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HIDE
 Front Cover
 Title Page
 Index
 Dedication
 Preface
 La region de Mayari
 Las cuevas de Seboruco
 Excurciones por la sierra de nipe...
 Viajes a regiones poco frecuen...
 Excavaciones arqueologicas...
 Del mismo autor






Group Title: Pamphlets
Title: Expedicion geografica a oriente
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00076954/00001
 Material Information
Title: Expedicion geografica a oriente II Mayari, descripción general
Series Title: Pamphlets
Physical Description: 66 p. : ill. ; 23 cm.
Language: Spanish
Creator: Núñez Jiménez, Antonio
Sociedad Espeleológica de Cuba
Publisher: s.n.
Place of Publication: La Habana
Publication Date: 1948
 Subjects
Subject: Oriente (Cuba)   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: por Antonio Núñez Jiménez.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00076954
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001517879
oclc - 25352442
notis - AHD0989

Table of Contents
    Front Cover
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    Title Page
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    Index
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    Dedication
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    Preface
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    La region de Mayari
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    Las cuevas de Seboruco
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    Excurciones por la sierra de nipe y sus estribaciones
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    Viajes a regiones poco frecuentadas
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    Excavaciones arqueologicas en Barajagua
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    Del mismo autor
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Full Text





EXPEDICION GEOGRAFICA

A ORIENTED


I4ARVCIAD UIJI4IVE


MAYARI

Descripci6n General


Por



ANTONIO NUrEZ JIMENEZ


LA HABANA, 1948


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I



1








EXPEDICION GEOGRAFICA
A ORIENTED



II



M A Y A R I


Descripci6n General

Por

ANTONIO NUIEZ JIMENEZ


LA HABANA, 1948


"-~ `-~~ilsaaarr~















,i.






INDICE
Pig.

D edicatoria ............................... ..... ..............
Prefacio ......................... 7
CAPITULO I.-LA REGION DE MAYARI .
Descripci6n general. --Montafias. -Rios. -La Bahia de Nipe. --Los
suelos de la region de Mayari. --Geografia econ6mica. --La industrial
minera. -La poblaci6n. -Breve historic de Mayari. -Nuestro
viaje.
CAPITULO II.-LAS CUEVAS DE SEBORUCO .................... 25
Rumbo a las cuevas. -El farall6n de Seboruco. -Descripcion de las
cavernas del farall6n. -Las grutas de Guasimal.- Descubrimientos
arqueol6gicos en Seboruco.

CAPITULO III.-EXCURSIONES POR LA SIERRA DE NIPE Y SUS
ESTRIBACIONES ...... .. .. ................ ... ..... 35
Ascensi6n a la Sierra de Nipe. -Las cuevas de Piedra Gorda. -Los
Saltaderos del Rio Mayari. -Cuevas de Serones. -Las cuevas de
Manacal.
CAPITULO IV.-VIAJES A REGIONS POCO FRECUENTADAS ...... 47
El "Chorrer6n" del Rio Guaro. -El Puente Natural de Bitiri. -La
Sierra de Canapi.
CAPITULO V.-EXCAVACIONES ARQUEOLOGICAS EN BARAJAGUA 50
De Cueto a Barajagua. -Los monticulos arqueol6gicos ae la Loma
del Cementerio. -Piezas arqueologicas halladas en Mejias.
Adjunto a la primera parte de esta "Expedicion Geografica a Oriente o0


NOTA FINAL:
Las parties 111 y IV de esta series de viajes por la provincia de Oriente
(ain ineditas) comprenden las descripciones de Banes y Baracoa.




























DEDICATORIA

A mi padre
Antonio Niinez Fazzio,
agricultor en las tierras
feraces de Mayari.

A. N. J.


















PREFACIO


Hace tres afios publicamos nuestro folleto "El Pico Turquino.
Exploraci6n y studioo, que constituy6 la narraci6n de la primera
parte de la "Expedici6n Geogrifica a Oriente", que fuera patrocinada
por nuestra querida Sociedad Espeleol6gica de Cuba. Ahora, des-
pues de tres aiios damos a la prensa esta segunda parte que hemos
intitulado "MAYARI". Descripci6n general", en la que los lectores
hallaran el studio de una zona cubana poco conocida geografica-
mente, no con las bellezas literarias de un poeta o con la rigidez
cientifica de un t6cnico en la material, sino con la sencillez de un joven
cubano que se emociona al contemplar las riquezas naturales de su
patria y que trata por este medio de divulgaci6n, hacerlas conocer
a sus compatriotas de otras comarcas para que asi lleguen a quererla
mis y a sentirse cada dia mis orgullosos de haber nacido en este
atractivo pais.
S61o me resta agradecer a los sefiores Antonio Nufiez Fazzio,
Luis Pav6n Mayasen, Manuel Velette, Juan A. G6mez y Ricardo
Vidal, asi como a las autoridades civiles y militares de Mayari, la
gentil cooperaci6n que recibimos de eilos encaminada al mejor des-
envolvimiento de nuestra espinosa misi6n de explorer la region
oriental de Cuba, agradecimiento que hago extensive a los sefiores
Cesar Garcia del Pino y Omelio Sanchez Serri, compaiieros de labo-
res de la Sociedad Espeleol6gica de Cuba quienes me ayudaron en
la dificil tarea de la clasificaci6n arqueol6gica de las piezas descu-
biertas en Mayari, asi como al notable investigator cubano Dr. Ren6
Herrera Fritot. Finalmente expreso mi gratitud al Prof. Orlando
Penichet, quien tuvo la gentileza de dibujar las liminas de los
objetos indios que aparecen en estas paginas.
El Autor.


















Capitulo I

LA REGION DE MAYARI

DESCRIPTION GENERAL.
La region de Mayari esti comprendida entire la Bahia de Nipe
y la Sierra de Cristal, estando limitada al sur por el Rio Guaninicum,
abarcando unos 1,535 Km. cuadrados, de los cuales gran parte estin
aun por explorer cientificamente; sus montafias estan muy despo-
bladas y cubiertas de montes casi inaccesibles, como la maravillosa
Sierra del Cristal que solamente ha sido estudiada por el famoso
botanico sueco Dr. Erik Ekman, ya fallecido.
Mayari esta bafiada al norte por el Oceano Atlantico y en sus
costas se adentran inmejorables bahias como las de Cabonico, Le-
bisa y Nipe. Tan grandes son 6stas, que en sus interiores se abren
otras bahias. En ellas desembocan caudalosas corrientes fluviales
como el Mayari, que es navegable hasta el pueblo de su nombre.
Grandes pueblos se han formado al amparo de sus formidable
riquezas, siendo Mayari la cabecera municipal, enclavada a orillas
del rio y en las cercanias meridionales de la gran Sierra de Nipe,
alfombrada por tan extensos pinares que tal vez sean los mas grandes
de Cuba y que casi llegan hasta las mirgenes del Rio Toa, que corre
al noreste de la provincia oriental.
del rio y en las cercanias septentrionales de la gran Sierra de Nipe,
crecen bosques tropicales done se ocultan atractivos accidents
naturales como el Puente Natural de Bitiri, arco rocoso por debajo
del cual pasan, murmurantes, las aguas del Rio Bitiri o Baitiquiri
y las Cuevas de Seboruco, de cuyo interns geol6gico y arqueol6gico
nos ocuparemos mas adelante.
Los rios, al descender de las elevadas serranias, caen en belli-
simas cascadas y saltos de agua, siendo el mas alto el Chorreron
del Guaro, al que le medimos cerca de cien metros de altura total.
Otros, como el Mayari, se precipitan ruidosos formando pequefios
y pintorescos saltaderos que alegran el paisaje.
El T6rmino de Mayari abarca completamente la sub-regi6n
fisiogrifica conocida por "Sierra de Nipe", limitada por los rios
Nipe, al Oeste; Mayari, al este y Guaninicum hacia el sur (1)..










MONTAIAS
Ya hemos dicho que Mayari esti rizada por elevadas monta-
fias, que sobrepasan con much los mil metros de altitude.
La Sierra de Nipe (*) se hall orientada de SO. a NE., siendo
la Loma de la Mensura su punto culminante, que se alza a unos
1,000 metros sobre el nivel del mar. La Sierra de Micara se en-
tronca con la de Cristal, orientada mAs o menos en la lrisma direc-
ci6n y que alcanza una altitude maxima de 1,325 metros. Estos
grupos orogrificos estAn separados por el Rio Mayari, que abre un
ancho valle entire las mismas.
Las alturas de Nipe y del Cristal se diferencian profundamente
en su morfologia y constituci6n, pues mientras la primera forma
una extensa altiplanicie de unos 100 Km. cuadrados, la segunda
tiene picos en forma de cuchillas y tan simitricos que semejan conos
volcAnicos. Las alturas de Nipe estin constituidas principalmente
por serpentinas alteradas y las del Cristal por rocas cuarciferas (cris-
talinas), de donde les viene el nombre.
En cuanto al origen de esas montafias recordemos que el gran
ge6logo T. P. Thayer cree que las alturas septentrionales de Oriente
(Nipe, Cristal y Toa) fueron originalmente tres domos de donde
se formaron dichas sierras, probablemente entire los finales del
Plioceno y los comienzos del Pleistoceno (3).
Recordemos que con el nombre de domos se conocen en fisio-
grafia aquellas montafias que deben su genesis al arqueamiento, por
presiones de abajo hacia arriba, de una region compuesta por rocas
igneas que a su vez estin cubiertas por estratos de rocas sedimen-
tarias que se arquean. Despues, al venir la erosi6n y destruir la
parte superior del domo quedan las calizas como un anillo rodeando
la masa de rocas eruptivas. Precisamente las sierras calizas de
Seboruco Bitiri, Serones, etc., que se encuentran en las estribaciones
inferiores de la Sierra de Nipe representan ese anillo rocoso sedi-
mentario.
Antes de proseguir recordemos que politicamente parte de la
Sierra de Cristal pertenece a Mayari y cl res'o a Sagua de TAnamo,
pero toda ella se incluye en la sub-regi6n fisiogrifica de Baracoa,
formada ademas por las Cuchillas del Toa y otras elevaciones
orientales.
La Sierra de Nipe esta formada por una intrusion de rocas
igneas en una extensa region constituida por ca'izas terciarnas y su
masa principal, serpentinica, ha sido originada por la alteraci6n de
una roca que primitivamente estaba compuesta de gran parte de bron-
cita. Despu6s de esa alteracion quimica la serpentina fu6 penetrada
por rocas igneas basicas como gabros y diabasas que son de origen
eruptivo (4).
(") La Sierra d- Nipe es muy semejantre rn mor-c!o'a, botanica v constitu-
cion mineral6gica a la Sierra de Cajalbana, que se levanta entire el Pan
de Guajaib6n y la costa norte de Pinar del Rio. Ambas serranias son
verdaderas alt:pianicies, estando cubiertas por extensos pinares y sobre
sus suelos se ve much limonita ne hierro. Los grandes yacimientos
serpentinicos son comunes a esas dos elevaciones.











































4 k*- r 0 A-
El anchuroso Rio Mayari en la zona conocida por Seboruco, al ser vadeado por los miembros de la present
excursion geografica. Hacia el fondo se destacan las alturas aplanadas superiormente de la Sierra de Nipe,
constituida principalmente por serpentinas alteradas. Esta sierra constitute en la actualidad el resto de un domo que
fu6 originado probablemente entire los finales del Plioceno y los comienzos del Pleistoceno. El Rio Mayari parece
encontrarse en su period de madurez, presentando algunos saltaderos pequefios, al parecer restos de antiguas
vascadas. (Foto A.N.J.),


_ _









La riqueza forestal de la Sierra de Nipe es tal, que en uni6n de
la de Moa, ha contribuido en estos ultimos afios "con mis de 400
species nuevas al conocimiento de la botanica en Cuba". En Nipe
tenemos bellos ejemplares florales; ademas del pino alli se levantan
la begonia, la sabina, la nociva palmilla y otras como el tibisi. Tam-
bi6n abundan las bellas orquideas, los helechos y las bromeliaceas.
A primera vista lo que mis llama la atenci6n del viajero en
estas alturas es su vegetaci6n, entire la que sobresalen sus verdes pi-
nares; de ahi que la Sierra de Nipe sea conocida de los mayarice-
ros por "Sierra de Pinares". Sus pinos son diferentes a los que alfom-
bran las lomas de Pinar del Rio. Los de Nipe son Pinus cubensis y
los del Occidente son Pinus tropicales y Pinus caribaea. Una cuarta
especie cubana es el Pinus occidentalis, que arraiga en las alturas de
la Sierra Maestra.
Esos pinares nos hacen "pensar en la existencia de los periods
glaciares de Am6rica, consecuencia de la situaci6n del Polo Norte,
entonces cerca de la bahia de Hudson, cuando las glaciasiones im-
pelieron a dichas plants hacia regions mis meridionales, hoy mas
calidas que en aquella distant 6poca" (5).
De las riquezas mineral6gicas de estas montaiias trataremos
mis adelante en el epigrafe sobre "La Industria Minera".
RIOS.
Mirando detenidamente un mapa de la region que estamos
estudiando, observamos dos detalles muy interesantes desde el pun-
to de vista hidrogrifico: primero, que casi todos los rios que nacen
en la vertiente norte de la Sierra de Nipe van a reunir sus aguas con
el Rio Nipe (*); y segundo, que los rios que tienen sus fuentes en
la vertiente sur desembocan en el Mayari poco antes de que 6ste
abra el valle entire las alturas del Cristal y Nipe. Es decir que todas
las aguas que dispersa el maciso nipense van a reunirse dentro de la
gran Bahia de Nipe.
El sistema hidrogrifico, en su conjunto, pres6ntase como corres-
pondiente a un domo, es decir de forma mis o menos anular.
Las principles corrientes fluviales son, citadas en orden de
importancia: el Rio Mayari, que nace en las montafias de Monte
Libano, en Guantanamo y corre hasta la costa norte, teniendo unos
120 Kms. de curso, de los cuales s6lo 20 Kms. son navegables para
embarcaciones pequefias. Tiene en general unos 19 tributaries, de
los cuales 14 correspondent al T6rmino de Mayari y son, menciona-
dos desde la desembocadura hacia tierra adentro, los siguientes: el
Rio Ceiba, con otro afluente conocido por Arroyo Pelo; el Arroyo
Guayabo, con su afluente el Arroyo Enmedio; Arroyo Seboruco;
Arroyo Alcahuete; Arroyo del Pino; Rio Frio, con su afluente
Arroyo Bumba; Rio Seco, con dos tributaries, Arroyo La Palma y
Arroyo Medio Falls, que corren entire tupidos pinares; Rio Naranjo;
Arroyo Yagusi; Rio Caoba, con los afluentes Rio Pedernales, Rio
Joturo y Arroyo Seboruco.
( ) No obstante algunos arroyos como el Serones y el Juan Vicente van di-
rectamente desde el faldeo septentrional de la Sierra de Nipe hasta la
Bahia de igual nombre.









Despues tenemos el mencionado Rio Nipe, con sus 40 Kms. de
largo. Nace en las lomas de Nipe, a unos siete kil6metros al sur de
Alto Cedro. Le caen, como ya dijimos, los rios y arroyos que nacen
en la vertiente septentrional de la Sierra de igual nombre y que son:
el Rio Guaro, con una represa y un gran salto de agua; Arroyo Ji-
cotea; Rio Buenaventura o Bitiri; Rio Sojo, que tambien tiene una
represa; Rio Colorado; Arroyo Avarado; Rio VirAn; Rio Sabanilla
y el Rio Canapu. Tambi6n result muy interesante que todos los
anteriores afluentes le caen por la margen este, ya que por la del
oeste no existen corrientes fluviales.
En lo alto de la propia Sierra de Nipe tenemos una reuni6n
fluvial formada por el Rio Colorado, con sus afluentes Arroyo Sa-
bina y Arroyo Casimba, que nacen en las cercanias de "Potrero
Laguna" y que hasta el present se desconoce donde tributan
sus aguas.
Tambien riega a Mayari el Arroyo Barajagua.
Hacia el norte y en el Bahia de Cagimaya (dentro de la de
Nipe) desemboca el Arroyo Cagimaya.
En la Bahia de Arroyo Blanco desembocan los arroyos Ba-
yate, Grande y el Blanco, que hace poco se repres6 para darle agua
potable al pueblo minero de la Nicaro Nickel Co.
Hasta la Bahia de Cabonico llega el rio de igual denominaci6n,
que nace en la falda norte de la Sierra del Cristal. El Rio Teneme,
desemboca en la costa norte a unos siete kil6metros al este de la
bahia anteriormente citada.


Mapa de la costa norte de las zonas de Banes, Mayari y Sagua de
Tinamo, destacindose la irregular line de sus costas, donde se aden-
tran inmejorables bahias del tipo de "bolsa", como las de Banes, Nipe,
Lebisa, Cab6nico, Tanamo y otras menores. Es una costa tipica de
sumersi6n, es decir de una comarca costera hundida e invadida por
las aguas del mar. (Clise cortesia del Dr. Levi Marrero, autor de la
obra "Elementos de Geografia de Cuba", La Habana, 1946).








Finalmente tenemos el Rio Piloto, que atraviesa subterrinea-
mente parte de la Sierra de Nipe. Muchos de los antiguos habitan-
tes del lugar creian que el Arroyo Cerrado, que se sumerge en una
caverna de la Sierra no era el mismo rio que surgia mis adelante,
pero el botanico Ekman prob6 que el Piloto y el Cerrado eran una
misma corriente fluvial, haciendo el recorrido cavernario con grave
riesgo para su propia vida (6).

LA BAHIA DE NIPE
La grandiosa Bahia de Nipe, la mayor de Cuba y una de las
primeras del mundo por su magnitude, tiene unos 120 Kms. cua-
drados de extension, con una boca estrecha en Punta Mayari de
solo un kil6metro de ancho aproximadamente, midiendo su interior
unos 13 Kms. de largo en linea recta entire San Vicente y Antilla.
Esta bahia es del tipo fisiogrifico clasificado como de "bolsa", rasgo
caracteristico de las bahias cubanas.
Una ojeada a las costas de esta region mayaricera y enseguida
nos damos cuenta que es de las clasificadas geniticamente como de
sumersi6n, es decir de una region inundada por el mar y de ahi sus
enormes entrantes y salientes y por ended el gran n6mero de hermosas
y grandes bahias que se observan en la irregular linea de sus costas
que parecen hallarse en su etapa juvenile.
Al norte las aguas de la Bahia de Nipe bafian el t&rmino de
Antilla y por el sur el de Mayari, estando formada dicha bahia por la
de Nipe propiamente dicha y por la de Cagimaya, que se comuni-
ca interiormente con la Bahia de Banes por un pequefio canal, que
no es navegable. Desde Nipe se puede navegar hasta la Bahia de
Lebisa por el "Canal de Dumois" (artificial), por donde tambien
se Ilega a la Bahia de Arroyo Blanco. Lebisa tambi6n se comunica
con la Bahia de Cabonico, pues ambas tienen una boca comun. Es
decir que las aguas de estas seis grandes bahias se comunican inte-
riormente.
En la Bahia de Nipe desembocan importantes rios, como el
Mayari y Nipe, el Tacaj6 y los arroyos San Vicente y Serones. Estas
corrientes fluviales arrastran y depositan en su interior enormes canti-
dades de derrubios, que poco a poco van cubriendo de residues
sus fondos.

Esta composici6n grafica muestra el probable origen de la actual
region de Mayari. En el cuadro A vemos como sobre un lecho de
rocas igneas cortado por diques se depositaron, bajo el fondo del mar,
estratos sucesivos de calizas terciarias. En el cuadro B se destacan
los empujes verticales de abajo hacia arriba que debieron ocurrir entire
los finales del Plioceno y los comienzos del Pleistoceno, empujes que
arquearon la extensa zona, formando un domo que la erosion se
encarg6 de rebajar, destruyendo (C) sus parties mas altas y hacienda
desaparecer por consiguiente los estratos calizos que lo cubrian. Hacia
los lados norte y sur quedaron alturas calizas como las de Seboruco,
Serones, Manacal y Bitiri, donde abundan las cavernas y abras aban-
donadas y donde se levanta el famoso Puente Natural de Bitiri.
| (Esquema del autor).








A



Estratos callzes



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La-erosi6S remahja 81unde
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r ~5 r-El dl-pe aflora7







El contact de las aguas desbordadas del Mayari con la salada
de la Bahia causa la muerte de miles de peces de gran tamafio, seg6n
hemos podido comprobar en varias ocasiones al navegar entire los
cayos delt~icos de mangles que se forman en su desembocadura.

LOS SUELOS DE LA REGION DE MAYARI
Hacia la Sierra de Nipe se encuentran las grandes extensions,
ya descritas de serpentinas y de rocas igneas o eruptivas, cuya des-
composici6n ha dado lugar a una marga de color rojizo oscuro con
abundantes perdigones. En esta zona la vegetaci6n que prevalece
es el pino. Rodeando estas serranias se enceentran las calizas ter-
ciarias, cuyos suelos estan compuestos tambien por arcillas rojizas
y oscuras que se original por la descomposici6n de las calizas ci-
tadas. Son terrenos propios para el cultivo de la cauia de azucar y
de frutos menores (7).
GEOGRAFIA ECONOMIC
La variedad de los suelos descritos ligeramente mis arriba
hacen que Mayari cuente con una economic bastante equilibrada,
debido a las multiples industries que original la riqueza de los mis-
mos. Asi, la industrial minera del niquel, hierro y cromo, que se ex-
trae de sus montafias dan empleo actualmente (1945) a miles de
hombres y cuyo auge se debe principalmente a la guerra que azota
a la humanidad (*); la industrial azucarera es el principal medio de
subsistencia de los mayariceros y a pesar de que la zafra no dura mis
de tres meses cada aiio es mis stable y beneficiosa por cuanto no
funciona al amparo de la guerra que motiva la actual explotaci6n en
gran escala de sus minerales. Ademas, bajo los auspicios de la ex-
plotaci6n de la caria de azuicar se han fundado importantes pobla-
ciones y un territorio antaiio casi despoblado se ha convertido en
region pr6spera. El Central Preston, el coloso azucarero de la
United Fruit Sugar Co., tiene un promedio diario de molienda de
800,000 arrobas de cafias, siendo el mayor ingenio de Oriente y uno
de los mas grandes del mundo; la madera se explota en los pinares
de la Sierra de Nipe, produciendo unos 300,000 pies anualmente,
que extrae "The Bahamas Cuban Co.", establecida desde 1936;
el tabaco se produce en Mayari, pero solamente para el consume
interno.
Finalmente se cultivan frutos menores como maiz, fiame y
frijoles que alcanza no s6lo para el consume interno del pueblo
.mayaricero, sino que se distribuye por la provincia oriental. Por
falta de vias de comunicaciones no se explotan con mayor inten-
sidad las grandes riquezas agricolas del Termino.
Es una listima que no se explote la riqueza en peces que posee
la inmenig Bahia de Nipe, pues los tiburones abundan alli como
en ning6ui'6tro lugar de Cuba, mixime si se tiene en cuenta la gran

(')En 1947 se cerraron las minas de Ocujal y la plant de Lengua de Pajaro.








demand de los products que se extraen de esos temibles escualos.
La variedad de species comestibles es notable y esta abundancia
extraordinaria se debe en gran parte a los numerosos rios que de-
sembocan dentro de la Bahia, que traen consigo copiosas materials
organicas que les sirven de alimentaci6n.
Desgraciadamente para Cuba todas las grandes industries de
Mayari estin siendo explotadas por poderosas empresas extranje-
ras, como la United Fruit Sugar Co., propietaria del gigantesco
Central Preston y de las plantaciones de cafias de azuicar, que cubren
las llanuras que se dilatan desde la Sierra de Nipe hasta la Bahiar
tan mencionada; los yacimientos de minerales son trabajados por
la Nicaro Nickel Co., que ha fundado el pueblo de Nicaro en Len-
gua de PAjaro, dentro de la Bahia de Lebisa. La extracci6n del
hierro en la Mina Caledonia estuvo en principio explotada por la
Jaragua Iron Co., que posteriormente la arrend6 a la Mayari Mining
Co. y la madera de los montes mayariceros es explotada por "The
Bahamas Cuban Co."
LA INDUSTRIAL MINERA
Los yacimientos de hierro, cromo y nickel son de una im-
portancia tal que la llamada "Plancha de Hierro de Mayari" se
extiende desde la Sierra de Nipe hasta la region de Baracoa a traves
de la Sierra de Moa, con una existencia de 600 millones de tonela-
das, de los 3,500 millones de toneladas de hierro que se cree existan
en nuestra patria, lo que hace de Cuba el segundo pais en riqueza
de ese element tan esencial de la civilizaci6n modern.
El citado mineral de la Sierra de Nipe contiene por promedio
los siguientes cuerpos:

I.-Hierro metalico ............. .. 46 %
2.- Acido silicico .................. 3 %
3.-Sesqui6xido de cromo .......... 1.75 %
4.- Niquel ........................ I %
5.- Manganes .................... 0.25 %
6.- Azufre ...................... 0.10 %
7.- F6sforo ...................... 0.024 %
8.- Agua ....................... 13 %
9.-Humedad superficial ............ 15 %

Fu6 Crist6bal Col6n el primer europeo que observe los mi-
nerales de esa zona tan extensa, pues el domingo 25 de Noviembre
de 1492, anclado frente a la desembocadura del Rio Moa lleg6se
hasta la costa, donde "Vido por la playa muchas otras piedras de
color de hierro, y otras que decian algunos eran de minas de plata.
todas las cuales trae el rio" (8).
Antes de mediar el Siglo XVI Carlos V orden6 se buscara afa-
nosamente "el mineral de hierro en Cuba porque lo necesitaba el
Rey para la Artilleria de sus interminables guerras y se extrafiaba







de que, habiendo manifestado Col6n haber visto various dep6sitos
se hubieran olvidado de este mineral" (9), contestandole desde
Santiago de Cuba el Gobernador Gonzalo con fecha 8 de marzo de
1529 que "hierro no hay en la Isla"...
Tras los studios geol6gicos realizados en 1901 patrocinados
por el Primer Gobierno Interventor Americano public6se un libro
contentivo de esas investigaciones en el que se trata de los yaci-
mientos ferricos de la Sierra de Nipe. Poco despues la Spanish Ame-
rican Iron Co. (Saico) solicit en dos cotos del Municipio corres-
pondientes a los Barrios de Guayabo y Cabonico 89 concesiones
mineras con una superficie total de 28,567 hectareas (10), comen-
zando la explotaci6n en 1909, invirtiendose various millones de pesos
en las instalaciones necesarias que comprendian una plant para
el tratamiento del mineral en Felton (*) a orillas de la Bahia de
Cagimaya (Nipe) habiendo producido hasta 1914 tres millones de
toneladas.
Durante la Primera Guerra Mundial disminuy6 notablemente
la producci6n debido, segun el Ing. Antonio Calvache, a la utiliza-
ci6n de los grandes barcos norteamericanos para el transport de
las tropas estadounidenses a los campos de Europa y tambi6n a las
grandes existencias de hierro en los Estados Unidos.
Desde 1919 a 1939 s61o se explotaron temporalmente estas
minas, exportandose de 10 a 12 mil toneladas cada ano.
En 1939 estall6 el segundo gran conflict b6lico mundial. Al
afio siguiente las exportaciones subieron algo, pero no la cantidad
que se esperaba, pues durante el primer semestre la producci6n fue
de 23,411 toneladas y en el segundo el embarque se limit a 11,500
toneladas. "Estas cifras, seg6n el Ing. del Corral, demuestran que
no necesitan por ahora los americanos nuestros minerales de hie-
rro, cosa contraria a lo que ocurre con el manganeso y el cro-
mo" (11).
La famosa mina de cromo "Caledonia", situada al sur de la
Sierra de Nipe y al oeste de la de Cristal, ha producido desde su
descubrimiento acaecido en 1916 hasta 1943, 95,000 toneladas,
habiendose ocupado de la extracci6n la Jaragua Iron Co., quien
la arrend6 posteriormente a la Mayari Minning Co. El mineral te-
nia que ser cargado a lomo de mulo hasta el campamento Wood-
fred. de done era trasladado en tren hasta la plant de Felton.
Actualmente potentes camiones trasladan el mineral hasta Woodfred.
La relaci6n entire el cromo y el hierro limonitico de Caledonia
es de 3.5:1.
Durante el aiio de 1942 se explotaron en la Sierra de Nipe las
minas cromiferas de Loma Alta, Tacamara y Manaca, que produ-

( ) La plant de Felton tiene 12 hurnos rotativos horizontales de 130 pies
de largo.










POBLACION DE MAYARI


BARRIOS

1.- Barajagua .................
2.- Birin .. . ... ......
3.- Cabonico ......... .......
4.- Cajimaya .................
5.- Chavaleta Norte ...........
6.- Chavaleta Sur ..............
7.-Guayabo ..................
8.- Juan Vicente ..............
9.- Mateo Sanchez .............
10.- Punta de Tabaco ...........
I .- Rio Frio ..................
12.- Saetia ................ ...
1 3.-San Gregorio Norte .........
14.- San Gregorio Sur ...........
I5.- Santa Isabel ...............
T otales ..................


1943

15,874 Hab.
4,505
2,611 ,
666
6,731
2,216
3,655
2,027
2,670
5,484
2,776
71
3,203
1,673
6,981
61,173


1931


1919


13,144 Hab. 4,312 Hob.
3,787 ,, 2,318
2,692 ,, 1,112
197 ,, 199 ,,
2,901 ,, I 2,694
1,630 ,, 1,365
2,373 ,, 1,743
1,881 ,, i 1,915
2,566 ,. 2,555
3,544 ,, 3,809
656 ,, 338
156 ., 663
2,397 ,, 2,027
1,555 ,. 1,273
5,677 ., 2,969

45,126 ,, 28,792








jeron 14,000 toneladas de cromita de grado metal6rgico. Entre
Mayari y Baracoa se calcula que existe una reserve de 200,000 to-
neladas. Debemos tener present que Cuba es el quinto pais pro-
ductor de cromo entire los demis del mundo, habiendo sido el mis
important abastecedor de los Estados Unidos de America durante
la pasada Guerra Mundial, pues en conjunto la producci6n national,
entire 1939 y 1944, se elev6 a un mill6n de toneladas con un valor
de $16.000,000.
Imprescindible para el esfuerzo de guerra aliado era una alta
producci6n de niquel, otorgando los E. U. A. un cr6dito de veinte
millones de pesos a la Nicaro Nickel Co. para la construcci6n de
una plant en Lengua de Pajaro, dentro de la Bahia de Lebisa,
que trataria el mineral extraido en terrenos elevados entire 500 y
1000 metros de altitude, donde existe una reserve de 30.000,000
de toneladas, con un dep6sito adicional de 10.000,000 de toneladas
en las cercanias de la Bahia de Moa.
Este mineral se extrae de la misma limonita que se utiliza para
la fabricaci6n del hierro y se halla en forma de 6xidos y limonitas
que contienen 1.46 % de niquel por cada tonelada. La capa su-
perficial del terreno tiene 15 pies de grueso y es el resultado de la
laterizaci6n de la serpentina que descansa en el subsuelo.
El mineral es extraido por grandes paleadoras el6ctricas, siendo
trasladado en trenes hasta las plants del pueblo de Nicaro, cons-
truido especialmente para los obreros y empleados de la nueva in-
dustria, donde existen tres hornos giratorios para secar y moler el
mineral, siendo despues reducido por acci6n del gas monoxide de
carbon en nueve hornos verticales de 16 hogares para entonces su-
frir numerosos procedimientos quimicos hasta obtener per6xido de
niquel, que es embarcado a los E. U. A. donde a su vez se le con-
vierte en acero inoxidable y planchas para tanques, barcos, avio-
nes, canones y otros armamentos belicos.
La producci6n total de niquel de Mayari pasa a ser propiedad
de la Reserve Metal Corporation del Gobierno de los Estados Unidos.

LA POBLACION
Cuenta el Termino Municipal de Mayari con una poblaci6n
total de 61,173 habitantes segun el Censo de 1943, repartidos en
sus 1,536 Kms. cuadrados; de done result una poblaci6n relati-
va de cerca de 40 habitantes por cada kil6metro cuadrado.
La poblaci6n de Mayari esta integrada principalmente por cu-
banos, haitianos, jamaiquinos, espafioles y norteamericanos.
Como otras regions de la provincia oriental donde grandes
empresas extranjeras explotan en gran escala alguna riqueza, la
poblaci6n es heterogenea, ya que al necesitar de braceros baratos
acuden al negro haitiano, de un standard de vida mas bajo que el
obrero cubano. A su vez los altos jefes y empleados superiores de
esas empresas son, salvo raras excepciones, norteamericanos e in-
gleses, que generalmente vienen al pais con sus familiares.









Los pueblos construidos por la United Fruit Sugar Co., entidad
que absorve casi por entero las riquezas de Mayari, estin divididos
en zonas atendiendo a las tres razas principles que los habitan.
Por ejemplo, el gran batey del Central Preston tiene tres barrios,
a saber: primero, el "Americano", que esta constituido por confor-
tables residencias y chalets situados a orillas de la Bahia; segundo,
el "Barrio Cubano", con casas relativamente c6modas y finalmente
tenemos el "Barrio Brooklyn" formado por inmundos barracones
comunales, donde viven casi exclusivamente negros haitianos, ja-
maiquinos y cubanos, en las mis pesimas condiciones higienicas.
En la pigina 19 brindamos una relaci6n de los distintos barrios
en que se divide el Municipio de Mayari y su correspondiente po-
blaci6n, segin nuestro l6timo Censo y su comparaci6n con la de
los afios de 1931 y 1919.

BREVE HISTORIC DE MAYARI
Uno de los primeros hechos legendarios de Mayari es la
aparici6n, sobre las aguas turbulentas de la Bahia de Nipe, de un
curioso madero tallado que fue interpretado mis tarde como la
Virgen de la Caridad del Cobre. El suceso tuvo por scenario la
desembocadura del Arroyo Serones y acaeci6 en el afio de 1628,
habiendo sido sus descubridores tres humildes pescadores llamados
Juan Blanco, Juan Indio (*) y Juan Wilson. Hoy se encuentra en
el Santuario Nacional de El Cobre y es reverenciada por miles de
cubanos. -
A principios de 1757 numerosos indios cubanos ayudaron a
fomentar, en las cercanias del actual pueblo de Mayari, una hacien-
da donde levantaron una ermita que 20 afios mas tarde y por una
orden del Obispo Morell y Santa Cruz fue declarada oratorio pibli-
co, ascendiendo en 1786 a la categoria de parroquia.

A fines del Siglo XVIII. tras una series de traspasos el Hato
de Mayari fue rematado y adquirido por don Jose Leyte Vidal y
Rafael de Soria, quienes se encontraron con un abrupt territorio
donde se refugiaban bandas de negros africanos cimarrones que
formaban alli palenques (12).
Los nuevos propietarios se trasladaron hasta "El Cocal". el
caserio indio, done construyeron el ingenio de az6car San Grego-
rio, fomentandose desde entonces una poblaci6n hacia el curso in-
ferior del rio, con la finalidad de aprovechar su tramo navegable.
Leyte Vidal y Soria cedieron una caballeria de tierra para la cons-
trucci6n del future pueblo de Mayari, el que contaba, trece anos
despues con 121 casas, una iglesia y 198 habitantes blancos. En


(4) Segiin la tradici6n este indio tenia por apellido JOICOS. (Vease la "Le-
xicografia Antillana" del doctor Alfredo Zayas. La Habana, 1931.









1885 ya tenia una poblaci6n de 6,013 personas, distribuidas de la
siguiente manera: 2,714 blancos; 2,343 pardos; 732 negros libres;
32 pardos esclavos y 280 negros esclavos y s61o dos asikticos.
Ansiando Leyte Vidal la posesi6n del titulo nobiliario de "Mar-
ques de la Caridad de Nipe" cedi6 en 1827 a la monarquia espa-
iiola 16 caballerias de tierras a orillas de la Bahia de Nipe para la
construcci6n de una poblaci6n que luego seria la actual Santa Isa-
bel de Nipe.
En 1868, cuando la campana de La Demajagua lanz6 al es-
pacio su alegre tainido de rebeldia anti-espaiiola, las families adine-
radas de Mayari huyeron en barcos hacia la Bahia de Nipe, no re-
gresando hasta que el coronel del Ej6rcito Libertador, Delfin Agui-
lera, les di6 garantias para sus vidas; pero mas tarde el coronel
Monz6n al mando de tropas cubanas asalt6 el pueblo, exigiendo
dinero a los mayariceros y matando a no pocos habitantes, entire
estos a un cura. A este sanguinario coronel, que era natural de Ca-
narias, le formaron consejo de guerra los propios cubanos, conde-
nindolo a muerte. A la hora del fusilamiento ninguna bala toc6
su cuerpo y entonces el sargento Moncada, mis tarde general y
heroe revolucionario, le dispar6 un tiro que "lo hizo rodar a tierra
con el coraz6n destrozado".
Poco despu6s soldados del Ej6rcito Espafiol al mando del co-
ronel Jose L6pez CAmara tomaron el pueblo, deteniendo a nueve
rebeldes y ordenando su ejecuci6n como venganza por los asesi-
nados por Monz6n, que tambien eran nueve.
Mayari fue scenario de hechos de guerra tan importantes
como el combat de los "Mangos de Mejias", donde el general An-
tonio Maceo recibi6 seis balazos, cuatro de ellos en el pecho, siendo
trasladado en camilla por los cubanos que no querian que cayese
en manos enemigas; pero el Titan, casi moribundo, al ver lo grave
de la situaci6n de caer prisionero con todas sus tropas que no que-
rian abandonarlo a la suerte de los espafioles, salt6 sobre su caba-
1lo y a galope tendido, chorreando sangre por todo su broncineo
y magnifico cuerpo, se perdi6 de la vista de las asombradas huestes
colonialistas.
No olvidemos que fu6 en tierras mayariceras done se celebra-
ron los combates de Braguetudo (1874) y de Rio Naranjo, en que
los cubanos a las 6rdenes de Maceo y Moncada derrotaron al c6-
lebre Batall6n de San Quintin, orgullo del Rey y de la Metr6poli.
Bajo la sombra de sus pinares se enter el mas glorioso de los
guerreros cubanos del Pacto del Zanj6n. Alli se incub6 la Protesta
viril y patri6tica de Baragui.
Saludaron los mayariceros la "Guerra Chiquita" entrando en
la poblaci6n al grito bravio de "Viva Cuba Libre". Fu6 tal el en-
tusiasmo de la juventud de la montafiosa region que en la Guerra
del 95 el general Maceo se ve obligado a rechazar a centenares de










j6venes, que sin mas armas que sus pufios querian incorporarsele.
En esos dificiles moments las fuerzas de Maceo se componian de
7,000 hombres, de los cuales solamente unos mil portaban armas.
Pero al fin en 1898 la ensefia de la estrella solitaria onde6
sobre Mayari y desde 1902 en que se constituy6 la Republica, jamAs
ha descendido para dar cabida a otra bandera.

NUESTRO VIAJE
Realizar una excursion geografica continue de cinco meses,
visitando regions tan distantes como el Pico Turquino, Mayari,
Banes y Baracoa, sin contar apenas con recursos econ6micos, es
empresa ardua que s6lo nuestro inmenso interns por conocer mejor
la provincia oriental nos hacia salir adelante.
Mis de un mes duraron nuestras exploraciones por Mayari,
desde principios de abril hasta el 18 de mayo de 1945, fecha en
que nos trasladamos a la comarca de Banes, cuya descripci6n cons-
tituye otro trabajo nuestro ain por editar.
En esta region visitamos el Rio Mayari hasta el lugar conocido
por Saltaderos, de agreste belleza; la Bahia de Nipe; las numerosas
cuevas del farall6n de Seboruco, con sus interesantes yacimientos
arqueol6gicos; tambien ascendimos la Sierra de Nipe, en parte
conocida por "Lomas de Pinares"; exploramos las oscuras grutas
de Piedra Gorda; estudiamos la caverna de Serones y tambien el
famoso Puente Natural de Bitiri; recorrimos las Cuevas de Manacal;
Ilevamos a cabo la dificil expedici6n hasta el "Chorrer6n" del Rio
Guaro, notable salto del agua que permanece oculto entire las altu-
ras de Nipe; practicamos excavaciones arqueol6gicas en el antiguo
cacicazgo indio de Barajagua y en los monticulos de Mejias y final-
mente subimos la Sierra de Canap6, explorando sus grandes abras
o desfiladeros y sus cuevas, perdidas en aquellas soledades de la in-
mensa region de Mayari, cuyo recuerdo sera imperecedero, tanto
por las bellezas de sus rincones como por la gentileza de sus habi-
tantes.
Integraban esta expedici6n geografica los m;embros de la So-
ciedad Espeleol6gica de Cuba, senores Arturo Diaz Garcia, Julio
Stiefel Garcia y el que esto describe.
BIBLIOGRAFIA
(1) Massip, Dr. Salvador y Sarah E. Ysalgud de Massip, "Introducci6n a la
Geografia de Cuba", La Habana. 1942.
(2) Nuiiez Jim6nez, Antonio, "Exploraci6n Geografica al Pan de Guajaib6n",
La Habana, 1944.
(3) Thayer, P. T., "Chrome Resources of Cuba". Washington, 1942.
(4) Heyes, C. W., T. Wayland y A. C. Spencer, "Informe sobre un recono-
cimiento geol6gico de Cuba", cuarta edici6n. La Habana, 1938.
(5) Ponce de Le6n. Dr. Antonio. "Lecciones de Botanica Topografica".
dictadas en la Universidad de La Habana.











(6) Lecn, Hermano, "Apports de la Botanique a la geographic, specialement
dans les Grandes Antilles". (Vease Revista de la Sociedad Geografica
de Cuba, La Habana, Aiio IV, N' I, correspondiente a enero, febrero
y marzo de 1931).

(7) Bennett, Hugh H. y Allison, Robert V., "The Soils of Cuba", Wash-
ington, 1928.
(8) Wright, I. A., "The Early History of Cuba".
(9) Col6n, Crist6bal, "Diario de Navegaci6n".
(10) Calvache, Ing. Antonio, "Historia y desarrollo de la Mineria en Cuba",
La Habana, 1944.
(11) Corral, Ing. Isaac del, Articulos publicados en la Revista de la Sociedad
Geografica ne Cuba.
(12) Cuba Contemporanea (Oriente). Termino Municipal de Mayari. Cen-
tro Editorial Panamericano, La Habana.
(13) Pezuela, D. Jacobo de la, "Diccionario Geogrifico, Estadistico e Hist6-
rico de Ia Isla de Cuba. Madrid, 1863.


















Capitulo II

LAS CUEVAS DE SEBORUCO

Despu6s de nuestra ascension al Pico Turquino y tras una breve
estancia en Santiago de Cuba, nos dirigimos por la via ferrea hacia
el Central Preston, que seria, por su situaci6n privilegiada, el centro
de operaciones de la "Expedici6n Geografica" por las regions de
Mayari y de Banes.

RUMBO A LAS CUEVAS
En 1939 el autor visit las Cuevas de Seboruco, haciendo el
trayecto a caballo, pero ahora, 13 de abril de 1945, lo hacemos en
uno de los pisi-corre que cubren la ruta Preston-Mayari a travis de
un terrapl6n, pues la carretera aun no ha sido terminada. Por esta
via costeamos parte de la Bahia de Nipe durante largo rato, para
luego seguir hacia el norte. La anchura de la Bahia es tal que el
pueblo de Antilla, situado al otro lado, es apenas visible. Se nos
semeja, vista desde las pequefias lomas marginales por done vamos
un inmenso largo, ya que su salida al mar no es visible desde estos
lugares.
Despu6s subimos la Loma de Guanina, de escasa elevaci6n.
donde existen vistosos palmares. Al llegar a la cima pudimos ex-
tasiar nuestra vista ante el gigantesco Valle del Mayari. limitado en
la lejania por las sierras de Nipe y de Cristal, que se alzan como
enormes murallas ante la vista insaciable del viajero que viene de
la costa (1).
El pueblo de Mayari esta situado a orillas del rio. en sus altas
margenes. No obstante esto, durante las grades crecidas el rio
cubre casi todo el pueblo hasta la mitad de las casas. Cuando los
habitantes sienten la proximidad de un desbordamiento. amarran
los muebles en el techo de sus habitaciones para evitar que la fuerza
del agua se los Ileve. El Mayari parece una corriente fluvial en su
period de madurez, con rapidos pequefios que en algunos casos,
como en "Los Saltaderos", son restos de antiguas cascadas.
Despu6s de pasar la noche en el Cuartel de la Guardia Rural
-nuestro paradero habitual durante la expedicion- partimos el









dia 14 de abril hacia Corcovao, situado en las cercanias de las
Cuevas de Seboruco, saliendo de Mayari por un atajo hacia el SE.
Vadeamos el gran rio, que ahora en la gran seca que azota a Cuba
tiene unos 15 metros de anchura. Todo el rio forma enormes mean-
dros en cuyas parties convexas se levanian mas altas las mnrgenes
que en las c6ncavas, viendose en ellas miles de cantos rodados de
origen igneo, Ilevados alli por la via fluvial que corre en esta zona
por entire elevados palmares.
Tras una hora de camino a pie llegamos a Corcovao, donde
don Narciso Ramirez, criollo orgulloso de su nacionalidad, nos in-
vita a que compartamos su bohio.
La zona se ve pr6spera, pues el tabaco, con motive de la guerra
tiene un buen precio: $45.00 quintal. Ramirez nos dice que en afios
anteriores ha vendido el quintal hasta en $7.00.
Los sembradios de tabaco, sus grandes casas y la Sierra de
Nipe con sus pinares nos hacen recorder la lejana provincia de
Pinar del Rio, scenario de nuestras exploraciones en afios ante-
riores.
El tabaco de Corcovao se siembra dentro de las margenes de
inundaci6n del rio y las arenas que 6ste deposit en las plantaciones
es un element fertilizante que aprovechan los campesinos, dandole
a la hoja un sabor dulz6n completamente diferente al del resto de
la region. Durante nuestra estancia en la finca de Ramirez nos de-
leitamos fumando tan aromiticos tabacos.
Para llegar a las cuevas es necesario vadear una vez mis el
Mayari, para entonces arribar a Seboruco, donde abren sus bocas
las numerosas cavernas que ahora vamos a visitar.

EL FARALLON DE SEBORUCO
El farall6n de Seboruco se orienta de NO. a SE. y en su abrupta
faralla se adentran las cavernas, encontrindose algunas de 6stas a
distinto nivel, probindonos los sucesivos levantamientos de esta
elevaci6n ya que las presents cavernas han sido originadas por la
erosi6n del Arroyo Seboruquito, que al fin desvi6 su curso para
llegar al Mayari sin necesidad del curso subterraneo.
Llama nuestra atenci6n la notable estratificaci6n de la roca.
Los estratos calizos del terciario tienen s61o dos pulgadas de espesor
y buzan suavemente hacia el Rio Mayari, lo que hace que el lado
de la loma que mira al rio sea de suaves pendientes y las contrarias,
donde estan enclavadas las grutas sea de corte casi vertical.
En las pequefias cuevas del extreme NO. realizamos impor-
tantes hallazgos arqueologicos. Despu6s se abre la "Cueva de los
Cafiones" y otras de menor importancia hasta llegar a la gran
"Caverna de la Palma" o "del Jagiiey" y finalmente a las de
"Guasimal" o "Rompe Piedra".








CN1


























La Sierra de Nipe, fotografiada de norte a sur, desde uno de los altos barrancos del Rio Mayari, que
aparece en primer termino. La Sierra de Nipe for ma una extensa altiplanicie de unos 100 Kms. cua-
drados, done crecen extensos pinares, que estin siendo destruidos por compaiiias extranjeras. Hacia
la izquierda se puede apreciar la depresi6n que separa la Sierra del Cristal de la de Nipe, por donde
fluyen las aguas del Mayari, que naciendo en las montaiias de Monte Libano desemboca en la gran-
diosa Bahia de Nipe, no lejos del Central Preston, recorriendo por lo tanto unos 120 Kms. de tierras
orientales, de los cuales s6lo 20 Kms. son navegables para pequefias ertbarcaciones. (Foto A.N.J.)








El ge6grafo Rodriguez Ferrer en su monumental obra "Natu-
raleza y Civilizaci6n de la Grandiosa Isla de Cuba" (2) llamaba
la atenci6n sobre las cuevas que manifestaban huellas del paso de
corrientes fluviales y al referirse a esta parte de Oriente dice que
"esto es lo que se advierte en las de Mayari, cuyas paredes nos presen-
tan la acci6n de las aguas que fluyeran un dia por su boca, sin que
sea 6bice el que esta tenga hoy un nivel altisimo sobre el restante
suelo, pues ha podido quedar asi por un parcial levantamiento
de los muchos que aqui se han sucedido".
Creemos que Rodriguez Ferrer se referia a las mismas cuevas
del farall6n de Seboruco que ahora contemplamos.

DESCRIPTION DE LAS CAVERNAS DEL FARALLON
Comenzamos la exploraci6n visitando las cuevas del extreme
NO. Las cuatro primeras son muy pequefias, constituyendo verda-
deras solapas, antafio habitadas por los indios.
La primera cueva que merece el nombre de tal es la que bauti-
zamos como "La Cueva de los Cafiones", debido a dos bloques de
caliza, que al ser erosionados en su base por las aguas que un dia
fluyeran por sus interiores ha formado la figure, algo grotesca, de
dos cafiones en posici6n horizontal, semejando las potentes armas
de los modernos acorazados. Este subterrineo esti constituido por
dos pasadizos estrechos y paralelos de tres metros de ancho por
tres de alto, que se unen interiormente formando uno solo. Al prin-
cipio el rumbo hacia dentro es el SO. En las paredes notamos
cantos rodados igneos incrustados. Iguales cantos habiamos obser-
vado en las cuevas del Pan de Guajaib6n, en el occidente de Cuba.
A los sesenta metros de caminar por los oscuros pasadizos de
la cueva torcimos rumbo al NE. Esta caverna tiene un largo total
de 120 metros y su morfologia de tunel regular no varia en todo el
trayecto, donde siempre observamos los efectos de una antigua co-
rriente fluvial.
En la parte mas profunda de la "Cueva de los Cafiones", casi
al medio dia, anotamos una temperature de 32 g. c.
Caminando por el farall6n hacia el SE., visitamos otras cue-
vas con similares caracteristicas que la descrita anteriormente.
La mis grande de las cavernas exploradas es la conocida in-
distintamente con'los nombres del Jagiiey o de La Palma, formada
por un pequefio sal6n en cuyo suelo se abre un tunel descendente
que comunica con una cueva de mayor tamanio. Anotamos hacia
dentro el rumbo N.NE. Esta cueva esti constituida por various salo-

Esta fotografia muestra una parte de la "Cueva de La Palma", en el
farall6n calizo de Seboruco, viendose en el techo numerosos murcie-
lagos que habitan estos antros de Mayari. Hacia las paredes y el
techo se pueden apreciar una series de canales producidos por la ero-
si6n de un antiguo rio que flula por esta caverna. (Foto A.N.J.).












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nes que generalmente tienen una longitud de 25 metros por 10 de
S ancho y 8 de alto. El suelo esti cubierto por una espesa capa de
guano de murcielago y del techo penden numerosas estalactitas. En
total los compartimientos son cinco, todos con ramificaciones late-
rales, midiendo los tres primeros 40, 13 y 12 metros de largo res-
pectivamente. En el techo se observan huellas de erosi6n fluvial.

LAS GRUTAS DE GUASIMAL
En el extreme opuesto del farall6n, cerca de la linea del ferro-
carril minero de la compafiia de Felton, a menos de 300 metros de
las anteriores cuevas exploradas, abren sus bocas dos grutas lla-
madas de "Rompe Piedra" o Guasimal. La primera es casi exacta-
mente igual a la de Los Caiones, es decir, larga, estrecha y con
huellas de corrientes subterrineas. Tiene mis de 50 metros de lon-
gitud. El tunel seguia adentrindose en la elevaci6n, pero su estre-
chez era tal, que tuvimos que desistir de completar su reconocimiento.










II
AA










M. N
Algunos de los objetos arqueol6gicos descubiertos en las grutas de Seboruco
(Mayari). Las piezas sefialadas con las letras A, B, y C correspondent a
tres cuchillos de silex, alcanzando el mayor 13 cm. de longitud; las D, E
y G son buriles, que servian para hacer pequefas incisiones; H, gran masa
cortante de silex; F, raspador de silex. La letra K marca un raspador
hecho de la concha marina Codakia orbucularis. La I corresponde a un
disco de piedra de 15.3 cm. de diimetro, cuyo uso nos es desconocido; J,
percutor discoidal de serpentina compact; L, percutor-pulidor de roca
dioritica; M, percutor-triturador de forma casi piramidal de calcita com-
pacta. Finalmente tenemos un percutor (N) de gran tamaiio (15.7 cm. de
largo) constituido de roca dioritica. (Dibujo del Prof. Penichet).
30































Corte longitudinal de los primeros salones de una de las cavernas del
farall6n de Seboruco. La escarpa donde se abre esta cueva mira hacia el
sur, donde se levanta la Sierra de Nipe. (Dibujo del autor).


La segunda cueva es much mis alta y espaciosa, con tres salo-
nes casi circulares, careciendo de atractivos naturales.
En muchas parties del farall6n de Seboruco observamos que
las destilaciones acuosas superiores cargadas de carbonato de cal,
han logrado cubrir las formaciones estratificadas.

DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS EN SEBORUCO
En las bocas de casi todas las Cuevas de Seboruco y muy prin-
cipalmente en las cuatro primeras del extreme NO., hallamos indi-
cios inequivocos de que habian sido ocupadas largamente por los
indios cubanos. Estos indicios consistent en numerosas piezas de
silex, (*) cantos toscamente tallados y conchas marinas. Algunas
fueron halladas sobre la superficie y otras a un metro de profun-
didad. Todo el material estaba mezclado con miles y miles de


(4) En realidad estas piezas arqueol6gicas de Seboruco son de chert, cuarzo
formado por sedimentaci6n pero en nuestro trabajo las Ilamaremos silex,
por ser 6ste un nombre mas conocido internacionalmente.







caracolillos "gallos" dentro de la tierra pulverulenta y oscura del
piso de las cuevas.
Lo mas notable de la cultural litica descubierta en Seboruco es
la variedad y el grado de perfeccionamiento de su industrial de silex,
que comprenden largos cuchillos, raspadores, buriles, y masas cor-
tantes. piezas que en su g6nero son las mejores que hemos visto
hasta ahora en Cuba.
Entre los objetos de piedra se hallaban pesados percutores y
un enigmatico disco de piedra de poco espesor. Tambien es impor-
tante consignar aqui que en la cueva ndmero cuatro hallamos, de-
bajo de una masa rocosa, un pedazo de craneo human, asi como
un fragmento de mandibula inferior.
Seguidamente ofrecemos una relaci6n de los objetos hallados
en la tan mencionadas Cuevas de Seboruco.

Cuchillos de silex
Hallamos veinte cuchillos de silex, de los cuales clasificamos a
nueve como "grandes" y el rest como "pequefios" y cuyas medidas
variaban entire 13 y 6 cm. de longitud y entire 4 y 2 cm. de ancho.
Remitimos al lector a la figure donde ofrecemos los dibujos de estas
armas primitivas.
Buriles de silex
En total descubrimos 21 buriles que tienen entire 8.5 y 3.5 cm.
de largo y entire 3.5 y 1.7 cm. de ancho. Los buriles eran utilizados
por los indios para hacer pequefias incisiones en sus distintos objetos.

Hojas cortantes de silex
Las hojas cortantes de silex son piedras filosas hechas expresa-
mente para tal finalidad y muchas de las que trajimos muestran
"adaptaci6n manual". Hallamos siete de estos objetos, semejantes
a chavetas. Algunos tienen un largo de 10.5 cm y 5.5 de ancho.
Uno de los mas valiosos ejemplares arqueol6gicos de Seboruco
result una pieza de silex en forma de media luna, extraordinaria-
mente filosa y que se adapta perfectamente a la mano izquierda, pues
present una pequefia hondonada practicada intencionalmente en su
superficie. La present pieza podemos clasificarla como un raspador
de mano y sus medidas son como sigue: largo, 12.5 cm.; ancho, 10.2
cm., con un espesor de 3.5 cm.
Debemos recorder aqui que en nuestras exploraciones espeleo-
arqueol6gicas realizadas en la Cueva de Tomasa, en el Rinc6n de
Guanabo, La Habana, descubrimos una pieza igual a esta, asi como
algunos objetos de silex. Esa caverna y la de Seboruco fueron ocupa-
das al parecer por la misma cultural, que creemos sea la guanahatabey.








Raspadores de silex
Cuarenta raspadores fueron hallados en los suelos de las grutas
de Seboruco y muestran gran variedad en tipos y formas; algunos
presentan un solo filo, otros dos y los menos tres.
Uno de estos raspadores muestra retoques bifaciales como los
silex hallados en las cavernas europeas; aderns, un buen numero de
estas piezas tienen retoques en el dorso, que ha sido rebajado inten-
cionalmente por percusi6n, pero lo mis curioso de algunos raspadores
de Seboruco es que tienen adaptaci6n digital, tambien intencional,
para su mejor agarre y que probablemente fueron manejados con la
mano izquierda, a juzgar por sus caracteristicas de adaptaci6n
manual.
Cortadores, nficleos y esquirlas de silex
Hemos clasificado como "cortadores" aquellas piezas de forma
semi-discoidal de regular tamafio. Solo hallamos tres de estos "cor-
tadores", teniendo el mayor 9 cms. de largo por 5.5 cms. de ancho.
Con el nombre de "nicleos de silex" se conocen internacional-
mente las rocas de donde el hombre primitive sacaba las piezas que
mis tarde utilizaba. Son de facil reconocimiento por las multiples
facetas que presentan, en la que es possible ver las huellas de percusi6n.
Hallamos nueve grandes nucleos.
Cuando los indios tallaban el silex saltaban del nucleo nume-
rosas esquirlas o deshechos de tallas. Estos deshechos abundan ex-
traordinariamente sobre el suelo de las cuevas, lo que nos indica
claramente, que era en estas rocosas habitaciones done' traba;aba
el indio y no fuera de la misma.
Percutores liticos
Los percutores liticos o martillos de piedra fueron hallados tam-
bien a la entrada de las grutas. Algunos son simples cantos rodados
utilizados para percutir y se descubre este uso por las huellas que se
observan en su superficie.
Los que descubrimos en Seboruco varian en sus formas, pues
mientras unos son alargados (15.7 cm. de largo), otros son esfericos
(6.5 de diametro). Recogimos uno (percutor-pulidor) que alcanza
una tecnica algo avanzada, mostrando forma de p6talo, con 9 cm. de
largo por 2.5 de ancho. Su punta se ve muy gastada por el uso. Estan
trabajados en rocas de diorita y algunos en serpentinas duras com-
pactas.
Hallamos en total seis percutores.
Descubrimos un majadero o triturador tosco de calcita compac-
ta, de forma casi piramidal, con muestras evidentes de haber sido
trabajado intencionalmente para adaptarlo a la mano del primitive
obrero. Tiene 1 1 cm. de alto; 5.7 de ancho y 4 cm. de espesor.
Un disco de piedra
El disco de piedra, del que ya hicimos alusi6n, tiene 15.3 cm.
de diametro; con un espesor de 3. cm., habiendo sido tallado en un







RUTA SEGUIDA
EN LA

REGION D1 MAYAII.
(SOC.ESPELEOLOGICA DE CUBA)
POR
ANTONIO NURLEZ JIMENEZ
fula 9% CULVA # Pueblo


CUETO


_____ Z / I (5ERPF.NTINAS) >
Piano de la region mayaricera visitada por la present excursion geogrifica patrocinada de con
por la Sociedad Espeleol6gica de Cuba, destacindose por medio de una linea de puntos boca e
la ruta seguida, exceptuando la Sierra de Canapf Hacia la parte inferior (sur) se rios, ex
destaca la altiplanicie de la Sierra de Nipe, de done descienden algunos rios formando su boc;
alterosas cascadas y saltos de agua. Mas hacia el norte vemos las alturas calizas de clones
Seboruco, Serones, Manacal y Bitiri, que como un anillo circundan la Sierra de Nipe, y la de
34 '










ATLANTICO


P MAYARI


5hio de MI~pe


PREESTO


MODTC PIRMp


E5CALA


de constituci6n serpentinica. Hacia la parte superior aparece la Bahia de Nipe, cuya
boca estrecha le da salida al Oceano Atlantico. En dicha bahia desembocan various
rios, entire ellos el Mayari, que ha formado un amplio delta, con cayos de mangles en
su boca fluvial. Hacia el oeste, el caserio de Barajagua, done se realizaron explora-
ciones arqueol6gicas. Rumbo al este (hacia la derecha) se destaca la Bahia de Lebisa
y la de Arroyo Blanco, entire las cuales se alza Lengua de Pijaro, donde esti situada
la plant mineral de la Nicaro Nickel Co.


atrocinada
de puntos
(sur) e
formando
:alizas de
de Nipe,









material calizo margoso. En las dos caras present innumerables ra-
yitas o incisiones. Tal vez su uso haya sido de caracter lit6rgico.
(Sera una representaci6n del Sol?
En Cuba s6lo se han hallado tres de estas piezas, contando este
ejemplar oriental: la primera fu6 hallada por nosotros en la Cueva
de Sajanal, Sierra de Galeras, Pinar del Rio y la otra se encuentra
en el Museo Etnol6gico Guama en La Habana. Los tres tienen igua-
les sus formas y sus dimensions.

Conchas marinas

Junto a las anteriores piezas arqueol6gicas descubrimos ocho
raspadores de conchas marinas (Codakia orbicularis) y 4 tapas de
conchas de moluscos, que sirvieron de alimentaci6n a los antiguos
ocupantes trogloditas. S61o hallamos un fragmento de la parte supe-
rior de un Strombus gigas o caracol "cobo" y un caracol de sigua,
perforado en su parte media.

BIBLIOGRAFIA
(1) Nfiiez Jimenez, Antonio, "Explorando las Cavernas de Cuba", La Ha-
bana, 1944.
(2) Rodriguez Ferrer, Miguel, "Naturaleza y Civilizaci6n de la Grandiosa
Isla de Cuba", Madrid, 1876.


__
















Capitulo III

EXCURSIONS POR LA SIERRA DE NIPE
Y SUS ESTRIBACIONES

ASCENSION A LA SIERRA DE NIPE
De la zona de Seboruco, desde donde divisibamos la cima plana
o altiplanicie de la Sierra de Nipe, nos encaminamos el dia 15 de abril
hacia el caserio minero de Piedra Gorda, en la base de dicha eleva-
ci6n, conocida de los mayariceros por "Sierra de los Pinares".
Para llegar a Piedra Gorda seguimos la linea ferrea de las mi-
nas, cruzando dos largos puentes altisimos y con 50 metros de longi-
tud, Ilegando en poco tiempo a nuestro destino, donde ya nos espe-
raba el cordial amigo Manolo Velette, con quien ibamos a hacer el
viaje a los elevados pinares.
Al pie de la montafia comienza un piano inclinado por done
sigue la linea del ferrocarril. Su inclinaci6n es tal, que los trenes no
tienen fuerza para subir la Sierra, en cuya cima las vagonetas cargan
el mineral. El problema fu6 resuelto por los ingenieros colocando
"giinches" o "monos" gigantescos, que son ejes rotativos colocados
en posiciones especiales que enrollan un enorme cable de 5,000 me-
tros de largo para enganchar a los trenes halandolos por tracci6n.
Demas esta decir que corresponde a Cuba tener en su territorio el
mayor cable del mundo.
Los pianos inclinados tienen unos 40 grades de inclinaci6n y
se hallan artificialmente excavados en las laderas rocosas de la mon-
tafia. A traves de ellos avanzamos h'acia arriba observando siempre
el descomunal cable de acero de tres pulgadas de grueso. Este cable
tiene que ser sustituido obligatoriamente cada dos afios (1).
Pasada la primera gran inclinaci6n, que tiene unos 500 metros
de largo, Ilegamos a una meseta que segun nuestro altimetro tiene
170 metros de altitude, divisandose desde aqui la gran Ilanura de
Mayari, que finaliza en la Bahia de Nipe.
Despu6s de esta meseta comienza el segundo piano inclinado
que de largo tiene dos mil metros.








A media que ascendemos se van sucediendo como una cinta
cinematografica las bellezas incomparables de Mayari. El rio o Arroyo
"del Medio" (o de "Enmedio") que nace en estas alturas y desem-
boca en el Rio Guayabo, afluente del Mayari, ha formado un amplio
valle en forma de V. corriendo el arroyo por el boscoso fondo. Como
mas tarde veremos esta morfologia de V es una caracteristica general
de los valles fluviales que se hallan excavados en la ladera septentrio-
nal de la Sierra de Nipe.
Al final del segundo piano inclinado registramos una altitude de
300 metros.
Mientras ascendemos notamos mas tupida la vegetaci6n, pues
en los primeros 300 metros las continues talas ordenadas por las com-
paiias norteamericanas han desforestado esas faldas, pobladas no
ha much por pinares, sabinas, cedros y caobas.
Llegamos a la gran altiplanicie de Nipe donde vemos el peque-
fio caserio minero de "Pinares" o Woodfred, rodeado de altas y ver-
des coniferas que con su aroma exquisite, aunado a la temperature
casi fria del lugar, a6n en pleno verano, nos hacia sentirnos como en
un pais n6rdico.
Desde el lugar donde estamos, que podemos Ilamar "El Balc6n
de Mayari". se ve toda la Bahia de Nipe, tendida a nuestros pies como
un gran lago interior, todo el curso inferior del Mayari, con sus
continues y cerrados mendros hasta que desemboca en la citada Ba-
hia. las chimeneas del Central Preston tambien son levemente per-
ceptibles a pesar de estar situadas a unos 20 kms. de nosotros.
La inmensa llanura mayaricera, formada a expense de los de-
rrubios que transportan las corrientes fluviales, se ve serpenteada por
hilos acuaticos que resaltan en medio de la verdura de los campos
cafieros de la United Fruit Sugar Co., y al fondo, detras de la masa
liquid de Nipe, se ven las alturas que rodean a Antillas y a Banes.
Desde nuestro observatorio vemos a 20 grades (al norte), el
Central Preston; al N.NO la desembocadura del Rio Nipe, al NE. el
pueblo de la Nicaro en Lengua de Pajaro (Bahia de Lebisa); a 10
grades la Punta Merced6 o Cuaba, dentro de la Bahia de Nipe y al
N.NE el pueblo de Mayari.
El senior Velette nos Ileva a visitar el gran hotel estilo america-
no de "Pinares", construido todo de madera, abandonado comple-
tamente en la actualidad; sus puertas rotas, al igual que los tablones
del piso y el techo destartalado. Pasamos adentro. Los muebles ain
estan colocados en su posici6n normal; vemos una mesa de billar con
sus tacos y bolas; sobre una mesa de studios, cubierta por el polvo
miramos mapas y papeles; la estufa estaba con los troncos a medio
quemar. Parecia como una de esas casas de fantasmas a que nos
tienen acostumbrados las peliculas del oeste americano.
Este abandon se debe a los afios de inactividad industrial de
la zona.
38








En la planicie que superiormente forma la Sierra de Nipe se ven
tupidos pinares aunque en algunas parties se observan claros en los
bosques. Vemos enormes fuegos que son producidos para facilitar
la extracci6n de sus maderas, explotadas por una compaiiia yankee,
que en aquel majestuoso scenario tiene various aserrios.
El hombre debe tanto a la madera que le brindan los montes
que sin ella parece impossible su progress. En los tiempos modernos
de la pulpa de ciertos Arboles se hace papel, element esencial para
el desarrollo del pensamiento human. Pero en Cuba, ya se ha re-
petido hasta el cansancio, el arbol tiene su mayor enemigo en los
propios cubanos, por destruir y permitir la destrucci6n de su tesoro
forestal, sin tener en cuenta que el clima, las lluvias, la agriculture y
por ende el future de la naci6n dependent en gran parte de que sepa-
mos, no s6lo conservar los bosques que aun nos quedan, sino repo-
blar zonas casi deserticas como las llanuras camagiieyanas, antanio
pobladas de bosques formidable. Y no s61o Camagiey, las cinco res-
tantes provincias de Cuba muestran extensos territories sin vegeta-
ci6n arb6rea.
Sobre la superficie de la Sierra, enrojecida por el 6xido de hierro
se ven grandes hondonadas producidas por las paleadoras que extraen
la limonita que son como pelotitas p6treas de color oscuro. Los tra-
bajos de extracci6n se realizan a cielo descubierto. Este mineral pro-
duce un acero de alta calidad conocido especialmente con el nombre
de "Mayari", que se emplea para la fabricaci6n de herramientas de
alta velocidad, debido a que este tipo de acero contiene dosis natura-
les de cromo y niquel.
En "Pinares" hacemos la siguiente observaci6n con nuestros
aparatos:

Dia: Hora: Temperatura: Presi6n: Altitud:

15 de abril
de 1945 10 a. m. 270 C. 714 mm. 550 m.


Por la tarde descendemos a Piedra Gorda para iniciar la explo-
raci6n de varias cuevas cercanas a ese pobladito.

LAS CUEVAS DE PIEDRA GORDA.
Cerca de un Km. al este de Piedra Gorda, perteneciente a la
compafiia minera de Felton, se encuentran varias grutas en un fI-
rall6n calizo de 140 metros de altitude. Justamente enfrente de este
se levantan otras alturas similares, que tambi6n contienen cuevas.
Entre ambas elevaciones serpentea el "Arroyo del Medio", que
forma un pintoresco valle con atractivos palmares.
En la parte frontal del farall6n oriental de que hemos habla-
do visitamos tres cuevas pequefias sin importancia.







Ya en la cima plan de esa misma loma caliza de Piedra Gorda,
al pie de un gran jagiiey, en medio de una topografia de "diente
de perro", tenemos la entrada de una cueva que bautizamos con el
nombre de "Cueva de Velette", en honor del Sr. Manuel Velette,
quien gentilmente nos brind6 hospedaje en su casa y nos acompaii
en esta excursion por las estribaciones de la Sierra de Nipe.
El acceso a la cueva no es muy facil porque su boca es en
forma de pozo natural, con nueve metros de profundidad, siendo
necesario descender agarrindonos a las races del jagiiey. En el
fondo de esta dolina adn se pueden observer los restos del derrum-
bamiento del techo de esa secci6n cavernaria, pues no de otro
modo se origin la actual entrada de la "Cueva de Velette".
El primer sal6n tiene 18 metros de longitud. Present for-
maciones estalactiticas y columnarias y abundantes cristalizaciones.
En la parte posterior de este compartimiento el techo se mues-
tra abovedado y con un "respiradero" o "hueco de aire", que co-
munica con el exterior. Es una future dolina de derrumbe, igual
a la que nos habia dado acceso.
Al final de esta primer cimara, la caverna se empequefiece
y es necesario pasar a la siguiente arrastrindonos por espacio de dos
metros. La cueva vuelve a abrirse y los miles de murci6lagos que
pululan por sus interiores armaron gran ruido al ver invadida su os-
cura morada.
Para Ilegar al ultimo sal6n, volvemos a agacharnos para po-
der pasar hacia adelante. Observamos que en su parte mas pro-
funda se ha almacenado una gran masa de guano de murcielago.
En las paredes vemos pequefias lucecitas que se encienden y se
apagan. Con gran curiosidad nos acercamos y comprobamos que
son cocuyos los productores de tales iluminaciones.
Nuestro farol daba una luz d6bil, pues por desperfectos del
"Coleman" de quinientas bujias lo habiamos dejado a la entrada.
Pero esa d6bil luz fu6 suficiente para poder ver un gran maji a
menos de dos pies distancia de mi. Inmediatamente le comuniqu6
lo que veia a mis compaiieros de exploraci6n, contestandome uno
de ellos que el machete se le habia olvidado. Como el sal6n
donde estaba ocurriendo esta escena era casi cerrado y para salir
de el era necesario arrastrarse durante un rato, optamos por no cap-
turar el maja ya que esto hubiera sido peligroso. Por suerte pudi-
mos regresar al primer compartimiento y arreglar el "Coleman" y
armados de un filoso "Collin" nos fuimos a intentar su capture.
Al volver, media hora despu6s, a6n estaba en la misma posici6n
en que lo habiamos dejado, pero al desenvainar el acero desenrosc6
su repulsive cuerpo y con un movimiento rApido se escurri6 por
los pequefios pasadizos que horadan las paredes.
Acordamos, por tal suceso, bautizar este compartimiento con
el nombre de "El Sal6n del Maja" y al segundo con la denomina-
ci6n de "El Sal6n de los Murcielagos".













La falda norte de la Sierra de Nipe
vista desde lo alto de la misma,
pudiendose observer la notable obra
de ingenieria que es la via firrea

que ascendiendo desde la costa
sube a mis de 500 metros de alti-
tud para extraer el mineral de
hierro que se explota en la alti-
planicie nipense. N6tese hacia el
centro de ambas vias el enorme
cable que por tracci6n hace subir
la pesada locomotora y sus vago-
netas. En la fotografia aparecen
los sefiores Diaz Garcia, Manuel
Velette y Julio Sitefel. (Foto

A.N.J.).


La cumbre de la Sierra de Nipe se encuentra alfombrada por tupidos pinares
(Pinus Cubensis) como los qe se pueden admirar en esta vista. (De la
obra "The Soils of Cuba").

"J I -- -.
















El explorador Diaz Garcia en el
Primer salbn de la "Cueva Velet-
Ste" en Piedra Gorda. Hacia la
S derecha se destaca una gran esta-
lagmita. Las paredes se hallan
recubiertas por atractivas concre-
siones originadas por el gotear casi
S constant del agua de infiltraci6n.
(Foto A.N.J.).










A solo unos metros al S. SO. de la cueva anterior visitamos
otras grutas mas pequefias con numerosas claraboyas. Abundan en
ellas niguas, insects que mis de una vez, durante nuestros viajes
por Oriente, se nos incrustaron en los dedos de los pies, done
acostumbran a poner sus huevos. Los campesinos le lHaman "ca-
yayas'" cuando son de gran desarrollo y le dicen asi por la seme-
janza con las semillas de la plant de ese nombre. Los guajiros













Corte longitudinal a travis de la "Cueva de Velette", que abre su boca en
lo mis alto de la Loma de Piedra Gorda, de constituci6n caliza. (Dibujo
del autor).
































"Los Saltaderos" del Rio Mayari, situados a unos cinco Kms. al sur-oeste
del farall6n de Seboruco. El Mayari se precipita por various desniveles,
constituidos por serpentinas oscuras. (Foto A.N.J.).


se la extraen con agujas y alfileres sin desinfectar, asegurando que
produce el t6tano, pero es precisamente la aguja sucia la que le
produce generalmente ese mal, peor que el mismo efecto de las
niguas.
Finalmente informaremos que a 100 metros al oeste del po-
blado de Piedra Gorda, en el farall6n nombrado de Gurugu, exis-
ten otras cuevas de caracteristicas similares a las ya descritas.

LOS SALTADEROS DEL RIO MAYARI.
Antes de emprender el regreso hacia el pueblo de Mayari
iniciamos un viaje desde Corcovao hacia "Los Saltaderos" del
Rio Mayari a los que legariamos siguiendo su curso por las mar-
genes del mismo.
Agotadora era la march. Tan pronto pasamos el lomerio,
despues de Seboruco, presenciamos toda una verdadera region
desertica originada por los desmontes o talas a fuerza de candela.
El sol abrazador producia un calor insoportable. Ni una arboleda
donde resguardarnos de sus implacables efectos. iY todo a orillas
del caudaloso Mayari, que regaba antafio selvas de altos irbo-
les preciosos









Las elevaciones por donde pasa este camino seronero se
aproximan a los barrancos del rio, que se extiende a unos cien
metros de profundidad. El Mayari con sus cerrados y continues
meandros parece una enorme serpiente.
Los "Saltaderos" son una series de rapidos que en total for-
man un desnivel de unos 10 metros de altura. En ese mismo
punto existe un afloramiento de roca dura y sobre ella el rio ha
formado innumerables y amplias pocetas circulares que parecen
marcar donde caia antiguamente el torrente de sus aguas. Seme-
jan en su conjunto un paisaje similar al de los criteres de la luna.
En la rocosa margen del oeste y a una altura de 10 metros
se ve la huella de una antigua cascada abandonada consistent en
un ahondamiento en forma de herradura cuya parte c6ncava pre-
senta inferiormente una gruta tipica de las que se forman por la
erosion recesiva del salto acuatico, indicandonos que el Mayari
ha desviado algo su curso. Mas hacia abajo, despues de los espu-
mosos rapidos la corriente adquiere enormes profundidades.
Tres Km. rio arriba y despu6s de haber cruzado el Arroyo
Estancia, tenemos el segundo "Saltadero", de iguales caracteris-
ticas que los anteriores.
Desde esta region de Arroyito vemos muy bien y a bastante
proximidad el extreme NE. de la Sierra de Nipe con su forma
de montalia plana superiormente, presentandonos su gigantesca es-
carpa en forma de arco concavo donde numerosos arroyos han
excavado sus respectivos cauces.

CUEVAS DE SERONES.
Del caserio de Guaro, perteneciente a la United Fruit, parti-
mos el dia 23 de Abril rumbo a las lomas de Serones, en demand
de la cueva de igual nombre.
Al Ilegar al "Polvorin" comenzamos el ascenso de la pequefia
altura. La boca de la cueva tiene 10 metros de ancho, y el primer
sal6n 28 metros de longitud, cerrAndose hasta dos metros en su
porci6n final, pero siempre conservando una gran altura. Aqui
la caverna se divide en dos ramales, que tienen salidas indepen-
dientes; uno sigue el rumbo de la izquierda y tiene 65 metros de
longitud y el otro, que va hacia el sur, tiene 45 metros de largo.
Aunque la cueva es amplisima no present las bellezas que
hacen el atractivo de otros antros cubanos, pues carece de con-
creciones.
"El Corredor de los Murcilagos" como denominamos el pa-
sadizo de la izquierda tiene 10 metros de ancho por igual de altura.
Siguiendo hacia adelante el subterrineo parece cerrarse, pero es
que el piso sube en piano inclinado hasta la cima de la loma de
Serones, viendo que el suelo esti constituido por un talud de tierra,









piedras y restos de vegetables. Ya en la cumbre nos damos cuenta
que antafio esta salida o boca fue de gran tamafio, pero los de-
rrumbes la han obstruido.
"El Corredor Meridional" (45 metros de longitud) finaliza
en otra salida, teniendo un sal6n lateral al SE. de buen tamaiio,
con un "respiradero" en el techo que imparte alguna claridad a
la caverna.
Como los salones tienen much altura no era possible cap-
turar especimenes de murcielagos y el Sargento Ladislao C. Reyes,
que nos acompafiaba, cort6 una flexible vara y colocar-lola verti-
calmente en el suelo empez6 a agitarla de un lado para otro y
comenzar a volar los murcielagos, chocando contra las ramitas y
hojas de la vara hasta caer aturdidos al suelo.

LAS CUEVAS DE MANACAL.
Muy pr6xima al infimo caserio de "Manacal Cuatro", en las
cercanias de Guaro, se levantan unas pequefias colinas calizas en
las que se adentran las Cuevas de Manacal. Su acceso se realize
a traves de claraboyas. Los interiores son feos y tenebrosos, des-
provistos de bellezas naturales.
Una de sus entradas es una antigua dolina, muy destruida por
la erosion. Comunica a various compartimientos a los que llegamos
dificultosamente. El primer sal6n tiene la direcci6n del oeste con
10 metros de largo, finalizando justamente debajo de otra clara-
boya circular y pequefia. Lateralmente, al sur, hay una corta ra-
mificaci6n que dobla finalmente al oeste. La gruta es baja y
apenas se cabe de pie.
Otra de las cuevas tiene las siguientes direcciones: primer sa-
16n, norte; segundo, NO; y tercero al norte, con abundantes mur-
cielagos.
En general estas grutas dan la impresi6n de hallarse en la
iltima etapa de su ciclo evolutivo. Incrustadas en la superficie de
estos terrenos cavernosos (y aqui incluimos a Serones, Seboruco y
Bitiri) se observan frecuentemente madreporas, conchas y cara-
coles en estado f6sil.

BIBLIOGRAFIA
(I) Cruz Bustillos, Ing. Ulises, "Viaje a la Sierra de Nipe". Publicaciones
mimiografiadas del Grupo Humboldt, de la Sociedad de Geografia e His-
toria de Oriente.
(2) NuiTez Jimenez, Antonio, "Exploraciones en las Cuevas de Mayarin
conferencia pronunciada en la Sociedad Espeleol6gica de Cuba, 1946.






































ii



























"Ya la zafra tocaba a su fin y los campos estaban arrasados. Los rostros
de los obreros se ven sudorosos, tristes. Despues de tres meses de arduo
trabajo les sobreviene un paro forzado, donde el hambre y la miseria
campean por sus respetos. Algunos atraviesan las montalias y van hasta
las regions cafetaleras de Guantinamo done encuentran trabajo en la
cosecha. de ese grano". (Clise cortesia de la Revista C.T.C.).

















Capitulo IV

VIAJES A REGIONS POCO FRECUENTADAS

EL CHORRERON DEL RIO GUARO.
Los ge6grafos de Cuba, desde hace tiempo decian que en el
curso superior del Rio Guaro existia un salto de agua, cuyas me-
didas y caracteristicas se desconocian por complete hasta el pre-
sente, no contindose con fotografias de ese accident ni tampoco,
que sepamos, habia sido visitado por investigator alguno.
Por eso teniamos especial interest en Ilegar al Chorrer6n, aun-
que la tarea no seria nada facil, como veremos seguidamente.
El primer intent que realizamos para arribar hasta el lo lle-
vamos a cabo el dia 26 de Abril' de 1945, partiendo a pie del
poblado de Guaro, situado cerca de la margen oeste del rio del
mismo nombre. Una mula llamada "Josefina" llevaba el pesado
material de la expedici6n y el joven oriental Manuel de Jes6s Perez,
nos brind6 su cooperaci6n sirvi6ndonos de guia, pero result que
poco despues tuvimos que guiarlo a 6l.
Tras cuatro kilometros de camino dejamos atras las llanuras
cultivadas de cafias, sucediendose enseguida las lomas calizas y bos-
cosas que flanquean la Sierra de Nipe, en cuya falda nortefia saltan
las aguas del Guaro para former el Chorrer6n.
Visitamos la represa del Guaro que esta casi seca. Debemos
repetir aqui que la actual sequla es una de las mis terrible porque
ha atravesado Cuba. Rios que jams se han secado no corren
actualmente. Esta represa del Guaro abastece de agua a algunas
poblaciones de la U. F. S. Co.
A solo unos metros del muro de concrete que contiene las
aguas del Guaro le cae al rio el "Arroyo de la Represa" por la
margen oeste.
El bosque es tan tupido que "Josefina" no pudo pasar a tra-
ves de la maleza y optamos por remontar el rio, lo que'pudimos
hacer solo medio Km. Los pedregales eran muchos y tuvimos
que dejar la mula y tambien a nuestro guia para continuar nos-
otros solos.









El Guaro present enormes pefiascos hasta de tres metros de
largo que el rio ha desprendido de la Sierra. Esos gigantescos
cantos rodados indican el formidable powder erosivo de sus juve-
niles aguas done vemos anguilas, biajacas y guajacones, asi como
algunas aves acuaticas.
El Guaro corre generalmente siguiendo una linea de sur a
norte y sus mirgenes tienen hasta quince metros de alto.
A tres horas de march, cerca de una legua de la represa
llegamos a otro afluente que le cae por el oeste y a los 100 metros
mis, otro en igual direcci6n. Aqui vimos un pino de gran tama-
fio luciendo su bien formado cono.
Continuamos como tres kil6metros mis sin hallar el Chorre-
r6n. En este lugar el Guaro confluencia con otra corriente forman-
do hacia arriba una Y griega. No pudimos saber cual era real-
mente el Guaro y por ende done estaba nuestro tan buscado salto
de agua. Optamos entonces por abandonar el "camino", regre-
sando ya de noche al caserio de Guaro.
En nuestros rostros se habian marcado las huellas del cansan-
cio, pero solo una idea dominaba nuestro pensamiento: Ilegar por
donde fuera necesario al salto del Guaro. Si realmente existia
estabamos seguros de dar con dicho Chorrer6n.
El Primero de Mayo, Dia Internacional del Trabajo, fuI la
fecha escogida para llevar a cabo el nuevo intent exploratorio.
Pasamos de nuevo los cafiaverales y las elevaciones calizas pa-
ra llegar al medio dia al pie de la Sierra de Nipe en la parte
conocida por "Espafiita" donde habitat solitariamente la familiar
de Leoncio Estepa en cuya casa pasamos la noche.
Esta familiar, que vive tan retirada del bullicio de la civili-
zaci6n, tiene un sistema de vida bastante primitive, cosechando
todo lo que consume, except la sal que traen del pueblo mis
cercano (Guaro). No utilizan az6car sino que siembran cafias
que exprimen en un rustico molino de madera, obteniendo asi gua-
rapo que luego es calentado, endulzado con ese liquid el caf6,
la leche, etc.
El montero Hip6lito Jordan, de tez morena y cuerpo Agil,
nos promote Ilevarnos hasta el saltadero y el 2 de Mayo, muy
temprano, ya estabamos listos para partir. Ascendemos la Loma
de Punta Verraco, en la propia "Espaiiita", done medimos 300
metros de altitude. Nuestros esfuerzos de subir esa elevaci6n fue
premiado con una maravillosa vista del valle superior del Rio
Guaro, abierto en la Sierra en forma de V muy cerrada por cuyo
fondo serpenteaba el rio. En su parte final, en la escarpa de la
serrania de los pinares pudimos distinguir, algo difuso, el Cho-
rrer6n del Guaro a unos 8 Kms. de distancia hacia el S. SE.






























El valle superior del Rio Guaro, tallado por la erosion de sus aguas en la
ladera septentrional de la Sierra de Nipe, visto desde la loma "Punta
Verraco", situada a 300 metros de altitude sobre el nivel del mar. El salto
del Rio Guaro esti situado hacia el S. SE. de la citada elevaci6n. Los
espolones orograficos de la derecha sirven de limited a su vez a otro valle
de identicas caracteristicas que el present: el del Rio Sojo. (Dib. del autor).

Este valle transversal a la montafia donde esti excavado pue-
de servir de ejemplo de valle colgante en V en su period juvenile.
Hacia la derecha, solo separado por un espol6n orografico,
vimos otro valle identico al del Guaro; es el del Rio Sojo.
Descendemos al rio para remontarlo a pie, por dentro del
agua, que formaba ripidos entire sus pedregosas margenes. Las
selvas que acompaiian al rio son tupidas y virginales. Este pano-
rama colosal ha sido testigo de las hazanias de nuestro guia, que
desde nifio no conoce otro scenario. Su vida haria las delicias de
un novelist de aventuras. A menudo, sin mas armas que su cu-
chillo, ha matado enormes "puercos jibaros" y luchado contra fe-
roces perros montaraces, pasando las noches durmiendo encima
de los arboles. Hipolito es tan arisco que no nos mira cuando le
hablamos y al preguntarle algo solo obtenemos por contestaci6n
un "si" o un "no". El poco roce con otros semejantes lo ha tor-
nado brusco, pero la comuni6n con la selva lo ha hecho bueno y
servicial. Cualquier ruido del monte lo interpreta con una ripidez
que asombra y de solo mirar el cielo sabe si va a lover y cuanto
van a durar las lluvias, predicciones que comprobariamos en nues-
tro viaje.


- -
S/
















^. *T El Rio Guaro fotografiado durante
una de las sequias mis grades de
su historic (la de 1945). N6tese la
-a cantidad extraordinaria de cantos
rodados, de rocas igneas, que pre-
senta su curso superior. Entre la
vegetaci6n tropical de la zona se
r notan algunos pinos, como el que
se levanta hacia el centro
(Foto A. N. J.).







El Rio Guaro corre a mis de 100 metros por debajo de la
cima de sus barrancos.
Ya Ilegando a lo alto de la Sierra de Nipe divisamos a gran
altura, entire las copas de los arboles, el Chorrer6n del Guaro, que
se desprende por un pared6n de 30 metros de anchura por cerca
de cien de alto. Escalamos ese pared6n hasta donde fu6 humana-
mente possible.
Es de destacarse que el rio, unos 400 metros antes de Ilegar
al salto, forma continues desniveles desde uno a tres metros de
altura por lo que al correr por tales pendientes tomaba una velo-
cidad fantastica.
Nuestro guia nos dice que jams el Chorrer6n ha estado con
tan poca agua como ahora y que en tiempos normales ocupaba
todo el pared6n. Esto lo pudimos comprobar pues cuando arri-
bamos al pueblo de Banes muchas personas nos dijeron que ese
salto situado a 30 Kms. de distancia se veia desde la Loma de
Bani, en las afueras de esa poblaci6n.
El rio nace unos cuantos Km. mis arriba de la montafia y no
como algunos suponian que sus fuentes estaban en el propio salto.








Parte superior del gran salto
del Rio Guaro, conocido re-
gionalmente con el nombre
de "Chorrer6n", que se des-
prende desde lo alto de la
ladera norte de la Sierra de
Nipe, constituida en esa zona
por serpentina pura de color
negruzco. El salto es tan alto
(unos cien metros de caida
casi vertical) que no es po-
sible fotografiarlo complete

de una sola vez. La parte in-
ferior del salto puede verla
el lector en la siguiente figu-
ra. (Foto A.N.J.).


















El "Chorrer6n" del Rio Gua-
ro en su parte inferior, mos-
trando el pared6n vertical
de roca serpentinica por don-
de cae. Este rio en epocas
normales, desde el punto de
vista hidrografico, cae abar-
cando casi todo el citado

pared6n. (Foto A.N.J.).








Antes de retirarnos de aquel paraje de destrozos sublimes y
de bosques majestuosos, Hip6lito divis6 una jutia en lo alto de un
arbol y trep6 por 1e para capturarla. La jutia al verse acometida
se refugi6 en el extreme de una rama la cual nuestro guia cort6
con su machete, viniendo abajo el asustado animal, que al caer
herida a tierra desde una altura de diez metros corri6 a refugiarse
en la espesura de la manigua.
El regreso fu6 dramatico, pues tan pronto dimos las espaldas
al Chorrer6n tremendous aguaceros nos calaron hasta los huesos
y dando tumbos por dentro de aquellos rApidos fluviales llegamos
extenuados a "Espaiiita", siguiendo el dia 3 de Mayo a Guaro.
EL PUENTE NATURAL DE BITIRI.
En Guaro parabamos en el Cuartel de la Guardia Rural, al
mando del Sargento Ladislao C. Reyes, quien se habia convertido
en nuestro inseparable compaiiero en las exploraciones de la zona
de su mando military. Con 61 emprendimos el viaje hacia esa ma-
ravilla de Oriente que es el Puente Natural de Bitiri, situado en
las cercanias del poblado de Buenaventura. En una "planchita" de
linea, una especie de jeep f&rreo, nos trasladamos hasta Sojo Cuatro,
rodeado de cafiaverales. Este caserio, asi como otros de la cotn-
pafnia azucarera United Fruit son de guano y en ellos vive hacinada
una poblaci6n, principalmente negra, que es la encargada del corte
de la cafia. Ya la zafra tocaba a su fin y los campos estaban
arrasados. Los rostros de los obreros se ven sudorosos, tristes.
Despues de tres meses de arduo trabajo les sobreviene un paro
forzado, done el hambre y la miseria campean por sus respetos.
Algunos atraviesan las montafias y van hasta las regions cafeta-
leras de Guantinamo done encuentran trabajo en la recolecta de
ese grano.
Volviendo a nuestro viaje diremos que dejamos atris Sojo
Cuatro, emprendiendo el viaje a pie hacia el Puente Natural. Pe-
netramos de nuevo en el bosque y sobre su rocoso suelo vemos
algunas madr6poras sueltas de color rosado.
Cuando estibamos pr6ximos al Rio Bitiri dejamos que los
compafieros Diaz y Stiefel se adelantaran algo y cuando estaban
sobre el Puente se lo comunicamos. La vegetaci6n aledafia no
les permitia darse cuenta de que debajo de sus plants existia un
abismo.
Hacia la izquierda del Puente un trillito descendente nos llev6
hasta la entrada de una cueva por la que andamos unos 12 metros
hasta desembocar por debajo de su rocoso arco. Es, sin duda
alguna, uno de los mas curiosos accidents de la sub-regi6n fisio-
grafica de Nipe. Sus medidas, tomadas por nosotros en 1939,
son las siguientes:
Ancho del puente .............. 44 pies
Espesor del arco ............... 18 pies
Altura general ................. 35 pies
Alto del arco ................... 17 pies
Longitud del puente ............. 63 pies
52





























El Puente Natural de Bitiri es una de las maravillas naturales mas intere-
santes de la Isla de Cuba, estando constituido por rocas calizas muy estra-
tificadas en sentido horizontal, pudi ndose apreciar muchos cantos rodados
incrustados dentro de las mismas. El rio fluye por debajo de un s6lido
arco natural por cuya parte superior pasa el antiguo camino de Mayari a
Santiago de Cuba. En la base del puente esta expedici6n geogrAfica des-
cubri6 restos f6siles de madr6poras. El rio Bitiri corre a travis de un
profundo caii6n. Al final de un cerrado meandro se encuentra situado
el Puente Natural. (Foto A.N.J.).

S~ Esta fotografia corresponde a uno
de los borders exteriores del rocoso
arco natural dcl Puente de Bitiri
mostrando forma de arco c6ncavo.
La parte contraria tiene igual



















pesinos de Mayari "es bailar la
arolina". La arolina a part inferior
que da una curiosa flor que recor-delin-
osetada semer ebajoa una mujer bellamentepuente.










ataviada, la cual colocan sobre el
estirado cuero de un taburete, ha-
ciendo sonar dicho cuero a manera a.
de tambor, produciendo un movi- k '41
miento en la flor, que danza-
sin parar como una expert bai- I
arina.(Foto A.N.J.).

Uno de los juegos de los niaos cam-
pesinos de Mayari "es bailar la
carolina". La carolina es un &rbol
que da una curiosa flor que recor-
tada semeja una mujer bellamente
ataviada, ia cual colocan sobre el
estirado cuero de un taburete, ha-
ciendo sonar dicho cuero a manera
de tambor, produciendo un movi- -
miento en la flor, que danza 4
sin parar coma una expert bai- "
larina. (Foto A.N.J.).











La Cueva del Indio, en la
Sierra de Canapfi, present
bellisimas concreciones cal-
I careas como esta formaci6n
grandiose que fuq bautizada
por la present expedici6n
geogrAfica con el nombre de
"Manto Massip", en honor
del insigne ge6grafo Dr. Sal-
vador Massip. Estos mantos
se original al correr el agua
subterrinea por el piano de
contact de dos estratos que
finalizan en la pared de una
4 cueva y al derramarse hacia
Sabajo dicha agua, que viene
cargada de carbonato de cal,
iste se va depositando a tra-
0 y ves de los siglos para brin-
Sdarnos bellezas insospecha-
das que ocultan celosamente
las cavernas del mundo en-
tero. (Foto A.N.J.).



El puente Natural se hall en la part final de un cerrado mean-
dro del rio, que forma rapidos y pequefios saltaderos.
Las dos secciones laterales del famoso puente presentan la
forma de herradura, con la parte c6ncava hacia fuera.
Los estratos calizos se muestran dispuestos horizontalmente
y son de muy poco espesor, entire los cuales pudimos ver gran can-
tidad de conglomerado de cantos rodados unidos por el cemento
calizo.

Son varias las teorias que tratan de explicar el origen de
este fen6meno, que fu6 descrito durante la Guerra de Indepen-
dencia por el General Collazo, quien hizo un dibujo del mismo.
Se ha dicho que tal vez puede deberse al desplome del techo
de una caverna que servia de lecho al rio, quedando una pequefia
parte superior intacta, que formaria el puente. Pero realmente
alli no parece haber sucedido tal cosa, pues el rio, bien atrinche-
rado, no muestra ning6n detalle que de a entender que primitiva-
mente fuera una cueva.

El Ing. Alberto Ferrer Vaillant (I) explica su genesis del si-
guiente modo: un arroyo corria sobre las formaciones calizas, for-
mando una cascada. Rio arriba de la cascada existian grietas en








el fondo del cauce y por las que se filtraron las aguas, que al ir
disolviendo la roca aumentaba de tamafio el conduct o los con-
ductos por donde circulaba, hasta llegar el moment en que todas
las aguas del arroyo tomaron el camino subterraneo, desapare-
ciendo la cascada, surgiendo de este modo el puente natural.
Nosotros creemos que este puente pueda tener su origen en el
siguiente process: un rio, bien atrincherado, al dar un casi cerrado
meandro en forma de lazo erosion con mis fuerza las calizas infe-
riores del caii6n fluvial en el punto donde comenzaba a abrirse el
meandro. Al fin todo el curso del rio se desvi6 por el corto cauce
subterrineo asi abierto, cuya parte superior form desde entonces el"
Puente Natural.
LA SIERRA DE CANAPU.
El dia 6 de Junio, tras nuestras exploraciones en Banes, sa-
limos del Central Preston con rumbo a Guantanamo, hacienda
escala en el Central Marcane, con la idea de realizar una explo-
raci6n a la Sierra de Canupu, en las estribaciones de la Sierra de
Nipe, en las cercanias de la Loma de la Mensura, su punto culmi-
nante. La idea de visitar esa zona la constituia tratar de localizar
un idolo indio que segin algunas personas existia en las cuevas
de ese lugar.
El dia 7 por la mariana partimos de Marcan6 en un carro
de linea rumbo al caserio de Dumois, desde donde continuamos
a pie hacia el oeste en direccion a la Sierra de Canapu. formada
por estratos calizos, donde se observan profundas huellas de erosi6n.


El autor, sacando una madrepora f6sil de las que abundan en la base rocosa
del Puente Natural de Bitiri. (Foto A.D.G.).












































Abra del Rio Canapf, que separa en dos la sierra de igual nombre. Esta sierra esta constituida por calizas terciarias,
pero las elevaciones que se destacan por dentro del abra, hacia la parte posterior, son de origen igneo y correspondent a
la Sierra de Nipe. En esa serrania de Canapf la Sociedad Espeleol6gica explore .varias cavernas y various cafiones flu-
viales abandonados que se dirige nen sentido transversal al abra que aparece al centro de esta fotografia. (Fotografia
(A. N. J.)








La Sierra de Canap6 parece tambien ser resto del antiguo
casquete calizo que cubria el domo de Nipe. Estas alturas de
Canapu se correspondent con las formaciones calizas ya citadas
de Seboruco, Serones, Manacal y Bitiri.
En los abruptos farallones que present la Sierra de Canapu
vemos un sinnumero de grandes cuevas de poco fondo. Una de
las caracteristicas de estas elevaciones es la de presentar peque-
iios, vallecitos casi circulares, que se adentran en las laderas afa-
rallonadas. Son antiguas cavernas descomunales que se destecha-
ron por derrumbamientos. En las paredes de estos vallecitos se
ven aun grandes covachos y largas estalactitas, como mudos tes-
tigos de su antigua formaci6n.
Tambien observamos bellisimas abras que interrumpen la
continuidad de las elevaciones. A travis de estos desfiladeros nos
deleitamos mirando los pinares de la Loma de Gurugu, pertene-
ciente a la Sierra de Nipe.
Penetrando por ese desfiladero ascendiendo sus escarpadas
alturas laterales, llegamos a un profundo caii6n que viene trans-
versalmente al abra principal. El mencionado caii6n es probable
que sea el antiguo cauce del rio Canapi que fue desviado de su
antiguo curso. Este cafi6n tiene una profundidad de 30 metros
por diez de separaci6n, orientindose de SO. a NE. y atraviesa,
igual que los c6lebres Paredones de la Sierra de Cubitas, en Ca-
magiiey, la elevaci6n donde esti enclavado. En nuestro viaje por
Canapi vimos otros desfiladeros o cafiones abandonados.
En medio de la grandiosa trinchera natural y a mano derecha
vimos una pequefia y casi circular boca de cueva, que nuestro guia,
el Sr. Amadeo Ruenes, dice que es llamada por los naturales de
la comarca como La Cueva del Indio, nombre que nos hizo suponer
la existencia del idolo que nos habian asegurado existia en una
de las cavernas de la serrania que estamos estudiando.
Hacia dentro la cueva present el rumbo SO., siendo su pri-
mer sal6n amplisimo y con concreciones de una blancura inmacu-
lada, formando sus paredes como cascadas de leche. Al final de
este primer sal6n hallamos una g~leria, hacia la derecha, con
veinte metros de largo.
Otra cimara hacia el sur se adentraba en la montafia calci-
rea. Para llegar a ella es necesario pasar por un boca estrecha.
Partimos, rumbeando al norte, para arribar a un sorprendente
compartimiento, adornado con admirables columns de una be-
lleza indescriptible. Las columns miden seis m tros de altura. La
caverna se contin6a al SO. con otro sal6n mis al sur, donde fina-
liza este ramal subterraneo.
Salimos de esa galeria para penetrar a otra que se extendia'
al oeste. Una verdadera sima o cueva vertical nos interrumpi6 el
paso. Medimos 15 metros de profundidad a ese gran tfinel descen-








dente. Subimos para continuar en la primitive direcci6n. Sobre
nuestras cabezas revoleteaban incontables murci6lagos, que con sus
deyecciones han formado enormes lometones de guano, que alfom-
braba casi todo el suelo de la cueva.
El sal6n final es un primor de formaciones calcareas. Mantos,
estalactitas, estalagmitas y columns, se ven alli con gran profusion.
Un manto de cuatro metros de longitud, curiosamente sus-
pendido desde la alta pared de la cueva, mostraba sus terminacio-
nes inferiores en forma de "dedos". Lo bautizamos con el nom-
bre de Manto de Massip, en honor del insigne ge6grafo cubano,
Dr. Salvador Massip y Valdes.
No finalizaremos este epigrafe sobre las Cuevas de la Sierra
de Canap6 sin antes citar que al amparo de sus grutas estuvo fun-
cionando, por orden del General Antonio Maceo, el peri6dico
mambi "El Cubano Libre", del cual decia el invicto guerrero orien-
tal que "era la artilleria de la Revoluci6n".

BIBLIOGRAFIA

(1) Ferrer Vaillant, Ing. Alberto, "Excursi6n al Puente Natural de Bitiri",
Publicaciones mimiografiadas del Grupo Humboldt, Santiago de Cuba.
















Capitulo V

EXCAVACIONES ARQUEOLOGICAS EN

BARAJAGUA

DE CUETO A BARAJAGUA.
El dia 5 de Mayo de 1945 abandonamos el poblado de
Guaro en un gas-car rumbo a Cueto, uno de los pueblos mis pr6s-
peros de Mayari, de donde nos trasladariamos al pobladito de
Barajagua, con la idea de realizar algunas exploraciones arqueol6-
gicas en sus mounds o monticulos de los indios tainos.
Solamente dos horas dura el trayecto de Guaro a Cueto. En
este lugar nos dirigimos al Cuartel del Ej6rcito donde nos hos-
pedamos. El teniente Armando VAzquez nos relacion6 con el Sr.
Antonio Le6n quien a su vez nos facility una camioneta para tras-
ladarnos a Barajagua.
Por los tipicos caminos terrosos de Mayari, llegamos a nues-
tro destino a las siete de la maiiana del dia siguiente. El caserio
esta formado por 15 construcciones: tres bodegas, una iglesia bau-
tista, un centro de veterans y el resto de viviendas, hallindose si-
tuado en la base de una loma conocida por "El Cementerio",
cruzandole por la falda el Arroyo Barajagua, que separa dicho
poblado de la elevaci6n.
Aqui conocemos al Sr. Luis Pav6n Mayasen, entusiasta de
la Arqueologia y persona que nos brind6 todo genero de facili-
dades para realizar nuestras excavaciones. Nuestro campamento
fu6 el Centro de Veteranos, una nave gigantesca de madera que uti-
lizan los barajagiienses para sus alegres guateques.

LOS MONTICULOS ARQUEOLOGICOS DE LA
LOMA DEL CEMENTERIO.
Los mounds, lometones o monticulos arqueol6gicos se levan-
tan encima de la "Loma del Cementerio". Era costumbre de esta
cultural indocubana levantar sus poblaciones en lo alto de las lomas
aplanadas superiormente. Asi ocurre en Banes, Baracoa y otros
lugares de Oriente; pero cuando los espafioles sometieron a las









tribus cubanas construyeron sus nuevas viviendas en la base de
esas mismas elevaciones para aprovechar mejor el agua de los'
arroyos.
Con nuestras palas y picos subimos la loma vadeando antes
el Arroyo Barajagua. Desde aqui observamos un atractivo pano-
rama, destacindose vistosos palmares y algunos caserios. Leve-
mente vemos la Bahia de Nipe y tambien el Central Baguanos.
Indiscutiblemente que los tainos buscaban lugares estrat6gicos pa-
ra asentar sus poblados. Aqui medimos con nuestro altimetro 150
metros de altitude.
Sobre la meseta distinguimos los tipicos lometones indios, de
los que -anotamos unos diez, distribuidos sin guardar orden alguno.
La erosi6n, Iluvias, vientos, etc., han rebajado estos vestigios de
la cultural taina, poniendo al descubierto numerosos objetos abo-
rigenes.
Durante various dias excavamos en este lugar. Un mound si-
tuado al SO. del centro de la loma contenia las siguientes capas
o estratos:
A) Capa de tierra vegetal corriente (un pie de espesor)
casi sin objetos.
B) Capa de cenizas (dos pies de espesor) sin objetos, ex-
cepto fragments de burenes y restos de cocinas.
C) Capa de caliche o piedra calcarea sobre el suelo natural
de la loma.
Ese mound es un tipico residuario de cocina. En el hallamos
abundantes cenizas, huesos de jutias, cangrejos, peces, etc.
A diez metros de distancia del lomet6n anterior excavamos
otro constituido por una capa de tierra negra pulverulenta de tres
pies de profundidad, seguida por una camada de bloques peque-
fios de caliza mezcladas con tierra, descansando todo sobre terre-
no base. Aqui aparecieron casi a flor de terra numerosos objetos
consistentes en fragments de cazuelas, f6siles marines (Clipeas-
ter), grandes fragments de burenes, asas de cazuelas, sumergi-
dores de redes y restos de cocina. Para evitarle al lector una
tediosa descripci6n de los objetos hallados lo remitimos a las l1-
minas que acompafian esta obra.
En resume hallamos 30 sumergidores de redes, piezas 6stas
muy toscas, hechas de pequefias piedras aplanadas a las cuales
los indios le practicaban dos muescas laterales por donde pasaban
los cordeles que ataban a las mallas; docenas de fragments de
burenes, mostrando algunos, bordes levantados; varias cazuelas que
pudieron ser reconstruidas en el Museo de la Sociedad Espeleol6-
gica de Cuba; los fragments de ceramica los recogimos, por cien-
tos; asas de cazuelas las encontramos por docenas; dos gubias;
































La "Loma del Cementerio" o de "La Placita", que se alza a pocos metros
del poblado de Barajagua, en cuya cima se encuentra el asiento de pueblo
indio (taino) que fu6 explorado arqueol6gicamente por la present
expedici6n. (Foto A.N.J.).

fragments de hachas; cuentas de collares, algunas en process de
construcci6n; una dentadura postiza de hueso de aquellas que se
incrustaban en los idolos; un majador c6nico diminuto de solo
cinco cms. de alto y 4 cms. de diametro en su parte mayor; final-
mente descubr mos una interesante pieza consistent en una piedra
de forma semejante al corte transversal de un rail de ferrocarril
y que interpretamos como un martilio en cuya parte central aca-
nalada se podia ajustar un cabo de madera de igual modo que se
hacia con las hachas petoloides.
No dejan de tener cierto interns arqueo-hist6rico tres objetos
de hierro pertenecientes a los primeros colonizadores. Estos obje-
tos fueron descubiertos junto a los restos de los indios y consistent
en una azada, un clavo de gran tamano y una pieza parecida a una
S cuyo uso no hemos podido averiguar.
Algunos vecinos nos informaron de una cueva conocida por
Zufiiga, situada a unos tres Kms. de Barajagua y suponi6ndola un
lugar utilizado por los indios nos fuimos hasta ella, siguiendo parte
del curso del arroyo que pasa por la base de la Loma del Ce-
menterio.


















A C















-" (-( j 'f)






En esta composici6n grifica aparecen cinco tipos de cazuelas halladas en
los monticulos arqueel6gicos (tainos) de Barajagua. Las marcadas con las
letras C y D son del tipo navicular; la B es casi esfirica y las sefaladas
con la A y la E corresponde a las de espaldillas dirigidas hacia adentro.
Algunas de estas cazuelas de barro, como la C, fueron descubiertas com-
pletas, otras se encontraron fragmentadas y muchas veces incompletas. No
obstante su reconstrucci6n ideal es rigurosamente cientifica, ya que las
parties halladas permiten ese trabajo. Hacia la parte inferior aparecen
tres objetos que describimos a continuaci6n: el sefialado con la F corres-
ponde a una piedra acanalada (como si fuara una secci6n de un rail de
ferrocarril), posiblemente usado como martillo, que debi6 ser enmangado;
la G sefiala un fragmento de caracol marino orificado, usado casi con
seguridad como pendiente. Finalmente la pieza H es un simple percutor
de roca muy dura. (Dibujo del Prof. Penichet).










































La present expedicion descubri6 numerosas asas de cazuelas de barro en
los monticulos tainos de Barajagua. Estas asas son de una variedad
extraordinaria como podri apreciar el lector. Las figurillas marcadas
con las letras C y C' es la misma asa de cazuela, una vista de frente y la
otra hacia la parte posterior. La primera (C) parece representar la cara
de un murci6lago y la otra (C') la cara de una rana, animals muy utili-
zados por los indios en estas representaciones. Las figures B, G y J,
tambien parecen representaciones de murcielagos. La letra A sefiala una
figure antropomorfa, igual que la F, de aspect estrellado. Las figures D,
E y H tienen caracteres zoo-antropom6rficos y la I es un ejemplo de asa
con adornos geomitricos. (Dibujo del Prof. Penichet).


En el pobladito de Mejias, cons-
truido sobre antiguos monticulos
A indigenas, se han descubierto inte-
rcsantes y finas piezas arqueol6-
g:cas como las dos que aparecen
en esta fotografia. Hacia la izquier-
da tenemos un percutor discoidal
y a la derecha un majadero, am-
bos pertenecientes a una familiar
de la mencionada poblaci6n ma-
yaricera. (Foto A.N.J.).














































Salto de agua del Rio Guayabo, afluente del Mayari. El Guayabo cae
desde lo alto de la ladera norte de la Sierra de Nipe hasta su base, donde
oo.ptou afes!ed un ua .esuad uaeq sou anb 'seiuuid sop!dnf UUUAOl| aOS
64


iv


ar









La cueva se abre en una llanura de constituci6n calcirea. Sus
,dos entradas, que se dirigen hacia abajo, solamente miden de
ancbo un metro. -La brujula hacia dentro marca el rumbo S. SO.
La'gruta tiene tres metros de ancho por diez de fondo. No vimos
nada interesante en su interior, except cientos de murcielagos, que
capturamos para su studio.

PIEZAS ARQUEOLOGICAS HALLADAS EN MEJIAS.
Antes de retirarnos de esta zona visitamos el pobladito de
Mejias, situado a 4 Kms. de Barajagua.
Rodean a Mejias bajas colinas en las que tambien vimos
mounds tainos. En las excavaciones de prueba hallamos restos de
poblaci6n, pero el actual caserio fue construido precisamente sobre
los principles lometones arquel6gicos, en el faldeo de las lomas,
impidi6ndonos asi una exploraci6n mis a fondo. El camino que
pasa por el centro de Mejias fue excavado casualmente en la parte
central de un gran monticulo.
Raro es el vecino que no posea algunas piezas indias que
utilizan para labores caseras. Una de estas families nos permiti6
fotografiar dos bellisimas piezas liticas: un majadero y un percutor
discoidal perfect. El Sr. Canelles nos obsequi6 un hacha peta-
loide de diorita de 12.5 cm. de longitud, con un ancho maximo
de 6.5 cms.
Hallamos finalmente un percutor-triturador cibico de diorita
con sus caras o lados deprimidos, para su mejor adaptaci6n a la
mano del que lo usaba, asi como una gubia y un fragment de
burin.
El caserio de Mejias perteneci6 a la provincia india de Bara-
jagua, que fue conquistada a principios del Siglo XVI por las tro-
pas hispanas al mando de Don Diego de Velazquez.

ADJUNTO A LA PRIMERA PARTE DE ESTA EXPEDICION
GEOGRAFICA A ORIENTED

Como recordarin los lectores que hayan seguido esta series de folletos
que con el titulo general de "Expedici6n Geografica a Oriente" hemos venido
-publicando al mencionar las rocas que constituian el famoso Pico Turquino
nos referimos a un reconocimiento de siete muestras de rocas que nosotros
habiamos recogido "in situ" hacienda hincapie que dicho reconocimiento no
era complete.
Ahora aprovechamos esta oportunidad para adjuntar a este breve es-
tudio de la region de Mayari el informed complete que soBre las ya citadas
rocas rindi6 ese recio valor de la ciencia cubana que responded al nombre
de Jesius Francisco de Albear, uno de los colaboradores del "Croquis Geo-
16gico de Cuba".
Muestra No. 1. Localidad Playa de Bella Pluma, litoral del frente our
*del Turquino. Descripci6n: Pedazo de Coral litoral, de tipo reciente.
Muestra No. 2. Localidad: "El Dian", primer estribaci6n por el
frente sur en ruta hacia el Pico Turquino. Determinaci6n: Rocas grano-
-dioriticas, constituidas por cuarzo, feldespatos y biotita.











Muestra No. 3. Localidad: Pico Cuba, a 1,810 metros de altitude, al
oeste del Pico Turquino. Determinaci6n: Calizas arcillo-tobaceas, duras y
cristalizadas, gris verdosas, superficialmente coloreadas de pardo por intem-
perismo, densas, de grano fino homogeneo, muy compactas. Dan abundan-
te efervecencia con el HCI. No se observaron f6siles, pero tienen pare-
cido con otras rocas del Cretacico en distintas regions de la Isla, con las
que tentativamente se relacionan.
Muestra No. 4. Localidad: Pico Real (Pico Turquino), a 1,960 me-
tros altituded tomada por nosotros los miembros de la Sociedad Espeleol6gica
de Cuba). La muestra forma parte de las llamadas ""Piedras de Ekman".
Determinaci6n: Rocas p6rfidos dioriticos, con cuarzo, feldespatos, biotitas,
micas y otros elements en process de alteraci6n. Se observan pequefios
efectos de ligera imanaci6n.
Muestra No. 5. Localidad: Pico Real o Pico Turquino. Parte de las
"Piedras de Ekman". Descripci6n: Muestra alterada de roca de origen se-
mejante a la nGmero 4, con abundantes granulos de hematites roja, de
aspect arcilloso.

Muestra No. 6. Localidad: Punta de La Cueva, a unos 5 Kms. al
NW. de El Dian; estratos dispuestos inclinadamente. Descripci6n: Estratos
muy delgados, fuertemente unidos, duros y cristalizados, de calizas grises.
y azul-grisiceas, densas, de grano fino, con algunos pequefisimos cristales
de cuarzo, feldespatos y biotita, de caracter secundario. Abundante efer-
vecencia con HC No se observaron f6siles. Tentativamente se relacionan
con algunas rocas del Mesozoico.
Muestra No. 7. Localidad: Roca de una mina enclavada cerca de
Punta La Cueva, al SW. del Pico Turquino. Determinaci6n: Tiene aparien-
cia de material redepositado, probablemente corresponde a un conglome-
rado brechoide, formado por, fragments y granulos de rocas similares a
las descritas con los nuimeros 3, 4, 5 y 6.








El explorador Julio Stiefel en
la entrada de la pequefia
"Cueva de Zfiiiga", situada
no lejos del poblado de Ba-
rajagua. Lo acompaiia un
joven de la region que hubo
de servir de guia a esta ex-
i 'cursi6n a la citada cueva.
(Foto A.N.J.).




U 4


FE DE ERRATAS

Pag. linea
9 19 dice: del rio y en las cercanias septentrionales de la gran
Sierra de Nipe; debe declr: En las estribaciones call
zas inferlores de la Sierra de Nipe
12 12 dice: troplcales; debe decir:troplcalls
12 26 dice: norta; debe decir: oeste
27 27 dice: vertiente sur; debe decir: vertlente sur y oriental
28 27 dice: SO.; debe declr: SE.
42 7 dice: concresiones; debe declr: concreclones
43 19 dice: abrazador; debe decir: abrasador
45 12 dice: cowenzar; debe daclr: cowenzaron
45 15 dice: proxiLa; debe daclr: proxilas
45 38 dice: ulEiografiadas; debe declr: iirmeorrafiadas.



IS VOLUMr HAS- BMEr
CROFILMED
W I4 V RSITY ES
LIBRARIES,


- I


















DEL MISMO AUTOR

1.--"Exploraci6h geogrifica- al Pan de Guajaib6n", La Habana, 1944.
2.-"Exp grando las cavernas de Cuba, La Habana, 1945.
3.--"El Pico Turquino, Exploraci6n y studioo, La Habana, 1945.
4.-"Expedici6n Geografica a Oriente" (Resumen) y "Estudios relacionados
con el descubrimiento del tabaco", La Habana, 1946.
5.--"Excursiones geogrificas y espeleol6gicas por el Occidente de Cuba", La
Habana, 1945.
6.-"Desarrollo y auge de la Espeleologia en Cuba", Revista de la Federaci6n
de Doctors en Ciencias y en Filosofia y Letras, Vol. II, N9 3, La Habana.
1947.
7.-"Estudio de las cavernas de Cuba", Revista de Arqueologia, Aiio IV,
Nros. 7 y 8, La Habana, Abril a Septiembre de 1942.
8.-"Bojeo de la isla de Pinos", Revista La Tierra, La Habana, Julio de 1944.
9.-"Expedici6n al Toa, el rio que puede transformar a Cuba", Revista Orto,
Manzanillo, Enero-Febrero de 1948.
10.--"El Guanahatabey troglodita indocubano", trabajo aprobado por el
V Congress Nacional de Historia, celebrado en La Habana en Octubire
de 1946.
S1.--"Nuevos descubrimientos arqueol6gicos en Punta del Este, Isla de Pinos",
Revista Universidad "de La Habana, 1948.
12.-"yiaje al Boquer6n del Jatibonico y a las cavernas de Caguanes", Revista
de la Sociedad Geografica de Cuba, 1948.
13.-"Autobiografia de Isla de. Pinos", conferencia pronunciada en la Fede-
raci6n Estudiantil Universitaria de La Habana, el dia 10 de Mayo de 1948.




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