Group Title: Boletin Salesiano.
Title: Boletâin Salesiano
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 Material Information
Title: Boletâin Salesiano
Uniform Title: Boletâin Salesiano (Turin, Italy)
Physical Description: v. : ill. ; 27 cm.
Language: Spanish
Creator: Oratorio Salesiano
Publisher: Oratorio Salesiano
Place of Publication: Turin Italia
Frequency: monthly
regular
 Subjects
Genre: periodical   ( marcgt )
 Notes
General Note: Description based on: Aäno 7, n. 1 (enero de 1892); title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075624
Volume ID: VID00006
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 35918727
lccn - sn 96026719

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BOLET IN SALESIANO


Debemos ayudar & nuestros her-
manos & fin de cooperar a la
difusi6n de la verdad.
(III S. JUAN, 8).
Atiende & la buena lectura, & la
exhortaci6n y a la ensefanza.
(I TMOTIL. Iv, 13.)
Entre las cosas divinas, la ms di-
vina, es la de cooperar con Dios
a la salvaci6n de las almas.
(S. DIONISIo.)
El amor al pr6jimo, es uno de
los mayores y mas excelentes
donos, que la divina bondad
puede conceder a los hombres
(El Doct. S. FRANC. de Sales).


Quien recibiere A un nifio en mi
nombre, A mi me recibe.
(MATH. XVII).)
Os recomiendo la fiinez y la ju-
ventud; cultivad con grande es-
mero su educaci6n cristiana; y
proporcionad libros que les en-
sefien A huir del vicio y & prac-
ticar la virtud.
(P1o IX.)
Redoblad todas vuestras fuerzaa
a fin de apartar A la nifiez y
juventud de la corruption y
incredulidad y preparar asi una
nueva generaci6n.
S(LEON XIII.)


-+.( DIRECCION en el Oratorio Salesiano Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) )8+--


SUMARIO.
El 21 de Mayo.
Maria Auxiliadora
Gracias de Maria Auxiliadora.
Don una en Sicilia.
Los Salesianos en Santander.
Noticias de nuestras misiones. Colombia. Un sacer-
dote salesiano al servicio de los leprosos.
Brasil. Casa do San Pablo.
Seminario de Isquia. Homenaje i la memorial de Don
Bosco.
Dibliografia: I Quidn es Jesucristo? El ejdrcito de
salvation El magnetismo y el espiritismo. Fe-
licidad desconocida.
Historia del Oratolio de San Francisco de Sales.






SU 4D U M1 AY


Si todos los afios se celebra con la
mayor pompa la fiesta de Maria Auxi-
liadora en el santuario que le esti dedi-
cado en Turin, en esta ocasi6n la solem-
nidad ha tenido todavia mayor realce.
Decorado el temple, mejorado notable-
Smente el coro deocantores y reparado el
S6rgano las .cereonias han ganado en
Slucimiento y el culto en majestad.
L5i


Por otra parte si ya era antes extraor-
dinaria la devoci6n a Maria Auxiliadora
y sinnumero la concurrencia al devoto
santuario ahora es mayor de dia en dia
al mismo tiempo que la Reina del Cielo
no cesa de multiplicar sus gracias en fa-
vor de los que la invocan.
Aunque durante todo el mes consa-
grado A Maria se han hecho predicacio-
nes diarias y rezado especiales oraciones,
di6se todavia mis brillo a la novena que
precede A la festividad y sobre todo al
triduo correspondiente a ella; como quo
el 22 se celebr6 misa de pontifical, hizose
comniui6n general y se cantaron visperas
solemnes; el 23 so hizo la conferencia 6
nuestros Cooperadores, y cantaron vis-
peras solemnes, y el 24 celebr6 de pon-
tifical el Rmo. Sr. Arzobispo Riccardi,
di6se nuevamente la comuni6n general y
se cantaron visperas tan solemnes como
en los dias anteriores.
La misa del Cherubini y las composi-
clones de otros notables maestros obtu-
vieron el mis cumplido 6xito, y tanto las
personas inteligentes en la material como
el auditorio entero manifestaron singular
complacencia.
No si6ndonos possible referir circunstan-


ANO VII. N. 6.


Sale una vez al mes.


JUNIO do 1892.






- 82 -


ciadamente por ahora todo lo concerniente
a tan amable fiesta, esperamos hacerlo
en el pr6ximo numero. Baste entire tanto
decir que este mes enter y particular-
mente los ultimos dias de la fiesta han
sido un homenaje esplendoroso y admi-
rable de la devoci6n de los fieles a Maria
Auxiliadora, un motive de aliento y con-
suelo indecible para los Salesianos y un
reguero de bendiciones y content para
ellos y sus Cooperadores.
Y cosa digna de notarse: cada fiesta
en honor de Maria Auxiliadora hace re-
vivir la memorial de Don Bosco, que
su nombre viene luego 6 la memorial
como si estuviera vinculado al de tan
preciosa devoci6n; porque en verdad
Maria eligi6 5 su amado siervo.para ins-
trumento de sus inagotables gracias y de
sus prodigies sin cuento. Bendita sea
Maria Auxiliadora! ; Viva Don Bosco!


q ci r ci pq ci ri ci c i *.i ci t.i f, A i r 'i 4 i 'i
*'t T "t '* *I I T T 1


MARIA AUXILIADORA


El Real Profeta narrando la salida del
pueblo hebreo de Egipto dice que una
nube guiaba de dia sus pasos y una co-
lumna de fuego los iluminaba durante la
noche. Y aplicando san Bernardo a Ma-
ria la propi6dad de aquella nube y do
aquella column, observe que A la ma-
nera que las nubes nos defienden de los
vivos rayos del sol Maria nos protege (de
la just ira celeste y de las llamas de la
concupiscencia. Y asi como la column
de fuego alumbraba el camino A. los he-
breos Maria ilumina al mundo con los
rayos de su misericordia y largueza de
sus beneficios. I Oh cudn triste seria nues-
tra suerte si no tubi6ramos esta nube y
esta column ben6ficas!
Maria nos ayuda en la vida,' en la
muerte y despu6s de la muerte. Si te-
n6mos un amigo sincere en la vida he-
mos encontrado en 61 un tesoro; si nos
presta sus servicios a la hora de la muerte,
mis digno es de singular aprecio; y si
con sus sufragios nos vale despuds de la
muerte es todavia much mis estimable.
Ahora bien Maria nos favorece en vida
como Madre de gracia, en la hora de la
muerte con defendernos de las ins'dias


del demonio: Tu nos ab hoste protege; y
no nos abandon despu6s de la muerte
que ella misma introduce en el cielo
sus devotos: et mortis hora suscipe.




Gracias de Maria Auxiliadora



REVmo DON RUA:
I Feliz inspiraci6n la del pueblo de Cas.
tellinaldo de consagrarse 6 Maria Auxilia.
dora!
Recordard V. R. que el dia de la fiesta
celebrada en honor de Maria Auxiliadora en
Turin el vice-parroco de este lugar, encar-
gado al efecto, se dirigi6 & V. R. para ex-
presarle la determinaci6n tomada por todo
el pueblo de consagrarse A Maria Auxi-
liadora con el fin de obtener que el pe-
drisco que viene afligiendolo de afio en afio
no viniese A destruir ahora de nuevo las
vifas.
Recomend6 V. R. que se recitard con tal
objeto cada dia, hasta concluirse la vendi-
mia, una Salve Regina, con la invocaci6n
Maria Auxilium Christianorum, ora pro nobis.
Asi lo hicieron con gran fe y constancia
el clero y pueblo. Pues bien, ya sabri V. R.
por la relaci6n de la prensa los terrible es-
tragos producidos este auio por el granizo.
Raros son los pueblos que han escapado de
esta cathstrofe en la comarca, y Castelli-
naldo hSllase precisameite on el corto nd-
mero de los privilegiados. En cuarenta ailos
quo como phrroco resido en este lugar 6ste
es el primero en que no ha sufrido absolu-
tamente por el granizo. Todos convienen en
que es una gracia soiialada de Maria Auxi-
liadora, y roconocidos A ella envian 6, V. R.
la cantidad de 850 liras para que las emplee
on lo que juzgare de mayor gloria de Dios,
a la vez que agradecen muy de veras las
oraciones de sus niiios enderezadas 4 este fin.
Soy do V. R.
Afmo. S. 8. y 0.
TOMAS VIcco
Arciproste.
Castellinaldo, 22 do noviembre de 1891.
*
La oraci6n de una madre. Pro-
fundamente afligida al ver 4 mi hijo sin ocu-
paci6n alguna, expuesto A los ejemplos de
las malas compailias, recurri de coraz6n A
Maria Auxiliadora para que me valiera en-
tales angustias. De improvise ofreci6sele en.









tonces un empleo convenient A mi hijo, y
gustosa cumplo ahora el deber de publicar
la gracia recibida.
TERESA FIORA.
Turin, 5 de diciembre de 1891.

Gracia maniifiesta. En los pri-
meros dias del mes en curso, una piadosa-
joven, reci6n casada con un honrado y la-
borioso industrial de este pueblo, cay6 en-
ferma. Al principio no se di6 importancia al
mal, creyendo seria un simple resfriado.
Luego un fuerte dolor de costado empez6
a atacar A la paciente y una rebelde tos vino
A aumentar sus sufrimientos: poco despuds
la respiraci6n comenz6 a hacersele dificil, lo
que hacia entrever la mortal huella que
habia dejado impresa en su organismo el
desquilibrio que 6ste habia sufrido. El m6-
dico al visitarla deelar6, -que su estado era
grave, pues que la respiraci6n solamente le
circulaba por un lado del pulm6n; no pa-
recio, sin embargo, desconfiase en este mo-
mento definitivamente de salvarla. La enfer-
medad sigui6 su march destructora, y 6 la
siguiente visit el m6dico ya declar6 a la
enferma en estado gravisimo y di6 orden
para que se le administrasen los Santos Sa-
cramentos.
Al tener noticia del estado en que se a-
Ilaba esta pobre joven, profundamente cons-
ternado me traslad6 A su casa, y lleno de
f6 y conflanza, la exort6 a que con su esposo
Tecurriese a Maria Auxiliadora, Aquella
que con raz6n se dice que es Salud de en-
fermos, empezando en su honor la novena que
nuestro inolvidable Padre y Fundador Don
Bosco aconsejaba hiciesen, A los que acudian
:. 61 para alcanzar remedio en una necesidad,
consistent en rezar tres Padrenuestros, tres
Avemarias y Gloria Patris y tres Salves; les
prometi que acudiria tambi6n a mi estimada
Patrona con mis pobres oraciones, y les anim6
A que con gran confianza esperasen el so-
corro.
Conform orden6 el m6dico, se llam6 al
sacerdote; la confess, mas i oh poder y com-
pasi6n de Maria para aquellos que en Ella
ponen su conflanza! la enfermedad parecia
habia cambiado ya su resoluci6n, pues si
antes parecia queria acabar con la existencia
de la paciente, entonces parecia ya queria
irse por donde habia venido, y dejar otra
vez en paz A aquella afligida familiar. Asi
sucedi6; pues empezando nosotros A confiar
en el auxilio de Maria, ella empez6 A satis-
facer nuestras ansias, no parando hasta dejar
A la enferma completamente sana. Maria Au-
xiliadora ha querido aiadir una mas, al in-
finito nfimero de gracias que ha alcanzado
en favor de los que la han invocado con fe
y conflanza en sus tribulaciones.
Cumplo gustoso la promesa que hice de
dar conocimiento al piblico de la gracia, per


medio del Boletin Salesiano, en prueba de
gratitud y reconocimiento.
Ruego A todos mis hermanos los Goopera-
dores Salesianos y a todos los que pertene-
cen A la Pia Asociacion de San Francisco de
Sales, se sirvan elevar sus oraciones A nues-
tra Reina y Patrona Maria Auxiliadora, A
fin de que me alcance la salud que hace
tiempo perdi, para santificar mi alma, para
procurar la salvacion de otras, para difundir
la gloria de Maria, y para coadyuvar al en-
grandecimiento de la Obra de Don Bosco,
favor que les agradecerA en extreme.
LORENZO MARANA
Cooperador Salesiano.
Oliola (Lerida-Pons), 26 de marzo de 1892.


DON RUA EN SICILIA

Tenfamos la intenci6n de dar cuenta del
viaje de nuestro venerable Superior A las
Casas Salesianas de Italia; pero siendo tan
copioso el material hemos debido limitarnos
A dar una somera relaci6n de una que otra
de sus visits.
Conviene advertir ante todo que en Roma
tuvo el consuelo de ser recibido en audiencia
por el Santo Padre Le6n XIII, nuestro mis
insigne y ben6volo protector. i Hermosa y
feliz coincidencia! Mientras se esparcia la
noticia de hallarse enfermo el Sumo Pontifice,
D. Rua tenia la satisfacci6n de postrarse
a sus pies y presentarle el mAs cordial ho-
menaje del Instituto Salesiano'y sus Coope-
radores, de recibir de 61 una bendici6n
especial para unos y otros y oir palabras de
gran aliento y estimulo.
De Roma parti6 Don Rua para Sicilia, A
cuya tierra no habia llegado despu6s de la
muerte de Don Bosco. Le esperaban con
vivo interns numerosos amigos y Coopera-
dores que le prodigaron las manifestaciones
de mds singular estimaci6n.
Luego en Marsala not6 gran fe y entu-
siasmo por las obras de caridad. Algunos
sacerdotes habian edificado una casa para
ninios pobres y desamparados, y establecida
ya la ofrecieron A Don Rua quien la acept6
con particular reconocimiento.
En la conferencia que alli tuvo lugar re-
firi6 nuestro Superior c6mo Don Bosco habia
puesto grandisimo empeio en que las fuerzas
de muchos so aunaran para hacer el bien en
la media que lo exigen los tiempos. Parece
que la instituci6n de los Cooperadores Sa-
lesianos se la sugiriora la divina Providencia,
y que los primeros Cooperadores que le en-
vi6 en su ayuda fueron los que al con-
sagrarse al estado eclesiAstico le obsequiaron'


83:;







- 8- -


cuanto en su pobreza necesitaba: uno la
sotana, otro el manteo, otro el sombrero, etc...
De Marsala pas6 Don Rua a.Catania: su
Ilegada alli fu6 una espl6ndida manifestaci6n
de carifio y simpatia, cual 6 un segundo Don
Bosco. El Eminentisimo Sr. Cardenal, tan
amante de la Obra Salesiana, asisti6 6 la
conferencia hecha alli A los Cooperadores y
express con franqueza y elocuencia su afecto
al Institute fundado por Don Bosco y su
interns por el aumento de sus hijos para
ensanchar la obra acometida en bien de los
nieos pobres.
Un sacerdote de Catania, hablando del
Oratorio festive, nos decia: En tiempo pa-
sado no podia transitarse por este barrio
sin temor de recibir una pedrada; ahora al
contrario, los chicuelos nos salen al encuentro
para saludarnos afectuosamente.
Cuatro son las Casas Salesianas estable-
cidas ya en dicha ciudad: dos para niios y
dos para nifias.
Don Rua recibi6 las demostraciones mas
vivas de aprecio en Sicilia adonde fu6 6 vi-
sitar A nuestras Casas y Cooperadores, ya
en Trecastagni y Bronte, ya en Randazzo,
Mascali y Acireale y sobre todo en Ali Ma-
rina. Los niios del Oratorio festive de esta
ciudad llegaron 4 recibirle con el mayor en-
tusiasmo a la estaci6n, y acompaiiado que
fu6 al Colegio cantaron alli himnos y pro-
nunciaron preciosos discursos en su honor.
Don Rua al observer la excelente dispo-
sici6n de todas las personas que le daban
la bienvenida, les dijo: < Sin pretender que
se d6 mas importancia 6 mis palabras que
la que se debe 6 las cosas humans, es el
case de que os haga saber que hace muchos
aisos, cuando Don Bosco vivia casi exclusi-
vamente dedicado A su obra de predilecci6n
como era la educaci6n de los niiios pobres
y desamparados, rodeado un dia de los
alumnos, les dijo sonriendo: Anoche tuve
un suefio en el cual vi muchos nifios que
venidos de, diversos puntos se congregaban
para trabajar bajo la bandera de San Fran-
cisco: franceses, espanioles y particularmente
gran nfmero de sicilianos. Don Bosco reia
de buena gana al contar este suefo, tanto
mas cuanto que en ese tiempo no habfa casi
ningfn siciliano en el Oratorio.
Don Rua pas6 en seguida a Macerata y
en la Casa Salesiana llamada de la Madre
de Misericordia di6 una conferencia 6 la cual
asisti6 el Ilustrisimo Sr. Obispo con gran
nfmero de Cooperadores.
Estuvo despu6s en la Casa poco hace
abierta en Loreto, en las de Lugo y Rimini
y torn al Oratorio lleno de consuelo y dando
gracias & Dios por el bien que a los nifios
pobres se hace en la media que lo permiten
las fuerzas del Institute Salesiano.


LOS SALESIANOS EN SANTANDER.

Dice el Boletin Eclesidstico de Santander:
< Nuestro Excmo. y Rdmo. Prelado, com-
padecido de los nifios pobres que carecen
de educaci6n, abri6 en 1885 una escuela gra-
tuita, y en diciembre de 1888 imploraba con
sentidas frases el auxilio de las personas
caritativas para multiplicar los centros de
enseianza cristiana de los pobres niffos y
de los adults; manifestando al mismo tiempo
sus deseos de traer 4 nuestra ciudad una
Comunidad de Salesianos (1).
> Los recursos de la caridad le permitieron
entonces abrir la segunda. escuela de San
Jos6; y las dos se mantienen florecientes al
amparo de esa misma caridad, que desdo
hoy podr6 dilatarse para favorecer 6 los Sa-
lesianos que, gracias 6 Dios, se hallan ya
entire nosotros.
S> Procedentes de Sarria (Barcelona), han
llegado seis religiosos, dos de ellos sacer-
dotes, los BR. Angel Tabarini y Epifauio
Fumagalli, que vienen llenos de celo ,
difundir entire los niiios y los adults pobres
los inapreciables beneficios, que la familiar
religiosa de D. Juan Bosco derrama done
quiera que va.
> El Sr. Obispo ha puesto 6 disposici6n
de ellos la casa nfimero 7 de la calle del
Prado de Viiias, que para ese fin f otros
analogos adquiri6 de los albaceas de D" Maria
Manuela Ajete. No es esa casa lo que el
Prelado desea, ni puede hacerse en ella una
fundaci6n de primer orden, cual correspond
6 la importancia de nuestra capital; pero
es siquiera principio, a la manera de se-
milla, que, si Dios la bendice, come espe-
ramos y pedimos, crecer'4 y extenders sus
ramos, y dari copioso fruto.
> Desde ahora se ocuparan los Salesianos
en la instrucci6n primaria de los nifios ver-
daderamente pobres 6 iran desplegando su
actividad ben6fica, segfin lo consientan la ca-
pacidad del local, y las ofrendas de las
personas que quieran contribuir 6 una obra
tan laudable; hasta que, mediante la pro-
tecci6n del Cielo, tengamos la suerte de ver
surgir y levantarse un amplio y adecuado
edificio, en que los j6venes de 12 6 16 aieos
hallen, juntamente con la educaci6n cris-
tiana, Escuela de artes y oficios, de donee
puedan salir habiles misicos, pintores, escul-
tores, tip6grafos, encuadernadores, ebanistas,
cerrajeros... sin que por eso hayan de temer
ni el mas minimo perjuicio los oficiales y
artists de la ciudad; porque los Salesianos
no buscan el lucro, ni hacen competencia al

(1) Celosos operarios asi llamados porque su Fun-
dador, el Rdo. Presbitero Don Juan Bosco, obrador
de grandes maravillas y muerto en olor de santidad
6 principios de 1888, eligi6 para especial Protector-
de su Instituto 4 San Francisco de Sales.









comercio ni 4 la industrial particular; sino
solamente anhelan proporcionar 6 los.nece-
sitados medios honrosos de ganar el sustento
y de ser tiles a sus semejantes: de suerte
que los trabajos de sus escuelas y talleres
no se encaminan a otro fin que a instruir 6,
los operarios y remediar las necesidades de
la casa y familiar.
Y, pues, los Religiosos han de trabajar
sin esperanza de remuneraci6n temporal, y
los pobres, objeto de sus cuidados, aunque
quisieran, no se la pueden dar, y el mate-
rial de enseilanza y los talleres exigen gas-
tos, que no pueden hacerse sin los recursos
de la caridad, concluiremos con estas pala-
bras de la citada circular del Reverendismo
senior Obispo: Si todos, 6 la mayor part
contribuimos, pequefio sera el esfuerzo quo
toque 6 chda cual: y, si bien miramos, no

cercenar, 6 algin pasatiempo, espectaculo 6
diversion inftil, que sacrificar; con lo cual
la misericordia quedara expedita para so-
correr al desvalido y acudir en auxilio de
los Salesianos.
> iBienvenidos sean, pues, y quiera el
Sefor bendecirlos y favorecerlos, y bendecir
sus obras para bien de nuestro pueblo. >>


* C* o -* S.e1c 0 *01 S01 m


NOTICIAS DE NUESTRAS MISIONES
( -


COLOMBIA.
Un salesiano que se consagra
al cuidado de los leprosos.
(Continuaci6n) (1).

Apenas se supo en Bogota que, obede-
ciendo a las 6rdenes de su Superior, Don
Unia habia partido de Agua de Dios tanto
la autoridad civil como la eclesiastica se di-
rigi6ron 6A Don Rua para manifestarle el vivo
interns que tenian de que no se privase de
su capellan 6 los pobres leprosos.
Asi el 3 de diciembre de 1891 el Revmo,
Sr. Arzobispo de Bogota expedia el tele-
grama que va ai continuaci6n:
Rua Oratorio Turin. Ru6gole auto-
rice Unia quedarse con leprosos.
ArZOBISPO.
El Exmo. Sr. President de Colombia en-
viaba del mismo modo otro despacho tele-
grafico 6 su Ministro acreditado en Roma ante
la Santa Sede como se advierte en la carta
siguiente:


(1) V6ase el niimero anterior.


NO 562.
Legacidn de Colombia ante
la Santa Sede.
Roma 1 4 de diciembre de 1891.
RESPETADO SERO :
< Acabo de recibir un telegram de mi
Gobierno, por el cual me ordena, que ob-
tenga de Vuestra Reverencia, por los medios
que esten 6 mi alcance, que el Reverendo
Padre Unia, del institute que con tanto tino
dirigeVuestra Reverencia, quede en Colombia
y desempefiando el cargo que ejerce. Este
cargo entiendo que es el de Capellan del
Lazareto de Agua de Dios.
> Conociendo yo el elevado caracter y la
benevolencia sin limits de Vuestra Reve-
rencia, creo no poder hacer nada mejor, en
desempeiio de la comisi6n que he recibido,
que dirigirme a Vuestra Reverencia misma.
Cualesquiera que sean las razones que Vues-
tra Reverencia tenga para haber llamado al
Reverendo Padre Unia, estoy seguro de que
no desatenderd la isfplica que le hace el
Excelentisimo Sefor Presidente de la Repft-
blica por mi conduct. Sin duda este alto
magistrado ha sido movido por considera-
ciones de orden superior, seguramente so-
ciales y religiosas, cuando pareci6ndole lento
el correo, me ha comunicado por el cable
electrico, su noble deseo. Sirvase tambi6n
tener en cuenta Vuestra Reverencia, que al
consagrarse volutariamente el Reverendo Pa-
dre Unia al servicio de los leprosos, ha ro-
deado al benem6rito Instituto Salesiano de
nuevo esplendor, y que este acto sublime de
cristiana abnegaci6n, aumentarA inmensa-
mente su prestigio, no solo en el Nuevo
Mundo, sino doquiera se sepa que el in-
mortal Padre Damidn tuvo pronto por su-
cesor un hijo de Don Bosco. Caracterizar
este notable acontecimiento de caridad, y
aceptarlo, como legitimo fruto de las ense-
nanzas y practices de la Escuela Salesiana,
es a mi ver, una solemnidad digna de las
fiestas semi-centenarias que en honor de uno
de los mis ilustres bienhechores de la hu-
manidad, se celebraran en estos dias.
Si no estuviera yo seguro de las grandes
consideraciones que Vuestra Reverencia tiene
por el Gobierno de la cat6lica Colombia, el
cual no ha desperdiciado jams la ocasi6n
de mostrar su admiraci6n y deferencia por
el Institute Salesiano, me atreveria a ante-
poner mi antigiia amistad y caririo por Vues-
tra Reverencia, a fin de obtener una res-
puesta favorable; pero en ,esta acasi6n los
esfuerzos personales estAn demis, por el
mismo realce del asunto.







- 86 -


> Rriego 6 Vuestra Reverencia me con-
teste 6 la brevedad possible y se sirva aceptar
la expresi6n de mi distinguida consideraci6n
y alto aprecio.
> De Vuestra Reverencia
Atento seguro servidor
JoAQUIN S. VkLEZ.
Reverendo Padre Don Miguel Rua
V. V. V.
H6tel Royal, 31, Via Venti Settembre.

Don Rua condesciende
gustosamente.
Nuestro venerado Rector Don Rua que goza
como Don Bosco al advertir el celo que anima
a sus misioneros, tan luego como tuvo cono-
cimiento de la generosa resoluci6n de Don
Unia, sinti6 tan vivo placer que no pudo
dejar de expresarlo 6 sus hijos, esto es 6 los
niSos del Oratorio, 6 quienes comunic6 tan
grata noticia.
No tuvo, pues, la menor interici6n de con-
trariar semejante determinaci6n. Por el con-
trario asi que recibi6, en octubre, la primera
carta de Don Unia se (apresur6 6 respon-
derle revocando la orden de partir 6 M6jico
y alentandole al sacrificio entire los leprosos.

Carta de Don Rua.
Turn, 13 de octubre de 1891.
MUY QUERIDO D. MIGUEL UNIA:
Supongo hayas recibido una mia en la cual
te encargaba fueras 6 M6jico para que re-
solvieras lo convenient sobre la aceptaci6n
de una casa abierta alli hace ya dos ailos
con el titulo de Salesiana.
Es possible que llegara a tus manos cuando
te hallabas en Agua de Dios; pero pues
que has torado la generosa resoluci6n de
sacrificarte en favor de los leprosos, ce-
lebro esta muy de veras y de ningin modo
pretend obligarte 6 dicho viaje.
Te doy mi entero consentimiento para el
desempefo de la misi6n 6 que te has con-
sagrado y pido 6 Dios te colme de bendi-
ciones en ella. A la verdad que pruebo gran
satisfacci6n con que est6s dispuesto a hacer
tal sacrificio. S61o te recomiendo que uses de
las precauciones necesarias para no contraer
la terrible enfermedad que aflige 6 las per-
sonas de ese lazareto, 6 para que retardes
al menos cuanto sea possible el contagio del
mal. Quiza, movido de tu ejemplo, no faltarA
algfin otro sacerdote que se disponga & irte
6 acompailar; asi ambos se ayudarian reci-
procamente en lo spiritual y temporal.
Aunque est6s con los leprosos eres siempre
nuestro amado hermano salesiano, y Agua
de Dios sera para nuestro Instituto como una
nueva colonial 6 la cual nos serA muy grato


ayudar en la media de nuestras d6biles
fuerzas. Si, lo haremos con vivo placer.
Saluda afectuosamente 6 tus enfermos, ase-
gfrales que tienen en todos nosotros sinceros
amigos qne los recomiendan al Sefior.
No dudo que seris siempre verdadero sa-
lesiano 6 hijo de Don Bosco.
Adios. Ruega por tu af"o en J. y M.
MIGUEL RUA
Sacerdote.


A esta carta Don Rua acompalaba la res-
puesta siguiente relative 6 la sfplica de los
pobres leprosos:
A mis queridos amigos enfermos en el La-
zareto de Agua de Dios.
AMIGOS MIUY QUERIDOS EN
NUESTRO SEOR :
He recibido el telegram en el cual me
pedis autorice A quedarse con vosotros 6 mi
querido hijo en Jesucristo, el sacerdote Don
Miguel Unia. Vuestra solicitud me ha con-
movido profundamente, y bien que no os
conozca os amo de coraz6n y no puedo dejar
de complaceros en ello. Muy futiles serian
tambi6n en otra part sus servicios; pero en
atenci6n 6 vuestros deseos, le dejo con vo-
sotros, para que cuide de vuestro bien espi-
ritual y de la salvaci6n de vuestras almas.
Sed d6ciles a sus palabras, escuchad sus
exhortaciones y enriqueceos de meritos para
el Paraiso con soportar paciente y resigna-
damente vuestras enfermedades.
Vuestro afmo. amigo en Nuestro Sr.
S MIGUEL RUA
Sacerdote.


Mucho sinti6 Don Rua que pasados dos
mess de escritas las cartas anteriores, no
hubiesen llegado amn 6 su destino. En con-
secuencia renov6, por telegrama escrito al
Revmo. Sr. Arzobispo, el consentimiento para
que Don Unia permaneciese con los lepro-
sos, al mismo tiempo que respondia a la carta
del Sr.. Ministro Don Joaquin Vlez con la
que copiamos aqui:
8. E. el Sr. Doctor Don Joaquin V6lez Mz-
ristro de Colombia ante la Santa Sede.
Roma.
Turn, 7de dioiembre de 1891.
EXCELENTISIMO SEROR :
En contestaci6n 6 la apreciada Nota de
V. E., no 562, de fecha 4 de este mes, em-
piezo con dar las mas expresivas gracias a
V. E. por los honrosos terminos con que
'V. E. se digna expresarse respect 6 la Pia
Sociedad de S. Francisco de Sales por mi








- 87 -


humilde" persona, aunque indignamente, re-
gida, y ruego a V. E. tenga & bien manifestar
mi agradecimiento y el de todos los Salesianos
al Excelentisimo Senor Presidente de la
Repfiblica de Colombia por la conflanza
que pone en esta Pia Sociedad y por la be-
nevolencia con que se digna tratarla.
Deseoso de complacer en todo lo que me
sea possible al Exmo. Seiior Presidente y i
V. E. accede gustoso al pedido que se me
hace en la citada nota de V. E. de dejar
en Colombia al presbitero salesiano D. Mi-
guel Unia y en el empleo que actualmente
tiene en el Lazareto de Agua de Dios, en-
comendandole con today mi alma 6 la pro-
tecci6n de S. E. el senior Presidente.
Serfa sin embargo convenient, por impor-
tantes razones, que V. E. refiriese esta dis-
posici6n & Su Santidad Nuestro Santo Padre
el Papa y 5 su Eminencia el Cardenal Si-
meoni Prefecto de la S. Congregaci6n de
Propaganda.
Dejando asi contestada la apreciada nota
de V. E., tengo la honra de presenter &
V. E. todo mi respeto y alta consideraci6n.
De Vuestra Excelencia
Atento seguro servidor y capelldn.
Miguel Rua.


Accibn de gracias.

.eegacidl de Colombia ante
la Santa Sede.


No 564.


Roma, 12 de diciembre de 1891.
RESPETADO SENOR:
Profundo es mi agradecimiento por haber
consentido Vuestra |Reverencia en que el
abnegado Padre Unia continfie ejerciendo
las funciones de capelldn del Lazareto de
Agua de Di6s, cuya plausible noticia se ha
servido comunicarme Vuestra Reverencia en
carta de fecha 7 del present; la he trasmi-
tido, sin pdrdida d tioempo y empleando el
cable elEctrico, al Excelentisimo Seiilor Pre-
sidente de la Repfiblica. Este alto funcio-
nario estimarA en lo mucho que vale, la be-
nevolencia de Vuestra Reverencia, y tendrd
para con el Reverendo Padre Unia, consi-
deraciones muy especiales.
Habiendo mostrado la carta de Vuestra
Reverencia 6 los Eminentisimos Seiiores Car-
denales, Secretario de Estado de Su Santi-
dad y Prefecto de la Propaganda, ambos me
han manifestado que, agradeciendo la de-
ferencia de Vuestra Reverencia- ninguna ob-
servaci6n tienen que hacer k la determinaci6n
de Vuestra Reverencia sobre el Padre Unia.
Con la mas distinguida consideraci6n tengo
el honor de suscribirmne
De Vuestra Reverencia
Miuy adicto amigo y seguro servidor
JOAQUiN J. VELEZ.
Revdo. Padre D. Miguel Rua
V. V. V.


El telegram de Don Rua al Revmo senior
Arzobispo de BogotA llen6 de consuelo y ale-
gria A los leprosos de Agua de Dios. Ocho
dias hacia ya que Don Unia habia partido
del Lazareto y ninguna noticia habian, te-
nido desputs que confortase su esperanza.
Ahora si bien no le ven llegar, estando
ciertos de su regreso se regocijan inmensa-
mente, echan vuelo las campanas y cantan
un himno de gratitude 4 la divina Providen-
cia. Luego todos se afanan en disponer arcos
triunfales, banderas y fuegos de artificio para
recibir al pobre sacerdote salesia no, A la vez
que envian i Don Rua la carta siguiente:
Al i1. B. P. Superior de la Congregacidn de
los M. 1evdos. Padres Salesianos.
Turin.
El cielo compasivo y lleno de misericordia
para con el infortunado, dirige siempre su
mirada providence y nos envia su protecci6n
excelsa.
La separaci6n de nuestro amadisimo Ca-
polldn, el M. R. P. Unia, nos sumi6 en el
mas acervo dolor; pero la Providencia oy6
nuestros clamores y nos devolvi6, al amigo,
al padre, al angel de paz y de consuelo quo
habiamos perdido.
Vuestra alma piadosa, vuestro coraz6n sen-
sible y amor;oso, acogieron con ternura y ca-
ridad evangdlicas, la siplica que en nuestro
nombre os dirigia el Ilustrisimo Senor Ar-
zobispo, apiadado de nuestro pesar y de la
orfandad en que nos hallAbamos sumidos.
Al conceder permiso para continuar como
Capellan en el Lazareto al M. lt. P. Unia,
nos hicisteis la mis preciosa concesi6n, nos
disteis un tesoro inapreciable: A esa santa
Congregaci6n debemos uno de sus mas cars
miembros, 6 vuestra ilustre patria uno de sus
hijos queridos y al cielo uno de sus elegidos.
Que Dios os bendiga por haber acallado
nuestro just y sincere pesar, atendiendo
nuestra humilde voz, cambiando el duelo que
contristaba nuestros pechos en verdadera
alegria. Del Superior de Congregaci6n tan
ben6fica no podiamos esperar sino 6ste noble
y brillante resultado.
Quo Dios bendiga en vuestro nombre que-
rido y venerado la sacra Comunidad do que
sois digno jefe, y de nuestras almas agrade-
cidas recibid un suspiro, que represent
nuestra ferviente plegaria al Altisimo, por
vuestra salud y bienestar, y d Maria Auxi-
liadora pedimos os ampare 6 todos vosotros.
Repfiblica de Colombia en el Lazareto de Agua do
Dios a 18 de diciembre do 1891.
Amalia L. de Bautista Fidelia
G. de Valdez Transito Giorgi
Matila Morcenda Maria Te-
resa Ronderos Paulina Gatris
Teresa Franco G. L. de Jesfis
Ramirez de R. Dolores Torres de
Garcia Demetria Dilia de Q. -







- s8 -


Mariana Garcia Emperatriz Qui-
iiones Aminta do Millan Le-
ticia Franco G. Natividad de Sal-
gar Dolores Seilas de Aguilera -
Mercedes G. de Navarro Soledad
Ruiz R. Jesfs Cavaneso Pe-
tronila Martinez Por ruego de
Carmen Rodriguez y Mariana Acero
y por mi Pilar Navarrete Her-
mencia Gomez de G. Por ruego
de Carmen y Eugenia Lozano y por
mi Ana, Rosa Beltran Mer-
c6des Riv6ros Ines Riv6ros -
Rafaela Riv6ros Juana Galindo -
Petronila R6saz Tarclina B. de
Paesy Emilia P. de Bernal -
Emilia Moreno Cristina Casta-
fieda Teodolinda Garcia Do-
minga Rey de Rosas Aurelia C.
de Ruiz Por mi madre Griselda
Diaz y por miJosefa L. deForero-
Mercedes N. de Gonzalez Matilde
Martinez M. Trdncito Arias -
Dolores Caicedo Laura Araos -
Ludovina Ramirez Maria de Je-
sfs Guevara Feliciana Fasarolo
de Gonzalez Jesfs Ferres Ra-
mona Vargas Clementina Q. de
Ronderos Mercedes P. de San-
chez Rosa Maria de Duarte -
Domitila Franco de Sudrez Eus-
taquia Salgado Bel6n Cortes -
Edelmira O de Menzalde Eladia
Martinez de R. Pastora Moreno
Betsab6 Frimilo Elvira de Arias
- Virginia Arias Carmen Arias
Purificaci6n de Le6 Anunciaci6n
de Le6 Rosa Perilla de Arias -
Zoila de Bernal Rafaela Soto -
Hemenegildes Charria Antonia
Santos Adelaida Sanchez A-
gustina Torres de Ruiz Anastacia
Zulas Rafaela Sardo Custodia
de Grasales Custodia Parra -
Ines Fobar Dolores M, *de Castro -
Carmen S. de Cutienez Sagrario
Castiblanco Benilda Borrero -
Rosa Gutierrez Eufrosina Pona-
gos de N. Miguel Castro Leo-
bisida Abella Leonilda Salazur
- Julia Sanchez Petronila Rosas
Graciliano Arias Rito A. Arias -
Juan Arias Adolfo Benavidez -
Rodolfo Martinez Lisandro Da-
-vila Alcides Farfan El m6-
dico Eladio Valencia Senen Mil-
lan Uldarico Matiz Telesforo
Rosas Jorje Herra Jos6 En-
rique Parra Cdndido Martinez -
Angel M. Gaitan R. Teudoro Val-
dez Cris6stomo Bautista Pe-
dro Calvis Heaclis Forero F. -
Rafael Millan Rafael Salgar -
Dionisio .Araos B. Jesus Landie-
nes Por ruego de Pesro Piii6rez


y por mi Buena,Ventura Herrera
Emilio Rivera Elias Riberos -
Isacas Riberos Carlos Vavarros S.
Dario Forero Hilario Camachos
Lucas Herreras-Eustaquio Sanchez
Joaquin Salgado Cesar R. Rosas
Por ruego de Jer6nimo Gonzdlez
Rafael Hoimaza, Wenceslao Bemal,
Angel Rosas Tobia Segura, Beli-
sario Rodriguez y por mi Ramon
Canabria Jos6 M. Gutienez -
Joaquin Bravo Por ruego de Ur-
bano Sanchez, Abelino Arenas y por
mi Addn Rosas Belisaio Garcia
Tomds Gonzales Nemecio Le6 -
Antonio Neiras Ivr6 IM. Ayas -
Mario GonzAlez B. Celestino Ro-
mero Ignacio Santos F61ix Sal-
vardn Tom&s I. SAnchez Fran-
cisco Chaparro P. Gregorio Cha-
con Alejo Garcia ,Pompilio
Rosas Anastasio Ruiz R. Luis
A. Vargas Gabriel Ruiz C. -
Luis C. Ponce Elias Quifones -
Venancio Mora Salvador Piliolo
Alejandro Ronderos Por mi
padre Policarpo R. Arias Eze-
quiel A. Arias Adriano Chabes
Sergio Matiz L. Florentino Pin-
zon Eusebio Lubngas J. Duarte
Toma.s Lu6ngas Daniel Nolo
Ismael Herrera Isaias Rodriguez
J. N. Garay Jose Rodriguez -
.Federico Reval Leon Arias -
Reinaldo MT Lee Jesfs Feleche
C. Manuel Queoedo R. Federico
Santos Ismael Bernas Pedro
Rocha Francisco Bonds S. Je-
sfs Bernab6 Ismael Forar -
Antonio Geteirs Peres Aldinago
Jimenez Enrique Aguilera.
MAls de 400 enfermos se adhieren a esta
manifestaci6n, poseidos de la mis honda gra-
titud y sienten de coraz6n no firmarla por
no saber escribir.

-3 1 1:1..1 I I1 11 1 1 t l I I I I I I I I 11111 11 1 1 1' 1;I-

BRASIL

MuY AM ADO PADE :
El objeto de 6sta es darle noticias de nues-
tra llegada al Brasil y al mismo tiempo
pedirle encarecidamente nos bendiga y nos
encomiende al SeSor.*Hace ya un mes que
nos hallamos aqui donde nos han hecho la
recepoi6n mds afectuosa y entusiasta ; Cudnta
confusion hemos pasado! Pero todo lo hemos
referido A la gloria de Dios y de nuestra que-
rida Congregaci6n. En las tres naciones en
que hemos parado nos vinieron 6 recibir con
mfisica y procesi6n, un mundo de gente y
todas las autoridades civiles y eclesiasticas









iCuanto quieren al Padre Bosco en estos
pueblos! y por eso nos festejaban A nosotras
pensando sin duda que nos pareceremos a
nuestro Padre.
Ojal sea asi; Grandisima es nuestra vo-
luntad de seguir sus ejemplos, y el aprecio
que aqui nos demuestran sera un estimulo
mas para trabajar animosas y no arredrar en
las dificultades.
Las qne hemos venido somos en nfimero de
doce y destinadas para tires casas. Hasta


estaban las casas prontas, no se pudo retro-
ceder y tambi6n con la esperanza de que
como no conocemos el idioma nos sabran dis-
culpar si no hacemos tanto. Asi que espera-
mos para octubre muchas Hermanas de Ita-
lia, segfin nos dice el Padre Jordan.
De San Paulo piden tanto las Hermanas
que no se sabe como contestar. No pueden
esperar hasta octubre y estan majadereando
para que vayan siquiera algunas A empezar.


D. UNIA y su pequeho cocinero.


ahora hemos estado todas juntas, pero des-
pu6s de Semana Santa nos repartiremos.
Una de las Hermanas que vino con noso-
tras esta bastante enferma y segfin los m6-
dicos desahuciada; la mandaron para cam-
biar aire, pues es Brasilera, pero no mejora
nada. Paciencia. Estamos un poco escasas de
personal: no tenemos maestras, todas nues-
tras esperanzas estan en que nos made
V. R. Se hubiera tardado en venir pero como
el Padre Lasagna se habia comprometido y


No s6 todavia c6mo determine nuestro buen
Inspector el Padre Lasagna.
Todas las Hermanas que han venido aqui,
excluy6ndome A mi que soy italiana, son a-
mericanas del Uruguay. El Padre Inspector
pensaba hacer cosa muy grata a V. R. ma-
nifestdndole que tambi6n 6stas empiezan 6
trabajar. Yo hace cerca de doce ailos que es-
toy en Am6rica, y recuerdo muy poco la Casa
madre, pues estuve en ella un ailo's6lo. hPo-
dr6 tener la esperanza de ir algin dia 6 vi-


- 8Vr -







- ~X) -


sitarla? i Oh que dicha seria para mf Sea
lo que Dios quiera. El afio pasado me ha-
llaba en Paysandfi. All pas6 cinco afios y
despu6s mis buenos Superiores me mandaron
aca adonde vine muy content por quererlo
asi el Seiior. En Paysandfi recibi de V. R.
una contestaci6n que me llen6 de alegria y
conserve como precioso recuerdo. De las Her-
manas compafieras que tengo aqui la mitad
eran mis alumnas de Paysandf, una de ellas
era la joven de que yo le hablaba en otra
carta, A la cual Maria Auxiliadora le hizo la
mayor de las gracias. i Qu6 consuelos tan
grandes nos da el Sefor!
Sirvase, amadisimo Padre, aceptar las de-
mostraciones de afecto de estas mis queridas
Hermanitas, encomi6ndenos al Seflor y favo-
r6zcanos con su paternal bendici6n

Su humilde hija
Sor TERESA IINALDI.
12-4-92, Colegio Nuestra Seiiora du Carmo Guara-
tingueti (Estado de San Pablo).


San Pablo, 10 de octubre de 1891.
REV3IO. SR. DON RUA:
No es facil imaginar el progress alchnzado
durante pocos aios en este pais. Cuando
llegamos aci el alio 1887, los Campos Elisios,
en cuyo barrio habitamos, eran un lugar so-
litario y desierto, y nuestra rfistica vivienda
constaba de tres 6 cuatro piezas para estu-
dies, un dormitorio, un refectorio, una ca-
pilla y un gran patio y bosque donde ju-
gaban sesenta niftos interns, ya estudiantes,
ya artesanos. Ahora, sin cambiar de sitio,
nos hallamos en el centro de una hermosa
y nueva ciudad llena de movimiento y vida:
nuestra casa se ha transformado en palacio
de cuatro pisos con otro edificio anexo para
las escuelas de artes y oficios: grandes dor-
mitorios y salas de studio, vastos patios,
huerto, viiia y un magnifico temple en cons-
trucci6n que no serA inferior al muy renom-
brado de San Juan Evangelista en nuestro
Colegio de Turin. Agr6guese A esto una nu-
merosa y diestra banda de misica, una ex-
celente tipografia con mAquinas de las mis
perfectas y modernas, y por fin mas de dos-
cientos cincuenta niiios interns y cerca de
cuatrocientos externos del Oratorio festive,
para cuya cumplida educaci6n y la de los
que vengan despuds se ha hecho todo esto.
Sin duda que la obra realizada es sorpren-
dente, y no podemos menos de ver la pro-
tecci6n manifiesta del Sagrado Coraz6n.
*
Con todo hay un punto en el cual no
homos hecho el menor progress : en el per-
sonal. El trabajo es indecible, la mies mis


que abundant para quince personas. que
atendemos A la educaci6n de casi setecientos
nifos. C6mo es possible resistir esta fatiga,
sin contar afn el cuidado del Santuario
capaz por si s6lo de absorver el tiempo de
cinco sacerdotes? En verdad, Sr. Don Rua,
que todo esto es extrictamente exact; y si.
ahora aprovecho esta ocasi6n para suplicarle
que made en nuestra ayuda algunos auxi-
liares, es porque temo que alguno de nues-
tros hermanos sucumba ya al peso de ta-
mafia labor y nos veamos obligados A reducir
el nfimero de nuestros educandos. Confio
pues, que Ud. se mueva a compasi6n y
escuche nuestras sfiplicas.


A pesar de los cuidados que exigon tantos
niiios, los quehaceres de todo 1g6nero ly la
escasez de nuestras fuerzas, hemos tenido
en este aiio la satisfacci6n de celebrar pre-
ciosas fiestas.
En la solemnidad de Maria Auxiliadora,
que se efectu6 con todo el esplendor possible,
6 mas de la magnificencia de las ceremonies,
A la cual much contribuy6 la maestria de
nuestros misicos y cantores, so di6 la pri-
mera comuni6n A un centenar de nifos y se
corona con gran pompa y con riquisima dia-
dema la estatua de M,1r.i Auxiliadora ve-
nerada en nuestro Santuario. Dignas son do
singular reconocimiento las excelentes per-
sonas que contribuyeron del mode mas eficaz
6 la realizaci6n de tan simpatica y devoti-
sima obra.
*
Invitados en el mes de junior A contribuir
con nuestros mfisicos y cantores A la solem-
nidad de la fiesta que el dia 29 se celebraba
en la Catedral en honor de San Pedro y
San Pablo, preparamos nuestro coro cuanto
era dable y nos cupo la satisfacci6n de que
el 6xito correspondiera plenamente a los
esfuerzos. Con noventa sopranos y contraltos,
veinte tenores y bajos y cerca de cuarenta
instrumentistas, la ejecuci6n fu6 verdadera-
mente admirable, de todo el agrado de nuestro
muy amado y venerado Diocesano el hlmo.
Sr. Line y del aplauso unanime de toda la
concurrencia.
*

Pocos dias despuds celebramos en nuestro
Colegio la fiesta patronal de la Casa, esto
es la del Sagrado Corazon de Jesis. A este
dia de grande expansion y content no tard6
en sucederle otro de particular alegria, come
fu6 el de la venida de nuestro Inspector el
Rmo. Sr. Lasagna. En tal oportunidad hi-'
cieron nuestros niiios cuatros dias de retire
spiritual con manifesto provecho y luego
se celebr6 por tres dias la fiesta del cuarto
centenario de San Luis Gonzaga.
Por fin, el 8 de setiembre, festividad del







- 91 -


nacimiento de Maria Santisima, fuimos con
todos nuestros cantores y mfsicos a tomar
active part en la notable solemnidad que
todos los anos con toda pompa se celebra
en el monte de Nuestra Sefora de Francia,
santuario de gran nombradia en este Estado
y al cual se va de esta ciudad, en media
hora, por ferrocarril. No eran quizA menos
de 40,000 personas las que alli acudieron
aquel dia. De hora en hora llegaban los
trenes atestados de gente; apenas se podia
andar por las calls y plazas del pais, tantos
eran los fieles que las frecuentaban. Pero
todo sali6 A, maravilla, y nuestro coro de
canto y misica se desempefi6 perfectamente.


verendo Sr. Don Rua, que nos made el
refuerzo solicitado.
Dignese bendecir esta Casa y aceptar
las expresiones de mas profunda estimaci6n
y respeto de todo estos hijos suyos y en
especial de
Su afmo.
CARLOS GRAGLIA
Sacerdote.

No era dsta la primera petici6n de auxi-
liares que con tanta instancia se hacia A Don
Rua para la atenci6n de aquella Casa. Apenas
fu6 possible, esto es A mediados de enero de


El 1O6rigo Bosoo movido de santo celo le amonesto discrete y oaritativamenta


A poco vino la fiesta del Papa San Lino,
y con esta ocasi6n una buena y excogida
porci6n de nuestros mfisicos fueron a saludar
con lo mejor de su repertorio al dignisimo
Sr. Obispo Mons. Lino, que se encontraba
en nna casa de campo A la cual habian
legado tambidn 6 saludarle los Superiores
y alumnos de su Seminario. La fiesta fu6
cordialisima, pues que bien sabe Ud. cuAn
sincere es el afecto con que Monsefior honra
a los hijos de Don Bosco.
Con estas fiestas celebradas para mayor
gloria de Dios crecen las simpatias con que
la sociedad brasilera distingue A nuestro
Institute.
Para cumplir mejor nuestros deberes y
corresponder convenientemente A la conflanza
de que gozamos, rogamos 6 Ud., muy Re-


1892, salieron en consecuencia del Seminario
Salesiano de Turin ocho religiosos para ir A
reforzar las Casas de Nictheroy, de San Pablo
y de Lorena.


SEMINARIO DE ISCHIA

Homenaje ; la memorial de D. Bosco.
En la dominica primera de febrero el flo-
reciente Seminario de Ischia celebr6 un acto
literario-musical pilblico y solemn en honor
del Ap6stol de la nifez en nuestro siglo, el
venerado Don Bosco. Asistieron A ella el
Ilustrisimo y Revmo. Sr. Arzobispo y las
personas mAs distinguidas de la ciudad,







- 92 -


quienes se mostraron sumamente complacidas
de tan simpatica y cumplida academia. Re-
cordoronse entonces en preciosos discursos
y composiciones c6mo Don Bosco atraia y
transformaba a los niiios con sin igual bon-
dad, la abnegaci6n singular con queen tiempo
del c6lera, en Turin, se consagr6 al cuidado
de los enfermos, la amistad que le dispen-
saronlos Sumos Pontifices Pio IX y Le6n XIII,
los homenajes con quo le honran todas las
naciones del mundo, etc. Refiri6ronse adem`s
curiosos episodios de su vida de .estudiante
y seminarista; an6cdotas que oyen con gusto
las almas que se preparan al servicio del
santuario.
<<.Un dia como 6ste (7 de febrero) expresa
el nijio Juan Bosco i su madre Margarita
la resoluci6u tomada de consagrarse al Seiior.
- Lo finico que yo deseo, le contest ella,
es la salvaci6n de tu alma; sigue el camino
que Dios te indique; a 1l perteneces antes
que. 6mi. No te preocupes de mi porvenir:
he nacido pobre, he vivido pobre, y en la
pobreza quiero morir. MAs afin, si abrazando
-el- estado eclesiastico llegaras A ser rico, yo
no pisaria el umbral de tu casa. Asi refle-
jaba Margarita la pureza de sus intenciones
y el heroismo de su alma. Con su afabi-
lidad y raras prendas, Juan Bosco, ya se-
minarista, se gan6 el afecto de maestros y
alumnos. Muy luego so pusieron de manifesto
su talent claro 6 imaginaci6n viva, gran
perspicacia de ingenio y verdadera pasi6n
por el studio. Pero la mayor sabiduria del
joven seminarista consistia en el field cumpli-
miento de sus deberes, que en esto estriba
la verdadera perfecci6n. Queria i toda costa,
santificarse para powder en seguida santificar
muchas almas, y sus esfuerzos eran eficaces
y agradables a( Dios porque hacia bien todo
lo que hacia. La naturaleza y la gracia
estaban en 61 perfectamente hermanadas.
Un dia. uno de sus compaii6ros cometi6 la
imprudencia de hacer una composici6n lite-
raria un tanto mundanal. El cl6rigo Bosco,
movido de santo celo, se puso en pie y le
amonest6 discreta y caritativamente. Ya antes
de recibir las sagradas 6rdenes comenz6 &
ejercer en el colegio un verdadero aposto-
Slado. Celoso por la gloria de Dios, se daba
Stodo A todos a fin de encenderlos en el deseo
de alcanzar mayor grado de perfecci6n y de
trabajar por la salvaci6n de las almas > (1).



Bibliografia.
jQuien es Jesucristo? Tal es el
titulo de un interesante opfisculo de Mr. L. C.
de Sgur, tan recomendable por la impor-
tancia de la material de que trata cuanto por
(1) VSase Don Bosco. Amenos y preciosos documents
sobre su santa vida y admirables obras, compilados
por un Cooperador Salesiauo.


las hermosas y bien fundadas consideraciones
sobre la vida y misterios del divino Salvador,
que no hace much ha publicado la Tipografia
Salesiana del Colegio Pio IX en Buenos
Aires.
< A nadie, dice el autor, es permitido
mirar con indiferencia la soluci6n de este
problema. Todos quienesquiera que seamos,
estamos personal y directamente interesados
en ella, y no. s6lo nos interest, sino que
afecta al mis important de nuestros debe-
res. En efecto: si Jesucristo es realmente
Dios hecho hombre, como lo proclaman los
cristianos, todos debemos adorarle, career su
palabra, obedecer sus leyes, en una palabra
ser cristianos. Si por el contrario la soluci6n
de la Iglesia no es verdadera, podemos vivir
bajo leyes distintas, y precise es confesarlo,
infinitamente mis c6modas y ficiles. La vida
cristiana es una lucha constant contra todas
las pasiones, y para imponerse sacrificios
tan series, es menester tener seguridad de
no engafiarse. Es, pues, absolutamente nece-
sario para todo hombre razonable examiner
atentamente y resolver de una manera fu otra
el gran problema enunciado.
tQui6n es Jesucristo? Un Judio que
vivi6 en Jerusal6m hace mas de diez y ocho
siglos, y que habiendo enseiado durante
tres afios una doctrine religiosa, fu6 acusado
de blasfemo por los pontifices y magistrados
de su naci6n, y muri6 crucificado 4 los treinta
y tres ailos de su edad. Nadie niega este
hecho.
Otro hecho hay no menos incontestable.
que ese Judio crucificado es adorado desde
entonces por lo mas escogido del g6nero hu-
mano no, como un Dios, sino como el solo y
finico Dios vivo, creador, salvador y santi-
ficador del mundo.
jQu6 significa esto? LC6mo conciliar tan
'inconciliables extremes? Y sin embargo si
no se acepta la respuesta de la fe cristiana,
es necesario afirmar que el universe enter
se ha vuelto loco y que el buen sentido y
la raz6n estan desterrados del mundo hace
mds.de mil y ochocientos anos.
No basta decir que lo mas select de las
naciones adora al Judio crucificado: los
mayors genios de estas naciones escogidas
han creido tambien en Jesucristo. L Qu6
fuerza misteriosa les obligaba a inclinar ante
61 la cabeza? Reparad que son personas
tan ilustres por su inteligencia como por su
saber y la santidad de su vida. Qui6n te-
mera engafiarse con un san Ambrosio, un
san Agustin, un santo Tomds de Aquino,
un san Bernardo, un Bossuet? t, Quin reu-
sara doblar la cabeza y las rodillas con. un
Constantino, un Carlo Magno, un san
Luis 7...
El Arbol se juzga por sus frutos. I Qu6 ha
producido en el pasado y qu6 produce aun
i nuestra vista el cristianismo en el mundo?
-En todas parties donde penetra Cristo y su







- 93 -


ley, se opera una transformaci6n maravillosa;
individuos y sociedades, todo se modifica y
cambia radicalmente. Las costumbres bar-
baras dejan su puesto 4 la civilisaci6n, el
orgullo a la humildad, la concupiscencia 6
la castidad, la venganza y la c6lera al per-
d6n de las injuries, el frio egoismo A la
abnegaci6n y A la caridad; en una palabra,
el mal al bien y las tinieblas a la luz.
, Qui6n puede negar que el culto de Cristo
purifica cuanto toca? Es el finico que tiene
el secret de consolar todos los dolores,
curar todas las heridas del alma, rehabilitar
de today desgracia, procurar la dulce paz del
coraz6n y el gozo inefable de la conciencia.
L C6mo explicar estainfluencia sobre-humana?
A la soluci6n del problema de que trata-
mos se vinculan todas las cuestiones huma-
nas. Gran culpa es por lo tanto, 6 a lo me-
nos gran ceguedad permanecer iudiferente
en presencia de un problema que contiene
el secret de nuestro destiuo en este mundo
y en el otro. >
La 16gica del autor es inflexible. Con plan-
tear la cuesti6n la resuelve; tanta es la cla-
ridad, precision y verdad de sus arguments.
La 1obrita, que s6lo consta de doscientas
cuarbnta p6ginas en-160, no es una historic
de Jesfis, ni una controversial, ni un libro
mistico, si bien hay un conjunto de todo ello
Sen las relaciones tan instructivas y doctas
como sencillas con que el autor se dirige a
todo el mundo, A los que screen y & los que
no creel, sin exigir otra cosa que un espi-
ritu sin preocupaciones, un coraz6n recto y
un sincere amor de la verdad.

*
El EjCrcito de salvaci6n. La
m isma Tipografia Salesiana del Colegio Pio IX
de Buenos Ayres ha publicado otro opfisculo
enderazado f ilustrar 4 los cat6licos sobre
]a nueva secta protestante apellidada con
este pomposo titulo. < Esta es, dice el autor
una de las mas seductoras y perniciosas sec-
tas que han aparecido hasta ahora, en la
cual con la prActica de ciertas obras de mi-
sericordia se trata de persuadir que el aft-
liado en ella tiene ya segura la salvaci6n.
De d6nde viene ese ridicule ejorcito con
tanta sonajora y grotesca comparsa I Viene
del espiritu del mal, padre de todos los erro-
res y de todas la herejias. En un siglo como
el nuestro, en el cual se siente por todas par-
tes la necesidad de volver a la fe y las insti-
tuciones inspiradas por ella, y en que inmenso
es el nfimero de gente de todo estado y con-
dici6n que del protestantismo y de la incre-
dulidad pasa 6 la Iglesia Cat6lica el demo-
nio no podia imaginary un medio mads artifi-
sioso para engaiiar 6 los espiritus frivolos,
que no tienen bastante discernimiento para
descubrir el mal encubierto bajo cierta capa
de bien y simulada virtud, que fundando una
secta en la cual se aparenta career en Jesu-


cristo sin career efectivamente ni en 61, ni
en sus enseianzas, y en que cada sectario
se imagine tender ya un salvo conduct para
el Cielo con ejercitarse en-ciertas obras de be-
neficiencia.>> Tal es con otro matiz y con ce-
remonias mas ocultas, pero no menos ridi-
culas la Masonerii. Basta un poco de sen-
tido comfin para comprender que semejantes
sociedades lejos de estar animadas con la
pura doctrine de un Dios infinitamente sabio
y santo, no son sino monstruos inicuos y per-
versos disfrasados artificiosamente para per-
der las almas.
*
El magnetismo y el espiritismo
6 SatAn y la magia moderna. H6
aqui el nombre de un tercer opfiscolo, digno
de mencionarse, estampado por las Lecturas
Cat6licas, publicaci6n mensual establecida en
el Colegio Salesiano de Pio IX en Buenos
Aires. Los fen6menos del magnetismo y del
espiritismo son tan numerosos y extrailos
como innegables, y de ningin modo deben
confundirse con la prestidigitaci6n, juegos
de habilidad y farsas 6 engailos.
Nada mis fanesto y terrible que oIs efectos
que padecen poco A poco las personas que
se someten 4 los procedimientos del magne-
tismo y espiritismo. A mas del desarrollo de
gravisimas enfermedades nerviosas y de la
misma locura, n6tase un trastorno profundo
en el individuo: debilitaci6n de la voluntad
y tendencia casi irresistible al suioidio. El
magnetismo, el sonambulismo, el hipnotismo
y el espiritismo no son mas que formas mo-
dernas de la antigua magia, tantas veces con-
denada en la Sagrada Escritura, y prohi-
bida. severamente por la Iglesia. Los sor-
prendentes fen6menos producidos por ellos
son el resultado de un pacto 6 convenio di-
recto 6 indirect, explicit 6 implicito con
el demonio.
H6 aqui un hecho aut6ntico ocurrido en
la iglesia parroquial de Ars. El venerable
Juan Bautista Vianniey, en presenciade oeho
testigos, interrog6 el 23 de enero de 1840 A
una mujer poseida. A quien conozca el Ri-
tual de la Iglesia y los exorcismos destina-
dos A conjurar al espiritu maligno, no le sor-
prendera ciertamente que el demonio hablaso
por boca de aquella mujer. Entre otras cosas
el Cura de Ars le pregunt6: Qu6 piensas
sobre el baile ? A los bailes, respondi6,
yo los rodeo como un muro circunda un jar-
din. Qu6 parte tomas en la magia ne-
gra? El magnetismo, el sonambulismo...
todo eso es asunto mio. >
1 Pero acaso el diablo existed todavia ? pre.
guntan socarronamente algunos que procu-
ran engaiiarse 4 si mismos. ; Qu6! No le
han barrido ya del mundo los volterianos,
los espiritus fuertes, los libres pensadores y
francmasones ? A eso responded la narraci6n
del opfisculo que nos ocupa. El diablo no s&







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divierte ya armado de sus cuernos y. garras
tradicionales, sino que se viste a la moda
del dia: de apariencias milagrosas en tiem-
pos de fe, de fen6menos cientificos en los
de los racionalistas, de inspiraciones celestia-
les en las reuniones fanaticas; mas en todo
tiempo y lugar, atrayendo nuevos adeptos a
los malvados con los refinamientos de la lu-
juria, y a los honestos con inagotables ma-
quinaciones.
Es curioso notar las respuestas que en
nombre de Dios se ha visto obligado a veces
6 dar el demonio al conjurarsele por los sa-
cerdotes con los exorcismos eclesiasticos. Pre-
guntado si habia visto alguna vez a Dios
respondi6: Si, na sola vez al ser juz-
gado, pero no deseo volverle a ver mAs
porque le lie visto airado. L Cudl es tu
mayor tormento en el inferno 1 La deses-
peraci6n de haber perdido A Dios. Te
arrepientes de haberle ofendido? Ya no
es tiempo. L Qu6 harias si tuvieras espe-
ranza de salvarte ? Daria mi vida por el
Creador y me someteria al martirio y a todos
los tormentos antes que ofenderle. Es
muy grande el precio de un alma ? Gran-
disimo: Lucifer sufriria eternamente todas
las penas del inferno por arrebatar una sola.
L Es muy feo el pecado ? Lo es mAs que
un cuerpo en putrefacci6n. sCual es el pe-
cado que causa mayors estragos en el mundo?
La impureza. gSon acaso muchos los
que se condenan ? Muchos son los con-
denados, pocos los eacogidos. GOudl es el
trabajo mis excelente? El que se enca.
mina A la salvaci6n de las almas.
Concluimos, dice el mencionado opfisculo,
exhortando a todo cristiano a precaverse cui-
dadosamente de los curanderos adivinos y
charlatanes. Pecado muy grave y funesto,
que nada bueno puede esperarse de un mi-
serable que por medio de un pacto implicit
6 explicit con el demonio pretend curar
males fisicos 6 morales. El demonio, si Dios
se lo permit, para castigo del hombre, puede
curar tan s61o aquellas enfermedades que de
suyo son curables, pero en cuanto a las cu-
raciones que implicarian un verdadero mi-
lagro, nada puede hacer porque el obrar
verdaderos milagros es acto propio solamente
de Dios.
*
Felicidad desconocida. Cartas y
ejemplos sobre la vocacion religiosa, por el
presbitero Don Esteban Trione. Es este otro
optiscolo publicado por las Lecturas Cat6licas
del Colegio Salesiano, titulado de Pio IX en
Buenos Aires. Tales cartas comienzan con
una sentida dedicatoria del author A su ama-
disimo Padre Don Bosco. < Publicando estas
cartas, le dice, mi pensamiento vuela esponta-
neamente a tu veneranda memorial. Ti faiste
el Angel de mi vocaci6n: cual provide cus-
todio y diestro labrador cultivaste en mi


alma la tierna plant que sin ti se hubiera
malogrado en su germen. i Oh dias dichosos !
I Oh instances santamente queridos los que
Spas6 entire tus brazos! Don Bosco, padre
dulcisimo, dignate recibir ahora este home.
naje que to ofrece el mas amante y agrade-
cido de tus hijos.
; Quiera Dios que estas paginas, bajo la
protecci6n de tu nombre, puedan inclinar A
muchos j6venes A la virtud 6 infundirles el
bAlsamo dulcisimo de vida, que mediante tus
paternales esfuerzos, ha producido en mi la
vocaci6n religiosa. > Sin duda que la voca-
ci6n es-un don de Dios; pero es menester
cultivarla y fomentarla. Para ello es me-
nester escuchar d6cilmente las inspiraciones
de la gracia y alentar los nobles impulses
del coraz6n. Estas carts si much ilustran
la inteligencia del lector mueven mAs afin
su. coraz6n. Y este es precisamente su mayor
m6rito. Asi como en el orden |fisico el co-
raz6n constitute el centro de la vida orgA.
nica asi en el orden del espiritu el coraz6n
forma el centro de la vida moral. Un grand&
escritor lo ha dicho: La inteligencia rmds
grande no vale tanto como un coraz6n hermoso.
Todas las grandezas como todas las miserias
de la vida humana hay que buscarlas en el
fondo de ese vaso que encierra centre sus
fragiles paredes, ya inmaculado y purisimo
ya manchado con la inmundicia del vicio, 'el
rico tesoro del sentimiento. Gust6 el coraz6n,
de las engaiosas dulzuras del pecado, de-
j6se seducir por los deleites y regalos, 6 in-
quieto con luchas terrible al principio y con
vergonzosos desfallecimientosmas tarde, lleg6
a proclamar como ley de su ser el egoismo
de los placeres; y al encontrarse a cada paso
con las manifestaciones de un Dios y escu-
char su propia voz en lo intimo de su con-
ciencia pervertida lleg6 A negarle: Dixit in-
sipiens in corde suo non est Deus. Los excess
del coraz6n llevan A este linaje de falsa in-
credulidad. Aflije y entristeco el estado de
la sociedad: son pocos los que proclaman A
todo viento la negaci6n de Dios ; pero i cuAn-
tas personas con el proceder de su vida a
cada moment exclaman: i no hay Diosi
i Qu6 contrast en la vida del hombre! Si
sufre, siente el peso do la amargura que con
powder irresistible le acongoja. Si goza, expe-
rimenta un vacio en su propio placer quo
parece llamarle constantemente A mayors
recreos y deleites. El tomor de perder el bien
alcanzado turba su regocijo, y nunca est.i
satisfecho. Cuando le rodea la miseria aspira
A la riqueza, y cuando posee 6sta, acaba por
hastiarse. Aspira A algo mAs. ; Lo infinite!
i lo infinite he ahi el nobilisimo objeto y el
sumo reposo del coraz6n. Asi exclama el
sabio obispo de Laval, y aliade:
< Semejante al ave encerrada en la mA.
quina pneumAtica, y que carece de aire, el
coraz6n del hombre se agita, se lanza, cae
sobre si mismo, sufre y muere, 6 menos que






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rompiendo sus ligaduras, consiga lanzarse al
aire pure y profundo de lo infinite. >
El gran Tertuliano escribi6: El coraz6n
del hombre es naturalmente cristiano. > Y
S. Agustin, considerando la pequenez de las
dichas humans y la plenitud de la gran-
deza divina, dej6 escapar de su alma con-
movida estas sublimes palabras: << Inquieto
esta nuestro coraz6n hasta que descanse en
Dios. >
Alfredo de Musset, despu6s de haber em-
pleado las singulares dotes de su entendi-
miento en proclamar, entire la cadencia har-
moniosa de rimas suavisimas, el bajo imperio
de la incredulidad, sinti6se un dia acome-
tido del verdadero sentimiento del alma que
sufre las amarguras de la existencia, y dej6
escapar de su apenada lira este lamento:
A mi pesar me inquieta lo infinite.
Jouffroy, el desgraciado Jouffroy, tom6 6
empefo el desterrar en su espiritu el dulce
culto de la creencia. Todo su esfuerzo enca-
min6se a tan horrible prop6sito. Lleg6 el
deseado moment. < Era una noche de di-
ciembre : despu6s de un largo trabajo prepa-
ratorio, iba, por iultimo, a pronunciar su pos-
trer palabra sobre las cosas divinas. La ne-
gaci6n, cbmo una especie de creciente marea,
invadia paulatinamente sus mis profundas
convicciones..... Al cabo de poco tiempo,
creencias, tradiciones de familiar, recuerdos
de la infancia, today su primer vida, en una
palabra, habiase sumergido bajo el oleaje
devorador; y cuando nada qued6 en este
pensamiento devastado, cuando, a las tres
de la madrugada, rendido de fatiga arroj6se
sobre su lecho, pareci6le, escribe-el mismo
Jouffroy, que penetraba en una nueva exis-
tencia sombria y desierta: y afiade estas pro-
fundas palabras: Era incridulo y maldecia
de la incredulidad.
Este grito desgarrador de Jouffroy, era el
grito de un coraz6n herido que penetraba en
las sombras donde se extinguen sue mas con-
soladores' sentimientos.
No puede hablarse mas elocuentemente en
defense de la creencia.
El coraz6n encierra en su fondo dos co-
rrientes. Una !leva a la incredulidad por el
camino del vicio. Otra le conduce a Dios por
el vuelo espontaneo de sus constantes aspi.
raciones.
El que cercene sus alas al coraz6n, so
arrastrara siempre centre las espinas *de mi-
serable existencia.
El que le deje levantarse hacia el cielo
verA algin dia colmada su ansia inagotable
de fclicidad.


HISTORIC DEL ORATORIO DE S. FRANCISCO DE SALES


SEGUNDA PART
CAPITULO VI
(Oontinuacin)
Y asi fu6, ya que aquellos desventurados,
vali6ndose del pedregal que alli habia, co-
mienzan A arrojar una lluvia de piedras sobre
los dos enfermeros, pero gracias la agilidad
de 6stos y A que encontraron A poco rato
dos guardias livraron con felicidad del paso
en tan critical circunstancia.
No por esto se desisti6 de ir A los laza-
retos, hasta que hubo necesidad. Poco 6 poco
se fue enfriando la ira de los vecinos, que-
dandotan s61o la admiraci6ndetoda la cudad.
Es digna de mencionarse la ayuda prestada
A uno de los primeros col6ricos. En la ma-
liana del 16 de Agosto, fiesta' de S. Roque,
protector de Turin, viene una persona al
Oratorio diciendo que sentado a la orilla
del prado de los hermanos Defilippi se ha-
llaba un pobre hombre poseido de grades
dolores y pidiendo socorro. Don Bosco llama
pronto al j6ven Carlos Tomatis y ambos so
dirigen al punto indicado. Y en efecto: en-
cuentra alli a un pobre jorhalero que poco
antes le habia cogido el mal mientras estaba
comiendo un mel6n, del cual todavia tenia A
su lado una raja. Algunos curiosos le esta-
ban contemplando como aterrados, sin que
ni uno siquiera osara darle la mano, tanto
era el temor que de todos se habia apoderado.
Acercandosele Don Bosco, le Anima con bue-
nas palabras, y ayudado de dicho j6ven, le
levanta y hacele andar...... Pero entonces
le vinieron calambres y tan grades dolores
que pareciA agonizar. Fu6 precise llevarle en
brazos cual si fuera un cadAver. Llegados
al lazareto, sele proporcionaron los primeros
cuidados, se le administraron los santos
Sacramentos, y al another era ya difunto.
De otro hecho raro y casi prodigioso
queremos tambi6n aqui hacer menci6n. En
una casa de la calle de Cottolengo, A poca
distancia del piadoso Instituto del Refugio,
iba A trabajar una pobre cuanto buena mujer.
Permanecia aqui todo el dia, y al anochecer,
exceptuando rara vez, volvia A su casa. Para
su comodidad el amo dejaba a su disposi-
ci6u un oscuro y estrecho cuarto, en done
colocar sus cosas, y poder tomar descanso.
H6 aqui, pues, que el 8 de Diciembre,
fiesta de la Natividad de Nuestra Sefiora,
un joven del Oratorio, del cual nos ocupa-
remos dentro poco, se present al amo do
la habitaci6n y le dice: ; Hay por ventura
aqui algfin col6rico ? No, gracihs A Dios,
aqui no hay ninguno, respondi6 aqu6l.
Escuse Ud. aqui ha de haber algfn enformo
de gravedad, respondi6 el jovencito. Dis-







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pensa, buen muchacho, dijo el amo, tu habrds
equivocadola casa; ya que en 6sta afortunada-
mente todos estamos sanos y en pi6. A tal
negative, dada con precision, nuestro joven-
cito se retire un moment, da una mirada
al rededor, vuelve a entrar y dice al amo:
Hhgame V. el favor de mirarlo todo bien,
pues estoy, en que aqui hay una enferma.
- A esta tan graciosa insistencia, aquel
hombre determin6se Ahacer una inspecci6n en
la casa. Junto con el muchacho, pasa de
uno a otro cuarto, hasta que por fin van al
de aquella pobre mujer. Aqui me la encuen-
tran metida en aquel triste cuarto, que mejor
era un mal desvhn que otra cosa, toda en-
cogida y los (iltimos moments. Creia el
amo que al anochecer del dia precedent no
hubiera vuelto 5 casa, como acostumbraba
hacerlo siempre; pero comprende que al ir
a descansar un poco, la cogi6 el c61era
sin saber nadie nada. So llam6 inmediata-
mente a un sacerdote, quien la vi6 expirar
en los brazos del Seiior, tan pronto la hubo
confesado y administrado la Extrema IUnci6n.
Paso por alto muchos otros hechos, y s6lo
quiero hacer menci6n de uno por tocarnos
de cerca A nosotros. En aquellos dias los
j6venes del Asilo, juntos con Don Bosco
y, su madre, /formaban ya una familiar de
casi cien personas. Pues bien, viviendo en
un sitio en que el c61era arreci6 tanto, en
que A derecha 6 izquierda y por todos lados
cada casa tuvo que llorar muertos, des-
pu6s de cuatro mess y pasado el azote, se
vi6 que ninguno faltaba. El c61era habia
serpenteado a nuestro alrededor, llegando
hasta la puorta del Oratorio, y, lo que es
mis, .atrevi6se a penetrar en la misma habi-
taci6n de Don Bosco; parece que una mano
invisible oblig6le a retroceder, y asi lo hizo,
respetando la vida de todos. Cosa en verdad
para causar maravilla era ver tantos j6-
venes consagrados 6 tender A los enfermos
y que estaban tan sanos, robustos y de
buen color que parecia estuvieran pasando
sus vacaciones, no ya metidos entire las
pestiferas exhalaciones de los lazaretos sino
disfrutando del aire puro de montaiia. De
lo que sucedia que quien lo sabia quedaba
maravillado y era impossible no ver en esto
la bondad de Dios que visiblemente los pro-
tegia.
Hemos dicho mas arriba que el c6lera pe-
netr6 en la habitaci6n de Don Bosco, y ahora
decimos que le atac6. En efecto: nos cont6
su madre Margarita que una noche despu6s
de un dia de much fatiga, al acostarse sinti6
gran debilidad, cual nunca la habia experi-
mentado en su vida, seguida de frio y calam-
bres en los pies y las pieruas, de manera que
tenia todos los principios del gran enemigo.
Qu6 hace? Temiendo sin duda espantar A
los j6venes si pedia auxilio, 61 mismo se
prest6 el servicio necesario' que se daba
a los colericos. Y asi, cogiendo con ambas


manos la manta y la sabana, se puso A frotar
con tal fuerza los pies y piernas, que al cabo
de un cuarto de hora, causado y oprimido por
la fatiga, todo su cuerpo estaba bafiad6 en
sudor. En este estado, Don Bosco se durmi6,
y al despertar del dfa siguiente hall6se sin el
menor mal. Fu6 este el finico caso de c61era
que se tuvo en casa.
Unavez que este mal hu6sped hubo desapa-
recido por complete de la ciudad y su terri-
torio, Don Bosco quiso que los j6venes die-
ran gracias al Seiior, por haberles tan amo-
rosamente librado. A este fin se fij6 el 8 de
Diciembre, en cuyo dia el inmortal Pontifice
Pio IX, en la Basilica .Vaticana, rodeado en
nfimero de 200 entire Cardenales, Patriarcas,
Arzobispos y Obispos, venidos de las diversas
parties del mundo, proclamaba solemnemente
el dogma de la Immaculada Concepcion.
En la maiiana de aquel memorable dia,
los j6venes, tanto del Asilo como del Ora-
torio festive, se acercaron a recibir los santos
Sacramentos de la Oonfesi6n y Comuni6n en
honor de la Inmaeulada Concepci6n de Maria,
ya que como bondadosa Madre los habia co-
bijado bajo su manto. Por la tarde, vigilia
de la fiesta, Don Bosco prepare los Animos
para dar las debidas gracias con un oportuno
discurso. Habl6 del modo convenient y
adaptado a sus inteligencias, sobre el tan
noble misterio que eit aquel dia se definia
dogma de f6; habl6 de la bondad y valimien-
to de Maria para con sus devotos, diciendo,
al fin, c6mo habiendo ya cesado todo peligro
de c61era, just era se dieran las debidas
gracias al Cielo, por habernos de 61'preser-
vado. Don Bosco compare el paso del c61era
por nuestro territorio al paso del Angel ex-
terminador en Egipto, y para mejor dar 6
conocer el insigne beneflcio que el Sefor
nos habia concedido, narr6 algunas dolorosas
escenas acaecidas en la Liguria, en el Pia-
monte, en el mismo Turin y on algunas casas
vecinas. Si, asi termin6 61, si, mis que-
ridos hijos, demos gracias al Senior .que harta
raz6n tenemos, ya que como veis nos ha con-
servado la vida en medio de mil peligros.
Pero 5 fin de que nuestras gracias sean mhs
expresivas, unimoslas con una cordial y sin-
cera promesa de consagrar al Seior el rest
de nuestros dias, amhndole con todo nuestro
coraz6n, practicando los deberes de nuestra
sacrosanta Religi6n como buenos cristianos,
observando los mandamientos de Dios y do
la Iglesia, y huyendo en fin del pecado mor-
tal que es un mal infinitamente mayor quo
el c6lera y la peste.. Dicho esto enton6
el Te Deum, continu6ndolo los j6venes con
las mis vivas muestras de agradecimiento y
amor.
(Continuard).

Con aprobacii6 de la Autoritad Eclesiastica -'Gerente JOSE GAMBINO
Turin, 189S Tipografia Salesiana.




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