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 La cuestion agraria y las rutas...
 El proceso sutton y la irrigacion...
 Los signos de nuestra cultura y...
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Group Title: La cuestion agraria en el Peru : 3 ensayos.
Title: La cuestiâon agraria en el Perâu
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00075960/00001
 Material Information
Title: La cuestiâon agraria en el Perâu 3 ensayos
Physical Description: 90 p. : ; 21 cm.
Language: Spanish
Creator: Pâerez Santisteban, Vâictor
Publisher: s.n.
Place of Publication: Lima
Publication Date: 1949
 Subjects
Subject: Agriculture -- Peru   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075960
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 13134832
lccn - 54020029

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    La cuestion agraria y las rutas economicas del Peru
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    El proceso sutton y la irrigacion de olmos
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    Los signos de nuestra cultura y el congreso Americano indigenista
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Victor P6rez Santis












































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LA

QUESTION AGRARIA

EN EL PERU

POR

Victor Pirez Santisteban


0' "


Lima Perui
1949





















I

LA QUESTION AGRARIA Y LAS RUTAS
ECONOMICS. DEL PERU
































LA PROPIEPAD INTE-
LECT'AL REGISTRIADA.


Distribuidores Exclusivos:
LIBRERIA INTERNATIONAL DEL PERU S. A,
Jnpresores; IMPREnA "LA COTERA".













LA QUESTION AGRARIA Y LAS RUTAS


ECONOMICS DEL PERU


Caricter agrario de nuestra civilizaci6n aborigen.-Proceso
hist6rico del agro peruano: 4 ipocas.-Epoca incaica.-
Epoca del coloniaje.-Epoca precientifica.-Epoca cien-
tifica.-Despertar de una conciencia national agraria.-
Funci6n social de la tierra.-El hombre peruano y su
tierra.-Politica de irrigaci6n como instrument de una
nueva economic nacional.-Esfuerzos del Estado en ma-
teria de irrigaci6n.-Banco de Irrigaci6n.-Ensefianzas
de la Historia.-La agriculture y las rutas econ6micas
del Peri.

-CARACTER AGRARIO DE NUES- Nuestros historiadores, soci6-
TRA CIVILIZACION ABORIQEN logos y economists, al fijar el
meridiano de nuestra cultural,
afirman uniformemente que esta cultural es telirica, porque sus rai-
ces nutricias se alimentan de la sustancia mistica que nace del suele
natural en que se asienta.
Desde los casi ignorados dias del magnifico Tahuantinsuyo hasta
nuestros dias, la tierra ha sido el factor.determinante de nuestra ver-
tebraci6n econ6mico-social. El problema milenario del Perth es, in-
cuestionablemente, un problema geogrdfico, pero de geografia eco-
i6mica. La toma de posesi6n y usufructo de su mundo fisico ha sido
para el hombre peruano su eterna tragedia, su maxima esperanza y
su verdadero destiny. Por eso, a poco que pretendamos hurgar en el
process de sedimentaci6n de las aut6nticas esencias de nuestra rea-
lidad hist6rica, encontraremos que los jugos vitales y las vivencias
espirituales de la cultural peruana arrancan y fluyen de su inmenso
territorio, poblado de mesetas y llanuras ejemplares, de una mineria
ingica y de una botanica variadisima y preciosa .
Mientras el hombre peruano pudo mantener el hilo de continui-
dad hist6rica que atestigua su identificaci6n spiritual con el mundo


-------------- ------- ---------Yl~mMhMMMhMMMmMMMM~*~M~HMMhl







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fisico que habitat, anterior a la mutilaci6n del hombre vernaculo, cre6
una civilizaci6n cuyos signos no son inferiores a los de las viejas ci-
vilizaciones orientales. Los vestigios de sus obras monumentales, que
la Arqueologia descubre cada dia con mayor deslumbramiento; las
expresiones creadoras de su Arte; la sencillez eglogal de su Literatu-
ra; la organizaci6n simplista ,de su Economia; .a estructura honest
de su vida dom6stica y, por filtimo, el andamiaje de su armaz6n po-
litica son trasunto fiel de una cultural y una civilizaci6n eminente-
niente agrarias.
La incorporaci6n del ub6rrimo mundo americano a la civilizaci6n
occidental europea quebr6 la linea de identificaci6n del hombre pe-
tuano con su tierra, y desde entonces, rarcha de espaldas a su pro-
pio destino, alejado de sus verdaderas posibilidades sociales, para
servir con la obediencia de los d6biles los objetivos de un mundo eco-
n6mico que le impone duros sacrificios en cambio de muy pocas sa-
tisfacciones.
Esta amarga realidad es facil constatarla en el process hist6ri-co
del agro peruano.


EPOCA INCAICA En el siglo XVI, en los l6timos dias del Imperio
incaico cerca de un mill6n de hectAreas se culti-
vaban en la costa peruana bajo un regimen de marcado comunismo
integral. En nuestra sierra, por la calidad de sus cultivos extensivoi
en los anchurosos valles regados por.los rios longitudinales de suave
precipitaci6n y por las labores del pastoreo que propicia su regimen
de Iluvias, el Area de cultivo era much mayor, y entire ambas regio-
nes vivia un pueblo que fluctuaba entire los 15.y 2,0 millones de ha-
bitantes, con una capacidad de consume per capite muy superior al
peruano de nuestros dias: El ayllu, admirable organizaci6n superfa-.
miliar, era la c6lula biol6gica deil cuerpo social del Estado; la propie-
dad del suelo era comfin y el Inca, encarnaci6n teocrAtica del Impe-
rio, repartia las tierras cultivables entire las families de sus tribus:
y como Moises entire los hebreos, lo hacia proporciortalmente al nii-
mero de los 'miembros que componia cada tribu, pero al entregarla
a sus cultivadores no les otorgaba la propiedad perpetua, sino a ma-
nera de usufructo indefinido. La producci6n se realizaba en forma
colectiva, controlada por los representantes o personeros del Inca, y
su distribuci6n se hacia en forma tripartita: una parte pertenecia al
Inca, el tribute director que el indio pagaba para el sostenimiento de
lI maquinaria estatal .de su senior; la segunda porci6n se entregaba al
clero, para sostenimiento de los diversos cultos religiosos, y la otra
tercera parte se reservaba para la familiar que trabajaba la tierra. Y







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como una instituci6n magnifica de asistencia social, hermoso galar-
d6n de la civilizaci6n incaica, existia en cada valle o comarca un lote
de tierras que, sin remuneraci6n alguna, estaban obligados a culti-
var todos los hombres aptos en favor de los ancianos y los invdlidos.
No obstante ser la c.vilizaci6n incaica una plena expresi6n eco-
n6mica agraria, no s organize6 la agriculture de exportaci6n, limi-
t6ndose el volume de su producci6n a satisfacer las necesidades in-
ternas del vasto imperio. Cuando el poderio de los incas se extendia
por la 6norme anchura de la planicie andina que dominaba a trav6b
de sus redes fluviales, baj6 a la costa, impulsado por un sentimien-
to guerrero de expansion territorial, subyugando a los pequefios nfi-
cleos de poblaci6n indigena que florecian en los values inconexos y
cspaciados de los rios cuyas aguas se vierten sobre el Oc6ano Pacifi-
co. Los Incas, haciendo derroche de una organizaci6n ttcnica hidrau-
lica sin parang6n con las civilizaciones milenarias, emprendieron obras
estupendas de ingenieria, construyendo gradess canales de irriga-
c!6n, que recorrian tajantes desde los picachos mis empinados de
iN cordillera, de donde na'cen las cuencas acuiferas, hasta las arenas
riberefias del Oc6ano. Esas obras gigantescas ain subsisten en par-
et, desafiando la labor exterminadora del tiempo y son indice elo-
ruente del grado superior de conocimientos geogrAficos y cientificos
qlue poseian los conductors de esa raza admirable.
Markham escribia: "Las obras de irrigaci6n las hacian en gran
'scala; desde las cabeceras de los rios, las laderas, faldas de los ce-
rros, hasta el filtimo rinc6n de los llanos, todas las tierras estaban
irrigadas". El avizor Obispo de las Casas, contemporaneo de la con-
quista hispana, apunta: "Tenian estas gentes gran policia y cuidado
en la labor y cultural de las heredades, que all& llamaban chAcras.
Tenian lo mismo gran policia para la industrial que ponian en sacar
'las aguas de los rios para las tierras de regadio, primero por ace-
quias principals que sacaban por los cerros y sierras con admirable
artificio, que parece impossible venir por las quebradas y alturas por
donde venian. Bra tainbi&n gran artificio repartir casas, aguas y
aproveeharse de ellas, sin que se perdiese una gota, que todos aque-
lids valles no parecian sino unos vergeles hechos a mano".
Como no tenian otras industries productivas, los incas se perfec-
cionaron en el arte de labrar las tierras, en la selecci6n de las semi-
ilas, especialmente del maiz, e incluso hacian, producer las tierras
cansadas mediante la aplicaci6n de' abonos.
Siendo la agriculture de la costa a base de regadio, los Incas es-
lablecieron un sisterha de distribuci6n de las aguas casi perfect. No
existen testimonios director, por la falta de escritura, de ese regimen
distributive de las aguas, pero el mismo Emperador Carlos V Io re-








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conoci6 como el mas adecuado cuando dispuso por real cdula expe-
dida en Valladolid en 30 de Noviembre de 1536 que: "el mismo orden
que los indios habian tenido en la -divisi6n y repartimiento de las.
aguas, so guardase y practicase entire los espa.ioles en quien estuvie-
ran repartidas las tierras y que para esto intervinieran los mismos
naturales que antes lo habian tenido a su cargo, con cuyo parecer de-
bian ser regadas".
El Inca Garcilazo nos afirma en sus.Comentarios Reales. que si
bien las fiestas mas suntuosas del Imperio eran las que preparaba la
Corte en honor del Inca, en cambio las mis populares y democrAticas
eran las que festejaban con gran jibilo las venidas de las aguas, que
luego fecundarian los campos, promesa de bienestar y de .felicidad
para todo la comunidad social.

/
EPOCA DEL COLONIAJE La segunda etapa, la del coloniaje, se
inicia con ese formidable acontecimien-
to hist6rico que fu6 la legendaria empresa de Col6n. El descubri-
miento de Am6rica, des'de el Angulo de la Economia, abria ilimitados
horizontes a la naciente economic mercantil que empezaba a desa-
rrollarse en Europa. Asi como la aparici6n de la cultural hel6nica re-
present6 en la evoluci6n hist6rica de la Economia universal el paso
simplista del naturalismo primitive hacia el sentido concrete y utili-
tario del capitalism naciente, asi, tambi6n, este hecho hist6rico de
incorporar el mundo colombino a la 6rbita de la civilizaci6n europea
trajo un cambio radical en el concept y la funci6n de la Economia
Political.
Las Americas, estas tierras exuberantes e inexplotadas, donde dos
civilizaciones habian vivido ya una edad de oro, una decadencia y un.
fugaz renacimiento, prendieron en la pupila de los conquistadores
una vision fantastica y una obsesi6n deslumbrante, por su riqueza
inetalfirgica. Pizarro y sus hom6ricos compafieros, alucinados c6n los
metales preciosos que encontraron en los templos y palacios de los
Incas, despreciaron el oro inagotable 'de los maizales de los values que
iban conquistando a su paso hacia Caxamarca y Cuzco. De esa ma-
nera la riqueza sustantiva del pais, su agriculture, decae y se torna
paup6rrima en los tres siglos del virreynato. Tocados por la fiebre del
oro, los conquistadores no solamente desprecian la realidad econ6-
mica del pueblo conquistado sino que la desvian, arranicando a las
poblaciones -aborigcnes de los valles y ,de sus faenas agricolas, para
transportarlas en masa al trabajo duro de las minas, cosa a la que el
indio, por naturaleia, por ideologia y por sensibilidad, no est& acos-
tumbrado. Ese exodo diezm6 las poblaciones campesinas. El espiritu









y los objetivos de esas dos instituciones juridicas que cre6 el virrey-
nato, las Encomiendas y Jas Reparticiones, enervaron la personalidad
agonizante -del indio imperial, ya en plena -decadencia. Tarde se dAn
cuenta los espafioles de que el native no sirve para las explotaciones
minerales, y para reemplazarlos auspician la inmigraci6n de los ne-
gros de Africa, trayendo al Perui el primer factor disolvente de su
unidad racial.
Estos aspects y otros mAs, que escapan a la indole del tema
que estoy desarrollando, fueron estupendo caldo de cultivo para te-
jer despues la Leyenda Negra contra la obra colonizadora de Espa-
fla, leyenda que hoy ha perdido su validez centre los hombres de pen-
Ssamiento de Iberoam6rica. Porque ya sabemos por los mismos in-
vestigadores iberoamericanos que han acudido a las fuentes pristi-
nas de los archives de Simancas, de Valladolid y de Sevilla, que to-
do el oro y la plata que Jos galeones cargaron para la Madre Patria
no alcanzaron a cubrir ni la mitad de los presupuestos militares de
Carlos V y Felipe II.
En rigor de verdad, Espafia no pudo conducirse de otra mane-
ra en America, porque pertonecia a los estados colonizadores euro-
peos que se desplazaban en un plano estrictamente politico, proyec-
tando sobre sus colonies una conduct meramente mercantil. El re-
sultado de esa conduct y de esa filosofia de los estados colonizado-
res se polariza en dos grandes realidades hist6ricas: la aparibl6n del
latufundismo en Am6rica y el auge del ciolo mercantilista de Europa.
La supreme ley econ6mica de la 6poca se reduce al aumento de la
p'oducci6n para obtener mayor utilidad o rent en dinero, que el
Estado.recibia y aprovechaba en parte en concept de impuestos. El
cuerpo social creci6 en armonia con este principio econ6mico. La
poderosa organizaci6n mercahtilista estim6 a las poblaciones dei
inundo como la maquina d6cil y barata, facilmente reemplazable sin
gasto alguno, para la producci6n abundante a bajo costo. Si.el ca-
pital human merecia esta subestimaci6n, el capital fisico, los pai-
ses, no sufrieron menos, porque fueron tomados, como apunta Jos4
Carlos MariLtegui, como simples dep6sitos de materials primas. Y por
eso, las Americas fueron catalogadas en Europa como grandes cen-
tros de explotaci6n, superiors en fertilidad a las lejanas tierras de
las Indias Orientales.
En este ciclo econ6mico la agriculture fuE relegada a ter-
cer t6rmino. Para el sistema de inversion de capitals en empre-
sas de producci6n barata con inmediata utilidad, la agriculture no
ofrecia los alicientes de las industries de fabricaci6n y del comercio,
actividades a las que se dedicaron exclusivamente los esfuerzos in-
telectuales y sociales de las naciones conductoras. Para da menta-







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lidad de los directorep de ese moment econ6mico del mundo,.la
agriculture era riqueza montada sobre la concha de una tortuga, sin
la vertiginosidad aligera de la utilidad emanada de la maquinaria
mercantil-industrialista que se inici6 con esa gran posibilidad his-
i6rica del 12 de octubre de 1492.
Puede, pues, resumirse esta segunda etapa del process hist6ri-
co del agro peruano diciendo que fu6 de rebajamiento, a extreme de
riveles inferiores, de su fuente nutricia, la agriculture.


EPOCA PRECIENTIFICA Si desde el punto de vista politico las
DE LA INDEPENDENCIA colonies espafiolas de America, dan-
do un salto mortal en su devenir ins-
titucional, obtienen la libertad que rubricaron las espadas lumino-
sas de los padres de nuestras Patrias, y conquistaron el ejercicio du
los Derechos del Hombre que habia proclamado la Revoluci6n Fran-
cesa, desde el punto de vista econ6mico la Independencia de Am&ri-
ca no signific6 transformaci6n digna de anotarse, al menos en el
Peri. Durante los primeros cincuenta afios de la era republican la
agriculture continue estacioiaria, aplickndose en cierto modo las
imposiciones tributaries de las Encomiendas y las Reparticiones.
Los gobiernos militares de esa 6poca.se sostenian con la political fis-
cal del guano y del salitre, las dos fuentes formidable del Peri en-
tregadas, irremisiblemente, al capitalism extranjero, y cuyos limi-
tadisimos impuestos de exportaci6n bastaban para icubrir el peque-
iio pre.supuesto de la joven rephiblica del Peri.


EPOCA CIENTIFICA Es en la segunda mitad del siglo XIX que se
inicia un movimiento agrario peruano estric-
tamente cientifico. Dos acontecimientos notables repercuten honda-
mente en el Peru y que provocan la organizaci6n de lo que podemos
llamar nuestra agriculture de exportaci6n: el establecimiento en
Francia de la industrial azucarera de la betarraga y la implantaci6n
en Inglaterra de las grandes fAbricas de tejidos, que demandaban la
material prima del algod6n. La formidable competencia que se en-
tabla entire esas dos grandes potencias econ6micas europeas, las
obliga a buscar en la India y en Am6rica grandes centros agricolas.
El Perd, naturalmente, tenia que ser uno de esos centros agricolas
predilectos para el-sembrio del algod6n y de la cafia de azfucar. Pa-
ra el exito de su empresa, los banqueros e industriales britAnicos
.comprendieron que era necesario terminar en el Perui con los gobier-
,nos militares, puesto que 6stos despreciaban a la agriculture como







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luente segura y 6ptima de la vida fiscal de la naci6n. Protegieron
pr6digamente a un grupo -de hombres civiles para que trabajasen las
tieras con grandes capitals, a fin de que concentrindolas en pocas
manos pudieran servir en la media de su dindmica econ6mica a la
explotaci6n en gran escala del algod6n y la cafia de azficar.
En esta 6poca cientifica la agriculture de exportaci6n se orga-
niza en gran escala; se aplica a ella la organizaci6n de las indus-
tras; se implantan las maquinarias y los implementos agricolas mo-
aernos. En pocos afios, la agriculture se convierte en la industrial
basica de nuestra economic national, aunque desgraciadamente no
nacionalista, pues crece al estimulo del capitalism extranjero para
servir sus interests, que nos son extrafios. La aplicaci6n de una fi-
losofia industrial a la agriculture peruana, la alej6 de su rol social
a favor del crecimiento y el bienestar de nuestras poblaciones. La
vida de las ciudades gir6 alrededor de la vida de los grande latifun-
dios, y desde entonces hasta el present se ha seguido un political
econ6mica cuya orientaci6n puede expresarse en una sola palabra:
exporter.
Htay much gene en nuestro pais que piensa de buena fe que
es un axioma inviolable el que la pujanza econ6mica del Peri estri-
ha en e'l aumento cada vez mis creciente de sus exportaciones. Creo
que ha ilegado el moment que scan revisadas estas ideas, fomenta-
das por una economic ajena a nuestro interns national. El concep-
to de "una agriculture de exportaci6n" cerrada como supreme fina-
lidad tiende a perpetuar una economic colonialista de la que tene-
mos que zafarnos gradualmente. Y digo gradualmente, porque ella
es la que alimenta y regular nuestra balanza de comercio exterior.
El error que encierra la teoria econ6mica de que debemos pro-
ducir para exportar puede verse con clari-dad meridian recordando
dos principios basicos de economic: 19 La venta o exportacion es
solamente part de un ciclo de operaciones absolutamente interde-
p'endiente entire si; 2Q El comercio de exportaci6n no esta basado so-
bre el cambio de products agricolas por una cantidad de dinero, si-
no que esta basado sobre el intercambio de products o articulos de
consume. El volume de comercio depend del volume de consume.
El principal m6vil, pues, de la producci6n agricola del Peri no
debe ser la exportaci6n sino e 1 consume,. El admirable caso d-e Es-
tados Unidos de Norte AmBrica, que ha regido su.economia sobre
los principios apuntados, nos muestra el mejor ejemplo de equili-
brio econ6mico. Si estudiamos la political de producci6n norteame-
ricana a trav&s de sus cuadros estadisticos veremos que en 6pocas
normales anteriores a la iltima gran guerra, Estados Unidos expor-
.aba menos del veinte por ciento de su producci6n national.








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La caracteristica fundamental de esta era cientifica estriba en
que a la agriculture se le ha dado la misma organizaci6n de los pro-
cesos de fabricaci6n industrial, sin tener en cuenta que en la produc-
c16n agricola funciona la ley de rendimientos no proporcionales, por-
que los elements principles. de ella, la tierra y el agua, son elemen-
tos geogrAficos esencialmente fijos. La tierra y el agua tienen un
limited critic de eficacia,. que si se rebasa, afn invirtiendo mas ca-
pitales sobre ellos, se obtiene aumento de producci6n que no com-
pensa a los aumentos del capital invertido, disminuyendo en corise-
cuencia sus ganancias y beneficios.
Otro error de esta era cientifica de la agriculture de exporta-
ci6n peruana nace del concept de que la tierra es un simple factor
de la producci6n, sin reconocerle su principal atributo: su, funcl6n
social.


DESPERTAR DE UNA CON- El desequilibrio funesto entire la
CIENCIA SOCIAL-AGRARIA producci6n. y el consume y el tris-
te icortejo de los problems socials
que ha .suscitado, ha servido de pretexto al extremism demag6gicb
para pretender provocar una lucha de classes, siguiendo la dial6ctica
del materialismo hist6rico de Marx, enfrentando al trabajador asa-
lariado de los campos con lo que ellos llaman "el agro-capitalista".
Para evitar esta tragedia social y para detener la pr6dica de los ico-
voclastas hay que crear una conciencia national. Hay que hacer
comprender a los grandes como a los pequefios que el Estado tiene
una altisima funci6n que desempeflar en el desenvolvimiento de su
potenciall econ6mico, y en lo que a la agriculture concierne hay que
admitir y reconocer que la tierra no es un simple instrument de
producci6n ni una mercancia o un bien que sirve finicamente para
dai renta. N6. La tierra tiene, por encima de todo, una altisima
funci6n social que cumplir.
a) Funcl6n social de la tierra: La realidad nos ensefia que la
tierra concentrada en unas pocas manos, desenvolviendo una agri-
cultura latifundista en gran escala, limitada a una producci6n exten-
swva monoproductora, solamente sirve para mantener nuestra balan-
za de comercio exterior, prpporcionando un rengl6n apreciable en
los ingresos presupuestados de la naci6n. Pero desde el punto de
vista social, es decir, del bienestar del pueblo y de su capacidad de
consume, su aoci6n es casi imperceptible. Al lado, pues, del gran
latifundio hay que crear la pequefia propiedad agricola, en ila que si
se realizara esa funci6n social de la tierra, porque sobre ella se pro-
yecta la propia personalidad del hombre que la trabaja volcando sus








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esfuerzos fisicos junto con sus esperanzas, durante la siembra fati-
gosa y el lento germinar de la simiente, prei'ado de angustia y zo-
zobras, que luego se traducen en lIgrimas o alegria.
La pequeia agriculture tiene la enorme ventaja de que la tierra
rinde mds y mejor, porque esta al cuidado de su propio duefio, que
aprovecha hasta el filtimo palmo; en ella se desarrolla la agricultu-
ra de tipo intensive y de producci6n variada, especialmente de ar-
ticulos alimenticios, que en nuestro pais pueden ser abundantes y
baratos. Su rendimiento es notoriamente superior.
Por estas razones .de orden agrol6gico y psicol6gico el valor que
la unidad de tierra tiene en forma de pequefias propiedades es tam-
biWn mayor comparado icon el de las grandes propiedades. El pequefio
agricultor no vende su tierra por ningiin precio y cuando lo hace, im-
pelido por circunstancias extraordinarias e inescapables, obtiene.lo
que pide. Si vamos a la campifia de Huacho o a los values de Arequi-
pa es impossible adquirir una pequefia propiedad agricola por ningfin
precio.
iEs precise declarar aqui que el fomento de la pequefia agricultu-
ra en el Perii pertenece al rengl6n de obras de utilidad pfiblica que
solamente el Estado puede realizar. Porque el Estado no persigue una
utilidad de tipo mercantil e industrial: realiza una empresa de posibi-
lidades sociales. La preparaci6n de pequefios lotes de tierras no'ma-
yores de 50 hectAreas, ni menores de 5, aprovechando nuestras ex-
tensas zonas eriazas, es una political de fomento que el Estado pe-
ruano ha ido adquiriendo concisncia en el siglo actual. Con la expe-
riencia de la revoluci6n agraria mexicana, que estuvo al borde de la
pulvenizaci6n de la tierra, podemos'lentamente constituir una esono-
mia agraria que tenga como base la diversificaci6nr de sus products,
aumentando el standard de vida del habitante peruano y afirmando
su personalidad en una propiedad individual rectificada, no a mane-
ra de la vieja concepci6n individualista e irrestricta de la propiedad,
que heredamos de los romanos, sino admitiendo que esta propiedad
tiene un fin social y que sus limits o fronteras terminan ahi donde
empieza la frontera del bien colectivo. A la concepci6n romanista que
consagraron los c6digos napold6nicos, de ese individualism absolu-
to del derecho de propiedad, la ha superado la concepci6n de nuestro
siglo. La legislaci6n de los paises que van a.la vanguardia de 'a evo-
luci6n del Derecho, reiconoce la necesidad de que el Estado, en repre-
sentaci6n de la sociedad, regule esa funci6n. La Alemania democr&ti-
ca que derrumb6 Hitler fu& la primer en consagrar en su Consti-
tuci6n el principio de que "la propiedad entrafia obligaciones. El uso
debe ser realizado en interns general". Le siguieron, luego, todos los
passes donde se han realizado importantes rpefirmas agrarias; Yugo-








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eslavia, en su Constituci6n, que rigi6 hasta comienzos de la filtima
guerra mundial, establece en s'u Art. 99: "Dada la importancia de la
tierra para la vida de la naci6n y del Estado, la ley podra someter su
comercio a ciertas restricciones". Polonia, en su Carta Magna que
tuvo vigencia hasta la ocupaci6n hitleriana, en su Art. 37 consagra el
mismo principio y prescribe: "La ley fijara el maximum de la pro-
piedad territorial, asi como los icasos en que no.podrA ser enajenado
un minimum do tierra". La Constituci6n de.Irlanda de 1938 recoge,
asimismo, esos principios y postulados.
"En nuestra Am6rica ibera, muchos de los paises hermanos han
incorporado a su legislaci6n el espiritu de esta novisima concepci6n
juridica y social de la tierra. M&xico, en primer tOrmino, desde el afio
1917 sefiala en su Constituci6n, Art. 17, que la tierra corresponde ori-
ginariamente a la Naci6n y que "por ley se fijarA en cada Estado la
superficie mAxima para cada propietario". El Brasil, en su Consti-
tuci6n de 1934, en su Art. 113, Inc. 17, al garantizar el dere-
cho de propiedad agricola, prescribe: "No podra ser ejercido contra
t interns social o colectivo".-
Colombia, al promulgar su Constituci6n de 1936 tambi6n estable-
ce en su Art. 10: 'que la propiedad tiene una funci6n social que des-
empefiar en bien de la colectividad". La Repdblica Argentina, en
nmuhais de sus provincial, especialmente en la de Buenos Aires y
Entre Rios, en sus leyes regionales, ha proclamado la bondad y efi-
cacia de esta nueva political agraria.
b) El hombre peruano y su tierra: Como decia al empezar mi di-
sertaci6n, la tragedia del hombre peruano en relaci6n con su tierra
es que a media que el process hist6rico y politico se ha ido proyec-
tando en nuestro pais m.s lejos ha estado .del gozo de poseer esa tie-
rra como un instrument director de producci6n.
Este hecho doloroso se debe a causes externasy extrafias, como
consecuencia negative de la preponderancia de una Economia Poli-
tica que nunca ha conjugado con nuestra realidad national. Poseemos
afortunadamente un capital human no solamente suficiente sino efi-
cierite. Cada vez que se ha hablado de emprender grandes obras de
fomento agricola por el iBstado, se ha -dicho, con error o con mali-
cia, que carecemos de brazos para el cultivo de nuevas tierras.
/ En una de las ponencias presentadas por el Ing. Charles W. Sut-
ton al reciente Congreso de Ingenieria Nacional, leemos estas cifras:
"Para colonizar 489,000 hectAreas nuevas, en tamafio promedio de
20 hectareas, se necesita meno., de 25,000 families en una pobIaci6n'
de 1'200,000 families; o sea, apenas el 2% de la poblaci6n rural".
No tendriamos, pues, necesidad ide acudir a las' corrientes migra-
torias, aunque este aspect trascendental debe tomarse en cuenta pa-








- 15 -


ra un plan integral de industrializaci6n del pais. La political de inmi-
graci6n debe estar preferencialmente orientada hacia nuestros cam-
pos, dentro de un plan de political demografica; pero exige que pre-
viamente cl Etado aborde la etructuraci6n .de utilidade pfibli-
cas necesarias para permitir la vida comfortable de su poblaci6n y
que sea a la vez agradable para los inmigrantes acostumbrados a un
standard de vida mejor. Es indudable que necesitamos ,la t6nica in-
yectable de corrientes inmigratdrias; Chile debe a la colonizaci6n ale-
mana, vasco-francesa y yugo-eslava, en menos de cien afios, haber in-
corporado cuatio nuevas provincias del Sur y la movilizaci6n econ6-
mica *de su vasta region pata.g6nica para la ganaderia. El Perui ne-
cesita una select inmigraci6n de tecnicos agro-pecuarios, a fin de
que nos ayuden a educar a nuestras masas campesinas.
Lo primeroque h *;i.u..iI--hac..ir _' jepar.ar por la educaci6n a
nuestro indio y _nue sro:1.colo.pa ra ue sepa sjr propi';tario y.apprtin-
!i :nic-iamient:, a liacrr prodrucir lFi tierra. No basta con subdividir
5-parei:'lar lieirra., gastando el Estado ingehtes sumas para entregar-
las en condiciones aptas a sus nuevos poseedores. En este error cay6
la Reforma Agraria Mexicana, cuando dot6 de egidos a los pueblos
para former la pequefia propiedad rural sin antes' educar a esos fla-
mantes propietarios, que pronto no sabiendo c6mo conducir con 6xi-
lo su parcela la vendieron como una simple mercancia.
Nuestras masas campesinas, en general, viven en condiciones de-
plorables, hu6rfanas de los recursos elementales de ila civilizaci6n y
la cultural contempornaeas; su alimentaci6n es frugal y precaria, sus
vestuarios paup6rrimos, su higiene rudimentaria. Aislado y analfa-
beto, es ficil presa de la demagogia irnteresada, que como panacea
para sus males clama por salaries altos. Y esa no es la soluci6n.
Si es verdad que el salario bajo redunda en perjuicio del. cuerpo
social, que tiene que tender los efectos de la desnutrici6n y el aban-
dono; si es verdad que el salario del campesino en relaci6n con el jor-
ial del obrero de las fab'ricas no ha mejorado notablemente desde
hace 10 afios, el remedio no estA en aumentar simplemente el jor-
nal, sino en aumentar su eficiencia. Y no se podra aumentar la efi-
ciencia del- pe6n mientras siga siendo simplemente pe6n. Hay que
hacerlo duefio de algunos instruments esenciales de producci6n
agricola, formando una clase especial, mitad asalariado y mitad pro-
pietario.
La educaci6n de nuestras masas campesinas puede obtenerse en-
tre nosotros, como ha sucedido en todos los paises que estn reali-
zanlo las reforms agrarias del siglo, por medio de las Escuelas Ru-
tales y las instituciones societarias que despierten en ellas el senti-
do gregario y de la solidaridad, tal como las pooperativas, El papel del










maestro rural cerca del nifio y del adulto campesinos es primordial;.
como en Mexico, con su plan sexenal, el Estado peruano debe plani-
ficar una aoci6n educativa centuplicando las escuelas rurales que for-
jen los maestros que necesitamos. La direcci6n y apoyo estatales. en
la formaci6n del cooperativismo debe constituir preferente atenci6n
de nuestros gobernantes. El cooperativismo es la defense comfin de
los ddbiles para adquirir creditos, para comprar semillas, emplear
maqdinarias y para mejor vender sus cosechas. Este aspect del pro-
blema agrario peruano, que simplemente enuncio, merece detenido
andlisis, que escapa al caracter esquemdtico de mi conferencia.


POLITICAL DE IRRIGATION COMO INSTRUMEN- DespuBs de un
TO DE UNA NUEVA ECONOMIC NATIONAL largo y penoso
process i 'd e
captaci6n de la opinion pfiblica, se ha formado una conciencia na-
cional que ha rebasado el plano de la discusi6n acad6mica ,obre la
"quivalencfa de los terminos de irrigaci6n y agrarismo. Siendo el
Perfi un pais agricola de tierras de regadio por excelencia, especial-
mente en-nuestra region costefia, la inica manera de cultivar nues-
tras tierras eriazas es por medio de la irrigaci6n. Asi lo comprendie-
ron los particulares primero y despuBs el Estado. Para el fomento de
'a pequefia propiedad rural es el Estado el que esta condicionado pa-
xa realizar un vasto program de irrigaciones. y el finico que debe
ra realizar un vasto program de irrigaciones y el finico que debe reali-
rarla, si la finalidad que se persigue es la creaci6n de nicleos socia-
les nuevos, con horizontes anchurosos, de ricas y variadas posibili-
dades nacionalistas.
a) .Esfuerzos del Estado peruano en material de Irrigaoi6n: A pe-
sar de sus gloriosas tradiciones en material de irrigaci6n, que se en-
rizan don las glorias del Imperio Incaico, el Perd durante el largo
periodo virreynal y en todo el transcurso del siglo XIX nada hizo por
tl fomento de la irrigaci6n de sus tierras. Esta paralizaci6n o estan-
camiento estA explicado en el desarrollo de esta disertaci6n, pues
bajo la influencia ideol6gica de una Economia Politica que tuvo co-
mo objetivo finico el fomento de la prcducci6n monotipica, para la
exportaci6n, fueron abandonados los proyectos del aprovechamiento
social de nuestros recursos naturales.
A fines del siglo pasado, el gran estadista don Nicolas de Pi6rola
advirti6 la necesidad de restaurar la political de irrigaci6n peruana.'
En 1902, el Presidente Romafiana promulga el C6digo de Aguas vi-
gente, fruto de la brillante labor de uh grupo do juristas eminentes y
ques esl primer hito euminoso de la nueva legislaci6n social del agro










peruano, pues gracias a sus sabias disposiciones determinando el uso
del agua para irrigaci6n pudieron nuestros ingenieros empezar sus
studios y disefios, La declaraci6n expresa de que el agua de los rios
es de dominio pfiblico y que el agua debe ser media conforme a una
unidad volum6trica. elevaba a categoria de disposici6n legal el prin-
cipio de que el agua es un bien econ6mico controlado y distribuido
por el Estado. En 1904, el Gobierno del senior Candamo ordena el es-
tudio de los recursos disponibles y durante la presidencia de. ese gran
estadista, de indiscutible y serena sensibilidad democrdtica, Dr. Jos6
Pardo, se inician los primeros trabajos de irrigaci6n, con finalidades
sociales, pese a su notoria condici6n de gran terrateniente.
En 1920, cuando el g.enio de Leguia transform al pais, so rea-
nuda el plan de irrigaciones. La irrigaci6n de las pampas del Impe-
rial en la provincia de Cafiete, fu6 a manera de ensayo ,para demos-
frar a los'?ceplicos, qieBl Estado peruano habia alcanzado ya ma-
durez t6cnica yde organizaci6n suficiente para realizar una obra
complete de irrigaci6n basada en un studio de la economic nacio-
naI. Hubo que vencer la oposici6n de los interesados y la inercia de
los incr6dulos; por eso, de las ocho mil hectireas de esas pampas el
Gobierno s6lo consigui6 cuatro mil para la colonizaci6n, que en 1924
puso a la venta del pfiblico en lotes no mayores de 40 hectareas. Eh
24 horas fueron, adquiridas esas tierras a un precio de Lp. 75 po,
hectarea, amortizable, sin interns, en 25 afios. Los sistemAticos opb-
sitores de esa obra dijeron primero que era impracticable; despu6s,
que las tierras no servian para cultivos retributivos. Pocos afios des-
puBs se establecian en esas pampas mAs de 600 families y el algod6n
que ahi se produce es uno de los mas cotizados en los mercados com-
pradores...
Aunque la irrigaci6n de las pampas del Imperial constituy6 un
6xito tecnico y econ6mico, acus6 notables fallas, que el Gobierno del
senior Leguia no pas6 inadvertidas. La venta de los lotes se hizo sin
discriminaci6n alguna y con evident' favoritismo a los altos funcio-
narios y amigos del regimen, que vivian en Lima, que jams pensa-
con en cultivar personalmente sus parcelas y que convirti6ndolas en
objeto vulgar de mercancia, lucraban con ellas, pues con parte del
arrendamiento que percibian amortizaban al Estado el valor de esa
propiedad, es decir, con el sudor y el trabajo de los que en realidad
las cultivan. Tampoco se prepare el Gobierno para fomentar entire
los nuevos pequefios agricultores del Imperial el .cultivo de articulos
alimenticios, inclinandose la mayoria por la siembra del algod6n, sin
beneficio alguno para el bien colectivo.
Con estas experiencias aleccionadoras el Gobierno del senior
Leguia resolvi6 llevar a cabo en 1925 la obra mAs grande de irriga-
ci6n que se ha proyectado en la historic de las irrigaciones del P'e-








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rfi: la obra que se conoce con el nombre de irrigaci6n de Olmos.
YSria mate'ria de m&s de una conferencia enfocar en sus mliltiples
aspects esta empresa de fomento agricola, que no solamente com-
batieron los opositores politicos del regimen leguiista, sino que fu6
Incomprendida y saboteada por la mayoria de los hombres que in-
tegraban el equipo gubernamental. En agosto .del 1930 qued6 trun-
ca la empresa iniciada y cuando ya se habia vencido la faz mas difi-
oil de esta obra, la de organizaci6n, como sucede en toda empresa
de gran envergadura y vastos campos de acci6n.
Si los gobiernos posteriores hubiesen continuado hasta su ter-
minaci6n la irrigaci6n de Olmos, que se habia proyectado en un pla-
zo no mayor de diez afios, el Peri hubiera sorteado sin penurias la
crisis actual de post-guerra; hubiera tenido articulos alimenticios
cxcedentes que exportar y no confrontariamos hoy el grave y dra-
intico problema de las divisas, que necesitamos para importer ali-
mentos que ya estuvi6semos produciendo en nuestro suelo con
abundancia.
b) Banco de irrigaci6n: Es, pues, ya un axioma irrebatible
la urgent necesidad de reiniciar en gran escala el plan de irrigacio-
nes. Nuestros organismos tecnicos han estudiado, proyectado y pre-
supuestado ese plan, y se eslima que pueden agregarse a la agri-
cultura national quinientas mil hectAreas mas y mejorar el riego do.
no menos de trescientas mil hectareas en actual producci6n.
El Estado es la inica entidad qhe puede emprender tan grande
(bra, pese a que desde 1904 apenas ha irrigado dos mil hectareas,
aproximadamente, por afio. Segin el ingeniero Sutton, ello se de-
he n6 a falta de un plan de finanzas sino a la carencia de institucio-
nes bancarias apropiadas que cumplan la funci6n de bancos de in-
versi6n. En relaci6n con este aspect trascendental de la financia-
ci6n de un plan de irrigaci6n de tal magnitude, el ingeniero Suttoil
ha presentado una ponencia a la IIIP Conferencia Nacional de Inge-
nieros, recientemente celebrada en Lima, cuya sintesis me voy a
permitir leer con la anuencia de su author.
"Los bancos del Peril -dice- son bancos comerciales y no es
su finalidad otorgar empristitos con plazos de amortizaci6n de 20
afios. Hace falta una instituci6n pfiblica o privada que desempefie
el papel de Banco de Inversiones, con capitals propios y un control
sobre la recaudaci6n de los servicios del capital. Especificamente,
hay que crear un Banco de Inversiones para Irrigaci6n. uQu6 ga-
rantia poseerA una entidad bancaria de este caricter para el reinte-
gro con interest's del capital que se invierta? Tendria la garantia de
los terrenos 'beneficiados, en primer 'termino. La emisi6n de bonos,
on u, plan itegral de irrigaci6n, d dip a quince afios; los fondos







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para satisfacer el servicio de esos bonos pueden obtenerse del pro-
ducto de la venta de los titulos de las chacras-nuevas, de los dere-
chos de las chacras mejoradas, parte de la renta de pro-desocupa-
dos, del mayor precio de la venta del guano, de las rentas que pue-
dan crearse por leyes especiales para contrataci6n de exploraci6n y
(cxplotaci6n de nuevos recursos petroliferos y de otros minerales,
contribuciones de fuerza motriz, de los derechos de pr6rroga y de
la partida que se asigne en el Presupuesto Nacional en cuatro por
ciento minimum de sus ingresos.
El Estado peruano posee capitals inmuebles como proveer el
capital de este banco. Segfin un studio del senior Alfredo Garland
el valor de estos inmuebles con ingresos propios puede estimarse
aproximadamente en setecientos millones de soles. Si estos bie-
nes se ponen en manos de un banco, los podria administrar con in-
cremento de ingresos, sin afectar a las entidades actuales responsa-
bles, pero restringi6ndolas en el cumplimiento de sus responsabi-
lidades.
Con el aumento de estas zonas de cultivo, estima el senior Sut-
ton, dejariamos en diez afios de -importar articulos alimenticios que
boy nos cuestan la sangria de ciento diez millones de soles anualmen-
to, porque apenas el hectareaje dedicado en la actualidad a produc-
tos alimenticios es menos. de 0.15 de hect&rea por habitante.


LAS ENSENANZAS Tenemos, pues, en el Peri un plan complete
DE LA HISTORIA para solucionar el problema de la tierra y evi-
tarnos de esa manera los sucesos sangrien-
tos y dolorosos que registra la Historia de casi todos los pueblos
.ultos del mundo. La posesi6n de la tierra como instrume.nto di-
recto de trabajo ha.sido el ideal acariciado por los hombres de to-
das las edades.
Ya en la 6poca de Israel, 1500 afios a. de J. C., aparece la fi-
gura extraordinaria de Moises, a quien el pueblo hebreo debe sus
leyes e instituciones. Aquel hombre superior, educado en la corte
csplendorosa de los Faraones, nacido en cuna de principles, adies-
trado en las virtudes guerreras de los caballeros y en los preceptos
rigidos de Ids sacerdotes, abandon la fuerza de los poderosos, el
halago de la fortune y los privilegios de s'u linaje, para servir a su
pueblo empobrecido. Y su gesto nos maravilla tanto mis cuanto
en aquella 6poca la civilizaci6n egipcia tenia mas de mil afios y las
ensefianzas que recibiera Moises de las escuelas sacerdotales de Te-
bus estaban elaboradas con el material abundante de una edad de
oro, una decadencia y un renacimiento. Siendo sus doctrinas poli-







p-- 20 -


ticas esencialmente teocraticas, fue el primero que delimit6 el au--
tonomismo de los reyes. En boca de Jehova, Mois6s desconoce' la
propiedad de la tierra en forma exclusive y permanent, diciendo
quo es de Dios y que pertenece en coming a.todos los hombres. Or-
ganiza el cr6dito y restringe el derecho de los acreedores para evi-
tar la concentraci6n de la propiedad on pocas manos. Y para darle
cl caracter de un principio sagrado, estatuye el Afio de la Alegria:
cada'cincuenta affos habria de celebrarse y durante l1 se proclama-
Da la libertad en la tierra y el disfrute de los bienes reales y perso-
nales. En ese afio las tierras vendidas y las gentes esclavizadas en
ellas por deudas volvian a su antiguo duefio y a su propia familiar.
Estableci6, en consecuencia, la prohibici6n de enagenar perpetua-
mente el suelo. Los reformistas agrarios alemanes, en 1865, al de-
fender los derechos de los artesanos y atacar el sistema hipoteca-
rio, proclamando la necesidad de separarlo juridicamente del sue-
io, que es parte de la naturaleza, repetia lo que la ley mosaic habia
legislado sobre la material hacia tres mil afios, legando a la huma-
vidad el primer document de legislaci6n agraria.
Grecia represent en la evoluci6n de la economic universal el
paso simplista del naturalismo primitive al sentido mas amplio de
un capitalism inicial. Y es que siete siglos antes de la era cristia-
na .el car&cter commercial del poderio griego se extendi6 con pujante
brillo, poblando las costas del sur .de Italia y del Asia Menor, con
magnificas colonies, levantando factories en el Mediterraneo y des-
cubriendo los maravillosos tesoros de las minas de oro y plata de
Chipre, Lidia y Espaia. Fu6 asi como cedi6 su lugar la economic
rural a la commercial. Pronto desapareci6 la pequefia propiedad agri-
cola; la acumulaci6n de bienes se -hizo comfin y la hipoteca se ge-
neraliz6. De esta manera respondia no s6lo los bienes del deudor
sino su persona y familiar, reduciendolos a la esclavitud. La histo-
ria de Gre-cia esta llena de paginas sangrientas, en las que surgeon
las figures de Sol6n y Licurgo, los dos mas grandes reformists
helenos.
Roma desde sus remotas edades ftl el scenario de luchas vio-
lentas; la sostenida entire patricios y plebeyos tuvo un hondo conte-
nido social: la propiedad de las tierras conquistadas por las armas.
Cuando surge la ambici6n desmedida de los nobles y caudillos es-
clavizando a los vencidos para que labrasen'sus tierras conquistadas,
aparecen brillantes defensores de los derechos del pueblo oprimi-
do: el C6nsul Esculio Casio, Manlio Licinio y los hermanos Graco.
Todos los sacudimientos sociales del medioevo tuvieron rela-
ci6n direeta o indirecta con la tierra. La misma Revoluci6n France-
sa, aunque no fu6 fundamentalmente una revoluci6n econ6mica ni









agraria, sin embargo aboli6 el feudalismo, formindose una clase de
pequefios propietarios libres que cooper a establecer el equilibrio
econ6mico y social.
En Espafia se luch6 desde los tiempos heroicos de los comu-
neros de Castilla. Los mbs grande economists de 'su edad de
cro a'bogaron por la just posesi6n de la tierra. El primero que se
iestaca es el jurista valenciano Juan Luis Vives, quien en su resi-
dencia de la entonces ciudad espafiola de Brujas escribi6 un libro
interesantisimo sobre la propiedad de la tierra auspiciando el esta-
blecimiento de una ley para restablecer la comunidad primitive del
suelo, conservando el caricter individual del trabajo y el consume.
En el gran talaverano P. Juan de Mariana, tan discutido en su 6po-
ca y afin en la actual, encontraba Costa otro precursor en la econo-
mia national. Pedro de Valencia, el ailo 1600, escribi6 su famosa
obra titulada "El aci'ecentamiento de la labor de la tierra", en la
que expuso un sistema muy andlogo al de Spencer, adelantAndosele
casi un siglo. Durante el reinado de Carlos III un gran criollo lime-
fio, Pablo .de Olavide, que habia conquistado la amistad de los con-
sejeros reales, emprende en la Madre Patria la colonizaci6n de Sie-
ira Morena.
El movimiento de la Reforma, iniciada por Lutero en 1517, es-
tuvo relacionado intimamente con la insurrecci6n campesina que
acaudillaba Tomas Miinzer. En Austria, el levantamiento de los
campesinos de 1830 fu6 precursor de la revoluci6n de 1848. El mo-
vimiento de liberaci6n de Polonia iniciado en 1830 y ique se proyec-
t1 hasta 1863, se apoyaba principalmente en las masas campesinas.
En Rusia, desde 1861 hasta la instauraci6n del regimen sovibtico,
se calcula que se produjeron no menos de dos mil levantamientos
de las masas campesinas. En Hungria, Rumania, Bulgaria, los pai-
ses balticos, Irlanda, etc., las masas campesinas han defendido bra-
viamente sus reclamaciones tifiendo con sangre muchas pAginas de
la Historia al grito de "Tierra y Libertad".


LA AGRICULTURA Y LAS RU- El Peri para superar la crisis
TAS ECONOMICAS DEL PERU ciclica de post-guerra que ac-
tualmente soporta tiene que
desarrollar un plan integral de movilizaci6n equilibrada de los di-
versos grupos de su organizaci6n econ6mica.
La agriculture, fuente principal de vida de la poblaci6n perua-
na y a la que estA dedicada la mayor part (65 %) de esta misma
poblaci6n, tiene que marchar paralelamente con las demAs unidades
econ6micas del pais. Porque existe una estrecha relaci6n entree







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ellas pese al desentendimiento que de esta relaci6n pretenden sos-
toner los economists que defienden los intereses de la clase terra-
teniente, falseando la interpretaci6n hist6rica de los process eco-
n6micos. No se puede seguir afirmando enfAticamente que el pro-
ceso agrario y el process industrial "tienen ditiamicas distintas".
Elxiste una influencia mutua y reciproca inevitable que los econo-
nistas ya no pueden desconocer si su objetivo es el restablecimien-
to del just equilibrio entire las diversas ramas econ6micas.
Owen Young, economist estadounidense de-la escuela indus-
trialista, reconoce que la crisis comienza cuando disminuye la ca-
pacidad de consumo de la poblaci6n' agricola, iporque acarrea esta
disminuci6n el decaimiento de la producci6n industrial, la falta de
trabajo y el largo cortejo de conflicts sociales que el marxismo or-
t(doxo aprovecha como caldo de cultivo para sus pr6dicas proselitis-
tas. Young admit que no puede sobrevenir el auge econ6mico de
un pais a menos que todas las ramas de la producci6n 'participen en
el movimiento y que "exista un equilibrio just entire las diversas
unidades de la organizaci6n econ6mica".
Sigamos el ejemplo de los Estados Unidos del Norte que des-
pu6s de la crisis de 1929 intensific6 la pequefia propiedad agraria
y la explotaci6n individual. En el Perd esta politica social-agraria
adquiere relieves mAs amplios y trascendentes, rebasando el campo
de lo simplemente econ6micb. Estamos en trance de afirmaci6n de
la nacionalidad yzde fusion de disimiles vivencias espirituales y
iraciales. La tierra, raiz nut.ricia y regazo acogedor, es el nexo telfi-
rico de nuestra future unidad national. El hombre peruano al pro-
yectar su personalidad integral, con sus angustias y esperanzas, so-
bre el pedazo de tierra que sienta y sepa suya contribuira al progre-
:o material de la naci6n, pero, sobre todo, se sentira poderosa uni-
dad spiritual en la afirmaci6n nacionalista de la peruanidad. (1)











(1) Conferencia dictada en la Sociedad Geogr4fica de Lima el 7 de Diciernbre
de 1948.




















II

EL PROCESS SUTTON Y LA IRRIGATION

DE OLMOS


















EL PROCESS SUTTON Y LA IRRIGACION DE OLMOS


El process judicial seguido contra el Ing. Carlos 'W. Sutton, Jefe de la
Comisibn de Irrigaciin y Colonizaci6n de Olmos, a raiz del derrocamiento
del regimen politico del senior Augusto B. Leguia, por el supuesto delito de
malversaci6n y enriquecimiento ilioito, estA nntimanente vinculado al
dramitico iproceso del problema agrario del Perfi.
Por estimailo un document hist6rico de imprescindible apreciaci6n en
el enjuiciamiento que las futuras generaciones peruanas iformulen al ocn-
parse de una de las cuestiones fundamentals de la economic national.
creemos convenient la publicaci6n de esta pieza del process judicial en
que se sintetiza la defense del encausado ante los probos Magistrados iue
lo juzgaron y que integraban el Segundo Tribunal Correccional de Lima
el aiio 1933.
El process contra Sutton era el mis important, despu6s del seguido
contra el senior Augusto B. Leguia, desde el punto de vista politico, por
tratarse del hombre encargado de ejecutar la obra principal del regimen
caido. Pero desde el angulo en que nos colocamos hoy, despuis de tres lar-
gos lustros transcurridos, el enfoque es mis trascendental: es una pAgina
vibrant y sugerente de la historic del agro peruano en su angustioso es-
fuerzo de "socializaci6n" de la tierra peruana.
Para honra y prez de la justicia del Perd, Sutton sali6 inc6lume de ese
inaudito proceso... Pero los mqviles y los objetivos que normaron la con-
ducta de Sutton en la mayor empresa de irrigaci6n de la costa peruana,
siguen siendo una interrogante y una esperanzada posibilidad national.



INTRODUCCION. Al servir el turno de la Defensa de este singular
process que sienta en cl banquillo de los acusa-
dos, honrindolo, a uno de los hombres que la Historia del Perfi dara
lugar relievante en sus piginas cuando se escriban los origenes del
movimiento social-agrario peruano que naci6 en Olmos y que a la
postre constituir& la vertebraci6n de nuestra economic nacionalista;
al servir el turn de la J)efensa en este singular process, prohijado


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por el ensafiamiento y el odio, tristes lefios que atizaron la hbguera
de una revoluci6n que no es el moment ni el .sitio de juzgarla; al
servir el turno de la Defensa en este singular process de trascenden-
cia hist6rica y de resonancia international, quiero empezar.por de-
ciros, sefiores Magistrados, que apesaIr de mi modesta versaci6n pro-
fesional y de la pobreza de mi palabra emocionada, me siento en es-
te instant mas que defensor del se or Carlos iW. Sutton, un colabora-
dor vuestro en la. ms bella, la mAs augusta y la mas dificil de las ta-
ras que la criatura humana tiene sobre la tierra: la de administrar
Justicia.
Para el Ilerecho Penal de nuestros dias y para la tecnica penal6gi-
ca modern, el Abogado ya no es el escamoteador mAs o menos feliz
que otrora arrancaba de las manos temidas y temibles de los jueces
a sus patrocinados. Hoy, que el delito y la funci6n de aplicar las Ieyes
Ys valorizan como fen6menos eminentemente .sociales, el Abogado
es el auxiliar precifso de la Justicia, que libre de prejuicios y de ines-
capables disposiciones mentales que el deber de vuestra funcion im-
pone, trae a estos debates el calor human y generoso que comuni-
ca e infunde el sagrado sacerdocio de la defense.
Y al venir a cumplir mi cometido me asiste, sobre todo, la con-
vicci6n profunda de que a la bondad de las obras encomendadas a la
sabiduria y vasta experiencia professional de mi defendido, se une
la limpia e inempafiable honradez del encausado.
No credis, sefiores Magistrados, que esta convicci6n mia de la
honradez de Sutton es un arranque lirico de la defense. Sin sospe-
char, ni remotamente, que Sutton me iba a dar el honor insigne de
patrocinarld en esta audiencia oral, ya habia proclamado y sostenido
cnfAtica y piblicamente su honestidad hace dos afios, en mi con'di-
ci6n de ciudadano y como testigo de excepci6n de su gigantesca em-
presa. ,Y c6mo? iY cu&ndo?... En esa primera semana que vivi6
la Repfblica a raiz de la caida del Gobierno del senior Leguia; semana
trAgica, por el desbordamiento de las.pasiones populares que toca-
ban las fronteras de la locura colectiva;.cuando se predicaba en to-
dos los tonos por calls y plazas, en peri6dicos series y en la prensa
amarilla, exterminio y guerra sin cuartel a los caidos; cuando se ne-
gaba a los ciudadanos que habiamos colaborado en el regimen de-
rribado hasta el derecho de la nacionalidad... Fu6 en esos instan-
tes dantescos, cuando se quiso hacer aparecer al encausado como
dtilincuente en actitud de fuga, que el Abogado que os habla sali6
al encuentro de la calumnia y por intermedio del diario decano de la
prensa national, "El Comercio" de 31 de Agosto y de 19 de Setiembre
de 1930,,desminti6 la tendenciosa informaci6n de una huida imagina-
ria y sostuvo, sin alardes matonescos pero con firmeza y dignidad








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varoniles, que el sefior Carlos W. Sutton era un hombre honorable
y que tenia f6 absolute de que la correcci6n de sus actos como fun-
cionario y su honradez como caballero resplandecerian cuando las
pasiones desbordadas volvieran a sus cauces normales y la Justicia
se pronunciara con la serena magestad de su noble apostolado.
Con esa convicci6n y esa f6 inicio mi defense!



El process sometido a la consideraci6n de los seiiores Vocales
que forman el Tribunal Correccional y que los magistrados deben
decidir segiin los dictados de su conciencia, es, sin duda, uno de los
n.is interesantes entire los que han ocupado el Foro Nacional.
Interesante por la enormidad de las sumas sefialadas como cuer-
po del delito; interesante, por el empefio con que se ha perseguido
la prueba de tales hechos, abultados sin ponderaci6n por la denuncia;
Interesante, porque naci6 vinculado a los acontecimientos poli-
ticos que derrocaron el regimen que gobern6 la Repiblica durante
once afios, y cay6 fulminado por el vendabal revolucionario de agos-
to de 1930;
Interesante por la calidad del acusadb, un professional extran-
jero de merecido y continental prestigio, a quien se hace victim del
odio y la venganza politicos, por haber prestado el concurso de su sa-
ber y su experiencia a una de las obras de mayor aliento, que en el
oesarrollo de un vastisimo plan de irrigaci6n, colonizaci6n, sanea-
miento, cooperativismo y mejoramiento agricola, se propuso ejecu-
tar, el gobierno derrocado por la revoluci6n de Arequipa, empresa
que, por su magnitude, por sus proyecciones econ6micas y political,
-lo tiene parang6n en la de la conquista de la Pampa argentina,
que inici6 la magna evoluci6n y fu& la base de la grandeza de la
pr6spera Democracia austral de este Continente;.y que, por lo mis-
mo, habria sido, llevada a feliz t6rmino, la que marcaria una nueva
ctapa en la vida del Peri;
Interesante en fin, porque servirA como piedra de toque para pro-
clamar la independencia, la austeridad y la justificaci6n del Poder
Judicial del Perii, demostrando que la justicia se administra\en 61,
como debe administrarse en una democracia organica y culta, por
encima de todo prejuicio, sin quq las pasiones ni los odios que des-
piertan las convulsiones political, empafien jams la limpida atm6s-
fera y el criterio sereno que impera en las alturas del Foro Nacional.








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LO QUE ES EL PROCESO PENAL.-La relaoi6ni juridica quo engen-
dra; aus caracteristicas; pre-
ponderancia del inter6s individual sobre el inter6s colectivo en el
process; principios bdsicos del process penal peruano.
Un process penal es un conjunto de actos concretos, previstos y
regulados en abstract por el derecho procesal, y cuyo fin es;obtener
por medio del 6rgano jurisdiccional, la confirmaci6n de los supues-
tos de una acci6n penal que el Ministerio pfblico ha hecho valer en
mnira a que se cumplan, en el caso determinado objeto de la denun-
cia, los fines de la justicia punitive.
El process penal, por lo mismo de ser una actividad progresiva,
multiple y compleja, original necesariamente una relaci6n juridica,
que vincula al Estado, en su funci6n defensive de los intereses sd-
ciales, con el imputado, que como persona humana, es incluso en su
condici6n de agent de un delito, sujeto de derechos que la estin re-
conocidos y garantizados. por la ley en esta misma situaci6n de en-
causado.
IE1 process penal se caracteriza, pues, en dos aspects:
19-9Como medio de alcanzar la reprensi6n de la delicuencia, de-
nostrando que concurren en el caso concrete que es su objeto, las
condiciones requeridas por la ley para la iniciaci6n de la acci6n pe-
nal, para su normal y complete desarrollo y para la imposici6n de la
pena que 'individualiza la sanci6n de los hechos considerados como
atentatorios a la vida social o al orden juridico.
29-Como medio de tutelar los intereses individuals y sociales
concernlentes a la libertad, mediante las garantias con que se aplica
la ley penal.
Y tengdmosle present, esta iltima finalidad del process, es tan
de orden pdblico, como el interns de la defense social.
Las garantias de la libertad individual son elements, fundamen-
tales de la Constituci6n Politica del Estado.
En los modernos estados de cultural, en la concepci6n juridica de
esta hora, lo constata con verdadera fruici6n y hasta con orgullo,
c:jando surge un conflict entire el interns colectivo y el interns in-
dividual; cuando por ser impossible su coexistencia, debe prevalecer
el uno sobre el otro, invariablemente se otorga prelaci6n al interns
relative a la libertad individual, porque se esta asi mAs en armonia
con los principios constitucionales, ya que el peligro de una injusta
lesi6n, es mAs concrete y sensible, cuando here un interns individual
que cuando afecta un interns colectivo.
Este privilegio de la libertad, in dubio pr6 reo, ha sido consagra-
do secularmente por el derecho penal universal.







29 -

Apenas necesito apuntar, como postulados te6rilos de la defense-
los principios basicos del process penal, segfin las normas del dere-
cho positive national. -
Sabido es que tales principios son:
El de la confirmaci6n de la verdad real, del que derivan las-reglas
del libre convencimiento y de la contradicci6n.
El de la oralidad que abarca la necesidad de hacer pfiblicos los
debates.
El de la obligatoriedad, del que arrancan las reglas de la oficiosi-
dad y disponibilidad del process.
Siempre que se tiene evidencia, o se presume, la consumaci6n de
un delito, es obligatoria la apertura del process; y para este efecto
la acci6n penal se ha puesto en manos de un 6rgano official que obra
por iniciativa propia, en cumplimiento de un deber funcional. Este
organo debe cumplir la funci6n punitive que el Estado le encomienda,
cn forma impersonal, imparcial, con serenidad, con austeridad, por-
que' se trata del desempefio de una funci6n pfiblica, derivada de la
misi6n juridica que el Estado tiene.


LA DENUNCIA QUE ORI- Y he aqui que el funcionario fiscal que
GINO EL PROCSO abriera este procedimiento, olvid6 los
principios esenciales de la ley procesal
penal que acabo de resumir; y acogi6 sin depurarla en el tamiz de un
dicernimiento sereno e imparcial, las incriminaciones que la pasi6n
popular, estimulada por los interests que el senior Sutton, o mejor
dicho, la political hidrdulica y agraria del gobierno a que servia, hi-
rieron sin intenci6n mal6vola y si mas bien por la necesidad de que
imperara la justicia; y haci6ndose eco de esas inculpaciones malsa-
nas, formula la denuncia del 27 de agosto de 1930 con que se inicia
este procedimiento.
Se ha podido apreciar por la lectura que de 6lla se ha hecho en la
audiencia, que la denuncia fiscal es una pieza sin consistencia juri-
dica, en absolute desconexi6n con la realidad y sin la mas leve in-
sinuaci6n a las pruebas que pudieran justificarla.
Supone que el senior Sutton habia recibido del Erario national 60
millones de soles para la irrigaci6n de las pampas de Olmos en la
Provincia de Chiclayo. A base de esa falsa premisa, afirma que
aquella enorme suma la invirti6 el senior Sutton, "aplioando una pe-
quefla part a las obras efectuadas con alg6n provecho"; otra part,
"tambl6n pequefla, en'obras indtlles e inconclusas"; y que "'dilapid6
el rest en benefoloo de particulares, ya en la forma de prebend'as o








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de obras bechas en beneficlo de aquellos, y tambi6n en sueldos incon-
siderados, an obsequlos, y, sobre todo, en propaganda".
La denuncia se formula asi, de manera global, en forma indeter-
minada, con exageraci6n efectista, es decir, siguiendo en todo el rit-
mo desacompasado de la pasi6n political en una hora de convulsion
revolucionaria; y este mismo ritmo normal ha tenido, por ley de la
sicologia morbosa colectiva, la virtud de paralogizar el criterio, no
s6lo del vulgo, sino hasta de algunos magistrados que han interveni-
do en el process, afectando incluso a los funcionarios de la adminis-
tiaci6n piblica, que estimulados por tan ins6lito impulso, se han
sentido obligados a poner, no celo y actividad, sino zafia, espiritu vin-
dicativo, fobia partidarista, en hacer del acusado un criminal de re-
lieve legendario que derrocha decenas de millones, y -dirige y ma-
neja con poder omnimodo la political hidraulica y agraria del Gobier-
no, sirviendole como de pararrayos o dique contra la opinion pfiblica
a la que, sojuzga y encausa nediante propaganda political.
El criteria judicial debe prevenirse contra tan funestos prejuicios.
Las desviaciones de la conciencia pfiblica; las foblas colectivas
que en ciertos moments aciagos se despiertan contra una clase so-
cial, contra los miembros de una nacionalidad determinada o contra
ciertas personalidades derribadas por el vendabal revolucionario, son
fPn6menos que caracteriza y estudia la patologia de los pueblos, co-
mo propios de los moments de intense agitaci6n politico-social, b
de locura moral colectiva.
De este estado m6rbido vienen los impulses a los crimenes de las
mnuchedumbres, dolorosos y cruentos, que causan hecatombes inhu-
manas tan bArbaras y condenables como las de las noches de San Bar-
tolomm o de las visperas Sicilianas. Es tambien entonces que la justicia
padece abominables eclipses, y se present bajo el aspect de la in-
quietud legalizada o tolerada, invoca con fanitico fervor la venganza
de la divinidad, como en los tribunales de la ihquisici6n medioeval;
o abrogAndose la defense de la libertad, esgrime como fnica raz6n
la guillotina de los tribunales de salud piblica de la Revoluci6n Fran-
cesa, u obrando por puro iscariotismo, condena a los grandes bene-
factores de los pueblos: Col6n, Basco NN'ifiez de Balboa, etc., o se en-
zafia en victilmas inocentes e indefensas: Dreyfus,. Saco y Vancentini,
y mil mAs que llenan los fastos de la iniquidad.
Dentro la pequefiez del medio y con la vulgaridad de los m6viles
de 'su hora, pertenece a esta categoria la'persecuci6n, el enzafiamien-
to de que se hiciera objeto a la caida del regimen del senior Leguia,
al ingeniero senior Sutton. De aqui que, la denuncia del agent fiscal
ae Chiclayo, vista como pieza judicial, de un process penal regular
y serio, no puede. resistir al mas ligero andlisis. Faltan en ella todos







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los elements que la ley y la tOcnica judicial exigen en esta clase de
cocumentos.
Y es con esta denuncia con que se inicia, en el moment de la
catastrofe political, este ya cMlebre process. El vicio de origen perdu-
ra, naturalmente, a travys de todos los moments de su desarrollo.


LA ACCION DE LAS AUTORI- Paralelamente a la denuncia. del
DADES ADMINISTRATIVAS Agente Fiscal, -la Junta de Go-
bierno,- que sustituy6 en el po-
dier al gobierno derribado, organiz6, creando el Tribunal ad-hoc la
Sanci6n Nacional, prometida en el manifiesto de Arequipa, como uno
de los objetivos del nuevo regimen. Dentro de los concepts que ins-
piraran este sistema de represi6n, -del que, a Dios gracias, no ten-
go para que ocuparme en esta defensa,- el Ministro de Gobierno que
asumi6 la funci6n acusatoria del Ministerio Fiscal, inscribi6 en la
Lista Negia de los sospechosos de enriquecimiento indebido, al se-
ilor Sutton, que se vi6 asi doblemente enjuiciado, ante el fuero pe-
nal, ordinario por delito de peculado de 60 millones de soles, y como
reo de enriquecimiento ilicito.
No interesan a la defense los actos que se produjeron ante el lla-
mado Tribunal de Sanci6n Nacional. El hecho cs que mi defendido
qued6 libre de aquella jurisdicci6n y que su juzgamiento se radic6
definitive y exclusivamente ante la justicia ordinaria, lo que fu6 no
poca fortune para 1l.
El Ministerio de Fomento con mira principalmente a descalificar
la political hidrAulica y agraria del regimen anterior y de justificar la
paralizaci6n de las obras de .irrigaci4n del Norte, nombr6 al ingenie-
ro senior Gago, para que le informara acerca del estado de esas obras,
avaluara los trabajos ejecutados y propusiera el plan que convenie-
re seguir al respect.
El informed del senior Gago, no tuvo por finalidad direct justifi-
car la denuncia formulada contra mi patrocinado, ni anticipar la
prueba de los delitos que se le imputaban. En todo caso, ese informed
se ha producido extrajudicialmente, contra el principio o regla de la
contradicci6n, que constitute una de las modalidades del sistema
acusatorio y es una de las mejores garantias con que 6ste, defiende
la libertad y seguridad individuals, comprometidas en todo process.
penal.
El principio de la contradicci6n se condensa en esta formula "No
puede hacerse cargo al imputado de ningfin resultado procesal que
no se hubiera adquirido legalmente, por lo menos en el period pre-
liminar al juicio o en el juicio oral". Menos podrfi valer contra 61, un








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resultado obtenido fuera del juicio, Sin su intervenci6ni ni la de su
defense.
Nunca, pues, debi6 invocarse el informed del senior Gago, como
pieza de convicci6n o de cargo, ni para denegar el archivamiento de-
finitivo del expediente, ni menos para fundar la acusaci6n, ni puede
tampoco invocarse legalmente en el juicio oral
El informed fu6 hecho desde el punto de vista de oritlcar una co-
misI6n constructora de obras de irrigaci6n dice el propio senior Gago.
Deja constancia ademis, de que el studio e inspecci6n, se ha
concretado a "analizar y critical las sumas globales, cargadas por
todos concepts a obras y otros gastos; lo que quiere decir que el se-
fior Gago no ha revisado comprobante por comprobante; lo que hu-
biera sido area de ,un contador y muchos dependientes durante va-
rios meses"'. Cualquier pago indebido, agrega, o malversaci6n de fon-
dos, puede investigarse por los Tribunales, analizando todos los com-
probantes en detalle".
*El informed del senior Gago tiene en el process un rol meramente
informative; no es una prueba, actuada en la instrucci6n, ni soimeti-
da al control de la defense.
Esto no obstante, el informed no. contiene, Intrinseca ni objetiva-
mente ninguin element de justificaci6n *de la denuncia, ni menos de
apoyo a la acusaci6n.
Producido, con una finalidad politico-administrativa, esti en in-
ongruencia con las fipalidades del process, y en desconexi6n con
ios hechos imputados.
De aqui que el senior Gago, obrando con inteligente previsi6n, de-
clare que "cualquier pago indebido, prebenda o malversaci6n de
fondos, puede investigarse por los tribunales, porque l6 no se pro-
puso investigar esos hechos".
Es mis: 61 rhismo declara que en sus inspecciones ha constatado
que el control de las sumas cargadas en jornales, materials, tras-
portes, reparaciones, studios de obras, es correct y bajo control de
Ios ingenieros encargados de las obras. Tampoco hay derroche exa-
gerado en estos elements de costo, comparado con las unidades vo-
lum6tricas hechas".
El informed aunque reconoce la posibilidad de que los tribunales
se preocupen, de buscar el peculado o la malversaci6n, que se con-
jetura se han perpetradb, al manejar los fondos de irrigaci6f, anti-
cipa su concept sobre los resultados de esa investigaci6n, declaran-
do leal y honradamente, que sus constataciones acreditan la correc-
ci6n y el buen control en las obras, es decir en casi la totalidad de
las actividades de la Comisi6n de Irrigaci6n.








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El informed del senior Gago lejos de, constituir una pieza o prueba
de cargo .en apoyo de la acusa'ci6n, es una prueba de descargo que
favorece al imputado.
Voy, no obstante, a ocuparme del fondo del dictamen del senior
Gago, al que se han referido insistentemente, algunos miembros del
Ministerio Fiscal, al dar opinion sobre el merito del process; y es-
to principalmente, porque el Fiscal de este Tribunal, no obstante ser
un professor de la material, lo cita en su acusaci6n como una de las
pruebas que la justifican.
El informed del senior Gago llega a estas conclusions.
1o-El total de lo gastado por el Gobierno en todas las obras y
trabajos que encomend6 a la Comisi6n T6cnica de que era jefe el se-
fior Sutton, asciende a la suma de 37'841,472.53 de soles.
2--El monto de las inversions que el sefor Gago consider co-
mo indebidas es de S/o. 13'038,750.03 soles.
En esta cifra incluye, en primer lugar, 5'580,896.,63 soles, por di-
ferencia entire el valor que 61 atribuye a las obras de irrigaci6n eje-
cutadas y las cifras que segfin la contabilidad de la Comisi6n se ha
invertido on ejecutarlas. Para esto, a los 15'445,j05.87 soles, inver-
tidos en jornales, materials, trasportes, trAfico, reparaciones y es-
tudios, y part de movilizaci6n, agrega la cantidad de S/o. 2/317,
103.37, en que arbitrariamente estima los gastos de administraci6n,
calculados en un quince por ciento sobre el costo de las obras; este
exceso de 5 millones y pico dice que concrete la responsabilidad del
jefe de la Comisi6n, desde el punto de vista de critical una comisl6n
constructora de obras de irrigaci6n, pues esa suma no ha sido inver-
tida en tales obras y constitute un "overhead" que ha encarecido el
costo total.
STrAtase de una critical subjetiva, de una comparaci6n entire el
hecho real, que es la inversion de S/o. 23'343,642.20 en la ejecuci6n
de obras determinadas, y la cifra de 17 millones o cualquiera otra,
fijada te6rica o arbitrariamente como limited del costo a que pudiera
haberse, alcanzado, obrando con distintas miras y en diversas cir-
cunstancias.
La arbitrariedad de esta critical esta en fijar como finico porcen-
taje de los gastos de administraci6n un quince por ciento sobre lo
invertido en jornales, materials, etc.
La apreciaci6n del senior Gago inconsistent, ante una sana cri-
tica e'stA directamente desautorizada por el perito ingeniero senior
Elias, cuya opinion es decisive, pues es el finico perito nombrado por
el Juez de Instrucci6n y que como tal prest6 juramento para desem-
pefiar el cargo.








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De las cifras dadas en el balance, dice el senior Elias en su infbr-
me, se desprende que lo invertido en'obras alcanza a la suma de
Sito. 23'343,642.20 la cual esta de'scompuesta en el cuadro No 1, peg.
130 en las distintas partidas que correspondent a los renglones de
jornales, maleriales, studios, etc., y que se agrupan bajo la denomi-
naci6n de gastos generals y Gastos propios. Al condensar el inge-
niero Gago estos concepts de gastos generals y gastos propios, con-
sidera, de acuerdo con los libros de la contabilidad, como inversion
neta de obras la suma de S/o,. 15'445,865.87 y asigna como gastco
Senerales un quince por ciento de este valor o sea de S/o. 2'316,879.70
obteniendo un total- de gastos en obras de S/o. 17'762,745.57 consi-
deraildo la diferencia de S/o. 5'580,896.63 entire ese valor. y el to-
tal invertido por la Comisi6n en obras, como un exceso de adminis-
traci6n. Esta diferencia la establece el citado ingeniero, como resul-
tado de considerar un porcentaje de administraci6n aplicable exclus
sivamente a obras de ingenieria. El hecho de repartir los gastos ge -
nerales en sectors y departamentos, diariamente, .daba a la Comi-
si6n como resultados los valores altos presentados en los iuadros.
Pero tratandose de obras como las emprendidas por la Comisi6n de
Irrigaci6n, en que las funciones eran tan complejas y el radio de ac-
ci6n en que se operaba tan vasto, era 16gico, ateni6ndonos a las
cuestiones furidamentales que hemos establecido en la primera parl
le,'que los gastos generals del proyecto en conjunto se dividieran
proporcionalmente entire las distintas labores, puesto que todas ellas
eran parte de un mismo todo y convergian a una misma finalidad;
la producci6n de tierras vendibles y colonizables. Y lo que interesaba
era el valor final de ese product, incluyendo en ese valor todos los
gastos generals efectuados durante todo el period de construction.
Hay que hacer constar que el monto de gastos generals dentro de
la magnitude de obras ejecutadas en un period de construcci6n dado,
tenia que ir decreciendo proporcionalmente, a media que el proyec-
to se fuera terminando. De tal manera que, concluida la ejecuci6n
del proyecto, el monto de ella con relaci6n al costo total de las obras
no habria sido seguramente de 33.8% como aparece estimarse en el
moment de la paralizaci6n de los trabajos, sino much menor. El
hecho de que el precio de venta de una hectarea de terreno include to-
dos los gastos correspondientes al costo total del sistema de irriga-
ci6n, precio de compra de la tierra, intereses del capital invertida y
cllonizaci6n, hace que Ia apreciaci6n que se efectfie, en cualuloti
moment, de esos gastos, tenga obligadamente que referirse al pre-
io final y total de la tierra. No m) es possible constatar, por no con-
tar con, los elements ncesrcoios, si dentro del margen'doe los gas-
tos generals, podfan rPosllar Pnoubtortos algunos pooulados o mral








35 -

versaci6n. Solamente deseo dejar aclarado que en atenciones a las
cuestiones fundamentals previamente planteados, esos gastos pue-
den tener aceptaci6n en la proporci6n en que han sido invertidos, y
no es acceptable que se estime lisa y llanamente el 15%' como gastos
generals dentro de la organizaci6n y labores que ha desarrollado
la comisi6n, considerando lo hecho hasta el 31 de agosto de .t)s0.
Por otra part, el ingeniero Gago comprueba,y declara que el gasto
de la obra en si considerado, o sea en su aspect de gastos propios
solamente, es bajo, y que finicamente resultan elevados los precious
unitarios totales por el cargo de gastos generals, lo cual se com-
prueia estudiando los cuadros correspondientes a cada obra".
'Me permit trascribir algunos pArrafos de un articulo que tenge
a la mano, del Ing. Valderrama que vicne a reforzar los concepts
emitidos".
'En la construcci6n de obras podemos distinguir dos classes de
inversiones; una que podemos lamar directs, que se hacen espp-
cialynente para cada clase de trabajo y dependent solamente de la
naturaleza y volume de aquel; y otras que podemos lamar indirec-
tas, que afectan a 'todo un grupo de obras llevadas a cabo por una
misma entidad y que dependent del volume y naturaleza del con-
junto de obras que esta entidad se propone construir en determina-
do tiempo.
"Si la estimaci6n de los gastos director en un presupuesto, ofre-
ce ya cierta dificultad, esa es aun mayor en la estimaci6n de la parte
proporcional de los gastos indircctos que tendrA que soportar la obra
de quc se trata, por estar sujeta al volume de trabajo que exista en
el tiempo que se ejecute, y, sobre todb, por estar subordinada al
tempo de duraci6n del trabajo, cosas ambas que escapan ficilmente
al cAlculo. Cualquier variaci6n que aumente el tiempo de construc-
ci6n, aumentara el monto de los gastos indirectos".
"Otra cita que me cabria hacer por la relaci6n que tiene con es-
te aspect, aparte de que constitute, asimismo, una justificaci6n en
muchos aspects, en lo que se refiere al plan de acci6n de una Co-
misi6n, a las orientaciones generals de la misma, es la siguiente
perteneciente al delegado peruano a la Conferencia Pan Pacifico que
se reuni6 en Honolulu, Ing. Sr. Torres Bel6n".
"No obstante el bajo costo de las obras de irrigaci6n en el Peril,
cs preciso no olvidar que ellas tienen que ser ejecutadas, conside-
rAndolas como un,problema econ6mico social y tal vez aun mas social
que econ6mico. Es decir, con el fin exclusive de radicar sobre las
tierras ganadas al desierto, una poblaci6n de pequefios. propietarios
do alto consumo individual y con el mejor standard de vida possible,
'Ilica forma do constituir una nacionalidad 'viSorpsn, sto sup'on








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proveer a las comunidades rurales por establecerse, de todas las co-
nodidades y de todas las atracciones sociales que brinda la civiliza-
ci6s de hoy".
El primer cargo del senior Gago, queda asi, 16cida y convincen-
temente, anulado por la autorizada opinion de otro professional de
reconocida competencia.
La segunda inversi6n criticada por el senior Gago se refiere a la
compra del fundo Sasape, compra que hiciera el Gobierno por la
suma de 950,000 soles. La critical de esta inversion est& desvirtuada
por la opini6n del perito official senior Elias. Las tierras de coloni-
zaci6n, opina este perito, eran el necesario complement para el de-
,sarrollo del objetivo principal del proyecto. En realidad, todas las
tierras consideradas en el proyecto estaban destinadas a la coloni-
zaci6n. Las adquisiciones de tierras hechas por el Estado en la re-
gi6n de Olmos, han constituido material de comentarios en el pf-
blico, especialmente en lo que respect a la de Sasape. Esta adqui-
sici6n la seflala el ingeniero Gago como uno de los gastos indebidos
y la consider como p6rdida". (Cuadro de la pagina 130, resumen.
"En el mapa de la pagina 314 se puede ver que el Area de la tie-
rra adquirida por la Comisi6n de Irrigaci6n en el fundo Sasape esta-
ba incluida en el area !total de tierras por irrigar, indicadas por la
zona roja. El proyecto consideraba la irrigaci6n de 130,000 hecta-
reas, las que pueden apreciarse en el mapa (12,000 hectAreas al Nor-
te de'Olmos y 123,000 al Sur de Olmos). De manera, que si el pro-
yecto ha sido formulado considerando esa extension de tierras, que
aibarca la zona de Sasape, la adquisici6n de este fundo estaba en-
tendida. Como me es impossible constatar, de las piezas del expedien.
te; la exactitud del Area del fundo, tengo eque admitir como exactas
las cifras proporcionadas en la pAgina 285 en la Relaci6n de Inmue-
bles (Inven'tario No 8) que asciende a 25,080 hectareas, la cual re-
presenta una extension mayor al double de la secci6n de irrigar si-
tuada al Norte de O!lmos. Se ha pagado a raz6n de S/o. 50.00 hec-
tArea, la cantidad de SAo. 950,000.00. Faltaba pagar 304,000.00 so-
les oro. El precio de S/o. 50.00 la hectArea no represent un valor
elevado, de acuerdo con las valorizaciones obtenidas en los catastros
de tierras en la costa. De manera que el precio pagado no constitu-
ye en si una carga para el lEstado. 'Se puede si suponer que la adquisi-
ci6n de part del mismo haya dado lugar a una especulaci6n de par-
te del oferente. Como lo que obra en autos no estan incluidos los
titulos de compra venta del fundo, el perito no puede hacer luz al
respect, sino, solamente establece la suposici6n de que la operaci6n
puede haber dado cabida a una, especulacion al ofrecerselo al Estado







37-

por un precio extremadamente alto en relaci6n a aquel pagado an-
teriormente por el vendedor".

Cae fambien bajo la critical acerva del senior Gago la partida de
279 mil 214.41 soles que aparecen invertidos en hotels, peri6dicos,
etc., asi como las sumas aplicadas a construcci6n de locales para el
funcionamiento del Congreso de Irrigaci6n.
El senior BElias es de opinion opuesta. "Considero, dice, que los
resultados obtenidos en el Congreso de Irrigaci6n y Colonizaci6n
reunido en el Norte han sido de tan positive beneficio para la agri-
cultura del'pais en general y de la region del Norte en especial, que
la .celebraci6n peri6dica de estos Congresos se harA una verdadera
necesidad del pais en el future. El objeto principal de estos congre-
.os es el studio de los problems agrarios de las distintas regions
de un pais por medio de la colaboraci6n de todas las personas capa-
citadas, con el prop6sito de encontrar soluciones eficaces a esos
problems. Otra de las finalidades de los mismos es armonizar las
diversas tendencies e intereses de carActer agricola e industrial de
una region. Tambi6n el acercamiento social de los distintos elemen-
tos de una colectividad agricola, con miras a una mas eficaz cola-
boraci6n y entendimiento; asi como proporcionar un incentive pa-
ru cada uno de los agricultores en el desarrollo progresista de sus
labores".
"De inanera que la celebraci6n de este Congreso la consider be-
ii6fica para los fines de colonizaci6n, pero me pronuncio en el sentido
de que ha sido extemporanea, cuando ninguna de las obras funda-
mentales 'del proyecto estaba terminada y ni siquiera el Gobierno
cumplia con entregar las partidas completes en los filtimos afios:
cuando los dafios ocasionados por las inundaciones de 1925 habian
obligado a incurrir en mayores gastos y a retrasar las labores d-2
construcci6n. Siendo esto asi no encuentro justificado que se haya
invertido S/o. 144,758.00 en construir un local ad-hoc permanent
para el Congreso, que en todo caso, pudo haber funcionado en cual-
quier local provisional".
No me toca juzgar si a la political del Gobierno convenia el funcio-
namiento de este Congreso y si el ingeniero Sutton estaba impedido
de oponerse o alegar razones. en contra de su celebraci6n o de los
gastos que ella iba a ocasionar. Pero como t6cnico y como perito lla-
imado a valorizar inversiones e investigar su justificaci6n, creo hon-
radamente premature y excesivo el gasto que por este concept se ha
Irealizado, tanto mas si se consider que a la suma invertida en la
construcci6n del local del Congreso debe agregarse los S/o. 184,229.
70 que cost la construcci6n del Hotel Taymi, llevado a cabo apresu--







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radamente y en el t&rmino de 60 dias con el principal objeto de alo-
jar a los invitados y miembros del referido Congreso.
Hotel Taymi.-Consi'deroj a construcci6n de este local en el mis-
mo caso que la construcci6n del local del Congreso. 'Es possible que la
construcci6n de este hotel pueda haber llenado muchas deficiencies
y haber representado una positive conveniencia para la Comisi6n, pe-
ro la consider extemporAnea por las mismas razones anteriormen-
ie enunciadas para el caso del local del Congreso.
Hoteles y peri6dicos.-Tenemos en tercer lugar el caso de la in-
versi6n hecha en hotels y peri6dicos y otros gastos de propaganda
que asciende a la suma de S/o. 279,214.41 y cuyo detalle no aparece
de los documents que obran en autos, a salvo de la breve explicaci6n
,que da el ingeniero Gago en la conclusion quinta de su informed, p-:
gina 116; y en la que explica que "esta suma ha sido gastada con fi-
nes de propaganda periodistica y turistica, asi como en contrarrestar
la campafia hecha contra las obras en Chiclayo. De una manera ge-
neral esta inversion se present como muy elevada, caso de ser jus-
tificada. El perito lo mnas que puede hacer es una referencia a una de
las consideraciones fundamentals consignadas anteriormente; aque-
lla que atafie a las dificultades por prejuicios politicos y por la lucha
de intereses creados, que podrian original ciertos gastos periodisti-
cos". Las reserves con que el senior Elias acoge estas inversiones, se-
rAn tratadas al ocuparme de las conclusions de su informed.
EIsefior Gago include entire las sumas cuya inversion estima no
congruentes a los fines de la irrigaci6n, la cantidad de 690,037.97 so-
les imported de la instalaci6n y sostenimiento de Granjas experimen-
tales.
Una vez mas el senior Elias discrepa fundamentalmente de la opi-
ni6n del senior Gago.
"De conformidad con las finalidades del proyecto de irrigaci6n y
colonizaci6n de Piura y Lambayeque dice, al ocuparse de este punto
de la critical del t6cnico nombrado por el Ministerio de Fomento, la
:'reaci6n de granjas estaba ampliamente justificada como tambi6n el
de las estaciones experimentales. Las primeras adoptadas en muchos
paises, llenan una funci6n muy important en iuna region donde ha
predominado siempre la tendencia a la monocultura y a la conse-
cuente absorci6n de la propiedad por el latifundio, dos gravisimos e-
nemigos de la prosperidad del pequefio agricultor. Teniendo la Co-
misi6n de Irrigaci6n la misi6n e crear, no solamente la pequefia pro-
piedad para el colono, tenia que hacerse directamente responsible
de la vida econ6mica del mismo, una vez instalado propietario. De o-
itra manera el proyecto de colonizaci6n apareceria ante la naci6n co-
mo un "Bluff"; se hacia el sacrificio de crear un organismo con vida







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para dejarlo morir. La diversificaci6n de cultivos constitute la base
de la prosperidad agricola, trae como consecuencia el equilibrio de la
masa productora y aleja en forma positive la crisis producida por las
bajas de las cotizaciones de los articulos en mercados extranjeros.
Tiende, antes que nada, a satisfacer el consume interno, estabilizan-
do la vida econ6mica del agricultor en todos sus aspects. La funci6n
de la granja es principalmente la diversificaci6n de cultivos por me-
dio de la adaptaci6n de products desarrollados en otros medios y
adaptables a la region y al suelo, y despubs el esfuerzo para la con-
-ervaci6n y el mejoramiento de esos products y animals a trav6s
del tiempo. Ademas otra de las finalidades mas importantes e.s como
dice el ingeniero Sutton, la standarizaci6n de los products. Con esto
se realize la creaci6n de una garantia para el Estado que se hace a-
creedor del colono y que debe controlar, con seguridad, la produc-
cin,. La finica manera de adquirir esa garantia es el control t6cnico,
que obliga al agricultor a usar los ele-mentos de producci6n y repro-
ducci6n que el Estado le entregue y que representan la base de pro-
ductos cuya valorizaci6n se puede establecer con mAs o menos se-
guridad y facilidad". La justificaci6n de la inversi6n en examen no
puede ser mas plena.

Con respect a la cantidad de S/o. 850,443.15 que el senior Gago
consider como gastados en el* Congreso de Irrigaci6n, y que se han
invertido no s61o en ese objeto sino en colonizaci6n, publicidad, ven-
tas de tierras, etc., el senior Elias dice en su informed: "Interesada la
Comisi6n en la colonizaci6n que traeria la terminaci6n de las obras
de irrigaci6n, la preparaci6n de tierras para poder ser vendidas y ex-
plotadas dentro de un plan econ6mico y social, tendria que dedicar
part de sus actividades y presupuesto a esa realizaci6n. Estaba obli-
gada a hacer el reclamo de ese articulo de venta, y a preparar tecnica
y socialmente al agricultor, que iba a ser el productor y el consumi-
dor a la vez. Esta labor incluia entonces, entire otras cosas, un gasto
de publicidad y propaganda. En conclusion, es justificada la inversi6n
en publicidad, descontando lo que se ha gastado en la organizaci6n y
funcionamiento del Congreso de Irrigaci6n. El detalle no lo puedo es-
tablecer limitandome a considerar, por lo expuesto, excesivo este
gasto total de S/o. 851,443.15".

En el filtimo rengl6n del balance que ilustra las conclusions del
informe del senior Gago figure la suma de S/o. 4'028,585.19 como co-
rrespondiente a studios de obras no ejecutadas, cuentas corrientes
y valor de obras no clasificadas. El informed del senior Elias dice a es-
to respect: "El ingeniero seflor Gago consider como gastos inde--







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bidos las cuentas en suspense con un valor de S/o. 1'904,734.77.
Consider tambi6n gastos indebidos o excesivos los studios de obras
no ejecutadas con un valor de 1'200,000 cifras que aparecen en el re-
sumen del cuadro No. i. A fojas 116 el mismo ingeniero en la con-
clusi6n No. 13 incluye un cuadro de inversiones indebidas la suma de
S/o. i'719,767.54 como invertidos en studios y disefios fuera del
plan de construcci6n, incluye tambien la su'ma de S/o. 764,865.45 en
concept de adelantos o pr.stamos a dependencias 'sumas que repre-
sentan S/o. 44,943.86 mAs que el imported total de la partida No. 8 en
que parcialmente aparecen distintas a las consignadas en el cuadro
No. 1. Posiblemente el ingeniero Gago en sus conclusions ha tora-
do de los libros las filtimas cifras que no consider en el resume del
cuadro No. 1 y como las conclusions de su informed encierran los
c:argos -definitivos por administraci6n y malversaci6n voy a tomar es-
tas filtimas cifras en cuenta. De los 4 millones que suman las tres
partidas de cuenta corriente o pr6stamos, el mismo Gago acepta co-
mo justificado hasta un mill6n de soles, como valor de los pianos ca-
tastrales y a6reo catastrale's que han servido para el nuevo sistema de
regadio. Si los studios y disefios han sido ejecutados, aunque las o-
bras no se hayan llevado a cabo, el perito no encuentra raz6n para
considerar indebida la inversion total ya que no puede constatar si la
orden de ejecuci6n de estos plans y disefios se inspiraba en una ver-
dadera necesidad para el future dasarrollo do esas obras. Los pianos
y studios se. han hecho, luego su imported tiene que tomarse en
cuenta.
Como no consta en autos la explicaci6n y detalle de las cuentas
en suspense, yo no puedo pronunciarme sobre su justificaci6n y s61o
puedo establecer quo en la contabilidad existen estas partidas y que
no consta en los autos a que inversion correspondent.
En una empresa grande que utiliza un numeroso personal de em-
pleados' y contratistas de diversas categories: se present con fre-
cuencia la necesidad de hacer adelantos sobre los haberes que deben
percibir. La suma de S/o. 764,865..45 como invertida en adelantos o
pr6stamos, en todo caso, me parece excesiva, aunque no puedo pro-
nunciarme formal y definitivamente sin analizar previamente el de-
talle de estos adelantos".,

Con respect a la reparaci6n o mejora de las casas que la Com-
pafiia tom6 en alquiler para su beneficio, inversion que el senior Ga-
go incluye en su critical es de sumo interns la opinion del perito senior
Elias. "Discrepando dice 6ste, del ingeniero Gago cuando en el cua-
dro de la pAgina 130 califica los gastos de reparaci6n' de casas como
gastos indebidos, me pronuncio solamente en el sentido de que no







*- 41-


haya justificaci6n en lo que a la magnitude de las sumas se refiere. El
que se da la relaci6n de las 'casas arrendadas por la Comisi6n, y el
pormenor de los gastos efectuados en la rehabilitaci6n de ellas hasta
oi 31 de agosto de 1930 se desprende como suma total invertida S/o.
277,462.08. Como en los autos no se explican los pormenores no es
possible determinar la exactitud de la suma dada por el ingeniero Ga-
go. Ante todo consider como obligaci6n imperiosa de parte del in-
geniero jefe de la Gomisi6n, velar por la salud y las garantias en to-
.io orden de cosas de los empleados y obreros bajo su dependencia.
Es una obligaci6n que el Estado le impone y es tan bien un deber por
parte de 61 en vista de las enormes responsabilidades de su cr6dito.
Asimismo consider necesario desde el punto de vista econ6mico de
la conveniencia; es un principio establecido que el mayor rendimien-
to del personal active que la ejecuta y este rendimiento estA natural-
mente en raz6n direct de las condiciones de vida en que dicho per-
sonal EC desenvuelve".

En resume, el informed del senior Gago no furdamenta la incul-
paci6n de peculado al senior Sutton.
La responsabilidad que ese informed deriva contra el imputado es,
segin sus propias palabras, desde el punto de vistq de considerar que
las actividades de la Comisi6n han debido concretarse unicamente a
fines de irrigaci6n. Es, pues, una responsabilidad de orden politico y
recae, no sobre el senior Sutton, sino sobre el Gobierno. El senior Sut-
ton no era un funcionario p6blico, cuya fun'ci6n estuviera enmarca-:
da por una ley, un reglamento o un estatuto especial. Era un t&cnico
ai servicio del Estado, para la ejecuci6n, desarrollo y ejecuci6n de un
basto plan de political agraria y sanitaria.. El mismo perito describe ei
objeto de la comisi6n, abarcando una radio de acci6n extensisimo. Ec
1924, dice, el Gobierno organize la Comisi6n de Irrigaci6n de Piura
y Lambayeque, terminadas las obras del Imperial en Cafiete, siendo
el ejefe de esta organizaci6n el ingeniero Sutton, quien habia diri-
gido los trabajos del Imperial. El objeto principal de esta comisi6n
Tdcnica de ingenieros fub: derivar a las Pampas de Olmos las aguas
del rio Hfuancabamba, que pertenecen a la cuenca del AtlAntico, por
medio de una series de tGneles perforando la Cordillera Occidental,
con un tinel de 16 kil6metros de largo, captando asi 20 metros cd-
licos de agua por segundo, para fines de irrigar las pampas de 01-
mos. Al mismo tiempo se orden6 hacer la represa y Reservorio de
Carhuaquero, en el rio Chancay, a fin de aumentar la dotaci6n de a-
gua en las haciendas de ese valle. El Reservorio tendria una capaci-
dad de 50 millones de metros ciibicos de agua. Estas dos obras im-
portantes y principles fueron el objeto de la Comisi6n de Irrigaci6n.







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En esta misma 6poca, fines de 1925, se encarg6 a la Comisi6n den-
tro del Plan Vial, la construcci6n del camino de Carhuaquero a Cu-
tervo de 120 kil6metros de largo, para evitar el bondolerismo; y el
camino Carhuaquero-Santa .Cruz con 60 kil6metros con igual fin.
Habia tambi6n que reconstruir el camino existente a Chiclayo, pues
las avenidas habian demostrado que Carhuaquero quedaba aislado en
tiempo de fuertes lluvias de Pimentel, sin poder abastecer de mate-
riales, sobre toldo en la parte baja de Ghongoyape a Chiclyo; vi6n-
dose la conveniencia de llevar el camino por la parte izquierda del
ChaPcay, por donde hay menos quebradas laterales. En el mismo pe-
riodo de tiempo, esto es, a fines de 1925, se orden6 a la Comisi6ii
reconstruir las obras de regadio destruidas por las inundaciones, es-
pecialmente la Puntilla y las tomas bajas.
En el afio 1926, y desde fines de 1925, se comenz6 la obra nueva
le la Puntilla, que es una obra de. importancia capital para el riego
seguro del valle de Chancay con 44,479 hectareas de cultivo, el valle
mis important del departamento de Lambayeque.
Como consecuencia de las lluvias de 1925, se orden6 a la Comi-
si6n emprender obras en Piura, de reconstrucci6n de los canales del
Chira y Sechura, llevando un personal de ingenieros de esas obras y
distrayendo fondos de la Irrigaci6n de Lambayeque".
Si se reconoce' que la Comisi6n tenia multiples objetos, 46mo
justificar que se consider responsible a su jefe, por no haber cir-
cunscrito las inversiones a s61o obras de irrigaci6n?
Y si en esto se basa la responsabilidad derivada contra el ejecutor
de los planes y prop6sitos del Gobierno, es claro que se incurre en un
vicio 16gico, flagrante, que desvaloriza en absolute el m6rito del dic-
tamen, no s6lo para los efectos de este process, sino para el process
hist6rico que juzgue de la political hidraulica y agraria del regimen
derrocado poi la revoluci6n de Arequipa.
En suma, el dictamen del senior Gago esta desconectado de los
fines del process penal, en que se pretend hacerlo valer como prue-
I,. de cargo.
1o.- Porque.el senior Gago fu& nombrado por el Ministerio de
Fomento para una comisi6n de indole t6cnica, administrative y poli-
tica, y su dictamen present conclusions critics de la political del
Gobierno, de la forma como so organize la Comisi6n que presidiera
ei senior Sutton y del plan a seguirse para consumer las obras.
2Q.- Porque en armonia con esa finalidad present conclusions
critics que expresan su concept o apreciaci6n subjetiva, y no cons-
tataciones de hechos en que pudiera star contenido el acto criminal
que supone la denuncia y la acusaci6n.







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3f.- Porque aun en este sentido, estan contradichas, casi en su
totalidad, por las apreciaciones y juicios del perito judicial senior E-
lias, cuyo parecer debe considerarse prevalente en el process, pues
\ su dictamen es una pieza de la instrucci6n legalmente producida.



EL DICTAMEN DEL El senior Elias fu6 nombrado perito tkenico
SENOR ELIAS por el senior .Juez Instructor, para valorizar
las obras ejecutadas por la Comisi'6n de Irri-
gaci6n y para constatar si ha existido malversaci6n o peculado en el
manejo de los dineros de la Naci6n, invertidos en dichas obras.
Para llenar, concienzudamente este cometido, el senior Elias, ha-
cc, en primer termino, algunas consideraciones fundamentals, hacia
ias que flamo la atenci6n del Tribunal, porque son la mas plena jus-
tilicaciin del imputado.
Me loca, en primer lugar, dice el senior Elias, analizar el prop6-,
sito que ha guiado al senior Sutton y al gobierno en el planeamiento
general de los trabajos de irrigaci6n y colonizaci6n de Olmos. Por-
que de ese andlisis se han de desprender elements de juicios que
constituyen factors necesarios a una apreciaci6n ecubnime del pro-
ceso y a una investigaci6n complete de la.justificaci6n en la aplica-
ci6n y magnitude de las inversiones efectuadas. A fojas 119 el ingenie-
ri. Gago al informer sobre el objeto de la Comisi6n de Irrigaci6n, di-
ce, textualmente:
"El objeto principal de esta Comisi6n Tecnica de ingenieros fue:
derivar a las pampas de Olmos las aguas del rio Huancabamba que
pertenece a la cuenca del Atlantico, por medio de una series de tine-
les, etc." y. mas adelante afnade "Al mismo tiempo se orden6 hacer
la represa y reservorio de Carhuaquero en el rio Charrcay, a fin de
oumentar la dotaci6n de agua en las haciendas de ese valle. El Re-
ervorio tendria una capacildad de 50 millones de metros c(ibicos de
&gua. Estas dos obras importantes y principals fueron el objeto de
la Comisi6n de Irrigaci6n, Por la misma importancia y volume de es-
tas dos 9bras se requeria hacer campamentos, caminos, crear una or-
ganizaci6n t6cnica administrative para atenderlas estando geogrAfi-
camente muy separadas, mis de 100 kil6metros una de otra".
En las pAginas 379 vta. el ingeniero Sutton al hacer sus declara-
ciones expone literalmente "Fui contratado por el Gobierno para el
proyecto de irrigaci6n y colonizaci6n, que incluia, entire otras cosas,
obras de ingenieria pero que abarcaba la ejecuci6n de todos los actn,.
necesarios para la colonizaci6n de terrenos seleccionados de acuerdo
con los m6viles del Gobierno".








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A fojas 105 corre inserto de la organizaci6n total de la Comisi6n,
que muestra todas las actividades a que estaba dedicada, explicaci6n
que el ingeniero Gago hace sumariamente a fojas 120 y siguiente.
De la lectura y studio detenido de estas piezas del expediente, el pe-
rito llega a la conclusion' de que el ingeniero Sutton tuvo el prop6si-
to de realizar no solamente una obra de ingenieria sino una vasta
obra de coloni7aci6n, inspirada por un espiritu de political agraria am-
plia y modern.
Debo analizar ahora el m6todo escogido y sus lineamientos ge-
nerales para determinar si la organizaci6n e inversiones pueden es-
tar dentro de este punto de vista justificadas. Al mismo tiempo me
ocupar6 de las distintas,influencias que se pueda haber ejercido so-
bre las labores de la Comisi6n.
En la pagina 309 el ingeniero Sutton declara haber empleado ei
m6todo indirecto que es el system 'de trabajo que utiliza el element
mecnico de producci6n dentro de un correspondiente mecanismo
de organizaci6n. Esto result evidence del studio de los cuadros, do-
cumentos y demAs piezas que obran en, autos. Y la aplicaci6n de es-
te modo exigia de una maner. imperiosa el establecimiento de upa
organizaci6n adecuada a l6. En el caso de la irrigaci6n de Olmos los
lineamientos, generals de organizaci6n haii sido los siguientes: Se
cre6 una series de departamentos mAs o menos aut6nomos encarga-
dos del desempefio de las distintas actividades a que la iomisi6n te-
nia que dedicarse de acuerdo con la multiplicidad de funciones para
S lo cual fu .creada; y tambi6n se distribuy6 su enorme labor hacien-
do una repartici6n geogrAfica de sectors independientes y aut6-
nomos.
Queda aclarado que el m6todo utilizado ha sido el indirecto y que
el mecanismo de su funcionamiento exig'ia, en principio, una orga-
ni7aci6n conipleja como la que se cre6.
SLa realizaci6n de las obras emprendidas en el proyecto de la Co-
misi6n, implicaba la construcci6n de una series de obras accesorias,
que aunque tales, constituian un rengl6n anterior a la esencia misma
de la obra, como son una vasta red de caminos; una formaci6n de
catastros; la rehabilitaci6n y reconstrucci6n de muchas obras exis-
ttntes, la labor verdaderamente educativa y constructive dentro de
un medio carente de preparaci6n t6cnica en casi todos sus aspects
que se 'relacionaban directamente con los fines del proyecto; la re-
soluci6n de problems que implicaban verdaderos obsticulos.deriva-
dos de la lucha de intereses creados, de divisionismos ocasionados por
prejuicios sociales y politicos; li paciente labor de ir introduciendo
una reform agraria que involucraba la destrucci6n de muchos fac-
tores tradicionales que habian adquirido con el trascurso del tiempo








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la categoria e importancia .do verdaderos principios. Adems: de es-
tcs aspects puntualizados, es necesario tener en cuenta las circuns-
tancias y factors fatales que mediaron en el process de la realiza-
ci6n lo que es impdrtantisimo si se desea justipreciar la labor de la
(.omisi6n. Entre esos'factores fortuitos o fatales debemos conside-
rar primeramente el siguiente: al afio de empezados los trabajos de
]a Comisi6n se produjeron las inundaciones de 1925, cuya magnitude
y condiciones s6lo tienen precedent en muy lejana 6poca. Esas inun-
daciones vinieron a interrumpir las labores, ocasionando p6rdidas
considerable en la obra ya construida a mis del dafio en conjunto,
como el efecto de considerar el factor tiempo para la continuacidn
de los trabajos y el desequilibrio producido dentro del plan de acci6n.
El resultado de romperse esta armonia en el plan de acci6n, tenia que
afectar positivamente el presupuesto durante la continuaci6n de la
obra, especialmente en la part que correspond a gastos general .
De otro lado la Comisi6n tuvo encargo de dedicarse a otra series de
obras complementarias y completamente ajenas a sus labores, como
son la reconstrucci6n del Canal de Sechura y del Chira; studios de
egua potable para Cajamarca y Chachapoyas y caminos en el depar-
tamento de Cajamarca, en el de Lambayeque fuera del radio propio
do la Comisi6n, etc.; y muchas de ellas tuvieron que realizarse en un
plazo de tiempo relativamente c'orto y que principiarse con suma ur-
gencia. Como consecuencia do esto la Comisi6n se veia abligada a
aesatender sus labores y aun a interrumpir los trabajos por la rapi-
dez con que debia ejecutlr las obras ordenadas por el, Gobierno, al
mismo tiempo que se creaban con igual motive nuevas fuentes de
gastos adicionales, especialmente en lo que se refiere a la partida de
gastos generals y se complicaba mas el mecanismo de organizaci6n
y administraci6n con la creaci6n de nuevas dependencias para las
nuevas funciones.
Se ha expuesto, pues, que la labor de la Comisi6n, no era una la-
bor exclusive, de obras de ingenieria civil sino que consider6'en su
plan de acci6n una verdadera multiplicidad de labores. No es 16gico
entonces suponer que esta variedad de funciones podia ser desem-
*pefiada por una simple organizaci6n de t6cnicos simplemente de
obras ,de ingenieria. Los gastos generals correspondientes a, las 1l-
timas, representan una frcci6n de los gastos generals aplicables a
las mismas obras en correspondencia con el plan de conjunto.
"Es cierto que los gastos geherales obligadamente se desprenden
de la magnitude y proyecciones de la empresa, la que para la realiza-
ci6n de sus fines se ve en la necesidad de organizer sus labores de
*acuordo con los dos factors bAsicos que la ejecuci6n de todo pro-
yecto presupone; EFIGIENCIA Y ICONOMIA. El primero de estos









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factors contempla esencialmente la capacidad y calidad de produc-
ci6n en funci6n del mismo tiempo. El segundo, cuyd idea ya encuen-
rase involucrada en el primer concept, desde el punto de vista de la
concepci6n tdcnica de la eficiencia se tiene ajustada la realizaci6n
del proyecto dentro del minimum de gastos; y result tambi&n inse-
parable del element tiempo al que capitalize y alrededor del cual
gira todo el process de construcci6n y aun el 6xito de la obra descar-
tondo un element como el tiempo, es descapitalizar la obra. Apre-
ciar la magnitude del mecanismo de producci6n en su relaci6n escue--
ta con lo producido, prescindiendo de las determinantes influencias
que del factor tiempo se derivan para los prop6sitos generals del
proyecto, es atacar la unidad misma del conjunto o negar sus fina-
lidades".
"El hecho de tratarse de una obra con una instalaci6n y organiza-
ci6n en que la producci6n se hacia en gran escala nos present el
costo de material reducido a precious relativamente bajos. Este.resul-
tado unido a aquel proporcionado por el uso del element mecAnico
del trabajo ha hecho que el costo unitario correspndiente a las obras
d(e ingenieria propiamente dichas, sea moderado como se puede apre-
ciar por los cuadros que obran en el expediente. Tambi6n lo recono-
ce asi el ingeniero Gago. La capitalizaci6n del tiempo, por tratarse de
una obra realizada por el modo indirecto, hace incdrrecta la aplica-
ci6n de los indices promediales usados generalmente en obras de in-
genieria, aparte de que el solo hecho de tratarse de algo mis que
obras de ingenieria, justificaria su inaplicabilidad, debi'do a las va-
riaciones en el caricter de los gastos generalss.
Se ha expuesto ya que el volume y alcnces del proyecto deter-
minan la extension y car cter de los gastos generals. Siendo los gas-
t.s generals de iniciaci6n superiores siempre a los mismos duran-
te cualquier otro period de construcci6n, entendidndose en la ini-
ciaci6n, la aplicaci6n de toda la escala del proyecto, result impro-
pio caragar estos gastos generals al volume de obras hechas en los
principios de la construcci6n.
Para una apreciaci6n de ellos y de acuerdo con la practice esta-
blecida en todas las obras construidas por el m6todo indirecto en
otros paises, deben compartirse sobre el total de las obras una vez
terminadas. Lo que interest en la realizaci6n de todo proyecto es el
rendimiento que ha de proporcionar. Como la irrigaci6n de Olmos ha
tenido por finalidad producer tierras vendibles y colonizables, su ren-
dimiento tiene que estimarse por la valorizaci6n de estas tierras y
todos los gastos efectuados de una manera general y parcial, tienen
que relacionarse al precio do la unidad (de ti'rra ventliblo y cploni
oznbl al terminarso las obras,









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De todos los documents que obran' en autos no parece la esti-
maci6n total de las obras terminadas y se constata que el Gobierno
mand6 realizar proyectos ajenos al proyecto primitive, cuyo costo no
puede relacionarse con la unidad de tierra que se obtuviera una vez
terminada la irrigaci6n de Olmos. Esto coloca al perito en la imposi-
hilidad de determinar el valor unitario de la tierra y de repartir los
gastos generals en una proporci6n just y general. Seria precise to-
Smar en cuenta estas observaciones, pero no sera possible determinar
con exactitud los resultados num6ricos que podrian obtenerse si en
el expediente constara el valor presupuestado de las obras completes
y el reparto correspondiente de los distintos renglones de gastos.
Resumiendo los filtimos puntos expuestos, queda establecido que:
ha habido circunstancias fortuitas que han encarecido las obras pro-
yectadas y alargado los plazos para su ejecuci6n. Que la intcrvenci6n
del Gobieino y las influencias de su political han influido tambien en
el mayor costo de las obras recargando ciertos renglones. Que tam-
bi6n han influido en igual sentido la ejecuci6n de obras extraffas at
proyecto. Que ha sido justificada, dadas las labores de la Comisi6n,
ia organizaci6n compleja que se cre6, aunque esto no quiere decir
que las inversiones no hayan podido resultar exageradas en. algunos
renglones. Que no es possible aplicar en el caso particular de la irri-
gaci6n de Olmos y dentro las circunstancias que han rodeado la eje-
cuci6n de los trabajos, los indices normales que se utilizan en las
obras de ingenieria civil. Que no es propio determinar los gastos ge-
nerales con relaci6n,al volume de las obras ejecutadas, hasta. el
moment en que el ingeniero Sutton paraliz6 las labores, pues ellos
t'enen que estar subordinados a la concepci6n y ejecuci6n del proyec-
to en total. Que es justificado un mayor gasto inicial en instalaciones
y organizaci6n, el cual no es possible aplicar integramente al volu-
men de las obras ejecutadas, sino que debe distribuirse en el volume
total del proyecto una vez realizado. 'Que es necesario relacionar to-
dos los gastos al valor total de la tierra ya en estado de colonizarse y
venderse, pero que esta relaci6n no se puede determinar, porque no
existen en el expediente elements suficiente para fijarla.
El senior Elias en resume:
Estima el valor total de las obras justificadas en S/o. 33'441,213.98
Las inversiones por justificarse las fija ... ,, 3'071,260.73
Lao inversiones justificadas, pero extemporhneas
en ... ... ... ..... .. ... ... ... .. ... ,, 328,987.70
Con esto deja el senior Elias cumplido uno de los objetos del pe-
ritaje.
En cuanto al otro punto su conolusi6n es terminanto. "El perito
Mdle honradamente, no ha podldo determinar von los olementos de









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'que ha dispuesto si ha existido o no una malversaci6n d'e fondos o
peculados y oual ha sido su monto.
Segin declaraciones del ingeniero Gago en la contabilidad apa-
recen distribuidas todas las inversiones hechas por la comisi6n de
acuerdo con los cuadros que obran en el expediente. Esta distribu-
ci6n y su monto fueron aprobados por el Supremo Gobierno y co-
rrespondia a un plan muy amplio de obras de irrigaci6n y coloniza-
ci6n, propaganda y publicidad, adem&s de algunos trabajos ajenos al
proyecto primitive. En inversiones tan cuantiosas,,en obras de tan-
ta magnitude cuya direcci6n y control se entreg6 con liberalidad al
cuidado de un solo hombre; en una organizaci6n que comprendia
sectors -muy diversos y alejados uno de otro, que utilizaba para el
dosarrollo de los trabajos y la distribuci6n de las cuentas el m6todo
indirecto, con su distribuci6n caracteristica de gastos generals, ha
sido fAcil y muy probable la filtraci6n de sumas apreciables por di-
visi6n de administraci6n y aiin por malversaciones y robo de mate-
riales, y se ha podido encubrir algunos peculados cuya constataci6n es
prActicamente impossible hacer con los documents que obran en los
autos y teniendo que enfocar mi trabajo desde el punto de vista
t4ecnico.

Analicemos la primera conclusion.
Los S/. 3'071,260.73 del.rengl6n inversiones por justificarse se
descompone asi:
.S/. I'435,598.69 que correspondent:
a colonizaci6n, venta de tierras, etc ...... S/o. 851,443.15
a reparaci6n de casas, etc .........,, 304,941.12
a gastos de propaganda, peri6di'co, hotels,
etc. .......... ................ .. 279,214.41
S/o.. 2'353,461.51, en los que estan incluidos:
valor de obras no clasificadas ......... ,, 1'588,596.96
monto de las cuentas corrientes, adelantos,
pr6stamos, etc .................. ,, 764,865.45
S/o. 3'789,060.20
Deduciendo el 50 % de la primera cifra de la
izquierda ............................ ,, 717,799.47
------t-.---i-
S/o. 3'071,260.73

En la primera partida o sea la de S/b. 851,443.15 estan cbmpren-
didos: 328,987.70 soles oro, costo de local construido para funcio-
namionto del congress agrario (8/o, 134,758.00) y el coato del lo-








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tel Taymi S/o. 184,229.70). La diferencia, corresponde a los gas-
tos del funcionamiento del Congreso y a la venta de tierras de colo-
nizaci6n.
Estas inversiones las ha considerado el senior BElias como suscep-
tlbles de justificaci6n, simplemente por estimar excesivo el gasto de
tales servicios.
En que sentido consider el senior Elias por justificarse varias
de las inversiones hechas por la comisi6n?
Literalmerite justificar significa:
a).-Probar judicialmente una cosa;
b).-Hacerla just, rectificAndola o probdndola conveniente-
mente.
El senior Elias raciocina en esta forma:
"Ciertas inversiones hechas por la Comisi6n de Irrigaci6n, son
aparentemente excesivas; y, hay que inferir, que al efectuarlas se ha-
ya podido incurrir en malversaci6n Q en peculado. En el process fal-
tan elements para confirmar esta presunci6n".
Ninguna otra prueba se ha actuado con el fin de alcanzar esa
confirmaci6n.
En el terreno de la imputaci6n criminal, la prueba no gravita so-
bre el encausado: es al contrario, de cargo del acusador.
El senior Sutton no estaba obligado a justificar en el process las
inversiones taohadas por el perito, porque la ley no lo manda asi y
por que no es tal el sentido de la opinion del perito. Este se limita a
concretar esas inversions, como el anico campo en el cual pudieran
incidir los hechos incriminados. No constata la existencia de una in-
fracci6n, se limit a sefialar la material a que debe circunscribirse la
vestigaci6n. No present la prueba del delito, sefiala el lugar o ma-
teria donde debe buscarse esa prueba.
L6gica y juridicamente el dictamen del perito, no puede servir
de sost&n a una acusaci6n por peculado, derivada de que, a juicio del
t6cnico, ciertas inversions son aparentemente exageradas.
Las inversiones a que se refiere la conclusion del senior Elias,
han sido ya plenamente justificadas, en Ja i'nica forma y en la opor-
tunidad requeridas por la ley.
El senior Sutton no ha sido un funcionario, ni un empleado pi-
blico, en estricto sentido. Fu6 un tecnico, a quien el gobierno enco-
mend6, bajo contrato de locaci6n de servicios, la ejecuci6n del plan
de irrigaci6n y colonizaci6n de log desiertos del Norte,-lo que vale
decir, que tuvo a su cargo una obra o servicio pfblico, quedando vin-
culado al Estado en una double relaci6n; de derecho civil, en cuanto
deriva del contrato de locaci6n de servicios; y de derecho pfiblico ad-
n inistrativo.








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En esta condici6n era civil y administrativamente responsible an-
te el Estado ya como persona juridica de derecho privado, ya como
autoridad o persona juridica de derecho pfiblico. Y es este segundo
aspect de su-responsabilidad, que interest ahora.
La responsabilidad en todo Estado, que tiene una gerarquia ad-
ministrativa es de ,tres species: responsabilidad civil, penal y ad-
ministrativa.
SPero la responsabilidad de los funcionarios, con respect a la ad-
mrinistraci6n, puede ser internal o externa; y en sus efectos, direct o
ir direct.
Interna si nace entire el funcionario y la administraci6n; externa
si nace de las relaciones entire esta o los funcionarios, con los terce-
ros; direct la que se contrae por la administraci6n o el funcionario
por acto propio, e indirecta la que contrae la administraci6n a conse-
cuencia del acto de un funcionario. Combo la responsabilidad civil in-
terna se contrae por el funcion'io respect a la administraci6n, es-
pecialmente en material de cuentas; y como es con la cuenta de los di-
neros del Erario que se reciben, para un objeto de interns pilblico, que
se justifica su inversion; result obvio que esta responsabilidad del
senior Sutton est& legalmente cubierta y cancelada, pues cumpli6 con
dar cuenta de los fondos.que recibi6 del Ministerio de Fomento y que
invirtiera conforme a las autorizaciones, planes e instrucciones de
csa repartici6n administrative.
En el regimen juridico a que estuvo sometido el servicio pfibli-
co que se puso bajo la administraci6n del senior Sutton, sste recibia
los fondos qce el Gobierno destinaba a la Comisi6n, mediante libra-
mientos expedidos con sujeci6n.a las normas fiscales del caso, y en
la suma prevista en los presupuestos mensuales que l formaba y
que el Ministerio aprobaba, previous los trimites respectivos.
Al finalizar cada ejercicio elevaba sus cuentas al Ministerio, y
este, previo examen de la Direcci6n del Ramo, de la Contaduria-y del
Fiscal o controlador ad-hoc que se nombr6 para este efecto; las san-
cionadas administrativamente, lo que significa su conformidad con
el presupuesto rcspectivo y con las 6rdenes e instrucciones del Go-
bierno. Tras ese trimite, pasaban al Tribunal Mayor, y alli, despu6s
del procedimiento ,reglamentario, eran aprobadas, lo que signi'fica
(ue la jurisdicci6n privativa, habia encontrado, justificadas las inver-
siones o empleo del dinero fiscal manejado por el senior Sutton. Es-
ti, pues, probado, y, es evidence, que la inversion de los tres millo-
nes y pico que el senior Elias consider por justificarse, ha sido ya ple-
na y legalmente justificada en la opontunidad y forma requerida por
la ley.








- 51 -I


La justificaci6n do esas inversiones, en el sentido de demostrar
a probar, que eran conformes al interns piiblico, que estaban en ar-
monia con los recursos fiscales que eran t6cnicamente proporciona-
das a la magnitude o coste de los trabajos que realizaba la Comisi6n;
esto es, la justificaci6n en el concept politico y econ6mico de esas
inversiones, no puede involucrarse en este process, ni es tampoco de
cargo del senior Sutton, a quien no se incrimina, como no podia in-
criminarse, -su cooperaci6n y concurso en el desarrollo del plan de
political hidrdulica y agraria y de colonizaci6n.
El Poder Judicial no ejerce control politico sobre el Poder Ejecu-
tivo; esa funci6n es exclusive del Parlamento; y es absurdo que se
preienda que alguien pueda o deba justificar, ante un Tribunal Co-
rreccional y en un juicio criminal, la political de un Gobierno; este
existi6 constitucionalmente; y solo pudo juzgarse de sus actos den-
tro del mismo regimen juridico en que se produjeron. La desapari-
ci6n de un 'Gobierno, por acto revolucionario, que s6lo cambia los
hombres, no basta para que pueda desquisiarse un orden juridico, ni
removerse los cimientos de la organization del Estado, sometiendo
a juicio el gobierno desaparecido, que en su hora fu6 la encarnaci6n
real del Poder Ejecutivo, ni condenar a los hombres que ejercieron
funciones piblicas, como si fueran reos de delitos comunes.
Conforme a la Constituci6n Politica que el gobierno surgido de
la Revoluci6n declare en vigor, (Art. 9) de cualquiera cantidad co-
brada o invertida 'contra la ley, serd responsible el que ordene la
exacci6n o el gasto. Esta responsabilidad direct, por acto propio,
trat ndose de los Ministerios, estA sometida a una codificaci6n pre-
via que s6lo compete al parlamento, conforme a las leyes de .4 de
diciembre de 1855 y 28 de setiembre de 1866.
Si la falta de justificaci6n de las inversiones tachadas por el pe-
rito Elias conforme a 6rdenes y autorizaciones y aprobaciones espe-
cificas y concretas de los Ministerios del regimen anterior, signifi-
cara que tales inversiones se hicieron contra la ley, y que gasto no
justificado es igual a gasto indebido o contra ley, tampoco puede el
Tribunal Correccional ocuparse de esta responsabilidad direct, que
estA fuera del radio de su jurisdicci6n funcional.
El Articulo constitutional citado declara que es tambi6n respon-
sable por los gastos contrarios a la l,ey el ejecutor sino prueba su
inculpabilidad.
La inculpabilidad del seiior Sutton, por las inversiones en debate,
suponiendo que se hubiese constatado su ilegalidad, estA:
1--En que, como encargado de un servicio pfiblico, organizado
por el Poder Ejecutivo a su arbitrio, sin una ley o reglamento espe-








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ciales, no tenia otra norma que el prestar acatamiento a las instruc-
clones y 6rdenes que le impartia el Ejecutivo.
Poi' raz6n de su situaci6n especial de subordinaci6n, incondicio-
nada y absolute a los mandates del Gobierno, estaria exento de cul-
pabilidad, conforme al inciso 59 del Art. 85 del CG6digo Penal, pues
al invertir los dineros que se le cntregaron, obr6 por orden que le era
absolutamente obligatorio de la autoridad, debiendo suponer racio-
nal y moralmente, que lo hacia con indiscutible competencia y ejer-
cicio de sus funciones.
Independientemente de la responsabilidad subsidiaria ;del Art. 9
que afecta al ejecutor de las 6rdenes de pago, cuando este es indebi-
do', de la que, como acaba de demostrarse, esta exento el senior Sut-
ton, la demand fiscal le imput6 actos propio de indole criminal, en
lo que es direct y penalmente responsible.
Y Ilegamos asi a lo que cs objeto ,propio del process, a la impu-
taci6n de peculado, en las dos formas que nuestro C6digo Penal san-
ciona esta infracci6n.


LA ACUSACION FISCAL La bo4a de nieve que es imagen de este
process ha seguido "una trayectoria inver-
sa a la que sigue la que forma la calumnia y propaga el escandalo.
Esta se inicia como una particular casi invisible, que impulsa el so-
plo de la maledicencia, y que al rodar se acrecienta y se nutre con las
adherencias de la mal6vola credulidad de los hombres. La de este
process, engendrada por la, pasi6n political, aparece como una mon-
tafia y va decreciendo a media que la luz de la verdad aclara las tur-
bias emanaciones condensadas en su masa.
Los 60 millones de la denuncia fiscal se reduce a los trece mi-
11ones del dictamen Gago, bajan en seguida a los tres millones "por
justificarse" el del senior Elias, y, quedan, al cabo, en las minfsculas
e indeterminadas imputaciones de la acusaci6n fiscal.
La acusaci6n fiscal es un acto de suma importancia en el proce-
dimiento y por esto la ley ha cuidado de precisar con toda exactitud,e
lo que debe contener.
El escrito de acusaci6n debe indicar la acci6n u omisi6n punible y
ias circunstancias que determinan la responsabilidad criminal.
El senior fiscal ha creido satisfacer este mandate de la ley indi-
cando como las acciones punibles que imputa al acusado Sr. Sutton,:
1.-El gasto de S/o. 277,462.08 que segfn las constataciones del
ingeniero senior Gago se invirtieron en reparaci6n de casas, tomadas
en alquiler para servicio de la Comisi6n.








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29-La construcci6n de una finca o casa para uso de la Comisi6n
tn terreno propio del imputado.
39-El exhorbitante gasto efectuado en las obras de irrigaci6n de
las Pampas de Olmos.
Como circunstancias que, en su concept, integran la responsabi-
iidad apunta:
19-Que ni tkcnicamente, ni econ6micamente se justifica el di-
nero invertido, pues los problemdticos resultados de las obras efec-
tuadas demuestran que se ha dado a los dineros del Estado aplica-
ci6n distinta de la sefialada por la ley y que, se ha utilizado por el
senior Sutton esos caudales p6blicos en su propio beneficio y tambi6n
on beneficio de particulares.
29--Que esta responsabilidad no se atenfia por el hecho de que
tudos los gastos fueron aprobados por resoluciones supremas, pues
a su criteria ellas "no son sino Ilpidas de los delitos cometidos".
En estos hechos encuentra el senior Fiscal los elements que ca-
racterizan los delitos de peculado descritos y sancionados en los ar-
ticulos 346 y 348 del C. P. y de las circunstancias que anota y muy
particularmente de que supone que el Gobierno que contrat6 al se-
ilor Sutton y que aprob6 sus actos, era un regimen que se valia del
peculado y de la apropiaci6n ilicita para conseguir adhesiones y pro-
curar su estabilidad, y de que el acusado es un extranjero, hijo y ciu-
dadano de la Gran Repuiblica del Norte que vino a buscar en el pais
vida c6moda explotando la ingenuidad de caudillos ambiciosos, infie-
re que no hay atenuante que libre al imputado de una condena.
La acusaci6n fiscal se fund y cita como pruebas los dictAmenes
de los ingenieros sefiores Gago y Elias que he analizado extensa-i
mente y las opinions del contador senior Simpson y del ingeniero se-
fior Noya, a las que aun no me he referido.
La acusaci6n fiscal deriva, pues, una responsabilidad direct, ,por
hecho propio, del ingeiiero Sutton, enmarcando ese hecho en dis-
positivos concretos de la ley penal.
El peculado lo sanciona la ley penal en dos formas; la del pecula-
do propiamente dicho, a que se refiere elarticulo 346; y la de la
malyersaci6&i de que trata el articulo 348.
"El funcionario o empleado pfblico que se apropiare o utilizare
Sen cualquier forma, para si o para otro, caudales o efectos cuya per-
cepci6n, administraci6n o custodia le estuviere confiada por raz6n de
su cargo, compete el delito de peculado".
Esta infracci6n tiene como elements objetivos:
19-Que un funcionario o empleado piblico tenga por raz6n do
empleo o funci6n,, la administraci6n o custodia de caudales o efec-
tos pertenecientes al Estado.








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29-Que en esta situaci6n se apropie o utilice para si o para otro,
do esos efectos o caudales.
i Cul de los hechos que la acusaci6n fiscal consigna como im-
putables al senior Sutton, ha consistido en la apropiaci6n o utiliza-
ci6n de los dineros que le entregara el Ministerio de Fomento, en
su propio provecho o en provecho de tercero?
El senior fiscal ha omitido esta concrete especificaci6n. De los
hechos que enumera s6lo es congruente, con la figure juridica del
peculado, la construcci6n de una casa para servicio de la Comisi6n,
en terreno propio del imputado.
Que el senior Sutton, como agent de la administraci6n piblica,
tuvo a su cargo la administraci6n de los dineros que el Goliierno des-
tinaba a las obras de irrigaci6n, colonizaci6n y saneamiento del Nor-
te, es innegable, y por lo mismo estaba en la situaci6n de hecho que
la ley contempla, para poder convertirse en agent de un peculado.
Que en esa misma situaci6n hizo construir una casa para servi-
cio de la Comisi6n que presidia.en terreno que era de su propiedad,
es un hecho que mi defendido no ha negado jamrs.
Lo que no result en el process, ni puede inferirse de circunstan-
cia alguna, es que ese acto lo practicara el senior Sutton con el fin
de apropiarse o utilizar en su provecho o en el de tercero, el dinero
invertido, o con mhs propiedad, el edificio que con l1 se construy6.
En ninguna pieza de la instrucci6n, ni en el debate oral, se ha
probado, pero ni siquiera se ha insinuado o enunciado, que el senior
Sutton se considerase duefio del edificio, que lo hiciera anotar en el
Registro de la Propiedad Inmueble, como de su dominion; que cobra-
ra alquileres por el uso que de 61 hacia la Comisi6n. 4,D6nde esta,
pues, el element tipico, la circunstancia esencial, la finalidad de lu-
cro que caracteriza al peculado? El senior Sutton lejos de ser impul-
sado a este acto por un m6vil egoista antisocial, contrario a los debe-
res de su funci6n, tendiente al menoscabo del patrimonio del Esta-
do; lejos de obrar con la ma'licia y el dolo inseparables, como el alma
del cuerpo, de toda infracci6n punible, practice un acto de despren-
dimiento en favor del Estado cediendo, cuando menos el uso, del so-
lar que le pertenecia, para edificar en 61 una casa dsetinada al servi-
cio de la Comisi6n, lo que vale decir, en servicio del propio Estado y
bn exclusive beneficio de su Erario.
La edificaci6n de esta casa, esta justificada en si misma, por la
opinion del perito senior Elias que reconoce como un deber del Es-
tado, como lo es de toda empresa, que emplea y utiliza el esfuerzo
human el cuidar de la salud, de la vida y aun el procurar comodidad
y bienestar a los t6cnicos, empleados y braseros que ponen su acti-
vidad y su esfuerzo a la realizaci6n de alguna finalidad de la qnte









espera beneficios econ6micos, sociales, politicos o de cualquier na-
turaleza.
El senior Sutton, encargado de un servicio p6blico, dentro el rB-
gimen administrative y juridico, creado para Bste, tenia amplias fa-
cultades para proveer a todas las necesidades de la Comisi6n que pre-
sidia. Era dentro de su funci6n y por explicit o tdcita delegaci6n del
Gobierno, su representante, su gestor, y obraba con toda la amplitud
de facultades, con toda la discrecionalidad que tiene la administra-
ci6n piiblica, como condici6n esencial para poder satisfacer, con
oportunidad y eficacia, una necesidad de orden colectivo; para po-
aer impulsar, defender, vigilar, con eficiencia, un interns pdblico; y
con esa potestad, discrecional e irrestricta, que caracteriza a la ac-
ci6n administrative, di6 parte insignificant de los dineros que se
pusieron en sus manos, esta inversion, tan desconsideradamente in-
criminada. Este acto fu6, como todos los de su gesti6n, aprobado por
el Gobierno. La responsabilidad, en consecuencia, si se tratara de
acto reprochable, radicaria, no en el senior Sutton, sino en el Go-
bierno que puso en sus manos la ejecuci6n de su plan de irrigaci6n
y colonizaci6n del Norte, que lo invisti6 de la autoridad y facultades
necesarias para realizar su empresa.
En el inciso 59 del articulo 850 del C6digo Penal consider .como
causa excluyente de la represi6n, al que obra por disposici6n de la
ley o por orden obligatoria de la autoridad competent, expedida en
el ejercicio de sus funciones.
Las obras de irrigaci6n y colonizaci6n del Norte se hicieron en
virtud de la ley que autorizaba al Poder Ejecutivo para llevarlas a
cabo.-Los fondos destinados a esta empresa no estaban considerados
en el presupuesto general de la Naci6n. Se.tomaron de los empres-
titos que el Gobierno realizara, con autorizaciones legislativas, para
distintos fines y entire ellos para el desarrollo de la politicala econ6-
mica del Gobierno, que incluia el saneamiento, la irrigaci6n, la co-
lonizaci6n de la costa y el fomento, en todas sus formas del progress
y de la economic national. Organizando la Comisi6n Ttcnica de irri-
gaci6n y colonizacion, que presidia el senior Sutton; encomendandble
la ejecuci6n de obras de saneamiento, de apertura de caminos, de
defense de los intereses agricolas de los departamentos de Lambayc-
que y de Piura, el Gobierno, finica autoridad competent para la ad-
ministraci6n de los intereses del Estado, obraba dentro de la ley y
procedia en ejercicio de sus funciones. Por consiguiente, las 6rdenes.
jutorizaciones y su aprobaci6n del Poder Ejecutivo a la gesti6n y a
los actos del senior Sutton, aun en el supuesto de que estos pudieran
constituir una infracci6n, quedarian justificados por el inciso 59 de!
articulo 85 del C6digo Penal. C6mo entonces, imputarle responsa-







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bilidad criminal por un acto perfectamente licito, absolutamente jus-
tificado, desprovisto para el criteria mds suspicaz de la tipicidad de-
lictiva?
Se trata de un acto que produce una accion; se trata de un ac-
to civil, cuyos efectos estin regulados por la ley, y que por ministerio
de 6sta, hace al Estado duefio y senior del edificio que levant6 el se-
f.or Sutton y que s61o el Estado ha utilizado. Este hecho de accesi6n
se llev6 a cabo plblicamente, anotando en las cuentas de la Comisiitn,
iLue'el dinero que en 61 se invertia, era dinero del Estado. LD6nde es-
ia el prop6sito de apoderamiento indebido, d6nde la finalidad de lu-
cro personal caracterizante del peculado?
Malversaoi6n.-El funcionario o empleado pfiblico que teniendo
a su cargo caudales, efectos o bienes del Estado, les diere una apli-
caci6n pfiblica distinta de la sefialada por las leyes, compete el delito
de malversaci6n.
La malversaci6n supone la misma situaci6n del agent que el pe-
culado. Lo que especifica esta infracci6n es la aplicaci6n dada a los
dineros o efectos piblicos, cuando esta es distinta de la sefialada en
la ley. Otro supuesto de la infracci6n es la existencia de un regimen
legal, que sirva de norma a la inversion de caudales o efectos pfibli-
cos; y dentro de.ese regimen, la de un precepto que especificamen-
te seilale la aplicaci6n precisa de determinada cantidad o de determi-
iados efectos. En el Perd constituyen el regimen juridico, de la in-
versi6n de caudales piblicos; la ley general de presupuesto; la ley
dictada especialmente para el ejercicio de cada presupuesto; la ley
de organizaci6n de los Ministerios; los Reglamentos de Contabilidad
P6blica; de la contraloria general; de las contadurias ministeriales;
y del Tribunal Mayor de. Cuentas.
Para imputar el delito de malversacion, la vista del fiscal, debie-
ra pues, dentro del precepto del Art. 348 del G. de P. en M. C., con-
tener la designaci6n especifica, precisa, del hecho o hechos en que
est& la majversaci6n y como circunstancia calificativa especial, la
indicaci6n de la ley que sefial6 el destino de los fondos.pfiblicos in-
vertidos indebidamente en otro objeto distinto,, y cual ha sido este
objeto.
Aunque la acusaci6n fiscal es deficiente a este respect, cabe in-
terpretar el pensamiento del acusador pfiblico en esta forma. El se-
flof Sutton invirti6 277,462.08 soles oro, tomados de los fondos fis..
cales que se le entregaron para el servicio pp6blico de que estaba en-
cargado, en mejoras o reparaciones, en convertir en una morada hu-
mana acceptable, las casas que tom6 en alquiler para el servicio de la
Comisi6n que presidia; como obrando asi ihvirti6 los fondos destinq-
dos a la irrigaci6n de las pampas de Olmos ,en un objeto distinto del







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que laley le sefialara, ha incurrido en.delito de malversaci6n. 0 cabe
tambi6n variar la premisa menor, en sentido de que Io invertidc en
mejoras, debe entenderse como empleado en utilidad de los duefios
ae los inmuebles, concluyendo que en esa forma es imputable al se-
ilor Sutton un otro delito' de peculado, propiamente dicho. En el'pri-
mer supuesto la acusaci6n fiscal incurre en un vicio l6gico flagran-
te. Si la pre-existencia de una ley que sefiale .el destino especifico
a determinada suma de dinero, es un element esencial para la exis-
tencia de la malversaci6n, el senior fiscal ha debido demostrar la
existencia de esa ley y no presuponerla, la suposici6n de lo que se
debe demostrar, constitute la petici6n de principio con que los esco-
lAsticos designan uno de los vicios. del raciocinio, mas vulgar y menos
excusable en el razonar juridico, cuya conclusion va a herir la per-
sona humana en algo tan esencial, intimo y caro, como son el honor
y la libertad.
El sofisma de la acusaci6n fiscal radica, en que el senior fiscal
no ha estimado, no ha analizado, no ha compulsado, por falta de se-
renidad o por exceso de mal entendido celo en el buen desempefio de
su funci6n, las circunstancias que debi6 compulsar, antes de derivar
de los hechos del process, la responsabilidad criminal que imputa.'
Las obras de.irrigaci6n y las demAs encomendadas al senior Sut-
ton, no tenian partidas especiales en los presupuestos generals de la
Ilepiblica. Fueron asignadas a esos objetos como ya se ha indicado,
al distribuirse las sumas obtenidas por los empr6stitos que llev6 a
cabo el gobierno anterior. El acto legislative que sancion6 los empgrs-
titos asign6 globalmente diez millones de d6lares si no estoy mal in-
formado para esa empresa.' Esta simple autorizaci6n comporta la fa-
cultad, que por lo demas, le correspondia constitucionalmente, al go-
b:erno, de acordar discrecionalmente la forma de invertir esa suma.
El gobierno deleg6 en parte esa facultad al senior Sutton, sin sustraer-
lo al control correspondiente, y en part la ejerci6, mediante las au-
torizaciones, 6rdenes y aprobaciones especificas que hacia concre-
tamente a media que el desarrollo del plan de irrigaci6n y coloni-
Yaci6n lo exigia, o a media/ que las necesidades del servicio pfblico
a que esos caudales oestaban destinados por acto legislative, deter-
minaban los objetos concretos de su inversion.
Mal puede, pues, arguirse que lo invertido en la reparaci6n do
casas, por ejemplo, constitute un gasto indebido, una aplicaci6n de
caudales piblicos a un objeto distinto del sefialado por la ley. El pe-
rTto sefiior Elias ha demostrado con razones irrefutables, que era un
deber del Estado'y un rengl6n imprescindible en el Presupuesto de
la empresa encomendada al senior Sutton, el procurar a los t6cnicos
y empleados a sus 6rdenes, viviendas que significaran una seguri-








- 58 -


dad de su vida y su salud, no s6lo por elemental deber de humanidad
y decoro pfblico, sino por conveniencia propia para obtener un ren-
dimiento eficiente y constant de los colaboradores del senior Sutton
al servicio del Estado.
La apreciaci6n simplemente cuantitativa de la inversion en el sen-
tido de haber gastado en este objeto mAs de lo que se cree debiera
haber gastado, es absolutamente casuistica.
No estando limitado el cuanto de esa inversion por ley alguna,
siendo de absolute potestad del Poder Ejecutivo el determinarla y
habiendo este Poder sancionado el gasto, no puede oponerse a este
acto legitimo del gobierno national, el criteria personal, la estima-
ct6n subjetiva de perito alguno, y ni ain el criteria del acusador pf-
blico, ni del Poder Judicial en su integridad.
El senior Fiscal, sabia, indudablemente, que al derivar responsa-
bilidad contra el senior Sctton por la inversion de que se trata, habia
de encontrar una valla insuperable a la calificaci6n de este hecho co-
mio un delito de malversaci6n en los actos del Poder Ejecutivo que lo
autorizaron y sancionaron en aquellas resoluciones supreme del Mi-
i.isterio de Fomento,. en aquellas sentencias del Tribunal Mayor de
Cuentas aprobatorias de las que rindiera el senior Sutton, que in-
cluian el gasto que hoy se consider como indebido.
Por esto declara incompetent al gobierno de quien emanaron
aquellos actos para ordenarlos y para aprobarlos despu6s de ejecu-
tpdos, porque dice "era un regimen especialmente organizado para
malversar y apropiarse ilicitamente de los dineros de la Repfblica.'"
En el campo juridico, inico en el que cabe situar este debate, 1)
alegado por el sefior fiscal no puede estihmarse sino'como una tacha
de nulidad, a los actos administrativos y de la jurisdicci6n privativa
que justifican los hechos en que se funda la imputaci6n, que consti-
tuyen la prueba de la inculpabilidad a que se refiere el Art. 9 de la
Constituci6n, o la causa eximente de su punibilidad, contemplada en
el inciso 59 del Art. 85 del C. P. Interpretada la alegaci6n del senior
fiscal en el inic6 sentido juridico que la hace valedera, se involucra
en el process, una cuesti6n prejudicial, que es de lo mas ardua y
compleja.
"Se dice que una cuesti6n es prejudicial a otra, cuando la resolu-
ci6n previa de la primera es nedesaria o 6til para la resoluci6n de la
segunda".
:En este caso, argiiida la invalidez de los actos del Poder Eljecu-
tivo que ordenaron o sancionaron las inversiones por las que se im-
puta el delito de peculado al senior Sutton, la diluicidaci6n' de esta
atingencia es prejudicial a la decision sobre la responsabilidad pe-
nal, porque la aprobaci6n de sus actos constituye- la prueba de su








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irresponsabilidad, conforme a la segunda parte del Art. 9 de la Cons-
tituci6n del Estado vigente en la 6poca en que se suponen cometidos
los delitos, y es, ademis, un motivo de excepci6n de la pena, .con-
forme al inciso 59 del Art. 85 del C6digo Penal,
El Tribunal Correccional, o en terminos mds generals, ninguno
de los 6rganos jurisdiccionales, tiene competencia para resolver la
cuesti6n propuesta. En efecto:: conforme al inciso 8Q del Art. 121 de
la Constituci6n de 1919, corresponde al president de la rep6blica
"dar las 6rdenes necesarias para la recaudaci6n e inversi6n de las
rentas piiblicas con arreglo a la ley". Si una inversion ordenada por
el gobierno puede constituir un gasto indebido la responsabilidad di-
recta de ese hecho, .recae sobre el ministry de Estado respective, que
lo autoriz6 y lo refrend6. Esta responsabilidad no puede hacerse efec-'
tiva sin el juicio politico previo que establece la ley de 28 de setiem-
bre de 1868, esto es, sin la respective acusaci6n formulada por la
Camara de Diputados y sin la declaraci6n del Senado de haber lugar
a formaci6n de causa. La responsabilidad del ejecutor de una orden
de pago.indebido queda necesariamente vinculada a esta misma con-
dici6n, pues seria implicante y absurdo suponer que si el juicio po-
litico declara no haber lugar a formaci6n de causa contra el funcio-
nario ministerial que orden6 el gasto, quede en pie la responsabilidad
subsidiaria del ejecutor.
Po-r otra parte, la gesti6n del poder ejecutivo en orden a la in-
versi6n de los dineros fiscales se resume en cuenta general que
anualmente se present al Congreso, a quien compete su aprbbaci6n
6 desaprobaci6n.
La calificaci6n de los actos del poder ejecutivo concernientes a
la 'facultad constitutional contenida en el inciso 89 del Art. 121 ya
citado, ya se trate de un acto concrete susceptible de incluirse en el
Art. 9 de la misma Carta Politica, ya de la gesti6n fiscal integral, re-
sumida en la cuenta general de la republica, no puede, pues, invo-
lucrarse como cuesti6n prejudicial en un process penal por inversi6n
indebida de caudales piblicos, imputada a un agent subalterno del
gobierno, porque esa calificaci6n implica el ejercicio de una potes-
tad pdblica internal reservada al poder legislative o al gobierno.
Si como en este caso, se trae a cuenta o se invoca la cuesti6n pre-
judicial cuya decision estd legalmente dada ya por quien segfin .1
aerecho pDblico interno tenia facultad para resolverlo, los jueces y
tribunales estin obligados a acatar la decision ejecutoriada y a su-
bordinar a esa situaci6n juridica irrevocable, la decision de la cue~.-
ti6n penal sometida a su competencia. Quiere decir, que al calificar
lus hechos imputados al senior Sutton, hay que partir de este supues-
to inconmovible; que la gesti6n del gobierno hecha dentro sus fa-








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cultades constitucionales, en orden al plan de irrigaci6n, coloniza-
ci6n, etc., del desierto del Norte, y en orden a la inversion de los cau-
oales pfiblicos destinados a ese objeto, qued6 politicamente saucio-
nada por no haber el Poder Legislativo en uso de su potestad consti-
tucional, formulado acusaci6n ni mandado abrir causa por respon-
Eabilidad de los ministros que autorizaron la gesti6n, y por haber
aprobado las cuentas qce el gqbierno diera de la inversi6n de esos
caudales; y que esta aprobaci6n political, irrevocable por la nature-
leza de las cosas, cubre toda responsabilidad del senior Sutton, cuyos
actos fueron a su vez aprobados por el gobierno.
Cuando la acusaci6n fiscal deriva la responsabilidad del sefior
Sutton por las inversiones que consider indebidas, de la circuits-
tancia de haber sido aprobadas por un gobierno que esta fuera de scs
afectos y de su concepci6n political relative a la manera de gaber-
nar y de servir los interests del pais, se coloca, fuera del radio do su
funci6n de acusador pfblico, se coloca al margen del process penal
en que intervene, convirti6ndose en un acusador politico del r6gim-,n
fenecido, para el juicio definitive que acerca de 61 pronunciarA la
historic.
Lejos de alegar y de proabr que en los hechos concretos que im-
puta al acusado concurren, nitidas, precisas, evidentes, las circuns-
tancias que los caracterizan como hechos punibles, para despertar
asi en la conciencia del Tribunal Correccional la convicci6n de que
ha existido un hecho punible,, de que hay un agent responsible de
ese hecho y de que la ley y la vindicta pfiblica exigen su sanci6n, -
se limita a acusar de inmoralidad y deficiencia al gobierno a cuyo
servicio estuviera el acusado.
En los hechos que se imputan al senior Sctton, concretados -ec
la acusaci6n del senior fiscal, a saber: construcci6n de una casa ei
terreno de su propiedad; inversion de 227 mil soles, en mejorar los
inmuebles alquilados para el servicio de la comisi6n, y exorbitancia
en los gastos hechos en todas las obras encomendadas por el gobier-
no al imputado, no se encuentra ni la juridicidad, ni la' tipicidad,
ri la punibilidad, que han de existir para que un acto human sea
calificado como delito.
La juricidad implica que el hecho realizado por el hombre, es,
en su esencia y en todas sus modalidades, igual o conforme al he-
cho incriminado en abstract por la ley.
Este element dice relaci6n a la garantia de la ley penal segfin
la que, s6lo son punibles los hechos prohibidos por la ley bajo la
sanci6n de una pena.
No puede, pues, calificarse como peculado, por ejemplo, el acto
de un agent de administraci6n p6blica, si no se prueba la apropiaci6n









o utilizaci6n de los caudales u objetos pfiblicos que el agent admi-
nistraba o custodiaba. El prop6sito del lucro personal, el provecho
propio o de terceros, es el element constitutivo del peculado. Y ya
iemos visto que ni en la construcci6n de la casa, ni en las mejoras
hechas en las viviendas tomadas en alquiler, puede sefialarse el lucro
o provecho del senior Sutton o de los propietarios de los inmuebles,
como finalidad de la edificaci6n o la mejora.
Ambos actos, practicados sin el dolo especifico de que ha de es-
tar informado el peculado, carecen de la juridicidad requerida para
su incriminaci6n.
Nadie podrA sefialar el articulo del C6digo Penal, que sancione
cn hecho de accesi6n, ni menos el hecho de mejorarse por el con-
ductor la cosa que toma en alquiler. Uno y otro son actos juridicos
de cardcter netamente civil, que crean relaciones de este orden, en-
tre los duefios de las cosas unidas para la accesi6n y entire el loca-
dor y el locoatario.
El inquilino que mejora la casa que tiene en uso, lo hace en mira
a disfrutar de esas mejoras, de hacer mas ftil y bendfico, mas ade-
(uado a su objeto, el inmueble cuyo uso le ha cedido el propietario.
Si la mejora, a la larga, beneficia al duefio, ese efecto estA fuera del
impulse del prop6sito que inoviera la voluntad del agent para rea-
iizar el acto. Las consecuencias meramente eventuales que no entran
como motives determinantes de la voluntad no pueden imputArsele,
no pueden servir de base a la' calificaci6n del acto que las genera.
La tipicidad de un delito estA en los elements que lo caracte-
rizan, por los que, ha sido incriminado. El homicidio, por ejemplo,
tiene como circunstancia tipica, que la acci6n vaya dirigida o recai-
ga sobre un ser human vivo. El que por error u otra. circunstancia
diere de pufialadas, con prop6sito homicide, al cadaver de su enemi-
go, ignorando su deceso y suponi6ndolo dormido, no compete homici-
dio. Falta el event, tipico del homicidio; la muerte de un hombre
causada por otro. Los hechos en que se hace consistir el peculado
carecen de la tipicidad propia de esta clase do infracciones. Falta en
cllas el m6vil de provecho o lucro, para si o para otro; falta el apo-
deramiento o la utilizaci6n de caudales pfiblicos con esa finalidad,
falta, en suma, el element tipico constitutivo del delito. Falta, tam-
bi&n, la asignaci6n legal y especifica de los dineros invertidos, sin
cuyo requisite es absolutamente impossible, es 16gicamente absurdo,
establecer la circunstancia tipica de la malversaci6n, comparando el
destiny sefialado por la ley, que es aqui desconocido, con el destino
que el imputado di6 a los dineros que administraba. No hay sino uni
asignaci6n gen6rica, que include precisamente los objetos en que el'
dinero fu6 invertido.








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La punibilidad de un acto supone la no concurrencia de las cir-
ccnstancias que,- segin la ley positive, eximen de pena al que. lo
practice. Ya hemos visto y ha quedado establecido, que el senior Sut-
ton obr6 en todo conforme a las 6rdenes instrucciones y prop6sitos
del Gobierno, y, que ademis, todos sus actos fueron explicitamente
eprobados. Los hechos que se le imputan no son pues punibles, por-
que lo ampara la eximente del inciso 59 del artiulo 859 cdel C. P.

No he de ocuparme de la extrafieza que produce los concepts
uel senior fiscal, en orden a su insinuaci6n, de vincular las decisions
de la justicia, a una political 6tnica, en el sentido de considerar la na-
cOonalidad, del imputado, como una circunstancia agravante, o algo
tan inusitado e ins6lito, que parece un eco desvanecido por la dis,-
tancia, de la fobia antisemita del nazismo. Esta exageraci6n y defor-
maci6n del imperium in imperio, es tan opuesto al fin universal y
human del Bstado y de la Justicia como su funci6n esencial que
Lasta el enunciado del concept para su perentoria descalificaci6n.
A la idea chauvinista de la Justicia, que inform el dictamen fiscal
en ese punto, bAstame opener las palabras de Burgess."El fin filtimo
del Estado es la perfecci6n de la humanidad, la civilizaci6n del mun-
do, el perfect desarrollo de la,raz6n humana hasta conseguir su im-
perio universal sobre el individualism; la apote6sis del hombre.
Este fin es enteramente spiritual, y en 61-la especie humana, como
espiritu, triunfa de toda flaqueza, yerro y pecado de la came". El
chauvinismo juridico es simplemente un yerro y un pecado de la
came del seflor Fiscal.


TERCER CARGO DE "Por uiltimo, dice % recurso de acusaci6n,-
LA ACUSACION la enorme responsabilidad que recae sobre
el ingeniero Sutton, por el exorbitant gasto
efectuado en las obras de irrigaci6n de la Pampa de Olmos,- sin
que tecnica, ni econimicamente se justifique el dinero invertido".
Enorme responsabilidad, por gastos exorbitantes, no justifica-
dos tecnica, ni econ6micamente!...
Ni una sola palabra de esta afirmaci6n estA empleada en su sen-
tido propio.
Culpabilidad, responsabilidad, imputaci6n, son los tres concep-
ts fundamentals, sobre los que reposa la ciencia penal.
La imputaci6n, -dice un conocido maestro,- consiste en atri-
buir un acto a un sujeto que es su autor. Esta constituida por dos re-
laciones, la una de caracter fisico, en cuanto la infracci6n es efecto
de la acci6n, o sea de la fuerza del hombre que es su causa inmedia-








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ta, direct, personal, fisica. El otro element, el vinculo moral, ex-
presa la relaci6n de causalidad moral entire la actividad humana, co-
mo acto consciente y voluntario y un fen6meno opuesto al derecho;
y constitute, en el orden psicol6gico, cl antecedente de la causalidad
fisica, en raz6n de que el hombre, como ser racional y libre, ve an-
tes, en su conciencia, el acto que ejecuta y prev& los resultados que
este puede producer".
La culpabilidad, concept de cardcter moral, constitute el antece-
dente de la imputaci6n moral, en cuanto el acto human debe car-
garse en cuenta al sujeto que lo ha producido.
La responsabilidad es la consecuencia de la culpabilidad: el cul-
pable de una acci6n ilicita esta obligado a responder de ella ante la
autoridad y ante la ley, que la ha calificado como ilicita, como an-
tijuridica.
El primer supuesto del process que conduce a la imposici6n de la
condena, es la existencia del delito.
Dado el delito, y conocido su autor, es 6ste culpable, si obr6
consciente y voluntariamente, si no esth en alguno de los casos que
seg6n la ley excluyen la culpa: la locura, la menor edad, la incons-
ciencia.
El agent o autor de un delito, con capacidad penal o susceptible
de culpa-, responds de su acto ante la justicia, sino existed a su fa-
vor una causa justificativa, la legitima defense, el estado de nece-
sidad, etc.
Establecidas la culpabilidad y responsabilidad, la imputaci6n atri-
buye el hecho a su autor, como a su causa fisica y moral, y establece
la necesidad de la sanci6n penal.
Para que pudiera considerarse al senior Sutton, como responsible,
por lo que el senior Fiscal llama exorbitantes gastos hechos' en la
irrigaci6n de las Pampas de Olmos, debiera demostrar que el hecho
imputado, esta calificado por la ley, como una infracci6n punible.
En el C6digo Penal o en alguna ley penal, debiera existir un dis-
positivo que dijera: "Al que al ejecutar una obra piblica, hiciera un
gasto exorbitante, se le reprimirA como reo de peculado (o de lo que
fuere) considerandose como invertido en su provecho el gasto que no
se. justifique t6cnica ni econ6micamente". Y aun cabria agregar: "qu3
si el acusado fuere extranjero, venido al Peri para explotar a los
caudillos ambiciosos, se tendra esta circun stancia como agravante".
SMientras no exist una ley asi, lo que aun parece muy lejano, la
imputaci6n por los gastos exorbitantes, que se atribuyen al senior
Sutton, aparece sin base legal alguna: no es una imputaci6n penal,
que no puede basarse sino en un dispositivo expreso e inequivoco de
4 ley, sino una mera apreciaci6n subjetiva de las condiciones econ6-








S64 ---


ruicas o de los defects t&cnicos de la gesti6n encomendada al senior
Sutton, o con mas exactibtud, un juicio personal a prior, de la political
del Gobierno anterior y de los prop6sitos que tuviera al organizer un
servicio puiblico para la irrigaci6n, colonizaci6n y saneamiento del
norte.
Si el senior Sutton hubiera sido un concesionario de las obras,
quizA cabria pensar, que su gesti6n pudiera dar margen a una res-
ponsabilidad civil, previa demostraci6n de que exista real y no apa-
rentdmente, disconformidad entire los gastos previstos, o entire las
valuaciones tecnicas de las obras, y las inversiones que acusan sus
cuentas.
Esta responsabilidad meramente hipot6tica, y de indole netamen-
te civil, imputable por culpa derivada de impericia, imprevisi6n o ne-
gligencia, es la inica que se insinfia en los dictimenes periciales, es-
pecialmente en el del senior Elias, a base de una valuaci6n .tecnica de
los..trabajos ejecutados, sin tener en cuenta, que se trata, no de sim-
ples obras de ingenieria civil, cuyo coste deba apreciarse.t6cnicamen-
te, sino de un verdadero servicio p6blico, complejo en su organiza-
ci6n y mfiltiple en sus finalidades.
El peritaje y el dictamen fiscal, se han apartado de este aspect
esencial, en los hechos que aprecian y de aqui las injustificadas con-
clusiones contrarias al imputado.
En, la vida del Estado, tal como este actia en las sociedades ac-
tuales, el concept del servicio p6bliico es "el ejo sobre el que gravi-
ta el modern derecho administrative". Lo esencial de esta rama de
la ciencia political, esta en determinar la noci6n del servicio pfblico,
cn que concretamente se resuclve la funci6n administrative, las nor-
mas juridicas que le president, las relaciones de defecho que original,
el regimn de su creaci6n y organizaci6n.
De las actividades administrativas inorganicas y esporAdicas, de
otros tiempos, dice Garcia Oviedo, hemos pasado en los de hoy a las
actividades organizadas, actividades multiples; pero sometidas a un
plan y convergentes a una misma finalidad. Asi hemos llegado al ser-
vicio como sistema de funciones, soporte y al par contenido de la ad-
ininistraci6n pfiblica.
Servicio no es s6lo acto, ejecuci6n, de algo, agrega el mismo au-
tor. Servicio es tambien ordenaci6n de elements para un fin. Por
csto el servicio se define "como un conjunto de elements sistema-
ticamente dispuestos para un fin".
La organizaci6n de un servicio pfiblico, dice Jez6,-es la ordena-
ci6n (personal y material) que supone el empleo del procedimiento







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del servicio pfiblico. Meyer consider tambi6n el servicio, como con-
junto de medios personales y reales.
En suma:
El servicio piblico es una ordenaci6n de elements y actividades
para un fin. El fin es la satisfacci6n de una necesidad piiblica.
El servicio p6blico implica la acci6n de una personalidad p6blica.
Esta acci6n, cristaliza, en una series de relaciones juridicas, cons-
.titutivas.de un regimen juridico especial (C. Garcia Oviedo).
Ahora bien: para llevar a cabo los planes de la political agraria
.del Gobierno, -se organize un verdadero servicio pfiblico, encomen-
dandose al senior Sutton; la ordenaci6n de los medios materials, y
de las actividades que debian ser sus 6rganos y sus punts de apli-
caci6n. -,
El fin de este servicio, -una necesidad pfiblica evidente,- era
la irrigaci6n y colonizaci6n de un cierto nfimero de hectoreas de tie-
rras cultivables y su venta por parcelas poco extensas, o sea la for-
n.aci6n del pequefio agricultor. A este fin se unieron la apertura do
caminos algunas obras hidrAulicas de distribuci6n y regularizaci6n
del riego de las zonas ya cultivadas, saneamiento de poblaciones, etc.
El caracter pfblico de estos servicios, esta en que todos se inicia-
ron por acci6n del Gobierno, y se desarrollaron bajo su inmediata di-
recci6n y control, no siendo el senior Sutton sino un agent de la ad-
ministraci6n piblica.
La acci6n del gobierno se cristaliz6 en la series de actos que cons-
tituyeron el regimen juridico-administrativo, especial del servicio,
fuera del cual no puede juzgarse la acci6n o gesti6n de la Comisi6n
que presidiera el senior Sutton.
Ese regimen juridico-administrativo, esti constituido:
I--Por las leyes que autorizaron al Goie.rno, para el saneamien-
to de las principals ciudades de la Rep6bica, entire ellas las de Tru-
jillo, Piura, Chiclayo, etc., asignando fondos con ese objeto. Tal la
ley N9 4126". Fac6ltese, dice el Art. 19 de esta ley, al Poder Ejecu-
tivo, par que contrate la ejecuci6n de las obras necesarias para do-
tar a las ciudades de...... Chiclayo Trujillo, Lambayeque, Piura, etc.,
de apropiado servicio de agua y desagiie, pavimentaci6n y elimina-
ci6n de basuras", etc.
2o-Por las leyes No 5249, 5461 y 5940 en las que se autoriza al
Poder Ejecutivo, para aplicar el product de los empristitos a que
se rdfieren, a la ejecuci6n, fomento o inLensificaci6n de las obras
de irrigaci6n de las pampas de-Olmos.
39-Por las resoluciones supremas que nombraron al senior
Sutton, Jefe de la Conm i6n de irrigaci6n de Piura y Lambayeque y
las que Ie encargaron la ejecuci6n de las demas obras, conexas con







66 -
18 irrigaci6n o tendientes a satisfacer otras necesidades p6blicas;
por las que organizaron la previsi6n de fondos para los gastos de la
Comisi6n en forma que 6sta recibiera del Ministerio de Fomento,
rensualmente, las sumas en que se presuponia el gasto de cada mes;
por las que organizaron el control de las cuentas y los trabajos y por
los que las aprobaron mensualmente, y las remitieron para su juz-
gamiento definitive, al Tribunal Mayor de Cuentas.
Lo que dentro de este regimen juridico-administrativo, corres-
ponde al Poder Legislativo; asignaci6n de fondos para el servicio
pfiblico de que se encarg6 a la Comisi6n; sanci6n de la inversion glo-
bal de esas sumas, incluidas en la cuenlta general de la Rep6blica;
asi como lo que es de la exclusive potestad del Poder Ejecutivo; or-
ganizaci6n del servicio en el sentido de ordena~in de los medios ma-
toriales, entrega del dinero; contrato para el suministro de materia-
les y control y aprobaci6n de las cuentas; todo lo que significa actos
del imperio o ejercicio de la jurisdicci6n propios de la Administra-
ci6n Pfblica, vale decir, del Poder Ejecutivo, no esta, ni puede estar,
sujeto a revision, calificaci6n ni decision del Poder Judicial. T!odo
ello constitute la material pre-judicial, ya juzgada y resuelta en la
via administrative, dentro las normas constitucionales legales y re-
glamentarias respectivas; y es dentro la situaci6n y estado juridico
creados por esas decisions de la potestad autorizada para dales,
que tiene que juzgarse y calificarse los hechds concretos del proce-
so en curso, en cuanto fueren imputables al encausado, por los jue-
ces y tribunales penales.
Por esto sostengo, que el juicio pericial, que ha apreciado la con-
ducta del senior Sutton, en sus aspects t6cnico y econrniico, j que
ha criticado algunas de sus actividades, como actos individuales,'des-
arraigindolos del sistema o. todo orgiiiico, al que estdn vinculados,
como encaminados a la prosecuci6n de una finalidad pfiblica, es in-
suficiente, no ya para servir de fundamento a una-imputaci6n penal,
sino aun para descalificar el prop6sito politico, la gesti6n adminis-
trativa, que concibi6, organize y llev6 a cabo, hasta donde fuW posi-
ble, la obra de irrigaci6n y colonizaci6n del Norte, paralizada, no
por lo problem6tico de sus resultados, sino por un hecho o circuns-
tancia enteramente fortuito; la caida del regimen que propugnara
esa empresa.
Por eso sostengo, que es injustificada la enorme responsabilidad
que el senior fiscal deriva contra el senior Sutton, al considerar ex-
orbitante lo gastado en las obrs de irrigaci6n de las pampas del
Norte,estimando problemAticos sus resultados y que es aventurada la
alirmaci6n de que el senior Sutton di6 a los dineros que se le entre-
garon, una aplicaci6n dislinta a la sefialada por la ley.








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Esta apreciaci6n, que envuelve la imputaci6n de malversa-
ci6n,- que es la que mas se destaca y caracteriza en la acusaci6n
fiscal y en todo el process, descansa en un puro paralojismo, cuya fa-
lacia se desvanece ante un breve andlisis de los hechos.
Todas las obras ejecutadas por la Comisi6n que presidia el senior
Sutton, fueron expresamente ordenadas Ior el Poder Ejecutivo; .as
si mas.que se le entregaron mensualmente, conforme al plan de tra-
bajos que se formulara para cada lapso de tiempo igual, las invertih
ul senior Sutton en los gastos materials y personales, vale decir, en
desarrollar las aotividades del servicio p6blico a su cargo, a aplicar-
las en los trabajos que requerian las obras ordenadas por el Gobierno.
Para el orden, control y eficacia de la contabilidad, cada gasto
se cargaba a las cuentas respectivas clasificadas conforme a la or-
ganizaci6n y a la indole de las actividades de la Comisi6n. Estas im-
putaciones de los gastos que afectan al regimen interno de la Co-
misi6n, no pueden confundirse con las imputaciones de orden fis-
cal, que en las oficinas de la administraci6n piblica se haceal de-
cretar un gasto, cargarndo el egreso autorizado, a partida determinada
del Presupuesto General de la Repfblica.
En el decreto ministerial o supremo,-que ordena un gasto, se se-
fala la partida o cuenta del Presupuesto-a que debe cargarse. Si por
ejemplo, se gira un libramiento para un tal objeto, que suponemos
no constitute una necesidad colectiva, con cargo a .la partida desti-
nada a la instrucci6n pfiblica, se incurred en malversaci6n.
En el caso de Sutton, la disconformidad que pudiere haber en-
tre el objeto que el Gobierno sefialara a cada entrega con la, parti-
das del Presupuesto General, o con las de la Cuenta General que sa
lleva en el Ministerio de Hacienda estaba no s6lo fuera de sus atri-
buciones, sino aun de su percepci6n material.
El mecanismo de la contabilidad de la Comisi6n, que el senior
Sutton ha explicado con today claridad en sus instructivas, no tenia
por que estar armonizado con el mecanismo de la Contabilidad fis-
cal; pues el objeto de una y otra contabilidad eran diversos.
En la contabilided fiscal, aparte de la justificaci6n formal de ca-
da inversion o gasto, tiene el objeto de demo.trar la conformidad de
la gesti6n administrative del Gobierno, con el Presupuesto y demas
acts legislativos concernientes a la atribuci6n constitutional que le
asigna el inciso 59 del articulo 83 de 1, Constituci6n (la anterior).
La Contabilidad de-la Comisi6n, no podia establecerse a base de
una asignaci6n determinada para cada acto de su gesti6n: loporque
los fondos se le entregaban sin esa especificaci6n; 21 porque dentro
de su constituci6n, como un organismo de actividades multiples, era
absolutamente impossible una calificaci6n de gastos por obras. La








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finica clasificaci6n era la que se hizo; en relaci6n a la naturaleza in-
trinseca de la inversion; materials, jornales, gastos de administra-
ci6n, etc.
Dentro de esta clasificaci6n tendente a establecer, en definitive,
el precio de coste de cada unidad de las tierras que se incorporaren
a la producci6n agricola, a efecto de determinar el precio de la venta
en mira a 1 resultado econ6mico de la obra, no es possible calificar co-
mo malversado o como indebidamente gastado, nada de lo invertido
en la adquisici6n o adaptaci6n de cosas u objetos materials, o en
remuneraci6n de servicios del personal de la Comision, incluso lo
que tendia a la conservaci6n de la salud, mantenimiento o incremen-
to de la eficacia del personal.
SQui6n puede sostener, en serio, que lo gastado en arrendamien-
tos o mejora de las viviendas de los empleados, lo destinado a pres-
tigiar los fines que perseguia el Gobierno al irrigar y colonizar el
desierto, no est6 conforme a la mente del legislator al dar al Go-
biernQ las amplias e irrestrictas autorizaciones que contienen las
leyes que he citado antes, por las que designaron varias decenas de
millones pa ra la ejecuci6n, fomento e intensificaci6n de la irrigaci6n
de Olmos, para el saneamiehto, y.aun, con mas generalidad, para las
obras pfiblica n en ejecuci6n en el moment de dictarse esas leyes?
Serena, imparcial o jurfdicamente, el punto de vista del senior
Fiscal, es insostenible. Las circunstancias dentro las que el senior
Sutton obrara, como tecnico encargado de un servicio pfiblico, no per-
miten derivar en su contra, responsabilidad direct, ni indirecta, ni
en el orden penal, ni en el orden civil, ni en el orden administrative.


CONCLUCIONES El process se resume en los hechos siguientes:
19--Prop6sito del Gobierno de llevar a cabo la
obra de irrigaci6n de la costa, dentro un vasiisimo plan de coloniza-
ci6n, -parcelando las tierras irrigadas para venderlas a campesinos
que las cultiven personalmente. formando el pequeiio propietario
rural,- que aumente la producci6n mediante mfiltiples cultivos in-
tensivos, y, a la par, aumente los consumes mediante la elevaci6n
de su nivel social y econ6mico y el consecuente acrecentamiento de
sus necesidades.
29--Asignaci6n de fondos para el desarrollo de la political de irri-
gaci6n y colonizaci6n propugnada por el Gobierno detinrando a ese
objeto parte de los empr6stitos autorizados y cold6ados en los afios
de 1925 a 1927.








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39-Nombramiento del ingeniero americano senior CLrlos w.
Sutton, como agente de la administraci6n, encargado de organizer
el servicio pfiblico adecuado a la realizaci6n del plan del gobierno,
y de ejecutar las obras de ingenieria, vialidad y saneamiento, con-
ducentes a esa finalidad.
49-Constituci6n de la Comisi6n de Irrigaci6n y Colonizaci6n de
Piura y LambayEque, como un organismo t6cnico-administrativo,
encargado del servicio p6blico de irrigaci6n y colonizaci6n, bajo la
inmediata autoridad, vigilancia y control del Ministerio de Fomento,
y sucesiva ampliaci6n de los fines de ese servicio, a la ejecuci6n de
las obras conexas a su finalidad esencial, a la gest6n, reglamentaci6n
y mejor distribuci6n de las aguas de regadio en actual aprovecha-
miento, la apertura de caminos, obras de dotaci6n de agua potable,
etc., demandadas por el interns pfiblico.
59-P-Interferencia de fen6menos naturales, como las inundacio-
nes de 1925, o de circunstancias de origen human, como la resis-
tcncia de intereses de los latifundistas y otros privilegiados, que difi-
cultaron, demoraron y entorpecieron la acci6n de la Comisi6n y en-
carecieron el costo de las obras.
69-Interrupci6n intempestiva de las obras, desorganizaci6n de
la Comisi6n, dispersi6n y pfrdida de sus materials, al producirse
la revoluci6n de 1930.
79-Desborde de la pasi6n political, perseclsi6n sistemitica de to-
dos los hombres del regimen derrocado, creaci6n de los Tribunales
de Sanci6n Nacional y estimulo a la delaci6n, que origin muchas de-
nuncias infundadas, como la que sirve de base a este process.
89-Inter6s politico del nuevo regimen en des.acreditar la irriga-
ci6n y colonizaci6n del norte, por restablecer el regimen del privile-
gio en el aprovechamiento de las aguas, excluyendo al pequefio agri-
cultor.
99-Imputaci6n efectista e infundada al ingeniero Jefe de la Irri-
gaci6n y Colonizaci6n del Norte, senior Sutton, de los delitos de pecu-
lado y malversaci6n. Dilaci6n normal del process a s6lo el efecto
de elaborar pruebas que pudieran justificar una condena, empefio-
samente perseguida por el Gobierno, como medio de justificar el
abandoned de la irrigaci6n y de excusar la hostilidad de que sistema-
ticamente hizo victim al imputado.
100-Fracaso de la denuncia: la prueba pericial, uinica actuada
en el juicio, mAs favorece que perjudica al acusado. Los peritos de-
claran que no han encontrado, y afin creen impossible quo pueda en-
contrarse, la prueba del peculado y la malversaci6n que se imputa a!
sefibr Sutton. Justificando a sus colaboradores, que tcnian el control








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de cada obra o de cada departamento, de los que dicen han constata-
do la mAs absolute correcci6n, justifican al ingeniero Jefe.
i1--De todas las actividades de la Comisi6n se critical s6lo aque-
llas que se consideran como causantes de inversiones aparentemen-
te excesivas o extemporineas, derivando una responsabilidad 'de or-
den administrative o t6cnico, que esta cubierta legalmente, por la
aprobaci6n de los actos y cuentas del senior Sutton, por el Gobierno
o por el Parlamento, en uso de sus faeultades constitucionales.
12--No obstante las constataciones de la prueba pericial favo-
rables al imputado y de la conclusion del peritaje segfin la cual, en
el process, no hay prueba de peculado ni de malversaci6n y que si
han existido esos delitos debiera buscarse su prueba en el examen
en detalle de determinadas inversiones conjetura esta que el senior
Gago excluye en relaci6n de las principles actividades, y que las
aprobaciones dadas por el Gobierno y los juicios absolutorios del
Tribunal Mayor, descartan respeoto a toda la gesti6n del senior Sut-
ton y la acusaci6n fiscal, a base de esos mismos informes, cristaliza
el process en la imputaci6n de tres hechos concretos.
139--En ninguno de los hechos en que la acusaci6n fiscal con-
dena la imputaci6n, concurren, en la forma expresa e inequivoca que
la ley require, la juridicidad ni la tipicidad, que debe tener .un
hecho o acto human para ser considerado como delictuoso. No pue-
de, en consecuencia, condenarse al senior Sutton, por el simple he-
cho de haber construido una casa para el Estado en terreno propio
o por haber invertido determinada suma en dar alojamientos higi6-
iicos y c6modos a sus dependientes o colaboradores, ni menos por
considerarse como excesivo el costo de las obras que ejecutara por
orden direct del-Gobierno, conforme a los presupuestos aprobado3
por el.


Dentro los antecedentes y las modalidades de este process, la sen-
tencia que va a expedir el Tribunal Correccional, tiene que contem-
plar las repercusiones y efectos director y difusos, que ella estA lla-
mada a producer. Ya hemos visto cual el origen de la denuncia que
origin este process. En esa hora oscura y trigica del desborde po-
pular, crey6 el Agente Fiscal, que cumplia obra de reparaci6n y de
justicia, mostrAndose d6cil a la sugesti6n de la muchedumbre.
Olvid6 que la voz piiblica, que acusaba al Gobierno, por su po-
litica de irrigaci6n, no es, segin Voltaire,' sino el estr&pito de mil ru-
mores, hechos de otros rumors. Olvid6 que Serran, la compare con
ei grito que un loco da desde el fondo de una caverna; y Bethan ad-
vierte que es una palabra sospechosa; y Boiset observe que la voz








;- 71 -


pfblica esta compuesta, por'las prevenciones, por los odios, por el
fanatismo y las intrigas.
Y este process podria decirse que es "la suma de los dichos y
nialedicencia privadas, de esa vieja acusadora, de esa impia e insen-
sata artifice de los errors, de esa irresponsabie de las denuncias
calumniosas", la pasi6n political, que grit6 los odios y el despecho
de los privilegios que refren6 la acci6n de la Comisi6n de Irrigaci6n
del senior Sutton, al organizer el aprovechamiento de las aguas de
regadio bajo normas de verdadera justicia democratic.
Y he aqui como tienen una conc'eta afirmaci6n los concepts de
Guiratti, al sefialar una de las fuentes de los errors judiciales. "El
Juez o acusador puiblico que tenga por seguro haber encontrado al
culpable en el hombre designado por el clamor public, toma el
efecto por la caua, se pierde en medio de un paralojismo o de una
petici6n de principio, y se expone al peligro de seguir el process sin
una verdadera prueba, sin un indicio cierto de criminalidad".
Hubo una hora en el Peri en que muchos ciudadanos hubieran
.querido poder imitar la conduct del est6ico y exclamar con Cat6n:
i"Oh Justicia no eres sino una palabra vana"!
Esa hora, por fortune, pertenece ya al pasado.
La conciencia pfblica se ha serenade, las pasiones no atruenan
las calls ni las plazas con las imprecaciones del odio. Las institu-
clones democrAticas vuelven a recobrar su funcionamiento normal,
y, es natural, que la Justicia vuelva a administrarse dentro las nor-
mas legales.
Yo espero, por esto, que la injusticia y el error que en este pro-
ceso se encarnaran, van a tener la reparaci6n mAs cumplida median-
to el veredicto justiciero que ha de dar el Tribunal.


PALABRAS FINALES En vuestras manos esta hoy, por fortune de
vuesstra limpia vida de jueces, no solamente
la suerte de un hombre inocente sino tambi6n el prestigio de la Jus-
ticia de nuestra Patria. No vais a "juzgar a un "extranjero merce-
nario", infeliz calificaci6n del senior Fiscal en un moment do ofus-
caci6n imperdonable.
No es mercenario el oxtranjero que viene al Peri y forma su ho-
gar peruano, y tiene hijos que son peruanos como nosotros y que
como nosotros, cuando sean ciudadanors, cuidaran de la herencia de
honor que les league su progenitor.
No es mercenario el extranjero que vive mas de 25 afios entree
nosotros, que recorre a pie, a lomo de mula y en autom6vil nuestra
costa Arida y nuestra abrupta region andina, estudiando en forma








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inigualable nuestra geografia fisica y nuestra geografia economica,
para ofrecernos despues- sus investigaciones con la generosidad sin
par del sabio que investiga la verdad por la verdad misma y por frui-
c:6n inefable de daria a los que la reclaman.
No es mercenario el hombre que se identifica con un plan del
Gobierno peruano que quiere conquistar la indeperidencia econ6mi-
ca de sus conciudadanos a base de la repartici6n social de la tierra y
el uso justioiero de las aguas de regadio.
No es mercenario quien durante muchos afios sirve al Estado
peruano trabajando mas de doce horas diarias, manejando sin fatiga
hombres y mAquinas, recorriendo cotidianamente grande zonas, di-
rigiendo con esa capacidad que lo ha hecho famoso en su Patria de
origen, antes que aqui, todos los sectors de su vasta empresa de or-
ganizaci6n y ojecuci6n espaciados unos de otros por centenares de
kil6metros. ..
No es mercenario el extranjero que al emprender una obra pe-
ruana de. utilidad piblica llama a su lado exclusivamente a profe-
sionales peruanos, a pesar de la amplia libertad que le otorgara el
Gobierno, haciendo de su organizaci6n una verdadera escuela de in-
genieros. Aqui, en esta Sala, me estAn escuchando various de nues-
tros mejores ingenieros j6venes peruanos, que pasaron por las aulas
ie la Escuela de Ingenieros de Lima brillantemente y que declaran
con orgullo y con gratitud que a Sutton le deben su verdadera ver-
saci6n professional; ingenieros que el Gobierno actual ha tenido que
utilizar necesariamente on diferentes actividades t6cnicas, pues es
i-agar comfin decir que hombre que ha trabajado bajo la direcci6r
de Sutton no solamente sabe lo que hace, sino que se ha formado en
la escuela del austero cumplimiento del deber! ...
No es mercenario el hombre que no obstante haber ganado en los
diez filtimos afios en el Peru cerca de medio mill6n de soles en suel-
dos, segin contratos, apenas tenga una fortune que no alcanza a cin-
cuenta mil soles oro! ..
No es mercenario el extranjero que a pesar de ocupar una sin-
gular posici6n dentro de un regimen que encaus6 la vida national
ael Perfi en la forma mAs esplendorosa que se haya conocido en
nuestro pais, jams particip6 de nuestras fiestas ni se le vi6 hacer
vida dispendiosa. Ni siquiera fu6 a compartir con millares de per-
sonas que hoy abominan del gobierno leguiista las sonrisas del gran
gobernante lambayecano en esas inolvidables y luminosas tardes del
Hip6dromo!...
No es mercenario el hombre que en su hogar, en el trabajo y en
la sociedad es ejemplo vivo de sobriedad, de modestia, de select
espiritualidad, preocupado siempre por los problomas sociales del








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Perii y embargado en la meditaci6n superior de los problems del
espiritu y de alta cultural.
No es mercenario el hombre que en los dias aciagos de las inun-
caciones nortefias de 1925, cuando la ciudad de Lambayeque, ciudad
que Bolivar hizo BenemBrita por la heroicidad de sus hijos y que
la Historia consagr6 como inmortal por ser cuna del mas grande es-
tadista que ha t enido el 'Peri, cuando Lambayeque iba a perecer en
el torbellino de las aguas enfurecidas y el senior Leguia le pide te-
legrificamente a Sutton que salve a su tierra native, ese hombre que
hoy vais a juzgar, permanece mis de ocho dias dentro del agua, has-
ta la cintura, dirigiendo en medio del peligro a los millares de hom-
bres que se dispusieron para salvar a esa ciudad legendaria, y la sal-
va!, costdndole a Sutton una violent fiebre tifoidea que lo empuja
hasta el borde de la tumlba.
No es mercenario, en fin, el extranjero que se identifica con la5
esperanzas de los peruanos que suefian y trabajan por un Perui me-
jor! ....




















III

LOS SIGNOS DE NUESTRA CULTURAL Y EL
CONGRESS AMERICANO INDIGENISTA



















LOS SIGNOS DE NUESTRA CULTURAL Y EL

CONGRESS AMERICANO INDIGENISTA



La celebraci6n del II Congreso Americano Indigenista impone a
America el deber de repensar integramente el problema de su cul-
tura. Su linea de peculiaridad es la telirica, en la que se compren-
den por igual los valores recibidos de la tradici6n precolombilia y
los incorporados por medio de las aportaciones humans e ideol6gi-
cas de origen europeo.
SLo previo, en consecuencia, es revisar los valores culturales que
tendencies lejanas y ex6ticas han ido deslizando en el cuerpo de
nuestras ideas y costumbres. Son 6stos, valores politicos, morales.
econ6micos y de vida domestica. Todos los dualismos que impiden
nuestra cohesion y nos someten al flujo y reflujo de las teorias en-
contradas,desquiciando las pristinas tendencies de nuestro ser colec-
tivo, persiguen la finalidad deliberada de poner en' conflict la leal-
tad debida a lo propio, con ciertos fetichismos internacionales, en
que nada act6a de acuerdo a su aut6ntica naturaleza sino con vista
a los fines desorientadores a que se le destina.
Los americanos hemos vivido sometidos a la presi6n de las
grandes palabras, detrds de las cuales, apenas se las confront con
.nuestra efectiva realidad, se descubre el burdo andamiaje imperia-
lista, que aspira a imponer su vigencia en el caos de las teorias sin
validez y en la invertebraci6n de la familiar dividida. Para Theodoro
Lessing (seghn nos inform Francisco Romero) "las grandes pala-
bras de Occidente encubren, sin excepci6n, una realidad misera. El
occidental, agrega, se extiende por el mundo, lo coloniza en nom-
bre de la moral y de la cultcra, pero lo cierto es que no le importa
sino el despojo, porque no reconoce en el fondo de su coraz6n otros
dioses que su yo y su dinero". (Articulo aparecido en "La Naci6n"
de Buenos Aires, 12 de diciembre de 1943).


________________________________________ __











America debe prepararse para un aligeramiento de doctrinas
que no han tenido otro objetivo que desvertebrar la estructura aut6n-
tica de sus peculiaridades. Tiene que re-encontrarse en el rumbo de
su particular destino, urgando en la tierra misteriosa y materna el
mensaje de las generaciones abolidas, que vivieron y crearon en fu-
si6n organica con su verdadera dimension y profundidad. No se tra-
ta, desde luego, de repetir las cultures aborigenes, cuyo grado de de-
sarrollo -a la feoha de la conquista espafiola- se busca reconstruir
en nuestros dias, dado el arrasamiento de los valores originarios de
AmBrica que hicieron los invasores. Reconstrucci6n cuya validez ri-
ge para la arqueologia, pero que desde el punt de vista hist6rico no
juede fundar una re-creaci6n impossible.
Algunos vestigios, escasas referencias de cronistas imparciales
y un nfmero apreciable de presunciones vilidas, permiten asignao
valores de plenitud a aquellas cultures. J. |W. Draper sopesa los
magros elements acumulados y dicta su fallo inflexible: "En M&-
jico y en el Peri -dice- fueron destruidas civilizaciones en las que
Eurppa hubiera podido instruirse". ("Historia del Desarrollo Inte-
lectual de Europa", 1862).
Montaigne, contempordneo de las primeras etapas de la colo-
nizaci6n, ha oido calificar de "barbaros" a los pueblos natives y le-
vanta entonces su palabra energica y justiciera: "Creo que nada hay
de bArbaro ni de salvaje en esas naciones" (Ensayos", I, 1580) Y
como se les enrostra la acusaci6n de canibalismo, puntualiza'estas
duras verdades: "Creo que es mis barbaro desgarrar por medio de
buplicios y tormentos un cuerpo todavia lleno de vida, asarlo lenta-
mente y echarlo luego a los perros o a los cerdos; esto lo hemos vis-
to recientemente, con la agravante circunstancia que para la comi-
s.i6n de tal horror sirvieron de pretexto la piedad y la religion' .
Convene aqui sefialar, como lo hace Montaigne en su ensayo, que
estas naciones permanecian "todavia en los confines de su ingenui-
dad primitive" y que, dentro de sus h6bitos guerreros, mantenian
la costumbre de comerse a sus enemigos cautivos "para llevar la
venganza hasta el filtimo limited Por lo demis, el vencido conside-
raba legitimo su destino y hasta se complacia de recorder anteriores
victorias e iguales procedimientos de los miembros de su grupo. Es
maravilloso y de fuerte sabor 6pico, la canci6n -recogida por Mon-
taigne- que repetia uno de estos pirrafos:
"Que vengan resuldtamente todos cuanto antes, que se reunan
para comer mi care, y comeran al mismo tiempo la de sus padres
y la de sus abuelos, que antaflo sirvieron de alimento a mi cuerpo;
estos masoulos, estas carnes y estas venas son los vuestros, pobres
locos. LNo reconoc6is que la sustancia de los miembros de vuestros








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antepasados reside todavia en mi ouerpo? Sabdreadlos blen y enoon-
trareis el gusto de vuestra propia caree.
Es la cultural del h6roe, de la mejor tradici6n' indo-europea, la
que suscita estos arrests de inusitada fortaleza fisica y moral, Re-
Sprese en las paginas de la historic de los pueblos que exaltaron al
h6roe y sus hazafias; son los que han dejado la mas pura y perdura-
ble lecci6n de grandeza a la humanidad. Con justicia ha podido de-
cir Ortega y Gasset que "la libertad es una cosa muy problemAtica
y de valor sumamente equivoco; en cambio, el heroismo, ese sublime
ademAn deportivo con que el hombre arroja su propia vida fuera d',
si, tiene una gracia vital inmarcecible". ("El Tema de Nuestro
rTiempo", 1923).
Como indice de la gravidez emotional de una cultural, la exalta.
ci6n del h6roe es uno de los mas reveladores. Entre los pueblos abo-
rigenes, el conductor o caudillo aparecia nimbado por la autorida.
supreme que le otorgaba su heroismo. El Virrey Toledo nos info'-
ma que este tipo de caudillo "iba delante, al cual seguian todos, sin
que hubiese otra manera de elecci6n, y a este tal llamaban Cinche,
que quiere decir entire ellos 6ste es agora valiente, y durante la gue-
rra le respetaban en las cosas de ella, y si otro se sefialaba mAs que
61, la dejaban, y siempre seguian 'al que mas se sefialaba". Se ve aqui
la viril y espontAnea jerarquia que- asumia el h6roe y el profundo
sentido de lo superior que movia a seguirle y acatarle. Como sign
de una cultural, no puede desdefiarse la natural grandeza que tra-
sunta. Reavivar su vigencia en nuestros dias, podria ser una f6rmu-
la apropiada de entroncar a las generaciones del present con aque-
lias heroicas generaciones que forman el subsuelo de nuestro vivir
continental.
Pero este poner oido atento a las voces que llegan desde los
tiempos anteriores a la invasion y conquista europeas, este restable-
cer models ejemplares qce tiene la perpetuidad de su grandeza, no
puede valer como la tentative de plagio de un m6dulo cultural que ya
ha quebrado su eje y destino. No se trata de reproducir sino de re-
cuperarse, vale decir: de apreciar la dimension y validez del "habi-
tat" hist6rico y de reinstalarse en el centro de sus energies creado-
ras. Es indiscutible que America tiene que comenzar por el funda-
mento de toda cultural: la tradici6n. Y esta tradici6n no puede tras-
ladarse de una Europa de cuya vida no participamos, ni subordinarse
a doctrinas a cuya peculiaridad no pertenecemos. Ni ocold'entalismo
ni exotismo, debe ser el primer enunciado do nuestra cultural.
Llegados a este punto, corresponde formular categ6ricamente
una pregunta: Z.participa America integramente de la Ilamada "civili-
zaci6n occidental" europea? La antrop6loga norteamericana Ruth








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Benedict afirma: Nadie:puede participar plenamente en una,.cultu-
ra a menos que haya sido formado en:ella y haya vivido de acuerdo.a
sus formas". Cabe responder, por lo tanto, que Am6rica.no pepte-
neCe, con plena vigencia, a la 6rbita de esta cultural. Quienes- asegu-
ran lo-contrario, confunden las formas exteriores, la adopci6n de
determinados modos y el aprovechamiento del aparato t6cnico eu-
ropeo, con lo que tiene de virtual y profundo toda cultural, con lo que
os su sustancia animadora y eterna. En este sentido no se pertene-
ce a una cultural sinb cuando se esta integramente inserto en sus
esencias mas ,peculiares, en sus habitos de apreciaci6n y reacci6n
frente a las circunstancias de la naturaleza y de la vida.
America ha recorrido, desde el period de la liquidaci6n de su
propio mundo de valores, una etapa de retraimiento, de conformis-
mo, de re-adaptaci6n, pero de ninguna manera de fusion absolute
con el m6dulo cultural de los invasores. Estos consiguieron impri-
mir sobre la inteligencia americana buepa parte de sus conviccio-
nes, aunque jams lograron perforar la verdadera intimidad del al-
ma native, que permaneci .como abstraida y enigmAtica mis allA de
sus pristinas fronteras vernaculares.
El orden juridico. se romaniz6 con el derecho romano y la vida
religiosa se penetr6 de occidentalismo espiritualista y de catolicidad
cristiana. La economic se someti6 a los esquemas e interests del
sistema capitalist creado por el Viejo Mundo y la.politica simul6
adaptarse a las concepciones y doctrinas de la democracia: liberal de
fabricaci6n europea. Las grandes innovaciones.de la tEcnica se in-
corporaron en los inmensos dominios de nuestros territorios.y la li-
teratura y el arte se adscribieron a las direcciones trazadas por los
grande centros intelectuales de Francia, Italia y Espafia. El mun-
do de las creaciones greco-romanas presion6 sobre la ingenua natu-
raleza de nuestro ser colectivo, pero no logr6 sustituirse a su natu-
raleza primitive, a la rec6ndita intimidad que organize y define las
altas valoraciones. de cada cultural.
Para que tal sucediera, hubiera sido menester la total coinci-
dencia de los entes de todo orden que fluyen en la caracterizaci6n
de las invenciones y atributos culturales, como ser: los biol6gicos,
geograficos e hist6ricos. Si nos atenemos al aspect biol6gico na-
die podra sostener con buen exito la latinidad o hispanidad del hom-
bre americano. La aportaci6n extranjera ha .sido numerdsa, sin du-
da, pero su procedencia abarca los mhs disimiles y complicados ma-
tices, no alcanzando a cubrir sino la cuarta parte de nuestra Area
demografica, en la que figure un 75 por ciento de indigenas y mes-
tizos, que no pueden girarse a favorde los ingredients 'tnicos eu-
ropeos. En eruditas pAginas de Erly Danieri puede leerse: "Veinte







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millones de blancos en la totalidad de los ciento veinte millones que
ueplan los paises latinoamericanos, es el dato mas acceptable den-
tro de la inseguridad de las estadisticas raciales". ("Siete Ensayos
de America", 1943). Los da,tos del antrop6logo argentino, Dick Ed-
gar Ibarra Grasso, son los siguientes: 32 millones de indigenas, 37
:nillones de mestizos, 35 millones de blancos y 28 millones de ne-
gros y mulatos.
Del meridiano geogrAfico no cabe afirmar su identidad con ei
,que es tipico de Europa, aparte de manifestarse en 6ste las mas ex-
traordinarias variaciones, desde las brumosas tierras n6rdicas hasta
la luminosa cuenca mediterrAnea.
La influencia del medio es decisive en la caracterizaci6n de la
cultural. El ambiente etno16gico, las formasiclimticas, la altura del
suelo, la densidad y proporci6n de los. rios la variedad de los pro-
ductos naturales, configuran tendencies y suscitan valoraciones pro-
pias y definidas. America tiene una naturaleza que no es compara-
ble, en sentido alguno, cgn la que penetra la vida y las concepciones
del hombre europeo,
El process hist6rico es, por su parte, Absolutamente diverso. Lo
que en Europa es sustancia de su vida hist6rica, no ha llegado sino
como an6cdota a las costas americanas. La Edad Media y losgraves
conflicts religiosos, el Renacimiento y la grandiosa eclosi6n de sus
vivencias espirituales; la Revoluci6n Francesa y sus consecuencias
political, sociales y econ6micas, la vocaci6n imperial y el'desborda-
mien-to sobre remotas, tierras, constituyen valores de integraci6n y
afirmaci6n de 1o europeo sin ninguna vigencia en el curso hist6rico
del Nuevo Mundo. Lo que alli es expansion, aqui es retraimiento;
lo que Europa incorpora a su grand.eza es substracci6n en el diagra-
ma de nuestros valores.
No hay posibilidad, pues, de que en Am&rica se repita el cuadro
mental caracteristico de la cultural .occidental europea. El hombre
iist6rico asentado en la tierra americana no tiene las mismas dis-
ponibilidades mentales del europeo y no puede, por tanto, plagiar
sus operaciones intelectuales o copiar'sus enfoques del universe y
de la historic.
La media tel6rica y la vocaci6n national son vigencias comu-
nes a Europa y a la Am6rica, post-colombina. Pero todas las otras
circunstancias involucran sentimientos e idealidades de carActer di-
verso, que no pueden producer id6nticas formulaciones culturales.
No es concebible, pues, que se repitan en tieras americanas los es-
pectaculos propios de una cultural que no es emanaci6n natural de
su ambience y de su genio.. Cuando Pail Valery habla del "orden
de la potencia y del orden del conocimiento precise" como entidades







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propias del Espiritu Europeo, del cual dice que "America es una
creaci6n formidable", no creemos dudoso que se refiera a los Esta-
dos Unidos de America, a la que los europeos suelen dar por nom-
bre 'particular el que es general a todos nosotros, sin que tal cosa
deba admitirse como sin'tesis y media de un com6n vivir continen-
tal. Las diferentes expresiones de ambas zonas son admitidas, in-
clusive, por los ensayistas del pals del Norte. D. Aikman, por ejem-
pio, anota: nuestra America es, por diferenolaol6n natural y por su
voluntad deliberada cosa distinta y aut6noma de ese estupendo "Es-
piritu Europeo", cuya grandeza hist6rica reconocemos, pero a cuya
agonia no queremos adosarnos. ("Agonia del Alma Europea").
El soci6logo mexicano Antonio Caso sefala que "la gran na-
ci6n septentrional del continent es una nueva experlencia europea
de fusi6n y combinaci6n de todos los pueblos de Europa", pero tal
cosa no sucede en nuestros paises, cuyo aparente atraso respect do
aquel es consecuencia de su detenci6n ante los desarrollos y avances
de un Espiritu que no condice con los mejores atributos de su ge-
tio. En tanto en los lEstados Unidos se produjo un total aniquila-
nliento de las/ulturas aut6ctonas, no para yuxtaponer los moldes y
creaciones de'un m6dulo natural nuevo, sino para trasplantar la ya
vetusta cultural europea, en la America de los aztecas y los mayas,
ce los chibchas y los incas, las sustancias vernaculas no cedieron tan
facilmente y han permanecido enhiestas y ariscas, negandose a ad-
mitir la imposici6n victoriosa de las formas culturales invasoras.
En la America del Norte fueron aniquilado el hombre y sus
creaciones, y en las tierras casi baldias, de las comarcas de in&ditas
posibilidades, se instalaron pueblos europeos, con habitos, costum-
bres y creencias totalmente europeas. En la America nuestra, el
conquistador espafiol se empefi6 en la destrucci6n de los valores so-
ciales y de los products mas tipicos avanzados de las cultures indi-
genas, abatiendo monumentos y pulverizando sus instituciones, pe-
ro facility en cierta media la continuidad de las sociedades origi-
znarias, con las que el propio conquistador se fundi6 en una amalga-
ma de cuyas consecuencias no puede desentenderse el investigator
aesapasionado.
Es verdad que en un tiempo los invasores se negaron a recono-
cer al habitante de nuestras tierras la.paridad emergente de la con-
dici6n humana.' Del menoscabo que se hizo de esta condici6n, ha-
bla con elocuencia la necesidad en que se vi6 el propio Papado dc
amparar la situaci6n del poblador primigenio. La bula "Sublimis
Deus", del Papa Paulo IH (1534-1549) proclama: "Jesucristo dijo
al destinar predicadores de la fB al oficio de la predicaci6n: "Id y
predicad a todas las gentes". A todas, dijo, sin ninguna excepcidn,








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como que todas son capaces de la doctrine cristiana de la fN. Lo cual
viendo y envidiando el 6mulo del mismo g6nero human que se o-
pone a todos los buenos a fin de que perezcan, escogi6 un modo has-
ta hoy nunca oido para impedir que la palabra de Dios se predicase
a las gentes para que se salvasen y exit6 algunos de sus satelites,
que deseosos de saciar su codicia, se atreven a andar diciendo que
los indigos occidentales y meridionales y otras naciones de que hemos
tenido noticias, deben reducirse a nuestro serviclo comq'brutos ani-
males..."
La palabra santa no alcanz6 vigencia alguna entire los conquis-
tadores del norte, pero impuso cierta contenci6n entire los invasores
portugueses e hispanos. El mestizaje se convirti6 en cosa frecuen-
te, aunque muchos de los products de las mezclas eran repudiadas
por su progenitores y "andaban perdidos por los campos sin ley ni
f&, comiendo care cruda", seg6n confiesa fray Juan de Zumdrraga
(Carta al principle don Felipe,, 4 de diciembre de 1547). Pero 1o
cierto es que las amalgamas de este tipo fueron prosperando, tanto
en disposici6n favorable como en nfmero, a temor de lo constatado
por don Luis de Velasco: "Los mestizos van en aumento..." (Car-
ta a Felipe II, 7 de febrero de 1554).
Algunos ensayistas y politicos niodernos tratan de deducir con-
secuencias sociol6gicas de la situacin emergente del double hecho
apuntado. Sefialan el hibridismo Wol6gico de nuestra America y
pretenden justificar la superioridad de una cultural de calco sobro la
que aparece simplemente retraida. Conviene aclarar mejor, en --on-
secuencia, el tipo de dualidad que dejamos sefialado.
Decimos que la cultural de trasplante no justifica superioridad
alguna porque su extension y profundidad no puede exceder la del
molde originario. Cuando se define coio part de la cultural oGi-
dental europea, se adscribe al todo de ese organismo de ideas y
creencias, y queda atado a las convulsions y peligros que lo agitan.
La 6rbita de expansion est. dada por el m6dulo que genera sus crea-
ciones, y las formas vasallas no suscitarAn mayor plenitud y fuerza
que las formas dominadoras.
Si tal es el caso de los Estados Unidos de America, no lo es el
de los pueblos que acampan en las tierras paiadisiacas que se ex-
tienden al sur del rio Bravo. Su posici6n spiritual, a partir de la
conquista y hasta recientes dias, no ha sido de participaci6n active
en la cultural occidental ni de btsqueda afanosa de la propia pecu-
liaridad creadora. Su conduct ha sido d0 desentendimiento, de au-
sencia espontanea.
El formidable sacudimiento que represent la conquista, des-
cuaj6 la suma de valores seculares que daban un destino a la vida








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del hombre americano.' Sas suefios y sus mitos fueron aniquilados
y un dispositive extrafio penetr6 todos los resorts del acontecer his-
idrico de su mundo milenario. Su naturaleza castiza fu6 desarro-
llada por la series de products ex6ticbs que import el invasor ex-
tranjero y ya no pudo afirmar sus pies en la tierra traditional y co--
nocida, la tierra de sus mayores. Se sinti6 proyectado en un mundo
que no correspondia a su comprensi6n y emotividad, y no pudo o no
quiso someterse al registry de propiedades metecas en que se daban
las nuevas jerarquizaciones y valores.
Organizada America como vasalla del mundo europeo, sus ur
gencias y necesidades fueron satisfechas por las soluciones euro-
peas. El hombre americano -el aut6ctono y el mestizo- se puso
al margen del process y dej6 hacer al hombre trasplantado y al crio-
llo cuya mentalidad se correspondia con las nuevas circunstanias
creadas. La masa inidigena se retrajo en absolute, refugiada en la
propia intimidad y contraida a la noble empresa de .resguardar la
pureza de su alma y la subsistencia infinita de sus suefios. Este
fen6meno, es sin duda, el que anota Jung cuando refiere que "existe
entire los americanos una distancia entire consciente e inconsciente
que no ekiste en los europeos, un desnivel entire la altura cultural
consciente y la inmediata primitividad inconsciente".
La cultural invasora, es evidence, no consigui6 influir a tal pun-
to que se produjera la descategrizaci6n radical de la cultura origi-
naria. Pero los mecanismos de esta cultural dejaron de constituir
una fuerza de acci6n, pues todo problema surgido en la America co-
lonial tenia su respuesta en el vasto repertorio de soluciones de que
disponia el elenco importado y la clase dirigente de la colonia. El
crden trasplantado contaba con mentalidades tambi6n trasplanta-
das. El hombre aut6ntico de America no se interesaba en estas ex-
periencias de calco y dejaba hacer a quienes, por mentalidad y por
idiosincracia, se adaptaba maravillosamente a semejante caricature.
Pero el enlace era demasiado sutil para que perdurara. La. tre-
menda aventura de aquel mundo de superficialidad no podia tener
vigencia sino durante el tiempo en que las respuestas de importa-
oi6n conservaran la radical seguridad que las caracterizaba. En
efecto: Europa se impuso al destiny de las comunidades americanas
con el prestigio magico de sus elaboraciones infalibles. Sus crea-
clones tendian a lo absolute y surtifn el efecto de' que estaban des-
tinadas a vida perenne. Nunca antes fue dable contemplar un edi-
ficio spiritual y moral de mds recias columns, de mas exactas
proporciones. Como un arco distendido en el que millares de fle-
chas apuntaran a su blanco seguro, el espiritu europeo tenia su res-
puesta feliz para todas las interrogaciones. Una fuerza vital pode-








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rosa, un substratum spiritual invencible, una moral de licidas y
embriagadoras proyecciones, daba la ilusi6n de que .todas las po-
tencias naturales y humans Se habian disciplinado y sometido ba-
jo la voluntad impetuosa del genio organizador europeo.
Trasplantado a AmBrica un aparato de tan maravillosos-meca-
nismos, en el que todo se armonizaba y complementaba de manera
ilusoria y perfect, no es extraiio que la mentalidad primitive del
poblador originario se sintiera como intimidada y constrefiida.' Su
retraimiento fuM una manera de defense, un detenerse para recom-
poner sus cuadros mentales, para preservar y poner en orden sus
sentimientos, suefios y mitos.
Ahora bien: el Area en que una cultural invasora va imponiendo
su m6dulo caracteristico y realizando sus fines, es siempre el esce-
narid del drama c6smico de sumisi6n y presi6n de las colectivida-
des pertenecientes a la cultural desplazada. No podia escapar Ame-
rica a esta ley inexorable de los conflicts de cultures y es dable ob-
servar que asi se cumple de la manera mis sutil e insinuante de que
haya memorial. Una red invisible de doc-trinas coloniales, de teorias
desorientadoras, de falsos esquemas, se extiende de manera cre-
ci nte sobre las puras vivencias de nuestro ser colectivo. Se cum-
plen todos los fines de la Europa conquistador, pero se simula sa-
tisfacer las exigencias propias del alma native. Para ello fuM nece-
sario construir un mundo de defraudaci6n y este es el mundo al
que, en los filtimos afios, estA poniendo del rev6s la renaciente con-
ciencia americana.
Cuando la complejidad de los problems internacionales y las
prropias agitaciones internal, determinadas por el resurgimiento de
una especialidad moral de que antes carecian los grupos naciona-
les, plantearon interrogaciones y demands a la capacidad creadora
del mundo europeo, se vi6 que 6stas ya no podian ser satisfechas
por el arsenal dialectico que aquel habia estructurado durante su
larga vigencia y predominio. La era de la magia qued6 seriamente
conmovida. El. sentido de infalibilidad que se atribuia a la cultural
europea cay6 verticalmente y America se encontr6 enfrentada, de
golpe y de manera dramatica, a la propia responsabilidad de su
destino.
Se vi6 desmoronarse el edificio que tan pacientemente habian
construido los siglos,de acumulaci6n y de certeza. Resquebrajado el
orbe antes armonioso en que se manifestaba la cultural europea, al-
canz6 a verse la insuficiencia del sistema de instituciones y valores
qu e e habia sido impuesto a las comunidades nativas. Se advirti6
que las ideas y programs aplicados entire nosotros, carecian de au
tenticidad y de justicia. Europa habia plasmado un organismo de








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principios que servian a sus fines, pero, en contrast, los legitimoE
de America yacian en el mayor desamparo. Todos los esquemas do
aquella procedencia respondian, a su realidad sustancial y resultaban
tiles, por lo tanto, para promover su progress y asegurar su fe-
licidad.
Pero el mundo americano se definia como un organismo distin-
tc y de muy diferentes modalidades. Se vi6 asi que las programa-
clones dogmAticas que querian improvisar un tinglado europeo en
pleno coraz6n de la jungla americana, eran invenciones de la "inte-
ligentzia" que actuaba de espaldas a la tierra, sojuzgada y alucina-
da por el espejismo de una culturala occidental" que .vestia de an-
drajos gloriosos a las pobres mentalidades coloniales.
Juan Bautista Alberdi afirmaba: "En AmBrica todo lo que no Ae
europeo es barbaro". (Bases). Pero lo bArbaro, por raro sortilegio
que no alcanzaban a percibir tan inverosimiles mentores, es sind-
rimo de extranjero, segfin la clAsica definici6n que heredamos de los
eriegos. La masa rfistica de las campafias, el hombre aut6ntico de
America que se moviliz6 en defense de lo national desde las filas he-
roicas de la montenera, el trabajador del agro y el indigena de las
minas, el gaucho de las pampas y el gomero de las selvas amaz6nicas,
todo eso y much mds es barbaro en la dura afirmaci6n alberdiana.
y en la falsa antinomia de "civilizaci6n o barbaric" lanzada por Sar-'
miento. Las mentalidades europeistas no alcanzaron a comprender
el.hecho simple de nuestra barbaric espontanea, de nuestro primi-
tivismo constructive.
La cultural americana no podr& definirse sino sobre este fondo
de presunta barbaric, que es la primera vigencia de nuestro genio
democrAtico y multitudinario. Asi lo entrevi6 un europeo de espiri-
tu despierto, el conde Keyserling, cuando escribi6: "Merced, preci-
samente, a su falta de intelectualidad y a su primitivismo, origina-
riamente refinado, America puede producer, por vez primera, des-
pues de tiempos dilatados, una cuitura exclusivamente basad'a en la
befleza, que, sirviendo de polarizador al resto del mundo, entregado
a un intelectualismo sin tregua ni media, sefialaria a todos los hom-
bres nuevas posibilidades y nuevos caminos". ("Meditaciones Sur-
americanas".)
Un pensador europeo advirti6 lo que fingen ignorar los europeis-
tas americanos. Mientras America no tuvo otra dimension que la im-
puesta por la colonizaci6n y el calco, y su acontecer hist6rico era
puro agregado, sin validez propia, a la grave historic europea, todo
este presupuesto de defraudaciones ideals pudo prosperar con el
prestigio de un instrument exaoto e invulnerable, que habian caido
en retraimiento y ausencia deliberadas, y las mezclas de ,pueblos y.








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sangres fueron produciendo una nueva formulaci6n humana, un pro-
ducto cabal de la combustion biol6gica de indios y metecos, que ya
no es el poblador primigenio pero que tampoco es ese product abs-
tracto que trajeron las fabulosas migraciones humans. Es, ya, el
verdadero exponente de la biologia americana, el tipo social susci-
tado por la mixture de todos los ingredients fisicos y conformado
por las fuerzas telfiricas que, en el Nuevo Mundo, revisten la fuerza
de un mandate inexorable. Este product de fusion antropogeogrd-
fica no pudo menos que insertarse en el contorno de la vida colec-
t:va y cada dia se hace mas evidence su presi6n en el sentido de la
verdad y originalidad del destiny americano.
Su aparici6n coincide con el period confuse de la civilizaci6n
europea, en que las magnas adquisiciones del genio occidental se
sienten entire conmovidas e inseguras. Aquel "orden de la potencia
y del conocimiento precise" de que hablaba Valery se tambalea bajo
el peso de imponderables que no alcanza a precisar ni a definir, y el
Espiritu Europeo ya no tiene la decision instantanea y la respuesta
infalible que demandan sus propias interrogaciones interiores. C6mo
tenerlas, pues, para las exigencias cada dia mas perentorias de un
mundo que se contorsiona y evade de la red sutil en que lo tenia
aprisionado la ajena voluntad de imperio y predominio?
A nuestra America le estA naciendo un sentido propio de la es-
piritualidad; tritura y anima las esencias en que podra fundar su
cultural aut6noma. Archibald Mac Leish sefiala con toda raz6n: "Si
antes de esta guerra se veia ya que habia un nuevo mundo en pro-
ceso de creaci6n, ahora se v6 afn con mAs claridad ".("Los irres-
ponsables".) La creciente insurrecci6n de los pueblos americanos es
consecuencia natural de la falencia en que se debate las ideas euro-
peas. Las doctrinas de aquella procedencia, ponen en descubierto la
s ngular contradicci6n de que estaban animadas. La revoluci6n ame-
ricana, sin embargo, no tiende a desventrar su eficacia como instru-
mentos de la vida europea, sino a documentary Su inevitable insoli-
daridad con nuestra propia vida.
Durante 2,500 aflos la civilizaci6n greco-romana vino impartien-
(o directives a la vida. El volume de sus adquisiciones excede cuan-
to dieron hasta entonces todas las civilizaciones sumadas: China y
la India, Egipto y Babilonia, persas y hebreos... Pero la 6rbita de
su hegemonia periclita y voces agoreras se levantan en su propio se-
no: '"Nosotras, las cilizaciones, sabemos ahora que somos mortales..."
(Paul Valery en "Politica del Espiritu".)
Es hora de pdner oido atento a las voces de la tierra y de expresar.
en formulas nuevas, el lenguaje de la salvaci6n y la esperanza. Va








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en ello tanto la propia radicalidad como el triste sino de las ideas, los
suefios y los mitos que agonizan mAs all de los mares.
No es cosa de adscribirse a la agonia extrafia por espiritu de sa-
crificio o en nombre de supuestas ataduras sentimentales. La cul-
tura occidental cierra el ciclo de su predominio en el mundo, la eta-
pa en que su voluntad impuso discrecionalmente sus ideas y disci-
plin6 a su arbitrio la march de los pueblos. Pero esto no quiere de-
cir que 'Europa muera y desaparezca, sino que ha entrado en el pe-
riodo de su rebajamiento vital, de su decadencia hist6rica, y otra se-
rA la cultural que habrh de reemplazarla en la posici6n de plenitud
que abandon, para que el'juego espontaneo y arm6nico de las fuer-
zas creadoras humans tenga un centro de referencia :y un eje de
estabilizas creadoras humans tenga un centro de referencia y un
eje de estabilidad que suplante al quebrado.
Todo coincide en sefialar a Am6rica como el estadio en que habra
de darse, en las pr6ximas centuries, esa altitude hist6rica que estA
perdiendo el mundo europeo. Desde los tiempos mins remotos, la sa-
biduria ha venido afirmando que la civilizaci6n, siguiendo el curso
del sol, march de oriented hacia occidente. No otra cosa pareciera sig-
nificar, en el Evangelio de San Mateo, aquel versiculo que afirma que
"el advenimiento del Hijo del Hombre serA comoi un relampago que
sale del Oriente y va hacia el Occidente". (XXIV, 27.)'



Habra de producirse, sin duda, un period de transici6n, en qua
la cultural occidental irA liquidando, desde una zona de refigio, el
mundo de sus valores. Acaso se cumpla la profecia del president
Butler, de quien cuenta Paul Morand ("Nueva York") quo le decia
on Columbia: "Nueva York serA el centro del Occidente, el refugio
de la cultural occidental". Pero esto seria, necesariamente, transito-
rio, y durante su decurso la America nuestra -la America india-
deberi probar sus reserves morales y sus capacidades creadoras, pa-
ra constituirse en la tierra de la esperanza, a la que estarA confiada,
en los pr6ximos mil afios, la direcci6n spiritual del mundo y la for-
mulaci6n de una escala nueva de jerarquias y valores. En el cumpli-
miento de una ley hist6rica, cuyo curso inexorable -de oriented a
occidente- no ha sido hasta ahora degobedecido, los pueblos de
America tendrAn que asumir la mAxima categoria hist6rica, elabo-
rando una cultural propia, de definici6n telirica y basada en el su-
puesto de sus matices nacionales, aunque.excluida la pugnacidad de
I.s fronteras por su unificaci6n venturosa de un idibma, un pueblo y
un destine, que integral la sustancia mistica del ser americano.









SPero lo primero que el hombre americano deberd emprender pa-
i'a fijar el meridiano de su propio destiny, es la toma de posesi6n
del mundo fisico en que se desenvuelve. Toda cultural teldrica debe
hundir sus raices en la tierra, alimentarse de la sustancia mistica que
nace.del suelo natural en que se asienta. "El problema de la Ame-
rica espafiola -dijo Gabriela Mistral en memorable oportunidad-
vuelve a ser geogr~fico, pero de geografia econ6mica. Se trata aho-
ra nada menos que de conservar la riqueza del Sur a la gente del Sur,
de resguardar la parcela para el indio y el mestizo, que la han here-
dado dos veces, por las dos sangres, y, como si dijBramos, de mante-
nor la voluntad de Dios, que es la de que aquel territorio inmenso do
rnesetas y Ilanos ejemplares, de botanica preciosa y de una mineria
mrgica, siga siendo el dominio de sus duefios naturales y la seguri-
dad de la vida de sus hijos".
Am&rica se encuentra agobiada por el mundo de los valores crea-
dos para servir a una realidad distinta, a favor de cuya aparente "le-
galidad" so ha consumado el process de desvirtuaci6n de las aut6n-
ticas esencias americanas.
Lo primero que America debe quebrar es este descuajamientr
del hombre y su tierra, esta mutilaci6n del hombre vernaclilo (qua
lo es tanto el aut6ctono como el mestizo y adn el trasplantado) qu:'
vaga como una sombra la heredad nutricia y creadora, desprendido
de sus jugos vitales y sin aposentamiento natural para sus propias
vivencias espirituales.
T_ Todos los signos del present, y deode este punto de vista hay
que mirar la proximidad de la celebraci6n del Segund6 Congreso In-
teramericano Indigenista, anuncian este re-encuentro.de las dos fuer-
zas en que primariamente debe asentarse la cultural teliriga ame-
ricana. A poco que se afiancen sus conquistas y se adquiera certer2
conciencia de la propia personalidad hist6rica, Am6rica, superando
los rendimientos de la civilizaci6n occidental europeapodrA realizar
'al hombre teldrico total, en una media, extension y profundidad no
alcanzadas todavia. Este hombre de plenitud sabrA expresar, sin
niezcla alguna de iniquidad, sus fines particulars (naci6n: pueblo:
totalidad) dentro de un esquema de supremos fines humans (hom-
bre: personalidad: destiny). Su posici6r ante la vida -su filosofia-
sera una sintesis jams antes lograda de inmarencia geol6gica o de
onniciencia spiritual. El anuncio de este hombre nos fu6 dado
por Keyserling: "Ei suramericano -afirm6- es total y absoluta-
mente hombre telfrico. Encarna el polo opuesto al hombre acondi-
cionado y traspasado por el espiritu".
Hay, pues, una possible media del espiritu, absolutamente dife-
rente de aquella, tipica de la cultural europea, en que la humanidad







-900.

es acondicionada y macerada por valores espirituales que son inde-
pendientes de la espontinea y-fluyente espiritualidad. Ese juego dio-
nisiaco de las formas espirituales que viven extrafias y adn opuestas
a las ccsas naturales -que es la m6dula misma de los valores cul-
turales de Europa-, ha dado de si sus mAximas posibilidades y ac-
tualmente se debate en el caos de una inevitable desesperaci6n.
En America, por el contrario, lbs valores de la cultural telirica-
tienden a su natural integraci6n. Al hombre americano estA reser-
vado el privilegio de realizar la fusion orgAnica de las dos fuerzas
creadoras de naturaleza inmortal: la tierra y el espiritu, o sea, la vi-
da que ahonda en lo propio y el alma que trasciende a la eternidad:




(Conferencia leida en la Asociaci6n Nacional de Periodistas del
Peri el 22 de Setiembre de 1948.)











4
























INDICE

Pag.

1.-LA CUESTION AGRARIA Y LAS RUTAS ECONOMICS
DEL PERU ............... ... ................... 5 a 22

2.-EL PROCESS SUTION Y LA IRRIGATION DE OLMOS 25 73


3.-LOS SIGNC6 DE NUESTRA CUTIURA Y EL CONGRE-
SO AMBERECIANO INDIGENISTA ........... ..... ... 77,, 90











LA CUE/TION
AGRArIAA
EN EL
PERU F


Victor Perez Santisteban




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Last updated October 10, 2010 - - mvs