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 Aclaración importante
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Group Title: Antecedentes que debio tener a la vista el marques de la Habana : al escribir la Memoria que ha publicado en defensa de su ultimo mando en Cuba
Title: Antecedentes que debió tener á la vista el marqués de la Habana
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Title: Antecedentes que debió tener á la vista el marqués de la Habana al escribir la Memoria que ha publicado en defensa de su ultimo mando en Cuba
Alternate Title: Apuntes para la historia de la guerra de Cuba
Physical Description: iv, 40 p. : ; 23 cm.
Language: Spanish
Publisher: Printing office--224 Broadway
Place of Publication: New York
Publication Date: 1875
 Subjects
Subject: History -- Cuba -- Insurrection, 1868-1878   ( lcsh )
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Notes
General Note: Caption title (p. 1): Apuntes para la historia de la guerra de Cuba. Escritos por *** (tomo III.-capitulo VII.)
 Record Information
Bibliographic ID: UF00074073
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000188983
oclc - 23588657
notis - AAV5600

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ANTECEDENTES


QUE 1)EBIO TENER A LA VISTA


EL


}MARQUES DE LA HABANA,


AL ESCRIBIR


LA MEMORIAL QUE HA


PUBLICADO


EN DEFENSE

DE SU ULTIMO MANDO EN CUBA.








NEW-YORK:
PRINTING OFFICE.-224 BROADWAY.
1875.















ACLARACION IMPORTANT.


Entresacado de una obra sobre la guerra de Cuba
escrita por '*, damos A luz el capitulo adjunto, que res-
ponde cumplidamente al que en defense de su iltima
administration en dicha Isla, ha publicado el General
D. Jos6 de la Concha en los numeros del peri6dico La
Epoca, correspondientes A los dias 26, 28 y 30 de Setiem-
bre y lo de Octubre del corriente afio.
De sentir es que las iecientes disposiciones del Go-
bierno, y consideraciones politics de importancia, nos
driven por ahora de dar A la prensa otros capitulos re-
ferentes a la march de la guerra en el espresado pe-
riodo.
Asi como hoy se podrA former juicio exacto sobre el
resultado de aquellos procedimientos en que fiaba el
Marqu6s de la Habana la salvacion de la Hacienda sin
mayores sacrificios del pais, asi tambien la publication
en su dia de la citada obra, pondrA de manifiesto toda la
responsabilidad que alcanza dicho General en los
graves sucesos militares de su 6poca, y toda la f6 que
debian inspirar sus ofertas de poner t6rmino 6 la guer-
ra sin el auxilio de los refuerzos pedidos por el General
Jovellar auxilio que en vano trat6 de sustituir con
aquel portentoso metodo y organization tan decantados, y
aquella continue variedad de planes de campaia que
solo dieron por resultado la paralizacion de las opera-








ciones en el Centro; el recrudecimiento de la guerra en
Oriente; el paso de la Trocha del Jiicaro; la invasion
de las Villas y de Sancti-Spiritus; los desastres esperi-
mentados por nuestras tropas; el abandon y quema de
poblados; la. prdida de fuertes; la desercion de guer-
rillas; el incendio de multitud de ingenios, y la impe-
riosa necesidad de duplicar el contingent de hombres
que hubiera bastado A su antecesor para devolver su
ansiada paz A la desventurada Cuba.
Cuando el piiblico conozca la suma de datos que en-
cierra la obra A que pertenece el fragment que publica-
mos, y se penetre de la escrupulosa exactitud y several
imparcialidad con que en ella se esponen y se jazgan
los acontecimientos que dejamos indidados, podrA pro-
nunciar con mAs ilustrado criteria ese fallo & que apela
el Sr. Marqu6s de la Habana en la conclusion de su me-
moria.
28 de Noviembre de 1875.








APUNTES


PABI LA HISTOm A DE LA GUEIlA DR CUBA.


ESCRITOS POR **




(TOMO III.-CAPITULO VII.)




I.

Acabamos de describir el recrudecimiento y
extension que habia tornado la guerra a princi-
pios del corriente afio.
Como hemos visto, la fuerza armada de la in-
surreccion habia duplicado y amenazaba aumen-
tar su numero. Los cabecillas mas importantes
acababan de cruzar la linea military del Jdcaro,
barrera contra la cual venian estrellandose des-
de tres afios antes todos sus esfuerzos, y habian
penetrado en el rico y vasto territorio de las Vi-
llas, sefialando su paso con el saqueo y el in-
cendio.







Franqueada la Trocha, se hizo precise traer
grandes refuerzos al nuevo teatro de la guerra,
lo cual no podia verificarse sin desamparar en
much parte los departamentos del Centro y
Oriental en los que, consiguientemente, se repi-
tieron con mayor frecuencia los accidents des-
graciados, a pesar del inteligente celo de sus
Comandantes Generales que en vano reclama-
ban los auxilios necesarios para impedirlo.
Las quejas sentianse mas vivamente cada dia
en la Habana: la inquietud, la alarma y el mal-
estar eran generals. C6mo no habia de in-
fluir esta situation en el estado de Ia Hacienda?
Con desconfianza entramos en la question eco-
n6mica que es, en cierto modo, agena a nuestra
profession; pero abrigamos la seguridad de que
nuestras apreciaciones han de estar en su fondo
ajustadas A los principios de la ciencia, toda vez
que nuestro trabajo habrA de limitarse exclusiva-
mente a presentar de una manera ordenada la
serie de apreciaciones y censuras que hemos te-
nido occasion de escuchar a personas de verda-
dera autoridad y competencia.
Que la situation econ6mica de la Isla no era
completamente desahogada, cuando el Marques
de la Habana se encarg6 del mando, es un he-
cho que no necesita confirmarse.
No es seguramente menos cierto que el senior
General Jovellar tenia un pensamiento discreto
y eficaz para mejorarla, sin esquilmar al pais, y







antes al contrario, fomentando las fuentes de su
riqueza y haciendo possible y hasta ficil en ade-
lante la administration de esta provincia.
No son necesarios muchos esfuerzos ni gran-
des conocimientos econ6micos para sefialar la
causa del mal. En un pais donde la carestia de
los efectos de todo genero ocasiona una depre-
ciacion positivay considerable en el valor relative
de la moneda, depreciacion que obliga a pagar
los sueldos y los haberes y demas atenciones or-
dinarias y extraordinarias a un tipo tres veces
mayor que el de la Peninsula, claro es que una
guerra de seis afios habia de ocasionar una per-
turbacion pavorosa en su situation econ6mica.
Todos los paises del mundo cuando se ven
obligados a sostener largas y penosas guerras,
tienen que apelar indispensablemente al recurso
de hacer uso d2 su credito. Aumentan, pues, su
deuda, si la tienen, y cuando se hace la paz y
llegan los tiempos normales, ent6nces se arbi-
tran recursos extraordinarios; si es que los ordi-
narios no bastan a extinguirla, y esto se hace
cuando el pais lo consiente, y cuando n6, se li-
mitan a arbitrar los recursos necesarios para sa-
tisfacer sus intereses.
Esto es precisamente lo que a nuestro juicio
ha podido hacerse en Cuba, y el Gobierno no
debi6 vacilar, Ilegado el moment oportuno, en
autorizar las emisiones de papel en la forma que
lo hubiera tenido por convenient, reconociendo







como consecuencia 16gica, la deuda creada por
esta provincia, como deuda del Estado.
La obstinada negative de la Metr6poli A acep-
tar esta 16gica y natural situation, ha creado,
como era consiguiente, una gran dificultad en la
march econ6mica de la Isla, cuyas verdaderas
consecuencias se estAn haciendo sentir hace al-
gun tiempo. La reform era pues necesaria,
pero los procedimientos adoptados con este ob-
jeto, no dudamos en afirmar que han de traer
complicaciones superiores en su gravedad A los
mis exagerados cAlculos.
Encontrindose el Gobierno Superior de la Is-
la hacia el aflo 69 sin recursos suficientes en las
cargas ordinarias de la provincia, para hacer
frente a las vastas atenciones de la guerra, trat6
como era consiguiente, de apelar al aumento de
las contribuciones: esto era 16gico, legal y just
en tanto que no se pasase de los limits razona-
bles; pero tomando en cuenta la Autoridad Supe-
rior de la Isla, el consejo de los hombres enten-
didos, respetables y conocedores del pais, y no
pudiendo echar en olvido que el establecimien-
to del impuesto director habia sido el pretexto
que explotaron los enemigos de Espafia para la
sublevacion de Yara, se cometi6 el error de no
tocar ent6nces con pulso el gran recurso de las
contribuciones, y se apel6 al procedimiento de la
emision de papel por cuenta del Banco, y a los em-
prestitos hechos por esta asociacion al Gobierno.





5
Los primeros ocho millones emitidos, fueron
garantizados con las propiedades y fortune de
los contribuyentes, y su emision no produjo al-
teracion alguna en el mercado. Todo lo que el
Gobierno haga para la amortizacion de estos
ocho millones, lo hace en uso de su derecho, y
si se cree Ilegado el caso de que las hipotecas
respondan a ese capital, puede procederse en
justicia A hacer efectiva la responsabilidad. Si no
nos hubieramos visto obligados a lanzar nuevas
emisiones de papel A la plaza, ninguna dificultad
ni complicacion tendriamos hoy que lamentar,
pero por desgracia no ha sucedido asi. Las aten-
ciones de la guerra han continuado y el deficit
de los presupuestos ha hecho indispensable nue-
vas emisiones, i las que solo moralmente es res-
ponsable el pais, cuya notoria generosidad y
esplendidez le hace reconocer lo imperioso de
las necesidades que han motivado esas obliga-
ciones; por esto las acepta y esta dispuesto A pa-
garlas; y por esto mismo es tambien mis sagra-
do el deber en que se halla el Gobierno de ate-
nerse para exijirle su cumplimiento A los proce-
dimientos que usan todoslos Gobiernos delmun-
do civilizado.
Como hemos dicho, las emisiones del Banco
por cuenta del Tesoro, se elevaron A sesenta mi-
llones de pesos, cifra que no es en manera algu-
na de grande importancia, si se tienen en cuen-
ta los vastos recursos y la riqueza del pais, y se







procura irla extinguiendo A media que lo per-
mitan las circunstancias; pero que es enorme y
capaz de aniquilar la propiedad y reducir al mas
miserable estado A los contribuyentes, si se pre-
tende realizarla de una vez en los moments mis-
mos en que las contribuciones se centuplican pa-
ra enjugar el deficit de los presupuestos.
No trataremos seguramente de presentar en
detalle el estado de la situation econ6mica de
la Isla, cuando el General Concha se encarg6
del mando. Los que deseen conocerla, pueden
consultar los esclarecidos trabajos del dignisimo
Sr. Intendente D. Mariano Cancio Villamil, im-
presos y publicados pocos dias antes de su sali-
da de la Habana.
En ellos se encuentra un plan complete para
normalizar la situation de Cuba, que podra qui-
za tener errors que no estamos en el caso de
apreciar, pero que es incontestable respondia en
conjunto a todas las necesidades. Su esposicion
es franca, leal y digna de un hombre piblico de
tan altas dotes de moralidad, ilustracion e inte-
ligencia.
Aquel plan econ6mico, con algunas ligeras
pero importantes modificaciones aceptadas, se-
gun tenemos entendido, por el Sr. Cancio Villa-
mil, constituian el pensamiento del General Jo-
vellar, que indudablemente se habria llevado a
cabo sin perturbacion alguna, dando por resul-
tado incontrovertible, a nuestrojuicio, un equi-





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librio complete en los presupuestos, y un estado
normal y satisfactorio en la situation econ6mica
de la Isla.
Las repetidas emisiones del Banco, el estado
de la Metr6poli, las complicaciones ocasionadas
por la capture del vapor Virginius, la prolonga-
da duracion de la campafia y otras causes largas
de enumerar, hicieron que el descuento del pa-
pel del Banco llegase a una gran depreciacion
en los iltimos tiempos, a punto de cotizarse A la
salida del General Jovellar a 137 por Ioo.
De suponer era que la gran confianza que el
General Concha creia inspirar al pais, y el plan-
teamiento de aquellas salvadoras medidas, cuyo
solo aviso le habia valido el mando de Cuba y el
sacrificio de un hombre tan ilustrado y tan bien
querido como el General Jovellar, influyesen de
una manera sorprendente en el tipo de esa coti-
zacion; pero es el caso que los decretos inun-
daron la Gacela official; que transcurrieron algu-
nos meses, y que la influencia del nombre del
Marques de la Habana y la multitud de sus de-
cretos no dieron otro resultado que el de elevar
a 198 el premio del oro, con verdadero asombro
y espanto de sus admiradores.
Este hecho, unido al estado poco lisongero de
la campafia; al abandon de todas las atenciones
del Erario y al descontento general del pais, ha-
bian de lastimar irremisiblemente su crddito. Era
indispensable, pues, conjurar la torment sin pa-






rarse en los medios, en las consideraciones, ni
en los sacrificios.
Tres eran los grandes problems que habian
de resolverse para normalizar la situation eco-
n6mica de la Isla.
Disminucion del premio del oro.
Arreglo de la deuda.
Nivelacion de los presupuestos.
Todos quedaban resueltos con procurar re-
cursos al Tesoro.
Dos iinicos podian ser los medios de allegar-
los; 6 procurandose fondos en el extranjero, 6
recabindolos del pais. Lo primero se dificultaba
por la resistencia de la Metr6poli a reconocer
nuestra deuda; y lo segundo por la dificultad
i qu decimos dificultad! por la imposibilidad ab-
soluta de imponer al pais el horrible sacrificio de
cubrir de un golpe, no solo el deficit de sus pre-
supuestos, sino el pago de una deuda que era el
product de los descubiertos en seis afios de in-
cesante lucha.
Ninguno de estos procedimientos era nioral-
mente possible; y de aquf las numerosas reunio-
nes de hacendistas, y las grandes discusiones de
la prensa en el tiempo de Sr. General Jovellar,
provocadas por este entendido gobernante, para
venir a un termino razonable que permitiera ar-
monizar los intereses del contribuyenterton las
necesidades del Gobierno. Tales procedimien-
tos alcanzaron su premio, y sin la ingerencia de





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la administration del General Concha, en las
cuestiones econ6micas, el pais marcharia tran-
quilo a un porvenir seguro, sin la perturbacion y
desconcierto que en la gestion econ6mica intro-
dujeron la multitud de medidas absurdas, 6r-
denes y contra6rdenes que sefalan de una ma-
nera tan lastimosa el triste mando del Marques
de la Habana.
Como hemos indicado, no parecieron bien al
General Concha ninguna de las disposiciones
adoptadas por el General Jovellar, por no estar
en armonia con los antecedentes reformistas,
hibitos y costumbres del Sr. Marques.
Era necesario dinero en abundancia en las ar-
cas del Tesoro. El problema de alcanzarlo no
era ficil, porque S. E. habia empezado por gas-
tar hasta el uiltimo centimo de las contribuciones
recaudadas y los dep6sitos que habia en la Isla,
cualquiera que fuese su procedencia. Habia se-
guido por emplear los seis millones de pesos
que el General Jovellar le dej6 en el Banco de
la Habana: acto continue habia hecho y gastado
una nueva emision de cinco millones de pesos
en bonos del Tesoro, y recaudado y consumido
el product de las redenciones de Milicias, y los
millones que en calidad de prestamo le habian
anticipado los Bancos.
No content con esto, habia impuesto por su
decreto de 28 de Abril una contribution del to
por Ioo sobre todas las rentas y utilidades liqui-
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das de la propiedad, industrial y comercio, inclu-
sos los sueldos que se perciben del Estado, Em-
presas 6 particulares, y por otro de 20 de Junio
elev6 la contribution annual de los esclavos des-
de 25 a 75 cents. e hizo obligatorio a todo el
mundo el pago de 4 pesos por esclavo para los
trabajos de la Trocha.
En la Isla venian pagandose en papel todas
las contribuciones, practice que, si no ofrecia di-
ficultades cuando este tenia integro todo su va-
lor nominal, venia a crear una disminucion real
y positive en los ingresos, que por fuerza era
indispensable remediar poco a poco. Cono-
ciendolo asi el Sr. Intendente Cancio Villamil,
sent en su plan econ6mico el pago de las con-
tribuciones en oro; pero de una manera insen-
sible y de suerte que en poco mas de ano y me-
dio se habrfa llegado al complete equilibrio:
pero el General Concha que en un principio en-
contr6 admisible el pensamiento y lo acept6,
empezando por reclamar por su decreto de 26
de Mayo el pago de 25 por 100 en oro a contar
desde i de Junio, ya en 27 del mismo mes se
arrepiente y reclama un 50 por Ioo en vez del
25..
Constante solo en su volubilidade e inconse-
cuencia, ya en 18 de Julio ordena que, desde i?
de Agosto paguen las rentas terrestres en papel
con el aumento de un 1oo por ioo de beneficio;
y las Aduanas un 50 por Ioo en oro, un 25 en






papel con el aumento de ioo, y el resto en pa-
pel por su valor nominal.
Esto se mandaba en 18 de Julio, y 27 dias
despues otro nuevo decreto de 15 de Agosto
echaba ai tierra las disposiciones anteriores y
prevenia que el pago de las contribuciones de-
beria hacerse en adelante satisfaciendo las Adua-
nas en metAlico el total de sus impuestos, y en
papel, con un beneficio de ioo por 1oo, las ren-
tas terrestres.
Parece que ya cop esto se habrian agotado
todas las permutaciones y combinaciones de que
eran susceptibles estos dos valores: pues no Se-
nor: todavia en 2 de Setiembre, es decir, 17 dias
despues, se ordenaba que todos los impuestos,
lo mismo los de Aduanas que los -terrestres, se
satisfaciesen en metalico.
Era esto verdaderamente serio? iCabe en
la concepcion de ningun hacendista del mundo
que en el corto perfodo de tres meses se publi-
quen por una misma autoridad cinco decretos di-
ferentes en todas sus parties, sobre la forma y
valores con que han de satisfacerse por un pue-
blo los impuestos? iNo comprendia el General
Concha que en un pafs como este, esencialmen-
te mercantil, habria de causar una honda pertur-
bacion en el comercio la falta de una base fija a
que sujetar sus cAlculos? iNo se hizo cargo de
que aquella febril volubilidad en las disposicio-
nes superiores, habia de tener, como ha sucedi-







do, en incesante oscilacion el valor de la mone-
da y las cotizaciones de los cambios?
Como se ha visto, el tdrmino de estas oscila-
ciones fud decretar el pago de los impuestos en
oro, lo cual atendido el precio que este tenia en
el mercado era triplicar a un pueblo en un solo
dia el imported de sus contribuciones. Esto, unido
i un diez por ciento sobre las utilidades; al sos-
tenimiento de voluntarios movilizados para cam-
pafia; A las continues suscriciones para obras
piblicas y de beneficencia, a la prestacion per-
sonal para las obras de fortificacion; A los baga-
jes, cuyo frecuente servicio en este pais es muy
gravoso para las fincas, y a otra sdrie de medi-
das de mis 6 menos importancia, pero tenden-
tes siempre a mermar los recursos de la propie-
dad, ocasion6 una verdadera perturbacion y
malestar en el pais; las malhadadas contribucio-
nes y la forma dura de recaudarlas, pas6 A ser
el objeto de todas las conversaciones, de todos
los lamentos y de todas las mas amargas que-
jas y censuras: hasta los mas entusiastas espa-
fioles no podian darse cuenta de c6mo el pais
iba a soportar aquellas cargas en moments en
-que su riqueza se hallaba mermada considerable-
mente por el incendio y la destruction; por el
incremento colosal en el valor de todos los ar-
ticulos; por el menor precio que alcanzaban en
el mercado sus frutos; por la necesidad de man-
tener en el interior gran numero de hombres ar-







mados para la defense de las fincas y cuyo sos-
tenimiento consumia las tres cuartas parties de
sus products lfquidos, y por otro sin ntimero de
causes que estaban al alcance de cuantas perso-
nas tienen siquiera un pequefio conocimiento de
la propiedad y del pais.
Esta era la verdadera situation en que nos
hallAbamos algunos meses despues de la llegada
a Cuba del General Concha, situation que aun-
que en estremo grave y penosa hubiera podido
prolongarse merced al patriotism y abnegacion
de este sensato y generoso pueblo, y que nos
habria permitido hacer frente a todas las dificul-
tades si se hubieran agregado a los sacrificios
del pais, una esquisita economic en los gastos;
el arreglo y 6rden en todos los servicios; el me-
todo en todos los procedimientos y una serie de
medidas encaminadas a vigorizar la administra-
cion y a inculcar la moralidad en los funciona-
rios pidblicos. En esa senda habriamos podido
llegar al epuilibrio del presupuesto. y poco a po-
co a un estado floreciente que nos permitiese
pensar seriamente en el arreglo de la deuda.
Con el pago de las contribuciones en oro, el
Gobierno contaba, como cont6 el de los Estados
Unidos en epoca no remote. con elements para
imponer su action en el mercado y producer la
baja del oro en los terminos racionales y discre-
tos que la ciencia aconseja. Ests es lo que ha
debido hacerse en vez de sofiar en nuevo mis-







puestos 6 cargas, cualquiera que sea su forma,
y que el pais ni queria ni podia soportar.
La idea de imponer una nueva, habria arre-
drado a cualquier hombre de gobierno que se
hallase al frente de los destines de este pueblo;
mas para su desgracia, al General Concha no le
arredraron ninguna clase de consideraciones; y
se resolvi6 por decretar nuevos sacrificios para
el agoviado contribuyente. Los cuantiosos re-
cursos que dejamos indicados, no bastaron A su
esplendida administration ni siquiera para satis-
facer el 50 por ioo de sus obligaciones.
Era, pues, necesario mas dinero, much mis
dinero, y para conseguirlo se hizo indispensable
apelar a procedimientos graves, sorprendentes y
extraordinarios.
Para mayor desventura de Cuba, no faltaron
en esta occasion, como no faltan nunca en los ca-
sos supremos, personas de intention torcida, ni
agents sutiles del laborantismo, dotados de ha-
bilidad portentosa para ganar la confianza del
Gobierno, ni inteligencias refiidas con el sentido
comun, ni caracteres vanos y mezquinos que al
pasajero triunfo de ideas ya emitidas, sacrifican
sin piedad los mas sagrados intereses, ni'especu-
ladores, por iltimo, capaces de vender "1 exito
de su negocio hasta ia misma santidailde nues-
tra causa.
Ante ese monstruoso conjunto de hombres
extraviados 6 sin conciencia, se fragu6 el mis






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poderoso instrument demoledor de nuestra do-
minacion en Cuba; instrument terrible que a
estas horas habria reducido a escombros nuestro
edificio social, a no estar tan arraigado en el co-
razon de estos espatioles su ciego respeto al
principio de autoridad y su imponderable amor
a la querida Patria.
No encontrando medios habiles para decretar
un nuevo impuesto, ni hallandose el General
Concha con la firmeza de caracter suficiente pa-
ra arrostrar la responsabilidad de aquel acto, no
tuvo inconvenient en aceptar con entusiasmo el
mas injustificable de todos los procedimientos.
Harto sabia e1 y sus consejeros que el pais no
podia soportar sus cargas, y que seria en vano
apelar a su patriotism, porque este sentimiento
por vivo y grande que sea, jams alcanza a ven-
cer los imposibles absolutos; estaba cierto de que
la solicitud de un esfuerzo voluntario habia de
ser esteril, pero que importaban los sacrificios a
aquellos que no tenian que hacer ninguno, si a
trueque de saltar por toda clase de escrupulos se
alcanzaban algunos millones mas como product
de un ofrecimiento voluntario?
La aglomeracion de esos millones permitiria
al Marquis de la Habana presentarse ante los
que creyesen en la espontaneidad del donativo,
como el hombre de la confianza del pais, como
la persona mas conocedora de sus verdaderos re-
cursos, como el administrator mas habil y poll-







tico: cualquiera que fuese su ascendencia real,
los calculos tenian que elevarlo en el terreno de
las probabilidades a una suma importantisima y
capaz de enjugar inmediatamente la deuda del
Tesoro. Era, pues, evidence que el solo hecho,
no muy ingehioso ciertamente, de hacer career en
la posibilidad del donativo, mas adn, su solo
anuncio habia de producer una baja crecida en la
cotizacion del oro; poco importaba que esta baja
se convirtiera, como se convirti6 en efecto, en
una illusion.
Lo important por el moment era producer
una baja pronunciada en el oro; y con este apa-
rato fantasmag6rico; con cuatro esperanzas en
la campania de invierno; con el anuncio de la
sonada presentation de algunos cabecillas im-
portantes, y algun encuentro insignificant que
pudiera revestirse con las galas de una gloriosa
victoria, se tenia lo bastante para vivir cuando
menos hasta la primavera pr6xima.
Estas consideraciones acabaron por decidir al
Sr. Marques de la Habana a constituirse en pro-
tagonista de una comedia que habia de llevar
por pr6logo la desesperacion y lasamenazas, y
por epilogo la espantosa ruina y la mtseria de
miles de families: La comedia queqpues con-
certada y se di6 A luz con el titulo Al-cistico de
Ofrecimiento voluntario hecho al obierno por
el pais, de un 5 por Ioo sobre todas usfaorunas
y iropiedades.






17
La primera escena se represents en el muelle
de la Habana: alli se expuso una representation
suscrita por various almacenistas y proveedores
de viveres del ejercito, dependientes del Gobier-
no, A quienes este debe inmensas sumas en papel
que habian de triplicar su valor con la baja del
oro.
Se le hizo firmar a algunos dependientes y ai
amigos sencillos a quienes se pintaron con el
mas vivo colorido las muchas ventajas que iban
a reporter con la adopcion de la media que se
solicitaba. Con el concurso de estas firmas y las
amenazas, se logr6 recabar algunas otras de per-
sonas mas importantes, y sin otras formalidades
ni procedimientos se dirigieron los expresados
contratistas al Capitan General, quien con an-
siedad los esperaba para llenar la formula de
presentar la instancia.
Fueron perfectamente acogidos; recibieron las
mas expresivas gracias, y se convino en que al
siguiente dia tendria lugar una numerosa reu-
nion en Palacio para ratificar official y definiti-
vamente la oferta y su aceptacion.
La junta tuvo lugar en efecto, habiendose ci-
tado solo unas cuarenta personas, no todas de
las mas conocidas y respetables, y despues de
algunos discursos pronunciados en su mayor
parte por contratistas y amigos del Capitan Ge-
neral, tom6 S. E. la palabra, y en un estudiado
discurso di6 las gracias y confirm la aceptacion





i8
que habia anunciado el dia anterior, ofreciendo
que antes de cuatro dias saldria a luz en la Ga-
ceta el oportuno decreto. Se nombraron comisio-
nes para acordar las bases de su redaccion, y
despues de reunirse 6stas varias veces y de dis-
cutir muchas horas, no pudieron ponerse de
acuerdo, conviniendo en resignar su encargo.
El General Concha sin mas precedentes, se
permiti6 tomar el nombre del pais, y suponiendo
que era product de su unanime opinion, lo que
realmente era tan solo obra de media docena de
personas sin representation, facultades ni auto-
rizacion alguna, se dirigi6 al Gobierno de la na-
cion impetrando su venia para aceptar el dona-
tivo. El Gobierno, no pudiendo imaginarse si-
quiera que una persona de la alta gerarqufa del
General Concha, pudiera proceder con tan inau-
dita ligereza faltando ostensiblemente a la ver-
dad en hechos que debian pertenecer al domi-
nio public, se apresur6 a enviar su asentimien-
to por telegrafo, y pocos dias despues, el i de
Julio, la Gaceta publicaba ,ese infausto decreto
llamado A ocasionar desdichas sin cuento y a
provocar trastornos de la mas alta trascenden-
cia.
La primera pVate de la comedian eStaba ya re-
presentada, y la forma legalde la 'e.~xion se ha-
bia consumado.
No continuaremos en la exposition de los he-
chos, sin permitirnos alguna digrpsion que cree-





19
mos muy del caso, siquiera sea para justificar.
ante la opinion public la gravedad de nuestros
concepts y la dureza y acritud de nuestra for-
ma.
Hemos presentado al Marques de la Habana
no solo como protagonista, sino como co-autor de
la obra, y a creerlo asi nos autoriza la serie de
articulos preliminares publicados en el Diario
de la Marina, que era la voz autorizada del Ca-
pitan General, y todos los actos de su conduct
posterior. Es impossible que dejara de tener no-
ticias de la escena que estaba ocurriendo en el
muelle de la Habana, y no debia, por consi-
guiente, ignorar la clase de personas que la es-
taban provocando y los m6viles a que obedecian.
Al presentarle la exposicion, debi6 limitarse a
ofrecer que se instruiria el oportuno expediente
para cerciorarse de la verdadera expression de
los sentimientos del pais. Al ofrecer la convoca-
toria de una reunion, debi6 tomarse siquiera una
media docena de dias para que pudiese Ilegar
el objeto de ella a conocimiento de todos.
A una reunion de esta naturaleza, debi6 con-
vocar a los que resultasen afectados en sus inte-
reses por esta media, cualquiera que fuese la
importancia de sus propiedades, porque a todos
asistia igual derecho.
Verificada la reunion y confirmada la oferta,
debi6 suspender su aceptacion definitive hasta
saber el estado de la opinion public en todas las






20
Jurisdicciones de la Isla, y A fin de conocerla le-
galmente, debi6 dirigir una circular a' todos los
Tenientes Gobernadorcs para que convocasen
juntas jurisdiccionales de hacendados y escitasen
su patriotism para alcanzar su asentimiento a
esta oferta.
Cuando el resultado de la Junta magna de la
Habana y la inmensa mayoria de las jurisdiccio-
nales, hubiese sido satisfactorio, ent6nces, y solo
ent6nces podia la Autoridad en conciencia tomar
el nombre del pais sin temor de ser acusada por
lo menos de ligereza en la forma y en la esencia
de sus despachos.
Sentimos que la desnuda exposition de los
hechos haga recaer sobre el Marquis de la Ha-
bana tan terrible censura. Culpa es suya, no
de los que nos hemos limitado al modesto papel
de narradores imparciales de sucesos que perte-
necen todos al dominio public.
La disposicion fue publicada en la Gacela de
10 de Julio. Pasemos a hacer su analisis, asi
como al examen de los terminos en que se llev6
a cabo, que a no dudarlo responded a la fijeza
de ideas que tanto distingue d la administration
del General Concha.
Apenas se tuvo noticia en el pais del referido
decreto, cuando las jurisdicciones de Cuba, Trinidad, Villa Clara, Cienfuegos,
Sancti Spiritus y otras de menor importanciae;se
apresuraron a acudir a S. E. negando haber he-







cho por si 6 por representation alguna aquella
oferta: y suplicando las mas que se las exceptuase
de contribuir a una carga superior a sus faculta-
des; pidiendo otras la pr6rroga de cinco 6 tres
afios para hacer el pago que de moment les era
impossible satisfacer. A pesar de lo sentido de
aquellas exposiciones y de la indiscutible justicia
que entrafiaban, la Autoridad fue sorda i sus ra-
zonamientos y a sus siplicas, y no tuvo por con-
veniente dictar disposicion alguna, condenandolas
a ser depositadas, sin resolution, en el archivo.
Desde el moment en que hemos demostrado
la complete extrafieza de la inmensa mayoria del
pais a este ofrecimiento, Ilevado a cabo por per-
sonas que carecian de su representation legal, y
que esa misma parte del pais 1'jos de aso-
ciarse a dicho acto, habia protestado solemne-
mente en tiempo oportuno y en la forma pres-
crita por las leyes, estamos en el derecho de afir-
mar que el empefio de hacer extensive a todos
la obligacion que pretendia imponer el decreto,
constituia un acto arbitrario y atentatorio a la
propiedad.
Lejos de poder ser considerada esta media
como un ofrecimiento voluntario, era un impues-
to a todas luces illegal en su esencia por la fal-
sedad en que se apoyaba y que tenia ademas el
inconvenient de ser el mas grave de todos los
impuestos, como lo son aquellos que pesan de
una manera direct sobre el capital.







Seria prolijo, ageno a nuestro prop6sito y su-
perior a nuestras facultades, el traer aqui una
discussion cientifica sobre esta ultima apreciacion.
Nos bastara decir, que cuAntos autores de eco-
nomia political hemos leido, condenan en absolu-
to los impuestos sobre el capital; que segun Sis-
mondi, "estas contribuciones son como el diezmo
"que se percibiese del grano destinado A la se-
"mentera."Florez Estrada lo califica "del mas fu-
"nesto de los impuestos," y se express asi: "Una
contributionn que recae sobre los capitals, ani-
"quila el fondo productive. En tal caso el pais
"no puede ofrecer por largo tiempo recursos al
"Gobierno: asi pues, las contribuciones mas
"perjudiciales son las que ponen al contribuyen-
"te* en la imposibilidad de pagarlas del produc-
"to de las utilidades." Algunos de los mas res-
petables economists alemanes, dicen que el Go-
bierno puede recargar cuanto quiera las contri-
buciones sobre las utilidades; pero que el im-
puesto sobre el capital es el saqueo, porque las
utilidades tienen un limited conocido, mientras en
el capital con igual derecho puede exigirse el Io
que el Ibo, en cuyo caso el Gobierno pasaria a
ser el unico Sefior y propietario de los pueblos.
Sentado ya de un modo, a nuestro juicio, irre-
batible, que el decreto del 5 por 0oo estA dictado
sobre una base falsa; que carece de todos los re-
quisitos legales, y que es por su naturaleza el
mas altamente perjudicial de todos los impues-





23
tos, vamos a examinarlo en el terreno de su con-
veniencia y posibilidad.
Que el ingreso de 60 millones de pesos en las
areas del Tesoro como product de un donativo
sin obligaciones presents ni futuras, fuese una
gran solution econ6mica ventajosfsima para eT
Erario, y que el solo anuncio de que se pensaba
aplicar esa suma a la extincion del papel, habia
de dar desde luego a este casi el complete de su
valor nominal, cosa es que estaba y esta al alcan-
ce de las capacidades mis limitadas, de las inte-
ligencias mis oscuras y mas vulgares: esto quien
podia ponerlo en duda? A haber sido possible
allegar esos fondos por semejante procedimien-
to, no habrian sido necesarias la practice adminis-
trativa, la ciencia economic, ni siquiera el senti-
do comun para resolver el problema; pero des-
graciadamente en la imposibilidad del procedi-
niento esta precisamente la dificultad de la cues-
tion. Ni el pais se hallaba despues de seis afios
de devastadora lucha en situation que permitie-
se imponerle ese terrible sacrificio, ni el sistema
que se adopt era en manera alguna practicable.
La exaccion no podia producer, como se ha vis-
to, la decima parte de los que se supuso; su pro-
ducto no podia alcanzar a satisfacer las obliga-
ciones a que se destiny, y la media habia de
ser fuente de inagotables desdichas.
El career que en las condiciones en que se halla-
ba el pais podia terminarse en el plazo que seria





24
indispensable la valuacion de su riqueza rustica,
urbana, industrial, professional y de comercio, es
una verdadera utopia, un fantastico suefio. Cuan-
do la guerra estA estendida en las dos terceras
parties del territorio, es de todo punto impossible
hacer esa estadistica en terminos que ofrezca una
siquiera median garantia de acierto, cual seria
indispensable para que el reparto estuviese ajus-
tado A los principios de la equidad y de la justi-
cia. Un trabajo de esa magnitude y naturaleza
exijia la reunion de grandes elements y el
transcurso de algunos afios; y por otra parte,
Squien puede encontrar reglas para estimar el
valor de la propiedad en Cuba, atendida la indo-
le devastadora de su guerra, las posibles corm-
plicaciones con los Estados Unidos, el lamenta-
ble estado econ6mico del Tesoro, y la constant
amenaza de una abolicion de esclavos mas 6 me-
nos inmediata? No nos cansaremos de repetirlo:
en Cuba las dificultades pasan A ser invencibles
por las especiales condiciones de su riqueza; pe-
ro aunque admitiesemos la hip6tesis de que sa-
crificando algun tanto la equidad y la justicia
se tuviese la imponderable fortune de Ilegar al
termino de un trabajo medianamente aproxima-
do A la verdad, todavia en la realizacion del ci-
tado impuesto se hubieran tocado dificultades de
todo punto insuperables.
La propiedad rural se halla, excepcion hecha
de algunos casos demasiado raros por cierto, en





25
manos de personas del pais que por tempera-
mento y por la costumbre son en lo general es-
plendidas y poco habituadas al trabajo.
Una existencia regalada ha sido el fruto de
sus riquezas, y la magnitude de estas, aparente-
mente inagotables, les ha llevado a ocuparse
poco de su fomento, y menos ain, de la po-
sibilidad de perderlas. En ese sensible aban-
dono les han venido a sorprender las desgracias
de Cuba, que han afectado hondamente todas
las fortunes, y muchos de ellos en vez de des-
pertar de su letargo y reemplazar con el tra-
bajo los extragos del infortunio, han preferido
continuar viviendo del capital, sobre el que los
especuladores y agiotistas les han facilitado y si-
guen facilitandoles fondos en la confianza de al-
canzar grandes y pingiies beneficios.
De aquf que la mayoria de las fincas de Cuba
se hallan en concurso 6 hipotecadas por grandes
sumas, y que sus propietarios vivan completa-
mente al dia, sin esperanza de mejorar su situa-
cion. El establecimiento de un gran impuesto
les obliga a acudir nuevamente a los prestamis-
tas, y como la garantfa de estos se halla en la
propiedad, y el valor de esta mengua en el inte-
rior de la Isla de una manera fabulosa y puede
reducirse a cero en una hora por el incendio y
devastacion consiguiente a esta guerra, claro es
que el prestamista tiene que resarcirse de estos
peligros exagerando los intereses y los sacrifi-
4







cios: de donde result que si el propietario con-
seguia el imported de su cuota, era a condiciones
que le arruinaban, y si no la conseguia eran ini-
tiles todos los esfuerzos que hiciese el Gobierno
para percibirla. Procederia ent6nces contra la
finca? Esto pareceria lo 16gico, y sin embargo,
vamos a tocar las consecuencias.
No hablemos de las fincas de pequefia impor-
tancia, de las estancias y potreros, porque la
mayor parte de estos filtimos estan abandonados
por los extragos de la guerra, y las pequefias la-
bores solo produce para el sostenimiento diario
de la misma familiar que labra su tierra, y como
esta no falta en ninguna parte, y un bohio, que
es la vivienda, se hace fdcilmente, es seguro que
esta clase de propietarios habia le preferir aban-
donar su propiedad a pagar el impuesto: limite-
monos pues a los ingenios, cafetales y vegas de
tabaco.
Los ingenios en lo general, salvo casos excep-
cionales, son refaccionados por casas de comer-
cio que tienen grandes creditos contra ellos.
Hablo de las Villas, de todo el territorio insur-
reccionado y de una inmensa parte del Departa-
mento Occidental. Es decir, de casi toda la Isla.
Estos creditos estan garantizados por la hipoteca
de las fincas. Para resarcirse el Gobierno de la
contribution, tenia dos procedimientos; sacar a
subasta la finca, 6 subastar cualquiera de las par-
tes que entran en su composicion.





27
Si adoptaba el primer procedimiento, reducia
a la miseria al propietario, porque hoy particu-
larmente en los territories insurreccionados, na-
die paga un decimo de su valor efectivo por
ninguna finca, y por consiguiente, el imported de
la subasta no alcanzaria, despues de abonado el
impuesto, a cubrir ni la mitad de su credito al
acreedor; resultando este en su consecuencia
con la perdida de una parte important de su
capital, y reducido el contribuyente completa-
mente a la miseria.
JApelaria al segundo procedimiento de subas-
tar una de las parties elementales que constitu-
yen la production? Todo ingenio se compone
de tierras, maquinas y brazos; que deben estar
en una just proporcion para que produzcan el
fruto. El embargo parcial solo cabe sobre los
negros, y el embargo de estos en la proportion
necesaria para responder a todas las otras par-
tes de la riqueza, produciria una disminucion de
brazos que obligaria a que se tuviesen que cer-
rar y abandonar un inmenso numero de fincas
que hoy tienen escasamente la fuerza necesaria
para funcionar con gran trabajo. Tal media
entrafiarfa un absurdo, hijo de la mas torpe y
criminal de todas las ignorancias.
Respecto a la propiedad urbana, habian de ser
igualmente ilusorios todos los procedimientos
que adoptase el Gobierno, porque fuera de la
Habana y Matanzas, no hay nadie que compare







a ningun precio estas propiedades, como objeto
de especulacion. Casi todas las casas las viven
sus propietarios, y estin en una imponderable
mayoria los que las tienen hipotecadas y los
que carecen de fondos aun para hacer en ellas
los mas urgentes reparos. El dia que llegara A
venderseles su hogar, quedarian a merced de
la caridad pliblica. Y que diremos de la indus-
tria y del comercio? Quien es capaz de estimar
estos capitals en un pais en donde aumentan y
disminuyen por dias en un grado fabuloso todos
los valores, efecto de las oscilaciones monstruo-
sas, rapidas 6 imprevistas del mercado? Muchas
mas razones pudieramos alegar que se hallan al
alcance de las personas sensatas que tienen al-
gun conocimiento de la material, y que omitimos
por no hacer demasiado extensos los limits de
este capftulo.
Era, pues, impossible fijar con equidad y justi-
cia las bases para la recaudacion de ese impuesto,
y aun cuando se prescindiese de esa sagrada con-
sideracion, era mas impossible aun el realizarlo.
El tiempo fue llevando el convencimiento a
todos, y hasta el mismo Gobierno de la Isla lo
dej6 traslucir en la flagrante inconsecuencia de
las disposiciones emanadas de la autoridad para
su cumplimiento; disposiciones que seguidamen-
te nos proponemos analizar, y que seguramente
no nos han dado, repetimos, muy alta idea de
los conocimientos economics y administrativoS





29
de aquella autoridad, ni de la fijeza de sus ideas.
El decreto, digaimoslo asi, generador, y al que
se refieren todas las disposiciones posteriores,
contiene un preambulo en el que se asienta co-
mo base de todos los procedimientos, el ofreci-
miento voluntario. Como que por grande que
sea la voluntad, el ofrecimiento no habia existido,
se consideraron abusivas, ilegales y arbitrarias
las penas condenatorias que por morosidad 6 re-
sistencia se aplicasen ai aquellas jurisdicciones
que no otorgaron por si, ni por representation
alguna semejante ofrecimiento, y que antes por
el contrario hicieron en tiempo oportuno la cor-
respondiente protest de su negative asenti-
miento.
Examinemos ahora el decreto en su parte
dispositiva.
En i de Julio se dan todas las 6rdenes para
la agrupacion de gremios, nombramiento de sin-
dicos y juntas jurisdiccionales.
Para el i de Agosto, es decir, 20 dias des-
pues, debieron ya haberse reunido los gremios,
y nombrado sus sindicos: asimismo debian or-
ganizarse las juntas jurisdiccionales y remitir es-
tas los padrones de la riqueza terminados, a la
Junta central de la Habana.
Para igual fecha debia esta haber examinado
todos los trabajos de la Isla, y pasAdolos al Go-
bierno, y recaido la aprobacion superior, y vuel-
to los padrones a' las juntas jurisdiccionales, y





30
estendidose los recibos, y empezado la cobranza,
y todo esto en el corto plazo de veinte dias: pe-
ro lo mas singular del caso es que las instruc-
ciones que debian servir de base a esos electri-
cos y hasta milagrosos trabajos, ni se habian
presentado, ni sabemos siquiera que estuviesen
empezadas a. confeccionarse.
Profundo debi6 ser el estupor que causaria en
la Peninsula entire los hombres de administra-
cion, esta actividad verdaderamente vertiginosa,
que bien puede dar la media del aplomo de
aquella autoridad, y mas grande seria su asom-
bro, cuando supieran que esos mismos veinte dias,
y aun mas en muchos casos, se invierten en la
trasmision de la correspondencia, a cabeceras
importantes del Interior, como Bayamo, Las
Tunas, Jiguani y otras.
Afortunadamente para los pobres Gremios,
Sindicos y Juntas, el Marques de la Habana se
ocupa siempre mds de dar disposiciones que de
que tengan cumplido efecto.
Como esta cualidad distintiva de su caracter
es bien conocida de sus subordinados, ni los Gre-
mios se reunieron en muchos puntos, ni los Sin-
dicos, ni las Juntas se formaron, ni nada se hizo,
por fortune, para el cumplimiento de las supe-
riores disposiciones; y digo por fortune, en aten-
cion a que once dias despues de aquel que se
habia fijado para empezar a hacer efectivo el
impuesto, apareci6 en la Gaceta un decreto esta-





31
bleciendo modificaciones capitals, en las mis
importantes disposiciones del decreto primitive:
siendo doblemente singular que tampoco ent6n-
ces se hubiesen siquiera mencionado las instruc-
ciones para la formacion de la estadistica, ins-
trucciones que eran la base indispensable de to-
dos los trabajos preparatorios.
Aunque tarde, vinieron por fin ai constituirse
las Juntas, y merced a sus reiteradas gestiones
aparecieron por iltimo en la Gaceta del 4 de
Setiembre las rezagadas instrucciones; fublica-
das por consiguiente nada menos que treinta y
cinco dias despues de aquel en que debian habei
cesado sus efectos.
El studio de ellas llev6 a las Juntas al cono-
cimiento de la absolute imposibilidad en que se
hallaban de cumplir los preceptos de la autori-
dad, y despues de agotarse, aunque esterilmen-
te, todos los recursos del ingenio para salir
adelante en la empresa, la inexorable ley del
destiny, vino a imponer el imprescindible deber
de cantar en la Gaceta del 18 de Setiembre toda
la magnitude de los errors y la ligereza de estas
disposiciones.
Fue precise declarar que la autoridad no te-
nia idea de lo que habia mandado; convenir en
que habia ordenado un impossible y conformarse
con que cada propietario valuase su propiedad
segun su leal saber y entender y pasase sin mais
formula a entregar en las dependencias del Es-







tado, la cuota que a su juicio pudiera correspon-
derle, cuya entrega deberia hacerse en dos afios,
empezando a pagar el primer semestre antes de
espirar el ultimo dia de Setiembre.
Todos los que para este dia no hubiesen sa-
tisfecho su cuota, serfan considerados como mo-
rosos y abonarian un recargo de 2 por 0oo, y
los que hubiesen ocultado 6 apreciado en menos
de la cuarta parte su capital, sufririan la pena de
pagar nada menos que el o1 por 0oo de su ca-
pital en vez del 5: pena barbara, illegal y mons-
truosa, pero que a nadie produjo impression al-
guna, porque todos confiaron, C hicieron bien,
en la falibilidad e inconstancia de los decretos
de S. E.
Y digo que hicieron bien, porque en efecto,
un dia antes de espirar el segundo termino fatal,
un nuevo decreto venia a establecer la forma en
que debian hacerse las valuaciones de las fincas
azucareras y reducia la pena que con razon cali-
ficamos de barbara y monstruosa, al pago de 5
por Ioo sobre la ocultacion 6 parte en que hu-
bieren disminuido su verdadero capital imponible.
Otra circular de 25 de Setiembre ordenaba
que el pago del impuesto se hiciese en oro 6 en
papel, segun se hubiera hecho la valuacion de
las fincas. Algunos dias despues, esta disposicion
se modificaba admitiendo el pago de la sexta
parte de las cuotas en billetes del Banco por
su valor nominal.





33
Por ultimo, una serie de 6rdenes y disposicio-
nes contradictorias de menor importancia pero
capaces de trastornar el juicio a los Gobernado-
res, a las Juntas, a los Sindicos, y a los contri-
buyentes, completaron el cuadro de todas las
medidas preliminares adoptadas por la autoridad
para la cobranza del supuesto donativo.
Aparte de la ignorancia que revelan esos pro-
cedimientos administrativos, es lo cierto que
desde los primeros instantes se observa un ver-
dadero movimiento de retroceso.
El plazo para el pago del impuesto se fij6 en
un principio para el i de Agosto; mis tarde
para el i de Setiembre; despues para el io del
mismo mes, y ultimamente para el 30 de Octu-
bre.
Las tasaciones de las fincas se encomiendan
en el decreto primitive al cuidado de las Juntas,
y en iltimo termino, vienen a confiarse a la leal-
tad de los propietarios. Las ocultaciones se cas-
tigan primero con grandes y hasta crueles res-
ponsabilidades para lasJuntas, y barbaras penas
para el propietario; y por l6timo, aunque de un
modo indirecto y vergonzante, cesan esas mis-
mas penas y esas mismas responsabilidades.
Esta volubilidad y repentina clemencia que
tanto contrast con la primitive arrogancia, nos
autoriza, lo repetimos, a career que el Marques
de la Habana adquiri6 la conciencia de su injus-
ticia y la imposibilidad de su prop6sito, y quo







ante la desesperacion del 6xito emprendi6 por
escalones esa forzosa retirada que de una manera
trasparente revelan sus ulteriores disposiciones.
Todo el esfuerzo de su ingenio, la inmensa
ventaja de su situation absolute en la prensa, no
logr6 Ilevar a nadie el convencimiento. El pais
contest a las excitaciones de la autoridad y a
sus repetidos sofismas, aplicando el titulo de ese
impuesto a sus mas grandes calamidades y a sus
mis dolorosos sacrificios.
Si saltando la autoridad por toda clase de con-
sideraciones y haciendose sorda al clamoreo de
los pueblos, hubiera obtenido al menos como re-
sultado de sus esfuerzos, la reunion de los sesen-
ta millones de pesos, sin consecuencias irrepara-
bles para el pais, ent6nces habriamos acallado
nuestras censuras, siquiera condenlramos, como
condenaremos siempre, la incomparable dureza
del corazon, la crueldad de los procedimientos y
la falta de respeto i las leyes. Pero si lejos de
esto, la experiencia ha venido a corroborar nues-
tros asertos, demostrando la impossible realiza-
cion del pensamiento y la honda herida que su
solo ensayo habia de abrir en el corazon de la
PAtria, en tal caso, fuerza es que los patrocina-
dores de esa comedia vengan a convenir con
nosotros en que la media fue el paso mis en
falso, mis esteril en resultados y de mas funes-
tas consecuencias que jams pudo haber brotado
de las esferas del Gobierno.









II.


El esfuerzo titinico que hubo de hacerse,
aunque infructuosamente, para sacar adelante el
donativo del 5 por 100, parece que agot6 todo
el raudal del espiritu reformista del Marquds de
la Habana; y asi es que, en los cuatro dltimos
meses de su mando, la Gaceta no registra una
sola media econ6mica digna de mencion, limi-
tandose a continuar insertando diariamente un
alubion de disposiciones contradictorias e irri-
tantes sobre el malhadado impuesto; felizmente
tales disposiciones acabaron por no ser siquiera
leidas ni por los contribuyentes a quienes afec-
taban, ni por los encargados de darles cumpli-
miento. Tanto estaba ya en la conciencia de
todo el mundo el horroroso fracaso de aquel im-
puesto, que solo por una injustificable vanidad
se sostenia.
Las autoridades y el public se convencieron
de que aquella disposition habia quedado redu-
cida a establecer en los Ayuntamientos una es-
pecie de cepillo 6 caja de animas, en el que al-
gunos hacendados caritativos depositaban las
limosnas que tenian por convenient, segun su
mayor 6 menor abnegacion 6 patriotism.






36
Cul fud, pues, en resdmen el resultado de la
gestion econ6mica del General Concha durante
los once meses de su administration? Vamos se-
guidamente a bosquejarlo.
Al encargarse del mando, todas las classes ci-
viles y militares en todos sus ramos y servicios,
estaban recibiendo al corriente sus devengos y
ademis una parte proporcional de sus respecti-
vos alcances. Para consignarlo asi, nos fundamos
en las razones siguientes:
La deuda flotante del Gobierno al recibir el
mando el General Jovellar, era de 20.500,000
pesos; y al entregar este gobernante la adminis-
tracion al Sr. Marques de la Habana, dicha
deuda habia disminuido en cerca de tres mi-
Ilones.
Es asi mismo un argument que conduce a la
misma prueba, que nadie en aquella epoca se la-
mentase, como ha sucedido en tiempo del Gene-
ral Concha, del atraso en el percibo de sus con-
signaciones; asi lo demuestra de una manera
terminante el hecho bien significativo por cier-
to, de no haber pendiente una sola queja de los
Comandantes Generales y Gobernadores civiles
de los Departamentos por obligaciones corrien-
tes no satisfechas, y tengase en cuenta, que el
General Jovellar, se vi6 seriamente embarazado
en su march, en los primeros meses de su man-
do, A causa de las graves complicaciones a que
di6 lugar con los Estados-Unidos, la aprehen-





37
sion del vapor Virginius, y por la llegada a la
Isla, en aquellos moments, del ministry repu-
blicano Sr. Soler.
La rigorosa exactitud con que se cubrian las
atenciones corrientes, puede comprenderse por
el siguiente telegrama que la Capitania General
dirigfa al Comandante General de Sancti-Spiritus
el dia seis de Abril, y precisamente en los mo-
mentos en que el Capitan General Jovellar en-
tregaba el mando.
Dice asf: "(6 de Abril.) Cuanto se pague pa-
"ra las guerrillas, lo abonare en el acto en esta
"plaza. Los Habilitados tienen la culpa si hay
" alguna vez retraso, pues cuantos fondos piden
" se les dan; y solo por ellos puedo saber el es-
"tado de sus haberes. "
Queda, pues, sentado que el General Concha
recibi6 perfectamente atendidas todas las classes,
sin haber gravado en nada la deuda flotante, an-
tes por el contrario, habiendola disminuido en al-
gunos millones. ? Podra decir lo mismo el Mar-
ques de la Habana ? Por respetos y miramientos
de que no podemos prescindir, dejamos de inser-
tar las comunicaciones que tenemos A la vista de
todos los Comandantes Generales, pintando el
abandon en que les tenia con un colorido que no
dudamos en calificar de vergonzoso, aterrador y
gravemente alarmante.
i Y que resultados extraordinarios habia arbi-
trado el General Jovellar para alcanzar aquel





38
exito? Una emision de veinte milloties, de los
que solo gast6 catorce proximamente, que dis-
tribuidos en los cinco meses y medio que dur6
su mando, dan poco mas de dos y medio millo-
nes en cada mes.
Con la inflexible 16gica de los guarismos pa-
semos a comparar ahora este resultado con el
obtenido por el General Concha. Hasta princi-
pios de Setiembre, en que empez6 a regir el
mal llamado donativo de un 5 por 1oo sobre los
capitals, perfodo que es por su duracion apro-
ximadamente igual al que abraza la administra-
cion del General Jovellar, si bien much mas
despejado y libre de las graves complicaciones
que pesaron sobre este gobernante en los pri-
meros meses de su mando. El Sr. Marques de
la Habana empez6 por gastar los seis millones
que su antecesor le dejaba en el Banco, proce-
dentes de la iltima emision de los veinte a que
hemos aludido. Sigui6 por hacer una nueva emi-
sion de cinco millones en bonos del Tesoro; es
decir, que invirti6 como product de emisiones
una suma poco menor que la invertida por Jo-
vellar.
Gast6 asi mismo mis de dos millones, en que
se calcula la redencion, que autoriz6, del servi-
cio de Milicias; gast6 igualmente various millo-
nes, product de los prestamos que le hicieron
los Bancos, y hasta el iltimo centimo de los fon-
dos que existian en la Subinspeccian de las ar-





39
mas del Ejercito que ascendian a una suma im-
portante, y cuyos fondos eran un dep6sitosagra-
do que debi6 haber respetado.
Triplic6 en un breve perfodo, como hemos
visto, las contribuciones directs 6 indirectas or-
denando su pago en oro, cuando el papel estaba
a 194 por 0oo, y estableci6 la otra serie de con-
tribuciones y de recargos, de que dejamos ya
hecho merito, que llevaron la miseria y la de-
sesperacion al contribuyente. Despues de tantos
sacrificios nos encontramos A principios del mes
de Setiembre, es decir, a los cinco meses de es-
tar rigiendo los destinos de Cuba, con que las
atenciones del Tesoro no estaban cubiertas ni
siquiera en sus pagos corrientes; con que la deu-
da se habia elevado en el mes de -Junio hasta
$21.154,795, y que en fin de Setiembre llega-
ria a elevarse a la aterradora cifra de 31.154,795
pesos. (Estos datos estin tomados de un informed
del Sr. D. Jose CAnovas del Castillo, amigo per-
sonal del Sr. Marquis de la Habana.) En una
palabra: con que lejos de haberse equilibrado los
presupuestos y cubierto holgadamente el Teso-
ro, la situation de este se hallaba seriamente
comprometida y era necesario apelar a recursos
imposibles para salvarla.
Este era en su desnudez el cuadro de la ad-
ministracion del General Concha en el mes de
Setiembre de 1874. Desde esta epoca hasta el
2 de Marzo, en que fud relevado, todas las espe-





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ranzas y todas las ilusiones se cifraban en las
cuantiosas sumas que debia producer el 5 por ioo
sobre el capital; pero como estas sumas no in-
gresaron a causadel horroroso fracaso del im-
puesto, continuaron las agonfas en aumento, y
se acentu6 el des6rden en la recaudacion y dis-
tribucion de fondos; para remediar los conflicts
se procur6 ahogar con destemplados y amena-
zantes decretos A los contribuyentes; estos, ano-
nadados, se encerraron en una resistencia pasiva
e invencible; la murmuracion y el descontento se
hicieron generals, y entire lamentos y desdichas,
S entire 6dios y venganzas, y entire verdades y ca-
lumnias, llegamos al pavoroso estado del pais
que con mano verdaderamente maestra ha sido
descrito por el Sr. Conde de Valmaseda en sus
primeras comunicaciones al Gobierno.
Sentimos que este analisis encerrado precisa-
mente en los estrechos limits de nuestra obra,
pueda parecer 6 calificarse de apasionado enco-
no; nada hay mas lejos de nuestro espfritu y de
la generosidad de nuestros sentimientos; cilpese
a los guarismos y A las Gacelas que dan ese re-
sultado, no A las intenciones de los que solo te-
nemos por mira el esclarecimiento de la verdad
para ilustrar los hechos que ha de consignar la
historic.




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