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Group Title: La genuina labor periodâistica de Enrique JosÉ Varona.
Title: La genuina labor periodística de Enrique José Varona
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Title: La genuina labor periodística de Enrique José Varona conferencia leída en la tarde del viernes 28 de octubre de 1949, en la Biblioteca de la Sociedad Económica de Amigos del País, dentro de la serie organizada por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación para conmemorar el centenario del nacimiento de Enrique José Varona
Physical Description: 42 p. : ; 24 cm.
Language: Spanish
Creator: Entralgo, Elías José, 1903-1966
Publisher: Editorial Librería Selecta
Place of Publication: Habana
Publication Date: 1949
 Subjects
Genre: non-fiction   ( marcgt )
 Record Information
Bibliographic ID: UF00073998
Volume ID: VID00001
Source Institution: University of Florida
Holding Location: University of Florida
Rights Management: All rights reserved by the source institution and holding location.
Resource Identifier: aleph - 000693885
oclc - 22529876
notis - ADN5278

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ELIAS ENTRALGO


La Genuina


Labor Periodistica


V arona


(Conferen ia leida en la tarde del viernes 28 de
Petubre de 1949, on la Biblioteea de la Sociedad
Econ6mica de Amigos del Pais, dentro de la
eerie organizada por la Direcei6n de Cultura del
Ministerio de Edueaci6n para monmemorar el
centenario del nacimiento de Enrique Jos6 Varona).


( EDITORIAL
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LIBRERiA


SELECT
LA HABANA


1949


de Enrique. Jose


















La Genuina Labor Periodistica
de Enrique Jose Varona








ELIAS ENi'RALGO
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La ~enuina


Labor Periodistica


de Enrique Jose


V arona


(Conferentia leida en la tarde del viernes 28 de
Ostabre de 1949, on la Bibliotees de la Soeiedad
eozn6miea de Amigos del Pal, dentro de la
series organizada por la Direcci6n de Oultura del
Ministerio de Edueasi6n para conmemorar el
4entenario del nacimiento de Barique Jo46 Varona).


EDITORIAL
O'RRBIY 357


LIB RERIA


SELECT
LA HABANA


1949





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PALABRAS INICIALES
PM3
Pl x LIaae
El Dr. BaI1 Roa, Director de Cultura, me comisiona
para que en su aseneia obligada, por raz6n de atencioue
imperioeas de su ctedra universitaria, no s61o lo represent
en este acto, sino que tome a mi cargo decir las palabras
de introducci6a al conferenciante de la tarde. Pero ocurre
que esta conferencia esta a cargo de un viejo y fraternal
amigo, por lo que lamentando con ustedes la ausencia del
compaiero Boa, cuya presencia daria al acto el relieve que
yo no puedo ofrecerle, y no s61o por raz6n de su cargo,
result para mi gratisimo decir esa "palabreria de rigor"
que el Director de Cultura me confi6.
En el ciclo de conferencias consagrado a Enrique Jose
Varona por la Direcci6n de Cultura del Ministerio de Edu-
caci6n, figuran unas cuantas personas que ya tienen una
labor may seriamente realizada en la interpretaci6n de la
obra del gran pensador eubano. Elias Entralgo se cuenta
en tArmino primerisimo entire los que con mayor asiduidad,
y con mayor penetraci6n tambien, ban ido precisando los
perfiles intelectuales y morales del Maestro. Pero de la
obra que realize, apenas tenemos idea por lo que haya pu-
blicado, pues Entralgo trabaja desde hace muchos afios en
preparar su gran biograffa de Varona, la obra que todos
hemos echado de menos, especialmente en estos dias de su
eentenario.
De su labor como critic literario primeramente, y como
histori6grafo despuds, podemos decir que estA asistida de
un gran anhelo de claridad, de precision y de justicia.
Hombre que desde may joven se acostumbr6 a la bdsqueda
del dato precise, cuanto ha salido de su pluma se ha reves-
tide siempre de ese don de seriedad y de claridad, que le
han dado preeminencia en nuestro medio intellectual. Mia
que la brilantez formal, lo que sobresale en su obra es el
vigor del juicio, siempre asistido per la raz6n cuando no
per el aporte documental.









Pero siempre trascendiendo sobre los hechos, pues de
otro modo su obra no tendria esa vigencia e importancia
que todos le reconocemos. En efecto, Entralgo es uno de
los conocedores mas completes de la historic political y
cultural de nuestra patria, y ha llegado a situarse, por el
dominio del dato y de las relaciones entire los acontecimien-
tos del pasado, en un punto desde el cual ha podido sorpren-
der aspects desconocidos y formular interpretaciones de
la urdimbre de sucesos que, al parecer entrelazados a la
visi6n de la distancia, no se comprenden bien muchas veces
a no ser por ese previo conocimiento de circunstancias no
reveladas para la generalidad de los lectores.
La obra que de Entralgo conocemos no es, pues, sino una
minima parte de lo que ha trabajado y algin dia sera dado
a conocer. Porque como un cubano del pasado siglo que
l6 mismo estudi6 hace algunos afios, Jos6 Silverio Jorrin,
es un inconforme con sus mismas realizaciones. Es sabido
que Jorrin, que habia trabajado en Cuba como seguramente
nadie lo hizo antes ni despuds, en las huellas del Gran Almi-
rante, lleg6 a mostrarse tan inconforme de su misma obra,
que gran parte de ella la destruy6. Y eso por pura honradez
intellectual, porque lleg6 a career que no podia ahondar en
determinados aspects de su empefio, sin poder consultar
archives y cotejar documents. Tambi6n Entralgo ha
acometido empefios que no hemos visto terminados. Asi
su studio sobre el caracter cubano, que lo fu4 levando por
tantos atajos y dispersiones, hasta hacerle pensar que su
obra necesitaba mayores investigaciones, nuevos studios.
Esa insatisfacci6n consigo mismo, que sin duda a nosotros
nos parece un poco excesiva, da la media de su probidad.
Su biografia de Varona no la publicara sino cuando con-
sidere que ha agotado toda la investigaci6n y resuelto todos
los puntos de aquella vida. Su trabajo sobre el autonomismo
acaso necesite veneer id6nticas pruebas. Pero lo que
Entralgo nos ha dado ya, tiene el acento de lo personal,
de lo comprobado, de lo sentido. Por eso es uno de los cons-
tructores de la verdad hist6rica, tanto como un constructor
de nuestra mejor nacionalidad, en estos mementos tan difi-
ciles para nuestra cultural.

















LA GENUINA LABOR PERIODISTICA
DE ENRIQUE JOSE VARONA *


La burguesia, que fug la close social en que brot6 desde
FMlix Varela y creci6 hasta Enrique Jose Varona el pen-
samiento liberador de la nacionalidad cubana, se mantuvo,
por lo general, de dos profesiones: la enseiianza y el pe-
riodismo; es decir, de dos medios de vida que, aunque
unidos baio el comrin denominador de la cultural, varian
en sus origenes, en sus desenvolvimientos y en sus fines.
El peri6dico nace con mas 6rganos desarrollados que la
escuela, pero por eso mismo es nms lento en desenvolver
el crecimiento de los mismos. El papel impreso no puede
legar sino cuando el aula ha transitado antes por el mismo
camino. La obra periodistica se deja sentir sobre el tiempo
present de manera transitoria; el empefio educatio se
graba para el porvenir de modo permanent. La ense-
flanza se siembra en conciencias por hacer; el periodismo
florece en mentes ya hechas. La educaci6n se cultiva inten-
sivamente; el periodismo, extensivamente. El periodista estd
agitado por los movimientos dindmicos del ivivr human de
cada dia; el educador estd sosegado por lo que hay de
equilibrio en la conduct multisecular del hombre. La
persona sobre la que vamos a conferenciar esta tarde vii6,
Confereneia leida en la tarde del viernes 28 de Octubre de 1949
en la Biblioteea de la Sociedad Eeon6mica de Amigos del Pals, dentro
de la serie organizada por la Direcei6n de Cnltura del Ministerio de
Educaei6n para conmemorar el centenario del nacimiento de Enrique
Jos6 Varona.
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durante imds de una tercera parte de su existencia, del
trabajo como professor privado y como escritor pablico. Ello
tiene diversas significaciones. Denota que posey6 flexibi-
lidad intellectual para adaptarse -muchas veces a la vez-
a dos medios vitales tan diferentes. Por lo extraversivas
que coinciden en ser ambas profesiones, manifiesta que l6
quiso compartir su cultural y su saber con los demos. Y,
por iltimo, demuestra su anhelo de un tipo de vida mo-
desta, a tono con las reales condiciones del pais en que le
toc6 nacer y residir. Esta ha sido, quizds, la lecci6n de
6tica mds trascendental que leg6 a su pueblo. Mucho
podria extenderme tratando sobre ella, si el titulo de esta
disertacidn no me ilamara al orden con el toque de su
several discipline. Quede ,-tiempo y salud mediantes-
para otra ocasibn.
Del Enrique Jose Varona que colabor6 en EL FANAL,
REVISTA DE CUBA, EL TRIUNFO de la 6poca colonial, LA
LUCHA -el semanario y el diario-, EL TRUNCO, EL
FiGARO, EL CUBANO, LA HABANA ELEGANT, CUBA Y
AMERICA, DIARIO DE LA MARINA, CUBA CONTEMPORANEA,
y ocasionalmente en otras publicaciones periodisticas, no
voy a tratar hoy. Ni siquiera al Varona que dirigi6 la REVIS
TA CUBANA, publicando en ella muchas notas bibliograficas
y noticias culturales y algunos de sus studios mds valiosos
y representatives, voy a considerar en el present trabajo.
Ese fu6 el articulista que escribid tranquilamente en su
casa -con tranquilidad relativa- pdginas de morito tan
duradero que se ban podido recoger y quedar en libros
porque se concibieron con ese espiritu. Al Varona a que
roy a referirme es al que vivid por dentro la confeccidn de
un periddico, al verdadero periodista, o sea, en este caso,
al director y redactor del PATRIA de New York durante tres
atos y treinta y cinco dias.
Ahora bien, el fu6 un continuador en tal empresa, y
para explicarse su sentir, actuar y pensar en ella es precise,
por imperative del mAtodo gendsico, evolutivo o hist6rico,
indagar ciertos antecedents, remontdndose a la fundaci6n
-del periddico y analizando su primera epoca.
-8--









El primer namero del peri6dico PATI se public~ en
New York el 14 de Morzo de 1892. Existian ya otos pe-
riodicos independentistas de los emigrdos cubanos; pero
un hombre del genio de Marti, en los moments en que se
hallaba en trance de gran creaci6n political, no podia
confiar la difusi6n de su pensamiento revolucionario a
6rganos periodisticos en los que no tenia confianza o donde
a veces no gozaba ni de amistad. Aunque en el numero
de PATRIA correspondiente al 19 de Marzo de 1892, a[
agradecer unas palabras salutatorias de EL PORVENIR, se
le aclaraba a este dltimo peridico que el primero no era
6rgano del Partido Revolucionario Cubano, por escrdpulos
democrdticos acerca de la etapa por la que el mismo estaba
atraesando, lo cierto es que desde aquella salida del 14
de Marzo de 1892 fue costumbre que en su lugar mds
destacado .-en la primera plan, desde el encabezamiento
del lado izquierdo se reprodujesen, como una especie de
ideario emblemutico, las Bases fundadoras, solamente su-
primidas cuando reclamaba hasta ese espacio el much
material de urgencia. El periddico explic6 los motivos por
los que se editaba, en un trabajo sin firm pero con el in-
confundible estilo martiense que, bajo el titulo de NUESTRAS
IDEAS, lend toda la primer plana y dos columns de la
segunda en ese cuaderno inicial. Recordemos sus primeros
concepts: "Nace este peri6dico, por la voluntad y con los
recursos de los cubanos y puertorriquefios independientes
de New York, para contribuir, sin premura y sin descanso,
a la organizaci6n de los hombres libres de Cuba y Puerto
Rico, en acuerdo con las condiciones y necesidades actuales
de las Islas, y su constituci6n republican venidera; para
mantener la amistad entraiiable que une, y debe unir, a
las agrupaciones independientes entire si, y a los hombres
buenos y cities de todas las procedencias, que persistan en
el sacrificio de la emancipaci6n, o se inicien sinceramente
en 6l; para explicar y fijar las fuerzas vias y reales del
pais, y sus germenes de composici6n y descomposici6n, a
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fin de que el conocimiento de nuestras deficiencies y errors,
y de nuestros peligros, asegure la obra a que no bastaria la
fe romdntica y desordenrda de nuestro patriotism; y para
fomentar y proclamar la virtud done quiera que la en-
cuentre. Para juntar y amar, y para vivir en la pasi6n de
la verdad nace este peri6dico". Despuds, censurdbanse el
personalismo y el fanatismo; contempldbase la insurreccidn
del porvenir como tarea de oportunidad preparada orde-
nadamente para el triunfo; proclamdbase la tradici6n gue-
rrera de los Diez Arios; repulsdbase el que se pudieran
repetir en la future naci6n independiente los trastornos que
padecieron a comienzos del siglo las repiblicas hispano-
americanas, porque los tiempos hist6ricos eran distintos;
razoncbase sobre la necesidad insurreccional; distinguiase
entire el pueblo y el gobierno de Espaha al exponer los
m6viles justificativos de la pr6xima contienda; deflniase la
pugna bdlica como un procedimiento politico; pronosticd-
base que la lucha armada vecina terminaria con el triunfo
indudable de la libertad; repeliase que la victoria pudiera
traer una era de impulses destructivos; exhibiase con jibdo
el empalme de las dos generaciones: la vieja de la dacada
gloriosa y la nueva que ya iba cursando su promoci6n re-
volucionaria; desechdbase la posibildad de guerras civiles
en la pa= de Cuba republican; definiase el alcance social
para los gobernados y la limitacidn partidarista para los
gobernantes del Estado que surgiera a consecuencia de
la Revolucidn; afirmdbase la igualdad racial como una de
las normas cardinals del nuevo credo redentor; estableciase
una clasificaci6n de los espafoles, prescindiendo del origen,
v atendiendo a su conduct para con los cubanos; declard-
base que se tendrian en cuenta las experiencias del fracaso
que hundieron el alzamiento de La Demajagua en el Pacto
del Zanjdn.
PATRIA, como casi todos los periddicos cubanos del
siglo XIX, solamente constaba de cuatro pdginas. (Hoy
esa limitaci6n de espacio nos parece un comprensivo home-
naje de tiempo que la prensa rendia al opdsculo, al folleto
y al libro). La ~ltima pdgina fud Ilenandose de anuncios
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-primero professionals, luego comerciaes-, que mds tarde
llegaron a introducirse en la extrema column de la tercera
pdgina como signo evidence de que aquel 6rgano perio-
distico alcanzaba notable circulaci6n. Hay que tener en
cuenta que la colonia cubana de New York --segdn me
refiere Susini de Armas- lleg6 a contar con veinticinco
mil almas. Por otra parte, el peri6dico se difundia ademds
entire las emigraciones cubanas de otros lugares de los
Estados Unidos y por otras parties del continent amer-
cano. Desde su sitio mns destacado puede seguirse el
aumento de los clubs revolucionarios, que ya en la pri-
mavera de 1895 se contaban como sigue: 63 en Cayo
Hueso, 16 en Tampa, to en New York, 6 en Jamaica,
4 en Philadelphia, 3 en Ocala, en New Orleans y en
en M4xico y I en Brooklyn, Jacksonville, Boston, Chicago,
Atlanta, San Agustin, Gainesville, Haiti, Panama y Santo
Domingo. El procedimiento econ6mico preferido por los
lectures era el de suscripciones de un trimestre, o un se-
mestre, o un afio. El ejemplar suelto se vendia a diez
centavos. Aunque las finanzas de la publicaci6n nunca
estuvieron en quiebra, tard6 algo en hallar un administra-
dor que durara en el cargo: nada menos que tres tuvo
durante su primer aiio de edici6n.
Las columns de texto se distribuian entire noticias pro-
cedentes de las emigraciones cubanas en varios Estados
de la Uni6n o algunas de la Isla, articulos breves, notas
bibliogrdficas sobre impresos de cardcter independentista.
compendios de los mitines que se celebraban en conocidos
halls de New York. A veces esas oraciones patrdticas se
reproducian integramente en hojas sueltas, entregadas a
los lectores como suplementos de ciertos numeros. De vez
en cuando se publicaba alguno que otro grabado, por lo
general fotografias de medio cuerpo de patriots. Habia
una seccidn de Comunicaciones oficiales, en la que se
transcribian las de los organismos dedicados a la tarea de
preparar el movimiento alterador. Otra seccidn fug la no-
ticiera, simpdtica, muy periodistica, promovida desde el
segundo numero con el titulo de En Casa: compoonnia
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informaciones breves, rdpidas, sueltas, dirigidas a ensaizar
las virtues y mritos de cubanos distnguidos, en la que
tras el an6nimo no podia estar siempre otra pluma que la
de Marti. El espiritu de dste palpitaba en la orientaci6n
absolutamente cubana y revolucionaria que logr6 infiltrarle
a aquellas planes, las cuales por entonces s6lo acogian re-
ferencias a la political international en el caso de la propa-
ganda independentista a favor de Puerto Rico. Una de las
ideas hist6ricas mas abarcadoras y sostenidas en el pen-
samiento martiense, la del enlace de las dos generaciones
revolucionarias cubanas, la del entronque de la que habia
engendrado una insurreccidn y dado el ejemplo con la que
estaba concibiendo otra insurrecci6n, tenia que repercutir
en aquelas columns. Asi, acerca de La Bayamesa se
publicaron tres articulos en diferentes ocasiones, interca-
lando en facsimile sus signos musicales. Asi, Fernando
Figueredo reprodujo algunos de los episodios que, divul-
gados antes como conferencias en Cayo Hueso entire 1882
y 1885, editaria con format de libro en 1go2 bajo el
r6tulo de LA REVOLUCI6N DE YARA.
A partir de la hoja correspondiente al 4 de Marzo de
1895 se le concedi6 bastante espacio a las referencias pro-
venientes de la manigua rebelde, a las ventajas y advances
de los insurrectos.

PATRIA, cumpliendo con la denominaci6n romdntica
contenida en su epigrafe, Labia sido el vehiculo en que
culmin6 la transmisi6n de la nueva fe patridtica divulgada
por Marti. La fe la pintan ciega, y lo es. La fe, propagan-
dose por el fervor, emprende el vuelo imaginative en alas
de la ilusidn y la esperanza. De aqui que todavia la re-
dacci6n de PATRIA negase a las alturas del 3 de Junio de
1895 la muerte de Marti con estas palabras de primer
plana, puestas solemnemente bajo el escudo cubano:
"lAlienten los buenos cubanos, y la esperanza que no nos
ha abandonado en estas dos semanas de angustias inena-
rrables, robuztescase adn mds en nuestros corazones."


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"Sabiamos, por personas respetables y de veracidad
probada, quienes rribaron d esta ciudad en el fltimo
vapor de Santiago de Cuba, que la muerte del Delegado
dustre del Partido Revolucionario Cubano, de nuestro
Jos6 Marti, echada d rodar con porfiada insistencia por
las autoridades espatiolas, no era creida por nadie en la
capital del Departamento Oriental, y publicamente se
burlaban no pocos de la comedia de identificacin y de la
exhibici6n de un cadaver no visto sino por algunos ofi-
ciales espatioles y por dos corresponsales de peri6dicos de
la Habana, que no conocen a Marti. Si a esto se une que
el general Martinez Campos ha declinado aseverar por su
propia cuenta la torpe noticia, abroqueldndose siempre tras
el coronel Sandoval y el general Salcedo, y que este iltimo
ha sido removido de su puesto military para ser reemplazad(
por el general Mello, quien se espera de Madrid dentro
de pocos dias, tendremos que convenir fundadamente que
la muerte de Marti ha sido una grosera supercheria, y que
la revoluci6n sigue potente e indomable".
"Pero a mayor abundamiento ha recibido el Tesorero
general del Partido Revolucionario Cubano, senor Benja-
min J. Guerra, un telegrama de Montecristi, fimado por
el senior Francisco G6mez, hiio mayor del invicto general
Maximo G6mez, conteniendo estas dos breves pero expre-
sivas palabras: IMaestro vivel"
"A esta afirmaci6n concluyente, ya no caben reserves
de ninguna clase. Marti vive, y el jrbilo de esta noticia
nos indemniza con exceso de las dolorosas inquietudes
pasadas".
"Marti vive, y hoy mds que nunca los cubanos debemos
estar en nuestro puesto. Adn hemos de ser mds explicitos;
pronto hemos de ver la letra querida del ap6stol exemplar,
y PATRIA se complacerd en enaltecer de nuevo esta resu-
rrecci6n gloriosa".
"Por boy, basta".
No he querido omitir en la cita ni una sola palabra
porque me parece que es un document muy elocuente, casi
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ontol6gico, para demostrr, en lo genurico. la fe revolu-
cionaria cubana de la dpoca, y en lo especfico las carac-
teristicas de aquel 6rgano de opinion.
Hasta el 17 de Junto de 1895 no es que PATRIA admire
el trdgico fin de Dos Rios -o sea, casi al mes de haberse
producido- con el siguiente suelto colocado al final de la
parte dedicada a texto en la cuarta column de la tercera
pdgina: "ULTIMA HORA.-Al entrar en prensa el present
nimero recibimos la cruel certidumbre de que ya no existed
el ap6stol ejemplar, el maestro querido, el abnegado Jost
MARTi".
"Patria", reverente y atribulada, dedicard todo su nA-
mero pr6ximo a glorificar al patriota, a enaltecer al in-
mortal".
SY no s61o le consagr6 todo el cuaderno siguiente, con
papel especial, encuadrado entire viietas negras, publi-
cando an retrato suyo al centro de la primer pdgina, sino
que su nombre, nunca estampado en el peri6dico como
director -probable o seguramente por disposici6n de dl,
que conocia tanto las pasiones humanas- se mencion6
siempre, desde el 2 de Julio de 1895, debajo del rubro en
la siguiente forma: "Peri6dico fundado por Josd Marti".
Siempre la muerte eleva la vida, tanto mds cuando es
la muerte de excepci6n de un hombre excepcional. No es
propio de esta conferencia el describir con amplitud c6mo
esas muertes heroicas enfervorecian ain mds el sentimiento
patri6tico de los cubanos; pero si me corresponde senalar
las maravillas que la fe obraba en el dmbito de la orga-
nizaci6n y propaganda del impreso que estoy estudiando.
La caida de Marti estimuld a aquellos editors a mejorarse
en la defense de la causa, llevdndolos al convencimiento
de que no debian tinicamente propugnarla, sino tambidn
propulsarla. En aquel verano y en aquel otoro de 1895
ellos creyeron que su obra no era lo bastante eficaz, que la
misma no debia constituir "una carga", sino por el con-
trario "una ayuda valiosa del Partido Revolucionario
Cubano" hasta obtener que contribuyera "d las eroga-
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ciones de la guerra en Cuba"; y a esos efectos pusieron
mono mds firme en el trabajo administrative, subieron algo
los precious de suscripc6n, y a partir del 5 de Octubre,
de las prensas sali6 con fijeza dos veces a la semana, los
miercoles y los sdbados, el conduct mas caracterizado del
sentir independentista de los cubanos en el extranjero.


IIl
El ejercicio de celo tan ardiente pr los various tipos de
revolucionarios cubanos en active ,-los emigrados, los
conspiradores, los guerreros (puesto que los encarcelados
muy poco o nada podian hacer)-determinaba la ramifi-
cacidn de esfuerzos: el anhelo de aprovechar el tiempo, el
afdn de servicio, la busqueda del hombre ati para cada
labor... ... Mientras en New York emigrados representa-
tivos trataban de asegurarle a su gaceta revolucionaria una
mayor dilatacidn, desde la Habana un conspirador se preo-
cupaba porque en la gran metr6poli nortefia se emplearan
en beneficio de la independencia de Cuba las facultades
preciosas de Enrique JosB Varona. Era I. Fortdn quien
se dirigia a Don Tomds Estrada Palma el 14 de Agosto
de 1895 (1) y tras de felicitarlo "cordialmente" por su exal-
tacidn al mds alto cargo de la political revolucionaria cu-
bana en el extranjero, pasaba a este pdrrafo de pragmdtico
altruismo: "Pero voy al grano que Ud. tiene poco tiempo
que perder ". Por la importancia de la gesti6n es conve-
niente enterarse de los tdrminos especiales en que fu6
planteada en los siguientes pdrrafos exactos de esa carta:
"Se me ha ocurrido que en ssa podrian utilizarse las con-
diciones excepcionales del eminente cubano Enrique Jos6
Varona. El nombre por si de Varona significa prestigio,
fe, fuerza. Es el primer cerebro de Cuba e indiscutible-
mente la persona de mds profundos conocimientos al mismo
(1) Bibioteea Hist6rles Cubana. La Bevolouck del 95, sead la
Correspondesia de la DelegacI6n Cubana en Nevoa York. Editorial Haba-
nera. 1932. Tomo I, pigs. 347 y 348.
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tiempo que es un orador vehemente y de primera fuerza.
Como diplomdtico, como controversista, en fin, para todo to
que exija batallar con la inteligencia y el nervio, Varona
es una adquisicidn. Es hombre muy modesto, endrgico y
de exquisite delicadeza".
"Yo s6 que es un hombre de acendrado patrioismo y ha
de estar dispuesto a sacrificar por su patria el relative
bienestar de que goza aqui. Pero Varona es hombre que
no se pertenece totalmente, pues tiene familiar que de el
depend y no tiene capital de reserve. Su trabajo aqui
le produce unos 300 pesos mensuales; yo no dudo que 6l
se conformaria con la mitad de esa suma en Nueva York.
Yo y algunos amigos estamos dispuestos 6 contribuir con
50 pesos mensuales. Ud. verd si esa Junta puede desig-
narle cien pesos mds".
"Fijese en que no se trata de una pretension de 6l, que
disfruta aqui de relative bienestar, sino de una idea pa-
tri6tica mia, y ruego 6 Ud. la mds absolute reserve, puesto
que me he adelantado por mi cuenta y riesgo a tratar un
proyecto del cual no tiene conocimiento el senior Varona.
Este haria un sacrificio muy grande, pero s6 que el hombre
es capaz de eso y much mds; y la sola aparicidn suya en
el scenario revolucionario seria considerado aqui, en
America y en Europa como una victoria trascendentaL
IQud le parece a Ud. esa gloria?"
"Puede Ud. dirigirme su contestacidn al Apartado 550,
y digame la manera mds segura de escribirle". A~adia
Fortin en su epistola esta posdata: "P. D.-Si Ud. acepta
la proposicin me pone un telegrama que diga asi:
Ortitum.-Habana. Conforme. No tiene Ud. necesidad
de firmar. Despuws espero me escriba ddndome detalles.
Vale".
Embargado Estrada Palma en aquellas semanas por
grandes y complicadas dificultades" no produjo su con-
testaci6n con los detalles solicitados hasta el 24 de Sep-
tiembre de 1895. (2) E plan de Fortidn-coincidente con
(2) Obra y tomo antes eitados, pfgs. 348 y 349.


-16--








sugerencias simiares expresadas en letras del Su, con pe-
ticiones andlogas de admiradores de Varona en el propio
New York y con una epistola del reclamado manifestando
su aspir cin a salir de un medio tan adverse para sus
mira espirituales- "fud acogido con todo fervor". Estrda
Palma habia escrito a Varona "por diversos conducts"
para que sin perder tiempo se tasladara a New York; y
por uno de ellos, el del hijo politico del segundo, le garan-
tizaba pagarle den d6lares cada mes con cargo a los fondos
de la Junta Revolucionaria. Fortan se encargaria de ir
situando en New York los cincuenta d6lares mensuales
ofrecidos. Estrada Palma aprobaba ple namente la Inicia-
tiva de Fortln, por ella le enviaba su "mds cordial enhora-
buena" y ddbale a entender que esperaba fuera el inter-
mediario cerca de Varona. Fortrn cumpli inmediatamente
su cometido, y como resultado del mismo pudo participarle
al Delegado la conformidad del fi6sofo puesta en accidn
al partir el 3 de Octubre para el interior de la Isla, en done
tomaria el vapor SENECA, de la line Ward, hacia los
Estados Unidos. (3) Fortan le giraria directamente al di-
serto de Los CUBANOS EN CUBA as mensualidades de cin-
cuenta pesos, pues, aunque miraba mds par a a represen-
taci6n que para la persona, no queria recargar con otros
trabajos la buena voluntad muy ocupada de Estrada
Palma. Por su parte, este iltimo, una vez llegado Varona
a New York, no perdio coyuntura para procurar que sobre-
saliera la entidad de aquella adquisici6n, hacidndola re-
saltar en escritos remitidos a diversas autoridades cities y
militares en el propio campo de la insurrecci6n y a algin
representante de la misma en el extraniero. (4)
El agent que con tanta eficiencia ocasion6 la incor.
poraci6n official de Varona a a propaganda revolucionaria
cubana en el exterior, no dei6 de apuntar, como vimos, los
oficios en que su trabajo podia ser mds provechoso: la
diplomacia, la controversia... Para a primera lo senalaron

(3) Ob. y tom. ant. eit. p&gs. 349 y 351
(4) Ob. eit., tomo II, pg. 50, 93, 122, 125 y 126.
-17-








quienes le apreciaban, como J. Paydn (5) y Tomds Estrada
Palma (6) y quienes le miraban de mal ojo, como el bri-
gadier Joaquin D. Castillo; (7) pero una misi6n a la Argen-
tina y el Brasil no fug, en definitive, aceptada por dI. Si
aporte al empefio independentista de 1895 seria en cl
consejo a la Junta Revolucionaria de New Yor!k -recono-
cido por Estrada Palma en unos cuantos documentos-, en
la tribune y, mds permanentemente, en la prensa.
Desde el 23 de Octubre de 1895 en el frontispicio de
PATRIA, en su parte superior izquierda, aparecieron estos
letreros: "Director: Enrique Jose Varona. Redactores:
Tomds Estrada Palma.-Benjamin J. Guerra.-Manuel
Sanguily. Gonzalo de Quesada. Sotero Figueroa..
Manuel de la Cruz". Pero en vano buscaremos en ese pri-
mer n6mero dirigido par Varona una sola palabra de elogio
para el. El peri6dico mudaba de responsabilidad enca-
minadora, pero no de modestia simb6lica. Su rumbo que-
daria fijado en este articulo may ilustrativo publicado
S en el numero contiguo el 26 de Octubre:
"PATRIA" A SUS LECTORES.
"El program de este peri6dico estd contenido en las
bases del Partido Revolucionario Cubano. SiL espiritu es,
y no puede ser otro, el de su inmortal fundador. Los que
hemos recogido alguna porte de la inmensa carga que
sostuvo en sus robustos hombros, hemos de hacer cuanto
alcancen nuestras fuerzas para que su obra no desmerezca
en nuestras manos".
"Cuanto aparezca en estas columns, ahora como hasta
aqui, estard animado por el amor a Cuba y por Ia ad-
miracidn 6 los defensores de su independencia. Ira enca-
minado d mantener vivo en el coraz6n de los cubanos
emigrados el sentimiento de la patria libre, por la qua

(5) Ob. cit., tomo IV, p6g. 259.
(6) Ob. cit, tomo V, pig. 15.
(7) Ob. eit., tomo III, pigs. 212 y 270.
-18-








sufren los rigores del destierro y por la que trabajan sin
descanso".
"Si logramos asi mantener una corriente viva de sim-
patia entire todas las agrupaciones cubanas, y contribuimos
de algfn modo 6 que permanezca inalterable la uni6n y
concordia que hoy reinan entire los patriots, habremos
prestado a la patria el servicio que de nosotros reclama".
"La consigna de la emigraci6n debe ser una sola, tra-
bajar unida para que el Eijrcito Libertador no carezca ni un
solo dia de los recursos que necesita para coronar su magna
obra".
"Cuba ha apelado a las armas, porque ya no le
quedaba otro camino para sacar d salvo su dignidad v
asegurarse mejor porvenir. Ha sido obligada 6 emplear el
supremo y terrible recurso de la guerra. Pero ya que estd
empenada en la contienda, ya que ha empufiado la espada,
deber es de todos los cubanos contribuir, pues no Ia ha sa-
cado sin raz6n, d que no la envaine sino con honor".
"La paz honrosa no puede basarse sino sobre la inde-
pendencia. Que cada cual cumpla con su deber y sobre
ese s6lido cimiento se elevard el hermoso edificio de Cuba
regenerada y libre".
Ni al comienzo ni al final del escrito se halla ningin
nombre propio; pero el ldxico seguro y claro, la precision
estilistica, los adjetivos ceiiidos, revelan, tras el an6nimo,
la pluma de Enrique Jose Varona. Seleccionando y agru-
pando concepts veremos que ya esa pdgina era una mues-
tra de respeto al "espiritu" del "inmortal fundador". Estdn
en ella el principio de "union y concordia" entire todos los
que luchaban dentro y fuera de la Isla a favor de la
empresa revolucionaria -principio empirico construction,
extraido de los fracasos insurreccionales anteriores-, el
recuerdo convenient de que se habia apelado a la violen-
cia como recurso extreme impuesto por un estado de nece-
sidad, y la afirmaci6n radical de la Independencia apoyada
en normas dticas. El autor de EL. POETA AN6NIMO DE
-19-








POLONIA seguiria dando pruebas en sus editoriales de que
se inspiraba en el "espiritu" del "inmortal fundador", es
decir, que la ya existente tradici6n ideol6gica martiana
comunicdbale dnimo, vigor spiritual, lo que no podia
ser incompatible con el uso del propio criterio, mdxime
cuando en su cerebro aniddbase un pensamiento capaz
tambidn para emitir ideas originales. A la sustentaci6n
de esta tests dualista, asentada en Ia concurrencia universal
de la tradici6n con el progress y en la evoluci6n ist6rica
cubana que tiene su hito peculiar en el afio 1895, aplicard
casi todo el resto del present studio.


IV

Hace anios, en uno de mis monogrdficos cursos univer-
sitarios sobre nuestra historia, en el que correspondi6 al
aino academico 1939-40, al analizar el pensamiento mar-
tiense, indiqug como el contorno mds vasto de tal ideario lo
que denomind ETICISMO COMPRENSIVO. Procure por en-
tonces atraer la atencidn de mis discipulos sobre el valor
predominante que Marti concedia a haI tica al situarla
como rectora de la political, como unidora de las tendencies
humanas mds dispares, como norma fusionadora de las
razas, al concebirla como perenne e inmortal. ICon que
complacencia he visto, al efectuar las investigaciones para
esta lectura, c6mo Varona advirti6 el mismo fen6meno,
apuntando en una sazdn que el Ap6stol ide6 "la revolucidn
cubana antes como una gran empresa de regeneraci6b
moral que como un violent cataclismo politico" (8), y en
otra coyuntura que el pueblo cubano debia "saber que la
obra que le confi6 Marti es ante todo una obra moral", y
por serlo costaba "tan cruentos sacrificios" y a los dos anos
de guerra podian "pensar con honda tristeza, con dolor
profundo, pero sin postraci6n ni desgarramiento, en tantas

(8) Deapedida. (Patria, 26 de Noviembre de 1898).


-20-








heroicas victims" que iban "marcando la send gloriosa
de la redenci6n". (9)
A ensalzar el amor en lo universal, a difundfrlo para
lo cubano y a propagarlo entire los cubanos dedic6 Marti
no pocos de sus torrenciales periods. En di se desbordaba
con persuasion profunda y emoci6n intense la fe que abri-
gaba en las obras impelidas por el cariao. Claro que, por
contrariedad, proscribia el odio. Varona acept6 la predi-
cacid6n amorosa martiense en la brega cubana de aquellos
dias, estimando la formula de la "repdblica cordial" c II
doctrinea salvadora, humana y altamente political (10) y
no fud parco en el asentimiento, sino por el contrario copioso
en traducirlo, (11) argiuiro, (12) explicarlo, (13) razonarlo
(14) o comentarlo (15) bajo los instances mds critics. El
emblema de esta concordia cubana, que habia tenido voz
romdntica y acento mosqueteri en el "con todos y para el
bien de todos" martiense, tendria resonancia positivista
en el "sumar y no restar" varonense.
Porcidn fundamental en la ideologia humanitarian mar-
tiana ocupaba la defense entusiasta de los valores positives
que adornan a los cubanos de piel oscura. Los articulos
de PATRIA tituados LA INDEPENDENCIA Y LA AUTONOMfA
() y UN ESTADISTA A LA ESPANOLA (17) revelan que la
ideologia political varoniana no le iba a la zaga a tal es-
timativa.
La liga de la generacidn posterior a la diezanista con
esta, fud, como ya sabemos, ingrediente esencial en la com-
posicidn revolucionaria cubana preparada por el mdrtir

(9) Segundo Aniversario. (Patria, 24 de Febrero de 1897).
(10) La opinion de "Patria". (Patria, 23 de Enero de 1897).
(11) Primer aniersario. (Patria, 20 de Mayo de 1896).
(12) BI Programa do la BevolUi6n. (Patria, 8 de Julio de 1896).
(13) umnar y so Bestar. (Patria, 29 de Agosto de 1896).
(14) La opinid do "Patria". (Patria, 23 de Enero de 1897).
(15) La actitud de lo. oubanos. (Patria, 7 de Septiembre de 1898).
(16) Publieado en el nfmero dei 23 de Noviembre de 1895.
(17) Publieado en el nfimero del 9 de Dieiembre de 1896.


-21-








de Dos Rios. Por haberle sobrevioido el protestante de Las
Clavellinas pudo apreciar en un articulo periodistico (18)
c6mo robustecian los organisms ciiles y militares de la
nueva insurrecci6n muchos hombres representatives de la
decada heroica: Salvador Cisneros Betancourt, Bartolom6
Mas6, Mdximo G6mez, Antonio Maceo, Tomds Estrada
Palma...
Asimismo formaba parte del conjunto de ideas be-
nignas formulado por Marti el apotegma por el cual la
future guerra, en el lado cubano, debia aspirarse a que
fuera "cordial y breve" o "corta y justa. Varona lo acogi6,
unas veces hasta con las mismas palabras martianas, (19)
otras con las de "generosidad", "humanidad", "nobleza",
(20) y tambidn por haber sobrevivido al fundador del Par-
tido Revolucionario Cubano y conocido los efectos p6s-
tumos de su obra durante la acci6n insurreccional pudo
advertir casos concretos en que se cumplian cabalmente
aquellas mdximas suyas. (21)
Por el contrario, no le toc6 al precipuo camagiieyano
ver que el process revolucionario continuara en cierto de-
rrotero de su trayecto, en lo relative a la cooperacidn latino-
americana, por Ia misma trayectoria que le habia descrito
el ensueno generoso del eximio habanero. Marti quiso
tener "la mano en la America", en "nuestra America
desinteresada", en los pueblos que amaba "con pasi6n re-
ligiosa", en las repdblicas "dolorosas" que sus nativos
debian colocar en lo cimero del "orgullo", y aspir6 a le-
vantar"en brazos de la America libre" a "nuestra patria
buena y grande" para que en "la hora del recuento, y de
la march unida", andando "en cuadro apretado, como la
plata en las raices de los Andes", se escribierm 'a a ltima

(18) La Bepfiblica de Cuba. (Patria, 2 de Noviembre de 1895).
(19) Bl Programa de la Bevoiuci6n. (Pafria, 8 de Julio de 1896).
(20) La vos de Cafn. (Patria, 9 de Noviembre de 1895).-Humanidad
y Noblesa. (Patria, 20 de Noviembre de 1895).--Gierra a la espaola.
(Patria, j1 de Agosto de 1896).
(21) Humandidad y Nobles. (Patria, 20 de Noviembre de 1895).
-22-








estrofa del poema de t81o". Es precise marchr como en
fild india cronoklgica, fijando la vista culdadosamente a
un ado y a otro, por los divergentes periods con que a tra-
ves de breve tempo tuvo que observer el juicio editorialesco
de Varona c6mo se planteaban aquellas premises tan
acariciadas por Marti.
Primero (22) alab6 la grann corriente de simpatia"
vuelta hacia los libertadores que en Cuba despertaban "la
memorial de las hazanias legendarias de los fundadores de
la independencia americana" y elogi! a los "libres ciuda-
danos", a las voicess elocuentes" y a las "multitudes innu-
merables" que enviando "expresiones de aliento y con-
fianza" a aquellos que combatian "por la libertad do
Cuba" aseguraban "al mundo la solidaridad" de "las re-
piblicas americanas" con "la nacionalidad que" surgia
"en el mar Caribe".
En otro moment, (23) ante un case de enemiga latino-
americana a la contienda liberadora cubana, frente a los
procedimientos hip6critas puestos en prdctica por el Poder
Ejecutivo colombiano para estorbar recolectas de la colonial
cubana resident en esa naci6n encaminadas a socorrer a
las victims mambisas, Hlam6 la atenci6n a "los hombres
libres de Amdrica" sobre el lenguaje politico despectuvo
con que calificaba el Presidente Caro a los que en Cuba
proseguian entonces "las huellas de los libertadores de
Am~rica", peleaban "por la misma causa", se habian "le-
vantado contra los mismos agravios" y hacian "armas
contra los mismos opresores".
Luego (24) diagnostic la miopia de los gobernantes
latinoamericanos, torpemente empecinados ,-y acudo al
americanismo por lo applicable que es a este caso- en de-
sestimar la insurrecci6n cubana como "un asunto local",
"cuando en realidad -manifestaba Varona con criteria
(22) La osw de Amriea. (Patria, 6 de Noviembre de 1895).
(23) La enceptibilidd del Belor Caro. (Patri, 15 de Julio de 1896).
(24) CGba y Admirla. (Patria, 14 de Octubre de 1896).


--23-







muy semejante al de Marti- de su soluci6n depend, por
ahora y en mucho tiempo, el equilibrio del continente.
Y argumentaba en el pdrrafo inmediato con razonamientos
tan precisos y terminantes que me parece provechoso leerlo
integro: "Los elements 6tnicos y los antecedentes hist6-
ricos de la America hispano-lusitana comunican a sue
pueblos caracteres sociales distintivos, que los hacen
former un grupo diverso, frente al otro constituido por la
Amdrica anglo-sajona. En la natural competencia de esas
dos vastas aglomeraciones de hombres, el interns supremo
de los pueblos meridionales estriba en que la expansion de
los Estados Unidos se verifique hacia el norte. En otros
tdrminos, les importa grandemente que no sea Cuba el
punto de menor resistencia, para las fuerzas expansivas
de la gran federaci6n". El editorialista continuaba razo-
mando en el sentido siguiente: cuanto quebrantara a
Cuba era un peligro para los pueblos de su misma filia-
cidn dtnica, a los cuales suponia deseosos de mantener la
vida propia en el continent que ocupaban. La profun-
didad spiritual de Bolivar habiase manifestado "a las
claras en la necesidad que sinti6 de emancipar a Cuba,
antes de dar por terminada su obra". Y "si hubiera redac-
tado un testamento politico, de seguro que su primer reco-
mendacidn hubiera sido el contribuir c la independencia
de las Antillas espanrolas". Me los imagine a ustedes anhe-
losos de seguir conociendo el pensamiento del articulista
en sus propias insustituibles palabras, al menos en el
pdrrafo que sigue: "No hubiera sido dl (claro que estd
aludiendo a Bolivar), ni los pr6ceres de su marca, los que
hubieran presenciado impasibles la guerra cruenta que
amenaza reducir a escombros y hundir en la miseria una
region privilegiada de la porcidn hispana de Amnrica. No
hubieran sido ellos los que hubieran permanecido con los
ojos fijos en la Esfinge de Washington, esperando que asta
abriera los labios par darles el santo y sefia. No hubieran
reconocido asi su impotencia; porque hubieran com-
prendido que, al tratarse de una colonia de Esparia, ellas,
las antiguas colonies espafiolas emancipadas, tenian voz
-24-








y voto, por derecho, por necesidad y por conveniencia.
Nobleza obliga. Un pasado heroic impone deberes; y
una sana political manda defender, siempre que llegue el
caso, el principio sobre que descansan as instituciones d
cuya sombra se vice. El derecho de una colonia descon-
tenta d romper el vinculo que la ata d la Metr6poli es la
piedra angular de todo el grandiose edificio de la Amdrica
libre. Es un principio asencialmente americano; y es una
aberraci6n que los pueblos de America lo dejen combatir
por un poder europeo, sin oponerse resuelta y constantemen-
te". A continuacidn Varona recordaba que estos pueblos te-
nian la boca Ilena con los derechos, la grandeza y los desti-
nos de su raza; pero al ventilarse un problema decisive para
el poruenir de a misma, entonces, o le volvian as espaldas
o se ponian a esperar la actuacidn de los gobiemos, a los
cuales, por otra part, menospreciaban como antag6nicos a
esa misma raza tan invocada. Ninguno de tales poises
percataba la ocasi6n que se les ofrecia para afirmar acti-
vamente la cohesion hispanoamericana "interponilndose,
con la fuerza de la raz6n y del derecho, entire Espaiia fu-
riosa y Cuba heroic, para asegurar la independencia de
la colonia inconforme y completar el sistema politico de
Amnrica".
Despuds, (25) en rdpida frase, reprochariales a as re-
pdblicas americanas su apatia hasta durante las crueldades
de Weyler.
Mds tarde, (26) repugnando calumnias de un peri6dico
espaiiol que se editaba en M6xico, aprovecharia el pdrrafo
final para insistir en algunos puntos sobre el tema en que
ahora examinamos su personalidad come periodista, si bien
revistidndolo de nuevas sentencias. Veamos. El pueblo
cubano, por el sendero de terrible contrariedades y de
tremendous sacrificios, caminaba tras "las huellas de los
pueblos fines del continente. Buscando la libertad, por
(25) Bugido del chaeaL (Patria, 28 de Octabre de 1896).
(26) Us ultraje gratsito. (Patria, 4 de Agoto de 1897).
-25-








medio de la independencia, aspiraba a "completar el sis-
tema politico de la Am6rica hispano-lusitana". Apetecia el
injerto de "las naciones hermanas". De corromperse la
rama que pudo crecer muy verde y frondosa no seria "suya
la culpa". Y rematando a la vez la imagen, el pensamiento
y el pdrrafo, decia: "Los pueblos no viven solos. Medran,
como los drboles de la floresta, por las ventajas que les
brinda la proximidad de los otros de su especie".
En tiempos siguientes (27) confesaba que de todos los
reveses sufridos por los revolucionarios cubanos, ninguno
los heria tanto como la postura tomada por la mayoria de
los gobiernos hispanoamericanos, y "al ver su despego,
cuando no su enemiga" experimentaban una reacci6n afec-
tiva muy parecida a la de la persona que, en trances lamen-
tadores no encuentra proteccidn en sus parientes mds in-
mediatos, aflojdndose los lazos amorosos mds apretados,
padeciendo la inviolabilidad familiar y menoscabdndose
un principal sentimiento human. El pueblo de Cuba
estaba peleando "por la libertad y por la dignidad de su
raza", y habia creido, como un hecho natural que "los
mds pr6ximos por la sangre y la historia" marcharian a la
vanguardia en el reconocimiento justiciero de la gran em-
presa hist6rica que acometia, identica a la lIevada a cabo
por esos pueblos. La opinion pfblica de esos paises no lo
defraud, y lo probaban su ayuda en dinero y en algunos
combatientes. "Pero, como para demostrar el lamentable
antagonismo que en algunas de esas repdblicas existe
entire el pueblo y el gobierno, que se les impone por el
prestigio 6 la fuerza, las autoridades, aunque disculpdn-
dose d veces en privado" mostraban "publicamente gala de
hostilidad hacia los patriots y sus simpatizadores".
Con posterioridad, (28) rememorando la muerte de
Marti en el tercer aniversario, cuando ya se divisaba la
realizaci6n de su "designio politico", a Varona no le pa-
recid oportuno estudiar si el mismo venia subordinado a
(27) Espaia en Amrica. (Patria, 23 de Octubre de 1897).
(28) 19 de Mayo. (Patria, 18 de Mayo de 1898).
-26--








todas las pautas diseniadas por el gran promoter "que
anhelaba unir, en una nueva santa cruzada, las fuerzas
todas de Amnrica"; pero si dear constancia sobre que
"muchos y contrapuestos intereses" habianse alzado contra
esa idea fecunda y previsora".
Ulteriormente (29) denot6 la tendencia "mads o menos
demostrada por la generalidad de la prensa hispano-
americana" hacia el bando espaniol. El fdisofo positivista,
que aparece en l6 cuando menos se piensa, manifestaba en
seguida: "Pot much que el caso nos duela, de nada ser-
viria negarlo, como serviria de bien poco el irritarnos por Al.
Es un hecho, y hay que empezar por reconocerlo, para
tratar despues de estudiarlo y, si es possible, de combatirlo".
Si existia culpa o error en la intervenci6n unilateral de
Norteambrica en el conflict bdlico no era just imputarlos
a su diplomacia, puesto que los otros Estados americanos
se inhibieron cuando el Gobierno revolucionario cubano les
pidi6 el reconocimiento de la independencia.
En iltimo t6rmino, (30) a pesar de los desengailos
que le hemos comprobado al repasar la actitud hispano-
americana con respect a la coetdnea insurrecci6n cubana,
y no obstante tener muy cerca una series de acontecimientos
hist6ricos tan adversos para la consolidaci6n latino-ameri-
cana -la Joint Resolution, el bloqueo insular por la es-
cuadra estadounidense y su aplastante victoria en la ba-
talla naval frente a las costas santiagueras-, cuando ya va
a capitular el ejdrcito espatiol ante el yanqui, el Fil6sofo
vuelve los ojos a la pristine doctrine americanista de la
Revoluci6n concebida por el Ap6stol. Meditaba en aquellos
instances critics sobre una cuesti6n vital para su pueblo:
la de que, estando al caerle la independencia en condi-
ciones especiales, c6mo podria recibir itilmente las in-
fluencias norteamericanas y al propio tiempo "conservar

(29) Los BEtados Unido y la Amrica Espafiola. (Patria, 29 de
Junio de 1898).
(30) Ganar amigos. (Patria, 13 de Julio de 1898).

-27-








sus caracteres distintioos". El asunto es de entidd y me-
rece que lo oigamos discurrr sobre el mismo. Esta vez
partiria de coincidentes razones geogrdficas y culturales.
Si en tierras oecinas a la Isla se asentaron pueblos que
hablaban su misma lengua; si la proximidad territorial y
la identidad idiomdtica le faciltaba el trato spiritual y
material con esas naciones, debia procurarse que el pre-
dominio del Norte se contrarrestara con el influjo del
Centro y del Sur. Venia detrds una conditional muy pre-
sente en la reflexidn y en el cardcter de Varona: el requi-
sito 6tico; y /or tal no queria que Cuba fuera a esos poises
cercanos en busca de males ejemplos, pero si en dilgencia
de buenos ensenanzas.
Otra era su posici6n cuando se trataba de los espantoles.
Aqui no establecia distingo entire los buenos y los malos.
Marti repiti6 esta diferencia i-mds en sus trabajos politicos
que en los de otra indole- funddndose no s6lo en motivos
eticos, sino en los de consideracidn a una fatal causalidad
biol6gica: ".. .ni hemos de olvidar que si espaholes fueron
los que nos sentenciaron a muerte, esparoles son los que
nos han dado la vida". Varona sostenia un criterio omni-
comprensivo, dimanado de datos hist6ricos, etnogrdficos y
caracterogrdficos: todos eran, simplemente, espaholes. No
separaba al pueblo hispdnico del gobierno ni distinguiu
entire sus tendencies politicos al ventdar el conflict cubano.
El caso de Arolas (31) lo aseguraba en tal opinion, pues
este general del ejdrcito espahol era republican, hizo de-
claraciones reconociendo [a justicia que favorecia a los
criollos en armas y muy poco tiempo despues acept6 venir
a exterminarlos nada menos que bajo las 6rdenes de
Weyler. Oigamos el pdrrafo con que nuestro grande hom-
bre terminaba ese articulo, el cual es muy significativo
dentro del caracterismo en que estoy obseroando ahora su
pensamiento periodistico: "Pero no nos mueve, al trazar
estas lines, el prop6sito de hacer resaltar la contradicci6n
que existe entire las palabras y los actos del general Arolas.
(31) l General Arolas. (Patria, 15 de Febrero de 1896).
-28--








Algo mds important nos proponemos. Hacer notar d los
cubanos que el dnico prop6sito en que se muestran und-
nimes los espaiioles es en el de sojuzgar y tiranizar d Cuba.
Desde el republican hasta el carlista, todos se dan la
mano en contra nuestra. Su actitud nos dice, si fuere ne-
cesario, cudl es nuestro deber y nuestra conveniencia. Com-
batir d los que nos combaten, sean republicans 6 caristas.
Ellos por la dominaci6n, nosotros por la libertad. Cuba
contra Espaia". En tdrminos tan enfrentados fueron sa-
liendo sus editoriales. La censura vigorosa, tenaz e impla-
cable de Espaia es rasgo prevaleciente en esos articulos.
La reprueba principalmente por su traditional conserva-
dorismo politico y su incapacidad colonizadora.
El alma cordial de Marti no era incompatible con su
espiritu critic. La "infinita ternura" que lo caracterizaba
no le imposibilit6 entender que el Partido Liberal Autono-
mista constituia un impediment para [a proyecci6n de las
ideas revolucionarias; y a impugnarlo, en las mds de las
ocasiones con la alusi6n y en las menos con la mencin,
destiny no pocos lugares de su ferviente prosa political
desde 188o. Los lustros durante los que Marti propagaba
la revoluci6n en el extranjero son los tiempos de ascenso
multitudinario end6geno del autonomismo; mientras que
los aiios en los cuales Varona orientaba a PATRIA coinci
dieron, por el crecimiento y advance del ei6rcito insurrecto,
con el descenso popular de los autonomistas. Esto explica
el que la palabra varonesca, no menos tibia en repelerlos
que la martiana, minorara la frecuencia de las contradic-
clones. El nucleo ideol6gico e institutional del credo auto-
nomista residia en aspirar a un sistema de gobierno andlogo
al del Canadd. Y es interesante rememorar c6mo los cri-
ticos de esa colectividad political han convenido en no apro-
barle la copia de tal model. Marti hablaria de los "se-
florios pueriles y libertadores a lo inglds". (3") Manuel
Sangudy, con cierto fatalismo ir6nico proyectaria su ima-
(32) Diseurso pronunciado en Masonic Temple de New York el It
de Oetubre de 1888.


-29-








ginaci6n hacia una lontananza de dos o tres siglos, tiem-
po para el que los habitantes de la Isla llegarian a
integrar "una especie venturosa de canadenses esparo-
les...". (33) Varona dria: "Necio quien crea que Espana
es Inglaterra". (34) Nicolds Heredia se pronunciaria en
contra del "angl6mano que ideaba hacer de Cuba un
Canada cuando antes se imponia hacer de Espatia una
Inglaterra". (35) Y Francisco Figueras, repasando sus vi-
vencias political y explicando su pasada a la coligacin
revolucionaria escribiria ya en la 6poca republican:
"Hacer de Cuba un Canada, me dije, implica hacer
de Espaua una Inglaterra". (36)
El problema de las relaciones con los Estados Unidos,
por las circunstancias que implicaba, tanto Marti como
Varona tuvieron que abordarlo con cautela y sutileza.
Estaba, por un lado, el miramiento hacia un pais que, a
pesar de su diferente clima, su divers formacidn 6tnica,
su desemejante lenguaje, su distinta evoluci6n hist6rica y
sus divergentes tradiciones espirituales y culturales, les
daba a los revolucionarios cubanos albergue para vivir y
tolerancia para desenvolver libremente su camparia po-
litica. Estaba, por otro aspect, la necesidad de sostener in-
demne el postulado de la Independencia absolute. Varona
arrostr6 ese Jano en forma ponderada. Elogi6 con ecuanimi-
dad las virtudes de Norteamrrica; pero no se deslumbr6
con los elements de su tecnica y de su civilizaci6n material
ni se encorud con zalemas para adulonear a sus closes direc-
toras. Sobre la personalidad de Gr6ver Cleveland, en
vispera de terminar su segundo cuatrenio como president
estadounidense (37) estamp6 un juicio ampliamente nega-
(33) La Autonomia en Cuba. (Beuista Cubana, 31 de Julio de 1889,
p&g. 38).
(34) Acabemos. (Patria, 1' de Julio de 1896).
(35) lB Dualismo Autonomista. Confereneia dada en Steinway Hall
la noehe del 17 de Diciembre de 1896. Imprenta "Amdrica". 8. Pigueroa,
Editor, pig. 7.
(36) Cuba y asu Bvoucid Colonial. Habana, 1907. Pr61ogo, pfg. 2.
(37) Mr. Claeland. (Patria, 3 de Marzo de 1897).

-30-









tivo, que acaso Marti, simpatizante entusiasta del hombre
y admirdor extraordinario del polaico, no hubtera sus-
crito; (38) pero el diatado apasionamiento de Varona se
explica si entra en cuenta la "amarga memorial" que a 61,
como a todos sus compatriots revolucionarios, les dej6 la
desgracada political seguida por Cleveland, en su segundo
period presidential, con la candente cuesti6n cubana.
Varona no se desvi6 un dpice de la ortodoxia independent:
tista al demandar que los Estados Unidos reconocieran la
beligerancia de la Revolucidn. Al triunfar la intervenci6n
military norteamericana en la guerra de Cuba pidi6 que no
se prolongara en la paz mds alld de lo necesario. (39)
Todavia a las alturas del afto 1898 tuvo que salirle al paso,
y por cierto con clarividentes arguments, a un nuevo brote
de anexionismo, (40) siendo con tal motivo uno de los pri-
meros publicists que en America se fij6, aunque entonces
por encima, en dos movimientos opuestos Ilamados a al-
canzar mediante el process hist6rico, fuerte repercusi6n:
el imperialism y el anti-imperialismo. (41)
En definitive, Marti y Varona representaban la misma
desembocadura political de la cubanidad, o sea, que 6sta
se constituyera en un Estado propio, independiente, repu-
blicano, sin limitaciones en su soberania. Tal fin se ma-
nifestaba en Varona -cuando devenia la metamorfosis del

(38) Marti, en algunas cr6nicas acerea de los Estados Unidos, alabb
las excelentes virtudes personales que earacterizaban a Cleveland, su capa-
cidad moral demostrada como mayor de B6ffalo, eomo gobernador de New
York y como president de la Repfiblies en su primers administraci6n;
destacando, ademAs, al referirse a esta iltima, su political national frente
a la tendeneiosamente burocritica del partido a que pertenecia, su respeto a
]a propiedad territorial de los indios y so socialismo mesurado contrario
a los monopolies.
(39) Adelante. (Patria, 24 de Agosto de 1898).
(40) Primeros disparos. (Patria, 10 de Septiembre de 1898).-El
Eden de los anezionistas. (Patria, 14 de Septiembre de 1898).-La Con-
ferencia de Saratoga. (Patria, 21 de Septiembre de 1898).
(41) La Conferencia de Saratoga. (Patria, 21 de Septiembre de
1898).-Anti-Imperialisno. (Patria, 15 de Octubre de 1898).








dominion con la modalidad siguiente: que los cubanos
eran los factors imprescindibles para todo arreglo en la
problemdtica de su patria. (42)

'V
Ya el propio Varona, cuando tuvo un instance la pluma
propicia para la distincidn y la definici6n habia marcado
el doublee cardcter" de PATRIA: gaceta official de la naciente
Rep blica en el exterior; 6rgano propagandistico y doc-
trinal para defender las ideas y los hechos que justificaban
la Revolucidn. En la primera etapa, en la preparatoria, en
la martiense, se inclinaba mds a la propaganda; en la se-
gunda, en la varonesca, en la de entonces, tendia mas a
la doctrine y la defense. (43) En esta segunda dpoca, el
orientador del rotativo pens6 que las peculiaridades del
decurso hist6rico cubano lo llevaban a dirigir la vista con
preferencia, en lo interno, a la manigua rebelde, y en lo
externo, a la political international relacionada con la Insu-
rreccidn. Estos dos puntos casi podria decirse que se dis-
putaron lo informative y lo formativo en las plans del pe-
ri6dico a travis de su segunda conducci6n. Con la mirada
alerta en el campo insurreccional, destac6 la consciente
unidad de sus advances militares y de sus progress civiles,
seguramente percatado de que asi oponia los mejores ar-
gumentos a la especie, divulgada por los enemigos, que
describia a los revolucionarios cubanos como facciones in-
formes y ca6ticas, sin bandera y sin ideal. Con la atenci6n
vigilante en la prensa norteamericana, espafiola, francesa
inglesa y de la Isla, tomaba de sus noticias los datos sobre
el process cubano, refutando los err6neos, elogiando los
beneficiosos y criticando los desfavorables a Espaiia en a
metr6poli y en la colonia; y asi, mediante licidos andiisis,

(42) La Circular del Delegado. (Patria, 15 de Junio de 1898).-Si-
tuacoi6 ezxepaonma. (Patria, 2 de Julio de 1898).-Deber y preveitdn.
(PtriU, 12 de Octabre de 1898).
(43) La opinids de "Patri". (Patria, 23 de Enere de 1897).
-32--








contribuia a la resonancia de la revoluci6n en el extranjero.
Acabo de emitir una palabra que no quisiera solamente
dirigirla a los oidos de ustedes, sino tambidn grabarla en
vuestra mentalidad, prevenida para recibir con agrado las
tesis relatives a la cultural cubana: el vocablo analisis. Eso
fud Varona-amigos y discipulos de dl que me escuchais-:
el analista por excelencia en el pensamiento revolucio-
nario cubano que, mediante a insurrecci6n de 1895, pro-
duo la Independencia. Las reflexiones con que iba exami.
nando la march de la insurrecci6n son tan certeras que
hoy nos parecen cronomrtricas. Marti puso mds coraz6n
en aquella fase revolucionaria done se requeria el cristal
del sentimiento; Varona puso mds raz6n en el otro period
done era menester el reloj del raciocinio. Y asi, con uno
u otro objetivo, nuestra fhstoria en el sigol xlx nos brinda
el impresionante espectdculo del grande hombre necesario
para el moment oportuno.
El fil6sofo positivista y empirista, que no abjurd de
tal ideologia, aunque nos ha obligado a descubrirsela por
entire sutilisimos aforismos editorialescos, puso mientes
sobre los hechos econ6micos, con alguna insistencia, para
denunciar el pr6ximo inevitable acabamiento de la do-
minaci6n en su tierra. Aproximadamente, una decena de
articulos, (44) en los cuales por entero o al soslayo discurriW
sobre temas crematisticos o financieros, vinculados a la
doctrine independentista, me permiten afirmar que los tra-
taba con studio, l6gica, sentido t6cnico, terminologia pe-
culiar y vision clarisima. Mds de una vez se aventur6 a
predicciones en este linaie de problems, y el tiempo his-
t6rico le permiti6 verlas cumplidas en la realidad cubana
algo posterior.

(44) Todos se estamparon en Patria con los siguientes titulos y feebas:
La ruin. (5 de Febrero de 1896). Bl sudo gordiano. (18 de Marzo de
1896). La carga. (18 de Julio de 1896). La montaeia... de papel. (19 de
Septiembre de 1896). La atitud del "Herald". (21 de Octubre de 1896).
PdMnioo el beceo. (15 de Mayo de 1897). Se aprtita el sudo. (16 de
Junio de 1897). Ciencia espaiola. (21 de Julio de 1897).
--33-









No solamente en material econ6mica se confirmaron sus
profecias, sino que asimismo en el orden politico pudo ve-
rificarlas. Describia el panorama de la guerra, por un
bando y por otro, como si lo tuviera a la vista, con la mirada
penetrante de un zahori, para vaticinar, desde los primeros
moments, el triunfo final de sus compatriotas. A los auto-
nomistas les pronostic6 que por no querer definirse ni como
cuLbanos ni como espaitoles presenciarian el instant trdgico
de verse concluyentemente solos.
Ademds de esa aptitud para vigia spiritual -por entire
la que se revela tambign un estadista previsor, en el
fondo de esos articulos de fondo hay otros valores. Voy a
rastrearlos. Dotado de potente memorial, 4sta lo auxiliaba
con eficacia. Podria decirse que tomaba casi en la atm6s-
fera los datos para convertirlos en arguments de sus tesis.
En no pocas inducciones o deducciones acudia a la historic
de Espana. Demostraba tener penetraci6n en las ideas
political y en la teoria del Estado. Sabia precisar las
distintas etapas de un process hist6rico. Le gustaba el pro-
cedimiento de ir levantando estratos racionales, y asi lle-
gaba hasta el seno de la verdad mds honda. Era un dialc-
tico formidable. Producia eniuiciamientos cables. El
maestro, que no dejaba de palpitar en el, cuando expre-
sdbase como periodista, lo hacia frecuentando la norma
justa, el consejo saludable, la lecci6n provechosa. Y, por
iltimo en cuanto a estos valores esenciales de nuestro
orientador prblico -atentos, pacientes y generosos oido-
res-, escuchad esto que acaso tenga para ustedes la sor-
presa de la revelaci6n: hubo un Enrique Jos6 Varona
optimista. Hubo un Varona que, frente a las negaciones
de integristas y anexionistas, proclam6 su fe en el advance
de la naci6n cubana, su confianza en el pueblo native, al
cual, reclinado en la propia historic, atribuia mdximas vir-
tudes sociales y political para ejercitar el gobierno inde-
pendiente. Hubo mds: hubo el Varona que no vacil6 en
rebatir al TIMES londinense su imputaci6n de la presunta
incapacidad cubana para el gobierno vernaiculo, si bien lo
hizo con gracia ir6nica no incompatible con series elemen-
-34-









tos documentales. (45) Mds de nueve anios antes Marti
habia empleado las columns del diario neoyorquino THE
EVENING POST para impugnar en una carta -no por
emotiva e indignada, tampoco repugnante a la alianza con
justificaciones.- los vituperios contra los cubanos apare-
cidos en el rotativo filadelfiano THE MANUFACTURER que
los denostaba como afeminados, abalicos e inmorales en
lo domnstico y en lo civico. De esa manera inspirados por
una sensibilidad tan constructivamente cubana asian la
pluma nuestros periodistas del pasado siglo. IPor que los
actuales no procuran divulgar esas pdginas tan afirmativas
de las virtues nacionalesl (LD6NDE ESTA EL ENIGMA? y
VINDICACI6N DE CUBA) diligenciando su impresidn en an
cuaderno para propagarlo por todas las aulas de todo el
pais?

VI

Para juzgar las cualidades formales de Don Enrique
Jose como genuine periodista me resuelvo por este
procedimiento: examinarle el estilo para deslindar lo que
de el le facilitaba el ingreso en el periodismo activo, lo
que se lo dificultaba obligdndole a ciertas represiones, y
lo que le ira ailadiendo en su adaptaci6n al genero.
Su saber distaba ya del simple acarreo de datos ajenos
y habia entrado en la fase de la erudici6n digerida, asimi-
lada, cula, que le permitia pensar por si mismo y no citar
sino lo indispensable, haciendolo breve, oportuna y certe-
ramente, y alejando el estilo del farrago y la digresi6n,
tan inconvenientes para el lector median. Su prosa
didfana, concisa, ya acostumbrada al period de pun-
tuacidn corta, a la frase terminante, a la sintesis afirmativa,
y may dada a describir o definir en pocos trazos los indi-
viduos, las colectividades, las cosas, los hechos y los fen6-
menos, serviria muy bien para la explicaci6n de verdades
(45) iD6nde estd el enigma? (Patria, 13 de Agosto de 1898).
-35-







claras y de ideas civics. La variedad notable y sorpren-
dente de los giros -que luego perfecciond- y la armonia
de los pdrrajos eran complementos Uamados a ganarle
insensiblemente, por ese imdn connatural a lo ameno, la
atraccin de an vulgo no moldeado en la gramdtica ni
cincelado en la literature.
Al salir a la arena del genuine periodismo comprendid
que si podia continuar sintiendo hondo y hablando claro,
ya no podria pensar con tanta elevad6n como en la con-
ferencia, el ensayo o adn el articulo de revista. Tengo para
mi que la diferencia subietiva entire el colaborador y el
redactor se asemeja much a la objetiva entire el uicio y la
impresi6n. (Aquellos de ustedes que compartan esta
opinion mia y quieran confirmarla deben leer especialmen-
te y cotejar los trabajos de nuestro periodista publicados
en la REVISTA CUBANA y en PATRIA). Aunque sus edi-
toriales tienen solidez de fondo, aunque hay en ellos bas-
tantes cldusulas conceptuosas, ni la una ni las otras le
taparon la meridiana claridad de lenguaje que resplan-
dece en los mismos. Algunos en que el pensador se sobre-
pone al periodista, como el titulado REFLEXIONEMOS, (46)
han quedado ahi, en la colecci6n de PATRIA, para de-
cirnos una vez mds que las excepciones confirman la
regla. Otro sacrificio ofrendado por el literate a[ pe-
riodista, quizds sospechando la incomprensi6n del gran
pfblico, fud el de su deliciosa ironfa, la cual may pocas
veces le asoma en esos editoriales, para esconderse ti-
midamente en seguida. Contuvo tambihn muchisimo las
citas de aforismos latinos a que propendia su clcsica ins-
truccidn.
Para sentirse periodista leia diariamente gran ndmero
de variados peri6dicos extranjeros. Se propuso estar bien
informado para presentarse como buen informador. Logr6
ser un articulista perspicaz y feliz. Hizo concesiones en su
lexico periodistico, aunque pocas, a la lengua popular.
(46) Nunmero correspondiente al 29 de Febrero de 1896.

-36-








Clro que padeci6 errors esporddicos, sin la categoria
permanent de vicios. Aunque PATRIA no era mds que bi-
semanal, la diversidad de asuntos lo abrum6 en los pri-
meros tempos, y mientras adaptdbase a las improvisa-
clones del gdnero, quedaron en esos articulos andnimos
-mds tarde identificados por tl al bibli6grafo Fermin
Peraza-las huellas de su dnimo alterado, desde las falls
sinonimicas y las reiteraciones impremeditadas hasta las
faltas de puntuacidn. No pocos de sus r6tulos carecieron
de atractivos, y en el caminar del tiempo se repitieron. Mds
de una vez cay6 en t6picos de ret6rica patriotera. Un
moment olvid6se que estaba escribiendo para un peri -
dico; por anadidura periddico de no grades dimensions;
como agravante publicado en la ciudad mds rdpida del
mundo; y bajo tal abstracci6n encaj6 once largos pdrrafos
con el titulo de M. BENOIST EN SU OBSERVATORIO.. (47)
Esos editoriales varonescos participaron de la indole
panfletaria no pocas veces. El peridico todo se fue le-
nando de panfletos contra Espaia. Pero importa aclarar
que panfleto no quiere decir precisamente libelo; y para
ello recorder que la voz, originada en Inglaterra como sim-
ple substantive (pamphlet) significando impreso o folleto.
alcanz6 en Francia, por entire la caracterizacidn de cldsicos
distantes como Pascal y Voltaire, el sentido de escrito
breve y vigoroso o violent donde se ataca a alguien o
a algo. En esta acepcidn, PATRIA fad un rotativo panfle-
tista durante la 6poca en que lo inspire Varona. Evitando
las controversial con los propios independentistas por
respeto al principio de unidad revolucionaria, cuando
enemigos manifiestos o solapados lo requirieron, en aque-
los editoriales no se prescindid del tono poldmico mds
endrgico sin faltar a la urbanidad.
Al llegar a esta parte estimo oportuno detenerme en
un punto que por relacionarse estrechamente con el cardcter

(47) Patria, 17 de Abril de 1897.
--37-








y la personalidad de nuestro disertado, tiene interns y
merece esclarecerse. Desde algdn tiempo hada acd, pero
mucho mds en este aSio al conmemorarse el primer cente-
nario de su nacimiento, para calificar a Varona se le ha
sacado excesivo partido a una frase aislada de Marti, la
cual no es 1ogico separar de las que inmediatamente la
precedieron en la misma carta. Cuando el Ap6stol le dijo
al Fdisofo: "IQud alegria verlo d Ud. entire estas penas,
como una flor de marmol!", acababa de escribirle: "In-
creible es que nos esperen mayores desdichas; pero parece
de veras que nos estdn reservadas humillaciones y an-
gustias mds temibles, por menos remediables, que las que le
tienen 6 Ud. atribulado el coraz6n, (esto va subrayado por
quien os estd leyendo) y a mi como an muerto en vida". (48)
Ademds, no se olvide o desconozca que un poco antes, en
Agosto de 1887, comentando Marti en EL ECONOMISTA
AMERICANO la disertaci6n de Varona sobre EL POETA
AN6NIMO DE POLONIA, consign estas expresiones: "Vuela
su prosa cuando la levanta la indignacidn, con la tajante y
serena ala del dguila..." "Las llamas son la lengua natural
en desdicha semejante! Su belleza y su fuego tienen los
pdrrafos de Varona en este studio artistic y ferviente!"
Ya desenredado ese nudo, prosigamos nuestro tens
hilo. Dentro del otro significado, el de libelista, Varona
no podia ser un panfletario. Su buena educaci6n le im-
pedia caer en la injuria y la calumnia; su talent, su cultural
y sus ideas le imposibilitaban descender al ataque personal.
Cuando dilucidaba con alteza una cuesti6n de esta especie,
definid la prensa del siguiente modo: "es, o debe ser, an
gran sal6n y no una plaza de mercado". (49) Respondiendo
a ese concept sostuvo alejado de todo escdndalo al bi-
semanario cubano independentista que orientaba. Marti

(48) Carta fechada en New York el 22 de Mayo de 1889. (Epistolario
de Jos6 Martt. Arreglado cronol6gicamente con introdecci6n y notas por
F61ix Lizaso. 1930. Tomo I, pag. 212).
(49) A el "Diario de la Marina". (Patria, 8 de Agosto de 1896).


-38--








no te traz6otra norma, pues hasta cuando estaba fuera de
la gran ciudad norteamericana, y, per ende, ausente de la
redaccion, sus instrucciones .-en periods nerviosamente
rdpidos, casi cablegrdficos. se dirigia a que se embelle-
ciera el peri6dico, dando muchas noticias sobre el instant,
publicando editorials "con las ideas fijadas, vueltas y
revueltas" y conservando "siempre" la "amentdad revo-
lucionaria" por la divulgaci6n especial de biografias y
leyendas. (50) Pero adn durante esas ausencias le preocu-
baba principalmente al fundador que el rotativo se man-
tuviera en su altura hasta "impio de alusiones". (51)
No debi6 ser tarea facil, o mismo para Marti como
para Varona, la de preservar a PATRIA del lamado sen-
sacionalismo periodistico, cuando este engendro morboso
-concebido en la mente yanqui de un Gordon Bennet y
un Pulitzer, saturada por la Revoluci6n Mecdnica-habia
ido inficionando tanto la atm6sfera que sus ma lficos in-
fluios contagiaron hasta los diaries londinenses y parisinos.
Mientras el virus sensacionalista esparciase por doquier con
su estrdpito de enormes letras titulares en primera plan,
de ilustraciones Ilamativas, de relates escabrosos, de in-
fundios y hasta de rifas entire los lectores; el PATrI perma-
necia incontaminado, con su mismo tamaio regular, con su
misma factura sencilla, con su misma presentaci6n discreta,
con su misma redacci6n modest, con su misma estructura
ecdctica entire la informacidn y la opinion, aunque inclindn-
dose mds a la segunda que a la primera, y siguiendo con
ello el autdntico sentido progresivo de la prensa, cuya
evolucidn devino desde la noticia -oral, mauscrita, mn-
presa. hasta el editorial. En cuanto a la prevencidn de
todo germen sensacionalista en el rotativo patri6tico que

(50) Carts a Gonzalo de Quesada y Benjamin Guerra fechada on
Santo Domingo el 26 de Febrero de 1895. (pistolario antes citado,
tomo III, pAga. 180 y 181).
(51) Carts a Gonsalo de Quesada eon feeha de 1892. (pistolario
ya citado, tomo II, pig. 107).
-39-








nos ocupa mientos inspirdbalo el 0ator de las CONFE-
RENCAS FILOS6FICAS (SEGUNDA SERIES se explica por los
rinsmos antecedentes que abonaban esa idoneidad suya.
Con efecto, no era 16gico que propagara a vitanda tenden-
cia quien por sus particulars studios sobre el espiritu
human sabia muy bien que las sensaciones estdn en el
umbral de la psiquis y son de lo mds primario en el
hombre.

No podemos abandonar oa autor de las CONFERENCIAS
FILOS6FCAs si queremos seguirnos explicando el criterio y
la conduct del periodista. Despuds de todo, el caso par-
ticular responded al principio general, ya que la filosofia es
el ncleo del arte, de la ciencia, de la cultural, de toda la
vida spiritual. El fil6sofo estaba latente en el periodista
cuando Varona, al despedirse de los lectures en el dnico
articulo suyo publicado con firma (PATRIA Uabia preferido
la anonimia de los peri6dicos ingleses a la exhibida per-
sonalidad de sus redactores que pracicaban los franceses)
situ6 a la sinceridad en el primer lugar deontolOgico del
periodismo. (52) Esta noci6n utica del periodista, ino hay
que escarbarla en el l6gico de las CONFERENCIAS FILOS6-
FICAS (PRIMERA SERIE), para quien el hombre busca la
verdad "porque le es necesario ajustar d ella sus acciones",
ubicdndola como una relacidn, ni meramente en los hechos
ni excusitamente en el espiritu?, Ino podemos inquirirla
en el moralista de las CONERENCIAS FILOS6FICAS (TER-
CERA SERIE), que determinaba el contenido del deber por
la ley de solidaridad social?
He ahi por done, entire parecidas modalidades de idea,
de estilo y de procedimiento, todavia vive el periddico
PATRIA como un noble ejemplo y el periodista Enrique Josd
Varona como un modelo. El siglo xvm europeo vid el pro-
greso lustrativo que se ejecutaba en la prensa ao irse trans-
formando el simple noticiero en 6rgano de la opinion pd-
blica, principalmente por obra y gracia de los peri6dicos









ingleses. Mientras ese siglo andaba por eu utimo cuarto,
two espacio y tempo el mads elevado elogio que h recabid
la prensa cuando Burke, en instance felicisumo, drigfiase a
los conistas parlamentarios, reci6n instalados en una tri-
buna de [a Cdmara de los Comunes, para exlamar:
"Vosotros sois el cuarto powder A la centuria ddcimo nona
le tocaria presenciar c6mo un dinamismo revolucionario,
provechoso para los advances thcnicos y mecdnicos y perju-
dicial por no pocas de sus explotaciones econ6micas, con-
duciria a la prensa coetdneamente a la cima material y a
la sima espirituaL Los tempos en que se gestaba el mons-
truo sensacionalista, con su ambici6n torticera para el em-
presario periodistico y su falta de respeto para la vista, la
atenci6n, el sistema nervioso y el buen gusto del lector,
fueron coevos al apogeo de Eva de Queiroz. Y el genial
humorista portuguds, autor de tantas desencantadas, ir6ni-
cas y critics pdginas sobre su 6poca finisecular, culp6 a
la prensa de la levedad ambient por el modo superficial,
ligero y precipitado con que trataba todas las cosas, Ue-
gando a maldecrla en esta forma: "El peri6dico ejerce hoy
todas las funciones malignas del difunto Satands, de quien
hered6 la ubicuidad, y es, no s6lo el Padre de la Mentira,
sino el Padre de la Discordia". Durante el siglo xx, el
peri6dico represent, por el contrario, para los fundadores
de la cubania, la transacci6n entire la cultural y la political,
y quien sabe por dedicarse ellos a publicar en pdginas de
esa clase, sus obras perdieron en extension investigative y
erudita lo que ganaron en intensidad concentradora e in-
tuitiva. A uno de esos fundadores, el sentimiento patri6tico
y la conciencia national lo impulsaron hacia tierra extrara
para que en ella se propusiera ser, consiguiendolo, un ge-
nuino periodista; y cuando despediase de aquellos lectures
-y al cabo le decia adics definitive al ejercicio mds legi-
timo de tal profesi6n- por regresar a la isla natal, semi-
liberada, express algo que, sin propondrselo, ha venido a
constituir su trascendente mensaje periodistico sobre estos
tempos nuestros en que una prensa mercantilizada, ajena
-41-









a su excelsa misi6n social, subordina la verdad piblica al
interns privado: en moments tan decisivos para la cu-
banidad y para 6l, Enrique Jos Varona dijo -estimado
auditorio que el primer deber del periodista es la sin-
ceridad. (2)
































(52) Depedida. (Patri, 26 de Noviembre de 1898).

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