Group Title: Boletin Salesiano.
Title: Boletâin Salesiano
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 Material Information
Title: Boletâin Salesiano
Uniform Title: Boletâin Salesiano (Turin, Italy)
Physical Description: v. : ill. ; 27 cm.
Language: Spanish
Creator: Oratorio Salesiano
Publisher: Oratorio Salesiano
Place of Publication: Turin Italia
Frequency: monthly
regular
 Subjects
Genre: periodical   ( marcgt )
 Notes
General Note: Description based on: Aäno 7, n. 1 (enero de 1892); title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075624
Volume ID: VID00031
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 35918727
lccn - sn 96026719

Full Text








BOLETIN SALESIANO


Quien recibiere & un nifio en mi Debemos ayudar A nuestros her-
nombre, & mi me recibe.. manos & fin de cooperar a la.
(MATH. xvII.) difusi6n de la verdad.
Os recomiendo la nifez y la ju- /(III S. JA, .)
ventud; cultivad con grande es- Atiende A la buena lecture, A la
mero su educaci6n cristiana; y exhortaci6n 'y & la enseianza.
proporcionadle libros que le en- (I Tioro- Iv, 13.)
sefien A huir del vicio y & prac-
ticar la virtud. Entrelas cosas divinas,lams su-
(Pro IX.) blime, es la de cooperar con Dios
A la salvaci6n de las almas.
Redoblad vuestras fuerzas & fin S.
de apartar A la nifiez y juven- (S. DIONISIO.)
tud de la corrupci6n 6 incredu- I ,El amor al pr6jimo, es uno de
lidad y preparar asi una nueva los mayores y mAs excelentes
.generaci6n. does que la' divina bondad
(LEON XIII.) puede conceder A los hombres.
(El Doct. S. FRANC. do Sales)


--4( DIRECCION en el Oratorio Salesiano Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) )M-
....~~c~~ .... .... ... .. a -S a.,... ...


SUMARIO.
SGloria 4 la Virgen del Carmelo!
Los antiguos alumnos del Colegio de Valsalice ante
la tumba de Don Bosco.
EsPASA (Utrera). Colegio Salesiano.
AMARICA. Notioias de nuestras misiones. Ecuador.
El Vicariato de Mindez y Gualaquiza.
Talleres salesianos de Riobamba.
Colombia. Una nueva fundaci6n.
Una rara y hermosa industrial para socorrer a los
hu6rfanos de Don Bosco.
Graoias de Maria Auxiliadora.
Noticias varias.
Historia del Oratorio de S. Francisco de Sales.
Otro precioso documento en elogio del misal estam-
pado en la Tipograffa Salesiana.



iGloria a la Virgen del Carmelol
,-- c2-- -
Entre todos los dfas del mes, de julio
hay uno mayormente amado de la cris-
tiandad entera'; uno que con santo y
particular regocijo celebran los devotos
de Maria: es el dia consagrado a solem-
nizar 6 la Virgen Santisima del Carmen.
I De d6nde nace este interns universal en
honrar a la Madre de Dios bajo seme-
jante advocaci6n.
Vamos A verlo. MDs de novecientos


aflos antes de Nuestro Sefor Jesucristo,
el profeta Elias, avisado del cielo de la
pureza virginal de Maria, la tuvo por
dechado y ejemplar, y fund6 para su ser-
vicio y culto una religion en el monte
*Carmelo. Asi fu6 Elias el primero tam-
bi6n en edificar un temple para venerar
A la Virgen Santisima.
Seria nunca acabar el referir las gra-
cias extraordinarias y las muestras de
particular afecto con que Maria favoreci6
al santo institute fundado por su siervo,
y no siendo este el lugar de bosquejar
la historic de la Religi6n Carmelitana,.
nos limitaremos 6 decir tan s61o lo que
se conform a nuestro prop6sito. Era el
16 de julio de 1251. No dudando San
Sim6n Stoch, General de la Orden, que
su religion habia de crecer con el rocio
del cielo, pedia con gran fervor 6 Maria
Santisima, que pues los carmelitas eran
sus hijos, les diese alguna serial 6 prenda
en que declarase que era verdadera ma-
.dre suya. Obligada ella de estos ruegos
se le apareci6 acompaRada de innumera-
bles Angeles y luces, que hicieron cielo
de la celda del Santo.
'-Venia sobremanera graciosa con el hA-
bito del Carmen, el cabello suelto, y ce-


ANBO IX N. 7.


JULIO do 1894.


Publicacift mensual.






- 82 -


iiida la cabeza con una corona imperial.
Trala en sus manos el santo escapulario;
y llegandose al Santo, se 16 puso dici4n-
dole estas palabras: MNuy amado hijo,
recibe el escapulario de.tu orden, que es
serial de mi hermandad, y privilegio sin-
gular para ti y todos los carmelitas. El
que muriere con 61, no padecerA el fuego
eterno. Es seal de salud en los peligros,
confederaci6n de paz y pacto sempiterno.,
A vista de tal hermosura y tal favor,
qued6 el Santo absorto y rendido, y di6
infinitas gracias A la soberana Reina; y
viendo que se iba, envi6 en su segui-
miento toda el alma.
A otros devotos suyos ha honrado la
Virgen Santisima con semejantes favors;
A san Ildefonso de Toledo con una ca-
sulla, como tambi4n 4 Benito Werniense
y A TomAs Cantuariense; A san Alberico,
abad del Cister, A san Norberto, funda-
dor de la orden premonstratense, a san
Reginaldo de la orden de santo Domingo
y A san Francisco de Sena, carmelita, con
el hAbito de sus religiones, mas estos y
otros favors semejantes fueron persona-
les, y no se extendieron A mas sujetos,
al paso que el santo escapulario que le
di6 A san Sim6n, no s6lo fud privilegio
para 41 y su orden, sino para todos los
fieles que se agregaren A dicha religion;
y esto no por un tiempo limitado, sino
para siempre.
Es verdad que los religiosos del Car-
men habian usado desde un principio
Ilevar el escapulario; pero divers del
que trajo Maria; y por otra part ocu-
rri6 en este caso como cuando, despuds
del diluvio, dijo Dios A No6, es A saber,
que pondria su arco iris en las nubes
por serial de pacto de amistad que sen-
taba con la tierra; y es cierto quo el
arco aparecia en las nubes desde el prin-
cipio del mundo; pero sin ser entonces
mAs que un meteoro que forman las nu-
bes y el sol, despues fu6 serial de pacto
y amistad que estableci6 Dios con los
hombres, con lo cual, en cierta manera,
se oblig6 a no enviar mAs diluvios. Lo
mismo pasa con el santo escapulario, quo
siendo antes vestido com6n de los mon-
jes, desde que la Santisima Virgen lo di6
Ssan Sim6n fu6 serial de pacto y herman-
dad que sent con sus hijos y hermanos
los carmelitas (ora sean religiosos, ora
simple cofrades), y prenda que les ase-
gura su protecci6n y afianza sus favors.
Y es digno de notarse: el dia de la


mencionada aparici6n fu6, como se ha
dicho, en 16 de julio, y en esta misma
fecha celebra la Iglesia el Triunfo de la
Cruz; porque por virtud de la santa Cruz
los inclitos reyes don Alonso de Castilla,
don Pedro de Arag6n y don Sancho de
Navarra, el 16 de julio de 1212, ga-
naron contra el rey moro Mahomat la
famosa batalla de las Navas de Tolosa.
En efecto, cuenta la historic, que ve-
nidos A las manos los dos ejercitos,
como pareciera al principio que los moros
llevaban la ventaja, el rey don Alonso
con gran valor y esfuerzo, dijo al Arzo-
bispo de Toledo, don Rodrigo Jim6nez,
que le acompaiaba:
< Ea, Arzobispo, muramos aquf los
dos, > y el Arzobispo le respondi6: << No,
senor, no moriremos, sino que alcanza-
remos victoria deo los enemigos. > (Y
luego se conoci6 la ventaja de los cris-
tianos y el favor del Oielo; porque ]a
cruz, que un can6nigo de Toledo, lla-
mado Domingo Pascual, llevaba delante
del Arzobispo, pas6 por todos los escua-
drones de los enemigos, sin dafio del que
la llevaba, con tirarle de todas parties
infinitas saetas. Finalmente los cristianos
alcanzaron victoria tan esclarecida, quo
bien se vi6 que lo era del cielo, y no de la
tierra, pues que con muerte de s6lo veinti-
cinco, perecieron doscientos mil barbaros.
Con este sign vencerds, dijo Dios A
Constantino, y este fu6 el mismo signo
con que los cristianos vencieron A los
moros en la batalla' de que hablamos.
Maria da A su vez A san Sim6n Stoch
un signo de victoria. El quo muera con
61, le dice, no padecera el fuego del in-
fierno, es decir, alcanzarA gloriosa 6 ine-
fable victoria.
Y no satisfecha la Virgen Madre con
haber honrado en diversas ocasiones A
sus religiosos con el precioso titulo de
hijos y hermanos suyos, y con haberles
dado en la insignia del santo escapulario
una prenda particular de su patrocinio
en vida y en muerte, afiadi6 otro privi-
legio no menos admirable: Muri6 el Papa
Clement V, en el afio de 1314, y es-
tando los cardenales con algunas diferen-
cias sobre la creaci6n de nuevo ponti-
fice, se apareci6 la Virgen Santisima al
cardenal Jacobo Ossa, obispo portuense,
natural de Aqaitania, dandole el nombre
que habia de tener, que fu6 Juan XXII,
y le dijo: < Juan,-Vicario de mi amado
Hijo, porquo. he visto la devoci6n que







- 83 -


me tienes, he pedido y alcanzado de mi
Hijo que seas papa y vicario suyo en la
tierra. Yo te library de tus adversaries,
y en correspondencia de esta gracia,
quiero que favorezcas 4 mi orden de los
Carmelitas, comenzada en el monte Car-
melo por Elias y Eliseo, y que confirmed
asi la religion como la regla que orden6
su siervo Alberto, patriarch de Jerusa-
16n, y concedes, segun yo lo he alcan-
zado en el cielo, que los religiosos de
ella, y los que por su devoci6n entraren,
en mi cofradia y trajeren su escapulario
llamindose cofrades suyos, y guardaren
castidad en su estado, y rezaren el oficio
divino, 6 los que no saben rezar se abs-
tuvieren de comer came los mi6rcoles y
sabados, ganen el dia de su entrada re-
misi6n de la tercera parte de las penas
debidas por sus pecados, y en el de su
muerte indulgencia plenaria.
Y si fueren al purgatorio, yo, como
madre de misericordia, en mis ruegos
continues, oraciones, m6ritos y especial
protecci6n los ayudar6 para que libres
cuanto antes de sus penas, especialmente
el sabado inmediato a la muerte de cada
uno, scan sus almas colocadas en la
bienaventuranza. ))
Fu6, pues, conform se lo ofreci6 la
Virgen Santisima, hecho pontifice el dia
siguiente el dicho cardenal, y llamado
Juan XXII, quien luego al punto des-
pach6 bula, en la cual no s61o confirm
la religion carmelitana, su antigiiedad,
sus privilegios, sino que a sus profesos,
haciendas y conventos los exime de toda
jurisdici6n que no sea la de la Santa
Sede. Y luego despach6 otra, en que re-
firiendo la vision que tuvo de Maria, pu-
blica el favor que para su orden y co-
fradia habia alcanzado de su divino Hijo.
<< Esta santa indulgencia, agrega, yo la
acepto, corroboro y confirm en la tierra,
asi como por los m6ritos de la gloriosa
Virgen y madre suya, Jesucristo la con-
cedi6 en los cielos. >
Innumerables son las indulgencias con-
cedidas a los cofrades del Carmelo, sin
cuento los milagros que ha obrado y
obra cada dia el santo escapulario; do
aqui la gran devoci6n de los files
Maria bajo el titulo de Nuestra Sefora
del Carmen; de aqui que' hasta muchos
ej6rcitos y naciones la hallan aclamado
comn protectora; y no es vana su con-
fianza, pues la Virgen poderosa jams
deja de escuchar a quien la invoca.


LOS ANTIGUOS ALUMNOS
del Colegio de Valsalice
ANTE LA TUMBA DE DON BOSCO

El 23 de mayo a las 9 112 a. m. so reu-
nieron en el Seminario de ValsMlice los an-
tiguos alumnos de aqu61 grande y hermoso
colegio. Indecible era el content que todos
ellos experimentaban al verse reunidos en
aquella casa de dulces 6 inolvidables recuer-
dos, al volverse a ver despu6s de largos
aiios que las circunstancias los habian se-
parado.
El Sr. Can6nigo Don Luis Rondino, uno
de tales alumnos, vino de Pinerolo y celebr6
la santa Misa, quele ayudaron dos antiguos
condiscipulos, en la capilla de la Dolorosa,
sobre la tumba de Don Bosco.
Concluido el santo Sacrificio, se recit6 un
De profundis, y luego, colocados todos en
torn de la tumba de Don Bosco, se descu-
bri6 un bajo relieve en marmol de Carrara, que
habian hecho colocar recientemente en uno
de los muros laterales de la tumba. El pre-
sidente de la reuni6n, Don Enrique Balbo
pronunci6 entonces un hermoso discurso en
que manifest su grande afecto D.. Bosco
y a su Institute, cuyos trabajos encomi6 al-
tamente.
Contest6le el presbitero salesiano D. Juan
Bautista Francesia, antiguo ,director de di-
cho colegio. Felicit6 a sus amados discipu-
los por la expresi6n de gratitud con quo
honraban la memorial de Don Bosco, y so
congratul6 de verlos alli reunidos y anima-
dos de la fe y piedad que les infundi6 aquel
Padre incomparable.
Hallbanse tambi6n presents al acto el
Revmo. Sr. Don Rua y Mons. Marcos Pe-
chenino; 6 invitados todos a hacer aquel
dia penitencia con los Salesianos de ValsA-
lice, aceptaron el ofrecimiento y rebosando
de singular placer no cesaron de hacer los
mas tiernos y expresivos recuerdos de Don
Bosco.







*- 81 -


ESPANA



UTRERA Colegio Salesiano.

REvMo. Sn. D. MIGUEL RUA.
Inolvidable y querido Padre:
La fiesta que acabamos de celebrar en
honor y gloria de aquella que es el Auxilio
de todos los cristianos y en modo especial
de los hijos del insigne Don Bosco, puedo
asegurarle .que no s6 con que palabras co-
menzar a relatarsela, para que Vd. pueda
tener una idea siquiera, del esplendor y so-
lemnidad con que en esta iglesia del colegio
del Carmen se celebr6.
Desde el 23 del pasado mes de abril, em-
pezaron los cultos A esta soberana Reina con
el mes de Maria, durante el cual muchos
fueron los files que se acercaron a la sa-
grada Mesa y much la devoci6n que, du-
rante dichos ejercicios, hubo en nuestros
nifios y en las personas que asistian A ellos.
Pero lo que excedi6 6 todo, fu6 la novena
que, como preparaci6n a la fiesta de Maria
Sma. Auxiliadora, comenz6 el 17 de mayo.
.En ella, la fervorosa palabra de nuestro
amado Director, y la del no menos elocuente
sacerdote Don Francisco Atzeni, hermano
nuestro, nos mostr6 con much precision y
claridad, el origen de la fiesta de Maria Au-
xiliadora, las bondades de la Sma. Virgen
con todos los hombres, lo que todos le de-
bemos como A corredentora del g6nero hu-
mano, y, sobre todo,'lo propicia que la
hallamos cuando la invocamos con el titulo
de Madre y Auxilio de los Cristianos.
Lleg6, por fin, el dia que todos anheld-
bamos el dia 25 de mayo. Y este aio au-
ment6 nuestra devoci6n y entusiasmo, la
fiesta del Corpus que celebramos el dia an.
terior; 1 admirable coincidencia de amor y
de ternuraI No parecia si no que el Hijo
queria tambidn por este medio, tomar part
en la fiesta que celebribamos 6 honra y
gloria de su augusta Madre.
A las 7 de la mafiana se celebr6 la santa
Misa, en la que se fortalecieron con el Pan
de los fuertes, todos los nifios 4el colegio y
muchas personas de fuera, todas amantes
de Maria Auxiliadora.
A las 10 en punto, salia a celebrar por
vez primer el santo Sacrificio el nuevo press.
bitero Don Luis Maria Sutera, circunstancia
que commovia profundamente los corazones,
y los hacia rebozar de fervor y santa alegria.
Por concesi6n pontificia debidamente soli-
citada de Roma, pudimos cantar la misa de
Maria Auxiliadora, y los alumnos de este
Colegio, acompaiados por el j6ven maestro


de mfisica Don Manuel Serrano, ejecutaron
la misa del mismo nombre de nuestro amado
Monsefior Cagliero.
El sabio y virtuoso parroco -D. Jose MI
Ruiz y Ruiz, fu6 el encargado de ensalzar
las glorias del sacerdocio cat6lico, junta-
mente con las de Maria; y en verdad, con
aquella elocuencia que le es caracterlstica,
y con aquel lenguaje sublime y al mismo
tiempo sencillo que constitute la verdadera
poesia cristiana, nos dic 6 conocer la digni-
dad del sacerdocio cat6lico, y como la San-
tisima Virgen, fu6 siempre su auxilio pode-
rosisimo.
Despu6s de la cbmida se celebr6 un acto
literario-musical en honor del fuevo sacer-
dote, en el que se leyeron algunos discursos
y poesias, todos alusivos a la dignidad y al
poder del sacerdote.
Pero, queridisimo padre, como todo tiene
fin en este mundo, tambirn lo tuvo nuestra
fiesta. La pldtica que por la noche nos hizo
el presbitero Don Francisco Atzeni, puso
fin d ella y tambi6n A los cultos que por
espacio de un mes hemos tributado A esta
bondadosa Madre.
He concluido; pero antes dos palabras tan
s6lo acerca de la fiestecita que en honor
tambi6n de Maria Auxiliadora celebramos
en el Oratorio festive de San Diego el dia
de la octava del Corpus.
Con los ejercicios del mes de Maria nos
preparamos para el dia de la fiesta; la tarde
antes se confesaron todos los nifios, y el
jueves, 4 las 8 de la mariana, en la capillita
del dicho Asilo, se celebr6 la santa Misa,
que dijo el Pbro. Don Luis Ms Sutera, quien
di6 en ella la comuni6n A los niiios que so
habian preparado A recibirla.
La compostura y devoci6n con que oyeron
la santa Misa, dej6 edificadas a las personas
de fuera que la presenciaron. La alegria y
animaci6n eran indescriptibles, y sobre todo,
cuando los pobrecitos nifos vieron el abun-
dante almuerzo que se les tenfa preparado.
Quiera la Sma. Virgen que no perdamos
tan fAcilmente los frutos que de los ejerci-
cios Ella consagrados todos hemos sacado
y que la alegria y animaci6n que reina en
nuestros corazones, dure en nosotros hasta
que su divino Hijo Jesfis nos llame 6 reci-
bir el premio que todos esperamos por la
protecci6n y auxilio de Maria.
Dignese recibir los homenajes de m&s sin-
cero y cordial afecto del iltimo de sus Coo-
peradores que humildemente
B. S. M.
N. N.
Utrera, 1 de junior de 1894.







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NOTICIAS DE NUESTRAS MISIONES


_AMERICA


ECUADOR

El Vicariato de M ndez y Gualaquiza. Antecedentes.
Antes de hablar de esta Misi6n confiada
a los hijos de Don Bosco recordaremos que
la Repuiblica del Ecuador esta dividida en
dos parties, de norte A sur, por la altisima
cordillera de los Andes. En la del oeste hasta


esfuerzos se fandaron misiones en Napo,
Canelos y Macas. Mas esto era poco, y con
el objeto de obtener mds pronta y eficaz-
mente la conversion y civilizaci6n de los
bdrbaros, el Congreso de aquella naci6n
acord6, el 11 de agosto de 1888, suplicar 9
la Santa Sede so dignase erigir cuatro Vi-
carias Apost61icas: una en Napo, otra en
Macas y Canelos, otra en M6ndez y Guala-
quiza y otra en Zamorra; y tuviese 4 bien
confiar la primera A los Padres de la Com-
pania de Jesis; la segunda a los Domini-
canos, la tercera A los Salesianos de Don
Bosco y la cuarta a los Franciscanos; siendo
de desear que los Vicarios Apost6licos fue-
ran Ohispos titulares.
El Santo Padre que nada desea tanto como


EL COLEGIO SALESIANO EN QUITO.


el mar Pacifico h6llanse las provincias de
Esmeraldas, Guayaquil, Cuenca, Loja, Rio-
bamba, Ambato y Quito, done estA la ca-
pital, todas las cuales gozan de las ventajas
de la civilizaci6n. La del este, al contrario
esta afin sumida en las oscuridades de la
ignorancia: su poblaci6n numerosa es feroz
y vive en la barbaric.
Deseoso el Gobierno del Ecuador de me-
jorar la condici6n do esta gente y de hacer
llegar los beneficios de la civilizaci6n hasta
los confines de la Repiblica, escribi6 6
S. S. Le6n XIII & fin de quo so establecie-
ran en aquellas regions los hijos de San
Ignacio los de Santo Domingo y las Reli-
giosas del Buen Pastor (1). Gracias a estos
(1) Carta del Presidente D. A. Flores al Santo Pa-
die Le6n XIII de fecha 6 de octubre de 1888.


la extension del reino de Jesucristo, so con-
gratul6 de la sdplica que se le hacia, enco-
mi6 altamente la piedad y sabiduria del Go-
bierno Ecuatoriano y en carta de 30- de
enero de 1889 contest al Presidente el se-
fior don Antonio Flores, que ya habia en-
cargado A personas prudentes el examen do
este asunto 6 fin de llevarlo a feliz t6rmino,
segin las practical de costumbre.
Conforme A esto el 8 de febrero de 1893
la Secretaria de la Sagrada Congregaci6n
de los asuntos extranjeros extendia el de-
creto de ereci6n de un Vicariato Apost6lico
en M6ndez y Gualaquiza, y lo hacia llegar
a manos de nuestro Rector General en los
faustos dias de la apertura del jubileo ep:s-.
copal de S. S. Le6n XIII.
Hallandose la cindad do Cuenca A 1"s







-86 -


puertas de este Vicariato los hijos de Don
Bosco establecieron, en marzo del mismo
aiio, una casa que sirviera A los habitantes
del lugar y A los Misioneros que hubieran
de ir A trabajar entire los salvajes.
Destin6se para esta important misi6n al
sacerdote Don Angel Savio, antiguo y ce-
loso misionero; pero el Seilor lo'llam6 A si;
y entire tanto ha ido otro sacerdote joven y
robusto, Don Francisco Spinelli, quien des-
pups de pasar algunos aios ou el colegio
confiado A los Salesianos en Quito, se habia
establecido el ailo pasado en Ja nueva casa
de Cuenca.
Le ha acompaiado el Catequista Don Ja-
cinto Pancheri, quien habia partido de Turin
en compaiiia de Don Savio, y A quien de-
bemos las noticias siguieutes:

Priimr viaje do exploraci6n.

REEYMO. SR. D. RUA,
Cuenca, 20 de noviembre de 1893.
Doy gracias A Dios y A mis Superiores
por haberme elegido para esta exploraci6n
del Vicariato de M6ndez y Gualaquiza.
Me-es muy grato anunciar a V. R. que
con el Sr. Spinelli hemos hechos la primer
escursi6n A Gualaquiza, donde fuimos reci-
bidos con entusiasmo, no s6lo de los pocos
cristianos que alli hay, sino tambi6n de los
salvajes Jivaros.
El viaje dur6 treinta y seis dias; y antes
de emprenderlo, entire tanto llegaban las ca-
balgaduras pedidas por nucstro excelente
amigo el Sr. Doctor Matovelle, imploramos la
protecci6n del Cielo, retirAndonos por diez
dias A ejeircicios espirituales en la Casa de
los virtuosisimos Oblatos de Cuenca.
Hechos los preparativos necesarios, y acom-
paiiados por el P. Bruzzone, director de nues-
tra casa de Cuenca, nos pusimos en camino
el 9 de octubre, dia del gran Misionero de
America, san Luis Beltrau.

Do Cuenea A Gualaceo.
Nuestra primera jornada debia ser hasta
Gualaceo, el jardin del Azuay, A 2320 me-
tros de altura. Durante algunas horas el
camino fu6 bastante bueno; pero llegando A
la montana comenz6 6 ser ingrato, dificil y
peligroso. Un estrecho sendero en la roca
viva conduce A las altisimas escarpas de la
garganta del Gualaceo. AllA en el fondo
corre el caudaloso rio del mismo nombre;
si6ntese el fragor de su corriente; la tra-
vesia por aquel paraje es horripilante, y el
mirar hacia abajo produce verlgos.
A la mitad del camino hay un puente y
luego dos senderos, uno de los cuales es el
de Gualaceo. Nuestro guia, poco prActico,
tom6 el otro, y cumo anduvi6ramos largo


rato sin divisar nuestro deseado pueblo nos
encaminamos A una pequeila casa que vimos
en aquella soledad y s6lo alli vinimos A caer
en cuenta de nuestro error. i Paciencia! di-
jimos; con las equivocaciones se aprende;
volveremos atrAs.
Mas antes de regresar, el dueno de la casa,
sujeto muy amable y de buen coraz6n, nos
.pregunt6 :
Son Uds. acaso Hermanos de las Es-
cuelas Cristianas?
-- No, senior, le respondimos: somos Mi-
sioneros Salesianos.
S- 0Oh! thijos de Don Bosco, del gran
Don Bosco?
Si, sellor.
Tengan la bondad de descansar en casa
un memento. Estoy leyondo con vivo pla-
cer la vida de tan santo var6n.
Habiamos, pues, Ilegado A casa amiga.
Era la mano de la Providencia la que nos
guiaba y permitia aquella feliz equivocaci6n
del camino. En efecto la mujer del dueiio de
casa era Cooperadora salesiana y conocia ya
A Don Bruzzone. Descansamos un rato en
agradable plAtica con aquella familia, toma-
mos una excelente refecci6n que nos propor-
cionaron con gran gentileza, y de la cual
harto necesitAbamos, y nos despedimos con
gran reconocimiento.
Llegamos en el dia A Gualaceo, donde fui-
mos perfectamente hospedados por el Sefnor
PArroco Don NicolAs Cisneros, grande amigo
y Cooperador del Institute Salesiano.

Sigsig. La Virgen de Gualaquiza.

Al alba de la maiana siguiente, celebra-
ron la misa Don Bruzzone y Don Spinelli,
y despididndonos de nuestro generoso PA-
rroco pasamos el rio Gualaceo y continua-
mos la dolorosa ascension.
Nos paramos breve rato en Chordeleg pars
visitar al dignisimo PArroco, quien nos di6
un excelente caf6, y, por fin, Ilegamos A
Sigsig. Pero antes de entrar en la ciudad
vemos venir A nosotros una muchedumbre
de gente de A caballo que venia & recibir-
nos. Eran los sujetos mAs distinguidos del
pueblo, llevando a la cabeza A su amado
PArroco Don Jos6 Piedra.
Mal comenzamos, dije yo para mi ca-
pote; tras las rosas apareceran las espinas.
Pero luego me tranquilize el pensamiento de
que quizA el Selior quiere levantar nuestro
espiritu no poco abatido todavia A causa la
muerte de Don Savio.
La cludad estaba de fiesta por nuestra
llegada. No content con haberse vestido de
gala, y levantado arcos triunfales, derram6
una lluvia de flores A6 nuestro paso; Bramos
vitoreados con entusiasmo y la misica y el
canto alegraba mas y mAs nuestro coraz6n
profundamente conmovido.







- 87 -


El Sr. PArroco nos condujo A su casa,
donde nos hosped6 con gran cariflo y nos
colm6 de atenciones.
Sigsig es el filtimo pais cristiano y civili-
zado en el camino de Gualaquiza. En.un dia
de camino se llega 6 OCuenca; pero nosotros,
por el motive indicado, empleamos dos. HA-
llase 6 las faldas de la cordillera de los An-
des orientales y del Matanga. Afios atras
era residencia de Misi6n. Su poblaci6n es de
8000 almas. Muchos jivaros vienen aca 4
hacer sus compras.
Nos detuvimos aqui todo el dia 11, en el
cual se nos ofreci6 6 la vista un espectAculo
que manifiesta la fe de los cristianos de
Gualaquiza, y su devoci6n a la Santisima
Virgen y 6 San Jos.-'Hacia tiempo que
aquellos habian enviado A Cuenca dos es-
'tatuas, para repararlas: una de la Inmacu-
lada Concepci6n y otra de San Jos6. A fines
de agosto vino A buscarlas el jefe politico
con otras cuatro personas; y como tuviesen
conocimiento de nuestro viaje, nos suplica-
ron fu6ramos en su compafia, que nos es-
perarian en Sigsig. Los habitantes de Sigsig,
antes de la partida de estos hu6spedes ce-
lestes quisieron llevarlos procesionalmente,
con mfisica, canto y gran concurrencia de
gente a una cercana colina, en donde les
ofrecieron preciosos obsequios.
Precedidos, pues, de tan noble y poderosa
vanguardia, dimos un abrazo de despedida
a Don Bruzzone, 6 nuestro querido bienhe-
chor, el Parroco y a los demas amigos, y
continuamos nuestro viaje.
El sendero es ahora mas quebrado y fra-
goso; y es fama que es el peor de la RepA-
blica. Nos encomendamos & Dios, y adelante.
Por donde va Maria y San Jos6 puede uno
ir seguro.
Al caer el sol llegamos a Granadillas, al-
dea de indigenas, sin mAs que una pobre
casa de blancos. En esta pasamos la noche;
pero era tan estrecha que no tenia mds que
un cuartacho libre, el cual fu6 convertido
en santuario de Maria. Encendieron alli luces
a la estatua, y todos rezamos el santo Ro-
sario. No hubo siquiera lugar para colocar
la estatua de San Jos6 con el honor que se
deseaba; y fu6 depositada en un Angulo,
para ponerla al abrigo de las aguas del cielo,
pues que lovia A cantaros.
Pasamos aquella noche como Dios quiso:
la buena voluntad de los duefios y su cris.
tiana caridad hacia muy llevaderas las pe.
nurias de tan humilde vivienda.

Tierras y bosques virgenes- Flora y fauna. -
Difiultades del viaje.
Poco mas abajo de Granadillas, el camino
desciende bruscamente hasta el Rio Blanco,
que se esguaza por un puente de madera.


En seguida so encuentra el rio Tigrepungo,
que, 6 pesar de sus corrientosas aguas, pue-
dese vadear sin peligro.
Se ,vuelve a subir, por un trecho de al-
gunos centenares de metros, una cuesta em-
pinada, y despu6s el camino va descendiendo
casi siempro por largo espacio, manteni6n-
dose A la izquierda del Rio Blanco.
Aqui nos hallamos en plena floresta tro-
pical: arboles gigantescos de toda especie
cabren enteramente las laderas de las mon-
tafias y los estrechos y profundos valles. He
visto, 6 gorillas del camino, monstruosos ce-
dros, que miden mas de 15 metros de cir-
cunferencia en su base; pero es de avertir
que, 6 pocos metros del suelo, disminuye
prontamente su corpulencia; reduciendose
su didmetro A poco menos de dos metros y
con tales dimensions, se levantan a enor-
mes alturas. Sin embargo, estos Arboles,
verdaderamente colosales, son muy raros,
porque, al punto que el Arbol llega a un
mediocre desarrollo, es circundado por nu-
merosas plants trepadoras y parisitas (ma-
tapalos), las cuales, en breve tiempo, lo aho-
gan y matan.
i Cu&ntas plants medicinales 6 industria-
les, cutntas species desconocidas habrd en
aquellas virgenes 6 impenetrables selvas!
La fauna no me pareci6 tan abundante
como esperaba. Las aves que he visto han
side raras y de pocas species: algunas ban-
dadas de lores, y otras aves mas pequenas,
en corto nfimero, pero casi todas de plumaje
brillante, y adornado con variados y mag-
nificos colors metalicos. Creo que esta-ca-
rencia de volAtiles se puede atribuir A las
frecuentes y torrenciales lluvias, las cuales
deben tambi6n impedir el desarrollo de los
reptiles, que, en el territorio de Gualaquiza,
son rarisimos. Habitan aquellas selvas al-
gunas species de monos; hay jabalies, ta-
piros, venados y. carnivores, pero, de estos
fltimos, menos que en la sierra. A eso de
las nueve del mismo dia, llegamos a Chi-
giinda pequena poblaci6n situada eu una
playa del riachuelo Chigilinda: esta formada
por varias porciones de terrenos llamadas
enables, poco cultivadas y casi abandona-
das: solamente tres families tienen residen-
cia fija en el lugar, otras van s6lo para las
siembras y las cosechas. Chigilinda se hall
6 una altura de 1750 metros.
Seguimos nuestro viaje hacia el SE., por
el finico sendero que atraviesa aquellas tu-
pidas florestas. De vez en cuando se en-
cuentran aqui tambi6n malos pasos, escarpa-
das subidas y espantosas bajadas. Enormes
troncos de Arboles caidos impiden el paso y
muchas veces, no pudi6ndose seguir adelante
sin grave riesgo, conviene desviarse del ca-
mino, salir por la cuesta de la montanla,
pasar por entire el cerrado ramaje de los ar-
boles, pisando terrenos fangosos, resbaladi-
zos y enmaranlados por redes de races, quo







- 88 -


son un verdadero peligro para el casco de
las pobres mulas.
A eso de las 12 del dia llegamos a la Ba-
jada del Rosario.

Una escarpa espantosa. Triste recuerdo.
Aqui tambi6n el camino culebrea en una
pendiente larguisima y espantosa, casi como
la del Calvario; se baja el estrechisimo valle
hasta el Rio Blanco (altura del,200 metros),
cuyo cauce se pasa mediante un peligroso
puente, ya en mal estado; en seguida el ca-
mino continfa por
la orilla derecha
del rio hasta la
hacienda de Cu-
chipamba, siempre
con las penosas su-
bidas y bajadas y
malos pasos. En
este punto, el rio
desgarr6 el ramal
de la Cordillera
que unia las mon-
talas de su orilla
izquierda con las
de la derecha; esta
angosta garganta,
abierta por las
agnas del Rio
Blanco tendrA una
profundidad de
unos 1000 metros,
calculada desde la
cumbre de la mon-
tafia de la derecha.
En algfin punto
es tan estrecha quo
no se alcanza 6
distinguir el fon-
do; s61o se oye el
bramido de las
aguas, cuyo estru-
endo advierte que
deben caer de con-
siderables alturas.
Horroroso es pa- TRES JIVAROS
ra el pobre viajero que acompanaron a Cuenca
pasar por un estre-
cho sendero al borde de esta inmensa ro-
tura, cuyas paredes, en algunos puntos,
son perpendiculares sobre el abismo. Pero,
atravesada esta peligrosa garganta, el hori-
zonte se abre; las montafias de la derecha
se abaten hacia el occidente y van poco A
poco perdi6ndose en la grande llanura en-
cerrada entire el Zamora y el Bomboiza: en
tanto que las de la izquierda siguen el curso
del rio, pero deprimi6ndose much.
Hacia la mitad de la bajada del Rosario
se encuentra una pequeia planicie; es en
este punto donde existia la antigua pobla-
ci6n del Rosario. Actualmente no hay ves-
tigios ni de la capilla, ni de las habitacio-


I


nes. Solamente, un poco mAs distantes, se
hallan algunas chozas habitadas por pocas
families. Frente al Rosario, en la part o-
puesta del rio, se encuentra la otra pequeila
poblaci6n del Aguacate, poco superior en ha-
bitantes A la del Rosario. Ambos lugares de
temperature cAlida y de terrenos f6rtiles,
podrian ser cultivados con gran provecho
de los colonos que los tomaran a su cargo.
PasAmos la noche en el tambo de Cuchi-
pamba, recibidos y tratados finamente por el
Sr. Quintanilla. Este tambo estA situado 6
la derecha del rio Blanco. Aqui, hace mAs
de 20 alos, tuvo
lugar una espan-
tosa matanza, tan
tristemente c6lebre
en estos lugares.
El horrible acon-
tecimiento me fu6
Snarrado de este
modo: << Tres jiva-
ros do Gualaquiza
habian pedido a-
lojamiento en el
portal del tambo;
Sparecian amigos y
se les concedi6.
Pero en la oscuri-
dad y en el silencio
de la noche; cuan-
do el mayordomo,
tendido en su ha-
maca y los 30
peones que le a-
compaiiaban, acos-
tados sobre el en-
tablado, se habian
entregado A pro-
fundo suefio, los
tres salvajes se
levantan silencio-
samente y, empu-
fiando sus temi-
bles lanzas, ar-
r6janse como re-
Vlmpagos sobre
DE GUALAQUIZA los desprevenidos
A los Misioneros Salesianos. trabajadores. La
primer victim
fu6 el Mayordomo que, con el coraz6n atra-
vezado de un lanzaso, qued6 casi instantf-
neamente muerto en su propia hamaca. En-
valentonados por la muerte del jefe, los
jivaros se lanzan come tigres sobre los peones,
y 26 de ellos caen muertos por las lanzas
de los tres salvajes. Cuatro peones solamente
pudieron salvar su vida con la fuga. > Este
trzgico acontecimiento (y otro de igual na-
turaleza, acaecido en la hacienda del Bom-
boiza, perteneciente al Sr. Guillermo Vega)
llen6 de espanto 6 los colonos del territorio
de Gualaquiza, y fu6 la causa principal
del decaimiento de aquellas poblaciones.
Frente A Cuchipamba, entire el rio Blanco







-891


y el San Josd, en clima saludable y terreno
f6rtil, se halla el pueblecito de este mismo
nombre, habitado por unas veinte families.
Su altura es de 1150 metros. Una vez que
se establezca la Misi6n en Gualaquiza, San
Josd se transformarA ciertamente en una po-
blaci6n important. Dejando A Cuchipamba
pasamos al otro lado del rfo Blanco y de San
Jos6. El camino subo hacia el SE., hasta
hallar la Loma de las Tres Cruces. La muni-
cipalidad de Sigsig ha hecho componer al-
gunas leguas de este camino y 6 nuestro
regreso de Gualaquiza, encontramos 6 los
obreros del Sr. Guillermo Vega, que estaban
al concluir una nueva trocha, con. la cual se
evitarA la empinada cuesta de San Joaquin.
(Continuard).


RIOBAMBA


La escuela de artes y oficios.
(De la Rivista Municipal del 8 de febrero de 1891).
Hace mAs de dos anos quo so fund en
esta ciudad este importante.establecimiento,
destinado al progress piblico y privado. Las
muestras del adelanto de los alumnos no de-
jaron que desear en la exposici6n del mes
de julio fltimo; y convencidos estamos de
que dentro de pocos aios, tendremos en este
lugar artesanos hAbiles, honrados y cum-
plidos.
No solamente tiende la Escuela de Artes
y Oficios al perfeccionamento en su apren-
dizaje, sino tambi6n a inculcar en los cora-
zones de los alumnos virtue acrisolada y
hAbitos de moralidad. Es indecible el bien
que difunden en este suelo los hijos del in-
mortal Don Juan Bosco, a quienes la socie-
dad riobambeia profesa gratitud just 6 im-
perecedera.
AdemAs de ser la Escuela de Artes y Oft-
cios un establecimiento de instrucci6n, lo es
tambi6n de beneficencia, porque recibe en su
seno a los infelices ninos que gimen en la
desventura y no tienen pan. Allf reciben
< trabajo, pan y cielo, > cumpli6ndose de
este mode la sublime misi6n del santo Bosco,
ejemplo de caridad.
< Caridad es amor. I Qui6n no so rinde 6
la influencia del amor ideal, del amor di-
vino, cuando da dichosamente con una Her-
mana de ]a Caridad 6 un Don Bosco, un
Ozanam 6 un Emilio Deschamps? Pero la
caridad representada por 6stos y otros bien-
hechores del siglo, no se oculta tras los te-
tricos muros de los claustros, ni condena
todas las comodidades del mundo, ni rehusa
derramar sus tesoros afin entre.los descrei.
dos y los malos, cuando sufren 6 padecen.
Esos justos se confinden con todos y a to.
dos consuelan; series providenciales en este


triste mundo, Ilenan el lugar de las madres
muertas 6 ausentes, instruyendo y educando
a los niflos; alivian toda suerte de miseries,
asisten 6 los enfermos y consuelan a los afli-
gidos. OuAn hermosamente dice el poeta ya
nombrado, que un Nifo-Dios salv6 al mundo-
y que el mundo salva hoy d todos lo niios I >> (1).
Una de las mejoras mAs notables que ha
tenido Riobamba en estos' tiempos ha sido la
instalaci6n de los Talleros Salesianos, y con
much raz6u fu6 uno de los mAs solemnes,
el dia de su inauguraci6n. No habia coraz6n
quo no latiera A.impulsos do alegria inde-
cible, se pronunciaron muy lucidos discursos
y poesias, y so recibi6 A los hijos del dulce
Don Bosco como, mensageros del progress
y felicidad de esta poblaci6n.
Para complacencia de nuestros lectores pu-
blicamos A continuaci6n el informed del R. P.
Superior Antonio Fusarini, sobre el estado
de esta Escuela en el aiio pr6ximo pasado.
Sea esta la ocasi6n mAs oportuna quo to-
nemos, para aplaudir Ilenos de reconoci-
miento al R. P. Fusarini y a los demAs pro-
fesores que tan acertadamente dirigen este
establecimiento, deseando que mediante su
enseiianza, cumplan en la tierra la misi6n
sagrada de su nunca bien celebrado fun-
dador.

Informe del estadod de la Escuela de Artes y
oficios de Biobamba en el aio de 1893.
10 Los alumnos quo desde el principio
del ailo 1893 se estin educando en el Esta-
blecimiento son 45, pero desde el mes de
octubre subieron A 54. Uno s61o de ellos es
externo, los demas son interns. Los nifos
pobres costeados con los fondos de la Aduana
de 30 que eran el, fltimo trimestre de 1893,
a principios de ,1892 llegaron 6 32 y desdo
el mes de abril a 53. La I. Municipalidad
de Alausi ha sostenido durante. el aio con
sus propios fondos tires niiios, y actualmente
cuatro. Los demAs son mantenidos con los
recursos que la Divina Providencia sumi-
nistra a los Salesianos.
20 La conduct moral y religiosa de los
alumnos es muy buena, y el adelanto en las
Artes y Oficios es satisfactorio, si se consi-
dera el corto tiempo quo estos talleres estan
organizados. Los alumnos que presentemente
tenemos, dan. esperanzas que perseverarAn
hasta terminar su aprendizaje. Sin embargo
el defecto general que todavia se hace ob-
servar y deplorar en ellos es la falta de apli-
caci6n asi en los oficios como en las artes y
studios; hay que trabajar bastante para
veneer su marcada indiferencia y flojedad .
pero abrigamos la esperanza de ver poco a
poco coronados nuestros esfaerzos con'mAs
felices resultados.
(1) Un enfant Dieu sauva le monde.
t e monde aujourd'hui sauvo tous les enfants.
EMIxLE DESCiAMPS.







- 90 -


3 Los profesores que se ocupan en la
ensefianza, y que se ocuparon todo el aiio,
ademas de los seis Salesianos que forman
esta comunidad, son tres: un mecanico, un
*zapatero y un sastre, todos ecuatorianos.
40 Los oficios que se ensenian son cuatro:
herreria-mecanica, carpinteria, zapateria y
sastreria. Estos cuatro talleres, con la ca-
pilla, los dormitories y el refectorio ocupan
todos los salones de la casa, de manera que
no hay lugar para recibir mayor nfimero de
ninos, ni para establecer otros talleres. Ade-
mas de la enseianza del oficio 6 que los ni.
iios quieren dedicarse, diariamente se les
dan clasps de dibujo, misica vocal 6 instru-
mental; y, por la noche, de lecture, escri-
tura, gramatica, aritm6tica, religion, historic
sagrada y patria, urbanidad etc. distribuidos
en varias secciones, segin su capacidad y
adelanto.....
Riobamba, Enero 10 de 1894.

El Director
ANToNIo FUSARINI.

^ ^^^ ^^^^^^ ^ ~


COLOMBIA


Una nueva fundaei6n.
Fontibdn, 24 de Noviembre de 1893
REVMO. SR. D. RUA,
....... La aldea de Fontibnu, con dos
mil almas, esta situada en una gran meseta
a 2600 metros sobre'el nivel del mar,/en la
part occidental de Bogota y 6 diez kil6me-
tros de distancia. Su suelo es calcareo y are-
noso, y su temperature varia apenas entire
10 y 14 grades.
Las casas estkn muy esparcidas, y aun-
que hay un buen grupo al rededor de la
iglesia parroquial, muchas se hallan a con-
siderable distancia. No todas merecen el
nombre de casas, antes bien el de cabalas.
Sus habitantes se ocupan en la agricul-
tura y pastoreo; las patatas, el miaiz y la
leche son su principal alimento.
No obstante que muchos, a causa de las
fuertes lluvias y malos caminos, pasan lar-
gos meses sin oir la santa Misa ni la pala-
bra de Dios, en todos so conserve viva
la fe.
La iglesia parroquial, del siglo xvii, es
pobre y esta casi en ruinas, por haber sido
edificada en un terreno sedimentario, volca-
nico, donde 6 poco de construida cedieron
los fundamentos.
Cinco ainos atras, como estuviera en un
estado deplorable, se comenzaron alli cerca


los trabajos de otra much mfs grande;
pero apenas se habian levantado las mura-
Has a site fi ocho metros de la tierra sea
por falta de medios 6 por dificultades ocu-
rridas en la junta directive, se dej6 de mano
tal empresa; y pocos meses hace se restaur6,
en part, la antigua, quedando afi much
por hacer.
La casa parroquial no esta en mejor con-
dici6ni que la iglesia: es una cartuja en pe-
quefio, y se cuenta que fu6 edificada por un
piamont6s de Mondovi, y que en ella vivie-
ron los jesuitas que servian la parroquia
hasta su lamentable expulsion, en 1767.
En 1891, por invitaci6n del Parroco Don
Alfonso Emmanuel, grande amigo de los Sa-
lesianos, vino aca y me trajo en su compafia
el Director de nuestra casa de Bogota, Don
Evasio Rabagliati. Mucho deseaba el Pa-
rroco renunciar su cargo y que se traspa-
sara 6 los hijos de Don Bosco; pero esto no
era possible a causa de la escas6z de salesia-
nos. El Parroco persevere en su ihter6s, ha-
b16 con su prelado, y por fin el 22 de octu-
bre de 1893 los Salesianos, llamados a aque-
lla parroquia por la Autoridad eclesidstica,
entraron 6 Fontiban, que los recibi6 por
aclamaci6n general, con las campanas echa-
das a vuelo y al son de la banda de mfisica.
Se cant6, al objeto, una preciosa misa, en
la que el sacerdote Don Leopoldo Medina
pronunci6 un elocuente y precioso serm6n.
El content experimentado por estos ve-
cinos al recibir a los hijos de Don Bosco ha
continuado en aumento, como lo mani-fiestan
con las obras.
Al dia siguiente 6 nuestra llegada se pre-
par6 un campo para el Oratorio Festive que
establecimos una semana despu6s; y pasan
ya de ciento los nifios que lo frecuentan.
El Parroco nombrado por la Autoridad
eclesiastica es nuestro hermano Don Tombs
Talone, quien trabaja con celo infatigable.
Y como si los trabajos que le exige el cui-
dado de su feligresia fueran pocos, atiende
tambi6n & las necesidades espirituales de los
files de Engativa, parroquia vecina, cuyo
camino hace en dos horas.
Hemos comprado el terreno y las paredes
de la iglesia comenzada, a fin de que nos
sirvan para establecer el colegio; y es de
advertir que el dinero correspondiente a esta
compraventa, debe servir, segfn contrato,
para la reparaci6n de la iglesia y casa pa-
rroquial.
La comunidad salesiana es aqui todavia
pequefia; pero confiamos en Dios no tardard
en acrecentarla; y para conseguir esta gra-
cia rogamos 6 V. R. nos ayude con sus ora-
clones, y nos d6 como prenda de ventura su
santa bendici6n.
De V. R. afectisimo hijo en J. C.
MAYORINO OLIVAZZO
Sacerdote.







- 91 -


UNA RARA Y HERMOSA INDUSTRIAL
para socorrer a los huerfanos de Don Bosco


SEn los primeros dias de Mayo presentA-
base A Don Rua una piadosa persona y ponia
en sus manos una limosna de 52 pesetas,
dici6ndole: < Selior, yo amo much la Obra
de Don Bosco y querria ayudarla generosa-
mente, porque se que no hay dinero mejor
empleado que el que se le da A ella para el
bien de los nifios desamparados y de tanta
suerte de personas. Pero no pudiendo so-
correrla como deseara, me he servido de un
extraio expediente para conseguir algunos
cuartos con que obsequiarle. Pido A mis ami-
gas y personas conocidas el papel en que
reciben envueltas las mercancias que com-
pran, y cuando he reunido una razonable
cantidad, la yendo, y el valor que acabo de
darle es el fruto de esta industrial.
Otras dos personas han seguido mi ejem-
plo; y tengo el gusto de darle lo que ellas
A su vez han conseguido, A saber, siete pe-
setas la una y cinco y media la otra.
Di6le conmovido nuestro Superior las mAs
expresivas gracias por tan ingeniosa caridad,
y le asegur6 que tanto l1 como los hu6rfanos
y demas personas confiadas a los Salesianos
rogarian al Sefior para que le concediese 6
ella y a sus amigas abundantes bendiciones
para el bien de sus interests espirituales y
temporales, larga vida, y por fin la gloria
del Paraiso.






GRACIAS DE MARIA AUXILIADORA


Senor Don Miguel Rua.

EsTIIMADisImo SE. D. RUA:
Un sagrado deber a la Santisima Virgen
Auxiliadora, me pone en el caso de distraer
A U. de sus multiples ocupaciones, contando
con que la bondad de U. me dispensarA.
El dia 1 del mes de mayo, del ailo 1893,
recibi6 un hermano mio materno, de nombre
Jorge Becembel, una mortal herida en la
pierna izquierda, recorriendo la bala como
una tercia por el tu6tano y saliendo A poca
distancia del tobillo.
Los m6dicos declararon que si cortaban la
pierna moria, y si no, tambi6n, pues tras la
erisipela que se habia presentado ya asomaba
la gangrena. Resign6se mi hermano a morir
y recibi6 los Santos Sacramentos. Entonces


acudi con gran conflanza a Maria Auxilia-
dora ofreci6ndole novenas, que el mismo en-
fermo rezaba con fervor; se alist6 como coo-
perador salesiano y miembro del apostolado
de la oraci6n.
El 20 de mayo, decian los medicos, que
necesitaba, si por milagro vivia, seis meses
de cama para poder mover la pierna porque
el hueso estaba dividido en tres parties; y
1 cosa admirable! a los 39 dias del suceso
comenz6 a andar, ayudado de otras personas ;
i los dos meses y medio, anduvo con una
muleta, dos cuadras; A los cuatro meses es-
taba completamente sano.
Graciag a la Virgen Santisima. Como ofreci
publicar la gracia para gloria de la Madre
de Dios, la he referido 6 U. para que se
digne darle cabida en el Boletin Salesiano,
cosa que le estimaria much.
Queda a las 6rdenes de Vuestra Reve-
rencia
y. b. s. w,
INOCENCIA GONZALES
Cooperadora Salesiana.
Mayo 3 de 1894, Petare, Venezuela.

*
*
SR. DIRECTOR DEL BOLETIN SALESIANO:
M4jico, mayo 12 de 1894.
MUY SR. mlio:
A fines del afo pasado mi hija mayor,
que hacia poco tiempo, habia sido afectada
de una fiebre tifoidea que dur6 29 dias, cay6
enferma de tifo, con tales caracteres de gra-
vedad que, al und6cimo dia crei no pasaria
del siguiente, sucumbiendo a, su mal.
En tan congojosa situaci6n, comprendi que
no me quedaba sine un recurso: acudir a la
intercesi6n de Maria Auxiliadora: lo que
hice por medio de la novenita que le dedic6
Don Bosco.
El padecimiento de la enferma se agrav6
en tal manera, que casi se perdi6 toda es-
peranza de salvaci6n. Mas a pesar de todo,
al vig6simo primero dia, sobrevino una crisis
que termin6 por una curaci6n complete.
Agobiado con el peso de esta gran deuda,
tanto mayor cuanto menos merecida, la de-
posito con toda mi gratitud a los pies de la
Santa Sefora, por medio de las presents
lines, que ruego a U., Sr. Director, so
sirva publicar en el peri6dico de la Pia So-
ciedad Salesiana.
Dr. MANUEL LESTIEVRER.

*
El Sr. Roberto Zamacona, joven de 18
aios de edad, fu6 atacado por la enfermedad
llamada escarlatina con calentura de 40 112
grades. El caso era grave, y juzgado irre-







- 92 -


mediable por el Dr. Marin, hasta el punto
de que 6ste pidi6 que lo sacramentaran.
En el moment que estaba recibiendo el
santo ViAtico (era el dia 17 de mayo) Jose-
fina Ortiz, pariente del enfermo, ofreci6 a
Maria Aaxiliadora una limosna para este
Colegio salesiano y prometi6 publicar la gra-
cia, si obtenia la curaci6n; al mismo tiempo
di6 2 besar al enfermo la medalla de la
Virgen y se la colg6 del cuello. A los
pocos moments comenz6 el alivio, cuyos
rApidos progre-
sos sorprendie-
ron al Doctor,
tanto mas cuan-
to que la escar-
latina era a ojos
vista maligna y
por esto mortal.
La gracia era
evidence.
i Bendita sea
Maria Auxilia-
dora!
N. N.
Puebla (Mdjico),
mayo 21 de 1894.


NOTICIAS VARIAS
-3
Necrologfa.
Conla muerte
del Emo Card.
Jos6 Dusmet,
Arzobispo de
Catania, ocur-
rida en la noche
del 4 al 5 de
abril, ha per-
dido la Iglesia
una de sus lum-
breras y la di6-
cesis de Cata-
nia al mas ce- S. E. el Cai
loso pastor y
amante padre.
Los Salesianos
lamentan profundamente su muerte, pues era
uno de sus mks decididos amigos y bienhe-
chores. Encomendamos encarecidamente su
alma a las oraciones de nuestros Coopera-
dores.

Conferencias Salesianas.
Sean dadas infinitas gracias 6 Dios por la
simpatia con que estas conferencias son es-
cuchadas en todas parties.
Preciosos han sido los resultados obteni-
dos con las que ha dado hace poco el Padre


Tomas Pentore en Roma y en Lugo, el Pa-
dre Julio Barberis en Ivrea, el P. Est6ban
Trione en Saluzzo, Cfineo, Mondovi, Breo,
Piazza, Alba, Pinerolo, Novara, Biela y Susa.
Y no s6lo en Italia, que en Espafa y Por-
tugal el R. P. Rinaldi invitado por varies
prelados 6 ilustres personajes, las ha dado
en Ronda, MAlaga, Huelva, Corufa, Vigo,
Lisboa, Braga y Oporto; en Francia, B61-
gica, y Suiza no han sido tampoco escasas
ni menos celebradas.
Dios premie
6 los venerables
pastores, cabil-
dos, pdrrocos,
cooperadores y
demis personas
que favorecen
con su benevo.
lencia 4 la Obra
salesiana y con-
curren 4 soste-
nerla y propa-
garla.

San Juan La Punta
(Sicilia).


Para llenar
los deseos del
amado Carde-
nal Dusmet,
los Salesianos
han establecido
un Oratorio Fe-
stivo en San
Juan La Punta.
Tan manifies-
ta es la utili-
dad de esta o-
bra en dicho
lugar que ya
desde el primer
dia se reunieron
200 niiios.

En honor
de santo Tomds.


rd. Dusmet.


El 12 de abril
se celebr6 en el
Seminario sale-
siano de Valsalice un hermoso acto literario-
musical para celebrar la fiesta de dicho Santo.
Honraron el acto con su presencia muchos
distinguidos caballeros y en especial el Re-
verendisimo Sr. Arzobispo Riccardi, quien
pronunci6 un elocuentisimo discurso en elo-
gio de Don Bosco y su Obra.

Oratorio festive de S. Jos6 (Turin).
El 15 de abril tuvo lugar la repartici6n de
premios annual en dicho Oratorio. Pronun-
cidronse hermosas composiciones en prosa y







- 93 -


verso, y con acompafiamiento de la mfisica
instrumental se cantaron preciosos himnos.
Presidi6 el acto el Ilmo. Senor Richelmi,
Obispo de Ivrea, quien felicit6 a los nijios
por su asistencia al Oratorio Festivo, obra
de gran utilidad en nuestros dias, y por su
aprovechamiento en los studios, cuyas ven-
tajas sabrAn reconocer mds y mas con el
tiempo.




HISTORIC DEL ORATORIO
de San Francisco de Sales


CAPITULO Xv.
(Continuacidn).
Entretanto los nifios de la casa, al ver
tantos soldados colocados en diversos pun-
tos, como si se tratara de coger A un ladr6n
6 asesino, no tardaron en esparcir la voz
que querian Ilevar 6 Don Bosco a la prisi6n.
Indecible fu6 ]a alarm y consternaci6n
producida por esta noticia.
Los j6venes, hechos unas furias, apenas po-
dian contenerse en los studios y talleres;
todos pedian que se les permitiera ir en de-
fensa del propio padre 6 acompaiarle A la
prisi6n. La escena fu6 tan conmovedora,
dice uno de los alumnos de aquel tiempo,
que s6lo de recordarla vienen las 1Igrimas
a los ojos. Mucho cost tranquilizarlos y
persuadirlos de que no debian temer se hi-
ciera el menor daio a Don Bosco. Conce-
di6se no obstante salieran al patio los ma-
yores, quienes yendo k Don Bosco, uno de
ellos le pregunt6 en voz baja: t Nos per-
mite echar fuera A esta gente? No, res-
pondi6; por el contrario, os prohibo digiis
una palabra 6 hagais cosa alguna que pueda
ofender 6 cualquiera que sea. Nada temais,
id 6 vuestros trabajos y animad A vuestros
compaiieros 6 permanecer tranquilos.
Sin estas palabras de prudencia y de paz
habria ocurrido seguramente en aquella tarde
un desastre. Tan grande era la efervescen-
cia que reinaba en el Oratorio, que los mu-
chachos se habrian dejado hacer pedazos
por defender d Don Bosco-
Angustiadisimo estaba el sin par prefecto
de la casa,-el sacerdote Don Victor Alaso-
natti, brazo derecho de Don Bosco y como
un segundo padre de los niios. < Entre las
numerosas cartas que le llegan d Don Bosco,
decia 41, puede suceder que'alguna trate de
political y desapruebe la anexi6n de la Ro-
mania. Eso solo bastaria en estos dias para
dar pretexto & que le molestaran. Y enter-
necido abadia: mejor seria que viniesen


contra mi; poco importarfa que me metiesen
en la carcel.
Lleg6 por fin el decreto. El delegado re-
vistiendo la insignia de su mando y rodeado
de cinco gendarmes, con voz imperiosa dijo:
En nombre de la ley intimo el allanamiento
de la casa del sacerdote Juan Bosco. Dabale
leer en segnida el famoso decreto, en el
cual se ordenaba igual cosa respect del Ca-
n6nigo Ortalda, el sacerdote Don Cafasso y
ol Conde Cays. L Era para ocultar esta or-
den que el delegado habia dejado el decreto
en la sala del Prefecto?
La part concerniente 6 Don Bosco estaba
concebida en los t6rminos siguientes: << De
orden del Ministro de lo Interior proc6dase
diligentemente al allanamiento de la casa
del sacerdote Juan Bosco y hdgase en ella
minuciosa pesquisa. Es sospechoso de rela-
ciones compromitentes con los Jesuitas, con
el Arzopispo Fransoni y con la Corte Pon-
tificia. Encontrada que fuere alguna cosa
que pueda interesar gravemente la vista
fiscal, proc6dase en el acto al arrest de la
persona indicada. >>
Don Bosco dijo: EstA bien; pod6is ahora
ejercitar vuestra autoridad. Vamos A mi
cuarto.
Estaban escritas en el muro sobre la
puerta de ingreso de la biblioteca las pala-
bras que se leen todavia: Sea por siempre
alabado el Santo nombre de Jesis y el de Maria.
Al llegar alli el abogado Tua las ley6 en
tono burlesco; pero Don Bosco aiiadi6 de-'
teni6ndose: Sea por siempre alabado. Y antes
de terminarse una jaculatoria que se acos-
tumbraba cantar entire nosotros, se volvi6
hacia adonde estAbamos y pidi6 i dichos se-
iiores que se quitaran el sombrero; mas como
ninguno se lo quitase observ6: Hab6is comen-
zado burlezcamente y es menester que con-
cluy~is con el debido respeto, por lo que exijo
que os quiteis el sombrero. A estas resueltas
palabras los abogados juzgaran convenient
consentir y entonces Don Bosco termin6 di-
ciendo: Bendito sta el nombre de Jesis Verbo
Encarnado.
Entrado que hubo en su habitaci6n con
aquellos tres sefiores a los cuales acompalia-
ban dos guardias, Don Bosco se entreg6 A
ellos, y comenz6 entonces la mis vergonzosa
escena. Principiarbn -los fiscales por regis-
trarle los bolsillos, el portamonedas, las so-
tanas, calzones, camisa, empujandole y dan-
dole vuelta de un modo tan grosero que
exclam6: Et cum sceleratis reputatus est.
p Qu6 cosa dice? pregunt6 uno.
Digo que hac6is el servicio que otra
vez prestaron algunos al divino Salvador.
Pas6se en seguida al registro de la habi-
taci6n. Lo primero en que fijaron la vista
fu6 un canasto lleno de cartas hechas pedazos
y de otros deshechos y basuras.
A mi esto; nadie lo toque, grit6 el
abogado Grasselli al descubrir un sobro con







- 94 -


el sello do los Estados Pontificios; y pisose
con sus cologas A unir pedazos de carta, con
un afin como si tratara de hallar un tesoro.
En tan ruin trabajo se empolvaban los ves-
tidos y transpiraban sofocados.
--Mucho lo siento dijo Don Bosco.
L Qu6 cosa 7 pregunt6 el abogado Gras-
selli.
Ver a personas come ustedes en tan
despreciable ocupaci6n.
Tiene raz6n, pero nuestro cargo, el ho-
-nor, el deber lo exigen.
iEs Lastima! Si os encontraseis en li-
bertad seguramente no os rebajariais'de este
modo. Es triste en verdad ver abogados,
funcionarios pfiblicos, graduados honrosa-
mente en una Universidad, ocupados en se-
mejante oficio. Por lo que A mi toca os ase-
guro quoe preferiria barrer las calls antes
que empolvarme de esta suerte.
Cierto, pero la necesidad tiene cara de
hereje. Lo mejor seria que para ahorrarnos
trabajo nos diera las cartas que buscamos.
k Qu6 carts quer6is que os d 7
Las que puedan interesar al fiscal.
No puedo daros lo que no tengo.
gPuede usted near. quo tiene cartas
de los jesuitas, del Arzobispo Fransoni y
del Papa ?
Os hablar6 con toda franqueza; pero
decide primero g creereis sobre mi palabra7
Siempre que nos diga la verdad.
\- Quiere decir que.no estais dispuestos a
creerme; infitil es entonces cualquiera afir-
maci6n mia.
Si, le creemos, dijo uno.
Le creemos como al Evangelio, aiiadi6
otro.
,- Pues bien, si me cre6is, pod6is iros en
paz; porque ni aqui ni'en toda la casa en-
contrar6is nada que desdiga de la dignidad
del sacerdote; nada que pueda interesaros.
Sin embargo, se nos ha asegurado quo
hemos de encontrar aqui el cuerpo del de-
lito.
Si no quereis creerme A a qu6 me ha-
c6is hablar? Mas si no os imaginAis que yo
sea un papamoscas, debris comprender en
todo caso que si hubiera tenido en mis ma-
nos cosas que pudieran comprometerme las
hubiera destrozado oportunamente 6 puesto
en lugar seguro.
Continued vuestra pesquisay ya ver6is si
os digo la verdad.
SFueron abiertos uno a uno los baules, ar-
marios y cajones." No hubo objeto alguno
quo escapara 6 la mAs prolija revista.
Advirtiendo Don Bosco que el asunto era
largo, se puso a contestar algunas cartas
con aquella calma que jamAs abandon al
just que ha puesto en Dios su conflanza.
Esto que vi6 el abogado Grasselli le dijo:
Nada puede escribir usted sin que pase
por nuestra vista.
EstA bien; leed lo que querais. Y aque-


llos agents, uno despu6s do otro, se pusie-o
ron A leer las cartas escritas; pero como
antes que fuese una leida sucesivamente por
todos, ya Don Bosco habia escrito otra, -
A Qu6 hacemos aqui ? dijo el delegado; basta
quo uno de nosotros las lea, entretanto va-
mos los demas a continuar la inspecci6n.
Ocurrieron entonces algunos episodios quo
convirtieron la visit domiciliaria en coniedia.
Al registrar un armatoste, un caj6n es-
taba con lHave. A Qu6 hay aqui ? pregun-
taron con ansiedad.
Oosas confidenciales, cosas secrets que
'quiero no sean conocidas, contest D. Bosco
desde su escritorio.
i Qu6 confidencias ni secrets! es me-
nester abrirlo.
Excusadmo: creo que todo ciudadano
tenga derecho de ocultar lo quo puede re-
, dundar en su honor 6 infamia. Os ruego res-
pet6is este caj6n: son secretes de familiar.
Aunque sean los de Egipto; venga a
abrirlo 6 lo rompemos.
Pues que'me obligAis, cedo A la fuerza.
Fu6 Don Bosco A abrir el caj6n y volvi6
A su ecritorio, dejAndolos solos examiner 6
su gusto. Los pesquisidores se figuraron ha-
ber dado con el cuerpo del delito y so agru-
paron anhelantes junto al caj6n, cual si te-
mieran que se les escapara. Principiaron por
observer un paquete: los semblantes rebo-
saban de gozo. A cada uno le parecia poder
ya decir: iAqui estd, aqui estdl El abogado
Tua abre una hoja y lee en voz alta: El
Sr. Presbo. Don Juan Bosco, por pan su-
ministrado por el panadero Magra debe
pesetas 7,800.
Esto no interest; veamos otra: Por
cuero enviado para el taller de zapateria del
Oratorio, el Sr. Don Juan Bosco debe pe-
setas 2,150.
Pero qu6 cartas son estas? pregunt6
uno de los agents a Don Bosco.
Puesto que hab6is comenzado, conti-
nuad y lo sabr6is?
Abren una tercera, una cuarta hoja y
se averguenzan al advertir que tales pape-
les no eran otra cosa que las cuentas por
saldarse de aceite, arroz, harina, etc. del
Oratorio.
L Por qu6 nos burla de este modo ? dijo
A Don Bosco el delegado.
Yo no me burlo de nadie. No querfa
quo mis deudas fuesen conocidas; vosotros
hab6is querido verlo y saberlo todo ;santas
pascuas! Si al menos os sirvierais pagar una
de estas cuentas hariais una obra de ca-
ridad.
Aquellos seiores echaron A reir y pasaron
& otra cosa.
A poco encontraron el breve de S. S.
Pio IX, publicado arriba y querian llevarlo
consigo.
Eso no, les dijo Don Bosco, porque es
un original.








- 95 -


Precisamente por eso debemos secues-
trarlo.
S- Os dar6 copia. Aqui la tennis impresa.
Pero no es el original.
Es copia field.
Es una traducci6n.
S- Pero estA acompaiada del texto.
Veamos, dijo el abogado Grasselli, y
se puso A verificarla line por line, palabra
por palabra. Viendo que estaba conform
con el original concluy6: Es mejor para
nosotros la copia en que estA al lado del
latin el italiano, de modo que es mAs 'fcil
de entender; y se contentaron con una co-
pia dejando A Don Bosco el manuscrito que
guardaba como preciosa memorial.
Empeitados en hallar A toda costa algo
que pudiera interesar A sus jefes, los inqui-
sidores pasaron A la pieza contigua, que era
la biblioteca.
n Qu6 libros son estos? pregunt6 uno
de los abogados, seialando un grueso volu-
men de los Bolandistas.
Son libros escritos por los jesuitas, y
sin interns para vuestra inspecci6n.
-- iC6mo! I libros de los jesuitas ? sean
todos secuestrados.
Son demasiado gruesos, 6bserv6 el de-
legado; se necesitaria una mula para l.e-
varlos: veamos ante todo de qu6 tratan.
El que habia propuesto secuestrarlos abri6
un volume y despuds de hojearlo largo
rato, dijo : Vayan los libros y sus autores A
paseo; no se entiende nada: estAn todos en
latin. Si yo fuese rey aboliria el latin y pro-
hibiria estampar libros en esta lengua. En
suma I de qu6 hablan estos libros?
Este que tennis en las manes contiene
la vida de San Sime6n Estilita, var6n ex-
traordinario, que aterrorizado con el pensa-
miento del inferno, temiendo perder su alma,
abandon patria, parientes, amigos y se fu6
A hacer santa vida en el desierto. Sali6 de
alli en seguida y vivi6 muchos anos sobre
una column, predicando contra los hombres
que tratan s61o de gozar de los. pasatiempos
del mundo, sin pensar en las penas que estAn
preparadas en.la eternidad A los pecadores.
iBasta, basta, que si continue el ser-
m6n deberemos ir todos A confesarnos !
Precisamente, hoy es sAbado, y niaiana
la gran solemnidad de Pentecostes. A las
cinco comienzan A confesarse los niiios del
Oratorio. iQu6 hermoso ejemplo dariais en
ser vosotros los primeros!
Heria cosa digna de trasmitirse A la
posteridad, repar6 el abogado Tua, que nues-
tra pesquisa terminara en el confesonario.
Preparaos, prosigui6 Don Bosco; yo
estar6 gustoso A vuestro servicio toda la
tarde, y obtendrdis mayor fruto que el que
os d6 la investigaci6n.
Por lo que A mi toca seria inAtil, dijo
el abogado Grasso; por ahora me falta el
arrepentimiento.


Entretanto habfan pasado como tres horas
de trabajo perdido. El afan de tan ingrata
tarea, el calor y el polvo tenian ya fatiga-
dos y sedientos A los agents. Lo not6 Don
Bosco, y, movido A compasi6n, como entrase
A verle el joven Jos6 Buzzetti so pretexto
de una comisi6n, pero en realidad de verdad
para ver qu6 le ocurria, Don Bosco le mand6
trajera vino.
A esta hora habian ya salido de la clase
los alumnos y hacian su recreaci6n casi en
silencio, formando grupos y discurriendo
entire el temor y la esperanza; otros iban A
la iglesia y rogaban por el bften 6xito del
asunto, y todos estaban ansiosos de ver el
t6rmino de esta escena que los tenia con
el alma atravesada. Mas se les ensanch6
el coraz6n cuando vieron entrar a Buzzetti'
con botellas y vasos al cuarto de Don Bosco.,
Convencidos los pesquisidores de que Don
Bosco no era persona de inspirar temor al
Gobierno, conmovidos por la bondad y cor-
tesia que usaba con ellos en los moments
mismos en que ejecutaban tan odiosa orden,
concluyeron por estimarle y admirarle; y
dAndole las gracias bebieron todos A su
salud.
Este hecho, la conversaci6i anterior y las
bondadosas palabras de Don Bosco le ha-
bian hecho duefo en cierto modo del cora-
z6n de los pesquisidores; por lo cual cuando
ya hubieron bebido les advirti6 que habia
dado la hora en. que los sAbados se ponia A
confesar, que permitieran venir con este
objeto A los alumnos 6 comenzaran ellos por
hacerla.
Yo bien la necesito, dijo uno.
Yo tambi6n, dijo otro.
Y yo mAs que todos, concluy6 el abo-
gado Grasselli.
Pues entonces comencemos.
Seria de ver lo que dijera la prensa,
observ6 el delegado.
Y si vais a casa del diablo L iran A li-
braros all& los diaries y diaristas?
--Tiene raz6n, pero... basta; lo dejare-
mos para otra ocasi6n.
Eran ya las seis de la tarde: la habita-
ci6n de Don Boseo, habia sido registrada
hasta en sus rincones, tambidn la biblioteca;
pero todo sin el menor fruto. Los pesquisi-
dores tenian no s6lo sed sino apetito. Don
Bosco A su vez era esperado por varias per-
sonas, y los nitios acostumbrados Aconfe-
sarse con 61 estaban alli aguardando junto
A los guardias. Los fiscales quisieron, pues,
irse sin mis ni mAs. Pero Don Bosco les
dijo:
Haced por escrito declaraci6n sobre el
resultado de vuestra visit y partireis en
seguida.
La haremos en la oficina, respondi6 el
delegado.
No convendria A vosotros ni A mi.
I Por qn6








! U .


Porque podriais variar algo, como po
Sdria hacerlo yo; es mejor que se haga ei
el acto.
Pero si no hemos encontrado nada.
Escribid que nada hab6is encontrado
La suscribirA usted?
Si, estando conform A la verdad.
Asi se hizo.
A las seis y media se retiraban del Ora
torio los pesquisidores y los guardias.
Doni Bosco fu6 luego objeto de las mAi
afectuosas expresiones de todos sus nifios
los cuales procedieron con 41 casi como ui
dia los Angeles con el Salvador en el de
sierto, cuando qued6 libre de cierto pesqui
sidor de que habla el Evangelio. Qui6n 1
preguntaba si necesitaba alguna cosa, qui4i
Iloraba de consuelo al verle libre, qui6.
queria saber lo que habian hecho aquelloi
seflores en aquellas horas mortales, quiel
desaprobaba aquel acto de hostilidad, etc.
y 61 con semblante serene y la sonrisa er
los labios contestaba A unos, consolaba i
otros; imponia silencio A quien criticaba 3
nos invitaba a todos a dar gracias A Dios.
que nos habia hecho dignos de padecer alge
por su amor.
Esparcida la noticia del allanamiento en
Turin, no tardaron en venir sin namero d(
personas tanto de la nobleza como del pue.
blo, eclesidsticas y seculares ,A condolerse y
protestar contra la conducta'del Gobierno,
Uno de los primeros en llegar, al Oratorio
fu6 el Can6nigo Luis Anglesio, Superior de
la Casa del Venerable Cottolengo, hombre
de gran virtud y santidad. Mas como no se
hubiera ain terminado la inspecci6n y le
impidieran la entrada los guardias en la
puerta, le dijo al cl6rigo Juan Boggero que
estaba alli: Diga d Don Bosco de mi part,
que tenga valor y confianza. Hoy pone d prueba
el Senior el Oratorio de San .Francisco de Sa-
les, el cual toward en seguida tal incremento,
gue su acci6n bendfica se extended fuera de
Tirin y en muchas partes del mundo. Y fu6
profecia.
La series de visits continue por various
dias. Muy severe era el juicio "de cada uno.
k De qu6 sirve decian que el Estatuto afirme
que el domicilio es inviolable, y que no
puede hacerse ninguna visit domiciliaria,
sino en virtud de una ley y en la forma
prescrita por ella ?
SD6nde esta la ley que autoriza una vi-
sita domiciliaria sin mAs fundamento que
una sospechal El 06digo penal acuerda tal
facultad finicamente al juez instructor, y tan
s61o cuando existan graves indicios que en
el domicilio del inculpado se puedan encon-
trar objetos tiles al conocimiento de la ver-
dad. Pero aqui todo ha sido irregular: no
ha habido process de ninguna especie, ni
juez instructor; no ha habido mAs que 6
ignorancia de la ley 6 arbitrariedad tirAnica.
Si asi se viola el Estatuto por los funcio-


narios pfiblicos L qui6n podrA estar seguro ?
En verdad que ciertos enipleados hacen un
,pobre servicio al Gobierno con deshonrarlo
torpemente en Italia y fuera de Italia.
Tales eran los juicios que se hacian.
(Continuard).
\ p \ -



OTRO PRECIOSO DOCUMEITO

en elogio del misal estampado por la
S Tipografa Salesiana.

H6. aquf una important carta recibida por
nuestro Procurador General en Roma:

MUY REVDO. SB. :

Entre los muchos elogios que se tributan al
benem6rito Instituto Salesiano, en el que V. R.
ocupa el alto puesto de Procurador General,
mer6celos tambien por el esmero con que
cultiva el arte cristiano, tan care ahora y
en todos los tiempos al coraz6n de los cre-
yentes, ya que tanto contribute al decoro
de nuestra santa religion. El Misal que acaba
de imprimirse en la Tipograffa Salesiana de
Turin, y que se ha dignado ofrecerme V. R.
en nombre del Revmo. Superior General
Don Miguel Rua es una nueva y clara prueba
de mi aserto. Es un trabajo que me ha ad-
mirado por su m6rito verdaderamente espe-
cial; y ruego 6 V. R. sea,al mismo tiempo
int6rprete ante su Superior General de mi
sincere reconocimiento.
Soy con la mayor estima de V. R.

Afectisimo servidor
M. Card. RAMPOLLA.
Roma, 9 de abril de 1894.


Con approbach6n do Ia Antoridad Eclesiastica Gerente JOS GAIBINO*
Tnrin .lpografa Salesiana.




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