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HIDE
 Front Cover
 Title Page
 Introduccion
 Nuestra programa
 La reforma liturgica
 La obra de las vocaciones
 La parroquia
 La cuestion social
 La lucha contra la pobreza...
 Adhesion a la catedra de pedro
 Nuestros auxiliares
 Defensas del patrimonio artistico...
 La religiosidad de Guatemala, aumenta...
 Palabras finales
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Group Title: Primera carta pastoral del Excelentisimo y Reverendisimo Monseänor Mario Casariego, C.R.S., XVI Arzobispo de Guatemala y Prelado Nullius de Esquipulas
Title: Primera carta pastoral del Excelentísimo y Reverendísimo Monseñor Mario Casariego, C.R.S., XVI Arzobispo de Guatemala y Prelado Nullius de Esquipulas
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 Material Information
Title: Primera carta pastoral del Excelentísimo y Reverendísimo Monseñor Mario Casariego, C.R.S., XVI Arzobispo de Guatemala y Prelado Nullius de Esquipulas
Physical Description: 30 p. : ; 24 cm.
Language: Spanish
Creator: Casariego, Mario
Conference: Vatican Council, 1962-1965)
Publisher: Tip. Sánchez & de Guise
Place of Publication: Guatemala
Publication Date: <1965>
 Subjects
Genre: bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Bibliography: Includes bibliographical references (p. 29-30).
General Note: "Presentando su programa pastoral en el primer día de la Santa Cuaresma y en el inicio de la reforma litúrgica, 3 de marzo de 1965, cuarto y último año del Concilio Vaticano II"
 Record Information
Bibliographic ID: UF00075010
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 002417642
oclc - 43552000
notis - AMC2680

Table of Contents
    Front Cover
        Page 1
    Title Page
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    Introduccion
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    Nuestra programa
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    La reforma liturgica
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    La obra de las vocaciones
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    La parroquia
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    La cuestion social
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    La lucha contra la pobreza y miseria
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    Adhesion a la catedra de pedro
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    Nuestros auxiliares
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    Defensas del patrimonio artistico religioso
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    La religiosidad de Guatemala, aumenta nuestra confianza
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        Page 27
    Palabras finales
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    Back Cover
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PRIMERA CARTA PASTORAL

DEL EXCELENTISIMO Y REVERENDISIMO MONSEROR


MARIO CASARIEGO

C. R. S.

XVI ARZOBISPO DE GUATEMALA

Y PRELADO NULLIUS DE ESQUIPULAS



PRESENTANDO SU PROGRAM PASTORAL
EN EL PRIMER DIA DE LA SANTA CUARESMA
Y EN EL INICIO DE LA REFORM LITURGICA.
3 DE MARZO DE 1965,
CUARTO Y ULTIMO ARO DEL CONCILIO VATICANO II


Tip. SANCxEZ & DE GursE
84 AVENIDA 12-58, ZONA 1.
GuATEMALA.










PRIMERA CARTA PASTORAL

DEL EXCELENTISIMO Y REVERENDISIMO MONSEROR


MARIO CASARIEGO

C. R. S.

XVI ARZOBISPO DE GUATEMALA

Y PRELADO NULLIUS DE ESQUIPULAS



PRESENTANDO SU PROGRAM PASTORAL
EN EL PRIMER DIA DE LA SANTA CUARESMA
Y EN EL INICIO DE LA REFORM LITURGICA.
3 DE MARZO DE 1965,
CUARTO Y ULTIMO ANO DEL CONCILIO VATICANO II












Librerla MARQUENSE
6a. Calle P. No. 9
Antigua Guafemala



TIP. SANOHEZ & DE GUISE
89 AVENIDA 12-58, ZONA 1.
GUATEMALA.
















NOS MARIO CASARIEGO

C. R. S.

por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apost6lica,

ARZOBISPO DE GUATEMALA
Y PRELADO NULLIUS DE ESQUIPULAS

a nuestro Venerable hermano en el Episcopado Excmo. y Revmo.
Obispo Auxiliar, al Venerable Cabildo Metropolitano, al Clero Secular
y Regular, a los Religiosos y Religiosas, a los amados fieles e hijos
de esta Arquidi6cesis de Guatemala,

SALUD Y PAZ EN NUESTRO SE1OR JESUCRISTO

Consolatio in Caritate.
En la Caridad ser6 el consuelo de todos.

INTRODUCTION

Por muy inescrutables designios de la Divina Providencia, y
en circunstancias muy inesperadas, por la irreparable y llorada
p6rdida del Pastor bueno y del Padre bondadoso Monsefior Rossell
Arellano, nos hemos visto en la obediencia de asumir las mis altas
responsabilidades de esta Arquidi6cesis de Guatemala, de renombre
tan grande y de tradici6n tan gloriosa en Am6rica.

Nuestra primera impresi6n, al sentir sobre nuestras espaldas
carga tan grande y dificil, muy superior a nuestras fuerzas, fue
de complete anonadamiento.
La misma impresi6n sigue acompafiandonos todavia. Mas
podemos decir: de no haber mediado una obligaci6n, que es tambi6n
una virtud, la de la obediencia, que debe sefialar siempre a todo


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cristiano, sobre todo, al relacionarse con el representante de Cristo
en la tierra, no nos encontrariamos en estos moments dirigiendo
los intereses espirituales de esta nuestra Arquidi6cesis de Gua-
temala.

S61o un mandate superior nos pudo sacar de nuestras labores
religiosas y educacionales, y el carifio devoto y filial para el que
hasta ayer fue nuestro Padre y Pastor, Su Excelencia Monsefior
Rossell, y traernos a consagrar nuestras pobres energies en estas
tierras tan recordadas y tan queridas desde nuestra infancia, donde
supimos bien lo que era la pobreza, asi como la bondad y caridad
de personas inolvidables.

Pero digamos tambi6n con toda franqueza: en esta prueba
para nuestro espiritu, un pensamiento y una ensefianza del Espi-
ritu Santo nos ha sostenido y confortado. Ante el mandate inelu-
ludible del Vicario de Cristo, hemos dicho con 61: In nominee
Domini. Empecemos a caminar en el nombre del Sefior; y con-
fiemos que El sabra, a trav6s de este pobre instrument, realizar
obras grandes en beneficio de esta Arquidi6cesis, porque el Espi-
ritu Santo ha prometido cantar victoria al var6n obediente 1.
Y en el nombre del Sefior estamos ante vosotros, venerable hermamno
en el Episcopado, ,Sefior Obispo Auxiliar; amados sacerdotes y
seminaristas, religiosos y fieles queridisimos.

Nuestra primera Carta Pastoral no puede estar encabezada sino
por lo que es el lema de nuestro escudo: el que en todo moment
debe no s6lo presidir y dirigir, sino tambi6n mover nuestra acti-
vidad pastoral, y lo que pedimos a Dios sea el alma de nuestra vida
toda: la Caridad, "Consolatio in Caritate", el consuelo para todos,
en la practica de la caridad.

Nuestro consuelo ha de residir en el cumplimiento de este pro-
grama, que aspira a realizar aqui en la tierra nada menos que el
plan de Dios, nuestro Padre, y el plan de su Hijo Santisimo,
Jesucristo.

Porque "Dios es caridad", 2 y la caridad debe ser el distintivo
de la religion cristiana, segfn Jesucristo; ha de ser el rasgo carac-
teristico que sefiale a todos sus seguidores. I D6nde, por tanto,
podemos encontrar consuelo mayor, y cuhl puede ser la clave del
feliz resultado, que podamos merecer ante los ojos de Dios y de la


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Iglesia, que nuestro empefio, para que nuestra vida personal y
nuestra actuaci6n pastoral se halle impregnada de este espiritu de
caridad, en el que esta nada menos que el "vinculo de perfecci6n" 3
y la "plenitud de la ley?" 4

Por tanto, nuestro content y nuestra satisfacci6n estarA en
ver que, entire las personas que nos rodean, entire los allegados a
nuestras labores, brille siempre la caridad. Nuestro content esta
en lograr que, cuantos nos vean y observen, tomen ejemplo para
practicar ellos la misma caridad. Que esta virtud, reina de todas
las virtudes, distinga la actuaci6n de todos: de este vuestro Arzo-
bispo, de su Auxiliar, de nuestro Vicario General y de todos los
m~s cercanos colaboradores, como lo son nuestro Venerable Cabildo
Metropolitan, nuestro Clero, nuestros Seminaristas y nuestros diri-
gentes de la Acci6n Cat6lica, y tambi6n miembros de las varias
Congregaciones y Asociaciones religiosas; de todos vosotros amados
fieles; de las families que integran la sociedad; de los grupos cultu-
rales, econ6micos, laborales, industriales y politicos, que forman la
vida de nuestra naci6n.

De modo particular deseamos y queremos que las actividades
political, que en este afio ban de ocupar la atenci6n de muchos
ciudadanos, se vean revestidas de esa caridad cristiana. A cuantos
van a participar en estos events politicos, queremos desde ahora
recomendar vivamente la norma de oro de San Agustin, que debiera
regir la vida de los hombres, y cuya aplicaci6n a la 'vida prActica
nos haria disfrutar de una verdadera paz y tranquilidad, aun en los
tiempos que se suelen caracterizar por la violencia y agitaci6n:
"en las cosas necesarias, haya unidad; en las dudosas, de libre dis-
cusi6n, libertad; y en todas, caridad." Cualquiera que intervenga
en la political activamente, consider que, con la misma pureza de
ideales que 61, pueden intervenir los demis; que los otros partidos
politicos tambi6n pueden aspirar a sefialar y seguir el camino que
lleve a los ciudadanos al bienestar y prosperidad de la naci6n;
que tambi6n los demas tienen iguales derechos de aportar aquellos
elements que juzgan ser mas aptos para el bien comfin. Por lo
tanto, en todo se eviten las desuniones, yal que normalmente es mis
lo que nos une que lo que nos separa; en la forma concrete de
buscar este bien, que, dentro de nuestro regimen democrAtico, es
a trav6s de los partidos politicos, haya libertad de escoger y seguir


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el camino que se consider mas apto, siempre que sea legal y con-
forme a los derechos fundamentals del hombre; y en todas nuestras
actividades, a pesar de las diferencias que existan, dada nuestra
psicologia y nuestra diferente educaci6n, haya siempre caridad.

i C6mo cambiaria asi el panorama de nuestra naci6n, y c6mo
se disiparian los nubarrones que tantos ciudadanos buenos y honra-
dos ven cernirse sobre el horizonte de nuestra querida Guatemala,
ante el anuncio del pr6ximo period electoral, ya que, en vez de
traernos gravisimos problems, como son de temerse, nos manten-
drian en una convivencia tranquila y nos conducirian a una era
de trabajo, paz, alegria y prosperidad.

Por ello, para lograr tan alto ideal, desde el comienzo de
nuestra primera Carta Pastoral, invitamos a todos nuestros fieles
a elevar frecuentemente sus oraciones a Dios Nuestro Sefor, y
tambien a ofrecer.su trabajo, su pobreza, sus sufrimientos, sus
penas y sus enfermedades, para que nos conceda ver a nuestro
pueblo fiel en la prActica de la primer obligaci6n, que tenemos
como cristianos y como ciudadanos, ya que de ello redundarAn
beneficios incalculables. Con este fin, ordenamos que en todas las
misas se rece desde ahora la oraci6n por la Paz.

NUESTRO PROGRAM

Delineado asi el lema de nuestra vida pastoral, y descrito
nuestro escudo, Consolatio in Caritate, queremos exponer sencilla-
mente el program que nos hemos propuesto desarrollar en el tiem-
po que Dios Nuestro Seiior quiera concedernos de vida.

Al entrar en la enumeraci6n y en un ligero esbozo de los prin-
cipales puntos del program de nuestro ministerio pastoral, debe-
mos obligadamente referirnos al acontecimiento religioso que hoy
alcanza un relieve exceptional en toda la cristiandad. Claro que
hablamos de la reform litfrgica, gran regalo que ha hecho a la
Iglesia el Concilio Ecum6nico Vaticano II, que desde el domingo
pr6ximo entra en vigor, y que pretend hacer vivir much mas
intensamente a los fieles en los actos de culto, y en particular en
el Santo Sacrificio de la Misa.










LA REFORM LITURGICA


La Liturgia, es segin nos ensefia aquel Santo e inolvidable
Pontifice, Pio XII, en la Enciclica Mediator Dei, que se ha llamado
justamente carta magna de la liturgia, "el culto piblico que
Nuestro Redentor tribute al Padre como cabeza de la Iglesia, y
el que la sociedad de los fieles tribute a su Fundador, y, por medio
de El, al Eterno Padre; es, el complete culto pfiblico del Cuerpo
Mistico de Jesucristo, es decir, de la Cabeza y de sus miembros." "
Este culto que en buena parte se ha desarrollado hasta el pre-
sente en la lengua latina, de ahora en adelante sera en los dife-
rentes idiomas de los pueblos, a fin de que los fieles se sientan mhs
ficilmente asociados a los actos comunes, que ellos y los ministros
de la Iglesia ofrecen como homenaje a Dios.
No queremos de modo alguno decir que hasta ahora fuera un
secret cuanto se hacia y decia en nuestros actos litfirgicos, y sobre
todo en el Santo Sacrificio de la Misa; ya que la profusion de libros
y misales, puestos a disposici6n de todos, desde haee muchos afios,
han hecho a los fieles participar direct y activamente en la liturgia.
Pero no cabe dudar que, con las filtimas disposiciones de la Iglesia,
y, con la reform que hoy se inicia, los fieles entenderhn mejor la
parte active que les corresponde tomar en nuestros templos, y que,
abandonando el papel de espectadores que frecuentemente asumian
en la Santa Misa, serin en ella efectivos participants.

Asi se restaurant las costumbres y prieticas de los primitivos
cristianos, quienes "perseveraban, como se nos refiere en los Hechos
de los Ap6stoles, en oir las instrucciones, y en la comunicaci6n de
la fracci6n del pan y en la oraci6n", 6 que en sintesis no es sino
cuanto hoy constitute la esencia y el alma de la vida litfirgica:
la oraci6n en todas sus muclias y variadas formas y el Sacrificio
Eucaristico. De este modo obedeceremos a las exhortaciones del
Ap6stol, como nos recuerda el mismo Pontifice de santa memorial,
Pio XII, en la enciclica citada: "Con toda sabiduria ensefiandonos
y animfndonos unos a otros con salmos, con himnos y cAnticos espi-
rituales, cantando con coraa6n, bajo la gracia, a Dios." '

Lo que desde el pr6ximo domingo ha sido establecido para toda
la Iglesia, debe ponerse en prictica por los sacerdotes y fieles de
todo el mundo. Los primeros, instruyendo al pueblo en la parte

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active que les corresponde tomar en cl culto litirgico; y el pueblo,
empefidndose en un conocimiento prcetico de la intervenci6n que
debe tener en la vida litirgica del temple. De este modo nuestros
seglares colaborarAn "en los principles y mas elevados oficios del
ministerio sacerdotal", 8 como acaba de decir nuestro Santisimo
Padre Pablo VI, felizmente reinante, en la alocuci6n a los Asesores
Eclesidsticos y Dirigentes Seglares de la Acci6n Cat6lica, el 13 de
enero de este afio. Porque "nada puede consolar mas al pastor que
saberse rodeado por hijos que asisten a su oraci6n y celebraci6n de
los misterios divinos, que comprenden, que actian con 61, oran,
ofrecen, esperan y gozan, que forman con 61 un s61o coraz6n y
una sola alma." 9

Claro esti que "esta nueva pedag'ogia religiosa, que la actual
renovaci6n litfrgica quiere instaurar, y que esta injertada, como
motor central en el gran movimiento inscrito en los principios cons-
titucionales de la Iglesia de Dios, y hecho mas fAcil y estimulante
por el progress de la cultural humana" O0, no ha de hacerse present
s6lo los domingos y dias de fiesta, sino cuantas veces se refnan
nuestros cristianos, en gran numero, en los actos de culto religioso
y principalmerte en la celebraci6n del Santo Sacrificio de la Misa.
Por lo mismo, cuando los actos litfirgicos y la Santa Misa revistan
esplendor tan grande en los mismos dias ordinarios de la Santa
Cuaresma, y en otras celebraciones del aiio, como con tanto consuelo
nuestro ocurre en muchos temples de nuestra Arquidi6cesis, no hay
por qu6 decir que todas esas ocasiones deberi ser aproveehadas para
que se practiquen estas nuevas formas litfrgicas, haciendo que el
pueblo participe active y directamente en el culto divino.

Es para nosotros sumamente consolador ver tan profunda-
mente arraigada entire nuestros fieles la costumbre de asistir en los
dias ordinarios a la Santa Misa. Son, sin duda various los millares
que en la ciudad capital devotamente participan en este gran acto,
vidndose algunos templos tan concurridos, que no puede menos
de producirnos profunda edificaci6n, que queremos enaltecerla y
fomentarla cuanto mas nos sea possible; porque, aparte de las ven-
tajas que los mismos fieles obtienen de estos actos litfirgicos, pen-
samos que muy bien pueden ser nuestros mejores auxiliares en el


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cumplimiento de nuestra misl6n pastoral, porque nos pueden reca-
bar ayudas muy grandes del Cielo con estas prActicas de piedad y
con esta frecuente participaci6n en el Santo Sacrificio de la Misa.

No nos extendemos mns en este punto tan dulce, tan conforta-
dor y tan eclesial, porque estamos seguros que nuestros muy amados
sacerdotes, con la direeci6n de la Comisi6n Arquidiocesana de Litur-
gia, ya nombrada, se encargarin en sus instrucciones de dar plenaa
comprensi6n y participaci6n a la acci6n litirgica, que se traducirh
en acci6n regeneradora de nuestra sociedad, puesto que infundirk
en las almas esas energies espirituales y sentimentales, que s61o la
religion autenticamente practicada puede dar." "

LA OBRA DE LAS VOCACIONES

Este primer punto de nuestras preferencias pastorales, nos
lleva como de la mano al segundo, que, en una 16gica bien estable-
cida o planteada, deberia ser el primero. Porque I c6mo hacer que
el pueblo se incorpore al movimiento lit6rgico, a la participaci6n
direeta de la vida de gracia y sacramental, sino a travys del cauce
que Jesucristo ha seiialado para la comunicaci6n de sus tesoros,
que no es sino el sacerdotal? Porque, si bien es verdad que todo el
pueblo cristiano ha. quedado por voluntad de Jesucristo convertido
en un "real sacerdocio" 12; pero asi y todo ha querido constituir
a los Ap6stoles y a sus sucesores, los Obispos y presbiteros, en admi-
nistradores y dispensadores de sus gracias y de la vida sacramental.

De ahi que necesariamente se nos imponga el tema de las voca-
ciones sacerdotales y religiosas, como el primero y fundamental.
A ello se junta el cumplimiento de las promesas varias veces hechas,
de que nos esforzaremos en Ilevar adelante cuanto nuestro muy
ilustre y ilorado predecessor tenia en su mente y en su coraz6n.
Ya desde su primera carta pastoral, dirigida a los fieles de la
Arquidi6cesis el 16 de abril de 1939, sefial6 como su primera pre-
ocupaci6n la obra del Seminario y de las vocaciones sacerdotales 1.
Antes de entregar su alma al Creador pudo por fin ver levantado
el primer pabell6n del Seminario, en terrenos donados por una
noble guatemalteca, y construido gracias a la generosidad del Epis-
copado alemin y a la bondad de sus Eminencias, los Cardenales


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de Boston y New York. Con este primer edificio ya tenemos una
base important para empezar a realizar lo que es mis urgente y
necesario para las obras de la Iglesia.

Porque el Seminario y la obra de las vocaciones, en toda su
extension y en todas sus proyecciones, son el fundamento de todas
las actividades que han de desarrollarse en el plan trazado por
Jesucristo, ya que el sacerdocio, y la vida de los que aspiran a la
perfecci6n evangklica, han sido y serAn el nervio principal de
cuanto la Iglesia hace en este mundo, en cumplimiento de la misi6n
recibida de Jesucristo.

Sin temor podemos afirmar que, en la media en que poseamos
un sacerdocio santo y efectivo, estarin los cristianos en capacidad
de llevar una vida que respond a su condici6n de seguidores e
imitadores del que por medio del Bautismo ha impreso en sus
almas la serial de hijos de Dios, de redimidos, y herederos del Cielo;
y de quienes tienen que vivir en este mundo como -miembros de una
sociedad que por su naturaleza los hace peregrinos, pasajeros que
se dirigen constantemente hacia la verdadera y finica patria,
"caminando como hijos de luz hacia la vision de Dios, fuente de
eterna felicidad." 14

Para esta peregrinaci6n, y para evitar durante ella los muchos
peligros que a cada paso sobrevienen, es menester estar dotados
de fuerza y poder que conmunican sobre todos los sacramentos; y
los distribuidores de 6stos son en modo especial los sacerdotes.

Con esto se entiende bien que todos los bautizados han de estar
asistidos convenientemente de las fuerzas espirituales que les capa-
citen para vivir cristianamente: los nifios, los j6venes y las personas
maduras: los solteros y los casados; los seglares y los religiosos.
Lo que quiere decir que hemos de tener tal abundancia de admi-,
nistradores de los sacramentos y de las gracias sobrenaturales, que
a todos los fieles llegue, mas o menos en forma igual o regular, esta
ayuda y asistencia.

Como ya lo decia en su primera Carta Pastoral 1" nuestro
inolvidable predecessor, su Excelencia Monsefior Rossell, en nuestra
Guatemala, una gran parte de sus hijos tienen escasisima asistencia
de sacerdotes, por ser 6stos tan poco numerosos, que no pueden,


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por much que se empefien, llegar a prestar la ayuda complete
spiritual, que es indispensable a los fieles para hacer frente a las
dificultades de la vida.

Con lo dicho queda de sobre entendido que debe ampliarse
el naimero de sacerdotes para tender a todo el frente de mas de
cuatro millones de almas que tiene actualmente Guatemala.
Y, aunque en los filtimos afios, han sido muchos los sacerdotes y
religiosos que de otras parties han venido a compartir con nosotros
las labores de la vifia del Sefior, haciendo las renuncias de dejar
su patria y a los series mis queridos, sin embargo, nos queda much
camino por andar para poder cubrir las necesidades espirituales
que la asistencia a las almas tiene creadas.

Pero esto, aqui en Guatemala, como en el resto del mundo, no
se lograrg si no es por un Seminario bien instalado y bien poblado
de aspirantes al sacerdocio, y por un fomento adecuado de voca-
ciones. Es voluntad expresa de la Santa Iglesia, manifestada repe-
tidas veces por los Romanos Pontifices, que cada pais debe extraer
de su propio seno, de su propia cantera, vocaciones suficientes para
tender a sus necesidades. Con otras palabras, que debe organi-
zarse la obra de las vocaciones y la obra del seminario de tal modo,
que baste Guatemala para preparar tantos sacerdotes, que sean
ellos capaces de llevar las obras espirituales de la Iglesia, sin nece-
sidad de que vengan del exterior refuerzos extraordinarios. Agra-
deciendo con toda el alma la cooperaci6n que estos sacerdotes y
religiosos prestan a Guatemala, y que hoy por hoy es tan necesaria
y tan indispensable, que sin ella correria grave peligro la obra
spiritual de la Iglesia, consideramos que nuestro primer deber
pastoral es dedicar nuestras mejores energies a que nuestro semi-
nario vaya recibiendo cada dia mas j6venes que se prepare a ser
santos, humildes e ilustrados sacerdotes. Como tambi6n con el
mismo fervor fomentaremos cuantas obras se destinen al aumento
de vocaciones religiosas, que pueden darse excelentes en nuestro
medio, y que serin grandes auxiliares de las obras de la Iglesia.
Esperamos en Dios que no nos faltarh pronto la oportunidad de
volver con la debida atenci6n a este tema, tan primordial para
nuestra Iglesia.


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LA PARROQUIA


Con este fundamento ya puesto, y con los auxilios que de otros
paises nos han llegado y que esperamos sigan llegAndonos, mientras
nuestros seminaries sean capaces de proporcionaros numerosos y
santos sacerdotes y religiosos, podemos emprender la obra de las
obras, lo que segin el plan de la Iglesia, constitute su nervio y
su eje: la parroquia.

Pocos temas hoy tan tratados y ensayados en la pastoral moder-
na como el de la parroquia. Se estudia su origen primitive, su
cargeter y su desarrollo en los tiempos pasados; su acomodaci6n
o su aggiornamento a los tiempos presents; la necesidad de una
flexible estructura, dados los fines a que se destina; se hacen tra-
bajos previous de indole demogrAfica, urbanistica y sociol6gica: se
aspira a dotar a cada parroquia, segin la condici6n sociol6gica de
la feligresia, de los instruments educativos y pastorales mis aptos
para el caso. En nuestros coloquios con diferentes obispos del
mundo cat6lico, pudimos palpar el ansia con que se trabaja en todas
parties para dotar a la parroquia de la elasticidad necesaria por un
lado y de la asistencia spiritual efectiva por otro. A algunos
obispos les oimos hablar en el Concilio, de llegar, como a meta
inmediata, a una redistribuci6n del clero parroquial, con amplia
participaci6n de los religiosos. Y esto, sobre todo, cuando se trataba
de mayores conglomerados humans.

Pero en medio de todos estos studios, que van adquiriendo
cada dia una forma mAs concrete, que buscan m6todos mAs acertados
y que coinciden en la acomodaci6n de la parroquia a las diferen-
tes estructuras sociales, sobre todo, de las ciudades y poblaciones
modernas, atendiendo a su desarrollo cada dia mas impresionante,
hay un aspect que no se dispute y que proviene de la misma natu-
raleza de la parroquia y del fin a que estA destinado, y que son
los files cristianos: la necesidad de dividir y multiplicar circuns-
cripciones, multiplicando el nimero de parroquias.

Dejando a los especialistas que vayan aportando luces muy
valiosas para una mejor intensificaci6n de la vida parroquial; en
lo que debemos poner nuestros ojos de inmediato es en dotar a la
ciudad capital y a muchas de las parroquias del exterior, de perso-
nal o de ministros suficientes que atiendan a su vida spiritual.


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Cualquiera ve que una poblaci6n, como la de la capital, de no menos
de seiscientos mil habitantes, debe contar con muchas mas parro-
quias; mientras que otras poblaciones de la Arquidi6cesis, de exten-
so territorio y de numerosos habitantes, no pueden ser debidamente
cultivadas por una sola persona, por muy celosa que sea y por
muchos recursos con que pueda contar.

Nuestro amado y siempre recordado Papa Juan XXIII, cuan-
do se dign6 consagrarnos personalmente en 1958, nos habl6 de la
urgencia de ampliar el nfimero de parroquias, conociendo, como 61
conocia, la situaci6n de nuestra ciudad y de la Arquidi6cesis.
Y nuestro amado y Santisimo Padre Pablo VI, felizmente reinante,
al despedirnos en noviembre iltimo, cuando todavia no podiamos
pensar que sobre nuestros d6biles hombros iban a recaer tan pronto
las grandes cargas pastorales actuales, hizo la misma recomenda-
ci6n, para cuando esto fuera possible, al Episcopado de la Provincia
Eclesiastica de Guatemala. Y este mismo era tambien el plan, bas-
tante estudiado, que nos leg6 nuestro llorado predecessor, que en
muchas ocasiones nos habia indicado que, al pasar los primeros
meses de este afio, queria realizar.

Por lo mismo estamos ya dedicando a este gravisimo asunto
much studio y consideraci6n, con el fin de preparar la division
y multiplicaci6n de parroquias, que vaya a favorecer la asistencia
spiritual que reclaman zonas de la ciudad, principalmente los
barrios mas pobres y apartados, y las poblaciones del interior menos
provistas. Como ha ocurrido en tantos otros paises, y mas todavia
en nuestra America, esperamos contar con la ayuda de los religiosos,
quienes tan d6cilmente se han puesto al servicio de la Iglesia en
estos trabajos parroquiales. Para la realizaci6n de este proyecto,
nombraremos una comisi6n mixta del Clero Diocesano y Religioso.

Porque no es s6lo la labor parroquial, la que debe extenderse
y profundizarse, sino quo la Iglesia tiene de inmediato una series
de tareas de tipo tenico y especializado que deben ejecutarse bajo
la direcci6n o bajo la asesoria de sacerdotes, y que entire nosotros
no pueden cumplirse sino en muy escasa media, por falta de
sacerdotes. Una de ellas, y la primera, es la formaci6n del laicado,


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que debe participar en una gran parte de las actividades apost6li-
cas, como en la labor social y en la asistencia a las families pobres
y necesitadas, en los trabajos de ensefianza, de propaganda, de
prensa, etc., etc.

LA QUESTION SOCIAL

Hemos apuntado ya a otro de los primeros cuidados que hoy
apremian mas a la humanidad y que es, quizi, en el que mas
insisted nuestro reinante Pontifice, siguiendo las huellas de Su San-
tidad Juan XXIII, en sus monumentales enciclicas Mater et Magis-
tra y Pacem in terris: la cuesti6n social. No es incumbencia de la
Iglesia entrar en los aspects t6cnicos del problema, ni concretar
sus cauces legales. "No quiere, ni debe la Iglesia, sin just causa,
inmiscuirse en la direcci6n de las cosas puramente humans. Pero
de ningmn modo es possible a la. Iglesia renunciar al derecho dado
por Dios de intervenir con su autoridad, no en las cosas t6cnicas,
para las que no tiene medios proporcionados ni misi6n alguna,
sino en todo cuanto toca a la moral." 16 Su misi6n es dirigirse
a las conciencias, y urgirlas para que cumplan sus deberes hacia
los demas, sean 6stos quienes sean. Sin embargo, es admirable
c6mo de las ensefianzas pontificias se ha ido deduciendo todo un
sistema, que, con sus fundamentos y con sus principios, y con sus
conclusions 16gicas, busca cambiar las actuales estructuras sociales,
political y econ6micas, para implantar un regimen en el que la
justicia reconozca a todos los hombres, lo que su Creador y Padre
quiso al poblar el mundo de series humans, hechos a imagen y
semejanza suya.

En brevisima sintesis, cabe decir que la Iglesia propone a las
conciencias de los hombres una series de principios, podriamos decir,
de escalones, que han de ir subi6ndose gradualmente, y que pueden
muy bien conducir hacia la meta de la justicia social, tal como
aparece descrita en Mater et Magistra. 17

Asi, supuesta la dignidad humana, fundamento de la concep-
ci6n cristiana de la sociedad, sale al encuentro, de inmediato, la
norma general de valor universal, la justicia, que concierne espe-
cialmente a las relaciones econ6micas y sociales, y que hace valer
los derechos fundamentals de la naturaleza humana. 18


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El bien comin, fin de la sociedad, no podrA conseguirse sin
atribuir o conceder a cada uno lo que en justicia le corresponde,
y sin establecer el equilibrio entire los derechos de los diversos
miembros de la comunidad. 19

Ya se ve que este objetivo exige la implantaci6n de aquellas
condiciones sociales, que permitan y favorezcan el desarrollo inte-
gral de la persona humana. 20

Aseitados estos principios, fluyen, como l6gicas, las exigencias
de la justicia frente a las estructuras productoras: siendo estrecho
el cuadro de contrato de salario, hay que caminar hacia una mayor
participaci6n del trabajador en los frutos del trabajo; luego, hacia
un accionariado, que coloque al hombre en el lugar que le corres-
ponde; y, por fin, la meta supreme sera que el obrero este present
en forma active en las empresas grades y medias, en todos los
niveles. 21

Claro que la realizaci6n de este program esta reclamando
previamente una preparaci6n y una capacitaci6n del trabajador, 22
en lo que hay que insistir much en nuestro medio; porque resul-
taria much mis ffcil asi reclamar los derechos, cuando se cumplen
los deberes.

De ahi que, si para America y para nuestra Guatemala no hay
actualmente una cuesti6n que exija mas urgentemente el studio
y la aplicaci6n de medios aptos, para que las masas de trabajadores
y campesinos obtengan lo que su dignidad humana pide y espera,
debemos afiadir tambi6n que, esta deseada dignificaci6n y elevaci6n
humana, ha de lograrse a base de cultural y de moral, de respon-
sabilidad y capacitaci6n en el desempeiio del trabajo, mas afin que
sobre la base material o econ6mica. Porque si las reforms sociales
no fueran acompafiadas de una reform en las costumbres, 2" las
conquistas o avances llamados sociales servirian poca cosa. i Chun-
tas veces no son los salaries bajos la causa mayor de la ruina de
muchas families, sino el desorden moral, la falta de ideales, el
irreflexivo empleo de los dineros, que se gastan, sin reparar en las
limitadas entradas con que se cuenta y en las necesidades que
primero se han de llenar! El gasto fabuloso que se hace entire
nosotros de bebidas alcoh6licas es una gran prueba de lo que impor-


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ta para la dignificaci6n de los menesterosos, el que estos se vean
dotados de una conciencia clara y fire de sus deberes, y que por
una obligada necesidad sepan practicar la virtud de la sobriedad.

Pero, todas estas salvedades o precauciones, no deben ser obs-
tdculo para que se emprendan con firmeza, o se continfien con
decision, las reforms sociales iniciadas, aunque ello supusiere a
veces grandes sacrificios. 24 Porque estos sacrificios no nos haran
caer en situaciones de pobreza o de miseria, sino perder algunas
ventajas o comodidades, sin las que podemos pasar decorosamente
nuestra vida. Mientras que nuestras renuncias o sacrificios puedan
levantar a otros de la condici6n abyecta en que se hallan.

A hablar con esta decision nos mueve en primer lugar la volun-
tad de Dios, declarada expresamente per sus representantes, los
Romanos Pontifices: y ademis, el ejemplo de muchas empresas y
de muchos patrons, aunque no sean los mis, que van implantando
el plan de positivas mejoras en favor de las classes trabajadoras.
Queremos de coraz6n felicitar a estos buenos patrons y rogarles
encarecidamente que sigan por el mismo camino, arrastrando con
su ejemplo a otros que afin mantienen postura inadmisible en un
reino de justicia social y de caridad cristiana. Y nos mueve tam-
bi6n el hecho que muchos de los que se resisten a los imperatives
de la justicia social, lo hacen con el pretexto de que su economic
puede sufrir grandes quebrantos, cuando disponen de holgura sufi-
ciente para derrochar sumas considerable en caprichos, lujos y en
desviaciones peeaminosas. "Tantos, como dice el Papa Pio XI
en Divini Redemptoris, que se divierten inconsideradamente y gas-
tan enorme sumas en cosas infitiles", haciendo asi que "veamos
con dolor que no es bien observada la justicia." 25 i Qud economic
tan fabulosa y cudntas posibilidades de mejoramiento social no se
obtendrian s6lo con una vida ordenada y moral de los ciudadanos!

Del patriotism de los miembros de la Asamblea Constituyente
queremos esperar que acierten a plasmar, en los capitulos y articulos
atinentes a la cuesti6n toda social, los principios y normas, que
prepare a las leyes organicas, el cauce apropiado por donde corran
presurosas las aguas hacia la justicia social.


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LA LUCHA CONTRA LA POBREZA Y MISERIA


Nos obliga a dedicar un parrafo aparte a este tema el preg6n
que hace pocos meses lanz6 al mundo Su Santidad Pablo VI, feliz-
mente reinante, y que tuvo su mayor resonancia en el Congreso
Eucaristico de Bombay.

Pocas obligaciones provienen tan direetamente del Evangelio
como la de proveer a las necesidades de los pobres. Por ello,
cuando hoy, por las ventajas de los adelantos cientificos, es mks
ficil tener present y como en la mano el estado social del mundo
y las diferencias sociales y econ6micas de los pueblos, es natural
que, al representante del Cristo y al que es depositario de su doc-
trina y de sus mandates, se le hayan escapado del coraz6n' esos gri-
tos de angustia que conmovieron hace tres meses al mundo entero.
De sobra sabemos que, sin ir muy lejos, tambi6n dentro de nuestras
fronteras patrias hay miles y miles de hijos que viven en condi-
clones infrahumanas, como hace dos afios lo denunciara el Episco-
pado de Guatemala, en su carta colectiva clara y vibrant. 2

Todos estamos obligados a la lucha contra la pobreza y miseria,
siguiendo tambi6n aqui, el ejemplo de personas e instituciones muy
dignas de imitaci6n, que en el exterior trabajan por tan noble
causa. No nos sera possible remediar de inmediato tantas necesi-
dades; pero de inmediato si podemos poner muchos medios para
aliviarlo, si alienta en nosotros una conciencia humana y cristiana.
No podemos menos de agradecer a algunas .grandes instituciones
del exterior, y en concrete podemos sefialar las de Alemania y de
los Estados Unidos, que envian a Guatemala, grades ayudas para
aligerarnos en la tarea urgent que tenemos. Pero subrayamos el
hecho, de que, una buena part de las ayudas que provienen del
exterior, no son muchas veces el resultado de la abundancia que
se tiene de bienes, sino el fruto de muchos sacrificios y privaciones
que los buenos cat6licos, por ejemplo de Alemanlia, se imponen en
sus gustos y comodidades.

Por ello quisi6ramos, desde esta nuestra primer Carta Pas-
toral, proponer la idea de establecer entire nosotros, uno o dos
domingos en el afio, como se hace en algunos paises, en los que
los fields oigan el llamado de Jesucristo, ahora repetido por el Papa


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Pablo VI: "tengo compasi6n de esta multitud...." "2; y que las
colectas de estos dias de ayuno o de sobriedad o austeridad, se
destinen a aliviar a nuestros hermanos los pobres. Estamos seguros
de que, aun las ayudas que vieneni del exterior, aumentarian, cuan-
do se sepa que nosotros, dentro de nuestras modestas posibilidades,
tratamos en serio de contribuir a la disminuci6n de nuestra pobreza.
Con este fin queremos incrementar el ropero de Santiago que dej6
instalado y organizado nuestro amado predecessor, y que esta llama-
do a cumplir una funci6n altamente beneficiosa en nuestra Arqui-
di6cesis.

De igual modo mencionamos y alabamos el ropero de la Sagra-
da Familia, del Colegio Belga-guatemalteco, inaugurado el 13 de
febrero filtimo, gracias a la caridad de sus religiosas y alumnas.
Veriamos con el mayor agrado que en otros colegios fueran sur-
giendo otros similares, con nombres tan queridos y venerados como
los de los filtimos Romanos Pontifices.

Toda esta labor contra la pobreza y miseria, dejamos muy espe-
cialmente encomendada al poder y a la protecci6n del Venerable
Hermano Pedro de Betancourt, cuyo recuerdo siempre fresco en
Guatemala, nos trae a la memorial su her6ica y admirable caridad,
y cuya glorificaci6n en los altares ansiamos impacientemente, por
ser quiza la gloria mAs pura que enriquece la historic de Guatemala
en los filtimos siglos.

ADHESION A LA CATEDRA DE PEDRO

Desde nuestra infancia, antes del amor filial que en el sacer-
doeio nos inicia con el Papa, hemos cultivado una tiernisima devo-
ei6n hacia el.Padre comfin de la cristiandad.- Y hoy lo repetimos
como en otras ocasiones: hemos ofrecido nuestira vida para el Papa,
con el Papa y por el Papa, y esto por Cristo, para su Santa Iglesia.

Habreis notado en el curso de esta Carta Pastoral que frecuen-
temente vienen a nuestra pluma expresiones y textos pontificios,
que vienen a demostrar que, para lo que se relaciona con la direc-
ci6n pastoral, no encontramos ensefianzas tan sabias y tan pruden-
tes, ni luz tan majestuosa y sublime como la que irradia la Catedra
de San Pedro, centro vivo y operate del catolicismo universal.


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Repirese en un hecho que se va destacando cada vez mas: en
el eco universal que en los iltimos decenios van adquiriendo las
eneiclicas y discursos de los Papas, quc aparecen inmediatamente
reproducidos total o parcialmente en los grande 6rganos de publi-
cidad y propaganda. Ello es una prueba de que esos documents
encierran muy sabias ensefianzas para la humanidad, cuando gentes
y agencies que no son de nuestra religion, se apresuran a difun-
dirlas por el mundo, persuadidos de que pueden ser muy fitiles
para la humanidad.

Para nosotros los cristianos no envuelve todo esto novedad
alguna; antes al contrario, es una demostraci6n m's de la Provi-
dencia de Dios sobre la Iglesia, y de la asistencia que sobre la
misma sigue ejerciendo el Espiritu Santo. De ahi el descanso y
seguridad que sentimos al vernos guiados por el Vicario de Cristo,
y de ahi la devoci6n que hacia su persona experimentamos, que
no proviene precisamente de que sea un hombre de relieve mayor,
sino de que, en su misi6n y en sus ensefianzas, aparece sensible-
mente una seilal superior, una investidura sobrehumana, una actua-
ci6n eminentemente spiritual y santa. Por ello, porque por enci-
ma de sus m6ritos personales, vemos en 61 algo muy elevado, le
llamamos Santo Padre, el dulce Vicario de Cristo en la tierra.

De 61 hemos recibido el encargo de pastorear este escogido
rebafio del Sefior, el bAculo que debe guiarlo, la unci6n que debe
santificarlo en la responsabilidad del Episcopado; de 61 reeibimos,
directamente a veces, y, en ocasiones, a trav6s de su enviado espe-
cial, de su Legado, el Nuncio Apost6lico, normas concretas para
el mejor gobierno spiritual de nuestras ovejas y corderos, que son
los sacerdotes y los fieles; de 61 tenemos recibidas muestras de pre-
dilecei6n y estima con que conoce y distingue esta noble naci6n
de Guatemala; y nuestra filial e incondicional adhesion a. 61, como
a la persona que lo represent en nuestra naci6n, serA garantia de
que vamos seguros en la senda del bien y en el seguimiento de
Jesucristo. Mientras permanezcamos fieles a su persona; fieles a


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sus mandates, y fieles a sus enseiianzas, mantendremos la unidad
religiosa y cat6lica de nuestra fe, en nuestra moral, en nuestros
sacramentos y en nuestra organizaci6n eclesidstica.

i C6mo quisieran tantos hermanos nuestros separados, en sus
nobles intentos de llegar a la uni6n de sus fuerzas, poseer elemen-
tos como los que tenemos nosotros, en la obediencia al Romano Pon-
tifice y en su autoridad y ensefianzas sobrenaturales, para cons-
tituir la Iglesia unida, que, segin las siplicas sacerdotales de Jesu-
cristo, 28 debe ser siempre caracteristica de la sociedad fundada
por El!

Por eso, ya que hoy result tan f6cil, por los medios modernos
de comunicaci6n, conocer lo que nuestro Padre comin y Pastor y
Jefe 6nico y universal de la Santa Iglesia, quiere y ensefia a los
fieles, no vamos a ser nosotros quienes desperdieiemos sus voices y
llamados. Fue 6sta la norma que siguieron los cristianos de regio-
nes apartadas, en los primeros siglos, y tambi6n en los siguientes,
cuando lumbreras tan grandes como el obispo de Hipona, 'San Agus-
tin, mostraban aquel interns por conocer los fallos y doctrinas de
Roma, y entire las convulsiones religiosas, que agitaron el siglo V,
invitaba a todos a tener confianza complete en la direcci6n y ense-
fianzas de Roma.


NUESTROS AUXILIARIES

Aparte de nuestro querido Obispo Auxiliar y de nuestro Ilus-
tre Vicario General, de los sacerdotes y religiosos, que ya se supo-
nen nuestros inmediatos auxiliares, nos queremos referir ahora a
tantas fuerzas del laicado o a los seglares que en diferentes orga-
nizaciones se hallan situados en primera linea dentro de la Iglesia,
y que por su propia naturaleza estan llamados a intervenir direc-
tamente en la march y progress de la Iglesia. Sin esta partici-
paci6n, nuestra labor quedaria muy limitada. Decimos mas, con
el Papa Pio XII: "seria desconocer la verdadera naturaleza de la
Iglesia y su carActer social al distinguir en ella un element active:
las autoridades eclesiAsticas, y, por otra part, un element pura-
mente pasivo: los seglares." 32


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El lugar que a estas fuerzas corresponde, ha venido defini6n-
dose y amplidndose en los filtimos tiempos; y sobre todo, en el Con-
cilio Ecumenico Vaticano II, se han sefialado a su actuaci6n, esfe-
ras y campos que entran plenamente de lleno en los fines y medios
de la Iglesia. 30

Entre estas fuerzas ocupa el primer lugar la Acei6n Cat6lica,
que se hall tan en el coraz6n de los Papas y obispos, y que ha
sido distinguida con las mayores muestras de predilecci6n. Junto
a ella queremos mencionar tantas otras formas de apostolado, como
las Congregaciones Marianas, las Venerables Terceras Ordenes, la
Juventud Obrera Cat6lica, Circulos de San Jose, los Oratorios de
San Juan Bosco y la gran obra del Movimiento Familiar Cristiano
y otras instituciones y Cofradias que se esfuerzan en realizar ver-
dadero apostolado, a base de una s6lida piedad que tratan de infun-
dir en sus socios.

Bien nos hacemos cargo de que, hasta el present, la actuaei6n
de estas fuerzas se ha visto limitada por la falta de asesores y de
seglares suficientemente formados en el pensamiento y doctrine
cristianas. Por eso tambien son miis meritorios cuantos, a pesar
de estas dificultades, se han mantenido fieles en estos movimientos,
sin haber tenido los estimulos exteriores de nimeros y apariencias,
de los que hasta ahora han carecido estas fuerzas.

Pero, ahora que la Iglesia ha ido contando con mis sacerdo-
tes y religiosos; que se van multiplicando sus escuelas y colegios,
y que la misma universidad cat6lica va tomando cuerpo, debemos
no s6lo esperar, sino empezar a urgir a que los elements existentes
y los nuevos que vayan Ilegando, se adiestren con un conocimiento
integral de las doctrinas de la Iglesia, en la preparaci6n de seglares,
capaces de dirigir obras que son de su especial incumbencia, y que
constituyen una parte direct y esencial en la vida de la Iglesia.

Estas escuelas de formaci6n de nuestros seglares deben fun-
cionar en las sedes de la Acci6n Cat6lica, de las Congregaciones
Marianas, de las Venerables Terceras Ordenes, de los colegios y de


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la universidad cat6lica, y en las instituciones que agrupan a nues-
tros cat6licos en sus diferentes fases o edades, y que tienen como
fin su formaci6n y el apostolado cat6lico.

Si en tiempos pasados hubi6ramos podido contentarnos en este
campo con menos trabajos, dada la escasez de medios con que se
contaba, ahora no podemos decir lo mismo. Ha llegado ya la hora
en que las varias esferas de apostolado sean ocupados por nuestros
seglares, que aun no habiendo llegado todos a su madurez complete,
pueden, sin embargo, ser instruments fitiles, debidamente condu-
cidos. No es dificil indicar estos campos de apostolado que recla-
man urgentemente la intervenci6n de los seglares, debidamente
preparados, y conscientes de su responsabilidad: la prensa y la
radio, el apostolado social, la familiar, la preparaci6n al matrimonio,
la enseiianza de la doctrine cristiana, etc., etc.

Hacemos menci6n especial de la esperanza que alimentamos de
que el benem6rito semanario Verbum pueda transformarse en diario
cat6lico, y que la Radio Metropolitana ocupe el lugar que, en el
espacio y en el tiempo, le corresponde para la difusi6n de la verdad
y de la moral cat6licas.

Para actuar con acierto en todos estos trabajos, o en orden
a preparar elements aptos para ellos, serAn de enorme utilidad
los Ejercicios Espirituales, los Cursillos de cristiandad, el Movi-
miento Familiar Cristiano, m6todos y prActicas que empiezan a
tomar fuerza en nuestro medio y que son una gran esperanza para
un inmediato porvenir.

Dentro de estas promesas de apostolado seglar queremos con-
tar con los dos Institutos de Indigenas, fundados por nuestro vene-
rado antecesor, y que ahora deseamos, en su memorial, engrande-
cerlos, con edificios adecuados en terrenos sefialados por 61 mismo.
El sostenimiento de estas dos grandes obras se halla garantizado
por bondad y patriotism del actual Gobierno. y por la generosidad
de personas muy apreciables de nuestra sociedad y de nuestro
pueblo, que han formado ya un comit6 con este fin.


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Si sobre estos planes de trabajo se cuenta, como ocurre en
nuestro pais, con su profunda base de tradici6n cristiana, no tan
consciente muchas veces, pero si fheilmente aprovechable, quiere
decir que disponemos de recursos espirituales enormes, que es
menester renovarlos y actualizarlos para que, aireado el rescoldo
de ignorancia y de prejuicios, que facilmente cubre ese fundamento,
aparezca el oro legitimo de nuestra fe y tradici6n cristianas.

Con estas fuerzas auxiliares queremos contar, porque sin ellas,
volvemos a repetir, nuestra misi6n pastoral quedarx debilitada y
grandemente limitada e incomplete.


DEFENSE DEL PATRIMONIO ARTISTIC RELIGIOSO

Esta apelaci6n, que acabamos de hacer a la historic y a las
tradiciones cristianas de Guatemala, nos lleva a tocar un tema que
esti relacionado con uno de los m6ritos mAs indiscutibles de la
historic de Guatemala: nos referimos a su enorme patrimonio artis-
tico, en cuya defense y valoraci6n fue eximio protector nuestro
llorado predecessor.

Pocos serdn los que desconozcan el cuidado que en todo momen-
to manifest 61 en salvar, en proteger y en colocar en su debido
lugar muchas de las obras de arte religioso que conserve Guatemala,
como tambi6n pocos son los entendidos que no tribute los mayors
elogios a los talleres de arte que tuvieron su sede en la Antigua
Guatemala, y que difundieron por el pais y los paises cercanos
de M6xico, Centro Am6rica y afin de Europa, las valiosas obras
que salian de las manos privilegiadas de los hijos de Guatemala.

La mayor parte de esas obras de arte se deben a motives reli-
giosos. Es un m6rito, que tambi6n en Guatemala, hay que atribuir
a la Iglesia, que en todos los tiempos ha sido, como ningdn otro,
gran mecenas del arte.

Muchos de esos tesoros han desaparecido: algunos quiza en
forma explicable; pero otros por incuria o por rapifia de ambi-
ciosos comerciantes o de especuladores inmorales. A nosotros no
nos toca hablar aqui de todo el patrimonio artistic de Guatemala;


-23-










pero si del que se conserve en los templos y lugares pertenecientes
a la Arquidi6eesis. Sobre el patrimonio artistic tiene tomadas
medidas la legislaci6n guatemalteca; y a las autoridades civiles
toca hacer cumplir las leyes que existen sobre esta material y aplicar
las debidas sanciones a los contraventores, porque es un crime de
lesa patria despojarla de sus mis brillantes m6ritos y atavios.

Siguiendo el ejemplo de la Pontificia Comisi6n Central de
Italia que, en junior de 1961, sefial6 normas muy rigurosas para
la defense de su patrimonio artistic religioso, tambi6n nosotros,
percatados de los tesoros de arte que poseen muchos de los templos
y lugares sagrados, queremos desde un principio llamar la atenci6n
de nuestros sacerdotes y de los allegados a la Iglesia, para que
reparen, primero, en el gran tesoro que tenemos en nuestras manos,
y que tiene, mas que todo, car.eter de dep6sito; que debe por lo
mismo, cuidarse y defenders con toda escrupulosidad, y de nin-
guna manera considerarse como propiedad, de la que se puede
disponer bajo ningfin motivo. Segundo, que no se permit que
manos irrespetuosas toquen en ninguna forma las obras de arte,
sino solamente aqu6llos que tengan autorizaci6n express nuestra.
Tercero, que ya desde ahora, sin esperar a que vengan mis tarde
normas mas amplias y concretas, que se elaborarAn por personas
competentes y por una comisi6n ya nombrada. por nosotros, segrin
aconseja el Derecho Can6nico, queremos recorder a cuantos scan
depositarios de estos valores artisticos, que, siguiendo al c6digo de
la Iglesia, estamos en el deber de vigilar y defender nuestro patri-
monio artistic religioso.

En el Derecho Can6nico hay disposiciones muy detalladas sobre
el respeto y cuidado que merecen las obras de arte religioso, que
dicen textualmente: "Las imagenes preciosas, es decir, insignes
por su antigiiedad, por el arte, o por el culto, que estan expuestas
en las iglesias u oratorios piblicos, a la veneraci6n de los fieles,
si alguna vez necesitan arreglo, jams se restauraran sin el con-
sentimiento del Ordinario (el Ordinario, en la terminologia ecle-
siastica, es un superior de mayor range, como el Obispo) dado por


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escrito, el cual, antes de conceder la licencia, consultarA a varones
prudentes y entendidos." 31 Y el otro canon dice: "Las reliquias
insignes o las imfgenes preciosas, e igualmente otras reliquias o
imfgenes que son honradas en alguna iglesia con much veneraci6n
del pueblo no pueden enajenarse vdlidamente ni ser trasladadas a
perpetuidad a otra iglesia sin permiso de la Sede Apost6lica." 32

Es facil comprender la extension y aplicaci6n particular que
estos chnones pueden tener para Guatemala, donde sus retablos, sus
pinturas, y sobre todo sus imagenes, grandes y pequefias, son
muchas veces testimonio del m"s depurado y elevado valor artistic
religioso, y forman parte de su patrimonio inalienable.

Por lo mismo hacemos saber que las donaciones o ventas que
se hicieren de estas obras de arte no tendrAn validez ante la Iglesia,
y que deberAn por tanto, devolverse a su lugar.

Hoy que la apreciaci6n del arte se ha definido y depurado
tanto, y que merece atenci6n y cuidados, a veces extraordinarios,
no nos es possible dejar de percatarnos de esta nueva Iresponsabi-
lidad; llamar la atenci6n sobre lo mucho que aun poseemos; y
anunciar, que en fecha cercana, trataremos de constituir la comisi6n
arquidiocesana que haga el debido inventario y vigile, proteja y
conserve el gran patrimonio artistic que se halla, en una forma
o en otra, en nuestras iglesias y oratorios.


LA RELIGIOSIDAD DE GUATEMALA, AUMENTA NUESTRA
CONFIANZA

Llegamos al final de esta primera Carta Pastoral, con los mis-
mos sentimientos con que la hemos comenzado. Nuestro valer es
pequeiio, como lo sabemos nosotros mejor que nadie, y la tarea, por
lo que acabamos de exponer, es dificil, grande y delicada. No hemos
llegado a este puesto tan eminente, por meritos propios, y menos
por oposiciones previas, como se puede llegar a otros eargosi; sino
por obediencia al Vicario de Cristo. En el nombre del Sefior
hemos empezado a andar, y en su nombre esperamos seguir. nuestro
camino.


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Hay un double motivo en la religiosidad de Guatemala, que
nos infunde Animos para revestirnos de cierto optimism y para
esperar much de la bondad y misericordia divinas, en favor de
nuestra querida Arquidi6cesis: la gran devoci6n que Guatemala tie-
ne a Jesucristo Sacramentado y al Santisimo Sefior de Esquipulas.
Son los dos polos sobre los que gira la profunda religiosidad de
Guatemala, y han de ser tambikn sobre los que descanse nuestra
labor pastoral.

En primer lugar es la devoci6n y amor al Santisimo Sacra-
mento. El rio incesante de devotos, que cada dia va y regresa
de los diferentes templos donde se halla el Circular, es una garantia
de bendiciones que se hacen sentir sobre Guatemala; entire las que
cabe sefialar, y no como la menor, la de haber mantenido tan vivo
el patrimonio de la fe cristiana de nuestro pueblo, en medio de
los largos afios en que fue sometida la Iglesia a las condiciones
mhs dificiles de vida. En la posibilidad inmediata de aumentar
el nimero de parroquias de la capital, esperamos obtener de la
Santa Sede la autorizaci6n para doblar nuestro Circular, a fin de
que todas las iglesias tengan oportunidad de recibir y de adorar
a Jesucristo Sacramentado, y El, a su vez, siga multiplicando sus
bendiciones y favors para nuestro pueblo, y para el que ahbra
siente sobre si el peso dificil de conducirlo. A cuantos devotos
adoradores lleguen a los pies dcl Divinisimo, les rogamos muy enca-
recidamente tener present en sus oraciones las necesidades de la
Arquidi6cesis y las de su necesitado Pastor.

En segundo lugar, nuestra confianza radica en el Santisimo
Senior de Esquipulas. No podemos tener mejor garantia de 6xito,
ni mejor providencia en nuestro camino, que dirigir nuestro cora-
z6n y nuestra mirada bacia el Sefior que ha querido cumplir en.


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esta imagen su profecia de levantar las almas hacia Si, ya que
constantemente atrae, hacia la altura de esta Cruz, miles y miles
de devotos, y despues de fortificar su fe, hace descender sobre
Guatemala y sobre toda Centro Am6rica, bendiciones y favors
incontables.

Hora es que, tambi6n en el aspect material, ocupe Esquipulas
el rango que le corresponde entire los grandes santuarios de la
Cristiandad, y que posea algunas ventajas y comodidades para los
peregrinos que alli llegan, quienes a veces aquejados por graves
enfermedades, acuden al Medico divino en demand de remedio,
o contraen tambien graves dolencias en largas jornadas de pere-
grinaci6n. Podemos ya anunciar que en un t6rmino corto contard
Esquipulas con un hospital de 30 camas, equipado con los adelan-
tos de la ciencia modern, y que sera donaci6n de un devote centro-
americano, distinguido bienhechor salvadorefio. Y junto a este
primer hospital, pensamos ya en la erecci6n, por de pronto, de
una hospederia u hotel, de 100 habitaciones, al estilo de los que
se encuentran en los grandes santuarios europeos, como Fatima,
Lourdes, Asis, donde hay hotels c6modos y suficientemente eco-
n6micos, dirigidos por comunidades religiosas, y que son mante-
nidos con el caracter de seriedad, propios de lugares santos.

A acrecentar nuestra confianza viene tambi6n, la poderosa
ayuda que esperamos recibir de la Madre de la Iglesia, ya que en
Guatemala, especialmente bajo la advocaci6n de la Concebida sin
pecado, de la Asunci6n y de Guadalupe, recibe homenajes tan
devotos y tan universales. Podemos anunciaros que desde ahora
prestaremos toda nuestra entusiasta colaboraci6n a la idea, nada
nueva, de que la Virgen de Guadalupe, que tiene en nuestra
capital un hermoso Santuario, se vea honrada con la Coronaci6n
Pontificia, en el final de un Congreso Mariano Guadalupano; que
sefialaria, a su vez, el t6rmino de las construcciones de los pabello-
nes que faltan en el nuevo Seminario.


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PALABRAS FINALES


Tales son, venerables sacerdotes y amados fieles, los planes que
esperamos ir poniendo en practice desde estos primeros dias de
labor pastoral, que con libertad y espontaneidad os hemos expuesto
para vuestro conocimiento, y que, primero Dios, y con la ayuda de
tantas personas buenas que nos rodean y acompafian, llegarfn a
feliz trrmino. Es facil distinguir en nuestro program una double
tarea.

La primera fase de nuestras actividades abarca trabajos de
carceter mis spiritual, como la formaci6n de sacerdotes; la reno-
vaci6n de la vida cristiana de los files, sobre todo con su partici-
paci6n active en los actos litirgicos; la intervenci6n de los seglares
en valiosas actividades de la Iglesia; el aumento del espiritu de
caridad y de justicia social; la uni6n estrecha con la Catedra de
Pedro; la atenci6n preferente, a cuanto se relaciona con las dife-
rentes formas de Acci6n Cat6lica, y a la Universidad Rafael Lan-
divar, gran esperanza de la Iglesia y de la Naci6n.

La segunda, es de indole material, como la construcci6n de
nuevos pabellones del Seminario; de edificios adecuados para los dos
institutes de indigenas; para los peregrinos de Esquipulas; el diario
cat6lico y la estaci6n de radio; los dos orfelinatos, de nifios y de
nifias, que han torado en corto tiempo grande empuje; la casa
para sacerdotes ancianos, que cuenta, cuando menos, con una dota-
ci6n de Q. 25,000 (veinticinco mil), product de la venta de la casa
que para este fin legara el P. Eugenio Novi, 'de piadosa memorial;
y otro edificio adecuado, donde puedan hospedarse los sacerdotes
que Ilegan a la capital.

No queremos terminar esta Carta Pastoral, sin rogaros que
durante este afio, tengais muy present en vuestras oraciones el
feliz 6xito de la cuarta y iltima etapa del Concilio Vaticano II.


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Esperamos que una nutrida peregrinaci6n de Guatemala se hallara
present en esa inauguraci6n, despues de haber recorrido algunos
de los lugares santos de la Cristiandad.

Terminamos pidiendo a Dios haga descender sobre nuestro
pueblo y sobre sus autoridades, la abundancia de los bienes celes-
tiales, mientras muy de coraz6n os bendecimos a todos en el nom-
bre del t Padre, t y del Hijo, t y del Espiritu 'Santo.

Dado en nuestro Palacio Arzobispal, en el primer dia dde la
Santa Cuaresma, a tres de marzo de mil novecientos sesenta y cinco
y en el cuarto y filtimo afio del Concilio Vaticano II.




+ MARIO,
Arzobispo de Guatemala
y Prelado Nullius de Esquipulas.





Por mandate de Su Excia. Revma.
JUAN GERARDI C.,
Can6nigo Canciller.




(1) Prov. 21, 28.
(2) 1 Joan. 2, 16.
(3) Colos. 3, 14.
(4) Rom. 13, 10.
(5) Mediator Dei, 20.
(6) Act. 2, 42.
(7) Colos. 3, 16.
(8) Ecclesia, Madrid, enero 23 de 1965.
(9) Ib.


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(10) Ib,
(11) Ib.
(12) 1 Petr. 2, 9.
(13) Primera Carta Pastoral de Su Excelencia Revma. Mons. Mariano
Rossell Arellano.-Abril 16 de 1939.
(14) Ecclesiam suam, 12.
(15) Primera Carta Pastoral de Su Excia. Revma. Mons. Rossell A.
(16) Quadragesimo Anno, 14.
(17) Mater et Magistra, texto espatiol de Buena Prensa, Mexico, N9 71
al 100.
(18) Ib. N9 77.
(19) Ib. 71.
(20) Ib. 78.
(21) Ib. 79, 80, 81.
(22) Ib. 82 al 89.
(23) Ib. 99.
(24) Quadragesimo Anno, 52.
(25) Divini Redemptoris, 47.
(26) Carta Pastoral del Episcopado de Guatemala, sobre los problems
sociales y el peligro comunista en Guatemala, 15 de agosto de 1962.

(27) Me. 8, 2.
(28) Joan. 17, 20.
(29) Discurso del Papa Pio XII al Segundo Congreso de Apostolado
Seglar.-Octubre 1957.
(30) Concilio Vaticano II.-Constituci6n dogmitica sobre la Iglesia
cap. IV.
(31) Derecho Can6nico, Can. 1280.
(32) Derecho Can6nico, Can. 1281.
(33) Joan. 12, 32.


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