• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Cultura, estilo y resistencia
 Résumé














Group Title: Santeria cubana
Title: La "santería" cubana
CITATION THUMBNAILS PAGE IMAGE ZOOMABLE
Full Citation
STANDARD VIEW MARC VIEW
Permanent Link: http://ufdc.ufl.edu/UF00075436/00001
 Material Information
Title: La "santería" cubana cultura, estilo y resistencia
Physical Description: 413-429 p. : ; 25 cm.
Language: Spanish
Creator: Echánove Trujillo, Carlos A., 1907-
Publisher: s.n.
Place of Publication: n.p
Publication Date: 195-?]
 Subjects
Subject: Santeria   ( lcsh )
Genre: bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Bibliography: Bibliographical footnotes.
General Note: No title page; title taken from caption and first lines of text.
General Note: French summary: p. 428-429.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075436
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001511879
oclc - 24435216
notis - AHC4847

Table of Contents
    Cultura, estilo y resistencia
        Page 413
        Page 414
        Page 415
        Page 416
        Page 417
        Page 418
        Page 419
        Page 420
        Page 421
        Page 422
        Page 423
        Page 424
        Page 425
        Page 426
        Page 427
    Résumé
        Page 428
        Page 429
Full Text












VA SANTERIA >CUBANA
SCultura, estilo y resistencia


PAR

le Professeur CARLOS A. ECHANOVE
(Santiago de Cuba)




Los soci6logos saben bien lo que- debe entenderse por cultural: el
conjunto de logros espirituales y materials de un conglomerado human,
capaz de diferenciar a iste de otro cualquiera. Asi pues, aun los grupos
mAs rudimentarios son susceptibles de poseer una cultural, ya que el
grado de desarrollo de 6sta es s61o cuesti6n de grado, no de esencia. Hay,
por supuesto, cultures bajas, medias y altas pero todas con el mismo
derecho a la denominaci6n de cultural.
Ahora bien, si toda cultural tiene algo especifico, un estilo propio,
tambi6n es cierto que este estilo es resistente al cambio extrinseco, es decir,
al que puede tratar de imponerle otra u otras cultures. Esta resistencia,
mayor o menor segin los casos, existe siempre. Es como una manifes-
taci6n en el piano cultural del fen6meno fisico de la inercia. Que sucede,
pues, cuando una cultural entra en contact con otra que intent substi-
tuirla total o parcialmente? En Am6rica Latina tenemos magnificos y
vivientes ejemplos de ello: lo que result es una hibridacidn, o sea un pro-
ducto en el que los elements de la cultural mencionada persisten, ora
simplementeyuxtapuestos a los de la cultural superveniente, ora mas o menos
estrechamente fundidos a estos l6timos. Pongamos por caso la religion.
Nuestros actuales indigenas () americanos ofrecen tanto ejemplos
de yuxtaposici6n como de fusi6n, bien que esta iltima modalidad sea









414. *....
414 AMERICA
la mis frecuente. Y prueba de que la resistencia de su estilo precolom-
bino ha sido y sigue siendo decisive es que en ningin caso pueden esos
natives ser considerados como cat6licos ortodoxos y si los hay en que
resultan totalmente paganos (1).
Lo anterior va a servirnos para entender cabalmente lo que sigue.
La hibridacidn criollo-negra en Cuba
Los indios de Cuba, como los de otras regions de Latino-Am6rica,
fueron totalmente diezmados por la conquista espafiola, y esto, desde los
primeros tiempos de la colonia. Como, por otra parte, el tipo del conquis-
tador espafiol del siglo XVI y de los pr6ximos subsiguientes siglos era el
del aventurero que busca enriquecerse lo mas ripida y c6modamente
possible, busc6 de inmediato un sucedaneo del taino desaparecido en el
negro africano, que comenz6 a llegar a Cuba, en calidad de esclavo,
proveniente de varias regions del Africa occidental, especialmente de
las aledafias a la desembocadura del Niger, como el Dahomey, Yoruba
y el Congo. Se sabe que no menos de ochenta y cuatro variedades de esos
infelices fueron Ilevadas a Cuba para trabajar en las plantaciones de
az6car, caf6 y otras de menor envergadura.
Ahora bien, al entrar en contact las rudimentarias y, hasta cierto
punto, variadas pequefias cultures africanas con la blanco-criolla, co-
menz6 un lento pero implacable process de hibridaci6n, en el que los
elements de ambos tipos culturales se yuxtaponian o fundian, dando
por resultado una cultural mestiza, que todavia hoy da a la poblaci6n
cubana en general un estilo propio, semejante, por lo demis, al de otras
regions latino-americanas en las que, mis o menos, se dieron las mismas
causes y, por tanto, resultaron los mismos efectos. Entre esas causes
figure, por supuesto, la practice inexistencia de un sector indigena que
hiciese contrapeso, como lo ha hecho en otros paises del Nuevo Mundo,
a la hibridaci6n negro-criolla, ktnica y cultural.
Tanto en Cuba como en esos otros paises similares, el cruzamiento
biol6gico, que fue y sigue siendo ampliamente practicado, ha sido uno

(1) VWanse, para el caso concrete de Mexico, las conclusions del Cap. V de mi
Sociologia mexicana, Mexico, D.F., 1948, ed. <.












de los factors decisivos de la hibridaci6n cultural, que es la que aqui
nos interest (1).
Tal hibridaci6n reviste en ocasiones el aspect de instituciones
especificas, como la Las races de la Que cosa es, pues, la product del sincretismo de elements africanos, hispano-cat6licos y espiri-
tistas. Esta religion, nacida de modo absolutamente espontineo(2), no s61o
constitute por si misma un interesante fen6meno sociol6gico sino que,
seg6n todos los datos disponibles, va ganando terreno no unicamente
entire las classes bajas de Cuba, entire las que naci6, sino aun en el de las
classes dirigentes; no s6lo entire los negros y mulatos sino tambien entire los
blancos...
Pero analicemos cada uno de sus tres mencionados elements. Por
lo que hace a la cepa africana, recordemos que fueron unas ochenta y
cuatro varieddades de negros las que arribaron a playas cubanas en los
siglos XVI y seguientes Ahorabien, sabido es que entire las poblaciones
rudimentarias el sentimiento de grupo esti grandemente desarrollado.
Todo lo que es fraternidad, uni6n intragrupal, vu6lvese, por otra parte,

(1) En los Estados Unidos de America, donde el blanco no se mezcl6 prActica-
mente con el negro, el resultado cultural ha sido.diferente. No hay que career, empero,
que dicha naci6n est6 exenta de cierto mestizaje cultural euronegro. La convivencia
secular de europeos y africanos ha dejado su claro impact no s61o en estos sino en
aqullos. Lo que da precisamente, y mis de lo que habitualmente se cree, a la pobla-
ci6n blanca yanqui su estilo cultural es la infiltraci6n de elements culturales africanos.
No de otro modo pueden explicarse caracteristicas tales como la exagerada inclinaci6n
de los estado-unidenses a los deportes (actividad fisica), su marcada familiaridad en el
trato (caracteristica de las poblaciones rudimentarias), la mAsica national (casi entera-
mente negra) y hasta esa eterna risa, de tipo marcadamente fisiol6gico, que podemos
comprobar muy fAcilmente, sin necesidad de hacer viaje a dicha naci6n, con s61o
mirar los retratos de sus individuos, empezando este m6todo me parcece bastante
bueno con los de sus Presidentes de la Rep6blica. Cuando hubo uno Calvin Coo-
lidge que, hacienda excepci6n, no reia en todo moment y ocasi6n, pronto tuvo el
sobre nombre de el taciturno Cal.
(2)- Sabido es que han existido y existen religiones creadas artificialmente, a
veces por un solo individuo, como el islamismo o el mormonismo.











hostilidad y diferenciaci6n intergrupal. No es, pues, dificil comprender
que esas ochenta y cuatro variedades constituyesen, ante todo, variedades
culturales. De hecho, la actual santeria> cubana aporta numerosos
datos que atestiguan esa originaria pluralidad cultural. Pero ademas, de
los studios verificados en el Africa occidental se desprende la existencia
de una multiplicidad de pequefios sistemas religiosos. Asi pues, podemos
concluir que los.elementos africanos de la regions culturales del Africa occidental, elements que vinieron a fundirse
precisamente en Cuba, antes (1) o durante el process de formaci6n del
nuevo sistema religioso que estamos estudiando.

Ahora bien, las cultures se hallaban las africanas de que hablo, ofrecen en el sector religioso la
creencia en dimones antropomorfos. Estos series imaginarios tienen los
mismos sentimientos y actitudes que los humans y, por tanto, su leyenda
- hagiografia pagana esti llena de aventuras guerreras, er6ticas,
cineg6ticas, etc., como las de sus autores. Veremos luego la manifestaci6n
de este aspect mitico en la santeria.

En cuanto a la raiz hispano-catolica de aqu6lla cabe decir que,
como es bien sabido, el catolicismo espafiol se caracteriza por un exage-
rado culto a los santoss, especialmente en un sentido fetichista. Las
mimagenes> de los santos propiamente dichos, del Padre Eterno, de su
hijo> Jesucristo, de la madre de 6ste, Maria, etc., llenan los templos
espafioles, mientras que la hagiografia santera y la creencia en los mila-
gros de los santos, seg6n sus multiples advocaciones, atiborran las
mentes de los creyentes. Hay hasta una frase hecha, popular, segin la
cual cuando una mujer no se casa se queda
(para vestir santos en algunas regions latinoamericanas) (2). Natu-


(1) Esta es la opinion de mi amigo santiaguero el Dr. Arsenio Fonseca, gran
conocedor de la , a cuya bondad debo muchos de los datos que aqui con-
signo.
(2) Sobre el fetichismo cat6lico espafiol 16ase, por ejemplo, el interesante libro
de EUGENIO NOEL, La semana santa en Sevilla, Madrid, 1916, 6d. .











ralmente, el catolicismo de tipo espafiol ha sido y es el practicado en
Latino-Am6rica (1).
Finalmente tenemos la raiz espiritica. De d6nde proviene? La
hip6tesis mis probable es la de que se trata de una herencia africana
tambi6n. El espiritismo, en su acepci6n mis amplia, es inherente a toda
religion primitivea> y, en efecto, los sistemas religiosos del Africa negra
entrafian numerosos elements de esa creencia.

La teoria santera

Dire ahora que la ella gira alrededor de un grupo de >, llamados tambien orishas,
palabra africana que design a los d6mones nativos del Continente Negro.
Esta double designaci6n expresa perfectamente la infalible simbiosis que
hace la > de cat6licos y d6mones paganos. En cuanto
a los elements espiriticos, manifi6stanse en las frecuentes encarnaciones
o posesiones de esos respect de sus fieles, especialmente en los
sacerdotes santeros.

El mencionado sincretismo no amerita, a lo que parece, explicaci6n
alguna para los santeros. Les result algo completamente natural y nadie
se preocupa por explicarlo. El que la orisha Och6n, lujuriosa y hasta
prostitute, sea exactamente lo mismo que la Virgen de la Caridad del
Cobre (2), nada menos que de la isla de Cuba, nada tiene de
extraordinario. Y asi es como cada orisha esti fundido con uno o mis
cat6licos, amen de que algunos de esos orishas lo est;n a la vez
con otro u otros entes de esta misma clase. Lo que quiere decir que en
este filtimo caso ha habido tambien fusi6n de dos o mis cultos africanos.


(1) Es curioso comprobar que en las regions latino-americanas con numerosa
poblaci6n indigena precolombina la cual, como todos los conglomerados cprimi-
tivos>, era tambie6n grandemente fetichista el fetichismo espafol coincidi6 con el
fetichismo aborigen, dando causa a uno de esos interesantes fen6menos de reforzamiento
de instituciones o de simples rasgos de ambas cultures.
(2) Es la < de Maria vinculada al poblado El Cobre, cerano a la
ciudad de Santiago de Cuba y en donde cuenta con un hermoso santuario.
C. Soc. 27









418

Sociol6gicamente ello es perfectamente claro y no vale la pena insistir
sobre el particular.

Ahora bien, si la osanteria> carece de teoria explicativa acerca de
los mencionados sincretismos, si tiene una por lo que hace a la casi exclu-
siva actuaci6n c6smica de los <. La se ha visto obligada
a preguntarse qu6 sucede con Dios, el Dios finico cat6lico, dogma funda-
mental de la religion encontrada en Cuba e impuesta a los inmigrantes
africanos, y responded: Olofi (nombre de una entidad africana maxima
tambi6n) cre6 el mundo, e inicialmente 6ste s6lo estaba poblado por
los santos; mas tarde reparti6 su poder entire 6stos (ese poder es el achd);
de tal modo es esto asi que il no intervene para nada en los destinos huamnos:
para eso estdn los santos. Por ello en los ceremoniales santeros se invoca
muy poco a Olofi (s61o se le menciona muy brevemente en letanias de
ritual) y si much a los orishas> (1). Obviada asi, te6ricamente, la difi-
cultad, la santeria puede entregarse de lleno al exclusive culto de los
<
Estos son los que, de hecho, gobiernan tanto el cosmos extra-humano
como el destino de los hombres. De aqui su extraordinaria importancia.
Ahora bien, ese gobierno esti en cierto modo repartido entire ellos. La
teoria santera se encarga de deslindar tales pertenencias, como veremos
despubs. Los son en nimero de dieciocho o diecinueve pero los
mis mencionados y utilizados por la santeria son menos de la mitad.

Los ofrecen ciertas variantes en su personalidad, ciertas
formas disimiles de manifestarse y de actuar- unas a modo de las caciones> de la teoria cat6lica (fen6meno de coincidencia) -, llamadas
. Los autores de la tesis universitaria mencionada asientan que
el < represent < la vida del santo y que queda como recuerdo firme, tan firme que en


(1) , tesis in6dita que la Srita. Ana Gloria
Alvarez, de la Universidad de Santiago de Cuba, esta elaborando en colaboraci6n con
el mencionado Dr. Arsenio Fonseca y que ambos, gentilmente, pusieron a mi dispo-
sici6n.











cualquier moment se present en esa forma a trav6s de un de santo, es decir, un santero a quien Ie da el santo >>.
Parte important de la teoria santera es tambien la de que los
iniciacion de un santero, o durante la consagraci6n de un sacerdote,
o en fin, durante alguna de las festividades del culto, en las cuales suele
el de simples creyentes o de la consagraci6n de un sacerdote, el sacerdote
iniciante sabe interpreter, de acuerdo con ciertos signos, cuAl es el santo>
que ha accedido a ser el patron del nuevo ministry o del simple santero.
A partir de entonces ya llos saben a qu6 orisha estin vinculados, dedi-
cAndose desde entonces al culto particular de 6ste.
Por lo que hace a las fiestas religiosas, en las que tambien, como
queda dicho, suele bajarle el santo> a uno o mis files, giran alrededor
de un casi ininterrumpido toque de tambores, acompafiados de otro
instrument percusivo, por ejemplo el hierro de una azada, que es herido
con otro pedazo de hierro (1). Los diferentes ritmos de los tambores y
de la azada se entrecruzan del modo mis extrafio para los oidos occi-
dentales> y al cabo de cierto tiempo de esta embriaguez ritmica surge
un interesante fen6meno psicol6gico: uno de los presents, generalmente
una mujer, caida en una especie de trance danzante, se lanza al espacio
libre dejad9 por los asistentes en el centro del sal6n y comienza a bailar
como movida por una fuerza exterior a ella e irresistible. Ahora bien,
por la forma de su baile se sabe cual es el santo> que le ha bajado>.
Este baile no cesa sino cuando los tambores dejan de sonar (en este caso
el cesamiento es automAtico), o bien cuando la posesa> es sacada del


(1) En su notable libro Los instruments de la music afrocubana (T. II, p. 194) dice
el Dr. FERNANDO ORTaz: Los hierros, como instruments de m6sica, se original sobre
todo por el prurito, que es tan caracterlstico de la musica percusiva negra, de yuxta_
poner sonoridades minerales a los timbres de madera o de piel de los demAs instru-
mentos. Ya nos hemos referido repetidas veces a esa musicalidad pdnica del negro. Ella
no s6lo obedece a tradicionales prop6sitos de magia, sino al deseo de satisfacer su tam-
bi6n caracteristico anhelo de remplissage o <, mediante la polirritmia y el
entretejimiento de multitud de timbres>.










sal6n, por la fuerza, y Ilevada a una pieza interior en donde se le practice
un a modo de tratamiento ad hoc. Poco a poco otros asistentes van cayendo
en el mismo trance danzante y la emoci6n de los presents sube de punto.

A la fiesta a que yo asisti en Santiago de Cuba la noche del 4 de
diciembre de 1956 (dia de Santa Barbara), fiesta dedicada al orisha
Shang6, a cuatro mujeres (por lo menos hasta la una de la mafiana, en
que me retire) les <, lo que tambien sucedi6 durante ese
lapso con el director de la ceremonia, el c6lebre babalocha (sacerdote)
Reinerio, gracias a cuya amable invitaci6n pude presenciar el para mi
novedoso ritual. Tengo la impresi6n de que en algunos casos, por lo
menos, las < citadas cuatro mujeres, una, la mis joven de todas, hacia evidentes es-
fuerzos conscientes por cesar de bailar, pero un joven, su compafiero de
danza, la hacia volver a su lugar cuando ella trataba de evadirse del ruedo
formado por los demis asistentes. Se pasaba ella las manos por la frente
como queriendo sacudir una pesadilla pero era vencida por su subcons-
ciente, que la impelia a seguir la danza emprendi6 un bailefren6tico, cayendo a veces al suelo, de rodillas o
bocabajo, presa de espectaculares espasmos que no cesaron ni cuando,
por la fuerza, fue obligada a sentarse en una silla, fuera del sal6n de
baile. Los misicos cambiaban cada cierto tiempo de son, despubs de que
Reinerio, hablando en lucumi (yoruba), pronunciaba algunas oraciones
o invocaciones y daba a los misicos instrucciones sobre el toque que
debian emprender. El carActer moral de la evidencia cuando, poco antes de retirarme yo, Reinerio areng6 a los
presents, quejAndose de la poca devoci6n que notaba en muchos de
ellos, especialmente en los j6venes. Express c6mo los < se ofenden
cuando no se verifican los actos del culto con la debida seriedad y c6mo
no hay que esperar de ellos beneficios cuando no se les toma debidamente
en serio. Acab6 por ponerme de ejemplo a mi que, siendo extranjero,
mostraba tal interns y circunspecci6n durante la ceremonia...
Hay otras fiestas de caricter ain mis sagrado. Son los guemileres,
que nunca se verifican de noche y que constant de tres fases: oru del Igbodd











(oruloa), oru de Eyd-Araula y oru del ibdn-bald ; esta fltima es, por asi decir,
la parte exot6rica de la fiesta, que se verifica en el patio de la casa y en
la que todos los concurrentes pueden tomar parte (1).
Dire, para concluir este capitulo y basindome principalmente en
la referida tesis in6dita de los Sres. Alvarez y Fonseca, que la no debe ser confundida con la brujeria, actividad tipicamente maligna
( a Cuba. La En efecto, no hay quien lo convenza para que haga dafio. Desprecia grandemente
al brujo. Hay, por lo demas, otras diferencias que, de acuerdo con los
santeros, hay que tomar muy en cuenta. Por ejemplo, mientras que, por
via de iniciaci6n, el santero, como queda dicho, recibe prenda de palo> o kimbisa no hay que perder de vista que en
, como en cualquiera otra actividad hija de la mentalidad
primitiva, las palabras tienen por si mismas capital importancia -.
Por eso el brujo es llamado, en castellano, palere, , etc.,
y en 16xico africano (o africanizado), gangd, gangulero, mayombe, mu-
yumbe, etc.. La liturgia santera es, por su parte, much mis rica y
variada que la bruja; es asombrosamente complicada, mientras que la
bruja es sencilla. La brujeria hace frecuente empleo de reptiles mientras
que la con muertos y los santeros no (los brujos acostumbran comprar las
almas de los moribundos a fin de poder luego trabajar con ellas; la com-
pra consiste en arrojar unas monedas sobre el agonizante, aun contra
la voluntad de sus deudos). Finalmente, el trabajo del santero es lento
pero seguro mientras que el del brujo es rApido pero inestable: hay que
tener cuidado de que no se revire...
El sacerdocio
El sacerdocio santero tiene como figures jerirquicas mis altas a los
babalaos, los mis sabios y respetables de la clerecia. Son actualmente unos

(1) Datos proporcionados al author, verbalmente, por el mencionado Dr. Arse-
nio Fonseca.











trescientos, estin organizados y su sede est'en La Habana (1). Inme-
diatamente despuds vienen los babalochas (de baba, padre), si se trata de
varones, o zyalochas (de iya, madre) si son mujeres.
Todos esos sacerdotes devengan emolumentos, tanto por las simples
consultas y servicios misticos a los creyentes como por su padrinazgo con
ocasi6n de la iniciaci6n de 6stos o por su intervenci6n en la consagraci6n
de un nuevo sacerdote. Pueden Ilegar a vivir desahogamente y su exis-
tencia esti sujeta a una series de ritos y otros deberes misticos, unos
diaries y otros para ciertas ocasiones.
Entre los babalochas, por lo mends, n6tanse ciertas discrepancies tanto
por lo que hace a la teoria como por lo que toca al rito santeros. Los que
se consideran mis sabios entire ellos declaran que otros, menos sabios,
cometen errors. Yo escuch6 de labios del mencionado babalocha Reinerio
algunas critics de ese tipo. Una de ellas se relacionaba con la impro-
piedad cometida por otro santero al sacar a la calle, en procesi6n, a una
imagen de Santoo> que, conforme a la ortodoxia, nunca debia ser exhibida
en la via pilblica.
La consagraci6n de un nuevo sacerdote, y hasta la iniciaci6n de un
simple santero, suponen un ritual altamente complicado. Es verdadera-
mente desconcertante la cantidad y variedad de actos simb6licos reque-
ridos. Quien pretend que la mentalidad primitiveva> es sencilla y simple
debe convencerse de lo contrario. El ritual santero es buen ejemplo de ello.
Y lo que aqui afirmo del ritual puedo afirmarlo tambien respect de la


(1) Parece que en Africa hubo en tiempos pasados (en qut region ?) un supre-
mo babalao llamado Omo-ColabA-Olofi. Olofi, como se recordari, es tambi6n el nombre
de la divinidad supreme entire los yoruba, sincretizada en santeria> con el Padre
Eterno. En Brasil se le llama Olorin (nombre yoruba tambi6n). Tanto el Dr. Raimundo
Nina Rodriguez, que estudi6 con profunidad el candombld brasilefio, equivalent de la
< cubana, como el Dr. Fernando Ortiz, gran autoridad en este iltimo sistema
religioso, opinan que esa divinidad supreme yoruba es quiza de origen islAmico. Para
Ortiz, empero, yoruba, pues este pueblo, en su generalizaci6n ascendente de las divinidades, pudo
muy bien Ilegar por si solo a la concepci6n del dios generico> (Hampa afro-cubana. Los
negros brujos, Madrid, s.f., pAg. 80).











teoria, de la hagiografia y del element musical, tan entrafiablemente
unido al culto.

La hagiografia santera
Mencionar6 aqui unos cuantos ejemplos nada mas de hagiografia
santera, en relaci6n con tres o cuatro de las principles figures del pante6n
yoruba. Las leyendas sobre los orishas son denotativas de ciertas carac-
teristicas de la mentalidad africana, tales como el infantilismo de muchas
ideas, la fantasia, a veces desbordante, la marcada sexualidad e incluso
cierta notoria confusion (tan tipica de la mentalidad primitivea>) entire
el suefio y la realidad. Algunas de esas leyendas, o, por lo menos, ciertos
pasajes de ellas, parecen mis bien haber sido sofiados que imaginados.
Por lo demis y como observa el Dr. Ortiz, tales leyendas recuerdan a
menudo las del pante6n hel6nico, debieron de entrelazar reciprocas influencias, ya que los yorubas, araras
y dahomeyanos, de los que principalmente dimana la < tituyen la zona ktnica mas progresada entire todas las que fueron rapifia-
das por la trata de esclavos> (1). Veamos ya algunas de esas leyendas.
empezando por la de la Afrodita santera, o sea la bella Och6n, que, por
cierto, tiene numerosos .
Como dije mAs arriba, Ochlin result sincretizada con la Virgen
de la Caridad del Cobre. Es una orisha mulata, sensual y agraciada,duefia
del rio, del oro y del amor. Su color simb6lico es el amarillo. Es de origen
iyesa (pueblo africano) y, peregrinando, lleg6 a la tierra yoruba, donde
se qued6. Cuando virgen, gustaba de bailar, desnuda y voluptuosa, cabe
las mArgenes de los rios y junto a los ocultos manantiales, luciendo sus
formas excitantes y haciendo sonar sus manillas de oro. A veces untaba
su bello cuerpo con miel de abejas, que es afrodisiaca. Se presentaba otras
veces en los guemileres, enardeciendo a bailadores y*tamboreros con sus
danzas sexuales; Ilegando al paroxismo de la voluptuosidad, desnudibase
completamente, luciendo su cuerpo sudoroso y untado de miel, de suerte
que parecia de oro... Habiendo su madre determinado casarla, anunci6

(1) Pr6logo al libro Oh, mio remaya por R. Lachatafierd, La Habana, 1938.











que s6lo la daria a quien, en un concurso piblico, adivinara su nombre.
Un travieso muchachillo Ilamado EleguA, rondando una vez la casa de
la doncella, logr6 oir que su madre la lamara por su nombre. Por dinero
comunic6 6ste al viejo Orula (otro orisha), quien asi pudo hacer suya a
la bella Och6n.
Este Orula (Orunla u Ordmbila), sincretizado con San Francisco
de Asis, es el adivino por excelencia, duefio del c6lebre Tablero de Ifa
y del dkuele o collar de adivinaci6n. Su matrimonio con la joven Ochdn
esti lleno de peripecias desagradables tanto para el uno como para la
otra. Insatisfecha sexualmente, OchOn Ilega a ser infiel al viejo Orula,
y a veces procede como una aut6ntica prostitua, entregandose por dinero.
Este parece ser uno de los puntos de discrepancia y discusi6n en hagio-
grafia santera pues algunos sabios niegan la mala conduct de Och6n
y afirman que Orula asi>...
El caso es que de los adulterinos amores de Ochin con Chang6
- sincretizado, pese a su sexo masculine, con Santa BArbara nacieron
los tan venerados gemelos Ilamados los Obeyes, que en la conservan su figure infantil y que son identificados con San Cosme y
San DamiAn.
El propio Chang6, guerrero por antonomasia, lujurioso y penden-
ciero, envejece al fin y Ochin, unida ya a 61 permanentemente, va per-
diendo, dada la pobreza del matrimonio, sus siete says, hasta quedarse
s6lo con una, que de tanto ser lavada se torna amarilla. Esta prueba de
sacrificio y de fidelidad conyugal es tenida muy en cuenta por los enten-
didos santeros, ya que a sus ojos contradice otras leyendas perjudiciales
a la buena reputaci6n de la hermosa orisha. Esta llega a ser infiel tambi6n
al viejo Chang6, esta vez con Ogdn, otro temible guerrero y contrincante,
precisamente, de Chang6. Og6n es tan fiero y agresivo que cuando se
posesiona de un santero hay que dar a este un machete de madera, que
el poseso se pone a blandir siniestramente. Este Santoo> estA identificado
con San Pedro y es duefio del hierro y del monte.
YemayA es otra figure important del pante6n santero. Su leyenda
result una de las mAs contradictorias, de 6sas que parecen haber surgido











de una pesadilla mas que de una mente en vigilia. Se le identifica con
la Virgen de Regla, patrona de la bahia de La Habana. Es la Virgen
Negra. Mas al principio no era negra sino que se volvi6 asi al cruzar,
durante una peregrinaci6n, cierto mar o rio. Es la duefia del agua salada,
y, en cierto modo, del mundo. Abri6 las aguas marinas y dio origen a la
vida humana. Transigi6 en que se pudiesen utilizar los peces como ali-
mento del hombre a cambio de que se le entregasen series humans (remi-
niscencia antropofigica). Por haber cabierto> las aguas, cuando esa
orisha cle baja a una creyente, 6sta baila moviendo la falda a uno y otro
lado del cuerpo, como si estuviera separando algo. Uno de sus es Olokun, mar, de cara monstruosa, que nadie puede ver sin morir>. La mayoria,
si es que no la totalidad de los santeros temen bailar su misica por miedo
a morir como consecuencia de las conmociones que produce. Otros de
sus ocaminos son: YemayA Ases6, que es casino n Olokun (pues esta muy
cerca de este orisha, como de todo (?); Mayeleum, especie de serpiente
que se sumerge en las profundidades; Achabi, que come gallos blancos;
y finalmente Oguti, compafiero inseparable de Ogin (1).

Santeria, Candomble y Vodd
Lo que la csanteria> es para Cuba lo es el candomble para el Brasil
y el vodd para Haiti. Los studios verificados hasta ahora respect de esas
tres manifestaciones concretas permiten llegar a sea conclusion. Era, por
demas, natural que habidndose dado en cada una de esas tres regions
las mismas condiciones se hubiesen derivado los mismos resultados. Hay
que descontar, por supuesto, ciertas variantes sin importancia, originadas
por el predominio, en una u otra region, de cierto sistema religioso afri-
cano concrete, por el tipo especifico de vida de los negros esclavos en
cada una de dichos tres paises y por alguna otra circunstancia mAs. Pero
el comin denominador es evidence.
Por lo que hace al candomble brasilefio (llamado macumba en la region
de Rio de Janeiro), hallamos un sacerdocio compuesto, en el escal6n mis

(1)










alto de la jerarquia, de babalaos, como en Cuba. Vienen despu6s los cu-
randeiros y losfeiticeiros (tal vez no ha sido hecha por los estudiosos la debida
distinci6n entire candomble y brujeria). Tambi6n aqui encontramos el
fen6menos capital, desde el punto de vista sociol6gico, del sincretismo
entire orishas africanos y < cat6licos. Y, cosa notable, grosso modo
se trata de las mismas vinculaciones, no obstante no haber existido rela-
ci6n ninguna entire santeros cubanos y candombleros brasilefios. Asi,
Change esti tambi6n sincretizado con Santa Barbara; Obatala, lo mismo
en Brasil que en Cuba, esti sincretizado con Jesucristo (1); los Obeyes,
en Cuba como en Brasil, son tambien S. Cosme y S. DamiAn; el Olofi de
la es exactamente el Olorin del candombli, etc. Por otra parte,
en Brasil tambi6n se manifiestan los orishas,
de los fieles. Los babalochas e ivalochas cubanos equivalent a los pages y mais
de santo brasilefios, etc. (2).
Por lo que hace al vodi haitiano, ya el nombre mismo indica la simi-
litud de situaciones, pues la palabra viene de voddn, que en dahomeyano
significa genio o demon (o sea orisha). En la hagiografia vodfiica figure
tambi6n un espiritu Olor6n brasilefio y del Olofi cubano. Por lo demas, tambien en Haiti
los venerandos Gemelos estin identificados con San Cosme y San DamiAn
y el sincretismo africano-cat6lico es general tratindose de loas (orishas):
Og6n es lo mismo que San Yago; el citado Damballah Wedo esta iden-
tificado a San Patricio; Legba es San Antonio; Damballa es San Patricio
tambi6n, etc. En cuanto a las de los voduistas por sus loas,
s61o el nombre cambia: se dice que el genio sobre el creyente,
que se convierte asi en su . Por lo demas, puede tambi6n,
como en Cuba, establecerse una diferenciaci6n entire vodd y magia. Los
sacerdotes voduistas , que es la mano mientras los brujos emplean la izquierda. Los brujos, llamados caplatas


(1) Vase, para Brasil, Dr. NINA RODRIGUEZ, O animismo fetichista dos negros
bahianos, Rio de Janeiro, 1935; y para Cuba (2) Un amplio capitulo sobre el candomble figure en el libro Negroes in Brazil
(Chicago, 1942), por el Dr. Donald Pierson.











o bocores, son los curanderos, los echadores de enfermedades, los vende-
dores de talismanes y amuletos, etc. (1).
No hallamos, pues, evidentemente, en presencia de uno de esos
fen6menos sociol6gicos semitipicos hispano-americanos, como los he
Ilamado a falta de denominaci6n preexistente (2). El studio comparado
de sus tres o cuatro manifestaciones concretas no careceria de interns
cientifico. Este studio no se ha efectuado hasta ahora en forma satis-
factoria.
Una 6iltima observaci6n, para terminar. Muchos autores, cuando
se refieren al vodz, al candomble y a la , subrayan el aspect
< religiosa proviene exclusivamente de su cepa africana, ya que las reli-
giones del Africa negra son en su concept fundamentalmente < tas. A todo esto tengo que objetar, en primer t6rmino, que dichos autores
confunden el fetichismo propiamente dicho con la idolatria. Todo fen6-
meno diferente require, en t6cnica cientifica, nombre diferente tambi6n.
Ahora bien, hay, en el sector religioso, dos classes de objetos materials que
se adoran, idolos y fetiches. dejar el nombre de idolo para los objetos naturales, es decir, no fabricados
especialmente para ese objeto, ya que los de esta iltima clase pueden
y -deben recibir, con exclusividad, el nombre de fetiches>. La confusion,
tan general, entire idolos y fetiches arranca, al parecer, de W. Wundt,
el cual Ilega a englobar incluso a los amuletos y a los talismanes bajo el
rubro general defetiches. Hora es ya corregir esa imprecisi6n terminol6-
gica. Por lo que hace a los tres sistemas religiosos de que me ocupo, result
que, a menudo, hacen uso de idolos y no de fetiches.
Segunda objeci6n: no es cierto, a mi juicio, que el aspect sobresa-
liente de esos sistemas religiosos sea el idolatrico. Este es secundario. El

(1) REMY BASTIEN, J. G. LEYBURN, Elpueblo haitiano, trad. cast., B. Aires, 1946, etc.
(2) de 1954 en el Institut des Hautes Etudes de Belgique, Bruselas.
(3) Articulo en mi Diccionario de Sociologia, 2a. ed., M6xico y Buenos
Aires, 1957.











aspect sefiero, seg6n se desprende de tpdo lo acabado de estudiar, es el
demdnico. Los entes venerados son fundamentalmente d6mones, series
espiritiformes valga la expresi6n -, antropomorfos, a los cuales se
vinculan en un segundo piano ciertas imagenes materials aspecto pro-
piamente fetichista), ciertos objetos naturales (generalmente no vene-
rados sino tenidos simplemente como simbolos de los d6mones), entire los
cuales figuran meros talismanes (objetos activos) y amuletos (pasivos).
Finalmente, si se media sobre el asunto con suficiente detenimiento
y sin prejuicio mistico ninguno, se Ilega a la conclusion de que el aspect
propiamentefetichista de los tres sistemas religiosos a que me vengo refi-
riendo les viene no tanto de su cepa africana sino de su raiz cat6lica. La
cosa se ve clara comparando los de los orischas o loas con las
advocaciones> santeras cat6licas. Los primeros son variantes en la
hagiografia del demon, sin vinculaci6n con las imigenes materials de
6ste. En cambio, las segundas estin indiscutiblemente vinculadas a los
fetiches de los cat6licos. Un de Och6n nada tiene
que ver con su imagen material. En cambio, la Virgen de la Caridad
del Cobre> o la Virgen del Pilar> estin indisolublemente unidas a
determinado fetiche y hasta a determinado lugar geogrAfico.
Creo que las anteriores observaciones son de alghn interns para el
studio, ora individual, ora comparado, de los sistemas religiosos origi-
nados por el sincretismo en America de los cultos africanos con la religion
cat6lica-espafiola.




RESUME


La chritisme de certain systimes religieux de l'Afrique occidentale (notamment ceux
du roruba et du Dahomey) et du catholicisme hispanique. Elle est nie a cause
de l'importation massive des nigres esclaves, a partir du XVIeme sidcle, dans l'ile.
On y observe aussi des ailments spiritistes, sans doute a racine africaine tout de











mhme. Ce qui caractirise avant tout la santeria> c'est la predominance, t peu prls
absolue, du culte des saintss, ce qu'explique la thiorie disant qu'au commencement
du monde, le dieu criateur (Olofi) diliga dans les saints le pouvoir de contrdler
le destin des itres vivants. D'ailleurs, chaque saintst n'est que la fusion d'un oricha
africain avec un ou plusieurs saintst catholiques. L'hagiographie < est
tres riche, imaginative et pittoresque, et resemble friquemment d la mythologie
grecque, d cause peut-itre d'une influence rielle de la culture grecque ancienne sur
les cultures negres africaines. Le culte fait appel, de fafon prepondirante, a la
musique rythmique des tambours et d'autres instruments de percussion. II est fri-
quent que les croyants tombent dans une espece de transe dansante, ce que s'interprete
comme si un < itait descendu dans le corps du possidi. Le clergisecompose,
au sommet, d'environ 300 babalaos. Ensuite viennent les babalochas (s'il s'agit
d'hommes) et les iyalochas (s'il s'agit de femmes). Les pritres et les simples
< doivent subir une cirgmonie d'initiation tres compliquie.
Or, la santeria>, le > haitien et le que des especes d'un mine genre. L'tude compare de ces trois manifestations d'un
mime phenomine quasi-typique de sociologie amiricaine ne serait pas sans intirit
scientijique. Elle n'est pas encore faite. En tout cas ilfaut se garder de considirer,
comme lefont plusieurs auteurs, ces systems religieux comme des expression : chistes>. Is sont en rialiti des systimes d6moniques, don't les ailments ftichis-
tes se placent dans un second plan et proviennent avant tout du fitichisme catholique.




University of Florida Home Page
© 2004 - 2010 University of Florida George A. Smathers Libraries.
All rights reserved.

Acceptable Use, Copyright, and Disclaimer Statement
Last updated October 10, 2010 - - mvs