Group Title: Boletin Salesiano.
Title: Boletâin Salesiano
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 Material Information
Title: Boletâin Salesiano
Uniform Title: Boletâin Salesiano (Turin, Italy)
Physical Description: v. : ill. ; 27 cm.
Language: Spanish
Creator: Oratorio Salesiano
Publisher: Oratorio Salesiano
Place of Publication: Turin Italia
Frequency: monthly
regular
 Subjects
Genre: periodical   ( marcgt )
 Notes
General Note: Description based on: Aäno 7, n. 1 (enero de 1892); title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075624
Volume ID: VID00023
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 35918727
lccn - sn 96026719

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BOLETIN SALESIANO


Quien recibiere & un niio en mi
nombre, A mi me recibe.
(MATH. XVIII.)
Os recomiendo la ninez y la ju-
ventud; cultivad con grande es-
mero su educaci6n cristiana; y
proporcionadle libros que le en-
sefien A huir del vicio y & 'prac-
ticar la virtud.
(Pro IX.)
Redoblad vuestras fuerzas & fin
de apartar & la nifez y juven-
tud de la corrupci6n e incredu-
lidad y preparar asi una nueva
generation.
(LEON XIII.)


Debemos ayudar A nuestros her-
manos A fin de cooperar a la
difusi6n de la verdad.
(III S. JUAN, 8.)
Atiende A la buena lecture, A la
exhortaci6n y A la enseianza.
(I TIMOTH. Iv, 13.)
Entre las cosas divinas, lamAs su-
blime, es la de cooperar con Dios
A la salvaci6n de las almas
(S. DIONmxo.)
El amor al pr6jimo, es uno de
los mayores y mAs excelentes
dones que la divina bondad
puede conceder & los hombres.
(El Doct. S. FRANC. de Sales).


--N4( DIRECCION en el Oratorio Salesiano Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) )]+-

SUIARIIO. FRANCIA. Navarra. La Colonia Agrioola Salesiana.
TNA. CARTA DE S. S. LEON XIII. NOTICIAS DE NUESTHAS MISIOxES. Tierra del Fuego.
EL LUJO. REPiBLICA ARGENTINA.
LONDRES. Iglesia del Sagrado Corazdn. Gracias de Maria Auxiliadora.
Primer Congreso de los Directores diocesanos de los Coo- SANTADER. Oratorio de Don Bosco.
peradores de la Pia Sociedad Salesiana. M\I .co. El Colegio Salesiano.
Distinciones pontificias d seis Cooperadores Salesianos.




Una Carta de S. S. Le6n XIII

AL SACERDOTE MIGUEL RUA

RECTOR MAYOR DE LA PIA SOCIEDAD SALESIANA



Llenos de reconocimiento al Sefior y de gratitude al gran Pontifice que en nuestro revuelto
siglo guia la nave de San Pedro, tenemos el gusto de anunciar a nuestros amados Cooperadores
que. la humilde Sociedad Salesiana ha sido recientemente favorecida con una carta de Su Santidad,
que tenemos a much honra publicar.
Las palabras del Sumo Pontifice, Maestro infalible, llenaran de aliento a todos los hijos y
amigos de Don Bosco, que tanto se empefi6 en recomendar la mayor veneraci6n y devotion a
la Santa Sede. Gracias al Padre Santo que alienta y bendice las obras salesianas.
Dies oiga las oraciones que con todaya la efusi6n del alma hacemos para que le ayude en
todas sus empresas y le come con todo gdnero de gracias.
i Viva S. S. el Papa Ledn XIIII


Publicaci6n mensual.


ASO VIII.- N. 11.


IOOVIEMBRBIE do 1893






162 -



Dilecfo .ilio

SMICHAfEL1 RUA SACERDOTI
RECTORI MAJOR PIAE SOCIETATIS S. FRANCISCI SALESII
AUGUSTAM TAURINORUM
LEO P+P. XIII+
Dilecte Fili, Salutem et Apostolicam Benedictionem,

OCIETATI Vestrae, cujus tu, recent epistola, et gratulantis pietatem exhibuisti
et Deo laborantis renuntiasti progressus, perlibenter Nos paterni animi signi-
ficationem tribuimus. Magna quidem Deo habenda est laus, quo excitante et
P ducente, insignis ille Sacerdos, vestrae auctor Familiae, tam multa tamque utilia
in eius nominis gloriam, in commoda iuventutis, in salutem animarum molitus
est feliciterque tota vita perfect. Id vero maiore in dies cum gratia praestari
decet, eo quod eiusdem viri spirits, in te atque in Societate universe integer
vigens, ad nova semper properet benefacta, quibus res sacra et civilis optime
adjuventur. Nosmetipsi, quantum vestro in hanc Apostolicam Sedem obsequio
delectemur et quantum operate vestrae confidamus, saepius patefecimus, maxime
quum alias vobis provincias inter exteras gentes pro auctoritate credidimus, ad
christianam fidem itemque ad humanum cultum, ut instituistis alacres, addu-
cendas.
t De ceteris autem vestrorum officiorum partibus, praecipue Nos recreant
ubeies ii fructus, quos late habetis in iuventute excolenda; dum quotidie
pericula ingravescunt, quibus aetas credula et mollis miserrime cingitur et
conflictatur. Quapropter illud etiam gratissimum est, amplam vos domum
in hac ipsa urbe, continentem aedi Sacro Cordi Jesu a vobis ipsis dicatae,
nuperrime absolvisse, in qua liceat multos litteris et artificiis, et, quod caput
est, religione et moribus recte probeque instruere. Huic igitur coepto et
ceteris consiliis laboribusque Societatis, omnis auspex et effector boni, adsit
Deus et faveat: a quo Nos tibi in primis, dilecte fili, atque sodalibus uni-
versis, sacrisque Virginibus eiusdem Societatis, eisque cunctis qui vobiscum
quoquo modo conferunt operam, Apostolicam benedictionem magna caritate
impertimus.

Datum Romae, apud S. Petrum, die xvIII Septembris anno MDCCCXCIII,
pontificatus Nostri sextodecimo.

LEO P.P. XIII.

P ...... . .







- 163 -

1L li,~


Amado Hijo, salud y bendici6n apost6lica,

Muy grato nos es manifestaros los sentimientos paternales de Nuestro
coraq6n hacia vuestra Sociedad, la cual, comb poco hd me comunicaste,
continue progresando y acrecentando sus fatigas por el Seifor. A la verdad
que se deben dar muchas gracias d Dios porque con su inspiraci6n y
consejo el insigne fundador de vuestra familiar pudo con trabajo perseve-
rante llevar d cabo tan numerosas y tiles empresas para gloria divina,
bien de la juventud y salvaci6n de las almas. Y su obra continaa tomando
mayor vigor, y con admirable ventaja de la sociedad civil y religiosa sigue
produciendo nuevos frutos de dia en dia, porque su espiritu se conserve
entero en ti y en toda la Sociedad. Mds de una veq os hemos demostrado
con cudnto placer hemos recibido vuestras expresiones de devoci6n hacia
esta Sede Apost6lica, y cudnto confiamos en vuestra obra, especialmente
cuando os encomendamos, por Autoridad Nuestra, algunas provincias depueblos
lejanos para guiarlas al conocimiento de la fe y de la vida recta social.
Y entire todas vuestras obras Nos es de gran consuelo el fruto abundante
que conseguis acd y alld en la educaci6n de la juventud, mientras andando
los tiempos crecen los peligros que en su tierna edad los circundan y com-
baten. Por esto Nos es muy satisfactorio que en Roma misma se haya
Ilevado ya d tfrmino la espaciosa casa anexa al temple que habeis dedi-
cado al Sagrado Corac6n, y donde muchos podrdn instruirse y educarse
santamente en artes y letras, y lo que mds importa segun los principios de
la religion y de las buenas costumbres.
Asi, Dios inspirador y autor de toda buena empresa bendiga y dd
prosperidad tanto d esta obra como & todos los dcseos y fatigas de la
Sociedad, mientras con grande efusi6n del coraq6n invocamos de El la
Apostdlica Bendici6n, primeramente para ti, querido Hijo, y luego para
todos tus Hermanos y Sagradas Virgenes de la misma Sociedad y para
todos los que de cualquier modo la ayudan con su trabajo.

Dado en Roma, cerca de S. Pedro, el dia 18 de Setiembre de 1893, decimosexto de
Nuestro Pontrifcado.

Le6n P.P. XIII.


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- 164 -


EITj LTT J CO


Bien sabido es que la necesidad y ori-
gen del vestido nos vienen del pecado
cometido por nuestros primeros padres.
Adan y Eva fueron los primeros sastres,
y las hojas de higuera fueron la primer
tela de sus vestidos; sustituidos en breve
por los que Dios mismo les di6 de pellejos
de animals.
Pero ha sido despu6s tanta la vanidad
de los hombres, y ha crecido tan por
extreme su malicia, segnin advierte
Fr. Pedro Mal6n de Chaide, que han
llegado a hacer golocina del pecado, y
que lo que se di6 por sambenito y afrenta,
eso sirva de gala y honra; porque pre-
ciarse del vestido, es como.si uno se pre-
ciara de traer mas galan y costoso .el
sambenito que por sus culpas se le puso.
Aborrece Dios el exceso en el vestido,
y much espanta el terrible caso que
cuenta el Evangelio de aquel rico glot6n,
impio y cruel con el pobre Lazaro, el
mendigo; puesto que el primer delito
que se le prueba, y lo primero que el
Espiritu Santo le recrimina es que se
vestia costosamente y traia ropas de
pfirpura. Era este desventurado como el
gusano de seda, que se hace a si propio
una sepultura de seda donde muere.
Oierto es, que le era licito traerse y comer
conform a la hacienda que tenia; mas
excedia much 4 su estado, y del exceso
en vestir y en comer, vino a tender poca
misericordia con los pobres; y asi aunque
el pecado principal de su condenaci6n
fu6 por ser duro y sin misericordia, el
Evangelista nota lo otro, porque desman-
dandose el hombre en trajes y en el
comer y beber, no esti en su mano no
caer en otros pecados, principalmente en
falta de caridad con los pobres. Esto
lo vemos cada dia: ricos sefiores y opu-
lentos que andan siempre empefiados y
que no pagan con fidelidad a sus criados,
ni al sastre, ni al zapatero lo que se les
debe.
I Con qu6 rigor sera condenado el cris-
tiano, viendo que su Sefior, su capitan,
su principle, su Dios nace pobre, vive
pobre, muere pobre, y se precia de pobre ?
si predica es pobreza; si busca disci-
pulos son los mas pobres. Dicenos que
las raposas tienen -sus cuevas, y los pa-
jarillos sus nidos donde criar sus hijos,


y el hijo del hombre no tiene una teja
propia, con que cubrir la cabeza. De
puro pobre comia 61 y sus discipulos
pan de cebada, y aun para pagar la mo-
neda de la alcabala a los recaudadores
de COsar, no tuvo un cuarto, y hubo san
Pedro de ir a pescar al mar, donde al
primer lance sac6 la moneda, que era
menester, de entire las agallas de un pez.
Figuranse muchas personas aficionadas
a trajes y galas un Dios que no repara
en nienudencias y nifierias, que ellas
llaman; que no las ha de condenar a
todas, y agregan que no lo toman de la
hacienda agena, como si la compafiia en
el pecado quitase la culpa de 61, y como
si por condenar a muchos perdiese Dios
algo de su casa y de su reputaci6n, y
como si el rico mencionado no fuera tan
rico como ellos, 6 lo robara para echar-
selo a cuestas.
Entre tanto cuantos pobrecitos duermen
por esos portales, sin tener siquiera un
pedazo de estera en que recostarse, sin
pan. para su hambre de muchos dias, sin
medicine para sus enfermedades.
Alababa Jesucristo un dia a su grande
amigo y privado el Bautista, y, dice A
un gran auditorio que tenia 4 la saz6n
que predicaba: L Qu6 pensabais que sa-
liais a ver al desierto, cuando dejabais
vuestras casas y ciudades 6 ibais en
busca de Juan ? Pensabais que era algin
cortesano de los que visten soda y arras-
tran brocado; de los que traen felpas y
tejidos delicados? Estos alli viven en
palacios y en las cortes de los reyes.....
Siempre las galas fueron aborrecidas y
despreciadas de los Santos, que el traje
humilde y sencillo es el mas agradable
a los ojos de Dios.
Ouenta Macrobio, que habiendo salido
un dia Julia Augusta, la hija del empe-
rador Octavio, a unas fiestas con un ves-
tido severe y grave, por enmendar otra
salida que el dia anterior habia hecho
con otro de galas y colors, vi6ndola su
padre, dijo 4 los que estaban presents:
SOuanto mas honrado traje es este para
la hija de Augusto que el de ayer!
El lujo en los vestidos y vajillas, en el
ajuar y en las viviendas es un indicio
cierto de molicie y relajaci6n de costum-
bres, de sensualidad y afeminaci6n de
caracteres; es una especie de bar6metro
que da a conocer el estado moral de los
pueblos. Y al paso que no hay bienes
de.fortuna que no desaparezcan por la







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acci6n del lujo, ni hay familiar que con-
serve la pureza de su nombre, ni indi-
viduo que no sufra terrible desastre, la
sociedad entera padece por ello las mIs
funestas consecuencias. Lo ejemplos sal-
tan A la vista y se nos ofrecen A milla-
res; pero por desgracia el amor propio
y la sed de satisfacciones y comodidades
son tales que en tratdndose de este par-
ticular muchos son los incorregibles,
muchos los que tienen ojos y no ven,
oidos y no oyen, y caminan por el ca-
mine ancho de perdici6n.
Present6se un dia un mancebo 4 Jesis
y le pregunt6 qu6 debia hacer para con-
seguir la vida eterna. o Guarda los man-
damientos, le contest el Sefior. Los he
guardado desde mi juventud, replic6 aqu61,
jqu6 me falta afn? Jesis le dijo: Si
quieres ser perfect, v6, vende cuanto
tienes, y dalo a los pobres, y tendras un
tesoro en el cielo: y ven, sigueme. Y
cuando oy6 el mancebo estas palabras
se fu6 triste; > porque ann cuando de-
seaba much alcanzar la perfecci6n, esto
no obstante, ]a abundacia y el amor de
las riquezas que poseia no le permitieron
abrazar lo mismo que queria; asi aqn6llas
sofocaron sus buenos deseos. Y dijo
Jesus A sus discipulos: < En verdad os
digo que con dificultad entrarA un rico
en el reino de los cielos. > Porque el
afecto A las riquezas le sera un estorbo,
para que ame 6 Dios de todo su coraz6n:
le serAn ocasi6n de despreciar al pr6-
jimo; pondra en ellas su confianza; apli-
cara toda su atenci6n y conato a acre-
centarlas y disfrutarlas, y le seran un
fomento para la ambici6n y los deleites.
Si, pues, los ricos quieren alcanzar el
reino de los cielos, es menester que
garden los mandamientos, que den li-
beralmente y con alegria A los pobres,
que no sean ostentadores y vanos, y quo
cuiden de hacerse ricos en toda suerte
de buenas obras.
,rrry--^y---/^^^V-/-^'-^--*^W^^V^^^\--rr,^^^^^\^>^_^

LONDRES
Iglesia del Sagrado Coraz6n
Gran placer y consuelo tenemos al
anunciar la bendici6n solemne 4 inaugu-
raci6n de la iglesia que, en honor del
8agrado Coraz6n de Jesus, acaban de edi-
ficar los Salesianos en el barrio de Bat-
tersea en Londres.


La erecci6n de esta iglesia era indis-
pensable, pues ha venido a sustituir A Ia
vieja capilla de hierro que afios atris
habia hecho edificar la Condesa de Hack-
pool, y que ya en ruina fu6 demolida por
disposici6n del Consejo de la City.
Trat6ndose ahora de una iglesia parro-
quial en un barrio tan necesidado, y en
honor del Sagrado Ooraz6n, se ha pro-
curado que sea espaciosa y elegant, un
verdadero monument religioso ofrecido
A Dios por la conversion de innumerable
almas. Hizose la bendici6n ante una ex-
traordinaria concurrencia y con inusitado
splendor el dia 14 de octubre, por el
Ilmo. Sr. Don Juan Oagliero, habiendo
cantado la misa el Revmo. Sr. Don Rua,
superior general de la Congregaci6n Sa-
lesiana.
Continuaron las fiestas el 15 con una
misa de pontifical del Ilmo. Sr. Cagliero,
y en los dias siguientes hasta el 22 inclu-
sive con misas y visperas solemnes, con
predicaciones conferencias y bendiciones
con el Santisimo Sacramento.

Muchos fueron los Cooperadores sale-
sianos que aun de Francia 6 Italia con-
currieron a la celebraci6n de tan preciosa
fiesta. No nos detendremos por ahora en
referir los pormenores de ella; pero muny
grato nos es advertir que con realizarse
esta obra se ha llevado a cabo uno de
los deseos mis ardientes de Don Bosco,
quien no cesaba de dirigir sus miradas
4 la tierra de los santos, como so la llam6
antiguamente, y quien dos meses antes
de su muerte envi6 algunos de sus sa-
cerdotes a tomar la direcci6n de la capilla
de Battersea.
Dios los ha protegido visiblemente, y
tras breves afios de sacrificios y estre-
checes los regala con la satisfacci6n de
ver erigida la iglesia que tanto anhela-
ban para ganar almas para el Cielo.


PRIMER CONGRESS
de los Directores diocesanos de los Cooperadores
de la Pia Sociodad Salesiana

El 12 y 13 de setiembre se celebr6 en
Valsilice, en el Seminario de las Mi-
siones Salesianas, junto A la tumba ve-
nerable de Don Bosco, el primer Con-
greso de los Directores diocesanos do







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mnestros benem6ritos Cooperadores de
Italia. La recepci6n que alli se les hizo
por el Revmo. Sr. Don Rua y demAs
Superiores de la Congregaci6n Salesiana
fu6 Ia mAs cordial y afectuosa; y los
dias pasados en las sesiones que se ve-
rificaron quedaran inolvidables en los
anales de nuestro Instituto.
H6 aqui la n6mina de los asistentes:
Acqui. Sr. Can6nigo D. Francisco Negroni.
Fossano. Mons. Masera, Vicario General.
Saluzzo. Sres. Can6nigos D. Jos6 Savio
y D. K. Filippi.
Susa. S. an6nigo D. Domingo Henry.
Tortona. Sr. D. Luis Orione en represen-
taci6n de Mons. Jos6 Novelli.
Vercelli. Sr. D. Juan Ferrero.
Novara. Mons. Felice Rossari.
Vigevano. Sr. Prevosto D. Antonio Colli.
Milan. Sr. D; Pascual Morganti.
Como. Sr. D. Antonio Casarico.
Lodi. Sr. D. Enrique Noli.
Mantua. Sr. Arcipreste D: Cayetano Mor-
tara.
Pavia. Sr. Can6nigo D. Francisco Mariani.
Venecia. Mons. G. A. dei Conti di San
Fermo, Protonotario Apost. y Prelado Do-
mestico de S. S.
Chioggia. Sr. D. Francisco Naccari.
Feltre. Sr. Cura D. M. Bordin.
Portogruaro. M. R. D. Antonio Agno-
luto por el Revmo. Sr. Vicario Capitular
D. Luis Finti.
Treviso. Mons. G. M. Pellizzari.
Udine. Sr. ). RaimundoZorzi por Mons. De
Pauli.
Verona. Sr. Grancelli por el lmo. y Revmo.
D. Francisco Serenelli.
Vicenza. Por Mons. De Luchi D. A. Na-
varotto.
Schio. Sr. Don Antonio Santacatterina.
Velo d'Astico. Sr. D. Guillermo Santa-
catterina.
Ceneda. Mons. Andr6s Carpen6.
M6dena. Sr. Sante Ferrari.
Reggio. Sr. D. Emilio Cottafavi.
Ferrara. Mons. Luis Baldi.
Parma. Sr. Doctor D. Carlos Baratta.
Borgo S. Donnino. Sr. Vicario D. Jos6
Bolzoni.

PROGRAM.

Las materials de que se trat6 durante
el Congress fueron las siguientes:
I. Directores Diocesanos.
II. Decuriones; su elecci6n; su campo
de acci6n.
III. Juntas Salesianas. Reuniones de
las Seiioras Cooperadoras.
IV. Cooperadores: su inscripci6n.


V. Norma para las Conferencias Sa-
lesianas. Conferencias privadas y
pfiblicas.
VI. Obras religiosas: catecismo, ora-
torio festive, escuelas.
VII. Vocaciones al estado eclesiAstico,
y al religioso.
VIII. Prensa cat61ica. Ediciones Sale-
sianas.
IX. Juventud abandonada. Asilos y
Colegios Salesianos.
X. Norma prActica para obtener auxi-
lios morales y materials.
XI. Misiones Salesianas. Cofradias de
Maria Auxiliadora. Obra de Maria
Auxiliadora. Id. del Sagrado Co-
raz6n.
XII. Propuestas varias.

PALABRAS DE DON RUA.
Di6se comienzo 6 las sesiones con un
breve discurso del Revmo. Sr. D. Rua,
que transcribimos A continuaci6n:
MONSERORES REVERENDISIMOS,
SERORES:
Al darse principio al primer Congreso
de los Directores Diocesanos de nuestros
Cooperadores creo convenient advertir
cua1 sea la base de cuanto ha de tra-
tarse; esto es, dar A conocer cudl era la
idea de Don Bosco con respect a los
Decuriones Salesianos y d los Directores
Diocesanos de nuestros Cooperadores.
Don Bosco, como cat6lico sin tacha,
procuraba constantemente sostener la au-
toridad del Vicario de Nuestro Sefor
Jesucristo. Si se observan sus escritos,
bien se advierte que no pierde ocasi6n
de exhortar A los files cristianos A unirse
estrechamente al Sumo Pontifice. Ypuesto
que el Padre Santo ejerce su autoridad
por medio de los arzobispos y obispos.
Don Bosco alentaba A los fieles A la su-
misi6n y deferencia A los diocesanos.
MAs ain: pues los obispos ejercen su
autoridad por medio de los pArrocos, Don
Bosco recomendaba la uni6n con 6stos.
Tal era su regla de conduct, y tal la
norma de que siempre se sirvi6 para la
asociaci6n de los Cooperadores Salesianos.
Desde los origenes del Oratorio tuvo
Don Bosco algunos auxiliares, que eran
conocidos con el nombre de bienhechores
del Oratorio de San Francisco de Sales;
mas A media que se fueron desarrollando
sus obras, el Sefior le fi6 enviahdo mayor







- 167 -


ndmero de auxiliares, ora eclesiAsticos,
ora seculares, que con piadoso celo y
abnegaci6n singular se consagraron al
bien de los nifios hu6rfanos y abando-
nados. Lleno de gratitud la mas viva
hacia ellos, no cesaba Don Bosco de
expresarles su reconocimiento, ya con
obsequiarles algun libro u objeto de de-
voci6n, ya con saludarles en el dia de
pascua 6 de sus aniversarios; pero como
esto no le pareciera suficiente, volvi6se
A Su Santidad Pio IX, que tanto le
amaba, para suplicarle que concediera
especiales indulgencias A sus bienhecho-
res. Y como el numero de 6stos siguiese
en aumento, crey6 convenient former
una especie de sociedad: de aqui el
origen de la Pia Uni6n de Cooperadores
Salesianos, para la cual redact6 un regla-
mento especial, que presentado al Sumo
Pontifice mereci6 su aprobaci6n y aplauso
y favoreci6 A todos sus miembros con
muy sefialados beneficios espirituales.
Como fuera menester que los Coope-
radores de los diversos lugares se cono-
ciesen y uniformasen sus trabajos, Don
Bosco nombr6 Decuriones y Directores,
aqu11os para las parroquias y 6stos para
toda una di6cesis.
Tratandose de la elecci6n de unos y
otros, tuvo particular cuidado, conform
A la idea antes enunciada, de nombrar
generalmente como Decuriones a los PA-
Trocos y de Directqres al Obispo Dioce-
sano 6 a uno de sus representantes. Asi
los Cooperadores Salesianos forman, seg6n
la intenci6n de Don Bosco, como una
falange unida A los pastores del Sefior,
y trabajan arm6nicamente en promover
la gloria de Dios, difundir el reino de
Cristo y salvar almas.

SESIONES. SUFRAGIOS.
Desarrolladas por Don Rua las ideas
*anteriores, passe A la discucion de las
materials sefialadas en el Programa. Ce-
lebrAronse cada dia dos sesiones: una de
las 9 112 a.m. A las 12 m. y la otra de
las 6 A las 8 p.m.
No sien(lo possible dar en un Boletin
como este una relaci6n complete de
cuantocon gran celo y discreci6n se trat6
en tales sesiones se escribirA un cua-
derno con la cuenta -exacta de los tra-
bajos del Congreso, para que sirva de
guia A los Directores Diocesanos y De-
curiones Salesianos.


Excusado es decir que en tan impor-
tante reuni6n se hicieron muy preciosos
recuerdos de las ensefianzas de D. Bosco.
Y tanto para honrar su memorial como
la de los Directores, Decuriones y Coo-
peradores difuntos celebr6se una misa
solemn de pontifical por Mons. dei Conti
Sanfermo, junto A la tumba de D. Bosco.
La ceremonia fu6 solemne y conmo-
vedora.

IHOMEEAGE. ADIOS.
No era possible dejar de honrar de una
manera particular al primero de los Coo-
peradores Salesianos, al principal y mis
inclito bienhechor de Don Bosco, al Sumo
Pontifice reinante. Tanto en la primer
como en las demas sesiones del Congreso
hici6ronse recuerdos de sus sabias ense-
nanzas, y antes de terminarlas envi6sele
un saludo con la expresi6n mas viva de
admiraci6n, afecto y sumisi6n profunda,
A la vez que una ofrenda para el Obolo
de San Pedro.
Di6se t6rmino A las sesiones con un so-
lemne Te Deum y con ia bendici6n del
Santisimo Sacramento, y los miembros
del Congreso se retiraron altamente com-
placidos de la obra efectuada, y entire
las aclamaciones mas sinceras de afecto
y reconocimiento.

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DISTINCIONES PONTIFICIAS
d seis Cooperadores Salesianos


Su Santidad Le6n XIII, que tantas y
tan repetidas muestras de bondad ha
dado al Instituto Salesiano, ha tenido A
bien honrar singularmente a seis de
nuestros amados Cooperadores, dando la
cruz de la Orden del Piano A los seiiores
D. Luis Rayizza, D. Luis Fumi y D. Pablo
Zampi de la ciudad de Orvieto, y la de
la Orden de San Gregorio Magno a
D. Santiago Cucco, de Biela, D. Gast6a
Fabre, de Francia, y D. Angel Las'cu-
rain, de M6jico.
La cruz de la Orden del Piano.
El Ilmo. Sr. Obispo de Orvieto Mon-
sefior Bucchi Acciva, encargado por Su
Santidad de poner en manos de los se-







- 16S -


fiores expresados la cruz de la Orden del
Piano, celebr6 el 13 de julio en su pa-
lacio episcopal una reuni6n solemn en
la cual se hallaban presents los perso-
najes mis distinguidos, caballeros y se-
floras de la ciudad, y despu6s de saludar
a todos y expresarles el objeto de su in-
vitaci6n, dijoles que excusado era hacer
el elogio de los sefiores a quienes Su
Santidad honraba con tan sefialada dis-
tinci6n; pero que convenia recorder que
la cruz de la Orden del Piano es una
de las m4s estimables que la Santa Sede
concede a los personajes benem6ritos de
la religion y de la patria. Leidos los
Breves en que se hacia mnrito de los
servicios que tanto enaltecen A dichos
sefiores, di6 las gracias, en nombre propio
y en el de sus compaiieros, el senior Don
Luis Fumi con un discurso Ileno de sen-
timientos do afecto y devoci6n 4 Su
Santidad y al Obispo diocesano.
Luego el Rector del Seminario, el Pres-
bitero Salesiano D. Mateo Ottonello fe-
licit6 cordialmente 6 los nuevos caballeros
a nombre de, todos los Salesianos, 6 hizo
un elogio cumplido de ellos, como quiera,
dijo, que la alabanza es excelente cuando,
como en el caso present, hay m6ritos
que la juztifican, 4 la inanera qjue San
Pablo y los Santos Padres se servian de
ella: Laus proper egregia fact auget cupi-
ditatem ad meliora (1).
Expres6 en seguida la raz6n del desa-
rrollo prodigioso que la Obra Salesiana
alcanza con gran content de los buenos.
< Los Salesianos se consagran fielmente
a la misi6n que Dios les ha confiado; y
atendido su nfimero, y sus d6biles fuerzas
y su juventud, dicho sea no tan s6lo en
honor de la verdad, sino principalmente
para gloria de Dios, los resultados corres-
ponden 4 los trabajos harto mejor de
cuanto fuera de esperar. La suerte de los
Salesianos es manifiesta: ellos no descien-
den solos al campo de acci6n, sino cir-
cundados y sostenidos de numerosas y
escogidas filas de Cooperadores, las cuales
ya preceden como avanzadas a la Obra
Salesiana, para prepararle el camino, ya
la acompafian y refuerzan con subsidies
y oportunos consejos; nos dan a conocer
donde no somos afin conocidos, y con su
caridad industriosa nos traen auxiliaries
donde ya se nos conoce. Casi no hay
ciudad, ni villa, ni aldea en Italia que


(1) S. .Tnau C*i8datomo.


no tenga algunos Cooperadores, y to-
dos ellos como afluentes de un rio ge-
neroso van regando con las aguas de la
caridad a la .inmensa familiar salesiana, y
mieltras m4s crecen dichas aguas mAs
se extiende la acci6n salvadora ya entire
los nifios pobres y abandonados, ya entire
los salvajes de Patagonia y Tierra del
Fuego. El Cooperador que no tiene cau-
dales tiene la lHave misteriosa de los te-
soros del cielo, la oraci6n con la cual
alcanza un rocio de gracias, que valen
much mas que todas las industries hu-
manas, porque escrito est4: Deus incre-
mentumn dat. Bien conoci6 Don Bosco la
importancia, digo mal, la necesidad de
los Cooperadores en la Obra Salesiana;
porque los Cooperadores y los hijos do
Don Bosco forman un solo cuerpo, y mo-
vidos por el mismo espiritu trabajan en
la media de sus fuerzas en la vilia del
Senor.
Vosotros con el Ilustrisimo Sr. Obispo
hab6is proporcionado una casa a los Sa-
lesianos en esta ciudad, y un asilo para
los pobres de quienes ser6is como los
angeles visible y los padres adoptivos.
No caeran vuestros sudores en tierra in-
grata; si los Salesianos algo han here-
dado de su Padre es el vivo reconoci-
miento por todo beneficio. Y vuestros
beneficios serAn semillas bendecidas para
esta ciudad, que tanto ha menester de
mirar por la educaci6n de la nifiez;
vuestros beneficios seran de consuelo a
vuestra patria y de gloria imperecedera
para vosotros mismos...
Ley6se a continuaci6n un hermoso,so-
neto dedicado a S. S. Le6n XIII y luego
el Ilustrisimo Sr. Obispo obsequi6 de mil
maneras 4 todos los concurrentes,
La Cruz de San Gregorio Magno.
Una ceremonia no menos agradable y
hermosa tenia lugar en Turin el dfa 24
de Mayo, en que se solemnizaba la fiesta
de Maria Auxiliadora.
Estando 4 la mesa salesiana el Revmo.
Sr. David dei Conti Riccardi, Arzobispo
de Turin, el Ilustrisimo Sr. Basilio Leto,
obispo de Samaria, el Ilmo, Sr. Cagliero,
obispo de Magida y Vicario de la Pata-
gonia, y muchos otros personajes de los
mas eminentes de la capital deli Pia-
monte, Don Rua hizo. dar lecture de los
Breves en que S. S. Le6n XIII conferia
el titulo de Caballeros gran cruz de la
Orden de San Gregario Magno a lbs se-








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.. .... ... .~~~~ / -_. -." ---= "."- "
La Colonial agrioola de S. Jose en? Navarra (Franoia).







170 -


fiores D. Santiago Cucco y D. Gast6n
Fabre.
El Sr. Cucco, arquitecto de Biela, fu6
quien con suma pericia dirigi6 los tra-
hajos de la iglesia del Sdo. Coraz6n en
Roma, 6 hizo el piano del Asilo, anexo
a dicha iglesia, para 500 niios; diseiio
que mereci6 complete aprobaci6n de Su
Santidad.
El Sr. Fabre, abogado francs, es uno
de los miembros mas activos de las Con-
ferencias de San Vicente de Paul, sost6n
de todas las obras de caridad en Niza y
biebechor generoso de la Obra de Don
Bosco.
Igual honor fu6 acordado al senior Don
Angel Lascurain, miembro muy celoso
de las obras de beneficencia de M6jico,
su patria. Lleno de compasi6n por la
nifiez pobre y desamparada, pidi6 a Don
Bosco tuviese A bien mandar algunos de
sus hijos a fundar en aquella capital un
asilo semejante al del Oratorio de Turin.
Mas como no pudiera conseguir tan
pronto ]a realizaci6n de su deseo, en 1890
adquiri6 un local donde reuni6 unos
treinta huerfanitos, y coifiando la direc-
ci6n provicional & un distinguido sacer-
dote, lo inaugur6 con el nombre de Casa
Salesiana. S61o el afio pasado pudieron
ir alli nuestros hermanos; y bien saben
nuestros lectores la espl6ndida y afec-
tuosisima acogida que el Sr. Lascurain
les hizo, y c6mo continda sirvi6ndoles
de consejero, amigo 6 infatigable bien-
hechor. Fu6le enviada oportunamente 6
M6jico la cruz con el Breve correspon-
diente.
A los sefiores arriba indicados les cupo
todavia el honor de que se las diera el
Revmo. Sr. Arzobispo de Turin, despu6s
de pronunciar un elocuente discurso, que
fu6 saludado con nutridisimos aplausos.
Dignense todos estos sefiores recibir nues-
cras mis sinceras congratulaciones.



FRANCIA

NAVARRA.
La Colonia agricola Salesiana.
En la Navarra, en el cant6n de Hybres,
el Ilustrisimo Obispo de Fr4jus y de Tol6n,
Mons. Terris, se dign6 confiar en 1878 una
propiedad agricola a los Salesianos. Llhmase
Asilo de San Josd y mide 200 hectareas.


Ouando los Salesianos tomaron posesi6n de
ella, hallibase inculta y abandonada, y no
tenia mas habitaci6n que una choza estrecha
y humilde en sumo grado. A Dios gracias,
que ha bendecido los trabajos de sus sier-
vos, y hoy tenemos el gusto de presenter
una Ismina en que se reproduce la casa re-
cientemente fabricada con las limosnas de
nuestros bienhechores, y en la cual pueden
ya albergarse algunos centenares de nifios,
que junto con aprender a cultivar ]a tierra,
sembrar, cuidar vifias, haceringertos, etc., reci-
ben educaci6n cristiana y la instrucci6n que
comportan sus alcances y ocupaciones.
Son sobre todo satisfactorios los resultados
obtenidos en el cultivo de las vifias; y ya
han merecido una medalla de plata con sin-
gular encomio de la Sociedad Agricola del
Varo.
No han dejado de presentarse alli nifios
de no comin ingenio y de excelente indole,
en los cuales se ha manifestado ademas una
marcada vocaci6n al estado eclesiastico. Es-
tos, pasando A otros colegios salesianos, han
ingresado mas tarde en el gran noviciado
salesiano de Francia, donde se preparan a
recibir las 6rdenes sagradas.
Mas el trabajo de la Colonia Salesiana de
Navarra no s61o es de gran provecho A los
nihos pobres sino tambi6n 6 los aldeanos de
la vecindad; porque teniendo alli los Sale.
sianos una iglesia prestan sus servicios espi-
rituales A numerosa concurrencia.

at_ __. J.r-it J -tjL-f-L-rUel. l. j-t j -l -J .r l JS.jrf-L.


NOTICIAS DE NUESTRAS MIIIONES

TIERRA DEL FUEGO.
Puntarenas, 17 de marzo de 1893.
REVMo. SR. D. RUA:
Ayer llegu6 de la Isla de Dawson, en la
Tierra del Fuego, despues de haber pasado
mas de un mes de peligros y fatigas. El
objeto principal de mi viaje fu6 el de buscar
un lugar a prop6sito para la fundaci6n de
una nueva Misi6n. Dictados con el R. P.
Beauvoir, los ejercicios espirituales A nues-
tros Hertpanos y 4 las Hermanas de Maria,
Auxiliaddra en la Misi6n de San Rafael, y
hechos los preparativos necesarios, parti en
nuestro pequeno barco acompahado del R.
P. Beauvoir, de los coadjutores Ferrando 6
Ib~iiez, del joven Cesario Villalobos y de
dos indios, uno ya bautizado, Luis, y otro
todavia catecfimeno, Octavio. Luis habla
bien el espaiol y el yagan, y regularmente
el ona. Octavio, que es ona, entiende, pero
no habla el espaflol, y vino como practice
para ponernos en relaci6n con los onas del
centro de la Tierra del Fuego.







- 171 -


Desembarco en la Tierra del Fuego.
El 15 de febrero, a las tres de la tarde,
desembarcamos con todo nuestro equipage:
tiendas, viveres y nueve caballos, y acam-
pamos en la falda de la montaiia cuya cumbre
se llama Nosepic. Es el principio de una cadena
de montailas que se extiende a lo largo del
canal del Almirantasgo y se une A la del
canal de Beagle donde se alzan los montes
Darwin y Sarmiento.
Nuestras provisions consistian en dos
sacos de galletas, dos kilogramos de pasta,
azficar, caf6 y un poco de arroz, care y
pescado; esto para nosotros, como tambi6n
una pequeiia tienda para pasar la noche y
repararnos de las aguas lluvias. Para los
indios llevibamos tres grandes sacos de cu-
biertas de lana, medallas de Maria Auxilia-
dora y algunos rosarios. Teniamos tambi6n
altar portitil para celebrar misa.

A caballo. Primer dia de march.
El 16 nos levantamos a las cinco y hecha
la meditaci6u, en tanto que el R. P. Beau-
voir decia misa, se rezaron las oraciones de
la manana y luego el rosario mientras yo
celebraba. A poco, encillados los caballos,
nos pusimos en march. Nuestro objeto era
encontrar paso para llegar al rio que desem-
boca al norte del Cabo Peia; pero no fu6
possible A causa del tupido monte virgen y
de los grandes pantanos. Reconocido que
hubimos la imposibilidad, nos dirigimos al
oriented. En el primer dia de camino, Octavio,
encargado de llevar la care sobre su ca-
ballo, la perdi6, y cuando en la tarde ad-
virti6 lo ocurrido, manifest6se muy triste
por ello. Le animamos, dici6ndole que poco
importaba y que Dios proveeria, no siendo
el caso de volver a buscarla, pues habria
side punto menos que impossible encontrarla
y habriamos perdido un tiempo precioso. En
la noche hicimos alto en una llanura donde
cinco anos atrds habia encontrado dos fa-
milias de indios. La lluvia y el viento sud-
oeste habian hecho mas penoso nuestro ca-
mino, y asi despu6s de hacer una cena y
recitar juntos las oraciones de la noche nos
echamos A dormir en nuestro lecho, que con-
sistia en un cuero de oveja, una piel de
guanaco y dos cubiertas. El suefio fu6 tran-
quilo, pues los indios en tal 6poca del aio
se hallan ocupados en la caza del guanaco,
en el centre de la isla. Luis y Octavio se
acostaron cerca del fuego que tuvieron en-
cendido casi today la noche, segdn el uso de
los Yaganes, como que en los bosques del
archipielago tienen lena en abundancia.

Una cena providencial.
En la manana del 17 continnamos viaje
hacia el sud-oeste, teniendo 6, derecha mon-
taiias y bosques en un terreno muy ondu-


lado 6 infestado de ratones y de talpas, &
las cuales llaman tucu-tueu los campesinos
de la Repfiblica Argentina y cururu los de
Chile. Son de color gris, grandes como ratas
y pertenecen a la familiar del conejo. Los
Indios las cazan ficilmente en abundancia,
las asan sin quitarles la piel, y, bien quo
sean una plaga para los campos, son para,
ellos un bocado apetitoso; no asi para noso-
tros que aun no hemos podido veneer la
repugnancia ,esta clase de animals. Cami-
namos hasta las 5 112 viendo constantemente,
ya 6 derecha, ya A izquierda humaredas quo
indicaban la presencia de los salvajes. Pero
como nuestro fin principal era llegar presto
al Rio Grande, para determinar el lugar
convenient para el establecimiento de la,
nueva Misi6n, no podiamos por ahora ocu-
parnos en atraer d los Fueguinos que halla-
bamos a nuestro paso, seguros como estamos,
por otra part, de que apenas fundada
nuestra casa vendrain refugiarse A ella.
En la tarde nos detuvimos en un bosque-
cillo junto 6 una laguna. Colocada nuestra
tienda y encendido el fuego, pensdbamos en
preparar la comida: un poco de arroz, otro
poco de grasa y una cebolla era todo lo que
teniamos para echar en la olla. Habiamos
visto en el dia un guanaco, pero 6 nuestro
cazador Ibdiiez no le fu6 possible acercdrsele.
Parecia, pues, que nuestra comida a mas de
escasa debia ser de vigilia. Pero nuestros
dos indios estaban razonando entire si. Yo
quiero came, le decia Luis 4 Octavio, y
dste, sinti6ndo haberla perdido, le indicaba
la laguna, done se veian algunos patos
salvajes. Sin mas ni mhs ambos corren 6 la
laguna. Comprendimos su intent, y Emilio
Ibafiez y Cesario Villalobos, acompafiados de
tres perros que llevdbamos, los siguen, y 6,
poco vuelven con once patos que, de cortas
plumas todavia, no podian volar. i Qu6 bueno
es Dios! que de tal modo acudia'a sus ser-
vidores. Grande fu6 la alegria general y
particularmente la de Octavio y Luis. La
comida, 6 mis bien cena, fu6 muy honrada
como excelente, y luego recitadas las ora-
ciones tomamos reposo, teniendo cuidado do
alternarnos en hacer la guardian.

La guardia contra los salvajes.
Acampamento Un cacique.
Hacer la guardian por la noche es ac in-
dispensable, como quiera que es menester
tratar de evitar cualquier sorpresa de los
indios, quienes podrian robarnos algfin ca-
ballo 6 matarnos con sus flechas por haber-
nos atrevido 6 llegar a sus dominios. Los
salvajes tienen ideas extraiias sobre la pro-
piedad: cazan pdjaros, guanacos y zorros
en sus campos, donde no puede entrar per-
sona alguna de otra tribu, y el llegar a
ellos de improvise es una como declaraci6e-
de guerra.







- 172 -


BuscAbamos los origenes del Rio Grande,
andando siempre al sud-este, pero en esta
direcci6n se extendian bosques interminables,
de manera que s61o despu6s de seis dias de
march A caballo, por valles y colinas mi-
nadas por las talpas, llegamos, el 22 de fe-
brero, A su nacimiento, A unos cuarenta ki-
l6metros del mar.
Los humos que el dia anterior habiamos
visto no lejos del camino nos indicaban los
lugares preferidos por los Onas para la caza.
Pasamos el rio y A las tres de la tarde nos
detuvimos en una isla abundante en paste
y algunos robles, que eran los filtimos que
habiamos de encontrar. Luis distingui6 A
poca distancia un grande acampamento de
indios, y animado A llegar alli con Octavio
y manifestar A los salvajes el .objeto de
nuestro viaje, le recomend6 les advirtieran
que no viniesen a nosotros en la noche,
torque nuestros perros los podrian dailar,
sino hasta la maiana siguiente, que serian
muy bien recibidos.
Luis y Octavio vistieron una piel de gua-
naco y partieron.
Entretanto el R. P. Beauvoir y yo nos
pusimos A visitar la isla y a buscar camino
por donde continuar viaje al dia siguiente.
Llegaron nuestros indios al caer la tarde,
acompafados de otro indio, capitAi 6 ca-
cique de aqdella tribu, cubierto con una piel
y ensangrentadas las piernas.
Dos dias antes habia trabado combat con
los indios de otra tribu y habia perdido dos
de los suyos. Ahora al ver nuestro fuego
habiase figurado que aquella tribu enemiga
bubiera vuelto A library nueva batalla; pero
luego que supo por nuestros indios que Bra-
mos gentle de paz, que nos brindAbamos por
amigos suyos y estabamos dispuestos A de-
fenderlos de. quienesquiera que tratasen de
hacerles dato, vino alegre A nuestra tienda.
No acept6 la sopa, ni la galleta que le ofre-
cimos, pero si un pedazo de pato asado,
que comi6 con much gusto. Luego le regale
dos mantas de lana y le puse al cuello una
medalla de Maria Auxiliadora; le prometi
pagarle al dia siguiente la visit, y so re
tir6. Con todo no dejamos de estar alerta
durante la noche.
Una tribu india en nuestra tienda.
A la mailana siguiente, mientras haciamos
nuestra meditaci6n, comenzaron llegar in-
dios, que fueron recibidos al rededor del
fuego que habiamos hecho. ColocAronse en
orden, hombres, mujeres y ninos, mirando
al altar, y comenc6 a celebrar misa, que-
dando Luis encargado de procurar que los
indios guardaran silencio, al mismo tiempo
de asistir A ella. Santigu6se Luis al princi-
piar el Santo Sacrificio, pisose A rezar el
rosario, y de tiempo en tiempo volviase A
los indigenas, como dici6ndoles: Yo conozco
todo esto.


Concluida la misa y acci6n de gracias,
vino A mi el cacique y me ofreci6 una piel
de guanaco, que acept6 con particular agra-
decimiento. Renovamos nuestro pacto de
amistad y acercandose los demAs indios re-
gal6 A cada uno de los hombres y mujeres
una cubierta de lana y una medalla de Maria.
Concluido esto, ensillamos nuestros caballos,
retiramos la tienda, y, mientras los indios
observaban con gran curiosidad nuestros
movimientos, para inspirarles mayor con-
flanza, mont6 A las ancas A un indio de
diez afios y le pase6 cerca de ellos, lo que
les agrad6 muchisimo.
Una vista al acampamento indio.
Cuando estuvimos preparados, quis6 Fer-
rando manifestarles la fuerza de las armas
que teniamos para la caza y para defender-
los, disparando algunos tiros de escopeta.
Mucho se maravillaron los indios; y luego
en viaje tomaron ellos por un sendero y
nosotros por un camino mAs largo, pero mas
A prop6sito para los caballos. Pasados unos
tres cuartos de hora, estabamos en medio
de la tribu amiga, donde habian quedado
los ancianos y los niios en n-fmero de 52.
Di A cada uno una cubierta y una medalla
de Maria Auxiliadora; nos entretuvimos
un rato con ellos, y prometi6ndoles volver-
los A ver, nos disponiamos para partir cuando
vimos llegar un salvaje que se arrastraba
dificilmente, por tener muerta la part infe-
rior de una pierna. Le habl6 de muletas, le
expliqu6 el uso que se hace de ellas, y le
prometi obsequiarle mAs tarde un par. Tanta
confianza logramos inspirar A los indios,
que uno de ellos de catorce anios se anim6
A acompafiarnos, trayendo todo su haber,
esto es un arco, algunas flechas y la manta
que le habiamos dado.
Al despedirnos de ellos, fueron tan expre-
sivos que todos querian darnos un recuerdo
de su amistad: qui6n arcos, qui6n flechas,
y hasta las mujeres sus brazaletes de conchas.
Continuacion del viaje.
Partimos, por fin, contents de haber dado
algfn consuelo 6 esta gentle, much part
de la cual nos acompafi6 hasta el rio. Un
cuarto de hora despu6s los perdiamos de
vista, llevando con nosotros al niuo mencio-
nado A quien pusimos el noinbre del santo
del dia, Benicio, como que estAbamos a 23
de febrero. El muchacho no cabia de gusto
de hallarse con nosotros. Era un dia frio y
de gran viento: habiamos llegado A un valle
sinbosque que nos sirviera de reparo, y done
hubimos de pasar la noche. Muchas veces
despert6 con la idea de que se presentaran
indios: los demAs dormian tranquilamente,
salvo el R. P. Beauvoir que no pudo cerrar
los ojos en toda la noche.
Al dia siguiente nos levantamos temprano







- 173 -


y hechas nuestras prActicas de piedad, con-
tinuamos el viaje, recomendando a Benicio
que nos guiara al mar por el camino mas
breve; mas pasadas dos horas, como obser-
vara la brfijula, adverti que habia torado
hacia el norte, frente al cabo Sunday, quince
millas al norte del Cabo Pefias, y conocido
el error tomamos hacia el sur.
El R. P. Beauvoir sinti6ndose muy cansado,
manifest el deseo de reposar un poco, ad-
virti6ndome que podiamos seguir adelante y
que hallado el camino podia uno de los
nuestros volver 4 indicarselo. Le dejamos,
pues, junto 6 una laguna en la cual habia
immense cantitad de patos, y al dar vuelta
A la derecha de una pr6xima colina uno de
los nuestros grita: Indios, indios. En efecto
vemos huir.y ocultarse tras las ramas tres
indios. Nos adelantamos y, 4 unos cien
metros de distancia del lugar en que se ha-
bian escondido, Luis les grit6 dici6ndoles.
que ibamos de paso, que nada temiesen.
Alz6se entonces uno y luego otro: eran tres
indias, una de las cuales llevaba un nifio
sobre las espaldas. Nos dijeron que andaban
recogiendo lefia, que los hombres andaban
en la caza, y que por alli no habia indios.

Encuentro de una tribu peligrosa.
Proseguimos la march subiendo la colina
y divisamos tres 6 cuatro Indios m4s; luego
una de las indias que nos habia seguido se
pone a gritar que nos detengamros, que por
aquella part topariamos con muchos indios
que nos matarian con sus flechas. Sin hacer
caso continuamos caminando, y 4 poco nos
hallamos frente a una tribu batalladora.
Mand6 adelante a nuestros indios para que
les aseguraran que 6ramos gentle de paz.
Di6ronles cr6dito y nos acercamos y salu-
damos. Su nAmero crecia poco a poco: mi-
raban con interes nuestros caballos, y sus
movimientos en torno nuestro no me permi-
tian tener bastante confianza en ellos. Les
di galleta, que aceptaron y comieron, algunas
cubiertas, particularmente 4 los jefes, y Luis
les di6 a conocer el objeto de nuestro viaje
y nuestro deseo de fundar casa, iglesia, ser
amigos de los indios, darles abrigo, ali-
mentos, etc., de lo que se mostraron muy
contents. Como les preguntara entonces si
conocian el Rio Grande, m6 dijeron que no
distaba diez millas de alli. Sabia yo que 4
la margen derecha del rio, cerca del Atlan-
tico, el ingeniero ingl6s Julio Poper habia
edificado una pequefia casa para ver si por
alli habia,oro, y que despues la habia aban-
donado. Les pregunt6 si dicha casa existia
aim y nos contestaron que la habian que-
mado para calentarse. Luis les manifest que
habian hecho mal en ello; que nosotros edi-
ficariamos y que caro costaria al que nos
hiciese daiho.
Conversabamos con los indios cuando vi-


mos venir 4 o olejos, al R. P. Beauvoir con
Octavio. Pedi entonces A Ferrando que
hiciera dos disparos de carabina, aparente-
monte para demostraci6n de alegria, pero
en realidad para manifestar 4 los indios
que teniamos c6mo defendernos si se nos
atacaba.
Llego a nosotros el R. P. Beauvoir, y
supe mas tarde que estos indios habi6ndo-
nos visto en la tarde anterior habian que-
rido robarnos algfin caballo durante la noche;
pero quo no habian podido conseguirlo por
hallarse atados muy cerca de nosotros, y custo-
diados por nuestros perros.

Lugar a prop6sito para la nueva
Mision.
El dia 25 legamos 6 la ribera izquierda
del rio, done nos cay6 un poco de lluvia.
Era sabado, reposanos el domingo y visita-
mos el sitio que nos pareci6 convenient
para la nueva Misi6n. Situado cerca de un
lago, como 6 quinientos metros del rio, est4lla-
mado A ser el puerto principal de la Tierra
del Fuego, como Rio Negro lo es del terri-
torio patagonico.
El lunes visitamos detenidamento la part
vecina al Rio Grande, rio ilamado asi por
ser el mayor de la Tierra del Fuego, tanto
porsuextensi6n comopor el caudal de sus aguas.
Corre de occidente 6 oriented, inclinandose
algo hacia el norte, cinco millas ahtes de
desembocar en el Atlantico, once mills al
sur del Cabo Sunday y cinco 6 seis al note
del Cabo Peila. En la barra mide tres metros
de hondura en la baja marea y hasta nueve
en la alta. La marea es sensible hasta 6
cinco millas del mar. Los peces entrant abun-
dantemente durante la marea alta y no pocos
quedan en lo seco cuando aquella baja. El
mar tiene buen fondo y es suficientemente
c6modo y reparado en esta orilla. Los bos-
ques distan unos cuarenta kil6metros hacia
occidente, y unos quince hacia el sud. Creo,
pues, que el lugar es el mas A prop6sito
para la fundaci6n proyectada.
Los Onas son bien formados y capaces de
qualquiera instrucci6n. Quiera Dios que po-
damos pronto trabajar en provecho de estos
pobres salvajes y mostrarles el camino del
cielo.
Concluido el objeto de nuestro viaje pa-
samos A la bahia de San Sebastian... Ahora
me prometo pasar la fiestas de Semana Santa
en Puntarenas.
Reciba, Revmo. Sr, los mas respetuosos y
cordiales saludos de sus hijos de la Tierra
del Fuego y dignese bendecirlos.
De V. R.
Afmo. en J. O.
Jose FAGNANO
Prefecto Apost6lico.







- 174 -


Republica Argentina,
Corral-Chico, 28 de julio de 1893.
REV.MO SR. DON RUA,
Estamos en Corral-Chico A 25 leguas mas
arriba de Balcheta. Los Bautismos ya llegan
A 53 casi todos de Indios, pequenos y adul-
tos. Entire otros se cuenta uno de 80 alos,
que se bautiz6 y cas6 despu6s de muchos
ainos de resistencia. Nos queda todavia much
que andar antes de llegar al Chubut. Ma-
fiana, si Dios quiere, entraremos on los cam-
pamentos de Indios, pero como se hallan
diseminados en various puntos distantcs, nos
daran bastante que hacer para verlos A todos
y hacerles el bien que deseamos. -
Pida A Dios bendiga esta Misi6n pues
aqui es el case de repetir con la Sagrada
Escritura: Nisi Dominus aedificaverit domun,
invanum laboraverunt qui haedificant earn. La
conversion de los Indios es sin duda obra
grande, mAs s61o Dios la puede llevar a cabo.
Acabo de esperimentar un gran consuelo.
Esta maiiana ocho mozetones bautizados ano-
che recibieron la Santa Comuni6n y Confir-
maci6n de un mode edificante. Se va no-
tando cada vez mis, centre los Indios de ]a
Patagonia, y particularmente centre los de
raza Araucana oriundos de Chile, una pro-
pensi6n, casi diria natural al cristianismo.
Lstima que no tengamos los elements para
atraerlos mas pronto.
Espero que llegando nuestro querido Mon-
sefior Cagliero, traerA de Europa nuevo con-
tingente de personal. Convendria establacer
reducciones en los puntos mas poblados,
donde la acci6n continue de maestros y de
misioneros celosos madurara la mies.
No me detengo en escribirle las peripecias
de esta Misi6n; pues seria cosa larga. Por lo
general hemos debido dormir al raso, y
nuestro alimento ha side conforme a nuestra
humilde cama; pero Dios ha compensado
los trabajos con grandes consuelos.
Sin mAs por ahora le saluda con el mayor
afecto su A. H. y 8.
DoMINGo MILANESIO.
--4 IIlI IIlllilllllllIlilll lI ll!I I IlII I Iil illIllllllllll lllllllllI --

Gracias de. Maria Auxiliadora.
Estando mi hijita enferma, recurri al Sa-
grade Coraz6n de Jesfs y a la Sma. Virgen,
en las tres advocaciones de los dolores, de
guadalupe y de Maria Auxiliadora, y aun
no acababa el triduo cuahdo mi hijita, a
Dios gracias, se puso buena. 8. U. 8.
MERCEDES EGUiA DE GOMEZ.
16 de agosto de 1893.
*
*
Yo infrascrita tenia mi hija Angela de
12 anos gravemente enferma de meningitis
al punto que los m6dicos declararan muy di-
ficil su curaci6n.


Entonee,, por consejo de la Sra. D" Garcia
de Sosa, le puse al cuello una medalla de
Maria Auxiliadora, y esta buena sefiora le
rea6 una novena para alcanzat la curaci6n
de mi amada enferma.
A los trees dias de la novena la nifa- em-
pez6 A mejorar, tom6 alimento, que ya no
podia tomar, y estA ahora completamente
fuera de peligro.
Mexico, 10 de agosto 'de 1893.
Cooperadora MARCIALA PALOMARES.


SANTANDER

Oratorio de Don Bosco. (De lia Atalaya).
El sal6n donde acaba de celebrarse la dis-
tribuci6n annual de premios en el Oratorio
de Don Bosco simboliza perfectamente las
aspiraciones en Santander de la hermosa
instituci6n de los Salesianos. May espacioso
y muy humilde, pobremente decorado, con
una rota y pequena bacobrada por uinica
alfombra, y desnudas las paredes, aquel sa-
16n estA en armonia con todas las obras cris-
tianas, y especialmente con la de D. Bosco:
su grandeza indica que alli pueden entrar
todos, y su humildad, que la solicited de
los Salesianos atiende por modo particulari-
simo A los pobres.
Pobres, muy pobres son los alumnos que
ayer, rodeados deoelegantes damas y de al-
tas gerarquias de la Iglesia, de la fortune
y del talent, recibieron en premio de su
aplicaci6n y de su virtld, ya el diploma que
acredita sus progress en el studio, 6 el li-
bro recreative que ha de estimularles a la
lecture, 6 las herramientas del trabajo, 6 las
prendas de vestir, de que tanta necesidad tie-
non. Y que eran en gran nimero, no hay que
decirlo. Un ano hace que vinieron los Sale-
sianos, y, sin anuncios pomposos, han con-
gregado en torno suyo centenares de pdr-
vulos y adolescents; y, sin dinero, sin mas
recursos que los de la caridad, han podido.
dar albergue y comida a muchos 6 iniciar
brillantemente su instrucci6n y educaci6n.
Y si las condiciones de la casa lo permitie-
ran, aquellos centenares se duplicarian y
triplicarian como por encanto, con s6lo dejar
entrar 6 la multitud de nifios que se agru-
pan A sus puertas demandando un puesto
que no hay.
Si no hubiera otras pruebas, este hecho
mostraria por si s61o la necesidad de los Sa-
lesianos en Santander, al mismo tiempo quo
pone de relieve las simpatias y el carifio con
que el pfiblico obrero los ha recibido y res-
ponde A su llamamiento.
Pero no es extraio. Los que conocen A
estos benditos hijos de Don Bosco, saben
que poseen, sin duda alguna, el secret de
hacer milagros. Galopines y granujas, allies







17i-


modo que no parecen los mismos: llevan con
gusto la discipline; pierden los instintos pica-
rescos y la mala intenci6n, y trabajan, y estu-
-dian, y aprenden y dan ejemplo. Y cuenta que
*en los Salesianos no hay gollerias ni en
Ja mesa ni en ninguna parte.
Uno de esos milagros, sabide de todos, es
la organizaci6n de la charanga. Tres mess
no mis hace que llegaron los instruments,
encargados a Bglgica, gracias al desprendi-
miento de una ilustre dama santanderina y
*en tres meses, con una sola hora de lecci6n
diaria, sin saber misica ni ese es el camino,
aquellos arrapiezos tocan ya tres piececitas
que llenan de entusiasmo A los compaileros
y arrancan l1grimas de ternura en los oyen-
tes, que contemplan tanta bulla y tanta ale-
gria naciendo del fondo de tanta pobreza.
Ayer, en la distribuci6n de premios, pudo
observarse todo esto y much mas. El pe-
dagogo mas exigente se quedarfa asombrado
viendo c6mo y qu6 enseian los Salesianos
& sus pequefos y desarrapados discipulos.
Desde Pestalozzi 4 Spencer nadie ha conce-
bido y menos realizado un sistema en que
tan perfectamente se atienda d los verdade-
ros fines de la escuela. Que no es la escuela
un centro para ensefiar una, ni dos, ni diez
asignaturas, cultivando 61lola inteligencia,
prescindiendo, y con perjuicio, de todo lo
demas que constitute al hombre; ni es, mu-
lcho menos, un torniquete, donde, oprimiendo
la espansi6n del alma que es, natural-
mente religiosa se forma ese bicho raro
que se llama el laico; no: la escuela es edu-
cadora, y la educaci6n comprende d todo el
hombre, el cual es inteligencia y voluntad y
sensibilidad; y si la escuela se establece en
beneficio de los que no tienen padres 6 ca-
recen de bienes de fortune h no es una dicha
que en ella se aperciba el niio al trabajo
del porvenir, ejercitando sus fuerzas fisicas
y aprendiendo un oficio cualquiera?.
Pues h6 ahi lo que hacen los Salesianos,
y de lo que ayer fuimos testigos. El mismo
alumno que en el catecismo aprende el te-
mor de Dies y el respeto A sus padres, lee
en el mapa los limits y capitals de los
Estados, resuelve en la pizarra un problema,
traduce d Ciceron, conoce la historic patria,
con otra porci6n de materials que no hay
para qu6 mencionar, y aprende tambi6n a
hacer un par de zapatos y A cantar un himno
6 traducir en notas metilicas los signos del
pentagrama.
Un acto fue, pues, la solemnidad celebrada
ayer por los padres salesianos, pero un acto
de verdad, y no como otros que se apellidan
asi en el lenguaje corriente, pero que, en
lugar de hacer, que es lo propio del acto, 6
son nada, 6 deshacen, que es lo peor.
Concluimos felicitando 6 los Padres Sale-
sianos. Dios seguiril amparando y bendi-
ciendo sus labores, y el pueblo santanderino,


conocedor de la importancia de sus talleres
y escuelas, no les negarb el apoyo indispen-
sable para lograr en esta ciudad los salva-
dores fines del institute de Don Bosco.



MEJICO

El Colegio Salesiano.
<( Un tierno amor al pr6jimo, es uno de los
mayores y rnds excelentes dones que la Bondad
Divina puede conceder d los hombres. >
Este noble, bellisimo, profundo y delicado
pensamiento del inmortal san Francisco do
Sales, que envuelve una de las maximas
mas sublime que Jesucristo diera I sus dis-
cipulos, y en ellos A todos los hombres,'en
los instantes mas inolvidables y solemnes do
su vida; y que al mismo tiempo revela el
amor sin limits que Dios profesa A sus cria-
turas, es el centro, forma el nficleo, y por
decirlo asi, constitute el program de una.
instituci6n ben6fica, que brotando del pen-
samiento privilegiado, 6 por mejor decir, del
coraz6n sensible de un hombre extraordina-
rio, se ha derramado por todo el mundo,
haciendo sensibles su utilidad y sus ventajas.
El amor al pr6jimo es la esencia de la
mAs perfect de las virtudes; y su ejercicio
el m6vil de la mis provechosa de las tareas.
El alma que es su agent, se santifica al
ejercerlo; el desgraciado que es su objeto, se
regocija al sentirlo.
Pero si la humanidad en todas sus faces
necesita de este amor, sin el que se abate,
se debilita y se destruye, hay entire ellas
una que de una manera mis en6rgica lo re-
clama, porque de una manera mns apre-
miante lo solicita; y esta es la que present
en la niiiez y en la juventud.
o Os recomiendo los nifios y lajuventud;
decia el inmortal Pontifice Pio IX cul-
tivad con grande esmero la educaci6n cris-
tiana; > y su esclarecido y digno sucesor,
< redoblad todas vuestras fuerzas dice -
6 fin de apartar & los ninos y d la juventud
de la corrupci6n y la incredulidad y prepa-
rar asi una nueva generaci6n. >
SQu6 recomendaciones tan cristianas, tan
santas y tan atendibles!
El nilo y el joven, abandonados A su irre-
flexi6n, A su debilidad y su miseria, pe-
recerian sin el auxilio de una mano robusta,
fuerte y expert, encargada de sostenerlos y
conducirlos : y nadie se atrevera a poner en
duda la necesidad que el nifo y el joven
tienen de la mano protectora de sus padres.
Pero lay! que la humanidad en sus dife-
rentes aspects, y aun pudieramos decir, en
sus diferentes degradaciones, ofrece. cada
paso el espectaculo desgarrador de hijos sin
padres!
SHijos concebidos por el acaso, nacidos







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en el vicio, abandonados por el crime y
arrojados a la miseria!
Desgraciados que tal vez no han sentido
en su frente el contact regenerador de los
besos maternales; que sus lIgrimas se han
evaporado sin que una mano amante las en-
jugue; que sus dolencias se han cebado en
su sensibilidad, sin que un auxilio piadoso
las alivie; que su coraz6n, inaccessible a los
sentimientos de la gratitud 6 del amor, esta
A punto de petrificarse por el frio del egoismo;
que sus senderos estan oscurecidos por las
tinieblas de la indiferencia, y que en su por-
venir no se descubre mas que la miseria, el
vicio, la carcel, y tal vez el patibulo.
La ineficaz filantropia, que no se ocupa
en protegerlos contra la primer, ni se cuida
de alejarlos del segundo, les abrird diligent
las puertas de la tercera, y quiza, para li-
brar de su contagio a la sociedad que goza,
y que rie, y que saborea su libertad, los em-
pujara al abismo sin fondo del filtimo.'
Pero no: ahi estd la Caridad cristiana, la
Caridad sentimiento, la Caridad virtud, que
escuchando los prudentes consejos en que
inspiran sus resoluciones, obedeciendo los ine-
ludibles preceptos A que conforman su.marcha
y recordando las palabras de Jesucristo quo
dice: < Cualquiera que recibe a un nito en
mi nombre, a mi me recibe, > llama en su
auxilio sus propios recursos; levanta asilos
al infortunio, y abriga al hu6rfano, que desde
ese punto deja de serlo, y le da habitaci6n
y le da abrigo, y le da alimento, y le da
educaci6n, y le da 'sentimientos, y le da
creencias, y le da afectos, y le abre un por-
venir, y alumbra sus caminos, y en el in-
culto nifio de hoy, prepare el hombre de
manana.
Tal es la misi6n que ejerce esa por des-
gracia poco conocida instituci6n que honrada
con el nombre de San Francisco de Sales,
brot6 hace medio siglo en la idea del Ap6s-
tol de Turin, Don Juan Melchor Bosco, al
ver en la carcel, secuestrados de la sociedad
y confuididos con los criminals, j6venes y
aun niiios,' que ya se habian hecho acree-
dores A tan terrible castigo.
La ben6fica Sociedad Salesiana, cuya base
es la caridad, cuya esencia es la ternura,
cuyo sentimiento es el amor, cuyo objeto es
la nifiez, ha comenzado & -hacerse sentir en
nuestro suelo, donde en medio de la aridez
del sensualismo, la indiferencia y la impie-
dad, hay terrenos ventajosamente preparados
por la abnegaci6n, el celo y la virtud; y
3M1jico tiene ya la honra de ver germinar y
desarrollarse esta instituci6n.
En uno de los sitios mns po6ticos, higid-
nicos y retirados de la poblaci6n, frente 6
14 naciente Alameda de la Colonia de Santa
Maria, se halla establecido el Colegio. en
cuya construcci6n sencilla y pobre, pero bien
entendida y adecuada, se notan el studio,
la previsi6n y el acierto. La capilla, las cla-


ses, los dormitories y en general los lugares
en que permanecen por algfin tiempo los
alumnos, estAn perfectamente ventilados;
notandose en todas parties un aseo, un 6r-
den y una limpieza, que acreditan la mas
diligent vigilancia.
Las camas son c6modas y bien surtidas
de ropas abrigadoras y limpias; el comedor
es espacioso y bien dispuesto; los banos
aseados y suficientes; y todo, hasta en sus
detalles mas pequefios, descubre la solicitud
con que son tratados aquellos hu6rfanos, 6
quienes la caridad cristiana da lo que la
sangre les niega.
i Que reflexiones tan consoladoras y qu6
sentimientos tan dulces nos dominaban al
ver aquel grupo de hu6rfanos arrancados al
crime, pobremente vestidos y nutriendo su
alma con la creencia, su coraz6n con el sen-
timiento y su inteligencia con el studio !
Al abrir sus ojos 6 la luz, despues de un
sueilo dulce, sosegado y tranquilo, asisten
al Augusto Sacrificio, que diariamente se ce
lebra y alli ofrecen i Dios las primicias de
un dia bien aprovechado en su existencia.
Apenas se inician sus necesidades, se en-
cuentran satisfechas; y antes de comenzar
sus trabajos, los espera el desayuno.
En vez de pasar el dia en la vagancia,
en el juego, en el abandon, en las rifias,
en esas ocupaciones, si asi pueden llamarse,
en que consume sus horas esa clase infeliz,
destinada 6 poblar las chrceles, las pasan en
prepararse -para el taller, para el empleo,
para el comercio, para la carrera profesio-
nal..... y tal vez para el sacerdocio.
Aquel estableoimiento tan fitil, tan ben6-
fico, tan interesante y tan simp6tico, estA
dirigido por el virtuoso, ilustrado y reco-
mendable sacerdote el Sr. Pbro. Don Luis
G. Orozco, que es un cumplido caballero y
un verdadero padre do aquellos nifos, que
en.su mayor part, si no en su totalidad,
no conocen al que les di6 el ser.
El alma de este Colegio, y aun podemos
decir de la Istituci6n Salesiana en M6jico
es el Sr. D. Angel Lascurain, quien con su
celo, eficacia, abnegaci6n y demas exquisitas
prendas que lo adornan, y'para cuya califi-
caci6n faltan elogios, trabaja por su sostin,
por su desarrollo y por sus adelantos.
En esta empresa tan humanitarian como
meritoria, le ayuda eficazmente su virtuosa
y digna compailera: simpatico, bello y bien
acabado tipo de la mujer cristiana.
En alto grado satisfechos deben estar sus
corazones piadosos, que siendo el centro de
la mIs her6ica de las virtudes, han acome-
tido.la mis noble de las empresas, que ben-
decida por Dios, no puede menos que pro-
ducir los mis satisfactorios resultados.
SANTIAGO RAMIREZ.

Con aprobaci6n de la Autoridad Eclesiastica Gerente JOSB GAMBINO.
Turin, 1893 Imprenta Salesiana.




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