Group Title: Boletin Salesiano.
Title: Boletâin Salesiano
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 Material Information
Title: Boletâin Salesiano
Uniform Title: Boletâin Salesiano (Turin, Italy)
Physical Description: v. : ill. ; 27 cm.
Language: Spanish
Creator: Oratorio Salesiano
Publisher: Oratorio Salesiano
Place of Publication: Turin Italia
Frequency: monthly
regular
 Subjects
Genre: periodical   ( marcgt )
 Notes
General Note: Description based on: Aäno 7, n. 1 (enero de 1892); title from caption.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075624
Volume ID: VID00002
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: oclc - 35918727
lccn - sn 96026719

Full Text








KBOL"ETIN vSA LESIANO
DvLL1 11 Oii~jtIiiiW


Debemos ayudar A nuestros her-
manos & fin de cooperar A la
difusi6n de la verdad.
(III S. JUAN, 8).
Atiende A la buena lecture, A la
exhortaci6n y h la ensefianza.
(I TIOTIL. iv, 13.)
Entrelas cosas divinas, lamisdi-
vina, es la de cooperar con Dios
A la salvaci6n de las almas.
(S. DIoNiSIO.)
El amor 'al pr6jimo, es uno de
los mayores y mas excelentes
dones, que la divina bondad
puede conceder A los hombres.
(El Doct. S. FRANC. de Sales).


Quien recibiere a un nifio en mi
nombre, & mi me recibe.
,(MATH. xVIn.)
Os recomiendo la finez y la ju-
ventud; cultivad con grande es-
mero su educaci6n cristiana; y
proporcionad libros que les' en-
sefien A huir del vicio y a prac-
ticar la virtud.
(PIo IX.)
Redoblad todas vuestras fuerzas
a fin de apartar & la nifiez'y
juventud de la corruption 6
incredulidad y preparar asi una
nueva generation.
(L ON XIII,)


, *-( DIRECCION en el Oratorio Salesiano Calle de Cottolengo N. 32, TURIN (Italia) )M3-
.---'-- -..** -. .. -.e *- L- -


SUMARIO.
Maria, consuelo, protecci6n y esperanza nuestra.
Gracias de Maria Auxiliadora.
San Jos6, Patrono de.la Iglesia.
Solemnidad do Maria Inmaculada y celebraci6n del
quincuag6simo aniversario de la Obra de, Don
Bosco.
Despedida de diez y ocho misioneros Salesianos al
partir para Tierra Santa.
El selor Don Le6n Harmel en Turin.
M6jico. Celebraci6n del Quincuag6simo aniversario
do la Obra de Don Bosco.
Oleograffa do Maria Auxiliadora.
Cooperadores Salesianos.
Montevideo. Monumento en honor de Maria Auxi-
liadora.
Historia del Oratorio do San Francisco do Sales.
Cooperadores ole en Espaiia y Am6riea durante
el ano de 1891.
liIIIII IIIIIIIIII I I! 1.1II! I




MARIA

consuelo, proteccid y esperanza nuestra.

Justo es que al dar noticia de las so-
lemnes fiestas celebradas en honor de
Maria Inmaculada, digamos ,al menos
Sbreves palabras para avivar la devoci6n
que no s6lo es fuente de gracias do todo
g6nero, sino tambidn una sefial incqul-


voca de predestinaci6n. Quien honra a
la Madre de Dios, dispensadora de to-
dos sus beneficios, quien la invoca con
fe y piedad puede con raz6n exclamar:
. Atn cuando me hialle entire las sombras de
la muerte no tener6 mal alguno, porque tzi
estdcs conligo (1).

Dignidad y santidad de Maria.
Bien sabido esque Dios distribuye &
cada uno sus- does en proporci6n del
oficio que le encomienda. De aqui es que
concedi6 privilegios tan sefialados A Moi-
s6s, al evangelista San Juan y a los
Ap6stoles.
Conocido por un arquitecto el tamaiio
de un obelisco, sabe al punto determinar
el pedestal que le correspond: ni los
'Andes, ni los Pirineos servirian de base
proporcionada al Angel del Apocalipsis,
aquel coloso de inaudita estatura con un
pie en medio de la tierra y el otro en
el centro del oc6ano. &Qu6 abundancia
de dones deberian ,servir como base A
Maria elevada i la infinita dignidad do
Madre do Dios?

(1) Si ambulavero in medio umbro mortis non ti-
miebo mala quia tu mecwn es (Pa.).


Sale una vez al meg.


Avoxi r. -N~-P. 2.


,PEBRERO de 1892.






- 18 -


Cuando Josu6, capitan del pueblo de
Israel, A fin de tener tiempo de destrozar
i sus enemigos y de obtener sobre ellos com-
pleta victoria, mand6 al sol que se detu-
viese, el sol se detuvo siendo por un dia es-
pectador y testigo de singulares proezas.
Gran milagro por cierto, pero es todavia
mayor ver en la casa de Nazaret, no ya por
un dia, sino por treinta afios, al sol divino
obediente A Maria. Y Nuestro Seiior, quo
ha prometido no dojar sin recompensa
ni un vaso de agua que se d6 a un pobre
en su nombre, I qu6 de gracias no conce-
deria a la que no s6lo le di6 el ser na-
tural, sino que con sus suspiros anticip6
su venida al mundo? Mas icon que in-
dustria aprovech6 Maria tantos favors!
Advisrtase, como dice Suarez,; que la
Santisima Virgen desde el primer instant
de su concepci6n era ya mis rica de
gracias que San Miguel, el principle, de
los serafines, y el cual debe poseer al
menos tantos grades do gracia cuantos
son los ingelhs del Paraiso, cuyo nimero
excede a todo cAlculo (1). Ahora bien,
Maria Santisima en cada acto so cnri-
quecia con nuevos grades de gracia y
de gloria. Concretandonos 6 una sola
consideraci6n, baste observer que la San-
tisima Virgen despu6s de la ascensi6n de
su divino, Iijo vivi6 afin veinticuatro
afios. Suponiendo que, seglin era costum-
bre, recibiera cada dia a Jesis sacramen-
tado en el altar, sus comuniones deberian
ser 8,760, y como quiera que las gracias
que se reciben en la santa comuni6n son
proporcionadas a 14 disposici6n con que
uno se acerca a la sagrada mesa, I qui6n
podri imaginar los sentimientos de de-
voci6n de Maria y Ia giacia y santidad
que alcanz6 ?

Honor tributado d Maria.
El culto tributado A Maria remonta A
los primeros tiempos de la Iglesia: los
ap6stoles y losfiieles de todos los passes
llegaban en nuimero infinite a Nazaret
para toner el placer de verla, y se con-
sideraban felices con siquiera una de sus
palabras 6 miradas. Aun en vida dedic6le
un temple en Zaragoza el ap6stol San-'
tiago, otro San Juan en el Asia y otro
San Pedro en Roma; erigi6ronle uno en
]a cima del monte Carmelo los discipilos
del profeta Elias y otro Santa Marta en
Marsella.

(1) Aumquid cst numerous militumn eius? (Job. xv, 3).


Las Catacumbas estAn llenas de su re-
cuerdo.
Es suficiente abrir la historic de la
Iglesia para advertir el amor inmenso
con que los pontifices, reyes y personajes
mis ilustres la han venerado en todos
los tiempos, y cuinto los doctors mas
insignes han escrito a porfia en su honor.
Pero, omitiendo las reflexiones a que
se presta tan important material, ~cual
es el culto con que la Iglesia 1 onra a
Maria? Cosa digna de notarse: establece
para ella sola una "categoria aparte, el
culto lamado de hiperdulia; la aclama
con expresiones que parecen convenir
s6lo a Dios: vida, dulzura, esperanza
nuestra, salud de los enfermos, refuugio de
los pccadores, consuelo de los afligidos, au-
xilio de los cristiahos; la invoca en todos
los sacrificios y oficios solemnes, le dedica
un dia en cada semana, la conmemora
cada afio con numerosas fiestas, invita a
los files A saludarla tres veeds al dia,
enriquece con las mayors indulgencias
las devociones establecidas en su honor
y A ella recurre hasta 'en sus mayors
diticultades: Sic honoratur quemr rex vo-
lucrit honortre.




Gracias de Maria Auxiliadora.
Con harta justicia la Iglesia infalible esti-
mula Ai los files A rocurrir a Maria; sobrada
raz6n tenemos para confiar en la Madre po-
tente y misericordiosa que se digni6 Dios
concederuos, expirante en la cruz en que
sellaba nuestra redenci6n.
Sin hablar de las gracias extraordinarias
que se consiguen en los santuarios de Lo-
reto, de Lourdes y en tantos otros, referi-
remos aqui algunos de los obtenidos de
Maria invocada con el titulo de Auxiliadora:
Un voto ai MaPia Auxiliadora. -
Un hijo mio, de cinco aiios de edad, ha-
.biendo caido enfermo en octubre de 1888, sin-
ti6se atormentado por una fuerte y obstinada
tos enel mes de junio de 1889, A la cual el
13 del mismo mes acompai6 una fiebre vio-
lenta. El medico manifest la gravedad del
caso y el peligro inminente de muerte.
Perdida today humans esperanza, me dirigi
SMlaria Auxiliadora A quien pedi la cura-
ci6n de mi hijo, haciendo voto de mandar
celebrar una misa en el Santuario erigido a
ella on Tirin, y de quo mi hijo llevaria
siempre al cuello la medalla que la repre-
senta, si se dignaba concederle la salud.






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- 2A -


Eran las dos de la mailana del 16 de junior.
Apenas hecha mi promesa a Maria, mi hijo
ces6 de lamentarse, y calmnda la fiebro de-
jaba el lecho 6 las cinco de la mainnana.
Ahora goza de perfect salud. i Oh, Maria,
todo lo debo A vos, y on vos tcngo punsta
toda mi confianza! .
MIGUEL ANGEL FORGIA.
Villafranca, 24 do junio de 1889.

*
Caida peligrosa. En el 24 de mayo,
dia dedicado A Maria Auxiliadora, debiendo
ir de Castignano a una. gran feria'que tenia
lugar en la ciudad vecina, coloqu6 entire el
forro de mi sombrero una medalla de Maria
Auxiliadora, que tiempo antes me habia
obsequiado Don Bosco, y en seguida mon-
tando a caballo me puse en camino. Iba
tranquilo cuando so espanta de repent el
animal, caigo yo on tierra, y quedando con
un pie dentro de la estribera, soy arrastrado
como veinte metros. El camino estaba de-
sierto y no era do esperar socorro alguno;
mas, por fortune, el pie se desprendi6 de la
estribera, en tanto que el caballo sigui6
corriendo A todo escape.
Salv6 la vida por milagro, y s6lo sufri li-
geras contusiones de la cuales me restableci
bien pronto.
Doy j)or ello infinitas gracias 6 Maria
Auxiliadora.
ANDrmis RECCHI.
Castignano, 10 do junior de 18S9.

*
Cumplimiento de una promesa.
Me propongo satisfacer una antigua obli-
gaci6n. Habiendo ido con mi familiar en 1887
al temple de Maria Auxiliadora para hacerle
una donaci6n que le habia pi'ometido por la
curaci6n de mi hijo Victor, tuve la suerte de
presenter mi ofrenda al venerado D. Bosco,
quien, junto con darme mi y 6 los mios su
bendici6n y consejos y la medalla de la
Santisima Virgen, me exhort6 a. enviarle re-
laci6n escrita de la milagrosa curaci6n obte-
nida. So loprometi, pero ya por un motivo,
ya por otro fui retardando cumplirla. El 17
de julio de 1889 Victor cay6 gravemente en.
Sfermb. Acudi luego a Maria Auxiliadora,
pero vinome entonces un remordimiento. La
conciencia me:interrogaba: AHas cumplido
la promesa hecha 6 Don Bosco? La-renov6
de todo coraz6n: mi hijo se durmi6 profun-
damente y el 18 despert6 enteramente sano.
Paso, pues, ahora 6 hacer la relaci6n pro-
metida: El domingo de 'amos de 1887, como
mi hijo Victor cayera enformo de pulmonia
y bronquitis, le vino una fiebre aguda y
persistent. Pasados cerca de dos meses,
I


celebrando en familiar el consagrado a6 Ma-
ria Auxiliadora, yo y mis hijos recurrimos
6 ella y recibimos la santa comuni6n. OrA-
bamos y esporAbamos. Mas el m6dico nos.
decia que, el maj segiia,.agravaindose y quo
no debiamos alucinarnos, El dia de Santa
Julia, al volver yo de la iglesia, mi marido
sale a recibirme y me dice: QuizA no quedan
m6s que pocs horas de vida A. nuestro hijo;
Corri inmediatamente 6 mi cuarto, y postrada
6. los pies de Maria Auxiliadora exclam6:
iMadre Santisima! A vos. debo la salud do
mi hijo mayor, salvadme ahora con un nuevo
milagro al menor, que yo hard una limosna,
para viiestra iglesia. Me dirigf.en seguida a4
la alcoba de mi hijo enfermo y puse una
imagen de Maria bajo la almohada de sua
cama. A poco so durmi6: su sueiio fua tran-
quilo, y tres horas despu6s despert6 sano y
alegre y pidi6 de comer.
El mddico, al ver quo la fiebre habia desa-
parecido de un modo tan inesperado, no co-
saba de repetir asombrado: Este es un ver-
dadero milagro! Pasada la convalescencia
de Victor, le conduje 'a Turin al temple de
Maria Auxiliadora y a los pies de. Don
Bosco para que le diera.su bendici6n. iViva
Maria!
IDA MORENA.

S ..; .' ., ,


SAN JOSE
Patrono de la Iglesia Cat6lica.

La Iglesia celebra el 19 de marzo,
con rito double de primer clase y con
octava, la solemnidad do San Jos6 a quien
en muchas parties se le yenera consagrando
adn un mes en su honor.
Despu6s del destiny de la Virgen San-
tisima, tal vez no bay otro m6s maravi-
lloso que el de San Jos6. Representante
visible del Padre celestial, fu6 dcpositario
de los dos series mas santos que han
aparecido sobre ]a tierra: Jesfs y Maria.
Suelen los hombres adoptar hijos: Jes6s
adopt6 un padre, yese padre de adopci6n
humilde y cast recibi6 el ministerio di-
vino de protege la infancia del Verbo
encarnado y servir de compafiero, la
Madre concebida sin mancha, a fin de
que se conservase integra ]a fama de su
virginidad. La virginidad parece ser la au-
reola de Jesus; todo lo que se le aproxima
es casto y puro: virgen fu6 61, virgen
su madrei y virgen su padre adoptive.
A 8'an Jos6 se le invoca como protector
especial de la pureza, por haber sido ele-







- 21 -


gido para proteger la de Maria Santi-
sima; se le honra como maestro y guia'
de la oracid6 y de la vida interior,. por
haberla conocido intimamente y practi-
cado de un modo admirable en la escuela
de Jesds; 61l se acude, por fin, como
patrol de la buenta mierte, por haber te-
nido la dicha de morir en brazos de Jesus
y Maria. Y A titulos tan insigues ahi-
dese todavia el de serpatrondode la Iglesia
universal.
Entre todos los santos del cielo, 6
ninguno. debemos, pues, tener mis devo-
ci6n, despu6s de la Santisima Virgen,
que a San Jos6. Sui dignidad, si poder,
las grandes y numerosas gracias con que
favorece 6 sus devotos nos inducen 6
recurrir 6 61 con viva confianza 6 interns.
, Qu6 podri near 'Jesucristo en el cielo
a quien honr6 y obedeci6 cual hijo el
mAs sumiso en la tierra? Yo no recuerdo,
dice Santa Teresa, haber pedido jams
cosa alguna 6 San Jos6 que no me haya
concedido, y todos aquellos 6 quienes he.
recomendado que se dirijan A 61 han
probado como yo, que Jesfs que le es-
tuvo sometido en la tierra nada le rehusa
en el cielo. Y agrega: Parece que Dios
ha concedido A los demis santos que
puedan socorrernos en tal 6 cual nece-
sidad; pero que a San Jos6 le ha dado
poder para asistirnos y ayudarnos en
todos nuestros trabajos y dificultades
tanto espirituales como corporales. S61o
pido, por amor de Dios, que lo pruebe
quien no lo creyere, y vera por espe-
riencia el gran bien que se consigue con
encomendarse y tener devoci6n a este
glorioso Patriarca.

g. is .1. .i '



SOLEMNIDAD DE MARIA INMACULADA
y celebraci6n del quincuag6simo aniversario
de la Obra de Don Bosco.

Las fiestas celebradas desde el seis hasta
el trece de diciembre, con extraordinario
esplendor en la iglesia dedicada A Maria
Auxiliddora en Turin, han sido consideradas
por today la prensa como un triunfo de la
religion, una ardorosa y brillante profesi6n
de fe, y una prenda segura de laaprotecci6n
de Maria ,la cat6lica capital del Piamonte,
A todas las classes sociales que la han hon-


radio 6 porfia, y sobre todo 6 la Congrega-
ci6n Salesiana, la obra inspirada por ella a
su amante y fiel siervo Don Bosco.

Los tres primeros dias.
El.domingo seis de diciembre el temple
mencionado ostentaba toda la pompa del arte
unida '6I la mas esplendorosa magnificencia
de la religion. Al entrar en ella sentiase
dulcemente impresionado el coraz6n, y reve-
labanse en el semblante las puras complacen-
cias de que se sentia inundada el alma. En
la iglesia de Maria Auxiliadora todo contri-
buye A elevar el espiritu A Dios y A avivar
la piedad de los tieles: es la Regina fori.o-
sisima, Goeli corisca civitas, en que la Madre
de misericordia colma de bendiciones A sus
hijos; y al ofrecerle uno alli el homenaje do
veneraci6n profunda y de mas rendido afecto,
espont6neamente so exclama: i cuda 'dulces
sonl, BSeor, tis taberndculos! A la 'vista de
los preciosos cuadros.y frescos, de los grupos
de Auugeles y santos que adornan la cupula
y b6vedas, del altar de singular gusto y ri-
queza, del grande y gracioso cuadro de Maria
Auxiliadora se experiment como una feliz
vision de paz parece aproximarse el alma
al cielo y sentir con mAs fuerza las gracias
del Senor y el deseo de gozar para siempre
de su inefable gloria.
La misica del Clerubini y del.Palestrina,
tan justamente estimada, fii6 en estos dias
de satisfacci6n sin par -y general aplauso,
gracias 6 la habilidad del cor6, compuesto
de unas trecientas voices, adiestradas con
todo el empeiio y maestria possible. Y qu6
decir de los oradores eminentes y de los
elocuentisimos discursos pronunciados por los
obispos Pampirio, Manacorda, Rosas y Pul-
ciano ? 1, Qu6 de las misas solemnes en que
pontificaron no menos ilustres prelados? Qu6
de la piedad y devoci6n del sinnfmero de
personas que recibieron la sagrada comu-
ni6n ? ~os faltan, la verdad, las palabras
y el tiempo para expresarlo; BAstenos decir
que en tales predicaciones, al hablar de Maria,
cada uno de los oradores sagrados parecia
excederse & si mismo, y al recorder las obras
de Don Bosco,, ingenuamente declaraban su.
devoci6n al ap6stol de la niiez y .su amor
entrafable A todas sus empresas 6 institu-
clones.
Don Bosco no es m6s que un instrument
d6cil y humilde de la bondad incomparable
de Maria. Si son innumerables los dones quo
recibe del Cielo, es Maria quien manifiesta
en 61 su favor y piedad; Maria quien so le
present y le instruye desdo nifio; Maria -
quien' atrae constantemente su consideraci6n
al Oreador hacidndole mirar con indiferencia
las cosas de la tierra; Maria quien le induce
al amor del sacrificio, le descubre las falacias
del mundo y le'hace coutemplar los goces
inefables del Paraiso; Maria quien le inspira






202


un amor particular f la nifiez'pobre y aban-
donada y la creaci6n de mil casas para
educarla y salvarla;
Era. el 8 de diciembre del 1841' fiesta de
la Inmaculnda Concepci6n de Maria. Halli-
base Don Bosco en la sacristia de la iglesia
Sde, San Francisco de Asis, done acostum-
braba celebrar, y disponiase ya A revestirse
cuando el sacristAn llam6 para qin e e ayu-
dara la misa a un niiio que alli se habia
introducido.
Yo no sd, rcspoudi6 confuse el mu-
chacho.
Si, ven: es nicesario que la ayudes.


Volvi6 el niiio temblando y anegados los
ojos en Iagrimas.
~Has oido la misa? le pregunt6 afable-
mente Don Bosco.
No, senior.
Ven a oirla, y despu6s hablaremos do
iun asunto que to interest. El deseo de Don
Bosco no era otro que el de mitigar la
aflicci6n del pobre muchacho y derramar
balsamo sobro la herida que en aquel tierno
coraz6n habia abierto la dureza del sacristan.
Pero mass.altos eran los designios de Dios,
qniu qu-el dia. queria poner los cimientos de
ulun, grilude obra.


SAlTUARIO DE MARIA AUXILIADORA
1892.-


No s6; no he ayudado nunca misa. I
Intruso, .mentecato b ,qu6 vienes en-
tonces meterte aqui? y sin mas ni mas le-
sacudi6 las espaldas, mientras aqu61 se reti-
raba A today prisa.
Qu6'haceis? dijo Don Bosco al sacris-
tan. Qu6 os ha hocho ese niio pai'a que
asi le golpees?
Es un gandul, que viene a meters aqui
de puro intruso.'
Sea, pero bac6is mal en ofenderle.
gY a Ud. qu6 le import?
Me importa much, porque es amigo
mio. Llamadle al instaite, qie deseo hablarle.


Despu6s do decir misa y dar acci6n de
gracias, Don Bosco llam6 apart al niio,
6 infundi6ndole confianza, con gran dulzura
le pregunt6:
--Mi buen amigo, ac6mo te llamas?
Me llamo Bartolom6 Garelli.
De d6nde eres ?
De Asti.
L Viven tus padres?
No, senior.
gaQu6 edad tienes?
Diez y seis ailos.
-- Sabes leer y escribir?
No, senior.




- 23 -


z Has recibido la primera comuni6n ?
Todavia no.
,Y te has confesailo alguna vez ?
Si, cuando era mas pequeilo.
Asistes al Catecismo ?
No me atrevo; tengo verguenza, porque
mis compaiieros saben Ia doctrine, y yo, con
ser mayor que ellos, no s6 nada.
Y si yo to ensefiara aparte el Catecismo,
L querrias aprender ?
Con much gusto.
I Vendrias aca mismo?
Si, con tal que no me pegasen.
Pierde cuidado, que nadie volvera a
tocarte: desde ahora seras amigo mio; to en-
tenderas conmigo y con nadie mias.
&Cunando quieres que comencemos?
Cuando ` Ud. le parezca conveniente-
i Esta tarde!
Esta tarde.
1 Quieres que comencemos luego?
Bueno, con much gusto.
Don Bosco le ensefi6 entonces a santi-
guarse, le instruy6 sobre la existencia de
Dios, y despu6s de media hora, habi6ndole
tratado con gran benevolencia, le invite
para el pr6ximo domingo. Aunque el niuio
no tenia buena memorial, con perseverante
asistencia y atenci6n, aprendi6 en poco tiempo
lo necesario para confesarse y hacer la. pri-
mera comunion.
< Poniaso asi en aqu61 dia, dice el Obispo
de Milo, la primera pitdra del gigante edi-
ficio que Don Bosco debia construir; inicia-
base con un acto que carecia de la solemni-
dad que suelen en el mundo tener todaslas
inauguraciones, y tan oculto, tan escondido,
que no lo presenciaba testigo alguno; mas
Dios queria que su Santisima Madre fuese,
por decirlo asi, la encargada de bendecir la
obra, y no podemos duaar qfie la Iumacu-
lada Virgen, acompailada de millares de espi-
ritus angdlicos, asistia i lo que pudidramos
llamar la santa ceremonial, aunque pasase
ignorada do los hombres, y que Maria y su
espl6ndido cortejo se gozaban viendo c6mo
descendia del cielo y caia sobre la tierra el
pequeio grano de mostaza, que corriendo los
alos seria corpulento y copudo arbol. >>
;Oh, Reina del Cielo, cuin copiosas gra-
cias habdis concedido desdo entonces a Don
Bosco y a sus hijos!
Es digno de notarse que-el primer hijo
dado d Don Bosco por la Providencia fu6
maltratado a su vista, caso que le arraig6
en su alma el convencimiento invencible de
que siempre y en todas parties es menester
tratar al niio con extrema suavidad y blan-
dura; y obedeciendo a este sentimiento so
daba todo 6 ellos, y sobre ellos ejercia un
encanto irresistible.
Este fu6 uno de los temas do predicaci6n
del ilustrisimo Obispo de Susa, quien lo
desarroll6 de un modo magistral y con todo
el fuego de la unci6n quo le caracteriza.


En cuanto al ilustrisimo senior Pampirio,
arzobispo de Vercelli, dcspu6s de admirar
las virtudes de Don Bosco, y detenerse en
especial sobre su devoci6n a. Maria y las
obras acometidas con su manitiesta pro-
tecci6n, dijo: Pero en qu6 me ocupo? Don
Bosco os habla en este temple. Mirad esta
suntuosidad, este esplendor y riqueza del
arte. Todo es obra de Don Bosco. ,Qu6 es
!o que esta monumental iglesia nos mani-
fiesta? El triunfo de Don Bosco por medio
de la protecci6n de Maria. Ella es como el
pie de Mariat que prime ]a cabeza de la ser-
piente; es una pigina sublime de la vida
de Don Bosco. Qud nos dicen los nifios
de este santo asilo ? L qu6 los de sus demiis
innumerables casas, oratorios y talleres? Ved
c6mo prosperan sus obras en Europa y Am6-
rica, en Asia y Africa, y si el arbol se co-
noce por sus frutos, juzgad de la bondad y
m6rito del insigne Fundador nel Instituto
Salesiano...

Las Cuarenta Hora. /
Counsagrado's -i hourar i Maria los dias
seis, site y ocio de diciembre, so celebr6
un triduo para solemnizar, con la devoci6n
de las Cuarenta Iforas, la presencia real de
Nuestro Divino Salvador en nuestros altares.
Nada mis grato y consolador. Si Maria fu6
la ihspiradora de las obras de Don Bosco,
Ia Santa Eucaristia era la fuente inagotablo
de su amor, el tesoro por excelencia, el Tabur
done parecia transfigurarse y el Hinai donde
recibia las mas singulares comunicaciones.
Al inculcar Don Bosco 6 los suyos el sis-,
tema estrictamente basado en la caridad,
siempre paciente, benign 6 indulgente para
educar `4 los niiios, advertia que las columns
del edificio moral son la misa cotidiana y ]a
comuni6nf frecuente;,que como el mana sirvio,
de alimento diario a los hebreos durante el
tiempo que atravorsaron el desierto, hasta el
dia en que entraron en la Tierra Prometida,
asi la santa Comuni6n debe ser el sost6n y
el pan cotidiano de tbdo fiel, en medio do
los peligros do este undo, hasta conseguir
Ia verdadera tierra prometida, el Paraiso.
Estas y otras consideraciones andlogas sir-
vieron de precioso argument al ilustrisimo
senior Pulciano, Obispo de Casal3, el cual
ademas recomend6 del modo mas encarecido
la importantisima obra de la Adoraci6n coti-
diana universal.

Dia setimo. Suifragio0,
No era possible olvidar en ocasi6n tan so-
lemne a los bienhechores nuestros llamados
ya a recibir la recompensa de su caridad.
Las comuniones aplicadas por los alumnos
salesianos fueron numerosisimas;' y como en ,
dias anteriores Ilen6se la iglesia de bote en
boto de Cooperadores y Cooperadoras, de




- 24--


eclesiasticos y seculares. Celebr6 de ponti-
fical unamisa mayor el Ilmo. Sr. Obispode
SAcqui, quien al mismo tiempo pronunci6 el
Smds tierno y piadoso discurso. El canto y
mfisica de la nueva misa compuesta por el
SIlmo. Sr. Cagliero nada dejaron que desear.



DESPEDIDA DE DIEZ Y OCHO MISIONEROS.
-A las tres de la tarde del mismo dia era
estrecha la iglesia para contener la gente
que venia a presenciar una de las mas sim:
pAticas'ceremonias; A saber, ]a de la bendici6n
y el adi6s de diez y ocho misioneros Sale-
sianos que en la misma tarde debian em-
prender camino A Tierra Santa.
Apenas cantadas las visperas solemnes,
subi6 al pfilpito el Ilmo. Sr. Manacorda,
Obispo de Fossano, orador famoso por el
brio de su celo y elocuencia de su palabra.
Y el asunto era digno del Prelado. Si hay
un h6roe en la tierra, es el misionero:/ su
solo nombre indica la inmolaci6n personifi-
cada. 4E lo sacrifice todo, absolutamente todo
en el mundo: su libertad, su reposo, su tiempo;
se renuncia A si mismo; no so pertenece; es el
servidor del just como del pecador, del rico
opulento y del jobre haraposo, del amigo y
del enemigo, del que le favorece y del que
le persigue. Nada le turba, nada le detiene;
asi que Dios le habla, al punto obedece.
Adi6s, dice, al suelo querido de la patria,
adi6s al hogar carifiosb, A los goces mas le-
gitimos y A.los acariciados halagos de la
vida; adi6s, adi6s para siempre. No le
habl6is de sacrificios, de los peligros de na-
vegaci6n'lejana, de los rigores del clima, de
feroces salvajes, de las epidemias y del mar-
tirio. Con ello s6lo conseguir6is inflamar mAs
su celo y avivar su ardor. Firme de carActer,
de convicciones profundas y de valor incon-
trastable, Ileno de la gracia de Dies, mira
con desprecio los placeres del mundo, y a
las almas con santa avaricia. Su coraz6n
a6lo palpita en el amor; sus labios se abren
s61o para evangelizar y su mane s61o se goza
en bendecir. Por eso Don Bosco, misionero
ejemplar, enamorado del Cielo y do las almas,
decia: Da mihi animas cctera tolle. Dadme
las almas y Ulevaos lo demAs; por eso agre-
gaba que, entire sus hijos, los misioneros eran
la nifia de sus ojos. 1 Qu6 de bendiciones no
les regalara ahora desde el Cielo Y si
Maria Auxiliadora dispensa tan eficaz y amo-
rosa protecci6n al Instituto de Don Bosco,
j qu6 de, gracias no hara lover sobre la por-
i6on predilecta de su Siervo?...
Concluido el discurso de Monseior Maina-
corda, el ilustrisimo Sr. Obispo de Acqui di6
la bendici6n con el Santisimo Sacramento,
y recitadas las oraciones de la Iglesia sobre
los peregrinos, salud6 con efusi6n A los Mi-


sioneros,'que on medio de num'eroso clero y
de los Superiores de la Congregaci6n Sale-
siana, se hallaban de rodillas en, el presbi-
terio. El ilustre Prelado los abraz6 en se-
guida uno a uno, y ellos cambiando luego
un abrazo con nuestro Rector General, Don
Miguel Rua y demAs Superiores, salieron de
la iglesia acompaiiados de las simpatias mA
vivas y de los votos que por su felicidad
hacia el pueblo entero profundamente con-
movido.

Ultimo dia.
Las fiestas en honor de la Inmaculada
Concepci6n y en celebraci6n del quincuag6-
sino aniversario de la Obra de Don Bosco
fueron coronadas con todo el esplendor po-
sible. MIfisica excogida, asistencia de varies
obispos A las ceremonies y oficios sagrados,
misa pontifical, todo fun hermoso y digno
de la admiraci6n y content del gentio in-
menso que de todas parties lbegaba' A con-
currir A tan singular solemnidad. El Ilustri-
simo Sr. Obispo de Fossano predict sobre
el porvenir de las Obras de Don Bosco,
augurAndoles singulares bendiciones y copio-
sisimos frutos.
Cant6se- el Tedeum 'arreglado en mfisica
por Monsehor Cagliero, y por fin di6se por
Monseior Manacorda ]a bendici6n papal A
todos los concurrentes. ; Dios sea bendito!
Las fiestas celebradas en esta ocasi6n deja-
ran en todos cuantos asistieron A allas un re-
cuerdo vivo y perdurable. La relaci6n so-
mera que aqui hemos hecho no puede dar
sine una bumilde idea de ella.
No nos detendremos on decir cuAn lucida
fu6 la iluminaci6n tanto del interior como
del exterior de la iglesia y de los p6rticos
y fachada del Oratorio Salesiano; omitire-
mos hablar del inmenso jAbilo de los Sale-
sianos, de sus aluinos y Cooperadores, de
la part civil de esta fiesta con sus bandas
de mfisica, fuegos de artificio, vivas repe-
tilds y espanci6n la mAs pura y llena de
cordialidad en la inmensa familiar de Don
Bosco. Eterna serA la memorial del just.
; Gloria A Dis iGloria A Maria Auxilia-
dora! i Gloria a Don Bosco!

',mll imll II ,' I ,I I I ll 'l I II.1 1- 1. .. P I 1 '1 P I + h 1. I 4 I I I 1 'll I l I l

El Sr. Don Le6n Harmel en Turin.
El ilustre organizador de la mayor de las
romerias de obreros cat6licos A' Roma, y que
ha merecido por ello bien de la Iglesia, ha
tenido la bonded de visitar A nuestroRector
General para expresarle su agradecimiento
por las atenciones hechas A los peregrinos
franceses en las Casas Salesianas cuando so
dirigian 6 la ciudad eterna. Al recorrer los
diversos talleres establecidos en el Oratorio




-- 25 -


de San Francisco de Sales para la clase
obrera mas desamparada, el senior Harmel
admir6 la buena disposici6n de ellos y ma-
nifest6 el mas vivo afecto por Don Bosco y
su Institute. Invitado comer porDon lua
en compailia de otras distinguidas personas,
entire las cuales eran de notarse los directo-
res de la prerisa cat6lica de Turin, el Sr. Har-
mel refiri6 los motives de consuelo que le
habia dado la gran romeria, y c6mo la solu
ci6n de la cuesti6n social consist en encar-
nar en los talleres, escuelas 6 institutes los
principios cristianos, segin la ensefianza del
Soberano Pontifice, que s61o la Religi6n
es capaz de darnos la paz social entire patro-
nos y obreros.
El Caballero Sr. Borelli proclam6 la inscriD-
ci6n del Sr. Harmel como miembro honorario
de la Uni6n Cat6lica de obreros de Turin, ,
la vez que la de su hijo mayor come miembro
tambi6n honorario del Instituto musical Sa-
lesiano. Los concurrentes aplaudieron con
efusi6n semejantes nombramientos, y luego
la misica instrumental y vocal del Oratorio
los celebr6 con lo mas excogidos himnos y
piezas de su repertorio. El Sr. Harmel mos-
tr6se profundamente conmovido al ser objeto
de los entusiastas vivas de los nilos edu-
candos y de las mis delicadas expresiones
de afecto de los Superiores de la Caba y de
los excelentes amigos que los acompatiaban.
1Dios bendiga y proteja A este hombre emi-
nente, verdadero modelo de cat6lico y de
padre con los obreros! Para dar mejor 6 co-
nocer esta hermosa figura, aiadiremos lo que
dice 6 su respect uno de los diaries fran-
ceses de mis circulaci6n:
< De median estatura, aunque de vigo-
rosa corpulencia, M. Harmel, de edad de cin-
cuenta y cinco aoSs, es infatigable en el tra-
bajo. Se le ve en todas parties sembrando la
semilla de su palabra. Con much frecuencia,
para no perder minute, despacha su corres-
pondencia desde el coche, viajando por los
ferrocarriles. Apenas ha tenido tieihpo en una
ciudad para ocuparse en los asuntos rela-
tives 6 su obra y de celebrar una conferencia,
cuando sale para otra ciudad. Nadie, inclusa
su familiar, puede decir con toda certeza
en qu6 punto se hall, en un memento dado,
de sus r4pidas correrias; se le cree, por
ejemplo, en Ca6n y estd en Clermont-Fer-
rand, etc. De esta suerte pasa once meses
del aiio, no concedi6ndose mis que treinta
dias de descanso, que pasa en su fibrica de
Val-des-Bois, cerca de Reims. Y aun alli,
en esos treinta dias, trabaja de firme.
> M. Harmel asiste asiduamente 6 los
Congress cat6licos. Come orador su voz es
demasiado metdlica; pero esta primer im-
presi6n se olvida pronto,.y come no anda
en busca de grandes movirientos oratorios,
es un excelente razonador 4 quien se eye
con placer. Defiende ademas con gran de-
nuedo sus teorias, las cuales, al contrario


de lo que suele acontecer, 61 mismo las ha
puesto en practice en su f6brica de Val-des-
Bois. Esta es el tipo de la fibrica cristiana,
tal come la comprenden los cat6licos, y en
ese concept merece ser indicada a todos los
que se empefian en la soluci6n de la cuesti6D
social.
> La fAbrica de Val-des-Bois es de hilados,
dirigida por M. Harmel y sus hijos, en la cual
amos y obreros forman una corporaci6n, ba-
sada en la idea delas asociaciones religiosas.
Hay alli la asociaci6n de hombres mayors
de diez y site aios, bajo el patronato de San
Jos6; la de j6venes, desde su primer comu-
ni6n hasta la edad de diez y site aios, bajo
el, patronato de San Juan Bautista de la
Salle; la 'asociaci6n de San Luis Gonzaga,
para los niios que no han hecho afn la pri-
mera comuni6n; la asociaci6n de Santa Ana
para las madres de familiar; la asociaci6n
de las Hijas de Maria para las doncellah,
desde los quince ailos hasta que contraen
matrimonio; la asociaci6n de los Santos An-
geles para las nifas, desde la primer co-
,muni6n hasta los quince alios; y finalmente
la asociaci6n de Santa Filomena para las
que no han hecho afin la primer comuni6n.
Las doncellas y nifas Ilevan continuamente
la cinta y la medalla de su asociaci6n, no
s6lo cuando van 4 la capilla, sino en el
taller i obrador, en sus casas y en la calle,
asi el domingo come los demis dias de la
semana.
> Las instituciones econ6micas comprenden
un consejo general, otro professional, una so-
ciedad an6nima cooperative (carniceria, pa-
naderia y compras directs de mercancias),
una sociedad de socorros mutuos, una Caja
de ahorros, otra de posesi6n, otra de anti-
cipos y prdstamos, una compania de bombe-
ros, etc.
> Hay tambi6n una sociedad de preserva-
cidl de la juventud, dividida en secciones.
Lecturas sanas. Mfisica instrumental.
Coral. Canto. Gimnasia. Decla-
maci6n. Tiro.
> No se han echado en olvido las obras
de piedad, como puede suponerse, y existen
alli la Conferencia de San Vicente de Paul,
la Cofradia del Santisimo Sacramento, la
Tercera Orden de San Francisco, la Cofradia
de Nuestra Sefiora de la Fabrica, la Asocia-
ci6n del Rosario, le Cofradia de San Jos6 y
el Apostolado de la Oraci6n.
> En Paris ha fundado M. Harmel la
Uni6n fraternal del Comercio y de la in-
dustria, de la cual depend la Secretaria
del pueblo y la Unnid cristiana de los talleres
de mujeres. Esta filtima asociaci6n tiene per
objeto lograr que se ejerza por los obreros
de mds edad una especie de vigilancia sobre
los mis j6venes, 6 fin de quo 6stos no se des-
vien del camino recto.
> Por lo que hace 6 la Secretaria del Pueblo,
es el consultor gratuito de los asociados, y




- 26 -


les procura toda clase de informes que pue-
den necesitar, encargandose tambi6n de la
correspondencia.
> Ha encontrado M. Harmel la soluci6n
de la cuesti6n social? No es facil responder
a esta pregunta, pero lo que si es muy cierto,
lo que puede afirmarse, es que esos mil
quinientos obreros le adoran, y s61o le lla-
,man el buen Padre. ,>

: I I;I: i;ll '! I'111 ,1' I I I II I I I. II 111 11 IIIII

MEJICO

Celebraci6n del quincuagesino aniversario
de la Obra de Don Bosco.
El Sr. Don Angel G. Lascurain, uno de
nuestros mejores Cooperadores en M6jico,
nos anuncia que tambien en aquella ciudad
nuestros Cooperadores y Cooperadoras han
honrado devotamente .la memorial de Don
Bosco. << Aqui, nos dice, a, fin de dar gracias
al Cielo por el quincuag6siimolaniversario de
la Obra Salesiana, los niflos ateuididos por
los Cooperadoresdel Instituto Salesiano re-
cibieron la santa comuni6n el dia de Maria
Inmaculada, y nueve de ellos, preparados
por nuestro buen Director el R. P. Don Jose
Giiel, hicieron su primera comunii6n.
El 13 celebr6se una misa mayor, que can-
taron los mismos niios y en la cual dicho
Padre pronnnci6 un precioso serm6n. 'En
seguida tuvo lugar la repartici6n de premios
a.los alumnos, presidida por el t. Sr. Vi-
cario Capitular (preconizado' ya Arzobispo
do la Arquidi6cesis), quien qued6 muy sa-
tisfecho del adelanto de los alumnos y se
dign6 repetirnos nuevamente que cointramos
con su ayuda en todo lo que pudiera ser-
virnos. >>


Oleografia de Maria Auxiliadora,.
Acaba de obtenerse una preciosa y fiel
reproducci6n de la gran image de Maria
Auxiliadora que se venera en- el San-
tuario que le estai dedicado en Turin.
Todos los artists hacen el mayor en-
comio de semejante trabajo; y 4 la verdad
que es una obra acabada eni su g6nero
y una imitaci6n tan perfect, que'no pa-
rece oleografia sino cuadro al 61eo de
diestro 'y finisimo pincel.
Las dimeinsiones son las mayors po-
sibles en trabajos de esta naturaleza; a,
saber, un metro y seis centimetros de
alto por setenta y cinco centimetros de
ancho.


Esta image se presta para el adorno
do cualquier altar, capilla, oratorio y hasta
el de un elegant sal6n.
Las personas que deseen adquirir uua
copia, pueden dirigirse a la Libreria Sa-
lesiana de Turin, la cual podra, si se
quiere, expedir primeramente una pe-
quefia imagen ,cromolitogr6fica, quo repre-
senta el cuadro de que nos ocupamos, si
bien no sea tan exacta por career de la
finura y arte quo constituyen elo merito
de la oleograffa.
He aqui los procios, sin contar lo quo
corresponded por embalaje y envio:
1 En papel acartonado, pesetas (en
oro) 10.
2 En papel encolado sobre tela, pe-
setas 12,50.
3 En papel encolado, etc, con marco,
de 25 a 50.



COOPERADORES SALESIANOS.
En el diario Za Defensa Gatdlica de Bogotl
leemos el articulo siguiente: \
< Si la inmensa multitud de personas de
todas classes y condiciones que frecuentau
hoy la iglesia del Carmen no so hubiese per-
suadido todavia de la grande importance
do la InstituciOn Salesiana, las iltiimas so-
lemnes fiestas celebradas on ella en el, mes
de mayo, y especialmeate su fiesta. regla-
mentaria annual consagrada aI su patron, ]a
Virgen Maria Auxiliadora, no habrAn dejado
de encender today su simpatia y entusiasimo
por dicha instituci6n.
Especialmente la interesaitisima confe-'
rencia dada por el Superior de los Salesianos
It. P. Rabagliatti en la tarde del domingo
iltimo, debi6 ser, para su nuimeroso atditorio
un rayo de luz iue ilumin6 vivamente el
cuadro de la obra del inmortal Don Bosco,
desarrbllado por el elocuente orador.
Despu6s de hacer nna r6pida, pero brilliant
reseuia de las maravillas ejeciitadas por este
honibre inspirado, aunque pobre y oscuro,
escogido por IDios para, Ilevar cabo una
grande obra de su misericordia, puso de0 a-
nifiesto, con la endrgica y sencilla suavidad
de su dialdctica, cual habia sido el elpl6n-
dido complemneto de esa primer empresa
de Don Bosco con la institaci6n de la Pla
Unioj n de los Cooperadores y Gooperadoras,
uni6n bondecida por Dios, y que, como aquel
lo preveia, ha hecho brotar en pocos alos A
manos llenas frutos abundantisimos y casi
fabulosos en todo el mundo.
Alli hizo ver el bien inmenso, temporal y
spiritualal, que pue hacer cada uno de ellos,
a muy poca costa, sin ningfn sacriticio, sin






27 -


obligaci6n de ninguna especie, sino es la de
rezar la oracidn dominical diariamente por la
prosperidad de los asociados.
Cooperar, dijo, es hacer cualquier cosa, por
pequenia que sea, en obsequo o de 6sta: una
palabra, un consejo, un1 elogio, una limosna,
una simple oraci6n, un articulo de peri6dico.
A este tesoro pueden concurrir el sabio y el
ignorante, el pobre y el rico, el menestral y
el magistrado: todos, en fin, siii distinci6n
de classes ; Y qu6 reciben en recompensa de
su cooperaci6n, poca 6 much ? Reciben un
cimulo inmenso de gracias, concedidas por
la Santa Sede A insinuaci6n de ese hombre,
irresistible por su mansedumbre, por su ca-
ridad, por ese atractivo inexplicable con que
vencia todas las dificultades para llevar a
cabo su obra hoy universal. El Santo'Padre
Pio IX, como que conoci6 la inspiraci6n di-
vina del humildisimo fundador, abri6 para
61 las areas de los tesoros de la Iglesia; y
posteriormente, el Santo Padre Le6n XIII
se hizo inscribir 61 mismo como cooperador,
encabezando la lista de ellos. ; Qud humildad
y qu6 grandeza!
Despu6s de esto L quidn no querra cooperar
A tan fitil instituci6n, cuyo definitive estable-
cimiento en nuestro pais sera una bendici6n
del Cielo, especialmente para los j6venes do
las classes pobres -que carecen de oficio f
ocupaci6n con que ganar la subsistencia y
evitar con la enseinanza moral, religiosa 6
industrial dada por estos benem6ritos Padres,
los peligros que ofrece una sociedad que cada
dia se desmoraliza ms ? Si, serA una ben-
dici6n, como lo ha sido para todos los paises
de Europa y Am6rica, donde en pocos ailos
se ha extendido prodigiosamente, y donde
ha sido recibida y atendida munificamente,
con un entusiasmo que puede medirse por
las cuantiosas ofrendas que en todis parties
le ban ofrecido Gobiernos y pueblos. >
Hi aqui fos requisitos necesarios para ser
Cooperador 6 Cooperadora del Institute Sa-
lesiano de Don Bosco:
1 Tener 16 aios- de edad;
2( Gozar de buena reputaci6n moral y re-
ligiosa ;
3 Hallarse en condici6n de promover y
sostener las obras de la Congregaci6n Sale-
siana, sea con medios propios, como limosnas,
trabajos, difusi6n de buenas lectures, etc.,
sea colectando las ofrendas erogadas por
otras personas con el mismo objeto.
La Pia Unidn no impone ninguna obliga-
ci6n de conciencia, y pueden asociarse en
ella aun las personas de institutes religiosos.
Los quo deseen conocer las numerosas in-
dulgencias concedidas & los Cooperadores
pueden verlas en los Boletines de abril y
mayo de 1890 6 bien en el libro titulado:
Don Boseo, por un Cooperador Salesiano.


MONTEVIDEO


0Monumento en honor de Maria Auxiliadora.

Del diario El Bien de Montevideo extracta-
mos lo siguiente:
< Los RR. Padres Salesianos acaban de
celebrar una simptica fiesta, con motive de
la inaugaraci6n de un monument a Maria
Auxiliadora, protectora de los Oratorios fes-
tivos fundados por Don Bosco.
El Ilmo., Sr. Obispo Isasa, ante una nu-
merosa concurrencia, bendijo dicho monu-
mento, que honra al escultor Don Juan
Azzarini: es una columnia que coronada con
la estatua de la Sautisima Virgen se hall
colocada en el centro de una fuente y vistoso
juego de aguas. Adorna el abaeo de la co-
lumna un medall6n que represent & Don
Bosco, ilustre fundador de la Obra Sale-
siana; dos niiios ein actitud de estudiar, co-
locados en la base de aquella, completan la
alegoria del monument.
Bendecida la estatua, el Ilmo. Sr. Isasa
pronunci6 un discurso lleno de unci6n alu-
sivo al acto.
Sirvieron de padrinos en la ceremonia el
senior don Juan Goiret y su esposa.
La fiesta fu6 brillante, contribuyendo no
poco A su lucimiento un hermoso discurso
del Dr. D. Jos6 P. Espalter, quien despuds
de referir rApidamente los origenes de la
Obra Salesiana, afiadi6:
i Ocho de diciembre de 1841 !
Ha trascurrido medio siglo de la an6cdota
sencilla que acabo de narrar, y la semilla de
aquel dia es hoy un Arbol prodigioso. Del
humilde Oratorio Festivo de Turin ha sur-
gido la Congregaci6n Salesiana que cuenta
el nfmero de sus triunfos por las obras que
ha emprendido, si bien es s6lo de ayer no
mAs, conform con la frase del polemista
antiguo, ya llena el mundo, que hace ver-
daderos prodigies en todas las esferas so-
ciales, que lo mismo arranca al salvaje de
las pampas de su noche negra para ungirlo
con la luz de la verdad eterna, cambiando
una A una todas las fibras brntales de su
pecho por las cuerdas melodiosas de la ca-
ridad, como nutre el coraz6n y el alma de
la ninez, de virtud, do saber, y que penetra
en los santuarios de la ciencia sublime para
ensefiar a los que saben, multiplicAndose
por tal manera que constitute la mis admi-
rable maravilla del espiritu cat6lico en la
fltima mitad del siglo diez y nueve!
i Qu6 grande es para el mundo y en espe-
cial para nuestro pais la obra de la Virgen,,
realizada por medio do su siervo insigne
Don Bosco!
Contemplando los tiempos que corren de
propaganda y de batalla librada principal-





- 28 -


mente en el alma de la juventud, regocijase
uno al volver los ojos hacia escuelas como
4stas que parecen un temple por la virtud
que en.ellas se anida,, un hogar bendito por
la educaci6n que proporciona, oasis fecuidos
en medio de la esterilidad general. No puede
henos que sentir abierta el alma A her-
mosos ideales y A expanciones intimas, no
puede menos de bendedirse A la Virgen y
A su siervo, y 4 sus abnegados colabora-
dores. . . ..
La Obrade Don Bosco, bajo el manto de
Maria Auxiliadora, es un baluarte de defense
contra los peligros que ofrece el espiritu de
descreimiento y de sensualidad .tan domi-
nante en nuestro tiempos. Yo conozco sus
armas y su fuerza. En los Colegios Sale-
sianos no s61o se aprende A repugnar el vicio
enervador, y los errors funestos con los
ejemiplos virtuosos y con la altas'ensefianzas:
las ideas y los sentimientos que aqui se ela-
boran tienen la sanci6n de los recuerdos
sagrados; van adheridos A todas las prime-
ras ilusiones y A las. mis bellas esperanzas..
Cada piedra, cada Arbol, cada banco de
studio, cada rinc6n del colegio guard un
tesoro de dulcisimas emociones. Existed flo-
tando en este ambliente todo lo pasado mAs
querido; el cual ahora aparece A mi espiritu
-como una condensaci6n de un fragment de
vida dorado por la inocencia y las piedad,
como una madreselva de afectos ideales y
esperanzas, llena de color y de perfumes,
sin espinas y sin el aspect tristisimo de
las hojas marchitas.
Antes de abandonar creencias asi adqui-
ridas, tendriamos que mutilar nuestra alma.
La apostasia en el culto de la virtud y de
los principios es para todos los educados en
las Casas Salesianas un impossible y absurd.
Antes que dar las espaldas al aitar, en donde
siempre veremos tranquila y consoladora A4
la Virgen Santa, doli6ndose de nuestras
16grimas, sonriendo en nuestras alegrias,
ayudAndonos A veneer las resistencias y los
obstaculos, nos convertiriamos en heroes
para luchar contra las borrascas, para do-,
minarlas, para, vencerlas, sin desmayos 6
con desmayos de un dia, sin olvidos 6 con
olvidos r'pidos, resarcidos pronto por un
tesoro mAs en6rgico, por. una fe mas operosa,
segfin la frase del Ap6stol, capaz de llevar-
nos por defenderla A exhalar todos los sus-
piros de nuestro pecho, A derramar todas
la gotas de nuestra' sangre, capaz de llevar-
nos A proclamarla hasta con el postrer aliento
4e nuestra vida.
La redenci6n de nuestra patria est4 ase-
gurada con obras come la de Don Bosco. El
Angel de lo future aguarda a ]a juventud A
los umbrales de las escuelas en donde recibi6
los efluvios de su colo divino,.de su caridad
inagotable, para hacer de nuestra patria una
naci6n feliz, cuyos hijos tengan siempre por
norte en la vida privada el deber y la jus-


ticia, y como ciudadanos no falseen nunca
la democracia, no corrompan jamAs la li-
bertad, y en los dias dificiles de los grades
acontecimientos, sepan ponerse. A la,altura
de los grades destinos de los pueblos.
Ahora, que mis iltimas palabras sean de
gracias al cielo por los favors que nos dis-
pensa, pues para nosotros siempre ha side
llna bendici6n divina la Congregaci6n Sale-
siana, y de gratitude A sus miembros, esos
lombres abnegados que -han resignado su
vida en las areas de nuestra felicidad y que
desde-tres lustros acA, estAn en la soledad
y en el silencio mereciendo bien de la patria.



HISTORIC DEL ORATORIO DE S. FRANCISCO DE SALES.
SEGUNDA PART.
CAPITULO III.
Atentados. Castanas y vine envenenado. Cuchillo
de carnicero. Vituperable conduct de la Autoridad
piblica. Buen servicio do un amigo. -'Lluvia de
bastonazos.
Los dos camaradas de que hemos hablado
en el capitulo anterior, saliendo de la habi-
taci6n de Don Bosco, dijimos profiileron con
gran frenesi: sos veremos. Estas palabras y
las claras amenazas que manifestaron du-
rante su conversaci6n son el hilo de una
series de atentados contra la vida de Don
Bosco. Fueron.6stos tantos y tan fraudulen-,
tamente preparados y realizados, que pode-
rmos decir sin la menor duda que s6lo A la
divina Providencia se debe el que D. Bosco
saliera ileso de ellos. Estos hechos, mirando
tan de cerca al fundador de nuestro Orato-
rio, estan ligados completamente con nuestra
historic. Por lo que contaremos algunos de
los principals de los cuales muchos de nues-
tros j6venes fueron 6 bien testigos de vista,
6 bien oyeron la relaci6n de aquellos que
los habian presenciado.
Una. noche, despu6s de la cena, estaba
Don Bosco haciendo su acostumbrada es-
cuela nocturna, cuando dos hombres de triste
aspect vienen A llamarle para que fuera
aprisa & confesar 6 un moribundo, en un sitio
poco distant de alli quo se llamaba el Co.
razdn de ore. Siempre pronto en tender A
todo lo que miraba al bien de las almas, con-
fia al memento A. otro su clase y al instant
se pone en march. En el acto de salir de
casa, siendo ya la hora algo avanzada, le
viene la idea de llevar consigo A various j6-
venes de los de mis edad, con el fin de que
le hicieran compania y les llama. No hay
necesidad que venga con V. j6ven alguno,
dijeron aquellos dos desconocidos; nosotros
mismos le acompaiiaremos A la ida y A la
vuelta; y mas que el enfermo podria impre-
sionarse al verles.





- 29 -


No paseis cuidado por esto, respondi6
Don Bosco, son mis nifios y desean dar un
paseo, y al llegar 6 casa del enfermo se quo-_
darn. fuera de su habitaci6n.
Y los dos muy a pesar suyo callaron y de-
jaron hacer.
Llegan la casa destinada: Entre V.
un'momiento en esta sala, dijeron ellos, y
nosotros entire tanto vamos 65 advertir el en-
Sfermo que V. ha llegado. Los j6venes
quedironse fuern, y Don Bosco entr6 en una
habitaci6n, 6 piso llano, en donde encontr6
una media docena de individuos de buen.
temple que despuEs de una buena cena'co-
mian 6 fingian comer castaias. Dieron la
bienvenida A Don Bosco con muchos adem-
anes, alab4ndole hasta subirle A las nuves y
aplaudi6ndole.
Haga V. cl favor, Don Bosco, de ha-
eernos compaiiia, y tomeni lguna castafia, dijo
uno de lde la cuadrilla, alargandole el
plato.
No tengo el mas minimo apetito, dijo
61; hace poco he cenado y estoy satisfecho.
Al menos bebor. V. un poquito de vino,
no es verdad ? es bueno, pucs viene de la
part de Asti.
No me siento 6 ello; y mas, que no
estando acostumbrado A beber fuera do hora,
s6 que me haria daiio.
No hay para tanto! un vasito de buen
vino no daiia 6 nadie, antes le harA a. V.
bien y le ayudard la digestion. Asi es, que
beba- aunque nada mas sea que para
o omplacernos.
Dicho lo cual, echa mano de una botella
puesta sobre la mesa, y sirve vino en los
vasos. Con toda intenci6n se habia puesto
un vaso de menos, y asi va 6 buscar otro
vaso, y entire tanto cambia incontinente la
botella, viene y pone vino a Don Bosco. Con
todo, no salieron con la suya, en la trama que
habian zurcido de hacerle beber el veneno.
Sin darles 6 comprender que les habia cono-
cido su mala intenci6n, Don Bosco toma en
sus manos el vaso lleno de espumoso vino, y
brinda 6 la salud de aquellos desgraciados,
pero on vez de llevarselo la boca, lo vuelve
A colocar encima de la mesa sin tocarlo.'
No nos disgust 7V., dijo uno; no nos
haga este insult, aiadi6 el otro; es un ex.
celente vino; queremos que lo apure, profi-
rieron todos.
He dicho ya que no tengo ganas, y
alora aiiado que no puedo, ni quiero beber,
replic6 Don Bosco.
Sea 6 no de su agrado, es necesario
que V. beba, exclamaron en core aquellos
bribones. Y A todo esto pasando de los di-
chos a los hechos, uno de ellos me coge al
pobre sacerdole por el hombro derecho y
otro por el izquierdo, y dicen: No pode-
mos tolerar tal bochono: ,si no bebe V. de
buenas a luenas beberA'V. de malas 6 malas.
A tamafa violencia so encontr6 D. Bosco


entire la espada y la pared, como vulgar-
mente so dice, y fu6 para 61 moment de in-
minente peligro. El usar contra ellos la fuerza
ni era prudent ni flicil de realizar, yjuzg6
mejor valerse de la astucia, y asi:lo hizo.
Dijoles :
Si absolutamente quer6is que yo beba,
dejadme en libertad, ya que cogi6ndome por
los brazos y espaldas me haceis temblar y
caer el vino.
Tiene raz6n, respondieron todos, y sec
separan algun tanto.
Entonces Don Bosco, aprovecha este pro-
picio instant, da un gran paso hacia atras,
se acerca A la puerta por fortune debil-
mente cerrada la abre 6 invita 6 sus j6-
venes A entrar. Hecho' esto en un abrir y
cerrar de ojos, y ver entrar 6 cuatro 6 cinco
j6venes de 18 A 20 anos, puso frono A la in-
solencia de aquellos vampires, cuyo jefe,
todo corrido dijo: Si no quiere V. beber
paciencia; no es nada, est6 V. tranquil.
i Pero en donde esta el moribund? pre-.
gunt6 Don Bosco; al menos es menester quo
yo le vea.
Para disiinular su vil intent uno de aque-
llos guapos condujo al sacerdote a una ha--
bitaci6n del segundo piso.
Alli en vez de un enfermo, Don Bosco en-
contr6 acostado a uno de aquellos dos que
habian ido 6 llamarle al Oratorio. D. Bosco
sin embargo le hizo alguna pregunta, y aqu6l
impostor matriculado, con today su fuerza her-
ef lea, sin podericontenerse, solt6 una car-
cajada diciendo: Me confesare manana. Don
Bosco morch6se, dando de lo intimo de su
coraz6n gracias al Senor de que por medio
de sus protegidos hijos, hubiera salido ileso-
de las manos de aquellos tunantes.
Habiendo llegado. 6 saber, depe 6 pa, al-
gunos de los j6venes lo sucedido, al dia si-
guiente no gastaron el tiempo y como hu-
rones hicieron indagaciones sobre el quid de
la cosa, viniendo 6 descubrir quo un fulano
habia pagado 6 aquellos bellacos una sucu-
lenta cena, con el pacto de hacer beber 6
Don Bosco, un poco de vino del que habia,
preparado expresamente para 61. Por lo quo
se ve, eran sicarios comprados.
El santo varon no olvid6 nunca, aquel '
hecho, y todavia en los ultimos dias de-su -
vida, cuando con 61 saliamos A pasear y pa-
shbamos cerca del sitio, nos lo indicaba di-
ciendo: He hay la casa de las castaias.
Una tarde de agosto, que serian sobre las
seis, estaba Don Bosco entretenido junto 6
la puerta que cerraba el patio, del Oratorio,
en santa paz y alegria con algunos de sus
jovencitos, cuando he aqui que de entire ellos
sale repentinamente una voz gritando- Un
asesino, un asesino!
En ofecto era un cierto Andrds que en
mangas de camisa y con cuchillo de carni-
cero en mano corria furioso en busca de Don





- 30 -


Bosco gritando: Quiero d Don Bosco, quiero
A Don Bosco.
El temor, como natural es, se apoder6 de
los jovencitos, los cuales echaron A correr
los unos por el campo que tenian delante
y los otros por el patio de la casa. Entre
los fugitives se hallaba el cl6rigo Felix Re-
viglio. Su fuga fu6 providencial y ella salv6
,f Don Bosco; y fu6, que el asesino tomAn-
dole por Don Bosco, di6 por seguirle; pero
pronto advirtiendo su error volvi6 atris en
moment, Don Bosco tuvo lo suficiente para
Sponerse en salvo, subiendo A su habitaci6n
y cerrando con have la pequefia verja de
hierro que se hallaba al pi6 de la escalera.
Estaba a penas cerrada, cuando h6 aqui ya
al descamisado, el cual vi6ndola cerrada co-
mienza por empujarla y forzarla en todas di-
recciones para abrirla, pero en vano. Estuvo
plantado aquf por espacio de tries horas, como
tigre hambriento que espera su presa.
Entre tanto, los j6venes, pasado el primer
susto y algfin tanto tranquilos, se habian
ido reuniendo. Al verle nuevamente y ver
que amenazaba la vida al que era su padre
y bienhechor sintieron hervir la sangre
en sus venas. Dando oido a la voz de su
generoso coraz6n y abaudoniindose al ardor
juvenile, se armaron cada cual con su arma
de defense quien de bastones, quien con pie.
dras y quien con otros chismes, disponi6n-
dose a terciarle la cara a aqu61 miserable y
hacerle trizas si asi convenia; pei'o D. Bosco
temiendo que algunos de ollos recibiese dafio,
les prohibit tocarle.
Con aquella liera en casa nadie estaba en
sosiego. En particular, la buena Margarita.
estaba on lamis grande consternaci6h, tanto
por el hiijo como por los j6venes. Que hacer?
Incontinenti se avis6 y esto repetidas veces,
al cuartelillo de municipales; y es triste te-
ner que decirlo, no compareci6 nadie hasta
las nueve y media de la noche. En esta hora
vinioron dos guardian, manatiaron 6 aquel
pobre infeliz y o condujeroll al cuartelillo,
librando asi A Don Bosco de una fatal con-
secuencia, que poco honor hubiera hecho al
que en aquellos dias era jefe del 6rden pfi-
blico. Y como si tal indiferencia no hiubiera
sido suficieute, capaz de maravillar a la per-
sona mAs de bien, cuando se trata de defen-
der un libre ciudadano, h4 aqui que el dia
siguiente se compete una imprudencia7 todavia
mayor por dicho jefe., Manda 6 uno de los po-
lizontes & preguntar a D. Bosco si perdonaba
4 aqu61 ultrajador. Respondi6le Don Bosco,
que como cristiano y como sacerdote perdo-
naba aquella y otras injuries; pero quo como
ciudadano y como superior de un Instituto
suplicaba en nombre de la ley que la pfblica
aiutoridad le garautiese un poco mejor sa per-
sona y casa. Y quien lo creyera ? En dicho
dia el buen seiior mete en la calle A nuestro
inmiguito, quien por la tarde estaba de nuevo


apostado a poca dis-ancia del Oratorio espe-
rando que Don Bosco salieira para realizar
su sanguinario intent.
A Pero qui6n le movia A tanta crueldad
Un amigo de Don Bosco 6 insigne bien-
hechor de sus hijos, el comendador Dupr6, nos
abre camino para contestar a esta pregunta.
Viondo este senior quo no podia obtener'se so-
guridad de la fuerza piblica, empeof6se en
hablar con aqu61 desgraciado, que noche y
dia hacia estar en angustia a todos los do
la casa.
Yo soy pagado, respondi6 el, bribon-
zuelo, que so me d6 lo que los otros.me din
y me ir6.
Sabido esto, se le entrogaron oohenta pe-
setas como plazo vencido, y otras ochenta
por adelantado; y asi termin6 la comedian,
que de otra manera hubiera podido tener fin
con una sangrienta tragedia.
Mas p6rfida fu6 todavia la siguiente agre
si6n, de la cual Don Bosco no pudo salir
enteramente ileso.
Poco despu6s de la anterior fechoria, un
domingo ya de noche, viene un hombre la,-
mando A Don Bosco para que fuera a con-
fesar 6. una enferma que se hallaba en casa de
cierto Sardi, casi en frente de la Casa del
Refugio. Los hechos precedentes movieron 6
Don Bosco A hacerse acompaiar de dos j6ve-
nes valientes y robustos.
Deje, deje V. A estos j6venes en casa
que no hay necesidad, yo mismo acompaiar6
a V., dijo al verles el fulanito.
Estas palabras aumentaron la sospecha y
produgeron ol efecto contrario; ya que Don
Bosco on vez de dos llam6 cuatro, entire los
cuales A Jacinto Arnaud y Santiago Cerrutti,
fuertes y robustos, quienes en caso de nece-
sidad, en un abrir y cerrar de ojos hubieran
descuartizado 4 un. toro. Llegados al lugar
designado, dej6 dos al pid de la escalera; y
los dos nombrados arriba, subieron con 61 al
primer piso, entran en la habitaci6n y que.
dironse en una salita contigua d la de la on-
forma. Entrado que hubo vi6 en la cama a
una mujer que se lamentaba, la cual sabia
fingirlo tan bien, que parecia estaba en los
filtimos moments de su vida.
Don Bosco invit6 A los que estaban alli
presentss que eran cuatro 6 que se ale-
jaran para powder hablar con mAs libertad
con la enferma y ayudarla A reconciliar su
alma.
Antes de confesarme, dijo en alta voz la
nmujerona, quiero que aquel tunante que estA
all se retracted de las calumnias quo me ha
levantado.
No, respondi6 uno.
Silencio, aiiadi6 otro.
Si.
N6.
-- Calla, infame, sin6 to rajo.
.Estas y otras no menos graciosas palabras,
mezcladas con horrendas imprecaciones pro-







- 31 -


dujeron bien pronto una infernal querella en
aquella diab6lica habitaci6n. En medio de
esta babil6nica criteria se apagan las luces,
cesan los truenos y pronto comienza A caer
una gran Iluvia de bastonazos, dirigidos ha-
cia el punto en que se hallaba Don Bosco.
No tard6 61 en acertar el juego que se le que-
ria hacer, esto es, que se trataba si possible
era de romperlo aun los mismos huesos. En
aquel laberinto, no sabiendo como arreglar-
selas, toma a toda prisa una silla que estaba
tocando el lecho, se la mete en la cabeza, y
bajo aquel paragolpes mira de ganarla puerta.
Entretanto aquellos malvados daban recios
golpes aquf 'y aculla, cual otros Quijotes
en su aventura de los pellejos, pero que en
vez de caer sobre la cabeza del pobre Don
Bosco, llovian afortunadamente en la silla.
A aquel rumor los dos j6venes alli aposta-
dos, se reaniman, dan un empuj6n a la puerta
la abren, y Don Bosco se echa en medio de
ellos, dichoso de haber podido sacar en salvo
sus espaldas y cabeza. Recibi6 con todo un
bastonazo en el pulgar de la mano izquierda.
El golpe, 'e llev6 la ufia con part de la
care, y aun despu6s de mAs de 30 ailos,
Don Bosco conservaba todavia la cicatriz.
No son infundadas las sospechas al decir
que estas y otras muchas fechorias, fueron
urdidas, 6 por la malicia 6 por el dinero de
aquellos que miraban de mal ojo las Le-
turas Catdlicas, y querian 6 atemorizar 6
aniquilar A su author.
Por lo demas, los herejes de Turin, no
hacian otra cosa sino seguir las buellas de
sus antepasados, los cuales, callando mu -
chos otros asesinatos, el 9 de abril de 1374,
en Bricherasio, A bastonazos'dieron muerte
bdrbaramente al beato Pavonio de Savilliano,
dominico, porque predicaba contra la doc-
trina de Pedro Valdo y convertia gran nii-
mero desus secuaces 6 la Iglesia Cat6lica.


CAPiTULO IV.

Historia de un perro Carta de Don Bosco al ministry
valdense De-Sanctis Contestaci6n de 6ste.

En la sagrada Biblia y en la Historia ecle-
siAstica se lee que muchas veces Dies en
casos extraordinarios se sirvi6 de las bestias
bn defense y 4 beneficio de sus siervos. El
profeta Eliseo es burlado de una chusma de
j6venes irreligiosos 6 insolentes, y h6 aqui
que dos osos, saliendo de un vecino bosque,
hacen de ellos una horrible carniceria. Por
espacio de setenfa afios un cuervo traia todos
los dias 4 S. Pablo, estando en el desierto,
el alimento necesario. San Antonio, teniendo
que enterrar el cadaver de este habitador
de los desiertos y faltandole instruments
con que abrir el hoyo, h6 aqui que se le


presentan dos leones, comienza A escarbar
con sus patas la tierra, 4 su just media, y
recibiendo en paga la bendici6n del santo,
mirchanse cual si fueran dos mansos cor-
deros.
Pues bien, trascurriendo el tiempo en que
p:nra Don Bosco fu6 tan peligroso, la divina
Providencia se complaci6 en darlo un guardia
y una defense, en realidad singular; le di6
Tin hermoso y grande perro de color gris, el
cual fu6 entonces y serA aun tema de mnuchos
comentarios y suposiciones. Muchos de nues-
tros j6venes lo vieron, palparon y acaricia-
ron, y supieron cosas dignas de particular
inemoria.
Lo que aqui se dice es la relaci6n de
algunos de ellos, entire los cuales se cuenta
a Jos6 Buzzetti, uno de los primeros alumnos
del Instituto; ailadiendo que en muchas cir-
cunstancias nosotros mismos lo preguntamos
a Don Bosco, confirmandonoslo de viva voz.
Dicho perro gris por su tamailo y forma
se asemejaba a un perro de ganado de estos
que Hlaman mastines. Ante todo debemos
hacer notar, que nadie, 'ni el mismo Don
Bosco, supo nunca ni de done venia, ni a
donde iba 6 quien faera su dueilo. Y asi,
aun cuando no sepamos su partida do naci-
miento, bien podemos darle la bienvenida
por el buen servicio que por espacio de al-
gunos ailos prest6 a Don Bosco, y con 61 al
mismo Oratorio.
Sabiendo Don Bosco que por part de los
mal6volos era mirado con ojeriza, usaba to-
das las precauciones para no verse obligado
a tener que salir de noohe de casa; si por
esta part lo evitaba, por otra le sucedia
que muy 4 pesar suyo tenia que entretenerse
en la ciudad, ya en casa de algin enformo,
ya en la casa de alguna familiar, que acae-
ciendo ser engailada por los herejes miraba
de atraeria con sanos consejos. Cuando esto
acontecia, no atendia ni al peligro ni A lo
adelantado de la hora de la noche para
cumplir su deber; y hecho esto, tomaba su
camino en direcci6n A Valdocco. Estos barrios
eran en aquel entonces muy poco habitados.
El 1iltimo edificio en direcci6n al Oratorio
era el Manicomio; todo lo que hoy se ve
poblado y con hermosas casas, era terreno
inculto, escabroso, oscuro, cubierto do aca-
cias y ctspedes, sirviendo por tanto perfecta-
mente de escondrijo a los malhechores. De
aqui que este paso era- peligrosisimo para
todos y en particular para Don Bosco, una
vez que estaba seiialado por el dedo de los
enemigos de la religion.
Yendo a casa cierta tarde, entrada ya la
noche, y no sin temor de algfin mal en-
cuentro, v6 que de repente se le acerca un
gran porro. A primer vista le temi6, pero
a poco viendo que no amenazaba peligro
alguno, antes bien se le presentaba manso
y le halagaba, pronto entr6 en buenas rela-
ciones con 61. La fiel bestia le acompai6






- 32 -


hasta el Oratorio, y sin ontrar en 61 so mar-
ch6. No fu6 esta la sola vez que se Ie pre-
sent6 para hacerle compania; todas las no-
ches que no habia podido ir con tiempo `a
casa 6 iba solo, pasados los edificios y en-
trada la part despoblada, al moment veia
aparec6rsele el gris; ya por una, ya por otra
part divers del camino. Sucedia que la
buena madre Margarita, viendo que la hora
de la noche era bastante adelantada y su
hijo todavia no habia llegado, estaba con
cuidado, y mandaba alguno do los joyenes
fuera & esperarle; recuerdan afin algunos, ha-
berlo encontrado con su compafiero de cuatro
patas.
Tres veces el gris salv6 la yida 4 Don
Bosco. Una de ellas fue la siguinte: entrada la
noche y lloviznando, venia de una casa del
centro de la ciudad, y por no andar por puntos
despoblados bajaba por la calle'que pone en
comunicaci6n el Santuario de Ntra Sra. de
los Dolores con el Institute del Cottolengo. A
cierto panto del camino v6 Don Bosco 6 dos
hombres que, a poca distancia suya, acele-
raban 6 retardaban el paso 6 media que 61
lo aceleraba 6 retardaba; aun mas, cuando
61 pasaba A la acera de enfrente., ellos le
seguian poni6ndosele delante. Dejindose muy
bien comprender que llebaban alguna mala
intenci6n, mir6 de cambiar de direcci6n a
fin de poderse meter en salvo en alguna
casa vecina; pero no tuvo tiempo, pues que
los dos vvolviendo repentinamente atrds y
yendo muy despacito se le acercan y le echan
una capa encima. El pobre Don Bosco for-
crjaba por no dejarse envolver y tienta de
pedir auxilio; pero en vano, pues uno de aque-
llos asesinos procura taparle pronto con un
paiunelo la boca. LY qu6 sucedeo En aquel,
terrible moment de inevitable muerte, com-
parece furioso el gris, y con tal voz, que su
ladrar mas bien que de un perro 6 de un
lobo, se asemejaba 4 los aullidos de un oso
rabioso, tanto, que asordaba y aterrorizaba
a un mismo tiempo. No par6 en esto, echa
una zarpa A und de aquellos sicarios que era
el que tapaba con la capa A Don Bosco, y
le obliga i dejarle estar para poderse de-
fender a si propio; hecho esto, se precipita
al moment encima del otro, 6 incontinente
me lo amiedrenta y aterra. El primero visto
lo apurado del caso, mira por tomar las de
Villadiego; pero, aqui te quiero escopeta; el
gris no se lo perntite; saltale encima y me
lo echa come pelota rodando por el suelo lle-
nindole todo de barro. Hecho esto se plant
alli fijo mirando A aquellos dos come dici6n-
doles con sus aullidos : I Ay de vosotros si os
moves! Y movers ? ya, ya, bien pronto se
eambi6 la escena.
I Llme V. a su perro! comenzaron A
gritar esos .picaros..
Lo llamar6, respondi6 Don Bosco, con
tal que vosotros me dej6is ir a mis obliga-
eiones,


Si, si, vaya! i pero 11amele V. pronto!
gritaron do nuevo.
Gris, dijo entonces Don Bosco, ven
aca; y el perro obediente los dej6 star; los
cuales vi6ndose libres, eeharon A correr come
galgos que so tragaban el viento.
No obstante esta inesperada defense, Don
Bosco no se sinti6 con animos de powder legar
hasta casa; y asi entr6 en el vecino Insti-
tuto del Cottolengo, y de alli, calmado algin
tanto del susto con la caritativa y oportuna
atenci6n que recibi6, y acompafiado de una
buena persona, continue su camino hasta
el Oratorio.
(Se continuarat.)



Cooperadorcs fallecidos en Espana y Amirica


1. Alegria D. Domingo Pbro. Venezuela (Md-
xico).
2. Abarca D. Augustin, Cango. Pro. Merelia
(Mixico).
3. Andrade D" Josefa Id.
4. Arrechededa D' Julia Venezuela (Jdxico).
5. Batter y Meudinse D' Rosa Puerto Ileal
(Mixico).
6. B.niter D. Ignacio P.uebla (Id.).
7. Boavila D. Alcjandro.
8. Bofil D' Rosa- Venezutela (Mixico).
9. Carvalo 'D Juana.
10. Cacijas D. Rafael Pbro. Tacuba (Mdxico).
11. Chitty D' Dolores -- Venezuela.
12. Curvela D' Alejandra Venezuela.
13. Coto D. Enrique, Pbro. Cura Llanza (Gc-
rown).
14. Diaz D' Nicasio Vcnezuela.
15. Francia N. e hija.
16. Felipe D. Matias Junzano (HETesca).
17. Ferraguz D' Liboria Piedra (Urunuay).
18. Figuereido D' Millana Venezuela.
19. Galea Alfonso M[alta (Vallctte).
20. Garcia Ocaoia Joaquin Avila.
21. Gomez D' M" Antonia Venezuela.
22. Hurtado D" Trinidad Id.
23. Jos6 Maria Hoffman Mjxico.
24. Linet D. Prospero Venezuela.
25. Lopez D' Lucia Valverde del Oamino(THuelva).
26. Martinez D. Antonio Venezuela.
27. Monasterios D' Amalia Id.
28. Nnjera D. Miguel Quito.
29. De Lanastido y Davalo Mons. Pelayo Arzo-
bispo MIexico.
30. De Ojeda de Manzanares Da Maria Madrid.
31. Peralta D. Alejandro J. M. Obispo .de Panad.
32. Perez de Mina D. Marcial Pbro. Cara Ecya
(Sevilla).
33. Ponce D' Carmen Quito.
34. Toriello de Guerra D' Soledad.
35. Valero Luisa Valverde del Camino (Huelva).
36. Osio D. Manuel Mdxieo.
37. Sotomayor D. Celso Id.


Can aprobacidn de la Autoritad Eclesilstica Gerente JOSt GAMBINO
Turia, I3S Tipografta Salosiana.




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