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 Front Matter
 Dedication
 Half Title
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 Prelude
 Rio de aguas amargas: A Santiago...
 Sonetos: A Alfredo Garcia
 Retratos
 Nuevos acordes: A Juan Naves














Group Title: Rio de aguas amargas
Title: Râio de aguas amargas
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00075956/00001
 Material Information
Title: Râio de aguas amargas
Physical Description: 93 p. : ; 25 cm.
Language: Spanish
Creator: Garfias, Pedro
Publisher: s.n.
Place of Publication: Guadalajara
Publication Date: 1953
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Mexico
 Notes
Statement of Responsibility: Pedro Garfias.
General Note: Poesâia.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075956
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 12302963
lccn - 53040126

Table of Contents
    Front Cover
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    Front Matter
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    Dedication
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    Half Title
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    Prelude
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    Rio de aguas amargas: A Santiago Roel (Jr.)
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    Sonetos: A Alfredo Garcia
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    Retratos
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    Nuevos acordes: A Juan Naves
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Full Text


PEDRO GARFIAS






RIO DE AGUAS AMARGAS
























GUADALAJARA
1953




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A don Ram6n Valle














RIO DE AGUAS AMARGAS







PEDRO GARFIAS


RIO DE AGUAS AMARGAS
























GUADALAJARA
1953

















LA POESIA de Pedro Garfias es 6nica. Fuera de todo cauce de rigor escolAstico,
se mantiene consigo.
No quiero decir que es des-arreglada: se ajusta a la regla de la i n t i m a
c o nc o r d i a. Y concordar significa sincronismo de corazones.
Los nuestros, los de todos, palpitan y baten al unisono cuando la emoci6n
contenida en sus versos explota en uniform estr6pito sentimental. IY que
otro requisite reclama lo clasico?
Clasicismo y emoci6n no se contraponen: clasicismo es comunidad; clasi-
cismo es bisqueda y hallazgo de afanes comunes; clasicismo es lazo de hipo-
t6ticas comuniones.
Sentir es lo mis human y general -el pensamiento es principio de pugna
y consiguiente separaci6n-. Poesia que conjunta espiritus, que los hermana
en un 6xtasis parejo, es clisica. La que aisla es romanticismo puro.
-2C6mo una poesia que es inica puede ser, al mismo tiempo, clisica?
-La sinceridad -ya lo he dicho-.es armonia de lo que se hace con lo
que se siente; es el modo de los que no se ponen mascara. La voz que no se
cubre con ella puede retener la movilidad fliida del que acuerda su espiritu a
su gesto. El enmascarado es un hip6crita que estereotipa en una mueca g6lida y
fija una expresi6n estitica.
Lo emotivo y lo clasico no se rifien. Lo clisico no es lo frio, sino tam-
biWn lo frio y lo caliente regidos por una voluntad de orden y mesura. Algunos
de estos poemas remueven lo mas hondo del ser, pero con sentimiento que no
se derrama ni sublima; que no exede las fronteras de la just media, pues
estan penetrados de ideas.
Sentimiento y raz6n no se rifien. Contrariamente, pueden aunarse en una
vivencia. Son posibles un sentir razonado y un razonamiento sentimental. En
la poesia de Garfias, la emoci6n surge del conocimiento y cata de lo que
hay de emotivo en la circunstancia. En ella luce la estrella o se levanta el ar-
bol y, coparticipes, se comunican con el poeta sus estados, mutualizindose: a
este le duele el astro que se desangra y la poda del ramaje:'

Yo HE conocido un arbol
que me queria bien.









El estaba mis cerca,
yo palpaba su piel,
a 61 le dolia el tronco,
a mi el tronco y la sien.

Esto nada tiene que ver con la romintica proyecci6n sentimental. El
poeta no se rencuentra derramando su alma en su torno, sabe que los se-
res o hechos caidos en sus sensaciones tienen care y m6dula por si mismos.
No va, entonces, al objeto, lo tiene consigo y estr en 61.
Cuando hablo de cosas y objetos no-menciono solamente los de afuera;
incluyo, de manera principal, los de adentro, pues suc-de que es requisite
imprecindible de la creaci6n el impact en el espiritu. Es aqui donde el poe-
ma, previo o concomitante el element poesia, se elabora.
Pero elaborar y concebir son bien distintos. El poema se da puro e
indivisible como tal. Es la expresi6n lo que detiene. Esta, ya complete, en la
inconciencia, como en su vientre materno.
El poema al nacer se hace bien com6n, pero en el grado en que sea
cosa humana. Mis human, mas de todos. Luego esta poesia es n u e s-
tra, decadauno:
Expresa el intimo sentir de su autor, pero ese sentir en 61 individuali-
zado, ha henchido los Ambitos de nuestra subconciencia y, por su virtud
po6tica, nos Ilena, irrumpe en el limbo de una vigilia avizorante que lo cap-
ta con todo su valor ideal y emotivo.
Ser human es vivir en comuni6n con los pr6jimos; pero vivir no impli-
ca s6lo existencia, es con-vida tambi6n. Con-vida de sentimiento y pensar clI-
sicos. El clasico no se aisla. Vive en el continent de un solidario y cabal
intercambio animico.
La poesia de Garfias se ajusta a este marco. Sus temas son humans y
con una cualidad humana de cuyas-redes escurre esa emotividad que s6lo
del hombre es propio. Qu6 lejos estA esta poesia de la deshumanizaci6n, lo
dice el latido cordial que pulsa en su ritmo, siempre sentido.
El poeta que se hurta a ese ritmo, que singulariza su cr6nica fluencia,
queda al margen, remansado, y no cumple con esa misi6n del arte que es
comunicar los espiritus, haci6ndolos coincidir en el punto inico del gozo co-
m6n.
En la obra de Garfias no es inhuman ni siquiera el disponer del curso
temporal a su arbitrio, aduefiarse del pret6rito y retrasar, al dia de hoy, el fu-
turo, como quien desbarajusta las hojas del calendario:
Re-presentar es don po6tico. Representar, esto es, hacer present de nuevo
lo que fue y conferir, a lo que no es auln, una vigencia distinta de la que
tendr. En ambos casos, representaci6n.








Aqui y ahora nos conmueve lo pasado, pues en el verso perdura su ac-
tualidad; aqui y ahora nos conmueve el future, porque el verso nos lo pone
en acto.



Insisto en Ilamar clisica esta poesia, porque lo juzgo su mejor elogio. En
los tiempos que corren, aunque ya mis sosegadamente, los poetas se apuran
con tez6n y ahinco por ser originales. Estos poemas de Garfias lo son en sumo
grado -sin un concebido prop6sito-, pues ajenos a imitaciones, encuentran
su material en las cosas mas nimias.
Me refiero a esas que, por leves, casi no lo son. Atin me atreveria a decir
que esos poemas no tienen material sino, sencillamente, motivo: la mis sutil
y fugitive sensaci6n de lo de afuera o de lo intimo, cazada al vuelo de su raudo
tr6nsito conciencial, se music en el verbo sencillo y claro, pero profundo y
por eso lleno de sugerencias de todo tipo, desde las sensorias hasta las intelec-
tuales. Ser rio, que los ojos tienden a cerrarse, son los temas que se desenvuel-
ven en las melodies de un retorno al ser original y de la evocaci6n del instan-
te postrero.
Esas "cosas" se captain sensoria o sentimentalmente. Mas digo mal: en
Garfias son inseparables la sensaci6n y el sentimiento,- y aun podria afiadir-
se que la idea. Se piensan, se gozan y se sienten, aquellas cosas, en una so-
la vivencia, pues se humaniian. Se alquitaran en un alambique de fuego
siempre dispuesto, y en delictiecencia de una depurada cristalinidad, se
ofertan en poema.
La t6cnica, si lo es, no puede ser mis sencilla. Yo he tenido el privile-
gio de asistir a la gestaci6n y navidad de un poema garfiano. Sobre un pie
ocasionalmente surgido en una conversaci6n de viaje, Pedro se puso a la
obra. Muchas veces repetia un verso y cada una era distinto, pues la
voz clave no se cefiia con la exactitud requerida al pensamiento o a la
music.
Eso es todo: buscar el vocablo exacto. El que diga con precision lo que se
suefia o imagine, lo que se siente o concise. A menudo se present ficil;
otras es reacia y dificil.
Pero elegidas las palabras y puestas en su just sitio y transidas de
la linfa signifiquencial del context, terminadb el poema, todo es inteligi-
ble y 16cido, porque es poeticamente 16gico. L6gica po6tica, otro signo de
lo clAsico.


Hay una poesia que encanta en el moment de su lectura, pero no








deja ninguin sediment en el espiritu. Se muere en su propio canto. No
traciende. EstA s6lo en si misma. Hay otra que perdura fuera del verso, que
se acurruca en el fondo de nuestro ser y permanece, en ocasiones para
siempre, en los repliegues de nuestra alma.
La primera es intenci6n malograda. La segunda es fruto maduro en la
fronda del poema. Deja una dulce huella y se regusta. Su plenitud cabal
satisface sin adulaciones de superficie. Asi es la de Pedro Garfias:
Por una depuraci6n catarsica que cierne la amargura de muchos de
sus versos: su dolor de la vida, sus continues referencias a la muerte, su
bronca protest contra lo injusto, son motivo de estetico gozo.
Cuando el poeta consigue adecuar su contenido a la forma; cuando hay
perfect armonia entire la fluencia y el cauce, la unidad se impone y lo
per-hecho ocasiona la sofrosine, pues entonces ya no existe la expresi6n y
lo expresado distintos, sino la obra lograda.
Pedro Garfias es,' por eso, un gran poeta.*

ARTURO RIVAS SAINZ
























No hay erratas de imprenta. Esa es mi ortografia.













RIO DE AGUAS AMARGAS
A Santiago Roel (Jr.)
















La palabra se rebel.
Si no la cuidas se escape,
porque tiene su querencia.

Te procura.
De noche te asaetea
de dia levanta el vuelo
y se aleja.

La palabra busca siempre
su querencia.

Antes de dormirte todo
hazte el dormido y espera;
pero cuando Ilegue, cuidala,
acom6dala en su tienda,
que sienta calor y frio,
que se ajuste, que se avenga,
que respire, que se quede.

Y veras, si es que se queda,
c6mo suena la palabra
cuando suena.
















Cuando me tiro de noche
en el atauid del lecho
que es menos duro que el otro
porque ya sabe mis huesos,
me pongo a mirar arriba
los astros de mis recuerdos.

Aqudl que se abri6 de pronto
cuando todo era misterio.
El otro que se apag6
antes de sentirse abierto.

A veces grito iracundo:
aqui me falta un lucero,
aqui me sobra una estrella.
iQuien hizo este firmamento?

Una voz piadosa dice
que no es cielo sino techo.
-Por mi vida, grito yo,
dejadme saber mi sueiio.
Donde yo pongo los ojos
todo es cielo-.
















RECIEN MUERTO


Me gustaria
que fuese tarde y obscura
la tarde de mi agonia.

Me gustaria
que quien cerrase mis ojos
tuviese manos tranquilas.

Me gustaria
que los presents callasen
o llorasen con sordina.

Me gustaria
que fuesen pocos y auin menos
de los que se necesitan.

Me gustaria
que en el silencio del mundo
se oyese crecer la espiga.

Me gustaria.
que la tierra fuese dura
como piedra conmovida.

Me gustaria
que me Ilenasen la boca
de tierra mia.








Si a los que van a matar
le dan todo lo que pidan
dejadme pedir de muerto
lo que a mi me gustaria.
!


18















ARBO'L


A los sefiores Chiddn

Yo he conocido a un Arbol
que me queria bien.
Jamas supe su nombre,
no se lo pregunte
y 1l nunca me lo dijo:
cuesti6n de timidez.
Nunca vi6 mi silueta,
era ciego al nacer,
por eso a mi me quiso
lo mismo que yo a el.
Le dije muchas cosas
que a nadie mas dire,
mas que a la vieja estrella
que alguna vez hable.
El estaba mas cerca
yo palpaba su piel
a 61 le dolia el tronco
a mi el tronco y la sien.
Un dia lo perdi,
que amor no perdere;
pregunte a sus hermanos
que debieran saber;
a los hombres que saben
nada les pregunte.








Acaso e1 me busc6
como yo lo busque,
pero los dos andamos
tan torpes de los pies.
Cosas, terrible cosas,
que hoy quisiera saber.
Nunca me contest.
iSeria mudo tambien?
Como el Arbol de Heine
-eso si que lo se
movia la cabeza
oyendome.
















Oye al Arbol
como el tronco se le queja;
oye al campo,
c6mo le duele la yerba;
oye al silencio nutrido
de palabras entreabiertas.
Oye al viento
que vi6 a Dios y no lo recuerda.
Oye a Dios llorando hombres,
oye al hombre andando a tientas...
Que el llanto, si corre largo,
suena.










I


A Alfredo Hurtado

Algo roz6 la nada
y derram6 su soplo por el orbe.
Desde entonces 'el dia, fragmentado,
alterna con la noche.
Las horas se fatigan, se devoran
a si mismos los soles
y se humedece aquella piedra azul
que afila el trino de los ruisefiores.

Cuando el hombre sea Dios,
habra un toque de hombros
entire el llano y el monte,
los astros detendrAn sus vuelos milenarios,
de sus jaulas abiertas escaparAn los bosques,
una mano de dedos como rios
halagara la frente de los mundos insomnes,
un largo suefio abatira sus alas,
el dia ira apagandose, se encendera la noche
y todos moriremos de la misma manera:
definitivamente, como mueren los Dioses.















Paso desacompasado
caminos que no conozco
dejadme Ilorar un poco.

Grito desarticulado
que no se c6mo acomodo
dejadme sofiar un poco.

Coraz6n acongojado
de la pena de los otros,
dejadme dormir un poco.

Pueblo mio desgarrado,
voz que revienta en sollozos,
dejadme morir del todo.















Que si las pierhas torpes,
que si los brazos rotos,
que si la pena dura,
que si el suspiro hondo,
que si el quehacer inuitil
y el tremendo sollozo,
61 le gritaba al mundo
con largo grito ronco.
Que me quiten el suefio,
que me cierra los ojos
o qu6 me den mas suefio
para dormir del todo.
















Las horas crecen de noche
se alargan y se endurecen.
Gravitan todo su peso
sobre la frente.

Se atropellan los recuerdos,
nocturnos y amaneceres.
El sol que se abre de pronto,
la piel de un dia celeste,
la luna que parpadea
abriendo sus ojos verdes,
aquel sollozo en la sombra,
aquel suspiro en el cesped,
una plaza abierta al cielo
como una mano caliente,
un cielo tan recogido
que daba gusto de verle.

IQue hacer con el hijo ind6cil?
ZQu6 hacer con el muro d6bil?
iQue hacer con la pena inuitil?
iQue hacer con los quehaceres?

Se acumulan los recuerdos
se atropellan en la frente
y hacen falta las dos manos
para sujetar las sienes.















A la una
comienza allover la sangre.
Se amanecen los recuerdos
se hacen mas lentas las calls
la luna anda mas despacio
la aurora va retardandose
las piedras se hacen mas tiernas
y las sombras mas suaves.

Despues la noche acumula
las miserias miserables.
Empieza el frio a azotar
lloran los cielos cobardes
las sombras se hacen mas duras
y se recortan las calls.
Cuando el dia nos despierta
y abre su blanco plumaje
y empiezan a amanecer
los que nacieron mas tarde...
es andar con pasos rotos
todo lo que nos separe *
de un lecho de hielo duro
que las ligrimas deshacen.

Otro dia, a caminar,
a pelearle a las calls,
a esperar que ande la noche
lo suficiente de balde
porque a la una
comienza a lover la sangre.















Cuando me levanto viene
lo bueno.
Me comienzan a sonar
todas las cosas por dentro.
La sangre me duele mAs
que los huesos,
los huesos me duelen mas
que los suefios.

Y el incorporarse a penas,
y los 6rganos obscenos
y todas las demAs cosas
que le humillan a mi cuerpo.

Todos gritan a la vez.
Yo de 'un grito hago el silencio.
A que quejarse de qu6
si yo me levanto muerto,
si a mi todo se me duele
y no me quejo.
















Malo es que los ojos tiendan
a cerrarse.
Malo es que tiendan las manos
a cruzarse.
Es que el cuerpo va buscando
acomodarse.

Por que dices que estoy viejo
tiempo, isi el viejo eres tu?
Dame una mariana clara
con pajaros en las ramas
y una chispita de luz,
Pero ti ya no das nada.
Algun pelo de tu barba
blanca.
Alguin crujir de tus huesos
secos.
WPor que dices que estoy viejo,
tiempo, si el viejo eres ti?













SONETOS
A Alfredo Garcia















UN LLANTO POR LOS DIOSES

Con el tiempo nacidos,
antes de que el nacer fuere una herida,
en rios convertidos
fluyeron por la nada estremecida.

Fueron los cielos idos,
la sombra a luz vertida,
los soles derretidos,
y ellos incorporandose a la vida.

Pasaron por mis ojos, sollozando.
Son los rios eternos, son los que no conocen
su fuente, y nunca van a dar al mar.

Que detengan el paso, respetando
su paso, las que gocen
cuna y tumba a la par.















Vive siempre el ayer pero el ahora
no crece hacia mafiana.
En vano espero desde mi ventana
ver apuntar la aurora.

El largo tiempo se adelgaza y Ilora,
la lenta sangre mana,
y hay una especie de congoja humana
que el coraz6n me lame, hora tras hora.

Del diamante, del agua y del rocio
nace la luz, y nace mi agonia
del viento que me da su griterio.

Ese viento que yo desplumaria
de no haber en la noche tanto frio
y tanta lumbre en la cabeza mia.















A Pedro Camacho


Yo se que ya mi voz se va perdiendo,
yo se que ya mis ojos vuelan poco,
se que de tanto ya sentirme loco
loco me estoy volvi6ndo.

Se que mi amor se fue sin haber sido,
que mi vida se va porque asi quiere,
y que mi anhelo de vivir se muere
en pasmo convertido.

S& que esto ya no cuenta y que no es cuento
ni el velo ni el desvelo de la noche.
Apenas siento deslizarse el rio.

Al coraz6n pongo el oido atento.
Como Ruben siento pasar un coche
y pasa por mi came un largo frio.















Cuando al alma nos Ilega el fuego frio
que calienta la espuma del helado cristal
cada dia inminente es como un rio
que de improvise desbordase su caudal.

El sol un calosfrio
la sombra es una verja que se quiere cerrar
el llanto un desvario
y el suefio una avecica que no puede cantar.

La vida es demasiado larga y dura
la came miserable nos flaquea
pero yo he de esperar de pie la aurora.

Pesa la came sobre su armadura.
Si alguna vez un hueso se blandea
mi sangre lo sostiene a cualquier hora.
















RIO


Al Poeta Ignacio Arzapalo
Ser rio es buena cosa.
De la montafia trae agua primera
y corre por el campo sabiendo que le espera
la mar amarga, enorme y misteriosa.

aguarda la segura primavera
y no se desespera
porque la mar ignore su condici6n de rosa.

Sabe que un dia aprendera a volar;
descendera sobre la sierra recordada
y rebrillando al sol rodarA hasta lo hondo

Se va tranquilo abajo de la losa,
y volverh a encontrar
el guijarro que heria su came delicada
mis sumiso y redondo.















. mi padre


Debiera imaginarte fatigado
y te recuerdo siempre vigoroso,
proa hacia el mar y al viento rencoroso
madre detras, nosotros su cuidado.

Contra tu firme pecho amurallado
se remansaba el tiempo proceloso
y el puntal de tus hombros poderoso
sostenia la tierra lado a lado.

Que viejito estaras... Sobre mis penas
ver tu figure eternamente erguida
a mi rendido coraz6n asombra.

Siendo tuya la sangre de mis venas
ay, padre mfo, ay sombra de mi vida
lc6mo yo nunca pude darte sombra?














RETRATOS















EPITAFIO A ANTONIO MACHADO

Qu6 cerca de tu tierra te has sabido quedar...
Asi el viento de Espafia te cantara al oldo
a poco que desborde su vuelo circular
y el sol podra mirarte, cuando en el medio dia
frene su impulse fiero, antes de resbalar.


53-















RAFAEL DEL RIO


Pobrecito, padrecito
de las dos justas mitades
-que las nieves, que los bosques,
que los hijos, que la madre-
trabajando y trabajando
en la jaula de su came
-en la frente tope cielo
y en la plant tope sangre-
peleando y peleando
y embistiendo a los alambres
-por abrir paso a su vuelo
por abrirle paso al aire-.















ANTONIO MEDIZ BOLIO


El hombre tiende como el elefante
a la hora de su muerte
a buscar el pante6n de sus mayores.
Dichoso sea el pueblo, maestro Antonio,
que a la hora en que le Ilega el hijo predilecto
fatigado de andar y moribundo,
en vez de ornar su tumba con cresp6n y laureles
lo resucita, y lo devuelve al pueblo universal.















ARTURO RIVAS SAINZ


Era como una piedra cuya sangre
le recorriese, a tropezones, larga;
era como una espiga con su noble armadura
de hueso, fieramente golpeada;
era como una flor cuya fuente de aroma
le fuese eternamente rechazada;
era como una gracia retenida;
era como un silencio que gritara,
era como era 1l...
Se parecia a Dios en que no hablaba.















JUAN REJANO


M1 es como una torre
suspendida en el aire.
Un ideal arriba
y unas penas por cables.
Como se halla tan alto
aun puede ver los valles,
los rios encantados,
la frente de los arboles.
Como no se ha arrancado
de nuestra tierra madre
siente correr el llanto
del mundo por su sangre.
Anda su vida obscure
a pasos de gigante.
No mas le interrumpamos.
Y vamos a escucharle.
















FRANCISCO BRISENO

Brisefio es un huichol
pero que no lo es.
Cuando los llantos largos
los sabe retener.
Cuando las penas duras
las sabe enmudecer.
Cuando la fria c6lera
la sabe sostener.
Nunca quiso ganar
siempre supo perder.
A todos reparti6
lo que s61o era d6l.
Y nunca tuvo mas
de lo que hay que tener.
Porque 61 es un huichol
pero que no lo es.









NUEVOS ACORDES
A Juan Naves















Si hemos nacido juntos, ic6mo nunca te vi?
Te mire en el espejo. No me reconoci.
iAy, este andar de espaldas por el mismo sendero!
Juntos hemos vivido, nunca te rehui.
Y hubiese sido tanto mi gozo verdadero
ver que en alguna cosa me parecia a ti.















Alguna pena nueva
que se junte a las viejas
ya acomodadas y las desordene.
Otra sombra en la frente.
Un resbalo en la noche.
Cualquier tropiezo de la sangre torpe.
La madrugada a modo.
Un poco mAs de frio y eso es todo.


69














Se que si le grito fuerte
el silencio se acongoja.
Se que si la piso duro
es la piedra la que Ilora.
Se que si camino aprisa
se me derrumban las hojas.
Por eso voy con cuidado,
acariciando las formas,
mirando a un lado y al otro
y respetandolas todas.
Que hay quien se duele del cuerpo
y a mi me duelen los hombres
y las cosas.















Noble la arquitectura, Agil la cuipula
fuerte la trabaz6n, firme la clave,
retador de los siglos
plante cimientos en la tarde.
Azulea la pared, gotea el techo,
se desploma la nave.
Oye el llanto seguido
de los escombros de mi sangre.















Pesa lo que tu suefio. Busca el nivel exacto.
Acumula tus risas y tus llantos,
tus 'esperanzas y tus desengafios.

Lo de ayer, lo de hoy, lo de mafiana
lo que nunca ser....
echalo en la balanza.
Y vive un poco menos o suefia un poco mas.
















Porque los suefios si, digo los suefios
ellos nos pertenecen, permanecen,
se perpetuan a pesar del tiempo.

Se me vuelan los pasos en bandada,
ni con la vista retenerlos puedo,
se me olvida el ayer y hoy se me olvida.
De lo que no he vivido si me acuerdo.























77















Que fiero dolor despacio...
Fue, cuando me lo arrancaba,
como si me despegase
la piel del alma.
















Mafiana ya
no tendran hambre.
Sera pasado,
sera mas tarde...

Yo no he sabido
de ning6n muerto
que tenga hambre.















Lo vi cruzar el camino
buscando quiet sabe qu6.
Alguna gallina tierna
o alguin hueso que roer.
La coyota lo esperaba,
los coyotitos tambien.
Como nadie lo queria
1e miraba de traves.


83
















1 iba solo
tambaleaindose.

Borracho de amor,
borracho de hambre,
borracho de alcohol,
quien sabe.

fEl iba solo
tambaleandose.
















Cuando se nace se Ilora largo.
Una pregunta.
Mientras se vive sc ahonda el llanto.
Cada uno quiere buscar su luna.

A la media que el tiempo va
crece la sombra, la luz se acorta,
se llora mas...
Cuando se muere ya no se Ilora.
















Como andaba a su manera
tropesaba,
se caia, rehacia
su-cuerpo y lo levantaba,
perd6n pedia a la piedra
y a todas parties Ilegaba.
















Pesa lo que tu suefio. Busca el nivel exacto.
Acumula tus risas y tus llantos,
tus esperanzas y tus desengafios.

Lo de ayer, lo de hoy, lo de mariana,
lo que nunca sera...
echalo en la balanza.
Y vive un poco menos o suefia un poco mas.















Permitid que le quite plumas a la palabra.
Permitid que la deje con sus silabas justas:
Paz. Libertad. Amor. Justicia: Espafia.

-Y la palabra Guerra y la palabra Muerte
y todas las palabras malnacidas
se apagaran de pronto,
se apagaran envueltas en cenizas.
Y una s61a palabra rodara por el mundo
con un tremendo empuje de roca desprendida,
una palabra s61a,
una s61a: Justicia.
Y a su piel apegadas
las palabras mas bellas de la vida:
Paz. Libertad. Amor.
La enlutada de gris melancolia
se alejara despacio
arrastrando su bata de larga cola timida.

Y el hombre, liberado de su angustia,
podra gritar: mi reino es todavia.




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