• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Front Cover
 Front Matter
 Half Title
 Ascendencia
 Title Page
 Infancia de Caracas
 Viaje y triunfo en Estados...
 Nuevos triunfos en Boston y la...
 Teresita toca para el presidente...
 Viaje a Europa
 Amistades ilustres
 Giras y boda con Emilio Sauret
 Ruptura, opera y nueva boda
 Tersera carreno, concertista y...
 Consagracion en Alemania
 Con Grieg, Bulow y Rubinstein
 Boda y fracaso con Eugenio...
 Creacion y viajes a America
 Boda feliz
 Triunfos y homenaje
 Guerra y dignidad
 Viaje a Estados Unidos
 Utlimo concierto y viaje defin...
 Repatriacion
 Back Matter
 Back Cover














Group Title: Biblioteca escolar ; "Coleccion de biografias,", no. 11
Title: Teresa Carreäno (1853-1917)
CITATION THUMBNAILS PAGE IMAGE ZOOMABLE
Full Citation
STANDARD VIEW MARC VIEW
Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00076563/00001
 Material Information
Title: Teresa Carreäno (1853-1917)
Series Title: Biblioteca escolar "Colecciâon de biografias,"
Physical Description: 64 p. : illus. ; 17 cm.
Language: Spanish
Creator: Peäna, Israel
Publisher: Fundaciâon Eugenio Mendoza
Place of Publication: Caracas
Publication Date: 1953
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Venezuela
 Record Information
Bibliographic ID: UF00076563
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 00908068
lccn - 55024066

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover
    Front Matter
        Front Matter
    Half Title
        Page 1
        Page 2
    Ascendencia
        Page 5
        Page 6
        Page 7
    Title Page
        Page 3
        Page 4
    Infancia de Caracas
        Page 8
        Page 9
        Page 10
    Viaje y triunfo en Estados Unidos
        Page 11
        Page 12
        Page 13
        Page 14
        Page 15
    Nuevos triunfos en Boston y la Habana
        Page 16
        Page 17
        Page 18
        Page 19
    Teresita toca para el presidente Lincoln
        Page 20
    Viaje a Europa
        Page 21
        Page 22
        Page 23
        Page 24
    Amistades ilustres
        Page 25
        Page 26
        Page 27
    Giras y boda con Emilio Sauret
        Page 28
        Page 29
        Page 30
    Ruptura, opera y nueva boda
        Page 31
        Page 32
        Page 33
        Page 34
    Tersera carreno, concertista y empresaria en Venezuela
        Page 35
        Page 36
        Page 37
        Page 38
        Page 39
        Page 40
        Page 41
    Consagracion en Alemania
        Page 42
        Page 43
        Page 44
        Page 45
        Page 46
    Con Grieg, Bulow y Rubinstein
        Page 47
        Page 48
    Boda y fracaso con Eugenio d'Albert
        Page 49
        Page 50
        Page 51
        Page 52
    Creacion y viajes a America
        Page 53
        Page 54
    Boda feliz
        Page 55
        Page 56
    Triunfos y homenaje
        Page 57
    Guerra y dignidad
        Page 58
        Page 59
    Viaje a Estados Unidos
        Page 60
    Utlimo concierto y viaje definitivo
        Page 61
        Page 62
    Repatriacion
        Page 63
        Page 64
    Back Matter
        Back Matter
    Back Cover
        Back Cover
Full Text

(CColecci6n de Biograflas) Ho. 11


TERESA CARRENO
(1853-1917)


Por Israel Pefia


Ediciones de la "Fundaci6n Eugenio Mendoza" Caracas, 1953

i ;. . : _


BIBLIOTECA ESCOLAR









La Secci6n de
Cultura de la Fun-
daci6n Eugenio Men-
doza se propone
desarrollar un am-
plio program de
ediciones, con las
siguientes series
editoriales.

a) Colecci6n
"Ideario Nacional".
En ella se dar~
cabida a aquellas
obras que constitu-
yen la base del pen-
samiento venezolano,
las que, a pesar de
su importancia esen-
cial, no se acostum-
bra editar y cuyo
conocimiento es in-
dispensable a la cul-
tura modern.

b) Colecci6n
"ClIsicos Venezola-
nos". Comprenderd
las obras literarias
de los autores cl-
sicos nacionales, edi-
tados con fines de
divulgaci6n. Se pu-
blicaran con pr6lo-
gos y notas y con
el debido cuidado
del texto, tanto pa-

(Sigue en la co-
lumna posterior)







TERESA CARRENO

BIOGRAFIA


Ilustraciones de Miguel Cardona






FUNDACION EUGENIO MENDOZA


Direcci6n de Cultura


Dr. CRISTOBAL L. MENDOZA
Director

Dr. Pedro Grases, Profesor Roberto Martinez Centeno
Dr. Elias Toro, Sr. Juan S. Mendoza.















Teresa Carreio, la primera pianist de todos los tiempos,
naci6 en Caracas, correspondiendo, por lo tanto, a Venezuela
la gloria de haber dado a la humanidad esta figure que, an-
tes y despuds de ella, no ha tenido igual entire las grandes
concertistas de piano del mundo entero. Era, ademas de
maravillosa pianist, una bellisima mujer de espiritu elevado
y Ileno de entereza ante la adversidad. Las contrariedades,
las luchas y las desgracias de la vida jams lograron aba-
tirla; y triunf6 sobre ellas valientemente, asi como triunf6
en su arte. Es, pues, un ejemplo para nuestra juventud, para
los que anhelan realizar un ideal superior y, en especial,
para aquellos que aman la musica y quieren expresar por
medio de ella la capacidad de alma y de pensamiento qua
eleva al hombre sobre los demis series creados.
En el siglo XVI hay ya Ca-
ASCENDENCIA rreiios entire los descubridores
y conquistadores de America.
Pero es en el XVIII cuando se asienta firmemente el apellido
en nuestra historic con la personalidad del primer Jos6 Caye-








I S R A E L P E N A_


tano Carreno, quien ejerce el cargo de Maestro de Capilla
en la Catedral de Caracas. Su hermano menor, Juan de la
Cruz Carreio, era poeta de f6cil inspiraci6n y habia escrito,
entire otros versos hoy olvidados, una quejumbrosa Elegia
que se recitaba entonces en las reuniones sociales de Chacao.
Estas reuniones de Chacao reclaman un atento aparte,
ya que puede decirse que naci6 en ellas la vida musical de
Venezuela gracias a la noble iniciativa de un sacerdote que
alli tenia su solar: el Padre Pedro Palacios y Sojo, tio car-
nal de la madre del Libertador y tan amante de la misica
como de su sagrado ministerio. Rico heredero desde su
juventud, no le bast6 despu6s construir una iglesia y un
monasterio en ofrenda a la orden de San Felipe Neri -mi-
sico santo entire los santos- sino que protegi6 ademas con
entusiasmo el arte de su predilecci6n al fundar una escuela
en donde se divulgara tan hermosa ensefianza. Fue 6sta la
Ilamada mas tarde Escuela de Chacao o Escuela del Padre
Sojo. Alli se formaron verdaderos compositores como Juan
Manuel Olivares, cuyo nombre ostenta hoy con just orgullo
uno de nuestros orfeones obreros; Jos6 Angel Lamas, el cd-
lebre autor del Popule Meus; y Jos6 Cayetano Carreio, hijo
de aquel Maestro de Capilla de igual nombre y su sucesor
en este cargo cuando el progenitor pas6 a mejor vida. El
Padre Sojo se habia multiplicado para dotar a su instituci6n
encargando instruments y partituras a Austria. En ese tiem-






T___ ERESA CARRERO


po triunfaban en ese pais dos grandes maestros: Francisco
Jos6 Haydn y Wolfang Amadeo Mozart. Con los instruments
encargados por el Padre Sojo Ilegaron tambi6n a Venezuela
cuartetos de Haydn y de Mozart y se tocaron por primera
vez en nuestra tierra bajo los naranjales y a la vista impo-
nente del Avila. A prop6sito de esto dice Aristides Rojas:
"Los recuerdos del arte musical y del cultivo del caf6 son
para el campo de Chacao lo que para los viejos castillos las
leyendas de los trovadores".

Jos6 Cayetano Carrefo nacio en 1766 y no s6lo habia
heredado el talent musical de su padre y cultivado honro-
samente su mismo arte, sino que lleg6 a superarlo distin-
guidndose como compositor de gran valia en el medio. De
sus obras -casi todas de car6cter religioso- es la mas co-
nocida La Oraci6n en el Huerto, y se toca todavia en los
"conciertos sacros" que por Semana Santa se ofrecen cada
aio en nuestro Teatro Municipal.
Uno de los hermanos de Cayetano, Ilamado Sim6n --ms
tarde el maestro por excelencia del Libertador- a causa
de continues disgustos con aquel y otros familiares de su pa-
dre, se quit siendo muy joven el apellido Carrefio y us6 des-
de entonces s6lo el de su madre, Rodriguez. Cayetano, mu-
sico notable como ya hemos dicho, fue el abuelo paterno de
Teresa Carreflo. Sim6n Rodriguez, indomable y genial, su tio







((Colecci6n de Biografias) No. 11


TERESA CARRENO
(1853-1917)


Por Israel Pena


Ediciones de la "Fundaci6n Eugenio Mendoza" Caracas, 1953


BIBLIOTECA ESCOLAR









o ,LATIN
, AMERICA

S,.BIBLIOTECA ESCOLAR


0 "Colecci6n de Biograffas"


N9 1 Fermin Toro, por Elias Toro.
N9 2 Arturo Michelena, por Enrique Planchart.
N9 3 Andr6s Be'lo, por Lucy Pirez Luciani.
N9 4- Santos Michelena, por C. A. Tinoco Richter.
N9 5-- Sim6n Rodriguez, por Mariano Pic6n-Sa'as.
NQ 6- Cecilio Acosta, por Ram6n Diaz SAnchez.
N9 7 Jose Rafael Revenga, por Manuel P6rez Vila.
N9 8-Juan Vicente Gonzalez, por Hector Cuenca.
N9 9-- Aristides Rojas, por Arturo Uslar Pietri.
N9 10- Juan GermAn Roscio, por Benito Rail Losada.
N9 11 Teresa Carrefio, por Israel Pefia.
N 12 Francisco Lazo Marti, por Oscar Sambrano Urdaneta.


En preparaci6n:

Biografias de Jos6 Ma. Vargas, Pedro Gual, Juan Antonio Perez Bonalde,
Rafael Maria Baralt, Jos6 Luis Ramos, Valentin Esp'nal, Manuel Palacio
Fajardo, Francisco Isnardi, Tulio Febres Cordero, etc.


Colecci6n "Lecturas"


N9 1 Primores de Navidad, por Maria Luisa Planchart.
N? 2 Festival del Rocio, por Morita Carrillo.







ISRAEL P E R A

en segundo grado. Veremos mas tarde, a lo largo de estas
paginas, c6mo la nifa hered6 ampliamente de ambos los do-
nes que mas la distinguieron en la vida.
Cayetano tuvo cinco hijos de su matrimonio con Maria
de Jesis Mufioz. Uno de ellos, Manuel Antonio, padre de
Teresa, cultiv6 ademas de la musica la literature pedag6gi-
ca, escribiendo un Manual de Urbanidad y Buenas Maneras
que fue por much tiempo texto de lectura no s6lo en Ve-
nezuela, sino tambien en Cuba y en otros paises hispano-
americanos. Menos dotado que su padre para la composi-
ci6n lo aventaj6 en cambio como maestro al descubrir y con-
ducir acertadamente el genio musical de su gran'discipula:
su propia hija Teresita, Teresa Carreno, la pianist mas gran-
de de su 6poca.


Manuel Antonio se habia ca-
INFANCIA EN CARACAS sado con Clorinda Garcia de
Sena y Toro, sobrina de Maria
Teresa Toro, la esposa de Bolivar.| Formaban una pareja ejem-
plar, sociable, cuyo hogar se hizo centro de agradables reu-
niones durante las cuales se hacia musica, se bailaba y se
declamaban poesias rom6nticas. Manuel Antonio, ademas de
su afici6n artistic, alimentaba ambiciones political, Ilegan-
do a ocupar el elevado cargo de Ministro de Hacienda en el







TERESA CARREO 0


gobierno de Don Pedro Gual. Su posici6n aument6 en con-
secuencia el numero de sus amistades, entire las que se con-
taban artists, diplom6ticos y hombres de ciencia. El 22 de
diciembre de 1853 -antevispera de la Nochebuena de Navi-
dad y ocho afos despues del nacimiento de su primogenita
Emilia- Clorinda di6 a luz una segunda hija que fue llama-
da Maria Teresa, el mismo nombre, frecuente en la familiar,
de la esposa del Libertador.
Se ignora d6nde estaba situada y c6mo era la casa en
que naci6 Teresa Carreho, pero es facil imaginar una vivien-
da de gente acomodada en aquella 6poca -recia, de estilo
colonial, de altos muros y largos corredores-; una de esas
casas que como seiala agudamente la otra gran Teresa de
Venezuela -Teresa de la Parra- tenian, ademas de sus am-
plias comodidades un buen pedazo de campo dentro, es de-
cir, grandes patios Ilenos de 6rboles y arbustos esparciendo
generosa frescura a su alrededor.
Teresa era una nifiita vivaz y saludable, con un instinto
maternal que se mostr6 desde temprano en el encanto con
que arrullaba a sus mufecas, y mas tarde en el amor y los
cuidados que prodigara a su hermanito Manuel, el tercero y
ultimo hijo de la familiar.
Su tendencia musical se revel6 desde su primer afo de
vida cuando, al oir sonar el piano en el sal6n contiguo a su






I S R A E L P E R A_


cuarto, se sentaba en su cuna y escuchaba con los ojos agran-
dados por la atenci6n. Otras veces seguia el comps de la
musica con la cabeza o canturreaba inteligiblemente alguna
melodia. A poco de dar sus primeros pasos bailaba con un
ritmo perfect. Entre los dos y los tres aios de su edad se
acercaba al piano y trataba de alcanzar las teclas con sus
deditos. Su padre, que observaba todos estos detalles, se
di6 cuenta bien pronto de que aquello era algo mas que
simple curiosidad de niiia, y ante la evidencia de semejan-
te disposici6n empez6 a ensebarla cuando apenas habia pa-
sado de los tres aios con calma y conciencia dignas de un
pedagogo consumado. A los cinco aios la niia tocaba ya
piezas moderadamente faciles y gustaba de improvisar al
piano pequeias histories, esto es, expresar en misica las
impresiones que despertaban en 'ella los cuentos que leia
o que inventaba su imaginaci6n. Manuel Antonio vigilaba
cuidadosamente todas estas expansiones y, sin fatigarla, apro-
vechaba su asombrosa facilidad para hacerla progresar en
su aprendizaje sin que ella misma se diera cuenta. Asi Ilega
el moment en que Teresita domina Estudios de Czerny y de
Bertini, Invenciones y Preludios de Bach y fantasias sobre
aires de 6pera del gran pianist aleman Segismundo Thalberg.
Entonces el padre se convince de que 61 es ya un professor
insuficiente para su hija y le busca un maestro titular que
al darle sus primeras lecciones declara que tampoco tiene







TERESA CARRENO


gran cosa que enseiarle. La madre, la abuela, los tios, todos
comprenden que se trata de una criatura excepcional. Te-
resa toca e improvisa en frecuentes veladas de familiar. Los
amigos de la casa se extasian oy6ndola y se pasman de que
antes de cumplir los seis ahos la niia haya demostrado, ade-
mas de sus dones pianisticos, facultades para la composi-
ci6n. El aio de 1861 una banda military ejecuta en el Tea-
tro Caracas una polka suya dedicada al General Paez. Los
peri6dicos locales se hacen eco de estas hazanas infantiles
colocando su retrato en plana de honor y proclamandola en
sus titulares niiia prodigio. Esto alarm muy justamente a
Manuel Antonio Carrefio, hombre de buen juicio y experien-
cia en cuanto al peligro que podian representar para su hija
elogios tan desmesurados como inconscientes.


Tras largas reuniones y de-
VIAJE Y TRIUNFO EN bates intimos alrededor del
ESTADOS UNIDOS problema, la familiar resuelve
trasladarse a Estados Unidos
en la seguridad de que en ese pais Teresita encontraria un
campo mas vasto para desarrollar sus notables cualidades.
Dejando en Caracas a Emilia, la hija mayor, quien estaba para
casarse, Manuel Antonio, Clorinda, Teresita y el pequeio Ma-
nuel embarcan en La Guaira el 7 de julio de 1862 y, despues
de una penosa travesia que dura casi un mes, llegan a Fila-






ISRAEL P E A

delfia y alli descansan una semana antes de pasar a Nueva
York. La colonia venezolana en la metr6poli del Norte los re-
cibe con los brazos abiertos. Encuentran un departamento
amueblado, c6modo y espacioso en la 2a Avenida, donde las
constantes visits de los compatriotas les hacen menos ex-
traio el cambio de vida. No tarda en divulgarse poco a poco
el rumor de que se encuentra en Nueva York una nina ex-
traordinaria, hija del tr6pico, que toca el piano con la mis-
ma naturalidad maravillosa con que cantan los pajaros al Ile-
gar la primavera. Criticos y aficionados solicitan de los alle-
gados a la familiar el oirla... y cuantos logran visitar la casa
y realizar su deseo salen de alli entusiasmados, haciendose
lenguas del prodigio que represent aquella criatura de ocho
afos que toca a Chopin, a Mendelssohn y a Gottschalk con
una maestria muy superior a su edad e improvisa y compo-
ne con una facilidad igual. Se repiten entonces en Nueva
York las veladas familiares de Caracas. Los cronistas de la
ciudad empiezan a publicar sus elogios e insisted en que
Teresita debe tocar en p6blico cuanto antes. Pero Manuel
Antonio teme ain lanzarla al calor de los escenarios -un
calor tan peligroso a las existencias tempranas como la luz
de las grandes luminarias a las mariposas que revolotean a
su alrededor-. Sin embargo, se ve al fin precisado por un
brusco cambio de situaci6n en la economia de la familiar, cu-
yas rentas anteriormente enviadas con regularidad desde Ca-







___TERESA CARRERO

racas quedan paralizadas de pronto a causa de un adminis-
trador poco escrupuloso. Tambi6n intervene en este punto
como factor providencial la influencia del gran pianist nor-
teamericano Luis Moreau Gottschalk, idolo de grandes plbli-
cos en Europa y America y por ese entonces compositor pre-
dilecto de la nifia. En realidad las composiciones de Gotts-
chalk estaban lejos de lo que los entendidos calificai de
gran mlsica, pero sus triunfos de concertista y el prestigio
rom6ntico de su figure elevaban su personalidad a la altura
de los mis grandes artists de su tiempo. Experts comen-
taristas de concerto le atribuian el poder de Liszt, la segu-
ridad de Thalberg y la expresi6n del mismo Chopin. Un cri-
tico cubano, muy amigo suyo, de nombre Sim6n Camacho,
tambi6n gran admirador de Teresita, logr6 que en una de
sus visits a Nueva York lo acompaiiase al apartamento de
los Carreio. Fue un encuentro memorable tanto para el eje-
cutante consagrado como para la pianist que comenzaba.
El gran virtuoso norteamericano desconfiaba de los niios pro-
digios... pero Teresita no lo era. Era, como express Gotts-
chalk poco despu6s en carta a uno de sus amigos "no s61o
una niia maravillosa, sino un aut6ntico genio..." El maes-
tro se ofrece para darle lecciones cada vez que pase por
Nueva York y bajo estos magnificos auspicios Manuel Antonio
consiente, al fin, en que Teresa de un recital privado en el
Irving Hall -un buen local de conciertos de la 6poca con








ISRAEL P E A___ __

asientos para mil doscientas personas y dos balcones para
oir de pie un n6mero mayor-. La tarde del 7 de noviembre
de 1862 tiene lugar el recital ante un p6blico escogido de
misicos, critics y aficionados. Entre los primeros estaba
Teodoro Thomas, violinist y director de orquesta, quien al
oir tocar a la nina el Nocturno en Mi Bemol de Chopin no
pudo contener las 16grimas. El program finalize con un tro-
zo de Gottschalk, El Bananero, dominado f6cilmente en dos
dias de studio, y un Vals de la propia Teresita como home-
naje de gratitud al excelso pianist norteamericano tocado
a cuatro manos con Manuel Antonio. Al terminar esta 61tima
pieza, asustada con los estruendosos aplausos de la concu-
rrencia, Teresita corri6 a esconderse detrs de su padre, quien
le advirti6 seriamente:

-iLos nifos pueden correr, los artists nunca!
Pero no fue en esta sesi6n privada donde la niia se
convirti6 en el idolo de la gran ciudad. Fue unos dias mbs
tarde, el 25 de noviembre, en una noche Iluviosa del otoio
neoyorkino. Todas las entradas del Irving Hall estaban ven-
didas. El sa!6n habfa sido bellamente reformado y la ilumi-
iaci6n a gas destacaba los artisticos detalles del nuevo de-
corado. Pocos minutes despues de las ocho -la hora fija-
da para el com'enzo del recita!- Teresita apareci6 en la
escena con un bello traje de satin blanco, confeccionado con





_________ TERESA CARREEO

el mayor esmero por su madre, y ante la ola de aplausos que
se levantaba de la sala repleta saludando su presencia se
acerc6 al piano, inclinkndose luego en una reverencia larga-
mente ensayada en los dias anteriores. El primer n0mero
del program era el Rond6 brillante de Hummel, con acom-
palamiento de quinteto de cuerdas primeroo y segundo vio-
lines, viola, violoncelo y contrabajo). Desde los compases
iniciales el piblico siente que bajo aquellas manos peque-
ias el piano adquiere una vibraci6n especial, algo asi como
la voz de un espiritu fresco, amaneciente, que lo inundara
todo con su gracia. Y esto, unido a la decision del ritmo y
a un encanto expresivo tan personal que no puede explicar-
se con palabras, alcanz6 de inmediato el interns, luego la
emoci6n y al fin el entusiasmo general. Al concluir el Rond6
la sala temblaba entire el hervor de los aplausos, los bra-
vos y las aclamaciones.1 Teresita, luego de cinco o seis re-
verencias mas, se precipita del scenario a los brazos abier-
tos de su padre que la estrecha conmovido. Contagiada de
la emoci6n que la rodea, la niiia exclama al abrazar a su vez
a Clorinda:
-Mama, ser6 una artist toda mi vida.
iY c6mo supo cumplir su promesa! Al final del concier-
to el scenario estaba inundado de flores. Niios, j6venes y
viejos Ilevaban ramos, muiecas, relojes y otros regalos. Las







ISRAEL PE A


mujeres Iloraban... Teresita Carrefio habia emprendido, pues,
triunfalmente su carrera de concertista. Habia empezado a
ser ya Teresa Carrefo!

A principios de 1863 la pe-
NUEVOS TRIUNFOS EN quefia concertista y sus padres
BOSTON estaban ya en Boston, reclama-
Y LA HABANA dos insistentemente por las so-
ciedades artisticas y por el pi-
blico de esta ciudad, much mas entendido en ese entonces
que el de Nueva York. Alli se aplauden y se comentan las
facultades de la nifia con igual entusiasmo, pero con mas
conciencia. Un critic latinoamericano, despuds de elogiar su
intuici6n asombrosa en las interpretaciones de Chopin, Men-
delssohn y Gottschalk, la describe ligeramente encontrandole
una hermosa y bien equilibrada cabeza, frente prominent con
un arco de inspiraci6n en las cejas, nariz fina y recta, boca
que revela ai mismo tiempo que energia dulzura y una vaga
expresi6n de tristeza, orejas que sobresalen de una masa de
pelo largo y suavemente ondeado, ojos que encierran gran-
des y dulces pupilas, gracioso y delicado ment6n, rostro Ileno
y como iluminado por una luz interior, cuello flexible, ma-
nos y brazos admirables... Agregaba que lejos del piano su
expresi6n era traviesa y juguetona, pero que al empezar a
tocar se tornaba seria y reflexiva.






_ TERESA CARREMO


Durante su estancia en Boston Teresita toca veinte con-
ciertos, a veces hasta dos en un solo dia... pero el mayor
honor de esta temporada consiste para ella en ejecutar con
orquesta bajo la batuta de Carlos Zerrahn, el mis famoso
director norteamericano, el Capricho brillante de Mendels-
sohn, obra que le era desconocida cuatro dias antes pero
que su genio asimil6 rapidamente, alcanzando un 6xito enor-
me su interpretaci6n. Esto hizo declarar a uno de los mejo-
res critics bostonianos: "Teresita Carreio en el piano, to-
cando con o sin orquesta, aparece tan segura como un agui-
la en su nido de rocas".
De regreso en Nueva York, Manuel Antonio Carrefo pien-
sa que ya es tiempo de que su hija descanse de las presen-
taciones en p6blico y mejore su repertorio para un future no
lejano. Pero un compatriota y amigo que vivia en Cuba 1e
hace postergar este plan insistiendo en que la nifa debia
presentarse en La Habana, en donde los comentarios elogio-
sos del gran Gottschalk acerca de su genio le habian hecho
ya atm6sfera. A fines de marzo de 1863 la familiar Carreio
lleg6 a La Habana, hospedandose en el Hotel Inglaterra, en
donde pocos dias despues ofrecia Teresita una audici6n es-
pecial para musicos, critics y periodistas. A raiz de esta
audici6n las columns de los diaries se Ilenaron para ella
de las alabanzas mas apasionadas. Consideraban a Teresita
superior a Mozart y a Chopin en sus comienzos, le atribuian

17








I S R A E L P E A A


un instinto milagroso. Su primer concerto p6blico fuW el
de abril en el Sal6n del Liceo, local que se habia estremeci
do anteriormente con los triunfos de Gottschalk... pero est
vez el entusiasmo de los asistentes super todos los 6xito,
imaginables. En este recital estren6 Teresita una nueva pie
za de su invenci6n, el Saludo a Cuba, y dias despues estre
naba tambien un Impromptu dedicado al critico Espadero, gran
amigo de Gottschalk. Siguieron mas y mas conciertos en
uno de los cuales recibi6, despu6s de tocar el Nocturno N 2
de Chopin, entire otros regalos, un ramo de rosas de manos
de un nino de su edad apellidado Desvernine. Cincuenta y
cuatro ahos mas tarde en la misma ciudad de La Habana,
Desvernine, convertido en un oculista notable, asistir6 al 61-
timo concerto que Teresa Carreio daria en su vida, despu6s
de practicarle un examen de la vista y de aconsejarle su in-
mediato regreso a Nueva York.
Al volver esta vez a la metr6poli norteamericana la fa-
milia Carreno descans6 por un tiempo largo de la agitaci6n
concertistica a que habia tenido que someterse por el re-
nombre de Teresita. Y esta, aparte sus practicas diarias en
el piano y las nuevas composiciones que irresistiblemente
daba su talent, empez6 a vivi; entonces como una niia
cualquiera, volviendo a tocar en'. pblico s61o en ocasiones
excepcionales, cuando la insistencia de alg6n empresario de
prestigio lo aconsejaba.


































din aflos, Teresita Carreiio toc6 para AbrahaM Litq~o~n, Este
escqchaba embelesa4q.


"iU~'"/
d
dr ~r O cl


ir ir





I


~2;
'4.
~ ~a~r
.a~
a-







I S R A E L P E R A


Una de estas ocasiones ex-
TERESITA TOCA PARA EL cepcionales -la mas excepcio-
PRESIDENTE LINCOLN nal de todas, e inolvidable en
la vida de la pequeia artis-
ta- se present en el otoio de 1863. Una tarde Ilamaba a
la puerta de la casa de la 2a Avenida un mensajero de
Washington portando un sobre lacrado que contenia una in-
vitaci6n del Presidente de los Estados Unidos, Abraham Lin-
coln, para que Teresita Carreio tocara en la Casa Blanca.
Dias despues tuvo lugar esta memorable audici6n en el
ambiente sencillo que la presencia del gran libertador de los
esclavos sabia crear donde quiera que se hallaba. El y su
familiar, con la asistencia de Manuel Antonio Carreio, eran
todo el publico de la niia. Al finalizar la primera pieza de
la audici6n Teresa no tuvo reparos para quejarse de que el
piano estaba desafinado, agregando que no queria tocar m6s
en 1l... Manuel Antonio, conteniendo su sobresalto, no res-
piraba. Hubo un silencio dificil que interrumpi6 el Presidente
preguntando a la niia con bondadoso acento:
-Teresita, Lconoces la canci6n Escucha al phjaro bur-
16n? -Y al contestarle ella afirmativamente, agreg6: -Es
mi canci6n favorite, lquieres tocarla para mi? Me darias un
gran placer.
Vencida por el tono persuasive de aquella voz Teresa se
sent al piano y empez6 a tocar, improvisande luego sobre







I' ERESA CARRENO


el tema de la canci6n variaciones encantadoras. Lincoln es
cuchaba embelesado, aforando su juventud de leiador en los
grandes bosques, su infancia curiosa y a la vez Ilena de te-
mores en una cabana solitaria en medio del campo, los tri-
nos que brotaban de las altas ramas interrumpidos momen-
t6neamente por el disparo de alg~n cazador, sus primeros
suefos de nino, la muerte de su madre... recuerdos todos
tan lejanos que parecian flotar mas all del tiempo, a tra-
v6s de esta musica ingenua que tocaba ahora para 61 una
linda nina de ojos pensativos... Al levantarse 6sta del pia-
no la senora Lincoln se mostraba hondamente conmovida y
por las arrugadas mejillas de su esposo descendian gruesas
16grimas.
Teresita Carreio podia ya alabarse -aunque nunca lo
hizo- de haber hecho Ilorar al mas grande hombre de Norte
Am6rica!

Pasaron dos anos de vida
VIAJE A EUROPA tranquila, ordenada, met6dica,
durante los cuales Manuel An-
tonio se mantuvo dando lecciones de musica a alumnos nor-
teamericanos, Clorinda entregada al cuidado de sus dos hi-
jos menores y 6stos entire la casa y el colegio, sin eludir nun-
ca Teresita sus labores artisticas, gracias a las cuales po-
dia tocar cada vez mejor cuando se presentaba ocasiona!-






ISRAEL P E N A_

mente en Nueva York, Boston, Baltimore y otras ciudades cer-
canas. Pero Manuel Antonio Carreho no podia conformarse
con una existencia estacionaria. Teresita, en su opinion, ne-
cesitaba ya de piblicos mas entendidos, pues si en Estados
Unidos habia alcanzado 6xitos enormes para su edad, pre-
cisaba consagrar en Europa su gloria temprana. Por otra
parte la niiia se iba convirtiendo poco a poco en una bella
adolescent y su hermosura aumentaba con sus progress
musicales. Habia cumplido ya los doce aios y su repertorio
pianistico se enriquecia dfa a dia ante la admiraci6n de cri-
ticos y oyentes.
El padre tenia a Paris por meta de todos los ideales del
siglo y esto no era extraio en ningun latinoamericano culto
de aquella 6poca, ya que de Francia Ilegaba con relative fa-
cilidad a Hispano-Am6rica, en libros y revistas, el pensamien-
to de poetas, escritores, fil6sofos, artists y hombres de
ciencia -Victor Hugo, Lamartine, Hip6lito Taine, Gautier, Du-
mas, Bizet, Gounod, Claudio Bernard, Pasteur...-- Activados
los preparativos de viaje la familiar embarc6 en el vapor Ciu-
dad de Washington el 31 de marzo de 1866. La travesia fue
desastrosa, con tempestades, averias y desvios de ruta has-
ta la complete inutilizaci6n del barco, que qued6, al fin, a
merced de las olas. Todos temblaban ante la inminencia de
un naufragio, mientras Teresita se mantenia serena, asegu-
rando a los suyos que Ilegarian sanos y salvos... Y asi fu6.







TERESA CARRENO


DespuBs de unos dias desesperantes los pasajeros fueron
trasbordados al trasatlantico Propontis en medio de Iluvias,
truenos y relampagos. Y no pararon ahi las calamidades,
que por fortune fueron menores: como el auxilio al Ciudad de
Washington colm6 al barco salvador de un exceso de pasa-
jeros, hubo que implantar un racionamiento heroico de ali-
mentos, imponi6ndose, ademas, un retraso en el viaje a cau-
sa de daios imprevistos en las maquinarias. La Ilegada al
puerto ingl6s de Liverpool sehalo el fin de esta especie de
via crucis maritime. Despues de descansar unos dias en In-
glaterra los Carreio atravesaron el canal de la Mancha, Ile-
gando a Paris a principios de mayo. Llevaban cartas de pre-
sentaci6n para Monsieur Erard, jefe de la famosa fabrica de
pianos y director de una sala de conciertos que todavia Ileva
su nombre. Teresita conquist6 con su encanto personal, a la
vez que con su genio pianistico, a la seiora Erard, quien arre-
g16 inmediatamente los preparativos para una audici6n pri-
vada que tuvo lugar dos dias despu6s, presentandose alli la
pequefa pianist a personajes influyentes en el mundo con-
certistico francs. Pero no fue ese dia sino el 10 de mayo
cuando Teresita conoci6 al que iba a ser su mejor amigo en
el Paris de entonces y el mas decidido de sus admiradores:
el gran compositor italiano Rossini, autor de El Barbero de
Sevilla, de Guillermo Tell, de Mois6s y de otras 6peras igual-
mente c6lebres. Fue el dia referido en la calle de la Chauss6






I S R A E L P E N A


d'Antin en la propia casa del maestro. Teresita lleg6 con
Madame Erard y, luego de un breve rato de charla durante el
cual simpatizaron grandemente el viejo misico y la linda mu-
chacha, se sent esta al piano y toc6 la Fantasia de Thalberg
sobre el Mois6s del notable maestro italiano. Este, al ter-
minar la ejecuci6n, se levant6 de su asiento, cruz6 el sal6n
y se lleg6 hasta ella aplaudiendo y gritando:
-iBravo, pequeia mia! iEres una gran artist! -y lue-
go dijo a su padre: -No comprendo c6mo una criatura de
esta edad pueda tocar asi. La claridad de sus arpegios es
tan deslumbradora como su manera de cantar la melodia.
Despu6s pidi6 a Teresita que interpretara una composi-
ci6n de ella misma y al oirla le recomend6 tocarla entire los
primeros numeros de sus pr6ximos conciertos.
Poco despues la sefora Erard, nunca satisfecha de la
admiraci6n creciente que entire los mas renombrados artis-
tas provacaba su protegida, organize una presentaci6n pri-
vada de 6sta ante el mas grande de los pianistas de aquel
tiempo, Franz Liszt, autor de las Rapsodias Hingaras, de los
Aiios de Peregrinaje, de la Sinfonia Dante y del poema sin-
f6nico Los Preludios. Fue el 14 mayo en un sal6n de los
Almacenes Erard, una hermosa mafana de la primavera pa-
risiense. Liszt contaba entonces sesenta y cinco aios, pero
su vigor temperamental ante el piano lo hacia parecer trein-
ta afos mas joven. Toc6 61 primero para dar confianza a






TERESA CARE ON


Teresita y luego se dispuso a oirla. Sin timidez, segura de
si misma, la muchacha toc6 a su vez y el excelso artist la
escuch6 con admirada atenci6n. DespuBs se acerc6 a ella
y poniendo su garra de aguila sobre aquella hermosa cabe-
za de adolescent le dijo:
-Hija mia, Dios te ha dado el mis grande de los do-
nes: el genio. Trabajo, desarrolla tu talent; sobre todo s6
fiel a ti misma... y despues podras considerarte como uno
de nosotros.

La admiraci6n de Liszt, agre-
AMISTADES ILUSTRES gada a la de Rosini, intere-
s6 mas que nunca el espiritu
sensacionalista de Paris y la sala Erard resultaba ya insufi-
ciente para el public que queria oir a Teresita. Uno de los
critics de la ciudad decia en una cr6nica que al escucharla
por primera vez le pareci6 un Liszt vestido de niiia. Ademas
de los conciertos en p6blico su prestigio se afianzaba en las
invitaciones que le hacian para tocar en las grandes salas
de la aristocracia francesa. En 6stas conoci6 de cerca a per-
sonajes renombrados en la historic romantica del siglo:
Blandina Olliver, hija de Liszt; Marmontel, mas tarde maes-
tro de Debussy; Jorge Mathias, discipulo de Chopin; Char-
les Gounod, el celebrado autor de la 6pera Fausto; la Prin-
cesa Matilde, hija de Jer6nimo Bonaparte y prima de Napo-







IS R A E L P E R A


le6n III; Hector Berlioz, el prodigioso autor de la Sinfoni
Fantastica; Adelina Patti, la maravillosa soprano ligera cuya
voz era comparable a una Iluvia de oro... La amistad de la
Patti y la de Rossini despertaron en Teresa el interns por el
canto. Tanto el gran maestro como la excelsa diva opinaban
que la muchacha tenia una hermosa voz de mezzo-soprano,
respaldada ademas por su belleza y por la contagiosa viva-
cidad de su espiritu. Para Teresa fueron los primeros estu-
dios de canto, bajo la guia de estas dos grandes figures del
mundo de la 6pera, una variacion saludable de la diaria ruti-
na a que la sometian sus conciertos. La muerte de su ma-
dre, ocurrida a mediados de 1866, rodeo entonces su exis-
tencia de una nueva aureola. El sufrimiento era un factor in-
dispensable en el arte de la 6poca y aun cuando en realidad
lo es para el arte de todos los tiempos como element de
profundizaci6n y de bisqueda en el fondo mismo del ser hu-
mano, el romanticismo lo requeria como una especie de pe-
nacho, de doloroso trofeo conquistado en fiera lucha por el
artist. Por eso al reaparecer Teresita en las reuniones mu-
sicales y en las salas de concerto, los parisienses encon-
traban en su interpretaci6n matices nuevos, una ejecuci6n
mas delicada, una expresi6n mas honda y conmovedora. La
falta de Clorinda la uni6 mas a su padre. Ambos, identifica-
dos en la tristeza, sentian ademas la nostalgia de la familiar
y de su idioma de origen. Por esto, a mediados de noviem-






TERESA CARREMO

5 e se trasladaron a Espaia, la tierra de sus antepasados.
A If triunf6 una vez mas la gran pianist adolescent. "Toca
e piano tal como brota el agua de las fuentes", decia un
c ftico. Y otro observaba: "Perdi6 a su madre hace unos me-
s sy sus notas parecen lIgrimas cayendo de su coraz6n".
Regresaron a Paris en enero de 1867. A lo largo de ese
ahio continuaron los 6xitos y los studios de canto de Tere-
sita. Las salones de las grandes damas se disputaban su
presencia. En una reunion de la Princesa Matilde, mientras
tocaba, un joven le hizo una caricature: era el pintor Gusta-
vo Dor6, ilustrador de obras famosas como el Quijote, La Di-
vine Comedia y El Paraiso Perdido.
En mayo de 1868, terminada la temporada de Paris, Te-
resa y su padre hicieron un viaje a Inglaterra. En Londres
el pianist Charles Halle los llev6 al palacio de la Princesa
de Gales. Luego las grandes salas de concerto londinenses
se colmaron para Teresita de aplausos y de aclamaciones.
En el intermedio de uno de estos conciertos se present al
camerino de la joven artist un gigante ebrio de entusiasmo:
ra el colosal pianist ruso Antonio Rubinstein. Felicit6 al
r. Carreio "por haber traido a Londres un nuevo genio" y
se constituy6 desde ese moment con irresistible esponta-
neidad en professor de Teresa, encontrando que las manos,
de 6sta presentaban una notable semejanza con las suyas.
Sol influencia sobre la muchacha result formidable. Distin-







I S R A E L P E N A


tisimos en aspect, sus temperamentos se asemejaban en
cambio tanto como sus manos. Las lecciones de Rubinstein
aprovecharon a Teresa much mas de lo que ambos espera-
ban y en repetidas ocasiones 61 encontr6 en ella no s6lo una
discipula sino, adembs, una rival que se rebelaba ante sus
consejos, enfrentandose a su genio con un genio propio, in-
dependiente, que el maestro no pudo menos de reconocer y
admirar. La suya fue una amistad fiel y desinteresada que
dur6 hasta la muerte de Rubinstein, ocurrida veintis6is aios
mas tarde en la ciudad de San Petersburgo, hoy Leningrado.

De alli en adelante las tem-
GIRAS Y BODA CON EMILIO poradas concertisticas de Te-
SAURET resa en Londres se alternan
con las de Paris. Y entire tem-
porada y temporada la joven ayudaba a su padre en la aca-
demia de musica que 61 habia instalado en la capital fran-
cesa. Esto, unido a la publicaci6n que de las composiciones
de Teresa se hacian con 6xito creciente, permitia a los Ca-
rrefo vivir con decoro y sostener los studios de Manuel en
un institute military. De estas composiciones muy pocas so-
breviven hoy dia. Teresa era esencialmente'uha gran pianis-
ta, una maravillosa ejecutante, y el continue movimiento de
su vida concertistica no le did tiempo en realidad para la
creacidn reflexiva y de conciencia que distingue a los com-







STERESA CARRENO

positores de nombre.. Ademas de Francia e Inglaterra, Ho-
landa y B61gica conocieron de manera fugaz a la joven ar-
tista en un viaje que 6sta hizo actuando alternativamente con
cantantes, violinistas y otros virtuosos. Adelina Patti le hizo
el honor especialisimo de incluirla con solos de piano en sus
recitales de canto en la capital inglesa. Alli se encontraba
Teresita en julio de 1870 cuando estall6 la guerra franco-
prusiana, y su permanencia en esa metr6poli se alarg6 en-
tonces hasta 1872. A partir de este ano sus viajes a Fran-
cia se hicieron menos frecuentes. Inglaterra la retenia como
una de sus artists favorites, mientras Manuel Antonio en
Paris continuaba al frente de su escuela de misica, contra-
riado y entristecido por la ausencia de su hija.
Teresa viajaba tambien peri6dicamente con grupos artis-
ticos que se formaban bajo la direcci6n de empresarios re-
putados como Mauricio Strakosch y el Coronel Mapleson.
Estos grupos visitaban ciudades del interior de Inglaterra y
de Escocia presentando 6peras y ofreciendo conciertos en
los que alternaban violinistas, pianistas y cantantes. Cierta
vez en Edimburgo, por enfermedad de la soprano a quien co-
rrespondia el papel de Margarita de Valois en la 6pera Los
Hogonotes de Meyerbeer, el Coronel Mapleson inst6 a Tere-
sa a sustitufrla, consintiendo 6sta con la condici6n de que
no se diera su nombre. El p6blico no se di6 cuenta del
cambio y aplaudi6 su actuaci6n como si se tratase de una

29




IS R A EL P E A.


cantante consumada... Pero a pesar de las felicitaciones
de sus compaieros y de los juicios halagadores de los dia-
rios de la ciudad. Teresa no se sinti6 satisfecha de si mis-
ma en esta primera prueba, convencida de que s6lo en el
piano estaba su verdadero camino, lo que no le impidi6, sin
embargo, actuar mbs tarde en otras ocasiones como cantante.
La compaila de Mauricio Strakosch empez6 a conside-
rar muy justamente que Inglaterra no bastaba para sus fu-
turos exitos y atraves6 el Atlantico hacia Nueva York con un
grupo seleccionado de artists entire los que figuraban Car-
lota Patti, hermana de la famosa Adelina; Teresita y el joven
violinist francs Emilio Sauret. Viajaba tambi6n en el mis-
mo barco el gran Rubinstein. La compaiia se present por
primer vez en la sala Steinway el 4 de octubre de 1872,
recibiendo la Carrefio y Sauret los mas vivos elogios.
El 6xito en comin los aproxim6 espiritualmente. Sau-
ret era un muchacho delgado, de rostro fino y ojos me-
lanc6licos que le daban un aspect enfermizo. El instinto
de protecci6n maternal que Teresa sentia en la infancia por
sus mufiecas y por su pequefio hermano se despert6 de nue-
vo ante este joven palido y sensitive que tocaba el violin con
una ternura casi femenina, mientras ella en cambio tenia una
fuerza fisica y un vigor moral que podrian envidiarle mu-
chos hombres. En un viaje que hizo sola al Canada se di6
cuenta de que estaba enamorada. A su regreso a Nueva









TERESA CARRENO


York volvieron a tocar juntos. Y la uni6n secret de sus co-
razones not6base al interpreter ambos ante el p6blico obras
como la Sonata a Kreutzer de Beethoven, que los hacia sen-
tirse durante la ejecuci6n mas emocicnados todavia que sus
numerosos oyentes.
A fines del verano regresaron a Inglaterra. Despu6s de
una visit a Paris para ver a su padre, Teresa volvi6 a Lon-
dres. Aun en contra de la opinion de Manuel Antonio, Tere-
sa y Sauret se casaron a principles de 1873 y se establecie-
ron en Maida Hill, en una calle del oeste de la gran metr6-
poli. El primer aio de matrimonio pas6 rapidamente entire
conciertos, lecciones y bellas esperanzas. El 23 de marzo
de 1874 les naci6 una nifia que Ilamaron Emilia, como la
hermana mayor de Teresa. Ese mismo afio, a fines de agos-
to, Manuel Antonio Carreiio moria en Paris. Teresa habia
perdido con 61, mas que a un padre, a su mejor amigo, al gufa
invalorable de sus primeros aios de artist.

Otro viaje a Estados Unidos
RUPTURA, OPERA Y se present como una circuns-
NUEVA BODA tancia consoladora. Dejando a
Emilita al cuidado de una ami-
ga alemana -la sefiora Bischoff -Teresa y Sauret atrave-
saron de nuevo el Atlintico con el grupo de Strakosch. El
encanto del primer aio de matrimonio se iba desvaneciendo







ISRAEL P E N A__

poco a poco. Sauret era, ademas de irresponsible y d6bil,
un egoista consumado. Las actividades de la gira que hizo
el grupo hacia el oeste del pais distrajeron un poco a Te-
resa de sus contrariedades intimas. Sin embargo, una vez
lleg6 a pelearse con su marido en pleno scenario cuando
tocaban ambos una sonata para violin y piano, interrumpi6n-
dose violentamente la ejecuci6n ante el estupor de sus com-
paferos y el asombro del p6blico. La temporada, no obs-
tante el 6xito artistic, result un fracaso econ6mico. Al
regresar a Nueva York, en plena desilusi6n moral y material,
Teresa di6 a luz un nifo que muri6 antes de cumplir el pri-
mer mes de nacido. Dias antes habia tenido lugar ante la
propia cuna de este hijo la ruptura definitive de sus padres.
Sauret volvi6 a Inglaterra. La situaci6n econ6mica de Tere-
sa empeoraba. Se sentia enferma y moralmente postrada.
Comunic6 sus angustias a la seiora Bischoff, quien en una
carta razonada y convincente le propuso la adopci6n de Emi-
lia, pero con la condici6n de que Teresa no la viera mas. Des-
pu6s de una lucha desgarradora entire la conveniencia de su
hija y sus instintos de madre, Teresa acept6. Se sentia aho-
ra sola en el mundo. ZVacilaria, cederia ante la adversidad?
iNo, de ninguna manera! Tenia que reaccionar, improvisar
fuerzas, imponer a los publicos su genialidad venciendo el
dolor y la amargura. En realidad no estaba sola: su genio
la acompaiaba... y el camino de la grandeza continuaba






TERESA CARRERO


abierto ante sus ojos, esperando sus pasos! Imposible inte-
rrumpir la march, estaba obligada a seguir.
No pudiendo soportar en Nueva York los tristes recuer-
dos se dirigi6 a Boston y entr6 como acompaiante en la aca-
demia de canto de la seiora Ruderdorff. Alentada por los
elogios de esta notable maestra cant6 ella a su vez en algu.
nas audiciones. Uno de los amigos mas valiosos de la seio-
ra Ruderdorff era el gran director y pianist alemin Hans
de Billow, quien ese aio -1876- estaba de temporada en
los Estados Unidos. All empez6 su gran amistad con Tere-
sa, cimentada alos mas tarde en Alemania. Poco despu6s
Teresa se incorpor6 de nuevo a la compaiifa de Strakosch,
presentandose en el papel de Zerlina en la 6pera Don Juan
de Mozart,en Nueva York, Boston, Massachusetts y otras ciu-
dades con franco 6xito. Entre los cantantes de la compania
se hallaba Giovanni Taliapietra, "el mas arrogante y hermoso
de los barftonos que actuaban en gran 6pera", segun el em-
presario Rivibre.
Aun cuando el piano era para ella la senda verdadera,
sus momentaneos 6xitos en el campo de la 6pera no deja-
ban de halagar a Teresa, y sin prescindir ni de uno ni de
otra' su existencia transcurria en un ambiente mas grato y
mbs holgado. Por otra parte la amistad de Giovanni Taglia-
pietra hacfa mas atractivas sus giras de cantante, y su cora-
z6n, cegado por el deslumbramiento de una nueva perspec-


_~






IS R A E L P E R A


tiva de felicidad, la hizo dar otro paso en su busca. A fines
de 1876 se casaba por segunda vez. Giovanni se le habia
mostrado desde el comienzo de su amistad tan delicado y
rendido como se mostraba en el scenario ante las cantantes
en sus papeles de enamorado; y ella, necesitada de carifo,
no vacil6 en entregarle el suyo, repuesta ya su alma de la
profunda decepci6n que dos aios antes le ocasionaran el
fracaso de su primer matrimonio y la renuncia a su prig6-
nita. En marzo de 1878 les naci6 una nina que Ilamaron
Lul6 y que vino a Ilenar el vacio que dejara Emilita en el co-
raz6n de su madre. Despu6s de los primeros meses de crian-
za continuaron las giras pianisticas de Teresa por el interior
del pais y por el Canada, en donde un p6blico mas serio y
culto que el norteamericano apreciaba mejor sus ejecucio-
nes. Giovanni Tagliapietra continuaba entire tanto en la 6pe-
ra y aprovechaba ahora las libertades que le permitia la
ausencia de su esposa para reanudar sus costumbres de sol-
tero. Tenia el vicio del juego, cuya pasi6n lo Ilevaba conse-
cuencialmente hasta la irresponsabilidad de despreocuparse
de las necesidades de su hogar. Era ademas celoso, y las
ovaciones que recibia su mujer en los escenarios cuando ac-
tuaban juntos despertaban tambi6n su egoismo. Transcurri6
asi un tiempo, atemperado el choque de tan diferentes espi-
ritus gracias a las frecuentes ausencias que les imponian sus
compromises. En 1881 muri6 Lull, apenas cumplidos los tres







______ TERESA CARRERO

aios, y el dolor de esta p6rdida aproxim6 temporalmente a
sus padres.
El aflo siguiente, y como para compensar la falta de la
hija perdida, les naci6 una nueva nifia. Era una linda muiie-
quita de ojos oscuros y sensibilidad extremada a la que el
padre, en uno de sus moments de exaltada ternura, hizo
poner el nombre de Teresita. Para ella compuso mas tarde
su madre el vals Mi Teresita, una de las composiciones de
Teresa que han pasado a la historic.

Cercano el mes de julio de
TERESA CARREiO, CONCER- 1883, y con motive del primer
TISTA Y EMPRESARIA centenario del nacimiento del
EN VENEZUELA Libertador, el Gobierno de Ve-
S nezuela, haciendose eco de los
triunfos de la Carreio en Estados Unidos, le encarg6 para
e'sa ocasi6n un himno a la memorial del gran hombre. Tere-
sa escribi6 una hermosa y bizarre composici6n bajo el titulo
de Himno a Bolivar, cuya ejecuci6n no lleg6 a efectuarse en
el tiempo oportuno por razones todavia hoy desconocidas.
El 7 de enero de 1885 Teresa da a luz un hijo var6n,
quien recibe el nombre de su padre, y despues de los pri-
meros meses de crianza del niio continla sus giras por Es-
tados Unidos y Canada y en todas parties es elogiada por la
critica y aplaudida fren6ticamente por el gran p6blico...


35







ISRAEL P E A.


Pero su arte reclama ya una esfera mas elevada de acci6n.
Una de sus mejores amigas, Regina Watson, casada con un
m6dico muy culto que habia viajado por toda Europa, le
aconsejaba insistentemente un viaje a Alemania, conside-
rando que s61o en ese pafs de grandes misicos obtendrfa su
verdadera consagraci6n de gran artist.
Mas no fue por el moment Alemania el pais que habia
de visitar Teresa Carreio. Una maiana de mediados del ve-
rano de 1885 lleg6 a su apartamento un oficio del Presidente
de Venezuela, General Joaquin Crespo, quien la invitaba for-
malnmente en nombre de su gobierno a ir a Caracas. Ni por
un rmomento pens6 Teresa en negarse, ansiosa como estaba
por otra parte de volver a su tierra natal. Recordaba con
emocf6n la Caracas de su niiez -una ciudad baja, solelda
y tranquila, tendida al pie del mas hermoso de los montes-.
En ella estaba ahora su hermano Manuel, casado y con fami-
lia; y estaba tambi6n una hermana de su padre, su tia y ho-
m6nima Maria Teresa, quien le ofrecia su casa pot el tiempo
que fuera a permanecer en la patria.
Teresa y su marido desembarcaron en La Guaira el 15
de octubre. En la estaci6n del ferrocarril, inaugurado dos
aios antes, los esperaba un vag6n especial. La Ilegada a
Caracas fue todo un acontecimiento. Al detenerse el tren
una badra estremeci6 los aires con las notas del Gloria al
bravo pueblo, como saludo de bienvenida a la gran artist.

































El piblico de Caracas qued6 deslumbrado ante la magia y el hechizo
de Teresa Carreto.


F-







IS R A E L P E A.


Y al descender 6sta del vag6n se encontr6 ante una multitud
entusiasmada que gritaba agitando sus pafiuelos y lanzando
flores a su paso. Un grupo de distinguidos caballeros que
formaba el comit6 de recepci6n se adelant6 hacia ella, pre-
cedido por el poeta Gonzalo Pic6n Febres, quien despu6s de
un breve discurso le present una corona en forma de lira en
cuyo centro se leia esta inscripci6n: A Teresita Carreio, sus
compatriotas. A las primeras palabras de gratitud que aso-
man a sus labios, Teresa prorrumpe en sollozos. La emoci6n
se aduefa de todos... y un desfile imponente de coaches se-
iala el traslado de la artist al hogar donde se la espera ante
la expectaci6n del gentio que se alinea en las calls para
vitorearla y admirar al par su majestuosa belleza de mujer.
Mientras Giovanni conquista con su presencia y despreo-
cupada simpatia nuevas amistades que se encargan de mos-
trarle los encantos de la ciudad entiree ellos algo especial-
mente grato para 61: las casas de juego), Teresa se ocupa de
preparar su primera presentaci6n en la que tocaria, ademis
de solos de piano, el Concierto en Mi Menor de Chopin. Se
iba a estrenar tambi6n en esa ocasi6n el Himno a Bolivar
que compusiera en 1883. Para el Concierto de Chopin, dado
que la premura no permitia muchos dias de ensayo, hubo
que reemplazar a la orquesta con un quinteto de instrumen-
tos y un segundo piano.
La presentaci6n tuvo lugar la noche del 29 de octubre.






STERESA CARE IO

A pesar de que el public de Caracas, limitado hasta enton-
ces a las accesibles bellezas de la opera italiana, no era
entendido en material de conciertos, el genio de Teresa Ca-
rreno supo deslumbrarlo con la magia de su fuerza y el he-
chizo de su sensibilidad. "Chopin hubiera hallado mas bella
su musica tocada por ella", escrib6o un periodista; y aun
cuando este elogio era mas bien literario que musical refle-
jaba sin embargo a cabalidad la impresi6n general que
dejara la artist entire sus oyentes. Hubo luego otro con-
cierto a petici6n de la prensa con tanto exito como el pri-
mero; y mas tarde, en enero de 1886, se hizo la presentaci6n
de Tagliapietra como cantante, luci6ndose tambi6n Teresa
con el en un duetto de la 6pera El Trovador de Verdi y en
otro de la Lucia de Donizetti. Recibieron ella y su marido
condecoraciones de manos del General Guzman Blanco, quien
habia sucedido a Crespo en la Presidencia de la Republica,
no obstante la escasa popularidad de que gozaba en el pais.
Las simpatias del Ilustre Americano por la gran pianist -de
quien era ademas pariente lejano- no fueron favorables a
Teresa en el ambiente social de la oposici6n. Se agregaban
a esto las correrias de su marido por los bares y las salas
de juego, derrochando el dinero que su esposa ganaba. Una
gira que hicieron por algunas ciudades del interior sin ma-
yor 6xito -pues la ignorancia de los ptblicos sobrepasaba
todos los pesimismos- los alej6 por un tiempo de las mez-






I S R A E L P E N A


quindades politicos del centro. A su regreso a Caracas, en
un concerto en homenaje al Presidente, se estren6 un him-
no de Teresa dedicado a Guzman.
Mostrandose a pesar de su poca popularidad amante de
la cultural national, Guzman Blanco ofreci6 a la artist y a
su marido una subvenci6n de cien mil bolivares para que
trajesen el ano siguiente a Caracas una compaiia de 6pera.
Teresa se encarg6 de buscar cantantes en Nueva York mien-
tras Tagliapietra viajaba con el mismo fin a Italia. Y aun
cuando sus gestiones no se hicieron en la 6poca propicia
-ya que los mejores cantantes de ambos paises estaban
trabajando en las temporadas de invierno- lograron reunir
un grupo de treinta y dos artists, entire los que se desta-
caban la soprano ligera Linda Brambilla y Giovanni como pri-
mer baritone. El grupo incluia tambien un cuerpo de ballet
y un director de orquesta.
La Gran Compafiia de Opera Teresa Carreiio, como apare-
cia denominada en los anuncios, debut con Un baile de
miscaras del compositor italiano Jos6 Verdi, ante un piblico
que colmaba las localidades del Teatro Guzman Blanco, hoy
Municipal. En un palco de honor estaba el Presidente acom-
paiado de su familiar. La expectaci6n era enorme. Sin em-
bargo, la mala actuaci6n del tenor -de quien dijo un cro-
nista al dia siguiente que padecia "un panico de escenario"-
impidi6 que el 6xito de esta primera funci6n fuese total,






__ ._ETERESA CARREO0


pues los demas cantantes, el cuerpo de baile, el director de
orquesta y los decorados parecieron excelentes al publico
avido de 6peras.
En la segunda funci6n -Lucia de Lammemnour- apare-
ci6 y actu6 triunfalmente la Brambilla. Pero de ahi en ade-
lante las cosas empezaron a descomponerse. El publico asis-
tia cada vez en menor cantidad al teatro y la oposici6n em-
pez6 a sacar partido de las fallas de los artists. Algunos
de ellos recibieron cartas amenazadoras y, al salir a escena,
el miedo les hacia actuar cada vez peor. Teresa decidi6 en-
frentarse a estas calamidades con solos de piano entire in
acto y otro, imponi6ndose de este modo temporalmente al
descontento general. Pero las contrariedades no pararon alli.
El director de orquesta, Fernando Rachelle, fuW notificado
en forma an6nima de que el teatro seria incendiado y, fin-
gi6ndose enfermo, abandon la compafiia. Teresa busc6 otro
director que s61o se atrevi6 a actuar una noche, marchando-
se tambi6n al dia siguiente. Entonces decidi6 ella misma con-
ducir la orquesta y apareci6, batuta en mano, erguida y va-
liente en el podio, dirigiendo La Favorita y Son6mbula. Esto
restableci6 un poco la normalidad, a pesar de ias chiflas que
provocaba el tenor. Pero la enfermedad de la Brambilla lo
ech6 definitivamente todo a perder, aun cuando Teresa, di-
rigiendo El Trovador y Lucia, hizo un l6timo y supremo es-
fuerzo por salvar la temporada. Total: un fiasco incompara-






I S R A E L P E N A


ble. Para los gastos del viaje de regreso hubo que vender
al gobierno los trajes y decorados de la compaiia y hasta el
piano Weber que la Carreio habia traido para sus conciertos
el afo anterior.
A pesar de la profu.ida decepci6n de Teresa Carreio por
este fracaso, conserve siempre en su coraz6n un tierno y
melanc6lico recuerdo de su pais.

CONSAGRACION EN El fracaso de la Gran Com-
ALEMANIA paiia de Opera Teresa Carre-
fio influy6 notablemente en
el empeoramiento de relaciones entire Teresa y Gio-
vanni hasta el punto de que este ya no se cuidaba
ni de Ilenar las apariencias de un jefe de fami-
lia. La Ilegada a Nueva York de su hermano menor Ar-
turo, en marzo de 1888, procur6 a su mujer un verdadero
aliado contra sus frecuentes y descarados arranques. Y era
que a nadie escapaban las razones que asistian a Teresa para
quejarse del abandon moral, de la irresponsabilidad abso-
iuta y de las violentas reacciones de su marido. Arturo Ta-
gliapietra se encarg6 momentaneamente de ayudarla en el
cuidado de sus hijos, quienes encontraron en el cariio y la
dedicaci6n de su tio las consideraciones y el cuidado que
desde hacia tiempo se olvidaba de prodigarles su propio pa-
dre. La seiiora Watson no dejaba de aconsejar a Teresa una







TERESA CARRENO


separaci6n definitive, instandola al mismo tiempo a que se
rrasladara a Alemania para hacer conocer y apreciar alli a
cabalidad su excepcional talent. Pero un viaje a Alemania
requeria much dinero y Teresa no pensaba ni por un momen-
to en hacerlo sin sus pequenos hijos. La soluci6n de este
problema estuvo a cargo de Elena Fairbank, discipula de la
seiiora Watson e hija de un filantropo cultisimo, quien ins-
lado por ella ofreci6 a la artist en prestamo la cantidad de
ciico mil d6lares (devueltos religiosamente mas tarde por la
Carreio desde Berlin). Aprovechando una gira de su marido
por el interior de Estados Unidos Teresa se apresur6 a atra-
vesar el Atlantico con Teresita y el pequeno Giovanni, de-
jando a Arturo Tagliapietra el encargo de trasmitir a su her-
mano su resolucion de separarse de 61 para siempre. En
julio de 1889 Teresa y sus hijos Ilegaban a Londres y de alli
pasaron a Paris, en donde Manuel Carreiio, hermano de la
artist, se encontraba ejerciendo un cargo diplomatico. Era
el afio de la Gran Exposici6n Internacional que, con motive
del centenario de la Revoluci6n, habia inaugurado el gobier-
no francs y acababa de construirse la Torre Eiffel, por ese
entonces el edificio mas alto del mundo.
Teresa lleg6 a Berlin a fines de octubre y el empresario
aleman Hermann Wolff le recomend6 que, para realzar su pre-
sentaci6n inicial alli, tocara con orquesta. Decidieron jun-
tos que la obra central de esta presentaci6n fuera el Concierto







I S R A E L P E R A


en La Menor del gran compositor noruego Edward Grieg. Lleg6
por fin la noche tan esperada y la Singakademie hervia ates-
tada de un p0blico en el que se contaban compositores, artis-
tas, critics, estudiantes, aficionados y curiosos. La Orquesta
Filarm6nica de Berlin inici6 el concerto con la obertura de
la Bella Melusina de Mendelssohn. Luego apareci6 Teresa en
el estrado. Su porte de diosa se impuso a todas las miradas
tal como su genio artistic iba a imponerse a todos los 6ni-
mos... A los pocos moments de haber iniciado su ejecu-
ci6n el auditorio entero se sentia arrebatado por una fuerza
lue le era desconocida hasta entonces. Los grandes pianis-
las alemanes de la 6poca se distingufan sobre todo por su
iespeto a las ideas de los compositores que interpretaban,
sometiendose a las indicaciones que la tradici6n les imponia
como leyes inevitable. Y aun cuando Grieg era un musico
.e ese tiempo y en la plenitud de su fuerza creadora, se ha-
hian establecido ya para ellos, bajo la mirada de este origi-
nal autor, las bases y las normas para tocar esta composici6n
de acuerdo con la inspiraci6n del maestro. Teresa en cam-
hio tocaba como si la composici6n hubiera nacido de ella
misma, daba mas alas a su vuelo, duplicaba su fuerza, se
c.xtasiaba en sus delicadezas y se impulsaba en su lirismo
igual que si quisiera elevarla desde el teclado a lo mas alto
de la tierra para que la mirada de los hombres pudiera con-
templarla arriba, muy arriba, por encima de las mezquinda-







TERESA CARRERO


des y las urgencias del mundo, pr6xima a las nubes y al cie-
lo, hasta el iluminado paraiso donde los arcangeles levanta-
ron sus espadas de fuego venciendo a los demonios y arro-
jAndolos precipitadamente al infierno.
Todavfa no se habia extinguido en el espacio el eco de
los acordes finales del Concierto en La Aenor de Grieg cuan-
do una ovaci6n ensordecedora hizo temblar la sala. Fue un
delirio unanime: aplausos, gritos, golpes en las sillas, zapa-
teos en el piso... Los critics se sentian desconcertados,
vencidos, arrastrados pot la locura general. Aquella belleza
poderosa que atraia con su presencia todas las m'radas con-
taba tambief c6n una fuerza interior arrolladora que domi-
naba igualmente al mas severe de los publicos haci6ndolo ol-
vidarse de sus gustos mas arraigados, de sus mMs celebra-
dos ejecutantes, de su alto sentido traditional de la inter-
pretaci6n. .
Vinieron luego, como n6mero para piano solo, las Varia-
ciones Sinf6nicas de Roberto Schumann, imponente composi-
ci6n que la viuda de este genio del romanticismo -la gran
pianist Clara Wieck- habia hecho conocer de toda Alema-
nia en un estilo absolutamente impecable, fiel a la memo-
ria venerada de su esposo. iSe atreveria ahora esta vigo-
rosa artist del tr6pico a volar por encima de aquellas altu-
ras rom6nticas sin empaiar con el frenesi de su vuelo la ar-
monfa de semejante paisaje musical? Pues bien, si! Teresa







IS R A E L P E N A


Carreno toc6 las Variaciones Sinf6nicas de Schumann como
ella quiso, pero sin quebrantar ni por un moment con explo-
siones de mal gusto interpretative las lines maravillosas de
su misica. Antes bien, las acentu6 con su ardor, destac6
con vigor sus pasajes mas s6lidos, sacudiendo con acentos in-
comparables el alma asombrada de la multitud.
Finaliz6 el concerto con la Polonesa de Weber, arregla-
da por Liszt para piano y orquesta, y erizada de dificulta-
des mecanicas. Teresa habia tocado esta obra en sus con-
ciertos por Estados Unidos. Pero esta vez era necesario to-
carla todavia mejor para el exigente publico de Berlin, que
conocia sus mas intrincados detalles y no le perdonaria el
mas minimo error... Sin embargo, aquel p0blico estaba ya
vencido por su maravillosa potencia, incredible en una artist
de s' sexo, y al sentir que la Polonesa tronaba bajo sus de-
dos como una cabalgata en las estepas, se mostr6 absoluta-
mente su esclavo. Los critics consideraron al dia siguiente
a la artist como algo ins6lito, la compararon a la legenda-
ria Brunilda -la amada de Sigfrido- a quien el gran com-
positor Ricardo Wagner ha eternizado en su 6pera La Walky-
ria. Con este mote de La Walkyria fue consagrada Teresa
Carreno en el mundo artistic alem6n. Las walkyrias eran
virgenes guerreras del Walhalla- el Olimpo germanico- que
cabalgaban en caballos alados al servicio de los dioses del
Norte. Tal pareci6, pues, a Alemania Teresa Carreno en su







TERESA CAREER O


figure y en su arte. En cuanto a ella, aquella tierra de gran-
des musicos absorbi6 su atenci6n, concentr6 su energia, le
ofreci6 campo vasto y apropiado para su genio de ejecutante
y ambiente para consolidar su gloria... Alli, en fin, alcanz6
Ia cumbre de su carrera, madura ya en edad y en experien-
cia artistic como un fruto espl6ndido tanto en aspect como
en sabor. Y alli vivi6 casi el resto de su vida, admirada,
catada por todos, respetada como concertista, como compo-
itora, como maestra, hasta tal punto que los alemanes lie-
aron a Ilamarla carihosamente "la mama de Berlin".

En el curso de esta nueva
CON GRIEG, BULOW Y vida -verdadera vida de gran
RUBINSTEIN artist que contrastaba con las
angustias y azares de su pasa-
a existencia en Estados Unidos- Teresa Carreiio elev6 su
enio y su figure al nivel de los mas prominentes misicos
el siglo, trabando amisad intima con muchos de ellos e im-
oni6ndoles sin esfuerzo la misma adiiiraci6n que habia des-
ertado.antes en los grandes p6blicos.

En marzo de 1890 conoci6 a Grieg en Leipzig.
cababa de tocar en el Gewandhaus el Concierto en La Me-
or del ilustre compositor noruego cuando de pronto apare-
6 6ste en su camarino. Era un hombrecito pequefo, ner-






IS R A E L P E N A_


vioso, con una hermosa cabeza color rubio-gris y unos ojos
de un azul tan claro como el mar al amanecer.
-Sefiora -le dijo, temblando adn de entusiasmo al es-
trechar su mano- no sabia que mi concerto fuera tan her-
moso!- Y desde ese moment se hicieron los mejores ami-
gos del mundo.
Un director que la admiraba de veras era Hans de BU-
low, a quien ya conocimos en Estados Unidos. "Es, sin duda,
la pianist mis interesante del momento, escribfa con su
acostumbrada sobriedad; pero el entusiasmo lo traicionaba al
agregar: "Es un fen6meno... Bendita sea en nombre de
Apolo! Su solo nombre ha barrido una inmensa procesi6n de
ejecutantes".
El 28 de enero de 1891 Teresa visitaba a San Peters-
burgo, capital del viejo Imperio Ruso. Alli encontr6 de nue-
vo a Rubinstein despues de veinte aios sin verlo.
Teresa nunca habia olvidado lo que debia a aquel
genio poderoso que al cruzarse por primera vez en su cami-
no de adolescent le habia dado con su aliento y su ciencia
pia:ifstica un rico caudal de fuerzas espirituales y una con-
fianza inquebrantable en si misma. Y esta influencia mara-
villosa perdur6 siempre en su arte. Muchos de los critics
mas sagaces decian al elogiarla que s61o ella era compara-
ble a Antonio Rubinstein cuando 6ste estaba en su mejor dpo-
ca. Entre todos los pianistas -hombres y mujeres- que







TERESA CARRERO


pululaban por Europa y que habian hecho de Alemania su cen-
tro de actividad artistic, Teresa Carreio era, pues, la fa-
vorita sin reserves de la mayoria de los publicos, de la mayo-
ria de los critics y de la mayoria de los empresarios de con-
cierto.
Sin embargo, Hermann Wolff,
BODA Y FRACASO CON el propio agent de conciertos
EUGENIO D'ALBERT de Teresa Carreio, no admitia
abiertamente esta afirmaci6n.
Para 61 existia otro artist que podia muy bien compararse
a ei:a y compensar en el piano con la pureza de su sonido
lo que ;a potencialidad grandiosa de Teresa hacia parecer in-
superable: era el pianist Eugenio D'Albert. Nacido en Ingla-
terra de padres alemanes, pero de ascendencia francesa.
D'Aibert se preciaba en todo moment de un germanismo
aje:.o a su sangre, pero con el que habia pretendido consus-
tanciarse desde su adolescencia al Ilegar a Alemania, en don-
de su talento juvenile impresion6 vivamente a sus profesores,
despertando luego el entusiasmo del public no bien se le
did a conocer como concertista. Era tambien compositor
distinguido y se habia casado muy joven con una de sus ad-
miradoras, de quien se divorci6 a poco de haberles nacido un
hijo que fue Ilamado Wolfang, como testimonio de la adora-
ci6n que sentia el padre por Mozart. Despues del divorcio
el nino qued6 bajo su custodia.







S R A E L P E A A


Teresa y Eugenio se conocieron en abril de 1891 en la
casa de Wolff, y la primera impresi6n que hizo a la gran
nianista su inico rival en Alemania fue bastante desagrada-
Die: D'Albert le pareci6 una especie de enano bigotudo, mal
peinado y sumamente descuidado en el vestir. Por eso lo
trat6 con una cortesia de circunstancias cuando 61 la felici-
t6 por sus iltimos triunfos, elogiando especialmente su in-
terpretaci6n del Concierto en La Menor de Grieg. Esta frial-
dad hiri6 en lo vivo la enorme vanidad de Eugenio, acosturn
brado como estaba a la admiraci6n de todas las mujeres. A
pesar de su deslucida figure su talent artistic le procura-
ba tantos 6xitos en el amor como en las salas de concerto.

Dias mas tarde, por una invitaci6n de la seiora Wolff,
Teresa asisti6 a un ensayo publico de D'Albert con orquesta
del Concierto en Sol Mayor de Beethoven y al oirlo qued6
pasmada de la belleza de su sonido, un sonido puro, como
incontaminado de todo roce material que se elevaba del pia-
,o hacia lo alto al igual que una flecha luminosa... Su acL-
tud para con 61 fu6 desde entonces totalmente distinta. Eu-
genio le parecia ahora un principle encantador que arrancaba
al teclado voces maravillosas, nunca oidas por ella anterior-
mente, ni siquiera imaginadas en sus suefos de ejecutante.
Por su parte D'Albert se mostr6 sumamente halagado por
este cambio tan sorpresivo y, como admiraba por igual en







TERESA CARRENO


Teresa a la mujer y a la artist, se hicieron desde entonces
camaradas inseparables.
El 27 de junio de 1892, un afo despues, fueron expresa-
mente a Londres para casarse. Era el segundo matrimonio
de Eugenio y el tercero de Teresa. Una vez mas se unia
esta a un artist y una vez mas pagaria bien caro este nue-
vo error de su coraz6n. De esta uni6n nacieron dos hijas:
Eugenia y Hertha.
DespuBs de las inquietantes temporadas de concerto en
Alemania y de sus giras al exterior Teresa y Eugenio pasaban
los veranos en Coswig, donde D'Albert habia comprado una
hermosa villa a la que puso el nombre de su mujer. Alli des-
cansaban del ajetreo concertistico a que se veian obligados
el resto dei aio y recibian tambi6n alumnos de piano de toda
Europa. Ante 6stos contrastaba la feroz impaciencia del ma-
rido con la gracia personal y el tacto de su mujer. Y cuan-
do los gritos y los sarcasmos de aquel hacian Ilorar a los
alumnos, Teresa se encargaba sonriente y maternal de se-
car sus 16grimas. De los dos grandes profesores de piano
Teresa vino a ser, 16gicamente, la favorite de los discipulos.
Y esto no cay6 bien al vanidoso Eugenio. Se aiadi6 a estas
primeras sombras la constant pugna infantil entire los hi-
jos de Teresa -Teresita y Giovanni- con Wolfang, el hijo
de D'Albert. Por eso se hizo c6lebre entire los intimos de
la casa una frase repetida en mas de una ocasi6n por Euge-







IS R A E L P E F A


nio a su mujer: "Teresa, ven enseguida: tu hija y mi hijo es-
tan peleando con nuestro hijo". Esto daba a entender que
Teresita, Giovanni y Wolfang se habian ido a las manos.
Cuando la Carreiio estren6 en Berlin el Segundo Concier-
to para Piano y Orquesta de su marido, los critics encon-
traro.i mediocre la composici6n, sefalando especialmente que
se habia salvado de la indiferencia del public s6lo por la
admirable ejecuci6n de la solista. Este fue un nuevo dardo
clavado de Ileno en el soberbio coraz6n de Eugenio, quien con-
sider6 aquellos juicios como una afrenta intolerable al pres-
tigio de su nombre. Por eso empez6 a mostrarse con Teresa
duro y hosco. Su mujer era tambi6n orgullosa y, aun cuando
no hacia gala de su genialidad mas que en los escenarios,
tenia conciencia de su propio valer y no aceptaba la menor
afrenta a su dignidad. Por otra parte D'Albert no habia pres-
cindido de sus coqueteos de soltero con sus innumerables
admiradoras y estos coqueteos Ilegaron a proporciones tan
descaradas que Teresa se vi6 precisada a hablar a su marido
de una separaci6n, pero 61 trat6 vanamente de disculparse
calificando sus desvios de incidents sin importancia y acu-
s4ndola a su vez de una extremada incomprensi6n. Tantas
fueron las explosions conyugales que siguieron que Eugenio
acab6 por abandonar el hogar. Poco despu6s, en el juicio de
divorcio, era encomendada a Teresa la direcci6n de sus ni-
ias, contra las esperanzas de D'Albert, quien contaba con que







_TERESA CARRERO

le fueron entregadas a 61. Sin embargo, Teresa lo amaba to-
davia. En la triste Navidad de ese aio describe en su diario:
"Dios sea conmigo y con mis hijos y perdone a Eugenio".
Los primeros meses despu6s
CREACION Y VIAJES de su divorcio de D'Albert, Te-
A AMERICA resa se entreg6 febrilmente al
trabajo. Ademas de sus con-
tinuas giras de concerto por toda Europa y de las piezas
para piano que escribiera circunstancialmente, se sinti6 esta
vez atraida hacia un campo mas serio de creaci6n, empren-
diendo la composici6n de un cuarteto para cuerdas. Del
Cuarteto en Si Menor, resultado de este period, puede de-
cirse que es la obra mas important de la artist como com-
positora y la que revela las posibilidades que habia en ella
para triunfar en esta zona dificil del arte, cuyo dominio s6io
se conquista con un esfuerzo continue apoyado por un ge-
nuino talento... Pero la vida concertistica de Teresa -uni-
da a los cuidados materials que le reclamaba imperiosamen-
te la educaci6n de sus hijos- no le permiti6 alcanzar en
este sentido la gloria a que como artist creadora tenia de-
recho. No pudo, por lo tanto, ser sino una gran pianista...
Cabe en este punto recorder la amistad de Teresa con
el gran compositor aleman Juan Brahms, quien vivia renegan-
do en todo moment de las interpretaciones de las ejecutan-
tes femeninas en el piano.







IS R A E L P E R A


-Pero, maestro -dijole una vez la Carreiio al oirlo ge-
neralizar sobre aquel pensamiento-, Lolvida usted que yo
soy una pianist?
-No, seiiora -le contest vivamente Brahms-; usted
no es una pianist, usted es un pianist; quiz6 el mejor pia-
nista de nuestro tiempo.
A fines de 1896 habia dado Teresa Carreiio mas de se-
tenta conciertos en Europa esa temporada. En las visperas
del 97 lleg6 a Norte-Ambrica despu6s de ocho afios de au-
sencia. Venia ahora prestigiada por su absolute consagra-
ci6n en el Viejo Mundo.
A pesar de su vigor, al parecer inalterable, su
salud no andaba muy bien. Dolores de cabeza y sintomas de
reumatismo empezaron a molestarla. Los m6dicos le aconse-
jaban descansar... pero su arte no se lo permitia.
Algo nuevo empez6 entonces a notarse en sus interpre-
taciones: era el toque claro, purificado, inmaterial que ella
habia admirado aiios antes en Eugenio D'Albert, y lo que Ila-
maron despues los critics su nota de contemplaci6n. Este
nuevo matiz hizo mas atractivas sus ejecuciones. El
peri6dico Boston Times unia su nombre en la histo-
ria del piano a los ya excelsos y consagrados de Rubinstein,
BiJ!ow y Paderewski.
En un segundo viaje a Nueva York, dos arios mas tarde,
Teresa encontr6 a su ex-cuiado Arturo. Como podemos re-







TERESA CARREAO


cordar, Teresa habia apreciado siempre en 61 a uno de sus
mas decididos partidarios en las desavenencias que tuviera
en el desgraciado matrimonio con su hermano. Por eso le
ofreci6 su hogar en Berlin, caso de que 61 quisiera ir mis
tarde a Alemania.

Antes de partir para Euro-
BODA FELIZ pa, Teresa habia hecho una gi-
ra por Cuba y MBjico. Habl6
alli con los representantes diplomaticos de su patria,
y su cordialidad y su acento la Ilenaron una vez mas de nos-
talgia. Habia olvidado ya su fracaso en Venezuela como em-
presaria de 6pera y ansiaba en realidad volver; pero esto no
podia realizarse aun.

Regres6, pues, a Berlin... y su vida se encauz6 de nuevo
entire sus deberes de concertista, de profesora y de ama de
casa. Era tan h6bil en labores dom6sticas como en la ejecu-
ci6n de una sonata al piano.

Alli se present inesperadamente una manana Arturo
iagliapietra. Su Ilegada fue providencial para Teresa, pre-
cisada como estaba de una autoridad familiar que pudiera
suplirla ante sus hijos durante sus frecuentes ausencias.
Arturo result ideal no s6lo para esto, sino para ayudarla
tambidn a resolver los dembs problems que a menudo obs-







I S R A E L P E I A


taculizaban la paz tan necesaria a su espiritu. Antes de
cumplir un mes en la casa 61 se habia hecho ya cargo de Ile-
var las cuentas de Teresa, los ingresos por concerto, los
gastos de la familia... Y se hizo tan imprescindible a la ar-
tista como a la cufiada cuyos hijos mayores eran, como se
decia entonces, sangre de su sangre. Lleg6 el moment en
que Teresa consider precise Ilevarlo de acompafante en sus
viajes... y en que le propuso, con una franqueza de mujer
superior y muy por encima de los prejuicios de su siglo, que
fuera su esposo. Aquello fue para el pobre Arturo una sor-
presa incredible y tembl6 de emoci6n al aceptar. Pero Teresa
ahuyent6 'us temores. Habia encontrado un verdadero pa-
dre para sus hijos y, al fin, un hombre en realidad bueno en
cuyas manos descansaria su coraz6n de las tormentas enga-
fiosas del pasado. Iba a ser, por fin, una esposa feliz!

El matrimonio se celebr6 en el verano de 1902 casi sin
ceremonia, con la asistencia de los dos hijos mayores
de Teresa y de un pequeho grupo de intimos. Ro-
deada de sus hijos, al lado de Arturo, Teresa sen-
tia ahora que la vida hubiera podido ser distinta
de haber encontrado ella un hombre como 6ste a
los comienzos de su juventud. Pero su madurez daba a esta
felicidad nueva y definitive una conciencia que los j6venes
logran raramente alcanzar en el ardor de sus aios.







T___ ERESA CARRE:O

Ademas de sus concier-
TRIUNFOS Y HOMENAJE tos de otoiio e invioi-
no y de sus lecciones de
verano en Alemania y la Europa Central, Teresa visit
en 1903 Espafia y Portugal, con 6xito grandiose, y en
1907 Australia y Nueva Zelanda, disfrutando en esta l6tima
isla de los encantos -para ella hasta entonces desconoci-
dos e ingenuos- de un public de nativos que correspondi6
a su actuaci6n con danzas insulares Ilenas de giacia y des-
nudas de artificio. De alli pas6 a Estados Unidos, donde u,
contrato por ochenta conciertos la retuvo hasta Inediados de
1908. De entonces a la primavera del afio siguiente sus pro-
sentaciones alcanzaron al nimero de ciento treirta y dos (!),
distribuidas entire Finlandia, Norte-America, de nuevo Austra-
lia y Nueva Zelanda, Africa del Sur y Egipto. DespuBs de su
l6timo concerto en El Cairo mont6 en un camello y, como
cualquier beduino acostumbrado al candente paisaje del de-
sierto, padeci6 los espejismos del mediodia y vi6 ponerse el
sol en los arenales. En el invierno de 1910 hizo una gira por
las Islas Britanicas con el gran violinist Mischa Elmann. En
1911 repite esta visit, acompafiada ahora por el joven
pianist alem6n Wilhelm Backhaus, con quien actu6 exitosa
mente en conciertos a dos pianos.
En 1912 el gran director de orquesta hingaro Arturo Ni-
kisch organize en Berlin un grandiose homenaje a la genial







IS R A E L P E A A


artist venezolana que habia hecho de Alemania su sede y
su hogar spiritual. Fue un banquet memorable al que asis-
tieron, entire otras personalidades de renombre convocadas
por Nikisch, el compositor escandinavo Cristian Sinding, la
gran cantante wagneriana Lili Lehmann, el poeta Alexander
Mozkowski -hermano de Mauricio, el famoso pianista- y
el Embajador de Venezuela, Dr. Santos Dominici, quien pro-
nunci6 un emocionado discurso. Se encontraban alli tambien,
disfrutando del homenaje, Arturo Tagliapietra y Eugenia y
Hertha, las hijas ya adolescents de Teresa y de D'Albert.
Teresa sentia como si estuviesen tambi6n cerca de ella, pre-
sentes en su coraz6n agradecido, las sombras de los amigos
muertos que habian estimulado con sus voces de aliento y
con su colaboraci6n inapreciable su carrera de gran pianis-
ta: Rubinstein, Bilow, Brahms, Grieg... Con palabras entre-
cortadas agradeci6 aquel homenaje:

-No hablo bien el alem6n, pero el mejor lenguaje es el
del coraz6n, y ese lo comprendemos todos.


La primera guerra mundial,
GUERRA Y DIGNIDAD que estall6 a mediados de
1914, redujo el campo concer-
tistico europeo al interior de los paises comprome-







TERESA CARE O


tidos en el conflict, extendiendolo por rareza a una
que otra ciudad de los territories neutrales vecinos.
Esto result para Teresa, tanto como para sus colegas
de renombre, una reducci6n forzosa de sus ganancias que la
obligaron a limitar los gastos de su familiar. Sin embargo, su
gran nombre le proporcion6 ain algunos triunfos en Suiza,
Holanda, Noruega, Suecia y Espaia. En este ultimo pais fue
invitada de honor del rey Alfonso XIII y de su madre Maria
Cristina y conoci6, ademas, a un joven pianist polaco que
iniciaba su carrera Ilamado Arturo Rubinstein. En 1915 triun-
f6 en Rumania. A principios del aio siguiente comparti6 con
Lili Lehmann los honors de un recital de canto y piano. Un
mes mis tarde, bajo los auspicios del General von Billow.
daba un concerto en la ciudad de Kroll a beneficio de las
viudas y los hu6rfanos de los soldados muertos en el frente.
DespuBs de su actuaci6n un ayudante quiso Ilevarla hasta el
gabinete donde el general la esperaba para expresarle su
gratitud. Pero Teresa, disgustada de aquel protocolo military
que pasaba por alto la mas elemental cortesia, se neg6 al-
tivamente.
-Diga a su excelencia que sus gracias no son necesa-
rias, pues yo he tocado solamente para los soldados... Ade-
mas, si el General desea expresarme su aprecio, debe ser 61
quien venga hasta mi. Yo soy una dama.
Asi hablaba y sostenia su dignidad la sobrina de don
Sim6n Rodriguez.







ISRA E L P E N A


Europa en guerra le parecia
VIAJE A ESTADOS UNIDOS ahora un scenario demasiado
estrecho para sus actuaciones.
For eso acept6 una oferta ventajosa que se le hacia desde
Estados Unidos, invitandola a dar treinta conciertos durante
la temporada de otoio.

Lleg6 con su marido a Nueva York el 19 de setiembre de
1916, despu6s de un viaje agradable a pesar de los riesgos
cue le anunciaron en Europa al expedirle los pasajes.

Se establecieron en un apartamento en el oeste de la
ciudad, adonde acudieron por centenares alumnos ansiosos
de recibir sus lecciones. Teresa se di6 esta vez el lujo
de seleccionar entire ellos a los que verdaderamente reve-
laban facultades para triunfar.

Aparte sus nuevos 6xitos en Nueva York, Boston, Chica-
go y Kansas City, merece recordarse un recital privado de
Teresa en la Casa Blanca, residencia en Washington de los
presidents de Estados Unidos. Como habia tocado para Abra-
ham Lincoln hacia cincuenta afios, toc6 esta vez para Woo-
drow Wilson. Pero le parecia vivir ahora en un mundo total-
mente distinto. Su cabeza blanqueaba. Se sentia cansada,
agotada por su propia existencia de triunfos.







TERESA CARRENO


En el verano de 1917 Esta-
ULTIMO CONCIERTO Y VIAJE dos Unidos entr6 en la guerra
DEFINITIVO y las cartas de Alemania em-
pezaron a Ilegar con dificultad.
La l6tima que recibi6 la Carreio le anunciaba el matrimo-
nio de Hertha, su hija menor, con el ingeniero Louis Weber.
Eugenia se habia casado meses antes y Teresita preparaba
su boda con un caballero ingl6s. Para Teresa su misi6n de
madre estaba, pues, ya cumplida. Podia trabajar al fin nada
mbs que por su arte y vivir al mismo tiempo para el solicito
y dovoto carifio de Arturo.
Una temporada de notable actividad se anunciaba ahora
en su horizonte. El Colegio de Misica de Chicago le ofrecia
durante la estaci6n un contrato ventajosisimo como profe-
sora. Despubs vendria una gira por Sur America que debia
comenzar en el Brasil. A su regreso Teresa proyectaba ir a
Venezuela con Arturo, acariciando este suefo con una im-
paciencia cada vez mayor.
Nada de esto se cumpliria, pues ya la muerte se habia
tirazado al mismo tiempo su plan. Llamada urgentemente
para una corta temporada en La Habana, al Ilegar a esta
ciudad sus ojos se turbaron con un fen6meno que pareci6
alarmante a todos menos a ella misma: vela double. El Dr.
Desvernine -el mismo que cincuenta aios antes le habia
ofrecido con emoci6n infantil un ramo de rosas al finalizar







ISRA E L P E N A


su primer' recital en Cuba- le aconsej6 vivamente cancelar
sus compromises en la isla y regresar con toda urgencia a
Nueva York. Pero Teresa se consideraba esclava de su pa-
pabra y toc6... toc6 como siempre, dueia de si misma, y
de todo el p6blico que acudi6 a oirla. Ante sus ojos dos
teclados se le ofrecian como una doble-escala para su glo-
ria... y para no verlos cerraba los ojos. Fu6 6ste el l6timo
concerto de su vida.
A su regreso a Nueva York tres eminentes medicos diag-
nosticaron una paralisis parcial del nervio 6ptico que amena-
zaba extenderse al cerebro, y prescribieron reposo absolute
y una dieta severisima, dando algunas esperanzas al des-
consolado Arturo... Pero Teresa no podia ya similar las
medicines. La vencia una enorme postracibn nerviosa, resul-
tado del cansancio acumulado durante tantos aios.

Pocos dias antes de morir se sent con un gran esfuerzo
al piano y trat6 de tocar las Variaciones del Herrero Armonioso
de Handel sin poder Ilegar hasta el final. Fu6 este su postrer
contact con el teclado. En sus l6timas horas de vida to-
davia sus dedos se movian sobre las sabanas, confundiendo
en su delirio el piano y la muerte. Esta lleg6 por fin a las
7 en punto de la noche del 12 de junior de 1917. Y sobre
el rostro de su esposa, hecho ya marmol, resbalaron copiosas
las 16grimas de Arturo.







TERESA CARREA0


Los funerales de Teresa Ca-
REPATRIACION rreiio se efectuaron dos dias
despues, y aun cuando no se
organize para ellos ning6n acto especial de musica, algunos
de los cantantes amigos alli presents entonaron a coro las
tradicionales canciones "Ac6rcame a Ti, Dios mio" y "Oh,
descansa en el Senor!" Entre los personajes que lievaron en
hombros la urna donde reposaba ya la gran artist de su
arduo peregrinaje por el mundo estaban el pianist Ignace
Jean Paderewsky, los violinistas Mischa Elmann y Albert
Spalding, el fabricante de pianos Charles Steinway y el di-
rector y compositor Walter Damrosch.
A pesar del deseo de Teresa Carrefio -expuesto muchas
veces- de que a su muerte sus restos fueran trasladados
a su pais, pasaron mas de veinte aiios sin que este deseo
Ilegara a cumplirse. En 1935, por iniciativa de la pianist
y escritora norteamericana Martha Milinowski -a quien se
debe una magnifica y extensa biografia de nuestra artista-
el gobierno de Venezuela decret6 su repatriaci6n... Mas no
fu6 entonces sino tres aiios mas tarde -en febrero de
1938-cuando este decreto lleg6 a hacerse realidad, con-
tribuyendo a ello eficazmente la noble insistencia del se-
ior Rudolf Dolge y del ilustre professor cumands Don Sal-
vador Llamozas. Colocadas en un 6nfora de bronce, obra
del escultor venezolano Nicolas Veloz, las cenizas de Teresa







IS R A E L P E R A

Carreio surcaron el mar desde la espaciosa bahia de Nue-
va York hasta el viejo puerto de La Guaira, donde cincuen-
to y tres aios antes, radiante de vida y de belleza, Ilegara
ella del Norte para ofrecer al plblico de su patria, en ho-
menaje de altura y de presencia, el arte que le habia dado
nombre y fama... Y ahora, tal como si la belleza material
que envolvia su espiritu se hubiera incendiado en la ho-
guzra .de su propio fuego interior, retornaba hecha cenizas
a Venezuela, definitivamente, bajo el signo de una gloria
siempre viva en la conciencia artistic del mundo.
En Caracas, en el Cementerio General del Sur, bajo un
cielo desmesurado que desciende sobre las cumbres y agita
los cipreses con su aliento de eternidad, se alza desde en-
tonces sobre un sencillo pedestal el 6nfora que guard las
cenizas de Teresa Carreio. Bajo el epitafio latino grabado
alli para seialar devotamente el lugar, hubiera podido agre-
garse la frase qug un siglo antes, en una desolada tarde
del otoio vienes, pronunciara el poeta Grillparzer sobre la
tumba de Franz Schubert: la mlsica tiene aqui sepultado
un rico tesoro.










ra que sean obras
de consult, como
por el respeto que
merecen las obras
de los hombres de
letras venezolanos.
c) Colecci6n
"Estudios". En esta
series se recogeran
las monografias y
tratados que con-
tribuyan al conoci-
miento de los valo-
res culturales y na-
cionales.
d) Colecci6n "Bi-
blioteca Escolar".
Se editarAn en esta
series textos de es-
tudio y de lectura
para la escuela ve-
nezolana, a fin de
tender a este ser-
vicio desde los pri-
meros grades de la
ensefanza primaria
hasta los cursos mAs
avanzados de Ba-
chillerato. Se pro-
yecta la pr6xima
publicaci6n de bio-
graffas escolares de
los pr6ceres nacio-
nales. Se propone,
tambi6n, la prepa-
raci6n de Enciclope-
dias Escolares para
los l6timos grades
de la Educaci5,i
Primaria.































1 BOLIVAR




University of Florida Home Page
© 2004 - 2010 University of Florida George A. Smathers Libraries.
All rights reserved.

Acceptable Use, Copyright, and Disclaimer Statement
Last updated October 10, 2010 - - mvs