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Group Title: Necesidades educativas de Puerto Rico. The educational needs of Puerto Rico.
Title: Necesidades educativas de Puerto Rico
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Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00075454/00001
 Material Information
Title: Necesidades educativas de Puerto Rico
Physical Description: 22 p. : ; 18 cm.
Language: Spanish
Creator: Fernós Isern, Antonio, 1895-
Publisher: Office of Puerto Rico
Place of Publication: Washington D. C
Publication Date: 1949
 Subjects
Subject: Education -- Puerto Rico   ( lcsh )
Economic conditions -- Puerto Rico   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
General Note: Text in Spanish and English.
General Note: "Testimony before the Sub-Committee on Education and Labor, House of Representatives, May 25, 1949."
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075454
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000138612
oclc - 24467163
notis - AAQ4697

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NECESIDADES

EDUCATIVAS DE

PUERTO RICO

ANTONIO FERNOS-ISERN
Comisionado Residente de Puerto Rico




The Educational Needs
of Puerto Rico
ANTONIO FERNOS-ISERN
Resident Commissioner of Puerto Rico



Office of Puerno Rico
X 1026 17th Street, N. W., Washington, D. C.

F5 667ne 1949
F566-ne_















UNIVERSITY
OF FLORIDA
LIB R ARIES


THIS VOLUME HAS BEEN
MICROFILMED
BY THE UNIVERSITY OF
FLORIDA LIBRARIES.


__ _






NECESIDADES EDUCATIVAS DE
PUERTO RICO
(Declaracin Rendida Ante el Subcomitt de Educaci6n y Trabajo
de la Cimara de Representantes de los Estados Unidos)
Mayo 25, 1949
Per el DR. ANTONIO FERNOS-ISERN
Comisionado Residente de Puerto Rico en los Estados Unidos
Antes de proceder a declarar especificamente sobre el
proyecto de ley objeto de consideraci6n he de exponer
ante este Comite algunos hechos que presentarin un
cuadro de los antecedentes que han conducido a las con-
diciones econ6micas y sociales que prevalecen actualmente
en Puerto Rico, a fin de que se pueda considerar objetiva-
mente la urgente necesidad de que se otorguen a Puerto
Rico todos los beneficios que ha de proporcionar una ley
de esta naturaleza.
El "Pueblo de Puerto Rico," es una comunidad de
mis de 2,000,000 de habitantes, ciudadanos de los Estados
Unidos, que vive dentro del sistema politico y econ6mico
de los Estados Unidos, en una isla subtropical que tiene
una superficie de 3,500 millas cuadradas. El derecho de
soberania sobre la isla.fu6 cedido por Espafia a los Estados
Unidos por el Tratado de Paris, en 1898. El Congreso de
los Estados Unidos, en ejercicio de la autoridad que le
corresponde sobre la isla, la coloc6 dentro del sistema
econ6mico de los Estados Unidos, del sistema national
de tarifas aduaneras, asi como del sistema politico de los
Estados Unidos, al declarar que las leyes de los Estados
Unidos, salvo unas pocas excepciones, eran aplicables en
Puerto Rico lo mismo que en los Estados Unidos. Esta ha
131




3 1o.q0 7t


sido la situaci6n desde 19oo, afio en que se adopt la
primera ley orginica para la isla. De acuerdo con esa ley
y con la actual ley organica, Puerto Rico no esta sujeto a
los impuestos. federales, pero el gobierno de la isla debe
ser mantenido con los ingresos de la misma. No se hace
para Puerto Rico una asignaci6n federal para el manteni-
miento del gobierno de la isla, tal como la que se hace
para Alaska y Hawai. S61o los servicios federales que el
gobierno federal establezca alli son financiados con fondos
federales. Recientepente se han extendido a Puerto Rico
ciertas leyes de ayuda que han contribuido a que el
gobierno insular preste ciertos servicios gubernamentales
en la localidad. En algunos casos Puerto Rico recibe su
parte sobre la misma base que un estado, en otros no, y
finalmente en otros se le excluye.
A causa de que la isla esta situada en el tr6pico, condi-
ci6n que limita las posibilidades de producci6n a cierto
numero reducido de articulos, y a causa tambien de que
tiene acceso al mercado continental, el azfcar ha Ulegado
a ser nuestro principal product para obtener ingresos en
efectivo. Sin embargo, la producci6n de azfcar tiene en
Puerto Rico una limitaci6n natural. No puede ser cultivada
propiamente en las sierras cafetaleras, sino s61o en las
llanuras bajas y plans de la costa. De las 3,500 millas
cuadradas de Puerto Rico, s61o la mitad es tierra de
labranza y, aun asi, gran parte es accidentada, inadecuada
para la cafia de azicar y s61o apropiada para los cultivos
de tabaco y de caf6. Ademais, el mercado continental para
el azicar puertorriquefio present limitaciones de un ca-
ricter distinto al natural, entire las cuales pueden citarse
las impuestas como resultado de las concesiones otorgadas
durante various decenios a Cuba. El derecho aduanero






para el azficar cubano ha sido reducido una y otra vez.
El volume del azfcar cubano embarcado hacia los
Estados Unidos ha tendido a aumentar. El azdcar cubano
puede ser producido a un costo much mis bajo que el
azicar de Puerto Rico. El resultado ha sido que los precious
y'la demand total del azfcar puertorriquefio hayan
descendido.
Las leyes han impuesto asimismo desde 1935 limita-
ciones a la producci6n del azfcar en Puerto Rico. Por
disposici6n de las leyes vigentes, a Puerto Rico se le
permit colocar en el mercado continental una cuota de
s61o 910,000 toneladas. Asimismo, Puerto Rico s6lo puede
refinar, de las 910,000 toneladas que le es permitido colocar
en el mercado continental estadounidense, no mas de
I26,ooo toneladas. El ron ha encontrado un limitado
mercado en el continent. Durante la guerra la situaci6n
fu6 excepcional para este articulo, pero actualmente las
ventas han disminuido para llegar nuevamente a los
niveles de la preguerra.
En la isla se ha desarrollado una pequefia pero im-
portante industrial de costura, la que debe competir en
el continent con los articulos producidos a bajo costo en
el oriented. La tarifa general es muy baja por lo que hace a
los articulos de costura. En el caso de las Filipinas no se
cobra derecho alguno.
Las ventas de products puertorriquefios a los Estados
Unidos al precio del mercado continental, incluyendo
azicar, tabaco, ron, cigarros y obras de costura, alcan-
zaron la cifra de 200,000,000 de d61ares en el iltimo afio.
Las importaciones de articulos procedentes de los
Estados Unidos efectuadas el afio iltimo, incluyendo ali-
mentos, ropa, calzado, materials de construcci6n, fertili-






zantes, maquinaria, implementos y herramientas, articulos
de oficina, cigarrillos, etc., ascendieron a 337,000,000 de
d61ares. Ellas representan articulos que la isla no produce
y que la poblaci6n de la misma consume a precious que
reflejan no s6lo los valores del mercado continental sino
tambi6n el costo del transport en barcos estadounidenses.
La diferencia entire la cifra de 200,000,000 de d61ares
que represent los products embarcados para los Estados
Unidos y la cantidad de 337,000,000 de d6lares, de articulos
importados, fue cubierta con pagos derivados de:
(1) salaries recibidos por empleados de los servicios
federales en Puerto Rico,
(2) otros desembolsos federales, tales como los gastos
de caracter military,
(3) sumas pagadas a los veterans (75,000 puertorri-
quefios sirvieron durante la segunda guerra mundial
bajo la bandera de los Estados Unidos),
(4) 7,000,000 de d61ares pagados por el Tesoro de los
Estados Unidos a Puerto Rico en conformidad con
las leyes de ayuda que al present se aplican a
Puerto Rico,
(5) economfas acumuladas durante los largos afios de
la guerra en que la escasez de materials necesarios
impedia la compra de los mismos.
El ingreso per cipita es en Puerto Rico menor del 50
por ciento que en Mississippi, el estado cuyo ingreso es
mis bajo. Sin embargo, el costo de vida es en Puerto Rico
mayor en un 25 por ciento que lo es por t6rmino medio en
el continent.
Nosotros tenemos mis de 75,000 desocupados cr6nicos,
que representan una carga sobre el nivel econ6mico de
subsistencia de los trabajadores ocupados, la mayoria
[6]






de los cuales se encuentran realmente subocupados. Ellos
constituyen tambien una carga sobre los ingresos del
gobierno de Puerto Rico, el cual debe proporcionar, en
una escala relativamente muy grande, escuelas y servicios
medicos gratis, lo mismo que, hasta la fecha, una ayuda
direct necesariamente muy limitada para los desocupados
y los subocupados, los ancianos que en sus afios produc-
tivos nunca pudieron economizar para los dias dificiles,
los hu6rfanos cuyos padres no pudieron tomar un seguro
para beneficio de ellos, los ciegos y los incapacitados que
tienen poca o ninguna oportunidad de encontrar trabajo
en un medio econ6mico en que se presentan muy pocas
oportunidades de trabajo afn para los fisicamente capaces.
La transformaci6n de una regi6n altamente agricola en
una economic industrial, process necesario, no puede ser
realizada de la noche a la mafiana. La industrializaci6n
del continent estadounidense, la naci6n mis indus-
trializada de la tierra, requiri6 cierto period de tiempo.
Las dificultades a que tuvieron que hacer frente las in-
dustrias en su primera etapa de desarrollo en los Estados
Unidos no permitian la obtenci6n de los mismos articulos
como tampoco que se produjera a un costo tan favorable
como el que podian alcanzar en esos tiempos las industries
bien desarrolladas de la Gran Bretafia.
A pesar de las graves dificultades que se nos presentan,
y ciertamente a causa de ellas, estamos tratando enbrgica-
mente de industrializar la isla. Es s61o mediante la in-
dustrializaci6n, la urbanizaci6n, los mas altos niveles de
vida, las comodidades y un cambio en el ordenamiento
social, que puede volver a disminuir el indice de la natali-
dad en una regi6n. Si se hubiese fomentado adecuadamente
la industrializaci6n en Puerto Rico hace cincuenta afios,






cuando la poblaci6n era s61o la mitad de lo que es hoy,
no nos veriamos confrontados en Puerto Rico con el
problema actual de la presi6n de la poblaci6n, que tiene re-
percusi6n inequivoca en el continent. El indice de la
natalidad habria disminuido, asi como se ha reducido el
indice de la mortalidad, gracias a la aplicaci6n de metodos
modernos de sanidad. El alto indice desenfrenado de la
natalidad present un serio problema educational al
gobierno insular.
Teniendo en cuenta estos antecedentes, debemos repre-
sentarnos vividamente en la mente la necesidad que tiene
Puerto Rico de la educaci6n, asi como su incapacidad de
realizar una labor complete sin la ayuda exterior. De aqui
la extrema necesidad de la ayuda federal para que se
puedan realizar estos objetivos.
Desde el punto de vista national debemos reconocer que
la ciudadania comfn y la libre actividad dentro de la
esfera econ6mica de los Estados Unidos demandan para
bien de la naci6n en general un minimum de educaci6n
para cada uno de nosotros. El ejercicio de la ciudadania
y las necesidades modernas del empleo y la empresa
requieren educaci6n, no en una sino en todas las secciones
del sistema federal.
El pueblo de Puerto Rico indefectiblemente necesita
que se comprenda la situaci6n desesperada en que se
encuentra, la cual puede ser atribuida en sus various as-
pectos a una prolongada falta de recursos con qu6
desarrollar las labores educativas. Su situaci6n no es
menos aguda que la de la mayoria de las regions poco
desarrolladas, para beneficio de las cuales abri6 las pers-
pectivas de la ayuda tecnol6gica el Presidente Truman
en su mensaje inaugural. Por las mismas razones que
[81






militan en favor de la ayuda a las otras regions poco
desarrolladas asi como por la raz6n adicional de la res-
ponsabilidad national, el problema de Puerto Rico debe
ser abordado conforme a los lineamientos del discurso
inaugural del Presidente.
Puerto Rico necesita algo asi como un plan Truman
ajustado a sus necesidades. Esta idea no debe ser nece-
sariamente realizada como un plan general sino mis bien
como una political general de extender los servicios y la
ayuda nacionales ya proporcionados o en process de ser
proporcionados, los que, en conjunto, significarin la re-
habilitaci6n de Puerto Rico. Entre ellos estan la educaci6n,
el seguro social, la vivienda y la conservaci6n del suelo y de
los recursos hidrol6gicos. Pero la mayoria de estas medidas
no son tan basicas e importantes como la educaci6n.
Nosotros debemos cifrar nuestras esperanzas principal-
mente en nuestros maestros Actualmente el 45 por ciento
de nuestros nifios comprendi-os entire los 5 y los 7 afios
de edad no asisten a la escuela. Los que concurren a las
escuelas no reciben por termino medio mis de cuatro
afios de educaci6n.
Este resultado no es suficiente para alcanzar las mejoras
necesarias en nuestra agriculture, comercio, industrial y
gobiemo. No es esa una preparaci6n suficiente para el
buen ciudadano, el buen padre, el buen trabajador, el
buen hombre de negocio, el buen servidor del estado.(Sin
embargo, pocos y quizd ninguno de los estados y territories
invierten un porcentaje siquiera parecido del total de sus
ingresos al que Puerto Rico invierte en su educaci6n. Tal
porcentaje es no obstante insuficiente, y no podria ser de
otro modo porque la economic no se ha desarrollado lo
suficiente para mantener un sistema adecuado de escuelas.






Solamente en un sistema adecuado de ensefianza es que
debemos confiar para la preparaci6n de nuestros trabaja-
dores de uno o dos decenios futures. Es sobre tal sistema
que debemos edificar nuestras esperanzas y planes para el
fomento de las industries y de la agriculture. Dentro del .
mismo es que se debe preparar al emigrante del future.
Estas son las inflexibles y mudamente trigicas cifras
que presentan el cuadro de las necesidades educacionales
de Puerto Rico en 1948:
A. Entre los nifios de 6 a 18 afios de edad no asistian
a la escuela el 36.45 por ciento en las zonas urbanas,
el 53.17 por ciento en las zonas rurales.
B. De cada Ioo nifios matriculados recibian instrucci6n
s61o medio dia 63 en las zonas urbanas y 8o en las
rurales.
C. El 99 por ciento de los nifios de cinco afios, el 82 por
ciento de los nifios de seis afios y el 62 por ciento de los
nifios de siete afios no asistian a la escuela.
D. Los porcentajes de los nifios de edad escolar que
asistian a la escuela en Puerto Rico y en los Estados
Unidos eran los siguientes:
E.e U.U. Puerto Rico
16-I8 aios.................. 55.1% 12.o%
13-15 afios.................. 77.1% 24o%
6-12 afios.................. 83.6% 64.7%

E. El numero de alumnos por cada maestro constitute
en Puerto Rico una carga demasiado fuerte para la
ensenanza:
EE. U.U. Puerto Rico
Escuelas elementales............ 30.44 5448
Escuelas secundarias............ 2o33 24.69





F. S61o en los estados de Arkansas y Mississippi se pagaba
a los maestros salaries nominales mis bajos que en
Puerto Rico. Sin embargo, a causa del alto costo de la
vida en Puerto Rico, el ingreso efectivo medio de los
maestros puertorriquefios era mis bajo que el de
cualquier estado o territorio de la Uni6n Federal.
G. El ingreso por nifio de edad escolar fu6 en Puerto Rico
de 358 d61ares, es decir aproximadamente la mitad de
la cifra de 693 d61ares que corresponde a Mississippi,
cantidad esta iltima que a su vez represent alrededor
del 28 por ciento del promedio correspondiente a los
Estados Unidos, que ascendi6 a 2,539 d61ares. En otras
palabras, el promedio de los Estados Unidos fu6 siete
veces mayor que el de Puerto Rico.
A fin de poner en practice un program escolar basado
en los niveles medios de educaci6n que prevalecen en
los Estados Unidos, Puerto Rico necesitaria anualmente
al menos 32,000,000 de d61ares ademis de la cifra con
que cuenta actualmente para la educaci6n. Esta es una
esperanza y a la par un objetivo genuine que tiene el
gobierno de Puerto Rico para un future distant.
No obstante, para un future inmediato los objetivos son:
A. Que cada nifio tenga la oportunidad de completar
al menos seis afios de escuela. Esto implica que se
provea lo necesario para la educaci6n de 350,659
nifios que actualmente no asisten a la escuela.
B. Suficientes maestros y salas de classes para que se
imparta instrucci6n durante todo el dia escolar al
73 por ciento de los nifios actualmente matriculados
que ahora reciben s61o instrucci6n parcial.
[11]






C. Una reducci6n en la carga demasiado alta que actual-
mente se ha impuesto a los maestros.
La sola realizaci6n de estos objetivos moderados re-
queriria 5,000 maestros adicionales de escuelas elemen-
tales, lo que representaria, a los niveles medios de los
Estados Unidos, una partida annual de 13,700,000 d61ares.
Si se apartara para Puerto Rico la cifra redonda de
14,000,000 de d61ares se pondria a la disposici6n de
nuestros educadores una suma por cada nifio de edad
escolar un poco menor a la cantidad por nifio a que tiene
derecho el estado de Mississippi conforme a las disposi-
ciones del proyecto de la Cimara de Representantes No.
4643 y del proyecto del Senado No. 246. AMn asi, es evi-
dente que tal suma, revolucionaria en sus efectos sobre
el sistema educativo de Puerto Rico como sin duda lo
seria, no bastaria para sostener un sistema educational de
acuerdo con las normas que prevalecen en general en los
estados. A Puerto Rico le faltarian todavia alrededor de
18,000,000 de d61ares anualmente para mantener tal sis-
tema, suma que quizs podri ser derivada en el future
del aumento en las riquezas resultante de una mejor
educaci6n y mayores oportunidades econ6micas.
Se hace necesario un cambio substantial en el sistema
educativo de Puerto Rico. Si tal cambio no es efectuado
en esta generaci6n, habri que realizarlo en una genera-
ci6n future, cuando el problema sea al menos de mayores
proporciones que hoy dia. Si se le hace frente en debida
forma, el problema sera menor con el transcurso de
los afios.
S61o el ingenio y la habilidad pueden compensar la
falta de recursos. Las oportunidades para que cada cual
reciba educaci6n en Puerto Rico son por tanto much
[121






mis fundamentals que en otras regions en que el de-
sarrollo de los recursos permit la capacitaci6n adecuada.
S61o en las escuelas se pueden porporcionar satisfactoria-
mente oportunidades a los nifios de Puerto Rico, pre-
parindoseles para la vida como ciudadanos, padres de
familiar y coparticipes tiles en la economia de la isla y
del continent.





FEDERAL AID TO EDUCATION
FOR PUERTO RICO
(Testimony before the Sub-Committee on Education and Labor,
House of Representatives)
May 25, 1949
By DR. ANTONIO FERNS ISERN
Resident Commissioner of Puerto Rico
I shall precede my specific testimony on this bill with
the presentation before this Committee of some facts which
will give us the background of the present economic and
social conditions in Puerto Rico, so that the urgent need
for the full benefits of legislation of this type for Puerto.
Rico may be objectively considered.
The "People of Puerto Rico," a community of over
2,000,000 American citizens, live within the United States
political and economic system, in a subtropical island with
an area of 3,500 square miles. Sovereignty over the island
was ceded by Spain to the United States in accordance
with the Treaty of Paris, 1898. The Congress of the United
States, in the use of its authority over the island, placed it
within the economic system of the United States, within
the national tariff system, and within the United States'
political system when it declared United States' laws,
with a few exceptions, applicable in Puerto Rico as in the
United States. This has been so since 19oo when the first
Organic Act for the island was adopted. In accordance with
that law and with the present Organic Act, Puerto Rico
is not subject to federal taxation, but its local government
must be supported with local revenues. No federal appropri-
ation for the support of the local government, such as is






provided for Alaska and Hawaii, is made for Puerto Rico.
Only such federal services as the federal government estab-
lishes therein, are federally financed. Lately some grant-
in-aid laws have been extended to Puerto Rico and have
helped the Insular Government conduct local government
services. In some cases Puerto Rico receives its share on
the same basis as a State; in some it does not; in others it
is excluded.
Because the island is tropical, and therefore restricted
by nature to a certain few products and because it has
access to the mainland as a market, sugar has become our
main cash product. But production of sugar in Puerto
Rico has a natural limitation. It may not be cultivated in
the hilly coffee land but, properly, only in the lower and
level coastal plains. Of Puerto Rico's 3,500 square miles,
only half is arable and, even so, much of it is hilly, not
suitable for sugar cane but only for tobacco and coffee.
Besides, the market for Puerto Rican sugar in the main-
land, has limitations other than the natural... for ex-
ample, those imposed upon it as the result of concessions,
over several decades, to Cuba. The tariff against Cuban
sugar has time after time been lowered, and the volume of
Cuban sugar shipped into the United States has tended to
increase (Cuban sugar may be produced at much lower
costs than Puerto Rican sugar); the result has been that
the trend of prices and the total demand for Puerto Rican
sugar was downward.
Statutory law since 1935 has further limited the produc-
tion of sugar in Puerto Rico. Under present law, Puerto
Rico is allowed to market a quota of only 910,000 tons
on the mainland. Besides, Puerto Rico may refine, out of






the 910,000 tons it may market in the continental United
States not more than 126,000 tons.
Rum has found a limited market on the mainland; it
was exceptional in the war years, but it is back to pre-war
levels now.
A small but important needlework industry has de-
veloped in the island. It must compete in the mainland
market with the low cost production of the Orient. The
general tariff on needlework is very low; in the case of the
Philippines there is no tariff.
Sales of Puerto Rican products to the United States at
mainland market price (and this includes, sugar, tobacco,
rum, cigars and needlework), reached the amount of
$200,000,000 last year.
Importations from the United States last year (and this
means food, clothing, shoes, building materials, fertilizers,
machinery, implements and tools, stationery, cigarettes,
etc.) reached the amount of $337,000,000 for goods which
the island does not produce and which the island's popula-
tion consumes at prices which reflect not only mainland
market values but also the cost of transportation on Ameri-
can flag vessels.
The gap between out-shipment of $200,000,000 worth
of goods and $337,000,000 of in-shipments was filled by
payments derived from:
(1) salaries earned by employees in the federal services
in Puerto Rico,
(2) the result of other federal expenditures, such as in
the military establishments,
(3) outlays to veterans (75,000 Puerto Ricans served
during the Second World War under the American
flag),
[16]






(4) $7,000,000 paid by the United States Treasury to
Puerto Rico under such grant-in-aid laws as up to
the present apply to Puerto Rico,
(5) savings accumulated during the long war years when
scarcity of needed materials prevented purchases.
The average per capital income in Puerto Rico is less than
half that of Mississippi, the lowest income State. The cost
of living in Puerto Rico, however, is 25% higher than the
average in the mainland.
We have more than 75,000 chronically unemployed, a
drag on the economic level of existence of the employed
(most of whom are in fact underemployed). They are a
drag also on the revenues of the Government of Puerto
Rico which must provide, on a relatively very large scale,
free schools, free medical services, and up to now, necessar-
ily meager direct assistance to the unemployed and to the
underemployed, to the old, who in their productive years
could never save for a rainy day, to the orphan children
whose parents could not provide insurance for them, to the
blind and to the handicapped, who have little or no chance
to find work in an economic milieu where there are too
few chances of work even for the able-bodied.
The transformation of a largely agricultural area into
an industrial economy, which must be done, cannot take
place overnight. The industrialization of the mainland,
the most industrialized nation on earth, did not take
place overnight. The difficulties which beset infant indus-
tries in their beginnings in the United States did not allow
for the same performances, or for costs of production as
favorable as those enjoyed by the well developed indus-
tries of Great Britain in those days.
Notwithstanding our grave difficulties, but indeed be-
[17]






cause of them, we are resolutely trying to industrialize
the Island. It is only through industrialization, urbaniza-
tion, higher standards of living, a stake in life, a change in
social patterns, that the birth rate of any area may begin
to decline. If industrialization had been adequately de-
veloped in Puerto Rico fifty years ago, when population
numbered one-half of what it is today, we would not be
facing in Puerto Rico the population pressure problem
we now confront, with unmistakable repercussions on the
mainland. The birth rate would have declined, just as the
death rate, because of the application of modern health
methods, has declined. The unchecked high birth rate
poses a serious educational problem for the insular gov-
ernment.
Against this background we must visualize Puerto Rico's
need for education, and its inability to do a complete job
unaided. Hence, the dire need for federal aid if these
aims are to be accomplished.
From the national point of view we must recognize that
common citizenship and free movement within the eco-
nomic domain of the United States require, for the good
of the nation as a whole, a minimum of education for
everyone of us. The exercise of citizenship and the de-
mands of modern employment and enterprise require edu-
cation, not in one section but in every section of the
Federal system.
The people of Puerto Rico desperately need understand-
ing of their desperate plight, a plight which, in its various
aspects, can be traced back to a longstanding lack of
educational resources, and a plight which is not less acute
than that of most of the depressed areas to which Presi-
dent Truman in his inaugural address held out hope for
[18]-






technological help. For the same reasons that other de-
pressed areas should be helped and for the additional
reason that it is a national responsibility, Puerto Rico's
problem should be approached along the lines of thought
of the President's inaugural address.
Puerto Rico needs something like a Truman plan tail-
ored to fit its needs. This idea need not be carried out as
one comprehensive plan but rather as one comprehensive
policy of extending national services and aids already es-
tablished or in process of being established, which, in
aggregate, would mean rehabilitation for Puerto Rico.
Among these are education, social security, housing, and
soil and water conservation. But most of these measures
are not nearly so basic in importance as education. On
our teachers we must hinge most of our hopes. Today 45%
of our children between 5 and 17 years of age are out of
school. Those who are in school will not average more than
four years of education.
This achievement is not enough for the attainment of
necessary improvements in our agriculture, commerce, in-
dustry and government. It is not enough preparation for
the good citizen, the good parent, the good worker, the
good businessman, the good civil servant. retfew, if any,
states or territories spend anywhere near the percentage of its
total income which Puerto Rico does for education. It is
nevertheless not enough, and it cannot be enough because
the economy is not sufficiently developed to sustain an
adequate school system. On this school system we must
rely for our workers a decade or two from now. On it we
must build our hopes and plans for industrialization and
agriculture. Within it must be prepared the migrant and
emigrant of tomorrow.







These are the stark and mutely tragic figures which
paint the picture of Puerto Rico's educational needs in
1948:
$A. In urban areas 36.45% of the children, 6-18 years,
were out of school; in rural areas, 53.17%.
B. In urban areas, sixty-three and in rural areas eighty
out of every 1oo enrollees received instruction in hlalf-
day sessions.
C. Ninety-nine percent of the five-year olds, 82% of the
six-year olds and 62% of the seven-year olds were not
in school.
D. The percentage of school age children attending school
in Puerto Rico and in the States were as follows:


U.S.
16-18 years.................. 55.x%
13-15 years.................. 77.1%
6-12 years................ 83.6%


P.R.
12.0%
246.%
64.7%


E. The number of pupils per teacher in Puerto Rico con-
stituted an intolerably heavy teaching load:


U.S.
Elementary grades ........... 30.44
Secondary grades ............ 20.33


P.R.
54.48
24.69


F. Only in two states, Arkansas and Mississippi, were
teachers paid nominal salaries lower than in Puerto
Rico. Because of high living costs in Puerto Rico, the
average real income of Puerto Rico teachers, how-
ever, was the lowest of any state or territory in the
Federal Union.
G. The income per child of school age in Puerto Rico was
$358, about half of that in Mississippi, which was
$693. That in Mississippi was about 28% of the U. S.
average, which was $2,539. In other words the U. S
[20]






average was seven times as high as the Puerto Rico
average.
In order to put in effect a school program based upon
average educational standards observed in the United
States, Puerto Rico would annually need, conservatively,
$32,000,000 more than it now has available for education.
This is a legitimate hope and a goal of the Government of
Puerto Rico for the long run.
For the immediate future, however, its goals are these:
A. An opportunity for each child to complete at least
six years of schooling. This means provision for 350,-
659 children now out of school.
B. Enough teachers and class rooms to give full school
day instruction to the 73% of the present school en-
rollment now receiving part-time instruction.
C. A reduction of the intolerably heavy teaching loads
with which teachers now contend.
Merely to give effect to these modest aims would re-
quire 5,000 additional elementary school teachers, provi-
sion for whom, at average U. S. standards, would require
an annual appropriation of $13,700,000oo.
The round sum of $14,000,000, if set aside for Puerto
Rico, would make available to our educators a sum per
school age child somewhat less than the amount per child
for which Mississippi is eligible under the terms of H.R.
4643 and S. 246. Even so, it is obvious that such a sum,
revolutionary in its effects upon Puerto Rico's educa-
tional system as it undoubtedly would be, could not sus-
tain an educational system according to standards preva-
lent in the average state. Puerto Rico would still be
lacking about $i8,ooo,ooo annually to sustain such a
system, a sum which, perhaps, can be raised in the future
[21]






from the incre; .. wealth whlci improved education and
broadc-_ed economic opportunities can create.
A profound change in Puerto Rico's educational system
is called for. If it is not undertaken in this generation, it
will have to be undertaken in a succeeding generation
when the problem will be, if anything, larger than it is
today. Properly attacked now, the problem will diminish
over the years.
Only resourcefulness and ability can make up for lack
of resources. Opportunities for education for everyone in
Puerto Rico are therefore much more fundamental than
in those areas where developed resources support ade-
quate training. Opportunities for the children of Puerto
Rico can only be satisfactorily provided in the school
house where they can be prepared for a good life as a citi-
zen, as a parent and as a useful participant in the economy
of the island and of the mainland.




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