• TABLE OF CONTENTS
HIDE
 Capitulo I
 Capitulo II
 Capitulo III
 Capitulo IV
 Capitulo V
 Capitulo VI
 Capitulo VII
 Capitulo VIII
 Capitulo IX
 Capitulo X
 Capitulo XI
 Capitulo XII
 Capitulo XIII
 Capitulo XIV
 Capitulo XV
 Capitulo XVI
 Capitulo XVII
 Capitulo XVIII
 Capitulo XIX
 Capitulo XX
 Capitulo XXI
 Capitulo XXII
 Capitulo XXIII
 Capitulo XXIV
 Capitulo XXV
 Capitulo XXVI
 Capitulo XXVII
 Capitulo XXVIII
 Capitulo XXIX
 Capitulo XXX
 Capitulo XXXI
 Errata














1833.
S El coronel Benitez derrota ai Gollenaga en las calls det San Ildefons.. Far.'i del
coronel.
9 Benitez disidente contra el Gobierno del Estado.
10 Nuestras observaciones sobre las caus lae las convulsiones political ilr Inuptro-"
pueblos.

I

ERO son llegados aqui los moments de que enumeremos,
aunque sea A largas pinceladas, algunos de los sucesos poli-
tico-sociales, que en ailos precedentes han llenado de terror y de
aflicci6n, A la pacifica cuanto sufrida ciudad, que es objeto de
nuestras actuales referencias.
Aun nos hallabamos en-los ainos de nuestra infancia, cuan-
do al finalizar el afo de 1832, abort6 en la ciudad de San Miguel
una sangrienta rebeli6n, terminada el 4 de Enero de 1833.

(1) El plantel de que aqui se hiabla, se repuso con un Instituto Nacional dr seguitda
gnsefianza, en que se obtenian muy pocos adelantos, por cuyo motivo. fu6 tambinii supri-
mido. En la actualidad se ha fundado otro establecimiento 6 Colegio de naturaleza pri-
vtlaa y estAi ,dtado con largueza por el Supremo Gobierno. De l1 se esperan Imejores re-
-ultadlos.




-33 -

El licenciado Guadalupe Echeverria al servicio del Gobier-
no del Estado, en concept de Jefe politico y military, comanda-
ba en aquella plaza una fuerza de mas de cien individuos de
tropa, fuera de sus oficiales, y compuesta de indigenas de los
pueblos aguerridos de Santiago y San Juan Nonualco.

II

SL licenciado Echeverria, no obstante gozar de alguin aprecio
en las classes distinguidas de aquella sociedad, se habia atrai-
do el aborrecimiento de la mayor part del pueblo miguelefio
por su tolerancia llevada mas alli de lo just y convenient, en
no castigar y corregir A sus subordinados, autores reincidentes
en muchas veces y encarnizados, de actos criminals y escanda-
losos ejecutados en las personas 6 intereses de los habitantes de
la ciudad.
m

N aquellos dias de constant turbulencia, habian precedido
dos asaltos de cuartel: uno verificado la noche del 24 de No-
viembre y acaudillado por los capitanes Molinett y Chirino, con-
tra el Comandante teniente coronel Narciso Benitez, y otro en
Diciembre, cuyos promotores principles nada adelantaron en
sus revolucionarios proyectos. Ellos, comprendiendo que sus
escasas fuerzas no eran suficientes para resistir A tropas nume-
rosas del Gobierno que se dirigian de San Salvador sobre San
Miguel, se excusaron en los pueblos del departamento, dejando
que aquellas tropas ocuparan sin resistencia la ciudad departa-
mental, cuyo gobernante iba A ser el enunciado Echeverria.


IV

LA inmoralidad consiguiente a los acontecimientos referidos
y a otros de igual naturaleza que en los demAs pueblos del
Estado habian precedido, se apoder6 escandalosamente en dicha
ciudad del element military, puesto en acci6n permanent por los
mandatarios, con el fin de mantenerse en el poder que le dispu-
taban los descontentos, pansados de padecer males y exacciones
arbitrarias de part del Gobierno del ciudadano Mariano Prado,
(1) al propio tiempo que en la ciudad de San Miguel se gober-
(1) El Poder Legislador en 10 de Enero de 1833 derog6 la ley que disponia la con-
tribueion direct, causa de vejaciones sufridas por los pueblos, y a consecuencia de la re-
voluci6n de que vamos hablando.





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naba bajo la dureza del regimen military, que en sus efectos es
tan birbaro como opresor. Este desp6tico sistema fu6 estable-
cido por decreto legislative de 14 de Enero de 1833. Asi se go-
bernaba entonces, para contener ]a anarquia que trastornaba- ya
el orden social.
V

,AL verificarse la segunda toma de armas de las dos antes re-
feridas, gobernaba aquel departamento el teniente coroner
Narciso Benitez, en subrogaci6n del de igual titulo don Nicolas
Angulo. Benitez, maltratado por sus enernigos acaudillados por
il licenciado Juan Jos6 Guzmun en la plaza de la ciudad, la ma-
drugada del dia 17 de Diciembre, pudo escaparse huyendo hacia
Han Salvador, de donde debia regresar con tropas dentro de po-
e'as semanas. (Sali6 de la capital el dia 1i de Enero inmediato.)
Se decia entonces que las fuerzas del GPobierno que estaban
posesionadas de la ciudad de San Mliguel, la ocupaban con miras
conciliadoras y prop6sitos de pacificar la eferveseeneia en que se
encontraban los pueblos del departamento.
MAas se vi6 todo lo contrario a la aetitud referida, 'pues miis
de 100 hombres que habian ingresado de San Salvador A former
nu la, guarnici6n de aquella plaza, desmintieron en absolute ta-
les miras y prop6sitos.
La pacificadora fuerza se eomponia selgut queda expresado.
de indios medio salvajes y casi en estado de eristianizar, de los
pueblos aguerridos de Santiago y de San Juan Nonualco.
Bajo el mando del licenciado Echeverria aquellas tropas
fueron las que echindose sobre los I arrios do. I. liudad, Ilegaron
a creerse autorizadas para ejercer vejaciones de todo genero y
sin tasa, en los desgraciados habitaiites de San Miguel, juzga-
,los enemigos de la administraei6n p1bihlica porque simpatizaban
dle alguna manera, con los patriot s qui I habia; j e.metido y to-
mado los cuarteles, y porque se opouian ;i ro1ntiuuar :prestando,
sus servicios personales y pecuniarios al GobTl)eirno, ataeado por
todas parties con facciones levantadas al enmpu je dt los gravisi-
mnos males que se sufrian en todos los departamentos, nianteni-
dios en constant movimiento revolucionario. Aquella fu6 la
6pioca de la otra grand rebellion de Anastasio Aq(uino. D ) olla nos
'1f'uparemios en el lugar correspondiente.


VI

D E lo expuesto result que aquellas tropas con su mial go-
bierno, se hiciesen de dia en dia mis temibles, osadas y ofen-







sivas al vecindario migueleio, sin ser sulicientes para contender
sus desafueros, ni la mal ejercida superioridad de sus jefes, ni
la influencia de algunos patriots, nii la intervenci6n que soliair
tomar algunas autoridades, en morigerar la condneta desenfre-
nada de los nonualcos.
El safrimiento se ha agotado y los miguelefios piden venganza.
Los indios roban p"r todas parties, insultan A los hombres y atro-
pellan A las mujeres, arrebatAndoles en la plaza sus vendimias.
Un domingo, 30 de Diciembre, es elegido para dar princi-
pio al just escarmiento de tan perniciosos hu6spedes, avesados
criminalmente A toda clase de ultrajes. Se ihicia el comienzo d(t
dicha rebeli6n en el rio del Tejar que confina al Oriente con
la ciudhd; en done debia tonmar el bafio de ordenanui una par-
te armada de la guarnici6n. Fortalecidos por la justicia de su
causa, los hombres del pueblo ofendidos en sus personas, en sus
mujeres, hijos e intereses, se ponen en atalaya dentro de los ma-
torrales de las orillas del rio. Los indios nonualcos no se dila-.
tan fusil al hombro, en presentarse en las vegas inmediatas
a los montes que servian de escondite A los miguelefios, cuya
circunstancia armada, es un evidence testimonio de que no ig-
noraban que se les esperaba hostilmente en alguna parte. Al ins-
tante se alistan y acomodan sus armas en forma de pabell6n para
meters en el bafio, en aquel rio cisternoso, te tigo delprincipio
de un acontecimiento espantoso y sangriento, que trascurridos
cinco dias debia efectuarse en el coraz6n de la ciudad vilipen-
diada.
Las cosas se encoptraban de aquella manera, cuando entire,
las ocho y nueve de la maiiana del dia referido, hallAndose aque-
llos soldados refrescAndose en las aguas cristalinas del Thjar, los
miguelefos de los matorrales, armados de machetes, espadas y cu-
chillos, con la prontitud qae la empresa exijia, se apoderan vale-
rosamente de los fusiles, pertrechos y'cartucheras de sus fieros
enemigos, A quienes hacen salir del rio con la amenaza de ser ex-
terminados A balazos en su fondo, si no se entregan A discreci6n.
Algunos de los indios se escapan por milagro; mas la mayor
parte cae en poder de sus agresores. Una nuy bien surtida azo-
taina se hace descargar en cada uno de ellos; mAs despu6s de es-
* ta contundente operaci6n, quedan en libertad de escaparse por
donde fuera su voluntad. iY Troya comenz6 A arder desde aque-
Ilos instants, para consumirse en la plaza de San Miguel!
Libres de sus enemigos aquellos hombres se ponen en pre-
cipitada polvorosa, y se les ve correr desalados por las calls in-
teriores de la poblaci6n, vestidss ad natural, hasta introducirse
Sen sus cuarteles. Las vivanderas huyen en presencia de aque-
: as figures mimicas y salvajes: la plaza queda desierta, las tien-
das se cierran, y toda la gente timorata de la ciudad se retire es-





-. 36 -


pantada A los montes, presagiando desgracias horrorosas.
El asalto del Tejar se comunica con la velocidad del rayo
por todos los Angulos, suburbios y pueblos inmediatos A la ciu-
dad. Sus barrios se cubren de numerosos grupos de hombres
prontos A combatir, aunque no tienen inas que el arma blanca
para defenders v los 20 0 25 fusiles tomados en el rio A los no-
nualcos.
Estos por su parte se acantonan on puutos convenientes, y
se dirijen por diversos rumbos en busca de sus enemigos. In-
fantes y dragons eligen por primer teatro de sus operaciones,
los barrios del Calvario y de la Merced-atacan con eiego furor
A los grupos do miguelefios que salen A su encuentro-los ponen
en fuga; a'fuque solamente dan muerte A una anciana de ciento
y tautos afios que eneuentran en el patio de su casa. (1) Des-
pu6s hacen lo mismo en los demis barrios, y pasan el resto del
lia y la noche en repetidas alarmas, sin alejarse en sus movi-
%mientos inas alli de dos cuadras de la plaza en todas direccio-
nes.

VII

T AMBIEN los miguelefios no se duermen. Su vengauza aun no
Sha llegado A su t6rmino. Se organizan de la manera que
pueden, y al dia siguiente por la mafiana, vuelven a quedar ven-
<.idos por los valientes soldados.de Santiago. Entonces recono-
cuentran en el patriot neogranadino, Vicente Gollenaga-le ju-
ran obtdiencia, y aquel jefe improvisado y tribune del pueblo,
**umple su cometido de la manera mas acertada y satisfactoria.
Gollenaga investido del poder popular, reune A sus comiten-
tes, quienes lo rodean de uny buena voluntad. Sn primera dis-
posicion tuvo 1por objeto saearlos de la poblaci6n a dos leguas
haeia el Sur, situAndolos de moment en el lugar denoininado
'3"onte Redondo". De alli, en nombre del pueblo oprimido, ha-
.e un llarniento general A los habitantes 4d los valles, cacerios y
aldeas, naturalmente vinculados (con los vecinos de San Miguel.
Tambie'n llama en su auxilio a las poblaciones mis inmediatas,
que en considerable proporcion forman parte de mnAs de tres
mil combatientes, que se rennen en el lugar mencionado.
Todo iba de aquella manera, mientras que Troya continua-
ba ardiendo en la desventurada ciudad. Los indomables indios
la recorren, Ilevando la muerte y el exterminio por toda la ex-
tensi6n de sus barrios, incendian alguna casas y arrojan en sus
llamas A dos nifios que se habian extraviado de la compafiia y
I1) Su nombre. Merv-edes Castra.




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vigilancia de sus padres. (1) Sus cuerpos A pocos nmomnentos quo-
dan convertidos en cenizas. Los miserable cometen toda cda-
se de depredaciones-roban cuanto encuentran para si, y se abas-
tecen de forraje para sus caballerias. Nada los hace falta para
sostener un asedio prolongado; mas la hora tremenda de la ex-
piaci6n se acerca, y Artiman y sus negros g6nios baten fatidica-
mente sas alas, anunciando la sangrienta catlstrofe en ilue, en
flnebre sudario, iban a ser envueltos los agnerridlos soldados de-
fensores de una injusta causa.
Las avenidas de Monte Redondo, se hallan atesta(las de ls
auxiliares de todas armas que habian correspondido a] Illami-
miento de Gollenaga. Este desplega una actividad admirable.
En cinco dias de mando absolute arregla sus masas, (lividi'ndo-
las en tres batallones. Los arma de fusiles, escopetas. mahelites,
punales, espadas y lanzas de giiiscoyol-les infunde valor por
medio de exhortaciones, y eljueves de aquella semana td a;tor-
-* mentadoras angustias, conduce su gentle hacia la ciudad. cnyo-
recinto tuvieron tiempo de abandonar los hombres olstinados
que defendian la plaza.
Por la tarde del dia 3 de Enero, el numeroso ejercito iigue-
lefio entra por las calls de la poblaci6n. Gollenaga organize ol
sitio correspondiente, y desde aquellos instantes Troya se incen-
dia por todas parties. Las tropas sitiadas, con su valor prover-
bial, salen de sus cuarteles y dan desesperados ataques; mnas to-
do es en vano-los migueleftos son ya los vencedores por su in-
menso nimero. Sin embargo, no obstante la superioridad de
sus fuerzas, todavia se hacen necesarios nuevos sacrificios. Es
ureciso incendiar algunas casas para abrirse paso hacia la plaza.
v se incendian. Es precise escalar y derribar paredes con el nis-
mno fin, y se escalan y se hechan porlos suelos. Es precise hacker
l1 sacrificio de la vida, y se mueren bajo los atrinclieramientos
1e los nionualcos.
SDurante la noche el pueblo sitiador so ;polera ile piu.sos
importantes que les son tenazmente dispute ios. Las Ilanias pr,)-
.ineid.s r o Cl icncnudio dlo los edlifiieos y las ihogueras ei(cendi-
iLas p6r los enemigos, alumbran la laaza y las -alles inniediatas:
v en uno) de los moments de aterradora di(,,ssperaci6n, se ob-
serva un movimiento convergente hacia lai esquiua noroeste de
ia plaza-los sitiados han resuelto romper ia linea para ponerse
ni salvo y evitar la muerte que veian ante sus ojos. ;Ya es?
tarde!-todo es inutil, todo fracasa, porque el pueblo contiene
!os embates de la esforzada guarnici6n.
La noche con su negro manto ha pasado ya su mayor part
iobre los mortales, y la aurora se present on el Levante entire
I E4., su:lia ,n -1 barrio 1,- Ia 3M.rrd.





- 38 -


o.endales de rosa. Gollenaga recorre la linea que ocupan todas
sus fuerzas, y ordena el asalto general. Sus masas no se detienen,
v r su empuje extraordinario, todo cede al amanecer del dia cua-
tro de, Enero de 1833: el pueblo toma la plaza y los que a defien-
den con tanto valor y denuedo, se hallan A merced de los vence-
lores. Muchos de ellos mueren en los instantes de aquella lid de-
sigual-otros huyen y creen encontrar su salvaci6n en las casas
contiguas a, la plaza, pero todos perecen al filo de los machetes y
bajo los golpes mortales de las pesadas lanzas de giiiscoyol. Hu-
bo infelices de aquellos, que perecieran dentro de los pozos, en
donlde buscaban un refugio en tan extremada desveutura. Fueron
muy pocos los s que se salvaron de aquella heeatombe de indios.
El comaudante de los vencidos y Jefe politico departmental li-
eenciado Guadalupe Echeverria, el Alcalde municipal, Juan Jos('
Moreno y el sarjento Urula se escapan en sus escondites. El hon-
rado patriota Guadalupe Lagos, fu6 pasado por las armas en las
gradas del cabildo, y a pocos dias aquellos tres funcionarios, Eche-
v:rria, Urula y Morenlo perecieron asesinados por las vivanderas
*nU los calabozos en que los habian aherrojado, cada uno de ellos
*con una barra de grills. Al entrar Gollenaga A la plaza en-
cuerntra al joven Miguel Lagos, y le asesta lleno de furor un
mortifero sintarazo en la cabeza. iJoven desventurado: su padre
p,.rce5a en aquellos instantes!
Troya ha acabado de harder. Su ruina ha llegado hasta sus
eimientos. Priamo y los suyos han desaparecido para siempre..
;~ hh qu6 horror! ;Qu6 desventura! De infortunios tantos, iqui6-
rins fueron los principles culpables? Oh! Los opresores del pue-
blo! Los opresores de los hijos de los pueblos vejados y oprimi-
dlo', por sus gobernantes!

VIII

L coronel Narciso Beuitez, luego de haber pasado las tristes
ocurrencias euunciadas, sali6 el 15 de Enero de San Salva-
dor con tropas sufieientes A atacar A los miguelefios por la via
de UsulutAn.
Gollenaga, como era natural, habia tenido ya numerosas ba-
jas en sus fuerzas montoneras; sin embargo alista las que toda-
via so hallan bajo su mando, y las conduce A las calls de San
Ildefonso, entire el Jocotal y pueblo de Ereguaiquin; en done
despues de un refiido combat, Benitez queda triunfante el 24 de
Enero de 1833; y habiendose repuesto el vencido, recibe segun-
da derrota en la llanura de la hacienda de Yaguatique en aquel
mismo dia, cuando el sol declinaba eu su ocaso.
Gollenaga y sus parciales se escapan como pueden, y los
vencedores ocupan en seguida la capital del departamento, en




39 --

su mayor part desolada por la ausencia de sus moradores.
El coronel Benites, ya sea por miedo, 6 sea por astucia par;
engafiar al pueblo, quiso dar un testimonio pfiblico de quo no
era enemigo de los miguelefios.
Posesionado de aquella plaza, hizo sacar al atrio de la Ighl-
sia parroquial, A la sagrada imagen de la virgen de la Paz.
Puesta su tropa de parade y acompafiado de su oficialidad.
p6strase de hinojos ante la preciosa virgen, A cuyos pies, ver-
tiendo un raudal de lagrimas, pone su espada jurando que de-
sea la cesaci6n del estado violent que lo separa de la amistad
de los miguelerfos: que 1l no es su perseguidor, ni su eneonado
y vengativo adversario: que quiere, que todos aquUllos se vuel-
van A sus hogares, y que de alli en adelante .vivan en paz y con-
cordia con la autoridad pfiblica, por medio del suave y priden-
to enmplimiento de las leyes y su respetuosa obedienia.
La farsa conclude, volviendo el coronel A tomar su tspada
de los pi6s de la virgin, haciendo desfilar A la tropa, iacia sus
respectivos cuarteles; siendo la linda imagen restituida A su lu-
gar sagrado, de donde irreverentemente habia sido extraida, pa-
ra cometer en su preseneia aquel aeto repugnante y seguramln-
te do hipocresia.
Cuando el astuto colombiauo se conducia de esta manera,
lo acompafiaba vestida de military una joven agraciada y bella
* salvadoreiia, que compartia con 1l los padecimientos y azares de
la guerra, y rendia un culto grato y arrobador a las dulees emo-
ciones de un ooraz6n enamorado. Trascurridos algunos dias
del mes de Febrero, Benitez vuelve A atacar dos veces A los mi-
guelefios, primero, en las cercanias de Yaguatique, y despues en
La Puerta, en donde de nuevo se habian reunido para continuar
eombatiendo, acaudillados entonces por Pedro Herrera, Jos6 M'
Chavesitos y cl licenciado Jos6 Miguel Montoya, nombrado A la
sazon Jefe politico y Comandante departmental en subroo'a'?i6o
del referido coronel Benitez.

IX

IpL coronel Benitez en alquellos dias :, lhibiJia puesto ,i disi-
/ doneia con el gobiernio del Vice-j Iw i, Joaquin de San
Martin.
Este habia admitido al coronel la reiu;'eia; de sus emnpleos,
puesta por el odio que contra 61 abrigal an !os miguelefios; y
convencido, puede ser, de haber procedido contra sus intereses
y forzado por la situaci6n, con mengua do su honor, se resistia
a entregar el mando al expresado Montoya.
Sn actitud hostile apoyada en seiscientas bayonteas, termrin6
uridosamente con la derrota que sufri6 en la ciudad de San Vi-




40 -

eoute el dia 13 de Marzo de aquel aflo, por el ejbrcito que el 2S
de Febrero filtimo acababa de veneer al indio Anastasio Aquino.
La oven bella salvadorefia de que anteriomente hemos he-
-ho un recuerdo, decia en ultimos y posteriores dias: que Beni-
tez habia incurrido en aquella deslealtad, enemistandose contra
San Martin, por mantenerse firme servidor muy adicto del ge-
neral Morazan, Presidente de Centro-America, y por sostenidas
sujestiones de los federalistas, A cuyo partido pertenecia ciega-
mente .

x

P E esta manera finaliz6 la prolongada y sangrienta revoluci6n
de que hemos dado cuenta.
De esta manera han padecido de tiempo en tiempo muchos
lugares de la Reptiblica, desde que de menores, nos convertimos
en mayores para gobernarnos por nosotros mismos, y de esta
manera continuaremos en fin, hasta que el cancer revoluciona-
rio inveterado en nuestra casa, desaparezca con la experiencia
y con la ilustraci6n de nuestros pueblos.
La ciudad de San Miguel ha sido el tenebroso teatro de
otras catastrofes anteriores y posteriores A la del afio de 1832 y
1833, sin exceptuar la de Junio de 1875; mas ninguna le excede
en sus lamentables consecuencias y dolorosos resultados.
Si fijamos nuestra atenci6n v buscamos con imparcialidad
las causas eficientes y abortivas de los desbordamientos popula-
res de los afios referidos, las hallaremos de seguro, en la tirania
con que los empleados del Poder pfiblico, han gobernado aquel
pueblo, de indole suave, trabajador, esencialmerite pacifico y
sumiso A las autoridades legitimas.
Asi es que no hay que juzgar con ligereza y ex-abrupto, A los
autores de esas memorables rebeliones como los inicos culpa-
bles de los gravisimos males que causaron.
Es precise reconocer la clave primordial de tales atentados
en la presi6n del pueblo, ejercida sobre 61 por sus altivos man-
,datarios.
Un'pueblo se mantiene en los limits de la justicia, cuando
se le hace obedecer y cumplir sus deberes, no empleando la vio-
lencia y la f6rula odiosa del despotismo, sine dictando las me-
didas que las leyes tienen acordadas, para que por todos sean
observadas y obedecidas.
La revoluci6n nonualco-miguelefia que atrAs queda narra-
,la, tuvo seguramente su origen en el mal gobierno de los que
fueron ultimados por.el pueblo. VWase la conduct tirana de
los que en la plaza y poblaci6n de San Miguel, quisieron ser los
verdugos de aquel ultrajado vecindario.





41-

Dejamos para otro lugar hacer comentarios imparciales, so-
bre la asombrosa rebeli6n del 21 y 22 de Junio de 1875. Euton-
ces se verA al'verdadero despotismo desempefiar el papel opre-
sor 6 inhumane, propio de su negra naturaleza. Se le verA cas-
tigar al crime sin forma ni figure de juicio, y ademas, perseguir
A la inocencia y condenarla al cadalso infame.




CAPITULO V.
SUMARIO-
1 Volci.n de San Miguel, 6 Chaparrastique.
2 Minerales de los departamentos de Gotera y de La Uni6n.
3 Camino carretero de la ciudad de San Carlos a la de San Miguel.
4 Esperanzas de Justo Franco.
5 Martin Landaverde enamorado.
4; Lectnra de peri6dicos en el Hotel del Globo.

I

ESE por ahora nuestra pluma de ocuparse mas de asuntos
/ politico-sociales, que tan hondamente contristan el alma y el
corazon.
Deje de trazar las negras sombras de la muerte dada por
los hombres A los demAs hombres, y caminemos por otros sende-
ros, para llegar al fin de nuestras referencias, respect la ciudad
del conquistador capitan Luis Moscoso.
Ocupemonos ahora del imponente Chaparrastique, 6 volcano
de fuego y agua de la ciudad de San Miguel.
Tenemos que referir del Chaparrastique que siempre ha si-
do un volcAn temible, no solo para aquella poblaci6n, sin6 tam-
bi6n para todas las que se hallan en sus contornos, dentro del
radio de ocho A doce leguas.
Existen antiguos vestigios eu parties de su circunferencia,
de grandes y extensas erupciones, que en la actualidad forman
el pedestal, por hablar asi, de aquella gran mole companera y
adherida a la cordillera andina en el ramal de Chontales. Su al
tura es de 6,500 pi6s sobre el nivel del mar.
Segfin una tradici6n de lejanas fechas, se sabe, que el Cha-
parrastique hizo una erupci6n ignea de una manera espantosa.
Ella nos refiere que verificado aquel aterrador cataclismo,
se elev6 A una distancia considerable de la atm6sfera, cierta nu-
be de fuego que se extendi6 inmediatamente por encima de la
ciudad, en ademAn de desplomarse sobre sus consternados mo-
radores: que 6stor, sinti6ndose abrasados por el calor intense de





42 -

las llamas, postrAronse poseidos de una aflicci6n angustiosa, an-
te la venerada virgen de la Paz conocida ya en estos Recuerdos,
y patron muy querida de la poblaci6n atribuladah la cual ha-
bia sido sacada de su temple A la plaza principal: que en segui-
da la ardorosa y abrasadora nube, fu6 elevAndose gradualmente
A las altas regions, hasta convertirse en fragments en presen-
cia de todos los que alli se hallaban, implorando el favor y la
protecci6n del cielo, yendo A precipitarse A lugares muy apar-
tados y desiertos: que entonces el firmamento tom6 un color
de zafir encantador, y que A continuaci6n se form en 61 una
blanquisima palma, cuya parte inferior se veia como afianzada
en medio del crAter por donde el volcin habia arrojado sus de-
rrames cinereos y flamigeras lavas. La preciosa imAgen, se dice,
qjue desde aquella 6poca lleva en una de sus manos el emblema
de aquella prodigiosa palma de salvaci6n.
Nosotros hemos tenido ocasi6u de ver y examiner en la ca-
pilla del temple mencionado, un cuadro tenebroso en que se di-
buj6 ese fen6meno de la naturaleza. En 61 vimos A un auciano.
que creia ir huyendo del peligro montado en una mula, Ilevan-
do el rostro volteado hacia las aneas del cuadripedo, a quien
aguijoneaba desesperado con sus acicates para salvarse. Mas el'
*anciano, sin advertirlo era conducido para el centro de la pobla-
ci6n, hallAndose montado de aquel modo en la plaza de la ciudad.
Parece que a aquella erupci6u se alude en la earta semi ofi-
cial, que va insert A continuaci6u.
Dice:: "Muy seflor mio:"
"La noche del. dia 21 del corriente lines, como A las S de ella,
"comenz6 esta ciudad a experimentar un temblor, que aunque
"lento, continuaba con intermedios-de mayor fuerza, hasta las
"ocho de la mismia noche, que revent6 esto volcan, abriendo
"un boquer6n A la falda de parte del Norte uu poco menos de la
"mitad de su altura; hacia abajo, brotando espesura de fuego y
"humo, que corri6 por el mismo rumbo, como una laguna para
"abajo, internandose por la cercania y montes, fronteras del
"pueblo de Quelepa y Moucagua, 6 inmediatamente rompi6 tres
"bocas por la falda del Sur, mas del medio de su altura hacia
"arriba, por done A mAs de la voracidad del fuego y humo, que
"brotaba expidi6 muchisima arena que como lluvia, cay6 en el
"pueblo de Usulutan, montafias y cerros del de Jucuapa, y co-
"rrri6 el fuego 6 materials derretidas, descendi6ndose de el alto
"abajo, como poco mas de dos leguas, hasta pasar del camino
"real, que va de esta ciudad para el partido de UsulutAn, y por
"el intermedio de la Hacienda de Ulupa y Ilanos que llaman del
"Muerto, distancia de cinco 6 seis leguas de esta ciudad, dejan-
"do intransitable el camino, con la muralla de malpais que fu6
"dejando la avenida de aquellas derretidas materials, en cantidad





43 -

"de mis de tres cuerpos de alto y como una cuadra de gruese,
"arrasAndose los montes y abri6ndose en parties en aquellas in-
"mediaciones algunas grietas en la tierra, que conocidamente
"descendian del mismo volcan, segun relaci6n que de toda esta
"parte di6 el Alcalde segundo, quien acompafiado de otras perso-
"nas, fua el dia de ayer a inspeccionar en el modo possible el es-
"tado de las reventazones.
"Mantfivose la voracidad del fuego en su vigor, desde la ho-
"ra citada del dia 21 que brot6, hasta las cinco y media de la
"tarde del dia de ayer 23, en que sin embargo, de haber desapa-
"recido el humo, aun se asegura hallarse todavia ardiendo las
"aberturas y se refiere de la continuaci6n de temblores que no
"han cesado, unos mayores que otros, desde el principio de este
"movimiento, si bien que con intermisi6n de dos, tres y cuatro
"horas, que median de unos A otros.
"Con este motivo, han salido fugitives imuhas families pa-
"ra las haciendas y pueblos retirados de esta ciudad, y de cuyas
resultss se dice, haberse ahogado dos mujeres al transitar el
"rio grande, que se hallaba algo crecido, como que acaba do pa-
"sar un temporal de aguas que dur6 mas de ocho dias; y la res-
"tante gene de este vecindario, se ha mantenido en las tres no-
"ches pasadas, en la plaza de esta ciudad; pues el temor de los
"temblores y do alguna nueva result del fuego, les hace aban-
"donar en la noche sus casas, sin que (A Di6s las gracias) se ha-
"ya experimentado en el lugar ruina alguna en la choza mas d6-
"bil por raz6n de los temblores, ni introducirse el humo, ni me-
"nos caer piedra 6 arena.
"Este particular beneficio y milagroso estado favorable en
*'que nos hallamos, lo debemos sin duda, al amparo 6 interven-
"cion de la santisima y milagrosa image de nuestra sefiora do
"La Paz, patron de este lugar, que i estimulo de los ayes y la-
"mentos de estos acongojados vecinos, se sac6 de su altar A hla
"puerta principal de la Iglesia parroquial en la misma hora que
"se hicieron las reventazones; y lo mismo fun poner A la vista
"del volcAn esta portentosa imagen, que retroceder aquel voraz
impulseo, tomando sus corrientes en el modo dicho v dejAndo-
"nos sin m6s !esi6n, que el natural temor de alguna result v
"consternaci6n del susto y movimiento de tierra.
"Todo lo cual, pongo en la superior noticia de V. S., (y no
"lo he practicado con mas prontitud, por hacerlo con mas segu-
"ros conocimientos, para que mereciendonos su alta compasivi
"consideraci6n) se sirva concurrir en nuestras deprecaciones al
"Todo Poderoso, para que, haci6ndonos dignos de las tribulacio-
"nes, nos libre de semejantes peligros, dindonos aquello que nos
"convenga, y guard la important vida de V. S. los muchos
"aios que estas provincias le desean.





-44--


"San Miguel, y Setiembre 24 de 1787.-Besa las m. de V. S.
"'s. m. s. atento servidor.-Joseph Ante de Andrade..
"Sor. Gobernador Intendente Dr. D. Josef Ortiz de Pefia".
Las demnis erupciones del volcan de que se tienen noticias,
corrosponden ti los ailos de 1769, 1798 y 1811, por lo que hace al
siglo pasado y principios del present, habiendose verificado las
de estos filtimos tiempos en los afios de 1844, 1867, 1868 y 1869,
las cuales, siendo de una temible naturaleza, han dejado az la vis-
ta sensible resultados de devastaci6n asoladora.
Las lavas de 1844, formaron sus corrientes por la parte su-
roeste del volc6n, extendikndose it largas distancias, hasta cegar
la laguna de Tlupa, y much trecho del camino que iba de la
ciudad de San Miguel a la de Usulutan.
Varias son las bocas que actualmente le sirven al volcan
de otros tantos respiraderos, hallAndose en continue actividad,
sin embargo de la abundancia de materials sulfurosas que ha
arrojado de su centro. Esta fragua gigante de la naturaleza, no
dejarni de harder probablemente, hasta que vomite sus fuegos por
el rumbo del Oriente, aunque se cree que por ese lado, son de
agua sus dep6sitos interiores.. Asi, no obstante la opinion pre-
cedento, puede asegurarse, que la ciudad que se halla situada en
sus faldas orientales, no tiene que temer, sino remotamente los
aterradores efectos de su voracidad.
El (1haparrastique es un volcan abundante en grades de-
p6sitos de asufre, de caparrosa, de amoniaco y de otras sales de
utilidad general y por lo mismo su vegetaci6n, es pobre y es-
casa de frescas verduras, en muchos puntos.de su circunferen-
cia. (arece por el lado de que tratamos de aguas potables, sur-
ti6ndose de este element sus hablitantes, yendo 6 proveerse it dis-
tancias c(onsiderables.
Mas, no obstante esto: en iunchos lugares de sus alrededo-
res, existen estancias de ganado y trabajos de agriculture, en
qiue se goza de un clima benign y delicioso.
No nos ocupomos nmis del celebre volcain preindicado; em-
pero, tracemos algunas otras lines, y habremos terminado cuan-
to tenemos que anunciar respect ti la opulent poblacioin mi-
iuelefia.
II

A-i'A.iTE d, lo que' hoios referido de aquella ciudad de mnas de
3/60 afos de existencia, relativamente a sus riquezas naturales
o industriales, todavia nos queda que decir que en sus inmedia-
ciones se conocen otras que pertenecen & las primeras, y que des-
de 6pocas muy atrasadas han merecido la atenci6n, no solo de los
particulares nacidos para las empresas, sin6 tambi6n de los Go-
biernos regnicolas y coloniales.





45 -

Esas riquezas aglomeradas por la pr6diga naturaleza, se ha-
Ilan representadas por las numerosas minas que se encuentran
al noreste y este de San Miguel, en los departamentos de Gote-
ra y de La Uni6n. Caminad hacia ese rumbo yv una corta dis-
tancia encontrareis los inmensos tesoros.que alli se esconden en
las entrailas de la tierra. Preguntad si en los tiempos pasados
y en los presents se han explotado y se explotan con exito sa-
tisfactorio aquellos terrenos afireos y argentinos, y os responde-
ran que much parte del oro y de la plata que circular acufiada
por el mundo, ha salido de las valiosas minas del antiguo y grand
departamento de San Miguel. (1)
Preguntad asi mismo, si mejoinudose el sistema de lahorco
actual de las materials primas, es seguro que se obtendran sor-
prendentes resultados en provecho de los mineros empresarios,
y os contestarAn en sentido afirmativo, en atenci6n a la excelen-
cia y calidad de la mayor part de las minas hasta ahora cono-
cidas en aquellas comarcas privilegiadas.
Aunque los terminos generals en que nos expresainos "son
bastante suficientes para comprender la utilidad positive de es-
to asunto, nos parece de conveniencia piiblica dar ikconocer es-
pecialmente algunas de las minas referidas, entire Ms cuales se
hallan varias de reconocida fama y en permanent explotaci6n.
Leanse aqui sus nombres.
El Tabanco, San Sebastian, Monte Mayor, San Pedro,
Flamenco, Divisadero, Carolina, Carao, Corosal, Los Encuen-
tros, Lonma Larga, La Perla, Santa Rosalia, Plomosa v G ua-
rumo, Barrios, El Rosario, Montecristo, Santa Emilia, San
Antonio, Bafiadero, Huiligiiiste, La Esperanza, La Matilde,
El Recreo, Agua Caliente, Diamante, Santa BArbara, El Gi-
gante, Socorro, La Soledad, Santa Maria, Santa Isabel,
Caraguito, La onchla, Virginia, Santiago, La Providiencia,
oete., etc. *
Todas estas minas y otras tautas, porteicecen Ai las .jurisdi(-
eiones de San Carlos, Gotera, Sociedad y Tocoro. Muchas de
*,llas se esplotau con buen 1xito, extrayendose con su laloreo
abtndante oro y plata de calidad superior.
Este ramo de nuestras riquezas naturals mineral6gicas,
tiene un C6digo especial A que estA sometida su general diree-
(ion, y consignadat las reglas y formalidades que deben prece-
iler A la adquisici6n del dominion que se desee tenet en cualquie-
ra mina que se compare 6 se denuncie, por ser denunciable con
arreglo A derecho.

(1) En la actualidad dividido on cuatro; pues so ha creado el cepartamento de MoSa-
zan, con los distritos de Osicala y de Gotera.






46 -


III

L ciudad de San Mi el hace su comercio exterior por el puerto
de La Uni6n, situado conio se ha dicho antes, hacia el suroeste de
la bahia de Conchagua, y A doce leguas de aquella poblaci6n.
Entre los puertos de Centro-Am6rica el enunciado es el re-
conocido como el mejor, por su numoroso vecindario, por'su cli-
ma sano aunque ardiente, por la mansedumbre de las aguas de
su bahia y seguros fondeaderos, por la abundancia de sus vive-
res, por su proximidad A las Rep6blicas de Honduras y Nicara-
gua, y por otros muchas cualidades que lo recomiendan, como
son las referidas en el capitulo 2" de este libro.
El camino que vincula A este puerto con la ciudad de San
Miguel, es carretero, aunque no correspond ni con much, A las
facilidades indispensables que son apetecibles, para evitar aza-
rosos contratiempos en el trasporte de los grande intereses des-
tinados al expendio commercial y consume de aquellos pueblos.
Se ha visto que esa carretara ha sido reparada de vez en
cuando, pep siempre con suma imperfecci6n y sin previsor es-
mero. Preiso es pues, que ahora el patriotism de la adminis-
tracion pfiblica, y sobre todo de los progresistas migueleios en
particular, pongan todos los medios necesarios para lograr la
construcci6n del ferrocarril que hasta ahora no ha pasado de ser
un halagiiefio proyecto.
Sobre este asunto se sabe que por contrata aprobada en 26 de
Abril filtimo por el Congreso Nacional, celebrada con el coronel
Luis J. Du PrB y don Lorenzo B. Du Ponte, estarA dentro de ties
anos construido un ferrocarril de la ciudad de San Miguel al puer-
to de La Uni6n. Segfin las estipulaciones suscritas por las parties,
garantizadas en la contrata y en un instrument puiblico, es de
creerse, que lo convenido se cmnplira irremisiblemente por los
empresarios, pues la concesi6n caducara si no la efectfian. (1).

(1) Ha caducalo, por no haber eumplido los contratistas con las estipulaciones con-
signadas en dicha contrata, y ahora se buscan empresarios que quieran hacerse cargo de la
obra, acordAndoles concesiones que sin duda produciran los efectos que se apetecen.
Se ha celebrado una nueva contrata con una casa de L6ndres, representada por Perry
Cutbill de Lugo y C! en cuya ejecuci6n se han hecho ya los primeros reconocimnentos del
terreno por donde debe pasar el ferrocarril proyectado. Mas dicha contrata, no se ha
aprobado por la Legislatura de la Repfiblica, por que se firm sin que precediesen los tri-
mites de licitaci6nprevenidos por la ley.
Los Altimos pasos que sobre este asunto se han dado, se contraen i la contrata cele-
brada con el sehor Pablo Mendieta, representante de la Compania general de Minas y Tra-
bajos pAblicos de Honduras, en la cual aquella'Sociedad se compromete i construir un
ferrocarril. desde la ciudad de San Carlos, hasta la capital de la Republica, pasando el ca-
mino por las ciudades de San Miguel, San Vicente y Cojutepeqne. La referida contrata
fu6 firmada por el secretario de Hacienda general Valentin Afaya y el senor Mendieta,
formalizfndola adem'is por medio de instrument pfublico, y procediendo en todo con arre-
glo A las disposiciones emitidas iltimamente por el Congreso Nacional de la Repfblica.





-47-

Que los habitantes pues, de las dos ciudades mencionadas,
que verdaderamente deseen el notable progress A que estan lla-
madas por la eivilizaci6n creciente de los tiempos, se aprove-
chen ahora de las buenas disposiciones del Supremo Gobierno,
relatives A dar ensanche por todos los rumbos de la Repfiblica,
4 todas las mejoras materials de preferencia, alli en donde sean
mfs urgentes y necesarias. iY en qu6 parte de nuestro territo-
rio es mas urgente la construcci6n de un ferracarril? No es por
ventura de suma importancia el trafico annual carretero que se
hace entire las dos cindades enunciadas?


IV

'ONGAAIos aqui puuto final A nuestros prop6sitos descriptivos.
DespidAmonos aqui de la querida ciudad de San Miguel, cu-
na de nuestros antepasados. lVolve-'emos A visitar los silencio-
sos lugares en que reposan las cenizas venerandas de algunos
de ellos? iAh! Cumplamos la inexorabilidad de nuestra suerte, y
caminentos por el sendero deseonocido del hondo 6 incierto por-
venir. Mas no matemos la esperanza de finalizar -nuestra exis- *
tencia, alli, en done yaceu los frios despojos de quienes fueron
los amorosos guias de nuestra infancia, y los consejeros intimos
y desinteresados de lo que debiamos ser en nuestros afios..poste-
lrores.

v

ARTIN LANDAVERDE se halla A nuestro lado. Los Recuer-
dos van A ocuparse ahora de hacerle los honors de la na-
.Taci6n.
SQu6 es'lo (ue ha sucedido le preguntabamos al termiuar el
dia 2 de Enero del ano enunciado de 876, vi6ndole triste y abati-
do con la vista inclinada al suelo y con el coutinente encorvado?
jEn d6nde esta la jovialidad de tu g6nio y la placentera p)re-
sencia de tu semblante? Acaso has experimeittado alguna des-
gracia que haya venido a cambiar tus alegres dias c:)u .a:a si-
tuaci6n penosa y aflictiva? HAbla Landaverde, refi6renos sl al-
gun percance es la causa de tu present abatimiento.
--Ah sehor Justo Franco: mas quisiera haberme quedado
en mi valle, que ser ahora un viajero que lleva una espina en el
coraz6n!
--;,COmo una espina en el coraz6n Martin, qu6 quieres de-
cirnos.
-Qgiero decirle senior Justo que tengo atcrmentado el co-




-48-


raz6u, por una espina que punza mAs que la del ponzofioso mon-
gollano. (1).
-Ya comprendo, tfi estAs enamorado, es verdad?
-Ni mis, ni menos: esa es la espina: esa es la causa de mi
cabizbajura.
-Vaya amigo Martin, que tfi estAs dando muestras de ser
un hombre muy apocado, 6 incapiz de resistir impresiones que
con el trascurso de algunos dias se las lleva el tiempo, dejAndo-
nos libres de su importunidad. Y que beldad miguelefia te ha
causado el mal de que adoleces? Es alguna joven, cuyos atrac-
tivos son irresistible?
-Nada de eso. Ni es beldad, ni joven la que me ha descon-
certado el alma. De esas yo no me dejo veneer tan aina.
--Sera pues alguna cotorrona 6 arafia industriosa, que anda
A guisa de tender su tela para aprisionar en ella al incauto .que
las mira sin conocer sus embustes y conduct patrafierat
-Nada de eso senior Justo, nada de eso. A mi nunca me
han atormentado las vistas de las cotorras por muy locuaces
que sean, ni la pi'esencia de las arafias, por horrible que parez-
can. Solo la habladera de las primeras me ha hecho desesperar
algunas veces.
-Ya veo Martin que no me comprendes. Ya veo que no
sabes que en el lenguaje comfin se laman cotorronas, A las viejas
que no habiendo podido casarse en la 6poca de su juventud, se
valen de ciento y mil arteries para hacerse esposas. Pero expli-
came pues, !A quien debemos atribuir el dafo que te han hecho?
A quin debemos considerar como perturbador de tu natural so-
siego?
-Contesto a U. que a unos dos ojos tan maliciosos, como
traidores, tan melindrosos, como mirones y lascivos.
--Es possible Martin que dos ojos te hayan atravesado el
ceraz6n con la espina de que me estas hablando?
-Cierto senior Justo: cierto, pues yo hablo la pura verdad.
-iY los ojos en donde estan: de quin son: puede saberse?
-Son, sefor Justo, los de una guapa muchacha hija de mi recien-
te amigo Francisco Calel, vecino de esta ciudad. Esa es la que
tiene los dos ojos en una cara risuefia, y que en este dia han si-
do la causa de un desafio sostenido por mi con ventaja en sus
resultados; pues apechlufado con cierto rival di en tierra con 6l,
le plant unos cuantos pufietazos, y pidi6ndome alafia y miseri-
cordia, se la concedi en presencia de Maria Calel y su padre. Y
como tuve fundados recelos de ser arrestado, en el acto corri a
encontrarme con U.: no lo hallo, estoy desamparado, corro A ]a
(1) Arbol espinoso que se produce en terrenos miguelefos, cuyas puas puntiagudas
introhducidas en los cuerpos, inflaman la parte dafada, y son causa de dolores insoporta-
bles.





49 -

Leona, ipobre Leona!; la ensillo, el noble alazAn (1) se sorpren-
de relinchando, no le hago caso, monto al instant, salgo con vio-
lencia; y tomando el camino de mi valle me retire un poco de
la poblaci6u; mas reflexiono sobre lo que hacia, y conociendo
que era una villania separarme de U. A hurtadillas, vuelvo A es-
ta casa en donde felizmente me reuno A mi protector, y compa-
fiero el sefor Justo Franco, con cuyos auxilios no dudo de mi
buena suerte en este lance.
Esto es lo que me ha pasado y me ha sucedido: de todo son
culpables los dos ojos de Maria Calel, A quienes comienzo A de-
testar por ser nocivos A la quietud de mi espiritu. Ahora deseo
que partamos, y ruego A U. sefor Justo, se sirva dar la ordeu
para verificarlo, si dable fuere, hoy mismo.
-Bien, querido Landaverde, se hara como ti lo deseas, nos
mnarcharemos mariana, y los ojos p6rfidos y lascivos ya no te im-
portunarAn.
Deja, pues, de mostrarte cariacontecido; pero cuida en lo de
adelante no encontrarte con otra Maria Calel, que en lugar de ver-
te con los dulces ojos de una mujer virtuosa y encantadora, te
mire como mira un animal lascivo 6 irrational A los de su especie.
Este inesperado episodio para nosotros, tuvo lugar por la
tarde del dia mencionado. Daban ya las cinco en el reloj pfibli-
co. Teniainos que despedirnos de algunas amistades contraidas.
Landaverde suprime sus iltimos adioses por nuestros consejos,
se present d6cil y prudent y a continuaci6n nos separamos.
Cumplidos nuestros prop6sitos, A las ocho de la noche nos
hallabamos en el Hotel del Globo, en donde nos impusimos por
medio de los peri6dicos del pais de la azarosa situaci6n en que
se encontraba este Gobierno con el de la Repiblica de Guatema-
la. De moment conocimos que aquella peligrosa desavenencia,
mas se fundaba en susceptibilidades de una political de prepon-
derancia, respect de los mandatarios de ambos Estados, que en
causes legitimas de internacionalidad alegadas por los conten-
dientes. Vimos el desenlace de esa temible emergencia fatal-
mente terminada para el Salvador. En sus principios, 1po
diamos pensar en las amargas consecuencias en que inespera-
damente fuimos envueltos? En su continuaci6n, ppudo el ene-
migo tener la seguridad de quedar vencador en la lucha, no obs-
tante estar contrapesado su poder con el valor y patriotism de
nuestros soldados?-iAh! Nosotros entonces callamos, puesto
que una y otra cosa pertenecia al dominio de una suerte future,
'favorable 6 adversa A cualquiera de las dos Reptiblicas. (2)
(1) Nuestra caballeria.
(2) Se alude en este pasaje t la guerra que en Abril de 1876. se hicieron lo.- Goli-r-
nos del general Justo Rufino Barrios y don AndrBs Valle, influenciado este por *1 general
Santiago Gonzilez.





-50 -


CAPITULO VI

SITMARIO.
1 Salida de San Miguel.
2 Amenidad de sus campos.
3: Opiniones de Martin Landaverde so;bre los eclipses y los comets.
4 Eplica-iones.-* nCElki E 1
Snu rasamiento con Andrea TrquiMa.

I

\ os hallanios en nuestro hospedaje. Martin Landaverde to-
do lo tiene preparado para marcharnos-abundante pienso
para el noble alanzAn y la Leona-nuestros sirvientes estan vigi-
lantes desde las cuatro de la mnafina, y al asomar en el Oriente
los primeros rayos de la risuefia aurora, salimos de la rica ciu-
dad de San Miguel para el interior de la Repfiblica.

II

L alegria de la naturaleza se p.resenta A nuestros ojos. Las
flores azules y color violeta de nuestro verano, se ven como
otras tantas parasitas sobre los copos de los Arbolos, formando
caprichosos altares de que se exhalan deliciosos perfumes quo
vail A parar A los divinos pi6s del Supremo Criador de los mun-
dos. Las pintadas aves canoras en conciertos cadenciosos, tam-
hien saludan armoniosamente el Ser de los series, elevando sus
dulces notas por los aires embalsamados, y anunciando las .glo-
rias de los cielos que hacen las delicias de su excelso Trono.

III

A noche ha terminado ya su lento y tenebroso trAnsito para
el ocaso, llevAndose tras si los secrets del amante afortuna-
do, y las combinaciones cabalisticas de los hombres perversos
que trabajan sin cesar en pro de los trastornos sociales.
Landaverde en su famosa Leona camina A nuestro lady
nos divierte refiri6ndonos episodios de su vida pasada, y sus sei-
cillas creencias sobre la influencia que ejercen en la naturaleza
criada, los eclipses del sol y de la luna y la aparici6n irregular
de los cometas en el espacio.
Nos decia que los primeros, eran el resultado del choque de




51-

aquellos dos astros que de tiempo en tiempo se disputabau el
poder del firmamento: que la luna por ser de naturaleza mAs dB-
bil, por lo regular quedaba siempre vencida, aunque algunas ve-
ces se sobreponia a la pujanza de su contrario, produciendo en
su bola de fuego notables sombras que le hacian perder su gran-
de brillantez; aunque esto s6lo acontecia por algunos moments:
que en la vida de los animals y plants de la tierra, esos fen6-
menos eran sumamente perjudiciales, pues se habia visto que
cuando se efectuaban eclipses de los dos luminares enunciados,
nacian de los primeros series fenomenales, y que las segundas
perdian su robustez y lozania, principalmente en sus frutos,
cuando 6stos no habian llegado A su natural saz6n.
Aiiadia que en su valle se creia que los cometas no eran mas
que unos monstruos cubiertos de estrellas: que su preseucia en
el cielo era para el mundo de funestas consecuencias, pues es-
taba probado que a continuaci6n de su aparecimiento, los hom-
bres se exterminaban con las guerras que inhumanamente se
hacian, sufriendo por otra parte todas las demAs calamidades
que afligen a la humanidad, atormentandola con hamfres y pes-
tes destructoras.
Nos decia que su desaparecimiento en las profundidades de
los abismos et6reos, tambien demostraba que eran dafiosos A los
series de la tierra, pues si hubiesen sido criados para su felicidad,
su presencia fuera permanent y agradable A los hombres, como
lo es la de todos los demas planets y estrellas que irradian ad-
mirablemente en el cielo. Concluia afirmando, que la barba, la
cabellera y la cola que se les ve A aquellos monstruos errantes,
eran siniestros, pues solamente servian para aterrorizar y pro-
Jucir el espanto en las gentes que los miraban.


IV

on nuestra parte nos admiraba aquel hijo de las selvas con
la relaci6n de tan erroneas referencias. Ellas se presentaban
a nuestra imaginaci6u como preparadas adrede para contrarres-
tar los principios de la citncia.
Vulgarmente se cree, Landavesde, le contestamos, cuanto
ti afirmas de los eclipses y de los cometas; mas todo eso es obra
de la ignorancia y de las preocupaciones de los profanos, quit-
nes sin tener ocasi6n de saber la verdad, juzgan groseramente
por lo que miran, engafiando asi al vulgo crmdulo y amigo de lo
maravilloso, de lo sorprendente y de lo novelesco.
El aparecimiento de los cometas y la presencia de los eclip-
ses, nada tienen de atingencia ni de influjo en la buena mala




52-

suerte de los mortales.. Los primeros son unos planets inofen-
sivos, de la misma naturaleza que son los demAs que constante-
mente se exhiben ante nuestros ojos. Su aparicion en los cielos,
se verifica de tiempo en tiempo es cierto, pero esa circunstancia,
ni debe causar espanto A nadie, ni prueba como tfi crees, que los
cometas traen en pos de si las guerras que afligen al mundo, ni
menos ninguna otra clase de infortunios que atormenten A
la especie humana. Las guerras, en los tiempos remotos y
presents, siempre han side y son ocasionadas por el orgullo
y rencillas de los hombres ambiciosos y Avidos de fortunes
fAciles: pocas veces tienen por objeto la defense del honor na-
cional; y las causes de los demAs males que tfi refieres, siem-
pre han sido extraiias A la acci6n de dichos planets. Y si su fi-
gura aterroriza y estremece, eso debe atribuirse A la pusilamini-
dad de espiritus medrosos y aturdidos por una crasa estupidez.
Razones semejantes deben exponerse respect A los eclipses
de los astros luminosos y opacos. Si en el Sol se llegan A ver
esas sombras que te sirven de argument contra su brillantez,
la casa no debes buscarla en los motives que tui supones, por-
que ellos no existen, ni han existido jamAs. El dominion del fir-
mamento s6lo A Dios correspond; y si es cierto que cuando el
Sol eclipsa, pierde por algunos instantes su hermosura y clari-
dad natural, eso es debido, no lo olvides, A que su luz no llega
A iosotros porque entire 61 y el planet que habitamos, se inter-
pone la Luna, evitando de esa manera que alumbre con la ple-
nitud de su grande disco. La interrupci6n, pues, desu luz, oca-
sionada por la Luna, es la causa de las sombras que tfl, Landa-
verde, y los moradores de tu valle, screen como efecto de los cho-
ques entire los dos astros.
Esto explicado Martin, te sarA fAcil comprender que las
manchas 6 sombras de la Luna, en los mementos, que eclipse,
.reconocen motives semejantes. Respecto al Sol, la Luna es la
que se interpone entire 61 y la Tierra; y respect a la Luna, la
Tierra es la que se interpone entire ella y el Sol.
Landaverde se mostraba satisfecho. El sencillo razonamien-
to precedent lo convencia y le era agradable por la naturalidad
de sus concepts. Nos decia, que aquellas doctrinas no se ense-
fiaban en las escuelas de los pueblos vTcinos A su valle: que ha-
biendo asistido 61 algfn tiempo A uno de aquellos establecimien-
tos, no tuvo ocasi6n de oir del maestro semejantes ensenanzas,
quien mAs bi6n estaba imbuido en las creencias que 61 abri-
gaba respect A los cometas y eclipses; y que si se habia exter-
nado de la manera referida, era en virtud de lo que habia oido
al maestro en diversas ocasiones.
En aquellos instances, Landaverde se hallaba bajo la influen-
cia do su caricter alegre y amistoso. Recordaba las delicias de




-53-

su valle, como 61 decia. Se acordaba de cuanto habia dejado
en su casa por acompafiarnos; y con una mezela de jfbilo y me-
lancolia, trafa A la memorial las bondades y afectos de su esposa
Andrea Urquiza, A quien amaba, segfin lo daba A entender con
toda la ternura de su coraz6n.
Despu6s de informarnos de sus buenas cualidades y fieles
comportamientos con l1, quiso referirnos algunos pasajes de to-
do lo que aconteci6 en sus bodas.




N los pueblos y eu los campos, decia, en las fiestas matrimo-
niales, tenemos costumbres diversas de las que son del gus-
to de las grades ciudades. Solo se parecen en el remedo que
hacemos de ellas, queri6ndolas imitar en cuanto podemos.
En esas fiestas se prepare una pobre miisica-se baila con
sencillez-se canta-se toma si se puede algin vino genereso-
se obsequia primeramente al cura, y todos los concurrentes go-
zan de los modestos regalos de los desposados.
Hace doce afos que mi enlace matrimonial se verific6 en mi
valle. En 61 se hizo cuanto llevo anunciado. Un dia y una no-
che se pasaron alegremente, conduci6ndose todos con la mayor
mesura.
Cuando llegaron los moments de danzar se bail el son de
la novia, 6 sea el arrebatador fandango, que es lo mismo. La
misica suena y provoca los Animos alegremente, y Andrea Ur-
quiza de Landaverde, estA fascinadora en elpuesto. Un fino som-
brero de Montecristo cubre su adornada cabeza, y su hermoso
y flexible talle, se ve cefiido por una ancha banda de seda de
azul y blanco que la hace mAs agraciada y agradable, de lo que
era naturalmente.
La bondadosa concurrencia exige con ahinco que el novio
se present en primer lugar, A recoger en el baile las primicias de
la graciosa bailarina. El novio corresponde a los deseos de sus
amigos, y se halla frente por frente con la joven desposada.
Landaverde nos decia: aquel ha sido el dia mAs feliz de mi
vida.
El son de la novia so baila con todos sus encantadores de-
vaneos.
Andrea estA divina y parece un angel del cielo, aunque en
medio de las selvas.
En esos instantes la concurrencia dice repetidas veces:
bomba, bomba, que ]a linda novia able primero-si, si, que ha-
ble primero. Entonces ella se para llena de una modestia hechi-
cera, caen A sus pi6s multitud de flores de nuestros campos, y





-54--

ella las acepta con demostraciones de aprecio. Por todo esto
yo me sentia por los aires y como trasportado en otros lugares.
La desposada habla, y con voz dulce y afable me dice:

Si con migo te has casado,
Porque ahora soy una rosa,
Nunca olvides a la esposa.
(Que siempre estard a tu laoln.
Sen fea. a sea hermosa.

La concurrencia bate palnias al oir aquella amable, A la vez
que amonestadora bomba. Yo me siento anonadado y confuso,
mas hago esfuerzos para volver en mi mismo, y la voz de borm-
ba, bomba, anunciada por los convidados, veo Andrea-busco
la iuspiraci6n en sus negros ojos y semblante bondadoso, y ala-
giieflo, y la digo:

Iorlu, e crs la rosa dlel valle:
NV Fi Inec 'o lo n1me halle.
Siienpre de eila enanloraldo,
I allu'.aveird estt auseegura.


;Oh moments de felicidad! ;Oh pasajera dicha de los mor-
tales! Andrea corre a mis brazos-yo la llevo t mi coraz6n-ella
me dice que me amara hasta la unerte-morire por ti la coutes-
to-mi amor te pertenece hasta en el cielo.. .................

De esta mauera turmin6 aquella tierna escena de los dos es-
)posos. Andrea vuelve a su asiento, y yo me confundo entire mis
amigos. El son de la novia contintia y toma parte en 61 la ama-
bilidad de todos los que se hallan en las bodas delos aldeanos,
Martin Landaverde v Andrea Urquiza.




- 55-


CAPITULO VII.
.SUMARIO.
1 Pu.'bl, al riigi de (uelepa, algunuIs explieaciones lnecesarias.
2 Ar\.i(n dC arms entree. los gn-nerales Trinidad Cabafias y Kam6n Belloso.
:E Es declarula nulla pcr la Legislatura la Presidenei; del general Malespin.
-1 ParElelo entre los gaieraleos (ahbans y Belloso.
5 El Vic'-Pre-sidetnte toni el nianmd drl ej4rito.
t; St disu"lv*' li columtfllit q l" esplediiona i las irdienes il-I guenrCr, BelloUso.
7 Los eniignrdos vuelven a; Hio,,luintr',. Co'ncltye Il (apitnlo ocupiindose solameut,.
dtel general Belloso.
S Prisi6n le' td g.nciril y sio estraf;uianir int dli Estadou junto cen el roronel Ciria,'
(hioto.



LAs divertidas narraciones de Martin Landaverde, nos con-
dujeron distraidos durante aquel trayecto, hasta el antiguo pue-
blo aborigene de Quelepa: pueblo que represent en los anales de
nuestra vida political, tres episodios principles relatives ti la his-
toria de las pasadas revoluciones do estos pueblos. Siguiendo
nuestro progrania explicato en la Introducci6n de esta obra, va-
mos t enumerar aquellos, por creerlos necesarios a nuestros pro-
p6sitos. Del primero, consisteute en el eneuentro de arnias veri-
fi.cado en Febrcrol del afio de 184'5, entire los generals Cabafias v
Belloso, hablaremnos en este capitulo; y del segundo y tercero,
haremos lo inismo en los dos siguientes. Alli se leeri todo lo que
acontecib antes y despues de la batalla del )brajuelo, en qu< las
armas salvadorefias quedaron definitivamente triunfantes, aun-
que a continuacion, hubo que sufrirse el asesinato del coro-
nel Jose Antonio Carballo, verifieado en el puerto de La Uni6n.
En el filtimo do estos capitulos, se leer t tambi6n con dolorosa
emoci6n, la traigiea y sangrienta muerte del anciano Juan Angel
Arias, do la villa de San Alejo, ordenada en el mes de Marzo de
1S42 por el teuiente coronel hondurefio Santos Guardiola: 6poea
on que el general Morazxn Ileg6 de las Repfiblicas sud-america-
nas i este Estado, poni.ndolo su presencia en una conflagraci6n
general.
Desde ahora debe saberse que los acontecimientos de qu(e
se hark menci6n, consumados en el pueblo de Quelepa y sus in-
mediaciones, representan las consecuencias que se siguieron al
derrocamiento del Poder Supremo, del general Presidente don
Francisco Malespin, llevado A efecto por el Vice-Presidente gene-
ral Joaqin E. G(uzmn; y como ellos se efectuaron enlazandose con




-56-


otros que son inherentes A los Estados de Honduras y Nicara-
gua, haremos relaci6n de lo que de ellos sepamos, procurando
presentarlos con la debida fidelidad, principalmente, cuando nos
ocupemos de los diversos personajes que figuraron en la 6poca
que tocamos, dirigiendo los destines pfiblicos en lo civil y mili-
tar de los Estados referidos.
La caida de Malespin, fu6 aprobada por todos los pueblos
del Salvador, por medio de sus municipalidades, primero, y en
seguida, por sus representantes legales A las CAmaras Legislati-
vas.

II

ANTES que los sucesos llegaran A este grado de altura, el Go-
bierno, teniendo present la nombradia y la gran popularidad de
que gozaba el esforzado general Trinidad Cabafias, escapade en
aquellos dias en la ciudad de Le6n de las manos de Malespin, y
recibido en la capital del Salvador con salvas de artilleria y re-
piques de campanas, le confi6 el mando de setecientos hombres
que debian expedicionar, con el fin de contener la invasion de
las tropas aguerridas del ex-Presidente, que despu6s de su de-
rrocamiento acaudlilaba valerosamente el general salvadorer-o
Ram6n Belloso.
Cabanas march sin dilaci6n con sus tropas hacia el Orien-
te del Estado. Tiene orden de atraerse A Belloso A la obedien-
cia del Gobierno, comunicAndole que se le garantizaba la vida,
A 61 y A sus subordinados, y nada hace en ese sentido. Llega al
pueblo de Moncagua, y cerciorado en la noche de que el enemi-
go se halla a corta distancia, se aproxima al pueblo de Quelepa
situado A una legua escasa en via direct hacia la ciudad de San
Miguel.
El dia catorce de Febrero ha llegado, cuando he aqui los
moments supremos en que, en los callejones de Quelepa, va A
derramarse la sangre cuscatleca por manos fratricidas.
El ponderado general en jefe de las armas guzmanistas, al
iustante desacierta en sus disposiciones tActicas; pues en lugar
de ordenar una pronta y rApida evoluci6n de fianco, ya hubiera
sido al Norte 6 al Sur del punto ocupado por el general Belloso,
empefia todo el grueso de sus tropas, mAs que doubles en nime-
ro comparadas con las de su adversario, pretendiendo sorpren-
derlo, con el fin de no encontrar en aquel enmigo aguerrido una
tenaz resistencia, sostenida probablemente con notable ventaja.
Puestas en paralelo las fuerzas de ambos generals, efec-
tuAndose alguno de aquellos flancos, Belloso se hubiera hallado
en la neeesidad de retroceder si le hubiera side possible, 6 de ca-
pitular, vi6ndose envuelto por un enemigo doblemente mayor





SALVADORENO.S. -

que lo atacaba en un lugar abierto, sin fortificaciones. Ma eco-
nociendo dicho general el error de Cabafias, hace pi6e lmne y pe-
lea guiado por el buen genio de la guerra.
Dirigida la campafia de aquella mauera, muy seguro, era
el descalabro de la gente de Cabaflas. Muy ficil por derids era
:su ruiua en la critical y azarosa situaci6n en que s: eneontr6,
dentro de los callejones de Quelepa por la ineptitude military de
su afamnalo Comandaute.
A 1; suombra de esa ineptitude Bellos, at:ac (on intr pidez
por la part alta oriental de lo.4 callejones, A sun mal acaudilla-
dos enemigos. En sn consecuencia se traba un rudo comrbate
de algi'ua duracl6n, quedando vencidas las tropas eneallejo'a-
das so;tcnedoras de la liberal adininistraci6n pioelamada el 2 de
Febre,-o do 1845.
El general C abafias, desacertando, no se mantiene en el
pesto quie 1e correspond, como .Tefe superior do las iarmas que
so Ie hab1-ian ,oili:,,lo; pues en lugar dr dec mnedidas oportu-
nas para obtlAner siquiera un~ resultado menos decisive honro-
s, eLI ;avor do sus contrarios, se confunde entire la soldalesca
de ambo.s bh~'ndos: pcloa como un le6n, es verdad, espada en ma-
no; mas por sn arrojo un poco arriba do los callejones, es herido
de un sablazo que le asesta en la cabeza un official de Belloso,
seginu sc 'u],O entouces, oriundo del Estado de Honduras; mas
tam.i,'n se lijo (ue C' author de aquel cintar,!zo, habia sido un
soldado del barrio del Calvario de San Salvador.
Este f i1 el fin d- aquella jornada librada entire liberals v
conservadores en los barrancosos suburbios del pueblo de Que-
lepa; de la cual, no obstante los peligros que rodearon al general
velcido, 61 pndo escaparse con various ayudantes qut se halia-
ban i su lado, dispersandose su geufte en todas direcciones, y
quedando duewias de la victoria las escasaw tropas de Bellcso tan
diminuft.s. quo no aleanzaban i treo'eiontos hombros.


III

LA acci6o de armas eo aquellos callejones adverse i la ca.usa
del Salvador, estuvo i punto de imp.tir i-ue so llevase a efecto
por la Logislatura reunida entonces, la anulaci6n del powder pre-
sidoncial de que estaba investido el gener.i Malespin.
Al terminarse aquel dusgraciado *neuentro entire las seis y
ocho de la mafiana del dia 15 de Febrero, hubo uno de los hom-
bres que acompafiaban al general Cabafia que a" instant se
pusiese t ttodo escape hacia la capi)tal, logrando salvar en su no
interrumpida marcha, treinta v nuev- !' eguas on veintiseis ho-





RECUERDOS


ras. La persona que asi habia procedido era el patriota Licen-
ciado Tadeo Lima auditor de las fuerzas derrotadas.
Lima lleg6 al punto de partida entire las nueve y diez del dia
diez y seis, y dirigiAndose directamente A comunicar al Vice-
Presidente la infausta noticia, 6ste se desconcert6 un tanto; mas
recobrando de moment la serenidad de Animo y sangre fria que
le eran naturales, encerr6 al mensajero en una pieza escusada de
su habitaci6n con terminantes prevenciones de no dar voces en
ningrln sentido, hasta que 1l mandara sacarlo del encierro A
una hora convenient.
Aquel dia era el sefialado para discutirse por la Legislatura
la conveniencia 6 inconveniencia de anular 6 no anular la elec-
ci6n del general Malespin, al mando supremo del Estado.
El Vice-Presidente comprendiendo con raz6n que propalan-
dose la noticia de la derrota del oj6rcito, algunos 6 todos los re-
presentantes se negarian poseidos de miedo A emitir una reso-
luci6n de acuerdo con sus miras y con lo que exigia el bien pA-
blico, active tauto para que la sesi6n del Congreso se celebrase
antes do la hora acostumbrada, que cuando comenzaron A in-
gresar A San Salvador otros derrotados, estaba ya declarada la
nulidad de la Presidencia del general Malespin A pluralidad de
votos.
Malespin en cousecuencia quend eliminado del Poder Sn-
premo que habia ejercido durante un afio; consiguiendo sus ene-
migos seller con arreglo a la ley el acto.de su desconocimiento,
y caminar de alli en adelante con mas seguridad en el afiauza-
miento de la nueva administration establecida.
Er las pr'meras horas de la tarde del dia 16, y hallAndose
todavir en sesi6n cl Congreso, comenzaron A Ilegar a San Salva-
dor partidas de soldados y oficiales derrotados.
En p. esencia do aquella realidad los semblautes aterroriza-
dos, exprcsaban el arrepentimiento de haber causado tanto mal
al ex-Presidento caido, no hallaudo nadie c6mo explicar el moti-
vo podoroso qie habiat influito, para que un pufindo de hombres
traspasados de hambre y de cansancio, hubiera podido salir ven-
cedor de mAs de seteeientoz soldados puestos t las 6rdeues del
valiente general Cabanas.
(Y el Licenciado auditor Linma, volvi6 despues de las ocu-
rrencias referidas A recobrar su libertad en aquel dia?
Afortunodamente el general "xuzmin no se olvid6 muv A
tiempo de su palabra, siendo cl patriot auditor sacado de su
escondite, quedando sumanmnte satisfecho de haber prestado
un sefialado servicio al Estado con la noticia del desastre del
ej:reito.
Ertre los poseidos de espanto hunbo un representative del pue-
blo, que en muy poeo estuvo v6rsele derramar lAgrinias de arre-


-58-






SALVADORENOS.


pentimiento, porque habia votado por el descono'i:nienito del4 ex-
Presidente. El alto funcionario decia: zQu6 es bo qu hehe tccho
Dios mio? ;Por quB yo he venido a comproiinek'rme do esta
mantra? Por ventura el gevrral Guzmain me lilbin't de la per-
secuci6n del Presidente, Ai qui;n hemos a:oabadl, dle porde' con
la resoluci6n que para siempre lo priva de: itiando suj,:'emno?
;Oh suerte: qaisiera haberme cortado esta torpe maneo s.n que
lie suscrito mni desventura firiando el dictamel c ,T la .iomisi(n
que opin6 pur aquella resoluci6n!
(,Qui juzgas tfi que lees estos conuepto:s ,e So ,10 u 'i Ian sido
v en el dia soi los sugetos que se escojen par-t (cipar los ban-
cos del Poder Legislativo? (1) La conduct de aquel illbeceil di-
putado, iuo es una prueba ovidente de la indignidad coni que al-
ianos de los domas desempenfau sn alto conmetid:-? Si es.s close
de empleados comprendiera la natuialeza de los poderes que va
a desempefiar en representaci6n de los intereses nacioniies, res-
petaria el character y diguidad de los apoderados del puicb!o. :Ilas
por desgracia para la Repiblica esos funicionarios s.)!aui an ~ cal-
cuian sobre las ganancias, que unos cuantos movinmientos d, ca-
beza van it producirles, obsequiando de esa mantra las mi;as del
Mandatario, do quien se constituyen sumisos y abyeetos s rv ido-
res, desde los instantes on que comienzan a ejereer sus funciones.
Sore este pasaje de nuestro escrito nosotros henios tenido
ocasi6n de hablar con uno de estos IHoioiables, (quien sin rubori-
zarse nos manifestaba por el afio de 1884, que el mejor negocio
que 61 efectuaba y formalizaba en el ano para su subsistencia, era
solicitar, aunque fuera con humillaciones, (qu6 me import ania-
dia), la diputaci6n de su distrito. Una dieta do site pesos dia-
rios, decia, y algunas veces de diez, como Secretario del Congreso,
por cabecear, dormitar en la sesi6n, empinar el codo, comer en
la mesa presideucial, y cometer indignidades. decimos nosotros,
es el gran negocio annual de mi vida!
AQu. tal? Dejemos aqui escrito que el Diputado corta-ma-
nos represenLaba el afio de 1845, al distrito de Sensuntopeque,
y que el negociante de 844 era el que cornespondiera i uno de
los departamentos de............
Hagamos a continuaci6n una lijera resefia de lo que eran
como militares, los dos guerreros de los campos de Quelepa.
Las cualidades militares del general Cabafias, han sido fpre-
ciadas por sus contemporaneous en dos sentidos diversos. Se ha
dicho, que carecia de aptitudes adecuadas para mandar y hacer-
se obedecer, y que como subalterno era exceleute para ejecutar
toda orden contra cl enemigo a cuyo encuentro so le ma!ldaba,
por muy peligrosa y arriesgada que fuera su ejecuci6n.
'(1) Aqui se hace alusi6n t1 algunos de los Diputaidos que hnsta el aif.o I' 1i. ha-
lian convertido en patrimonio proilio. el elevmad ipue, to de Represa-;:tknt d'l ,pueblo.


- 59 -





60 RECUERDOS

Se ha dicho, que en la tdctica era poco diestro para los lances.
dificiles 6 imprevistos, y que por esta causa, cuando 61 Ilevaba
la direcci6n superior de un ej6rcito, pocas veces dejaba de com-
prometer su honor personal, y la suerte de sus soldados, poni6n-
dolos regularmente en posiciones dificiles para salir victoriosos.
Se ha dicho que era un military sin astucia y sin previsi6n
en la guerra, y que por estos y otros motives, siempre fun des-
graciado en sus empress b6licas, dejindose arrebatar por sus
adversaries los laureles de la victoria.
De este personaje tambi6n se ha afirmado, que siempre fu6
leal A la causa del general MorazAn: es decir, A la causa de la li-
bertad: que fu6 muy honrado, muy human, muy condescendien-
te y contemplative en la guerra con sus subordinados, y que
por esta otra mala cualidad on aquellas circunstancias se puso
en diversas ocasiones en el ease de no ser obedecido, en perjui-
cio de su propia honra y dignidad, y en positive dafio de los in-
tereses que defendia come military en los campos marciales cen-
troamericanos.
Por esto se ha afirmado que las armas y bandeia salvado-
rehas, palidecieron mucias veces bajo su mando, y nosotros agre-
gamos, que aunque es innegable que era un sugeto honrado, vale-
roso y humane, estas cualidades solas jams debieron servir de
fundamento para colocarlo en el primer range, entire los generals
de nuestro pais. Ese lugar, si decirse debe la verdad, solamente
pertenece al mArtir de San Jos6, al vencedor en cien batallas en.
dofensa de la nacionalidad de nuestros pueblos: al ilustre gene-
ral Morazin, cuyos relevantes m6ritos, continuaran ocupando
honrosamente las columns de estos Recuerdos.
Segfin lo expuesto el general Cabanias, no era un jefe de
astucia ni de talents militares cuyo aserto evidenciara la histo-
ria, cuando ella se ocupe de dar cuenta del efimulo de acciones
de guerra en que tom6 parte, durante su prolongada (carrern de
soldado.
Los datos precedentes fundados en el testimonio de los
hombres que conocieron al general, demuestran que. este gue-
rrero come valiente y denodado, era el primero entire sus cama-
radas, pero nada mns quo esto era en los favorablhs 6 adversos
resultados de los combates.
Mas, no obstante las precedentes apreciaciones nosotros no
podemos dejar de conmemorar aqui, que en la campafia que el
general Cabanas llev6 A su conclusion en tres aceiones de guerra
en el Estado de Honduras el afo de 1839, de orden del general
Morazin, no solo di6 ataques al enemigo con todo el valor de un
esforzado lidiador en ruda y penosa campafa, sin6 que mostr6
much acierto 6 inteligencia en la direcci6n de los oportunos
encuentros que procur6 tener con sus adversaries.





SALVAORBENOS. 61 -

Debido A la cordura con que el general se condujo contra
las tropas que se le opusieron en Cuesta Grande, en La Soledad,
y en los Guayavos, se apoder6 de todo el Estado de Honduras,
dominando en el, hasta que en Enero del afo de 1840, fu6 des-
hecho en la hacienda del Potrero, hallAndose A la cabeza de cua-
trocientos hombres, contra mas de mil leoneses y honduretios
mandados por el general Manuel Quijano, de p&sima momoria.

IV

IESPECTo al general Ram6n Belloso hay que exponer, que era
un hombre esforzado, de un continent modesto y sencillo, y
que en la guerra fu6 muy raro el caso en que por necesidad se
vi6 obligado A ceder el puesto al enemigo.
Como general, es verdad que fu6 de menos nombh-adia que
Cabafias, por no haber sido tan conocido en los Estados centro-
americanos; mas bajo ese character, no le iba en zaga en valor y
en poseer un espfritu guerrero y animoso, aventajAndole en
aquel talent natural y previsor, que le hacia comprender los mo-
mentos supremos en que debia evitar un peligro amenazante, y
conocer los que se presentaban propicios para aprovecharse de
la victoria.
Belloso fu6 un jefe ilustre y denodado en la guerra national
sostenida por los gobiernos de Centro-AmBrica en los afios de
1856 y 1857 contra William Walker, usurpador impudente del
Poder Pdblico en el Estado de Nicaragua; y su cooperaci6n en
aquella terrible lucha, contribuy6 en much al triunfo de las
armas nacionales,.con absolute abatimiento de aquel caudillo, y
de sus numerosos aventureros, que en lugar do buscar las rique-
zas en el trabajo honrado y decent, llegaron al pin oresco pais
de los Guzmanes, Jereces, y Chamorros, A hacerse poderosos,
apoderindose, no solo de los haberes del tesoro pfiblico, sin6
tanbi6n de las fortunes de los particulares.
El general Belloso perteneci6 en la mayor parte de su vida
al partido lberal conservador, en cuyas filas militaba, cuando
dispers6 en Quelepa las tropas do Cabaflas. Sus galones mili-
tares fueron la just recompensa de los servicios que prest6 A su
patria, adquiridos los de sargento A capitAn, lidiando en las filas
de la federaci6n. Cuando el general Morazan sali6 el aflo de 1840
de Centro-AmBrica hacia el Sur, el capitAn Ram6n Belloso lla-
mado entonces el "capitan Cafiengues" qued6 en los cuarteles de
San Salvador haciendo el servicio de cuidar por el orden pfibli-
co, A la cabeza de la guarnici6n que dej6 aquel general. Desde
entonces conmenz6 A figirar en escala superior en el ej6rcito
del Estado.





RECUERDOS


Jiizguese de la enteresa, impavidez, sangre fria y animo re-
suelto de aquel salvadoreflo, por su comportamiento en los ,dos
hechos que vamos a referir. Ellos son un claro testimonio de
que A Belloso nada le intimidaba. y que era capaz de ejecutar
acciones pasmosas, cnando se hallaba en circunstancias que po-
dian comprometer ,u honor, su dignidad y su exisienci.
A fines del mes de Agosto de 1844, Ram6n Belloso, siendo
yi ge'ieral de brigada fui designado en una junta de ciuadda-
nos y en esa virtud nombrado por el Presidente general Malespin,
Gobernador v Comaudante del departamento de San Miguel, por
no ser de la confianka del Gobierno el coronel Gerardo Barrios
que desempenfaba aquellos cargo.
Belloso ingres6 ai la cindad capital del departamento y puso
en noticia d como empleado en los cargos que 61 ejercia. Pero Barrios, po-
niendo on ejecuci6n ,iertos proyeetos revolucionarios que abri-
gaba, acompafiado de su inseparable amigo y parieoto poliiico
general Cabafas, se rebel contra dicho Gobierno. cons-eiderain-
dose los dos disidentes protegidos bato la sombra do la Gober-
nacio6 y de la Comandancia departamental.
Duefos ambos del cuartel y de todos los elements do gue-
rra que alli existian, al instant dieron orden al teniente coronel
Basilio Mufioz para que con -ana numerosa escolta pasaia A
aprehender A Belloso en su propia habitaci6n, cuya orden so eje-
cut6 por la mafana, y en moments en que Belloso ignoraba lo
que sucedia en el cuartel de la ciudad, por el sigilo y astucia
de los pronunciados.
Basilio Mufioz que era uno de los rebelados toma su escolta,
la hace girar flanco derecho y al instant se halla intimando la
orden de prisi6n al confiado general Belloso, quien como A
las once de aquel dia, se hallaba sirvi6ndose el almuerzo en la
casa de su hospedaje.
Munfoz se habia introducido en su habitaci6n, dejando a
sus soldados en la parte de afuera. Belloso impuesto de que iba
i ser preso se manifiesta sorprendido en apariencia, de la con-
ducta de Cabafias y de Barrios, sin perder la calma y sangre
fria en tan azarosa situaci6n. Mufioz le ordena que obedezca,
porque en caso contrario cumpliria con su consigna, la cual era
la de hacerlo conducir a la cArcel de la manera que diese lugar.
Vamos contest Belloso: vamos coronel; y acercindose al
moment d una de las esquinas de la pieza que ocupaba, toma
de improvise su espada: vamos coronel le repite, y en el mismo
acto le asesta una estocada con aquella arma, dici6ndole: "Toma
traidor: anda A dar cuenta A los demAs traidores con tu infame
comisi6n!" Munioz no obstante aquel ataque inesperado, pudo
herir en un brazo al general.


-62-








La escolta que esperaba, eye palabras de imprecaci6n ver-
tidas por su jefe que la llama: corre introduci6ndose al lugar en
que aquel yace ensangrentado eu el suelo: se inform de lo
que acaba de suceder, pero el cuarto esta solo. Sus soldados
buscan a Belloso, pero 4ste se ha escapado aceleradamente con
un ayudante por las piezas interiores de la easa, que daban al
saguin. No hay remedio, Mufioz se halla moribundo: es condu-
cido a presencia de los demas rebeldes, y el autor de aquel san-
griento episodio inesperado, se dirige A Campo Travieso, y cami-
na dia y noche por infinitas malezas, hasta llegar sumamente
estropeado A la ciudad de San Salvador.
Este acontecimiento verificado el 5 de Setiembre de 1844, se
hizo pfiblico al instant en la capital, y Malespin jura vengarse
de los rebelados coquimbos de San Miguel escapades por el puerto
de La Uni6n. Los persigue hasta Nicaragua, y Ilevando resuelta-
mente A su fin sus prop6sitos de venganza dentro de cuatro
meses consigue arrojar A los perseguidos de la .ciudad de Le6n,
en donde se habian asilado amparados por el Gobierno de aquel
Estado.
El mismo general Malespin se hallaba sitiando A aquella
ciudad en el mes de Diciembre del referido afo de 1844, quien
comprendiendo que le seria impossible apoderarse de Le6n,
mientras no se arrasaran las fortalezas del barrio de Subtiava,
reuni6 A los jefes de su ej6rcito y les habl6 de la necesidad que
habia de atacar por aquel rumbo A los sitiados; y dirigi6ndose
en primer lugar al altivo general Santos Guardiola, le pregunt6
asi:--"qu6 necositaria usted general para dirigir un ataque A
muerte contra las fortificaciones de Subtiava, hasta alcanzar su
rendici6n?-Soldados de los mis valientes, algunos canones, y
sacos de arena para parapetarme convenientemente,-contest6
el jefe hondureho,-Y usted general Quijano, Iqua exigiria para
obrar con seguridad del triunfo en la empresa?
-Los elements de guerra que sean necesarios,-respondi6
el jefe nicaragiiense.
En los mismos terminos poco mas 6 menos, se expresaron
los demas concurrentes A aquel Consejo.
En aquellos moments entra en la pieza de la reuni6n el ge-
neral Ram6n Belloso, que ilegaba de cumplir una comision im-
portante que el general en jefe le habia confiado. Este inme-
diatamente lo informa de lo que ali se trataba y ledice:--y us-
ted general Belloso, qu4 exigiria para encargarse del ataque con-'
tra las fortificaciones de Sibtiava, hasta conseguir apoderarse
de ellas?
-La orden de mi general,-contest6 el jefe salvadorefo.
--Nada mas?
-Nada mis mi general.


- 63 -


SALVADOREROS.





RECUERDOS


-Sea: Usted general Belloso dispondr, lo que deba hacer-
se para obtener un feliz resultado.
-Muy bien mi general.
La orden se le comunic6 al instant, y aquel jefe, alistando
la fuerza con que iba 6 batirse y los demas elements necesarios,
ataca denodadamente las expresadas fortificaciones defendidas
con bizarria por el coronel Gerardo Barrios, y se hace dueiio de
ellas con grande asombro del ej6reito A las 6rdenes del general
Malespin.
Grande y merecida fu6 la fama que adquiri6 aquel modesto
salvadoreio en el mencionado ejercito, porque A la verdad el
cant6n de Subtiava se tenia y consideraba como un punto forti-
ficdo inespugnable.
El general Malespin se mostr6 muy satisfecho hacia el ven-
cedor de Subtiava, ereciendo en su animo el aprecio y estima-
ci6n que hacia largo tiempo abrigaba hacia el general Belloso.
Otros rasgos de leroismo y de valor sublime refeririamos
aqui atribuidos A diCho general; mas para nuestros prop6sitos
bastan los enunciados en los pArrafos precedentes. Quienes quie-
ran saber m'is, que lo pregunten a aquellos militares quo lidia-
ron bajo sus 6rdenes; y i los que en presencia de su espada, hicie-
ron espaldas en las ciudades de Le6n y de San Miguel, en los ca-
lejones de Quelepa, y en el Monte de San Juan en Nicaragua,
en donde derroto igualmente en la 6paca expresada al preindicado
coronell carriess al mando de tropas leonesas. Barrios refiriendo
aquel lance contaba, que A las pezutias de su caballo habia debido
su salvaci6n. Aquella derrota habia precedido A la toma de las
fortalezas de Subtiava.



EL encuentro de armas verificado entire Belloso y Cabaias on
el pueblo de Quelepa, fue de dificiles y trascendentales conse-
cuencias para el Gobierno del Vice-Presidente. Necesario se
hizo organizer un ejereito mas numeroso, que el que acababa de
ser vencido, para contener al triunfante general vencedor, en la
cuesta de Monteros situada A tiro de fusil de la liberal ciudad
de San Vicente de. Austria.
Un terror panico, pero momenteaeo, se apoder6 de la ciudad
de San Salvador por la tarde del dia diez y seis de Febrero de
1845, A l: vista de los derrotados en la acci6n relacionada-
Mas aquel miedo ocasionado por la primera impresi6n desa-
pareci6 inmediatamente, viendose a aquellas horas A las gentes
corrrer por todas parties A ocupar su puesto en los cuarteles, en
patri6tico sost6n del Gobierno de Guzmin, apoyado en esos dias
por una popularidad inmensa.


--64 -







El Vice-Presidente, tomando en esta oeasi6u el mando en je-
fe de las armas, se complacia en la capital, al verse sostenido por
mis de mil hombres voluntariamente presentados en sus filas.
Para continual la campaia fu6 necesario que depositase la
presidencia en el patriota Senador don Fermin Palacios, A quien
se recuerda como un gobernante de muy buen sentido.
Verificada esta formalidad constitutional, march con sus
voluntarios Ilenos de entusiasmo bacia la ciudad de Cojutepe-
que, en donde crecon sus filas con nuevos defensores de su Go-
bierno- Y encaminandose al eneuentro del vencedor de Quele-
pa con la m is possible celeridad, las tropas se hallan muy pronto
en la ciudad de San Vicente, uni6ndoseles alli numerosos com-
batientes de la austriaca poblaci6n y de aquel departamento, ha-
ciendo ascender A aquel ejercito a cerea de tres mil hombres.
El general Guzmfn iba provisto de un decreto en que se
lamaba A la obediencia del Gobierno i las tropas del general
Belloso, ofreci4ndolcs protecci6n y today clase de garantias, sien-
do laudable en esta ocasion que la sangre salvadorefia no tifiese
el suelo patrio.

VI

AQUEL decreto se hizo llegar al conocimiento de los enemigos;
y comprendiendo Belloso y los suyos que la opinion de los pue-
blos era absolutamente contraria A ]a causa del general Malespin,
se dispersaron en la cuesta de Monteros, retrocediendo entonies
el general Belleso hasta la ciudad de San Miguel, acompanado
de algunos oficiales, yendo en seguida A asilarse en territorio
hondureio. La column de su mando constaba cono de tres-
cientos combatientes escasos, todos salvadoreoos que habian
arrostrado los grandes peligros del sitio de dos meses y medio,
sostenido en la ciudad de Le6n do Nicaragua, do quo haremos
referencias en otro lugar de estos Recuedos.
Deshechas las tropas invasoras de la manera expresada, el
Vice-Presidente prosigui6 su march soblre los pueblos del gran
departamento de San Miguel, en cuya capital el general Malespin
habia establecido su Gobierno, calificando de traidor al que se ha-
bia inaugurado el 2 de Febrero ejercido actualmente por el Se-
nador Palacios. Mas, siendo informado de que el ejercito de
Guzman se aproximaba y que podia ser flanqueado con much
facilidad, resolvi6 desocupar aquella poblaci6n y retirarse al
Estado de Honduras, en donde encontr6 protecci6n de part de
aquel Gobierno. En su nuevo asilo fue acompanado por algu-
nos de sus adictos servidores, entire quienes ocupaba el primer
lugar el ex-Ministro de Ia Guerra, Liceneiado NicolAs Espinosa,


- 65 -


SALVADORENOS.







muerto en la villa de Nacaome y sepultado en la fresca sombra
de un frondoso tamarindo, en cumplimiento de su filtima dispo-
sici6n testamentaria.
Situado el Vice-Presidente en la ciudad de San Miguel,
mand6 que quinientos 6 seiscientos hombres persiguieran A Ma-
lespin, los cuales espedicionaron en su alcance hasta la frontera
de Honduras, sin movers mas alli del rio de Guascorin. Y
dejando en aquel departamento un cnerpo de tropas suficiente al
* mando del generalCabafas, regres6 A la capital, en donde conti-
nu6 ejerciendo el Poder Supremo.

VII

LA conclusion de este capitulo corresponde solamente al gene-
ral Belloso, pues respect al ex-Presidente nuestras referencias
volverAn A ocuparse de 6l, en los capitulos 30, 31 y 32 del libro
39 de estos Recuerdos.
Residiendo pues, como queda manifestado dicho general en
los pueblos de Honduras, se pretendi6 seducirlo con tentadores
halagos, para que traidoramente hiciese armas contra el Salva-
dor, en donde se le aseguraba ser fAcil legar a un cambio de
Gobierno, si se tomaba algin empefio en sublevar y levantar
contra GuzmAn, alborotos y sublevaciones que serian apoyados
por las bayonetas hondurefas.
Ram6n Belloso oia y estaba al corriente de lo que se pensa-
ba en el cuartel general de Nacaome, respect A expedicionar
sobre el Salvador, con el prop6sito de reponer en la Presidencia
A don Francisco Malespin; mas siempre se mantuvo 41 en la re-
soluci6n firme de no cooperar en aquellos proyectos sustenta-
dos sin reserve alguna por Ferrera y Santos Guardiola.
El primero de esos corifeos decia al general lo siguiente:
"Senor general Ram6n Belloso:-Nacaome, Marzo 12 de 1845.-
Muy sefor mio y estimable.-Seria una lAstima, que el vencedor
en Nicaragua y en el mismo Estado del Salvador, imaginase al-
guna vez someterse A la f6rula de sus cobardes y traidores ene-
migos. En el Estado de Honduras tiene U. y sus companeros,
un eterno asilo y protecci6n, para librarse de las maquinaciones
de aquellos perversos, mientras que con buen 4xito podamos ha-
cerles "una guerra ofensiva que debe ser cuando podamos", apo-
yada en uno de los partidos en que van A dividirse precisamente.
Sobre esto deseo que hablemos en el puerto de San Lorenzo, A
donde ire mafana con tal objeto. Entretanto deseo A U. felici-
dad y me ofrezco con placer su muy afeetuoso amigo y att? ser-
vidor q. b. s. m.-Francisco Ferrera."


- 66 -


RECUERDOS





SALVADOREROS. 67 -



VIII

MUCHos de los emigrados en Honduras A consecuencia de la
guerra regresaron al Salvador, corriendo los meses de Marzo y A-
bril. Entre ellos se ha afirmado que vinieron unos con las miras
de alborotar A estos pueblos, trayendo instrucciones de Forrera.
En los mismos dias lleg6 al Estado el general Belloso, cre-
yendo que le garantizaria su libertad el acuerdo del Gobierno
que en la cuesta de Monteros llamaba A la obediencia A todos los
salvadorefios que servian en las filas de Malespin, y una carta
que en Marzo le habia escrito el general Guzmhn.
Belloso se equivocaba, pues considerAndose sus creencias co-
mo extemporaneas, fu6 reducido A prisi6n junto con otros mili-
tares calificados de sospechosos.
Belloso sometido A un procedimiento military, esplic6 su con-
ducta ante el Gobierno en el escrito que A eontimnaci6n copia-
mos.

"AL S. G. DEL ESTADO.

Ram6n Belloso, Jefe military del Estado, y actualmente preso en
estas carceles, ante el Supreno Gobierno respetuosamente ex-
pongo: que cuando vine de Nacaome A presentaime al Gobier-
no de mi Estado, no cupo en mi ninguna de esas miras siniefstras,
que el p6rfido general Ferrera ha querido hacer valer para per-
dernos, y talvez, para privar al Gobierno del pequeio servicio,
que yo y otros dos 6 ties Jefes, lo podiamos haber prestado. (1).
Ya hoesufrido Sefor con resignaci6n los trabajos y bochornos
que siguieron al dia en que me present, y contra ollos, no re-
clamaria cosa algnna, si mi honor no padeiera juntamente, su-
poni6ndome capaz de procurar el trastorno de mi patria, y de
una administraci6n tan legal y just como la actual."
"Fui field al General Malespin, mientras tuvo do su parte la
legalidad, 6 cuando por lo menos so le admiti geieralmente por
gobernaute legitimo, y lo abandon, cuando lleguie extender
qub meditaba irse A unir con los honduresios, para traer la gue-
rra al Salvador, y A entregar A aquel Gobierno el armamento y
otros muchos efectos que pertenecen a este Estado."
(1) Ferrera hubia hecho propalar la notici: de que h]s s.lvadoreios nie:!cio',i: dos por
Belloso. veniai l .Sal~vador i, hicer l revoluci6n al (obierno Ide Gui.mnin. Asi se lo es-
crb'ia tiaibiO-n "l dos de Abril al Cooiiiudanuce de Guas-ronin don Le:a~dro Gailardo. ase-
gurtirdole l--ue entire aquellos revolucionarios. se hallaba el tenieute coronl Jos,, Anto-
11io Flamenco. el oflcial Revelo y n1iis di tre.nta jefes y oficiales, quienes r:n.inaban eon
su pasaporte aIsta las frontemras'ondurefias. debiendo'introducirse al Salvador per Gua-
ri-:, 6i Ocotepeque, pur : ,L Unin y Santa RKsa hacia a San Miguel."








"Desde la cuesta de Monteros, ansiaba yo por una entrevista
con el Sefior Vice-Presidente, A quien se la pedi personalmente
para el llano de San Cristobal, en lo cual no tuve mis objeto
que entenderme privadamente con el Magistrado Supremo del
Estado, sin que nadie llegase a entender los puntos en que con-
vini6ramos, y las 6rdenes privadas que se me dieran. No quise
hablar oficialmente de todo, porque me sitiaban contiriuamente
el general Marin (1) y otros que era irposible me hubieran te-
nido A bien, llevar A cabo mis miras sin producer un desorden
en la Divisi6n que yo mandaba. Por este motive, y porque con-
servaba esperanzas de hacer entrar al general Malespin por al-
gun arreglo que fuese honroso y de provecho para los que le se-
guiamos, me regres6 A San Miguel, en donde hice cuanto estu-
vo de mi parte para lograr mi primer prop6sito, que por desgra-
cia escoll6 en las sugestiones sanguinarias del general Espinosa.
Fui pues A Nacaome, no eomo un soldado dispuesto a pelear, si-
no como un salvadorefio lqu teria esperanzas de hacer algo en
favor de su patria, y siempre con Animo do volver A ella, co-
mo lo verifiqu6, cuando llegu. A persuadirme de que no se que-
ria paz, y de que los hondurefios deseaban males al Salvador."
"Conozco que en lo judicial mt result el cargo de no haber-
me presentado en San Vicente, pero si se me consideran mis cir-
cunstancias y se pudieran penetrar de mis sanas intenciones, es-
toy seguro de que mi Gobierno, no me halria tratado como A un
reo."
"Ahora preso, s6 que el Gobierno de Honduras molesta 6
inquieta al Estado del Salvador. Si yo he cometido alguna fal-
ta quiero lavarla con mi sangre, y no exijo mas, que una espada
para ir como simple soldado, A demostrar que -soy salvadoreijo, y
por consiguiente enemigo de todos aquellos que intenten turbar
la paz del Estado, y someterlo A su Gobierno."
"Hago present, que desde que llegamos A Nacaome, yo tra-
t6 con la mayor actividad de hacer que el Sefior Saget se vinie-
ra furtivamonte A entregar los buques y armemento: esto no
Spuedo justificarlo ahora, pero algfin dia lo averiguara el Supre-
mo Gobierno con la mayor certeza. Cuando vi que esto no
era possible, comenc6 A tratar de mi regreso con various pre-
testos, hasta que logr6 pasaporte para Comayagua, para mi
y otros muchos jefes y oficiales, como lo logramos, con el fin de
salir del cuartel general; peru siempre con el prop6sito de torcer
camino, y venirnos para esta patria, fiados en lo que el Senor
Vice-Presidente me habia ofrecido en carta del 26 de Marzo, que
original acompafo junto con otros dos documents, que pido se
me devuelvan para mi resguardo en el juicio que so me sigue."
(1) Don Escohistico.


- 68 -


RECUERDOS





SALVADOREROS.


"Es uotorio, quo nunca fui personalista por Malespin, que
nunca ejecut6 las ordenes terrible que me diera, y que no pres-
t4 motives de queja en el largo tiempo que duro su tirania. Las
6rdenes que me di6 en Le6u, fuerou aiu poor.:s. Tengo el gus-
to do no haber cumplido ninguna, y espero tener tambiibl la sa-
tisfacci6n de justificar algfin dia, que si mi deber une lig6 por
desgracia ia aquel hombre, mis sentimientos estan imuy distantes
de los suyos."
Senior, los padecimientos que he sufrido en mi prisi6n,
son una consecuencia precisa del estado actual do( cosas, y por
tanto no los atribuyo al Gobierno, sino at las circunstancias. Asi
es que ellos no han variado la disposici6n en que vine; y si el
Supremo Gobierno me cree util, yo le comprometo mi palabra
de honor de servir al Estado con la mayor decision, en la just
causa que ahora abraza. Tengo familiar nume''rosa, y una pe-
quefia propiedad on el E.;tado, y el Supremo Gobierno vera
practicamente, cle unj horitare atado "on seminjautes lazos, y
que tiene alguin honor, jamtis podra faltar a los deberes que con-
trae en beneficio de su patria."
"Concluyo, suplicando al Snpi-emo (Golierno. que si no se
me cree fitil en el servicio de! Estado en la guerra que le ame-
naza, y por esta caus: no so e mc pudira honrar, dejandome
participar de la gloria de los delilas salvadorenos en esta tan jus-
ta causa, so me d6 el tiempo nec-saliw, para producer algunos
dates que comrprueben mi buena cond;icta, y mis constantes de-
seos por la felicidad de mi patriia.
San Salvador, Mayo 14 de 18-4-;.-i'b;r;a, Belol,:,.
Ningfin efete favorable al general produjo aquel escri-
to, pues continue, preso y engriilado durIante nueve meses y
medio. hasta que el veintiocho d, Diciembre del ano enuncia-
do se ordeno su destierro, saliend, del Salvador en uni6n de
otros press, do euyo nfmuero eraa, el general Ig;naci Malespin, y
coroneles Ciriaco Choto y Felipe Bertis. Estos otros jefes ca-
yeron en powder de los pronunci.tdos del dos de Febrero con-
tra el ex-Presidente Malespin. Su prisidn durO6 liez meses, ha-
bi6ndoseles quitado los grills, hasta cuando fneron a! ostracismo
-embareados en la "Veloz Salva(lrefia', junto .on el general Be-
Iloso.


- 69 -







-70- IIECUERDOS


CAPITULO VIII
SUMARIO.
1 Situaci6n political de los Estados del Salvador y Honduras, despues que el general
Malespin se asil6 en el uiltimo.
2 Organizaci6n del ejrcito del Salvador en tres Secciones.
3 El general Nicolis Angulo puesto a la cabeza de la division del centro.
4 Invasion de los hondurefios.
5 El general Santos Guardiola intent atacar A los salvadorehios en el cerro de Loloti-
6 ntrepidez del capitin Manuel Estevez.
7 Batalla del Obrajuelo.-Guardiola es derrotado.
8 Asesinato del teniente cororel Pedro Barrios.
9 Toma del puerto de La Uni6n por el nuevo teniente coronel Manuel Estevez.
10 El coronel Jos6 Antonio Carballo.
11 Asalto de dicho puerto por Guardiola y muerte de Carballo.
12 Acci6n de Monte Redondo.
13 Pinceladas relatives al general Manuel Quijano.


I

RECIBIDO el general Francisco Malespin en Honduras, el Go-
bierno de aquel Estado como queda dicho, le di6 toda protecci6n
considerAndolo como Jefe principal y de distinci6n de aquel
ejrcito. (1) Sobrada raz6n habia para ese tratamiento, puesto
que acababa de mandar en la espedici6n reciente a Nicaragua
las tropas hondurefias vencedoras A su lado.
Pero la protecci6n que se dispensaba al ex-Presidente, no
solo se limitaba A colmarlo de honors por los servicios que ha-
bia prestado a Honduras, sin6 que se extendia, hasta la reso-
luci6n tomada de reponerlo en la Presidencia de que habia sido
privado en toda regla en el Salvador.
Los hombres que abrigaban esos prop6sitos eran en pri-
mer termino, los generals Francisco Ferrera y Santos Guar-
diola: hombres prominentes entire sus compatriotas, pero poco
respetuosos A los principios del derecho international y A los usos
de las naciones cultas. Hombres de ideas arbitrarias en el arte
de gobernar los pueblos, y avezados a resolverlo todo con la ar-
bitrariedad de su espada, A estilo de aquel d6epota de .la anti-
giiedad, que de un sablazo desat6 el nudo gordiauc.
Enterado el Salvador de la conduct hostil dAl :Tobteio do
(1) En la orden general de 19 de Marzo firmada en laindau V -lo.
a reconocer come segundo Jefe de los llamados entonces et Itoi i
dos," siendo el priibaer el general Ferrera.

-4.


-70 -


RECUERDOS





SALVADORENOS.


-71-


Honduras, dada A conocer en diversos actos de su administra-
ci6n provocative hacia al de este Estado, se dictaron acertadas
providencias para la debida defense llegados los moments en
que fuese necesaria, aunque ocurri6ndose de preferencia A los
humanitarios oficios de la diplomacia, que del todo fueroit initi-
les como se vera 'en el tratado correspondiente A la caida de Ma-
lespin delPoder Supremo firmado en Chinameca por Comisiona-
dos de Honduras y del Salvador. Todo se hizo en ese sentido, sin
descuidarse por esto de la organizaci6n del ejercito de una ma-
nera convenieute al buen servicio pfiblico.
A consecuencia de aquella azarosa situaci6n, el Salvador su-
fri6 las derrotas de Los Llanos, Sensenti y Comayagua, ilegan-
dose el caso de carecerse de toda conflanza, en los jefes milita-
res que hasta entonces habian dirigido la guerra fuera del te-
rritorio salvadorefio.
El Gobierno, pensando en los hombres que aun no habian
cooperado en la revoluci6n de una manera principal y decisive
en concept de militares de nombradia, dispuso felizmente apro-
vecharse de la experiencia y conocidos talents militares del ge-
neral NicolAs Angulo, A quien interesando por el bien de la pa-
tria, le di6 el mando en Jefe de la division del centro, que era
una de las tres en que iltimamente se habia dividido el ejercito.
El nuevo Jefe de nuestras tropas corresponde con oportunas
disposiciones A las esperanzas del Vice-Presidente: prepArase pa-
ra una acci6n de armas que amenaza por el Oriente, y establece
su cuartel general en la ciudad de San Vicente de Austria.
Es su segundo el coronel Jos6 Antonio Carballo, colombia-
no valeroso que el afo de 1838 se hall en various encuentros con
tra los montaileces acaudillados por el indio Rafael Carrera.
El tiempo ha pasado, y con 61 ha crecido en proporciones el
estado de guerra en que desde el ries de Febrero se hallaban en-
vueltos los dos Gobiernos, que hacia poco habian defendido una
sola causa en el asedio de Le6n de Nicaragua.


II

Los tiempos han trascurrido, y ahora tocamos al fin del mes de
Julio de 1845.
El general Angulo con sus -acertadas disposiciones, habia
por fltimo puesto su division ie estado de batirse en campana.
En e .s mon.entos roximan los instautes en que por vez
poq Vjr .i afi6n de los hombres libres, en reivin-
st sac echos del Salvador.
e G diras el general Guardiola, era el Jefe de
",v 1t'res, de los cuales componian part seis-
"t "' .*

- 1W^ ^





RECUERDOS


ciento. soldados llamados "Pericos," y de que hacemos men-
cion en otra parte de nuestro escrito.
Todo parece estar preparado y Guardiola jura morir en los
campos salvadorefios. Veremos c6mo se conduce en presencia
de nuestros compatriotas defensores de sus libertades patrias.
Veremos si aquel batall6n de sus afamados "Pericos" vesti-
dos de esmeralda, eran, como Guardiola los llamaba, "hijos pre-
dilectos de la victoria"
El Jefe hondurefio se halla ya en march para el Salvador.
Su ej6rcito ascendente como se ha dicho a mas de novecientos
hombres, parece que es guiado por el entusiasmo, y Guardiola
en su ceguedad cree postrado de cansancio al Leon Salvadoreno.
(2) El tiene por seguro vencerlo en la lid sangrienta, y jugar en
seguida con su abatida melena. El piensa enjaularlo y presen-
talo la posteridad, como el mas brillante trofeo de sus glorias
militares. illusiones del amor propio! Espcranzas vanas de
aquel temible adalid de los campos de Belona!
Dentro de pocos dias, y a los seis meses de la acci6n de Que-
lepa, Guardiola es el invasor del territorio de nuestro pals. Sin
obstaculo de ninguna especie ocupa la ciudad de San Miguel
de la frontera. Su trinsito desde GuascorAn fu6 acompafiado
de dolorosos sufrimientos para nuestros connacionales. La
fuerza era la ley prActica de aquel hoipbre sin coraz6n. Por ella
tuvieron sus tropas abundantes vituallas para su sustento, y fo-
rraje para sus caballerias.
Se comunica con rapidez la noticia de haber sido acupada
por los invasores la ciudad enunciada y el ruido de las armas se
oye por todas parties.



ANGULO, de acuerdo con el Vice-Presidente deja el siete de
Agosto el cuartel general de San Viconte, y con una division de
seiscientos hombres, cuyos Jefes interinos inmediatos eran los ca-
pitanes Pedro Fonseca y Manuel Estevez, se dirige hacia al depar-
tamento invadido, en donde se le unen en el pueblo indigena de
Lolotique. las fuerzas que operaban A las 6rdenes del coronel
Carballo, "Cachimba de Plata".en nfimero de quiniehtos solda-
dos, cuyos Jefes inmediatos eran el coronel Domingo Asturias,
el teniente coronel Manuel Arollano y capitan Manuel Gonzlez.
El general se acantona y toma posiciones en aquel pueblo, y es-
pera al enemigo. Sus tropas contrapesan el total de las fuerzas
guardiolistas compuestas, seglin informed, do cerca de mil plazas.
Ahora tenemos el consuelo de que nuestro ej6rdito va A ma-
(2) Estado del Salvador.


- 72 --







niobrar bajo las iuspiraciones b6licas de un Jefe entendido, va-
liente y experimentado, durante largos afios en las filas de la
Federaci6n.
Ahora, aunque Belona se exhiba en el campo de Marte, ro-
deada del fiunebre cortejo de la muerte, la seguira la victoria
para cefir con coronas de laurel las erguidas sienes del caudillo
salvadorelio, y las de sus esforzados compafieros de armas, entire
quienes como queda escrito se contaban muy especialmente, el
coronel Asturias y el bizarre capitan Estevez, ejemplo admira-
ble de prodigies de valor 6 intrepidez, en la encarnizada 6 in-
mortal acci6n del Obrajuelo.

IV

INFORMADO Guardiola de que en Lolotique se hallaban situados
los salvadorefios, sale el 9 de Agosto de San Miguel A atacarlos,
ofreciendo grades y premios militares, A los que combatieran con
el denuedo que acostumbraban los hondurefios. Arenga A sus
Pericos afamados, y sus Pericos correspondent con repetidos y
prolongados vivas A su general.
Con una parte de sus tropas llega a las once de la maiana
A los contornos de aquel campamento inespugnable, atrinchera-
do en su eminencia por la naturaleza, situAndose por un largo
rato A la distancia de un cuarto de legua, mas 6 menos.
Guardiola comprende que carece del suficiente poder para
penetrar por la fuerza en aquel campo atrincherado. Entonces
no confia en el valor ciego y brutal de sus alucinados Pericos, y
toma el partido de r'etroceder. Media hora despu6s da orden de
contramarchar y vuelve A encerrarse, dentro de las trincheras y
reductos de la capital de aquel departamento, en donde dcsde su
invasion habia establecido su cartel general. Alli delibera con
sus Jefes, sobre si le seria mAs convenient volverse A Hondu-
ras, 6 esperar que el enemigo se situase en otro punto menos pe-
ligroso para medir con 61 sus armas, hasta entonces vencedoras
el afio de 1845, y se resolvi6 no abandonar su campamento en
honor de las armas hondurefias.
El Le6n salvadorefo que 61 creia abatido y postrado de can-
sancio se le enfrenta lleno de bizarria, actividad y vigilancia y
ahora tiene que resistir sus rudos embates, vellis nollis. Guar-
diola ha hollado con osadia su morada y es precise que en just
castigo sufra la terribilidad de sus temibles garras.

V

EL general Angulo permaneci6 el dia 10 en Lolotique,


SALVADOREOS.


- 73 -







-en donde recibi6 pequefos auxilios de boca y refuerzos de gen-
te de los pueblos dul departamento.
Alli di6 una nueva organizaci6n al ej6rcito, de la que result
nombrado Mayor General, el preindicado coronel Carballo. Y en
vista de la contramarcha de los hondurnfos, el general en Jefe
comprendi6 al instant, que en la posici6n que ocupaba jams
seria atacado. Y como era necesario un escarmiento ejemplar que
correspondiera en significaci6n y magnitude A la audacia de los
invasores, evacuo aquel pueblo el dia 11 y fu6 A seatar sus rea-
les A una legua y cuarto de distancia del lugar en que aquellos
habian hecho alto en su movimiento retr6grado (1).
En su conseeuencia elige definitivamente para combatir, el
recinto de la hacienda del Obrajuelo, situada en las afueras del
conocido pueblo de Quelepa, y como A quinientos metros de dis-
tancia al Norte, del camino pfiblico que las gentes usan en di-
recci6n A la ciudad mencionada.
Aquella hacienda esta rodeada por el Oriente, Norte y Oc-
cidente de pequefias colinas; y en la 6poca A que nos referimos,
tenia hacia este iltimo rumbo, unos grades corrales de piedra
adecuados para una defense belica.
Reconocido aquel punto por el Jefe de nuestro ej4rcito, tom6
posiciones, colocando su ala derecha en los corrales de Occiden-
to, al mando del coronel Asturias: su izquierda en una lomita
destacada como A ciento cincuenta varas castellanas de la ha-
cienda hacia su flauco isquierdo, al mando del teniente coronel
Arellano y capitin Fonseca, quedando en el centro los capita-
nes Estevez y GonzAlez en la casa de dicha hacienda, rodeada
de altos cercos de piedra y de algunos corredores. Alli se situ6
tambi6n el general en Jefe con su Estado Mayor.


VI

ACAMPADOS de esa manera solo se esperaban los moments de
combatir; y como por los salvadorenos se comprendiese que el
enemigo se mostraba remiso en la resoluci6n de atacarlos, per-
maneciendo encerrado en la ciudad prenotada, el general An-
gulo, confiando en la intrepidez del capitin Estevez, le di6 or-
den para que fuera con unos cuantos dragons la noche del dia
13, A desvelar 6 inquietar a los invasores dentro de sus propios
atrincheramientos.
El arrojado joven se pone en march con sus valientes sol-
dados, tomando las prudentes precauciones para evitar ser en-
vueltos en su atrevida empresa.
(1) Ciudad de San Miguel.


- 74 -


RECUERDOS






--75-


SALVADORENOS.


El capitin camina felizmente A su destine, y llegando A San
Miguel ejecuta las 6rdenes que habia recibido, haciendo fuego
por las calls de San Juan de Di6s, y del barrio de la Merced, 6
introduci6ndose hasta como A cien metros cerca de las trinche-
ras enemigas. En la madrugada del dia catorce, lleg6 al Obrajuelo
A dar cuenta A su Jefe de haber sido cumplidas sus 6rdenes.
Pero los cAlculos de Angulo encaminados A atraer al ene-
migo y sacarlo de sus fortificaciones con el fin de lograr un en-
cuentro deseado por todo el ej6rcito, no so habian realizado
durante la uiltima fecha citada; por cuyo motive fue el mismo
Estevez llamado por segunda vez, A quien so le previno nueva.
mente que fuera A provocar y A inquietar A los guardiolistas,
quienes continuaban sin moverse en su campamento.
El capitan, doblando sus fuerzas se dirigi6 otra vez resuel-
tamente A enfrentarse con los hondurefnos: entra en San Miguel
y desde las cinco de la tarde hasta las nueve de la noche, reco-
rre muchas calls de la ciudad: hace fuego por varies puntos A
una distancia correspondiente, regresando en seguida A poner
sus operaciones en conocimiento del general.
Eran en esos moments las diez y media de la noche. iOh
patriotism de la juventud ardiente! De cuAntos peligros no
eres capaz, arrastrada por el fuego de la virilidad de una tem-
prana existencia!
Aquellos insultos y provocaciones llevados con tauta auda-
cia, hasta arrojarlos al rostro de un adversario tan arrogante y
orgulloso 1por que de memento no habian herido el honor mili-
tar hondureiio, bajo cuyo aliciente aquellas tropas de Pericos y
no Pericos, habian conquistador la fama de invencibles al lado de
su general Santos Guardiola?
jSe habria llegado la 4peca de desear mejor cefir sus sienes
con los verdes ramos del olivo, que adornarlas con las magicas
coronas de laurel?
Importuna parece ser esta pregunta, pues la naturaleza de
las circuustancias debieran evitarla; aunque el amor fraternal de
los dos pueblos, (Honduras y el Salvador) la justifica.
tMas, qu6 hace el general Guardiola encerrado dentro de
sus reductos sin dar una providencia pronta y certera, para
capturar A aquel official denodado y atrevido, que casi habia lle-
vado los cascos de su caballo, A ponerlos en los umbrales de
su tienda de campafia erizada y guarecida de fusiles y bayone-
tas? Guardiola no era un cobarde-su manera de conducirse
era muy prudent!
Si ha permanecido sin moverse de su acantouamiento, no
obstante los arrebatos de su alma, ha sido, sin duda torque en
sus planes existia el pensamiento de combatir al enemigo con
mayor certeza de vencerlo al favor de sus atrincheramientos.







Guardiola debi6 refleccionar, sobre una acci6n semejante A la del
2 de Junio uiltimo en la ciudad de Comayagua. Mas, si asi sucedia
calculaba err6neamente, porque debi6 comprender, que ahora los
salvadorefos obedecian A un general entendido, incapaz por sus
talents militares de comprometer la suerte de las armas del Es-
tado.
De esta manera se vi6, no resolverse A salir de San Miguel,
hasta que al amanecer del dia 15 se present lleno de coraje el
mismo capitAn Estevez, recorriendo las calls de la ciudad con
veinticinco lanceros y con dos 6 tres clarines, tocando A de-
.giiello, haciendo fuego contra las trincheras y ejecutando dianas
en diversas direcciones.
Guardiola, ardiendo en un just furor desiste'de esperar mas
y de ser atacado en el lugar qae ocupaba; y o sufriendo otro
nuevo ultraje hace salir en persecuSi6n de Estevez, como con
cuarenta 6 cincuenta hombres de caballeria, al general Vicente
Vaquero, salvadorefio, cuynS operaci6n no tuvo ningfin resultado
sensible contra el perseguido.
El Estado Mayor manda en seguida tocar general, desfi-
lando iumediatamente todo el ej6rcito, y tomando la direcci6n
del campo enemigo.
Estevez y sus veinticinco lancers regresaron al Obrajuelo
seguidos por las tropas hondurefias A quienes A distancias conve-
nientes mandaba que se hicieran disparos de fusil, enardeci6ndo-
las asi, sin ser atrapado por ellas.
Estevez hizo comuniear al general Angulo con grande cele-
ridad la presencia del ej6reito guardiolista, el cual se dirigia por
uiltimo A su encuentro, como todos los salvadorefios lo deseaban.

VII

EL dia 15 de Agosto de 1845 ha llegado, y el ej6rcito invasor
tiene A su vanguardia la caballeria del general Vaquero.
En su movimiento no se detiene hasta llegar como a las once
A enfrentarse con las casas de la hacienda, ocupando en esa direc-
ci6n el general en Jefe una pequefia loma 6 altura, que correspon-
dia dilectameute con los corrales que en aquellos tiempos exis-
tian en ese rumbo.
El dia 15 de Agosto ha llegado: dia de imperecederos re-
cuerdos, escritos en las pajinas teflidas con la sangre de la his-
toria revolucionaiia de nuestros pueblos: dia en que el honor
*cuseatleco iba A quedar vindicado de agravios sin cuento, en
presencia de todo Centro-Am6rica. (1)
(1) Leanse en esta obra los pasajes hist6ricos sobre la caida del general Francisco
.alespin de la Presidencia del Estado. Alli se verti la verdad de nuestros asertos.


- 76 -


RECUERDOS







Guardiola ha salido por segunda vez de su cuartel general,
vi6ndosele ahora de nuevo encaminarse en busca del enemigo.
Los ej6rcitos que van A disputarse la victoria, se contrape-
san en nfimero y en valor; mas, el salvadorefio tiene la ventaja
de ser el que se defiende. y la de ser acaudillado por un Jefe su-
perior en inteligencia.
El general Guardiola imparte sus 5rdenes para el ataque:
despliega sus falanges en gruesas guerrillas, y las manda a mo-
rir al pi6 de los reductos de los puestos defondidos por los sal-
vadorelios.
Es ocasi6n de dar cuenta aqui de uu lance precedent
al combat, en que el general Vaquero en concept de Coman-
danrte de la cabaileria enemiga intervino, con inminente peligro
de perder la vida.
El general, avanzando sdbre el camino que conducia hacia al
campamento contrario, habia arrollado la primora avanzada sal-
vadorefia. Mas no siendo 6sta tan fuerte como convenia quo hu-
biera sido, so le habia mandado reforzar con mis jente: 6sta no
lleg6 A tiempo A cumplir con la orden que con tal fin so le habia
comunicado, siendo este el motive de aquel percance. Empero:
observandose que Vaquero seguia con su escuadr6n el rumbo in-
dicado, aquel cuerpo abri6 calle por derecha 6 izquierda, por den-
tro los jiquilitales que ocultaban la vista de los soldados; y espe-
rando de esa manera yen los instances de liallarse el enemigo
muy inmediato A aquella emboscada, se mand6 que se le hiciese
fuego, quedando alli fuera de acci6n algunos de los dragones de
Vaquero.
El general di6 en aqnel repentino encuentro, positivas prue-
bas de ser un valeroso Jefe; pues apesar de la sorpresa recibida,
retrocedi6 en el mejor orden que le fu6 possible.
Entremos ahora A hacer ]a narraci6n de la memorable jor-
nada del Obrajuelo.
A continuaci6n del episodio relacionado, el enemigo carg6
de un modo admirable y espantoso, contra las fuerzas que esta-
ban situadas dentro de uno de los corrales enunciados, siendo el
Jefe que dirigia la terrible 6 impetuosa arremetida. el segundo
de Guardiola general Juan Jos6 L6pez. iQuisi6ramos que este
denodado military no hubiera expuesto su vida en defense de una
causa indigna de merecer sus importantes servicios!
Al verificarse el ataque del general L6pez, otra column al
mando del teniente coronel Pedro Barrios (salvadorefo) atacaba
el ala izquierda de nuestro ej6rcito, y otra tercera division se di-
rigia sobre el centro la cual se detuvo, haciendo alto A un corto es-
pacio de las casas de la hacienda, pero rompiendo do moment el
fuego contra los que defendian aquella posici6n.
En esos instantes el combat se generalize por todas parties,


- 77-


SALVADORETOS.






RECUERDOS


sosteniendose de esa manera durante dos horas y media, mis 6
menos.
Los salvadorefios resisted y rechazan los rudos embates de
los rabiosos Pericos invencibles, quienes tenazmente empefiados
en conservar su fama y nombradia sucumben a montones en su
demand, sin obtener probabilidades de quedar duelios del cam-
po.
El general Guardiola permanecia con su reserve en la loma
que desde el principio de la refriega habia ocupado, y mientras
tanto, notando el general Angulo que se hallaba en medio del
combat, que los hondurefios estrechaban con sus fuegos el ala
izquierda, mand6 al capitin Estevez que con su fnerza y la del
capitan Manuel GonzAlez, diese una carga por aquel lado. Esa
orden fu6 ejecutada con proutitud, siendo desalojado el coronel
Barrios, y puesta en retired la c olumna que peleaba bajo su
mando. ;Infortunado Barrios! Tu heroism tuvo por recom-
pensa la mis negra ingratitud! Quisi4ramos haberte visto li-
diar por tu patria al lado de tus conciudadanos!
Seguidamente en el fragor del combat, hubo que protejerse
al coronel Domingo Asturias en el ala derecha, quien hallAndose
rodeado por un double cfrculo de fuego, y observandose por el ge-
neral en Jefe que las columns enemigas estaban pr6ximas h asal-
tar sus reductos, orden6 quo se cargase con brillo y i paso de
maniobra por uno de los flancos acometidos, logrAndose poner en
desorden al enemigo, y dar principio A una retirada que dentro de
pocos instances, se hizo general en todas las filas guardiolistas.
El general hondureto en presencia de aquel peligro, vien-
do que sus Pericos y que sus demis tropas se habian puesto en
coufusi6n, hace grades esfuerzos para reunirlas y comunicarles
el valor que les abandonaba; y conseguidos un tanto sus prop6-
sitos, toma su reserve y se dirige directamente como para la
ciudad de San Miguel, fingiendo engafiar al enemigo.
Mas como el general Angulo no deja malograrse los mo-
meutos de panico que al fin se habia apoderado de aquellas
gentes, manda eargar sobre ellas hasta conseguir su complete
derrota.
Pero Guardiola es un valiente, nunque tambidn es un hoim-
bre inhumane, A quien se le imputaban hechos de un salvajismo
atroz.
A corta distancia del Obrajuelo present una nueva acci6n,
efectuindose otro refiido encuentro por alli por la colina llama-
da "Loma del Pleito", cuyos resultados fueron tristemente ad-
versos para aquel caudillo, que se resistia A ceder el triunfo A
sus enemigos.
Guardiola en fin estA entcramente deshecho: se rctira a la
ciudad enunciada, en done, e.tando nuestras tropas para ata-


- 18-







carlo, reciben orden de su Jefe de regresarse al cuartel general
Los invsores dejaron en el tampo de batalla, cerca de dos-
-cientos muertos, mas de cincuenta heridos y otros tantos prisio-
neros, siendo en comparaci6n de parte de los salvadorehos, muy
corto el nmimero de los primeros y de los segundos.
Se distinguieron como valientes, el coronel Asturias, los ca-
pitanes Estevez, Fonseca, GonzAlez y muchos otros de los ofi-
ciales del ej6rcito, y mAs que todos, el general en Jefe NicolAs
Angulo, qumen durante la sangrienta lid, no obstante su mala
salud, se mantuvo lleno de impavidez, vi6ndolo todo, e impar-
tiendo sus 6rdenes con el dabido acierto para ser ejecutadas, se-
gun queda referido, con el valor y prontitud que casi siem-
pre son los precursores de la victoria en los ej4rcitos que com-
baten.


VIII

GUARDIOLA enenuentra el motive de su desastre en una infame
calumnia.
Lo atribuye sin piedad alguna, A la supuesta traici6n de uno
de sus mas adictos servidores.
De 1 inculpa al salvadoref~ teniente coronel Pedro Barrios: .7.
no halla otro contra quien descargar su safla, y da orden al co-
ronel Pedro Martinez, (hondurefo) para que aquel Jefe, que'
habia sido uno de los primeros que habian atacado con un de- ~-*A*-
nuedo inaudito las filas de los vencedores, fuera pasado inme-
diatamentt por las armas.
Aquella orden salvaje digna del general derrotado, fu6 eje- 4
cutada sin perdida de tiempo y sin forma de juicio, en una de k w
las calls de la ciudad mencionada. Alli detrAs de la iglesia de
San Francisco yacian los restos ensangrentados de aquel infor- s"
tunado Jefe -........!
Asesinado Barrios de esa manera, sin ser desleal ni traidor
A la bandera que servia pontra su patria, su arbitrario y opresor
verdugo, huye con sus camaradas hacia la frontera de Hondu-
ras, precisamente en moments que iba A ser atacado dentro de
sus trincheras por fuerzas del general Angulo; pero uno de los
Jefes vencedores mardha en su persecuci6n, 6 ingresando al pue-
blo de Uluazapa todavia logra hacerle algin daio, hiriendo y
avanzandole muchos hombres, entire ellos, algunos de los inven-
cibles Pericos.


- 79 -


SALVADOEREOS.









IX

EL Vice-Presidente del Estado lleg6 el dia 17 a reunirsele al ge-
neral Angulo situado en esa fecha en San Miguel. Los dos se di-
rigieron precipitadamente para el interior con. mis de la mitad
del ejrcito, A consecuencia de haberles llegado malas noticias
de la division del Norte al mando del brigadier Indalecio Cordero.
De aquel movimiento result que el general Carballo, que-
dase encargado del mando del resto de las tropas y que a Este-
vez se le diesen fuerzas suficientes para ir a apoderarse del puer-
to de La Uni6n, que desde mediados del mes de Julio lo ocupa-
ban los hondureios.
Al capitAn de las azafas de San Miguel lo han ascendido A
teniente coronel ofectivo. Con aquella orden, se pone en mar-
cha el dia 18 con su batall6n de cuatrocieutos hombres, y se ha-
lla por la noche en las cercanias del puerto, en que el Jefe de
los enemigos era el capitan Rafael Ordoies.
Al amanecer el dia 19 las tropas salvadorelas rompieron
un fuego vivo y encarnizado contra aquella plaza, que aunque
defendida con valor por los hondurefos, qued6 en posesi6n de
dichas tropas.
Los vencidos que por un latlo se ahogaban en las olas del
mar, y que por otro huian hacia al Chiquirin, dejarou en poder
de los vencedores, A su comandante capitAn Ordones, algunos
oficiales 6 individuos de tropa y un crecido nimero de muertos
con pocos elements de guerra.
En aquella acci6n esgrimieron sus armas contra este Esta-
do, los capitanes Juan Choto y Jos6 MA Castillo ambos salva-
dorenos; y quedaron sin vida de nuestra parte diez soldados y
ocho heridos centre oficiales y gente de tropa.
Los hondurefos tenian en su poder dos buques del Salvador,
llamado uno de ellos, "La Veloz Salvadorefia" de que el general
*Francisco Malespin y parte de su ej6rcito habian desembarcado
en La Uni6n en el mes de Febrero del ano prenotado, viniendo/
vencedores do la ciudad de Le6n. Desde aquella 6poca los bu-
ques habianr permanecido en poder del Gobierno de Honduras.
Refugiados en esas embareaciones estuvieron muchos de
los derrotados durante tres dias, haciendo amagos y demostra-
clones sobre apoderarse otra vez del puerto; mas todas aquellas
amenazas acompafnadas varias veces de cafionazos A intervalos
calculados, ningiun resultado tuvieron en ro-sonaneia, con sus
nuevos prop6sitos y deseos.
Finahnente, Estevez se regreso A san Miguel de orden del
general Carballo. quien qued6 mandando la plaza de La Uni6n,


-80 -


RECUERDOS





SALVADORENOS.


como con trescieutos hombres. Este desventurado Jefe de nues-
tras bayonetas, estaba destinado tambi6n A ser una de las victi-
mas de Santos Guardiola.

x

J os ANTONIO CARBALLO de origen colombiano, habia militado
en Centro-Am6rica bajo las 6rdenos del general Morazan y en .
Colombia en las filas del Libertador Sim6n Bolivar, distinguiln-
dose por su valentia, honradez y subordinaci6u en los anos de .
1837 y 1838, hatallando contra el montafiis Rafael Carrera.
Despu6s de aquel tiempo de horrorosas calamidades, Car-
ballo fu6 ascendido al grado superior dctoronel efectivo de los
ej6rcitos de la Federaci6n, entrando conleste character al servi- ,: '
cio del Salvador el aio de 1845.
Carballo era llamado agradablemente "ol general Cachimba
de Plata" porque acostumbraba fumar, i diftrencia (d toflos,
haciendo nus de una pipa de aquel precioso metal.

XI

GUADIOLA mieutrrs tanto habia llegado las fronteras de Hon-
duras. Alli no obstante haberse celebrado nu armisticio entre el
Salvador y Honduras, concibe y pone sin tardanza en ejecuci6n,
un nuevo proyeeto diab6lico y sanguinario, que debia traer por
consecuencia la muerte del general Carballo, y de otros Jefes mi-
litares veucedores en el Obrajuelo, que a( continuaci6u de aque-
Ila jornada se habian apoderado del puerto preindicado.
Aquel proyecto se llev6 A termiro con prontitud y audacia el
Puesto Guardiola A la cabeza dc quinientos hombres, mas
6 menos, se introdujo p4rfida y alevosamente de iniproviso en la
poblaci6n del puerto.
Carballo es sorprendido, pero no hace espaldas al enemigo
love. Sus tropas consistentes en trescientos'hombres, seha-
ilan en much parte dispersas por los barrios y calls de la po-
blaci6n.
Carballo en tan apurada situaci6n, eumple con el deber y la
entereza de un valiente soldado enfrente do un enemigo de im-
placable fiereza.
Hace cuanto le es possible hacer en defense de los principios
proclamados por el Salvador; y no pudiendo veneer en La Uni6n,
muere cubierto de horidas, lidiando admirablemento en la playa
del mar, en donde haee A Guardiola una tenaz y decidida resis-
tencia.


- 81 -








El acero y plomo de los honduretios tambi6n pus'o fin A laI
existencia del teniente coronel Le6n Ramirez, quien ademAs, se-
gun afirmaciones de no haber querido rendirse A instancias re-
petidas del general Vicente Vaquero, jamAs se le dispense el he-
cho insultante de haber destrenzado en dias anteriores, A una
sefora hermana del ex-Presidente general Malespin. Dofa Ju-
lia Malespin de Montalvo fu6 aquella sefora, quien por opinio-
nes political sufri6 aquel vejamen. Despues del ultraje, Rami-
rez la mand6 conducir presa en un macho aparejado A la ciu-
dad de San Miguel, en donde fu6 reprobada su bArbara conduc-
ta. Ramirez habia procedido abusando en desprecio de la debi-
lidad, en concept de Comandante de La Uni6n.
SLa sefora Montalvo continue su march para la capital, y
aunque la acompafiaba una escolta, ella no sufri6 el vilipendio
de ser conducida de la manera que del puerto la habia mandado
dicho Comandante A la enunciada cindad de San Miguel. En
San Salvador se uni6 A su familiar y amigos, y en su llegada ha-
116 protecci6n, quedando libre de orden superior.
Se ha dicho que el teniente coronel Ramirez, era de origen
nicaragiiense: que no carecia de valor en la guerra, pero que se
le tachaba de poca compasi6n hacia los vencidos.
Las victims de La Uni6n causaron un sentimiento gene-
ral en el Salvador; y respect al general Carballo, fu6 tan inten-
sa aquella condolencia, que hasta la fecha se recuerdan con agra-
decimiento, los importantes servicios que prest6 al Estado, los
cuales sentimos que se hayan recompensado escasamente en uno
de sus hijos con una beca en el colegio national. (1)
Por filtimo: el general Guardiola, habi6ndo consumado aquel
acto postrero de vandalaje, se regres6 A su pais cargado de un
inmenso botin de bienes nacionales y de particulares. ;Ah! El
Salvador ha vertido y derramarA para siempre torrentes de lA-
grimas, como una amarga consecuencia de las gravisimas ofen-
sas que le infiri6 aquel military sin piedad, cuyas manos man-
chadas en sangre cuscatleca, recibieron posteriormente el pan
del destierro, que la magnanimidad de uno de nuestros gober-
nantes (El doctor Duefas) mand6 darle A ese enemigo, durante
cierto tiempo que vino A pedir hospitalidad entire nosotros, des-
pues de haber intentado derrocar en Honduras al Presidente
don Juan Lindo. Afio de 1850.
La muerte violent del military enunciado, escrita de an-
temano en el Libro de las venganzas celestes, fue sin duda pro-

(1) Transcunido un mnes despubs de aquellos asesinatos, el Gobierno salvadorelo-
mand6 celebrar solemnes funerales en honra y conmcmoraci6n de los patriots que en la
guerra habian perecido; y duraute el armisticio 6 tregua enunciado, se les di6 libertad
los avanzados en los diferentes eneucntros '.e armas, siendo los de mis importancia el ca-
pitin Ordofies. y el tonienie Juan Torrealta.


- 82 -


RECUERDOS








porcionada, al conjunto de iniquidades que cometi6 contra la
humanidad.

XII

Lk campafia del lado de Oriente habia terminado con venta-
ja nuestra en la hacienda del Obrajuelo; mas hacia el Norte el
general Cordero habia sido derrotado por el general Manuel
Quijano en la tarde del dia 14 de Agosto en el cerro de Monte
Redondo, vispera del triunfo del Obrajuelo. Empero, no pasan-
dode ser eke contratiempo un pequeflo reves, significaba muy
poco en comparaci6n del alcanzado contra Honduras el dia 1.
del propio mes.
Quijano, sin embargo, no avanz6 hacia el interior del Es-
tado; y careciendo de valor para verificarlo, se detuvo en la al-
dea de Comalapa, situada A una legua de distancia del lugar de
su triunfo; en lo que obr6 cuerdamente, porque conduci6n-
dose de otra manera, habria sido aniquilado junto con tus seis-
cientos hombres. Fuerzas superiores maudadas por el Vice-
Presidente y por el general Angulo, trasladados de San Miguel
-como queda referido, so dirigian por la via de Ilobasco, A
arrojarlo del territorio, cuando oportunamente salv6 la distan-
cia que lo separaba de Honduras; en donde, firmando en Olo-
cingo los preliminares de la paz que so sigui6 A tan sangrienta
6poca, se intern6 en aquel Estado, para no volver A figurar en
la escena political de Centro-Am6rica.


XIII

EL general Manuel Quijano era un military escaso de civi-
lidad, de un median talent para la guerra, y de algin valor
personal. Era cruel y vengativo en los triunfos de las armas.
Antes del encuentro de Monte Redondo, en cartas escritas al
coronel Gobernador de Chalatenango don Jos6 Maria San
Martin, Presidente despu&s muy querido en el Salvador, hacia
befa del Jefe de la division salvadorefia, que tan cobarde y flo-
jamente pele6 en aquel cerro. Lo llamaba, Cordero de Dios, 6
Cordero del Diablo. Para el este double Cordero era algo menos
que cero. Era segin 61 una nulidad complete en campaia.
En las mismas cartas tambi6n burlaba con un criminal ci-
nismo al general Cabanas, cargandolo de apodos y epitetos in-
dignos para ser aplicados A un hombre, que entire los salvado-
vreos ocupaba, como Quijano entire los hondurefios, un distin-
guido y elevado puesto, que su infamante adversario estaba en


SALVADORENOS.


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l:a obligaci6n de respetar, si comprendia lo que era ser un mili-
: tar decent y estimable.
Quijano era un viejo chocarrero y military jactancioso y des-
piadado, como el que ims: de un character elevado y de un coraz6n
Smagninimo, como el que menos. Siempre enemigo del partido
liberal, fu6 un constant corifeo del conservador en Honduras
y Nicaragua.
En el Estado del Salvador se conoci6 con el grado de te-
niente colonel en Abril de 1839, en la acci6n del Espiritu San-
':to; y como en la noche precedent A la derrota de los nicara-
:gienses el dia seis de aquel mes, fu6 muerto el coronel Narciso
Benitez, su denodado rival, en la espesura de las tinieblas, Qui--,
jano con un espiritu fiero y jactaocioso, propal6 por todas par-
tes, que 61 habia privado de la existencia A aquel soldado de la
SFederaci6n centro-americana.
Por testimonios fidedignos de algunos nicaragiienses sabe-
mos, que el general Quijano fu6 el que hizo necesaria en Le6n la
fusilaci6n del sacerdote Pedro Crespin su enemigo politico, co-
mo defensor de aquella plaza en el mes de Enero de 1845.
Finalmente, han afirmado quienes conocieron a aquel per-
sonaje que era tan ignorante, que ni aun sabia leer ni escribir.
Dejemos de trazar mas pireeladas sobro este enemigo de los
salvadorefios; y demos fin a este capitulo haci6ndole ai general
S el debido honor y merecidos elogios, de no haber jamAs deser-
tado del partido conservador, A que siempre perteneci6 durante
su vida pfiblica. (1).
(1) El general Quij.'o, it ndo coronel el aflo de 1842 y administrator de reutas del
-' rto de San Juan dcl Norte e-, el Est.tdo de Nicaragua. fue arrebatado de aquel lugar
S- a "sr apAbionaio n n un buque britanico, por -]I superiatendente de Welize, Mr. Ale-
SMcdonald. La causa de aquel atrevido y escandoloso atropellamiento, fu' la te-
P stendte ida refistoncii de Quijane on regarse a reconocer como legitimo soberanc al
6 Rey Mosco, a quien Macl.onrld presentaba como aliado de Su Majestad Iugiesa.
ino ,armaneci6 en absolute restrieci6n lIgunos dias, en Salt Creek, Boca Toro y We-
haat., quc por cnirgicas representaciones del Gobierno de Nicaragua dirigidas a Mr.
S'Federi..o Chtlield, so ]e aevolvi, s- liberi.,d. Esta es una honrosa pagina que no debe-
mos regar a aquel nue- tro enemigo, asi ccmn hlemos sio francos 'n seialar las sombras
que empaian su vida :fiblica. Mas debe saborse que el coronel serNia n dicho gobierno,
despu6s de ser perseguide en ('osta Rica en concept de revolucionario; por cuyo motive
el dictador Braulio Carrillo o habia ueclarado fuera de la protecci6n 7e las leye-. Y se-
guro Quijano d& que captur-do seria irr ;iBsiblcirnte pasado por l arms por aquel ti-
mrao, busc6 (e rir-'n del puerto de San Juan del Norte cn que erey6 tener i sa.vo sn
exist~ncia.


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RECUERDOS






SALVADOBERS. 85 -





CAPITULO IX

SUMARIO.
1 Auxilio del Gobierno de Honduras dirigido id Salvador el aim d1 18 42.
2 Fria ejecuci6n del anciano Juan Anjel Arias.
:3 Sobre el mismo asunto.
4 Delito de aquel mTrtir.


I

PARA hablar de aquel asesinato tan frio, como inhumano, pre-
ciso'es que retrocedamos a los tiempos en que el general Guar-
diola, no era mas que teniente coronel del ej6rcito de Honduras.
Don Santos Guardiola indio mestizo de aquel Estado, per-
teneci6 siempre al partido conservador, y ya se habia hallado en-
tre nosotros como Jefe al mando de una column de quinientos
hombres, al comienzo del aio de 1842, a consecuencia de la ve-
nida a nuestras costas del general Francisco Morazin.
La political fraccionaria de los Gobiernos de Centro-Aan6ri-
ca, existent hasta ahora, era sostenida por Honduras y el Sal-
vador con todos sus reeursos, contra el sistema de nacionalidad
proclamado por Morazan hasta su muerte.
No es extralo, pues, que lleno de terror y espanto el Presi-
dente hondureho D. Francisco Ferrera, con la presencia en nues-
tro territorio del preclaro unionista, haya alistado tropas destina-
das a combatir los prop6sitos de aquel general, en apoyo y sos-
ten de sus mesquinos principios defendidos con el mismo furor
y coastancia, per su fiel aliado, el mandatario interino salvado-
reflo general Esc.olhstico Marin.
Guardiola y sus quinientos hondurefos, pues, so presenta-
ron en consecuencia en el suelo miguelefo, haciondo causa co-
miin con ol gobernante del Estado.
Al principio se crey6 equivocadamente que el coronel Guar-
diola, era un military distinguido y pundonoroso; mas en breve
se comprendi6, que tenia un coraz6n protervo que se complaciaf
en hacer el mal.
Se decia que era un auxiliar de los salvadorefos, y vino a
salpicar su suelo con la sangre de inocentes victims.
Lleg6 al Salvador en persecuci6n del inclito vencedor de
Gualeho y de San Pedro Perulapin, y se convirti6 en frio y ale-








ve ejecutor de hechos atroces que jams la historic dejara de
condenar.
Sn vida crapulosa de aquella atrasada 6poca, lo conducia
inuy menudo a la ejecuci6n de repetidos atentados, germinan-
do desde entonccs la semilla matadora que la posteridad exce-
cra en su memorial.

II

Ex aquella situaei6n onfermisa y destructora de la moral de
los pueblos, que cuadraba perfectamente con sus malos instin-
tos, Guardiola, de acuerdo con el capitan N. T6rtola, orden6 la
prisi6n del ilustre anciano Juan Aujel Arias nuestro respectable
compatriot.
Comunicada la ordei, Arias fue arraucado violentamente
del seno de su familiar por el capit-In eniiciado.
El infortunado preso fu6 conducido con truhaneria por los
sicarios del comandante hondureflo, desde la villa de San Alejo,
hasta la ciudad de San Miguel, siendo aherrojado en seguida en
los calabozos y puesto incomunieado, no solo con los extranos,
sino tambi6n con sus parientes y amigos, y ademis atormentado
con una barra de grills y con un tratamiento infame y salvaje.
Llegan los instantes en que aquellas tropas van a internar-
se en nuestro territorio, porque el Gobierno del Estado las nece-
sita para debelar una facci6n de liberals que se habia levantado
en el distrito de Chalatenaugo acaudillada por el hacendado don
Jose Maria San Martin.
Los auxiliares se ponen en march, llevandose consigo al
prisionero y desgraciado Arias. Ni los empefos, ni las lagrimas
de su consternada familiar, ni los ruegos de personas estimables
de San Miguel, fueron suficientes para alcanzar siquiera su per-
manencia en dicha ciudad en calidad de preso.
Se asegura que lo obligaron A caminar A pid atados los bra-
zos hacia las espaldas, A manera de un facineroso.
Se asegura tambien que faltindole al estenuado anciano las
fuerzas y el inimo para caminar como los demis, volvi6 A ser
engrillado, y que asi lo hicieron atravesar en un mulo, en cuya
posici6n lleg6 al pueblo de Quelepa en un estado exinime y ea-
si sin aliento. Arias estaba medio ahogado con la sangre que
le aflula del cerebro. No puede sostenerse! Arias desfallece!
Esta desmayado... ..!

III

os hombres ique con tanta fiereza l1 habian atormentado con


- 86 -


RECUERDOS







aquel martirio inaudi o han tomado la bArbara resoluci6n de fi-
nalizar su existenciay-/
Arias era un septuagenario hondurefio resident en el Sal-
vador, y va A cortarse sin piedad el hilo de la poca vida que le
queda. iY va a dArsele muerte en el pueblo indigena de Quele-
pa, derramando su sangre inocente, sentado en las raices de un
arbol de tempisque secular escogido para que le sirva de cadalzo!
Aquellos Jefes descorazonados, no retroceden en su crueli-
sima determinaci6n.
Para su sangriento prop6sito, se creen autorizados con la
fusilaci6n del alcalde migueleno Manuel Bahomonde ajusticia-
do de orden del general Malespin, por cre6rsele adicto al gene-
ral MorazAn.
Para los Jefes hondureiios se ve que la vida humana, no
represent ning(n valor en el mundo.
iQuisi6ramos retroceder en vista de un cuadro que tanto
horroriza A los hombres justos y respetuosos A los derechos sa-
grados de sus semejantes! Pero prosigamos, aunque la pluma
se resista A continuar trazando lines de dolor y de consterna-
ci6n, pues su lenguaje conmovedor estA vivo en la historic tris-
te de nuestras pasadas desventuras......
Juan Angel Arias se halla en los moments de ser conver-
tido en un mont6n de cenizas funerarias.
El desdichado anciano, puesto por sus verdugos sobre las
encorvadas raices del arbol enunciado, mira ante sus turbados
ojos la escolta fatal, que iba A traspasar su cuerpo convulsive
por efecto de tantas emociones. El presume la amarga snerte
que le espera. Sinembargo, l1 pregunta sobre todo lo que pasa
a su alrededor y se le contest que va a ser pasado por las ar-
mas de orden verbal de uno de los comandantes: do orden del
Comandante del ejrcito coronrl Santos Guardiola. El general
JuliAn Tercero, habia mandado aquella division hasta la ciudad
de San Miguel. En su ausencia por enfermedad grave, Guar-
diola lo habia subrogado en el mando.
Informado de esa manera, Arias quiere suplicar: quiere im-
plorar el perd6n de sus encarnizados perseguidores; mas nada hay
que valga en su favor: todo es inutil. Al instant se oye un
redoble de tambor, y A continuaci6n una descarga de fusileria
que anuncia la ejecuci6n de la arbitraria y criminal voluntad de
Santos Guardiola, y de sus c6mplices en aquel asesinato de to-
das maneras injustificable.
Arias ya no existe: su cuerpo exanime agnjereado por el
plomo hondureio, es sepultado por la caridad pfiblica en el hu-
milde cementerio de Quelepa. iOh destino de los hombres!
La muerte trAgica de aquel inocente anciano, era el ffinebre
y lejano reflejo del fin aterrador de uno de sus hijos: del malo-


-87-


SALVADOREROS.






BECUEBDOS


gri~o salvadoreho, Licenciado don Francisco Zaldivar, sumerji-
do~.aara siempre en los profundos abismos del OcBano: 17 de A-
gdsto de 1879.
4-.. IV

-'REBO cuales eran los graves cargo que se imputaban al
hombre desgraciado que dejamos sin vida en la relaci6n prece-
dente? Era conspirador del orden pfblico, 6 habia hecho armas
en defense del general Morazin, contra el Gobierno qub en ma-
la hora habia :utorizado, sin necesidad urgente la internaci6n
de aquellas fuerzas extrafias en el territorio salvadorefo?
Ni una ni otra cost se constat6 entonces, ni despu6s de ser
Arias asesinado.
Sobre los mencionados cargos solamente se sabe, que se le
hicieroa verbalmente, y que st inuarte fu6 la obra de la tirauia
de un military aborreeido por unos y tolerado por otros, que ha-
biendo llegado a ser por desgracia Presidente de Honduras, fu6
A su vez asesinado en la ciudad de ComayaguU el anfo de 1861.
En otro lugar hemos dicho, y aqui lo ropetimos, que la suer-
te final de Santos Guardiola fu6 proporcionada, al cfimulo de
iniquidades de que fu6 author contra sus semejantes, A la som-
bra de las armas hondurefas.
Don Juan Angel Arias, era un sugeto de una median ilus-
traci6n.
Querido generalnente por sus conciudadanos, les hacia el
bien, siempre que A 61 ocurrian en demand de sns servicios.
Afiliado constantemente durante su vida en el partido li-
beral, jamAs apoy6 con su influjo el fracciouamiento de los Es-
tados; y por eso en sus juicios veia hrillar una luz lejana de rea-
lizaci6n respect A sus creencias political, en el arribo Alas pla-
yas de Centro-America del sostenedor de la naciunalidad de su
pais, Benembrito general MorazAn.
Parece puos, que el haber pertenecido el enunciado mirtir
A la bandera Federal, fu6 el iiico y gravisimo delito, que ante los
ojos de Gur.rdiola bast6 para mandarlo al cadalzo, animado por
el capital T6rtola su intimo confidence, y su aparcero en la cra-
pula.
Nosotros hemos hablado en los t6rminos que anteceden te-
niendo A la vista informes de sugetos fidedignos de la villa aho-
ra ciudad de San Alejo.
Nosotros hemos referido parte de la hist6ria political de los
generals Gardiola y Quijano, porque en los Recuerdos Salva-
dorenos deben hacer promineutes figures, como hombres que hi-
cieron grandes males A nuestros pueblos.


-88-






BECUERDOS SALVADORETOS. 89

Quisi6ramos haber podido disponer de una flor siquiera, pa-
ra cada uno de ellos y depositarlas respetuosamente en sus tum-
bas silenciosas.-
Si la dureza de nuestra pluma pues, se encontrase impreg- "
nada de severidad, que se comprenda tambien, que esta es la
expresi6n de una justicia seca que indispensable ha sido aplicar
A los hechos y conducts political de aquellos dos corifeos del par-
tido conservador.
Los que quieran pruebas sobre el hecho sangriento aqui na-
rrado que las busquen en las ciudades de San Miguel y san Alejo
(1) en donde las hallaran en abundancia en el testimonio de mu-
chos viejos de aquellos habitantes.
Se enterarAn de otros tantos acontecimientos de lesa huma-
nidad, que en epocas diversas le fueron imputados al general
Guardiola. Mas nosotros solamente nos referimos A los que
vulgarmente se afirma haberse verificado en los departamentos
de Oriente de la Repfblica.




CAPITULO X

SUMARIO.
1 Juicio critic.
2 Continuaci6n de nuestro viaje hacia el interior.
3 Dos haciendas clebres en los anales salvadorefos.
4 Noche en la hacienda de Gualcho.
5 Se anuncia la batalla de 5 y 6 de Abril de 1839, verificada en el Espiritu Santo.
6 Se desconoce en Honduras la legitimidad del Gobierno Federal.
7 Lo que se decia en deshonra del general Morazhn.
8 No hay exactitud en los cargos relacionados.
9 Lo que decimos de Morazn, respect al montafez Rafael Carrera.
10 Lo que decimos impugnando la political de aquel general, respect haber dejado
gobernando en Guatemala al Jefe Supremo Antonio Rivera Paz.
11 Documentos.


I

HEMOS llegado A la conclusion de las referencias concernien-
tes al pueblo de Quelepa. Habremos contristado, es natural, mas
de algin coraz6n de nuestros lectores; emperci de'be compren-
derse que la conduct official de los hombres pfiblicos, estA bajo
el dominio del saludable criterio universal, y que es muy conve-
niente al bien de la sociedad, sacar A aquella en cualquier tiem-

(1) Y principalmente en el pueblo de Quelepa.







po de enmedio de las tinieblas, paia juzgarla imparcialmente A la
luz de la verdad. Si de esta manera los hombres de recto juicio,
6 interesados en favor de los pueblos arrojaran siquiera de vez en
cuando A la cara de los tiranos la fealdad de sus iniquidades, los
abusos cometidos por ellos en ofensa y desprecio de la humani-
dad, serian menos frecuentes y mns respetados por los opreso-
res los derechos sagrados de los oprimidos. Pero vamos al ob-
jeto de nuestros prop6sitos.

II

AHORA nos hallamos prosiguiendo nuestra march interrum-
pida hace algin tiempo.
Ya hemos dejado atrAs los pueblos de Quelepa y de Monca-
gua, que es un pueblo en progress. Ya queda A nuestras espal-
das el terrible Chaparrastique. Siguiendo el rumbo Norte, se
nos presentan A la vista las llanuras en que se encuentran las
ricas haciendas afileras de Tangolona, Estancia, Tamera y Pla-
tanar, notables en el ramo de agriculture por la excelencia del
indigo que en ellas se elabora.
En afos anteriores la segunda y la tercera de dichas ha-
ciendas eran amenizadas en la estaci6n de las lluvias, por la
concurrencia de las propietarias y distinguidas families de Avilas
y Cisneros. Alli se veian seforitas agraciadas y de una modes-
tia que llenaba de encantos al viajero. Las praderas inmedia-
tas les servian de tarde en tarde para sus paseos de recreo. Los
gramales de esmeralda se hallaban A sus pies, y las frescas y va-
riadas flores del campo les servian de natural verjel. El cre-
pisculo vespertino mandaba sus filtimos fulgores solares, y en-
tonces se les veia correr alegremente por la pradera semejantes
A las hadas de las selvas.
Recuerdos vivos quedan solamente en el alma de aquellos
inocentes pasa tiempos. La muerte, ese instrument cruel, pe-
ro necesario de la naturaleza, ha finalizado ya la mayor part
. de aquellos series que fueron el centro de la virtud. Los afos
compresores como otro instrument desapiadado, pero insepa-
rable del tiempo celoso de la lozania y hermosura del hombre y
de la mujer, tambi6n marchitaron la frescura, alli en donde se
admiraban las gracias y la belleza .....




U N poco mis tarde atravesabamos los fertiles campos de otras
dos valiosas haciendas: Gualcho y San Antonio: propiedades


90


RECUPM308 BALVADOREROB.





RECUERDOS SALVADOREEOS. 91

tambi6n de grande estima por el afiil que en ellas se produce
anualmente. Los propietarios actuales de la primer, han afian-
zado en su cultivo la mayor parte de sus riquezas, y el honora-
ble finado don Miguel Santin del Castillo duefio de la segunda,
adquiri6 largo tiempo con sus products, pingiies y abundantes
ganancias que le bastaron para sus atenciones personales y de-
sahogo de su apreciable familiar.
Las haciendas de Gualcho y San Antonio, son justamente
celebres en los anales deslumbrantes de la historic del Salvador.
Aquella por la espl6ndida victoria alcanzada por el inmortal Be-
nem6rito general MorazAn el afio de 1828, contra las armas servi-
les de Guatemala al mando del coronel espafiol Vicente Domin-
guez, ultimado en Comayagua por el partido liberal; y esta por-
la deshonrosa capitulaci6n de la misma 6poca del general Arzfi y
del noble Jos6 Antonio Aycinena, ambos obligados por el poder,
prestigious y habilidad en la guerra del enunciado general.
Aquellos ac6rrimos enemigos de la libertad de estos pueblos,
se habian apoderado del departamento de San Miguel, A conse-
cuencia de la derrota en Chalchuapa del general Rafael Merino,
colombiano, A quien Dominguez antes de ser aniquilado en
Gualcho habia pasado por las armas. Merino, hallandose en
salvo A bordo de un buque (1) en la bahia de La Uni6n dirigido A
Colombia, fu6 llevado alevozmente A tierra por el comandante del
puerto (2) y entregado al vengativo espafol. Este, apoderado
de su victim extingui6 en el fltimd suplicio la temprana edad
de aquel desventurado Jefe.

Iv

HABiAmOS salvado la distancia de cincuenta y cinco A sesenta
kil6metros, cuando he aqui que se nos present A la vista el
caserio de la primera de las dos haciendas referidas. Gualcho
en aquella noche fu6 nuestro albergue. Pernoctamos en ella,
sin haber tenido que sentir ningun contratiempo durante las
horas del descanso. San Antonio habia quedado atrAs a corta
distancia con sus praderas y campos cubiertos con la preciosa
plant del jiquilite.
La famosa Leona de Landaverde era envidiable en la jovia-
lidad de sus movimientos. Ningdn signo de cansancio ni de co-
bardia asomaba en su robusta musculaci6n. Nuestro alazan lle-
no de vigor y aliento, se hallaba sin embargo, como pensativo y
conocedor de la distancia de los sitios en que durante site afios
habia pasado sus mejores dias. Un relincho prolongado elev6
(1) El Culuacan.
(2) Se ignore su nombre, pero era guatemalteco.






92 RECUERDOS SALVADOREKOS.

por los aires quizd en recuerdo de sus queridos prados.
La seguridad personal que necesitAbamos nos oblig6 & bus- )'
car en las casas de aquella hacienda, un alojamiento que nos
pusiera al abrigo de cualquier percance inesperado.
Algunos lugarefos se nos acercaban sin sospecha ni reserve
y esto nos hizo comprender, que aquella gente era honrada y que
en algo merecia nuestro trato y confianza.
Nos acomodamos, pues, como pudimos, colocando muy cer-
ca de nosotros al alazin y A la Leona. Dos viscainas bien alis-
tadas, una final hoja toledana y un pufial ingles de Landaverde,
eran nuestras armas para un lance imprevisto de defense. En-
trada la noche en un breve rato quedamos A merced de un apa-
zible suefo.
La naturaleza tambi6n dormia cubierta con el magnifico
Xmanto de los cielos. El azulado firmamento en que segfin los
poetas descansan los divinos pi6s del Excelso Artifice, brillaba
en toda su extension iluminado por los millones de estrellas
de oro y plata, que maravillosamente lo hermosean en las lati-
tudes tropicales.
La benignidad del hijo de la noche nada deja que desee-
mos, y solo de vez en cuando es lijeramente interrumpido por los
movimientos sistole y diastole del coraz6n latiente.
En esos intervalos oiamos el rudo piafar del alazan y el
golpeado y mon6tono canto del tecolote mejicano: ave putrivora
de plumaje negro blanquecino. Llegaron por filtimo los instan-
tes en que el alazAn parecia que deseaba advertirnos que se
aproximaba la hora de partir.
El sueno nos abandon A las cuatro de la maiana, y la Leo-
na aun se ve tendida por tierra, al parecer reposando. Asi era;
mas al vernos en actividad ella tambi6n se pone en movimiento.
Ningdn incident pues, lleg6 A interrumpir nuestro reposo. Po-
bres viajeros de las comarcas mas exc6ntricas de la Repfblica,
pasamos en paz las horas del silencio en que la vida de los mor-
tales que duermen, parece que toca A los umbrales de la muerte,
bajo la influencia irresistible y misteriosa del adormecimiento
de los sentidos corp6reos!
Llegan por fin los instantes de la renovaci6n solar. El as-
tro Rey se anunc'a entire un bellisimo cortinaje de oro y azul
en el Levante. La luz bella del crepfisculo matinal se eleva por
'a inmensidad de los espaeios en espirales de matices multifa-
ciatos y apacibles; y nosotros despu6s de contemplar y admirar
aquella obra grandiosa de la Eternal Sabiduria, ante quien fini-
cainente el hombre debe inclinarse en la tierra con respeto y
adoraci6n, nos preparamos para continuar nuestro viaje.






RECUERDOS SALVADORENOS. 93


V
PERO hagamos todavia alguna espera. DetengAmonos el tiem-
po necesario para referir, aunque sea A lijeras pinceladas, uno
de los hechos de armas mas brillantes de la vida military del ge-
neral MorazAn.
No lejos de aquellos lugares hacia al Noreste, existe otra
hacienda opulenta en otros dias y de no inferior celebridad entire
nosotros. Es aquella hacienda la del Espiritu Santo, en donde
los ej6rcitos reformistas de los Estados de Nicaragua y de Hon-
duras, fueron batidos y puestos en fuga en el mes de Abril de
1839, en fuerza del valor y discipline de escasas tropas salvado-
refias federalistas, que se hallaban al mando del entendido y to-
tavia afortunado general que arriba dejamos vencedor del coro-
nel Dominguez.
Levantadas aquellas fuerzas por el espiritu revolucionario y
envidioso del general Franc? Ferrera y de su aliado de Nicaragua,
Supremo director coronel Joaquin C6sio, se proponian humillar
el ilustre nombre y fama universal de que gozaba MorazAn, como
el linico soldado que hasta entonces podia llamar la atenci6n en
Centro-AmBrica, ya por sus hechos de armas precedentes, ya
porque del partido liberal de los Estados que componian el Go-
bierno de la Federaci6n, 61 representaba la figure mas prominen-
te, ante cuyo aspect los services mis de una vez se vieron hu-
millados, manifestandose impotentes para contrarestar con ven-
taja el grande influjo y ascendiente de aquel Jefe de los federa-
listas. Ferrera y C6sio estaban equivocados. Dentro de pocos
dias ellos iban A ver claro, alli donde el odio del primero y la
candidez del segundo, privaban A los dos de comprender las
consecuencias de su adversaria conduct.


VI
EL primer paso que di6 Honduras para preparar aquella situa-
ci6n de guerra, fu6 desconocer la legitimidad del Gobierno Fede-
ral en 2 de Noviembre de 1838, fundandose la Asamblea Consti-
tuyente del Estado que tal hiciera, en el decreto de 30 de Mayo
del Congreso de la Federaci6n, en que se dejaban libres a los
Estados de la Rep-iblica, para constituirse conform conviniera
A sus intereses.- Mas dicha Asamblea al proceder de esa manera,
pas6 atrevidamente sobre el decreto de 9 de Junio del mismo
aflo que modificaba el anterior, disponiendo provisionalmente la





94 RECUERDOS SALVADORESOS.

permanencia del Gobierno Nacional existente, mientras se afian-
zaba de nuevo por medio de la reform de la Constituci6n Fe-
deral de 1824; de lo cual se comprende, que el objeto del mencio-
nado Congreso no fu6 destruir aquel Gobierno, sin6 mantenerlo
sin relajar el vinculo que daba existencia A la Nacionalidad cen-
tro-americana. Por eso se le vi6 en 18 de Julio inmediato espedir
otro decreto en que convocaba una Convenci6n de los Estados
para que reviese y reformase la Constituci6n enunciada. Las
tres disposiciones referidas fueron aceptadas por la Legislatura
del Salvador en 19 de Febrero de 1839, segin decreto de aquella
fecha. Dediicese de los concepts de esas providencias legisla-
tivas, que el general Morazan, al tiempo de efectuarse el desco-
nocimiento del 2 de Noviembre en Comayagua, ejercia legalmen-
te la Presidencia de la Repiblica; y que si bien las reforms A
la Carta Fundamental eran necesarias, aquel medio violent y
subversive no era el mejor para conseguir su verificativo.
Los Gobernantes de Nicaragua y de Honduras estaban re-
sueltos A hacer la guerra al Salvador y al Gobierno Federal; mas
ellos decian que era para obligar A aquel A pronunciarse por di-
chas reforms, y protejer los pronunciamientos de los pueblos
en ese sentido, afirmando que estos no obraban con libertad por
la opresi6n en que los tenia el dictador Francisco Morazan. Pre-
testos eran estos de politicos que veian sobre ellos con despecho
innoble la superioridad personal de quel hombre; pues sabido es
que en el Salvador desde el afo de 1831 se habia venido traba-
jando en sentido reformista de la Carta prenotada, cuyos cona-
tos, si en epocas pasadas se habian contrariado por Morazan en
raz6n de su inconveniencia, debe tenerse present que Ilegado el
afio de 838, no se ha hecho constatar que se haya mostrado ad-
verso A las reforms decretadas por el Congreso de aquel aflo. Si
la Convenci6n de que hemos hablado no pudo aparecer instalada,
mAs lo impidieron las dificultades que el faccioso Rafael Ca-
rrera y los disidentes de los Estados promovieron contra la Fe-
deraci6n, que manejos 6 intrigas de los hombres que llevaban
la direcci6n de los asuntos de la Republica.


VII

A prop6sito de la aflictiva situaci6n de aquella 6poca, vamos
A enumerar en t6rminos concretos lo que se decia en deshonra
del general MorazAn por el partido conservador de Guatemala.
Los corifeos de aquel partido propalaban en impresos apa-
sionados el afio de 1840, y afirmaron en un folleto al parecer es-
crito en dicha ciudad y publicado en M6jico, que Morazan era
el uinico culpable de la disoluci6n del vinculo national de Cen-






RECUERDOS SALVADORFSOS. 95
tro-America, porque con su tirAnico Gobierno habia producido
el desorden y la confusion, poniendo A los Estados en la necesi-
dad de hacerle la guerra para arrojarlo del poder que continue
ejerciendo aun despu6s de haber dejado de existir legalmente el
sistema federativo. Tengase present que los services se vertian
de esa manera, en los dias inmediatos A la derrota de aquel ge-
Sneral en la ciudad de Guatemala alcanzada por Carrera el 19 de
\Imarzo del ano preindicado.
Decian que usando de su despotismo military, habia arras-
trado i las cArceles A los jefes de Estado y A los particulares, ex-
trafindolos de la Republica y vejAndolos de esta manera sin
previa formaci6n de causa.
Su ceguedad estuvo tan fuera de limits, que lo inculpaban
de que hasta el afio enunciado, 61 habia sido la causa de las in-
numerables desgracias sufridas por los guatemaltecos, desde
1837, en que el montages Rafael Carrera, afirmamos nosotros, di6
principio a la sublevaci6n de aquellos pueblos por exijencias re-
ligiosas y con pretesto del c6lera asiatico.
Afirmaban que si Carrera se habia posesionado de Guate-
mala, era consecuencia de que Morazan la habia abandonado
trasladindose A San Salvador, en donde trabajaba en sentido
opuesto A la reform de la Constituci6n Federal.
Afadian entire otras cosas que de su caida de la elevada po-
sici6n en que se habia hallado, debia culparse A si mismo, porque
habia dejado A Carrera duefo de parte del armamento, despues
de haberlo hecho capitular el general Agustin Guzman, Jefe de
las tropas de los Altos, y que aquel caudillo de las masas popu-
lares, A contar desde el 13 de Abril de 1839, habia prestado fiel-
mente al Gobierno delEstado sus importantes servicios, habiendo
sido un bienhechor en el Estado de los Altos, salvando A muchos
de la muerte, y muy especialmente al enunciado general Guzman,
hecho prisionero en la invasion que el propio Carrera habia efec-
tuado en dicho Estado, de orden del Gobierno A quien servia.
Paremos aqui y hablemos distantes de los partidos, sobre lo que
debe decirse de cierto, respect A los cargos precedentes y de los
encomios dirijidos en justificaci6n del comandante Rafael Ca-
rrera.


vim
DESDE luego nosotros no somos panegiristas del hombre abo/
rrecido por los que lo han increpado de la manera indicada. No-
sotros debemos hablar con el lenguaje franco de la verdad, en
un tiempo en que la exaltaci6n de las pasiones ha desaparecido
para ceder su lugar a la imparcialidad, con que es precise expo-





RECUERDOS SALVADORDS08.


ner los hechos ante la conciencia pfblica. Nosotros, hallfndo-
nos en estas circustancias debemos manifestar que no hay exac-
titud en los cargos relacionados, porque si en la administraci6n
de MorazAn vino el desorden y la confusion, mis se debi6 esto
A las defectuosas instituciones federales en que descansaba su
Gobierno, que en el carfcter tirAnico que le han atribuido sus
detractors apasionados. Sobre tal aserci6n t4ngase present
que a Morazin en el Poder y fuera de 61, le caracterizaban y
distinguian le benignidad de su coraz6n para con sus goberna-
--dos, y la lenidad de su alma siempre pronta A tratar al culpable
de la manera menos sensible A su desgraciada suerte.
Ese desorden y esa confusion en los dias de borrascas revo-
lucionarias que tocamos, tami6n eran muy naturales en un Go-
bierno constantemente contrariado por la political agresiva de los
Jefes de los Estados, A quienes aquella situaci6n disolvente, en
ningfn concept comunicaba derecho alguno perfect, para le-
vantar tropas y hacer la guerra, en lugar de valerse de los medios
amigables y conformes a los princios de la civilizaci6n modern.
Se sabe generalmente que A MorazAn siempre se le vi6 em-
penado en mantener indisoluble el vinculo de uni6n, y con es-
pecialidad, durante el iltimo period que sirvi6 la Presidencia
de la Repiblica. Quienes lo han inculpado de lo contrario dan-
do por motives su mal Gobierno, no han side imparciales en sus
juicios y apreciaciones, pues al juzgar su conduct administra-
tiva, han tenido el cuidado de orillar y de no exponer, de d6n-
de se originaba el mal estar en que entonces se vivia, asi como
nosotros lo hemos indicado en las lines precedentes.
Es cierto que el general manifest aversion por algin tiem-
po A las reforms de la Carta Fundamental de la Naci6n; mas ni
fu6 esto siempre, ni en un sentido absolute; siendo evidence que
su razonada oposici6n difiri6 por un poco de mAs tiempo la
muerte de la Republica, de que eran ac6rrimos enemigos los par-
tidarios del fraccionamiento centro-americano, ciegos sostenedo-
res de las disolventes doctrinas del Toro amarillo, folleto sepa-
ratista y enganoso, escrito por el marquis de Aycinena en los
Estados Unidos de Am6rica.
Si Morazan se retire de Guatemala cuando Carrera atrope-
Ilaba A la humanidad con su desoladora rebeli6n, y fij6 su resi-
dencia presidential en el Estado del Salvador, no lo verific6 sin
dejar de Jefe Supremo de aquellos pueblos, al honrado gene-
ral Carlos Salazar, contra quien los services de dicha ciudad lla-
maron al montages revolucionario; dAndose en consecuencia por
fenecida aquella liberal administraci6n. Don Mariano Rivera
Paz fu6 en seguida investido del Poder Publico por Carrera y
sus partidarios, verificAndose desde entonces el absolute desco-
nocimiento en Guatemaladel Gobierno Federal y la declarato-





BECUERDOS SALVADOREoOS. 97"

ria de aquel Estado, en soberano, libre 6 independiente. Esos
acontecimientos fueron consumados por decreto de 17 de Abril
del ano indicado, tres dias despues de haber Carrera ocupado
con tropas numerosas aquella poblaci6n, llamado por Batres,
Aycinena y Francisco Pav6n.
Si hubo un tiempo en que el General se opuso a las refor-
mas federales, fu6 tambi6n por la seguridad en que estaba de
que la innovaci6n se proclamaba con las miras antipatri6ticas
de desorganizar el Gobierno de la Repfiblica, cuya existencia,
aunque mal afianzada per las leyes constitutivas, era preferible
al aislamiento en que el Congreso, alparecer, dej6 A los Estados
de cuya situaci6n no pueden salir aun, sin tener esperanzas,
siendo esto lo peor, de volver & la uni6n que aquel Gobernante
deseaba mantener A todo trance.
El afo de 1832 el general MorazAn, habiendo vencido al Go-
bierno del Salvador con tropas de Nicaragua y Honduras, en la
guerra que imprudentemente se le hacia en desconocimiento de
su administaci6n como Presidente de la Repfiblca, di6 orden
en San Salvador para conducir preso A Guatemala junto con
various diputados A la Asamblea Legislativa, alconservador Jefe
de Estado Jos6 *tornejo.
De moment se comprende la gravedad de los motives que
dieron lugar para la ejecuci6n de aquel procedimiento; pues se-
gin el testimonio de algunas personas de aquella 6poca, Corne-
jo y sus partidarios, de acuerdo con don Manuel Jos6 Arce y
con la revoluci6n promovida en Honduras por don Vicente Do-
minguez, trataba de cambiar el sistema de Gobierno establecido
y de poner A Centro-Am6rica bajo las influencias de Espafia.
De este tremendo y gravisimo cargo nosotros siempre he-
mos dudado, por faltarnos datos fidedignos. Mas si para el ge-
neral vencedor tenia algfn grado de certeza, imereceria el Jefe
de Estado y demas prisioneros el tratamiento a que habian dado
lugar, adhiriendose a la causa de los realistas condenada solem-
nemente y para siempre desde el afio de 1821? La conduct cul-
pable de aquellos funcionarios coincidia acaso con sus deberes
como representantes de los pueblos, cuyo mandate desempena-
ban, no con el fin de hacerles el bien, sin6 para arrojarlos A la
vieja servidumbre de que acababan de escapar, como por una
clara disposici6n del Cielo, protector de lahumanidad oprimida?
gNo tenia Cornejo por ventura en general conflagraci6n al Esta-
do, haciendo una resistencia tenaz al Gobierno Federal? La his-
toria no rejistra la batalla del 14 de Marzo en Jocoro y la toma
de San Salvador el 28 del mismo mes, en que fu6 vencido Cor-
nejo?
Los escritores del folleto referido gaiados por su animad-
versi6n hacia el caudillo del partido liberal de Centro-AmBrica,





98 BECUERDOS SALVADORF1EOS.

dominados por su ceguedad maliciosa, falsearon la verdad his-
t6rica de los acontecimientos. Asi es quie no reconocieron en
Carrera el verdadero autor de los padecimientos que hizo sufrir
A los pueblos de Guatemala durante su rebeli6n desastrosa. Pa-
ra ellos nada significaban mil y mil escenas horrorosas ejecuta-
das por el montafies, entire las cuales son inolvidables, las de
Jalapa, Tacuba, Petapa, AhuachapAn v Santa Ana, en donde el
28 de Octubre de 838, el "Boletin Oficial" salvadoretio, dijo: que
el 25 del propio mes A las 6 de la maiana Carrera habia entra-
do A aquella ciudad, y que con sus tropas salvajes habia come-
tido toda clase de crimenes, hasta el dia siguiente que desocu-
paron la poblaci6n. Que al virtuoso pfrroco Manuel Ma Cecefia lo
ultrajaron vilipendiosamente con motivo de no haber apronta-
do cierta cantidad de dinero que se le exigia, extremando aquel
insulto hasta poner de hinojos al venerable anciano para fusi-
larlo. Que A las hordas carreristas se habia agregado un nuevo
apostol del Santuario y que no era otro, que el padre Rosa Agui-
rre, sacerdote dominico desenfrailado." Sin embargo de tanta
perversidad, los services exhibieron ante el pueblo A Carrera, co-
mo un angel enviado del cielo para redimir al hombre caido en
el infortunio.
Asi fue, que colocandolo en el coraz6n del pueblo altefio,
cuyo Estado libre 4 independiente fu6 convertido por su causa
en humildes departamentos, lo presentaron como un bienhechor
de la humanidad salvando vidas, que el destruyd 4 montones, y
protejiendo A los pueblos, que dl ensangrentd bArbaramente. ZIg-
noraban que la historic referiria despubs los asesinatos de Quezal-
tenango, y el muy horroroso de los municipales de aquella des-
venturada poblaci6n, ejecutados de orden de Rafael Carrera?
Rissum teneatis amissii! (1).

IX

NOSOTROS encontramos criticable al general Morazan, en no
haber juzgado A Carrera habi6ndolo tenido en sus manos, en la
6poca en que el enunciado general Guzmin lo hizo capitular en
El Rinconcito, dejandolo en las montafias de Santa Rosa y Ma-
taquescuintla con doscientos cincuenta armas, que dentro de po-
cos meses debian servirle para apoderarse de Guatemala llama-
do por el partido servil. Maldici6n! Las leyes penales son in-
transigentes con el vandidaje y con 41 jams debe tratarse en
el sentido de concederle garantias. En aquellos trastornos me-
(1) En el libro 3? capitulo 40 de estos Recuerdos, lMase una poesia dedicada & aquel
angel desolador de las mentaias de Mataquescuintla.





RECUERDOS SALVADOREOS. 99

nos culpable fu6 el presbitero Mariano DurAn prisionero de Vi-
llanueva, y se le hizo subir al cadalzo en el valle de Fraijanes!!
En los moments en que se llev6 A efecto aquella capitulaci6n,
Carrera estaba para escaparse de la active persecuci6n que se le
hacia por las tropas federeles.
Las acciones de Villanueva y Chiquimulia en que habia si-
do derrotado, produjeron en 61 y en sus hordas el mas descon-
solador desaliento, y6ndose A la aldea del Rinconcito, mas con
el fire prop6sito de ocultarse en las espesuras de las selvas,
que con el de continuar la revoluci6n en que estaba completa-
mente vencido y rodeado por todas parties por sus perseguido-
res.
Pero el montages en su extremada desgracia, en lugar de
buscar un escondite 6 escaparse de alguna otra manera, se ha
asegurado que se present resueltamente en uni6n del padre Lo-
vo al preindicado general Guzman, A quien, dAndose A conocer
personalmente le hizo saber, que estaba dispuesto A capitular ba-
jo condiciones de garantizarle la vidh, A 61, y a sus compaueros;
y ademAs, de dejarlo con el mando military del departamento de
Santa Rosa. El general que debi6 hacerlo prisionero, juzgarlo y
fusilarlo como un couspirador inhuman, armado contra el orden
pfiblico di6 cuenta de lo ocurrido al general Presidente de la Re-
pfiblica, y Morazan en obsequio de la humanidad, mAs que por
temores de que prosiguiese la guerra, consinti6 en que se firmara
aquel arreglo, cuyas consecuencias fueron tan funestas A la Na-
cionalidad centro-americana, como los intereses particulars del
expresado general. Obligado Carrera A entregar todas las armas
solamente present 300 y tantas, quedandose con las demAs, fue-
ra de las 250 que se le dejaron, segdn convenio.
Nosotros no hemos carecido de justicia pues, al opinar, que
por salvar A la sociedad satisfaciendo la pfiblica venganza, Mo-
razan, que en concept de revolucionario habia pasado por las
armas al padre DurAn, no debia haber dejado sin aquel severe
castigo al faccioso de entonces Rafael Carrera: al vandAlico cau-
dillo de los montaneses de Mataquescuintla. (1).


x

NosOT~os hallamos poco acertado al general Presidente, en
haber dejado en Guatemala al ex-Jefe Supremo de aquel Estado,
C. Mariaho Rivera Paz, a quien debi6 tener consigo en San Salva-
dor, hasta ser afianzado en el Poder de dicho Estado el general
(1) Nuestra opinion sobre ultimar i Carrera, esti de acuerdo con las doctrinas de los
tratadistas del derecho international. pues con los forajidos enemigos de ]a humanidad y
del orden social, en ningdn caso debe tratarse, como Guzmin lo efectu6 en el Rinconcito.





100 BECUERDOS SALVADOBEWOS.

Carlos Salazar. Rivera Paz era allA un corifeo aunque abyecto
del partido conservador 6 servil, y alegaba derechos A la Jefatu-
ra Suprema. Morazan no procedi6 con cordura, permiti6ndole
quedarse en Guatemala, cuando por un nuevo arreglo en la ad-
ministraci6n gubernamental, llevado-A cabo por 61, entr6 A regir
al Estado el referido general Salazar.
Por ultimo: nosotros inculpamos al expresado general Pre-
sidente, porque con mano fuerte, pero salvadora del principio
de Uni6n Nacional, no disolvi6 en felices moments al Congre-
so Federal, antes de la emisi6n del decreto de 30 de Mayo, en
que se declare que los Estados confederados eran libres para
constituirse, segin conviniera a sus intereses. Decreto que a
pocos dias fu6 modificado en los t6rminos que anteriormente he-
mos referido.
Dado aquel golpe protector de nuestras instituciones, aun-
que con peligro de ver entronizada la dictadura, que dos veces
habia sido ofrecida A Morazin, y dos veces rechazada por el ge-
neral, creemos que la Republica se habria salvado, convocando el
Gobierno en seguida por si mismo, en fuerza de las circunstan-
cias, una Conyenci6n Nacional con el inico y precise objeto de
reformar la Carta que era solamente lo que debia hacerse, segin
las actuales exigencias.

XI

TEBiMINEMO este capitulo, dejAndo una constancia de la mis
notable acci6n de armas en que Carrera apareci6 mandando, an-
tes de la capitulaci6n del Rinconcito, y verificada en Villa
Nueva, Estado de Guatemala.
"Parte: Cuartel general en Villa Nueva, Setiembre 11 de
1838.
C. Secretario de Guerra dql Supremo Gobierno del Estado.
"Esta mafiana, en el moment de ocupar esta plaza, di par-
te al Supremo Gobierno: no pude entonces decir ningin detalle,
y por esto lo hago hasta ahora".
"A las ocho de la mafana Ulegaron nuestras fuerzas al fren-
te del enemigo, y sin deterse en su march, lo atacaron con el
valor y denuedo que siempre acostumbran. Este hizo resisten-
cia no esperada en su miserable cobardia. Pero despu6s de dos
horas de un ataque vivisimo, las fuerzas del Estado ocuparon la
plaza. (1) Hasta ahora se han recojido trescientos cincuenta
muertos del enemigo: veinticuatro prisioneros, entire los cuales
se halla el cl6rigo Mariano Duran. be rescataron todos los nues-
tros que habian torado en Jalapa y Petap3. Se tomaron dos
(1) En Villa Nueva pelearon tambi4n salvadorehos.




Group Title: Recuerdos salvadorenos ; obra historica y de fantasia.
Title: Recuerdos salvadoreños obra histórica y de fantasía
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 Material Information
Title: Recuerdos salvadoreños obra histórica y de fantasía
Physical Description: 3 v. : ; 23-26 cm.
Language: Spanish
Creator: Cevallos, José Antonio
Publisher: Impr. Nacional
Place of Publication: San Salvador
Publication Date: 1891-1920
 Subjects
Subject: History -- El Salvador   ( lcsh )
History -- Sources -- El Salvador   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
Statement of Responsibility: escrita por Justo Franco pseud. bajo las inspiraciones del Dr. José Antonio Cevallos.
General Note: Vols. 2-3, "Obra póstuma publicada por disposición del señor presidente de la República don Carlos Meléndez."
 Record Information
Bibliographic ID: UF00074099
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000138605
oclc - 23922777
notis - AAQ4690

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Full Text


-.m









RECUERDOS SALVADORENOS.
Sf'X
4


S8UMAmIO.


LIBRO


CAPITULO I.


1 Nestra paida.
2 Villa de Paqin.
3 Otros peblo. del tranito.
4 Entrevitade do gobenantee.
5 En.ianan mprinat .
6 Capidtael departamento de La Uni6n.



RMABAN las horas de la madrua del dia trenta y unmo e9
S/ mes de DiciemtWe do niil oc ts a ettOl dncO, y la t .
;a.i r so .1aele aiJdieoatM dao aroy die aa, min .-
do, 4mpiendo prop6ito anteiorey bien oonadedos, fnoa. .
,, S''
C 1.
A IL.' -t


PRIMERO.


:~PI: c~eF~L~k;i
~:Ti






.. h. -MM -2-
tros saliamos de nuestra morada puestos en march para el inte-
'* rior de la Repiblica.
Nos asistia un compafero de viaje que quiso compartir de
nuestras impresiones, y dos lugarefos de nuestro servioio.
Preciso era salvar una distancia de sesenta leguas, desde l&s
cercanias del GuascorAn, hasta la capital de la Rep6blica, cuyo
conocimiento hacia much tiempo que desedbamos tener. Mas la
prolongaci6n de la jornada habria significado muy poco, si la
loeomoci6n hubiera podido verifigarse por buenos caminos faci-
les de transitarse en todos tiempos. Empero, sucedia lo contra-
rio por desgracia. Parece que las autoridades superiores 6 infe-
riores de aquellos pueblos, no siempre se ocupitn de mejorar las
vias de comunicac6in. Parece qie si lo hacen alguna vez, es
con tanta imperfecci6n y desinter6s, que en poco se utilizan.los
resultados de su cooperaci6n en las mejoras materials de dicha
especie. El piblico padece en ese sentido por todas parties, aun-
que la prensa official del doctor Zaldivar afirma de vez en cuando
lo contrario. (1) iOjala fuera cierto que en la Republica se eui-
da de la mejora y progress de un ramo tan.importante de civili-
zaci6n, como es el de facilitar al pais la salida de las grandes ri-
quezas que le da la naturaleza y la industrial de sus habitantes!


n

J NA distancia de seis legnas nos separa yA de nuestra residen-
cia. Nos hallamos en la villa de Pasaquina, pueblo de ori-
gen indiano y habitado en la actualidad en su mayor parte, por
gente mestiza 6 ladina, cuyo n6mero puede calcularse en un po-
S co mAs de 3,000'personas, contando con las de sus inmediacio-
nes.
Pasaquina es una poblaci6n del departamento de La Uni6n,.
que se hall situada en un Valle abierto que se extiende de Orien-
Ste Poniente, y estA cenida al Norte y Este, por unpequeno rio,
y bajas colinas que dominant su vecindario. Es un pueblo hist6-
rico en nuestros anales patriots, pues en su recinto se han libra-
do varias acciones de guerra, debati6ndose mis en ellas el capri-
cho y vanidad de los hombres, que los principios regeneradores
S de instituciones ben6ficas al procomunal de nnestros pueblos.
Segdn el sistema adoptado en estas narraciones, desde luego
debi ramos ocuparnos de dos encuentros de armas de aquellos.

I a e eeete i qe aI& obra de los Becuerdoe Salvadorefos ha
9gfin t.w.nqiwo ebndose6 impremai6 owdeten del Congreso
N< Y :&sW^SlW umO Kpremo del oBIemo &el geil don Cwaes r
s t 19Si iyo 9L


^ 'p





-3-

que nos parecen principles; mas estando enlazados con otros de
S superior importancia, trataremos de ellos al dar 4 conocer la na-
turaleza y significaei6n de los iltimos.
La poblaci6n de Pasaquina goza actualmente del titulo de
villa. La base de su pequefia riqueza, es la agriculture y la
crianza de ganaderfa. Mal apreeiados los perjuicios que se le
ocasionaron e las jornadas del 17, 18 y 19 de Abril de 1876, fue
indemnizada con miseria, por las Camaras legislativas de la Re-
piblica de 1877, mandandole dar la eseasa suma de 300 pesos.

m

N el trayecto andado hasta aqui, hemos dejado sin visitar los
pueblos antiguos aborigenes de Anamor6s y Polor6s, de los
cuales, sin embargo debemos referir, que su agriculture elabora
el valioso indigo en regulates proporciones, expendiendose anual-
mente en el primero, de 200 a 300 zurrones de ese apreciabilisi-
mo fruto y algunas veces mayor cantidad a mediados del mes de
Octubre de cada afio: dias en que se celebra la fiesta religiosa de
Santa Teresa de Jesus.
Sin duda que esta circunstancia hari progresar a los pobla-
dores del departamento, en dondp el gobierno municipal debia
impulsar con patri6tico empefio el cultivo del caf6 y de la caia ,
dulce, dando asi ensanche A las industries tiles, que por medio
de la agriculture engrandecen la vida de los pueblos.
Tambi4n hemos dejad6 atras las menos antiguas poblacio-
nes de San Antonio del Sauce y de Nueva Esparta, cuyos mo-
radores, como todo' 16s de aquellas comarcas, gozan de una re-
putaci6n. moral, que los pone en el lugar de la parte honrad4 de
sus compatriotas.
Y esto se comprende asi, en vista de la estadistica criminal
de la Repiblica, que nos present pocos casos de graves y repe-
tidas delincuencias que pudteran atribuirse A aquellos aa os
salvadorefios.

IV

~L comienzo del mes de Noviembre de 1844 verifiaron uiia
entrevista en la villa de San Antonio'del Sauee, los Preoi-
dehtes de Honduras y del Salvador, generals Francisco Ferrera
y Francisco Malespin. Identificados en principios politicos, an-
tes y despaus de haber desaparecido de la escena p6blica el ge-
neral Fraqcisco MorazAn, af liblEron cuanto pPio bmvenirlea,
* sobre la guerra que ambos bobernantes trataban' de llemr -A i : i
Searagua: el uno en represaha de',abeeciuate invsi6n efeetuada
S-, + +. 4 *
I -5-i





-4-


en territorio hondurefo por fuerzas nicaragiiences, derrotadas
por el general Trinidad Munoz en Choluteca, y el otro con el fin
de perseguir al general Trinidad Cabafias y al coronel Gerardo *
Barrios, que en la cindad de San Miguel acababan de revelarse -
junto con otros salvadorefos contra su administraci6n, refugiAn-
dose en seguida en aquel Estado.
Nicaragua en esa 6poca estaba en guerra con Honduras, sos-
teniendo con sus anras al Gobiemo de la Confederaci6n centro-
mericana, instalado en aquel afo en la ciudad de San Vicente, co-
mo en adelante se har constar en esta obra; y es circunstancia
fu6 bastante para que en Le6n fue-an bien acogidos aquellos fie-
les servidores del general Morazan, A quien los Prosidentes enun-
ciados odiaban, con odio insano, aun despu6s de su trAgico falle-
cimiento en el Estado de Costa-Rica.
De aquella funesta entrevista result, que mediante la rati-
ficaci6n de un tratado de alianza ofensiva y defensive que ya
existia entire los dos gobernantes, A Malespin se le nombrase
general en jefe de las tropas de Honduras, con las ciales unidas
A las del Salvador, invadi6 A Nicaragua en el mes de Noviembre
del afo preindicado.
Malespin venci6 en sangrienta lid A sus enemigos. Mas los
Hados habian dispuesto que no gozaria en paz de su triunfo: que
perderia su patria para siempre, y que moriria bArbaramente
asesinado en manos de un hombre insignificant y bestial.
De la vida piblica de este esforzado salvadorefo, tratare-
mos in extenso en su oportunidad.
La poblaci6n de Nueva Esparta fu6 fundada el anio de 1838
con indigenas fedeialistas del pueblo de Curaren, quienes en re-
beli6n en Honduras contra su Gobierno, y perseguidos por Fe-
rrera, A la saz6n corifeo important de los reformists del pacto
de Uni6n Nacional, fueron acogidos por el Gobierno salvadorefio,
siendo Jefe politico y Comandante general del gran departamen-
to de San Miguel, don Narciso Benitez, coronel colombiano, y '
viejo soldado de los ejercitos republicans del Libertador Sim6n
Bolivar.
Belxitez fu6 un decidido protector de aquellos pobres emi-
grados. Con ellos fund el pueblo de Nueva Esparta, agrupAn-
dolos en las fronteras salvadoreias un tanto limitrofes. con el
Estado de Honduras. Verificado esto, el Gobierno les di6 tierras
labrantfas en cantidid suficiente para sus trabajos agricolas.
Todas estas-disposiciones, fueron confirmadas tres aflos despus
por la Asamblea C6nstituyente de 1841. (Decreto de 13 de Enero,
ano eitado).
El prdgresista coronel Benitez tambi6n fund por aquellos
tiemps os o pueblos de laSociedad, de Nueva Guadalupe y de
Bolivar. Su memorial debe ser grata para los paeifieos habitan-





-5-

tes de las cuatro poblaciones enunciadas. Los hechos benficos de %
los hombres pfblicos, deben recordarse siempre con amor y reco-
nocimiento: asi como los danosos al bien com6fn y particular,
deben memorarse con el anathema de la reprobaci6n pfblica!
/

V

As primeras ensenanzas literarias y morales se inculcan con
medianQs adelantos a la clase parvula, y ain i la adult en
las escuelas piblicas pagadas per el Gobierno y por las munici-
palidades del departamento. (1)
En ellas, siguiendo el sistema laico, se ensefia A leer, A escri-
bir, A-conocer las principles reglas de aritm6tica, de gramitica
castellana, de urbanidad y de moral universal. La ensenanza
official es forzosa y obligatoria, pero gratuita, como lo es segun
la ley, en todos los pueblos de la Republica. En el departamen-
to, no faltan j6venes que se dediquen con aprovechamiento al
profesorado, y que hagan formales studios en algunas de las
ciencias practicas, tiles indispensables para los usos y necesi-
dades dela vida. Probable es esperar notables mejorias en los
progress de la educaci6n puibhca, pues cada dia se dan nuevos
pass para presenter a la juventud nuevas facilidades de ins-
truirse en los rudimentos de algunos ramos del saber humane. (2).


VI

-A capital del departamento de Ia Uni6n, es la ciudad de San
Carlos, compuesta poco mas 6 menos de tres mil moradores.
Este titulo se le di6 por decreto legislative de 28 de Febrero de
1854, aunque ya se le conocia con ese nombre, desde que el puer-
to de La Uni6n fu6 habilitado como puerto mayor, para toda cla-
se de comercio, por decreto de la Asamblea Nacional Constituyen-
te de 13 de Jumo de 1824. La enunciada denominaci6n, pues, se
remonta segun se ve, hasta la 4poca del Gobierno colonial, dan-
dosele entonces al puerto el nombre de "San CArlos" en conme-
(1). Al present todas las escuelas de la Repdblica son pagadas solamente pr el Go-
bierno. Las muicipalidades-tienen en ellas la intervenei6n que les da el Reglamento
respective, nada mias
(2) Una de la glorias del Gobierno del general Presidente don Carlos Ezeta, es el de-
cidido empeio que ha deeplegado en el establecimiento de escuelas pdblicas, en donde
se unca un gran parte dela jnventud salvadorena. En la actualidad, existen plan-
teles de ensef nan priia hasta en los valleys y aldeas mas remotos de la Repfiblica Al
ex-Presidente general rancmsoo Menhndes, se le puede considerar, como el primero de los
mandataibe anteriores que ban impulsado con solcitud dioha ensefanza, no olvidindose
de la educaci6n d9 la mujer en mayor esala.





-6-

moraci6n de alguno de los Carlos reinantes en Espafa.
El p.uerto de La Uni6n estA situado en la parte Suroeste de
la bahia de Conchagua, y seIgn la historic de los descubrimientos
de estos palses, fu6 deseubierto y reconocido el afio de 1522, por
el aventurero espafiol Gil Gonzalez DAvila 6 de Avila, quien de-
nomin6 A la ensenada en que radica, y a aquel conjunto de islas,
"Golfo de Fonseca" en honra y gloria de su protector y senor el
Arzobisp6 .de Burgos (espafiol) don Juan Rdriguez de Fonseca,
primer Presidente del Consejo de Indias. (Compendio hist6rico
de Domingo Juarros, tratado V. cap? 10, par 168.)
Durante la dominaci6n espafiola el puerto de La Uni6n sir-
vi6 solamente al comercio de las naciones sud-americanas, y al
de cabotaje de las provincias del reino de Guatemala. Enton-
ees se hallaban pobladas de indios, las islas vecinas deMiangue-
ra, Amapala, Martin P6rez, Conchagiiita y otras que component
aquel archipi6lago; datando su despoblaci6n desde principios
del siglo XVII, en que los pirates ingleses, y principalmente
Francisco Drake cuya residencia la tenia en la segunda isla cita-
da, asolaron aquellas costas, haciendo emigrar a los indios que
no podian reducir A esclavitud. Estos huyeron al interior de la
provincia, situAndose muchos hAcia al Norte, no a larga distan-
cia de la frontera de Honduras, en donde existen sus descendien-
tes casi con sus usos y costumbres, lenguas y supersticiones.
Los adelantos morales y materials de dicho puerto, corres-
ponden A la 6poca libre 6 independiente del Salvador.
Por 61 se efectdan todas las introducciones de efectos ex-
tranjeros pertenecientes al comercio de los pueblos de Oriente
de la'Bepiblica, siendo muy necesario por este motivo .y por la
protecci6n que se debe A la agriculture, construir comunicaciones
fAciles de transport hacia el interior, para hacerlo mas itil y
productive de lo que es en la actualidad.
En tiempos del Gobierno Federal y aun despu6s, el puerto
de La Uni6n fue el primero entire todos los de la Republica;
mAs dej6 de serlo, pasando A ocupar el segundo lugar, luego que
se establecieron lines costeras de vapores, las cuales, desper-
tando en la ciudad de San Salvador el espiritu commercial, por la
facilidad de hacer Ilegar A la Repiblica efectos de Europa y de
otras parties por la rada de La Libertad, disminuyeron el auge
del comercio que por aquel puerto y por los de Honduras se ha-
cia, casi en beneficio de todos los pueblos del Salvador.
Finalmentela ciudad de San CArlos de La, UTi6n, se hall
A los 130, 28", lat., N, y 880, 47", long. W. (Meridiano de
Greenwich). Tiene unclima ardiente, pero sano, y de ell& se
cuenta que el c6lera asiitico jamAs ha contagiado su vecindario.
En ella se goza de las comodidades de la vida, y &i sa feliz
circunstancia es debido su constant comercio con los pueblos






-7-.

de Honduras, de Nicaragua y del exterior. En su recinto se
han verificado algunos encuentros de armas que referiremos
en lugares convenientes. Anos de 1845 y 1865.


CAPITULO II.

SUMARIO. *
1 Departamento deGotera
2 Reerencias e tiempo anteriores la conquista.
3 Conversai6n centre Jsto Franco y Martin Landaverde.
4 Ciudad de Santa Rosa y algunas noticias de acontecimientos revolucionarios.
5 Batalla verificada en Marzo de 1832 y sus consecuencias.
6 Cauias de la guerra de aquel afio.
7 Otras causes que la motivaron.
8 Un Jefe de Estado. Observaciones.
9 Manifiesto del general Morazan.
10 Dos autoridades ciegamente obedecidas.

I

ON excepci6n de lo que hemos referido de la cabecera del de-
] prtamento de La Uni6n, podemos asegurar que lo que afir-
mamos de sus pueblos, es casi en todo aplicable A los que com- -
ponen el departamento limitrofe de Gotera, (1) cuya capital co-
mo de 3,500 pobladores, es la ciudad de ese nombre. Su te-
rritorio es ademAs sumamente rico en minerales de oro y plata:
unos que se explotan actualmente con medianos capitals ex-
tranjeros y del pals, y otros que se hallan abandonados por fal-
ta de recursos para su convenient laboreo. MAs abajo habla-
remos con alguna extension sobre este punto de tanta importan-
cia para las empresas de la ihdustria miners salvadorefia.

II

N la cordillera de cerros inmediata al pueblo de la Sociedad,
se destaca uno de mayor elevaci6n que ]os demis, denomi-
nado "volcAn de Ocotepeque", cuya altura sobre el niveldelmar
se ha calculado en 500 pi6s, poco mAs 6 menos (2).
En la eima de aquella montana, se extiende una Area como
de cinco 6 seis manzanas, A lo mAs, en que todavia se perciben
grades vestigios de haber existido alli, habitaciones indigenas
de la antiguiedad.
Una tradici6n constant de tiempos muy apartados refiere,
que aguel lugar fu6 la residencia del gran pueblo de Jocoro, de
(1) Titulado actualmente, "departamento de Morazan".
(2) Ge6logo Goodiear.





-8-

cuyos restos arrojados de sus hogares por los conquistadores
de 1526, se form el nuevo pueblo que ahora se conoce con el
nombre de "villa de Jocoro".
HAcia al Norte del Ocotepeque, pero A una distancia lejana,
tambi6n se extiende una deliciosa planicie con ligeros declives en
direcci6n A aquel rnmbo. Su temperature fresca y sus abundantes
aguas potables de un sabor agradable, parece que destinan A-su
localidad para fundar en ella alguna importante'poblaci6n. (1)
En una de las extremidades de aquella llanura se levanta
una gran penia, cuya altura lega A 16 metros y un poco mas, y
tiene de frente 27,572 milimetros.
Por debajo de aquella prominencia existe una cueva hori-
zontal, como escavada A prop6sito en la pefa viva por antiguas
generaeiones. En su desfigurada cipula y paredes laterales, se
perciben todavia algunas figures cabalisticas indianas pintadas
grotescamente que revelan al que las observe, que aquel lugar
estaria destinado en 6pocas mAs alli de la conquista, para las
solemnidades y fiestas pfiblicas de los indios bArbaros chaparras-
tiques de aquellas comarcas. Sabemos que la hermosa planicie
lleva el nombre de "Llano de la Cueva" por hallarse en uno de
sus confines el tosco monument enunciado, y que su propiedad
pertenece al pueblo de Cacaopera (2). Esta circunstancia es las-
timosa para los adelantos y progress agronomos, pues nuestros
connacionales de la raza indiana solamente tienen carifio y afi-
ci6n verdadera, A la siembra de milpas, de frijolares, de yucas y
de otros articulos pertenecientes A la inferior agriculture.
El departamento de MorazAn se compone de una part de
poblaci6n que perteneci6 al gran departamento de San Miguel,
y despues al de La Uni6n, y su existencia political y administra-
tiva data del afio de 1875.
El mayor nfmero de sus habitantes se compone de pueblos
de indios naturales descendientes de los bravos chaparrastiques
y de los pipiles, que en la 6poca de los pirates ingleses huyeron
de los lugares en que fincaban, hicia al Norte de su antiguo ca-
cicazgo. Recelosos y desconfiados, como todos los de su proge-
nie, esquivan en cuanto les es possible asociarse A los blancos y
ladinos. Sus costumbres difieren muy poco de las de sus ante-
pasados, de quienes varies de aquellos pueblos conservan dia-
lecto% que todavia hablan de preferencia al espaol. Ellos se en-
tienden bien en sus contratos por medio del pupuluca y taulepa-
ulna, usando del opatoro y del jucuara los que moran mas inme-
diatos A la frontera de Honduras, en done se hablan esos otros
dos dialectos.

(1) En ella se ha fundado recientemente el pueblo de "Corinto".
(2) El terreno fu6 comprado por los corintios.


i i \





-9-



L sol se presentaba en el Oriente el primer dia del mes de
Enero de 1876, cuando despues de haber dejado A Pasaquina,
nosotros caminabamos para el interior de la Repdblica, gozando
de la suave y agradable impresi6n de los frescos ambientes de
la maiiana.
Entonces Martin Landaverde nos decia: "yo estaba deses-
perado por alejarme de ese pueblo de Pasaquina, en donde me
han referido que hace mas de cuatro afos que en sus cantones
y en las orillas del rio, se oyen por las noches repetidos y aterra-
dores gritos, como fulminando maldiciones contra personas que
les son odiosas. Las gentes como yo, senior, screen, que los gritos
son de los espiritus errantes de los hondurefos, y salvadorefios
que murieron el 16 de Marzo de 1871 peleando, sin saber porque
en ese pueblo de mal agiiero. Y esas gentes juzgan asi, porque
ln aquellas maldiciones espantosas, han oido palabras amena-
zantes, como 6stas: muerte, venganza, cadalzo, justicia y otras de
semejante naturaleza! Quisiera senior Justo Franco que se digna-
ra used explicarme el sentido de esos vocablos, que yo, maldita
la cosa de lo que s6, qu4 ellas significant "
-Vamos Landaverde a satisfacer en cuanto nos sea posi-
ble tus deseos supersticiosos.
Acerca de los espiritus debes saber que muertos los hom-
bres, sus almas se separan de los cuerpos, 6stos se convierten en
polvo, y aquellas van al lugar que les destina su Creador, segun
sus m6ritos y sus obras buenas 6 malas en la tierra. Desde aque-
]los instantes toda funci6n material, cesa para ellas en el mun-
do visible. Asi es que, solo la necedad de la ignorancia, 6 el or-
gullo pretencioso y vano de algunos hombres, que se empenan
en hacer career al vulgo que se hallan en comunicaci6n con los
espiritus, son el origen de las imposturas risibles que tienen por
objeto impresionar la imaginaci6n de la gente sencilla. Com-
prende pues Landaverde que lo que te han contado, son inven-
ciones insostenibles en una sociedad medianamente civilizada
como es la nuestra.
Result de lo manifestado que las cuatro palabras que tdi
has proferido, nada significant en el sentido de que te hablo, aun-
que ellas son de uso comrn en los partidos politicos que desean
el exterminio de sus adversarios. iPor fortune en el Salvador
ya es cosa rara, presenoiar bArbaras venganzas ejercidas bajo el
fiero influjo de tan funestos sentimientos! Basta 16 expuesto
para satisfacci6n de tus deseost Te parece asi Landaverde?
-Por ahora sefor Justo creo en much de lo que usted me
dice, mas una vieja ignorancia necesita tiempo para disiparse.






-10 -

Yo referir6 en mi valle lo que U. afirma de los espiritus; porque
allA senior es cosa por todos creida, que los espiritus, no sola-
mente hablan y andan entire los hombres, sin6 que toman mu-
cho participio en la buena 6 mala ventura de los pueblos.
Un santo cura de ml feligresia, predicando en varias oca-
siones dijo en el pfilpito, que nuestro padre AdAn fue arrojado
de cierto Paraiso por un espiritu con palabras several e irritan-
tes, empufando una espada de fuego en la mano derecha: que
otro espiritu viaj6 en el mundo algunos dias, en compaiia de
un joven llamado Tobias: que el mismo espiritu ayudaba A un
santo var6n, en todos sus trabajos en socorrer A los enfermos
de los hospitals: que otro espiritu anunci6 en la Judea la encar-
naci6n de nuestro Salvador, y que cuando naci6 Este en Bel6n,
cantaron por los aires los espiritus celestiales poseidos de inde-
cible alegria. Y, cuando el cura lo dice, senior Justo, estudiado 1I
tiene.
Nosotros. los ignorantes hijos del pueblo, creemos ciega-
mente todo lo que nos refieren nuestros pArrocos en sus ense-
fianzas religiosas; por cuyo motivo ruego A U. disimule mis pa-
labras, si ellas son inconvenientes 6 inoportunas en esta conver-
saci6n.
-Landaverde: ti has hablado en todo conforme con las
doctrinas de las Escrituras Sagradas; mas debes comprender que
si los espiritus en las primeras edades del mundo, desempefia-
ron oficios y funciones de los hombres, en la actualidad ha de-
saparecido ese maravilloso prodigio. Si hay fil6sofos que au-
guren lo contrario de lo que aqui yo afirmo, solamente ellos ten-
drAn los comprobantes de sus aseveraciones. Mas lo cierto es,
que para la generalidad de los hombres que piensan, esos fil6so-
fos del espiritualismo, no pasan de ser unos visionaries ilusos,
que no tienen conciencia de sus pretendidas creencias.

IV

ESPUES de salvar la distancia de dos leguas, nos hallamos en
Sla ciudad de Santa. Rosa: poblaci6n muy conocida por el co-
mercio de la Republica, en raz6n del much afil que en ella se
expende, A principios de Setiembre de cada afio.
En esta villa en el mes de Abril de 1876, permanecio inac-
tivo el ejercito salvadorefio al mando del general don Miguel
Brioso, mientras que en todo el dia 17 se batian denodadamen-
te en el pueblo de Pasaquina, seiscientos salvadorefios que pu-
dieron haber vencido A dos mil quinientos guatemaltecos, man-
dados por el general Gregorio Solares, si Brioso con su gente se
hubiera acercado al lugar del combat, y dado A tiempo el auxi-






11-

lio que se le habia estado pidiendo desde las nueve de la mafia-
na del dia mencionado. Aquel general fu6 un cobarde y quien
sabe qn6 otra cosa mas! Esquiv6 marchar al socorro de aque-
Ilos valientes, mientras que perecieron en lucha her6ica y desi-
,gual el esforzado general don Santiago Delgado, quedando fuera
de combat el coronel Benjamin Molina Guirola y otros muchos
excelentes defensores.de la dignidad del Salvador! Esquiv6 salir
oportunamente al encuentro de los enemigos de la patria, para
legar fuera de tiempo a Pasaquina, entire las cinco y seis de la
tarde A preserciar solamente la espantosa carniceria de nuestros
coripatriotas, quienes sin abandonar el campo se.mantenian fir-
Imes, impidiendo se declarase la victoria contra la Repiblica, y
anonadando a sus adversaries pr6ximos A huir derrotados, se-
giun referencias de los que presenciaron aquella jornada.
Mas, si el Comandante en jefe de nuestras tropas no pudo
cooperar en la acci6n de Pasaquina con los mil hombres que
tenia a su disposici6n, gpor que al amanecer el dia 18 no di6
un nuevo ataque al enemigo casi desconcertado ya desde la
visperal No queda duda que el sefor Brioso se amilan6 6 per-
di6 teda su energia military, (si la tenia) enterado de que al cam-
po enemigo habia llegado de auxiliar con mil hombres, el gene-
ral Indalecio Miranda.
De todos modos: el general Brioso debi6 hacer un supremo
y filtimo esfuerzo en defense del honor de su patria. Asi es que:
si su eonducta no fu6 criminal, sin duda que fue altamente vitu-
perable, digna de una amarga censura. Volveremos A hablar de
este pasaje de nuestra historic, en el Libro 30 de esta obra: alli en
done se trata mas A prop6sito de la invasion guatemalteca de
1876.
V

ESPU$E de una caminata de cuatro leguas, habiamos Ilega-
Sdo a la villa de Jocoro, que es la iltima poblaci6n por aquel
rumbo del departamento de Gotera. Ya hemos manifestado arri-
ba de d6nde procedieron sus primeros fundadores, siendo en la
actualidad un conjunto de indios y mestizos 6 ladinos estacio-
narios-en sus costumbres, come viven todos aquellos pueblos
con pocas y sefaladas .excepciones.
Esta localidad, sin embargo, es para nosotros de algfin inte-
res hist6rico y para los analeo politicos de nuestras convulsiones
intestines, pues que nos trae A la memorial graves acontecimien-
tos pasados dignos de no olvidarse y de escribirse en nuestros
Recuerdos.
La villa.de Jocoro nos dice, que el 14 de Marzo de 1832 el
general Presidente de la RepAblica Federal de Centro-Am6rica
don Franciso -Moraan, derrot6 en ella eon fuerzas de Hondu-


f-






12 -

ras y Nicaragua, numerosas tropas que habian salido A su en-
cuentro, de orden del Jefe de Estado don Jose Maria Cornejo,
sospechado de traidor A la independencia centro-americana, y
de connivencia en la revoluci6n de Honduras, triunfante .algunos
dias en el puerto de Omoa, y sostenida con empefo y tenacidad
por el famoso coronel espanol Vicente Dominguez. Los salva-
dorefios mandados en aquella acci6n por los coroneles don Jos6
Resales y don Gregorio Caco (Eustaquio) Villasefor, cedieron en
el combat por que sus jefes pertenecian, mAss la cAusa de la Fe-
deraci6n, que al partido opositor que sostenia contra. MorazAn
al gobernante Cornejo.
El general MorazAn vencedor de esa manera d qune los
suyos llamaban services, y cubierto de las glorias mitts de la
Trinidad y de Gualeho, continue su mai cha hacia et interior, no
hallando nuevos obstAculos de ningdn g6nero hasta ocupar los
suburbios de la capital, en donde se le unieron algunos salvado-
refos pertenecientef4A su bandera.
El general vencedor conocia lo que entonces era la posici6n
topogrAfica de la ciudad de San Salvador; mas aunque inespug-
nable por naturaleza, oomprendia que le era adicta much parte
de su vencindario, y que la resistencia no llegaria al colmo del
heroismo, que aquel pueblo aguerrido habia desplegado en oca-
siones precedentes.
Dispone pues dar termino a su empresa b6lica, y el 28 de
Marzo atac6 vigorosamente con todas sus fuerzas, y en todas
direcciones la ciudad de San Salvador. Los soldados de Corne-
jo resisten con valor y constancia, sin ceder retrocediendo A los
embates de sus enemigos. Muchas horas de fuego han traseu-
rrido, y Morazin no tiene esperanza de salir victorioso. Corne-
jo y sus parciales se esfuerzan en mantener el denuedo en sus
soldados, mas al fin se advierte flojedad en algunos de los jefes,
entire los cuales habia quienes fueran companeros de armas del
mismo MorazAn.
En aquella situaci6n el general sabe, que las avenidas del
Rio Frio y de la Chacra, presentan menos dificultades para la
toma de la plaza: manda por alli una fuerte division A las 6rde-
nes del teniente coronel Narciso Benitez, y este jefe, pene-
trando por aquel rumbo, ataca con extraordinario valor los pun-
tos enemigos que no lo esperaban: p6nelos en complete descon-
cierto, y aquella important ventaja se comunica desfavorable-
mente en todas las lines de defense de la plaza.
En aquellos instantes se dispara un canonazo en la esquina
noroeste de la plaza mayor, en donde lidiaban firmes aun, las
tropas de Cornejo. En el acto cae mnerto el caballo que mon-
taba Morazan: creen fuera de combat al general, y se apresuran
A favorecerlo: el h6roe esta ileso: la.bala del cai6n *habia atrave-





13-

sado solamente y dejado sin vida al noble animal: (un hermoso
caballo tordillo.) MorazAn se pone en pie, monta otra caballerfa
inmediatamente, y aprovechando con oportunidad aquellos ins-
tantes, ordena una carga general y la ciudad de San Salvador
es tomada a viva fuerza, quedando prisioneros de guerra, los Di-
putados del Poder Legislativo, los Consejeros de Estado y el
Jefe Supremo, ciuda'dano Jose Maria Cornejo.

VI

SAS causaigde aquella guerra se encuentran en el decreto Le-
gislativo de 7 de Enero del aflo preindicado, en que se decla-
r6 suspense elacto de Uni6n Nacional y se desconoci6 A las
autoridades l 'ptimas del Gobierno Federal, habiendo hecho es-
to para impeir que dicho Gobierno se trasladase A este Estado,
como lo deseaba el general Morazan.
Tambien se habia cometido por el Gobierno de Cornejo, el
desacierto sumamente impolitico y reprensible, de hacer salir el
6 de Enero de la ciudad de Santa Ana, al general Presidente de
Centro-Ambrica, quien habia llegado A aquella poblaci6n con el
fin de dar principio y arreglar la indicada traslacion; procedien-
do asf el general de acuerdo con lo dispuesto por un decreto del
Congress Federal.
E1 President con aquel insulto, se dirigi6 A los Estados de
Honduras y Nicaragua, alist6 fuerzas que aquellos Gobiernos le
aprontaron, y trascurridos dos meses restableci6 el orden en el
Salvador con el poder de las armas, segun queda dicho, e hizo
que se castigasen en Guatemala A los disidentes por an gran Ju-
rado Nacional.
Los vencidos declarados culpables, fueron por algun tiem-
po detenidos en aquella ciudad, con la obligaci6n de satisfacer
con sus bienes los gastos y erogaciones ocasionados, A conse-
cuencia de su conduct hostile al Gobierno de la Naci6n.
El Congress Federal en 1 de Febrero de aquel afo habia de-
clarado usurpadoras Alas autoridades del Salvador, y por decreto
de 13 del mismo maes, disponia, que se organizasen con arreglo A
las leyes del Estado. En su consecuencia y de conformidad con
esa uiltima disposici6n, el general MorazAn autorizado por ella,
reasumi6 provisionalmente el Poder Ejecutivo, y convoc6 A los
pueblos para que procedieran A la renovaci6n ordenada; lo que
habi6ndose verificado sin alteraci6n alguna, fu6 electo Jefe Su-
premo el ciudadano Mariano Prado, y Vice Jefe el senior Joaquin
-de San Martin, siendo aquel conocido por los pueblos desde los
primeros afos de la independencia, y muy especialmente A con-
tar desde 1828, y el segundo, juzgado en todos tiempos como afi-






14 -

iiado en el partido conservador, y en entero desacuerdo con Pra-
do, cuyos principios de republicanism congeniaban perfecta-
mente con el caricter y political de los vencedores de Cornejo.
El peso abrurhador que recay6 solPe los politicos de la opo-
sici6n A las autoridades federales, fue una de las armas de los
services de Guatemala, con que el alo de 1840 atacaron al ge-
neral MorazAn. Entonces, calificando su Gobierno de opresor
y absolutista le decian que habia sido un tirano en el poder: que
habia arrastrado A las prisiones A los gobernantes de los Esta-
dos centro-americanos, arrojando A otros al ostracismo, fuera
de la Repiiblica: que 61 como extraviado mandataoio, habia pre-
jparado su caida-del elevado puesto que ocupabal la Presiden-
cia, y que por el ecmulo de sus arbitrariedades habia llegado la
6poca (1840) en que los pueblos de Centro-Ambrica lo detestaban.
Le oponian entonces como an modelo en el mando de las
.armas al general Carrera, A quien honraban, IlamAndolo "el ven-
cedor del general Moralica".
Y s6pase que las species de encarcelamientos y de destie-
rros A que los conservadores aludian, eran los que el aio de 1832
lhabia sufrido Cornejo en Guatemala, y don Joaquin de San
Martin en Sud-AmBrica en 834.
En paginas de adelante, nosotros nos hemos ocupado con
mans especialidad, sobre las producciones ofensivas que en los
-tiempos referidos se escribieron contra MorazAn.


VII

I AMBIEN fu6 causa de aquel rompimiento la conduct decidi-
damente hostile, que casi todo el afo de 1831 habian obser-
vado las autoridades superiores del Salvador, contra el Congre-
so y Senado de la Federaci6n.
Aquel sistema hasta cierto punto apasionado, produjo en
la Asamblea Legislativa el reehazo de toda providencia emana-
da de dichos Poderes y del Gobierno Nacional; siendo eviden-
te para los que conocen el espiritu de la 4poca, que las opinio-
-nes reformistas de la Constituci6n de 1824, fueron el origen
principal del desacuerdo de aquellos hombres, que en vez de ocu-
-parse con prudencia y tino en el manejo de los asuntos del Es-
tado, prefirieron dejar A la posteridad un testimonio de su fa-
natismo politico, tomando por argument la independencia y
dignidad del Salvador.
SSe neg6 pugs el pase de ley en aquella Asamblea, A varias
resoluciones federales que teadian al bien general de la Repi-
blica, y entire ellas a la que disponia proveer de los medios nece-
sarios para contener las invasiones que por los rumbos de Soeo-





15 (

nusco y el Norte de Centro-America amenazaban hacer el ex-
Presidente Manuel Jos6 Arce y el coronel Vicente Dominguez, co-
mo al efecto se verific6 en el puerto de Omoa y Trujillo la acau-
dillada por el Altimo.
Se desecharon asimismo los decretos del Poder Ejecutivo
National de 16 y 20 de Diciembre, en que con autorizaci6n delCon-
greso disponia que el Gobierno de la Confederaci6n se trasladase
al Salvador, y que se exigiese A estos pueblos un emprestito de
treinta y siete mil pesos para los gastos de la administraci6n ge-
neral.
Fueron declarados sin efecto otros dos decretos en que se
trataba de la "-.rieaci6n de p6lvora y salitre, de vender y ad-
ministrar los tabacos que se cosechasen en el Salvador.
Fueron declarados sin efecto asimismo otros dos decretos,
sobre retener y darse elpase por el Gobierno Federal A las bu- f.
las procedentes de la Curia Romana, y el relative A la convoca-
toria del Congreso emitido por el Senado.
Fueron rechazados por fltimo, todas las providencias de los
cuerpos mencionados, que afectaban de cualquiera manera los
intereses piblicos del Salvador; y asi se procedia, sin detenerse
A hacerse cargo de las fatales consecuencias que naturalmente
debian esperarse de tan declarada oposici6n. Aquel cfmulo de
providencias del Poder Legislador del Estado, visto en conjun-
to, y considerado en el sentido de deducir de ellas un grave car-
go contra sus autores, sirvi6 despu6s para que se declarasen re-
fractarias las Asambleas de 1831 y 1832, y nulas todas sus reso- .,
luciones como de carActer disolvente del vinculo de Uni6n Nacio-
nal. Tambi6n sirvi6 para que se calificasen de services A los
funcionarios que las habian dictado y puesto en ejecuci6n. Por
aquellas disposiciones se juzgo al Jefe de Estado ciudadano Cor-
nejo, como el principal de dichos funcionarios, de quienes se
afirmaba haberse hallado en couiunicaci6n con el ex-Presidente
Arce y Dominguez.
Ellas se alegaron por iltimo para declarar la guerra al Sal-
vador, cuyas consecuencias se han relacionado en los parrafos
precedentes. I| Mas nosotros que escribimos los recuerdos de
aquellos disociadores. acontecimientos, no podemos menos que
resistirnos A career los graves cargos de servilismo y connivencia
con los facciosos de Soconusco y de Omoa, arrojados sobre hom-
bres que siempre habian dado evidentes pruedas de su franco
republicanism y de su amor a la patria emancipada.
Nosotros encontramos el fundamento de aquella resistencia.
parlameritaria, en el celo exagerado por la independencia, segu-
ridad y conservaci6n de los derechos politicos y sociales del Sal-
vador, y en los prop6sitos firms inalterables de introducir im-
portantes reforms en la CartaFundamental de la Repiblica. No-






16-

*sotros por otra parte, no hemos hallado en nuestra historic patria
el mAs d6bil atestado de aquella conniveneia con el iealismo de
Dominguez, y con el servilismo de Arce, y creemos por tanto que
los cargos enunciados hechos hasta ahora A humo de paja, no de-
ben ser creidos hasta ser justificados de alguna manera, ante la
opini6n pfiblica.
Quedan aqui consignados los nombres deloslegisladores de
aquella 6poca, que imbuidos A su modo en los deseos de hacer
bien a su pais, se huhldieron junto con 61 en la cima tAnebrosa
de los innumerables males que en este Estado se nfrieron A
consecuencia de la guerra de 1832.
Asamblea Legislativa del afo de 1831 compuesta por los
Representantes:
Antonio Jos6 Cafas. N. Portillo.
J. Antonio Jim6nez. N. Cardona..
Jos6 Campo N. Martinez.
Miguel Molina. Manuel Mancia.
G. Pavi. N. Ar6valo.
Ocupandonos ahora del Jefe de Estado ciudadano Jos6 Ma-
ria Cornejo, manifestamos que el partido liberal no debe ol-
vidarse de que en el mes de Enero de 1830, aquel gobernante
auxili6 con ochocientos hombres al Gobierno de Honduras y al
general MorazAn, para defenders de las facciones de los reac-
cionarios services de aquel Estado, y restablecer el orden suma-
mente alterado en el departamento de Olancho.
No debe olvidarse que durante su Gobierno, se decret6 la
extinci6n de las comunidades-religiosas existentes en el Salva-
dor: que igualmente se suprimio el sistema de capellanias sobre
bienes raices, y toda clase de vinculaciones conservadoras de de-
rechos perp6tuos en las families." No debe olvidarse que su Go-
bierno tom6 una parte active en la propagaci6n en los pueblos
de la ensenanza 4 instrucci6n piiblicas, habiendose creado en
muchos de ellos escuelas primarias-bien dotadas, en que se apren-
.dia A escribir segin el sistema lancasteriano; habi6ndote esta-
blecido ademas en la ciudad de San Salvador un Colegio Nacional,
en que por algun tiempo se instruy6 la juventud salvadorefia
deficiente entonces de planteles de aquella naturaleza.
Fu6 por iltimo un positive beneficio.para el Estado, que el
Gobierno de Cornejo haya dispuesto acufiar gran cantidad de
moneda provisional de buen tipo y buena ley, A imitaci6n de la
que se habia usado en afios inmediatos anteriores, puesta en cir-
Sculaci6n el afio de 1828 y siguientes, por acuerdo del Vice-Jefe
cindadano Mariano Prado.
En vista y eonsideraci6n de estas referencias, nosotros cree-






-17-

mos, que la fuerza de nuestro raciocinio, aunn e debil no dejara
de influir en la preparaci6n del criterio imparci ly desagaionado
que en justicia debe hacerse, con respect A la conduct official de
los hombres publicos que en los afos de 1831 y 1832, se ocUparon
de la political especial del Salvador.

III

I ESTA decir sobre los sucesos de la epoca que tocamos: que
los Jefes Supremos de los Estados de Guatemala y del Sal-
vador, se pusieron de acuerdo, mandando Comisionados A Ahua-
chapan con el fin de llegar A un acomodamiento con el Gobierno
Federal, cuya negociacibn fu6 sin consecuencias por haberse re-
tirado los negocfantes, luego que supieron que el Salvador se
hallaba invadido por tropas del Jefe de Guatemala, doctor Ma-
riano GAlvez, interventor armado en las predichas desavenen-
cias. Conviene manifestar, que este gobernante jugaba A dos
cartas, pues al mismo tiempo que mostraba sus simpatias por la
causa de Cornejo, prestaba aquel auxilio al general Morazan in-
vasor tambien del Estado con fuerzas de Honduras y Nicaragua,
como queda constatado en este capitulo.
El propio Jeje doctor Galvez intervino amigablemente en la
cuesti6n, mandando A tratar de ella con Cornejo a su Comisio-
nado coronel Nicolas Espinosa; mas 6ste regres6 a Guatemala
sin hacer uada de provecho, por haber tenido miedo de ser re-
ducido a prisi6n en el Salvador.
De la manera expresada pues, termin6 aquella guerra ocasio-
nada segin se ve, por los reformistas del pacto de Uni6nNacional.
De esa manera concluy6 entonces contra ellos, para volver
con mayor encarnizamiento dentro de dos afos, A ensangrentar
nuestro suelo, al soplo insano de las enconadas pasiones que-
arruinaran A nuestra patria.
Mas como queda dicho: en esa segunda epoca fueron los fe-
deralistas los que 14 fomentaron, hasta lograr el desaparecimien-
to del Gobierno reformista del Salvador, A cargo del menciona-
do sefor de San Martin.
Y para que nada falte de lo que es esencial A estos Recuer-
dos, trasuntamos Aqui el siguiente Manifiesto que el general Pre-
sidente de la Repfiblica dirigi6 A los pueblos centro-americanos.

*Ix

#UTOBIZADO por el Congress Nacional para poder trasladar el
/ Gobierno fuera de a ciudad de Guatemala, que ha sido des-

.\1






18 -

de la ereici6n de la Repiblica, el de su agradable residencia, so-
lo la idea imperiosa'del bien general, pudo estimularme a decre-
tar se trasladase A la ciudad de Sain Salvador; y hallAndome en
march hacia ella, debo publicar los motives de esta media ex-
traordinaria, que algunos pueden acaso graduar de inoportuna,
otros de inconducente, y los genios discolos de hostile contra al-
gunos de los Estados. Debo tambi6n hacer puiblico el modo con
que se ha portado la Asamblea del Salvador en este caso.
Arce y Dominguez, levantando el estandarte de la rebeli6n
contra la Reptblica que los habia expelido de su seno por sus
crimAnes, han puestV en la nececidad de alarmarse al Estado de
Guatemala, A quien he suministrado las pocas fuerzas que tenia
a mis 6rdenes, para .que formando con' ellas la vanguardia del
.ejrcito que debe preservar la Naci6n de un trastorno general,
los demas Estados formasen una respectable reserve A mi direc-
ci6n inmediata; y en caso necesario, bajo de mimando. Laeje-
cuci6n de este plan reoueria, pues, mi residencia en un punto
c6ntrico, de donde con energia y brevedad pudiese obrar, emi-
tiendo con mas inmediaci6n las 6rdenes conducentes A todos los
Estados, que aun no se hallan bastante preparados para resistir
A un enemigo, que aunque d6bil, quizA cuenta con la perfidia de
algunos descontentos, y amigos de novedades. Poco talent se
necesita para comprender la necesidad de la traslaci6n del Go-
bierno por la enunciada causa, y lo mismo se puede decir de las
que seguir6 exponiendo.
La residencia de las autoridades federales en Guatemala, ha
sido el continue pretesto de quejas y de desavenencias entire
aquellas y el Estado del Salvador. La habitual resistencia que
-ste ha opuesto A las leyes emitidas por el Congreso, se ha fun-
dado en la err6nea opinion de sus hijos, de que todo se hace en
Guatemala por la intriga, por el influjo inmediato de los guate-
maltecos, y por su espiritu de capitalism, usando de la expresi6n
de un distinguido salvadoreilo. Pfiblicas y notorias son las resis-
tencias que motivan actualmente la discordia. No basta la exis-
tencia de sus Diputados en el Congreso, po? que se alega su di-
minuta representaci6n, y la preponderancia de la de Guatemala,
no obstante que hayan muchos Representantes por este Estado,
oriundos de los otros. No basta que los otrqs Estados obedez-
-an habitualmente las leyes, sin replicar. San Salvador solo ha
de prevalecer, oponiendose A las que los demas aprueban. Era
preeiso pues, para remover esta causa de discordia, que el Go-
bierno hiciese el sacrificio de trasladarse A San Salvador mismo,
y ver si podia reunirse en aquella ciudad el pr6ximo Congreso;
de cuya manera los salvadorefos se hallarian en posesi6n del
influjo que atribuyen A los guatemaltecos, sobre el Cuerpo Legis-
lativo Nacional, y la representaci6n del Estado de Guatemala,






-19-

se~ismnuiria, en proporci6n que se aumentara la de os otros
Edos, cuanto la distancia y los obstAculos fisicos y morales
d nuyesen para sus Representantes, y se aumentase'- para
o aquel.
Se ha hablado continiamente de la necesidad de reforms.
en la ley fundamental, y parece que hacer algunas en el orden
que la misma ley previene, no seria inconducente. San Salva--
dor las reclama para ver de ser obediente A las autoridades na-
cionales; empero se dice, que en Guatemala no se oyen sus re-
clamos, y era necesario, contemplando su delicadeza trasladar-
las cerca, para que su voz sea mAs perceptible y atendida. Los
m4ritos del her6ico pueblo salvadorefio, su eminente patriotis-
mo, y la esperanza de que removidos los obstAculos que emba-
razan su perfect uni6n y armonia con las autoridades naciona-
les, ninguno habrA mAs feliz, ni mas leal con el cumplimiento
de sus deberes republicauos. Tal consideraci6n demandaba de
parte del Ejecutivo, agotar todas las medidas que juzgase con-
venientes para establecer la concordia; y siendo una de las mis
adecuadas su traslaci6n, hubo de resolverla tambi6n por esta
causa.
Yo estoy seguro de que todo hombre animado del puro sen-
timiento del patriotism, aprobara los motives expuestos. El.
orden, la paz y la seguridad de la Republica, deben ser los obje-
tos primaries de un gobernante, y no hay interns personal que
no deba ser postergado A ellos. De aqui es que separAndome-
del lado de mi familiar, y abandonand6 las comodidades de una
capital digna de serlo de la Republica, he venido hAcia San Sal-
vador, y continue mi march A aquella ciudad, sin arredrarme
lo que su Asamblea se ha atrevido A decretar, y es el colmo de la
ignorancia de los Diputados que la componen; A no ser que sus
procedures anteriores les hayan inducido el temor panico que-
manifiestan al acercarme A ellos.
La Asamblea reunida extraordinariamente por el Consejo,
ha decretado: 1 que suspend mi march hdcia aquel Estado, y
29 que si no la suspend, se desconozca mi autoridad, y se me expe-
la fuera del territorio por medio de la fiuza. 1Qun es lo que quie-
re, pues, esta autoridad? Que es lo que intentan los Diputados
del Salvador, cuando al mismo tiempo niegan los auxilios que
el Jefe habia ofrecido y decretado A los Estados de Guatemala
y Honduras? Mi just resentimiento contra ellos, no me hara
adelantar como un hecho, las 6bvias *onjeturas que obligan A
former el proceder de ra Asamblea salvadorefia. Su autoridad es
nula para prescribir 6rdenes A las autoridades nacionales; pero
esta corporaci6n se cree omnipotente en su concept: ella no re-
presenta mAs que un Estado; pero no conformindose con lo que
los otros adoptan, no respetando A las autoridades de la Naci6n,





-_- 20-

quiere sr federal, con tal que se le deje imperar y disponer de
la suert4 de la Repiblica: obedecer, 6 n6, segfn le place, con -
var y i-mper A un mismo tiempo el Pacto federative. As#4
sido siempre.
Yo march entire tanto, sin que me arredren sus decretos.
Desarmado voy, como todo el mundo sabe: no se diga que la
amenaza de una, que en el caso no es autoridad, me ha hecho
retroceder y abandonar mis intentos ben6ficos. Perpetre en ho-
ra buena la Asamblea del Salvador el crime que anuncia
en mi persona, resist mi entrada y arr6jeme de su territorio: no
-es A mi, es A la Naci6n A quien ofende, y ( ella confio su desa-
gravio. Jalpatagua, 2 de Enero de 1832.-F. Morazdn.

x

SESDE que salimos de las pacfficas silenciosas comarcas, si-
tuadas hacia al nor-este de la Repfblica y muy inmediatas
A las vegas del GuascorAn, observamos, que en las poblaciones
del paso, eran obedecidas ciegamente dos autoridades que im-
peran casi desp6ticamente en el Animo apocado de sus sencillos
moradores. Esas autoridades eran el Gobernador departamen-
-4 lal y el Cura de la parroquia.
Supimos que el primero de esos funcionarios recibe toda
clase de servicios, que de aquellas gentes exige en las visits
anuales que les hace.
Supimos que en los dias en que se exhibe, ostentando su
poder lo acompafan humildemente solicitos sus subordinados,
procurando satisfacerlo en todos sus deseos y caprichos sensua-
les, dejAndose 41 regularmente tender y servir, en todo lo que le
es grato y halagiiefo, sin disponer de su parte retribuci6n alguna.
Supimos que en otros tiempos, ha habido mandatarios de
estos en varies departamentos de la Repfblica, que despu4s de
haber concluido sus visits oficiales, fueron privados de sus em-
pleos por el Supremo Gobierno, A consecuencia de haber traspa-
sado sus deberes en el ejericico de sus cargos.
Supimos por iltimo que la mayor parte de esos agents de
la administration pfblica, son respetados y timidamente obede-
cidos por los pueblos, en virtud del terror que les causa el des-
potismo con que se les gobierna, en lo cual tercian miserable-
mente y de una manera intigna los Alcaldes municipales, sus
fieles y ciegos servidores, principalmente eh el cumplimiento de
6rdenes relatives A elecciones de autoridades supremas, para lo-
grar aquellos agents de esa manera su continuaci6n en los em-
pleos que desempeIan.
Es de advertir aqui, que la conduct abusiva A que se alu-





-21-

de atribuida A aquellos funcionarios, en la e atida ia desapa-
recido por complete, pues hace algdn tiempcv que la administra-
ci6n departmental ha venido mejorando, debido al cuidado de
los gobernantes de la Repdblica, en colocar con algunas escep-
ciones, en los indicados puestos, a sugetos de conocida honradez,
moralidad 6 ilustraci6n.
Tuvimos conocimiento de que el segundo funcionario de los
referidos, impera en otro sentido en la conciencia de aquellas
gentes. Lo suponen en todas parties, como el inmediato repre-
sentante de los asuntos de la otra vida. Green que tiene con-
versaciones con los espiritus, cuya influencia hace feliz 6 desgra-
ciado al hombre durante su existencia en el mundo, y despues
de ella en la eternidad. Green que solo por su intervenci6n
pueden ser ellos poseedores de la bienaventuranza de los justos,
y que por desagradarlos merecen despu6s de muertos los tor-
mentos de los r6probos.
Tuvimos asimismo informes de que en la Di6cesis hay Cu-
ras pArrocos ejemplares en el cumplimiento de sus delicados de-
beres: que edifican con sus virtudes morales A los feligreses que
gobiernan, y que son aclamados como bien hechores de la huma-
nidad. Pero que existen otros tan distantes de las prActicas res-
petables del sacerdocio, que A menudo se ven llamados ante el
diocesano, A sufrir los castigos y amonestaciones de que se ha-
cen dignos por sus faltas y extravios, tan dafiosos A la moral de
los pueblos.
Creemos que con susceptible interpretaci6n enojosa, no sera
recibido por la-Iglesia salvadorefia el hecho de dejar en este lu-
gar algunos Recuerdos, sobre providencias del antiguo arzobis-
pado de Guatemala, dictadas con el fin de establecer un buen r6-
gimen disciplinario sacerdotal, de entero acuerdo con lo dispues-
to por las leyes can6nicas que reglan la vida pfiblica y privada
de los ministros de la religion de Cristo.
Don Cayetano Francos y Monroy, Arzobispo de la Metropo-
litana Iglesia de la ciudad de Guatemala, en su edicto de 7 de
Diciembre de 1778, tratando de corregir A much parte del clero
archidiocesano, prohibit, fundado en el Concilio de Trento y del
'tercero mejicano. bajo pena de excomuni6n mayor y de otras
pNpniarias, que todo eclesiAstico negociase en mercaderias, en
arrendamientos de terrenos, en comprar para vender, afiles, al-
god6n, lana, sal y otros articulos producidos y cosechados en te-
rrenos de los indios.
Y ocupindose del lujo que los sacerdotes usaban, presen-
tandose en piblico, haciendo vanidad de su condici6n sacerdo-
tal, el Prelado, decia: "Mandamos en virtud de santa obedien-
cia, que todos los eclesiasticos db cualquier orden que sean, an-
den en las ciudades con hAbito talar, y de lana, y en las villas y





_-22-

pueblos A lo menos"in sobre ropa negra, guardando tambien
en el vestido interior la debida moderacion, no usandolos de co-
lores vistosos, y menos guarnecidos de oro y plata, sin6 de ne-
gro 6 de otro color modesto."
"Prohibimos, decia, que cuando*monten A caballo 6 mula en
lugares 6 caminos, usen de jaeces pomposos, cabezadas y peche-
ras guarnecidas de plata, 6 estribos y espuelas del mismo precio-
so metal, pena de perder dichas piezas, cuyo valor se aplicara A
obras pias."
Don Pedro Cortes y Larras, tambien Arzobispo de la misma
Metropolitan Iglesia, tratando de reprimir el vicio del juego en
los eclesiAsticos del Arzobispado, en su edicto de 13 de Mayo de
1771 dispuso lo signiente:
"Por varois conductos, de cuya verdad no podemos dudar,
ha llegado A nuestra noticia, el intolerable desorden con que mu-
chas personas eclesiAsticas, despreciando las disposiciones de la
Iglesia que lo prohiben severamente, y las del Rey, que incesan-
temente aplica su cat6lico celo para extirpar un abuso Alas con-
ciencias y al bien coming, bajo el also velo de diversion, siendo
refinada codicia en realidad, se emplean yf abandonan A juegos
por muchos titulos prohibidos, con detrimento de sus almas, de
sus bienes y families, y con escAndalo del comfin".
"Por las presents, y usando de las facultades que nos com-
peten para reprimir en los eclesiAsticos este exceso, por todo g6-
nero de penas A nuestro arbitrio, mandamos A todas las perso-
nas eclesiasticas, que por ningun motive ni pretesto jueguen, ni
aun asistan corporalmente a juegos de pura fortuna prohibidos
por las leyes: ni tampoco jueguen, ni asistan a los que, aunque
se mezele en ellos la industrial, se exponen cantidades notables:
ni ann cuando nada haya de lo dicho y excediera el juego en si
mismo de diversion honest, jamAs jueguen, sino con personas
decentes: ni con estas, sino en aquel tiempo corto y horas, que
sin hacerles falta para el studio y cumplimiento de las obliga-
ciones de su estado, se conozca que nose rompen ni quebrantan
los t6rminos de una diversion honesta"
"Para que esta nuestra disposici6n tenga todo aquel efecto
que podemos apetecer, desde la publicaci6n de este nuestro edic-
to, relevamos a todas las personas que por causa del juego con-
traigan alguna deuda con eclesiAsticos, de que la paguen, y les
damos por libres de semejante deuda. Asi mismo, si los eclesiAs-
ticos percibieren alguna cantidad que ganaren en el juego con
cualesquiera condiciones que se pongan, aunque sea mediando
juramento de no repetirla, del cual los relajamos, sin que el que
la haya perdido tenga gasto alguno, ni se necesita formaci6n de
process, sino de convencer extrajudicialmente la verdad, se man-
dara incontinenti que se le restituya con cuantos perjuicios y






23 -

dafios haya padecido. Asimismo mandamos A todas las perso-
nas, asi eclesiAsticas como seculares, que tengan noticia de ha-
berse empleado en semejantes juegos algdn eclesiastico, lo dela-
ten ante Nos, 6 en cualquiera de nuestros jueces, de los vicarios,
de provincia, y aun de los curas de cualquiera parroquia, para
que nos de noticia, y proceder a las penas que estimaremos con-
venientes."
H6 aqui dos providencias, bajo cuyo imperio y el de las le-
yes reales, los sacerdotes de aquellos tiempos morigerarian sus
extraviados habitos y costumbres. HI aqui dos atestados en
que se demuestra que la Iglesia centro-americana, ha cuidado
de vez en cuando, en el curso de su administraci6n, de que sus
ministros sean en el sagrado cumplimiento de sus obligaciones,
los ejemplos vivos de las moralizadoras prActicas del catolicis-
mo.
Mas al comienzo del present siglo la historic nos. hace en-
contrar A much part del clero centro-americano, mezclado ar-
dorosamente en las conmociones populares levantadas en nues-
tros pueblos desde el aflo de 1811, con los patri6ticos deseos de
proclamar nuestra independencia de la Metr6poli. Fueron resi-
duos de aquel gremio clerical algunos eclesiAsticos regulars y se-
culares, que en el sentido indicado se batieron en una y mas ac-
ciones de armas libradas por los partidos politicos que se dispu-
taron el poder piiblico. despues de la emancipaci6n del alo
de 21.
Fueron residues de aquel gremio, otros tantos sacerdotes
que siendo los organos principles de la direcci6n supreme, de
los asuntos de Estado, a ellos corresponde much part de la
suerte de nuestros pueblos.
Por iiltimo: recuerdese que sus Altimos restos figuraron co-
mo consejeros del montafils PBafael Carrera, haciendo la guerra
al Gobierno de Guatemala, y en rechazo al de la Federaci6n cen-
tro-americana. La historic los ha designado con la nomenclatu-
ra que aqui aparece.

PRESBITEROS.

Francisco GonzAlez Lovo Jir6n.
Pablo Sagastume Aguirre.
Mariano DurAn. Arellano.
V. Aqueche. Mijango.

Ahora terminemos este trabajo, dejando en estas paginas
consignado algo de lo bueno que vemos en el porte 6 modo de
conducirse del clero actual de la Di6cesis salvadoreia.
En estos tiempos esta clase influyente de nuestra sociedad,






-24 -


se hall en much part libre de la censura de los hombres, res-
pecto A la ingerencia que tenia en los asuntos politicos y gu-
bernativos de la Rep6blica, y su dedicaci6n sin media, como
acontecia en ep~cas pasadas, al goce de los placeres mundanales
y A la'adquisici6n codiciosa de tesoros y riquezas, que nosotros
creemos mas perjudiciales al bienestar y tranquilidad del hom-
bre adinerado que las cuida, posee y escapa de los que les son
aficionados, que propias y necesarias A su verdadera felicidad,
puesta A la par de los sinsabores de la vida. La Repdblica tiene
que reconocer del Gobierno eclesiAstico de la Di6cesis, el empelo
asiduo que ha desplegado en que los servidores del altar, sean
sugetos de ilustraci6n, de moralidad, y de virtudes evang6licas.
Sus enseianzas hace que las reciba el clero en los planteles de
educaci6n religiosa que sostiene al trav6s de muchas dificul-
ades, resultante de los escasos recursos pecuniarios de que pue-
de disponer el Obispado.


CAPITULO III.

SULMARIO
1 Nuestro ingreso en la ciudad de San Miguel de la Frontera.
2 Su fundaci6n en el valle de Chaparrastique.
3 Sus condiciones climatiricas mejoradas por ]a prictica de las leyes policiales.
4 Su estructura material, 6 indiferencia de sus habitantes en el culto vulgar.
5 Su agricultural, su comercio, su cabildo, mercado y hospital.
6 Otras referencias.
7 Regimen administrative y judicial del departamento.


I

SENCIDAs 24 leguas de distancia desde el punto de nuestra
] partida, llegamos al terminarse el dia a la ciudad de Sani Mi-*
guel de la Frontera, en donde nuestro compafiero de viaje nos
decia: los habitantes de esta poblaci6n deben ser muy ricos y
poderosos, porque la sqlidez y fachada de sus edificios el or-
den en que 6stos se hallan colocados, en nada se parecen A la
pobreza de los que hemos visto en los pueblos que acabamos de
atravesar, ni menos a los caserios de nuestros campos y aldeas.
Esta poblaci6n debe asemejarse A la que he oido l1amar, ciudad
capital de la Repfiblica A que nos dirigimos. En cuanto venga
el dia y cante el giiis, (1) anunciando la legada del Sol, yo la
conocer4 en toda su extension, por muy grande que sea. Mon-

(1) Pajarito de la maiiand, que con sus deliciosos trinos saluda a la aurora, al salir
en el Oriente, elevindose en los aires como la afamada alondra.




-25-

tar6 en la "Leona," (1) y de esa manera conseguir6 ficilnentt.
lo que estoy diciendo. iLe parecen buenos mis prop6sitos soteor
Justo?-Si Landaverde.-Mas debes tener cuidado de no extra-
viarte 6 confundirte en los rumbos de sus calls, porque alinqul
cuentan que la ciudad no es tan'grande, ni tan populosa, afir-
man que tiene sus encrucijadas algo peligrosas y que en sus ba-
rrios, no dejan de haber gentes forineas de malas condiciones.
Ten cuidado pues de lo que te manifesto, no sea que despu6s
te arrepientas de tu curiosidad.
-Yo andar6 con prudencia senior Justo, y tendr6 presente.-
sus buenas indicaciones. En presencia de los que miren la ele-
gancia de la Leona, yo har6 como que no los miro, pasar6 delan-
te de ellos con cortesana indiferencia, 6 ir6 derecho a mi objeto.
reconociendo y marcando los lugares por donde transit. Si en
una ciudad como 6sta yo me perdiera, me tendria por uno de los
hijos mAs est-ipidos del valle del "Tremedal", mi amada patria-!
Asi se expresaba aquel aldeano de las vegas del candalose
Guascoran, de quien nosotros recibiamos los cuidados de in
amigo verdadero, que velaba por nuestra seguridad personal.
Alojados c6modamente en una casa particular, todo s, dis-
puso para pasar una noche feliz y reparadora del csanscio que
sentiamos, despu6s de una jornada de catorce leguas. ATos on-
tregamos pues, a merced del suefio hasta que el nuevo Sol vine.
A saludar radiante de hermosura A nuestro emisferio.
El giis cant6 por los aires, y Martin Landaverde fui el pri-
mero que se puso en movimiento. La Leona tuvo que sufrir laI
eonsecuencias de su recta determinaci6n de la noche precedent.
mientras qus nosotros buscbamos la manera de relacionarnos
con personas distinguidas, que despu6s nos fueron de -grande
utilidad en la descripci6n de algunos de los hechos que ahora
referimos.
Trascurridas dos horas, Landaverde habia regresado de su
incursi6n por el interior de la ciudad: se mostraba muy conten-
to de sus recientes conocimientos, y le parecia que la capital de
la Repfiblica no debia superar en riquezas, ni en otras nmchas
cosas A aquella poblaci6n de remote origen, y en que, en epocas de
no muy largas fechas, se han verificado acontecimientos inolvi-
dables en los turbulentos anales de nuestra historic. Tenemos por
lo mismo que detenernos en este lugar de nuestra narraci6n.
Tenemos que ocuparnos con alguna extension de la etnografia
de dicha ciudad, refiriendo A este respect lo que creemos ihs
interesante para ser conocido por el pfiblico de dcntro y fuera del
Salvador.

(1) Asi llamaba ni una magnifica yegua iimor l)lateadla iue tenia, le hermosa figure. y
ide una pujanza admirable.





-26 -


II

r.Ev (1 qcue el inmortal conquistador, el Adelantado don Pedro
de Alvarado, someti6 para la corona de Castilla los reinos
del Quiche y Cakehiquel, determine extender sus dominios A lo
]argo de la costa del Sur de los paises ocupados por las armas
*spafiolas, colenlzando por el lado de Guazacapan. (1)
Puestos sus designios en ejecuci6n, le dieron por resultado
la posesi6n definitive de todos los paises situados al Oriente y
Sud-estc( de los reinos mencionados, hasta llegar por este uiltimo
rumbo A la line divisoria de las Hibueras, (Honduras) y al gol-
fo de Fonseca, reconocido por Gil Gonzalez DAvila el afio de
1522, segin los cronistas de aquella epoca.
El Adelantado duefto de estas proviucias, en que era nece-
S ario proceder A su pacificaci6n contrariada por el espiritu gue-
rrero (de sus mnoradores, penso como era il;ntural on fundar una
pohlaci6n situada en el centre de la provincia de Chaparrasti-
qtue; la cual sE extendia desde la. mnrgen izquierda del rio Lem-
pa por el (Oc(cidente, hasta. confinar por el Este, con el territorio
Ie las hI ibueras y con el golfo preindicado; y limited' al Norte
por el mnismo territorio y hacia el Mediodia, por el mar Pacifico.
El conquistador no podia realizar su idea por si mismo. S11
residen'ia en Guatemala, i que habia ereresado de M6jico y lis
,u1andes atenciones de la administration pfblica, le hicieron de-
terminiarse a encargar aquella empresa, i uno de sus ilustres
compalieros en la conquista. Tuvo pues por conveniente inves-
tir aon sus poderes al capittn Luis Moscoso, quien el ano de
15:;0 Ipuso los fuudamentos de la villa de San Miguel delaFron-
Tera: ce duda si sobre la falda Noreste del volcau de agua
y fuego conocido por aquellos tiempos con el nombre de Cha-
parrastiqul, en quc ahora se halla, 6 en otro punto de aquella
provincia.
Sobre lo dudoso de este echo nosotros hemios discurridti
con bastant te detenimiento en un tratado especial, en que crec-
mos d(emostrar (que la primitive ciudad, se fund en otro lugar,
hacia el Sur de la provincial y distant del mar veinte 6 veinti-
,einco kil6mctros.
Segfin lo relacionado la villa del capitlln Moscoso elevada
en 1 583 a la categoria de ciudad, cuenta en nuestros dias un po-
io miis de trescientos sesenta anos de existencia.
La situaci6u astron6mica de esta ciudad se halla entre los 13"
y 140 de latitude Norto, y los 8S0 :" de longitud Occidental m. de

(1) Coma'cwa pipil quc se extendia d(sdes la orilla dtlecha del rio Paxa, hl,. de ]'Pz.
ha] ta. Ios eakciqueli-. y i 1 :l large del litoral del nar dl Stur.




27 -

Greenwich. Su inmediata vecindad A la poblaci6n indiaua (1) q i;t:
era la capital de la provincia, cuando 4sta fu. sometida por lo,
espafioles, hizo emigrar de ella en muy poeo tiempo los iindio.
que la habitaban, y convertirse en escombros sus edificio.-
cuyos vestigios 6 ruinas demuestran que aquella era una einudl
imnportante. (2)
Dnrante afos prolongados los moradores de San 3I1igi.-! lii
side las victims de su clima insalubre, cuyos mortiferos ; .,. .-
se ven actualmente en much parte disminnidos, debido mi tan-
to al cuidado que se tiene en destruir las causas, productora-
de violentas enfermedades que siempre demoraron el mminmnt,
de la poblaci6n.
Tambi6n las malas aguas de que anteriorment(il c st usa.
mantenian en la ciudad una mortalidad eonstante. El F 'hapa-
rrastique le daba sus abundantes emanaciones easi sult'fnons; y
he aqui otro poderoso agent que la nmuerte eneontraba, par.
destrozar la vida de los miguelefios. Siete fuentes dt regular
agua potable adornadas con estAtuas de Iierro, lhan llegado
salvar tan grave mal para la humanidad.


III

estructita ma. te.il dela -iudad, es de uIna; solidzex admiralfi''b
/ y en su centro tie ne ediificios m agnif v yradables. Algu-
ias de su'a allies s sonl tirvldas ai cordel muy rect..:s y d( ie imuta n :c -
r"a regular. Varias d,' ell:as so hallan lhoitament, l.ktiradt.-.
-unque existen tops que van ya desapareeioino. Sirpv. heln
',xistido en e!:i granides y hourados proplietaris, di.sc(-1t. te--
de los viejos espanoles que en la f'undaei6o de la ciudid, (3) :;:,lrl-
paharon it e(tpitAin Moscoso, y ellos han imanltenido ,siemi!rr ('C)-
mno uu distintivo socal, lo que lahuaban nole.za; d( .--;n'r.: -i
1a 6pone del Gobierno colonial.
Mas advertimos, quc si aquellos salvadorenos o se( dle.-
:.uidan en adquirir riqueoas para gozar de nua vida v611'o1da y

(1) Ciudad dt Ch;iparastiique: de ellaso vni coC'li fusionll telt' algu h' lIugl,'.. Ir.s ,ti
tavo sus tcmplo.s. ss plaza y sus eallis. En la actualidat' su extens: :"ir,. -. 1.di .
;p),ler de la agritltura.
(2) La ciudal d'.. piue so habla bifu: la resiilenicia del filtimlo -:wiiti I. lhiuado l4 i.st:lIuI-
Liitt v su nobleza. En suis ah-ededore., sehizo uni floja rsistencia a don Pedro d. AlvaR,-
.lo cuando, regresaba de Hondiuras de visitar A Fernando Cort,"s en la ciudad de 'T'rajill..
Segiin sus vestigios eseomnbrados. se eomnprende que fu un: poldlacidn indian indan impll-
tanciai. Asi lo vimnos escrilt en n an docunpnto ontiiguo dlrl inen.ndiald archivo imUnicii:jil
;l San Miguel; y nosotros situados en aquel lugar henios reeonooido !la sui:ales s'n: ..i,.-
de sus antiguas plazts, calls v templos, sureados en la eatuaiidad per el arado idl ].ir.-i-
Jor miguelehio. ;Trist-s reenerdos dte la humanitidal perdila en los alisnmos drh lei irn?
pos!
(3) Ciento veinte segrn Jnuarro. pigs 104 tomo 2 d



-28-


decent, tienen en poco la utilidad de los temples de adoraci6n
a la Divinidad, pues observamos que viven indiferentes A la me-
jora de la poblaci6n en ese genero, al grado de habersenos infor-
mado que hace muchos afios, que existed en complete destrucci6n
la iglesia parroquial de la opulenta ciudad, estando dedicado pa-
ra el culto el arruinado temple de San Francisco. Nuestro crite-
rio se extiende A los parrocos, que durante ese tiempo, han go-
bernado A aquella interesante y opulenta parroquia, sin empefiar-
se en la reedificaci6n del temple referido.

IV

-A sociedad miguelefia consta con sus valles, de 20 A 22,000
Salmas, y sus moradores pueden dividirse en cuatro classes:
profesores en las ciencias humans, comerciantes, artesanos, y
agricultores. Todos ellos se hallan en muy feliz situaci6n para
la march y progress de los pueblos de aquel departamento.
La agriculture es variada en sus diferentes ramos, aunque
en el beneficio de aquellos fertiles campos, todavia se hace uso del
antiguo arado de Cincinato y los labradores preparan imperfec-
tameute las tierras, para esperar los products que el suelo les
diera en mayor cantidad, si se le ayudara de mejor manera A la
deseada producci6n. Sin embargo, creemos que 4n este ramo de
la riqueza national, habrA en lo sucesivo adelantos que correspon-
dan satisfactoriamente A las penbsas faenas del trabajo agr6nomo.
En la ciudad de San Miguel y en algunos pueblos del departa-
mento, siempre se ha cultivado de preferencia, la preciosa plant
del jiquilite, y el indigo que de algfin tiempo A estos dias se ha ex-
traido de aquellos pueblos, ha competido en much con el que se
elabora en la India Oriental. Las grande haciendas de mAs cr6-
dito en este sentido pertenecen A sujetos de dicha ciudad. Ade-
lante haremos de ellas una menci6n especial. Los demas produc-
tos agricolas son de secundario cultivo, aunque se piensa en las
siembras de grades cafetales y de plants de larga vida. La cla-
se pobre, es la inmediata cosechera del maiz, de los frijoles, del
arroz y de otros variados articulos de poco valor, pero de urgente
uso en la vida humana.
La ciudad de Luis Moscoso, vive en una continue comunica-
ci6n con las poblationes que le son vecinas. Asi es que en su
abastecido mercado, nada falta para el consume ordinario. A
una milla de distancia hacia el Este, la cifie el caudaloso rio grau-
de, navegable en pequefias embarcaciones A cuatro 6 cinco le-
guas del Pacifico. Los peligros constantes que en tiempos de
lluvias amenazaban A los transeuntes, sugirieron la acertada
idea de echar sobre el rio los puentes de hierro que ahora lo atra-




29 -

viesan; el uno destinado para el trAfico con Honduras y Nicara-
gua, Ilamado de "Urbina" y el otro denominado de "Iri6n" (1)
para el que se mantiene por el lado del puerto de La Uni6n.
Desde que esto se hizo se han evitado nuevas desgracias de aho-
gamientos de que las aguas del rio eran causa anteriormente.
La existencia de aquellos puentes de tan ben6ficos resultados
para el pfiblico, se debe A las liberals administraciones de don
Jos6 MW San Martin y general don Gerardo Barrios.


V

A ciudad tiene un comercio honrado con importantes corres-
Jpondencias en el exterior. Una de sus ferias celebradas des-
de el 15 hasta el 25 de Noviembre, atrae multitud de ricos nego-
ciantes de diversas nacionalidades, dando por resultado la veri-
ficaci6n de grades transacciones comerciales, en que se compro-
mete la suerte de algunos millones de pesos. Los principles
objetos de valor en esos dias son: el afiil, el ganado, los efectos
extranjeros y del pais, y mil y mil otros articulos de nuestras in-
dustrias agricolas de positive utilidad para la vida de los pueblos.
En no muy remotos tiempos, trabajando en aquel comercio
en relaci6n con Belice y Omoa, various espafioles se enriquecie-
ron, trasladAndose oportunamente A la peninsula, para vivir allA
con las comodidades que facilitan los sobrados recursos de sub-
sistencia. Casi lo mismo ha sucedido respect A otros extranje-
ros, que habiendo llegado pobres A la Repfiblica, escogieron la
ciudad de San Miguel para pedirle A la Fortuna su poderosa y
consoladora proteeci6n.
La Area de la rica ciudad se asemeja A un gran tablero cua-
drado, de mis de mil metros por lado, y en que muchas veces se
juegan 6 se poneen n jaque los dias de la existencia, debido A las
condiciones climatericas de la ciudad, i cuyo influjo se sucum-
bia antes sin nucha dificultad, en medio de los negocios y em-
presas comerciales, de aquellos hombres.para quienes el trabajo
constant es la vida, y el ocio es la muerte.


VI

FN hermoso y amplio cabildo de alto se destaca al lado Sur
de la plaza principal de la ciudad, en donde existen las ofici-
nas de las autoridades de justicia y pertenecientes al Municipio,
cuyo interesante 6 importantisimo archivo de preciosas antigiie-
(1) Ir6n.





-30 -

dades, desapareci6 casi por complete incendiado el afio de 1875.
iCuAntas noticias de utilidad suma perdi6 la historic patria ei-
aquel extermiuio de las llamas quemadoras, sopladas por el tu-
multuoso y estfipido alzamiento. del mes de Junio, origen de ho-
rrorosos crimenes oficdales y particulares que entonces se perpe-
traron!
Posee la poblaci6n un regular mercado municipal en que se
espenden c6modamente todoe los articulos de consume diario, y
muchos otros de comercio de distinta naturaleza. (1) Posee mu:
parque de recreo piblico y un casino en que se goza de una so-
ciedad amauerada y agradable.
En la ciudad de San Miguel, desde tiempos muy lejanos, se
ha atendido al socorro de la humanidad, agobiada por las enfer-
medades de toda especie; y por. esa causa la caridad de sus prin-
cipales y acomodados vecinos, sostu o y sostiene aun con cons-
tancia, por medio de aquella Junta de Caridad, un crecido nii-
mero de enfermos desvalidos en un hermoso Hospital, construi-
do con fondos pfiblicos y con donativos de personas caritativas
(!e la expresada poblaci6n (2). Su principal fundador fu6 el fi-
nado don l6uis Alvarez, propietario benefactor de la humanidad
indigent. En sus caritativos tralajos much cooperaci6n tu-
vo el general Benemerito don Joaquin Eufracio Guzman, a quieil
tambi6n deben agradecerse aquellos servicios. El sehor Alva-
rez llev6 sus actos de beneficencia hasta los instantes de despe-
dirse de este mundo, pues consta de su testament que consign(-
una clausula en que dispuso que de sus caudale4 se 1(l diese al
Hospital una muy crecida suma de dinero contante. Esta su-
ma lleg6 al powder del general Jos6 Maria Aguado, nicaragiiense.
habiendo sido necesario pelear ante la autoridad civil para que
el legatario gozase del referido legado. iQue las bondades y pa-
triotismo del sefnor Alvarez pues, le sirvan para que lt gratitude
de los hijos de la ciudad de San Miguel, coloque de vez en enuani-
do una fior sobre el monument fineebre de su sepulcro!
Gratos recuerdos sobre el particular debe haber dejado Ai los
miguelefios, el ilustre patriota espafiol don Manuel Soto, quieu
con sus recursos suplia las escaseces de aquel benffico y huma-
nitario establecimlento. El senior Soto fue uno de los extranjeros
cuya emigraci6n de sus paises deseamos para nuestra Repiblica.
(1) Esa mejonr dle tanta iimportancia para el bien general de la eblacir.n, s. riget p~t
su Reglamento, y con ello el Municipio no solo ha conseguido quitar lareani6mn de vivan-
deras del frente de la casa consistorial, sino un medio permanent que ha venid6 i contri-
buir al aumento de sus rents ordiuarias.
(2) Forman parte de sus rentals alg-nos impusstos mlaritims iutroducido.s p),r el
puerto de La Uni6n, se-in se dispone por decreto de 14 de Setiembre de 1887 y otro,
anteriores. El Mnistro do Fomento. en la Menwria presentada al Poder Legislativo de di-
<-ho afo, dijo: "El Hospital de San Miguel posee en bienes inmuebles. muebies, medicinal.
,-r6ditos por cobrar, mercaderias y dinero efectivo: $47.552 343/4. Su pasivo asciende 5
.\1.000; de suerte que su capital liquid es de $46,552 343!4.





_- 31 -

Ha habido otros extraujeros y counmeionales benefactors
que no careciendo de patriotism, han visto con solicitud y es-
mero la conservacion del enunciado Hospital, servido en estos
iltimos tiempos por algunas hermanas de 'aridad, traidas al
pais con ese objeto.
Por 6ltimio: el Hospital de San Miguel posee un precioso
edificio que adenis de la elegancia de sus forms, tiene todas las
comodidas necesarias para el objeto de su dedicaci6n.
Terminemos las noticias etnogrificas de la preindicadi
,iudad, manifestando, que ella es la segunda de la Repfiblica: que
ost6 Ilamada :i alcanzar nuevos adelantos en virtud de los sobra-
dos recursos con que cuenta, ionuiint si los mignelefios se empe-
fian en que el Supremo Gobierno proteja al comercio y a la agri-
cultura, Ilevando ;i trmnino el proyeeto de construir an ferro-
,arril une faiilite la exportaci6n de sus euantiosos frntos por el
puerto de La Union: que San Miguel durante el G(obierno de
los reyes ide Espania on Centro-America fue la capital de la ex-
tensa provinc(ia de su nombre, Ilamada anteriormente en lengua
indiana "Chaparrastique" siendo gobernada por un Alcalde Ma-
vor dependiente primero de la Capitania general de Guatemala,
y despu6s, inmediatamente, de Ia Intendencialde San Salvador,
establecida el afio de 1783: que proclamada la Independencia de
1q21, continue siondolo del gran departamento de San Mignel, y
que hahiendose dividido 6ste por motives politicos, por decret<
Jlbernativo dte 22 de Junio do' 1865, eriindose el de La Uni6n,
el de Usulutin y el de San Miguel, es en la actualidad cabecera
lel ~lltimo, sin que por aquella nedida del Gobierno del doctor
Duefias, hayan desapareeido los conatos de querer independerse
aluellos pueblos, para constituirse en un Estado soberano, libre
4 indepeudiente, nniendoseles los de losotroosdosepartamentos
niencion.ados.

VII

IA poderosa ciudad en el orden politico y moral, es la resi-
dencia de un Gobernador, Comandante del departamento, de dos
Jueces de 1? Instancia, y de una Chmara de Justicia de 1I Sala.
Poseia antes de ahora una secci6n universitaria en que se hacian
esfuerzos patri6ticos para inculcar sanos pricipios en la juven-
tud que se dedicaba a instruirse en los arcanos de las ciencias
practices y especulativas. Y en various establecimientos de ense-
fianza primaria de ambos sexos, cada dia se consiguen adelantos
une poco a poeo van eambiando la fas do aquellos pueblos.
La residencia de una CAmara de 2' I stanncia en la ciudad
de San Miguel, es uno de los beneficios que trajo A dichos pue-
blos la Constituci6n political de 1871, mejorando en -su positive





32 -

provecho la administraci6n de justicia superior; pues esa insti-
tuci6n ha venido evitando desde aquella 6poca los trabajos, per-
juicios y molestias insoportables, que, ocurriendo A ]a capital en
solicitud de desagravios judiciales, se sufrian por el pfiblico en
raz6n de las distancias.
Aquella secci6n universitaria, constitnia una media uni-
versidad en la capital del departamento; mas siempre nos pare-
ci6 insostenible esa instituci6n; porque en una Repfiblica tan
pequeia, como es la del Salvador, basta 'un solo plantel de
ensefianza universitaria, para llenar las necesidades de sus
pueblos. Nuestra opinion se limit A la ensefianza professional,
pues respect A la pedag6giea y secundaria, creemos que no
r'econoce limites en cualquier parte que se fomente (1).



CAPITULO IV.

SUMIARIO.
1 Insurrecci6n del pueblo migueleiio en los anios 1832- 1833.
2 El licenciado Guadalupe Echeverria Jefe politico y Comandante general de aquel
departamento.
3 Dos asaltos de cuartel.
4 La guarnici6n military de la laaza de San Miguel en pugna eon el vecindario.
5 Los coroneles Narciso Benitez y Nicolas Angulo.
. i Ataque por los miguelefios en el rio el Tejar. seguido de otros encuentros le nr-
mInas.
* 7 Vicente Gollenaga a la cabeza de los miguelefios ataca lit plaza l I3
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