disparos lanzados contra De6 H6rard, que el de los victories dados
por los vencedores y el de los tiros de alarm que precedieron a la
diana memorable que despert6 al goce de la libertad A un pueblo
que dormia en los brazos de la esclavitud.
Este official tan benem6rito fue el teniente Martin Gir6n.



II.


Diez y site afios trascurrieron y la obra del 27 de Febrero de
1844 lleg6 al filtimo grado de decadencia political. Personificada la
Repfiblica on un hombre no habia mas lei que su voluntad omni-
moda; la desmoralizacion habia cundido en las filas del ej6rcito
vencedor en cien combates; la administration de justicia estaba
desvirtuada por las influencias political; el comercio empobrecido
por las repetidas emisiones de papel moneda sin garantia efectiva;








-18-
la industrial reducida a la ya improductiva explotacion de las ma-
deras tint6reas y de ebanisteria; el espiritn pfiblico abatido por la
falta de libertad para espaucirse; y el seutimiento national mui
debilitado a fuerza de decepciones y de desencantos.
Una reaction poderosa se hacia de todo punto necesaria para
sacar al pais de la postracion en que se encontraba sumido; pero
una reaction de character national, inspirada por el patriotism y
apoyada por la mayoria. Asi lo iban comprendiendo ya los politi-
cos de todos los matices, cuando los hombres que dominaban la
situation pensaron en conjurar el peligro que los amenazaba con
un golpe de estado que les garantizara por tiempo indefinido la par-
ticipacion en el gobierno del pais y los redimiera de today respon-
sabilidad ante la opinion p6blica por las faltas graves que habian
cometido durante su larga permanencia en el powder.
Este golpe de estado fue la reincorporacion de la Repiblica
A los doiniuios de Su Magestad Cat6lica.



III.



Preparada en secret la anexion espafiola, como obra de un par-
tido politico en hostilidad de otro que le era autag6nico, asumi6 des-
de el principio basta el fin el character de una revolution official fra-
guada por el personal del gobierno contra la autonomia nacioual del
pals cuyos intereses tenia A su cargo; de snerte que surgiendo los
pronunciamientos de los cuarteles y de las comandancias de armas,
cuando la ciudadania se vino 6 persuadir de la certeza de los ruimo-
res sordos que venian circulando hacia poco tiempo, pero que San-
tana tenia el cuidado de desmentir presentandose como garante
de la existencia political de la nacionalidad de que se llamaba liber-
tador, fti cuaindo esta hiabia desaIparecid(o ya del cata~logo de los
pueblos libres para incrusilaise como coloiiia en el cuerpo de ]a mo-
narquia espanila, cuyas autoridades coloniales acudieron con fuer-
zas de mar y tierra en apoyo del movimiento patricida antes de
que la oposicion tuviera tiempo de levantar la cabeza.
El hecho a que nos referimos se realize el 18 de marzo de 1861,
dia de imperecedero recuerdo eu que ni ann los mismos auto-







-19-
res de la tan descabellada trama dejaron de experimentar do-
lor agudo, engendrado por tardio remordimiento ya que no por
acendrado patriotism; siendo de las mas notables entire las pro-
testas que contra el acto dard a conocer en su dia la historic, la
del official que estaba de guardian en la Puerta del Conde, quien re-
cogiendo del suelo con carifio la bandera national que habia esta-
do flotando desde las seis de la mailana junto con la espafiola,
cuando a las seis de la tarde fu6 arriada para siempre, segun pen-
saban unos, y temporalmente segun esperaban otros, se envolvi6
en ella derramando copiosas ligrimas para salvarla de toda clase
de profanaciones.
Este official era el capitan Jos6 Gir6n.



IV.


iCoincidencia admirable! A Martin Gir6n le toc6 en suerte
facilitar el 27 de febrero de 1844 el enarbolamiento de la bandera
dominicana en la Puerta del Conde; y d su hermano Jos6 Gir6n le
cupo la gloria de recojerla en el mismo sitio el 18 de marzo de 1861,
como para conservarla pura a fin de que pudiera volver a lucir sin
manchas el dia de las reparaciones hist6ricas.
i Ah Cuan incomprensible son para los mortales los arcanos
divinos !




















LA PROFANACION DE UN GRAN DIA,



II.



ZUATRO lustros hacia que la parte espaiola de Santo Domin-
go soportaba, resignada y tranquila, la imposicion violent del go-
bierno de la francesa, tan diametralmecte opuesto A las ideas y a
las aspiraciones de la gran mayoria de sus habitantes.
Con este motivo todo estaba en ella completamente trastorna-
do: las costumbres, por la adoption de algunas pricticas tan vul-
gares como repugnautes que habian introdncido los dominadores;
la religion, por la mezola de muchas supersticiones de origen africa-
no recibidas con fervor entire la gente insensata 6 ignorant; y el
idioma, no solo por el desuso A que lo condenaba su destierro de
los actos oficiales, sino por la introduction de voces estrafias que
de continue tomaban carta de naturaleza en las conversaciones
familiares.
Todo habia ido desapareciendo como por cucanto, al extremo
de que no quedaba ya nada que autoriznar la esperanza de un
cambio radical: ni riquezas, porqu(e la emigracion se habia Ileva-
do los mejores capitals para las antillas vecinas; ni luces, porque
el despotismo imperante las habia apagado cerrando los claus-
tros de la Universidad, y habia hecho impossible los studios ahu-
yentando A los hombres de saber; ni espiritu ptiblico, porque el
enervamiento se habia apoderado de las masas populares A causa








-21-
de la inaccion a que las tenia reducidas el regimen opresivo plan-
teado por Boyer con la mira de perpetuarse en el mando.
Solo lajuventud que se habia levantado 4 la sombra de la
bandera haitiana era la que tenia fl en el porvenir del pais, la
que creia possible su regeneracion, la que deliraba con verlo libre
de la dominacion extrangera que lo aniquilaba y envilecia; pero
sus ideas, que eran las ideas de Duarte, causaban miedo A las classes
conservadoras que no podian echar en olvido las tropelfas ejercidas
en sus invasions por Toussaint y Dessalines; pero sus planes, que
eran los planes de Duarte, inspiraban desconfianza 6 los hombres
de experiencia que los calificaban con mofa de ensuefos infantiles;
pero su resolution, que era la resolution de Duarte, robustecida
por la de Sanchez, la de Mella, la de Pina, Juan Isidro Perez y
otros mas, era interpretada como locura juvenile, como muestra de
la exaltacion apasionada de imaginaciones calenturientas 4 irre-
flexivas.
En semejante estado las cosas lleg6 por fin un dia en que
desapareci6 el sol en el horizonte dejando al pueblo dominicano, que
no vivia para el mundo hacia veintidos afios, sujeto al yugo de-
presivo de los mandarines de Occidente; pero cuando volvi6 6 apa-
recer lo encontr6 duefio absolute de sus destinos, con las cadenas
de la esclavitud rotas en pedazos, la fiente erguida y coronada con
la aureola de la libertad, el brazo armado para combatir y agru-
paindose con alborozo al rededor de una bandera que simbolizaba
Ia union de todas las razas humans por los vfnculos sagrados de
la civilizacion y del cristianismo; todo esto por obra de un hombre
que se consideraba muerto y de un grupo de j6venes decididos que
se habian propuesto hacer la patria, y habian construido sus s61idos
cimientos al proclamar en la Puerta del Conde, durante la noche
y en nombre del derecho natural, la Separacion Dominicana.
Esa noche memorable fu6 la del 27 de febrero de 1844, y el
hombre esclarecido A que nos referimos, Francisco del Rosario
Sanchez.

II.


Apenas transcurri6 un afio y la familiar dominicana torn6 6
verse envuelta de nuevo en una situation lastimosa y desesperada.








-22-
No era ya la tirania de los estrangeros la que la atornentaba ha-
ciendole derramar lAgrimas de amargura y de dolor; era la discor-
dia fratricida alimentada por un grupo reaccionario, la que iu-
terrumpiendo la reconciliation political planteada por Sanchez en
la Puerta del Conde, habia desvirtuado los efectos de la revoluciou
separatist coudenando a muchos de sus antores al destierro; abrien-
do negociaciones secrets con las poteucias extrangeras peligrosas
para la independencia national; y lo que es peor, desentendiendose
de los interests generals del pais para poner al servicio de las am-
biciones personals el valor y las aptitudes que con mejor derecho
reclamaba el porvenir oscuro de la patria.
En medio de uu desconcierto tan lastimoso, en que todo ha-
bia naufragado, la amistad, el deber, las consideracioues reciprocas,
el patriotism, en fin, asom6 triste y melanc6lica la aurora de
un dia inolvidable, que iba A ser de torture para la sufrida po-
blacion que reposa 6 orillas del Ozaina caudaloso. Todas las
puertas estaban cerradas 6 solo entreabiertas; las families en
general oraban llenas de aflixion; las calls se hallaban poco me-
nos que solitarias; y por do quiera reinaba un silencio sepulcral
interrumpido de vez en cuando por cl lfigubre tafiido de las cam-
panas de todas las iglesias que en impouente concerto daban el
toque de agonia!
Pero gqud era eso? gQud sucedia? aDe qud se trataba? jAh!
Se trataba nada menos que de una ejecucion political, del fusi-
lamiento de cuatro dominicanos condenados a muerte por el cri-
men de haber querido promoter en la oficialidad del eijrcito una
manifestacion tendente A recabar del gobierno un decreto de am-
nistia en favor de los pr6ceres que codian el pan ainargo del des-
tierro. iQud horror! Pero qud ino liabia influencias sociales ca-
paces de oponerse i un acto semejante? 0No habia tampoco con-
sideraciones del 6rdeu moral bastante poderosas como para lograr
interrumpirlo? gD6nde estaba la religion? aD6nde el patriotism?
1D6nde el buen sentido de los hombres de la situation?
Nada: todos los sentimientos nobles y generosos se hallaban a-
dormecidos y solo las pasiones reneorosas hacian oir su desapaci-
ble acento, eco del terror, pidiendo venganza y escarinientos. Pe-
ro vengauza ade qud? iPorqud tan horroroso escarmiento? LSe
trataba acaso de enemigos de la patria? Todo era initil, ninguna
reflexion repercutia; el odio personal daba la lei, y el error estaba







-23-
trititante. Las tropas salieron por fin de sus cuarteles condu-
ciendo a los supuestos reos al lugar destinado para el suplicio; pa-
saron por la Puerta del Conde, si, por la Puerta del Conde.....
y al IlegAr al hist6rico rastrillo, los clarines y el mon6tono sonido
de los tambores indicaron A las families adoloridas que se acerca-
ba el moment supremo en que todas debian caer de rodillas ele-
vando prices al cielo por los que iban A morir. De repente
una descarga fatidica hendi6 el aire anunciando la consumacion
de la horrible catastrofe y cuatro cadAveres ensangrentados, centre
ellos el de una mujer, rodaron por el suelo Ilenando A los espec-
tadores de miedo y de confusion!
Entretanto la tirania se sintiti6 orgullosa de su obra de ex-
terminio. No habia matado hombres; creia haber destruido una
i(ltea!
Pero isanto Dios! gCual era el dia que se habia escogido pa-
ra llevar A cabo una tragedia tan espantosa?
;,Qui6nes eran las victims inmoladas en el horrendo sacrificio?
iOh crueldad inaudita! El dia era el 27 de febrero de 1845,
primer aniversario de la gloriosa Separacion Dominicana; y entire
las victims se contaba un hermano y una tia del heroe inmortal
de la Puerta del Conde............!
iQue cierto es que las pasiones political son malas consejeras
y que los hombres que las halagan fabrican con sus propias ma-
nos el molde de que ha de servirse la historic para presentarlos con
exactitud A las miradas penetrantes de la posteridad!










^^S ^ -. i .: '' fT. f,, -- f '-r ; -.-r-T-- -, ,i .* .








DOS ALIADOS CONVERTIDOS EN RIVALS.


i.

los complicados acontecimientos que precedieron A la realiza-
cion del golpe de estado del 12 de julio de 1844, produjeron como
16gica consecuencia la alianza intima de dos hombres importantes,
que habian de pesar intensamente, por much tiempo, en la balan-
za political de la repiiblica.
Nos referimos a Pedro Santana y Buenaventura Baez.
Hombre de accion el primero y de ideas el segundo, se conm-
pletaron durante un largo period hist6rico, haciendo valer a la par
su influencia decisive sobre los destinos politicos y administrations
.del pais.
Las leyes, las combinaciones, personales, las evoltciones de
partido, las relaciones internacionales, todo Ilevaba el sello de la
mutua aprobacion, la marca indeleble del credo, de las conviccio-
nes de los dos probombres, various en la forma pero uno en la esencia.
En el poder ejecutivo este, en los congress y en las embaja-
das aquel, se apoyaban y sostenian reciprocamente, compartiendo
las responsabilidades con entereza, con decision, sin desconfianzas
aparentes, sin reserves conocidas.
Las revoluciones se sucedian unas a otras; los cambios politi-
cos tenian lugar; habia prevaricaciones, habia deslealtades; pero los
dos hombres no se dividian, marchaban siempre de acuerdo, Ile-
nando su mission el uno A satisfaccion del otro. Ya estA dicho, se
completaban.







-25-
Todavia Ilegaron los sucesos desgraciados de 1849 cou aus
complicaciones y sus errors, y las dos influencias aliadas decidie-
ron de la snerte del pais, destruyendo la situation creada por el
general Jimenez y dando el golpe de muerte al partido politico
que la sostenia.
Pero entonces hubieron de trocarse los papeles: la constitution
en vigor cerraba A Santana el camino del poder y este llev6 A
Baez cojido de la mano hasta dejarlo colocado en la silla pre-
sidencial.
I asi se rompio el primer eslabon de la cadena que los unia;
porque como el ascendiente que el uno habia tenido sobre el otro
por la insinuacion y el consejo, quiso 6ste ejercerlo sobre aquel
por la imposicion y la violencia, la continuacion de la alianza fu6
de todo punto impossible y el rompimiento se hizo inevitable.
Cuando Baez vino 4 devolverle A Santana las riendas del
poder que temporalmente le habia confiado, la ceremonia de la
entrega no tuvo ya la sinceridad que habria tenido en otros dias:
no fu6 sino una comedian.
A lo menos, asi qued6 demostrado a poco, cuando quitandose
Santana, president entraute, la mascara del disimulo, diriji6 a
los dominicanos, el dia 3 de julio de 1853, su c6lebre manifesto
contra Baez, el president saliente.
La acritud de los cargos hechos en ese documeuto; la seve-
ridad de la forma empleada para darlo '. conocer; los medios pues-
tos en juego para llevar 4 cabo la media que en 61 se trataba
de justificar; la inconstitucionalidad del procedimiento; todo con-
tribuia a revelar al mundo imparcial que la discordia habia sepa-
rado para siempre A los dos hombres y que los dos politicos que-
daban enfi'entados encarnizadamente como rivals.
Si la mano de Santana hubiera caido ent6nces sobre Baez
sabe Dios lo que habria sucedido, cuenta habida de la exaltacion
en que se hallaban las pasiones; pero como este personaje esta-
ba 4 la sazon en Azua, su residencia habitual, el aviso que A
tiempo le di6 uno de sus amigos, le puso en actitud de librarse
de toda suerte de atropellos, pues aprovechando un buque que
cargaba maderas en Tortuguero, pudo poner el mar de por me-
dio y buscar un asilo seguro en la isla holandeza de Curazao.
Este buque fu6 la goleta national Ozama, de que era capi-
tan el aventajado marino Juan Enrique Jansen,







-26-


II.

Como era natural, el rompimiento de Santana y Baez fui cau-
sa de graves complicaciones tendentes a aumeurar las dificultades
que la political interior presentaba la march regular del pais;
porque desplegada por iste desde el extrangero la bandera de uua
oposicion decidida contra aquel, las circunstancias se presentarou
de modo que la reconciliation political de todos los elements di-
sidentes, dispersos desde la caida de Jimenez, no se hizo esperar
much tiempo, dando la primer sefial de vida en el malogrado
movimiento del 25 de marzo de 1855, precursor del malestar que
a poco se dej6 sentir en la opinion pfiblica, no obstanute las me-
didas rigurosas adoptadas por el gobierno para restablecer la con-
fianza y consolidar la situation.
Las dificultades surgieron como por encanto del revuelto mar
de las pasiones sin que nadie pudiera evitarlo, siendo la mas gra-
ve de todas ]a que sirviendo los intereses de la oposicion presen-
t6 al gobierno el representante de Espafia, don Antonio Maria
Segovia, quien dindole una interpretation mui torcida al articu-
lo 7 del tratado de 18 de febrero de 1855, abri6 en su consula-
do una matricula tan elastica en el fondo como en la forma, que
vino a servir de recurso a los desafectos de la situation, que no
tenian mas sino irse a matricular para encontrarse exentos de
toda clase de servicios y defendidos calurosamente de cualquiera
persecucion injusta; escindalo inaudito que lejos de inspirar a
Santana una resolution endrgica contra el diplomAtico intruso, le
acobard6 sumamente al extreme de que, sintiendo pesada para sus
hombros la carga del gobierno en moments tan dificiles, resolvi6
hacker A todo trance division formal de la presidencia de la Re-
piiblica, para retirarse como simple particular a El Prado, su re-
sidencia en la provincia del Seibo, en espeetativa del desenlace
de los acontecimientos.
Este paso determiu6 sin remedio el desplome complete de la
situation, porque no pudiendo el general Regla Mota rehacerla
con los elements que le tocaron en suerte, tuvo que seguir a su
turno las huellas de Santana, auuque franqueaudo primero el ca-
mino del poder al elejido de las circuustancias; es decir, a Baez,
quien regres6 del destierro trayendo a su servicio elements bas-








27-
tantes para haber podido dar a su gobierno el tono y la estabili-
dad necesarios, si tambien 61 no hubiera adolecido del defecto, tan
comun entire nuestros politicos de alta talla, de darle prioridad a los
intereses personals, 6 to que es lo mismo, a los intereses particula-
res del partido que los sostiene, sobre la administration bien enteu-
dida de los intereses generals del pais.
Por eso, lijos de sentirse fuerte e el mando, temni6 desde
temprano las consecuencias de una reaction poderosa, que cre-
yv6 fllcil de conjurer con solo aprovechar la primer coyuntura que
se le presenitara para toiar lla revancha sacando del pais a San-
tana, su rival declarado, sobre quien debian fijarse naturalmente
las miiradas ie la oposiciou. Esta oportunidad no tardaron en ofre-
c6rsela con nna torpeza sin igual los amigos politicos del personaje
vaido, comprmiietieudo iiitirnctuosamente su nombre en un conato de
revolution firaguado en Neiva, que apesar de haber fracasado por
complete, di6 inargen al gobierno ,para coufiar al general Cabral la
orden de trasladarse con nn escuadron de caballeria al Seibo y re-
ducir a prison al conspirador presunto, de buen grado 6 por la
fuerza.
Cumplida la orden al pie de la letra y pesto Santana en
Santo Domingo bajo la custodia del patricio Sanchez, comandal-
te de armnas A la sazon, que supo vengarse de la crueldad del
verdugo de sns glorias devolvi6ndole por cada ofensa un favor, no
atinaba Baez : discurrir lo que habia de haeer con la persona de
su peligroso rival. Primero pens6 en desterrarlo A la isla de Puer-
to Rico, ansioso de presentarlo A los ojos de los espafioles afea-
do con el cargo de sus recientes negociaciones secrets con el co-
misionado norte-americano, jeueral William Cazneau; pero el cuer-
po diplomitico y consular, que en la repiblica vieja era, puede
decirse asi, un cuarto poder del estado, gracias A la pobreza de
ideas de los politicos de ent6nees, se opuso at la media influy6n-
do en que de preferencia se resolviera ponerlo A disposicion del
almirante que mandaba la escuadra francesa de servicio en la ac-
tualidad en los mares de las Antillas.
Asi se hizo al fin embarcAndolo sigilosamente en un buque
de vela, custodiado por el coronel Simon Corso, los comandantes
Jacinto Peinado y Juan Andres Gat6n y el ciudadano Jos6 Maria
Moreno, quienes debian entregarlo en la isla de Martinica al men-
cionado almirante en persona; pero como 6ste habia salido con








-28-
casualidad para La Guadalupe, no se atrevieron a desembarcarlo y
hubieron de regresar con 61 otra vez a Santo Domingo, done no
se crey6 prudent dejarle bajar a tierra de ningun modo; motive
por el cual resolvi6 el gobierno que el buque levantara anclas de
nuevo y se mantuviera dando bordadas sobre la costa pero sin
rebasar de la Saona, hasta cierto dia convenido en que debia reca-
lar a San Pedro de Macoris A recibir 6rdenes; lo que verificado sin
faltar en lo mas minimo, di6 por resultado que habiendo acudido
el marino frances expresamente al saber lo acontecido, se hiciera al
cabo el trasbordo del prisionlero A la fragata de su mando en el ya
hist6rico Placer de los Estudios.
Pero jcasualidad sorprendente! El buque en que le toc6 A
Santana hacer todas las correrias relatadas, fud precisamente la go-
leta national Ozama en que se embarc6 Baez a causa de su decre-
to de proscripciou, mandada todavia por el aventajado marino Juan
Enrique Jansen.
i Como se manifiesta en todos estos acontecimientos la existen-
cia de una mano invisible que los dispone a su antojo dirigiendolos
a fines morales 4 instructivos !



III.



Y cuenta que no fuW La Ozama un buque asi como quiera, sino
un buque hist6rico.
Construida en el astillero de La Oeiba, a orillas del rio de que
tom6 su nombre, fui la primera nave echada al agua despues de la
Separacion. En 1848, cuando la desgracia toc6 por primer vez A
las puertas de los dos generals hermanos, Antonio Abad y Felipe
Alfau, f46 la que los Ilev6 A Venezuela; y durante la invasion
haitiana de fines de 1855 y principio de 1856, prest6 mini buenos
servicios A la causa national conduciendo tropas, provisions de bo-
ca y elements de guerra a Azua, y aportando de alli soldados en-
fermos 6 heridos y prisioneros haitianos.
Su fin fu6 tragico: naufirag6 fondeada en el puerto de Jacmel
durante el temporal de 1879.




















EL ARTILLERO DE LA PUERTA DEL CONDE,


I.


0CUPADO el hist6rico baluarte por el grupo de patriots reu-
nido en la plaza de la Misericordia para proclamar la aparicion de
la nacionalidad dominicana, necesario fug prepararlo todo sin p6rdi-
da de moment, a fin de comenzar la lucha rechazando con denue-
do los esfuerzos que tratara de hacer el general Desgrottes.por so-
focar el alzamiento popular, con las tropas que habia logrado reunir
en La Fuerza.
Armados los revolucionarios unos de machetes, otros con lan-
zas, estos con escopetas, aquellos con espadas, pero mui pocos con
fusiles, carabinas y trabucos, la artilleria se hacia de todo punto in-
dispensable para asegurar las probabilidades de un buen 6xito, en
caso de que se ofreciera un lance comprometido.
Arriba, en la planada del fuerte, habia dos cafiones de a doce
montados en mui buenas curefias, pero solo estaban provistos de
balas en cantidad suficiente, careciendo por complete de atacadores,
cartuchos, tacos, metralla, agujas, cebadores y botafuegos. Preci-
so era, pues, tender antes de todo a proveerlos de estos adminfcu-
los tan necesarios; y eso no podia ser obra sino de un buen ar-
tillero.
Entre los patriots reunidos no faltaba uno que otro official,
mas 6 menos entendido en la mecanica y demas detalles del servi-
cio de esta arma; pero entire ellos habia uno que se distinguia so-
bre los demas por su mayor practice y por la superioridad de sus








-30-
conocimientes piroticnicos; y como era de esperarse, no tardo en
ofrecerse expontdueamente, Ileno de ardieute entusiasmo, para de-
sempefiar el glorioso papel que le deparaba el destino.
Acompafiado de tres 6 cuatro voluntarios que se presta-
ron A seguirle, desarraj6 acto continue las puertas del famoso
polvorin, de solida mamposteria, destruido hace poco tiempo pa-
ra construir el mercado del 27 de Febrero; y de sus dep6sitos extrajo
Io que se necesitaba para alistar de un todo las dos piezas de arti-
Ileria, que dot6 A mas de municiones bastantes, de sirvientes id6-
neos y escogidos, poniendolas despues en bacteria con direction a
]a calle del Conde, denominada hoi de la Separacion en memorial
de los acontecimientos portentosos a que nos venimos retiriendo.
Merced a este servicio prestado con tanta oportunidad, no solo
tuvieron los patriots p6lvora suficieute con que seguir confeccio-
nando cartuchos de fusil por si era necesario hacer uso de ellos, si-
no que cuando De6 Hhrard, el hijo del Gefe Supremo, se present
cerca de la Puerta del Conde, acompailado de su estado mayor,
creyendo que podia imponer con solo su preseucia, ya estaban en
actitud de hacer frente resueltamente a cualquiera eventualidad,
como lo demostraron a poco rato disparando los tres tiros de alar-
ma con que despertaron a la poblacion para que saludara alboroza-
da ia primera aurora de la iudependencia national.
Ese artillery de que hemos hecho tan honoirfica meucion era
el subteniente Angel Perdomo.



II.




Aproximabase el 27 de febrero de 1881 y la ciudad de Santo
Domingo se preparaba alborozada para vestirse de gala y entregar-
se libremente a la celebration de su gran dia. El municipio, las
sociedades literarias y de recreo, el gobierno del estado, la iglesia,
todo el mundo disponia alguna cosa con que contribuir a animal
la poblacion y exitar el entasiasmo patri6tico: bailes, maroma, fue-
gos artificiales, arcos de triunfo, salvas de artilleria, mi6sica, repi-
ques de campana, solemne Tedeum, gran parada, nada debia fal-








-31-
tar en el program espl6ndido de la primer fiesta national.
Mas en visperas ya del memorable aniversario, oy6se un dia
como d las diez de la maiana, una detonacion terrible que lleno
de consternacion al vecindario. Era que se habia inflamado la p61-
vora que empleaban unos cuautos reclutas en hacer cartuchos, co-
municandose el fuego a algunos proyectiles que estaban deposita-
dos en el mismo salon. Necesario se hacia, pues, apagar las lla-
mas lo mas pronto possible, antes de que la conflagracion le
hiciera general y volara el edificio entero aumentando el valor
de las perdidas y el nfimero de las desgracias. Asi lo compren-
di6 el gefe del Parque, quien lauzandose al peligro con el denue-
do de un h6roe, contuvo el furor de la candela, salvando A algu-
nas de las victims que sobrevivian, aunque en miserable estado,
y librando al barrio de una catastrofe horrorosa; todo eso a cos-
ta del sacrificio de su vida, que puso en inminente peligro para
salvar la de muchos que sin su arrojo habrian perecido tambien.
En vano hizo la ciencia esfuerzos inauditos por devolver a la
sociedad y A la patria, sano de sus lastimosas quemaduras, i
ese hombre de alma noble, vaciado en el molde de los que sa-
ben sacrificarse en el cumplimiento del deber. Un t6tano terri-
ble lo invadi6 con violencia inesperada y en pocas horas decidi6
de su desgraciada suerte, llevandoselo mejor vida en la tarde
del 26 de febrero. Sus grandes m6ritos como patriota, su con-
ducta ejemplar como ciudadano, su honradez acrisolada y su la-
boriosidad incansable, causa fueron de que desfallecido el entu-
siasmo piblico ante el cuadro lastimoso de su muerte, aplazara
sus mas ruidosas manifestaciones de alegria para despues que el
cadaver fuera inhumado con los honors que le correspondian, no
solo por su alta gerarquia military, sino por la mas elevada aun
de procer benem6rito de la separacion.
Esta f'mebre ceremonial tuvo lugar al amanecer del dia 27
de febrero, aniversario del nacimiento de la Repiblica, precisa-
mente cuando comenzaba,. brillar el sol que habia alumbrado la
primer gloria conquistada por el muerto. El acompaiamiento,
numeroso y serio, que Ilevaba; el porte marcial de las tropas que,
luciendo el uniform de gala, le hacian los honors de ordenanza;
la solemnidad de que el clero revisti6 las ceremonies y los canti-
cos sagrados determinados por el ritual; todo contribuia A aba-
tir los Animos y a conmover ai la multitud, que impresionada







-32-
y respetuosa, vi6 pasar el firetro por en medio de las calls de
palmas y banderas, y por debajo del arco triunfal levantado por el
Ayuntamiento frente A su palacio, hasta que el ffinebre cortejo se
confundi6 en las anchas naves de la cathedral, donde se hicie-
ron con pompa los oficios religiosos, concluyendo aquel acto titrico y
edificador con la inhumacion del cadaver en la b6veda de la ca-
pilla grandiose del Sagrario.
Ese cadaver era el del general Angel Perdomo, el c6lebre ar-
tillero de la Puerta del Conde.
iQu6 gloria tan grande! iMuri6 poniendo el fin de su carre-
ra piblica en relacion con el principio! iCuAn admirable es eso
y que pocos lo consiguen!



















LA ULTIMA VOLUNTAD DE COLON.


I.


IUNA la isla de Santo Domingo de la grandeza de su e6lebre des-
cubridor, que encontr6 en ella vasto campo para sus primeras haza-
fas, teatro espl6ndido donde lucir las dotes sobresalientes de su in-
genio, y abundancia de medios, asi morales como materials, con-
que demostrar A los reyes cat6licos que el mundo que respetuosa-
mente ponia a sus pies, no era solo un mundo de delicias, sino
tambien un mundo de oro; hubo de conservarle en todo tiempo un
carifo imponderable, considerandola en sus moments de inspira-
cion cono ]a hija predilecta de sus ensuefios de sabio y de su atre-
vimiento de marino.
No fu4 bastante que en ella recibiera viles cadenas de manos
de Bobadilla como recompensa de sus afanes por completar el glo-
bo terrestre, ni que de sus playas lo arrojara Ovando sin piedad
alguna en visperas de desatarse en los mares embravecidos la des-
hecha borrasca de que se salv6 mediante su prevision y esperien-
cia, para que el desencanto que en el corazon human suelen pro-
ducir los desengaflos, menoscabara en lo mas minimo su admiracion
por la tierra encantadora que habria querido hacer completamente
feliz, pero que las ideas de la 4poca hicieron en extreme desgra-
ciada.
Por eso fug que al conocer que estaba cercano el fin de sus
amargos dias, no vacil6 en manifestar como su iltima voluntad, el
deseo de que sus restos venerandos descansaran para siempre en el







-34-
seno de la Primada de las Indias, no import la distancia i que de
ella pudiera sorprenderle traidora la muerte; que no cabia el te-
mor de verse contrariado hasta despues de estar ausente del mundo
que tanto le debia, en quien no tuvo durante su vida un instant
de reposo, ni mas goce verdadero que el que esperiment6 al
vislumbrar en el horizoute la tierra cuya existencia habia anuncia-
do a las naciones en medio de la oposicion sistematica de los te6-
logos y de los ge6grafos.
Habiendo muerto en Valladolid el 20 de mayo de 1506, sus
sagrados despojos reposaron alli hasta 1509 eu que fueron trasla-
dados a Sevilla y depositados en el monasterio de Cartujos, mien-
tras las circunstancias, esas leyes fatales de cuyo imperio no pue-
den librarse los hombres, permitian que se cumpliera su filtimo
mandate trayendolos A La Espahola, su isla amada, done ~ solici-
tud de dofi Maaria de Toledo que quiso ser la portadora de ellos, se
les vino a sefialar de real 6rden por enterramiento el presbiterio
6 capilla mayor de la Catedral, en la que econtraron al cabo de
algunos afios seguro asilo en una b6veda pequefia cabada cerca de
la pared en el lado prominent del evangelio.
Ahi, en esa boveda tosca y humilde, estuvieron olvidados del
mundo y abandonados por los herederos de sus titulos y de sus
glorias mundanas por espacio de cerca de tires siglos, sin ldpida en
la mayor parte del tiempo, ni sefiales exteriores, pero i salvo de
toda clase de profanaciones, hasta que la cesion de la antigua par-
te espafiola de la isla hecha los franceses en 1795 por el tratado
de Basilea, despert6 en el general AristizAbal, jefe de la escuadra
de estacion en el mar de las Antillas, el deseo de coronary la obra
de injusticia hecla por Godoi al despojar a la familiar dominicana
de su nacionalidad originaria, desposey6ndola tambien de las ceni-
zas mortales que tenia en dep6sito en cumplimieuto de la postrera
voluntad del que en la vida las animo en honra de Espafia y pro-
vecho de la humanidad.
Acojido fervorosamente el pensamniento del marino espafiol por
todas las autoridades de la colonial, asi politics como adininistrati-
vas y religiosas, decret6se la exhumacion propuesta sin reparar en
consideraciones de ningun gdnero; y el 20 de diciembre del indica-
do afio de 1795 procediose 6 ella con grande aparato y solemnidad,
abriendo segun consta del acta notarial levantada al efecto, una b6-
veda que se encontr6 sobre el presbiterio del lado del evanjelio, eon-








-35-
teniendo unas planchas como de tercia de largo de plomo, indican-
tes de haber habido caja de dicho metal, y pedazos de huesos de ca-
nillas y otras varias parties de algun difunto, todo lo que recojido
en una salvilla fui depositado en otra caja mui lujosa, que colo-
cada dentro de uan ataudforrado en terciopelo negro, se determine
embarcarla abordo del bergartin Descubridor, que debia trasbordar-
la en la ensenada de Ocoa al navio San Lorenzo, encargado de
Ilevarla 6 la Habana y hacer entrega de ella A las autoridades supe-
riores de la isla, quieues al recibirla con honors insignes, dieron al
inundo testimonio de estar en posesion de las cenizas venerandas
de Crist6bal Colon, el c6lebre descubridor del Nuevo Mundo.
Para la opinion pfiblica su tumba habia sido trastornada con
este hecho y su iltima voluntad quedaba desatendida.



11.


Empero, sea que la demasiada prisa con que se lev6 A cabo
la exhumacion, tratindose de una sepultura que no teuia lIpida
ni seiales exteriores, dejara dudas acerca de la autenticidad de los
restos encontrados, 6 sea que la injusticia del procedimiento re-
pugnara a la conciencia pdblica al extreme de desear que no se hu-
biera realizado, es lo cierto que la tradition se encarg6 de ir Ilevan-
do de generation en generation la semilla de la desconfianza respec-
to A lo acaecido en 20 de diciembre de 1795, porque a mas de la
prueba que de ello suministra el Padre Madrigal en su Diario de
Misas, ofrece otra la circunstancia de que en 19 de marzo de 1836
se apresur6 el Noticioso de Ambos Mundos i reproducir el acta
notarial levantada entonces por Hidalgo, en razon de que hacia
much tiempo que estaba observando en los periddicos extrangeros
ciertas noticias erroneas e imperfectas acerca de la existencia de las
reliquias del descubridor del Nuevo Mundo, que inducian d error d
la multitude en ua pais como los Estados Unidos, donde se intere-
saban tanto las classes por saber hasta las cosas mas minimas de
aquel grande hombre, por quien abrigaban la mayor veneracion.
Esto no obstante, esa vaga tradition solo existia como adorme-
cida en brazos de los aficionados a hacer investigaciones sobre la







-36-
verdad hist6rica, cuando en 1877 una circunstancia casual vino A
resucitarla dindole importancia A los ojos de la multitud. Repara-
base la famosa cathedral de Santo Domingo, y a la destruction del
magnifico coro bajo que le servia de elegant adorno, afiadiase el
prop6sito de ensanchar el presbiterio, que en otro tiempo habia
sido modificado, no para retrotraerlo i su forma y altura primiti-
vas como result al fin, sino para colocar el altar mayor en el centro
y ponerle el asiento del cabildo eclesiastico detrAs, para lo cual
era necesario romper parte del pavimento. Hacer escabaciones
ep suelo dominicano sin dar pAbulo A que some la idea tan ge-
neralizada por desgracia, de que debajo de cada piedra hai oculto
un tesoro, es cosa por demas impossible. Al punto salieron a dan-
zar los vasos sagrados que dizque enterr6 el clero para salvarlos
de la rapacidad del ingles Drake, y al andarse en busca de ellos
se tropezaron las manos con un cofre de plomo mui bien conserva-
do todavia. Aqui estin, esclamarian sin duda los que se habian
hecho cargo de la inutil faena; pero la illusion dur6 poco, porque al
tocar el cofre tentador se persuadieron de que no contenia sino hue-
sos humans: los vasos sagrados quedaban reducidos 6 los restos
de un difunto respectable.
A esta noticia acudieron los curiosos avidos de ver con sus
propios ojos el hoyo abierto en una de las paredes de la sacristia
y de examiner los huesos que contenia la caja, hasta que de tan-
to repetir la indiscreta operation, aquella se hizo pedazos y un ca-
ballero particular logr6 sacar una de las planchas con inscripcio-
nes. Estas inscripciones vinieron a revelar que la tumba que se
estaba profanando era nada menos que la de don Luis Colon, el
nieto del descubridor del Nuevo Mundo. Adquirir esta persua-
cion y poner coto a las investigaciones ilicitas, todo fu6 uno. La
casualidad habia querido sacar del olvido la antigua tradition de
que en el presbiterio reformado habia tres de los Colones enterra-
dos; y ya no se pens6 en otra cosa sino en averiguar si eso era
cierto. El obispo de Orope di6 character official a la apertura de
la b6veda en que reposaba don Luis, y el Padre Billini se hizo
cargo de seguir haciendo diligencias hasta ver si se encontraban
las otras sepulturas.
Despues de tres dias de star trabajando en ese sentido apa-
reci6 una b6veda cerca del ambon del evangelio, pero estaba com-
pletamente vacia: los restos que contenia habian sido extraidos.







-37-
Continuaronse las pesquisas, pero nada aparecia y el entusiasmo
desmayaba A fuerza de concebir esperanzas que a poco se veian
desvanecidas. Al fin se hizo un esfuerzo mas, por puro compro-
miso, y su feliz resultado reanim6 los abatidos espfritus. Al la-
do derecho de la b6veda vacia se encontr6 otra llena cerca de la
pared. La ocupaba uua caja de plomo que al sacudirsele el polvo
espeso que la cubria, dej6 ver la siguiente inscripcion: descubridor
de la America, primer almirante. Al oir la lecture de ella hecha
por el Padre Billini, las personas que se hallaban presents se
Ilenaron de alborozo y salieron A comunicar la fausta nueva, que
como por encanto se esparci6 al moment por toda la ciudad. Co-
mo era natural, la poblacion acudi6 en tropel, las autoridades fue-
ron couvocadas, y el obispo de Orope, acompafiado del Padre Bi-
llini, sac6 de la b6veda la caja con sus propias manos; y exami-
nAndola a la vista del public, fu4 leyendo en alta voz las inscrip-
ciones que en ella iba descabriendo. A nadie le quedaron dudas:
los restos encontrados eran los de don Crist6bal Colon, el c6lebre
descubridor del Nuevo Mundo.
Su fltima voluntad estaba cumplida. Los restos suyos no
habian salido nunca de la cathedral de Santo Domingo: los que
Aristizabal se habia llevado para la Habana eran los de su hijo
don Diego, el promovedor de la conquista de Cuba!









....... ..... .. .......... .. .. .
A.. .... 2 1. .









UNA FECHA DE TRISTE CELEBRIDAD.






RESULTADO el triunfo de La Reforma en la part espahiola de
la isla, de los esfuerzos combinados por la jnveutud de ambos ori-
genes, parecia natural que el element dominicano quedara alter-
nando con el element haitiauo en el manejo de los asuntos po-
liticos y administrativos de la repdblica, no solo porque asi habia
sido convenido de antemano, sino porque esa solution era la que
estaba mas en consonancia con las doctrinas proclamadas en su ma-
nifiesto por los revolucionarios de Praslin.
Empero los dos elements se habian unido para conspirar con-
tra Boyer con reserves mentales completamente distintas: el ele-
mento separatist, animado por el deseo de deslpetar al pueblo de
su largo suefio de veintidos afios, lanzundolo A la arena de los corn-
bates y de los pronunciamientos para llevarlo con mas facilidad &
la conquista de la autonomia political; y el element sostenedor de
la integridad national, con el prop6sito de derribar al coloso que de
pid en el powder duraute un cuarto de siglo no habia hecho nada
por la nacion, para sustituirlo con otro mandatario, si bien de ideas
mas liberals, sostenedor de la indivisibilidad political de la isla.
De aqui que no bien llegaron auxiliandose mutuamente al punto
por todos apetecido, cuando A causa de la divergencia de sus inte-
reses respectivos, se encontraron de nuevo en desacuerdo y dis-
puestos A hacerse la mas ruda oposicion.








-39-
Los dominicanos que se habian enfrentado con las armas en
la mano A los soldados del gobierno en la tarde del 24 de marzo,
promoviendo despues desde San Crist6bal el alzamiento de los pue-
blos de la banda del sur, en vez de ceder acobardados el terreno
que ya tenian ganado, se prepararon para la lucha eleccionaria con
un entusiasmo indecible; en tanto que los haitianos, para cuyas
aspiraciones en general era una amenaza la actitud asumida por
sus contrarios, se apresuraron a reconciliarse, olvidando sus pasa-
das divergencias, a fin de poder agruparse compactas al rededor
de la autoridad y sacar vencedoras de las nrnas las candidaturas
oficiales.
Ambos partidos lucharon baciendo alarde de entereza y reso-
lucion; y en esa lucha a todas luces legal, esgrimieron todas las ar-
mas, pusieron en juego todas las intrigas y en movimiento todos los
resorts politicos y sociales, basta que el triunfo espl4ndido obteni-
do con el voto en la mano por el element separatist, vino A sefialar-
les el nuevo rumbo que cada uno debia toniar en la march future
de los acontecimientos: al partido vencedor, el camino de la re-
volucion, encarnada ya en el alma del pueblo; al partido vencido,
el de las persecuciones violentas, filtimo recurso de los gobier-
nos cuando sienten bambolear bajo sus pies el solo deleznable
del powder.
Pero antes de pasar al terreno de los hechos crey6 Duarte
prudent hacer un nuevo esfuerzo por unificar la opinion pCibli-
ca llamando a un acuerdo sincere 6 la minoria disidente, ansio-
so de que la idea separatist llegara A ser el finico credo politico
de todos los dominicanos; pero su buena intencion, hija de un
patriotism mui acendrado, se estrell6 contra el muro de resisten-
cia que le opusieron las pasiones obcecadas; y en vez de la ce-
lebracion de un pacto de alianza, lo que hubo en la casa de
los dos caiiones fu un serio rompimiento de hostilidades.
Al dia siguiente de haber tenido lugar la c6lebre reunion, en
que no debi6 reinar sino el espiritu de la confraternidad national,
ya los planes todos de los separatists habian sido denunciados sin
embozo en La Chicharra, a tiempo que un comisionado official iba
en camino del Cibao en busca del Jefe Supremo, quien alertado
desde antes por los avisos de Agusto Bronat, su delegado, habia
invadido la part espafiola por las fronteras del oeste, resuelto A
tomar las medidas necesarias para mantener inc6lume la indivisibi-








-40-
lidad political de la isla elevada por los legisladores haitianos a ca-
non constitutional.
Por eso fu4 que tan pronto como recibio, por 6rgano de Tatain,
la noticia alarmante de lo que acontecia a orillas del Ozama, comen-
z6 con la prison de Mella, Salcedo, Castillo y otros patriots conven-
cidos, la series de medidas preventivas con que se propuso descon-
certar los planes revolucionarios fraguados por el element sepa-
ratista, que no perdon6 ni en Santiago, ni en Moca, ni en Maco-
ris, ni en el Cotui, poni6ndose despues en march precipitada so-
bre la capital, que era el centro de la conspiracion, de la cual
se hizo duefio a la cabeza de un ejdrcito respectable, sefialando
su entrada A ella con el anulamiento de las elecciones recien-prac-
ticadas, con la disolucion de las comisiones de salud public, y
con la persecution de Duarte, Sanchez, Pina, y Juan Isidro Pe-
rez, quienes calificados junto con Mella de cabecillas principles,
se vieron obligados a ocultarse, en tanto que las cArceles se lle-
naban de prisioneros distinguidos, y el terror manifestaba su faz
horrible recordando a las families aterrorizadas los tiempos luc-
tuosos de las invasiones de Toussaint y Dessalines.
El dia nefando en que Charles Hdrard ain6 pis6 como dic-
tador el suelo de la ciudad de Santo Domingo esta sefialado en
los anales patriots con la fecha del 12 de julio de 1843 de triste
recordacion........ I





Ii.





Seis meses poco mas 6 menos trascurrieron y la patria hu-
bo de lograrse al fin a pesar de todas las contrariedades, porque
como Sanchez no lleg6 A embarcarse para el extrangero como sus
compafieros, pudo continuar desenvolviendo con buen 6xito la ma-
deja de la conspiracion, hasta que obligado el president H6rard
por las circunstancias a inaugurar su gobierno con la libertad de








-41-
los press politicos que se habia Ilevado para Puerto Principe y
la devolucion A sus hogares de los dos regimientos dominicanos
que tenia en rehenes, se hall en actitud de precipitar los acon-
tecimientos, proclamando la repiiblica enla Puerta del Conde an-
tes de tiempo, pero aconsejado por altas razones de political, con
la ayuda de Mella y otros patriots distinguidos, quiehes tuvie-
ron la fortuna de que el movimieuto fnera secundado por los
pueblos con una expontaneidad digna de aplausos, y con una so-
lidaridad incontestable de miras y prop6sitos nacionales, que oja-
1l hubiera podido durar much tiempo para hon'a y gloria de
la familiar dominicana.
Pero la desgracia no quiso que sucediera asf, y A los pocos
dias de estar flotando la bandera de la cruz, ya la semilla de
la discordia habia fructificado, empaufando el brillo de las prime-
ras victorias con la division, en presencia misma del enemigo co-
mun, de los hombres de arnas que estaban llamados a comba-
tirlo; quienes en vez de inculcar A las masas ignorantes ideas de
union y de concordia, propendieron A despertar en ellas descon-
fianzas y recelos que tuvieron de concluir por prepararlas para
las luchas fratricidas que tanto dafio ban hecho en todos los tiem-
pos a la causa national.
Duarte y Santana, que sin p6rfidos intermediaries babrian po-
dido poner en su lugar el field de la balanza de las libertades ptbli-
cas, el uno con su cabeza y el otro con sus brazos, concluyeron por
convertirse en rivals, y sus adeptos por buscar garantias persona-
les eu el escalamiento del poder, sin dar tiempo a que la nacion se
constituyera en debida forma, ni a que la ciudadauia sacara de las
urnas pacificamente al elegido por la opinion sensata para ocupar la
silla presidential.
Proclamado Duarte por Mella en el Cibao, A tiempo que San-
tana se sublevaba con el ej6rcito que tenia bajo su mando en el
Sur, la guerra civil estuvo A punto de desarrollarse en todo el pals,
y la sangre habria corrido a torrentes, si Salcedo y Mejia no hubie-
ran conjurado el peligro dando la espalda al primero, 6 inclinando
con el peso de la fuerza la balanza del triunfo en favor del segundo,
quien sin p6rdida de moments march con sus tropas sobre la ca-
pital, de la que se hizo duefio sefialando su entrada a ella con la
disolucion de la Junta Contral Gubernativa y su proclamacion co-
jefe supremo hecha por el ej6rcito; con la persecucion de Duarte,







-42-
Sanchez, Mella, Pina y Juan Isidro Perez, que estuvo A pique de
perecer & manos de la soldadezca desenfienada; con el encarcela-
miento de un gran numero de patriots distinguidos y el entronisa-
miento de un sistema de terror tan implacable, que los sicarios pe-
dian a gritos en la plaza p6blica la cabeza de los press politicos, y
se hacian firmar por las calls manifestaciones pidiendo, ya que no
la muerte, la condenacion de los pr6ceres a uu destierro perpetuo.
Pero, jcuantas coincidencias A la vez! La entrada de Santana
habia tenido lugar al afio just y cabal de la entrada de Charles
H1rard aine: el 12 de julio de 1844. Las victims de las persecu-
ciones por 61 ordenadas, eran las mismas que aquel habia elegido
para el sacrificio; y los victimarios que lo rodeaban, los inismos que
habian rodeado al d6spota haitiano ... !



















UN ANIVERSARIO TERRIBLE.



I.

SA cesion A Francia de la parte espafiola de Santo Domingo,
ajustada y convenida en el tratado de Basilea, sugiri6 A Toussaint
Louverture, que ya estaba adueiado del gobierno de la francesa, el
prop6sito atrevido de ocuparla militarmente antes de que el Primer
C6nsul tratara de darle una organization administrative distinta A
la que tenia el resto de la isla.
Su proyecto necesariamente encontr6 al principio resistencia
en el comisario civil Roume, quien se neg6 A prestarle apoyo con
cl fin de mantener a la nueva colonia exenta de las dificultades de
todo g6uero en que se hallaba envuelta la antigua; pero compeli-
do por la fuerza de las circunstancias, tuvo al fin de transigir con
las pretensiones de sn poderoso 6mulo, firmando en contra de su
voluntad, el decreto que determine la comision important del ge-
neral Ag4 cerca del gobernador espahol don Joaquin Garcfa.
Este paso inesperado, augurio fatal de las calamidades que
amenazaban a la familiar dominicana, fit causa de una alarma ge-
neral y di6 margen A un gran n6mero de manifestaciones, tenden-
tes todas a impedir la entrega solicitada por Toussaint, con la mira
de ir ganando el tiempo necesario para que Ilegaran las tropas fran-
cesas, cuya venida estaba anunciada, ` dar garantias de estabilidad
a los intereses polfticos y sociales que se veian comprometidos.
Pero el astuto africano que consideraba en peligro su poderio








-44-
mientras la parte espafiola no estuviera sometida A su jurisdic-
cion y sujeta al 6rden de cosas por 61 creado y mantenido, se bur-
16 de las precauciones que para contrariar sus planes tomaban Rou-
me y Garcia, y levantando un ejdrcito considerable mandado por
sus mejores generals, se puso en camino resuelto A imponer a
paso de veucedor la indivisibilidad political de la isla, base principal
de la duracion de su predominio en la colonia, en visperas ya de
segregarse para siempre de la madre patria.
InAtil fu6 que los dominicanos se esforzaran por opener sus
valientes pechos A las hordas feroces que con las armas en la mano
profanaban sus hogares, estableciendo la confusion donde no reinaba
sino el 6rden, la animosidad donde no habia sino amor, la ira donde
no imperaba mas que la templanza. La suerte de la colonial ha-
bia quedado definitivamente resuelta por los frios cAlculos de la di-
plomacia de Godoi y solo la divina providencia podia librarla de
la ruina moral a que estaba condenada. Toussaint y sus sicarios
vencieron en todas parties, y el triunfo que no les di6 el tratado de
Basilea, lo alcanzarou con la capitulacion que impusieron a don
Joaquin Garcia.
Ese pacto fui el que abri6 las puertas de la amurallada capital
al invasor afortunado, quieu al declarar una 6 indivisible la isla
que habia servido de cuna A la Am6rica, inaugurO el nuevo r6gi-
men trastornando completamente la manera de ser fitura de la co-
lonia, que dejo sometida a un regimen de terror, por el cual se vie-
ron las families pudientes condenadas A la emigracion, en tanto
que las classes desvalidas quedaban A merced de los vencedores sir-
viendo de past A la muerte 6 A la ignominia.
La entrada de Toussaint Louverture A la ciudad de Santo
Domingo, origen de tantas calamidades puiblicas, tuvo lugar el
dia 26 de enero de 1801 de inolvidable y triste recuerdo........!



II.




Un aflo hubo de trascurrir, afio terrible en que la admi-
nistracion uniform de la isla sumi6 A la parte espafiola una








-45-
situacion mui aflictiva, ora porque las emigraciones la iban des-
poblando y empobreciendo; ora porqne el regimen opresivo A que
estaba sujeta, mantenia a sus habitantes en continue zozobra; ora,
en fin, porque siendo el disgusto general, habia razones para temer
que una imprudencia cualquiera provocara en ella la reproduction
de las exenas sangrientas que habian aniquilado la parte frau-
cesa.
No quedaba ya, pues, A los dominicanos, mas que una esperan-
za; la de que Napoleon Bonaparte, que tenia en la ociosidad un
ej6rcito acostumbrado A batallar, al tener noticia de que Toussaint
liabia convocado una Asamblea Constituyente y sometido la isla A
unii constitution especial, se determinara A organizer una expedi-
cion respectable encargada de castigar su osadfa y ambition, con-
tando con el apoyo de los pueblos espafioles de aquende el Dajabon
y el Pedernales, cuya adhesion incondicional no podia ponerse en
dnda al tratarse de libertarlos del yugo de sus intrusos opresores.
A Toussaint no se le oculttba que las cosas pudieran te-
ner ese desenlace; y en provision de esa 6 cualquier otra ulterior
eventualidad, volvid6 6 la parte espaiiola A dar mas solidez 4 su
ocupacion, ya removiendo obstaculos done quiera que le parecia
encontrarlos, ya atrayendo 4 la gente de color con promesas de
libertad 4 independencia que no habia de cumplirles, ya debilitan-
do los elements que pudieran serle h6stiles con medidas preven-
tivas pero aterrorizadoras.
Una de las mas atroces que en mala hora concibi6 ent6n-
ces, file la de Ilevarse en rehenes para la parte francesa el re-
gimiento de Cantabria, que desde 1791 hacia el servicio en las pla-
zas militares. Compuesto no solo de europeos, si que tambien de
dominicanos que se habian enganchado cubriendo bajas, veia en
61 un nucleo de resistencia facil de explotar por sus enemigos en
caso de surgir una reaction, y qniso principiar por sacarlo de
su centro para aislarlo en terreno desconocido y powder diezmarlo
6 destruirlo por complete cuando lo considerara como un estorbo.
La noticia de la salida de Francia de la expedition confiada
por Napoleon A su cuiado Leclerc, vino A decidirlo de una vez
A poner en prActica cuanto antes su inexorable resolution; de
suerte que al partir para la banda occidental, donde lo llamaba
la necesidad de prepararse para la resisteucia, que dej6 organi-
zada en la oriental A cargo de su hermano Paul Louverture, e-








-46-
ch6 por delante al cuerpo elegido para saciar su sed de sangre
y de venganza, haciendolo ir A marchas forzadas hasta Puerto
Principe, custodiado por fuerzas superiores, desde donde lo man-
d6 A pasar por las armas en Verette y otros puntos, para gozarse
en la atroz carniceria con la satisfaccion de la fiera que logar
devorar al cazador atrevido que pretend sacarle de entire las ga-
rras la presa que ya ha comenzado a devorar.
La salida de Toussaint Louverture de la plaza de Santo Do-
mingo llevdndose el regimiento de Cantabria, coudenado ya a su-
bir en masa las gradas del patibulo, tuvo lugar el dia 26 de ene-
ro del aflo 1802 de inolvidable y triste recuerdo.........!
Un afio hacia que el nefando invasor habia efectuado su en-
trada por la Puerta del Conde, cuando realize su salida por ella,
dejando de una y otra recuerdos terrible que coincided con la
misma fecha en las pAginas de la historic.




University of Florida Home Page
© 2004 - 2010 University of Florida George A. Smathers Libraries.
All rights reserved.

Acceptable Use, Copyright, and Disclaimer Statement
Last updated October 10, 2010 - - mvs