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HIDE
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 Front Matter
 Dictamen
 Desarrollo
 Prelude
 Primera parte
 Segunda parte
 El libro blanco
 Conclusion
 Bibliography
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Group Title: El procedimiento ex aequo et bono : y la controversia angloguatemalteca sobre Belice.
Title: El procedimiento ex aequo et bono
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 Material Information
Title: El procedimiento ex aequo et bono y la controversia angloguatemalteca sobre Belice
Physical Description: 57 p. : ; 26 cm.
Language: Spanish
Creator: Aycinena Salazar, Luis
Publisher: Tall. de la Tip. Nacional de Guatemala, C. A.
Place of Publication: Guatemala C. A
Publication Date: 1949
 Subjects
Subject: Boundaries -- Guatemala -- Belize   ( lcsh )
Boundaries -- Belize -- Guatemala   ( lcsh )
Foreign relations -- Guatemala -- Great Britain   ( lcsh )
Foreign relations -- Great Britain -- Guatemala   ( lcsh )
Genre: bibliography   ( marcgt )
non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Thesis: Tesis--Universidad del Brasil, Facultad Nacional de Derecho.
Bibliography: Bibliography: p. 57.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00074112
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000125994
oclc - 24325632
notis - AAP1969

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Full Text

UNIMVRIDAD DEL BRASIL.-FACULTAD NATIONAL DE DERECHO
* i




EL PROCEDIMIENTO
EX AEQUO ET BONO Y LA CONTROVERSIAL
SANGLOGUATEMALTECA SOBRE BELICE





TESIS '
PRESENTADA POR

LUIS AYCINENA SALAZAR




UI


GUATEMALA, C. A.-1949





















AMERICA


NO. 77Ia(.4-4d


IMPMSO NUMKRO 17"4










A las Universidades

del 'Brasil y
de San adlos
de Guatemala

















DICTAMEN

ORIGINAL RENDIDO FOR EL PROFESSOR DE DERECHO
INTERNATIONAL Pf(BLICO DE LA FACULTAD NACIO-
NAL DE DERECHO, DE LA UNIVERSIDAD DE BRASIL,
DOCTOR LINNEU DE ALBUqUERQUE MELLO

Doutor Luis Aycinena Salazar, natural ae Guatemala, advogado e
notario pela Universidade de San Carlos desse pais, no gozo de bolsa de estu-
dos de especializagao juridica na Faculdade Nacional de Direito, apresenta,
como encerramento de seus trabalhos, uma dissertagao e conclusoes acerca
de "El procedimiento ex cequo et bono y la controversial angloguatemalteca
sobre el territorio de Belice".
O trabalho divide-se em duas parties: a primeira, de ordem geral, estudaE
& luz do Direito Publico Internacional Positivo, da doutrina e da jurispru-
dencia o julgamento ex cequo et bone a que se refere o 20 do art. 38 do Esta-
tuto da Corte Internacional de Justica considerando-o um "julgamento ex-
traordinario". A segunda, trata especialmente da controversial que a Gua-
temala mantem, ha quasi um seculo, com a Gra-Bretanha no tocante aquele
territorio.
Para a solugao da pendencia, acordaram as parties interessadas em
submete-la a Corte Internacional de Justiga. Mas, en cuanto a Gra-Bretan-
ha pretend que esse Tribunal aprecie a material num sentido estritamente
juridico, pela aplicagao do disposto nas alineas a, b, c, e d do 1' do citado
art. 38 e Guatemala condiciona a aceitagao da jurisdigao international a que
os litigantes autorizen a Corte a julgar ex eqao et bono.
A dissertagao examinada 6 uma justificagao juridica e historic do pon-
to de vista defendido pelo Governo de Guatemala.
Embora sem aprovar a totalidade das conclusoes a que chegon o Dr.
Luis Aycinena Salazar consider seu trabalho um estudo consciencioso e
erudito do assunto escolhido, e em que o autor se revela seguro conhecedor
e analista de temas de Direito Publico Internacional.

Rio de Janeiro, 12 de Junho de 1947.

a) Linnea de Albuquerque Metto.


















DESARROLLO

PROLOGO

PRIMERA PARTE-

EL PROCEDIMIENTO EX '-EQUO ET BONO

Prooedimiento ordinario y extraordinario de la Corte.-Origen de la ex-
presian ex aequo et'bono.-Procedimiento ordinario de la Corte.
La eqaidad:
1) Generalidades.
2) Misi6n de la equidad en las controversial entire Estados:
a) Titulo accesorio
b) Titulo supletivo
c) Titulo principal.
3) Sentido de la equidad
4) Origen y funci6n de la equidad en la antigiiedad.
El procedimiento ex aequo et bono:
1) Origen
2) Examen del procedimiento ex eqao et bono
Fuentes y tratados que consagran el procedimiento ex equo et bono
Principios generals del Derecho y la equidad-
Conflictos juridicos y no juridicos
Funci6n del procedimiento ex cquo et 6ono
Jurisprudencia ex equo et bono
Obligatoriedad del procedimiento ex cequo et bono

Caseo prdcticos:
1) Caso del territorio de Memel
2) Affaire des zones branches de la Haute-Savoie et du Pays de Gex.
Desarrollo future del procedimiento ex eqao et bono
Opiniones sobre el procedimiento ex eqao et bono
Conclusi6n.


















SEGUNDA PARTE


CONTROVERSIAL ANGLOGUATEMALTECA SOBRE EL TERRITORIO
DE BELICE.-RESERA HISTORIC

Origen del establecimiento de Belice.-Tratados de 1783 y 1786.-Tratados
de 1802 y 1814.-Independencia de Centroamerica.-Tratados Clay-
ton-Bulwer (1850) y Dallas-Clarendon (1856).-Convenci6n anglogua-
temalteca de limits de 1859.-Espiritu del tratado de 1859.-Ejecuci6n
del tratado de 1859.-Convenci6n de 1863 y declaraci6n britinica 'de
caducidad del articulo VII del tratado de 1859.-Gestiones de arreglo
pacifico.-Caducidad del tratado de 1859.-Actuaciones posteriores.-
SPrescripci6n?-Motivos para solicitar el procedimiento ex wequo et
bono.-El Libro Blanco del Ministerio de Relaciones Exteriores de
Guatemala.-Conclusiones.-Bibliggrafia.


















PROLOGO


Se me ha concedido la oportunidad de presentar una tesis en el seno
de la Facultad Nacional de Derecho de la Universidad del Brasil. Es una
honra que aprecio y agradezco en toda su elevada significaci6n. Porque el
acto trasciende de su aspect puramente formal y juridico para cobrar un
sentido spiritual. Deviene en mensaje de cordialidad, de simpatia y de
uni6n. Hermanos somos los pueblos de America. Iguales las razas que
pueblan nuestro vasto continent. Semejantes nuestros problems, nuestros
recursos, los peligros a que estamos expuestos y nuestro inmenso drama,
que es la lucha por la vida. El element human es el mismo, el alma una
sola. Pero la distancia a6n nos mantiene separados. No ha podido ser camino
sino abismo. Sabemos muy poco unos de otros, aunque en el substrato
intimo much es lo que sabemos, porque aqui como allende las fronteras uno
es el pensamiento y uno el sentimiento. Pero nos ha faltado la palabra, el
verbo milagroso que de este continent, de este mundo nuevo y viril forje la
uni6n spiritual que hari nuestra grandeza. Y ese porvenir esti en nuestras
manos, si queremos que en ellas este. Si somos hermanos debemos comportar-
nos como tales. Porque ello no es sino el inico camino para la defense de Ami-
rica, de esta nuestra America que es la fragua donde se forjarin las corrientes
del future.

En esta oportunidad tengo la honra de presentar a la Nobilisima Facul-
tad de Derecho de la Universidad del Brasil un problema que pierde sus
caracteres locales o nacionales para convertirse en problema continental. Es
la controversial entire Gran Bretafa y Guatemala sobre el territorio de Belice,
cuyos origenes se remontan a noventa afos atras, sin que hasta la fecha haya
podido legarse a una soluci6n just.

Debo hacer notar que mi studio no tiene caricter politico ni repre-
senta en forma alguna posturas oficiales o gubernativas. Con la imparcia-
lidad de un espectador cualquiera, con la honestidad de un simple americano,
present a la luz piblica, a la conciencia de Ambrica, un drama de Am6rica.

Dos parties fundamentals integran el trabajo present. En la primera
desarrollo doctrinalmente el procedimiento ex equo et bono, contenido en
el pirrafo segundo del articulo 38 del Estatuto de la Corte Interuacional de







Justicia, anqxo a la Carta de las Naciones Unidas. En la parte segunda me
refiero sucintamente a la historic de la controversial sobre el territorio de
Belice, intercalindole las consideraciones juridicas pertinentes.
La raz6n de ser de estas dos parties de mi studio estriba en que
Guatemala, en su reclamaci6n sobre Belice, solicita el procedimiento referido,
esto es, que ambos gobiernos otorguen a la Corte Internacional de Justicia
la facultad de juzgar ex cquo ef bono. Guatemala consider este procedi-
miento como el fnico medio de llegar a solucionar just y equitativamente
el conflict. Indudablemente este es el deseo de los gobiernos de Guatema-
la y de Su Majestad Britinica y la aspiraci6n de los pueblos de ambas na-
ciones.
Gran Bretafia merece, para mi, el tribute de una cilida y sincera ad-
miraci6n. Si es de justicia dar a conocer y comentar el problema a que hoy
me refiero, tambiin es de justicia recorder el papel que ella desempei6 du-
rante la iltima guerra mundial. La oportunidad de reconocer una verdad
-y de ese modo ensalzarla- no debe ser escatimada. Cuando se inici6 la
hecatombe Inglaterra luch6 absolutamente sola, desprevenida y desarmada
contra fuerzas organizadas con incredible eficiencia. La defense britt-
nica durante el aiio de mil novecientos treinta y nueve es una acci6n que
nunca se podri olvidar. Merece la gratitud de todos los pueblos. Porque su
gesta fui la salvaci6n de los ideales supremos del hombre, el triunfo de la
idea, de la libertad, de la democracia. El espiritu venciendo a la fuerza y
a la opresi6n. Todo lo que sea dicho sobre la epopeya de Inglaterra queda
muy por debajo de la realidad. "Nunca tantos debieron tinto a tan pocos",
-dijo el glorioso paladin despues de la memorable "Batalla de Inglaterra"-.
Y aquella realidad local traspuso las fronteras, luminosa y alada se hizo uni-
versal.
Considerando Guatemala la situaci6n por que atravesaban Inglate-
rra y el mundo civilizado, que pricticamente estaba en sus manos, o al me-
nos la cultural del viejo mundo, y no queriendo aprovecharse, de ventajas
oportunistas por injustas, suspendi6 sus reclamaciones sobre Belice durante
los aflos de la guerra. Terminada 6sta con el triunfo de, las democracies, las
negociaciones de arreglo pacifico fueron reanudadas.
Hoy en dia, como siempre, al pretender el procedimiento ex equo et
bono para resolver la controversial sobre Belice, Guatemala no pide otra
cosa sino justicia. Que se estudie en conciencia el process de mutilaci6n de
su territorio y con base amplia, just y equitativa se pronuncie el fall.
Debo agradecer al doctor Pedro Calm6n, espiritu brillantemente pan-
americanista, Director de la Facultad Nacional de Derecho de la Universidad
del Brasil, la oportunidad que me ha brindado de presentar este trabajo ante
la opinion y la conciencia brasilefias, cuya gloriosa historic de arreglo pacifico
de fronteras es un estimulo para todo aquel que hace de la justicia y de la
paz un culto y una religion.


















PRIMERA PARTE

EL PROCEDIMIENTO EX ,EQUO ET BONO

Guatemala, en su reclamaci6n sobre el territorio de Belice, demand
el procedimiento ex cequo et bono, contenido en el Estatuto de la Corte
International de Justicia. Inglaterra no acepta, pretendiendo el procedi-
miento ordinario de la misma Corte.
Es precise examiner doctrinalmente primero y luego la aplicaci6n del
procedimiento objeto de este studio.


PROCEDIMIENTO ORDINARIO Y EXTRAORDINARIO DE LA CORTE

El Estatuto de la Corte Internacional de Justicia establece:
"Articulo 38.-1. La Corte, cuya funci6n es decidir de acuerdo con
el Derecho Internacional las controversial que le fueren sometidas, aplicari:
a) Las convenciones internacionales, sean generals, sean especiales,
que establezcan reglas expresamente reconocidas por los Estados liti-
gantes;
b) La costumbre international, como prueba de una prictica general,
aceptada como siendo derecho;
c) Los principios generals del derecho, reconocidos por las naciones ci-
vilizadas;
d) Bajo reserve de la disposici6n del articulo 59 (obligatoriedad de la
decision de la Corte s61o para las parties y para el caso en cuesti6n)
las decisions judiciales y la doctrine de los publicistas mis califica-
dos de las diferentes naciones, como medio auxiliar para la determi-
naci6n de las reglas de derecho.
2.-La present disposici6n no perjudicari la facultad de la Corte de
decidir una cuesti6n ex ceqao et bono, si las parties estuvieren de acuerdo."
El Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, anexo a la Carta de
las Naciones Unidas, firmada en la ciudad de San Francisco de California
a los 26 dias del mes de junior de 1945, en la mayoria de sus articulos es copia
textual del Estatuto de la Corte Permanente de Justicia Internacional, crea-






da por la extinta Sociedad de las Naciones de 1920. La Corte Internacional
de Justicia, al suceder a la Corte Permanente de Justicia Internacional, reco-
ge las esperanzas de una humanidad cansada de guerras.
Del anilisis del articulo transcrito se deduce que para el arreglo paci-
fico de las controversial entire los Estados, sometidas a la jurisdicci6n de la
Corte, existen dos procedimientos: uno ordinario y normal y el otro extraor-
dinario, ex agquo et bono, y que este iltimo presupone consentimiento espe-
cial de las parties. Numerosos tratados posteriores al Estatuto de la Corte
Permanente de Justicia Internacional, lo han incluido en esa forma, expresa-
mente, dentro de sus clausulas.


Origen de la expresi6n ex ceqno et bono

La expresi6n ex aquo et bono, es tan antigua como el Derecho Romano.
Pero, segin Rumelin, los romanos no definian ni delimitaban la JEquitas,
sino que simplemente hacian uso de ella de un modo general. A traves de
la historic del arbitraje international se encuentra la expresi6n ex oeqao et
bono, pero en realidad antes de la guerra de 1914 no se defini6 mis que en
Derecho Romano. Y no fu6 sino al redactarse el Estatuto de la Corte Per-
manente de Justicia Internacional y al comenzar los Tratados posteriores a
opener la decision de un juez ex equo et bono a la de un juez ordinario
(distinguiendo por consiguiente, netamente, entire poderes ordinarios y ex-
traordinarios de los tribunales internacionales) cuando esta formula entra
en los cuadros juridicos del Derecho Internacional.
El articulo 38 del Estatuto de la Corte Internacional nos muestra, al
menos en apariencia e inicialmente, al procedimiento ex equo et bono, com-
pletando al procedimiento ordinario. Su significado debe estar, pues, en re-
laci6n estrecha con este iltimo. Se impone por lo tanto el studio, aunque
sea somero, del procedimiento ordinario.


Prc'edimiento ordinario de la Corte

Las conienciones internacionales y la costumbre international (Dere-
cho Internacional Convencional y Derecho Internacional Consuetudinario)
que aplica la Corte en primer lugar para sustentar sus decisions (Art. 38,
a) y b), constituyen el Derecho Internacional Positivo. No present dificul-
tades notorias, ya que al haber sido formulado explicit o implicitamente
por los Estados, es evidence que debe ser aplicado en primer t&rmino. Ha
cristalizado en el principio pacta sant servanda, de universal aplicaci6n.
Asimismo el iltimo inciso d) del articulo 38, referente a las decisions judi-
ciales -jurisprudencia- y a la doctrine de los publicistas, no ofrece difi-
cultades de aplicaci6n, ya que, como claramente express su texto, se trata de
medios auxiliares party la determinaci6n de reglas de derecho.
Ahora bien, Iqui sucederia cuando el Derecho Internacional Positivo
(Convencional o Consuetudinario) por oscuridad o ambigiiedad fuera ineficaz
para solucionar una cuesti6n entire Estados? En ciertos casos es la paz mun-








dial la que puede peligrar por una falta de arreglo judicial. En otros, son la
raz6n, el derecho y la justicia de paises dibiles frente a otros poderosos. 1 Quo
debe hacer el Juez international en ocasiones semejantes? lPronunciar un
non liquet? No debe olvidarse que la aspiraci6n supreme del Derecho In-
ternacional es la de solucionar pacificamente los litigios entire los Estados,
sean o no peligrosos para la paz mundial. En definitive, el ideal del Derecho
International, como el del Derecho en si, es realizar la justicia. El termino
non liquet debe ser proscrito del diccionario juridico international. El ar-
ticulo 38 preve la situaci6n: reconociendo la aplicaci6n por la Corte de los
principios generals del Derecho reconocidos por las naciones civilizadas (in-
ciso c) dentro de un procedimiento ordinario, y en una forma amplia y extra-
ordinaria al autorizar el procedimiento ex equo et bono (Articulo 38, 2).
Estamos en pres'encia de una noci6n de alcances dramiticos. Por su
amplitud y por su vaguedad. No pueden dejar de surgir las imagenes de
la Justicia y de la Equidad. De antemano sabemos que es esta la base del
procedimiento ex cequo et bono. Estamos en el Derecho Natural. Se vuel-
ven indispensables algunos pasos en este campo fecundo y peligroso.
En seguida estudiamos en tirminos generals la Equidad, doctrinalmen-
te primero, para luego examiner su aplicaci6n y por fin seialar la diferencia
entire el procedimiento ex cequo et bono y el procedimiento que aplica los
principios generals del derecho. Ambos parten de la misma base, o son
mejor dicho, las mismas fuentes las que inspiran las decisions judiciales en
uno y otro casos.

LA EQUIDAD

1) Generalidades

Dentro del contenido del Derecho aparecen dos concepciones, que re-
montan a la teologia medieval, una idea del Derecho y jna voluntad. El
contenido del derecho -dice la teologia cristiana- no es arbitrario sino deter-
minado por la idea divina del Derecho. La idea de la justicia, para ella, es
esencia divina. La doctrine platonista se inspira igualmente en ella. El
Nominalismo, siendo una escuela teol6gica tambiin, combat esta doctrine,
(Roscellin en el siglo XI y Ocam con su Nominalismo puro) afirmando que
las ideas no tienen existencia objetiva, que son nombres puros. No es -para
esta doctrina- la idea divina la creadora, del Derecho sino la voluntad de
Dios. Aun cuando parezca paradojal, el Positivismo Juridico repite esta
doctrine, sustituyendo la voluntad divina por la voluntad humana. Surgen
asi las Escuelas del Derecho Natural y del Derecho Positivo.
A travis de la historic del Derecho aparece una lucha entire los dos
elements: la forma prevalece en forma decisive en las XII Tablas de los
Romanos. Con el progress de la civilizaci6n, el espiritu de la ley llega a
ser el contenido de orden y de justicia, prevaleciendo sobre la letra.
A fines del siglo XIX y principios del XX renacen los sistemas volunta-
ristas y formalistas del Derecho. Alcanzan su expresi6n 16gica y peligrosa
en la doctrine de Hans Kelsen. Para l6 lo important es el derecho existen-








te. Elimina asf todas las preocupaciones sociales, morales, de justicia. En
fin, excluye el derecho objetivo o racional. La forma deviene element esen-
cial y determinante. Un monismo absolute, que es precise rechazar.
La doctrine traditional es mas acorde con la naturaleza de las cosas,
es mis humana, ya que admite una forma y un fondo para el Derecho, asi
como espiritu y material para el hombre. La forma del Derecho esti consti-
tuida por las reglas y los actos juridicos; el fondo es el contenido de esas
reglas y actos. Ya Cicer6n admitia una lex nata y una lex script. Y los ju-
ristas modernos hari repetido ese concept. Que no otra cosa es la distinci6n
entire Derecho positive y objetivo, racional o natural de Le Fur, la fuente for-
mal y real de Bonnecase, distinci6n esta repetida tantas veces en la literature
juridica.

2) Misi6n de la equidad en las controversial entire Estados

a) Titulo accesorio.

Es precise que las relaciones humans, asi como las internacionales,
Ileguen a cristalizarse en normas o reglas de derecho, alcanzando asi una
relative estabilidad. Pero la vida es un movimiento continue y aquella esta-
bilidad represent un peligro. Las formulas creadas, estables, no pueden por
si mismas seguir la evoluci6n de los hechos, en perpetua mudanza. Resulta
entonces una pugna entire la ley y las condiciones de hecho de que deriva,
y las condiciones objetivas de las que trata de ser su expresi6n. Llega a
suceder a menudo la propia formaa que deforma". Y es nada menos que la
paz social la que depend integra de esa armonia. Pero el cambio de la regla
juridica se opera con lentitud, pues esta sujeto a procedimientos puramente
formales. Aqui es donde surge la equidad. "Aminorar, tratar de eliminar
la oposici6n entire la regla y los hechos sociales, entire la forma exterior y su
fondo subyacente" es la funci6n de la equidad, dice Mouskhili. A ella le
cabe la misi6n de restablecer el equilibrio indispensable a la vida social.
Pero esto no es sino su primera funci6n, de naturaleza accesoria.

b) Titulo supletivo.

La equidad intervene con otra funci6n important: completando las
reglas juridicas. En realidad, por numerosas. que ellas sean no pueden com-
prender la totalidad del orden juridico. Surge entonces el discutido pro-
blema de las lagunas del Derecho, que sin ser inexistentes en Derecho Interno,
se present especialmente en el Internacional, donde las normas juridicas
positivas incontestables son poco numerosas y su elaboraci6n es dificil y
lenta. Se habla de lagunas en el caso en que la soluci6n juridica de un liti-
gio es impossible, por ausencia de reglas aplicables o por vaguedad de las
existentes. Es asi -dice Verdross- que el juez pronunciaria un non liquet
si habiendo sido encargado de decidir un litigio de fronteras sobre la base de
tratados existentes, constata que en la especie de tales convenciones, las re-
glas no existen o son'indecisas para ser aplicadas. Que puede hacer el juez
para no dejar sin fallar el asunto, en ocasiones como 6sa? Aplicar los prin-
cipios generals del derecho, dice el autor arriba mencionado; aplicar la equi-








dad, dice Mouskhili; la justicia, piden otros. Se admite pues uninimemente
la posibilidad para el juez de buscar la solaci6n del litigio fuera del campo
del Derecho, ya que, por hipdtesis, no existen reglas juridicas pricticas para
el caso en litigio. Se vuelve necesario entonces hacer un lamado a la equi-
dad, que ahora intervene, no corrigiendo sino completando la norma juridica.
Esta es su segunda funci6n. Debe notarse que esta, como la precedent,
figure dentro del procedimiento ordinario de la Corte.

o) Titulo principal.
Finalmente la equidad aparece interviniendo fundamentalmente. A ti-
tulo principal. Existen litigios entire Estados en los que el Derecho Positivo
International pricticamente no existe, o aparece en forma tan vaga y tan
oscura, que para realizar la idea de la justicia, es precise descartarlo. Por
otra parte, los principios generals del derecho, aplicados en la forma ordi-
naria preceptuada en el articulo 38, 1., son asimismo insuficientes, pues, en
casos tales, para poder llegar a una soluci6n es indispensable que el juez
international tenga el poder de crear una nueva regla juridica para el caso
en litigio. Ello exige, es evidence, compromise especial de las parties habili-
tindolo. En ese caso el juez descarta la aplicaci6n de una regla juridica para
sustituirla por una decision equitativa y oportuna. Estamos ya en presencia
del procedimiento ex wequo et bono, en el que la equidad cumple su misi6n
primordial. Requisito indispensable es, como acabamos de decir, la voluntad
de los Estados, que se mantiene soberana en material tan delicada. Es den-
tro de ese sentido que es possible afirmar que el Estatuto de la Corte Inter-
nacional de Justicia (como la Corte Permanente de Justicia Internacional) al
establecer el procedimiento ex equo et bono esti dominado por la idea de
responder al desideratam de los Estados, puesto que lo que busca el procedi-
miento pacifico es ante todo y sobre todo obtener resultados reales y efec-
tivos. No hay otra raz6n para que el procedimiento haya sido trasladado
del Estatuto de la Corte Permanente de Justicia Internacional de la Sociedad
de Naciones al Estatuto de la Corte Internacional de Justicia de las Naciones
Unidas. Necesidades reales lo hicieron imperioso.


3) Sentido de la equidad

Se han dado muchas y muy diversas definiciones de la equidad. Pero
lo que esti fuera de duda es que se encuentra en estrecha relaci6n con la
justicia. Es inconcebible, en efecto, admitir que una decision pueda ser equi-
tativa siendo contraria a la justicia objetiva. Para tener una idea de la equi.
dad se hace necesario, pues, una noci6n de la justicia.
En principio, aparece la justicia duefia de un campo mis vasto. Incluso
comprendiendo a la equidad. No tratark aqui de los problems filos6ficos
de la justicia, de su concepci6n metafisica, como el principio de una justicia
superior objetiva; ello saldria del objeto del present studio. Lo que nos
interest ahora es un concept realist de la justicia, la noci6n mis o menos
vaga de lo que es just o injusto que tienen los hombres en una epoca dada.







Justitia est constans et perpetua voluntas ins saam eaique tribaendi,
reza el texto de Ulpiano, reproduciendo las Institutas de Justiniano. Los au-
tores franceses dicen: La justice est le sentiment que se fai la masse des cons-
ciences individelles. Decenciere-Ferrandiere sefiala que la noci6n de jus-
ticia es innata al ser human y que el juez -interno o internacional- hace
un Uamado a su sentimiento de la justicia para pronunciar su fallo. Debe
notarse,. sin embargo, que no es el sentimiento personal del juez, sino la con-
ciencia comun, la opinion generalizada en una 4poca cierta. Colocados ya
en este piano es possible referirnos a la equidad.
Arist6teles define la equidad como "la aplicaci6o parcial, en un caso
concrete, de la idea de la justicia". Este concept aparece entire los romanos.
Las doctrinas de la Edad media no hacen sino reproducir este concept del
fil6sofo griego; Grotio, Suarez, Kant, levan la misma noci6n hasta los autores
modernos. Louis Le Fur dice: Equidad es la aplicaci6n de la justicia objetiva
a un case concrete".
Resulta por consiguiente que equidad y justicia no se oponen en ma-
nera alguna; entire ellas no existe diferencia cualitativa; son de la misma
naturaleza. La sola diferencia -revelada por Arist6teles- esti en que la
equidad .es la aplicaci6n parcial del principio superior de la justicia, o mis
exacto, la aplicaci6n de la justicia a un caso en especie. Gracias a la equidad
la justicia se infiltra en el Derecho Positive, que a su contact se torna mis
perfect, mis suave, mis humane, ya que la equidad restablece la armonia
entire la vida social y la regla de Derecho.

4) Origen y funci6n de la equidad en la antigifedad
En el Derecho Romano y en el Derecho Medieval inglis se encuentran
los origenes de la equidad aplicada a los procedimientos judiciales, desem-
peiando papel de extraordinaria importancia.
Roma habia legado a ser capital de un gran imperio. El ins civil
romanam (derivado de las XII Tablas) era ya insuficiente para regir las rela-
ciones de su poblaci6n. Por otra parte, en virtud de las transformaciones
del orden social, subsecuentes al engrandecimiento imperial, aquel derecho
se habia tornado inequitativo. Para remediar el mal los Pretores introduje-
ron una jurisdicci6n especial, haciendo abstracci6n del Derecho Positive
-contrario a la equidad- y rindiendo sus decisions en armonia con los
principios generals de la justicia objetiva. El viejo derecho quiritario era,
ademis, esencialmente formalista. El derecho pretoriano surge eptonces como
el instrument perfect para limitar los excess de la forma, como la base
moral y la fuente supreme de los derechos romanos. Al mismo tiempo el
derecho pretoriano llega a ser element fundamental de la jurisprudencia,
ya que la actuaci6n continue de esa jurisdicci6n especial crea nuevas reglas
de Derecho Positive diferenciadas del ins civil per su caricter equitativo.
Su funci6n es, pues, double: al principio finicamente suple al ins civil, Ilena
sus lagunas; luego aparece corrigiendo, suavizando, humanizando al derecho
quiritario, adaptindolo a las condiciones sociales y econ6micas del medio
que rige.








Si bien la instituci6n de equidad se destaca nitidamente en Inglaterra,
sus origenes aparecen un poco nebulosos. Nace, al parecer, en las Cortes de
Cancillerias, en las cuales el canciller gozaba de funciones semejantes a las
del Pretor romano. Los anglosajones como los romanos poseen respeto par-
ticular hacia el derecho traditional (Common Law en Inglaterra), respeto que
los hacia evitar suprimir sus reglas de derecho. por actos legislativos propia-
mente dichos. Con ese objeto aparece la instituci6n de la "Equity". En
efecto, la jurisdicci6n equitativa del "Lord chancellor" es instituida al lado
de las "Common Law Courts" con objeto de producirle enmiendas encami-
nadas a evitar las consecuencias inequitativas que produciria la aplicaci6n
de las reglas de derecho traditional. Cuando la aplicaci6n del Common Law
parecia contraria a la justicia, se dirigian peticiones al rey con el fin de ob-
tener revision de las sentencias legales. El rey las ponia en manos de su
canciller y de su corte -exchequer in equity- quienes reselvian en equidad.
Al menos hasta el siglo XVIII la jurisdicci6n equitativa inglesa aparece con
los mismos caracteres de la pretoriana: supresi6n de lagunas de Common Law
y mejoramiento de las normas de derecho estricto por su adaptaci6n a las
situaciones individuals. Las reglas formuladas por la jurisprudencia del
Lord Chancellor obtuvieron fuerza de Derecho Positive y aun Story (1884)
al mencionar las "equity rules" en el sistema juridico anglosaj6n, se refiere
a esas reglas de Derecho Positive desarrolladas por la jurisdicci6n extra-
ordinaria.
En realidad, el procedimiento desarrollado por los pretores romanos y
por el Lord Chancellor ingles es un verdadero procedimiento ex cquo et bono,
tal como existe en la actualidad establecido en la Corte de Justicia Interna-
cional. Aquellos pretores y cancilleres eran verdaderos jueces ex cquo et bono,
cuya misi6n fundamental era aminorar el summnm jus, summa injuria.

El procedimiento ex ceqo et bono
1) Origen
~edmo naci6 el pirrafo final del articulo 38 del Estatuto de la Corte
Permanente de Justicia Internacional? (No debe olvidarse que la. Corte In-
ternacional de Justicia lo hered6 de aquilla.) Es significativo su origen y
puede dar luz a las interpretaciones acerca de las finalidades del procedi-
miento ex equo et bono.
El parrafo que lo consagra no existia en el proyecto del Comiti de Ju-
ristas sometido al Consejo y a la Asamblea de la Sociedad de Naciones. Fue
esta fltima la que, en 1920, al adoptar definitivamente el Estatuto de la Cor-
te, lo incluye en su texto. La proposici6n eman6 de M. Fromageot, quien,
en una subcomisi6n de la III Comisi6n de la Asamblea, propuso agregar al
inciso c) del articulo 38 (normas aplicables por Ia Corte) las palabras siguien-
tes: "los principios generals de la justicia". Razona su innovaci6n explican-
do que "la enmienda tendria por efecto permitir a la Corte motivar su juicio
inicamente en consideraciones de equidad". (SociWtt des Nations, Actes de
la lere. Assemble, Seances des Comissions I Gen6ve 1920.) La proposici6n fui
aceptada por la subcomisi6n y su relator explicaba: "En el ntfmero 3, ella






-la subcomisi6n- ha agregado despuis de la palabra "derecho", las pala-
bras "o de justicia" para dar a la disposici6n de ese nfmero un caricter mis
amplio y permitir a la Corte, con el consentimiento de las Partes en el caso
en cuesti6n, rendir una decision fundada en buena justicia, sin necesidad de
referirse expresamente a tales o cuales textos de derecho". Al discutirse
este pasaje del relatorio intervene M. Politis aduciendo que "La Corte no tie-
ne facultad de aplicar los principios generals de la justicia sino en virtud de
un acuerdo entire las Partes". En consecuencia pide que se aclare el texto. M.
Fromageot accede a darle satisfacci6n, proponiendo entonces que al final del
articulo se agregara como pirrafo aparte: "La present disposici6n no per-
judica la facultad para la Corte, si las Partes estin de acuerdo, de decidir
una cuesti6n ex cequo et bono". No hubo reparo ninguno y el pirrafo pas6
en esos tbrminos definitivamente al Estatuto de la Corte Permanente de
Justicia Internacional, la que a su vez lo transmiti6 a la Corte Internacional
de Justicia.
LQui ensefianza puede deducirse del historical resefiado? Salta a la
vista el hecho que la Sociedad de Naciones quiso ampliar las bases de dis-
cusi6n de los litigios entire los Estados: no limitarse a aplicar el derecho
conventional y el consuetudinario, ni permitir tan s6lo -lo que ya era bastan-
te- analizar estos iltimos a la luz de los principios generals de la justicia
sino darle a la Corte el poder de jazgar en equidad. Y este poder lo ha man-
tenido en sus mands a tenor del parrafo 2) del articulo 38 de su Estatuto.

2) Examen del procedimiento ex equo et 6ono
El respeto al derecho es la base y la regla fundamental contenida en
el articulo 37 de la Primera Convenci6n de La Haya (18 octubre 1907) lo mis-
mo que en tratados posteriores y en los Estatutos de la Corte Permanente y
de la Corte Internacional de Justicia, para solucionar las controversial entire
los Estados. El deseo de los Estados es solucionar sus diferencias "segin
el m6todo juridico y dentro de un espiritu de responsabilidad juridica". En
principio, el arbitro o el juez international, deben resolver los litigios preter
legem, nunca contra legem. Constituiria exceso de poder decidir una cues-
ti6n inspirindose en consideraciones ajenas al derecho, o abstenerse de cum-
plir normas juridicas so pretexto de que ellas son injustas, inoportunas o fal-
tas de equidad. Esto es la regla general, la disposici6n basica, el principio.
Tiene lugar en el procedimiento ordinario, establecido en el pkrrafo 1) del
articulo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. Pero la volun-
tad de las Partes, en la realidad de los hechos, es capaz aun de modificar ese
estado de cosas. Es el caso del procedimiento ex ceqo et bono.
Los autores de Derecho Internacional no se ban puesto de acuerdo
respect al alcance del procedimiento ex equo et bono. La controversial ha
girado especialmente sobre el poder concedido al juez. Puede el hacer abs-
tracci6n de derechos y obligaciones en vigor, cuando no estin en armonia con
la justicia ?
Se dividen las opinions: una corriente, la menos numerosa, siendo
Eugenio Borel su mis destacado representante, cree que en el procedimiento
ex cequo el bono no es possible nunca decidir un litigio contra legem, aun








cuando el derecho sea injusto o su aplicaci6n inequitativa. La equidad, segun
esta corriente, no tiene sino una misi6n accesoria y completiva. Siguiendo
esta idea el procedimiento ex cego et bono no tendria raz6n alguna de ser,
ya que su esencia y su finalidad supreme es la de fallar en equidad.
La otra corriente, en cambio, sustenta un parecer contrario. Aparecen
en ella nombres como Anzilotti, Schindler, Huber, Bustamante, Lauterpacht,
Verdross, Spiropoulos, Wolff, Harle, Habicht, para no citar sino los que tra-
tan con especialidad el tema. Ellos admiten que la jurisdicci6n ex cqao ei
bono permit fundamental un juicio inicamente en consideraciones de equi-
dad, haciendo, por consiguiente, abstracci6n de derechos y obligaciones cuan-
do de su aplicaci6n pudieran derivarse consecuencias inequitativas. En tales
casos -es la opinion de los autores mencionados- el juez ex eqao et bono
puede rendir una decision contra legem. La equidad intervene pues, segun
esta corriente, no s6lo completando o aclarando el derecho, sino tambiin des-
cartindolo cuando contraria a la equidad. Materia es esta que la hemos ana-
lizado ya, al tratar de las funciones de la equidad. Huelga sefialar que los
autores que adoptan esta postura condicionan el juzgamiento ex equo et bono
al consentimiento de los Estados.
A pesar de las divergencias, existe acuerdo uninime sobre un punto
trascendental en esta material: la libertad de los Estados respect a los pode-
res que otorguen a los jueces que han de resolver sus litigios. Esta es la base
sobre la que se asienta el procedimiento ex equo et bono en la actualidad:
la voluntad de las Partes. Nos referiremos, sin embargo, adelante; a la posi-
bilidad de un procedimiento obligatorio de esta naturaleza.

FUENTES Y TRATADOS QUE CONSAGRAN EL PROCEDIMIENTO
EX AEQUO ET BONO

Seguimos la clasificaci6n de tratados que hace el eminente internacio-
nalista suizo Max Habicht, respect a los acuerdos entire los Estados que
consagran la prictica del procedimiento ex cqno et bono como medio de solu-
cionar sus controversial.
1) Estatuto de la Corte.Permanente de Justicia Internacional y tra-
tados que reproducen el articulo 38, hasta llegar al Estatuto de la Corte Inter-
nacional de Justicia;
2) Tratados que tomaron como modelo el Tratado de conciliaci6n.y ar-
bitraje germano-suizo de 1921. Estos, lo mismo que el Estatuto de la Corte,
admiten una jurisdicci6n ordinaria 'y otra extraordinaria, fundamentada en
la equidad;
3) Tratados que tomaron como modelo el Tratado de conciliaci6n y
arreglo judicial italo-suizo de 1924. Postulan el procedimiento ex mquo et
bono para los conflictos no juridicos;
4) Tratados que tomaron como modelo el Tratado de conciliaci6n y
arbitraje belga-sueco de 1926. Como el anterior admite el procedimiento ex
equao'et bono para aquellas diferencias que no sean conflicts de derecho;
5) Acta general de Gnnova de 1928 y tratados inspirados en ella; exi-
gen tribunal ad hoe para estatuir ex cequo et bone;







6) Tratados que dan poder al juez para resolver una cuesti6n "segin
los principios del derecho y de la equidad". Esta expresi6n, repetida a menu-
do en los tratados, en realidad es sin6nima de la expresi6n ex equo et bono.
No es possible repetir, en este breve ensayo, las disposiciones relatives
al procedimiento ex eqno et bono consagradas en los tratados, innumerables
y elocuentes por si, de la importancia que se le ha reconocido. Baste la enu-
meraci6n hecha y la afirmaci6n de que todos ellos consagran el uso del proce-
dimiento en studio, expresamente la mayoria, o incluyendo cliusulas ani-
logas el resto, previniendo un procedimiento extraordinario ante los jueces
internacionales.

La jurisprudencia international no se ha conformado con la idea de un
positivismo puro. Los Tribunales arbitrales y de justicia no se han limitado
a aplicar en sus sentencias el Derecho Convencional o el Derecho Consuetu-
dinario, sino que han recurrido a consideraciones ajenas al Derecho Positivo.
La jurisprudencia arbitral esti llena de ejemplos significativos, en los cuales
se ha hecho aplicaci6n de los principios generals del derecho. Enumerarlos
seria ocupar demasiado espacio (viase Alfred von Verdross, "Les princips
generaux du Droit International"). Y esta prictica de los Tribunales Arbi-
trales fui seguida por la Corte Permanente de Arbitraje. El professor de Vie-
na, Verdross, trae una clasificaci6n de la aplicaci6n que la Corte Permanente
de Arbitraje ha hecho de los principios generates del derecho. Es la siguiente:

1) Principios extraidos de la idea pura del derecho: Sentencia de
22 de febrero de 1904, derechos de preferencia de las Potencias bloqueadoras
de las costas de Venezuela. Sentencia de 7 de septiembre de 1910 sobre pes-
querias atlinticas;

2) Principios generals de interpretaci6n: la misma sentencia de 1910
y la sentencia sobre fronteras neerlando-portuguesas en la Isla de Timor;

3) Principios generals deducidos de la naturaleza del Derecho Inter-
nacional: sentencia de 22 de mayo de 1905 en el asunto ocurrido entire Ale-
mania, Francia y Gran Bretaia contra el Jap6n. Sentencia de 11 de noviem-
bre de 1912, reclamo de Rusia de dafios y perjuicios por retardo en el pago
de indemnizaciones a particulares perjudicados por la guerra de 1877/78.
Sentencia de 14 de octubre de 1902, asunto entire Mexico y Estados Unidos
(no se reconoce la prescripci6n, etc.).

En todas esas sentencias la Cortede Arbitraje reconoce plenamente
los principios generals del derecho. Es mis: se inspira en ellos al funda-
mentar sus decisions. Claro es que decide en cada caso segin la naturaleza
del principio invocado. Su procedimiento? La analogia, que, aunque nega-
da por Strupp, exponente del materialismo juridico, la vasta jurisprudencia
de la Corte consagra elocuentemente.

Despues de la creaci6n de la Corte Permanente de Justicia Interna-
cional la jurisprudencia de los Tribunales arbitrales continue reconociendo
como fuentes del derecho de gentes a los principios generals del derecho.
Los ejemplos, asimismo, abundan.








La idea bisica en esta material esti contenida en el rapport de 19 de mayo
de 1925 del Presidente de la Corte Permanente de Justicia Internacional (Max
Huber) reconociendo que para poder resolver un problema cualquiera de
Derecho no es suficiente un texto o conocer la practice international, sino que
es indispensable dejarse guiar por la idea fundamental del derecho.
En la introducci6n al Primer Volumen de "Repertoire des decisions
de la Court Permanente de Justice Internationale", publicado en la colecci6n
"Fontes juris gentium" el professor de Berlin Victor Bruns muestra la existen-
cia de todo un sistema de normas internacionales que en su mayoria no son
de derecho conventional ni consuetudinario, en el conjunto de Sentencias de
la Corte Permanente de Justicia Internacional. Verdross clasifica asi la apli-
caci6n que la Corte ha hecho de principios ajenos al derecho positive inter-
nacional:

1) Principios extraidos de la legislaci6n de los Estados (buena fe,
responsabilidad, etc.) siendo su ejemplar sobresaliente el asunto referente
al vapor Wimbledon;
2) Principios extraidos directamente de la idea del derecho. Caso
tipico es el de las zonas francas de la Alta Saboya, que adelante estudia-
remos;
3) Principios extraidos de la naturaleza de una instituci6n determinada
Sdel derecho de kentes (principios de interpretaci6n de tratados, etc.).
La jurisprudencia international nos muestra, pues, la aplicaci6n in-
cesante de los principios generals del derecho en la soluci6n de controver-
sias entire los Estados. Se impone .estudiar las relaciones entire ellos y la
equidad.

PRINCIPIOS GENERALS DEL DERECHO Y EQUIDAD

El inciso c) del articulo 38 del Estatuto de la Corte se refiere a "los
principios generals del derecho reconocidos por las naciones civilizadas".
Nos encontramos frente a una noci6n sumamente controvertida. Cuiles
son esos principios? (Se encuentran en la base del Derecho Interno de las
naciones civilizadas o pueden ser deducidos de la naturaleza misma del orden
international? Anteriormente hemos seiialado que la jurisprudencia inter-
nacional es amplisima en este sentido. Los autores que estudian la material,
especialmente Verdross, Mouskheli, Louis Le Fur, Strupp, Habitcht, etc.
hablan de principios generals del derecho, de principios generals de la
justicia, de justicia objetiva, de equidad.
Los Tratados de arreglo pacifico de controversial, de post-guerra, afir-
man que todos los derechos positives, especialmente los que se encuentran
en vigor en el interior de los Estados traducen el esfuerzo human para dar
realidad a los principios de la justicia objetiva. Si se comparan, por consi-
guiente, los diversos sistemas de derecho positive, es possible establecer de
un modo general cuiles son los principios de derecho reconocidos por las na-
ciones civilizadas. La aceptaci6n casi universal permitira apreciar "el sen-
timiento que la masa de conciencias individuals se hace de los principios
de la justicia objetiva". Este es, pues, el sentido del inciso c) del articulo 38








que permit al juez apartarse del Derecho Internacional Positivo. Esto es prac-
ticado por el juez dentro de un procedimiento ordinario, o sea, dentro del
pirrafo 1) del articulo 38. Las consideraciones ajenas al Derecho Positive
son aplicadas por el juez en tales casos a titulo supletivo. Ahora bien, si tales
consideraciones las aplica a titulo principal, esto es en un procedimiento ex
equo et bono, es evidence que debe seguir el mismo nitodo.
Los principios generals del derecho reconocidos por las naciones civi-
lizadas reflejan, pues, la opinion generalmente adoptada sobre los principios
de la justicia objetiva y seri recomendable que el juez estatuyendo ex aquo
et bono se deje guiar por esos principios. "Se ve, pues, -dice Habitch- que
el procedimiento ex eqao et bono seri practicamente id6ntico a la aplicaci6n
de principios generals del derecho reconocidos por las naciones civilizadas
a titalo principal, mientras que esos mismos principios son aplicados en un
procedimiento ordinario a ttalo subsidiario."
El inciso c) del articulo 38 del Estatuto de la Corte y el procedimiento
ex equo et bono (articulo 38, 2), sin6nimo de equidad, aparecen entonces, por
la fuerza misma de la idea directriz, partiendo de una misma base, dotados
de un contenido pricticamente igual. Ambos aplican a la soluci6n de litigios
consideraciones extraias al derecho positive mis alli de la Convenci6n y de
la costumbre. Ahora bien, su diferencia y al mismo tiempq su relacidn, esti
en que el inciso c):del articulo 38 se refiere al procedimiento ordinario, en el
que el Juez international aplica las consideraciones ajenas al derecho positive
de un modo supletorio, en tanto que en el procedimiento ex cequo et bono las
consideraciones;de equidad son aplicadas a titulo principal, prevaleciendo so-
bre cualesquiera otras.
Los Tratados que sancionan la aplicaci6n de otras reglas diferentes a
las del Derecho Internacional positive lo hacen con el objeto de excluir la
posibilidad de pronunciar un non liqaet. En ellos, lo mismo que en el Es-
tatuto de la Corte, el juez international recurre a los principios generals
del derecho en caso de silencio o vaguedad del derecho -internacional con-
vencional o consuetudinario. Llena asi sus lagunas del mismo modo como lo
hace un juez national dentro de su jurisdicci6n.
Para l1egar a una decision -x ceqao et bono el juez no aplica, por con-
siguiente, en primer lugar las reglas de derecho en vigor y luego las conside-
raciones de equidad, lenando por medio de estas las lagunas de aquillas;
esto, como lo hemos visto en el anterior parrafo, es el procedimiento ordina-
rio. La inica interpretacion possible que puede darse al procedimiento ex
cquo et bono (que es la que le did el responsible de incorporaci6n en el Es-
tatuto de la Corte) es que por su medio, con acuerdo de las Partes, el juez
fundamental su decision exclusivamente en consideraciones de equidad. La
diferencia estriba entonces -lo repetimos- en que' en el procedimiento
ordinario el juez aplica las consideraciones ajenas al Derecho positive a
titulo supletivo y accesorio, en tanto que en el procedimiento ex quao et bono
las consideraciones de equidad son aplicadas a titulo principal y fundamental.








En el procedimiento ordinario la equidad intervene iaris adiavandi et sapten-
di gratia; en el procedimiento ex wqao et bono intervene iaris corrigendi
gracrfia.
La jurisprudencia arbitral y de la Corte es abundante en aplicaciones
del principio en ana forma ordinaria. Se ha realizado, pues, dentro de on
procedimiento ordinario con innegables benificos resultados; no hay raz6n
alguna para que dentro de un procedimiento extraordinario no se siga igual
m6todo.


CONFLICTS JURIDICOS Y NO JURIDICOS

Se oye hablar a menudo en los textos internacionales y lo hemos hecho
ya en el curso de este studio, de cohflictos juridicos y conflicts politicos
entire las naciones. Conviene tratar de su dilucidaci6n.
Algunos autores -Strupp entire ellos- establecen una distinci6n res-
pecto al tribunal que debe juzgar; asi, en un conflict no juridicq le corres-
ponderia su juzgamiento a un Tribunal Arbitral, basandose en consideracio-
nes de pura equidad. Segun esta corriente de opinion, el Tribunal Arbitral
seria an intermedio entire la Corte de Justicia '(exclusivamente juridica) y
las Comisiones de Conciliaci6n (de oportunidad political y econ6mica).
La prictica international no se ha conformado con la distinci6n de
Conciliaci6n y Arbitraje, neta inicamente en teoria. El caracter hibrido de
los procedimientos de arreglo pacifico de las controversial internacionales
aparece en arbitrajes recientes (siglo XIX en adelante). Las Conferencias
de La Haya (1899 y 1907) distinguen ya expresamente los modos de solucio-
nar los conflicts basindose en las categories de conflicts juridicos y poli-
ticos. Despues de la guerra de 1914, la mayoria de los textos internacionales
(Pacto de la Sociedad de Naciones, Protocolo de Genova, Acuerdos de Locar-
no) separan la conciliaci6n del procedimiento arbitral y judicial con base en
la distinci6n entire conflicts juridicos y politicos. El Acta General de Gnnova,
de 26 de septiembre de 1928, parece seguir diferente criteria. No reconoce
a los Arbitros el derecho de solucionar un litigio contra el derecho positive
cuando 61 existe, sino que, en su ausencia, el arbitro debe juzgar ex wqno et
bono (articulo 28). Como afirma Mouskh6li se trata de "una innovaci6n de
Ia mas alta importancia para el desarrollo pacifico de los conflicts interna-
donales, pues los conflicts politicos se presentan precisamente en los casos
donde no hay reglas de derecho aplicables".
Los antecedentes, de esta material se encuentran en las Conferencias
de La Haya dei,1899 y 1907, en el Pacto de la Sociedad de Naciones y en los
Acuerdos de Locarno, que remiten las cuestiones juridicas a un Juez inter-
nacional, en tanto que las otras (no juridicas) a una Comisi6n de Concilia-
ci6n y al Consejo de la Sociedad de Naciones.
LExiste algin criteria de distinci6n entire conflicts de orden juridico y
no juridico? Los Acuerdos de Locarno y el Acta General de Gnnova se re-
fieren a los conflicts juridicos como aquellas diferencias en las que las
parties se disputan reciprocamente un derecho. (Los puntos del articulo 13







del Pacto de la Sociedad de Naciones estarian comprendidos dentro de ellas.)
Pero este es un criterio puramene formal. "Es material juridica -dice Le
Fur- la que esti reglamentada por el Derecho Internacional positive; mate-
ria political, la que ain no ha sido objeto de esta reglamentaci6n."
Aqui nos encontramos frente al discutido problema de las lagunas del
Derecho Internacional. Decenciire-Ferrandiere sostiene que en Derecho
International no hay ni puede haber mas lagunas que en cualquier otro sis-
tema de derecho. Para el no existe sino una alternative: o la pretension del
demandante se funda en derecho, y debe resolverse en consecuencia a su favor,
o no se fundamental en derecho y entonces debe resolverse en favor del deman-
drdo. El autor concluye afirmando que todo conflict puede ser arreglado
en derecho.
En realidad, esta argumentaci6n, aunque seductora, no es convincente,
por ser poco practice ademis de peligrosa; se queda flotando en la superficie
sin descender al fondo mismo del problema. Nuestro objetivo es solucionar
los conflicts entire los Estados. Colocandose en este punto de vista, como
muy bien sefiala Mouskhili, la ineficacia del razonamiento es evidence.
Otra es y muy diferente la situaci6n de un conflict en Derecho Interno;
gracias a la perfecci6n del sistema estatal, el demandante no puede sino suje-
tarse al fallo que rechaza su demand como mal fundada. Pero en Derecho
International se trata de intereses much mas graves. Y no es concebible
que el rechazo de una demand por estar mal fundada solucione el litigio:
al contrario, subsistiri, poniendo en peligro la paz en unos casos, o constitu-
yendo violaci6n a la justicia en otros.
La distinci6n entire conflicts juridicos y de otra naturaleza, atendien-
do a su calidad intrinseca, es practicamente impossible, pues, como afirma
Marshall-Brown y Politis en el rapport preliminary al Instituto de Derecho
Internacienar, no hay especie de conflicts internacionales, por inocente que
sea su apariencia, que no pueda en ciertos moments tomar una importancia
political. Ello es verdad, pero, al decir de Mouskhili, si no hay conflicts
politicos por naturaleza, hay al menos una infinidad de materials -a menudo
las mis graves- no regladas aun por el Derecho Internacional. Una sim-
ple declaraci6n del Juez international dejaria a los Estados en libertad
de hacer lo que quisieren frente a uno de aquellos problems. Se resol-
veria asi el conflict? La afirmaci6n, siendo exacta juridicamente, acarrea-
ria peligros pricticos insalvables y amenazas continues de actitudes violentas.
No se trata aqui, claro es, de problems cuya indole political es evidence, como
los referentes a inmigraci6n, nacionalidad, tarifas aduaneras, etc.
Un nimero cada vez mayor de textos de Derecho Internacional admite
la distinci6n entire conflicts juridicos y politicos. El Estatuto de la Corte
mantiene la distinci6n, siguiendo el sistema enumerativo; esto no deja de
ofrecer peligros, no s6lo por la vaguedad entire las fronteras political y juri-
dicas, sino porque al enumerar, el dominio se precisa en forma excluyente.
El Estatuto de la Corte Internacional de Justicia dice:
"Articul 36. 1.-La competencia de la Corte comprende todas las cues-
tiones que las parties le sometan, asi como todos los asuntos especialmente







previstos en la Carta de las Naciones Unidas o en Tratados y Convenciones
en vigor.
2.-Los Estados parties en el present Estatuto podrin en cualquier
moment, declarar que reconocen como obligatoria, ipso facto y sin acuer-
do especial, en relaci6n a cualquier otro Estado que acepte la misma obliga-
ci6n, la jurisdicci6n de la Corte en todas las controversies de orden juri-
dico que tengan per objeto:
a) Interpretacidn de un tratado
b) Cualquier punto de derecho international;
c) La existencia de cualquier hecho que, si.es comprobado, constituiria
violaci6n de un compromise international;
d) La naturaleza o la extension de la reparaci6n debida per la ruptura
de un compromise international.

3.-Las declaraciones arriba mencionadas podrin ser hechas pura y
simplemente o bajo condicidn de reciprocidad de parte de varies o de ciertos
Estados, o por plazo determinado.
4.-Tales declaraciones serin depositadas junto al Secretario General
de las Naciones Unidas quien las transmitiri, ppr copia, a las parties contra-
tantes del present Estatuto y al Escribano (?) (Graffier) de la Corte.
5.-En las relaciones entire las parties contratantes del present E3ta-
tuto las declaraciones bechas de acuerdo con el articulo 36 del Estatuto de
la Corte Permanente de Justicia Internacional y-que ain estin en vigor serin
consideradas como incluidas en la aceptaci6n de la jurisdicci6n obligatoria
de la Corte Internacional de Justicia, por el period en que a6n deben estar
en vigor y de conformidad con sus tirminos.
6.-Cualquier controversial sobre la jurisdicci6n de la Corte sera resuel-
ta por decision de la propia Corte".
El Ministerio de Relaciones Exteriores de la Repimblica de Guatemala,
a este respect, hizo la siguiente declaraci6n, con fecha 27 de enero de 1947:
"El Gobierno de Guatemala declara que, de conformidad con el ar-
ticulo 36 (2) y (3) del Estatuto de la Corte Internacional de Jtusticia, reco-
noce ipso facto y sin convenci6n especial, respect ar cualquier otro Estado
que acepte la misma obligaci6n, y por un period de cinco aios, la jurisdic-
ci6n de .la Corte en todas las controversial de orden juridico. Esta decla-
raci6n no comprende el caso angloguatemalteco por la reivindicaci6n del terri-
torio de Belice, cuyo sometimiento .a decisidi de la Corte aceptaria el Go-
bierno de Guatemala, como lo ha propuesto, si el litigio fuere juzgado ex oeqao
et bono, de acuerdo con lo establecido en el articulo 38 (2) del referido
Estatuto."
Finalizando este capitulo diremos, con Max Habitch, que la naturaleza
juridica o no juridica de una controversial depend de la base de la discusi6n
escogida por las parties. Si encargan al juez aplicar reglas de derecho en vi-
gor, la controversial seri de orden juridico; si, per el contrario, el juez es
encargado por las Partes de basar su decision sobre otras consideraciones, el
litigio pierde su caricter juridico. Es, pues, la naturaleza de las reglas a
ser aplioadas la que da el caricter juridico o no juridico.







Es evidence que los textos internacionales nacieron de necesidades de
hecho. Querer near la distinci6n entire conflicts juridicos y politicos es es-
tar a la vez en contra del Derecho Positivo y de las necesidades de la vida
real.


FUNCTION DEL PROCEDIMIENTO EX AEQUO ET BONO

El procedimiento judicial, cuyo objeto es hacer justicia en casos con-
cretos, no puede basarse sino en normas objetivas. Como sabemos estas
son las reglas del Derecho Positivo (Convencional y Consuetudinario) y los
principios de la justicia objetiva. Pero en la realidad ambas categories de
normas no coinciden necesariamente.
.(La ciencia del Derecho Internacional para evitar aplicaciones injus-
tas del Derecho positive, ha emitido dos doctrinas: la del abuso del derecho
que, segin Politis, aparece cuando "el interns general es lesionado por el sa-
crificio de un interns individual mis fuerte a otro interns individual mis
debil"; y la de la cliusula rebus sic stantibas que, al decir de Castberg: "La
regla segin la cual los tratados son concluidos bajo cliusula rebus sic stan-
fibus, implica que un- tratado puede cesar de ser obligatorio si las condiciones
que regian cuando su conclusion han sufrido ciertas modificaciones de una
importancia esencial para las relaciones entire las Partes". Doctrinas 6stas
controvertidas y que en un moment determinado no pueden evitar que el
juez aplique reglas injustas de Derecho Positivo.)
El procedimiento' ordinario -que aplica en primer lugar las reglas
de derecho positivo- ofrece la ventaja sobre el extraordinario de mayor fa-
cilidad en encontrar las bases de juzgamiento, ya que es mas sencillo utili-
zar reglas positivas que principios objetivos. Pero, al mismo tiempo, ofrece
un peligro, de trascendencia en la mayoria de los casos: Ilegar a un arreglo
injusto comp consecuencia de la colisi6n entire el Derecho Positive y los
principios de la justicia. En tales casos, el inico procedimiento que puede
garantir una soluci6n armoniosa y just es el ex cequo et bono.
Se ve que ambos procedimientos presentan ventajas e inconvenientes
cualidades y defects, sin estar ninguno de los dos exentos de riesgos. Am-
bos procuran acercarse a la justicia; el camino hacia ella debe ser indicado
por la naturaleza misma de las controversial. Pero es precise aclarar que en
el procedimiento ex equo et bono el juez no decide seg6n su voluntad per-
sonal, sino que, al hacer a un lado el derecho, Ilega a las fuentes superiores
del mismno, a.la equidad, a la justicia objetiva.
"Los conflicts entire los Estados -dice Max Habicht- no surgeon
inicamente de divergencias de vista sobre la existencia p el sentido de dere-
chos y obligaciones en vigor (procedimiento ordinario), sino a menudo tam-
bi4n del hecho que una de las Partes desea cambiar la situaci6n juridica exis-
tente por ser inequitativa y contraria a la justicia objetiva (procedimiento
ex cequo et 'bono.)" Cuando un conflict entire Estados result de la falta de
armonia entire el derecho en vigor y la justicia objetiva es 16gico que la solu-
ci6n perseguida por la Parte demandante no es la reafirmaci6n del derecho








injusto sino la mudanza de la situaci6n juridica por otra equitativa. Por esa
raz6n es que los Tratados y los Textos Internacionales ban establecido el
procedimiento ex equo et bono, considerindolo como el 6nico medio de con-
seguir aquel prop6sito, haciendo abstraccidn de las reglas de derecho injustas.
Seria il6gico y aun inconvenient someter a procedimiento ordinario (apli-
cando las reglas de derecho e4 vigor) las diferencias que buscan el cambio
de la situaci6n juridica existente, o al menos su encauzamiento con bases
mis equitativas. Solamente la introducci6n del procedimiento ex aqao et
bono ha permitido extender el arreglo judicial a conflicts no juridicos y
conseguir cambios ke situaciones juridicas que Ilegaban a ser negaciones de
la justicia y de la armonia international.
Debemos decir algunas palabras sobre la obligatoriedad del procedi-
miento ex eqno et bono y sobre su possible jurisprudencia.

Jarisprudencia ex sequo et bono
La regla general, como hemos estudiado, es que una decision tomada
ex eqao et bono, que altera la situaci6n juridica existente entire dos Estados,
tiene fuerza obligatoria s6lo entire ellos. Siendo necesaria la voluntad de las
Partes para realizarse, sus efectos s6lo a ellos alcanzan.
Ain no es possible saber si la jurisprudencia derivada en esta forma
tendra el mismo valor que tavo la del "Lord Chancellor's Court" o la del Pre-
tor Romano, o la de la jurisprudencia en general. Pero, como sostiene Habitch
"La repetici6n de los mismos arguments en uina series de decisions ex eqao
ef bono podria traer la consecuencia que el derecho conventional o consuetu-
dinario consagre mis tarde de una manera definitive y general las consecuen-
cias sacadas de la equidad contenidas en esas decisionss" Para ello se vuelve
indispensable que todo juicio sea motivado, esto es, que el Juez Internacional
debe indicar con exactitud las bases de su fall. Esta es material que queda
'para el desarrollo future del procedimiento.

Obligatoriedad del procedimientd ex aequo et bono
Los Estados han comprendido que el procedimiento ordinario no cons-
tituye en todos los casos la soluci6n deseada para sus diferencias. Es por
esa raz6n que fui establecido el procedimiento extraordinario, ex cequo et
bono, que hace abstracci6n del derecho cuando se ha tornado injusto o in-
equitativo. Ahora bien, este ultimo procedimiento es en la actualidad de
indole netamente voluntaria, en el sentido de que require acuerdo y consen-
timiento previo de las Partes, y s61o en esa forma es admitido en los diversos
instruments que lo consagran.
La voluntariedad del procedimiento ex cquo et bono, es, pues, la regla
general. Sin embargo, para cuestiones de importancia secundaria ha sido
ya introducido en una forma obligatoria. Sirva de ejemplo el arreglo con-
cerniente a importaciones en Suiza de los products de las Zonas francas de
la Alta Saboya (a este caso nos referiremos adelante) de fecha 1I de diciem-
bre de 1933, segin el cual una de las parties (Suiza o Francia) sin el consen-
timiento de la otra puede recurrir al arreglo ex ceqao el bono en los casos







estipulados expresamente, con objeto de reemplazar el derecho positive vi-
gente por nuevo arreglo mis equitativo. Se trata 'de una consagraci6n de la
forma obligatoria del procedimiento ex aeqao et bono que ha hecho el Dere-
cho Internacional modern, si bien para cuestiones de importancia secun-
daria. Materia es esta tambiin que queda para el desarrollo future del
procedimiento.

Cases prdcticos
En realidad hasta la fecha todos los juicios desarrollados por las Cortes
Internacionales de Justicia han sido de caricter ordinario y sus decisions
se han basado especialmente en el inciso 19 del articulo 38 de sus Estatutos.
Pero, en realidad, como sostiene Max Habitch, "El hecho que los Estados
no hayan hecho uso del pirrafo 2 del articulo 38 no impide que esta disposi-
ci6n este siempre en vigor". Y no debemos olvidar que el procedimiento ex
weqno et bono lo hered6 la actual Corte- Internacional de Justicia de la Corte
Permanente de Justicia Internacional, lo que no hubiera tenido lugar sin
un convencimiento de su importancia.
Por eso los ejemplos, aunque no se refieren propiamente al procedi-
miento extraordinario ex equo et bono, son ilustrativos respect a sus pode-
res y a su influencia benefica sobre las decisions judiciales. De los muchos
que existen, en los que la equidad ha desempeiiado important papel, escoge-
mos dos, por significativos:

1) Caso del territorio de Alemel

Con el objeto de aclarar y precisar el sentido de la ley, en el caso del
territorio de Memel, fu6 aplicada la equidad. Fui en la sentencia de la Corte
Permanente de Justicia Internacional, de 11 de agosto de 1932, dindole am-
plia interpretaci6n al Estatuto del Territorio de Memel. Sabido es que, por
la Convenci6n de Paris de 8 de mayo de 1924, el. Territorio de Memel cons-
tituy6 una unidad con amplia autonomia, bajo la soberania de la Repiblica
de Lituania. Estaba dotado de una Cimara de Representantes y de un Di-
rectorio, cuyos miembros eran nombrados por el president del mismo. Este
era nombrado por el Gobernador del territorio, el que, a su vez, era nombrado
por el Presidente de Lituania. El Directorio, segun el Estatuto, estaria en
funciones todo el tiempo que gozara de la confianza de la Cimara, siendo
obligado a dimitir cuando la perdia (articulo 17 del Estatuto). Esta es, a
grandes rasgos, la organizacidn political y administrative del Territorio de
Memel.
Los hechos, que dieron lugar a la sentencia de la Corte, ocurrieron en
la forma siguiente: el Gobernador destituy6 al Presidente y a dos miembros
del Directorio; a esto sigui6 la disoluci6n de la CAmara. Inmediatamente las
cuatro potencias signatarias de la Convenci6n de 1924 y garantes del manteni-
miento de la autoridad del territorio, presentaron requerimiento a la Corte
Permanente de Justicia Internacional, cuyo punto primero se referia a "si
el Gobernador del Territorio'de Memel tiene derecho de revocar al Presiden-
te del Directorio". En realidad se presentaba un choque entire el espiritu y







la letra del Estatuto. Segin el articulo 17, el Gobernador no tenia derecho
alguno. Pero cuil era el espiritu de la Convenci6n de 1924? Fundamental-
mente era mantener la unidad del Estado Lituano. (Y que sucederia si la
Corte fallaba en contra del Gobernador, en las especiales circunstancias por
que se atravesaba? Podia presentarse el peligro de que alguna potencia ex-
tranjera interviniera y el Territorio aliarse a ella, separindose por consiguien-
te de Lituania. En fin, la situaci6n amenazaba convertirse en ca6tioa. La
Corte asi lo comprendi6 y en su fallo reconoci6 al Gobernador el derecho de
revocar, en ciertas circunstancias, al Presidente del Directorio, con el objeto
de salvar la unidad national. No se arredro con el texto, su espiritu, aun a
riesgo de ir en contra de su sentido literal.

Mouskheli, a prop6sito de este caso, afirma que no es possible encon-
trar ejemplo ilustrativo mejor del papel bienhechor y necesario que puede
jugar la equidad como correctora del Derecho Positive, ductilizando su exce-
siva rigidez.


2).Affaire des Zones branches de la Hanfe-Savoie et da Pays de Gex

Las sentencias son de 6 de diciembre de 1930, 7 de junior de 1932 y 1I
de diciembre de 1933. Por la Sentencia de Territet el Tribunal Arbitral sus-
tituy6 las reglas de derecho existentes per otras nuevas, mis acordes con .a
equidad. En efecto, despues de la clausura del process ante la Corte Perma-
nente de Justicia Internacional, Francia y Suiza procuraron Ilegar a un acuer-
do para reglamentar "de una manera mis apropiada a las condiciones actua-
les" los cambios de mercaderias entire las zonas francas y Suiza. No
habiendo podido legar a un acuerdo, acudieron a un Tribunal de Arbitraje,
el cual tenia el encargo de reemplazar la situaci6n juridica existente por un
regimen mis liberal y juridicamente mis stable. Hasta entonces el cambio
de mercaderias habia estado regido casi exclusivamente por decisions uni-
laterales de los paises interesados. El fallo arbitral impuso a Francia y a Suiza
un reglamento permanent, el que no podria ser modificado sino con el con-
sentimiento reciproco. Con esto se logra la estabilidad juridica deseada..
Provee tambi6n el Reglamento un procedimiento especial ante una comisi6n
permanent franco-suiza o ante un Tribunal Arbitral, gozando del poder de
estatuir ex eqao et bono, con el fin de permitir un ajuste peri6dico del dere-
cho positive a las condiciones econ6micas variables. El Tribunal, pues, basa-
'do en la justicia y en su aplicaci6n al caso concrete (equidad) solucion6 el
conflict, creando un nuevo derecho international positive en sustituci6n del
anterior que habia llegado a ser inoportuno e inequitativo.

En casos como los mencionados -y como ellos existe infinidad en la
jurisprudencia internacional- la equidad ha desempefiado papel importan-
tisimo. Es cierto que ha sido dentro de procedimientos ordinaries. Ahora
bien, tomando en cuenta su funci6n bienhechora y su influencia en los pro-
cedimientos ordinaries, puede haber alguna raz6n para que sea usada den-
tro de un procedimiento extraordinario? Si se utiliza la equidad en forma tan






eficaz en un procedimiento ordinario, iaris adiavandi et saplendi gratia, no
existe ningun motive fundamental que impida emplearla en un procedimiento
extraordinario, ex eqao et bono, iris corrigendi gratia.

Desarrollo futuro del procedimiento ex equo et bono

Una ultima cuesti6n debemos analizar: a que Tribunal debe confiar-
se el procedimiento ex cequo et bono? Las corrientes de opinion se separan:
a) a una Corte de Justicia Internacional; b) a un Tribunal Arbitral ad hoc;
c) a Tribunales permanentes de equidad.
Las tres presentan ventajas e inconvenientes. En efecto: a) en contra
de que sea la Corte de Justicia Internacional la encargada de fallar ex eqao
et bono se aduce que la double actividad (ordinaria y extraordinaria) podria
perjudicar su autoridad y provocar confusiones; b) constituir para cada caso
Tribunales especiales represent una dificultad tal vez mayor que la anterior;
y c) la existencia de un Tribunal permanent de equidad seria por supuesto
sumamente beneficioso; es, podria decirse, el ideal, pero ain no esti realizado.
Es precise colocarse en el terreno de la prictica, conformindose con que sea
la Corte Internacional de Justicia, a tenor del articulo 38 de su Estatuto, la
que tiene en sus manos el procedimiento ex cequo et bono.
En Inglaterra se quiso realizar el proyecto de una "New Common-
wealth", que vendria a ser un Tribunal permanent de equidad. Si Ilegara
a realizarse entonces la Corte quedaria libertada del procedimiento extraor-
dinario, aunque quizis entonces sus Magistrados se lamentarian de haber
perdido la parte mis noble y mis just, la parte humana en una palabra, de
los litigios internacionales.


OPINIONS SOBRE EL PROCEDIMIENTO EX &EQUO ET BONO

S Finalizo este studio sobre el procedimiento ex eqao et bono recogien-
do algunas opinions de distinguidos tratadistas de derecho international,
viindome obligado a no mencionar otras muchas, por falta de espacio:
Castberg.--La methodologie da droit international public, Recueil des
Cours de l'Academie de Droit International, 1933-1, p. 374: La autorizaci6n
especial de estatuir ex equo et bono en una diferencia international determi-
nada no significa otra cosa que la obligaci6n para la Corte de buscar la solu-
ci6n que ella consider como la mis just y la mis racional, aun si esta solu-
ci6n implica descartar el derecho positive.

D. Schindler.--Les progras de l'arbitrage depais la creation de la Socilth
des Nations, Recueil des Cours de L'Acaddmie, de Droit International, 1928-V,
p. 336: Resulta que el sentido de la disposici6n del articulo 38 in fine no pue-
de ser definido de una manera bien precisa. Pero se puede decir que en lo
que concierne a las reglas aplicables la disposici6n es mis negative que posi-
tiva. Ella esipula que en caso de acuerdo de las Partes, la Corte puede
apartarse del derecho estricto. Esta es la sola cosa que esti fuera de duda.







Lauterpacht. The Function of Law in the International Community,
p. 315: La cliusula ex ceqo et bono concede poderes legislativos al Arbitro,
y supone libertad para no considerar los derechos legales existentes.
Anzilotti. Corso de diritto internazionale, vol. I, Rome 1928, p. 108:
El ultimo parigrafo del articulo 38, tan criticado como incompatible con la
naturaleza y las funciones de una Corte de Justicia, no concierne a la aplica-
ci6n del derecho; ese texto permit a las Partes obtener una sentencia fundada
sobre la equidad mis que sobre el derecho estricto.
Baslamante. Corte Permanente de Justicia Internacional, 1923: No
hay sino un caso en el cual la Corte toma un caricter arbitral y hace absolu-
tamente abstracci6n de las reglas de derecho: ella puede, si las Partes estin
de acuerdo a ese respect, estatuir ex oequo et bono.
A. P. Fachiri. The Permanent Court of International Justice, Londres,
1932: la expresi6n ex oequo et bono es usada como un contrast con el cri-
terio legal enumerado en el articulo (38). La intenci6n, se sobreentiende, es
precisamente prever los casos en los que la aplicaci6n de reglas y principios
de la ley es inapropiada o impossible, y facilitar a la Corte el llegar a una deci-
si6n de acuerdo con lo.que parece debe ser razonable y expeditivo en las cir-
cunstancias particulares.



Dejo aqui el studio del procedimiento ex equo et bono. Ha sido tra-
zado a grandes rasgos, pero quizis sean suficientes para tener una idea de
conjunto. En la Segunda Parte hago una sintesis del conflict anglogua-
temalteco sobre el territorio de Belice, que tratari de demostrar, por las mil-
tiples y complejas facetas del asunto, la justicia de la thesis sostenida por
Guatemala al solicitar la aplicaci6n del procedimiento ex wquo et bono, al que
consider como el inico medio racional para llegar a una soluci6n just y
'armoniosa de una controversial que no ha podido resolverse a travis de ochen-
ta y ocho afos.



















SEGUNDA PARTE

Controversial angloguatemalteca sore el territorio de Belice.
Resefia hist6rica

La Republica de Guatemala, con 150,000 kil6metros cuadrados y tres
millones de habitantes, es una de las cinco parties en que se fraccion6 la Fede-
raci6n Centroamericana despuis de su independencia de Espafia. Anterior-
mente sus costas se bafiaban amplias en el Atlintico y en el Pacifico; hoy no
tiene sobre el primero sino una estrecha salida. El resto de su costa atlantica
en la actualidad constitute el establecimiento britinico de Belice u Honduras
Britinica, situado a cuatro mil setecientas millas maritimas del puerto mis
cercano de Inglaterra y a ciento veinte escasas del puerto guatemalteco
mis pr6ximo. Con un area de cerca de 22,000 kil6metros cuadrados, el terri-
torio ocupa una extension que viene a ser la qiinta parte de la superficie
territorial de la Repiblica; su poblaci6n, de 47,900 habitantes, en relaci6n
con su territorio produce una densidad de 2.20 habitantes por kil6metro cua-
drado, al paso que Guatemala tiene mis de 20 habitantes per kil6metro
cuadrado.

Origen del establecimiento de Belice
La bandera espafola onde6 en suelo americano desde 1492. Hombres
de Espafia y de Portugal fueron los forjadores de la epopeya del descubri-
miento de un mundo nuevo. Pero el fausto de la epoca de los descubrimien-
tos y conquistas pronto se apag6. Sobre las cenizas, humeaiftes ain, de una
civilizaci6n indigena (maya, quiche, azteca, inca) que la violencia occidental
destruy6 en nombre de otra civilizaci6n, nacieron las colonies, florecientes pe-
ro debiles, objeto de todas las rapifias internacionales. Crist6bal Col6n en la
America toda, como Pedro Alvarez Cabral en Brasil quedaron esculpidos en
piedra, desafiando a los siglos con los colors de sus banderas. Pero las colo-
nias quedaban aisladas, frigiles e indefensas. Perdidas casi en la ruta de
los vientos, de la aventura y de la ambici6n. Fue el destine del Reyno de
Goatemala. %
En los siglos XVI y XVII comenzaron las incursiones filibusteras in-
glesas a las costas americanas. Primero buscaban simples guaridas; luego
supieron que era aquel un suelo propicio a su rapifia. La historic registra







el nombre de an bucanero escoc6s, Peter Wallace, quien parece que, a mq-
diados del siglo XVII resolvi6 buscar an asilo permanent y apropiado para
sus correrias. Y escogi6 el Golfo de Honduras, junto a un rio que fu6 la-
mado Wallis In su triste honor; precisamente en el territorio que mis tarde
Ilegaria a convertirse en el establecimiento britinico de Belice.
Es de justicia hacer notar que Inglaterra no sancionaba esos centros
de pirates ya que sus vandalismos eran cometidos precisamente a sus espal-
das y siempre a nombre particular. Poniindole termino a una de las nume-
rosas guerras entire Espafia e Inglaterra sobre tierras allende el Atlintico,
se firm el Tratado Godolphin (18 de julio de 1670), por el que Inglaterra
legalizaba sus posesiones en America, pero sin hacer menci6n algunA a Belice.
Ello era l6gico pues no tenia conocimiento sobre ese asilo filibustero ni mu-
cho menos derecho alguno sobfe 6l.
Pero, los pirates continuaban en sus incursiones en tierra firme, ahora
ya con el objeto de robar maderas, especialmente "palo de tinte" y "palo de
campeche", cuya importancia commercial era sobresaliente. Espafia consi-
der6 siempre esos actos como verdaderos ultrajes y se preparaba para expul-
sar definitivamente de su suelo colonial a los usurpadores.
Ya edtonces, Inglaterra, consciente de la importancia de tal comercio,
pretendia autorizaciones espafiolas para cortar las maderas y exportarlas. Asi
lo quiso hacer en el Tratado de Paz de Utrecht de 1713, insinuando se inclu-
yera en sus clausulas permiso de cortes; Espafia rechaz6 enirgicamente sus
pretensiones, lo mismo que en la Paz de Aquisgrin, Tratados de 1748 y adi-
cional de 1750.
El pacto de familiar provoca otra guerra entire Inglaterra y Espaiia, Io
que hace cambiar radicalmente la situaci6n. El Tratado de Paris de 1763, que
le pone trmino, legaliza los cortes ingleses de "palo de tinte" en el rio Wallis
(articulo 17), pero con rigurosa obligaci6n de destruir todas las fortificaciones
que hubieran hecho en el territorio. Lejos de constituir una cesi6n de sobe-
rania, este Tratado fue una consolidaci6n expresa de la soberania de Espafia,
ya que no era sino el instrument por el cual se concedia a Inglaterra una
simple autorizaci6n para cortar maderas en un area determinada entire los
rios Nuevo y Wallis.
En su magnifico studio sobre la controversial angloguatemalteca sobre
Belice, el doctor Roberto Piragibe da Fonseca, respect al Tratado que comen-
tamos, dice: "Hasta el aio de 1763 Gran Bretafia no posey6 ningin estable-
cimiento formal en el extreme septentrional de la America Central, region
entonces integrante del imperio espafiol. En la misma fecha obtuvo Gran
Bretafia de Espafia concesidn para que sibditos de su majestad britinica, a
titulo de colonos, se establecieran en la bahia de Honduras".

Tratados de 1783 y 1786
La rivalidad angloespaiiola continuaba furiosa. El pacto de familiar
hace estallar una nueva -que es ya antigua- guerra (1779) concluida por
el Tratado de Versalles, firmado por Carlos III de Espafia y Jorge III de
Inglaterra, en septiembre de 1783. Por este Tratado la soberania de Espafia







sobre Belice se afianza aun mis, ya que so articulo 69 renueva la concesi6n
de cortes de madera hecha en el pacto anterior, edtableciendo limits territo-
riales indelebles a las actividades de los sfbdites ingleses, "bien entendido
que estas estipulaciones no se considerarin como derogatorias en cosa alguna
de los derechos de su soberania" (de Espaia).
Por el Convenio de Londres de 14-de julio de 1786, los limits de la
concesi6n se amplian hasta el rio Sibun. Esta convencidn se lev6 a cabo,
con el objeto de explicar, ampliar y hacer efectivo io estipulado en el articulo
69 del Tratado de 1783.
Es precise detenerse en estos pactos de 1783 y 1786 pues constituyen el
inico titulo inglis que justifica su presencia en Belice durante la epoca co-
lonial.
La figure juridica de la ocupaci6n como medio de adquirir en derecho
international, debe descartarse en este Caso en forma absolute: aun bus-
cindola no aparece por ningin lado. En efecto, falta el element fundamental:
la posesi6n real y efectiva de un territorio que no tenga duefio; el dominio
espafiol sobre Belice, como hemos visto, es incontrovertible. Pero creo in-
necesario extenderme sobre .el tema, pues el Tratado de 1783 y la Convenci6n
de 1786 son mis elocuentes que cualquiera argumentaci6n; por medio de ellos
Espafia otorg6 a Inglaterra concesi6n usufructuaria sobre un territorio de
su propiedad exclusive (que de otro modo no podia concederlo en uso) abar-
cando una zona de seis mil kil6metros cuadrados aproximadamente, demar-
cada dentro de limitss indelebles", expresamente sefialados entire los rios
Hondo y Sibin. El objeto de la concesi6n asimismo era determinado y rela-
tivo: concede facultad a los sibditos ingleses para dedicarse exclusivamente
al corte de maderas, con prohibici6n terminante de ejercer cualquiera otra
actividad agricola, industrial o commercial, y prohibici6n expresa tambi6n de
rebasar los limits sefialados, construir fortificaciones, instalar gobterno o
mantener tropas; funcionarios espaiioles, ademis, se reservaban el derecho
de practical' visits peri6dicas al territorio con el fin de atestiguar si se cum-
plian las estipulaciones. Y la concesi6n (valga la repetici6n) "jamis habria
de considerarse como derogatoria en cosa alguna de los derechos de la sobe-
Srania espafiola".
El Gobierno de Guatemala ha sostenido que esta concesi6n precaria
fue el fnico titulo que tuvo Inglaterra durante la apoca colonial que explicara
su permanencia en el territorio de Belice.


Tratados de 1802 y 1814

Tratindose de poner en prictica el Convenio de 1786, surgieron ya
los primeros motives de queja contra el abuso inglis, que, en forma osten-
sible, violaba las cliusulas del compromise. A las guerras tradicionales se
sucede una mis, esta vez entire Inglaterra de un lado y Espafia y Francia del
otro. Es en 1796. Durante su transcurso ocurri6 un hecho de armas, cuyas
proporciones no s61o se ha querido exagerar sino alterar profundamente sus
consecuencias. El Gobernador espafiol de YucatAn, O'Neil, dispuso desalo-
jar por la fuerza a los ingleses de Belice y organizando una flota se acerc6 al







establecimiento, pero tan pronto como fueson cruzados los primeros disparos
de cafi6n, abandon el campo de batalla sin\haberla iniciado siquiera. ePru-
dencia? Miedo? (Previsi6n? LOrdenes?... Se ignora, pero lo cierto es que
la opinion inglesa ha pretendido considerar este hecho como conquista que
le atribuye derechos sobre ei territorio. La ocurrencia es tan peregrina que
no merece mayores comentarios. Ademas, aqui como en el caso de la supues-
ta ocupaci6n, se suceden Tratados que vienen a puntualizar elocuente y ni-
tidamente las realidades. En efecto, por el articulo IV del Tratado de Amiens
(25 de marzo de 1802) que puso fin a esa guerra, Inglaterra restitaye todas
sus colonies y posesiones en America, except la Isla Trinidad quepasa defi-
nitivamente a sus dominios. Significa, por consiguiente, que por este Tratado
los usufructuarios ingleses en Belice pierden los titulos de 1783 y 1786, que-
dando en consecuencia en categoria de simples detentadores.
En 1804 entran en guerra Francia e Inglaterra. Espafia, siguiendo su
trayectoria de siglos, declara la guerra a Inglaterra. La ambici6n napole6nica,
sin embargo, pronto la hace retractarse de su actitud, firmando con Inglaterra
un Tratado de Alianza y Comercio. Es el Tratado de Madrid de 24 de agosto
de 1814 que restituye las cosas al estado anterior a la iltima guerra, revali-
dando los Tratados de 1783 y 1786. Belice vuelve a ser entonces un simple
usufructo concedido por Espafia a Inglaterra para el corte de maderas exclu-
sivamente. El propio gobierno britanico lo consider como un "establecimien-
to para ciertos fines -cortes de madera- bajo la protecci6n, pero no dentro
del dominio de la Corona britinica", segfn expresi6n terminante de las leyes
del Parlamento ingles de 1817 y 1819.
Y aqui desaparece Espafia del scenario americano, dejando, es cierto,
su milagrosa huella cultural. Una de las parties contendientes se transform:
es Centro America, la joven federaci6n de Estados.


Independencia de Centro America

El 15 de septiembre de 1821 es una fecha que hace cambiar la situaci6n
juridica inglesa respect a Belice. Al proclamarse en ese dia la independen-
cia de la Capitania General de Guatemala, se constituyo la Repiblica de Cen-
tro America, una federaci6n de Estados, que extendia su jurisdicci6n a todo el
territorio que antes formaba la provincia espafola. En consecuencia, la fede-
raci6n centroamericana deviene heredera del Area total de la concesi6n h'echa
por Espafia a Inglaterra, derechos de soberania reservados en 1783 y 1786.
Ahora bien, estos pactos angloespafioles eran res inter alias actze para
Centro America. Es doctrine que ha consagrado el Derecho Internacional, el
que los Estados surgeon a la vida independiente libres de los compromises
contraidos por el soberano anterior; no se exige a los Estados que cumplan
lo que ellos no han pactado. La misma doctrine international sustenta que
los Tratados se extinguen por "formaci6n de nuevo Estado por segregaci6n".
La independencia centroamericana hizo caducar pues, automiticamente, los
pactos angloespafioles de 1783 y 1786 sobre Belice. Esta afirmaci6n esta res-
paldada por la incontrastable autoridad del Derecho Internacional, en su
prictica y doctrinariamente.







El articulo 59 de la Constituci6n Federal de Centro America, de 22 de
noviembre de 1824, establece: "El territorio de la Republica (Centro Ame-
rica) es el mismo que antes comprendia el antiguo Reyno de Guatemala". Y
la Constituci6n del Estado de Guatemala, de 11 de octubre de 1825, especifica
el territorio sobre el cual ejerce su soberania, comprendiendo toda la region
norte de lo que fuera el antiguo reino de Guatemala, incluyendo Belice. Claro
es que no aparece una demarcaci6n especial para este territorio, pues estando
el Estado dividido en siete departamentos, Belice estaba comprendido dentro
de uno de ellos.
Desgraciadamente la Federaci6n Centroamericana se deshizo y fueron
constituidas las Repiblicas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua
y Costa Rica, con la jurisdicci6n territorial que les correspondia respectiva-
mente como divisions administrativas de la Capitania General durante la
Colonia.
La carta fundamental de division y limits entire las antiguas colonies
espafiolas y portuguesas en America fue el uti possidetis, sancionado implici-
tamente y puesto en prictica en la inmensa extension del nuevo mundo.
Todos los derechos sobre el territorio de Belice, que por la Independen-
cia habian pasado a la Repiblica Federal de Centro America, al disolverse
6sta en 1838, natural y legalmente correspondent a la Repfblica de Guatemala,
en virtud del ati possidetis. El resto de las republicas centroamericanas
ban estado de entero acuerdo sobre el particular. Y por si esta doctrine no
fuera suficiente existen otras (teoria de la vecindad, doctrine europea "de la
contigiiidad", doctrine norteamericana e inglesa "de la continuidad") que
fundamental incontestablemente el derecho guatemalteco sobre el territorio
de Belice.
Pero Inglaterra continue en sus avances hacia el interior de tierra
fire. Su respaldo no era sino su fuerza y la debilidad e impotencia del
nuevo Estado que habia nacido al mundo y que se encontraba balbuceando
su organizaci6n political y administrative. El Gobierno de Guatemala hace
esfuerzos por colonizar la parte norte de la Repfblica, a pesar de todos los
obsticulos y de las dificultades internal y externas por que atravesaba. Pero
los colonos ingleses estorbaban sistematica y maliciosamente sus intentos.
Las concesiones para explotaciones forestales concedidas por Guatemala res-
petan sin embargo, los limits de los permisos ingleses de 1783 y 1786.
El panorama de Centro America era tragico. Su situaci6n, ca6tica.
Atravesaba por un period critic, que resolveria su destino. Se envolvia
en una absurda guerra civil, que pronto romperia la Federaci6n. Al mismo
tiempo Inglaterra se introducia en los riquisimos territories del norte de
Guatemala. Y los linderos de 1783 y 1786, aquellos limitss indelebles" no
significaban sino letra muerta para el advance inglis. Y ya esa region era
poco para su ambici6n: extendia su garra por toda Centro America. Pre-
tende asegurarse la construcci6n del canal interoceinico por Nicaragua; ocu-
pa las islas de la Bahia de Honduras; las costas atlanticas de Nicaragua
quedan bajo su protectorado, mediante la farsa de un convenio con el Rey
indigena de la Mosquitia. Los Estados Unidos de Norteamirica no podian
permanecer indiferentes, no veian con buenos ojos la penetraci6n inglesa






progresiva en tierras de Centro Am6rica, sobre todo en relaci6n al proyectado
canal que pondria en comunicaci6n Atlantico y Pacifico. Los Estados Unidos
intervienen:

Tratados Clayton-Balwer (1850) y DaUas-Clarendon (1856)
Desde 1823 vigorizaba la Doctrina de Monroe como una defense de
America contra la ambici6n del viejo mundo. El 19 de abril de 1850 el Secre-
tario de Estado de los Estados Unidos de Norteamirica, Mr. John M. Clayton
y el Ministro de S. M. Britinica en Washington, Mr. Henry Lytton Bulwer,
firmaron un Tratado por el que sus respectivos gobiernos se comprometian
a asegurar la neutralidad y libertad de un canal entire ambos oc6anos, por
la via del rio San Juan de Nicaragua y utilizando los lagos de ese mismo
pais.
La opinion pfblica y el Departamento de Estado de Wishington inter-
pretaron el Tratado como una garantia de independencia de los paises de
Centro America, ya que estipulaba expresamente: "Los Estados Unidos y la
Gran Bretafa se comprometen a no tomar, usar, ocupar, ni ejercer dominion
sobre part algana de la America Central, de aqui en adelante y para siempre,
asi como a no tener control exclusive sobre el canal proyectado, ni a mante-
nerlo". En virtud de este Tratado, Inglaterra se obligaba asimismo a des-
ocupar la Costa de la Mosquitia y las islas de la Bahia. Pero Mr. Clayton
admiti6 la reserve de Inglaterra que exceptuaba a Belice de la desocupaci6n,
con lo que, aunque el problema para Guatemala mejoraba ostensiblemente,
pues la prohibici6n de ocupaci6n de territorio centroamericano era expresa,
el conflict continuaba pendiente.
Precisamente el caso del establecimiento britinico en Belice, en rela-
ci6n con el Tratado, provoc6 una tal diferencia de interpretaciones del mismo,
que Ilegaron a ponerse tirantes las relaciones anglonorteamericanas. Fut
entonces cuando se firm entire los Estados Unidos e Inglaterra el Tratado de
17 de octubre de 1856, suscrito per Earl de Clarendon, principal secretario
de Estado para los asuntos extranjeros de Su Majesfad Britinica y Mr.
George Miffin Dallas, enviado extraordinario y ministry plenipotenciario de
los Estados Unidos. El articulo segundo (adicional) del Tratado, llamado Tra-
tado Dallas-Clarendon, esti redactado en la siguiente forma:
"1.---Que el establecimiento de Su Majestad Britinica, Ilamado
Belice u Honduras Britinica, en las costas de la Bahia de Hon-
duras, limitado al norte por la provincia mexicana de YucatAn y
al sur per el rio Sarstin, no estuvo ni esta comprendido en el tra-
tado celebrado entire ambas Partes contratantes el 19 de abril de
1850; y que los limites.del mencionado Belice al occidente como
existian el 19 de abril de 1850, de ser possible, serin establecidos y
fijados por tratado entire Su Majestad Britanica y la repfiblica de
Guatemala, dentro de dos aflos del cambio de ratificaciones de este
instrument, y que tales fronteras y limits no serin ensanchados
en ningin tiempo."
El atrevimiento de este inciso raya en el absurdo. ( C6mo es concebible
que en pleno siglo XIX dos naciones civilizadas -las que mis- pacten acer-








ca de la soberania de territories pertenecientes a una tercera? Y esta tercera,
la victim propiciatoria, ni siquiera es notificada... Le cedo el comentario al
distinguido jurista brasileio Piragibe da Fonseca: "el articulo II (adicional)
del Tratado de 1856 contiene imposicidn que hiere el buen sentido, menos-
precido que atenta contra la comitas gentium y advertencia que no nos atreve-
mos a clasificar;, los limits se fijarinl"como existian el 19 de abril de 1850"
(imposici6n); los limits se fijarin por tratados entire Su Majestad Britinica
y Guatemala "de ser possible" (menosprecio); los mencionados limits "no
deberin ensancharse en ningin tiempo" (advertencia)"... Esta ultima "la
encontr6 ciertamente el Foreign Office, despuis de haber meditado mejor,
bien imprudente, una vez que, para el caso, era como si Inglaterra se hubiera
advertido a si misma". (Questao de Belice, p. 144.) Realmente se trata de
un caso ins6lito, de una monstruosidad. O quizis el destiny, otrora, de los
paises pequefios.
Convencidn anglogaatemalteca de limits de 1859.
El advance ingl6s sobre tierras guatemaltecas continuaba lento pero in-
contenible; poco a poco el riquisimo territorio del Atlantico y del norte iba
pasando a sus dominios. Al propio tiempo, Centroamirica, como antes lo
dijimos, se envolvia en la tragedia oscura y sin sentido de sus guerras civiles,
maldici6n que ha asolado Am6rica. La pirateria desencadenaba su furor y
acosaba a las dbbiles naciones. Y por si todo esto fuera poco, hasta los mis-
mos Estados Unidos de Norteamirica constituian una amenaza de expansion
imperialist. Para Guatemala se tornaba vital un arreglo de limitse" con
Gran Bretafia, que detuviera la penetraci6n en su suelo. Consciente de la
hora de angustia per la que atravesaba, tenia que enfrentarse a un trigico
dilema: resignarse a perder parte de su territorio y poder seguir viviendo, o
ver arrebatadas sus mayores y mis ricas zonas, vertebras de su economic
future. Pero sus gestiones de arreglo se estrellaban ante la indiferencia
consciente de Inglaterra. Asi las propuestas de Don Juan de Francisco Mar-
tin, plenipotenciario de Guatemala ante el Gobierno de Su Majestad en 1856
y luego su memorandum de protest ante el Canciller Clarendon (Libro
Blanco). Fue precisamente en esas circunstancias cuando tuvieron lugar los
mencionados Tratados Clayton-Bulwer y Dallas-Clarendon.
El plazo de dos aflos fijado en el ultimo de los pactos habia transcu-
rrido sin que los limits con Guatemala fueran determinados. Fu6 entonces
cuando Inglaterra envi6 a Guatemala a Mr. Charles Lennox Wyke, quien Ile-
vaba ya redactado un proyecto de limitse" entire el establecimiento britinico
de Honduras y la Repuiblica de Guatemala. Por supuesto, en 61 no se men-
cionaba en lo absolute cosa semejante a compensaci6n que debia pagarse a
Guatemala por la, "cesi6n" que en esa forma haria de suelo genuinamente
suyo. Buen cuidado habia en evitarlo; estando vigente el pacto Clayton-Bul-
wer, por el que se habian comprometido solemnemente los Estados Unidos y
Gran Bretaia a no ocupar region alguna de Centroambrica, mal podria en
un Tratado entire Guatemala e Inglaterra hacer figurar en su texto palabras
como "cesi6n de territorio" o "compensaci6n". En realidad, esto era la esen-
cia del tratado que se queria imponer a Guatemala y como en realidad su-







cedi6. Las instrucciones que levaba el sefor Lennox Wyke eran claras a ese
respect, las que fueron mostradas confidencialmente al Ministro de Relacio-
nes Exteriores de Guatemala y Negociador del Convenio, Don Pedro de Ay-
cinena. Pero el Negociador, en nombre del Gobierno de Guatemala exigia
el reconocimiento por parte de Gran Bretafia de los derechos que, ante la
necesidad imperiosa, estaba dispuesto a ceder; el Negociador sostuvo con
firmeza que sin dicho reconocimiento la Convenci6n no seria firmada. Des-
pues de arduas discusiones, vacilaciones y regateos, se convino en agregar al
texto del Tratado el articulo VII, que contenia, aunque disimulada, una cliu-
sula compensatoria por el sacrificio de suelo guatemalteco.

Asi fue como el 30 de abril de 1859 fue firmada la Convenci6n lamada
de limitse" entire Guatemala y Gran Bretafia, por medio de los plenipoten-
ciarios Aycinena y Lennox Wyke, en nombre del Presidente de la Republica
de Guatemala y de Su Majestad la Reina del Reino Unido de la Gran Bretaia
e Irlanda, respectivamente. SegiTn el texto de la Convenci6n, ambas parties re-
conocieron y fijaron los limits del territorio de Belice. El territorio objeto del
Tratado estaba comprendido entire los rios Hondo y Sarstin, con una exten-
si6n de mis de 22,000 kil6metros cuadrados, reconociendo Guatemala la so-
berania inglesa sobre toda su extensi6n. Por obra y gracia de este Tratado
la concesi6n caducada de usufructo sobre una zona de 6,000 kil6metros cua-
drados se convirti6 en pleno derecho de soberania de Inglaterra sobre una
extension de 22,000 kil6metros cuadrados, a costa de la integridad territorial
de la Repiblica de Guatemala.
El sacrificio estaba consumado. Sin embargo Guatemala consigui6 la
inclusion de la clausula contenida en el articulo VII, que es justamente la
que, con el transcurso de los afios, ha salvaguardado el derecho y la soberania
guatemalteca sobre Belice. Quizas en medio de la debilidad del Gobierno que
permiti6 una cesi6n de esa naturaleza, aparezca en su favor la habilidad di-
plomitica que, a traves del tiempo, vendri a salvar la integridad del territorio
de la Repfiblica de Guatemala. Su texto es el siguiente:

"VII.-Con el objeto de llevar a efecto practicamente las miras
manifestadas en el preimbulo de la present convenci6n para me-
jorar 'y perpetuar las amistosas relaciones que al present existen
felizmente entire las dos altas parties contratantes, convienen en
poner conjuntamente todo su empeio, tomando medidas adecuadas,
para establecer la comunicaci6n mis ficil (sea por medio de una
carretera, o empleando los rios o ambas cosas a la vez, segin la
opinion de los ingenieros que deben examiner el terreno) entire el
lugar mis convenient de la costa del Atlintico cerca del estable-
cimiento de Belice y la capital de Guatemala, con lo cual no podrin
menos que aumentarse considerablemente el comercio de Inglaterra
por una parte, y la prosperidad material de la repfiblica por otra:
al mismo tiempo que quedando ahora claramente definidos los li-
mites de los dos paises, todo ulterior advance de cualquiera de las
dos parties en los territories de la otra, sera eficazmente impedido y
evitado en lo future."








La vaguedad de los terminos del articulo transcrito, disimulando lo
mis possible la cesi6n de territorio, se volvia imperiosa para Gran Bretafia,
que como hemos visto, habia asumido solemne compromise de no ocupar re-
gi6n alguna de Centroamirica. Con todo significaba para ella obligaci6n
precisa. El articulo VII era parte integrante de la Convencidn y conseguia
para Guatemala una via de comunicaci6n con el Atldntico, cuya existencia
era una necesidad de su comercio y sobre la que se hacia descansar su pro-
greso future.
Que el articulo VII del Convenio de 1859 es una cliusula compensa-
toria por la cesi6n de territorio hecha por Guatemala en favor de Gran Bre-
tafia no cabe duda alguna. Todos los autores y los internacionalistas que
han estudiado el tema asi lo prueban con brillante documentaci6n y s6lidos
arguments. A ellos me remito. Debo decir, sin embargo, con el Libro
Blanco de Guatemala que, aun suponiendo (sin admitirlo) que los pactos
angloespaiioles de 1783 y 1786 hubieran dado a Inglaterra soberania sobre
la region comprendida entire los rios Hondo y Sibin -objeto de las concesiones
usufructuarias- la Convenci6n de limits s61osa esa region podria haber
alcanzado. No sucedi6 asi, sin embargo: por la Convenci6n de 1859 Gua-
temala renunciaba a enorme extension territorial comprendida entire el rio
Sibin, hasta el rio Sarstin, y fue este hecho precisamente lo que oblig6 a
Inglaterra a insertar el articulo VII que venia a ser, con toda propiedad y today
16gica, la cliusula compensatoria. Las cartas geograficas -inglesas en su
mayoria-evidencian que el rio Sibin era el limited de las concesiones de cor-
tes de madera otorgadas por el soberano espafiol a Inglaterra. De no admitir el
articulo VII como compensatorio, seria inexplicable el hecho de figurar en
una convenci6n puramente limitrofe una disposici6n por la que una de las
parties -Gran Bretafia- se comprometia a realizar una obra piblica -cons-
trucci6n de via- en pais extranjero (Guatemala).

j.as conversaciones previas a la firma del Tratado, las notas posterio-
res cruzadas entire las respectivas cancillerias, los mismos debates en la CA-
mara inglesa, etc., atestiguan de modo indudable el caricter compensatorio
que quiso dirsele al articulo VII. (El Libro Blanco de la Secretaria de Rela-
ciones Exteriores de Guatemala consigna todos los documents al respecto)
No citari aqui sino una sola prueba, aunque muy elocuente: el propio Nego-
ciador ingl6s del Tratado, Mr. Lennox Wyke, en informed dirigido a su go-
bierno el mismo dia de la firma del Tratado, 30 de abril de 1859, dice tex-
tualmente:
"Fu6 evidence que mis negociaciones fracasarian, a menos de
dar con plan por el cual hallara el Gobierno de Guatemala algin
halago para convenir en mis terminos... Concebi la idea de que la
compensaci6n que reclanmba, de algin modo podria darse si la
ayudAbamos a la construcci6n de carretera practicable al puerto
de Izabal, en la costa atlintica, mediante la cual se reanudarian las
antiguas relaciones comerciales con Belice, y ambas parties con-
tratantes se beneficiarian mutuamente, sin que ninguna de ellas
pareciera recibir favor de la otra".







Como hemos visto, la sombra del Tratado Clayton-Bulwer se erguia
amenazadora sobre las expansiones inglesas en Am&rica. Era precise, pues,
encontrar el disfraz que burlaria las prescripciones del tratado anglonortea-
mericano de defense de America. El articulo VII de la Convenci6n de 1859,
a costa de la buena fe, situaci6n precaria y debilidad guatemaltecas, fue la
formula de salvaci6n para el dominion britinico en America Central.

Espirita del Tratado de 1859

Guatemala depositaba integra su confianza en la fe inglesa, en el res-
peto a la palabra empefiada y en la traditional caballerosidad britinica.
Es principio juridico aceptado universalmente que en ia interpretaci6n
de contratos y de tratados priva la intenci6n de las parties sobre el texto literal,
el espiritu sobre la letra. La Jurisprudencia international, por otra parte,
asi lo confirm con infinidad de ejemplos. En la primer parte de este estu-
dio tuvimos oportunidad de estudiar algunos casos iiustrativos sobre esta
material. Pero para penetrar al fondo del Tratado de 1859 y encontrar su
espiritu es precise acercarse*a los bastidores del teatro en que fue concluido,
lo cual no lo podria realizar un procedimiento simplemente juridico sobre
la material.
En su memorandum, el ministry Aycinena, Negociador del Convenio,
consigna: "Al entregarle el tratado -al negociador ingles- firmado y ratifi-
cado por el Presidente, se le pidid alguna constancia de la inteligencia que
los negociadores dibamos al articulo, y no crey6 necesaria esta precauci6n,
protestando, bajo su palabra de honor mis sagrada, que si el tratado nd era
aceptado por el Ministerio ingles, tal cual lo entendiamos los dos, despues
de hacer A1 las explicaciones oportunas, lo devolveria y quedaria sin efecto".
La claridad de estas palabras es luminosa. va que encierran integro el espiritu
del Tratado de 1859, velado por las apariencias. El ministry Aycinena, sien-
do el un caballero y acostumbrado a cumnplir su palabra de honor, crey6 en
la britinica caballerosidad y confi6 en ella. Despues de la firma y ratificacidn
del Tratado, el Foreign Office dirigi6 al Gobierno de Guatemala calurosas ex-
presiones de agradecimiento. Por qua? Cuando dos naciones firman una
simple convenci6n de limits, Ltiene alguna de ellas algo que agradecer a la
otra? Diferente es la situaci6n, cuando en ese tratado "limitrofe" se ha cedi-
do una parte del territorio de una de las naciones.

Ejecuci6n del Tratado de 1859
Muy pronto comenzaron las evasivas y los obstaculos puestos por
Gran Bretafa al cumplimiento integral del Tratado, en lo que a la clAusula
compromisora se referia. El ingeniero ingl6s Enrique Wray elabor6 un pro-
yecto de presupuesto sobre el camino contenido en la obligaci6n del articulo
VII, el cual ascendia a la suma de 150,000 lo que pareci6 excesivo al Foreign
Office. Al mismo tiempo se inici6 la demarcaci6n de limits de acuerdo con
el Tratado, la que fu6 interrumpida por los funcionarios ingleses destinados
al efecto, en mayo de 1861. Se inicia entonces un penoso regateo entire las
cancillerias sobre el monto del camino en future construcci6n, discusiones







que culminan con la declaratoria de Inglaterra de verse imposibilitada de
cumplir con lo estipulado en el articulo VII. Siendo objeto de acres censuras,
el ministry Aycinena respondia: "I Hasta d6nde puede y debe un hombre ser
cubierto de ignominia por el hecho de confiar en la palabra de honor mas
sagrada de un plenipotenciario inglis y por deferir al honor de una naci6n
grande y civilizada el cumplimiento de un compromise?"
Se reanudan entonces las pliticas, ahora ya con el objeto de sustituir
el articulo VII por otra conveaci6n que fuera accessible al cumplimiento per
parte de Gran Bretafia. Al ministry Aycinena se le pregunta en "Carta privada
confidential" si "Encontraria tentadora la suma de libras esterlinas 25,000 sin
ningfn compromise para el Gobierno en cuanto a su uso" (Libro Blanco,
p. 218). Jose Luis Mendoza en su obra "Inglaterra y sus pactos sobre Belice"
asegura que "el canciller rechaz6 indignado la humillante tentaci6n que mos-
traba claras intenciones de soborno" (p. 164).

Convenci6n de 1863 y dectaraci6n britfnica de cadacidad del articalo VII

Despuis de largas y complicadas gestiones del plenipotenciario de Gua-
temala en Londres, senior Francisco Martin y de notas de las cancillerias
respectivas, se firm en Londres la Convencidn complementaria de 5 de agos-
to de 1863. Por obra de esta convenci6n, suscrita por el senior Martin y Sir
Charles L. Wyke, el articulo VII del Tratado de 1859 desaparecia siendo sus-
tituido por la suma de 50,000 a favor de Guatemala, obteniendo Inglaterra
en consecuencia "pleno y complete descargo y finiquito de todas las obliga-
ciones". Las condiciones de pago estipuladas y los plazos fijados para ello
eran de tal manera dristicos, que probablemente hubiera dado lugar a resci-
ci6t del nuevo convenio sin haberse realizado pago alguno.
El Gobierno de Guatemala ratific6 la Convenci6n de 1863 el 11 de
noviembre de 1865, esto es, mis tarde del plazo estipulado para ello, pero den-
tro de la pr6rroga que habia obtenido ticita aquiescencia britinica. Las in-
numerables dificultades que se presentaban en la joven Repiblica distraian
per complete su atenci6n. Inglaterra no ratific6 la Convenci6n, aduciendo
las siguientes excusas: que Guatemala no habia ratificado a tiempo, que la
obra de una carretera no tenia interes para ella y que el Parlamento no vo-
taria la suma de 50,000. Es preferible omitir comentarios sobre estas inaudi-
tas consideraciones. Y por si todo ello fuera poco, Gran Bretaia declare:
que, en consecuencia a la no ratificaci6n a tiempo de la Convenci6n de 1863
por Guatemala, quedaba libre de compromises, hacia ella, y cancelado y sin
valor alguno el articulo VII del Tratado de 1859. Desde luego el resto de los
articulos de este iltimo Tratado, o sea la cesi6n de Belice, continuaba en pleno
vigor para ella. "He aqui, pues -dice al respect el canciller Aycinena- que
la no ratificaci6n de un tratado suplementario es tomada como causa para
considerarse exonerado el gobierno britinico del cumplimiento de un articulo
de la convenci6n principal. Verdaderamente es inadmisible: creo que no
podri citarse una sola autoridad en derecho international que establezca la
doctrine de que por el hecho de no haberse consumado una negociacidn que
tuviera por objeto aclarar y detallar la manera de cumplir una estipulaci6n






sustancial de un tratado solemnemente ratificado, caduque esta estipulaci6n
y queden vigentes las demis del mismo convenio. Lo natural en tales cases
es que las cosas vuelvan al stafa quo anterior; es decir, pendiente de nueva
negociaci6n la aclaraci6n del articulo del tratado principal y subsistente la
necesidad de procurarla, si se quieren cumplir, como debe suponerse, leal-
mente y de buena fe los compromises internacionales de un contrato revestido
de todas las formalidades que pueden hacerlo respectable" (Libro Blanco,
p. 303).

Guatemala protest con toda su enirgica impotencia, reserve terminan-
temente sus derechos y continiua exigiendo el cumplimiento integro del Tra-
tado de 1859. Este cumplimiento integro no era sino la minima obligaci6n
que recayd en Gran Bretafa, o sea el articulo VII, ya que el resto del arti-
culado --cesi6n de Belice- tuvo cumplimiento (desde tiempo inmemorial,
conste) ipso fact. La extensa documentaci6n sobre el process, tanto bri-
tanica como guatemalteca, demuestra que recae exclusivamente sobre Gran
Bretafia la culpa de no haberse cumplido con la clausula que contenia el com-
promiso de construir una carretera, de imprescindible utilidad para Gua-
temala.

Gesfiones de arreglo pacifico

Ante el fracaso de sus esfuerzos para legar a una solucidn equitativa
y just del conflict, Guatemala inicia gestiones para someterlo a arbitraje.
Debe decirse que dichas gestiones las viene proponiendo desde 1869. En el
afio de 1880 Inglaterra "no admite que exista fundamento alguno para so-
meter la cuesti6n a arbitraje". Qui puede hacer Guatemala en ocasiones
tales? Reservar terminantemente sus derechos, como lo hizo entonces, come
lo sigui6 haciendo, y como continue hasta la fecha. Adhesi6n absolute a la
justicia y a los medios pacificos, menguado procedimiento por ineficaz. Tra-
gico destine del dibil: protestar, como si eso compensara los dafos materials
y morales de las usurpaciones.
En 1933 Inglaterra require de Guatemala el acuerdo para proceder al
amojonamiento de fronteras. Guatemala exige como condici6n previa indis-
pensable para aprobar las operaciones y reconocer la linea demarcadora, el
cumplimiento integral de la Convenci6n de 1859, o 'sea, el cumplimiento por
parte inglesa, de su obligaci6n encerrada en el articulo VII del pacto. A ello
responded sorpresivamente Gran Bretafia: "LPara qui hablar del camino am-
bicionado en 1859 si Guatemala, desde 1908, cuenta con ferrocarril al Atlin-
tico?" Esta argucia tiene, por supuesto, un fondo de verdad: la falta de cum-
plimiento inglks de sus obligaciones en lo que respect al articulo VII del
Tratado de 1859 impuso a Guatemala el gasto de construir por si sola un fe-
rrocarril que uniera la capital con su costa atlantica. La necesidad no concede
plazos ni admite demoras. Cincuenta afips estuvo Guatemala privada, con
inmenso perjuicio de su comercio y de su economic, de la via de comunica-
ci6n prometida por Gran Bretaia en compensaci6n de la soberania cedida
sobre el territorio de Belice. Con este hecho la cuesti6n cambia de aspect:
la inauguraci6n del ferrocaril en 1908, uniendo la costa atlantica con la capi-







tal de Guatemala, transform la obligaci6n inglesa de "construir" la via en la
obligaci6a de daiuos y perjnicios, indemnizaci6n por su falta de cumplimien-
to de las express estipulaciones que recaian sobre ella, a tenor del Tratado
de 1859.
Consecuencia de la fire actitud del Gobierno de Guatemala, la demar-
cacidn territorial sobre Belice se practice unilateralmente por funcionarios
ingleses, lo que descarta cualquier suspicacia de consentimiento ticito.

En 1937 Inglaterra atepta, por primera vez, someter a arbitraje la con-
troversia. Guatemala, deseando que el Arbitro tuviera absolute amplitud de
criteria y tomando en consideraci6n que en la historic del asunto existe
una series de aspects y de problems ajenos a la material estrictamente ju-
ridica, prefiere un Arbitro personal a una corte de justicia. Propone enton-
ces para tal finalidad la persona del Presidente Roosevelt. Inglaterra pre-
tende sustituir el Arbitro personal por la Corte de Justicia de La Haya, la que
examinaria la controversial desde un punto de vista exclusivamente juridico,
lo cual significa una base parcial de juzgamiento. Por tal discrepancia de
pretensiones, no se pudo Ilegar a soluci6n alguna y en consecuencia la contro-
versia confinu6 con su aspect de hecho.
El Gobierno inglis por medio de su representante diplomitico en Gua-
temala, en nota de 3 de marzo de 1938, en respuesta a nuevas proposiciones
guatemaltecas de arbitraje, cerr6 toda discusi6n del asunto, dAndolo por ter-
minado, y hacienda responsible al Gobierno de Guatemala por incidents que
pudieran surgir del desconocimiento de la frontera inglesa de Belice. Esta
nota tuvo por parte de la cancilleria de Guatemala la respuesta que merecia.
Pero ya aqui cambia de nuevo, esta vez radicalmente, el aspect del litigio.
Entramos asi a su tltima fase.


Cadacidad del Tratado do 1859

En sesi6n de la Camara de los Comunes, de 16 de mayo de 1862, el re-
presentante Fitzgerald, a prop6sito del asunto Belice, sostuvo que si el gobier-
no ingles dejaba incumplida la clAusula compromisoria, automaticamente ca-
ducaria la convenci6n. (Libro Blanco, piginas 186/188.)
Los Consejeros juridicos de la Corona, James, Herschell y Deane rin-
dieron informed sobre el asunto Belice a 12 de agosto de 1884. Una de sus
parties reza asi: "Podemos agregar que, suponiendo ain en vigor la obligaci6n
contraida por el articulo VII, Guatemala podria, por supuesto, insistir en que,
como hubo quebrantamiento de ella por el Gobierno de Su Majestad, Gua-
temala corresponderia rehusando observer las demis obligaciones de la con-
venci6n, aun cuando istas no tuviesen conexi6n con el articulo VII" (J. L.
Mendoza, p. 211).
Que sean estos dos ejemplos simples antecedentes de la postura 16gica
y de justicia que Guatemala adopt.







El Gobierno de Guatemala decara la cadacidad de la Convenci6n de 1859

En favor de esta actitud militan los siguientes motives fundamentals:

a) La doctrine y la prActica del Derecho Internacional, que reconoce
-con general adhesi6n- la caducidad, por violaci6n o incumpli-
miento, de un tratado;
6) Los esfuerzos iniitiles realizados por Guatemala durante mis de
80 afos, para lograr el cumplimiento integral de la Convenci6n de
1859;
c) El fracaso de todas sus gestiones de arreglo pacifico y el rechazo
de sus propuestas para ilegar a un arbitraje con amplia y just
base;
d) Finalmente, la comunicaci6n del gobierno ingl6s de fecha 3 de mar-
zo de 1938 -antes referida- que viene a constituir un verdadero
impasse en las negociaciones pacificas.
"Ante la declaraci6n de Gran Bretafia, ante los hechos ya ocurridos,
puede (Guatemala) a su vez -dice el ilustre internacionalista argentino doc-
tor Isidoro Ruiz Moreno sostener que ha caducado no solamente el con-
venio suplementario de 1863, sino tambi6n el Tratado de 1859, por incumpli-
miento de la otra part; y en tal caso, formular la protest consiguiente y la
reserve de sus derechos a la totalidad del territorio de Belice." En igual forma
que el distinguido jurista argentino, se pronuncian el resto de los internacio-
nalistas que han tratado el asunto.
Desde el afio de 1884 Guatemala habia planteado la cuestl6n de la
caducidad y reservado terminantemente sus derechos a la soberania del terri-
torio de Belice. Era la obligada consecuencia de enfrentarse a la realidad de
la violaci6n sistemitica de la Convenci6n de 1859, por part de Gran Bretafa.
La cuesti6n de la caducidad, que con el devenir de los acontecimientos
se habia tornado imperiosa para Guatemala, cobra nuevo impulse en 1938. La
Secretaria de Relaciones la expone expresamente por comunicaci6n a la Le-
gaci6n Britinica, con fecha 21 de septiembre de 1939. Debe advertirse que
Inglaterra, por medio de nota de 20 de septiembre de 1939, habia reconsidera-
do la actitud asumida un afio antes, y "propone abrir de nuevo las negocia-
ciones".
La ultima declaraci6n del Gobierno de Guatemala, a que nos referimos
en el pirrafo anterior, dice Jose Luis Mendoza, "se basa, primeramente, en
falta de la contraparte, Inglaterra, y en no haberse realizado uno de los prin-
cipales objetos de la convenci6n: la inica ventaja estipulada en favor de la
Republican -compensar la cesidn del territorio- ya que el objeto ingles, Ja
cesi6n misma, se consum6 plenamente y en virtud de la buena fe de Guatema-
la; y luego, en que la Gran Bretafia ha repudiado ese compromise de compen-
sar la cesi6n, estipulado en el articulo VII, de caricter esencial, por ser con-
dici6n primordial y inica de los otros seis articulos del pacto".
En comunicaci6n de 24 de abril de 1940, con amplia documentaci6n y
brillantes arguments extraidos en su mayor part de fuentes inglesas, el







Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala demuestra al Ministro de
Su Majestad BritAnica que la Convenci6n de 1859 es an Tratado de cesi6n
de territorio. Por la misma nota, comunica oficialmente la caducidad del
mismo. (Continuaci6n del Libro Blanco. Cuesti6n de Belice. IV.)

Consiguientemente a esta actitud se present nuevo cambio en la situa-
cid6n juridica de la controversial: Guatemala, hasta el afo de 1938, exigia de
Gran Bretafa el cumplimiento integral de la Convenci6n de 1859; pero "ago-
tados los medios de conciliaci6n, y la paciencia y las esperanzas" de conseguir
ese cumplimiento, Guatemala declara la caducidad de esa Convenci6n. La
situaci6n vuelve entonces al stain quo anterior a 1859. Veamos cuil es ese
staai quo.

Los pactos angloespaioles de 1783 y 1786 que concedian a Inglaterra
derechos usufructuarios sobre una limitada extension de territorio en colonial
de Espaila y con el exclusive fin de cortar madera, en 1859 se encontraban
caducados por la emancipaci6n centroamericana, hecho ocurrido en 1821.
Estos Tratados, debe recordarse, constituian el inico titulo, y de naturaleza
precaria, que pose~6 Gran Bretaia para justificar su presencia en Centro
America durante la ipoca colonial. El Tratado de 1859 vino a remediar esa
situaci6n de precariedad, constituyendo para Inglaterra titulo legitimo -aun-
que subordinado a una condici6n- de soberania sobre Belice. Ahora bien,
inexistente este iltimb titulo -por la declaratoria de caducidad- e inexisten-
tes los anteriores -por emancipaci6n- Inglaterra queda desprovista en lo
absolute de justificaci6n para permanecer en el territorio de Belice. Guatemala,
por consiguiente, tiene el derecho de reivindicar integramente la totalidad
del territorio. Por derecho, por 16gica y por justicia. Ese es el stain quo
anterior a 1859.


Actuaciones posteriores

En 1940, cuando rugia desesperado el le6n ingl6s en una lucha a muerte
para salvar los ideales de la humanidad, Guatemala, solidarizindose espiri-
tualmente a la causa defendida por Gran Bretafia en su lucha contra el to-
talitarismo nazifascista, suspended sus reclamaciones sobre el territorio de
Belice, posponiindolas para cuando la guerra terminara. Una vez conseguida
la victoria, el Congreso de la Repiblica reanuda las gestiones en fecha 18
de septiembre de 1945.

Por Decreto de 9 de abril de 1946, el Congreso de la: Repfblica de Gua-
temala aprob6 y confirm la declaraci6n de caducidad del Tratado de 1859,
realizada por el Gobierno en notas diplomaticas y otros documents oficiales,
por conduct del Ministerio de Relaciones Exteriores.
En respuesta a la nota del Ministerio de Relaciones Exteriores de Gua-
temala, de fecha 24 de septiembre de 1945, .y en la que se comunicaba al
Gobierno de Su Majestad el t&rmino del receso de la controversial sobre
Belice y la consiguiente reanudaci6n de las gestiones, el Gobierno ingles,







por medio de nota de su Ministro en Guatemala, de fecha 14 de enero de
1946, propone someter la decision de la controversial a la nueva Corte Inter-
nacional de Justicia. En su parte pettinente, dice asi el texto de la nota:
"3.-La Carta de las Naciones Unidas, que ha sido ratificada
tanto por el Reino Unido como por Guatemala, y ha entrado en vigor
el 24 de octubre de 1945, establece en su articulo 36 (3) que las
disputes legales deben ser Ilevadas por las parties a la Corte Interna-
cional de Justicia, de acuerdo con las provisions del Estatuto de
la Corte. La reclamacidn del Gobierno de Guatemala, tal y como
aparece en el proyecto de decreto referido (caducidad del tratado
de 1859) se basa en motives legales, los cuales son objetados por
el Gobierno de Su Majestad. Hay, por tanto, con toda claridad,
una dispute juridica dentro de la mente del articulo 36 (3) de la
Carta. En consecuencia y de acuerdo con la letra y el espiritu de
la Carta, esta dispute deberia ser decidida por la nieva Corte In-
ternacional de Justicia, cuyo Estatuto esti unido a la Carta."
Con fecha 22 del mismo mes se dirige la respuesta del Ministerio de
Relaciones Exteriores de Guatemala, que
"acepta, en principio, la propuesta, en el entendido de que los
jueces actuarin con today amplitud, sin ninguna limitaci6n en cuan-
to a la material del juicio; es decir que, de acuerdo con los cuatro
incisos del punto dos del articulo 36 del Estatuto de la Corte Inter-
nacional de Justicia, los jueces podran conocer y tomar en conside-
raci6n todos y cada uno de los aspects de la controversial, desde
sus mis remotos origenes, sin restricci6n ni limitaci6n alguna."
"Para mi Gobierno -sigue diciendo el Ministro Silva Pefia-
es de suma importancia que los jueces tengan facultad para decidir
el litigio ex eqao et bono, para lo cual tengo el honor de proponer
al Gobierno de Su Majestad, por el digno conduct de Vuestra Se-
floria, que ambos Gobiernos convengan expresamente en ello, de
acuerdo con la facultad prevista en el inciso 2 del articulo 38 del
mencionado Estatuto de la Corte".
Las notas cruzadas entire el Ministerio de Relaciones Exteriores de
Guatemala y el Ministro de Su Majestad Britinica, arriba copiadas, retratan
el estado actual de la controversial, envejecida a travis de los afios y de las
est&riles discusiones: Inglaterra apegindose a un criterio exclusivamente
legalista y Guatemala apelando a la justicia y a la equidad para encontrar
la soluci6n.

jPrescripci6n?
Es precise examiner, aunque sea a grades rasgos, el supuesto dere-
cho de prescripci6n aducido por alguna corriente inglesa en favor de los
intereses de la Corona. El simple recorrido hist6rico que hemos venido ha-
ciendo destruye por complete el equivoco y aleja toda probabilidad. Una sin-
tesis aclarari aun mis la opinion.







Hemos estudiado que, antes de 1783, no aparecen ni siquiera vestigios
de alguna regularizaci6n juridica de ocupaci6n inglesa en Belice. Todo lo
que hasta entonces existi6 no eran sino actos aislados y particulares de fili-
busteros. De 1783 a 1821, la ocupaci6n britinica en Belice se convirti6 en
un simple usufructo, con reserve expresa de soberania para Espaia. Al
independizarse Centro America de Espaia, en 1821, aquellos pactos anglo-
espaiioles pierden su eficacia juridica y por consiguiente, la ocupaci6n del
territorio por sdbditos ingleses Ilega a ser mera detentaci6n. Esta situaci6n
se prolonga hasta el afo de 1859, observindose que durante todo ese
tiempo, las gestiones y la protest de Guatemala son constantes. En 1859
por el tratado celebrado el 30 de abril, Belice pasa a ser posesi6n de la corona
inglesa, con titulo legitimo, pero subordinado al cumplimiento del compro-
miso pactado. Finalmente, despuns de la declaratoria de caducidad del
Tratado, Inglaterra viene a carecer de nuevo de titulo de ocupaci6n. Guatema-
la, constant y sistemiticamente continue hacienda reserve de sus derechos.
Los autores concuerdan en que las condiciones juridicas que funda-
mentan la prescripci6n en Derecho Internacional son las siguientes: a) po-
sesi6n piblica y efectiva; b) a titulo de soberano; o) pacifica e ininterrum-
pida; d) plazo suficiente para presumirse consentimiento ticito de antiguo
soberano. Estas condiciones para que tengan valor y fuerza en derecho nece-
sitan ir unidas, precisan darse todas en un caso en cuestidn. Faltando alguna,
la legalidad pierde su eficacia. Creo innecesario verificar si ban tenido cum-
plimiento en la posesi6n inglesa sobre el territorio de Belice, que se ha visto
constantemente contestada por Guatemala.
Dignas de meditarse son estas palabras del internacionalista brasileio
Hildebrando Accioly: "Un Estado quk en virtud de un tratado ocupa y admi-
nistra un territorio que reconoce como extranjero no lo hace como soberano
de dicho territorio, aunque ejerza en e1 de hecho derechos de soberania; y en
estas condiciones, por mas que se prolongue, la ocupaci6n no producira pres-
cripci6n".
La imprescriptibilidad de los derechos de la soberania de Guatemala
sobre el territorio de Belice es, pues, tan clara que excusa mayores comen-
tarios. Su simple vision de conjunto excluye cualquier asomo de justificaci6n.

Motivos para solicitar el procedimiento ex equo et bono
De todo lo expuesto y del studio doctrinal del procedimiento ex eqao
et bono, se deduce que el medio mis 16gico y mis just para encontrar solu-
cidn a la controversial angloguatemalteca sobre Belice es hacienda uso de
ese procedimiento, que investiga las causes profundas y se remonta a las
fuentes mismas.
Hemos recorrido la historic de la controversial a travis de los tiempos.
Ha sido en una forma sucinta, pero quizis, esta vista general, esta vision
de cenjunto -tratada amplia y brillantemente por guatemaltecos y extran-
jeros- demuestra que el asunto, no obstante la nitidez de las reclamaciones
guatemaltecas, ofrece aspects variadisimos, complejos muchos de ellos y que
salen de los mirajes exclusivamente juridicos.






Desde 1937 el Ministro Salazar, dirigiendo las relaciones exteriores
de Guatemala, manifestaba a Mr. Eden, en nota de 22 de septiembre: "El
incumplimiento del articulo VII de la Convenci6n del 59 y la falta de ratifi-
caci6n del arreglo del 63 han determinado para Guatemala, ademis de p6r-
dida material, perjuicios intangibles de diferente caracter que pueden com-
probarse con la lectura de la copiosa correspondencia sostenida por los dos
gobiernos desde mediados del siglo pasado; perjuicios que ha de considerar
el arbitro, precisamente porque el desacuerdo, motive de arbitraje, se refiere
a algo diferente a la mera interpretaci6n legal de la letra muerta de la Con-
vencin':. (Libro Btanco, p. 420.)
En buena justicia seria impossible realmente comprender la controver-
sia angloguatemalteca sobre Belice en alguna de las de naturaleza juridica
mencionadas por el articulo 36 (2) del Estatuto de la Corte Internacional de
Justicia. Sus alcances son much mayores, sus consecuencias much mis
amplias; su process, por consiguiente, debe ser much mis complejo. No
es possible enmarcarlo dentro de la rigida moldura de un ordenamiento
juridico. El anilisis exclusivamente juridico, como seria el de la Corte In-
ternacional, siguiendo el procedimiento del articulo 38.1 desvirtuaria la natu-
raleza del problema, como se present hoy en dia.
En efecto, ya no se trata de una simple "interpretaci6n de un Tratado"
(Articulo 36.2 inciso a) siendo asi que ese Tratado (de 1859) ha caducado.
Pero aiin en el caso que ese Tratado mantuviera su vigor, el procedimiento
tendria necesidad de recorrer el historical todo de su creaci6n. Para solucio-
narse en justicia, seria precise penetrar al bajo fondo de su redacci6n, a sus
origenes remotos, a sus causes primeras, oscuras en el texto, porque era
precise disfrazarlo. Eso jams podria hacerlo un procedimiento legal, que
examine y quizis interpreta, pero sin poderse acercar a las intenciones que,
sin embargo, obran en los archives y publicaciones sobre 'el particular.
"Puntos de Derecho Internacional" (Articulo 36.2 inciso b) los hay,
pero al mismo tiempo aparecen en la controversial una series de hechos no
legis'ados ni comprendidos en el Derecho Internacional Positive, intimamen-
te vinculados con su esencia, en forma que no es possible prescindir de ellos
para pronunciar un fall complete y just.
Ya no se trata tampoco de "la existencia de cualquier hecho, que si es
comprobado, constituiria violaci6n de un compromise international" (Articulo
36.2 inciso c); Guatemala, desde 1938, dej6 de pedir compensaci6n e indemni-
zaci6n per daiios y perjuicios derivados del incumplimiento inglis del Tratado
de 1859, hecho perfectamente comprobado por la copiosa documentaci6n de
las Cancillerias, sino que, desde aquel aiio, fracasadas todas sus tentativas
anteriores, exige, ademis de las reparaciones pertinentes, la devoluci6n del
territorio. Los alcances del inciso que comentamos, se han quedado estrechos,
para que la controversial angloguatemalteca sea enmarcada dentro de tal ri-
gidez y simplismo.
Igualmente el objeto perseguido por Guatemala en sus reclamaciones
sobre Belice dej6 de ser "la naturaleza o la extension de la reparaci6n debida
por la ruptura de un compromise international" (Articulo 36.2 inciso d). Al







no cumplir Inglaterra so part correspondiente de obligaciones del Tratado
de 1859 rompi6 un compromise international; pero la reparacidn debida por
los dafios ocasionados a Guatemala, aunque permanece vigente y eligible, ya
no censtitnye sino uno de los puntos reclamados por Guatemala en so de.
fensa del territorio de Belice.
Los postulados juridicos, base para el juicio ordinario de la Corte In-
ternacional de Justicia, se han quedado estrechos para juzgar esta contro-
versia de mis de ochenta aios de existencia.
Pero la historic sint6tica que en este trabajo hemos hecho seri quizas
mis elocuente que cualquier otra consideraci6n. Ella demuestra, ya no la
conveniencia de apartarse de criterios legalistas y rigides para pronunciar el
fallo en un asunto de aspects tan graves y tan variados, sino la imposibilidad
absolute de que por esos criterios se llegue a la deseada soluci6n del conflict.
Guatemala no pide boy en dia sino justicia. No otra cosa es lo que
ha pedido a travis de los afios. Justitia est consfans et perpeona voluntas ias
saum caique tribaendi, dice el precepto romano. Con estas palabras, se con-
creta el ideal de Guatemala en su reclamaci6n sobre Belice.
Pero para llegar a la justicia y a la equidad se vuelve indispensable un
procedimiento amplio, no generoso sino estricto, que estudie todas las fases
de la controversial, que se remote a sus lejanos origenes y que el texto de la
ley no sea un obsticulo para Ilegar a la armoniosa soluci6n. Y el fnico medio
es el que brinda el pirrafo segundo del articulo 38 del Estatuto de la Corte
International de Justicia, anexo a la Carta de las Naciones Unidas.
La conclusion fundamental a deducir es, pues, la de que el procedi-
miento ex mquo et bono, constitute la soluci6n ideal, la unica just, para
poder fallar en el conflict angloguatemalteco sobre el territorio de Belice.
En manos britAnicas queda la responsabilidad de realizarla.

















EL LIBRO BLANCO
del Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala

El Gobierno de Guatemala, con injustificable caballerosidad, no habia
querido bacer public la controversial con Gran Bretafa sobre el territorio de.
Belice. Sus aristas fueron envejeciendose en el secret de las cancillerias.
No fui sino hasta 1938 cuando se decidi6 a publicar la documentacidn del in-
fortunado process de mutilaci6n de su territorio, agotadas todas las esperan-
zas de una honrosa conciliaci6n. Fuo el Libro Blanco de Guatemala, la his-
toria complete de la controversial, y la mis imparcial, ya que son los propios
documents los que le dan vida. Es la voz misma y legitima de las naciones
parties, la que habla a trav6s de sus piginas. "Este libro ser; el mejor ale-
gato que podamos presentar para former concept exacto del caso. Es libro
de exposici6n, no de combat: los documents que desfilan a trav6s de sus
* piginas hablarin mejor que argumentaciones legalistas e hist6ricas", asienta
el propio Libro en su introducci6n. Su context se halla exento de sutilezas
o deformaciones: es narraci6n documentada de an hecho doloroso.
El exito del Libro Blanco no se hizo esperar. La controversial anglo-
guatemalteca pas6 a ser propiedad del dominio piblico. Y penetr6, con res-
plandores de verdad y de justicia, en la conciencia americana. Guatemala,
con esa publicaci6n, se coloc6 bajo la protecci6n de la opini6a piblica. La
Sprensa del nuevo como del viejo mundo le dedic6 amplios y favorables comen-
tarios. Publicaciones cientificas y juridicas se ocuparon extensamente de
la controversial. Gobiernos, congress e instituciones manifestaron al Go-
bierno de Guatemala solidaridad en su causa. Con especialidad deben ser
mencionados los gobiernos centroamericanos, asi como el de Mexico y
el de Chile, que hicieron express declaraciones de respaldo a los de-
rechos de Guatemala. En 1946 el Congreso de Argentina se solidariz6 al
Congress de Guatemala al declarar este iltimo caducada la Convenci6n de
1859.
En general todos los gobiernos americanos demostraron su interns por
la controversial al suscribir la resoluci6n 19 de la Segunda reunion de con-
sulta de cancilleres americanos, celebrada en La Habana en 1940 y que asi
estA redactada:
"Expresar el vivo deseo y la buena voluntad de los paides de America
en favor de un just, pacifico y pronto arreglo de la cuesti6n de Belice, entire
Guatemala y Gran Bretafia."







Muchas son las obras escritas por guatemaltecos, tratando el tema,
amplia y detalladamente; en la Bibliografia me refiero a algunas de ellas.
Internacioaalistas extranjeros tambi6n se han ocupado del conflict, espe-
cialmente a raiz de la publicaci6n del Librq Blanco. Sus studios han pasado
a constituir la Continaacian del Libro Blanco, publicaciones del Ministerio de
Relaciones Exteriores de Guatemala. He aqui los nombres de algunos de
ellos:
Luis Anderson (Costa Rica), Alejandro Alvarado Quir6s (Costa Rica),
Isidoro Ruiz Moreno (Argentina), Ernesto Barros Jarpa (Chile), Fernando
Soto Harrison (Costa Rica), Emilio Alvarez Lejarza (Nicaragua), Emilio Be-
lo Codesido (Chile), Modesto Valle (Nicaragua), Laudelino Moreno (Es-
paia), Jos6 Antonio Zavaleta (Costa Rica), Carlos del Valle (Honduras),
losi Carlos Vittone (Argentina), Adrian Cravioto (Mexico), Jos6 Penas Goas
(Espafia), Roberto Piragibe da Fonseca (Brasil), Toribio Esquivel Obreg6n
(M6xico).
- Y esta lista no contiene sino algunos de los nombres de los tratadistas
que han estudiado el tema. No he recogido sino a los que lo tratan extensa-
mente. Huelga decir que todos ellos reconocen de modo irrestricto el dere-
cho que anima la causa guatemalteca y la justicia de sus reclamaciones. En
todos los rincones del mundo, donde existe amor a la justicia, se ha reconocido
el derecho de Guatemala.
Dejo al propio Libro Blanco que manifieste sus objetivos y finalidades:
"Esta publicaci6n Ilegara a todas parties donde se rinda culto a la fe de
los compromises internacionales; a los centros de cultural y de investigaci6n
hist6rica, y, sobre todo, a la conciencia de las naciones americanas."


0 %



















CONCLUSIONS'

I.-El procedimiento ordinario de la Corte Internacional de Justicia,
contenido en la primera parte del articulo 38 de su Estatuto, cons-
tituye el nmedio de solucienar las controversial juridicas entire
los Estados. Debe seguirse cuando aqqellas no presentan problems
de otra indole. Sus criterios basicos son exclusivamente de orden
legal y juridico.
II.-El procedimiento ex equo et bono de la Corte Internacional de
Justicia, contenido en la parte segunda del. articulo 38 de so Esta-
'tto, constitute un sistema amplio y just de arreglo pacifico de
controversial entire Estados, cuando ellas, por la complejidad de so
paturaleza, exceden de lo exclusivamente legal o juridico.' Sus
normas orientadoras son la equidad y la justicia.
III.-La controversial entire Gran Bretaia y Guatemala sobre el territo-
rio, de Belice, cuya duraci6n se acerca a los noventa aics, aunque
de clara dilucidaci6n, present ina series compleja de aspects y
problems cuyo studio, a trav6s de toda so historic, exige bases
de juzgamiento mas amplias que las ofrecidas en los cuadros jtri-
dicos estrictos.
IV:-En consecuencia, el procedimiento indicado a seguirse en el arre-
glo pacifico de la controversial anglognatemalteca sobre el territo-
rio de Belice, es el de otorgar ambos gobiernos a la Corte Interna-
cional de Justicia, el poder de fallar ex eqao et bono, nico sistema
juridico acorde con la justicia para solucionar el caso en cuesti6n.




















BIBLIOGRAFIA


PRIMER PARTE


HABITCH, Max: Le Pouvoir da Jage International de Statier "ex equo et bono". Recucil
des Cours. T. 49, 1934, iI.
LE FUR, Louis: Precis de Droit International, 1933.
MOUSKHELI, Michel: L'Equiti en Droif International Moderne. Revue Gcn6rale de Droit
International Public. T. VII, Vol. XL, 1933.
STRUPP, Karl: Le Droit du Juge International de Stataer selon I'Eqmue. Recueil des Cours
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SILVEIRA, Alipio: Interpretacidn del Derecho Internacional Pdblico. Revista Argentina
de Derecho Internacional, 1946.
STORY: Commentaries on equity jurisprudence.
OPPENHEIM: International Law. A treatise. 1937.
VERDROSS, Alfred: Les principles gendraux de Droit International. Recueil des Cours.
T. 52, II. 1935.
Textos internacionales.


SEGUNDA PARTE

ASTURIAS, Francisco: Belice. 1925.
ACCIOLY, Hildebrando: Tratado de Direito Publico Internacional.
Libro Blanco de la Secretaria de Relaciones Exteriores. Guatemala.
Libro Blanco continuaci6n.
MENDOZA, Jos6 Luis: Inglaterra y sus pactos sobre Belice. 1942.
Memorias oficiales varias.
RODRIGUEZ CERNA, Jos6: Naestro Derecho Internacional. 1938.
Tratados various.
Textos internacionales.
VELA, David: Nuestro Belice. 1939.





















INDICE


PAG.
Dictamen ... ... ... ... .. ......... ........ 5

Desarrollo ........ .... ... ... ... ... .... 7

Pr6logo ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... .. 9

Primera Parte ... ...... .. ........ ... ... ... 11

Segunda Parte ............ ...... ...... ... 33

El Libro Blanco ...... .. ........ ...... .... : 53

Conclusiones ... ... ........... ... ... ... ... 55

Bibliografia ............... ... ... ... .. .... 57







S'p






































ESTA THESIS SE TERMIN6
DE IMPRIMIR EL CUATRO
DB AB[IL DB MIL NOVE-
CIENTOS CUARENTA Y
NUEVE EN LOS TALLERES
DE LA TIPOGRAPIA NACIO-
NAL DB GUATEMALA, C. A.


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