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 Front Cover
 Half Title
 Obras del mismo autor
 Title Page
 Introduction
 El Continente de la Esperanza
 La solidaridad interamericana
 Proyecto sobre Asociación de Naciones...
 El método de consultas
 Tres alocuciones
 Documentos anexos
 Table of Contents














Group Title: continente de la esperanza, la solidaridad americana y la Conferencia de Lima
Title: El continente de la esperanza, la solidaridad americana y la Conferencia de Lima
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 Material Information
Title: El continente de la esperanza, la solidaridad americana y la Conferencia de Lima
Physical Description: 75, 4 p., 1 l. : ; 23 cm.
Language: Spanish
Creator: Henríquez Ureña, Max, 1885-
Publisher: Imprimerie Belgica, J. Vantrier
Place of Publication: Bruselas
Publication Date: 1939
 Subjects
Subject: Politics and government -- America   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: por Max Henríquez Ureña.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075465
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000440514
oclc - 24570482
notis - ACK0995

Table of Contents
    Front Cover
        Front Cover 1
        Front Cover 2
    Half Title
        Page 1
    Obras del mismo autor
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    Introduction
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    El Continente de la Esperanza
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    La solidaridad interamericana
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    Proyecto sobre Asociación de Naciones Americanas
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    El método de consultas
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    Tres alocuciones
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        Saludo al Peru
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        Homenaje al Canciller peruano
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        La sombra de Javier Prado
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            Declaración sobre la Corte de Justicia Internacional Interamericana
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    Documentos anexos
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        Programa de la Octavo Conferencia Internacional Americana
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        Resolución sobre reducción de barreras al comercio internacional
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        Declaración en defensa de los derechos humanos
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        Declaración sobre no reconocimiento de adquisiciones de territorio por la fuerza
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        Declaración sobre persecuciones por motivos raciales o religiosos
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    Table of Contents
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Full Text





EL

CONTINENT

DE LA

ESPERANZA
LA SOLIDARIDAD AMERICANA
Y LA CONFERENCIA DE LIMA
POR
MAX HENRIQUEZ URENA
Ex-Secretario de Estado,
President de la Delegaci6n Dominicana
en la Octava Conferencia Internacional Americana



llCONSTAT



BRUSELAS
IMPRVMRIE BELGICA
1939
















UNIVERSITY
OF FLORIDA
LIBRARIES






THIS VOLUME HAS BEEN
MICROFILMED
BY THE UNIVERSITY OF
FLORIDA LIBRARIES.



























EL CONTINENT DE LA ESPERANZA













OBRAS DEL MISMO AUTOR


Whistler y Rodin, conferencia, Habana, 1906.
Anforas, poesias, Valladolid, 1914.
Tres poetas de la misica (Schumann, Chopin, Grieg), Habana, 1916.
La combinaci6n diplomdtica, juguete c6mico, Habana, 1919.
Rod6 y Ruben Dario (dos conferencias), Habana, 1919.
El ocaso del dogmatismo literario, discurso acad6mico, Habana, 1919.
Los Estados Unidos y la Repiblica Dominicana, studio hist6rico,
Habana, 1919.
Pdginas escogidas de Jose Marti, selecci6n e introducci6n, Paris, 1921.
El intercambio de influencias literarias entire Espafa y America
durante los iltimos cincuenta ailos (1875-1925), Habana, 1926.
Program de Gramdtica Castellana, Santiago de Cuba, 1926.
Tablas cronol6gicas de la literature cubana, Santiago de Cuba, 1929.
Historia abreviada de la literature espafiola, por J. Fitzmaurice-Kelly.
(Traducci6n, notas y ap6ndice), Santiago de Cuba, 1929.
Tratado elemental de misica. (En colaboraci6n con A. Serret). San-
tiago de Cuba, 1929.
Los yanquis en Santo Domingo, studio hist6rico, Madrid, 1929.
Fosforescencias, poesias, Santiago de Cuba, 1930.
Antologia cubana de las escuelas, Santiago de Cuba, 1930.
El retorno de los galeones. (Dos ensayos sobre cultural hispdnica).
Madrid, 1930.
Reseia histdrica sobre Santiago de Cuba (siglos XVI y XVII). En
El Libro de Santiago de Cuba, Santiago de Cuba, 1931.
Panorama de la Reptblica Dominicana, Buenos Aires, 1935.
La Liga de Naciones Americanas y la Conferencia de Buenos Aires,
Nueva York, 1937.
Les influences franaaises sur la podsie hispano-amgricaine, Paris, 1937.
Los Trofeos, de Jose-Maria de Heredia. (Discurso preliminary, traduc-
ci6n, notas y apendice). Santiago de Chile, 1938.
Episodios dominicanos : La Independencia Efimera, Paris, 1938.










EL

CONTINENT

DE LA

ESPERANZA

LA SOLIDARIDAD AMERICANA
Y LA CONFERENCIA DE LIMA

POR

MAX ENRIQUJEZ URENA
Ex-S eOear"ae Estado,
President de la Delegaci6n Dominicana
en la Octava Conferencia Internacional Americana




SIB CON STAT





BRUSELAS
IMPRIMERIE BELGICA
J. VANTRIER
1939

















LATit4
AM&RW





















Junto con el discurso que pronunci6 en la primera sesi6n
plenaria de la Octava Conferencia Internacional Americana,
celebrada en Lima durante el mes de diciembre- de 1938, redno
aquf algunos documents y notas relacionados con un t6pico que
tuvo significaci6n primordial en esa asamblea: la solidaridad
interamericana.
La solidaridad americana existe como una realidad espiri-
tual, y en el orden politico tiene su mas fuerte asidero en la
similitud de las instituciones democraticas de las veintidn repd-
blicas del Nuevo Mundo. Prevalece cada dia mis el criteria de
que esa solidaridad natural, impuesta por la geografia, por la
historic y por la afinidad que sefialo en cuanto a determinados
principios institucionales, debe ser robustecida en el orden juridico
merced a declaraciones y convenios. Ese objetivo puede alcanzarse
gradualmente por medio de acuerdos diversos que formen un
conjunto arm6nico, pero forzosamente habria de llegar el moment
de unificarlos en un instrument inico, como ya han propuesto
M6xico y los Estados Unidos de America por lo que respect a
los convenios de paz interamericanos. Anticipindose a tales ten-
tativas, con amplia vision del future y de los destinos de
America, el Presidente Trujillo lanz6 desde 1935 la idea de
constituir una Liga de Naciones Americanas, para dar asi forma
integral y organica a la solidaridad continental. Esta luminosa
iniciativa, propugnada tambi6n por el Presidente de Colombia,
D. Alfonso L6pez, y acogida con beneplicito en otras naciones
americanas, esti ya en march. Y cuando una idea de tal magnitude
se pone en march, el porvenir es suyo.
A las resoluciones adoptadas para consagrar el principio
de la solidaridad americana por la Conferencia Interamericana de
Consolidaci6n de la Paz, reunida en Buenos Aires en 1936, se
suman hoy los resultados obtenidos en la Conferencia de Lima.
Cierto es que esta tltima Conferencia ha sido la mis breve de
todas las Conferencias Internacionales Americanas, pues s6lo dur6
diez y siete dias. Cierto es tambi6n que la Conferencia no culmin6
en tratados o convenios, sino en declaraciones, resoluciones y








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votos, cosa que ya ocurri6 en la Primera Conferencia Interna-
cional Americana, reunida en Washington en 1889, a pesar de
que esa asamblea se prolong casi por seis meses; pero es indu-
dable que no obstante la precipitaci6n con que hubo de trabajar
la Conferencia de Lima, se obtuvo en ella mayor nimero de
resoluciones que en ninguna otra Conferencia Panamericana. Entre
esas resoluciones importa sefialar la < Declaraci6n de Lima ) sobre
solidaridad continental, que, cualesquiera que sean las limitaciones
que se le sefialen, represent un clima spiritual y una actitud:
moral de la America ante el mundo; y la (< Declaraci6n de princi-
pios americanos n, que resume los postulados que son esenciales
para la America dentro del derecho international de nuestro
tiempo.
Como las declaraciones no tienen el valor contractual de
un tratado, se ha querido discutir la eficacia de esas formulas;
pero la experiencia nos dice que la mejor garantia de los tratados
no esta en su armaz6n juridica sino en el respeto a la moral
international; y aunque una declaraci6n solemne, como las
suscritas en Lima, no tenga, en el orden juridico, igual valor que
un tratado, por falta de requisitos y solemnidades esenciales, si
tiene igual valor en el orden de la moral international. Ademis,
una declaraci6n, aunque subsiste solamente mientras no se anuncie
el prop6sito de rectificarla o abandonarla, tiene eficacia inmediata
apenas ha sido formulada, puesto que no ha de pasar por el
trimite de la ratificaci6n. Representa, importa repetirlo, una
actitud moral frente a las realidades del present y a las contin-
gencias del future; alcance y significaci6n que deben atribuirse a
las declaraciones formuladas en la Octava Conferencia Interna-
cional Americana, que condensan en formulas concretas las aspira-
ciones del continent.
Max Henrfquez Urefia.


Londres, 14 de abril de 1939.

















EL CONTINENT DE LA ESPERANZA

Discurso pronunciado por el Presidente de la
Delegaci6n Dominicana el 10 de diciembre de
1938 en la Primera Sesi6n Plenaria de la Octava
Conferencia Internacional Americana, reunida
en la Ciudad de Lima.

(Versi6n taquigrifica inserta en el
N 5 del Diario de la VIII Confe-
rencia Internacional Americana,
de fecha 11 de diciembre de 1938)
Senior Presidente,
Sefiores Delegados,

Vasto es el program de nuestros trabajos. Siete capitulos
abarca; pero dentro de ellos cabe hacer dos grandes grupos o
divisions: los que se refieren a las actividades panamericanas y
los que se refieren a problems concretos sobre los cuales esta
Conferencia ha de pronunciarse en forma de tratados, votos o
resoluciones. (1)

El program de la Conferencia: Cuestiones de organizaci6n.
Dos son los capitulos relatives a cuestiones que bien
podemos lamar de organizaci6n: analisis y revision de la obra,
realizada en parte, de la .ltima Conferencia; medidas a considerar
sobre las futuras actividades panamericanas y sobre las Confe-
rencias venideras; studio de las relaciones que pueden estable-
cerse entire los organismos panamericanos y otros organisms
internacionales.
Sobre este punto, el criteria que ha prevalecido en el
tltimo informed que present ante la Uni6n Panamericana una
comisi6n emanada de su seno, es el de que esas relaciones son
tiles y que, comenzando por un canje de informaciones, pueden


(1) El program de la Conferencia se inserta en el Anexo No I.








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culminar en una cooperaci6n mutuamente provechosa en el orden
de las actividades econ6micas, sociales, culturales y juridicas. De
esa suerte, dicho sea para sefialar el organismo international con
el que mis nos puede interesar ese intercambio, la Uni6n Paname-
ricana podr& colaborar en el vasto dominion tecnico dentro del
cual la Sociedad de las Naciones ha venido realizando una labor
tan meritoria como eficaz.

El program de la Conferencia: Actividad creadora.

Los restantes capitulos del program, que reprensentan la
otra gran division, se refieren a cuestiones de reconocida impor-
tancia: organizaci6n de la paz, codificaci6n del Derecho Interna-
cional, problems econ6micos, derechos civiles y politicos de la
mujer, cooperaci6n intellectual y desarme moral.
Alrededor de los diversos temas que caben dentro de estos
capitulos, ha de desenvolverse nuestra actividad mas fecunda,
porque es actividad creadora. Creadora he dicho, y por via de
ejemplo me bastarA recorder que las naciones americanas no han
emprendido tan s6lo la ardua tarea de codificar el Derecho Inter-
nacional, sino que, al ajustarlo a las modalidades peculiares de
nuestro Continente, le han dado muchas veces formas nuevas y,
en suma, han realizado una verdadera obra de creaci6n.
Importa sefialar que en todos estos temas se advierte un
mismo espfritu: el de establecer vinculaciones mis estrechas entire
las RepAblicas americanas: vinculaciones econ6micas, vincula-
ciones juridicas, vinculaciones espirituales y aun puede decirse que
vinculaciones political.

Vinculaciones juridicas.

En el orden de las vinculaciones juridicas surge, en primer
termino, el prop6sito de continuar la obra emprendida para la
codificaci6n del Derecho Internacional. Mucho hemos avanzado
en la adopci6n de reglas encaminadas a ese fin y nos toca consi-
derar ahora los resultados ya obtenidos para procurar el modo de
perfeccionar los m6todos puestos en prActica, teniendo en cuenta
las sugestiones formuladas por la Comisi6n Permanente de Rio de
Janeiro para la codificaci6n del Derecho Internacional Piblico y
por la Comisi6n de Expertos creada en Montevideo para orga-
nizar, con caracter preparatorio, la obra de la codificaci6n.
Ademis, nos toca considerar el modo de dar uniformidad y
perfecci6n a los m6todos de preparaci6n de los tratados multila-
terales y a la forma que debe darse a dichos instruments.
La obra de la codificaci6n del Derecho Internacional no
es obra de un dia y su march ha de ser, sin duda, lenta, pero al
mismo tiempo segura.








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Infornes de la Comisi6n de Expertos.

Varios son los informes que ha presentado a esta Asam-
blea la Comisi6n de Expertos, sobre materials cuyo studio le ha
sido encomendado. Uno de ellos, el que se refiere a ( Naciona-
lidad ), tropieza, sin duda, con obsticulos que nacen del orden
constitutional establecido en muchas de nuestras Rep6blicas, y
acaso ese tema deba postergarse para continuar su studio.
Otro de los informes de esa Comisi6n es el que se refiere
a una doctrine genuinamente americana: la exclusion del empleo
de la fuerza en relaci6n con las reclamaciones pecuniarias. Sobre
esta material no hay, no puede haber discrepancies de fondo en el
seno de esta Asamblea. La doctrine Drago, timbre de honor para
la Repiblica Argentina, ha sido acogida con aplauso unanime en
todo el Continente y ha alcanzado merecida resonancia mundial.
Las discrepancies que surgeon, apuntadas ya en la Conferencia de
Consolidaci6n de la Paz, de Buenos Aires, son, pues, de forma,
de detalle o de extension de ciertos principios e ideas; y seria de
desear que llegaramos a poder aprobar un texto mediante el cual
queden eliminadas esas diferencias.
Otro informed de la propia comisi6n de Expertos se refiere
al tema de la inmunidad de los navios del Estado, que, por
iniciativa argentina, basada en la Convenci6n de Bruselas, fu6
presentado ya en la Conferencia de Consolidaci6n de la Paz.

Problems sobre reconocimiento de beligerancia.

Dos asuntos mis nos toca considerar en la esfera del
Derecho Internacional: uno, la Nacionalidad de las Personas Juri-
dicas; otro, los principios relatives al reconocimiento de la belige-
rancia, tema sobre el cual la Comisi6n Permanente de Rio de
Janeiro present un acucioso informed acogiendo los puntos de
vista del proyecto de C6digo de Derecho Internacional Publico
redactado por el doctor Epitacio Pessoa.
En cuanto a la guerra international no es dificil definir
esos principios; pero en cuanto a la guerra civil no ocurre igual,
porque se corre el riesgo de colidir con una doctrine americana ya
consagrada, o sea el principio de la no intervenci6n. Reconocer
beligerancia en tales casos puede equivaler en cierto modo a
realizar un acto de intervenci6n en los asuntos interns de otro
Estado. La Repiblica Dominicana ha definido ya su posici6n al
resDecto conforme a las declaraciones formuladas en junio de
1937 por el Presidente Trujillo, y ratificadas despues por la
Cancilleria Dominicana, la cual, refiri6ndose a ese problema,
declare que la Repiblica Dominicana respeta, y a ellos se atiene
estrictamente, los principios contenidos en el Protocolo de no
intervenci6n aprobado en Buenos Aires.








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Vinculaciones econ6micas.

En el orden de las vinculaciones econ6micas surgeon tam-
bi6n problems de codificaci6n, como el de organizer y estudiar
un plan para la uniformidad del derecho commercial y, si fuere
possible, del derecho civil. Ya la S6ptima Conferencia formula un
voto en favor de la adopci6n de un C6digo Civil Americano
inico. No es nuevo ese empefio, de suyo arduo, porque la legisla-
ci6n de orden civil es la que con mayor lentitud y prudencia
evoluciona por su misma condici6n de armaz6n organica de las
sociedades humans; pero ese empefio indica cuin fuerte es el
anhelo de vinculaciones reciprocas en nuestro Continente. (Y a
qu6 otro anhelo responded otros proyectos de indole econ6mica?
( A que otro anhelo responded el studio de la posibilidad de Ilegar
a normas comunes en material de inmigraci6n, o en- cuanto a las
condiciones de las poblaciones indias o rurales, o en cuanto a las
regulaciones obreras? (A qu6 otro anhelo responded la idea,
lanzada desde la Conferencia de Montevideo, de crear un Instituto
Econ6mico y Financiero Interamericano?

Contra el armamentismo econ6mico.

De los diversos prop6sitos de vinculaci6n econ6mica
ninguno podra alcanzar mayor importancia en la oportunidad
present que el de fomentar una sana y sabia political commercial
interamericana, empezando por eliminar las restricciones y limita-
ciones impuestas al comercio international. Ir contra el armamen-
tismo econ6mico que ha prevalecido en el mundo despu6s de la
Gran Guerra, es magna labor; porque el desarme en la esfera de
las barreras econ6micas es tan dificil como el desarme en la esfera
de los aprestos militares.
No creo que la acci6n multilateral sea el camino mis
expedite para llegar a soluciones prActicas en ese sentido; y asi lo
expuse como portavoz de la Delegaci6n Dominicana en la Confe-
rencia Monetaria y Econ6mica de Londres en 1933, al declarar
que los acuerdos bilaterales podian y debfan dar un resultado mbs
util y fecundo; pero, de todas suertes, esta Conferencia puede
Ilegar, por lo menos, a recomendaciones que tiendan a suprimir
las barreras opuestas a un mas estrecho acercamiento econ6mico
entire las naciones americanas. La adopci6n de una formula eficaz
en relaci6n con la cliusula de la ( naci6n mis favorecida ,, -
tema que ya fue considerado en la Conferencia Comercial de
Buenos Aires en 1935, seria otro paso important dentro de
ese orden de vinculaciones; pero para Ilegar a esa formula es
indispensable no echar en olvido las excepciones regionales, que
podrian determinarse mediante un cuidadoso anilisis de las rela-








- II -


ciones tanto hist6ricas como de vecindad que existen entire diversas
naciones de Am6rica.

Vinculaciones espirituales.

En el orden de las vinculaciones espirituales no es poco lo
que ya se ha hecho; y esta Conferencia ha de continuar la labor
emprendida para el fomento de la cooperaci6n intellectual y
t&cnica interamericana y del espiritu de ( desarme moral o, que
yo Ilamaria mejor ( espiritu anti-b6lico a pesar de que aquella
denominaci6n ha obtenido ya carta de naturaleza en el vocabu-
lario international. El studio de una nueva convenci6n sobre
propiedad intellectual, asi como de las medidas de conservaci6n y
preservaci6n de regions naturales y lugares hist6ricos, no son sino
corolarios de ese mismo orden de vinculaciones. Pero en material
de vinculaciones espirituales no basta con aprobar medidas, sino
con ponerlas en practice; y ojala que las Convenciones firmadas
en Buenos Aires sobre relaciones culturales interamericanas, inter-
cambio de publicaciones, exposiciones artisticas y orientaci6n paci-
fica de la ensefianza, sean prontamente ratificadas por todas las
naciones signatarias, como me complazco en recorder que ya se
ha anticipado a hacerlo la Repdblica Dominicana con esos y otros
convenios aprobados entonces.

El poder creador y supremo del espiritu.

Creo en el podei creador y supremo del espiritu y creo
tambien que las fuerzas mis poderosas que han unido hasta hoy
a las Repiblicas americanas, son las fuerzas espirituales, vivifi-
cadas al calor de una ideologia comin en multiples aspects de la
vida. Por eso creo tambi6n que al reunirse las naciones americanas
para mantener comunes aspiraciones e ideales, deben robustecer
esos nexos espirituales, que son los mis duraderos y los mas
fecundos.

Los derechos de la mujer.

Grande es el concurso que en el orden de las vinculaciones
espirituales puede prestar la mujer, y bien nos lo demuestra ese
movimiento coordinado y fuerte que hoy se simboliza en la Comi-
si6n Interamericana de Mujeres y que aspira al mis amplio reco-
nocimiento de los derechos civiles y politicos de la mujer.
Esa alianza de mujeres de todo el Continente, hermanadas
en un mismo prop6sito, nos demuestra cuin grande es el poder de
las fuerzas espirituales. Ciertgmente, al conocer el acucioso
informed presentado a la Asamblea por esa meritoria organizaci6n








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en cumplimiento del mandate que le di6 la Conferencia de Monte-
video, no podremos aprobar un tratado que signifique la cristali-
zaci6n de sus aspiraciones, porque el otorgamiento de tales dere-
chos envuelve problems de orden constitutional y de legislaci6n
internal que no es possible resolver mediante un tratado; pero
abrigo la firme convicci6n de que los esfuerzos realizados con
tanto tes6n y constancia por las mujeres de toda America no
quedarin sin fruto.


Vinculaciones political.

Quedan, por 1ltimo, las vinculaciones political. Es cierto
que la Uni6n Panamericana no tiene por objeto establecer vinculos
politicos entire las naciones americanas; pero no es menos cierto
que, desde su origen, en su seno se han planteado cuestiones poli-
ticas desde un punto de vista doctrinal.
( Qu6 otra cosa sino una declaraci6n de alcance politico
es la doctrine americana del no reconocimiento de la adquisici6n
de territories por medio de la fuerza, formulada en 1890, robuste-
cida en 1932, reiterada en 1936 y sometida ahora a esta Confe-
rencia para unificarla con otra declaraci6n hecha en 1928 contra
todo intent de agresi6n? El largo y fructifero process de la
acci6n panamericana comenz6 un dia con esa declaraci6n: conti-
nuamos despubs con la adopci6n de metodos de arbitraje y de
conciliaci6n, y consagramos estos principios en multiples tratados
y convenciones; enfocamos desde 1928 el principio de la No
Intervenci6n al estudiar los deberes y derechos de los Estados, y
lo confirmamos en 1933 y 1936. En la Conferencia Interameri-
cana de Consolidaci6n de la Paz, llegamos a establecer un sistema
de consultas entire gobiernos cuando asi lo requirieran el manteni-
miento, el afianzamiento o el restablecimiento de la Paz; adop-
tamos normas para una actitud comun y solidaria de las naciones
neutrales en caso de conflict armado; ideamos nuevos sistemas
para la prevenci6n de controversial; y dimos formas nuevas a los
buenos oficios y a la mediaci6n. M6xico quiere tratar este punto
con mayor amplitud, con el concurso que gustosa le ofrece la
Repiblica Dominicana, que, a su vez, quiere formular al respect
determinadas sugestiones. Y todo esto, sin hablar de muchos
proyectos como el de la definici6n del agresor, o el de imposici6n
de sanciones, presentados antes, y otros que se han dado a
conocer ahora, como el de la prohibici6n de los bombardeos
a6reos, que propone M6xico; y como la idea, que late en el
ambiente, de reforzar y mejorar el sistema de consultas entire los
Gobiernos Americanos, adoptado en la Conferencia de Consoli-
daci6n de la Paz.








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Coordinaci6n de los tratados de paz.
Es tan nutrido el conjunto de tratados, convenios, votos y
-recomendaciones adoptados por las naciones de America en el
anhelo com6n de prevenir la guerra, que se ha sentido la nece-
sidad de coordinar y perfeccionar esos instruments de paz.
M6xico aboga por la conveniencia de reunirlos, con algunas ideas
adicionales, en un C6digo de la Paz; los Estados Unidos de Amb-
rica tambi6n presentan un proyecto de coordinaci6n, sabiamente
articulado, que ha sido acogido favorablemente por el Gobierno
Dominicano.

Justicia Internacional Interamericana.
Por otra parte, la acci6n panamericana en el orden del
arbitraje y la conciliaci6n, nos conduce a buscar en la Justicia
International un procedimiento digno de preferencia para la liqui-
dacion de los diferendos entire Estados y a esa tendencia obedece
el tema relative a la creaci6n de una Corte Interamericana de
Justicia Internacional, que figure tambi6n en nuestro program.

Una maquinaria de alcance politico.
Hemos creado, pues, una fuerte maquinaria que envuelve,
aunque no se diga, un sentido politico; porque los problems de
la paz son problems de orden politico; porque las declaraciones
y convenios que condenan la agresi6n, o impiden el reconoci-
miento de las adquisiciones territoriales logradas por medio de la
fuerza, o declaran ilegitima la intervenci6n de un Estado en los
asuntos internos o externos de otro Estado, o consagran la existen-
cia de una democracia solidaria en America, son declaraciones y
convenios que tienen alcance politico; porque la adopci6n de un
sistema de consultas entire gobiernos o de normas para una neutra-
lidad concertada, comin y solidaria, equivale a la creaci6n de un
mecanismo politico. Ya en ese camino parece impossible detenerse
y cada dia surgeon nuevos proyectos de alcance politico interna-
cional.

Funci6n propia de asociados.
Actuar de comun acuerdo para tales fines y prop6sitos es
funci6n propia de asociados. Todo ese mecanismo que las Repd-
blicas americanas han ido elaborando gradualmente leva impli-
cito un estado de asociaci6n. Al tener conocimiento del proyecto
de Asociaci6n de Naciones Americanas que ahora presentan la
Repiblica Dominicana y Colombia en cumplimiento de un man-
dato que les confiri6 la Conferencia Interamericana de Consolida-







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ci6n de la Paz, un diplomitico europeo me decia no ha much:
S( Pero es que esa asociaci6n no existe ya ? Y en efecto, si se
examine el proyecto, puede apreciarse ficilmente que la unica
innovaci6n que contiene es la creaci6n de un organism que dirija
la acci6n concertada de las Republicas americanas, ya consagrada
en multitud de instruments. Si llegaramos a la codificaci6n de
los pactos existentes, la mayor parte del proyecto podria desapa-
recer porque esa coordinaci6n la habria reemplazado. El proyecto,
entonces, tendria que subsistir solamente con el preimbulo que
consagra las doctrinas que la America toda estima fundamentals
en el Derecho Internacional y con la declaraci6n de que queda
constituido un organismo director. Aun sin llenar ese prop6sito,
la multiplicidad de instruments que existen sobre las materials
apuntadas basta para hacer sentir la necesidad de que ese orga-
nismo exista.

La Uni6n Panamericana se deavirtia.

La falta de ese organismo nos esti Ilevando en cierto
modo a desvirtuar la funci6n propia de la Uni6n Panamericanai
creada para facilitar la vida de relaci6n entire las Repdblicas ame-
ricanas en el orden econ6mico lo mismo que en el juridico o en
el de la cultural, pero no en el orden politico.
Las Repiblicas americanas, por medio de sus represen-
tantes reunidos en Wishington el 3 de agosto de 1932, formularon
una declaraci6n que no era meramente doctrinal puesto que enfo-
caba un problema de hecho, el conflict del Chaco, hoy
felizmente zanjado, y en vista de ese caso concrete las Repi-
blicas americanas reiteraban la doctrine americana del no recono-
cimiento de la conquista de territories por medio de la fuerza.
Se dird que esa no fu6 una declaraci6n del Consejbo
Directivo de la Uni6n Panamericana; pero semejante salvedad
indicaria, a su vez, la falta de un organismo que pueda hacer
declaraci6n igual en casos tales. Bajo los auspicios de la Uni6n
Panamericana se celebr6 en 1936 la Conferencia de Buenos Aires,
encaminada exclusivamente al afianzamiento de la paz. Y puesto
que los problems de la paz o la guerra son problems politicos,
( qu6 otra cosa era esa Conferencia sino una Conferencia political

Falta el organismo politico.
(Es que se quiere dar a la Uni6n Panamericana atribua-
ciones political? En modo alguno. Lo que ocurre es que no hay
organismo que se encargue de esa funci6n. Todos estimamos, creo
que sin discrepancies, que es preferible que la Uni6n Panameri-
cana siga consagrada a labores que bien podemos llamar ticnicas,








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dentro de las cuales ha alcanzado 6xitos tan sefialados; pero no
hemos podido menos que atribuirle en alguna ocasi6n las funciones
del organism que nos falta. Por un camino o por otro, la nece-
sidad nos lleva de la mano a constituir un mecanismo eficaz para
la acci6n concertada y oportuna.

La forma no es lo esencial.

(Se preferird el procedimiento de perfeccionar la consult
entire los Gobiernos, dindole una organizaci6n mas precisa y
stable? Con ello consagrariamos una vez mis el estado de
asociaci6n a que antes me refers, aunque no lo parezca por
cuestiones de forma; pero, seg6n dije en la Conferencia de Conso-
lidaci6n de la Paz, ( la forma, aunque important, no es lo esen-
cial. Lo esencial es la idea misma, porque liga, asociaci6n, seguri-
dad colectiva, solidaridad, apoyo mutuo, obligaci6n de consul-
tarnos unos a otros en caso de conflict, son formas y modalidades
de un mismo pensamiento, que tiende a crear un organism que
pueda traducir la voluntad del Continente en las horas dificiles. ,
Esas palabras mias en Buenos Aires traducian el anhelo,
- noble anhelo de solidaridad, del espiritu que concibi6 el pro-
yecto dominicano de Liga de Naciones Americanas, inspirado en
fervoroso americanismo: el Presidente Trujillo. Y esas palabras
mias reflejan tambi6n hoy el firm criteria del Gobierno Domini-
cano, continuador y mantenedor de esa misma orientaci6n, y
dispuesto siempre a respaldar cualquier media encaminada a
robustecer la solidaridad americana; porque lo esencial es que las
Rep6blicas americanas tiendan cada dia a hacer mis fuertes los
lazos que las unen, y el proyecto de Asociaci6n de Naciones Ame-
ricanas no es mas que una de las distintas modalidades que puede
asumir esa tendencia.
Sean cuales fueren las formulas que aqui se adopten, la
solidaridad americana debe salir magnificada del seno de esta
Conferencia. No es hora propicia para agrios debates, sino para
unir voluntades y llegar a concesiones reciprocas y fecundas, como
lo exige el instant solemne en que aquf nos congregamos.

El mundo antes de la Gran Guerra.

Nos reunimos en una hora de supreme inquietud para el
mundo. Los que empezamos a vivir en la 6poca anterior a la Gran
Guerra, recordamos con nostalgia c6mo era la vida de entonces.
Viviamos en un mundo sin restricciones. El comercio international
se encontraba floreciente; el intercambio de products entire los
pueblos habia alcanzado un equilibrio stable; el vigor y la energia
del hombre encontraban siempre campos de actividad donde








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desarrollarse en cualquier rinc6n del planet; el hormiguero
human se movia sin trabas por sobre la ancha haz de la tierra.
En la vida de relaci6n prevalecia un noble sentido de igualdad y
de cordialidad humans y, dentro del ritmo acelerado de la civili-
zaci6n, se hacia cada vez mis fuerte la orientaci6n de la conciencia
colectiva hacia un generoso anhelo de bienestar general.

El derecho a la esperanza.

No es que la miseria y el dolor hubieran desaparecido; no
es que la libertad regara por doquier sus bendiciones; no es que el
derecho fuera siempre respetado e intangible; pero al menos, aun
para los desheredados, aln para los parias, aun para los vencidos,
existia un derecho superior: el derecho a la esperanza.

La guerra y la post-guerra.

Sobrevino la guerra, es decir, el cataclismo. Desplomaronse
los cielos, convertidos en fuego liquid; ciudades y campifias
fueron aniquiladas; millones de series quedaron sepultados bajo las
ruinas humeantes de la obra que el esfuerzo human acumul6
durante siglos. Y cuando lleg6 la hora que puso fin a esa dantesca
pesadilla, el mundo habia cambiado. Ahora imperaba el recelo del
hombre contra el hombre. El comercio international habia quedado
deshecho, y cada dia los pueblos oponian nuevos estorbos a una
reacci6n favorable a su resurgimiento. Asi lo recordaba hace un
moment, con sencilla y precisa elocuencia, desde esta misma
tribune, mi ilustre amigo Cordell Hull. Se habia roto tambi6n el
equilibrio entire la producci6n y el intercambio. La vieja economic,
desarticulada y maltrecha, veia desvanecerse, merced a contin-
gencias perturbadoras, postulados que antes parecian inconmo-
vibles.

Fronteras multiples.
Al movimiento migratorio, que antes se consider una
bendici6n, opusieron los pueblos, alarmados por la creciente
tragedia del desempleo, barreras infranqueables. Ya el hombre no
podia moverse con segura confianza por sobre la haz de la tierra.
Desvanecido quedaba el hondo sentido de cordialidad que habia
prevalecido afios atras. Comenz6 una lucha feroz de proselitismos
inconciliables en el orden de las ideas political y sociales; y merced
a tales antagonismos surgi6 el odio del hombre contra sus seme-
jantes cuando 6stos no profesaban su mismo credo. Antes s6lo
habia fronteras en la geografia political, pero era tan facil cruzarlas,
que s6lo parecian un pretexto para dar la bienvenida al viajero.








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Ahora las fronteras eran multiples: se habian creado fronteras
econ6micas, fronteras 6tnicas, fronteras sociales y, lo que es peor
a6n, fronteras espirituales.

La guerra y el odio de razas, deificados.
Asi, la cultural dej6 de ser un patrimonio comrn del espiritu
para fraccionarse en campos enemigos. La guerra, que la civiliza-
ci6n contemporinea aspiraba a proscribir porque es un residue de
los habitos tribales del hombre primitive, fu6 deificada como una
necesidad del progress. El odio de razas, que obedece tambi6n a
un instinto primitive, fu6 elevado a la categoria de doctrine.

Angustia e inquietud.

iAh, seiiores! En el horizonte prefiado de interrogaciones
siniestras se alza nuevamente ante la vista de la humanidad
amedrentada el fantasma de un nuevo cataclismo que, si sobrevi-
niere, reduciria a polvo la obra y los fundamentos mismos de la
civilizaci6n actual. La humanidad de hoy vive presa de angustia y
de inquietud. Vacilante la fe en un porvenir mejor, dij6rase que
no nos queda siquiera el derecho a la esperanza.

El mundo nos contempla.
Pero la esperanza, tenaz como la hiedra entire las ruinas,
siempre sera capaz de revivir. Mientras nos reunimos aqui, el
mundo nos contempla. e Qu6 espera el mundo de nosotros Espera,
por lo menos, un alto ejemplo. Espera, por lo menos, que mediante
la concorde manifestaci6n de nuestra voluntad de paz sefialemos
acaso el camino que pueda conducir al mantenimiento de la paz
en todo el planet.

Amnrica: el Continente de la Esperanza.
Esa manifestaci6n de la voluntad de Continente no puede
limitarse a declaraciones acad4micas sino que debe culminar en
acuerdos valederos para la acci6n international, que no s6lo
reiteren nuestra devoci6n por los m6todos y procedimientos pacifi-
cos en el arreglo de los diferendos entire Estados, que no s6lo
ratifiquen nuestra condenaci6n de la guerra como instrument de
political de los pueblos, sino que ademas consagren un mecanismo
eficiente que sirva de salvaguardia a la solidaridad de este conglo-
merado de democracies libres. Para lograrlo es precise ademAs
robustecer nuestras vinculaciones juridicas y espirituales y es
precise tambi6n adoptar metodos y procedimientos que destierren








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la posibilidad de la guerra econ6mica en America, porque el
armamentismo econ6mico es tan peligroso como cualquier otro
armamentismo. Si Ilegaramos a tales resultados. a las demas
regions del planet les bastaria seguir nuestro ejemplo. Habriamos
demostrado que, si existe buena voluntad y comprensi6n, siempre
serf possible Ilegar a soluciones justas que permitan el refloreci-
miento de la esperanza en el mundo.
MAs una vez se ha dicho que somos el Continente de la
Paz. iSeamos, de hoy mas, el Continente de la Esperanzal


















LA SOLIDARIDAD INTERAMERICANA

Desde el moment mismo en que inici6 sus trabajos la
Octava Conferencia Internacional Americana, el concept de la
solidaridad continental fu6 desarrollado por los representantes de
las repdblicas americanas que ocuparon la tribune en las sesiones
plenarias.

Declaraciones del Canciller peruano.
El Ministro de Relaciones Exteriores de la Repiblica del
Peru, Presidente de la Conferencia, doctor Carlos Concha, apro-
vech6 su discurso inaugural para exponer el punto de vista peruano
sobre la solidaridad interamericana.
< Es indispensable, dijo, para que la America
pueda cumplir su misi6n y su destiny, que se obtenga el robusteci-
miento de la conciencia de su unidad. Tal es la convicci6n del
Gobierno peruano, que se conforma, por otra parte, de modo
riguroso, con su political traditional, nitidamente expuesta en las
instrucciones que impartiera la Cancilleria de Lima a su delegado
al Congress Americano de 1847, don Manuel Ferreyros. En ese
hist6rico document se declaraba mAs de noventa afios atrAs que
s s6lo mediante la fuerza, influjo y poder que naturalmente da la
uni6n, asumirfa la America la respectable y segura posici6n que
merece y le corresponde ocupar ; y es evidence que en esta hora
el primordial deber que incumbe a quienes dirigen la gesti6n inter-
nacional del Continente sigue siendo, como ayer, el de anudar los
lazos de solidaridad entire todas las Repiblicas que integran el
Nuevo Mundo, y el de crear otros nuevos que descansen sobre la
base de una just coordinaci6n de sus reciprocos intereses.
MAs adelante declare con mayor 6nfasis:
(( Ya la Conferencia de Consolidaci6n de la Paz. de Buenos
Aires, estableci6 el sistema de la consult para el caso de verse
amenazada la paz o de producirse la guerra o un estado virtual de
guerra en el Continente, y acord6 tamien adoptar el principio de
una actitud comin y solidaria para la eventualidad del rompi-
miento de hostilidades. En esta direcci6n es de esperar que la
America robustezca ahora su solidaridad, en el concept de que








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una agresi6n a la soberania de cualquiera de las naciones que la
forman afecta a los intereses esenciales de todos y cada uno de los
demas paises del hemisferio, y en la certidumbre de que todo
agravio inferido a la independencia de cualquiera de las Repfiblicas
americanas compromete la seguridad del Continente entero.

Declaraciones del Canciller argentino.

El Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Naci6n
Argentina, doctor Jos6 Maria Cantilo, se express de esta suerte:
( La solidaridad americana es un hecho que nadie pone
ni puede poner en duda. Todos y cada uno de nosotros estamos
dispuestos a sostener y aprobar esa solidaridad frente a cualquier
peligro que, venga de donde viniere, amenazara la independencia
o la soberania de cualquier Estado de esta parte del mundo. No
necesitamos para ello de pactos especiales. El pacto esti ya hecho
en nuestra historic. Actuarfamos con un solo e identico impulso,
borradas las fronteras y con una sola bandera para todos, la de
la libertad y la justicia. No es solamente el pedazo de tierra el
que, llegado el caso, defenderiamos en sagrada uni6n todos
nosotros. Estamos resueltos a rechazar con el mismo tes6n, ya por
medio de medidas concordantes, de caracter preventive, ya por
una acci6n direct combinada, todo lo que implique una amenaza
para el orden americano, toda intromisi6n de hombres o de ideas
que reflejen y tiendan a implantar en nuestro suelo y en nuestros
espiritus concepts ajenos a nuestra idiosincracia, ideales en pugna
con los nuestros, regimenes atentatorios de nuestras libertades,
teorias disolventes de la paz social y moral de nuestros pueblos,
fanatismos o fetichismos politicos que no pueden prosperar bajo
el cielo de Am6rica.
No obstante ese firme y amplio concept de solidaridad
y de identificaci6n entire los pueblos americanos, el doctor Cantilo
sostiene que ( cada pueblo americano, con fisonomia inconfun-
dible, debe desarrollar su propia political sin olvidar por ello la
solidaridad continental ni la gravitaci6n natural de intereses reci-
procos que se agrupan por razones geograficas. Y afirma:
( Solidaridad continental, political propia. Los dos t6rminos no
son inconciliables... Vale decir que nuestra solidaridad continental
no puede ser excluyente de la que nos une al resto del g6nero
human, y que no podemos desinteresarnos de lo que ocurre fuera
de Am6rica... El universalismo, el espiritu ecum6nico es tradici6n
en la patria de aqu6l que un dia en Wishington expuso como lema
de la political international argentina: ( La Am6rica para la
humanidad. n
Y al terminar, acentu6 con mayor fuerza sus anteriores
concepts sobre la solidaridad interamericana:








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(( Hagamos nuestro el concept formulado por Montes-
quieu: ( una injusticia hecha a uno solo es una amenaza hecha a
todos Opongamos a la abstenci6n egofsta y pasiva frente al mal
un designio de colaboraci6n efectiva pero libre, soberana, espon-
tinea, al servicio del bien en nuestra propia Am6rica y en el
mundo.

Declaraciones del Canciller de los Estados Unidos.

El Secretario de Estado de los Estados Unidos de America,
Mr. Cordell Hull, analiz6 en el discurso que pronunci6 en la
primera sesi6n plenaria los motives de inquietud de la hora actual,
principalmente las dificultades de la vida econ6mica, y el choque
de encontrados proselitismos y tendencies que tratan de extender
su predominio en el mundo, ya por medio de active propaganda,
ya por medio de la fuerza. Sobre este aspect de la cuesti6n
declare enfiticamente: ( No debe haber en ninguna parte sombra
de duda en cuanto a la determinaci6n de las naciones americanas
de no permitir la invasion de este hemisferio por fuerzas armadas
de cualquier potencia o de cualquier possible combinaci6n de
potencias. Es obvio que cada una de nuestras naciones debe
decidir por si misma qu6 medidas debe tomar para hacer efectiva
su cuota de interns y de responsabilidad comunes a este respect.
En cuanto concierne a mi pais, no dude nadie ni por un moment
que mientras exista la posibilidad de reto armado, los Estados
Unidos mantendrAn un ej6rcito, una marina y una fuerza area
adecuados para la defense. ) Estima el canciller de los Estados
Unidos que a( las condiciones que afrontamos requieren un pro-
grama vigoroso de acci6n positive ) el cual es indispensable para
el ( afianzamiento de la solidaridad, la seguridad, la indepen-
dencia, la prosperidad y el progress de las Americas, y para
contribuir con nuestro aporte individual y colectivo a la paz y al
bienestar del mundo.

Declaraciones del Canciller cubano.

El doctor Juan J. Remos, Secretario de Estado de la
Republica de Cuba, quiso definir, en la primera sesi6n de la
Comisi6n encargada de estudiar los problems relatives a la orga-
nizaci6n de la paz, la posici6n de la naci6n cubana frente a cual-
quier contingencia que amenazara a algin pais de Am6rica.
( Estimamos imprescindible, dijo, aue la agresi6n
que se haga a un solo pueblo de la Am6rica la estimemos todas y
cada una de las demAs naciones como una agresi6n que se les
infiere, porque lejos de hacer tambalear la soberanfa de nuestros
Estados con una inteligencia comdn de mutua defense, lo que








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haremos sera garantizar m"s a6n el resguardo y la intangibilidad
de nuestras independencias. )
Y concluy6: ( La Delegaci6n cubana declara solemne-
mente, definiendo de esa suerte, de manera neta y precisa, la
posici6n de la Rep6blica en estos graves instantes, que junto a los
pueblos todos de la Am6rica se compromete a mantener la integri-
dad fisica y spiritual del Continente, no solamente disponi6ndose
a una mutua ayuda en caso de agresi6n extracontinental, sino
desarrollando una political previsora, national e international, que
tienda a mantener los principios democriticos de libertad, igualdad
y fraternidad, combatiendo toda propaganda que se oponga a los
mismos, para lo cual esta firmemente decidida a impartir su voto
en esta Asamblea a cuantos acuerdos garanticen esos vitales y
urgentes prop6sitos )

Declaraciones del Canciller colombiano.

El doctor Luis L6pez de Mesa, Ministro de Relaciones
Exteriores de la Rep6blica de Colombia, afirm6 que u desde 1810
existe entire nosotros la conciencia de una comunidad de intereses,
indisoluble en cuanto a la geograffa; innegable por la extension
de los vinculos 6tnicos que nos asocian, indestructible ante la
comunidad hist6rica de nuestros destinos nacionales. )
Y despu6s de una serena exposici6n de principios en favor
de la creari6n de una Asociaci6n de Naciones Americanas, agreg6:
(( Durante mas de una centuria las naciones de America
ban afirmado su solidaridad y confirmadola energicamente con
los hechos, de la guerra inclusive. Yo no entenderia que la existente
en tamafia realidad hist6rica fuese recusable en una promulgaci6n
juridica.
(( Con indefectible tenacidad y vehemencia nuestras
naciones sostienen aquf su decision de defenders mutuamente en
todo sitio y en toda ocasion de ataque extracontinental de sus
fueros y soberanias, y tampoco entiendo, ante esta decision
irrestricta y unanime, lo que haya de dafioso en suscribirlo oficial-
mente. ),

Declaraciones del Canciller ecuatoriano.

El doctor Julio Tobar Donoso, Ministro de Relaciones Exte-
riores del Ecuador, se pronunci6 en favor de la formula maxima
de solidaridad: la constituci6n de una Asociaci6n de Naciones
Americanas. Y dijo: ((La Delegaci6n ecuatoriana juzga que es
imprescindible preoarar ambiente propicio a la formaci6n de una
Sociedad de Naciones Americanas, conforme a la noble iniciativa
de algunos pauses hermanos. Las ideas, como las simientes, nece-








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sitan ciertamente de un perfodo, como si dijeramos, de soterra-
miento, para su germinaci6n adecuada y durable; pero tampoco
cabe echarlas en surco mis profundo del que exigen las leyes
naturales de su desarrollo, so pena de que el g6rmen quede
ahogado. Creemos, pues, que la pr6xima Conferencia Interna-
cional Americana, cuyo plazo convendria acortar, deberia ocu-
parse preferentemente en este tema vital para la constituci6n
definitive de la superestructura del Continente. a

Declaraciones del Canciller nicaragilense.

El doctor Manuel Cordero Reyes, Ministro de Relaciones
Exteriores de Nicaragua, afirm6 que los puntos cardinals en el
temario de la Conferencia eran ( aquellos que se refieren princi-
palmente al progress de la voluntad concertada de las naciones
americanas para cautelar y proveer conjuntamente a la defense de
sus intereses fundamentals. Es esto lo que tiene hoy el supremo
poder emotional en todos nuestros pueblos. Es esto lo que interest
vivamente; es esto lo que se espera de esta Conferencia; y si
ningun progress se lograra en esta material, serfan defraudadas las
esperanzas mas grandes que estin puestas en ella, en su capacidad
de captaci6n y de elaboraci6n.
( Este tema interest much a los paises de Centro Ame-
rica, no s6lo por ser Estados pequefios, sino tambien por haber
sido ellos los patrocinadores, en la Conferencia de Consolidaci6n
de la Paz en Buenos Aires, de la declaraci6n de solidaridad que
fu6 aprobada por aquella Asamblea. Tal declaraci6n no es en
realidad nada nuevo en el desenvolvimiento de la vida continental.
Hemos visto que desde las admoniciones de Artigas, el eminente
caudillo del Uruguay, pasando por la declaraci6n de Monroe, y el
Congress de Panama, hasta la misma Asamblea de Buenos Aires
a que acabo de aludir, parecidas declaraciones han sido hechas
por Gobiernos o por estadistas eminentes cada vez que se han
presentado circunstancias en el mundo, que dan una sensaci6n de
inseguridad o de amenaza a cualquier pais american o a various de
ellos, respect a su integridad territorial, a sus instituciones o al
sentido traditional de su cultural.
Esta reacci6n uniform de los pueblos americanos
demuestra que es el instinto mismo de conservaci6n el que
promueve en la subconciencia de nuestros pueblos estas articula-
clones o coordinaciones de conduct, que vienen a traducirse en
una expresi6n conjunta o solidaria, y aunque se tradujeran, como
ha sucedido, en una expresi6n unilateral, siempre guardarian la
esencia fundamental de que la seguridad de cada pueblo en
Am6rica no es exclusive sino que esta vinculada a todos y cada
uno de los demas. Esta fuerza que podriamos llamar biol6gica o








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c6smica porque es anterior a la inteligencia y a la raz6n y mis
fuerte que la voluntad y el sentimiento, es el principio vital del
Panamericanismo, entendido como fuerza active y como movi-
miento, lo que demuestra que tambi6n existe en los Estados
Americanos una comunidad de intereses primaries, entendiCndose
como tales aqu6llos que afectan la seguridad y la existencia de
cada pueblo. Resulta asi, sefiores Delegados, que toda expresi6n
del Panamericanismo, en sintesis, no es mas que la racionalizaci6n
de una fuerza c6smica biol6gica que esta sobre los ideales, sobre
los sentimientos, sobre la voluntad de los pueblos y de los hombres
que dirigen a esos pueblos; que gravita sobre la political continental
para producer resultados que tienden al reconocimiento de una
estrecha solidaridad.

Declaraciones del Canciller guatemalteco.

En igual sentido se produjo el doctor Carlos Salazar,
Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, quien record
el aporte que en experiencia y en esfuerzos habia ofrecido la
Am6rica central a la solidaridad de todos los pueblos del Nuevo
Mundo. No hay que extrafiar, decia el Canciller guatemalteco,
que la Am6rica sea ( el Continente de las grandes visions huma-
nas y las grandes profecias Y agreg6: ( en los Pr6ceres se
encuentra el aliento prof6tico de solidaridad continental.
Sorprende, cuando se estudian los origenes de la solidaridad
americana, encontrar tanta similitud en los planes y tanta gene-
rosidad, de un confin a otro de America: Egafia en Chile, Artigas
en el Uruguay, Bolivar en todas parties, Jose Cecilio del Valle en
Centro Am6rica, Monroe en los Estados Unidos. Todos son profe-
tas de algo que esta en la atm6sfera y cuya esencia se desprende
del fondo de nuestra Historia, de nuestra cuna, de nuestros
primeros pasos, de todo nuestro ser y origen americano ). Y
complete su pensamiento con esta afirmaci6n: (( La hora de la
profecia de la solidaridad continental ha llegado. En trescientos
afios coloniales se desarroll6 plenamente la idea de la emancipa-
ci6n. Cien afios ha necesitado esta vez nada mas la profecia de
Bolivar.

La voz de Mxlico.

El President de la Delegaci6n de los Estados Unidos
Mexicanos, doctor Francisco Castillo NAjera, se extendi6 amplia-
mente sobre el tema de la unidad continental.
( La proclamaci6n de Buenos Aires, dijo, sobre
a la existencia de una Democracia Solidaria en Am6rica ) consa-
gr6 oficialmente un hecho desde antes comprobado y reconocido.








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Ya el professor colombiano doctor Jesis Maria Yepes, autoridad
en material international, habia insistido en que la democracia
constitute el vinculo mis s6lido entire los que unen a las Repi-
blicas americanas. En julio del afio anterior, ante el Instituto de
Asuntos Piblicos, en la Universidad de Virginia, expuse la
exactitud y la importancia de ese factor comin. No faltaron
critics y comentarios ir6nicos; se asegur6 que en algunos de
nuestros pauses la Democracia se reduce al aparato formal y se
insinu6 que se prodigan las expresiones escritas y los desahogos
verbales. iFalaces apariencias de raz6n!
(( Ya dije antes que desde que nacieron a la vida aut6-
noma, los pueblos de Am6rica, al igual que todos los del mundo,
se encaminan hacia la conquista de la democracia esencial.
Circunstancias favorables para la fructificaci6n de las simientes
de libertad han hecho que en el Nuevo Mundo el ideal democri-
tico nos hostigue con mayor urgencia, ya que presentimos como
mis pr6xima su realizaci6n.
( No important contingencies effmeras; la substancia y el
espfritu democritico son el ser de Am6rica. En la conciencia
popular, en la de todos nuestros pueblos, se enraizan hondamente
las aspiraciones democriticas, las que nada ni nadie lograra
impedir que se desarrollen y florezcan en gloriosa plenitud.
Y mis adelante record que el pensamiento de la uni6n
continental naci6, con la independencia misma de las naciones
del Continente, en la mente de los pr6ceres de Am6rica:
( Emulando las concepciones del genio incandescent de
Bolivar, brillan las que se fraguaron en las mentes de otros pr6-
ceres, que presintieron el desarrollo de las naciones que forjaban.
Abundan los concepts sobre Solidaridad Americana, apunta el
esbozo de la Liga de Naciones, cuyas actividades son ya mani-
fiestas, por lo que, al desenvolverse en mayor escala, impondrAn
la creaci6n del 6rgano correspondiente.
(( San Martin, desde 1818, solicitaba ( la uni6n estrecha
de los pauses de la America del Sur para garantizar sus aspira-
ciones de Libertad e Independencia. n
(( O'Higgins, por la misma 6poca, indicaba al Pueblo de
Chile: (( la conveniencia de former una Confederaci6n latina de
America para defender sus libertades political y civiles.
(( Rivadavia (( preconizaba la uni6n y la armonia entire los
ciudadanos ligados por una comunidad de raza, de lengua y de
interns ; pero fu6 otro eminente argentino, Bernardo Montea-
gudo, quien, con criterio mis amplio y mis elevadas miras, profe-
tiz6 nuestra suerte comin, sintetizindola en esta declaraci6n :
(( El Nuevo Mundo sera independiente y, en las edades futuras,
no constituirA mAs que una Gran Familia. s
(( Opiniones y juicios semejantes a los citados pertenecen








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a Miranda, a Egafia, al Pensador Centroamericano Jos6 Cecilio
del Valle, y a otros modeladores de la Libre America. La tenden-
cia a la Uni6n, el anhelo de solidaridad y de fraterno apoyo
formaron el espfritu panamericano que naci6 simultineamente
con los impulses de la Independencia. La constituci6n de una
America 6nica, entrevista por los pr6ceres, desde las gestas liber-
tarias, habri de ser la resultante 16gica de imperatives geogra-
ficos, raciales, econ6micos y espirituales. Al esforzarnos por la
unificaci6n integral, s61o cumplimos los mandamientos dictados
por quienes nos dieron Patria y le sefialaron la meta de sus
magnos destinos. n

La voz del Brasil.

Aunque acaso el mis breve, uno de los discursos mis
precisos de concept que oy6 la Asamblea fu6 el del Delegado
brasilefio Sefior Pedro da Costa Rego, quien record que en la
Conferencia de Consolidaci6n de la Paz, el Brasil pens6 proponer
la adopci6n de un pacto americano de seguridad colectiva, que a
la postre no lleg6 a ser presentado, pues, segin dijo el orador:
(( podemos sefialar los problems pero no los forzamos. En estas
nuestras conferencias la sabiduria mayor no es debatir, es com-
prender.
Y agreg6: ( Colaboramos y colaboraremos en toda y cual-
quier expresi6n de la unidad americana contra los lances dramA-
ticos que la historic a6n nos reserve; pero esto no excluye os
digamos, tan sinceramente como os traemos nuestra colaboraci6n,
que s6lo provectamos, en cuanto a la seguridad colectiva de
nuestros pueblos y nuestros territories, formulas prActicas y provi-
soras. Vemos tales formulas expuestas a interpretaciones temera-
rias de mera propaganda political. Saquemos de este rumor un
nuevo argument, pues el empefio con que, fuera de nuestro
ambiente, se fij6 maliciosamente el alcance de nuestra iniciativa,
tan clara y tan natural, demuestra que tocibamos el punto sensible
de la cuesti6n.
( Como quiera que sea, la idea de la seguridad colectiva
domina en esta Asamblea. Lo que se discute es fnicamente la
forma de cristalizarla.
(( Debemos separarnos bien de acuerdo sobre los puntos
sustanciales de nuestros deberes reciprocos. El espiritu americano
se afirma a6n ahora por el espiritu de la asociaci6n y 6ste es el
pensamiento que tambi6n orienta a los delegados brasilefios. No
tenemos, para terminar, otro 6nfasis que emplear except el de la
sencilla evidencia de nuestra firme solidaridad continental, tanto
en los esplendores de nuestra paz cuanto en los trabajos de nuestra








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preservaci6n. Saludemos en la grandeza de America unida el
valor de cada uno de nosotros en perfect vigilancia. ,

Unidad de pareceres.

La unidad de pareceres que prevaleci6 en la Conferencia,
con diferencias y matices que no afectan al concept esencial de
la solidaridad, queda evidenciada en las restantes piginas del
Diario de la Asamblea. Todas las delegaciones se pronunciaron
en igual sentido cuando tuvieron ocasi6n de abordar el tema de la
solidaridad.
El reconocimiento de una democracia solidaria en Ame-
rica, hecho por la Conferencia de Consolidaci6n de la Paz, decia
el Delegado hondurefio don Julian L6pez Pineda, ( constitute la
mas enfitica afirmaci6n de la unidad de los pueblos de America,
conscientes de su responsabilidad hist6rica y de su com6n
destino .
El Canciller boliviano, don Eduardo Diez de Medina,
formulaba el voto de que la Conferencia alcanzara c la gloria de
realizar el entendimiento, la cohesion y la unidad de Am&rica.
Y el jefe de la Delegaci6n paraguaya, don Justo Pastor
Benitez, afirmaba a su vez que ( Am6rica march hacia la unidad,
mejor dicho, hacia la coordinaci6n, hacia la armonia, sin perjuicio
de la aut6noma personalidad de las naciones que la integran. )
Y mis adelante agregaba: a Queremos realizar en el terreno
juridico y de la cooperaci6n, aquella unidad que permiti6 a los
hombres de 1810 pelear unidos por la libertad de Am6rica y que
sefial6 Bolivar como derrotero.
El Delegado salvadorefio, don Reyes Arrieta Rossi,
declaraba que su pais, ( vista la situaci6n mundial, no vacila en
modo alguno en pensar que las naciones de Am6rica deben cuanto
antes aunar sus esfuerzos para proveer a la Seguridad Continental
de todos y de cada uno de los pauses de Am6rica.
A su vez, el Presidente de la Delegaci6n de Haiti, senior
Le6n Alfred, estimaba que los a graves problems que agitan hoy
dia al mundo exigen ciertamente que las naciones de Am6rica,
unidas ya en un ideal comun, afiancen mAs que nunca sus lazos
tradicionales, y se esfuercen en crear nuevos vinculos de solida-
ridad n.
El President de la Delegaci6n chilena, don Jorge Matte
Gormaz, hacia resaltar que el Panamericanismo o Interameri-
canismo, es a la expresi6n materializada de una solidaridad nacida
del imperative geografico y del mandate, no menos respectable,
de sentimientos, aspiraciones e intereses coincidentes n.
Desde luego que ese espiritu de unidad, que llegado el
caso veriamos convertirse en garantia y auxilio reciprocos para la








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defense comin, no responded a la vieja concepci6n de alianzas y
bloques de naciones, y asi lo hizo notar el Presidente de la Dele-
gaci6n uruguaya, don Pedro Manini Rios, cuando afirm6: ( en
los precisos instantes en que queremos construir la paz no
podemos crear bloques continentales contrapuestos y enemigos,
sino que, por el contrario, pretendemos que la actitud americana
constituya la base s6lida y fecunda para el entendimiento de todo
el Planeta, comprendiendo en esa solidaridad superior a todas las
agrupaciones nacionales que coincidan con nuestro Continente en
la misma sensibilidad del derecho, de la solidaridad y de la justi-
cia )).

En busca de una formula de expresi6n.

Consecuencia natural de esta concordancia de pareceres
debi6 ser la aprobaci6n de un acuerdo sobre solidaridad al dia
siguiente de iniciar sus trabajos la Conferencia. No fu6 tan inme-
diato el resultado, sin embargo. Los discursos pronunciados en la
Asamblea demostraban que no habia entire unas y otras Delega-
clones discrepancies de fondo, pero pasaban los dias y no se
encontraba la formula de expresi6n que sintetizara las mismas
ideas que los oradores exponian en la tribune, y mereciera la
aprobaci6n unanime.
Lo que ocurria era que el asunto, en vez de discutirse en
las comisiones o en la Asamblea plenaria, se estaba discutiendo
en reuniones privadas, cabildeos de pasillo y conversaciones de
sobremesa, es decir, en las oportunidades que las sesiones de la
Conferencia dejaban libres. No habia sido presentado ningin
proyecto sobre el tema, porque existia el justificado deseo de que
el acuerdo a que pudiera llegarse fuese respaldado por la firma
de los veintiun Presidentes de Delegaci6n, lo cual equivalia a
darlo por aprobado desde antes de leerlo en la Asamblea. Las
formulas ideadas por algunas Delegaciones y sometidas oficiosa-
mente a studio de las otras, circularon s6lo entire los Delegados y
no vieron nunca la luz en el Diario de la Conferencia. Juzgo
interesante darlas a conocer sin comentarios, para que su propio
texto explique el process preparatorio del acuerdo a que se lleg6
en definitive, al cual se di6 el nombre de (Declaraci6n de Liman.

La primer formula.

En visperas de la apertura de la Conferencia se di6 a
conocer un Droyecto que en su esencia era similar al que sobre
Seguridad Colectiva habian sugerido oficiosamente el Brasil
y los Estados Unidos de America en la Conferencia de Consoli-
daci6n de la Paz, aunque la forma no era la misma. Este nuevo









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proyecto, que contaba con el beneplicito de diversas Delega-
ciones, estaba redactado en forma de protocolo adicional a la
Convenci6n sobre Mantenimiento, Afianzamiento y Restableci-
miento de la Paz, aprobada en Buenos Aires, y las delegaciones
que lo patrocinaban, en primer t6rmino la de los Estados Unidos
de Am6rica, no veian obsticulo alguno a que se le diera la forma
de resoluci6n o declaraci6n.

He aquf el texto de ese proyecto:

c Los Gobiernos representados en la Octava Conferencia
International Americana :
Convencidos de que en adici6n al m6todo de consultas esta-
tuido en la Convenci6n firmada en Buenos Aires el 23 de diciembre
de 1936 para el Mantenimiento, Afianzamiento y Restablecimiento de
la Paz, es tambien mutuamente ventajoso establecer un mds efectivo
contact para la eventualidad de situaciones cuyo alcance pueda no
haber sido tenido en cuenta en dicha Convenci6n, y surjan dentro
de circunstancias que requieran ser consideradas en comin por las
Repiblicas americanas; y
Considerando que es de desear concertar un protocolo
adicional para este objeto, han designado los siguientes Plenipoten-
ciarios...
... Los cuales, despu6s de haber depositado sus plenos
poderes, encontrados en buena y debida forma, han convenido lo
siguiente :
) Arto 10. En el caso de que la paz de las Repiblicas
Americanas se vea amenazada por la fuerza o por amenazas de
fuerza, o por actividades de cualquier indole dirigidas por un
gobierno no americano con la intenci6n de subvertir las instituciones
dom6sticas de alguna de las Repulblicas Americanas o de establecer
en ella un sistema no americano de gobierno, las naciones ameri-
canas reconocen : (a) que cada una de ellas se encuentra igualmente
afectada; (b) que debe oponerse resistencia a semejantes actos o
actividades; (c) que cada una de las Replblicas Americanas tiene
igual responsabilidad a este respect, entendidndose, sin embargo,
que los gobiernos de cada Repfublica actuaran en su propia capacidad
aut6noma en cualquier paso que haya de darse, y con pleno recono-
cimiento de su igualdad juridica, como estados independientes y
soberanos.
Arto 20. Con el objeto de facilitar las consultas previstas
para casos tales en 6ste y en otros instruments americanos de paz,
los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repfblicas Americanas
se reunirAn cada afio, con excepci6n de aquellos en que haya de
reunirse una de las Conferencias regulars Interamericanas, a menos
que las Altas Partes Contratantes decidan, como resultado de un
previo intercambio de puntos de vista, posponer o eliminar cualquiera
de esas reuniones anuales. Consultas especiales pueden celebrarse
entire los Ministros de Relaciones Exteriores por iniciativa de cual-
quier Gobierno Americano, si la ocasi6n se presentare. Los Ministros








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de Relaciones Exteriores pueden celebrar reuniones de caracter
regional con el objeto de estudiar asuntos que les conciernen por
razones de pr6xima vecindad. Cada Gobierno puede, de acuerdo con
circunstancias especiales y por razones tambidn especiales, designer
un sustituto del Ministro de Relaciones Exteriores.
Arto 3. (Aqui se insertarAn las clausulas sobre vigencia
y ratificaci6n).

La segunda formula.

A los dos dias de abierta la Conferencia circul6 entire las
Delegaciones una segunda formula, especie de contra-proyecto
que tendia a simplificar los terminos del anterior. A esta segunda
formula se puso por titulo: ( Expresi6n de la Conciencia y Solida-
ridad de Am6rica ). Fu6 redactado en forma de declaraci6n, con-
forme al criteria que se adopt en definitive para evitar el trimite
dilatorio de sumar veintifn ratificaciones. Su texto es como sigue:

( La Octava Conferencia Internacional Americana reunida
en Lima,
C Considerando :
) Que los pueblos de America han alcanzadc la unidad espiri-
tual por la similitud de sus instituciones democrAticas, su inquebran-
table anhelo de paz, su amplio sentimiento de humanidad y toleran-
cia, y por su adhesion absolute a los principios del Derecho de
Gentes, de la soberania igual de los Estados y de la libertad indivi-
dual sin prejuicios confesionales o de razas;
), Que apoyAndose en tales principios y anhelos buscan y
defienden la paz del Continente y colaboran en la concordia universal;
Que entire las Repiblicas Americanas existe una solidaridad
natural, en virtud de la cual toda acci6n dirigida a alterar la paz o
independencia de que disfrutan esta destinada a provocar una reac-
ci6n espontanea y comln;
Declara :
SLas Repiblicas Americanas reafirman su voluntad de cola-
borar en el restablecimiento universal de los principios sobre los
cuales han construido la solidaridad continental y formado la
conciencia de America;
Que en el caso de que la paz de las Repdblicas Americanas
fuese amenazada por un acto o amago de fuerza intentados por un
Gobierno extra-americano o por cualquiera otro para alterar la inte-
gridad territorial o destruir las instituciones nacionales de un pais
americano, proclaman la decision de poner en prActica su solidaridad
por medio del procedimiento consultivo previsto en los acuerdos
vigentes y coordinar asi sus voluntades aut6nomas para resistir
aquella acci6n atentatoria con los medios que las circunstancias acon-
sejen, en la inteligencia, sin embargo, de que el Gobierno de cada
Repfiblica obrara, en toda media adoptada, por si propio y con pleno
reconocimiento de su igualdad y capacidad juridica como Estado
soberano e independiente. n








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La tercera formula.

No se hizo esperar una tercera formula, revision de algu-
nos puntos de la anterior. En esta nueva formula subsisti6 el
titulo ( Expresi6n de la Conciencia y Solidaridad de America ,,
y s6lo sufrieron retoques de detalle los Considerandos, y el primer
pirrafo; pero en cambio, el segundo pArrafo fu6 sustituido por
una redacci6n distinta en su primera parte, si bien qued6 mis o
menos intocado el final. Como la Delegaci6n argentina se habia
opuesto a la primera formula y habia discutido algunos aspects
de la segunda, se crey6 que esta tercera formula le resultaria satis-
factoria, como sucedi6 al parecer; pero en cambio, otras Delega-
ciones estimaron que la declaraci6n era menos precisa en su
alcance, y los cambios de impresiones continuaron.

El texto de esa tercera formula es el siguiente:

,c La Octava Conferencia Internacional Americana, reunida
en Lima,
Considerando :
Que los pueblos americanos han alcanzado su unidad espiri-
tual por la similitud de sus ideales democraticos, por su profundI
anhelo de paz, por su amplio sentimiento de humanidad y tolerancia,
por su adhesion absolute a los principios del Derecho de Gentes, de
la soberania e igualdad de los Estados y de la libertad individual sin
prejuicios confesionales o de raza.
Que aquellos principios y anhelos buscan y defienden la paz
del Continente y colaboran en la concordia universal.
Que entire las Republicas Americanas existe una solidaridad
natural para defender su paz y su independencia, en virtud de la
cual toda acci6n dirigida a quebrantarla esta destinada a provocar
una reacci6n espontdnea y com6n.
Declaran :
Las Repfiblicas Americanas reafirman su decidida e inequi-
voca voluntad de colaborar en el restablecimiento universal de los
principios sobre los cuales han construido la solidaridad continental
y formado la conciencia de America.
Los actos de fuerza o de amago de fuerza intentados con el
prop6sito de destruir las instituciones libremente adoptadas por un
pals americano constituyen un quebrantamiento del Derecho de
Gentes y una lesi6n a la paz.
n Para el caso eventual de que se cometieren esos acts o
amagos de fuerza constitutivos de una acci6n tendiente a alterar la
integridad territorial o la independencia political de los Estados de
nuestro Continente, las Repfiblicas Americanas proclaman la decision
de poner en practice su solidaridad por medio del procedimiento
consultivo previsto en los acuerdos vigentes y coordinar asi sus volun-
tades aut6nomas para resistir aquella acci6n atentatoria con las
medidas que las circustancias aconsejen, obrando el Gobierno de cada









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Repdblica, en toda media adoplada, por si propio y con pleno
reconocimiento de su igualdad juridica como Estado soberano e
independiente. )

La cuarta formula.

Como la anterior formula tampoco satisfizo a los parti-
darios de la primera, se redact6 una cuarta formula, en estos
tbrminos:

a La Octava Conferencia Internacional Americana;
Considerando :
Que los pueblos de America han alcanzado la unidad espiri-
tual debido a la similitud de sus instituciones democrdticas, su
inquebrantable anhelo de paz, sus profundos sentimientos de huma-
nidad y tolerancia y su adhesion absolute a los principios del Derecho
International, de la igualdad en la soberania de los Estados y de la
libertad individual sin prejuicios religiosos o raciales;
Que basdndose en dichos principios y anhelo, persiguen y
defienden la paz del Continente y colaboran unidos en pro de la causa
de la concordia universal;
Que existed entire las Republicas americanas una solidaridad
natural en virtud de la cual cualquier acto cuyo fin sea la alteraci6n
de la paz o de la independencia de que gozan ha de provocar una
reacci6n comuin y espontdnea;
Que la Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la
Paz, celebrada en Buenos Aires, aprob6 el 21 de Diciembre de 1936 la
Declaraci6n de Principios sobre Solidaridad y Cooperaci6n Interame-
ricanas.
Los Gobiernos de las Repfiblicas Americanas,
Declaran :
5 10. Que refirman su solidaridad continental y su prop6-
sito de colaborar en el restablecimiento universal de los principios en
que se basa dicha solidaridad.
) 20. Que en defense de su propia soberania y de los inte-
reses de America resistirdn cualquiera amenaza, direct o indirecta,
a la paz, seguridad o integridad territorial, que provenga de cualquier
Estado no americano.
,, 3o. En caso de que la paz de cualquiera Repiblica ameri-
cana se vea amenazada desde el exterior o el interior del Continente
americano por actividades de cualquier clase que puedan menoscabar
las instituciones nacionales de un pais americano, proclaman su
interns comfn y su determinaci6n de hacer efectiva su solidaridad
para resistir tal amenaza.
,, 4o. Con este prop6sito coordinardn sus respectivas volun-
tades soberanas, mediante el procedimiento de consult que estable-
cen los convenios vigentes y las declaraciones de las Conferencias
Interamericanas, usando los medios que en cada caso aconsejen las
circunstancias. Queda entendido que los Gobiernos de las Repiblicas
Americanas actuardn independientemente en su capacidad individual,








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reconoci6ndose ampliamente su igualdad jurfdica como Estados
soberanos e independientes.
,, 5o. Que para facilitar la consult que establecen 6ste y
otros instruments americanos de paz, los Ministros de Relaciones
Exteriores de las Repuiblicas Americanas se reunirdn cada dos afios
(con excepci6n de los afios en que se celebren Conferencias Interame-
ricanas ordinarias) en fecha cercana a .......................... a menos
que las Altas Partes Contratantes decidieran como resultado de un
previo cambio de ideas posponer o eliminar cualquiera de estas
reuniones bienales. A iniciativa de cualquier Gobierno americano los
Ministros de Relaciones Exteriores podrdn celebrar consultas
especiales, si la ocasi6n lo requiriera. Cada Gobierno puede, en
circunstancias o por razones especiales, nombrar un representante
que sustituya a su Ministro de Relaciones Exteriores.
S6o. Esta declaraci6n se conocerd como a La Declaraci6n
de Lima ).

La formula del Caribe.

Podrian citarse otros intentos de adaptaci6n y reform de
textos, pero en rigor no se trataba de nuevas formulas, sino de
rectificaciones de detalle a las anteriores. Desde que se conoci6 la
cuarta formula, el acuerdo qued6 bautizado como ( Declaraci6n
de Lima ,
Las Delegaciones de la Repiblicas que tienen costas en el
Mar Caribe (Repfiblica Dominicana, Cuba, Haiti, M6xico, Guate-
mala, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Panama,
Colombia y Venezuela), en una de las diversas reuniones que,
celebraron, por iniciativa del Canciller cubano, doctor Remos,
para coordinar sus puntos de vista, designaron una comisi6n tri-
partita para redaciar una nueva formula que abarcara las ideas
unfnimemente aceptadas en aquel cambio de impresiones. Esa
comisi6n estaba compuesta por los sefiores Roberto Urdaneta
Arbelaez (Colombia), Manuel J. Sierra (M6xico) y Pedro Martinez
Fraga (Cuba). Un dia despu6s volvieron a reunirse las Delega-
clones del Caribe para conocer el texto redactado por la Comisi6n,
que fu6 aceptado alli sin discrepancies. Esa ( formula del Caribe s
estaba concebida asi:

u La Octava Conferencia Internacional Americana:
) Considerando :
n Que los pueblos de America han alcanzado la unidad espi-
ritual debido a la similitud de sus instituciones democrdticas, su
inquebrantable anhelo de paz, sus profundos sentimientos de huma-
nidad y tolerancia y su adhesi6n absolute a los principios del
Derecho Internacional, de la igualdad en la soberania de los Estados
y de la libertad individual sin prejuicios religiosos o raciales;
) Que basAndose en dicho principio y anhelo persiguen y








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defienden la paz del Continente y colaboran unidos en pro de la
causa de la concordia universal;
,, Que existe entire las Repuiblicas Americanas una solidaridad
natural en virtud de la cual cualquier acto cuyo fin sea la alteraci6n
de la paz o de la independencia de que gozan ha de provocar una
reacci6n comdn y espontinea :
Que el Tratado Antibelico de No Agresidn y Conciliaci6n
firmado en Rio de Janeiro el 10 de Octubre de 1933; la Convenci6n
sobre Derechos y Deberes de los Estados firmada en Montevideo el
26 de Diciembre de 1933; la Convenci6n sobre el Mantenimiento,
Afianzamiento y Restablecimiento de la Paz, firmada en Buenos Aires
el 23 de Diciembre de 1936; el Protocolo Adicional relative a No-Inter-
venci6n firmado en Buenos Aires el 23 de Diciembre de 1936 y la
Declaraci6n de Principios sobre Solidaridad y Cooperaci6n Interame-
ricanas, aprobada tambi6n en Buenos Aires el 21 de Diciembre de
1936, establecen, entire otros principios, que ningin Estado tiene
derecho de intervenir en los asuntos interns ni en los externos de
otro; que es interns primordial de los Estados la conservaci6n de la
paz; que el territorio de los Estados es inviolable y no puede ser
objeto de ocupaciones militares ni de otras medidas de fuerza
impuestas por otro Estado, ni direct ni indirectamente, ni por motive
alguno, ni ain de manera temporal; que toda guerra o amenaza de
guerra afecta direct o indirectamente a todos los pueblos civilizados;
que declaran inadmisible la intervenci6n de cualquiera Rep6blica
Americana direct o indirectamente y sea cual fuere el motive, en los
asuntos interiores o exteriores de cualquier otra; que las naciones de
America proclaman el respeto irrestricto a sus soberanias y que todo
acto susceptible de perturbar la paz de America las afecta a todas y
a cada una de ellas y justifica la iniciaci6n los procedimientos de
consult;
Declaran :
10. Que reafirman su solidaridad continental y el prop6-
sito de colaborar en el restablecimiento universal de los principios en
que se basa dicha solidaridad.
20. Que en defense de la paz, de su propia soberania, de
su integridad territorial y de los intereses de America se opondrdn a
cualquiera amenaza o acto de fuerza, direct o indirecta, que pro-
venga de cualquier Estado no americano contra un Estado americano
y aplicardn el procedimiento de consult establecido por la Conven-
ci6n y el Protocolo firmados en Buenos Aires el 23 de Diciembre
de 1936.
3. Que en caso de que la paz de cualquiera de las
Repfiblicas Americanas se vea amenazada desde el exterior o el
interior del Continente americano por actos de intervenci6n o intro-
mision de cualquier clase que tiendan a destruir las instituciones
nacionales de un Estado americano, proclaman su int6res comdn y
su determinaci6n de hacer efectiva su solidaridad para resistir tal
amenaza. En este caso la consult sera siempre promovida a inicia-
tiva exclusive del Estado afectado.
40. En todos los casos la consult tendra por objetivo la









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aplicaci6n practice del principio de solidaridad de los demds Estados
americanos coordinando sus voluntades aut6nomas, por los medios
que las circunstancias aconsejaren.
,, Queda entendido que cada Gobierno actuar& por si propio y
con pleno reconocimiento de su igualdad y capacidad juridicas como
Estado soberano e independiente en relaci6n con las medidas de
defense que se adoptaren.
50. Esta Declaraci6n sera conocida como u La Declaraci6n
de Lima.

La sexta formula.

A esa quinta formula, en cuyo preimbulo estaba el
germen de la ( Declaraci6n de principios americanos a que luego
se formula, siguio otra, conforme al texto siguiente:

La Octava Conferencia Internacional Americana:
G Considerando :
Que los pueblos de America han alcanzado la unidad espiri-
tual debido a la similitud de sus instituciones republicans, a su
inquebrantable anhelo de paz, a sus profundos sentimientos de huma-
nidad y tolerancia y a su adhesi6n absolute a los principios del
Derecho Internacional, de la igualdad en la soberania de los Estados
y de la libertad individual sin prejuicios religiosos o raciales;
Que basAndose en dichos principios y anhelos persiguen y
defienden la paz del Continente y colaboran unidos en pro de la
concordia universal;
Que el respeto a la personalidad, soberania e independencia
de cada Estado americano constitute la esencia del orden interna-
cional amparado por la solidaridad continental, manifestada hist6-
ricamente en declaraciones de diversos Estados o en inteligencias que
tuvieron debida aplicaci6n;
Que la Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la
Paz, celebrada en Buenos Aires, aprob6 el 21 de Diciembre de 1936 la
declaraci6n de principios sobre solidaridad y cooperaci6n interame-
ricanas;
) Los Gobiernos de los Estados americanos declaran:
) 1. Que reafirman su solidaridad continental y su prop6-
sito de colaborar en el mantenimiento y defense de los principios en
que se basa dicha solidaridad.
) 20. Que en resguardo de su propia soberania y de los
intereses de America resistiran cualquier amenaza o acto de fuerza,
direct o indirecta, contra la paz, seguridad o integridad territorial
de cualquiera de los Estados americanos, y proclaman su interns
comfin y su determinaci6n de hacer efectiva esa solidaridad para
resistir tal amenaza o acto de fuerza.
3 30. Que en el caso de que la paz de cualquier Estadp
americano se vea amenazada por intromisi6n direct o indirecta de
otro Estado o por actos o actividades no oficiales, de cualquiera
naturaleza, que cuenten con el apoyo de este iltimo Estado y tiendan








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a subvertir las instituciones nacionales del Estado amenazado, consi-
derardn igualmente afectada la solidaridad continental.
o 40. En el caso contemplado en el articulo 20, los Estados
Americanos acudirdn al procedimiento de consult establecido por las
Convenciones firmadas en Buenos Aires el 23 de Diciembre de 1936,
pudiendo ser promovida dicha consult por cualquiera de las Repi-
blicas del Continente.
5. En el caso contemplado en el articulo 30, la iniciativa
de la consult pertenece exclusivamente al Estado amenazado.
n 60. En todos los casos la consult tendr. por objeto la
aplicaci6n practice del principio de solidaridad de los Estados ameri.
canos, coordinando sus voluntades soberanas, por los medios que en
cada caso aconsejen las circunstancias.
Queda entendido que cada Gobierno obrard por si mismo en
relaci6n con las medidas de defense que se adoptaren, reconoci6ndose
la igualdad juridica de todos los Estados.
70. Esta declaraci6n ser& conocida como c Declaraci6n
de Lima .

La formula argentina.

Con la formula anterior, que hemos numerado como
sexta, se mostraron de acuerdo casi todas las Delegaciones, pero
la Delegaci6n argentina present casi simultAneamente una sep-
tima formula, que fu6 publicada en el diario limeiio La Prensa
el 22 de diciembre de 1936. La Delegaci6n argentina habia discu-
tido ampliamente las formulas anteriores, y en mis de un caso
habia sugerido variantes a las mismas, por lo cual puede decirse
que no era la primera vez que proponia un texto; pero en este
caso present un proyecto propio, declarando de modo expreso
que ese proyecto contaba con la aprobaci6n de su Gobierno. El
texto de esta s6ptima formula es asi:

a La Octava Conferencia Internacional Americana:
Considerando :
) Que los pueblos de America han alcanzado la unidad espiri-
tual debido a la similitud de sus instituciones democraticas, su inque-
brantable fe de paz, sus profundos sentimientos de humanidad y
tolerancia y su adhesion absolute a los principios del Derecho Inter-
nacional, de la igualdad en la soberania de los Estados y de la
libertad individual sin prejuicios religiosos o raciales;
Que basandose en dichos principios y anhelos persiguen y
defienden la paz del Continente y colaboran unidos en pro de la
causa de la concordia universal,
Que existe entire las Repiblicas Americanas una solidaridad
natural, en virtud de la cual, cualquier acto cuyo fin sea la alteraci6n
de la paz o de la independencia de que gozan afecta a los intereses
comunes de las mismas;
Que la Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la
Paz, celebrada en Buenos Aires, aprob6 el 21 de diciembre de 1936 la








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declaraci6n de principios sobre solidaridad y cooperaci6n americanas,
) Los Gobiernos de las Repuiblicas Americanas declaran:
10. Que fieles a los principios democrdticos propios de su
regimen institutional y a su soberania absolute, reafirman su deci-
dida voluntad de mantenerlos y defenderlos contra toda intervenci6n
o actividad extrafla.
) 20. Para el caso de que la paz, la seguridad o integridad
territorial de cualquiera Repilblica Americana se vea amenazada por
actos de fuerza de cualquier naturaleza u origen por parte de una
potencia continental o extra-continental, proclaman su interns comin
y su determinaci6n de hacer efectiva su solidaridad coordinando sus
respectivas voluntades soberanas mediante el procedimiento de con-
sulta que establecen los convenios vigentes y las declaraciones de
las Conferencias Interamericanas,. por los medios que en cada caso
aconsejea las circunstancias. Queda entendido que los gobiernos de
las Repfblicas Americanas actuarAn independientemente en su capa-
cidad individual, reconocidndose ampliamente su igualdad juridica
como Estado Soberano.
), 30. Que para facilitar las consultas que establecen 6ste y
otros instruments americanos de paz, los Ministros de Relaciones
Exteriores de las Repiiblicas Americanas celebrardn cuando lo
estimen convenient y a iniciativa de cualquiera de ellas, reuniones
en las diversas capitals de las mismas, por rotaci6n y sin cardcter
protocolar. Cada gobierno puede, en circunstancias o por razones
especiales, nombrar un representante que sustituya a su Ministro de
Relaciones Exteriores.
4 40 Esta declaraci6n se conoceri como u Declaraci6n de
Lima n.

La formula final.

Nuevas conversaciones produjeron dos dias despu6s
la octava formula, que fu6 la definitive, firmada el 24 de diciem-
bre por todas las Delegaciones. Esta formula se complete con la
( Declaraci6n de Principios Americanos ), (presentada por sepa-
rado con las mismas firmas), en la cual se articulan normas de
caricter international y se ratifican de manera expresa los prin-
cipios que el cuarto considerando de la formula del Caribe
sefialaba como fundamentals para el derecho international
americano, consagrados ya en diversos instruments. Ambas
declaraciones fueron aprobadas por aclamaci6n y entire aplausos
en la septima sesi6n plenaria, celebrada el 24 de diciembre de
1938. A continuaci6n va el texto de ambas declaraciones.

Declaraci6n de los principios de la solidaridad de Am&rica.

t La Octava Conferencia Internacional Americana,
a Considerando :
Que los pueblos de Am6rica han alcanzado la unidad espiri-









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tual debido a la similitud de sus instituciones republicans, a su
inquebrantable anhelo de paz, a sus profundos sentimientos de huma-
nidad y tolerancia y a su adhesion absolute a los principios del
Derecho Internacional, de la igualdad en la soberania de los Estadop
y de la libertad individual sin prejuicios religiosos o raciales;
Que basAndose en dichos principios y anhelos persiguen y
defienden la paz del Continente y colaboran unidos en pro de la
concordia universal;
Que el respeto a la personalidad, soberania e independencia
de cada Estado Americano constitute la esencia del orden interna-
cional amparado por la solidaridad continental, manifestada hist6ri-
camente y sostenida por declaraciones y tratados vigentes;
Que la Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la
Paz, celebrada en Buenos Aires, aprob6 el 21 de diciembre de 1936 la
declaraci6n de principios sobre solidaridad y cooperaci6n interameri-
canas, y el 23 de diciembre de 1936 el Protocolo de No-Intervenci6n;
) Los Gobiernos de los Estados Americanos declaran :
10. Que reafirman su solidaridad continental y su prop6-
sito de colaborar en el mantenimiento de los principios en que se basa
dicha solidaridad.
20. Que fieles a los principios antes enunciados y a su
soberania absolute, reafirman su decision de mantenerlos y defen-
derlos contra toda intervenci6n o actividad extrafia que pueda amena-
zarlos.
30. Y que para el caso de que la paz, la seguridad o
integridad territorial de cualquiera de las Repfiblicas Americanas
se vea asi amenazada por actos de cualquier naturaleza que puedan
menoscabarlas, proclaman su interns comfin y su determinaci6n de
hacer efectiva su solidaridad, coordinando sus respectivas voluntades
soberanas mediante el procedimiento de consult que establecen los
convenios vigentes y las declaraciones de las Conferencias Interame-
ricanas, usando los medios que en cada caso aconsejen las circunstan-
cias. Queda entendido que los Gobiernos de las Repiblicas Ameri-
canas actuarAn independientemente en su capacidad individual, reco-
noci6ndose ampliamente su igualdad juridica como Estados sobera-
nos.
4. Que para facilitar las consultas que establecen 6ste y
otros instruments americanos de paz, los Ministros de Relaciones
Exteriores de las Repflblicas Americanas celebrarAn, cuando lo
estimen convenient y a iniciativa de cualquiera de ellos, reuniones
en las diversas capitals de las mismas, por rotaci6n y sin cardcter
protocolar. Cada Gobierno puede, en circunstancias o por razones
especiales, designer un representante que sustituya a su Ministro de
Relaciones Exteriores.
50. Esta declaraci6n se conocerA como c Declaraci6n de
Lima ,.
Lima, 24 de diciembre de 1938.
Eduardo Diez de Medina, Presidente de la Delegaci6n de
Bolivia. Julio Tobar Donoso, Presidente de la Delegaci6n del Ecua-
dor. Pedro Manini Rios, Presidente de la Delegaci6n del Uruguay.








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- Julian L6pez Pineda, Presidente de la Delegaci6n de Honduras. -
Manuel Cordero Reyes, Presidente de la Delegaci6n de Nicaragua. -
Por la Delegaci6n de Cuba, Emilio Nziiez Portuondo. Tobias
Ziiiga Montifar, Presidente de la Delegaci6n de Costa Rica. Leon
Alfred, Presidente de la Delegaci6n de Haiti. Cordell Hull, Presi-
dente de la Delegaci6n de los Estados Unidos de Am6rica. Justo
Pastor Benitez, Presidente de la Delegaci6n del Paraguay. Reyes
Arrieta Rossi, Presidente de la Delegaci6n de El Salvador. Jorge
Matte Gormaz, Presidente de la Delegaci6n de Chile. Por la Dele-
gaci6n de Mexico, Moisds Sdenz. Narciso Garay, Presidente de la
Delegaci6n de Panama. Max Henriquez Ureila, Presidente de la
Delegaci6n de la Repiblica Dominicana. Isidoro Ruiz Moreno, Pre-
sidente de la Delegaci6n de la Repuiblica Argentina. Carlos Salazar,
President de la Delegaci6n de Guatemala. Por la Delegaci6n de
Colombia, Roberto Urdaneta Arbeldez. Didgenes Escalante, Presi-
dente de la Delegaci6n de Venezuela. Carlos Concha, Presidente de
la Delegaci6n del Peril. Afranio de Mello Franco, Presidente de la
Delegaci6n del Brasil. ) (2)


Declaraci6n de principios americanos.

Los Gobiernos de las Repliblicas Americanas;
Considerando :
Que la necesidad de mantener vivos los principios fundamen-
tales de las relaciones internacionales nunca fu6 mayor que actual-
mente;
Que todo Estado esti interesado en la conservaci6n del orden
mundial bajo el regimen de la ley, de la paz basada en la justicia y
del bienestar social y econ6mico de la humanidad;
Resuelven :
Proclamar, apoyar y iecomendar, una vez mds, los siguientes
principios, esenciales al logro de dichos objetivos :
10. Es inadmisible la intervenci6n de un Estado en los
asuntos interns o externos de cualquier otro;
20. Todas las diferencias de caracter international deben ser
resueltas por medios pacificos;
3. No es licito el uso de la fuerza como instrument de
political national o international;
40. Las relaciones entire los Estados deben obedecer a las
normas del Derecho Internacional;
50. El respeto y la fiel observancia de los Tratados consti-
tuyen norma indispensable para el desarrollo de las relaciones pacf-
ficas entire los Estados y s6lo podrdn ser revisados mediante acuerdo
de las Partes;
60. La colaboraci6n pacifica entire los representantes de los
diferentes Estados y el desarrollo del intercambio spiritual entire los
respectivos pueblos concurren a la buena comprensi6n de los proble-

(2) Por ausencia temporal de los jefes de algunas Delegaciones, los cuales se trasla-
daron a Chile para asistir a la jura del Presidente Aguirre Cerda. suscribieron el document
los Delesados encargades de sustituirlos.








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mas de cada uno, y de los problems comunes a todos, a la vez que
facilitan la soluci6n pacifica de las controversial internacionales;
70. La reconstruction econ6mica contribute al bienestar
national e international, asi como a la paz entire los pueblos; y,
80. La cooperaci6n international es condici6n necesaria al
mantenimiento de los principios antes indicados.
Lima, 24 de diciembre de 1938.
(Siguen al calce las mismas firmas que autorizan la Declara-
ci6n de Lima).

Votos de afirmaci6n.

Varias Delegaciones consideraron oportuno formular
declaraciones finales, a modo de afirmaci6n, mas que de explica-
ci6n de su voto.
Cordell Hull record que ( el concept de la solidaridad
se concrete por primera vez en este hemisferio en el Pacto Anti-
B6lico de 1933, concept grande en sus posibilidades, pero aiin
sin definici6n. Y agreg6: ( Hoy, damos un nuevo paso adelante.
Hemos pasado various y provechosos dias dedicados al intimo
intercambio de puntos de vista. Hemos discutido ampliamente la
political y los prop6sitos que animan a nuestros Gobiernos. Hemos
llegado a conocer nuestras mentes y nuestros corazones. Del
intercambio de ideas ha surgido esta declaraci6n, formula conjunta
de nuestra political com-in. Todos y cada uno de nosotros hemos
sabido ceder, en cuanto a forma y alcance, ante la voluntad, el
juicio y el deseo de los demas, pero nuestros amplios prop6sitos
nos mantuvieron unidos. No hemos sacrificado principios funda-
mentales. Esta declaraci6n nace, en su sentido intimo, de todos
nosotros. ,
El President de la Delegaci6n del Brasil, doctor Afranio
de Mello Franco, dijo: ( Cualesquiera que sean las formulas de
nuestro compromise para la defense de la paz, lo esencial es que
lo ejecutemos lealmente y que hagamos cada dia mas fuerte
nuestra solidaridad en el mantenimiento de los principios y de
nuestra uni6n frente a los peligros comunes. Y mis adelante:
( Las diferentes formas de reafirmaci6n de la solidaridad ameri-
cana que han sido presentadas al examen de nuestras Delegar
clones, no tuvieron divergencias sustanciales y si pequefias dife-
rencias de redacci6n. En el fondo, todas ellas mantuvieron la
misma linea structural y tomaron como fundamento los dos
preceptos hist6ricos que, como una fuerza que emana de nuestra
ideologia political, vienen orientando la acci6n de los gobiernos,
desde la 6poca de nuestro advenimiento a la comuni6n universal,
a la solidaridad indisoluble y a la asistencia mutual. e
El Delegado del Uruguay, doctor Juan Antonio Buero,
evoc6 la memorial de Artigas, el pr6cer de la nacionalidad








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uruguaya, que en 1817 proclam6 ( en decreto lapidario, que
consideraria enemigo a todo aquel que lo fuera de cualquiera
naci6n americana ). Y continue: < Un siglo despu6s, exactamente
en 1917, en moments como estos de angustia, de zozobra, el
Gobierno del Uruguay proclamaba que (( entendfa que el agravio
inferido a los derechos de cualquier pais del Continente deberfa
ser considerado como tal agravio para todos y cada uno de los
Estados de Am6rica y provocar de parte de todos ellos una
reacci6n uniform, concertada y com6n; y que el Gobierno abri-
gaba la esperanza de ver realizarse un dia un acuerdo concrete a
ese respect entire las naciones de America, obteniendo asi la
aplicaci6n practice y positive del ideal enunciado. A trav6s de
los siglos, 1817-1917, el Uruguay mantiene en los hechos la fide-
lidad al mandate que recibi6 del padre fundador de la Patria y es
por ello que, sin violentar ningin concept, oyendo la voz intima
de su propia conciencia, obedeciendo a un mandate de su infra
mentalidad hist6rica, se une hoy a todos los demis pueblos de
America en un dia que es de jibilo y de optimism razonado y
cordial.
El President de la Delegaci6n de Panama, don Narciso
Garay, amplific6 la menci6n que respect a la orientaci6n seguida
por el Uruguay acababa de hacer el doctor Buero: ( Desde los
confines de la Am6rica austral se elev6 una vez la voz autorizada
del Presidente del Uruguay, el doctor Baltasar Brum, enunciando
la doctrine que lleva su nombre, segan la cual toda agresi6n a un
Estado americano por un Estado no americano provocaria en el
Continente una reacci6n uniform y com6n. Esa doctrine satis-
facia el principio de la igualdad juridica de los Estados ameri6
canos, reivindicado por el Continente y afectado por ciertas decla-
raciones e interpretaciones concerientes a la unilateralidad de la
Doctrina de Monroe. Al presentarsenos ahora la esencia de esa
misma Doctrina Brum en la Declaraci6n de Lima sobre solida-
ridad continental, con la firma de la Delegaci6n de los Estados
Unidos de Am6rica al calce, mi pais quiere ver en ello un nuevo
brote de la political del buen vecino, una rama de olivo ofrecida
a la totalidad del Continente, y la Repiblica de Panama la
acepta y la suscribe con honor a titulo de miembro component
de la comunidad international americana, como acept6 y suscri-
bi6 con honor, a titulo bilateral, el tratado general y las conven-
ciones de 1936 nacidas del mismo espiritu de justicia, solidaridad
y confraternidad americanas.
El Delegado del Peri, doctor Diomedes Arias Schreiber,
enfoc6 de esta suerte el acuerdo adoptado: (( La Declaraci6n de
Lima es la fiel expresi6n de ideas primordiales imbibitas en la
conciencia americana. La Declaraci6n de Lima esti dominada
por la igualdad absolute de nuestros Estados, por la id6ntica








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personalidad soberana de cada uno de ellos y por la solidaridad
de todos para defender su integridad y su independencia contra
cualquiera agresi6n o amenaza encaminada a subvertirlas. Estas
ideas no han brotado por el solo influjo de factors tel6ricos o de
hechos econ6micos. Estas ideas son medulares, cong6nitas del
espiritu de Am6rica. )
El President de la Delegaci6n argentina, doctor Isidoro
Ruiz Moreno, juzg6 convenient fijar la posici6n de su Delega-
ci6n ( a fin de evitar equivocadas o torcidas interpretaciones ).
Y continue: ( Hago uso de la palabra a ese efecto, con tanta mis
raz6n, sefiores, cuanto que no se me oculta el rumoreo ajeno a
este recinto que, si no levanta un dedo acusador, por lo menos
puede ser comentado en el sentido de que nuestra actitud ha sido
de poca solidaridad prActica, de que la Delegaci6n Argentina ha
disentido, en cierta manera, en el concerto international de la
confraternidad americana. En political international, sefiores Dele-
gados, se hila con much sutilidad. Es menester de una vez por
todas, concluir con los rumors, concluir con las afirmaciones que
se refieren a obstinaciones infundadas y que no son sino firmeza
explicable, perfectamente explicable. La Repdblica Argentina
tiene una Historia de solidaridad efectiva, que le cost much
sangre y que es limpida como el crystal n. Y despu6s de entresacar
de la historic diversos ejemplos elocuentes del espiritu de solida-
ridad americana en la Repiblica Argentina, concluy6: ( Un pais
que tiene estas ejecutorias, sefiores Delegados, no es un pats que
reniega de la solidaridad americana y que la siente debilitada en
el interior de su afecto. La solidaridad argentina con Am&rica.,
mas de una vez, ha sido abnegada, modest y silenciosa, como la
del gran Jos6 de San Martin, el Libertador glorioso y excelso que
con el Libertador Bolivar se dan la mano en el pasado y se
complementan en la historic. La solidaridad para la Repfblica
Argentina, sefiores Delegados, no necesita escribirse ni pactarse.
En realidad estA aclamada por los sentimientos de todos los ame-
ricanos, esti en la political y en la acci6n de todos los gobiernos.
Por eso, cuando Ilega el caso. se cumple, como se ha cumplido
en la Repiblica Argentina, enviando, cuando ha sido necesario,
a sus hijos a morir por la libertad de Am6rica, desde las mirgenes
del Plata hasta las nieves del Chimborazo. )
El Delegado de los Estados Unidos de Am6rica, senior
Alfred M. Landon, empez6 por hacer una declaraci6n que en sus
labios, por haber sido el candidate presidential del Partido
Republican en las iltimas elecciones, tenia especial signifi-
caci6n: ( Hemos venido a continuar una political que ha conquis-
tado un puesto permanent en la political exterior de los Estados
Unidos. Me refiero a esa empresa coming que ha ido cobrando
mayor importancia entire nosotros, destinada a resolver todas las








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controversial por medios pacificos y cooperar en todas las formas
posibles para nuestro mutuo progress y seguridad. Esta political,
en la forma incorporada en las convenciones aprobadas en Buenos
Aires en 1936, fu6 ratificada por el Senado de los Estados Unidos
sin cambio ni reserve alguna. Tengo la convicci6n de que ella sera
mantenida, sin que imported el partido que en el future est6 en el
poder. Despubs habl6 de las resoluciones adoptadas en la Confe-
rencia, entire ellas la declaraci6n sobre solidaridad, y afirm6: ( En
nuestras mentes esta perfectamente claro lo que hemos querido
expresar en esos instruments, pero seran solamente los hechos
los que pondrin a prueba su significado. Lo que con ellas poda-
mos hacer determinarA su verdadero valor. Es el espiritu y no la
palabra el factor decisive ante la presi6n de los acontecimientos.
El Delegado de Haiti, senior Dantes Bellegarde, express
su j6bilo por el resultado obtenido: (( En esta noche de Navidad
deseamos que la Declaraci6n de Lima, votada en un moment
solemne en que nuestra civilizaci6n se halla amenazada por un
cruel naufragio, marque el nacimiento de un nuevo mundo.
Esperemos que constituya una barrera infranqueable para las
doctrinas de odio, de violencia, proporcionando a nuestras tres
Americas unidas, un mecanismo seguro, capaz de asegurarles una
paz firme, basada en el principio de la solidaridad continental y
sobre la fraternidad de los hombres, sin distinciones de raza, reli-
gi6n o ideologias. n
El President de la Delegaci6n de Chile, senior Matte
Gormaz, manifest en breves palabras el entusiasmo con que su
Delegaci6n habia colaborado (( a la declaraci6n en que todos los
Paises de America manifiestan sus prop6sitos de solidaridad conti-
nental. )
El Delegado de Mexico, senior Manuel J. Sierra, dej6
constancia escrita de los m6viles que inspiraron a M6xico su voto
aprobatorio, en la siguiente forma:
( M6xico cumple con los claros prop6sitos de cooperaci6n
interamericana de que ha dado siempre evidentes muestras, adhi-
ri6ndose a la Declaraci6n de Lima sobre los Principios de la Soli-
daridad de America. Al respect expresa su firme convicci6n de
que el sistema de consultas mantiene inc6lume los principios
consagrados: en la Convenci6n sobre Derechos y Deberes de los
Estados, firmada en Montevideo el 26 de diciembre de 1933; en
el Protocolo de No-Intervenci6n suscrito en Buenos Aires el 23 de
diciembre de 1936; en la Declaraci6n de Principios sobre Solida-
ridad y Cooperaci6n Interamericanas, aprobada en Buenos Aires
el 21 de diciembre de 1936; y en los demis Tratados y Acuerdos
aplicables que condenan, en forma absolute y por cualquier
motivo, todo acto de intervenci6n direct o indirecta en los asun-
tos internos o externos de cualquier Estado americano.








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Corolarios de la solidaridad.

Diversos acuerdos adoptados por la Conferencia son, en
cierto modo, el complement de la Declaraci6n de Lima y de la
Declaraci6n de Principios Americanos, pues o bien establecen
mayores vinculaciones entire las Repdblicas Americanas, o bien
reiteran principios juridicos y humans en consonancia con el
espiritu de libertad y justicia que las une y acerca: asi la resolucibn
sobre Reducci6n de Barreras al Comercio Internacional, aprobada
el 16 de diciembre; la declaraci6n en Defensa de los Derechos
Humanos, aprobada el 21; la declaraci6n sobre la Corte de
Justicia Internacional Interamericana, aprobada el 22; la decla-
raci6n sobre el No Reconocimiento de Adquisiciones Territoriales
por medio de la Fuerza, aprobada el 22; y la declaraci6n sobre
Persecuciones por Motivos Raciales o Religiosos, aprobada
el 23. (3)
La Conferencia de Lima no ha defraudado las esperanzas
que en ella se cifraron. La America demostr6 alli su unidad, junto
con el vigor generoso de su espiritu.


(3) Pueden v.zse* respectivamente. en lox anexos 11. ill, IV. V y V

















PROYECTO SOBRE ASOCIACION
DE NACIONES AMERICANAS

La Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la
Paz adopt el 19 de diciembre de 1936 una resoluci6n mediante
la cual qued6 encomendado a la Repiblica Dominicana y a
Colombia la misi6n de preparar un proyecto de tratado sobre
creaci6n de una Asociaci6n de Naciones Americanas, unificando
asi los proyectos que las Delegaciones de uno y otro pais habian
presentado sobre el mismo tema, que en la propia resoluci6n se
establecia que debia ser incluido en el program de la Octava
Conferencia Internacional Americana.
En cumplimiento de ese encargo, la Repiblica Domini-
cana y Colombia remitieron en tiempo oportuno a la Unibn
Panamericana el anteproyecto solicitado, correspondiente al
tema III del capitulo I del program de la Octava Conferencia,
He aqui el texto adoptado de comi6n acuerdo por ambos Gobier-
nos:

ANTEPROYECTO DE TRATADO SOBRE LA CREACI6N
DE LA ASOCIACION DE NACIONES AMERICANAS
Las Repfblicas Americanas, cuya uni6n moral descansa en la
igualdad juridica de todos los Estados del Nuevo Mundo; en el
respeto mutuo de los derechos inherentes a su complete indepen-
dencia; en una voluntad firme de mantener la paz, no s6lo entire ellas
mismas, sino con todas las demds naciones; en la condenaci6n de la
guerra como medio de resolver los conflicts internacionales y de la
intervenci6n de un Estado en los asuntos interns o externos de otro
u otros; en la repudiaci6n de la paz armada; en el cumplimiento
estricto de todos los tratados p6blicos; en la proscripci6n de la fuerza
como creadora de derechos y en el desconocimiento de la teoria de los
hechos cumplidos, han decidido constituir una Asociaci6n de Naciones
Americanas, que funcionar& de acuerdo con los articulos siguientes
de este Tratado :

Miembros de la Asociaci6n
Art. 10. Son de jure miembros de la Asociaci6n de las
Naciones Americanas todos los Estados independientes del Nuevo
Mundo.









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6rganos de la Asociaci6n

Art. 20. Los 6rganos de la Asociaci6n de Naciones Ameri-
canas serAn los siguientes : El Congreso Panamericano, la Secretaria
Permanente y los organismos que la Asociaci6n establezca en el
future.
Art. 30. El Congreso Panamericano es el 6rgano supremo
de la Asociaci6n de Naciones Americanas y se compondra de los
Delegados Plenipoteciarios que los Estados miembros deberAn
nombrar.
Cada Estado podrA estar representado hasta por tres Dele-
gados pero tendr6 solamente un voto en el Congreso. PodrAn ser
acreditados como Delegados los Agentes Diplomaticos ante el
Gobierno del pais en donde tenga su sede el Congreso.
Art. 40. El Congreso se reunira cada afio en una capital
distinta de una de las Repilblicas Americanas, designada previamente
por el mismo Congreso.
Art. 50. El Congreso tendra una reunion annual ordinaria;
pero por convocaci6n que se haga al efecto a solicitud de cualquiera
de los miembros de la Asociaci6n, se reunira en sesiones extraordi-
narias.
Art. 60. El Congreso expedirA el presupuesto general de
gastos de la Asociaci6n de Naciones Americanas y determinara la
cuota annual que debera pagar cada miembro.
Art. 7. El Congreso tendra competencia especial para
actuar como Tribunal de Conciliaci6n de cualesquiera conflicts o
controversial que surjan entire dos o mAs Repliblicas Americanas.
Art. 80. Las decisions del Congreso se tomarAn por unani-
midad de votos.
En las votaciones y decisions no se computarAn los votos de(
las parties interesadas.
Art. 90. La Secretaria Permanente consta de un Secretario
General y un Subsecretario nombrados por el Congreso y de los
funcionarios que determine el Secretario General con la aprobaci6n
del Congreso.

La political de la Asociaci6n

Art. 100. Los miembros de la Asociaci6n de las Naciones
Americanas se garantizan reciprocamente el respeto de la integridad
actual de sus territories y de su independencia political.
Art. 110. Los miembros de la Asociaci6n de las Naciones
Americanas reafirman la doctrine traditional del Nuevo Mundo,
aprobada por la primera Conferencia Panamericana e incorporada
luego en la declaraci6n colectiva del 3 de agosto de 1932, en la Conven-
ci6n sobre los Derechos y los Deberes de los Estados, aprobada por la
VII Conferencia Panamericana de 1933, y en el Pacto Antibelico Argen-
tino de 1933, segfin la cual la fuerza no crea derechos, las cuestiones
territoriales no pueden ser resueltas por la violencia y no se reconocera
ninglin valor juridico a las adquisiciones territoriales o ventajas de








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otro orden obtenidas por la fuerza o cualquier otro medio de coacci6n
efectiva .
Art. 120. Los miembros de la Asociaci6n de las Naciones
Americanas renuncian a la neutralidad respect a toda guerra de
agresi6n. Por consiguiente, desde que el Congreso de acuerdo con las
disposiciones del Art. 23 haya determinado al agresor, todos ellos se
obligan a hacer una causa comdn y solidaria con la victim de la
agresi6n.
Art. 130. Los miembros de la Asociaci6n de las Naciones
Americanas reafirman su prop6sito, expresado ya en la V Conferencia
Panamericana, de ( condenar la paz armada, que exagera las fuerzas
militares mrs allA de las necesidades de la seguridad interior y de la
soberania e independencia de los Estados ,. Para aplicar este princi-
pio, se obligan a reducir sus armamentos a un minimum compatible
con la seguridad national. Se obligan, ademAs, a prohibir la venta y
exportaci6n de armas y el transit de armamentos y de municiones de
guerra que no fueren destinados a los gobiernos respectivos.
Art. 140. Los miembros de la Asociaci6n de Naciones Ame-
ricanas reconocen que la libertad de comercio y de trAnsito son condi-
ciones indispensables para ]a cooperaci6n international en favor de
la paz. En consecuencia, se obligan a mantener complete libertad
para el trdfico y el transito pacifico de todos los demds miembros de
la Sociedad por sus vias fluviales, areas y maritimas.


Soluci6n de los conflicts intemacionales americanos

Art. 150. Los miembros de la Asociaci6n de Naciones Ame-
ricanas renuevan su prop6sito de renunciar a la guerra para resolver
las controversial internacionales y se obligan a emplear exclusiva-
mente el procedimiento de la investigaci6n, la conciliaci6n, el arbi-
traje o la justicia international para decidir todos los conflicts de
cardcter international que por cualquier causa surjan entire ellos.
Art. 160. Si las parties convienen en adoptar el procedi-
Iniento de la investigaci6n se aplicardn las reglas establecidas por la
Convenci6n del 3 de mayo de 1923, por la Convenci6n Internacional
de Conciliaci6n del 5 de enero de 1929 y por el Protocolo del 23 de
diciembre de 1933.
Art. 170. Cuando se decide ocurrir a la conciliaci6n, el
Congress de la Asociaci6n de las Naciones Americanas actuary de
acuerdo con el articulo 7. del present Tratado como Tribunal de
Conciliaci6n. En este caso se seguirdn, en cuanto fueren aplicables,
las disposiciones de la Convenci6n del 5 de enero de 1929.
Art. 180. Las medidas conservatorias que se dicten en el
curso del procedimiento de investigaci6n o de conciliaci6n, de acuerdo
con las Convenciones citadas en el articulo 160, no se suspenderAn
aunque fracasen la investigaci6n y la conciliaci6n. Tales medidas
conservatorias deberAn ser respetadas y mantenidas por las parties
hasta la soluci6n definitive de la controversial por otro cualquiera de
los sistemas de solution pacifica que los miembros de la Asociaci6n
se obliguen a emplear.








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Art. 190. Si el procedimiento de investigaci6n o el de concl-
liaci6n no fueren eficaces para la soluci6n del conflict de que se
trata, las parties convienen en que lo someteran al arbitraje o a la
justicia international, segin se determine en los articulos siguientes.
Art. 200. Si las negociaciones diplomaticas directs, la
investigaci6n o la conciliaci6n no han logrado resolver un conflict
entire las Naciones Americanas, las parties se obligan a someterlo para
su resoluci6n definitive al arbitraje, o a la justicia international.
Si ocurren al arbitraje, dste sera organizado de acuerdo con el Tratado
General de Arbitraje Interamericano suscrito en Washington el 5 de
enero de 1929, al cual se introduced las modificaciones siguientes :
a) Se declaran eliminadas las reserves que contemplan los
articulos 1. y 20. de dicho Tratado. La inica restricci6n al arbitraje
consiste en que el conflict de que se trate debe ser de carActer inter-
nacional. Por consiguiente, las cuestiones como las de policia, tarifas
de aduana, inmigraci6n, etc., que constituyen el dominio reservado
del Estado, no caen bajo la jurisdicci6n del arbitraje. Se declara expre-
samente que el arbitraje tampoco es aplicable sino en el caso de
denegaci6n de justicia a las cuestiones que surjan entire un ciuda-
dano, una sociedad o una corporaci6n de extranjeros y un Estado
miembro, cuando los jueces o tribunales de este lltimo son, de
acuerdo con su legislaci6n, competentes para resolver la controversial.
Las dudas que se presentaren sobre este punto y los demAs
relatives al funcionamiento del arbitraje seran decididas, como cues-
ti6n previa y de manera inapelable por la justicia international.
b) La sentencia del Tribunal de Arbitraje podra ser revisada
por el mismo Tribunal que la pronunci6, si se descubre alg6n hecho
nuevo que hubiera sido susceptible de ejercer una influencia decisive
sobre la sentencia siempre que, en el moment de la clausura de los
debates, tal hecho nuevo haya sido ignorado por el tribunal mismo y
por la parte que solicita la revision.
Art. 210. Los Estados miembros de la Asociaci6n de Nacio-
nes Americanas reconocen la jurisdicci6n de la Corte Permanente de
Justicia Internacional, como Tribunal para conocer de las diferencias
entire ellos.


Sanciones contra el agresor

Art. 220. Los miembros de la Asociaci6n de Naciones Ame-
ricanas, se obligan a cumplir de buena fe los fallos de los tribunales
de arbitraje y las sentencias de la justicia international. El no cum-
plimiento de un fallo o sentencia de esta clase afecta el honor y la
buena fe del estado renuente, sin perjuicio de las sanciones en que
incurra de acuerdo con lo dispuesto en el articulo siguiente.
Art. 230. Si en contravenci6n a lo dispuesto en el Art. 10 uno
de los miembros de la Asociaci6n atentare en cualquier forma contra
la integridad territorial de otro u otros o si ocurriere a la fuerza para
resolver, con desconocimiento de las disposiciones de los Arts. 15 a 21,
algin conflict international, el Congreso, a solicitud de cualquier
miembro de la Asociaci6n, lo declarara agresor y le aplicara seghn








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la gravedad del caso todas o algunas de las sanciones que en
seguida se enumeran:
a) Retiro de los Jefes de Misi6n Diplomdtica;
b) Ruptura de las relaciones diplomiticas;
c) Ruptura de las relaciones consulares;
d) Ruptura de las relaciones postales, telegrAficas, telef6nicas
y radiotelef6nicas;
e) Bloqueo commercial de todas las exportaciones hacia el pais
agresor y de todas las importaciones procedentes del mismo;
f) Prohibici6n de cotizar en las bolsas los valores emitidos por
el Estado agresor;
g) Embargo de los buques y cargamentos pertenecientes al
Estado agresor o a sus nacionales y que se encuentren en los puertos
de los demAs miembros de la Asociaci6n.
Art. 240. Las sanciones establecidas en el articulo anterior
son automAticamente obligatorias para todos los miembros de la
Asociaci6n de las Naciones Americanas desde el moment mismo en
que hayan sido ordenadas por el Congreso. Si se resolviere disponer
una graduaci6n en las sanciones autom&ticas de que se habla se
respetarl el orden establecido en dicho articulo.

Definici6n del agresor

Art. 250. Al determinar al agresor, el Congreso considerara
como tal al Estado que se haga responsible de uno o various de los
actos siguientes :
a) Que sus fuerzas armadas, a cualquier arma a que perte-
nezcan, hayan traspasado indebidamente las fronteras terrestres,
maritimas o areas de otros Estados. Cuando la violaci6n del territorio
de un Estado haya sido efectuada por bandas de irregulares organi-
zadas dentro o fuera de su territorio y que hayan recibido apoyo
director o indirecto de otro Estado, tal violaci6n serd asimilada, para
los efectos del present articulo, a la efectuada por las fuerzas regu-
lares del Estado responsible de la agresi6n.
b) Que haya intervenido de una manera unilateral e illegal en
los asuntos interiores o exteriores de otro Estado .
c) Que se haya negado al cumplimiento de un fallo arbitral o
de una sentencia de la justicia international, legalmente pronunciados.
Ninguna consideraci6n de orden politico, military, econ6mico
o de otra clase, podra servir de excusa o de justificaci6n a la agresi6n
prevista en este articulo.

La Asociaci6n de Naciones Americanas
y la Sociedad de las Naciones de Ginebra

Art. 260. Se declara expresamente que la Asociaci6n de las
Naciones Americanas no es incompatible con la Sociedad de las
Naciones organizada actualmente en Ginebra. Por mutuo acuerdo,
deberi establecerse un vinculo de colaboraci6n regular y permanent
entire ellas en beneficio de la paz. Este vinculo de colaboraci6n podra
consistir en una declaraci6n conjunta de los principios de derecho y








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de political que les son conunes o en el nombramiento de Delegados
de cada una de las dos instituciones ante las autoridades y orga-
nismos de la otra.
Art. 270. El Congreso de la Asociaci6n de las Naciones Ame-
ricanas designari anualmente los pauses americanos que seran presen-
tados como candidates a las elecciones para miembros del Consejo de
la Sociedad de las Naciones de Ginebra. Una vez elegidos 6stos,
deberAn obrar en el seno de esta tiltima entidad de acuerdo con
la political general adoptada por la Asociaci6n de las Naciones Ameri-
canas, tal como esta political haya sido definida por el Congreso de
la Asociaci6n.

Disposiciones varias

Art. 280. Los miembros de la Asociaci6n de las Naciones
Americanas se obligan a denunciar todos los convenios internacionales
concluidos anteriormente que contengan disposiciones incompatible
con las clausulas del present Tratado.
Art. 290. Los miembros de la Asociaci6n de las Naciones
Americanas declaran que este Tratado constitute la Ley fundamental
de sus relaciones entire ellos. Por consiguiente, si en el future cele-
braren entire si o con otro Estado cualesquiera cenvenciones que la
justicia international consider como incompatible con las obliga-
ciones del present Tratado, tales convenios seran nulos y el Estado
que insist en ejecutarlos despues de la sentencia de la Corte, incu-
rrira en las sanciones prescriptas en el articulo 230.
Art. 300. Todas las dudas sobre la interpretaci6n y la apli-
caci6n del present Tratado serAn decididas a solicitud de un miembro
de la Asociaci6n por la justicia international.
Art. 310 Todas las oficinas internacionales panamericanas,
establecidas por acuerdos colectivos con anterioridad a la ratificaci6n
del present Tratado serAn puestas bajo la dependencia de la Asocia-
ci6n de Naciones Americanas.
Art. 320. Las reforms del present Tratado aprobadas por
el Congress entraran en vigor desde que hayan sido debidamente
ratificadas por las dos terceras parties de los miembros de la Asocia-
ci6n.
Todo miembro de la Asociaci6n es libre de no aceptar las
modificaciones que se introduzcan al present Tratado, caso en el cual
podra retirarse inmediatamente de la Asociaci6n.
Art. 330. Cualquier miembro de la Asociaci6n puede, me-
diante aviso dado con un afio de anticipaci6n, retirarse de ella, con
la condici6n de tener cumplidas hasta el moment de su retire todas
sus obligaciones, salvo el caso del articulo anterior.
Art. 340. El present Tratado empezarA a regir desde que
sea ratificado por !a mayoria de las Repiblicas signatarias. Las
ratificaciones serAn depositadas en la oficina de la Uni6n Panameri-
cana en Washington, D. C., que las comunicarA oficialmente a cada
una de las Repfblicas americanas.








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Estudio del proyecto en la Conferencia.
El proyecto pas6 a la comisi6n correspondiente, a sea la
primera, encargada de los temas del capftulo primero del pro-
grama, o sean los que se relacionan con la Organizaci6n de la Paz,
entire los cuales el tercero era el de la creaci6n de una Asociaci6n
de Naciones Americanas. Para emprender su studio se design
una subcomisi6n que presidia el Delegado de Cuba, doctor Emilio
Nlfiez Portuondo, en su calidad de relator del tema, y que comple-
taban representantes de Colombia, Guatemala, El Salvador, y
Honduras. Antes de reunirse la subcomisi6n, el Canciller colom-
biano, doctor L6pez de Mesa, hizo ante la Comisi6n una convin-
cente exposici6n de ideas sobre el proyecto.
La subcomisi6n hubo de tener en cuenta que a la Confe-
rencia habian sido sometidos muchos proyectos que abarcaban
materials incluidas en el plan trazado para la Asociaci6n de
Naciones Americanas, y que respect a todos ellos prevalecfa el
criterio de que debian ser enviados para ulterior studio a las
comisiones de jurisconsultos que han ido creando las Conferen-
cias Internacionales Americanas en su deseo de dar impulse a la
codificaci6n del Derecho Internacional. Entre esos proyectos,
relatives a temas de cuyo studio estaba encargada la misma
comisi6n primera, figuraban various respect a definici6n del agresor,
sobre los cuales habia presentado extenso informed la Comisi6n de
Experts, junto con una luminosa exposi6n del doctor Mello
Franco, que despu6s de analizar los proyectos anteriores presen-
tados por el Brasil y Bolivia en la Conferencia de Consolidaci6n
de la Paz, y los puntos de vista de Mexico y Colombia, proponiav
un proyecto de convenci6n que, de haberse adoptado habria
significado un paso de advance innegable en la material. La Dele-
gaci6n venezolana concrete su proyecto sobre la seguridad conti-
nental al studio de la definici6n del agresor, y present ese trabajo
junto con otros proyectos, uno sobre el procedimiento de conci-
liaci6n y otro sobre el de arbitraje, puntos sobre los cuales
tambi6n rindi6 acucioso informed la Comisi6n de Expertos. Esta
Comisi6n inform igualmente sobre el C6digo de la Paz, propuesto
por M6xico para refundir en un instrument inico los acuerdos
interamericanos de paz, idea que tambien sustentaron los Estados
Unidos en un ensayo de coordinaci6n de esos instruments.
Las resoluciones adoptadas sobre todos esos temas concor-
daron en el prop6sito de seguir estudiandolos para someterlos a
futuras deliberaciones en las Conferencias Interamericanas. Era,
pues, obvio, que el proyecto de Asociaci6n de Naciones Ameri-
canas, que inclufa en su articulado muchos de esos puntos pen-
dientes de ulterior resoluci6n, debia someterse a un trimite
anilogo.








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La subcomisi6n lo entendi6 asi y formula un anteproyecto
de resoluci6n que estatufa la formaci6n de una comisi6n de cinco
jurisconsultos americanos para estudiar la creaci6n de la Asocia-
ci6n de Naciones Americanas.
En sesi6n plenaria de la Primera Comisi6n, el relator,
doctor N6fiez Portuondo, express, por encargo de los miembros
de la subcomisi6n, el deseo ferviente de los cinco paises que la
integraban, de que la Asociaci6n de Naciones Americanas fuera en
un porvenir cercano una bella realidad; y termin6 con la sugesti6n
de que, si se aprobaba la resoluci6n propuesta, corresponderia a
las Rep6blicas Dominicana y Colombiana former parte de la comi-
si6n de jurisconsultos que habia de crearse. El Presidente de la
Delegaci6n Dominicana propuso, para completar la comisi6n, al
Per6, a M6xico y a Cuba, y sugiri6 ademis que se designara la
Habana como sede de sus reuniones.
El doctor Caracciolo Parra, Delegado de Venezuela, hizo
constar que diversas materials relacionadas con el proyecto de
Asociaci6n de Naciones Americanas, habian de pasar a la Comi-
si6n Internacional de Jurisconsultos Americanos, que en adelante
habia de llamarse Conferencia Internacional de Jurisconsultos
Americanos, y pidi6 que el tema de la Asociaci6n de Naciones se
refiriera a la misma Comisi6n. Apoyaron esa moci6n los Delegados
Ulloa (Peri) y Accioly (Brasil), y la enmienda fu6 admitida por el
relator, doctor Nufiez Portuondo, y por la Delegaci6n Dominicana,
por considerarla ain mas ventajosa para el porvenir del proyecto.

Texto de la resoluci6n aprobada.

El texto de la resoluci6n, tal como fue aprobado en la
Comisi6n y posteriormente en la sesi6n plenaria de la Asamblea,
es como sigue:
( Considerando : que el proyecto de Convenci6n para la crea-
ci6n de una Asociaci6n de Naciones Americanas, presentado por la
Rep6blica de Colombia y la Rep6blica Dominicana, abarca determi-
nadas materials, como las contenidas en las secciones del mismo que
Ilevan por titulo : Soluci6n de los Conflictos Internacionales Ameri-
canos, Definici6n del Agresor y Sanciones contra el Agresor, que han
sido sometidas separadamente a studio en esta Conferencia, y sobre
algunas de las cuales ha prevalecido el criterio de que no es possible
llegar por el moment a conclusions definitivas, por lo cual han de
quedar pendientes de studio para futuras Conferencias Internacio-
nales Americanas;
Que en opinion de algunas Delegaciones tambi6n el proyecto
en su parte esencial mereceria un studio todavia mAs amplio que el
que hasta ahora se ha realizado;
) Que en tales condiciones seria impossible entrar a la discu-
si6n del proyecto de Asociaci6n de Naciones Americanas, puesto que








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la Conferencia resuelve aplazar para ulterior studio algunas materials
contenidas en el mismo, y existe la opinion de que tambien conviene
realizar un mas amplio studio en cuanto a su parte esencial u
orgAnica,
La Octava Conferencia Internacional Americana,
Resuelve :
,Que el proyecto de Asociaci6n de Naciones Americanas,
presentado por la Repfiblica de Colombia y la Repfiblica Dominicana,
en acatamiento del encargo que a ambas confiri6 la Conferencia
Interamericana de Consolidaci6n de la Paz, reunida en Buenos Aires
en 1936, pase a studio de la Comisi6n Internacional de Jurisconsultos
Americanos.
)) El informed de dicha Comisi6n deberd ser depositado en la
Uni6n Panamericana con antelaci6n suficiente a la celebraci6n de
la Novena Conferencia Internacional Americana, a fin de que pueda
ser sometido a la consideraci6n de dicha Conferencia.,

El informed del relator Barr6s Jarpa.

En la tercera sesi6n plenaria de la Asamblea, celebrada el
21 de diciembre, fu6 aprobada la resoluci6n despu6s de oir el
informed del relator general de la primera Comisi6n, doctor Ernesto
Barr6s Jarpa, Delegado de Chile, quien al mencionar los proyectos
sobre los cuales tenia el encargo de dar cuenta a la Asamblea, se
refiri6 en primer t6rmino al de la Asociaci6n de Naciones:
( El primero de estos proyectos es el que se refiere a la
Convenci6n para la creaci6n de una Asaniblea de Naciones Ameri-
canas, presentado por las Repdblicas de Colombia y Dominicana,
que fu6 considerado por una subcomisi6n presidida por el Excelen-
tisimo Sefior Nufiez Portuondo, Delegado de Cuba.
Sobre esta material tuvo la Conferencia el privilegio de
oir, en su Primera Sesi6n, una brillantisima exposici6n del Presi-
dente de la Delegaci6n Dominicana, Excelentisimo Sefior Henri-
quez Urefia, y mas tarde, en una sesi6n plena de la Primera Comi-
si6n, una exposici6n finisima, elegant y medular del Presidente
de la Delegaci6n de Colombia, Excelentisimo Sefior L6pez de
Mesa. La Subcomisi6n respective, considerando estas exposiciones
en todo su alto valor, junto con los demas antecedentes reunidos
sobre la material, tuvo, sin embargo, que tomar en cuenta que a
juicio de diversas Delegaciones, en este magnifico proyecto,
demostrativo del progress que ha alcanzado el pensamiento soli-
dario de America, se hallaban incorporadas una series de materials
que, para muchos, no estaban todavia completamente maduras
para una definici6n juridica definitive. Tom6 en cuenta tambi6n la
Subcomisi6n que otras de las Subcomisiones estaban trabajando
simultfneamente sobre temas incluidos en el proyecto de Convenio
sobre Asociaci6n de Naciones Americanas, y se vi6 forzada, pues,
a convenir en que la mejor soluci6n, rindiendo homenaje al espiritu








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de los iniciadores de este tema, era la de traspasar el studio de la
material a la consideraci6n de una Comisi6n Especial de Juriscon-
sultos, que debia nombrarse para el efecto en esta Conferencia, y
que estaria constituida por personeros de cinco paises de America.
) Debo hacer notar, especialmente, que el Relator de esta
Subcomisi6n, Excelentisimo Sefior Ndfiez Portuondo, dej6 constan-
cia, en su dictamen de esta mafiana, que habia sido autorizado
especialmente por la Subcomisi6n respective, para decir que ella
confiaba en que esta gran idea haria su camino y Ilegaria, en un
pr6ximo future, a ser una realidad para la America. Me parece
que debo yo, por mi parte, dejar esta misma constancia, cum-
pliendo los deseos de la Comisi6n, y especialmente los del distin-
guido Relator del tema. Propuesta en la sesi6n plenaria de la
Primera Comisi6n la formula a que arrib6 la Subconisi6n, el
Excelentisimo Sefior Parra, Delegado de Venezuela, observe que
esta material, bastante delicada y sustantiva de la organizaci6n
americana, debia irse canalizando en uno de los mecanismos cono-
cidos para la coordinaci6n del Derecho en Am6rica, y propuso
que, en vez de que este asunto fuera remitido a estos cinco juris-
consultos, especialmente nombrados, fuera el proyecto transferido
al studio de la Comisi6n Internacional de Jurisconsultos de Rio de
Janeiro. La proposici6n hecha por el Excelentisimo Sefior Parra
con la mira de canalizar estos esfuerzos codificadores, fu6 apoyada
por el distinguido representante de la Delegaci6n Peruana, Excelen-
tisimo Sefior Ulloa, asi como tambi6n por el Excelentisimo Sefior
Accioly, Delegado del Brasil; y expuestas las diversas razones que
aconsejaban esta media, el Excelentisimo Sefior L6pez de Mesa
y el propio Relator de la Subcomisi6n creyeron convenient
aceptar la sugesti6n venezolana. A ello debo el privilegio,' en estos
moments, de someter a vuestra consideraci6n y solicitar vuestra
aprobaci6n al proyecto elaborado por la Subcomisi6n del tema
tres, de la Primera Comisi6n, con la modificaci6n de que, en vez
de ser el asunto diferido a una junta de cinco jurisconsultos espe-
cialmente nombrados, lo sea a la Junta de Jurisconsultos de Rio
de Janeiro. Con esta sola salvedad, con esta sola modificaci6n, la
Primera Comisi6n prest6, esta mariana, su aprobaci6n plena a este
informed, para el que pido a vosotros, sefiores Delegados, que
tengais a bien darle vuestra aprobaci6n. ,

















EL METODO DE CONSULTAS
En torno al tema de la solidaridad existen dos tendencies.
La una, de la cual en mas de una ocasi6n se ha hecho portavoz
la Argentina, es contraria a la creaci6n de ningin organismo
permanent destinado a mantener el contact necesario para las
cuestiones que requieren una acci6n concertada de las Repiblicas
del Continente. ( No necesitamos para ello de pactos especiales.
El pacto ya esta hecho en nuestra historic decia el Canciller
Cantilo. ( La solidaridad, para la Repiblica Argentina, no necesita
escribirse ni pactarse decia, a su vez, el doctor Ruiz Moreno.
La otra tendencia es la que aspira a constituir el organismo
necesario para tal objeto, aunque s6lo fuere para fines de consult,
con sede fija o movible, pero de antemano conocida,- como lo
propone Chile. Esta tendencia alcanza su expresi6n mAxima en el
ideal de la creaci6n de una Asociaci6n de Naciones Americanas,
que propugnan la Repiblica Dominicana y Colombia con el apoyo
de otras naciones del Continente.
En la Conferencia de Lima hubo un debate interesante,
provocado por el choque de esas dos tendencies contrapuestas. Ese
debate gir6 alrededor del prop6sito de perfeccionar el m6todo de
consultas establecido desde 1936 en los convenios aprobados en
la Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la Paz. Sobre
este tema se presentaron dos proyectos, uno por la Delegaci6n
chilena, otro por la Delegaci6n argentina.

El proyecto chileno.
( Proyecto de Convenci6n sobre Sistema Consultivo Inter-
americano s, es el titulo del que di6 a conocer Chile, cuyo texto
dice asi:
( Arto 10. Para completar y aplicar entire los Gobiernos
americanos el sistema consultivo resultante de las estipulaciones
suscritas al respect en la Conferencia Interamericana para la Conso-
lidaci6n de la Paz, reunida en Buenos Aires en 1936, regirdn las
disposiciones siguientes.
Art0 20. En los casos en que se produzcan situaciones
internacionales que hagan necesaria la consult, Bsta se verificara en
la Capital que deberd designarse rotativamente para el efecto en cada









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Conferencia Internacional Americana, sirviendo de 6rgano perma-
nente con tal objeto la representaci6n diplomatica ordinaria o especial
que los paises americanos tengan acreditada en la misma capital. Si
en la cuesti6n material de la consult fuere part direct el pais
sefialado como sede para levarla a cabo, el Consejo Directivo de la
Uni6n Panamericana, convocado especialmente, podri designer otra
Capital americana con ese objeto.
n Arto 30. Estar& especialmente habilitado el 6rgano perma-
nente a que se refiere el NO II para promover la aplicaci6n del sistema
consultivo conforme a las estipulaciones vigentes a su respect entire
las Repiblicas Americanas con relaci6n a circunstancias o casos que
lo requieran o justifiquen.
n Arto 4. La obligaci6n contractual de consultarse sobre
determinado caso o asunto implica la de no tomar a su respect
resoluciones o determinaciones definitivas sin previa realizaci6n de
la convenida consulta, salvo que causes manifiestamente justificadas
hicieren precisas resoluciones o determinaciones inmediatas. En estos
casos suplira a la consult la informaci6n circunstanciada y en lo
possible no diferida del Gobierno que no pudo hacer la consult a los
demas Gobiernos con que hubiera debido consultarse.
) Arto 50. En caso de incumplimiento de las estipulaciones
vigentes sobre consultas por algunos de los Gobiernos americanos,
tal incumplimiento y la actitud que ante 61 corresponda a los demas
Gobiernos contratantes serin tambi6n material de consult.


El proyecto argentino.

( Proyecto sobre reuniones de los Ministros de Relaciones
Exteriores ), es el titulo del que present la Delegaci6n argentina,
con el texto siguiente:

t Los Gobiernos representados en la Octava Conferencia Inter-
americana,
n Considerando :
SQue sin perjuicio del sistema de consult estipulado en la
Convenci6n firmada en Buenos Aires sobre el mantenimiento, afian-
zamiento y restablecimiento de la paz, es de reciproca conveniencia
establecer un contact mAs efectivo para el caso de que se produzcan
situaciones cuyo alcance no estuviera contemplado en aquella Conven-
ci6n y que por determinadas circunstancias conviniera considerar en
comin;
) Que procede tambien estimular el conocimiento de las Repfi-
blicas Americanas entire si en forma direct, asi como el studio de
sus problems politicos, econ6micos, culturales y de todo otro orden;
Que a ese efecto corresponde que, cuando surja una situaci6n
que pueda afectar direct o indirectamente a AmBrica, los Ministros
de Relaciones Exteriores de sus diferentes Rep6blicas, se refinan en
una de sus capitals;
Que sin perjuicio de las reuniones antes expresadas, existe
asimismo el interns que, en otras de carActer regional, dichos Can-









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cilleres o sus representantes, traten los problems originados por
situaciones de mayor vecindad;
Recomiendan :
S10. Que los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repi-
blicas Americanas realicen cuando lo estimen convenient entrevistas
para consultarse sobre problems o asuntos de interns com6n.
) 20. Que ademas de estas reuniones generals se aconseja,
a los fines expuestos en el considerando cuarto, que los Cancilleres
realicen reuniones de caricter regional para tratar los asuntos que
les incumban por raz6n de mayor vecindad.
) 30. Los Ministros de Relaciones Exteriores, en caso de no
poder asistir a esas reuniones, se hardn representar por Delegados
especiales.
) 40. Estas reuniones se concertardn de comfin acuerdo, a
iniciativa de cualquier pa.s- americano, y se establecerd en cada caso
la sede de la respective actividad consultiva, teniendo en cuenta la
mayor eficacia de la misma. ,

El studio del asunto en la Primera Subcomisi6n
de la Primera Comisi6n.

La Subcomisi6n primera, presidida por el Delegado argen-
tino doctor Mario Antelo, en su calidad de relator, estudi6 ambos
proyectos, sin que pudieran unificarse las opinions. La tendencia
a crear organismos permanentes y a establecer una sede, represen-
tada en este caso por la proposici6n chilena, tropez6 con las
objeciones que le opusieron los partidarios de la tendencia contra-
ria, y ain el proyecto argentino fu6 reducido en su alcance, bien es
verdad que teniendo en cuenta que en la Declaraci6n de Lima ya
se establece que los Ministros de Relaciones Exteriores se reinan
en determinadas circunstancias y considerando que, ademis, por
lo que respect a reuniones identicas de caracter regional y, por
lo tanto, restringido, no es necesario hacer indicaci6n alguna,
puesto que puede acordarlas sin ningin estorbo el grupo de pauses
que quiera celebrarlas, en uso de su voluntad soberana, como ya
ha ocurrido en mas de una ocasi6n.
El doctor Antelo, al rendir informed ante la Primera Comi-
si6n, explic6 que ]a Subcomisi6n ( crey6 que no habia llegado
todavia el moment de plasmar en formulas juridicas precisas los
concepts referentes a una sede permanent, ni a una sede fijable
por mayoria o por decision de un organismo permanent, dejan-
dose librada la cuesti6n a la ensefianza de los hechos y a la
compilaci6n de una mayor experiencia.
( La consult, agreg6, es todavia una formula
embrionaria de gobierno colegiado international. Es, sin duda, el
m&todo mis apropiado hasta hoy para el gobierno de una sociedad
paritaria como es la nuestra, donde cada Estado tiene competencia








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concurrente para el ejercicio de las funciones publicas internacio-
nales.
La consult por si sola no resuelve los problems; es
cierto, pero da el procedimiento y crea la posibilidad de resol-
verlos. Conform6monos pues con las conquistas logradas hasta
hoy; avances pequefios, pero efectivos, y cuid6monos sobre todo
de no forzar la solidaridad americana, porque cualquier violencia
en ese sentido podria romper la unidad de nuestras acciones y de
nuestro destino. )
El senior Berle, Delegado de los Estados Unidos, pidi6
que se pospusiera el debate sobre el asunto, hasta que la Confe-
rencia hubiera resuelto respect a la Declaraci6n de Solidaridad
Americana; y asi se acord6.

El proyecto de la Subcomisi6n.

La sesi6n de la Primera Comisi6n en la cual se acord6
posponer el debate sobre el asunto se habia celebrado el 21 de
diciembre, y el dia 24 se celebraban las dos iltimas sesiones de la
Asamblea Plenaria, por lo cual, vista la escasez de tiempo, la
Primera. Comisi6n decidi6 deferir a la Conferencia en pleno la
discusi6n del proyecto que habia elaborado la Subcomisi6n pri-
mera, cuyo texto es el siguiente:
Considerando :
Que ademds de las hip6tesis susceptibles de original rela-
clones consultivas entire las Repfiblicas americanas previstas en las
Resoluciones adoptadas por la Conferencia de Consolidaci6n de la
Paz, de 1936, es de reciproca conveniencia extender el m6todo de
coordinaci6n de voluntades a otros aspects de la solidaridad conti-
nental; y
Que si bien la forma y desarrollo de la consult dependerd,
en cada caso, de la naturaleza del hecho que la motiva y de su mayor
o menor gravedad o urgencia, seria necesario que cuando la misma
exigiera contacts personales, dstos se formalicen con la asistencia de
los Ministros de Relaciones Exteriores,
a La Octava Conferencia Internacional Americana,
Declara :
S10. El m6todo de la consult, previsto en las Convenciones
y Resoluciones adoptadas por la Conferencia Interamericana de Con-
solidaci6n de la Paz, puede aplicarse tambi6n, a iniciativa de uno o
mds Gobiernos y previa aceptaci6n de los demAs, a cualquiera cues-
ti6n econ6mica, cultural o de otro orden que, por su importancia,
justifique ese procedimiento y en cuyo examen o soluci6n tengan
interns comfin los Estados Americanos.
20. En los casos en que la consult exija contacts perso-
nales, ella se realizara con asistencia de los Ministros de Relaciones
Exteriores o de Representantes especialmente autorizados.








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El debate en la Asamblea plenaria.
En la sexta sesi6n plenaria de la Asamblea pidi6 la
palabra para impugnar la formula adoptada por la Subcomisi6n
el Delegado chileno doctor Barr6s Jarpa, quien declare que el
m&todo de consultas, ( a pesar de los elogios y de la aclamaci6n
con que fu6 recibido en la Conferencia de Consolidaci6n de la Paz
en Buenos Aires, por lo mismo que ya la Conferencia habia hecho
bastante con dar a luz este sistema, no estaba reglamentado, no
tenia procedimiento de aplicaci6n, estaba inorgAnico y dislocado.
Muy luego los juristas empezaron a sefialar que este sistema era
de una aplicaci6n muy dificil, poco menos que impossible, y que
el advance que se habia credo encontrar en Buenos Aires no era
tal, mientras no se perfeccionara y reglamentara el sistema de
las consultas. )
( Don Antonio SAnchez de Bustamante, eminente jurista
cubano, auto del C6digo Bustamante, en un nimero de la Revista
International que tengo a la mano, critical duramente este sistema,
apoyindose en las opinions del eminente jurista colombiano,
senior Yepes, para quien los Convenios de Buenos Aires repre-
sentan un mecanismo que sera muy dificil aplicar en America,
( por lo que seria de desear, dice Yepes, que la pr6xima Conferen-
cia Panamericana que ha de reunirse pronto en Lima se ocupe,
ante todo y sobre todo, de organizer y reglamentar la consult. )
a SAnchez de Bustamante agrega: (( No puede negarse
que el procedimiento consultivo, tal como lo han establecido los
Convenios de Buenos Aires, es de aplicaci6n prActica muy dificil o
casi impossible. ) MAs adelante sostiene que para practicar el
sistema de consult, tal como estA previsto en las Convenciones
de Buenos Aires, seria precise realizar 420 consultas. )
A esas opinions agreg6 el doctor Barr6s Jarpa la del
jurista panamefio doctor Ricardo Alfaro, en analogo sentido; y
declare que por tales razones la Delegaci6n de Chile, en el deseo
de perfeccionar el sistema, habia presentado un proyecto ( para
que se estableciera una sede rotativa entire las Capitales de Am6-
rica para las consultas y ademas un 6rgano permanent para cana-
lizarlas. )
(( La sede de las consultas, continue, es tan nece-
saria, como que sin ella pasarian a ser una cosa vaga y sin ninguna
estructuracion real.
a Si no se crea la sede para la consult y el 6rgano perma-
nente, el panamericanismo, Sefiores Delegados, seguira siendo un
alma sin cuerpo, seguira siendo una expresi6n verbal que costara
much concretar en una estructura s6lida, prActica, real; en un
cuerpo tangible. )
( Hemos crefdo, agreg6 despues, captar la inquietud
de los estudiosos del Derecho Internacional y ayudar a la realiza-








60 -
ci6n de un verdadero anhelo, de que esta creaci6n hecha en
Buenos Aires tuviera forma mas practice y real. Por eso hemos
propuesto una sede para las consultas y un 6rgano permanent.
Cuando acabamos de aprobar un proyecto sobre solidaridad
continental, que contiene grandes y trascendentales concepts, y
cuando decimos que si surgeon dificultades, por ejemplo, una agre-
si6n extracontinental, hemos de someter nuestra actitud a studio
por medio del regimen de las consultas, yo llamo vuestra atenci6n
al hecho de que estamos diciendo algo que no tiene sentido pric-
tico, porque la consult, bajo la forma como esti establecida en
los Convenios de Buenos Aires, no tiene aplicaci6n possible; y la
necesidad de unir a la Am6rica en un solo esfuerzo en presencia
de semejante acontecimiento, de una agresi6n extracontinental,
bien merece que penseis en la necesidad de crear una sede, por lo
menos, donde puedan cambiarse libremente las opinions.
Pas6 despues el doctor Barr6s Jarpa a impugnar el
proyecto elaborado por la Subcomisi6n, que s6lo contiene dos
ideas: una, la de ampliar la consult a asuntos culturales, econb-
micos o de otro orden, que puedan ser de interns comin, lo que
es innecesario establecer de modo express, y mis bien dificulta,
con la necesidad de una aceptaci6n unanime, la realizaci6n de la
consult sobre tales materials, que ahora se hace libremente; y la
segunda idea es la de que cuando la consult exija contacts
personales, 6stos se realicen por medio de reuniones de los Minis-
tros de Relaciones Exteriores. Esto, a juicio del doctor Barr6s
Jarpa, es impossible. ( Yo no lo realize en mi imaginaci6n, dijo,
- porque no tendria ninguna aplicaci6n prActica la idea de que
en un moment dado los 21 Cancilleres de Am6rica se van a
reunir para cambiar puntos de vista sobre alguna material que haya
surgido repentinamente. Creo, ademas, que siguiendo la tendencia
general de la legislaci6n en Derecho Internacional, las organiza-
ciones de conciliaci6n o de soluci6n pacifica de los conflicts inter-
nacionales, deben estar creadas antes de que los conflicts Ileguen,
porque de otra manera esos organisms serfan de aplicaci6n abso-
lutamente ilusoria. Si nosotros vamos a encarar una cuesti6n que
amenace la paz de America examinando previamente si es de
aquellas que exigen o no contacts personales y en caso afirmativo
vamos a tener que solicitar a todos los Ministros de Relaciones
Exteriores para que se re6nan en un lugar determinado, quiere
decir que estaremos hacienda lo necesario para que el conflict se
haga insoluble; y en lugar de perfeccionar el sistema de consultas
vamos a complicarlo mis y a hacerlo mis dificil que todos los
otros sistemas conocidos, pues mientras las Comisiones de Investi-
gaci6n y las de Conciliaci6n han caminado ya hasta el estableci-
miento de 6rganos permanentes y definitivos, a fin de que estu-
vieran listos para actuar cuando el conflict surgiera, la consult
permanecerA en su period amorfo y hara excepci6n a la tenden-








61 -

cia general de los mecanismos pacificos del Derecho Internacio-
nal.
( Con nuestra mejor voluntad, dijo al terminar, no
podemos encontrarle ningfin contenido de realidad a este proyecto
que se present, y creemos que la Conferencia falta a sus deberes
al no haber hecho un esfuerzo mis prActico para perfeccionar el
sistema de consultas, much mis cuando, por resoluci6n de hoy,
se ha querido entregar al mecanismo de ese sistema lo mas grave
que puede ocurrir a toda la Am6rica, que es poner a prueba su
espiritu de solidaridad en presencia de una agresi6n extra-conti-
nental. )
El doctor Antelo replic6 para defender el proyecto de la
Subcomisi6n. Su tesis es que la t6cnica consultiva no es una t6cnica
de autoridad, sino t6cnica de coordinaci6n; y por lo tanto teme
que al fijar una sede y crear un organismo permanent se quiera ir
en contra de la esencia misma de esa t6cnica. De ahi que al
referirse a los Convenios de Buenos Aires, y recorder que no esta-
blecen sede permanent, afirm6 que ( sus autores han tenido prin-
cipalmente en cuenta el rasgo caracteristico de la solidaridad inter-
americana, en cuanto constitute una asociaci6n de voluntades
libres, soberanas, que concurren igualitariamente a elaborar las
reglas del Derecho Internacional. Por esa raz6n es evidence el
prop6sito de eludir todo aquello que pueda significar la formaci6n
de un organismo politico que est6 en contradicci6n con los princi-
pios de libertad que sirven de base a la comunidad de naciones
americanas. ))
( La consult, segdn los Convenios de Buenos Aires, es
consult para la preservaci6n del orden publico; y lo que la
Comisi6n propone es su ampliaci6n a otros fen6menos de solida-
ridad, sobre los cuales, si bien es cierto que los Estados han tenido
el derecho de contemplar, coordinando al efecto, sus voluntades,
no lo es menos la conveniencia de erigir en regla de comporta-
miento comin lo que estaba librado a las prActicas discrecionales
y contingentes.
( Los inconvenientes de este sistema, sin la fijaci6n previa
de una sede de consult, sobre los cuales con tanto calor se ha
expresado el senior Delegado Barr6s Jarpa, calor que admiro
porque revela fuerza de convicci6n respectable y digna, son
inconvenientes que no han de salvarse con la soluci6n que se
propone; por el contrario, yo creo que los complicaria, agravAn-
dolos.
( Las hip6tesis de consult son eventuales, sefiores Dele-
gados, IOjala que no haya nunca necesidad de formalizar una
relaci6n consultiva por los hechos enumerados en los acuerdos
de Buenos Aires! Pero si ello ocurriera, la sede preestablecida
podria contrariar la eficacia de la consult. (Por que no dejar
entonces amplia libertad para que las naciones de America se







- 62 -


acomoden a las circunstancias, contemplen las necesidades del
moment, la gravedad de los hechos, el interns de los mismos, la
sede que mis convenga al exito de la consult ? ( Por que atarnos
a formulas y normas preestablecidas que pueden trabar su fun-
cionamiento? (Por qu6 no dejar a los hechos y a la raz6n que
operen sobre el animo de los Gobernantes? eAcaso nuestros
hombres publicos no tendran la capacidad suficiente para apreciar,
con prontitud, el lugar y la forma en que debe operarse en la
consult para garantizar su mayor eficacia?
(( No nos empefiemos en un exceso de reglamentaci6n que
podria llevarnos a dificultades susceptibles de comprometer los
sentimientos cordiales que agrupan a las Repiblicas Americanas. )
(( El xito de la consult. dijo para terminar, no
dependeri de las formulas que se adopten, sino serb la obra de
las necesidades y de la intensidad de los vinculos solidarios de
Am6rica.
Antes de someterse a votaci6n el proyecto de la Subcomi-
si6n, el Presidente de la Delegaci6n Dominicana dijo: ( Dos
palabras nada mis, no s6lo en atenci6n a lo avanzado de la hora,
sino tambi6n en atenci6n a que los razonamientos expuestos por
nuestro eminente y distinguido colega el senior Barr6s Jarpa, han
ahorrado a la Delegaci6n Dominicana hacer una nueva exposici6n
de sus puntos de vista. La Delegaci6n Dominicana abunda en esas
opinions y no se halla del todo satisfecha con el proyecto elabo-
rado aqui; pero aun asi le impartira su aprobaci6n, porque ese
proyecto envuelve un reconocimiento del m6todo de consultas y
lo amplia a otras hip6tesis en que la consult se admite. Desde
luego, no nos satisface del todo, porque al crearse el m&todo o
sistema de consultas hemos creido siempre que hay que crear un
6rgano encargado de aplicar esa funci6n. Si hemos aceptado en
Buenos Aires este sistema imperfecto, con una funci6n que no
tiene 6rgano que la aplique, y si aceptamos ahora que ese sistema
se ample a otras hip6tesis de consult, es porque de todos modos
deseamos que esa funci6n se ponga en prActica y porque ademAs
abrigamos la esperanza de que, por un imperative biol6gico, la
funci6n creara el 6rgano.
El doctor Barr6s Jarpa consider que no eran valederas
las objeciones formuladas a su argumentaci6n, y el Presidente de
la Delegaci6n chilena anunci6 que Chile se abstendria de votar el
proyecto, el cual, con esa salvedad, qued6 aprobado.

















TRES ALOCUCIONES

I

Saludo al Per6

Palabras pronunciadas desde la Radio Nacio-
nal de Lima el 23 de noviembre de 1938.

Hemos Ilegado al Peru como quien llega ante un ara.
Nimbado por tradiciones de poesia y de heroism, el Peru, cuna
de una gran civilizaci6n indigena en el Nuevo Mundo; centro,
despu6s, del auge y esplendor de la 6poca virreinal, fue tambi4n
el scenario maravilloso done, al eco de las trompetas de
Ayacucho, qued6 sellado para siempre el pacto de la America
hispana con la libertad. Alli qued6 escrita, para pasmo del mundo,
la ultima estrofa de la enorme epopeya de la independencia del
Continente.
Consecuente con esa alta significaci6n que le fue asignada
por la historic, el Peru ha sido siempre centinela y heraldo de la
libertad americana. IGesto ejemplar el suyo al tender, una y otra
vez, su mano hidalga a cada una de las Antillas que no se resigna-
ban a vivir esclavas! Ademis, el Peru ha propugnado en todo
tiempo las mis nobles idealidades y las mis bellas doctrinas. Al
ejemplo de sus heroes se ha hermanado la voz de sus poetas y de
sus pensadores para magnificar en la conciencia americana la
vision del porvenir, a la vez que sus escritores de castiza pluma
nos han ensefiado a desentrafiar de nuestro pasado el inmenso
venero acumulado por la tradici6n.
Una vez mis, por providencial designio, ha de decidirse
en el Perd el porvenir del continent americano. En esta hora
solemne para el mundo, congr6ganse aquf, en la historica Lima de
los reyes y de los virreyes, todas las democracies del Nuevo
Mundo. Si ayer los pueblos de America hermanaron, en suelo
peruano, su esfuerzo para consolidar la libertad; hoy vienen a unir.
sus voluntades para hacer mis fuerte y mis fecunda su uni6n y su
solidaridad como pueblos libres. jEl resplandor fulgurante de
Ayacucho les servira de gufal

















TRES ALOCUCIONES

I

Saludo al Per6

Palabras pronunciadas desde la Radio Nacio-
nal de Lima el 23 de noviembre de 1938.

Hemos Ilegado al Peru como quien llega ante un ara.
Nimbado por tradiciones de poesia y de heroism, el Peru, cuna
de una gran civilizaci6n indigena en el Nuevo Mundo; centro,
despu6s, del auge y esplendor de la 6poca virreinal, fue tambi4n
el scenario maravilloso done, al eco de las trompetas de
Ayacucho, qued6 sellado para siempre el pacto de la America
hispana con la libertad. Alli qued6 escrita, para pasmo del mundo,
la ultima estrofa de la enorme epopeya de la independencia del
Continente.
Consecuente con esa alta significaci6n que le fue asignada
por la historic, el Peru ha sido siempre centinela y heraldo de la
libertad americana. IGesto ejemplar el suyo al tender, una y otra
vez, su mano hidalga a cada una de las Antillas que no se resigna-
ban a vivir esclavas! Ademis, el Peru ha propugnado en todo
tiempo las mis nobles idealidades y las mis bellas doctrinas. Al
ejemplo de sus heroes se ha hermanado la voz de sus poetas y de
sus pensadores para magnificar en la conciencia americana la
vision del porvenir, a la vez que sus escritores de castiza pluma
nos han ensefiado a desentrafiar de nuestro pasado el inmenso
venero acumulado por la tradici6n.
Una vez mis, por providencial designio, ha de decidirse
en el Perd el porvenir del continent americano. En esta hora
solemne para el mundo, congr6ganse aquf, en la historica Lima de
los reyes y de los virreyes, todas las democracies del Nuevo
Mundo. Si ayer los pueblos de America hermanaron, en suelo
peruano, su esfuerzo para consolidar la libertad; hoy vienen a unir.
sus voluntades para hacer mis fuerte y mis fecunda su uni6n y su
solidaridad como pueblos libres. jEl resplandor fulgurante de
Ayacucho les servira de gufal







- 64


II

Homenaje al Canciller peruano
Brindis pronunciado en el banquet que
la Delegaci6n Dominicana ofreci6 en honor
de Sus Excelencias el doctor Carlos Concha,
Ministro de Relaciones Exteriores del Peri,
y su esposa, la sefiora Clara Picasso de Con-
cha, el 16 de diciembre de 1938, en el Coun-
try Club de Lima.

No es sino con honda, sincera emoci6n que acude ahora a
mis labios, mientras me prepare a alzai la copa, el nombre del
Peri. Bien quisiera que mi palabra fuera himmo o estrofa, para
poner en ese nombre m6sica de devoci6n. Bien quisiera que mi
palabra tuviera la virtud del canto. c La tuvo acaso un dia ? iQui6n
sabe! La edad auroral es edad de poesia, y mi palabra, no os
asombre mi ingenua jactancia, tuvo entonces ritmo y melodia. Hoy
ya no, aunque mis amigos digan lo contrario al afirmar, no sin
humorismo cordial, que hablar de una liga de naciones americanas
y de una corte interamericana de justicia international, es pura
poesia. Idealidad hay en todo ello, pero no es esa poesia tan s6lo
la que quisiera yo fluyera hoy de mi labio para tributar una ofrenda
de amor al Peri, para evocar su portentosa civilizaci6n pre-colom-
bina, que es maravilla de maravillas; para recorder el fausto
deslumbrante de la Lima virreinal, donde floreci6 el milagro de
Santa Rosa; para estremecerme con el estruendo de apote6sis
que, al conjuro de los clarines de Ayacucho, hizo ponerse en pie
a la Am6rica virgen, ungida por el beso de la libertad; para
traducir el prodigio de esta naci6n altiva, que en la ruda escuela
de la adversidad aprendi6 a mantenerse firme en su decoro, y que
hoy ofrece al mundo el especticulo ejemplar de un pueblo organi-
zado y pr6spero que por el camino del progress march hacia el
bienestar y que, si ayer fu6 simbolo de heroismo y dignidad, lo es
hoy de majestad y de grandeza. Y si quisiera sentirme mas joven,
me irfa a recorrer sus playas rumorosas, cuya aridez de tono ocre
se tornasola bajo la moribunda caricia del sol; me alzaria en las
alas del canto hasta la cresta de sus nobles montafias; descansarfa
al margen del arroyo, me adentraria en la choza campesina, conju-
garia mi solaz en consorcio con las almas sencillas, y ensayaria el
modo de traducir en mi palabra todo el raudal de esa poesia que
me sale al paso, de esa poesia que es suave ritmo en la marinera,
linguida cadencia en el acento de la raza indigena, esbeltez en el
cuello de la simb6lica llama, cAndido resplandor en lo alto de la
serrania y parpadeo de gloria en los dulces ojos de la mujer
peruana.







- 65 -


En mi patria, decir: el Perd, es decir: naci6n hidalga,
naci6n amiga. iNoble gesto el del Peri en la hora dificil de 1863,
cuando momentineamente qued6 eclipsada la soberania domini-
caria mediante un inconsulto process de anexi6n a Espafia! La voz
del Perd, al reconocer como fnico gobierno valedero el de los
patriots dominicanos que un dia se congregaron en la colina
rebelde para iniciar la campafia de restauraci6n national, fue
generoso apoyo moral para nuestra voluntad irretractable de
rescatar la independencia. jNo estabamos solos! No, no lo estaba-
mos, y de entonces a hoy ya no nos hemos sentido solos. Asi,
hemos marchado mis de una vez unidos al Per6 en fraternal comu-
ni6n de aspiraciones e ideales. Basteme evocar un solo ejemplo.
Fu6 en 190 1, al reunirse en M6xico la Segunda Conferencia Inter-
nacional Americana. La doctrine del arbitraje contaba entonces
con pocos adeptos, entire ellos la Repdblica Dominicana, que
desde temprana hora habia puesto en practice ese procedimiento
para zanjar diferendos internacionales. El Per6 lo sabia, y fu6 a
tocar a nuestra puerta. Envi6 a mi patria a uno de sus hombres
mis ilustres, entonces al comienzo de su brillante carrera, el doctor
Victor Mairtua, ilustre amigo a quien me complazco en rendir
este tribute de recordaci6n. Las dos naciones, hermanadas en la
defense del arbitraje de igual modo que ya lo estaban por la
tradici6n y por la historic, libraron en M6xico la batalla que
culmin6 en el primer tratado multilateral de arbitraje interameri-
cano. S61o ocho naciones lo firmaron, pero ya en lo adelante habia
de ser impossible detener la march victoriosa de ese principio,
consagrado hoy en multiples tratados y convenciones.
Las virtudes de la naci6n peruana son sintesis y reflejo de
las virtudes de sus hombres. Firmeza en las ideas, energia en la
acci6n, entereza ante la adversidad: he ahi tres condiciones del
caricter peruano. Espejo de ellas es nuestro homenajeado, que en
el despuntar inquieto de la juventud presidi6 el Tercer Congreso
de Estudiantes Americanos y alli perfil6 su ideologia de comba-
tiente por el bien p6blico; que con tenacidad y constancia en el
esfuerzo alcanz6 sus grades universitarios al mismo tiempo que
ejercia el profesorado, y a poco ocupaba un puesto de catedratico
adjunto en la ilustre casa de studios, la Universidad de San
Marcos, que lo tuvo como alumno. Un dia, contingencies de la vida
political le hicieron emprender el camino del destierro. Ese
destierro dur6 largos afios, sin amenguar el temple de su espiritu
ni debilitar sus convicciones. En los Estados Unidos de America
encontr6 acogedor refugio, y primero en Yale y despues en el
pintoresco Middlebury, tuvo su campo de acci6n como professor.
Cuando al cabo de once afios regres6 al solar native, la naci6n
supo reconocer sus meritos. La diplomacia peruana lo cont6 entire
sus mejores servidores, y a que extrafiar que quien ha sido tan







- 66 -


brillante Embajador desempefie con singular acierto, por segunda
vez, la carter de Relaciones Exteriores? Hoy, al presidir la
Octava Conferencia Internacional Americana, s6lo aplausos y
simpatias cosecha como recompensa a su firme capacidad, a su
tacto, a su hombria de bien y a la cordialidad de su espiritu. La
Delegaci6n Dominicana se honra al honrarlo y al honrar en su
persona al Peru.
Levanto, pues, mi copa, por el Peri, por su creciente
prosperidad, por su grandeza y por su gloria; por su ilustre primer
mandatario, el Excelentisimo General Benavides; por el Excelenti-
simo Sefior Ministro de Relaciones Exteriores, nuestro querido
amigo el doctor Carlos Concha, a quien con tan sincere jubilo
ofrecemos este homenaje; y, para cerrar este madrigal diplomitico
que brota del coraz6n y no del protocol, brindo tambien por su
digna compafiera, la sefiora de Concha, que sabe unir la sencillez
a la distinci6n y la afabilidad a la gentileza, y cuya alma, tan clara
como su nombre, se difunde en bondades tales, que bien podemos
decir que, conoci6ndola, hemos conocido un alma exquisite.


Ill

La sombra de Javier Prado

Oraci6n pronunciada en el Museo Prado
el 25 de diciembre de 1938, con motive de
la vista de las Delegaciones a la Octava Con-
ferencia Internacional Americana.

Hace ya algunos, bastantes afios, que visits por primera
vez este Museo, en la residencia veraniega de Javier Prado. La
sensaci6n que entonces recibi fuW indefinible, no s61o por las
riquezas asombrosas que encierra, sino porque ademis no me
parecia estar en un museo.
En un gran museo donde se acumulan los tesoros que nos
leg6 el pasado, distribuidos y clasificados por los experts de una
o varias generaciones, no hay, por lo general, un espiritu tutelar
que presida las amplias salas mientras el guardian celoso, con ojo
avizor, observa al visitante que por ellas deambula, y ahogando un
bostezo aguarda la hora de su diaria liberaci6n, que es aquella en
que se cierran las puertas del museo. Despubs el vasto recinto
queda desierto, cuerpo sin vida, temple sin alma. No s6 si serb
pobre la imagen, pero los museos suelen asemejarse a un cuadro
de naturaleza muerta en el cual se ven frutas apetitosas, cuyo
espl6ndido color bastaria para provocar nuestra gula, a no ser
porque les falta el aroma. Naturaleza muerta con aroma era, en








- 67 -


cambio, este museo. Ese aroma, ya lo hab6is comprendido, era
el pedazo de alma que Javier Prado habia puesto en 1l.
Entrar, como yo entonces, en este museo, que al par era
vivienda, era penetrar en un hogar del espiritu. Los muebles que
alli se hermanaban a los objetos pacientemente catalogados, pare-
cian darnos la bienvenida. Aquel era un ambiente cAlido y acoge-
dor. Y frente al huaco policromo, acaso con cabeza de jefe indi4
gena, que parecia presto al mandate o al desaffo, o acaso con
cuerpo de animal que acecha nuestro paso, vefamos la vieja
poltrona donde moments antes, mientras ofa el borboteo musical
del agua dentro de los huacos cantantes que lo saludaban con
salvaje melodia, pudo arrellanarse el duefio de esos tesoros, a la
manera del caminante que se tiende sobre la verde alfombra de
los campos para extasiarse con el trino de los pajaros.
Han pasado, seg6n ya os dije, bastantes afios. Y hoy, al
verme otra vez en estas salas, encuentro que ain las preside el
mismo genio tutelar que antafio les infundi6 vida. Algo impalpable,
espiritu o aroma, flota en el ambiente, y nos seduce y embriaga.
( Qui6n dijo, esc6ptico u osado, que Javier Prado se habia ido de
este mundo? iNo! No se ha ido. Esta aqui, entire nosotros, poique
aqui esta su espiritu presidiendo esta reuni6n de amigos.
Espiritu de selecci6n fu6 el suyo, que lo mismo se aden-
traba en el enmarafiado process de las ideas filos6ficas, que nos
daba una interpretaci6n de la sociologia o de la historic. Bien
merece su obra, plena de serenidad y elevaci6n, el recuerdo que
le tributamos, pero tanto o mis vale su actitud de animador y de
maestro ante la vida y la cultural. Esa actitud le vali6 un dia el
dictado de ( maestro de la juventud ), nunca adjudicado con
mayor acierto; titulo que tiene un valor sustantivo y permanent
mis alto a6n que el que a su amable personalidad pudieron agregar
los altos cargo que desempefi6, entire ellos el de Rector de la
ilustre y secular casa de studios de San Marcos.
De su actitud ante la vida y la cultural nos habla elocuente-
mente este museo. Con 61 se inici6 el movimiento de ordenaci6n y
conservaci6n, hoy en auge, del patrimonio arqueol6gico e hist6rico
del Per6. MAs que de ordenaci6n fu6 casi, en un principio, obra
de rescate. Cada uno de estos cacharros, algunos de ellos milena-
rios, nos habla de las diversas civilizaciones, superpuestas las unas
a las otras en el orden del tiempo, que florecieron en el Peru antes
del descubrimiento. Cada region y cada 6poca tienen su caracte-
ristica, revelada por los tejidos, por la cerimica, por la fundici6n
de metales; y el sentimiento artistic se manifiesta en formas diver-
sas, y decae en unas 6pocas para aparecer mis refinado en otras,
o para ser relegado nuevamente a segundo plano en las 6pocas de
mayor engrandecimiento del poder politico o de mayor actividad







- 68 -


military. Estos objetos hablan: si sabemos auscultarlos, nos revelan
secrets de aquellas civilizaciones perdidas.
De igual suerte, otros objetos nos dan cuenta de la llegada
de los conquistadores, que trajeron la cruz cabe el porno de la
espada, como para simbolizar desde un principio que al empefio
de la conquista political se hermanaba el empefio de la conquista
spiritual. iPasmosa empresa de misticismo y heroismo, a cuyo
influjo se erigian a un tiempo fortalezas y catedrales, y surgian
escuelas en cada convento, y a la larga del convento nacia tambien
la universidad!
IFabulosa es la hazafia inicial de aquellos hombres, recios
en la energia fisica e indomables en la energia moral, que de la
brida costa partieron para trepar por la falda de los montes,
guiados por la fascinaci6n de lo desconocido, hasta ascender a la
cumbre alterosa donde la llamarada del sol se quiebra, hecha polvo
de luz, en el cristal de las nieves eternas, y plantar en ella el
estandarte de Castillal
Rudo fue el choque de las dos razas y las dos civiliza-
clones. Si altivo y audaz era el conquistador, no lo era menos el
indigena hurafio: asi aquel Manco Inca, que empez6, como quien
se plega ante la necesidad, por ser rey vasallo, y sin embargo
abandon un dia la ciudad sumisa y confiada para convocar a los
suyos en la montafia rebelde y ensefiarles a morir como hombres
libres.
A la postre, bien lo sabemos, la raza conquistador y domi-
nadora afianz6 su predominio, impuso su civilizaci6n, difundio su
fe, y se mezcl6 con la raza vencida. Dij6rase el abrazo de dos
zarzas que el viento enlaza y que comienzan por desgarrarse
mutuamente: al cabo, de entire las espinas, un dia brota una flor.
Asi sucedi6 aqui. eLo records? Del cruce de las dos razas, que
ya en lo adelante habian de compartir vida y afanes, floreci6 en el
Peri el ingenio esclarecido del Inca Garcilaso.
Pero... me he ido quizas de este sitio, para divagar en la
distancia del tiempo y del espacio? No. Es la voz de estas
reliquias la que fluye al trav6s de mis labios. Para recorder, para
reconstruir, para evocar y sofiar venimos a los museos, y este
museo podria traer a mi labio otras evocaciones, ligadas a las
gloriosas memories de la familiar Prado y a la independencia, las
luchas y las vicisitudes del Perd en el pasado siglo. Pero es mejor
que sea el museo mismo quien os hable con la voz muda de las
cosas que tienen el prestigio de los siglos; y os dejo en libertad.
Recorredlo otra vez, que el espiritu tutelar de su fundador ha de
acompafiaros.















ANEXO IV


DECLARACI6N
SOBRE LA CORTE DE JUSTICIA INTERNATIONAL
INTERAMERICANA

CONSIDERANDO:
Que la creaci6n de un Tribunal Interamericano de Justicia
International estd hondamente vinculada a los problems de la paz
en America, por ser la justicia uno de los elements que asegura el
libre ejercicio de los derechos y mantiene una conciencia continental
de armonia entire los Estados Americanos, basada en el predominio
de las normas juridicas;
Que, por el cardcter de universalidad de los principios de
Derecho y por la natural aspiraci6n de que un Tribunal de Justicia
pueda resolver las dificultades que se susciten, de acuerdo con los
distintos sistemas juridicos del Continente Americano, la erecci6n de
ese Organismo Judicial cuenta con la simpatia de casi todos los
Estados de este Hemisferio, sin perjuicio de que la mayoria de estos
Estados continlien adscritos al Tribunal Permanente de Justicia Inter-
nacional de La Haya, que tiene una jurisdicci6n mid amplia;
Que si en el moment present no se encuentran realizadas las
condiciones necesarias para el establecimiento de esta instituci6n
administradora de la Justicia en America, no debe abandonarse la
idea y el prop6sito de crearla cuando esas condiciones imperativa-
mente reclamen su instauraci6n sino, por el contrario, deben reafir-
marse los Estados Americanos en la idea y en el prop6sito de legar a
ese anhelo, infundiendo en la conciencia continental la aspiraci6n
unanime de crear un Tribunal Interamericano de Justicia Interna-
cional, en que se hallen representados todos los Estados del Continente
y todos sus sistemas juridicos,
La Octava Conferencia Internacional Americana
DECLARE:
Que es prop6sito fire de los Estados del Continente Ameri-
cano llegar a constituir un Tribunal Interamericano de Justicia Inter-
nacional, cuando los mismos Estados reconozcan la oportunidad de
hacerlo con seguridad de feliz 6xito; y que, entretanto, debe propen-
derse al studio de un Estatuto adecuado sobre el que deba descansar
la Justicia Internacional en America.
(Aprobada el 22 de diciembre de 4938.)

El relator de este tema fui el Delegado dominicano Dr. Gilberto Sanchez Lustrino,
a cuyos eicientes empe-os se debe la present formula armonizadora de criterion que. da no
eran opuestos. no eran en un todo coincidentes.
























DOCUMENTS ANEXOS














ANEXO I


PROGRAM DE LA OCTAVA
CONFERENCIA INTERNATIONAL AMERICANA

(Aprobado por el Consejo Directivo de la Uni6n Panamericana
en la sesi6n celebrada el 1 de junio de 1938).


CAPITULO I

ORGANIZACION DE LA PAZ

1. Perfeccionamiento y coordinaci6n de los instruments interame-
ricanos de paz. (Inclusive los temas sobre investigaci6n, conci-
liaci6n y arbitraje, y el C6digo de la Paz; definici6n del agresor,
sanciones, y refuerzo de los medios de prevenir la guerra).
2. Creaci6n de una Corte Interamericana de Justicia Internacional.
3. Creaci6n de una Liga o Asociaci6n de Naciones Americanas.
4. Declaraci6n sobre la doctrine americana del no reconocimiento
de las adquisiciones de territorio por medio de la fuerza, inte-
grando las declaraciones en este sentido hechas en la Segunda
y la Sexta Conferencias Internacionales Americanas, en la
Conferencia Interamericana de Consolidaci6n de la Paz, y en
la Declaraci6n suscrita en Washington el 3 de agosto de 1932.


CAPITULO II

DERECHO INTERNATIONAL

5. Consideraci6n de las reglas relatives a la codificaci6n del derecho
international en America.
6. Consideraci6n de informes y proyectos formulados por la Comi-
si6n de Expertos para la Codificaci6n del Derecho Internacional,
sobre las siguientes materials :
a) Reclaniaciones pecuniarias.
b) Nacionalidad.
c) Immunidad de navios del Estado.
7. Nacionalidad de las personas juridicas.








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8. Uniformidad y perfecci6n de los m6todos de preparaci6n de los
tratados multilaterales, de la forma de los instruments, la
adhesion, la accesi6n, el dep6sito de ratificaciones, etc. y m6to-
dos para faclitar las ratificaciones.
9. Principios relatives al reconocimiento de la beligerancia.



CAPITULO III

PROBLEMS ECONOMICOS

10. La political commercial interamericana:
a) Eliminaci6n de las restricciones y limitaciones al comer-
cio international.
b) Aplicaci6n de la clausula de la naci6n mis favorecida.
11. Creaci6n de un Instituto Econ6mico y Financiero Interamericano.
12. Medios de comunicaci6n interamericanos :
a) Comunicaciones maritimas continentales e insulares y
facilidades portuarias.
b) Carretera Panamericana.
c) Otras medidas.
13. Designaci6n de una comisi6n de jurisconsultos para estudiar y
organizer un plan para la uniformidad del derecho commercial y,
en cuanto sea possible, del derecho civil.
14. Inmigraci6n.
15. Consideraci6n del estado de las poblaciones indias y rurales y
adopci6n de regulaciones obreras.



CAPITULO IV

DERECHOS POLITICOS Y CIVILES DE LA MUJER

16. Informe de la Comisi6n Interamericana de Mujeres.



CAPITULO V

COOPERACION INTELLECTUAL Y DESARME MORAL

17. Medios de fomentar la cooperaci6n intellectual y thcnica interame-
ricana y el espiritu del desarme moral.
18. Consideraci6n del proyecto de convenci6n sobre la propiedad
intellectual redactado por la Comisi6n de Protecci6n Interame-
ricana de la Propiedad Intelectual de Montevideo.
19. Conservaci6n y preservaci6n de regions naturales y lugares
hist6ricos.








73 -

CAPITULO VI

LA UNI6N PANAMERICANA Y LAS CONFERENCIAS
INTERNACIONALES AMERICANAS

20. Funciones de la Uni6n Panamericana y cooperaci6n de la Uni6n
y las Conferencias Internacionales Americanas con otras enti-
dades internacionales.
21. Futuras Conferencias Internacionales Americanas.


CAPITULO VII

INFORMED

22. Consideraci6n del informed sobre el estado de los tratados y con-
venciones suscritos en conferencias anteriores.
23. Consideraci6n de los resultados de las conferencias interameri-
canas celebradas desde la Septima Conferencia Internacional
Americana.















ANEXO 11


RESOLUCI6N
SOBRE REDUCCI6N DE BARRERAS AL COMERCIO
INTERNATIONAL

CONSIDERANDO:

Que para el complete desarrollo econ6mico de las naciones se
necesita del mayor volume possible de un comercio international
mutuamente provechoso;
Que tal volume de comercio no puede ser desarrollado mien-
tras existan barreras excesivas, en cualquiera de las formas de:
a) aranceles excesivamente elevados; b) cuotas, licencias, control de
cambios y otros tipos de restricciones cuantitativas; o c) m6todos de
aplicaci6n de la political commercial, monetaria y de cambios que perju-
dican el mantenimiento de una complete igualdad de oportunidad
commercial entire todos los proveedores extranjeros;
Que todos esos obstdculos al comercio crean la desocupaci6n,
rebajan el nivel de vida, limitan las oportunidades de mejoramiento
econ6mico, dificultan el cumplimiento de programs sociales amplios,
desvian el comercio por rutas antiecon6micas y tienden a crear
fricci6n y mala voluntad entire las naciones; y
Que las Repiblicas americanas en Conferencias anteriores,
ban apoyado medidas tendientes a detener el aumento de toda clase
de barreras il6gicas y excesivas al comercio international, y de conse-
guir su persistent eliminaci6n,
La Octava Conferencia Internacional Americana

RESUELVE:

10. Reiterar las declaraciones de la Sdptima Conferencia
International Americana de Montevideo y de la Conferencia de Conso-
lidaci6n de la Paz de Buenos Aires que instan a los Gobiernos ameri-
canos a reducir, lo mds que sea possible, todos los tipos existentes de
restricciones al comercio international;
20. --Apoyar la negociaci6n de convenios comerciales que
contengan el principio de igualdad de tratamiento, por considerarlos
como el m6todo mas beneficioso y efectivo de desarrollar y facilitar el
comercio international; y

RECOMIENDA:

1. Que los Gobiernos de las Repuiblicas americanas, tan
rdpidamente como sea possible, adopten aranceles razonables en vez









75 -

de otras formas de restricciones al comercio, por cuanto la experiencia
ha demostrado que tales aranceles tienden, por lo general, a ser
menos restrictivos y a ser mas susceptibles de regulaci6n a base de la
clAusula de la naci6n mas favorecida, que cualquiera otra forma de
control del comercio y de los pagos;
20. Que, por acuerdo mutuo u otros medios, reduzcan al
minimo necesario para el cumplimiento adecuado de las leyes adua-
neras, las formalidades administrativas y t6cnicas relatives a la
importaci6n de mercaderfas:
3. Que Ileven adelante, tan vigorosamente como sea possible,
la negociaci6n de convenios comerciales que incorporen el principio
de no discriminaci6n; y,
40. Que se esfuercen, por todos los medios apropiados que
tengan a su disposici6n, en estimular a las otras naciones a que
adopten en su political commercial los m6todos y principios antes men-
cionados. (Aprobada el 46 de diciembre de 4938.)















ANEXO III


DECLARACION
EN DEFENSE DE LOS DERECHOS HUMANS

CONSIDERANDO:

Que si bien la convivencia pacifica americana y la concepci6n
de las relaciones internacionales en nuestro Continente hacen innece-
sario adoptar en 6l reglamentaciones de la guerra, America no puede
ser indiferente, desde un punto de vista human, a los sufrimientos
derivados de la misma y al deseo de disminuirlos;
Que la ocurrencia en otros Continentes de situaciones de
guerra conduce al empleo de m6todos contrarios a las prActicas y
reglas reconocidas por el Derecho Internacional y a los sentimientos
humans, como los bombardeos a6reos de ciudades no defendidas y de
la poblaci6n no combatiente, determinado la inutilizaci6n de vidas
humans y de obras u otros objetos materials mas all& de lo reque-
rido por las operaciones militares;
Que habiendo recibido America para la formaci6n de su civili-
zaci6n actual elements espirituales de otras civilizaciones extraconti-
nentales y contribuyendo, como contribute, a la cultural y al bienestar
humans no puede, asimismo, ser indiferente a la destrucci6n de una
parte cualquiera del patrimonio intellectual y artistic legado por
otras 4pocas a la nuestra o creado por 6sta,
La Octava Conferencia Internacional Americana

RESUELVE:

Que las RepTiblicas Americanas, que no reconocen la guerra
como medio legitimo de resolver diferencias internacionales ni nacio-
nales, expresan el anhelo de que cuando se recurra a ella en cual-
quiera otra region del mundo, se respeten los derechos humans no
necesariamente comprometidos en las contiendas, los sentimientos
humanitarios y el patrimonio spiritual y material de la civilizaci6n.
(Aprobada el 21 de diciembre de 1938.)















ANEXO V


DECLARACI6N
SOBRE NO RECONOCIMIENTO DE ADQUISICIONES
DE TERRITORIO POR LA FUERZA

CONSIDERANDO :

Que el mantenimiento de la paz y la preservaci6n del orden
juridico entire las Naciones de America exigen ]a adopci6n de una
actitud comfin y solidaria reconocida ya por el Tratado Antiblico de
No Agresi6n y Conciliaci6n;
Que es necesario precisar los alcances de la doctrine conti-
nental del no reconocimiento de la conquista o adquisici6n de terri-
torio por la fuerza;
Que las condiciones geograficas, hist6ricas y political de las
Naciones Americanas excluyen, en este Continente, todas las adquisi-
clones territoriales por la fuerza;
Que conviene coordinar, reiterar y fortalecer las declaraciones
y afirmaciones contenidas en el Tratado de 15 de julio de 1826,
firmado en el Congreso de Panama; en los Congresos Americanos de
Lima de 1847 y 1864; en las resoluciones de 18 de abril de 1890, en la
Primera Conferencia Internacional Americana; de 18 de febrero de
1928, en la Sexta Conferencia Internacional Americana; de 3 de agosto
de 1932, en Washington; de 10 de octubre de 1933, en el pacto Anti-
B6lico de Rio de Janeiro; de 26 de diciembre de 1933, en la Convenci6n
sobre Derechos y Deberes de los Estados, suscrita en Montevideo, en
la S6ptima Conferencia Internacional Americana; y de 21 de diciembre
de 1936, en la Conferencia de Consolidaci6n de la Paz, de Buenos Aires,
La Octava Conferencia Internacional Americana

DECLARE:

Que reitera, como principio fundamental del Derecho Publico
de America, que no tendran validez ni producirAn efectos juridicos la
ocupaci6n ni la adquisici6n de territories ni ninguna otra modifica-
ci6n o arreglo territorial o de fronteras mediante la conquista por la
fuerza, o que no sean obtenidas por medios pacificos.
El compromise del no reconocimiento de las situaciones deri-
vadas de los hechos antes mencionados constitute un deber que no
puede ser eludido unilateral ni colectivamente.
(Aprobada el 22 de diciembre de 1988.)














ANEXO VI

DECLARACI6N
SOBRE PERSECUCIONES POR MOTIVOS RACIALES
0 RELIGIOSOS

Las Repiblicas Representadas en la Octava Conferencia Inter-
nacional Americana,

DECLARAN :
1. Que, dentro del principio fundamental de la igualdad
ante la Ley, toda persecuci6n por motives raciales o religiosos, que
coloque a una porci6n de series humans en la imposibilidad de
subsistir decorosamente, contraria sus regimenes politicos y juridicos;
20. -- Que la concepci6n democratic del Estado garantiza a
todos los individuos condiciones esenciales para desarrollar sus legf-
timas actividades en un piano de dignidad; y
30. Que aplicardn siempre dichos principios de solidaridad
humana. (Aprobada el 23 de diciembre de 1938.)














INDICE

Preimbulo .... ...................... .......................... 5
I. El Continente de la Esperanza ......................... 7
II. La solidaridad interamericana ............................. 19
III. Proyecto sobre Asociaci6n de Naciones Americanas ... 45
IV. El m6todo de consultas ................................... 55
V. Tres alocuciones:
1. Saludo al Peru ...................................... 63
2. Homenaje al Canciller peruano .................... 64
3. La sombra de favier Prado ....................... 66


Documentos anexos

I. Program de la Octava Conferencia Internacional Ame-
ricana .......................................... ..... 71
II. Resoluci6n sobre reducci6n de barreras al comercio
international ............................................ 74
III. Declaraci6n en defense de los derechos humans ...... 76
IV. Declaraci6n sobre la Corte de Justicia Internacional
Interamericana ......................................... 77
V. Declaraci6n sobre no reconocimiento de adquisiciones
de territorio por la fuerza ............................. 78
VI. Declaraci6n sobre persecuciones por motives raciales o
religiosos ............................................... 79




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