Group Title: Boletin Salesiano.
Title: Boletâin Salesiano
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 Material Information
Title: Boletâin Salesiano
Uniform Title: Boletâin Salesiano (Turin, Italy)
Physical Description: v. : ill. ; 27 cm.
Language: Spanish
Creator: Oratorio Salesiano
Publisher: Oratorio Salesiano
Place of Publication: Turin Italia
Frequency: monthly
regular
 Subjects
Genre: periodical   ( marcgt )
 Notes
General Note: Description based on: Aäno 7, n. 1 (enero de 1892); title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075624
Volume ID: VID00033
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 35918727
lccn - sn 96026719

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A{ IXN .Pbianmnsa.STEBEd 84


BOLETIN


Quien recibiere h un nifio en mi
nombre, A mi me recibe.
(MATH. xviII.)
Os recomiendo la nieez y la ju-
ventud; cultivad con grande es-
mero su educaci6n cristiana; y
proporcionadle libros que le en-
sefien A huir del vicio y & prac-
ticar la virtud.
(Pio IX.)
Redoblad vuestras fuerzas a fin
de apartar & la nifiez y juven-
tud de la corrupci6n e incredu-
lidad y preparar asi una nueva
generaci6n.
(LEON XIII.)


SALESIANO


Debemos ayudar a nuestros her-
manos A fin de cooperar a la
difusi6n de la verdad.
(III S. JUAN, 8.)
Atiende A la buena lecture, & la
exhortaci6n y & la enseianza.
(I TIMOTH. iv, 13.)
Entre las cosas divinas, la mas su-
blime, es la de cooperar conDios
la salvaci6n de las almas.
(S. DIONISIO.)
El amor al pr6jimo, es uno de
los mayores y m&s excelentes
does que la divina boridad
puede conceder 5. los hombres.
(El Doct. S. FRA-NC. do Sales)


--3( DIRECCION en el Oratorio Salesiano Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) ) -*-

dencial es que en nuestro siglo de sensua-
SUMIARIO. ,lismo y placer apareciera un ap6stol que
ante tanta molicie pusiera como corona y
Los Salesianos en Rialp. remate de su obra y como regla innata la ale-
Santander. Oratorio de Don Bosco. Paseo infantil. ga inclada entire los trabajo y peniten-
La exeursi6n do los Salesianos. gria vinculada entire los trabajoA y peniten-
Los Salesianos en Vigo. cias. Estad alegres, hijos mios, decia Don
AM RIcA. Noticias de nnestras misiones. Expedici6n Bosco A sUS nifios, y esta santa alegria es el
L Mendez y Gualaquiza. patrimonio de su orden. El hombre de mundo
Los Misioneros Salesianos de Gualaquiza.
Tierra del Fuego. La nueva misi6n de Nuestra Se- que por pasatiempo siquiera asiste a sus
aora de la Candelaria. fiestas no puede menos al fin y al cabo de
Patagonia. La Institnci6n Salesiana. imitar aquel personaje del drama Domingo
Savio y en otros 6 parecidos t6rminos excla-
mar: < Abora comprendo que hay otra fe-
licidad que la que se desprende nel fondo
de una botella. >
Tengo, pues, para mi que la orden sale-
T Ah T I A I0 \ rfl D LP T siana es la orden de la santa alegria. iY
LhUO S.ALiS .AulNU'u E11 J1DlIiA c6mo no, si hasta su primer obispo le ha
prestado su mfisica, Cagliero!
p-- Asi es que el hospitalario pueblo de Rialp
hace snyas las fiestas del Colegio y se iden-
En esto moment regreso de Rialp, donde tifica con ellas, y al decirse fiestas del Co-
por la exquisite amabilidad del Sr. Director legio, se contest por los vecinos: fiestas de
y Padres del Colegio Salesiano he-asistido Rialp. Bien por el pueblo de Rialp.
A las fiestas que alli se han verificado. Mis Hace pocos dias hallandome con mi esposa
quehaceres no me permitieron asistir 6 los en mi acostumbrado paseo discurri6 una
dos filtimos dias de la fiesta y lo senti, pues, caravan de chicuelos montados en sendos
Apart de la majestad y esplendidez de dichas borricos quienes por su gorro. de uniform
fiestas, qued6 privado de respirar aquel dulce y por lo que se me indic6, comprendf que
ambiente que Don Bosco imprimi6 en sus eran alumnos del colegio que regresaban de
oratorios y asilos. En todas sus expansiones los exdmenes en el Instituto provincial. Les
y esparcimientos van hermanadas por en- acompaniaba Don Tomas hoy diacono,
canto la edificaci6n y la alegria, y provi- quien ha sabido trocar sus honors y elevada


SE TlMmuE do 1894.


Pablicaci6n monsual.


Ali 0 IX N 9.








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graduaci6n military por la humilde sotana del
Salesiano. Y es de ver como oncajan y cuan
bien se hermanan en Don Tomas sus na-
turales rasgos y caracter military con la
profunda humildad que distingue 6 este
discipulo de Don Bosco.
Uno de dichos alumnos llevaba tendido
en la delantera de la albarda un robusto
cachorro y record a mi esposa el Gris de
Don Bosco. En Rialp no necesitan Gris, le
dije, aqui no hay Valdenses ni judios; es
verdad que ha metido tambi6n por aqui su
inmunda pata el liberalism y allay se van
ellos, pero el Colegio de Rialp no necesita
Gris y esto matara ~ aquello y sobre el Co-
legio-Asilo de Rialp ha de relucir como en
Yaldocco con una aureola de luz la sagrada
image de Maria Auxiliadora bendiciendo a
todo el Pallas.
El verano filtimo la casa-asilo de Rialp no
existia, pero si una casa-cobertizo de propie-
dad particular que nos recuerda el sotechado
de Pinardi. Debido a la munificencia 6 inago.
table caridad del preclaro hijo de este pais
Don Antonio Sempau, antiguo registrador
de la propiedad de Gerona y MAlaga, dicho
edificio fu6 comprado para la orden sale-
siana y reedificado 6 expenses de tan in-
signe professor. Hoy las abejas se acumulan,
el edificio no basta, es precise ensanchar y
reedificar como un segundo Pinardi y que
Maria Auxiliadora presida desde su cfipula
esta extensa comarca, atrayendo sobre ella
las bendiciones del Cielo. Llamo la atenci6n
no ya tan s61o de estos comarcanos sino de
nuestros comprovincianos, pues felices los
que se constituyen en instruments de Maria
Auxiliadora. I
'En 1880, si mal no recuerdo, enardecido
el fervor religioso de los hijos de Esterri
de Aneu por una ben6fica misi6n resolvieron
colocar sobre una column sentada en sitio
preference de la villa la imagen de bronco
dorada del Sagrado Coraz6n de Jesis en
estado de divisar y presidir A todo el valle
de Aneu recientemente consagrado al mismo.
La image habia venido de Tolosa, los an-
damios estaban puestos para la colocaci6n y
el liberalism manso con sus escandalos fa-
risaicos atrajo de sii part la d6bil autoridad,
no sin tener antes aprestada a mansalva al-
guna turba desaparrada y tabernaria para
en su caso impedir aquel solemn acto y la
sagrada imagen no pudo colocarse.
Pues bien: nuestro insigne paisano Don
Antonio Sempau aparece de conformidad
con la profecia de Anglesio instrument
para que el Oratorio de San Francisco de
Sales llegara a extenderse en Rialp, y nues-
tro paisano hijo digno del Pallas, senal6 el
destine de su caridad para el pueblo de
Rialp, atento s61o a que el Colegio-Asilo
ejerciera su ben6fica influencia y regenerara
su querida comarca del Pallas, y, cosa rara,
el pueblo de Rialp es sin dispute el pueblo


mas c6ntrico de la poblaci6n de la zona del
Pallas. L Qu6 mucho, pues que quedara re-
servado a Maria Auxiliadora presidir el
Pallas y atraer desde su altura las bendi-
ciones del Cielo a esta prodilecta comarca ?
Asi lo espera, Sr. Director, este sn atento
S. S. y amigo q. b. s. m.
El Corresponsal.
17 de Junio de 1894.
(El Almogdvar Leridano).



ORATORIO DE DON BOSCO SANTANDER

Un paseo infantil.
SGrande y extraordinaria agitaci6n y afluen-
cia de gentle hacia el embarcadero de los
(Corconeras se observaba en las primeras
horas de la tarde del domingo 15 del co-
rriente Julio. La gente impulsada por vivo
deseo y gran curiosidad, acudia a presenciar
un espectaculo aca nunca visto y en extreme
consolador.
Los nifios que se educan en el Oratorio
de Don Bosco, en correct formaci6n y pre-
cedidos de su banda, pasaban al inmediato
pueblo del Astillero, donde la Sra. D' Luisa
Cuesta de Huidobro les tenia preparada una
suculenta merienda.
< Servid al Senor con alegria, > solia re-
petir con frecuencia Don Bosco a sus hijos,
conform a las palabras del Salmista, y
<< Servid al Senor con alegria, > repiten
6stos incesantemente a sus niios que saben
muy bien aprovecharse de semejantes lee-
ciones.
Los niios antes de embarcarse se dirigieron
6 la Catedral donde N. Senor estaba de ma-
nifiesto, y daba gusto ver la compostura y
devoci6n con que rezaban.
Llegados al muelle de los Corconeras y
mientras se embarcaban, la banda ejecut6 con
gran acierto varias piezas de su repertorio
ante un pfiblico numerosisimo que admirado
y complacido la escuchaba. Admirado, si,
porque esos nifios que forman la banda sa-
lesiana apenas si hace un aflo empezaron &
dar los primeros pasos en tan noble arte.
Ya todos embarcados, al romper el Corconera
su majestuosa march entire los aplausos del
pfiblico, la banda ejecut6 un airoso paso
double cuyos ecos se fueron poco a poco per-
diendo entire las brisas del mar.
En el Astillero esperaban 6 la alegre co-
mitiva entire otras personas el Sr. D. Gabriel
Huidobro y el digno Sr. Maestro con todos
los niios que acuden 6 su escuela; los que,
apenas divisaron el Corconera agitaron sus
painuelos saludando 6 los que les visitaban,
y la banda volvi6 de nuevo a dejar oir sus
melodies.






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Nada hay que decir de la merienda que
fu6 digna de la persona que la daba, y de
la que los niios quedaron en extreme satis-
fechos, especialmente por haber sido servidos
con exquisite amabilidad por los mismos se-
iiores que los habian invitado y sus fami-
lias. iQu6 bello contrast, que s6lo tiene
lagar donde impera la caridad cristiana que
todo lo armoniza! Selores no acostumbrados
sino a ser servidos, no creen rebajarse re-
partiendo por si mismos para hacerlo mis
sabroso, el pan que Ilevan a la. boca del
pueblo menesteroso. Estos niios cuando lle-
guen A ser hombres no olvidaran tan sublime
espectaculo y rechazarin indignados, como
calumniosas y absurdas, las ideas socialists
que hombres ambiciosos y perversos trataran
de inculcarles. Si todos los ricos compren-
dieran esto, no tardarian en dar satisfacci6ui
cumplida a los ardientes deseos de nuestro
Santisimo Padre el Papa, uni6ndose A las
classes menesterosas bajo el amparo de la
caridad cristiana, remedio finico y seguro
para combatir con fruto al monstruo del so-
cialismo.
Terminada la merienda, los niiios se diri-
gieron al Ayuntamiento ante cuyo edificio,
por espacio de hora y media, la banda eje-
cut6 con gran afinaci6n las mejores piezas
de su repertorio, recibiendo los mis entu-
siastas placemes del numeroso pfiblico que
se reuni6 atraido por la mfisica.
La despedida fae preciosa: en el moment
de ponerse en march el Corconera, todos
los niios agitando sus pailuelos, batiendo
palmas y con atronadorez vivas se despedian
de sus bienhechores que estaban alli pre-
sentes y que conmovidos con tan enternece-
dor expectaculo les devolvian sus saludos
con los paiinelos hasta perderlos de vista.
C 06mo pintar la animaci6n y el entusiasmo
que se mostraba en todos a la vuelta ? Las
alabanzas A la Sma. Virgen, los cantos po-
pulares, los vivas A Don Bosco, A los bien-
hechores y a los Salesianos se sucedian sin
interrupci6n y se repitieron con much
mas entusiasmo al acercarse al desembarca-
dero, ante los cientos de personas que alli
estaban. Precedidos de la banda en regular
formaci6n atravesaron el muelle por entire
las apifiadas gentes que en aquella hora to-
maban el fresco. Llegados A la Plaza Vieja
hicieron alto y mientras alegres y satisfechos
se retiraban a sus casas deseosos de depo-
sitar en el seno de sus families las muchas
y santas emociones experimentadas en aquella
deliciosisima tarde, la banda ante el Ayun-
tamiento dejaba oir sus harm6nicos acentos,
continuando despu6s su interrumpida march
hacia el Oratorio de Don Bosco.
Bendiga Dios 6 la noble y piadosa Sefora
que tan bien sabe emplear sus riquezas y a
los benditos hijos de Don Bosco que tan
regeneradora obra ejercen en nuestro pueblo.
Llamamos la atenci6n hacia esta instituci6n


que s6lo se sostiene con la caridad y que
tanto contribute a la regeneraci6n del obrero,
fin para que N. Seior la ha establecido en
pu Iglesia, en estos fltimos tiempos.

T. F. M" P.
Santander, Julio 17 de 1894.




La excursion de los Salesianos


La Atalaya, diario de Santander, dice a
este respect lo que sigue:
Los nifios que reciben educaci6n en el Co-
legio de los Padres Salesianos pasaron ayer
agradabilisimamente la tarde en el pueblo
del Astillero.
Trasladaronse todos alli con sus profesores
y su lucida banda en uno de los Corconeras
que se habia fletado con este objeto, visi-
tando antes al Santisimo en la Catedral; y
alli los recibieron alegremente muchas per-
sonas, el senior maestro de la escuela centre
ellas, con todos los muchachos que en la
misma se instruyen. Jugaron much con el
buen orden a que sus celosisimos profesores
los tienen acostumbrados, con la santaalegria
que la prodigiosa caridad de los sacerdotes
de Don Bosco sabe inspirarles, y fueron
durante varias horas admiraci6n de distin-
guidas families que en el Astillero veranean;
porque, a la verdad, el Instituto Salesiano
esta produciendo incalculables beneficios A
la clase jornalera de Santander, y el buen
comportamiento y crianza de los chicos que
se educan en < los Salesianos > lo prueba
por modo cocluyente y es digno de sinceros
elogios y de la gratitud de todAs las per-
sonas honradas.
Los niiios pasaron gran parte de la tarde
en una posesi6n que galantemente se les
abri6 para su recreo, y alli fueron obsequia-
dos con abundant merienda por una cari-
tiva dama cuyo nombre, 6 pesar nuestro,
callaremos por orden suya.
Luego visitaron la iglesia, y ya de noche
volvieron a Santander, complacidisimos del
agasajo, contentisimos de la excursion, en el
mismo vapor de la Corconera que los con-
dujo al Astillero.
Pr6ximamente A las nueve de la noche
lleg6 al muelle de los Corconeras el que
conducia 6 la alegre turba infantil. Muchas
padres esperaban A los pequefiuelos, y buen
golpe de gente se acerc6 A presenciar el
desembarco, atraida por los acordes de la
misica que resonaba en el mar.
Dando vivas y rebosand satisfacci6n for-
maron correctamente los niflos, y con su lu-
cida banda al frente, se dirigieron A la Plaza
Vieja, donde se disolvieron.






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Si la caridad fuera la norma de todos los
cat6licos, si el contemplar ft oir lAstimas no
produjera en muchos corazones endurecidos
lamentaciones est6riles, si se consideraran
despacio los prodigious que en tantos rapaces
abandonados obran la ensenanza, los des-
velos y las virtues de instituciones tan
santas como las debidas al gran Don Bosco,
la moralidad de Santander subiria sin duda
alguna muchos grades y en poco tiempo pu-
diera llegar A ser nuestro pueblo uno de los
mas cultos de Espaiia.
Objetar a reflexiones de esta clase que el
que las present se halla movido por interests
miserables, y no por la gloria de Dios y
bien del pueblo, revela una ignorancia muy
triste y, lo que es peor, un alma pervertida
que cierra los ojos 6 la luz de la raz6n, que
se guia por las pasiones, un alma dominada
por el orgullo, incapaz no ya de alentar sino
aun de comprender g6nero alguno de senti-
mientos levantados.
E. DE H.



LOS SALESIANOS EN VIGO


Tomamos de un diario espaiol:
No fueron hasta la feoha pequeiias, en
verdad, las dificultades con que ha habido
que luchar; pero la constancia y celo de
nuestro respectable amigo D. Leopoldo G6mez
pudo irlas venciendo y hoy tenemos la sa-
tisfacci6n inmensa de anunciar A nuestros
lectoresque quizas antes de concluirse el
verano, tendremos entire nosotros a los in-
dividuos del Instituto Salesiano, salvaguar-
dia de la sociedad en los tiempos dififiles
que atravesamos.
Desde ayer, en efecto, se cuenta con un
terreno mayor del que se disponia, que eran
3430 metros cuadrados, que con la adquisi-
ci6n de 1698 mas, forman un total de 5128
metros cuadrados, en la call de Ronda.
El sitio no puede ser mas 4 prop6sito, pues
reune a las condiciones do salubridad, el ser
c6ntrico y en una parte de la poblaci6n lla-
mada A desarrollarse much.
La falta de espacio no nos permit decir
hoy mas sobre el particular. Lo haremos,
Dios mediante, pronto y con mas extension.
Hoy t6canos ya s6lo hacer votos porque se
realice pronto lo que tanto provecho habrd
de reporter a Vigo.


_A MIE^RIC A


EXPEDITION A MIENDEZ Y GUALAQUIZA.
(Continuaci6n).
Ignorancia y supersticibn.
Religion y moral.
No me detengo en describir los usos y cos-
tumbres de estos salvajes, porque ya son su-
ficientemente conocidos por las publicaciones.
que han hecho los Misionercs de Macas y
del Napo. S61o dir6 que los jivaros de Gua-
laquiza conservan, aunque confusamente,
ideas de nuestra santa religion, que mezclan
con sus ceremonies paganas. Una tarde nos
vino 6 visitar un viejo jivaro llamado Cha-
caima: queria volver esa misma tarde a sa
casa, mas no se lo permiti6 el mal tiempo
y se determine a pasar la noche con noso-
tros, on el mismo cuarto. Pero antes de acos-
tarse, sali6 afuera y desde el corredor de la
casa, empez6 a soplar fuertemente y 4 mur-
murar entire dientes no s6 que palabras.
El P. Joaquin, que lo estaba observando,
le pregunt6 qu6 siguificaban aquellos soplos
y aquellas voices. Contest: (hacaima so-
plando, lejos mandando muerte 6 iguanchi (de-
monio); rezando Taita D1ios, por que muerte
6 iquanchi lcjos mandando.
Otro dia vino a visitarnos un brujo de
M6ndoz, el cual, por la misma causa del
mal tiempo, tuvo que quedarse con nosotros.
Tambi6n 61, antes de acostarse, cumpli6 con
las mismas coremonias: soplos y rezo y bas-
tante largos.
Ambos me aseguraron que < buenos jiva-
ros, todos, antes durmiendo, rezando. >>
Esperamos que la buena semilla echada
en el coraz6n de esos pobres salvajes por
los Misioneros que nos precedieron volvera
a nacer y dar los apetecidos frutos.
Excursion al Zamora.
Antes de regresar A Cuenca, quise hacer
una excursion hasta la coniluencia del Bom-
boiza con el Zamora. Me acompaiaron los
Sres. Guillermo Vega, M: J. Avila, N. Mos-
coso y un Valencia, cauchero colombiano.
Los canoeros eran dos jivaros, padre 6 hijo.
Marchamos-~ caballo por una hora, y des-
pu6s 4 pie hasta la orilla del rio Bomboiza,
done nos esperaban los dos jivaros con una
embarcaci6n demasiado pequefia para con-
tener site personas. Confiamos nuestras vi-
das A la valenitia de los jivaros y nos enco-
mendamos a nuestros Santos Protectores. Se
naveg6 con felicidad por algunos kil6metros,
aunque de vez en cuando, debiamos acer-
carnos a la orilla y marchar a pie, para no
exponernos a ser envueltos por terrible co-








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rrentadas. LlegAmos A un punto donde el rio
se bifurca, dejando en su centro una islita
formada de guijarros y pefascos. Aqui ha-
Ilamos un verdadero peligro: las aguas se
precipitan embravecidas, golpeando contra
las pefias de la isla y se arrojan, despu6s,
espumosas y bramadoras, al uno y otro lade
de la isla, formando asi dos terrible cana-
les, por uno de los que era forzoso pasara
nuestra endeble canoa. Nos horrorizamos ante
esa espectativa, pero no habia mis remedio:
debiamos aventurarnos en aquellas olas! Los
jivaros estan alerta y dirigen la proa al ca-
nal que parece menos alborotado; pero ides-
gracia! la corriente y las olas son tan fuer-
tes, que no permiten el gobierno de la canoa
y en un abrir y cerrar de ojos nos vemos
estrellados contra los peiascos de la isla.
El golpe fue recio, espantoso, y no com-
prendo c6mo no se haya despedazado esa
pequeia embarcaci6n; se abri6 si una larga
hendidura en el fondo, por la cual comen-
zaba a entrar el agua; pero los jivaros no
desmayaron un punto. Visto el peligro, sal-
taron al agua, sacaron de entire las pefias la
canoa y, empujandola con fuerza, la echaron
en las fariosas olas del canal: mientras es
arrebatada como una hoja, los dos salvajes
de un salto se echaron 6 la barquilla, em-
pufian los remos y nos salvan.
Pero confieso francamente que se quita la
gana de navegar por esas peligrosas aguas
del Bomboiza. Ansiaba el moment de poder
tocar tierra firme y creo que este era el ve-
hemente deseo de todos. Llegamos a un
punto donde es impossible poder navegar; el
rio baja demasiado rApido y ninguna embar-
caci6n puede echarse en esas espantosas
olas. Bajamos, pues, d tierra y nos pusimos
en march A pie; pero i qu6 camino! Arbo-
les, matas, bejucos, enredaderas que se cru-
zan en todas direcciones..... Es un mar de
vegetaci6n prodigiosa que apenas nos dejaba
ver una pequefia seiia de sendero fangoso!
Sin embargo, siguiendo con gran fatiga por
aquel camino, costeando siempre el rio, lle-
gamos relativamente pronto al lugar desig-
nado. Aquf encontramos una vieja canoa, de-
jada para el servicio pfiblico: sirve A los
salvajes para esguazar el rio y pasar al ca-
mino del Pongo. Con un pafluelo tapamos
la hendidura mAs grande de las muchas que
lastimosamente nos presentaba dicha canoa,
la echamos al agna y nos dirigimos A la
confluencia del Bomboiza con el Zamora,
adonde llegamos bien. Come manifesto m6s
arriba a V. R., el Bomboiza, A poca distan-
cia de su boca, se tuerce repentinamente ha-
cia el E. y desagua en el Zamora. Las aguas
de ambos rios se mezclan sin violencia; pa-
rece quo se abrazan con cariflo, paseandose,
despu6s, como buenas hermanas en un her-
moso remolino de unos 30 metros de circuit,
al cual so puede entrar sin peligro, y la
canoa es llevada suavemente alrededor por


las aguas. Pero nosotros no tenfamos ni
tiempo ni gana de divertirnos: empezaba 6
anochecer, y nos apresuramos a pasar a la
otra orilla, en donde nuestro gufa habia en-
cendido un gran fuego y cocinado algunos
pedacitos de yuca, finico alimento que ha-
bian traido los jivaros. Nosotros contAbamos
con la caceria, pero con gran maravilla y
disgusto, no hallamos c6mo disparar un s61o
tire con provecho. El Sr. Vega conservaba
todavia una cajita de sardinas, con las cua-
les y con la poca yuca, pudimos acallar los
mas fuertes estimulos del hambre. Rezamos
todos juntos las oraciones de la noche y nos
echamos a dormir sobre las hfimedas arenas
de la playa. Por ser avanzada la hora no se
pudo construir el rancho, y tuvimos que dor-
mir debajo de un arbol: pediamos en nuestro
coraz6n A Dios que nos librara de toda des-
gracia, principalmente de las torrenciales
lluvias que, a mas de empaparnos en agua,
nos habrian confinado en aquella horrorosa
floresta sin alimento para sustentarnos. He-
mos side escuchados: pasamos la noche sin
fuertes lluvias y sin inconvenientes. Al rayar
el alba, nos pusimos nuevamente en march:
yo estaba extenuado mis por el hambre que
por el cansancio: sin embargo, seguimos ade.
lante hasta las once y media del dia, pa-
sando por senderos horribles. Finalmente
entire el ramaje columbramos una habitaci6n
humana: era la casa de un buen jivaro, que
nos di6 generosa hospitalidad y nos hart6
abundantemente el hambre y la sed. i Que
Dios Nuestro Sefor le recompense, dindole
el pan del alma! llamAndole A la fe en Je-
sucristo, verdadero Pan de vida eterna.
El objeto de mi excursion al Zamora era
conocer si mas abajo de la confluencia era
navegable: pero me persuade de lo contrario.
Inmediatamente despu6s de su uni6n con el
Bomboiza, forma una vertiginosa correntada,
cuyas aguas descienden bramando entire los
escollos de las orillas: el jivaro que nos
acompafiaba nos decia que mas abajo el rio
espantoso i pasa por entire rigidos penascos
alzados A nnoy otro lado, formando hermosas
cascadas y orribles remolinos. Dicho jivaro
me asegur6 que, desde la uni6n del Bomboiza
con el Zamora, hasta la confluencia de 6ste
con el Paute, no hay mas que dos dias, des-
pacio andando, come 61 decia. En mi pr6-
xima excursion a estas regions espero ade.
lantarme hasta el Santiago, y levantar el
mapa de todos esos desconocidos parages.
En este viaje he notado otra cosa impor-
tante para la Geografia. El mapa del Doc-
tor Wolff, en las regions cercanas A la con-
fluencia del Bomboiza (6 Gualaquiza, come
ahi estA escrito) con el Zamora, marca Ila-
nura; y sin embargo, estan cubiertas de
montafias, y bastante elevadas. Los picachos
que so levantan en el punto de la uni6n de
dichos rios alcanzan la altura de mas de
1200 metros sobre el nivel de las aguas co-








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rrientes, las cuales se hallan a una altura
absolute de 600 metros; de modo que esas
montalias, que los habitantes de Gualaquiza
llaman montaias del Zamora, tienen una ele.
vaci6n media de 1800 metros sobre el nivel
del mar. Pero mis al N. se observan cimas
much mds' altas de las que yo medi. Estas
cordilleras toman el nombre del Zamora,
porque, por lo que yo he pedido observer,
siguen la orilla derecha del rio hasta su con-
fluencia con el Bomboiza, donde los dos rios
unidos las rajan transversalmente. Aqui for.
man una profunda y estrecha garganta, se-
mejante A la que forma el Gualaceo al E.
del pueblo del mismo nombre, en la cordi-
llera oriental, con la difeiencia de que los
montes de la garganta del Gualaceo son pe-
lados, al paso que las rapidisimas pendien-
tes del Zamora estAn todas cubiertas de tu-
pidos bosques y solamente en algunos puntos
asoman pocas crestas de negros penascos.
La cordillera del Zamora continfa despu6s,
con la direcci6n empezada de S. N. : no
parece que termine en el Paute; creo que
forma un semicirculo y se une a las mon-
taiias arriba mencionadas, que siguen la
orilla izquierda del Bomboiza.
Sin embargo la constituci6n granitica de
la cordillera del Zamora es un poco, di-
ferente de la de las montafias situadas en
la orilla izquierda del rio Blanco y respec-
tivamente del Bomboiza. Las montailas del
Gualaquiza tienen la misma conformaci6n
de la sierra de Matanga; estAn formados por
exquisite cristal; se observan capas micd-
ceas de colors brillantes; pero las venas
de cuarzo no son tan frecuentes como en las
de Matanga.
La cordillera del Zamora estA compuesta
de gneis (hablo de los lugares por mi obser-
vados). Las montafias que separan el Gua-
laquiza del Copiambiza, son de anfibolo (hor-
neblenda), como lo observe en una parte
bien despejada, cerca del Bomboiza. En las
orillas de este rio encontr6 algunos pedaci-
tos de carb6S de piedra Ioco inferior en la
calidad al de Chuquipata, cuya mina se ha
descubierto recientemente: es claro que en
alguna localidad de la hoya del rio ha de
haber dep6sitos de este important combus-
tible.

Vuelta A Gualaquiza.
.Pero ya era tiempo de volver A Guala-
quiza. Dimos, pues, un adids A esos lugares
con la promesa de volver A verlos pronto.
LlegAmos felizmente al pueblo y el dia 12,
saludados carifiosamente por los cristianos y
por los jivaros, tomAmos de nuevo el camino
del Sigsig. Tres jivaros, movidos del deseo
de ver la ciudad de Cuenca y de recibir los
regalos que les prometimos, quisieron acom-
pararnos en el viaje. Nos entretuvimos dos
dias en la hacienda del Sr. Quintanilla, en


Cuchipamba, para facilitar tanto A los po-
bladores del lugar como a los de San Jos-
y Aguacate, la recepci6n de los santos sa-
cramentos. En efecto vinicron todos los de
San Jos6 y cumplieron, con much satis-
faccidn de sus almas, aquellas prActicas dc
la Re!igi6n, y nos instaban y nos suplica-
ban volvi6ramcs pronto. Nos prometieron
que mandarian A sus hijos A nuestros talle
res de Gualaquiza, apenas estuvieran en
aptitud de recibir alumnos, y nos mostraron
un hermoso terreno, en posici6n verdadera-
mente po6tica, sore el cual quieren fabricar
la Capilla, donde el Misionero podrA cele-
brar la santa Misa 'siquiera los domingos.
Una vez establecida la misi6n, San Jos6 du-
plicarA su poblaci6n, porque son muchas las
personas que tienen aqui sus haciendas,
quienes las dejaron casi abandonadas por
falta de asistencia religiosa.
VTolvimos a Granadillas y pasamos la no
che en una choza tan pequena, que apena
tenia un miserable cuartito, el cual sirve d
cocina y de dormitorio..... tanto A los habi
tantes racionales como A las consabidas fa-
milias de conejos, cerdos, perros, etc. El
dia siguiente, domingo, que celebr6 el Padre
Joaquin, nos pusimos en march por la su-
bida de Matanga. Esta cuesta estropea de-
masiado A las pobres bestias, las que llega-
ron rendidas de cansancio al pajdn de Ma-
tanga. Aqui los pobres jivaros estaban tiri-
tando de frio, de tal modo que temi por su
existencia. El tiempo era p6simo; la niebla,
la Iluvia y el viento frio, los dejaban sin
aliento. Les proporcionamos cubiertas, pon-
chos, mi sobretodo, etc., pero con todo no
podian calentarse. Apenas llegAmos al Sigsig,
les compr6 una camisa y un saco para cada
uno, con lo cual quedaron mAs abrigados y
mis contents. Pasaron la noche en el Sigsig
bastante bien y por la mafiana, acompania-
dos por un individuo de aquellos paises, nos
precedieron en el camino de Ouenca. Noso-
tros llegAmos A esta ciudad al anochecer, y
fu6 grande nuestra sorpresa al no encontrar
en nuestros Talleres A aquellos salvajes. En
la tarde de ese dia se habia desencadenado
un furioso temporal y V. R. puede fAcil-
mente imaginarse qu6 pena experimentaria-
mos en tan peligrosa emergencia.
Al rayar el dia me puse pronto en camino
para saber de ellos y en un pueblecito de
los alrededores de Cuenca se me dijo que
habian pasado A la ciudad. Volvi inmedia-
tamente A casa y los encontrd que estabar
tomando alimento. El mAs viejo de los ji
varos me dijo luego con c6lera: Cristianos
muy tontos siendo: no queriendo dar comida,
cama, nada: nos durmiendo afuera : muy frio
siendo. i Pobrecito Debi6 notar que no
estaba entire sus jivaros, los cuales son en
verdad muy hospitalarios: A quienquiera y de
cualquiera part que venga ellos le propor-
cionan comida, lugar de descanso y cuanto








- 119 -


esta 4 su alcance. Si el hu6sped es su ene-
migo, lo tratan de igual modo; aunque esto
no quita que despu6s lo esperen en acecho,
afuera de la casa y de un lanzaso en las
espaldas, lo dejen tendido en el suelo, frio
eadaver.
Usamos todos los medios posibles para qui-
tarles la c6lera y las malas impresiones,
atendi6ndoles con cuidado y haci6ndoles re-
galitos: lo que conseguimos fAcilmente. Fu6
una novedad en Cuenca la llegada de los
jivaros de Gualaquiza, tan justamente te-
midos. Ellos quedaron en la ciudad cuatro
dias y volvieron despues A sus florestas, car-
gados de regalos. El P. Joaquin los acorn-
pali6 hasta el Sigsig, en donde los enco-
mend6 al duefio del Tambo de Granadillas,
que a la saz6n se hallaba en el lugar y es-
taba para marcharse al pueblecito. Supimos
despues que los jivaros habian llegado sin
novedad a Gualaquiza.
Antes de acabar consignar6 aqui algunas
observaciones que me parece no carezcan de
importancia.


GUALAQUIZA.

PosICI6N ASTRON6MICA.

Longitud oriental del meridiano
de Ouenca ...... 10 8'
Latitud meridional ..... 30 50'
Altura absolute sobre el nivel
del mar . ... 730 metros
Temperature media ... .22 5 c.


Observaciones (*).

Octubre de 1893.


BAROMETRO


________ ________ _________ I


8 a.

mm. 69.6
S69.8
69.7
S69.7
> 69.5
S69.5
S69.2
S69.3
69.3
69.6
S69.5
69.5
69.5


3 p. m.

mm. 69.4
> 69.5
> 69.4
> 69.1
o 69.1
S69.1
>) 68.9
x 69.2
) 69.3
) 69.6
> 69.5
o 69.4
I 69.3


8 p. tnm.

mm. 69.6
) 69.6
> 69.5
S69.2
o 69.3
> 68.9
> 69.0
> 68.9
o 69.5
> 69.5
>> 69.4
0 69.5
> 69.5


TEMIPERITURA
centigrade


Minima Mixims

18.7 25.0
18.2 21.8
18.0 26.2
17.0 28.9
18.1 30.1
19.0 30.2
19.0 30.3
19.0 28.8
19.0 22.0
18.0 24.8
18.0 26.0
18.5 26.5
18.5 26.0


(*) Se hicieron en la hacienda del Sr. D. Guillermo
Vega.


Noviembre de 1893.


BAR0 METR0


8 a.

mm. 69.6
)> 69.5
)> 69.3
0 69.8
) 68.9
>) 69.4
,> 69.4


3 p. m.

mm. 69.4
> 69.2
)) 69.2
>, 69.2
> 68.7
, 69.3
s 68.9


TEEIPERlATURA
centgrad


8 p. m. MIinima Mixima

mm. 69.4 19.0 25.8
> 69.2 19.0 30.5
> 69.4 18.5 28.0
) 69.4 18.4 26.1
> 69.2 18.0 28.0
>> 69.2 20.0 30.1
> 69.0 17.8 28.0


Como se ve, la temperature de Guala-
quiza no puede ser mas suave y deliciosa.
Tratandose de una simple excursion, no llev6
conmigo pluvi6metro; pero puedo asegurai
que hemos tenido lluvia, en much 6 poca
cantidad, todos los dias. Me dicen que du-
rante el mismo verano (octubre, noviembre y
diciembre) son bien pocos los dias en que
no llueva. Esta grande abundancia de agua,
unida 4 un clima relativamente caliente da
una fertilidad asombrosa al terreno. No hay
mis que remover un poco la tierra y echar
en su seno la semilla, para que restituya
centuplicados los frntos; pero quidn siem-
bra? qui6n se digna recoger las riquezas
vegetables que con tanta abundancia les pro-
vee la pr6diga naturaleza? Pero ya s6 que
V. B. tiene intenci6n de mirar por el por-
venir de estas abandonadas regions y por
tanto me abstengo de hablar sobre este a-
sunto.
Acepte, mi R. Padre, mil respetuosos sa-
ludos de su afmo. hijo en J. C.
JACINTO PANCHIERI.







LOS MISIONEROS SALESIANOS

de Gualaquiza



Una conmovedora funci6n tuvo lugar la
noche del 4 del present en los Talleres Sa-
lesianos de esta Capital.
Mas de 260 personas, entire alumnos y
convidados, reunidos en un extenso sal6n,
esperaban 6 los Salesianos R. P. Francisco
Mattana y D. Jacinto Panchieri, para darles
el saludo de despedida. Al aparecer de los
Misioneros, fragorosos aplausos estallan de
todas parties y la banda del Establecimiento
llena el aire de armoniosas notas. Pero, esos
aplausos y esos sonidos que parecian mani-


__._.







- 120 -


festaciones de alegria, no eran mas que las
expresiones de corazones amantes si, pero
acongojados: debian separarse esos pobres
nifios, y tal vez para siempre, de las amadas
personas que habian sido por tanto tiempo
sus maestros, sus guias, sus amigos ; esa
idea empez6 6 llenar de ligrimas los ojos de
todos.
Sencillos pero sumamente tiernos fueron
los discursitos que los alumnos dirigieron a
los Misioneros, manifestAndoles su amor, su
gratitud y el sufrimiento que experimentaban
en aquel solemn instant.
En un coro de ocasi6n, cantado por algu-
nos niios, se daba el Altimo adi6s A los Mi-
sioneros, y esas notas tristes arrancaron
nuevas aigrimas a los circunstantes.
El R. P. Francisco, con afectuosas pa-
labras, agradeci6 4 todos por las manifesta-
ciones con que habian distinguido 6 los Mi-
sioneros; di6 todos oportunos recuerdos,
animdndolos 6 la practice de la virtud, al
trabajo y al mdtuo buen ejemplo.
Lleg6 el moment de la separaci6n y todos
se dirigieron A la Capilla.
Los Misioneros se colocaron en el presbi-
terio, y tom6 la palabra el R. P. Luis Cal-
cagno. Profundamente conmovido el R. P.
Superior, dijo, entire otras, estas palabras :
<< Id, hermanos mios, A llevar la luz del
Evangelio a aquellos pueblos que todavia
viven en las sombras de la muerte. DeberBis
padecer, es verdad; encontrar6is peligros y
tal vez os espera la muerte en aquellas sal-
vajes regions: pero no temais; aquel Dios
que os envia, recogerd vuestro sudor; El os
alentard; vuestros padecimientos, vuestros
sudores derramados en aquellas virgenes
selvas, seran el alivio de muchas almas;
seran el principio de la conversion de aque-
los salvajes y la buena semilla de futures
cristianos. >>
Se rezaron despu6s las oraciones'del ritual
y on seguida, alli mismo, delante del altar,
todos los Salesianos dieron el abrazo de
despedida A los Misioneros 'en medio de la
conmoci6n general.
Todos los alumnos pasaron a despedirse,
besando y baiando en ldgrimas aquellas
manos que les prodigaron por largos aieos
tantos favors y paternales cuidados.


Los Misioneros salieron de Quito en la
madrugada del 5 del present, con direcci6n
a Cuenca. De alli, en uni6n del R. P. Joa-
quin Spinelli y D. Abelardo Jurado, saldran
A la mayor brevedad para Gualaquiza, en
done se estableceran definitivamente.
Por la relaci6n que nos han hecho los
Misioneros Salesianos en sus dos excursions
preparatorias, sabemos que en Gualaquiza
no hay ni iglesia, ni casa-habitaci6n que
pueda merecer tal nombro.


Deber6n, pues, empezar 4 construir desde
los cimientos la iglesia, porque la que habia
levantado el R. P. Pozzi, esta completa-
mente destruida. DeberA construirse el edi-
ficio para la Escuela de Oficios, porque la
actual habitaci6n de los Misioneros se re-
duce a una pobre casita con pequefios cuartos,
faltos de las cosas mas indispensable.
Y sin embargo, los Salesianos quieren
fundar en aquellas apartadas regions una
Escuela de primer ensefianza y Talleres en
donde puedan aprender I ganarse honrada-
mente el pan de la vida los hijos de los
cristianos como de los salvajes.
A tal efecto los Misioneros llevan consigo
todas las herramientas y ritiles indispensable
para la instalaci6n, por ahora, de los Ta-
lleres de Herreria y Carpinteria.
Mas tarde se abriran otros y otros exco-
giendo siempre los que mejor correspondan
a las necesidades de aquellas poblaciones.
De much interns sera tambi6n, principal-
meute para el progress de la agriculture y
para la ciencia, el Observatorio Meteorol6-
gico en ciernes que se va d fundar en Gua-
laquiza por los mismos Misioneros. Decimos
en ciernes, porque hasta ahora no cuenta
mas que con un pluviimnetro, un barometro,
various tcrmdmetros y algfin otro pequefo
aparato.
Sin embargo confiamos en que, antes que so
concluya el edificio, tendran los Misioneros
todos los instruments necesarios para las
observaciones de mayor importancia. Pero
g de donde se sacard el dinero para tantas
obras ? Sabido es que las rentas de la Misi6n
son bien escasas, pues, lo votado por el
Congress de 1890, adjudicando a los Misio-
neros del Oriente el ramo de la p6lvora, al-
canza apenas a un tercio de lo que puntua-
liza el presupuesto. So han votado 6000
sucres anuales para la Misi6n de Gualaquiza,
y en tres ailos se ha recibido apenas Sucres
4244,79.
Los gastos que se han hecho hasta la
fecha para la Misi6n son ya superiores a
esa cantidad, de modo que, humanamente
hablando, la Misi6n deberia perecer desde
sus mismos principios. Pero no sucedera
esto. Sabemos que el Supmo Gobierno ayu-
dari en cuanto se lo permitan las actuales
circunstancias. El ExY" Sefnor Presidente de
la Repfiblica y el Hble. Senor Ministro de
Hacienda, Francisco Andrade Marin, que
han sido siempre incansables propagadores
de la-civilizaci6n de nuestra region oriental,
no omitarin esfuerzos para fomentar esas
Misiones llamadas 6, civilizar la mejor por-
cion de la Provincia del Azuay.
En Cuenca, en Sigsig, en todas las pobla.
clones de importancia sobre el camino de
Gualaquiza, se ha despertado grande entu-
siasmo para la colonizaci6n de aquel terri-
torio, y muchas families de la sierra bajaran
i ocupar aquellos terrenos prodigiosamente







- 121 -


f6rtiles, teniendo ahora la seguridad de ser
atendidos en lo spiritual y en lo material,
ellos y sus hijos. Es necesario, pues, que
los nobles hijos del Azuay unan su 6bolo
particular al que proporcionard el Gobierno
y se hagan efectivas las aspiraciones que
todos tenemos de ver trocada pronto Guala-
quiza en poblaci6n rica y floreciente. Reci-
ban los RR. Misioneros Salesianos nuestras
sincerasfelicitaciones por el santo entusiasmo
con que emprenden esa nueva obra de cris-
tiana civilizaci6n y cuenten siempre con el
apoyo de todos los hombres de bien de
nuestra Patria.


,i.n i .l. n nin n f. i. n n l f .n n. n n n n nn t nn f
................ ..:.. ...... .... .. ... ......... .. _
SII l II I II I II II Ill II II II II II III II II II II II II II



TIERRA DEL FUEGO



La nueYa Misi6n de Nuestra Senora de la Candelaria.

Nuestros lectores y Cooperadores recor-
darkn el viaje hecho, a principios del pasado
afio 1893, por Don Jos6 Fagnano, Prefecto
Apost61ico de la Tierra del Fuego, a la Isla
grande magallhnica con el fin de buscar un
sitio convenient y central para establecer
una nueva Misi6n, segfin el modelo de la
existent en la Isla Dawson, 6 favor de los
Onas, salvajes que habitan la fltima punta de
America Meridional. En la filtima carta que
el mismo D. Fagnano nos escribi6 y que
nosotros oportunamente publicamos nos
anunciaba que en Puntarenas, la Casa prin-
cipal de la Misi6n Salesiana de la Tierra
del Fuego, se estaba preparando lo nece-
sario para dar principio la fundaci6n de
un pequefio pueblo sobre las riberas del Rio
Grande, entire el Cabo Sunday y el Cabo
Peila. A primeros de junio todo lo necesario
estaba ya cargado en el vapor Amadeo, el
que zarpaba de Puntarenas el 9 del mismo
mes, llevando consigo a nuestros sacerdotes
Don Jos6 Beauvoir, Don Juan Bernab6, los
socios Bergese, Ferrando y Ronchi, los j6-
venes Cesario Villalobos, Miguel Calafate,
Roberto Aravena y otros cuatro obreros esti-
pendiados.
La primer expedici6n no fu6 de 6xito
demasiado feliz, puesto que, llegados al Rio
Grande, estando enfurecidas continuamente
las olas, no les fu6 possible entrar en 61, ni
echar las aucoras, sino que con un mar
siempre borrascoso se vieron obligados 6
volver atrds hasta la Bahia S. Sebastian,
donde debieron permanecer por mrs de cuatro
largos mess esperando nuevos socorros de


Puntarenas. Llegados estos, se volvi6 a hacer
la prueba, y, despu6s de indecibles esfuerzos
y no pocas peripecias, A mediados de no.
viembre pudieron felizmente desembarcar
en el lugar designado y alli principiar la
implantaci6n de la nueva Misi6n, la que
esperamos habra ya obtenido recoger algunos
salvajes.
Estas noticias nos han sido comunicadas
en la carta de D. Beauvoir, que abajo co-
piamos. Como las primeras tentativas de
esta Misi6n fueron emprendidas A principios
de febrero de 1893, en cuyo mes se celebra
la fiesta de la Purificacion de Maria SS.,
vulgarmente llamada de la Candelaria, di6se
esta denominaci6n a la nueva Misi6n Sale-
siana de la Isla grande en la Tierra del
Fuego. H6 aqui la carta de D. Beauvoir:



VYEERADiSIMO SR. D. ERA,

Dcl Rio Grande de la Tierra del Fuego,
14 de diciembre de 1893.

Deo gratias, Dciparmeque Virgini Marica
nostre Auxiliatrici! Finalmente, despu6s de
innumerables sacrificios, despu6s de casi
siete largos mess pasados peor que los
hebreos en el desierto, llegamos al sitio
desiguado de nuestro muy amado Prefecto
Apost6lico D. Jos6 Fagnano para implantar
la nueva Misi6n Salesiana de N. S. de la
Candelaria.
Si quisiera describir en sus pormenores la
larga series de peripecias que sin interrupci6n
se sucedieron en este largo tiempo, haci6ndo-
nos sufrir Dies sabe cuanto, no concluiria
tan pronto. El inferno, previendo tal vez el
inmenso bien que la nueva Misi6n habra de
hacer a las desgraciadas almas de estos
pobres salvajes que van errando en estas
islas fueguinas, emple6 todos sus perversos
recursos en contra nuestra, suscitando espan,
tosas y tremendas tempestades 6 impetuosas,
formidable 6 incesantes borrascas. Pero
ibendito sea Dios! que siempre triunfa del
enemigo infernal. La fuerza, el animo y la
constancia que jams perdimos en medio de
tantas pruebas son ciertisimos indicios de
su continue asistencia.

Primera tentativa fallida.
El dia 9 de junior, fiesta del Sagrado Co-
raz6n de Jesfis, el vapor Amadeo estaba car-
gado de ciento cincuenta toneladas de ma-
teriales para la nueva Misi6n, ademis de
seis buenos caballos y de otros animals in-
dispensables para las excursions y el man-
tenimiento de la misma Misi6n. Entramos
D. Bernab6 y yo, con tres socios, tres j6-







- ]22 -


venes y cuatro obreros asalariados y par-
timos a la vuelta del Cabo Peila.
Trasportados por un fuerte viento, en
pocos dias nos encontrabamos en la barra
del Rio Grande. Primeramente yo y despu6s
D. Bernab6 descendimos a explorer la barra,
el canal, la boca del rio, el puerto Golon-
drina, pero no fu6 possible entrar con el
vapor y echar ancla.. El viento era tan vio-
lento y contrario y las aguas de tal modo


hacer nada, deber volver las espaldas a
aquel sitio tan suspirado, del cual habiamos
ideado tan bellos proyectos para el bien de
los pobres salvajes; fu6 una prueba dema-
siadq dolorosa para nuestro coraz6n. Entra-
mos en la Bahia. San Sebastian y desem-
barcamos junto al arroyuelo Gama, donde
nos detuvimos esperando que nos viniera en
auxilio otro barco. Con el vapor Amadeo
que volvia i Puutarenas mandamos a Don


La goleta Maria Auxiiliadora Edificio de la nruova Misirin de la Candelaria
Estacidn provisional en. la Bahia S. Sebastiain.


borrascosas, que falt6 muy poco para que
ms de una vez fu6ramos envueltos por las
olas. Nos refugiamos en el Amadeo, el cual,
despuds de mil maniobras, volvib la proa
contra nuestra voluntad, y nos condujo atris
casi la mitad del camino ya andado.
Puede imaginarse, amadisimo Padre, nues-
tra desolaci6n en aquel memento! Despues
de tantos gastos hechos por esta embarca-
ci6n, deber volver atras sin haber podido


Bernab6, para que refiriera cuanto nos habia
acontecido y solicitara el envio de algin re-
curso.

Estacibn provisional,

Entretanto para precavernos de la intem-
perie, alli sobre aquella esterilisima playa,
a pocos metros de distancia del sitio done
legan las altas mareas y A cerca de dos-








- 123 -


cientos de la laguna formada por el arroyuelo
Gama con otros dos menores, fabricamos
sobre la arena dos cabafuelas, una para
nosotros y la otra para las bestias; junto a
la primer construimos tambi6n una habita-
cioncita, que nos sirviese de dep6sito para
las cosas mas delicadas,. 6 hiciera tambi6n
las veces de capilla.
Toda esta construcci6n siendo de leio ver-
daderamente nos reparaba poco de los vien-
tos, que casi continuamente soplaban con
gran furia, y de la lluvia y de la nieve y
de la menuda arena que levantada por el
viento formaba nubes y era sacudida contra
nuestra pobre cabana. No obstante todo esto
debimos tener paciencia y esperar cuatro
largos meses, calculando las semanas y los
dias que necesitaba D. Bernab6 para llegai
A Puntarenas, hablar con D. Fagnano, pre-
parar una nueva embarci6n y correr en
nuestra ayuda. En este tiempo expedi tam-
bi6n varias cartas I Puntarenas por medio
de minadores que a aqui vienen y vuelven
por tierra; pero no tve *contestaci6n ni
vimos venir 6 nuestro encuentro embarca-
ci6n alguna. Entretanto los viveres esca-
seaban para nosotros y para las bestias, las
cuales, ademds de disminuir por haber de-
bido matar algunas para nuestro manteni-
miento, enflaquecian de un modo visible. No
teniamos perros para la caza del guanaco,
las balas de carabina no nos servian mis
que para los pajaros, de,los que tubimos la
fortune de cazar siempre muchos. Ea oca-
siones se unian 6 nosotros los empleados de
la Comisaria del Filared (Sociedad de explo-
radores), muchas veces Ilegaban minadores,
tal vez nos hallabamos mds de veinte, y con
toda esta gente era necesario dividir fami-
liarmente la comida preparada. Esto lo ha.
ciamos de todo coraz6n y muy contents : pero,
de otra part no sabiamos c6mo hubieramos
podido ir adelante por much tiempo. Decidi
por lo tanto ir yo mismo a Puntarenas por
tierra. Era ya 6 fines de setiembre. Tom6
prestado caballos del Encargado del PAramo,
y con esos me traslad6 A la hacienda de los
Sres. Montes y Wales, cerca de la punta
Anegada en el Estrecho de Magallanes, y
pasado 6ste, en cuatro dias llegu6 6 Pun-
tarenas.

Otra atrevida prueba llevada felizmente a cabo.
Aqui no hall ningfin barco que quisiera
hacerse 6 la vela en una estaci6n tan mala;
por esto D. Bernab6 no habia podido traer-
nos socorro alguno. Pero yo que sabia el
estado misero en que habia dejado A nuestros
pobres hermanos y obreros, no pude tran-
quilizarme. Por mas que todos en Puntarenas
quisieran disuadirme, tom6 nuestra goleta
Maria Auxiliadora, alquil6 otra llamada
King-Fischer, las cargu6 de viveres, tablas
y caballos, y encomenddndome A las oraciones


de los queridos hermanos y nilos, in nominee
Domini me puse en viaje el 27 de octubre.
A pesar de empeorar la estaci6n y de los
fuertes vientos que continuamente se desen.
cadenaban en contra nuestra, nuestras dos
pobres. goletas, guiadas ciertamente de Maria
Santisima, pudieron resistir varias borrascas,
huir multitud de escollos y llegar felizmente
a la Bahia San Sebastian, donde eraRmos
esperados como angeles salvadores. All nos
unimos a nuestros hermanos y obreros,!car-
gamos todo lo que nos fu6 possible y despues
seguimos & la vuelta del Rio Grande. Que-
riamos absolutamente llevar a cabo la em-
presa que nos habia confiado la obediencia.
Las dificultades, los obstaculos hallados
todavia & la entrada del Rio no fueron me-
nores de los de la vez primera; pero final-
mente con el auxilio de Dios y de Maria
Santisima pudimos llegar y echar las anclas
en el puerto de Golondrina. Esto tuvo lugar
a la 7 de la maiana del 11 de noviembre,
fiesta de San Martin y vigilia del Patro-
cinio de nuestra querida Madre Maria.
Al dia siguiente, domingo y fiesta del
Patrocinio de Maria, descansamos en el puerto
de Golondrina, y yo pude por primer vez
celebrar la misa en esta playa, que de hoy
en adelante sera el centro de nuestra Misi6n.
Al dia siguiente, lunes, hice levar anclas
y con una marea siempre creciente avan-
zamos con las dos goletas cerca de tres
millas hasta llegar 6 algunas hendiduras,
llamadas negras, donde me pareci6 sitio c6-
modo y bueno para echar ancoras. Asi se
hizo, y bajando despu6s la marea, pudimos
descender c6modamente y casi sicco pede
descargar cuanto habiamos traido.

Instalacfia d9 la nueva Mlsiln.

Di lueg'o orden 6 los carpinteros de le-
vantar una cabana de metros 10,20 de largo
por 4,50 ancho y 3,QO alto, con tres ventanas,
una puerta al esteoy otra al oeste. Estd di-
vidida en dos pisos, bajo y superior; este
sirve de dormitorio y de dep6sito de viveres,
el inferior de capilla y laboratorio. Esta si-
tuado en una bella posici6n, 6 unos cincuenta
pasos del Rio, en el puerto de Maria Auxi-
liadora, asi ilamado por haber sido nuestra
goleta la primera que alli anclase felizmente
A cincuenta metros al nor-oeste hice tambi6n
levantar otra cabafa que sirve de establo a
las bestias, y delante un buen patio circun-
dado.
Despu6s de haber dado estas disposiciones,
la goleta King-Fischer parti6 para la colouia
de la Isla Dawson y la Maria Auxiliadora
para la Bahia San Sebastian, donde fui
tambi6n yo i caballo para deshacer las ca-
bafas alli improvisadas y tomar cl material
que habiamos dejado.
Todo esto se hubiera podido llevar a cabo








- 124 -


,en poco mAs de una semana, si los vientos
y las tempestades no hubieran obligado A
nuestra pobre goleta A estar atada en la
Bahia San SebastiAn cerca de un mes, la
que lleg6 por segunda vez A este puerto el
dia 22 del mes corriente.
Esto es, amadisimo Padre, cuanto se ha
podido hacer en site mess por esta nueva
Misi6n. Aqui estamos rodeados de indios:
*de todas parties se levantan inmensos casti-
llos de fuego tal vez para espantarnos. Poco
distant de aqui hay come unas doce ca-
banias, pero sus habitantes A nuestra lie-
gada se ban alejado. Iremos nosotros ahora
a buscarlos. Ruegue y haga rogar, venerado
senior D. Rua, por nosotros y por estos pobres
salvajes. Apenas logremos hacerles un poco
de bien, informar6 A V. R., para que quiera
ddespu6s unirse con nosotros A dar gracias al
Dador de todo bien y A nuestra buena Madre
Maria Auxiliadora.
Por ahora sirvase bendecirme y came
-siempre en los SS. Corazones de Jesfis y de
Maria
Su dev.m" y obl." hijo
Sac. Josai M. BEAUVOIE.


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PATAGONIA


La instituci6n salesiana.

De una carta dirigida desde Patagones,
'tomamos los siguientes pArrafos, que de-
muestran claramente los beneficios realizados
.en esa parte de la provincia de Buenos Ai-
res per la instituci6n salesiana . .

Teniendo en cuenta el sin nfimero de ciu-
dadanos fitiles que continuamente salen de
las aulas salesianas, al admirar su sistema
-de educaci6n basado sobre la mAs estricta
noralidad, al ver que la considerable masa
de Indios, que antes vivian de la vagancia
y del pillaje, hoy contribuyen con su grano
.de arena al progress general en los diversos
ramos de la industrial humana, hay que con-
venir en que Jlos sucesores de Don Bosco,
dignos discipulos de tan gran maestro, me-
recen nuestro respeto.
Los Padres Salesianos ban desafiado toda
clase de peligros para coronar la obra que
,con tanto 6xito han emprendido; ellos han


sufrido toda clase de contratiempos sin
elements casi de ninguna clase y viviendo
puramente de limosna, han recorrico la
extensa zona que separa A Bahia Blanca
de Junin de los Andes.
Si hoy disponen de palacios come son sus
colegios en Bahia Blanca y Viedma; si tie-
nen iglesias que son verdaderas obras de
arte, come la recientemente construida por
el senior D'Abreu, en Bahia Blanca, como
la de Patagones, edificada y decorada por
ellos mismos y A mAs su hermosisima capilla
de Viedma; si cuentan con edificios propios
en los puntos citados y en Pringles, Conesa,
Choele Choel, Roca, Chosmalal y Junin, en
donde cientos de indigenas reciben educa-
ci6n, si pueden ostentar con orgullo un bien
atendido hospital que alivia la miseria de
tantisimos pobres y si sus grandes talleres
de carpinterfa, herreria y toda clase de tra-
bajos mecAnicos, hasta la fabricaci6n de la-
drillos, son la admiraci6n de propios y ex-
trafios, todo lo deben al trabajo, A la cons-
tancia y A la uni6n que existed entire ellos.
Concluir6 la present haciendo menci6n
especial del virtuoso 6 inteligente prelado
que dirige esta instituci6n en la Repiblica,
Monseilor D. Juan, Cagliero, eminente mi-
sico, del reverendo padre Garrone, distin-
guido m6dido, cirujano y farmac6utico, cuyo
sobrenombre de El curita se pronuncia con
respeto y agradecimiento desde el AtlAntico
hasta la Cordillera; del padre Agosta, pA-
rroco de la localidad y notable pedagogo,
de los eximios artists, arquitectos y pinto-
res, padre Bonacina y Achetto, y delas Hi-
jas de Maria Auxiliadora, heroines de la
caridad que los acompafan en todas sus
glorias y sacrificios. Saluda al senior Direc-
tor. Jacobo.
Son suficientes los pArrafos transcritos
para que el lector se d6 cuenta de la gran
obra do la Congregaci6n Salesiana, que rea-
liza por medio de la religion y del trabajo,
incorporando millares de salvajes, y dando
A los niifos una base de vida honest en la
sociedad.
Seria largo detallar los beneficios que esta
Congregaci6n presta A nuestra Repfiblica.

(Voz de la Iglesia, 30 de abril).



Con approbaci6a do la Antoridad Eclesiastica Gerenta JOSE GALBINO.
Turin Tipografia Salesiana.




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