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 Proyecto de viaje
 La isla de Cuba
 La tempestad
 Jamaica y Mr. Raleigh - Regres...
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Title: Las Antillas
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 Material Information
Title: Las Antillas
Physical Description: 80 p. : ill. ; 22 cm.
Language: Spanish
Creator: Cortón, Antonio, 1854-1913
Publisher: Librería de Antonio J. Bastinos
Place of Publication: Barcelona
Publication Date: 1898
 Subjects
Subject: Description and travel -- West Indies   ( lcsh )
Description and travel -- Puerto Rico   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: Antonio Cortón.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075431
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000588174
oclc - 24435223
notis - ADB6907

Table of Contents
    Front Cover
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    Frontispiece
        Frontispiece 1
        Frontispiece 2
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    Proyecto de viaje
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        En el vapor. Alfonso XII - Las pequeñas Antillas
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        Carta que á su amigo D. Luis de Aguayo, residente en Sevilla, escribió desde Puerto Rico D. Anselmo Alvarez
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        Santo Domingo - Haiti
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    La isla de Cuba
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        Sigue el diario de D. Anselmo
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        La Habana
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    La tempestad
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    Jamaica y Mr. Raleigh - Regreso
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Ti4S VOLUME HAS BEEN
MICROFILMED
BY THE UNIVERSITY OF
FLORIDA LIBRARIES.


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BARCELONA
LIBRERPA DE ANTONIO J. BASTINOS, EDITOR
CILLES DE PELAYO, j2 Y CONCEJO DE CIENTO, 306
1898






*NwTONIO CO TON


LAS

ANTILLAS


CUBA.-PUERTO-RICO.-LA MARTINICA.
SANTO DOMlNGO.--HAITI.--JAMAICA.--GUADALUPE.
SAN THOMAS. TRINIDAD.


~Y7~~





















LATIN
- U S AMERICA









-~'_4- ES PROPIEDAD DEL EDITOR 4--


Imprenta de Jaime Jeptds, Notariado. 9. Telofono 151.-IAIACELONA-M53




















PROYECTO DE VIAJE







Lo dicho, sefiores..... No admito sobre esto discusi6n
ninguna. Estoy enamorado de mi pensamiento, y yo
no soy hombre que desisto de Ilevar a cabo lo que se
me mete en el magin. Qu6 tiempo me quedard ya de
vivir?.....
-iPor Dios, Anselmo! Si estas mas sano que una
manzana y mis fuerte que un roble... dijo D. Luis sa-
boreando, sorbo a sorbo, la copita de cognac.
-Y esa es laverdad-afiadi6 D. Cosme.-Nuestrores-
petable amigo D. Anselmo es capaz, de un pufetazo, de
echar por tierra la Giralda.
-Gracias, amigos, por los piropos... Pues, como iba
diciendo, a pesar de que estoy, como veis, bien conser-
vadito, lcuantos afios me quedaran por delante?... Diez,
doce, quince a lo m&s... ;,No seria una vergtienza verlos
transcurrir ociosamante en este cafe 6 en el Circulo, sin
mas ocupaci6n que charlar contigo, militarote retirado,
y ver la cara & usted, empleado en el Ayuntamiento
desde que naci6? Seria el colmo de lo ridiculo...
1-LAS ANTILLAS.







-2-
-Y iqu6 pretendes hacer?... Vamos, haznos el favor
de explicarte...
-A eso voy. Pretendo morir como he vivido, es decir,
como comerciante de altos vuelos, como negociante fin
de siglo, como artist de la oferta y la demand. Soy
millonario, y mi dinero, colocado en acciones de ferro-
carriles, en papel del Estado, en fincas urbanas, en la
luz el6ctrica y en cien cosas mas, produce un interns
despreciable,y yo, que como sabe todo el muudo, fui
siempre una fiera para el trabajo, me encuentro hoy
mas aburrido que la Torre del Oro en frente del Gua-
dalquivir.
-Dios da barbas al que no tiene quijadas-observ6
D. Luis Aguayo, contemplando su rostro-muestrario
de quimica-en el espejo de enfrente. Y luego afiadi6:
-Con tu dinero, con tu carter llena de billetes de
Banco, a cualquier hora se aburria Luis Aguayo... Se-
villa es la tierra del amor, del placer, la patria de Don
Juan Tenorio y de Figaro...
-Para sacudir el tedio que me consume,-continu6
D. Anselmo, sin hacer caso de la interrupci6n de su
amigo-necesito salir de aqui, atravesar una vez mas el
oceano, volver A mi querida America, donde pas6 mi
juventud y donde gan6, sudando el quilo, tantos pesos
fuertes. Pero ahora no volver6 al continent. Ir6 a las
islas. Puerto Rico, Santo Domingo, Cuba, Jamaica, la
Martinica, las Antillas espafiolas y las extranjeras son
un campo donde hay much que espigar todavia. El
cafe, el cacao, el tabaco, el ron, el azfcar de caila, todo
eso es oro puro; pero hay que ir a buscarlo all6, sacarlo
de la mina, y ofrecerlo, sin falsificaciones de ninguna
clase, al pdblico de Espafna. Mentira parece que el caf6
de primera clase de Puerto Rico-tesoro de las vegas de
Yauco-no llegue nunca a Madrid, y que, en cambio,
vaya A Bremen 6 al Havre. El cacao, tan codiciado por










































Cosecha del Tabaco.








-4-
los est6magos cultos, di, Cosme, lo has encontrado algu-
na vez, por casualidad, en el chocolate que todas las
mafianas, cuando vas a salir'para la oficina, te prepare,
tu pobre mujer? Y tf, Luisito, que eres, como fumador,
una chimenea, y que te envenenas todos los dias con
ese tabaco, cuya hoja nos trae de Virginia la Compafia
Tabacalera, para ser elaborado, ahi en la fabrica, por esa
graciosa cigarrera que tanto te gusta guo te indignas al
ver que siendo nuestros los territories en que se produ-
ce la mejor hoja de tabaco del mundo, estemos conde-
nados los espafoles & chupar pacientemente esas infa-
mes tagarnizas, cuyo solo aspect causa risa a los ame-
ricanos, cuando vienen por estos barrios? Y iqu6 tennis
que decirme del ron? iVaya al diablo el Cognac que Fran-
cia nos mete por los ojos y que nosotros sabemos fabri-
car mejor que nadie aqui al lado, en Jerkz!... Una copi-
ta 6 dos de buen ron, de legitimo ron de Jamaica, es el
complement indispensable de una buena comida...
Don Cosme Alegria, con aire distraido, sofioliento a
ratos, escuchaba aquel vehemente discurso en que se
trataba de cosas que a 61 le parecian puramente fantas-
ticas. Misero empleado del Ayuntamiento que habia
llegado, a fuerza de afnos y de servicios, a la plaza de
official primero del negociado de qnintas, nunca se habia
permitido el lujo de lo sup6rfluo. El cafe de Puerto Rico,
el tabaco de la Vuelta-Abajo, el ron de Jamaica, eran
para B1 cosas de un extrafio sibaritismo que no estaba
al alcance de sus medios. Se consideraba feliz cuando
alg6n domingo 6 cualquier otro dia de fiesta, despues
de su frugal comida, podia saborear su gran vaso de
caf6 en la cerveceria de la calle de las Sierpes. Ordina-
riamente se reunian alli los tres amigos y se pagaba i(
escote. No sabia D. Cosme si el caf6 que tomaba y que a
1 le parecia de perlas, procedia de Puerto Rico 6 del
Paraguay. Admiraba de buena fe, con toda su alma, a








-5-
D. Anselmo Alvarez, su amigo de la infancia, sevillano
laborioso y audaz que habia sabido hacerse millonario
en M6jico; y como no era envidioso, no tenia pena por
sus triunfos pasados ni se sentia molestado por sus pro-
yectos futures.
No asi D Luis de Aguayo. Tambi6n era 6ste un inse-
parable amigo de D. Anselmo, y amigo desde la infan-
cia. Juntos habian correteado, siendo nifos, por la ala-
meda de H6rcules y por los alrededores de la Cartuja;
juntos aprendieron el silabario y juntos habian servido
de cicerones a los ingleses que visitaban el Alcazar, la
Catedral y la Casa de Pilatos. No se habian separado
nunca hasta el dia en que Anselmo, a los quince afos,
parti6 para Cadiz, donde embarc6 para America. Cuatro
aflos despubs entr6 Luis en quintas, toiandole la suerte
de soldado y siendo destinado a servir en Africa bajo
las banderas de O'Donnell y de Prim. iCuanto.tiempo
pasado desde entonces! Y ;qu6 alegria, al volverse a
encontrar, al cabo de los afios mil, junto a las hermosas
casetas de la brillantisima Feria, convertido Luis en
comandante del ej6rcito espafol, y Anselmo en indiano
forrado de billetes de Banco desde la coronilla hasta las
pezunas.
Quo D. Luis odiaba D. Anselmo, nadie que de im-
parcial se precie se atreveria A afirmarlo. ,Le queria?
El afirmarlo con certeza 6 negarlo con exactitud tampo-
co era facil.
El mismo D. Luis, poniendo sobre su conciencia la
mano, hubierase visto perplejo al analizar sus senti-
mientos con respect al que llamaba su amigo. Pruebas
de estimaci6n le habia dado sin .duda. Una vez que el
indiano estuvo enfermo,-una pulmonia formidable-
D. Luis no se separ6 ni un momento-durante muchos
dias-de la cabecera de su cama. Otra vez estuvo a
punto de batirse con cierto lenguaraz que habia ofendido








-6-
A Anselmo. En cambio, no podia sufrir las vanidades del
indiano, sus frecuentes alardes de riqueza, ni la narra-
ci6n de sus 6picas aventuras en busca del mill6n. En"
esos moments, le odiaba, si senior, le odiaba ferozmen-
te... iPues no venia ahora, al cabo de la vejez, con otro
proyecto de viajecito!.. Volver a America, A las regions
de la fiebre amarilla, ir a buscar alli, c6mo si aqui no
hubiese esas cosas, ron y cacao, tabaco y cafe... ;que
necedad!.. Aquello no podia tolerarse, y D. Luis se
desahog6 en estos terminos:
-Opino, querido Anselmo, que debes de estar loco...
Un hombre de tu posici6n, de tu edad, accionista del
Bancode Espafia y diputado provincial, aunque s6lo para
decir si 6 no, debe tener mis seso para discurrir. Volver
a America iqu6 locura! gQu6 vas alli A buscar que ya no
poseas, que ya no te sobre?.. iDinero? iSi eres un Rochil!..
Si se tratase de mi, que soy mas pobre que las ratas y
que s61o cuento, para poner el puchero, con mi retiro...
se comprenderia; pero ti... ;Voto al diablo! No s6 c6mo
me contengo y no te tiro esta copa A la cabeza...
-Td siempre lo mismo--dijo D. Anselmo con calma.
Tienes la desgracia de no hacerte cargo de las cosas.
Voy a America, mal que te pese, porque me muero aqui
de fastidio. Los hombres del trabajo sentimos siempre
la nostalgia del trabajo. Voy a Am6rica, por las razones
que ya te he dicho, por...
-Porambici6n, por codicia, porque eres insaciable...
-Por eso, y por lo otro, y por lo de mas alli y, sobre
todo, porque quiero, ya que soy duefio de mis acciones.
-Por tu desgracia... Mas te valiera estar bajo tutela...
-iLuis!..
-;Anselmo!..
D. Cosme, con formas diplomaticas, intervino en la
contienda... Su habil y reposada elocuencia di6 la raz6n
a los dos. Tenia raz6n D. Anselmo al intentar reverde-








-7-
cer los laureles de su juventud. Tenia raz6n D. Luis al
interesarse por la salud de su amigo y al lamentar su
partida. Despubs de todo, el viaje seria corto. Cuba,
Puerto Rico, Santo Domingo, Jamaica, tal vez la Marti-
nica... Cuesti6n de seis meses... El, D. Cosme, se ofre-
ci6 a administrar, mientras durase la ausencia de Don
Anselmo, sus fincas urbanas de Sevilla. Y, en nombre
de D. Luis, se permiti6 hacer otro ofrecimiento, A saber:
que el bizarre y cort6s military iria, por lo menos, dos
veces A la semana a ponerse A los pies de Sunchita,
sobrina y Anica heredera de D. Anselmo, solterona y
fea, pero con algo-no sabemos si material 6 moral-que
hacia sofiar al buen D. Luis.
Ante aquella insinuaci6n de D. Cosme qued6 desar-
mado D. Luis. Y no s6lo se di6 por convencido, sino que
alab6, con hiperb6licas frases, las felices ideas de su
amigo, su espiritu emprendedor, su infatigable amor al
trabajo. Y no par6 aqui: tuvo ademis una idea, una
idea suya, original. Y, saliendo de la cerveceria los tres
amigotes, bajando por la calle de las Sierpes hacia la
plaza de la Constituci6n, A fin de tomar la calle de G6no-
va, en donde residia el ilustre indiano, D. Luis habl6
asi:
-Las cosas, querido Anselmo, hay que hacerlas bien.
Y cuando uno ha sudado much, como vas tfi sudar,
para realizar un pensamiento, nada mas just que lu-
cirlo despu6s, y darse un bombito. A fines de este afio
ya estaras de vuelta con tus sacos de caf6 y de cacao,
tus damesanas de ron, tus bocoyes de azfcar... Todo
eso tienes que darlo A conocer, hacerlo valer, ostentar-
lo. Todos los afios, ya lo sabes, el 18 de abril, da prin-
cipio la Feria, A la que viene toda Espafa, A la que
acude much gente del resto de Europa. gQub te parece
la idea de hacer construir una caseta 6 instalar en ella
un Cafi americano, donde se sirva el aut6ntico caf6 de








-8--
Puerto Rico, el legitimo cacao de Santo Domingo 6 de
Cuba, el verdadero ron de Jamaica 6 de la Martinica?
A la puerta, una hermosa mulata, que te traeras de las'


Ifulata criolla mnolicndo caf6.


Antillas, molera el cafe..... Daremos color local a nuestra
caseta, construida con much arte, adornada con lujo
;aqui de tus pesetas! y con tal profusi6n de detalles y








-9--
con tantas cositas americanas, que Las Aitillas (asi'la
llamaremos) pueda convertirse fMcilmente en punto de
cita de todos los hijos de America y de loshijos de otras
parties, hasta conseguir que el cubano, al hallarse alli,
exclame: < y que el gallego, por
ejemplo, al salir, diga, relami6ndose: <(He bebido, por
primer vez en mi vida, ron...) Y excuse decirte, Ansel-
mo de mi alma, lo que habr& de servirte, para la propa-
ganda de tus sacos y de tus bocoyes, nuestra caseta.....
Los tres dias de feria pasaran; pero, en cambio, la fama
de tu grandiose almacen de Sevilla durara eternamente.
Aprobado, aprobado por unanimidad. Y... dicho, y
hecho. No era hombre D. Anselmo Alvarez que necesi-
tase, para realizar sus proyectos, meses ni siquiera
semanas. Porque como a las grandes ideas podia jun-
tar los grande medios, cosa -que 61 imaginaba, por
dificil que fuese, era cosa hecha... y punto'final.



















Ea el vapor Alfonso XIM.-Las pequefias
Antillas.



El vapor <(Alfonso XII, de la Compafiia Trasatlantica,
debfa zarpar de Cadiz el dia 30. Pero D. Anselmo anti-
cip6 dos 6 tres dias su salida dela ciudad del B6tis, por-
que, a fuer de hombre prActico, quiso detenerse en Je-
r6z para Ilevarse A las Antillas-matando asi dos pajaros
de una pedrada-la representaci6n de las principles
bodegas. Logrado que hubo este intent, sigui6 para CA-
diz, donde se embarc6, no sin haber puesto antes afec-
tuosos telegramas de despedida A su sobrina Suncha y
a sus amigos D. Luis de Aguayo y D. Cosme Alegria.
Al tomar posesi6n de su camarote, advirti6 que tenia
por compafiero de casa & un ingl6s. Era 6ste Mr. Raleigh,
gran productor de azicar y ron en Jamaica, el cual,
despuds de un viaje de negocios por Paris, Marsella y
Barcelona, se restitula a Kingston, pasando antes por
Puerto Rico y Cuba. Era hombre de una urbanidad ex-
quisita. Hablaba el castellano correctamente y poseia
una ilustraci6n envidiable.
El andaluz y el ingl6s simpatizaron desde los prime-
ros moments. Para entretener los largos ocios de la
navegaci6n,echaban con otro pasajero su partida de tre-








t1 -
sillo, oian en el sal6n de mfisica tocar habaneras a una
gentil sefiorita cubana y asistian & las incesantes discu-
siones political que sostenlan todas las tardes, en el sa-
loncillo de fumar, dos sefiores de Puerto Rico, incondicio-
nal el uno y autonomista el otro, mallorquin el primero,
portorriqueflo (de la ciudad de Ponce) el segundo.Discu-
siones que degeneraban siempre en disputes y concluian
con insultos personales. El mallorquin Ilamaba al por-
torriqueflo separatist y filibustero y 6ste obsequiaba al
otro con los epitetos de intruso y de explotador del pais.
El vapor hizo escala en Las Palmas (Canarias). Dejar
mercancias de la Peninsula, embarcar inmigrantes para
America y surcar las ondas otra vez, obra fu6 de unas
pocas horas. El inmenso Atlantico estaba tranquilo y
juicioso. Durante algunos interminables dias, no tuvie-
ron mas espect&culo que el del cielo y el mar.
Una tarde, despubs de haber vaciado juntos una bo-
tella de champagne, dijo Mr. Raleigh & D. Anselmo:
-Nos acercamos al mar de las Antillas, el mediterra-
neo americano. iQub interesante es leer cuanto han es-
crito los ge6grafos sobre este archipielago!... Heer,
Reclus, Berthelot, Humbold y Dawson opinan que las
islas llamadas Antillas son trozos de un antiguo conti-
nente que desapareci6 & principios de la edad pos-ter-
ciaria y que estuvo situado entire Europa y America.
Quizd seria este continent la A tldntida de que habla
PlYatn.
-Y la palabra Antillas ide qu6 proviene?
-La palabra Antillasviene del vocablo Antilia, nom-
bre aplicado por el historiador Pedro M&rtir de Angleria
al vasto archipi6lago que descubri6 Col6n, casi por com-
pleto, en su primero y en su segundo viaje.
-Y este nuevo mundo-dijo D. Anselmo con tristeza
-era nuestro, de los espafloles...
-Es verdad. Nada menos que un Papa, Alejandro VI,








12 -
por una bula famosa, dividi6 entire espafoles y portu-
gueses las nuevas tierras que a la saz6n se descubrian.
-Y hoy s6lo nos quedan en America Puerto Rico y -
Cuba...
-Dos islas que son dos perlas. Es un resto valioso.
Menos ha conservado Portugal, que hoy no posee nada
en el nuevo mundo. Es la ley invariable de la historic.
El fuerte aplasta al d6bil. Este mar ha sido testigo de la
rapacidad de los aventureros de todas las naciones. La
pirateria, la trata de africanos han teiuido de rojo y ne-
gro, en dias no lejanos, estas olas azules y transparen-












banl Tliomlas, isla danesa.

tes. Mientras los reyes contendian en Europa, sus sib-
ditos copaban islas (esta es la palabra) en America. Se
hacia despues en el viejo mundo un tratado de paz, y
el hecho consumado en estas latitudes recibia san-
ci6n... En la primera mitad del siglo'xvi, durante
las guerras entire Francia y Espafa, muchos aventure-
ros franceses que estaban en la isla de Tortuga, cerca
de la costa Noroeste de Santo Domingo, entran en esta
isla y conquistan gran parte de ella. Y este acto de ra-
pacidad es sancionado despues por el tratado de Rys-
wich. Y asi nace la colonia de Haiti, la Francia negra,
como la llamaba Michelet. Y por la misma ley de la








13 -
fuerza, arrojados por el potente brazo de Toussaint
L'Ouverture, salen de Haiti los franceses y se levanta
alli, a principios del siglo actual, una nacj6n indepen-
diente. En el siglo xvi, Jamaica, mi patria, que perte-
necia a Espafa, cae en manos de Inglaterra. Dinamarca
se apodera de San Thomas. Naves inglesas, holandesas
y francesas, cargadas de aventureros aguerridos, ponen
sitio en distintas 6pocas a la isla de Puerto Rico. Cuba
es atacada por Inglaterra. Y.s61o hablo de los sucesos
de que fu6 espectador mudo el mar-Antillano, surcado
en otro tiempo por las piraguas de los indios caribes...
-iAh!-dijo D. Anselmo-Si el gran Col6n resucitase y
volviese a hacer aquel viaje sublime que comenz6 en el
puerto de Palos y termin6 en Guanahani, ;qu6 pensaria
de los cambios que este archipi6lago ha sufrido!..
-Empezaria tal vez por asombrarse al ver en el mar
de los caribes la preponderancia inglesa. De las gran-
des Antillas, que son cuatro-Cuba, Puerto Rico, Santo
Domingo y Jamaica-esta filtima nos pertenece. Entre
las pequefias Antillas, las Ilamadas islas de Barlovento,
casi todas son nuestras. Tenemos tambi6n, en nfimero
de mis de 700, al Norte de Cuba, el grupo de Las Luca-
yas 6 Bahamas, una de las cuales cs la Guanahani que
nombr6 V. antes, primera tierra que descubri6 Col6n.
Nos pertenecen las islas virgenes, desgranadas al este
de Puerto Rico; y a 1,200 kil6metros de las Bahamas, ya
en pleno Atlintico, 150 islotes, Ilamados las Bermudas
ven alzarse tambi6n la bandera de Albi6n. Todas estas
islas-agreg6 con mal encubierto orgullo Mr. Raleigh-
afiaden 1.236,000 hombres y 3.456,000 hectLreas a la in-
mensidad del imperio ingles.
-Y, fuera de Jamaica,-pregunt6 D. Anselmo-i.cud-
les son las islas inglesas inas importantes?
-Las mas importantes estan entire las islas de Barlo-
vento. Este grupo se halla constituido por la cadena de








14 -
islas que se extiende en forma de semicirculo desde
Trinidad hasta las Virgenes. La mayor, antes francesa,
es Trinidad, pr6xima a Venezuela, con 454,400 hecta-
reas y 15,400 habitantes. Sigue despu6s Barbada, la


Trinidad.-Isla inglesa.


mas oriental de las antillas, con 400 habitantes por
kil6metro cuadrado. Son tambi6n notables, aunque poco
pobladas, la Dominica, Santa Lucia, y Granada, que
fueron francesas, y San Vicente (ya ve V. que voy cas-


Isia Monfserral.

tellanizando los nombres) famosa por el volcan de Mor-
ne Garr6n, cuyas erupciones son causa de los terremo-
tos que suelensentirse en las pequeflas Antillas. Tambi6n
esvoleAnica la isla de Montserrat, llamada asi por Col6a








15 -
a causa de su ligera semejanza con el Montserrat ca-
talAn.
Don Anselmo Alvarez, var6n apreciable por todos
concepts, pero que, en lo tocante & hacer preguntas a
quema ropa, era mas terrible que un nifo precoz, habia
encontrado en Mr. Raleigh el hombre que necesitaba.
El ingles, por su parte, se complacia en responder,
porque asi lucia y ostentaba su ilustraci6n, adquirida
a fuerza de devorar voldmenes, allA en sus planta-
ciones de Jamaica. Los dos amigos se completaban. Su
existencia, A bordo del <(Alfonso XII), era una incesante
interview.
Don Anselmo, despues de un instant de silencio, em-
pleado en encender un cigarro, hizo la siguiente obser-
vaci6n:
-Mucho, much ha perdido Espafia en Am6rica; mas
a juzgar por lo que V. decia, hace poco, al hablar de
la Trinidad, la Dominica, Santa Lucia y Granada, tam-
bien Francia ha perdido much.
-Indudablemente. El Canada, del que habia tomado
posesi6n Francisco I en 1524, dej6 de ser frances en 1759.
La Luisiana fu6 vendida en 1803 por Bonaparte A los
Estados Unidos. Ese modern CUsar, como le Ilaman los
latinos, dej6 perder tambien, por su ceguedad, la rica
colonia de Haiti. Hoy s61o quedan a Francia, en la Ame-
rica del Sud, la Guyana, y cerca de Terranova, las islas
de Saint Pierre y Miquel6n. A6n conserve tambi6n-
concretAndonos al mar de las Antillas,-la Martinica y
la Guadalupe.
-Tengo entendido que son colonies importantes.
-No much. La Martinica es hermosa, mas bien lin-
da, pero pequefia. Sobre 98,700 hectAreas de territories
se mueven 177,000 insulares, entire los cuales hay ape-
nas 10,000 blancos.-El clima de la Madinina, como la
Ilamaban los caribes, no es favorable a los franceses.








16 -
Estos rehuyen el trabajo de las plantaciones, contiado a
los negros y a los chinos y que los primeros suelen, A
lo mejor, abandonar para ir a buscar el oro en los rios.
de la Guyana. Fort-de-France, capital de la isla, con
15,000 habitantes y un puerto admirable, donde hacen
escala los vapores de las grandes compaflias trasatlan-

















Saint Pierre.-Martiniica.


ticas, es muy inferior en poblaci6n y en movimiento
commercial a la ciudad de Saint Pierre, la mejor de la
isla. La exportaci6n del azicar y del ron--ste aspira
hoy a hombrearse eon el de Jamaica-da much vida a
las dos ciudades En la Martinica-y esta noticia es cu-
riosa-pas6 su infancia y su primera juventud la cele-
bre Madame de Mainten6n.
-Y la otra colonia, la Guadalupe, itiene alguna im-
portancia?
-Es una joya de la naturaleza. Pero hay que adver-
tir ante todo que la pequeiia Antilla francesa denomi-
nada ((La Guadalupe>> se divide en dos islas, separadas
por un canal marino,-la Rivibre Salee-de 30 a 120








17 -
metros de anchura. La primera isla es la Guadalupe,
propiamente dicha, con 82,000 hectAreas, que tiene por
capital a Basse Terre (12,000 h.) La segunda es la
<(Grande Terre,~> con 56,000 hectAreas. Su capital es
Pointe a Pitre, con 17,260 habitantes. Tiene la Guada-
lupe como dependencias algunos islotes. El mayor de
estos (16,000 hectdreas) es el Mari-Galante.












Pointe a Pitre.-Isla de G;uadalupe

-Para Francia resultard sin duda algo dificil la admi-
traci6n de esas colonies.
-Ni much menos. En Francia la administraci6n
central de las colonies estuvo siempre unida al Minis-
terio de Marina; pero desde 1886, el almirante Aube
di6 competencia a un sub-sccretario de Estado para
todo lo concerniente a la administraci6n colonial. Hoy
la Martinica y la Guadalupe se gobiernan segdn el sis-
tema de la asimilaciad, que dicen en Espafia. Hay liber-
tad bastante. Existe en ambas Antillas, desde 1870, el
sufragio universal y rige la misma ley municipal que
en la metr6poli.
Mr. Raleigh sac6 de su carter, desdobl6 y extendi6
sobre una mesa un pequefio mapa del mar de las Anti-
Ilas, verdadera filigrana litogrdfica:
-Vea V.-dijo-el mar de las Antillas. Aqui tiene us-
2-LAS ANTILLAS.








18 -
ted las grandes Antillas; aqui las Lucayas 6 Bahamas,
de que habl6 al principio; este reguero de islillas son
las de Barlovento, en que me ocupo ahora. Dinamarca
posee aqui tres diminutas islas: Santa Cruz, San Juan
y San Tomis, esta fltima hoy decaida, pero que tuvo
su importancia, hace veinte afios, como dep6sito comer-
cial y puerto de escala de los vapores trasatlanticos.
Vea V. estos tres puntos, apenas perceptibles: Son Saba,
San Eustaquio y San Martin. Antillas holandesas,
menos la mitad de la iltima, que pertenece & Francia.
Tambi6n tiene Holanda entire las islas de Sotavento,
otras tres antillas, que son Curacao (a 75 kil6metros
solamente de la costa de Venezuela), Buen Ayre y Aruba;
pero estin al Sud, y como ahora navegamos a bastante
distancia de ellas, las dejaremos para mejor ocasi6n.
Ademis, carecen de importancia. Entre las Antillas, s61o
debe V. visitar las cuatro mayores, si es que tiene us-
ted valor para ir & Santo Domingo, que no se lo acon-
sejo. En cambio, no deje V. de correrse hasta Jamaica.
Alli, en Kingston, le esperar6 & V. con los brazos abier-
tos y una botella del ron mis exquisite del mundo.
-Acepto con sumo placer la invitaci6n.
-En aquel moment, el capitan del < que paseaba sobre cubierta, se acerc6 a los dos amigos
para anunciarles que al dia siguiente, a la madrugada,
empezaria a dibujarse en el horizonte la costa de
Puerto Rico. La grata noticia fu6 celebrada con Cham-
pagne, que pag6 D. Anselmo.








ri -F~l~~." "


Carta que a su amigo D. Luis de Aguayo, re-
sidente en Sevilia, escribi deesde Puerto Ri-
co D. Anselmo Alvarez,



San Juan, febrero 14.

Aqui me tienes, querido Luis, desde hace tres dias,
en la capital de la pequefia Antilla, la muy leal>, segin reza su escudo. Y en verdad que lo ha
demostrado, como veras despues.
Once dias justos de .navegaci6n, desde la salida de Ca-
diz, eran para aburrir a cualquiera. Consider, pues,
nuestro jfibilo al entrar por la boca del Morro, en esta


Tibur6n.


encantadora bahia, escoltados por una bandada de ti-
burones, enormes yfeos, que A trav6s del agua transpa-








90 -
rente, a uno y otro lado del barco, exhibian sus aletas
negruzcas. Uno de los pasajeros, madrileflo legitimo,
hizo un chiste frustrado, comparando A los terrible
m6nstruos con los patos del estanque del Retiro.
Entre dos castillos, San Crist6bal y el Morro, se alza
la poblaci6n de San Juan, con sus edificios de nivea
blancura, dorados por la brillante luz de los tr6picos, y
su cintura de murallas que le dan cierto aire guerrero,
impropio, en verdad de su verdadero caricter de pobla-
ci6n burocratica y mercantil. Era domingo. Ondeando
en las azoteas de los edificios pAblicos. se veia la bande-
ra espafola. iCon cuanto placer la saludamos!...
Fondeamos a poca distancia del muelle. Espl6ndido
el panorama de la bahia. Para mi, que ya conocia la
naturaleza americana, no era nueva la cosa; pero los
compafieros de viaje, que venian por primera vez, lan-
zaban exclamaciones de asombro. El cielo, la luz, la
campifa, la vegetaci6n exuberante, nada de esto se ve
por alia. La campifia de Pontevedra, no con su luz, sino
con 6sta, podria darte una idea muy remote.
Una falla, con la bandera national, atraca al costado
del buque, y un caballero que viene en ella sube a visi-
tarnos. Le acompafa una seforita bastante bella, tra-
jeada a la moda de Madrid. Viste el caballero america-
na de alpaca, chaleco y pantal6n de dril blanco, y re-
dondo sombrero de paja final. Rodea su cintura un fajin.
Pregunto qui6n es, y me dicen que es el gobernador de
la isla, teniente general, en cuyas manos reside a la vez
la autoridad military y civil. La seforita es su hija. El
gobernador, por su perg6nio y sus formas, mas que un
Cesar terrible, parece un pacifico productor de azucar.
Al verle en tan democratic traje, y armado, no del cor-
tante acero, sino del blanco quitas61, se diria que el
buen gobernador mas teme al ataque de la fiebre ama-
rilla que al ataque de los filibusteros. Si es asi, esta en








21 -
lo cierto; porque la fiebre amarilla mata, mientras que
los filibusteros de aqui, si los hay, me parece que han
de ser incapaces de matar un mosquito.
Mas no divaguemos, y adelante.
Multitud de negros y mulatos, en mangas de camisa
y con sombrerito de jipijapa, invade, ofreciendo sus bo
tes, la cubierta del trasatlantico. Dos 6 tres negritos
(aqui hay que llamarles morenos, para que no se enfa-
den, y aunque ostenten el color del betdn) se apoderan


N


Pifia de Amwrica.-Anana.

de mi equipaje, lo trasportan al bote 6 invitan al ni'io
(el niho soy yo) a saltar a 61. Fui a dar el fltimo abrazo
a Mr. Raleigh-un ingl6s, compafnero de camarote, de
quien tengo que hablarte mucho-y volvi a buscar A
mis boteros. Y por cierto que si ellos mismos no me
llaman, a su lado estaria horas y horas pasando sin co-








22 -
nocerles. iCualquiera distingue a un moreno de otro...
Si tienen todos la misma cara!...
En fin, llegu6, vi, y... almorc6. Aqui se almuerza a las,
once de la mafana, se come a las cinco de la tarde, y
se cena (un ligero chocolatito) a las nueve 6 diez de la
noche, al meters en la cama. Almorc6, como te iba di-
ciendo. Y era, por cierto, el dia de la semana en que el


Ayuntamniento -Puerto Rico.


menu se forma con plates indigenas, de la tierra. Mofon-
go, pasteles de platano y de maiz, arroz blanco revuelto
con calamares, came frita deshilachada, arepas y tos-
tones, etc., y, como postres, guineos datiles, orejones
de pajuil, pifas, nisperos, etc.; todo esto, en grandes
fuentes y soperas, se coloc6, segin la costumbre del








23 -
pais, al mismo tiempo sobre la mesa. Desde mis buenos
tiempos de M6jico y de la America Central conocia yo
algo de esos manjares; y como estaba algfin tanto abu-
rrido de la cocina del vapor, almorce con bastante ape-
tito.
Y lleg6 el moment deseado, el moment del caf6,
del cafe del pais, sazonado con azdcar del pais y con
unas gotitas de ron del pais. Para los espafoles que he-
mos vivido algfn tiempo en America y cerca de las An-
tillas, como yo en M6jico, el caf6, aunque sea malo,
aunque sea como el que tomibamos tf y yo en Sevilla,
es siempre el nectar de los Dioses. Ya puedesimaginarte
con que placer tomaria yo este caf6 de Puerto Rico, que
es el primero del mundo. Y conste que no soy yo quien
lo digo: lo dice la letra de aquel celebre tango que tan-
tas veces en Cervantes oimos entusiasmados... ,Te
acuerdas, Luisito?

que el de Puerto Rico...

Se exagera much el calor tropical. Hoy tenemos aqui
30 grades. Verdad es que estamos en Febrero. Veremos
en la 6poca del aguacate, en julio y agosto...
Salgo & recorrer la poblaci6n. Hasta mafiana, que se-
guir6 escribi6ndote.
Febrero, 16

iAnselmo, Anselmo, eres un perturbalo! Pues no es-
taba escribi6ndote, amigo Luis, sin decirte ni una pala-
bra de la situaci6n geogrnfica de la isla, de su descubri-
miento y conquista por los espafioles, de sus dimensio-
nes, poblaci6n, industrial y comercio, etc. Si de los chicos del Instituto>, el amigo D. Placido, se en-
terase, por casualidad, de que he omitido esos datos,








24 -
buenas citas de Horacio y de Jovellanos iba a soltar por
aquella boca ..
Voy, pues, a subsanar mi error.
La isla de Puerto Rico, situada en la zona t6rrida, en
el archipi6lago de las Antillas, se hall a los 18 grades
de latitud N. y d los 61 de longitud occidental del meri
diano de Madrid. Tiene por limits al N. y E. el Oc6ano
AtlAntico, al S. el mar de las Antillas y al O. el canal
de Santo Domingo. La rodean por el E. el grupo de las
islas Virgenes, siendo las mas pr6ximas a ella Vieques,
la Culebra y San Thomas; al SE. tiene la de Santa Cruz,
y al O. la Mona y Santo Domingo.
La isla fu6 descubierta en 1493 por Crist6bal Col6n
en su segundo viaje, y conquistada en 1508 por D. Juan
Ponce de Le6n, quien fund en el afio siguiente, bajo
el nombre de Caparra, el primer pueblo, cuyas ruinas,
cerca de la ciudad de San Juan, pueden verse aun.
La isla es pequefia. Tiene algo mas de 31 leguas de
largo, cerca de 12 de ancho y unas 341 leguas cuadradas
de superficie. Saliendo de Ponce, por la carretera cen-
tral, A las seis de la madrugada, en modesto vehiculo,
tirado por una buena pareja, puede Ilegar un viajero
c6modamente a San Juan a las ocho de la noche, atra-
vesando asi la isla, en toda su anchura, de un extreme
a otro y de mar A mar.
La poblaci6n, para tan exiguo territorio, es inmensa.
Tiene Puerto Rico mas de 800,000 habitantes. Es el
pais mas poblado del mundo, despu6s de Bl6gica. Se
cumple aqui perfectamente el precepto divino de Crecer
y multiplicarse.
Esta poblaci6n se encuentra repartida en 71 munici-
pios Centros populosos, hay s6lo tres: San Juan, Maya-
gtiez y Ponce, y en segunda line, San German, Areci-
bo, Yauco y Utuado. Hay, en cambio, pueblos, como
Santa Isabel, Salinas, Ceiba, etc., con menos de 4,000








25 -
almas, y pueden contarse hasta 45 que no Ilegan a diez
mil. Aunque de escasa poblaci6n, en comparaci6n con
los grandes centros, no dejan de tener importancia agri-
cola 6 commercial Lares, Juana Diaz y Guayama y los
pueblos maritimos Humacao, Fajardo y Aguadilla.
No es este un pais montahioso. No hay que buscar
aqui un Mont-Blanc ni muchisimo menos. La isla esta
atravesada de E. & 0. por una cadena de montafias que
partiendo de las cabezas de San Juan, van & terminar
junto al cabo de la Cadena en Rinc6n y cuyos puntos
culminantes son: el Yunque de Luquillo, con 1,520 pies
de altura sobre el nivel del mar, distingui6ndose a 70
millas de distancia; el Torito en Cayey y las Tetas de
Cerro Gordo en San German.
A falta de montaifas abundan aqui los rios. Entre
rios y quebrados se cuentan mis de 1,200. Los mayores
son el Plata 6 Toa y el Loiza 6 Rio Grande. El primero
nace en las alturas de Guayama y desemboca, por Toa-
baja, en el oc6ano atlantico. En el mismo mar desagua
el Loiza, que nace en las alturas de Hato Grande. Nin-
guno de estos rios, por supuesto, es un Amazonas, ni
much menos. El mayor de ellos viene a ser, a lo sumo,
como el clebre Guadalete andaluz 6 el Llobregat cata-
lin. Yo he atravesado algunos de ellos, como los israe-
litas el mar rojo, a pie enjuto, 6 sentado sobre los almo-
hadones de un carruaje.
Las principles producciones son la caifa de azficar,
el caf6 y el tabaco, base de la riqueza de la isla. Entre
los frutos menores abundan el platano, la batata y el
flame, que suelen ser el principal alimento del jibaro
(campesino). Hay excelentes maderas de construcci6n,
como el ausubo, el capa-prieto, el cedro, el pino, el ro-
ble, etc., y muchas plants medicinales, como el t0, el
saico, la malva, la zarzaparrilla, la verdolaga, etc. En-
tre los arboles y plants de cierta altura, el cocotero








26 -
(palma de coco, como aqui dicen) el mang6, el tamarin-
do y el plitano son a la vez gala y ornamento de la cam-
pifia y delicia del paladar, por su sabroso fruto. Nada
te digo del naranjo, nuestro querido Arbol andaluz.....
Aqui se ve por todas parties.


Locotero.

En cuanto a la industrial del pais, cero. Aqui la in-
dustria estA limitada a la elaboraci6n del azfcar, cafe,
tabaco, chocolate y cera. Hay alguna fabrica de f6sfo-
ros (de madera) y varias de hielo, y nada mas. Todo,
desde el jab6n hasta la cerveza-que aqui se bebe mas
que el agua-se trae ya hecho de la Peninsula, sobre
todo de Catalufia-y de los Estados Unidos.
Con respecto.al comercio, como 6sta es mi especiali-








27 -
dad, en los seis dias que llevo aqui, he recogido muchos
datos. No te asustes, Luis. Suprimo la lata... S6lo he de
decirte que en el afo pasado las importaciones alcan-
zaron la cifra de 17,446,065 pesos y las exportaciones la
de 15,798,590. Y siempre. pasa lo mismo. Se importa
mis que se export. El principal mercado de importa-
ci6n es la Peninsula, siguiendo luego los Estados Uni-
dos, las posesiones inglesas, Alemania 6 Inglaterra. En
la exportaci6n ocupa el primer lugar Cuba, le sigue los
Estados Unidos y ocupa el tercer puesto la Peninsula.














Intendencia de Hacienda -Puerto Rico.


El estado de la Hacienda pdblica es muy brillante.
He visto el iltimo presupuesto. En el del afio pasado los
gastos subieron a cerca de cuatro millones de pesos y
los ingresos alcanzaron la cifra de mas de cinco millo-
nes. Se liquid con un superavit de mas de un mill6n.
Verdad es que aqui falta much que hacer, sobre todo,
en obras piblicas.
Suspendo por hoy el trabajo de pluma. Ya era tiem-
po, gverdad? Voy a ver si coloco por esos almacenes al-
gunos litros de vino. Se me figure que con este negocio
no aumentar6 mi fortune. Aqui no se bebe mas que








28 -
cerveza. El jerez es medicamento que suele recetar el
doctor.
Buenas noches, querido Luis.
Marzo 3.

Despu6s de un par6ntesis de quince dias, voy & rea-
nudar y concluir esta carta, que saldrd mafiana, Dios
mediante, para Cadiz en el vapor correo director
Ya empezaba a aburrirme de esta poblaci6n, que s6lo
tiene dos 6 tres calles-las de la Fortaleza, San Francis-
co y San Justo-con alguna vida y movimiento y cuyos
edificios, a excepci6n del cuartel de BallajA, que es no-
table, nada ofrecen de particular para un andaluz naci-












Cuartel de Balleja.-Puerto Rico).

do y criado en frente de la Giralda; ya empezaba a has-
tiarme de las tertulias a la puerta de las boticas y de
las excursions cuotidianas at vecino y pintoresco po-
blado de Santurce, lugar de veraneo, Ileno de chalets y
jardines, y me disponia a tomar pasaje para Santo Do-
mingo, cuando una tarde, estando en la peluqueria, vi
en el sill6n de al lado un caballero, cuyo rostro, aunque
leno de espuma dejab6n, no me era desconocido, 6, me-
jor dicho, me era familiar. Aguard6 a que le limpiasen
la cara y... con efecto-no me habia engafado-era 61.








29 -
6Qui6n diras que era?... Quien menos podras figurarte...
Era el mismo, el mismisimo Jesfis Maria Soria, tu anti-
guo asistente, el pillo mas redomado de Triana. Recor-
dards que le toco laloteria y que, con un par de mil du-
ros, diez afios hace, se traslad6 a esta isla, a fin de hacer
much plata, como 6l decia, y retornar despues & com-
prar un vapor para pasearse por el rio.
Al legar, cay6 con el v6mito, pero se salv6. Estable-
ci6 en las afueras, en Puerta de Tierra, un ventorrillo
que a los diez mesesse convirti6 en pulperia. Y a fuerza
de trabajar mds que un negro-como trabajan aqui los
peninsulares-lleg6 a former un capitalito, y hoy tiene
-dentro ya de la ciudad-un colmado excelente. No ha
olvidado el vapor para pasearse por el Guadalquivir. Es
hombre important, concejal del Ayuntamiento y sat6-
lite del cacique de aqui.
Todo esto me lo cont6-en muchas palabras, por su-
puesto,-despues de los saludos de ordenanza y de las
exclamaciones de sorpresa que son de rigor en estos ca-
sos. El buen chico de siempre, active, avispado y con
una ilustraci6n que antes no tenia. Si le ves y le oyes,
no conoces a Soria. Hablando de ti, de su comandante,
se le humedecian los ojos.
Me convenci6 de que era un disparate abandonar la
isla sin ver los campos y visitar las principles pobla-
ciones. Para conocer este pais, poder estudiar sus cos-
tumbresy apreciar su riqueza, opina Soria que es indis-
pensable salir de San Juan. Se trataba de una excursion
de ocho dias, a lo sumo. Se prest6 A acompafiarme y a
servirme de cicerone, y hasta me ayud6 a hacer la ma-
leta.
Para despedirnos de la poblaci6n, asistimos por la no-
che a un baile de morenos (libreme Dios de llamarles
negros) en el Casino de artesanos. La distinci6n y com-
postura que alli reinaban me causaron excelente impre-








30 -
si6n. Se bailaban danzas, wals, lanceros... Los hom-
bres vestian frac y smoking; las mujeres trajes de seda.
El president de la Sociedad, un carpintero, medio poe-
ta y orador, hacia con 6nfasis los honors. Agradeci6
nuestra visit, y haci6ndonos aceptar una copa de
Champagne (el Champagne corria en abundancia) brin-
d6 <












Eslaciinl del ferrocarril de San Juan.-Puerto Rico.


pungido, su satisfacci6n embriagadora al ver que los
blancos (ya recordaras la blancura de Soria) no desde-
iaban alternar con la honrada clase artesana del pals.
Sali satisfecho y hasta orgulloso, como espafol, de
aquella velada. Los hombres de color de esta isla son
en verdad amables y cultos. Y esto tiene mds m6rito si
se recuerda que aqui existi6 hasta el otro dia, hasta 1873,
la embrutecedora esclavitud. La bella, la admirable
historia-que Jesuis Maria me narr6-del maestro Ra-
fael Cordero, un negro filantropo, educador de todos los
nifos blancos de su tiempo, es una pigina de gloria,
que honra & un pais.
Las seis de la mafiana.1 Al tren, al tren, Nos instala-
mos en un coche de segunda. El de primera, muy calu-
roso, va desierto. Atravesamos por un puente el brazo








31 -
de mar que separa la isleta de San Juan de la grande
isla. Pasamos a vuelo de pajaro por Santurce. Aqui-
me dice Soria-desembarcaron en 1797 los ingleses, que
se presentaron con cinco navios de guerra y doce bu-
ques de menor porte para poner sitio a San Juan, sien-
do rechazados despu6s de doce dias de combat. Antes
de esa fecha, otras tres veces fueron tambi6n vencidos
y destrozados los pirates ingleses-y entire ellos el c6le-










2--







Estancia de Santurce.-Puerto Rico.

bre Drake-cuya audaz ambici6n se estrell6 ante el
valor y la lealtad de los portorriquefios. Igual suerte
corrieron, en 1625, los holandeses, at mando de su gene-
ral Boduyno Enrico. Un capitan, hijo del pais, D. Juan
de Am6zquita, fu6 el h6roe de aquella jornada.
Nos detenemos algunos minutes en ( Soria aprovecha la ocasi6n para tomar la manana, es
decir, para echarse al coleto un buen trago de ron. Yo
tengo sed y llamando & un vendedor ambulante, hago
abrir un coco y bebo el liquid que contiene. Adelante.









La brisa del mar, despu6s de agitar blandamente la
ancha hoja del platano y las ramas esbeltas del coco-
tero, nos refresca el rostro. A un lado y a otro campos,
de maiz. Entre <(Martin Pefia> y (Bayam6n) se encuen-




























Vendedor de cocos frescos.

tran las ruinas de Caparra. < lindo, con mas de 15.000 habitantes. Hay en su territo-
rio ricas haciendas. Los caflaverales se ven desde la
ventanilla del tren. (Toa Bijae, , villorrios
de poco mas de tres mil almas, pero con campos de
depoco mhs de tres mil almas, pero con campos de







33 -
fecundidad asombrosa, donde se produce la cafia de
azAcar. Los riega el gran rio de la Plata.
. Nos detenemos algunos minutes. No
lejos de nosotros se alzan las chimeneas de opulenta
Central. La robusta cafia, de mas de seis metros de al-
tura, espera ya el cortante machete que ha de hacerla
caer. Poderosas mAquinas funcionan en el interior del
edificio. Alli tiene un palacio la industrial de la elabora-
ci6n del azicar. Es una refineria, como cualquiera de
las mejores de Europa. El azfcar de remolacha que se
fabric en Malaga no es ni mas blanco ni mas fino que
el que sale de aqui.
El bueno de Soria se crey6 en el deber de darme una
conferencia sobre la cafia de azficar.
-Estagraminea-dijo, acentuando bienla palabreja-
no es originaria de Am6rica, como creen algunos. iC6-
mo que en tiempos remotos ya se cultivaba en la India!
iFigdrese usted!... Importada A Europa por los caballe-
ros de las cruzadas, la cafia de azfcar empez6 a culti-
varse en Malta y en Sicilia y despubs en las islas Cana-
rias. Los naturales de estas fltimas tierras, al descu-
brirse el Nuevo Mundo, la trajeron A las Antillas. Camp6
por sus respetos hasta 1810; mas desde esa fecha, co-
menz6 a erguirse la gran rival, el azfcar de remolacha,
cuya elaboraci6n tom6 vuelo en Europa. Fu6 esta her-
mosa cafla que usted v6, la plant esclavista por exce-
lencia. Para la dura labor de la hacienda de Puerto Ri-
co, del ingenio de Cuba, de la plantaci6n de Jamaica y
de Haiti fu6 necesario el negro esclavo. Y el hacendado
se hizo rico. Como no tenia que pagar salario al obrero,
las ganancias fueron enormes. Pero el azflcar de remo-
lacha se fu6 perfeccionando en Europa, y fu6 precise que
el azicar de cafla se perfeccionase tambi6n en Am6ri-
ca. Hubo que hacer gastos, traer maquinaria, montar
refineries, hacer venir ingenieros. Afiada usted a esto
3-LAS ANTILLAS.








34 -
que la esclavitud qued6 abolida. El precio del azficar
baj6; pero, asi y todo, esas Centrales son minas de oro.
Si, amigo D. Anselmo, este es un gran pais. iQud rique-
za, qu6 cultural y, sobre todo, iqu6 paz!...
Un ruido extrafio interrumpio el discurso de Soria.
Era una orquesta de campesinos que entraba en la esta-
ci6n, tocando el giiicharo la maraca y la bomba....

























Mdsicos antillano-.-BOomba. Giiuchar, y Maraca.

Silba la locomotora. En march otra vez. ()
-Villa con diez mil almas. Parada y cerveza..: que to-
ma mi compafiero de viaje. Se divisan extensas Ilanu-
ras, sembradas de cafia... En tan pequefia villa se pu-
blica un peri6dico. Puerto Rico-me dice Soria-es el
pais de los peri6dicos. Nada menos que 22 ven la luz.








35 -
S6lo en San Juan se publican nueve, cuatro de ellos
diaries.
En () vuelve el tren A pa-
rar. Desde la ventanilla del wag6n se ven los pequefos
poblados. El campo, regado por el rio Manati, produce
tabaco y cafe. Sobre estos products me dice Soria:
-El caf6 es un tesoro. El mejor de la isla se recoge
en Yauco, Lares y Utuado. Como el cultivo y recolec-
ci6n apenas ocasionan gastos, los cafeteros de Puerto
Rico ven aumentar de dia en dia su fortune. Ve used
cafetales por todas parties. En algunos pueblos, como
Lares, no hay hierba con que nutrir una cabalgadura,
porque todos los campos estan sembrados de cafe.
--.Y el tabaco del pais, vale?...
-Lo tengo por excelente. El de mas fama es el de las
jurisdicciones de Comerio y de Cayey; pero la industrial
de la elaboraci6n result deficiente. El tabaco de aqui,
por lo general, se envia en rama a Cuba; alli se elabora
A la perfecci6n,y luego de alli se export a la Peninsula
6 al extranjero y hasta suele volver aqui mismo y ven-
derse como tabaco de la Habana.
El lejano rugido del Atlantico nos anuncia que el tren
se acerca i (. Cruzamos un rio cuyas aguas
cubre la vegetaci6n. es una important villa
-que no ha querido ser ciudad-con 36.000 habitantes.
Y no ha querido ser ciudad por orgullo y por no igua-
larse a ciertos villorrios que, como Caguas, Humacao y
Utuado ostentan, sin merecerlo, aquel titulo. A cibo> le basta con su agriculture ysu comercio y, sobre
todo. con su historic, en la que tiene la pdgina de 1702.
En aquella fecha un grupo de milicianos, al mando del
capitan Correa, rechaz6 con indomable bizarria A los
ingleses, que habian desembarcado cerca de la pobla-
ci6n.
Llegamos i







36 -
de terminal la via fdrrea. En el camino del primer pue-
blo al segundo nos llama la atenci6n la multitud de lo-
ros que peroran en las ramas de los arboles. Son las diez
de la mafiana. Bajamos del tren... almorzamos en cinco
minutes ysubimos al coche-correo que sale para dilla)>. La carretera es de primer orden. La tierra, a un
lado y otro, parece sembrada de corales... Es el grano
rojo del cafe. Se ve alguno que otro rancko, rfistica vi-
















Plaza principal de Arecibo.-Puerto Rico.

vienda del jibaro, donde 6ste, sentado en la hamaca,
toca su triple y masca su tabaco como los indios. El taba-
co-legado de los indios de M6jico a Europa-ostenta
sus hojas verdes. Puestas a secar al aire calido, van
adquiriendo el color negruzco.
En ( cambiamos de tiro y, despu6s de tomar la inevitable
cerveza, salimos para un rio y tenemos que bajar del carruaje para pasar a
un anc6n, en el que embarcamos tambi6n el vehiculo.
En Puerto Rico son articulo de lujo los puentes.








37 -
Volvemos & oir el lejano rugido del mar. El coche para
en <(Isabela), pueblo de alguna importancia (14.000 ha-
bitantes) rodeado de risuefas campifias que riega el
rio de la Tuna. Deja el conductor la correspondencia, 6
invitado por Soria, se van los dos tomar cerveza A un
ventorrillo inmediato. Yo me quedo en el coche, y em-
piezo a temer que no llegaremos A tiempo A (
para enlazar con el ferrocarril que sale de alli para
(. Bueno anda en este pais el servicio de co-




>74.: *^ -- --^^.










Ancin 6 balsa.

rreos... Y los mayagiiezanos, si no reciben esta noche
sus cartas culparan al alcalde 6 al gobernador 6 tal vez
al ministry de Ultramar...
gNo lo decia yo? Llegamos A ((Aguadilla)) dos horas
despues de la salida del tren. La poblaci6n es muy be-
Ila y esta situada A la falda de la montafa de Jaicoa.
La profunda y espaciosa rada de este pueblo esta for-
mada por el Cabo de San Francisco y la punta de Bo-
rinquen. Desde los balcones de mi fonda se ve el mar y
el islote Ilamado el . La pesca es tan abun-
dante en Aguadilla, que suele ocurrir que los peces








38 -
vuelven aburridos al mar, por no encontrar quien se
los coma. Y eso que la villa tiene 15.000 habitantes. Sus
antecesores rechazaron en 1797 una invasion de los in*
gleses y otra de los colombianos en 1825.
Pasamos aqui la noche. Al dia siguiente, por la ma-
flana, tomamos un coche y vamos a ver el sitio en que
el rio Culebrinas desemboca en el mar (canal de Santo
Domingo). Seguin un escritor del pais, es el paraje en
que desembarc6 Col6n al descubrir la isla. Una sencilla
cruz de mirmol, de bastante altura, se alza para recor-
dar la fecha de 1493. A pesar de la cruz, se discute el
sitio del desembarco. Mientras algunos autores sostie-
nen que Col6n desembarc6 en la rada de <(Mayagiiez,
opinan otros que el gran almirante del Oc6ano tom6
tierra en la rada de <(Guayanilla). Son, por el pronto,
tres pareceres, sostenidos en peri6'icos y folletos y de-
fendidos con el calor de estas latitudes.
La misma tarde, despubs de haber visto'un circo de
gallos 6 gallery, como aqui dicen, seguimos el viaje en
el ferrocarril. Nos detenemos en las estaciones que cor-
responden A los pueblos de c(Aguada>, < co>. Llegamos a < culta, la mas hospitalaria de la isla. No te la describe. Se-
ria, si lo hiciera, interminable esta epistola, ya demasia-
do extensa. Pasamos aqui unos cuantos dias-obsequia-
dos siempre como principes-y hacemos varias excursio-
nes a la vecina y vieja ciudad de <(San German (fundada
en 1511)y A los pueblos inmediatos de >
y ( a comer el clAsico lechdn asao, que es aqui elprotagonista
indispensable de todas las giras campestres. En Cabo
Rojo compr6 para ti y para Cosme dos pares de excelen-
tes bastones, hechos de maderas del pais. Ya ver6is que
elegantes son.
Embarcados en el vapor (Avilds>, dejamos la rada de









39 -
Mayagiiez y nos dirigimos hacia ( de diez horas, pero agradable, con el mar como una
balsa de aceite. Llegamos a la important ciudad i que
di6 nombre el conquistador de la isla. Con respect &
Ponce, te repito lo que ya te dije acerca de <(Mayagiez>.
Una resma de papel me haria falta para hablarte de
<(Ponce>>. Me quedo en esta ciudad various dias y hago
una escapatoria <), la metr6poli del cafe. Alli

















Un malojero.

visit los cafetales, tomo nota de precious y studio so-
bre el terreno el negocio... Y vuelvo d ((Ponce>. No lejos
de la ciudad visit una rica plantaci6n de cacao. Aqui
se hace con cacao, y no con polvo de ladrillo, el chocola-
te sabroso...
En carruaje, por la carretera. central, que es magni-
fica, regresamos al fin & San Juan. Los campos, de un
verdor bellisimo, estin casi desiertos, y s6lo se alcanza
& ver de vez en cuando, algAn malojero, que conduce
su borriquillo cargado de hierba. Pasamos por seis
pueblos, que son: (, <), <







40 -
contents del viaje, sin habernos fatigado siquiera y
con un cargamento, en el coche, de tabaco, azicar y
caf6, regalo de los amigos mas carifiosos y mas espl6n-
didos que pueden encontrarse en el mundo.
Espero el vapor para Santo Domingo. Desde alli vol-
ver6 a escribirte. Entre tanto, viejo soldadote, acu6r-
date de tu amigo
A uselmo.

P. D. Te incluyo esa carta de Soria, con la que goza-
ras much.








UC *... t L*UI wl.-..V~~ l in.*~-.... inrw"I..'.""~-~~ rU ---- r UII.I
flUl;S ..... A.,nu.~.l.~.l~~t._* r.U....rhi.


Santo Domingo. Haiti.




Procedente de la vecina isla de Puerto Rico, que que
daba atras, A 120 kil6metros; A bordo del vaporcillo fran-
c6s entr6 D. Anselmo en el puerto de la
vetusta ciudad de Santo Domingo, capital de la moder-
na Repdblica Dominicana. Harto sabia el buen andaluz
que la situaci6n del pais no era pr6spera y que nodebia,
en el terreno de los negocios, hacerse ilusiones de nin-
guna especie. Mas espafiol hasta la medula, a la vez
que americanista fervoroso, un impulso secret le traia
a la antigua Espatola. El recuerdo de sus lectures habia
hecho el milagro. Queria evocar la memorial de las esce-
nas tragicas de los siglos xv y xvi, y revivircon la ima-
ginaci6n aquellos personajes tan novelescos. Santo Do-
mingo fu6 el primer establecimiento fundado por los
espafioles en el nuevo mundo. Alli pens6 en la conquista
de M6jico Hernan CortBs. Alli el gobernadorBobadilla car-
g6 de grills y cadenas al inmortal Col6n y le envi6 a la
Peninsula. Alli alz6 su voz, que tanto reson6 en el mun-
do, en defense de los indios, el padre Las Casas. Alli, en
fin, A principios del siglo actual, Toussaint L'Ouverture,
el Washington negro, fund un Estado independiente.
En el camino de Puerto Rico A Cuba se alza, como
Venus del seno de los mares, la verdadera perla de las
antillas, la hermosa y ub6rrima isla de Santo Domingo








42 -
6 Haiti, que esta a 120 kil6metros de Puerto Rico, A 85
de Cuba,a 180 de Jamaicay a 570 del caboGoajita.Tiene
650 kil6metros de largo, 260 de ancho, y comprende
7.725,000 hectareas (contando Gonave y Tortuga,) donde
viven 1.500,000 hombres, en su mayoria de origen afri-
cano. En la parte occidental 6 sea en la Repuiblica de
Haiti, se habla el idioma francs, a la criolla. En la parte
oriental 6 sea en la Repfiblica Dominicana-donde esta
ahora D. Anselmo-el idioma official es el castellano.
Las vicisitudes por que ha atravesado la isla en los
cuatro siglos que han pasado desde su descubrimiento
(en 1492) hasta hoy, pueden dar asunto a dos 6 tres libros
voluminosos. Hasta 1696 es la isla, en toda su extension,
colonia de Espaiia. A esa fecha, multitui de aventure-
ros franceses, que tenian asilo en la pequefia isla de
Tortuga, se apoderan de la parte occidental. Este hecho
de fuerza 'es sancionado, al aflo siguiente, en Europa por
el tratado de Ryswick, origen de la soberania francesa
en la Antilla. Hasta 1791 tiene Francia que reprimir las
sublevaciones de los negros. En 1795, por el tratado de
Basilea, se apropia Francia la parte espafola. Seis afios
despu6s, el negro Toussaint L'Ouverture proclama la
independencia de la isla, que es al fin abandonada por
Francia, tras siete afios de encarnizadas luchas, en las
que sufre el primer fracaso el poderio de Napole6n.
En 1804, Dessalines, que habia sido lugarteniente de
Toussaint, toma el titulo de rey, bajo el nombre de Jaco-
bo I y restituye a la isla su primitive nombre de Haiti.
Durante estos aiios de turbulencias, la mayoria de los
colonos franceses abandonan las plantaciones de cyfia
de azficar, y huyen Ilevandose sus fondos a la isla de
Cuba.
.En 1809 subl6vanse los espafioles, que, al aflo siguiente,
recobran la ciudad de Santo Domingo, despues de nueve
meses de sitio. En el aflo de 1811, la isla se halla repar-








43 -
tida entire los espafloles en la parte de Santo Domingo;
Crist6bal 6 Enrique I, rey negro, en el cabo francs, y
Peti6n, president republican en Puerto Principe. 1812.
-Se devuelve a Espaiia, por el tratado de Paris, la parte
oriental de la isla. 1821.-La parte espafiola se declara
independiente. 1823.-Anexi6n de esta a Haiti;Boyer pre-
sidente de toda la Repfiblica. 1825.-Francia reconoce
la independencia mediante indemnizaci6n pecuniaria.
1844.-Santana proclama la independencia de la repri-












Cabo haitiano.--llaiti.

blica de Santo Domingo. 1845.-El negro Soulouque, bajo
el nombre de Faustino I, se corona como emperador de
Haiti; Paez, president de la Repfblica de Santo Do-
mingo. 1853.-Santana reelegido. 1858. Geffrad, presiden-
te en Haiti. 1861.-Poriniciativa del president Santana,
secundado por los generals D. Antonio y D. Emilio
Alfau, y en Espafia por O'Donnell, se hace la anexi6n de
la Repiblica de Santo Domingo a Espafia.-1864. Aban-
dono de la isla por los espafioles, despues de costosos 6
infitiles sacrificios. 1865.-Restauraci6n de la Repflblica
Dominicana en la parte espaiiola.
De entonces aca ha pasado por muchas turbulencias
la Repiblica Dominicana, que abarca un territorio de
50,936 kil6metros, con una poblaci6n de 250,000 habi-








44 -
tantes, entire los cuales s61o se cuentan 50,000 indivi-
duos de raza blanca. Estos ciudadanos gozan, desde
hace algunos afios, de bastante tranquilidad, debida


































principalmente a la energia de carActer del general
Ulises Heureaux, actual president, proclamado en 1886.
El territorio de la Repiblica se divide en cinco pro-
vincias: Santo Domingo, Azua de Compostela, Santa Cruz








45 -
del Seybo, Santiago de los Caballeros y Concepci6n de
la Vega. En sus f6rtiles campos, que riegan entire otros
rios, el Youna y el Grande Yaque, se cultivan, aunque
en pequena escala, el tabaco, el cacao, y la cafia de
azdcar. Actualmente las importaciones ascienden a unos
seis millones de pesos y las exportaciones a una cifra
casi igual. Se export much la caoba.
A mis de las poblaciones que dan nombre a las cinco
citadas provincias, merecen visitarse San Crist6bal,
Higuey, Puerto Plata y Samand, cuya hermosa bahia, la
mejor del pais, es tan codiciada por los Estados Unidos,
que varias veces ban intentado comprarla.
La capital de la Republica, Santo Domingo, hoy con
18,000 almas, fu6,fundada en 1496 por Bartolomb Col6n,
en la orilla izquierda del Ozama. Esta ciudad, que en
tiempos de Carlos V fu6 rica y populosa, a pesar de
haber perdido much de su pasado esplendor, sera
siempre c6lebre por haber sido el punto en donde los
conquistadores de M6jico, del Perd y de Chile formaron
sus grandes proyectos y encontraron los medios de eje-
cutarlos. Esta rodeada de murallas, flanqueadas de
baluartes. Sus calls son anchas y rectas. Sus edificios
mas notables son la Catedral, de estilo g6tico, en la que
estuvieron depositadas hasta 1795, 6 continian afn-
porque en esto hay diversidad dejuicios-las cenizas de
Col6n; el antiguo palacio del gobernador, el edificio-
colegio de los jesuitas y el arsenal, en el que aun se
conserve una ancora que perteneci6 al descubridor.



Don Anselmo y otro caballero de su misma edad pr6-
ximamente y que parecia mulato-tanto el sol tropical
habia quemado' su rostro-salian de la Catedral, engol-
fados en sabrosa conversaci6n.








46 -
-iQuien nos hubiese dicho, amigo D. Carlos, la llti-
ma vez que nos vimos en M6jico, que nos habiamos de
volver a encontrar, al cabo de los afios mil, en Santb
Domingo!..
-iCosas de la vida! Y lo celebro tanto mis, cuanto que
merced a mis exhortaciones, he logrado que desista V. de
su proyectoado viaje A la vecina RepAblica.
-En efecto-dijo D. Anselmo-V. me ha convencido
y desisto de ir a Port-au-Prince, donde pensaba embar-
carme para Santiago de Cuba. Yo conocia la decadencia
de Haiti, pero nunca crei que llegase a tanto...




; ..:* :- ^














Ciudadanos de Haiti.


-Pues creame V.-dijo D. Carlos-que no he exage-
rado. El territorio de Haiti-poco mas de una tercera
parte de la isla-es el mas bello, el mas fertil de la Anti-
lla. Nada mas espl6ndido que las Ilanuras que riega el
caudaloso Artibonito. Las montafas estin cubiertas de
bosques de pinos, de corpulentas caobas, de mil made-








47 -
ras preciosas. Los frutos tropicales crecen espontanea y
abundantemente. Los recursos naturales del pais son
inagotables. Y, sin embargo, sus habitantes, en nimero
de mas 800,000, casi todos negros, no sacan partido de la
pr6vida tierra en que viven. La naci6n haitiana naci6 de
la venganza, y hoy vive del odio. El negro hace la guerra
al mulato, como antes los dos la hicieron al blanco. El
pais no ha progresado cosa alguna desde su emancipa-
ci6n. Hoy no se export azdcar, siendo el caf6 y el palo
Campeche los articulos de mayor exportaci6n. La cafia de
azfcar se recoge en los antiguos ingenios abandonados
por los espafioles, 6 en las montaflas; y esos dos articu-
los que se exportan todavia, uno se recoge silvestre, y
otro no hay mas que cortarlo y llevarlo al mercado, pues
tambi6n por si mismo se reproduce.
-Es desconsolador. Y en el orden moral, en las cos-
tumbres, en el gobierno se nota tambi6n el mismo
atraso?
-En el orden moral, puedo decir a V. que si bien los
negros mas civilizados profesan la religion cristiana, la
mayoria profesa, con ritos repugnantes y grotescos, la
religion de Vandoux 6 sea la adoraci6n de la serpiente,
superstici6n africana...
--Y el gobierno?
-El gobierno es una dictadura sangrienta y odiosa.
Pero-eso si-cuenta con recursos muy eficaces para
hacerse temer. Un escritor portorriquefio, el Doctor Ro-
driguez Castro, que estuvo en Haiti el aiio pasado, ha
publicado un libro en el que dice que en las circeles
pfblicas de Haiti no se da alimento a los press. El des-
graciado que alli entra, si no cuenta con recursos pro-
pios, se muere de hambre.
Los dos amigos, platicando asi, llegaron al muelle.
Allf supo con alegria D. Anselmo que al dia siguiente el
vapor espafiol ( debia zarpar directamente








48 -
para Santiago de Cuba. Nuestro hombre vi6 el cielo
abierto. En el acto resolvi6 partir; y despubs de comprar
su pasaje, volvi6 & la fonda donde aun D. Carlos, que
comi6 con l6, le sigui6 ponderando la decadencia de
Haiti.









































Ir r W(~ ~T !r Irr =rr 1





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8 8 8,8 8ar


1. Volanta.-2. Catedral de la Habana.-3. Teatro Tac6n, en el
Parque Central.



























































































4. La Rentra.-5. Mereado Tac6n, en la plaza del Vapor.-

6. Un Ingenio, (Cienfuegos).


~.:/ :
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*' r '];^ ____ ". *. .. *.,,,,.










LA ISLA DE CUBA







No a la hora fijada de antemano-que eso hubiera si-
do pedir peras al olmo tratandose de buques mercantes
-sino cuando A Dios plugo, lev6 anclas el (Villaverde)>
y con paso lento y majestuoso al principio, mas apresu-
rado despu6s emprendi6 su ruta. Anochecia. Los pasa-
jeros-ya con gorra y en zapalillas bajaron al comedor.
Alli se formaron various grupos. En uno de ellos, un fran-
c6s de la Guadalupe ponderaba el horror del espantoso
terremoto que en 1843 convirti6 en ruinas y escombros
la bella ciudad de Pointe a Pitre, de la cual s6lo queda-
ron algunos trozos de pared y el frontis de una iglesia.
En otro grupo un armador de New York trataba de con-
vencer a un dominicano, que le oia receloso, de lo con-
veniente que seria para la Repdblica Dominicana la ce-
si6n de la bahia de Samana A los Estados Unidos.
El mar de las Antillas, bafiado por la luz de la luna,
parecia un inmenso lago de hirviente plata. Se vefan
distintamente las costas meridionales de la Peninsula
de Tibur6n, en Haiti. El ((Villaverde)> pas6 por enfrente
4--LA ANTILLAS,








50 -
de Jacmel, Saint Louis y Los Cayos. En el fondo del
golfo de Goenave quedaba Port-au-Prince, capital de la
Repiiblica negra.
Don Anselmo y el capitin del vapor, un andaluz pa-
sado por agua, se paseaban juntos sobre cubierta. Re-
cordaban con melancolia el lejano terrufo y el rio inol-
vidable, el Guadalquivir, cuyas aguas son quiza menos
tranquilas que las del mar de las Antillas.
-Sin embargo, no hay que fiarse mucho-afiadi6 el
capitin.-Este mar que usted ve, cuando se encoleriza,
es capaz de cualquier cosa. Aqui los huracanes son fre-
cuentes y terrible. Un .cicl6n, en el siglo xvin, sepul-
t6 en este mismo mar, ante Santa Lucia, toda una flota
inglesa con 6.000 tripulantes; en la Martinica se trag6 el
mar40 naves, con 4.000 hombres; la Barbada qued6
destruida...
El capitin, puesto ya a conversar, quiso lucir sus co-
nocimientos de ndutica, y llam6 la atenci6n de D. An-
selmo acerca de una particularidad que se observa en
el mar de las Antillas y de la que hablan much los ge6-
grafos. Se referia d las corrientes del canal de Bahama,
que, dirigiendose al N., salen al O()ano libremente y for
man un rio que se abre camino en medio de 61, por el
cual conduce las aguas del mar de las Antillas y golf
mejicano hasta el banco de Terranova. Este fen6meno
es muy conocido de los navegantes anglo americanos,
que lo lRaman Gu// Stream (corriente de golfo). Las
aguas del Gulf Stream, rio sin orillas y el mas inmenso
de todos, suelen tener 20 grades de calor y son mas sa-
ladas que las del Oc6ano que las rodean.
El vapor se dirigia hacia la Habana, pero haciendo
antes escalas en Santiago de Cuba, Baracoa, Gibara y
Nuevitas. Aquello iba a ser la mar... Previendo el caso,
habia comprado D. Anselmo en Santo Domingo un cua-
derno en blanco, bastante voluminoso, para ir consig-








51 -
nando sus impresiones, los datos hist6ricos que adqui-
riese y la pintura exacta y fiel de la multitud de cosas
nuevas que suponia que habia de encontrar A su paso.
ihh! Y tambi6n una nota detallada de precious de mu-
chos articulos, y observaciones y studios prActicos so-
bre la industrial y el comercio del az6car, el caf6, el ron,
el tabaco, el cacao, etc. Queria D. Anselmo principal-
mente dos cosas: primera, hacer su negocio como un
comerciante que se estima; segunda, que de aquel viaje
memorable

del chocolate y del caf&e,

como dice, con desconocimiento de la historic de la agri-
cultura, un personaje de <(La gallina ciega) no perdie-
sen el menor detalle los sevillanos, es decir, D. Luis y
D. Cosme.
Cepillando, por supuesto, las asperezas de estilo-co-
mo hicimos con la extensa carta de Puerto Rico-copia-
mos a continuaci6n una 6 dos hojas del cuaderno.
En el mar, a la vista de Cuba.-Marzo, 20.
Cuba, la mayor de las grandes Antillas, la mas rica
eu producciones y la mas important de las islas de
AmBrica, esta situada a la entrada del golfo de M6jico y
en frente de la America central. Tiene 1234 kil6metros
de largo por 150 en su parte mas ancha. Por su super-
ficie, (118.833 kil6metros cuadrados) es mayor que mu-
chas naciones de Europa, como Portugal, B6lgica, Ho-
landa y Suiza. Su poblaci6n es de 1.521,684 habitantes.
Hasta hace poco estuvo dividida en dos departamentos:
el oriental y el occidental. Actualmente se divide en
seis provincias, que son las de la Habana, Santiago de
Cuba, Santa Clara, Pinar del Rio, Matanzas y Puerto
Principe. A mas de las capitals que dan nombre i las
seis provincias, hay que citar, por su importancia, a








52 -
Sancti-Spiritus, Cienfuegos, Remedios, Trinidad, Man-
zanillo, etc.
Col6n, viniendo de las Lucayas, el 28 de octubre
de 1492, descubri6 la isla, que 61 tom6 por un continen-
te situado al extreme oriental del Asia y a la que di6 el
nombre de Juand. Sucesivamente y antes de recibir el
nombre de Cuba, llev6 los de Santiago, Ave Maria y
Fernandina. La poblaban unos 500.000 indios que habi-
taban en rdsticos bohios, cultivaban algunos cereales y
















Cayos del mar de las Anlillas.-Cuba.

tubrculos y se sustentaban con peces. Navegaban so-
bre canoas formadas de un sblo tronco de un arbol, y
eran sus armas unas lanzas de madera con una punta
de hueso muy aguzada y unas flechas que remataban
con una espina de pescado. Secaban la hoja del tabaco,
la encendian, y aspiraban el humo por medio de una
caila, que Ilamaban cohiba. De noche se iluminaban
con cocuyos, especie de luci6rnagas. Vivian gobernados
por caciques, que ejercian un poder absolute. Uno de
ellos, Ilamado Hatuei, emigrado de Santo Domingo,
ofreci6 resistencia tenaz a la dominaci6n espafiola. Sin








53 -
61 es probable que la conquista de Cuba no hubiese
costado ni una sola gota de sangre. Cubntase que hecho
prisionero en una acci6n de guerra y habiendo dado el
gobernador Velizquez sus 6rdenes para matarle, dijo
Hatuei al sacerdote que le auxiliaba en sus fltimos ins-
tantes:
-Y oiga usted, padre: .encontrar6 espanioles en el
cielo de que usted me habla?
-Claro esta que si, -contest6 el buen religioso;-pero
he de advertirle que alli no van mas que los buenos.
-Entonces,-repuso Hatuei-no quiero ir, porque no
quiero encontrarme en ninguna parte ni con los buenos
ni con los malos.
Doce afios despu6s, la raza indiana qued6 reducida a
20.000 hombres. En 1560 casi no existia mis que en apa-
riencia, no habiendo desaparecido del todo porque nu-
merosos mestizos habian nacido de la uni6n entire los
conquistadores y las hembras indigenas. Los espafioles,
atraidos por la fama de M6jico, el Peri y el fantistico
El Dorado, abandonaron en gran nfimero latierra cuba-
na, cuya colonizaci6n no tom6 consistencia hasta fin del
siglo xvi. En esta 6poca entraron en la isla muchos mi-
les de espaioles fugitives de Jamaica, que habia caido
en manos de los ingleses. A fines del siglo xviii y & prin-
cipios del actual recibi6 tambi6n Cuba la numerosa le-
gi6n de los franceses de Haiti, que huian de la vengan-
za de los negros. De esta 6poca data el desarrollo de la
gran Antilla.
A consecuencia de la guerra entire Espafa y la Gran
Bretafia, en 1762 cae la Habana, despues de dos meses
de sitio, en poder de los ingleses, que la restituyen un
aflo despues, al hacerse la paz de Versalles. Comienza 6
desenvolverse lentamente el cultivo del tabaco. En 1767
Carlos III decreta la expulsion de los jesuitas de la isla.
Se proclama la Constituci6n de 1812, que se suprime,








54 -
como en Espafa, en 1814 y se vuelve a proclamar en
1820. De 1823 a 1830 se descubren los primeros trabajos
separatists, hechos por las sociedades secrets Los soles
de Bolivar y El Aguila Negra. En 1850 y 51 se efectfian
el primero y segundo desembarco del separatist Nar-
ciso L6pez, que derrotado y hecho prisionero, muere en
el cadalso. Se elige en 1867, por iniciativa del sefor Ca-





S" --a-- ... ,.' -








Vall e Vumuur.-Cuba.

novas, ministry de Ultramar, una junta de informaci6n
que va & Madrid. En 1865, en las margenes del Yara,
lanza CUspedes el grito de independencia, comenzando
una guerra, que dur6 diez afios y que termin6 con la
paz del Zanj6n.
Cuba esta ahi, ante mis ojos, con su belleza deslum-
bradora, con su caudaloso rio Cauto, con su po6tico va-
lle de Yumur!, con su elevada sierra de Cobre, cuyas
brisas vienen A refrescar mi frente. iSalud A la colonia-
mina, a la perla Antillana!


















Sigue el diario de D, AnselmQ,



Santiago de Cuba.-Marzo 22.

La importancia y las condiciones de las Antillas podran
ser objeto de discusi6n: pero iloado sea Dios! lo que es
indiscutible, es que aquise fuma, se toma caf6, y se bebe
ron. Bajo un sol de fuego, sudando el quilo, toma uno
un gran vaso, bien calentito, de caf6 puro y una copa
de ron, salido ayer mismo del alambique, y.... se sigue
sudando horriblemente; pero pasan cinco minutes, y se
queda usted mas fresco que una manzana. Haga quien
guste la prueba, y no le ird mal.
La segunda poblaci6n de Cuba, tanto por su antigile-
dad como por su importancia, es Santiago. Fundada
en 1514 por Diego VelIzquez, a los cuatro afios de su
fundaci6n se reunian en este puerto las flotas hispanas.
Aqui fu6 alcalde Hernan Cortes, y de aqui parti6 para la
conquista de M6jico. Saqueos de filibusteros, asedios
por parte de escuadras extranjeras, rivalidades entire los
gobernadores, terremotos horribles, como el de 1852,
tales son los hechos que constituyen la historic de San-
tiago. Hoy tiene unos 38,000 habitantes, y es residencia
de un arzobispo y capital de la provincia de Santiago de
Cuba. Entre sus hijos mis famosos figure el insigne poe-
ta D. Jose Maria Heredia, inspirado cantor del Niagara.


''..~'' ''.~,''








56 -
La cathedral, el teatro, el institute de Beneficencia y
]a plaza de toros son edificios bastante notables. Las
mejores plazas son las de Dolores, Santo TomBs y la de "
la Reina 6 de Armas. La plaza-mercado de Concha es,


Pasco de palmas.-Cuba.


en su genero, la mis notable de Cuba, y consiste en un
vasto cuadrilatero rodeado por cuatro galerias de her-
mosos p6rticos. En el paseo de Cristina y en el de Con-
cha, a la sombra de frondosos arboles, he pasado agra-
dablemente algunas horas.

Marzo 23.
Creia embarcar ayer, a iltima hora, para seguir viaje
a Baracoa, y me disponia ya a salir para el muelle
cuando mi paisano el capitan del () cae como
un rayo en mi habitaci6n y me anuncia que hasta esta








57 -
tarde nopodremos marchar. Hacia un calor espantoso,y
mi paisano me invit6 a ir al caf6 para tomar un refresco.
es decir, una copa de ron.
Estando en un mal cafetucho oyendo al pianist eje-
cutar habaneras y guarachas, se le ocurre al bueno del
capitan que tomemos un coche para dar un paseo por
el campo. Acept6 con gusto, por que me hacia falta,
despu6s de un dia tan caluroso, respirar aire fresco.














Ln Polrero.

Serian como la diez de la noche. A un lado y a otro
de la carretera por donde ibamos, sobre la hierba y en
las ramas de los arbustos se veian millares de lucecillas.
Eran enjambres de cocuyos, pequefios insects parecidos
a las luci6rnagas, que despiden una luz f6sforica, y bri-
Ilante. Un pufiado de ellos, metidos dentro de una cala-
baza agujereada hacen para los campesinos el papel de
una lampara, que les sirve para buscar, en medio de las
tinieblas de la noche, los objetos perdidos. Dice el capi-
tan que Humbolt cuenta en una de sus obras que, al
salir de Trinidad de Cuba, vi6 cierta noche un nfmero
tan extraordinario de cocuyos que no parecia sino que
la bdveda celeste se habia caido al suelo.








58 -
Habiamosandadocomo medio kil6metro.Dejamosatris
unpolrero. La soledad del.campo era hermosa, pero impo-
nente. Empiezo A career que habiamos cometido una imr
prudencia alejandonos tanto de la poblaci6n. Asi se lo
manifiest6 al capitin; 6ste me anima, ensefAndomesu re.
wolver. En esto, al volver un recodo del camino, un espec-
taculo sorprendente se ofrece A nuestros ojos. No lejos de
nosotros, casi a la orilla de la carretera, se ve el res-
plandor de las llamas. A su claridad se dibujan perfecta-
mente los trapiches de un ingenio. Nos acercamos rapi-
damente al sitio de la catastrofe. ;Horrible y a la vez
hermoso espectaculo!..,Un incendio de un cafaveral es
una de las cosas mas originales que puede sofiar la fan-
tasia de un poeta. No hay incendio mis alarmante ni
llamas que se propaguen con mas r6pidez. Nada iguala
a la furia de un cafiaveral incendiado. Al saber que se
ha declarado. un incendio en una plantaci6n, t6canse
inmediatamente los cuernos de alarma; los ecos resue-
nan A lo lejos, esparci6ndose la alarma por todos los
establecimientos limitrofes. La barahunda de los cuer-
nos; el ruido de los carros que conducen las bombs; la
agitaci6n de los negros en medio del fuego, sus expresi-
vos gestos, sus faenas; los gritos de impaciencia de los
capataces; los grupos de caballos y de mulos que pasan
por el fondo del cuadro; el movimiento, el desorden y la
confusion que reinan por todas parties; los torbellinos de
humo; la march rApida de las llamas; el chisporroteo,
el chasquido de las cafias que se consume; todo esto,
iluminado por los rayos de luz electric que parten del
foco situado en la azotea de la fabrica, forma un con-
junto de escenas horribles y sublimes a la vez.
S-Este especticulo-me dijo el capitan-se ve aqui
casi todos los dias. El propietario de ese ingenio, que
seguramente es un peninsular, pierde esta noche todo su
azfcar; mis de cien mil duros, por lo menos.








59 -
Salimos de alli consternados para regresar A la pobla-
ci6n. Pero las emociones fuertes no han concluido. Cerca
ya de Santiago, cuando mas descuidados veniamos, un
grupo de tres 6 cuatro hombres armados, que estaban
ocultos detras del tronco de una ceiba, sale al medio de
la carretera y nos da la voz de (iAlto!> intentando dete-
ner el coche. El capitan, puesto en pie, dispara su rewol-
ver, y nuestro postill6n hace volar los caballos. Los ban-
didos, al verse burlados, corren tras de nosotros, haciendo
fuego con sus carabinas. Por milagro de Dios y por la
maestria y serenidad del cochero, ya avezado A estos
lances, salimos con vida de la jornada. Nunca cochero
alguno gan6 mejor un cent6n de propina.

Nuevitas, Marzo 30.

Salimos de Santiago para Baracoa. Esta es la primer
ciudad que con honors de tal fundamos en esta isla los
espafioles. Hoy esta decaida y s6lo cuenta unos seis mil
habitantes. Poco hay que decir de Gibara, donde estu-
vimos despues. Es poblaci6n sin importancia. Sin em-
bargo, A supuerto, como alde Baracoa y al de Nuevitas va
a parar la inmensidad de frutos que recoge esta Antilla
para enviar a todos los mercados de Europa. Llegamos
ayer, A la madrugada, A Nuevitas. Esta ciudad se dedi-
ca al trifico de cabotaje con los puertos de Vuelta Arri-
ba y al trafico exterior con los de Barcelona, Malaga y
Santander. Como el < de dias, aprovecho la ocasi6n para tomar el ferrocarril y
visitar la ciudad de Puerto Principe.
Santa Maria de Puerto Principe fu6 fundada en 1515
por orden del primer gobernador D. Diego Velazquez.
En 1668 fu6 saqueada por el clebre filibuster Morgan,
que con su desalmada gente habia esparcido el terror
en las costas de Cuba. En 1800, la antigua Audiencia








60 -
que existia en Santo Domingo fu6 trasladada a Puerto
Principe, hasta que en 1838 se estableci6 en la Habana.


Margenes del rio Maximo.


Es ciudad muy industriosa, con unos 33,000 habitantes
y capital de una provincia, a la que da su nombre.








61 -
Apesar de Ilamarse Puerto Principe, no es puerto. Una
de las cosas, menos importantes sin duda, pero mas
famosas que alli se hacen es la conserve de guayaba
que tanta nombradia ha adquirido en Europa.
Puerto Principe es la patria de la c6lebre poetisa D a
Gertrudis Gomez de Avellaneda, autora de Baltasar y de
otros dramas que fueron muy aplaudidos en Espafa.


Gert~rudis 66me~z do~ Av-ellanedi.













"'I


Continue y terminal el diario de D, Anselmo.



Habana, Abril 10.

Al fin, al fin estoy en la capital de la isla, en la
Habana famosa. Aqui es en donde puede mejor apre-
ciarse la magnificencia de Cuba, su riqueza asombrosa.
Es la Habana una poblaci6n que, por todos concepts,
esta a la altura de las mejores de Europa. Aqui puede
un madrileflo vivir sin sentir la nostalgia de la Puerta
del Sol. Aqui puede Ilegar A viejo un barcelon6s sin
echar de menos la rambla de las Flores. Aqui, en fin,
puedo yo, sevillano, olvidarme hasta de que existe la
calle de las Sierpes. Viviendo aqui, se vive en elmundo.
Es imp osible, para mi al menos, describir la ciudad.
La extensa y admirable bahia; el Morro con su magni-








f3 -
fico faro; la ciudadela de la Cabana; Casa Blanca, con
sus vastos almacenes de azficar; el arsenal y el muelle
(de 680 metros de largo) empiezan por dar la impresi6n

i ii


El morro y entradadel puerto de la Ilabana.

de lo vigoroso y espl6ndido. Se internal uno en la ciudad
y las calls de la Muralla y del Obispo, cubiertas duran-
te el dia por los toldos de las tiendas, semejan inmensos


Calle del Prado.-Ilabana.


bazares. En la calzada del Principe, Ilena de tiendas y
dep6sitos de tabaco, el continue trafico marea. Aumen-
ta la animaci6n en la calle del Prado 6 paseo de Isa-








64 -
bel II, con mas de una milla de extension y donde se
hallan el espl6ndido teatro de Tac6n y la gran Glorieta
con su fuente monumental de marmol de Carrara. En-'
tre los edificios pdiblicos-que no brillan por su arqui-
tectura-es uno de los mejores la Catedral, donde, al
lado del presbiterio, un modestisimo monument guar-
da los restos de Col6n. Sin embargo, los dominicanos
sostienen que las cenizas del inmortal genov6s conti-
ndan en la cathedral de Santo Domingo.
Tambi6n es notable El Templele, monument erigido
en memorial de la primera misa que se dijo en la Habana.










I lip


El Templete de la Habana.

La isla de Cuba, a pesar de sus desdichas, es opulen-
ta. Y esto lo debe, m6s que a nada, a la incredible ferti-
lidad de su suelo. La caria de az6car, el tabaco, el caf6,
he aqui sus tesoros. Los ingenios de azicar son inmen-
samente productivos. Se calcula que veintitr6s de los
principles reunidos contienen 100.000 acres de tierra,
10.175 jornaleros y valen quince millones de duros.
Habia en Cuba, hace algunos alos, 1.600 ingenios de
az6car y las cantidades que exportaban al aflo repre-
sentaban un valor de cincuenta millones de duros. Un
ingenio situado en la jurisdicci6n de Col6n elabor6 du-








65 -
rante el afio 1858 la enorme cifra de 20.000 cajas de azd-
car, que vendido a los precious de aquel afo, valieron a
su propietario 600.000 pesos. Suponiendo que los gastos
de producci6n llegaran a 400.000, le quedaron 200.000
de ganancia, cantidad que por si sola constitute una
fortune.
Asi como el cafe de la isla no tiene las condiciones
que distinguen al caf6 de otros paises, en cambio, su
tabaco es el primero del mundo. Buscado con afan por
el comercio, este g6nero, por su grande excelencia, figu-
ra como el mejor product de la isla. Su cultivo aumen-
ta de un modo pasmoso: en 1827 habia en la isla 5.534
vegas 6 haciendas exclusivamente dedicadas al mismo;
en 1846 existian ya 9.102, y hoy dia las vegas que aqut
se explotan no bajan de 11 A 12.000, con lo cual se ha
doblado de sobra la producci6n de aquella plant. Esto
se debe A que su cultivo es, de todos los conocidos, el
que se adapta mejor A las especiales condiciones de la
isla, A que el tabaco no ha menester los esfuerzos que
exige la cultural de la cahia dulce, y a que, en fin, este
ramo de la industrial agricola no require, como el azd-
car, un gran capital para explotarse. Ocho 6 diez mil
pesos son lo bastante para adquirir y explotar una vega
y echar las primeras bases de una fortune.
Pero en Cuba el azicar y el tabaco, con ser much,
no son todo. Es tambi6n esta hermosa isla un importan-
te centro de cultura.Han brillado aqui y brillan aun es-
clarecidos ingenios, cuyos meritosson tambin reconoci-
dos allendelos mares. En las ciencias moralesy political
hay que hacer menci6n de Arango, Saco, Bernal, la
Sagra, Bachiller y Morales, Mufioz del Monte, Reinoso,
Jacobo de la Pezuela, Varona y otros muchos. En lite-
ratura qqui6n no conoce los nombres de Tula Avellane-
da, de Heredia y de Pldcido? Al lado de esta trinidad
gloriosa se debe citar A otros poetas, tambi6n de gallar-
5-LAS ANTILLAS.








66 -
do nimen, como Zenea, Milanes, Fornaris, Mendive,
etcetera.
El cubano es muy aficionado d la poesia. La juventud,
sabe de memorial casi todos los versos de Pldcido y de
Heredia. He asistido anoche, en el teatro de Tac6n, a
una velada literario-musical, celebrada con un objeto
benefico, y siempre recordard con placer aquellas deli-
ciosas horas, pasadas entire una sociedad tan elegant
y distinguida como la mis select de Madrid y Sevilla.
Una bella actriz, cuyo nombre siento no recorder, ley6
admirablemente la c6lebre poesia titulada La Tempes-
tad, de Heredia. No resisto a la tentaci6n de transcri-
birla, siquiera sea como una muestra del vigor y del
fuego de la Musa cubana:


LA TEMPESTAD


Huracin, hurackn venir te siento,
y en tu soplo abrasado,
respiro entusiasmado
del Sefor de los aires el aliento.

En las alas del viento suspendido,
vedle rodar por el espacio inmenso,
silencioso, tremendo, irresistible
en su curso veloz. La tierra en calma,
siniestra, misteriosa,
contempla con pavor su faz terrible.
gAl toro no mirais? El suelo escarban
de insoportable ardor sus pies heridos:
la frente poderosa levantando,
y en la hinchada nariz fuego aspirando
llama la tempestad con sus bramidos.

iQu6 nubes! iQub furor! El sol temblando,
vela en triste vapor su faz gloriosa,








67 -
y su disco nublado s6lo vierte
luz fdnebre y sombria,
que no es noche ni dia...
iPavoroso color, velo de muerte!
Los pajarillos tiemblan y se esconden
al acercarse el huracan bramando
y en los lejanos montes retumbando
le oyen los bosques, y a su voz responded.

Llega ya... ,No le veis? iCual desenvuelve
su manto aterrador y majestuoso!
iGigante de los aires, te saludo!
En fiera confusion el viento agita
las orlas de su parda vestidura...
iVed! en el horizonte
los brazos rapidisimos enarca,
y con ellos abarca
cuanto alcanz6 a mirar de monte a monte.

iObscuridad universal!.. iSu soplo
levanta en torhellinos
el polvo de los campos agitado!..
En las nubes retumba despefiado
el carro del Sefnor, y de sus ruedas
brota el rayo veloz, se precipita,
here y aterra al suelo,
y su livida luz inunda el cielo.

gQu6 rumor? ,Es la lluvia? Desatada,
cae A torrentes, obscurece el mundo,
y todo es confusion, horror profundo;
cielo, nubes, colinas, caro bosque,
,Do estais?.. Os busco en vano;
desparecisteis... La tormenta umbria
en los aires revuelve un oceano
que todo lo sepulta...
At fin, mundo fatal, nos separamos:
el huracin y yo solos estamos.

iSublime tempestad! iC6mo en tu seno








68 -
de tu solemne inspiraci6n henchido,
al mundo vil y miserable olvido
y alzo la frente de delicia leno!
gDo estd el alma cobarde
que teme tu rugir?.. Yo en ti me elevo
al trono del Sefor: oigo en las nubes
el eco de su voz; siento & la tierra
escucharle y temblar. Ferviente Iloro
desciende por mis palidas mejillas
y su alta majestad tr6mulo adoro.

Jos6 Maria Heredia, el autor de esas viriles estrofas,
fue, por sus ideas anti espafiolas, desterrado de Cuba y
despuds de haber vivido muchos afios en los Estados
Unidos y en M6jico, muri6 en Toluca, en 1839, a los 35
afios de edad.
Pero ibasta de literature! No quiero solar algiin de-
satino..



;~-------=--.-r--u~ 7 .=~








Vista de Matanzas.

Adelanto, aunque con pesar, mi salida de Cuba. y la-
mento no poder visitar la bella ciudad de Matanzas. Un
magnifico vapor ingl6s sale mafiana directamente para
Jamaica. Es esta una feliz ocasi6n que aquf no se pre-
senta todos los dias. iA Jamaica, pues!


e~C------








*- -- .... *0** _~~-n- **h S--


Jamaica y Mr. Raleigh,-Regreso.




No era inicamente el estimulo de la especulaci6n
mercantil lo que Ilevaba a D. Anselmo a Jamaica. Era
tambidn el deseo de volver A ver a Mr. Raleigh, su ami-
go y compafiero de viaje en el (Alfonso XII>. Cuando, de
pie en el bote que le alejaba del trasatlantico,marchan-
do hacia el muelle de San Juan de Puerto Rico, D. An-
selmo agitaba su sombrero para despedirse de Mr. Ra-
leigh, dste le grit6: . En Kingston esta-
ba, pues, nuestro andaluz, buscando a su amigo el
ingl6s.
Kingston es la capital de la isla de Jamaica, gran An-
tilla inglesa. Despu6s del vasto y espl6ndido Dominio
del Canadd, es Jamaica la colonia mds rica y floreciente
que en el nuevo mundo posee la Gran Bretafia. Descu-
bierta por el inmortal genov6s, la bella Xaimaca de los
indios, fue poblada por multitud de espafoles, que hasta
mediados del siglo xvi, a semejanza de sus otros com-
patriotas ya establecidos en el archipielago y en el con-
tinente, s61o obraban y se movian a impulses de la fie-
bre del oro, haciendo fracasar a las veces la political
bien intencionada de los reyes de la casa de Austria, y
la sabiduria y prudencia de los legisladores que supie-



































Costas de Jamaica.


~~-~"";"


1L3-
1, V








71 -
ron dar forma, con el transcurso del tiempo, & las famo-
sas Leyes de Indias.
Ninguna otra de las Antillas britinicas supera, ni con
much, en extension a Jamaica. Tambi6n es la mis po-
blada de las islas inglesas de America. Vista en el mapa,
parece que se halla a igual distancia de Cuba y de Haiti.
Yen efecto, de Cuba la separan 140 kil6metros; de Hai-
ti, cinco kil6metros menos.
Tiene la isla 230 kil6metros de longitud y de 50 a 60
de anchura. La poblaci6n actual es pr6ximamente de
581.000 almas. La raza blanca forma en Jamaica una
exigua minoria. Es raro topar con un europeo por las
calls de Kingston. De dia en dia los blancos disminu-
yen. A fines del siglo pasado habia en la isla 28.000.
Hoy, segdn el dltimo censo, s6lo quedan 14.000. Y no hay
que confiar demasiado en la exactitud de esta cifra,
porque, segdn cuenta Reclus, en cada empadronamien-
to, muchos negros,a poco que no tengan del todo elcolor
del hollin, se inscriben como blancos.
Esta ausencia casi absolute del hombre blanco fu6
una de las primeras cosas que llamaron la atenci6n de
D. Anselmo Alvarez al tomar tierra en la capital de la
gran Antilla inglesa. A no haber visto, en lo alto del
bello edificio de la aduana, gallardearse al viento la
bandera famosa de la triple cruz, hubiera creido Don
Anselmo que estaba en Haiti.
En su noble empefio de saberlo todo, de enterarse de
todo, el entusiasta andaluz se proponia interrogar mi-
nuciosamente & Mr. Raleigh. Abrigaba, no obstante, un
temor... En Spanish Town 6 sea en la vieja ciudad de
Santiago de la Vega, que fundaron, a raiz del descubri-
miento, los espafioles, tenia Mr. Raleigh una plantaci6n.
iEstaria all& en aquellos dias?...
El interprete del hotel -donde se install
D. Anselmo-le sac6 bien pronto de dudas. Mr. Raleigh








72 -
estaba en Kingston. Aquellamisma mafanase le habia
visto en los muelles inspeccionando el embarque de una
buena cantidad de bocoyes de azdcar.
-Esun excelente caballero el lord-dijo el interprete.
--Le trata el sefor con intimidad?
-;Oh!Con much. Somos amigos viejos, y como quien
dice ufia y carne...
El titulo de lord que el buen truchiman adjudicaba a
Mr. Raleigh sorprendia & D. Anselmo. iC6mol Ser amigo
de un lord, nada menos que de un lord ingl6s, y ha-
berlo ignorado hasta entonces!... Habia motives para
sentirse orgulloso, y D. Anselmo saboreaba anticipada-
mente el inefable placer de hacer rabiar el envidioso
Luis de Aguayo, su amigote, escribi6ndole: con Lord Raleigh...>> Porque, claro estA, para el buen
sevillano era cosa segura que Mr. Raleigh le convidaria
A comer.
-No tendra usted que molestarse en ir a buscar A su
amigo el lord-le dijo el interprete acercandose A 61.-
Cuando esta en la ciudad, siempre viene a almorzar
aqui. Asi es que no tardarA usted en verle.
Y en efecto, como si hubiese oido estas palabras, a
dos pocos minutes aparecia Mr. Raleigh y se dirigia ma-
jestuosamente al comedor, despues de dejar en manos
del camarero el sombrero de Panama y la sombrilla.
D. Anselmo, con campechana sonrisa, y abriendo los
brazos, le sali6 al encuentro, exclamando:
;Mi amigo, mi inolvidable y querido amigo!
Y como el otro tardase en reconocerle, le refresc6 la
rnemoria afadiendo:
--C6mo? iNo me reconoce? ANo se acuerda de mi? Soy
Anselmo ilvarez, el espafiol que, en febrero de este mis-
mo afio viajaba con usted en el vapor (Alfonso XIIN.
Se abrazaron. Sentaronse a comer juntos, y, despu6s
de haber recordado con satisfacci6n los once dias del








73 -
viaje A bordo del trasatlantico, hablaron de Jamaica, y
D. Anselmo interrog6 a su amigo sobre muchas cosas
que deseaba saber.
-Nadie mejor que usted para conocer la vida intima
de esta Antilla, a cuyas classes directors pertenece. Los
lores como usted en todas parties dirigen y mandan, y
en una colonia como esta, deben ser siempre lo que lla-
mamos en Espafia un cacique.
-Esti usted en un error 6 en dos errors. En primer
lugar, yo no soy lord, ni much menos. Ese titulo, que
en L6ndres viste much, pero que aqui, entire estos ar-
dientes cafaverales, no tiene valor alguno, suelen dar-
melo ir6nicamente ciertos criollos envidiosos, que me
tildan de arist6crata porque tengo urbanidad y gasto
ropa limpia...
Estaba algo corrido D. Anselmo, comprendiendo que
acababa de hacer, contra su voluntad,cierta figure gim-
nistica muy conocida. Mr. Raleigh, para reanimarle,
sonri6 bondadosamente y echando Burdeos en la copa
vacia del andaluz, continue el palique.
-No soy, pues, arist6crata, mi querido senior Alvarez.
Por el contrario, estoy satisfecho de descender de aquel
Raleigh, que fu6 el introductory de la patata en Europa,
con lo cual dispens6 a las classes proletarias mayores
bienes que todos los ap6stoles de la democracia y el so-
cialismo. Tampoco soy cacique, dignidad que aqui no se
conoce. Pero, aunque no soy aristocrata, ni cacique, soy,
eso si, blanco, ingl6s puro. Mis antecesores mas inmedia-
tos, mejor dicho, menos lejanos, fueron en la Virginia lo-
yalisles y combatieron A sangre y fuego la idea que re-
presentaba Washington. Eran integristas, como dirfan
ustedes los espafioles. Cuando la independencia de los
Estados Unidos fu6 reconocida, muchos miles de aque-
llos buenos ingleses se establecieron en Jamaica. Mi
bisabuelo fud uno de ellos. Ese caso se ha repetido mil








74 -
veces en la historic de Am6rica. La raza dominadora,
al verse vencida, emigra siempre. Los loyalistes de los
Estados Unidos, al venir & esta isla, no hicieron otra
cosa- que imitar A los 1500 compatriotas de usted que en
el afo 1655 vivian aqui y que emigraron entonces a
Cuba porque Jamaica dej6 de defender de Madrid para
caer en nuestras manos.
Don Anselmo, patriot a macha martillo, ante aquel
recuerdo, ante aquella evocaci6n de la huida de los es-
pafioles de Jamaica, se puso triste... Periatandose de
ello Mr. Raleigh, por un sentimiento de delicadeza per-
fectamente compatible con la verdad hist6rica, afiadi6:
-Fu6 una inmensa desgracia para nosotros la perdi-
da de la noble raza castellana. El espafiol se habitfa
facilmente al clima de las Antillas; el ingl6s no. Y asi,
cuando el active islefio de las Canarias, que desde la
epoca del descubrimiento nos trajo del viejo mundo la
cafa de azfcar y nos ensefi6 a cultivarla, nos abandon
para emigrar a Cuba qu6 ibamos A hacer?... En la cul-
pa llevamos el castigo... Jamaica se inund6 entonces de
africanos... Fu6 aquello una verdadera irrupci6n...
;As6mbrese usted! Desde 1680 a 1817 se introdujeron en
Jamaica 2.830.000 negros. Y fijese usted en este fen6-
meno. Cuando Inglaterra, en 1838, aboli6 la esclavitud,
s6lo se encontraron aqui 311.000 hombres de color.
-Ese dato me asombra-dijo D. Anselmo.-Acasa
epidemias devastadoras...
-Ignoro la causa 6 no debo decirla. S6lo s que, a
pesar de los rigores de la esclavitud, abolida, como he
dicho A V., en 1838, casi el otro dia, aqui los negros son
los reyes del pais. Ingleses de lengua-prescindiendo,
claro esta, de la gramatica-los hombres de color pasan
por cristianos, protestantes 6 cat6licos (con algunos
judios) pero la mayor parte en realidad se entregan a
las supersticiones traidas de la fantastica Africa. Inca-








75 -
paces hasta ahora, por una pereza que el explendor del
clima puede excusar, de explotar todos los f6rtiles cam-
pos de la isla, apenas han dedicado su quinta parte a
la cria de ganados y al cultivo del maiz, del caf, y, sobre
todo, de la cafla de azicar. De esta plant sacamos el
ron, y, no necesito recorder a V. que el ron de Jamaica
es el primero del mundo.
-;A quien se lo cuentaV.!Cuando estuve establecido
en Mejico, comprando baratoy vendiendo caro el ron de
Jamaica embols6 muchas libras esterlinas. jQuien no ha
visto en Espafla, en los escaparates de todos los colma-
dos, la c6lebre marca de la ( pedidos a una plantaci6n de Sainte Elizabeth, que, si
mal no recuerdo, es un distrito perteneciente al antigua
condado de Middelesex.
-Asi es en efecto. Hoy la isla se divide en catorce
distritos, correspondientes a los tres antiguos condados
de Surrey, Middelesex y Cornwall. Los distritos m6s
ricos son los de San Thomas, Santa Catalina, Trebavony,
Saint James, Hanover y Westm6reland, Ilenos todos de
espl6ndidas plantaciones de cafna de azficar. En otros
distritos tienen tambi6n importancia el caf6, los pastos
y cria de ganados, las maderas, la nuez de coco, el
pimiento, el jengibre, el banano, las frutas tropica-
les, etc. La tierra, como toda la de las Antillas, como la
de Puerto Rico, Santo Domingo y Cuba, que V. ya ha
visto, es fecunda y remuneradora. La dificultad mayor
para nosotros consiste en la escasez de brazos para el
cultivo. Y eso que hay en la isla cerca de 20,000 alquila-
dos que, para el trabajo de las plantaciones, hemos
hecho venir de la India y de la China. Los hijos del
Celeste Imperio, a quienes en las Antillas encontrarA
usted por todas parties, cumplen con asiduidad, perseve-
rancia y paciencia la dura ley del trabajo.
-gY el negro?-interrumpi6 D. Anselmo.








76 -
-De eso iba a hablar a V. El negro ha sido para
nosotros una verdadera calamidad. Hemos purgado con
exceso el delito de haber convertido a Jamaica en una
tierra de esclavos; de haber hecho, desde 1658, con per-




























Chinos en nna plantacidn.-Jamaica.

juicio de Espafa, aquel horrible contrabando, de que
habla la historic, con M6jico y el Per6; de haber arma-
do, en fin, aquella formidable pirateria que fu6 el terror
de vuestros galeones y que lleg6 & aduefiarse de todo
este hermoso mar. El negro, que fu6 nuestro instrumen-
to, se volvi6 despu6s contra nosotros. Sus insurrecciones








7 -
eran frecuentes, eran'el pan de cada dia... En 1730, a las
6rdenes de Cayoc, los negros se ensefiorearon de gran
parte de Jamaica, 6 Inglaterra, para someterlos, tuvo
que darles caza como a fieras, vali6ndose de enormes
perros y de indios de la Mosquitia. Aun despu6s de la
abolici6n de la esclavitud ha habido levantamientos, y
en 1865 fueron pasados a cuchillo mis de 2.000 negros y
mulatos en la parte oriental de las isla.
-Y, sin embargo, observ6 D. Anselmo.-Ustedes los
ingleses pasan por los grandes maestros en el arte de la
colonizaci6n...
-Si; de la colonizaci6n modern. En los primeros tiem-
pos, la gran maestra fue Espafia. Nosotros empezamos a
ser liberals desde la ipoca de la emancipaci6n de los
Estados Unidos. Las trece colonies americanas procla-
man su independencia en 1776 y la logran en 1783.
Pues bien: hasta 1791, ocho afios despues, no estableci6
Inglaterra el regimen representative en el alto y bajo
Canad6, ya tocados del espiritu de revuelta de aquellas
otras colonies inmediatas.
Despubs hemos marchado lentamente, paso a paso.
Hemos tenido, como Espafia, insurrecciones frecuentes.
aspiraciones al separatismo, tentativas de anexi6n a los
Estados Unidos... No hemos conseguido de un golpe, en
un s61o moment, la libertad y la descentralizaci6n. A
las eyes de 1840 y 1854 ensanchando las libertades colo-
niales, sucedi6 el Acta de 1867 que sancion6 en toda su
amplitud la autonomia del Canada.
-De suerte que en esta isla gozan ustedes de la auto-
nomia...
-No tan amplia, no tan absolute como en el CanadA.
Inglaterra, en su sistema colonial, no prescinde de la
diferencia de tiempos y lugares. Inglaterra hace dos
cosas: primero, afirmar y garantizar en todas parties los
derechos fundamentals del ciudadano ingl6s, cuales-








78 -
quiera que sean su raza, su color y su procedencia; y
segundo, reconocer la competencia de la colonia para
dirigir sus propios negocios, segfn su cultural y sus cir-
cunstancias. Por eso, siendo el mismo el principio, 6ste
se aplica y desenvuelve distintamente en las Antillas,
en Ceilan, en Mauricio, en el Canada, en el Cabo y en
la Australia. Aqui tenemos un gobernador, nombrado
por la metr6poli, con un consejo privado y otro legisla-
tivo, elegido este fltimo por nosotros. Sobre asuntos
puramente locales, nosotros hacemos nuestras leyes.
-Y la colonia, bajo ese regimen gprospera en realidad?
-Indudablemente. La instrucci6n adelanta much;
cerca de 200.000 individuos saben leery unos 100.000
escribir. En cuanto al comercio, las importaciones de
1888 tuvieron un valor de 1.696,000 libras esterlinas; las
exportaciones 1.829 000; corresponde al comercio con
Inglaterra mas del 50 por 100 de la importaci6n y el 80
por 100 de la exporLaci6n. Tenemos un ferrocarril de
Kingston a Porus por Spanishtown y Old Harbour, y un
ramal que va desde Spanishtown al N. hasta Ewarton.
El cable submarine nos enlaza con Europa y con las
otras Antillas y el continent.
Engolfados en tan instructive dialogo 6, mejor dicho,
mon6logo-pues D. Anselmo habia quedado reducido al
simple y c6modo papel de oyente-el tiempo habia co-
rrido a gran velocidad... Mr. Raleigh sac6 su reloj...
Eran las tres de la tarde.
-Woe is me!-exclam6 el simpatico ingl6s.-iQu6
tarde es ya! Mis compaieros del consejo legislative me
esperan, y usted ya conoce, amigo mio, la traditional
exactitud inglesa. Se trat de tomar un acuerdo impor-
tante e. et orden econ6mico. Separ6monos, pues, ya
que es precise.
-Pero gno nos volveremos A ver?
-gC6mo no? Mafiana mismo. Vendr6 & buscarle y








-- 9 -
tendr6 el honor de llevarle a ver una de mis plantacio-
nes, la mejor de ellas. Vera usted como fabricamos el
azicar, como se extrae el jugo de la cafia, como se pu-
rifica por medio del calor, como despu6s se concentra
y se hace cristalizar. Es muy curioso examiner como se
realizan en la practice estas diversas operaciones.
-Mucho me agradar& verlo, y ya que es V. tan
amable...
-Y de paso, podr& V. admirar esta hermosa, esta
espl6ndida naturaleza; nuestras bellas colinas, nuestras
palmeras gigantes.... Vera V. las montafias Azules,
cuyas cimas mis altas, la Gran Cascada y el Cold Ridge
tienen 2,361 y 2,488 metros. En sus picachos vemos algu-
nos afos la nieve. gVerdad que es un lujo para estos
climas? Nuestros principles rios, el Black, el Dry y el
Cobre, que desemboca aqui cerca, en la bahia, son
tambi6n muy hermosos. Jamaica, en resume, es la
perla de las Antillas inglesas.

Al dia siguiente se afectu6 la excursion. En ferro-
carril, en carruaje, a lomos de jumento, a veces en bote,
atravesaron media isla. D. Anselmo, henchido de satis-
facciYn, marchando siempre de asombro en asombro,
visit, examine, admire y ponder con su habitual ve-
hemencia la magnifica plantaci6n de Mr. Raleigh.
JAquello si que era un prodigio!.. Sobre todo iqu6 ma-
quinaria! iY las bodegas del ron! iNi las de Jerez!..
En epistola extensa, interminable, Ilena de datos y
observaciones felices, dirigida A D. Luis de Aguayo, en
Sevilla, consign D. Anselmo sus impresiones de aque-
llos tres dias memorables.
Deseando ofrecer tan sabrosa carta a nuestros lecto-
res, hubimos de solicitar, para publicarla, la necesaria
venia de D. Luis; mas 6ste iAy! no sabia una palabra
de tal epistola, la cual, con cinco sellos de correo y en un







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vapor de la escala Real parti6 de Jamaica, lleg6 a Sout-
hamton, pas6 por Londres y Paris, atraves6 los Pirineos,
entr6 en Espa.a y... se qued6 en el camino de Irfin &
Sevilla. Un vil cartero-no se sabe de donde-sospe-
chando que un paquete tan voluminoso y pesado y pro-
cedente de Jamaica no podia menos de contener bille-
tes del Banco de Londres, lo secuestr6 infamemente...
Pero iqu6 importaba! Aunque la epistola, como otras
muchas, perdi6se, no asi el relato que contenfa; porque
dos meses despu6s. cuando menos se lo esperaban, don
Anselmo en personaIlleg6'a Sevilla y al dia siguiente, casi
sin haberse limpiado el carb6n del tren, en la cervece-
ria de la calle de las Sierpes y tomando cafe del malo,
narraba-con su poquito de hip6rbole-- D. Luis y &
D. Cosme, ya otra vez sus inseparables, cuanto habia
visto y le habian contado en su excursion, content de
encontrarse entire ellos y mas orgulloso que Col6n
cuando tom6 tierra en Barcelona para dar cuenta a los
reyes cat61icos de su 6pico viaje y del feliz hallazgo de
las Antillas.




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