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Group Title: Frente al silencio : poemas
Title: Frente al silencio
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 Material Information
Title: Frente al silencio poemas
Physical Description: 16, xxxiii p. : ; 23 cm.
Language: Spanish
Creator: Isla de Rodríguez, Antonia
Publisher: s.n.
Place of Publication: Habana
Publication Date: 1938
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
General Note: Author's holograph presentation note to Angel Angier on fly-leaf.
 Record Information
Bibliographic ID: UF00074084
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 001148914
oclc - 23830407
notis - AFP8660

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TONY ISLA


FRENTE
AL

SILENCIO


POEMAS







LA HABANA
MCMXXXVIII


Cu 6~/.4
la z








ATONY ISLA










FRENTE AL SILENCIO



POEMAS









La Habana
1 9 3 8
















PROLOGO















H E leido tu libro Tony Isla, y de il ha llegado
a mi espiritu todo su sentimiento.
Es el hdlito de tu dolor de asombro ante la tormenta
que se desencaden6 sobre tu alma.
Otra mujer lo hubiera expresado en llanto y pa-
labras... Tzi lo has tenido que expresar en ese canto
angustioso, que ha de quedar plasmado para siempre
como del moment mds desolador de tu vida. Tzi has
querido-me lo has dicho-, dejar en esa trdgica hora
una senal...
Yo lo comprendo bien. Serd como esos almanaques
antiguos que al repasarlos en generaciones nuevas, se
advierte una cruz negra, en uno de sus dias... nos que-
damos ante esa fecha, parados y mudos, con la evidencia
de que un dolor muy hondo estremeci6 el reloj de la
vida de alguien un dia fatal para el que puso alli la
triste, marca, con el pulso todavia estremecido... Y asi
tu libro, dird por siempre a todo el que lo encuentre,
que hubo un dia en la vida de un alma de mujer, en
que la oscuridad se hizo, en que se rompi6 de pronto
la armonia, y destrozada la 16gica y la serena natura-








lidad de las cosas que deben ser, salt de entire lag
sombras al absurdo...
Y te has quedado como una criatura, en un temblor
doliente...
Lloras en esas pdginas con quejiditos suaves de niio
atormentado, y vuelves la cabeza todavia, por ver si
entire las sombras surge de nuevo la serenidad... y le
pides a la Muerte que te devuelva un alma, creyendo
que es imds tuya aqui que alli...
Yo encuentro en tu libro una enorme sinceridad. No
has querido hacer de tu angustia present nada also.
Lamento, desamparo, sorpresa desolante... el horror del
que pierde el contact de la mano del guia...
Has sido sincera en tu libro, porque vemos en Il,
abiertamente, el estado en que estd tu dnimo. Pero,
itzi no sabes todavia lo que se puede decir cuando se
ha caido ya al abismo!
Te causardn asombro mis palabras, pero sabes que
traen remolino de tempestades y vientos lejanos de
grandes tormentas...
Tu tragedia recuerda a la que promovi6 "El Ruego"
de Gabriela Mistral. Pero las voces rotundas de "El
Ruego" se sabe que son tomadas del fondo del preci-
picio, y ti, Tony Isla, eres demasiado bonita y joven
para escribir ahora desde alli...
Tu angustia es enorme, si! pero yo te deseo-y te
ruego perdones mis palabras-que tus dias encuentren
el cauce, antes de poder escribir "El Ruego"...








Y esto te lo digo, porque tzi misma has abierto para
mi tu coraz6n, tan dulce y tan bueno en esta hora
-como lo fue para el espiritu que ha inspirado con su
tragedia las pdginas de tu libro-. Tzi no has querido
hacer de estas pdginas piedras dramdticas que al re-
moverse en el future, puedan producer en las genes
in6cuas el gesto ir6nico que produce las aparatosi-
dades en derrumbe. Tu gesto es mds sencillo por mds
noble y por mnds sincere. Todos los que conocimos al
inspirador de tu libro, sabemos cudn absolutamente
tuyo fue. Sabemos de la pureza con que tambien lo
correspondiste... El hacha del destino lo tal6... Lo hizo
volar hecho trizas... Fud una tormenta ajena a la sere-
nidad de tu intenci6n...
Y al quedar herida por la tragedia que desflor6 tus
ilusiones, quieres dejar aqui el tribute iltimo, la .il-
tima expresi6n de ese dolor...
Dejar entire las pdginas del libro, esta ofrenda, este
relicario, esta flor, este recuerdo empapado en tu
llanto... Es una ofrenda colocada en el altar de ese
amor delicado y sincere, en el que no hubo rojos vio-
lentos de pasiones carnales, sino el destello blanco de una
pura y romdntica aspiraci6n de felicidad...
iNada rmds!... iY es bastante! Tu corazon tan bueno
y tan triste, no podia hacer otra cosa que lo que ha
hecho: Recoger el pasado y atado con una cinta negra,
encerrarlo en este relicario, sin alharacas ni posiciones
efectistas... Estd muy bien Tony.
Yo se de casinos rotos hacia el abismo y tambidn de








aquellos que despues de rotos se enlazaron hacia claros
senderos. Te deseo-aunque hoy te asuste un poco-
que el libro present quede aqui.
Con su lamento asombrado, con su latir y su des-
equilibrio spiritual. Que quede asi por siempre en un
poema de dolor y pureza, de sorpresa y de angustia, y
que un dia, al repasar el almanaque de tu vida, no haya
mds que esa cruz... iDoliente y negra! iPero una!
MERCEDES PINTO

















Un gran dolor-que siempre es un gran amor-
ahoga su grito herido en estas pdginas, en las que Tony
Isla ha reclinado su corazon.
Cada poema-sonado o vivido-es una etapa o un
recuerdo que el artist ha volcado en el libro utilizando
para el viaje la nave gris de su prosa estremecida de
angustia.
De ahi que el titulo del libro respond al gran si-
lencio de su amor, evadido por la ruta del /ltimo cre-
puisculo hacia el gran silencio sin retorno.

ERNESTO FERNANDEZ ARRONDO



















iQuien sabe por qu6 abismos hostiles y encubiertos
sus blancas alas tr6mulas el vuelo tenderan!
iQuien sabe por qu6 espacios brumosos y desiertos!
iOh, Padre de los vivos, ad6nde van los muertos,
ad6nde van los muertos, Sefior, ad6nde van!

A. N.



















FRENTE AL SILENCIO
POEMAS
















Aqui estoy frente al silencio inmenso de los se-
pulcros, junto a este pedazo de tierra que tantas veces
61 midi6 para los dos...
Tan s61o me acompafia la luna, fiel compafiera de los
tristes, los pinos quejumbrosos, los sauces dolientes... y
un vaho de tierra mojada y arboles recien talados, y el
olor persistent de nardos, rosas y violetas... que me
Ilega de todas parties.
El dulce recuerdo de esta alma gemela a la mia, que
ya reposa aqui para siempre, se me va alma adentro...
y me hace clavar una mirada dolorosamente serena en
el infinite, preguntindole:
EPor qu ?...
iNo hay respuesta! Pero... no importa. El esti, como
cuando vivia, penetrado en mi ser!


















Por todas parties, y en voz baja, casi inconsciente-
mente mi dolor te reclama.
Te Ilamo por tu nombre querido, y por todos los
demas nombres que mi ternura te di6...
iPor todas parties, si! porque para mi el mundo esta
Ileno de ti...
Pero es inuitil el grito de mi coraz6n,
iduermes!
Suefio despiadado, profundo, inacabable... del que
no despertaras nunca...
Nunca mis...








III














iQue heladas estarin tus manos sin el calor de
las mias!






















EA que playa desconocida y lejana habra ido a dar
su alma que fu6 tan mia?
iA cualquiera que sea, haz Dios mio, que el rizo de
una ola la devuelva a la playa solitaria de mi vida!




















Vuelve atris, vida
para no negarle nada!
Para convertirme en suave fragancia de jazmines
en flor;
en arrullo suave y majestuoso de ola,
en rayo tenue de luna;
para amarle toda estremecida...
Vuelve atras, vida...
iPara no negarle nada!



















En mis ojos florecieron todas tus ilusiones...
Quisiste darme toda la felicidad del mundo.
Sin embargo...
(iQu6 absurdo, ahora lo comprendo, me alejaba
de ti!)
Cuando te di mi coraz6n pleno... iYa era tarde!
La Muerte despiadada te abria los brazos...
iY te arrojaste en ellos!
iPor que?









VII


Aquella dolorosa, linolvidable! noche de mayo,
-tachonado de estrellas el cielo, y plena la tierra de
rosas-, habia un profundo dolor en mi...
quise sentir consuelo en comuni6n con la luna, y la
busqud con fervida devoci6n...
Pero... iimposible! la luna ascendi6 muy alto...
iTan alto, Dios mio, que no la pudieron mis ojos
alcanzar!
Y, entonces, con el poeta exclam6:
"Esta luna es un filtro de angustia;
esta luna parece la muerta
faz marchita y glacial de un novio."








VIII


Lejana orilla del Oc6ano de la muerte...
Cesaron todas mis inquietudes. Ya s6 lo que con-
tienes...
iMi amor!...


















A veces suefio que mi alma es un pijaro sin nido, que
anda vagando por los ambitos de cada cielo, en busca
de la tuya...
Y que al viento que gime le pregunta: D6nde
estai?...
Y el viento responded: iMis alla!...
Y al mar, al campo, y a las flores pregunta, y todos
le contestan: iMas alli... Mis alli!...
Y alas y alma deshecha al mismo Dios Ilegan:
Y 6l, d6nde esti?
Y Dios responded:
iAs6mate a tu pecho, y en un suspiro lo encontraris!
























Contigo...
Te Ilevo en el coraz6n, como tu me tuviste en el
tuyo: en cada latido...




















Muchos tienen la necesidad de cerrar los ojos ai
pasar por lugares que les hablan al coraz6n...
Yo tendria que cerrarlos para no ver lugar alguno,
porque todos me traen el recuerdo latente de tu pre-
sencia y tus grandes ternuras...
Pero... ini aun asi! Porque cerrados para siempre,
ilo s6 bien! te veria a traves de mis pupilas muertas...








XII


iQu6 dulcisima impresi6n traian a nuestros enamo-
rados corazones, los alamos!
Y hoy... tu lejos de mi, "que otra impresi6n que no
sea dolor pueden traerme?
Recuerdo aquellas noches lluviosas que tanto nos
gustaban, como armonizaba el tintineo de la lluvia con
tus tiernas palabras!
Este anochecer una gota de agua que temblaba en
una hoja de Alamo, donde jugueteaba un pilido rayo
de la luna, me ha devuelto toda la hondura de tu mi-
rada azul...
iAlamos, alamos! Yo s61o amo ya a uno: el que es
vecino de tu tumba.
iVela por mi, cuando yo no estoy!








XIII


Junto a las mirgenes de aquel rio, se doblan besando
ligeramente la tierra, agobiados por el peso de sus
flores, los gajos de las adelfas.
En esta suave hora en que la tarde muere lentamente,
y todo invita a un absolute recogimiento, pienso en ti.
iCuintas veces, en esta hora crepuscular, Ilenaste mi
regazo de estas blancas adelfas, mientras tus ojos azu-
les vagamente se perdian en la lejania...!
Ahora, hu6rfana de tu amor, te reconstruye mi
idealismo. iNo has muerto todavia! Te siento a mi
vera. Y ya ves, aunque mi amor es el mismo,
sin embargo...
no es el mismo el perfume de aquellas adelfas...
ni es igual la canci6n de aquel rio...
pienso entonces: que, convertida tu alma en
una blanca adelfa, el rio se la llev6 en sus
aguas...
iPara siempre! Para siempre!
EPara siempre?...








XIV


Te amare hoy, con la santidad supreme de un amor
infinito...
Te amare hoy, con el amor cristalino del agua que
corre mansa bajo la sombra de un arbol frondoso; en
el ensuefio de la tarde muriente; en el aletear de las
aves; en el alma de las flores marchitas; en la luz de
los astros y, en las sonrisas de todos los nifios de la
tierra...
Pero me parecera muy poco.
Te amare mas auin...
iTe amare hoy, a trav6s del coraz6n del Silencio y
del Misterio, hasta que me duela el alma!




















Me parece que fu6 ayer que te marchaste porque te
siento muy cerca de mi...
Y no he sabido de otro dolor mas agudo que 6ste.
Por eso te siento en mi coraz6n, como tu me tuviste
en el tuyo: dulcemente, tiernamente...
Y por eso te Iloro. iLa pena intense de Ilorarte es lo
inico que me queda!








XVI











Los claveles que me regalaste el ultimo domingo de
tu vida, y que aun conserve, me hablan elocuente-
mente de ti...
ICon cuanta ternura con tus propias manos los
prendiste en mi pecho! Y hoy al contemplarlos mar-
chitos, y saberte tan lejos, se prende en mis labios una
oraci6n, que se hace sollozo en mi garganta, y luz de
altar en mi coraz6n!








XVII









Florecian las mariposas. Caia una lluvia fina y
pertinaz...
El, devotamente, las manos me bes6...
Cuando de pronto, joh, Dios! mi alma se enfrent6
con el dolor de su partida.
Partida breve... silenciosa... como quien se va ho-
Ilando p6talos de rosas...
Pero a6n estoy bajo aquella ultima impresi6n, por
eso en mis manos, casi inconscientemente, aspiro ma-
riposas frescas, de plena primavera!








XVIII


iPrimavera! En medio de estas calls rectas, blancas
y tranquilas de la ciudad eterna, me sorprende la noche.
El sol, en su tramonto, es una gran rosa que se des-
flora...
El piar de los pajaros-concierto maravilloso-, que
retozan de rama en rama, y el revoletear de las mari-
posas en el caliz de las flores, es la unica nota sonora
que me anima...
iMusica de alas!-que pudiera decirse...
Y a la brisa que entona su sempiterna canci6n ele-
giaca, confio devotamente una oraci6n, que envuelta
en la primavera de esta tarde, ha de llegarte como una
ofrenda hasta ese reino donde se te habra hecho un
libro abierto mi coraz6n!








XIX


Ver y aspirar las madreselvas me trae tu recuerdo,
integro, tenaz.
iMadreselvas, madreselvas!--diras pensativo-desde
esa sombra que no alcanza a rasgar mi amor, y seri
para ti como si estuvieras pronunciando mi nombre...
iMadreselvas... madreselvas!...
Las llevo a tu tumba, y quedan alli diseminadas
como estela de luz que fu6 tu vida, y como reguero de
lagrimas que es mi vida present.
Y al aspirar su fragancia en estas tardes de mayo, se
queda mi alma alli prendida, como si el perfume en
aras de la brisa, se transformara a traves de mi in-
tuici6n de mujer, en tu voz que me llama.








XX


Inquietud de amanecer azul, que cantas una canci6n
de vida...
Quietud de tarde morada, que sollozas en lenta
agonia...
iLo que traes al alma mia, siempre adolorida!
Monorritmicamente:
tu y l1... 1 y tui...
En los amaneceres azules, en las tardes moradas... y
en el velo negro de la noche flota en un suave rumor
de infinite, el identico ritmo:
ti y el... e1 y tu...









XXI










iCesa m6sica, no atormentes mis mi coraz6n!
Esas notas me traen el recuerdo vivo de el. Me pa-
rece escuchar su voz, en aquella su canci6n favorite,
por ser la de nuestros mejores recuerdos.
iSiento que repercute en mis oidos, su voz, siempre
acariciadora, siempre arrulladora para mi, entonando
muy lejanamente aquellos versos...
"Virgencita milagrosa perd6name"...
Y, ahora soy yo quin tengo que repetir en voz baja,
entrecortada por el dolor, "ique vive en mi!"
"iY desde que se fue, yo canto mi dolor!..."









XXII


Al cesar la lluvia, vengo a visitarte al lugar donde
reposas ya para siempre...
Comienza a asomar la luna, y su sonrisa blanca se
da en cabrilleos a los pequefios pozos que ha formado la
lluvia en el camino...
En lo alto brillan las estrellas, pestafiean incesante-
mente.
Estoy sobre los mirmoles, impasible, en 6xtasis aco-
modando los jazmines que te he traido, y hablandote
quedo muy quedo... como si realmente pudieras oirme...
Los Alamos permanecen inm6viles con sus hojuelas
frescas por la caricia vivificadora del agua...
...Cierro los ojos para sentirte ain mas cerca...
iMi alma se diluye lentamente en el suave cre-
pusculo, y siento que se une a la tuya, al traves del in-
sondable Arcano...








XXIII


Todo me habla de ti...
El alba cuando nace en su talamo de rosas...
El sol cuando agoniza y le brinda a las flores su beso
postrimero.
El rio cuando corre placentero recitando su balada.
La luna que emerge en el cenit...
Todo, itodo me habla de ti!
De ti que estas ausente...
SAusente?
Ausente para el mundo...
Para mis ojos, ino!...








XXIV




Oh, los gatos "de ojos estrellados
vagos y soniadores"..
BAUDELAIRE

Esta tarde de estio del mes de mayo, lay mayo, c6mo
me ensangrentaste para siempre el coraz6n!, junto a
ti he recordado aquella misteriosa y cordial acogida
con que se acercaban a ti los gatos.
Extraiiamente ronda uno el mirmol blanco donde
reposas... y, para mi asombro, de un salto se posa en 61,
y dialogo entonces conmigo misma:
Tiu viraste la zarpa contra ti mismo, y te heriste
muy hondo, inexplicablemente.
iOh, los misterios de la Vida y de la Muerte...!
...Y con estos pensamientos contemplo desvanecerse
la tarde apaciblemente... los pinos no se balancean, no
gimen los sauces...
Todo es calma, paz, tristeza de la vida...
Y las estrellas en su incesante titilar parecen decirme
en voz baja:
;El esti junto a ti!








XXV


Es cierto, amiga. iEs muy triste el cementerio en el
invierno! Y mas triste despu6s de lo pasado.
El cementerio tiene la vision de lo que se fuera para
no volver, sin embargo, doloroso el ensuefio que vive
pendiente de esto que mis nunca legara...
La poda de los arboles lo deja desolador--como un
alma sin suefios-y son mis niveas y frias las losas, y
es mis blanca la luna...
Y se escuchan quejidos de niiios, cuantos lejanos,
sollozos de mujeres, ladridos de perros...
(Yo recuerdo entonces "aqudl" perro que en ca-
minos amigos, se obstinaba en ladrarle a la luna...)
Ignoramos de donde parten estos lamentos. Flotan,
sencillamente en el ambiente.
iAy, amiga, es cierto, es muy triste el cementerio en
el invierno, sobre todo si en e1 se ha congelado un co-
raz6n que amamos, y que todo nuestro inmenso amor
no basta para revivirlo!








XXVI


Luna bonita del mes de enero...
Te prometo ser mansa en el dolor, si me Ilevas en
uno de tus rayos, al traves de la madre tierra a darle
el uiltimo beso de amor sobre sus parpados yertos...









XXVII


Cementerio
en noche de enero plenilunar.
Luna clara y serena...
Larga fila de pinos enhiestos.
Olor a hierba fresca.
Yo-interrogaci6n muda al Infinito-
clamando por mi muerto querido,
por el que Ilevo incrustada en la vida
muy hondo una pena de amor!









XXVIII












El mismo dia que lo tendieron
gardenias me brind6...
Y como el propio perfume que ofrecieron...
iAsi se me extingui6!...









XXIX


Como el nido y la paloma,
tu y yo,
ayer en la vida...
Hoy en la separaci6n trigica,
Maihana... iEn la Eternidad!









XXX


A ti, Sefior me dirijo en silplica vehemente y pia-
dosa...
Haz que en vuelo fugaz pasen los afios, los dias, las
horas...
Que todo para mi en la vida pase ripidamente...
Que sea a manera de un letargo profundo; que
cuando despierte, haya emblanquecido mi cabello, en
corvado mi cuerpo, y hasta el metal de mi voz haya
cambiado...
Pero Sefior, te pido sobre todo, que el coraz6n me
lo conserves intacto, para con un temblor de gloriosa
ancianidad en mis manos, escribir para e1 mi mejor
poema...








XXXI


iQue inmensa desolaci6n! Abro mis ventanales al
Infinito, y lo busco en cada estrella...
iY comprendo cuin inutil la espera!
Pero asi y todo, cc6mo desprender de mi alma este
ensueiio azul? C6mo olvidar?
En la quimera vana, viene a ser como un toque de
campana que se perdi6 en el mar!...









XXXII


Ha llegado el moment de dejarte solo... en esta so-
ledad que cada dia me agobia mis. Permanezco in-
m6vil junto a estos mirmoles, cruzada de brazos, mu-
sitando una oraci6n, y temblando en mis ojos las mis
ardientes ligrimas de amor y dolor...
Asi estoy largo rato queriendo desentrafiar el mis-
terio del Mis Alli. Este silencio de la Nada, que aunque
grite mi coraz6n, no responded.
...Y arriba, el cielo plomizo. Los pinos majestuosos
silkan despidiendo la tarde... y en el suelo hacen al-
fombras las flores de roble y los tulipanes azules...
Todo en una inmensa paz tan triste y solitaria, que
inclino la cabeza embriagada en su recuerdo, y para
no sentirlo conmovido por el dolor, echo a dormir mi
propio coraz6n!...








XXXIII


iC6mo se cansaron tus ojos avidos de no se que in-
finitos panoramas de la vanidad del mundo! iC6mo
debi6 ser su desilusi6n que ni el refugio que encon-
traban cuando me miraban con aquel amor de exal-
taci6n, de adoraci6n, impidieron que se cerraran para
siempre como dos lirios azules que languidecieran en
un mediodia de mayo...
Y ahora que miran a la sombra, dime: EEs ilimitado
el paisaje que contemplan? Algo me lo afirma a traves
del dolor que me abruma.
Cuando busco la imagen que tanto me amaba, s61o
la encuentro dentro de mi misma. En todo lo demis
no hallo mas que silencio...
SY despues? iNada! iNada mas que mi alma
FRENTE AL SILENCIO!




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