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Group Title: Serie de publicaciones especiales - no. 3
Title: El Varona que yo conocí
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00075463/00001
 Material Information
Title: El Varona que yo conocí
Series Title: Academia Nacional de Artes y Letras. Serie de publicaiones especiales
Physical Description: 38 p. : ; 24 cm.
Language: Spanish
Creator: Cabonell, Miguel Angel, 1895-
Publisher: Impr. "El Siglo XX,"
Place of Publication: Habana
Publication Date: 1950
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
General Note: Printing Master M/MI91-68.
General Note: Master Negative SOL MNOO432.03 FQG.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075463
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000698591
oclc - 23931425
notis - ADP0156

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Academia Nacional
Ad Artos y Letras


MIGUEL ANGEL CARBONELL
*4 1


EL


VARONA


QUE


YO CONOCI


SERIES DE PUBLICACIONES ESPECIALES
IX No. 3
LA HABANA
061.291 190
to. 5









PUBLICACIONES ESPECIALES
*

N 1.-El Sanguily que yo conoci.
Miguel Angel Carbonell.
N9 2.-La vida amorosa de Goethe.
Antonio Iraizoz.
NQ 3.-El Varona que yo conoci.
Miguel Angel Carbonell.


UNIVERSITY

OF FLORIDA

LIBRARIES









THIS VOLUME HAS BEEN
MICROFILMED
BY THE UNIVERSITY OF
FLORIDA LIBRARIES.

























EL VARONA QUE YO CONOCI








ACADEMIA NATIONAL DE ARTES Y LETRAS

SERIES DE PUBICACIONES ESPECIALES

No. 3







EL VARONA


QUE YO CONOCI




POR
MIGUEL ANGEL CARBPNELL .-
Pre~en e w la Acadmia Nacioal de At Le


LA HABANA
IMPRENTA 'EL SIGLO XX'
MURIZ HNOS. Y CIA.
BRASIL 15-157
MCML






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'n, 3

LATIN
WMERICA


















EL VARONA QUE YO CONOCI



Discurso pronunciado en la Academia Nacional
de Artes y Letras, en la sesidn solemne, cele-
brada el 20 de diciembre de 1949, consagrada
a inaugurar el curso 1949-1950, y a conmemorar
el centenario de Enrique Josi Varona.




A Academia Nacional de Artes y Letras, al inaugural
hoy, en cumplimiento de precepto reglamentario, el
curso 1949-1950, participa una vez mis de la celebra-
ci6n del Centenario de Enrique Jos6 Varona, nuestro compafiero
en esta Corporaci6n, con el regocijo intimo de saber que glorifica
al escritor que tuvo la supreme virtud de lo breve y eliptico, que
exigia el depurado gusto de Borrero Echeverria. Porque esa fue
la caracteristica del pr6cer evocado: amplia expresi6n en estrecha
sintesis. En palabras contadas el contenido de un juicio.
Varios actos consagr6 esta Corporaci6n a tan destacado acon-
teeimiento. Los academicos Medardo Vitier y Raimundo Lazo,
maestros de nuestras letras, enfocaron con ponderado juicio cri-
tico aspects muy diversos de su personalidad. De Lazo es esta
apreciaci6n, punto de partida de mi ensayo de hoy: "Lo particular
y lo circunstancial, material prima de la biografia y del analisis
de la personalidad, se nos escapan en Varona, en cuya obra y en
cuya conduct no se refleja, de manera inmediata y ostensible, la
intimidad que define al individuo".
Parece natural que quien lo conoci6 y trat6 a la mitad del
camino de su vida, cuando mis sazonados eran los frutos de su








MIGUEL ANGEL CARBONELL


mentalidad poderosisima, definida ya su vacilante orientaci6n,
evoque su perfil human y pensante ante tantos que no lo cono-
cieron ni han ahondado luego en su vida y en su obra.
Reflexivo, de empaque aristocrAtico, que le gan6 injustamente
fama de orgulloso; de proclividad a lo est6tico y a la alta political;
pero no a la populacheria, con reflejos de falsa democracia, que da
tono a nuestro ambiente; de una 6tica tan rigida como la tersura de
su estilo, no era el tipo a prop6sito para ganar la popularidad, que
tiene que alcanzarse casi siempre a costa de concesiones del caricter.
Habl6 mis, por tanto, para grupos cultos, que para la masa, hecha
a la sacudida verbal de amplia vibraci6n, que no a la vibraci6n
sobria de hondo calado. "Meditativo introverso", como acerta-
damente lo conceptia Roberto Agramonte, a primera vista no se
apreciaba en 61 la pereusi6n cordial. Parecia hombre que guar-
daba distancias. Pero era humilde en la apreciaci6n de si mismo.
Aunque en su prosa luce la zarpa del ironista, no la usaba en la
conversaci6n al elegant modo sanguiliniano, rasgando la dermis.
Encarnaba mis el humor ingl6s que el sprit francs. Era reacio al
entusiasmo, despues de todo posici6n muy a tono con su invariable
escepticismo. Su aparente hurafia ocultaba, en singular media,
un rio inagotable de indulgeneia, que se trasparentaba a la amistad
en suaves evocaciones o en la acogida ben6vola y exhortadora,
hacia los caminos del saber y del civismo, de la juventud que
aeudia a saturarse con su pr6dica reivindicatoria. Y asi alum-
braba, en reducidos auditorios, unipersonales casi siempre, con la
potencialidad de su discernimiento, los caminos abstrusos de la
verdad.
Aun me parece verlo Uegar a casa de mi hermano Jos6
Manuel, declarando buscar refugio para su espiritu. Cuando
Jos6 Manuel, que lo visitaba a menudo, en su modest residencia
de Villa Fe, lo regafiaba, ya en los ailos postreros, opuesto a
que subiera su escalera, muy perpendicular, protestaba suave y
eariiosamente: "han pasado dias sin que usted vaya a casa; y
puesto que la montafa no viene a mi, yo vengo a la montaia".
De blanco siempre vestido, el traje, como la cabellera y el po-
blado bigote, era en 61 un simbolo a tono con el armifio de su








EL VABONA QUE YO CONOCf


vida interior. La sobria aunque amable sonrisa, suavizaba lo recio
del gesto; salientes los p6mulos, enjuto el rostro, a bien que pa-
tinado de un tono rosa, que daba vitalidad a la fina y blanca
piel, surcada por los afios; de sensibilidad percutida por el latido
de la idea; de ojos escrutadores, hechos a la captaci6n del saber
profundo, que atesoraban mis que exteriorizaban.
Oia y hablaba comedidamente. Admire siempre en su pa-
labra la conjunci6n feliz del anilisis penetrante y certero con
la precision de la forma. Su sentido critic ponderado, lograba
siempre el juicio cabal. Como en la tribune, era elocuente.en la
conversaci6n. Nervioso, apasionado en el mantenimiento de las
ideas que crey6 mejores, ponia a menudo 6nfasis en la afirmaci6n.
La demasiada movilidad que acus6 Sanguily en 61 cuando estaba
en la tribune y la inquietud revelada por los movimientos, singu-
larmente por el de l1evar la mano a los lentes, le fueron carac-
teristicos en todo moment. A veces parecia enfado lo que s6lo
era solemnidad, y timidez lo que era conciencia de la media.
Se le ha supuesto hombre en cuya vida interior no asoma la
veta del sentimiento. Nada mis inexacto. Tiene por principal
funci6n de la vida en comunidad, la concordia, el estimulo de los
afectos, de la simpatia, del amor. La verdad, por el inico impe-
rativo categ6rico. No va tanto a la ciencia por avaricia infatigable
del propio saber, como por anhelo de lograr el perfeccionamiento
de los otros.
Aunque circunspecto, para todos es acogedor su trato. Tuvo
por equilibrio mas que dificil, peligroso, el ser afable y cortes
sin abdicar la sinceridad, y logr6 eabalmente esa feliz armonia.
Aceesible en lo formal, por espiritu de tolerancia, es roca in-
conmovible en el fondo, en el mantenimiento de sus ideas. Les di6
a menudo nuevo rumbo por autorreflexi6n; pero nadie hubiera
osado variarselas por presi6n externa. Su presencia no es la del
sabio asido a una nube y en oposici6n a las necesidades de su
pais, al grito social, a la a veces exasperante, siempre contradic-
toria, vida colectiva. Todo lo contrario, es la del hombre altruista,
preocupado por la justicia, en funci6n de vigilancia piblica. Quiere
labor de reedificaei6n; y para lograrlo, no rehusa confundirse con
lo circunstante.








MIGUEL ANtGEL# CARBONELL


La tan asendereada frase de Marti, que lo present como flor
de mdrmol, pudiera ser perfil literario del Varona de gabinete,
hasta los treinta afios; pero no responded a cabalidad al Varona
acusador de la Espafa colonial ni al Varona hombre, que yo co-
noci, ya en funci6n political, bajado al Agora para depurar la vaci-
lante conciencia de los primeros afos de Repfblica; flagelante ante
el peculado, denunciador de la injusticia, aun de la realizada por
el propio gobierno de que es Vicepresidente. No era de mirmol
el hombre aquel que yo trat6, sincere en los afectos, tierno en la
amistad, parco en la expresi6n, de reacciones como cortadas a
tajo; pero de humana y percutora sensibilidad. No era de marmol
aquel hombre, que vi tantas veces en contracci6n de sufrimiento y
repugnancia ante la political dolosa en funci6n de mando, y ante
la funesta intervenci6n norteamericana en nuestros asuntos pdblicos.
No era de mIrmol aquel hombre que abras6 de optimism mi ju-
ventud al decirme, ante mi anatema contra el gobierno de su par-
tido y mi denuncia contra la farsa proteeeionista del imperialismo
norteamericano, entonces arrogante: "En medio de esta tempestad,
realmente consuela que se levanten voices de cubanos, tan en6r-
gicas como la de ousted, a probar y defender nuestro derecho a la
libertad con dignidad. La pluma que ha escrito y el coraz6n que
ha sentido su iltimo libro, El Peligro del Aguila, merecen bien de
la patria".
Agramonte, que lo ha estudiado tan acuciosamente, pareec
no compartir tampoco la expresi6n martiana, por entender que
"la alta evaluaei6n del sentimiento cal6 hasta en los iltimos
dias de su existencia licida y fecundadora en forma de eros in-
telectual, de llama viva".
Y es que Marti vi6 al Varona de las temporales abstracciones,
y no al que solt6 la abstracci6n, porque no le permitia ver el
poliedro de mil earas que es la realidad. C6mo podia ser de
mirmol aquel pensador que practice la tolerancia, rompe con
la rutina, exalta la juventud, haee del bien bandera y del arte
religion. Que no exige hombres de figurines, atados a canones
invariables, porque entiende que la vida es transformaci6n y no
puede, por tanto, general lo uniform. Que estudia en si mismo
y ve lo contradictorio, la pugna del ayer con el hoy, la necesidad
de subsanar errors, de enmendar valorizaeiones, de rectificar la
conduct.








EL VARONA QUE YO CONOCI


Cort6s, siempre lo fu6. Disentir, de la opinion generalizada,
pugnara con el criterio del opositor o del compaftero; pero guar-
Su punto de vista-no import la energia con que lo mantenga-
mereci6 siempre el respeto de sus adversaries honrados.
Oy6ndole, ficil era fijar su posici6n. De entrada, dos temas
,dominaban su abarcaci6n: el pensamiento universal y la political.
Ve el paso del hombre por la tierra a trav6s de la cultural.
Da al humanismo un sentido 6ptimo de inquietud, sin fronteras
geogrificas ni limitaciones tradicionales a contenido hel6nico o
romano. El humanismo en 61 es concreci6n magnifica de erudici6n
y valores espirituales sin fijaci6n espacial. Busca en las ciencias
auxiliares de la Filosofia -empirico contumaz- el modo de arran-
ear la verdad, que otros fijan en el dios desconocido, generador
del principio unitario; y la fuerza vivificadora que haga mis amable
el planet, aunque no se descubra lo, abisal y lo estelar. Hace de
los conoeimientos rutas que abrevian la comunicaci6n y enlace de
los grupos sociales.
Para 61 todo es relative, belleza y verdad, historic y naturaleza.
Injerta su yo en su credo. No cree en una est4tica partiendo de la
cual se pueda enjuiciar. Lo acritico, domina en 61 a este respect.
La est6tica no esta en el objeto en si; sino en el ojo que observe.
'"La Naturaleza es bella o deforme segin los ojos con que se la
mira". Alguna vez lo oi apreciar a la Naturaleza como oasis y
al hombre como un genio destructor. Es contrario al servil aca-
tamiento al molde clAsico; pero no abomina de la capacitaei6n
t6cnica. No ama la extravagancia ni juzga admisible el artificio
de expresi6n que obscurezca el mensaje. Entiende que lo diafano
es impreseindible al escritor y al poeta. Se ha de escribir para
que se nos entienda. Como Guyau, ve en el arte funci6n de armonia.
Tiene todo libro por una confesi6n. La conciencia por "ola
movediza". De su obra, tiene preferencia por aquella que logre
fijar "un matiz momentAneo de su espiritu". Contrast, con calo-
friante pesimismo, las alternatives de "sopor internal y de reju-
venecimiento de la Naturaleza, con la vida humana en decadencia
progresiva, hasta su extinci6n definitive". Piensa que en la una,
la muerte es un eslab6n de la cadena de las vidas. En la otra,
"todo surge para extinguirse, todo florece para marchitarse, todo
arde para apagarse, todo nace para morir". Razona que "en vano








MIGUEL ANGEL CARBONELL


queremos detener el tiempo". El nos mirara siempre indiferente
con su rostro de mil formas "donde eada hora imprime un nuevo
gesto, y se aleja condenAndonos al vaiven constant, a la ines-
tabilidad perpetual, al eambio, que es lo iinico eterno". Que
el hombre en su anhelo de perpetuidad ha creado los "simbolos,
que son la vestidura humilde o espl6ndida de los sistemas de ideas
y sentimientos que son las religiones. Por eso, aunque various en la
forma, sus mitos son semejantes en el fondo; y los vemos trans-
formarse, pasar de pueblo a pueblo, de siglo a siglo, con la misma
oculta significaci6n, con igual sentido profundo".
Ve las almas misticas, cautivadas, en la semana de pasi6n, por
la resurrecei6n del hombre-dios, que les hace acariciar la posibi-
lidad de una vida eterna en que "la humanidad es la perenne
crucificada". Si alguien de nosotros, en alas del entusiasmo o
de la fe, asciende "a un Tabor luminoso, donde ha podido des-
cubrir perspectives de belleza infinita y escuchar coneentos de
inefable armonia, ha sido para rodar despu6s despefado a un
abismo insondable de miseria, donde en la obscuridad de una
noehe pavorosa, s6lo le queda la conciencia suficiente para contar
los instantes de su lenta disoluci6n, que lo empuja a la nada".
No hay en 61 una concepci6n personal del Universo ni le tras-
ciende su idea de la vida. Cuando mis un estar ante la vida, s6lo
a la comprobaci6n de sus heehos. "Nuestros ojos no descubren en
lontananza sino el espacio vacio y sin limits. En vano clamariamos,
porque ni aun ecos duermen en su seno". Tiene el dolor por la
clave del mundo; pero, siempre contrastando, opone al lamento
pesimista, este grito de fe: "Mas no nos exime el dolor de la aeti-
vidad. Es ley de la vida tambi6n la acci6n; y para nosotros no
hay reposo."
Oye la voz interior conminatoria, y vuelve la mirada obediente
a su llamado como si esperara reencontrarse, reencontrar al hombre.
Su lenguaje esti exento de limitaciones dogmiticas. Hay en 61
alternatives de luz y sombra. Un liberalism sano fecunda a veces
su ideario. El arte carece de sentido si no tiene la equivalencia de la
acci6n; y la acci6n no es uniform. Escribir es para 61 eselarecer,
desentrafar, ser guia, abrir vias, dar sentido human y valoraci6n
progresiva a normas y principios. Humano y humanista, ahonda
en el pensar universal y quiere ofrecer a su pais una perspective
en sustituci6n de la enteca, aldeana que la Colonia ha podido








EL VARON~A QE YO CONOC!


ofrecerle. Anhela dar metas espirituales a la Repiblica forjada
en el entusiasmo superficial de la ceflida imitaci6n francesa, ena-
morada mis de la Bastilla que del Colegio, esclarecido por la
meditaci6n desde Renan hasta Bergson.
No es la suya la zona de la emoci6n. Prescinde de todo lo ar-
tificial, sentimental o ret6rico. 11 se anticipa en Am6rica, en el
period finesecular, a un cambio de sensibilidad. Da la t6nica de
su yo una parquedad expresiva que contrast con la trascendencia
de la incitaci6n. Tersa la prosa, sus juicios serin sentencias.
Se proyecta sin cortapisas. No gusta de la acrimonia. La suave
ironia, sarcistica en ocasiones, pondrA en su labio el rictus
volteriano.
Hubo arm6nico equilibrio entire su yo pensante y su yo active.
No fu6 ambicioso del bienestar propio. Predic6 una 6tica en el
libro, en la tribune y en la catedra, y la tangibiliz6 con su conduct.
La paradoja juega en sus labios, sin que altere la sencillez de
su postura. Se le cogen a saltos juicios como 6stos: De un meta-
fisico: "es un devanador de quimeras"; de un escritor oscuro en
su expresi6n: "aspira a ensayista filos6fico alemfn. S61o le falta
forjarse un vocabulario propio, que nadie entienda". Contra la
teologia y la metafisica: "dos mellizas acostadas en la misma cama
y cubiertas con los mismos pafiales". De la filosofia: "ha sido el
arte de inflar palabras".
"La mejor metafisica es poesia y la peor majaderia". La ve
como obra de imaginaci6n frente a la ciencia y la filosofia, obra
de la raz6n. Pero "el hombre es rational en grado minimo e ima-
ginativo en grado miximo". "Portentos de equilibria en una tela
de arafia",--dice de la Metafisica. Pero, por lo mismo, la consi-
dera inmortal. Eso de esot6rico le suena a vanidad y "s6lo sirve
para que los sabios se pirren de misteriosos, para darse impor-
taneia". Ama s6lo lo macizo; quiere concepts: no frases. Tiene
a Plat6n por sublime arquitecto de pompas metafisicas, y a todos
los que no quieren investigar por si mismo, bafindose en su espuma.
Fija de este modo la posici6n de Santo Tomis: "ve el mundo con
los ojillos de Arist6teles".
Estando lo absolute fuera de toda possible localizaci6n, distant
de toda prueba o nexo, podra supon6rsele lo paradigmatico por
exceleneia, o asociaci6n de lo fenomenico o encarnaci6n de la subs-
tancia, del tiempo o del espacio; pero la realidad es que todo esto








MIGUEL ANGEL CARBONELL


no es mis que mera resonancia verbal y que sin la apreeiaci6n del
fen6meno no lograriamos aeercarnos por la ciencia a la realidad.
Asi, en nuestra Universidad, hunde Varona su pupila disociadora
en la interpretaei6n krausista, que va de lo desconocido a lo cono-
cido, de lo abstract a lo concrete, del n6umeno al fen6meno, y
busea en el empirismo rutas salvadoras.
Relacionalista por excelencia (cuesti6n de 6poea) se apoya en
la inducci6n. Niega el alma como substancia. Poco o nada le
preocupan las esencias. Es mis, las desdefia.
Sigue del positivismo, mas que la consigna de su pontifice, la
de Littr6, que se le opone. Y esti mfs acorde con sus corifeos
ingleses que con los galos. Del brazo de Darwin y de Spencer,
march con el evolucionismo. Entiende fuera de toda 16gica la
especulaci6n cuando las ciencias particulares viabilizan el camino
de la verdad.
Reformara nuestra ensefianza universitaria, no s6lo sepultando
el krausismo, en gesto antimetafisico; sino haciendo de la 16giea
experimental e inductiva el p6rtico de los studios filos6ficos fun-
damentados en las eiencias positivas. "Ello es central dentro de su
etapa academica", apunta juicio tan autorizado como el de nuestro
compafero Roberto Agramonte, que honra la citedra universitaria
enaltecida por el maestro. Y agrega: "Est6 lo realiz6 de un modo
mas reposado y sistemAtico que su precursor Luz Caballero. Fu6
Filosofia consagrada a la Repiblica."
Su calidoscopio refracta el mundo "como la mala copia de un
cuadro bello". Al hombre cual "ser tan imperfecto como su
mundo", a bien que aprecia en 6ste la raz6n como superior, porque
puede hacerse en contact con el mundo de las ideas.
"Se cree mAs que se diseurre", dirA con escepticismo. Tiene
los reiterados actos de fe, en torno a los conocimientos, como con-
fesiones de ignorancia. Los mIs de los pensadores son meros re-
petidores. Es mis ficil hablar por labios de Plat6n o de Arist6teles
que labrarse el propio juicio.
I Su posici6n filos6fica ? La duda. Duda ante el infinite. Duda
ante la ciencia, que un dia fortificara su optimism; duda ante el
saber, cantera inabareable. Estamos en tinieblas. S61o la pedan-
teria asume funci6n de saber. Todo lo ignoramos.








EL VARONA QUE YO CONOCI


Deplace ya sus concepts psicol6gicos, las variantes mismas de
los postulados eientificos, (la psicologia structural desplazando la
atomista) echan lefa al horno de su escepticismo.
Ve surgir a Cuba de su guerra de independencia "como un
pueblo a los bordes de la ruina material y de la miseria fisiol6gica".
Juzga al cubano-y estaba en lo cierto--mas resistente, econ6mica-
mente, en 1868 y en 1895 que en plena Repiblica. Lo atribuye a la
concentraci6n de la industrial del transport, de la tabaealera y
gran parte de la azucarera en manos de extranjeros no residents
en Cuba y no arraigados, por tanto, a nuestra sociedad; sino a
sindicatos o sociedades sin otra preocupaci6n que el lucro y la
extracci6n al pais de sus beneficios.
EstarA del lado de la libertad y frente a toda possible reac-
.ci6n; pero sin extremismos. En political no se conformara nunca
con ser espectador. La inhibici6n es un delito cuando la transfor-
maci6n social demand de eada cubano soluciones en uno cual-
quiera de sus diversos aspects. Moralista y soci6logo, cuando la
Repiblica aun no ha surgido, normara la conduct y hundira la
pupila en el mosaico desorientado de una sociedad embrionaria,
con rezagos retardatarios que estorban su evoluci6n y factors de
conquista que no ponen el interns gubernamental en abrir vias;
sino en sembrar abrojos. Se enfrenta, como Secretario de Ins-
trucci6n Piblica en el transitorio period de ocupaci6n norteameri-
.cana, que antecede al advenimiento de la Repfblica, con Cuba ca-
rente de educaci6n, sin higiene, sin laboratories, entregada al apren-
dizaje de memorial, enfatica en grado superlative. Y, claro esti,
se abraza a la filosofia positivista, porque s6lo ella puede brindar
un andamiaje de possible abarcaci6n. Servira la funci6n pfiblica
como un apostolado. Va a la transformaci6n radical de su program
de studios. Contradictorio con su formaci6n, aunque humanista,
se pronuncia contra el latin y destierra su ensefanza en los Ins-
titutos. Y aunque hombre mas espiritu que material, proclama
que al pais le sobra con un poeta, y en cambio le es forzoso hacer
muchos ingenieros. Barre lo escolistico. Establece laboratories en
centros primaries y superiors. Luego se vera si existe o no la
debida correlaci6n entire la ensefianza primaria y la secundaria y
entire esta y la superior; y si al suprimir el latin dai6 la cultural,
porque rest al educando el conocimiento de las races de su idioma;
pero la realidad es que la vision de conjunto da un resultado








MIGUEL ANGEL CARSBONELL


positive. Ha dotado a lo academico de centros de experimentaci6n, y
desbrozado el espiritu de rancias preocupaciones. Caricter entero
y sin dobleces, se enfrentarA con los obsticulos, y los vencerA.
Acaso cree, mis de lo prudent, en la buena voluntad del Norte.
Por creerlo, rehusa, equivocado, figurar en la Convenci6n Consti-
tuyente de 1901. El porvenir le dara pronto mis precision de bril-
jula. Eseuchara toda critical sin alterar su idiosincrasia. Va lejos
porque march despacio. Con lunares, de que nada human esti
exento, su obra perdura. Y la Repdblica le debe su conformaci6n
educational. Su mirada escrut6 dilatados horizontes. Jizguesele
en el medio en que actia, y su empefio cobrari dimension.
Tiene la Sociologia como la ciencia primordial que preocupa al
hombre. Ensefia sus m4todos y pone en ejecuci6n sus medios de
investigaci6n. Pero como sabe esa ciencia en period gestatorio,
anticipa lo fAcil de combatir sus postulados por la inestabilidad
de aqu611os. A la luz de esta ciencia y con la mente y el coraz6n
puestos en Cuba, examine el imperialismo. Present a Inglaterra
como "el easo mas cabal de expansion imperial de que hasta ahora
tenga noticias exactas el hombre". Y radical su fuerza expansive
en el crecimiento y concentraci6n de su poblaci6n, entendiendo por
concentraci6n no s61o la densidad, sino la urdimbre humana en las
grandes metropolis. "El hombre con la proximidad del hombre
-razona-centuplica sus fuerzas materials y sus fuerzas intelec-
tuales", y favorece el desarrollo de la civilizaci6n. Establece dife-
renciaciones entire la masa urbana y esa misma masa fragmentada
y distribuida en centros no poblados, y concluye que si psa misma
poblaci6n metropolitan se esparciera por un territorio eualquiera,
"inmediatamente la veriamos bajar de nivel social". Vuelve la
mirada al incipiente imperialismo norteamericano, proclive hacia
las tierras colocadas en los tr6picos, derivada de la "coloeaci6n
previa de las piezas del tablero politico". Teniendo en cuenta la
guerra hispano-cubano-americana, teme el esparcimiento hacia el
tr6pico, al amparo de la Doctrina Monroe, con enorme preocu-
paci6n, tanto mis porque advierte que "lo mis important es que
Europa reconoce plenamente el hecho". Y aunque juzga que el
imperialismo del Norte "no present todos los caracteres del
ingl6s", advierte la necesidad de que los paises mIs cereanos a
su esfera de influencia conozcan el fen6meno y aprecien su mag-
nitud. Juzga que ningin pueblo puede estar al respect mis in-








EL VARONA QUE YO CONOCI


teresado que el nuestro, porque hemos "servido para la primer
demostraci6n, la mis concluyente, al menos, de la forma que ha
torado la expansion norteamericana en el cerebro de sus esta-
distas", si bien cree que "para nosotros ha sido favorable la
forma que ha torado ese movimiento; pero lo que nos import
considerar es lo que puede ser en el porvenir, si no pr6ximo,
remote. Es un problema antes que todo social; lo cual quiere
decir que es un problema sometido a un determinismo que asusta,
pero que es necesario conocer". Y admoniza: "nosotros necesi-
tamos mantener nuestra unidad political y 6tnica, frente a fuerzas
tremendas que estAn en acci6n, que no se dirigen directamente
contra nosotros, pero que pudieran en un dia dirigirse; y, entonces,
el problema se presentara a mis ojos aterrador". Se nota en sus
palabras el temor a la absorci6n, caracteristico de la 6poca, y muy
justificado si se recuerda el efcmulo de amenazas en nuestra contra
representado por la casta a la saz6n dominant en el Norte, con
miras casi agresivas a incorporarnos como Estado de la Uni6n,
con el aplauso y las simpatias de Europa. Y como no cree "actitud
digna de ningfin hombre, digna de ningfin pueblo, la de envolverse
la cabeza en el albornoz y esperar que los hados insensibles cum-
plan su obra"; aconseja enfrentarse con los peligros, ya sea de
los elements o "de la misteriosa trama de las leyes sociales".
Plantea al cubano como problems primordiales, el erecimiento de
la poblaci6n, la organizaci6n econ6mica y la eultura superior.
El creeimiento, no lo atempera a simples proyectos de inmigraci6n
eonvertidos en leyes. --"Para atraer pobladores a un pais es abso-
lutamente necesario que encuentren aquillos en 6ste condiciones
mis ventajosas de vida que las que tienen en el suyo propio.
Donde se hace cada vez mAs cara la vida del obrero, donde crece
de dia en dia el costo de la vida, es una quimera pretender
una gran corriente de inmigraci6n". Y ve el obstAculo en las
leyes fiscales. Cree que la vida costosa entorpece al mismo
tiempo "el aumento espontaneo y natural de nuestra poblaci6n".
En cuanto a nuestra organizaci6n econ6mica, la juzga, acertada-
mente, "alucinada cuando una rafaga de prosperidad viene de
remotas tierras a refrescar la nuestra caldeada"; pero muy
distant de brindarnos vida ficil. No puede ser buena una orga-
nizaci6n econ6mica que nos condena a "importar nuestros con-
sumos y, lo que es mas grave, todos los elements de la vida civili-








MIGUEL ANGEL CARBONELL


zada, para el trabajo, para la comodidad del habitante. Y que
estos consumes los pagamos en materials primas, porque estin en
mantillas aun nuestras industries. En estas condiciones, la mayor
fuerza econ6mica de nuestro pais radica en los intermediaries, en
una palabra, es la del comerciante; y todos sabemos que el comercio
no esti en las manos en que convenia estuviese para, el buen equi-
librio de las fuerzas sociales. Dadas estas condieiones econ6micas,
importaria muy much que el comercio atrajera en su mayor parte
la actividad de los cubanos; mientras asi no sea nuestra posici6n
econ6mica envuelve un serio peligro para nosotros".
En euanto a la tercera condici6n, a la cultural superior, la
tiene por aspect muy important. -" Pero yo no entiendo-dice-
por cultural superior inicamente la difusi6n de la ilustraci6n, que
ya es much: yo entiendo, sobre todo, la difusi6n de ese noble
y alto sentimiento que eleva realmente al hombre a su verdadera
dignidad; ese que hace que los conciudadanos se aproximen espon-
tineamente, y se unan por las ideas y por el coraz6n para una
grande obra comiin."
Le preoeupa Cuba, minada por el espiritu de facci6n a raiz.
de su independencia. Para 41 su pueblo esti crucificado por los
partidos. Las elecciones en Cuba han sido hechas por y para
los partidos. Los movimientos armados que a poeo comienzan, ain
reconociendo los males que los provocan, los tiene por una ver-
giienza para nuestro nombre y nuestra historic, atomizadores de
nuestra vida econ6mica y de nuestra vida institutional. Yerra
cuando describe, frente al levantamiento armado contra el Gobierno
de Estrada Palma, que el de Washington, sin detenerse a pensar
si encarna o no la legalidad, le brindar& apoyo. Dando por cierto
que asi sucederi, es just y conciliador cuando advierte "que a
los ojos de los veneidos y de buena parte del pais, pasara a ser un
Gobierno impuesto por las armas extranjeras; y el reseoldo de odios
que sentird en torno suyo sera bastante para hacerle cada dia
mis dificil el desempefio de su elevada funci6n. Tendri que go-
bernar con la policia, y no con las leyes; y esta es la situaci6n
mfs miserable a que puedan llegar conjuntamente gobernantes
y gobernados".
Se mide much para dar consejos al Gobierno, porque dice
que no quiere que se le juzgue lo que en la Francia de Napole6n III
se consideraba una personalidad sin mandate. Pero, al menos, a








EL VARONA QUE YO CONOCf


titulo de cubano exhorta a los partidos, principalmente al partido
del poder, a dejar libertad a todas las aspiraciones, a no burlar
a la minoria su legitima representaci6n, a no convertir la admi-
nistraci6n en granjeria de un partido, a que sea intangible la
independencia del poder judicial y la concesi6n de los destinos a
la pericia y no a la filiaci6n.
Es conservadora su vision en cuanto al establecimiento del
sufragio universal. No cree que el voto deba entenderse como
un derecho; sino como una funci6n social. A la amplitud del voto,
corresponde para 61 el descredito del organismo que de 61 dimana.
A su aplicaci6n le atribuye todos los males de la Repiiblica: la
demagogia primando sobre las instituciones sociales. Pero la rea-
lidad es que esos y otros muchos males no se ban derivado precisa-
mente del iletrado; sino de las corruptoras classes directors: preci-
samente las que tendrian voto en el cerco restringido, de responsa-
bilidad e ilustraci6n, exigido por Varona. Sn experiencia le Ileva
a declarar: "no s6 de ningin espiritu desapasionado ni de ningfn
hombre que respete realmente el derecho, que pueda presenciar,
sin sentir hondamente conmovidas sus mas arraigadas convicciones
liberals, la desnaturalizaci6n del voto tal como se realize en los
Estados Unidos, donde existe el sufragio universal". Tiene el
voto proporcional por el mis cientifico. -"Si vosotros creeis--y
ojalA lo creyera con vosotros-dijo desde respectable tribuna-que
los vegueros, esclavos del bodeguero, y los cortadores de cafia no
esclavos; pero sometidos por la dura ley econ6mica a la ferula de
sus capataces o sus principles, se han de convertir de la noche
a la mafiana en electores tales como los que describe al principio,
es muy respectable y consoladora vuestra ilusi6n; pero, me perdo-
nareis que no os acompafie. Nuestros electores serAn, euando mas,
masas que vayan detras de algiin mufidor electoral".
"Nuestra Constituci6n-afirma-basada en ese sufragio, em-
pujaba a falsearla". Sonrie de los que se ilusionan pensando que
la concesi6n del derecho electoral elevara la masa inculta. En todo
caso la transformara en material corruptible.
Para 6l lo important es "cambiar la mentalidad del cubano".
Y no ve en el sufragio la elevaci6n del pueblo sino su constant
degradaci6n. Impugna la afirmaci6n categ6rica del precepto consti-
tucional que dice que en el pueblo reside la soberania. "Aunque esto








MIGUEL ANGEL CARBONELL


lo diga la Constituci6n, arguye, nosotros sabemos que esto no es mis
que uA mero decir, la soberania reside en el Estado".
Distingue en el pueblo eubano cualidades antag6nicas: "mezela
de frivolidad y tenacidad, de indiferencia y entusiasmo", con pe-
riodos de larga postraci6n en que todo estimulo parece muerto
en nuestro espiritu.
Le solivianta la ausencia de civismo en gran parte de los
cubanos. -Tienen del Gobierno una opinion conformist en lo
piblico, y abominan de 61 en privado. Es el lastre de la servi-
dumbre. Por otra parte, el afan inmoderado de riqueza, fomenta
la diatesis hacia el peculado. Y entretanto lega el cargo pilblico
.codiciado, para usufruetuarlo pro domo sua, fian al azar lo que el
trabajo honrado no puede brindarles. Vidas no tamizadas por el
rectorado de una conciencia, son combustible para la tirania.
Esta frustraci6n de la conciencia popular le hacia reafirmarse
en su pr6dica contra el sufragio universal.
Diserimina ir6nicamente dos classes de moral: una para andar
por casa, "como quien dice, de babuchas", y otra te6rica, de alto
coturno, para subir a la tribune y escribir en la revista". Tuvo por
"mal asiento para la libertad la punta de las bayonetas". Y como
.'nostAlgicos del amo" a los politicos que pretendian dar ain mAs
prerrogativas al ejecutivo.
No gusta del patriotism proclamado; sino del patriotism pro-
'bado. Resume el patriotism en la armonizaci6n de la ley, el orden
y la tolerancia, en horas de bonanza; y de la abnegaci6n, el sacri-
ficio de los intereses personales y el desd6n de las pasiones egoistas,
en dias de tempestad.
Cosa rara, aquel espiritu heeho a la sintesis, cientifico por
excelencia, que a ratos daba la sensaei6n de lo reflexive objeti-
vado, no perdia oportunidad de evocar e invocar la poesia. Si se
hiciera un analisis de su obra en conjunto, dicho queda que su
producci6n po6tica dfreeeria el punto de menor resistencia. Y sin
.embargo, acaso nada hubiera preferido 61 a ser un gran poeta.
Tan ben6volo era su juicio, cuando de versos se trataba, que en
mis de una ocasi6n le oi decir que bastaba el sentimiento po6tico
felizmente interpretado, para ganar su admiraci6n. A la poesia
s6lo le exige que cautive su espiritu. Lo demas es cuesti6n de
interpretaci6n, "lo que yo tengo por disonante, ciertamente no lo
sera para su autor".







EL VARONA QUE YO CONOCO


Es de notar que su conversaci6n se hace mas efusiva, cuando.
trata de poesia. Una suave emoci6n le envuelve, y se transpa-
renta en su semblante. No da merito alguno a su producci6n
rimada. Elude hablar de sus versos de adolescent. Gusta de la
expresi6n lDana y precise, que le transparent un alma. Aconseja
frenar la imaginaci6n y el impetu. Tiene la experiencia y la vo-
luntad por los mejores auxiliares para disciplinary la vocaci6n.
Ellas pueden discriminar la obra propia y disociar la tantas
veces perjudicial alianza de lo profundo con lo pueril.
Dice, en elogio de unos versos: "Por grandes amigos los tengo".
De pocos libros se le habla, que no afirme: "Bien conoeidos me son".
"Me ha sido muy grato oir al poeta y entrar en su espiritu -le-
dira a mi hermano Jos6 Manuel. Va uno encontrando alli came-
rinos ienos de freseura, pensiles llenos de fragancia, y se deja
uno ir, deslizarse, flotar... iQu6 seductora maga es la poesia!'
"Hermoso pr6logo que es una valiente profesi6n de fe literaria,
y hermosos versos, que revelan un alto espiritu. A mi, tan esti-
mador de su nobleza mental, me ha sido muy grato ver c6mo se
alzan en vuelo luminoso estas "azules mariposas de su alma".
Por lo que rezuma de angustia patri6tica, mas que por lo que
de elogio hay para mi hermano Jos6 Manuel, extract estas lines
de una carta: "Al amigo y al poeta debo hoy algunas horas de
gran esparcimiento. He recibido su libro Patria, y he recorrido
con placer sus piginas. En cada una esta su alma de usted; y en
mas de una esta la nostalgia de algo muy grande que fu6, y que
bien quisieramos que fuese... Naturalmente, mi placer era est4tico;.
y esto no desdice, todo lo contrario, del sentimiento de melancolia
que inspiran no pocas de las estrofas de usted."
La mujer fue para 41 la mas elevada expresi6n de arte. Y aun
en las postrimerias de su gloriosa ancianidad, sentia vivo placer en,
recibir de sus labios la expresi6n admirativa o afectuosa. Relieva
su mejor sonrisa, su mas exquisite sensibilidad animica, en recibo
femenino; y en la despedida, desde el portal, sus ojos siguen nos-
tAlgicos la silueta que se pierde en la distancia. Es dulce en su
amistad, comunicativo en la expresi6n, pulcro en el consejo, tierno
y risuefio, madrigalizador y cordial. Recordara a menudo, como
el mejor regalo para su, espiritu, Ia voz musical que pobl6 su oldo
de armonias o la silueta gricil que modific6 acaso su concept
estetico de que la belleza no esta en el objeto, sino en el ojo que-








MTGUEIL ANGEL CARBONELL


observa. Quien le anuncie a Roxana a la puerta, tendra ya su
indulgencia. Y si la amistad o el compafierismo le consultant au-
diencia para mujer de letras, tendra al instant su aquiescencia.
Y no faltara, a la hora de la despedida, aquel cordial: Y no se
olvide, amigo... que, aunque eliptico, todos entendian.
La poetisa Graziella Garbalosa lo evoca asi: "Se detiene a mi-
rarme con sus ojos penetrantes y humanisimos; oigo su voz t6nue
y dulee; siento sus manos largas, nerviosas, posarse paternalmente
sobre mi cabeza abrumada, y me dice: "tienes derecho a una parte
de la felicidad que anda por la tierra. Todavia eres fuerte; sigue
procurando ser buena; confia en el maiana, y espera siempre".
He aqui al esceptico creando fe, inyectando energies; creyendo,
.siquiera sea circunstancialmente, que no fabric en la arena ni
esculpe en el viento.
Por el manojo de cartas que a la citada poetisa describe, corren
raudales de ternura. En ellas palpita un alma; suefia un poeta,
se reverdecen viejos ensuefios.
Quiere penetrar su inimo. --"Pero no piense usted-le ad-
vierte-que me mueve la curiosidad; sino el vivo interns que se
siente a mis afios por todo lo human y el especial que me inspire
ousted, por cuanto su carta me dice". De esa correspondencia entre-
saco pfrrafos que dan un Varona de novedad, palpitante de vida,
no enfocado por sus bi6grafos. -" Tan lenas estan sus cartas de
vitalidad, de dolor, de energia y desesperanza, que me han hecho
meditar largo tiempo. Comprendo claramente que usted ha sufrido
desde temprano la vida, y que se ha visto sufrir. Triste condici6n
del temperament artistic, el cual se aduefia de sus victims y a
costa de los padecimientos las eleva". -"Amiga mia: he vivido
much, he vivido intensamente, y puedo asegurarle que la mayor
.y mejor fuerza que conozco, frente a las adversidades de la exis-
tencia, es la bondad. No reniegue usted de ella, usted que tan
heroicamente ha combatido"... "El arte no es la dicha; pero
puede ser un bilsamo. Para encontrarlo hay que continuar la
penosa ruta sin cansarse, ni abatirse, aunque sangren much tiempo
las plants desgarradas por los zarzales..." -"No es comin, no,
encontrar un alma tan abierta, tan espontinea, tan libre de pre-
juicios como la suya..." -"Tenga usted por seguro que sus
cartas me proporeionan siempre un exquisite placer. Pone usted
en ellas tanta sinceridad, su personalidad en ningiin moment







EL VARONA QUE YO CONOCf


vulgar, se revela de modo tan intense, que me impresionan viva-
mente." -"Mucho me ha conmovido, mi excelente amiga, lo que
me dice usted de su estado; pero de qu6 sirve mi sentimiento
est6ril De todos modos, sepa usted que no caen en, un pecho indi-
ferente sus sinceras quejas"... --"Su visit de ayer me dej6
con la miel en los labios. Encuentro un hechizo singular en su
conversaci6n, tan lena de ingenuidad"... -"No me lame
usted pedigiiefio si le recuerdo el retrato... --"Usted da a
manos lenas. Me da usted un placer muy grande, intimo, di-
ciendome que se encuentra en esa buena disposici6n de espiritu
que revelan su carta y sus versos. Me produce usted la mis
suave emoci6n hablindome como me habla"... -Muy dulce me
es career que algo puedo influir para sostenerla en esa disposici6n
interior"... -"Me parecia oir a usted al leerlas-le dice de sus
poesias. Como si usted me las recitase"... -"Buen dia fu6 el
de ayer para mi pues recibi su amable carta".
Defensor de los derechos de la mujer, en mayo 16 de 1931,
contest a mi sobrina Maria G6mez Carbonell, Presidenta a la
saz6n de la Alianza Nacional Feminista, una pregunta que le for-
mulara en relaci6n con el derecho al voto, en esta forma, de alta
previsi6n: "Formando las mujeres la mitad poco mis o menos, de
las sociedades de tipo normal, razones de todo orden, lo mismo
domesticas y profesionales que intelectuales y morales, exigen que
participe del derecho de sufragio, a la par de los hombres y en la
misma proporci6n. Motivos hist6ricos, que pueden resumirse en la
preponderancia political del var6n, han side la causa de que
este haya acaparado el voto. El cambio radical, que esti experi-
mentando el mundo, trae, como una de sus consecuencias mis im-
portantes, la desaparici6n de ese privilegio".
En julio de 1914, Varona habia hecho pfblicas declaraciones
enjuiciando la Espafia colonial. La prensa de uno y otro matiz las
coment6 a su modo. Los peri6dicos que reflejaban el sentir de la
colonia espafiola, le lanzaron dardos. El aclar6 su posici6n en el
sentido de que por sus condiciones de cubano rebelde, no s6lo no
se sentia espafiol; sino que se consideraba "muy much anti-
espafiol". Este, que tuvieron por nuevo desenfado, agit6 afin mis
la diatriba en su contra. El Diario de la Marina, en su leida sec-
ci6n de "Actualidades", que redactaba la pluma combative de don








MIGUEL ANGEL CABBONELL


Nicolas Rivero, eoment6 acremente sus declaraciones. Di6 esto
motivo a que se conceptuase a Varona, a la saz6n Vicepresidente
de la Repiiblica, como un agitador de viejos odios y easi se le pre-
sent6, a 61 que no us6 mis arma que la raz6n, con el machete en
alto, amenazando descabezar integristas. Era mi 6poca de panfie-
tario. Me juzgaban utopista porque haeia flamear la bandera de
una Am6rica unida. Y como ejecutaba por igual a la Espafia colo-
nial, al imperialismo yanqui y al gobierno native, 'con excepei6n
de su vicepresidente, sali en defense de 6ste. Conocia su serena
actuaci6n en el pasado. Lo sabia, por las relaciones suyas con mi
padre, bajo la 6gida del Partido Revolucionario Cubano y en la
redacci6n de Patria, hombre muy distant de sentir odio contra
hombres o pueblos. Precisamente tenia a mano la coleeci6n de
Patria, de New York, 6rgano de los ideals cubanos, fundado por
Marti y dirigido luego por Varona. Y localice un editorial suyo,
de agosto de 1896, dedicado a considerar como justas eiertas apre-
ciaciones political de una carta de Nestor Leonelo Carbonell, mi
padre, que Varona juzgaba, sin embargo, un tanto exaltadas en la
forma. "Por ser de usted --decia 61 a mi padre-, publiqu6 la
carta de hoy, y ya verA usted lo que digo con motive de ella."
"Desde luego -decia Varona en ese articulo, en que funda-
ment6 mi defensa- es innegable el derecho que asiste al sefor
Carbonell para indignarse con aquellos compatriotas nuestros que
intentan oponerse al esfuerzo gigantesco de sus hermanos, por li-
bertar la patria o para mirar eon desvio aquellos otros que dis-
frazan su egoismo de prudencia. Pero tambi6n es cierto que el senior
Carbonell no pide ni ha de pedir a nadie permiso para sentir como
siente, para opinar como opina, ni para hablar como habla. Su
carta, aunque parezea inspirada por casos individuals, pequefios
siempre, tiene sin duda alcance mayor y se espacia por campo mis
vasto. Entendemos que el senior Carbonell tiene realmente a la
vista la conduct que se debe seguir en general, con los cubanos
que hostilizan la revoluei6n y con los que permanecen retraidos,
sin combatirla ni ayudarla. Respecto a los primeros, la conduct
que debemos seguir, nos parece ficil de trazar. Son enemigos, con
el mismo titulo que los espafioles, y se les debe tratar como tales.
Pero la revoluei6n se ha inspirado en un criteria elevadisimo, en
su conduct para con el enemigo. Lo ha combatido con brio; pero
con tal generosidad que no haga impossible tener mariana al lado al








EL VARONA QTJE YO CONOCf


que hoy se tiene enfrente. Quiere que el dia del triunfo, si quedan
tristezas, no queden rencores en torno suyo. Si excluimos al cubano
de esta regla, cualesquiera que sean las razones que a ello nos
impulsen, seria hacerlo de peor condici6n que al espafiol. No pro-
eedi6 asi Bolivar. No procedi6 asi Juirez.
"En cuanto a los segundos, es dificil y espinoso sefialar un
molde de la conduct que haya de observarse con ellos. Y se corre
siempre el peligro de cometer grandes injusticias. Hay retraidos
que lo estin meramente en apariencia y los hay que son ver-
daderos imposibilitados. Initiles hoy para la guerra, pueden ser
muy tiles mariana en la paz... La revoluci6n se inici6 con her-
mosas palabras de concordia. Este debe ser su lema antes y despubs
del triunfo. Ha tenido abiertos sus brazos, y ha pronunciado facil-
mente un generoso perd6n. Esta debe ser su bandera. Para medir
su grandeza, elevemos nuestros corazones; no empequefiezeamos su
obra, mezclando en ella la levadura de pasiones, que siempre son
est6riles. Unamos y no dividamos. Dejemos a los ciegos en medio
de sus tinieblas y a los sordos sepultados en su triste silencio. Dej6-
mosles, sin odio, en su dolorosa soledad. Nos llama la obra de la
patria. Convoquemos a ella a todos los capaces, que en el trabajo
fecundo aprenderin, si lo necesitan, a amar a la patria, que otros
redimieron.
"Y si alguna vez, los recienvenidos se sienten avergonzados por
este pensamiento, volvamos el rostro, y que no adviertan que lo
hemos comprendido. No lo dijo el fundador? Nuestra Repdblica
debe ser cordial."
Estos concepts, que utilic6 en el desquite, desarmaron a sus
adversaries. Varona, por su parte, agradecido y gentil, me escribi6
en seguida: "He leido el articulo en que se sirve usted contestar
al Diario de la Marina, y quedo a usted tanto mis agradecido
euanto menos obligado estaba usted a restablecer la verdad de los
hechos. Demuestra usted un fire amor a la justicia, muy de
alabar, y para mi de agradecer."
Firme en su gratitud, me dirA alguna vez con ternura: "Tengo
yo de atras una vieja deuda con usted."
Y al felicitarme por mi opisculo Los parias, en defense de los
oprobiados, euando todavia Cuba, sus gobiernos, no canalizaban
la corriente societaria, ponder "el brio y la sinceridad con que








MIGUEL ANGEL CARBONELL


defiendo una causa justa, y resume asi, generoso, viejos afectos:
"Bien se conoce que es usted uno de los Carbonell."
Su gentileza se confunde a veces con la humildad. "Grandes
preocupaciones -le describe a mi padre en agosto de 1897-, me
ban hecho retardar la contestaci6n a su important carta; y he
dado lugar a que llegue su nota del 17. Estoy muy de acuerdo
con cuanto me dice usted, y espero con impaciencia al sefor
Hernandez."
Por esa misma 6poca las intrigas que toda obra humana en-
cuentra en el camino, provocan su renuncia. "Como he dejado
de ser director de Patria -escribe, siempre delicado, a mi padre-
me dispongo a entregar sus articulos al senior Delegado." Son cons-
tantes sus pruebas de afecto: "Su colaboraci6n me ha sido y me
sera siempre muy grata"... "Escribame cuando pueda." "Vea lo
que digo hoy con motivo de su earta." "Usted esti en mejores
condiciones que otros muchos para comprender mi situaci6n y mi
disposici6n de animo." "Usted conoce demasiado, por bien triste
experiencia, lo que cuesta mantener eiertol ideales en los tiempos
revueltos en que los pueblos fian a la violencia la reivindicaci6n
de sus derechos." "El recuerdo de los sacrificios que Vd. y
tantos otros se impusieron por el bien de Cuba, no debe apartarse
nunca de nuestra memorial .
Cuando en noviembre de 1923 le precede el viejo amigo en el
viaje definitive, no pudiendo acompafiarnos por su estado de salud,
describe: "Con dolor tomo la pluma para asociarme cordialmente
a la gran pena de amigos como ustedes por la p6rdida de un
padre ejemplar que fu6, ademAs, gran ciudadano. Todos en Cuba
somos hoy dolientes; ustedes con double titulo... Es bello trasponer
el horizonte rodeado de tanto amor y entire tantas bendiciones."
Y esa ternura se reitera en carta a Jos6 Manuel, en noviembre
de 1927: "Como s6 el gran amor que usted y sus hermanos profe-
saban a sus padres, me doy cuenta de cuanto significa para ustedes
la muerte de su buena madre. Para estar de alglin modo junto a
ustedes les envio estas lines y un abrazo."
Una prueba mis de la sensibilidad alerta de aquella flor de
mdrmol. La amistad de Esteban Borrero Echeverria habia calado
en lo hondo de su ser. Cuando este gran cubano -paradigma de
nuestras letras- se va del mundo por la puerta trAgica, en 1906,
Varona describe una pagina conmovedora para El Figaro. Y euando








EL VARONA QUE YO CONOCI


la lee a su director, el poeta Manuel Serafin Pichardo, aquel Va-
rona, tenido por flemftico, se enterneei6 a extreme tal, que la voz
tremula denunci6 pronto el llanto, que ahog6 al fin sus ultimas
palabras.
Puedo afirmar que jams le vi nublado el juicio por encono
o malquerencia alguna. El odio y la ira no movieron nunca su
pluma ni su palabra. Enemigos, no le faltaron. Contra ellos,
cuando mis, apel6 a lo festivo o a lo ir6nico. En ellos pens6, tal
vez, cuando despite asi a Chac6n y Calvo, en el portal de su mo-
desta casa de Vicepresidente de la Repfiblica: "Vaya usted con
Dios. iDicen tantas cosas de mi!... Y, ya usted ve, vivo en Villa
Fe."
Uno de los vicios cubanos que mis inquietaba su espiritu, hecho
al andlisis, era la facilidad con que en nuestro ambiente se im-
provisan genios. Eserupuloso en dar a eada uno lo que en justicia
le correspondiera, surgi6 la oportunidad de poner a prueba su
cabal sentido de la media. Finalizaba el segundo period presi-
dencial del mayor general Mario G. Menocal. Un cubano de buena
hoja de servicios en la guerra de independencia y de prestigio cien-
tifico, habia muerto en el ejercicio de un cargo ejecutivo en el
Gabinete. Era yo, a la saz6n, Secretario de Redacci6n del Heralda
de Cuba, el de la etapa gloriosa de MArquez Sterling, de Ferrara
y Mendieta, no el claudicante de su credo ejemplar. Se enviaron
redactores a distintos representatives en solicitud de unas lines
sobre la personalidad del caido. Consultado Varona, juzgando, sin
duda, excesiva la apoteosis, evoc6 una expresi6n clAsica espafola,
familiar a su humanismo, y que Pereda usa donosamente en "Soti-
leza", y declar6, seco y cortante: "yo no inflo perros".
Por nuestro trato familiar con l1, pude penetrar hasta sus
antipatias. La mis relevant constituiala un ilustre jurisperito,
escritor y conferenciante, como 61 tambi6n compafero nuestro en
esta Corporaci6n: Mariano Aramburo. No era menor la que
Aramburo experimentaba por 61: "Usted siempre con su San
Varona" -le decia, mordaz al querido y admirado Jose Maria
Chac6n y Calvo-. La alergia no habia asomado todavia come
syndrome; pero yo pienso que estos dos insignes cubanos la
objetivaron antes de que se fijara y normara su sintomatologia por
la ciencia m6dica. Baste decir que el espiritu cordial de los Car-
bonell no pudo ser en este caso, como en tantos otros, puente de








MIGUEL ANGEL CARBONELL


uni6n. Visitantes nuestros los dos e igualmente reverenciados, a
veces procurfbamos la no coincidencia para que no se repitiera
el encuentro de otros dos al6rgicos del mismo tipo: los doctors
Federico Torralbas y Wen Gilvez.
Ya Varona habia hecho su ingreso en la Academia cuando Aram-
buro vino a ella, sin el voto, desde luego, de Varona. Su tema de
recepci6n fu6 La divina palabra. Le contest, hablando sobre La
palabra libre, mi hermano N6stor. Aramburo quiso conocer, con
anterioridad al dia de la sesi6n solemne, el discurso de bienvenida.
Y fu6 complacido. "Todo en 61 -dijo Aramburo al escucharlo-
colma cuanto pudiera ambicionar; pero, para no amargArmelo
-agreg6- yo le suplico, N6stor, y estoy invocando nuestra antigua
amistad, que *uprima el nombre de Varona." Referiase Aramburo
a la alusi6n que en el texto se hacia al "mis luz" que como leyenda
lleva nuestra medalla acad6mica, puesta por la mano pr6cer de
Enrique Josb Varona. N6stor, apoyandose precisamente en la
amistad invocada, le record que no era menor la que le unia a
Varona. "Yo, por reconciliarlos, agotaria todos los recursos; pero
jams me inclinar6 a uno con detrimento del otro. Y seria lastimar
a Varona, acceder a su ruego." La frase protestada qued6 en fire.
Aramburo tuvo que pasar el mal rato. Varona, por su parte, que
nunca supo de este sucedido, escribi6 a N6stor, con elusi6n del
recipiendario: "acabo de leer su discurso de la Academia, tan ieno
de ideas. Permitame darle las gracias por el carifoso recuerdo
que me dedic6."
Un juicio critic mio, sobre las Doctrinas juridicas, de Mariano
Aramburo, en el que enfoco la political arbitraria de los norteame-
ricanos en nuestros asuntos p-iblicos, muy concorde, por cierto,
con las p6rfidas instrucciones del Gobierno de Washington, un afo
antes de que estallara la guerra con Espafia, movi6 a Varona a
escribirme. Luego de felicitarme, me dice: "Por cierto que me
ban ilamado grandemente la atenci6n las Instrucciones Secretas
de la Secretaria de la Guerra de los Estados Unidos, que copia
ousted. Importa much poner en claro la autenticidad de ese docu-
mento, dado a conocer aqui, segiin parece, por el senior Gandarilla.
Terreno muy resbaladizo para la critical hist6rica, por el mismo
caricter de secret que se atribuye al document. Bien merece el
punto que usted le dedique su atenci6n y su talento"








EL VABONA QUE YO CONOCf


Una vez mis se ajust6 Varona a su prediea, optando por pecar
de omiso antes que ser reo de parcialidad.
La gentileza de Varona se pone de relieve cuando dice a mi
hermano Nestor: "Debo una explicaci6n a su buena amistad. El
senior Catala me pidi6 unos cuantos ejemplares de mis poemitas,
para individuos de la Academia, sin darme los nombres ( pensaria
en el de Aramburo?). Despu6s supe que usted y Jose Manuel
estaban entire ellos. Me seria muy grato poner a su ejemplar mi
dedicatoria, cuando a usted le sea c6modo enviarmelo."
Cuando Nestor edita un tomo de l1 en su Biblioteca Cuba, luego
de publicar pequefios tomos de Marti, CUspedes y otros grandes
cubanos, le dice: "En realidad soy yo quien esti obligado a usted,
por haberme heeho lugar en tan ilustre compafiia. Mucho le debo
ademis por las nobles palabras de que hace preceder usted mis
escritos, y me es grato reconocerlo."
Cuando en una y otra ocasi6n, ante los males piiblicos, com-
partiamos su juicio, nos decia: "Si no conociera de sobra la bondad
con que ustedes me miran y distinguen, me sorprenderia que dieran
tanto valor a declaraciones que no tienen otro sino el de la sin-
ceridad." Y agregaba: "Pero el que no me sorprenda no quiere
decir que no se los agradezca. Y tanto mis cuando la aprobaci6n
proviene de ustedes."
Es esclavo de la exactitud. Cuando en 1917 Nestor fund, para
los nifios, la revista Don Pepe, y le pide su colaboraci6n, describe:
"Su amable carta me encuentra ocupado en un pequefio trabajo,
un pr61ogo; pero que me roba tiempo, pues el medico no quiere
que me ataree. Cuanto salga de esto tratar6 de complacer a usted,
escribiendo algo para su Don Pepe, es decir que escribire las lines
que usted me pide, pero sin asegurarle que serAn para el primer
nimero."'
Don Pepe le interest much, y reiteradamente lo demuestra:
"Ahi le va ese cuenteeito para su Don Pepe." "Recibo su revista
utilisima que merece todo mi aplauso." Y luego, esta apostilla
conmovedora: "En cuanto la leo, la pongo en manos de un nifio
de los que no pueden suscribirse."
Para nosotros, siempre tiene la indulgeneia y la bondad a floor
de labio. Hablando de Marti, se vuelve a Nestor: "No tenemos con
que pagar a usted -le dice- este gran servicio de no dejar que-








MIGUEL ANGEL CARBONELL


se disperse y deseonozca nada de lo que sali6 de esa pluma maravi-
llosa." Y cuando nos adjudica a los tres la cualidad oratoria y Nestor
se excluye de ella, interrumpe: "aunque usted no quiera llamar
discursos a los suyos, discursos, y muy elocuentes, los llamamos los
demis." Son constantes sus frases de reconocimiento y de carifio:
"Para los que como ustedes tienen el pecho abierto a la voz de la
patria, habl6 el domingo. Esa es la compaiiia que quiero." "Digno
de todo aplauso es su infatigable patriotismo, describe a N4stor.
"A 41 debemos su notable libro Pr6ceres; y yo a su afecto de usted
las amables lines con que me lo envia. jpQu bien saben estas
paginas a los que aprecian la gran fuerza que constituyen la me-
moria y el ejemplo de los precursores!"
Conservo inmdita, una de sus ultimas piginas. Fu4 en enero
de 1932, con motive de una revista, Bolivar, que proyect6 mi
sobrino N6stor; pero que se qued6 en promesa. Su pensamiento
toca en lo que de fundamental persigue hoy el hombre, todavia
desorientado: seguridad social. Como siempre, su mirada penetr6
el porvenir.
"No ha habido -dice- ningin grande hombre en la America
Espafiola, de Bolivar a Marti, que no haya sentado como primer
articulo de su c6digo politico la necesidad de la uni6n de nuestros
pueblos. Y no ha habido, en paises de origen, lengua y maneras
de pensar comunes, como 6stos, desuni6n mis complete. Las causes
han sido varias; pero la fundamental estriba en la pugna de sus
intereses materials.
"Como el hombre, ante todo, vive de pan, la pesquisa de los
medios de eliminar ese antagonismo result la tarea, ardua, pero
nobilisima, que se impone a nuestros pensadores".
Un mes antes de la revoluci6n de agosto de 1933, en acto cele-
brado en el Circulo de Bellas Artes por el colegio "N6stor Leonelo
Carbonell", no pudiendo, por su delicado estado de salud, presi-
dirlo, escribi6 a mi sobrina Maria, su director, unas lines lenas
de preoeupaci6n por el moment alborotado y sangriento que vivia
Cuba, y previsoramente advertia: "Cuidemos much el procedi-
miento, porque no hay que olvidar que los hombres pasan; pero
que la patria queda".
Un nexo mis nos vinculaba: la devoci6n por Esteban Borrero
Echeverria. Un dia evocaba mi padre con ternura al que fuera su
compafiero en las filas del Batall6n Primero de Linea. Varona oia








EL VARONA QUE YO CONOCf


con emocionada atenci6n. Juntos habian marchado a la toma de
Bayamo. Juntos habian sufrido detenci6n circunstancial a la muerte
del general Honorato del Castillo, ocasi6n en que se sospech6 que
el h6roe cubano hubiera sido victim de algin atentado por ciertas
desavenencias existentes entire la tropa y el general Manuel de
Quesada. Juntos habian sufrido las vicisitudes de la vida. Se
interest 61 vivamente por aquella acci6n en la historic de Borrero,
y desdobl6 la cinta de las evocaeiones. Habl6 del pasado legendario;
de su juventud, alejada del estruendo del combat. Y a trav6s de
sus palabras, que no rehuian diseceionar su circunstancial inhi-
bici6n, yo reconstruia el medio y el hombre.
Como Juan Montalvo en la soledad aldeana de Ambato, Varona
fu6 autodidacta en el ambiente piovinciano de Camagiiey. No era
asiduo a las tertulias en que la juventud ardia en la fiebre teori-
zante del revolucionarismo frances del 89 ni habiase comprometido,
por tanto, con los que con Salvador Cisneros, los Arango y los
Agramonte conspiraban contra la dominaci6n espaiiola. Cuanda
en noviembre de 1869 se invita a la juventud a ofrecer en Las
Clavellinas heroic resonancia al grito libertador de C6spedes en
La Demajagua, Varona acude a la cita; pero vuelve a la ciudad.
Su espiritu, no despierta en lo inmediato al ansia emancipadora;
sino que continue atemperado a la convivencia cordial con la Me-
tr6polis. Su adolescencia no tuvo en el hogar mis desenvolvimiento
que el de la tradiei6n y el libro. Del padre, le viene el espiritu
universalista. Estudia misica e idiomas. Y aunque educado en
los Escolapios, no se inclina a la fe; sino a la ciencia. No repara
en las heridas de su pueblo y en la necesidad de crearle puesto
digno entire las naciones. Era el joven de casa acomodada que
distraia sus ocios en traducir versos griegos y latinos, que a los
diez y seis aflos se adiestraba en los buenos models renacentistas
y apuraba los tesoros inagotables del siglo de oro espafiol. No por
esto se apegara luego a lo clAsico. Por el contrario, se pronunciari
contra el clasicismo en avidez de nueva sensibilidad literaria y
artistic.
Su abstenci6n frente al movimiento separatist responded a sus
ideas, a su ambiente, a su espiritu reposado, sin resonancia po-
pular, a su auto-comprensi6n de que su papel no estaba en la
manigua, ni habia tenido tampoco el calado de la idea perseguida
como cuadra a hombres de su temperament. Acaso dud6 de la









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eficacia de los medios puestos en acci6n o no crey6 justificado
apelar a la violencia antes de buscar por la raz6n soluciones
de orden. Es un derecho que no se puede negar al joven bibli6filo,
preocupado en lo circunstaneial de hallar algin incunable.
Es muy faeil, a la distancia cercana a un siglo, cuando ya cono-
cemos la estatura de los hombres que iniciaron la d6cada portentosa,
fijar cuil debi6 ser la posici6n de Varona. Los acontecimientos
hist6ricos han de medirse en su medio, en su 6poca. Juzgadas asi
las cosas, cabe pensar que al espiritu meditative de Varona no
inspirara suficiente conflanza el movimiento. Casado a los diez y
seis afos, sin entusiasmo por la fronda, sin haber hecho mAs que
vida de hogar, con misi6n muy distinta a la del peleador, 1 qu6
de extrafio que Varona permaneciese alejado del conflict? Acep-
temos, con criterio exigente, que err6; pero el porvenir le brindara
caminos en que redimirse holgadamente de su transici6n absten-
eionista y su propio hijo vendra a ocupar puesto distinguido en
el Ej6reito Libertador. La publicaci6n, en 1870, euando Cuba lleva
tres afos de guerra, de la alegoria dramatica La Hija Prodiga,
donde Cuba arrepentida se inclinarA contrita ante la Madre Patria,
estA patentizando que no compartia por entonces la profesi6n sepa-
ratista. El, que fu6 hombre de tan austeros principios, y no soslay6
jams posici6n alguna de conduct, aparte haber publicado decla-
raciones en Patria, en relaci6n con su lamentable obra, aclarando
su actitud, no rehuy6 siquiera comentarla en sus conversaciones.
Recordando a los grandes del 68, se lamentaba de no haber com-
partido su ideario, confesando no conocer entonees, la historic colo-
nial de Espafia, de la que abjur6 al ser testigo de la profanaci6n
del cadaver de Ignacio Agramonte.
Lo que se ve en 61 como contradictorio, no es sino cambio de
estaci6n en el process evolutivo. El caricter es el normador de
la direcci6n. No es un distintivo invariable de que el individuo
viene al mundo dotado; sino un regulador de la conduct, que se
nutre y avanza o se frustra en los recorridos atormentados
del vivir. Como es flexible, puede, en lo que pudi6ramos l1amar
sus didstoles o sistoles, ser meta de progress o de reacci6n.
Estas transformaciones o mutaciones del caricter son las que
dan al Varona juvenile el color de sometimiento que se ex-
presa en los versos intraseendentes de La Hija Pr6diga; pero
seria near la evoluci6n el exigirle que porque en el inicio equivoc6








EL VARONA QUE YO CONOCI


el camino no desande lo andado. Lo censurable seria lo contrario.
Haber empezado la buena ruta y abandonarla luego encallando en
ruta absolutista. Lo que import es la integridad de la conduct.
No hay ruta negative euando se sigue con desinter6s, fijos los ojos
en el bien comin. Lo desdefiable es estar, como muchos, en lo so-
matico, en la line mejor, y tener el espiritu quintacolumnista,
Varona, cualquiera que fuese su posici6n, estaba respaldado por
la insospechable sinceridad de la actuaci6n.
La poesia y el panorama del pensamiento mundial, seran su
refugio mientras su pueblo ensaya el primer gesto liberador. Su
inconformidad le obligara a variar el rumbo. Y la oscilaci6n de
brfjula le inclinara a buscar en la entidad humana el equilibrio
social. Lo que es en 61 brote conmotivo se tornara emotivo. No le
impresionari el choque externo por via emotional. El especticulo
de la injusticia herira su retina. Y el poeta y ensayista filos6fico,
bajara al subsuelo y se tornara en el escritor de concept ajustado,
exacto. Y el grito del esclavo herira sus fibras en lo intimo. Y la
vileza de la servidumbre que sufre su patria subrogara su concept
de dependencia political en angustia separatist. El colono humi-
llado, comienza a sentirse hombre libre. Y el cambio se ha operado
por via de reflexi6n.
Hasta los treinta afios, puede afirmarse que Varona carece de
orientaci6n. Lo vital despertara una actitud. Metafisica JamAs
asoma en 61. Un aspirante a fil6sofo asistematico no parece con-
finante con la vocaci6n. SerA, en todo caso, un comentarista de
la filosofia o, mis bien, de cierta filosofia. La filosofia liberal, sin
la traba del sistema, orientara sus pasos, cuando ya ha cesado en
los campos de su patria la guerra necesaria.
Ya para entonces su espiritu reflexivo ha tamizado ideas. El
prisma le ha permitido la descomposici6n de los colors. Ajusta
calidades, pesa contenidos. La intelecci6n es su rayo promisor.
La raz6n seri su fuerza. La condueta su imposici6n. La moral
su imperative eateg6rico. El politico tibio de la d6eada en guerra,
luego de evolucionar hacia el autonomismo, Partido que le elegira
diputado a las Cortes espafolas, se tornara en el propagandist
responsible de la nueva guerra. Varona no era entonces, despu6s
rehus6 serlo, un fil6sofo, al menos en lo que yo creo entender que
es un fil6sofo. Con haber sido importador del contenido del pen-
samiento universal, en una hora caliginosa de la conciencia cubana,








MIGUEL ANGEL CARBONELL


ya hizo bastante. Con haber orientado y sefialado una 6tica exigente
a una sociedad envilecida a los pies del despotismo, grande fu6
su pr6dica. Con haberse mostrado reflexivo para auscultar la con-
ciencia de su patria y darle eimientos de cultural, nos brind6 las
primicias de un mundo nuevo. Por lo demis, ni 61 se crey6 fi-
16sofo, ni quiso serlo. Era sabio y se juzg6 siempre estudiante.
Pudo ser juez y no asumi6 jamfs el papel de tal. Brill6 entire
maestros, y no se alter6 su idiosincrasia. Fu6 austero; pero jams
desdefioso. No le cal6 la entrafia la sensibleria. Fu6 sensible por
autorreflexi6n. Examinesele, jizguesele. Son bandazos, que al fin
dan, despu6s del 90, una postura definida en lo politico, orientadora
en el pensamiento, humana en el sentir, constructive e integradora
hasta en la hora de la demolici6n. Varona es mis bien un gran
maestro de psicologia. Indaga en lo intimo del yo, que sigue siendo
deseonoeido. No es un creador de escuela; ni siquiera un sectario
de determinada escuela. S61o lo empirico atraeri su atenci6n.
Encallari en el positivismo, filosofia sin esencias, de relative con-
tenido cultural. No cabe duda de que Montoro represents al res-
pecto, con la profesi6n jegueliana, un mayor sentido de superaci6n
cultural para la no conformada sociedad colonial. Si Varona ha
influido mAs que Montoro sobre la conciencia mayoritaria es pre-
cisamente, porque represent una filosofia mis a tono con la eultura
media cubana, aparte el modo tan suyo, de Varona, de interpreter
un andamiaje filos6fico de possible abareaci6n. Si la mayor suma
de madurez de un grupo social, o cerrando mis la expresi6n, si
la cultural de un grupo human la ofrece la abarcaci6n de una
metafisica, dicho queda que el positivismo no podia darnos lo que
no tenia. Varona, pues, orient su proselitismo, oscilante luego,
hacia una movilizaci6n esencialmente political. Su reform de nues-
tra ensefianza, emanada de un enfoque positivista, es el mejor
colorario de este postulado.
La conduct imprime el tono a cuanto dice o describe. Es
un meditative, a bien que alguna vez tenga el arte como eivilizador,
porque provoca la hipertensi6n emotional del hombre. Va, sin
embargo, easi siempre, contrastando raras frondosidades verbales,
que no dan su t6nica, a lo intimo del yo. Todo lo ve y a todos.
Va a la obra ajena armado de sagacidad, y deslumbra. Indaga
en lo hist6rico, traza en pinceladas sobrias el ambiente social, dis-
crimina, anatematiza, eselarece; pero el lente que utiliza tiene







EL VARONA QUE YO CONOCi


casi siempre color politico. Desde que se convenee que nada puede
esperar Cuba de su Metr6polis, el hombre de libros ha cedido el
paso al hombre real. Y estudie o juzgue obra de pensamiento o
de arte, el separatist estf siempre en potencia. Acaso se adivina
en su expresi6n alguna vez la crudeza del que no se perdona haber
retardado diez afios la copia del natural de la Colonia en el nega-
tivo de su juicio. Eso explica ciertas reincidencias acusatorias
de la funei6n colonial espafiola, ya observadas por Vitier, sin
concesiones, que no estarian en muchos casos exentas de justicia, a
la naci6n que no siempre fu6 responsible de que sus mandatarios no
acomodasen a su vision estrecha de avaricia y despotismo los con-
tenidos sustanciales de sus leyes de Indias.
Cuando invoco y evoco a Varona, no le aditamento el dictado
de fil6sofo, porque he pensado siempre que su labor filos6fica en
un orden riguroso de valoraciones, no daria un resultado positive,
quiero decir que no acusaria originalidad, salvo alguno que otro
atisbo o premonici6n en sus ensayos de psicologia, mientras que
el escritor, el critic y el humanista que es Varona, nutrido de
ciencia y de fastuosa resonancia vital, dificilmente hallara supe-
radores. Yo afirmaria que Varona vive, se agita, trasciende a trav6s
del tiempo y la distancia, no por sus conferencias filos6ficas; sino
por su enfoque critic, por su exigente poder de sintesis, por su
intensidad y su intenci6n. Su estatua no la tallara su abortada fe
positivista; sino lo que acumul6 en sinergia social, de cara a las
desventuras de su pueblo, antes y despu6s de la Repiblica. La
veta de su ideario, es eminentemente political. Y por verle color
de madurez political se embarc6 acaso en el earro asistematico del
positivismo. Yo afirmaria que se ali6 a 61 porque lo erey6 el mAs
ficil medio para orientar la conciencia de la Naci6n en la anar-
quizada y rudimentaria mentalidad del colono sojuzgado. Por-
que a su criterio, a su lento y tenaz acumular saber, a sus
dies afios de gabinete, alejado del estruendo revolucionario, alma-
cenando reserves, poeo podia decir y orientar una filosofia sin meta-
fisica. Tanto mis rara la elecci6n en quien de continue, en el
ensayo breve, en el articulo, en la conversaci6n o en la carta,
desliza, como fragments de astros, concepts definitivos para una
ciencia de los valores; antinomias precisas entire lo que es y lo que
debiera ser; entire lo verdadero y lo falso; entire la imposici6n
de facto y el derecho que la contrast. Vitier, que tanto lo ha estu-







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diado y con tanto calor de simpatia, I no parece, por exclusion,
dudar tambien de la catalogaci6n de Varona como fil6sofo, cuando
afirma "que Varona esti sobre todo en sus articulos? No la
niega Gast6n Baquero cuando afirma que "era un eubano dema-
siado cogido en la trama de lo temporal, demasiado doliente de
nuestra vida social y political, para restarle a la contemplaci6n de
6sta el tiempo que requeria la contemplaci6n de las ideas?" Que ni
el propio Varona se afiliaba a la filosofia como vocaci6n centraliza-
dora de su voluntad y su saber, formulalo en conclusion a que lega
al enjuiciar a Taine: "La abstracci6n -dice- es una necesidad
imperiosa del espiritu filos6fico y aun del espiritu en general. Pero
no hay nada que tome mis pronto viento y se remote a cien
leguas de la realidad rastrera, que la abstracei6n. Al abstraernos
no vemos mas que un lado, a veces una sola faceta, quizas una
simple arista. Y la realidad es un poliedro de mil carss" Asi
enfoc6 61 la vida cubana desde Yara al Zanj6n, y, advertido, baj6
del gabinete al Agora para utilizar el prisma, que fragment en
colors el objeto. Desde entonces, estudiara en el laboratorio de la
vida, de frente al debate.
MAs que como un pesimista, ve, en todo caso, como un impre-
sionista de la filosofia. Las tinieblas en que a menudo envuelve
su espiritu, son reflejo de lo que observa. No le salen del hond6n
del alma. Las copia del natural. De ahi que su llamado pesimismo
no est6 en inhibici6n a tono con su contenido; sino nutrido de
incitaciones que invitan a subrogar una mayordomia por una na-
ci6n. Con raz6n ha podido decir Agramonte: "En vez de desli-
zarse suavemente solo en el esquife de una fe afirmativa, se legara
a ver que su escepticismo, como actitud filos6fica, se dota de un
caricter no negative, sino creador."
Cuando el torbellino de las nuevas ideas surgidas a raiz del
Convenio del Zanj6n, le hace abandonar su ciudad natal, car-
gado de familiar y quebrantada la economic de sus mayores, para
alistarse en las filas del Partido Liberal, surgido sobre la guerra
vencida, el hombre que es Varona viene ya formado. SerA en La
revista de Cuba, de Jos6 Antonio Cortina; y en La revista cubana,
que la sucede, por Varona fundada y dirigida, donde destacara su
maestria critical.
Tanto sus conferencias sobre L6gica, como las de Etica y Psico-
logia, brindan a Cuba presencia entire los guias y estudiosos del







EL VARONA QUE YO CONO~f


pensamiento europeo y americano. Estas mismas disciplines, que
profesara en la catedra, le darian en la Universidad de La Habana,
aun despu6s de abandonarla, trascendencia tal, que a su olvidado
retire fu6 a buscar orientaciones la juventud estudiantil, frente
a la negaci6n de todo derecho que caracterizaba la vida cubana
durante los iltimos afios del Gobierno de Machado. Y fu6 su austera
figure de pensador, desde entonces, acaso como no lo habia sido,
para nuestra desventura, durante los periods anteriores, lbaro
y dogma.
La dignidad publica esti en deuda con 61. Fu6 el rebelde civil
por exceleneia. Anatematiz6. No se code6 con la injusticia ni ad-
miti6 asumir en ningin moment una actitud panglosiana conven-
cional ante las desventuras de su tierra.
El fervor de patria no fu6 en Varona sibito brote expresado
en manifestaciones exaltadas sin contenido trascendente para lo
porvenir; sino grito consciente, cargado de tradici6n y grivido
de madurez. Por eso vino tarde a la consecuci6n del ideal, cuando
ya se sinti6 apto para la contribuci6n, con raz6n fundamentada
para destruir el organismo resquebrajado y gangrenado de la ad-
ministraci6n colonial y fecundar en la conciencia de sus conciu-
dadanos la aurora de un dichoso amanecer. No le preocupa tanto
lo que sabe que se destruirA inevitablemente en eumplimiento
de incontrastables fuerzas biol6gicas, como lo que ha de levan-
tarse sobre los escombros de la factoria. Ya en 61 esti estructurada
la patria; pero como esa patria no tiene color jacobino, se le
tendra acaso por tibio o por indiferente. De ahi que no fuera,
y no lo fu6 en ningdn moment, un hombre popular. Los
corazones patriots estaban en la hora demoledora, cuando ya 61
se les anticipaba en la hora de la reconstrucci6n y el desenvolvi-
miento de la idea fecunda. Lo que era en 61 valor primordial:
sustancia para futures realidades, era en los mis agitaci6n vio-
lenta, hecha al rev6s que vuelea una sociedad: no al espiritu
creador que la conforma. Por su origen, por su educaci6n, por
cuesti6n temperamental, era hombre hecho a la discipline del es-
tudio. Aun para guerrear, la raz6n era su combustible. Firmes
las races en la tierra native, pensaba mis en su porvenir que en
su present. El studio le di6 perspectives de lejania.
Estadista y pensador, no sujet6 su libre enjuiciamiento a nin-
guna diseiplina de persona o de grupo. Reci6n eleeto vicepresi-








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dente de la Repfiblica, combatia, desde esta misma tribune, las
practices y procedimientos de su compafiero en el Ejecutivo y del
Partido que le di6 la victoria. No comparti6 en ningin moment
la arbitrariedad ni la ambici6n. Y cuando vi6 que el funesto prin-
cipio reeleeeionista comprometia el sufragio, rehus6 figurar de
nuevo en la candidatura presidential del Partido Conservador,
que dirigia, sin que nadie notase, al abandonar la investidura,
diferencia alguna en su persona o en su modo de vida, porque ni
en el poder ni fuera de 61, dej6 de ser el hombre sencillo, austero,
que distraia el viaje en la lectura, inclinado tenazmente sobre
un libro.
Cuando a veces lo veo catalogado, con miras sectarias, en los
linderos casi del extremismo rojo, pienso que no lo conocieron ni
le han leido con provecho, porque sus ideas no fueron nunca pola-
rizadas; sino especie de consorcio entire el radicalismo liberal y el
conservadorismo respetuoso de la tradici6n y de la ley. El mismo
se pint6 cuando remedando al fundador del positivismo, dijo: ni
servil, ni sedicioso.
Mirando hacia lo politico, hacia la Repfiblica, que domin6 el
conjunto de su obra, c6mo podriamos ajustarnos a su pr6dica?
Estableciendo, primeramente, la armonia entire autoridad estatal
y sociedad, de modo que las reglas juridicas que son ley del Estado
hallen aplicaci6n just por parte de los gobernantes y respetuoso
acatamiento a ellas de parte de los gobernados. Que es, desgracia-
damente, el aeratismo criollo, resistente al principio de autoridad,
tan causa eficiente de nuestros males piiblicos, como la lenidad
de su aplicaci6n por part de los l1amados a ello por ministerio del
derecho positive que les toca interpreter y aplicar. Cuando el res-
peto a esos sagrados lineamientos no es uniform, prevaleee la
desmoralizaci6n de la vida political y de la vida econ6mica y sufre
quebranto el principio democritico. Cuba no ha escapade al con-
tagio americano de nuestra Am6rica de vivir gestando constitu-
ciones y leyes, contrarrestadas luego por la costumbre. Nos ali-
mentamos de legislaciones especiales cuando lo que hace falta es
aplicaci6n cabal de las vigentes, por deleznables que parezcan. No
hemos estado a trav6s de nuestra accidentada vida republican tan
necesitados de ordenamiento juridico como de material human
amoldado al imperative de su aplicaci6n. Varona no pedia leyes:
elamaba por hombres que desde el poder no inclinasen en su pro-







EL VARONA QUE YO CONOCI


vecho la balanza de la justicia. Maestro de conduct en la citedra y
en la vida active, su voz nos conmin6 al indispensable acoplamiento
entire lo moral y lo social, que acreci6 en vida su escepticismo al
ver de continue violado su postulado. Como am6 la libertad, no
cual sin6nimo de licencia; sino como categoria normada por la ley,
nos pediria la superaci6n de la crisis que sufrimos, ahondada por
el libertinaje, el armamento en corso y la prActica deformadora
del peculado.
Necesitariamos una revisi6n equilibrada y licida de nuestro
regimen fiscal y una visualizaci6n econ6mica que tienda a sa-
cudir la factoria, content con la tributaci6n eterna de la material
prima a los grandes centros manufacturers del Norte. Neeesita-
riamos ofrecerle un estado duefio de si mismo y en process reivin-
dicatorio contra el latifundixf que desposey6 la vida cubana de su
principal soporte econ6mico en el process formative de la Repi-
blica. Imitamos de la Revoluci6n francesa el gesto romantico, el
grito ya ret6rico de libertad, igualdad y fraternidad; pero no
tomamos de los profetas iconoclastas del 89 el apoyo a la masa
rural, que si sufri6 con la guerra la destrucei6n de sus predios
cultivados, habria de sufrir con la libertad la enajenaci6n de la
tierra. Y es que en Cuba, por interferencia del vecino del Norte,
entonces en fiebre hiperimperialista, tuvimos que respetar hasta
las confiseaciones hechas por nuestros enemigos, la propiedad que
usurparon y el dinero indebidamente extraido dentro de la apa-
rentemente derrotada sociedad feudal. No tuvimos la fortune que
asisti6 a los pueblos del Continente de presentarse solidarizados
y con las simpatias del mundo.
En estos iltimos dias han recorrido mis ojos, a ratios empaiados
por la evocaci6n, casi un centenar de sus cartas, a mi padre, a
mis hermanos, a mi. En todas llamea su espiritu, percute su
piedad, vibra su amor a Cuba, da vasta lumbre su espiritu ena-
morado de la verdad. He vuelto a oir su voz, estimulandome: "El
patriotism es gran fuente de inspiraci6n. El de usted, tan clari-
vidente, le ha hecho fijar los ojos en la figure que mis necesitamos
contemplar los cubanos en esta hora oscura, la de Maceo. Porque
para este paladin insigne de nuestra libertad, la patria se cerni6
siempre sobre toda aspiraci6n personal, por justificada que estu-
viese." "Conforta en estos dias oscuros, la dedicaci6n constant
de un espiritu, como el suyo, a los recuerdos que nos dignifican







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y tonifican." "Infatigable es su pluma en honor de Cuba. Admi-
rable me parece ese espiritu, en estos dias de eclipse del sano y
fortificante patriotismo" "Mientras la voz del que se preocupa
por la patria encuentra eco en el coraz6n de los j6venes hay
motives de esperanzas." "Que siga usted pugnando por nues-
tra Cuba."
El separatismo, el concept de una patria conformada en la
tolerancia, la ofrenda al ideal, el anhelo de cultural, la dedicaei6n
comiin, los valores morales, la inconformidad con el medio, la pro-
testa contra toda forma de dictadura, la acci6n en6rgica frente al
imperialismo, todo nos uni6. A pesar de juzgarnos 61 a nosotros
mfs radicales, su conservadorismo reflexivo y nuestro liberalism
fuera de partido y de partidas, marcharon del brazo y nos per-
mitieron una identificaci6n absolute y complete. Y puedo abrigar
la certeza de que s6lo reafirmaba en su correspondencia lo que los
hechos testimoniaron en todo moment a trav6s de una amistad,
anudada de f6rvidos afectos; por nuestra parte, ademAs, de admi-
raci6n devota. Y nos cabe la satisfacci6n de que en la antesala
misma de la muerte, pudo reafirmar aquellas sus palabras cordiales:
"Para los que como ustedes tienen el pecho abierto a la voz de
la patria, habl6 el domingo. Esa es la compafiia que quiero."
No le falt6 en vida. No le faltara mientras vivamos.









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