Group Title: Boletin Salesiano.
Title: Boletâin Salesiano
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 Material Information
Title: Boletâin Salesiano
Uniform Title: Boletâin Salesiano (Turin, Italy)
Physical Description: v. : ill. ; 27 cm.
Language: Spanish
Creator: Oratorio Salesiano
Publisher: Oratorio Salesiano
Place of Publication: Turin Italia
Frequency: monthly
regular
 Subjects
Genre: periodical   ( marcgt )
 Notes
General Note: Description based on: Aäno 7, n. 1 (enero de 1892); title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075624
Volume ID: VID00005
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 35918727
lccn - sn 96026719

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BOLETIN SALESIANO


Debemos ayudar A nuestros her-
manos A fin de cooperar A la
difusi6n de la verdad.
(III S. JUAN, 8).
Atiende & la buena lecture, a la
exhortaci6n y & la ensefanza.,
(I TIMOTHY. IV, 13.)
Entre las cosas divinas, lamas di-
vina, es la de cooperar con Dios
A la salvaci6n ds las almas.
(S. DioNISlo.)
El amor al pr6jimo, es uno da
los mayores y mAs excelentes
dones, que la divina bondad
puede conceder a los hombres
(El Doct. S. FRANC. de Sales).


Quien recibiere & un niiio en mi
nombre, A mi me recibe.
(MATH. xvinI.)
Os recomiendo la ninez y la ju-
ventud; cultivad con grande es-
mero su educaci6n cristiana; y
proporcionad libros que les en-
sefien A huir del vicio y A prac-
ticar la virtud.
(Pio IX.)
Redoblad todas vuestras fuerzas
& fin de apartar A la nifiez y
juventud de la corruption e
incredulidad y preparar asi una
nueva generacion.
S(LEON XIII.)


-+3( DIRECCION en el Oratorio Salesiano Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) )4-'
~- ... ... ... ... .. .. \~- .. ... ... c .. a.. a .


SUMIAIIO.
Preparaci6n & la Fiesta de Maria Auxiliadora.
Gracias de Maria Auxiliadora.
El Qat6lieo debe ilustrarse en su fe.
Breves indicaciones para la ensefanza del Catecismo.
Mons. Riccardi Arzobispo de Turin.
La Clipula del Santuario de Maria Auxiliadora.
Noticias de nuestras Misiones. Colombia. Un sacerdote
Salesiano al servicio de los leprosos.
Bogoti. Fiesta en honor de San Francisco de Sales.
-Nuestros agradecimien-tos d& los Sres. Presbos. E. M.
Castro, S. Machado y A. Metalli.
Historia del Oratorio de San Francisco de Sales.



...


PIEPAIEMONOS

a celebrar la fiesta do Maria Auxiliadora.

La devoci6n & Maria sumamente re-
comendada a la cristiandad entera, es
simpAtica y necesaria A todos los files,
pero lo es singularmente A los Salesianos
quienes traen origen de la inspiraci6n,
de la Santfsima Virgen A su siervo Don
Bosco, se cobijan bajo el manto de Maria
y en ella cifran su mayor confianza.


La devoci6n d Marfa es seiTal de predestinaci6n.

i Qu felicidad la de estar elegido por
Dios de la eternidad para lograrla gloria!
SA quien no preocupa el pensamiento de
si le cabra la suerte de ser contado en
tan dichoso numero?
Pues bien, no cabe duda que, la devoci6n
a Maria es el medio mas eficaz para
obtener la salvaci6n; y asi como es im-
posible que se salve el que no es prote-
gido por Maria, es tambidn impossible que'
se condenen aquellos A quienes sirve de
abogada (1),
La Iglesia infalible nos enseia que los
que huyen de Maria hallan la muerte, y
que por el contrario el devote de Maria
encuentra la vida: Qui me oderunt dili-
gunt mortem. Qui me invenerit inveniet
vitam. Qui elucidant me vitam aeternam
habebunt. Como laa Madre de Dios sea la
raz6n secundaria de nuestra salvaci6n,
conviene lo sea del mismo modo de
nuestra predestinaci6n; y puesto que en
el cielo todos los angeles y santos le
forman corte A la diestra del Eterno
Padre, f6rmansela en la ticrra y se pre-


(1) San Anselmo,


Sale luna vez al mes.


MAYO de 1892.


ANO V11. N. 5.





- -I


parn A ser sus cortesanos en la gloria
los que acc la honran,1levando su librea.
Maria promote a-istos su constant pro-
tecci6n e intereesi6n omnipotent: Quod
Deus imperio, tu prece, Virgo, pbtes. Aunque
today la corte celestial piidiera mi conde-
naci6n seguro estaria do salvarme con,
solo el patrocinio de Maria, afirma el
docto Suarez.
Dichoso.i oh Maria el que os ama! ex-
clamaba San Juan Berelmans; si iamo d
'Maria, cierto estoy de obtener la gracia (de
la perseverancia y de alcanzar de Dios
cuanto le )pida. Por esto aquel Santo,
no cesaba de renovar su consagraci6n A
la Santisima Virgen y de repetir entire
si: Amo 6 Maria ; quiero amar d Maria.
San Ligorio no olvidaba jams en sus
misiones hacer una predicaci6n sobre la
misericordia de Maria, y aseguraba que
era la mas provechosa de todas.
Afirma S. German que el que pronuncia
con afecto el nombre de Maria tiene ya
la vida de la gracia, 6 en breve renaceri
d ella. Sl6o se pierde el que no acude
al Auxilio de los Cristianos (1), pues que
la devocion a 31\hli i es el salvo conduct
para no, ser desterrado al infierno, con-
forme la feliz expresi6n de San Efr6n.
Quien sirve 5 la Reina del Cielo y ob-
tiene su intercesi6n, puede estar tan se-
guro de alcanzar ]a felicidad eterna como
si ya estuviese en ella (2). Felices, mil
veces felices los que obtienen el favor
de Maria, dice S. Buenaventura, pues los
,socorrera particularmente a la hora de la
muerte, los acompafiar4 y alentard en el
divino tribunal y mereceran ser recibidos
por los bienaventurados como compaiieros
.suyos.
~ Queremos saber si nuestro nombre
esta escrito en el corazon de Maria?
Nada mnis fAcil, que seguramente lo
estd si el nombre de Maria esta escrito
en el nuestro. De qu6 sirve,pues, el
inquietarnos con las sentencias de los
sabios, sobre si la predestinaci6n 4 la glo-
ria precede 6 subsigue a la prevision de
los m6ritos? jSi nuestros nombres se
hallan 6 no escritos en el libro de la
vida? Si somos verdaderos siervos de
Maria, y obtenemos su protecci6n sin
duda estamos, escritos en 61, porque, seglin
sentencia de grandes santos, Dios no
concede la devoci6n de su augusta Madre
sino a los que quiere salvar.


(1) S. Ligorio.
(2) El Abad Guerrico


Al que estA marcado con el sello de
Maria, Dios 'le reconoce por suyo.
Oidlo vosotros todos los quo anielais
el paraiso, exclama. S. Buenaventura;
servid, honrad & Maria y hallar6is infa-
liblemente la vida eterna.
Debemos tender present que una gracia
spiritual 6 temporal que nos hace Maria
,no es s61o exprexi6n inequivoca del amor
que nos tiene, sino una serial manifiesta
de que nos quiere salvar; porque esa
gracia es tan s61o un medio de que se
vale para avivar nuestro afecto hacia ella
y nuestra confianza en su bondad.
Esta buena Madre, decia Don Bosco,
nos tiene ya preparados sus favors; s61o
quiere que se los pidaios con todo co-
raz6n y le prometamos ayudar y pro-
mover las obras mas conformes a la gloria
de Dios, honor suyo y salud de las almas,
en especial la educaci6n de la nifiez pobre
y abandonada, como, lo hacen nuestros
amados Cooperadores. Si, invocadla con
fervor y confiad en que os concedera
today gracia que no se oponga al bien de
vuestras almas.

yyyy-y-yyyy y yyy


Gracias de Maria Auxiliadora


Efieacia de una novena. Adver-
tida cierto dia de que una amiga mia se
hallaba desahuciada y que, recibidos ya los
filtimos sacramentos, habia declaradoel m&
dico que no veria el alba del dia siguiente,
fui A verla en el acto, y acomnpauada de sus
dos hijas comenzamos como supremo recurso.
una novena al Sagrado Coraz6n de Jesfis y
a Maria. Auxiliadoia para obtener la cura-
ci6n de la enfenina.
A poco se not6 un cambio admirable: el
medico qued6 maravillado al notarla muy
mejor al dia siguiente, y en breve -recobr6
enteramente la salud.
La madre y sus hijas me ruegan d6 publi-
cidad 6 esta gracia de Maria Auxiliadora.
BEATRIZ NEGRI.
Biolla, 13 de mayo de 1889.
*
Maria conserve una madrie i sus
hij os.- Una seiiora llamada Teresa Ghiozzo
hacia pocos dias que habia quedado viuda
cuando cay6 enferma de fiebre tifoidea y.
segfin los doctors, la muerte parecia inui-
nente. i Qu6 desgracia! tenia cinco hijos y era
menesterresignarse d dejarlos en la horfandad.





- 67


Mas animada a confiar. en Maria Auxilia-
dora, pusi6ronle una image suya que tenia
escrita en el reverse unajaculatoria de pulio
y letra de Don Bosco.
i Oh prodigio!'Pasadas cortas horas, cesa
la fiebre y la enferma entra en convalescen-
cia. Aquello era humanamente inexplicable.
Ahora, completamente sana, bendice a Maria
y public la gracia alcanzada por su omnipo-
tente intercesi6n.
R. C. de Moirano.
6 de juuio de 1889.

*
Liheraci6n de una plaga de lan-
gostas. Amadisimo Sr. Don Rua: Las
langostas son uno de los mas terrible azotes
de este pais. Vienen de los bosques :del
Brasil y Bolivia en tan gran copia que forman
por leguas enteras una densa nube que cubre
el sol, y al detenerse en un lugar no dejan
ni una hoja, ni asomo de verdura, que roen
basta las tiernas cortezas de los arboles.
El afo pasado con venir 6 Paisandfi la
redujeron 6 la miseria. Temiase en este afio
una invasion semejante. La familiar del ge-
neral Borges que alli tiene grandes propie-,
dades habia ya por precauci6n hecho colocar
ac, y alli grandes montones de hojas y heno
para prenderles fuego y ahuyentarlas con el
humd.
Pero icosa inaudita! Una tarde aparecen
. lo lejos y avanzan con tal rapidez que
causaba asombro y hacian desfallecer todo
esfuerzo. Aquellosinsectos llegaron a cebarse
en las mieses, prados y frutos como un ej6r-
cito devastador, y la familiar se encerr6 en
su casa para no presenciar semejante de-
sastre.
Pero ocurri6le una feliz idea a una de las
hijas de la familiar. Toma una imagen, la
manda colocar sobre un arbol y luego, unida
a sus compaileras, todas se encomiendan a.
Maria Auxiliadora 6 fin de que libre aquella
tierra de tan inevitable destrucci6n. i Oh
bondad de Maria! A la madrugada del dia
sigiiente no se veia ya ni una langosta: no
habian tocado ni una mata, ni una floor. El
milagro era patent. Todos aqui han que-
dado maravillados en extreme, y para que
so aumente en los fieles la conflanza en Maria
le envio esta breve relaci6n.
De U. afino. hijo
Luis LASAGNA
Presbitero.
.Eontevideo, 9 de diciembre Ie 1891


El Cat6lico debe ilustrarse en su fe .

Un gran problema se ofrece hoy a la
humanidad. Una plaga inmensa de males
intelectuales y morales .invade al mundo
y hace presagiar espantoso porvenir. Si
tantas desgracias deploramos, ya de per-
sonas que han recibido educaci6n cristiana,
Squ6 no deberemos temer de la juventud
que va formandose, viciado el coraz6n y
pervertido el juicio con las falsas, ne-
fandas y subversivas doctrinas de las
sectas impias,, enemigas declaradas de
Dios y su religion? Es pues un asunto
del mayor interns y por decirlo asi de vida
6 muerte el que deberesolverse en nuestra
6poca. 6ste es el de infundir ideas pro-
fundamente cristianas 4 la generaci6n
present: es menester que todo cat61ico
se afirme en su fe, y eduque 6 instruya
cristianamente a la nifiez. H6 aquf el
problema capital y la cuesti6n. mis alta
y noble por excelencia.
Por una parte no cabe duda que el
porvenir de los pueblos pertenece a la
juventud; por otra es bien manifesto
que s61o de las ensefianzas del divino
Redentor emanan las puras costumbres,
fnicamente en ellas se apacienta colma-
damente el alma, se produce la paz de
las families y la felicidad de todas las
classes sociales.
Mas jqu6 medios emplear para conse-
guir tamafios bienes ? La raz6n y la ex-
periencia ensenan que el mas seguro es
la ensefianza del Catecismo, c6digo su-
blime, y de incomparable verdad, < ma-
gnifica sintesis que explica todos los enig-
mas, disipa todas las dudas, rebate todas
las dificultades, lazo misterioso que une
al hombre con Dios, el cieloconla tierra,
el tiempo con la eternidad; y todo esto
sin esfuerzo de palabras, sin ambajes,
con suma claridad, de tal modo que
basta tener oldos para escuchar y cora-
z6n d6cil para career y amar. >
Ni S6crates, ni Plat6n, ni sabio algune
de la antigiiedad vislumbr6 una ,obra
semejante.
Es pdr tanto indispensable dar a este
studio la importancia que merece, que
no hay otro mas fitil ni mas necesario,
como quiera que es el fundamental, el
ancora de salvaci6n, la antorcha de luz
para alumbrar nuestro camino, disipar las,
tinieblas amenazadoras y permitirnos en-
trever tiempos mejores.





- 68 -


Desde el origen del Cristianismo, los
mayores santos y los genios mis ilustres
se consagraron con particular diligencia
6 la ensefanza del Catecismo. Origenes
era catequista en Alejandria, San Cirilo
en Jerusal6n, San Agustin, sin hablar de
los dem4s Santos Padres de la Iglesia, lo
fu6 insignei tanto de palabra coio por es-
crito; para San Carlos Borromeo, San
Francisco de Sales y otros mil ensefiar
el Catecismo era su trabajo de predi-
lecci6n. Pero 6sta no ha sido obra exclu-
siva de los eclesiasticos, que tambi6n
muchos seglares de gran doctrine y piedad
han hecho lo mismo. El sabio Gers6n,
Alejandro Volta y De Maistre tenian 4
much honra hacer el Catecismo.
Los incrddulos mismos, aun mis cinicos,
reconocen la importancia de este studio.
Asi Diderot, uno de los corifeos de la
filosofia impia del siglo xvim, sin atra-
verse a confiar 4 nadie la educaci6n
de su hija de diez afios, se encarg6 de
ensefarle personalmente el Catecismo.
Ou6ntase que M. Beauz6, amigo suyo, le
sorprendi6 en cierta ocasi6n dando tales
lecciones: i 06mo, exclam6, ti ensefias el
Catecismo a tu hija! Teestas burlando?
-. Y Diderot, que queria ser impio con
sus amigos, pero no en presencia de su
hija, arque6 las cejas y respondi6 seve-
ramente: Si yo conociese un libro mejor
para hacer de mi hija una nifia respetuosa
y tierna, buena mujer y digna madre, se
lo ensefiaria; pero, 4 la verdad, que no
conozco mas que el Catecismo que le
pueda ensefiar todo esto.
Sin hacer menci6n de otros muchos,
baste recorder que Napole6n I ensefi6
pacientemente el Catecismo durante dos
afnos consecutivos A la hija del incr6dulo
general Bertrand. Y, por fin, Troplong,
c6lebre president, del Senado y Tribunal
supremo de Paris, cuando en punto de
muerte se disponia 4 recibir los dltimos
sacraments, dijo: Despuds de haber leido,
estudiado y vivido much, reconozco que
nada hay mds hermoso, verdadero y admi-
rable' que el Catecismo.
*
I Qu6 raz6n podra entonces alegarse
para arrinconar si no para desterrar este
libro ? 1 Ten6is hijos? Recordad el
deber que el Sefior os impone de ins-
truirlos, dice el Eclesiastico. Grande, muy
grande es vuestra responsabilidad. ; Oh,


vergiienza! exclama San Juan Oris6s-
tomo; no se ahorra dinero para fertilizer
un campo, para la comodidad de una
habitaci6n, para el regal de la mesa, el
esplendor del carruaje y hermosura de
los caballos; y no se quiere hacer gasto
alguno para que los hijos leguen 4 ser
mds cristianos y morales. >
Gracias al Cielo, no faltan buenos ca-
t6licos que, estimando en lo que vale la
santa obra de que hablamos, se con-
sagren 4 ella con celo y constancia dignas
del mayor aplauso. Su ejemplo merece
ser imitado: no se diga que faltan los
medios, que una vez puesta mano a la
obra la caridad cristiana los suministra.
Tambi6n en este punto son de aplicarse
las palabras del Sefior: Buscad primera-
mente el reino de Dios y sujusticia, que lo
demds se os dard por afadidura. Ali6n-
tenos la exhortaci6n del inmortal Ponti-
fice Pio IX: Os recomiendo la nifiez y la
juventud; cultivad con grande esmero su
educacion cristiana. Y luego la no menos
ardiente de Su Santidad Le6n XIII:
Bedoblad vuestras fuerzas dfin de apartar
d la niiiez y juventud de la corrupcidn
6 incredulidad y preparar asi una nuewva
generaci6n.


Breves indicaciones
para la enseianza del Catecismo.
La buena instrucci6n del niio depend
principalmente de su preceptor 6 maestro.
La infancia no sabe resistir a quien pro-
cura diligentemente ganarle el coraz6n.
La naturaleza ha dado A las madres una
ternura inefable, una voz y una mirada
que expresan today la pasi6n del amor y
que les permit insinuarse con indecible
encanto en el animo de sus hijos.
El catequista hace las veces de padre
y madre, sin olvidar que el secret para
cautivar las almas, hacer germinar en
ellas los mis delicados sentimientos cris-
tianos y llevarlas 4 Dios es el afecto, la
benevolencia y dulzura. El mundo serd
de aquel que ands le ame y mejor sepa de-
mostrdrselo.
Para que la instrucci6n sea eficaz, con
aquel. migico poder que obra maravillas,
es menester que el catequista sepa darse
4 entender de los nifos y les haga agra-
dable, a manera de un' pasatiempo, la
ensenanza religiosa. No es esto tan sen-
cillo, que se'requiere gran celo y esfuerzo.





- b9 -


Los mejores maestros, los obispos mas
eminentes aconsejan singular studio
previo. Mas como aunque el hombre
plante y riegue, s61o Dios da el incre-
mento, es precise ante todo acudir A ~1l
por la oraci6n.
Es de suma importancia:
1 Entretener la atenci6n de los nifios
con frecuentes y variadas preguntas; que
debiendo ellos hablar, es fuerza que
agucen el ingenio y reflexionen mAs de-
tenidamente sobre lo que se les jensefia.
Seria de desear que ningin niio al con-
cluir la instrucci6n pudiera quejarse de
Sno haber sido interrogado.
20 Exponer la verdad del modo mAs
claro, sencillo y precise, abundando en
hermosas comparaciones, parabolas y bien
excogidos ejemplos.
30 No divagar en cuestiones meramente
especulativas, y si prestar particular aten-
ci6n A lo que toca a la vida prictica,
como, v. gr.: del modo de resistir & las
tentaciones (hablando con suma prudencia
y discreci6n sobre cuanto ofenda la virtud
Angelica), de c6mo deben huirse las oca-
siones de pecado, de la manera depracticar
la obediencia, santificar el trabajo, apro-
vechar el tiempo, etc.
4 Dar cierta novedad a cada ins-
trucci6n : un certamen, una fiesta, un
paseo, etc., son cosas que atraen mul-
titud de nifios; una instrucciou por medio
de dialogo suele ser interesantisima. No
debe perderse de vista que con prodigar
los premios y aplausos se disminuye su
estimaci6ni 6 importancia.
5 No cansar con largas instrucciones,
que los nifios pronto se distraen y fasti-
dian, y entonces en vez de ganar se
pierde con retenerlos demasiado tiempo,
aunque sea para ensefiarles las cosas mas
importantes y sublimes.
6 Recomendar encarecidamente i las
families, por medio de circulares, cartas
y anuncios la cooperaci6n A esta santa
obra.
70 Dar la mayor solemnidad possible 4
la fiesta de la primer Comuni6n (1).
No es fuera de prop6sito recorder el
hecho siguiente: Un buen pArroco se la-
mentaba un dia de que los niios no acu-
dian A su iglesia para la ensefanza do-
minical del Catecismo. Recibi6 entonces
un consejo no menos sencillo que eficaz:
(1) VWase el MANUAL DE LA PRIMERA COMU-
NI6N del Presbitero Salesiano Camilo Ortizar, del
cual tomamos estas indicaciones.


Organized, se le dijo, una feria 6 loteria
expresamente para los quo hayan side
asistentes al Catecismo. Qu6 costaba
en efecto regular algunos puntos 6 billetes
convertibles en libros, dulces, juguetes 6
prendas de vestir? No obstante aquel
consejo fu6 como un secret mAgico: al
cabo de pocas semanas era ya tal la con-
currencia al Catecismo dominical que el
pArroco necesit6 buscar nuevos colabora-
dores y llamar en su ayuda 6 las Hijas
de Maria.



Ions. Riccardi, Arzobispo de Turin
,Sucesor del Erx.0 Cardenal Alirmonda

El 27 de Marzo, cuarta dominica de cua-
resma llamada, vulgarmente .Dominica Le-
tare 6 causa de que la misa que en-ella so
celebra comienza con la exhortaci6n de San
Pablo Aldgrate y vistete de fiesta, la Iglesia
de Turin, viuda con la muerte de su docti-
simo y no menos santo Arzobispo, se enjug6
el Ilanto y visti6se de gala para recibir con
entusiasta alegria al ilustre Monsefior David
Riccardi antes Obispo sucesivamente de Ivrea
y de Novara.
Ya Monsefior Riccardi habia dirigido una
carta pastoral de gran merito y lena de ter-
nura 6 los fieles de su nueva grey. Decia
en ella que cuando el Sumo Pontifice le
llam6 al Arzobispado de Turin se sinti6 en
extreme conmovido y confuso. Pas6 una
noche en agitaci6n, luego celebr6 la santa
Misa, al fin de la cual se ofreci6 a Dios y
]e dijo: <'El Papa me llama, sois, pues, vos
Seiior, quien me llama, y obedecer6. > Estas
sencillas pero elocuentes palabras que reve-
laban la mente y coraz6n del ilustre Prelado
encondieron pronto el deseo de conocerle y o-
frecerle las expresiones mas vivas y sinceras
de respeto, amor y fidelidad. Por esto el dif
de su llegada fu6 de expansion y regocijo.
Por nuestra parte nos congratulamos muy
de veras y damos A Monseior Riccardi la
mas cordial bienvenida. Qu6 su residencia
en esta arquidi6cesis sea un manantial de
paz y religion, y que con su piedad y celo
consuele A la Esposa atribulada de Cristo.
Bendiga Dios los trabajos de su apostolado
de modo que a cada dolor acompale mayor
consuelo y siga a cada combat un triunfo.






- 70 -


la clpula del santuario
de Maria Auxiliadora en Turiu.

Muchas son las personas de Turin y ex-
tranjeras- que continian visitando la iglesia
de Maria Auxiliadora, ya para orar en el
santuario devoto y beidito, ya para admirar
la elegant ornamentaci6n recientemnente lle-
Vada a cabo. Todo es alli digno del studio
ann de los mas habiles artists; y si muchas
son las obras maestras que merecen especial
menci6n, nos concretainos ahora I dar un


vienen en seguida al rededor grupos A cual
mis digno de atenci6n: San Francisco de
Sales, San Carlos Borromeo, San Felipe
Neri, San Luis Gonzaga, San Basilio, Santa
Teresa de Jesfs, San Juan Bautista y otros
patrons de las principles Casas Salesia-
nas, todos los cuales parece que invocan
la intercesi6n de Maria. Alli se ve San
Juan de Mata, fundador deo la Orden de
la Santisima Trinidad, y cuya eroica vir-
tud mereci6 los elogios mAs entusiastas de
los mismos impios, inclusive el cinico Vol-
taire.
SAla estA San Pedro Nolasco, fundador de


Mons. Riccarli arz. de Turin.


grabado de la parte de la cflpula que mira
al altar mayor, y el cual es como la conti-
nuaci6n del que ilustr6 nuestro Boletia del
mes pr6ximo pasado.
Esta cfpula, con nueve metros de alto y
vdiez y siete de didmetro, pintada al fresco
por el c6lebre maestro Rollini, antiguo dis-
cipulo de Don Bosco, no es otra cosa que
Ja historic del culto de Maria Auxiliadora.
.La Santisima Virgen con su divino hijo en
brazos, y sentada en un trono, tiene A San
-Jos6 a su derecha y A San Miguel d la iz-
quierda; luego aca y alli angeles, arcdn-
geles, coros, multitud de bienaventurados;


los Mercedarios por inspiraci6n de Maria, y
A su lado uno de sus mAs ilustres compa-
ieros San Ramnin Nonato. A0e, tenemos un
cuadxo acabado que represent la victoria
de Lepanto; alla otro no menos primoroso
recuerda la liberaci6n de Viena. A un lado
estA el gran Pontifice Pfo VII, quien, hecho
prisionero por Napole6n, recobr6 la libertad
mediante la protecci6n de Maria Auxiliadora.
A otro lado estd la Pia Sociedad Salesiana:
Don Bosco, Monsefor Cagliero, las Hijas de
Maria Auxiliadora, various misioneros rodea-
dos de patagones y fueguinos que expresan
la gratitud 6 sus bienhechores. Si es nota-






SANTUARIO DE MARIA AUXILIADORA
Pintura de la cupula por el maestro JOSE ROLLINI.


-i -..
~: : -'


Parte que mira al altar mayor.


-- !?-.
Irr;.rr






- 72 -


ble en gran manera cada grupo, el conjunto
es majestuoso y sorprendente.
Y es circunstancia digna de indicarse: esa
cf1pula inspira singular devoci6n; al fijar los
ojos en ella uno se siente sobrecogido de
cierto piadoso sentimiento como delante de
magnifico altar, en que atrae sobre todo con
la bondad mas tierna la imagen preciosisima
de Maria Auxiliadora.
-- M lilillIII 11111li ll; l ul. ll'il!ii illl 1 I:1Il. il 1::. IIII IIII,1.il'!l'.l ill i'llll il I' I I I I -

NOTICIAS DE NUESTRAS MISIONES

Colombia.
Un sacerdote salesiano al servicio de los leprosos.
Es ya tiempo de hablar de la generosa
resoluci6n tomada por el misionero sale-
siano R. P. Miguel Unia. La correspon-
dencia que publicaremos sobre el particu-
lar bastarA para el conocimiento exacto
de su heroico sacrificio.
Oonviene primeramente advertir que
como el afio pr6ximo pasado viniera de
Bogota el R. P. Evasio Rabagliati, Di-
rector de la Casa Salesiana establecida
en aquella capital, encarg61e nuestro Rec-
tor Mayor Don Rua que, en llegando deo
regreso a America, visitase A Mejico A fin
de tomar las medidas del caso sobre la
aceptaci6n de una casa que de aios atras
se tiene destinada 4 los Salesianos.
De vuelta el R. P. Rabagliati en Bo-
gota, se le ofreci6 tan gran trabajo en la
iglesia de Nuestra Senora del Carmen
conflada a la atenci6n de los Salesianos
que juzg6 no poder ausentarse, sin gran
perjuicio de los files, ni siquiera por
pocas semanas. Escribi6 en consecuencia
A Don Rua para que en caso de no po-
derse diferir semejante viaje se sirviera
mandar algin otro sacerdote en su lugar.
Aprob6 Don Rua las razones de Don
Rabagliati y encarg al R. P. Miguel Unia
Prefecto de la Casa Salesiana de Bogota
la comisi6n que a Don Rabagliati no le
habia sido dado efectuar. Afiadfale que
si visitando la casa ofrecida en M6jico
juzgaba convenient aceptarla, quedara
alli como Director de ella esperando nue-
vos auxiliares de la Casa de Turin.
-Mientras esta respuesta iba en camino
llegaron i Don Rua las dos cartas si-
guientes:


Inspiraci6n y generosa resoluci6n.
Bogota, 18 de agosto de 1891.
REViO. SR. DON RUA:
El Sefior se ha dignado favorecerme de
un modo singular pues me concede una
gracia muy sefalada con inspirarme el deseo
de consagrarme al cuidado spiritual de mul-
titud de pobres leprosos confinados entire las
montalas de esta Repfblica 6 fin de que su
mal no contagie & su' conciudadanos y los
libre de temor.
i CuAn infelices son! No menos de sei-
cientas personas desterradas del suelo natal
hallanse en el Lazareto de Agua de Dios a
tres jornadas de Bogota, sin relaci6n alguna
con parientes y amigos, que o deshonra tie-
nen hasta escribirles, y, lo que es afin mas
doloroso, sin un sacerdote que las aliente con
los consuelos de la religion, fiaicos capaces
de hacerles sobrellevar resignada y pacien-
temente su desgracia.
Pensando en la tristisima condici6n en que
viven me asalt6 una feliz idea que acarici6
luego el coraz6n. L Y si yo fuera 6 servirles
de padre ? Me sent por un moment sobre-
cogido de temor, pero no tard6 en serenarme
y pensar con madurez sobre este punto.
Mucho, much medit6 en ello, y mientras
mas lo reflexion6 me senti mas dominado por
esta idea, y ms movido 4 realizarla. S61o me
faltaba el consentimiento de mi Director.
Cuando le expuse mi siplica, pareci6 horro-
rizarse. Si se tratara de exigirme a mi se-
mejante sacrificio, me dijo, confiando en Dios,
lo aceptaria gustoso; pero exponer A peligro
de no lejana muerte A un hermano, eso no.
No se trata de que me exponga a pe-
ligro alguno, sino de que condescienda con-
migo, esto es, de que me permit seguir el
deseo A que me arrastra el coraz6n.
Me oy6 hablar y cay6. Pi6nsalo bien
antes de decidirte.
Lo he pensado muy detenidamente.
Pi6nsalo afin varias semanas y despuds
hablaremos.
Yo no podia estar tranquilo. Cada dia
iba d mi Director a hablarle de los leprosos
de Agua de Dios.
Por fin me dijo: Basta, site sientes con
tanto valor yo no puedo impedir que vayas
6 ejercer la caridad entire aquellas almas.
L Pero cuAndo quieres partir t
Lo mas pronto possible.
Bien; te permit ir A consolar 6 los le-
prosos de Agua deo Dios y permanecer alli
hasta que nuestro Rector Mayor Don Rua
determine definitivamente. Dios behdiga tu
resoluci6n.
Difundi6se "sin demora la noticia por la
ciudad, y pronto recibi un despacho de la
Curia en el cual se me extendia el titulo de
capellin de Agua de Dios. Este nombra-








miento es la confirmaci6n de que Dios me
llama a aquel lazareto. Vinieron en seguida
multitud de amigos que creyendo me hu-
biera vuelto loco trataban de disuadirme;
pero hubieron de convencerse de'que soy de
cabeza dura y me deja.ron tranquilo. Llegaron
a su vez los m6dicos, quin A sugerirme una
precauci6n, qui6n otra. Ya ver6 allA lo que
serA possible y convenient poner en prActica.
Antes de partir le escribo a Ud. Sr. Don
Rua rogAndole no contrarie un llamamiento
que creo firmemente de Dios. No piense en
mi vida: no despreciar6 ninguna de las sa-
bias medidas aconsejadas por los buenos
amigos, afadir6 las que la experiencia me
ensene, y si con todo Dios quiere que aque-
lla fatal enfermedad me acometa, El que me
habla al coraz6n me dar4 paciencia para so-
portarla y habr6 de felicitarme de haber ser-
vido al Sefior en la persona de tantos infe-
lices. Esos leprosos son almas redimidas como
todas las demAst con la sangre de Nuestro
Sefior Jesucristo, almas las mas desgraciadas
del mundo, porque a mas de los padecimien-
tos fisicos mucho sufren moralmente con verse
abandonadas, sin sacramentos ni sacerdote,
ni mAs ni menos que los salvajes de la tri-
bus no evangelizadas de la Tierra del Fuego.
Emprender6 viaje en esta semana y espero
celebrar la santa Misa entire lbs leprosos de
Agua de Dios en los primeros dias de se-
tiembre. No tardar6 en darle noticia de mis
nuevos amigos, y alli esperar6 su respuesta
que confio sea afirmativa. Entre tanto me
encomiendo en sus oraciones y tenga A bien
darme su bendici6n.
Suyo afmo. hijo y siervo
MIGUEL UNIA
Presbitero.

Entre los leprosos. Primeras impresiones.
Agua de Dios, 28 de agosto de 1891.
REVMO. SR. DON RUT:
A Qu6 impresi6n habrA producido en el
Animo- de Ud. mi inesperada carta del 18 de
los corrientes? ; Don Unia entire los leprosos!
Dos dias hace que he llegado A Agua de
Dios. Me siento bien. i Qu6 hermoso lugar!
Es un vasto antiteatro circundado de montes
y colinas deliciosas, de espesos bosques y
frescos prados. A la verdad que es encan-
tador. El suelo es feraz y su cultivo pro-
mete abundant fruto. i Pero qu6 esperanza!
Nadie se acerca por acd, que se tiene vivo
miedo a la lepra. iAve Maria! Si tiemblan
a la vista de un leproso y no se quiere ni
oir el nombre de esta peste. Quien llega &
este lazareto es objeto de pfiblica abomina-
ci6n. No es, pues, ficil volver A BogotA, y
luego tres dias A mula con mil tropiezos y
bajo un sol de derretir las piedras no es cosa
de paseo. AfiAdase todavia al menos una


docena de cuarentenas para salvar los muros
de la capital y ya se adivinard si es de ape-
tecer ir a dar una vuelta en poblado.
Gracias A Dios, mi viaje fu6 felicisimo. El
recibimiento fu6 de lo mAs conmovedor. Ad-
vertidos de mi arrive los vecinos estaban
desde temprano en movimiento. Eran las 11
de la mafiana, la hora de mayor calor, y no
obstante todos los que podian dejar la cama
qni6nes A pie, qui6nes a caballo salieron en-
tusiastas A mi encuentro. Las lagrimas se
me saltaban al ver entire los demAs un cen-
tenar de nifios con pequefias banderas y un
grupo de nifias vestidas de blanco con pal-
mas y flores en las manos, todos cantando
himnos de alabanzas a Dios por mi venida.
Pero lo que sobre todo me parti6 el cora-
z6n fu6 ver los leprosos a quienes la en-
fermedad no les permit siquiera abando-
'nar el lecho. i Pobrecitos! Son mas de cin-
cuenta que apenas parecen series humanos.
No pocos estan hechos una llaga de pies &
cabeza: son como esqueletos en putrefacci6n.
A uno falta un brazo, a otro una mano, 6
un pie; ya se present uno sin narices, ya
otro sin orejas... las carnes se les caen a
pedazos... y me dicen que algunos viven
diez y mas aflos en tan lastimoso estado.
Ante tamaio infortunio y desolaci6n senti
que se me oprimia el coraz6n y qued6 como
alelado. Pero aquellos infelices parecian re-
cuperarse al verme: advertiase en su sem-
blante un no s6 qu6 de ins6lito en el que
sufre indeciblemente; con la sonrisa en los
labios, la vivacidad de los ojos y cierto mo-
vimiento de sus cuerpos llagados manifesta-
ban su content por mi venida. Senti gran
consuelo, y cobrando valor hice un saludo
especial a cada uno. Esto bast6 para que
todos en la manera possible prorrumpieran en
expresiones del mas sentido agrddecimiento.
SOh, almas hermosas! bien comprendo
vuestro dolor. Aqui me quedar6 con voso-
tras; he venido a compartir vuestras penas
y sufrimientos, a alentaros a soportar con
paciencia vuestra desventura, os traigo los
consuelos del Cielo. Espero no separarme
nunca de vuestro lado.
QuerrA Ud. saber qu6 hago en este laza-
reto. Es menester comience por advertirle
que entire leprosos,, convalescientes y sanos
viven aqui mas de mil doscientos personas.
No habiendo mAs sacerdote que yo, debo
tender al bien de todas estas almas, cele-
brar la santa misa, administrar los santos
sacramentos, visitar A los que sufren, con-
solarlos y enselar el catecismo A los ninos
en lo cual me ayudarAn various sefores en-
fermos bien instruidos. Trabajo no falta, y
hay mAs que suficiente para entretenerme en
el lazareto. de Agua de Dios durante toda
mi vida.
Si me viene la lepra, lo que Dios no per-
mita, si bien much sentir6 no poder cele-








brar ,el santo sacrificio, siempre me sera po-
sible'confesar y consular los demAs.
Me siento feliz entire los leprosos. Es ver-
dad qie sufro un poco el gran calor, ordi-
nariamente de 30 a 35 grades centigrados;
pero ya me habituar6, y con la ayuda de Dios
espero mantenerme siempre digno hijo de
Don Bosco y de Ud; Sr. D. Rua, aun en
esta 'rueva ocupaci6n. A este fin me enco-
miendo al Senior y en las oraciones de estos
pobres enfermos, que sin duda alguna serin
bien gratas al Cielo.
.La habitaci6n que me han asignado, se-
parada de las dw1u-, consiste en dos cuartos
al nivel de la tierra, como son todos los pa-
S lacios de esta poblaci6n, y cubierta de hpjas
de palma, por entire las cuales facilmente
pueden pasar las aguas lluvias-; pero esto.
no vendra inal en los calories lque se pade-
con. Hanpuesto 6 mi servicio un -buen mu-
chacho que me trae de comer dos veces al
dia, precisamento como el cuervo lo hacia
con el santo ermitaTio. El pan es duro por-
que no es fruta de esta tierra, sino que se
trae deBogota. El agua, en contradicci6n con
el nonbre del pais, parece agua del inferno:
se acarrea a lomo de mula; de un paraje
distante. Con todo es una delicia beberla.
Ahora estan preparandome una pequefia co-
cina a fin de que el nillo de que le he ha-
blado me acompafie de fire. Si Ud. Sefor
Don Rua me lo permitiera yo Ilamaria mi
vivienda la Familia Salesiana de Agua de
Dios.
Termino, Sr. Don Rua, poniendo toda con-
flanza en la gran bondad de su coraz6n, qfue
se dignara aprobar la resolucibn tomada y
gozara con saber' que estos infelices revi-
ven con los consuelos de la Religi6n.
,Protestandole la mas absolute sumisi6n 6
sus 6rdenes. soy de Ud.
SDevnwo. y crfit;'. hijo en J.
MIGUEL UNIA
Presbftoro.

*
Cuando recibi6 pon Rabagliati la men-
cionada respuesta de: Don Rua, crey6 que
hubiera ya tenido a la vista la primer de
estas cartas que iba tambidn acompainada de
una siya en favor de semejante solicitud.
Comunic6, pues, iumediatamente a Don Unia
la 6rden de partir 6 M6jico.
A la noticia de esta resoluci6n el dolor
fui universal. Don Unia contristado profun-
damente en Su animo, dispfisose a someterse
6 la obediencia, ms 'acepta 'd Dies que el
sacrificio, y se dispuso a partir. Pero no po-
dian resignarse del mismo mode los pobres
enferinos, los cuales escribieron al punto a
Don, Run la sla plica siguiente:


SUPLICA DE LOS LEPROSOS
Al Ml Do: Miguel Iua Superior de la sagrada.
SOrden de los Ml. R. B. Padres Salesianos.
STurin.
La civilizaci6n cristiana transformando la
faz. del mundo prodiga al Nuevo Continento
incomparables beneficios: conduce de allende
los mares una part, de la Orden de los IR.
PP. Salesianos Colombia para adelanto do
la Patria y como delicado present del Al-,
tisimo para el infortunado y menesteroso.
Inspirado por la Providencia y movido por
la Caridad, uno de los ilustres miembros de
esta Comunidad, el M. R. P.-Miguel' Unia,
se dirigi6 a este Lazareto con el elevado
prop6sito de ejercer su santo ministerio en
este asilo del dolor.
Desde el dia feliz de su arribo a este Es-
tablecimiento, parece que se oper6 una me-
tam6rfosis saludable y que tenemos nueva.
vida. Nuestro Capellan que ha atesorado en
su alma y en su coraz6n virtudes excelsas,
las pone en pratica con dulzura patriarchal
para consolar y fortalecer al desgraciado. Su
alma angelical y coraz6n sublime, buscan el
lugar donde se hall el dolor en sus mani-
festaciones supremas, porque alli se encuen-
tran en su element ejerciendo la caridad cou
amor evangdlico, procurando consuelos y ca-
ricias a los afligidos.
El nombre del R. P. Unia simboliza aiioi
y caridad, se pronuncia con carifio y veno-
raci6n hasta en la mis humilde choza; en
Bogota, capital de la Repfiblica, se le con-
sidera como un heroe que ofrenda su vida
en aras de la Caridad, se le admiral, y no
muy tarde sera universal la fama de 'est
piadoso Ministro, porque la virtud en un
grade superlative tiene que ser conocida en
todo el orbe. como la luz del sol se esparce
por el globo.
Come en Bogota, averigu6 donde pudiera
ser mas itil y prgcurar mayores consuelos'
a la humanidad doliente, se inform que en
este asilo el dolor reunia sus victims, soli-
cito so dirigi6 6 ser nuestro Angel Tutelar;
una vez aqui tamlidn eligi6 el lugar done
se hiciera sentir con mas rigor el peso del
infortunio, y encontr6 el hospital que es su
lugar de predileccitI, pues visit a los en-
fermos diariamente tres, veces, les ofrece el
santo sacrificio de la Misa el lunes y admi-
nistra los sacraments con santa unc6in, y
consuela y excita a la Iresignaci6n con ca-
riio paternal.
Sorprende el desprendiiiento que tiene por
los bienes terrenales y la ninguna importan-
cia quo le da al sacrificio que se ha im-
puesto al venir al Lazareto, y a las priva-
ciones a que se ha sometido, asi come a.
impavidez con que mira la enfermedad hasta
en sus iltimos periods.
En nombre do la imperiosa necesidad quod


1144







75--


el alma siente de fortificar sus creencias y
de cultivar las buenas disposiciones con que
ha sido dotada y por medio de st practice
aproximarse 6 su Criador, os pedimos hu-
mildemente que, como Superior de la Orden,
conserv6is en el Lazareto a nuestro dignisimo
Capellin, porque hemos sabido con profando
dolor, que se pretend trasladarle Bogot6,
a reemplazar al M. R. P. Superior Evasio Ra-
bagliati.
Al alejarse el M. R. P. Unia de nosotros
yolarian con 61 nuestras mis caras esperan-
zas y risueias ilusiones; nos prometemos
que con. su permanencia este lugar ade-
lantaria notablemente, porque la sociedad lo
mismo que el Gobierno y la Junta General
de Beneficencia, que rige este plantel, estan
dispuestos d tender todas sus indicaciones
las cuales tienen por objeto mejorar nuestra
triste condici6n.
Debemos haceros present que hoy el R. P.
Unia es el consuelo de 620 infortunados y
que dentro de poco tiempo lo sera de 1500
quel el Gobierno ha resuelto reunir en esta
localidad.
Confiamos en vuestro just criterio y en
la piedad de vuestra alma, que se resuelva
favorablemente nuestra sfiplica y ya que no
tenemos la salud del cuerpo se nos propor-
cionen los consuelos del espiritu, para tener
el placer de bendecir a nuestros bienhechores.
Imploramos la indulgencia y bondad de
vuestro character por nuestra importunidad,
y con respeto nos suscribimos vuestros ad-
miradores y amantes hijos.
Reptiblica de Colombia, Lazareto de Agua de Dios,
.4 17 de octubre de 1891.
Angel M. Gaitan R., Antonio Gutierrez
Perez, COsar E. Rojas, Rafael Salgar,
Rafael Millin, Dario Forero, Alejan-
dro Ronderos, Alejo Garcia, Pedro
Galvis, Eudoro Valdez, Cris6stomo
Bautista, Jesfis Bernales, Tel6sforo
Rojas, Jos6 M. Aya, Eustaquio San-
chez, Nemecio Lee, Eladio Parra M.,
Ignacio Santos, I. Duarte, Daniel Nieto,
Elias Quiiones, Emperatriz Quifionez,
Reinaldo M. Lee, Clementina Quiio-
nes, Joaquin Bravo, Emilia Moreno,
Federico Reva, Leticia Franco G.,
Teresa Franco G., Gabriel Ruiz C.,
Aurelia C. de Buiz, Soledad Ruiz R.,
S Heraclio Forero F., Josefa L. de Fo-
rero, Rafaela Soto, Carlos Navarro,
Enrique Aguilera, Fidelia G. de Val-
dez, Jesfis Teleche, Jos6 M. Montero,
Francisco Borra S., Tomas D. San-
chez, Jos6 Enrique Parra, Emilia P.
de Bernal, Mercedes P. de Sanchez,
Cesar R. Rojas, Maria di G. Guevara,
Dionisio Araos B., Feliciana Fajardo
de Gonzalez, Jesus Torres, Ramona
-Medina Mercedes Medina, Enrique
Barrera, Cdsar Bernal, Ramona Var-
gas, M. de J6sfis Ramirez de R.


S *
Don Unia escribi6 la siguiente carta antes
de abandonar a la familiar adoptive por:la
la cual sentia ya tanta afecci6n.

El hijo de la obediencia.
Agua de Dios, -14 de noviembre de 1891.
REYvMO. SR. DON ERUA:
Contesto la apreciada de Ud. que me or-
dena ir a M6jico.
Soy hijo de la obediencia y por much
que sienta dejar este lugar, me someto de
buen grado a su disposici6n.
Si, partir6 y dar6 un adi6s a mis leprosos
disformes, repugnantes y horrorosos; pero a
quienes tengo pegado el coraz6n, porque
tienen un alma que siente, ama y sufre.
SPobres enfermos! CuAnto les consuela mi
presencia, cuanto les alegran mis pobres pa-
labras; tanto necesitan de aliento cuando so
ven abandonados de todos, aun do aquellos
a quienes estan ligados por el mas estrecho
parentesco. Pero debo dejarlos, que asi lo
manda la obediencia.
Si, partir6. Me costara l6grimas esta se-
paraci6n, y no s61o a mi que comienzo 6
encarifiarme con los leprosos, sino a ellos
que en mi veian el dispensador de los dul-
cisimos consuelos de la religion cat6lica, bal-
samo sin par para el coraz6n que sufre.
SPaciencia! pues que estamos en un valle
de lfgrimas.
Partir6. Y para que, al dar mi adi6s a es-
tos desgraciados, sea menos sensible su dolor
les dejar6 una esperanza. Les dir6 que, Dios
mediante, despu6s de visitar a M6jico volver6
aca y ya no tornar6 a moverme. Confio en
que mi muy amado D. Rua no permitira que
falte a mi palabra, y que tan luego como se
establezca la casa de M6jico le made un
Director y me permit volver a consolar a
mis queridos leprosos.
Partird. gPero cudndo? Si debiera seguir
los impulses del coraz6n y escuchar las sfi-
plicas de estos enfermos no llegaria jams
la ocasi6n. Mas la obediencia me exige que
part y partir6. No me detendr6 mis tiempo
que el indispensable para desempenar una
comisi6n anexa al cuidado de los leprosos,
es a saber una visit 6 la parroquia de Nilo
a donde por encargo del Sr. Arzobispo voy
cada quince dias a celebrar, predicar y ad-
ministrar los sacramentos. El domingo pa-
sado anunci6 6 esos feligreses que volveria
el 22 de los corrientes y me detendria tres
dias para celebrar la Conmemoracidn de los
fieles difuntos, funci6n solemne y muy con-
movedora que todos celebran con una .pia-
dosa confesi6n y comuni6n. En tal circuns-
tancia debo bendecir 6 la vez algunos ma-
trimonios. Luego me despedir6 de los leprosos
de Agua de Dios. Ya preveo que aquello serk







- 76 -


de partir el alma; pero la santa obediencia
me dara fuerzas para hecerme violencia y
resistir cualquier asalto. Volver6 a Bogota,
ir6 6 M6jico; pero mi pensamiento y coraz6n
quedaran aqui con estas pobres almas de-
soladas.
Revmo. Sr. Don Rua, yo parto con la per-
suaci6n de que no tardar6 en volver. Los
leprosos son la porci6n que Dios me ha asig-
nado, tal es mi destiny y creo que Ud. con-
vendra en Ilenar mi aspiraci6n.
Con esta esperanza en el coraz6n le ruego se
tenerne siempre como su muy humilde y o-
bediente hijo.
MIGUEL UNIA
Sacerdote.

Viendo los pobres leprosos que Don Unia,
aunque muy a su pesar, se habia resuelto a
dejarlos, para.conjurar el peligro, diez dias
antes de la partida.pusieron por medianera
K Nuestra Senora del Carmen y se encomen-
daron A ella con una novena de oraciolies y
comuniones. Al mismo tiempo enviaron a
Don Rua el siguiente telegrama, recibido el
18 de noviembre de 1891.
RuUA Turin.
<< Unia capellAn lazareto rogamosle d6je-
o noslo. Conteste. Enfermos. >
Con el mismo intent enviabase a Don
Rua de Bogota una ardiente sfiplica:

La Sociedad de San Lazaro
en favor de los pobres leprosos.
Bogot,, 25 de noviembre de 1891.
AI M. R. Padre Don Rua Superior de los
Salesianos.
Turin.
MUY RESPETADO PADRE :
Al saberse aqui la orden de S. R. man-
dando al amado Padre Unia se traslade a
M6jico, toda esta ciudad se ha conmovido
profundamente, como herida por un golpe el
mas duro 6 insperado. Antes de pasar ade-
lante ha de saber S. R. que la misera situa-
ci6n en que se hallaban los mil y mas leprosos
que existen en los dos lazaretos que hay en esta
Repfiblica lleg6 a tal punto que, penosamente
impresionados todos los corazones caritati-
vos, en pocos dias se form una Sociedad,
que se denomin6 de San LAzaro, cuya ocu.
paci6n constant es allegar recursos y buscar
consuelos para es6s series destittidos de todo
bien terreno. La tercera Secci6n de dicha
Sociedad se compone de Seioras, entire ellas
figuran las damas mas respetables de esta
ciudad. Todas, en nuimero ya de dos mil,
nos dirigimos a S. R. para suplicarle de la
manera mas encarecida revoque la orden y


disponga que el Padre Unia, ese ap6stol que
inspirado en la mAs sublime caridad, es hoy
el fnico consuelo de nuestros infelices le-
prosos, quede entire ellos calmando sus crue-
les dolores, imparti6ndoles los Santos Sacra-
mentos y preparando diariamente multitud
de almas, que sin su auxilio perecerian para
siempre, pero que gracias A 61 podran, en
no lejano dia, presentarse puras ante el Su-
premo dispensador de la dicha eterna.
Tal vez halle S. R. un tanto extrafio que
s6lo hallemos aqui al Padre Unia para de-
sempefnar la cristiana misi6n que 61 con ab-
negaci6n heroica tom6 a su cargo. Pero de-
bemos explicar S. R. que por desgracia el
clero ha escaseado aqui hasta el punto de
que A duras penas alcanza para la cura de
almas en las numerosas parroquias de esta
Arqufdi6cesis, de tal suerte que, 6 despecho
de su celo y much actividad, existen pue-
blos que carecen de-la instrucci6n y auxilios
de un pArroco.
Conocedoras de la inmensa caridad que
llena el coraz6n de los hijos del grande y
venerable Don Bosco, esperamos lenas de
confianza que S. R. atendera los tristes cla-
mores de los seicientos leprosos del Lazareto
de Agua de Dios, y las muy respetuosas sfi-
plicas dersus hijas en N. S. Jesucristo, las
que tanto aman la Instituci6n Salesiana y
que piden a S. R. las excuse por la molestia
que puedan causarle, movidas tan s61o por
la important gravedad del asunto que ponen
en manos de S. R.
En nombre de las dos mil senoras que
componen la 3" Secci6n de la Sociedad de
San LAzaro nos suscribimos de S. R. de an-
temano muy agradecidas hijas.
La President
HORTENCIA L. DE SUAREZ.
La Secretaria
JOSEFINA OSPINA DE O'LEARY.


Don Unia habia determinado partir para
Bogota el domingo 29 de noviembre. En tal
ocasi6n, segin las noticias que de 61 hemos
recibido, ocurrieron escenas desgarradoras.
Como autorizado por el Rmo. Sr. Arzobispo
celebrara dos misas los dias festivos, en la
primera que dijo aquella mafana distribuy6
numerosas comuniones y despu6s de la se-
gunda bendijo un nuevo cuadro de San L.-
zaro, recuerdo de su primera estancia entire
los leprosos. Al retirarse A la sacristia todo
el mundo prorrumpi6 en llantos y gemidos,
ayes y sollozos atronadores en la iglesia.
Para hacer cesar tan dolorosa escena y tran-
quilizar a aquellas almas aigustiadas, Don
Unia entr6 alli, y sobreponi6ndose cuanto
pudo les habl6 no ya para darles un adi6s,
sino para asegurarles que no. tardaria en







- 77 -


volver. Pero ellos deseaban oir lo que 61 no
Spodia decirles, esto es, que no partiria: re-
doblaron el llanto y las siuplicas, le siguie-
ron a la sacristia, la casa, en el camino
que tomaba hacia BogotA sin cesar de ex-
clamar: Piedad, misericordia, no nos aban-
done, quddese con nosotros...
No es possible expresar la impresi6n que
domin6 a Don Unia en tales circunstancias;
pero ni una 1agrima corria por sus mejillas;
su coraz6n estaba oprimido y como petrifi-
cado. Montado en su mula toma el camino
de la obediencia: la multitud lo sigue, los
clamores no cesan, ocurren las escenas mus
tiernas y patkticas; pero 61, afable y sereno
casi segur9 de lo porvenir, a todos decia:
Valor; confiad en Dios. Hasta luego.
Las voices de estos desgraciados habian
ya obtenido el asentimiento de Don Rua.
Ap6nas llegado a Bogota, Don Unia recibira
el formal permiso de: su Superior de consa-
grarse al servicio de los pobres leprosos.
Ya se lo decia el coraz6n.



COLOMBIA


BOGOTA.
En honor de S. Francisco de Sales.
Por primer vez se celebr6 eni esta ciu-
dad, el 29 de enero iltimo, la fiesta del gran
San'Francisco de Sales, patrono de la in-
signe Congregaci6n Salesiana, de quien toma
su nombre.
'Aquel dia presentaba la iglesia del Car-
men an espectaculo tan bello como conso-
lador: desde el amanecer una multitud de
files de ambos sexos se acercaba a la Mesa
Eucaristica A recibir el pan de los fuertes
de manos del Excmo. Sr. Delegado Apost6-
lico y de otros various sacerdotes. A las nueve
se cant6 la misa de la fiesta, y el coro de
los Salesianos, verdadera escnela de canto y
del mas puro gusto, ejecut6 una de las m6,s
bellas de su abundant repertorio. El pane-
girico del Santo estuvo a cargo del R. P.
Mario Valenzuela, de la Compafla de Jesfis,
y yase deja entender que el discurso estuvo
a la altura del asunto.
Por complement de tan interesante fiesta
el temple estaba suntuosa y elegantemente
adornado, obra en su mayor part de las mu-
chas families cooperadoras, en que luci6 como
siempre, su buena voluntad y mejor gusto.
Circunstancias imprevistas habian retar-
dado esta felicitaci6n a los benem6ritos hijos
de Don Bosco, que todo lo merecen por su
piedad acendrada y su grande interns por la
gloria de Dios y el decoro del culto.
(La Defensa Catdlica).


NUESTROS AGRADECIMIBNTOS
a los Sras. Presbos. E. M. Castro, S: Machado
y A. Metalli.

Hemos recibido un opfiscolo del Presbo.
venezolano Dr. Don Enrique Maria Castro,
titulado Viaje 4 Europa, en el cual habla de
una visit hecha al Seminario Salesiano de
Valsalice y al Oratorio de San Francisco de
Sales en Turin, con cuyo motive expresa los
mas honrosos concepts respect 6 nuestro
inolvidable padre Don Bosco y al Instituto
fundado por 61.
Ya en nuestro Boletin de Noviembre del
afo -p. pdo. publicamos una interesante carta
que el mismo Sr. Castro dirigia a nuestro
insigne y muy estimado bienhechor, el Senor
Can6nigo Dr. Don. Ricardo Arteaga, en la
que manifestaba su simpatia por la Congre-
gaci6n Salesiana y hacia fervientes v6tos por
que llegara a establecerse pronto en su a-
mada patria.
No hace much que tambi6n publicamos
una animada y apreciable relaci6n de la vi-
sita hecha al Oratorio de S. Francisco de
Sales por el Sr. Cura Parroco de Jaguachi
Don Antonio Metalli muy. andloga a la que
antes mencionamos. Omitimos por esto re-
sumir aqui los repuerdos del Sr. Castro.
Pero aprovechamos esta circunstancia para
dar nuestros sinceros agradecimientos tanto
a ambos distinguidos viajeros como al S. Dr.
Don Santiago Machado por la benevolencia
con que contihuamente se dignan favorecer-
nos. Muy obligados quedamos a los benefi-
cios que nos hacen y a la cooperaci6n active
con que concurren al buen 6xito de los tra-
bajos emprendidos por Don Bosco y sus hijos
para bien de los nifios pobres y evangeliza-
ci6n de las tribus salvajes.
Dios premie sus servicios con largueza y
escuche benignamente nuestras oraciones por
su felicidad.




HISTORIC DEL ORATORIO DE S. FRANCISCO DE SALES


SEGUNDA PARTE.
CAPITULO V.
Desde aquel dia la conduct religiosa y
moral de los nifios del Asilo fu6 de tal
edificaci6n y ejemplo que no se podia espe-
rar nada mas. Oraciones, frecuencia 6 los
santos sacramentos, trabajo, obediencia,
caridad, temor de Dios, todo era llevado al
mks alto grado de perfecci6n. Sobre todo se
tenia tal temor de Dios, que apenas uno







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decia una palalara 6 hacia una acci6n que
no estuviera nmuy conforme, al moment iba
' Don Bosco 6, pedirle oportuno consejo 6
la debida penitencia. Especialmente A la no-
che'despu6s de dichas las oraciones, todos
le rodeaban para exponerle'sus dudas 6 ma-
nifestarle los defectillos que habian come-
tido durante el dia; y sucedia que el pa-
ciente sacerdote estaba -una hora y a ve-
ces mis oyendo al uno y al otro, asegu-
rando, confortando, consolando y mandando
a dormir 6 todos tranquilos y contents. Era
aquel un.espectaculo que enternecia y daba
a la vez el mis claro indicio de la pureza de
conciencia que cada niiio queria tener para
con Dios.
Y aun los mismos j6venes que tan.s6lo
frecuentaban el Oratorio en los dias festivos
se determinaron: llevar vida mas morige-
rada. En los dias del Sefior acudian pun-
tualmente a las sagradas funciones y mu-
chos rebibian los santos Sacramentos; siendo
durante la semana ejemplares de cuantos los
miraban y trataban.
Entre tanto, como los casos de c61era fue-
ron en aumento tanto en Turin como en los
alrededores, se trat6 de establecer lazare-
tos para recoger los col6ricos que no tuvie-
ran casa propia. Dos de estos improvisados
hospitals, se establecieron en el arrabal de
San Donato, que entonces constituia part
de la parroquia del arrabal Dora.,Pero si
bien de pronto, ,al Municipio le era facil
establecer aqui y all6 lazaretos, le ocurria
despu6s la dificultad de no encontrar per-
sonas que los atendieran,,y esto aun cuando
fuera pagando para ir 6 asistir 6 los en-
fermos en las casas particulars; nega-
,banse a ello, aun los mids robustos y vale-
rosos, y todo por el temor de recoger tan
fatal peste. Entonces fu6 cuando a Don
Bosco le asalt6 un gran pensamiento pen-
samiento que le hizo tomar una noble y ge-
Snerosa resoluci6n.
DespuBs de haber prestado por espacio de
muchos dias y muchas noches, auxilio aqui
y all6 junto con algunos sacerdotes de
Turin, adictos al Oratorio 6 los col6ricos
m6s abandonados, y haber visto con sus propios
ojos la necesidad en que se hallaban muchos
,enfermos, reuni6 undia- sus niiios y tuvo
con ellos una tierna conversaci6n. Manifes-
t6les el estado miserable en que se encon-
traban muCaos pobres col6ricos, algunos de
los cuales fallecian por faltarles el pronto y
necesario socorro. Dijoles cu6n bell acto de
caridad era, el consagrarse 6 su alivio; que
bl' divino Salvador habia asegurado en el
santb Evangelio, que el servicio prestado 6
los enfermbs, lo consideraria como prestado
6 Al mismo; que en todas la epidemias y
;eh las mismas pestes, habia, habido siem-
pr6 Oristianos generosos, que sacrificando
.sus propias vidas, se habian consagrado al
'alivio del alma y cuerpo de los apestados.


Les avis6 que el Alcalde habia a heIho p
blica la necesidad que tenia de enferm
ros y asistentes; y c6mo Don Bosco c(
various otros, habianse ya 6frecido; y col
cluy6 dici6ndoles, cual seria "su satisfa(
ci6n si algunos de sus hijos tomaba a pt
chos la empresa, para una 'obra de ta.
sublime ,caridad. Estas palabras' de Doi
Bosco, como vulgarmente se dice, no caye-
ron en saco roto. Los j6venes del Oratorio
las 'consideraron de suma importancia y qtui-
sieron demostrar c6mo oeran hijos do tal
padre. Catorce de estos se le ofrecieron al
moment, y pronto dieron sus nombres para
que la Junta de Sanidad dispusiera de ellos
para done fuera necesario; pocos dias des-
pu6s otros treinta seguian igual ejemplo.
Quien consider, por una parte, el terror
que en aquellos dias se apoder6 de todos los
ainimos, que muchos sin excluir 6 los
mismos medicos huian de la ciudad, y
por- otra, atienda A la edad y natural timi-
d6z de la juventud, no podrd menos do ad-
mirar la abnegaci6n y heroismo de estos
hijos de Don Bosco, quien tuvo tal satisfac-
ci6n que por ello derram6 copiosas l1grimas.
Antes de meterles en campo de batalla,
el buen padre di6les various avisos, A fin -de
que su obra fuera para bien, tanto del alma
como del cuerpo de los pobres col6ricos. La
terrible enfermedad tenia generalmente dos
periods, uno de asalto, del cual sin un
pronto socorro las m6s de las veces era mor-
tal; y el 'otro de reacci6n por la cual, rea-
vivandose en el cuerpo la circulaci6n de la
sangre, muchos escapaban de la muerte.:Y
asi, quien prestaba sus servicios A los col6-
ricos, debia tender ante todo al modo de
veneer Ja violencia del primer asalto y ha-
cerle entrar pronto en el segundo period, lo
cual se hacia, sobre todo, con moderadas fric-
ciones 6 excitando el calor por medio de fo-
mentos, colocando patios de lana en las ex-
tremidades del. cuerpo en donde se sentian
los calambres 6 el frio. Sobre este particular,
Don Bosco amaestr6 6 los j6venes enferme-
ros para hacerles aptos cual si fueran como
medicos improvisados. Di6les variouss avisos
en cuanto 6 lo del alma, a fin de que nin-
guno de los enfermos muriera sin los auxi-
lios de nuestra santa Religi6n.
Una vez instruidos, estableoi6se un hora-
rio, y fueron distribuidos, quien en una
qui6n en otra part. Los unos debian prestar
su servicio en los lazaretos, los otros en las
casas particulares; qui6n en esta familiar,
qui6n en aquella otra. Unos daban vueltas
por la ciudad para averiguar si habia en-
fermos que nada se supiera de ellos, y otros
estaban como de guardia en casa, esperando
si alguno necesitaba de ellos, y asi acudir
pronto en su socorro.
Tan pronto como se supo que los j6venes
del Oratorio se habian dedicado A la asis-
teucia de los col6ricos, fueron tantas las







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demands qie se hicieron, que lasemalna
siguiente se tuvo que renunciar 'A todo ho-'
rario. Parientes, vecinos, conocidos Muni-
Cipio, todos acudian a Don Bosco, tal es asi,
que los j6venes estaban siempre en continue
movimiento. Dias hubo que a penas tuvieron
tiempo de tomar un bocado, y si esto hi-
cieron, fu6 en la Imisma casa del col6rico.
Durante la noche era un continue ir y venir,
qui6n se acostaba, qui6n se levantaba; y
muchos fueron los que pasaron en vela,
junto A la cabecera del enfermo, y esto ha-
ci(nlo con tal placer, que siempre estaban
contentso.
En los primeros dias ante de dirigirse A
prestar tan caritativa obra, cada cual iba
provisto de una botellita de vinagre y de
au poco de alcanfor 6 cosa semejante; vuelto
A casa se lavaba y perfumaba para desin-
fectarse; esta operaci6n se repetia con mu-
eha frecuencia, la cual tuvo que abando-
narse por no perder tiempo. En ninguna otra
cosa se pensaba mas que en asistir a los
pobres enfermos, dejando el cuidado de.si
mismos a la divina Providencia.
1Ni aun eh aquellas dolorosas circunstan-
cias, la obra del Oratorio fu6 solamente per-
sonal; ya que aunque pobres pudieron
tender en lo material, A muchos enfermos.
Sucedia muchas veces hallarse el j6ven al
lado del enfermo, y ver que estaba falto de
askbanas, mantas, camisas. y otras varias co-
sas. Notando tanta penuria de las cosas mas
necesarias, se iba a casa, se exponia la ne-
cesidad a la buena madre Margarita, y esta
al oir tales miseries, Ilevada de su buen co-
raz6n, iba A la roperia y proporciondbales
.cuanto le era possible dar. Al uno entregaba
una camisa, al otro una sabana, A 6ste una
:manta, 4 aqu61 una tohalla y asi por el es-
tilo. )e lo que result, que en pocos dias,
no se posefa eon casa, mas que lo que cada
cual llevaba encima 6 tenia en la cama.
Vino un dia un j6ven enfermero, diciendo
liaber visitado a un pobre col6rico. al que
pocos moments hacia le habia cogido el
mal y el cual estaba en una buhordilla y
:sin que tuviera ni unatriste sibana para cu-
brirse. La caritativa mujer fu6 al moment
en busca de algo que darle y no hall nada
a prop6sito, mas que un mantel. Toma,
le dijo la piadosa madre, h6 aquf la finica
pieza de ropa blanca que todavia me queda,
anda y arr6glate con tu pobre enfermo.
'El servicio prestado en aquellos dias 4 l1os
pobres enfermos, por los j6venes del Ora-
torio, fu6 para todos de tanta satisfacci6n,
que el mejor de los diaries cat61icos de aquel
*entonces, resefiando los actos de caridad
llevadds a cabo por el clero cat6lico durante
*el c6lera, quiso de ellos hacer menci6n en
un bello articulo. Y para confirmar cuanto
levamos dicho, pon6moslo aqui. Es del
tenor siguiente:
< Al publicar nuestra relaci6n de la cari-


dad del cleroo en tiempo de c6lera, hasta
ahora, tan s61o hemos dado cuenta del ofre-,
cimiento hecho por muchos eclesi6sticos en
caso de necesidad: ehtre los cuales nom:
bramos 4 los padres Dominicos y A los sa-
cerdotes Oblatos de la'Consolaci6n. Pero si
bien' la 'moderaci6n del mal no di6 ocasi6n
6 la caridad del Olero turin6s de poner a
prueba su celo, con todo lo poco que hizo
demostr6 oI much que hubiera hecho si
ala divine Providencia hubiera disptiesto de
otra manera.
< Podremos referirc6mo el Clero vali6ndose
de su influencia disip6 la preocupaci6n que
.el vulgo se habia formado en contra de los
m6dicos. Tuvo el clero el consuelo de ver
- a pesar de todos los impioperios que contra
61 diariamente se dirigian c6mo el pobre
pueblo vi6ndose en manos deotanperniciosa
enfermedad, so acogia benignamente en los
brazos del sacerdote que iba para su alivio
spiritual y corporal, cuando pot otra part
cerraba sus puertas al medico. Y bastaba una
palabra del sacerdote para que dieran libre
entrada al m6dico y tomaran con satisfacci6n
aquellas medicines que antes detestaban, m" s
que la misma enfermedad.
< Queremos como por muestra, ya que no
nos es possible referir todos los actos que el
clero realize en esta circunstancia, hablar del.
servicio prestado al lazareto del arrabal de San
Donate, bajo la direcci6n de los Rdos. Don
Calcagno, capellan de la Fucina,, y Don
Bosco, fundador y director del Oratorio de
San Francisco de Sales. Por espacio de al-
gunas semanas no se acostaron; y si lo hi-
cieron, fu6 vestidos tanto como para des-
cansar un poco, y este poco siempre inte-
rrumpido tres 6 cuatro veces durante la noche
por ser llamados A donde habia necesidad.
El mismo DonBosco present 4 la Junta de
Sanidad una nota de 14 de sus j6venes, los
cuales voluntariamente se ofrecian a prestar
today clase de alivio d los col6ricos, yafuera
en los lazaretos yaeen las casas particulars.
Dichos j6venes estaban suficientemente ins-
truidos en todo lo que se referia a la asis-
tencia de los enfermos, tanto;en lo spiritual
- por saberles sugerir palabras de resigna-
ci6n y piedad cristianas, como en lo quo
atania 4 lo corporal. Animados del espiritu
de Don Bosco, que para ellos mIs que su-
perior era cariiioso padre, se acercaban con
valor 4 los enfermos, sabi6ndoles inspirar
sentimientos de valor y confianza; ,y esto
no como quiera con solas palabras, sine mis,
bien con heehos, tocandoles con sns manos,
6 haci6ndoles friegas; sin que por ello die-
ran seal del mas minimo horror 6 temor.
Tanto es asi, quo yendo por las casas de los
col6ricos lo primero que observaban era 4 las
personas que rodeaban al enfermo, y si no-
taban temor 6 sobresalto alguno, insinu4-
banles que so retiraseu, mientras ellos con
una desenvoltura sin igual, le atendiancual





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si fueran maestros consumados en la ma-
teria, exceptuado el caso que se tratara de
nitos 6 nifas, que entonces suplicaban 6
alguno de la casa se. quedase 6 su cuidado,
sino junto al lecho, al menos A su vista
en lugar convenient. Difunto el col6rico,
sino era mujer, desempefiaban su filtimo
cometido.
< A inds de estos 14 j6venes, todavia habia
dispuestos otros-treinta alumnos del mismo
buen sacerdote, quienes igualmente instrui-
dos en lo que al alma y cuerpo se referia
estaban prontos A acudir sin demora en ayuda
de sus compaiieros en donde el caso 1o re-
quiriese.
< Hemos querido hacer menci6n de un
mode particular de los servicios de esta pre-
ciosa instituci6n ya que, en cierta manera,
es.una deuda que con ella se ha contraido,
y a la vez nosotros la de manifestar sus
obras a los bienhechores que la sostie-
nen con el 6bolo de la caridad. Pocas se-
manas hace, acudimos 6 su generosidad, a
fin de que no desatendieran las graves nece-
sidades que pesaban sobre el Oratorio. Nues-
tras palabras dieron buen resultado, y di-
mos A nombre del egregio Director, las mis
expresivas gracias. Estamos seguros que
tendrAn satisfacci6n, al menos en part, al
saber cuan fructuosas son las limosnas he-
chas 6 aquellos pobres nifios, y esto sera
como un nuevo estimulo A su caridad, la
cual no consentirk que sean abandonados en
la necesidad aquellos que estAn prontos a sa-
crificar sus vidas et bien de sus hermanos. >
Hasta aqui la Armonia de aquellos dias (1),


CAPiTULO VI.

El vahido. Los lazaietos y las pedradas. Uno de
los primeros coldricos. singular descubrimiento
de una enferma. Todos preservados. El uinico
caso de c6lera. La acci6n de gracias. Los
hufrfanos de las vfctimas Carta del Sr. Alcalde.

No estara demas refiera todavia' un caso
digno de mencionarse, acontecido eA dicha
invasion oolerica.
Y ante todo no se crea que 6 los j6venes
enfermos, de los cuales hemos hablado, no
les costara en un principio, hacer gran
esfuerzo para vencerse 6 si mismos dado el
'temor que de todos se habia apoderado. Vive
todavia, entire Otros, uno de 'los 14 primeros
en dar sus nombres y en acercarse con
valor al lecho de los col6ricos, quien, por si
solo, puede darnos una idea de la violencia
que les fu6 necesario hacerse para empren-
der la obra y saber llevarla 6 cabo. Cuando
por primera vez puso los pies en el lazareto,
al ver las convulsiones de los col6ricos, al mi-


(1) V. n. 112, 16 de setiembre de 1854.


rar sus caras lividas y cadav6ricas, sus ojos
hundidos y semi-apagados, y al verles expi-
rar en tan horrible manera, le sobrecogi6 tal
temor que se puso palido cual si fuera uno
de ellos ofusc6sele la vista y falto de fuerzas
le vino un vahido. Por fortune se hallaba alli
Don Bosco, quien le impidi6 que cayera al
suelo, le hizo respirara el aire libre y pronto
le reanim6 con una oportuna bebida; A no
ser asi al pobrecillo se le hubiera juzgado
como uno de tantos col6ricos y puesto entire
los otros enfermos.
En verdad que valor se necesitaba para ir
intr6pido 6 estos lugares de muerte y llanto.
Ya que A mAs de los tristes lamentos moti-
vados por el sufrimiento de aquellos infelices,
desgarraba el coraz6n por otra parte, ver
c6mo apenas difuntos eran trasladados al
vecino dep6sito, para ser pronto llevados al
campo santo y cuanto antes enterrados. Pa-
recia que todavia estaban con vida y ya eran
sin perdidi de tiempo colocados entire los
muertos.
En los primeros dias no solo era nece-
sario sobreponerse al temor de la enfermedad
y de la muerte, sino aun 6 las amenazas de
ciertas personas. Conviene saber que aun
cuando los lazaretos estaban situados A bas-
tante distancia de la ciudad y se tomaban
todas las debidas precauciones,!con todo, eran
mal vistos y aun mAs aborrecidos -por las
personas vecinas # ellos y por los mismos
enfermos. Los unos, dominados por la ilusi6n
de que en estos lugares se moria pronto, y
sobre todo que esto se efectuaba vali6ndose
de la agiiita ; los otros temian, y no sin raz6n,
que loslazaretos corrompieran mAs fAcilmente
el aire de los alrededores, y por lo tanto
pusieran en peligro inminente sus vidas. Asi
es que, no habiendo podido impedir el que se
abrieran, algunos deseaban que se cerraran
6 inutilizarlos, vali6hdose de medios viles
cuanto ilegales. Asi se comprende c6mo en el
arrabal de San Donado yen alguna otra part
una turba de chiquillos de la vecindad to-
mase la resoluci6n de atemorizar A cuantos
pasaban con intenci6n de ir A asistir 6 los
enfermos alli refugiados. A este intent a-
quellos rapazuelos comenzaron por las ame-
nazas y concluyeron con piedras y palos ; de
tal manera que para ir al lazareto 6 volver,
principalmente de noche, era necesario ha-
.cerse escoltar por la fuerza pfiblica. Su-
cedi6 que una de las primeras noches dos
de los nuestros, uno de los cuales era el
Sclerigo Migu61 Rua, vi6ronse en un grave
peligro; salian del lazareto, y al hallarse en
lugar solitario y oscuro en direccion al Ora-
torio, oyen una gran griteria que con silvidos
y a grandes voices decia: d ellos, a ellos.
(Continuard)

Con aprobacibn de la Autoritad Eclesihstica Gerente JOSE GAMBINO
Turin, 1892 Tipograffa Salesiana.




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