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HIDE
 Title Page
 Introduction
 El imperialismo frances en...
 Franceses y unitarios
 Los spahis criollos
 Los defensores
 Sauce grande
 La "debacle"
 Rosas y el pueblo
 El terror
 Unitarios y federales
 El repudio hacia rosas
 La reivindicacion de rosas














Group Title: Instituto de Estudios Federalistas de Santa Fe ; no. 3
Title: Rosas y el ejâercito libertador
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 Material Information
Title: Rosas y el ejâercito libertador
Series Title: Instituto de Estudios Federalistas de Santa Fe
Physical Description: 29 p. : ;
Language: Spanish
Creator: Rosa, Josâe Marâia
Publisher: Instituto de Estudios Federalistas de Santa Fe
Place of Publication: Santa Fe
Publication Date: 1940?
 Subjects
Subject: History -- Argentina -- 19th century   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: por el Dr. Josâe Marâia Rosa.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075968
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 25761865

Table of Contents
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    Introduction
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    El imperialismo frances en 1838
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    Franceses y unitarios
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    Los spahis criollos
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    Los defensores
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    Sauce grande
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    La "debacle"
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    Rosas y el pueblo
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    El terror
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    Unitarios y federales
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    El repudio hacia rosas
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    La reivindicacion de rosas
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Full Text



Instituto de Estudios Federalistas
de Santa Fe





ROSAS
Y EL
tJEHCITO
EJ E R C I T 0
LIBERTADOR



Por el Dr.
JOSE MARIA ROSA






















El Institute de Estudios Federalistas quiere celebrar
con mi palabra el centenario de Sauce Grande, ya que
circunstancias por todos conocidas, nos impidleron
conmemorarlo en el propio campo de la acci6n ante
una modest cruz levantada en homenaje a quienes
alli cayeron.
He de bacer hoy un studio de los. antecedentes de
Sauce Grande porqud -y esto V para quienes nos cri-
tican nuestra obra de difusi6n-- es necesario ensefiar
claramente la verdadera Historia, pues ya es much el
tiempo que se ha estado engafiando, consciente o in-
voluntariamente. Y como sabemos que nuestro pueblo
es culto y patriot, y que comprende mejor las ver-
dades, aunque sean nuevas, que las gastadas frases he-
chas, a 41 hemos llevado valientemente el problema de
la revision de nuestra Historia.
"Eso debe hacerse en el silencio de las sacademias"
dicen algunos. Hace rato que los verdaderos estudio-
sos de la Historia argentina, saben perfectamente que
6sta, especialmente en los manuales para uso del. gran
pilblico, se encuentra falsificada, no por el biWn de la
Patria misma, sin6 para favrecer banderfas part:dis-
tas o intereses extrafios. La revision de la Historia
ya fu6 esbozada hace afios por Saldias y Quesada; la,
comenzaron en nuestros tiempos Ibarguren y CArcano,
sin contar al mejicano Carlos Pereyra,, el autor de la
"Historia de Amdrica",tal vez el estudio.mas serio que
se ha hecho de nuestro continent. Y tras ellos Moli-











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nari, Corvalan, Ravignani. Y finlamente Rodolfo y Julio
Irazusta en su "Argentina y el imperialismo britAni-
co", Ernesto Palacio en "La Historia falsificada", Rafil
Scalabrini Ortiz, Ram6n Doll, Ricardo Font Ezcurra,
Roberto de Laferrere, Alberto Ezcurra Medrano y tan-
tos otros j6venes que forman la vanguardia de la nue-
va conciencia argentina, saliendo a la liza orgullosa de
su verdad y de su temple.
Con ellos nos encontramos nosotros en comunidad
spiritual, hombres :de muchos y de pocos afiQs que
formamos el Instituto de Estudios Federalistas, que
estudiamos y ensefiamos Historia, ya 4ue la Historia
es la "maestra de la vida". Y la estudidinos y ensefia-
mos con coraz6n de argentinos. No debe verse en nues-
tra posicifn otra cosa, que simple argentinismo y af.n
de estudiosos. No vamos, como nos ha juzgado alguno
irreflexivamente, al pasado para justificar posturas te6-
ricas. N6. Nuestro problema ante la Historia, es un pro-
blema de conocimiento. Queremos saber cual fu6 real-
mente nuestro pasado, para saber cual sera nuestro
porvenir. Nos queremos afirmar fuertemente en el ayer
para afrontar triunfantes el mafiana. Vamos a la en-
trafla, a la raiz misma de la Argentina, para encon-
trar alli los fundamentos de la nacionalidad.
Y, antes de entrar en mi exposici6n, quiero dejar
aclarado lo que para algunos es motivo de critics.
Se ha dicho por ahi que hacemos mal en estudiar nues-
tra Historia, con otro criteria que no sea el corriente,
pues reivindicar figures que se ha ensefiado a excecrar,
sefialando al mismo tiempo el verdadero caracter de
otras; hasta hoy tenidas como pr6ceres, conduce nece-
sariamente al escepticismo. Eso no. Nosotros ensefia-
mos la if en la Argentina y en lo argentino, porqud
todo eh nosotros Os entusiasmo y fervor patri6tico. Y,
justamente, si no tenemos mayor devo.ci6n por ciertos
personajes, es porqu6 ellos contribuyeron con su pr4-
dica y con su acci6n, a hacer de muchos argentinos











- 5. -


unos esc6pticos, sin'entusiasmo y sin patriotism, ya
que gota a gota fueron deslizando la duda, en los mag-
nificos destines de nuestra tierra y de nuestra raza.

SQue no deben enseilarse las verdades hist6ricas, por-
qu6 antes se ensefi6 otra cosa? Si ese fuera el crite-
rio pedag6gico de todos los, .tiempos, si se temiera que
rectificando el error, se siembra la duda en las men-
tes infantiles, andariase ensefiando todavia que la tie-
rra .es plana y.que el sol gira alrededor de ella.

Y por iltimo qu:ero referirme al asombro y al dis-
gusto de algunos, porqu6 planteamos problems que
ellos nunca sospecharon. Me refiero a los hombres de
]a generaci6n pasada, Oue irresistiblemente marchan
hacia el ocaso. Acostumbrados al ambient, liberal, son
incapaces de comprender las cuestiones de esta nueva
dpoca en que vivimos. No es nuestra culpa si no se dan
cuenta' que su tiempo ha pasado. Como en el cuento
infantil, mientras dormian placidamente, el mundo ha
avanzado cien afios. Pertenecen a la ingdnua 6poca
liberal, en que el hombre crey6 possible desentenderse
de la Historia y encontrar su realidad en si mismo.
No ban de comprender nunca la sencilla verdad que
viene resonando en la Filosofia desde ios viejos tiem-
pos de Arist6teles: "el hombre es un ser social". Y,
agregamos nosotros, por ser social es hist6rico. Y por
eso, toda nuestra generaci6n, que -preciso es decir-
lo- se s.ente muy lejos de sus padres por estar muy
cerca de sus abuelos, se ha lanzado con ansias a es'
tudiar nuestra historic, que los de la vieja generaci6n
en muy contados casos hicieron "Queremos saber de
donde venimos para saber a donde vamos". La Argen-
tina,,cuyos destines intuimos magnificos, sera -social,
cultural y econdmicamente- la Argentina, o sin6 no
sera nada.

Entro ahora al motivo 'de nuestra reunion.











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EL IMPERIALISMO FRANCES EN 1838

"Sauce Grande" es una batalla- en la que se jug6
nuestra independencia political. Esta afirmaci6n, que
constitute la t6sis que pasar6 a probar, explica la fun-
damental importancia que nosotros le. hemos dado.
"Sauce Grande" no es un episodio de guerra civil,
como aseguraba dias pasados .el gobernador de Entre
Rios. Pues la de 1838-1840, no era una guerra civil
como se la ha disfrazado: era.una lucha entire Francia
que comenzaba a former su imperio colonial, y aspi-
raba a dominar el Rio de la Plata; y la Argentina,
por la otra parte, que bregaba por su independencia.
En 1838, Francia -la Francia imperialista de los
primeros aios de Luis Felipe- vivia un afio de en-
suenos coloniales. Lanzaba sus escuadras por todos los
mares buscando tierras propicias donde sentar la ban-
dera tricolor: Argelia, Mexico, Chile, Ecuador, la Ar-
gentina, Tahiti y Senegal, sufrieron ese afio la injusta
agresi6n de los europeos.
Con todos ellos Francia procedid o pretendi6 proce-
der de la misma manera. Lo que si prueba por una
parte, unidad de direcci6n y de prop6sitos, por la otra
demuestra que en tratAndose de conquistas, la Ame-
rica espafiola pareciales a los franceses de 1840 tan
fAcil, como Africa o la Polinesia.
Empezaba por/ un reclamo absurdo que era rechazado
con dignidad. En Mexico, el C6nsul francs demand
en 1837 una indemnizaci6n de 25 mil pesos, porque
unos soldados en dia de revoluci6n habian comido sin
pagar, los alfefiiques de cierto pastelero frances. En
Argelia, la ofensa que significaba el abanicazo del Bey
al C6nsul Deval, porque 6ste daba largas a una vieja
deuda. fu6 el pyetexto de la intervenci6n. En la Ar-
gentina, ex:gi6se la libertad del lit6grafo Bacle, pro-
cesado Dor haber vendido unos plans a Bolivia, y quo
no se aplicara a los franceses las leyes que obligaban a











7 .


todo extranjero que-ejerciera el coniercio o tuviera mks
de' dos ailos de residencia en el pais, a cumplir cierto
period de conscripcidn en las guardias de fronteras
(debo decir, que segdn surgi6 de la invest:gaci6n ofi-
cial, en 1838, no habia ningin frances enrolado en ta-
les condiciones: .que. de los. uinicos 6 franceses que
prestaban servicios en el ejercito; 5 eran 'engancha-
dos,, y el otro habia sido dado de alta por bandolero).
Rechaztdo el reclamo, se producia un "agravio" al
honot francs. En consecuencia: el bloqueo. Si' los blo-
queados no cedian, entraba a jugar el dinero: se des-
pertaban las pasiones o las codicias de algunos. Y sub-
secuentemente: el'desembarco de las tropas francesas,
n6 a titulo' de conquistadores, sin6 de partidarios, de
enrolados en el bando que luchaba por la '"libertad",
'contra la "tirania" de quienes defendian su Patria. Y
desembarcados, ya no se embarcaban mAs...,As suce-
d'i en Argelia y en Tahiti. No en Chile,. M6xico ni
Ecuador, porqu6 los conquistadqres no encontraron na"
tivos que formaran el galico partido de la .'"libertad".
Aqui si: aqui ocurrd6, lo que es la yerdadera gran man-
cha. de la Historia argentina, que inftilmente se ha
querido eclipsar inventando otras. Y nuestra tierra no
fud colonia francesa, por milagro.
Hubo bloqueo en Chile y Ecuador. Bloqueo y caloo-
nazos, toma de Martin Garcia y "quintas columns"
en la Argentina. Lo mismo, pero desembarco final, en
Tahiti y Argelia. Aquf no se lleg6 al episod:o final,
pero ya veremos como y quienes lo reclamaron insis-
tentemente.
"iQuintas columnss" El termino es: muy nuevo, pe-
ro design una cosa muy vieja. "Quintas columns"
fueron los.regimientos de zuavos y de spahis. fueron
las kabilas .libres, que el general Bougeaud organizara
en 1839 contra Abd-el-Kader,- defensor de la indepen-
dencia argel:na. Como "quinta columna, es decir los











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zuavos y spahis de nuestras guerras, fu6 el ej6rcito
lamado libertador, que el almirante Le Blanc armara,
equipara y l~agara ese mismo afio para concluir con
Rosas.

FRANCESES Y UNITARIOS
No estudidndolo aisladamente, sin6 en consonancia
con la pblitica colonial francesa de esos afios, com-
prendemos el prop6sito real del bloqueo de 1838. Y al
bloqueo, declarado el 28 de Marzo, sigul6 el 11 de Oc-
tubre la toma sangrienta de Martin Garcia. "El blo-
queo pacifico -dice ir6nicamente el gran historiador
mexicano Carlos Pereyra- daba lugar al bombardeo
amistoso. Graciosos preliminares del saqueo civilizador
y de los incendios pedag6gicos que ibai a 'seguir".

Este hecho brutal indign6 a los argentinos.'Paso por
alto las cartas de San Martin, que y& mencion6 en otra
conferencia, y que son sobrado conoc:das. Quiero re-
ferirme solamente a los unitarios que acusaron a Ro-
sas de debilidad hacia los invasores: ellos, que no tre-
pidarian al primer ofrecimiento de Le Blanc;- en pres-
tarse como instrumentos para la entrega del pals. Juan
Cruz Varela, arrancaba a su impetuosa lira este verso:
Ah! si tu tirano suplese siquiera
repri'mir el vuelo de audacia extranjera,
y vengar agravios que no vengara".

Y refiri4ndose,a Martin Garcia, donde la guarnici6n
criolla mandada por el joven Costa, se habia batido
como buena:
"Y ora, extrafia flota la prime,
tricolor bandera flamea .sublime,
y la azul y blanca, vencida cay6".

Rosas ante el bloqueo, dism:nuy6 los gastos, supri-
mi6 empleos, aument6 contribuciones y promovi6 co:










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lectas. "Este fide el terror de Rosas", dice el mexicano
Pereyra. Las medidas financieras drdsticas se hacian
necesarias: el principal recurso para los gastos pfibli-
cos era el producido de aduanas, y de una salida por
valor de casi 20 millones de pesos oro, que hubo en
1837, se descendi6 a menos de la vigesima parte
(990.000 $ oro) en 1838. Ello sin contar el perjuicios
econ6mico 'al comercio y a los ganaderos por falta de
importaci6n y exportaci6n respectivanente, de sus pro-
ductos. Y no cedi6. "Cualquier otro gobierno hispano-
americano -dice Pereyra- habria sucumbido segfin
las previsiones de los bloqueadores. Rosas no cay6.
Se mantuvo firme. El mqrito no es suyo, sin6 del pue-
blo argentino que supo solidarizarse con su gobierno".
El bloqueo se prolongaba y el pals resistia. Fu6 en-
tonces que se puso en practice el segundo procedi-
miento: sembrarla anarquia en el territorial de la Con-
federaci6n. Para eso sobraba el oro francs. LCuanto
se gast6 en comprar conciencias y armar la guerra ci-
vil? Lamartine, en la Camara francesa, el 24 de Abril
,'e 1841; habl6 de 3.700.000 francos, solamente, gasta-
dos en subsidies, durante 1839 y 40.

Los unitarios recibieron alborozados este dinero, asl
como la promesa de, colocarlos a ellos en el gobierno
de Buenos Aires por la:fuerza de los cafiones y los bol-
sillos franceses. Ese particular estado de espiritu de
la faccidn opositora, hizo penosa impresi6n en los ma-
r:nos franceses. Ni en Mdxico, ni en Chile. ni en Ecua-
dor habianse encontrado con gentes tan dispuestas a
sacrificarse por la civilizaci6n: el honoi correspondla
por entero a las "kabilas" libres de Argelia, y a la
Comisi6n Argentina de Montevideo.

Ello di6 a los frandeses una falsa impresi6n del ho-
nor argentino. La "Revue de Deux Mondes" del lo. de
Julio de 1838 nos zahiri6 de esta manera: "Habria que
sefialar en el sudamericano una deplorable falta de mo-










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ralidad, que trasciende de la vida privada a la vida pi-
blica, y que es la causa de la extinci6n de todo senti-
miento patri6tico". El propio Almirante Le Blanc, en
un curioso studio sobre la sociedad amerclana, y que
con todos sus papeles se conserva inedito en la Bi-
blioteca del Jockey Club de Buenos Aires, habla en
t6rminos despectivimos de sus aliados. Jdzguese de
sus palabras por este pArrafo que he copiado: "Las
mujeres de aqui dan el ejemplo de un- nuevo g6nero
de depravaci6n: las madres hacen jugar a los dados
entire 5, 6 o mAs hombres, las primicias de sus hijas,
apenas llegadas a la pubertad".

Tales palabras.solo pueden tener dos explicaciones:
pr:mero, el desprecio del Almirante por las gentes del
paie con quienes trataba. iComo no imaginarse lo peor
de esa sociedad sudamericana, cuando los Varela, los
del Carril, los Agilero y demas, le vendian la patria
por 3.700.000 francs? Segundo: el prop6sito de sefia-
lar un salvajismo e inmoralidad extremes en Amdrica,
para justificar la colonizaci6n francesa. En cuanto al
concept intellectual, que los unitarios le merecian, ci-
to las palabras textuales de Le Blanc: "No cuentan
con un solo hombre verdaderamente remarcable en
cualquier g6nero que fuere. La depravaci6n coltribuye
a mantener la ignorancia, y la ignorancia a su turn
produce la depravacion".

La fracci6n unitaria se entreg6 de lleno al Almirante
invasor, que tan profundamente los despreciaba. No
importa que afios antes hubieran escrito frases vomo
esta: (Florencio Varela, en 1829) "El hecho de supo-
ner que un gobierno pueda permitir a los extranjeros
que tomen parte en los negocios domesticos, es un in-
sulto a su patriotism y buen juicio"; (del Carril a
Lavalleja, en 1833) "V. E. ha quebrantado en manos
de los rebeldes el instrument mas ominoso de que
puede servirse la anarquia para desorganizar un Esta-










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do: el extranjero". No importa que afin el 30 de D:-
ciembre de 1838 se alzara timidamente la voz de Ja"
cobo Varela, quien describe a su hermano Florencio:
"Me complace much lo que dices con respect a los
franceses. Pero, por Dios, Sefior, todos los que hoy
tienen alguna influencia, al menos a este respect, no
consientan en nada que pueda traer nuevas humilla-
ciones a la pobre Buenos Aires! Vale mas morir po-
bres y vivir desterrados, que no llevar a la degrada-
ci6n a su patr;a, y cargar con la maldici6n.de la pos-
teridad".
La suerte fuW echada: los unitarios todos, arrojaron
sus escrilpulos a la espalda, y tomaron por la calle
del medio.
El mismo Lamadrid, que por entonces vivia bajo la
profedci6n de Rosas, sin perjuicio de incorporarse des-
pu6s al Ejer,cito Libertador escribi6 por entonces una
tonada para guitarra, conocilis:ma, cuyo estribillo era
asi:
"Perros unitarios
nada han respetado
a inmundos franceses
ellos se ban aliado".

"LOS SPAHIS CRIOLLOS"

La corispiracidn se prepare con cuidado. El 12 de
Noviembre de 1838, era asesinado Heredia en Tucu-
mAn, el mas grande de los caudillos del interior des-
aparecido Facundo: asesinat& al que no fu6 ajeno Mar-
cos Avellaneda, y por el cual tres afios despu6s, seria
muerto en Met&n. El mismo aflo se prepararon los le-
vantamientos de Ber6n de Astrada en Corriehtes y de
Cullen en Santa Fe. Misteriosos agents franceses re-
corrian el interior, como aquel monsieur Dubou6 que
visitara a Cullen en Santiago del Estero, que prepa-










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r6 el complot de :Albornoz, y que descubierto en Men,
doza, fuera fusilado. En 1839, la conspiracidn Maza en
Buenos Aires y la' intentona fracasada. de los estan-
cieros del sur. En 1839, tambidn el "ej4rcito liberta-
dor" de Lavalle.
"Lavalle levant6 un ejrcito de mil hombres soste-
nido por la Providencia" dice in conocido historiador
de tendencies uiitarias. Providencia tricolor y con
acento gabacho a la verdad. Jdzguese quienes levan-
taron en realidad este ej6rcito y quienes lo sostuvie-
ron, por el propio "Memorial" de la Comisi6n Argen-
tina del Almirante Mackau del 16 de Octubre de 1840:
"El sefor almirante Le Blanc, cuya memorial es tan
apreciable para los argentinos (unitarios), puso a dis-
posici6n del sefior General Lavalle la Isla de Martin
Garcia, para reunir y organizer las primeras fuerzas
libertadoras; buques de guerra franceses recibieron en
este puerto al General y a su comitiva, y lo condu-
jeron a la Isla: transportaron despu6s' la expedici6n
que desembarc6 en las costas entrerrianas; cubrieron
el Uruguay con protecci6n del ejdrcito, todo el tiem-
po que estuvo organizindose en Corrientes; invadido
por 61, en Entre Rios, una division naval francesa ocu-
p6 el Parand, mantuvo las ,comunicaciones del ej6r-
cito con esta :capital (Montev:deo); facility artilleria,
municiones,. tiles de guerra, form baterias y reduc-
tos en tierra para proteger el embarque 'del ej6rcito
en una costa del Paran& y, su desembarque en la otra;
los marines franceses trabajaron alguna vez y comba-
tieron mezclados con los soldados argentinos, mas que
,como aliados, como hermanos y antiguos camaradas.
Los sefiores agents de Francia por su parte, proveye-
ron a la mayoria de las necesidades del ej6rcito, coni
cantidades de dinero, con armas.y municiones de todo
g6nero, enviados expresamente con ese objeto por el
gobierno de S. M.".
Lavalle, al principle, no quiso saber nada con los










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franceses. Lo dijo en carta al coronel Chilavert. de 16
de Diciembre d6 1838: "Los diarios,.de Montevideo es-
tan de acuerdo sobre la uni6n con los franceses. Es-
tos hombres (los unitarios) conducidos por un inte-
res mal entendido, quieren trastornar las leyes eter-
nas del patriotism, del honor y- del buen sentido;
pero confio en que toda la emigraci6n ,pteferirA que
la llamen estfpida, a que su Patria la maldiga ma-
fiana con el dictado de vil traidora". Pero el general,
que no descollaba precisamente por su >espiritu refle-
xivo, fue envuelto por las redes leguleyas de los Alsi-
na, Varela y Cia. Lo convencieron que la intervenci6n
de Francia en los asuntos del Plata, era absolutamen-
te desinteresada, y'que solo por simpatia el almiran-
te Le Blanc, se entregaba a la causa de los "civiliza-
dos unitarios". Ya sabemos lo que opinaba Le Blanc,
de los unitarios y de su civilizaci6n.

Y el heroe de Rio Bamba, sensible en Montevideo;
como aios atris en Navarro, a la dialctica de los
doctorses, acept6 "dados los nobles prop6sitos" el
comando del Ejercito Libertador. Por segunda vez co-
meteria un crime: autor material e irresponsiblee,
tras cuya figure heroica, se escudaron en la sombra los
verdaderos responsables de la felonia.

Y aqul vinieron el oro, las arpas y hasta los sol-
dados y oficiales franceses. .,1l puerpo de los "spahis"
criollos fue formado en Martin, Garcla, bajo. la "tri-
color bandera que,tflamea sublime", en vez de la "azul
y blanca" que 'vencida cay6". "Debemos remarcar -
dice el Journal de Comerce de Paris del 21 de Mayo
de 1840- "que todos esos generals, todos esos sol-
dados, todas esas tropas, habian sido levantadas bajo
nuestra influencia, y habian sido organizadas con nues-
tro dinero". Lo que corrobora Lamartine en la sesl6n
del Parlamento francs del 24 de Abril de 1841: "Nues-
tros agents habian ido a sacar de su retire al-general









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Lavalle para suscitarlo contra el Presidente de la Con-
federaci6n Argentina. La guerra civil, la guerra a
muerte marchaba bajo la direcci6n de nuestros agen-
tes consulates, y a la sombra de1a bandera frdncesa!"
Eloro frances no corria solamente para levantar
unitarios contra la Confederaci6n. En carta de Juan
Madero a Florencio Varela,de Marzo 26 de 1840, se
hace, esta siniestra confesi6n de prop6sitos: "Martigny
(el agent frances en Montevideo), centre otras cosas
que describe a Mr. Penaud, le autoriza para que gaste
hasta 30 mil patacones en ganarse, algfin jefe de Ro-
sas". .. .
"Aliados" llamaron en el Parlamento frances a los
argentinos que combatfan contra su propia Patria. Pa-
ra Guizot, son menos que eso: son. .meros auxiliares
(Sesi6n de la CAmara de los Pares, del 8 de Febrero
de 1841). Es decir: spahis, zuavos crfellos, como los
califiqu4 recidn. Tropas nativas que se las hace com-
batir a favor del invasoif. Las "kabilas libres", y el
"ejercito libertador": he aqui los instruments nativos
de que se valen los generals de Luis Felipe, para de-
rrocar los dos "ttranos", que osan resistir la "libertad
francesa": Abd-el-Kader y Rosas, en Argelia y el Plata
respectivamente.
Este procedimiento oblicuo, no satisfacia a todos
los militares franceses. Habfa que conservar las apa-
riencias, frente a las otras naciones, especialmente
Inglaterra. Pero, para muchos de ellos, hubiera sido
mejor, hacer la conquista directamente. El Vicealmi-
rante Duhaut-Cilly, comandante de la Ariadne, y en-
cargado interinamente de la- diretci6n del bloqueo,
mientras Le Blanc viajaba a Rio de Janeiro, describe
a 4ste el 23 de Diciembre de 1839, carta que con la
correspondencia inedita de Le Blanc, se conserve en el
Jockey Club de Buenos Aires: "Espero que la Francia
os d. los medios para terminar por un golpe decisive,









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este maldito: negocio que os ha dado tanlo trabajo. La
gloria que debe resultar os pertenece de derecho, y no
debe pasar a manoss de otro. Lo que.importa para el
resultado, es que, el armamento: enviado _de Francia a
este respect sea convenient y de buen manejo. Pien-
se en eso, mi buen Almirantej y sepa que yo estoy
con Ud."


"LOS DEFENSORES"

La escuadra francesa desembarc6 a, Lavalle en Gua-
leguay aprovechando la ausencia de Echagiie que ha-
bia marchado a la Banda Oriental. Fue a Corrientes,
despues del fAcil combat de Yeruf, y alli pidi6 re-
fuerzos a Ferr6. Pidi6le, segfin las Memorias de Fe-
rr6, solamente 1.000 hombres de caballeria y 150 in-
fantes; pero el gobernador :antirrosista de Corrientes,
le di6 3293. Con ello did a su ej6rcito mercenario un
barniz de argentinismo. .
Para luchar contra ellos, se arm6 como pudQ. el
ejercito argentifo, al mando 'de Echagile. Este ejeicitb
federal era magnificamente disciplinado, y solamente
gracias a su disciplina pudo triunfar de la superiori-
dad en armamentos, caballadas y dinero, que tenian
los 'auxiliares" franceses.: "La organizaci6n y nmdvi-
mniento de las' fuerzas federales -dice .'el general Vi-"
llafafie, secretario 'de Lavalle- -eran correctas. rpre:'-
valeciendo en ellas marcada predilecci6n por las arms
de infanteria y caballerfa". Lo que corrobbra otro
unitario de alta jerarquia, Andres Lanias: "el dicta-
dor Rosas ha verificado: un camblo profundo en la
guerra de estos paises; el ha domprendido la "supe-
rioridad incontestable de las trapas regladas y de la
guerra regular".
,Este :ej6rcito vibraba entusiasmado por entrar, en










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acci6n. Tengo aquf el canto guerrero que acompafia-
ba su march, del cual voy a leer la primera estrofa:

"Adids patria en que nacimos.
Adi6s, que el clarfn son6.
Ya Echagile su brazo arm6,
Y gustosos lo seguimos.
Nuestros votos hoy cumplimos
Empuflando los aceros
Y jurando cual guerreros
Morir primero mil veces,
Que humillarnos a franceses
Ni menos a aventureros".


"SAUCE GRANDE"

Una primera batalla, en Don Crist6bal, qued6 inde-
cisa. Y contra su voluntad, Lavalle, por'la triple orden
de la escuadra frpncesa, la Comisi6n Aigentina y el
Gobernador de Corrientes --aliados formalmente por
el tratado del 31 de Diciembre de 1838- fut obligado
a atacar laa fuertes posiciones del ej4rcito argentino
atrincherado en Sauce Grande. Se vali6 para ello, de
la artilleria francesa. Lo dice su bi6grafo, Pedro La-
casa: "El dia 15 de Julio tuvo lugar una junta de
guerra, y de allf sali6 resuelto que la batalla se diera
inmediatamente. En efecto dos horas despu6s, el ge-
neral Lavalle avanzaba su linea, y establecia una ba-
teria con cuatro carronadas que 4e hablan dese:bar-
cado de los buques de guerra franceses, rompiendo el
fuego al mismo tiempo".

La posici6n del ejercito federal en Sauce Grance
era inexpugnable, y el coraje criollo did fAcil cuenta
de las tropas' mercenaries, no obstante su inferioridad
en hombres y en armamentos. Lavalle, en complete
derrota, tuvo que ir a buscar el amparo de la escua-










- 17 -


dra francesa, embarcando en Diamante los restos de
su ejercito. "Ahf tienen la batalla que me pidieron"
dijole al general Paz, que se encontraba en Diamante
a bordo de un buque frances.


LA "DEBACLE"

En Sauce Grande se pone la buena estrella de los
Tranceses. Las exigencias de Lavalle, ya son extre-
mas. El 28 de Diciembre de 1839 habfa pedido a Le
Ilianc y al consul Martigny, un mill6n de francos, que
estos no pudieron o no quisieron entregar. Lo que
hace decir a los franceses, desesperando de la efica-
cia military de sus 'auxiliares" nativos: "El general
Lavalle, acreditado por nosotros, habia pasado al Uru-
gulay. Necesit6 dinero para reunir caballos, y dinero
para reclutar paiianos. Nada le salia bien: ni procla-
mas, ni dinero, ni batallas. Y cosa extrafia! Cuanto
mis estrepitosos eran sus descalabros, tanto mis exi-
gente se volvia la Comisi6n Argentina".

Martigny en vista de la derrota, pide urgentemen-
te el envio a America de 6 mil soldados franceses
"para terminar satisfactoriamente la cuestidn". Y lo
mas curioso es que este pedido se hace "a solicitud
de la C'omisi6n Argentina", y que de acuerdo a la se-
guridad de que este ejircito francs de desembarco
llegaria al Plata, Lavalle dispuso sus pr6ximas opera-
ciones en la provincia de Buenos Aires.

Pero todo salia mal. Infitilmente Lavalle escribia
al comandante Bauchard, pididndole que "apoyara es-
te ejercito". Infitiles son sus sfiplicas al C6nsul de
Martigny, rogando un rapido desembarco en Buenos
Aires, pues en esa guerra se jugaba "el honor de las
armas francesas". Algo habia pasado que obligaba a
la prudencia de almirantes y diplomiticos.










- 18- -"* -


- Que era ello? gPorquc motives poderosos no se co-
ronaba en 1840 la aventura colonial tan felizmente
iniciada,'en 1838 :No.-hay que buscar el misterio en
la Historia argentina. Pero alli, en :la historic diplo- '
matica de Francia estA la solucion.
Es que ese afio de 1840, se present malo para Fran-.
cia. Los desmanes que en -Egipto cometia Mehemet'
All -ese especie de Fructuoso Rivera, que defenfia
en el Nilo, la causa de' la' 'civilizaci6n" contfa- el le-
gitimo gobiernd" de su pais--obligaron a Inglaterra a
concluir una entente anti-francesa con Prusia, Austria
y Rusia, cuyo tratado se firm en Londres'el 15 de
Julio de 1840, la vispera de Sauce Grande. Franci 'es-
tuvo a dos dedos de ina formidable guerra interna-
cional, y 'por ello ces6 repentinamente en todas sus
aventuras colonials.
Por. otrA part las intentonas imperialistas,. la ha-
blan malquistado con la. opinion pfiblica le todo el
mundo. De todo el. mundo, claro esta, menos los spahis
de Argelia, y los uriitarios del Plata. Lord Palmerton,
primer ministry de Inglaterra, decia a fines de 1839,
a Manuel Moreno, enviado argentino "que era nece-
sario concluir con el estado de' cosas en el Plata". El
"Times" de Londres, se indigna continuamente contra
Francia. Lord Strangford en la Camara de los Lores
el 16 de Julio de 1839, palificaba asi el bloqueo: "Fran-
cia, hacienda valer agravios imaginarios, es la misma .
del Senegal, de Mexico, de Chile o de la ftontera nor-'
te del Brasil". El "Noticiero de Ambos Mundos" de
Nueva York, se expresa asi: "Hlemos visto al gobierno
de Montevideo dar favor y ayuda a los injustos agre-
sores, lo mismo que a los des'contentos de Buenos
Aires, refugiados alli..: En medio de esto Un hrroe
vemos brillar: este h1roe es el Presidente de Buenos
Aires, el general Rosas. L1~menle enhorabuena tirano
sus enemigos; llmenle ddspota, nada nos importa to-
do esto:' l1 es patriota,, tiene firmeza, tiene valor, tiene










- 19 -


energia, tiene caracter, y no: ufre las humillaciones
a su Patria". Toda la prensa, today la opinion del mun-
do entero esti con la pequefia. Confederaci6n que tan
valientemente se defiende, y con -su f6rreo jefe: .hasta.
Emilio Girardin en .la "Presse'..,de .Paris ,aplaude la
lucha titanica del .Restaurador contra los enemigos de
afuera y los de adentro.

Todo ello oblig6 a Francia a pactar con Rosas. Ya
el 18 de Marzo de 1840, Florencio Varela escribia a
Lavalle: "Francia estA hostigada por los neutrales
(liase Inglaterra), cuyos interests mercantiles sufren
muchisimo de dos afios de bloqueo". Y. por eso envi6
al Almirante, Mackau, para arreglar el fin de la gue-
rra. Rosas, en el tratado Arana-Mackau, que cerr6 la
larga contienda, exigi6 que los franceses calificaran
como "sublevados" a los unitariosi Y..el Almirante se-
116 con su firma este complete abandon de los ing6-
nuos "auxiliares" del ,ej6rcito frances. Y, no obstante,
los plafiideros lamentos de ia "Comisl6n Argentina",
no obstante las sfiplicas de Lavalle, que se encontraba
desamparado a las puertas de Buenos Aires, el gobier-
no frances ratific6 el tratado.

La "debacle" fu6 terrible para los spahis criollos.
Contra ellos, y con un ansia enorme se precipitaron
todas las fuerzas federales. Comenz6 el largo y terri-
ble peregrinar de los restos del "ej6rcito libertador".
Corridos de Buenos Aires, derrotados en Quebracho
Herrado, en FamaillA, en Angaco, en Rodeo del Me-
dio, disueltas las coaliciones formadas en el interior
por la intriga francesa, las filtimas huestes de los "ci-
vilizadores", despu6s de pagar Lavalle su chapetonada
con la vida en Jujuy, se perdieron por las altiplanicies
de Bolivia.










- 20 -


-ROSAS Y EL PUEBLO "

jHubo alguna vez en la Argentina, gobernante mAs
popular, mAs :'emocrAtico -toniandd esta palabra; en:
su real acepcidn-.que Rosas El pueblo'en la historic
nuestra, no esta con los doctorcillos unitarios, 'sin6
con los caudillos del federalismo. Aquellos fueron una
clase. Su gobierno: una oligarquia. Estos fueron el
pueblo mismo: encarnado' y representado'-en su'natu-
ral conductor. Los unitarios cuando se refieren a la
"voluntad de los pueblos", hacen soldmente una frase,
declaman. Cuando Rosas hade caracolear el afio 20,
su potro pampa en la Plaza de la Victoria, todo Bue-
nos Aires se une a -los Colorados' del Monte; Cuando
]anza en 1839 su grito de alerta contra el invasor de
afuera y al entregador -de adentro, todos los criollos
del interior, aprietan filas en su torno. Con los uni-
tarios fueron solamente los intelectuales, que charla-
ban y no se animaban a cargar un fusil. Pero el pai-
sano, que podia combatir, porqu6 le sobraba coraz6n,
ese fu6 fiel al Restaurador. *Es lo que constata -tris-
temente Lavalle, cuando-eel 12, de Octubre de 1840,
describe desde Saa Pedro a su esposa: "No concibas
muchas esperanzas, porqu6 el hecho es que los triun-
fos de este ejkrcito no hacen conquistas sin6 entire la
gente que habla; la que no habla y pelea, nos es con-
traria, y nos hostiliza; como puede.' Este es el secre-
to origen de tantas .y tan engafiosas. ilusiones sobre
el poder de Rosas, que nadie conoce hoy como yo".


.EL TERROR

Estos afios -1839, 1840 y parte del 41- son los afios
del tan explotado terror mazorquero. "Por necesaria
coincidencia -dice Carlos Pereyra- mientras Rosas
domina mejor las turbonadas de la revell6n y de la conju-










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-ROSAS Y EL PUEBLO "

jHubo alguna vez en la Argentina, gobernante mAs
popular, mAs :'emocrAtico -toniandd esta palabra; en:
su real acepcidn-.que Rosas El pueblo'en la historic
nuestra, no esta con los doctorcillos unitarios, 'sin6
con los caudillos del federalismo. Aquellos fueron una
clase. Su gobierno: una oligarquia. Estos fueron el
pueblo mismo: encarnado' y representado'-en su'natu-
ral conductor. Los unitarios cuando se refieren a la
"voluntad de los pueblos", hacen soldmente una frase,
declaman. Cuando Rosas hade caracolear el afio 20,
su potro pampa en la Plaza de la Victoria, todo Bue-
nos Aires se une a -los Colorados' del Monte; Cuando
]anza en 1839 su grito de alerta contra el invasor de
afuera y al entregador -de adentro, todos los criollos
del interior, aprietan filas en su torno. Con los uni-
tarios fueron solamente los intelectuales, que charla-
ban y no se animaban a cargar un fusil. Pero el pai-
sano, que podia combatir, porqu6 le sobraba coraz6n,
ese fu6 fiel al Restaurador. *Es lo que constata -tris-
temente Lavalle, cuando-eel 12, de Octubre de 1840,
describe desde Saa Pedro a su esposa: "No concibas
muchas esperanzas, porqu6 el hecho es que los triun-
fos de este ejkrcito no hacen conquistas sin6 entire la
gente que habla; la que no habla y pelea, nos es con-
traria, y nos hostiliza; como puede.' Este es el secre-
to origen de tantas .y tan engafiosas. ilusiones sobre
el poder de Rosas, que nadie conoce hoy como yo".


.EL TERROR

Estos afios -1839, 1840 y parte del 41- son los afios
del tan explotado terror mazorquero. "Por necesaria
coincidencia -dice Carlos Pereyra- mientras Rosas
domina mejor las turbonadas de la revell6n y de la conju-










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raci6n, el pueblo se siente mis exaltado y delirante ;en
favor del caudillo. Nace el terror; pero no:es como se
cree el terror de un hombre aislado que :sabe -impo-
nerse. Es el terror de un fanatismo contagioso y ti-
rdnico, que enloquecia a los hombres de cabeza mds
frfa, que embravecia a los timidos cuando .se trataba
de seguir los impulses del torbellino, y que por con,
traste fatal aplacaba a los impulsivos y sugera habi-
lisimo maquiavelismo a los mas incautos que preten-
dian imponerse al -movimiento de las masas o contra-
riarlo".
iC6mo no habria de haber terrorismo en esta tie-
rra del afio 40, convulsionada hasta los tu6tanos por
la guerra international, y por la traici6n en la propia
casa? CC6mo asombrarse de que un Jefe de Estado
sacrifique a quienes. en plena guerra conspiran con
el extranjero? iC6mo extrafiarse de que la masa en-
loquecida, convulsionada, teniendo a la vista los bar-
cos franceses con sus caiiones dirigidos hacia el Fuer-
te, y el ejercito enemigo a una sola jornada de cami-
no, no se entregue a toda clase de excess? LQue
hombre, cualquiera fuere su prestigio, puede sujetar-
la en estas ocasiones? Asombra, en verdad, que el
terrorism de esos afios tragicos, ho fuera mayor afin.

LY el otro terror? El terror unitario; el terror de
la cinta celeste, del cual muy pocos hablan. El terror
del fusilamiento de Dorrego, de la mnaquina infernal,
del saqueo de Santa Fe. De Rivera Indarte espribiendo
su opfisculo 'Es acci6n santa matar a Rosas". De s-
tomba, recorriendo 'enloquecido la campafia de Bue-
nos Aires. Del Coronel Dehesa fusilando sin piedad a
los prisioneros de Oncativo. De Lamadrid acollarando
federales para hacerlos lancear en :su presencia. Del:
ej6rcito libertador,: en el cual, segina su cronista-Vi-
llafafie, gritaba Lavalle: "'!Disciplina en nuestros sol-
dados iN6! LQuieren matar iD6jelos que maten!












iQuieren robar? iDejeIos que roben!". "Es fAcil saber
-dice Ezcurra" Medrano, en "Las Otras Tablas de
Sangre"- quienes fueron los 40 o 50 ciudadanos de
compete degollados en Buenos Aires en Octutire de 1840,
pero es impossible llevar la cuenta de los centenares
de criollos del interior asesinados a mansalva, por
el Ejrcito- liberthdor".
Una carta muy Doco conocida voy a leerles a Udes.
Es una carta curiosa, que trae un autor de tendencies
unitarias, Gregorio F. Rodriguez, en su erudita "Con-
tribucidn Hist6rica y Documental". Es una carta cu-
riosa, pues es de Lavalle a Rdsas, \y esta fechada el
16 de Julio de 1829, es decir antes de subir don Juan
Manuel a su primer gobierno. En ella, el general de la
causaa civilizadora" le da este notable consejo al fu-
turo Tirano: "En este pais hay dos partidos igual-
mente fuertes. Para hacer t'iunfar decisivamente al
uno, es precise degollar al otro; porqu6 existiendo los
dos, y comprimiendo a cualluiera de ellos, ha de ha-
cer su explosion tarde o temprano". ZQu6 hubiera si-
do del pals, si el "civilizado" Lavalle, llega al gobier-
no?


UNITARIOS.Y FEDERALES

ZQue llevaba a ese grupo 4e argentinos a secundar
la political colonial de una fuerte potencia extranjera?
iEl triunfo de su tdsis unitaria, acaso? ,La, victoria
de la civilizaci6n contra la barbarie, comp alguno ha
dicho. por abhl
Los hoinbres que lucharon con los franceses contra
Rosas, no lo iicieron' por una divergencia political,
ni por una susceptibilidad dtica. En 1840, ya no habia
cuesti6n de federales ni unitarios, como en 1828. No
la habia tainpoco entire bArbaros y civilizados. Las fra-










- 23 -


ses gruesas eran lanzadas por cada partido coGm un
Wnedio de propaganda: si Rosas era el' "tirano" para
sus enemigos, 6stos eran a su vez. los "salvajes". En
el Uruguay, Rivera era el' "salvaj6n" pero Oribe el
"degollador','.
No hay que plantear el problema de Rosas y de su
tiempo en los fcciles opuestos de 'civilizaci6n y bar-
barie", o de 'unitarios y federales", o mas bien dicho,.
hay que leer a trav6s de estas palabras, sus significa-
dos reales. Ni los unos ni los otros eran mas civili-
zados ni mis bdrbaros, ni mis unitarios ni ms' fede-
rales. Quien interpreta'la historic argentina, tomando
estos vocablos en su grammatical definici6n, 'corre el
riesgo de no coniprenderla nunca.
La diferencia bisica, esencial, entire ambas: faccio-
nes enemigas, era que una, la unitaria, significa a un
orden de ideas en mundial y creciente progress: el li-
beralismo. La otra, la.federal, otro orden, que por, en-
tonces batlase en retirada: el nacionalismo.
La evoluci6n social march entire periodos que'Saint-
Sim6n (y quiero citar un nombre grato a la genera-
ci6n que luch6 contra Rosas), llama de sintesis, en
que la sociedad se estrecha y consolida, para mar-
char hacia adelante; y de analisis, en que se detiene,
para disgregarse en sus elements primaries: los in-
dividuos. Un progress y un regreso social, cuyo ritmo
concuerda con un regreso y un.:progreso individual.
Sociedades que crecen, porqu6 su ideal es social, y
sociedades que mueren, porqu6 su ideal no es social.
El hombre para la sociedad, en las primeras; la so-
ciedad para el hombre, en las segundas.
En el siglo XIX, viviase Un mQmento de analisis. En
lines generals, el ritmo de la evoluci6n social, se-
fialaba un "regreso hacia el hombre". La libertad in-
dividual era la meta ansiada por la conciencia political










- 24 -


de entonces. En el hombre aislado, veiase el ideal de
la humanidad: el mundo regresando a sus primeras
etapas, para buscar la 'edad de oro' tan grata a Juan
Jacobo y los suyos. Eso, en dos trazos, era el libera-
lismo triunfante.
A favor de esa filosofia, movianse los unitarios: en
contra, los federales. Los primeros clamaban por los
derechos del hombre; los segundos, por la soberania
de la Naci6n. Contraponiendo individuo y Naci6n, quie-
ro sefialar de manera general, el ideal, de cada uno
de esos partidos. En los unitarios: lo individual; las
formas sobre el fondo; los derechos de los argentinos
sobre los derechos de la Argentina. Entre los federa-
les, lo social; los valores sociales, como 10 dije otra
vez, Patria y Religi6n, sobre todo.
El orden liberal erguia'se triunfante en todo el mun-
do; el social; languidecia. Era un moment de anilisis,
un moment individualista. De alli que la juventud
de ]a proscripci6n, la generaci6n del 37, la fuerza mAs
formidable de oposici6n que tuvo Rosas, fuera ardien-
temente europefsta. Por dos razones: porqu6 el libe-
ralismo, venia de Europa; y porqu6 siendo individua-
listas, no eran, o a lo menos no lo eran muy ardien-
temente, patriots. La verdad es que la mayor part
de' ellos, o 'fueron patriots de ninguna manera.
No es una :afirmaci6n mia. Basta leercon detenci6n
la obra escrita de los j6venes ide entonces. "Trajimos
a Ids .franceses porqud:nuestra patria es el universe"
dice Esteban Echeverria.en. su Dogma Socialista. "Fui-
mos nosotros! -se gloriar. Sarmiento en el "Facun-
do"- quienes se .echaron en brazos de Francia para
r4alvar la civilizaci6n europea, sus instituciones, hM-
hitos e ideas en las orilas del Plata". Para Sarmien-
to, y sigo citando el "Facundo", el nacionalisi.o es
una mala herencia espafiola "'es un patrimonio del
hombre desde la tribu salvaje que -le hace mirar con











- 25 -


horror al extranjero", es una "pasidn -brutal, capaz de
los mayores excess, capaz hasta del suicidio".
A estas afirmaciones, a las cuales doy todo el valor
de una absoluci6n de posiciones, contrapongo el pen-
samiento eminentemente anti-individualista de Rosas:,
"Se quiere vivir en la clase de licenciosa tirania a
que Hlaman libertad -escribe desde el destierro a Jo-
sefa G6mez-- invocando los derechos primordiales del
hombre, sin hacer caso del derecho de la sociedad a
no ser ofendida".
Hasta donde los unitarios anteponian la libertad in-
dividual a la Nacidn misma, la encontramos en el co-
mentario que la muerte de San Martin merece a Va-
lentin Alsina, y que este describe a Felix Frias el 19
de Noviembre de 1850: "Ha) hecho (el general San
Martn) un gran dafio a nuestra causa con sus preven-
ciones, casi agrestes y services contra el extranjero,
copiando el estilo y fraseologfa de aquel (Rosas);'
prevenciones tanto mas inexcusables cuanto que era
un hombre de discernimiento. Era de los que en la
causa de America, no ven mis que la independencia
del extranjero, sin importdrseles nada la libertad y
sus consecuencias".
Un nacionalismo que se iba, un liberalism que lle-
gaba: he aqul la horaa crucial" de la 6poca de Rosas.
La Naci6t antes que nada, era el ideal de los fede-
rales; los derechos del individuo, el lema de los uni-
tarios, en moments en que el ritmo mundial sefiala-
ba un descenso, una involuci6n hacia el hombre.

EL REPUDIO HACIA ROSAS

De ahi que Rosas tuviera necesariamente que ser
derrotado. Asombra, en verdad, verlo debatirse veinte
afios contra la formidable ola liberal que- venia de
Europa. Asombra, porqud se encuentra solo.











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^'No importa 'el ap'o o y el aplauso del general San
Martin; 'tio impniota .lat adhesi6n que A su political hir
cieron, por lo. menos hasta.su caida,, los viejos guerre-
ros de la. Independencia. Alvear.. Guido, Brown, Soler,
Balcar,ce, 'asi, con o,lo mejori de nuestro, personal di-
plomdtico;. .Garcia, .Manuel Moreno, Sarratea. No im-
porta el enormetrprestigio de' Rosas en la clase alta,
asi como su jnnjensa e innegable popularidad. Rosas
tenia consigo a todlo el pueblo, pero. estaba derrotado
lo mismo: no tenfa discipulos. La juventud~habia to-
mado el camino del destierro y la conspiracidn. No
toda la juventud, claro estA, pero si la mds capaz y
la mrs valiente. Y donde estAn los jovenes capaces
y valientes, no importa que sean minoria, basta que
tengan conciencia de su valor y' de su verdad, esta
irrefragablemente, el triunfo de mainna

Rosas" se inoi muestra asi como un hombre que lu-
dha dofitra tina epoca. El defiende lo pasado: el es-
pfritu t'ocial. Sus adversaries el present: los' dere-
chos del hombre. Es el- limo 'nacionalista debatidn-
dose a fuerza de coraje contra el individualism que
avaniza. Representa algo 'que va siendo cubierto poco
a poco por la marea liberal que sube: el espfritu na-
tivo. Parece el. Restaurador una enorme roca, dura y
firme, perp que necesaria, ineludiblemente, el oleaje
tiene que..dominar.
Lo mi' notable, lo mds admirable que hay on la vi-
da de este hombre, es que tuvo conciencia de Eu fra-
caso. Que lleg6 a comprender que su miundo, no era
de su tiempo. Cuando la deslealtad, la traici6n, la
perfidia y la calumnia, le deinostraron cuan solo se
hallaba en su posici6n extemporinea, y que el rigor de
sus ihedidas era infitil para t6rcer el rumbo del tiem-
po, "quiso dejar a la Historia la' lecci6n magnifica de
su vida. Tuvo la intuici6n,; de que el liberalism no
seria eterno, y 'que su ideal renacera alguna vez,











27 -

como renace siempre, en ese ritmo is6crono ,de.,la
Historia, Y.que la Argentina grande, poderosa, respe-
tada y con espiritu propio que 61 sofi6 y que no pudo
realizar, la Argentina con su ideal en Am6rica y con
su voluntad de imperio, no seria de su siglo, pero tal
vez fuera de los tiempos venideros: "iEl juicio del
general Rosas! -escribi6-- Ese juicio compete a: Dios
y a la Historia". Nunca a sus contemporAneos amigos:;
o enemigos, que no lo podian comprender, que tenlan
una incapacidad ideol6gica para comprenderlo.

LA REIVINDICACION DE ROSAS

Se sabia extemporlheo, y estar fuera del ticmpo es
el mayor delito de un hombre politico. Pero ]a Histo-
ria no respeta solamente a los triunfadores:,hay de-
rrotados magnificos, que son algo asi como el simbolo
de los que vendrdn despues.
Rosas no podia entrar en la Historia de inmediato.
No debia hacerlo. Hay cuadros que exigen una dis-
tancia. para apreciarlos mejor: el Restaurador ha pre-
cisado toda la distancia que media entire el nacimien-
to y la niuerte del liberalism. Y hoy, en que parece
que los valores sociales conducen nuevamente a la
humanidad; hoy en que se tabla con mn's unci6n de
la Patria que de las conveniencias individuals, hoy,
en que todos los indicios sedalan qa vivimos un tiem-
po de sintesis, en que las forms. sociales se unen y
cierran fuertemente para marchar hacia adelante, la
noble figpra del Restaurador ha reaparecido en nues-
tra Historia. Ahora podemos compniender. cono no
pudieron comprender jams los hombres del liberalis-.
mo, el porqu6 de la ;uma del poder ppdblico, de los
gestos heroicos de la Vuelta de Obligado y del Que-
bracho, de las persecuciones de los afios trag:cos del
39 y 40. "Orden interior, respeto, exterior". x.igencias.











- 28 -


ineludibles para afirmar, ]a nacionalidad, cuando &e
anteponen las conveniencias nacionates a los deseos
individuals.

Pr eso, por una imposici6n de los tiempos que co-
rren, la figure de don Juan, Manuel ha surgido violen-
ta y triunfalmente del fondo de la Historia. Asi como
nadie lo venci6, sin6 el tiempo, solamente el tiempo,
lo restaura.

Nadie hablaba de Rosas hacen diez afios, salvo uno
que otro historiador indignado por la consciente fal-
sificaci6n de nuestra Historia: hoy es dificil encon-
trar un joven argentino que n. lo admire. Y es infitil
acallar su reivindicaci6n por el silencio o por la men-
tira. Don Juan Manuel estA en el ambiente: su figure
arrogante y criollisima, yrrguese ahorr, como el grann
argentino" de nuestro pasado, junto a San Martin, que
tanto lo apreci6, y que como -1, supo anteponer la
Argentina a todo.

Ya no es el Rosas del gastado retrato de la leyenda
negra. Ya no es el hombre cruel que inmolaba victi-
mas inocentes, de los novelones romanticos; ya no-
es el escalofriante caso fren6patico que nos atemoriz6
c~uando nifios. Ahora lo vemos mejor: es el Jefe, el
conductor de multitudes. La mis genuinamente criolla
de las figures' de nuestra Historia. Fu, es cierto,
inflexible con los traidores. Pero supo tender la mano
leal -vieja virtue criolla- al enemigo de frente: co-
mo a Paz, como a Lamadrid. Se irgui6 contra las pri-
meras potencias del mundo, bhizo respetar el suelo de
la Patria, y puso orden en las cosas de adentro. No
entreg6 una pulgada de nuestras tierras, no regal6
nuestras riquezas al capitalism extranjero, no admir6
al gringo ni despreci6 al gaucho, jamAs abjur6 su ar-
gentinismo, afin cuando se cometieran con 61 y con
los suyos las mas crueles injusticias, jams vendi6











- 29 -


la Patria al extranjero. Tal vez por eso se quiso en-
lodar y borrar su figure, cuando se extranjerizaba
la Argentina. Pero por eso, tambi4n, su figure ha
surgido nuevamente hoy, para salvar a la Patria, co-.
mo en aquella madrugada del afio 20, en que al fren-
te de sus Cblorados del Monte, supo imponer en la
convulsionada Buenos Aires, el orden con su magnifica
discipline. Como cuando contest a la insolencia ex-
tranjera, con el gesto criollo, por valiente, de la Vuel-
ta de Obligado. Como el Cid, a quien canto se parece,
por caudilo y por valiente, sabra ganar batallas des-
pu6s de muerto!
Nosotros que nos sentimos argentinos por encima
de todo. Nosotros, que en estos graves moment que
pasa el mundo, sabemos que nuestra salvaci6n tiene
que star en nosotros mismos, y que solo puede lie-
gar afirmando, enalteciendo el sentimiento de Patria.
Que buscamos 'orden adentro y respeto afuera" segnf
la vieja formula federal. Nosotros, tn tin, que nos
amparamos en la amplia bandera y en la insignia
gloriosa del Quebracho y de Martin Garcia, lodemos
decir hoy blen alto que nos sentimos orgullosos de
tener en nuestra Historia, una figure tan bellamente
dotada, como la de Juan Manuel de Rosas.
Y sabemos que dentro de muy poco, c.uando se disi-
pen totalmente las tinieblas de los viejos sistemas,
cuando esta alborada de la argentinidad que estamos
viviendo se transform en dia claro, nim.tro grito
serA coreado por todos los argentinos, ya sin divi-
siones, ni banderfas. Lo sabemos, y por ello, con Mf
en el porvenir, seguimos nuestra march: ;Sentimos
en nosotros, la fM que mueve las montafias!


Santa Fe, Julio 31 de 1940.




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