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Group Title: Juicio crâitico del plan de campaäna titulado de las trochas
Title: Juicio critico del plan de campana titulado de las trochas
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 Material Information
Title: Juicio critico del plan de campana titulado de las trochas
Alternate Title: Juicio, plan de campaäna
Physical Description: 21 p. : ; 23 cm.
Language: Spanish
Publisher: s.n.
Place of Publication: S.l
Publication Date: 1872
Copyright Date: 1872
 Subjects
Subject: History -- Cuba -- Insurrection, 1868-1878   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
Spatial Coverage: Cuba
 Notes
General Note: On spine: Juicio, plan de campaäna.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075411
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: ltuf - ACW5275
oclc - 13089473
alephbibnum - 000541730

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JUICIO CRITIC


DEL


PLAN DE CAMPA1~A


TITULADO


DE LAS TROCHAS









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JUICIO CRITIC

DEL

PLAN DE CAMPAlTA


TITULADO


DE LAS TROCHAS











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JUICIO CRITIC DEL PLAN DE CAMPANA

TITULADO


D-",E LAS T O IE-t.A.S-



La simple lectura de la memorial expositiva del plan de campa-
ia titulado de las trochas que tiene por (bjeto la 'pacificacion de la
Isla de Cuba, produce tal dificultad para penetrarse de lo que
quiere decir, y surgeon tantas objeciones de bulto contra sus deduc-
ciones, que necesario es para estudiarlo y analizarlo, perder much
mas tiempo del que se emplearia para otro trabajo analogo, escrito
en estilo mas claro y sin tantas palabras nuevas.
Resalta desde luego la absolute afirmacion con que se asegura,
que en solos seis meses y con 22,560 hombres, se lograra una com-
pleta paz impossible de ser turbada por nuevas insurrecciones.
Asombro causa que en un document de este genero se estam-
pen tan absurdas conclusions. iEs possible que exista un military que
se atreva a asegurar el exito de una guerra con una fuerza y en un
tiempo fijos? gQu6 persona de median criterio creera que hay me-
dio de evitar toda insurreccion en los pueblos? Podr. si haberlos
eficaces de reprimirlas, pero no de hacerlas imposibles en abso-
luto.
El considerable tiempo que hemos tenido que emplear en el studio
del llamado plan de las trochas, cuando tan breve es el de que
podemnos disponer, y las convincentes razones que nos proponemos
aducir nos hacen evitar la exposition de muchos detalles que, sobre no
ser conducentes al objeto, alargarian sin necesidad este trabajo.
En absolute podemos decir, que el tal plan no es un verdadero plan
de campana, y solamente se reduce al empleo de uno de los various
elements que entran en aquel, puesto que se limita A manifestar la
conveniencia de mejorar las actuales comunicaciones terrestres, en-
sanchAndolas por medio de talas, defendi6ndolas muy ligeramente

LAT.N
AMLRIC*







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y explicando de un nmdo defectuoso el medio de perseguir al enemi-
go en los espacios que llama trochkdos. FAltale pues para ser plan
el studio de los puntos estratejicos, de las bases y linear de comi-
nicacion, puntos objetivos y de depo6 itos, con otra portion de consi-
deraciones y elementos que precisaimnte han de tenerse presents
para la exposicion razonida y cientifica de un verdadero plan de
campaila, y no puede suponerse que se hace una parte de este studio
al designer, las trochas que h in detalarse, puesto que el mismo autor
insisted en que sigan siempre los actuales caminos de la Isla, sin
dihcutir sus ventajas comn tales lines de comunicacion militares.
En las consideraciones preliminarcs refiere el autor la destruc-
cion en Haiti del Ej6rcito frances de Leclerf, por el clima, los bos-
ques y 4 6 5 mil negros. Error compete en esta cita: el Ejercito de
Leclerf no contaba 25 sino 40 mil hombres y fu6 destruido por el
clima y las dificultades del terreno, con mas el envenenamiento de.
las aguas y carnes, y no por 4 6 5 mil negros, sino por mas de 200
mil; pues existian en aquel pais sobre 800 mil negros y de ellos
180 mil de la costa de Oro recien llegados y unidos y com-
pactos por ser de una misma nacionalidad. Es ademas este ejemplo
impropio, porque aquel Ejercito procedia todo de Europa y lleg6
reunido, mientras el nuestro cuenta much gente aclimitada y cono-
cedora del pais, con otras razones que no creemos necesario aducir.
Igual error hist6rico, military y politico compete al traer como
prueba la guerra de los Estados Unidos, que fu6 esencialmente es-
trat6gica y political, y sin que existan en los Estados del que fu6 su
teatro los bosques que se suponen.
Hace el retrato del guerrillero cubano, y al.tomarlo en conjunto
solo le concede la ventaja de la iniciativa de sus movimientos, cuan-
do la principal y en la que mas se fanda su fuerza, es su sobriedad,
su mayor aptitude para la vida de los bosques y la de ser natural
del pais 6 de n6, de la raza africana cuyas condiciones de resistencia
fisica son bien sabidas.
Conociendo los efectos de la aclimatacion, los inmensos e impe-
netrables bosques, las grandes lluvias, humedad y calor, la despo-
blacion, la falta de regulars ni aun medianos caminos terrestres y
otra porcion de circunstancias desfavorables para un ej6rcito eu-
ropeo, y que constituyen otras tantas dificultades que veneer en esta
Isla; no puede dudarse de la bondad en absolute de disminu;rlas al
menos; luego un plan 6 sistema de guerra que tienda a tan vital ob-
jeto ha de ser ventajoso ,Proporciona estas ventajas el plan de las






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trochas? 4Es realizable en absolute con) ase3gura el author, que lleva
su conviction al extreme de fijarle tiempo A la pacificacion?
Respetando otras opinions, somos duefios de tenerlas propias y
sin arrogancia creemos estar mas en lo cierto al repetir, que no puede
fijarse tiempo tan en absolute A ninguna campana, y mncho menos
A la que hoy sostenemos en esta Isla. Caisas independientes de la
voluntad del General en Jefe, y que se escapan a su accion de man-
do y autoridad por energica y extensa que sea, son a, no dudarlo las
que principalmente sostiensn la actual insurreccion. En aquellas
causess las hay tambien superiores a la mas elevada esfera del Go-
bierno, y por lo tanto seria una aberracion prescindir de ellas y no
darles la poderosa int.rvencion que tienen. Podra objetArsenos que
la misma imposibilidad de anular 6 destruir esas causes, releva del
deber de hacerlo; pero nunca del de tomarlas en conside-acion para
no hacer cAlculos falibles y no crear compromises al General en Jefe
haciendo que la opinion public conciba esperanzas, que pueden re-
sultar ilusorias y orijinar teiribles, injustas y acerbas acusaciones
contra verdaderos inocentes.
En el plan que estudiamos se prescinde ademas. 6 no se toma en
cuenta, el considerable nimero de enfermos que aun en las mejores
condiciones hijienicas tienen las tropas europeas en las Antillas:
pues aunque alguna vez se habla de enfermos y heridos, es unica-
mente para asegurar que serAn menos que con cualquier otro siste-
ma y que se enviaran A los hospitals; pero no se cuenta en los cAl-
culos de trabajo con estas bajas, ni con las reserves que han de rem-
plaparlas, ni con el retardo de tiempo que los relevos por rapidos
que sean han de producer.
Tampoco se calcula lap4rdida de dias lluviosos, f sabido es que
tanto Humbolt como la Sagra y todos los naturalistas que han estu-
diado estos climas dan como termino medio, ciento nueve dias de
lluvia al afio: 6 sea proximamente la 3. c parte del tiempo que se
supone fijo para los trabajos, que por esta sola razon se prolongarian
A siete i ocho meses, dado que no empezasen en Marzo en que co-
mienza la llamada estacion de las aguas que contiene mayor nuimero
de dias lluviosos que la de seca, como se deduce del nombre que
lleva: pues entonces se dilatarian aquellos muchomas y seria tam-
bien notablemente mas crecido el nuimero de bajas, por ser los msese
de grandes calories y en que la fiebre amarilla y toda clase de
calenturas hacen mas victims, sin que dejemos de consignar que
tambien las ocasiona el c6lera, que casi reina todos los anios en






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algunas localidades. Al expresarnos asi 1, hacemos con las estadis-
ticas oficiales A la vista.
Los datos que sirven de base para los cAlculos de trabajo, tanto
en la cantidad de bosques, como enla de Arboles, ignoramos de donde
se habrAn sacado: puesto que atrasadisimos en el conocimiento del sue-
lo y riqueza de esta Isla, apenas existen estadisticas que merezcan
credit, y hemos vist ) escritos en que si algo resalta es el gran desa-
cuerdo consecuencia natural de la falta de noticias ciertas. Al darlos
por exactos debemos sin embargo advertir.
1 Que siendo los bosques de Cuba esencealmente irregulares
en su forma, classes de Arboles, magnitude de estos, espesura, relacion
de los Arboles grandes con los medianos y chicos etc. etc. no es po-
sible establecer tipos regulars de trabajo.
2. o Que hay Arboles que por si solos exigen un dia de tra-
bajo A los cortadores por su dureza, como el Acana, el Granadillo,
la Quiebrahacha etc. etc.
3. o Que despues de cortados los arbustos y bej ucos por la
seccion de macheteros, no es possible penetren en el bosque los ha-
cheros, sin que antes se les desembarace el terreno obstruido por
aquella tumba, y por lo tanto habra de trastornarse el 6rden del tra-
bajo que traza el autor.
4. o Que tampoco es possible considerar los troncos de los Ar-
boles grandes como una masa uniform, para calcular su resistencia
A la penetracion del hacha.
5. 0 Que hay Arboles para cuyo corte es necesario emplear la
barrena y la sierra.
6. o Que tambien los hay que para arrollarlos despues de
cortados, se necesitan vArias yuntas de bueyes.
7. o Que con la quema d. muchos de estos Arboles de made-
ras preciosas, se pierde un capital no despreciable.
4Sera tambien exacto el cAlculo que se fija para la tarea enco-
mendada A cada soldado? Sin que nos guie un mal espiritu de oposi-
cion, nos atrevemos a sostener que en la practice no corresponde nun-
ca los resultados A los calculos del Ingeniero, y raro serA el proyecto
y presupuesto de una obra que a su terminacion result exacto.
Aun del obrero de oficio rara vez se consigue en un trabajo largo
y sujeto 6 muchos accidents contrarios, querinda en el tiempo pre-
fijado su tarea ,C6mo es possible darlo por conseguido de una masa
de soldados cuya inmensa mayoria habrA de aprender el oficio, sen-
cillo y fAcil lo concedemos, pero que habran de aprenderlo? Y no






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se nos negara la rudeza del soldado y su reconocida flojedad para
estos trabajos que le disgustan, las muchas herramientas que su
torpeza inutilizari, y el tiempo que en todas estas y otras causes di-
latorias ha de perderse, que no se ha tenido en cuenta en los calcu-
los. Creemos pues, que desde el moment en que se descubre que los
datos en que se.funda un cAlculo, son cuando menos deficientes, se
tiene el derecho de dudar de su exactitud; lo cual hace perder una
de sus ventajas al plan general que sobre ellos se cimenta.
Debiendo hacerse las trochas siguiendo los caminos de la Isla,
es claro que no necesitaba el autor tratar de la construction de la
que llama con redundancia via caminera en el centro de la trocha;
puesto que para el efecto, deberia utilizar los caminos ya abiertos
aunque al natural; pero ya que lo hace no podemos dejur pasar sin
corrective el error que compete. Dice, que la parte de la seccion de
trabajo destinada & perfeccionar 6 construir dicha via irA armada
de zapapicos, palas y azadas, que desarraigarA los troncos ya cor-
tados y rellenando y habilitando los malos pasos, pondrA asi expedi-
to dicho camino. Nosotros creemos que por este sistema se lim-
piara efectivamente esa zona habilitandola malamente para el tran-
sito, porque ramificAndose algunos Arboles A mas de 12 metros de
su tronco y con raices de mas de un decimetro de grueso, claro es
que ademas de lo improbo y largo del trabajo, han de abrirse mu-
chos hoyos, removi6ndose el piso, que cuando mejor quede sera A
nivel del resto de la trocha, lo cual le harA muy pronto intransita-
ble tan luego las aguas produzcan los lagunatos y pantanos que son
consiguientes. Algo mejor y mas arreglado al arte del Ingeniero, y
mas econ6mico de tiempo y trabajo seria, cortar con el-hacha esos
troncos todo lo mas a raiz del suelo possible, y con otros troncos y
ramaje former un enfanjinado sobre el camino que cubierto con la
tierra de los desmontes y cunetas, quedaria much masfirme & igual
dando al piso.de la via cierta elevacion sobre el resto del terreno lo
cual evitaria los inconvenientes de las aguas y dominaria sus apro-
ches.
En cuanto al sistema que adopta, para el advance y protection
de los trabajos, algo diremos tambien. Como el autor es tan mate-
mAtico, en asunto que no se presta much a la aplicacion de los se-
veros y exactos principios de dicha ciencia, nada tiene de extraflo
que incurra por exceso de cAlculo en errors fAciles de comprender.
Sujetos los soldados como mAquinas y los arboles arreglados A su
fantasia, sienta como un hecho incontrovertible, que las dos filas de


' :t '.






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hacheros que colocadas dandose fren'e han de cortar los Arboles
marchando con rigorosa exactitud, llegaran a encontrarse al finalizar
sus horas de trabajo; lo cual por las reflexiones que dejamos apun-
tadas se reconocera inexacto. Pero esto se nos dira, no destruye el
hecho de que unos antes, otros despues, se linda el trabajo total cuan-
do se tenia calculado: aun reconociendolo asi, que es questionable,
siempre hace ver que se sientan, como esta, muchas conclusions con
sobrada ligereza y como para sorprender el Animo del que escucha
6 lee ligeramente, 6 sin conocimientos bastantes sobre la material, lo
cual no es cualidad meritoria en esta clase de trabajos.
La seccion de vigilancia se despliega en guerrilla por parejas
A 125 metros del trabajo, con reserves de 50 hombres a 25 a reta-
guardia de las parejas iCree el autor que esas parejas metidas en el
bosque, que no pueden verse entire si, ni por las reserves, no pueden
ser cazadas por los insurrectos?'iY si estos segun su sistema se
acercasen sin ser vistos, por la espesura del bosque, y les hicieran
una descarga no causarian bajas y alarmas que paralizarian los tra-
bajos? No empleariamos nosotros ese sistema ciertamente, cuando
tenemos ejemplos mejores en las guerras que los ingleses y holan-
deses hicieron A los indios en las Guayanas, pais que se asemeja mu-
cho a esta Isla. Alli el General destacaba una vanguardia que apo-
derAndose de los claros, que siempre existen en los bosques, recono-
cia estos y los despejaba de enemigos, alejAndolos A competent dis-
tancia, y despues avanzaban los trabajadores abriendo el camino de
claro a claro quedando siempre la vanguardia, flancos y retaguardia,
despues de reconocidos y libres de enemigos, con la debida protec-
cion.
,SerA convenient, prudent ni acertado, disponer operaciones
militares sin contar con un element tan principal, por no decir in-
dispensable como el agua potable? Pues tampoco Fe toca este punto
A no ser incidentalmente y suponiendola muy cerca de las tropas. Y
nosotros podemos asegurar por experiencia, que-mas de una opera-
cion esencial en esta campaia, ha fracasado por la necesidad de re-
:troceder 6 variar de rumbo largas etapas para buscar agua; y mas
de una vez ha sido tan mala que ha orignado muchas enfermedades.
Como ejemplo prActico de lo hacedero de las trochas, se cita el
hecho de la division brasilefia que cuando el Paraguay invadi6 la
provincia de Matto-Grosso, march A su socorro atravesando 300
leguas la mayor parte de bosques virgenes. Para que esta cita fuese
exacta, falta conocer la fuerza y composition de dicha division, y el






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:ancho del camino que abrieron. En cuanto i la fuerza, puede decirse
-desde luego que seria considerable y compuesta de naturales del
pais, y en su mayoria de negros. Que debe tenerse en cuenta lomucho
que esto influye en esas operaciones; asi como, que alli no se pade-
*cen las enfermedades que aqui, que no tenian cerca al enemigo, que
en la estacion en que lo ejecutarones la mas benigna en aquel clima,
-donde no Ilueve tanto y seguramente no abrieron mas camino que el
precise para pasarlo cual disminuye, considerablemente los trabajos,
,de manera que suponiendo que dieron 20 metros de ancho al camino,
lo cual es excesivo para camino solo de paso, resultaria que las 300
leguas 6 sean 1650 kilometros con 20 metros de ancho nos dara un
total de 33.000 metros cuadrados de desmonte [suponiendo tambien
que todas las 300 leguas eran de bosque] en cuyo trabajo emplearon
7 meses. Ahora bien, dando A nuestra brigada de trocha la misma
fuerza que la division brasilefia, se calcula que ha de abrir 180 kil6-
metros cuadrados 6 sean 180 millones de metros cuadrados en solos
6 meses ,Hay comparacion possible? Asi pues el ejemplo que se cita
es mas bien contraproducente, A menos que se pruebe que el cami-
no abierto por los Brasilefios tenia un kil6metro de ancho, lo cual
no es creible ni much menos, porque solo tenia por objeto abrirse
paso y llegar cuanto antes en socorro de la provincial invadida. De
sentir es que no se tengan datos ciertos acerca de esta march, que
honrando ciertamente al ej6rcito que la hizo, nos serviria de much
para nuestros cAlculos.
Otra de las ventajas del plan es la menor fuerza de Ej4rcito que
se pide, llevando en esto tambien la exajeracion de exactitud A un
punto, que ciertamente result de un efecto contrario para el lector
reflexivo 6 imparcial, que algo conozca de cosas de guerra y de la
natura'eza de esta Isla.
ZC6mo se calcula que el ejercito ha de tener 22,560 y no 23,000
hombres por ejemplo, nimero redondo que facilitaria muchos cAlculos?
,Se pretend quiza con ese pueril alarde de exactitudconvencer mas
el Animo? Mal se aviene ciertamente este prop6sito cuando al exa-
minar el proyecto nos encontramos con que han de emplearse 100
paisanos por Brigada 6 sean 400 en los trabajos y 648 acemileros,
cuyo numero debi6 contarse en el del Ej6rcito y cuyo sueldo 6 journal
tampoco se toma en cuenta. Estas inexactitudes, ii olvidos no los
hubi6ramos sefialado si el autor con mas prudencia y menos exclu-
sivismo no se aferrara tanto en la infabilidad de sus cAlculos.
Pero siempre habria de traerse a discussion el reemplazo de las
2.






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bajas por muertos, heridos y enfermos de que el autor no se ocupa,
pues todo el mundo sabe que para que un Ejercito mantenga en
operaciones un numero fijo de fuerza como se exige aqui, es nece-
sario que cuente en revista con otro mayor, no solo, por las bajas
definitivas y accidentales que hemos dicho, sino por otras que cau-
san los destinos imprescindibles fuera de filas, y dicho se esta, que
este aumento de fuerza ha de producer necesariamente el de gastos.
Puede asegurarse que para sostener los 22.560 hombres del plan
serian necesarios los menos 30.000 en revi-ta.
Af6rrase el autor en d&r por seguro que su sistema ha de pro-
ducir necesariamente menos bajas que el de cualquiera otro, aun
concediendoselo sin que lo demuestre, debi6 fijar aproximadamente
algunas y no suprimir ese nlimero de sus cAlculos. Nosotros con las
estadisticas en la mano, suponiendo al ejercito en las condiciones
mas favorables podemos decir, que mensualmente ha de tener el
11 pc de bajas por enfermos y 4 muertos por Brigada, 6 sean 620
enfermos y 24 muertos en los 6 meses, de donde result, que para
que las 4 Brigadas se mantuviesen bajo el mismo pie de fuerza en
los 6 meses seria necesario disponer de 2.576 reemplazos, sin con-
tar los heridos ni muertos por el enemigo, que unidos a los 400
paisanos y 648 acemileros hacen 3624 hombres que no figuran en los
22.560 con que fnicamente se cuenta en el proyecto, y ya este es
otro error que no podemos menos que tomar en consideration.
No contandose mas que con los22560 hombres para el Ej6rcito,
los cuales han de emplearse todos en los trabajos de las trochas, se
nos ocurre preguntar ,El resto del Ejercitoexistente en la Isla habrA
de enviarse a la Peninsula 6 licenciarse? Si asi se hiciera seria de
tan mal efecto, que dudamos fueseposible realizarlo, tanto mas cuan-
to que podemos calificarlo de error gravisimo. Pero suponga-
mos que se lleve a cabo, puesto que asi parece deducirse del planque
solo calcula la fuerza y el gasto de los 22560 hombres; y volveremos
a preguntar ,No quedando ninguna fuerza para custodiar las pro-
piedades rurales, vijilar al enemigo y contenerlo, ha de dejArsele en
absolute libertad de movimiento y accion hasta que se terminen las
trochas? Asiparece desprenderse de laatenta lectura de la memorial,
y francamente no atinamos A comprender como puede defendersetan
grave falta, sin duda la mayor en que se incurred y que hace nulo el
plan. Prescindiendo del dailo que pudiera hacer, y ciertamente nos
inferiria el enemigo, talando e incendiando, se aprovisionaria y esta-
bleceria con toda tranquilidad, y esta impunidad en que se le dejaba







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habria de acarrear tales y tan en6rgicas reclamaciones de propios
y extrafios, que aun siendo evidentisimas en otros concepts las venta-
jas de las trochas, dudamos que pudieran llevarse a cabo. Y no so
nos diga que para estos objetos se cuenta con los voluntarios y las
fuerzas pagadas por hacendados que existen en las fincas; por que
la experiencia ha demostrado que estos auxiliares son muy preciosos
apoyados por el ejercito; pero que no pueden reemplazarle.
Las consideraciones que hemos expuesto nos llevan Ala convic-
cion de que dado el estado actual de la lucha y ej6rcito existent en
la Isla no es possible disminuirlo, para lograr las dos ventajas del
plan: es deeir, la de reducir aquel y rebajar el presupuesto.
Haciendo figurar pues todas las fuerzas de que hoy se dispone,
pudiera ensayarse el plan de las trochas adicionandolo con ocupa-
cion dedeterminadas localidades y columns volantes en otras, con el
objeto de no perder lapropiedad y la posesion de comarcas ventajo-
sas, y mantener en jaque'al enemigo impidiendole daniarnos y repo-
nerse de fuerzas y material, pues ambas cosas lograria si se le deja
en la complete libertad de accion que hemos dicho.
Para plantear el sistema con estas indispensables modificaciones
seria precise proceder A variar la situation de las tropas reconcen-
trando las necesarias para las brigadas de trabajo, marchando otras
A los puntos que se juzgase indispensable, habriaque variar tambien
la situation de los dep6sitos de viveres y trenes de trasporte, pro-
duci4ndose en conjunto importantes perturbaciones, que teniendo en
cuenta.las distancias, no seria corto el tiempoque se emplease en la
preparation indispensable para dar comienzo a los trabajos: cuya
pdrdida de tiempo, unida'al que pudiera causarnos el enemigo con
frecuentes alarms en las trochas, y a las demas dilaciones que he-
mos indicado, nos Ileva tambien a la conviction de que no serian
finicamente seis meses los que habrian de emplearse en terminar las
trochas.
Quedan pues anuladas las principles ventajas que de una
manera absolute se conceden al plan de las trochas; y si se conside-
ra que con el actual espera el General en Jefe concluir la Guerra
pntes delos siete i ocho meses que al menos aquel necesita, sin que
tampoco aumente el presupuesto con los 5.744,000 pesetas que ha-
bria de costar el parque y los jornales, parece inutil concluir que se-
ria por lo menos inconvenient el plantearlo.
Por much f6 que tenga el autor en su propia obra, hasta el es-
tremo de asegurar que no llegara A su fin sin que antes depon gan







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las armas los insurrectos, nosotros que los conocemos mas, aunque
no sea por otra razon que la de estarles encima desde que empez&
]a lucha, y que tenemos tambien la conviction de que los sostienen
causes agents A los planes de campaila, no titubeamos en poner en
duda tan rotunda afirmacion. Necesario seria, ademas de que desa-
parecieran las causes superiores que acabamos -de indicar, que en
ellos entrara por complete la misma intima seguridad que tiene el
autor en la eficacia de su sistema; lo cual es algo dificil se realice: 1?
por que no podrAn conocerle A fondo, y no acertarian a darse cuen-
ta del objeto que nos proponiamos al desmontar las trochas y 2, o
por que sostenidos por su odio y fanAtica ignorancia no podrian al-
canzar la sublimidad del plan, lo cual no es de extrafiar si se consi-
dera que nosotros competentes parajuzgarlo, y con nosotros m;lita-
res ilustrados y de talent, dudan tambien de la eficacia absolute del
sistema.
Dada la termination de las trochas y la existencia de rebeldes,
veamos como se persiguen y acaba con ellos [sin fijar ya tiempoj
en los espacios comprendidos por las trochas.
Con las trochas que enumera y sefiala en la carta, y que depaso
diremos, son mas las sefialadas que las enumeradas, calcula que en
el departamento Oriental-existen 2000 leguas cuadradas de bosques,
lo cual no es exacto, por que toda la Isla tiene 3,824 y el departa-
mento citado incluyendo el del centro, solo tiene unas 1.900 leguas
cuadradas, de las que deduciendo i sin bosque, solo quedarAn 1146
con el, que divide en various bosques de A 200, lo que tampoco es
verdad, porque solo el espacio comprendido entire TAnamo, Tigua-
bos, Cuba, Jiguani, Holguin, Gibara y la Costa N. pasa de 400 de
superficie y como al menos han de existir segun las estadisticas I de
bosque, serAn 240 en las 400 de superficie, disponibles todas para
los rebeldes. Pero supongamos que solo son las 200 leguas como
asegura el autor, y analicemos su sistema de persecucion con el mis-
mo ejemplo que le sirve de base: esto es, en el espacio comprendido
entire el camino 6 trecha, que partiendo de Cuba pasa por Jiguani,
Bayamo y Manzanillo y la costa Sur. Si se verificase aqui un desem-
barco, 6 se supiese la entrada de enemigos en ese terreno, saldrian
dos columns de A mil hombres [numero excesivo] una de Cuba para
Manzanillo y otra de Bayamo para Cuba. Dejaremos para despues
hacernos cargo de la impedimenta que han de llevar. Estas colum-
nas, aunque no se dice, es de suponer que irAn A rumbo por fuera
de camino; puesto que el camino es la trocha y en ella no se supone






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al enemigo, sino oculto en los boaques, para esta operation miarchia-
ran dos leguas desde las cinco A las 10 de la maiiana, y en el resto
del dia reconoceran las inmediaciones A t legua nada mas de su
campamento. Aunque tampoco so dice, es precise suponer que estas
columns para abrirse paso A traves del bosque tendrAn al menos
que usar del machete para cortar los arbustos y bejucos, y si orga-
nizamos este trabajo A semejanza del practicado para las trochas des-
tinando 200 hombres para el corte de aquellos, con los mismos datos
del autor, dando al camino el ancho de diez metros, solo chapearian
en las cinco horas 280 metros, debiendo hacer once kil6metros para
rendir las dos leguas; pero concedamos que tambien estas dificulta-
des desaparecen. El resultado de la exploracion de una de estas co-
lumnas se reduce a una zona de una legua. La otra que march en
direction encontrada, yque deberAn ponerse de acuerdo ambas sobre
sus rumbos para no tropezarse, descubrira otra legua; es asi que el
espacio que se trata de reconocer tiene diez de ancho, luego le que-
dan ocho leguas para ocultarse al enemigo, que si como es natural
desea evitar encuentros, vijilara la march de nuestras columns y
podrA lograrlo, Repitiendose la misma operation en dias subsecuen-
tes, se necesitarian emplear por las dos columns cincuenta dias para
reconocer las diez leguas; pero el enemigo se pasearia entretanto
dentro del espacio trochado mientras le durasen sus viveres, y como
necesita pocos, y la mayor parte los encuentra en los bosques, podria
estar mas tiempo del que conviene al buen resultado del plan. La
circunstancia de que las raices conocidas en la Isla por los nombres
de boniato, yuca, iiame etc. se siembran con gran facilidad y algunas
en tres meses dan fruto, que es buen alimento, proporciona a los
rebeldes el medio de tener siempre en parajes ocultos de los bosques.
cosechas para sostenerse; asi como otros frutos del pais que casi sc
dan espontaneamente en sus campos, y aun ganados.
Supongamos ahora que el enemigo, como tiene por costumbre,
se atrinchere dentro del bosque, y por un flanco de la column hace
tres 6 cuatro descargas al paso de esta. Dada asi la serial de su pre-
sencia, no sin habernos causado diez 6 quince bajas, el Jefe que di-
rije la operation manda el ataque al bosque, para lo cual es necesa-
rio, segun el mismo autor confiesa en el Capitulo 3. o, abrirse paso
con el machete, y durante esta operation que absorve tiempo, el
enemigo sostiene su fuego, solo el que juzgue indispensable, para
hacernos el mayor dano possible, asegurando su fuga a traves del
bosque, y cuando Ilegan nuestros soldados al que puede consi-






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derarse atrincheramiento de los insurrectos, estos yA estan lejos
de su alcance, y casi sin sufrir bajas, mientras nuestra column
rendida y fatigada, ha sufrido otras 15 6 20 sin resultado alguno
iSe sigue la persecution por dentro del bosque? Imposible. Solo nos
quedaria eltriste recurso de volver a nuestro camino, enterrar los
muertos y curar los heridos. Estos, 6 se envian a retaguardia; pars
ingresar en los hospitals del punto base si estA mas cerea; 6 se l1e-
van con la column absorviendo gran parte de ellaen su conduioan.
En el primer caso se disminuye la fuerza de la columns eon sl es-
colta necesaria para llevar los heridos. En elsegundo, yA hemos di-
cho la impedimenta que causan.
Result pues, que no pudidndose suponer que elenenigo s~aga
al limpio de las trochas, habrA siempre que buscarlo y batirlo det-
tro de los bosques, que no por haberse reducido en extenion,ha.rAn
dejado de serlo, y de tener todos los inconvenientes para nosotros
que el mismo autor enumera.
Aqui es oportuno hacer notar, que para estas columns de pe-
netracion en los espacios trochados, se asignan solo 70 acemils
con 150 kilogramos de peso, 50 mas de lo que se ha supuesto que
pueden cargar; y se dispone ademas que cada soldado lleve sobre si
4 raciones y las municiones, lo que es un peso excesiyo.
Aun cuando con lo dicho bastaria para hacer comprender
que el plan de que nos ocupamos no es infalible, ni en sus resuilta-
dos, ni en sus cAlculos, carActer que ha querido dArsele, creemos del
easo sefialar aun algunos lunares que le notamos, aunque no sea
mas que con el objeto de hacer ver que, hemos estudiado.
Be dA como seguro, que en un afo no habria que emplear fuer-
zas nir.ecursos en el entretenimiento de las talas, porque al menos
en dos, no servirian de estorbo los retofios, lo cual es exagerado por-
que es tan conocida la feracidad de este suelo que ciertamente no
tardarian 6 meses en star las llamadas maniguas A mayor altura
que un hombre, y por lo tanto seria necesario para evitar las em-
boscadas, chapearlas de nuevo. Es decir, que al acabar las trochas,
habria que volver a empezar, si n6 el desmonte, al menos el chapeo
de machete.
Al hablarse de los Blokaus, se indica podrian techarse de plan-
chas de hierro galvanizado, gasto y trasporte que no figure en los
eclculos.
En el de ganado que ha de mantenerse en eada Brigada, se ol-
rida el necesario para las fuerzks y plazas montadas, que ascienden






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A 200 al menos. Lo cual supone 20 acemilas mas para llevar las ra-
ciones diaries de este ganado, 6 sean 100 acemilas para los cinco
grupos en que las divide para el trasporte de cada brigada, resul-
tando un aumento de 400 para el total.
Los grupos de acemilas van marchando al principiar los trabajos
con las tropas, y andan, no un kil6metro el primer dia, dos el 2. o &;
sino dos el 1. cuatro el 2. o y asisucesivamente;-puestoque deben
regresar alpuntobase paracargar de nuevo;de aqui result que cuan-
do Ileguen a andar en el dia cargadas, 20 kil6metros, 6 sea al vigo-
simo dia, ya al siguiente habran de pernoctar en el campamento;
pues no es possible se les exija mas de 40 kil6metros dejornada
entire ida y vuelta. Ahora bien; para que la brigada no carezca de
raciones el dia que empleara el grupo para su retorno y volver car-
gado, seria indispensable que empezase otro nuevo grupo su tras-
porte, porque ni aun existiendo en el campamento vn depdsito, bas-
taria para el caso; dep6sito que siempre habria sido necesario
llevar.
Los grupos de ac6milas interin sea su jornada tan corta entire
ida y regreso, que lleguen al descanso antes de medio dia, no nece-
sitan Uevar su sustento; 6 sea su racion; y podrAn conducir Unica-
mente media, cuando sea solo medio dia; pero cuando tengan que
pernoctar en el campamento, ya ent6nces no podrAn pasar sin ra-
cion y 6 la han de Ilevar, ademas de su carga ordinaria; lo cual no
se dice, 6 sera neeesario 27 acemilas mas para este servicio. Al em-
pezar el suyo el 2. o grupo, necesita A su vez la racion diaria, que
ha de conducir al punto de relevo el primer grupo, para lo cual no
hay mas remedio que adquirir 27 acemilas mas. Llegado este 2. o
grupo al tkrmino de los 40 kil6metros empezara el 3. o y entoncesya
necesario se hace, que el 1. o conduzca 3 racioones para los 3 gru-
pos que trabajan, 2 el 2. o y la suya el 3. o, siguiendo esta progre-
sion creciente, vendremos A necesitar al entrar en trabajo el 5. o
grupo, 135 acemilas para el primer tramo, 108 para el 2. 0, 81 para
el 3. o, 54 para el4. o y 27 para el 5. o, 6 sean 405 acemilas mas
por brigada, que arroja un aumento total de 1620 para las 4 briga-
das. Deducese por lo tanto que no se ha calculado bien el numero de
ac6milas, y habrA de necesitarse mas del double del presupuestado.
En el proyecto se habla de carros tirados por dos mulas para la
conduccion de raciones; y precise es que no se tenga present la
naturaleza de estos caminos y las grande lluvias, para career posi-
ble el uso de tal medio de trasporte; pues en ningun tiempo se han






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cmpleado, ni pueden emplearse, ni se conocen en el pais, mas que
las carretas con tal objeto, y estas suelenque larse atascadas con mu-
cha frecuencia.
Las costas de estas Isla, con un desarrollo de 630 leguas de 20
al grado, en su mayor parte, no permiten los cruceros pr6ximos A
cllas; como es necesario para su vigilancia y evitar- desembarcos, de
mayor calado de 7 pies, por lo tanto los 6 vapores de 300 caballos
que propone el autor, ademas de ser insuficientes por su corto nui-
mero, lo.serian aun mas por su much calado. Afindase que el con-
siderable nfmero de caiioneros que hoy existe prestando este servi-
cio, no ha podido impedir el alijo de algunas expediciones y que no
podrian retirarse por las mismas razones que hemos indicado al
hablar del Ej6rcito, por lo que tampoco en esta parte es aplicable
la economic que se menciona.
Prcsentadas las principles objeciones que se nos ocurren
al plan de las trochas, que no es un verdadero plan de campa-
iia, sino el cmpleo de un medio como el de ensanchar las comu-
nicaciones, repetiremos que como tal medio no lo rechazamos en ab-
soluto, tanto mas cuanto que no tiene novedad en su teoria, ni aun
en la prActica; como trocha, pues existe ya en la Isla una, que bajo
otra forma esta dando excelentes resultados, desde Moron al Juicaro:
que corre en direction N. S. de costa 6 costa, y separa el de-
partamento Occidental, incluso el de las Villas y Sancti-Spiritus
de la parte Oriental, 6 sean el departamento Central y el de Cuba.
Esta trocha responded al plan general de operaciones hoy en ejecu-
cion, que nos parece el mas logico en la Isla, porque dada la
figura de esta, estrecha de N. A S. y prolongada de Este a
Oeste y estando en paz today la parte Occidental, A cualquiera le
ocurre, ir avanzando la pacificacion en direction Oriental, acor-
ralando al enemigo, no en el verdadero sentido de esta pa-
labra, sino en el figurado; y quitAndole poco a poco territorio, irlo
reduciendo A menor espacio, donde acumuladas mas tropas, sea mas
facil su complete destruction. Este plan exije para cimentar bien la
paz el que a media que se adelante, se vayan poniendo barreras
todo lo eficaces possible, para que el enemigo una vez arrojado de una
zona; no le sea fAcil volver A ella sin verificarlo por la fuerza, 6 sea
arrollando A nuestras tropas y siendo perseguido muy de cerca.
Este sistema de trochas, que podemos llamar trasversales, me-
rece la reprobacion del author, y esto aunque parezca paradoja, estA
consignado en terminos absolutos en la memorial iQu6 razones tan







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poderosas so alegan para t;l conltradiccvionl? QuI Ila.s tr1chlis de N. I
S. habrin de neccsitar itiuchl mas futerza. producir mas cnfernos,,
dificltar su aprovisionamnionti o p1)r falta doe co)inuuicaciones., y aislar
las parties del'Ejereito inii:-iu:liandolas ])pr decirlo asi con el e-
nei'al en Jefe.
Concediendo que necesiten lma f'uerzas,4, en ca 'nbio c(ollo en si
desarrollo, las dos 6 tres q(lue iudicran ser necesarias, 6 scan 400
kil6metros al miximun, sont casi la mitad de las del author, permiti-
ria emplear en ellah la misina fuerza total dandoles doble para su
guarnicion. Pero como ailemas situaremos algunas columnias, r(-
sultaria indudablemonte m:lyor fuerza empleada; pero su incjor
resultado serA sobrada comilpelnsacion.
Hiabremos do conceder tambien que produciran imas cnfermos,
aunique no sea mas que por la sencilla razon dc que mayor numero
de tropas han de tener en la debida proporcion imas bajas; pero no
por la forma 6 direction do la trocha. Mas no aumentandose el
ejercito total, que habria do scr el hoy cxistcnte ccmo para su sis-
tema hemos visto habrA de conservarse, resultarai siempre el miismo
tanto pg de enfermos.
La mayor dificultad dJ aprovisionamiento lejos do scr verdad,
result lo contrario; porque apoyandose sus dos extremes en puer-
tos de mar, se Ilevan las raciones A estos por los vapores y estable-
cidos dep6sitos considerable y bien seguros, con menor nunmero de
ackmilas, A partir de dichos depositos de N. A S., se abastecen con
la mayor fazilidad tod,) los fuertes de la line; quedando allanados
par el mismo sistema mnuchos de los inconvenientes y dificultades
de la conduccion de enfernv)s, heridos y reemplazos; puesto que los
trasportes maritimos, sobre ser mas c6modos y rApidos, esttin libres
de las acechanzas del ene:nigo y preservan A los enfermos de las
inclemencias de lai estaciones que habrian do surrir por tierra.
Esta misma facilidad de comunicaciones, evita igualmente la
inc3municacion qu s3 supjne a las trochas traversales entire si y
c3a el General en Jefe: n) serian tan rapidas es cierto, como por los
tel6grafos d los Bloka~~_lp)oro si se tiene en cuenta que estas tro-
chas, solo so van e3ableeieadohicia el Este; t media que al Oeste,
6 sei a ~i e3palda,'dado nuestro frente de operaciones al Este.; van
quedando las zonas pacificadas, 6 libres por lo menos de las gran-
des partidas enemigas; seria muy possible, como la prActica lo viene
demostrando, restableeer los alambres y estaciones telegrificas para
que como sueede en el dia, sean mas rApidas y completes que por
los Blokaus las comunicaciones.







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Con las trochas trasversales no es possible, quo el enemigo. in-
tonte el sitio de un fuerte, ni much menos que lo tome, no solo
por tener mayor guarnicion que los Bloksus del auto, sino por
star mas inmediatos entire si y por las columns volantes, geifarf-
Has, avanzadas y todo el eficaz servicio que la mayor feirza per-
mite establecer, segun tambien estA ya comprobado en la de Moron
al Uiucaro.
l accidentes del terreno en muchas de las localidades que
habrans atravesar las trochas del plan que asi se llama, larian
mas de una vez ineficaz la vigilancia de los Blokarus, A menos de
aumentar much su ndmero. El reducido de fuerza que los ha de
guarnecer, y la falta de apoyo porcolumnas, haria muypeligrosa su
situation; sobre todo cuando una parte muy principal y siempre re-
ducida en niimero de su guarnicion, tuviese neceidad de ir a bus-
car agua, que desgraciaiamente en muchos estara A larga distancia
y dentro de los bosques. Momentos de debilidad, que el vijilante y
astuto enemigo que combatimos, sabria aprovechar, como de ello
nos ofrece ejemplos la historic de esta campafia. Dejamos A la con-
sideracion del lector el malisimo efecto moral que un suceso des-
graciado habria de producer.
La historic razonada y estadistica de la trocha de Moron al
Jiicaro, que aun no se ha escrito, nos daria la razon como nos lo ha-
cen career las noticias que tenenios, acerca deltiempo, trabajo y hom-
bres que ha costado, debiendo advertir, que puede asegurarse quo
ninguna otra presentarA tanta facilidad para los trabajos por la na-
turaleza del terreno y otras condiciones de aquella localidad.
iHA meditado el autor, que dice conocer esta Isla, en las inmen-
sas dificultades que habrA que veneer para abrir la trocha que pro-
yecta de las Tunas A Manzanillo, cuyas dos terceras parties ha de
atravesar por cienagas intransitables, cuyo piso exijiria enorme tra-
bajo para afirmarlo? iCuales no serian las que habria que veneer
para la de Tiguabos A Baracoa [106 kil6metros y no 72 como dice]
sin camino hoy entire ambos puntos, atravesando lo mas Aspero
de las sierras de aquella localidad, sin una sola casa en ese largo
trayecto, y sin previous studios para el trazado? Si fuese possible
que ciertos proyectos, que suelen presentarse llanos sobre el papel,
se ensayasen. el de la trocha de que hablamos seria el mas com-
pleto descredito de su autor. Si se calculan bien sus dificultades,
dudamos que se encontrasen ventajas, que ni remotamente las com-
pensaseln.








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Aunque muy ligeramente hemos expuesto las necesarias con-
sideraciones para convencer el Animo imparcial de que no solo,
no es nuevo el sistema de las trochas ya ensayadas, sin6 que lo
creemos convenient en otra forma y parte muy principal del plan
razonado de campaiia, fundado en la extructura, permitasenos lla-
marla a&i, de esta Isla; pcro nunca con el mAximo desarrollo del
proyecto que estudiamos, ni much menos con la absolute eficacia
de tiempo fijo que so le quiere dar, desechando por complete la per-
secucion del enemigo y la protection indispensable A la propiedad,
fuente principal y quiza inica, de donde se sacan los recursos para
sostenener la Isla y asegurar su posesion A Espaiia.
Con objeto de hacer res iltr mas las ventajas del plan de las
trochas, se le compare con otros planes; pero su sola lectura lleva al
animo el convencimiento de 14 clega parcialidad que ofusca la razo n
de su autor, y vamos A probarlo.
Tres son los planes que compare: 1. o de ocupacion, 2. o de in-
vasion 6 persecution y 3. o d'e bloqueo. Sin duda ignoraba el que
nosotros creemos mas acceptable y se estA Ilevando A cabo; pues de
lo contrario, no so compronde lo pasase en silencio. Examinemoslos
uno por uno.
El de ocupacion no cabe duda en que habria de ocurrirse A la
mente del General A quien de repente so encomendase el mando Su-
perior de la Isla. Seria A no dudarlo uno de los que estudiase; pero
es bien seguro, que ningun General de median instruction y ta-
lento lo plantearia como el autor del de las trochas. Supone este
necesario un ejercito de 50,000 hombres, y dando A las costas de la
Isla un desarrollo de 4,400 kil6metros, divide el ej6rcito en 50 par-
tes de A mil hombres y situa cada una A igual distancia en las
costas 6 sea A 88 kil6metros. Las poblaciones y puntos del interior
los guarnece y defiende con 60,000 voluntarios. Con esta explicacion
dA por terminada la exposition del plan de ocugacion, y pasa inme-
diatamente a decir, que la incomunicacion de estos 50 puntos, la
poca salubridad de su situation, y los ataques del enemigo merma-
rian extraordinariamente su fuerza; y entrando luego en el cAlculo
de su cost; dAndele un afio de duration, es cvidente que resultarA
una enorme diferencia en favor del suvo, en hombres, tiempo y
dinero.
Casi es iniitil ailadir nada para que resalte la razon con qu6
hemos dicho, que el autor se hallaba ofuscado. Solo A 61 puede
ocurrirle presenter de tal modo el desarrollo de un plan de ocupa-








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cion y dirimos ma-:, 0. pl)aral ti.otros tanto mas.in ncebible tamaiio
error, permitaselnos ealiticarlo asi, cuanto que el tal plan de ocupa-
cion, estudiado con arreglo al arty y aplicado a esta Isla, resultaria
nun much imas desventajos). e(: t:dl:,., concepts, lqu como se le
present.
Segundo plan. Dl)ese.mb.,;i do cuatro brigades de 6,000 hom-
bres cada una 6 sean 21,000 hombres, y dejando 6,000 mas en los
puntos de partida que liacen 30,000, marchar con esas 4 enormes
columns en busca del enemigo, combinando las operaciones segun
las reglas del arto para una guerra en Europa y contra un enemigo,
(qe cs precise suponer con grades masas y organizado casi come
nucstro cjcrcito. Comprel:diondo el author, que solo la inmensa im-
pedimenta quo necesitan estas brigades haria impossible su march,
prcscinc de d ella y la supone possible, del mismo modo que prescinde
de la Caballeria y Artillcria.
Calcula la fuerza del enemigo en 15 mil hombres, de los que des-
tacara cinco mil en guerrilla para hostilizar en sus movimientos A
nuestras cuatro Brigadas y engaiiarlas acerca de su verdadera fuer-
za y situation, asi como oeultarle sus intenciones: Con este sistema
le sera facil al enemigo rehuir el combat cuando lo crea desventa-
joso, y ganando tiempo, dar lugar a que las bajas mermen nuestras
filas prolongando la guerra indefinidamente. Si el enemigo se con-
siderase fuerte para luchar con ventajas, se situaria conveniente-
monte con los diez mil hombres que le quedan reunidos, y no le fal-
tarian medios y occasion para caer con ellos sobre una sola Brigada
empeiiada en un mal terreno, y apesar de nuestro valor y superiori-
dad, la haria sucumbir aun que con gloria [lo cual negamos, porque
diez mil insurrectos no pueden derrotar 6 seis mil soldados espafio-
les reunidos y bien mandados.] En este desgraciado supuesto se-
ria precise reunir las restantes fuerzas, caso de ser possible, y volver
A empezar con semejante desvcntaja.
Calculando luego el presupuesto de este plan result igualnen-
tc inferior al de trochas en todos concepts.
Naturalmente despues de leido lo anterior han de ocurrirse
las mismas reflecciones, que para la comparacion del plan de
ocupacion expusimos: pero ademas habremos de obaervar la des-
proporcion de fuerzas que para este caso se supone al enemigo, y las
que so le dan para el de trochas. En los ataques posibles del enemigo
para impedir los trabajos de aquellas, solo se admite el nfimero de tres
a cuatro mil insurrectos, y mas adelante el de seis A 8 mil" caso no






d21.
possible tpalabras del autor] porque seis i ocho mil insurrectos no
pueden permanecer reunidos en los bosques, por su escasez de vive-
res y de medios de trasporte y porque para marchar tendrAn las
mismas dificultades que nosotros" iComo se explica tan palmaria
contradiccion?
Restanos hablar del tercer plan de bloqueo, y con solo decir, que
se supone es lo mismo que si la Isla se considerase una inmensa plaza
fuerte que se tratase de tomar por hambre, basta y sobra para com-
prender que nunca debi6 traerse A discussion semejante absurdo.
Aqui terminaremos, este ya largo trabajo: no sin aiadir, que
habiendo estudiado a fondo el plan de las trochas, hemos hecho
todos los cAlculos y comparado todos los datos num6ricos que nos ha
sido possible con los Oficiales, encontrando en este exAmen notables
diferencias que no enumeraremos porque basta A nuestro prop6sito
consignarlo asf: creyendo haber dicho lo bastante para sacar por
conclusion, como dijimos al empezar, que el citado plan no lo es en
rigor, que carece de novedad y de todas las ventajas que en absolute
se le haa atribuido.


Habana 19 de Enero de 1872,




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