Group Title: Boletin Salesiano.
Title: Boletâin Salesiano
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 Material Information
Title: Boletâin Salesiano
Uniform Title: Boletâin Salesiano (Turin, Italy)
Physical Description: v. : ill. ; 27 cm.
Language: Spanish
Creator: Oratorio Salesiano
Publisher: Oratorio Salesiano
Place of Publication: Turin Italia
Frequency: monthly
regular
 Subjects
Genre: periodical   ( marcgt )
 Notes
General Note: Description based on: Aäno 7, n. 1 (enero de 1892); title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075624
Volume ID: VID00003
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 35918727
lccn - sn 96026719

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BOLETIN SALESIANO


Debemos ayudar A nuestros her-
manos & fin de cooperar & la
difusi6n de la verdad.
(III S. JUAN, 8).
Atiende & la buena lecture, A la
exhortaci6n y & la ensefanza
(I T OTH. iv, 13.)
Centre las cosas divinas, la mas di-
vina, es la de cooperar con Dios
& la salvaci6n de las almas.
(S. DioNisio.)
j El amor al pr6jimo, es uno da
los mayores y mas excelentes
dones, que la divina bondad
puede conceder & los hombres.
(El Doct. S. FRANC. do Sales).


Quien recibiere f un nifil en mi
nombre, A mi m3 recibe.
(MATH. XVIII.)
Os recomiendo la fIinez y la ju-
ventud; cultivad con grande es-
mero su educaci6n cristiana; y
proporcionad libros que les en-
sefien a huir del vicio y & prac-
ticar la virtud.
(Pio IX.)
Redoblad todas vuestras fuerzas
t fin de apartar 6 .la niiiez y
juventud de la corruption 6
incredulidad y preparar asi una
nueva generaci6n.
(L1:ox XIII.)


--+g( DIRECCION en el Oratorio Salesiano Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) )Z4+-
* .... ~"- ~" ".. ~- ..- .*- ...- *


SUMARIO.
El Asllo Saleasiano de Belen.
Vocaciones al estado eclesiastico.
Beneficios que Maria nos concede.
Gracias de Maria Auxiliadora.
Espana. Carta de Utrera.
Noticias de nuestras Misiones: Tierra del Fuego.
Chile. Casa Salesiana en Santiago.
San Pedro de Can6n. Una nueva casa de D. Bosco en Francia.
Historia del Oratorio de San Francisco de Sales.





EL A8ILO 8ALESIANO
EN BELtN.

Si grande es la utilidad de un Asilo
para la educaci6n de los niflos pobres en
las naciones mds cultas y pr6speras, ma-
yor es todavia su importancia en la Tierra
Santa, donde se trata no s61o de propor-
cionar a la juventud los beneficios que
necesita, sino de combatir contra la bar-
barie musulmana que ha reducido a aque-
Hlas comarcas a un estado de degrada-
ci6n indecible.
En aquella tierra de tan preciosos re-
cuerdos y sinceramente amada de todo


cristiano, las obras de caridad revisten
un carActer especial: el (isma, la herejia
y el protestantismo se empefian viva-
mente en atraer A los nifios para difun-
dir sus doctrinas deplorables y aduefiarse
moralmente del pueblo. Grandes son los
sacrificios que hacen los cat61icos para
luchar contra el error y ]a relajaci6n de
costumbres, contra la indiferencia y la
impiedad. La ensefianza tropieza con di-
ficultades de todo gdnero y es menester
extraordinaria abnegaci6n para conseguir
la difusi6n de la fe y el decoroso servicio
del culto que se debe 4 Dios.
Bien sabido es que las limosnas desti-
nadas A Tierra Santa son dignas por mil
motives de particular aprecio. Los Su-
mos Pontifices han concedido sefialadas
gracias a los bienhechores de aquellos
Santos Lugares, y los Cooperadores al sos-
tenimiento del Asilo Salesiano de Bel6n,
a mas de los favors que correspondent a
todo Cooperador Salesiano, gozan de otros
bien dignos de mencionarse. Alli se dicen
numerosas misas y hay establecidas cele-
braciones perpetuas en beneficio de los
que concurren a la educaci6n cristiana
con sus limosnas. Una donaci6n corres-
pondiente a 400 pesetas al afio da de-


Sale una vez al mos.


ANO V11. -N. 3.


MARZO de 1892





- 34 -


recho 4 la educaci6n permanent de un
nifio; una de 500 pesetas, por una vez,
para la iglesia, da titulo A ser inscrito como
insigne bienhechor, y una de 200 pe-
setas, a ]a fundaci6n de una misa dia-
ria sin t6rmino. Con dar una limosna de
cinco pesetas se goza del fruto de dos
misas por semana indefinidamente, y si
se da una peseta treinta cent6simos, del
de una misa diaria durante cinco aios.
Estas gracias extraordinarias acordadas
por la Santa Sede, indican cuin digna
de favor es la obra de regeneraci6n de
los Santos Lugares. Dificilmente se en-
contrar6 un medio mils sencillo de con-
seguir beneficios espirituales tan abun-
dantes y de tan manifiesta importancia
como socorriendo el Asilo que recomen-
damos a la caridad de nuestros Coope-
radores y Cooperadoras.




VOCACIONE8

al estado eclesidstico.
El Congress Eucaristico, que acaba de
celebrarse con gran solemnidad en NA-
poles, ha llamado singularmente la aten-
ci6n de los cat6licos sobre la imperiosa
necesidad de prestar ayuda A las voca-
ciones al estado eclesiastico.
Hoy, como nunca, son menester A la
Iglesia verdaderos ap6stoles para la sal-
vaci6n del mundo. Y si Nuestro Seiior
Jesucristo decia conmovido a sus disci-
pulos: La nies es abundant, pero son po-
cos los obreros (1), ahora repite las mismas
palabras por boca de la Iglesia.
El Sumo Pontifice, los obispos, los sa-
cerdotes y cuantos buenos cristianos sien-
ten en el coraz6n el fuego del aposto-
lado, miran con tristeza el ndmero in-
menso no s61o de salvajes, sino adn de
leles que carecen de socorro evang6lico.
El descubrimiento de nuevos pueblos
en el Africa central, las interesantes re-
laciones que nos llegan de los misioneros
de Asia y Am6rica, la apostasia de la fe,
el descreimiento, la relajaci6n de las
costumbres, todo nos hace suspirar por
el aumento de obreros en la vinia del Se-
fior.


,(1) Math. Ix, 37.


SY qud podremos nosotros hacer para
conseguirlo Primeramente orar. Jesus
mismo daba este consejo 6 sus discipu-
los: Bogad al senior de la mies, para quc
made obreros d ella (1). La oraci6n es el
arma omnipotente que nos ha dado Dios
para conseguir hasta lo impossible en nues-
tra debilidad. Bien manifiesta es en el
antiguo y en el nuevo Testamento la efi-
cacia de la oraci6n; y con ella quiere el
Sefior que se obtenga la conversion de
los pueblos y el triunfo de la religion.
Pero no debemos limitarnos 4 orar. Cor.
nelio A Lapide, comentando la exhorta-
ci6n mencionada del divino Redentor,
nota que con ella queria estimular 6 los
Ap6stoles a ofrecerse con valor a trabajar
antes que todos en propagar la santa
doctrine; de mode que la oraci6n debe
ir acompafiada de la acci6n; y esta acci6n
debe ser universal, porque todos debemos
trabajar por el bien de las almas en la
media de nuestras fuerzas, confirmando
6 los justos, convirtiendo 4 los pecadores,
iluminando A los infieles, ayudando a los
ddbiles, instruyendo a los ignorantes y
multiplicAndonos, si es possible, para que
todos se salven.
i Necesitamos sacerdotes! esclama ]a
Iglesia. I Vengan nuevos ap6stoles & Y
cuantos de nuestros lectores habran oido
ya la voz de Dios que los llama a tan
sublime ministerio ? Pues bien, sin p6r-
dida de tiempo deben decir como los
Ap6stoles y 6 la manera del profeta I-
safas: Ecce ego, mitte me. < El pensa-
miento de abrazar el estado de perfecci6n
por amor de Dios 6 inter6s de la propia
salvaci6n, como sea en extreme generoso
y superior al sentimiento de la natura-
leza, no debe juzgarse sino como venido
del Cielo; y no debe temerse que falten
las fuerzas, porque Dios que ha comen-
zado esa buena obra, la perfeccionara;
ni debe diferirse la ejecuci6n, porque un
dia de demora es un obstaculo A tan ex-
traordinaria gracia del Selior. QuizA des-
pu6s no est6 dispuesto 4 concederla y
diga: No os conozco (2).
Es verdad que no pocas veces A esas
almas llamadas por Dios al santuario, si
bien sean abnegadas y generosas, les
falta el consejo y aliento. La vocaci6n
necesita particular cultivo en los j6venes,
por lo cual el Santo Concilio de Trento,


(1) Ibid. ix, 38.
(2) Don Bosco.
























ORPHANO TU L.'S


7, :2 -


- -l -- "' -..-. -
t '" -'-" "- ----------- --


ASILO SAL.ESlBANO EN BEL1IT


I_ I______


ALI 1 O ,


rC .
;'''







- 36 -


estableci6 la fundaci6n de seminarios ex-
presamente para educarlos. i Mas cuantas
vocaciones dejan de aprovecharse por
falta de recursos! El Emo. Cardinal de
Rende ha dicho poco ha: La experiencia
ensefia que el mayor numero de vocacio-
nes eclesiasticas nace entire las personas
del pueblo, y que educadas diligente-
mente produce los mis consoladores re-
sultados; pero por desgracia a las classes
pobres les faltan los medios para la edu-
caci6n. 1 Habran por esto de abando-
narse? No, por cierto, que jams lo
permitirA la caridad cristiana, y much
menos en los tiempos presents en los
cuales es tan urgente la necesidad de
nuevos ministros del Sefor (1). A nadie
se oculta que no hay acci6n mas eficaz
y moralizadora que la del sacerdote ca-
t6lico; por esto la impiedad inspirada por
el espiritu de las tinieblas la combat sin
cesar; y es cosa quo maravilla que mien-
tras se fundan sociedades de todo genero
para el bienestar y prosperidad material
de los pueblos, y los Gobiernos contri-
buyen al mismo fin con sumas enormes,
apenas si se presta por esos mismos al-
gun auxilio, ya que no se hostilice a los
seminarios 6 institutes religiosos. Don
Bosco, lamentando profundamente la dis-
minuci6n de las vocaciones eclesiasticas
6, mejor diremos, que tantas vocaciones
eclesiasticas se perdieran, estableci6 la
Obra de Maria Auxiliadora, cuyo fin es
tender 6 los j6venes adults que con
las cualidades necesarias y aptitudes su-
ficientes pudieran hacer los studios li-
terarios en cursos breves, expresamente
preparados al efecto.
t La experiencia ensefia, advertia D. Bo-
sco que de diez niios que comienzan los
studios con animo de alistarse en la mi-
licia de Jesucristo, apenas si uno 6 dos
llegan al sacerdocio, mientras que de igual
numero de j6venes que vienen con el
mismo prop6sito, perseveran ocho. >
i OjalA se comprendiesen todas las bendi-
ciones particulars y grandes m6ritos que

(1) Para dar mejor a conocer cudn fundado es
el grito unanime del episcopado, deplorando la
escasez de sacerdotes, baste advertir que, segdn
1'Unitd Cattolica, en Italia, naci6n de mds de
treinta millones de habitantes, casi todos cat6li-
cos, pues los protestantes no pasan de sesenta y
dos mil y los israelitas de treinta y seis mil, los
sacerdotes ordenados en el quinquenio de 1881-
1885 no fueron siquiera la mitad de los que en
el mismo tiempo murieron, como se ve aquf: or-
denados 4,995; muertos 10,701.


se obtienen con dar un sacerdote A la
Iglesia! I Qui6n puede imaginar el re-
guero de gracias que vienen al mundo
por 61 ? No se puede ciertamente ofrecer a
Dios mayor homenaje, ni A la Iglesia re-
galo mis precioso, ni al pueblo beneficio
mas saludable que concurriendo A mul-
tiplicar el numero de obreros en la viia
del Sefior. Ninguna limosna dari frutos
mis abundantes, ni interns mis copioso
que la que se hace.para cultivar las voca-
ciones al estado eclesiastico.
Oraci6n, acci6n y caridad son, pues,
los grades medios para dar ministros 4
la Iglesia, contribuir a la regeneraci6n
de los pueblos, a la felicidad de nuestros
projimos y para asegurar nuestra propia
salvaci6n.




BENEFICIOS
que Maria nos concede.
Uno de los motives que mis alientan
nuestra devoci6n a Maria es el conside-
rar los beneficios que nos concede. La
Santisima Virgen con darnos su Hijo
Santisimo nos dato dos los bienes que por
El alcanzamos. Doble fu6, sin duda, el
m6rito que contrajo con el Sefior: el pri-
mero en la Encarnaci6n: Fiat mihi se-
cundum verbumn tuum; el segundo con el
Fiat al pie de la cruz. Y si muy grato
fu6 a Dios el sacrificio de Abraham, a
quien dijo: Porque has hecho esto y por-
que, por agradarme, no perdonaste d tu hijo,
bendito seas; multiplicard tu descendencia
como las estrellas del cielo y las arenas del
mnar; k cuAnto mis apreciaria el sacrificio
que al pie de la cruz hizo Maria al E-
terno Padre ? Dios debi6 de decirle: -
< Porque has hecho esto nada dejar6 de
concederte; te constituir6 madre del ge-
nero human, tesorera de mis bienes y
dispensadora de mis gracias. No habrA
favor que no pase por tus manos, ni jus-
ticia que se ejecute sin tu voluntad.
Raz6n tuvo san Efr6n en llamar la de-
voci6n de Maria Puerta del Paraiso, y el
venerable Blosio en decir que 4 Maria se
han confiado las Hlaves y los tesoros del
reino eterno. Ella es en efecto el canal
de las bendiciones celestiales y la media-
dora entire Dios y los hombres, a la cual
debemos agradecer todos los beneficios
recibidos, desde el don de la existence









hasta el mAs minimo buen pensamiento
que nos inspira la gracia; porque desde-
el]Paraiso ella es toda ojos para mirar nues-
tras miserias, today coraz6n para compa-
decerlas y toda manos para aliviarlas.
Todas las generaciones la llamarin bien-
aventurada, porque ninguno de sus devo-
tos dejari de alcanzar por su intercesi6n
la vida de la gracia y la gloria eterna.
<< Ni pecador alguno, dice san Ligorio,
debe jamAs temer ser desechado de Ma-
ria si acude 6 su piedad. No; porque ella
es madre de misericordia, y como tal desea
salvar a los mas desdichados. Maria es
Aquella area feliz donde el que se refugia,
advierte san Bernardo,no padecerA el nau-
fragio de la eterna perdici6n. En el area
de NoB, al tiempo del diluvio, se salva-
ron tambi6n los animals. Bajo el manto
de Maria se salvan afn los mas grande
pecadores. Sta. Gertrudis vi6 un dia a
MIaria con un manto extendido, bajo el
cual se habian refugiado muchas fieras,
como leones, osos y tigres; y que Maria
no s6lo no las echaba, sino que con gran
piedad las acogia y acariciaba. Con esto
entendi6 la Santa, que hasta los peca-
dores mas perdidos, en acudiendo a Ma-
ria, no son desechados, sino acogidos y
libertados de la muerte eterna. Entremos,
pues, en esta area, refugi6monos bajo el
manto de Maria, conclude s. Alfonso
de Ligorio, que no nos desechard por
cierto, antes bien nos salvard. >)

--. Eilm l, IIll ',i:ii i l l;I'l.I1:,I III l'. i l l',i nli' l I l l, I,'T1.1111111, !I+ii ,,\ -

Gracias de Maria Auxiliadora



Curaci6n milagrosa de un niiio. Un
hijo mio apenas de cincuenta dias, a quien
amaba en extreme, el 26 de marzo de 1888
cay6 enfermo de una fuerte inflamaci6n in-
testinal, acompailada de v6mitos y de vio-
lentas contorciones, de tal modo que al cabo
de tres dfas estaba 6 la muerte.
Habiase hinchado 6 impossible le era ali-
mentarse, ni con un sorbo de leche.
Viendo que todo remedio human era infi-
til, me volvi con todo el coraz6n A Maria y
le prometi que si me obtenia la gracia de la
salud para mi hijo, a mAs de publicarla, ha-
ria una ofrenda a la iglesia que le esta de-
dicada en Turin. Hacia yo esta promesa a
las once de la noche del 28 de marzo, y 6.
las cinco de la mafiana del dia siguiente mi
hijo estaba perfectamente tranquil, y pocas


horas despu6s, con asombro general, tomaba
leche. La gracia se habia conseguido y la
curaci6n era perfect.
JosEf PERAccIIIO.
Lu, 6 de abril de 1888.


Una comnni6n en honor de Naria. -
Una hermana mia se hallaba atormentada
de nn gran tumor, cuya curaci6n habia sido
declarada impossible. Profundamente afligida
al notar sus agudos dolores, me volvi 6,
Maria Auxiliadora y le supliqu6 que la sa- i
nase. Comenc6 6 encomendarla en el mes de
marzo de 1888 y como continuara rogando
con este fin hasta diciembre, al ocurrir la
fiesta dela Inmaculada Concepci6n, mi her- ,I
mana, si bien muy grave, quiso recibir la
santa comuni6n en honor de Maria. ; Oh mi-
lagro! Apenas hubo recibido la santa Hos-
tia sinti6 singular alivio; pudo levantarse
y comenzar luego a trabajar. Los remedies
habian sido del todo ineficaces. Jesfs y Ma-
ria la han sanado, y A ellos doy las mds ren-
didas acciones de gracias.
L. R. DE ALFONSINE.
8 de diciembre de 1888.
*
Una medalla de Maria Auxiliadora. -
Un joven de 16 aeos hall6base tiempo hacia
enfermo de una inflamaci6n al, vientre que
le obligaba a padecer frecuentes operaciones
quirfirgicas. Viendo el medico que la enfer-
medad se agravaba mas y mas decidi6 man,
darle al hospital; mas sus padres no podian
conformarse con esta resoluci6n. En tales an-
gustias di 6 la madre una medalla de Maria
Auxiliadora, que me habia sido enviada de
Turin, y ella sin p6rdida de tiempo la colg6
al cuello de su hijo. i Cosa admirable! Ape-
nas puesta la medalla el enfermo se sinti6
otro; no tuvo ya necesidad de m6dico y en
breves dias se levant bueno y sano.
TERESA COLNIAGHI.
Liscate, 18 de novicmbre de 1889.



ESP.A.JN'.A.
UTRERA.
Utrera, 30 de enero de 1892.
R. Sn. D. MIGUEL RUA:
Rdmo. y caro Padre: Hemos salido bien
y con general satisfacci6n de nuestra acos-
tumbrada novena y fiesta de san Francisco
de Sales, y cumplo el deber de darle de
todo breve noticia. Antes, sin embargo, y
puesto que hablamos de esta casa, debo de-
cirle que, al parecer, no estan muy confor-


3'1-.







- 38 -


mes los Utreranos con perder el derecho de
primogenitura, que tiene la casa aqui fun-
dada en 1881, sore la de SarriA; que de 14
de Utrera naci6 en 1884: lo cual digo para
corregir el error en que ha incurrido el Bo-
letin Salesiano de' enero, diciendo quo 4, se
estableci6 en SarriA una casa... y mAs tarde
otra en Utrera cerca de Sevilla. >> Ahora afa-
dird que por descuido nuestro ha dejado de
figurar en el capitulo de obras efectuadas
en 1891, que el mismo Boletin trae, el nuevo
Asilo de nifos pobres, que por fin pudo de-
sarrollarse y vivir vida casi independiente,
formando otra casa en esta misma poblaci6n.
Lo constituyen dos naves, una de las cuales
fu6 convertida en classes dejando la otra para
uso de capilla; hoy se reunen diariamente
100 nifios, y los dias festivos alcanza el nft-
mero de ellos A 150; con 16s juegos acostum-
brados del columpio, paso volante etc., etc.
se les entretiene; con rifas y distribuci6n de
ropa, calzado, libros, etc. se les anima y ga-
lardona. Los dias festivos el director y los
maestros del Asilo son coadyuvados en los
catecismos por algunos de los mas aventa-
jados alumnos interns de nuestro colegio,
que gustosisimos se prestan para ello, ha-
ci6ndose asi cooperadores con sus maestros
en la obra de la cristiana educaci6n de la
nifiez abandonada. Y asi es como so explica
Sel deseo ardiente de nuestro amadisimo pre-
lado, quien en su panegfrico de s. Francisco
de Sales, hablando de la obra de Don Bosco
exclamaba: i Ojala se 'multiplicaran los ins-
titutos como ste! pues pronto quedaria re-
suelto el pavoroso problema que hoy agita
la sociedad; pero no nos adelantemos y va-
mos por parties
Con el gusto con que lo hace siempre,
nuestro querido D. Alzeni predic6 toda la
novena, que empez6 el dia 21, A la que acu-
di6 el piadoso rebafio que A estos actos suele
acudir, compuesto casi en su totalidad del
devote femenino sexo. Entretanto se acer-
caba el dia solemn que todos esperAbamos
con ansia. Nuestro Exmo, y R. Sr. Arzo-
bispo, Sr. D. Benito Sauz y Fords convi-
dado A tomar part en nuestras fiestas, come
devotisimo de San Francisco de Sales, que
esy field imitador de sus virtues y como
coloso Cooperador, que honra nuestras filas,
bondadosamente acept6 venir y se encarg6
del panegirico. El viernes, 29, por la ma-
fiana habia en Utrera un gran movimiento,
nna grande alegrfa, un numeroso afluir de
coaches A la estaci6n. Eran las Autoridades.
locales todas, eran los vecinos que corres-
pondiendo 4 la invitaci6n personal del sefor
Arcipreste de la ciudad, acudian para reci-
bir dignamente a su Pastor que por primer
vez A todos nos honraba con su visit.
Veianse,. A pesar de la mafiana de gran frio
qte era aquella, ademAs del clero precedido
por el Sr. Vicario, el Sr. Alcalde, el Sr. Pre.
sidente de la Audiencia de lo criminal, el


Sr. Coronel, jefe de esta zona military, acom-
panado de buen nimuero de otros seflores
oficiales; veianse a muchoa de nuestros bue-
nos Cooperadores y amigos, cuya caridad y
atenci6n siempre asiste al salesiano, que, en
ellos apoyado, trabaja so mueve y agita.
Por este lucido y respetabilisimo cortejo
era esperado el dignisimo Sr. Arzobispo a
las 8 112 en Utrera y acompailado al cole-
gio. Por. estar los alumnos y todos en ]a
Misa de la comuni6n' general no fu6 recibido
con esos acostumbrados vitores que se sue-
len por nuestros nifios en iguales cases, lo'
cual di6 ocasi6n a que el Exmo Sefor su-
biera al aposento al efecto preparado y co-
nociera ahi c6nioda y reposadamente A cada
uno de los seilores que le habfan recibido y
acompaniado. A snuhora se di6 principio a
la santa Misa que celebraba el Sr. D. Aga-
pito Insausti, beneficiado de la cathedral
de Sevilla; nuestros niifos ejecutaron muy
bien, a juicio de los entendidos, la misa de
Monsefior Cagliero, dedicada al Sagrado
Coraz6n de Jesus; su carActer eminente-
mente religioso. fielmente interpretado por la
voz de la niilez, infundia aquel suave en-
canto y devoci6n que en esos casos se siente
y no so explica. Pero lleg6 el moment del
serm6n y no dudo en deuir que regocijarfa
desde el cielo A Don Bosco viendo celebrar
tan dignamente por boca del Excmo. Senor
D. Benito Sanz y Fores, al sauto escogido
por 61 un dia por patrono de su amada
Congregaci6n. Si la autoridad del dignisimo
Prelado, su palabra grave, pausada, humilde,
pero llena de un profundo fervor que salia
de su coraz6n muy amante dcl Santo a quien
celebraba; su carinio para con los niios quo
en nfimero de mAs de 250 rodeaban el pil-
pito, todo imponia y atraia admirablemente
mas que la mente el coraz6n A bendecir a
Don Bosco, que por su caridad tales fiestas
prepare en este rinc6n. de Andalucia. -
In fide et laenitate sanctum fecit ilium Este
pensamiento desarroll6 el Sr. Arzobispo, y
con la elocuencia y unci6n que le es propia,
y por lo cual haadquirido la fama de ora.
dor que doquiera le precede y acompana, con-
cluia su panegirico dirigiendo una palabra
A los nifios y exortAndoles al estidio sf, pero
al studio que jamAs se separa de la f6,
sin la cual today ciencia es vana, y todo saber
est6ril. Concluida la funci6n y satisfechos los
deseos del pueblo, ansioso por besar el anillo
A su bondadoso Pastor, iba el Prelado a to.
mar modest refecci6n. Hacianle bella corona
en la mesa y honraban nuestra casa en aquel
memento lo mas escogido do nuestra socie.
dad Utrerana y algunos seiores Cooperadores
de la vecina capital, ocupando la derecha
del R. Sr. Arzobispo el Ilmo. Sr. Dean de
Sevilla; estaba A la izquierda el Sr. Presi.
dente do esta audiencia de lo criminal, de
frente las Autoridades eclesiAstica, civil y
military de la localidad, representadas res-






- 39 -


pectivamente por el dignisimo Sr. Arci-
preste y cura pArroco de Sta. Maria, senior
D. Juan Padilla, el Ilmo. Sr. Alcalde y el
Coroner comandante de esta zona military, y
luego no ya, dir6, por 6rden de categoria y
estudiada etiqueta, sino obedeciendo finica-
mente 6 la forzosa necesidad de la material
distribuci6n, sentados muchos de nuestros
amigos y cooperadorgs A los que nos une el
vinculo de verdadero afecto y gratitude. A
los p6stres ley6ronse varias breves composi-
ciones en espaiol, italiano, latin y griego,
habiendo side entire todas muy conmovedora
una poesia, leida por un niiio del Asilo; ve-
nian con 61 otros cinco 6 seis, representando
A los 150 que en aquel moment no podian
participar de la fiesta; el amabilisimo Pas-
tor muy complacido en ellos les obsequi6
con dulces de la mesa. Le caus6 no poca
risa uno de ellos que viendo presentArsele
el anillo para que le besara, le mordi6 creido
que era un dulce.
Por la tarde A la hora anunciada tuvo lugar
la Conferencia A los Cooperadores; despu6s de
breve lectura de un parrafo de la vida de San
Francisco de Sales el Exmo. Sr. Arzobispo
habl6, y bien penetrado del objeto de la reu-
ni6n y del fin que D. Bosco se propuso con
ellas, entire las demas cosas dijo: < Este dia es
d de much satisfacci6n para mi, hijos queri-
Sdos; si, estoy satisfecho de ver esta obra, la
> obra del gran Don Bosco: del heredero del
SEspiritu de san Francisco de Sales. Es la
> obra que hacia falta en los tiempos que al-
> canzamos, por eso decia esta maiana : ojaln
> se propagara y difundiera por today Es-
Spaia, pues se daria soluci6n al gran pro-
Sblema social que nos agita, y que va agi-
> tando actualmente no s6lo A nuestra pa-
x tria sino a la Europa toda, al mundo
o entero! Mas las obras de Dios para que
A prosperen y tomen el incremento necesario
o han menester medios, auxilios, coopera-
ci6n: el nufmero de los que hoy apoyan
Slas obras religiosas es muy reducido, y
Saun entire los buenos cristianos no todos
se prestan A ello; una de las causes que
> los arredra es el que no cuentan con me-
dios suficientes, que sus cortos haberes no
> les permiten derramar grande limosnas;
> much se engaian : Yo no exijo grandes
> sacrificios para estos casos: no, no os exijo
> ms que el ahorro de un dia, esto es lo
> superfluo que gastAis en un dia; muchos
s pocos forman una gran fuerza con que
> poder auxiliar, con que poder cooperar A
> las obras piadosas. 6 CuAntas veces no ha-
> llamos para cooperar A las obras de Dios,
> y despu6s arrojamos crecidos gastos en hijo
Sdesmedido, en libreas de criados, en cosas
> que no s61o no son necesarias, mas ni inf-
> tiles ? Es que no nos penetramos de lo que
> es cooperar a las obras de Dios; si nos hi-
> cieramos cargo de ello, tendriamos A la
Smannno todos los dias con qun ayudarlas.


> Oh vosotros que hab6is sido favorecidos
> con una casa salesiana, apreciad esta obra,
> la obra de Don Bosco, sostenedla, ayu-
dadla A quo se extienda y propague; el
> bien sera grande, los frutos copiosisimos,
> la recompensa segura, cierta en esta y en
> la otra vida.
Acto seguido inici6 el mismo Prelado la
colecta, y luego revestido de los sagrados or-
namentos imparti6 la bendici6n con S. 1). M.
concluy6ndose el acto con el canto del Lau
date Dominum ones gentes. Pasaron .
visitarle luego varias personas, entire ellas
las seiioras que forman la junta de la Her-
mandad del Carmen y on segnida pas6 A
visitar el nuevo convento de las religiosas
de la Concepci6n de esta ciudad. Fun esta
una prueba de satisfacci6n y agradecimiento
que por su part quiso dar el R. Sr. Arzo-
bispo al Exmo. Sr. D. Enrique de la Cua-
dra, quien & estas fer*orosas religiosas que
tenian su convento derruido 6 inhabitable,
acaba de levantar de plant, y con todas
las comodidades y ventajas para la obser-
vanciareligiosa, un edificio que ciertamente
immortalizara el nombre de su insigne bien-
hechor no solamente en los anales de la
orden Carmelitana, sino en el coraz6n de
todos los utreranos, que, en verdad, gozan
en admirar esa obra de generosa cristiana
caridad, que serA fuente sin duda de copiosas
bendiciones para 61 asi como para today esta
poblaci6n. Como V, va viendo el dia 29, ha
debido ser corto para tanto y de harto tra-
bajo para nuestro amadisimo Sr. Arzobispo:
y en efecto que demasiado pronto lleg6 1, ra
todos nosotros la hora de la despedida: los
nifios no contents con recibir del bondadoso
Pastor la santa bendici6n en casa, quisieron
acompailarle hasta la iltima hora ; les habia
gustado y edificado sobremanera la bondad
y la humildad del celoso Pastor y carihoso
Padre; con esa condescendencia, con que A
todos permitia se le acercaran, con esa pa-
labra amarosa con que al mas pequeilo hala-
gaba, bien claro decia A los que querian
alejar de I~l a los niios, temiendo le moles-
tarAn, sinite, sinite parvulos venire ad me,
dejad, dejad quo ellos se acerquen a mi;
i Y bien lo entendieron estos nifios que que-
daron agradecidos y que indudablemente
recordaran por largo tiempo al R. Senior
Arzobispo de Sevilla. Dios quiera que su
palabra fructifique en estos juveniles cora-
zones; ojald la bendici6n del padre amante
sea para todos ellos inquebrantable escudo
contra los asaltos que ha de sufrir su virtue
y estimulo poderoso on la santa empresa de
su cristiana educaci6n! De camino para la
estaci6n el Sr. Arzobispo quiso visitar al
Sr. Cuadra en su casa, de done despnus de
buen rate sigui6 su camino acompaniado del
mismo cortejo que por la mariana le habia
recibido. Dios s6lo podrd dignamente recom-
pensar A nuestro amadisimo Prelado el in.










A la derecha. -
, San Luis y de


Casa de Don Bosco en Francia.


sUla de estilo del '~enaci-
a la cabecera de la iglesia.
de estilo g6tico.
monumental. Estatuas de
ntonio de Padua.
isa de San Pedro de
orama de Pilissane.


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- 42 -


signe favor, la honra senialada que en tal
dia nos quiso dispeusar A los Salesianos:
bien puede estar cierto que todos aprecia-
mos el sacrificio que hizo. Al coraz6n de
V., amadisimo Sr. Don Rua, serA esto de
profundo consuelo; para el nuestro fu6 ade-
mAs de noble ejemplo y gratisimo recuerdo.
Reciba encarecidos afectos de todos, pida
para que correspondamos a sus deseos y ben-
diga A este afectisimo hijo suyo eu Jesis
Q. S. f. B.
EINESTO OBERTI.




IOTICIAS DE NUESTRAS MISIONES


Tierra del Fuego.
Puntarenas, 20 de julio de 1891.
REVMO. SR. DON RUA:
Acabo de llegar'de la l i;il;, de San Ra-
fael, en la isla de Dawson (Tierra del Fuego),
donde pas6 como un nies A fin de conocer
mejor las necesidades de nuestra casa, los
progress obtenidos en la instrucci6n de los
Indios en la doctrine y misterios de nuestra
religion, y de alentar a nuestros misioneros
en la santa obra de redenci6u y civilizaci6n
A que tan abnegadamente so han consa-
grado.
En la isla de Dawson.
Habi6ndome embarcado en la goleta Fue-
guina, mi viaje, A causa de la escas6z de
viento, dur6 much mis que de ordinario.
Llegu6, por in, como el deseado de las gen-
tes. Hacia various dias que reducidos los vi-
veres, se habia disminuido en consecuencia
la raci6n diaria de alimentos; apenas que-
daba galleta y la harina se habia concluido.
Afligidos estaban los indios, y mayor era
la inquietud de nuestros hermanos al oir las
quejas y notar la zozobra de aquellos.
Me habia visto yo obligado A esperar una
barca y los medios necesarios para las pro-
visiones. Me faltaba el dinero y conftaba en
la divina Providencia, que jamAs ha desaten-
dido nuestras sfiplicas, ni mirado con indife-
rencia nuestras obras. Consegui en efecto una
goleta y recibi la muy deseada de V. S. del 16
de mayo que me sac6 de apuros. Llegue,
pues, A la isla de Dawson provisto de cuanto
era menester. Excusado es hablar de la re-
cepci6n que me hicieron: Todo aquel pe-
quefo mundo me esperaba en la playa y a
mi arribo me saludaba con una salva de
aplausos y nn grito unAnime de alegria. Al
bajar A tierra ocurrieron escenas tan tiernas
que me hicieron saltar lag ldgrimas. Recor-


daba entonces 6 Don Bosco cuando en grande
estrechez nos decia en el Oratorio de San
Francisco: iOrad! luego salia a recoger li-
mosnas para sus hijos, y a poco volvia con
la sonrisa en los labios y nos alentaba con
la seguridad de la protection de Maria Au-
xiliadora.
Saludando A derecha 6 izquierda, estre-
chando en mis brazos 5 estos y aqu6llos me
dirigi A nuestra capilla, en la cual entramos
todos ai dar gracias al Senor. En seguida
pas6 a tratar de la Misi6n.
Vuelta del Pr6digo.
Gracias d Dios, la Misi6n de San Rafael
progress notablemente.
En el mes pasado veintidos indios de las
islas vecinas que no so habian decidido adn
a venir A nosotros, atormentados por los
hielos pusieronse en camino quienes 6 pie,
quidnes a caballo, y atravesando canales,
llanuras y colinas cubiertas de nieve llega-
ron temblando de frio y llorosos & la Mi-
si6n. Casi todos pertenecian A la Bahia Loma.
Las mujeres venian abrumadas como bestias
de carga: ademas de una 6 dos criaturas,
cada cual train leiia seca para el fuego,
hiervas, tabaco, etc. Paso d paso seguian 6
aquellos jayanes, que sin nada que les in-
comodara y cubiertos toscamente con pieles
se acercaban A la Mision.
No necesitaron hacer declaraci6n alguna.
Acogidos con gran caridad y efusi6n reci-
bieron buen hospedaje, se mat6 un buey, y
se les di6 galleta y un buen vestido 6 cada
uno. ; Pobres salvajes! Casi todos habian
ya conocido nuestra casa y probado las co-
modidades de la vida -culta, y volvian ahora
como el hijo pr6digo desengafiados y arre-
pentidos.
Celebr6se su regreso con gran fiesta y al-
gazara; s6lo faltaba una misica, aunque
fuese ratonera, para completar el regocijo.
Los hemos alojado en una zasa donde tie-
neu todo lo necesario, y mientras los sacer-
dotes los instruyen para recibir el bautismo,
nuestros coadjutores enselan A los hombres
A cultivar la tierra, y las Hermanas de Ma-
ria Auxiliadora tratan de adiestrar 6 las
mujeres en las labores y cuidados domes-
ticos.
El indio evangeliza al indio.
La cordial recepci6n y el buen tratamiento
de que los indios han sido objeto les han
tocado en el coraz6n, y parece no piensan
en emprender nuevos rodeos por las islas y
en volver A la vida salvaje. Pero si les vi-
niera en la primavera la tentaci6n de vagar,
segfin su costumbre, no serA del todo inftil
la instrucci6n que reciban, y quizA les ser-
vira para hacer las veces de misioneros entire
sus compaieros, como ya ha sucedido con
otros. Cuentan algunos capitanes y marine-







- 43 -


ros que han pasado por los canales de estas
islas, que habiendo encontrado various indios
ocupados en la pesca, les han oido varias
veces entonar tres 6 cuatro cantos en len-
gua espaiola: estos cantos no deblen de ser
otros que los cAnticos sagrados aprendidos
por los indios en las Misiones. MAls afn :
hace pocos dias que un muchacho bautizado
el afio pasado volvi6 aca conduciendo A un
compafiero, hu6rfano de padre y madre, y quo
jambs habia visto misionero alguno. Como
se presentaran al R. P. Pistone a suplicarle
que los recibiera en nuestra casa, al pre-
guntArseles cuAles eran sus nombres, el hu6r-
fano, sin comprender lo que de e1 se deseaba,
se puso a recitar el Padrenuestro en espafiol,
y lo dijo tan bien como si tubiese costumbre
de repetirlo diariamente. I El indio que le
habia traido habia sido su Anico mentor y
catequista I
Otro niio reci6n llegado la iMisi6n, y s6lo
de seis aios, se present & nuestro hermano-
Asvini, quien le pregunta I C6mo te lla-
mas Aqu6l, en vez de contestar, junta
las manos, luego se persigna y en seguida
recita casi balbuceando en espafiol el Pa-
drenuestro. Maravillado Asvini le pregunt6
si sabia alguna otra oraci6n, y el chico, con
la ingenuidad propia de su edad, so puso 5A
entonar el hinno Corazd6 Santo. I Quien le
habia eniseilado esto 7 Dos indiecitos quo
habia pasado por esta Misi6n y so habian
detenido algunos meses con sus madres. Los
trabajos de la Misi6n produce sus frutos:
la divina Providencia dispone que los que
se alejan de nosotros scan como otros tantos
emisarios que vayan I esparcir entire los de-
mAs indios los primeros rudimentos de la fe.

Vida de los indios convertidos,
Los indios que se han establecido en nues-
tra Misi6n no pueden dejar de reconocer los
beneficios de la civilizaci6n cristiana. Los
que acompaiiados de nuestros coadjutores
van durante el dia A apacentar el ganado,
A la caza, A la pesca y a trabajar en el
campo, recitan de tiempo en tiempo el Pa-
drenuestro, el Avemaria y Credo en espailol;
por la maiana a mediodia y al caer del sol,
el Angelus, lo cual les sirve de alivio en sus
tareas y les obliga A elevar el pensamiento a
Dios. Al volver por la tarde del trabajo,
con los instruments de labranza al hombro,
cantan alegremente alguna canci6n religiosa
y despu6s de restaurarse con el alimento
necesario escuchan la, instrucci6n de cate-
cismo y las lecciones de espaiol etc.
Es hermoso ver cuando pasa junto a ellos
an misionero, c6mo le saludan y respetuo-
samente se quitan el sombrero, cual ocurre
en los paises civilizados.
Las mujeres, A mas de tender al cuidado
de sus hijos, preparar la comida a sus ma-
ridos y recoger un poco de lefa contra el


frio, reciben cada dia una lecci6n de cate-
cismo y otra de costura, y una vez por se-
mana, acompafiadas de las Hermanas, lavan
la ropa.
Los niiios y nilas asisten 6 la escuela ma-
iana y tarde. Varios saben ya leer y escri-
bir regularmente y no pocos hablan con cierta
facilidad la lengua espafiola. En las horas
que tienen libres van a ayudar a sus madres
y recoger leia: tenemos aqui un valiente
frfo, y los indigenas acostumbrados a vivir
junto al fuego, no se separan de la hoguera
sino para llenar sus deberes 6 tomar reposo.

Necesidad urgente.
Los indios tanto j6venes como ancianos
viven tranquilos y contents. Por desgracia
algunas veces el retardo en recibir los vi-
veres les Ilena de inquietud, y como aun se
forma su espiritu y no estdn del todo civi-
lizados, temo que un retardo algo mayor,
aunque enteramente involuntario, llegue 4
ocasionar consecuencias deplorable. Para
evitar semejante peligro me parece no s6lo
convenient, sino hasta necesario, adquirir
una goleta de la cual poder disponer en
tiempo oportuno para el transported de pro-
visiones. Repetidas veces ocurre que sin po-
der conseguir una barca ni mariners, con
inmenso pesar nuestro debemos esperar se-
manas y mas semanas, Ilenos do aflicci6n
por la suerte de nuestras misiones ; y por fil
se obtiene una barea por cuyo alquiler es
necesario pagar una suma fabulosa no obs-
tante un perverse servicio.
Revmo- Sr. Don Rua, por el bien de la
Misi6n, de nuestros hermanos y de los po-
bres salvajes yo no puedo vivir tranquilo
hasta no salvar esta necesidad. Una goleta
6 pequefio buque de vapor es indispensable
para el servicio de la Misi6n de San Rafael.
Con tener uno A nuestra enter disposi-
ci6n afianzaremos la confianza, el respeto
y afecto de los indios que ya nos conocen,
y ganaremos millares de otros que se hallan
diseminados en el sinnimero de islas del
Archipidlago. Los primeros vienen contents
y entusiastas A nosotros, felicitandose de la
suerte con que los ha favorecido la Provi-
dencia. Es por tanto de esperar quo acer-
candonos A los que viven en las demAs islas
nos cobren afecto semejante y vengan A par-
ticipar de las ventajas de sus compatriots
de la isla de Dawson. Para esto es menester
atravesar los canales y h c6mo efectuarlo sin
tener un barco A nuestro servicio ? Nos Anima
el deseo de fundar una nueva Misi6n en la
isla Grande, cerca del Cabo Peia, con lo
cual se aumentarAn nuestros cuidados. Afa-
dase que ensenando A estos indigenas el tra-
bajo agricola, debemos ponernos de dia en
dia en comunicaci6n mAs inmediata con Chile
y la Repfiblica Argentina, 4 donde habrAn
de conducirse las maderas y products de







- 44 -


las islas. Para todo esto una nave es indis-
pensable.
No me extender6 mas Sr. Don Rua, so-
bre este argunento. Le agradezo muy cor-
dialmente los consejos que se ha servido
darme para el buen 6xito de estas Misiones
y le qnedo muy obligado por el generoso
socorro que nos ha enviado en nuestras cri-
ticas circunstancias. Grande 6 indecible es
nuestra necesidad. La crisis que aflige A las
naciones vecinas se siente mayormente on
nuestra pobre Tierra del Fuego, que vive
de la caridad. Recomiendo mas que nunca
estas Misiones A la atenci6n de V. R. y de
nuestros Cooperadores. Dios bendiga y re-
compence largamente su caridad.
De V. R.
Afmo. H. y S.
Sac. Jos: FAGNANO
Pref. Apost6lico de 1a Tierra dcl Fuego.



CITLE.

Los Salesianos en Santiago. Todos los
que se interesan de veras por la instrucci6n
del pueblo y conocen la obra maravillosa
realizada por Don Bosco y sus hijos en el
present siglo, recibirAn con jfbilo la noticia
de que ya los Salesianos se encuentran en
Santiago.
Muchos arios hacia que venia trabajandose
porque los hijos de Don Bosco se estable-
cieran en nuestra capital; pero la conver-
si6n de las tribus salvajes que pueblan la
Tierra del Fuego y algunas comarcas del te-
rritorio de Magallanes exigieron que los pri-
meros salesianos venidos A Chile alzaran sus
tiendas en medio de esos pueblos indigenas
para llevarles la luz de la civilizaci6n.
Posteriormente, las ciudades de Concep-
ci6n y Talca han side testigos de los verda-
deros prodigies que los hijos de Don B'osco
han realizado en esas nueVas casas para
trasformarlas y poblarlas de centenares de
niffos que, 6 mAs de la educaci6n intellectual
y moral, reciben el beneficio de aprender un
Soficio para ganarse honradamente la vida.
Al fin, la Providencia ha querido quo,
venci6ndose innumerables obstaculos, los Sa-
lesianos hayan podido iniciar la fundaci6n de
una gran casa en Santiago, en el local del
Asilo de la Patria de Nuestra Senora del
Carmen.
Singularmente oportuno es el moment en
que va llevarse A cabo esta fundaci6n.
Porque, en conformidad con lo dispuesto en
los estatutos del Asilo de la Patria, el Re-


verendisimo senior Arrobispo ha decretado
quo en ese establecimiento sean admitidos y
educados los ninos que hubiesen quedado
hit6rfanos 6 desvalidos a causa de la filtima
guerra. Y I qui6nes mejor que los Salesianos
podrian ser los padres adoptivos de esos ni-
fios ? qui6nes como ellos podrian prodigarles
los cuidados quo demand la habitaci6n, el
vestido, el alimento y la educaci6n ?
Desgraciadamente, la dictadura que nada
respet6 en nuestro suelo, se apoder6 por la
violencia del Asilo de la Patria y los sol-
dados quo alli fueron amontonados, do in-
fanteria y de caballeria, destrozaron y sa-
quearon de tal modo aquella casa que, des-
pu6s de estar perfectamente arreglada para
servir 6 doscientos alumnos, apenas han que
dado en pie los muros, de materials s6li-
dos; porque hasta las puertas y tabiques
fueron destinados al fuego. Ni los paramen-
tos sagrados del temple escaparon al pillaje.
A esta circunstancia se debe quo los Sa-
lesianos de Santiago tengan quo fundar esta
casa en condiciones excepcionales de pobreza,
que hacen recorder los primeros dias del
Oratorio de Turin cuando echaba los funda-
ementos de su obra el inmortal Don Bosco.
Al present hay tres sacerdotes consa-
grados finicamente. preparar la casa para
que los nifios puedan ser recibidos a princi-
pios de mayo.
Felizmente, el Ilustrisimo seHor Cagliero,
el Obispo salesiano que tiene 6 su cargo las
fundaciones de Am6rica, ha atravesado ya la
cordillera de los Andes y llegara A Santiago
hoy 6 maiana, para organizer definitiva-
mente la creaci6n de una casa, que segfin
la predicci6nes de Don Bosco, estA llamada
A realizar incalculables bienes.
El Ilustrisimo senior Cagliero se hospedar!
en el mismo Asilo de la Patria, nun cuando
respetables families de Santiago se dispu-
taban el honor de darle hospedaje suntuoso

en sus casas.
Los admiradores de Don Bosco y cuantos
anhelan la salvaci6n de los pobres nifios,
tienen ya en nuestra capital un campo vas-
tisimo en qu6 ejercer las obras de miseri-
cordia y el apostolado de la caridad cris-
tiana.
Hasta los misterios del pesebre quo nos
muestran en estos dias, A un Dios-Niifo en
los filtimos extremes de la pobreza nos con-
vidan al ejercicio de la caridad en favor de
la casa que va A ser el hogar de centenares
de nifios desgraciados.
(I L PORVENIR)








- 45 -


SAN PEDRO DE CANON.

Una nueva casa de D. Bosco en Francia.
En la di6cesis de Aix, en el antiguo mo-
nasterio de San Pedro de Can6n, acaba de
abrirse una nueva casa de Don Bosco.
Invitados los Salesianos por algunos exce-
lentes Cooperadores A prestar alli sus ser-
vicios, Monsefor Gouthe-Soulard, arzobispo
de Aix, les express el mAs vive deseo de que
aceptaran semejante propuesta y les mani-
fest6 su sincere y profunda simpatia. TratA-
base de establecer un oratorio y colonia a-
gricola. El terreno, que mide diez y seis
hectareas, era suficiente para la instrucci6n y
actividad de los pequeios agricolas; pero la
casa inhabitada de tiempo atras exigia im-
portantes reparaciones. Don Albera, Ins-
pector de las Obras Salesianas en Francia,
confiando A la manera de Don Bosco, ente-
ramente en la Providencia, puso manos A la
obra y consigui6 bien pronto establecer la
nueva colonia salesiana con aplauso general
del vecindario.
El personal que debfa servirla parti6 de
Marsella en la vispera de la fiesta de Todos
los Santos y pasando por Sal6n Alleins y
les Plaines, lleg6 al antiguo 6 hist6rico
monasterio, cuya capilla de estilo en part
g6tico y en part del renacimiento guard
las reliquias de santos monjes benedictinos
quo on otros tiempos trabajaron alli con ad-
mirable celo por la gloria de Dios y bien de
las gentes.
Entre tanto son las cuatrd de la tarde y
afn no llega el ajuar expedido de Mlarsella.
En previsi6n de lo que pueda suceder exti6n-
dose en las celdas un poco de paja que, si es
necessario, sirva de colch6n. Por fortune A eso
de las siete Ilega la carga; "pero aunque el
apetito producido por el viaje es grande, me-
nester es conformarse con pan y manzanas,
que no hay mAs por ahora. Esta es mAs 6
menos la manera como principian las Casas
.de Don Bosco: sin ceremonies ni festin,
antes bien con penuria y estrechez, pero con
gran regocijo. El Salesiano, ha dicho el
ilustre Obispo de Milo, va alli donde le man-
dan, toma las cosas y las acepta como se las
dan, y. fabrica su nido lo mismo entire las
floridas ramas de Arbol frondoso, que en la
piedra saliente de tosca y desnuda roca. >
Qu6 lleva al Salesiano A la antigua sole-
dad perfumada con las virtudes de los ber-
nabitas ? No otra cosa que el deseo de ser
fitil al pr6jimo y de trabajar especialmente
en la ensefianza de la nifiez pobre y aban-
donada. Tal es el encargo que ha recibido
de Don Bosco, sin que haya de quejarse
nunca, aunque todo se le torne contrario, y
sin desmayar jamAs, esperando siempre en
la Providencia.


HISTORIC DEL ORATORIO DE S. FRANCISCO DE'SALES


SEGUNDA PART.
CariTULo IV.
(oontinuaci6n)
Otra vez, siendo ya de noche, volvia A
casa por el paseo de San MAximo (ahora de
Ia Reina Margarita), cuando h6 aquf que un
malvado que le vena siguiendo los pasos,
se pone detrAs de un olmo y le dispara casi
A quema ropa dos tiros de pistol. Ambos sa-
lieron falsos, y el sicario, para concluir de
otra manera su perverse intenci6n, se echa
sobre de Don Bosco. En aquel mismo ins-
tante aparece el gris, se arroja como un
le6n encima del agresor, le hace abandonar
A Don Bosco, le pone en precipitada fuga
y despues acompana A aquel hasta el Ora-
torio.
MAs tarde, el gris libr6 A Don Bosco de
las manos no de uno, sino de various sal-
teadores. Volviendo una noche A casa por
el vial que de la plaza de Milan, hoy de
Manuel Filiberto, pasa por el Rondd, cerca
de Valdocco, oye Don Bosco que le'venfai
corriendo detrAs; se vuelve y v6 A pocos
pass un hombre con un grueso garrote en
mano. Se echa entonces 6 correr con la e-
speranza de poder legar al Oratorio antes
de ser alcanzado y apaleado. Habia ya lle-
gado A la bajada que ahora terminal con la
casa Delfin, cuando aparecen various otros
que miran por cercarle. Viendo el peligro,
trata de librarse al menos del menor, vuelve
atrfs y va en direcei6n de aquel que le so-
guia. Este lo nota, y prepare ya su bast6n
para descogarle tremendo golpe, cuando de
pronto Don Bosco so para, sabe hacerlo
tambi6n y con tal destreza, que le asesta un
tremendo codazo en la boca del estomAgo y
mole echa rodando por el suelo, piernas al
aire; y pronto gritando: I Ay Ay que me
muero! Por el buen 6xito de su gimnAstica
acci6n, podia Don Bosco haberse librado de
este, A no venir al moment los otros enar-
bolando sus bastones y tratando de cog6r-
melo en medio. Como un relampago, aperece
sin saber por donde providencialmente el
gris, se plant junto A Don Bosco, da tales
alaridos y aullidos, yendo de ac para a-
oullA con tanta rabia y furor, que aquellos
bandidos peor que los que salian en un
tiempo de las cavernas do la Sierra Morena,
quedaron tan aterrorizados, que temiendo
no escapar con vida, suplicaron A Don Bosco
lo llamara y tuviera consigo en tanto que
ellos uno tras otro corrian en precipitada fuga,
dejando estar al buen sacerdote en santa paz.
El perro no abandon A Don Bosco hasta
que le vi6 entrar en el Oratorio.







- 16 -


En cierta ocasi6n, en vez de acompaDarle
A casa, impidi6 que pisara su umbral. Por
un olvido en que habia incurrido D. Bosco
durante el dia, debia salir a una hora ya
algo adelantada de la noche. La madre Mar-
garita trataba de disuadirle; pero 61 la exor-
taba a no temer; y asi toma su sombrero,
llama A uno de los j6venes para que le hiciera
compailia y se dirige a la calle. Al atraversar
los umbrales de la puerta hallajunto A ella
al gris echado.; Oh, el gris exclam6 61,
vendr&i bien, asi seremos uno mAs. Alzate,
pues, dice al perro, y ven. Mas el perro en
vez de seguir, da un alarido y permanece
inmovil. Por dos veces se empefia Don Bosco
en pasar y otras tantas se lo impide el gris.
Quiere uno de los j6venes obligarle de un
puntapie 6 levantarse y el perro se encole-
riza dando un aullido que espanta. La buena
Margarita al ver esto, dice pronto en su
dialecto piamont6s: Si 't veuli nen scouteme
mi, scouta almen 'I can; seurt nen; esto
es: si no quieres escucharme A mi, eschu-
cha al menos al perro; no debes salir. Don
Bosco, viendo A su madre tan apesadumbrada,
juzg6 convenient satisfacer sus deseos y asi
volvi6 6 entrar en casa. No habia pasado
todavia un cuarto de hora, cuando un vecino
viene a verle y le dice que estuviera en vi-
gilancia porque habia sabido que tres 6
cuatro mal intencionados estaban girando
por Valdocco decididos a darlb un golpe
mortal.
Cierta vez sirvi6 el gris de diversion A
nuestrosj6venes. Estaba cenando Don Bosco
con algunos de los suyos, y he aqui que se pre-
sentael perro en el patio. Algunosj6venes que
todavia no le habian visto nunca, le tuvieron
miedo, preparabanse para apedrearle y to-
marlo por su cuenta. Buzzetti que lo conocia,
grit6 al punto: No le hagAis dafio, es el
perro de Don Bosco I
Al oir esto, todos se le acercan, se le
,echan encima, le acarician, quien lo coge
por la cola, quien por el hocico y quien por
las orejas, de manera. que haciendo de 61
lo que querian, lo conducen al refectorio.
Esta visit inesperada de la bestia, atemo-
riz6 I algunos de los comensales de Don
Bosco, quien al verlo dijo: Es el gris, dejadlo
venir, y no teimis.
El perro dando una ojeada por toda la mesa
y dando al rededor de ella la vuelta, fu6 a
ponerse, haciendo mil fiestas, al lado de Don
Bosco. HAcenle algunas caricias, quieren
darle de cenar, y'A este fin le dan pan, sopa,
:ocido, y aun de beber, pero el gris todo lo
'ehus6 sin olerlo siquiera; tal era lo que para
A1 era indiferente aquello.
&Pues qu6 es lo que quieres? le dijo Don
losco; y el perro mene6 la cola y baj6 la
abeza. Si no quieres ni comer ni beber,
rocura estar alegre y mArchate, concluy6 61.
A esto la fielbestia, come satistfecha de
que se le mandaba, apoya su cabeza en


la mesa, mira 6 Don Bosco, como queri6n-
dole dar las buenas noches y se vA, acornm-
paiada de los muchachos hasta la puerta.
Recordamos, refiere Buzzetti, que aquella
noche Don Bosco habia venido A casa en
el coche del senior marquis Domingo Fassati.
Sin duda, que el gris no habi6ndolo visto
por el camino, queria cerciorarse de c6mo
estaba su protegido, al que con tanta so-
licitud atendia.
La iltima vez que Don Bosco vi6 A su
gris fu6 en el otolo de 1866. Hallabase en
Castelnuovo, su patria. Debia pasar del ca-
serio de Murialdo al de Moncucco en donde
se hallaba su amigo Luis Moglia. Entrete-
nido en el camino por personas conocidas,
se le hizo de noche; cosa qne sinti6 bastante
pues debia pasar por puntos poco seguros y
poblados de villas y cortijos en dondo so
hacia el queso, guardadas como estaban por
terrible mastines. i Oh si tuviera mi
gris, dijo entonces Don Bosco, I qu6 bien me
vendrial No habia todavia concluido (de
decir estas palabras, cuando lo mismo que
si le hubiera oido, lo ve venir, se le acerca,
le hace mil caricias y le acompala en todo
aquel trecho, distant no menos de tres Li-
16metros. Suerte fu6 para Don Bosco el tener
tal compaifia; A poco andar ve salir de uno
de los cortijos dos perrazos que solo el verlos
causaba terror; de pronto se echa el gris
encima de ellos, me los aterra, les hinca el
diente, comienzan A aullar y toman mAs que
A escape el mismo camino por el que habian
venido; y tanto fu6 asi, que al oirles salen
presnrosos sus amos para saber lo que acon-
tecia A las pobres bestias. Llegado A la casa
del amigo, fodos quedaron sorprendidos al
ver tan hermoso perro; todos se hacian pre-
guntas por querer saber de d6nde D. Bosco
lo habia sacado, si de Turin, si de su casa,
6 si de alguna cabala en que estuviera para
guardar el queso; y asi cada cual decia la
suya. Pusi6ronse A cenar y dejaron star en
paz al perro.
Concluida la cena: Ahora es necesario dar
de comer al gris (1), dijo el senior Moglia,
y fuese a buscarlo; I y hallarle ? no fu6 po-
sible; busca por aqui, busca por allA, llama
por una part, llama por ]a otra y el perro
no aparece. March6se no se sabe para donde.
Desde entonces, no se ha vuelto A saber nada
mAs de 61.
La anterior narraci6n podrA ser para al.
guno cosa de fAbula. Cada cual puede to-
maria en el sentido que juzgue convenient.
En cuanto A nosotios, reputamos licito y
conform A la verdad el career que Dios en

(1) De este perro habla tambi6n el cdlebre Doctor
Don Carlos D'Espiney, de Niza Maritima, en an re-
cioute obra en frano6s titulada: Don Bosco. Termins
su narraci6n sobre el famoso perro con estas palabras:
On n'a jamais su d'ok venait c chien, ni oi il allait, sa
mission remplie. II "t parfaitement inconnu doane
pays.







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su paternal bondad haya querido servirse de
una bestia, que es simbolo de lealtad, para de-
fender y confortar a un hombre, que con sus
actos desafiaba la ira de los enemigos; ex-
poni6ndose A los mAs graves peligros A fin
de poder conservar en si mismo, en sus j6-
venes y en su pr6jimo la fidelidad hacia
Dios y hacia la Iglesia.
HallAbase en Turin una cuadrilla de malhe-
chores de diversos matices que, aun cuando
desacordes entire si, pnra ir contra D. Bosco,
estaban bien unidos como en apretado haz;
con todo, 61 con estos mismos se portaba de
muy diverse manera.
Corria el mes de noviembre de 1854 cuando
el ministry valdense De-Sanctis, por cuestio-
ines habidas con sus colegas, era de tituido
de su empleo por 6rden de la asi llamada
Venerable Mesa, 6 sea Supremo Magistrado
de la Iglesia Valdense. El peri6dico de la
secta de los Evangelistas (1) intitulado La
Luz Evangglica, en su nfimero del 4 de
dicho mes, daba la noticia con estas picantes
palabras: < El sefor De-Sanctis, Ministro
del Santo Evangelio, que de dos anos acA ha
evangelizadoen Turin con satisfacci6n de todos
ha sido instantdneamente dimitido, por 6rden
le la Venerable Mesa de la Iglesia Valdense,
le su cargo de Evangelista. Como tal deter-
ninaci6n de la Venerable Mesa escandaliza
b la Iglesia y puede perjudicar en lo que
tafie a los forasteros (no ya en cuanto A los
;alianos que bastante saben quien es) la
pputaci6n del senior De-Sanctis, la Direcci6n
,e La Luz Evang6lica invita A los miembros
de la Iglesia, que se hallen con suficiente in-
dependencia, A que digan si pueden 6 n6
aprobar en conciencia, y esto delante de
Dios que nos habrA de juzgar, la deter-
minaci6n de la Venerable Mesa. ;
Este desengafio acontecido al pobre ap6s-
tata era como una voz, que le hacia oir el
Beoior, para atraerle al buen sendero de la
Iglesia Cat6lica, del cual miserablemente se
habfa alejado.
Don Bosco, que muchas veces habia con-
ferenciado con 61, convencidndole de sus
herrores, redobl6 en aquellos dias su ca-
ridad, A fin de traerle A buen camino. Por
desgracia, el miserable habia contraido sacri-
legas bodas y no estaba solo; Don Bosco,
despuds de muchas familiares conversaciones
y a fin de allanarle todo impedimento, ha-
bfale prometido que proveeria A su preten-
dida mAjer con todo lo que le hiciera falta.
Era tarde.
Examinando algunos dbcumentos, nos viene
A las manos copia de una carta que Don
Bosco escribi6 A De-Sanctis, y la contesta-
ci6n original de este. Creemos oportuno dar

(1) Los Evangelistan auncuando convenidn con los
Valdenses en algunos puntos de doctrine, sin embargo
oe cuando en cuando se las habfan y se maldecfan
*como encarnizados enemigos.


aqui copia de ambos. Don Bosco le de
cia asi:
Turin, Valdocco, 17 noviembre 1854.
SR. D. LUIS DE-SANCTIS:
Muy Sr. mio y de mi mayor consideraci6n:
De algdn tiempo a esta part iba pen-
sando en escribir A V. con el fin de poder
hablarle y ofrecerle lo que un buen amigo
puede A otro ofrecer. Y este deseo provenia
de la atenta lecture de sus escritos, de
la cual me parecia deducir estaba su coraz6n
y su espiritu preso de una verdadera in.
quietud.
Recientemente me ha movido A ello el
haber leido en los diaries se hallaba V. en
desacuerdo con los Valdenses; si esto es asf,
invito A V. A que venga A mi casa cuando
A V. le plaza. I Y A qu6 ? A lo que el Seioor
le inspirare. Tendra V. su habitaci6n, y
junto conmigo una modest mesa; y entire
ambos nos dividiremos el pan y el studio,
sin que de su part tenga que pensar en la
mAs minima retribuci6n.
He aqui los sentimientos de amistad que
le manifesto con todo coraz6n. Si V. quiere
cerciorarse cuan leal y just sea mi ami-
stad para con V., espero acceptarA mi pro-
puesta; y de no ser asi, sera cosa que
sentir6 muchisimo.
Haga el Senor que estos mis deseos se
realicen, y haga de nosotros un solo coraz6n
y una sola alma, para hacernos dignos del
just premio que dard un dia A quien le
sirve en vida.
De V. afft y sincere amigo en Jesucristo
JUAN Bosco, Pbro.

Esta carta de Don Bosco excit6 los mAs
vivos sentimientos de gratitud del misero De-
Sanctis, el cual se content con responder
al memento en los siguientes t6rminos:

Turin, S. Silverio, calle de las Hores, n. 1.

MI MUY RDO.- SEuO :
Ko puede V. juzgar la impresi6n que en
mi ha producido su atenta carta de ayer.
No creia yo encontrar tanta generosidad y
tanta nobleza en un hombre que me es abier-
tamente enemigo. No nos disimulamos: V. com.
bate mis principios comoyo combat los suyos;
pero mientras me ataca demuestra amarme
sinceramente, estendi6ndome su mano ben6-
flea en el moment de la aflicci6n; en ello
demuestra V. conocer practicamente la ca-
ridad cristiana, que en teoria es predicada
a maravilla por muchos. Pluguiese A Dios
que su caridad fuese imitada por sus coher-
manos de La Campana, quienes no saben






-48 -


hablar sin insultar 6 echar al desprecio y al
ridicule las cosas mas series (1).
Por lo tanto,. a fin de responder 6 su
carta, manifesto A V, que acepto pomo pre-
cioso don la oferta de su amistad y deseo
que pueda presentarseme presto ocasi6n en
que, sin ofender mi conciencia, demuestre
A V. que le amo, no de palabra sino en o-
bras y en verdad.
Por muchisimas razones no puedo ahora
en manera alguna aceptar su generoso ofre-
cimiento; con todo, la profunda impresi6n
que dste ha producido en mi, no sera borrado
tan facilmente. Entretanto roguemos el uno
por el otro, 6 fin de que el Sefior nos haga
la gracia de podernos hallar un dia juntos
y por toda la eternidad delante de su trono
celestial y cantar el himno de los redimidos
con la sangre del Cordero.
Me crea con muy sincere afecto, obligadi-
simo
Servidor y amigo
LuIS DE-SANCTIS.

JDichoso De Sanctis, si hubiese escuchado
los consejos de Don Bosco, y hubiese roto
los lazos que vergonzosamente le oprimfan!
Pero el infeliz cerr6 1os oidos a la voz del
Cielo, se content con dar las mas espresivas
gracias A Don Bosco y hacer publicar en
La Luz Evangdlica estas palabras: << Mientras
los Valdenses tratan al senior De-Sanctis de
la manera que todos saben, el sacerdote Don
Juan Bosco le describe una carta ilena de
niobleza y generosidad, invitbndole A dividir
consigo su casa y mesa. Honor A quien lo
merece. >
El infeliz ap6stata, pocos aios despu6s,
por efecto de un accident, moria repentina-
mente, diciendo A su compafiera de mala
vida: Me mrero, me muero.
i Quiera el Cielo que en aquel instant
haya podido hacer al menos de coraz6n un
acted de contrici6n!
La acci6n generosa de' Don Bosco hacia
un tal adversario, caido en desgracia, calm
on parte la ira de los enemigos. Desde aquel
dia los herejes cesaron de las amenazas y
violencias, limitAndose tan solo 6 las ini-
cuas armas de la pol6mica.

(1) La Campana era un diario cat6lico que se co-
menz6 i publicar en Turin aquel mismo aiio, escrito
con much gracia y brios. Era el martillo de los he-
rejes, y basta con esto para que se comprenda el odio
a muerte que se 1a tenfa. En un manifesto de la secta
evang6lica de fecha 5 de agosto de 1854, entire las
muchas espresiones llenas de hiel y rencor, se leian
las siguientes: ( Imploramos la ayuda del Gobierno,
de la Autoridad local y de ]a opinion pblleca, para
que se destruya de raiz d aquellos facinerosos que
imprimen La Campana. > ; Qud bella tolerancia 1


OAPiTULO V.
El c6lera asiAtico Su desarrollo en Turfn Her-
moso acto del Municipio El buen pastor Dis-
curso y palablas memorable Virtuosa conduct
de los j6venes Hijos dignos de tal padre Opor-
tunas ensenanzas Los j6venes enfermeros Utfl
servicio- El mantel por sdbana Piblico elogio.
Corriendo el aio 1854, muchas provincias,
ciudades y pueblos de los Estados Sardos
sufrieron grandes desventuras. Una enfer-
medad mortal, llamada c6lera, salida de la
India, en donde reina de continue, despubs
de haber recorrido diversos puntos de Eu-
ropa, penetraba en Italia, causando en la
Liguria y en el. Piamonte, por donde quiera
que pasaba terrible estrago. En el mes dejulio
invadia la ciudad de. Gnova y en el espacio
de dos mess quitaba la vida A cerca de tres
mil personas.
Terribles eran los sintomas y los efectos
del morbo asiAtico, de tal modo, que acobar-
daba al mis valeroso. Era generalmente pre-
cedido de dolores de vientre; y manifestd-
base poco despu6s por v6mitos y diarrea in-
cesantes. Oprimia al paciente con un grave
peso en el est6mago y con calambres y con-
,torciones horribles en todas la extremidades
de sus miembros. Hundianse los ojos y un
color de plomo los circundaba por todas
parties, amortiguados y sin vivacidad; la
nariz afilada, el rostro amarillo y totalmente
alterado, no permitian reconocer al indivi-
duo. La lengua se volvia blanca y fria, la
Voz ronca y el hablar apenas ineligible. El
cuerpo todo tomaba un color moreno y en los
casos de mds gravedad un color azul y que-
daba frio poco menos que un cadAver. Algu-
nos cogidos del mal, caiantendidos en elsuelo,
cual si fuera por una apoplegia fulminante;
otros no sobrevivian mds que pocas horas y
pocos pasaban de veinticuatro. En los prime-
ros dias de la invasion tautos cuantos eran ata-
cados estaban condenados A muerte segura.
Por t6rmino medio sucumbia un sesenta por
ciento de los atacados; exceptuandola peste,
ninguna enfermedad hasta hoy conocida, pre-
sent6 una mortandad tan espantosa; y si bien
la peste causa mayor n6mero de victims no
las efectfia en tan breve espacio de tiempo
como el c6lera. De aqui cada cual podra de-
ducir el miedo que de todos se habia apo.
derado.

(Continuard).


Con aprobacilu de la Autoritad Ealesihstica Gerente JOSt GAMBINO
TurIn, 1892 Tipograffa Salesiana.




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